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~ QUIEN ES JESUS ~
1Como yo, que hasta ahora hemos tenido un jubileo gastronómico normal, con este desayuno tan bueno que tuvimos; generalmente es un pedazo de panecillo frío con un poco de mermelada alrededor. El otro día yo estaba en Phoenix, y me dieron panqueques sin… Allá en el sur les llamamos “tortitas”, y no tenían melaza, así que yo—yo—yo tuve que ponerle azúcar a las mías. Estaban… Y ahora, aquí, nosotros tuvimos un buen tiempo! Y no sólo en lo natural, pero estamos teniendo uno en lo espiritual.
2Me alegré mucho al oír el testimonio de este hermanito. La otra mañana me llamaron a que fuera al lado de su cama; me dijeron que algo había ocurrido. Creo que él fue uno de los primeros que trató de patrocinar esta reunión. Ciertamente fue Satanás que trató de hacerle eso a ese hombre de Dios. Pero fíjense cómo obra Dios, Él hizo que eso se convierta en un testimonio sobresaliente, para mostrar Su poder. Él hará que todo ayude a bien, para aquéllos que Le aman. Muy agradecido de escuchar ese testimonio, hermano.
3Y realmente ha sido un privilegio para mí estar en esta ciudad, con todos ustedes. Es por eso, que no puedo expresar lo que siento al respecto. Ahora, no hemos tenido exceso de multitudes, y cosas, como tenemos a veces, pero parece como que Dios está a punto de hacer algo, o está preparando algo, alistando a la gente para algo, colocando a la gente de nuevo sobre la línea donde deberían estar. Y de conocer a estos pastores tan finos, y demás.
4Y, entonces, es un privilegio el venir aquí en esta mañana para hablarle a los Hombres de Negocios del Evangelio Completo. Tengo entendido que el grupo local aún está en su infancia. Es muy pequeño, y como dijo el hermano aquí, que ellos necesitaban hombres.
5Bueno, de todas las grandes y finas organizaciones que—que he representado alrededor del mundo, de todos los del Evangelio completo, muchos de los Bautistas y otros, pues, yo todavía pertenezco a un grupo, y es a los—los Hombres de Negocios, porque ellos no representan a ninguna organización en particular. En sí mismo, es—es medio-evangélico. Sencillamente no representa a nada sino sólo al Evangelio completo, y así que estamos contentos por eso.
6Y creo que, ustedes hombres de aquí de la ciudad, que… Realmente, si ustedes me creen que les digo algo que es verdad, éste es el tiempo donde los hombres de negocios del Evangelio completo pueden juntarse para tener compañerismo. Ustedes aprenderán cosas el uno del otro, en un tiempo como éste, un sábado en la mañana, para hablar.
7El presidente de… el presidente internacional, el hermano Shakarian, yo lo conocí a él hace muchos años. Muchos de ustedes saben al respecto, de los telegramas apilados sobre el escritorio, tan alto; y escogiendo entre esos, encontré una mujer de apellido Shakarian, muriendo de cáncer. Y de algún modo el Señor me guió a ir allá, y fue allí donde conocí a los Shakarian, cuando ella fue sanada. Ese fue el tiempo cuando el Doctor Teodoro Palouveas fue bautizado allá, siendo él su doctor, un doctor griego.
8Él dijo: “Qué ocurrencia, usted está edificando a la gente bajo un concepto falso!”. Dijo: “Esa mujer está postrada allá muriendo!”
9Primero, cuando entré a la casa, él dijo: “Mire, cuando usted entre”, dijo: “sea reverente, guarde silencio”, dijo: “porque esa mujer está muriendo. Ella ha estado aquí arriba, y le han sido extirpados ambos senos, y ella está hinchada”. Dijo: “Ella tiene que morir”. Y dijo: “No hay nada que usted pueda hacer al respecto”. Y yo simplemente escuché su discurso por un rato. Él dijo: “Mire, guarde mucho silencio. No ore en voz alta o algo”. Dijo: “Diga su oracioncita y se regresa”. Yo dije: “Sí señor”.
10Así que fui. Yo sabía que no le iba hacer caso a eso, ustedes saben. Y dije nosotros… Subí las escaleras. Y ahí estaba, creo que me llevé… Ya recuerdo. Subí las escaleras. Y Florence, en ese entonces era una joven, una jovencita muy hermosa, y Rose y los demás, todos estaban orando; y su madre estaba allí inconsciente, había estado inconsciente por varios días, toda hinchada.
11Entonces me arrodillé para orar. Y cuando lo hice, el Ángel del Señor bajó a la cama y dijo: “En tres días ella se habrá levantado”.
12Yo simplemente me di la vuelta y salí, y ellos me siguieron. Yo dije: “En… Es en el Nombre del Señor, ella se levantará”. Y ellos empezaron a gritar.
13Vino el Doctor Palouveas, y me iba a correr de la casa. Y él simplemente… Yo dije… Él dijo: “Qué ocurrencia!” Y yo dije… “Pues, edificando a esa gente bajo una esperanza falsa! Esa mujer está muriendo”.
14Yo dije: “De acuerdo con todas sus estadísticas, es cierto. Pero de acuerdo con la Palabra de Dios, no”. Ven? Yo dije: “Ella va a vivir”.
15“Tonterías”, dijo él: “Usted debería irse de este lugar, salga de aquí”.
16Y el hermano Shakarian intervino, dijo: “Espere un momento”. Ven? Dijo: “Nosotros lo hicimos venir a usted aquí, también, como nuestro doctor, y le apreciamos”. Dijo: “Pero también llamamos al Hermano Branham. Vea, sus esperanzas, usted no nos da ninguna. Él sí”.
17Y yo dije: “Le diré lo que haré. Si ella no se levanta de nuevo, dentro de tres días, yo me pondré un letrero en la espalda: 'falso profeta', e iremos por aquí mismo en Los Ángeles, y usted se subirá a su automóvil, e irá por la calle, tocando la bocina, y apuntando hacia mí, ven? Pero si ella se levanta, permítame ponerle un letrero a usted en la espalda: 'doctor charlatán', y subirme en su automóvil y tocar la bocina, ven? [La congregación se ríe—Ed.] Él no lo haría. Más adelante, él fue bautizado en una canal de riego, y estuvo sirviendo al Señor. Desde ese tiempo, él fue llevado a Casa a la Gloria.
18Así que yo me familiaricé con los Shakarian. Más tarde los ayudé a organizar su primer grupo local. Y a través de la nación, alrededor del mundo, los he ayudado en sus grupos. Ellos son un grupo de hombres muy finos.
19Yo creo que ustedes—ustedes se están perdiendo algo al no permitir que su compañerismo se fortalezca aquí, porque es un compañerismo. “Debemos congregarnos”, nos dice la Biblia: “a medida que vemos que el fin se acerca; no abandonemos el congregarnos”. No—no solamente hará eso, sino que los fortalecerá. Y, ustedes, la fuerza de ustedes fortalecerá a la iglesia. Y eso es todo… Los Hombres de Negocios del Evangelio Completo no es una organización para apartarse y decir: “Éste es nuestro grupo”. Es para todos los creyentes, para juntarse. Y es una unidad de la iglesia, ven?, la iglesia en sí, los creyentes espirituales. Y yo pienso que—que sería muy bueno si ustedes— si ustedes lo hicieran. Es pequeño, quizás no…
20Espero que no suene sacrílego. Pero alguien me dijo no hace mucho, en una reunión, él dijo, un hombre dijo: “Oiga, usted es un predicador”.
21Yo dije: “Bueno, más o menos supongo todavía me falta”. Yo—yo tengo cierto temor de lo que digo acerca de predicadores, entre gente del Evangelio Completo.
22Ustedes saben, mi—mi padre era un—un—un jinete. Él domaba caballos. Cuando yo era muchachito, yo pensaba, ustedes saben, que yo iba a ser un jinete también. Ustedes saben cómo es que los muchachitos quieren ser como su padre, y yo también iba a ser jinete. Yo iba con mi papá a la parte de atrás de la casa, ustedes saben, cuando arábamos, y yo agarraba a mi viejo caballo de arar y lo llevaba al viejo abrevadero, saben, de esos que son tallados de un tronco.
23Cuántos alguna vez han visto eso, un viejo…? Bueno, de qué parte de Kentucky son ustedes? Oh! Cuántos han dormido alguna vez en un colchón de paja? Bueno, más vale que me quite el saco y la corbata, realmente estoy en casa aquí. Bueno, ése—ése—ése es mi ambiente.
24Así que yo acostumbraba ir allá. Y papá tenía una silla de montar, ustedes saben. Cuando yo veía que él estaba allá en la parte trasera de la casa, yo sacaba al viejo caballo de arar. Y agarraba a todos mis hermanos, y los sentaba sobre la cerca, ustedes saben, y yo era el mayor de nueve. Iba y me buscaba un gran manojo de cardos y se lo ponía debajo de la montura, le ajustaba la cincha, y me trepaba encima de él. Hermano! El pobre animal estaba tan cansado que ni siquiera podía levantar las patas del suelo, y berreaba y seguía, los abrojos le estaban clavando, ustedes saben, y yo le jalaba la cincha. Me quitaba el sombrero, y estaba… Yo era un genuino vaquero. Había leído demasiadas revistas, eso es todo. Así que les hacía creer a mis hermanos que yo era un genuino vaquero, ustedes saben, yo pensaba que lo era.
25Cuando tenía como dieciocho años, me largué de la casa y me fui para Arizona. “Ellos me necesitan allá para que les dome sus caballos. De eso estoy seguro. Ellos simplemente… Ellos me necesitan, así que debo irme de la casa”. Menor de edad, pero me fui, y resultó que llegué a Phoenix justo a tiempo de un rodeo, ustedes saben. Entonces fui allí a echarles un vistazo a los caballos, para ver cuál iba a montar. A los que ellos no pudieran montar, yo los iba a montar, ustedes saben, tenían la montura de plata.
26Yo era un jovencito pequeñito, siempre he sido muy pequeño, y pensé que me compraría un par de zamarros. Yo sabía que mi padre los usaba, pero en ese tiempo no tenía ninguno, así que me compré… Vi un par muy bonito, ustedes saben, decía A-r-i-z-o-n-a en la parte de abajo, y tenía cabezas de bueyes y adornos. Yo pensé: “Oh, vaya!, eso se me va ver muy bonito”, ustedes saben, como todo niño. Me los puse, y me quedaban como dieciocho pulgadas arrastrando por el suelo. Y yo me veía como uno de esos pollitos enanos, ustedes saben, con esas plumas encima. Yo pensé: “Eso no funcionará”, así que fui y me compré un par de pantalones Levis.
27Y pensé: “Ganaré bastante dinero”. Así que salí y me quedé mirando de arriba abajo a esos caballos parados allí, eran tan salvajes que ni siquiera comían heno, y eso que estaba en el pesebre. Yo pensé: “Oh, vaya!”
28Así que la primera vez que sacaron, resultó ser… Es extraño que esté diciendo esto en esta mañana, no había pensado en ello hasta ahorita; pero el primer caballo que iban a montar esa tarde, en la competencia, lo llamaban “El Salvaje de Kansas”, y era de Kansas, él era un caballo salvaje enorme de diecisiete palmos de altura. Y este jinete famoso allí iba a montarlo.
29Así que me subí a la cerca del corral, como los demás jinetes, ustedes saben, y me senté allí. Ellos se jalaban el sombrero hacia atrás. Yo pensé: “Me veo como un genuino vaquero”, mirando hacia arriba.
30Entonces este individuo salió, todo decorado. Él—él, cuando salió de la casilla, sobre este caballo, él hizo como dos o tres giros y un salto, y el muchacho… El caballo salió por un lado, y el hombre por el otro. Los jinetes agarraron al caballo, y la ambulancia se llevó al jinete, la sangre le salía por los oídos. El caballo relinchaba por allí, y los jinetes lo agarraron.
31El anunciante pasó por ahí y dijo: “Le daré cien dólares a cualquiera que pueda permanecer sobre él por diez segundos”. Él siguió caminando por allí, viniendo por allí, dijo, me miró directo a la cara y me preguntó: “Eres jinete?”
32Y yo le respondí: “No, señor”. Cambié de opinión rápidamente. Yo no era ningún jinete.
33Cuando al principio fui ordenado por la Iglesia Misionera Bautista, yo cargaba mi Biblia bajo el brazo, ustedes saben, de esa manera, y tenía mis— mis credenciales. Yo—yo era un defensor de la Fe, eso era todo. Yo pensaba que era un predicador.
34Un día yo estaba por aquí en San Luís, cuando fue sanada esta muchachita de apellido Daugherty, y yo pensaba que era un ministro. Fui y conocí a los pentecostales. Y este Roberto Daugherty, algunos de ustedes tal vez lo conozcan. Yo lo escuché a él predicando. Y ese hombre predicaba a tal grado que se le doblaban las rodillas y la cara se le ponía morada, se iba hasta el suelo y se levantaba, agarrando aire, uno podía escucharlo a dos cuadras de distancia, seguía predicando.
35Yo, mi estilo lento bautista no piensa así de rápido. De ahí en adelante, cuando alguien me preguntaba: “Eres predicador?” Yo decía: “No, señor”. Yo tengo que vigilar eso. Un individuo me dijo, allá en Filadelfia…
36Allí es donde se va celebrar la próxima reunión internacional. Yo debo hablar el 29, iniciar la reunión el 29, para el Doctor Brown y—y muchos de esos hermanos. Eso es en Filadelfia, comienza el 29 de este mes. Tendré el privilegio de iniciar la reunión, y de hablar para ellos en dos desayunos.
37Cierto individuo me preguntó: “Qué hace usted andando entre ese grupo de Hombres de negocios? Se supone que usted es un predicador”. Yo dije: “Bueno, yo—yo soy un hombre de negocios”. Él dijo: “Bien, en qué--qué clase de negocios está usted?
38Y yo dije: “El negocio de seguridad”. Lo dije tan rápido de modo que él no lo captara, ven ustedes? Él no entendió lo que yo dije. Yo no dije “seguro”, dije “seguridad”.
39Él dijo: “Bueno, Yo estoy—Yo estoy contento de—de saber eso”. Dijo: “Qué, dónde queda la oficina principal de esta compañía?” Dijo: “Qué clase de seguro es?” Yo dije: “La Vida Eterna”. Él dijo: “Yo no había escuchado de eso. Dónde queda la oficina principal?” Yo dije: “En la Gloria”.
40Así que si alguno de ustedes está interesado, me gustaría hablarles de la póliza después de que termine el servicio.
41Y recuerdo, hace algún tiempo, con respecto a los seguros. Espero que aquí no haya un agente de seguros. A propósito, mi hermano es un vendedor de seguros, el Prudencial. Una vez me dijeron que yo había hecho un negocio torpe con cierto seguro. Ellos no nos leyeron la póliza correctamente, y papá trabajó por diez años por una póliza de pago por veinte años, nosotros pensamos . Cuando estuvo listo para ser cobrado, valía siete dólares y cincuenta centavos, y nosotros pensábamos que valía cientos de dólares. Pero, y yo—yo no sé. Está bien, el seguro está bien, no estoy criticando eso. Eso está perfectamente bien.
42Así que yo tenía un amigo de seguros, o que vendía seguros, mejor dicho, un compañero con quien iba a la escuela; su hermano, escribe para el Aposento Alto, es un ministro bautista muy fino. Así que Wilmer vino un día para hablar conmigo, dijo: “Billy, vengo a hablarte acerca de cierto seguro”.
43Yo dije: “Bueno, Wilmer”, dije: “te diré, siempre hemos sido buenos amigos”, dije: “y demás”. Yo dije: “Si quieres hablar acerca del clima, o—o acerca de otra cosa, bien, pero acerca de ir de pesca o algo así. Yo estoy dispuesto a hablar acerca de eso. Pero…” Él dijo: “Bueno”, dijo: “Tú realmente necesitas un seguro”. Y yo dije: “Yo tengo seguridad”.
44Y él dijo: “Oh disculp-… Entonces me imagino que Jesse”, ese es mi hermano “ya te vendió una póliza?”
45Yo dije: “No”. Y mi esposa me miró como que yo fuera un hipócrita, ven?, porque ella sabía que yo no tenía seguro. Así que ella me miró. Y yo dije: “Sí”, dije: “yo tengo seguridad”. Dijo: “Cuál es?” Y yo dije: Bendita seguridad, Jesús es mío! Oh, qué gozo anticipado de la gloria Divina! Soy heredero de salvación, comprado por Dios, Nacido de Su Espíritu, lavado en Su Sangre.
46Él dijo: “Billy, eso está muy bien, pero eso no te pondrá aquí en el cementerio”. 47 Yo dije: “Pero me sacará. No—no me preocupa entrar; me preocupa salir”.
48Hombres de negocios, yo aún estoy en ese negocio. Si ustedes desean hablar un poco sobre esto conmigo, estaré contento de hacerlo con ustedes.
49Pero es muy bueno tener compañerismo. Creo que fue escrito en la Escritura: “Cuán dulce y delicioso es que los hermanos puedan habitar juntos en armonía. Es como el aceite de unción que estaba en la barba de Aarón, que bajaba hasta el borde de sus vestiduras”. Hay algo acerca de compañerismo!
50Dios sólo, allá en el principio, Él solamente era Dios… Él ni siquiera era Dios, en el principio. Sabían ustedes eso? Él no podía. Dios en inglés, es un “objeto de adoración”. Ven? Mientras Él era Elohim, “el auto-existente”; Él ni siquiera era Dios. Pero en Él habían atributos, como los pensamientos de ustedes Ven? El pensamiento suyo tiene que ver algo, y luego… yo pienso en ello, y luego lo hablo. Y una palabra es un pensamiento expresado. Así que: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo fue expresado”, ven?, manifestado.
51Y ahora todo es lo mismo. Igual como cuando nacemos de nuevo, nosotros tenemos Vida Eterna. Si tenemos Vida Eterna, únicamente hay una forma de Vida Eterna: esa es Dios. Y nosotros somos atributos de Él. Ahora, yo puedo hablar de esta manera entre los cristianos. Nosotros somos atributos. Y Jesús vino como un Redentor. Cuántos creen eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Redimir no es crear algo nuevo. Redimir es traer de vuelta aquello que ya ha existido. Ven? Así que de qué tienen Uds. miedo? Ven? Todo está—todo está en Sus manos, el reloj no está marcando mal. Todo tiene que ser de esta manera, y nos trae a este punto ahora.
52Y yo confío y ciertamente espero que cada uno de ustedes hombres aquí en esta mañana, que no sean miembros de este compañerismo tan fino, que ustedes lo discutan aquí con este hombre tan distinguido; acabo de estrecharle la mano, el—el presidente de este grupo. Y fortalézcanse! David dijo que él se había fortalecido contra el enemigo. Y ustedes hombres, ustedes— ustedes ---ustedes quieren hacer todo lo que puedan para fortalecerse contra el enemigo. Estamos aquí como hermanos del Evangelio completo, ven? Nosotros lo creemos. Pongámonos a trabajar, salgamos y busquemos algunos de estos otros hermanos y traigámoslos, ya sean del Evangelio completo o no, y traigámoslos a nuestras—nuestras reuniones. Y oremos y hagamos nuestra parte para fortalecer el Cuerpo de Cristo, y, en eso, nos fortalecemos a nosotros mismos. Dios esté con ustedes y los ayude. Si en algún momento puedo ayudarles en algo, háganmelo saber. Ahora, antes de abordar la Palabra…
53No quiero retenerlos aquí demasiado. Yo soy—soy un… Como dije hace rato: “Yo soy un poco lento, ustedes saben, y tengo que pensar en ello lentamente. Y—y mi mente no está muy buena, para comenzar, así que yo tengo que tomar mi tiempo; y no sé otra cosa sino sólo decir lo que Él me dice, y a veces eso me mete en problemas, y otras veces me saca de ellos, así que yo sólo digo lo que Él me dice. Pero antes de que abordemos la Palabra, abordemos al Autor.
54Hace algún tiempo, yo iba viajando con un famoso Doctor de Divinidad , tal vez muchos de ustedes lo conozcan: William Booth-Clibborn, y él predica el Evangelio en siete idiomas. Y estábamos hablando acerca de Dios y Sus atributos. Yo estaba hablando acerca de eso, dije: “Dios es como un diamante”. Ven? Y dije: “Entonces estos dones de los que usted habla”, dije: “ellos son—ellos son simplemente reflejos del amor de Dios”. Y dije: “Como en África, nosotros…”
55El presidente de la mina, en Kimberley, era uno de mis ujieres en la línea. Él me llevó a las minas de diamantes en—en Kimberley. Pues, uno puede encontrarlos tirados en la calle, pero no se atreva a quedarse con uno a menos que esté cortado. Tiene que ser cortado por el servicio común. Así que un diamante grande no tiene el fuego en él cuando uno se lo encuentra. No, tiene que ser cortado para eso.
56Y así fue Dios, Él tuvo que ser herido por nuestras rebeliones, y molido por nuestras iniquidades. Él es el gran Diamante. Y entonces cuando usted corta un diamante, (se han fijado ustedes?) córtelo en una forma de tres esquinas, y al pegarle el sol reflejará siete colores. Ven? Y al mirar rojo, a través de rojo, se ve blanco. Sabían eso? Eso es correcto. Rojo a través de rojo, esa es la Sangre, la Sangre roja mirando a… Dios mirando a un pecador rojo, a través de Sangre roja, lo hace blanco. Él lo es en el corazón, ven ustedes?
57Y-y así que ahora, en eso, yo dije: “Dios siendo tallado, cortado, molido, para reflejar en estos rayos, a medida que pega en la—la gran Palabra de Dios, refleja lo que es Dios”.
58Y el Sr. Clibborn dijo: “Pero usted sencillamente no conoce su Biblia”.
59Yo dije: “Eso pudiera ser verdad. Yo conozco muy bien al Autor. Así que eso—eso es lo principal, que yo conozca al Autor”. Conocerlo a Él, ya sea que usted conozca toda la Palabra, o no; con tal que lo conozca a Él!
60Creo que fue Hudson Taylor que le dijo una vez al joven misionero. Él dijo: “Sr. Taylor, acabo de recibir el Espíritu Santo”, dijo: “debo ir a obtener mi Licenciatura en Letras?” Él dijo: “No trates de hacer brillar la luz cuando la vela esté medio acabada. Déjala que brille mientras que está encendida. Correcto. En otras palabras, si usted no sabe qué decir, vaya y diga cómo se llegó a encender. Con eso es suficiente.
61Y ustedes Hombres de Negocios del Evangelio Completo hagan lo mismo. Ustedes no—no tienen que esperar y ser ministros; simplemente testifiquen de lo que Él ya hizo en ustedes. Para eso es que ustedes se reúnen aquí, para testificar de lo que Él ha hecho por ustedes. Eso dará Luz a otros, para que sean encendidos de eso. Así fue como fueron encendidas las lámparas en el tabernáculo, una de la otra; no una luz extraña, luz nueva; sino la misma luz. Quiere decir que es el mismo Dios de principio a fin, que hace brillar la Luz.
62Hablemos con este gran Autor ahora mientras inclinamos nuestros rostros.
63Padre Celestial, nos reunimos ahora en lugares celestiales. Sabemos que esto no es una iglesia, sin duda pero que el club Kiwanis y las muchas órdenes distintas, el Club de Leones y todos esos, se reúnen aquí. Pero esta mañana es una iglesia por que los—los delegados del Reino se han reunido. Y sin embargo, ya sentimos por medio de estos testimonios e himnos, estamos— estamos conscientes de la Presencia del gran Rey. Sabemos que Él está aquí.
64Y ahora nosotros, como niños, Te ofrecemos las alabanzas de nuestros labios, oh, quizás no ordenadamente, Señor, pero como niños, Tú lo entiendes. No importa cuánto tratáramos nosotros de usar nuestros—nuestros modales e intelecto, si no proviene del corazón, sería algún fingimiento artificial. Pero cuando nosotros, desde nuestros corazones, Te ofrecemos las adoraciones que están allí para Tí, estoy seguro que serán recibida.
65Te pedimos ahora que nos ates con la cuerda del Espíritu Santo, juntes nuestros corazones, y nos hables a través de la Palabra de Dios.
66Señor, bendice este pequeño capítulo, dale fuerza. “Yo Jehová la he plantado, la regaré de día y de noche, para que nadie la arrebate de Mi mano”. Te ruego Señor, como Tu siervo, que los bendigas. Fortalécelos, Señor, por causa del Reino.
67Bendice a cada iglesia que está representada aquí en esta mañana, y a cada persona. Y si hubiera algunos aquí en esta mañana que—que realmente no sean salvos, yo—yo te ruego, Dios, que esta será la hora en que ellos se den cuenta que son insuficientes para encontrarse con la muerte, y que recibirán el—el don de Vida Eterna a través de Tu Hijo Jesucristo. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
68Ahora, en las reuniones, yo creo que les he predicado muy duro y demás, en las reuniones, que no quiero tomar, predicar un sermón. Y pienso que realmente no es correcto tener una—una reunión sin leer la Palabra, y hablar sólo un poco de la Palabra. Así que yo he seleccionado aquí un pequeño drama, de la Palabra, un pequeño relato. Para algunos de Uds. lo he dado dos o tres veces, pero creo que ustedes lo soportarán otra vez, ustedes podrán tener un poco de paciencia con esto.
69Voy a—a leer del Libro de San Lucas, en el capítulo 19, comenzando con el primer versículo. Es un pequeño texto muy extraño pensar en una porción como esta para ello. Pero sin embargo, toda la Palabra es inspirada, encaja en Su lugar, y yo confío que Dios tomará Su Palabra en esta mañana y La haga encajar exactamente adonde pertenece. …Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. ...Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, Procuraba ver quién era Jesús;… Permítanme leer eso nuevamente, porque quiero enfatizar esto. Procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vió, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa.
70Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Esta Su Palabra.
71Este hombre, pequeño personaje, nuestra escena se abre en—en Jericó. Ahora, Jericó era la ciudad más baja en—en Palestina, y queda en el valle. Y—y Jerusalén está situada en la—la montaña, arriba en la colina.
72Y si se dieron cuenta, Jesús, cuando Él vino a la tierra, le fue dado entre los hombres, el nombre más bajo que se pudiera dar. En Su venida, Él fue “Belcebú”, ese fue el peor nombre como pudieran llamarle, eso es “un diablo, un adivino, un espíritu maligno”. Ellos llamaron Su obra un espíritu maligno. La iglesia que no estaba preparada, para recibirle, ellos le dieron a Él un nombre horrible, “Belcebú”.
73Y Él vino, el nacimiento más humilde que pudiera haber, de una madre campesina que ni siquiera tenía un lugar donde acostarse para—para dar a luz a este bebé. Y Su pañal, nos dicen, lo sacaron de un yugo de buey, donde Lo envolvieron, en el pesebre, en un establo apestoso, sobre los desechos del establo. Y este establo ni siquiera era un establo correcto, sino una cuevita al lado de la colina.
74Y Él lidió con los más bajos, con la gente más pobre. Y fue rechazado por las más altas de las sociedades. Él fue rechazado por los Suyos, la iglesia que debería haberlo conocido, pero no lo conocieron. Ellos no estaban entrenados en la Palabra, para conocerlo.
75Y hallamos de nuevo que Él fue a la ciudad más baja que había en Palestina: Jericó. Se me olvida a cuántos pies está por debajo del nivel del mar, muy bajo. Él se rebajó a tal nivel que el hombre más pequeño de la ciudad tuvo que subirse a un árbol para mirarlo.
76Pero eso es lo que el mundo pensó de Él. Le dieron la muerte más crucial y cruel que cualquier hombre pudiera morir; Él murió como un malhechor. La forma más vergonzosa en que Él podía morir, le quitaron la ropa; y, por supuesto, uno ve en las estatuas y demás, que le pusieron un paño alrededor. “Pero Él despreció la vergüenza”. Ellos le quitaron Sus ropas completamente, lo clavaron a una cruz, en vergüenza. La muerte más baja y cruel que se pudiera dar, se la dieron a Él. Y eso es lo que el mundo pensó de Él.
77Pero Dios pensó tanto de Él a tal punto que le dio un Nombre sobre todo nombre que se nombra en los Cielos o en la Tierra. Le exaltó tan alto, Su trono tan alto, que Él tiene que mirar hacia abajo para ver el Cielo. Eso es lo que Dios pensó de Él. Yo estoy seguro que esos también son nuestros pensamientos en esta mañana. Está por encima de todo nombre, por encima de todo nombre que se pudiera nombrar. Aún toda la familia del Cielo y de la Tierra es nombrada “Jesús”. Y por este Nombre, toda—toda rodilla se doblará, y toda lengua Lo confesará.
78Zaqueo era sólo un—un hombre de negocios en la ciudad de Jericó. Y sin duda que él era un—un hombre fino en su manera de ser. Él—él era, digamos, creo yo, siendo un hombre tan fino, él debe haber pertenecido a alguna iglesia, a una de las denominaciones de aquel día. Digamos que él era un fariseo.
79Y realmente, él no estaba de acuerdo con los puntos de vista de su esposa. Digamos que su esposa se llamaba Rebeca. Y él no estaba de acuerdo con sus puntos de vista, debido a que ella había creído en Jesús. Ella creía que Él era precisamente lo que era: el Mesías, por cuanto ella lo había visto obrar la señal del Mesías. Siendo ella una hebrea, los hebreos vigilan las señales y los profetas, porque así había de ser su mensajero. Por esa razón es que ellos nunca debieron haber fallado en reconocerle, porque Él vendría como, “el Hijo del hombre”.
80Lean el resto de estos tratos aquí con Zaqueo. “Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido. Él es hijo de Abraham”.
81Ellos lo acusaron a Él de andar con los pecadores. Así que vemos que ellos debieron haber entendido eso, pero no fue así. Ellos tenían su teología de—de vivir bien y ser gente buena, y demás, pero no entendieron realmente lo que había de ser su Mesías.
82Saben ustedes que eso pudiera repetirse? Eso pudiera suceder tan fácilmente, que lo pudiéramos malentender de algún modo. Ahora sólo hay una manera de estar seguros, y es descubrir lo que Él era. Entonces, la Escritura dice que: “Él es el mismo”. Averigüemos cómo se manifestará Él en el tiempo del fin. Escrito está. Ven?, Él nunca hace nada a menos que lo revele primero. Así dijo Él en la Escritura: “Él no hace nada, a menos que se lo revele a Sus siervos los profetas”. Y Él lo ha revelado. Y Este es Su profeta, Este es un Libro de profecía, es la revelación completa de Jesucristo, de principio a fin. Nada le debe ser añadido, o quitado. Y nosotros debemos escudriñarla y ver en qué día estamos viviendo, porque pudiéramos ser atrapados en la misma trampa.
83Así que vemos que durante este tiempo, Zaqueo, nuestro pequeño personaje en esta mañana, este hombre de negocios de—de Jericó, nosotros… él pudiera haber pertenecido a los Kiwanis, si es que había tal cosa, o algo para simbolizarlo. Él—él pudiera haber sido miembro de algunas de aquellas grandes logias que había en Jericó. Sin duda, que era un hombre prominente para su—su tiempo, y pertenecía a la iglesia.
84Pero lo malo que encontramos, es que él se había puesto de parte de la opinión moderna, de la opinión popular acerca de Jesús. Y Jesús es la Palabra; y la Palabra manifestada es Jesús. Ven? Así que él se había puesto de—de parte de la opinión popular que decía que Él no era un profeta, que Él era solamente un—un—un… Yo no quiero decir esta palabra, como lo llamaríamos hoy: fanfarrón, simplemente algo que estaba fingiendo.
85Pero, vean, Satanás puede personificar eso tan perfectamente a tal grado que es difícil saber cuál está correcto o errado. Jesús dijo que en los días postreros sería de esa manera, habría tanta personificación, así como Janes y Jambres resistieron a Moisés.
86Recuerden, esos dos hombres podían hacer cualquier cosa que Moisés y— y Aarón podían hacer. Pero lo único que Moisés sabía, y vindicó… Bueno, ellos nunca vinieron, (Janes y Jambres), para libertar a los esclavos. Moisés vino en el Nombre de Jehová, a libertar a los esclavos, ven?, porque así estaba escrito. Él le dijo a Abraham: “Tu simiente será peregrina por cuatrocientos años, pero Yo los sacaré”. Así que Moisés tenía ASÍ DICE EL SEÑOR. Pero ellos podían personificar cualquier clase de don que ellos pudieran producir. Ellos lo sabían, y no le hicieron caso a sus personificadores, sino que se quedaron exactamente con la Palabra. Dios finalmente declaró.
87Y ustedes saben que Él dijo que en los días postreros acontecería que: “De la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también estos hombre corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la Verdad”. Eso es correcto, ven?, puras personificaciones. De modo que sí se hace un poco confuso para la gente.
88A veces uno los regaña, pero no es—no es que uno no los quiera. Es porque uno sí los quiere.
89Qué si usted tuviera, si su hijito estuviera sentado aquí afuera en medio de la calle, y usted saliera y le dijera: “Junior, querido, yo creo que no deberías sentarte aquí afuera”; y él diría: “Preocúpate de tus propias cosas?” Usted le daría una pequeña… Cómo es que le llaman ustedes, como me daba mi papá a mí? Un estímulo posterior del protoplasma. Es así como se pronuncia? Eso es lo que él necesitaría.
90Y eso es lo que a veces hay que darle a la iglesia; no es porque usted no quiera a Junior, sino porque usted sí lo quiere. Ven? El amor es correctivo.
91Jesús no era malo con ellos. Él los amaba y tenía que corregirlos.
92Así que vemos a este hombrecito y a su esposa Rebeca. Y ella creía que Él era un profeta, el Profeta. Ellos no habían tenido un profeta por cientos y cientos de años. Ellos sabían que el próximo en venir a la escena, el próximo profeta verdadero, sería Él. Ven? Ellos sabían que eso había de venir, porque estaba profetizado. Así que los profetas habían cesado, y luego Él apareció en la escena. Ella había visto esa señal Mesiánica y sabía que esa era la Palabra. Ven?, ella la había escudriñado.
93Así que nuestro drama comienza desde aquí. Debe haber sido una noche terrible para el hombrecito. Fue una noche inquieta, y él no podía dormir. Estuvo—estuvo dando vueltas sobre la almohada toda la noche. Muchos de nosotros sabemos lo que son esa clase de noches.
94Lo ven, Rebeca sabía. Ella estaba relacionada con los discípulos, y así por el estilo. Ella sabía que Jesús iba a entrar a la ciudad en la mañana siguiente. Y ella estaba tan interesada en su—en su esposo, que quería que él se encontrara cara a cara con Jesús. Y un hombre que llega a estar cara a cara con Él, eso causa algo en uno. Él no es como los otros hombres. Él es distinto. Y ella quería que él estuviera seguro de que ella lo había visto a Él, había visto Su obra, y sabía que Él era ese Mesías. Aunque los sacerdotes y ellos habían dicho: “No hay nada en eso. Eso es algo falso. Es—es un engaño”. Pero ella lo creía y estaba orando.
95Ahora, Rebeca, si realmente quieres llevar a tu hombre de negocios, Zaqueo, delante de Jesús, sólo comienza a orar y él se pondrá inquieto.
96Así que la hora se había acercado, y a la mañana siguiente, Jesús había de pasar por allí. Él se retorció en la cama toda la noche, y se sentía muy mal. Y ella, acostada allí, orando. Y sin duda que en la noche, cuando ellos se despertaban, ella decía: “Gracias Señor, sé que estás obrando en él”.
97Cuando usted empiece a ver que su Zaqueo no puede descansar, sólo diga: “Gracias Señor, Tú estás obrando en él”. Cuando usted vea que él se ponga tan gruñón, que no quiera que usted vaya más a la iglesia, ve?, “Mantente alejada de ese grupo! No vayas más para allá! No hay nada allí!” Simplemente tenga paciencia. Dios está obrando, ve? Esa es la manera como Él lo hace, ve? Él se pone tan inquieto que no puede soportarlo.
98Así que encontramos que a la mañana siguiente, muy temprano, nuestro pequeño personaje se levanta silenciosamente de la cama y va y se viste con la mejor ropa, ustedes saben, el manto más fino que tenía, y se arregla la barba y se peina el cabello. Y Rebeca mira por debajo de la sábana y lo ve. Ella sabe entonces que algo está sucediendo. Así que él se dirige silenciosamente hacia la ventana, y echa una ojeada para ver si ella está despierta. No, ella no estaba despierta, según pensaba él. Levanta la cortina y se asoma, y ya estaba amaneciendo, entonces se prepara.
99Ven, cuando ustedes se ponen a orar por alguien, algo empieza a suceder. Allí es donde fallamos, amigos, en no orar. La oración es la clave. “Pedid y recibiréis. No tenéis porque no pedís, no pedís porque no creéis. Pedid en abundancia, para que vuestro gozo sea cumplido. Pedid y creed que recibiréis lo que habéis pedido”. Luego aférrese a eso. No lo suelte. Si es una promesa en la Biblia, y le ha sido revelado a usted que Dios se lo va dar, aférrese a eso.
100Así fue como ella hizo—ella hizo. Le fue revelado que su Zaqueo iba a ser salvo, y entonces ella se mantuvo firme.
101Entonces a medida que él empieza a salir por la puerta, ella dijo: “Zaqueo, qué haces levantado tan temprano esta mañana?”
102“Oh”, él dijo: “cariño, pensé que, uh, uh…” Ustedes saben, tú puedes inventar toda clase de excusas, Zaqueo. “Pensé que saldría a coger un poco de—un poco de aire fresco. Lo vé, un poco…” Se peinarían ustedes para algo como eso? Lo ven. Y ella sabía algo.
103Así que él sale ahí, mirando atrás hacia la casa, lo ven? mientras sale por la entrada, mirando hacia atrás. Ella echa un vistazo por la persiana, ustedes saben, mirando para ver lo que ocurría. Entonces ella supo. Se arrodilló y dijo: “Gracias Señor. Creo que ya todo ha terminado. Lo tenemos en acción”.
104Así que si usted logró que su Zaqueo viniera a la reunión en esta mañana, él está en acción. Tal vez él esté aquí sentado, así que él se está moviendo. Hemos logrado que se mueva hasta allí, de cualquier modo.
105Así que él salió, mirando atrás para ver si alguien lo estaba observando, ustedes saben. Él dijo: “Ahora, saben lo que voy hacer?” Cambiemos nuestros pensamientos a los de él ahora. “Mi esposa ha estado toda involucrada en esto de este supuesto Profeta de Galilea; cuando mi—mi sacerdote y pastor me dice que no hay tal cosa como esa en estos días. Todos estos milagros y cosas son simplemente alguna clase de engaño. No hay nada de eso. Saben lo que voy a hacer? Voy a ir hasta allá y le voy a decir lo que pienso. Y eso me hará un hombre prominente en la ciudad, ven?, cuando yo lo reprenda en Su cara. Haré eso”. Entonces él se va.
106Dijo: “Él entrará por el lado sur, no, o por el lado norte, bajando desde Jerusalén, Él, desde Dan hasta Beerseba, bajando”. Dijo: “Yo—yo—yo… Él viene bajando de Jerusalén, así que yo—yo iré allá a la puerta norte. Lo alcanzaré cuando Él entre. Y me pararé allí mismo y le daré una buena mirada, y le hablaré bien claro y le diré lo que pienso”.
107Oh!, cuántos Zaqueos hay hoy en día, hablan de Jesús en la reunión: “Es un montón de aleluyas. No hay nada en eso. Lo que haré si llego a atrapar a ese Hombre!” Ven?
108Así que él camina hacia la puerta. Pero saben, lo extraño fue que… Él iba a conseguirse un lugar allí en la puerta, para decirle a Jesús, que él era un hombre de negocio; que pertenecía a los –los Kiwanis, el—el pertenece a las asociaciones y—y a todas los clubes sociales de la ciudad. Que él era—era uno de los funcionarios allí, que era prominente y respetado. Que él era un ciudadano decente. Y realmente él quería decirle que Él no necesitaba venir a esa ciudad porque ellos tenían suficientes predicadores y suficientes iglesias, y que ellos no necesitaban Sus ideas por allí. Así que él va caminando por la calle todo arrogante y con el pecho erguido, ustedes saben. Y, oh, hermano! Qué? Pues, tal vez el rabí le haga diácono si hiciera algo así. De modo que él se dirige hacia la puerta.
109Pero lo extraño. Bueno, ustedes saben, de algún modo es raro. Pero en todas partes que—que Jesús aparece, por lo regular hay alguien allí para escucharlo. Ven? Y antes de que llegara allí, él—él escuchó un ruido. Y ellos estaban cantando toda clase de cánticos, y—y, “Gloria a Dios en las Alturas”, y todos estos himnos tan buenos que estaban cantando, y algunos estaban gritando y clamando. No es extraño que donde está Jesús siempre hay mucho ruido? [La congregación dice: “Amén.”—Ed.] Ven? Es solamente…
110Ustedes saben, Él entró al templo, y un día en Jerusalén, mejor dicho. Y cuando lo hizo, ellos quebraron palmas y clamaron. Y allí estaban parados aquéllos allí, esos grandes profesores de sociedades y cosas, y sacerdotes que dijeron: “Haz que se callen!”.
111Él dijo: “Si ellos se callan, las rocas clamarán inmediatamente”. Ven?, algo va a clamar cuando Él está cerca. Correcto.
112Ustedes saben, cuando Aarón entraba a la Shekina, antes de la Shekina, él tenía que estar ungido, y él tenía… sus vestiduras tenían que tener una granada y una campana. Y esa era la única manera en que ellos sabían que Aarón aún estaba vivo, cuando ellos escuchaban ese ruido. Y cuando pienso que ésa es la única manera en que Dios sabe si estamos vivos o no, cuando se oye un poco de ruido. Tome algo que esté tan muerto, que algo le haya sucedido. Entonces ellos podían saber si él estaba vivo o no, por el ruido que se hacía.
113Así que Zaqueo escuchó todo este ruido allá. Y cuando llegó allí, las puertas estaban congestionadas, y arriba sobre los muros, y todo. Y después de todo, él era apenas un hombrecito pequeño, así que pensó: “Cómo voy a verlo? Habrá tantos de esos aleluyas alrededor de Él, que Yo—Yo no podré Verlo. Así que ustedes saben”, él dijo: “Una cosa sé, y es que no podré verlo aquí porque soy tan pequeño”.
114“Pero sé que Él va a ir adonde mi competidor para—para Su almuerzo. Así que yo no entiendo, si Él fuera un Hombre con inteligencia, Él vendría a mi negocio, a mi restaurante. Pero Él va a ir al de Lavinski”. O, espero que aquí no haya un Lavinski. “Así que entonces, de todos modos, Él va ir a su restaurante. Y, realmente, yo sirvo la mejor comida, y—y por qué habría un Hombre incluso… y Rebeca siendo miembro de Su iglesia, y luego Él va a un lugar como ese?”
115Bueno, él dijo: “Se me ocurre algo, iré aquí abajo donde la Avenida Aleluya cruza con la calle Gloria. Él pasará por allí”. Eso es cierto. “Allí mismo, en la calle de la ciudad, donde cruzan la Avenida Aleluya y la calle Gloria”. Ustedes siempre pueden encontrarlo a Él por allí.
116Entonces él dejó la multitud y corrió hacia abajo, y pensó, se arregló todo, y dijo: “Cuando Él doble la esquina, Le hablaré, y Le diré lo que pienso. Él debe pasar por aquí, así que yo—yo—yo… cuando Él pase por aquí”. Luego se puso a pensar: “Saben qué?, esa muchedumbre lo seguirá”.
117Ellos siempre lo hacen. “Donde estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas”. No los pollos, el ave terrestre. El águila celestial se juntará con el cuerpo muerto. Un pollo es su primo, ustedes saben, él está aquí abajo donde las ratas y todo lo demás pueden comérselo. Pero el águila pone su nido allá arriba en un árbol, donde nadie puede llegar a eso. Los parásitos no los molestan; ellos vuelan demasiado alto. Ahora, los depredadores y roedores y cosas no van a molestarlos, él es un águila. A ellos les gusta la Comida de águilas. Así es.
118Ustedes saben, el mismo Jehová es un Águila, y Él nos llama a nosotros aguiluchos. Sus profetas son águilas, videntes.
119Un águila sube tan alto, que no hay ninguna otra ave que pueda seguirla. Pues, si el halcón intentara seguirlo, se desintegraría. Correcto. Eso es lo que sucede hoy, hay tantos tratando de personificar. Pronto se sabrá. Déjelo que suba un poquito más alto y todas las plumas se le saldrán. Ellas se les salen de pronto. Correcto. Ellos quedarán al nivel del suelo. Recuerden, él tiene que ser un ave de diseño especial. Y el hombre que sigue Su Palabra debe ser de un diseño especial, diseñada por Dios, no por algún seminario. Vemos que cuando él… entre más alto sube, si las plumas no se le aguantan, de qué le servirá?
120Y otra cosa, cuando él sube allá, qué si él sube allá y está ciego y no puede ver nada? Ven?, él tiene que tener ojos, para ver, para saber lo que está haciendo cuando esté allá arriba. Así son las águilas de Dios. Entre más alto usted sube, más lejos puede ver, regresa y predice lo que está a punto de suceder. Entienden? [La congregación dice: “Amén.”—Ed.] Pienso que ese hermano de color allá atrás pudo entender eso muy bien esta mañana, ven? Ahora fíjense.
121Hallamos luego que él dijo: “Si me quedo aquí con ese mismo grupo ruidoso, Él nunca escuchará mi voz. Ellos están gritando y haciendo tanto alboroto que mi reprensión para Él no significará nada”. Eso es bueno. Entonces dijo: “Pero saben lo que haré? Les diré lo que haré. Aquí hay un árbol sicómoro. Me subiré en ese árbol sicómoro y cuando Él pase, lo veré. Luego me pararé ahí en una de esas mismas ramas y le diré a Él lo que tengo que decirle. Y Él sabrá que yo soy Zaqueo, el miembro de esta fina denominación aquí. Le diré adonde pertenezco y lo que mi sacerdote piensa de Él”. Bueno, eso pudiera estar bien.
122Él mira alrededor, y pensó: “Ahora, el paso siguiente, la primera rama está como a—como a diez pies de altura”. Y él sólo tiene como unos cuatro pies de estatura, así que cómo va hacer él para alcanzar los otros seis pies? Ven? Así que se pone a pensar cómo podría subir allí. No hay otra forma para que él llegue a ella, y tendría que subirse en ese árbol. Así que mira para todos lados y no hay nada sino… Ustedes saben, el recolector de la basura aún no había pasado esa mañana, y los tarros de basura estaban en la esquina. Él pensó: “Si tan solo pudiera traer aquí ese tarro de la basura, entonces yo… eso me haría lo suficientemente alto para subir allí y agarrarme de esa primera rama. Pero estoy decidido a verlo a Él. Lo voy a ver”.
123Ustedes saben, hay algo al respecto, que cuando un hombre quiere ver a Jesús, él pasa por algunas de las cosas más radicales. Ven? Pero, vean, Dios estaba lidiando con él. Qué era? Las oraciones de Rebeca estaban siendo contestadas, ven?
124Bueno, Él va hacia allá. Y el recolector aún no había pasado esa mañana, y el tarro de la basura estaba tan pesado que él no podía levantarlo. Él era demasiado pequeño. Trató pero no pudo hacerlo. Sólo había una manera en que podía hacerlo, y era agarrarlo con los brazos y levantarlo. Pero tenía puesto su mejor manto.
125Pero hay algo al respecto: cuando usted quiere ver tanto a Jesús, usted hará cualquier cosa. Ven? usted—usted sencillamente hará cualquier cosa, si tiene tantas ganas de verlo. Así que él sale allí y… Vean, Satanás tratará de impedir que usted lo haga, también. Todo, lo que él va poner… Satanás va poner una falla en el camino, cada vez, para evitar que usted lo vea a Él. Satanás cegará sus ojos con todo lo que pueda. Pero si usted está decidido, Dios hará un camino para usted Él también está pasando por aquí en esta mañana. No deje que Satanás le ponga algo en el camino, su “tiempo, y esto, y tengo que hacer esto”. Quédese quieto por un momento.
126Así que él se agacha, se inclina, y lleva puesto ese manto tan bonito. Ahora sí que se está ensuciando. Él agarra este tarro de basura. Y justo en el momento en que lo agarra y empieza a cargarlo, ahí vienen sus competidores doblando la esquina.
127Más o menos así es aquí, Zaqueo. Tú dijiste que jamás entrarías entre un montón de aleluyas, pero aquí estás.
128Bueno, aquí está él, él está parado aquí con este tarro de basura, su—su cara está sonrojada. Bueno, el competidor dijo: “Pues, miren, allí está Zaqueo, el hombre del restaurante aquí, él ha cambiado su trabajo. Él tiene una nueva posición. Bueno, ustedes saben, él es un—él es un… trabaja para la ciudad, en la recolección de la basura”. Bueno, sin embargo hay algo con respecto a esto: si usted está decidido a ver a Jesús, usted hará cualquier cosa. Él simplemente lo sostuvo, y su rostro se enrojeció, se le hinchó. Y fue allí y lo puso en el suelo. Miró alrededor y dejó que ellos doblaran la esquina.
129Luego se subió sobre el tarro de basura, y se trepó al árbol. Oh!, discúlpenme, no debí haber dicho eso. Trepar, ustedes saben, esa—esa es una… Cuántos saben lo que es “treparse al árbol?” Bueno, entonces no hay problema. Ven? En otras palabras, él se subió en el árbol.
130Y se subió allí, y ahí está él, sentado allí. Hablando de desorden! Basura por todos lados, él estaba muy sucio.
131Y a veces Dios deja que usted se ponga así. Amén. Hoy escuché a alguien, saben cuál es la nueva costumbre de ellos? Ojalá que eso no entre en nuestros círculos pentecostales, aunque veo que se está infiltrando; entran, y le dan un apretón de manos: “Yo—yo acepto a Jesús como mi Salvador personal”. A mí me gusta verlos arrodillarse allí en el altar, y morir, golpear, berrear, y babear. Y ustedes saben, cuando uno… Antes nosotros teníamos caballos, y cuando les dábamos de comer trébol, ese trébol muy bonito y dulce, con miel, eso los hacía babear. Y cuando ustedes se acerquen bastante a Canaán, también babearán un poquito, ustedes saben, comiendo esa miel de Canaán.
132Así que vemos que allí está él, arriba en el árbol ahora, limpiándose la basura de su nuevo… Él no pensó que haría eso. Dejen que alguien empiece a orar por usted y usted hará cosas extrañas. Él se lo limpiaba de esa manera; y tenía astillas en todas las rodillas y en las manos, sentado ahí, sacándoselas. Él dijo: “Caramba, estoy hecho un desastre! Aquí estoy sentado”. Dijo: “Saben?, Rebeca me dijo que ese hombre era un Profeta. Ahora, yo—yo voy a esperar, voy a esconderme”. Entonces se sentó donde se unen dos ramas, lo cual hace un buen lugar para sentarse.
133Y después que has llegado así de lejos, y has llegado allí en esta mañana, Zaqueo, tú también estás sentado donde se encuentran dos caminos, el tuyo y el de Dios. Ves? Tú tuviste la suficiente disposición como para venir aquí en esta mañana, y las oraciones de Rebeca van a ser contestadas. Pero tú ahora estás sentado donde se encuentran dos caminos, el tuyo y el de Dios. Ves?
134Y él se sentó allí y pensó: “Ella dijo que Él era un profeta. Todas estas cosas, que Él podía discernir los pensamientos de los corazones de la gente, y revelárselos, y decirles lo que estaba mal con ellos. Y oh, esta cosa acerca de Natanael, vino y le dijo que él estaba allá debajo de un árbol. Saben?, yo no me voy a arriesgar. Voy a cubrirme aquí arriba en el árbol. Yo también estoy en un árbol, pero yo no creo que Él sea un profeta. Sencillamente no lo creo, porque mi sacerdote me dice que no hay tal cosa como profetas. No los hemos tenido por cientos de años”.
135Así que ahora, desde luego, dense cuanta que estoy haciendo un drama aquí, para aclarar un punto.
136Así que él agarra todas las ramas y las arregla a su alrededor, por todos lados, se disfrazó muy bien. Dijo: “Bueno, cuando él llegue a la avenida Aleluya, de la Aleluya se cruza hacia la Gloria. Así que aquí mismo en la esquina, cuando Él se acerque por allá y doble la esquina, voy a dejarme una hoja grande aquí, para poder asomarme y verlo. La levantaré. Él no me verá, no estando aquí arriba. Y entonces cuando pase y yo lo mire bien, saben lo que voy hacer? Voy a retirar estas ramas y después que Él pase por aquí, le voy a decir lo que pienso. Le voy a decir al respecto”. Así que se sentó allí por un ratito.
137Al poco rato escuchó un ruido que venía. Normalmente Jesús viene con esos ruidos. Así que ahí viene Él dando la vuelta a la esquina. Y entonces, qué es lo primero que él encuentra? Un montón de gente reuniéndose alrededor de las calles. Él dijo: “Estoy contento de estar aquí arriba en este árbol, así no me mezclo con ellos otra vez”. Así que allí está él arriba en el árbol, sentado ahí, camuflado por todas partes, para que nadie lo reconociera, sus competidores no sabrán que él está arriba en el árbol. Y él sólo tiene esta hoja que levantará para mirar, y volverla a bajar, y el resto de él está todo cubierto. Así que levanta la hoja y ve que la gente se está reuniendo en las esquinas.
138Y, ustedes saben, ahí llegó el Sr. Jones con esa niña enferma. Cuando él oyó que el—al sacerdote y al doctor, ahí en su propio restaurante, discutiéndolo el otro día, que: “Esa niña estaba muriendo, tenía una fiebre que el doctor trató de bajar, y no había nada que la hiciera bajar. Y que esa niña no debía salir de esa casa. Pero mira, ése”, su propio cliente, “se ha vuelto tan fanático que sacaron a esa niña afuera con ese viento de marzo tan frío. Y ahí la tenían envuelta en una manta, una niñita como de unos diez años de edad. Qué fanático! Cuando él vuelva a entrar a mi restaurante, esa niña estará muerta, por supuesto; yo se lo diré, Le voy a decir lo que pienso!”
139Al poco rato el ruido se hace cada vez mayor, y todos ellos salen corriendo a la calle. Lo primero que vemos que viene dando la vuelta a la esquina de la avenida Aleluya, a la esquina Gloria, mientras venían doblando la calle, es un pescador enorme y fornido llamado Simón, diciendo: “Amigos, por favor, háganse a un lado” Y habían once más tras él, diciendo: “Si tienen la bondad, háganse a un lado por favor. Nuestro Maestro estuvo en un servicio tremendo anoche, y—y virtud salió de Él, y grandes visiones acontecieron. Y Él está cansado esta mañana, y Él va—Él va—Él va a desayunar. Podrían por favor, abrir paso, si son tan amables?”
140Y ahí sale la familia Jones con esa niña. Y el enorme pescador y muchos de ellos dijeron: “Apártese por favor, si es tan amable”. “Bueno, nosotros tenemos aquí a una niña que sencillamente va a morir. Los doctores la han desahuciado. Podría por favor dejarnos al menos colocar a la niña…?”
141“Lo siento. Todos ellos querrán hacer eso, así que yo—yo no puedo hacerlo. Ustedes tendrán que moverse a un lado. Él viene ahora. Muévanse por favor?”
142Entonces puedo ver que luego, como un pequeño vigilante, desde la torre en que estaba en el árbol, y vio al Sr. y a la Sra. Jones ponerse de rodillas, en esa multitud, y decir: “Señor Dios, no me pases. Oh gentil Salvador, oye mi clamor humilde. Mientras que a otros estás visitando, no me pases a mí por alto”.
143Y mientras Él pasaba, se detuvo y dijo: “Sr. Jones, quisiera traer aquí a su niña?” Eso fue convincente.
144Él es el mismo hoy. No se necesita de una tarjeta de oración. No se necesita de un grupo. Se necesita fe, como la tuvo el ciego Bartimeo en el otro extremo de la puerta cuando Él salió. A una distancia de doscientas yardas de Él, marqué el lugar, cómo podría Él haber escuchado su voz? Pero: “Oh Jesús, Hijo de David!”, eso lo detuvo a Él, tocó Su vestidura. Y Él se volteó y dijo: “Traedla aquí”. Ven?
145Y ellos le llevaron a la niña. Él puso Sus manos sobre la niñita, eso fue todo lo que hizo. A los pocos momentos, el padre se la llevó de regreso, y allí se fue la niña corriendo por la calle. La fiebre la había dejado.
146Esto lo ablandó a él un poquito. Él dijo: “Será que Él es un profeta?” Eso como que hizo que él lo creyera.
147Ustedes saben, hay cosas así que nos convencen, pues Él es la Palabra, (no “Yo fui”), “YO SOY”.
148Y mientras que Él pasaba debajo del árbol, él pensó… Bueno, él levantó esa hojita y miró hacia abajo. Cuando Él llegó a estar debajo del árbol, él pensó: “Podría Él ser un profeta? Pudiera serlo”. Lo ven, ustedes tienen que tener fe. “Podrá ser Él?” Y cuando pasó debajo del árbol, con Su cabeza agachada, caminando en Su manera apacible.
149Hay algo que cuando usted llega a verlo a Él, usted —usted—usted—es cambiado. Usted ya no puede ser el mismo. Yo escuché acerca de Él, usted escuchó acerca de Él; pero cuando yo lo vi a Él, Su Palabra, yo—yo—yo ya no pude ser nunca más el mismo. Hay algo con respecto a Él que es distinto a los demás. Hay algo acerca de Él que es diferente a los obispos, cardenales, papas, y demás. Él, hay algo con respecto a Él que es diferente.
150El pequeño Zaqueo había sido tocado. Las oraciones de Rebeca habían sido contestadas. Mientras Él pasaba debajo del árbol, dijo: “Bueno, yo—yo quizás me disculpe con Rebeca cuando regrese. Él va camino al restaurante de Lavinski, no importa. Si Él come en otro restaurante, para mí no hay inconveniente ahora”. Ven?, él ya lo había visto a Él. 151 Así que cuando Él llegó exactamente debajo del árbol, se detuvo, alzó la mirada y dijo: “Zaqueo, desciende. Hoy voy a ir a comer a tu casa”. Ven?, Él sabía que estaba allí. Él sabía quién era él.
152Hermano, hermana, Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Él ha de pasar por aquí en esta mañana. Él ha pasado por aquí por la ciudad, ha estado aquí con nosotros esta semana.
153Saben qué? Si el Presidente viniera, si el Presidente Johnson viniera a Topeka, las banderas serían izadas, las calles serían decoradas, y él tuviera una gran bienvenida. Pero Jesús ha venido, y casi nadie quiere venir a verle. Ustedes tendrían que buscar a una escolta policíaca para traer al Presidente a esta ciudad, pero nosotros tenemos suficiente capacidad de asientos. Ven la diferencia? Ellos no se preocupan por verlo a Él.
154Espero que Zaqueo esté aquí en esta mañana. Y cuando Él esté pasando por aquí, ése es Él hablándole a Ud.
155Él se bajó de aquél árbol. Por supuesto, los críticos querían decir: “Este hombre es un pecador”.
156Él dijo: “Señor, si he tomado alguna cosa por medio de falsa adquisición, lo restituiré al cien por ciento. Lo devolveré. Y si he defraudado a alguien, estoy dispuesto a enmendarlo. Yo—yo estoy listo”. Inclinemos nuestros rostros.
157Zaqueo, estás listo en esta mañana? Por qué no bajas ahora del árbol? Por qué no vienes? Él está pasando por aquí ahora, pasando por tu corazón, hablándote. Habrá, mientras tienen sus rostros inclinados, orando, hay alguien aquí que quisiera decir: “Hermano Branham, realmente yo he sido un poco escéptico todo el tiempo?” Recuerden, que él mismo era un hombre religioso. “Yo he sido un poco escéptico, pero ahora creo. Ayuda mi incredulidad, Dios. No al Hermano Branham”, porque no hay nadie mirando sino yo y Dios, “así que yo voy a levantar mi mano y decir: 'No me pases, oh gentil Salvador. Oye mi clamor humilde. Hazme un verdadero creyente, Señor. Ven, Ven a casa conmigo hoy y Quédate en mi hogar'. 'Es necesario que hoy pose en tu casa'”.
158Levantará usted su mano y dirá: “Dios, acuérdate de mí?” El Señor le bendiga, le bendiga, y a usted. “Dios, acuérdate de mí. Ven a casa conmigo en esta mañana. Yo sé que Tú estás aquí. Sé que conoces mi corazón. Tú estás hablándome ahora. Tú conoces las cosas que yo he hecho que están mal. Tú incluso sabes que pertenezco a una iglesia del Evangelio completo, pero sin embargo, he sido negligente, no he hecho lo que es correcto. He descuidado la reunión de oración. He puesto todo lo demás… Yo realmente he hecho cosas que nuestra—nuestra creencia no respalda”.
159“Yo—Yo soy—Yo soy una mujer, y sé que me he vestido incorrectamente. Me he cortado el cabello. He usado maquillaje. Y se supone que soy una mujer o hermana del Evangelio completo. Señor, ten misericordia de mí. Yo—yo quiero que Tú vayas a casa conmigo hoy, y yo—yo—yo seré un—un ejemplo viviente de Cristo, desde ahora en adelante.” Puede usted sentir esa Presencia de Dios, que usted quiere levantar su mano y decir: “Ore por mí.” Dios le bendiga, y Dios le bendiga, a usted. Dios les bendiga hermanas. Sí.
160Padre Celestial, algunas de las Zaqueas y Zaqueos han levantado la hoja y han mirado. Ellos han reconocido que Jesús ha descubierto dónde viven y dónde están, y les ha revelado que están mal. Muchas, muchas manos aquí se han levantado. Que Tú vayas a casa con ellos hoy, Padre, vayas a sus casas y vivas en sus corazones. Que ellos nunca olviden esta mañana. Sin embargo, en su… las cosas ridículas que yo… he tratado de mantener un—un—una sensación de sentido de humor entre una multitud mixta. Y ahora, en este momento cuando el punto se ha entendido, que es—es sólo para—para hacer que la gente se dé cuenta de lo que está presente con nosotros aquí en esta mañana, la Palabra manifestada en nuestra ciudad, entre nosotros, el mismo Señor Jesús, la Palabra hecha carne, obrando Él mismo a través de carne humana. Oh Dios!, que nuestros queridos amigos vean esto y sean acercados más a Tí.
161Padre, te pido nuevamente que vayas a casa con ellos, con cada Zaqueo y cada mujer, cada Rebeca. Que ella sepa que sus oraciones han sido contestadas. Los encomendamos ahora a Tí. Y que ellos, sin vacilar, Te acepten dentro de sus corazones, como lo hizo este Hebreo aquella mañana, aunque ellos habían estado equivocados. Dijo: “No debiera él también, siendo un hijo de Abraham?” Así que Padre, Tú estás listo para ir a casa con nosotros. Te rogamos que nunca nos abandones. Ven con nosotros, luego de este desayuno, siendo que nos hemos sentado aquí en esta mañana, y hemos mirado al otro lado de la mesa para vernos el uno al otro, felices, con un sentido del humor, estrechando las manos los unos de los otros, y enamorados los unos de los otros, como sólo los cristianos pueden estarlo.
162Y pienso que yo—yo—yo quizás no vuelva a estar aquí otra vez. Yo—yo quizás no vuelva a encontrarme con este grupo así, en otro desayuno. Pero estoy seguro, Padre, que si ellos tan sólo permiten que Tú vayas a casa con ellos, hoy, y vivir con ellos, yo me encontraré con ellos en una Cena, cuando la batalla ya se haya ganado y la gran mesa sea extendida a través del pabellón de los cielos, y nosotros nos sentemos y miremos al otro lado.
163Y hoy yo miro a ministros sentados aquí, canosos, que estaban predicando cuando yo era un muchacho. Yo pienso que ellos solamente sacaron las protuberancias, prepararon el camino, y lo allanaron para estos dones que ellos profetizaron que vendrían. Dios, bendícelos, bendícelos a todos. Bendice a estas finas mujeres que se han sacrificado para que sus esposos prediquen, y los sacrificios que realmente hacen todos los cristianos. Permanece con ellos, Padre.
164Nos sentamos allí esa noche, nos miramos el uno al otro, al otro lado de la mesa, y tal vez no volvamos a vernos desde esta mañana hasta ese tiempo. Pero sin duda que las lágrimas también bajarán por nuestras mejillas, de gozo, cuando yo extienda mi mano al otro lado de la mesa para saludarles. Luego lo veremos a Él salir. Estaremos muy contentos de haber bajado del árbol, quizás de un árbol de credo, un árbol de credo denominacional, o algo, salir de nuestro egoísmo, salir de nuestras maneras estúpidas, o de nuestra falta de respeto hacia Él, salir de nuestra ceguera, y entrar a la Luz. Entonces estaremos felices por eso cuando le veamos salir, con todas sus vestimentas reales, caminará a lo largo de la mesa, tomará Su mano preciosa y enjugará todas las lágrimas de nuestros ojos, diciendo: “No lloren. Todo ha terminado. Entren al gozo de su Señor que ha sido preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Hasta ese tiempo, mora con nosotros, Padre, ve a casa con nosotros y quédate con nosotros, hasta que llegue aquella hora. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
165[Una hermana habla en otra lengua. Espacio en blanco en la cinta—Ed.] Yo le amo, yo le amo Porque Él a mí…
166Cuando yo me subí al árbol, Él aún me amó. “Y me…” Miren a qué árbol subió Él por mí, a una Cruz, un árbol despreciado. En la Cruz del Calvario. Miren a qué árbol subió Él, para bajarlo a usted del suyo. “Yo…”
167Ahora, ustedes no pueden amarlo a Él sin amarse los unos a los otros. “Yo…” Estire la mano por encima de la mesa y diga: “Dios le bendiga, peregrino”, a alguien allí. Porque Él a mí me amó Y me compró mi salvación En la Cruz del Calvario.
168No Le aman porque Él fue a ese árbol por usted, para sacarlos a ustedes de su árbol? No lo dejará que Él vaya a casa con ustedes en esta mañana? Cuántos lo aceptan a Él? Levanten la mano. [La congregación dice: Amén.”— Ed.] Dios les bendiga.
169Hombres de negocios, quiero hablarles por un momento, antes de irnos.
170Si usted no es cristiano, si no ha estado asociándose; ustedes cristianos, ustedes, si usted aceptó a Cristo cuando levantó la mano, vaya a uno de estos pastores aquí y dígales lo que usted ha hecho. Ellos le recibirán. Que alguien o algún pastor escriba una carta de esto, para este muchacho aquí, este hermano de color. Eso fue gracia anoche, ese joven allí sentado viendo eso y lo creyó. Ven? Ven eso? Cómo ese muchacho, cómo ese Espíritu se dio vuelta. Billy me estuvo contando al respecto, y mi esposa y ellos, después de que llegamos a casa. Se dio la vuelta cuando él estaba en este rincón, pasó por aquí y encontró a ése, ven?, para traerlo a Casa. Soberanía! Llévelo a Él con usted. Vaya y únase con algún grupo en alguna parte con el cual pueda tener compañerismo, que predique toda la Palabra de Dios. Y quédese con esa Palabra, cueste lo que cueste, ven? Correcto.
171Hombre de negocio, Sabía usted que fue lo que sucedió con Zaqueo? Él se convirtió en un miembro de los Hombres Cristianos de Negocio de Jericó. Eso es correcto. Él perteneció a ese grupo local allá. Suena absurdo, pero así es. Yo estoy seguro de que Jesús no establecería otra cosa sino un capítulo del Evangelio completo, y Zaqueo se unió con Él. Como Zaqueo, haga usted lo mismo.
172Hasta que los vea esta noche, Dios les bendiga. Le devolveré el servicio al pastor aquí.