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~ UN TRIBUNAL DE JUICIO ~
1Y espero regresar aquí algún día, si Jesús tarda. Ahora, me supongo que Uds. se preguntan por qué… Alguien dijo el otro día… me paré al lado de un hombre muy famoso. Yo amo al hombre. No hay necesidad que yo mencione, no mencione su nombre. Él es mi… uno de mis amigos íntimos: Oral Roberts. Oral vino a mi reunión. El Hermano Jack Moore me acompañaba. Él tenía una carpita vieja que levantaba al otro lado del campo, allá en el—en el lado oriental de Kansas City, y yo estaba en un auditorio un poco más grande que éste. Y él vino, manteniéndose al margen, dijo: “Hermano Branham, ¿cree Ud. que Dios oirá mi oración?”. Yo dije: “Él oirá la oración de cualquiera”.
2Ahora ese hombre no sabe cuánto vale, construyendo un seminario de cincuenta millones de dólares, con una oficina de tres millones de dólares. Y yo pienso que eso es un honor y una contribución a la fe de un solo muchachito de Oklahoma, para Dios.
3Tommy Osborn, él estaba allá esa noche cuando ese maníaco corrió a la plataforma en Portland, Oregon, a matarme. Y me dijo: “¡Engañador!”. Dijo, “Tú…”. Me llamó de todo. Un hombre enorme. Como cincuenta predicadores en la plataforma huyeron de él. Él era un demente que se había fugado del manicomio. Tenía brazos gigantes, enormes. Medía seis, casi siete pies. Tenía brazos enormes. Yo pesaba ciento veintiocho libras. Él salió corriendo hacia la plataforma, dijo: “Esta noche, voy a mandarlo de un solo golpe al medio de ese lugar”.
4Yo sabía que lo mejor era no responderle nada. Y todos huyeron hacia atrás. Yo simplemente me quedé quieto. No—no procures inyectar tus propios pensamientos, si lo haces estarás perdido. Yo simplemente me quedé quieto. Y me oí a mí mismo decir esto, es decir, el Espíritu Santo diciéndolo a través de mis labios.
5Recuerden: Dios sólo obra por medio del hombre. Él escogió al hombre. Él—Él pudo haber hecho que el Evangelio fuera predicado por las estrellas, o por los árboles, o por el viento, pero Él escogió al hombre. Eso es lo que Él siempre ha hecho, escogió al hombre. “Revelando Sus secretos”, y su previo conocimiento y demás, “a Sus siervos los profetas”, dijo Él.
6Ahora, ese individuo estaba parado sólo a unos pies de mí, y había amenazado con lo que iba a hacer. Él parecía un Goliat. Y allí el Espíritu Santo dijo: “Por cuanto has retado la Palabra de Dios, esta noche caerás sobre mis pies”.
7Bueno, Uds. se podrán imaginar a un hombre con esa clase de furia, lo que pensaría hacer con un hombre que pesa como ciento veintiocho libras, contra casi trescientas libras de—de… como una montaña así delante de uno, lo que él pensaría. Él dijo: “Yo te voy a enseñar sobre los pies de quién es que caeré”, e hizo para atrás su gran puño. Yo no me moví; sólo me quedé parado allí. Y él se me acercó, se hizo para atrás, así, para golpearme.
8Y me escuché a mí mismo (nada que yo hubiera dicho, en lo absoluto), dijo: “Satanás: sal del hombre”; en un tono no más alto que ése.
9Y cuando hizo el puño para atrás, sus manos se alzaron, los ojos se le brotaron, y dio vueltas y vueltas. Se le salió la lengua y espumarajos le salían de la boca. Él dio vueltas y vueltas y vueltas, y cayó y me aprisionó los pies contra el piso.
10Y entonces allí vinieron los policías, y es que ellos lo andaban buscando. Yo había guiado a esos dos policías a Cristo. Allá atrás en el tocador de este gran auditorio.
11Creo que teníamos como unos seis mil y tantos adentro, y casi el doble de eso afuera. Estaba lloviendo a cántaros. Ellos estaban parados por las calles, con paraguas. Él me aprisionaba contra el piso. Y él dijo: “¿Estará muerto?”. Yo dije: “No señor”. “Bueno” dijo él, “¿está sano?”.
12Yo dije: “No señor. Él adora ese espíritu, ¿ve Ud.? Y no hay manera de ayudarlo, en lo absoluto, hasta que él se saque eso de la cabeza”. Yo dije: “Pero quisiera que Ud. lo rodara de mis pies, para que me pueda mover”. ¿Ven?
13Tommy Osborn vio eso, y se fue a su casa y se encerró en un cuarto por tres días.
14Él condujo hasta Jeffersonville. Y se bajó, un hombrecito nervioso, corriendo alrededor de su auto. Él dijo: “¿Cree Ud. que yo tenga un don de sanidad?”.
15Yo dije: “Tommy, pareces un muchacho próspero, y algo que sería de honra para el Reino de Dios”. Dije: “Tommy: no hagas eso; no te pongas a pensar en esas cosas”. Yo dije: “Sabes que Dios te llamó a predicar el Evangelio. Si él te llama a predicar el Evangelio, la sanidad Divina va incluida allí”. Y él fue con el Hermano Bosworth.
16Y el otro día me paré y observé su edificio, y (¡oh, hermanos!), un millón y medio de dólares, o algo así, invertidos en eso. Y miré hacia allá, Oral estaba parado allí. Yo estaba esperando; había ido. Oral fue muy amable, y todos ellos, mostrándome el lugar. ¡Hermanos muy amables!
17Me paré allí, y pensé. “Pensar que yo ya estaba en el campo antes de que ellos comenzaran. Cada uno de ellos le dirán que de allí recibieron la inspiración”. Y pensé: “No me gustaría que ellos vinieran a mi oficina”. ¡Já! Yo tengo una sola maquinita de escribir en un extremo de un remolque habitable. Ajá. ¿Ven? “No me gustaría que ellos la vieran”. Y pensé: “Señor, mira esto, mira este edificio grande de tres millones de dólares, dicen ellos”. Y yo meditaba en aquello.
18Miraba por la carretera, y fui, decía: “El futuro hogar de Fulano de tal”. “El futuro hogar”.
19Y yo pensé. Ahora, yo—yo no digo esto menospreciando a estos hermanos, sino sólo lo que me fue dicho a mí. Pensé: ¿donde está mí futuro hogar? Algo dijo: “Mira hacia arriba”. Así que con eso me basta, siempre y cuando… Yo buscaré el mío allá arriba. Yo no digo que ellos no estarán también allá (¿Ven Uds.?), pero eso sólo fue para darme ánimo a mí, ¿Ven?
20Yo no tendría la suficiente sensatez para saber cómo manejar dinero así; y también Dios lo sabe. Y entonces ¿qué si yo tuviera obligaciones tan grandes como esa?, ¿creen Uds. que yo podría venir aquí a este lugar? ¿Creen que yo podría tener una reunión aquí de tres días, como el Hermano Roberts, cuando el Hermano Roberts necesita tener alrededor de diez mil cada día? Pues, yo me volvería loco al primer día, para cumplir con eso. ¿Ven? Pues, yo puedo tener una reunión donde hay cinco personas, o dos personas, o una persona, o ir a donde Él me envíe. Yo no necesito nada sino más de Él. Así que quiero que oren por eso: que yo tenga más de Él, para conocerlo. ¡El Señor les bendiga!
21Ahora, todo grupo tiene tres clases de personas: creyentes, manufacturados, incrédulos. Uds. los tienen en todo grupo.
22Jesús los tuvo allá entre los Suyos, y les mostré la otra noche cómo Él los separó al decir cosas, y nunca explicarlas. ¿Ven?, Él nunca dijo porqué tendrían que comer Su cuerpo, el porqué vino; cómo fue que Él bajó, el mismo que subiría; siendo que esta gente sabía que Él sólo era un hombre, que para empezar tenía un nombre malo, pero Él lo dijo sólo para probar la fe de ellos.
23Esos discípulos no se movieron. Ellos no podían explicar eso. Pero miren lo que dijo Pedro; “Señor, ¿a dónde iríamos?”. ¿Ven?, ellos había visto la Palabra de Dios para ese día, la cual había sido prometida para ese entonces, vindicada. Ellos dijeron: “Sabemos que Esa es la fuente”.
24Miren a la mujer Sunamita, de la misma manera, cuando recibió el bebé por la bendición de Elías. Ella dijo: “Enalbárdame un asna y no te detengas hasta que yo te lo diga”. ¿Ven? Y ella fue al hombre de Dios. Y él no sabía. Pero ella sabía que si Dios pudo hacer que ese profeta le dijera que ella tendría un hijo, ella podría averiguar por qué Dios se llevó a su hijo. Y ella fue perseverante en hacerlo. Y recuerden, ella mantuvo su—su—su fe hasta que encontró cuál era… qué había causado aquello. Y Elías fue, sin ni siquiera saber lo que haría, caminó de allá para acá por el piso; recostó su cuerpo sobre el bebé, y volvió a la vida.
25¿Ven?, es porque la gente cree. Ellos—ellos no pueden explicar. Nadie puede explicar a Dios. ¡Pero es cuando Uds. ven a Dios haciendo algo en Su Palabra, lo cual Él prometió que haría!
26Miren a esos soldados romanos borrachos ese día antes de que se llevara a cabo la crucifixión. Poniéndole a Él allá, y dándole bofetadas en la cara y en las mejillas, y cosa así, decían; “Ahora, si eres profeta, dinos ¿quién te golpeó?”. Él sabía quién lo había golpeado, pero Él no tenía que hacer payasadas. ¿Ven? Él sólo—Él sólo hizo…
27Él dijo: “De cierto, de cierto…”. San Juan 5:19, ahora escuchen. “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, si no lo que ve hacer al Padre; también lo hace el Hijo igualmente”. Por lo tanto, Él nunca hizo un milagro hasta que Dios le mostraba, por una visión, qué hacer, de acuerdo a Sus Propias Palabras. “El Hijo no puede hacer nada por Sí mismo”, no lo que Él oye, “sino lo que Él ve hacer al Padre, eso hace el Hijo”.
28Ningún profeta, ningún vidente en la Biblia, llegó a hacer nada al azar. Dios muestra primero. Así que ninguna—ninguna carne humana, ni siquiera la carne misma de Jesús, se puede glorificar. Todo está en Dios. Dios es el que muestra, el que ve; nosotros simplemente hacemos según Él nos muestra y nos dice. Cada uno de nosotros hace eso.
29Entonces que el Señor los bendiga ahora. Y voy a pedirles de nuevo, en esta tarde, mientras leemos la Palabra… Y Uds. son un pueblo tan amable, que pudiera sencillamente pararme y hablarles y hablarles.
30Pero quiero decir de nuevo: Estoy desacreditando el Mensaje que Dios me ha dado, viniendo aquí a la carrera… Hubiéramos tenido cinco servicios, pero creo que no pudimos conseguir el auditorio, entonces tuvimos que hacer sólo cuatro; tres noches aquí, y luego un servicio de sanidad. Lo que… Vean, ni siquiera conocen lo primero de cómo abordarlo. Entonces, tal vez algún día, si Dios quiere, yo… con la ayuda de Dios y la cooperación de Uds. personas finas, me gustaría regresar y reunir a todos mis hermanos y a todos juntos. Nosotros… Puede ser que suene un poco raro, pero: “Venid, estemos a cuenta”, dice Jehová. Sólo—sólo hagámoslo hasta—hasta ese tiempo. Si no logro hacerlo, recuerden: Cuando los vea de nuevo en el otro lado del Río, Dios dará testimonio otra vez de que esto que les estoy diciendo es la Verdad. Es Su Palabra.
31¿No sería yo un hipócrita? ¿Qué—qué…? ¿Qué me esperaría? Yo tengo una esposa y unos hijos en casa, que me lloraron hace un rato por el teléfono: “¿por qué no vienes a casa?”. ¿Ven? Pero hay otros hijos que están enfermos y necesitados. Hay esposas de otros hombres, y esposos, que necesitan la salvación. Yo no puedo hacer eso, si espero cruzar el Río. ¿Ven? Allá me sentaré y entonces descansaré un rato. Hasta ese entonces, me estoy envejeciendo, y no—no logro sentirme como cuando recién empecé años atrás; pero yo—yo voy de todas maneras. Voy de todas maneras, porque esta es la última oportunidad que podré hacerlo, en esta vida. En la otra Vida, no se requerirá de esto.
32Pongámonos de pie ahora en respeto a Su Palabra, mientras abrimos en Marcos el capítulo 16. Y voy a empezar a leer desde el versículo 9. Escuchen atentamente, por favor.
33Éste es el mensaje de clausura. Hoy es el mensaje de clausura para esta parte aquí de la campaña. Y esto que voy a leer son las Palabras finales, las últimas cosas que Jesús le dijo a Su iglesia antes de marcharse, las últimas Palabras inmediatamente después de la resurrección.
34El capítulo 16 de San Marcos, voy a empezar con el versículo 9. Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quién había echado siete demonios. Yendo ella, lo hizo saber a los que habían estado con él, que estaban tristes y llorando. Ellos, cuando oyeron que vivía,…
35Sólo piensen en eso, “cuando oyeron que Él vivía”. ¡Oh, hermanos! Ojalá que nosotros podamos oír lo mismo hoy, y sepamos que Él está vivo. Ajá. … oyeron que vivía, y que había sido visto por ella, no lo creyeron. Pero después apareció (a los otros) en otra forma a dos de ellos que iban de camino, yendo al campo. Ése fue Cleofas y su amigo, yendo a Emaús. Ellos fueron y lo hicieron saber a los otros; y ni aun a ellos creyeron. Después, finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Me pregunto si Él no haría lo mismo ahora con nosotros. ¿Ven? Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo;… el que no creyere será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; Tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosas mortíferas, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Y el Señor después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor…confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén.
36Ahora mi texto, esta tarde, de aquí voy a tomar: Un Juicio En La Corte. Inclinemos nuestros rostros.
37Nuestro Bondadoso Padre Celestial, te pedimos ahora que tomes Tu Palabra; y mientras presentamos, en esta tarde, este juicio de Tu Palabra, pedimos que sintamos la Presencia del Jesús resucitado, y que no seamos tan perezosos. Y como le dijiste a aquellos cuando les hablaste en el camino a Emaús, la manera en que Tú les hablaste y les dijiste que estaban… “¿Por qué estaban preocupados? ¿Por qué estaban tan tristes?”
38Y ellos dijeron que: “Tú debes ser un forastero”. Y le dijeron que… “Jesús de Nazaret, que fue un profeta en obra”.
39Y cuando ellos se dirigieron a Ti como profeta, entonces fue más que apropiado que fueras a la Palabra, siendo un profeta, pues la Palabra viene al profeta. Luego te diste la vuelta a ellos y dijiste: “Insensatos, y tardos de corazón para creer, para no creer todo lo que los profetas han dicho concerniente a Cristo, cómo es que Él tenía que padecer todas estas cosas que Uds. han dicho, y luego que entrara en Su gloria”. Y comenzando desde el Antiguo Testamento, desde allá en el principio, Él les declaraba lo que habían dicho los profetas de Sí mismo. Pero luego, con todo eso ellos no entendieron.
40Pero una vez dentro del edificio, las puertas cerradas, entonces hiciste algo como Tú lo habías hecho antes de ser crucificado, y entonces sus ojos les fueron abiertos. Tú te desvaneciste rápidamente de la vista de ellos. Y ellos corrieron y les contaron a los que estaban sentados a la comida, la cena. Y les reprochaste por causa de su incredulidad, cuando apareciste a través de las paredes y les dijiste que debían haberte creído, y por la dureza de sus corazones.
41Y cuánto se regocijaron estos discípulos porque Tú te diste a conocer, porque hiciste algo igual como antes de Tu crucifixión. Ellos supieron que Ése eras Tú: el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
42¡Oh Dios!, por favor hazlo hoy de nuevo. Ven entre nosotros, y Tú has prometido estas cosas para los días postreros. Y que nuestros corazones no sean tan insensibles con la… con teología moderna y las cosas del mundo, que fallemos en verte. Abre nuestros ojos del entendimiento, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.
43Ahora, confío que la aparición de Su resurrección vindicada esta semana (lo poco que hemos visto), puedan Uds. en este tiempo, en esta etapa (siéndoles primera vez) que estén un poco escépticos de eso, porque lo único que Uds. ven sólo es la parte menor. Pero Eso nunca ha errado una sola vez, en las decenas de miles multiplicado por miles de veces; nunca ha errado. ¿Cuántos aquí son testigos de eso, levanten la mano, que han sido…? ¿Ven? Nunca, no importa la nación, el lugar, eso nunca ha dicho nada que sucedería que no sucediera exactamente de esa manera. Por tanto, nada puede ser así de exacto sino Dios solamente. ¿Ven? Ciertamente.
44Pero, por supuesto, eso tiene que parecer dudoso. Tiene que ser de esa manera. En Su día también fue así, y de esa manera. Aun Su nacimiento y todo lo demás, pareció dudoso. Dios hace eso sólo para probar la fe de Su pueblo.
45Ahora en esta tarde, yo pensé que sería más que apropiado… Y después de Su aparición entre nosotros y pasar por el edificio y discernir los pensamientos del corazón. Y sólo he usado tres o cuatro pequeñas Escrituras, con Uds.
46Lo cual, Dios sabe que todas las Escrituras empalman. No hay un solo error en toda Ella. No hay una que contradiga la otra. Ahora, la gente dice que sí. Yo he ofrecido el salario de un año a cualquiera que me lo muestre, donde la Palabra se contradice. Ella no se contradice. Si fuera así, para mí no sirve. Ella tiene que ser exactamente la Verdad.
47Ahora bien, Dios va a juzgar al mundo por algo. Si Él lo juzga por la iglesia, entonces ¿cuál iglesia? Pues cada una difiere de la otra. Pero Él lo va a juzgar por medio de Jesucristo. La Biblia así lo dice. Y Cristo es la Palabra. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios”. Él lo juzgó en los días de Noé y Él lo juzgó en los días de Moisés, Él lo juzgó en cada día, en Su día, y aun en este día, de acuerdo a la misma Palabra prometida para esa edad. Nosotros la creemos, o no la creemos, pero Él es responsable de hacer veraz Su Palabra. Uds. saben, allá en Mateo 12, dice que, que…
48“A pesar de que Él había hecho tantas cosas, sin embargo la gente no podía creer. Pues, Isaías dijo: ‘Tienen corazones y no pueden entender; oídos, y no pueden oír’”. Eso se tenía que cumplir.
49Y también esto se tiene que cumplir: “Ellos serían impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, calumniadores, intemperantes y aborrecedores de los que son buenos; que tendrán apariencia de piedad, y negarán la Eficacia de Ella; el Poder del Dios del cual ellos tienen la apariencia”. ¡Qué cosa más triste! ¿Qué si ese fuera Ud.? Piense en un hombre o una mujer que no puede creer eso. ¿Qué si ese fuera Ud.? Sólo piénselo. Eso—eso sería para tenerle lástima, no desprecio, sino lástima. Realmente es la Verdad. Ahora fíjense.
50Hoy voy a convocar a lo que llamaríamos… por unos minutos, antes de que oremos por los enfermos. Y trataremos de salir de aquí dentro de los próximos cuarenta minutos, si es posible, pero primero quiero llevar a cabo un pequeño juicio.
51Y el caso está, hoy, en este tribunal de juicio. Escuchen con atención y tengan en mente lo que estoy tratando de decir; no será largo. El caso es: “La promesa de la Palabra de Dios contra el mundo”. Ahora, no se puede llamar a—a un caso a menos que sea por alguna causa. Uno tiene que presentar el caso. Y el caso que es llamado a esta sala de juicio en esta tarde… Ahora quiero que cada uno de Uds., yo—yo les pido que escuchen el caso. Y el caso es: “Las promesas de la Palabra de Dios contra el mundo”, el caso.
52Y la causa para la acusación es “Un quebrantamiento de la promesa”. ¿Me pueden oír bien? Levanten la mano, si están alrededor, por todo el lugar, que puedan oír. La—la acusación es “Un quebrantamiento de la promesa. Dios hizo una promesa y no la cumplió”. La Palabra de Dios hizo una promesa, así que Él está—está siendo traído para ser procesado: “Quebrantamiento de promesa”.
53Ahora, el abogado acusador siempre representa al estado, si entiendo correctamente las cortes. Así que el abogado acusador en esto está representando al mundo, y el abogado acusador es satanás. Él representa al mundo porque el mundo le pertenece a él. Y él está representando al mundo, y él es el abogado acusador de ellos.
54Y el acusado en este caso es el Dios Todopoderoso, el acusado.
55Y el acusado siempre tiene un testigo defensor. Y el testigo defensor en este caso es el Espíritu Santo. Ahora vamos a…
56Y el—el abogado acusador también tiene algunos testigos en el caso, y los voy a nombrar. Y uno de ellos es el Sr. Incrédulo; el que sigue es el Sr. Escéptico; y el otro es el Sr. Impaciente. Estos son los que están tratando de traer un juicio en contra de Dios.
57Ahora, ya tenemos los… citados a todos los—los personajes. Y estamos en la corte, así que abramos la sesión en la corte. Muy bien. El orden—el orden es… se abre la sesión en el orden, o en la corte.
58Y el abogado acusador va a llamar su primer testigo a dar testimonio. Y el primer testigo al estrado es el Sr. Incrédulo.
59Y su demanda es que: “La Palabra de la promesa de Dios no es del todo verdad”. Ésa es su queja, la del primer testigo. Él afirma que es un creyente, aunque no lo es; pero él reclama serlo. Y él afirma que estaba “asistiendo aquí, hace un tiempo, a una ‘supuesta’ reunión del Espíritu Santo, donde la gente estaba poniendo manos sobre la gente, y citando sus derecho Escriturales para hacer esto, leyéndolo de Marcos 16”, de donde acabo de leer. “Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”.
60El Sr. Incrédulo testifica, y dice: “Yo tuve las manos de este supuestamente llamado predicador, lleno del ‘Espíritu Santo’, sus manos puestas sobre mí, de acuerdo a Marcos 16, la promesa que hizo Dios. Y el hombre dijo que era un creyente; y muchos afirmaron ser sanos. Y él me puso las manos, y eso hace dos meses, y nada ha sucedido. Por tanto, la promesa no es verdad”. Muy bien, le pediremos al Sr. Incrédulo que baje. El abogado acusador, (satanás), llama a su siguiente testigo.
61El siguiente testigo a subir, es el Sr. Escéptico. Ahora él testifica. Él dijo: “Yo fui a una iglesia. Estaba enfermo, y fui a una iglesia que se suponía que tenía a un pastor piadoso, que tenía fe en la Palabra de Dios. Y él tenía una—una pequeña vasija de aceite sobre su—sobre su púlpito. Y toda su gente que entraba allí, que querían que se orara por ellos, él los ungía con aceite, leyendo la promesa de la Palabra de Dios, en Santiago 5:14.
62“Leyó la Palabra, y dijo: ‘Si alguno entre vosotros está enfermo, llamen a los ancianos de la iglesia, que los unjan con aceite y oren por ellos, y la oración de fe salvará al enfermo, y Dios lo levantará. Y si hubieren cometido pecado, le será perdonado’. Y ahora” dijo él, “Hice que este pastor (del cual había oído testimonio de otros), que me ungiera con aceite, leyéndome la Escritura, de la promesa de Dios. Y eso hace más de un mes, y sigo igual de enfermo como cuando él me ungió”. Por tanto ésa es su demanda. Que el Sr. Escéptico baje.
63Y el abogado acusador, (satanás), llama a su—su siguiente testigo. Su siguiente testigo es el Sr. Impaciente. Ése es un bribón. ¿Ven? Perdonen esa expresión. ¿Ven? Sólo es que él lo hace, lo pone a uno tan nervioso que uno no sabe lo que hace. ¿Ven?
64El Sr. Impaciente, afirma que él… “Un día, mientras leía la Biblia…” Ahora, todos estos afirman ser creyentes. Y ellos… Él afirma que estaba “leyendo la Biblia”, y él “se encontró el pasaje de Marcos 11:22 y 23, donde Jesús Mismo hizo la promesa, que si dijere a este monte: ‘Quítate’, y no dudare en su corazón, sino creyere que será hecho lo que dice, lo que diga le será hecho. Y Él reitera: ‘Si Ud., cuando Ud. ora, crea que recibe lo que pide’”. “Ahora” dice él, “yo he sido un—un lisiado, de mis pies, cojo de mis pies, por unos treinta años. Y yo acepté esa promesa, hace cinco años, y desde entonces nada ha sucedido. Aún estoy tan lisiado como siempre”. Ahora, entonces el abo-… Luego él se baja.
65Ahora, el abogado acusador tiene que hacer relucir el caso. Así que el abogado acusador que es satanás, le dice al público: “Vean, estas personas afirman ser creyentes. Y Dios no tiene justificación al poner promesas tan precipitadas en Su Palabra, cuando Él no las respalda”. Vean, él está acusando a Dios. “Él puso estas promesas en Su Palabra, para Sus hijos creyentes. Y Sus hijos creyentes han subido aquí y testificaron que han aceptado esta declaración, la cual Él ha hecho en Su Palabra, como la Verdad, y no han obtenido resultados de Eso en lo absoluto”.
66Por tanto, él está acusando a Dios, procurando traer un caso en contra de Él, para decir que Dios ha puesto algo en Su Palabra, para Sus hijos creyentes, y no respalda lo que Él prometió. También, reclama él, de que Él es injusto al hacer semejante promesa a la gente (a Sus hijos creyentes), y no es capaz de respaldar lo que Él dijo que haría. Ahora el abogado acusador está presentando aquí un caso difícil en contra del acusado. “Él no es capaz de respaldar Eso, porque tenemos testigos aquí, de que ‘Él no respalda la Palabra que Él prometió’”.
67“Sin embargo”, sigue hablando el abogado acusador. Dice el abogado acusador (el cual es satanás): “Sin embargo, Dios promete que ‘todas las cosas son posibles a los creyentes’. Dios dice eso en Su Palabra”. El abogado acusador está—está—está sellando ahora su caso, ¿ven Uds.? Él piensa que ya los tiene por los tres testigos que testificaron, y que lo hicieron según la Escritura, y por haber citado la Escritura correctamente, y por todo en la manera en que lo han—lo han hecho. Y el abogado acusador también está sellando esos lugarcitos, donde Dios promete que ‘todas las cosas son posibles a los que creen’”.
68“Sin embargo”, sigue hablando el abogado acusador (satanás), y dice: “Dios promete estar vivo después de haber sido crucificado. Promete, Él promete que aún está vivo. Y también, Él promete que Su Escritura, Hebreos 13:8, que ‘Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos’. Y Él no es capaz de respaldar o apoyar lo que promete”. Él está remachándolo, fuertemente, para que así no—no quede oportunidad de librarse. “Él no es capaz de hacerlo. Dios no puede cumplir Su Palabra”, en otras palabras. “Él reclama estar vivo entre los muertos”.
69“Él reclama también en Juan 14:12, que ‘El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también’. Él no ha sido capaz de respaldar Eso. Él también dijo en la Escritura: ‘Todavía un poco y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque Yo vivo, vosotros también viviréis’”.
70“Noten, de nuevo, Él reclama que en Marcos… el—el capítulo 17, (hablando de los días de Sodoma, que ahora los estamos viviendo; ‘como fue en los días de Sodoma’), que la escena mundial estaría en la misma posición. Y que Dios bajaría, siendo la Palabra, manifestada en carne aquí a la tierra, y podría hacer las mismas cosas que—que— que hizo Dios, que fue un hombre en forma humana, y que Abraham le llamó ‘Elohim’. Y Jesús dijo: ‘Cuando el Hijo del Hombre se esté manifestando’, en los postreros días, que Él mismo se revelaría de la misma manera empleada en los días de Lot, se daría esa escena”.
71“También promete, que Él estaría con nosotros, aun en nosotros, hasta la consumación, o el fin del mundo’. Y Él también afirma que ‘Ambos cielos y tierra fallarán, pero que Su Palabra nunca fallará’”.
72Ahora, yo creo que el abogado acusador piensa que él tiene su caso muy bien sellado. Tiene testigos para probar que esta Palabra no es la Verdad.
73Ahora Uds. son el juez y jurado, en esta tarde. Uds., su mente, es el jurado, y sus acciones son el juez. Su, cual sea el veredicto del jurado. Uds. mostrarán lo que sea su veredicto. ¿Ven? Uds. tendrán que hacer eso, pues sus acciones hablan más fuertes que sus palabras. ¿Ven? Eso es cierto. Uno puede decir algo, pero si no es sincero, uno no puede desplegarlo. ¿Ven? Sus acciones resonarán más que sus palabras. Noten.
74Ahora que baje el abogado acusador. Él ha dado, ha presentado a sus testigos, y ellos han testificado. El abogado acusador ha mostrado la Palabra y la ha sellado tal como él quiere. Pues, él cree que ya tiene el caso totalmente sellado, entonces que bajen el abogado acusador y sus testigos del estrado.
75Ahora llamaremos al testigo defensor, el Espíritu Santo. Uds. saben, si hay un acusado, tiene que haber un testigo defensor. Entonces llamaremos al testigo defensor a defender al acusado, el Espíritu Santo.
76Lo primero que dice el Espíritu Santo cuando sube, es esto: Él quiere llamar la atención del acu-… del acusador, del que está procurando que se dé el fallo en el caso en juicio; que “el acusador le ha malinterpretado la Palabra a la gente, igual como lo hizo con el primer ser humano, Eva, en el huerto del Edén. Él le ha malinterpretado la Palabra a la gente”. Y el Espíritu Santo, el testigo defensor, llama la atención a esto.
77“Noten, él dijo que, el—el acusador ha dicho que estas promesas son para creyentes. Y de que únicamente para los creyentes es que es la promesa, no para incrédulos y escépticos”. El testigo defensor reclama que Dios dijo claramente que era para creyentes; y nos señala que cada uno de los que testificaron en protesta contra la Palabra, admitieron que otros afirmaron ser sanados. ¿Ven? Así que eso lo descarta a él de inmediato (¿Ven?) pero sigamos con el caso por un rato.
78Y el testigo defensor debe saber si ellos son creyentes o no, porque Él es quien vivifica la Palabra. Él sabe si ellos creen o no. ¿No les parece? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Él debe saber. Él sabe si ellos son creyentes o no, pues Él es el único que puede poner Vida en la Palabra. Si mi cuerpo estuviera parado aquí sin un espíritu, yo estaría muerto; pero sólo la vida puede vivificar a este cuerpo para que se mueva. Y solamente es el Espíritu Santo quien puede vivificar la Palabra. Él es el único que puede ponerla en acción, y Él deberá saber si ellos son creyentes o no. Y sus propios testimonios se contradicen, habiendo dicho que “otros afirman haber sido sanados, y otros afirman ver estas cosas”, pero que ellos no. Ahora (¿ven?), su testigo ya queda condenado.
79Pero, ahora, Él vivifica la Palabra. Y de nuevo Él quiere llamar la atención a la palabra del acusador, o de los acusadores que están siendo indagados. “Él nunca fijó un cierto tiempo para esta sanidad. Él dijo: ‘La oración de fe salvará al enfermo. Dios lo levantará’. Él dijo: ‘Ellos pondrán las manos sobre los enfermos’. Pero Él no dijo que saltarían de pie inmediatamente y quedarían sanos. Él dijo. ‘Ellos sanarán, si han creído’. ¿Ven? ¡Citando mal la Palabra! ¿Ven?”. 80 Yo pienso que tenemos un buen testigo defensor. Ahora, en eso, Él debería saber si ellos creen o no; Él lo sabría. Y Él—Él ciertamente corrige aquí la Escritura, porque el testigo defensor siempre hizo eso, en la Biblia, la Palabra siempre se corrige a Sí Misma.
81Y encontramos que Él dijo que satanás le ha citado mal la Palabra a ese incrédulo, y que el incrédulo no sabe la diferencia. Pero el que la creyó, sabe exactamente lo que Ella dice, y se aferró de Ella. ¿Ven? ¿Ven? Lo que ellos afirmaban, no podían probarlo. Sin embargo, eran sus propias afirmaciones, y así fue para ellos.
82Igual como nosotros afirmamos ser salvos. Ellos dicen: “Bueno, Ud. muéstreme cómo es salvo”. Mi vida prueba que yo soy salvo. La manera en que me comporto, prueba si yo soy salvo o no. No importa cuánto testifique de eso aquí, Uds. sabrán por la manera en que yo vivo si soy salvo o no.
83Es igual con la sanidad. Si Ud. la acepta y la cree, Ud. se comportará así. ¡Habrá tal cambio en Ud.!, que nada va a sacarle eso de la mente, igual que es con su salvación. Esa es la Palabra de Dios. Ud. tiene que aceptarla sobre esa misma base.
84“Por fe Ud. es salvo”. Jesús dijo a la mujer que tocó Su manto, Él dijo: “Tu fe te ha salvado”. Ahora, yo no soy un erudito, me falta mucho, pero sí he buscado algunas palabras. Ahora, esa palabra allí viene de la palabra griega sozo, que significa “salvo”, como uno es salvo materialmente o espiritualmente. “Ud. es salvo, sozo”. Él la salvó a ella de una tumba prematura, igual como Él lo salva a Ud. del infierno. Sozo, se utiliza la misma palabra griega. Noten: “Tu fe te ha sozo, te ha salvado, de la enfermedad que tenías”. Nótenlo, es la misma palabra cada vez.
85“De nuevo, señalando ahora: el acusador ha citado mal la Palabra, y Dios nunca dijo que ellos saltarían de pie, inmediatamente, tan pronto les fueran impuestas las manos; sino que Él dijo: ‘Los que creen, se recuperarían’. Eso es ¡Si él cree! Es sólo para creyentes.
86“Y de nuevo el—el testigo defensor quiere mostrarle a la corte en esta tarde, que Dios dijo que Su Palabra era una simiente. ‘La Palabra es una simiente que un sembrador sembró’. Si este terreno, si la simiente cae en terreno correcto, y tiene la fertilidad suficiente para hacer que esta Simiente brote a vida, vivificarla, ella vivirá”.
87Ahora, cuando un hombre siembra una semilla (Si Ud. es un agricultor, o sabe algo de sembrar semillas), si Ud. siembra una semilla hoy, un poco de maíz, digamos que Ud. la entierra en su huerta. Y mañana temprano Ud. sale y la desentierra y la mira, y dice: “Pues, no hay cambio en ella”. Y Ud. la vuelve a sembrar. Y al día siguiente Ud. regresa, la mira y dice: “No hay cambio en ella”. Ella nunca va a crecer; no puede hacerlo. Cuando Ud. la desenterró, Ud. arruinó el cuadro allí mismo. Ud. tiene que encomendársela a la tierra, y luego depende de la tierra hacer lo demás.
88Y cada vez que Ud. mira sus síntomas, testifica de ellos, se queja de ellos, Dios no podrá sanarle. Ud. encomiéndeselo a Dios y crea Su Palabra; Él lo traerá a cumplimiento. Ya sea que esté brotando, lo que esté haciendo, a Ud. no le interesa. Dios lo prometió, y potencialmente Ud. tiene su sanidad cuando la acepta; está en forma de semilla.
89Si yo le pidiera a Ud. un roble, y Ud. me diera una bellota, potencialmente yo tengo un roble. Y si le pidiera a Ud. una mazorca, y Ud. me diera un grano de maíz, potencialmente yo tengo una mazorca. Luego yo se la encomiendo a la tierra, y la riego, y le aparto todas las hierbas que le quitarían la fuerza al terreno alrededor; le limpio las hierbas. Entonces crecerá automáticamente, porque ha sida encomendada, y es una semilla fertilizada. Ahora si la semilla no ha sido fertilizada, no crecerá. Pero si en la semilla hay un germen de vida, no hay nada que pueda evitarle crecer.
90Alguien dijo: “¿Qué piensa Ud. de la resurrección?”.
91Salga acá en el invierno, vacíe un poco de concreto en su patio, y ¿dónde tendrá el césped más grueso el año entrante cuando llegue la primavera? Por la orilla de la acera. Vean, cuando el sol brille, y el mundo gire nuevamente en posición a ese sol, no hay manera alguna de esconderlo; la vida se abre camino. Ella se abre camino debajo de ese concreto y demás, y sale justamente por la orilla de la acera, y asoma su cabeza, en alabanzas al Dios Todopoderoso. El sol, s-o-l, controla toda la vida botánica.
92Y el H-i-j-o controla toda la Vida Eterna. Pues Él, y sólo Él, tiene la vida Eterna. ¡No se puede esconder! Tendrá que haber una resurrección. No importa dónde esté Ud., Ud. saldrá de todas maneras.
93Y Ud. tiene que sanar si lo cree y lo acepta. Es una simiente que el sembrador sembró, y cayó en tierra. Y si llega… Alguna cayó sobre rocas, Uds. saben, no tenía raíz; alguna cayó entre espinos y decepciones, y eso la ahogó. Pero alguna cayó adonde no había hierbas ni espinos ni rocas.
94Ahora eso depende de lo que Ud… Si Ud. permite que algún incrédulo venga a su casa, o—o alguna persona incrédula a decirle: “Pues, ahí está esa cosa, no hay—no hay tal cosa como Ésa”; Ud. está dejando entrar la hierba. ¡No admita Ud. eso!
95Diga: “¡Dios lo dijo! Eso lo concluye. Yo estoy sano porque lo creo en mi corazón”. Y estando allí esa fe y toda la incredulidad siendo desarraigada, tiene que manifestarse. Eso es correcto.
96Ahora, el testigo defensor quiere llamar a—a unos testigos a la plataforma. ¿Tendríamos tiempo para hacerlo? El testigo defensor quiere llamar un testigo, a Sus testigos, así como el abogado acusador llamó a sus testigos. El testigo defensor llamará, primeramente, al profeta Noé, y le permitirá testificar. “Noé, ¿qué dice tú al respecto, en esta tarde?”.
97Él dijo: “Yo viví en una edad científica mucho más avanzada que lo científico de esta edad. Nunca había llovido sobre la Tierra. Dios regaba la tierra por la vegetación, y demás, por manantiales que había bajo tierra. Pero un día Dios vino a mí, y me dijo que iba a caer agua desde los cielos. Yo di mi mensaje. Y Él me dijo que construyera un arca. Eso hice, y dije que iba a llover agua de los cielos”.
98“Y el Sr. Incrédulo, el Sr. Escéptico, y todos esos individuos sentados allí, ellos se burlaron de mí, y se rieron de mí, por creer en semejante milagro como ése, cuando se había probado científicamente que no había agua allá arriba. Ellos podían disparar hacia la luna; podían disparar hacia las estrellas. Podían hacer cosas de esa clase, construyeron cosas en ese entonces que no podemos construir hoy. Así que probaron, científicamente, que allá arriba no había lluvia”.
99Pero Noé dijo: “Dios me dijo que iba a llover. Y yo creí, si Dios lo dijo, Él es capaz de poner agua allá arriba, así que seguí martillando. El Sr.—el Sr. Incredulidad se burló de mí, el Sr. Escéptico dudó de mí. ¡El Sr. Impaciencia! Yo seguí martillando hasta que construí el arca. Todos los días ellos venían, y decían: ‘Bueno, ¿me supongo que hoy va a llover? ¡Ja-ja-ja!’”
100¿Ven? Sigue igual: “Yo pensaba que tú habías sanado. Yo pensaba que ibas a sanar”.
101“‘¿Dónde está la lluvia? Sabes, después de todo, profeta Noé (como se supone que lo eres), tú lo dijiste’. Ahora recuerden, esos no son… Ésa, esa es gente que pretende que son creyentes. No, son ese Sr. Incrédulo y el Sr. Escéptico, ellos reclaman que son creyentes. ‘Bueno, profeta, Noé, nosotros siempre supimos que tú eras un falso profeta, porque tienes ideas locas que no cuadran con la ciencia. Eso no cuadra con la tendencia moderna. Mira, tú—tú no cuadras con nuestros pastores. Algo anda mal. Nosotros sabemos que en realidad tú no eres un profeta. No obstante, tú dijiste que iba a llover, eso hace un mes, y aún no llueve”.
102“Dos años pasaron. ‘Oye, oye profeta: ¿Pensé que dijiste que Dios lo había dicho?’”. “‘Él lo dijo’” “‘¡Bueno, ya han pasado dos años!’”
103“Cinco años, veinte años, cincuenta años; el arca ya está terminada”. Noé está sentado a la puerta. “Aquí viene el Sr. Burlón, el Sr. Incrédulo, el Sr. Escéptico, el Sr. Impaciente: ‘Bueno, ahora, ¿dónde está la lluvia?’”.
104“‘Dios dijo que iba a llover, Él no dijo cuándo. Él dijo que “iba a llover”. Él no dijo cuándo. Él sólo dijo: “Va a llover. Haz un arca, estarás a salvo en ella. Va a llover”. No dijo cuándo iba a llover. Él dijo: “Va a llover”, y yo construí el arca’”.
105“‘Bueno, me parece a mí, que si tú construiste el arca y has hecho tu parte, Dios hará Su parte’”.
106“‘Él lo hará, pero no dijo cuándo lo haría. Él sólo dijo que así sucedería; va a llover’”.
107Entonces nos damos cuenta, que luego dijo: “Años pasaron, ciento diecinueve años, y faltaban sólo como siete días para los ciento veinte años. El Sr. Incrédulo, el Sr. Burlón, todos estos otros (el Sr. Escéptico, mejor dicho), y el Sr. Impaciente, todos se burlaron de mí y todo eso, y dijeron que yo estaba ‘loco, al creer semejante promesa tan insensata como ésa. Que, si Dios en realidad me prometió eso, Él dijo algo que no era verdad, y no era capaz de respaldar lo que Él dijo’. Pero yo le creí a Dios, y me mantuve firme. Allí lo tienen, yo le creí; me mantuve firme”.
108“Y saben, un día ellos vinieron a reírse de mí, y la puerta estaba cerrada. Dijeron: ‘Bueno, el viejo fanático salió y cerró la puerta, me supongo’. Pero yo los oí, y les dije: ‘Dios ha cerrado la puerta. ¡No hay duda que la lluvia caerá hoy! Eso será todo’”.
109“Pasó el primer día, no hubo lluvia, luego sí que se burlaron de mí. ‘Dice que Dios cerró la puerta’. Yo no creo semejante cosa; Noé cerró la puerta él mismo, él y sus hijos’. ¿Ven? ¡El Burlón, el Incrédulo, el Escéptico!”.
110“Muy bien, eso continuó por un tiempo, pero el diecisiete de mayo, una mañana, llovió. Y eso—eso destruyó completamente a todas esas personas que fueron puestas a prueba (en contra de la Palabra de Dios), y salvó a aquellos que creyeron a Dios y que hicieron preparativos para eso”. Noé dijo: “Déjame testi-…”
111“No, Noé, baja. Llamemos a otro testigo. No tenemos tiempo en esta tarde”.
112Dejemos que el testigo defensor llame ahora el segundo testigo. Él llamará a Abraham.
113Abraham dijo: “Yo sólo era un hombre común y corriente, un creyente, y Dios me habló por Su Palabra, y dijo que un día yo tendría un hijo por Sara. Sara tenía sesenta y cinco y yo setenta y cinco. Me casé con ella cuando tenía como dieciséis años; era mi media hermana. Y ella era estéril, y yo estaba… ella era infecunda y yo era estéril, así que no había manera para que nosotros tuviéramos este hijo. Y así continuamos, por años. No obstante, Dios lo había prometido, y fuimos y compramos todos los pañales y los alfileres y de todo, nos preparamos para el bebé, e hicimos las escarpincitos. Y Sara…”.
114“Y pasó el primer mes, dije: ‘¿Sara…?’ Recuerden, le habían pasado veinte años desde la menopausia. ¿Ven? Y dije: ‘Mira, Sara: ¿hay alguna diferencia estos últimos—estos últimos veintiocho días?’”. “‘No, ninguna diferencia’”.
115“Bueno, yo sabía que de todas formas íbamos a tener el bebé. Y así continuamos, año tras año, y seguí creyéndole a Dios”.
116“El Sr. Incrédulo, el Sr. Escéptico y el Sr. Impaciente, se esforzaron en lo que pudieron. Procuraron decirme que estaba errado. –‘Pues, Abraham, tú eras un agricultor próspero, tú eras un buen hombre, todos te estimaban, pero te fuiste por un extremo. Tú estás creyendo algo que no puede ser verdad. Es contrario a la ciencia que una anciano como tú y una anciana como Sara tengan un bebé’”.
117“¡Pero yo le creí a Dios a pesar de todo! Habían pasado veinticinco años. Él no me dijo cuándo iba a tener ese bebé, pero me dijo que lo tendría. Y yo le creí a Dios, y consideré todo lo que era contrario como si no lo fuese”.
118“Él no dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios. No importa cuántos burladores dijeran: ‘¡No lo tendrás! ¡No podrás! ¡Eso es imposible! ¡Entra en razón! ¡Tú estás loco!’. Él dijo que se fortaleció más y más, todo el tiempo” Eso es lo que hace la fe genuina. Ella no conoce la duda. Pero si Ud. no sabe eso. Se rendirá rápidamente.
119“Así que, pues, Abraham, yo—yo pienso que tú—tú serías un testigo muy bueno”.
120“La Palabra no dijo cuándo tendría yo el bebé, al primer mes, sino que dijo que tendríamos el bebé”.
121Muy bien, llamemos a otro testigo rápidamente. Isaías, el profeta, vamos a preguntarle algo.
122“Pues”, dijo él, “El Señor me habló un día en profecía. Yo era un—un profeta. Todos sabían que lo que yo decía, el Señor lo honraba, y todos me creían como profeta. Y un día vino algo descabellado y fue dicho: ‘Una virgen concebirá’. Bueno, miren, eso era inusual”.
123Y por lo general es en eso inusual que Dios obra. Vean, eso es demasiado extraño. Como José, él—él quería creerle a María, pero eso era muy inusual (¿ven?), demasiado inusual.
124Entonces dijo él: “Cuando hice esa profecía, todos me creyeron. Luego toda joven se preparó, que no estaba casada, se preparó para— para tener un Hijo nacido de virgen. Día tras día, año tras año, transcurría, y entonces comenzaron a creer que yo era un falso profeta. Pero yo sabía que era el mismo Dios que siempre había hecho estas promesas, así que me mantuve firme con eso. Y pasaron unos ochocientos años, antes de que el bebé viniera, no obstante, una virgen concibió. Sus Palabras se cumplieron”.
125Rápidamente, llamemos a otro testigo. Vamos a llamar a Moisés. “Moisés, tú naciste…”.
126Todos los profetas son predestinados, eso lo sabemos. “Los dones y llamamientos son irrevocables”. “Jeremías…” dijo Dios: “Antes de que aun fueras concebido en el vientre de tu madre, Yo te conocí y te santifiqué, y te ordené por profeta a las naciones”. Jesucristo fue “La simiente de la mujer” de allá en el huerto del Edén. Juan el Bautista, setecientos doce años antes de que Él naciera, Isaías lo vió, dijo: “La voz del que clama en el desierto: ‘Preparad el camino del Señor’”. ¿Ven?, dones y llamamientos no son por imponer manos el uno sobre el otro; es algo que Dios hace. Se nace, de nacimiento (¿ven?), esos dones están allí en uno cuando nace. Noten.
127Moisés, nació para ser un profeta. Y allí se encontraba en el desierto, después de cuarenta años despojándose de su educación que había obtenido allá en Egipto. Y con todo, Dios le apareció, y habló en una señal, y en una voz; una Columna de Fuego y en una voz que fue muy Escritural “Y dijo esto: ‘Yo estoy contigo, Moisés. Tú serás mi boca’”. Y dijo Moisés: “Yo me quejé. Yo—yo no pensé que mi boca era digna. Yo—yo tartamudeo un poco. Mi—mi—mi habla no es buena. Y Dios me dijo: ‘¿Quién hizo la boca del hombre? Y si no lo puedes creer, yo sé que tu hermano Aarón puede hablar bien. Tú sé Dios, y deja que él sea tu profeta; deja que él actúe, y habla tú la Palabra. Y Yo estaré en tu boca y hablaré la Palabra’. Ahora, ese es un sistema muy bueno, entonces con eso salí”.
128“Y todos se rieron de mí, porque en ese momento yo tenía ochenta años. Yo tenía la barba blanca que me colgaba hasta acá abajo. Y tenía a mi esposa sentada sobre una mula, y al pequeño Gersón a su lado, y yo iba para Egipto. Y mis ojos estaban enfocados hacia el Cielo, con este palo torcido en la mano. Yo iba allá a conquistar, la invasión de un solo hombre”. Y el asunto fue que Él lo logró. Correcto. Él lo logro con un palo torcido, cuando no había podido hacerlo con un ejército. Pero Dios lo había dicho y eso lo concluye.
129“Entonces cuando recién llegué ante el santo padre Faraón, el pastor, Uds. saben, y obré el milagro que Dios me dijo que hiciera (una señal con mi mano, o con un palo), ¿saben?, para empezar, el pastor Faraón allá no quiso cooperar conmigo. Pero cuando tuve que entrar por la fuerza, para lograrlo, ¿saben?, él procuró, trató de hacer que la obra del Señor se viera dudosa. Él dijo que tenía unos magos allí que podían hacer lo mismo. Y los imitadores carnales se levantaron para personificar”.
130Eso es exactamente lo que hace satanás en cada movimiento. Un personificador carnal; alguien ve que se hace algo, y alguien trata de imitarlo.
131“Cuando esos imitadores carnales se levantaron y convirtieron esos palos en serpientes, igual que yo, el pastor Faraón dijo: ‘¿Lo ven? No es más que un mago, un mago superdotado. Y nosotros tenemos eso mismo aquí, y científico, todo eso. Nosotros, Uds. han hecho exactamente. Ahora tenemos hospitales y esas cosas’. Por supuesto, yo creo en eso, pero eso no fue lo que dijo Dios. ¿Ven?”.
132Ahora él dijo: “Fíjense” dijo, “nosotros… él trató de hacer que pareciera dudoso, la parte mía. Pero yo tenía la certeza, sabía que esa voz que me habló fue la Palabra escrita y hablada de Dios para esta época. Así que sólo me mantuve firme, y Él me los fue apartando a todos. Finalmente Él nos trajo al monte adonde me había dicho. Después de mucho, mucho tiempo (no ese día), sino que mucho tiempo después, finalmente llegamos al monte adonde Él había dicho: ‘Como señal’, que yo ‘regresaría a este monte’. Yo me mantuve firme”.
133Vamos a tomar otro testigo, rápidamente, antes de irnos. Traigamos aquí a Josué.
134Josué dijo: “Moisés escogió a uno de cada tribu, de cada denominación, y él nos envió a reconocer la tierra. Y cuando llegamos allí al río, y miramos allí al otro lado y vimos esos amalecitas, y los amorreos, ferezeos y cuántos más, dijeron que eran gigantes”. Dijo: “La gente dio gritos, de miedo: ‘¡Bueno, no podemos hacer eso!, si llegamos a patrocinar una reunión como esa, nuestra organización nos echará fuera. Sencillamente no podemos hacerlo. Nosotros—nosotros no podemos tener cosas así. Eso es demasiado dudoso, ¿ven? Sencillamente no podemos. Pues, es imposible’. Y cuando regresaron, aun teniendo la evidencia, regresaron con uvas de esa tierra”.
135Y el problema de eso es, ¿cómo puede un hombre, o una iglesia, o una denominación que alguna vez ha probado la evidencia de que Él está vivo, y luego lo niegan cuando Él está resucitado entre nosotros? ¿Cómo pueden hacerlo, Pentecostés? Uds. han hablado en lenguas y han interpretado lenguas, como reclaman, y luego ¿cómo pudieron rechazar la propia Palabra prometida para esta edad? Participar de ella, y decir: “Es una tierra Buena. ¡Nosotros no teníamos idea!”. Sí era una tierra buena. Se había comprobado que era una tierra buena, pero ese sólo manojo de uvas no lo era todo. ¡Toda Palestina estaba llena de eso! Nosotros creemos en hablar en lenguas, y todos estos otros milagros y demás, y orar por los enfermos.
136Y luego la promesa viene acá a algo más: “Como fue en los días de Sodoma”. Malaquías 4 dijo: “Un poco antes del tiempo terrible cuando el mundo gentil sea quemado como Sodoma fue quemada, y luego los justos caminen sobre los malos, Yo le enviaré a Elías ungido con el Espíritu, y él hará volver el corazón de los hijos de nuevo a la Fe de los padres”. “Haría volver” siempre, cada una de las veces que Él vino, a eso fue.
137¿Y cómo pueden Uds. dudar de eso, cuando Él trae a Cristo, la promesa, los profetas, la Palabra, y todo, y eso lo identifica perfectamente; y luego Uds. se dan la vuelta y dicen: “No, no cooperen Uds. con esa reunión; si lo hacen, les estregaré sus papeles?”
138Si por mí fuera, ¡que se queden con sus pieles de cabra! Mi nombre está escrito en el Libro de la Vida del Cordero, y así el de todo creyente. Entonces ellos regresaron, y Josué dijo: “Cuando todos vinieron…”. Podría quedarme en eso por mucho tiempo, pero estoy seguro que saben de lo que estoy hablando.
139Entonces Josué dijo: “Yo aquieté al pueblo. Dije: ‘¡No me importa lo grande que ellos parezcan ser, cuánta oposición, cuánto fanatismo parezca ser! Recuerden, Dios dijo cuando estábamos en Egipto: Yo les he dado esta tierra. Yo se las doy’”.
140Ahora, él no simplemente va entrar allí a barrer y encalar las paredes, y decirle a Uds. que entren, y conseguirles un sillón cómodo para sentarse, diciendo: “Haremos que las empleadas les preparen la cama; Él no lo hace de esa manera. Ud…. Dios le dijo a Josué: “Todo lugar que pisare las plantas de tus pies, eso, eso te he dado”. Pisadas significaba Posesión. Y toda promesa en el Libro es para creyentes, pero Ud. tiene que pasar dejando huellas. Ud. tiene que luchar por cada pulgada del trayecto. Si en Ud. no hay para la pelea, entonces sálgase del juego.
141No hace mucho entré aquí, creo que fue en este estado. En la Universidad Georgia Tech, o en algún lugar por allá, estaban teniendo un… no—no sé, tal vez haya sido en el este. Yo entré en un estadio de fútbol, vi un pequeño—un pequeño letrero que siempre me ha inspirado. Tenía un letrero sobre la puerta, cuando yo salía de los tocadores. Había allí un letrero que decía: “No es el tamaño del perro en la pelea, es el tamaño de la pelea que hay en el perro”. Y eso es correcto.
142No—no se trata de cuántos D.D.D., Ph.D, L.L.D., tenga Ud. Es cuánto de Cristo hay en Ud. Depende de cuánta fe hay allí, no cuánto Ud. pueda explicar esto y explicar eso, y descartar Esto con explicaciones. Es cuánta fe Ud. tenga Ud. en Dios para creer que Él dice la Verdad. Bueno, eso depende de Ud. Depende de qué raza sea Ud. Si es Simiente de Abraham, Ud. obrará como Abraham: “Llama las cosas que no eran, como si fuesen”.
143Ahora, Josué dijo: “Yo aquieté a la gente, diciéndoles: ‘¡Guarden silencio!, ¡Dios lo ha dicho!’”. Dios lo dijo. Eso es verdad. Pero, ¿saben?, ellos sólo estaban a dos días de allí; ésa era Cades-Barnea. Sólo en dos días ellos hubieran estado en la tierra prometida.
144Pero Josué dijo: “Pasaron cuarenta años antes de que tomáramos la tierra. Él no dijo cuándo tomaríamos la tierra. Pero dijo que Él dejó morir a esa vieja generación, esos incrédulos, y levantó otra generación que creyó. Él no dijo cuándo tomarían la tierra. No obstante, Él dijo que tomarían la tierra, ¡y la tomamos!”. Yo pienso que él es un buen testigo, ¿no les parece? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Seguro que sí. “Nosotros tomamos la tierra, después de muchos años”.
145Ahora, se está haciendo tarde. Permítanme sólo un testigo más. ¿Podríamos? Tengo una docena apuntados aquí. Pudiéramos llamara a cien, o doscientos, pero sólo permítanme llamar uno más. Y con el perdón de Uds., ¿podría yo ser ese testigo? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Me gustaría subir al estrado a favor de Él. Esos días han quedado atrás; esto aquí es hoy. Yo sé que ese sería el testimonio de ellos, pero denme a mí una oportunidad de subir al estrado para testificar. ¡Oh, vaya!
146Recuerdo allá, cuando yo era un muchachito. Uds. han leído la historia de mi vida, y conocen la historia. Recuerdo, allá en el río, cuando era un predicador bautista joven, y estaba bautizando allá. Cerca de diez mil personas estaban paradas a la orilla, cuando una tarde… Era mi primer gran avivamiento, alrededor de mil convertidos, y yo estaba allá en el agua bautizándolos. Llevaba al agua la persona número diecisiete. Y escuché un ruido, y miré alrededor; hacía calor. Era en junio de 1933, al pie de la Calle Spring, en Jeffersonville, Indiana. Yo estaba allá, guiándolos. Y a lo largo, la orilla estaba repleta de gente.
147Salí allá con este muchachito, yo lo había visto en el altar. Dije: “Hijo, ¿has aceptado a Cristo para que sea tu Salvador personal?”. Él dijo: “Lo he hecho”.
148Su nombre era Edward Colvin. Y yo dije: “Edward, ¿sabes lo que estoy haciendo ahora?” Él dijo: “Lo sé, Hermano Branham”.
149Yo dije: “Estoy bautizándote, mostrándole acá a esta audiencia, que has aceptado a Cristo como tu Salvador personal. Cuando te bautice en el Nombre de Jesucristo, tú tomas Su Nombre. Resucitas a una vida nueva. Y cuando salgas de aquí, deberás caminar en una vida nueva. “¿Entiendes eso, Edward?” Él dijo: “Lo entiendo”. Le dije: “Inclina el rostro”.
150Dije: “Padre Celestial, este joven ha confesado su fe en Ti, y como Tú nos has comisionado a ‘ir por todo el mundo, y predicar el Evangelio, bautizándolos en el Nombre del Padre, Hijo, y Espíritu Santo, encomendándoles a creer todas las cosas que Tú has enseñado”: 151“Por tanto, yo te bautizo, mi amado hermano, en el Nombre del Señor Jesucristo”.
152Y cuando lo sumergí en el agua, que me enderecé, escuche algo que hizo: “¡Whoossh!” Miré hacia la multitud, y… Escuché una voz que dijo: “¡Mira hacia arriba!”.
153Pensé: “¿Qué es eso? Billy está aquí, su madre, (dos o tres años antes de casarnos), estaba parada allí. Yo le vi el rostro, pálido. Ella tenía una cámara en la mano.
154“¡Mira hacia arriba”! Lo escuché por segunda vez. Yo estaba asustado. Miré alrededor, la gente estaba parada allí mirando, simplemente atónita. Volví a oír eso que dijo: “¡Mira hacia arriba!”.
155Y cuando miré, aquí venía esa misma Columna de Fuego que guió a Israel por el desierto. Miles de ojos viendo Eso descender allí sobre donde yo estaba parado. Y dijo: “Como Juan el Bautista fue enviado a precursar la primera venida de Cristo, tu Mensaje abarcará la Tierra y precursará la segunda venida de Cristo”.
156Eso salió en el periódico, en el Associated Press. El Doctor Lee Vayle, presente esta tarde, lo consiguió, hasta en Canadá, y en los alrededores: “Predicador bautista local, mientras bautizaba, una luz mística aparece sobre él”.
157Allá en Dallas, Texas, o Houston, Texas, hace unos años, cuando la gente dudó Eso, y que yo a duras penas sabía qué hacer; cuando un predicador bautista, muy fino, quiso debatir con el Hermano Bosworth de que no había tal cosa como “sanidad Divina”. Y cuando perdió el debate por un ciento por ciento, él dijo: “¡Déjenme ver a este sanador Divino que pase y actúe!” Yo dije…
158Yo bajé. Estaba en el balcón. Dije: “Yo no soy un sanador Divino, señor”.
159[Espacio en blanco en la cinta.—Ed.] “…Jesús, ¿sí o no? Y Ud. no puede responder. Sólo una pregunta, eso fue todo. Si Él es Jehová Jireh, Él tiene que serlo; si no lo es, Él no es Salvador. Y Ud. no puede separar los nombres. ¡Él es Jehová Rafa, el sanador!, ‘¡El mismo ayer, hoy, y por los siglos!’”.
160Ese hombre no pudo moverse, simplemente se quedó parado allí, tartamudeando. Y muchos de Uds. estuvieron allí, me supongo, para oírlo. Entonces el debate le fue otorgado al señor Bosworth. Y él ni siquiera llegó a un solo punto, y cuando fue… Eso fue según los oficiales de la ciudad, que no tienen interés en ninguna de las dos partes, sólo en saber lo que dijo la Escritura. Y entonces él simplemente se mantenía diciendo: “Dejen que él venga”.
161Ellos no sabían que yo estaba allá arriba. Y yo estaba sentado allá arriba con mi esposa y la pequeña Becky. Ella se gradúa este año de la secundaria. Y yo estaba sentado allí, ella apenas tenía un año de edad. Yo la tenía en mis brazos.
162Y él dijo, el Hermano Bosworth dijo: “Yo sé que el Hermano Branham está en la reunión. Si él quiere venir a despedirla, está bien”. Pero dijo que yo… Y todo el mundo empezó a mirar para todos lados.
163Y allí había muchos centenares de personas, miles, como treinta mil personas. Veníamos teniendo unos ochocientos, constantemente, allá en la casa de la música. Y para esto, la gente llegó en aviones, por trenes, y todo…
164Y fue allí que supe; todos los grupos pentecostales entonces se unieron. Se necesitará de una persecución para hacer que Uds. se unan. Uds. jamás lo creerán, pero cuando ese tiempo llegue…
165Vean, ellos creían una cosa en común, la sanidad Divina, así que los unitarios, dualistas, trinitarios, cuadrangulares, y lo que fuera, todas se unieron; y allí estaban.
166Y este hombre dijo: “No hay nadie que crea en la sanidad Divina sino un montón de santos rodadores”.
167Raymond Richey se puso de pie, dijo: “¿Qué consideraría Uds. santos rodadores?”. Dijo: “¿Qué considera Ud. gente cuerda?”. Dijo él: “A los bautistas”.
168Él dijo: “Muy bien, ¿cuántos en este edificio ahora pueden demostrar con un certificado médico que Jesucristo los sanó mientras el Hermano Branham estuvo aquí?”. Y trescientos se pusieron de pie. Dijo: “¿Qué tal eso?”. ¿Ven? Entonces él se enojó ya casi para pelear.
169Yo pensé si bajaría. Escuché al Espíritu Santo decir: “Baja”. Miré, y aquí estaba esta Luz suspendida justo sobre donde yo estaba. Yo bajé hasta allá.
170Dije: “Si el don está en duda, es diferente, pero yo no soy un sanador; Dios es el sanador”. Y dije: “Si yo testifico por Dios, Dios está obligado a testificar por mí”.
171Ahora, el Estudio Douglas tenía allí una cámara grande. Dijeron, este ministro dijo: “Toma unas fotos de ese viejo; yo voy a despellejarlo y arrancarle el cuero, voy a pegar su piel en la puerta de mi oficina como memorial de la sanidad Divina”. ¿Podrían Uds. imaginarse a cristiano un diciendo eso de otro? ¿Ven? A Ud. se le conoce por su fruto. Así que él tomó seis fotos. Y él puso el puño debajo de la nariz del Hermano Bosworth, antes de darle inicio al debate, dijo: “Tómamela así”, y él la tomó. El Hermano Bosworth sólo se paró allí.
172¿Y saben qué? Cuando él llevó eso al estudio, allá atrás, para examinarlo, no había ni una sola de ellas. Cada una fue perfectamente obstruida. Dios no le permitió a ese infiel, poner su dedo de esa manera debajo de la nariz de un hombre de Dios, de que fueran tomadas esas fotos.
173Y estando parado allí, dije: “Si hay duda en cuanto al don de Dios, del discernimiento, eso es la Escritura prometida. Eso puede ser probado; puede ser probado”. Pero dije: “En cuanto a ser yo un sanador, no señor, no soy un sanador, señor”.
174Él dijo: “Como un hombre, yo lo respeto a Ud. Como un ministro, yo—yo no lo estimo mucho”.
175Yo dije: “Le devuelvo esos cumplidos”, y entonces continuamos así.
176Y entonces él dijo: “Me gustaría verlo a Ud. actuar. Yo quisiera verlo a Ud. hipnotizar a alguien, y verlos de hoy a un año”. Él comenzó a darse la vuelta.
177Yo dije: “Si yo hablo por Dios, Dios está en el deber de hablar por mí”. Yo no había terminado de decir eso, y aquí vino de nuevo ese torbellino. Allí mismo en la audiencia donde se llevaba a cabo, bajó esa Columna de Fuego. Y esa cámara grande del estudio entonces tomó la foto.
178George J. Lacy, el jefe de la F.B.I. a cargo de la verificación de documentos, lo recibió a la medianoche, esa noche. Cuando ellos lo revelaron, fue el único que tenía una foto. Y Uds….
179¿Cuántos la tienen en la repisa en su casa? ¿Ven? Se exhibe en Washington D.C., en una sala—sala de arte religiosa: “El único Ser sobrenatural alguna vez fotografiado en toda la historia del mundo”.
180¿Qué es? ¡Vigílenlo! Vigilen eso esta semana. Miren lo que Eso ha hecho. “¡Ayer, hoy, y por los siglos, el mismo!”. Ahora, si yo tuviera diez mil lenguas, no terminaría de hablar a favor de Él. Sí señor.
181Mi pastor me dijo, en ese tiempo, dijo: “¡Muchacho!, ¡qué sueño el que has tenido!”. No importa que él hubiera…
182Yo recuerdo cuando recién empecé, y los conocí a Uds. en estas regiones. Él me habló, dijo: “El primer don será que tú” la Voz detrás de esto, “será que pondrás tus manos sobre los enfermos, y, no digas nada, Eso dirá lo que es”. ¿Cuántos lo recuerdan? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Y yo dije… “Entonces eso se cumplirá”, me dijo Él esa noche cuando se encontró conmigo en Green’s Mill, y Él… Yo le pregunté al respecto, y Él dijo: “De esa manera fue en los días primitivos. Dijo: “Nuestro Señor, ellos—ellos lo hicieron de la misma manera. Y ésta es la hora en que esto debe ser cumplido”.
183Yo sé que hay mucho fanatismo en el mundo. Yo no soy responsable por los testimonios de otros hombres; sólo tengo que responder por el mío. Yo estoy en el estrado como testigo, en defensa de Dios y Su Palabra, de que sé que Ella es Verdad. Y Su Palabra, cuando lo oí a Él decirme eso, yo no lo hubiera creído si Él no me lo hubiera mostrado en la Biblia de que está prometido para este día.
184¿Cuántos recuerdan que les dije que vendría a cumplimiento; Él dijo que: “Tú sabrás el propio secreto en sus corazones?”. Levanten la mano. ¿Ven? Y ¿sucedió? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Han pasado treinta y tres años. Eso no sucedió allá en ese tiempo Eso aconteció, como una semilla creciendo. Eso ha crecido, como Su Palabra. Y hoy, yo soy un testigo de que Él vive. Yo soy un testigo de que Él sana.
185Escuchen, no nos queda mucho tiempo, sólo para la línea de oración.
186Recuerden, yo voy a cerrar el caso, y solamente voy a dejarlo así. Si… Ud. puede creerle a los testigos que quiera, pero recuerde, la mente suya es su jurado. En todo caso judicial tiene que haber un jurado. Y entonces la manera en que Ud. se comporte, de aquí en adelante, declarará su veredicto.
187Ahora, vamos a hacer exactamente lo que la Biblia dijo: “Poner las manos sobre los enfermos, y ellos sanarán”. Esos serán los creyentes. “Estas señales seguirán a los que creen”. Ahora, si Ud. lo cree, nosotros lo creemos; cientos aquí podrían ponerse de pie, por toda la nación.
188Florence Nightingale, la difunta, la biznieta de Florence Nightingale en Londres, Inglaterra. Postrada, Uds. vieron allí su fotografía, no era más que una sombra. El cáncer se la había comido. ¿Vieron su foto en la página siguiente?
189Miren al congresista Upshaw, en la silla de ruedas por sesenta y seis años. Él se puso de pie allí en California esa noche. Y entré, caminé a la plataforma, estaba parado allí. Y ellos empezaron la línea de oración.
190Yo dije: “Veo aquí una—una—una—una señora de color, ante mí, y ella tiene una bebecita. Hay un doctor parado, que ha—que ha operado a esa bebé y la ha paralizado. El doctor era delgado, tenía anteojos con marcos de carey. Y eso paralizó a la bebé”.
191Allá afuera, a lo lejos, una típica mujer sureña que pesaba como doscientas cincuenta libras, venía hacia acá, empujaba a los ujieres para todos lados, jalaba esa camilla en donde estaba su bebé. Decía: “Misericordia Diosito, ésa era mi bebé”.
192Y el ujier dijo: “Ud. no puede entrar en la línea, Ud. no tiene una tarjeta de oración, señora”. Bueno, dije yo: “Señora…”.
193Ella dijo: “Yo voy para allá arriba”. Y ellos no podían detenerla. Ella era demasiado grande para ellos, pues se abría paso por la línea. Ella subió.
194Y cuando llegó allá, casi hasta allá, yo dije: “Un momento señora. Si Dios, el Señor pudo saberlo estando Ud. por allá…” Le dije: “Esa es la bebé, seguro”. Dije: “Yo no pudiera decirle nada al respecto”. Dije: “Lo único que sé hacer es sólo orar por la bebé, y eso lo haré desde aquí mismo”. Dije: “Pero lo único que yo puedo decir es lo que he visto”.
195Ella dijo: “Eso sucedió hace como dos años, señor”. Y dijo ella: “Mi bebé, cuando le sacaron las amígdalas, eso paralizó a la bebé”. Y dijo: “Ha estado paralizada desde ese entonces”.
196Le dije: “Pues, si su fe pudo tocarlo a Él, para traer eso, ¿por qué no se queda allí y ora?”.
197Me di la vuelta. Dije: “Como decía, en mi mensaje…”. Y miré, y yendo por la calle vi, parecía como un callejón, a una pequeña de color, la misma, cargando una muñeca, meciéndola mientras iba.
198Yo le dije: “Señora, Dios ha oído su oración. La bebé está sana”. La niña se levantó y tuve que calmar eso allí como con una milicia, y llevar a esa bebé así entre la multitud.
199Después de unos minutos dije: “Veo a un anciano. Está sobre un montón de paja, él es un jovencito, él se cayó y se lastimó la espalda”. Dije: “Tuvieron que perforar el piso para evitar que su catre vibrara en el piso”. Era un grupo de creyentes, todos en un corazón y unánimes, había cientos y cientos. Y yo dije: “Él llega a ser un gran hombre, una clase de orador”. Y eso me dejó. Y yo seguí, continué.
200En ese momento, el Dr. Ern Baxter lo averiguó, era allá atrás, en una silla de ruedas, en un grupo a lo lejos en la parte de atrás. Él dijo: “Ése era el congresista Upshaw, ¿has oído de él?”. Dije: “No señor”. Él dijo: “Ya hace unos años. Él se lanzó como candidato para presidente”. Dije: “No lo conozco, señor”, dije yo. Él dijo, dijo: “¿Será que lo traigo, para mostrar?”. Y dije: “¿Quién es?”. Dijo: “Está sentado allí mismo”.
201Y entonces lo trajeron en la silla de ruedas, su esposa lo hizo. Él dijo: “Joven, ¿cómo es que me conoce? Dijo: “El Doctor Roy E. Davis, el que lo ordenó a Ud. en la iglesia bautista misionera, y—y él fue el—el orador principal para la convención bautista en el sur” dijo, “él fue quien me envió aquí para que Ud. orara”. Dijo: “Se ha orado por mí desde que era un niño, pero siempre creí que Dios me sanaría porque yo tomé mi posición correctamente en el tiempo de la prohibición. Yo, cuando se iba a introducir el licor, yo fui uno de los llamados huesos secos”. Él dijo: “Perdí la presidencia de los Estados Unidos por causa de mi posición”.
202Yo dije: “Eso es algo muy valiente señor”. Dije: “Que el Señor le bendiga”.
203Dije: “Muy bien, traigan aquí el primer paciente, la primera persona a pasar”. Cuando lo hice, algo le había acontecido a la señora, y Eso le dijo a ella al respecto”.
204Y volví a mirar de nuevo. Y vi a ese congresista anciano en un traje de rayas, con una corbata roja, yendo, inclinándose de esta manera, hacia la gente, sencillamente caminando hacia la gente.
205Yo dije: “Congresista, Jesucristo lo ha honrado. Ud. ya tiene ochenta y seis años, sin embargo, Dios lo ha honrado. Al parecer, si Él lo fuera a sanar, lo hubiera sanado cuando Ud. era un muchacho. Y sus huesos están todos frágiles, o todos… Ud. sabe, flexibles, y todo eso”. Dije: “Pareciera como que Él lo hubiera sanado en ese entonces, pero Él lo ha sanado ahora”. Él dijo: “¿Quiere decir que ahora estoy sano?”.
206Yo dije: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Dije: “¿Tiene Ud. un traje de rayas?”. Él—él tenía puesto un traje oscuro, con una corbata roja. Yo dije: “¿Tiene Ud. un traje de rayas?”. Dijo: “Sí señor, compré uno apenas el otro día”. Dije: “Levántese. Jesucristo le sana”.
207¿Y cuántos lo conocen, su testimonio? Se paró en la reunión de Billy Graham, en las gradas de la Casa Blanca, y cantó Apoyado En Los Brazos Eternos [Dulce Comunión]. Nunca jamás utilizó muletas ni sillas de ruedas, mientras vivió.
208Jack Moore y yo estábamos allá en Viejo México, esa noche donde tuve que ser bajado por la pared. Había una mujercita allí, una pequeña mexicana católica. La noche anterior, puse las manos sobre un anciano ciego y él recibió la vista. Y esta mujercita, me dijeron… Billy vino a mí, dijo: “Papá,…” Yo llamaba al hombre “Mañana”. Mañana significa “al otro día”, por lo lento que era. Él estaba repartiendo las tarjetas de oración; y Billy fue con él, para ver que no vendiera ninguna.
209Dijo entonces que él había repartido todas las tarjetas de oración. Y dijo: “Una mujer tiene un bebé que murió esta mañana”.
210Eran casi las diez de la noche. Estaba afuera, allí en esa plaza de toros, y la—y la lluvia caía fuerte, era alguna clase de campo abierto. Y él dijo… Ellos me metieron allí, y me bajaron por una escalera. El Hermano Jack Moore y ellos están ahora aquí. Él estaba en la plataforma.
211Dijo: “Tengo trescientos ujieres parados allí, y no pueden detener a esa mujer”. Dijo: “Ella se les pasa sobre los hombros, les corre entre las piernas. Y yo le dije que no podía subir aquí, porque no tenía una tarjeta de oración; y a nosotros no nos quedan más tarjetas de oración”. A ella no le importaba eso. Ella quería que se impusieran manos sobre ese bebé. 212Ella había visto a un hombre católico que llevaba ciego veinte o treinta años, recibir la vista al orar por él. Ella… Y el montón de ropa vieja. ¿Piensan Uds. que esto aquí es algo? ¡Oh! Era tres veces esta plataforma, un montón así de alto, hasta donde uno podía ver, sólo de chales viejos y sombreros. ¡Cómo supieron a quienes pertenecían, yo no sé! Pero, ellos creyeron; simple fe de niños.
213Entonces dije: “Bueno”, le dije al Hermano Jack. Él y yo nos peinamos el cabello igual, Uds. saben, entonces le—le dije: “Hermano Jack, ella no va a distinguir entre Ud. y yo. Vaya allá y ore Ud. por el bebé”.
214Y él dijo: “Muy bien, Hermano Branham”. Él salió para allá. Ahora, Jack está sentado allí mismo. Así que íbamos… Él salió.
215Empecé a predicar, de esta manera. Y miré, y vi a un bebecito mexicano, un bebé de rostro moreno frente a mí, sonriente, sus pequeñas encías. Él no tenía dientes. Le dije: “Espera un momento. Espera un momento. Traigan aquí al bebé”. Dije: “Señor Dios, yo no sé”.
216Ella subió corriendo y tenía un crucifijo en la mano, gritando: “padre”, qué significa “padre”. Le dije: “Levántese”.
217Ella tenía una mantita como azul; y allí un bebecito tieso, muerto; estaba empapada, todo su cabello le colgaba. Una mujercita bonita, probablemente era su primer bebé, estaba en sus veinte, Uds. saben, y ella lo tenía cargado así. Y yo—yo dije: “Oraré por el bebé”. Le puse las manos. Ellos no interpretan la oración.
218Dije: “Señor Dios, sólo he visto la visión; yo no sé”. Y en ese momento, soltó una patada, y comenzó a gritar y a llorar de esa manera.
219Dije: “Hermano Espinoza”, al—al presidente de la reunión, le dije, “no solamente acepte el testimonio de esa mujer, envíe un testigo a donde el doctor”.
220El doctor firmó el testimonio que aparece en La Voz de la Sanidad, de los hombres. “El bebé murió de una pulmonía doble, esa mañana a las nueve, en su oficina, fue pronunciado muerto, no tenía respiración; había estado bajo la lluvia todo el día, muerto, y fue sanado”. Y está con vida hoy, hasta donde yo sé, viviendo para el Reino de Dios.
221Tengo muchas cosas, de África, donde vi a treinta mil paganos entregar sus vidas a Jesucristo.
222Dios cumple Su Palabra. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, siendo yo Su testigo.
223Ud. es, la mente suya es el jurado, y su acción es su juez. Ahora, inclinen sus rostros por un momento.
224Señor Jesús, el juicio no ha comenzado; ¡cuántos más pudiéramos llamar aquí a la plataforma! Tú dijiste: “Si—si pusieren las manos sobre los enfermos, ellos sanarán”. Tú dijiste: “Las obras que Yo hago vosotros también las haréis”. La mujer tocó Tu manto, Tú volteaste y le dijiste lo que había acontecido; y Tú cumples todas Tus Palabras, ninguna se equivoca. El error está en el incrédulo, Señor. El Sr. Incrédulo, él es el que contamina a la persona; el Sr. Escéptico, y aquel impaciente que no puede esperar en el Señor, y aún llamándose la Simiente de Abraham. ¡Oh Espíritu Santo, el testigo defensor!, Tú sabes quién tiene fe y quién no.
225Pero, Dios, pido que despejes toda incredulidad en esta tarde. Y ahora que pase el Gran Juez de toda la Tierra, el que escribió la Palabra. Él es la Palabra; que Él pase adelante.
226Y mientras estas personas pasan por aquí, para ser sanadas en esta tarde, que cada una de ellas tome ahora su decisión. Ellos están en un juicio. Se los estoy dejando a ellos, Señor, sus mentes son el jurado. Y la manera como se comporten de ahora en adelante, cuando pasen por esta línea, probará lo que ellos piensan de la Palabra de Dios.
227Entonces concede, Señor, que éste último mensaje que les predicaste a Tus discípulos cuando los comisionaste, las últimas Palabras que salieron de Tus labios sagrados: “Si sobre los enfermos ponen las manos, sanarán”, esos son los creyentes. Es de las últimas cosas que Tú dijiste. La primera comisión que le comisionaste al hombre para hacer, Mateo 10, fue: “Sanad enfermos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia”. La última comisión: Id por todo el mundo, echad fuera demonios; poned las manos sobre los enfermos, ellos sanarán”.
228Señor, que la gente se dé cuenta que esa fe se ancla como lo hizo con todos estos testigos. ¡Ellos lo creen! No importa, no tiene que suceder ahora; pero, lo que Tú has dicho, Tú lo traes a cumplimiento. Tú has dicho: “Si no dudas en el corazón, poco a poco eso se cumplirá”. La semilla tiene que crecer. Que la gente vea eso y entienda. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
229¿Son Uds. creyentes? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Ahora, Él cumple todas Sus Palabras ¿Lo creen Uds.? [“Amén”.] Ahora, todos en mucha reverencia, por un momento, antes de llamar la línea de oración. Queremos orden.
230Ahora recuerden, ¿se han decidido? ¿Habrán llegado Uds. a un veredicto, jurado? Levanten la mano si han alcanzado un veredicto. ¿Estará Dios justificado o no? ¿Estará Su Palabra…? ¿Será Él el mismo ayer, hoy, y por lo siglos, o no lo será? Ahora si Uds. levantan la mano, pasan por esta línea, entonces la manera en que Uds. actúen de aquí en adelante, ¿actuarán Uds. como Abraham o el Sr. Incrédulo? (¿ven?), el Sr. Escéptico, el Sr. Impaciente, ¡descártenlos! Créanle a Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
231Yo soy un desconocido para Uds. Pero para hacerles saber que Él aún está aquí, y que si Uds. tan sólo acepten Su Palabra en el corazón…
232Ahora, tal vez Uds. no puedan hacer esto. Nosotros tenemos uno de ellos por generación. Hubo un Moisés; ninguno de los otros tuvo que convertir ase-… polvo en pulgas, ni todo eso, ni agua en sangre. Hubo un solo Moisés; los demás sólo creyeron lo que él dijo. ¿Ven?
233Hubo un grupo allá que quiso hacer una organización de eso, Datán y los otros. Y Dios dijo: “Sepárate de ellos”, y el mundo los consumió a ellos. ¿Ven? Y eso sólo era un… Eso era un tipo, de esto siendo el anti-tipo. El mundo los consume vez tras vez. Uds. ven lo que les sucede a cada uno.
234“Si podéis creer, todas las cosa son posibles”. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”.] Seguro, todas las cosas son posibles, si ellos creen. Muy bien, Uds. oren. Pongan su fe en el Dios Todopoderoso.
235Había una cuestión que yo quería mencionar aquí. Sí. Cuando sus vecinos los ven, y la gente que los ve pasar a Uds. por esta línea en esta tarde, cuando los vean pasar por esta línea, ellos sabrán cuál es su veredicto después de esto, por la manera en que Uds. actúan y la manera en que testifican. Si la próxima vez Ud. corre a su pastor: “Oh, yo no lo recibí. Yo quiero intentar otra vez”. ¿Lo ve? Ud. está desenterrando la semilla, eso nunca acontecerá. ¿Ven? No desentierre su semilla. Encomiéndela y déjela allí; olvídela. Eso le corresponde a Dios. En su corazón, si Ud. lo puede creer, eso sucederá.
236¿Cree Ud. eso, señor, sentado allí con ese traje gris, sentado allá atrás, mirándome? ¿Cree Ud. eso? Entonces su nerviosismo lo ha dejado. Yo nunca había visto al hombre en mi vida. ¿Somos desconocidos el uno al otro, señor? Eso es correcto. Es de eso que Ud. está padeciendo.
237Para que Ud. lo sepa, siendo yo un siervo de Dios, la mujer sentada al lado suyo está sufriendo con problema estomacal. Eso es correcto. ¿Lo cree? Levante la mano, de que Ud. cree que ha sanado. Sólo tenga fe.
238La mujer sentada al lado de ella tiene un problema cardíaco. ¿Cree eso, que Dios la sanará? Muy bien, señor. Si lo cree, Ud. puede recibirlo.
239La que está sentada al lado de ella tiene problema femenino. ¿Cree que Dios la sanará?
240La mujer sentada allí al lado, la señora corpulenta, ella tiene diabetes. ¿Cree que Dios la sanará?
241La mujer sentada allá arriba sufre de algo. Ella tiene—ella tiene problema femenino, sentada allá arriba al final de esa fila.
242Creo que esa es su hija sentada allí detrás de ella, que tiene alguna clase de problema en la cabeza; fue causado por un accidente. ¿Es cierto eso? Levanten la mano, en el balcón.
243¿Qué es Él? Yo soy Su testigo, de que Él está vivo aquí en esta tarde. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Él cumple todas Sus Palabras. “Las obras que Yo hago vosotros haréis”. ¿Qué hicieron esas personas, en el balcón? Alguien más que crea, esperemos un momento.
244Ahora, ¿quieren que les señale algunos incrédulos? Les podría avergonzar. ¿Cuántos han visto que se haga? Sólo es que hay que dejar al trigo y las cizañas crecer juntos.
245Todas las personas aquí en esta fila, que tienen tarjeta de oración, formen una… Esperen, mantengámonos quietos por un momento.
246¿Cuántos pastores creyentes hay aquí esta tarde, que también están siendo juzgados, y Uds. creen que Marcos 16 es verdad? Levanten la mano. Todos los pastores creyentes pasen acá.
247Si yo me voy de aquí, y Uds. presencian lo que se llevará a cabo en esta tarde, y a estas personas siendo sanas; algunos pues dirán… Noten, por lo general, un evangelista con un ministerio un poco diferente viene, y él deja al pastor desairado ante la congregación. La congregación dice: “Oh, si el Hermano Roberts vuelve; el Hermano Osborn; el Hermano Fulano de tal, o el Hermano Branham, alguien, oh, él…” Su pastor tiene el mismo derecho a esto que yo, que cualquier otro. ¿Ven? Su pastor es un hombre enviado de Dios, como cualquier otro evangelista.
248Y quiero a los verdaderos pastores creyentes, temerosos de Dios, que pasen aquí y se paren conmigo por un momento. Pasen acá por un momento, formen aquí mismo dos líneas. Me refiero a hombres que en verdad creen ahora. Que no pasen incrédulos; Uds. le serán impedimento a los enfermos. Si Uds.—si Uds. juzgan esta Escritura correctamente, y hoy cuando Dios se nos ha aparecido aquí y ha mostrado que Él está siendo juzgado, y nosotros habiéndole creído y sabemos que él dice la verdad y está correcto: ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¡Seguro, si Uds. lo creen! Amén.
249¿Cree Ud. que ese nerviosismo lo dejó, señor, sentado allá a la orilla? ¿Cree que Él le dará la sanidad? Muy bien.
250Y su problema del estómago, al lado de él, ¿Cree Ud. que Dios sanará el problema del estómago y le dará sanidad? Si lo cree, Ud. también puede recibirlo.
251¿Son estos los únicos pastores creyentes aquí hoy? Muy bien, son suficientes; con uno es suficiente.
252Todas las personas que tienen tarjeta de oración, que creen Marcos 16…
253Ahora recuerden, no pasen si no lo creen. ¿Ven? No pasen acá con hipocresía. ¿Ven? Eso es peor que todo. Si Ud. no lo cree, diga: “No, yo no creo eso”, siga con el Sr. Incrédulo, el Sr. Escéptico o algún otro.
254Pero sólo hágalo si Ud. es Simiente genuina de Abraham, y quiere fijar su posición. Su veredicto ha sido—ha sido alcanzado, y Ud. quiere mostrarle al mundo que Ud. ha alcanzado su veredicto; de que Ud. cree que toda Palabra que Jesucristo dijo sigue igual, y los testigos se lo han comprobado en esta tarde, que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
255Aquellos aquí con tarjeta de oración, vengan y párense aquí mismo. Ahora sólo párense allí, por favor. Ahora, formen una línea. Entonces todos los que están en esta sección aquí, que tienen tarjeta de oración, den la vuelta por atrás y entren en la línea allí mismo detrás de ellos, por este lado. Ahora que todos los que están—que están en esta sección por acá, den la vuelta y regresen hasta la pared, hacia allá, y entren detrás de esta línea aquí, a medida que pasan. Todos los que están en el balcón sigan aquí detrás de ésta. Todos Uds. con tarjeta de oración, por los que se orará, y que ya se decidieron, llegaron a su veredicto, lo han determinado, vayan hacia la pared y formen una línea viniendo aquí detrás.
256Ahora, ¿qué dice la Biblia? Permítanme leerlo otra vez. Qué extraño, se abrió justamente en el lugar. Yo creo que el Señor quiere que lo leamos de nuevo, ¿ven? “Después Él les apareció a los once”. Él ha hecho igual con nosotros, en esta tarde; Él está aquí. ¿Cuántos creen que Cristo y el Espíritu Santo, que el Espíritu de Cristo es el Espíritu Santo? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Por supuesto, lo es.
257No hay tres ni cuatro Dioses. Sólo hay un Dios. Son tres atributos de Dios: Padre, Hijo, y Espíritu Santo; pero ellos no son tres Dioses, eso es pagano. Vean, sólo hay un Dios; y esos son atributos. Dios el Padre estaba en el desierto, como una Columna de Fuego. Muy bien. Dios el Hijo; Dios el Padre creó el cuerpo que fue Dios el Hijo, y vivió en el Hijo. ¿Ven? “Dios estaba en Cristo, reconciliando consigo al mundo”. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Si es cristiano, Ud. lo cree. Y entonces: “Un poco y el mundo no me verá más”. Y ahora mire, Jesús dijo: “Yo vine de Dios, y Yo vuelvo a Dios”. Después de Su muerte, sepultura, resurrección, Él subió a lo Alto.
258Y cuando Saulo de Tarso iba de camino a Damasco, una gran Luz (de nuevo la Columna de Fuego), impactó allí delante de él. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Eso qué hizo? Lo dejó ciego. Y cuando se levantó, él dijo… Ahora recuerden, él era un hebreo. Él sabía lo que era Eso, o no hubiera dicho: “Señor”. “Señor: ¿Quién eres?”. Él sabía que su pueblo había seguido esa Luz, esa Columna de Fuego. Ella los sacó de Egipto. “Señor, ¿quién eres a quién yo persigo?”.
259Él dijo: “Yo soy Jesús. Sí, dura cosa te es dar coses contra el aguijón”.
260Fue Él que entró como una Columna de Fuego esa noche y sacó a Pedro de la cárcel.
261Y ahora miren, si ese mismo vuelve, ¿no tendrá los mismos atributos que tuvo allí, si es la Luz? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Pues, ¿qué es esta Columna de Fuego que…? Ahora, si nunca los vuelvo a ver, hombres, y a Uds. personas: mi testimonio ha probado ser veraz; la Biblia testifica de eso.
262El mundo científico testifica de ello. George J. Lacy dijo: “Muchas veces yo mismo dije que eso era psicología, Sr. Branham; pero” dijo: “He sometido eso bajo ultra-rayo y toda clase de infrarayo y de todo lo que puedo encontrar. La Luz dio en el lente, y este lente no capta psicología”.
263Entonces que viva o muera yo, de todas maneras es verdad. La iglesia sabe que es verdad; la ciencia sabe que es verdad; ahora, ¿qué de Uds.? Recuerden, no soy yo; es Él. No soy yo. Yo no soy más que uno entre Uds.; es Él. Él tiene que tomar a alguien. Nadie es digno de eso, pero alguien tiene que hacerlo. Recuerden, no es una labor fácil, pero es una labor gloriosa, saber que su Señor está aquí y que uno le puede decir a sus hermanos la Verdad. Pero es difícil cuando ellos no lo creen, pero eso, todos tenemos eso que afrontar. Ahora recuérdenlo.
264Ahora, Uds. audiencia, ¿estarán ya todos en línea? Parece que lo están. Ahora si hay algunos aquí en el balcón, entren aquí mismo detrás de esta línea.
265Ahora recuerden, estos son sus pastores y demás, hombres de Dios, que le creen a Dios. ¿Son Uds. creyentes? Uds. se pararon aquí y dieron testimonio de que creen que Marcos 16 es verdad. [Los ministros dicen: “Amén”.—Ed-] Muy bien.
266Ahora, la Biblia dijo: “La oración de fe salvará al enfermo; Dios los levantará. Si sobre los enfermos ponen las manos, ellos sanarán”. Ahora, nosotros vamos a orar por Uds., en este momento, mientras están de pie en reverencia, en silencio. Y luego, cuando Uds. pasen por aquí, es como si vinieran…
267Uds. han confesado que le creen a Jesucristo ser el Hijo de Dios. Y luego Uds. van al baptisterio para ser bautizados, al arroyo, al río, a donde sea. Y cuando son bautizados, eso es todo lo que el predicador puede hacer. Predica la Palabra; Uds. la creen; son bautizados para la remisión de sus pecados; se levantan con una vida nueva. Luego la manera en que Ud. se comporte, de allí en adelante, prueba si en realidad Ud. aceptó a Cristo o no.
268Ahora si Ud. cree en sanidad Divina, y lo ha aceptado a Él como su Sanador, nosotros estamos aquí parados para poner las manos sobre los enfermos. La manera como Ud. se comporte, después de concluir esa línea, durante el resto de su vida, será el juez, no importa lo que Ud. diga. ¿Ven lo que quiero decir? Y a Ud. le es tan cierto sanar como le es permanecer siendo cristiano. ¿Por cuánto tiempo es Ud. cristiano después de eso? Mientras Ud. crea. Y Ud. es sano por el tiempo que crea. Noten: estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablaran nuevas lenguas; Tomarán en la mano serpientes,…si bebieren cosas mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán.
269A la luz de esto, mi mente llegó al veredicto hace como treinta y cinco años. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Por creerle, Él se ha identificado aquí esta tarde, prueba infalible, un milagro. Cualquier cosa que es inexplicable es un milagro; para mostrar, Él lo hace cada vez. Uds. Dicen: “¿Ud. Por qué no…?”.
270¿Sabían que una mujer tocó su manto, y Él dijo: “Me he debilitado?”. ¿Cuántos saben eso? “Virtud ha salido de Mí”. Ahora, Él era el Hijo Dios. ¿Qué de mí, un pecador salvo por gracia? ¿Ven?
271Pero Él prometió que lo haría; es promesa Suya. Él no tiene que hacerlo, pero prometió que lo haría.
272Ahora ¿lo creen Uds., todos en la línea, creen? ¿Habrán alcanzado en su mente ese veredicto? Pues eso quedará ahora ante Uds. Sus mentes han alcanzado ese veredicto, de que Uds. Creen que Jesucristo habló estas Palabras. Si lo creen, Uds. En la línea de oración levanten la mano. Todos en la línea de oración: acepten su sanidad en base a esto: que Uds. le creen a sus pastores y a todos nosotros; de que le estamos sirviendo al verdadero Dios vivo. Y ese testimonio que Uds. han visto de Él en esta tarde, lo identifica a Él aquí con nosotros, Aquél que hizo la Palabra, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Si lo creen ¿levanten la mano? ¡Eso tiene que suceder, sencillamente tiene que suceder! A mí no interesa quién sea Ud., si permanece con eso, tiene que suceder. Igual como vinieron las lluvias; igual como Moisés los sacó de Egipto; igual que la virgen dio a luz a un hijo sin un padre terrenal; será igual, si Uds. No lo dudan.
273Roy, ven ahora y toma esto, canta Sólo Creed. Esperen un momento, hasta que oremos. Ministros, inclinemos nuestros rostros; la congregación, por todas partes.
274Nuestro Padre Celestial, ¡la—la tensión de este momento! Nos estamos preguntando, Señor, ¿cuántos realmente creen? La semilla ha sido sembrada. La Palabra ha sido leída. Cristo, el Espíritu Santo ha aparecido entre nosotros y mostró que esa Vida que había en esta Luz (y Él fue la Luz del mundo), ahora Él es la Luz. Él es la gran Luz Eterna, y ha aparecido ante nosotros en esta tarde, y ha hecho justamente lo que dijo que haría en esta generación. La Palabra ha sido hablada plenamente. La Palabra ha sido plenamente identificada. Y la gente, ahora, si ellos tan sólo la creen plenamente de todo corazón. Nosotros estamos orando por ellos, Padre. Quita toda incredulidad…
275Que el hombre que testificaría en contra Tuya, en esta tarde, el viejo Incrédulo, Escéptico, e Impaciente, que él sea echado hoy de entre nosotros. Que él vaya fuera a las tinieblas. Que él salga de este edificio; que el gran testigo defensor, el Espíritu Santo, pueda vivificar toda Palabra, mientras ellos pasan. Concédelo. Que ellos salgan de aquí, sus—sus mentes ya han pasado el veredicto, y ellos están pasando.
276Y ahora, Espíritu Santo, vivifícales esa Palabra a ellos, de que la obra es terminada tan pronto la última aplicación sea hecha al poner las manos sobre los enfermos. Concédelo, Señor. Yo reclamo la sanidad de cada uno, en el Nombre de Jesucristo.
277Ahora, lo siguiente que vamos hacer, es imponer las manos. Igual que la ceremonia para el bautismo, y entonces Uds. son sepultados con Él, y se levantan con una vida nueva. ¿Ven? Uds. Tal vez no lo sientan, pero lo creen. Sólo sigan perseverantes en eso; finalmente, después de un tiempo, se darán cuenta que tienen una vida nueva. Asimismo es aquí; es una semilla que es sembrada. Estamos sembrándola ahora, imponiendo las manos. ¿Qué estamos haciendo en esto? Nos identificamos. Como en el Antiguo Testamento, ellos pusieron manos sobre su sacrificio para identificarse; por fe nosotros ponemos nuestras manos sobre Cristo, para identificarnos con Él. Hoy nosotros ponemos nuestras manos sobre los enfermos, para identificarnos con esta Palabra. ¿Ven? Crean ahora, y el Señor los sanará.
278Ahora, el Hermano Borders estará sentado cantando suave, con el órgano, piano y demás, Sólo Creed “Todas las cosas son posible, Sólo Creed”.
279Y sólo imagínense ahora, a Jesús bajando de esa montaña. Los discípulos habían fallado allí en un caso de epilepsia, después de que Él les había dado poder para echar fuera demonios, tan sólo unos días antes. No era que ellos no tenían poder, sino que Él dijo: “Vuestra incredulidad fue la causa de eso” ¿Ven? Pero cuando vino a Jesús, sabía que él había encontrado fe.
280Crean ahora con todo su corazón, en este momento, mientras cantamos suavemente Sólo Creed. Hermano Borders.
281El Hermano Branham y los ministros oran e imponen las manos sobre aquellos que pasan por la línea de oración, mientras la congregación ora y canta suavemente Sólo Creed. [Espacio en blanco en la cinta.—Ed.] Creed…, Todo es posible, sólo creed
282Ahora cantémoslo así, todos los que creen. Ahora creo yo, (¿Creen? ¡Levantemos las manos!) Ahora creo yo,
283¡Oh Dios! En el Nombre de Jesús, sana a estos, Señor, a los que estos pañuelos representan; para Tu gloria, concédelo, Señor. …Creo yo; Ahora creo yo, oh, es que ahora creo yo, Todo es posible, ahora creo yo.
284¿Saben Uds. lo que hemos hecho? Hemos seguido los mandamientos de Jesucristo. Ahora, sigan Uds. con su veredicto; “Yo estoy sano. Es imposible que yo no sane, porque Dios hizo la promesa. Con mis labios agonizantes, lo único en mis labios: ‘Yo creo que estoy sano’”. [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Lo creen Uds. de esa manera? Yo lo creo. Dios le bendiga mi hermano, hermana.
285Ahora, pongámonos de pie por un momento. Yo no sé cuándo será; espero que inmediatamente: ¡Pero hasta que nos encontremos, hasta que nos encontremos! Hasta que nos encontremos a… (Él está ahora entre nosotros.) ¡Hasta que nos encontremos, hasta que nos encontremos! ¡Dios sea con Uds. hasta que volvamos a encontrarnos!
286Inclinemos nuestros rostros mientras lo tarareamos. [El Hermano Branham tararea Dios Sea Con Uds. [Dios Os Guarde].—Ed.] ¡Hasta que nos encontremos!
287¡Oh Dios!, permite que Tu Palabra sea una lámpara ahora. Lo que hemos visto y oído y leído, que eso nos guíe a Tus pies. Que nosotros siempre permanezcamos allí, creyendo Tu Palabra, todo lo que Tú prometiste. Concédelo, Señor. ¡Hasta que nos encontremos, hasta que nos encontremos!, ¡Dios sea con Uds. hasta que volvamos a encontrarnos!
288Ahora inclinemos nuestros rostros, mientras nuestro precioso hermano, el Hermano Johnson hace la oración de despedida. Dios le bendiga Hermano Johnson.