Photo

~ PERSEVERANTE ~
1Ahora, yo estoy seguro que todos Uds. están muy enamorados de nuestro Señor Jesucristo. Pero, en realidad, hay un gran enfriamiento entre el pueblo. El avivamiento ha pasado. Los fuegos se están apagando y es tiempo que algo suceda. En la antigüedad, en el templo Romano de Vesta, cuando se apagaban los fuegos, todos se iban a sus casas, y allí se acababa el negocio.
2Ahora, en esta noche, me gusta guardar respeto hacia la Palabra de Dios, porque en realidad, creo que es la Palabra de Dios, y es El Mismo. Es El en forma escrita. Y tenemos que tener el Espíritu para vivificar la letra. Ahora, en respeto a esta Palabra, pongámonos de pie mientras leemos. Leeremos en San Marcos 7, del verso 24 hasta el 30. Los que tienen sus Biblias y quieren apuntar el texto, queremos hablar informalmente, y que sirva de siembra de unas semillas en esta noche, para edificar la fe hasta el momento cuando yo sienta que el Espíritu nos ha dado el clímax.
3Allí mismo llamaré a todos los enfermos a la plataforma. No se preocupe Ud., en ese instante será. Pero hasta que el Espíritu llegue a ese punto, donde uno siente que la gente lo ha captado.
4¿De qué sirve venir aquí? si solamente vienen así sin ganas. Pasan por la línea de oración de el hermano Tommy Hicks, y la del hermano Tommy Osborn, y la de Oral Roberts, dando vueltas y vueltas. Y todo eso sirve solamente para debilitar su fe, más nada.
5Pero cuando Ud. sube aquí con plena aseguranza de que no está enfrentándose a su hermano, o alguien más, pero está llegando porque el Espíritu de Dios en Ud. le manda que venga, entonces algo sucederá. No habrá ni una manera como prohibirlo. Pero hasta que acontezca de esa manera, entonces Ud. va a dar vuelta y vuelta, con cada ministro que llegue a la ciudad. Pero eso no sirve. No hay nada en el predicador, de igual manera como si fuera su esposo, o su hermano, o quien fuera. Nosotros solamente somos Sus representantes, recordándoles la Palabra. Algunos tienen distintos dones, de los cuales habla la misma Biblia. Y todo esto es hecho para vivificar y vindicar Su presencia.
6Ahora, si fuera negocio entre nosotros dos solamente, y no podríamos confiar en la palabra del otro, entonces allí sería el fin. Pero Dios, lleno de misericordia, ha mandado dones y confirmaciones para probarse. El es tan paciente y bondadoso, y es que no quiere que nadie se pierda, ni que nadie sufra. El desea tener la seguridad que todos Uds. entren. Ahora, bien. Leamos en Marcos 7:24.
7"Levantándose de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón; y entrando en una casa, no quiso que nadie lo supiese; pero no pudo esconderse. Porque una mujer, cuya hija tenía un espíritu inmundo, luego que oyó de El, vino y se postró a sus pies. La mujer era griega, y sirofenicia de nación; y le rogaba que echase fuera de su hija al demonio. Pero Jesús le dijo: Deja primero que se sacien los hijos, porque no está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos. Respondió ella, y le dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos, debajo de la mesa, comen las migajas de los hijos. Entonces le dijo: Por esta palabra, vé; el demonio ha salido de tu hija. Y cuando llegó ella a su casa, halló que el demonio había salido, y a la hija acostada en la cama."
8Oremos, y mientras tenemos los corazones y las cabezas inclinadas, ¿cuántos desean ser recordados en esta oración por alguna cosa muy especial? ¿Pueden levantar las manos? Quizás Ud. dirá, "Señor, que sea yo en esta noche," o quizás Ud. tiene algún ser querido y dirá, "Señor, que sea él, o ella, en esta noche."
9Nuestro Padre Celestial, Tú conoces las necesidades aún antes que Te las pidamos. Jesucristo nos enseñó eso cuando dijo, "Vuestro Padre sabe de que cosas tenéis necesidad antes que vosotros le pidáis," sin embargo, también nos manda que Te pidamos.
10Cuando El miró el campo listo para la cosecha, El siendo el mismo Señor de la mies, dijo, "La mies, a la verdad es mucha, mas los obreros pocos; por tanto rogad al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies," y de esa manera, ligándose de tal manera con los hombres, mostrando que solamente obra a través del hombre. El ha escogido al hombre para que éste obre por El. El pudo haber escogido el sol para que predicase el evangelio o el viento, o los árboles, o aun las estrellas. Pero mas bien, escogió al hombre. El se vela, ose esconde por dentro, para que el incrédulo no lo vea, y se revela a quien El quiere.
11Señor y Dios, estamos aquí en esta noche con ningún otro propósito sino el de poder ver que Te reveles a nosotros, al perdonarnos nuestros pecados; que nos ayudes y animes a los santos de Dios en el camino; salva a los pecadores, llama a los recaídos nuevamente al compañerismo con el Padre Eterno y con la iglesia de creyentes del Primogénito. Concede estas cosas, Señor.
12Sólo Tú sabes lo que hay debajo de cada mano levantada, lo que está en cada corazón. Tú conoces sus deseos. Ahora, yo presento mi oración a favor de ellos, que concedas a cada uno sus peticiones. Señor, mis manos también están levantadas. Concede nuestras peticiones.
13Bendice la lectura de Tu Palabra. Y ahora mientras tomamos un texto, rogamos que Tú nos abras, y reveles, el contenido, para que así le conozcamos a El mejor. Y cuando nos vayamos de aquí en esta noche, que podamos decir como aquellos caminantes a Emmaús, después de que El había resucitado de entre los muertos; y habían caminado a Su lado durante todo el día, y habían hablado con El, sin embargo, no conocían quien era. Señor, en esta ciudad, en esta noche, hay muchos que indudablemente han hablado contigo y han caminado contigo, sin embargo, no han reconocido Tu presencia.
14Pero aquella noche, cuando Te invitaron a que entraras y que habitaras con ellos, Cleofas y su amigo, y más al rato cuando ya la puerta estaba cerrada, y Te sentaste, allí hiciste algo exactamente como lo habías hecho antes de la crucifixión. Ningún otro hombre lo hacía de esa manera. Hiciste aquello de Tu manera particular, y por medio de eso, ellos conocieron que eras el Cristo resucitado. Pero instantáneamente desapareciste de su vista. Y ellos, con un corazón lleno de gozo, se unieron rápidamente a los demás apóstoles, y dijeron, "A la verdad, El ha resucitado y entre nosotros está."
15Y cuando nosotros nos vayamos de este edificio en esta noche, permite que Te podamos ver llegar a la escena y hacer las mismas cosas que hiciste antes de la crucifixión, según nos has prometido repetir aquello en los últimos días. Y concede Señor, que cuando nos vayamos, seamos como aquellos, diciendo, "¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba en el camino?" Pedimos todo esto en Su Nombre, y para Su gloria. Amén. Pueden tomar asiento.
16Deseo tomar una sola palabra como texto en esta noche, la cual es: Perseverante.
17Quizás Ud. dirá, "Hermano Branham, esa es una palabra muy pequeña para estas trescientas o cuatrocientas personas." Pero lo importante no es el tamaño de la palabra, sino lo que voy a decir acerca de la palabra.
18Y perseverante, según el diccionario, significa, "mantenerse persistente, mantenerse persistente en proseguir algún propósito, o en cumplir cierta cosa." Uno está perseverando cuando es persistente.
19Ahora, todo cristiano debe ser persistente. Deben ser perseverantes. Y la única manera de lograr esto, es de primero, tener fe en lo que se propone hacer. Luego, si uno no tiene fe, y solamente le está tirando así a oscuras, entonces no puede ser perseverante. Pero, cuando en realidad sabe que el asunto es la verdad, entonces no hay nada que le puede estorbar, Ud. entonces es ciertamente perseverante.
20Y los hombres de todas las edades pasadas, que han logrado algo, y que tuvieron fe en lo que hacían, eran hombres perseverantes.
21Por ejemplo, veamos al padre de nuestra patria americana, Jorge Washington. El era un hombre muy perseverante, cuando se esforzaba por derrotar a los ingleses, y tuvieron que cruzar el Río Delaware, tan helado y en pleno invierno. El era una persona muy perseverante. La mitad de sus soldados, ni siquiera tenían zapatos en los pies, y traían los pies envueltos en trapos. El viento estaba soplando duro. Pero él había orado toda la noche, y en su corazón ya traía la victoria. Y para él no existían barreras, ni el ejército inglés, ni tampoco el río helado. El había orado hasta recibir la victoria, y para él, no había impedimento, por cuanto era perseverante, y así logró la meta que proseguía, porque él tenía la respuesta de Dios.
22Cuando un hombre recibe respuesta de Dios, entonces nada le va impedir.
23Mucha gente, como dijimos anoche, tienen esperanza en lugar de fe. Encontramos mucha gente que viene a la plataforma buscando la sanidad, y están edificados solamente en la esperanza.
24"Pero fe es la certeza de aquello que se espera, la convicción, o bien, la evidencia clara, de lo que no se ve." No es un mito, ni tampoco alguna cosa imaginada. Es, mas bien, algo que Ud. ya tiene. Y Ud. está igual de satisfecho, con esa fe, como si tuviera la propia sustancia en la mano.
25Por ejemplo, si yo me estoy muriendo de hambre, y un pan cuesta veinticinco centavos, lo cual desde luego me compraría el pan. Pero, cuando tengo los veinticinco centavos en la mano, estoy tan contento como si fuera el mismo pan, por cuanto allí ya traigo con que comprarlo.
26Y en cuanto a la Sanidad Divina, cuando yo sé en mi corazón que ya lo he aceptado, y creo que Dios me lo ha dado, estoy igual de contento con esa fe, como si ya estuviera sano, porque de todas maneras, voy a ser sano. En este momento ya tengo la certeza y nadie me la puede quitar. Yo sé que es correcto, y con eso ya puedo ser perseverante.
27Cuando Dios nos dice lo que va a suceder, como por ejemplo en las visiones, de las cuales yo he visto miles y miles, y muchos de Uds. son testigos, que no ha habido una sola que falle. Si Dios me dijese, en esta noche, "Vé allá al Panteón Nacional, porque mañana, al amanecer, voy a levantar a Jorge Washington de entre los muertos," pues yo invitaría a todo el mundo para que vengan a presenciar eso, porque es algo que sucedería.
28La Palabra de Dios no puede fallar. El jamás ha fallado, y no puede fallar. Hay una cosa que Dios no puede hacer, fallar. El no puede fallar, y Dios es Su propia Palabra. 29 Ahora, Noé estaba viviendo en una edad muy científica, cuando quizás podían lanzar sus ondas de radar hasta la luna. Jesucristo dijo que era un día igual a la nuestra cuando dijo, "Así como fue en los días de Noé, así también será en los días de la venida del Hijo del hombre."
30Ahora, bien sabemos, que allá en Egipto existen aquellas pirámides, las cuales jamás podríamos reproducir hoy, porque no tenemos la fuerza para lograrlo. Ellos allá habían dominado la fuerza atómica, o alguna clase de fuerza, para construir esas pirámides. Nosotros, en ninguna manera podríamos subir esas gigantescas piedras, así. Tampoco podríamos reproducir la Esfinge. No hay como hacer eso. Tampoco tenemos las sustancias para crear una momia, el embalsamiento de un cuerpo con tal perfección, que éste dura por miles de años, sin descomponerse. Se ha perdido esa arte. Tenían también colores que no se marchitaban; y son muchas las cosas que tenían allá, las cuales, para nosotros, no existen, estamos ciegos a eso. Y construyeron esa pirámide tan perfectamente en el centro de la tierra, que no importa a dónde esté el sol, jamás se produce una sombra. Entonces la arquitectura, y los instrumentos que tuvieron, fueron tan superiores a los nuestros.
31Y entonces fue cuando vivió Noé, en esa edad científica e intelectual. Y él era un profeta, y el Señor le dijo que iba a llover. Y después que Noé hubo oído la voz de Dios - él siendo profeta, y la Palabra de Dios siempre viene a Sus profetas - entonces él sabía que iba a llover y no le importaba lo que cualquier otro dijere, ni tampoco le importaba el hecho de que jamás había llovido.
32Dios regaba la tierra con los manantiales, y aguas de la tierra misma, era Su sistema de riego. Jamás había habido una nube en el cielo, sin embargo, Noé sabía que iba bajar agua de arriba. ¿Cómo iba a ser? El no sabía, pero él fue tan perseverante, que salió y edificó el arca según el plan de Dios, que le había dado, porque él ya había oído la voz de Dios, y estaba parado en la presencia de Dios cuando la voz de Dios le fue hecha manifiesta. Eso debiera encender a esta iglesia renacida con un fuego vivo. ¡Necesitamos perseverancia!
33No importaba cuántos críticos se reían, ni cuántos decían que no podía existir tal cosa, y científicamente probaban que no, y aún pegaban hasta la luna con su sistema de radar y podían mostrar que no existía nada de agua en todos los cielos. Pero Noé estaba convencido, por cuanto había estado parado en Su presencia, y le había hablado y estaba claramente convencido que era Palabra de Dios, y que había estado parado en la presencia de Dios. El era un hombre persistente. Y se propuso construir el arca de todas maneras; si nadie le ayudase, entonces la construiría solito. El era persistente, porque sabía que era la Palabra de Dios, y aconteció que así la construyó.
34Me pongo a pensar en Moisés, y cómo fue tan tremendo erudito. Y fue tan instruido hasta que podía instruirles a los mismos egipcios. Podía enseñar a los maestros. Conocía toda la teología de los egipcios, y de su familia hebrea. Y sabemos que fue un hombre militar. Pero uno que había fallado por completo por una sola razón. El mató a un egipcio; y cuando le preguntaron, "¿Nos matarás también a nosotros, como mataste a aquel egipcio?" Allí le falló toda su educación. Pensaba que sus hermanos le entenderían. Pero allí falló miserablemente.
35Y eso me hace pensar en lo siguiente. Por eso mismo es que en esta misma noche, todos nuestros sistemas han fallado. Por eso jamás podremos educar la gente a Dios. Jamás podremos denominar la gente a Dios. Hemos probado todos estos sistemas y todos han fallado, igual como la torre de Babel. Y siempre será así.
36El Dios incambiable, fijó Su primera decisión allá en el Huerto del Edén, cómo es que salvaría al hombre del pecado.
37Y cuando Dios se decide, entonces esa decisión es para siempre. El no puede cambiar. Dios no puede superar, ni aprender. El es la fuente de toda inteligencia. No importa lo que nos dice la ciencia, si está en contra la Inteligencia, o en contra la Palabra de Dios, entonces es contrario, y no es correcto. No importa cuán perfectamente se pruebe científicamente, sigue errado.
38Dios decidió que salvaría al hombre por la sangre derramada de un ser inocente. Pero el hombre ha tratado de edificar ciudades enteras, ha tratado de unir a la gente, ha tratado de construir torres, y ha tratado de educar a la gente, y en todos sus esfuerzos se está alejando más y más de día en día. Nunca se podrá salvar al hombre a menos que no regrese a la sangre. Es el único lugar adonde Dios encontrará al hombre. No será por razón de cuán inteligente o astuto sea, no será por cuántos lo han nombrado sacerdote, obispo, o superintendente estatal, o lo que sea, ya sea ministro, diácono, o cualquier cosa, esa no es la base en la cual Dios se encuentra al hombre. Pero lo encuentra mas bien, en la base de que el hombre se encuentre debajo de la sangre derramada. Ese era el único lugar adonde Israel podía encontrar a Dios para adorarle, bajo la sangre derramada. Esa es la vía provista por Dios, y ninguna otra vía servirá. Y bajo la sangre derramada, Dios se encuentra con el hombre, y se para en la presencia del hombre.
39Ahora, Moisés, este intelectual fugitivo, este profeta fugitivo, quien se encontraba allá del lado atrás del desierto, allá se casó con esta bella mujer etíope, y por ella tenía un hijo llamado Gersón. Y un cierto día, él siendo un hombre ya de ochenta años, andaba pastoreando las ovejas, allá por el desierto. Y a la vista ya parecía no tener posibilidades, como ministro. Pero de repente, se encontró con una zarza ardiendo con fuego, la cual no se consumía, sino que siguía ardiendo. El se apartó del camino para ver qué cosa era, y de repente entró en la presencia de Dios y escuchó la voz de Dios. Y era la Columna de Fuego en la zarza, hablándole. Y antes, cuando estaba tan atemorizado de aun acercarse a Egipto, sabiendo que el Faraón le quitaría la vida, pero ahora no había nada que le podía estorbar.
40Y en veces, cuando un hombre ha estado en la presencia de Dios, y escucha la voz de Dios, él hace cosas tan irracionales, al modo de pensar normal de la gente, que les parece ridículo.
41Y aquí vemos a un hombre quien temía acercarse a Egipto, hasta con ejército, lo cual se hubiera formado de todo el pueblo esclavo. Pero, aquí lo vemos al día siguiente, un hombre de ochenta años, con la barba hasta la cintura, su cabeza calva brillando en el sol, traía una vara chueca en la mano, su esposa sobre la mula con el chico al lado, e iba con los ojos brillantes, alabando a Dios. "¿A dónde vas, Moisés?"
42"Voy para Egipto para tomar el mando." Era un invasión compuesta de un solo hombre. ¿Por qué? Porque él había estado en la presencia de Dios. El vió lo que Dios podía hacer con una simple vara. El no sabía lo que Dios haría con un ejército, pero sí sabía lo que podía hacer con una vara.
43Y yo no sé qué podrá hacer Dios con las denominaciones. Pero sí sé lo que puede hacer con un solo hombre que se rinda completamente a la voluntad de Dios. Es todo cuanto El necesita, una sola persona, Ud. Entonces puede ser perseverante, nada le puede impedir.
44Moisés había entrado en la presencia de Dios, y había escuchado Su voz en un milagro, una señal. El sabía que Dios era un fuego consumidor, y aquí lo estaba viendo en una Columna de Fuego, en la zarza. Allí se olvidó de toda su educación, y toda su teología. Y él estaba consciente de una sola cosa: que existía un Dios, y él ahora tenía Su orden. Y una vara chueca era más que suficiente. El había estado en la presencia de Dios.
45No importaba cuántos hombres entrenados tenía Egipto, ni ninguna de estas cosas. Poco le importaba a Moisés, porque él había estado en la presencia de Dios, y era perseverante. Y estaba bajando a Egipto para tomar el mando, en contra de miles y miles de hombres, bien entrenados, los cuales tenían escudos y todo, y él con sólo una vara chueca. ¡Páralo, si puedes! Pero la verdad es que no hubo nada que le podía impedir el paso. Y así fue. El llegó a Egipto y tomó el mando por cuanto era perseverante. El sabía con certeza absoluta que había estado en la presencia de Dios, y había escuchado la voz de Dios, saliendo de la presencia de Dios. Amén. Y no solamente era una voz, pero era una voz escritural. Hay toda clase de voces. Conviene revisarlas con la Palabra.
46La voz allá le dijo, "Yo soy el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Y yo prometí que libraría a este pueblo. Y ahora, el momento ha llegado. Y yo he escuchado sus gemidos, y he visto cómo los mayordomos les tratan, y Me he acordado de Mí promesa. Y ahora, he bajado para librarlos, y te estoy enviando a ti para que lo hagas." Con eso fue suficiente. El vió Su gloria, y salió en seguida.
47David fue otro muy perseverante cuando llegó allí con los ejércitos de Israel, los cuales estaban enfrentando un tremendo reto en esa hora. Del otro lado del arroyo, estaban los filisteos. Y allí estaba Goliat, el gran desafiador; medía casi lo doble de un hombre normal, tenía dedos de treinta y cinco centímetros, y traía una lanza tan grande, que con ella levantaba a cualquier hombre de aquí y lo tiraba allá, como si fuera un trapo.
48Y cuando el enemigo sabe que tiene la ventaja, entonces le gusta jactarse. Entonces fue cuando él dijo, "No tengamos tanto derrame de sangre. Saúl, manda uno de tus valientes que venga a pelear conmigo. Si yo le mato, entonces Uds. nos sirven a nosotros. Pero si él me mata a mí, entonces seremos sus esclavos." ¿Ve Ud. cómo es cuando el enemigo tiene la ventaja?
49Y todos los soldados de Israel estaban temblando tanto que casi no podían sostener su armadura. Y Saúl mismo, el más capaz de todos, puesto que la misma Biblia dice que era cabeza y hombros sobre todo su ejército, él no se atrevía a salir a enfrentarlo, y sin embargo, era supuestamente el ungido de Jehová.
50Pero, del desierto vino un jorobadito, de apariencia rojiza, con una honda en la mano. Y allí fue cuando el gigante se jactó, pero mejor se hubiera quedado quieto. David dijo, "¿Cómo será posible que me estén diciendo Uds., que van a permitir que aquel filisteo incircunciso se pare allí y desafíe los ejércitos del Dios Vivo?"
51En eso sus hermanos le dijeron, "Mira, travieso, regresate a cuidar las ovejas, donde te toca."
52Entonces la voz se corrió hasta con Saúl. Y él dijo, "Traigan al joven, déjenme verlo."
53Y cuando David se presentó, el jorobadito de color rojizo, parado allí con quizás los cabellos en los ojos. Saúl le dijo, "Tú no puedes salir a combatir a aquel hombre. Tú apenas eres un hombre pequeño y joven. Y aquel ha sido guerrero desde su juventud. Tú no puedes pelear con él. Aunque sí admiro tu valentía. Pero este asunto ya es demasiado grande."
54Entonces, ¿qué pasó? Le dijo, "Mira, vamos a ver si te queda mi armadura." Y se la puso, y le dió su escudo.
55El pobre David ni podía pararse con tanto peso. Y le dijo que de todo eso no sabía él nada. Se dió cuenta que el chaleco eclesiástico de Saúl no le quedaba a un hombre de Dios.
56Entonces Saúl pensó, "Vale mas que lo despache a que le den una buena educación, para que pueda regresar con títulos de Ph.D., LL.D., etcétera, y entonces veremos si sirve o no."
57Pero David dijo, "Quítenme estas cosas. Yo no conozco a nada de esto.
58Pero una cosa sí sé. Yo andaba pastoreando las ovejas de mi padre, y de repente, un león apareció y se robó una de las ovejas. Y yo le perseguí, porque mi padre me había dado la comisión de vigilar esas ovejas." ¡Amén! Y cualquier pastor es uno que cuida de las ovejas. Y él dijo, "Solamente tenía esta honda, o resortera, aquí en mi mano, pero con eso lo tumbé; y luego cuando se levantó para enfrentarme, yo lo maté. En otra ocasión, llegó un oso, y también se llevó una oveja, y yo lo corretié y la arranqué de su boca; y cuando se me paró, también lo maté. Y ahora, con más razón todavía, el Dios de Israel, el Dios del cielo, me va a dar la victoria sobre este filisteo incircunciso."
59Ese hombrecito era perseverante porque sabía de qué estaba hablando. Sabía en quién había creído, y estaba plenamente convencido que El era poderoso para guardar lo que le había confiado hasta aquel día. Y sólo traía su honda. Y él dijo, "Yo así pelearé contra el filisteo." Ahora, la razón de que él era tan perseverante era, que si él, allá cuidando de aquellas ovejas, Dios le había ayudado para combatir las bestias, y devolver todas las ovejas a su padre, ¿cuánto más ahora con un hombre?
60Ahora, piénsenlo bien, todos Uds. ministros. Y Uds., las ovejas, así pensamos nosotros de Uds. El diablo ha venido, y les ha afligido con alguna enfermedad. Correcto. Les ha sacado de la buena salud. Yo no tengo ningún grado de filosofia, ni grado de LL.D., ni siquiera terminé la primaria. Pero sé lo que sí tengo. Y con ésto vengo a rescatarlos en esta noche, para devolverlos a los pastos delicados, y a las aguas de reposo. Por eso estamos en la plataforma, para rescatarlos de las garras del león. Tengan paciencia y escuchen bien, entiendan lo que estamos tratando de hacer, lo cual es, ayudarles.
61Entonces, David fue muy persistente, porque sabía en quién había creído, y estaba plenamente convencido que El era poderoso para guardar lo que le había confiado hasta aquel día.
62Hallamos que Sansón, fue otro gran juez en Israel. Ahora mucha gente se imagina a Sansón teniendo unos hombros como las puertas de una bodega. Pero, no habría nada misterioso en que un hombre de tal cuerpo tomase las puertas de la ciudad de Gaza, y se las llevara, o que despedazara a un león. Pero Sansón fue un hombre muy pequeño, como diríamos, un renacuajo, un muchachito de cabello chinito, y muy apegado a la mamá, y tenía siete rizos. Cualquiera podría entender que un hombre grande de, digamos tres metros de alto, tomara un león y lo despedazara, seguro. Pero lo raro era, este hombre tan pequeño, quien aparentaba ser tan débil, hasta que el Espíritu de Dios posaba sobre él. Entonces, ya no era Sansón, sino el Espíritu del Señor.
63Por eso mismo tampoco fueron los mismos apóstoles, porque Jesús los escogió, casi a todos ellos, sin aun poder firmar sus propios nombres. El no escogió a sacerdotes preparados. Tampoco escogió a teólogos, sino escogió a pescadores y pastores de animales. Escogió a éstos que eran sin letras y del vulgo, para entonces tomar aquello en Sus manos, y tomar la nada y de ellos hacer algo. Esa es Su naturaleza. El no toma los eruditos, ni los tremendos colegios. Toma mas bien aquello que sabe que no es nada, adonde El mismo se puede meter y de ello hacer algo.
64Hallamos pues, que este Sansón era de nacimiento nazareno. Tenía sus siete rizos, que le colgaban por la espalda. Y cuando venía sobre él El Espíritu del Señor, él no temía a nada. ¿Por qué? El era persistente, por cuanto podía sentir que con él estaba aquel voto nazareno. Por cuanto él podía con la mano sentir que tenía sus siete rizos, sabía que estaba en la voluntad de Dios, y que nada le podía atar. La ciudad no lo podía atar. El león no le pudo matar. El aun tomó la quijada de un asno, y ésta ya bien seca, y con ella acabó con mil filisteos.
65Ahora Ud. sabe, los cascos de aquella gente eran de latón, y de una pulgada de grueso. ¿Saben lo que sucedería al chocar un hueso seco del desierto contra un casco de latón? El hueso volaría en mil pedacitos. Pero Sansón, solito, se paró contra mil filisteos, y los mató a todos con la quijada del asno. ¿Por qué? Porque fue persistente. Cada vez que tumbaba un filisteo, sentía nuevamente el voto nazareno.
66Ahora, ¿cómo será posible, que la iglesia, quien reclama ser renacida del Espíritu de Dios, venga a tantas reuniones como ésta, y están viendo constantemente la vindicación de la resurrección del Señor Jesucristo, y reclaman estar llenos del Espíritu Santo, y a la vez se mantienen sentados tan calmadamente y permiten que Satanás les empuje para allá y para acá? Es una cosa rara, en verdad. Pero por cuanto Ud. puede sentir la presencia del Espíritu Santo, y saber que es Su Palabra, y conocer Su promesa para este día, entonces debe Ud. ser persistente para hacer fuerza hasta obtener el resultado justo. ¡Hay que ser perseverante! ¡Manténgase en pie! Dios lo ha prometido. ¡No es Ud., es Dios Mismo!
67Ahora, enfoquemos la atención en la virgen María, para Uds., las damas. Ella era una joven como cualquier otra, la cual vivía en una ciudad muy malvada, mucho peor que Topeka. Ella allí vivía, pero vivía una vida recta, justa y limpia; y estaba comprometida con un hombre llamado José. Y un cierto día estaba camino al pozo, para traer el agua, y de repente se le apareció una tremenda Luz. Y allí estaba parado un ángel, el cual era Gabriel. Y él le dijo que iba a dar a luz a un hijo, sin conocer varón. Y a la vez le contó de su prima, Elisabet, esposa de Zacarías, la cual ya tenía mucha edad, pero que había concebido así de anciana.
68Ahora, Uds. se pueden imaginar que ridículo sería para el pueblo: María, estando comprometida con este joven José, y de repente va a ser madre. Pero a ella no le importaba cuánto podían decir, porque ella había estado en la presencia de Dios. Ella había oído la voz de Dios, y no le importaba la risa, o la mofa del pueblo, o cuánto podían decir. Ella era persistente. Y allá se fue a Judá, allá por el monte, para ver a Elisabet.
69Ahora, las mujeres de allá no eran como son hoy, saliendo a la calle ante los hombres en pantalones cortos, unos cuantos días antes de a dar a luz. Esa es una tremenda desgracia, a toda la humanidad.
70Esta, mas bien, se escondió. Y entonces fue, que María llegó a verla antes que diera a luz. Y Elisabet, estando escondida, se asomó por la cortina y vió que venía corriendo esta joven, y reconoció que era su prima María. Y como era entre las mujeres de aquel entonces, anhelaban verse la una a la otra, y significaba mucho, y por eso salió ella de la casa, y corrió y abrazó a María, y la saludó. Y María le dijo, "Entiendo que estás por dar a luz." Y Elisabet le respondió, "Sí." Entonces María le dice, "Yo también, voy a ser madre." "¿Ah, sí, tú y José ya se casaron?" "No, no estamos aún casados."
71Y Elisabet viendo que ya se notaba el embarazo dijo, "Querida, ¿me estás diciendo que tú y José no se han casado aún, pero ya estás por ser madre?" "Sí, sí, así es." "Pero, ¿cómo puede ser?"
72"Mira, es que el Espíritu Santo me ha hecho sombra. La voz de Dios me lo ha dicho. Y también, sé que tú estás por dar a luz."
73"Sí, pero ya han pasado seis meses y estoy muy afligida, porque todavía no se mueve el niño."
74Ahora, cualquiera sabe que eso está muy fuera de lo normal; porque se siente la vida a los dos o tres meses. Pero con ella, ya habían pasado seis meses, sin la primera seña de vida. Ese niño estaba muerto. u Entonces María dijo, "Pero el Espíritu Santo ha venido sobre mí, y me ha hecho sombra, y me dijo que tendría un hijo, y que éste sería el Hijo de Dios, y que llamaría Su nombre `Jesús'."
75Y al instante que ese nombre humano de Dios, "Jesús," fuese pronunciado por los labios mortales de un ser humano, un niño muerto llegó a la vida en el vientre de su madre, y allí mismo recibió también, el Espíritu Santo. Ahora, si así aconteció con un niño muerto, en el vientre de su madre, ¿qué debiera ocurrir con una iglesia ya renacida?
76La primera vez que el nombre de Jesucristo fue pronunciado por labios mortales, un niño muerto en el vientre de su madre, recibió la vida, y también el Espíritu Santo. Y Elisabet dijo a María, "¿Por qué se me concede esto a mí, que la madre de mi Señor venga a mí? Porque tan pronto como llegó la voz de tu salutación a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre."
77Y nosotros hoy en día reclamamos tener este mismo Espíritu Santo, y nos volvemos tan cobardes, temerosos de avanzar. Nos hace falta llegar a ser persistentes. Si tenemos el verdadero y genuino Espíritu Santo, entonces sí seremos persistentes.
78Ahora, he hablado mucho y me he apartado del tema. Y ya casi es tiempo de llamar a los enfermos y no he terminado con el tema. El tiempo es tan demasiado corto.
79Ahora, esta mujer de nuestro tema, (de Marcos 7:24), esta mujer sirofenicia, era una mujer griega, y había oído acerca de Jesús. Ahora, la fe viene por medio del oir - el oir la Palabra de Dios. Y ella había oído.
80Y de alguna manera, la fe halla un recurso que los demás no pueden ver. Un médico puede decir, "Mira hijo, no puedo hacer más por ti." Es que él ha llegado al fin de su conocimiento, no puede hacer más. El ve que el asunto es muy avanzado y no puede hacer más. Pero, ¿ve Ud.? La fe halla un recurso del cual él no sabe nada, por cuanto la ciencia no lo prueba.
81Bien, la fe, y toda la armadura de Dios es sobrenatural. ¿Qué, pues, es la armadura de Dios? Primero es amor. Ahora, ¿cómo se define el amor? Pruébeme Ud. científicamente que existe el amor. ¿Adónde está? ¿Cuántos aman? A ver, levanten la mano. ¿Cuántos aman a su esposa? Sí, ¿o su hermano, su amigo? Ahora, quiero que la ciencia me pruebe qué parte de Ud. es el amor. ¿Adónde se compra, en cuál farmacia? Yo quiero comprar una bolsa llena. Además de amor, la armadura también es gozo. ¿Tiene Ud. gozo, paz, mansedumbre, paciencia, benignidad? Y ¿qué son estas cosas? Son completamente sobrenaturales.
82Y Dios es sobrenatural. A Dios, no se prueba científicamente. Solamente se cree, solamente se cree a Dios. Y aquel hombre quien dice que todo lo que no se puede comprobar científicamente, es inortodoxo y errado, tal hombre jamás podrá ser cristiano. Porque a Dios se tiene que creer por fe; no por la educación, no por la teología, sino que por la fe, uno es salvo.
83Ahora, la Palabra de Dios es una espada. La Biblia nos dice en Hebreos 4:12, "Porque la Palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón." Así es la Palabra de Dios. Y lo único que puede manejar esa espada es la mano de fe.
84Ninguna otra cosa la puede manejar. Porque, con cualquier otra cosa, Ud. lo tiene que ver con los ojos. Pero ni científicamente, ni educacionalmente Ud. puede manejar esta espada. No se puede hacer por la vía de educación, es demasiado enredado, y aún tratará de hacer que se niegue a sí misma. No se puede hacer. Jesús mismo dijo que, "estaba oculto de tales," entonces olvídese de eso. Ud. jamás lo hallará porque está escondido. Y cuando Dios esconde una cosa, está bien oculta.
85Por eso es que Ud. está tan escondido, si es cristiano. "Porque Ud. está muerto, y su vida está escondida en Dios, por medio de Jesucristo, y sellado por el Espíritu Santo." ¿Cómo lo hallará el diablo? No puede, porque Ud. está escondido. Dios le ha escondido. Amén. ¡Que escondite tan perfecto, en el seno de Jesucristo!
86Ahora la fe agarra la espada y la maneja. Quizás Ud. no sea suficiente fuerte con ese brazo de fe, para cortar un hueco grande, y pasar como hacen algunos. Pero siga pegando, sí llegará. Manténgase firme.
87Esa mujer sirofenicia, tenía muchos obstáculos, pero su fe no conocía obstáculos. La fe no conoce obstáculos ninguno. Nada puede impedir la fe. No importa lo que otros digan, nada impide la fe. Veamos algunas de las cosas que le pudieron haber ocurrido.
88Alguien le pudo haber dicho, "Tú eres griega. Tu denominación no está respaldando esta campaña." Pero ella, a pesar de todo, seguía, porque era persistente por cuanto había oído. Y la fe viene por el oir, no por la cooperación, sino por el oir.
89Le pudieron haber dicho, "Tú eres griega. Tú no eres de esta clase de gente. Ellos son de otra piel, de otra raza." Tampoco le importó eso.
90Otros pudieron haber llegado a decirle, "Eso es pura tontería. Los días de los milagros ya pasaron. Eso que hablan por allí, de sanidad divina, eso no existe. Ese es otro fanático que ha surgido como los demás." Sí, es muy correcto. Existen toda clase de billetes falsos, pero también existe por allí un verdadero de donde falsificaron los demás. Y así le seguían diciendo, "Los días de los milagros han pasado, no hay tal cosa. Esos apenas son unos fanáticos, unos cuantos no más." Y siempre hemos tenido gente así.
91Pero, aún con todo eso, algo había anclado en esa mujer, y ella seguía persistente. Los días de los milagros quizás ya habían pasado para aquel que le estaba hablando, pero para ella, no. Quizás sea algo del pasado para algunos de sus amigos, pero no para Ud., si Ud. tiene fe.
92Pudo haber otro grupo, quizás unas mujeres allá en la esquina, diciendo, "Marta." Ojalá nadie se llame "Marta" aquí. "Marta, ¿sabes qué? Tu esposo te va a dejar, si te acercas a aquella reunión. Yo sé que tu hija tiene la epilepsia, pero te digo, si tu esposo llega a saber que andas en eso, ya verás. Tú sabes que él pertenece a los grandes clubs y la alta sociedad de la ciudad. Si tú te acercas allá, él te va a dejar." Pero eso no significó nada para ella. A pesar de todo eso, ella iba, porque la fe ya estaba anclada. La fe no conoce obstáculo.
93En la otra esquina pudo haber otro grupo, quienes comenzaron diciendo, "Mira, tú serás lo más ridículo de nuestra iglesia. Porque vas a ir allá para recibir nada, y todos se darán cuenta que vas. Y tan pronto como te identificas con aquellos, entonces serás el objeto de risa de todos. Todo mundo se va a reír de ti. Eso tampoco le importaba nada, nada. Es que ella era persistente.
94Otros le habrán dicho, "Te echarán de tu iglesia. Te darán tu tarjeta de membrecía para despedirte." Sin embargo, ella seguía, persistente. Esas cosas no le impedían nada. ¿Por qué? Porque ya sabía y se había agarrado de la fe.
95Ojalá tuviera tiempo de quedarme en este punto por unas horas, unas cuatro horas siquiera, y relatarles experiencias semejantes de hombres, mujeres y niños, que estaban moribundos, y en esta noche están vivos - todo comprobado de declaraciones médicas - por la gracia de Dios. Y es porque algo se apoderó de ellos. Es la fe, correcto.
96Ahora bien. Esta mujer sirofenicia, pasó por todas las barreras, por encima de todos los críticos, todos los mofadores, todas las amenazas de qué le haría su esposo, y que le quitarían su carnet de membrecía, y que sería una desterrada, y que la llamarían "santucha." Pero esas cosas no significaban nada para ella, porque ella ya había visto a Dios. Ella había oído, y la fe viene por el oir. Y ella sabía que otros habían sanado, ahora ¿por qué no podía sanar su hija? Allí está la cosa.
97Y por fin, ella llega a los pies de Jesucristo. Ahora noten, ¡qué tremenda sorpresa! Mucha gente cree que si solamente puede llegar, allí es el fin del negocio; pero allí es donde comienza la cosa. Cuando ella llegó a donde estaba Jesús, cuan desanimada hubiera sido ella si fuera como nosotros hoy en día. Jesús le dijo, en ciertas palabras, que El ni siquiera era enviado a su raza de gente. 98 Ahora, si Uds., los pentecostales de hoy, hubieran estado en el lugar de esa mujer, ciertamente hubieran alzado la nariz al aire y al darle la espalda y salir, hubieran dicho, "¿Con que así es todo esto? Si no me quieren en Las Asembleas de Dios, entonces me voy a unir con los Solo Jesús. Y si allí no me quieren entonces me iré allá con La Iglesia de Dios. Yo no tengo que estar aguantando tales abusos." Por eso es, que los milagros no se encuentran en la iglesia. Por eso es que la fe no se encuentra en la iglesia hoy día.
99Aun Jesús, el mismo Dios, al Cual ella había llegado a adorar, y estaba dispuesta a cambiar toda su manera de pensar, y venía para creer en El, cuando llegó con El, recibió una bienvenida muy fría.
100Anoche, yo hablaba de las flores híbridas. Y el cristianismo de hoy en día es simplemente una reproducción, no es el original. Si Ud. tuviera el bautismo original como lo tuvieron allá, entonces la Iglesia Pentecostal sería tan tremenda que nada le podría detener. Sería como una casa de madera quemándose en un clima seco y el viento caliente soplando. No habría nada para pararla, estaría ardiendo. Pero, ¿qué tenemos hoy? Es otro grupo muy distinto. En mi opinión, es simplemente una reproducción. Noten, El la trató muy friamente.
101Pero hoy tenemos que darles la palmadita y prometerles, "Mira, si vienes acá con nosotros, te registramos en nuestra membrecía, y voy a hablar con los diáconos para ver si no te ponemos como diácono, o algún otro puesto." Así se tiene que hacer hoy. ¿Pueden ver qué clase de gente tenemos?
102Pero cuando ella por fin llegó, El le dijo, "Ni soy enviado a tu raza. Y además, Uds. no son más que puros perros." I03 ¡Qué cosa! ¿Qué hubiéramos hecho nosotros? ¿Qué hubiera hecho Ud.? Hágase la pregunta y sea sincero. Hay aquellos que si no reciben oración la primera noche, dicen que ya no vuelven. Y dicen que tienen fe. Ah, sí. Recuerden, estas cintas están dando la vuelta al mundo. No estoy hablando solamente con Uds. aquí.
104Pero a esa mujer se le llamó de "perro." Y eso es ya lo más bajo, cuando menos fue en aquellos días para ellos, era un animal inmundo. Pero hoy, ha llegado a ser un ídolo. Mujeres de hoy crían un perro con todo el amor materno, y a la vez se practica el control de la natalidad, porque quieren tener la libertad de salir a toda clase de bailes y fiestas, y andar así, y no tienen tiempo para un niño. Pueden dejar al animal enjaulado por allí, o hasta a veces se lo llevan, correcto. Practican el control de la natalidad y luego van a la iglesia como si nada, y aún cantan en el coro; se visten con toda clase de pantalones cortos y largos y demás cosas, y siguen llamándose de "cristianas." Se cortan el cabello, y todavía dicen que tienen compañerismo con Dios, cuando la Biblia claramente dice que es imposible. Correcto.
105En el principio, una sola palabra causó toda enfermedad y muerte. Y el mismo Dios, al final del Libro, ha dicho, "El que quitare una sola palabra, o le añade una sola palabra." Así que no importa qué hace Ud. o cuán santito reclama ser, o cuánto brinco y salto, llora, habla en lenguas, dá sus vueltas por el suelo, o lo que Ud. quiera hacer, y hasta dar a los pobres, en eso no consiste el asunto. Lo que ha pasado, es que Ud. ha quebrado la Palabra, ya sea en una sola cosa, o en varias. Y con eso así, Ud. no podrá entrar. Correcto. Una sola palabra, Ud. ha tomado un credo en lugar de la Palabra porque le conviene.
106Por eso la gente puede unirse a la iglesia, luego asistir aquí y allá, y todo así de cualquier forma. Lo que pasa es que eso es una logia. No es una iglesia. Uno nace en la Iglesia, pero se une a una logia, o a un club. Pero uno nace en la Iglesia, no alguna iglesia, sino La Iglesia. Hay una sola Iglesia.
107Yo he estado en la familia Branham por cincuenta y cinco años, y jamás me han rogado que me una a la familia. Es que yo allí nací. Pero la mujer sirofenicia, fue rechazada, y hasta fue llamada de "perro," sin embargo, ella se mantuvo firme.
108¿Ve Ud.? Es que ella tenía fe. Estaba desanimada con todos sus amigos, con su gente, y tantas cosas que le quisieron estorbar. Y siempre que las cosas se amontonan así, eso simplemente muestra que Satanás está haciendo el esfuerzo para impedir la fe genuina, pero no puede. No importa lo que cualquiera dice; la fe permanece anclada. Ella era persistente, y seguía hacia adelante.
109Y cuando por fin llegó con Jesús, El le dijo, "Yo no soy enviado a tu raza. Yo no soy enviado a tu iglesia. Uds. no están cooperando. No son más que un lote de perros." ¡Pero ella continuó hacia adelante! Jesús le dijo, "Yo he venido para sanar a los Míos, no para sanar a los tuyos. No es justo que tome el pan de los hijos y lo ande dando a Uds. los perros." Ella respondió, "Eso es la verdad Señor." 110 Fe siempre admitirá que la Palabra es la Verdad. Ahora, si Ud. se quiere quedar con algún credo, muy bien. Pero la fe genuina siempre confiesa que la Palabra es la Verdad.
111Y ella exclamó, "Es la verdad, Señor, pero los perros se conforman con las migajas debajo de la mesa de los hijos." Y con eso, El ya no pudo. Ella no era ninguna planta de invernadero. Ella no era como los así-llamados "creyentes," de los que tenemos tantos hoy. Ella mas bien tenía fe genuina, y confesó que El tenía razón. Pero es que ella no venía en busca de todo el pan de los hijos; solamente andaba buscando las migajas.
112Pero nosotros, si no podemos obtener lo mejor, entonces nos quedamos mejor sin nada, y le damos la espalda. Y a la vez andamos diciendo que tenemos fe. "Si no me tratan bien, me marcho." Eso no muestra nada de fe. Fe es algo fijo. 113 Amigos, lo que les quiero decir es que estamos por llamar los enfermos a la plataforma. Y lo que yo deseo ver, es que todas la camillas, todas las sillas de ruedas, todas las muletas, se queden amontonadas aquí en el piso, y la gente caminando sana. Pero si Ud. no llega con la actitud correcta, no va a recibir nada. Lo que hace, es dar vuelta y vuelta y el ministro le pone una mano, y Ud. sigue igual. Pero eso no sirve. Ud. tiene que saber lo que está haciendo. La Biblia dice, "Pero sin fe, es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan."
114Ahora, recuerden, esta mujer jamás había visto un milagro. Ella era griega. Y siendo gentil, o griega, jamás había visto un milagro. Sin embargo, tenía fe en que sí existía tal cosa. Y acá nosotros vemos milagros de día en día, de año en año, pero no nos podemos quedar quietos y esperar ni unas dos horas.
115Ella era como la gentil Rahab, la ramera, la cual no tenía interés en saber como Josué se vestía, ni interés tenía en Josué mismo. Solamente dijo, "Yo he oído, y creo." Eso era todo, había oído y creía.
116Jesús dijo, "¡Por esta palabra!" Es que ella había llegado correctamente ante el don de Dios. Y recuerden, ella fue la primera gentil para recibir un milagro, y eso fue por razón de su fe. La fe siempre confiesa que la Palabra es correcta, y se humilla, igual como hace hoy.
117Marta, la hermana de Lázaro, fue muy humilde en la presencia de Jesús. Y además fue muy perseverante. Ella dijo, "Señor, si hubieras estado, mi hermano no hubiera muerto, pero aún ahora, lo que le pidas a Dios, El te lo dará."
118El le dijo, "Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en Mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?"
119Ahora, recuerden, ella tenía razón para regañarle. Porque lo había mandado a llamar dos veces mientras su hermano estaba enfermo; y ahora había muerto. Pero mire, ella tenía fe. I20 Ella se acordó de la mujer sunamita, allá en aquella edad, y cómo fue que se le murió su hijo, y ella creyó que Dios estaba en aquel profeta, Elías, y se mantuvo firmemente agarrada de Elías. Dijo ella, "Vive Jehová, y vive tu alma, que no te dejaré." Ella sí fue perseverante. Y el pobre Elías no sabía qué cosa hacer. El entró en la habitación, y comenzó a caminar y meditar, hasta que vino sobre él el Espíritu de Dios, y la presencia de Dios. Luego se postró sobre el niño y éste estornudó siete veces y regresó a la vida. Y eso fue porque alguien fue perseverante, alguien estaba agarrado de la fe, para llegar con el hombre de Dios.
121Y Marta sabía, si Dios estaba en Elías, cuanto más estaría en Su propio Hijo. Ella sabía que la fe viene por el oir. Y en la presencia de Jesús, ella fue perseverante.
122Jesús aparentemente la estaba queriendo desanimar, al decir, "Seguramente él resucitará," y otras cosas que le dijo. Pero ella fue perseverante, y se abrió camino por en medio de todos los críticos, los cuales le decían, "Ahora, ¿adónde está ese programa de sanidad divina que anunciabas tanto? Tu hermano allá está muerto y sepultado. Y el Pastor se fue de viaje para que éste muera, y luego va volver." Pero eso no le estorbaba nada. Ella se abrió camino hasta llegar a Jesús, y recibió lo que pedía.
123Aquí veo a algunos de los hermanos de mí iglesia en Jeffersonville. Y no hace mucho yo estaba predicando allá, y por lo regular tenemos una congregación como la que está aquí. Y en esa noche yo no estaba orando por los enfermos, pero había una mujer que había venido desde California, y tenía un tumor, que solo el tumor pesaba cincuenta libras, o sea como veintitrés kilos. Le dijeron que en esa ocasión yo no estaba orando por los enfermos. Apenas había venido para predicar, y estaba recién llegado de unas campañas.
124Mas cuando yo salí por la puerta de atrás, para irme, dos diáconos la habían traído y acomodado y la habían puesto junto a la puerta, allí mismo en el suelo. Y cuando yo salí, me agarró del pantalón y dijo, "Hermano Branham, lo único que le pido es que ponga su mano sobre mí, y sé que mi tumor desaparecerá." Y estaba así, muy, muy débil.
125Como a las seis semanas después, ella se encontraba en una de nuestras reuniones, y tomó a unas hermanas en privado, para que la examinasen. Y sin ninguna intervención quirúrgica, ya no existía nada de aquel tumor. No le importaba si era la noche de orar por los enfermos o no, ella era perseverante y recibió lo que buscaba. La fe había hallado su descanso y se mantuvo firme.
126Micaías se encontraba frente a los cuatrocientos sacerdotes bien preparados, siendo profetas hebreos. Le dijeron, "Mira Micaías, baja y háblanos. Te corrimos de la asociación ministerial, pero si ahora hablas igual que los demás, y digas que Acab suba con Josafat a la guerra, entonces prometemos que te aceptarán nuevamente en el compañerismo."
127Pero éste les respondió, "Como vive Jehová, yo solamente diré lo que El me diga." ¡Que Dios nos dé más hombres como Micaías!
128Entonces, él esperó. Y en esa noche le vino una visión. Y él, siendo prudente, examinó su visión con la Palabra escrita. Porque la Palabra de Dios ya había dicho que los perros lamerían la sangre de Acab, así como habían hecho con Nabot. Y hallamos que su visión cuadró perfectamente con la Palabra.
129Entonces él pudo ser perseverante cuando salió al día siguiente. Les dijo, "Suban pues, pero yo he visto a Israel desparramado como ovejas sin pastor."
130Entonces este sumo sacerdote, el que estaba de jefe sobre los cuatrocientos profetas, vino y le pegó con la mano en la cara, y le dijo, "¿Adónde se fue el Espíritu de Dios cuando salió de mí?" Sin embargo, a Micaías no le importaba lo que podían decir o hacer. El se mantuvo firme. Acab, el rey, dijo, "Pongan a este hombre en la carcel, y manténganlo con pan de angustia y con agua de aflicción. Y yo trataré con él cuando vuelva en paz." En otras palabras, lo iba a descabezar, o algo semejante.
131Pero Micaías le dijo, "Si aún vuelves, Dios no me ha hablado a mí." El sabía adónde estaba parado. No importaba lo que los demás pensaban; él sabía que había estado en la presencia de Dios y había oído la voz de Dios, y cuadraba perfectamente con la Palabra de Dios.
132De igual manera, nosotros debieramos poder ver la hora en que estamos viviendo, y reconocer la promesa para este día, la cual la Palabra de Dios nos ha prometido. No importa lo que cualquier otro diga, la Palabra dice así, y Jesús viene para darse a conocer.
133Aquel ciego a quien Jesús sanó, no pudo explicar, ni discutir la teología, pero una cosa sí sabía, que era perseverante.
134Su padre y madre no se atrevían, sino mas bien decían, "Tememos que nos echen de la sinagoga. El es de edad, preguntadle a él." Y le preguntaron al joven, "¿Quién te sanó?" Respondió, "Uno llamado Jesús de Nazaret."
135"Mejor, dadle gloria a Dios. Nosotros sabemos que este hombre es pecador."
136Y el recién sanado dijo, "Ahora, si es pecador o no, yo no sabría decirles. Pero una cosa cierta que sí sé, yo antes era ciego y ahora puedo ver." Y le dijeron, "Nosotros no sabemos de dónde viene este hombre."
137"Ahora, esa sí es una cosa muy rara. Uds. supuestamente son los líderes religiosos de hoy, conociendo todas las cosas espirituales; y aquí viene uno, y me abre los ojos - y yo siendo ciego desde nacimiento - sin embargo, ¿Uds. no saben ni de dónde viene?" ¡Oh, qué cosa! Es que era perseverante, y nada le iba estorbar. El había estado hablando con Dios.
138Natanael no tenía vergüenza de llamar a Jesús, "Señor, Rey de Israel," allí ante su pastor y todos los demás, cuando Jesús le dijo adónde había estado el día anterior.
139La mujer junto al pozo, poco le importaba cuántos le decían que no era justo que anduviera hablando tanto, ella siendo una ramera. Porque ella se había encontrado con un hombre a quién había estado buscando desde niña, sabiendo que Jesús aparecería en escena, y sería un profeta. Y ahora ella había hallado a este profeta, quién le había dicho directamente las cosas que había hecho. ¿Detenerla? Como dije antes, sería como tratar de apagar un fuego ardiendo, y con el viento soplando duro y caliente. Sería imposible. Es que su corazón estaba ardiendo con gozo y paz. Había recibido perdón de todos sus pecados. Y había visto personalmente al Mesías. Había visto Su Presencia y Su Palabra.
140Dijo, "Sabemos que cuando venga el Mesías, El nos dirá estas cosas. Pero, ¿tú quién eres? Debes ser Su profeta." Le respondió El. "Yo soy El mismo."
141Ahora, un hombre que pudiese hacer esas cosas, seguramente no mentiría. Ella estaba convencida que éste era el mismo Mesías, y por eso las buenas nuevas se tenían que anunciar.
142Nosotros, en esta noche, ¡cómo debieramos estar encendidos de semejante manera! Persistentes para anunciar a todo mundo que el Espíritu Santo es algo genuino, hoy mismo, y que aún se apodera de gente, y hace las mismas cosas que El hizo allá, y también anunciarles las promesas de esta hora. Pero no somos persistentes. Y por eso me pregunto, si en verdad, ¿nos ha amanecido esto?
143Hablando de la mujer junto al pozo, me hace recordar lo siguiente. Tengo mucho más que decir, pero terminaremos con este relato. Luego oraremos por los enfermos. Tengan paciencia.
144Hace como tres años, yo estaba en la ciudad de México, en la capital. El hermano que me estaba interpretando fue el hermano Espinoza. Y hasta donde sé, yo era el único protestante que jamás había entrado con el respaldo del gobierno, y fue por conducto del general Medina, quien había sido salvo y lleno del Espíritu Santo.
145Y estábamos en un lugar muy grande, adonde se podían acomodar varios miles de personas, y eso de pie. Ahora, Uds. piensan que es duro estar parados aquí en este cuarto unas dos o tres horas. Esa gente se paró allí en el sol ardiente, desde las nueve de la mañana, hasta las nueve de la noche, día en día. Y, una noche, había una tempestad de lluvia y allí se mantuvieron. Esas jóvenes mexicanas, con el cabello largo que se les quedaba pegado a la cara; y estaba lloviendo tanto que yo ni alcanzaba ver la mitad de la gente. Pero a ellos, no les importaba; estaban agarrados de la Palabra de Vida.
146Allí estuvimos apenas tres noches. Y en una noche, pasó a la plataforma un viejito ciego.
147Ahora, el hermano que me pusieron como chofer, yo le puse el nombre de Mañana, porque ¡era tan lento! El no llegaba a tiempo, y cuando llegaba, no tenía prisa para nada. Y mientras, yo estaba orando, y preparándome para el culto. Y por eso le puse el nombre de "Mañana."
148Me llevaba junto a una pared, y yo subía por una escalera, y cuando pasaba por la pared, estaba ya en la plataforma.
149Y "Mañana" había distribuido las tarjetas de oración, pero mi hijo, Billy, siempre estaba a su lado para ver que todo marchase bien. "Mañana" les podía hablar y darles las tarjetas, pero Billy lo acompañaba para ver si las vendía o si distinguía entre las personas; la cosa era de dar tarjeta a toda persona que la deseaba.
150Entonces, en esa noche, cuando llamamos las tarjetas - lo cual es solamente una medida que tomamos para mantener el orden - en esa noche llegó a la plataforma este viejito. Estaba descalzo, y el pantalón lo traía roto, y en la mano traía su sombrero, bien arrugado. Y cuando llegó así de cerca, ví que era ciego. Yo lo miraba, y estaba así parado a su lado con un buen traje, que alguien me había regalado. y traía puestos zapatos finos. Y este pobre ciego con la camisa rota y llena de polvo, y completamente ciego, los ojos blancos, como mi camisa. Pensé, "¡Qué cosa más cruel ha hecho Satanás!" El pobre quizás nunca había cenado bien en toda la vida.
151La situación ecónomica está tan mal balanceada allá. Por ejemplo, Pedro es un albañil, que gana treinta pesos al día, pero tiene que trabajar cuatro días para poder comprar un par de zapatos. Y luego, acá está Pancho, que apenas gana cuatro pesos al día, y tiene cinco hijos que alimentar. Va, y compra unas tortillas y frijoles para que esa noche Martita pueda comer una y otra para Chico, y así. Pero alguien tiene que pasar hambre porque están ahorrando una cierta cantidad de dinero para comprar una vela de cera para poner allá sobre el altar de oro, por sus pecados. Eso me hace arder la sangre.
152Allí estaba este viejito, y estaba diciendo algo, y tenía su rosario en la mano. Le dije, por medio del hermano Espinoza, que guardara eso.
153Pensé que posiblemente le regalaría mi saco. Pero, al mirarlo, noté que sus hombros eran mucho más grandes que los míos. Luego pensé que le daría mis zapatos, y nadie se daría cuenta. Pero sus pies eran mucho más grandes que los míos. Y pensé, "Oh Dios, ¿qué puedo hacer?"
154Si Ud. no siente por la gente, de nada sirve que les esté tratando de ayudar. Uno tiene que sentir. Y por eso Jesucristo se compadeció de nuestras debilidades.
155Sencillamente lo abracé, así con un brazo, y dije, "Padre Celestial, si mi papá viviera hoy, sería como de esta edad. Y éste ciertamente es el papá de alguien." Y estabamos parados así, cuando de repente le oí gritar, "¡Gloria a Dios!" Me fijé en él y ví que el viejito podía ver igual que yo, y estaba caminando por toda la plataforma. Entonces, tuvieron que guardar el orden con unos cuatrocientos ayudantes, y me tuvieron que subir por la pared.
156A la noche siguiente, habían amontonado en la plataforma, un montón de rebozos y pañuelos y sombreros, para que orásemos, imponiendo las manos sobre estas prendas. Yo no sé cómo supieron cuál pertenecía a quién. Pero, estaba lloviendo y yo había llegado tarde. Y había comenzado a predicar, y estaba diciendo, "La fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve," y el hermano Espinoza estaba interpretando.
157En eso, mi hijo Billy vino y dijo, "Papá, tienes que hacer algo. `Mañana' ya distribuyó todas las tarjetas de oración y allá está parada una damita y tiene en los brazos un niño muerto."
158Este testimonio se relató en la revista de los Hombres de Negocios del Evangelio Completo. Recuerden, antes de imprimirse, eso tiene que ser de buena fe. El médico tiene que firmar una declaración, que eso es la verdad, cuando se imprime.
159"Murió hoy en la mañana. Y allí ha estado esperando en la lluvia todo el día, y no sabía que `Mañana' estaba distribuyendo las tarjetas de oración. Y ahora, ya se le acabaron. Y los cincuenta ayudantes que tengo allí no la pueden detener. Se viene por abajo, por arriba, los tumba, hace de todo, porque quiere subir aquí a la plataforma."
160Entonces dije, "Mire, venga acá hermano Moore. Ella no sabe quién soy yo. Han habido muchos ministros parados aquí, bautistas y cuantos más, que están respaldando esta campaña. Vaya Ud., y ore por el niño. Al cabo que ella no sabrá cuál somos." Y él dijo, "Muy bien, hermano Branham."
161Y él se dirigía hacia ella y yo volví a predicar, y decía, "Y como les estaba diciendo, la fe es la certeza..." Y en ese instante ví una visión, así ante mí, donde veía a un niño mexicano, de tez morena, sin dientes, y me estaba mirando con una sonrisa.
162Dije, "Hermano Moore, espere un momento. Dígale a la mujer que venga acá." Y Billy me dijo, "Pero Papá, ella no tiene tarjeta de oración." Y le dije, "Mira Billy, acabo de ver una visión."
163Entonces la dejaron pasar, y llegó frente a mí, y se cayó de rodillas y comenzó a clamar, "Padre, Padre." Le dije, por medio del interprete, que se pusiera de pie. Traía este cadáver tieso, envuelto en una cobijita de color azul y blanco, y empapado del agua. Ella era muy bonita, quizás de unos vientidós a vienticinco años, seguramente su primer niño.
164Los demás estaban pensando que yo iba a orar por esta criatura, no más para que ella ya no estuviera molestando.
165Puse mis manos sobre la criatura, y siendo que no traducen la oración, yo dije, "Padre Celestial, yo no sé si éste es el niño o no; pero hace unos momentos ví una visión de lo que parecía ser un niño mexicano, de carita morena, y estaba sonriente. Pongo mis manos ahora sobre esta criatura, en el Nombre de Jesucristo, Te ruego..." Y en ese instante el niño comenzó a llorar y moverse.
166Entonces le dije al hermano Espinoza, "No se les vaya escapar esto. Manden un mensajero con esta dama, y que vayan con el médico, para verificar este caso." Y esa misma noche, despertaron al médico, y él firmó la declaración, que ese niño había muerto en su oficina de neumonía, a las nueve de la mañana de ese mismo día; y entonces, ya eran las diez de la noche. Había estado muerto todo el día, pero volvió a la vida, y vive hoy, para la gloria de Dios.
167¿Por qué? Porque la madre era igual de persistente como esta mujer sirofenicia, de la cual hemos estado hablando. Muestra pues, que Dios es el mismo ayer, hoy, y por todo los siglos. La cosa es, que ella había oído del viejito ciego.
168Ella era católica, de religión, como son todos allá. Porque cuando uno nace en México, automáticamente es católico.
169Pero, esa gente había visto al que antes era ciego, testificando de su sanidad allá en la calle. Habían oído solamente. Esta mujer jamás había visto un milagro, pero ella sabía, que si Dios podía volverle la vista a un ciego, también podía darle vida a su hijo muerto, porque era el mismo Jesucristo. Con esa fe, ella haría parecer muy pequeños a muchos pentecostales, por cuanto fue persistente, y estaba convencida que tuvo que ser Dios, El que había restaurado la vista. Y si fue Dios, Quien guardó su Palabra, y restauró la vista al ciego, también podía levantar al muerto; y lo hizo, por cuanto ella fue persistente. Y yo estaría sólo una noche más, y quizás no le tocaría. Pero, esa era la noche que correspondía a ella.
170Y amigos, ¿no podremos nosotros ser perseverantes en esta noche? ¿No podremos abrirnos camino por todas estas tinieblas tan oscuras y aceptar a Jesucristo como nuestro Salvador y Sanador? ¿No lo podrán hacer? Oremos.
171Señor Jesús, oh Dios, no sé que más pueda decir. Ruego me instruyas. Padre, ¿será Tu voluntad que llame unos cuantos a la plataforma? Y quizás Tú le mostrarás algo al pueblo. Ruego que hagas algo igual a como hiciste antes de Tu muerte y entierro; para que en este tiempo, quizás hay algunos nuevos entre nosotros, y todos juntos podamos ver que todavía eres el mismo de ayer, y hoy, y por todo los siglos, guardando Tu Palabra. Quizás haya alguno con suficiente fe para romper esa barrera, la barrera del sonido, la barrera del pecado, la barrera de la incredulidad, romper esa barrera y entrar a donde todas las cosas son posibles. Concédelo, Señor. Nos dicen que cuando un avión rompe la barrera del sonido, entonces no tiene límite, ni de velocidad, ni de poder. Oh Dios, si nosotros solamente pudiésemos sobrepasar ese poder de incredulidad, entonces los milagros y las promesas de Dios serían sin límite, "porque todas las cosas son posibles a aquel que cree." Concede todas estas cosas, Padre, porque las pedimos en el Nombre de Tu Hijo, Jesucristo. Amén.
172Ahora, deseamos llamar una pequeña línea de oración. Creo que llamaremos la letra "B," y números del setenta y cinco al cien. Por favor, se ponen en fila aquí al lado derecho.
173[El hermano Branham dirige el orden de la línea de oración.-Editor]
174Ahora, deseo que me den su atención completa y sean muy reverentes. Hay la gente que solamente viene a los cultos para criticar el color de la corbata del predicador, o dicen, "No me gusta el color de su traje; ese no se para bien." Es que Ud. no tiene nada de fe.
175Si un hombre entrase por aquella puerta, y le dijera a Ud. que tiene para Ud. un giro bancario, en la cantidad de un millón de dólares, a Ud. no le importaría si el hombre fuera educado o no, no le importaría como viniera vestido, no le importaría si fuera negro, amarillo, blanco o moreno.
176Porque, no es el mensajero que importa; sino el Mensaje, a lo que Ud. debiera escuchar. "Jesucristo es el mismo ayer, hoy, por todos los siglos." ¿Cuántos están conscientes de eso?
177[El hermano Branham le pide más tiempo y paciencia al conserje del auditorio.-Editor]
178Ahora, deseo que todos sean muy reverentes, pero también muy perseverantes. Abrase camino más allá del velo.
179Yo no digo que esta gente será sanada, yo no puedo decirles eso. Recuerden, yo no tengo poder para sanar. Yo no tengo ningún poder, ni Ud. tampoco, pero lo que tenemos es autoridad. ¿Cuántos entienden bien?
180Aquí afuera en la carretera, veo que la velocidad máxima es de ochenta millas por hora (o sea, cientotreinta kilómetros por hora). Y por allí pasan carros con máquinas potentes, desde doscientos caballos de poder, hasta de cuatrocientos caballos.
181[El hermano Branham está llamando los números de las tarjetas de oración.-Editor]
182Pero, de repente se presenta un pequeño policía, y él es un hombre tan pequeño que la cachucha la tiene sostenida en las orejas, y no pasa de pesar unas cien libras (o sea, como cuarenta y seis kilos). Ahora, dígame Ud., ¿cuánto poder tiene él para parar uno de aquellos carros? Y en veces vienen de a tres y cuatro, así parejos, corriendo lo máximo posible, y cada uno de trescientos caballos o más. Este no podría parar ni un solo caballo de fuerza. Y aquí vienen estos carros potentes. Pero, ¡con sólo que brille esa insignia, y él levante la mano! Quizás no tenga nada de poder, pero sí tiene autoridad. Allí se escucha el chillido de las llantas, mientras todo mundo hace el esfuerzo para parar su carro. ¿Por qué? Porque él tiene la autoridad.
183Y asimismo, nosotros no tenemos poder, pero sí tenemos la autoridad, la insignia de fe, pegada a la Palabra, lo cual muestra: "Yo lo creo y es la Verdad." Eso hace parar a toda cosa. Y uno entonces puede ser persistente.
184Cuando ese policía, por más pequeño que sea, levanta la mano, y le sopla al silbato, todo se para. Es su autoridad.
185Ahora, cuando Ud., o unos de acá, quiero que todos crean. Y Uds. parados acá, no se desanimen, simplemente ábrase camino, cada uno, y diga, "Señor, este hombre no sabe nada de mí, de eso estoy seguro. Si él pudiese hablarme a mí, y decirme algo, entonces yo creeré de todo corazón."
186Ahora, ¿quién es el sanador? Jesucristo. Correcto. Entonces, si El está aquí presente, lo único que tenemos que hacer es pedirle. Y "El es el sumo sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades." ¿Correcto? Y, "El es el mismo ayer, hoy, y por todos los siglos." Entonces, hoy también, es el sumo sacerdote. Y, ¿cómo, y qué hizo El, cuando una mujer le tocó el borde de Su vestidura, hace dos mil años? La miró y le dijo cual era su problema, y le dijo que su fe la había sanado. ¿Correcto? El es el mismo hoy, y tendrá que hacer lo mismo, porque en verdad, es el mismo. Ahora, ¿están listos en la línea de oración? Bien.
187Aquí viene una mujer subiendo a la plataforma, que, hasta donde yo sé, jamás la he visto. Es totalmente desconocida. Somos extraños el uno al otro. ¿No es así? Ella dice que estuvo en mi campaña en el año 1947, y también en 1951. Pero, para saber quién es Ud., no sé.
188Igual como si la viera nuevamente de aquí a quince días, aún no la conocería. Desde el '47, han habido miles y miles de personas en las campañas, sería imposible. Ahora, Ud. me conoce a mí porque ha asistido a los cultos. Pero que yo la conozca a Ud., o que supiera qué problema tiene, o qué cosas ha hecho desde allá para acá, o aun antes, o qué cosa piensa hacer, desde luego, yo no sé.
189Ahora, no podemos y no queremos pasar mucho tiempo con cada persona. Y no queremos mimar la gente, sino que deseamos que sean suficiente fuertes y vigorosos, para que de sí mismos se agarren de lo que uno está diciendo, entonces es cuando son sanados. Porque de otra manera, no sanan.
190Ahora, esta dama, es la primera vez que nos vemos. Si Jesucristo, en verdad, es el mismo ayer, hoy, por todos los siglos, y si estuviera parado aquí - con este traje puesto, que El me ha dado a mí, por medio de alguna persona muy bondadosa - pero si El estuviera aquí, con este traje puesto, ¿podría El sanarle? No, no. Es que ya lo ha hecho. "El herido fue por nuestras rebeliones." El no le podría sanar. ¿Cuántos saben que es la verdad? Eso ya está hecho.
191Y Ud., pecador, El no te podría salvar; porque ya lo ha hecho. Lo que falta es que Ud. necesita aceptarlo.
192Ahora, bien. Si El estuviera parado aquí con este traje puesto que me dió a mí, lo único que podría hacer, sería que si Ud. le dijera, "Yo estoy enfermo. Tengo tal necesidad. Tengo un ser querido muy grave. Tengo problemas económicos o tengo problemas en el hogar," o lo que sea. El no se lo podría dar. Solamente le diría que ya pagó el precio por tal necesidad. ¿Cuántos entienden bien eso? Sí, porque ya es una obra concluida.
193Por ejemplo. El prestamista no puede retenerle más si Ud. ya ha sido redimido. Si Ud. tiene el recibo que dicha prenda ya ha sido redimida, allí se acaba el negocio. El no la puede retener más.
194Y aquí en la Palabra, nosotros tenemos el recibo. Ahora falta que Ud. tenga la fe suficiente para cobrarlo. Pero, si El estuviera parado aquí, y siendo que yo he basado todo mi ministerio en el hecho que El es el mismo ayer, hoy, y por todos los siglos, El ciertamente conocería cuál es su problema. Y siendo que yo no conozco esos detalles, eso ciertamente mostraría que es El. Tendría que ser algún poder y todo depende en qué piensa Ud. que fuera ese poder. Porque Ud. bien sabe que yo no la conozco, hablando humanamente. Y tendría que ser algún poder. Si Ud. cree que es El, muy bien. Si no cree que es El, entonces no debiera estar parada aquí. Pero, si en verdad cree que es Dios, luego si El le pudiese decir qué cosa ha hecho, o con qué motivo ha venido, o algo, eso le aumentaría la fe, ¿no es así?
195¿Aumentaría la fe de Uds. sentados acá? Yo levanto mi mano, como testimonio, que nunca he visto esta dama, en toda mi vida. Quizás haya estado en la congregación o aun en la línea de oración, hace muchos años. Pero, de acordarme, imposible. Pero ahora, pido que el Señor me ayude con este don.
196Ahora, ¿Ud. ve todos estos ministros sentados aquí? Y Ud. sabe, si me ha oído predicar, que yo no soy predicador. No tengo educación, y no podría llamarme predicador, pero aquí hay hombres mucho más capacitados para cumplir con eso que yo.
197Pero el don que tengo yo, viene de Dios, por cuanto le amo. Yo creo que los dones y llamamientos de Dios son dados sin el arrepentimiento. Son, mas bien, predestinados de Dios en cada generación. Y la parte mía en todo esto es que la Palabra viva nuevamente, y que la Palabra llegue a discernir y conocer. Eso es profético, lo cual es prometido según Malaquías, capítulo 4, para este día, lo cual muestra perfectamente que estamos en los últimos días.
198Ahora, si el Señor Jesucristo me dice adónde está su problema, ¿creerá Ud. que yo soy Su profeta, o Su siervo? Que El entonces se lo conceda. Ud. está sufriendo con un mal de la piel. Algo está mal con su piel. Si eso es correcto, levante la mano.
199Es que estoy sintiendo de la congregación, alguien está diciendo, "El le atinó a eso." Espere un momento, señora. Yo no le atiné a eso. Cuidado, ya no pueden esconder ni los pensamientos. El aquí está. Ahora, tomo bajo mi control a todo Espíritu presente, en el Nombre de Jesucristo, para la gloria de Dios. Yo no le atiné a eso.
200Esa es una condición de los nervios. Ud. padece de los nervios. Además, está orando por un ser querido, y es una mujer. Y es su nuera. Y es porque ella sufre de la epilepsia. A eso tampoco atiné.
201Crea Ud. de todo corazón, y así será, como ha creído. Así será. Yo creeré, pero si Ud. creerá, así será.
202¿Ven Uds.? Yo no puedo entregarle nada basado en la fe mía. Tiene que ser basada en su fe.
203¿Cómo está Ud? Hace como dos años que partió mi mamá. Y cuando la ví subir aquí de esa manera, me la hace recordar mucho. ¿No sería yo una persona terrible estando parado aquí, representando a Jesucristo, y a la vez, ser un engañador? Eso sería lo más horrible, que hiciera algo semejante. Pero, no soy yo un engañador. Soy, más bien, Su siervo. Y si Dios me permite, por medio de Su gracia, conocer algo acerca de Ud., ¿creerá Ud. entonces, que esto viene de Dios?
204Ahora, para que todos pueden entender, ese discernimiento solo, me ha agotado más que si hubiera predicado hasta la media noche. Jesús dijo, "Reconozco que poder ha salido de Mí." Y si así fue con el mismo Hijo de Dios, ¿cuánto más sería conmigo, siendo un pecador? Daniel vió una visión y estuvo afligido de la cabeza por varios días. No nos damos cuenta de la gracia que Dios nos concede.
205Ahora, esta dama está sufriendo con un mal del estómago. Veo que se aleja de la mesa. Y es una condición nerviosa, la cual causa que el estómago sea afectado de esa manera y el resultado es que el alimento no se digiere correctamente. Es una úlcera péptica en el estómago. ¿Cree Ud. que Dios la sanará de eso? ¿Ud. lo acepta como ya sano? ¿Ud. cree que Dios se lo va a quitar? Dios le bendiga. Vaya, y que el Señor se lo conceda.
206¿Cómo está Ud? Me supongo que somos desconocidos. ¿Este es nuestro primer encuentro? Ud. dice que ha estado en los cultos, pero que yo la conozca a Ud., no la conozco.
207Ud. estaba rogando por sí misma. Sí, ¿Ud. cree entonces que le dejará esa artritis? Sí. Estaba ella con la cabeza inclinada, orando. Le dejará, si Ud. lo cree. ¿Cree Ud. que Dios me puede revelar cuál es el problema de su esposo? ¿Cree Ud. que Dios me lo puede decir? Ud. señor, está tan contento en saber que ella iba a ser sana de ese mal. Y Ud. tiene un problema con la glándula prostática, y le molesta. Levante la mano.
208Jamás lo he visto en toda mi vida. Dígame Ud. ¿qué cosa tocaron ellos? Respóndame esa pregunta. ¿Qué cosa tocaron? A mí no me han tocado; están a diez metros. Pero tocaron al Sumo Sacerdote.
209Si yo soy un desconocido a Uds., señalen con la mano en alto de esta manera. Uds. dos sentados aquí. Simplemente estaban sentados allí y la dama estaba orando. Dios está aquí, y volvió la vista, así como hizo en la Biblia. No fui yo que dí la vuelta, sino El volteándome a mí.
210Miren, Yo no conozco estas cosas. Es como este micrófono, es un perfecto mudo, sin que algo hable a través de él. Pero Uds. me escuchan a través de este micrófono. ¿Correcto? Pero el micrófono no puede hablar por sí mismo. No tiene voz. Yo no conozco a estas personas. ¿No pueden comprender que es la presencia de Dios utilizando eso para mostrarles Su presencia? ¡Abrase camino Ud. mismo!
211Ahora, nosotros, siendo que no nos conocemos, Ud. es mucho más joven. Seguramente nacimos muy distantes en años y en millas y he aquí nos encontramos por primera vez. El Espíritu Santo es una Luz. Sabemos eso, y yo solamente puedo seguirlo. Lo estoy vigilando. Pero si el Señor Jesús me ayudase para conocer su problema, ¿creerá Ud. entonces que yo soy Su siervo y conocerá que no soy yo, sino El?
212Yo sólo soy un siervo, así como este micrófono. Ahora, este púlpito es parte de los muebles de este lugar, y no fue hecho para hablar; es más bien para sostener mi Biblia. El micrófono no puede servir para sostener la Biblia; pero sí es para llevar mi voz. Igualmente, hay distintos dones en la iglesia; algunos son Su voz, otros por medio de visión, y hay otros que hacen otras cosas. Pero yo me guío por visión, como Su siervo.
213Ahora, si Dios me permite conocer su problema, o por qué ha venido, ¿Ud. creerá? Y ¿creerá que es la Palabra de Dios? Ud. está sufriendo con una infección. Y la infección está en la piel.
214¿Ven Uds.? Ella bien sabe si es la verdad, o no. Y por cuanto más hablara yo con ella, más se revelaría. Es una persona muy fina.
215Míreme por un momento; los demás los podremos pasar más ligeros si es necesario. Hablemos un momento, ya que Ud. es una persona tan fina. Ud. bien sabe que algo ha sucedido con Ud. Aquí, entre Ud. y yo, está una Luz. ¿Ha visto Ud. la foto de Esto? Esa misma Luz está parada entre nosotros dos. Y yo la estoy viendo a través de esa Luz. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir quién es? Le dijo a Simón quién era.
216¿Cuántos lo creen? Aquí estamos con la mano en alto, confesando que somos perfectamente desconocidos.
217A Ud. le dicen "Florencia," y su apellido es McAllister. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir en dónde vive? Ud. no es de aquí. Ud., mas bien, es de un lugar llamado Lawrence, Kansas. Ahora vuelva porque Jesucristo la ha sanado.
218Tenga fe en Dios. Por favor, sean reverentes. No se muevan.
219Dios sana el diabetes. ¿Lo cree Ud? Y ¿cree que le puede sanar a Ud? Siga caminando, diciendo, "Gracias, Señor." Créalo de todo corazón y sanará.
220¿Cree Ud. que Dios puede sanar ese problema en los órganos femeninos? Entonces siga caminando, diciendo, "Gracias, Señor, yo lo creo de todo corazón."
221Bien, traigan a la dama. Ud. tiene problemas femeninos, y también tiene diabetes. ¿Cree que Dios la sanará? Siga caminando, diciendo, "Gracias, Señor." Créalo con todo su corazón.
222Una condición de nervios le ha causado problemas estomacales. ¿Cree Ud. que ahora podrá cenar? Vaya diciendo, "Gracias, Señor," y cene bien, creyendo de todo corazón.
223Dios sana problemas de corazón. ¿Cree Ud. que le sanará el suyo? Muy bien. Vaya creyendo, y El lo hará.
224¿Qué tal si yo no le dijese nada a Ud, para mostrar la fe que yo creo que Ud. tiene, pero solamente impongo mis manos en Ud? ¿Cree que así sanará? Pase. Ya estaba sanada, cuando salió de su asiento.
225Venga Ud. Todos pueden ver que esta mujer viene cojeando, eso lo ha tenido toda la vida. Pero otra cosa es que tiene problemas estomacales, y desea la sanidad. Siga caminando, diciendo, "Gracias, Señor," creyendo de todo el corazón.
226¿Cree Ud. que Dios le sanará el artritis? Créalo de todo corazón.
227¿Y cuántos acá sentados pueden creer? ¿Todos? Aquí está un hombre sentado, mirándome. ¿No pueden ver esa Luz sobre ese hombre?
228Lo que le preocupa tanto, a ese hombre, es un problema de exceso de peso. Si es correcto, levante la mano. ¿Cree Ud. que Dios le sanará? ¿Es su esposa sentada allí a su lado? ¿Cree Ud. que Dios me puede decir cuál es su problema? ¿Lo cree? Y Ud. señora, ¿cree que soy Su profeta, Su siervo? Es que al decir "profeta," eso ciega a la gente. ¿Cree Ud. que soy Su siervo? ¿Cree que Dios me puede decir cuál es su problema? Es la hipertensión arterial. Crea de todo corazón ahora mismo, y eso la dejará.
229Allí al fin de la fila, está un joven negrito, y está estudiando esto inténsamente. ¿Qué piensa Ud. de esto? ¿Cree Ud. que es de Dios? Sí, Ud. me está mirando tan serio. Yo no lo conozco a Ud., somos desconocidos. Pero, tiene una cosa que le molesta. ¿Cree que Dios me puede decir qué es? Sí. Es una alergia. ¿Cree que Dios le sanará? Ahora, el mayor de sus problemas es que está recaído, enfriado. Pero, en verdad, quiere volver a Dios. Si es correcto, levante la mano. Venga acá. Hermano, tus pecados te son perdonados.
230Ud. quizás dirá, "¿Y cómo sabe Ud. eso?" Me lo dijo El mismo que me dijo de sus problemas.
231¿Cuántos más habrá aquí que desean el perdón de los pecados? Si así es, pónganse de pie. Quiero ver si son suficiente valientes para hacerlo. Gracias. ¿Pueden salir de sus asientos y pararse al lado de este joven, quien ha sido perdonado? Diga, "Deseo el perdón de mis pecados. Soy honesto."
232Vengan. Hay muchos más. Ahora, si el discernimiento discierne las enfermedades y los males fisicos, debe saber que también discierne el pecado. De otra manera, ¿cómo sabría que este hombre fuera pecador? Así es, vengan. No vamos a dilatar mucho. Vengan al lado de este joven, y digan, "Hermano, deseo que Dios me perdone de mis males. Entiendo que estoy en Su presencia. No importa lo que piensen mis vecinos, yo vengo porque soy perseverante, y en esta noche quiero ser salvo. Yo creo que Dios me puede, y yo quiero venir ahora mismo y ser lavado de todos mis pecados."
233¿Cuántos ministros hay aquí que creen que esta gente tiene derecho de ser salvos por la gracia de Dios? Todos Uds. vengan y párense con ellos, mientras oramos, todo ministro que esté interesado en las almas perdidas. Yo no pensaba hacer esto, pero sé que no conviene desobedecer Su Voz. El me dijo que hiciera ésto de esta manera. Puede que sea la última oportunidad para esta gente, yo no sé.
234¿Cuántos saben que esto mismo hizo nuestro Señor cuando estuvo en la tierra? ¿Cuántos tienen esa cosa consciente? Entonces, tiene que ser El nuevamente. Esto es imposible para el hombre, para cualquier humano, hacer estas cosas. Y estamos ahora mismo en Su presencia. Y aquí vemos el cumplimiento de Su Palabra: "Y Yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí mismo." Y lo vemos aquí haciendo las mismas cosas que hizo cuando estuvo sobre la tierra. ¿No podemos ser suficiente perseverantes ahora mismo, y abrirnos camino? ¿Qué cosa nos trajo a venir aquí? ¿Cómo se hizo todo esto? Es Dios. ¿No lo cree Ud. así?
235Quiero que cada uno de Uds., ministros, se acerquen a estos arrepentidos y pongan sus manos sobre ellos.
236Ahora, me dirijo a Ud. hermano, y hermana, que está arrepintiéndose aquí en el altar, ¿qué fuerza le hizo que viniera? Ud. no ha venido por su propio poder. Ha venido porque algo le ha convencido que está errado y quiere ser perdonado. Cuando Uds. vieron a este joven negrito, este joven etíope, alejado de Dios, y el Espíritu Santo reveló que era pecador, ese mismo Espíritu Santo lo llamó a Ud. No directamente de mis labios, como con él, pero le ha llamado, y aquí está parado en esta noche, igual como el joven. Confiesen sus pecados ante Dios, y créanle de todo corazón y El ciertamente perdonará todo pecado que Ud. haya cometido. Y lo recibirá en esta noche basado en su confesión y el compañerismo. El sí lo hará si Ud. le cree.
237El aquí está, confiésese. Aquí está el Espíritu Santo y es Quien está llamando. Créalo de todo corazón y confiese que está errado y pida que El le perdone. Hermanos, oremos con esta gente.
238Padre Celestial, venimos ahora en el Nombre del Señor Jesucristo, dándote gracias por Tu gran poder y gracia hacia nosotros, siendo que somos los más indignos, aquí en la víspera del fin del tiempo. Señor, rogamos que Tu misericordia sea extendida hasta que la última alma sea traída. En esta noche, debido a que Te hiciste presente en medio nuestro, eso ha hecho que la gente sobrepasara toda circunstancia para venir y pararse aquí para creer que esta es la hora precisa, cuando sus pecados les serán perdonados, y que de esta noche en adelante, serán libres. Concédelo Padre Celestial. Ruego que todo pecado les sea borrado.
239Tú dijiste, "El que viniere a Mí, no le echo fuera. Aunque vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como la blanca lana." Ahora mismo nos sometemos a la fuente de la sangre de Jesucristo, y por la fe traemos a este pueblo arrepentido a la presencia de Dios. Los traemos a la sangre del Hijo de Dios, y por ellos pedimos perdón. Rogamos esto en el Nombre de Jesucristo. Quita todo pecado y guárdalos en Tu cuidado, Padre, a medida que confiesan. Basado en Tu promesa, establécelos de nuevo. Dijiste que lo harías, y yo sé que así será. Padre, estos son Tuyos. Te los entregamos en el Nombre de Jesucristo.
240Cada uno de Uds., aquí en el altar, que de todo corazón se ha arrepentido, y aquí en la presencia de Dios, creen que soy Su profeta, y creen que les he dicho la Verdad de todo esto, y creen que sus pecados han desaparecido, y ahora por fe han abierto camino a través del velo para entrar en la presencia de Dios, y dirán en este momento, "Señor, yo Te creo en este momento, y Te acepto." Levante la mano cada uno que siente así. Todos los que están aquí y digan, "Yo sí. Yo ahora sí lo creo." Dios bendiga a cada uno. Por fe, tiene que abrirse camino por ese velo.
241Ahora ya que han sido perdonados, mientras que están aquí, hermanos impongan sus manos nuevamente sobre ellos para el bautismo del Espíritu Santo. Aquí mismo donde estáis, pongan sus manos sobre ellos ahora, y oren para que reciban el bautismo del Espíritu Santo, aquí parado.
242Señor Jesús, manda Tu poder sobre éstos como un viento recio, así como lo hiciste en el Día de Pentecostés: y llena este pueblo, no el cuarto, sino el pueblo, con el Fuego del Espíritu Santo, y con perdón, y demonstraciones de poder, a través del Nombre de Jesús. Amén.