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~ SENALES ESCRITURALES DEL TIEMPO ~
1Y eso sólo será como treinta o treinta y cinco minutos. Pongámonos de pie mientras abrimos en San Mateo 12. El capítulo 12 de San Mateo, comenzando con el versículo 38, mientras inclinamos nuestros corazones reverentemente. Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal. Él respondió y les dijo: La generación mala y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. …hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación,… la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar. La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar. …he aquí más que Salomón en este lugar. Oremos.
2Señor, he aquí significa “mirar a, prestar atención”. Permítenos recordar esta noche estas palabras: “He aquí Uno mayor que todos está en este lugar”, el Señor Jesucristo, el Hijo de Dios. Pedimos esta bendición: que Él tome estas palabras y las unja en los corazones del pueblo, para que tengan fe; que luego Él se muestre vivo, como prometió estarlo: “He aquí Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo, o la consumación”. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
3Hablaremos sólo por unos momentos sobre: Señales Escriturales Del Tiempo.
4Miren, Jesús aquí estaba reprendiendo a aquella generación por no haber creído Su señal Escritural. Observen a estos fariseos. Ellos vinieron a Él y dijeron: “Maestro, deseamos ver de Ti señal”. Observen la ceguera de ellos. La señal ya había sido obrada y ellos no la reconocieron.
5¿Saben?, ¡yo creo que un día el Rapto acontecerá y la gente no sabrá nada al respecto!
6Jesús dijo, en San Mateo, el capítulo 11, cuando Juan había venido a… o que sus discípulos habían venido a verlo a Él, y que se regresaron. Y Él dijo: “¿Qué salisteis a ver? ¿Una caña sacudida por el viento? ¿O a un hombre cubierto de vestiduras delicadas? ¿O salisteis a ver a un profeta?”. Él dijo: “¡Sí, os digo, y más que profeta! Ahora si podéis recibirlo, pues, éste es de quien fue hablado por el—el profeta, diciendo: ‘Yo envío Mi mensajero delante de Mi faz’”.
7Un día, los discípulos le preguntaron, dijeron, cuando Él hablaba de ser el Hijo del Hombre; él le dijo: “¿Por qué entonces dicen los escribas que Elías debe venir primero?”
8Ahora miren, en Malaquías el capítulo 3, dice que: “Yo enviaré Mi mensajero delante de Mi faz”, Jesús se refirió a esa Escritura. No a Malaquías 4; ése es otro tiempo. Vean, Malaquías 3 fue una vez: “Yo envío Mi mensajero delante de Mi faz”.
9Malaquías 4, cuando él venga, entonces la tierra será quemada, y los justos caminarán sobre las cenizas, en el Milenio, y eso nunca lo hicimos después de la venida de Juan. Pero así será después de la venida del mensajero del último día, que hará volver los corazones del pueblo de nuevo al Evangelio original: a la fe de los padres originales; a la clase de la que tuvieron allá en la nueva Iglesia en Jerusalén. Y eso será restaurado en los últimos días, para la… Será un grupo en la minoría, pero será de la misma clase de carácter como Elías y Juan, ambos amantes del desierto, “odiadores de mujeres”, y muy, que hablan duro contra la denominación. Y será esa misma clase de persona, no obstante tendrá la verdad, una verdad vindicada, identificada. Así está prometido.
10Ahora, sabemos que Jesús se dio vuelta y le dijo: “Elías ya vino, y Uds. no lo conocieron”.
11Ahora, ¿no sería muy triste que uno de estos días encontráramos a la iglesia en el periodo de la tribulación? Miren, yo no estoy aquí para predicar doctrina; yo no hago eso. Yo respeto a mis hermanos. Pero si Uds. me perdonan, permítanme inyectar esto por un momento. Para mí, personalmente, seguro, yo creo que la iglesia pasa por el período de la tribulación; pero la Novia no. Ajá. La Novia se va a Casa. ¿Ven? Dios saca la Novia de la iglesia como sacó a una nación de otra nación, en Egipto. ¿Ven? La Novia, ese es el remanente de la simiente de la mujer, los Elegidos. Es asunto de Él por dónde coloca el patrón, pero el remanente es lo que sobra del patrón. La simiente de la mujer quedó afuera en las tinieblas, correcto, pero no—no la Iglesia elegida. Ella ya ha sido juzgada y purificada, porque está en Cristo. Ella no tiene que pasar por nada más. Las otras tienen que pasar por juicio porque no estaban adentro.
12Miren, un día de estos, esa pequeña minoría, “Como fue en los días de Noé, donde ocho almas fueron salvas por agua, así será en la Venida del Hijo del Hombre; en los días de Lot, donde tres almas fueron salvas del fuego, así será en la Venida del Hijo del Hombre”.
13Ellos están esperando una gran cosa universal, cuando ni siquiera está en la Escritura. ¿Ven? Un día de estos, ellos dirán: “¿Pues, yo pensé que la Biblia dijo que la iglesia escaparía de todo esto?”. La Novia es la que escapa de esto.
14Y sólo piensen, después de Noé… “Como fue en los días de Noé”. Noé entró en el arca y la puerta fue cerrada. Él entró el diecisiete de mayo, y la puerta fue cerrada, y no llovió por siete días después de él estar en el arca. “Y ellos no lo supieron”. Dios cerró la puerta.
15Un día la puerta de la misericordia será cerrada y la gente continuará pensando que se están salvando, y predicando, y todo eso, y la misericordia habrá sido rechazada por última vez, y no lo sabrán hasta cuando falte.
16Recuerden, hay cientos de personas desaparecidas, todos los días, que no podemos encontrar o saber dónde están, alrededor del mundo. “Habrá uno en el campo, tomaré uno, uno en el… Dos en la cama, y Yo tomaré uno”. Universal, así es que no se requerirán muchos para ese escape, la Novia arrebatada. Recuerden las señales.
17Israel siempre dependió de sus señales en lugar de discursos intelectuales. Ellos tenían que hacerlo. Dios les envió profetas. Los profetas dan señales.
18Y las señales, siempre cuando hay una señal (una señal Escritural), tiene que haber una voz Escritural que siga a esa señal Escritural. Y todo debe ser Escritural, prometido.
19Entonces (¿ven?), se entra en una tendencia. Como Lutero en la justificación, era lo que él conocía; eso era todo, ellos quedaron satisfechos, y se sumergieron en su doctrina. Aquí vino Wesley con la santificación, fue más allá; luego él se organizó. Después vino Pentecostés con la restauración de los dones, y ellos se organizaron. Y Dios sigue avanzando recto, todo el tiempo (¿ven?), cada día, y en cada Edad de la Iglesia.
20Uds. tienen allí una foto sobresaliente, esta noche, que se incluirá en ese libro, de hace ya tres años; de cómo el Señor me permitió dibujar eso en el pizarrón, para mostrar tal como las Edades de la Iglesia fallarían, y cuándo y cómo ellas surgirían y menguarían. Y tan pronto se terminó con eso, ese gran Ángel del Señor, esa Luz, delante de prácticamente el mismo número de personas sentadas aquí, vino directo al lado de la pared, parándose allí. Y la gente se desmayaba. Y dibujó eso allí, Él mismo, en la pared. Tres años después, la Luna oscureció y se apagó, de manera exacta, el día en que… un poco antes de que el papa, el primer papa, fuera a Roma.
21Y cuando la iglesia y el Concilio Ecuménico estén listos… ¡Oh hermano, hermana, no dejen que empiece con eso! Estamos aquí mismo en el fin, toda señal, todo está justamente en su lugar.
22Dios da señales, señales Escriturales, señales Escriturales de una voz. Recuerden, cuando Moisés… ¿Para qué es dada una señal? Es para atraer la atención. Una señal es para atraer la atención. Luego si la señal no tiene ninguna voz, entonces la señal no es correcta. Y si la señal da la misma voz eclesiástica de siempre, esa señal no es de Dios, si esa voz no trae un cambio. Y ese cambio tiene que ser señal Escritural, tiene que ser voz Escritural.
23Digamos, por ejemplo, que su voz denominacional siguiera cierta señal; Dios no envió eso. Hemos tenido denominación todos estos años. Tiene que ser algo diferente; tiene que ser ASÍ DICE EL SEÑOR en la Escritura. Dios tiene que prometerlo por la Palabra y entonces una señal es para atraerle la atención a la gente a eso. Y luego la voz sigue la señal, esa es la doctrina que le acompaña.
24Jesús era un hombre en mucha estima. Él era un Rabí joven, el profeta de Galilea. Él, cuando estaba sanando a los enfermos y todo eso, Él era un gran Hombre. Pero un día, Él se sentó, comenzó a hablar y a decirles: “Yo y el Padre uno somos”. Esa fue la voz que siguió eso. “¡Oh no!”, ellos no querían eso. Estaban dispuestos para la señal, pero la voz no la querían. “Cuando veáis al Hijo del Hombre subir a donde estaba primero”, ellos no podían ver eso para nada. ¿Ven? Pero cuando la voz comenzó a seguir la señal, ellos no quisieron tener nada que ver con eso. ¡Siempre hay una señal y una voz!
25La razón por la cual Moisés se quitó los zapatos, fue que la señal le atrajo la atención. Él miró allá y vio ese, ese árbol ardiendo.
26Miren, él era químico. Él era un gran científico. Había sido instruido en toda la sabiduría de los egipcios. Y ellos hicieron cosas que nosotros no podemos hacer hoy, en la ciencia; edificar una pirámide, las esfinges, líquido para embalsamar que nosotros no tenemos, colorantes que no tenemos. Era una civilización más avanzada allá, y con más educación que nosotros hoy. Y Moisés era un maestro sobre ellos. Y cuando él vio ese árbol ardiendo, sin que se consumiera, sin duda que dijo: “¡Vaya!”, en su corazón tal vez haya dicho, “iré a recoger algunas de esas hojas y las llevaré al laboratorio y veré con qué químico han sido rociadas”. Si él hubiera hecho eso, la voz nunca le hubiera hablado.
27Ud. No puede descifrar a Dios. Ud. tiene que sentarse al lado de Él y hablar al respecto. Quítese el calzado, por decirlo así, haga a un lado su educación. Mire directamente en Su Palabra, y diga: “A mí no me interesa lo que cualquiera otro diga. Tú lo has prometido aquí para este día, y es la Verdad”. Moisés se quitó el calzado.
28Observen la voz que vino de allí. Si no hubiera sido una voz Escritural, Moisés no la hubiera creído. La señal atrajo la atención, y la señal era para atraer la atención del profeta.
29Un profeta mismo, es una señal. Cuando Dios envía un profeta, cuidado, juicio le sigue; siempre lo ha hecho, siempre lo hará. No hay manera de evitarlo. Y eso—eso se le pasa por alto a la gente, y jamás se entera hasta cuando ya es demasiado tarde. Con razón Jesús dijo: “Uds. edifican los sepulcros de los profetas, y los blanquean, pero, y Uds. fueron los que los pusieron allí. Y como hicieron sus padres, así también Uds.”. Y ellos lo hicieron.
30Ahora, vemos viniendo a la escena, vemos aquí a Moisés que se está levantando. Y él vio esa zarza, y se le acercó. Y una voz vino de allí, dijo: “Quita tu calzado, porque la tierra donde estás es santa”. Él se quitó el calzado y se arrodilló. Y Él le dijo: “Yo soy el Dios de Abraham, Isaac y Jacob”. Allí vino una voz Escritural. “Y recuerdo Mi promesa, y veo las aflicciones de Mi pueblo. Recuerdo Mi promesa, y te enviaré a ti allá para que lo hagas. Y te estoy colocando a ti como Mi voz”.
31“Y te daré dos señales. Una de ellas será en tu mano, y tomarás y convertirás una serpiente en… o una vara en serpiente”. Y—y lo siguiente, era meter su mano en su seno, y, la sanidad Divina. Dijo: “Si ellos no creen la voz de la primeras señal, entonces creerán la voz de la segunda señal. Y si no, saca agua del río, derrámala en tierra y se convertirá en sangre. Eso significa que su sangre entonces ya la ha bañado. Egipto queda sentenciado”.
32Nosotros hemos tenido la primera, y recibimos la segunda. Me pregunto si acaso la siguiente no será el baño de sangre. Me pregunto ¿dónde estaremos parados nosotros en esta noche? Voces y señales, Dios dándoles señales. No, sólo—sólo piensen en cómo, en las cosas que hemos visto que han acontecido: voces Escriturales, interpretación.
33Ahora en este gran resplandor bajo el cual está la gente, sus ojos se vislumbran: “Yo pertenezco a esto. Yo pertenezco a aquello”. Eso no tiene nada que ver con Dios, de ninguna manera, para nada.
34Dios, en cada generación ha enviado Sus señales. Jesús dijo que antes de Su Venida Él mostraría señales, antes de Su Venida. A la gente siempre le es recordado creer las señales Escriturales. Estas tienen que ser señales Escriturales identificadas. Dios siempre…
35Como dije anoche, la iglesia confunde las cosas y se desvía, entonces Él unge a una persona. Cada hombre difiera con el otro. Él unge uno. Dios es uno, y por lo tanto Él unge a una persona. Él nunca usa a un grupo. Él siempre usa a uno; siempre lo ha hecho. Él nunca cambia Su manera. Él usa a uno. Y Él envía eso, predica un Mensaje. Eso es rechazado rotundamente; pero todos los que vendrán, vendrán, de esa generación. Primera vigilia, segunda, tercera, cuarta, quinta, sexta, luego la séptima, y entonces vino el Novio; y nosotros estamos en la séptima.
36Y encontramos a estas iglesias denominacionales haciendo... Yo me sentí tan avergonzado de estos, Uds. los Hombres Cristianos de Negocio, la otra noche, poniendo en ese libro, ese libro de los Hombres de Negocio: Santo Padre Fulano De Tal. ¿No saben Uds., pueblo pentecostal, que “No debemos llamar ‘Padre’ a ningún hombre en esta tierra?” Eso muestra que alguna clase de resplandor les ha cegado los ojos. Sí. Y ¿no se dan cuenta que esa gente, dijo la Biblia, cuando el—cuando este remanente, “esta virgen fatua viniera a comprar Aceite”, que no lo obtuvieron? Puede ser que hayan danzado en el Espíritu, hablado en lenguas; pero yo he visto demonios hacer eso. Eso nada tiene que ver. Yo estoy hablando del Espíritu Santo, el Espíritu Santo de la Biblia.
37Los he visto comportarse así en las tierras paganas. Yo le he dado la vuelta al mundo siete veces, en toda—entre toda clase de paganos, y entre cientos de miles, tantos como ciento cincuenta mil personas y, sí, o ciento cincuenta mil personas reunidas a la vez. Y me doy cuenta cómo los brujos y de todo lo retan a uno en eso. Más vale que Ud. sepa de lo que está hablando. Más vale que no tenga simplemente un discurso intelectual. Más vale que Ud. sea capaz, por medio de Dios, de respaldar lo que está hablando, o no entre a ese campo allá. Ellos harán que Ud. quede avergonzado.
38Pero recuerden, nuestro Dios aún es el Dios de Elías. Él sigue siendo el mismo Dios de siempre. Él aún es el mismo Dios. Él se sigue moviendo en el mismo ciclo. Él hace lo mismo. Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Los he visto quedarse boquiabiertos, paralizados y ser llevados del campo. Dios aún sigue siendo Dios. Noten ahora, Jesús nos dijo que estas cosas acontecerían en los postreros días, y las encontramos exactamente, las señales de Su Venida. ¡Todo!
39Todos estaremos de acuerdo que estamos en el fin del mundo. Pero cuando Él comienza a descender a la Iglesia, y en las cosas que Él va a hacer por la Iglesia, el Cuerpo, la Novia en los postreros días, entonces alzamos nuestro rostro y nos vamos. ¿Ven? Simplemente tiene que ser de esa manera. El mundo rechaza Eso. Ellos tratan de ignorarlo.
40Miren estos programas de televisión, donde mucha gente pentecostal se queda en casa el miércoles en la noche para mirar Amamos A Susy, una comedia inmoral de alguna mujer casada cuatro o cinco veces, o algún hombre; y aman eso más que su Iglesia, que a su Cristo. Con razón no podemos tener avivamiento, con razón tenemos semejante cosa cuando el amor por el mundo es mayor que el amor por Dios que hay en su corazón.
41¡Oh!, podemos pasar adelante y tomar una decisión, poner nuestro nombre en el registro, y salir y vivir con el mundo. Eso es lo que quiere el mundo. Eso es lo que quiere la iglesia. Quiere mantener su confesión, y creer que es Cristiana y vivir de cualquier manera que quiera. No se preocupan Uds. podrán hacerlo en el concilio ecuménico. Ellos le permitirán hacer lo que Uds. quieran.
42Pero recuerden, la Novia será llamada a salir, separada y diferente, llena, nacida del Espíritu Santo, lavada en la Sangre del Cordero. Ella se abstendrá de todo lo que es inmundo alrededor de su Esposo. Ella es una virgen casta, pura, por la Palabra. La Palabra y Ella son lo mismo. Como un hombre y su esposa llegan a se uno, en unión, igual es con la verdadera Iglesia genuina de Dios. Cuando él llega a entrar en Cristo, la Biblia es acentuada con un “amén”, toda promesa. No tiene ninguna importancia lo que diga la denominación. El alma que está en el creyente la acentúa, porque es la Palabra en él clamando.
43“La Palabra es más cortante que una espada de dos filos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. La Biblia lo dijo. Así es como es vindicado y sabido.
44Nótelo, mi hermano, nótelo. Es una lástima que nosotros no veamos estas cosas. Jesús habló de ellas.
45Él fue su señal Escritural, y ellos no lo reconocieron. Él fue exactamente la señal Escritural. Él les dijo que lo era. Él dijo: “Escudriñad las Escrituras; en Ellas os parece que tenéis la Vida Eterna; y ellas son las que dan testimonio de Mí. Si Yo no hago las obras de Mi Padre, no lo creáis”.
46Todos tienen su propia interpretación privada. Toda denominación tiene estos seminarios, empollan una cantidad de predicadores de incubadora. Yo siempre sentí lástima por un pollo de incubadora, no tuvo mamá; no importa cuánto haya piado, no recibió calor de madre. De esa manera es que estas máquinas producen hombres del clero, a veces no saben más de Dios que lo que sabe un hotentote de una noche egipcia, o de lo que sabe un conejo de ponerse zapatos para andar en la nieve.
47Lo que necesitamos es un predicador experimentado que haya estado en la parte de atrás del desierto, habiendo permanecido en ese lugar, bajo Dios, hasta que la Columna de Fuego baje delante de él como hizo con Moisés; y nadie puede quitarle eso. Él estuvo allí cuando sucedió. Miren, eso es verdad. ¡Regresar a Dios, y regresar a Su Biblia!
48Jesús dijo: “Si me hubierais conocido, Mi día hubierais conocido”.
49Todos tienen su propia interpretación. Los metodistas tienen la suya. Los bautistas, presbiterianos, pentecostales, lo demás tienen su interpretación; pero la Biblia dice que la Palabra de Dios no es de interpretación privada.
50¿Cuál es entonces la interpretación de Ella? Él le da Su propia interpretación. Él dijo: “Sea la luz”, y hubo luz; eso no necesita ninguna interpretación. Él dijo: “Una virgen concebirá”, y ella concibió; eso no necesita ninguna interpretación.
51Él dijo: “En los postreros días derramaría Su Espíritu sobre toda carne”, y Él lo hizo. Eso no necesita ninguna interpretación. Eso ha sido hecho, allí mismo delante de los críticos que dijeron que no se podía hacer. Dios lo hizo de todas maneras, porque Él está interpretando Su Palabra.
52Él lo dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en el tiempo del fin, cuando el Hijo del Hombre se esté manifestando”. Y Él lo hizo. No hay necesidad de ninguna interpretación. Ella misma se interpreta, todas estas promesas que Él hizo.
53Él dijo: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, las cosas que hago, Él las hará también”. No necesita ninguna interpretación, Él sencillamente lo hace. Eso es todo. Si… “Yo soy la Vid, y vosotros sois los pámpanos”. La misma Vida que está en la Vid está en los pámpanos; el mismo pámpano que brotó el Día de Pentecostés.
54Me paré el otro día y vi una escena misteriosa. Un buen amigo mío, y un amigo de Jack Moore. John Sharrit, el Señor lo bendijo en la primera parte del ministerio. Él no tenía hijos. Trabajaba por veinticinco centavos la hora rompiendo concreto en la calle. Él vino a la reunión, el Señor lo bendijo; tiene cinco hijos, y ahora él es dueño de la mitad de Phoenix. Da como dos o tres millones cada año para el Señor. Yo estaba parado en su hacienda, no hace mucho (una de ellas), donde él tenía mil quinientos mexicanos trabajando constantemente. Y todo un condado de nada más que algodón, papas; condado tras condado. Son de él, propios, y hace quince años ganaba veinticinco centavos la hora por romper concreto. Él confió en Dios.
55Yo miraba uno de sus árboles, y tenía mucha clase de frutos diferentes. Él tiene grandes huertas de cítricos. Y dije: “Hermano Sharrit, ¿qué de ese árbol allí?”. Él dijo: “Hermano Branham, ese tiene de toda clase de frutos”.
56Yo dije: “Pues, tiene limones, tiene… Veo mandarinas, tangelo. Veo limones, toronjas, y naranjas”. Dije: “¿qué clase de árbol es ese?” Él dijo: “Un árbol de naranja”. Dije: “¿Naranja? ¿Con todos esos?”. Él dijo: “Sí, esos son injertos. Le han sido incrustados”. Y yo dije: “Oh, ya veo. ¿A eso le llaman injerto?”
57Él dijo: “Sí, hermano Branham”. Explicó cómo lo hacían, en ciertas temporadas del año, cómo injertaron esta rama.
58Yo dije: “Ahora, el próximo año no habrá mandarinas, no habrá tangelos, no habrá más frutos aparte de las naranjas”.
59Él dijo: “Oh, no. No, no”. Dijo: “La toronja producirá, la rama de toronja producirá rama de toronja, una toronja. La mandarina producirá mandarina. El limón producirá un limón”. “Pues”, dije, “¿Qué clase de árbol es ese?”. Dijo: “Un árbol de naranja”, dijo él.
60“Pero si este árbol de naranja llega a producir otra rama”, dije yo, “¿qué producirá?”. Él dijo: “Una naranja”. Dije: “Entiendo”. ¡Oh, sí! ¿Por qué? Todos son frutos cítricos.
61Todos nosotros reclamamos estar en Cristo. Pero cuando entramos Allí, con un credo denominacional, nos sustentamos de él. Eso es correcto. Pero si ese Árbol llega a producir otra rama, se escribirá otro libro de los Hechos. Será como la primera rama que vino. ¡Será llena del Espíritu Santo, inspirada del Espíritu Santo, Espíritu Santo! En ella no habrá credo; será Palabra.
62Muchos de Uds. que reciben mis cintas tienen el Mensaje acerca del Árbol Novia. El fruto está precisamente arriba, para que las luces de la tarde lo maduren. Ahora, y las luces de la tarde están madurando el fruto en este tiempo.
63Ahora, nos damos cuenta que ellos debieron haberlo conocido, pero no le conocieron. Así es nuestro tiempo, ellos no le conocen. Aquí Jesús se estaba refiriendo… Rápidamente ahora para que lleguemos al Mensaje. Jesús se refería atrás, y Él había estado obrando señales, mostrándoles que Él era el Mesías, exactamente lo que el Mesías tenía que hacer, obrando la señal Mesiánica. ¡Oh, muchos de ellos, como lo vimos anoche, creyeron eso!
64Nos damos cuenta que la—la mujer junto al pozo, ella no había sido educada; era de mala fama. Pero tan pronto vio esa señal, dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Y yo sé que cuando el Mesías venga, pues Él hará esto”. Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
65Y cuando ella fue a la ciudad de Sicar, y les dijo todas las cosas que Él había hecho, dijo: “Venid, ved a un hombre que me ha dicho lo que he hecho. ¿No será este el mismo Mesías?”. Y la Biblia dice… Él no hizo eso más, pero ellos le creyeron, en Él, por el testimonio de una mujer de mala fama. ¡Hablando de levantarse en los días de Jonás y condenar a esta generación!
66Fíjense, nos damos cuenta entonces de Natanael, Pedro, y otros que creyeron. Vemos al ciego Bartimeo.
67Vemos al pequeño Zaqueo en un árbol, escondido. “Jesús”, dijo él, “nunca me verá acá arriba”.
68Y Jesús se paró directamente debajo del árbol, y miró arriba y dijo: “Zaqueo desciende”. Él era la Palabra, y la Palabra discierne el pensamiento que está en el corazón.
69Y los fariseos y eruditos de aquel día lo condenaron, por no tener el lustre ni el brillo eclesiástico. No tenía el punto de vista educativo que debía tener. Eso no tenía el adorno ni—ni la cosa que los eclesiásticos debían tener: una gran capucha, un cuello volteado, y alguna otra cosa, con una cierta clase de—de—de palabras que pudieran hablar, para estar por encima de la gente común.
70Y la Biblia dice: “La gente común le oía de buena gana”. Él hablaba el lenguaje común. Él vivió la vida de un hombre común.
71Entonces nos damos cuenta que al hacer esto, encontramos lo que aconteció. Ahora ellos no lo podían creer, y dijeron: “Este hombre es belcebú. Él es un espíritu inmundo”. En otras palabras: “O Él tiene telepatía mental, o—o Él tiene… Él, Él es alguna clase de adivino”. Y cualquiera sabe que eso es del diablo, y es una personificación. Y nos damos cuenta que entonces le condenaron. Después estaba parado uno allí y dijo: “Maestro, muéstranos una señal”.
72¿Cómo se dirigió a ellos? Él dijo: “La generación mala y adúltera demanda señales”. Ahora observen: “La generación mala y adúltera”. Él estaba profetizando. Dijo: “Y ellos la recibirán, la generación mala y adúltera”. Y si esa no es la generación en la que nosotros estamos viviendo, yo no sé qué será. Recuerden, toda profecía tiene un significado compuesto.
73Vayan allí a Mateo, el capítulo 3 donde dice: “De Egipto llamé a Mi Hijo”. Sigan la referencia hasta que se den cuenta que Él hablaba de Jacob, Su hijo; pero también de Su Hijo mayor, Jesús, que llamó de Egipto.
74Ahora encontramos que en eso: “Una generación mala y adúltera demanda señal, y ellos la recibirán, pues la generación mala y adúltera verá la señal de la resurrección. Como Jonás estuvo en el—el vientre de la ballena por tres días y tres noches, así tiene el Hijo del Hombre que estar en el corazón de la tierra, luego Él se levantará”. Han pasado dos mil años, y tenemos otra generación mala y adúltera. ¡Y están recibiendo una señal del Cristo resucitado, vivo entre nosotros, después de mil novecientos años! Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
75Jonás, lo conocemos, sabemos que él fue un profeta. Muchos se refieren a él como alguna clase de—de descarriado; él no lo era. “Él jus-… los pasos del justo son ordenados por el Señor”. Yo leía un libro no hace mucho. Él sí fue a Tarsis, o salió para allá, en lugar de Nínive, pero todo eso estaba en el plan de Dios “Los pasos del justo…”, porque a veces le viene el mal a uno o cosas semejantes.
76Así fue con Job. Él no estaba… Job era el mejor hombre en la Tierra, en su día, el mejor hombre que Dios pudo encontrar; y con todo, miren lo que le sucedió. Él no lo estaba castigando; estaba probándolo. Le estaba probando a satanás que Él tenía a alguien que le creería ante cualquier dificultad.
77Entonces fue igual con Jonás. Y lo encontramos camino a Nínive, y tomó una barca a Tarsis, y luego él… y el mar se levantó y él dormía. Les dijo: “Átenme de mano y pies y arrójenme, pues yo soy la causa de esto”. Y cuando lo arrojaron, una ballena grande nadaba por las aguas, rondando, y se tragó a este profeta.
78Recuerdo, no hace mucho, en Louisville Kentucky, donde vivía antes, al otro lado del río, en Indiana. Tenían una ballena allá sobre un—sobre un vagón de plataforma. Algún Ricky que tenía más inteligencia de la que sabía controlar, dijo: “Ahora Uds. han oído la vieja fábula de la ballena tragándose a Jonás”. Él tomó una pelota de béisbol, la llevó hasta el esófago de la—de la ballena, y dijo: “Fíjense en esto”, dijo: “Es… una pelota de béisbol ni siquiera pasa por allí. Dijo: “La vieja fábula de—de Jonás siendo tragado por la ballena”, él dijo: “es pura fábula”. Eso fue más de lo que yo pude tolerar.
79Yo dije: “Un momento señor”. Él lo explicó; dijo lo imposible que sería para un hombre entrar en esa garganta. Yo dije: “Ud. falló al no leer la Escritura, señor. Y esa no es una fábula, es la verdad”. Él me miró y dijo: “Quién es Ud.?” Dije. “Yo soy el reverendo Branhan, del otro lado del río”. Él dijo: “Oh, ya veo, un predicador que cree eso”. Yo dije: “Con todo mi corazón, con todo mi corazón”.
80Y él dijo: “Bueno, Ud. sabe” dijo, “fíjese aquí, señor, no discutiendo. Y yo—yo admiro su posición, y todo eso, pero”, dijo, “científicamente” dijo, “Ud. difícilmente le podría meter la mano de un hombre en la garganta”.
81Yo dije: “Señor, Ud. no lee la Escritura correctamente. La Biblia dice que éste era un pez ‘especialmente preparado’. Es correcto. Dios dijo que Él ‘preparó un pez’; era especial”.
82Yo creo que lo que Dios dice es la verdad. Éste es especial. Hizo un gesto con su nariz, ahí con sus lentes puestos, dos o tres veces, y continuó con su charla. Uno espe-… Y todos se rieron. Era un pez especial. Dios preparó un pez para que se tragara a Jonás. ¡Vaya! Yo lo creo con todo mi corazón. Ahora, nos damos cuenta que en su… Él se lo tragó.
83Cualquier cosa, un pez, después que come, baja directo al fondo. Alimente a su pececito y mire lo que sucede. Bajan directo al fondo del pequeño recipiente en que están y descansan sus pequeñas aletas en el fondo. Su barriguita está llena, y por lo tanto están allá abajo descansando.
84Entonces cuando este gran pez se tragó a Jonás, debe haberse sumergido, al fondo, para reposar, saliendo de las olas y de la tormenta. Él buscaba entre el avivamiento, para ver lo que podía encontrar; y el avivamiento en el mar, Uds. saben, moviéndose para arriba y para abajo, debido a los vientos. Entonces encontró a este predicador y se lo tragó, y bajó al fondo.
85Ahora miren, Jonás estaba allá en el fondo, en el vientre de esta ballena, con sus manos y pies atados, acostado en el vómito de la ballena.
86Miren, con frecuencia he oído a personas decir: “Se oró por mí anoche, y—y mi mano no mejora; sigue lisiada. Todavía tengo el dolor de estómago. Mis ojos, aún no veo bien”. ¡Oh vaya! ¿Luego critican a Jonás? ¡Vaya!
87Si alguien ha tenido un caso de síntomas, debe haberlo tenido él. Si miraba hacia acá era el vientre de la ballena; hacia allá era el vientre de la ballena. Hacia donde miraba era el vientre de la ballena. Y tenía sus manos atadas por atrás. Él estaba en el—el vientre de la ballena, en el fondo del mar, tal vez cuarenta brazas de profundidad, en el fondo del mar. Miren, ¡hablar de síntomas! Y luego Uds. lo llaman descarriado.
88¿Pero saben lo que él dijo? “Son vanidades ilusorias. Yo ni siquiera las consideraré. Pero una vez más miraré hacia Tu santo templo, Jehová”.
89Miren, Jonás sabía que cuando Salomón dedicó el templo, él oró y dijo: “Señor, si Tu pueblo estuviere en problemas en cualquier lugar, y mirare hacia este lugar santo, entonces oye desde el Cielo”. Y él tuvo toda esa confianza en la oración de un hombre que se descarrió, que había hecho una oración. ¿Cuánto más…?
90No hay ninguno de nosotros en esa condición esta noche. No hay ninguno de nosotros con esa clase de síntomas. ¿Y luego consideramos nuestros síntomas? ¿Por qué? ¿Por qué? Si el pueblo pudo tener toda esa confianza en la oración de un hombre que se descarrió… Y a nosotros se nos pide mirar al Cielo, donde Jesús está sentado a la diestra de la Majestad en las Alturas, en un Templo no hecho de manos. Se espera que Él interceda allí en base a la confesión suya. ¿Cuánto más debemos nosotros ignorar nuestros síntomas?, y “¡Una vez más yo miraré a Tu santa promesa, Señor!” ¡Oh vaya, cuando vemos a Dios en la escena!
91Ahora, nos damos cuenta que Jonás, dijeron que esta ballena lo cargó allí adentro por tres días y noches, lo devolvió todo ese recorrido, se devolvió todo ese trayecto, fue allá. Y miren, la gente de Nínive estaba, habían llegado a ser como lo son hoy el resto del mundo. Su gran mundo comercial, su industria era la pesca, y todos los hombres pescaban. Y ellos adoraban ídolos, y la ballena era el dios del mar. Y un día, como a las once, mientras todos estaban allá pescando, aquí vino su dios del mar, y sacó la lengua, y el profeta salió caminando de la pasarela. Con razón se arrepintieron. Sí. ¿Ven? Allí estaba una señal. Ésa fue una señal.
92¿Qué fue la voz? ¿Qué fue la voz? “¿Ven, muchachos, lo que yo puedo hacer?” No. “Arrepiéntanse, o dentro de cuarenta días Dios va a destruir este lugar”. La señal y la voz. La voz que siguió a la señal: “¡Arrepiéntanse!”
93Él dijo: “Y esa gente que no diferenciaba la mano derecha de la izquierda, se arrepintió a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar”. ¿Ven? Luego Él dijo: “La reina del Sur se levantará en la… en su generaci-… con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar”. Ahora, cuando…
94Para terminar, digo esto: Cuando Dios envía un don a la tierra, un don como señal, y la gente lo cree, es una de las edades más gloriosas que la gente haya vivido. Pero cuando Él envía una señal y es rechazada, esa generación entra en caos. Así ha sido siempre. ¿Qué si la gente de América, en esta noche, recibiera la señal de Dios en estos postreros días?
95Pues, se habla de ir al Fuerte Knox y mover el gobierno allá abajo, y de cavar bajo tierra. Pues, esas bombas rusas llegan tal vez a cien o doscientas yardas bajo tierra, y estallan alrededor de ciento cincuenta millas, pues, la conmoción alcanzaría directo hasta la—la lava. Ud. no está a salvo en ningún lugar en esta tierra. La única seguridad es en los brazos de Jesucristo. Él es nuestro refugio.
96Pero ¿qué si esta noche, como americanos, si todos confiáramos en el don que Dios nos dio, el Espíritu Santo, en estos últimos días? Pues, toda nación nos temería, como lo hicieron en los días de Salomón.
97Dios le dio a Salomón un don, y toda la iglesia por completo, todos lo creyeron. Ese fue un milenio para los judíos. Ese fue el milenio del Antiguo Testamento, en los días de Salomón, una vista previa del Milenio por venir. ¡La edad dorada de los judíos! Fíjense, nadie empezó guerra con ellos. Les temían, porque sabían que Su Dios era real; porque lo tenían a Él en presencia de ellos, y la gente estaba toda de un corazón y acuerdo. Pues, la fama salió por todas partes. En toda parte uno oía: “¡Oh, qué gran cosa—gran Dios tiene Israel, un Dios vivo!”
98Y su fama llegó muy lejos, hasta Sabá. Mídanlo en el mapa y vean qué tan lejos está. Había una reinita allá, que tuvo hambre en su corazón por Dios. Cada vez que oía de alguien, que pasaba una de las caravanas, ella decía: “¿Han pasado Uds. por Palestina?” “Sí”. “Háblenme de ese gran avivamiento que están teniendo allá”. Y todos decían: “¡Oh, es maravillosos!” “¿Uds. lo vieron?” “Sí”. “¿Cómo es?”
99“¡Oh, Ese Gran Dios al que ellos sirven ha bajado y vive en uno de Sus siervos, y lo han hecho rey!” Pues, él puede discernir. Él conoce los propios pensamientos que hay en el corazón. Y, sabe, dicen que ‘Dios es la Palabra y la Palabra es Dios, y la Palabra discierne los pensamientos que están en el corazón’. Y la sabiduría de ese hombre sobrepasa cualquier cosa de la que Ud. haya oído. Él puede discernir aun los pensamientos que Ud. está pensando. ¡Oh, es una avivamiento maravilloso que tienen allá!”.
100Y saben: “La fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios”; es la promesa de Dios.
101Y esa reinita tuvo hambre, y quiso ir a este avivamiento. Ahora, ella tuvo bastante qué afrontar. Pues, en primer lugar, era pagana. Tendría que ir a su sacerdote a preguntar si podía ir. Ella era una reina; era de los dignatarios, de las celebridades.
102Ahora, no hay duda que ella fue al sumo sacerdote y le dijo: “Gran padre santísimo, tengo entendido que hay un avivamiento en Israel, y ellos están teniendo un tiempo maravilloso allá. Y su Dios está con vida y Él está obrando grandes señales y maravillas, lo cual nosotros nunca hemos visto nada semejante, o escuchado nada semejante. Yo le pregunto a toda caravana y ellos dicen que es maravilloso. ¿Puedo obtener permiso de mi denominación para ir a visitar?”
103Me lo puedo imaginar: “No estamos cooperando en esa reunión, así que más vale que no se acerque a eso”. ¿Ven? saben, los hombres mueren, pero los espíritus no. ¿Ven? Entonces nos damos cuenta de que: “No, mejor es que no vaya, nosotros no estamos cooperando en eso”. “Bueno, pues mire padre santo, yo tengo entendido…”
104“¡Pues mire! Si algo estuviera aconteciendo, estaría aconteciendo entre nosotros, nuestra iglesia lo tendría”. ¡Oh vaya! “Y sí, aquí es, aquí. Nosotros—nosotros tendríamos eso aquí mismo”.
105Puedo oír a esa reinita decir, al ponerse de pie. A mí me gusta su valor. Ella se puso de pie y dijo: “Yo he visto a estos ídolos aquí por años. Lo he oído a Ud. detrás del púlpito y predicar de algún dios que existió, algún dios que fue. Mi tatarabuela escuchó la misma historia, y en ningún momento ha habido un movimiento. Me cuentan que tienen a un Dios viviente, que vive entre ellos, algo que es genuino. Yo quiero verlo”.
106“¡Pues, mire! Si Ud. va, sabe lo que hará, estará asociándose con un montón de gente, Ud. lo sabe. Ud. sabe que ellos tienen todo eso de ‘abrir el Mar Rojo’ y toda esa clase de cosas. Más vale que no vaya allá, porque si lo hace…” “Bueno, iré de todas maneras”. “Quitaremos su nombre del registro”.
107“Pues, quítelo del registro”. Cuando una persona empieza a tener hambre y sed por Dios, no hay libro en el mundo que pueda retenerlos, pues vienen según un Libro. “Quite mi nombre si quiere; de todas maneras voy a ir. Oigo que Ése es un Dios vivo, tiene realidad. Iré para averiguar, así que vale más que quite mi nombre de allí”.
108Miren, ella tuvo mucho qué afrontar. Pues recuerden, estaba decidida. Ella consiguió todos los pergaminos, para leer acerca de lo que era Jehová. Ahora, allí está una mujer inteligente.
109No se guíen Uds. por lo que algún otro se supone. Guíense solamente por lo que la Biblia dice que es Él. Acepten lo que Él dice al respecto. Averigüen lo que Él es, si Él vive o no; no lo que algún erudito ha dicho de eso, sino lo que Él dijo, Él mismo, acerca de Sí mismo, lo que Él prometió.
110Y ella comenzó a leer. Miren, ella tuvo una muy—muy buena idea. Dijo: “Voy a empacar bastantes presentes, y los voy a llevar. Y si es la verdad, lo apoyaré. Si no es la verdad, puedo regresar con mi dinero”.
111¡Ella pudiera enseñarle algo al pueblo pentecostal! Apoyan programas radiales que se burlan de la propia cosa que Uds. creen, y con todo eso lo apoyan. Dejan—dejan que sus… Bueno, no diré nada de eso. Uds. de todas maneras saben lo suficiente al respecto. Ése es asunto de sus predicadores. Fíjense. Pero esa es una vergüenza.
112Ella dijo: “Si no es real, regresaré con mis regalos”. Así que los cargó sobre un camello. Recuerden, miren lo que la enfrentaba; la esperaba un largo camino. ¿Saben cuánto tarda? Ella tenía que ir en camello. ¿Saben cuanto tarda? Tarda noventa días. Tres meses, sobre el lomo de un camello, no en un Cadillac con aire acondicionado. No, no. Tres días y sobre el lomo de un camello.
113Con razón Jesús dijo: “Ella se levantará en el juicio con esta generación y la condenará”. ¡Hay personas en Birmingham que no atravesarían la calle para ver lo mismo, habiendo autobuses, tranvías, aviones, y cuántas cosas más en nuestro día! Con razón cuando se levanten, condenarán a esta generación. Sí señor. Pues Uno mayor que Salomón está aquí, el Espíritu Santo mismo. Fíjense.
114Nos damos cuenta, luego, que hay otras cosas para considerar. Miren. Y ahora, los hijos de Ismael estaban en el desierto, y andaban en bandos a caballos, vaya, y ladrones. Pues, ¡ella con todo ese dinero allí! ¿Qué? Su pequeño grupo de eunucos, guardias que tenía, y las pocas siervas, ellos sencillamente cortarían, los degollarían, les quitarían ese tesoro y se irían como si nada.
115Pero saben, hay algo que sucede cuando su corazón comienza a hambrear por encontrar una realidad de Dios, no hay peligro en el camino. Uno no ve ningún peligro. Uno no ve ningún fracaso. Ud. dice: “Pues, ¿será que sanaré?”. No cabe duda en su mente. Cuando la fe genuina se ancla, no hay nada que la nueva. Permanece allí.
116Ella nunca consideró el peligro que había por delante. Había algo que ella tenía, un—un objetivo que tenía, una cosa que ella quería lograr. Y sus motivos eran correctos, entonces se propuso alcanzarlo, pues su corazón tenía hambre y sed. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Eso es correcto.
117Obsérvenla ahora mientras sale a cruzar el desierto, probablemente viajando de noche, descansando en el día en algún oasis, leyendo esas Escrituras. Finalmente, ella llegó al pórtico de Salomón. Cuando llegó, afuera en el—en el… en el atrio, ella descargó sus camellos y levantó su tienda.
118Ahora, ella no vino como algunas personas, algunas personas hoy. Ella no es… Aquí está la versión de 1964 de eso: “He oído que están teniendo el… Dicen que el Señor está haciendo esto. Voy a ir, y a la primera palabra dicha en contra de lo que yo creo, por la puerta me marcho”. ¿Ven? ¿Ven?
119Pero ella no. Ella trajo la Palabra y se sentó. Iba a permanecer allí hasta estar realmente convencida. Ella no lo iba a comparar según sus propias ideas; iba a compararlo en la Palabra.
120Entonces ella entró. Me imagino que el primer día, ella se sentó a lo lejos, en la parte de atrás. Y tocaron las trompetas, las campanas sonaron, y— y cantaron todos los cantores. El Arca del Pacto estaba allí en ese lugar. Y el pastor Salomón salió, se sentó. Ella dijo: “Ahora veré si Dios está en ese hombre o no”, así que observó, y cada caso empezó a pasar. ¡Oh, qué cosa más maravillosa! Nada fue oculto.
121Entonces ella recibió su tarjeta de oración, y esperó (por así decirlo), y ella, mientras se acercaba en la línea. Finalmente, había esperado día tras días. Ella se interesaba cada vez más, a medida que avanzaba el avivamiento. ¡Vaya!, ¡su corazón tenía hambre! Pasado un rato, ella llegó delante de Salomón, y la Biblia dice: “No hubo nada que Salomón no le revelara”, ¡discernimiento!
122Y aquí estaba Jesús de pie, el Dios de Salomón: “Más que Salomón está en este lugar”. ¿Ven? Y ellos dijeron: “Maestro, muéstranos una señal”.
123“Uno mayor que Salomón está en este lugar. La reina del Sur vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar”.
124Y nosotros hemos tenido dos mil, sí, dos mil ochocientos años desde entonces, de historia Bíblica. Y en esta noche, uno mayor que Salomón está en este lugar, con la Palabra prometida de este día, y aún andamos abatidos por ahí. Con razón ella se parará en el día del Juicio y condenará a Birmingham, Estados Unidos, a los demás, con su testimonio; pues su corazón tenía hambre por ver a Dios y ella se quedó hasta que todo hubo terminado.
125¿Qué dijo ella después de haber visto acontecer lo real? ¿Saben lo que dijo? Ella, después que Salomón le reveló lo que había en su corazón, pues, ella dijo: “Es todo lo que oí y aun más que eso”. ¿Por qué? Había sido obrado en ella misma. Ella había visto lo que otros habían dicho al respecto, pero entonces le tocó su turno. Lo de ella, su secreto le había sido revelado. Y ella dijo: “Es aun más”. Y dijo: “Sean benditos aun los hombres contigo que ven esto continuamente. Los hombres que se paran aquí y que ven estas cosas continuamente, benditos son”. Y vio la manera en que él subía a la casa de Jehová. Ella llegó a ser una creyente.
126Y le fue prometido levantarse en los postreros días y condenar a estas generaciones, como fue en los días de Salomón y como en los días de Jonás, y demás. Ella se levantará en este día y condenará, en la resurrección, a la gente que ha vivido en este día, pues, he aquí uno mayor que Salomón está en este lugar. El Espíritu Santo mismo está aquí. El creador de los cielos y de la tierra está aquí, identificándose Él mismo con Su pueblo, con la misma clase de don. Exactamente como fue en Cristo; Él haciéndolo. Como fue en Salomón; Él haciéndolo. Como fue en los profetas, Él haciéndolo. Como fue profetizado para los últimos días, y no hemos tenido eso por—por cientos y cientos de años. Y como fue justo antes de Su primera venida, ellos no—no habían tenido discernimiento por cientos de años, y allí vino a la escena y alguien introdujo al Mesías. Y prometió lo siguiente que vendría para los postreros días, igual como fue allá.
127Aquí estamos en los postreros días, señales que Él prometió que acontecerían: la situación del mundo así como se supone que debe estar; la inmoralidad del mundo; y todo lo que tenemos, justamente en posición. Y el Espíritu Santo justamente en posición, obrando exactamente. ¡Oh, es una cosa maravillosa, saber que servimos a un Dios real!
128Tengo ganas de decir algo más ahora. Lo he relatado antes, pero pienso… me siento guiado a decirlo otra vez. Como todos saben, yo cazo. No es tanto por la cacería; me gusta estar en el bosque. Mi madre era mestiza. Uds. lo saben. Mi madre era mitad india Cherokee. La madre de ella recibía la pensión (¿ven?), en—en Tennessee. Entonces ahora nos damos cuenta, por eso, me encanta la cacería. Y mi conversión nunca me sacó eso, porque yo…
129Mi primera Biblia fue el bosque. Yo podía ver una flor, cómo moría. La semillita quedaba en el suelo y se descomponía, desaparecía completamente. Pero, el próximo año, no quedaba nada qué encontrar. Uno podría llevar el puñado de tierra al laboratorio, no hay un químico en el mundo que pudiera hallar ese germen de vida allí. No obstante, volvía a vivir, cuando salía el sol. Volvía a vivir, y eso me dio a saber que había una vida, muerte, sepultura, resurrección.
130Yo veo salir el sol, en la mañana; es un bebé recién nacido. Para las ocho, comienza el colegio. Es como para las diez que entonces sale de la universidad y entonces para el mediodía, está en todo su vigor. A las dos, tiene cincuenta y cinco años. Y entonces ya para las cuatro, está llegando a los ochenta y cinco, desaparece. Sirvió al propósito de Dios. ¿Pero qué? Si sirvió al propósito de Dios, ¿será ese el fin? No. Vuelve a salir a la mañana siguiente, para testificar que hay un nacimiento, vida, muerte, resurrección.
131Pero, lo primero, una—una semilla sembrada en la tierra, si no es germinada, no saldrá. Tiene que servir al propósito de Dios para poder levantarse; y así es con nosotros. Nosotros somos una simiente germinada, en la tierra, y debemos servir al propósito de Dios o jamás nos—nos levantaremos en esa primera resurrección; nos levantaremos para juicio en la última. Es igual como el maíz híbrido, se levanta el tiempo suficiente para recibir su juicio del sol y muere y regresa y no es más. Exactamente correcto. Pero la verdadera semilla deja la… vuelve a vivir. Se produce ella misma.
132Miren la sabia de un árbol. Antes de caer cualquier helada, o lo que sea, ese árbol, la… Alguna naturaleza en algún lugar, se apodera de ella y dice: “Baja a la parte más baja del árbol, rápido. Baja a la tierra porque viene una helada”. Y si no lo hace, eso mata el árbol. Y así se esconde allí abajo hasta que pasa toda la helada, luego vuelve a subir. Alguna inteligencia lo hace. ¿Saben qué inteligencia es esa? Uds. explíquenme eso, ¿qué inteligencia hace que ese árbol baje, se esconda y vuelva a subir?, y yo les diré de la Inteligencia que me dice quienes son Uds. y de dónde vienen, lo que han hecho y adónde van. Es la misma cosa, porque es el mismo Dios; seguro. Exactamente. Es Dios que hace esas cosas. Ahora, recuerden, amigos.
133Un día yo estaba cazando donde iba a cazar antes, allá en los bosques del norte. Y cazaba con un amigo y me encantaba cazar con él. Él también era parte indio. Y él… era Bert Call, y él es un buen hombre. El hombre pudiera estar sentado aquí ahora, hasta donde sé; él baja aquí al sur constantemente. Y él era un gran cazador. No había que preocuparse por él, no iba a perderse. Cazábamos juntos y nos conocíamos, pero era el hombre de corazón más cruel que jamás haya conocido en mi vida. Él le disparaba a los cervatos sólo para— sólo para hacerme sentir mal, porque no me gustaba verle matar a los pequeñitos.
134Está bien matar un cervato, si el gobierno se lo permite. Yo fui guardabosques por años y sigo siendo un conservacionista. Yo—yo creo en animales y creo en la conservación. Y sólo—sólo dejarlos… Si uno los deja procrearse mucho… Han sido puestos aquí para que se coman. Si uno no se come algunos, entonces contraerán una enfermedad y morirán o se morirán de hambre. Pero solamente lo que diga la ley, ellos saben cómo manejar eso. Dejen que ellos se encarguen de eso.
135Pero Bert los mataba sólo para ser malo, sólo para verme sentir mal por eso. Él decía, decía: “Billy, tú eres un buen predicador, o un—un buen cazador, pero, el problema es que tienes demasiado de predicador. Tú eres demasiado cobarde”.
136Y le dije: “Bert, tú simplemente eres cruel, eso es todo”. Y continuábamos.
137Un día fui allá, sucedió que el trabajo me retrasó, y la temporada había avanzado. Y el venado de cola blanca, no sé si Uds. lo tengan aquí o no. ¡Oh vaya!, Ud. me habla de Houdini como un artista del escape, ellos le ganan. Entonces, la temporada había avanzado; ya les habían hecho algunos disparos. Y salimos una mañana, como en seis pulgadas de nieve, salimos por el cerro Presidencial.
138Y llevábamos… siempre llevábamos chocolate caliente y un emparedado. Y como al mediodía, si no cazábamos un venado, entonces nos separábamos en las montañas y nos devolvíamos; regresábamos a eso de las nueve o diez esa noche. Si cazábamos un venado, lo colgábamos. Sabíamos dónde estábamos y regresábamos por él.
139Entonces esa mañana subimos, y pues, antes de salir, él dijo: “Oye Billy, te tengo algo este año”. Y le dije: “¿Qué es?”
140Él metió la mano en el bolsillo y sacó un pequeño silbato, algo como del tamaño de esto. Y lo sopló, y sonó como un cervato llamando a su mamá; Uds. saben, el venado cachorrito llamando a su mamá.
141Dije: “Bert, ¿no serías tan cruel verdad?”.
142Él dijo: “Oh, Uds. predicadores cobardes, todos son iguales”.
143Empezamos entonces a subir el cerro, y como a las once, él… había un claro como del tamaño de este cuarto, tal vez un poco más grande. Y no habíamos visto ni una huella. Había una luz de la luna, y ellos se alimentaban de noche. Y estaban simplemente… Y es difícil encontrarlos. Simplemente permanecen escondidos, echados, y debajo de la maleza y atrás entre los árboles. Y con las patas bajaban y comían musgo, y olvídelo. Entonces, nosotros…
144Yo llegué a este pequeño claro allí y él se sentó. Pensé que él iba… en un banco de nieve allí, un ventisquero. Y pensé que él alcanzaba en su bolsillo de esta manera, para sacar este pequeño termo y beber de su—de su chocolate, y nos comeríamos nuestra—nuestra comida y luego nos separaríamos y regresaríamos atravesando los cerros; él iría en una dirección y yo en otra. Pero cuando lo hizo, yo empecé a sacar mí emparedado, pues sentí un poco de hambre. Y recosté mi rifle contra el árbol, y di la vuelta hacia mi bolso, y lo miré. Y él levantó la mirada hacia mí. Y como fuera, él tenía los ojos como de lagartija, Uds. saben; como las mujeres se pintan hoy los ojos, Uds. saben, esa apariencia extraña como de perro que tienen y luego todas pintadas de esa manera. Bueno, así lucían sus ojos, como de lagartija, algo como alargados. Él levantó la mirada hacia mí. Y pensé: “¿Qué tendrá en mente?”. Metió la mano y sacó ese pequeño silbato y pensé… Yo dije: “Bert, ¿no te avergüenzas de ti mismo?”
145Y él lo sopló, y, cuando lo hizo, como a treinta yardas, ni a eso, una gama grande se levantó. Ahora, la gama es la cierva madre. Ese era su bebé llamando. Ella… Él sopló el silbato. Ella se levantó de un salto. Ahora, ella de ninguna manera hubiera hecho eso, sabía que estábamos allí; pero su bebé estaba en problemas. Y él me miró, esos ojos de lagartija otra vez. Lo vi bajar el seguro en su rifle calibre treinta cero seis. Él tenía una puntería tremenda. ¡Oh, sí que era bueno!
146Y sopló el silbato de nuevo. Y esa cierva madre salió caminando allí directo a ese claro. Ahora, hermano, eso es inusual. Ellos no harían eso. En primer lugar, ella no se hubiera levantado. Si lo hubiera hecho, hubiera ido en la otra dirección. Y aquí estaba ella, salió caminando allí directo al descubierto, y ella sabía que nosotros estábamos allí. Y tan pronto el seguro hizo clic en ese rifle, ella se dio vuelta y miró directo al cazador. En vez de correr, ella se quedó allí parada; sus orejas grandes, sus ojos bien abiertos, sus orejas paradas, y ella miraba alrededor.
147¿Qué fue? Ella era una madre. Ese era su bebé. Su bebé estaba en problemas. El corderito… el pequeñito lloraba, como un cervatito. Ella no era hipócrita. Ella no fingía algo. Ella era genuina. Ella nació una madre. Eso es lo que era, una madre.
148Y él niveló ese rifle. Yo pensé: “¿Cómo puedes hacerlo, Bert? ¿Cómo eres capaz?”
149Yo, yo no pude mirar eso. Di la espalda. Pensé: “Señor Dios, ¿cómo puede el hombre ser tal cruel de corazón, para hacer pedazos el corazón fiel de esa madre buscando a su bebé?”. Y sonsacarla a salir, engañarla, y hacerla salir de allí. Y luego, yo sabía que él tenía una puntería—puntería tan tremenda, que atravesaría su corazón sagrado hasta el otro lado. Y ella una madre, en realidad vino porque ese era su bebé. Háblenme de una señal, esa era una, de fidelidad, porque por dentro había algo; ella era madre. Y le di la espalda. Dije: “Señor Dios, ¿cómo puede un ser humano ser tan cruel para hacer algo así?”
150Y esperé y esperé, y el rifle nunca disparó. Pensé que en cualquier momento escucharía el disparo del rifle. Y sucedió que él… Una bala de ciento ochenta granos, expandiéndose, le sacaría el corazón en pedazos a ella. Y pensé: “¿Por qué no disparó?”. Y yo estaba parado hacia este lado, con los ojos cerrados, orando.
151Y di vuelta para mirar, el cañón del rifle se movía así. Y miré eso, por unos minutos, el cañón del rifle temblándole.
152Él levantó el rostro y miró, y esos ojos de lagartija habían cobrado otra apariencia. Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Él arrojó el rifle al suelo. Dijo: “Billy, estoy harto de esto. Guíame a ese Jesús del cual hablas”.
153¿Qué fue? Allí mismo en ese banco de nieve, yo guié a ese hombre de corazón cruel… Él ahora es diácono en una iglesia. ¿Qué sucedió? Él vio algo real, algo genuino, algo que no era una teología o alguna cosa histórica. Él vio a Dios en una realidad. Eso fue lo que lo trajo.
154¡Oh!, ¿cuántos aquí quisieran ser de la clase tan Cristianos como ese venado fue una madre? Seguro, teniendo una experiencia genuina al encarar la muerte, es lo que quiero decir. [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Inclinemos nuestros rostros.
155Padre Celestial, la hora es tarde. Y el pueblo está atento. Ellos son amables y están escuchando. Y ahora esta pequeña historia, Señor, de… Puedo recordar ese día frío en noviembre, parado allá, y los vientos soplando por la montaña. Puedo ver brillar esas lágrimas rodando por esas mejillas barbadas, cuando él me agarró de la pierna del pantalón. Y lloró y dijo: “Billy, tú me has hablado acerca de alguien que es amor, y yo—yo aquí veo una realidad”. Hay algo en ese venado que la llevó a salir allí, Señor, es una maternidad genuina en ella. Fue una verdadera señal de que había amor genuino y una maternidad.
156¡Oh Dios, permite que Tu Palabra hable esta noche, lo genuino, el Espíritu Santo genuino! No algo que sea emocional, por entusiasmo, lo cual también lo es; sino algo que es real, por la Palabra hecha manifiesta. “La Palabra, más cortante que una espada de dos filos y discierne los pensamientos que hay en el corazón”, por lo cual identificaste a todos Tus profetas. Cuando estuviste sobre la tierra, los llamaste “dioses”. Tú dijiste: “Vosotros llamáis a aquellos a quienes vino la Palabra de Dios ‘dioses’, entonces ¿cómo podéis condenarme cuando Yo digo que soy el Hijo de Dios?”
157¡Oh Señor, el mundo conoce a los suyos, ha estado ciego tantos años! Y yo oro en esta noche, Padre, para que abras los ojos de la gente, y esta noche nos permitas llegar a ser verdaderos Cristianos y verdaderos creyentes pues he aquí uno mayor que Salomón está en este lugar. Uno más grande que todos los profetas está aquí. El Hijo de Dios mismo está aquí, en la forma del Espíritu Santo. Prometiendo: “Un poco, todavía un poco, y el mundo no me verá más”. La palabra kosmos, ‘el orden mundial’, no me verá más, “pero vosotros me veréis; porque Yo estaré en vosotros hasta el fin del mundo”. Y Padre, Tú dices que eres “El mismo ayer, hoy, y por los siglos”, y sabemos que es la verdad. ¡Oh, te ruego, Dios, que tengas misericordia esta noche!
158Y mientras tenemos los rostros inclinados. Me pregunto, esta noche, (teniendo los rostros inclinados), ¿habrá alguien que…? Ahora, sean sinceros con Dios, están en Su Presencia. Antes de que Uds. vean algo acontecer, pero saben en su corazón que no son Cristianos tan genuinos como esa venado fue madre. Y la razón que ella fue madre es porque nació madre. Ella no podía evitar ser lo que era. Ella nació madre. Y mire, si Ud. no ha nacido, si no tiene ese mismo amor por Cristo (no importa lo que cualquiera diga) Ud. créale a Él. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Y a Ud. le gustaría tener esa clase de amor Cristiano por dentro como ese amor de madre produjo para ella, ¿con sus rostros inclinados (todos ahora), y todo ojo cerrado, levantarían la mano? Digan: “Ore por mí, hermano Branham”, y con gusto lo haré. Dios le bendiga, hermano, Dios le bendiga. ¡Oh vaya! Miren alrededor por el salón, arriba en los balcones, por todo el lugar.
159No se avergüencen. Si se avergüenzan de Él aquí, Él dijo: “Yo me avergonzaré allá de Uds., delante del Padre, y de los santos Ángeles”. Uds. ahora están en Su Presencia. Él está aquí. Él absolutamente está aquí, el Gran Espíritu Santo. Esa Columna de Fuego que estuvo con Moisés, está aquí mismo.
160Recuerden, cuando Él estuvo aquí sobre la tierra, dijo: “Salí de Dios y voy a Dios”. Y ellos dijeron que Moisés dejó los tesoros de Egipto, teniendo los tesoros de Cristo mayores que todo el reproche por Cristo, mayor que todos los tesoros de Egipto. Él entró al desierto con Cristo. Y cualquier lector de la Biblia sabe que Esa Columna de Fuego era el Ángel del Pacto, el Logos que salió de Dios, que era Jesús. Y entonces cuando murió, Él subió al Cielo. Y cuando se encontró con Saulo, en el camino a Damasco, Él se había convertido en la Columna de Fuego, y aun le cegó los ojos a Pablo, con el resplandor.
161Ahora Él está aquí, esta noche, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Les gustaría identificarse delante de Él, decir: ‘Señor Dios, yo no tengo esa clase de experiencia; quiero tenerla?’” No estoy pidiéndoles que pasen aquí. Sólo les pido que levanten la mano hacia Él, si tienen ese sentir. ¿Habrá algunos que no han levantado las manos? Levanten ahora las manos. Dios les bendiga.
162Nuestro Padre Celestial, son Tuyos. La ciencia dice, según la ciencia, que no podemos levantar las manos; la gravedad las mantiene abajo. Pero hay un espíritu en el hombre y en la mujer, y ellos… Otro Espíritu vino a ellos, que fue el Espíritu Santo, y dijo: “Levanta la mano”. Y ellos desafiaron la ley de la gravedad y levantaron sus manos hacia Dios, Quien los hizo: “quiero ser un verdadero Cristiano”.
163Padre Celestial, ruego que hagas a cada uno verdaderos Cristianos, en el Nombre de Jesucristo. Son Tuyos, Señor. Yo no tenía idea, aquel día cuando ese venadito salió caminando allá a ese campo, que esa sería la causa para… Sin embargo, fue una señal. Pero, Tú conoces todas las cosas, entonces ruego, Padre, que ahora los recibas. Ellos son trofeos del Evangelio. Ellos te pertenecen.
164Tú has dicho: “Ningún hombre puede arrebatarlos de Mi corazón, ni de Mi mano”. Y, Tú, Tú has dicho: “Todo lo que es Mío le pertenece al Padre. Ningún hombre puede arrebatarlos de Su mano”. Jesús dijo en San Juan 5:24: “El que oye Mi Palabra, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, más ha pasado de muerte a Vida”. Señor, esa es Palabra tuya. Ahora, no aquellos que fingen creer, sino aquellos que realmente creen, tienen Vida Eterna. Ellos te pertenecen, Padre, yo te los entrego ahora, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
165Ahora sean muy reverentes por un momento. Miren, es exactamente la hora para terminar, pero sólo esperen por un momento.
166Antes de hacer eso, ¿cuántos creen que Jesucristo prometió estar con nosotros, donde dos o tres estuvieren congregados en Su Nombre? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Cuántos creen que Él es el mismo ayer, hoy, y por lo siglos? [“Amén”.] Su, Él estaría… Si Él estuviera aquí esta noche, sería tal y como lo fue allá. Él haría lo mismo. La Biblia dice que “Él es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”. Uds…. ¿Es cierto eso? [“Amén”.] El nuevo Testamento, Hebreos, el tercer capítulo. “Un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debi-… de nuestras debilidades”. Ahora tengan fe en Dios. Créanlo ahora, real… con todo su corazón.
167Y ahora, Uds. allá que están afuera en esta audiencia, que no… que están enfermos. ¿Cuántos de Uds. están enfermos? Levanten la mano, simplemente digan: “Estoy enfermo”. Ahora suavemente, en mucho silencio ahora, todos.
168Ahora, oren y digan: “Señor Jesús, el hermano Branham no me conoce, pero lo que él dijo en esta noche ‘Uno mayor que Salomón está en este lugar’, y yo sé que eso está profetizado que volvería. Eso no ha estado en el mundo por cientos y cientos y miles de años. Pero Tú prometiste que eso vendría otra vez en los postreros días, según Malaquías 4, y está prometido en San Lucas 17 y todas esas otras promesas. Tú dijiste que eso estaría aquí ‘Cuando el Hijo del Hombre se manifestare’, porque tiene que ser la Palabra. Pues el…”
169“En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. El Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”. “Y la Palabra discierne los pensamientos”. Fue la Palabra en los profetas. Fue la Palabra en el Hijo. Es la Palabra en Uds. hoy. ¿Ven? ¡La Palabra! Eso está profetizado, prometido. Aunque encuentren muchas personificaciones, mucha competencia carnal, eso no le quita mérito a Ello, a lo real. Hay un verdadero Espíritu Santo, un Dios real.
170Ahora crean con todo su corazón, y miren acá, hacia mí. Y crean con todo su corazón, y digan: “Señor Dios, voy a orar, y ruego que—que Tú le reveles al hermano Branham. Y permíteme tocar Tu manto. Y que Tú te dirijas, por medio de él, pues él no me conoce, y me diga cuál es mi problema, y entonces sabré que Tu Presencia está aquí”.
171Amigos, ¿saben qué es lo que sucede con el pueblo pentecostal? Ellos han visto demasiado.
172Un marinero anciano, cierto día, venía del mar, y se encontró a un escritor que se dirigía hacia el mar. Y el marinero anciano le dijo al—al escritor, dijo: “¿A dónde vas, mi buen hombre?”
173Dijo: “Al mar. ¡Oh, quiero oler su salitre, quiero ver sus cielos azules, las nubes blancas, las gaviotas!”.
174Él dijo: “Yo nací allí, hace cincuenta años. No le veo nada tan atractivo”. Eso es. Él lo había visto tanto, hasta que se le volvió común.
175Eso es lo que sucede con nosotros. ¡Hemos visto tanto de Dios! Esta iglesia que—que ha sido llamada a salir de los grupos denominacionales en los últimos días, ha visto tanto de Eso, hasta que se le ha vuelto muy común. Uds. simplemente lo pasan por alto.
176Nunca permita que Cristo se le vuelva común, amigo; nunca vaya a hacer eso. Sólo crea con todo su corazón y con todo lo que hay en Ud. Ahora tenga fe en Dios.
177Ahora sólo ore, y permita que el Señor Jesús lo conceda. Ahora sólo toquen Su manto. Yo no sé. Uds. tóquenlo a Él. Él puede ser tocado.
178Miren, sólo oren ahora. Yo no digo que Él lo hará. Sólo un momento dejaría todo resuelto. Uds. sólo—sólo—sólo como que… [Espacio en blanco en la cinta.—Ed.] 179 Ahora, es una Luz. Nadie vaya a tomar una foto, una foto con flash, sólo sean reverentes.
180Miren, aquí está. Está sobre una mujer sentada aquí mirándome, aquí al final, allí mismo. ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo, señora? Soy un desconocido para Ud. Ud. no me conoce. Yo no la conozco a Ud. Pero si Dios me lo describe, igual como hizo con la mujer, le dijo acerca de su flujo de sangre, o—o la mujer con cinco maridos; si el Señor Jesús le—le provee esa información, a través de mí, ¿lo creería con todo su corazón? Ud. sabría si es la verdad o no. Muy bien. Es un problema de la vesícula. Si eso es correcto levante la mano. ¡Sí! ¿Ven? Miren, eso es exactamente correcto.
181Aquí, Ud. sentada al lado de ella. Ud. la iba a ayudar, la tocó con la mano. Ud. fue amable, ahora, ¿cree que Dios puede decirme cuál es su problema? ¿Cree Ud. que Él puede hacerlo? La presión alta de la sangre. Si es correcto, levante la mano.
182El hombre sentado al lado de ella, ¿cree, señor? ¿Cree que Dios puede decirme cuál es su problema? Ud. sabrá si es la verdad o no. Venas varicosas. ¿Cree?
183La damita sentada allí, está como llorando, su problema es el nerviosismo. Eso es exactamente correcto. Parece como que tiene esa sombra, Ud. se debilita durante el día, piensa que está perdiendo la mente. El diablo trata de decirle eso, pero no es así. Todo ha terminado, desde ahora en esta noche. ¿Ve? Ud. tiene la victoria. Eso la ha dejado. La sombra oscura que estaba sobre Ud. la ha dejado.
184Ud. estaba allí llorando, sentada al lado de ella, señora. Eso—eso la emocionó. ¿Cree Ud. ahora que yo soy Su profeta, o Su siervo? Eso hace tropezar a algunas personas, ¿ve Ud.? Entonces, Ud., yo no la conozco. Somos desconocidos. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme cuál es su problema? Muy bien. Ud. tiene un problema cardíaco, problema de riñón y anemia. Si eso es correcto levante la mano.
185Esta damita sentada aquí, un poco corpulenta, con un vestido rojo de franjas oscuras. Ella está orando. Ella quiere ser llamada en esta línea. Si es correcto, levante la mano, señora. ¿Cree que Dios puede decirme cuál es su problema? Su amiga estará bien. El problema espiritual será resuelto. Y su problema femenino la dejará si Ud. le cree a Dios con todo su corazón. Ahora, si eso es correcto, levante la mano. Si era por eso que estaba orando, levante la mano para que la gente pueda ver lo que está haciendo. ¿Ven? Muy bien.
186Ud. simplemente tenga fe en Dios. Alguien atrás… Ud. no necesita estar sentado aquí al frente. Bien atrás, crea con todo su corazón.
187Bien allá atrás, hay una mujer. Ella tiene un crecimiento en su costado. Está orando. A ella se le va a pasar. Señor Dios, ayúdame, te lo pido.
188Sra. Goodman, ¿cree con todo su corazón que Dios quitará ese crecimiento de su costado? Muy bien. Póngase de pie, levante su mano en alto, para que la gente la pueda ver. Soy completamente un desconocido, nunca la había visto. Allí está ella. ¿Son verdad esas cosas? Levante su mano. Muy bien.
189Una señora sentada, allá hacia la orilla, está sufriendo con un problema de la vesícula biliar. Y ella también tiene diabetes, problema cardíaco. Señora Holderfield, crea con todo su corazón, señora, y Ud. puede ser sanada allí ahora mismo.
190Por favor, no estén moviéndose. Yo—yo se lo pido en el Nombre de Cristo, no hagan eso. Vean, las enfermedades van del uno al otro. ¿Ven? La incredulidad es la cosa más horrible que puede haber en el mundo. Sólo tengan fe.
191Hay una damita sentada aquí, orando por su esposo. Él bebe. Eso es cierto. Ud. está orando para que él deje de beber. ¿Verdad que sí? Muy bien. No la conozco. ¿Tiene una tarjeta de oración? No la tiene. Ud. no la necesita; sólo con la fe que ya tiene. Ud. tocó Algo. Ud. está a veinte o treinta pies de mí. Ud. tocó al Sumo Sacerdote.
192La damita allí detrás está orando también por su esposo, sentada detrás de él. Es correcto. Su esposo es un hombre nervioso, es como un nerviosismo mental. Él está desaparecido ahora mismo. Si eso es correcto levante la mano. Y Ud. sufre de algo en su mano. Tiene alergia, algo así. Y Ud. toca cosas y eso causa que sus manos se pongan mal. ¿Es cierto eso? Sra. Patty es su nombre. ¿Cree ahora con todo su corazón? Si es correcto, levante la mano. Amén. ¿Ven? Le he pedido que me crea.
193¿Qué de esta señora sentada aquí? Ud. tiene una marca en el rostro, como un pequeño cáncer de la piel. ¿Cree Ud. que yo soy el siervo de Dios? ¿Lo cree? Yo no la conozco. Ud. es una desconocida para mí. No es exactamente por eso que Ud. está orando. Está orando por un problema cardíaco que tiene. Eso es cierto. ¿Será eso correcto? Esta dama sentada aquí. Si cree con todo su corazón puede recibir su sanidad. Su esposo recibió la de él anoche, ¿Por qué no Ud.? Es una mujer que era predicadora. Crea ahora con todo su corazón, y Ud…. Ahora, (¿lo ve?), sólo es para que lo sepa. Ud. lo estaba dudando en la mente, ¿ve? Ahora ha quedado satisfecha, ¿no es así, que sí lo hace? Muy bien. Levante la mano si eso es correcto. Tenga fe en Dios.
194¿Qué piensa Ud. de esa diabetes, señor, sentado aquí con la mano levantada? ¿Cree que Dios puede curar la diabetes, y darle la sanidad? ¿Lo cree? Muy bien señor, Dios puede sanarlo.
195Ud. también es un desconocido para mí. ¡Si Ud. lo cree de todo corazón! Hay un hombre sentado allí, que tiene problema cardíaco, algo anda mal en su columna. El señor Easter. Él se lastimó en un accidente de tren, lo cual le causó eso. Si eso es cierto, levántese, Jesucristo lo sanará y le dará su salud.
196¿Cuántos de Uds. creen? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Uno mayor que Salomón está aquí. ¿Lo creen? [“Amén”.] Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos pasó por el edificio. ¿Creen ahora que Él está aquí? [“Amén”.] Él está aquí ahora. Es una realidad. Es exactamente lo que Él dijo que acontecería: “Estas cosas que Yo hago, vosotros las haréis también; y aun mayores harán, porque Yo voy a Mi Padre”. Una vez una mujer lo tocó, se debilitó tanto que Él dijo: “Virtud ha salido de Mí”, y Él era el Hijo de Dios. Yo soy un pecador, salvo por Su gracia. “Y aun mayores hará”. Sé que la King James [Versión de la Biblia en inglés.—Traductor.] dice “mayores”; pero en el original dice: “Más que éstas harán, porque Yo voy a Mi Padre”.
197Ahora, ¿creen eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Creen que Su Presencia está aquí? [“Amén”.] Entonces ¿Por qué no ponen las manos unos sobre otros, Uds. creyentes, y oran por su prójimo sentado al lado? Cada uno de Uds., pongan las manos sobre el otro, y crean de todo corazón ahora mientras oran. Oren como lo hacen en su iglesia. Crean como siempre han creído. Miren, permitan que ese Espíritu Santo de Dios, el cual les hizo Cristianos, sea tan grandioso y real para Uds. a medida que están orando por esa persona, como esa madre venado llevaba por dentro ser madre, ese Espíritu leal de Cristo que ahora está aquí.
198Lo cual el mundo no cree. El mundo odia Eso. El mundo no lo entiende; La Biblia dice que no entenderían. El mundo conoce a los suyos.
199Y Dios conoce a los Suyos. Dios lo prometió. Es la Verdad. ¡Créanme, es la Verdad!, “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. Oren ahora.
200Señor Jesús, aquí hay unos pañuelos, puestos aquí, que son para los enfermos y afligidos, y yo pongo mis manos sobre ellos. Pues somos enseñados en la Biblia que tomaron del cuerpo de Pablo pañuelos y delantales, y espíritus inmundos salían de la gente, y fueron sanados de enfermedades. Ahora, no somos San Pablo, pero Tú todavía eres Jesús. Y ruego que Tú honres estos, por estas personas que no pudieron estar en la reunión.
201Que cuando sean puestos sobre la gente eso venga a cumplimiento. Como dijo uno de los escritores cuando el—cuando el Mar Rojo se atravesó en el camino de los hijos de Israel: “Dios miró hacia abajo a través de esa Columna de Fuego, con ojos de enojo, y el mar temió porque se atravesó en el camino del deber, de los creyentes, y el mar se abrió y los—y los creyentes pasaron a la tierra prometida”.
202Señor Dios, mira a través de la Sangre de Tu Hijo, Jesucristo, en esta noche, sobre estos pañuelos, sobre esta audiencia aquí, teniendo las manos unos sobre otros, orando unos por otros. Tú dijiste: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad los unos por los otros, para que seáis sanados. Pues la oración eficaz del justo puede mucho”.
203Yo ruego, Dios, mientras el—el Cristiano confesado esta noche está orando por la persona sobre la que tiene las manos, que el poder del Espíritu Santo venga sobre esa persona. Que el Espíritu vivifique la realidad para ellos, Señor. Que no se les pase, Señor. No les permitas que se les pase algo, Padre. Que Birmingham ahora capte su visión, de la Presencia de Jesucristo resucitado, Uno mayor que todos los profetas, Uno mayor que todos los predicadores, mayor que todos los papas o los potentados, o lo que pudiera ser. Es Jesucristo: “el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, vindicándose Él mismo en los últimos días por medio de Su Palabra prometida. Concédelo Señor. Ofrezco esta fe, esta oración de fe, por ellos, mientras oran el uno por el otro. En el Nombre de Jesucristo, te lo presentamos a Ti.
204Ahora, cada uno de Uds., con las manos sobre alguien, cierren ahora los ojos, y recuerden: El Cristo que ha prometido esto ha venido aquí y se ha vindicado Él mismo.
205Sí, allí mismo vi a un hombre que ha sanado, con tuberculosis, sentado justo aquí frente a mí. Ahora, si Ud…. Simplemente está aconteciendo por todo el lugar, por todo lugar en el edificio. Ciertamente si Dios…
206Un hombre puede decir cualquier cosa; eso no indica que así es. Pero cuando Dios baja y lo dice, y lo vindica y prueba que es la Verdad; descreer Eso, es un pecado imperdonable. Jesús dijo: “Eso no será perdonado jamás, en este siglo ni en el venidero”.
207La Escritura promete esto y aquí está vindicado delante de Uds. Pueblo, en el Nombre de Jesucristo, recíbanlo mientras Él—mientras Él está aquí en presencia nuestra esta noche, mientras estamos con Él. ¿Lo creerán?
208Y todos los que verdaderamente lo creen y lo aceptan a Él como su Salvador, o como su Sanador, ¿se pondrían de pie para dar testimonio? “Yo me levantaré, como un testimonio. Verdaderamente yo creo y ahora acepto mi sanidad, mi salvación. Y con todas mis necesidades, en Presencia de Cristo, ahora lo acepto”.
209¡Vaya!, miren por el edificio, casi toda la congregación de pie. ¡Maravilloso! Eso es hermoso. Ahora todo ha terminado, si lo han creído. “¡Si puedes creer!”
210Ahora, cerremos nuestros ojos y levantemos las manos, y cantemos: “Yo le amo, yo le amo porque Él me amó a mí primero”. Démosle ahora la gloria a Él mientras cantamos, cántenle a Él estas alabanzas. Yo le amo, yo le amo, Porque Él me amó a mí primero. Y me compró la salvación, En el madero del Calvario
211Levantemos las manos, y digamos: “¡Alabado sea el Señor!” [La congregación dice: “¡Alabado sea el Señor!”.—Ed.] ¡Alabado sea el Señor! [“¡Alabado sea el Señor!”] “¡Alabado sea el Señor”! [“¡Alabado sea el Señor!”] Yo le amo (todos), yo le amo, Porque…
212Creo que es Ud. que los despedirá, hermano Urshan. [Alguien dice: “¿Qué de los que deseaban ser salvos?”.] Les pediré que pasen al frente. Y me compró la salvación En el… del Calvario.
213Ahora inclinen su rostro por un momento. El piano, la organista y la pianista continúen tocando.
214Me pregunto, en esta noche, ¿todavía tendrán la convicción de creer? Me pregunto si creen que el Dios que puede decirme el secreto en el corazón, para probar que… Miren, Él no tiene que hacer eso, pero dijo que lo haría. Cuando Jesús vino la primera vez, Él no tenía que sanar, pero Él dijo que lo haría. Y Él lo hizo para que se cumpliese lo dicho por el profeta. Y Él lo hace en esta noche porque los profetas dijeron que lo harían, y también Jesús dijo que lo haría.
215Ahora, me pregunto si Uds., que quieren ese amor de Dios en el corazón, como—como lo tenía la madre venado por su bebé, si Uds. quieren ese amor por Cristo en su corazón, y creen que Él oirá nuestra oración, ¿vendrían a pararse aquí mientras oramos por Uds.? Mientras lo cantamos una vez más, sólo pasen hasta aquí. Estarían haciendo entonces una confesión pública, sólo pasen y párense por aquí. Si lo creen, la oración, mi oración les va ayudar, pasen acá mientras cantamos esto de nuevo.
216“Yo…” Ahora demuestre que Ud. le ama, viniendo. “…le amo, yo…” Dios le bendiga. Porque Él me amó a mí primero.
217Y bajen del balcón, y los esperaremos. Así es. “…mi…” Si en realidad Ud. es sincero, pase ahora. …-vación En el madero del Calvario.
218“Yo…” La gente está abandonando el balcón, está bajando. Todos canten ahora. “Yo…” Simplemente ubíquense en los pasillos, donde sea, vengan acá. Porque Él… amó… primero.
219Recuerden, el Dios que se encontrará con Uds. en el Juicio, se ha encontrado aquí con Uds. en la iglesia esta noche. …la salvación. En… del Calvario.
220Me pregunto si todos los ministros aquí, interesados por las almas perdidas, que aún tienen visión por la gente necesitada, si ¿pasarán ahora entre la gente?; todos los ministros aquí, todo ministro que cree que Dios todavía salvará a un pecador. Podrían ver acontecer algo de lo más grandioso que hayan llegado a ver. Esto es lo que le gusta al Espíritu Santo. Yo le amo…
221Demuéstrenlo ahora. Demuestren que están interesados, que lo aman a Él. Si Ud. ama a Sus…lo ama a Él, Ud. ama a Sus hijos. … le amo Porque…
222¡Ahora ábranse paso aquí entre estas personas! “…amo…” Sólo pasen acá y métanse entre la gente, así mismo, y entren allí y pongan las manos sobre ellos. Y pasen aquí mismo ahora, vamos a orar. Yo creo que el Espíritu Santo será derramado sobre la gente esta noche, aquí mismo en la audiencia. …madero del Calvario. Oh, cuanto amo a Cristo, Enamórense de Él; Uds. pueden leer Su Palabra. Y cuánto amo a Cristo. Oh cuánto…
223Ahora despéjense del mundo en estos momentos. Despéjense de todo el mundo. ¿Ven? Porque Él me amó a mí primero. Oh, cuánto amo… (Maravilloso) Oh, cuánto…
224Ahora, ministros, que alguien en su… Téngame. Ministros entren aquí mismo, ubíquense alrededor de las personas. Oh, cuánto amo a Cristo, Porque Él…amó…primero.
225Miren, Él está parado aquí. Él conoce todo lo que hay en su corazón. ¿No piensan que Él lo sabe? Aquí mismo, no fue ningún secreto. Él sabe de lo que Ud. habla, lo que está queriendo decir.
226Ahora inclinemos nuestros rostros, cada uno, por toda la audiencia, incluso Uds. que no pudieron llegar aquí. Ahora vamos a orar.
227Cada uno solamente confiese todas sus faltas, confiese toda su incredulidad. Diga: “Señor Jesús, tal vez yo pertenecí a la iglesia en una ocasión. Asistí a la iglesia, pero nunca quedé satisfecho. Hubo esto y lo otro… ¡Oh!, puede ser que haya, puede ser que yo haya gritado. Tal vez haya hablado en lenguas. Yo, yo tal vez me uní a la iglesia”. Todas esas cosas están bien. Yo no tengo nada en contra, pero no estoy hablando de eso.
228Estoy hablando del amor de Dios que realmente está allí adentro. Ese es el Espíritu Santo. Eso es. Y Uds. quieren eso, algo que está verdaderamente sazonado, que hará que la Palabra de Dios viva a través Uds. y obre a través de Uds. ¿Ven? Sin raíces de amargura en el canal, el Espíritu Santo fluyendo a través de Uds. Eso es lo que quieren.
229Ahora sólo inclinen sus rostros y oren en reverencia. Y Uds. los ministros pongan ahora las manos sobre ellos.
230Nuestro padre Celestial, estamos trayendo a Ti, en esta noche, esta audiencia de personas paradas aquí haciendo su confesión, sabiendo que han estado errados. Es probable que haya motivos y objetivos, también, que han estados errados. Pero, en esta noche, ellos han venido, creyendo, creyendo que Tú perdonarás todo pecado. Muchos de ellos han asistido a la iglesia, por años. Muchos han—han hecho grandes obras de caridad. Pero, Señor, esta noche, ellos están queriendo la realidad, están queriendo esa dulzura, ese—ese algo del que carecen en sus vidas, ese Espíritu Santo de Dios que se mueva allí, en forma de la Palabra.
231Y Tus siervos, los ministros (Tus siervos), tienen las manos puestas sobre ellos. Ofrecemos por ellos esta oración y pedimos Señor, que éste sea el tiempo en que de ninguna otra manera aparte que allí en lo profundo de sus corazones, sea de una vez por todas resuelto ahora mismo, estando aquí en Tu Presencia. Que el Espíritu Santo entre en sus vidas ahora mismo, y se las endulce, Señor, con la—con la gran Miel del Cielo. Y dales una experiencia que sea una experiencia que perdure para siempre; que la gran Presencia del Dios vivo venga audazmente a sus vidas y les dé lo que ahora mismo necesitan. Concédelo, Eterno Dios. Ellos te pertenecen. Te los presento como ofrenda de amor, y como los sacrificios que ellos están haciendo aquí. Y que el Espíritu Santo sencillamente lo haga real ahora para ellos. Dios, concédelo, en el Nombre de Jesús.
232Su pastor va a orar, [El hermano ora—Ed.] Sí Señor. Sí Señor. Concédelo.