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~ EL CRISTO IDENTIFICADO DE TODAS LAS EDADES ~
1Algunas Escrituras aquí a las cuales yo quiero referir en esta noche. Yo estaba pensando en el tema de para qué estamos aquí. Yo quiero leer para una porción de la Escritura, la cual yo creo que todos, en cada reunión, alguien debería leer la Palabra de Dios. Porque, yo sé que Él podría encontrarse con nosotros sin leer la Palabra, pero tengo tanto miedo de cometer un error. Entonces si leo Su Palabra, yo sé que no hay ningún error en Esta. Entonces yo—yo leo Su Palabra, entonces yo sé que algo vendrá de la reunión, por medio de la lectura de Su Palabra.
2Y por lo tanto, basando nuestro pensamiento en la Escritura que leeremos, un lugar se encuentra en San Juan, el capítulo 10, empezando con el versículo 32 y 39, inclusivos; luego en el antiguo texto conocido, Hebreos 13:8. Ahora, en San Juan, el capítulo 10, empezando con el versículo 32, leemos esto. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios. Jesús les respondió: ¿No está escrito en vuestra ley: Yo dije, dioses sois? Si llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios (y la Escritura no puede ser quebrantada), ¿al que el Padre santificó y envió al mundo, vosotros decís: Tú blasfemas, porque dije: Hijo de Dios soy? Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Más si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre. Procuraron otra vez prenderle, pero él se escapó de sus manos.
3Y en Hebreos, el capítulo 13 y el versículo 8. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos
4Oremos. Padre Celestial, santifica el mensajero esta noche, Señor, al Mensaje, y al oidor de la Palabra, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
5Ahora mientras nos acercamos a este texto, solamente un pequeño texto formal para la primera noche, para conocernos, yo quiero tomar el texto, el…El Cristo Identificado de Todas las Edades.
6Ahora el Libro de Hebreos aquí nos dice que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
7Y leemos en la Biblia aquí que estos judíos estaban cuestionándolo a Él. Nos enteramos que los griegos Lo cuestionaban. Y era una cuestión constante. Era porque tantas personas tienen muchas interpretaciones diferentes de Él.
8Nadie jamás ha escuchado de Él sin desear verlo. Yo estoy seguro que si preguntara en esta noche, “¿A cuántos de ustedes les gustaría ver a Jesús?” cada mano se levantaría. No hay—no hay ninguna persona que oyó de Él que no quisiera verlo.
9Hay algo hasta de Su Nombre, que solamente…nos cautiva. Hay algo acerca de Él que emociona a nuestros corazones, solamente escuchar el Nombre, Jesús. Porque, en aquel Nombre tenemos perdón de pecado, tenemos nuestra redención, porque toda la familia en el Cielo será…llevará aquel Nombre. Entonces nosotros…Dios tomando este Nombre humano para ser puesto sobre Él mismo cuando Él fue manifestado en carne. ¡Qué Nombre tan maravilloso!
10Ahora nosotros--¡Estamos pensado de que Él es tan grande! Y por todas las edades, todos los hombres han clamado verle a Dios. Ahora el problema, desde el tiempo de Job….
11Yo creo que Job se considera uno de los Libros más viejos de la Biblia. Solamente fue colocado allí. Fue escrito en el tiempo de Moisés, Moisés escribiendo los—los primeros cuatro libros.
12Ahora creemos que—que Job, allí, clamó una vez, “¡Si solamente pudiera verlo! ¡Si supiera donde podría ir a Su casa! Me gustaría,” en otras palabras, “tocar a Su puerta.”
13Todos sabemos que venimos de algún lugar. Nosotros estamos detrás de una cortina que nosotros…Hay algo en nosotros que quiere llegar a algo, que nosotros sabemos que venimos de algún lugar. No podemos estar exactamente como somos sino que algo detrás de nosotros nos hiciera.
14Mi reloj no puede haber aparecido solo. Cualquier persona con la mente sana sabría que aquel reloj, joyas, y tiempo, y regulaciones, y resortes, y—y manos, no puede haber aparecido solo. No es posible que aconteciera.
15Ahora mire a lo demás de la creación, como está puesta junta. Nosotros sabemos que no podía haber aparecido sola. ¡El hombre es mucho más grandioso que el reloj! El hombre diseñó el reloj, le dio el tiempo, y lo armó. Entonces si es imposible que el reloj solamente apareciera, ¿qué más increíble que usted y yo solamente llegáramos de estar aquí? Tiene que haber un creador detrás de nosotros. Si nosotros miramos Su gran creación como se mueve, que como Él vive en ella, vive en ella.
16Nos damos cuenta de la hoja, como una hoja se cuelga en un árbol. Y por la mitad de agosto, sin escarcha ni nada, la vida la deja y baja a la raíz. La hoja se cae y se baja al suelo. Ahora, ¿qué pasa? Hay alguna Inteligencia que habla a ella. El árbol no tiene ninguna inteligencia propia. Entonces la vida se baja a la raíz del árbol, para esconderse del clima frio. Si…Si se quedara allí arriba, se moriría, el invierno la mataría.
17Ahora, ¿qué hace la hoja? Se queda en el suelo y se pudre. ¿Qué hace la vida mientras está en la raíz? Chupa otra vez la substancia de aquella hoja muerta, el calcio y lo que sea que está adentro, y se sube otra vez en la primavera, y regresa a su lugar otra vez, trayendo otra hoja. Es un testimonio; muerte, entierro y resurrección.
18El sol se levanta en la mañana, como un bebito al nacer. A las ocho o nueve está en la escuela. A las diez ya salió de la escuela. A las doce está en su mediana edad. Y luego empieza morir, se muere otra vez y se hunde en el oeste. ¿Es todo? Se levanta la siguiente mañana, para testificar; vida, muerte, entierro, resurrección. Todo, Dios vive en toda Su creación. Él hace esto y lo ha hecho por todas las edades.
19Ahora, la única manera que nos enteraremos si Dios todavía vive. Nosotros podemos verlo en Su creación, pero como Dios se mostraba a la gente que…
20Alguien dice, “Bueno, ¿dónde está Dios? Hablas tanto de Él.”
21En África, en los campos misioneros allí, y entre los—los afrikaans, ellos usan la palabra amoyah, la cual significa, “una fuerza invisible,” como el viento. “Su Dios,” dice él, “el Dios invisible, Él—Él es como el viento. Él es el poder, pero nosotros—nosotros no Lo vemos.”
22Bueno, yo creo que sí podemos verlo. Porque, encontramos en el capítulo 12 de San Juan, algunos griegos vinieron a ver a Jesús, y ellos dijeron, “Señor, quisiéramos ver a Jesús,” y los llevó a Él, uno de Sus discípulos. Y Hebreos 13:8 dijo, “Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” Y si Él puede ser llevado a ellos en aquellos días, para ser visto por uno de Sus discípulos, ¿por qué nosotros de Sus discípulos, en esta noche, traer los buscadores a Su presencia, si Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos? La Biblia dice que así es, “Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”
23Ahora, yo sé que esto se oye franco. Pero si solamente tienen paciencia por unos minutos, yo creo que puedo, con la ayuda de Dios, con Su Palabra y de acuerdo con Su Palabra, yo puedo traerlo justo aquí delante de ustedes. Y luego, esto, ¡que consuelo! Por esto estamos aquí. Nosotros, los cristianos, estamos aquí para encontrar consuelo, para—para traer, para entrar en la Presencia del Dios Quien conocemos, que puede levantarnos a nosotros como lo hace a la hoja, que puede traernos de regreso.
24¿Es solamente un mito, son solamente unas palabras juntadas, son algunas fábulas judías, o es la Verdad? Donde hay tanto error, tiene de haber una Verdad en algún sitio. Donde hay un dólar falso, yo digo que tiene que haber un verdadero que copiaron. Y donde hay tanta imitación, y tantas cosas que vemos hoy, tiene que haber un Dios genuino en algún sitio.
25Ahora si no estamos sirviéndolo a Él, entonces dejemos lo que estamos haciendo y vayamos a servirlo. Porque, después de todo, ¿de qué sirve lo que profesamos si no tiene nada de substancia? Y nuestra sinceridad no—no nos echa de la condenación. Los paganos son sinceros. La gente toma ácido carbólico, a veces, sinceramente, pensando que están tomando otra cosa. La sinceridad no lo hace. Tiene que haber una manera que es correcta, y una manera que es incorrecta.
26Yo creo que la Biblia es correcta. Yo creo que la Palabra de Dios es correcta. Ahora Dios tiene que juzgar. [El hermano Branham se aclara la garganta—Ed.] Perdón. Él tiene que juzgar al mundo por algo.
27Ahora cuando yo era un niñito, mi familia antes que yo, no mi padre y madre pero antes que eso, éramos irlandés en los dos lados, entonces nosotros, éramos católicos y solamente era natural para mí regresar a una iglesia católica. Bueno, mi padre y madre se casaron fuera de la iglesia, y ellos no asistían a la iglesia. Y luego cuando llegué a ser un adulto, al saber que había un Dios, como muchos de ustedes que han leído mi libro, yo—yo sabía que había un Dios en algún lado.
28Pero ahora, el pensamiento es, si Dios juzgará al mundo por la iglesia, entonces ¿por cuál iglesia será? Si va a ser la iglesia católica, entonces ¿por cuál iglesia católica? La romana, la ortodoxa, o ¿por cuál lo juzgará? Si Él lo juzgará por la protestante, ¿es por la metodista, bautista, pentecostal, presbiteriana? ¿Cuál? Ven, hay demasiada confusión.
29Entonces uno diría, “Bueno, solamente…” Oh, sí importa. “No importa, al menos que seas sincero.”
30El primer Libro en la Biblia, lo que causó la muerte, la enfermedad, la tristeza y el pecado, fue porque una persona no creyó una Palabra. En el último Libro de la Biblia, el mismo Dios, en el 22 de Apocalipsis, dijo, “Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, o agregare una, su parte será quitada del Libro de la Vida.” Entonces esto tiene que ser el Libro del juicio.
31Ahora nos enteramos que, “En el principio,” San Juan 1, “en el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros. Nosotros Lo vimos, el unigénito del Padre, que el Verbo Mismo, Dios, fue hecho carne y habitó entre nosotros.”
32Hebreos 13:8 dice, “Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” Entonces si Él es el mismo, y es la Palabra, entonces ¿cómo se declaró la Palabra por todas las demás edades? Tendrá que hacerlo en la misma manera hoy, para ser Jesucristo el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Esto no es más que la Verdad. Él es la Palabra; y donde, como la Palabra fue declarada en todas las otras edades. Dios no cambia. Malaquías 1 o…Malaquías 3 dice que Él no cambia. “Yo Jehová no cambio.”
33Entonces exactamente como fue en el principio, así es hoy. Y Él era el Verbo, a la raza humana, en el principio. Dios nunca dio una iglesia a la raza humana para que se parara detrás de ella, nunca la dio un credo para que se parara detrás de él. Él había fortificado el ser humano con Su Palabra, “¡Cree esta Palabra y vive!” Es la misma cosa hoy en día. Y Cristo es aquella Palabra, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros.” Ahora, lo que Él era en las demás edades, entonces Él tiene que ser el mismo hoy, si Él permanece el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. El cual, yo pienso que he explicado meticulosamente que es Jesucristo el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, y Él es la Palabra.
34Ahora, Jesús dijo, “Las Escrituras no podían ser quebrantadas.” Las Escrituras eran verdad. Y la Escritura dice, en San Juan 1, que, “El Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros.” Dios se hizo carne, en Su Hijo, Jesucristo, y habitó entre nosotros. En San Juan 10:35, Jesús habló a los cuales Él venía, que era la Palabra en el principio, “profetas”. Jesús dijo aquí, “Su propia ley les enseña que, a los cuales vino la Palabra de Dios, y la Palabra de Dios vino a los profetas.”
35Ahora Hebreos, el primer capítulo, dice que en el…dijo, “Dios, en otro tiempo,” y estos son tiempos pasados, “en muchas maneras habló con los padres por los profetas; en estos postreros días por Su Hijo, Jesucristo.” ¿Ven?
36Ahora, noten ahora, ¡Dios! Jesús dijo que, “Llamó dioses a aquellos a quienes vino la palabra de Dios,” estos fueron profetas. Ahora, el mismo hombre no era Dios, no más que el cuerpo de Jesucristo era Dios. Él era un hombre y Dios estaba velado detrás de Él.
37Dios siempre se ha velado del público, y se ha revelado a los que lo creen. ¡Dios! El domingo pasado, en el tabernáculo, yo predique de El Dios Develado. Dios siempre se ha velado detrás de algo, para que la gente del mundo exterior no supiera nada de Él. Pero se revela a Sus hijos y a los que están dispuestos venir detrás del velo.
38En el Antiguo Testamento habían pieles de tejón que escondieron a Dios. Él estaba en la gloria Shekinah. Estaba detrás de las pieles de tejón. Antes de que llegaron estar detrás de los pieles de tejón, ellos…
39La Palabra estaba en Moisés, el profeta. Él se subió la montaña Él había conocido al Pilar de Fuego, y fue hablado a él. Él se bajó y obró las señales de un profeta, sacó los hijos de Israel de Egipto, a esta montaña. Y luego Dios bajó e identificó a Moisés, por traerlo en este Pilar de Fuego y velarlo. Nadie más podía ir. Ninguna persona podía intentar de imitar esto, no podía hacerlo, ellos murieron. Llevó un hombre, él entró aquí atrás en el Pilar de Fuego, en la Gloria de Dios, y en la Gloria Shekinah; y cuando él salió con la Palabra de aquella edad, él estaba brillando con la Gloria de Dios hasta que él tenía que velar su cara. La gente no podía aguantar verlo. Y esto fue el velo natural.
40¿Qué es? Cuando un hombre rompe aquel velo, para entrar en la Gloria Shekinah ahora, el mundo le llama un fanático. Ellos no pueden ver lo que está mal. Pero detrás de allí, no hay hermosura de él. Podría ser que él no pronuncia sus palabras correctamente. Podría ser que él no se viste exactamente bien. Podría ser que no se viste con ropa de clérigo. Podría ser que ella no se viste en la manera que ellos piensan que debería vestirse. Podría ser, pero, ven, adentro, detrás de aquella piel de tejón, detrás de aquella piel humana, adentro hay la Gloria Shekinah, adentro está el poder, adentro está la Palabra, adentro está el pan de la proposición. Y la Gloria Shekinah, la cual es la Luz, que hace la Luz que madura el grano.
41Ustedes de Kansas saben esto, por sus cultivos de trigo. Sin el sol, no prenderá.
42Y hasta que usted entre detrás de aquella piel de tejón, hasta que salga de su vieja piel, sus viejos pensamientos, sus viejos credos, y entre a la Presencia de Dios; luego la Palabra se vuelve una realidad viva para usted, luego se despierta a la Gloria Shekinah, luego la Biblia se vuelve un Libro nuevo, luego Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Usted está viviendo en Su Presencia, comiendo el pan de la proposición que solamente está provisto este día para los creyentes, solamente sacerdotes. “Y somos sacerdotes, real sacerdocio, una nación santa, pueblo adquirido por Dios, dando sacrificios espirituales a Dios.” Pero usted tiene que entrar, detrás del velo, para ver el Dios develado. Y Dios está develado, esto es Su Palabra manifestada.
43Hoy en día tenemos tanta gente que dice, “Bueno, nosotros, como tal y tal, nosotros Lo creemos así.” El otro grupo dice, “Nosotros, como tal y tal, nosotros Lo creemos así.” Ve, ¡uno tiene tantas interpretaciones!
44Dios no necesita ningún intérprete. Él interpreta Su propia Palabra. La Biblia dice, “No es de interpretación privada.” Dios se revela, Él mismo. ¡Sí lo hace! En el principio, Él dijo, “Sea la luz,” y hubo la luz. Esto no necesita ninguna interpretación. El Dios dijo, “Una virgen concebirá,” ella lo hizo. Esto no necesita ninguna interpretación. Dios dijo, “En los últimos días,” Él “derramaría” Su “Espíritu sobre toda carne,” y lo hizo. Esto no necesita ninguna interpretación.
45¡Sigue siendo la Palabra! La Palabra es Dios. Dios, en cada edad, ha designado tanto de Su Palabra. Y allí adentro, ve lo que Él hizo, Él envió un—un profeta. “Y la Palabra del Señor viene al profeta.” El profeta La revela a la audiencia, y la audiencia La cree. Y, luego, esto es Dios en acción, Dios moviendo por Su Espíritu.
46Ahora nos enteramos que Él se identificó como el Hijo del hombre aquí, ahora, para cumplir. Ahora, cuando Él vino a la tierra, recuerden, Él se identificó al público, afuera, se identificó como el Hijo del hombre. Él vino en el nombre de tres hijos; Él vino como el Hijo del hombre, Hijo de Dios, Hijo de David. Ahora, Hijo del hombre es un “profeta.” Hasta Jehová mismo llamó Ezequías, dijo, “Hijo del hombre.” Jehová, hablando a un hombre, profeta, le dijo, “Hijo del hombre.” Y Jesús se identificó como el Hijo del hombre, porque las Escrituras no pueden ser quebrantadas . En Deuteronomio 18:15, Moisés dijo, después…
47Los hijos de Israel dijeron, “No dejes que Dios hable ya más. Nosotros queremos que Moisés nos hable.”
48Él dijo, “No les hablaré más así, pero les enviaré un Profeta.”
49En Deuteronomio 18:15, él dijo, “El Señor su Dios levantará un Profeta como yo.” Y entonces aquella Escritura no puede ser quebrantada, Él tenía que venir como el Hijo del hombre. Ahora esto fue para Su edad, cuando Él estaba aquí en la tierra.
50Luego cuando Él murió, resucitó, ascendió, y mandó el Espíritu Santo, esto fue el Hijo de Dios. Dios es un Espíritu, y por la edad de la iglesia ha sido el Hijo de Dios.
51Y luego en el Milenio, es Hijo de David, sentado en el trono, reinando. Él ha ascendido. “Él que vence se sentará conmigo en Mi trono, como yo he vencido, y me he sentado en el trono de Mi Padre.” Él está sentado en el trono del Padre ahora. Pero en el Milenio, Él se sienta en Su Propio Trono, porque Él es el Hijo de David.
52Él es Hijo del hombre, Hijo de Dios, Hijo de David. Ven, es perfecto.
53Ahora nos enteramos, Él tenía que venir como un profeta. ¡Como Su Palabra no cambia! Dios no cambia. Dios no cambia, porque Él era el Profeta que estaba dentro de José. Él era el profeta, Él era Dios en José. Él era Dios en David.
54Miren a José, él desplegó la vida de Cristo casi perfectamente, pero él cometió un error, para mostrar que no era Él. Los hombres cometen errores. Ven, él dijo al Faraón, él dijo…Él dijo a su padre, el cual era un profeta, Jacob. Él dijo, “Dile al Faraón que—que somos hombres de ganadería, porque un pastor es una abominación a un egipcio.” Pero el padre, el Espíritu no le dejó hacerlo; él dijo, “Sus siervos, los pastores.” Entonces usted ve a José allí cometiendo un error.
55David, el gran hombre, cometió un error. Un hombre tras el propio corazón de Dios, pero aun así tomó a Betsabé, pensando que podía esconderlo del mismo Dios que él había servido, toda su vida, pero Dios lo expuso por medio de Natán el profeta. ¿Ven?
56Pero aun así mire a David cuando estaba saliendo, exilado de su propio pueblo, un rey rechazado. Su propia hija había sido violada por su hermano, y los otros hermanos lo habían matado. Y aquí estaba él, Absalón se había levantado y separado al ejército, causando una revolución; y David, su propio padre, fue ex-comunicado, llevado, rechazado por su pueblo. Saliendo de la ciudad, un muchacho cojo arrastrándose allí, burlándose de él, y escupiéndolo. Aquel guardia sacó su espada, dijo, “¿Dejaré que este perro tenga la cabeza puesta, escupiendo a mi rey?” David dijo, “Déjalo. Dios le dijo que lo hiciera.”
57Sin duda, David no sabía lo que estaba haciendo; caminó hacia el Monte de Olivos allí y miró hacia abajo, llorando, un rey rechazado. Donde, unos cientos de años después que esto, Jesucristo se sentó en el mismo monte, el Hijo de David, llorando como un rey rechazado, y ellos le escupieron también a Él.
58Ven, todas estas cosas representaron a Cristo. Él era parte de ello. Dios no cambia. Su naturaleza no cambia. Su carácter no cambia. Él sigue siendo la Palabra, ven, y Malaquías 3:6 compruebe que Él solamente cambia Su forma para cada edad. Cada edad, Él tiene una parte designada de la Palabra que ha sido profetizada que pasará en ciertos días. Bueno, mientras esta edad viene, Dios solamente se mueve en otra forma. Ven, es Dios todo el tiempo, la Palabra, “El Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros.”
59Ahora en Hebreos 4, nos enteramos, Hebreos 4:12. Jesús estaba identificado perfectamente por medio de Sus obras y lo que hizo, porque Hebreos 4:12 dice que, “La Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos. También discierne los pensamientos del corazón.”
60Así es como Abraham, cuando este Hombre lo encontró, con polvo en Su ropa, y nos enteramos, cuando Abraham vio este Hombre, le habló.
61Dos de ellos fueron a Sodoma; un dibujo muy hermoso de este día en el cual estamos viviendo, y nosotros encontramos un moderno Billy Graham y ellos en Sodoma, trayéndolos fuera.
62Pero miren a la iglesia elegida, la verdadera simiente de Abraham. Lot era un sobrino, pero Abraham…Este Hombre nunca se bajó, Él que habló con Abraham. Y mientras Él hablaba con Abraham, Él dijo, “Abraham.” Ahora recuerden, su nombre era Abram, unos días antes que esto, y su esposa era Saraí, no Sara. Y Él dijo, “Abraham, ¿dónde está tu esposa, Sara?” Dijo, “Ella está en la tienda, detrás de usted.”
63Él dijo, “Los visitaré de acuerdo con el tiempo de la vida.” Y Sara, en su corazón, como que se rió de ello.
64“Y el Hombre, con la tienda detrás de Él,” la Biblia dijo, “dijo, ‘¿por qué se rió Sara?’ en la tienda detrás de Él.”
65Y Abraham llamó a este Hombre “Elohím.” Elohím es el “auto existente.”
66Ahora la palabra inglesa dios significa lo que sea. Ellas son palabras inglesas, tienen que tener cuidado con ellas, porque tienen todo tipo de ideas pervertidas. Un dios, este escritorio podría ser un dios, un árbol podría ser un dios, un hombre podría ser un dios, cualquier cosa dios, así significa la palabra inglesa dios.
67Pero Elohím significa “auto existente.” Solamente puede haber…Este escritorio no es auto existente. El hombre no es auto existente. El árbol no es auto existente. ¡Pero Elohím sí! El auto existente, manifestado en carne, parado allí, comiendo, tomando leche de una vaca, comiendo la carne, el becerro, comiendo pan, y hablando con Abraham. Y Abraham dijo que era “Elohím.”
68Y Jesús, en San Lucas 17, dijo, “Como fue en los días de Sodoma, así será en el regreso, cuando el Hijo del hombre se manifieste.” No el Hijo de Dios, ahora; ¡”Hijo del hombre se manifieste”! “Cuando Él está siendo revelado, conocido por Su iglesia. Hijo del hombre será revelado justo antes del Hijo prometido.”
69Abraham había visto a Dios en muchas formas diferentes, en una Luz, y en visiones; pero aquí estaba Dios en un Hombre, justo antes que el hijo esperado y prometido apareció.
70Jesús dijo, “Antes de que el Hijo prometido regrese otra vez, Elohím se manifestaría (Su Palabra) en carne, ¡Dios!” “Señor, ¡quisiéramos ver a Jesús!”
71Dios manifestado el mismo en todas las edades, siempre ha sido, Él se escondió detrás de la carne humana. Es Dios en usted. “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más; pero vosotros me veréis. Estaré con ustedes.” Él está hasta dentro de nosotros; así estará, hasta la consumación, hasta que está revelado en la forma bajando del cielo.
72La Palabra de Dios para esta edad, ¿qué prometió a esta edad? Si usted busca en la Biblia y ve lo que es prometido para esta edad, y ve que está aconteciendo, a mi no importa quién diga que es correcto o incorrecto, es correcto porque es Dios interpretando Su Propia Palabra.
73Él no necesita nadie que diga, “Bueno, aquellos días ya pasaron. No existe tal cosa como la sanidad Divina. Y todo esto es el fanaticismo.” ¡Es—está equivocado! Cuando Dios dice que lo hará en cierta edad, Él lo hará. Pero la cosa es, nosotros nos metimos en una costumbre de algo hace mucho, alguna gran escuela muy antigua, y fallemos en reconocerle.
74Por eso fallaron en reconocer a Jesús cuando vino. Ellos todavía intentaban vivir bajo la Ley, cuando la Biblia dijo claramente…Justo aquí, lo leeré, Él dijo, “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de Mí. Si las Escrituras no testifican de Mí, entonces está equivocado.” ¡Claramente pudieron haber visto que la virgen concebiría! ¡Claramente Él era la respuesta perfecta a las Escrituras! Nosotros los cristianos creemos esto ahora.
75Pero ¿qué hubiera servido que Moisés viniera con el día de Noé, el mensaje de Noé? ¿Qué hubiera servido que Juan Bautista viniera con el mensaje de Moisés? ¿Ven?
76Nosotros no tenemos el mensaje de Sankey. No tenemos el mensaje de Moody. ¡Tenemos el Mensaje de esta hora! No tenemos el mensaje de Lutero ni el de Wesley. Ellos estaban bien, pero este es otro día. Esta es otra promesa. Esta es otra edad de la iglesia. “¡Jesucristo el mismo ayer, y hoy y por los siglos!” Que atónito es, lo ciego que puede estar la gente, en la edad, pero tiene que ser así. “Tibio,” en esta edad, dijo la Biblia, “y los vomitaría de la boca,” en esta Edad de la Iglesia de Laodicea. “Pero reprende y castiga a todos los que ama.” Él dijo que sería así en la Edad de la Iglesia de Laodicea.
77Recuerden, Dios cambia Su forma. En morphe, la palabra griega significa que Él se pone otra máscara. Como en Carmen o algo, o—o las obras de teatro de Shakespeare, Él—Él es como un actor, Él cambia Su forma. Todo lo que eran aquellos profetas, eso era Dios en los profetas. Jesús lo dijo, “Ustedes les dicen ‘dioses’ a quienes vino a Palabra: y aquí estoy Yo, el Hijo de Dios, ¿cuántos me condenan?” ¡Que cosa!
78Es la misma cosa hoy, es Dios manifestado en carne, el Mensaje de la hora, ¡la Luz del día! Nosotros no podemos tener aquellos otros Mensajes allí atrás, ellos ya han sido vividos; nosotros vivimos en un resplandor de luz.
79Esto es la deuda más grande, el robo más grande, que las naciones han conocido, fue hecho en Inglaterra hace poco, hecho por luces falsas. Siete millones de dólares, robo de tren, nunca fue conocido antes, en la historia. Esto fue una gran deuda, la señal de la edad de villanos en el mundo.
80Y la señal más grande de los villanos en esta edad, en el mundo en que nosotros vivimos, es una luz falsa en esta hora en la cual estamos viviendo, intentando ponernos de vuelta bajo algún tipo de credo y cosas. Cuando, nosotros somos epístolas vivientes o, en otras palabras, somos epístolas que viven, que han sido escritas y ahora están viviendo la Palabra de Dios, como Él prometió en la hora; Palabra manifestada, epístolas escritas, que están siendo vividas. Esto es lo que eran los apóstoles.
81Esto es lo que era Juan Bautista. “Él era la voz de uno clamando en el desierto.” Él intentó decirles esto. También él estaba en Malaquías 3, “He aquí, yo envío Mi mensajero delante de tu faz, el cual preparará el camino delante del pueblo.” Él era aquella Palabra viviente.
82Y la iglesia verdadera, nacida de nuevo en esta hora es la Palabra viviente de Dios. Es la Palabra verdadera de esta edad, manifestada. Busquen en la Escrituras para ver lo que debe de haber en esta edad. Allí está Cristo vivo otra vez, solamente cambiando Su máscara del uno al otro.
83Ahora, Él estaba completamente identificado como Mesías. Ellos deben de haberlo sabido. Nosotros sabemos lo que debía de ser el Mesías. Él debía ser un Profeta. Esto es lo que la Biblia dijo que era. Esto es lo que Él dijo que era. “Yo el Hijo del hombre, ¿Quién decís que Soy, Hijo del hombre?” Siempre se identifica como la edad del Profeta, se identifica como el Profeta de Dios. Eso es lo que era Él.
84Pero Él era más que un profeta. Él era el Profeta-Dios. Lo que era David, lo que era Moisés, lo que era Elías, lo que eran todos ellos, “en Él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad.” Él era el Profeta-Dios. Él era Dios, Jehová, hecho carne en Su Propio Hijo, levantado en un tabernáculo para manifestarse. Todos los demás fracasaron, ellos tenían fallas; pero no hay ninguna falla en Él. Hasta Dios Mismo dijo, “Este es Mi Hijo amado en quien tengo complacencia.” Así es, ninguna falla hay en Él. “¡A Él oíd!” Él era Dios manifestado.
85Ellos dijeron, “Te haces Dios, o igual con Dios. Él era. Él era Su Propio Hijo. Amén. Él tenía…Él era la manifestación de Dios. Dios estaba en Cristo, reconciliando el mundo a Si Mismo.
86Y en este último día, Él habla con la gente por medio de Su Hijo, Cristo Jesús, revelándose. Entonces, ¿Qué es Jesús? La Palabra. ¿La Palabra de qué? ¿La Palabra de Moisés? Sí, pero hoy Él es la Palabra manifestada para este día.
87Noten como era Jesús. Ahora, Él debe ser un Profeta, veamos si Él tenía la señal del Mesías. Vamos a San Juan, el primer capítulo, por los siguientes cinco, diez minutos antes de cerrar. San Juan 1, Lo vemos venir a la tierra. Nació de una virgen, justo lo que dijo la Biblia. Él fue concebido en el vientre de una virgen.
88Ahora, esta virgen no era una diosa, ella. Dicen, “¿Y qué de María?” Ella era imperfecta. Ella era la mujer, solamente una mujer como cualquier otra mujer, no una diosa; una mujer. Alguien dijo, “¿No está usted avergonzado de decir esto?” ¡No, señor!
89Miren aquí. ¿Dónde cometió el error ella? Pues, aquí cometió uno. Cuando ellos bajaron a la fiesta de Pentecostés, y la gente seguía la jornada tres días, y ellos Lo perdieron, Sus padres, entonces regresaron a buscarlo. Y Lo encontraron en la Escritura, discutiéndola con los sacerdotes en el templo. Y miren lo que dijo María, justo allí delante de estos sacerdotes, aquellos críticos. Ella dijo, “Tu padre y yo Te hemos buscado con angustia.”
90Pero la Palabra siempre corrige el error. Él era la Palabra, un Niño de doce años. ¿De dónde vino esta sabiduría?
91Recuerden, justo allí ella negó su testimonio. Ella dijo que Dios era Su Padre, y aquí ella dijo, “Tu padre y yo, José, Te hemos buscado con angustia.”
92Él dijo, “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” ¿Ven? ¿Ven? Si Él había estado con Su padre, José, José había sido Su padre, Él había estado haciendo puertas de gabinete y cosas. ¿Ven? Pero Él estaba en los negocios de Su Padre, enderezando la Palabra para aquel día. Él era la Palabra. Amén. Ven, María cometió el error, pero no hay errores que cometió Él. Él era el Perfecto.
93Noten, cuando Él nació, fue criado, bautizado por Juan, el Espíritu Santo vino sobre Él, en el desierto, allí atrás, comenzó Su ministerio, la sanidad. Había un hombre llamado Simón, y él vino con su hermano, Andrés, a una reunión.
94Ahora escuchen con atención, vamos a cerrar—cerrar, a ver lo que era Él en aquel entonces. Y si, “Él habló a los padres por medio de los profetas, en estos últimos días por Su Hijo,” ven justamente lo que es Dios hoy en día, ven si Él está identificado en la misma manera.
95¿Cómo se identificó? ¿Él se bajó y dijo, “Ahora, Yo he pasado por la escuela. Yo Soy licenciado en arte, Ph.D., LL y así. Estoy listo para Mi ministerio”? No, señor. Él no hizo tal cosa. Él se fue al desierto, como Juan, salió ungido con el Espíritu Santo.
96Miren como se identificó cuando empezó a predicar. Había un hombre, Andrés, había estado escuchando a Juan, fue con Jesús para ver dónde estaba, Lo siguió a la reunión; trajo a su hermano, Simón. Tan pronto como Simón entró en la Presencia de Jesús, Jesús dijo, “Tu nombre es Simón, y eres el Hijo de Jonás.” Esto Lo identificó. Justo allí el nombre de Pedro fue cambiado de Simón a Pedro, el cual es “pequeña piedra,” y él se volvió la cabeza de la iglesia, después.
97Después vemos a un muchacho parado allí, llamado Felipe, él dijo, “Ahora esperen un minuto, no hemos tenido un profeta en cuatrocientos años. El siguiente profeta, nosotros sabemos lo que debe de ser.”
98Entonces él pasa alrededor de las montañas, unas quince millas, si alguna vez usted esté allí para marcar el sitio, donde él encontró a un amigo con el cual había tenido lecciones Bíblicas, juntos. Él era un hombre muy devoto, un hombre fino y refinado. Su nombre era Nataniel. Entonces sin duda, caminando a la puerta y enterándose que no estaba en su casa, quizás era su esposa quien dijo, “Él está afuera en su olivar, allí afuera orando.”
99Entonces Felipe, tan entusiasmado de lo que había visto que hizo, una identificación perfecta de Deuteronomio 18:15, ¡un Profeta levantado! Entonces él fue, se encontró con Nataniel, y dijo, “Nataniel, ven, mira a Quien encontramos.” No tenían tiempo para platicar del clima y otras cosas. El mensaje era urgente. Su corazón estaba ardiendo. Esto es demasiado con nosotros ahora, tenemos demasiadas otras cosas que hacer aparte de Esto. Y la primera cosa que sabe, él dijo, “Ven, mira a Quien encontramos, Jesús de Nazaret, el hijo de José.” 100. Entremos en su conversación mientras caminaban en la costa. Yo puedo escuchar a Felipe decir a Nataniel, “¿Conoces aquel viejo pescador allí abajo? ¿Sabes?”
101“Ah, el—el—el viejo que se murió hace poco, ¿Jonás?” “No, no. Su hijo, Simón.”
102“Sí. Sí. Ah, yo recuerdo cuando compré pescados de él. Bueno, ¿y qué de él? Bueno, él no tiene suficiente educación para firmar su propio nombre. Él no podía firmar mi recibo.” (La Biblia dijo que él era sin letras y del vulgo, pero ellos tomaron en cuenta que él había estado con Jesús; entonces nos enteramos que él ni siquiera podía firmar el recibo.)
103Él dijo, “Sí,” dijo, “¿sabes qué? Cuando él llegó a la Presencia de este Hombre, sin que el Hombre le conociera, le dijo que su nombre era ‘Simón, hijo de Jonás.’” Dijo, “¿No es este el Mesías? ¿No es este un profeta? ¿No es esto Deuteronomio 18, las Escrituras cumplidas? Recorre Su vida; ¿en cuál día estamos viviendo? Estamos viviendo, buscando aquel Mesías que viene. Lo esperamos todos los hebreos. ¿No es esto?”
104“Ah, ahora espera un minuto,” dijo Nataniel, “Yo tendré que averiguarlo.” “Bueno, no me sorprende si Él fuera a conocerte a ti.”
105“Claro, déjame verlo. Déjame ir a una de las reuniones y verlo hecho.”
106Está bien, él llega a la reunión donde estaba parado Jesús. Él dijo, “He aquí un israelita, ¡en quien no hay engaño!” Él dijo, “Rabí, ¿Cuándo me conociste?”
107Dijo, “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, Yo te vi.” Esto fue todo. Se acabó.
108¿Qué fue esto? “Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos.” Ven, Él se identificó, la Palabra.”
109¿Qué dijo este lector? “Rabí, eres el Hijo de Dios. Eres el Rey de Israel.”
110Pero allí se paraban algunos que no lo creían. Ellos dijeron, “Este Hombre es Belcebú.”
111Jesús dijo, “Yo te perdono por eso, llamar al Espíritu de Dios ‘cosa inmunda,’” porque la expiación todavía no estaba hecha. “Pero cuando el Espíritu Santo, Él, el Espíritu Santo…” Él es un pronombre personal; cuando, no un pensamiento; ¡una Persona! “Cuando Él, el Espíritu Santo venga a hacer la misma cosa, una palabra en contra de Ello nunca será perdonado.” Recuerden, Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, la Palabra identificada hecha carne. Luego Lo encontramos allí, ahora, ellos eran judíos.
112Solamente hay tres razas de personas. Nosotros podemos tener nuestras segregaciones y—e integraciones, y lo que quiera, yo…no es mi interés. Yo soy un siervo de Dios, sirviendo todos los hombres. Pero, escuchen, déjenme decirles. Miren aquí. Había un judío, un gentil y un samaritano.
113Y miren al Evangelio, hablando de Pedro con las llaves. Él lo abrió en el Día de Pentecostés, a los judíos. Felipe bajó y bautizó los samaritanos, y echó fuera demonios, el Espíritu Santo no había bajado sobre ellos; Pedro bajó y puso las manos sobre ellos, ellos recibieron el Espíritu Santo. Y en la casa de Cornelio, los gentiles Lo recibieron.
114Ahora, los gentiles, nosotros los gentiles, nosotros los anglo-sajones, nosotros ni siquiera estábamos buscando a un Mesías; nosotros éramos paganos, con garrotes en la espalda, nosotros estábamos adorando ídolos. Pero los judíos y los samaritanos, los dos, estaban buscando al Mesías.
115Y Él solamente viene a los que están buscándolo. Piensen en esto durante esta reunión. ¡Él solamente se junta con los que están buscándolo!
116Finalmente, luego Él necesita…iba a Jericó un día y necesitaba pasar por Samaria, el cual está arriba cerca de las montañas. Él bajó al lugar…Ahora, Lo vimos identificarse como el Mesías, conociendo Su señal Mesiánica, y ellos la blasfemaron, entonces Él necesitaba pasar por Samaria. Ellos estaban buscando un Mesías, también. Entonces Él llegó a una ciudad llamada Sicar, como a las doce.
117El pozo, allí todavía, ellos solamente se sentaban a un lado, justo afuera de la puerta de la ciudad. Donde, la bomba pública, todos venían por el agua; no es una bomba, solamente lo bajaban con un cigüeñal y sacaban el agua. Y ellos tienen las jarras grandes, lo siguen haciendo hoy en día. Y que balance, ¿algunas de ustedes mujeres caminando con libros en la cabeza? Deberían ver como aquellas mujeres pueden poner una jarra de cinco galones encima de la cabeza, y una en cada cadera; y solamente caminar, hablar, y balanceándolo perfectamente.
118Y bajando, como a las once del día, cuando ellos llegaron como a las doce, y Él mandó a los discípulos a la ciudad para comprar víveres. Y había una mujer en la ciudad, de mala fama, ella
119no se le permitía estar con los demás mujeres, entonces ella vino al pozo por su porción de agua. Y cuando ella estaba por bajar su jarra, ella miró; sentado allí en la pared, un Hombre que habló con ella, dijo, “Mujer, tráeme de beber.”
120Ahora, ellos tenían segregación estricta, los judíos y los samaritanos. Y ella Le hizo saber, muy rápidamente, que—que no era la costumbre que un Hombre de Su tipo le pidiera un favor de ella, una samaritana, porque los judíos y los samaritanos no tenían sentimientos el uno por el otro, no tenían nada en común. Él dijo, “Pero si supieras con Quien hablabas, pedirías a Mí de beber, y te daría agua que no vienes a sacar aquí.”
121¿Qué estaba haciendo Él? Contactando al espíritu de la mujer. Él era un profeta. Y la discusión era si deberían adorar en Jerusalén o en la montaña. Él dijo, “El Padre busca a los que adoran en Espíritu y en Verdad.”
122Y Él siguió hasta que encontró lo que era el verdadero problema de la mujer. Él siguió hasta que encontró su problema. Todos sabemos lo que era, los que leemos la Biblia, San Juan 4. ¿Qué encontramos? Ella tenía demasiados esposos. Él dijo, “Ve a traer a tu esposo y vengan.” “Ella dijo, “Yo no tengo ningún esposo.” Él dijo, “Has dicho la verdad, porque has tenido cinco.”
123Miren la diferencia de aquella mujercita y los sacerdotes de aquel día. Ella dijo, “Señor, percibo que eres un profeta. Ahora, nosotros no hemos tenido ninguno por cuatrocientos años. Yo percibo que Tú eres un profeta. Nosotros sabemos que cuando venga el Mesías, esto es lo que hará.” ¿No es así? “Él nos mostrará estas cosas. Él nos dirá esto.” Él dijo, “Yo soy, Él que habla contigo.”
124Solamente un Hombre ordinario sentado allí, solamente de treinta años de edad; a lo mejor parecía de cincuenta, porque ellos acababan de decir en San Juan seis, “Eres un Hombre con ni siquiera cincuenta años y dices que viste a Abraham, ahora sabemos que tienes un diablo.” Pero Él dijo, “Antes de que fuese Abraham, Yo Soy.”
125Y sí, allí estaba Él, solamente un Joven, probablemente un poco canoso en la barba, Su obra; Su cuerpo humano era frágil, “sin atractivo para que Le deseemos.” Solamente una piel de tejón otra vez; pero lo que estaba adentro era Shekinah, lo que estaba adentro era Dios. ¡Dios! ¿Qué era? Allí estaba Él, identificado, la Palabra de Dios, sabiendo el secreto de su corazón. Ven, era la Palabra de Dios. Él era la Palabra de Dios.
126Y la Palabra de Dios sigue haciendo esto, porque Él es el mismo ayer, y hoy y por los siglos. Lo encuentra, ¿lo encuentra en su pensamiento ahora? Noten, “el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.”
127Ella corrió a la ciudad y dijo, “Vengan a ver un Hombre quien me dijo que hice. ¿No es Este el Mesías?”
128Si esto era la señal del Mesías, al judío y al…y al—al samaritano; y Él no tiene respeto de personas, el mismo ayer, hoy y por los siglos, y esto era el final, cuando Dios dejó de tratar con judíos y samaritanos. Y este es el fin de la dispensación de los gentiles, cuando Él ha subido por los reformadores y así, hasta el fin, y prometió, “Como era en los días de Abraham, así será cuando el Hijo del hombre está siendo revelado a los gentiles en el último día.” Él volvería.
129Se podría decir tanto aquí, pero déjenme apurarme ahora porque son—son las nueve, solamente un poco después. Nosotros vamos a salir antes que las nueve y media, si Dios quiere.
130Noten, el profeta dijo, allí en Zacarías 14:6, “Será un día, el cual es conocido de Jehová, que no será ni día ni noche; pero sucederá que al caer la tarde habrá luz.” Ahora miren, rápidamente. Ninguna Escritura puede ser quebrantada. Todo tiene que ser cumplido.
131Ahora, ¿cómo se levanta el sol? ¿Dónde se levanta? En el este. ¿Dónde se pone? En el oeste. La civilización ha viajado con el sol, y también el Evangelio. ¿Entienden? Ahora estamos de regreso a la costa oeste otra vez. Si fuéramos a seguir, regresaríamos otra vez al este, cruzar alrededor por el pacífico al este otra vez; nada allí, ven. Ahora la civilización ha viajado con el sol.
132El Evangelio ha cruzado las aguas. Vino desde— desde el mediterráneo, y cruzó hasta, desde San Pablo hasta Alemania, desde Alemania cruzó el canal inglés a Inglaterra; desde Inglaterra cruzó el atlántico a los Estados Unidos, y ahora está de vuelta en el pacífico.
133Miren, el mismo sol que se levanta en el este es el mismo sol que se pone en el oeste, s-o-l. Y el mismo Espíritu Santo que cayó en el Día de Pentecostés, en el este…Ahora ha sido un día que no podía ser llamado día, es sombrío, un día sombrío, lluvioso; lo ven aquí en Kansas, lluvioso, sombrío. Nosotros hemos tenido suficiente luz para—para unirnos a una iglesia, y para hacer estas cosas, suficiente luz para poder movernos, pero Él dijo, “En el atardecer, habrá Luz, el Hijo volvería.” Y el Espíritu Santo regresando en estos últimos días con la plenitud otra vez del poder de Dios, ¡la Palabra manifestándose! Por el Luterano…
134Y justo como una—como una pirámide creciendo. Los Luteranos, la primera reformación; Wesley; Pentecostés, y ahora siendo afinado. Porque, cuando la piedra de corona regresa a la pirámide, tiene que cuadrar con lo demás. Ni siquiera puede pasar la hoja de una navaja en medio, es tan perfecto. Y así será el ministerio en los últimos días, estará tan cerca.
135Como su—su mano siendo el positivo, y la—la sombra de su mano siendo negativo; como se hacen, después de tiempo, se hacen uno. Se hacen así. Y así es como se hace la Iglesia, la Novia se hace a Cristo, se vuelven uno, como cualquier par de esposos. ¿Ven? Ella está llegando a los últimos días, ¿y nosotros intentamos vivir en el resplandor de otro día? Él es el mismo ayer, y hoy y por los siglos, se identifica perfectamente con Hebreos 13:8, “Jesucristo, el mismo ayer, y hoy y por los siglos.”
136Si hubiéramos vivido en la edad de Lutero, miramos aquí atrás en aquella—en aquella edad, nosotros vemos exactamente, en la edad de Sardis, que Lutero era el mensajero, exactamente, con el caballo que fue con ello, con los demás de aquella edad.
137Nos enteramos que la edad de Wesley, la edad de Filadelfia. Nos enteramos que aquella gran edad de avivamiento salió, el amor fraternal, encontramos a Wesley perfectamente en el lugar donde la Biblia dijo que estaba.
138Lo encontramos hoy justo donde Él dijo que estaba. Es la hora, el tiempo en el cual estamos viviendo.
139Escuchen, los griegos fallaron de verlo. ¿Por qué? “Señor, quisiéremos ver a Jesús.” No Lo vieron porque Él estaba vestido en Su templo humano, Dios en un hombre. La carne humana fue lo que los cegó. Ellos no podían entender. “Tú, siendo un Hombre, te haces Dios, o igual con Dios.”
140Él dijo, “Bueno, si pudieron llamarlos por la ley, ninguna Escritura puede ser quebrantada, los dicen ‘dioses,’ así eran, a quienes vino la Palabra de Dios.”
141Entonces, Él es la plenitud de aquella Palabra, la Palabra que era para aquel día, el Hijo de Dios, el Redentor, cuando Dios, Él mismo, Él vino a la tierra y moró en un Hombre, para tomar la muerte sobre Él mismo, para redimir a todo, aquel Árbol fuera del jardín de Edén, no la mujer; el Hombre, el segundo Adán quien murió y entró a la tierra, para sacar aquella substancia, amén, aquellas hojas que habían caído allí atrás, para traerlas en la resurrección. Tanto que podría decir acerca de esto, ¡tardaríamos horas!
142Pero ahora llegamos al grano. Los gentiles de aquel día no Lo vieron, porque era en carne humana. Me pregunto si nosotros haremos lo mismo. Me pregunto si cometeremos el triste error que cometieron ellos, ¿no poder verlo? Porque Él era, Él la Palabra de aquella edad, estaba identificado en un cuerpo humano. Un Niño que no tenía educación, que no sabemos nada acerca de que Él fue a la escuela. No teníamos credenciales. Hasta que salió de la organización de aquel día; no educación. Ninguna reputación de nada, pero, “un Hombre loco, un bebedor de vino, amigo de los pecadores, un Hombre volteando el mundo de cabeza; nacido ilegítimo, Su madre se embarazó por un soldado, y tomó Su nombre como el Hijo de Dios, o llamándose un profeta, este galileo, dicho profeta.”
143Pero ¡la Palabra de Dios se manifestó! “Más a todos los que le recibieron les dio potestad de ser hechos hijos de Dios.” Y así es hoy en día, cuando vemos este gran movimiento del Espíritu Santo manifestado. “Los que Lo reciben, a ellos les dio el poder de ser hijos e hijas de Dios.” Jesucristo identificado el mismo, por Su Palabra, en cada generación. Inclinemos las cabezas.
144Amigos cristianos, yo quiero preguntarles, vamos a parar y pensar por solo un momento. ¿Esta es Verdad o es un error? ¿Lo es? Si es la Verdad, lo debemos todo. ¿A dónde vamos? ¿Dónde se termina esto? ¿Cómo puede estar seguro que usted tiene la razón? Ahora, “en el principio, Él era el Verbo,” y la Palabra discierne el pensamiento que está en el corazón. Lo hizo por medio de los profetas, lo hizo por medio de Cristo, y Él lo prometió en los últimos días porque Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
145Padre celestial, toma Tu Palabra, colócala en el corazón humano, que ellos…toda la gente juntos, en esta noche, este pequeño grupo de personas aquí. Nos damos cuenta, Señor, que estamos—estamos viviendo en la sombra de Su venida, y las sombras se están haciendo más positivas cada año. Vemos las señales apareciendo, cosas temerosas. Vemos en los periódicos y en las revistas. La luna se está haciendo como sangre. Escuchamos de los terremotos alrededor del mundo, demoliendo todo el mundo.
146Y, ahora, un día agitó a todo el mundo, cuando el Hijo de Dios fue oficialmente rechazado y crucificado. Y ahora nos enteramos que un gran grupo, llamado el Consejo Mundial de Iglesias, ellos están rechazándolo oficialmente, como dijeron en la (esta) edad de Laodicea, “Él estaba afuera de la iglesia, tocando en la puerta, intentando regresar.” Y ahora nos enteramos que hubo otro terremoto que ocurrió a esta, no a las otras naciones, a esta nación, agitó todo el mundo; Jesús oficialmente rechazado. Y Él se para rogando, en esta noche, completamente identificado, el mismo ayer, hoy y por los siglos.
147Que los creyentes lo vean. Que los enfermos lo vean, Señor. Que los que están aquí en esta noche puedan tocar Su vestido, como lo hicieron en días pasados. Sana los enfermos, salva los perdidos, lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios les bendiga.
148Ahora solamente un momento para la línea de oración. Tenemos exactamente quince minutos para salir a tiempo. Ahora todo lo que yo podría decir, yo soy un hombre, mis palabras pueden fallar como las de cualquier otro hombre, todos nosotros. Yo les he probado en esta noche, que cada profeta, todo lo demás, ellos cometieron sus errores. Pero Dios no comete ningún error. Su Palabra es la Verdad. ¿Cuántos creen que Él es la Palabra? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.] Dios les bendiga. Allí es donde está construida mi fe, en nada menos que la Sangre de Jesús; y, correcto, Jesús es la Palabra.
149Ahora yo creo que Billy dijo…¿Él repartió tarjetas de oración? ¿Fueron—fueron repartidas tarjetas de oración? Yo no sé. Él—Él dijo primero, que no pensaba que habían venido a repartirlas. Pero si repartieron tarjetas de oración, correremos una pequeña línea de oración.
150Alguien, ¿hay una tarjeta de oración número uno aquí? Veamos quien tiene la tarjeta de oración número uno. Sí, ¿usted tiene una? No. La tarjeta de oración número uno, ¿quién la tiene? ¿Hay una tarjeta número uno? Bueno, quizás no las repartió desde uno. ¿Cuántos?...¿Qué? [Alguien dice, “Aquí está el uno.”— Ed.] Oh, ¿sí hay? Sí. Bien, la tarjeta de oración número uno, suba aquí y párese junto a mí, la tarjeta de oración número uno.
151Número dos, ¿quién tiene el número dos? Número tres. Solamente por unos minutos ahora, nosotros…Número tres, ¿quién tiene la tarjeta de oración número tres? Miren, hay una persona aquí en una camilla, alguien revise su tarjeta, si tiene una. Número tres. Número cuatro, cuatro, ¿quién tiene la tarjeta de oración número cuatro?
152Es una tarjetita. Mi hijo o uno del grupo se baja a tomar las tarjetas, delante de ustedes y mezclarlas y luego las reparten. Y luego cuando yo…Entonces esto muestra…Una vez algunos intentaron vender estas tarjetas de oración, por esta razón están identificadas así, que no pueden, que no pueden venderlas; porque él no puede, usted no sabe quien sube aquí. Cuando yo vengo aquí, yo no empiezo de ningún número específico. Solamente empiezo de donde sea. Por esta semana, se darán cuenta, cambiaré, de uno al otro y arriba y abajo, llegar a estas tarjetas de oración, ven. Entonces la manera en que hacemos esto, para poder decir que cada persona en cada día, repartiendo las tarjetas, para que las personas cada día pueden tener la oportunidad de entrar.
153Uno, dos, tres, cuatro, cinco. Los llamaré uno a la vez, porque no quiero que alguien esté sordo y luego dice, “Pues, nadie me dijo,” ven, y perdieron su lugar en la línea de oración. Y probablemente, con una tarjeta de oración, no le darían otra, ven.
154Tarjeta de oración número cinco, ¿quién la tiene? Uno, dos, tres, cuatro, cinco. ¿Tarjeta de oración cinco? Está bien. Si usted está seguro que tiene el número cinco, suba allí. Está bien. ¿Número seis? [Parte vacía en el casete—Ed.] Once, tarjeta de oración once. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, tarjeta de oración diez, y once.
155Busquen ahora, podría ser que alguien esté sordo. Mire la tarjeta de su vecino. Todo alrededor, supongo que están mezcladas por aquí. Bien. ¿Cuántas son, Roy? Cuéntalas a ver. ¿Once? Doce, trece, catorce, quince. Uno, dos, tres, cuatro…Quince. Bien. Parémonos allí por solo un minuto, porque no tenemos mucho tiempo.
156Ahora, ¿cuántos hay que no tienen una tarjeta de oración y creen que Dios les sanará? Levanten la mano. Dios les bendiga. Así es, tenga esta fe. Ahora recuerden, amigos, mientras estamos alistando para la línea de oración, ahora, no—no—no se muevan ahora, solamente por los siguientes diez o quince minutos, hasta que nos alistemos, porque, ve, usted es un espíritu.
157Yo quiero preguntarles algo. Yo dije, y leí de la Escritura, que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y solamente temporalmente, no lo he hecho primeramente todavía, les he mostrado que Él debería conseguir esta misma cosa otra vez en los últimos días. ¿Cuántos creen esto? Malaquías 4 y todo debería regresar otra vez, Él bajarse otra vez e identificarse en un Mensaje profético, para hacer volver los corazones de los hijos de vuelta a la fe; la fe apostólica, pentecostal de los padres. Esto es exactamente lo que debe de ser hecho. No algún credo, pero de vuelta a la fe original. Ahora nosotros creemos esto con todo nuestro corazón.
158Ahora algunos de ustedes allí que no tienen una tarjeta de oración. Ahora, recuerden, yo soy Su siervo y usted es Su siervo, Dios dentro de mí y Dios dentro de usted. Usted está necesitado, y yo aquí para servirle, junta esto y lo hace Dios.
159Ahora, la mujercita, una vez. Déjenme darles otra Escritura, yo creo que está en San Juan, también. Había una mujercita, ella tenía un flujo de sangre. Digamos que ello no tenía una tarjeta de oración, y ella quería que oraran por ella. Pero había tantos parados allí, ella no podía entrar en la línea. Entonces ella dijo, “Si solamente puedo tocar Su manto, estaré sana.” ¿Cuántos recuerdan la historia? Pues, claro. ¿Y qué hizo ella? Ella forzó un camino por medio de la gente y tocó su manto.
160Ahora, el manto palestino cuelga libremente, y tiene un manto interior, también, porque el polvo está en los miembros, saben, entonces es una…cuelga libremente. Ahora uno quizás podía tocar el abrigo de alguien y él no lo sentiría, solamente el borde de su abrigo. Pero, ¿qué tal de aquel manto palestino grande y grueso, colgando por Sus pies, ven? Él nunca sintió esto físicamente.
161Pero ella tocó Su manto y volvió a meterse entre la gente. Digamos que se sentó. Podría ser que se paró, pero digamos que se sentó. ¿Qué pasó? Jesús se detuvo y dijo, “¿Quién Me tocó?”
162Y saben, el apóstol Pedro pensaba que era tan ridículo, hasta que la gente…Pues, él le reprendió por ello. En otras palabras, él pudiera haber dicho, “Pues, mira, todos te están tocando. Ellos pensarán esto, ‘Estás mal mentalmente.’ ¿Ves? Pues, todos están intentando de tocarte, Rabí.”
163Él dijo, “Pero Yo percibo que Me he puesto débil. Virtud,” esto es fuerza, “salió de Mi”
164Aquella mujercita ahora trajo fuerza de Él. Él buscó entre la audiencia y encontró donde estaba ella, y Él le dijo cual era su problema y lo que había pasado. La Biblia dijo que, “Él es ahora un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades.” ¿Es correcto esto? Ahora si usted tiene esta misma fe en este mismo Jesús, hará lo mismo por usted.
165Ahora, estén muy reverentes. Oren. No duden. Crean con todo el corazón que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y Él les concederá estas bendiciones.
166Ahora, Padre, deja que Tu gran Espíritu Santo revele a nosotros la Palabra identificada en la carne, la carne de ellos y mi carne. Y que la Palabra y la promesa del Evangelio de esta noche, que ha sido predicada, sea interpretada por el mismo gran Espíritu Santo, porque Él prometió que estaría con nosotros. Y Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. En el Nombre de Jesucristo, nos encomendamos a Ti, con el Mensaje, que Tu confirmes la Palabra con señales, como lo hiciste de acuerdo con Marcos 16. Amén.
167Ahora todos muy reverentes. Por favor no se muevan. Siéntense muy quietos, ven. Ahora, recuerden, a veces nos hemos metido en un conflicto. ¿Cuántos aquí son cristianos nacidos de nuevo? Veamos las manos. Bueno, eso está bien, entonces saben de lo qué estoy hablando. 168. Ahora, esta es, ¿esta es la dama? Esta es la primera dama en la línea. Bien. Ahora, esta dama y yo, tanto que yo sepa, somos desconocidos, una ilustración hermosa de San Juan, el cuarto capítulo. Jesús conoció una mujer en el pozo de Samaria, algo panorámico como esto, la primera vez que se habían conocido en la vida. Y tanto que yo sepa, esta es la primera vez que nosotros nos conocimos. Somos desconocidos el uno para el otro. Si esto es correcto, solamente para que la gente vea que es la verdad, levante la mano. Entonces ven, esto somos nosotros, la primera vez.
169Ahora si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, ahora para hablar con la mujer, la manera que Él lo hizo en el pozo, sería para averiguar algo que ella ha hecho, o algo que esté mal con ella, o algo en el…algo de lo cual yo no sé nada, y lo revelaría a ella. El cual, yo nunca la he visto, yo solamente soy…la primera vez que yo he estado en esta ciudad. Y yo solamente estoy aquí, ella es una desconocida. Ahora ¿esto comprobaría que Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos? ¿Esto comprobaría que la Palabra sea un Discernidor de los pensamientos que están en el corazón? ¿Ven? ¿Ven? Comprobaría que Él es el mismo ayer…
170Y aquí están mis manos, y mi Biblia, yo nunca he visto la mujer en mi vida. Dios sabe esto. Ella solamente es una mujer parada allí. Yo—yo no sé más acerca de ella que el más desconocido que está aquí, para ella. Esto es la verdad, y ella sabe esto.
171Yo no la conozco, pero Él sí. Y Él es la Palabra, y la Palabra revela el secreto del corazón, dice las cosas, los errores, le dice algo. Si ella ha hecho cualquier cosa equivocada, no confesada bajo la Sangre, Él se lo dirá. Si ella es una creyente manufacturada, Él se le dirá. Sí ella es una creyente, Él se le dirá. Si hay algo mal físicamente, le dirá. Si ella es algo para otra cosa, Él se le dirá. Él puede hacer todo esto, porque Él es Dios. Él sabe todas las cosas. Yo no sé; ella no me conoce y yo no la conozco. Ahora si Él lo revela de esta manera, ustedes saben que sigue siendo la Palabra, Hebreos 4:12, “La Palabra de Dios revela los secretos que están en el corazón”, sabe la condición.
172Ahora si Dios revelará esto a nosotros en esta noche, hermana, mientras usted y yo estamos parados juntos aquí, entonces usted sabría que no podría ser yo. Tendría que ser Él. Ahora yo solamente quiero platicar con usted un minuto, porque hablando en la Palabra así. Pues, yo estoy predicando, ve, y luego regreso, yo platicando con usted como Él lo hizo con la mujer en el pozo, llevar una conversación con ella hasta que averiguó cual era su problema. Ahora si Dios me revelará lo que es su problema, pues, usted sabrá si es la verdad o no.
173¿Y todos ustedes creerán? ¿Alguien allí afuera conoce a la mujer? Levanten la mano si hay alguno…Ah sí, muchas personas la conocen. Sí. Bien.
174Ahora que el Señor Jesús conceda esto, ven. Esto no sería solamente la Palabra predicada, sería la Palabra hecha carne, hablando, revelando. Ahora la Biblia no dice que usted estará parada aquí y que tendría, y todo de ello, y por qué usted está aquí o lo que hizo. No dice esto. Pero la Palabra sí baja, que identifica al orador, ve, que la Palabra de Dios; luego que el Mensaje es verdad, luego Dios está identificando el Mensaje que es la Verdad. El bautismo del Espíritu Santo y el Evangelio completo tienen que ser la Verdad, entonces, si se identifica correctamente.
175Una cosa, usted está toda nerviosa, muy nerviosa. Usted está perturbada de algo. Así es. Está preocupada. Usted ha tenido esto por un bien rato. Y lo que es, es una condición en su miembro. Es en su miembro derecho. Tiene miedo que sea cáncer. La molesta por todos lados. Aquel lado derecho está completamente fuera. Le molesta el estómago, le da nauseas. Si esto es la verdad, levante la mano. No tema, solamente crea que Él la sanará. ¿Usted lo cree? [La hermana dice, “Amén.”—Ed.] Está bien, vaya dándole gracias a Dios por ello, y que sea sana. Dios le bendiga. Solamente quiero poner las manos sobre usted.
176¿Usted cree que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.]
177Ahora aquí hay una ilustración otra vez, un hombre blanco, mujer de color. Jesús un judío, ella una samaritana; ven, Él les hizo saber que no hay ninguna diferencia en la raza humana. Dios murió por todos nosotros. Así es. Él es…”Dios hizo de una sangre, todas las naciones.” El país en el cual nos criaron, cambiando nuestro color, no tenía nada que ver con lo que está dentro de nosotros. Sí, así es.
178Ahora usted es una cristiana. Rápidamente yo puedo sentir el sentimiento de bienvenida, que usted es una cristiana. Esto es su espíritu. Esto sería exactamente como Él dijo, “He aquí un israelita, en el cual no hay engaño.”
179Ahora, yo veo que usted ha estado muy enferma. Un examen comprueba que usted tiene cáncer. Así es. Y aquel cáncer, ¿usted cree que Él me puede decir dónde está? De acuerdo con sus estadísticas, aquel cáncer está en el colon. Si esto es correcto, levante la mano. Ahora sabe que Algo está parado aquí que la conoce. ¿No cree que Él le sanará? Si su fe puede jalarlo allí, tocar Su manto y revelar la misma cosa que Él hizo en aquel entonces, entonces vaya y créalo y se recuperará de esto, y estará sana. Si usted lo creerá, solamente creer, solamente así de sencillo, hermana, solamente creer. No dude.
180Yo supongo que somos desconocidos también, ¿no? ¿El uno para el otro? Nosotros no nos conocemos. Dios conoce a los dos de nosotros. ¿Usted cree que Dios me puede revelar su problema? ¿Cree que Él me podría revelar el problema que cualquier allí afuera? ¿Sí, lo cree?
181¿Cuántos allí afuera lo creen? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.]
182Usted, ¿qué piensa de ello? ¿Cree con todo el corazón? Entonces las piedras en su vesícula no le molestarán más. Yo—yo le sentí venir, yo “estaba leyendo la mente de la gente,” solamente quería que vieran que yo no estaba haciéndolo.
183Bien, ¿usted cree que yo soy Su siervo? [La hermana dice, “Yo sí creo.”—Ed.] ¿Con todo el corazón? [“Con todo el corazón.] Gracias. Usted es una cristiana. [“Lo soy.”] Sí, es, y no una autoestopista, una verdadera cristiana, y usted ha nacido de nuevo. Bien. ¿Usted cree que yo, siendo su hermano, no sé nada de usted; pero nuestro Padre Celestial, Quien nos conoce a los dos, podría revelarme lo que es su problema? [“Lo creo.”]
184Ya veo que usted ha tenido suficiente. Usted tuvo una operación, y la operación era por cáncer. Se quitó un seno, así es, y todavía le perturba. ¿Usted cree que estará bien desde aquí y adelante? Pase por aquí, creyendo con todo el corazón. Y Dios le bendiga, que el Señor Dios la sane. Que…
185Tenga fe. No dude. Solamente crea con todo el corazón que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
186¿Ahora cree usted, dama? Nosotros somos desconocidos el uno para el otro. Yo no la conozco. Usted no me conoce. Nosotros somos completos desconocidos. Pero el Padre Celestial me revelará algo que está mal, algo que usted ha hecho, algo que no había deber hecho, o debía haber hecho y no lo hizo, lo que sea, lo que sea, usted creerá que Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Usted sabría que tendría que ser Él que lo hiciera. ¿Es verdad esto?
187A usted le perturba un-un-un crecimiento, y ese crecimiento está en la cabeza. Tiene miedo. Sí. ¿Usted cree que se quitará ahora, que Jesucristo le sanará? Como usted ha creído, así será para usted. Vaya creyendo. Amén. Dios le bendiga. Solamente en su camino, crea. No, no dude. Solamente crea con todo su corazón. Tenga fe. No dude. Solamente crea con todo el corazón.
188Su estómago le molesta. Problema de estómago. ¿Quiere ir a comer? Crea. Esto es todo.
189¿Cómo está usted? Nosotros somos desconocidos. Yo no le conozco, usted no me conoce. Pero hay Alguien aquí, invisible, pero velado entre nosotros, quien sabe lo que es su problema. Yo veo que intenta…Sí, es artritis. ¿Usted cree que le sanará de esto? [La hermana dice, “Sí.”—Ed.] Vaya, créelo, y nunca será lisiada con ello si solamente lo creerá.
190Usted tiene muchas cosas que le han perturbado. Un problema de damas, por mucho tiempo; luego, otra cosa, su—su cosa principal que le interesa de ser sanada, es artritis, también. ¿Usted cree que le sanará? Vaya, créalo. Esto es todo lo que es, solamente tenga fe y no dude.
191Yo soy un desconocido para usted. Yo nunca la he visto en mi vida. Hay otra mujer que sigue apareciendo. Si Dios me revelará algo acerca de usted…Sí, sí, es un tumor; enfrentando una operación. Aquella mujercita en esta silla está enfrentando la misma cosa, es un tumor. ¿Usted cree con todo el corazón? ¿Sí? Dios les sanará a las dos si lo creerán. Ponga su mano sobre ella. Así es. En el Nombre del Señor Jesús, en el Nombre del Señor Jesús, que sea sanada, hermana.
192Ven, ustedes, yo no puedo explicar esto, amigos, no me pidan que lo haga. La presión, el poder, uno…¿Qué es un tumor? Es un crecimiento. ¿Qué es un crecimiento? Una multiplicación de células. ¿Qué es usted? Una multiplicación de células. ¿Qué es un tumor? En la Biblia, le llaman un diablo, un atormentador; véanlo gritando por ayuda, y esto contestó. Ven, dos iguales, y eso—esto es lo que lo hizo. Bien.
193Venga, dama. Nosotros somos desconocidos el uno al otro. Usted ha tenido una condición nerviosa por mucho tiempo, el cual le ha causado tener una condición del estómago, problemas del estómago, una úlcera péptica, haciéndose ácido en su estómago y sensible en los dientes, y así. ¿Usted cree que Jesucristo la sanará ahora? [La hermana dice, “Amén.”—Ed.] Bien, vaya a comer su cena entonces. Crea con todo el corazón, Jesucristo la sanará. Solamente créelo ahora. [“¡Aleluya! Gracias, Jesús.”]
194Nosotros somos desconocidos el uno para el otro. ¿Dónde vive Dios en un ser humano? En el corazón. Allí es donde está su problema, está en su corazón, no por falta de Dios. Pero por soltar su fe, para sanar su problema del corazón, y se sanará. Vaya, creyendo, crea con todo el corazón. Ahora, no dude. Vaya, creyendo.
195“Si pueden creer, todas las cosas son posibles.” ¿Cuántos creen con todo el corazón? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.] ¿Creen que Dios está aquí para sanarles? Están…¿La Palabra está hecha carne? [“Amén.”] ¿Qué es? Ahora, no importa cuanto crea yo, usted tiene que creer, también. Ven, aquella mujer tocó su manto, creía.
196Aquí está un hombre sentado por aquí mirándome. Tiene hernias y hemorroides. ¿Usted cree que Dios le sanará? Si lo cree, usted puede tener lo que pidió.
197¿Cualquier otra persona aquí que cree que Dios sana los enfermos y los afligidos? ¿Usted cree que la Palabra, en esta noche, sabe el secreto del corazón? ¿Cree esto? Bien. Ahora es mucho más tarde que lo que estábamos antes.
198¿Cómo creerían esto? Ahora ustedes saben que la Escritura está hecha clara, no dejen que el velo de carne les moleste, ven. Recuerden, es la Palabra prometida de hoy. ¿Cuántos lo entienden? La Palabra prometida. Yo no sé cuanta imitación han visto. Pero, válgame, Jesucristo prometió esto, y esta es la verdad. Ven, esto, esto es la verdad.
199Ahora ¿también dice Él, las últimas palabras que dijo antes de dejar la tierra, ascendió al Cielo, dijo, ‘Váyanse a todo el mundo,’ Marcos 16, ‘prediquen el Evangelio. Él que crea y se bautice será salvo; él que no cree será condenado. Estas señales seguirán a los que creen”? ¿Alguna vez lo ha leído? ¿Cuál era la última comisión? “Si ponen sus manos sobre los enfermos, se recuperarán.” ¿Cuántos saben que esto es la verdad? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.]
200Ahora cada uno de ustedes, hace unos minutos, levantó la mano que era un creyente. Ahora, ¿pondrán las manos el uno sobre el otro allí? Nosotros no tenemos que seguir; ustedes saben que Él está aquí, por qué no se ponen la mano el uno sobre el otro y oran por la persona sentado a un lado, si usted es un creyente. Ahora, ¡Él dijo! Ahora, no, no es solamente yo; son ustedes, cada uno de ustedes. ¿Lo creen ahora? Diga, “Amén,” [La congregación dice, “Amén.”—Ed.] Bien.
201Ahora, mire, no ore por usted mismo, porque la persona que tiene las manos sobre usted está orando por usted. Ve, usted ore por él, y yo voy a orar por todos ustedes. Y si ustedes solamente lo creerán, en un acorde, este será uno de los mejores tiempos que jamás han visto.
202La Presencia de Jesucristo, la cual debería iluminar la iglesia, para saber que en estos últimos días donde los credos y denominaciones e ismos y todo han sofocado la Palabra, y Jesús la Palabra afuera de la iglesia, y para verlo regresar entre la gente e identificarse como Él prometió, “en los últimos días cuando el Hijo del hombre está siendo revelado.” Él fue revelado en el bautismo; Él fue revelado en la sanidad Divina; aquí está Él en Su último atributo. Recuerden, esto fue lo último que vio Abraham antes que cayó el fuego y juzgó el mundo gentil, y antes que llegó el hijo prometido a la escena, Isaac. Esta es la última cosa que la iglesia cristiana verá, en señal de milagro, hasta la apariencia de Jesucristo. Si Dios me ha dado favor delante de ustedes, créanme en el Nombre de Jesucristo, no falta nada en la Biblia que hay que hacer menos tomar la marca de la bestia; y usted tiene el Sello de Dios.
203Ore por aquella persona acostado allí, sentado a su lado. Ponga su mano sobre él. Yo—yo estaba buscando inválidos; no veo a ninguno. Pero aquella camilla, yo creo, ya ha sido, oh….Bien, pongan sus manos el sobre el otro y oren.
204Querido Jesús, gran inmaculado Hijo del Dios viviente, Quien está aquí en esta noche en forma del Espíritu Santo, cambió Su forma y bajó y reveló Su Palabra en carne humana; hombres, mujeres, con todo tipo de vida, mostrando que Él vive todavía. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
205Señor Jesús, nosotros estamos aquí en la gran ciudad de Topeka, nosotros hemos juntado con Tus hijos. Y oramos, que como Tú has sido identificado así entre nosotros, que ahora confirmes Tu Palabra, la última comisión, diciendo, “Ellos pondrán las manos sobre los enfermos y se recuperarán.” Y personas, confesores, y nacidos de nuevo por el Espíritu, ahora están poniendo las manos el uno sobre el otro, para identificarse el uno con el otro, con Tu comisión y Tu Palabra.
206Ahora Satanás, tú no puedes retener más a estos enfermos. Ellos son súbditos de la Palabra de Dios. Sal de ellos, la enfermedad que está dentro de sus cuerpos. No los atormentes más. Déjalos libre, de esta noche y adelante. Nosotros, como siervos de Dios, que han sido identificados para confirmar la Palabra, te conjuramos en el Nombre del Dios viviente, Jesucristo la Palabra hecho carne entre nosotros, sal de estos enfermos, y déjalos ir, por causa del Reino de Dios y el mandamiento dado a nosotros por Jesucristo el Hijo de Dios. Amén.
207Todos los que creen y aceptan su sanidad, sin ni siquiera una sombra de una duda, aquí dentro del velo de la gloria Shekinah, para ver la Palabra prometida en la cual entraremos más en esta semana, verla manifestada justo aquí delante de nosotros, pongámonos de pie y digamos, “Ahora yo acepto mi sanidad. Yo creo que Jesucristo ahora me sana. Con todo el corazón, yo lo creo. Yo lo acepto, en el Nombre de Jesucristo.” Dios les bendiga. Levanten las manos ahora. Y cada uno de ustedes, en su propia manera, dele gracias por su sanidad. Amén.