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~ AVERGONZADO ~
1Gracias hermano Neville. Buenos días amigos. Es bueno estar aquí esta mañana. Y pienso que cometí un… que soy un intruso en el tiempo del hermano Neville. Sentado ahí atrás con su… preparando su texto; yo entré y él empezó a doblar su texto, y dijo: “Bueno…”
2Me hace recordar de años atrás. Había un hermano de color aquí, llamado el hermano Smith, y la hermana Cross. Ellos eran muy buenos amigos míos. Y cuando yo entraba en el edificio de noche, el anciano solía… Él tenía un bigote blanco. No sé si alguno de Uds. se acuerda de él, o no. Y él estaba en la plataforma, Uds. saben. Y todos estaban cantando: “Es Un Camino Al Cielo”. Y el hermano Smith, él simplemente se quedaba sentado así, Uds. saben. Y yo entraba por la puerta de atrás.
3Había una muchachita de tez muy oscura, y ella acostumbraba sentarse en la esquina. Ella empezaba a batir las manos, diciendo: “Exáltenlo a Él”, ese canto, Uds. saben. Ellos le ponían su propia melodía, Uds. saben. Y en la otra esquina alguien más, cuando entraba, diciendo: “Exáltenlo a Él”. Bueno, eso era lo que ellos cantaban cuando yo entraba por la puerta. Yo sencillamente amo a ese grupo de personas.
4Y entonces el anciano hermano Smith se sentaba allá atrás, por un ratito, Uds. saben, y él era esa clase de hombre un poco callado. Él decía: “Pase, reverendo, repose el sombrero”. No decía: “Repose Ud.”, sino “repose el sombrero”, o sea que lo colgara, ¿ven? “Pase reverendo, repose el sombrero”. Él se levantaba de allí, y yo sabía por la manera en que él comenzaba que me iba a llamar, ¿ven?
5Él decía: “Bueno”, decía: “hijos, Uds. saben”, decía: “Yo—yo estaba sentado aquí preguntándome: Señor, ¿qué me vas a dar para decir? Decía: “Él—Él—Él se mantuvo moviendo Su cabeza hacia mí, ‘No te voy a dar nada qué decir’”. Decía: “Yo vi al reverendo Branham entrar por allá atrás, y dije, mira, ‘Señor, empiezo a recordar…’” ¡Bueno, yo sabía que me iba a llamar!
6Hermano George Wright, ¿cómo está Ud., hermano? [El hermano George Wright dice: “Oh, bien. Seguro”.—Ed.] ¡Dios le bendiga hermano Wright! Ciertamente. [“El hermano Elías está allá atrás”.] Oh, ¿de veras? El hermano Elij’ Perry, dijo él, está acá atrás. ¿Dónde está Ud., hermano Elij’? Tenía tiempo que no lo… Bueno, ¡Dios mío! ¡Ahora sí que deberíamos tener una verdadera reunión aquí! Elij’ Perry, George Wright, y algunos de esos veteranos que solían estar aquí cuando casi teníamos que sostener las persianas en su lugar, con nuestras manos, por causa del viento tan fuerte que soplaba. ¡Es bueno verlos a Uds.! Madre… ¿está la hermana Wright con Ud.? ¿Está la hermana Wright aquí? Ella está allá atrás, también. Sí señor. Pues, ¡qué bueno! La hermana Perry, ya los veo a todos. Pues, eso está muy bien. Es bueno estar aquí. Es bueno estar sentado en estos lugares. Es bueno estar juntos.
7Yo había hecho tantos planes de volver, mi corazón estaba agobiado. Como todos saben, acabo de regresar del África. Y cuando llegué allá, me restringieron la visa, y no me permitieron, no me permitieron predicar por causa de que eso junta a muchísima gente. Ellos están esperando que haya una sublevación allá en cualquier momento, y—y ellos—ellos no permitieron que yo predicara debido a que eso juntaría muchísima gente. La única manera de poder hacerlo, sería que alguna organización que estuviera representada por el gobierno, en el gobierno, me invitara a ir allá, y entonces eso automáticamente haría que el gobierno enviara una milicia para protegerme. Vean, ellos están al borde… Va haber una sublevación, de eso no hay duda. Eso está a la mano, ¿ven? Ese agente del gobierno dijo: “La última vez que él estuvo aquí, él reunió a un cuarto de millón de personas”. Y dijo: “Entonces, ¿ve Ud.?, esa sería la cosa ideal que el comunismo está esperando, para una sublevación”. Así que, no pude predicar.
8Esas personas paradas allí, meneando sus manos y llorando: “¡Recuerde a mi madre! ¡Recuerde a mi hermano que murió! Mi…” Allí detrás de esas barreras, Uds. saben, esas barreras de alambre, y me hizo sentirme muy mal. Y regresé a casa.
9Y entonces pensé: “Bueno…” Mi hijo, José, había decaído en la lectura. Y él había... O sea, él pasó bien, pero tuvo que repetir; no estaba leyendo lo suficientemente bien. Así que yo pensé: “Bueno, vamos a tener que quedarnos en casa algún tiempo”. Y dije: “Pero si nos quedamos en casa, eso arruinará las vacaciones de los niños”. Así que sencillamente lo pospusimos, y lo llevaremos a otra parte en agosto y… y regresaremos aquí por dos o tres semanas.
10Yo dije: “Creo que mientras estemos allí de regreso sólo tendré una reunión. Conseguiremos el auditorio de aquella escuela allí, y—y tendremos una reunión del 28 hasta el primero, unas reuniones en el auditorio de la escuela. Yo quería predicar sobre el tema del derramamiento de esas Últimas Siete Copas”. Y llamamos con anticipación, y tuvimos una pequeña decepción. Ellos no nos permitirán usar más esas escuelas pues se acumula demasiada gente. Y no podemos tenerla en ninguna parte. Así que entonces decidí, mientras estaba allí atrás en ese momento, que en vez de…
11No podemos acomodar toda la gente, si lo anun-… Miren, esto en ningún momento ha sido anunciado. Así que si ponemos a toda la gente, si tratamos de acomodarlos aquí en el Tabernáculo, no podríamos hacerlo. ¿Ven? Eso simplemente… cinco días aquí sería horrible.
12Entonces, sentado allí adentro conversando con el hermano Neville y con el hermano Woods, y otros, hemos decidido hacer esto: si no podemos, entonces eso nos llevaría a cinco servicios. Eso sería el 28, 29, 30, 31, y primero. Pues, yo pienso que si tenemos, comenzando el próximo domingo, podemos tener dos servicios, el domingo por la mañana y el domingo en la noche, eso es el día 18. Y entonces el—el 25, tener el domingo por la mañana y el domingo en la noche. Eso sería cuatro servicios. Y luego el primero de agosto, tener el domingo por la mañana y domingo en la noche. Eso nos daría seis servicios, y así no será tan apretado para meter a toda la gente. Y así pienso yo.
13¿No creen Uds. que eso sería mejor que tener a todos apretados y un desorden y todo así? Y luego eso para esos dos servicios, eso lo podemos aguantar, con tal que todos nos ayuden. Por cinco noches seguidas sería muy difícil.
14Y quiero reunirme con los síndicos y con los ancianos aquí, mientras estoy aquí.
15Y esto está ocurriendo en todas partes. Estamos viviendo en estos últimos días cuando el Evangelio no tiene la—la preeminencia que debiera tener. No tiene los derechos que debiera tener. Y es que todo está ligado a la política y esas cosas, y es como un sindicato. Y a eso es que finalmente está llegando, porque la marca de la bestia tiene que venir por medio de sindicato, eso lo sabemos. Así que nosotros—nosotros… Porque es un boicot: “ninguno podrá comprar o vender, sino el que tenga la marca de la bestia”.
16Y miren, yo quiero averiguar, a través de los ancianos. Yo me siento dirigido. Y es que yo nunca había tenido tanta hambre en mi corazón por Dios, en toda mi vida, como la tengo ahora. ¿Ven? Porque… Y yo—yo quiero obtener mi propia carpa y mis—mis cosas, según la visión que me dio el Señor, y creo que el tiempo está cerca ahora mismo. Y quiero ver mientras estoy aquí, por qué es que no podemos conseguir la carpa.
17Y—y entonces cuando vamos, por ejemplo llegando aquí a Jeffersonville, en lugar de tener un solo día o dos, o tres o cuatro días, podemos salir aquí y levantar esta carpa, y tener dos o tres semanas (¿ven Uds.?), y así nadie puede decir nada al respecto. Podemos tomar un campo de béisbol, o si ellos no nos permiten usar eso, hay granjeros aquí que nos permitirán usar una granja. Alquilamos esa granja y—y allí la colocamos. Lo único que tendríamos que hacer allí sería construir los—los baños, y demás, para nuestras comodidades. Y eso podía ser hecho fácilmente. Y luego empezaremos a tener nuestros servicios así, porque eso es de acuerdo a una visión del Señor, y tiene que hacerse de esa manera.
18Y al llegar ayer, y encontrando esto y aquello, Uds. saben. Yo iba por la calle y un amigo mío que pasaba por allí, me dijo: “Hola, Billy”. Le miré con su cabello blanco como la nieve, y con esa barriguita. Y el muchacho es de mi edad. Antes andábamos juntos, (un hombre joven muy apuesto) cuando yo era un niño. Eso me hizo sentir un poco raro. Mi hijito José dijo: “¿Por qué estás triste, papá?”
19Yo le dije: “Oh, no puedo explicártelo, José. ¿Ves?, yo no puedo, no puedo decirte”.
20Y miré a Elij’ Perry sentado allá atrás, y la Sra. Perry; parece como que fue ayer cuando ellos eran una pareja de cabello obscuro viviendo allí al lado mío, cuando teníamos ese bote viejo llamado el “Wahoo”, y salíamos al río a pescar de noche. Y ahora los veo a los dos con el cabello todo canoso. Uds. saben, esto dice una cosa; es como un aviso que se prende y dice: “¡Ya no te queda mucho tiempo!”. ¿Ven?
21Así que, yo quiero que cada día de mi vida cuente para Él. Lo que me queda, el tiempo que tengo, quiero emplearlo haciendo algo en alguna parte, aunque sea estar parado en una esquina, testificando para la gloria y honra de Dios. Y yo—yo estoy aquí para ese propósito.
22Yo tengo un lugarcito secreto aquí en Green’s Mill, Indiana. Miren, no es una ciudad, es—es un desierto. Algunas personas se han apoderado de eso y no dejan que uno ponga ni siquiera un pie allí. Pero yo tengo una cueva allí que nunca me encontrarían cuando entro en ella. Yo voy por la noche, y ellos nunca sabrían cuando entro o salgo. No saben en dónde está la cueva ni podrían llegar a ella, sin importar en dónde estuviera. Y quiero ir allá y conversar con el Señor un rato, pues siento que es una necesidad.
23Mi esposa, ella deseaba venir, deseaba regresar acá de visita, y Rebeca y Sara y ellos, así con sus amistades. Y estamos aquí de regreso ahora por las próximas tres semanas, si el Señor lo permite.
24Y yo pienso, que en vez de tratar de amontonar así toda la gente, para esas reuniones aquí en el Tabernáculo… Por supuesto, esto nos pertenece, le pertenece al Señor, Él nos lo dio. Y tiene aire acondicionado. Nos gustaría tener un servicio el domingo en la mañana, y uno el domingo por la noche. Eso permitiría que la gente regrese a sus lugares, y entonces esperar hasta la próxima semana que viene.
25No creo que podría tomar eso y—y expresarlo correctamente, eso del derramamiento de esas Últimas Copas, porque en eso está un Mensaje muy grande. Pero sí podría orar por los enfermos, y hacer cosas que… También tengo mensajes conforme el Señor me los da, para la iglesia. Durante la semana me iré a estudiar a algún lado aquí al desierto y regresaré el domingo por la mañana y tendremos un servicio dominical como este, y un servicio de domingo por la noche. Nuestro pastor tan amable, el hermano Neville, yo le pregunté si eso sería de su agrado. Eso significaría quitarle a él todos sus servicios, pero él estuvo más que contento de rendirse a—a eso. Yo simplemente…
26Y parece que al hermano Capps también le dio esa fiebre de andar vagando, y veo que él no está, y—y el hermano Humes. Y el Señor tenía aquí a un tal hermano Mann aquí para tomar ese lugar y el puesto. Uds. saben, ¿no es maravilloso cómo el Señor hace las cosas? Él siempre tiene todo calculado exactamente bien. Yo vine y oí a alguien predicando. Y dije: “Eso no… Yo creo…”
27El hermano Capps fue a Tucson, y pienso que de repente quedó frenado, la temperatura estaba como a 110 grados. Él no quiso saber nada de eso, así que se marchó, él y el hermano Humes y se fueron a Phoenix. Por supuesto, allá está de 115° a 116°, y hasta 118°. Eso estaba aun peor, así que creo que él se fue para Texas después de eso; él… tratando de encontrar un lugar.
28Pero déjenme decirles, no quieran Uds. estar en Arizona en esta época del año. El otro día (el viernes pasado) estaba a 140 grados, en Parker. Y allí es donde el Hermano Craig, de aquí de la iglesia, vive. Uds. pueden romper un huevo y antes de tocar el suelo ya está frito. [El hermano Branham se ríe— Ed.] Uds.—Uds. escupen y—y la humedad desaparece, simplemente… No hay humedad ni nada, es un verdadero horno en esta época del año. Pero como desde noviembre, diciembre y enero, es maravilloso. Pero cuando llega marzo (más o menos) y abril, será mejor que se alejen si no quieren sofocarse.
29Y así que el hermano Capps y ellos llegaron justamente en ese tiempo y pienso que eso los corrió. Y quizás el Señor hizo eso con un propósito. Yo estoy creyendo esto: que Dios ordena los pasos del justo. Algunas veces parece difícil.
30Como el otro día en este viaje al África. Yo estaba tan seguro que me estaba moviendo en la voluntad de Dios. Porque hace un año, yo estaba en el sur teniendo una serie de reuniones, y ellos—ellos, yo pensé…
31Viniendo de esa organización que dijo: “Ud. puede venir a través de los hombres Cristianos de Negocios, pero nosotros no tendremos nada que ver con ello”.
32Bueno, Uds. saben, yo no deseo poner todo eso encima de esos hombres y crear un conflicto. Yo—yo deseo que ellos se sientan bien el uno con el otro. Así que simplemente les dije: “Bueno…” Les escribí una carta y les dije: “Recuerden, yo he tratado de entrar en África por años, otra vez, sintiendo que mi ministerio en África no ha terminado. No tengo ningún…
33¿Por qué tendría que ir al África cuando tengo seiscientas o setecientas ciudades aquí mismo en los Estados Unidos llamando, (¿ven?), aquí mismo, sin salir de Canadá, México, o alguno de esos lugares? ¿Por qué querría yo ir allá? Pero hay algo en mi corazón que me hala hacia África. Allí… esa gente… Hay—hay algo acerca de ellos, que yo amo, y yo quiero ir sólo por la gente de color únicamente. Y hay algo en muchos de ellos, esos líderes, ellos piensan que yo no debería de hacer eso. Pero yo—yo quiero ir a mis amigos de color. Ahí es donde el Señor me llamó. Y ahora ellos están necesitados. Muchas de esas personas, esa gente blanca puede tener doctores y todo lo demás. Pero esos pobres nativos viven allá, en la miseria. Yo—yo—yo siento que ellos son los que parece que lo recibirían. Son ellos. Hay algo acerca de eso.
34Cuando Ud. llega a un punto en que es tan inteligente que lo sabe todo, entonces Dios no puede hacer nada con Ud. Pero si Ud. llega a un lugar donde está dispuesto a escuchar y aprender, entonces—entonces es el tiempo de Dios, Él puede venir y hablar con Ud.
35Entonces yo les respondí por carta y les dije… Y dije: “Recuerden, en el Día de Juicio, ¡que esas manos huesudas salgan del humo y los condenen a Uds.! La sangre de ellos sea sobre Uds., no sobre mí, por cuanto yo he tratado por diez años de regresar”.
36Entonces cuando envié la carta, y regresé, Algo me dijo: “Ve a Sidney Jackson; haz un viaje de cacería”. Y al mismo tiempo el Señor le habló a Sidney Jackson y le dijo: “León de melena amarilla, hermano Branham acampando; reunión enorme en Durban”.
37Bueno, él estaba aquí, y habló con Uds. aquí. A propósito, nosotros bautizamos… Él estaba firmemente en contra de este bautismo en el Nombre de Jesucristo. Y su esposa estaba peor que él, ella simplemente le daba la espalda a uno y se iba. Uno podía… Déjenme decirles, yo nunca he visto gente más devota. Ellos tienen como ciento cincuenta ministros allá, bautizados en el Nombre de Jesucristo, y simplemente están sacudiendo el país. El Mensaje está barriendo el África, por todas partes, aviadores y grandes hombres están viniendo, siendo bautizados en el Nombre de Jesucristo.
38Y entonces yo… cuando empecé a ir, déjenme decirles, yo nunca tuve tanta dificultad en toda mi vida al tratar de ir allá. Y entonces a última hora, a última hora ya para salir, allí estaba escrito en mi visa: “No puede participar en ninguna clase de servicio religioso; únicamente puede venir a cazar”. Bueno, pues eso estuvo feo.
39Pero yo dije: “No me importa lo que el diablo haga, yo—yo no puedo… No puedo responder por lo que el hermano Jackson dijo del león de la melena amarilla, y esto, aquello, y lo otro. Yo—yo no puedo responder por eso. Pero sí sé que Dios me dijo que ‘viera a Sidney Jackson y que fuera de cacería’”. Y yo dije: “Voy a ir”. Y a veces… Y yo tuve uno de los viajes más maravillosos.
40Y descubrí cuál era el problema. Ahora, yo pienso que como en octubre, si el Señor lo permite, puedo regresar y tener una reunión y todo lo demás, cooperación total y todo lo demás, (¿ven?) en África. Miren, yo llegué al fondo de la cosa y encontré en dónde estaba el problema, cuál fue la causa. Al escribirme aquí, este tenía una cosa, y el otro tenía otra cosa que decir, y este otro allí. Así que la mejor cosa que hay que hacer es ir y averiguar uno mismo. Y yo sé dónde estuvo el problema y cuál era la razón de eso. Era debido a tanta gente reuniéndose junta, y el gobierno no me lo permitiría.
41Ahora, si los Hombres Cristianos de Negocio o cualquier organización respondiera por nosotros, entonces el gobierno automáticamente… porque es la organización la cual está representada con el gobierno, y el gobierno manda protección militar. Si hubiera veinticinco hombres de una denominación, y veinticinco de otra, aun así ellos no aceptan eso. Tiene que ser la—la cabeza de esta organización, y los Hombres Cristianos de Negocio es una organización no sectaria representando a todas las iglesias. El doctor Simón, la cabeza de ellos allá, es un hombre muy amable; tengo que reunirme con él y conversar con él. Ellos se van a encargar de las reuniones, y todas las demás iglesias se van a juntar. ¿Ven? Y yo creo que tendremos una de las reuniones más grandiosas que se han tenido en—en África.
42Pero mi punto era este: cuando Ud. sabe que Ud.—Ud. está tratando de hacer lo que es correcto, la primera cosa es, si Ud. se siente dirigido a hacer alguna cosa, entonces examínelo con la Palabra y vea si cuadra con la Palabra, y entonces no deje que nada le detenga. No importa cuántos estorbos el diablo nos ponga en el camino, pasemos por encima de ellos.
43Yo le dije a mi esposa y le dije al hermano Wood (cuando llegué aquí), y a algunos amigos con los que me encontré ayer, que yo he tenido como cinco años aquí en los que casi no he sabido qué hacer. Ha sido algo—algo nervioso… Vean, el avivamiento en sí, entre las iglesias, ha muerto. Todos saben eso. Uno lo siente en este Tabernáculo. Uno lo siente en todas partes. Hay como un golpe, un sentir como muerto. Hay algo que simplemente no está bien. Y es debido a que el entusiasmo de avivamiento se ha ido de la gente. Vaya a las iglesias, y Ud. los verá sentados allí. Y el pastor está tropezando, buscando algo qué decir. Y de repente está hablando de alguna fiesta o algo parecido que van a celebrar. Parece ser un sentir como muerto por todos lados.
44Billy Graham lo nota; Oral Roberts. El Sr. Allen tuvo problemas, como Uds. saben. Oral Roberts tiene ese edificio de cincuenta millones de dólares, y demás cosas, allí. Él tiene una escuela. Y, bueno, nadie está en el campo ahora.
45Yo salí de aquí por medio de una visión para ir allá a Tucson, para ver lo que el Señor quería que yo hiciera. Él se encontró conmigo allá, así como les dijo a Uds. que lo haría, en la forma de siete Ángeles, y me dijo que regresara y que los Siete Sellos iban a ser abiertos. Y eso es exactamente lo que sucedió.
46Él dijo… Un día estando con el hermano Woods cuando él vino allí, fuimos al mismo lugar y arrojé una roca al aire, y cuando cayó al suelo Él dijo: “Dentro de un día y una noche, Uds…” Algunos, (olvidé cuáles fueron las palabras exactas). “Uds. van a ver la gloria de Dios”.
47Y al día siguiente, un torbellino bajó de los cielos, y conocemos la historia de lo que aconteció. Cuando eso subió, ellos preguntaron qué era. Yo dije: “Eso habló tres palabras en tres grandes explosiones”. Los hombres presentes únicamente oyeron la explosión. Yo entendí lo que dijo. Y dijo: “¡Juicio azotando la Costa Occidental!”. Dos días después de eso Alaska casi se hundió. Ha habido truenos por allí, terremotos, y de todo. Simplemente mírelos, todos los días, terremotos sacudiendo por todas partes.
48Mi última reunión, la última reunión que tuve… Realmente, este es el primer mensaje que predico desde entonces. Yo estaba predicando en Los Ángeles, en el Auditorio Baltimore, y estaba hablando sobre un hombre escogiendo para sí una esposa. Uds. probablemente tengan la cinta de eso. Es… Yo dije: “Eso refleja su carácter y sus ambiciones”. Y que cuando un hombre toma a una mujer, él toma a una jovencita, y… para que sea su esposa; y si él toma, Uds. saben, a una muchacha moderna que es una Ricketta común, eso—eso muestra lo que él… Si él se casa con una reina de belleza o una reina del sexo, o lo que sea, eso muestra su… lo que realmente está en el hombre. Pero un Cristiano, él busca carácter en una mujer, porque él está planeando un hogar futuro con esa mujer. Su plan es conseguir un ama de casa. Y yo dije: “Entonces Cristo, de acuerdo a Su Palabra aquí, nos dice lo que será nuestro futuro hogar. Entonces, ¿qué clase de esposa escogerá Él? ¿Una prostituta denominacional? ¡Nunca! Él escogerá una mujer con carácter de Su Palabra, y ésa será la Novia”.
49Y mientras estaba en eso, Algo me impactó, y no supe nada como por treinta minutos. Hubo una profecía que salió. Lo primero que recuerdo, (hermano Moseley y Billy), es que yo estaba afuera en la calle, caminando. Y Eso dijo: “Tú Capernaum, que te llamas con el nombre de los Ángeles”, (eso es Los Ángeles, la ciudad de ángeles, (¿ven?), los ángeles), “que te has exaltado hasta los cielos, hasta el infierno serás abatida. Porque si las obras poderosas que se han hecho en ti, se hubieran hecho en Sodoma, aún permanecería hasta el día de hoy”. Y todo eso sucedió inconscientemente para mí. ¿Ven?
50Y cómo es que acababa de exhortar a Cristo, o sea exaltarlo a Él y diciéndole a la iglesia. Dije: “Uds. mujeres, no importa cómo trate yo de venir a Uds., o de predicar en contra de estas cosas; y Uds. hombres, Uds. predicadores, constantemente están engañados, siempre, y hacen lo mismo. Uds. lo pisotean como si la Palabra de Dios no fuera nada”.
51Y cuando entendí aquello, fui y dije: “Hay una Escritura acerca de eso en algún lugar”. Y fui y encontré que eso era Jesús reprendiendo a Capernaum allí a la costa del mar. Esa noche busqué las Escrituras. Al llegar a casa saqué el libro de la historia; y Sodoma y Gomorra una vez fueron ciudades prósperas, el cuartel general del mundo gentil. Y saben, esa ciudad se hundió en el Mar Muerto a causa de un terremoto. Y Jesús se paró allí y dijo: “Capernaum, si en Sodoma se hubieran hecho las obras que en ti han sido hechas, ella hubiera permanecido hasta hoy. ¡Pero mira, tú debes ser abatida hasta el infierno!” Y como doscientos o trescientos años después de Su profecía, todas esas ciudades costeras, cada una de ellas aún permanecen allí menos Capernaum, y ella está en el fondo del mar. Un terremoto la hundió en el mar.
52Y entonces profetizando: “Los Ángeles estará en el fondo del mar”. Volví a casa y me fui para el África. Y mientras estaba en África, ellos tuvieron un terremoto. Y los científicos… Uds. lo vieron, estaba en las noticias, que algunos grandes hogares, muy finos, se derrumbaron en Los Ángeles, y un motel y otras cosas. Y miren, hay una… Desde aquel terremoto, hay una grieta de dos o tres pulgadas que se abrió en la tierra, comenzando en
53Alaska, y sale por allá por las Islas Aleutianas, sale entre ciento cincuenta o doscientas millas al mar, regresa por allí en San Diego; abarca todo California, o más bien Los Ángeles, y sale nuevamente en la parte norte de California, por un lugarcito que se llama San José, por allí.
54Y este científico estaba hablando, estando en una entrevista. Nosotros estábamos mirando eso en la televisión. Y él dijo: “Debajo de allí es lava hirviendo”. Y él dijo esto, dijo: “Es un pedazo que se va a desprender”, y dijo, “y así será”. Y el que entre-…
55El hombre, el científico que estaba entrevistando a este jefe científico le dijo, dijo: “Bueno, ¿entonces todo eso pudiera hundirse?”. Él dijo: “¿Pudiera? ¡Tiene que hundirse!”.
56Dijo: “Pero desde luego, eso probablemente será de aquí a muchos, muchos años”.
57Él dijo: “Puede ser dentro cinco minutos, o puede ser dentro de cinco años”. Él le dio plazo de cinco años.
58Pero tan cierto como estaba yo parado allí bajo esa Inspiración que pronunció juicio sobre esa Costa Occidental, y luego lo siguiente fue el hundimiento de Los Ángeles; ¡ella está sentenciada! Eso es correcto. Eso sucederá. ¿Cuándo? Yo no lo sé.
59Pero ¡oh!, ¿qué sucedió? Uds. saben, nosotros únicamente tenemos seis continentes ahora. Teníamos siete. Aquel que se hundió entre África y los Estados Unidos. Oh, eso es historia, Uds. saben acerca de eso. Miren, si eso se hunde, entonces quiero que vigilen cuando…
60Este era un sermón que yo prediqué cuando…Creo que el hermano Elij’ Perry era diácono aquí en la iglesia en ese tiempo, hasta donde sé. Pero dije: “El tiempo vendrá…” Yo no lo sabía hasta que la Sra. Simpson me trajo el—el sermón el otro día. Y lo tengo escrito en un librito, que el desierto… “Que el océano avanzará hasta el desierto”. Eso fue hace treinta años.
61Y, por supuesto, el Mar Saltón está como a doscientos pies por debajo del nivel del mar, y si esa enorme caldera, y la tierra hundiéndose así, con centenares de millas cuadradas, centenares y centenares de millas cuadradas hundiéndose en la tierra, eso hará que el maremoto llegue hasta Arizona. Seguro que lo haría.
62¡Oh, estamos en el tiempo del fin, qué hora tan gloriosa, la aparición del Señor Jesús! Él dijo: “Habrá terremotos en diversos lugares, tiempos perplejos, angustias entre las naciones, los corazones de los hombres desfalleciendo de temor”. Dijo: “Cuando estas cosas comiencen a suceder, levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca”. ¡Oh, hermanos! Las naciones están derrumbándose; Israel está desesperado, Las señales que los profetas predijeron; Los días de los gentiles están contados, cargados de horrores; Regresen, Oh dispersos, a los suyos. (¡Asegúrense de hacerlo!) El día de redención está cerca, Los corazones de los hombres están desfalleciendo de temor; Sean llenos del Espíritu de Dios, mantengan sus lámparas preparadas y limpias, ¡Miren hacia arriba, vuestra redención está cerca! (Correcto). Los falsos profetas están mintiendo, La verdad de Dios están negando, Que Jesús el Cristo es nuestro Dios.
63¿Vieron la fotografía el otro día, cómo es que Él giró esa fotografía de lado allí? Y la misma fotografía de esos siete Ángeles siendo levantados… Gírenla hacia la derecha, y ahí está el rostro del Señor Jesús mirando hacia abajo, hacia la tierra otra vez.
64Uds. recuerdan que cuando prediqué Las Siete Edades Le La Iglesia, yo no podía entender por qué Jesús estaba parado allí con eso “blanco” sobre Su cabeza. Él era un hombre joven. Yo escudriñé eso en la Biblia, y dice que “Él vino al Anciano de Días, cuyo cabello era blanco como la lana”. Jesús sólo tenía treinta y tres años y medio, en Su crucifixión.
65Llamé al hermano Jack Moore, quien es un teólogo. Él dijo: “Oh, hermano Branham, ése es Jesús en Su estado glorificando”. Dijo: “Después de su muerte, entierro y resurrección, Él volvió a eso”. Eso parecía bien para un teólogo, pero a mí no me sonó bien, no pegó bien.
66Fui allí y comencé con esa primera edad de la iglesia, allí el Espíritu Santo lo reveló. Ahora Uds. lo tienen en sus Edades de la Iglesia. Creo que los libros saldrán muy pronto, todo el detalle de eso. Y eso mostró que Jesús era Juez. Hay una peluca blanca que ellos solían usar, se ponían una peluca y la usaban como juez, en Inglaterra aún lo hacen cuando se tiene autoridad suprema. Y al girar esa fotografía de lado, ahí está Él, Su cabello negro (Uds. lo pueden ver en el lado de su barba) y la peluca blanca puesta. Él es lo último en autoridad, Él es Autoridad Suprema. Aun el mimo Dios lo dijo: “Este es Mi Hijo Amado, a Él oíd”.
67Allí está Él con esos Ángeles, el Mensaje, lo cual fue la apertura de esos Siete Sellos que revelaron la simiente de la serpiente y todas estas cosas aquí. Y eso muestra que es Su propia cubierta; es—es Su Autoridad Suprema. Él es Supremo, y Él está con esa peluca, o—o cubierto. La Biblia dice que Él cambió Su rostro, o Él se cambió a Sí Mismo, en morphe. Esa palabra allí viene del vocablo griego en morphe, lo cual significa como un actor griego que juega varios papeles; hoy él es una cosa, y en el siguiente acto es otra cosa. Él era Dios, el Padre, en un acto; Dios el Hijo, en otro acto; y luego Dios, el Espíritu Santo en este otro acto. ¿Lo ven? Ahí está Él, Su Palabra aún es Suprema. Estamos viviendo en los últimos días.
68Regresando del África el otro día, yo estaba un poco cansado. Vean, allá ya es de noche, y uno tiene que cambiar todo por completo. Y para cuando yo tenía todo cambiado, ya era tiempo de volver acá. Tuvimos un viaje maravilloso, un viaje de cacería, uno de los mejores que he tenido en mi vida. Billy tomó algunas fotografías y quizás él tenga un tiempo en que pueda enseñárselas, y así mostrarles algo del viaje.
69Y yo tuve un sueño. De alguna manera siempre sueño de estar nuevamente con la compañía de Servicio Público. Y yo—yo pensé que estaba flojeando en el trabajo, debía estar… Ellos me permitieron que fijara mis propias horas, y yo pensé que… En vez de salir a caminar, examinando las líneas o cobrando las cuentas o algo que debería estar haciendo, dije: “Pues, yo soy quien me mando a mí mismo”, y me fui a nadar. Y llegué allí y me quité mis… esa ropa, y me puse la ropa de nadar. Yo estaba solo. Entonces pensé: “Oye, esto no es correcto, la compañía… Es de día, y la compañía me está pagando por este tiempo.” Pensé: “Eso es extraño”. Y entonces pensé: “Bueno, el dinero que había cobrado en la ruta…” Yo tenía mezclado el dinero de la ruta con el dinero del patrullaje, y dije: “Bueno, el dinero que he cobrado, yo he hecho algo, al estar brincando por aquí he perdido todos mis recibos y ahora tengo el dinero de ellos y el dinero mío todo mezclado. Ahora ¿cómo sabré quién pagó el recibo?”. Pensé: “¡Eso me pasa por no prestar atención!”. Pensé: “Eso no es correcto. Solamente hay una cosa que puedo hacer, y es regresar a mi superintendente y decirle”. Ese era Don Willis. Le dije: “Don, perdí esos recibos. Mira, aquí está todo el dinero que tengo, y aquí está el dinero de ellos, junto. Déjalo ahí con el cajero, y la gente, cuando ellos vengan, ellos tendrán un recibo de que yo recibí la cuenta de ellos”.
70Probablemente hay gente sentada aquí mismo a las que yo—yo… Sé que las hay. A las cuales les cobraba en—en esos días, y yo… y yo les daba un recibo. Uds. saben, sólo era diez por ciento si se le vencía la cuenta. Y si fuera dólar y medio, pues eran quince centavos si se pasaba la fecha. Mucha de esa gente vivía… Es que nos juntábamos y nos poníamos a hablar por un rato, y yo estaba para cobrar la cuenta. Y la cosa se pasaba tanto que pues yo tenía tantos recibos que no podía cobrarlas todas.
71Bueno, pensé que esa era la única manera en que podía hacerlo. Y entonces desperté.
72La casa donde vivimos es de la hermana Larson. No creo que ella esté aquí. Ella ha sido muy amable con nosotros; y no le gusta que yo diga eso. Pero ella es una dama muy amable, y nosotros hemos estado viviendo en sus habitaciones. Ella tiene dos apartamentos (apartamentos pequeños juntos); y nosotros hemos alquilado los dos. Y mi esposa y yo dormimos aquí en—en el otro apartamento donde yo recibo a la gente cuando puedo. Y allí hay un par de camitas gemelas.
73Yo desperté. Ella aún no estaba despierta. Y al poco rato, ella despertó. Le hice señas con la mano, y ella me miró y abrió y cerró los ojos varias veces. Le dije: “¿Dormiste bien?”. Ella dijo. “No”
74Y dije: “Yo tuve uno de los sueños más terribles. Soñé que estaba de nuevo en esa compañía de Servicio Público”. Dije: “¿Qué es lo que he hecho?”.
75Recuerdo que cuando era muchachito, o un joven, yo caminaba inspeccionando todas esas líneas allá en Salem, Indiana, diferentes… Yo iba y me compraba un—un desayuno, quizás un plato de avena. En ese sol caliente, y demás, y eso me enfermaba, desayunarme con eso. Yo entregaba un recibo por diez centavos, de mi caja chica. El superintendente vino y me dijo: “¿Quién es el loco que entrega un recibo por diez centavos para el desayuno?”. Dijo: “Tú deberías cuando menos entregar un recibo por cincuenta centavos”. Ahora, todos Uds. saben que cincuenta centavos era un desayuno bien grande en esos días. Y yo le dije: “Bueno, es que yo no como tanto así”. Él dijo: “Pues, los demás cobran cincuenta centavos. Tú debes cobrar cincuenta centavos”. Yo dije: “Bueno, es que yo no lo uso”. Dijo: “Cóbralo de todas maneras”. Y ese era mi superintendente.
76Pues, yo pensé: “Bueno, ¿qué puedo hacer? Tengo que cobrar cincuenta centavos, y sólo me como diez centavos”. Entonces yo salía a la calle y buscaba unos niños que no habían desayunado, y les compraba cuarenta centavos de desayuno. Y entonces pensé: “Bueno, ¿qué podría…? Quizás es eso lo que Él tiene en contra mía”.
77Y recuerdo que no hace mucho, ellos pasaron por mi propiedad en la patrulla y destrozaron ese patio trasero ahí y dijeron: “Mándanos una factura”. Uds. saben que ellos tienen derechos de pasar por allí pero tienen que pagar por el daño.
78Yo les respondí y les dije: “Uds. no me deben nada”. Pensé: “Eso pagará por todos aquellos recibos de cuarenta centavos. Quizás gasté algunos veinte o treinta dólares durante aquel tiempo, dándoselo a los niños. Quizás con eso quedamos bien”. Y seguí soñando.
79Entonces yo tenía un árbol grande allá, los niños jugaban debajo de él, y la patrulla... Ahora ellos patrullan en un helicóptero. Así que él entró y me dijo: “Billy, ¿qué tal si cortamos aquel árbol?”.
80Yo dije: “No, no lo cortes. Lo vamos a podar”. Dije: “El hermano Wood y yo lo vamos a podar”. Dijo: “Pues, le diré a uno de nuestros hombres que vengan y lo poden”. Yo dije: “Mire, no lo corte”. Él dijo: “No lo cortaré”. 81 Salí de viaje. Y cuando regresé, lo habían cortado hasta el suelo. Entonces me tocaba un juicio en el caso. Dije: “Bueno, Señor, esto debe aclarar todo lo que debo”. Me olvidé del caso, todo estaba bien, lo dejé así. Pero seguía soñando con todo eso.
82Cuando me levanté la otra mañana, dije: “Bueno…” Lo primero que hacemos por la mañana al levantarnos, es orar juntos, luego oramos en la noche antes de acostarnos. Y entonces después que ella fue a prepararles el desayuno a los niños, yo me puse a orar. Dije: “Señor, yo debo haber sido un hombre terrible. ¿Qué he hecho en la vida, que yo—yo no puedo deshacerme de esa compañía de Servicio Público?”
83Entré y tomé un baño, y salí. Y algo como que me decía: “Quizás estoy flojeando en Su trabajo”. Pensé: “Ya han pasado como cinco años y no he hecho nada, sólo esperando en Él”.
84Estando parado allí el otro día. Nos construyeron una nueva casa allá, y el hermano Moseley vino y estaba hablando al respecto. Yo dije: “Eso es un regalito de mi Padre”. Y él comenzó a llorar. Yo dije: “Vea, Él dijo: ‘Si Uds. dejan sus hogares, casas, tierras, padres, madres, Yo les daré casas, tierras, padres, madres, y mucho más en esta vida, y en el siglo venidero la Vida Eterna’”. Yo dije: “Vea, yo tuve que dejar el Tabernáculo que amo tanto. Mi hogar que el Señor me dio allá, tuve que dejarlo. Y Él me dio éste a cambio”. Yo dije: “Él es maravilloso, ¿ve Ud.?”. [Espacio en blanco en la cinta—Ed.] Y él comenzó a llorar.
85Bueno, yo—yo dije: “Tuve que venir aquí y separarme, venir a este desierto”. Y pensé: “Me pregunto ¿por qué será que Dios me traería a un desierto, aquí donde no hay nada sino escorpiones y lagartijos del desierto?”
86No sólo es un desierto, y hace calor, pero espiritualmente también es un desierto. ¡Oh, hermanos! No hay vida espiritual en lo absoluto, en las iglesias, ellas están en contra… Pues, ¡Uds. nunca han visto tal cosa en su vida! Nosotros ni siquiera tenemos una iglesia a donde ir, ni nada. Y luego cuando… La gente casi perece, espiritualmente. Yo lo noto en la gente que va allá, veo las diferencias en ellos, al observarlos.
87Y así que permanezcan Uds. bajo el Espíritu de Dios y su vida se volverá dulce y tierna, como el agua que hace crecer a esta grama y a los retoños suaves. Si… esta grama no crecería en Arizona; estos árboles serían cacto. Esas hojas terminarían siendo espinas. Y así sucede cuando hay sequedad en la iglesia. Uds. saben, se pinchan el uno al otro. Y, vean, se necesita el agua suave de la lluvia para ablandarlo a uno, y así producir hojas que den sombra para el peregrino que pasa.
88Y entonces algo me dijo: “Quizás estás flojeando en el trabajo de Dios”. Entonces oré por una visión.
89Y Meda me acababa de regalar una Biblia nueva; y el hermano—el hermano Brown, de Ohio, me había comprado una Biblia nueva; ambos al mismo tiempo, en la Navidad. Fui y tomé una de las Biblias nuevas. Yo dije: “Señor, en los días pasados, Tú tenías un Urim y Tumim”.
90Ahora escuchen, permítanme decir esto. Por supuesto, ellos no están… esto… no están grabando esta reunión. La razón por la que les estoy pidiendo… diciendo esto. Permítanme decir esto: No hagan esto. No es una cosa buena.
91Pero yo dije: “Señor, antes, cuando un soñador soñaba un sueño, ellos lo llevaban al Urim y Tumim, y allí lo contaban. Y si el—si el Urim Tumim contestaba alumbrando las luces, (una Luz sobrenatural), el sueño era verdad”. Yo dije: “Pero ese sacerdocio y ese Urim y Tumim ha sido abolido. Ahora Tu Biblia es el Urim y Tumim. Señor, que yo no haga esto otra vez. Pero yo te he pedido y he orado, para que me des una visión, háblame acerca del por qué estoy teniendo esos sueños. ¿Y qué es lo que he hecho? Si he hecho algún daño, si le he hecho algo a alguna persona en el mundo, házmelo saber. Yo— yo—yo iré y lo arreglaré. Si le debo a la compañía de Servicio Público, si les he hecho algún mal a ellos o a alguna otra persona, si Te he fallado en algo, házmelo saber. Yo—yo quiero arreglarlo”.
92Arreglémoslo ahora. No lo dejen para después; pudiera ser demasiado tarde. Hagámoslo ahora.
93Y yo dije: “Seguramente hay algo en esta Palabra de Dios, de Génesis hasta Apocalipsis, de algún personaje allí con quien lidiaste, que estaría en semejante situación como mi interrogativa. Si alguien ha hecho algo, y—y Tú lo corregiste al respecto, entonces permite que yo abra la Biblia en ese lugar. Y si hubiera alguien, fuera lo que fuera que hicieron, eso me llamará la atención. Donde yo haya errado, o algo que Tú quieres que yo haga y no lo he hecho, permíteme ver algún personaje así en la Biblia”.
94Y cerré mis ojos, dejé que la Biblia se abriera sola; puse mi dedo en una Escritura: Génesis 24:7. Eliezer, el siervo fiel de Abraham, el siervo modelo de la Biblia, siendo enviado a buscar una novia para Isaac. Me corrieron escalofríos. Seguro, ese es mi… eso cuadra exactamente con lo demás de mi Mensaje: sacando a la Novia.
95Él dijo: “Júrame que no tomarás una novia de esas otras, sino que irás a mi propio pueblo”. Él dijo: “¿Qué si la mujer no quiere venir conmigo?”.
96Dijo: “Entonces tú eres libre de este juramento”. Él dijo: “Y el Dios del Cielo enviará Su Ángel delante de ti para que te guíe”. Él salió enseguida y comenzó a orar, y se encontró con la hermosa Rebeca quien se convirtió en la novia de Isaac.
97Un Mensaje perfecto, de regreso a la Palabra: “¡Ve y consigue esa Novia!”. Eso es un deber. Para eso es que estoy aquí. Eso es lo que estoy tratando de hacer: llamar fuera una Novia.
98Recuerden allí en California, esa entrevista de la Novia, o mejor dicho esa vista anticipada, yo la tuve aquí. Cómo es que esa Novia subió primero, y la vi pasar. Luego ahí vino también la Señorita América, la Señorita Asia, y todas, ¡oh, esa cosa de aspecto horrible! Y luego pasó otra vez la misma Novia. Una de ellas se salió fuera del paso, y yo estaba regresándola a que tomara el paso; (eran dos de ellas). Y eso es lo que debo hacer: mantener a esa Novia en el paso, buscar a ese hombre.
99Yo dije: “Dios, estoy regresando a casa, renovaré mis votos otra vez, y comenzaré de nuevo”. Así que eso es lo que estamos planeando hacer; para eso es que estoy aquí.
100Pienso que sería bueno si hiciéramos esto: comenzar el 18, la próxima semana, el próximo domingo en la mañana, y el próximo domingo en la noche, el próximo domingo, y luego el domingo siguiente. ¿Cuántos creen que eso sería bueno? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Gracias.
101Ahora quiero que me hagan un favor. Si Uds. le han avisado a alguien que va—va a haber una reunión el 28, ¿podrán avisarles de nuevo, que no pudimos hacerlo? Díganles o escríbanles una carta o algo así. No queremos que la gente venga y se decepcione, pero es que no pudimos conseguir el auditorio.
102Vean, no pudimos conseguirlo. Y es debido a que en la última reunión creo que tuvimos tantos allí, y todo lo demás, ellos simplemente… Uds. saben cómo es el público, y ellos… Bueno, sencillamente estamos viviendo en los últimos días, eso es todo. Y ellos dicen que la gente vino y maltrataron la escuela, y ellos estaban allí muy temprano, y que hicieron esto, o aquello, una cosa u otra, y el lugar estaba demasiado atestado, y que el capitán de los bomberos exigía esto y aquello. Y pues, Uds. saben.
103Así que estaremos programando estas Copas y las Trompetas, quiero colocar todo eso. Les dije que lo haría. Eso todo está bajo otra cosa. Y así las Copas vienen con el sonido de las trompetas; pero deseamos estudiarlo todo junto y presentarlo y que quede bien.
104¿Cuántos han leído lo del hermano Vayle, en volver a redactar aquello, y arreglándolo y ayudándome con la gramática? ¿Han leído algo de ello? Uds. han leído, dos o tres de Uds. Pienso que Ud. ha hecho un buen trabajo, hermano Vayle, ¡un buen trabajo! Ud., creo que la hermana Vayle lo hizo; y Ud. simplemente lo escribió y ella lo hizo. Ella era una… Vean, no siempre estoy en contra de las mujeres, ¿no es así, hermana Vayle?
105Así que ahora, durante los próximos quince o veinte minutos, leamos una Escritura aquí.
106Y tengo aquí un librito. Dije… creo que fue para el hermano Vayle, o, ¿para quién fue?, creo que es para Roy Borders. El hermano Vayle me trajo el libro. Quiero hacer un librito de texto.
107¡Pero si alguien alguna vez mirara lo que yo llamo notas! Como cuando deseo predicar con respecto a la Estrella de la Mañana, yo dibujo una estrella. Y si deseo predicar algo acerca de… yo hago todo esto en símbolos aquí, dibujos, y nadie puede saber lo que era. Mientras estoy afuera, y pienso en algo, yo tengo que, cuando voy manejando por la carretera, algunas veces el automóvil brinca y salta, y yo anoto esto, y digo esto y aquello, y hago pequeñas señales, y cruces y puentes, y—y toda clase de cosas. Como cuando deseo predicar sobre el descenso de la Estrella; y pondré la pirámide, la dibujo aquí y pongo la Estrella de David de cinco puntas descendiendo sobre ella. Y así sé dónde estoy yendo en las Escrituras. Y Moisés, una cierta cosa que él hizo… Y así, formando como pisadas de pavo.
108Tengo varias de ellas aquí. Y yo pensaba en esta mañana, estando allá atrás y pensaba que hablaría sobre este tema por unos momentos, de una notitas, que quizás me tomaría algunos veinte minutos.
109Y entonces no le voy a quitar el servicio al hermano Neville esta noche. Yo—yo—yo voy a descansar esta noche, voy a escucharlo a él.
110Y entonces, si el Señor lo permite, el próximo domingo en la mañana comenzaremos el servicio. Y todos Uds. ayúdenme y oraremos, porque esto ha estado en mi corazón, tratar… Ellos dijeron: “Bueno, podríamos ir a Louisville, o podemos ir a New Albany”. Pero la reunión era para Jeffersonville. Iré para Louisville y New Albany en otras ocasiones, pero esto tenía que ser aquí en Jeffersonville.
111Ahora inclinemos nuestros rostros sólo un momento mientras estamos… les he estado hablando aquí por treinta minutos aproximadamente. Hablemos con Él por un momento. 12 Señor Jesús, estamos… ciertamente somos un pueblo bendecido, más allá de lo nuestro pensamiento, más allá de nuestro entendimiento. Pues si hubiera un noble entre nosotros, tal como aquellas personalidades de otro país, o un diplomático de alguna especie, pensaríamos que sería una gran cosa tener a tan noble persona entre nosotros. Pero hoy tenemos al Dios del Cielo, no solamente entre nosotros, sino dentro de nosotros, morando, viviendo Su Vida a través de nosotros. ¡Y estamos tan agradecidos por esto, Señor! Por supuesto, está más allá de nuestro entendimiento.
113Pero ahora, hablando sobre los servicios, y acerca del viaje al África, y las cosas que hemos tratado de arreglar para estos días aquí en Indiana. Y de alguna forma u otra, Señor, pudiera ser que Tú nos estás dirigiendo a esa carpa, para hacer que esa visión se cumpla. Entonces que se haga Tu voluntad, pues lo hemos encomendado de esta manera, según lo mejor de nuestro entendimiento. Y te rogamos Señor, que si hubiere algo contrario a Tu voluntad, que Tú nos lo hagas saber, para que así podamos saber cómo hacer Tu voluntad perfecta.
114Ahora bendícenos en estos minutos que siguen. Háblanos a través de Tu Palabra, Señor, pues Tu Palabra es Verdad. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Abramos la Biblia en Marcos capítulo 8.
115¿Normalmente cuándo despide Ud.? ¿A las doce? [Alguien dice: “Como a las doce”.—Ed.] Muy bien. Miren, ahora sólo un mensajito aquí (muy breve), para que pueda hablarles de la Palabra, después de testificar de aquello por allá, y lo demás.
116Marcos capítulo 8, y comencemos como desde el versículo 34, al treinta y… leyendo el 38, y el resto de ese capítulo. A mí me gusta leer lo que Él dijo, porque sé que eso es la Verdad. Miren, nosotros… Y llamando a la gente y a sus discípulos, les dijo: Si alguno quisiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. Porque, ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.
117Deseo tomar un pequeño texto de allí (si pudiera llamarse así) titulado: Avergonzado. Uds. saben, a mí me gusta eso. “El que se avergonzare de Mí y de Mis Palabras, Yo me avergonzaré de él”.
118Miren, la palabra avergonzado también podría traducirse como “apenado”. Uds. saben, algo que uno… Uds. son encarados con algo de lo cual se avergüenzan, estando apenados.
119Y otra cosa que hace esto de avergonzarse, es que muestra que Ud. no está seguro de lo que está hablando. Si Ud. sabe de lo que está hablando, y tiene la seguridad de que sabe de lo que está hablando, Ud. puede decirle eso a cualquiera; Ud. no se avergüenza. Pero si Ud. se siente raro, fuera de lugar, eso muestra que no está seguro.
120Fíjense, hay mucho de eso hoy en día, y especialmente sobre el tema del que estoy hablando: “avergonzado de la Palabra”. Ahora, Él y la Palabra son lo mismo. En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros… ¡El mismo ayer, hoy y por los siglos!
121Entonces: “El que se avergonzare de Mí y de Mi Palabra”, (y Él y Su Palabra son Uno), así que al avergonzarse de Su Palabra en esta generación pecadora actual: “¡Yo me avergonzaré de él!”
122Ahora, vemos hoy día, que si alguien dice: “¿Es—es Ud. Cristiano?” Es muy popular decir: “¡Oh, yo soy Cristiano!” ¿Ven?
123“¿Pero cree Ud. la Palabra de Dios, donde dice: ‘Estas señales seguirán a los que creen’?”
124¡Oh! Hasta los rostros de ministros se ruborizan. ¿Ven?
125¿Se avergüenza Ud., por ejemplo, de la sanidad Divina? ¿Se avergüenza del Evangelio Completo? ¿Se avergüenza de su experiencia pentecostal? Eso es avergonzarse de Su Palabra. Eso es Su Palabra hecha carne en Ud.
126Así que Su Palabra tiene que manifestarse en cada generación. Se manifestó en los días de Moisés. Porque en ese día, la Biblia dice, en Hebreos capítulo uno: “Dios, muchas veces y de muchas maneras habló a los padres por los profetas.”
127¡Y aquellos profetas! La iglesia estaba tan enredada que cuando… Aquellos profetas, esos mensajeros de Dios, osados, vinieron sin iglesia, sin denominación, sin organización, sin nada; y desafiaron reyes, reinos, iglesias, y todo lo demás. Cuando los sacerdotes eran traídos ante… Cuando eran llevados ante los sacerdotes, ellos no se avergonzaban, porque tenían claramente el ASÍ DICE EL SEÑOR.
128Si notan, el profeta, en un sentido de la palabra, en el Antiguo Testamento, cuando decía: “ASÍ DICE EL SEÑOR”, pues mírenlo bien, él entra directamente a la fase de tomar el lugar de Dios. Dense cuenta que cuando él decía ASÍ DICE El SEÑOR, él entraba directamente con Dios, y actuaba como Dios. Luego daba su Mensaje, lo cual era Dios hablando a través de él: “¡ASÍ DICE EL SEÑOR!”
129Pienso en los profetas de la antigüedad, cuando ellos venían con ese Mensaje, y Eso avergonzaba a los reyes y hacía que la gente se sintiera apenada. Incluso los sacerdotes, ellos se sentían apenados, porque se suponía que eran líderes, hombres religiosos, y cuando ellos… cuando la Palabra salía de esa manera, Ella los desenmascaraba, y ellos se sentían apenados o avergonzados.
130¡Y muchas veces vemos eso hoy día, no muchas, pero demasiado a menudo! Hombres que dicen: “¡Yo soy Cristiano!”. “¿Habéis recibido el Espíritu Santo desde que creísteis?” “¡Oh! ¡Ja!” ¿Ven Uds.?, ellos—ellos se apenan.
131Cuando alguien pregunta: “¿Pertenece Ud. a aquel grupo allá que siempre está gritando y que andan con eso de sanidad Divina?”. Muchas veces los Cristianos allí se retractan.
132Miren, ellos quieren anunciarlo, si—si tienen una denominación: “Yo soy Bautista”. “Soy Presbiteriano”. “Soy Luterano”. De eso no se avergüenzan.
133Pero cuando es cuestión de ser un Cristiano que puede aceptar la Palabra de Dios exactamente de la manera en que está, ellos—ellos—ellos entonces se avergüenzan. “Yo no pertenezco a ninguna denominación”, vean, ellos, ellos—ellos se avergüenzan de decir eso. Ellos tienen que ser como el resto del mundo, representados por alguna organización.
134Miren, recientemente se ha llegado a eso. En los días de Lutero, identificarse uno mismo como luterano o como un seguidor de Lutero, pues, casi significaba la muerte por la iglesia Católica. En los días de Wesley, el saber que Ud. había desafiado a la iglesia anglicana, era casi una pena de muerte por los anglicanos, el sólo hecho de anunciar que Ud. era metodista. En los días de Pentecostés, casi era una vergüenza decir que Ud. era—que Ud. era pentecostal, porque rápidamente Ud. era considerado un santo rodador, o—o algún hablador de lenguas, o algo así. Miren, ellos se organizaron y entraron de lleno con el resto del grupo.
135Y ahora, cuando llegue el tiempo del llamado a salir, ¡que Ud. no pertenece a nada de eso! Es muy popular decir: “Soy pentecostal”. Es muy popular decir: “Soy presbiteriano”. Luterano”. Pero ¿qué cuando llegue el tiempo en que Ud. tendrá que salir y pararse por la Palabra y decir: “Yo no pertenezco a nada de eso?”. Eso, eso les da vergüenza.
136Jesús dijo: “Si Uds. se avergüenzan de Mí, Yo entonces me avergonzaré de Uds.” ¿Por qué habría Él de avergonzarse de Ud.? Porque Ud. está reclamando ser de Él, siendo que Ud. le sigue.
137¿Qué tal si yo dijera: “Este niñito, él—él es mi hijo”, y él se volteara y dijera: “Quién, yo hijo suyo? ¡Qué cree Ud. que soy yo!”. Eso sería una vergüenza para mí. También para el hijo suyo.
138Y así es en el así llamado Cristianismo de hoy. Si Ud. menciona el nombre de alguna denominación, muy bien, ellos aceptan la paternidad de una denominación. Pero cuando se trata de aceptar la paternidad de la Palabra de Dios, (Cristo), no, ellos se avergüenzan. Ellos no quieren decir: “Sí, yo he hablado en lenguas. Sí, yo he visto visiones. Sí, yo creo en sanidad Divina. Sí, yo alabo al Señor. Estoy libre de toda organización, no me voy a someter a nada de eso. Yo soy un siervo de Cristo”. ¡Oh, hermanos!, eso los hace pedazos.
139La otra noche, un gran orador vino entre los Hombres de Negocios del Evangelio Completo en Chicago.
140Y permítanme detenerme aquí sólo un momento, para decir esto. Discúlpenme. Pero muchas veces Uds. piensan, (y también yo), que aquello de lo que hablamos, (la Verdad de la Biblia), que quizás no pega bien con el pueblo. Pero sí. A veces ellos se levantan en contra de Eso, pero realmente no es su intención hacerlo. Ellos están tratando de encontrar en dónde está parado Ud..
141Como la historia acerca de un grupo de borrachos, discutiendo de que no había tal cosa como el Cristianismo. Un hombre dijo: “Yo sé dónde hay una; ésa es mi esposa”. Dijo: “Bueno, yo—yo no lo creo”. Dijo: “Vengan, nosotros… Actuemos como si todos estuviéramos verdaderamente borrachos”.
142Fueron a la casa e hicieron todo lo que pudieron. Y—y le dijo a ella que les preparara unos huevos, y entonces los tiró al suelo y dijo: “¡Tú sabes que no me gustan los huevos así!”. Comportándose de esa manera en la casa. Y ellos se fueron al otro cuarto y se sentaron en una silla. Y escucharon a alguien barriendo aquello, sin decir una sola palabra, diciendo, cantando un cantito para sí misma. ¿Debe Jesús llevar la cruz solo, y todo el mundo andar libre? Hay una cruz para cada uno, Y hay una cruz para mí. Y esta cruz de consagración llevaré, Hasta que la muerte me libere, Y luego iré al hogar donde una corona tendré.
143Y aquel borracho dijo: “¿Qué fue lo que les dije?”. Dijo: “¡Ella es una Cristiana!”. Vean, ellos únicamente la estaban probando a ella. Y yo me he dado cuenta que a veces el mundo lo prueba a uno.
144Así que yo nunca pensé que esto sucedería, pero el sábado pasado en la noche, creo que fue, o el domingo por la noche, ese gran orador… No acostumbro mencionar los nombres de la gente. Pero es que él estaba tratando, obrando exactamente contrario. Yo estoy tratando de mantener a esas iglesias fuera de ese movimiento ecuménico, y este hombre está tratando de meterlas allí. Así que, él estaba hablando para los Hombres Cristianos de Negocios. Lo cual, yo debía haber tenido la reunión en Chicago, y pensé que estaría en África en ese tiempo, así que no pude tenerla. Este hombre dijo, se paró allí y dijo: “El más grande movimiento, la cosa más grande en la tierra hoy, que haya habido jamás; todas las iglesias están regresando a la iglesia católica, en el movimiento ecuménico, y los católicos recibirán el Espíritu Santo”. ¡Qué trampa del diablo!
145Y este líder, el hermano Shakarian, el Presidente de los Hombres de Negocio Internacional, se paró y dijo (después de que aquel hombre se sentó), dijo: “Esa no es la manera en que nosotros lo hemos oído”. Dijo: “El hermano Branham nos ha dicho que: ‘Este movimiento ecuménico los llevará a todos a la marca de la bestia’”. Y el hombre estaba sentado ahí en la plataforma. Dijo: “Eso los llevará a la marca de la bestia”. Y dijo: “Nosotros estamos inclinados a creer que lo que él dice es la Verdad. [Alguien en la congregación dice: “¡Amén! ¡Nosotros también!”—Ed.] Y él dijo: “¿A cuántos de Uds. les gustaría oír al hermano Branham venir y darles el lado verdadero de ello? Levántense”. Y habían más o menos unas cinco mil personas. Ellos gritaron y clamaron que viniera al menos por un día, por un día.
146El Hermano Carl Williams me llamó y dijo: “Hermano Branham, amigo, yo fui entre esa multitud”, dijo, “y ellos tenían montones de billetes de cien dólares puestos en mis manos, para comprarle su boleto de avión de ida y vuelta”. Vean, ¡Por un solo día!
147Vean, esa gente, esa Palabra está llegando donde a veces ni siquiera nos imaginamos. ¿Ven? Pero vean, cuando Uds. realmente están… No importa cuánto el mundo esté en contra de Ella, ni cuánto las denominaciones estén en contra de Ella, Dios está probando que Ella es la Verdad. Cuando esa gran hora llegue finalmente, quizás sucederán cosas que no nos imaginábamos.
148Sí, eso muestra que Ud. no está seguro, si se siente apenado, así que es mejor que no discuta el tema. Si Ud. se va avergonzar de ello, es mejor que no lo discuta; quédese tranquilo.
149Pero ¿cómo puede un hombre que está lleno del Espíritu Santo, cómo puede un hombre que está lleno del Poder de Dios, y con el amor de Dios en su corazón, hablarle a otro hombre por unos minutos y no mencionar nada acerca de ese amor que está en su corazón? Vean, hay algo que sí—sí sucede; Ud. no puede hacer eso.
150Este es… debe ser aquel día malo del cual Jesús estaba hablando. La gente se avergüenza de la Palabra y del Espíritu de Dios que actúa dentro de ellos. Pero cuando la Verdad es hecha clara a la gente, entonces es Dios Mismo, revelándose a través de la Palabra.
151Miren, cualquier hombre puede hacer toda clase de reclamos. Y lo hemos tenido en estos días, donde ha habido tantos reclamos que se han hecho, que son horribles. Pero vean, si hay una Verdad, debe ser por la Palabra. Porque ellos dicen que tienen toda clase de cosas; tales como aceite fluyendo a través de la gente, y sangre saliendo de sus manos, y mujeres sobre sus espaldas con esta sangre, y corriéndoles por los zapatos, y levantaban los zapatos y les salía aceite, y ranas saliendo de ahí y saltando por la plataforma, y toda clase de cosas como esas. No hay semejante cosa como esa en la Biblia. No hay promesa de algo semejante, en la Biblia. Sólo dice que: “En los días postreros el espíritu sería tan parecido que engañaría a los Elegidos si fuera posible”. Pero no hay Escritura para eso.
152Pero cuando se trata de la genuina Palabra de Dios sin adulteración, y confirmada por Dios, Ella parece que avergüenza incluso al otro grupo en el lado radical. Vean, hay una vergüenza con respecto a Ella.
153Pero para un hombre o mujer, muchacho o muchacha, que realmente es un Cristiano genuino, Ella es una realidad. Cuando Dios hizo la promesa del bautismo del Espíritu Santo y Ud. lo recibe, hay Algo que se arraiga dentro de Ud. que no hay nada que puede ocupar Su lugar. Cuando un hombre llega a encontrarse con Dios, no en alguna fiebre emocional, algún entusiasmo, o alguna doctrina religiosa, algún catecismo o credo, o un dogma que él ha aceptado para poder quedarse bien acomodado. Sino cuando él realmente llega a ese lugar, así como Moisés, allá en la parte de atrás del desierto, y camina cara a cara con el Dios Todopoderoso, y Ud. ve la Voz hablándole, exactamente según la Palabra y la promesa de la hora, ¡hay algo que eso le hace a Ud.! Vea, Ud. no se avergüenza de eso, Ella hace algo en Ud. Bien, veamos ahora, sólo por los próximos quince minutos.
154Hay gente que recibe tal experiencia. Y así como les hablo hoy a Uds., no como una iglesia, o como una denominación; yo les hablo a Uds. como a individuos, y no porque Uds. asistan aquí a este Tabernáculo, o porque yo los ame a Uds. o porque Uds. me amen a mí, no es por eso. Permítanme hablarles como un mortal moribundo, que algún día Ud. tiene que llegar al final de esta vida. Y puede ser que yo no esté allí, y otro predicador pudiera no estar allí. Pero solamente hay Uno que puede encontrarse con Ud. allí, y ése es Dios. Ud.—Ud. escúchelo a Él, y no diga: “Mi esposa es una buena Cristiana”. O—o “Mi esposo es un buen Cristiano”; sino: “¿Estoy yo bien con Dios? ¿Me he encontrado yo con Dios de esa manera?”. No porque: “mi pastor se encontró con Dios”, o porque: “mi diácono se encontró con Dios”; sino: “¿Me he encontrado yo con Él?” No porque: “Yo grité”, no porque: “Yo hablé en lenguas”; sino porque: “¡Yo me encontré con Él como Persona!”. Entonces Ud. nunca se avergonzará de Eso. Hay Algo que es tan perfecto y puro, y verdadero.
155Y recuerde, Ud. pudiera encontrarse con un espíritu que actuaría como Dios; Ud. pudiera encontrarse con un espíritu que haría esto, aquello, o lo otro; pero sígalo por un momento y vea cómo cuadra con la Palabra de Dios. Ud. pudiera encontrarse con un espíritu que le diría que Ud. es salvo, y le daría una sensación gloriosa, y Ud. gritaría y lloraría; pero entonces cuando viene y niega la Palabra, ¿cómo puede el Espíritu Santo que escribió la Palabra negar Su propia Palabra? Ese Espíritu debe acentuar cada promesa de Dios con un “¡amén!” Y si no es así, entonces Ud. nunca se encontró con Dios; Ud. se encontró con un espíritu engañador. ¡Y el mundo está lleno de eso hoy en día!
156Pero cuando Ud. ve a Dios descender y hacer una declaración, de que Él va a hacer una cierta cosa, y entonces viene y hace eso mismo, vez tras vez tras vez, entonces Ud. tiene el genuino Espíritu de Dios.
157¿Cómo podría un Espíritu estar en un hombre, (el Espíritu Santo que escribió la Biblia) y luego darse la vuelta y negar diciendo: “Eso no es así, Eso fue para otro día?”
158Él dijo: “La promesa es para vosotros, y para vuestros hijos, y para aquellos que están lejos, y para todos aquellos que el Señor nuestro Dios llamare”. (Eso fue Hechos 2:38). ¿Cómo puede un espíritu entonces aceptar algo diferente a Eso y ser de Dios, cuando Hebreos 13:8 dice que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos?”
159¿Qué si alguien dijera: “Oh, yo creo que Él era un filósofo. Él era un buen hombre. Él era un profeta. Pero en cuanto a su poder…?”
160Yo estaba hablando la otra noche con Jorge Smith, el joven que simpatiza con mi hija Rebeca; él es un joven excelente, (cantó aquí en el Tabernáculo). Es un joven bautista que agarró y dijo: “¡Quiten mi nombre de esa cosa! No quiero tener nada que ver con eso”. Y había una jovencita… Ellos estaban teniendo una conferencia, esta cierta iglesia bautista, allá en las colinas.
161Y—y ellos están firmemente en contra mía, todos ellos allá, y acerca de no… Ellos no tienen nada en contra mía; es en contra de esta Palabra. Yo… ellos no pueden decir nada en contra mía, como hombre; yo nunca les he hecho ningún daño. Pero es a Eso a lo que ellos le tienen miedo. ¿Ven? Ahora, ellos estaban…
162Ellos estaban teniendo esta reunión allá, mejor dicho, y ellos tenían… iban a tener un misionero para las últimas tres noches de esta gran conferencia, allá en las colinas donde hacía frío. Y sucedió que este misionero se levantó allí y llegó a Marcos 16, y dijo: “Hay mucha gente hoy que no cree en sanidad Divina”. Dijo: “Yo estuve en la India. Yo soy hindú. Yo estaba en la India cuando vino un hombre de aquí de los Estados Unidos llamado el hermano Branham”. El pastor comenzó a sentirse incómodo. Dijo: “Mi esposa se estaba muriendo de cáncer. Yo estaba ciego”, o algo así. “Él oró por uno de nosotros, y al otro lo llamó allí en la audiencia, y ni siquiera conocía nuestro propio idioma, y habló el Poder de Dios”. Y dijo: “Nosotros estamos aquí, ¡sanos!”. Bueno, ellos trataron de callarlo; pero no pudieron hacerlo. Vean, eso fue allí en la propia conferencia de ellos.
163Y ellos se pusieron a negarlo todo. Y algunas de las personas, incluso mi… la hermana de este muchacho, con todos allí en ese terreno, no tenían nada que decir. Ellos querían saber si acaso ella estaba conectada para llegar acá para investigar. Una de las damas dijo: “Bueno, yo lo creo”.
164Rebeca y Jorge fueron a ver a esta dama. Y ella fue y trajo a una muchacha que sufría con algo como un—un retraso mental. Así que ellos me pidieron que fuera a ver a la muchacha, la otra noche. Fui hasta allá, y la jovencita estaba sentada allí, y le pregunté: “¿Eres creyente?”.
165Ella dijo: “No, yo no sé si lo soy o no”. Bueno, ella no estaba retardada; era simplemente un espíritu del diablo. Ellos no se dan cuenta. Vean, eso se apodera de uno, y ni cuenta se da. Eso viene, y luego la violencia se apodera de esa persona y ni lo saben.
166Las mujeres que salen por allí en las calles, con esos pantalones cortos puestos, ellas no se dan cuenta. Ellas pudieran ser, podrían probar y jurar que nunca han hecho nada malo en contra de su esposo, y así por el estilo. Pero en su corazón, ellas no se dan cuenta, pero el espíritu del diablo se ha apoderado de ellas. Ellas están poseídas por él. ¿Por qué querría una mujer quitarse la ropa así, delante de un hombre? Hay una sola persona que lo hizo, en la Biblia, y ellos eran dementes. Otros tratan de cubrirse; ellos no se dan cuenta. ¡Es tan astuto, tan sutil! Ud. tiene que vigilar, pesarse Ud. mismo con la Palabra de Dios, y ver en dónde está parado.
167Esta jovencita dijo: “Oh, me dijeron que fui bautizada cuando yo era una niña”. Dijo: “Yo no sé si creer esa cosa o no”. Yo le dije: “¿No crees en Jesucristo?”.
168Y ella dijo: “Pues yo no sé si creo o no”. Ella dijo: “Algunas de esas locuras, yo no creo eso”.
169Yo dije: “Bueno, por supuesto, tú no crees en esas locuras”. Dije: “¿Pero crees que Él era el Hijo de Dios?”. “Oh”, dijo: “Él pudo haber sido”.
170Yo agregué y le dije: “¿Crees que Él es el mismo hoy, el Dios que te quiere salvar?”.
171Ella dijo: “Si se trata de todo eso de milagros y cosas semejantes, yo no creo nada de eso”.
172Y yo dije: “¿Qué harías si estuvieras sentada en una reunión y vieras a Dios, el Espíritu Santo, el cual es el único Dios que existe, obrando entre la gente; Dios en la Paternidad, la Columna de Fuego, y los profetas; Dios en Su Hijo; y luego Dios en Su pueblo? Simplemente son atributos de Dios, de ese gran Dios que cubre la Eternidad”. Yo dije: “¿Qué verías tú si Él, entre Su pueblo, hiciera que el—el ciego viera, que el sordo oyera, si mirara sobre la audiencia y le dijera a la gente lo que está mal en ellos, así como Él lo hizo cuando estuvo aquí en la tierra?” Ella dijo: “Yo creo que eso sería horóscopo”.
173Yo dije: “Tú estás en peor condición de la que yo pensaba. Fuera mejor si estuvieras loca, (¿ves?), entonces no serías responsable”. Pero dije: “Tú lo que estás es poseída por un espíritu maligno”. Yo dije: “Cuando Jesús le dijo a la mujer junto al pozo acerca de sus maridos, cuando Él miraba a la gente y percibía sus pensamientos, ¿llamarías tú a eso horóscopo?” Vean, estaba tan envuelta en una denominación llamada “luterana”, ¡que cualquier cosa contraria a eso estaría errado!
174Miren, Dios quiere hombres que estén envueltos en Su Palabra. ¡Cualquier cosa contraria a Eso está errada! Jesús dijo: “La palabra de todo hombre sea mentira, y la Mía sea la Verdad”.
175Hubo un hombre en una edad muy científica, llamado Noé. Él no se avergonzó de la Palabra de Dios. Dios se encontró con él, y le habló. Él supo que fue Dios. Y Él dijo: “¡Va a llover!” Jamás había llovido pero él creyó que iba a llover. Y la fe que él tenía, él no se avergonzó en ejercitarla. Le tomó ciento veinte años construir un arca, cuando el mundo estaba en contra suya. Él no se avergonzó de la Palabra de Dios en su día. Dios lo salvó a él y a su casa, por eso. Había un… Cuán tonto pudiera haber parecido a la otra gente; pero para él, él se había encontrado con Dios. No importa cuán científico era lo otro, o cuán contrario, cuánto dijeran que “eso no podía suceder, no podía suceder”, ¡Él se había encontrado con Dios!
176¡Y eso es lo que es cuando Ud. sabe que está hablando con Él! Ud. pensaría que era una cosa tonta cuando alguien… Cuando… yo sé que hay gente en el mundo que se aferra a lo que yo digo que es la Verdad. Pararse aquí y decir: “ASÍ DICE EL SEÑOR, voy para Arizona, y allí me encontraré con siete Ángeles como en un solo grupo”. Bueno, hubo un grupo de hombres parados allí que lo vieron suceder. La otra noche dije: “Los Ángeles se hundirá en el Océano”: Pero cuando uno se ha encontrado con Dios, y el Dios que no falla, el Dios que hace exactamente lo que dijo que haría, así como siempre lo ha hecho, entonces uno no se avergüenza de eso. Uno no tiene que retroceder y apenarse al respecto; uno puede decírselo al mundo entero. Cuando un hombre se encuentra con Dios, habla con Él, y la realidad de Dios llega a ser algo propio, en su corazón, él no se avergüenza de Eso.
177Noé no se avergonzó. Parecía una locura para el resto del mundo, pero no para él.
178Moisés, cuando él estuvo ante Faraón, él no se avergonzó de decirle a Faraón que esas ciertas cosas sucederían, por cuanto él se había encontrado con Dios. Dios le habló a él en la zarza ardiente. Moisés dijo: “Yo—yo tartamudeo”. Eso es lo que él tenía, un impedimento en el habla.
179Él dijo: “Aquí viene Aarón: Tú serás Dios para él, y él será profeta para ti. Yo sé que él sabe hablar bien. Pero Yo seré en tu boca. ¿Quién le dio la boca al hombre?”. Amén. Me gusta eso. Ese es Dios. “¿Quién hizo que el hombre sea sordo o mudo, o quién le dio la boca al hombre?” Dios. Él dijo: “Señor, muéstrame Tu gloria”. Dijo: “¿Qué es eso que tienes en la mano?”. Él dijo: “Es una vara”.
180Le dijo: “Arrójala al suelo”, y se convirtió en una culebra. Le dijo: “Tómala de nuevo”, y volvió a convertirse en una vara. Amén. Él es Dios. “Mete tu mano en tu seno”. Él la metió y cuando la sacó estaba blanca de lepra. Le dijo: “Vuélvela a meter y sácala otra vez”, y estaba como la otra mano. “Yo soy Dios”.
181Entonces caminó ante Faraón y dijo lo que Él le dijo que dijera. Él dijo: “Va a suceder esto y lo otro”. Recogió arena, la arrojó al aire y dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR, que vengan pulgas sobre la tierra”, y las pulgas aparecieron. Tomó agua, la vertió en el río y dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR”, y los ríos enteros y todo lo demás se convirtió en sangre. Hizo que cayera granizo del cielo.
182Saben, en los últimos días esas plagas volverán a repetirse. Y recuerden, en los tiempos Bíblicos, el castigo de un adúltero era la muerte por apedreamiento. Y la iglesia incrédula será apedreada a muerte, con piedras de granizo, lo cual una vez fue la manera del castigo de Dios. El apedreará a este mundo incrédulo, a esta generación adúltera. Él la apedreará desde el cielo, con granizo del peso de un talento cada uno, lo cual es cien libras. La iglesia adúltera morirá, el mundo adúltero morirá bajo el castigo de Dios, bajo apedreamiento, como Él lo hizo al principio. ¡Iglesia, enmiéndate con Dios! ¡Eso es lo que debemos hacer todos, volvernos a Dios!
183Elías, ese anciano de cara velluda, barbas canosas, calvo, y de brazos delgados, siendo de ochenta años de edad, estando allá en el desierto contemplando los pecados del pueblo. Dios le habló una mañana y le dijo: “Ve allí abajo y dile a Acab que ni siquiera rocío caerá del cielo sino por tu palabra”.
184Puedo ver sus ojitos mirando por debajo de esa barba blanca y velluda, con esa vara en la mano, andando por el camino como un joven de dieciséis años. Llegó directo ante la presencia del rey y le dijo: “Ni siquiera rocío caerá del cielo sino por mi palabra”. Él no se avergonzó de Dios ni de Su Palabra; él podía decirle eso a un rey o a cualquier otro. Él no se avergonzó. No tenía que esconder… decir: “Mira, Acab, tú serías un…”
185Me hace recordar algo semejante a lo nuestro. Entonces le dije a la gente: “Yo estoy llegando a un punto en que necesito más fe”. Esa es la razón por la que ahora estoy aquí en casa y es para obtener un—un nuevo impacto de fe.
186Parece que ha llegado a ser el caso, que cuando uno va a orar por la gente, que tiene que pedir disculpas, diciendo: “Sr. diablo, por favor ¿se podrá hacer a un lado y permitirme…?” ¡Nada de eso! La fe tiene músculos, y pelo en el pecho. Cuando ella habla, todo lo demás se calla. No va y dice: “Sr. diablo, ¿se podrá hacer para un lado?”
187“¡Sal de aquí! Yo soy un hijo de Dios, comisionado por Dios. ¡Déjalos en paz!” Eso lo mueve. Al diablo no se le pide disculpas, no tiene uno nada que ver con él. No se avergüence de la Palabra de Dios, no se avergüence de su comisión, no se avergüence de lo que Ud. es.
188La única vergüenza que yo tengo es que soy un Branham, ese es mi nacimiento terrenal. Yo siento vergüenza por mis fracasos.
189Pero como siervo de Él, ¡no me avergüenzo! Yo no me avergüenzo de Su Palabra. Ya sean denominaciones, reyes, potentados, o lo que pudiera ser; yo estoy listo para dar una repuesta, Dios demanda eso.
190Moisés llegó ante Faraón. A él no le dio vergüenza decirle que ellos no se comprometerían y que pasarían tantos días allá en el desierto. Faraón dijo: “Que se queden algunas de las mujeres, con los niños”.
191Moisés dijo: “¡Todos iremos! No quedará ni una pezuña; llevaremos nuestro ganado y todo”. Él no se avergonzó. ¿Por qué? Él había entrado en la Luz de la liberación.
192Es por eso que un hombre o una mujer que una vez entran en la Presencia de Dios (sea que estén enfermos o no) y saben que Dios los ha sanado, ¡Uds. entran en la Luz de la liberación! Uds. no se comprometen con nada.
193La liberación estaba en su corazón, pues él se había encontrado con el Dios que dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, que le dio a Abraham la promesa. Y el tiempo, el tiempo de redención, de liberación, está a la mano. Yo te estoy enviando allá para que los saques”. ¿En eso de qué hay que pedir disculpas?
194Faraón pudo haberlo matado. Él era simplemente un hombre. Él era un esclavo. Él pudo haberlo matado. No obstante él no se avergonzó de la Palabra. Él no fue y se postró sobre sus rodillas y le imploró a Faraón por nada. Él dijo: “Yo he venido a llevármelos”. Faraón dijo: “Pues, ¡tú no puedes llevártelos!”.
195Él dijo: “Muy bien, entonces habrá pulgas sobre la tierra, a tal grado que nadarás en ellas”. Y eso fue lo que sucedió. Dijo: “Oh, Moisés, ¡llévatelos!” Él dijo: “Muy bien. ¿Ahora te arrepientes?”. Dijo: “Bueno, puedes irte tantos días allá al desierto”.
196Él dijo: “Entonces las moscas vendrán”. Amén. Dijo: “Vendrá oscuridad”. Y estaba tan oscuro que no se podía ver de un lugar a otro.
197Y finalmente vino la muerte. Desde Faraón hasta el siervo, hubo muerte para el hijo mayor de la familia. No tenía que pedirle disculpas a nadie. Él era un hijo de Abraham, nacido en el Espíritu de Dios, comisionado por Dios, por el Mensaje de Dios, para ir y sacar a ese pueblo.
198Bueno, ¿no podrá Dios llamar la misma cosa en esta hora, para sacar de la iglesia una Novia? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Daniel no tenía, o…
199David, mejor dicho, no tuvo miedo delante de Saúl. Cuando todos le tenían miedo a Goliat ahí, él no tuvo miedo de acercarse. Y dijo: “Tu siervo…” Ese muchachito rubio dijo: “Tu siervo estaba apacentando las ovejas de su padre, y vino un oso y agarró a una de ellas. Yo lo perseguí en el desierto y lo maté, con esta honda. Luego vino un león”. ¡Oh, vaya! “Un león vino y agarró una de ellas, y corrió al desierto, y yo lo derribé con una honda. Y cuando se levantó, yo lo maté”. Él dijo: “Y el Dios…” Ese rey descarriado estaba parado ahí con esos soldados que reclamaban servir al Dios del Cielo, y permitiendo que ese Filisteo incircunciso se parara ahí y desafiara a los ejércitos del Dios vivo. Dijo: “Tu siervo también lo matará. Porque el Dios que me libró del oso y del león, también me librará de ese Filisteo incircunciso”. Él no tartamudeó, no dijo: “Quizás será hecho”. Él dijo: “¡Será hecho!”. Él no se avergonzó.
200Daniel, delante del rey, no tuvo temor de desafiar sus órdenes de que nadie podría orar, solamente a él. Él abrió las ventanas y levantó la persiana, y oraba tres veces al día. Él no tuvo temor.
201Sadrac, Mesac, y Abed-nego no le tuvieron miedo a ese horno de fuego. Dijeron: “Nuestro Dios es capaz de librarnos. Dios puede librarnos. Pero si no nos libra, no nos inclinaremos a tu imagen”. Ellos no se avergonzaron. No señor. No señor. Ellos ciertamente no se avergonzaron de eso, por cuanto ellos sabían.
202Sansón no se avergonzó delante de los Filisteos. Cuando un millar corrieron hacia él, él recogió el hueso de la quijada de una mula. Y aquellos cascos, tenían como una pulgada y media de bronce de grueso. Él abatió a un millar con ella, y aún tenía el hueso de la quijada en la mano. Él no estaba apenado. Simplemente tomó lo que estaba en sus manos y con eso comenzó a trabajar. Él sabía que el Espíritu de Dios estaba sobre él. Él sabía que había nacido nazareo. Él sabía que nada podía molestarlo. Él era un siervo de Dios. Mientras él estuviera en la voluntad de Dios, nada podía interponérsele, no importaba cuántos reyes, o Filisteos, o lo que fuera que se levantara. Correcto.
203Juan no se avergonzó de la Palabra de Dios que vino a él en el desierto, y le dijo que fuera y bautizara con agua. Él no se avergonzó de decir: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”, por cuanto el Espíritu de Dios estaba sobre él. Él no se avergonzó delante de los sacerdotes.
204Él no se avergonzó de la Palabra de Dios cuando se acercó a Herodes. La esposa de Felipe estaba viviendo con Herodes. ¡Él llegó ante la presencia del mismo rey! Este hombrecito de rostro lanudo de allá del desierto, salió de allí, sin ninguna educación o alguna cosa más, y llegó directamente a la presencia de Herodes y le dijo: “¡No te es lícito tenerla!”. Él no se avergonzó de la Palabra de Dios. Seguro. Él no se avergonzó de Ella para nada. Esteban, él no se avergonzó de la Palabra de Dios.
205Primero, el pueblo pentecostal allá en el Día de Pentecostés, cuando ellos se reunieron en el aposento alto, el Espíritu Santo cayó sobre ellos, por una promesa de Dios. Lucas 24:49 dice: …He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; mas esperad en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.
206Y la misma promesa que la Palabra de Dios les prometió: “He aquí, Yo enviaré la promesa de Mi Padre sobre vosotros, pero esperen allí; no obtengan más teología o educación, y cosas por el estilo; sino esperen hasta que sean investidos de Poder”. Y cuando vino ese Poder del Cielo, como un viento recio que soplaba, ellos no se avergonzaron del Evangelio.
207Pedro se puso de pie y dijo: “Arrepentíos, cada uno de vosotros. Uds. hombres, con manos inicuas, Uds. han crucificado al Príncipe de Paz, el cual Dios ha levantado de los muertos. Y nosotros somos testigos. Porque esto es lo que dijo Joel que acontecería en los últimos días: “Yo derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne”. Él no se avergonzó del Evangelio.
208El pequeño Esteban, como mencioné hace unos minutos, cuando él pasó por allí como un—un—un tornado. Él no era un predicador. Él era simplemente un diácono, pero él testificaba en todas partes acerca de la resurrección. Él se había encontrado con Dios. Y eso como…
209¿Tratar de detenerlo? Pues, era como tratar de apagar una—una casa, una casa ardiendo, apagarle el fuego, en un día con mucho viento y en un tiempo seco. Sí, cada vez que el viento soplaba, simplemente encendía otro fuego.
210Ellos lo llevaron ante el Concilio del Sanedrín. ¿Pueden imaginarse lo que es eso? Eso es como el Concilio Ecuménico. Todas las religiones están sujetas al Concilio Ecuménico. Y todas allá estaban sujetas al Concilio del Sanedrín. Fariseos, Saduceos, Herodianos, sea lo que fuesen, ellos tenían que entrar en ese concilio. Y ellos lo agarraron rápido, no una sola organización sino que lo agarró el gran concilio. Dijeron: “Le vamos a dar una buena pelada”.
211Cuando él se levantó esa mañana, dice la Biblia que su rostro parecía como el de un Ángel. Él dijo: “Varones y hermanos, permítanme hablarles a Uds. Nuestros padres habitaron en Mesopotamia antes de que vinieran a Harán”, y así sucesivamente. Él prosiguió y citó las Escrituras. Entonces cuando estuvo bien inspirado, el Espíritu Santo vino sobre él y dijo: “Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos, vosotros resistís siempre al Espíritu Santo, como vuestros padres, así también vosotros”. Él no se avergonzó del Evangelio; no se avergonzó de la Palabra. Él no estaba apenado ante ningún concilio del Sanedrín. No.
212Pablo dijo ante Agripa… Siendo un judío, enseñado bajo Gamaliel (el cual era un gran dignatario). Pero un día, en el camino a Damasco, él entró en la Presencia… en contacto con Dios. Un Ángel descendió del Cielo, en la forma de una Columna de Fuego, una Luz que lo tumbó al suelo. Él se levantó y dijo: “¿Señor, quién eres?”. Y Él dijo: “Yo soy Jesús”.
213Parado ante Agripa, él volvió a repetir la historia. Él dijo: “¡No me avergüenzo del Evangelio de Jesucristo, porque es el poder de Dios para salvación, a todo aquel que cree!”. Seguro.
214Ahora amigos, seguimos así con hombres por todas las edades, pero se nos ha ido el tiempo.
215Pero déjenme decirles esto: un hombre que alguna vez haya entrado en contacto con Dios, el cual es la Palabra, y la Palabra ha sido hecha clara y manifestada a él, de eso no hay nada de qué avergonzarse. A Ud. no le da pena. A mí no me da pena decir que creo cada Palabra de Dios. No me da pena…cuando el Señor me dice que diga algo, uno va y lo dice y lo hace. A mí no me da pena decir que he sido lleno con el Espíritu Santo. No me da pena decir que he hablado en otras lenguas. No me da pena decir que el Señor me ha mostrado visiones. No me da pena decir que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
216“Cuando seáis llevados ante gobernadores y reyes, por causa de Mi Nombre, no penséis en lo que habéis de decir, porque os será dado en esa misma hora. Pues no sois vosotros los que habláis, sino Mi Padre que mora en vosotros. Pero el que se avergonzare de Mí y de Mi Palabra en esta generación, Yo me avergonzaré de él delante de Mi Padre y de los santos Ángeles”. Que Dios nos ayude a no avergonzarnos, sino que nos ayude a ser un testimonio vivo.
217Todo hombre allá en el Antiguo Testamento, cuando esos profetas vinieron, ellos llegaron a ser—ellos llegaron a ser la Palabra Viviente. Ellos eran la Palabra. Jesús dijo que ellos eran llamados “dioses”, y lo eran, porque la Palabra de Dios venía a ellos. Ellos decían: “Es ASÍ DICE EL SEÑOR”.
218Y todo discípulo de Cristo que ha entrado en contacto con Él en la redención, y que la salvación ha entrado en su corazón, él es un poseedor de Dios. Y ¿qué clase de vida deberíamos de vivir, y cómo deberíamos de caminar, y cómo deberíamos de hablar, si Dios está representándose a Sí Mismo a través de nuestros cuerpos mortales? ¿Quién podría avergonzarse de eso?
219Si yo fuera empleado de la fuerza de policía de aquí de Jeffersonville, y caminara por la calle, con toda esa autoridad, yo no me avergonzaría de la ciudad. Yo sería un policía, una parte de la ciudad, para mantener el orden y conducta. Y si un hombre se pasara una luz roja, a mí no me daría vergüenza de decirle que él hizo mal, y darle una multa. Ese es mi deber, porque la—la ciudad me está pagando. Yo estoy viviendo de la ciudad. Yo tengo la autoridad de parte de la ciudad. No importa si él estuviera borracho o lo que fuera, ellos me respaldarán. Yo me paro firme en mi posición por cuanto soy un policía y or-…he sido ordenado, o puesto aquí y me fue dada la autoridad para hacer esto. Uno debe tomar la ley y los derechos y esas cosas y encargarse de que todo se haga correctamente.
220Entonces, si yo soy un Cristiano y he sido lleno con el Espíritu, llevando el testimonio de la resurrección de Jesucristo, de que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, no permita Ud. que algún diablo lo empuje para allá y para acá y le diga: “No hagas esto y no hagas aquello”. Ud. hágalo. Dios le ha dado el…
221Vean, nosotros no tenemos poder. Ese policía no tiene poder para detener un solo automóvil. Es como… A veces son motores de trescientos o cuatrocientos caballos de fuerza; ¿qué podría hacer él con eso? Pero él sí tiene autoridad.
222Y así es la Iglesia. Nosotros tenemos autoridad, por medio de la resurrección de Jesucristo y Su Palabra prometida, (¡aleluya!): “Las cosas que Yo hago vosotros también las haréis; y más que estas haréis, porque Yo voy al Padre”.
223No se avergüencen de Él en esta generación; pecadora, perpleja, la última generación que jamás estará sobre la tierra, así de pecaminosa, adúltera, y llena de toda llaga podrida. Todo… todo lo que era decente ha llegado a ser indecente. La política nacional: ¡inmundicia! Las naciones están en la ruina.
224Allá en las selvas del África, con los cazadores en safari, tuvieron que llevar radios de alta potencia para escuchar a Elvis Presley, Pat Boone y todos aquellos con todo ese rock-and-roll y cosas. Y los nativos, mirándolos actuando al compás, moviendo la cabeza y actuando así; los nativos se les quedaron mirando. Pero, vean, ellos no son Americanos como Pat Boone, Elvis Presley, Ricky Nelson, y todos los demás. Ellos no son esa clase de Judas, pero ellos son… Vean, es un espíritu. Y ese espíritu no está solamente en América, sino que se ha extendido por todo el mundo, para llevarlos a la batalla de Armagedón. Ellos actúan así, ya sean… De cualquier nación que ellos vengan (África, India, o lo que sea), toda esa vulgaridad se ha esparcido por toda la tierra, y porque un solo hombre le dio inicio.
225¡Así también el Evangelio y el Poder del Dios Todopoderoso, se ha esparcido alrededor del mundo! Y el tiempo de separación está aconteciendo hoy, cuando Dios está llamando a una Novia, y el diablo está llamando a una iglesia. ¡Déjenme ser parte de la Novia! Oremos.
226Amado Dios, vemos la escritura sobre la pared, Señor. Estamos en el tiempo del fin. Sabemos que hay grandes cosas por delante, pero sin embargo en alguna parte, en algún lado aquí en todo este enredo, aún hay gente honesta que ha sido ordenada a Vida. Sería imposible para un hombre o dos; pero Dios, todos juntos, permítenos esparcir en cada esquina donde podamos, las Buenas Nuevas de que Jesús viene, y, tan sólo regar un Pancito, una Palabrita. Y dondequiera que estén las Águilas, ellas seguirán ese Alimento. Ya sea que venga por medio de una cinta, o que venga por medio de una palabra o por un testimonio, las Águilas La seguirán hasta Su cuartel general. Porque está escrito: “Dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las Águilas”. Querido Jesús, sabemos que Tú eres el Cuerpo muerto que nosotros comemos. Tú eres la Palabra, y la Palabra fue hecha carne y habitó entre nosotros. Rogamos Dios, que mientras nosotros esparcimos esa Palabra, que las verdaderas Águilas La encuentren.
227No permitas que nos avergoncemos cuando nos paremos delante de la gente, gente perversa e indiferente, religiosa o lo que sea. Como Pablo le dijo a Timoteo: …instemos a tiempo y fuera de tiempo, redarguye, y reprende, y… con toda paciencia y doctrina. Porque vendrá el tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina; sino que se amontonarán maestros según sus propias concupiscencias, teniendo comezón de oír; Y se apartarán de la Verdad a las fábulas.
228Dios, estamos viviendo en ese día. Tú me has permitido vivir lo suficiente para ver eso acontecer. Tal como está allí mismo en la piedra angular de este Tabernáculo hoy mismo, desde hace treinta y tres años.
229Dios, bendice a cada uno aquí. Si hubiera uno aquí, Señor, que no esté listo para encontrarse Contigo, que ellos simplemente no pueden estar de acuerdo con Tu Palabra, y no se han encontrado Contigo, cara a cara para saber que Tú no eres alguna cosa que se conoce por un simple acto de aceptación, tal como se recibiría un credo o algo, pero que se hayan encontrado con el Dios Viviente; y Señor, si no lo han hecho, que lo hagan ahora mismo.
230Yo—yo creo que Tú estás—Tú estás muy cerca en esta hora. Yo no sé quiénes son ellos. Yo ni siquiera sé si hubiera alguno aquí, pero simplemente me siento dirigido a orar a Ti. No para que la gente me oiga, pues eso sería un rito hipócrita. Que Dios me libre. Yo no quiero ser un hipócrita. Pero yo oro con la sinceridad de mi corazón, Señor.
231Quienquiera que sea él o ella a quien Tú le hables en esta mañana, que ellos humildemente no se avergüencen, sino que Te reciban ahora en lo profundo de sus corazones, viniendo esta tarde para ser bautizados en el Nombre de Jesucristo, siguiendo cada Palabra, cada Palabra. Si ellos han sido bautizados de manera diferente, o rociados, vertidos. Recordamos (nosotros recordamos, Señor) que Tú dijiste: “Cualquiera que quitare una Palabra del Libro, o le añada una palabra, su parte será quitada del Libro de la Vida”. Aunque él trate, venga, y ponga su nombre en el libro de registro, eso—eso no servirá. Permítenos ser sinceros y humildes.
232Ahora ellos están en Tus manos, Señor. Haz con ellos como Te plazca, pues son Tuyos. En el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios.
233Miren, mientras tenemos nuestros rostros inclinados, quiero que piensen muy en serio ahora. Primeramente les pido disculpas por haberme retrasado como por quince minutos. Ahora queremos tararear. Y Ud. sólo piense en su corazón ahora: “¿Verdaderamente me he encontrado con Dios?”. Piense en eso con mucha sinceridad ahora. Pues tal vez no quede más tiempo hasta… Esta podría ser la última vez que nos encontremos antes de Su venida. Está cerca, amigos. Pareciera que cada Escritura ya casi se ha cumplido. Y así pudiera ser, para Ud. o para mí, esta pudiera ser nuestra última oportunidad. Pudiéramos habernos ido antes del anochecer. Yo iré con Él, con Él todo el camino. Puedo oír: “¿Te avergüenzas de Mí y de Mi Palabra?” Puedo oír a mi Salvador…
234Miren, imagínense que están en su lecho de muerte en estos momentos. “Puedo oír…” Entonces pudiera ser demasiado tarde, pero no lo es ahorita. “Toma tu cruz, y”, pudieras tener que sacrificarte ahora, “sígueme”. Ahora, en su corazón, responda esto: Yo iré con Él a través del jardín, Yo iré con Él a través del jardín, Yo iré con Él a través del jardín, Yo iré con Él, con Él todo…
235Ahora con nuestros rostros inclinados, levantemos nuestras manos y digamos: Yo iré con Él a través del juicio, Miren, eso es lo que está sucediendo ahora mismo, Él nos está juzgando. Yo iré… Señor, ¿me hallas culpable? Entonces, perdóname. … a través de Su juicio, ¿Qué me juzgas ser en esta mañana, Señor? … con Él a través del jui-… Pruébame Señor, y ve si hay alguna cosa inmunda en mí. … con Él, con Él todo el camino.
236Padre, te damos gracias en esta mañana por todas esas manos. No vi a una sola persona que no tuviera sus manos levantadas. Te doy gracias, Señor. Yo—yo confío que Tú tampoco, Señor. No hubo nadie que no tuviera sus manos levantadas, ellos están listos para pasar a través del juicio. Júzganos Señor. Y si hubiera algo malo en nosotros, perdónanos por ello, Padre. Danos de Tu misericordia, porque no queremos llegar a Tu Juicio cuando la misericordia ya no esté presente. Pero la misericordia está presente ahora; así que te rogamos, Dios, que nos juzgues y nos perdones nuestros pecados, de acuerdo a Tu Palabra y a Tu promesa. Y permítenos vivir para Ti todos los días de nuestra vida, sin avergonzarnos del Evangelio.
237Ahora, Padre, si es Tu voluntad, estaremos comenzado tres domingos seguidos de reuniones. Prepara nuestros corazones para eso, Señor. Prepárame, oh Dios. Yo soy el que está profundamente necesitado de Ti. Ruego que me guíes y me dirijas en las cosas que debo de hacer y decir, en esos días que vienen.
238Guía y dirige a nuestro precioso hermano Neville, ese siervo Tuyo tan valeroso, Señor; y también al hermano Mann, y a los diáconos de la iglesia, y a los síndicos, y a cada persona que se congrega aquí.
239Prepáranos, Señor, que podamos ser capaces, en una—una manera verdaderamente Cristiana, de traer pecadores a Ti, y traer miembros de iglesia a que conozcan al Dios que nosotros conocemos, al que hemos conocido personalmente, permite que Él también llegue a ser el Dios de ellos. Ahora, Padre, esto no lo podemos hacer nosotros, nosotros no podemos enviarlos a ellos. Pero Tú, Espíritu Santo, muévete sobre la gente, los miembros de iglesias.
240Y como la pequeña experiencia que tuve Contigo la otra mañana: “Ve y busca una Novia para Mi Hijo. Tómala de entre la gente, de entre las iglesias. Saca a esa Novia”. Permíteme, en oración ahora, Señor… Envía Tú la Rebeca; yo trataré de ser el Eliezer. Ayúdame a ser un siervo fiel. Y que el Dios del Cielo envíe a Su Ángel delante de mí, delante de nosotros, para que nosotros juntemos las cosas y seleccionemos a la Novia que Él ha escogido. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
241Miren, siento haberlos retenido un poquito tarde. Son veinticinco minutos después de la hora. Debería haber terminado hace veinticinco minutos. Pero miren, ¿a Uds. les gusta ese canto antiguo: “Lleva el Nombre de Jesús contigo?” [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿No es eso hermoso? Yo lo he cantado ya como por unos treinta y tres años, como un canto de despedida. Y para el bautismo en agua: “Sobre las aguas tormentosas del Jordán estoy parado”. Y pienso que este es muy bonito: “¡Llévalo adondequiera que vayas!”. Nombre precioso, ¡oh, cuán dulce! Esperanza… (Ahora salude de mano a alguien a su lado). Nombre precioso, Nombre precioso, ¡oh cuán dulce! Esperanza de la tierra y gozo del Cielo.
242Miren, recuerden el servicio de esta noche, a las siete y treinta, a las siete y treinta esta noche. Ahora cantemos un solo verso, ¿ven? Lleva el Nombre de Jesús contigo, Como un escudo para cada trampa; Cuando las tentaciones a tu alrededor… (¿Qué haces entonces?) Susurra ese Nombre santo en oración. Nombre precioso, ¡oh, cuán dulce! Esperanza de la tierra y gozo del Cielo, Nombre precioso, ¡oh, cuán dulce! Esperanza de la tierra y gozo del Cielo.
243¿Había alguien para ser bautizado después de este servicio? Si es así, levanten sus manos. ¿Hay alguien que vaya a bautizarse? Dos, muy bien, que van a ser bautizados inmediatamente después de este servicio. Si el resto de Uds., alguno de Uds. que quiera ser bautizado, tendremos servicios de bautismo en cada uno de esos servicios. Lo único que Ud. tiene que hacer es simplemente pedirlo. Nosotros estamos listos para bautizarle. Ese es nuestro deber: bautizarlos a Uds. en el Nombre de nuestro Señor Jesucristo. Es nuestro deber hacerlo. Y estaremos contentos de hacerlo, en cualquier momento. Uds. que van a ser bautizados, diríjanse a los cuartos, inmediatamente después del servicio, y proseguiremos en seguida con el bautismo en agua. Si alguien desea seguirlos a ellos, sepan que nosotros estamos aquí… si Ud. se ha arrepentido de su pecado y ha aceptado a Jesús como su Salvador.
244Si Ud. ha sido Cristiano por años y nunca ha visto la Luz, la Luz de liberación ha llegado hoy. ¡Una mujer, una Novia que debe tomar el Nombre! Jesús dijo: “Yo he venido en el Nombre de Mi Padre y vosotros no me recibisteis. Pero habrá otro que vendrá en su propio nombre, y a éste recibiréis”, esa es la denominación de Uds.
245Cualquier hijo viene en el nombre de su padre. Yo vine en el nombre de mi padre. Uds. varones vinieron en el nombre de su padre.
246Y ¿cuál fue Su Nombre? ¿Cuál es el Nombre del Padre? ¡Jesús! Él… “vine en el Nombre de Mi Padre y vosotros no me recibisteis”. Miren, la Novia de Él tendrá Su Nombre, por supuesto.
247Yo tomé a una mujer de apellido Broy, y ella se convirtió en una Branham.
248Él viene por una Novia, asegúrense de recordar eso mientras vienen al bautisterio. Inclinemos nuestros rostros ahora.
249Y el hermano Vayle aquí no es un extraño para nosotros. Él es un hermano muy precioso, que ha estado conmigo en muchas reuniones, él y su esposa. Y él es también el escritor de estos sermones y cosas que salen en forma impresa. Hermano Vayle, despídanos en oración, por favor, mientras inclinamos nuestros rostros. [El hermano Vayle ora—Ed.] 65-0527 Johannesburgo. Sudáfrica. Jueves.
250[El hermano William Marrion Branham expresó su deseo de llevar el Mensaje al África en esta declaración un jueves por la noche, 27 de mayo de 1965, afuera de una casa en Johannesburgo, Sudáfrica, mientras que un intérprete lo tradujo al afrikaans. Él habló acerca de este viaje en su mensaje siguiente titulado: Avergonzado, del 11 de julio de 1965. Debido a su brevedad (3 minutos, 40 segundos), es colocado aquí al final de “Avergonzado”.—Ed.] Este es uno de los momentos más sobresalientes de mi vida. He esperado quince años por este momento. Mi corazón ha anhelado verlos nuevamente desde que me fui. He orado muchísimo para poder regresar. Y hace unas semanas, yo estaba bajo grandes expectativas, creyendo que iba a poder venir y tener una reunión. Pero cuando me “restringieron” la visa, casi me dio un ataque al corazón. ¡Es que yo tenía tantas ganas de venir! Pero aún creo que, Dios mediante, ministraré nuevamente, en el Nombre del Señor Jesús, entre el pueblo de África. Dios ha prometido concedernos el deseo de nuestro corazón, y ése es uno de los deseos de mi corazón. Puedo recordar las grandes reuniones aquí en Johannesburgo. Recuerdo al muchachito con esa pierna más corta, creciéndole otra vez, normal. Y aquella señora cuya hija fue sanada de un problema en la espalda, y su madre se desmayó y cayó en el—el catre. [El intérprete habla en inglés y dice: “Hermano Branham, ésa es la prima de mi esposa”.—Ed.] ¿La esposa suya…? ¡Oh! ¡Hay tantas cosas maravillosas! Sin duda, hay muchas de aquellas personas las cuales asistieron a esas reuniones, que ya están con el Señor. Yo también he envejecido, desde entonces. No tardará mucho hasta que llegue mi hora de subir, y entonces estaremos juntos para siempre, sin visas. Yo tenía ganas de traer el Mensaje. Pero está escrito en las Escrituras: “Dad a César lo de César, y a Dios lo que es de Dios”. Espero verlos aquí dentro de unos momentos, darles un apretón de manos y tener compañerismo los unos con los otros nuevamente. Yo aprecio a todos estos hombres tan finos. Desearía tener a todos mis hermanos de África aquí mismo hoy, de todas las denominaciones, para que simplemente pudiéramos reunirnos y conversar toda la noche. Y me gustaría oír lo que el Señor ha estado haciendo aquí por Uds. A mí me gustaría hablarles de lo que Él está haciendo por nosotros al otro lado del mar. Quizás Él permita eso algún día. Hasta ese día, yo estaré orando por Uds., y Uds. estén orando por mí. Dios les bendiga.