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~ CEREMONIA MATRIMONIAL ~
1[Esta ceremonia matrimonial por el Hermano William Marrion Branham unió en matrimonio a Marilyn Simpson con Gerald Martens, en la casa del Hermano Tom Simpson, en Tucson, Arizona, el sábado en la noche a las siete en punto, el 16 de enero de 1965. La pianista tocó Te Amo De Veraz y la Marcha Nupcial, al principio; y el ministro, el novio y sus acompañantes pasaron al frente; después se tocó el Coro Nupcial mientras pasaron los acompañantes de la novia, seguidos por la novia—Ed.] ¿A quién preguntaré por esta dama para que sea la novia de este caballero? [El padre de la novia contesta: “A mí, su padre”.—Ed.]
2Amados míos, nos hemos reunido aquí delante de esta compañía, en la Presencia de Dios, para unir a este hombre y a esta mujer en santo matrimonio, el cual es honroso, como fue declarado por San Pablo, entre todos los hombres. Por lo tanto, ninguno debe de entrar a esto sin consejo, ni ligeramente, sino aconsejadamente, sobriamente y en el temor de Dios.
3A este estado santo, estas dos personas presentes vienen hoy para ser unidas. Si hubiere alguien aquí que pueda mostrar un causa justa del por qué ellos no deberían ser unidos legítimamente en este santo matrimonio, hablen ahora o para siempre guarden su paz.
4Yo demandaré y los haré responsable a Uds. dos, como ciertamente darán cuenta en el Día del Juicio cuando los secretos de todos los corazones sean descubiertos, que si cualquiera de Uds. sabe de cualquier impedimento por el cual no deberían ser unidos legítimamente en este matrimonio, confiéselo ahora por favor, porque tengan esto por seguro, que cualquier pareja que es unida de otra manera, aparte de lo que la Palabra de Dios permite, su matrimonio no es legal.
5Pero creyendo que Uds. han considerado debidamente esta solemne obligación que están a punto de asumir, y que Uds. se han preparado para tomar esta responsabilidad reverentemente, discretamente, sobriamente y en el temor de Dios, yo les propondré a Uds. el pacto matrimonial. Uds. declararán lo mismo al unir sus manos derechas. [El novio y la novia unen sus manos derechas.— Ed.]
6¿Acepta Ud. a esta mujer para que sea su legítima esposa, para vivir juntos en este estado santo de matrimonio; promete Ud. amarla, honrarla y cuidarla, en enfermedad y en salud, en riqueza o en pobreza, y renunciar a todas las demás y unirse únicamente a ella mientras ambos vivan? [El novio contesta: “Lo haré”. —Ed.]
7¿Acepta Ud. a este caballero para que sea su legítimo esposo, para vivir juntos en este matrimonio santo; promete Ud. amarlo, honrarlo y cuidarlo, en enfermedad y en salud, y renunciar a todos los demás y unirse únicamente a él mientras ambos vivan? [La novia contesta: “Lo haré”. —Ed.]
8Requeriré una señal de Uds., para que este pacto que se ha hecho entre Uds. sea guardado siempre. [Dos anillos son colocados sobre la Biblia del ministro, luego son ofrecidos al novio para la novia, y a la novia para el novio—Ed.] Unan sus manos derechas nuevamente, sobre la Palabra de Dios. Inclinemos nuestros rostros.
9Dios Todopoderoso, Quien casaste al primer hombre y la primera mujer, en el Huerto del Edén, uniendo así Tu Propia creación. Comprendemos hoy, que esta comisión ha sido efectuada a través de todas las edades hasta esta misma boda. Y, Padre, Tú eres el Único que puedes unir los corazones del uno con el otro. Y rogamos, Amado Padre Celestial, ya que esto se ha hecho por tu consejo sabio, que Tú has traído a este joven cristiano y a esta joven cristiana, para unirse hoy en esta ceremonia santa, para ser marido y mujer el uno del otro, por toda la jornada de esta vida.
10Te pedimos que los bendigas, y bendice su hogar. Hazlos un ejemplo, Señor, en la vecindad en donde ellos establecerán su hogar. En este día en que vivimos, cuando las cortes de divorcios están tan aglomerados y están atestados de divorcios, permite que nunca sea así con este joven y esta señorita. Dios, concede que ellos sean felices, saludables. Hazlos fructíferos, Señor, y que se multipliquen, para que hinchen la tierra, así como Tú nos comisionaste que hiciéramos, en el principio. Y así como Tú bendijiste a Isaac y a Rebeca, y ellos dieron a luz a sus hijos fieles, que así sea también con esta pareja, Padre. Te pedimos que los bendigas.
11Y ahora, por el poder de mi comisión que me fue dada por el Dios Todopoderoso, de ser Su siervo, y que me ha sido ministrada por un Ángel, yo declaro a este hombre y a esta mujer, marido y mujer, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
12Dios les bendiga. Están casados. [La pareja se besa, y luego se voltean hacia la congregación. La pianista empieza a tocar la Marcha Nupcial—Ed.] Lo que Dios ha unido, que ningún hombre lo separe. [El novio, la novia, y los acompañantes salen.] Inquinemos nuestros rostros.
13Amado Dios, hemos atestiguado hoy, que dos corazones todavía pueden latir como uno. Y acabamos de efectuar esta ceremonia, y hemos enviado a un joven y una señorita de sus hogares, para que vayan y establezcan su propio hogar. Estamos conscientes, oh Dios, de otra gran Procesión que habrá algún día, cuando Jesús venga a recibir a Su Novia. Y como presenciamos a la damita pararse sin mancha, en su vestido de novia, oh Dios, que guardemos nuestras almas sin mancha de las cosas del mundo, para que así seamos amados por Él, Quien es nuestro Amante, cuando lleguemos a esa hora. Concédelo Señor. Y pedimos que Tus bendiciones sean con cada uno de nosotros, y que vivamos para ese momento cuando participaremos del gran Evento que esto simboliza. Oramos en el Nombre de Jesús. Amén. El Señor les bendiga.
14[El Hermano Branham hace los siguientes comentarios después de la ceremonia—Ed.] Hermana Simpson, me gustaría felicitarla por un yerno tan fino. Se ve como un hombre maravilloso. Y a Ud. también, Hermano Simpson. El Señor le bendiga. ¿Está aquí la madre, o el padre del joven, uno? [Alguien dice: “No. Ellos no pudieron venir”.—Ed.] Oh, está bien. Creo que los otros niños se ponen de pie, en felicitaciones, ¿ven?, así como nuestros hermanos allá. ¿Ven?
15Bueno, perece como que pudiéramos continuar y tener culto. ¿No es cierto? Con todos—todos reunidos así, este sería un--un buen tiempo para predicar (¿no les parece?), después que ya están casados. 16 Bueno, ahora tengo que salir para Phoenix, y regresar allá para comenzar un poco. Los servicios continúan en el salón de baile Westward Ho, mañana en la tarde. Hasta entonces, que el Señor les bendiga a todos.
17Hermano Dauch, realmente es bueno volverle a ver. Es bueno ver que haya venido. ¿Dónde está la hermana? ¿Está ella aquí? [El hermano Dauch dice: “Aquí mismo”.—Ed.] ¡Oh, qué bueno! ¡Oh, sí!, mirándolo directamente a Ud. ¿Cómo está Ud.? [La hermana dice: “Bien”.—Ed.] ¡Oh, qué bueno!