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~ PROBANDO SU PALABRA ~
1Inclinemos nuestros rostros sólo un momento. Amado Padre Celestial, estamos agradecidos que estamos aquí esta noche. Nosotros—nosotros estamos agradecidos al saber que Tu Presencia está aquí con nosotros. Te rogamos ahora que ministres a cada uno de nosotros según tengamos necesidad. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. (Tomen asiento.)
2Se siente bien tener prendidos estos micrófonos. Siento mucho haber arruinado eso ayer, el Mensaje que yo tanto quería que Uds. captaran.
3Y yo quería que Uds. estuvieran seguros de ver eso. Ese es el—el ancla que tenemos. Nosotros no estamos anclados por una iglesia. Estamos anclados en Cristo, ¿ven? Él es ese único Camino. Él es el único lugar de seguridad, el único lugar donde Dios alguna vez puso Su Nombre. Y Dios dijo que Él se encontraría con la gente en el lugar donde Él escogió poner Su Nombre; no en cualquier puerta, sino en la puerta que Él escogió. Y en ese lugar Él se encontraría con la gente, y únicamente allí. Y hallamos que Dios no puso su Nombre en ningún lugar sino en Su Hijo, Jesucristo, así como el hijo siempre lleva el nombre del padre.
4Uds. dirán: “Pues, ¿cómo se aplica eso hoy? Cada uno dice: ‘Yo estoy en Jesús’”.
5Él es la Palabra. Lo cual: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. De nuevo, también está escrito en Apocalipsis el capítulo 19, que cuando lo veamos a Él venir, la Novia y el Novio, Su ropa teñida en Sangre: “Su Nombre era llamado ‘El Verbo Dios’”. Él es el Verbo de Dios.
6Y eso es, Él es el poder vivificador. Él es, el Espíritu Santo es eso, la—la dinámica que entra en la mecánica, las Palabras, que la hacen vivir. Y todo eso tiene que obrar junto, o sencillamente no funcionará. Se tiene que tomar toda la Biblia, todo el Cristo, el Evangelio completo.
7Quiero decirle a este panel que miré por televisión anoche, sabiendo que lo iban a transmitir, y lo miré. Yo quiero felicitar a estos hermanos, los que estaban en ese panel, ¡qué habilidad tan tremenda para responder preguntas! Y Uds. saben, yo soy muy bueno para criticar, pero allí no había nada que criticar. Eso estuvo absolutamente genuino, y pude estar de acuerdo con eso, cien por ciento. [La congregación aplaude—Ed.] Gracias. Amén. Esas respuestas fueron directamente al grano. A mí ciertamente me gustó eso. Sólo quisiera haber tenido cómo filmar eso para poder mostrarlo en mi iglesia en casa. Eso realmente estuvo muy bien.
8Estoy tan agradecido al saber que—que además de nuestros grupos pentecostales, Dios ha lidiado allá en las otras esferas, y está levantando hombres, aquella simiente de Dios que ha estado allá todos estos años, esperando que la Luz brille sobre ellos.
9Y eso también nos da una advertencia a nosotros, amigos, sabiendo que Jesús dijo que “cuando esta virgen durmiente comenzara a venir a comprar Aceite, entonces es cuando el Novio habría de venir”. Así que por medio de eso podemos ver, que cuando vemos a los episcopales, los presbiterianos, metodistas, bautistas, luteranos, viniendo para obtener el Aceite, entonces esa es la hora en que el Novio vino. Recordemos eso.
10Mi hijo Billy nunca me había dicho algo como lo que me dijo hace unos momentos. Él dijo: “Papá, yo no te digo qué hacer. No es mi intención impresionarte con alguna cosa, pero”, dijo, “Papá, lo que sea que hagas, dedica todo tu tiempo para esas personas enfermas”. Él dijo: “¡Yo nunca había visto tanta gente enferma!” Dijo: “Repartí doscientas tarjetas en un momento o dos”. Dijo: “¡Hay tantas personas enfermas!” Él muy rara vez me dice algo así.
11Y entonces yo vine en esta noche con algunas notas escritas aquí, y algunos comentarios sobre “el juicio que se aproxima”; y sabiendo que estamos aquí esta noche con la misma ira de Dios hirviendo debajo de nosotros, y pronto se la llevará. Y sabiendo que la ira de Dios está esperando; precisamente en el momento se pronunciará, y para millones será el fin. Y sabiendo eso en mi corazón, ¡y sabiendo que así es! Y luego vemos tantos enfermos, empujando y halando.
12Y pensé: “La mayoría de ellos son cristianos en esta noche”. Y déjenme decir esto, a Uds. hijos de Dios: Cualquier cosa que hagan, dejen todo lo demás a un lado. Sirvan a Dios día y noche con todo su corazón. Uno—uno puede sentir que algo anda mal. Uno lo puede notar al caminar en las calles, uno simplemente… y dondequiera que uno va. Uno lo sabe, si somos espirituales; y yo sé que Uds. lo son.
13Yo hablaba con un hombre, el Hermano Stromei. No sé si Tony está aquí o no. Él, él era… [Un hermano dice: “¿Tony Salameh?”.— Ed.] Tony Salameh, Salameh, ¿Salameh? No. Tengo al Tony equivocado. [Un hermano dice algo.] No, ese es el Tony equivocado. Este es el Tony de—de—de Tucson. ¿Cuál es su nombre? [Alguien más dice: “Stromei”.] ¡Stromei! Yo sabía que era Salameh, Stromei o algo así. Yo…
14En su almacén, el otro día, hubo un hombre que entró, que fue muy impresionante, él estaba diciendo algo que me hizo recordar de cuando yo… de la última vez que estuve en—en la India.
15Donde creo yo que el Señor nos dio la multitud más grande que hemos tenido en una sola ocasión, la cual fue en Bombay. No podíamos ni siquiera encontrar lugares para colocarlos, decenas de miles y miles de personas.
16Y justo antes de llegar allí, había un periódico traducido. Pues, era (la India es un país bilingüe), era—era el periódico en inglés. Y decía: “Pues, los terremotos deben haber cesado, los pájaros están regresando a sus nidos”.
17Unos días antes que ocurrieran los terremotos, los cuales tumbaron las cercas y cosas. Los pajaritos buscan refugio en las rocas, y hacen sus nidos. Y por la tarde o al mediodía, cuando el sol está bien caliente, todos los animales se acercan a esos muros de piedra, para estar en la sombra. Y por dos días los pájaros permanecieron allá en los árboles, no venían a sus nidos; y por dos días los animales, las ovejas y el ganado, no se acercaban por la tarde, ni llegaban cerca de esos muros. Ellos—ellos permanecían en el campo abierto y se acercaban el uno al otro para darse sombra.
18Entonces de repente hubo un terremoto que sacudió los muros y derribó los edificios. Y vean Uds., si esos pajaritos hubieren estado allí, hubieran perecido. Si el ganado hubiese estado parado debajo de eso, y las ovejas, hubieran perecido. ¡Dios advirtiendo a la naturaleza!
19Hace unos días, allá en el almacén del Hermano Tony, yo escuchaba a un hombre allí que dijo… Cuando este terremoto ocurrió en Alaska, él estaba pescando en un lugar que llamamos Stony Point, en México. Y él dijo: “Los pájaros no comían, y los peces no comían. Algo andaba mal. Y de repente se desató el terremoto”.
20Y el otro día, cuando ocurrió aquel allá en la India, o donde fue, él dijo que de nuevo estaba pescando. Él pensó: “Pues, qué extraño. Esos peces comen como a esta hora. No hay nada de movimiento en el agua, por ninguna parte. El agua está bien calmada, un tiempo perfecto para los peces alimentarse, pero no comieron. Y todos los pájaros que normalmente están por allí, las gaviotas, atrapando estos peces y cosas, todas estaban caminando por la orilla, juntándose la una contra la otra. A los pocos momentos, las algas marinas del fondo comenzaron a subir así de esa manera, había acontecido un terremoto al otro lado de la tierra”. ¿Ven? Esos peces sabían que algo andaba mal, algo estaba a punto de suceder. Esos pájaros sabían lo mismo.
21Ciertamente si Dios le da discernimiento al pez y al pájaro, ¡cuánto más debería Él dárselo a Sus—Sus hijos! Nosotros sabemos que estamos en el tiempo del fin, y el juicio está esperando, así que seamos muy reverentes. ¡Huyan a Dios de todo corazón! “Oh Capernaúm, que eres exaltada hasta el cielo, hasta el hades serás abatida”, y hoy día ella está debajo del lecho de las aguas. Simplemente recuerden y oren.
22Ahora, esta noche, deseo leer un pasaje aquí en la Escritura, sólo por unos pocos momentos. Vamos a orar por los enfermos. Billy dijo que él repartió una cantidad de tarjetas de oración. Y él repartió algunas ayer, y anoche no logré llegar a ninguna de ellas. Y yo me preguntaba, cuando vino el Espíritu Santo… Es que… Uno no puede hacer que Eso funcione. Es como una pequeña palanca, y uno mismo la engrana. Son Uds. los que hacen operar el Espíritu Santo, no yo. Uds. mismos son los que hacen eso. Así que yo… Anoche aun en el discernimiento lo noté, eso no tuvo acogida con la gente de la manera correcta. Ellos no parecen haberlo captado. Yo he notado que aquí últimamente, pareciera ser más o menos así, precisamente como yo decía, imponiendo manos sobre los enfermos. Ellos lo saben.
23Nosotros deberíamos darnos cuenta que en nosotros ha sido dado. Nosotros, los que creemos a Jesucristo y hemos nacido de Su Espíritu y llenos de ese poder vivificador, ese poder que está en uno, al imponer las manos sobre otros como hicieron los discípulos y a través de la edad, eso absolutamente sanó al enfermo, resucitó al muerto, mostró visiones, profecías. Y el mismo Espíritu que vivió entre los primeros apóstoles está viviendo hoy en la iglesia, obrando las mismas cosas. ¡Y tan pronto podamos reconocer eso! ¿Ven? No importa cuánto esté obrando, Uds. tienen que reconocerlo y creerlo. No servirá de nada, hasta que Uds. lo crean. Pero en el momento que lo crean, sus problemas terminan. Eso es verdad.
24Ahora vayamos a la Escritura. Yo estaba sentado allá hace unos momentos y anoté algunas Escrituras más, para cambiar mi texto para esta noche. Y quiero leer algo de la Palabra de Dios, del Libro de San Lucas el capítulo 8, comenzando con el versículo 40. Escuchen ahora, voy a leer extensamente. Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban.
25¿No sería esa una buena actitud para la multitud de esta noche? Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo. Y mientras iba, la multitud le oprimía. Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado?... …Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. Entonces, cuando la mujer vió que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y Él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz. Estaba hablando…, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro. Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva. Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña. Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme. Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta. Y Él los sacó a todos, y él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate. Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer. Y sus padres quedaron atónitos; pero Jesús les mandó que a nadie dijesen lo que había sucedido.
26Ahora oremos. Amado Padre Celestial, al leer esta Palabra, sabemos que esa es la verdad. Esto ocurrió. No es alguna historia mítica que quizás leeríamos de un periódico o de algún libro de ficción, sino que esto vino del Libro que conocemos ser La Palabra de Dios. Nosotros creemos que sí sucedió. Nosotros creemos que este Jesús que hizo esta cosa notable, aquí en dos ocasiones, con la mujer del flujo de sangre, y la niña muerta; nosotros creemos que Él es el Hijo de Dios, que Dios lo levantó de los muertos y nos lo ha presentado a nosotros en esta noche, en la persona del Espíritu Santo.
27Nosotros creemos que Él está aquí con nosotros esta noche. Y creyendo que Él es el mismo ayer, y hoy, y por todos los siglos, Sus compasiones se extienden a la gente. Y a medida que la gente se extiende hacia Él, los mismos resultados que fueron dados en ese día serán dados en este día. Concédelo nuevamente, Padre, que podamos tener una unción fresca. Como tan sinceramente pidió el Hermano Shakarian, hace un momento, y le pidió a la audiencia que creyera, lo estamos pidiendo de nuevo en el Nombre de Jesucristo. Amén.
28Yo quiero hablar sólo por unos momentos, y esto sí será sólo por unos momentos, porque quiero traer aquí a esa personas con tarjetas de oración y orar por ellas. Y omitiendo cualquier otra cosa y solamente orar por los enfermos. Pero antes de orar por los enfermos, tenemos que llevar la gente a esa actitud. Es la actitud la que siempre produce los resultados. Es la actitud que Uds. toman hacia Dios.
29Aquí está una mujer que tocó Su manto, ella fue sanada de un flujo de sangre. Un soldado escupió en Su rostro y le puso una corona de espinas en la cabeza, y no sintió ninguna virtud.
30Es su acercamiento. La actitud es lo que se requiere. Y así es en esta noche, estimado amigo, lo que se requiere es la actitud. Estamos, y creemos estar, en la Presencia de Jesucristo, pero es la actitud suya la que produce los resultados. La mecánica está aquí, y también la dinámica. Si tan sólo Uds. pueden comenzar, Dios hará lo demás.
31Ahora, este tema sobre el cual deseo hablar por unos momentos es: Probando Su Palabra. Ahora esa es una gran cosa, el pensar en eso: Probando Su Palabra.
32Ahora, Dios en esta noche es tan capaz de Probar Su Palabra, como Él siempre la ha probado. Y la Biblia también dice: “Examinadlo [o probadlo] todo; retened lo bueno”.
33Ahora, Uds. han escuchado, sin duda que han escuchado el antiguo proverbio: “Pruébemelo y yo lo creeré”. Pero eso no es válido. Muchas veces yo he visto cosas probadas, que eran aun absolutamente probadas científicamente, y sin embargo de todas maneras la gente no las creía.
34Yo hablaba con un hombre aquí no hace mucho. Hablábamos acerca de sanidad Divina. Él dijo: “Yo no lo creería. No me importa lo que suceda, ni cuánta prueba Ud. pueda producir de eso, yo aún no lo creería”. Pues, ciertamente, no importa lo que Ud. hiciera por ese hombre, él—él está perdido. Él no puede creer. En él no hay nada para poder creer.
35Acabo de tener aquí una—una pequeña experiencia, hace como una semana. Como todos saben, yo—yo cazo. Y cuando regresé de mi reunión, había estado cazando león. Y después de mudarme a Arizona, es bueno, me gusta cazar animales grandes, y me gusta meterme entre la naturaleza y observarla. 36 Ahora, yo no soy un asesino. Sencillamente cazo. Así que, a mí—a mí no me gusta destruir la caza, yo—yo no creo que sea correcto. Yo lo considero igualmente pecado matar caza cuando uno no le da uso, y no la va usar con un propósito, como lo sería matar cualquier otra cosa. Yo creo que eso está mal. No debemos hacer eso. Dios nos la dio para alimento y para propósitos, y no debemos destruirla. Pero lo que la ley le permite a uno tomar, eso está bien. Solamente no la desperdicien.
37Y estando allá, la temporada había terminado para todo lo demás. Los leones matan bastante ganado. Y yo conozco muchos ganaderos en la región. Y cada vez que les ocurre una matanza, pues, ellos me llaman, cuando un león se mete entre las ovejas. Un cierto amigo mío, la otra noche, perdió como tres mil quinientos dólares, en una noche, por un solo león matando los corderos. Él entró, y por supuesto, los demás leones tendrán que pagar por su pecado. Así que yo cacé al león, y era un león enorme, de nueve pies de largo, y pesaba cerca de doscientas libras, así que era—era un león bien grande.
38Y entonces pasé de la región de Arizona, hacia Utah, para cazar. Y me fue dicho que había personas allá, que el hombre con el que iba a cazar era un trampero del gobierno, “Y por favor, no mencione nada sobre religión cerca de él”. Dijo: “Él realmente es un individuo rudo”.
39Y yo dije, le dije al hombre con el que yo iba, le dije, bueno: “No la mencionaré”.
40Él dijo: “No diga que es ‘predicador’. Si lo hace, jamás podrá cazar. Él no lo llevará a Ud.”. Dijo: “Cacé con él tres días, y dormí junto a él todas las noches, comí con él todos los días, y él ni siquiera dijo: ‘Buenos días, ¿cómo estás? ¿Deseas algo de comer? Lava los platos’ ¡Nada!” Dijo: “Así que no le vaya a mencionar nada al respecto”.
41Le dije: “No diré ni una palabra”. No le dije que no oraría, pero continué diciéndole que yo… Y yo oro.
42Entonces cuando llegamos allá, ese hombre era un personaje muy difícil, y pensé que él no creía en nada. Y él acababa de perder un bebé unas noches antes de eso, un bebé que nació muerto. Así que salimos de cacería. Y al segundo día, el hombre con el que yo andaba cazando le había dicho, le dijo que yo conseguía cazar en cualquier lugar por todo el país. Así que cuando el otro cazador que andaba conmigo se fue, nos hallábamos bien arriba en la cima, donde habíamos perseguido a un león, hasta que lo corrimos entre las rocas, y se nos escapó. Y entonces estábamos sentados allí esperando que regresara el perro. Y este hombre me dijo, él dijo: “El otro cazador, su amigo, me dice que Ud. logra cazar por todas partes. ¿Tiene Ud. bastante dinero?”. Dijo: “Supongo que no es asunto mío”.
43Y yo le dije: “No”, dije, no se trata de tener bastante dinero”. Dije: “Yo—yo soy patrocinado”.
44Y él dijo: “Oh, ya veo”. Él dijo: “Pues supongo, de nuevo, que no es asunto mío, pero”, dijo: “¿está Ud. con alguna empresa que lo patrocina?”.
45Él me lo estaba sacando. Yo prometí que no lo haría, ¿ven? Entonces dije, sí, yo dije: “No señor. Yo soy un predicador, un misionero”. Él dijo: “¿Un qué?”.
46Dije: “Un misionero”. Y él sencillamente se levantó y me miró por unos cuantos minutos.
47Yo dije: “¿Tiene Ud. alguna esperanza para la Vida más allá? ¿Cuál es su esperanza?”. Él dijo: “Yo soy un mormón informal”. Y yo dije: “¿Un qué”? Él dijo: “Un mormón informal”. Le dije: “¿Qué clase es ése?”.
48Dijo: “El que maldice y toma café, y fuma cigarrillos”. Yo dije: “Bueno, una confesión honesta es buena para el alma”.
49Y entonces él dijo—él dijo: “Quiero preguntarle algo”. Él dijo: “Me dicen que la iglesia mormón es la única iglesia verdadera que hay”. Él dijo: “¿Cree Ud. eso?”.
50Yo dije: “Cuando se trata de iglesias, me supongo que es tan buena como cualquiera de ellas. Yo conozco una sola Verdad, y esa es Jesucristo”. Dije: “Yo sé que Él es la Verdad”
51“Bueno”, dijo él: “la otra noche me nació un bebé muerto”. Él dijo: “Me dicen que este bebé, por nacer muerto, que porque Dios no infundió aliento de vida en él, que nunca lo volveré a ver”. Él dijo: “¿Qué piensa Ud. en cuanto a eso?”.
52“Bueno”, le dije: “como mormón informal, Ud. ciertamente no lo verá, no. Eso es algo seguro, Ud. no lo verá mientras permanezca como un mormón informal”. Y él dijo… Bueno, él me había estado empujando a mí, así que yo lo empujé también a él un poco, ¿ven? Era tiempo de—de empujar. Entonces él dijo—dijo… Yo dije: “¿Qué sucede?”. Él dijo: “Oh, yo no sé”. Y él dijo: “Bueno, ¿qué cree Ud.?”. Yo le dije: “Yo conozco muchos buenos…”
53Yo no sabía que él era mormón. Y yo estaba muy… Yo sé, que estando en Utah, que probablemente lo era, pero yo… porque la mayoría de las personas allá son mormones, en los alrededores de Salt Lake City. No obstante, esto aquí no era Salt Lake City. Entonces pensé: “Bueno, yo he tenido buenos amigos mormones, han pasado por las líneas de oración, gente muy fina”.
54Y dije: “Yo he conocido muy buenos hombres que son—son mormones”. Y él dijo, bueno, dijo… Yo dije: “Yo no sé cómo enseñan ellos en cuanto a eso, y no quisiera decir nada contrario a sus enseñanzas, porque eso es lo que Ud. es, y yo respeto mucho eso”. Y dije: “Bueno, y ¿Ud. cree eso? Él dijo: “Sí señor, sí. Pero”, dijo: “yo no lo vivo”.
55Yo dije: “Bueno, yo creo que la Biblia enseña que Dios conocía a ese bebé, hace millones de años, antes de la fundación del mundo”. Yo dije: “Dios le dijo a Jeremías, ‘Antes que fueras concebido en el vientre de tu madre, antes que salieras del vientre, yo te conocía, te santifiqué, y te ordené como profeta a las naciones’”. Le dije: “así conocía Él al respecto, ¿ve Ud.?”. Él dijo: “Bueno”, dijo, “gracias”.
56Él comenzó a caminar cuesta abajo. Y luego se encontró con este otro individuo, y le dijo: “¿Por qué no me dijiste que ese tipo era un predicador?”. Y entonces nosotros… Él le habló un poco y comenzó a contarle de las reuniones.
57Ahora, los mormones creen en profecía. Yo no… quizás no haya ninguno aquí, pero ellos—pero ellos sí creen en—en profecía. Pero, entonces, de pronto quizás yo esté hablando fuera de orden, pero yo… Sí. Sí. Pero, no obstante, ellos creen.
58Y él dijo, él regresó hacia mí, y dijo: “Tengo entendido que Ud. es un profeta”.
59Yo dije: “No señor”. Dije: “Yo… El Señor me ha mostrado unas cuantas cosas que sucederían”.
60Y él comenzó a caminar inmediatamente, dijo: “Vámonos”. Se subió a su auto, y se fue a la… Había una pequeña ciudad cerca de donde él vivía. En unos momentos, él ya no estaba. Nosotros estábamos preparando los perros, para salir de nuevo de cacería inmediatamente después del almuerzo. Y mientras estábamos en eso, pues, él arrancó en su auto.
61En unos momentos, él regresó con un joven de buena apariencia, como de diecisiete años, un caballero cristiano con una auténtica apariencia santa. Él dijo: “Este es mi hermano”. Dijo: “Él no es un mormón informal. Él es un verdadero mormón”. Le dije: “¿Cómo estas, hijo?”.
62Y él dijo: “Tengo entendido, mi hermano me dice que Ud. es un profeta”.
63Yo le dije: “No señor”. Dije: “No es que yo sea un profeta”. Yo dije: “El Señor me ha mostrado cosas que estaban por suceder”.
64Él dijo: “Ahora mismo tengo una inyección en mi brazo, y debo estar en la mesa de operaciones”. Él dijo: “Pero mi hermano me ha contado esto. Y yo dije: ‘Si eso es así, no necesito la operación’”. Él me miró directo a los ojos, con una verdadera mirada honesta, sincera, y dijo: “Imponga sus manos sobre mí. Si estas cosas son verdad, yo no necesitaré la operación”. Él regresó a casa sano.
65Este hermano, mi amigo cristiano, que estaba cazando conmigo, de Phoenix, me dijo, él dijo… Algunos de estos muchachos están sentados aquí ahora mismo. Uno de ellos sé que está aquí presente. Nos fuimos a casa. Él dijo: “Hermano Branham, si el Señor le mostrara a Ud. una visión y le permitiera decirle a esos mormones lo que está por suceder, eso sería suficiente, porque ellos están esperando eso”.
66Así que oré y oré. Y en camino regreso a casa; y yo iba a venir el siguiente lunes, pero el domingo como a las diez, yo estaba parado en el cuarto, después del servicio de esa mañana, mirando hacia fuera.
67Y vi linternas alumbrando, o alguna clase de luz alumbrando. Y vi un león que estaba en un árbol, y—y era demasiado pequeño para yo dispararle. Yo no lo quería. Y alguien más le disparó, y al hacerlo, le dispararon con un rifle demasiado grande. Eso reventó al león. No me agradó la—la—la manera en que se había hecho.
68Cuando llegué a Phoenix, le conté eso al Hermano Dawson, y al Hermano Mosley. Yo sé que él está aquí. Lo vi el otro día, en algún lugar por aquí. Y él iba a ir conmigo, él y su esposa. Y yo dije: “Observen y vean, eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Va a suceder de esa manera”.
69Esperamos varias noches, estuvimos cazando cuatro o cinco noches o días. Rara vez uno llega a acorralar a un león en un árbol de noche. Sucedió, que regresando a casa, ellos soltaron los perros, este cazador, este muchacho mormón. Y el—el león encontró una huella, o más bien, el perro encontró la huella del león, y lo persiguió haciéndolo subir a un árbol. Y a las diez de la noche vinieron y nos levantaron de la cama. Fuimos allá, y estaba ese mismo león en el árbol. Alumbrando con linternas, el Hermano Mosley le disparó con un calibre cuarenta y cuatro, por poco reventó al león en dos. Y allí estaba, exactamente de la manera que había sido dicho.
70Al día siguiente, conocí al guardabosque principal del estado, otro mormón informal. Tomé a esos muchachos, y los guié de nuevo a casa, a Cristo.
71Les digo, Él es el mismo ayer, y hoy, y por todos los siglos. Dios prueba que Su Palabra es verídica.
72Uds. han escuchado a la gente decir: “Ver es creer”. Eso no es del todo verdad. Muchas personas ven y aún no creen.
73En los días que Jesús estuvo en la tierra, ¿por qué no le reconocieron, que Él era esa Palabra de Dios hecha manifiesta? ¿Por qué no pudo la gente entender que Moisés había dicho: “El Señor vuestro Dios os levantará profeta como a mí?”. Y Él cumplió toda Palabra que la Biblia dijo que Él haría, pero ellos no lo creyeron.
74Pero Dios, en cada edad, ha probado Su Palabra ser verdad. Él siempre prueba Su Palabra. Luego a veces ellos dicen, que: “Ver es creer”. Eso no es así. Pero nosotros sabemos que Dios continúa probando Su Palabra en cada edad.
75Sabemos que así como Él se la probó a Adán y a Eva, cuando Él dijo: “El día que de él comieres, ese día ciertamente morirás”. Tenemos que admitir eso, que esa es la verdad. Nosotros creemos eso, porque Él lo ha probado a nosotros, y sabemos que es la verdad.
76Ahora tomaremos sólo algunos casos en que Dios probó Su Palabra. Tomemos por ejemplo, en los días de—de Noé. Dios le habló a Noé un mensaje que ciertamente no era científico e increíble. Nadie pudo haberlo creído. Nunca antes había llovido sobre la tierra. ¡No era científico!
77Quizás ellos eran de una edad más científica que lo que nosotros somos hoy, porque en aquellos días las pirámides y las esfinges, y todo eso, lo cual no podemos construir hoy. Ellos tenían conocimiento de un poder, algún tipo de poder mecánico, quizás atómico o algo así, con lo cual podían levantar esos grandes peñascos, lo cual nosotros no podríamos hacer hoy. Pero ellos hicieron grandes cosas científicas. Ellos tenían algo con lo cual podían embalsamar un cadáver, para hacerlo lucir natural por cientos de años. Nosotros hemos perdido ese arte.
78Jesús dijo: “Como fue en los días de Noé, así será en la venida del Hijo del Hombre”. Y sabemos que hemos de entrar en otra gran edad científica.
79Y ahora, el mensaje que Noé tenía era muy contrario a la creencia de aquel día, en la iglesia, y también era muy contrario a la investigación científica. Pero Dios probó Su Palabra ser la Verdad. Dios probó que lo dicho por aquel profeta era la Verdad.
80También tomaremos otro, por un momento. Abraham fue otro profeta del Señor, a quien vino la Palabra. Y le dijo, cuando el tenía setenta y cinco años, y Sara de sesenta y cinco años, que él tendría un hijo por medio de Sara. Ahora, eso era un escándalo tremendo para un incrédulo. ¿Podrían imaginárselo hoy, que tal cosa sucediera aun en este día, con todos nuestros logros científicos, y todos estos bebés probetas de los cuales hablan, y todo eso? Pero esta anciana, ya de sesenta y cinco años, y un anciano de setenta y cinco años, sin embargo la Palabra de Señor vino a Abraham y le dijo que esto iba acontecer. Y Abraham le creyó a Dios. Y no importaba cuánto Dios hablara, ni cuán cierto era, Abraham tenía que creer lo que Dios dijo, para que llegara a manifestarse. Ahora miren como ese hombre fue probado, con su testimonio, que él sí creía.
81Ese mismo hombre que hizo esa confesión, que él sí le creía a Dios, él es una persona semejante a Uds., que están sentados aquí en esta noche. Nosotros todavía le creemos a Dios. Tenemos que creer que Su Palabra es la Verdad. Y Él la probará, que sí es la Verdad, si tan sólo la creemos.
82Ahora, fíjense en los estorbos que tenía Abraham. Lo primero era su edad, setenta y cinco años, y Sara de sesenta y cinco. Ella ya había pasado el cambio de la vida, la menopausia. Sin duda que eso había cesado, muchos años antes. Él había vivido con ella como esposa; ella era su media hermana, probablemente la había tomado para sí cuando ella apenas era una muchacha en su adolescencia, y se había casado con ella. Y no habían tenido hijos. Ella era totalmente estéril. Y encontramos ahora que, para lograr esto, él tuvo que separarse de todas las personas que no lo creían, para que esto pudiera acontecer.
83No quiero decir con eso que uno tiene que apartarse de la gente. Pero uno tiene que separarse de todo el chisme de incredulidad, y mantenerse alejado de eso. Cuando la gente dice: “¡Ah, esas cosas no suceden! ¡Ese es un montón de gente lunática! Tales cosas como esas no suceden”, Ud. sólo tápese los oídos y váyase. No le preste atención a eso.
84La Biblia dice que Abraham “no dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios”. Su nombre fue cambiado de Abram a Abraham; el cambio de nombre convirtió su nombre en: “padre de naciones”. ¿Pudieran Uds. imaginarse a un hombre viviendo con su esposa, su amada, con la cual había vivido por todos estos años, y ahora cerca de la edad de ochenta años, y su esposa de setenta años, y aun sin un solo hijo, y ni siquiera la esperanza de un hijo, y no obstante él declaró que él era “padre de naciones”? ¿Se pueden imaginar la crítica de sus vecinos pasando y diciéndole: “Padre de naciones, ¿cuántos hijos tienes ya en estos momentos?” ¡Y toda la crítica por la que tuvo que pasar!
85Pero Abraham no dudó en nada, por incredulidad. Él estaba plenamente convencido de que Dios era poderoso para hacer todo lo que Él había prometido, y que Dios probaría Su Palabra, sin importar el tiempo que tardara. Pero en vez de debilitarse cada vez, como somos propensos nosotros, él más bien se fortaleció cada vez más. “Si no sucedió hoy, mañana será un mayor milagro, porque sería un día más viejo”. Ese era Dios, ese era Dios en Abraham, porque él sabía que Dios probaba todas Sus Palabras ser la verdad.
86Si sus hijos sólo tomaran Su Palabra, ¡De esa manera Él la puede probar a través de Uds.! Esa es la única manera en que Él puede probar Su Palabra.
87Él no la prueba a los incrédulos. A ellos no se les puede probar; ellos son incrédulos. Pero Ella no es para los incrédulos. No es para incrédulos.
88Es para aquel que cree. Y si Él logra hallar a alguien que cree Su Palabra, Él probará Su Palabra por medio de Ud. Y a veces enfermedades nos suceden a nosotros así de esa manera para que Dios se pueda probar.
89¿Recuerdan el hombre ciego que Jesús encontró? Ellos dijeron: “¿Quién pecó, él o su padre, su madre?”.
90Él dijo: “En este caso, ninguno, sino para que las obras de Dios fueran manifiestas”. ¿Ven? Eso le sucedió al muchacho para que Jesús pudiera ser glorificado. A veces la enfermedad no es una maldición, es una bendición, para que podamos mostrar nuestra fe y llamar esas cosas que no son, como si ya fueran. Dios lo dijo, y Él lo probará, si tan sólo no se debilitan ante la prueba.
91Una vez Él pudo probar a Job, que él no lo maldeciría. Y miren las pruebas por donde pasó Job. Pero en las mismas garras de la muerte, aun allí dijo: “¡Jehová dio, y Jehová quitó, bendito sea el Nombre de Jehová!”. Él ciertamente lo creyó. Dios le probó Su Palabra a Job. Él la probó a Abraham. Él la probó ser verídica.
92También, Él la probó por medio de Moisés. Y cuando Moisés, cuando la dificultad estaba tanto en su contra, Moisés tenía en mente, que quizás él sería un libertador; lo cual su madre probablemente le había dicho que él había nacido niño apropiado. Ella—ella fue su tutor que lo crió en el palacio de Faraón, y sin duda le había dicho: “Hijo, hemos orado que seamos liberados, y creemos que tú eres ese niño que Dios usará para liberar”. Y entonces cuando él…
93Vea, él surgió e iba a ser el—el hijo de la hija de Faraón, y encontramos que él iba a ser el heredero del trono. Pues, no hay duda que en la mente de ellos él sería el próximo Faraón, y de esa manera él liberaría al pueblo, al llegar a ser el próximo Faraón. Pero Dios tenía un… Si hubiera sido así, entonces él lo hubiera hecho a través de algo material, a través de un—un—un acto político. Pero Dios no siempre obra de esa manera.
94Dios tiene sus propias maneras de obrar, y Él dijo que Él “los sacaría”. Él le dijo a Abraham, “Después de cuatrocientos años”, que Él los sacaría con mano fuerte, Él mostraría señales y maravillas. Así que Él no podía hacerlo de esa manera. Así que Abra-… Hallamos que Abraham le creyó a Dios, y ahora aquí está Moisés creyéndole a Dios.
95Y Moisés miró por la misma ventana que Faraón, él vio al mismo pueblo, el cual Faraón los miraba como “Un pueblo maldito, un pueblo que para Dios tenían puro fanatismo, y algún Dios del desierto por allí, del cual no sabían nada; algún poste invisible al cual oraban, del cual no había nada de verdad. No eran más que un montón de fanáticos. Y eran un montón de esclavos. Y su Dios permitiendo que fueran esclavos, probaba que Él no era Dios”.
96Y justo en medio de todo aquello, Él estaba levantando al propio hombre. Dios hace cosas en maneras tan peculiares, allí mismo entre ellos. No un teólogo, no un maestro, no un sacerdote, no uno de sus hombres santos; pero un hombre común y corriente, nacido para esa tarea. Y Dios lo llamó para ser Su profeta, y lo envió allá. Y en sus manos no llevaba más que un palo torcido, para enfrentar un ejército, unidades mecanizadas que habían conquistado el mundo entero. Pero con ese palo en la mano, siendo que Dios le había dicho que sostuviera ese palo en su mano y que así él liberaría a Israel, y él fue allá y lo logró porque Dios lo prometió. ¿Cómo lo iba lograr? “Yo estaré contigo”.
97Él dijo: “Muéstrame Tu gloria Señor. Soy torpe de lengua. No puedo hablar bien. Y yo…” Él tenía un millón de excusas.
98Pero Él le dijo: “Yo estaré contigo”. Y eso era todo lo que se necesitaba. Él fue, tomando la Palabra de Dios. No importaba qué tan peligrosa parecía la tarea, Moisés continuó creyendo a Dios. Y por medio de Moisés, Dios probó que Su Palabra era la Verdad. Porque, sin importar lo que ocurriera, Moisés se quedó exactamente con la Palabra. En el tiempo de la jornada…
99Aun estado allá en Egipto, Dios les dijo que Él los llevaría “a una tierra prometida, a una buena tierra, donde fluye leche y miel”. Y eso estaba absolutamente allí. Ellos no sabían que existía, pero Él había dicho: “Allí está, y Yo se las he dado. Ya es de Uds., ¡sólo vayan a reclamarla!”.
100Y estando en el desierto, cuando muchos de ellos salieron danzando en el Espíritu, donde María tocó el pandero; y comieron maná del Cielo; escucharon a Moisés cantar en el Espíritu; observando los milagros, las señales y demás. Pero cuando llegó a una confrontación, de creer toda la Palabra de Dios, la promesa entera, ellos fallaron.
101Solamente dos de ellos la creyeron, esos eran Josué y Caleb. Y ellos trajeron la evidencia que la tierra sí era buena.
102Pero las circunstancias; eso fue lo que les estorbó. Porque dijeron: “Nosotros no somos capaces de tomar la tierra, porque sus ciudades están amuralladas, sus—sus—sus delegados allí. No sus delegados, sino que su—su gente son gigantes enormes. Pues, nosotros parecemos langostas, al lado de ellos”.
103Josué y Caleb dijeron: “Somos más que capaces de tomarla”. ¿Por qué? Dios se las había dado, sin importar cuán grande eran los gigantes. El obstáculo no significó nada para ellos. ¡Dios lo había dicho! Y Dios lo probó por medio de ellos. Y efectivamente ellos pasaron allá y tomaron la tierra, así como Dios dijo que lo harían. Él se los probó.
104Ahora, cuando ellos subieron en el mes de abril, cuando las aguas bajaban rápidamente de las montañas, sobre la nieve acumulada, y demás, y parecía como que Dios no era buen general, al guiar Su ejército directamente a un lugar donde los tenía arrinconados frente a la tierra prometida. Y en ese mismo tiempo cuando Él los estaba dirigiendo, o cuando los quería hacer pasar, era el peor mes del año, el mes en el que el Jordán desbordaba sus riberas, y corría por los campos. Pues, si Él los estaba haciendo pasar por allí, debería haber sido en el verano, cuando pudieran vadear hasta el otro lado. Pero Él esperó hasta que las aguas estuvieran profundas. A Él le gusta mostrar que Él es Dios. A Él le gusta probar Su Palabra, a pesar de todo.
105No importa si el doctor dijo: “Ud. se está muriendo de cáncer”. Eso es todo lo que sabe ese hombre. Quizás las aguas sean muy profundas para mucho de Uds. en esta noche, pero recuerden, ¡Dios hizo la promesa! Dios cumple Su Palabra, y Dios prueba Su Palabra. Ella es la Verdad.
106Él esperó hasta que las aguas se pusieron lodosas, hasta que llegaran a estar profundas y por encima de sus cabezas, y demás, y entonces Él abrió el camino. Él fue delante de ellos y abrió el camino.
107¿Cómo iban a entrar a Jericó, cuando estaba cerrado por todos lados? Josué se preguntaba. Él sabía que Dios lo había llevado hasta ahí, el siguiente paso le tocaba a Dios.
108Un día, cuando él estaba caminando por allí, observando los muros, vio a un hombre con Su espada desenvainada. Y él sacó su espada y fue a enfrentarse al Hombre y le dijo: “¿Con quién estás? ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?”.
109Él dijo: “Yo soy el Príncipe del ejército de Jehová”. Y Él le dijo qué debiera hacer. ¿Cómo es que iba a tocar una trompeta y con eso desplomar un muro, sobre el cual podían tener carreras de carruaje? ¿Qué tenía algo que ver con una trompeta?
110Dios usa métodos tan sencillos. Eso es tan… para mí la sencillez de esto, lo que muestra que sí es Dios. Nosotros siempre estamos tratando de hallar algo grandioso, que va a hacer algo, y Dios… alguna gran organización que va apropiarse de toda la cosa y aclararlo todo. Cuando Dios toma a una persona sencilla, un solo hombre que Él pueda tener en Sus manos, y así Él probará toda Palabra que ha dicho. ¡Él emplea métodos tan sencillos e insignificantes!
111“Toquen la trompeta”. No cavar la pared, sino: “Sólo toquen la trompeta, y los muros caerán. El soplo de la trompeta derribará los muros”. ¡Qué insensato para la mente carnal! Pero Dios probó que Su Palabra era Verdad, porque los muros cayeron, uno encima del otro. Ellos entraron directamente y tomaron la ciudad.
112¡Oh, a Dios le gusta probar que Él es Dios! Josué sabía eso. Un día, cuando él estaba parado allí, una de las paradojas más grandes que jamás haya ocurrido, aparte de la muerte, entierro y resurrección de Jesucristo. Cuando el enemigo… Él los había ahuyentado, y los diferentes ejércitos estaban en las montañas. Él los tenía huyendo, y el sol se estaba poniendo. ¡Oh, hermanos, qué tiempo era para el General Josué!
113Recuerden, él combatió por toda esa tierra, sin tener un hospital, una enfermera, algún equipo de primeros auxilios, o un hombre herido. Dígame de algo que pueda ganarle a eso. Sí señor. Él nunca tuvo hospitales, ni enfermeras, y no perdió ni un solo hombre, siempre y cuando caminaron en la voluntad y en la Palabra del Señor. Dios probó que Él estaba con ellos. Correcto. Ahora noten.
114Y encontramos que Josué sabía, que si llegaba la noche, ellos volverían a unirse y se agruparían, y—y se juntarían todos, creando de nuevo otro gran ejército, y él pasaría un tiempo muy difícil con ellos al día siguiente. Él no sabía qué hacer, así que él miró hacia Dios. Él necesitaba ayuda, y necesitaba que el sol se detuviera. Así que simplemente le ordenó al sol que se detuviera, y la… Dijo que la luna se detuviera “sobre Ajalón”; que no se moviera hasta él lo ordenara. Y la luna y el sol se detuvieron por veinticuatro horas, mientras que Josué peleó la batalla y conquistó al enemigo, porque él estaba en pleno cumplimiento del deber. Él tenía derecho a hacerlo, porque él estaba obedeciendo el mandamiento de Dios.
115Y mientras Ud. esté en el cumplimiento del deber, guardando la Palabra de Dios, haciendo exactamente lo que Él dijo que hiciera, marchando según las órdenes de Dios, Ud. tiene derecho a decirle a ese monte, “¡Muévete!”
116Dios cumple Su Palabra. “Si le dices a este monte ‘quítate’, no dudando en tu corazón, sino creyendo que será hecho lo que dices, lo que digas será hecho”. Jesús dijo eso en San Marcos 11:23. Esa es la Verdad. Yo sé que es la Verdad. Es la Palabra de Dios, y eso prueba que es la Verdad. Nosotros a veces tenemos temor. Llegamos a un lugar donde tememos que Él no cumplirá esa Palabra. Él sí cumplirá esa Palabra. Él dijo que lo haría. Ahora, encontramos que eso es la verdad; Él lo probó.
117En una ocasión, la profecía de Isaías, algo que nunca antes había sucedido; nunca antes y jamás ha sucedido desde entonces. Él dijo: “Una virgen concebirá”. ¿Podrían Uds. imaginarse a una mujer, que sin conocer hombre tuviera un hijo? Isaías dijo: “Una virgen concebirá”.
118Y Dios hizo que una virgen concibiera, para probar que Su Palabra es verdad. Él probó Su Palabra, porque una virgen sí concibió y ella dio a luz al Hijo.
119Ahora, esa Palabra hecha carne, observen lo que logró. Cuando ese Hijo vino, Él era la misma Palabra. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”.
120Él era esa Palabra viviente. Él probó que Él era esa Palabra viviente. Él le dijo a esos maestros de aquel día: “¿Quién me condena de pecado?”. Pecado es “incredulidad”. “¿Quién puede decirme que Yo soy un incrédulo? Toda Palabra escrita de Mí ha sido cumplida”. Las últimas siete predicciones de Su vida se cumplieron en las últimas siete horas, en la cruz. Todo lo escrito de Él, se cumplió, porque Él era la Palabra. Él probó que lo era. Él sanó a los enfermos. Él resucitó a los muertos. Él conquistó la muerte, el infierno y la tumba. Él probó que Él era la Palabra.
121Noten este caso aquí en la casa de Jairo. Él estaba… Él les había dicho la verdad. Lo vemos a Él mientras cruzaba el mar. Él llega.
122Había una mujercita, allá en la colina, que había gastado todo su dinero con los médicos. Sin duda, los médicos habían hecho todo lo que sabían hacer, para sanar a la mujer. Probablemente eran médicos hebreos, y ella era una mujer hebrea, así que ellos habían hecho todo lo que podían por su hermana. No obstante, no poseían nada para detener ese flujo de sangre, lo cual quizás era tiempo de menopausia y su sangre había fluido hasta que… la pobrecita estaba tan débil que ya casi no podía caminar. Ella había escuchado de Jesús. Y cuando ella vió que la pequeña barca entraba a los sauces, ella fue a averiguar.
123Muchos de Sus críticos estaban parados allí. Y aun hoy Él no está libre de críticos. Si aquellos hubieran conocido Quién era Él, no hubieran sido Sus críticos. Pero ellos eran Sus críticos porque no sabían Quién era Él.
124Y así es con el Mensaje hoy día, muchos hombres buenos y mujeres buenas critican Esto porque no saben lo que es.
125Jesús dijo: “Si Uds. hubieran conocido a Moisés, me conocerían a Mí. Moisés habló de Mí. Muchos grandes hombres desearon ver este día. Si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no me crean”. Dijo, “Yo tengo mayor testimonio que el de Juan, porque las obras que Yo hago prueban que el Padre está conmigo”. Él tenía mayores obras, porque Él estaba identificado. Juan también estaba identificado, como la voz de uno que clamaba en el desierto; pero cuando Él vino, Él era el profeta que Moisés dijo que se levantaría.
126Como dije la otra noche, Él vino en tres nombres: el nombre del Hijo de Dios, Hijo del Hombre, e Hijo de David.
127Cuando Él estuvo aquí en la tierra, la primera vez, Él fue el Hijo del Hombre. En ese entonces Él no podía ser el Hijo de Dios; Él nunca reclamó serlo. Él dijo que era el “Hijo del Hombre”. Cuando alguien le preguntaba, Él decía: “Verán al Hijo del Hombre; al Hijo del Hombre”. Ahora, “Hijo del Hombre” es un profeta. Él tenía que venir de esa manera, por causa de la Escritura; Él no puede venir contrario a la Escritura.
128Es por eso que hoy nuestro—nuestro Mensaje de esta hora no puede venir a través de teólogos ni teología, tiene que volver a lo mismo que prometió hacer. Tiene que ser de esa manera.
129Entonces hallamos que en este Hombre, Él tenía que ser un profeta. No Hijo de Dios, allí, Él tenía que ser Hijo del Hombre. Jehová mismo llamó a los profetas, a Jeremías y a ellos, “Hijo de Hombre”. “Cuando vean al Hijo del Hombre…” Ellos continuamente preguntaban: “¿Quién es este Hijo del Hombre?”.
130Entonces Él sirvió Su oficio como Hijo del Hombre. Y Él sirve Su oficio ahora como Hijo de Dios. Dios es un Espíritu. Y ahora Él sirve a través de las edades de la iglesia como Hijo de Dios. Ahora, allá en el milenio, Él será Hijo de David, cuando Él se siente en el trono de David. Él será heredero del trono, Hijo de David. Hijo del Hombre, Hijo de Dios, Hijo de David, y es el mismo Hombre todo el tiempo.
131Así como Padre, Hijo y Espíritu Santo; el oficio de Dios. Él era Dios el Padre, luego Él vino a ser Dios el Hijo, ahora Él es Dios el Espíritu Santo. No tres Dioses; un Dios en tres manifestaciones, tres atributos del mismo Dios.
132Ahora, hallamos que en esta hora en que vivimos hoy, Dios cumple Su Palabra igual como lo hizo en aquel entonces.
133Encontramos que Él cruzó el mar. Esta mujer le creyó, dentro de ella hubo algo que comenzó a palpitar. Ella no tenía ninguna Escritura para eso, como tampoco tenía Escritura Josué para detener el sol, pero en su corazón ella creyó que Él era el Hijo de Dios. Así que ella dijo: “Si tan sólo puedo tocar Su manto, seré sana”. Entonces ella se abrió paso entre la multitud hasta tocar Su manto, y el flujo de sangre se detuvo.
134Ahora, Él miró sobre la audiencia, para hallar quién lo había tocado. Sin duda que había sido alguien. Él se detuvo. Toda la gente se agolpaba sobre Él; y algunos mofándose de Él, algunos riéndose de Él; los sacerdotes, el clero y otros desde una distancia lo cuestionaban. Pero había algunos que le creyeron. Y al poco rato Él se detuvo, de repente se dio la vuelta y dijo: “¿Quién me ha tocado?”.
135Algunos de ellos dijeron: “¡Pues, Maestro!”. Yo creo que fue Pedro el que dijo: “Pues, toda la multitud se agolpa sobre Ti. ¿Cómo que, quien te ha tocado? ¡Pues, todos te están tocando!”.
136Él dijo: “Pero he conocido que virtud ha salido de Mí”. Él se debilitó. Había sido una clase de toque diferente.
137¡Hermano, Hermana, si tan sólo pudiéramos ver eso! ¡Si Uds. pudieran tocarlo con ese cierto toque! Oh, personas enfermas, estoy a punto de orar por Uds., en unos momentos. Yo sí creo que tengo el Espíritu Santo, el mismo Espíritu Santo que tienen Uds., y que tienen estos hombres aquí. Es el mismo Espíritu Santo, pero es un mandamiento de Dios. Y si Uds. creen que ese es el mandamiento de Dios, de orar por los enfermos, imponer las manos sobre ellos, y echar fuera espíritus malignos, y las promesas que Él ha hecho, será igual con Uds. Uds. recibirán lo que piden, si pueden creerlo. “¿Crees que Yo puedo hacer esto?”, dijo Jesús.
138“Sí Señor, yo creo”, dijo el hombre con el niño con la epilepsia. “Yo creo que Tú eres el Hijo de Dios que habría de venir al mundo”. Ahora, sabemos que sólo se requiere de esa actitud para producir los resultados.
139Ahora, rápidamente, pensemos en Él por un momento, allí va por Su camino. Venía un sacerdote, y no cabe duda que este hombrecito era un creyente fronterizo.
140Hay tantos de esos en el mundo hoy, creyentes fronterizos. Ellos quieren creer Eso. Ellos quieren creer que el Espíritu Santo es real. Ellos quieren creer que este es un movimiento apostólico, conforme Dios prometió que en los últimos días derramaría Su Espíritu. Nosotros… él quiere creer en Malaquías 4, donde Él prometió que en los últimos días la—la Fe pentecostal original sería restaurada de nuevo a la—a la iglesia.
141Malaquías 4 lo declara: “He aquí, Yo os envío a Elías en el último día”, eso es cierto, “y él restaurará la fe de los hijos nuevamente hacia los padres”, (¿ven?), “también la fe de los padres a los hijos”. Vean, tiene que ser. Uds. dirán: “Bueno, ese fue Juan el Bautista”. No, no.
142Juan el Bautista era Malaquías 3. Correcto. Mateo 11 lo dice: “Si podéis recibirlo, este es de quién está escrito, ‘He aquí, Yo envío mi mensajero delante de mi faz’”. Era Elías, ciertamente. Jesús dijo que era. Pero no el Elías de Malaquías 4, de ninguna manera.
143Porque “inmediatamente después de ese Mensaje, la tierra ha de ser quemada con fuego, y los justos caminarán sobre las cenizas de los malos”. Y eso no sucedió en el tiempo de Juan. Tenemos que tener un Mensaje que barra para sacar a la gente de todas estas condiciones denominacionales, de nuevo a la genuina Fe original pentecostal. Y lo estamos presenciando, es el cumplimiento de una Escritura que tiene que cumplirse. Toda Escritura tiene que cumplirse. Cuánto más de eso pudiéramos aplicar, pero me tomaría más tiempo para mostrarlo de lo que ya he estado aquí. Pero Uds. entienden estas cosas, que tienen que suceder exactamente de esta manera, para los hijos de Abraham, tal como Él prometió.
144Veamos a Jesús yendo ahora para sanar a la niña. Porque el padre, el creyente fronterizo, había llegado a un punto donde él tenía que reconocer a Jesús, pues, el doctor la había desahuciado. Y él se puso su sombrerito negro y salió para ver si lograba encontrar a Jesús. Vean, Él siempre está allí cuando uno lo desea. Él lo halló exactamente cuando iba llegando a la ribera.
145Y le dijo: “Ven a mi niña, pon Tus manos sobre ella, y ella sanará”. Dijo: “Ella está al borde de la muerte. Es mi única hija”. Dijo: “Ella tiene doce años de edad. No tenemos más hijos, mi esposa y yo”, quizás, “estamos envejeciendo. Y esta es la única hija que tenemos, y ella está al borde de la muerte. Señor, yo te creo. Si tan sólo vienes y pones Tus Manos sobre ella, ella sanará”.
146Vean ¿qué reconoció él? Él reconoció que esa Palabra prometida de Dios estaba manifestada en este Hombre.
147Igual como dijo Nicodemo: “Rabí, maestro, sabemos que Tú eres un maestro que viene de Dios. Nosotros lo sabemos. Los fariseos lo saben”. ¿Por qué no lo confesaron ellos? “Nadie puede hacer las cosas que Tú haces, si Dios no está con Él. Sabemos que Tú vienes de Dios”.
148Vemos aquí que Jairo creyó lo mismo. Él dijo: “Ven e imponle Tu mano”. Él sabía que Dios estaba en Él. “Pon Tus manos sobre mi hija. Aunque ella está al borde de la muerte, ella vivirá”.
149Él sencillamente caminó con él. Y mientras iban, llegó un mensajero y dijo: “No lo molestes, no molestes más al Maestro. La— la niña está muerta, ya ha fallecido. Ella ya ha muerto”.
150Jesús se volteó hacia Jairo y le dijo: “¿No te dije, ‘Si solamente crees, verás la gloria de Dios?’ ¡Si solamente lo crees!”.
151Él entró al cuarto, y allí estaban, todos lamentando y llorando, y gimiendo, como haría cualquier persona. Una buena niña, la hija de un pastor había muerto, y había sido llevada de este mundo. Y ella probablemente ya tenía varias horas de muerta, y la habían tendido en el sofá, y estaban quizás listos para embalsamar su cuerpo, y sepultarla, en el funeral.
152Luego encontramos que Jesús entró en la casa. Todos estaban llorando. Él dijo: “Paz”. Dijo: “Ella no está muerta, sino que duerme”. 153 Ahora, ¿podrían imaginarse Uds. lo que ellos pensaron? “Pues, sabemos de este hombre; tenemos entendido que Él es un hijo ilegítimo. Y hemos oído se Sus, de todas Sus predicciones precipitadas que hace. Y ahora sabemos que el sacerdote tenía razón, ‘el hombre está loco’, porque sabemos que la niña está muerta. El doctor la pronunció ‘muerta’, y allí está tendida. Ella ha muerto, y sabemos que ella está muerta”. Dice que ellos se burlaron de Él, en otras palabras, le hicieron sentirse avergonzado, al criticarlo. 154 Pero Él ya había dicho que ella no estaba muerta. Eso es todo lo que se necesita. “Ella está dormida”. No importa cuántos críticos, ¡Él iba a probar Su Palabra! Él los sacó a todos de la casa, sacó a todos los incrédulos. Tomó a Pedro, a Santiago, y a Juan, los creyentes, tres testigos, y al padre y a la madre, entró y tomó la hija de la mano, y habló en un lenguaje que llamó su alma de algún lugar allá en la Eternidad. Y la niña vivió.
155¿Qué hizo Él? Él probó Su Palabra. Él probó aquello que había dicho, que ella no estaba muerta; ella dormía. Ahora nos enteramos que al hacer esto, reconocemos que Él allí probó otra cosa. Ahora Él probó que Él era Dios. Él probó que Él tenía previo conocimiento. Observen ahora lo que dice Su Palabra: “Ella no está muerta, sino que duerme”. ¿Ven? Ella no estaba muerta, para comenzar. Ella estaba dormida. Mostró así Su previo conocimiento. Ahora, quizás hubieron muchas muchachitas que murieron esa misma mañana, pero ésta no estaba muerta. Ella estaba dormida, igual como Lázaro. Y Él la llamó de ese sueño, porque ella no estaba muerta.
156“Y el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá; y el que vive y cree en Mí, nunca morirá”. Solamente aquellos que están en el Libro de la Vida del Cordero, los cuales Él redimió cuando murió, ellos son lo que Él llamará de ese sueño, en aquel día; aquellos que son vivificados por Su poder, que ya tienen dentro de ellos ese poder vivificador. Así como dije anoche: aun después que Eliseo había muerto, y sus huesos estaban en la tumba, ese poder vivificador estaba todavía en sus huesos.
157Seguro, Él probó quién era. Ahora, de igual manera encontramos que Él también probó, que en Hebreos el capítulo 4 y el versículo 12, Él probó ser la Palabra de Dios. Ciertamente. Noten lo que hizo. Hebreos 12, Hebreos 4:12 dice que: “La Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos, y—y también es discernidora de los pensamientos y las intenciones del corazón”. Observen ahora por sólo un momento.
158Al principio, cuando Él comenzó Su ministerio, después que apareció para mostrar que sí era la Palabra, cuando Él salió del desierto después de Su tentación, había un hombre llamado Pedro, su nombre entonces era Simón. Y él vino a Jesús con su hermano Andrés. Y tan pronto llegó a la Presencia de Jesucristo, Jesús dijo: “Tu nombre es Simón, y el de tu padre era Jonás. De aquí en adelante serás llamado Pedro”. Eso probó que Él era la Palabra, porque la Palabra es discernidora de los pensamientos y las intenciones del corazón. Él era la Palabra.
159Felipe vio esto suceder. Él se fue a rodear la montaña, estuvo ausente un día entero, y regresó. Y se trajo a un amigo llamado Natanael. Y él dijo: “Estas cosas verdaderamente están aconteciendo. Moisés dijo que el Señor nuestro Dios levantaría un Profeta, como él, y aquí está el Hombre. Pues, le dijo a Simón quién era, aun quién era su padre, y sabemos que lo que Él dice es la verdad. Porque Dios lo dijo en la Palabra, y aquí está la prueba, que Él haría esto, y eso prueba que este es el Mesías”.
160Y cuando él llegó a Su presencia, Jesús le dijo, dijo: “He aquí un israelita, en quien no hay engaño”.
161Él dijo: “Rabí, ¿desde cuándo me conoces?”.
162Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. Él probó Su Palabra. Él probó la Palabra de Dios. Él lo hizo.
163La mujer junto al pozo, cuando ella había… Bueno, Él le pidió que le diera de beber agua del cántaro con el que ella sacaba agua del pozo, y ella dijo: “No tenemos costumbre que Uds. los judíos nos pidan a nosotras las mujeres samaritanas tales cosas, porque nosotros no tenemos tratos”.
164Él dijo: “Pero si conocieras con quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”. Ella dijo: “El pozo es profundo”.
165Y la conversación, así se fue desenvolviendo, y por fin Él encontró cuál era su problema. Y le dijo: “Ve y llama a tu marido y ven acá”. Ella dijo: “Yo no tengo marido”.
166Él dijo: “Tú has dicho la verdad, porque cinco has tenido, y el que con ahora estás viviendo no es tu marido”.
167“Pues”, dijo ella: “Señor, me parece que Tú eres profeta. No hemos tenido uno por cuatrocientos años”. Dijo: “Me parece que Tú eres profeta. Ahora, sabemos que cuando venga el Mesías, que es llamado el Cristo, cuando Él venga, Él nos dirá esta clase de cosas. Esa será Su señal”.
168Cuando Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Él probó Su Palabra. Él… demostró lo que reclamaba ser. Él era el Mesías, el Hijo de Dios.
169Ahora, encontramos también, que esta mujercita que tenía este flujo de sangre, la que tocó Su manto, eso también le demostró a ella que Él era la Palabra de Dios.
170Ahora, recuerden en esta noche, Jesús dijo… También en Hebreos 1, Hebreos el capítulo 3, creo que es, Él dijo que ahora Él es el “Sumo Sacerdote”, esta edad en la que ahora vivimos, “Un Sumo Sacerdote sentado en la Majestad de Dios, en los Cielos, que puede compadecerse de nuestras debilidades”.
171Hebreos 13:8 dice: “Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Él es el mismo Dios que era en aquel tiempo; Él es el mismo en esta noche.
172En San Juan 14:12, Él dijo, “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él también las hará; y aun mayores que estas hará, porque Yo voy a Mi Padre”. ¿Ven? “El que cree en Mí, estas obras que Yo hago, él también las hará”.
173En Mateo 28, Él dijo: “Aun un poco y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”.
174Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Él está presente en esta noche, para probar Su Palabra. (Mi tiempo se ha terminado.) Pero Él probó poder hacerlo. Él probó Su Palabra allá, lo que Él había prometido para ese día. Él probó las palabras de Isaías. Él probó las palabras de Noé. Él probó las palabras de Moisés. Él probó las palabras de cada uno de los profetas.
175Él prometió que en este día, el día en el que estamos viviendo, que el mundo estaría en una condición sodomita: homosexuales. Obsérvenlo en el mundo hoy, por todo el mundo adonde yo viajo; no sólo aquí, por todo lugar. Es crítico. En Suecia, hombres y mujeres jóvenes salen a esquiar completamente desnudos. Y en Alemania y en Francia, y por todo lugar, es más o menos la misma basura que tenemos aquí en los Estados Unidos. Es la propia edad. Yo, si tengo la oportunidad de volver, me gustaría hablarles sobre algunas de las cosas proféticas; para mostrarles la edad en que vivimos, la Biblia dice que: “los hijos gobernarán a sus padres”.
176[Espacio en blanco en la cinta.—Ed.]… Palabra.
177Pero recuerden, Abraham tenía una simiente, la cual era Isaac. Él tuvo otras simientes después de la muerte de Sara. Y él tenía ciento cuarenta y cinco años, y se casó con otra mujer y tuvo siete hijos además de las hijas, pues es que Dios lo había convertido en un hombre joven cuando tenía cien años. Él entonces vino a ser de nuevo de cuarenta y cinco años, así que luego, él… Nosotros sabemos eso; yo se los he predicado aquí en California, años atrás.
178Y entendemos ahora que la Simiente de Abraham no era literalmente la simiente sexual, que vino a través de Sara, que fue Isaac, quien produjo una nación; pero la Simiente real era por la promesa, la cual fue Jesucristo. Y por medio de esa Simiente, Él levantó una Simiente real. ¡Oh, hermanos! Ahora somos un real sacerdocio, una nación real, una nación santa, ofreciendo alabanzas a Dios, el sacrificio de nuestros labios dando alabanzas a Su Nombre. Dios probó Su Palabra, Él derramó Su Espíritu Santo sobre nosotros.
179Él dijo: “Como fue en los día de Sodoma, así será en los día en que el Hijo del Hombre se manifieste”. ¿Se fijaron? De Hijo de Dios, justamente antes de que llegue a ser Hijo de David, Él mismo se revela de nuevo como Hijo del Hombre. ¿Se fijaron en la Escritura?
180Porque Él siempre lo hace; Él nunca hace nada sin dárselo a conocer a Sus siervos los profetas. Exactamente. Esa fue Su promesa. ¿Ven? Él nunca hará nada… Dios no puede mentir. Él siempre lo revela primero, antes de hacerlo.
181Miren la situación en que nos encontramos hoy. Miren dónde estamos. Todos Uds. admitirán que estamos en una Sodoma moderna. Uds. saben lo que le espera a este país. Ya no tienen esperanza. No queda salvación para esta nación ni ninguna otra nación. Estamos más allá de eso ahora. Las profecías que se han profetizado con respecto a esto, se han cumplido. Dios está espigando, buscando a esa ovejita donde sea que esté. Algún día todo estará completo. Estamos en el tiempo del fin. Obsérvenlo posicionalmente.
182Yo les pido, simplemente como hermano o hermana, por sólo un momento más para poder edificar fe, antes que oremos por estas personas. Y sé que no tenemos que salir a una cierta hora. Pero yo— yo—yo deseo darle comienzo a la línea de oración, luego Uds. que se tienen que ir pueden hacerlo. ¿Ven? Uds. que deseen permanecer en la línea de oración pueden quedarse. Pero permítanme, sólo como hermano, simplemente mostrarles algo por un momento.
183Observen a Jesús, en Lucas 17:30, vean, cuando Él hablaba allí sobre el tiempo del fin; de cómo ellos serían igual que en los días de Noé. Luego dijo: “Y también como en los días de Sodoma”, dijo, “Cuando el Hijo del Hombre se manifieste”. De nuevo, el Hijo del Hombre, no el Hijo de Dios. “Hijo del Hombre”, vean, eso trae a la escena nuevamente a Malaquías 4, otra vez. Encajando todas estas otras profecías, en la manera como debe ser. Él prueba que Su Palabra es verídica. Correcto.
184Y noten, al hacerlo, cómo es que Él va a derramar Su Espíritu sobre toda carne, y lo que sucederá, cómo es que la restauración volverá. “Y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán. Sobre Mis siervos y Mis siervas derramaré Mi Espíritu. Y mostraré señales arriba en los cielos”.
185Yo tengo una foto aquí, si está por allí el Hermano Lee Vayle. Me gustaría mostrarles lo que ocurrió sobre la montaña, el otro día, cuando todos los muchachos en la escuela salieron – justo antes de este gran tema de la apertura de esos Siete Sellos. Cuando los muchachos en la escuela salieron, cuando yo estaba allá arriba orando; allí venía Fuego descendiendo en forma de un embudo, y luego subía y se esparcía, y volvía y descendía de nuevo. Eso fue lo que Él dijo que le fuera a decir a la gente. Allí está, donde las escuelas de Tucson… y donde eso subió al aire.
186Y la ciencia tomó las fotos, y demás, e indagaron al respecto. Ellos dijeron: “¿Dónde está? ¿Qué fue lo que sucedió?”. Ellos no lo pueden entender, ¿ven? ¡Oh, esto no fue hecho en algún rincón, sólo para oscurecer conciencias! Eso no... Jesús, cuando Él estuvo aquí, hubo millones de personas que no supieron que Él estuvo en la tierra. Seguro. Y habrá millones hoy que no entenderán, decenas de millones de ellos.
187Mas sí habrá, para aquellos a quienes se les ha enviado, ellos entenderán. “Los sabios conocerán a Su Dios, en aquel día, y harán proezas”. Nos damos cuenta de la hora en que estamos viviendo.
188Fíjense ahora en Sodoma, miren lo que sucedió. Él dijo: “Como fue en los días de Sodoma” Había un grupo de personas que estaban esperando un hijo prometido. Nosotros creemos eso. Ese fue Abraham y su grupo. Había un grupo tibio, Lot, medio descarriado, no obstante un creyente, allá en Sodoma. Tres clases de personas.
189Siempre hay esas tres clases. La gente de Cam, Sem, y Jafet; también los creyentes, los manufacturados y los incrédulos. Ellos están en todas partes, y los—los hallamos en todos los grupos. Y en todo lugar, uno los encuentra. Y esos grupos aún están aquí. Uno tiene que separar eso. Uno puede llevarlo por la Escritura, eso encaja allí perfectamente.
190Presten atención a esto. Fíjense en donde estamos en esta noche, posicionalmente y proféticamente. Ahora, cada uno de nosotros sabe que el mundo está en una condición Sodomita.
191Conocemos todas las profecías, Israel está en su patria. Si Uds. quieren saber nacionalmente dónde estamos parados vigilen a Israel, dónde está.
192Si Uds. quieren conocer la condición de la iglesia, vigilen cómo actúan la mujeres. Ella es la iglesia. Véanla, inmoral, indecente; observen, miren dónde está la iglesia. Sólo vigílenla. (¿Ven? ¿Ven?) Sólo vigilen a las mujeres. Verán la manera como se van degradando las mujeres y se contaminan tanto, así está la iglesia (¿ven?), el tipo.
193Observen dónde está Israel y verán la cifra del tiempo en que estamos. Vean, sólo observen esas señales y maravillas. Si su—si su, o si sus ojos están abiertos, miren dónde estamos.
194Ahora observen posicionalmente dónde nos encontramos, el mundo en una condición como Sodoma. Ahora noten: “Como fue”. Noten ahora, había alguien en aquel día esperando por un hijo prometido que vendría: Abraham y Sara. Ellos estaban esperando por un hijo prometido, en el grupo de Abraham. Ellos no estaban en Sodoma. Pero justo en el momento, en el último capítulo del evento, justo antes que viniera el hijo prometido, hubo tres hombres que bajaron del Cielo, un Ángel… dos Ángeles y Dios. Y ellos descendieron y hablaron con Abraham, debajo del encino. ¿Es correcto eso? Y dos de ellos fueron a Sodoma y clamaron en contra de los pecados de la ciudad. Y eso fue justo antes de que se quemara el mundo gentil, en aquel tiempo. Toda Sodoma pereció en ese tiempo. Sólo unos cuantos fueron sacados, Lot y sus dos hijas. Su esposa ni siquiera lo logró, ella se devolvió. Cómo me hubiera gustado tener tiempo para mostrarles eso ahora mismo, donde está parada esa iglesia en esa posición. Yo quiero que se fijen.
195Y un hombre se quedó atrás, que habló con Abraham, y Él le mostró una señal a Abraham. Y observen, Abraham había visto a Dios en muchas grandes señales. Nosotros creemos eso, ¿no es así? [La congregación dice: “Amén”.—Ed] Justo antes del hijo venidero. Pero antes de que se manifestara el hijo, a él le fue dada una señal.
196Porque el Hijo, el verdadero Hijo, iba ser el Hijo de Dios, por medio de la fe de Abraham (¿ven?), ese fue Jesús. Nosotros siendo la simiente de Abraham, muertos en Cristo, somos la simiente de Abraham.
197Ahora noten que justo ante que eso aconteciera, la llegada de este hijo. Ahora, Este que se había quedado y había hablado con Abraham, tenía Su espalda hacia la tienda, y dijo: “Abraham”. Ahora, sólo un día antes él era Abram. Ahora Él dijo: “Abraham, ¿dónde está tu esposa, Sara?”. No Sarai, S-a-r-a-i, pero S-a-r-a, princesa. “¿Dónde está tu esposa, Sara?”. Dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”.
198Él dijo: “Yo voy a visitarte (¿ven?), de acuerdo a Mi promesa que te hice”. En otras palabras, “En el tiempo de la vida Sara comenzará otra vez su ciclo normal de vida”.
199Y Sara, siendo anciana, ya de cien años y en la tienda, se rió entre sí. ¿Ven? Ella se sonrió para sí, diciendo: “¿Cómo puede tener la razón ese Hombre? ¿Ven? Yo una anciana, mi señor Abraham allá afuera también anciano”. Las relaciones familiares habían terminado hacía años. Dijo: “¿Cómo podré tener placer nuevamente con mi señor? Él siendo anciano, y anciana yo, pasada la edad de concebir, sin venas de leche, todo…” (Ella estaba seca.) “¿Cómo tendremos placer de nuevo?”.
200Y aquel Hombre con Su espalda hacia la tienda, dijo: “¿Por qué se ha reído Sara, diciendo, ‘¿Cómo pueden ser estas cosas?’” ¿Qué fue eso? Discernimiento, ¡algo profético! ¿Ven? ¿Ven? Eso fue lo que él vió.
201Ahora, Él dijo: “Eso volverá otra vez, y el Hijo del Hombre”, lo cual eso era, ese era el Hijo del Hombre allá. Pues, él le llamó Elohim, “El Señor Dios”, Elohim. Cualquiera sabe que eso es correcto, Elohim es el Señor Dios. “En el principio Elohim creó los cielos y la tierra”, el Ser todo suficiente. El Hijo del Hombre hecho carne, allí estaba Él en carne en ese tiempo, como una teofanía, parado allí discerniendo lo que Sara estaba diciendo en la tienda detrás de Él. Él lo prometió. Fíjense. A la Simiente real de Abraham le es prometido ver esa misma cosa.
202Pero observen, Lot, él también recibió un mensajero, dos fueron allá. Uno de ellos fue allá, y otro fue con él, y ellos predicaron y llamaron a la gente para que huyeran de la ira que venía.
203Posicionalmente, el mundo nunca ha estado en esa misma condición, desde ese día cuando Jesús hizo la promesa, hasta hoy Quiero hacerle esa pregunta a cualquier historiador que pudiere estar en el edificio, o aun escuchando esta cinta, escuchándola en cualquier momento, que por favor me escriban. Yo he estudiado la historia por algunos treinta años, historia Bíblica, y nunca ha habido una persona que yo haya visto en toda la historia de la iglesia, a través de las siete edades – lo cual ahora estamos en Laodicea, sabemos eso.
204Nunca ha habido un mensajero, que haya ido a la iglesia entera, con su nombre terminando en h-a-m, hasta ahora. G-r-a-h-a-m, Billy Graham. Ha habido Moody, Finney, Sankey, Knox, Lutero, y así, pero nunca un h-a-m, “padre de naciones”. Ahora recuerden, él es Gr- a-h-a-m, seis letras. Pero A-b-r-a-h-a-m tiene siete letras. Fíjense, ellos están allá, Billy Graham, yendo a—a todas partes del mundo, y llamando a salir de Sodoma: “Salgan, huyan de la ira venidera”. En el campo evangelístico no hay hombre que yo conozca que esté tan aferrado a Dios con esa palabra de justificación, como Billy Graham. Él puede presentarlo. Él no es tanto un teólogo… supongo que sí es un teólogo, pero no es un maestro tan poderoso; pero Dios está con él. Ese hombre se para ahí con algo como una lección dominical, y mantiene cautiva a esa gente. Él es el siervo de Dios de la hora. ¿Para quién? Para la iglesia natural que se encuentra en Sodoma.
205Pero recuerden, había una iglesia espiritual que no se hallaba en ese grupo denominacional, tampoco. Un grupo llamado fuera, y ellos recibieron un mensaje, y también un mensajero. Y ¿qué era? El discernir los pensamientos que había en el corazón. Dios siempre prueba Su Palabra.
206Oremos. Amado Padre Celestial, en este momento crítico, cuando decisiones deben ser tomadas, el tiempo sigue avanzando, y nosotros no sabemos en qué hora nuestro Señor pueda venir. Y a medida que vemos estas profecías que han sido hechas por Él, por medio de Tus profetas a través de las edades, que ahora se están desenvolviendo. Oh Dios, cuánto te agradezco por esto, que incluso hombres capaces, hombres capaces en—en teología que le pueden hacer frente a las artimañas del mundo y de los incrédulos, y en estos paneles, que sin una sombra de duda, pueden pararse ahí fuertes y valientes, sabiendo dónde se paran y probar esa Palabra como la verdad, según las Escrituras. Y entonces nosotros que esperamos por Tu venida, Señor, creyendo estas otras cosas que han sido profetizadas que acontecerían, al estar presente y disfrutar verte a Ti caminar entre nosotros y llevar a cabo aquello que Tú dijiste que acontecería, probando Tu Palabra ser verdad. Eterno Dios, Tus hijos enfermos están sentados aquí.
207Yo no sé cuánto tiempo nos quede para trabajar. El sol de la tarde se está poniendo. Pero Tú prometiste al profeta: “Al tiempo de la tarde habrá Luz”. Y vemos que el mismo sol que sale en el oriente, es el mismo que se pone en el occidente. La civilización ha avanzado conforme el sol, y ahora estamos en la costa occidental, y el Evangelio avanzó junto con la civilización. Ahora, Padre, sabemos que este es el fin del Evangelio, el tiempo del fin, el fin de la edad. Ella se está desvaneciendo en la Eternidad. Pero Tú prometiste que el Hijo saldría, que el Hijo del Hombre sería revelado. En el día postrero esto habría de acontecer. Las Luces de la tarde han venido, Padre. Te damos gracias por eso. Y así de humilde como es, no obstante Tú lo haces tan sencillo, tantas veces, que pasa muy por encima de los grandes, los así llamados grandes pensadores, y lo revelas a niños que pueden aprender.
208Yo ruego Dios, que Tú lo hagas así en esta noche, para que Tus pobres hijos enfermos aquí puedan ver la promesa de Dios, y cada uno de ellos sea sanado, y salga de aquí mañana con nuevos cuerpos fuertes, y de nuevo saludables. Concédelo Señor, para que ellos puedan llevar el Mensaje de uno al otro, hasta que ese último esté en el redil, y entonces las puertas serán cerradas. Ayúdanos, amado Dios. Yo te lo pido, en esta noche, en vista de todo esto, si tan sólo lo haces una vez más, Padre, por mí.
209Parecía que la otra noche, la gente no lo notó mucho. Pero, yo ruego: Permite que ocurra de nuevo en esta noche, Señor. Porque he sobrepasado mi tiempo asignado para hablar, pero no sé cuánto más tiempo vamos a tener para hacer esto. Así que ruego, Padre, ¿me oirás? Y escucha la oración de estos hombres piadosos y mujeres piadosas sentados aquí esta noche, que están llenos con Tu Espíritu. Ellos son creyentes, Señor, Tú simplemente puedes obrar entre ellos. Y estamos… Yo ruego que confirmes Tu Palabra que dijiste: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él también las hará”. Permítelo de nuevo, Jesús, para probar que Tú eres el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Yo lo pido para la gloria de Dios, en el Nombre de Su Hijo, Jesucristo. Amén.
210Ahora, sólo por un momento, yo quiero saber cuántas personas aquí tienen tarjetas de oración. Yo—yo quiero que levanten sus manos, cada uno de Uds. que tengan tarjetas de oración. Bueno, creo que es en general, casi por todo el lugar.
211Me pregunto cuántas personas no tienen tarjetas de oración, pero están enfermas, ¿levantarían sus manos y dirían: “Yo no tengo una tarjeta de oración, pero yo estoy enfermo; estoy necesitado?”.
212Quiero pedirles que sean reverentes por un momento. Ahora, me encanta hablar con Uds. Ese siempre es mi problema, yo hablo demasiado. Pero antes de que pasen, yo—yo espero y confío que Dios probará esto, que lo que yo he dicho es la Verdad. Y que—que Él lo muestre.
213Ahora, ¿cuántos que están sentados allá que están enfermos, saben que yo no sé nada en cuanto a Uds., levanten sus manos? Simplemente miren eso. Muy bien.
214Ahora, quiero que Uds. que no tienen tarjeta de oración. Se llamarán las tarjetas de oración. Yo quiero que oren.
215La Biblia dice que “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Él dice que “Él es un Sumo Sacerdote sentado allá haciendo intercesiones en base a nuestra confesión”. Nosotros tenemos que confesarlo primeramente, antes que Él pueda ser un Sumo Sacerdote, porque Él solamente intercede conforme a nuestra confesión. ¿Es eso correcto, hermanos ministros? [Los ministros dicen: “Amén”.—Ed.] Él sólo intercede en base a nuestra confesión, lo que nosotros confesamos que Él es, lo que Él ha hecho por nosotros. No lo que Él hará. Él ya lo ha hecho. Nosotros tenemos que confesar que Él ya lo hizo. “Él herido fue por nuestras rebeliones, por Su llaga fuimos nosotros curados”.
216Ahora, el Padre Celestial sabe. Y mirándolos, puedo ver, y reconozco a un buen amigo mío de Ohio, a él y a su esposa sentada aquí, es el Sr. Dauch y su esposa. Y creo que sentado a dos o tres puestos de ellos, está de nuevo ese reverendo, el Sr. Blair, al que vi anoche. Para mí parece estar oscuro sobre la audiencia, por razón de estas luces aquí, se me hace un poco borroso, y yo—yo no los veo muy bien.
217Pero quiero que oren. Y mantengan en sus corazones aquello que necesiten y pídanle en nuestro Sumo Sacerdote, Quien puede compadecerse de nuestras debilidades.
218Ahora, no conociéndolos yo, y Uds. pudieran tocarme a mí por todas partes, y sería como tocar a su hermano, su esposo, su pastor, a cualquiera, eso de nada – eso de nada aprovecharía. Pero si Uds. lo tocan a Él, y si verdaderamente estamos en línea con Su Espíritu, entonces Él puede usar la fe de Uds. para tocarle a Él, y un don para responder.
219Vean, yo sería tan mudo como lo es esto aquí, si no hubiese una voz que pudiera hablar a través de ello. Tiene que… Esto aquí es mudo al no haber algo aquí que hable. Y así también cualquier persona es muda, cuando se trata de estas cosas, a menos que Dios hable través de ellos.
220Ahora Uds. oren, y veamos si estas cosas que yo he dicho son la verdad. Dios conceda que así sea. Yo no digo que Él lo hará. Yo espero que Él lo haga. Estoy confiando que Él lo hará. Con los años que han pasado Él jamás me ha defraudado, habiendo cruzado alrededor del mundo, con toda clase de naciones, y con millones de personas. Él aún no me ha fallado. Y yo estoy seguro, tan seguro como creo que estoy parado aquí, que Él no me fallará ahora.
221Voy a pedirles que sean reverentes y se mantengan sentados, sólo por unos momentos. Vamos a despedir la audiencia principal y orar por los enfermos, en un momento.
222Pero quiero que Uds. que son creyentes, que no me miren a mí, sino que crean. Digan: “Yo creo que lo que ese hombre habló es la Escritura. No sé si estemos tan avanzados en el tiempo como él dice que estamos; pero si es así, entonces eso tiene que suceder. Si sus Palabras son las Palabras de Dios, entonces sus palabras fallarán mas no las Palabras de Dios”.
223Dios está obligado a respaldar Su Palabra. Él la probará. Él la probará. “El que en Mí cree…”. Él probó que este es el día postrero. Él probó lo que sucedería. Él probó que esto habría de suceder.
224Y recuerden, Abraham y su grupo no recibieron ninguna otra señal de Dios hasta que llegó el hijo prometido. ¿Cuántos saben que eso es cierto? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¡Esa señal de discernimiento! Y la Simiente real de Abraham, déjenme oírles… Permítanme decirles: ASÍ DICE EL SEÑOR, Uds. están recibiendo su última señal. Eso es de acuerdo a las Escrituras y la revelación de Dios que está en mi corazón, que habla y dice que esto es la Verdad. Y confío que lo creerán ser la Verdad.
225Ahora crean. Todos solamente crean, y digan: “Señor Jesús, permíteme tocarte. Yo tengo una necesidad en mi corazón, y sé que el Hermano Branham no sabe nada de mí. Yo ni siquiera conozco al hombre, él no me conoce a mí, mas Tú conoces. Y si él me ha dicho la Verdad, esto sucederá”. Yo les pido que no se muevan, sólo por un ratito. Sean muy…
226Vean, Uds. son un espíritu. Y yo tomo todo espíritu aquí bajo mi control, en el Nombre de Jesucristo, para que se cumpla Su Palabra.
227Ahora, sean reverentes. Oren. Miren hacia Él, digan: “Señor, yo lo creo. Ayuda mi incredulidad”.
228Empecemos. Tengo que concentrarme aquí en alguna sección del edificio, pues, vean, son tantos, y cada uno de Uds. es un espíritu.
229Yo no puedo. Ud. dirá: “¿Qué de mí?”. Yo no podría decirle. Es algo soberano. Todas las obras de Dios son soberanas. En esta noche habrá mucha gente que sanarán al cruzar esta plataforma, como probablemente habrá muchos que no. Eso está dentro de la soberanía de Dios. ¿Quién podrá decirle a Él lo que tiene que hacer? Nadie. Él obra de acuerdo a Su Propia voluntad, Su Propio plan.
230Pero Ud. sólo crea. Sea humilde. No esté nervioso. Sólo extiéndase hacia Dios, y diga: “Señor Dios, yo lo creo”. ¿Ven? “Permíteme tocar Tu manto. Yo tengo necesidad de tal y tal. Yo sé que el Hermano no me conoce ni conoce mi necesidad, pero él nos habló de estas cosas que Tú hiciste, y dice que Tú estás aquí igual hoy”.
231Eso no los excluye a Uds. hermanos acá en la plataforma, a ninguno de Uds. Sólo les pido, hermanos míos, como obreros asociados del—del Evangelio de Cristo. Les hablo tan sinceramente como sé hablar, siendo un—un hombre moribundo, igual que Uds., (¿ven?), dejando este mundo. Nosotros tendremos que partir. Y yo tendré que dar cuenta en el Día del Juicio, por lo que digo. Estoy consciente de eso, muy consciente. Y los aprecio a Uds., lo que son, parándose aquí conmigo, ayudándome. Yo estoy tratando de ayudarlos, haciendo todo lo que pueda, por la causa del Reino de Dios. Estoy orando y pidiendo.
232Aquí, ¿cuántos han visto esa Luz en la fotografía? ¿Han visto esa fotografía? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Ella está allí mismo. ¿No pueden verla?
233Está por encima de esa señora sentada allí con su pañuelo. Ella está orando por un ser amado. Eso es correcto, señora. [La señora dice: “Eso es correcto, Hermano Branham”.—Ed.] Ese ser amado… ¿Cree Ud. que soy Su profeta?, o discúlpeme, Su siervo [“Seguro que sí”.] ¿Crees eso? Muy bien. Ahora, si Dios puede revelarme lo que está mal, ¿aceptará que eso es Dios, así como la mujer que tocó Su manto? Ahora, Ud. sabe que está—está a veinte o treinta pies de mí, o hasta más; Ud. no me ha tocado a mí. Pero Ud. ha tocado Algo, lo cual Ud. sabe que está en contacto con Algo, Alguien. Lo que es, es por una mujer, la cual es su hija. Eso es correcto. ¿Cree Ud. que ella sanará? Ella es adicta a las drogas [“Eso es correcto”.] Es exactamente la verdad. [“Eso es correcto hermano”.] La veo a ella nadando, borracha. ¿Ven? Ahora, el pañuelo que Ud. tiene en su mano, póngalo sobre ella, y no dude. Yo creo que Dios la liberará. ¿Lo creerá Ud. conmigo? Amén. [“¡Oh! ¡Gracias Jesús!”.]
234Ahora, yo no conozco a esa mujer, pero Dios la conoce. ¿Cree ahora con todo su corazón?
235El hombre sentado allá arriba con la camisa rayada, tiene una hernia, ¿cree Ud. que Dios lo sanará y le restaurará? ¿Cree Ud. que Él lo hará? Nunca había visto a ese hombre en mi vida. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración, señor? [El hombre dice: “No, yo no la tengo”.— Ed.] ¿No la tiene? Ud. no necesita una. “¡Si tan sólo puedes creer!”.
236Aquí está sentada una mujer tratando de mirar por encima de esta otra mujer sentada aquí. Ella es una extraña para mí. Pero está muy nerviosa. Yo no la conozco, nunca la había visto en mi vida. Pero Dios la conoce, y ella reconoce que ahora mismo está en contacto con Algo. Ud. ha estado allí orando por alguna causa. La razón de eso es que Ud. no puede quedarse más tiempo que tan sólo esta noche. Ud. tiene que irse de la reunión. Ud. tiene planes de regresar a su casa mañana. Ud. no es de aquí, ni tampoco es de California. Ud. saldrá de aquí hacia el oriente. Ud. se irá por avión. Ud. tiene planes de irse por avión. Ud. es de Oklahoma. Sí. Eso es correcto.
237Ud. está también en una condición moribunda. Ud. vino aquí para que se ore por Ud. Ud. no tiene una tarjeta de oración. Pero Ud. creyó que iba a sanar, si tan sólo pudiera llegar aquí. Eso es correcto. Además, su condición es cáncer. El cáncer está en el hueso. Ahora, ¿cree Ud. que va a sanar? ¿Cree Ud. mi hermana que está en contacto con Él? Quizás Dios me diga quién es Ud., ¿le ayudaría eso? Si es así, levante su mano, si Ud. lo cree, que Dios, o sea que eso le ayudaría. Muy bien, Sra. Steel, Ud. puede regresar a Oklahoma. Yo no conozco a la señora. Nunca la había visto.
238Por acá está una señora sentada allí detrás de ella. Ella está sufriendo con venas varicosas, y también tiene un hijo que es alcohólico, y ella está orando por él. Si ella puede creer, ella podrá ser sana. Señora Mason, ¿creerá Ud. con todo su corazón, y cree que Jesucristo le concederá la sanidad a Ud.? ¿Lo cree?
239Muy bien, entonces ponga su mano sobre esa señora sentada allí al lado suyo, ella está orando por su esposo que no es salvo. Dios concederá la sanidad. Oremos.
240Amado Dios, yo pido que Tú le concedas a ella esa bendición. Dale a esa mujer el deseo de su corazón, Señor. La fe de ella está tan cerca de Ti, que te ha tocado. Y yo pido, Padre, que la ayudes, en el Nombre de Jesús. Amén.
241Ahora crea con todo su corazón, que Ud. lo recibe. ¿Lo hará? Muy bien. Dios la bendiga.
242¿Cree Ud. señora que su esposo será salvo? ¿Lo cree con todo su corazón? Levante su mano; Ud. lo cree.
243Parece que ante mí está una mujer que es muy pesada. Allí está sentada. ¿Cree Ud. que soy el siervo de Dios? ¿Cree Ud. que soy el siervo de Dios? ¿Lo cree? Muy bien. Yo no la conozco a Ud. El problema suyo es de las glándulas. Ud. tiene sobre peso. Ud. ha ido a un doctor y le dijo que él nada podía hacer al respecto, pero ese era un doctor terrenal. ¿Ve? Su… Ud. acaba de sufrir mucha tristeza. Ud. ha perdido a su esposo. Ud. no es de aquí. En realidad Ud. es de Arkansas. Ud. también está buscando empleo, y no logra encontrar empleo. Ud. tenía temor que algo, que no sería llamada. Pero su fe ahora ha tocado a Dios. Mi hermana, vaya Ud. y crea. Dios le de un empleo, le dé el deseo de su corazón.
244Dios prueba que Su Palabra es la verdad. ¿Creen Uds. que eso es cierto? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Ahora yo solamente quiero que oren conmigo de nuevo.
245Padre, Dios, Tú eres el mismo Dios que probaste cuando dijiste: “La niña no está muerta, ella duerme”, luego tuviste que probarlo. Ahora, Tú prometiste, que justamente antes de la llegada del tiempo del fin, que el Hijo del Hombre se revelaría de la misma manera como Él lo hizo allá en Sodoma. Tú lo prometiste, Señor. Ahora Tú has venido a la tierra, en la forma del Espíritu Santo, y has entrado entre nosotros, un pueblo creyente en esta noche, y lo has probado. Tú has probado Tu Palabra como lo hiciste en aquel día. Señor, no necesitamos más evidencias, Tú estás en nuestro medio. Nosotros te amamos. Y reconocemos que esta es la última señal antes de Tu Venida, de acuerdo a las Escrituras. Y todas las sombras y los tipos nunca fallan. Tienen que ser positivos.
246Así que oramos, Padre, mientras Tus hijos vienen ahora para que se ore por ellos, que todos sean sanados. Que no quede ni una sola persona enferma entre nosotros al terminar este servicio de sanidad. Oh, amado Dios, ¿permitirás que Tu unción sea tan abundante sobre Tu pueblo ahora mismo, que cada uno sea sanado?
247Y si hubiere algunos aquí que aún no son Tus hijos, pero basándose en estas cosas que ellos han escuchado, la Palabra, y han visto lo que se ha hecho, siendo probado exactamente al pie de la letra, de Quién eres y lo que eres, que Tú estás aquí.
248Y Señor, ¿acaso bendecirías—bendecirías Tú una mentira? Pues, ciertamente que no, Señor. Pero Tú sí prometiste bendecir Tu Palabra, y que no volvería vacía, sino que haría aquello para lo cual fue enviada. Y ahora en esta noche Tú has hecho eso ante nosotros, más allá de cualquier sombra de duda.
249Y con nuestros rostros inclinados, ¿habrá personas aquí que nunca antes han creído, y que les gustaría sencillamente levantar sus manos? Con su rostro inclinado, sólo levante su mano, y póngase de pie y diga: “Yo creo ahora, con todo mi corazón. Y yo quiero aceptar a Jesucristo, ahora mismo”. ¿Harían Uds. eso, cualquier persona, cualquier persona que esté aquí, que aún no ha aceptado a Cristo, y le gustaría hacerlo en este momento? Yo no les diré… Vaya Ud. a la iglesia que desee. Pero yo les estoy pidiendo que reciban a Jesucristo mientras que Uds.… Probablemente nunca estarán más cerca de Él hasta que lo vean en persona cuando venga en Su cuerpo visible de los Cielos. ¿Le aceptarán ahora si no lo han hecho aún?
250En base a que no veo a nadie aquí de pie, creo entonces que todos Uds. son personas cuerdas, sensatas, y concientes de lo que hacen. Si están sentados ahí bajo esto, recuerden: “El que se avergonzara de Mí ante los hombres, Yo me avergonzaré de él delante de Mí Padre”. Quizás había alguien allí parado, sí, entre la audiencia, allá en la parte de atrás.
251Amado Dios, quizás no vea yo a esos que están de pie, ellos quieren aceptarte a Ti. Están concientes, Señor, que esto no se ha hecho sino hasta este tiempo, y ahora Tú lo confirmas y pruebas que así es. Yo ruego Señor, que en sus corazones que extrañamente han sido movidos en este momento... ¿Cómo sabemos que ésta no sea la última persona que entre? Esto podría ser el fin para Los Angeles. Esta puede ser la última alma que nazca en el Reino. Nosotros no sabemos cuándo llegará ese tiempo. Y cuando llegue, la puerta será cerrada, el Cuerpo estará completo. Este no será un cuerpo deformado o una Novia deformada. Solamente tendrá los miembros cuyos nombres fueron puestos en el Libro de la Vida del Cordero antes de la fundación del mundo, los cuales Jesús vino a tomar; Como Adán, que dio ese paso para salvar a su esposa. Yo ruego, Dios, que Tú los recibas a ellos en Tu Reino. Ellos están en Tus manos. Lidia con ellos, Señor, yo lo pido en el Nombre de Jesús. Amén.
252Dios bendiga a cada uno que se puso de pie. No sabía que algunos de Uds. estaban de pie. Algunos se pusieron de pie allá atrás, algunos arriba en el balcón. Quiero que ahora hagan algo por mí. Por favor entiéndanme. Véanse con algún ministro aquí y hablen con ellos, después que el servicio haya terminado. ¿Lo harán? No dejen de hacerlo. Si Uds. nunca han sido bautizados en el bautismo cristiano, háganlo próximamente, y luego permanezcan con sus manos alzadas hasta que reciban el Espíritu Santo.
253Ahora, muchas personas aquí tienen tarjetas de oración. Vamos a pedirles a ellos que se pongan de pie, y pasen acá arriba, y me supongo que pasen caminando por aquí. O tendré yo que bajar… [Un hombre dice: “No”.—Ed.] No me será posible. [“Pasen de éste lado acá”.] De este lado acá, luego pueden pasar por aquí, pasando a este lado de acá, las personas que tengan tarjetas de oración.
254Y ahora si algunos tienen que irse, está… Estoy atrasado. Discúlpenme. Trataré de mejorar un poco mañana en la noche. En… Son las diez y diez, según el reloj en la pared. Muchas gracias por su asistencia en esta noche, y que el Dios del Cielo los bendiga. Si desean quedarse y observar la línea de oración, son bienvenidos, siempre. Pero vamos ahora a comenzar a orar por los enfermos, y no quiero retenerlos a menos que Uds. quieran quedarse. Quedan despedidos en el Nombre del Señor Jesús. La paz de Dios vaya con Uds. y los bendiga, y les dé descanso en sus cuerpos en el transcurso de la noche, y les conceda buena salud, para que de nuevo puedan volver mañana en la noche. Que Dios los acompañe.
255Y los que tienen tarjeta de oración pónganse ahora de pie para orar, mientras oramos por la gente universalmente. Ahora, pues queremos que sepan, Uds. que están de pie con una tarjeta de oración, ¿habrá alguna duda en su vida? ¿Habrá (discúlpenme) algún pecado en su vida que Ud. no ha confesado? Si lo hubiera, permítanme decirles esto. No entren en la línea con pecado en su corazón que no hayan confesado. Porque, Uds. deben… Este es el pan de los hijos, ¿ven? Y si Ud. no es cristiano, rinda su vida a Cristo en la línea de oración, luego pase; es para el creyente. ¿Lo haría Ud.? Acéptele a Él primero como su Salvador, y luego pase por la plataforma para que se ore por Ud.
256Yo voy a orar por cada individuo; no solamente hacerlos pasar, como alguna clase de rutina. Estamos aquí en una iglesia. Yo pienso que la Hermana Wyatt nos ha dado la razón que podemos quedarnos para orar. [“Un hombre dice: “Sí, toda la noche, el tiempo que desee”.—Ed.] Podemos quedarnos el tiempo que queramos. Y le agradezco a la Hermana Wyatt y a los funcionarios aquí, por permitirnos hacer eso. Dios la bendiga. Su valeroso esposo se paró aquí en esta plataforma, y oró por los enfermos, hasta que murió; hasta donde sé. Él fue un verdadero soldado de la cruz. Y ahora yo intento continuar, haciendo lo mismo, bendiciendo a esta gente.
257Y ahora yo pido que cada uno de Uds. que pase por aquí… Uds. no tendrán que confesar ninguna cosa que deseen. No tendrán que mencionar el problema que tienen. Sólo pasen y permítanme orar por Uds., y crean.
258¿Creen Uds. que Dios me envió para hacer esto? Levanten sus manos. ¿Recuerdan lo que el Ángel del Señor dijo? “Si logras que la gente te crea, sé sincero cuando ores, y nada le hará frente a la oración”. Y Uds. saben que eso es verdad. Eso ha sido probado, una y otra vez.
259Ahora, voy a pedirle a nuestra Hermana Rose, si por favor toca: Sólo Creed, o El Gran Médico Ahora Está Cerca, [La Tierna Voz Del Salvador.] o algo así.
260Quiero ahora que todos Uds. en—en compañerismo junto conmigo. Las personas que no se encuentran en la línea de oración, ¿podrán estar orando por estas otras personas? Bueno, prométanlo, levantando su mano: “Yo estaré orando, ¿ven? Todos nosotros estaremos orando”. Muy bien. Sí.
261Desearía que si tienen que marcharse, háganlo ahora en silencio, para que no perturben mientras oramos.
262¿Cree Ud. que ahora todo ha terminado, hermana? [La hermana dice: “Con todo mi corazón”.—Ed.]
263Amado Dios, impongo mis manos sobre la hermana, reto la aflicción de su cuerpo, en el Nombre de Cristo Jesús, que la deje. Amén. Dios le bendiga, hermana.
264¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Han sido confesados todos sus pecados? ¿Hasta donde sabe está lista para recibir su sanidad?
265Amado Dios, impongo mis manos sobre mi hermana, en el Nombre de Tu Hijo, Jesucristo, y pido que la aflicción de su cuerpo se vaya, en el Nombre de Jesús. Amén.
266¿Todo pecado ha sido confesado, y Ud. está listo Ud. para su sanidad? ¿Cree Ud. hermano? [El hermano dice: “Yo creo con todo mi corazón”.]
267Amado Dios, yo pongo mis manos sobre mi hermano, siendo que sabemos que Tú estás presente aquí, Señor. Yo pido que Tú lo sanes, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
268¿Ha confesado todo pecado? No, Ud. no oye. [El Hermano Branham habla lento y claro debido a la sordera de la hermana.—Ed.] ¿Cree Ud. que oirá? [La hermana dice: “Yo creo. Pero es que he sido sorda”.] Crea Ud. Esta mujer es sorda. Vamos a orar aquí.
269Amado Dios, yo oro que sanes nuestra hermana, y quites esta sordera de ella. Ella está en un mundo aislado, donde ella no puede oír. Yo oro que Tú concedas su sanidad, en el Nombre de Jesús.
270Voy a pedir a la gente que mantengan sus rostros inclinados por un momento. Yo quiero ver lo que le ha sucedido a ella. Ahora, por favor, en el Nombre de Jesucristo, que nadie levante su rostro ni sus ojos. Ahora, no deben hacer eso hasta que yo les diga.
271¿Ahora puede Ud. oírme? [Ella dice: “Eso todavía no se ha ido”. El Hermano Branham bate las manos una vez. “Puedo oír”.] ¿Me oye? [El Hermano Branham bate las manos una vez más, y de nuevo: “Puedo oír”.] ¿Me oye? [“Sí”] ¿Puede Ud. oír? Ella puede ahora oír. [El Hermano Branham bate las manos una vez más.] ¿Escucha algo?
272Crea Ud. con todo su corazón. ¿Lo hará? Y crea Ud., y Dios la sanará completamente. Ella dijo que si tan sólo yo oraba y pusiera mis manos sobre sus oídos. Y ella dijo que podía oír algo. Muy bien, sólo vaya creyendo que Ud. va a oír de nuevo. Ud. puede oír.
273¿Ha sido confesado todo pecado, hermana? [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] ¿Está preparada para su sanidad? [“Sí”.]
274Amado Dios, impongo mis manos sobre mi hermana, sabiendo que en nosotros mismos, nada bueno hay. Pero sabemos que somos cristianos, nacidos del Espíritu de Dios. Y nosotros imponemos manos sobre nuestra hermana y pedimos por su sanidad, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
275¿Cree Ud. ahora que va a sanar? [La hermana dice: “¡Bien!”.— Ed.] Muy bien, Ud.—Ud. queda sana. [“¡Sí!”.] De esa manera es que se hace. Eso es correcto. Bien.
276¿Todo pecado ha sido confesado? [La hermana dice: “Sí señor”.] ¿Y Ud. está preparada para su sanidad? [“Sí”.] ¿Cree Ud. que al imponer las manos, que el Dios que conoce el corazón de la gente, la sanará? [“Yo lo creo”.]
277Nuestro Padre Celestial, yo oro que Tú sanes a nuestra hermana, mientras imponemos nuestras manos sobre ella y pedimos en el Nombre de Jesucristo que Tú la sanes. Amén.
278¿Cómo está Ud.? Desde luego, Ud. sabe que yo sé lo que anda mal en Ud. [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] Pero no lo diré, porque si lo hago, eso—eso entonces continuará y continuará. [“Muy bien”.] Pero si Ud…. ¿Ha sido confesado todo pecado? [“Sí señor”.] Y ¿cree Ud. que Dios la sanará? [“Sí señor”.] ¿Cree Ud. que esa artritis…? ¡Oh! Ya lo dije.
279Amado Dios, yo pido que Tú la ayudes y la sanes. Concédelo, en el Nombre de Jesús. Ud. no quedará lisiada. Vaya, crea con todo su corazón.
280¿Cree Ud. que Dios la sanará? [La hermana dice: “Amén”.—Ed.] ¿Todos los pecados han sido confesados y Ud. está preparada para su sanidad? ¿Cree Ud. que su espalda estará bien?
281Amado Padre Celestial, yo te ruego que la sanes y le des su salud. En el Nombre de Jesucristo, que así sea. Amén. Dios la bendiga hermana. Ahora vaya creyendo.
282¿Ha sido todo pecado confesado hermana, está preparada Ud. para su sanidad?
283Amado Dios, ella dice que sus pecados han sido confesados. Impongo mis manos sobre esta mujer, en el Nombre de Jesucristo, yo pido por su sanidad. Amén.
284¿Ha sido confesado todo pecado? Ud. tiene razón, Ud. está muy enferma, Ud. lo sabe. Y Ud. sabe que yo sé lo que Ud. tiene. Y, ¿cree Ud. que Dios la sanará, sanará su corazón y le dará completamente salud?
285Amado Dios, yo te ruego que en el Nombre de Jesucristo que la sanes y le des su salud. Que esto la deje, Padre, en el Nombre de Jesús. Amén. Ahora, Dios la bendiga. No dude. Vaya creyendo.
286¿Ha sido todo pecado confesado? ¿Está preparada para su sanidad?
287Amado Padre Celestial, yo impongo mis manos sobre nuestra hermana. En el Nombre de Jesucristo, que sea ella sana. Amén. No dude. Vaya creyendo.
288¿Ha sido todo pecado confesado? ¿Está Ud. preparado para su sanidad?
289Amado Padre Celestial, yo pido que Tú sanes a nuestro hermano, le des su salud. Concédelo, Padre. Impongo mis manos sobre él, con este propósito, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
290¿Está creyendo Ud. ahora, hermana? ¿Ha sido todo pecado confesado y está Ud. preparada para recibir su sanidad?
291Amado Dios, impongo mis manos sobre la hermana, en el Nombre de Jesucristo, que ella sea sanada para Tu gloria. Amén.
292Ahora sólo… Muchas veces sólo es un toque, de esa manera, como dijo Jesús: “Estas señales seguirán a los que creen. Si sobre los enfermos ponen sus manos”. Yo he comenzado a notar, en las reuniones, que el efecto es un cincuenta por ciento mejor comparado a cuando uno llama la gente a la línea y se tiene el discernimiento, porque así sólo se llega a unos cuantos. Y de esta manera, muchos más son sanados.
293¿Ha confesado Ud. todo su pecado de incredulidad y demás? ¿Cree Ud. ahora que va a sanar? [La hermana dice “Sí, y liberada”.—Ed.] 294 Amado Dios, te ruego que sanes a nuestra hermana mientras la tomo de las manos y pido en el Nombre de Jesucristo por su sanidad. Amén. Dios la bendiga, hermana.
295¿Cree Ud., ahora? [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] ¿Ha sido todo pecado confesado? [“Sí”.]
296Amado Dios, yo pongo mis manos sobre nuestra hermana, en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad. Amén. Dios le bendiga, hermana. Parece algo insignificante, pero es Dios Quien lo prometió.
297¿Los pecados han sido confesados?
298Amado Dios, yo oro que sanes a esta, nuestra hermana. Mientras pongo manos sobre ella en el Nombre de Jesucristo, que ella vaya y está bien. Amén.
299¿Los pecados confesados?
300Amado Dios, te ruego que sanes a nuestra hermana, mientras le impongo manos, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
301Ahora a medida que Uds. pasan con la mecánica, que eso impacte la dinámica, y así comenzará a funcionar.
302¿Los pecados han sido confesados? [La hermana responde.—Ed.] Ud. está preparada.
303Amado Dios, te ruego que la sanes y le des salud, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios la bendiga hermana.
304¿Todo pecado confesado? [La hermana dice: “Todo”.—Ed.]
305Amado Dios, a medida que esta mujer me mira a los ojos, yo estoy creyendo eso. Yo pido que Tú la sanes, en el Nombre de Jesús.
306Ud. solamente la está trayendo a ella, ¿no es así, hermana? ¿Ud. solamente la está trayendo? Muy bien. [La hermana dice: “Ella también es ciega”.—Ed.] ¿Cree Ud. hermana, que Dios la sanará? [La hermana ciega dice: “Yo creo que Dios puede darme de nuevo mi vista”.] Dios le bendiga.
307Padre Celestial, Tú siempre eres misericordioso con los ciegos, y los necesitados. Ellos ahora han visto lo que Tú has hecho en esta noche. Así que creemos Señor, en esta última gran señal que está obrando ahora entre nosotros. Yo pido que le sea dada la vista a esta mujer ciega, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
308[La que era ciega, dice: “Gracias Jesús”.—Ed.] Ahora, infórmennos sobre esto. Infórmenlo [“¡Lo haré!”.]
309[La que trajo la hermana ciega, pide oración.—Ed.] Oh, sí, ¿cree Ud. que Dios la sanará? [“¡Aleluya!”]
310Amado Padre Celestial, impongo mis manos sobre nuestra hermana y pido que Tú la sanes, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
311Dios la bendiga hermana, avísenos cómo, cómo le está yendo.
312¿Cree Ud. hermana? [La hermana dice: “Sí, yo creo”.—Ed.]
313Oh Amado Padre Celestial, yo oro por nuestra hermana, confiando que ahora Tú la sanes. Impongo mis manos sobre ella, en el Nombre de Jesucristo. Ahora crea. Eso es correcto. Simplemente vaya creyendo.
314¿Cree Ud. hermano? [El hermano dice: “Sí”.—Ed.] ¿Ha confesado todos los pecados?
315Amado Dios, te ruego que sanes a nuestro hermano y le des salud, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
316¿Cree Ud. hermana?
317Oh Dios, te ruego en el Nombre de Jesucristo, humildemente y en la dulzura y humildad de esta hora, que el Espíritu Santo sane a esta mujer. [La hermana dice: “Y pido, ore por mi hijo. Yo no lo veo hace veinte años”.—Ed.] Yo pido que Dios le envíe a Ud. su hijo, amada hermana. Dios la bendiga.
318Amado Padre, yo oro por mi hermana aquí. En la dulzura del Espíritu Santo, que Él ahora venga y sane a nuestra hermana, en el Nombre de Jesús. Amén. Dios le bendiga, hermana.
319Amado Dios, oro por mi hermano, mientras él se para aquí y yo impongo manos sobre él, y pido por su sanidad, en el Nombre de Jesús.
320Dios le bendiga mi hermano. [El hermano dice: “Dios le bendiga”.] Muy bien. ¿Un muchachito?
321Amado Dios, imponiendo manos sobre el pequeño, yo lo bendigo en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad.
322¿Cree Ud. ahora hermana? [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] ¿Quiere que se ore por Ud. también?
323Amado Dios, yo oro por ella, mientras impongo manos sobre ella. Ahora, esta es Tu comisión, la cual dijiste hacer: “Estas señales seguirán a los que creen. Si sobre los enfermos ponen sus manos, ellos sanarán”. Tú dijiste lo dijiste, Señor. Amén. Ahora, Él dijo eso, ¿no es así? Hermana, entonces tiene que ser de esa manera.
324Amado Dios, oro que sanes a nuestra hermana y le des salud, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios la bendiga, hermana.
325¿Viene Ud. creyendo hermana?
326Amado Padre Celestial, pido Tus bendiciones sobre nuestra hermana, sólo obedeciendo lo que Tú dijiste hacer. Tú dijiste: “Estas señales seguirán a los que creen. Si ponen las manos sobre los enfermos”, dijiste Tú, “ellos sanarán”.
327¿Me permiten detenerme aquí un momento, sólo para decir esto, sólo para permitir que la gente descanse un momento, sólo por un momento? Una vez un crítico me dijo que eso no era verdad. Pero noten Uds., Él dijo: “Estas señales seguirán”.
328Uds. han oído mi Mensaje sobre El Juicio, poniendo a Jesús a juicio. Vean, Él le dijo a Noé: “Va a llover”. No llovió sino hasta ciento veinte años después, pero de todas maneras llovió. Él le dijo a Abraham que tendría un hijo por Sara. Luego pasaron veinticinco años. Él no le dijo cuándo; Él dijo que ellos tendrían el hijo. Veinticinco años más tarde, sucedió. ¿Ven? Él no dijo cuándo.
329Él dijo: “La oración de fe sanará al enfermo. Dios le levantará. Si sobre los enfermos ponen las manos, ellos sanarán”. ¿Fue eso lo que dijo Él? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Él no dijo que se levantarían de un salto y lo harían en el mismo instante. Él dijo: “Ellos sanarán”. Vean, esa es Su promesa. Eso es lo que nosotros creemos.
330Venga hermana. ¿Cree Ud. que eso es la verdad? [La hermana dice: “Sí, yo lo creo”.—Ed.] Entonces no hay manera de impedir que Ud. sane.
331Yo impongo mis manos sobre mi hermana, en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad. Amén.
332¿Cree Ud. hermana? [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] ¿Todos los pecados confesados, y preparada?
333Amado Dios, impongo mis manos sobre la hermana, en obediencia a Tu mandamiento, y pido por su sanidad, en el Nombre Jesús. Amén.
334Yo quiero que Uds. por los que se está orando, quiero que me hagan un favor. Yo quiero que Uds. reporten, antes que terminen estas reuniones, lo que suceda; y simplemente dejen que la audiencia, las demás personas, vean lo que realmente ocurre. Quizás mañana, al día siguiente, o cuando sea, Uds. sólo observen lo que acontece.
335Mi correspondencia ha mostrado que—que es tan distinto a simplemente permitiendo que lo prueben por medio de su propia fe. Porque Jesús dijo: “Sobre los enfermos pondrán las manos. Pondrán las manos sobre ellos, y sanarán”. Ahora, capten bien lo que Él dijo. Él no dijo que darían saltos y que irían corriendo por todo el edificio. Puede ser que lo hagan. Pero Él dijo: “Sanarán”. ¿No fue eso lo que Él dijo? Eso fue lo que Él dijo. Eso es lo que yo creo. Y Él está ahora aquí, Aquel que habló la Palabra está aquí presente para ponerlo por obra.
336¿Cree Ud. señor? [El hermano dice: “Amén”.—Ed.]
337Amado Padre Celestial, basándome en la confesión de su fe y creencia, yo pongo mis manos sobre él, en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad.
338Amado Dios, impongo mis manos sobre esta mujer, en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad. Muy bien.
339Amado Padre Celestial, impongo mis manos sobre esta mujer, en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad. Tú dijiste: “Ella sanará”.
340¿Preparada para su sanidad, hermana?
341Amado Dios, impongo mis manos sobre ella, en el Nombre de Jesucristo, que Tú la sanes.
342Muy bien, mi preciosa hermana, ¿Todo preparado para su sanidad? Su fe ahora ha sido reconocida. ¿Cree Ud. que va a estar bien?
343Dios, impongo mis manos sobre ella, en obediencia a Tu mandamiento, “Id por todo el mundo, a toda criatura”. Impongo manos sobre ella, en el Nombre de Jesús, para su sanidad.
344Amado Dios, yo pongo mis manos sobre mi hermano, en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad.
345Amado Dios, impongo mis manos sobre mi hermana, en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad.
346[Espacio en blanco en la cinta.—Ed.]… Pasando allí por el pasillo, no quería que se preocupara. Ud. estará bien si cree eso ahora.
347Amado Dios, te ruego que sanes a mi hermana, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
348[Espacio en blanco en la cinta.—Ed.]… Para que me ayuden a orar por estas personas.
349Ahora tenemos algunos pañuelos aquí, y demás cosas aquí, para orar sobre ellos. Y yo quiero que ahora continúen orando conmigo, por estos pedacitos de tela. Ahora, yo sé que esto suena muy raro que la gente esté orando por una cosa tan pequeña como esta. Pero si sólo pudieran entrar a mi oficina, alguna vez, y observar. Si hubiéramos guardado los testimonios todos estos años, supongo que no se pudieran amontonar sobre esta plataforma; de los que han sanado solamente por haber enviado pañuelitos como estos así, millones de ellos, alrededor del mundo varias veces. Ahora, ¿saben lo que es? Eso es…
350Alguien tome ese pañuelo allí para ese—ese joven… Ud. reconocerá su pañuelo, ¿no es así hermano? Muy bien.
351Y yo he visto niños pequeños que han estado lisiados, ser sanados. Y vean, lo que es, sólo es un punto de contacto, como solía decir Oral Roberts. Eso sólo es un punto de contacto. Nosotros oramos. Ahora, no hacemos esto por nuestra cuenta, hacemos esto porque la Biblia nos comisiona a hacerlo. Todos nosotros sabemos que eso es verdad.
352Ahora, hay muchas personas que ungen pañuelos y demás. Bueno, nosotros pensamos que eso está bien, seguro; pero si tan sólo… La Biblia no dijo que ellos “ungían” pañuelos.
353Si no que “ellos tomaron pañuelos del cuerpo de Pablo”. ¿Pueden ver ahora a lo que me refería? Ahora, lo que ellos vieron fue ese poder vivificador que estaba en Pablo, por lo cual supieron que él era el siervo de Dios. Ellos sabían que Dios estaba en él. Ellos sabían que todo lo que él tocaba era bendecido. ¿Cuántos entienden eso? Digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
354Saben, yo creo que Pablo estaba bien Escritural en lo que hizo. ¿Lo creen Uds.? ¿Quieren que les diga de dónde tomó él la idea para hacer eso? [Alguien dice: “De Eliseo”.—Ed.] De Eliseo, correcto. Vean, Eliseo dijo: “Toma este báculo y ponlo sobre el niño”. Y el profeta envió el báculo porque él sabía que todo lo que él tocaba era bendecido. Él conocía su posición. Él… si tan sólo lograba que la mujer creyera lo mismo.
355Ahora vean, la Biblia no dice: “Ellos orarán por los enfermos”. Dice: “Sobre los enfermos pondrán las manos”.
356Sólo piensen ahora, la gente vió en el apóstol Pedro, la Presencia de Dios manifestada en este hombre, a tal grado que ellos—ellos aun tendían la gente en su sombra, y ellos eran sanados. ¿Cuántos saben que eso es Escritural? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Eso es tanto la Escritura como Juan 3:16. ¿Ven? Toda Ella es la Palabra de Dios. Ahora, la gente; Uds. saben que la sombra de ese hombre no sanaba a la gente.
357Pero miren, si el poder de Dios estaba sobre ese profeta, por años y años después que él había muerto, tanto así que un hombre muerto fue lanzado sobre su cuerpo, sus huesos. El cuerpo ni siquiera estaba allí; los huesos estaban allí. Y la Presencia de Dios estaba sobre esos huesos, al punto que ese hombre muerto volvió a la vida.
358Ahora, ¿no saben Uds. que ese mismo Dios que hizo todas esas cosas está aquí mismo en esta noche? Para—para mí, yo pienso que deberíamos ser la gente más feliz en todo el mundo. Sólo piensen en esto.
359Yo—yo espero que no le haya dado la impresión a mi audiencia para que crean que es algo que yo hago por mi cuenta. Uds.—Uds. tienen mejor entendimiento que eso. Yo—yo soy su hermano (¿ven?), simplemente soy su hermano.
360Pero sí sé, yo sí sé esto, que Dios está aquí. Y yo sé que Él nos ha dado algo, lo cual no podemos explicar, solamente por la Palabra de Dios, que declara que esto debería estar aquí para este tiempo. Así que, también nos da una identificación para saber que estamos viviendo en los últimos días. Nos da identificación para saber que este pueblo, estos escogidos, elegidos, llamados a salir, predestinados…
361Ahora, esa es una palabra muy grande, predestinados, pero todos sabemos que es la verdad. Sabemos absolutamente que el Dios infinito predestinó todas las cosas por previo conocimiento desde antes de la fundación del mundo, aun que el Cordero sería inmolado; y todo nombre que alguna vez estaría en el Libro, fue puesto en el Libro antes que el Libro fuese escrito. Ahora, ¿cuántos saben que eso es verdad? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
362Y Jesús vino para—para redimir aquellos que estaban en el Libro. En la Biblia, el Cordero vino por detrás de la cortina, y tomó el Libro y abrió los sellos con que estaba sellado, porque Él vino a reclamar todo lo que Él había redimido. Él ahora es el Intercesor, un Intercesor haciendo intercesión por aquellos que Él ha redimido. Todos aquellos que tienen sus nombres escritos en el Libro de la Vida del Cordero, son redimidos.
363Como una pequeña declaración un poco fuerte que hice la otra noche… Estoy esperando que todos Uds. agarren estos pañuelos aquí. No estoy solamente procurando predicar de nuevo. Pero dije que hubo una pequeña declaración… Espero que esto no suene sacrílego, ¿ven? Pero como el granjero que hizo que la gallina se echara y no tenía suficientes huevos, así que él consiguió un huevo de águila, y lo colocó debajo de la gallina y ella empolló un águila. Y él era un individuo muy raro entre todos los pollos, porque no veían las cosas de la misma manera. Pero todo lo que él jamás había visto, era a la gallina. Él sólo oía una voz, y esa no sonaba como la voz suya. Ni tampoco podía él imitar la voz como la de la gallina o la de los pollos. No le agradaba la dieta que ellos tenían, ya que comían del patio de la granja. Había algo diferente en él, pero él no sabía cuál era la diferencia.
364Y entonces un día, la madre águila, que sabía que había puesto cierto número de huevos. Y le faltaba uno de esos huevos, que sería su hijo. Así que ella se fue a buscarlo; y ella lo encontró en la granja. Y ella chilló. Y cuando ella chilló, el pequeño aguilucho reconoció la voz de la madre. Como Jesús dijo: “Mis ovejas conocen Mi Voz”.
365Y pensé anoche, cuando vi ese grupo de bautistas, presbiterianos, y demás, que ellos quizás habían sido empollados debajo de una gallina. Discúlpenme hermanos, ¿ven? Pero Mamá sabía que tenía Sus amados allá en algún lugar. Así que esos hombres parados allí, no discutiendo respecto al alimento que habían recibido de la madre gallina, ni otras cosas; pero ahora ellos son águilas (¿ven?), ellos vuelan en busca de su comida. ¿Ven?
366Y yo creo que la iglesia es algo parecido a una escena que vi no hace mucho, viniendo de Tucson, o de—de Phoenix, dirigiéndome a Tucson. Yo vi una escena misteriosa. Y eso casi me partió el corazón, al ver lo que había ocurrido; de cómo un halcón, que antes volaba por los cielos, siendo un hermano al águila, que es un tipo de la iglesia.
367Y Jehová es el Águila. Él llamó a Sus profetas, “águilas”. Él se llamó a Sí mismo, Jehová, “Águila”.
368Pero este halcón hace mucho perdió su identificación porque ya no vuela por los cielos, ni caza su comida como lo debe hacer. Pero se mantiene en los cables de teléfono y actúa como un carroñero. Él—el busca conejos muertos que los automóviles han matado, y él y los buitres salen allá y comen juntos. Él salta como un buitre, en vez de caminar como él debe caminar. Él ha perdido su identificación.
369Y yo digo esto con todo amor y respeto piadoso, la iglesia hace mucho ha perdido su identificación como una hermana águila. Ella se queda sentada por ahí en vez de escudriñar la Palabra e indagar si estas cosa son la verdad, ella espera por un tanto de literatura de la escuela dominical que ha sido fabricada por un montón de intelectuales de algún lugar, algún conejo muerto que ha sido matado en otro lugar. ¡Salta como un buitre! Dios nos ayude a volar lejos de eso.
370Estas promesas son verdad. ¡No lo que alguien más dice al respecto, sino lo que Dios mismo dice! Ellas son verdad. Estoy tan contento de asociarme con águilas. Oremos juntos por nuestros enfermos.
371Amado Padre Celestial, la Biblia nos enseña que tomaron del cuerpo de Pablo, pañuelos y delantales, y demonios salieron de la gente, y espíritus inmundos los dejaron. Ahora, Padre, estando yo parado aquí, sobre estos pañuelos, representando a toda persona presente. Nosotros en conjunto formamos el Cuerpo de Cristo. Nosotros estamos declarando, por gracia y amor, que estamos aquí para representar Su Novia, y estamos creyendo, y estamos asociados con Él en Su Reino. Y sabemos que no somos San Pablo, pero sabemos que Tú todavía eres Jesús.
372Y oramos que honres la fe de estas personas. Si hubieran vivido allá en los días de Pablo, habrían escuchado este mismo Evangelio, visto estas mismas cosas. Por eso, ellos son la misma clase de gente. Tú eres el mismo Dios. Oro entonces, Amado Dios, que Tú honres la fe de ellos, como lo hiciste con aquellos en los días de la Biblia. Y que todo poder demoníaco, toda enfermedad, toda aflicción, que ha atado a la gente, representado por estos pañuelos y pedazos de tela aquí, que ese poder maligno de enfermedad los deje.
373Fue dicho una vez, que Israel caminaba en el cumplimiento del deber, hacia una tierra prometida. Y justo en el cumplimiento del deber, el enemigo vino y los arrinconó, y el Mar Rojo les estorbaba el paso del deber, y su avance. Y Dios miró desde los cielos, a través de la Columna de Fuego, y el mar se atemorizó. Hizo atrás sus olas, porque las olas de Dios estaban en el fondo del mar. Y abrió camino para Sus hijos, caminando en la línea de obediencia.
374Ahora, Dios, si el Mar Rojo temió, y abrió sus olas, partiendo sus aguas, y dio lugar a los hijos en su jornada, marchando en obediencia; Amado Dios, en esta noche, mira hacia acá a través de la Sangre de Tu Hijo, Jesús, Quien hizo la promesa. Y cuando estos pañuelos sean colocados sobre los cuerpos enfermos de las personas, que los ojos de Dios miren. Y que esa enfermedad, ese diablo, tema y salga de allí. Y que la gente continúe la jornada a la Tierra prometida, en buena salud y fortaleza. Como Israel marchó por el desierto, no hubo una persona enferma entre ellos al llegar. Que les sea concedido así estas persona, Padre, ya enviamos estos pañuelos, en el Nombre de Cristo Jesús. Amén.
375Dios los bendiga a cada uno. Mientras recogen ahora sus pañuelos, crean con todo su corazón. ¿Creen Uds. que Dios escucha esto? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Ven? Yo, yo quiero decir esto. No, no duden, ni en lo mínimo. Vean, podría parecer muy extraño. Disculpen, sólo un momento. No duden, ni en lo mínimo, pero ahora crean, que lo hemos pedido, Dios lo concede.
376¿Creen que ese es Dios aquí, que conoce el secreto de su corazón? ¿Saben y creen que es Dios? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Entonces sea resuelto eso en sus mentes ahora mismo; no puede ser otra cosa. ¿Ven?
377Ahora, si hubiera un gran mañana, dentro de muchos años esto será historia. Y cuando la gente, en los años por venir, si fuere así, ellos vendrían y dirían: “Pues, si yo hubiere vivido en ese tiempo, y yo hubiere visto eso tomar lugar, pues eso me hubiera bastado. ¡Lo hubiese creído allí en el instante!”. Vean, ¡Lo mismo que Uds. están creyendo si hubieran estado allá cuando Él obró esto ese tiempo! Recuerden, todavía es Él. Es la Vida de Él en Uds. Dios les bendiga.