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~ CRISTO ES IDENTIFICADO EL MISMO TODAS LAS GENERACIONES ~
1Pueden sentarse. Ciertamente considero esto un gran privilegio estar aquí en esta noche. Hasta donde sé, esta es la primera vez que estamos en—en Tampa para una reunión. Siempre esperé con grande expectativa venir aquí a visitarlos. Es un lugar muy bonito, y personas tan amables que… cuando las encontramos en la calle. Y hemos… Siempre pensé que habría una buena reunión aquí. Entendimos recientemente que vendríamos para acá, así que estuvimos orando y esperando esta gran oportunidad. Finalmente llegó.
2Ahora, no estamos… no estaremos aquí por mucho tiempo, sólo las cuatro noches y el domingo por la tarde. Y estamos procurando hacer todo el esfuerzo que podemos para—para engrandecer a Jesucristo y ayudar a promover Su Reino; confiando que cuando nos vayamos, que—que cada uno reciba beneficio, cada iglesia que está participando. Y no sólo eso, sino que todas las iglesias en toda la región sean beneficiadas por nuestra estadía.
3Y estoy seguro de que nosotros seremos beneficiados al visitarlos a Uds., y conversar con Uds., y predicar para Uds., y orar con Uds. Y estamos aquí para ver cuántas almas podemos conseguir que sean salvas para el Reino de Dios, y también para orar por las personas enfermas que están enfermas y necesitadas.
4Miren, nosotros no intentamos tomar el lugar de médico, porque no somos médicos. Nosotros—nosotros simplemente afirmamos orar por su paciente, para que Dios lo sane. Y estoy seguro de que él agradecería eso. Así que ahora nuestro—nuestro…
5Lo que procuramos hacer en estas campañas es exaltar a Jesucristo. Y estoy seguro de que eso no ofenderá a ninguno de Uds. cuando intentamos exaltar a Jesucristo, porque es para eso que estamos aquí.
6Ahora, todo cristiano, todo creyente ha anhelado verlo a Él, tener alguna manera de hacer contacto con Él, y obtener más de Él, creer más en Él. Y para eso es que estamos aquí juntos: para ver si podemos unir nuestras fuerzas y creer en las Escrituras con ese propósito.
7Ahora, mis hermanos aquí, los ministros… Estrechando sus manos… Yo—yo realmente estoy contento de ver a este grupo de ministros que están patrocinando esta campaña. Y no estoy aquí para—para traer nada nuevo, sino sólo para entretejer mi red con la de ellos.
8Uds. saben, Jesús dijo: “El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que tomó una red y fue al lago, y la tiró, y cuando sacó la red, él tenía de todo en esa red”.
9Miren, entonces nosotros somos pescadores. Y solamente hay una cierta cantidad de peces en ese lago que Dios quiere. Y cuando ese último pez esté fuera, todo habrá terminado entonces. Ahora, nosotros no sabemos cuándo ese último pez será sacado de allí. Yo estoy aquí… Digamos que una red alcance tantos pies, otra red alcance tantos pies. Entonces si juntamos todas nuestras redes, yo entrelazo la mía con la de ellos, podremos alcanzar un poco más lejos y así quizás podamos atrapar algunos que no pudiéramos haber atrapado de otra manera.
10Todos creemos en la Venida del Señor, que Su Venida está próxima, a la mano. Creemos que ya está cercana. No sabemos exactamente a qué hora será que Él llegará. En vista de esto, queremos hacer todo el esfuerzo que podamos para promover el Reino y lograr que esa última persona sea salva en el Reino. Y cuando la última sea salva, no habrá—no habrá una sola demás. Serán exactamente cierta cantidad. Y cuando esa última sea traída para dentro, el Cuerpo de Cristo estará completo y el Rapto sucederá.
11Así que estamos anhelando ese día, para salir de este lugar donde estamos aquí ahora, pues es ciertamente un—un lazareto, sabemos eso, lleno de enfermedad, dolencia, desilusiones y dificultades. Y, ¡vaya!, ¿quién quisiera quedarse aquí, habiendo un mejor Lugar adonde ir?
12Así que estamos—estamos tratando de lograr que toda alma sea salva, de manera que Jesús pueda venir. Y Él no puede venir hasta que aquella última que tiene el nombre en el Libro de la Vida, que fue puesta allí antes de la fundación del mundo; cuando ese nombre sea llamado, ése entonces será el último. Él vino para redimir, para traer de regreso. Redimir es “traer de regreso”. Y cuando Él traiga la última para dentro… Él está sentado a la diestra de Dios en esta noche, haciendo Su obra de Mediador. Y cuando aquella última alma sea salva, que fue redimida, y vista, y conocida por Dios antes de la fundación del mundo; cuando esa última alma sea salva, eso cierra el Libro. Entonces el Cordero sale y toma el Libro de la diestra de Aquel que está sentado en el Trono. Entonces es… Él vendrá entonces, Él vendrá a la tierra. Yo pienso que Dios está…
13Muchas veces nos ponemos nerviosos y empezamos a pensar: “Bueno, debería ser de esta manera, y tenemos que hacerlo de esta manera o de aquella manera”. Nosotros no tenemos nada que ver con eso; sólo desempeñar nuestra parte que Él nos guíe a desempeñar. Recuerden: No hay nada fuera de orden.
14El gran Dios Omnipotente sabía exactamente, antes de la fundación del mundo, que nosotros estaríamos aquí esta noche. Si Él es Infinito, Él tiene que saber. Así que, Él no puede ser Infinito sin saber todas las cosas. Y por Su conocimiento anticipado Él sabía que esta reunión se efectuaría aquí; y tal vez ordenada por Él, yo confío que así sea, para traer algunos más a Su Reino.
15Dios, como en el principio, Él era Dios solamente. Bueno, Él realmente no era Dios; Él solamente era el Eterno. Dios es un… Nuestra palabra inglesa Dios significa “un objeto de adoración”. Y no había nada que lo adorara. Él era auto existente, Elohim. No había nada que le adorara, así que Él solamente era el gran Eterno.
16Pero en Él había atributos. Y atributos son pensamientos. Así como cuando Ud. tiene que pensar en algo antes de hablarlo; entonces cuando habla, se convierte en una palabra. Y entonces Él es el Eterno, y en Él había atributos. Él lo habló y era una Palabra, y la Palabra fue manifestada. Y a medida que la Palabra es manifestada, es Dios haciéndose material.
17De modo que todo está justo a tiempo, no tenemos que preocuparnos por eso. Él—Él tendrá todo... Él nunca permitirá que Su enemigo lo supere. Él permitirá que el enemigo haga ciertas cosas, para inducir a la gente a la tentación, para probar a Su—Su hijo, y así por el estilo. “Porque todo hijo que viene a Dios debe ser disciplinado por Dios, y probado”. Por lo tanto, si no podemos soportar la disciplina, entonces nos convertimos en hijos ilegítimos y no lo que profesamos ser.
18Así que, esta semana, el resto de la semana, pongamos nuestra fe allí en alto como verdadera Simiente de Abraham, como estamos llamados a ser. Creamos en Dios. Y entonces oraremos por los enfermos y haremos todo lo que podamos para ayudar. Y cuando nos vayamos, confiamos que habrá un avivamiento chapado a la antigua por toda esta región aquí, de modo que la gente se aglomere viniendo de todas partes, llenen estas iglesias, y demás, para un avivamiento chapado a la antigua.
19Acabamos de pasar por un gran avivamiento, en los últimos quince, dieciséis años. Hemos tenido grandes reuniones. Ha roto todos los records de la historia, hasta donde sé de la historia. Normalmente un avivamiento dura como tres años, pero este ha continuado por muchos años. Y ahora los fuegos de avivamiento se están calmando, el entusiasmo de la gente está muriendo poco a poco, y eso se puede ver. En el—el antiguo templo de Vesta, en Roma, cuando los fuegos se apagaban, la gente se iba a casa. Pero nosotros estamos tratando de restablecer estos fuegos nuevamente en todo monte que podamos. Yo no puedo hacerlo, ningún ministro puede; se requiere de todos nosotros juntos, en oración, y creyendo y confiando en Dios, para ver al Espíritu Santo seguir bendiciendo a Su pueblo mientras esperamos Su Venida.
20Ahora, mi propósito al orar por los enfermos… Voy hablar sobre eso ahora. La oración por los enfermos es… Y no tratamos de decir que para eso es que estamos aquí. Nosotros… eso es algo de lo cual estamos a favor, pero orar por los enfermos es una cosa secundaria. No se puede enfatizar algo secundario. Sabemos eso. Así que… pero Jesús empleó, yo creo que se calcula que casi el ochenta por ciento de Su ministerio fue oración por los enfermos, sanando a los enfermos. Y es debido a que eso llama la atención de la gente.
21Y, entonces, toda señal tiene una voz que le sigue. Y la voz debe ser una voz Escritural, igual como la señal también tiene que ser Escritural. Y entonces la señal va acompañada de una voz. Como Moisés, cuando él fue a Egipto; la voz de la primera señal, la voz de la segunda señal. Y toda grande cosa que acontece con Dios, que da una señal, hay una voz que le sigue a esa señal. Como Jonás, cuando él fue liberado del vientre de la ballena, eso fue una señal; luego su voz fue: “Arrepentíos, o en cuarenta días pereceréis”. De manera que siempre hay una voz acompañando a la señal.
22Ahora, lo que nosotros procuramos hacer, es—es tratar de hacer que la gente crea en el Señor Jesús, sólo aceptarlo a Él, sin que se les impongan las manos. Ahora, sabemos que hay una Escritura que dice: “Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Y no intentamos menospreciar esa Escritura, porque esa fue la comisión que Jesús le dio a la Iglesia, de “poner las manos sobre los enfermos”. Pero si Uds. son pacientes conmigo, eso fue más que todo una tradición judaica. Miren, acuérdense de la—la muchacha que estaba postrada enferma, ella había muerto, la hija de Jairo. Él dijo: “Ven y pon Tus manos sobre mi hija, y—y ella sanará”.
23Pero el centurión romano, un gentil, dijo: “Yo no soy digno de que Tú entres bajo mi techado. Sólo di la palabra, y mi siervo vivirá”.
24Y Jesús se volvió y dijo: “Yo no había visto una fe como esa en Israel”.
25Vean, la manera de los gentiles es creer en Él, absolutamente creer en Él. Ahora, nosotros ponemos las manos sobre los enfermos, por supuesto que lo hacemos. Pero procuramos traer la—la realidad, por medio de las Escrituras, de que Jesucristo está presente, y entonces Ud. mismo se levanta por fe y lo toca a Él, (¿ve?), como aquella mujer con el flujo de sangre que tocó Su manto. “Bueno”, Ud. dice: “Si Él estuviera aquí, yo lo tocaría”.
26La Biblia dice en Hebreos 3, que: “Él es ahora un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”. Él pude ser tocado en esta noche tanto como podía en aquel entonces. Así que nosotros queremos tocarlo a Él.
27Generalmente alguien dice: “Bueno, Ud. sabe, el hermano fulano de tal”, algún ministro, evangelista, “puso las manos sobre mí, y, ¡oh!, el Señor me sanó. Ellos imponen… El hermano fulano de tal impuso las manos”. ¿Ven? Eso hace que todos quieran ver a ese hermano para que imponga las manos sobre alguien. A fin de cuentas, no fueron las manos de un cierto hermano que lo hicieron. Es la fe suya, eso es lo que lo hace. Así que entonces, normalmente, cuando el evangelista se va de la ciudad, el pastor se vuelve de poca proyección, a la vista de la congregación. Algunas cosas suceden, las sanidades, y demás. Ellos piensan que tienen que tener a ese evangelista de regreso en la ciudad antes de que alguien pueda ser sanado. Escuchen: Nunca crean Uds. eso.
28Es la fe suya en Dios lo que produce la sanidad. ¿Ven? Ud. tiene que creer en Dios. Y si Ud. puede tocarlo a Él, entonces, ninguno impuso manos sobre Ud. Fue la fe suya que lo tocó a Él, y su fe trajo la realidad. Así que no fue que nadie lo tocó a Ud., sino que su fe lo tocó a Él. Y eso entonces produce un testimonio real para Él. Para eso es que estamos aquí, para—para engrandecerlo a Él.
29Ahora, diariamente, mi hijo estará presente y repartirá tarjetas de oración. Si él no está aquí, uno de los otros, pues, de la campaña, las repartirá. Y ellos reparten tarjetas de oración, sólo una tarjetita que tiene un número. Noche tras noche, llamamos esos números y oramos por los enfermos. Y ahora, nosotros… Y diariamente reparten nuevas, porque llega gente nueva. Y si las reparten todas el primer día, ellos no tienen oportunidad de recibir ninguna tarjeta de oración.
30Y entonces, así nadie sabe exactamente de dónde será llamada la línea de oración, ya que hemos tenido bastante experiencia en cuanto a lidiar con estas cosas. En cierta ocasión tuvimos a un individuo que estaba vendiéndole tarjetas de oración a la gente, para llevarlas hasta la plataforma, así que tuvimos que ponerle fin a eso, naturalmente.
31De manera que llegamos, y el muchacho trae las tarjetas de oración delante de Uds., todas las tardes a las seis y media, y revuelve estas tarjetas de oración, allí delante de Uds. Entonces toma, y quizás Ud. reciba la diez, y el otro reciba la treinta y cinco, el siguiente la noventa, el otro la sesenta, y así. Y entonces, nuevamente, él no sabría qué tarjeta Ud. recibió.
32Y otra cosa, entonces yo vengo en la noche, nunca sabiendo exactamente en dónde vamos a comenzar. A lo mejor comenzamos en un lugar, otro lugar, en cualquier lugar, de atrás para delante. Algunas veces yo cuento cuántas personas están en esta hilera, y lo multiplico por esta hilera, y lo divido por esta hilera.
33Antes yo le pedía a un muchachito que se pusiera de pie y contara. Y donde él se detenía, allí yo comenzaba. Lo crean o no, la madre hacía que el hijo se detuviera exactamente en su número. Nosotros todavía estamos—nosotros todavía estamos lidiando con seres humanos, ¿ven Uds.?, así que uno tiene que—tiene que hacerlo de alguna otra manera.
34Así que, esto ha funcionado bien por muchos, muchos años. Y estaremos orando por los enfermos, todas las noches, si el Señor lo permite.
35Ahora, quiero que oren por mí. Nosotros creemos que Jesucristo aún está vivo. Creemos que todas las religiones pudieran estar bien; pero no hay ninguna de ellas y ni una de ellas es verdadera y cierta excepto el Cristianismo.
36Yo soy misionero. He viajado varias veces alrededor del mundo. He estado en todo tipo de campos extranjeros, y demás, y he escuchado a los paganos, Buda, y—y Mahometanos y varios otros, alrededor, alrededor del mundo. Pero realmente hay una sola religión verdadera, una verdadera, que tiene salvación en ella, y es el Cristianismo.
37Tenemos tantas formas diferentes de eso, que llamamos Cristianismo, pero sí hay un Cristianismo. El Cristianismo no es una denominación. No es un grupo de personas. El Cristianismo es una Persona, que es Cristo, y—y Ud. es Su—Su súbdito. Y ahora, nosotros creemos que Él está vivo. Él resucitó de los muertos. Creemos eso con todo nuestro corazón. Y creemos que Él está aquí mismo hoy, creemos que Él está igual de vivo esta noche como siempre lo estuvo. Y Él viene a nuestro medio para probar que Él mismo está aquí, de la misma manera que Él estuvo.
38Hemos estado… tenido grandes escuelas y seminarios. Por supuesto, cuando tenemos eso, empezamos a tener hombres con ideas, y ellos inyectan cosas. Si dos hombres comenzaron… acuerdan formar—formar una—una—una organización, y tan buena como ella sea, sin embargo, dentro de un año, habría toda clase de cosas inyectadas en esa organización, porque se tienen diferentes ideas. Y dife-… Así que, eso está bien, mantiene una hermandad, y nada en contra de eso. Pero el caso es que Ud. no es salvo por su organización, por su denominación.
39Ud. es salvo por su propia fe personal en Jesucristo. Eso es todo. De modo que es entre Ud. y Cristo solamente. Así que busque la Escritura, y crea en Él con todo su corazón, y—y Él lo salvará, o lo sanará. Si Él no guarda Su palabra, entonces Él no es Dios; y si Él guarda Su Palabra, eso prueba que Él sí es Dios. ¿Ven? Así que Él… nosotros creemos en Él con todo nuestro corazón.
40Y ahora oren conmigo, y haremos lo mejor que podamos. Y cada noche vamos a tratar de despedir temprano. Generalmente salimos del tabernáculo, o de los auditorios antes de más o menos las nueve y media. Ahora, esta noche puede ser que tarde un poco más. No estoy my seguro. Todavía tenemos cuarentaicinco minutos, así que puede ser que podamos salir a tiempo, esta noche. Hablaremos un poco.
41Pero en esta noche quiero colocar la base de lo que estamos tratando de lograr. Y en eso se lleva un poco más de tiempo, para explicarles a Uds. exactamente lo que nos proponemos hacer, en el sentido de un don de Dios para Su Iglesia, para Su pueblo. Y por supuesto, ciertamente no podemos justificar… No hay forma de que un ser humano pudiera hacerlo. ¿Y qué me dicen de hacer eso en apenas tres o cuatro noches? Cuando uno se familiariza y se van todos los sentimientos extraños, siendo desconocidos, pues, entonces uno empieza a ver a otras personas que han sido sanadas y cosas que acontecieron. Ud. escudriñó la Escritura y dice: “Bueno, tiene que ser eso. Yo no lo había visto de esa manera, pero aquí está”. Y eso tiene que tener continuidad desde Génesis hasta apocalipsis.
42Ahora, yo creo que Dios puede hacer cosas que no están escritas en esta Biblia. Yo creo que Él puede, porque Él es Dios. Pero con tal de que Él haga lo que prometió Aquí, es suficiente para mí. Yo—yo—yo no creo que a este Libro se le deba añadir alguna cosa, o quitársele. Yo creo que Ella es la revelación completa de Jesucristo. Creo que eso es lo que es. Y toda doctrina, a fin de cuentas, debe provenir de esta Biblia.
43Y si Ud. me sorprende diciendo cosas y haciendo cosas que no son Escriturales, y Escritura prometida para esta hora, entonces, lo que debe hacer, Ud. está en el deber de hablar con el director y—y encargarse de que yo sea corregido por eso. Porque yo también soy un ser humano. Yo quiero ir al Cielo, así como todos los demás.
44Ahora, en esta noche vamos a leer un poco de la Palabra Eterna de Dios. Y primero vamos a leer los… como tres versículos del primer capítulo del Libro de Hebreos, y luego leeremos como tres versículos del último capítulo, el capítulo 13 del Libro de Hebreos.
45Miren, siempre nos ponemos de pie cuando juramos lealtad, o saludamos la bandera, o cantamos el Himno Nacional. ¿Qué de la Palabra de Dios? Pongámonos de pie mientras la leemos.
46Escuchen atentamente mientras leemos esta preciosa Palabra, Hebreos 1. Y luego Hebreos 13, y comencemos en el versículo 5 y leamos el 8, inclusive. Dios, habiendo hablado muchas veces… de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder, habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.
47Ahora Hebreos 13:5. Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer,… hoy, y por los siglos.
48Inclinemos nuestros rostros para orar. Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, y también nuestros corazones, ¿hay peticiones aquí que Uds. quisieran que fueran recordadas, que quisieran decirle tanto a Dios, mientras esta reunión está avanzando: “Dios, yo tengo una gran necesidad. Acuérdate de mí, Señor?” ¿Quieren darlo a conocer al levantar las manos? Digan: “Acuérdate de mí. Estoy aquí por una necesidad, Señor”.
49Nuestro Padre Celestial, estamos acercándonos a Ti, en ese Todosuficiente Nombre del Señor Jesús, sabiendo esto, que Él dijo: “Si algo pidiereis al Padre en Mi Nombre, será concedido”. Y estamos tan contentos de saber eso, Señor, que tenemos esta seguridad, que cuando pedimos cualquier cosa en Su Nombre, ya—ya ha sido oído por Dios. Y rogamos Padre, en esta noche, y mi petición, con mis dos manos levantadas. Yo—yo te pido, Padre Celestial, que contestes cada una de estas peticiones. Sin duda que hay personas allí cuyos seres queridos no son salvos, y—y ellas tienen enfermedades, y—y tal vez problemas domésticos, problemas financieros. Y, oh Dios, ciertamente este—este viejo mundo está enfermo, por todas partes. Y nosotros, nosotros estamos esperando Tu Venida, Señor, donde habrá un gran Milenio, mil años, y donde—donde los justos gobernarán y reinarán con Cristo. Estamos esperando que llegue esa hora, Señor. Y estamos tratando de vivir de esa manera, siendo que este es el tiempo en que estamos viendo la última generación sobre la tierra, y estamos esperando Su Venida.
50Y rogamos Padre, que salves a toda alma que pueda ser salva, en esta región, mientras se está efectuando esta reunión. Concédelo Padre. Y cuando esta reunión haya terminado, si no los alcanzamos, que venga un avivamiento en todas las iglesias. Y—y apresúrate Señor, ven.
51Vemos los terremotos nuevamente reventando la tierra en diversos lugares, y los corazones de los hombres desfalleciendo, temor y perplejidad en las naciones, y angustia entre las naciones. Y estamos—estamos justo en el tiempo del fin. Nos acordamos del gran terremoto el otro día, y nunca hubo uno así. Únicamente hace mil novecientos años, en otro Viernes Santo, cuando Jesús había sido rechazado por el mundo, la tierra se estremeció toda. Y Dios, Él es rechazado nuevamente. La tierra se estremeció el otro día, y cerros y montañas se derrumbaron, ciudades colapsaron, y el agua se lanzó al aire, y el mundo entero lo sintió. ¿Qué será cuando Tú regreses, Señor? Con razón, “Ellos clamarán a las rocas y a las montañas”.
52Padre, permite que estemos listos para esa gran hora de la ida al Hogar. Concede cada petición, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
53Ahora, especialmente quiero que escuchen. Presten atención. Y sean lo más reverente posible, especialmente mientras estamos hablando. Porque si no captan las palabras, lo que tenemos que explicar cada noche, entonces Ud. vendrá a la plataforma sin saber para qué está viniendo. ¿Ven? Uds. deben entender. Uds. deben venir con un entendimiento, y así es como Cristo quiere que vengamos. Y si… Uds. tienen que tener fe en lo que están haciendo. Si no, Uds. simplemente están andando como a la ventura: “Espero que sí”, nunca sucederá. No puede suceder. ¿Ven? Uds. no pueden tener fe si están andando así. Uds. tienen que estar plenamente seguros para qué están yendo, y saber que eso va a acontecer.
54Ahora, recuerden. No se olviden. Nuestro tema es, y nuestro texto, que: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”.
55Ahora, mi texto tema para esta noche es: Cristo Es Identificado El Mismo En Todas Las Generaciones.
56Ahora, la Biblia dice que: “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, y queremos saber cómo podría Él serlo, y cómo podríamos nosotros reconocerlo. Si Él está aquí exactamente como estuvo en cualquier otro tiempo, entonces nos gustaría saber cómo Él es reconocido entre nosotros.
57Hay tantas personas que tienen tantas ideas diferentes acerca de Él. Vean, cada noche, como individuos, tratamos de hacernos una idea acerca de Cristo, lo que Él era, cómo era Él, y—y cómo es que los psicólogos han pintado el cuadro. Como, El Rostro De Cristo A Los Treinta y Tres, de Hofmann, y—y Sallman y varios otros, pero, vean, nosotros no sabemos si Él era así. Así que nosotros nunca podríamos entender, o cómo era Él, sólo por una pintura de algún cuadro.
58Por lo tanto, si alguien viniera a la plataforma, o entre nosotros, y tuviera cicatrices en las manos, y marcas de clavos, y marcas de espinas en la frente, y sangrando, ahora, vean, ese—ese no sería Cristo. Porque cuando Él venga, todo ojo le verá, y toda rodilla se doblará, cuando ese cuerpo regrese nuevamente a la tierra. ¿Ven?
59Pero lo que… ¿Cómo entonces podría Él ser el mismo ayer, hoy y por los siglos? ¿Ven? Nosotros tenemos que aprender ahora lo que— lo que Él es.
60Si yo le preguntara, digamos, tal vez a los luteranos aquí, ¿cuál es su concepto de Él? “Pues”, ellos dirían: “nosotros—nosotros lo tenemos a Él en nuestra iglesia”. Bueno, yo no dudo eso. “Pero Él es esto”. Y luego tal vez me dirigiese a los bautistas, y ellos—ellos tendrían una idea un poco diferente. Y si me dirigiese a los distintos tipos de gente del Evangelio completo, como las asambleas de Dios, la cuadrangular, la—la pentecostal unida, y—y las—las diferentes ramificaciones de ella, cada una podría tener una idea diferente acerca de Esto. Cada individuo allí podría diferir. Pero ellos…
61Nosotros tenemos que tener algo para que podamos llegar a una conclusión, o no sabremos hacia donde—donde estamos yendo. Yo pienso que la cosa que decidiría eso sería la Palabra de Dios. Y a pesar de nuestros credos y de nuestros pensamientos, la Palabra de Dios debería—debería decidir eso. 62 Así que, por lo tanto, algunos de ellos afirman que Él—Él fue, para algunas personas, Él fue simplemente un—un gran organizador. “Él organizó un—un cuerpo de doce apóstoles. Él fue un gran organizador”. Hasta donde sabemos, Él nunca organizó nada. Él nunca hizo una cosa como esa. Él simplemente…
63Él fue la manifestación de Dios. “Era Dios en Cristo, reconciliando Consigo al mundo”. Él estaba expresando lo que era el Padre, en Sí mismo. Él dijo: “Yo hago siempre lo que le agrada al Padre. Y Yo y el Padre uno somos. El Padre mora en Mí. Cuando Uds. me ven a Mí, han visto al Padre”. En otras palabras, Él expresó a Dios, el Espíritu tanto en Él, a tal grado que “Él y el Padre, no fue usurpación para Él ser la misma Persona”.
64Ahora, encontramos aquí que algunos piensan que: “Él fue un filósofo”. Él sí fue un filósofo. No hay duda de eso. Él… Pero Él fue más que un filósofo.
65Algunos de ellos pensaron que Él era “un profeta”. Él—Él fue un profeta. Cierto. La Biblia dice que Él fue. Pero Él fue más que un profeta.
66Algunos de ellos dijeron: “Él fue un maestro. ‘Nunca hubo un hombre que enseñase así’”. Él fue un maestro, pero sin embargo fue más que un maestro. ¿Ven?
67Algunos de ellos dice: “Él fue un buen hombre”. Pero Él fue más que un buen hombre. Él fue un buen hombre, pero fue más que un buen hombre.
68Y cuando todo eso es sumado, Él fue Dios. Así que Él no fue nada menos, ni nada más. Por supuesto, Él no podía ser nada más. “Pero Él fue—Él fue Dios manifestado en la carne, y creído en el mundo, recibido arriba en Dios, y está sentado a la diestra del Padre”.
69Ahora, nos damos cuenta que para obtener la verdadera expresión del Él, nosotros… Juan, en el primer capítulo de Juan, él dijo: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”.
70Miren, en el principio, cuando el tiempo comenzó, cuando la Eternidad se fragmentó convirtiéndose en tiempo… Ahora, después de algún tiempo, el tiempo volverá a entrar a la Eternidad. Por supuesto, el tiempo también es Eternidad, pero el tiempo es un espacio asignado. Y es de esa manera, lo único que sabemos son pulgadas, yardas, millas, y—y cifras, y así sucesivamente. Pero eso no es nada para Dios. Él no tiene tiempo. Él—Él es siempre.
71Él es Eterno, y Él es la única fuente de Vida Eterna que hay, está en Dios nuestro Padre. Él mismo es Eterno. Ahora, por lo tanto, si nosotros tenemos Vida Eterna, tenemos parte de Dios en nosotros, y Dios en nosotros. Si Él no es… Entonces, esa es la única manera en que Ud. pudiera tener Vida Eterna. No es algo que fue manufacturado, luego dado a Ud. por algún credo, o que Ud. alcanzó por experiencia, creció convirtiéndose en un hombre mejor, una mujer mejor. Es Dios Mismo en Ud. Así como Ud. es parte de su padre aquí en la tierra; Ud. es parte de su Padre Celestial. Y lo que Ud. es, Ud. es un atributo de Sus pensamientos acerca de Ud. antes de la fundación del mundo. Ud. está expresado. Él tuvo que engendrar, y todo eso, para obtener lo que Ud. es, para hacerlo a Ud. lo que es. Entonces cuando fuimos completados, entonces esto aquí…
72Tantas personas viajan por la carretera de la vida mirando por un espejo retrovisor. Especialmente… No quiero decir esto para herir sus sentimientos, pero muchas de nuestras mujeres, ellas siempre están, cuando ya pasan los treinta años de edad, más o menos, ellas quieren volver y—y ser una joven nuevamente. Y cuando llegan a los cincuenta, todavía quieren la misma cosa. No sólo eso, sino los hombres también. Pero cualquiera que mire por un espejo retrovisor, en laguna parte va a tener un accidente. No se puede conducir por la carretera por… mirando por el espejo retrovisor.
73Pero yo creo lo que dijo Pablo: “Olvidando aquellas cosas que están en el pasado, prosigo a la meta del supremo llamamiento en Cristo”. ¿Ven? No mire lo que Ud. fue; mire lo que Ud. va a ser.
74En una ocasión, yo—yo estaba volviendo a casar a una pareja anciana. Ellos habían hecho sus votos matrimoniales nuevamente. Tenían ochenta y tres y ochenta y cuatro años de edad, cada uno. Les había leído el voto completo. Y yo—yo me sentí loco, apenas un joven como era entonces, tratando de… El anciano tenía unos sesenta años de casado, él y su esposa, y estaban haciendo el voto. Y estaban tan enamorados como siempre lo habían estado.
75Él tenía una barba larga. Y yo le dije… Le dije a ella, dije: “¿Qué piensa Ud. al respecto?” Bueno, yo le pregunté a él primero. Yo dije: “¿Qué piensa Ud. al respecto… por qué usa Ud. la barba larga?”
76Él dijo: “Yo pienso que un anciano de mi edad debería tener un barba larga”. Yo le dije a ella: “¿Qué piensa Ud. al respecto?” Ella dijo: “Bueno”, dijo, “todo lo que Juan haga está bien”.
77Entonces, y—y yo dije: “Bueno, hay una gran diferencia en Uds. desde que se casó con ella”.
78Dijo: “Sabe, el Señor ha sido bueno”. Dijo: “Ella está tan linda como siempre lo ha estado”. Dijo: “Sabe, a medida que ella se pone más vieja, mis ojos se ponen más opacos”.
79Así que yo—yo pensé que eso fue—eso fue muy dulce. Espero que mi esposa piense lo mismo. Y pienso que todos nos sentimos de esa manera al respecto. Así que, pero… ellos—ellos habían descubierto la vida. Ellos habían descubierto cómo vivirla, ¿ven?
80No es lo que nosotros decimos: “A todos nos gustaría volver”, nosotros las personas mayores, “volver a los dieciséis, o dieciocho, veinte años de edad, algo así”.
81Pero recuerden que nosotros crecimos y vivimos hasta esa edad. Y entonces ¿por qué, comiendo los mismos alimentos, estamos muriendo ahora, cuando todo eso produce células sanguíneas de la misma manera? La ciencia no puede probarlo. Es una cita con Dios. Cuando Ud. llegó a esa edad, Dios dijo: “Eso es lo que quiero ahora”. La muerte se estableció en eso.
82Pero, vean, en la resurrección, no habrá memoria en lo absoluto de la vejez. Nosotros volvemos a eso por la Eternidad, para siempre. Así que ¿por qué miraría Ud. atrás, hacia eso, para tener que vivir de nuevo esta cosa miserable? Pues, mire allí mismo, delante de Ud. está la nueva criatura en Cristo, el nuevo cuerpo, el inmortal que nunca pasará, nunca envejecerá, nunca tendrá una enfermedad ni angustia. Entonces mire, manténgase mirando delante de Ud. de esa manera, esperando Su Venida.
83Ahora, “En el principio, el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Ese era Jesucristo. Él era el Verbo de Dios.
84Miren, algún día Dios va a juzgar el mundo. Sabemos eso. Y ahora, mucha gente piensa… ellos tienen sus ideas acerca del medio por el cual Él juzgará el mundo.
85Ahora, para nuestros buenos amigos católicos, (si hubiere alguno aquí), ellos creen que Dios juzgará el mundo por medio de la iglesia católica. Si lo hace, ¿cuál iglesia católica? ¿Ven Uds.? Porque hay muchas fases distintas del catolicismo. Hay una católica romana y la ortodoxa griega, y así sucesivamente. ¿Ven? Bueno, si Él lo juzga por la romana, entonces la griega está errada. Si lo juzga por la griega, entonces la romana está errada. ¿Ven?
86Así que entonces, si Él lo juzga por la luterana, la bautista está errada. Si lo juzga por la bautista, la luterana está errada. Si lo juzga por la pentecostal, entonces ambas están erradas. Entonces, vean, entonces allí lo tienen.
87Él no va a juzgar el mundo por medio de ninguna iglesia. Él no va a juzgar el mundo por medio de ningún código o ningún credo. Él va a juzgar el mundo por medio de Jesucristo, y Él es la Palabra. Jesús es la Palabra. “En el principio era el Verbo [la Palabra], y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Y la Palabra aún es Dios, “el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. ¡El mismo ayer, hoy, y por los siglos!
88Ahora, ¿cómo podría ser esto? Dios, en el principio, asignó Su Palabra, una porción para cada edad. Por eso es que Él conocía el fin desde el principio. En cada edad hubo una—una profecía asignada para esa edad. Generalmente, las iglesias, y demás, y los grupos de gente, todos tenían la cosa tan torcida, que Él enviaba un profeta a la escena. Ahora, nosotros sabemos que la Biblia dice que: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos postreros días por Su Hijo, Jesucristo”. Nunca, el Dios inmutable nunca cambia Su manera de hacer las cosas. Dios tiene una sola manera de hacer las cosas y Él no cambia en lo absoluto.
89Cuando el hombre pecó y cayó, en el huerto del Edén, y Dios hizo una manera para que ese hombre fuera—fuera salvo, Él nunca ha cambiado Su manera. Él aceptó a ese hombre sobre la base de la Sangre derramada de un Inocente, y Él nunca ha cambiado eso desde entonces, sin importar lo que sea.
90Hemos tratado de construir torres como Nimrod. Y tratamos de… Tratamos de construir ciudades como Nabucodonosor. Hemos tratado de tener organizaciones, para hacer que todas las personas pertenezcan a un solo grupo. Hemos tratado que ellas entren en esto por educación. Hemos hecho todo el esfuerzo posible para hacerlo. Y todo eso ha fallado por completo.
91Dios se encuentra con el hombre sobre una sola base y es bajo la Sangre derramada. Ese es el único lugar donde Él alguna vez se encontrará con él. Fuera de eso, Ud. simplemente se está esforzando en vano. Él se encontró con Israel, Él se encontró con Job, Él se encontró con todos los profetas, en todo lugar, bajo la sangre derramada. Y esa es la única manera que Él se encontrará con nosotros en esta noche; no como pentecostales, no como metodistas, no como luteranos, ni como católicos. Sino Él se encontrará con nosotros bajo la Sangre derramada de Su Hijo Jesucristo, y eso solamente. Ese es el único lugar donde Él se encontrará con nosotros.
92El Dios incambiable, Él nunca cambia Su manera de hacer cualquier cosa. ¿Ven? Sus características prueban que Él no cambia.
93Él nunca lidia con grupos. Alguna grande… Ud. dice: “Nuestra gran organización”. Dios la ignorará. Él lidia con un individuo, una persona. ¿Ven?
94Porque Ud. es sólo un individuo, Ud. mismo. No hay dos narices iguales, ni dos huellas digitales. Ud. es un individuo, y Dios lidia con Ud. como individuo.
95Así que, en cada edad, cuando Dios asigna Su Palabra para cada edad, entonces cuando esa Palabra está lista para ser manifestada… Ahora, escudriñen las Escrituras; no tomen solamente mi palabra. Cuando esa Palabra está lista para ser manifestada, Dios entonces envía un profeta y revela la Palabra a Su Profeta. La Biblia dice que: “La Palabra del Señor vino a los profetas. Y Él no hace nada sin que lo revele a Sus profetas”. Un profeta es a quien la… al cual vino la Palabra del Señor, como en los días de Noé, y en los días de—de Elías, y los días de—de Moisés, y así sucesivamente. Jeremías, e Isaías, y a quién más podría mencionar, que Él vino a ellos. Y ellos manifestaron, o cumplieron, esa Palabra.
96Ahora, observen para que vean si estoy en lo cierto o no, en estos pensamientos que estamos considerando.
97Ahora vean, cada uno de nosotros tendría cosas, cada uno de nosotros interpreta la Biblia diferente. El metodista dice: “Debería ser leída de esta manera”. El católico dice: “De esta manera”. El luterano: “De esta manera”. Los pentecostales: “De esta manera”.
98Pero la Biblia dice que: “La Palabra de Dios no es de interpretación privada”.
99Dios interpreta Su propia Palabra. Dios no necesita ningún intérprete. Él no necesita que nosotros interpretemos. Cuando Dios hace una promesa y la manifiesta, y la cumple, esa es la interpretación de eso. En el principio Dios dijo: “Sea la luz”, y hubo luz. Eso no necesita ninguna interpretación. Cuando Dios dijo: “habrá luz”, y la luz surgió, eso interpreta Su Propia Palabra. Él dijo: “Una virgen concebirá”, y ella concibió. Él dijo que: “En los días postreros derramaría Su Espíritu sobre toda carne”, y lo derramó. Eso no necesita de ninguna interpretación. Cuando Dios esclarece Su Palabra a Ud., eso es dar la interpretación.
100Ahora, cuando Moisés vino, él no podría haber tomado el mensaje de Noé. Tampoco podría Moisés haber tomado… o—o Noé tomado el mensaje de Moisés. Tampoco podría Josué haber tomado ninguno de los mensajes de ellos, ¿ven?, cada uno. Isaías no podría haber tomado el de otro. Cada mensaje es para esa edad.
101Y en la edad en que estamos viviendo, cuando esa Palabra es interpretada, Dios declarando esa Palabra y haciendo vivir la Palabra para esa edad, dando la interpretación de ella, eso es Dios en Cristo, manifestando. ¿Ven? Porque Cristo es la Palabra, y cuando la Palabra es manifestada, eso entonces es Cristo en cada edad.
102Fue Dios que estuvo en Josué. El carácter de Josué tipificó a Cristo exactamente. Él nació en el tiempo de todas las grandes iglesias allí con su padre. Sus hermanos lo odiaban porque él era espiritual. Él veía visiones y podía interpretar sueños, y sus hermanos lo odiaban sin causa. ¡Si esa no fue precisamente la razón por la que odiaron a Jesús!
103Y noten, él fue amado por Su padre; también Jesús. Vendido por casi treinta monedas de plata; como Jesús. Lanzado dentro de una cisterna, y se pensaba que estaba muerto; exactamente como Jesús. Fue sacado y puesto en una prisión; exactamente como Jesús, en la cruz. Luego fue enviado a la casa de faraón, y llegó a ser la mano derecha de faraón; y exactamente como Jesús ascendió a la diestra de Dios. Y cuando José salía del palacio, las trompetas sonaban, y toda rodilla tenía que doblarse, venía José; y así cuando Jesús deje el Trono y regrese, la trompeta sonará, y toda rodilla se doblará.
104Él estaba en—Él estaba en David. Cuando David fue rechazado por su propio pueblo, de ser rey, y subió al monte, miró hacia atrás sobre el Monte de los Olivos; mientras estaba siendo excomulgado de su propio pueblo, subió al monte, miró hacia atrás sobre la ciudad y lloró. Ochocientos años después de eso, el Hijo de David se sentó en el mismo monte, llorando, porque había sido rechazado en Su Propia ciudad. Y dijo: “Jerusalén, Jerusalén, cuántas veces quise juntarte como una gallina a sus polluelos, pero no quisiste”. ¿Ven Uds.? Es Cristo en cada generación. Eso fue Cristo en David.
105La Biblia dice que: “Moisés abandonó los tesoros de Egipto, los placeres y riquezas de Egipto, tuvo por mayores tesoros el vituperio de Cristo”. Y él siguió a Cristo en el desierto, que era la Columna de Fuego. Eso… pues, era el Logos que salió de Dios, lo cual era Cristo, el ungido.
106Y ahora, encontramos que en cada una de esas edades, normalmente la gente no quiere creerlo, porque ya están establecidos en su manera. Se está doblando una esquina. Se está construyendo un edificio. Y entonces se llega a la esquina, todos están siguiendo en esta dirección, ellos no quieren doblar esa esquina. Pero el edificio va en esa dirección si la Palabra dice que va en esa dirección. ¿Ven Uds.? Allí es donde tenemos esos empalmes de tiempo. Allí es donde es difícil. Allí es donde hombres tuvieron que trabajar duramente.
107Ahora, recuerden, Dios nunca cambia Su manera de hacer las cosas; siempre a través de las Escrituras, exactamente igual. Miren, en los días de Noé, aquello fue Cristo que estuvo en Noé. Aquello fue Noé…
108Fue Cristo que estuvo en Moisés. Miren, él nació en un tiempo, nació para ser profeta, y fue puesto en un junco; y exactamente como Cristo tuvo que ser sacado del país, por causa de que estaban matando a todos los niños. Y cuando él salió en el desierto, el legislador, y—y un sacerdote, y un—un—un profeta, y demás, todo prefiguró a Cristo, exactamente, y así por todos los profetas a medida que ellos profetizaban.
109Ahora lo vemos a Él, Dios, identificándose entonces en todas las edades. ¿Cómo? ¿Cómo se identificó Él? ¿Qué característica usó? Su misma característica, desde el principio: manifestando Su Palabra, haciendo vivir Su Palabra. Esa es la identificación, la Palabra prometida de esa edad. ¿Ven?
110Ahora, cuando Moisés vino, él no podía decir: “Miren, vamos a construir un arca y salir flotando de aquí”. Ese fue el mensaje de Noé. Y ese es el problema. Cuando Jesús vino a la escena, Él encontró a esos hebreos viviendo en el resplandor de otra luz. Y eso es lo que sucede hoy. Eso es lo que sucede en cada edad. Ellos viven en un resplandor de otra luz.
111Por esa razón es que Uds. metodistas, cuando Uds. vinieron a la escena, Lutero estaba… Uds. estaban viviendo, y estaban viviendo en un resplandor de una edad luterana; no pudieron aceptar a Juan Wesley. Cuando vinieron los pentecostales, los metodistas no pudieron aceptar a los pentecostales, porque estaban viviendo en el resplandor de los metodistas. Y ahora yo me pregunto: ¿en qué clase de resplandor están viviendo los pentecostales? ¿Ven Uds.?
112Lo que se quiere hacer es escudriñar las Escrituras y averiguar la hora en que estamos viviendo, y entonces lo que debe estar aquí en ese tiempo, y ver si Dios hace eso vivir y lo manifiesta. Entonces esa es la cosa que estamos—estamos—nosotros tenemos la interpretación correcta para la edad. Ahora, Jesús, cuando Él vino, ellos dijeron: “Nosotros tenemos a Moisés”.
113Él dijo: “Si Uds. hubieran conocido a Moisés, me hubieran conocido a Mí”. Él dijo: “Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la Vida Eterna, y ellas son las que dan testimonio de Mí”. En otras palabras: “Busquen en las Escrituras”. ¿Ven?
114Oh, ellos estaban tan arraigados en sus tradiciones. Él dijo: “Sí, por vuestras tradiciones Uds. han invalidado la Palabra de Dios para con el pueblo. Uds. los sobrecargan tanto de tradición, a tal grado que la Palabra no tiene ningún efecto sobre ellos. Porque Uds. dicen…” Es lo mismo hoy. “Yo pertenezco a esto”.
115Una vez le pregunté a una muchacha: “¿Eres cristiana?” Ella dijo: “Yo prendo una vela todas las noches”. Miren, como si eso tuviese algo que ver al respecto.
116Una vez fui a orar por una señora en un hospital. Ella dijo: “Espere. Hale esas cortinas. Hale esas cortinas”. Yo dije: “¿Cuál es el problema?” Ella dijo: “Nosotros somos metodistas”. Yo dije: “¿Ud. no es cristiana?” Dijo: “Yo soy metodista”.
117Yo dije: “Bueno, eso es todo. Eso lo concluye entonces. Ud. no es cristiana. Ud. simplemente es metodista”.
118De manera que… así—así es eso, ¿ven?, ellos simplemente no lo entienden. Y, vean, ellos están viviendo en un resplandor de otra luz. Y el resplandor es esa cosa… ¿Qué es? Es una luz falsa. Es un reflejo. Como yo…
119Mi casa está en Tucson, Arizona. Yo vivo en el desierto. Uds. tienen un espejismo. Uds. saben lo que es eso. Es un reflejo del sol sobre el desierto caliente, refleja una luz falsa y hace que se vea como agua. Cuando uno llega allá, no hay nada de agua allí.
120Eso es lo que es un resplandor. Y es algo que es promisorio, pero Ud. nunca llega a él.
121Y, ahora, el mayor robo que se haya tenido en el mundo, fue aquel robo de siete millones de dólares recientemente cometido en Inglaterra. Fue hecho por luces falsas. Pusieron luces falsa allá y redujeron la velocidad de aquel tren, y ni siquiera Scotland Yard pudo resolverlo. Fue el mayor robo que se haya tenido en la historia del mundo, fue hecho por una luz falsa.
122Y el mayor robo que la iglesia de Jesucristo haya tenido jamás, es una luz falsa, un resplandor de otra edad, cuando Dios está tratando de inyectar, o proyectarle al pueblo la Luz de la hora.
123Cuando Jesús vino, Él fue la Palabra. Moisés también fue la Palabra; Moisés, los demás profetas, fueron la Palabra, pero ellos fueron la Palabra en parte. Él fue la Palabra en plenitud. Él fue la plenitud de la Palabra. Él fue la Palabra.
124Y entonces ellos estaban viviendo en el—el resplandor parpadeante de la edad de Moisés. Él dijo. “Si Uds. hubieran conocido a Moisés, me hubieran conocido a Mí, porque Moisés escribió de Mí”.
125Ellos dijeron: “Bueno, Tú todavía no tienes cincuenta años de edad, y ¿dices que has visto a Abraham? Ahora sí sabemos que estás loco”. Él dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”.
126El “YO SOY” estaba en la zarza ardiente. Esa era la Columna de Fuego. ¿Ven? Él era “YO SOY”. “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, dice la Biblia, “Jesucristo”. Sus características no cambian en lo absoluto. Sus Palabras son las mismas.
127Es la porción de la Palabra para cada edad. ¿Y cómo la da Él a conocer? Él la da a conocer por Sus siervos los profetas. Él todo… ¿Cómo es el—cómo es entendido el profeta? Cuando él profetiza algo y se cumple.
128Ahora, los profetas ahora… en estos días tenemos dones de profetas… dones de profecía, mejor dicho. Ud. impone manos, y ora, y los dones vienen… Y hay nueve dones espirituales en la iglesia. Eso es… Antes de que la profecía pueda ser recibida por la iglesia, tiene que ser juzgada por cinco jueces espirituales… o tres jueces espirituales.
129Pero un profeta no. Un profeta nace profeta. “Dones y llamamientos son sin arrepentimiento”. Es algo que está en Ud. Es algo que nació en Ud. Dios lo ordenó en Ud. Pues, Moisés nació profeta.
130Jeremías, la Biblia dice, pues, dice… Dios le dijo a Jeremías, dijo: “Antes que te formases en el vientre de tu madre, te santifiqué y te di por profeta a las naciones”.
131Juan el bautista, setecientos doce años antes de que naciera, Isaías lo vio: “Voz del que clama en el desierto”. Su padre era sacerdote. Él… Es… Comúnmente ellos vuelven y adoptan el trabajo de su padre. Pero su trabajo era demasiado importante. Él tenía que anunciar al Mesías. Así que se fue al desierto. Ninguna educación; él no necesitaba la educación. Él tenía que tener una revelación directa de Quién era este Mesías.
132Y él lo reconoció. Él dijo: “Yo doy testimonio de que vi al Espíritu de Dios descendiendo sobre Él como paloma, y una Voz del cielo diciendo: ‘Este es Mi Hijo amado’. Este es Él”
133Si él hubiera estado en el seminario, ellos hubieran dicho: “Miren, Uds. conocen al hermano Jones aquí. Él se parece exactamente al Mesías”, ¿ven?, hubiera sido persuadido.
134Pero su trabajo era demasiado importante. Él tuvo que irse al desierto y quedarse solo con Dios. Cuando salió, él no tenía educación. Él hablaba como los hombres. Él dijo: “Oh, generación de víboras, o engañadores”.
135Ahora, si hubiera sido algún hombre educado, él podría haber dicho otra palabra, Uds. saben: “Uds. problemáticos”, o algo así. Pero él había traído algo diferente. Pero él hubiera—él hubiera traído otra palabra refinada de ética o algo, su educación.
136No obstante Juan dijo que “Ellos eran furtivos y escurridizos como una culebra”. Eso es lo que él había visto en el desierto. Dijo: “Generación de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la ira venidera? No penséis que: ‘Nosotros pertenecemos a esto, y pertenecemos a aquello’, que tienen algo”. Me pregunto si él no diría lo mismo hoy. “Dios puede levantar hijos a Abraham de estas piedras, de estas rocas”. Lo que él había visto. También: “El hacha está puesta a la raíz del árbol”. Lo que él había visto en el desierto. “Todo árbol que no da buen fruto, los árboles frutales infructíferos eran cortados y echados al fuego”. ¿Ven? Sus sermones eran en tipos. Pero él—él fue exactamente lo que Dios le ordenó ser. ¿Ven? Él era ese profeta. Ellos no habían tenido profeta por cientos de años. Noten, pero Dios lo moldeó y lo hizo. Nos damos cuenta que cuando Jeremías apareció en la escena…
137Vemos que cuando los distintos profetas venían a escena, casi no sabemos de dónde venían. Ellos simplemente se levantaban y se iban. Dios los usaba, los sellaba, los enviaba, y eso era todo. El mensaje seguía adelante. La Palabra era confirmada y se iba para otra generación. Ellos entonces edificaban en base a lo que estos profetas hacían. Y ellos…
138Entonces cuando Él vino, Jesús dijo: “Uds. blanquean las paredes y los—los sepulcros de los profetas, y Uds. son los que los pusieron allí”. ¿Ven?
139Un hombre se levanta con un mensaje, y predica este mensaje, y entrega el mensaje de la hora, y luego después de un tiempo él es entregado a muerte, y puesto en el sepulcro. Y años más tarde, ellos edifican una denominación encima de esto, y encima de eso viene algo más. ¿Qué están haciendo? El mensaje del hombre ya se fue. Está en la historia. Nosotros seguimos mirando hacia adelante.
140La ciencia no mira para atrás y dice lo que algún científico ya dijo. Yo leí que un científico probó, al rodar una pelota, y—y—y en Francia, hace como trescientos años: “Si un hombre alguna vez viajara a la impresionante velocidad de treinta y cinco millas por hora, él se saldría de la tierra”. Y yo llegué aquí viajando a casi sesenta millas por hora. ¿Ven? Así que la ciencia no le presta atención a eso. Ellos siguen adelante. Ahora lo tienen viajando a cientos de millas por hora. Y simplemente… Ellos no se detienen en eso. Ellos simplemente siguen avanzando.
141Pero nosotros, nosotros estamos para atrás para ver qué, “¿Qué dijo Finney?” ¿Qué dijo Sankey? ¿Qué dijo Moody?” Ellos fueron hombre buenos; también lo fue Moisés y José. Pero aquella fue otra edad.
142Veamos lo que dice la Palabra que Jesucristo es hoy. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y la única manera en que sabremos lo que Él es hoy, es averiguando lo que Él fue ayer. Entonces Uds. verán lo que Él es.
143Ahora, esta noche no tenemos tiempo para explicar mucho en cuanto a eso porque sólo nos quedan unos cuantos minutos. La Palabra que es ordenada para cada edad, cuando esa Palabra es manifestada, eso es Cristo para ese día, así como fue en cada uno de aquellos días.
144Ahora, cuando encontramos a Jesús viniendo a—viniendo a la escena, Él fue rechazado, sin embargo, Él fue la Palabra prometida. Ahora, en Deuteronomio 18:15, Moisés dijo: “El Señor tu Dios levantará un Profeta semejante a mí. Y acontecerá que cualquiera que no oyere a este Profeta, será cortado de en medio del pueblo”. Ahora, allí estaba Él, exactamente el Profeta para esa edad, y los maestros de esa edad no lo vieron. Ellos finalmente lo entregaron a muerte. ¿Ven? Y Él lo hizo exactamente.
145Él nació de una virgen. Ellos no creyeron eso. “Aquellos era un montón de fanatismo”. Pero ahora nosotros lo creemos, después que ha sido probado.
146Juana de Arco, cuando ella apareció en la escena allá en Francia, la revolución francesa, ¿qué hicieron Uds. los católicos? Uds. la condenaron a muerte, como bruja, porque ella veía visiones, interpretaba sueños. Doscientos años después, Uds. hicieron penitencia, desenterraron los cuerpos de aquellos sacerdotes, que los mataron e hicieron que la quemaran en la hoguera, y los lanzaron al río. Esa fue la penitencia de Uds. ¿Ven?
147Uds. nunca reconocieron a San Patricio cuando él estuvo en la tierra, que era… ¿Sucat? Uds. nunca lo reconocieron a él. Afirman ser uno de los santos; fíjense en cuántos de sus hijos Uds. mataron allá en Irlanda. ¿Ven?
148Es después que todo ha terminado, su vindicación pasó, ellos entonces edifican un sepulcro a eso, cuando el mensaje ya pasó y entró a otra cosa. El hombre siempre está alabando a Dios por lo que Él ha hecho, esperando por lo que Él hará, e ignorando lo que Él está haciendo. Así mismo es como quiere el diablo que ellos sean, muy religiosos y educadores. Prueban lo que Él ha hecho, y prueban lo que Él va hacer, pero ignorando lo que Él está haciendo. ¿Ven? Así ha sido siempre, la misma cosa. Podríamos seguir y seguir, a través de eso.
149Pero regresemos sólo por unos minutos e identifiquemos lo que fue Jesús cuando Él estuvo en la tierra. Y averiguaremos lo que Él fue en aquel entonces, lo que Él ha sido en las otras edades, entonces tendrá que ser la misma cosa en esta edad, para probarlo. Ahora, nos damos cuenta que cuando Él vino a la escena, no tenemos ningún...
150Nosotros sabíamos que Él era la Palabra. Él era la Palabra. Y la Palabra siempre corrige el error. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
151Sólo para un pequeño pensamiento aquí, fíjense en el… Uds. los que adoran a María. ¿Ven? Ella dijo que el Espíritu Santo hizo sombra sobre ella y dio a luz este Hijo, y “era del Espíritu Santo”.
152Entonces cuando Él tenía como doce años de edad, ellos estaban en Jerusalén, en la fiesta de la Pascua, y cuando ellos… o de Pentecostés. Y cuando ellos regresaban, era una jornada de tres días, Él se les había perdido a ellos. Así que regresaron a buscarlo, y allí estaba Él en ese auditorio allí, la iglesia, simplemente debatiendo con aquellos sacerdotes y demás. Entonces su madre se acercó, ella y José. Y ella dijo: “Tu padre y yo te hemos buscado con lágrimas”. ¿Ven? Delante de aquellos sacerdotes, ella negó su propio testimonio al llamar a José Su padre. ¿Ven? Ella había dicho que “Dios” era Su padre, y aquí ella dijo: “Tu padre y yo te hemos buscado con lágrimas”.
153Observen a esa Palabra. Ese niño de doce años de edad, claro, probablemente ni un solo día de instrucción en Su vida. Pero observen a esa Palabra. Él era la Palabra. Él dijo: “¿No sabíais que en los negocios de Mi Padre me es necesario estar?”. Si José era Su padre, Él hubiera estado con él allá en la carpintería. Pero Su Padre era Dios, y Él estaba corrigiendo aquellos sacerdotes. Eso es… Y eso es “estar en los negocios de Mi Padre”. ¿Ven a la Palabra corregir el error? Siempre lo hace, cada vez. Ella probablemente nunca entendió aquello, y siguió adelante, caminando a tientas. La gente hace lo mismo hoy.
154Pero que Dios nos vivifique ahora, por estos próximos minutos, para ver lo que Él era.
155Ahora, nos damos cuenta que de su bautismo se fue al desierto, y salió del desierto.
156Y había un individuo llamado Andrés que había estado asistiendo a las reuniones de Juan. Y no podía convencer a su hermano, Simón, para—para que fuera a la reunión. Finalmente, un día, cuando estaban lavando sus redes, él—él se encontró con Jesús. Y Simón sabía en su corazón…
157No hace mucho leí una pequeña historia sobre eso, que Simón… Su padre Jonás era un gran creyente, era un fariseo, y muchas veces le había dicho: “Hijo, me estoy poniendo viejo y canoso”. Él dijo: “Yo—yo he orado tantas veces para que Dios me permita ver al Mesías”. Y dijo: “Nosotros confiamos en Dios por nuestro pescado por nuestro sustento. Y—y tu madre ya partió, y parece que no podré verlo a Él. Me—me estoy poniendo demasiado viejo”. Y dijo: “Mira hijo, quiero que te sientes aquí a mi lado. Quiero contarte.
158“Mira, un poco antes de que el Mesías aparezca, habrá toda clase de cosas falsas aconteciendo. Eso es satanás”. Él dijo: “Pero recuerda, tú sólo conocerás al Mesías… quédate siempre con la Palabra. Moisés dijo: ‘El Señor nuestro Dios levantará un Profeta’. Ahora, no hemos tenido uno por centenares de años. Pero habrá un Profeta, un Profeta identificado se levantará entre el pueblo. Ese será el Mesías. Él será el próximo”.
159Entonces cuando Andrés lo llevó para ver a Jesús, y le contó acerca de Juan predicando y diciendo que iba venir un Mesías, para él, pues, era simplemente otro individuo que iba pasando por allí.
160Así que, un día, Simón vino directo a la Presencia del Propio Señor Jesús. Y Jesús lo miró y dijo—lo miró y le dijo: “Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás”. Eso fue suficiente. ¿Ven?
161Ahora, ¿cuántos saben que ése es el atributo de la Palabra de Dios? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Seguro. Miren, Hebreos capítulo 4, versículo 12 dice: “La Palabra de Dios es más cortante que una espada de doble filo, y discierne los pensamientos que están en el corazón”. Eso es lo que eran esos profetas. Ellos… Era así que ellos preveían cosas, ¿ven Uds.? Y era exactamente correcto, porque era la Palabra para aquella edad. Si entienden eso levanten la mano silenciosamente. Así que, ¿ven?, era la Palabra para aquella edad. Eso era lo que los identificaba a ellos, a los profetas.
162Ahora, un profeta, nuestra—nuestra palabra inglesa profeta, significa “un predicador”.
163Pero en el Antiguo Testamento, no era un profeta exactamente; era un vidente. Y el vidente predecía cosas que sucederían. Y también, eso era su credencial como intérprete divino de la Palabra escrita, porque su propio ministerio estaba manifestando esa Palabra. ¿Ven? Así que eso lo hacía ser el profeta.
164Entonces cuando Jesús vino, Él hizo exactamente eso, Él lo miró directamente y dijo… Él no sólo lo conoció por su nombre, que era Simón, sino que también conocía a su padre Jonás. Y él supo entonces lo que su padre le había dicho, que ese mesías sería profeta.
165Ahora, no fue por sanidad. Ellos habían tenido sanidades, el estanque de Betesda, y todo eso. Dios siempre ha preparado una manera de sanidad para Su pueblo. Pero aquí estaba el Mesías identificado. Jesús rápidamente, o… Perdónenme.
166Simón reconoció eso. Y Jesús le dijo, en base a su confesión, que su nombre se llamaría, Uds. saben, “Pedro”.
167Luego nos damos cuenta que había uno parado allí llamado—otro joven llamado Felipe. Y él tenía un amigo. Ellos habían estado estudiando las Escrituras juntos. Si alguna vez han estado en Palestina, miren en donde ellos estuvieron predicando. Y él rodeó la colina, como quince millas y encontró a Natanael debajo de un—un árbol, porque Natanael tenía un—un—un olivar. Y así que, yendo allá, él lo encontró orando debajo de un árbol. Él dijo: “Ven y ve a quien hemos hallado, a Jesús de Nazaret, hijo de José”. Dijo: “Ven. Ven y ve. Nosotros lo encontramos”.
168Y entonces, Uds. saben, por supuesto, este tipo, siendo un—un individuo tan fino, dijo: “¿De Nazaret podría salir algo bueno?”
169Él le dio la mejor respuesta que un hombre pudiera darle a otro. “Ven y ve”. “No te quedes en casa y critiques. Ven, trae la Biblia, examinémosla”.
170Ahora, sin duda que al rodear la ladera se pusieron a conversar, dijo: “Mira, tú sabes, nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él va ser un profeta”. “Oh, sí, Moisés nos dijo eso. Estamos esperando un profeta”.
171Y, naturalmente, la gente pensaba que: “Si el Mesías viene, que Dios bajaría los corredores, y él descendería directo al área del templo, y diría: ‘Caifás, he llegado’”. Pero Dios no hace las cosas de esa manera.
172Él lo hace tan sencillo. Él simplemente busca a Su Iglesia. Eso es lo que Él está buscando: a Su Iglesia.
173Así que nos damos cuenta que él dijo: “¿Conoces aquel pescador a quien le vendiste pescado, o que te vendió pescado una vez, que no tenía suficiente educación para firmar su nombre en aquel recibo?” “Sí. Simón”.
174“Él le dijo que su nombre era Simón, y le dijo quién—quién era su padre. Bueno, no me sorprendería si él te dijera quién eres cuando llegues allá”. “Bueno, vamos a ver”.
175Él llegó ante Jesús, donde sea que haya sido, tal vez en la línea de oración, o lo que fuese, y él se acercó. Jesús estaba orando por los enfermos y lo miró. Él dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”.
176Oh, aquello lo desinfló. Él dijo: “Rabí”, que significa maestro: “¿Cuándo me viste? ¿Cómo me conociste?”
177Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
178Eso fue suficiente. Él dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel”. ¿Ven? Ese hombre realmente estaba entrenado. Él sabía que el Mesías… Que esa sería la—la identificación, porque Él tenía que ser un profeta. ¿Ven? Porque Él tenía que ser la Palabra. Y ellos no habían tenido uno en cuatrocientos años. Así que aquí estaba un Hombre que se había identificado exactamente. Ese fue Jesús, ayer.
179Ahora, podríamos examinar muchos personajes más, pero vamos a omitirlos por ahora.
180Habían tres clases de personas sobre la tierra, los tres hijos de Noé: Cam, Sem, y Jafet. Judíos, samaritanos, y gentiles. Ahora, nosotros los gentiles, los anglosajones, nosotros no esperábamos a ningún Mesías. Nosotros traíamos un garrote en la espalda y adorábamos ídolos, romanos, y todo lo demás que éramos. Pero los Samaritanos estaban esperando a un Mesías.
181Y Él viene solamente a aquellos que le están esperando. Dios siempre hace eso. Él viene es a los Suyos. Ahora, noten.
182Él estaba yendo a Jericó, pero tenía motivo… Él tuvo que volver a subir por Samaria, y llegó a una ciudad llamada Sicar. Y mientras envió a sus discípulos a comprar alimento, se quedó sentado allí. Y una mujer, tal vez una persona de hermoso aspecto, ella fue al pozo como a las once, ya que ella no podía venir en la mañana con las otras vírgenes que venían. Así que ella vino. Ella era—ella era de mala fama. Sabemos lo que es eso. Y entonces ella, probablemente su cabello le caía en el rostro, y ella salió para bajar el cántaro. Era como un jarrón con asas. Le puso el gancho para bajarlo.
183Ella escuchó a alguien decir: “Tráeme de beber”. Y ella miró y vio a un Hombre de mediana edad parado allí, sentado allí recostado del muro, una escena más o menos como ésta aquí. Y Él estaba sentado allí recostado de las viñas. El pozo de la ciudad aún permanece igual hoy. Y dijo: “Tráeme de beber”.
184Y Él era judío. Ellos tenían segregación allí, entonces dijo: “No es… Nosotros no podemos… No es necesario… Tú no debes hacer eso. Tú eres—Tú eres… Tú eres judío, y yo soy una mujer de Samaria. Nosotros—nosotros no tenemos tratos unos con otros”.
185Él dijo: “Pero si supieras con quién hablas, tú me pedirías a Mí de beber. Yo te daría Agua que tú no vienes a sacar aquí”. Vean, ¿qué estaba Él tratando de hacer? Hacer contacto con su espíritu. ¿Ven?
186Entonces ella dijo: “Pues, nosotros adoramos en este monte, y Uds. dicen que en Jerusalén”.
187Y ellos continuaron, conversaron un poco. Finalmente, Él descubrió dónde estaba su problema. Ella tenía demasiados maridos. Él dijo. “Anda a buscar a tu marido y ven acá”. Ella dijo: “No tengo marido”.
188Él dijo: “Eso es correcto. Tú has tenido cinco, y con el que estás viviendo no es tuyo”. Él dijo… Vean la diferencia entre ella y aquellos sacerdotes.
189Cuando aquellos sacerdotes vieron eso acontecer, ellos tenían que darle una respuesta a su congregación. Había sido hecho. ¿Ven? Ellos—ellos tenían que decir algo. Así que dijeron: “Este Hombre es belcebú, un adivino, alguna clase de demonio”. Dijeron: “Él hace eso por el poder de belcebú”. Eso fue lo que dijeron los sacerdotes.
190¿Qué dijo esta mujercita? “Señor, paréceme que eres Profeta. Sabemos que cuando el Mesías venga, ésa será Su señal. Eso es lo que Él hará. Él será el Profeta.
191Jesús dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. ¡Oh, hermano! Eso fue suficiente. ¿Ven?
192Eso fue Jesucristo ayer. Eso sería Jesucristo hoy, y será por siempre. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Eso es lo que Él es. Él es la Palabra manifestada, y la Palabra de aquel día descendió y se identificó.
193Y ahora, Él dijo que iba hacer eso nuevamente, regresar. El profeta… Él no puede ir más allá de Sus profetas, porque es la Palabra. Miren, Él murió por nuestra santificación, envió de regreso al Espíritu Santo sobre nosotros, (ahora fíjense), para hacer la obra. Ahora, el profeta dijo: “Habrá un día que no será ni día ni noche, mas en el tiempo de la tarde habrá Luz”.
194Ahora, el sol sale por el este y se oculta por el occidente. Geográficamente así es como viaja. La civilización ha viajado con el sol. También el Evangelio. Recuerden, el Evangelio comenzó allá en Europa; cruzó los mares y llegó a—a Alemania; de Alemania a Inglaterra; de Inglaterra, a través del canal a los Estados Unidos en la costa del este, y se fue al occidente. Ahora, si sigue más adelante, volverá al este nuevamente. Estamos en el fin.
195Ahora, ha habido un día… Cuando ese sol salió allá en el principio, el H-I-J-O de Dios vino a la tierra. Ahora, Él es prometido nuevamente en el tiempo de la tarde. Miren, hemos tenido un día sombrío. Hemos tenido grandes reuniones. Hemos sanado a los enfermos. Hemos tenido tiempos grandiosos. Y hemos hecho organizaciones, escuelas, hospitales, y seminarios, lo cual está bien, sólo un día sombrío. Pero Él prometió que “Antes de que llegue la noche, habrá Luz”.
196Ahora, Jesús dijo en Lucas capítulo 17, Él dijo: “Como fue en los días de Sodoma”. Ahora, escuchen con atención. Estoy terminando. “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del hombre”. Ahora, todos sabemos eso. Miren, Él leyó la misma Biblia, en Génesis, que nosotros leemos.
197Y observen el escenario en Sodoma. Miren, en Sodoma había tres clases de personas: creyentes, manufacturados, e incrédulos.
198Ahora, aquí estaba Abraham. Su nombre había sido cambiado de Abram a Abraham, que significaba “padre de naciones”. Y él no podría tener un bebé mientras que su nombre fuese Abram. Tenía que ser cambiado a Abraham, porque ham significa “padre de naciones”. Ahora, noten. “Padre de las naciones”.
199Ahora noten, la escena nunca había estado dispuesta, en todo el mundo, como está ahora mismo. Ahora vemos todo exactamente en orden como Sodoma. Si Ud. no lo cree, quítese las gafas de sol de sus ojos, salga afuera y mire la calle todos los días. Vea los periódicos, dondequiera que desee. Es una Sodoma, exactamente. ¿Ven? Y allá abajo estaba Lot, en Sodoma.
200Pero acá estaba Abraham, era el elegido, el que tenía la promesa, él—él no estaba en Sodoma. Él no fue allá. Él fue llamado fuera.
201Ahora, allí había tres grupos de personas. Había un creyente genuino; y había un tibio, lo cual, cualquier maestro le dirá a Ud. que Lot representaba a la iglesia nominal que estaba en Sodoma; y ahí estaban los sodomitas. Ahora, noten. Justo antes de eso ellos estaban…
202Abraham y Lot estaban esperando un milagroso hijo prometido. ¿Es correcto eso? ¿Es eso lo que la Iglesia está esperando hoy? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Un regreso de este Hijo, Jesucristo, el Hijo de Dios; estamos esperando que Él venga.
203Ahora, vean la posición. Todos admitirán que ella está en una condición sodomita. El otro día pasé por California, y tomé una revista, o un periódico, y leí que: “Los homosexuales habían aumentado sesenta por ciento, en el año pasado”. ¿Ven? ¡Oh, hermano! Es lamentable. ¿Ven? Es sólo porque las mujeres se han degradado ellas mismas. Correcto. Y andan en las calles, desnudas. Y es—es una vergüenza. Pero la Biblia dice que ellas estarían así. E incluso los hombres, es simplemente que ellos han—ellos—ellos han cambiado. ¿Ven? Y va a empeorar. En otros—otros… Si el mundo soportara otros cincuenta años, el mundo entero estaría completamente demente. Fíjense en la cordura de cuarenta—de hace veinte años, hasta este tiempo. ¿Ven?
204Ahora, fíjense en la escena. Aquí está Abraham, el elegido, llamado fuera aquí. Y allá está Lot en Sodoma. Y tres Ángeles aparecieron. Dos Ángeles descendieron para hablar con Lot, y ellos predicaron la Palabra, y trataron de sacar a Lot de allí. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Pero Este que se quedó atrás con Abraham, Él no trató de sacar a Abraham de nada, porque él ya estaba fuera. ¿Ven? Él estaba fuera.
205Pero fíjense en la clase de señal que Él hizo. Ahora miren, Él estaba de espaldas a la tienda, y Sara estaba en la tienda, detrás de Él. Él todavía no la había visto a ella. Y recuerden, apenas un día o dos antes de eso, su nombre era Abram, y el de ella, ella era Sarai. Ahora ella es Sara, S-a-r-a. Él es A-b-r-a-h-a-m. Él dijo: “Abraham, ¿dónde está Sara tu mujer?” S-a-r-a. Dijo: “Ella está en la tienda, detrás de Ti”.
206Él dijo: “Voy a visitarte según el tiempo de la vida”. Ahora, él había esperado ese hijo por veinticinco años. Ella tiene casi cien años ahora. Él tiene cien. Ella tiene noventa. Dijo—dijo: “Voy a visitarte según el tiempo de la vida, y tú vas a tener ese hijo”.
207Y Sara, ella se rió, Uds. saben, entre sí. Ella dijo: “¿Yo, una anciana?” ¿Ven? Como… Somos una audiencia mixta, pero Uds. saben lo que quiero decir. Como marido y mujer, la relación familiar había cesado hace años, y años, y años, ¿ven Uds.?, porque él tenía cien y ella tenía noventa, muy avanzados. Dijo: “¿Yo tener deleite con mi señor Abraham, y él siendo viejo también?” ¿Ven?
208Y entonces este Hombre, de espaldas hacia la tienda, dijo: “¿Por qué Abraham…? O, “¿Por qué se rió Sara en la tienda, diciendo que estas cosas no podrían acontecer?”
209Abraham lo llamó: “Elohim”. Ese era Dios. Elohim es el—es el “Autoexistente”, ¿ven?, el Todosuficiente, Autoexistente. “En el principio Dios…” Tomen esa palabra Dios, véanla allá atrás, la misma, traducida la misma cosa: “Elohim”. Auto-… Allí estaba Elohim manifestado en carne, que había comido la carne de un becerro, bebiendo la leche de la vaca, y comido pan. Y estaba allí sentado, hablando con Abraham. Y Abraham supo que Él podía discernir lo que estaba en los pensamientos de Sara allá atrás, y por esa razón él supo que ése era Elohim.
210Jesús dijo, noten: “En los días cuando el Hijo del hombre se manifestará, siendo manifestado en los últimos días, será como en los días de Sodoma”. Dios manifestado en Su Iglesia, los seres humanos, manifestándose, ¿ven?, en carne humana, igual como lo hizo allá.
211Ahora, miren, quiero preguntarles algo. En todas las edades, desde que la iglesia comenzó, ellos nunca han tenido un mensajero cuyo nombre terminara con h-a-m, hasta ahora: G-r-a-h-a-m. Correcto. Allá, llamándolos a salir, Oral Roberts, y un Billy Graham, ¿ven?, h-a-m. Ha habido Moody, Sankey, Finney, Wesley, Billy Sunday, todos ellos, ¿ven?, iglesia internacional así, ¡iglesia mundial!... Nunca había habido uno que terminara en h-a-m hasta ahora, y ése es Billy Graham. ¿Ven? Y eso son seis letras: G-r-a-h-am, seis, que significa… El hombre nació, fue creado el sexto día. Seis es el número del hombre. Allí está él, para la iglesia natural.
212Abraham fue A-b-r-a-h-a-m, siete letras. ¿Ven? Fíjense en el cuadro de hoy y vean lo que está sucediendo. Abraham había visto muchas señales y maravillas, y todo lo que Dios había hecho. También la Iglesia. Uds. han recibido el Espíritu Santo, hablaron en lenguas, hicieron todas estas señales y maravillas. Pero les fue prometido: “Como fue en aquel entonces, así será nuevamente”. “Habrá Luz en el tiempo de la tarde”. Jesucristo, el mismo, el mismo Hijo aparecerá nuevamente en la escena, en Su Iglesia, y hará la misma cosa que hizo entonces, mostrando que Él es la Palabra manifestada. ¿Ven? Conociendo los secretos que están en el corazón, revelando y haciendo las cosas que Él debe hacer. Eso es exactamente la Palabra de Dios.
213Se nos está haciendo tarde. Así que inclinemos nuestros rostros por un momento, mientras nos dirigimos hacia Él y le pedimos que confirme Su Palabra.
214Padre Celestial, el tiempo no permitiría; podríamos sentarnos horas tras horas contando, desde Génesis hasta Apocalipsis, que ésta es la hora. Oh Señor, nuestra primera visita aquí con este excelente grupo de personas aquí en la costa, lo cual, sabemos que algún día quedará debajo del océano, y no quedará piedra sobre piedra. Habrá… ¡Oh, qué tiempo queda por delante!
215Que, Señor, en esta hora cuando estamos dando testimonio, que el gran Espíritu Santo venga ahora. Y estas palabras que he dicho, que Él las respalde, al confirmarlas. Él está probando a esta audiencia que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. El… Y cumple esa Escritura. Sabemos que Tú no… Tú no tendrías que hacerlo, Señor, para probar que eres Dios. Pero como leemos en el Libro de San Mateo, como en el capítulo 12, Él no tenía que sanar para mostrar que era Dios. Pero Él lo hizo, para que se cumpliera. Él tiene que cumplir Su Palabra, y a Él le encanta hacerlo. Y Él lo hará porque es Dios. Y yo ruego ahora en esta noche, que Él también cumpla esta Palabra que está prometida para esta hora. Que todos mis hermanos y todos, yo mismo, y toda la gente que está aquí, y nuestras hermanas, este hermoso grupo de personas, vean Tu Presencia entre nosotros ahora. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
216Ahora, estamos un poquito atrasados, así que sólo llamaremos una… Sí, realmente estamos atrasados. Vamos a demorar como diez minutos más, o quince. Llamemos a unos poco en la línea de oración.
217Tarjetas de oración… ¿Les repartiste las A? Sí, las A. A, número uno, llamemos del uno al… ¿Quién tiene la tarjeta de oración A, número uno? Levante la mano. Si puede caminar… Es una tarjetita que tiene un número en ella. A, número uno, levante la mano. ¿Quiere decir que no está en la audiencia?
218Incorrecto; tú debes haberte equivocado. ¿Tarjeta de oración A, uno? [Alguien dice: “Aquí mismo, Hermano Branham”.—Ed.] Bueno, oh, ¿está? Muy bien. ¿A, dos?
219Venga acá, por favor, señora. Llegue hasta acá. Bueno, veamos, ¿puede ella pasar por allí? Lo dudo. Oh, sí, es por el foso de la orquesta allí. Muy bien.
220A, número dos, ¿quién tiene esa? ¿Tres? Levante la mano. Si no puede venir… Es por eso que los llamamos uno por uno, tal vez tengamos que cargarlos hasta aquí. ¿Tres? Cuatro, ¿quién tiene la cuatro? ¿Cinco? Aquí abajo, señora. Venga.
221Seis, tarjeta de oración número seis. ¿Es esta la señora levantándose aquí, con la chaquetita blanca? ¿Ud. tiene la seis? ¿Siete? A veces son sordos, no oyen. A veces no pueden caminar. Siete. Ocho. No vi el ocho levantarse. ¿Podría levantar la mano? Muy bien. Nueve. Diez. Muy bien.
222Esperemos allí sólo por un momento, porque ya se nos está haciendo tarde. Veamos estas sólo por un momento. Mantengan sus tarjetas. Los llamaremos, uno por uno, ¿ven?, pero manténganse en la línea.
223Ahora, ¿cuántos aquí no tienen una tarjeta de oración? Levanten la mano, digan: “Yo estoy enfermo y no tengo una tarjeta de oración”. Levante la mano, bien alto para que pueda verla. Supongo que están por todas partes. Ahora, miren. Quiero hablar con Uds. mientras ellos están formando la fila.
224Había una mujer, digamos, en la Biblia, ella tampoco tenía una tarjeta de oración. Y, pero ella tenía fe. Y entonces ella—ella dijo: “Si yo puedo tocar Su manto, seré sanada”. ¿Cuántos conocen el relato? Seguro. Y cuando ella tocó Su manto, Él se volteó y dijo: “¿Quién me tocó?”
225Bueno, Pedro pensó que aquello parecía como un caso de enfermedad mental. Él dijo: “Pues, todos te están tocando. Tú dices: ‘¿Quién Me tocó’? Pues, ellos no pensarán muy bien de Ti, si Tú…”
226Él dijo: “Pero percibo que me he debilitado”. Virtud salió de Él. Y Él se volteó y miró por toda Su audiencia hasta que encontró aquella mujer. Y Él le dijo que su flujo de sangre… que su fe la había sanado. ¿Cuántos saben que eso es verdad? [La congregación dice: “Amén”.—Ed]
227Ahora, ¿no acabo yo de decir que “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Dice la Biblia que “Él es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”? [“Amén”.] ¿Es correcto eso? [“Amén”.] Entonces ¿cómo actuaría Él hoy? Él actuaría igual que hizo ayer. ¿Es correcto eso? Ahora, recuerden, Uds. todavía pueden tocarlo a Él. ¿Ven? Las Escrituras no pueden mentir. ¿Ven?
228Ahora, la única cosa que no está aquí es Su cuerpo visible. Pero Uds… Él es la Vid, y Uds. son el pámpano. ¿Ven? Eso es… Uds. son el pámpano. Uds. son el que actúa.
229Ud. y yo actuamos juntos. Ahora, no importa cuánto Él me unja a mí, Él tiene que ungirlo a Ud. también. ¿Ven? Porque tiene que haber—tiene que haber tanto negativo como positivo, para producir la luz. Así que ahora, Ud.—Ud. tiene que creerlo también.
230Ahora, Uds. no tienen que tener una tarjeta de oración, sólo miren en esta dirección y digan: “Señor Jesús, ese hombre no me conoce. Hay una cosa que es segura, él no me conoce. Pero yo estoy sufriendo de algo, y—y permite que él se voltee y me diga al respecto, como Jesús hizo allá. Y yo sé que él no me conoce a mí, así que tendría que ser Tú. Y entonces yo—yo—yo lo creeré”. ¿Pueden Uds. hacer eso? ¿Creerán eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Muy bien. Muy bien. Simplemente oren ahora.
231Tomaré éste. Parece que este micrófono está más… Está bien. Estaba un poco más encendido que nunca.
232Ahora hermanos, este es el Evangelio que Uds. predican. ¿Ven Uds.? Y oren por mí.
233Ahora, ahora, todos sean tan reverentes como puedan, y miren en esta dirección. Y crean con todo su corazón. Sólo crean, cada… sólo—sólo con todo lo que está en Uds. Crean. Y no duden. No duden ni un poquito.
234Ahora miren, aquí está una dama aquí de pie. Supongo que somos… Ella y yo somos desconocidos el uno al otro. Yo no la conozco. Y… [La hermana dice: “Una vez antes de eso”.—Ed.] ¿Ud. me vio a mí una vez? [“Una vez antes, en Clearwater”.] ¿En dónde? [“Clearwater, creo que fue”.] ¿En Clearwater? ¿Cuánto tiempo hace eso? [“O en San Petersburg, uno de los dos”.] Sí. San Petersburg. Sí. Yo he estado en San Petersburg. [“Sí”.] Hace varios años. [“Sí”.] Bueno, ahora, probablemente sentada en la audiencia, o algo así. [“Sí”.] Eso fue un… Yo no la conocería, Ud. lo sabe, ni sabría nada acerca de Ud.
235Así que ahora, aquí conversando con Ud., sería exactamente como nuestro Señor y aquella mujer que se encontraron junto al pozo, aquella vez, ¿ve? Y—y Él habló con ella por un momento para averiguar dónde estaba su problema. Y Él lo encontró, porque, vea, ella—ella era humana y tenía una vida, un espíritu. Y Él era Dios, y Él tenía el Espíritu de Dios, estaba en Él. Y había algo incorrecto en aquella mujer, y el Padre le mostró lo que era aquello.
236Ud. sabe, Él dijo que Él no hacía nada hasta que el Padre se lo mostrara primero. Ud. sabe, eso es Juan 5:19. ¿Es correcto hermano? [Los hermanos dicen: “Amén”.—Ed.] Él dijo: “Yo…” No—no lo que Él veía… Él tenía que verlo primero. Jesús nunca hizo nada hasta que primero veía una visión. ¿Cuántos saben que eso es verdad? [La congregación dice: “Amén”.] San Juan 5:19. “Yo no hago nada hasta que el Padre… Yo vea al Padre haciéndolo primero”. ¿Ven? Ahora, si Él…
237Ahora, por supuesto, yo no soy Él y Ud. no es ella. Pero aún es el mismo Dios. ¿Ve? Y estamos aquí, nos encontramos con un propósito.
238Ahora, esta mujer aquí, para que Uds., puedan entender, nosotros no nos conocemos el uno al otro. Hace varios años ella estaba sentada en la audiencia, como lo están Uds. en esta noche, cuando yo estuve en San Petersburg, dijo ella, en una reunión. Yo no tengo manera alguna… Ella es totalmente desconocida para mí, no sé nada acerca de ella, y el Padre Celestial lo sabe. Pero ahora ella está aquí por alguna causa. Ella pudiera estar por alguien más, problema financiero, problema doméstico. Ella pudiera estar enferma, ella misma. Yo—yo… Pudiera estar en representación de alguna otra persona. Yo no sé para qué está ella aquí. ¿Ven? Ella simplemente es una mujer.
239Ahora, ¿qué si ella estuviera enferma y yo hiciera como nuestro noble hermano, el Hermano Oral Roberts, y pusiera mis manos sobre ella, dijera: “El Señor la sana y la restaura?”, y Ud. se va creyendo eso. Eso está bien. Eso es exactamente… Eso es escritural. Y si Ud. lo creyera, Ud. sanaría. ¿Ven? Pero vean, ése es el ministerio del Hermano Roberts; ése no es el mío. ¿Ven? Ahora, esto es en otro ángulo, uno aquí en el tiempo del fin.
240Ahora, ¿qué fue Jesús? El mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora si Él estuviera aquí usando este traje que tengo puesto, el cual Él me dio… Ahora, si la mujer está enferma, ¿podría Él sanarla? Ahora tengan cuidado. Tengan cuidado. No. Él no podría hacerlo. Ya Él lo hizo. ¿Ven? “Él herido fue por nuestras rebeliones, por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Él ya lo hizo. Lo único que Él podría hacer sería simplemente identificarse a ella, (¿es correcto?), y dar a conocer que Él resucitó de entre los muertos, y está vivo. Y ahora, eso… Él se identificaría a Sí mismo. Y la única manera en que Él podría hacerlo, sería como Él fue en aquel entonces. Él sería el Profeta. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
241Ahora, yo… No sería yo, porque yo—yo no sé nada al respecto, así que eso me deja fuera. Pero tendría que ser Él. Así que si somos los pámpanos y Él es la Vid, Él envía Su Espíritu a mí, para hacerme saber algo con respecto a Ud., o algo que Ud. quiera, lo que Ud. ha sido, lo que Ud. es, o lo que Ud. será, o alguna otra cosa. Ud. sabrá si es la Verdad o no, si ya hubiere sucedido. [La hermana dice: “Sí”.— Ed.] Así que eso debería hacer que Ud. realmente entienda que Él está vivo y con nosotros hoy. [“Sí”.] ¿Ve?
242¿Haría eso que Uds. creyeran, si Él lo hiciera? Ahora, levanten las manos, yo quiero saber. Así que prométanle a Dios: “Eso me haría creer”. [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Ven? Que Él es… Él… ¿Ven?
243Ahora, he estado hablando acerca de Él siendo el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, ¿está Él—está Él vivo? Esa es la cosa. ¿Está Él aquí? Nosotros hemos gritado, y sentimos Algo.
244Así como si un hombre nunca hubiese tenido vista, y él saliese y sintiera el sol, él no sabría lo que es eso. Sería algo caliente. Pero si él pudiese ver, él vería lo que era, él diría: “Eso es el sol”. ¿Qué es el sol para otro hombre que nunca ha visto? Quizás esto… para alguien que no haya tenido antes el sentido de la vista.
245Ahora, esta es una idea. Y la cosa por la cual Uds. han estado alabando y gozándose, aquí Ella se manifiesta y Uds. ven lo que es. ¿Ven? Ahora, aquí está, con esta Biblia puesta aquí, y este excelente grupo de hermanos aquí y por todos lados.
246Ambos somos desconocidos. Ahora, que el Señor Jesús revele. Ahora, en cuanto a sanar, o darle a ella lo que desea… Si fuese dinero, tendría que ser muy poco, porque yo no tengo mucho; pero yo lo haría; haría lo mejor que pudiera. Pero—pero, ahora, en cuanto a sanar, yo no podría hacerlo. ¿Ven? Eso tendría que venir de Él. Pero ahora, si él me dijera algo acerca de Ud.… Y Ud. sabe que yo no sé nada. Pero si Él me dijera algo acerca de Ud., eso aumentaría su fe, ¿no es cierto, la haría creer que Él está aquí? [La hermana dice: “Sí. Sí”.—Ed.] Ahora, que Él lo haga.
247En el Nombre de Jesucristo, tomo todo espíritu aquí, bajo mi control ahora, para dar testimonio de esta palabra de Dios. Yo sólo…
248Manténganse en oración ahora. ¿Ven? Ud. dirá: “¿Qué estaba esperando Ud. Hermano Branham?” ¿Cuántos alguna vez han visto la fotografía de esa Luz? Eso es lo que Él… Aquí está Ella, aquí mismo ahora. Está aquí ahora mismo. Ahora ella no podría esconderse, si pudiera intentarlo. No podría hacerlo ahora. Ella es una buena persona. Ella no tiene nada de qué preocuparse. Ella está consciente de que algo está sucediendo, también.
249Pero… Lo que la mujer quiere, ella tiene un problema de incapacitación que está viniendo sobre ella, artritis. Eso está viniendo sobre la mujer. Eso es correcto. Así es. ¿Ven? [La hermana dice: “Eso es correcto”.—Ed.] Sí. Levante la mano si eso es verdad, si es artritis. Ahora, ¿cree Ud. que yo puedo decirle dónde le afecta más la artritis? [“Sí”.] Es en sus huesos. Eso es correcto. Y Ud. tiene algo más. ¿Cree que Dios puede decirme lo que es eso? Ud. tiene un tumor. [“Sí”.] Sí señor. Eso es correcto. Levante la mano. ¿Cree que Dios puede decirme en dónde está? [“Sí”.] Está en el seno. [“Sí”.] Eso es correcto. Mueva la mano así. Ahora, vea, Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, ¿cree Ud. de todo corazón? [“Sí”.] Siga adelante y no le molestará más, entonces. Vaya y crea con todo su corazón. Eso es simplemente todo lo que tiene que hacer. ¿Ve? Vaya y crea. ¿Ve?
250Ahora, eso… vean, yo no conozco a la mujer. Ahora, ¿saben por cuánto tiempo les hablé? Más de cuarenta y cinco minutos. Estoy más débil ahora, por causa de eso, de lo que por toda la predicación. ¿Ven?
251Ahora, aquí está una dama. Somos desconocidos el uno al otro, me supongo. No nos conocemos, pero Dios nos conoce a los dos. Ahora, si Jesús me dice algo acerca de Ud., que Ud. sabe que yo no sé, ¿le ayudaría eso a tener fe en lo que Ud. va a pedir? [La hermana dice: “Sí señor”.—Ed.] ¿Ayudaría eso a la audiencia ahora? ¿Ven?
252Ahora, recuerden, Él prometió esto. La escena está exactamente en Sodoma. Uds. ven a Sodoma; ven a Billy Graham, todo, exactamente. Ahora, observen el grupo de Abraham aquí arriba, ¿ven?, la—la Simiente real de Abraham. “Estando muertos en Cristo, somos Simiente de Abraham”. Eso es correcto hermano. Todos somos…
253Es un tumor. [La hermana dice: “Amén”.—Ed.] Correcto. Operación no sirve de nada. Y Ud. está queriendo una… Ud. está teniendo dificultad con eso, todo el tiempo. ¿Cree Ud. que eso va a dejarla ahora? [“Amén”.] Muy bien. Dios le bendiga. Como lo ha creído, así le será. Muy bien. Sólo tenga fe ahora. No dude, ¿ve? Tenga fe señora. Muy bien. La siguiente… Allá va. ¿Ven?
254Ahora venga. Ud. es la paciente que sigue. Mire, somos desconocidos el uno al otro. [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] Somos desconocidos… Yo no la había visto a Ud. antes. Ud. es sólo una… [“Yo nunca en mi vida lo había visto a Ud.”] Ud. no me había visto nunca en su vida, y yo no la había visto a Ud. nunca en mi vida. Sólo somos dos personas que se encontraron.
255Ahora, ¿qué es esto? Es un don. ¿Ven? Un don no es algo como un palo o una espada con que se corta y demás. Un don es—es una manera de hacerse uno mismo a un lado. ¿Ven? Uno simplemente… Yo tengo que hacerme a un lado, entonces el Espíritu Santo toma el control. ¿Ven? No es lo que Ud. toma y con lo cual hace algo. Es un don para hacerse uno mismo a un lado, entonces Dios lo usa a uno. ¿Ven? Después que Ud. se… Así como un pequeño…
256No se puede explicar, porque no se puede explicar a Dios. Nosotros le creemos a Dios. No lo explicamos; no podemos. A Dios se le conoce por fe, y no por la ciencia, ni por ninguna otra manera. Ud. no lo prueba a Él científicamente. Ud. simplemente cree en Él. Ud. no puede explicar lo que es el amor. Ud. no puede explicar lo que es el gozo. Toda la armadura de Dios: gozo, paz, longanimidad, mansedumbre, benignidad, paciencia, todo eso es sobrenatural. ¿Ven? Así es. Así que Ud. mismo lo sabe.
257La señora está muy agotada. Ella tiene—ella tiene un problema en la boca, dentro de su boca. Correcto. Si eso es correcto, levante su mano. [La hermana dice: “Eso es correcto”.—Ed.] Y es canceroso, Ud. teme que sea. Correcto. Ahora, Ud. dirá: “Ud. adivinó eso”.
258Yo no lo adiviné, no. [La hermana dice: “No”.—Ed.] Esas cosas no se adivinan. Mire, mire aquí nuevamente. Ud. es una buena persona. Algo le sucedió a Ud. en ese momento. Pero yo simplemente… Mire, Ud. a tenido un accidente, también. ¿No es así? [“Eso es correcto”.] Si eso es correcto levante la mano. [“Amén”.] Eso… Ya ve Ud. que yo—yo no sabría eso. [“No”.] Muy bien, entonces siga su camino, regocijándose. Solamente crea en Dios. Amén. Créalo. Venga ahora. Crea.
259¿Uds. creen? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Ahora, Uds. allá, empiecen a creer con todo su corazón. No duden, sino crean que cada palabra es la verdad. Vean, ése es Él. Ése es vuestro Señor. Él está justo entre Uds. ¿Uds. allá creen eso? [“Amén”.]
260Ahora, me supongo que somos desconocidos, el uno al otro. Yo no la conozco, y Ud. no me conoce. Bien, eso es bueno. Ahora, eso hace que… Yo no había estado aquí antes, Ud. sabe. Sólo estamos aquí en la ciudad. Y—y Ud. está necesitada, o lo que sea. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme su—su necesidad, o lo que fuere? No es por Ud. misma. Es por otra persona. [La hermana dice: “Eso es correcto”.—Ed.] Correcto. Es un nieto. [“Sí”.] Y ese nieto es un poco retardado. [“Sí”.] Así es. Él está en otro lugar. No está aquí. En algún lugar como Nuevo México. Allí es donde está. Vaya, crea ahora, con todo su corazón.
261Somos desconocidos, el uno para el otro. Nosotros… esta es la primera vez que nos encontramos. Pero… Muy bien.
262Un hombre sentado allí mismo, esta cosa, va así, mirando, Ud. sufre de un problema estomacal, señor. Correcto. Ud. estaba allí preguntándose cómo se hace eso. ¿No era así? Y pensando acerca de su propio estómago. Si eso es así, levante la mano. Yo no conozco al hombre, nunca en mi vida lo había visto. Muy bien. Ud. tiene un vicio que quiere dejar: fumar. ¿Quiere Ud. dejar de fumar? Eso es lo que le está causando problemas a su estómago, cuando Ud. fuma cigarrillos; la nicotina se le va para abajo y hace que su estómago tenga espasmos. Nunca en mi vida había visto al hombre, y allí está él. Ahora póngase de pie si eso es verdad, señor. En el Nombre de Jesucristo, vaya y sea sanado. Miren, nunca en mi vida lo había visto. ¿Qué tocó él? Él tocó al Maestro.
263A propósito, la señora sentada allí a su lado, un ser querido, ella también tiene un problema estomacal. [El hermano dice: “Sí”.—Ed.] Eso es correcto. ¿Quiere Ud. recuperarse de su problema estomacal, señora? Vean, el Espíritu, es el último día. ¿No ven Uds. aquella Luz suspendida por allí, junto a ellos? Correcto. Muy bien. Correcto. Ahora vaya, crea, su nerviosismo le dejará. Y eso es lo que le ha causado su problema estomacal. Correcto. Crea de todo corazón ahora. Muy bien.
264A propósito, hay otra señora sentada allí a su lado, ella tiene una alergia. Si eso es correcto, póngase de pie, señora. Correcto. Póngase de pie y admítalo. Y, muy bien, ¿cree que Dios quitará eso de Ud.? Entonces puede tener lo que pide.
265Ahora, yo nunca en mi vida los había visto. Y eso es exactamente lo que es. ¿Qué tocaron ellos? Ellos tocaron al—al Sumo Sacerdote que puede compadecerse de sus debilidades. Cualquiera de Uds. allá, crean lo mismo. Sólo crean.
266Sentado allí, un hombre desea el bautismo del Espíritu Santo. Él también está buscando un empleo. ¿Cree Ud. que Dios le dará el Espíritu Santo, y le dará el empleo? Ahora levante la mano; aquí mismo, el de camisa blanca que está sentado allí. Muy bien. Nunca en mi vida lo había visto, pero es exactamente lo que él estaba pensando. Si eso es correcto, mueva su mano así.
267Ahora, ¿no ven Uds.? la Palabra de Dios discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. “Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Eso es Él allí. Uds. saben que no podría ser yo. Yo no estoy allí. Yo estoy a veinte yardas de él. Pero él tocó al Sumo Sacerdote. Oh, el sólo pensar que Cristo está presente, amigo, ¿puede Ud. comprenderlo?
268Discúlpeme señora. Yo sólo tengo que seguir, Ud. sabe, tal jalón de fe. Comenzó allí, ahora sería difícil mantenerse apartado de eso, ¿ve Ud.? [La hermana dice: “Está bien”.—Ed.] Muy bien. Ud. es una creyente. [“Sí señor”.] Y Ud. cree que esa operación que está a punto de hacerse… ¿Cree Ud. que Dios le puede quitar eso antes de que Ud. se haga esa operación? ¿Ud. también lo cree? [“Yo iba a tener que tenerla.”] Y Ud. cree ahora que… Ellos tienen aquella hija que tiene algún tipo de fiebre del heno, o algo así. ¿Cree Ud. que Dios la sanará de esa fiebre del heno? ¿Ud. lo cree? Muy bien. Ahora vaya y ponga sus manos sobre ella, y crea con todo su corazón, y Dios la sanará. Tenga fe
269¿Quiere Ud. comer su cena? [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] ¿Cree que su estómago estará bien? [“Sí”.] Muy bien, entonces vaya y coma. El Señor Jesús está aquí. Muy bien.
270Venga, traiga a la señora. Tenga fe. No dude. Venga señora. ¿Cree Ud. que Dios puede curar esa diabetes, sanarla? [La hermana dice: “Sí hermano”.—Ed.] Con todo su corazón, ¿Lo cree? [“Amén”.] Muy bien, entonces siga su camino, regocíjese y diga: “Gracias Señor Jesús”, de todo corazón.
271Dios puede sanar su problema de la espalda, hacer que esté bien. ¿Lo cree Ud.? [La hermana dice: “Claro que sí”.—Ed.] Muy bien, sólo siga su camino, diga: “Gracias Señor Jesús, de todo corazón”. Uds. tienen que creer.
272Venga señora. Ud. es joven. Pero se muere fácil, de problema de corazón. Pero ¿cree Ud. que Dios puede sanar su corazón? Entonces siga su camino regocijándose. Agradezca al Señor Jesús, y crea de todo corazón. Muy bien.
273Venga señor. Se puso nervioso, le dio una úlcera péptica en su estómago. Vaya y coma su cena. Jesucristo le sana. Crea de todo corazón. ¿Lo cree?
274¿Cree Ud. que Dios puede sanar esa asma? Sentada ahí, mirándome, de lentes; un vestidito de cuadritos. La señora, ¿Ud. cree, sentada ahí al final? ¿Cree Ud. que Dios sanará esa asma? Levante la mano si lo cree. Muy bien. Él le sanará.
275¿Qué piensa Ud. de eso, señor, sentado justo detrás de ella? ¿Cree Ud. que puede evitar esa operación de tumor? ¿Cree que Dios quitará ese tumor y le sanará, le sanará del tumor? ¿Lo cree Ud.? Muy bien señor, Ud. también puede recibir la suya. ¿Ve? Muy bien. Si Ud. solamente pudiera tener fe, y no dudara, Dios ciertamente lo hará. Amén.
276¿Cuántos creen allá de todo corazón que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Creen Uds. que ese es el Jesús resucitado? [“Amén”.] Ahora, cualquiera de Uds. sabe que yo no podría hacer eso. Yo no sé nada acerca de todos Uds., pero Él sí.
277Ahora, la Biblia dice esto. ¿Cuántos de Uds. son creyentes? Levanten la mano. [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Miren, Jesús dijo, Sus últimas Palabras a la Iglesia, cuando Él se fue: “Id por todo el mundo, y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado será salvo; el que no creyere será condenado. Estas señales seguirán a los que creen: sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. ¿Creen Uds. eso? [“Amén”.]
278Ahora, ¿harán algo por mí entonces? Pongan ahora sus manos los unos sobre los otros. No hagan nada sino simplemente poner las manos sobre alguien sentado a su lado, sólo alrededor de esa manera. Así es. Sólo toquen la mano los unos de otros. Muy bien.
279Quiero hacerles una pregunta. Quiero que me miren. Recuerden, tan firmemente como la Escritura dice esto: Abraham no vio ni una señal más hasta que el hijo vino a existencia. Esa es la última señal que vio Abraham. Siempre hay una señal. Déjenme decirles Iglesia, aquí está su última. La aparición del Hijo será muy pronto. “En la hora que no imaginéis, Ella será arrebatada”. La gente seguirá predicando, pensando que están siendo salvos, y todo lo demás. Él será… Igual como fue en la venida de Juan, todos, ellos seguirán adelante, el tiempo ya pasó. Es más tarde de lo que pensamos. Ahora, Uds. tienen las manos los unos sobre los otros.
280Y Uds. han visto algo que Jesús prometió en estos últimos días, que haría, y he aquí Él se volteó e hizo exactamente lo que dijo.
281Ahora, Uds. dicen que son creyentes. Yo lo creo. Miren, Uds. tienen las manos puestas sobre alguien.
282Y Su Presencia está aquí ahora. Miren, ese es Él. Acabo de ver a un hombre ser sanado en ese momento, justo en ese momento, con sus manos puestas sobre alguien más. ¿Ven? Es—es precisamente lo que—lo que Eso debía hacer.
283Pero, fíjense, esto viene en el tiempo cuando la edad de la iglesia de Laodicea está en proceso. Si fuese durante el tiempo de avivamiento, apenas alumbraría y se apagaría así de rápido. [El Hermano Branham truena su dedo una vez—Ed.] Pero vean, vino cuando Él fue echado de la iglesia. ¿Recuerdan aquel día cuando ese terremoto? ¿Se acuerdan de la edad de la iglesia de Laodicea? Él está fuera de la iglesia, llamando, tratando de entrar de nuevo. ¿Ven? Allí en donde llegó, ¿ven? Él está tratando de volver. Él está queriendo identificarse a Uds., para su—su oración.
284Ahora, no ore por Ud. mismo. Ore por aquel sobre quien tiene las manos, porque ellos están orando por Ud. ¿Ven? Y, entonces, crea de todo corazón. Sólo ore de la manera como lo hace en su iglesia. Si ora en voz alta, ore en voz alta; si ora consigo mismo, ore consigo mismo. De la manera en que Ud. ora en su iglesia, ore.
285Y diga: “Señor Jesús, estoy seguro que estoy en Tu Presencia en este momento. El gran Señor Jesús que se levantó de los muertos y se ha identificado a Sí mismo aquí en este auditorio, y, oh, cerca, o en Tampa, Florida. Yo estoy acá, y aquí está Tú en este auditorio en esta noche. Y con el Espíritu que Tú tenías sobre Ti cuando estuviste aquí, Tú lo enviaste de regreso entre nosotros. Y hemos visto nuestra propia fe, al Hermano Branham con fe, a través de un don ministrado a él, con el cual nació. Y aquí él tuvo fe, para pararse allí y apartarse de todo, sin conocer a ninguno de nosotros. Y Tú entraste y usaste el don, debido a que él simplemente se relajó. Y Tú… él… Tú lo usaste. Aquí estaban personas allí en la plataforma, ahí en la audiencia, totalmente desconocidas, y Eso manifestó la Palabra. La Palabra de Dios ha sido manifestada, sabemos que Él es la Palabra, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¡Tú está aquí! Y yo soy un creyente en Ti. Y tengo mis manos sobre alguien, y ellos tienen sus manos sobre mí. Ahora, gran Presencia de Cristo, sana a esta persona”.
286Y yo voy a orar por todos Uds. Ahora, Uds. oren los unos por los otros, mientras yo oro por todos Uds. Y Uds. serán sanados, cada uno de Uds., ahora mismo, todo el que lo crea.
287Padre Celestial, como este grupo de personas aquí en esta noche… Y nosotros—nosotros te agradecemos por Tu Presencia, Señor. Eso nos prueba a nosotros que nuestra religión cristiana está correcta. La religión de Mahoma, la de Buda, y todas ellas, ellos están nuestros y en la tumba. Pero nosotros tenemos una tumba vacía, y un Cristo viviente que está aquí con nosotros, en esta noche, identificándose a Sí mismo en la Persona del Espíritu Santo, moviéndose a través de nosotros y mostrando que Él es la Palabra para esta hora. Él es la Palabra, para hacer vivir las promesas de esta hora. Y si Él puede hacer la promesa identificada, con que se identificó, ¡cuánto más podrá cumplir Su promesa de sanidad, que hemos visto cumplirse a través de los años!
288Señor, mira esas manos de los creyentes, puestas de unos a otros. Yo ofrezco esta oración a favor de ellos, Señor, para que cada uno de ellos sea sanado. Concédelo. Que el poder de Jesucristo se mueva y entre en cada uno de ellos. Y que la fe venga, para que puedan… No, tal vez ni siquiera sepan quién es esa persona que tiene las manos sobre ellos. Pero sabemos que Tú está aquí, y te estamos tocando con nuestra fe.
289Satanás, en el Nombre de Jesucristo, deja esta audiencia. Sal de esta gente, para que ellos se vayan y sean libres, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Muy bien hermano.
290¿Cuántos de Uds. ahora creen de todo corazón que Jesucristo los sana? Pónganse de pie y digan: “Yo creo”. Muy bien, ahora la oración de fe está hecha. Maravilloso. Bien. Dios les bendiga. Eso lo concluye. Amén.
291Ahora, ¿cuántos, con las manos abajo así, que no creyeron en Cristo, y nunca lo han aceptado a Él como su Salvador, y le gustaría solamente levantar sus manos a Él? Diga: “En Tu Presencia Señor, el mismo Dios que yo creo me juzgará en el Día del Juicio, Él está aquí en la forma del Espíritu Santo, yo te acepto ahora como mi Salvador”. Levante la mano y diga: “Yo lo haré”. Sí. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios lo bendiga a Ud., a Ud., a Ud. ¿Otro? Ud. Dios le bendiga. Maravilloso. Allí, Dios le bendiga. ¿Otro? “Yo levantaré las manos. Yo ahora quiero aceptarlo mientras Él está aquí, yo estoy en Su Presencia”.
292Ud. nunca estará más cerca, hasta que lo vea cara a cara. Porque aquí, todas Sus características están identificadas aquí mismo ahora, sanando a los enfermos, y conociendo el secreto del corazón. Él es la Palabra de esta hora.
293¿Creen Uds. eso? Levanten sus manos ahora, alguien más. Alguien más que quiera aceptarlo a Él como Salvador, levanten sus manos bien alto para que podamos verlas. Muy bien. Dios les bendiga. Qué bueno. Unas, supongo que ocho o diez, quince, se levantaron.
294Ahora inclinen sus rostros ahora mismo, mientras oramos por ellos, cada uno. Si Uds. se encuentra cerca de aquellos que levantaron las manos, algún cristiano imponga las manos sobre ellos. Uno de los pastores venga acá, por favor, rápidamente.
295Voy a pedirle a uno de los pastores que ofrezca oración por Uds. ahora, por aquellas almas que acaban de levantarse.