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~ JESUS GUARDA TODAS SUS CITAS ~
1Manténganse parados solamente un momento, e inclinemos los rostros para una palabra de oración. Y ahora mientras nuestras cabezas están inclinadas, y nuestros corazones, me—me pregunto, esta siendo la noche que hemos apartado ahora para la noche de salvación, para venir a Cristo y recibir el Espíritu Santo, me pregunto ¿cuántos tienen una petición y les gustaría decir esto, “Señor Dios, recuérdame a mí. Yo quiero estar en paz contigo ahora”? ¿Levantarían las manos, altas? El Señor les bendiga.
2Nuestro Padre Celestial, estamos tan agradecidos por Tu Presencia, y por gente con corazón honesto que realmente cree que Tú vienes y ellos tienen que alistarse para este gran evento para el cual todo el mundo ha esperado, todos estos miles de años. Y nosotros estamos viviendo, como dicen, mirando a que se acaben el tiempo y la historia, y la Eternidad empezando a entrar. Y nosotros vemos esta aparición, entonces nuestros corazones están extrañamente calentados. Y oramos, Padre, que Tú busques en nuestros corazones en esta noche y nos pruebes. Y si hay pecado en nosotros, Señor, sácalo. Nosotros nos hemos dado cuenta en esta noche, en Tu gran Presencia, como Te hemos visto sobre esta, entre esta congregación, bajando y excavando hasta los pensamientos de los corazones, y revelándolos a nosotros, diciéndonos estas cosas. Ahora, en esta noche, Señor, queremos que nuestros corazones estén fieles y en paz contigo. Oramos que Tú bendigas.
3Aquí en la plataforma, o el púlpito, han puesto una caja de pañuelos, paquetitos que van a los necesitados. Oro, Padre Celestial, cuando los envían desde este lugar donde se ha hecho la oración, y la fe para creer Dios, que cada pañuelo aquí, cada paño y paquete que toque a los enfermos, que sean sanados. Porque esta audiencia y nosotros, juntos, estamos pidiendo unánimes que Tú los sanarás, Padre. Es un memorial que hemos pedido. Tú dijiste, “Pedid y recibiréis. Y cuando oras, cree que recibirás lo que pides.” Yo creo, Señor. Todos nosotros creemos. Y ha sido pedido. Ahora que sea hecho por causa del Reino de Dios, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden tomar sus asientos.
4Bueno, ciertamente es bueno estar de vuelta en el auditorio otra vez en esta noche, y bajo gran expectación para que el Señor nos visite en esta noche, como hemos apartado esta noche, en vez de orar por los enfermos, al…a buscar salvación para nuestras almas. Cada uno de nosotros necesitamos re-dedicar nuestras vidas de nuevo. Y esta semana hemos visto la Presencia de Jesucristo, la Escritura vindicada, Él justo aquí en nuestro medio, mirando lo que Él hizo. Las mismas cosas que Él hizo en la tierra cuando estaba aquí antes, Él lo está haciendo de la misma manera. Ahora, si nosotros vemos en el ministerio mientras va subiendo, como estamos creciendo hasta un día perfecto, una iglesia perfecta. Nosotros empezamos…Igual como estábamos diciendo en la mañana.
5En nuestro compañerismo hermoso en esta mañana, ciertamente tuvimos un tiempo maravilloso en el desayuno. Yo agradezco a los hermanos por su fina cooperación. Pude saludar a muchos de ellos, estos hombres finos que están patrocinando la reunión, trayéndonos aquí. Para…Muestra que se preocupan por su pueblo. Son pastores y les interesan sus ovejas. Y entonces yo estoy agradecido que algunos de estos…Cualquier pastor está interesado en dar vitaminas a sus ovejas. Y estas son vitaminas espirituales, por decir, que ayudan que las ovejas crecen a tener una fe fuerte en nuestro Dios. Entonces yo—yo aprecio hombres así.
6Y ahora, hablando en esta mañana en el pensamiento de la Iglesia creciendo, ven, saliendo como una Semilla en la tierra. Y aquella Semilla, cuando está sembrada, crece de gloria a gloria. Y se vuelve, después de tiempo, una flor, y luego regresa a la semilla. Esto es como la Semilla original que fue sembrada. Y así ha sido la Iglesia. La edad de la iglesia empezó, en estos últimos días…
7Después de las edades oscuras, empezó con Martin Lutero, en la reformación, predicando justificación por fe. Después de su tiempo, y ellos organizaron la iglesia, se extinguió.
8Luego, allí, vino Zwingli, después de Lutero. Y Zwingli ni siquiera creía en el nacimiento por una virgen. Él fue a Suiza. Todavía ellos no creen, en la doctrina de Zwingli, no creen que Jesús nació de una virgen. Ellos dijeron que Él era el hijo de José, llamado el Hijo de Dios.
9Pero esto quita todo el soporte de, toda la fundación del cristianismo. Él nació de una virgen, o Él solamente es un hombre como usted o yo. Él era el Hijo de Dios. Luego, después de esto vino Calvin y continuó.
10Finalmente, la iglesia llegó a tal condición que tenía que haber otra reformación. Y Dios envió a John Wesley con un mensaje de santificación, limpieza del espíritu. Y luego él y Whitefield, y muchos de ellos continuaron en la gran reformación, y Asbury. Ellos vinieron a los Estados Unidos. Y aquel gran avivamiento salvó a Inglaterra y el mundo, en aquel tiempo.
11¿Qué hicieron? Después de que aquellos fundadores murieron, ellos empezaron a organizar sobre su doctrina y, primera cosa que sabe, hicieron una organización. Luego tuvimos otros que se separaron de allí, como Alexander Campbell, John Smith, y la iglesia Bautista, y así. Y luego la Nazarena, la Santidad Peregrina y otros vinieron.
12Y luego vino la gran reformación otra vez, Pentecostés, saliendo de estas organizaciones, con la restauración de los dones; hablando en lenguas, sanidad Divina. Grandes milagros y señales brotaron. Esto siguió por mucho tiempo. Han sido cincuenta, unos cincuenta y ocho años ahora, desde que el Espíritu Santo empezó caer en la vieja calle Azusa allí en California. Aquí en los Estados Unidos, donde empezó a caer, vino un gran tiempo.
13Luego, ¿qué hizo Pentecostés? Uno lo hizo una organización. Uno dijo, “Él viene en un caballo blanco”; otro, “en una nube blanca.” Y se arrancaron, en organizaciones y se separaron, rompiendo su hermandad entre la gente.
14E igual como Israel. Israel no sabía que, cuando estaban gritando la victoria en la banca del río, ellos estaban a una jornada solamente de unos cuatro días, unas cuarenta millas, de la tierra prometida. Ellos no se daban cuenta que tardarían cuarenta años. Pero, ¿qué fue? La gracia les había provisto un profeta, un Pilar de Fuego, un cordero sacrificado, una liberación. Y ellos todavía querían una ley. Ellos querían algo en que tendrían que hacer. Ellos quieren meter las manos en ello. Esto fue el error más imprudente que cometieron, en Éxodo 19, cuando Israel rechazó la gracia y aceptó la ley.
15Y luego, ¿qué hicieron? Él dejó que se quedaran allí en el desierto por cuarenta años. Ellos sembraron viñedos, y comieron fruta, y se casaron y criaron hijos hasta que se murió la vieja generación y otra generación llegó. Cuarenta años después, y apenas unas cuarenta horas de distancia, pero tuvieron que esperar cuarenta años antes de cruzar. Luego un nuevo líder entró, Josué, y ellos entraron en la tierra, con el nuevo grupo.
16Ahora, yo pienso que es un tipo muy hermoso aquí, que nosotros nos enteramos. Hace mucho tiempo, cuando se levantaron nuestros padres en el Pentecostés. Ellos tenían el viejo Consejo General, de esto se formó las Asambleas de Dios. De esto salió la Iglesia Pentecostal Unida, luego la Unida y así, hasta que consiguieron organización tras organización, quejando y discutiendo. Dios los dejó que se sentaran allí, casarse, criar hijos, hablar en lenguas, gritar en el Espíritu. Pero ahora hay un nuevo grupo levantándose. Ellos estaban solamente a unos días de la tierra prometida. Todas estas bendiciones que tenían estaban bien. Pero, recuerden, toda la tierra pertenecía a ellos. Ahora estamos por entrar a la Tierra Prometida, entonces que el Señor nos ayude mientras miramos estas cosas. ¿Ven?
17Justo como la pirámide. ¿Se dieron cuenta como fue hecha la pirámide? No una doctrina de pirámide, fíjense; solamente una pirámide.
18Miren en su billete de un dólar. El sello de los Estados Unidos es aquella águila. Pues, ¿por qué dice allí sobre la pirámide, “El Gran Sello”? ¿Por qué sería mejor aquí que los Estados Unidos y el sello de los Estados Unidos; el Gran Sello, el ojo, vigilando?
19Y la piedra de corona que va en la pirámide fue…fue rechazada. Nunca estaba en la pirámide, no hasta este día; la Piedra de Scone, dicen. Pero nunca fue puesto, la piedra de corona. ¿Por qué? Cuando Enoc y ellos, en los primeros días, construyeron las pirámides abajo en Egipto, nos enteramos, y allí ellos sabían que la piedra angular, la piedra de corona, sería rechazada. Y aquella pirámide está juntada tan perfectamente hasta que no necesitan mezcla. Fue cortado tan mecánicamente hasta que una piedra se pega a la otra tan apretado que uno ni siquiera puede pasar el filo de una navaja en medio. Ahora, solamente siga amontonando y ahora está todo cortando arriba, listo para la piedra de corona cuando llegue.
20Así es como Dios ha traído Su Iglesia, desde la justificación, santificación, bautismo del Espíritu Santo, y ahora el ministerio del Espíritu que es lo que vivifica la Palabra. Aquel ministerio en la Iglesia tendrá que ser exactamente como el de Él.
21Justo como esto, cuando mi sombra aquí, de mi mano…Si yo nunca había visto mi mano, ver la sombra, es como…se hace pálido cuando se aleja. Pero cuando se acerca más y más, lo negativo y lo positivo se están juntando, hasta que los dos se vuelven la misma cosa.
22Y esto es exactamente cuando la Iglesia y la Palabra tienen que ser uno, como Jesús y Dios eran uno, exactamente. Ellos…Dios ha, era en Cristo, reconciliando el mundo a si mismo. Y así Cristo tendrá que ser dentro de la Iglesia, el ungido de la Palabra, para hacer que todo se cumpla. Y esto es la Piedra de Corona que viene sobre la última edad de la iglesia. No la de Laodicea, noten. Es un llamamiento fuera de esto, una Novia fuera de la iglesia, Iglesia fuera de una iglesia, en otras palabras, como Él llamó una nación fuera de una nación, en Egipto. Y ahora estamos viviendo en aquel día, y estamos agradecidos por estas grandes cosas que hemos estado viendo.
23Ahora, mañana por la tarde, si el Señor quiere, vamos a cerrar este servicio, esta parte del servicio. Y nosotros vamos a apartar esto completamente para orar por los enfermos. Y todos los que quieren que oremos por ellos pueden venir a conseguir una tarjeta de oración, para pasar por la línea de oración. Ahora, la razón por la cual damos las tarjetas de oración en estas, es para mantenerlos en fila. Y luego, si no, solamente sigan pasando una y otra y otra vuelta, ven. Entonces, luego uno…Los damos una tarjeta de oración. Uno tiene la tarjeta de oración, y pasa en la línea. Y verá y creerá, verá la gloria de Dios acontecer. Será grandioso.
24Y ahora les agradecemos por todo lo que han hecho, y por la gran bienvenida que hemos tenido entre estos hermanos ministros y así.
25Ahora, mañana es el domingo, y estas iglesias estarán abiertas. No habrá ningún servicio aquí mañana en la mañana. Habrá escuela dominical. Y ustedes visitantes…Yo tengo unos amigos aquí, yo, que están con nosotros en el partido, y algunos que han venido desde mi ciudad natal, aquí para estar con nosotros.
26Ahora, estos son los hombres que patrocinan esta reunión. Ellos creen en este tipo de reunión. Si yo viviera aquí en esta ciudad, yo pertenecería a una de sus iglesias. Ciertamente lo haría, porque ellos creen la misma cosa que creo yo. Y yo pertenecería a una de sus iglesias, si yo viviera aquí.
27Y ustedes que dieron su vida a Cristo en esta semana, y no tienen una iglesia de hogar, ¿por qué no lo platican con ellos? Ellos creen la misma cosa, o no estarían sentados aquí arriba representándolo. ¿Ven? Entonces ahora usted encuentre una buena, de estas iglesias, mañana, y vaya allí. Estoy seguro de que le hará bien. Ellos le ayudarán. Ellos le ayudarán a creer. Y si no ha sido bautizado, pregúnteles. Si no ha recibido el Espíritu Santo, pregúntales sobre ello. Y ellos le ayudarán hasta Cristo, y pastorearle por el camino hasta que Él regrese. Ahora, el Señor bendiga a cada uno de ustedes.
28Y ahora, saben, los presbiterianos siempre están levantándose y sentándose, dicen. Y yo no soy un presbiteriano. Pero yo sí creo que cuando leemos la Palabra deberíamos ponernos de pie, porque es un honor a Dios, ponerse de pie. Igual como saludamos la bandera, o juramos lealtad, o lo que sea.
29Y ahora, por esta noche, yo he escogido una lectura Escritural aquí, del libro de San Lucas, el capítulo 7, empezando con el versículo 36.
30Y ahora, toda la semana yo he estado trabajando en un pensamiento que vino a mí, en el camino hacia acá; en, “La Develación del Dios Poderoso.” Pero cuando terminé, mirando mis Escrituras y cosas, tenía casi veinte páginas. Entonces yo nunca podría terminar esto, en una hora aquí. Entonces pensé que tendría que cambiarlo en esta noche, y así lo hice.
31Yo creo que es la voluntad de Dios que yo diga estas cosas. Ahora, en el séptimo capítulo de San Lucas, el versículo 36. Uno de los fariseos rogó a Jesús que comiese con él. Y habiendo entrado en casa del fariseo, se sentó a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies, llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Cuando vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí (recuerden, no en alta voz) para sí: Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora. Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. Un acreedor tenía dos deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de ellos le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. Y vuelto a la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas, y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; mas aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus pecados te son perdonados. Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también perdona pecados? Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz. 32. Oremos.
33Señor Jesús, esta historia pasó hace muchos años. Pero es una historia verdadera, porque está escrito en las páginas de nuestra Biblia, y sabemos que es la verdad. Y ahora para nada queremos mostrarlo otra vez en esta noche, pero nos gustaría que Tú nos ayudaras traerlo como un mensaje en esta noche a la gente, que ellos puedan ver que Tú sigues siendo el mismo Señor Jesús. Y nosotros oramos por Tus bendiciones sobre todos nosotros, como somos un pueblo necesitado. Tenemos necesidad de Ti, Señor.
34Y nosotros creemos, en esta noche, aunque vemos que Tú haces ver a los ciegos, y oír a los sordos, y caminar a los cojos, y por medios de declaraciones de doctores Te hemos visto levantar cinco personas de entre los muertos, en diferentes tiempos, en diferentes naciones; pero aún así, Señor, yo creo que la cosa más enferma que yo conozco en esta noche es el Cuerpo de Cristo aquí en la tierra, la iglesia. Está muy enferma. Sánala en esta noche, Señor. Esta porción que está sentada aquí juntos, este grupo que está peregrinando aquí en Tampa, este hermoso grupo de gente, Señor, sana cada herida en esta noche. Que el Espíritu nos conceda esto, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, y por Su honra y por Su gloria, aquí en esta ciudad donde estamos peregrinando. Amén.
35Pueden tomar sus asientos. Si yo fuera a llamarlo ahora, solamente por unos momentos…E intentar no, cada noche…
36Tengo que disculparme con ustedes. Porque han sido tan amables, y son una audiencia tan fácil de predicar a ustedes, hasta que uno no sabe cuando parar. Y esto hace a un ministro saber que están comiendo, o recibiendo las Palabras que estoy diciendo.
37Vengo a ustedes cuando he estado…Estoy lo más cansado que he estado en no sé cuanto tiempo. Ven, yo no he descansado desde Navidad. Me voy desde aquí a Tucson, para empezar de nuevo.
38Salgo de allí para ir a Columbia Británica para bautizar toda una tribu de indios que guié a Cristo, que eran Católicos antes, el otoño pasado, cuando yo estaba en un viaje de cacería. Y todo el grupo dieron su corazón a Cristo, por la sanidad de la madre, una de las madres. Eso, los doctores, nadie, podía tocarla. Ella estaba acostada, muriendo. Y ellos quieren que regrese, tan pronto que se derrita el hielo. Ven, llega a ochenta y cinco bajo cero allí. Y así, y el hielo derretido, me los llevo y todo.
39Un gran grupo de tramperos y cazadores, arriba y debajo de la Carretera Alaskense, todos están reuniéndose conmigo para ser bautizados y aceptar a Cristo. Ellos vieron el Señor mostrar una visión de cierta cosa, donde cierto oso estaría, cuanto pesaría, cual tipo sería y donde cierto animal estaría quedando; como, quien estaría allí, y que tenían puesto, y todo acerca de ello. Y les dije antes de que pasara. Y ellos dijeron, “Ni siquiera hay ese tipo de cosas en esta área.” Y fuimos directamente a ello. Pasó, palabra por palabra. Los trofeos están colgando en mi cuarto hoy. ¿Ven? Ellos dijeron, “Nosotros queremos ser bautizados también.” Hombres rústicos pero, ustedes saben, Él tiene semillas por doquier.
40Mi tema en esta noche es: Jesús Guarda Todas Sus Citas. Quiero que recuerden esto mientras hablamos. Y yo—yo no hablaré mucho tiempo. Y quiero que piensen de ello ahora. Recuerden, usted tiene que conocer a Este que está presente con nosotros en esta noche, algún día.
41Ahora, debía de haber sido casi el anochecer, cuando empieza nuestro escenario en esta noche. Debía de haber sido casi el anochecer. Y este mensajero había corrido todo el día, quizás dos o tres días. Él estaba intentando encontrarlo a Él. Se bajó, quizás, casi desde Dan hasta Beerseba.
42Porque Jesús, en Su ministerio, se estaba yendo. “Habla aquí,” obrar Sus señales y maravillas, y la gente se juntaba. Él se iría, a otra parte. “Yo tengo que ir a otra ciudad.”
43Y él había tenido un tiempo difícil. Quizás él había ido a Capernaum, y ellos dijeron, “Pues, Él se fue de aquí hace una semana. No sabemos exactamente a donde fue, pero se fue a otro lugar.” Y él, oh, él estaba cansado. Su pelo estaba mojado con transpiración, sus piernas estaban sucias y sudadas, y así entró en el grupo donde Jesús estaba hablando.
44Y Jesús estaba cansado también. Él había estado hablando todo el día. Su boca estaba seca, por hablar mucho. Y Sus manos empezaban a temblar, y Sus ojos estaban cansados, cuando el sol se empezó a poner. Y él quería ver a Jesús. Tenía un mensaje para Él.
45Y ahora, Jesús tenía doce hombres alrededor de Él que mantenían la gente lejos de Él, porque solamente se venían sobre Él. Y entonces ellos…Yo estoy haciendo esto en un drama, para que todos lo puedan entender. Y entonces nos enteramos que, en este, los hombres de Jesús, debían haber venido…Digamos que vino a Felipe. Y quizás Felipe le dijo algo así, “Señor,” o “Joven, ciertamente nos gustaría dejar que veas al Maestro, pero—pero Él está tan cansado. Nosotros tenemos que cuidarlo porque sigue hasta que casi se cae. Y hemos estado en tantas reuniones y cosas últimamente. Lo siento, no creo que podemos hacerlo.”
46“Pero,” dijo él, “Yo—yo tengo una nota aquí que viene de un hombre muy importante en el mundo religioso. Y es una invitación para su Maestro, que será una cosa grande si Él va. Y yo tengo que verlo. Porque yo he sido comisionado, que yo tengo que llevarle esta nota y ver personalmente que lo reciba.”
47Entonces, finalmente, lo llevaron al Señor Jesús. Y mientras Él estaba viéndolo, el Señor Jesús; quizás dejando Su lugar (púlpito) de donde Él estaba hablando, donde los discípulos y ellos habían arreglado para que Él hablara desde allí. Y Él estaba viendo, pues, Él miró al joven. A lo mejor le cayó bien.
48Y el joven le dijo. Dijo, “Yo estoy en un mandato, Señor. Y hay un hombre de muy alto rango en cierta ciudad. Y él es un fariseo, la más estricta de las religiones. Y él—él está haciendo una cena, un gran tiempo, un banquete. Y él quiere que Usted venga, para ser el invitado de honor. Y él...A muchos les gustaría asistir a este banquete, pero él le ha seleccionado a Usted. Y yo he estado tres días buscándolo por toda el área. Y estaba muy contento de llegar aquí, Señor. Y le entregaré esta nota de él.”
49Y Él tomó la nota y la leyó. Y nos enteramos que este cierto fariseo había…estaba haciendo una fiesta, y—y había pedido que Él viniera para ser el invitado de honor con él. Entonces, Jesús parado allí por unos momentos viéndolo al joven.
50Y aún tan ocupado que estaba, pero uno nunca puede invitarlo sin que Él venga. No me importa lo que sea la situación, Él vendrá.
51Él dijo, “Dile a tu amo que Yo estaré allí. En cierto día, en cierto tiempo, estaré allí.”
52Y a lo mejor el mensajero sonrió, satisfecho, y volteó y bajó corriendo por la colina para llevar las buenas nuevas a su amo, que él tuvo éxito en llevar el mensaje a Este que él quería.
53¿Qué pasaba con ese mensajero? ¿Cómo podía ser? ¿Él era consciente de lo que había hecho? La primera vez, quizás, en su vida que se había parado en la Presencia de Jesús, y ni siquiera pidió perdón de sus pecados. Él nunca—él nunca tomó la oportunidad.
54Oh, como es igual con la gente hoy. Muchas veces ellos se dan cuenta que están en Su Presencia y nunca piden perdón.
55Bueno que, quizás él nunca tuvo la oportunidad en otra ocasión, y rechazó su última oportunidad de pedir perdón. ¿Cómo puede haber hecho esto? ¿Cómo es posible que este muchacho estuviera tan preocupado en llevar este mensaje de su amo, que él falló, en la Presencia del Hijo de Dios, en pedir perdón? Todo era un asunto de negocios.
56Y saben, esto es algo parecido a la gente de hoy. La iglesia, Cristo, se ha vuelto un asunto de negocios, o un asunto social, para unirse a la iglesia y llegar a un mejor nivel social para su negocio o algo. Sobresalir un poco más en el vecindario. No se trata de venir sinceramente y arrepentirse, como un pecador debería hacer. Muchas veces, en la iglesia, la gente es traída justo a la Presencia de Cristo, y dan la media vuelta y hacen algo tan imprudente como este mensajero.
57Oh, él debía haber caído de rodillas, y cuando él primero se dio cuenta de Quien era, y él diciendo, “Maestro, tengo un mensaje para Ti pero, primero, quiero pedir que me perdones.” Esto hubiera haber sido la manera correcta. Y luego si habían negocios, que esto sea después. Pero, lo primero, es arreglar su alma con Dios.
58Yo pienso que es por esto que muchas sanidades llegan a ser un fracaso, o sanidad profesada. Porque, en primer lugar, la gente no está lista para la sanidad. No quieren confesar sus errores. La Biblia dijo, “Confiesen sus fallas el uno al otro y oren el uno por el otro.” Y no estamos dispuestos hacer esto. Si podemos aceptar la sanidad y seguir, y regresar y hacer lo que estábamos haciendo, pueden aceptar esto. Pero cuando se trata de venir sinceramente, primero, y hacer la paz con Dios, la gente no quiere hacer esto. Y por eso desanima la sanidad Divina. Ven tantas personas que entran así, y salen, y no lo hacen. Y Dios sabe todo acerca de estas cosas.
59Ahora, este joven hizo una cosa muy imprudente, nosotros pensamos. Nosotros pensamos, “Si yo pudiera tomar su lugar. Si yo pudiera ir delante de Su Trono y llevar un mensaje, la primera cosa que yo haría…” ¿Qué haría usted? ¿Estaría interesado en lo que su organización le mandó a informarse? ¿O estaría mirando alrededor para ver como fue decorado el Cielo? ¿O, en Su Presencia, la primera cosa que diría sería, “Señor Dios, perdóname, un pecador”? Esto sería la cosa correcta de hacer.
60Ahora, mientras Jesús miraba al joven, y mientras él se iba, quizás le vino a la mente, “¿Por qué el muchacho no hizo esto?” Porque él no estaba consciente que Quien era éste.
61Quiero decir esto, no sacrílego. Quiero decir esto, no porque es esta reunión, o ninguna reunión. Pero yo pienso que esto es el problema hoy en día. La gente no está consciente de ello. Ellos ven la Escritura identificada exactamente, pero no están conscientes de Quien es. Ellos ven algo, dice, “Oh, esto fue maravilloso. Esto fue bueno. Yo…” Pero usted no está consciente de lo que es. Si fuera, sería un arrepentimiento, llorando y clamando. La ciudad tendría un avivamiento hasta que la mitad de ustedes estarían encarcelados antes de que amanezca, así es, si estábamos conscientes de lo que es. Y nosotros pasamos, muchas veces, y fallamos de tomar la oportunidad, por no estar conscientes.
62Yo no pienso que el muchacho se daba cuenta. Él había sido criado cerca de este fariseo, el cual era un gran gobernante, un príncipe, un hombre religioso. Y él había sido criado con él, y solamente tomaba su lado de la religión. Y el fariseo se había reído de Jesús, y burlado de Él, o algo que hicieron, como hacían en aquel día. No lo tomaba en serio; esto no era nada más que “un mensaje ordinario” que él tenía que entregar. Él solamente se sentó allí. Y él estaba en Su Presencia, y esto fue todo lo que era para él. No le significaba nada. Pero que él había estado consciente; si aquel muchacho podía levantarse de entre los muertos hoy y sentarse en esta reunión en esta semana, él hubiera hecho algo al respeto. Él tendría un testimonio que nos hubiera agitado a todos. Pero él no estaba consciente.
63Ahora, en la escena aquí, hay algo mal. No es…solamente no está bien; mientras Jesús miraba aquel joven salir, cansado. Pero, todo el escenario, hay algo mal. Aquellos fariseos odiaban a Jesús. Y ¿para qué lo invitarían como el invitado de honor cuando lo odiaban? Aquel fariseo había, como dicen los apostadores, tenía algo metido en la manga. Él tenía un naipe de truco en la manga. Porque ellos odiaban a Jesús. Yo creo que Jesús se dio cuento de ello, en este instante. Ven, las personas tienen que tener cosas en común.
64Mi madre tenía un dicho, “Pájaros del mismo plumaje se juntan.” Uno no ve a los buitres y las palomas comiendo juntos. Son…Uno es un carroñero. Y la paloma no podría comer la comida del buitre, porque ella no tiene hiel. Ella no podría digerirlo.
65Y uno no ve a los creyentes y los incrédulos juntos, al menos que haya algún propósito. Hay algo—hay algo mal. Este hombre tenía un truco en la manga. Él quería usarlo con Jesús.
66Ahora si piensan en la gente, los jóvenes, niños jóvenes, no les gusta estar con la gente grande, porque ellos tienen cosas en común. Los parejas jóvenes casados, ellos tienen cosas en común. Los grandes, ellos no quieren estar tanto con los niños. Ellos tienen cosas en común.
67Cuando uno ve que una niña está siempre con su abuela, ahora, hay algo mal allí. Hay demasiada diferencia en las edades. Ella es la consentida de abuela, o abuelita tiene una bolsa de dulces en algún lado. ¿Ven? Hay un truco en alguna parte. Yo tengo un nieto y yo lo sé. Hay un pequeño truco en algún lado. ¿Ven? Y ven que está con su abuela, abuela tiene una bolsa de dulces o algo. Entonces este fariseo tenía algo en la manga.
68Todo ocurrió en una reunión de ministros donde se juntaron todos. Y platicaron del tema de este Hombre que se llamaba un profeta. Y ellos no creían que Él era un profeta. Porque ellos no podían imaginar un hombre que no los seguía a ellos, todas sus doctrinas, fuera un profeta. Y entonces, en esta junta de ministros, ellos decidieron que Él no era un profeta.
69Y este viejo fariseo iba a comprobárselo, que Él no era un profeta. El fariseo iba a asegurarse y mostrarle a la congregación, todo la gente en aquella ciudad, que Él no era un profeta, antes de que Él visitara la ciudad. Él nunca había estado en esta ciudad antes. Entonces, antes de que Él viniera, él iba a exponerlo. Oh, aquel espíritu todavía vive. Va a exponerlo, hacer algo para impedir la reunión que Él hubiera tenido allí.
70Entonces nos enteramos que él dijo, “Yo haré una cena e invitaré a todos y juntar a todos en la ciudad alrededor. Y luego probaremos que Él no es un profeta. Lo probaremos.”
71Entonces, podría ser que el fariseo pensaba que, por hacer esto, él tendría—él hubiera ganado un poco…hubiera sido, después de tiempo, uno de los presbíteros o algo. Él tendría—tendría…Él hubiera tenido éxito con su grupo. Él iba a burlar, en el banquete, del Señor Jesucristo, para probar que Él no era un profeta, presionarle en algún punto. Luego él sería alguien grande entre ellos, volverse un gran hombre.
72Ahora, nos enteramos que el mensajero regresa y dice a su amo, “Lo encontré. Él prometió. Y Él estará aquí, porque lo supe de la manera de que actuó. Él, Él va a estar aquí.” Bien.
73Ahora, el fariseo esperó para este cierto tiempo. Y ellos sabían cuando hacer este banquete cuando todo estaba perfecto. Quizás pensamos, en nuestro pequeño drama en esta noche, que—que él lo puso en un tiempo cuando las uvas estaban maduras. Si usted ha estado en Palestina en tiempo de las uvas, o también en California, cuando estos grandes racimos de uvas están sangrando, maduras, toda el área, el valle está lleno del dulce olor de aquellas uvas. Él sabía justo cuando para hacerlo bien. Entonces, él puso la hora, en cierto día que tendría esta fiesta.
74Hasta que, al fin, llegó el tiempo, fue cuando la fiesta iba a ser. Y él invitó a todos que podía, que vinieran, a venir, todos los celebridades, y todas las asociaciones y así y todos los clubes que estaban en la ciudad a cuales él pertenecía. Todos venían a su gran palacio fino. Estaba alto, sobresalía como una hacienda allí en la ciudad. Y el tiempo llegó que iban a hacer esto. Claro, el terreno estaba bien cuidado, y las mesas estaban puestas y el salón del banquete estaba listo.
75Y luego, ahora, él tendrá que cuidar de los…sus invitados, cuando vienen. Cualquier anfitrión haría esto. Entonces él tenía contratar a unos muchachos del establo, porque algunos de sus anfitriones vendrían…o algunos de sus invitados vendrían en carros, y algunos en mulas, algunos a pie. Entonces quien sea que haga un banquete se tiene que preparar, para atender a sus invitados. Entonces el fariseo alistó todo, y todos sus sirvientes, y los alistó, puso los muchachos del establo donde podían llevar los caballos, y todo el forraje y todo listo para ellos.
76Y luego tenía un posadero, o un portero, que tenía que recibir las invitaciones, porque uno no podía venir sin estar invitado. Y para recibir las invitaciones, él tenía sus nombres apuntados, todos los que iban a estar allí. Y ellos venían, identificaban su nombre, y entonces podían entrar.
77Entonces, veamos lo que él tenía, lo que tenían que hacer, por un tiempo. Yo he estado en el oriente y quizás muchos de ustedes han visto como lo hacen. Es muy asombroso. Y se dan cuenta, entonces, cuando todo está listo, luego cuando vienen a la puerta, la primera cosa, el—el portero los pregunta quienes son. Y ellos dicen quienes son. Él mira a su lista, y aquí está el nombre, luego él lo marca. Luego lo que hace, él toma su bastón, lo pone en la esquina. Los— los muchachos llevan los caballos, si está caminando…o si está en el caballo, y lo ponen en el establo.
78Ahora la siguiente cosa que hace, él entra en un pasillo. Y aquí hay muchos hombres llamados lava-pies, los lacayos. Es el puesto peor pagado, un lacayo lava-pies.
79Y al pensarlo, nosotros quienes pensamos que somos alguien importante, y nuestro Señor se identificó, en la tierra, como un lacayo. Esto es exactamente lo que hizo Él. Y luego nosotros pensamos que somos alguien importante. Nosotros corremos hacia la escuela para conseguir un poco de educación, y dejar…y aprendemos a decir unas palabras grandes. Y regresamos y nos ponemos un traje y salimos aquí que queremos que nos digan, “doctor, reverendo,” o alguien.
80Yo estaba en un gran museo hace poco, y viendo las estimaciones de un hombre que pesaba ciento cincuenta libras, cuantos químicos habían en su cuerpo. ¿Saben cuánto hay cuando él está completamente procesado? Vale ochenta y cuatro centavos. Luego él pone un sombrero que cuesta diez dólares en unos ochenta y cuatro centavos, y un abrigo de visón de quinientos dólares, y pone la nariz hacia arriba; si llovía, se ahogaría. Y luego sigue, cuidando bien de estos ochenta y cuatro centavos, pensando que es alguien importante. Y se comporta como que no le importa que el alma vale diez millones de mundos. La diferencia, la imprudencia, ¡cómo podemos ser!
81Ahora, este lacayo, él tenía que lavar sus pies. Ahora, en el…Cuando uno viaja en Palestina, la prenda palestina es una toga. Se cuelga muy abajo. Y luego la prenda interior llega al chamorro de la pierna, aquí, para la prenda interior. Y como los animales y los hombres viajan en el mismo camino, y los animales, claro, como viajaban en el mismo camino. Y el polvo se levantaba de donde estaban los animales, y había un olor en el polvo. Y se pegaba a los pies cuando estaban sudando. Y sus pies estaban cubiertos con sandalias. Y esto se llenaría de transpiración y estaría mojado y pegajoso.
82Y luego este olor de donde los animales habían cruzado el camino…La prenda palestina, rozando como una falda, abajo, se le pegaría este polvo. Y se metería por debajo aquí, y cubrir sus pies y sus miembros. Y realmente olían como este camino donde estaban los animales. Entonces, entrando en una casa como tenían aquellos fariseos…Ellos mandaban a Persia y consiguieron aquellas alfombras grandes y finas y todo. Pues, uno no se sentiría bienvenido, para venir delante de un anfitrión, y luego estar tan apestoso así. Entonces ellos tenían una manera de encargarse de esto. Ellos tenían un lacayo y él se quedaba allí.
83Y en cuanto uno entraba, y su nombre fue registrado. Los muchachos llevaron los caballos o los animales, y los llevaron atrás para alimentarlos, un grupo de muchachos. Y luego el portero le reconocía por medio de una tabla que tenía en la mano. Y luego está listo para el lacayo.
84Luego uno entra. Se levanta el pie. Él quita la sandalia, le pone en un lugar para que sepa donde está. Y en este otro lado, él tiene un zapatito. Y después que él le lava los pies, lavando todo muy bien, todo el polvo el todo, hacerlo fresco, entonces él le pone este zapato de tela que va arriba.
85Como ven en los aviones cruzando, para ir al extranjero ahora, se les dan en la noche. Cuando uno…Como las mujeres tienen estas cositas que se ponen cuando no tienen medias puestas. Yo veo que mi esposa y mi hija y ellas las tienen. A veces ellos…es un poco…yo no sé como se llaman, pero es como la parte de debajo de un calcetín, saben, y uno lo pone en el pie.
86Es algo así, solamente es un poco más alto, porque uno no quiere tomar su vieja sandalia sucia y caminar en estas alfombras allí. Entonces, sus pies están lavados. Luego tiene, la siguiente cosa que pasa, tiene esta pantufla, le voy a decir.
87Y la siguiente cosa que pasa, hay un hombre parado allí con una toalla en el hombro y él tiene una pomada en las manos. Y esto es un aceite perfumado. Ahora, los rayos directos del sol palestino en el cuello, le da callos. Y otra cosa, aquel polvo se levanta y a veces se mete en la barba y el pelo. Y este hombre se para allí, entonces, con esta pomada. Y él lo ofrece en este platillo. Uno la toma en las manos y la pone en la cara y en el cuello. Luego toma esta toalla y se limpia y se peina. Ahora a veces…
88Este es muy inusual, porque da un olor maravilloso. Lo consiguen muchas veces de muy alto en las montañas, en un rosal salvaje. Usted ha visto una rosa después que caiga el pétalo. Luego tiene algo como una manzana. Y de allí, lo aplastan y sacan este perfume. Dicen que la reina de Seba, cuando vino a Salomón, trajo mucho de este fino perfume de este, y le dio a Salomón. Muy inusual; muy difícil llegar a las montañas.
89Y luego cuando se limpian esto, su barba y los cuellos, y con esta toalla se limpian, ahora están listos para ver al anfitrión, a ver quien los invitó. ¿Ven? Ellos no se sentirían bien, entrar con todo el polvo. Por eso se lavan los pies. ¿Ven? Ellos olían feo, y tenían que lavarse los pies. Y con las sandalias pesadas en las alfombras finas, ellos no se sentirían bien. Se sentirían avergonzados. Pero ahora sus pies están lavados, y ahora está bien arreglado. Él huele del perfume que puso, de esta pomada, lo que se dice “ungiendo la cabeza con aceite,” y poniéndola en la cara, luego limpiándose con la toalla. Ahora él está refrescado.
90Ahora, lo siguiente que hace, él ve al anfitrión, quien le invitó. Se siente a gusto viéndolo. Ahora, a él no le gustaría verlo, con todo el polvo encima, entonces ahora está arreglado y listo.
91Luego el anfitrión lo saluda en la puerta, y ellos tienen una manera muy rara. Y todavía está en algunas de las iglesias, saludarse con un beso. Entonces ellos toman una mano, cruzan así, se abrazan, hombres, con los brazos alrededor del otro, así, y se besan en el cuello. Y cuando el anfitrión le besa a uno, está bienvenido. Esto es el beso de bienvenida. Ahora, usted no quisiera que el anfitrión le besara con todo el polvo encima, entonces tiene que limpiarse antes de recibir el beso de bienvenida. Pero, oh, ya cuando le besan de bienvenida, es usted todo un hermano. Es todo. Podría, hoy, lo único que puede hacer, como hoy, entraría en una casa que se siente en su casa. Usted es uno de ellos. Él le ha dado el beso de bienvenida.
92¿Recuerdan a Judas besando a Jesús, ven, hipocriticamente? ¿Ven? Porque, si él lo besaba, estaba bienvenido. Era un beso amigable, no en los labios, pero en el cuello, los besaban en el cuello.
93Ahora, notamos entonces, que uno podía entrar. Si uno quería ir al refrigerador, sería hoy en día, y agarrar un gran sándwich y acostarse en la cama a comerlo, que se siente en casa. “Está usted bienvenido. Pásele.” Así es, todo está bien ahora. Siéntese como uno de la familia ahora, porque está adentro.
94Ahora, uno hace todo esto, y ungido y arreglado. Le besan de bienvenida. Y luego entra, saluda las manos, luego, en el banquete. Se reúne con los amigos. El anfitrión ya le ha besado, al entrar, y entonces ahora está libre. Se siente como que es uno de ellos. Ha sido invitado. Ha sido limpiado. Ha sido besado de bienvenida y ahora es uno de ellos. Entre a tener su compañerismo.
95Ahora, como a este tiempo, me imagino el cordero asado allí en el asador allí atrás, se olía por toda el área, como las uvas y todo. Se imagina los pobres parados alrededor de la cerca, salivando. A ellos no los invitaron a entrar; solamente los celebridades, a esto. Entonces la fiesta ya estaba en marcha. Todo estaba muy bien; completamente en marcha.
96Ahora, me imagino al fariseo y sus, todos sus amigos, están brindando, el uno al otro, tomando un buen trago de los mejores vinos que habían en Palestina en aquel tiempo. Porque ellos eran ricos, ellos podían pagarlo. Y ellos, todos, las mujeres, sus mujeres con joyas finas, estaban en el rincón teniendo compañerismo sentadas en los divanes y todo, como era el costumbre en aquel día. Y los hombres, brindando y hablando, y el sacerdote, y todos los rabíes y todo, teniendo un gran tiempo. Y la fiesta está muy bien en marcha.
97Y luego Jesús, aunque ocupado como era, y Su horario muy ocupado, Él siempre guarda Su cita. Usted puede confiar en esto. Él guarda Su cita.
98Ahora veamos en el cuarto a ver lo que está pasando. Yo puedo ver el fariseo allí brindando y diciendo, “Rabí, ¿sabes qué?” Y la gran conversación avanzando, los hombres de negocios hablando de sus negocios y todo. El banquete ahora está completamente en marcha, esta gran fiesta.
99Pero, miren, sentado allí en contra de la pared, sin que se den cuenta de Él, estaba Jesús. Él guardó Su cita. Él vino. Él siempre cumple Su Palabra. Todas Sus promesas, Él las cumple. Pero nótenlo. Él está sentado allí, sucio. Odio decir esto. Me mata decirlo. Pero, Sus pies estaban sucios. A Él no le habían ungido. A Él no le habían besado de bienvenida, aunque Lo invitaron.
100Así son algunos de nuestros avivamientos modernos. El francés le dice, “Jésus, Jésus con los pies sucios.” ¿Puede imaginarlo? Lo invitaron y Él vino. Y allí está, y entró por alguna manera, y no se dieron cuenta. Él se sienta y nadie se da cuenta de Él. Él estaba tan fuera de lugar allí, está, en algunos de nuestros avivamientos modernos, banquetes, juntas llamadas religiosas.
101Él estaba fuera de lugar. Nadie le daba atención. Estaban demasiado ocupados con otras cosas, aunque a Él lo invitaron. Pero Él no estaba bienvenido cuando vino.
102¿Qué le paso al lacayo? ¿Cómo falló de ver esta oportunidad? Quisiera yo haber tenido esta oportunidad. ¡Vaya! Si yo supiera que Él venía, yo estaría parado allí esperándolo. Yo estaría listo. ¿Cómo lo hizo? Ahora, no vamos a condenarlo mucho, porque nosotros podríamos hacer la misma cosa sin saberlo. ¿Ven? Falló de verlo. ¡Vaya!
103Noten, Él viene hoy también, cuando Lo llamamos. Él viene en nuestro medio. Yo no quiero decir esto, pero tengo que decirlo. Y en nuestro medio, Él se entiende entre nosotros, sentado allí igual de sucio, a la gente, como era en aquel entonces, es exactamente la verdad, diciéndole “santo rodeadores” y todo lo demás. Y aún nosotros clamamos por un avivamiento. Y Él viene. Y cuando viene, nosotros Lo tratamos casi como ellos lo hicieron en aquel entonces.
104Alguien se levanta en el Espíritu de Dios, grita “amén” o grita o algo así, cuando Jesús pasa. Pues, el…Los echan de la iglesia. Bueno, piensan que es una vergüenza, una vergüenza a la iglesia, una vergüenza a la gente. Cuando es Jesús mismo pasando.
105Y nosotros podemos verlo venir e identificar Su Palabra, y hacer igual como lo hizo en aquel entonces, y hoy en día dicen, “es adivinanza de la fortuna, telepatía mental, o algún espíritu malo.” Delante de la gente, Él está igual de sucio como estaba sentado allí: Jesús, la Palabra de Dios. Y nosotros no hacemos nada al respeto. Nosotros estamos demasiado interesados en nuestra posición social. Estamos avergonzados ser llamados por Su Nombre. Nosotros estamos actualmente avergonzados de Él.
106Ellos estaban avergonzados de Él porque estaba sucio. Los invitados no Lo conocían. Y ellos estaban avergonzados de Él porque estaba sucio.
107Así es hoy en día. Todavía están avergonzados de Él, porque ellos ponen toda la tierra que pueden encima de Ello, le llaman “santos rodeadores” y todo lo demás que pueden pensar. Nadie hace nada al respeto. Allí Él está sentado, pies sucios, ignorado en la fiesta, ignorado en una junta religiosa. Invitado, pedimos que Él venga para un avivamiento. Cuando viene, Lo tratamos en la misma manera que ellos hicieron allí. Él viene y se identifica, pero nadie quiere nada que ver con Él.
108“Si Él pudiera producir algún tipo de truco, o hacer algún tipo de milagro.” Como lo hizo delante de Pilato…Pilato, la única oportunidad que tuvo, y él le pidió, quería ver que hiciera algo, quería, “Veamos alguna señal.” Debía haber arrepentido.
109Esto es lo que debería hacer este mundo cruel en camino al infierno en esta noche, arrepentirse de sus pecados. Esto es lo que estos miembros de la iglesia deberían hacer, arrepentirse de su incredulidad. Apoyarlo a Él. Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Y Él se identifica como lo hizo en aquel entonces. Y la gente de hoy toma la misma actitud que tomó el fariseo, el mismo tipo de actitud; que se siente, después de haberlo invitado. Aún, ellos no lo quieren. Lo hacen como si fuera para comportamiento. Él lo sabe.
110Hemos hecho lo mismo hoy como hicieron en aquel entonces; en vez de lavarlo, lavar (Su) el reproche, en vez de intentar a pararnos y decir, “Están equivocados. Es la Palabra de Dios manifestado. Es lo que Él prometió. Él dijo que derramaría el Espíritu en los últimos días. Nosotros estamos viviendo en los últimos días.” En vez de esto, nosotros solamente nos quedamos sentados como lo hicieron ellos. Tenemos miedo de tomar una posición.
111¿Qué tal si uno de ellos se hubiera levantado y dicho, “Este es Jesús de Nazaret. Yo creo que Él es un profeta de Dios”? ¿Saben por qué no lo hicieron? Porque no creían que Él era un profeta.
112Y todavía no lo creen, hoy en día. Ellos piensan que Él es un educador. Piensan que Él es una denominación. Ellos no saben que todavía sigue siendo un profeta. Por eso Lo tenían allí, para cuestionarlo. Es la misma cosa de la cual Lo cuestionan hoy en día. Nadie está listo para defenderlo. Solamente dicen, “Bueno, yo no tengo nada que ver con Él. ¿Ven? Yo pertenezco a la iglesia. Allí están mis pastores, todos ellos, sentados aquí. Yo soy una buena persona.” Y Jesús con los pies sucios; a nadie le importaba. La misma Biblia….
113Ahora nosotros nos acercamos y saludamos con la mano, ponemos nuestros nombres en el libro. Y los metodistas, si ellos no nos quieren, nos vamos con los bautistas. Si ellos nos echan, nos vamos con los nazarenos. Si los de la unidad nos echan, nos vamos con los del doble. Si los del doble nos echan, vamos con los de la trinidad. Nosotros no tenemos que aguantar a nada. Todo rígido. Es la misma manera. Nosotros….
114Y cuando viene Jesús, nosotros ni siquiera nos damos cuenta. No nos importa. Así es como lo hacen. Y aún estamos clamando, “Ven, Señor Jesús. Ven, Señor Jesús.” Y Él viene. Y ¿qué hacemos? Lo mismo que hicieron ellos. ¿Por qué? Si ellos dicen algo, acéptalo, alguien más por aquí se burlará de ellos. Y ellos Lo dejaron sentarse, sucio. Le dicen “un espíritu malo.”
115Recuerden, Jesús los dijo, un día, cuando ellos dijeron, “Este Hombre hace esto por Belcebú,” Él dijo, “Ustedes dicen esto en contra de Mí, será perdonado. Pero algún día el Espíritu Santo vendrá, hacer la misma cosa, y, una palabra de contra de Ello, jamás será perdonado.” ¿Ven? Allí estamos. Jesús con los pies sucios. ¿Pueden imaginarlo? ¿Podrían imaginar, a la gente que decía que amaba a Dios, y se revolvieron tanto en sus credos y sus denominaciones e –ismos?
116Jesús dijo, “Invalidando la palabra de Dios con vuestra tradición.” Allí estaba Él, y la Palabra estaba en efecto, porque fue hecha carne y estaba probando exactamente que Él era el Cristo. Y la gente, con sus tradiciones, no le dejó que fuera eficaz sobre las demás personas. Eso es lo que Él estaba haciendo, intentando de presumirlo. Y, ven, ellos no creían que Él era un profeta.
117Y, aún, la Biblia dijo que Él sería un profeta. La Biblia, Moisés dijo, “El Señor tu Dios levantará un profeta,” Deuteronomio 18:15. Y la Biblia predijo exactamente lo que Él iba a hacer. Y aquí venía, haciéndolo entre la gente.
118Y hoy en día Lo dejamos con un nombre tan sucio como el que tenía en aquel entonces; dejar que digan cosas en contra de Ello. “Y los días de los milagros han pasado. No existe tal cosa,” cuando la Biblia dijo que Él es el mismo ayer, y hoy y por los siglos. Y todavía tenemos vergüenza de levantarnos y decir algo al respeto. Tenemos vergüenza de nuestro testimonio que nosotros decimos que creemos. En vez de lavarlo, intentar lavarlo con lágrimas de gozo, que Él está aquí, Lo dejamos sentado, sucio. “Yo no tendré nada que ver con Ello. No cooperaré con nada como Esto, poner mi mano en Ello.” ¿Ven?
119Allí lo tiene. Es el mismo grupo de fariseos, solamente bajo otro nombre. Nosotros otra vez dejamos que Él se sienta así, por la misma razón, nosotros no creemos que Él es un profeta. Tenemos vergüenza de Ello. ¿Por qué? La misma razón. No lo creemos. La gente no lo cree. No, señor.
120Él puede venir, hacer lo que Él desee hacer; ellos están tercos y no hay necesidad de intentar tratar con ellos. Y saben, la Biblia dijo que serían así. Exactamente. La Biblia dijo que serían así, “Tibios, apariencia de piedad, pero sin la eficacia.” ¿Ven? Así es.
121Nosotros nos unimos con este grupo educacional, boleados, parados allí, teniendo nuestros eventos sociales y tiempos, y nuestras iglesias finas y decoraciones finas. Luego Jesucristo puede entrar y dejan que Él se queda sucio. La Palabra puede ser manifestada entre nosotros, y todavía seguimos y dejamos que la gente hable de Ella. ¡Vaya!
122Pero, saben, para apurar con nuestra historia, cambiemos la escena en esta noche. Volteemos las cámaras en otra dirección, abajo en el callejón, un callejoncito sucio, arriba en un cuartito viejo que estaba atrancado con rejas. La puerta se abre, y sale una mujer. Bueno, la gente no la quería mucho. Ella era una pecadora, y ella ganaba la vida en la manera equivocada. Entonces ella sale caminando, bajando las viejas escaleras que chillaban. Ella llega al callejón. Y ella se baja, a un lado de los botes de basura, y sale a la calle.
123Pues, no hay nadie allí afuera, entonces ella intenta preguntarse lo que…“Oh, sí recuerdo. El fariseo allí arriba, el pastor Fariseo, él está dando un gran banquete. Todos están allí arriba. El negocio irá mal hoy.” Entonces ella camina lentamente por la calle. Y ella empezó caminar y decir, “Bueno, solamente tendré que esperar hasta que termine.” Y ella ganaba la vida en una manera mala. Entonces, ella estaba caminando por la calle.
124Y después de rato, su estomaguito hambriento olía el cordero asado. Ella pensaba, “Vaya, ¡esto sí que huele rico! Nunca he tenido nada así para comer en mi vida.” Quizás la echaron a la calle cuando, por sus padres.
125Saben, muchas veces pensamos en la delincuencia juvenil. Yo pienso que mucho de ello es delincuencia de los padres. Los niños habían sido enseñados a orar y servir a Dios; en vez de mamá allí afuera en una fiesta de naipes, y sus fiestas religiosas de naipes; y el papá en un campo de golf en algún lado; y la hermana afuera con un joven, afuera en la calle divirtiéndose. Quizás las cosas habían sido diferentes si tuvieran un altar de oración chapado a la antigua, la Biblia en lugar de los naipes. Y si echaran la televisión, hace mucho tiempo, hubiera sido muy diferente. Ustedes, antes era malo ir al cine. El Diablo nos engañó. Él lo trajo justo a la casa. ¿Ven? ¿Ven?
126Ella tenía hambre. Ella olía esto. Dijo, “¡Vaya! Huele rico. Me pregunto ¿cómo sabría un pedazo de cordero asado en una boca humana? Yo no sé como sería. Creo que subiré.”
127Ahora, ella no podía acercarse mucho, porque era una mujer asquerosa. Ellos eran presumidos, ven. Todos ellos pertenecían a la iglesia. Entonces, ella no podía acercarse a donde estaban ellos. A ella la consideraban una pecadora.
128Entonces, cuando ella se acercaba, y miraba alrededor, vio a todos ellos parados allí, y el agua derramando de las bocas mientras exclamaban, saben, y mirando a este cordero allí asando. Y todas las comidas finas y cosas transportadas allí. ¡Qué gran tiempo!
129Y ella empezó buscar en medio de la gente así y sus ojos lo encontraron a Él. “¿Quién es ese? Tiene los pies sucios. Me pregunto Quien…¿Dónde hay alguien que me pueda decir? Oiga, ¿usted….?” Se voltea muy rápido, no quería nada que ver con ella. Ella es una pecadora. Entonces, preguntó a otra persona, finalmente, quizás una damita que estaba creyendo y viendo en la misma dirección. Dijo, “Señora, quiere…discúlpeme. Pero quiere…¿Quién es este sentado allí? ¿Cómo es que Él…? Esta persona.”
130“Bueno,” dijeron, “¿Sabe quién es este? ¿Escuchó que platicaban de aquel Jesús de Nazaret, un supuesto profeta?” “Oh, sí. Sí. ¿Este es Él?” “Es Él.”
131“Pues, Él no está limpio. Yo tenía entendido que todos deben de estar lavados antes de entrar aquí, y ungidos. Mírelo. Pues, no es correcto.”
132Ella fue presentada con una oportunidad. Ella recordaba una historia que otra persona le contó. Otra mujer de su ocupación, una vez, allí en Samaria, la ciudad de Sicar, había sido perdonada de cada pecado. Y ella se dio cuenta que podría haber una oportunidad para ella. Entonces ¿cómo iba a llegar a Él ahora? Ella vio que Él estaba necesitado, y ella quería servirlo y no podía llegar a Él. Así es como es. Entonces ella pensaba, “¿Qué puedo hacer? Él no fue ungido. Sus pies están sucios. Nadie le pone ninguna atención. Oh, ¡si solamente podía llegar allí!” Esto es un verdadero corazón penitente. “¡Si solamente pudiera llegar allí!” Ahora, ella piensa, llegar…
133Su mente pesca algo. “¿Sabe lo que creo que haré? Ya sé.”
134Ella baja por la calle, lo más rápido que puede, por un callejón, subiendo unas escaleras que chillaban, y abre la puerta. Ella entra allí y saca parte de una calceta, saben, lo saca y cuenta el dinero que tiene. Dijo, “Yo, ¿esto es suficiente para comprar aceite para ungir? Veamos si es. Hay veinte piezas de denaria romana. Quizás es suficiente. Pero, espera, yo no puedo hacer esto. Él es un profeta, y Él sabrá donde conseguí el dinero. Él sabrá como lo conseguí. Simplemente no puedo hacerlo.” Entonces, quizás lo volvió a guardar.
135Y cuando lo guardó, había algo que continuaba hablando a su corazón. “Pero, ¿vas a dejar que Él sigue sentado así, sucio? ¿Vas a permitir que el único Hombre que puede quitar tus pecados se sienta sucio cuando tú puedes atenderlo?” Entonces se dice a si misma, “Si Él sabe o no, me voy a ir.”
136Y por la calle se fue y entró en una tienda donde estaba sentado un hombre pequeño con la nariz como un gancho. “Y, bueno, ¿qué quieres tú aquí?”
137Ella dijo, “Quiero la mejor pomada de alabastro que tienen. No la más barata; quiero la mejor.” Ella tenía una razón especial.
138Y esto es lo que deberíamos hacer nosotros. Deberíamos darle lo mejor de nosotros, todo lo que somos, nuestra vida joven, no esperar hasta que estamos viejos y muriendo. Dar lo mejor que tenemos a Él.
139Y allí ella consiguió lo mejor. Él se subió, dijo, “Veamos cuanto dinero es. Si tiene el dinero, primero.” Él la conocía también. Entonces él dijo…Sí, ella tenía el dinero. “Entonces, ¿adónde vas con esto?” “Lo tengo para una ocasión especial.”
140Entonces ella va. Ahora, ella no tiene ninguna invitación. Pero ¿cómo es que va a entrar? Pero, de alguna manera, si uno quiere hacerle algo para Jesús, Él hará la manera para que entre. De alguna manera u otra, ella entró.
141Y allí Jesús estaba sentado, todavía. Y ella empezó pensar cuando entró allí, su corazón latiendo muy rápidamente, “¡Qué cosa! ¿Qué tal si Él me rechaza?” Hay muchas cosas que pensar. “¿Qué tal si Él viniera y dijera, ‘Pues, mujer asquerosa, ¿qué estás haciendo aquí en Mi Presencia? ¿No sabes que soy el Hijo de Dios? No deberías estar aquí en Mi Presencia.’?” Su corazón casi le falló. Y ella pensó, “¿Qué puedo hacer? Pero tengo que llegar a Él. No puedo perderlo esta vez. Esta podría ser la última oportunidad que tendré.” Y quizás sea la de usted también. [Parte vacía en el casete.—Ed.]
142Miró hacia abajo, y el corazón de ella empezó a hincharse. Ella sabía que estaba en Su Presencia. Hay algo que pasa cuando uno está en Su Presencia. Ella notó que las lágrimas empezaron a caer por sus mejillas. Y ella estaba parada allí, temblando, con esta caja en la mano. Y ella cayó a Sus pies. Y ella pensó, “No puedo levantar la vista. Estoy tan culpable y sucia, no puedo levantar la vista.” Entonces ella empezó a llorar. Empezaron a caer en Sus pies. Y ella empezó lavarlos, así, con sus manos; limpiar, intentar de limpiar las lágrimas de Sus pies, y lavar sus pies con sus lágrimas. Y después de rato…
143Ella no tenía ninguna toalla para limpiar Sus pies. Entonces, su pelo estaba colgando y ella empezó secar Sus pies con el pelo que estaba en su cabeza.
144Nuestras hermanas batallarían para hacer esto, ¿verdad? Tendrían que ponerse de cabeza para hacerlo. ¿Ven? Claro. Sí. Nuestras hermanas, hoy en día. Me pregunto si, ustedes, me pregunto si las mujeres se dan cuenta que Dios cumple toda Su promesa. Me pregunto si usted se da cuenta que es totalmente imposible que entre así. Él cumple todas Sus promesas. ¿Se dan cuenta de lo que están haciendo cuando hacen esto? Están negando su virtud. La Biblia dijo que, “Si una mujer cortaba su pelo, era hasta una cosa inusual por ella orar. Y ella deshonra su esposo, en hacerlo.”
145Y recuerden, fue una mujer quien rompió un mandamiento de Dios, que causó que todo esto hiciera esto. ¿Creen que una que rompe uno volverá a entrar? Piénsenlo. Quizás, a veces los ministros no tienen suficiente valor para decirles. Esta es una vez que van a escucharlo. Es la Verdad.
146Alguien dijo, “¿Por qué usted no deja aquellas mujeres en paz?” Un gran hombre me dijo esto, hace poco. Dijo, “Pues, ellas creen que usted es un profeta. Usted enséñelas como recibir el Espíritu Santo y entender estas cosas grandes, y como ser profetas,” y así. Yo dije…”Enseñarlos cosas mayores.”
147Yo dije, “¿Cómo puedo enseñarlos algebra cuando ni siquiera aprenden el alfabeto?” Se nota. Lo de afuera expresa es lo que hay adentro. Pero siguen haciéndolo como quiera. ¿Por qué? Usted no está consciente de ello.
148Allí estaba ella. Con su pelo, ella empezó limpiar Sus pies con ello, y secar Sus pies. Ella estaba muy asustada. Y después de rato, ella levantó esta botella de pomada, y ella la rompió, e intentó golpearla y romperla. Y derramarla en Sus pies. Y ella estaba llorando. Y cada vez que lloraba, ella se bajaba a besar Sus pies. Ella se puso histérica.
149Cuando uno entra en Su Presencia, lo hace histérico. Yo me puse histérico. Cualquier hombre que entra en Su Presencia una vez, que cree en Él, que tiene fe en Él, le hará histérico. En el Día de Pentecostés, cuando Él vino en la forma del Espíritu Santo, ellos se pusieron histéricos. Cuando uno realmente cree, y sabe y reconoce que es su oportunidad, y está en Su Presencia, está seguro de ello.
150Ella hizo [el hermano Branham hace sonidos de besos—Ed.], besar Sus pies, y llorar y lavar y limpiar y [el hermano Branham hace sonidos de besos—Ed.] y besar Sus pies otra vez. Saben, Jesús, si Él hubiera movido un pie, ella se hubiera levantado y salido corriendo. Pero, saben, Él se quedó quieto y dejó que lo hiciera.
151Saben, si usted quiere hacer algo para Él, Él dejará que lo haga. Podría ser todo fuera de orden, pero Él dejará que lo haga, como quiera. ¿Ven? Y Él…
152Estaba haciendo un servicio para Él, y ella estaba lavando Sus pies. Y Él solamente se paró allí y la miró. Ella tenía miedo de levantar la vista, porque tenía miedo que Él iba a hacer que se fuera. Y, ven, ella estaba lavando Sus pies. Es una oportunidad para hacer algo para Él. Y ella solamente era…Ahora, ven, y cuando Él…
153Cuando Jesús contestó al fariseo, Él la justificó por sus obras. Pero cuando la justificó a ella misma, El la justificó por su fe, “Tu fe te ha salvado.” Él mostró al fariseo lo que eran sus obras.
154Porque las obras de uno expresan su fe. Ahora dejen que su pelo crezca. ¡Eh! ¿Ven? Bien. Ahora, ven, expresa lo que cree, o lo que no cree. Esto es la Palabra de Dios. No hay Escritura en la Biblia que no es la Verdad. ¿Por qué lo hacen? Ahora noten, hay demasiado de Hollywood en Pentecostés, esto es el problema. Ahora nos enteramos. Esto es la Verdad. Demasiado de Hollywood. Miran estas cosas y se moldean Ustedes….
155Una dama me dijo, hace poco, dijo: viejo vestidito apretado puesto. Yo dije, “¿Por qué no se quita esto, como es usted una hermana?”
156Y ella dijo, “Pues, Hermano Branham, no hacen otra ropa.”
157Yo dije, “Siguen haciendo maquinas de coser y tienen tela. ¿Ven? Usted solamente quiere hacerlo.”
158Les digo porque. Déjenme decirles, hermanas. [La congregación aplaude—Ed.] Sí. Gracias. Uno de estos días tendrán que responder por cometer adulterio.
159Dicen, “Pues, Hermano Branham, yo soy la más pura posible para mí esposo.” “Soy la más pura que existe a mi novio.” Quizás sea cierto, también.
160Pero Jesús dijo, “Cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” Y si usted se presentó allí afuera y aquel pecador piensa esto de usted, porque usted se presentó; en el Día del Juicio, cuando él responda por cometer adulterio, ¿quién será el culpable? Piénsenlo. Sí. Es exactamente correcto. Oh, mujeres, regresen hermanas, regresen a Cristo; hermanos, ustedes hagan lo mismo. Y ustedes hombres que permiten que sus esposas hagan esto, ¿y se llama Ud. un hombre, cabeza de la casa? Sí. Noten. Estamos en un tiempo terrible, amigo, y lo notamos.
161Y aquí estaba esta mujercita besando Sus pies, y lavando Sus pies, y limpiando con los cabellos de su cabeza. Y todo a la vez, el viejo fariseo, allí en el rincón, por casualidad él se dio cuenta. ¡Qué cosa! Se aumentó su indignación justa y su gran barbilla se hinchó y parecía que su cara iba a explotar. “¡Qué cosa!” Él dijo, “Ven aquí. Mira. Mira esto.”
162Y él dijo dentro de su propio corazón, ahora, en su mente, dijo, “Si este hombre fuera un profeta, él sabría el tipo de mujer que lo tocó.”
163Ven si Él es un profeta o no. Ven, Él percibió los pensamientos que estaban en su corazón. Y todo a la vez, Él se movió. Y la mujercita se levantó la vista, sus ojos brillando. Él miró a un lado y dijo, “Simón,” Él dijo, “Yo tengo algo que decirte.” Oh, ¡qué cosa! “Aquí estás, Simón. Yo tengo algo que decirte. Tú Me invitaste venir aquí. Vengo por tu invitación. Tú me invitaste. Y cuando yo vine a la puerta, nunca lavaste Mis pies. Y cuando entré, tú nunca ungiste Mi cabeza. Me dejaste entrar, sucio. Y nunca me diste un beso de bienvenida, aunque Me invitaste. Pero esta mujer aquí, sea lo que sea, ella ha lavado Mis pies con sus lágrimas. Ella los ha limpiado con los cabellos de su cabeza. Y ella ha ungido Mis pies y besado Mis pies constantemente desde que ha estado parada allí.” Él se enteró que si Él era un profeta o no.
164Luego dijo, “Simón, quiero que veas algo.” Él dijo, “Cuál tipo…Quiero ponerte un acertijo.” Dijo, “Cuando mucho es perdonado, mucho es el amor.” Y Él le dio el dicho. Y Simón le contestó.
165Noten. Simón no le dio nada para lavar Sus pies, pero Él recibió la mejor agua que había. Piénsenlo, las lágrimas de una pecadora arrepentida limpiando la tierra de los pies de Jesús; las lágrimas de los ojos de una pecadora limpiando la tierra de Sus pies.
166Oh, hombres y mujeres en esta noche, ¡cuando ven el reproche sobre el Evangelio! Y nosotros estamos tan formales, quitaría todo el maquillaje de la cara si fuéramos a llorar; y pareceríamos horribles para salir a la calle. ¿Cómo le van a ser cuando enfrentan a las puertas del Cielo más allá?
167Y allí estaba ella. Ella había lavado Sus pies, besado Sus pies, y le hubiera ungido, y hecho todo lo que ella podía, porque ella quería perdón. Y de repente ella se preguntaba que iba a hacer Él ahora.
168Él había mostrado a Simón, y a él le salió mal. La cosa que él dijo, “Él no era un profeta,” fue probado que Él era un profeta, que Él era la Palabra de Dios. Ahora, él está parado allí con la cara hinchada. Él hubiera agarrado aquella mujer y la hubiera echado de la iglesia.
169Pero ella consiguió lo que pidió. Amén. No importaba lo que decían los demás. Ella consiguió lo que pidió.
170Ahora Él se voltea a ella. Su corazoncito empezó a latir muy rápidamente. Ahora ¿qué va a decir Él? Allí está ella. Todos sus rizos bonitos estaban colgando sobre la cintura aquí. Sus ojos estaban manchados con lágrimas. Y su cara y los labios estaban grasosos donde estaba besando Sus pies después de ponerle el aceite. La verdad se ve muy mal. Pero aquellos ojotes, mirando para ver lo que Él va a decir.
171Él dijo, “Y yo le digo que sus muchos pecados le son perdonados.” Eso es todo. “Sus pecados le son perdonados.”
172Esto es lo que yo quiero escuchar. Oh, estas son las palabras que yo quiero. No me importa lo que digan los demás. Yo estoy listo para pararme en su denominación y declarar que Él es la Palabra de Dios. No me importa lo que digan ellos. Que echen la tierra que quieran en ello diciendo, “un lector de mentes, un adivino,” lo que quieran. Yo estoy listo limpiar Su reproche a besos. Es Su Palabra. Ciertamente. Él lo prometió. Él es tanto la Palabra hoy en día como lo fue en aquel entonces. Él lo dijo.
173Ahora, amigo, quizás hay personas aquí que no están de acuerdo que Él es el Profeta. Quizás usted no está de acuerdo que Él es el Sanador. Pero hay una cosa en la cual cada miembro de la iglesia debería estar de acuerdo, Él es el Salvador.
174Y yo quiero decir esto antes de cerrar. Hace poco, un amigo mío abogado estaba procesando el caso de un hombre y mujer que iban a separarse. El abogado era un caballero fino cristiano. Él dijo, “No se separen.” Él hizo su mejor esfuerzo para convencerlos que no lo hicieran. Pero, no, ellos estaban decididos que iban a hacerlo. Algo pasó entre ellos. Y después de rato, él dijo, “Pues, si ustedes tienen el hogar allí es mejor que vayan a dividir las cosas. Porque si ellos tienen que ir, y los abogados y ellos se meten, saben lo que va a pasar. Se llevarán todo.”
175Entonces entraron en los cuartos para dividir lo que tenían. Fueron a la sala. Discutieron y se enojaron. “Yo compré esto,” y “yo tenía esto.” Y siguieron al próximo cuarto y dividieron allí. Y finalmente fueron al ático. Ellos tenían un…Recordaron que tenían un viejo baúl allí arriba. Se metieron allí y empezaron a decir, “Pues, esto pertenecía a mi mamá.” “Esto era de mi mamá,” así. Se metieron en este baúl, cada uno, los dos arrodillados en el piso con la tapa del baúl abierta, dividiendo que pertenecía a quien. No podían ponerse de acuerdo. “Esto me pertenece a mí.” “Yo pagué por este.” “Yo hice el trabajo.” “Yo me quedé en casa mientras lo hacías,” discutiendo.
176Finalmente sacaron otra cosa, y los dos la agarraron al mismo tiempo. ¿Qué era? Un par de zapatitos de un bebito que había nacido de esta unión que Dios se había llevado. No podían discutir. Ellos tenían algo en común. Cuando se tomaron de la mano, él recordó que ella era la madre de este bebé. Él recordó que ella era la madre. Ella recordó que él era el padre. Y cuando tenían los zapatitos en las manos, se acercaron y se abrazaron. El caso del divorcio fue anulado. ¿Por qué? Encontraron algo que tenían en común.
177Podría ser que usted no estaba de acuerdo conmigo en esta semana, para ver al Espíritu Santo entrar, confirmar estas Palabras y cosas. Hacer un…Podría ser que usted no esté de acuerdo con esto. Podría ser que no está de acuerdo con la sanidad de los enfermos. Pero sí tenemos una cosa en común: esto es la Sangre de Jesucristo que nos salva de nuestros pecados. ¿Quiere limpiar la tierra de Sus pies en esta noche?
178Inclinemos los rostros por solamente un momento. Recuerden, Él cumple cada promesa. Él cumple cada promesa. Él prometió, “Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos. Todos tus pecados serán perdonados, si solamente lo crees.”
179Ahora, con los rostros inclinados. Me pregunto cuantos aquí quieren levantar la mano y decir, “Hermano Branham, yo quiero, por el resto de mi vida, yo no quiero dejarlo sentado y avergonzado. Y yo tengo una oportunidad como tuvo esta mujercita. Yo quiero, con mi testimonio, limpiar la tierra de Él…Su precioso Nombre.” ¿Quiere levantar la mano y decir, “Ore por mí, Hermano Branham. Yo…”? Dios le bendiga. Dios le bendiga. Está bien.
180Ahora, Padre Celestial, había muchas, muchas manos que se levantaron aquí ahora. Y nosotros vemos que el Nombre de Jesucristo ha sido pisoteado en el polvo. Y todo en el Cielo se llama Esto. Todo en la tierra se llama Esto. Cada miembro de la iglesia, cada miembro del Cuerpo de Cristo, es la señora Jesús. Y nosotros oramos, Padre Celestial, que podamos ver y entender esto, en esta noche. Y que Tu gracia venga sobre estas personas ahora y perdone cada pecado. Que sepan que, en Tu Presencia ahora, y saber que Tú estás aquí. Que Tu Espíritu Santo nos enseñe a nosotros ahora, y que podamos ser perdonados de todos nuestros pecados y errores. Y de esta noche y adelante que seamos nuevas criaturas, llenos de Tu Espíritu. Concédalo. Que podamos estar conscientes de Tu Presencia. Porque lo pedimos en Su Nombre.
181Y mientras tenemos las cabezas inclinadas, me pregunto en esta noche…Ahora, estoy hablando con los pecadores, y a los miembros de la iglesia, y a los que se han apartado de Dios, y a los que no tienen el Espíritu Santo. Estoy hablando con ustedes. ¿Por qué el fariseo no le aceptó a Él?
182Seguimos clamando por Él. “Oh Señor, ¿quieres venir?” Cuando su bebé estaba enfermo, usted le habló a Él. Él fue misericordioso, sin duda. Cuando usted estaba por ver el accidente allí, habló a Él. Él dejó que usted saliera de esto. Pero me pregunto, solamente pregunto, con todas estas cosas que pedimos de Él, y nosotros lo invitamos, luego que viene a visitarnos así, me pregunto si tenemos vergüenza.
183Para decir, “Bueno, yo he sido un miembro de la iglesia, pero yo quiero encontrarlo en el bautismo del Espíritu Santo en esta noche. Yo lo quiero a Él. Lo necesito. No me importa lo que el resto del mundo diga al respecto. Yo le quiero a Él.” ¿Le gustaría tener el bautismo del Espíritu Santo? Si usted quiere, voy a pedir que haga algo. Quiero que se suba aquí, justo aquí donde yo estoy ahora. Pase por aquí y párese en este hoyo a mi lado. Cada persona aquí, cada persona que no está salvo primero, ¿podría pasar y pararse aquí solo un minuto?
184Si usted cree que Él escucha la oración, ¿quiere venir y pararse aquí solamente un minuto ahora, mientras cantamos una estrofa de un canto? ¿Cuál es? Dulcemente y Suavemente Jesús está Llamando. Bien, con los rostros inclinados, todos orando, pase aquí y párese aquí, justo aquí en este hoyo aquí. Dulcemente y suavemente Jesús… Venga, ¿quiere amigo, donde sea que esté? Llamando por ti y…
185Jesús en estos últimos días, justo antes de Su apariencia en forma física ahora, sentado con los pies sucios. ¿Está usted dispuesto a venir a tomar su posición, quitar el reproche de Su Nombre? Llamando, o pecador, ven a casa. Ven a casa.
186No…Levántense rápidamente ahora. Tome su decisión. Venga ya. Tenemos mucho tiempo. Mañana es domingo. La escuela dominical no empieza hasta las nueve y media. Vengan ahora. …cansado, ven a casa; Seriamente, tiernamente… ¿Se dan cuenta que Jesús está aquí? Llamando, o pecador, ven a casa. Ven a casa.
187Así es. Bajen del balcón. Esperaremos por ustedes. Pase ya, cada uno, y tome su lugar justo aquí. Ahora solamente… Es una cuestión de su vida
188¿Qué pasa? Miren los terremotos por toda la tierra, agitando la tierra de nuevo. Miren lo que está pasando en todos lados. La hora ha llegado. Y miren, la puerta será cerrada, después de rato, y usted clamará por entrar y no podrá.
189Yo hablé con una joven hace tiempo. Yo estaba realizando una reunión en una iglesia bautista y le pedí en aquella noche que viniera a Cristo. Y ella no quiso hacerlo. Y luego después, ella me vio afuera y dijo, “No vuelva a avergonzarme así otra vez.” Un año después, pasé por la calle. Ella era una muchachita honorable. Yo pasé por la calle. Su fondo estaba colgando, fumando un cigarrillo, bajando por la calle. Ella era la hija de un diácono. Y yo dije, “Hola. ¿No es…?” Ella dijo, “¡Hola ministro!” Palabras así, “¡Hola ministro!” Dije, “¿No tienes vergüenza de este cigarrillo?”
190Ella dijo, “Oye, ¿no quieres un trago de mi botella?” Estaba casi borracha. Y yo dije, “¿No tienes vergüenza?” Ella dijo, “Ven. Quiero llevarte a donde vivo.” Dije, “¿No estás en tu casa?” “No.” Yo dije, “¿Qué pasa? Ella dijo, “Toma un trago de mi botella y te diré.”
191Yo dije, “¿No tienes vergüenza de ofrecerme un trago de una botella o un cigarrillo?”
192Ella dijo, “Yo quiero decirte algo, ministro. ¿Sabes la noche que tú me dijiste que era mi ‘última oportunidad’?” Dije, “Sí, recuerdo.”
193Ella dijo, “Tú tenías razón.” Dijo, “Desde entonces ¡mi alma ha sido tan dura!” Ella dijo…Ahora aquí está el comentario. Me da escalofríos. Ella dijo, “Yo podría ver el alma de mi propia madre freír en el infierno como un panqueque y reírme.”
194¿A usted le gustaría llegar a esta etapa? No Lo rechace. Entonces, ahora mismo, ¿no quiere venir a pararse con los demás de estos? Ven a casa, ven a casa…
195Rechazarlo, esto es lo que pasó. Recuerde, usted se volteará de Él por última vez. Ven a casa. Seria-…
196Él guarda todas Sus citas. Y usted tiene una con Él. Usted va a verlo en el Juicio o encontrarlo allí. Llamando, o pecador, ven a casa.
197Saben, estoy tan sorprendido. Mi corazón se siente muy raro. Yo pensaba hoy, cuando estaba orando…Yo tenía otro mensaje de que iba a hablar. Él me dijo que hiciera esto. Él me dijo que dijera esto. Yo pensaba que cada mujer con el pelo cortado estaría parada aquí en el altar. Ven, se ponen tan duros y tan lejos. ¿Ven? Pasan la línea entre el surgimiento, ven, sin escuchar la Palabra de Dios. Yo pensaba que seguramente iba a pasar. Pero supongo que es más tarde de lo que pienso, quizás. Recuerden, la sangre no está sobre mis manos. Yo no he negado de declararles el Consejo de Dios, así como es.
198Recuerden, hay algo adentro, identificando lo de afuera. Apártese de ello, querida hermana. Hermano, tómela de la mano y súbanse aquí. ¿Por qué no? No quiere, ¿no quiere ser un verdadero cristiano? ¿Qué sirve vivir una vida a medias y vivir bajo la condenación? No haga esto. ¿Ven? Dicen, “Bueno, yo…” A mi no me importa lo que ha hecho. Por sus frutos los conoceréis.
199Yo cruzo a América, constantemente. Y cada año que cruzo, se empeora más y más, entonces sé que hay algo mal. El día de gracia se está pasando. No dejen que les pase aquí en Tampa. Están aquí en una ciudad grande y fabulosa donde todo es muy glamoroso, igual como en Hollywood.
200Todo el mundo ha sido contaminado. Todo lo que está en las televisiones y cosas es lo mismo, vulgar y sucio. Y ustedes intentan copiar de esto. ¿No quieren tomar el ejemplo de Jesús? ¿No quieren dejar que Él lo haga? ¿No quieren escuchar a Su Palabra? ¿No quieren hacer estas cosas que son correctas?
201¿Cuántos aquí dirán honestamente que saben que no tienen el Espíritu Santo? Se mira en el espejo y sabe que no lo tiene. Saben y ven a su propia vida, como se portan.
202No porque pertenece a la iglesia, “Pertenezco a la metodista, bautista, pres-…Yo…” Esto está bien. Yo no estoy diciendo nada en contra de esto. Pero le pregunto, ¿usted conoce a Jesucristo? ¿Él vive dentro de usted? Si es que sí, Él se identificará allí. Si Él está allí, Él siempre lo muestra. Usted no puede esconderlo, Él se sobresale.
203Usted que no tiene el Espíritu Santo y sabe que no lo tiene, levante la mano. Sé tan honesto. Diga, “Yo no tengo el Espíritu Santo. Yo sé que no lo tengo.” Dios le bendiga por esta sinceridad. Dios honrará a esta sinceridad. Si usted quiere el Espíritu Santo, ¿quiere venir y pararse con estos ahora, estos pecadores penitentes aquí? ¿Quiere venir en este tiempo? Súbanse y párense, mientras lo cantamos otra vez. Diga, “Yo lo quiero, Hermano Branham.” Les digo que Esto se necesita. Usted tendrá que tenerlo para el Rapto. Esto es exactamente la verdad.
204Ahora, recuerden. ¿Creen que Dios le habla? ¿Creen que esto es Jesucristo? Levante la mano. Si usted cree, esta semana ha estado en las reuniones, usted cree que es Cristo. Bien, entonces su lugar está en el altar.
205Y mujeres, deberían tener vergüenza. Hombres, deberían tener vergüenza por dejar que ella lo haga. Ustedes hombres aquí, ¡haciendo estas cosas!
206Y algunos de ustedes ministros, aquel dólar todopoderoso en vez de la Palabra del Dios Todopoderoso; dejan que la congregación llegue a esta condición solamente debido a alguna organización.
207Ustedes leen la misma Biblia que yo leo. ¿No tienen vergüenza? Jesús con los pies sucios. ¿Y no tienen el verdadero valor cristiano adentro para ponerse firme y defenderlo? Parece que deberían tenerlo.
208Dios ten misericordia. Oro que Dios mandará el Espíritu Santo en convicción ahora, que hará que esta congregación se dé cuenta de donde está.
209¿Usted está consciente de que esta es su oportunidad? ¿Usted va a hacer como lo hizo aquel mensajero, rendir su última oportunidad? ¿Usted va a hacer esto? No lo haga. Si hay una duda en algún lado, o algo mal, tome su lugar aquí. Tome su lugar. Este es su lugar. Usted dice, “Bueno, yo no quiero….”
210Ellos no querían, tampoco. Ellos podían haber ido a verlo sentado allí. Ellos podían haber ido a presentarse. Pero estaba en contra de su congregación. Que tal….No estaba en contra de Él. A aquella mujercita no le importaba. Ella sabía que era una pecadora. Ella consiguió el perdón.
211Yo no sé que paso. ¿Dónde están en esta noche? ¿Dónde está aquella mujer, en esta noche, piensa usted? ¿Y dónde está el fariseo, en esta noche, aunque era religioso? Si usted pudiera escuchar a los dos, donde están, seguramente usted tomaría el lugar de ella, cada vez. Entonces, ¡no importa cuan religioso sea! Si usted…Jesús guarda cada cita. Cada Mandamiento, Él, usted tiene que responder.
212Entonces, mejor que usted venga ahora, si no tiene el Espíritu Santo. Él le ordenó hacerlo. Él dijo, en el Libro de los Hechos, Pedro lo hizo, dijo, “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare.” Y mientras Él está llamando, Él todavía está dando el Espíritu Santo.
213Mientras cantamos otra vez, ¿no quiere venir? Esta es mi última vez, ahora. Recuerden, Cristo ha estado aquí, y ustedes levantaron las manos, identificaron que era Él y Su Palabra. Y que Cristo, abajo en mi corazón, está triste.
214Jesús se sentó arriba de Jerusalén, una vez, dijo, “Jerusalén, Jerusalén, cuantas veces quise cuidarte como la gallina a sus polluelos y no quisiste.”
215Muchas veces, cuando yo vengo entre, como les dije esta mañana en el desayuno, ustedes finos pentecostales, y todo tipo de personas. Cuando vengo entre ustedes, el Espíritu Santo en mí, diciendo, “Cuantas veces los hubiera juntado. Como la iglesia estaría hoy en su poder, pero no quisieron.” ¿Ven? No quisieron. ¿No quieren hacerlo ahora? Este es el tiempo. Despojémonos de todo peso…del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante.
216Mientras llamamos una vez más, todos canten conmigo ahora. Levántese y venga y suba aquí. Si usted no tiene el bautismo del Espíritu Santo, si usted es un pecador, apartado de Dios, lo que sea, súbase y orémonos juntos. ¿Quiere hacerlo ahora? Esta es nuestra última llamada. Dulcemente y suavemente Jesús está llamando, Llamando por ti y por mí; Mira en la puerta Él está esperando y viendo, Viendo a ti y a…
217Qué tal si el fariseo pudiera escuchar este llamamiento al altar en esta noche, sentado allí atrás, ¿qué haría? Ven a casa, ven a casa.
218Él pecó hasta que pasó su camino, su día. ¿Usted hará lo mismo? Qué tal si el mensajero podía ponerse otra vez delante de Él, ¿cuál sería la primera cosa? …casa; Seriamente, tiernamente, Jesús está llamando, Llamando… Ven a casa, ven a casa, (O Dios) Tú que estás cansado, ven.
219¿Estas señales le preocupa, en la tierra hoy, sabiéndolo? ¿O ha pasado de este lugar? ¿Todavía hay un lugar tierno allí? Si hay, venga. Deje que Él entre y tome control, justo allí. Él le hará una nueva criatura. Usted se irá de aquí más contento que jamás ha sido. Llamando, o pecador, ven a casa.
220Con las cabezas inclinadas ahora, tarareémoslo. [El hermano Branham empieza tararear Dulcemente y Suavemente—Ed.] ¿No quiere venir aquí? Dios le bendiga, damita, lo vio. Tú que estás cansado, ven a casa. Oh, usted que está apartado de Dios, venga a casa. Seriamente, tiernamente…
221¿Usted está preocupado? Si está convencido, entonces está preocupado. O, si usted todavía no está convencido que es Jesús, entonces no puede estar preocupado. Ven a casa.
222Ahora, justo aquí, en público, no podemos hacer mucho al respeto, parados aquí. Usted viene para hacer una confesión.
223Hace tiempo yo escuché un cuento. Quiero que escuchen, para cerrar. Había un hombre llamado Danny Martin. Él cruzó la nación aquí, muchos avivamientos. Dicen que él tuvo un sueño, una noche, que se murió. Y él empezó entrar al Cielo; lo vieron en el portón. Él dijo, “¿Quién se acerca?”
224Y él dijo, “Este es Danny Martin.” Dijo, “Soy un evangelista.”
225El hombre en la puerta dijo, “Veamos si su nombre está aquí en el libro.” Dijo, “No está.” Él dijo, “Bueno, yo era un ministro.”
226Dijo, “Yo no puedo ayudar lo que era. Si su nombre no está aquí, no puede entrar por esta puerta. ¡Está cerrado bien!...Usted tiene que venir. Tiene que tener su nombre en el libro.” Y él dijo, “Pues, ¿qué puedo hacer?”
227Él dijo, “Podría apelar su caso, si quiere, al Juicio del Trono Blanco de Dios.” Oh, hermano, hermana, nunca quiere ir allí.
228Entonces él dijo, “Supongo que no tengo otra alternativa más que apelar mi caso.”
229Entonces, él dijo, finalmente empezó ir a algún lugar; no sabía donde estaba. Este es el sueño del hombre. Y él dijo, “Entré en una Luz. No había cierto lugar de donde salía. Pero me hice más despacio y, después de rato, paré. Oí una Voz, dijo, ‘¿Quién se aproxima a Mi trono de justicia?’”
230Él dijo, “Yo, Danny Martin.” Dijo, “Soy un evangelista de los Estados Unidos.” Él dijo, “Yo gané almas. Y ellos no me dejaron entrar en la puerta.”
231Él dijo, “Está bien. Si has apelado tu caso para estar en Mis cortes,” Él dijo, “Entonces exijo justicia.” Él dijo, “Yo tengo los mandamientos.” Dijo, “Danny Martin, ¿mentiste alguna vez en tu vida?”
232Él dijo, “Yo pensaba que había sido un hombre honesto,” pero dijo, “en la Presencia de aquella Luz, me di cuenta que había dicho algunas cosas que estaban sospechosas.” Dijo, “Sí, Señor. Dije mentiras.” Él dijo, “¿Alguna vez robaste?” Dijo, “Yo pensaba que había sido honesto, pero había visto algunos tratos.”
233Entonces, espere hasta que llegue en la Presencia de aquella Luz. Usted piensa que está bien ahora, pero solamente espere hasta que llegue allí. Intente acercarse una vez con el pelo cortado, fumando cigarrillos. Solamente inténtelo, una vez. Usted piensa que solamente estoy diciendo esto. Yo le comprobaré, de la Escritura aquí. Exactamente. Intente ponerse pantalones, pantalones cortos, se enterará donde está. La Biblia dice, “Delante de Dios es abominación.” ¿Ven? Inténtelo, una vez. ¿Dónde está su consciencia? Dijo, “Bueno, ¿alguna vez hiciste esto o aquello?” “Sí,” dijo. “Y, Danny, ¿alguna vez pecaste?” Él dijo, “Sí, yo peque.” 234. Y estaba por oír…Él dijo que sus huesos parecían que estaban saliendo de su lugar; para oír el, “Apártate en el infierno eternal, de Mi Presencia.”
235Dijo que oyó la voz más dulce que jamás había escuchado. Dijo que miró alrededor, para verlo. Dijo que vio la cara más dulce que jamás había visto.
236Dijo, Él dijo, “Padre, esto es cierto. Danny intentó vivir todo lo que él sabía vivir, pero sí hizo mal. Pero una cosa que hizo abajo en la tierra, Él me defendió a Mi Él se mantuvo firme por Mí, me defendió, en toda Mi Palabra. Ahora yo lo defenderé Aquí.”
237Esto es lo que usted está haciendo ahora. Usted está tomando su posición por Él aquí. Él tomará Su posición por usted, delante del Padre.
238Señor Jesús, oro que tendrás misericordia y concederás perdón de los pecados de estas personas. Ellos han venido aquí para tomar una posición. Cada uno de ellos quiere estar lleno del Espíritu Santo. Concede que les será dado. Yo los reivindico, Señor, para Tu gloria, mientras se paran delante de esta audiencia, como un testigo.
239Algunos de ellos son miembros de la iglesia, algunos se han apartado de Ti, algunos nunca Te han aceptado. Y están parados aquí. Y ellos ven la tierra que sigue una confesión cristiana verdadera y genuina. Y están listos ahora tomar su posición, como aquella mujer, para confesar que son pecadores. Pero con sus lágrimas de arrepentimiento ellos quieren limpiar la tierra de Tu Nombre, Señor. Concede que puedan hacerlo.
240Ahora voy a pedirles una cosa. Donde no estarán aquí delante del público, ellos tienen un cuarto provisto justo aquí atrás. Si usted quiere recibir ahora, quiero que vaya atrás, antes de que nosotros vayamos allí con ustedes. Suban la escalera así, y salgan aquí. ¿Harán esto por mí ahora? Pasan justo por allí. Tenemos lugares puestos justo aquí por usted, amigo. Suban justo por allí. Dios les bendiga, a todos.
241¿Hay alguien aquí que quiere venir ahora, mientras ellos se van? Quiero que todos los que están aquí, vengan y pasen por atrás. Ellos se reunirán con ustedes en solamente un minuto. Esta noche está dado por esto. Ahora es el tiempo, reciba el Espíritu Santo. Usted nunca lo ha recibido; esta es la hora. Venga ahora y recíbalo. Este es el tiempo para hacer su paz con Dios. Usted todavía puede tomar su posición. Ahora, si usted no lo quiere hacer, ¡Él no le defenderá Allí!...¿?...
242El Señor les bendiga. Parece, cada uno de ellos yendo. Yo creo que están profundamente sinceros. Yo creo que esta será la mejor noche que hemos visto en Tampa en mucho tiempo. ¿Alguien más no quiere venir ahora? Son obradores particulares allí atrás, con sus etiquetas, metiéndose con ellos. Nosotros vamos allí, en solamente unos minutos, para estar con ellos allí. Ellos todavía estarán dentro del edificio. Ustedes hermanos vayan allí y reúnanse con ellos, váyanse, sepárenlos en el cuarto. Estaré allí con ustedes, en solamente un minuto.
243¿Alguien más no quiere venir rápidamente, mientras se van ahora? Párese, no más.
244¿Usted dejaría que Jesús se quedara sentado en este día? Usted dice, “Si yo hubiera estado allí atrás, si yo Lo hubiera visto así, yo no hubiera hecho esto.” ¿Qué tal de ahora mismo? Su propia actitud presente identifica lo que usted hubiera hecho en aquel entonces. ¿Ven? La actitud que toma ahora, ¿usted siente que está bien? Bien. Esto es entre usted y Dios. Yo no soy un juez. Yo solamente soy responsable por la Palabra. ¿Ven? Él está aquí en la reunión. Ellos salen de las iglesias, también, pero están metiéndose ahora para arreglarlo. Esto es todo. Están listos. ¿Para qué quisiera vivir una vida cristiana a medias? Que sea para Dios o en contra de Él, para que el mundo sepa como es y donde se queda parado.
245Dios les bendiga mientras se van. Ellos están entrando, como para morir a si mismo. Ellos están yendo para dar sus vidas. Ellos van hacia el Calvario. Ellos van a ser crucificados a las cosas del mundo, y las modas de este día glamoroso en el cual estamos viviendo. Ellos van a morir a Jesucristo, Cuya Presencia está aquí ahora. Ellos van a morir a si mismo, y nacer de nuevo a Jesucristo. Dios les bendiga. ¿Hay alguien más que quiere venir, mientras cantamos suavemente? Sinceramente, tiernamente, Jesús está llamando Llamando, o pecador, ven a casa. Ven a casa, ¿Quiere hacerlo? Ven a casa, Tú que estás cansado, ven a casa.
246Ahora, Sinceramente, Parece que el Espíritu Santo está dentro de mi corazón, solamente clamando. Yo sé que hay tantos que están fallando de verlo. Llamando, o pecador, ven a casa.
247Desde el balcón, desde todos lados, recuerden, les ofrezco a Jesucristo. ¿Quieren recibirlo? ¿Quieren recibirlo? ¿Sí lo hará, hermana? ¿Sí lo hará, hermano? Venga a tomar su…Renueve su voto en esta noche y jurar que lo servirá a Él.
248Y usted sabe que yo no estaría parado aquí, diciendo esto, si no estuviera bajo el discernimiento. Alguien está recibiendo su última llamada. Ahora, es avergonzado llamar la gente fuera, esto no lo reciben. Nos damos cuenta de esto. Pero es—es una lástima, verlo de esta manera, pero supongo que así tiene que ser. Dentro de mí, hay algo destrozándome. Ahora deje…
249Solamente déjenme mostrarles un poco. Miren, solamente para mostrarles que Él todavía está aquí. La gente que está enferma y necesitada.
250Yo estoy mirando a una persona aquí que perdió su sentido del olfato, sentada justo aquí, una mujer. Ella está orando acerca de ello. Si esto es correcto, dama, levante la mano si esto es correcto.
251Aquí está sentada una anciana, sentada justo aquí al final. Ella acaba de entrar en esta región hoy. Ella viene de Georgia. Ella tiene un gran tumor dentro de ella. Está muy malita. Si ella cree, puede ser sana. Ella acaba de venir. Y su nombre es la Señorita Turner. Si cree con todo el corazón, ahora, Jesucristo la sanará. ¿Lo cree?
252¿Usted cree en Dios? ¿Es usted un desconocido? Usted no tiene una tarjeta de oración, ¿o sí? Usted acaba de entrar hoy. Alguien fue por usted. Usted vino acá desde el estado más arriba en Georgia. Usted cree ahora que—que Dios…Su hijo fue por usted. Bien. Ahora, usted sabe que es completamente imposible que yo supiera esto, porque acaba de venir hace poco, y sentarse aquí. Si esto es la verdad, levante la mano. ¿Ven?
253Ahora, el mismo Espíritu Santo que está diciendo esto, solamente bombeando en contra de la gente justo aquí. ¿Ven? Él está identificado, amigos. No, no hagan esto. No. Usted está cometiendo un error muy imprudente. Yo les amo. Recuerden, usted vino a escucharme. Yo aprecio esto. El amor es correctivo.
254Si usted ve su hijo afuera en la calle, ¿diría, solamente, “Hijo, no deberías hacer esto”? Usted saldrá y obligarlo que se quede adentro, si lo ama.
255El amor es correctivo, no dándose palmaditas. Yo tengo que regañarles. Recuerden, hasta que son sus ofrendas y cosas que pagan para esta reunión y hace posible que esté aquí. ¿Qué si les amo? Con todo el corazón.
256Hermana, usted podría pensar ahora que tengo algo en su contra, por hacer estas cosas que hace. No es que tengo algo en su contra, hermana. Es mi amor piadoso para usted.
257Alguien dijo, “Si usted estuviera un poco más joven, no pensaría así.” Yo pensaba esto cuando tenía catorce años. La Biblia dice así. Es la misma cosa.
258No cometan este error. No confíen en hablar en lenguas para el Espíritu santo. El Espíritu Santo habla en lenguas, pero no confíen en esto y hacer las cosas que están haciendo, danzar en el Espíritu, algún tipo de sensación. Cristo es una Persona. Claro que sí. Cuando…Y Él es la Palabra. Y si Él está allí adentro, Él siempre hace que Su Palabra obre exactamente como debería. Cuando usted lo rechaza, ¿cómo puede ser Cristo? Ven a casa, ven.
259La puerta todavía está abierta. Recuerden, en el Juicio, yo no estoy culpable. Tú que estás cansado…
260Jesucristo está identificado entre ustedes comprobando esto, el mismo Espíritu. Él dijo, “En los días en que el Hijo del hombre se manifieste.” Él es el mismo ayer, y hoy, el mismísimo Jesús que se sentaba con los pies sucios. ¿Él respaldaría a un hipócrita? ¿Él respaldaría a alguien que no conocía Su Palabra? Esto es la identificación que sí sabe la Palabra. Estoy diciéndoles la Verdad. No lo dejen pasar. Ven a casa.
261La última vez. Parado aquí, listo para verlos. Los cuartos, hay mucho espacio allí. La gente está arrodillada, en todos lugares. Tú que estás cansado, ven a casa. Dios, ten misericordia, ten misericordia. ¿No pueden sentir la tristeza ahora? Seriamente, tiernamente, Jesús está llamando; Llamando, o pecador, ven a casa Ven a casa, ven a casa. Dios le bendiga, joven. Qué buena posición. ...ven a casa; Seriamente, tiernamente, Jesús está llamando; Llamando, o pec-…
262¿Qué es un pecador? No los que fuman. Fumar no es pecado. Tomar no es pecado. Decir maldiciones no es pecado. Cometer adulterio no es pecado. No, no. Son atributos de la incredulidad. Uno hace esto porque no es un creyente.
263Solamente hay dos: uno, usted es un creyente, o no es un creyente. Si usted no es un creyente, no importa lo religioso que sea, sigue siendo un pecador. Usted sigue siendo un pecador, si no acepta cada Palabra de aquella Biblia, cada Palabra. “Porque el cielo y la tierra pasarán, pero ni jota ni tilde pasará de Esto.” Y nosotros contestaremos por ellos.
264Usted dice, “Pues, yo pertenezco a la iglesia. Mi pueblo no…” Esto no importa. “Yo hago esto.” A mi no me importa lo que ha hecho.
265Usted es un creyente o un pecador. Esto es muy fuerte. Pero solamente estoy diciendo esto porque el Mismo que conoce sus corazones me está diciendo que lo diga.
266¿Ya terminaron? Veo dos más viniendo. Solamente estoy esperando, porque no sé si podría haber otra persona, solamente una mujer. ¿Por qué no viene a meterse mientras el agua está revuelta? Habrá una cosa grande, en solamente unos minutos, allí atrás. Venga, ¿quiere? Levántese de allí.
267Haga su voto con Dios, “Señor Dios, perdóname por lo que he hecho. Yo Te prometo. Yo dije que era un cristiano. Pero, Señor, hay Algo dentro de mí que me dice que estoy condenado ahora en la Presencia de Este que está identificándose como el Señor Jesucristo. Yo estoy condenado, justo en mi propio corazón. Y saber que, aquí adentro, haciendo esto tan claro, estoy condenado. Voy a meterme y arreglar esto, ahora mismo. Juro, Dios, aquí mismo que, de esta noche y adelante, absolutamente viviré por Él.” ¿No quiere hacer esto? Bien.
268Mientras, si esto es todo, pongámonos de pie, ustedes allí. Quisiera poder cantar. Me gustaría cantar aquel canto. Perdóname Dios, y pruébame otra vez. Seré Tuyo, querido Señor, si serás mío. Si me caigo, o si fracaso, déjame levantarme y volver a intentar. Perdóname, Señor. Pruébame una vez más.
269¿Cuántos allí afuera ahora son cristianos, y creen que están anclados en Cristo, y están listos para el Juicio que viene? ¿Y será capaz que, cuando suene la trompeta, no habrá nada que hacer más que estar raptado? Será hecho tan rápidamente, uno no tendrá tiempo de hacer ninguna otra cosa, “En un momento, en un abrir y cerrar de ojos.” ¿Qué será, uno de estos días? ¿Qué tal si usted falló de llegar allí, por siempre, la eternidad, por siempre y siempre y siempre? ¿Qué significará este pequeño tiempo de placer mundano? Nada.
270Ahora, yo creo que todos deberíamos dedicar nuestras vidas, aquí, a Cristo. ¿No lo creen? ¿Cuántos les gustaría volver a dedicar sus vidas sobre esto, en esta noche? Yo me volveré a dedicar, ahora mismo. Señor…Ahora piensen de que…que es su pecado asedio, y levantemos nuestras manos ahora a Dios, cada uno en su propia manera.
271Recuerden, Él es el omnipresente. Mientras hay quizás mil ochocientos o dos mil orando aquí adentro, hay millones orando alrededor del mundo en el mismo tiempo, y Él escucha a cada uno de ellos. Ni siquiera un gorrión puede caerse en la calle sino que Él lo sepa. Él sabe cada secreto de su corazón.
272Oremos ahora, todos en nuestra propia manera, solamente dedicarnos a Cristo.
273Señor Jesús, yo…Tu Presencia estaba tan grande, hace solamente unos momentos, hasta que apenas podía respirar. Parecía que me iba a ir. Y yo sé que hay alguna razón por la cual Tú querías que fuera hecho de esta manera. Yo—yo no lo entiendo, pero Tú sí, Señor. Tú eres Dios. Pero Te has identificado claramente. Tú estás aquí. Nosotros Te creemos. Nosotros sabemos que estás aquí.
274Y aquí en el edificio, hay cientos de manos levantadas. Nosotros estamos dedicándonos de nuevo.
275Señor, sobre este púlpito donde he predicado, y Te he visto parar e identificarte en esta semana, yo me consagro de nuevo. Me dedico de nuevo a Tu servicio. Perdóname por todas mis quejas acerca de estar cansado. Y, Dios, solo tómame en Tus brazos.
276Toma a todos nosotros, Señor. Llévanos de estas preocupaciones del mundo, y estas cosas del mundo, Señor, que podamos estar completamente consagrados, siervos dedicados del Señor Jesucristo. Concédalo, Padre. Escúchanos en esta noche.
277Bendice a estos allí atrás, buscando el bautismo del Espíritu Santo. Que venga un sonido otra vez del Cielo, como un viento recio que sopla. Que llene a cada persona aquí, con el Fuego de fuera del altar de Dios. Concédalo, Señor.
278Nosotros Te alabamos. Nosotros Te damos gracias y alabanza por recibirnos. Nosotros Te damos las gracias y alabanza por Tu pueblo. Te alabamos porque dijiste, “si confesamos nuestros pecados, Dios es justo para perdonarlos.” Concédalo, Señor, que todos seremos perdonados. Y mañana veremos la reunión de sanidad más grandiosa que está nación jamás ha visto, por causa de nuestra confesión. Concédalo, Señor. Nosotros nos consagramos a Ti, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Ven, Hermano Cox.
279Solamente conságrense a Dios, cada parte allí. Yo voy a pedir que el hermano Cox ahora, uno de sus pastores aquí, continúe la oración.