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~ UN JUICIO ~
1Nuestro Padre Celestial, Te damos gracias por el privilegio que tenemos de juntarnos debajo de este techo en esta tarde, otra vez, para escuchar la Palabra de Dios, y para ver la gloria del Señor Jesucristo. Estamos bajo grandes expectativas, Padre. Y oramos que Tú nos recibirás en esta tarde, y respetes nuestros esfuerzos que sacamos para venir y adorarte. Bendiga a cada alma que está aquí. Nos damos cuenta que buenas cosas son las que son difíciles de conseguir. Entonces oramos que, por causa de su sacrificio, no habrá nadie dejado afuera que no sea sanado en esta tarde. Salva a los perdidos y consigue gloria para Ti mismo. Lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén. Pueden tomar asiento.
2Nuestro techo de hojalata le hace algo difícil que oigan. No vamos a tardar mucho, para hablar con ustedes. Y luego seguiremos directamente con la línea de oración, porque hemos designado esta tarde para esto, era para orar para los enfermos.
3Y ahora yo quiero decir esto. Yo no sé cuando yo he disfrutado estar con un grupo de personas más de lo que he disfrutado estar con este grupo aquí. Han sido realmente finos. Yo estaba diciendo al hermano Johnson, hace poco, que no sé cuando he disfrutado más a una reunión. Un espíritu tan maravilloso entre ustedes, y creencia, fe. Me gustaría quedarme aquí por como un mes, para que podríamos conocernos realmente. Usualmente, casi a la hora que uno se conoce, es hora que tiene que decir “adiós” e ir a algún lugar.
4Yo no sé quien es este pequeño policía allí afuera, parado allí afuera en toda esta lluvia, cabeza descubierta, intentando dirigir aquel tráfico. Si alguien lo conoce, agradézcale de mi parte, ¿quiere? Les digo, él ha hecho un muy buen trabajo.
5Yo quiero agradecer a los hombres que entraron aquí a limpiar este lugar, y lo arreglaron para esto, para que la reunión pudiera estar aquí hoy. Les digo, la comunidad debe un gran tributo a hombres de tal valor, que quieren hacer esto. Yo les debo un gran tributo, para personas que salen en un día como éste. La mayoría de las personas se hubieran quedado en casa. Aprecio su valor. Y ustedes parados aquí en medio de todo este difícil, sentado debajo de este techo, muy apenas pueden escuchar lo que está pasando, pero aún determinados de quedarse. Esto, esto es el valor. Me gusta esto. Yo siempre pienso en aquel canto: ¿Deberían llevarme al cielo En un lecho de rosas y facilidad Cuando otros pelearon para ganar el premio Y navegaron mares de sangre? (Sí, ¡difícil!)
6Yo prediqué, en un tiempo hace poco, en Suráfrica, donde estaba lloviendo tanto en el tiempo del monzón, hasta que las mujeres, sentadas en todos lugares con el cabello goteando, habían estado sentadas allí todo el día en aquella lluvia. ¡Yo nunca he visto semejante reunión de sanidad en mi vida!
7En México, hace poco, yo recuerdo estar parado allí abajo predicando, cuando había estado lloviendo como esto, afuera en una plaza de toros, todo el día. Y estas personas estaban allí a las nueve en punto aquella mañana, sentados en la lluvia. Y una mujer con un bebé muerto en brazos. El bebé había muerto la noche anterior, y aquel bebito acostado endurecido, en sus brazos. Un hombre había repartido las tarjetas de oración, las había repartido todas. No había más tarjetas de oración. Ellos me bajaron en una soga, detrás de la plaza, para entra en una plaza así. Y Billy vino corriendo hacia mí. Él dijo, “Papá, no sé que voy a hacer.” Dijo, “Tengo trescientos ujieres parados allí.”
8Y ¿cuántos conocen a Jack Moore? Casi todos ustedes aquí conocen a Jack Moore, supongo. Él estaba conmigo.
9“Y hay una mujercita allí afuera,” él dijo, “que tiene un bebé que está muerto, murió esta mañana.” Esto fue como a las nueve de la noche. Murió en la mañana en la consulta de un médico. Y dijo, “Ella quiere que traigan este bebé muerto en la línea.” Dijo, “Yo no tengo más tarjetas, y tengo la línea formada.” Dijo, “Yo no sé.” Y estaba lloviendo a cántaros; parados allí en ella, lluvia fría. Miré afuera, y aquellas mujercitas mexicanas, su cabello colgando, empapado, mojado, debajo de aquellas luces. Y uno casi no podía ver por fuera, por medio, estaba lloviendo tanto. Bueno, yo dije... “Bueno,” dijo él, “No puedo contenerla,” dijo, “tenemos trescientos ujieres.” Dijo, “Ella se sube por arriba de todos, y ella tiene este bebé muerto.” 10.Yo dije, “Bueno, Hermano Moore, ¿por qué no vas tú y oras por ella?” Y yo había estado predicando unos diez minutos, supongo, algo. Y dije, “¿Por qué no vas tú para orar por ella?” dije, “porque ella no sabría quien soy, ni nadie; ha habido varios locutores.” Yo dije, “Ella no sabe quien soy. Tú ve a orar por el bebé y esto la satisfacerá.” 11.Él dijo, “Está bien, Hermano Branham.” Él empezó a salir de la plataforma. 12.Y había un montón de ropa vieja, así de alto, todo por unos, oh, quizás unas veinte o treinta yardas. Un ciego había recibido su vista, la noche anterior, y entonces estaban muy interesados. Noventa por ciento católicos. 13.Entonces empecé a predicar. Yo dije, “Como decía, la fe es la cert- …” 14.Miré, parado delante de mí, y había un bebito mexicano; una carita negra, pequeñas encías, sin dientes, solamente brillando, sus pequeñas encías así. Y yo pensé, “Este debe de ser el bebé. Dije, “Espera un minuto, Hermano Moore. Dile a la mujer que traiga el bebé aquí.” 15.Entonces abrieron, el cuarto; ninguna tarjeta de oración. Se supone que ella no debería entrar, pero era persistente. Esto es lo que uno quiere. Entonces ella había traído al bebé. 16.Yo dije, “¡Padre Celestial!” Claro, ellos no interpretan la oración. Yo dije, “Yo no sé si este es el bebé o no. Yo solamente vi el bebito. Pero si lo es, es Tu respeto hacia esta mujer por hacer este sacrificio.” Puse las manos allí en la cobijita azul, y este cuerpo duro como así de largo, colgando del brazo de la mujer. 17.Y el bebé soltó un grito y comenzó a patalear, lo más alto…gritando lo más fuerte que podía. El bebé estaba…Ahora la damita se cayó y empezó a gritar, “¡Padre!” Padre significa “father,” saben. Tenía el rosario en la mano. Yo dije, “Esto no es necesario.” 18.Y yo dije al hermano Espinoza, un predicador pentecostal. Muchos, supongo, supongo que lo conocen. Sí, el hermano Espinoza. Yo dije, “Ahora no escribas que, ‘aquel bebé estaba muerto.’ Yo no lo sé. Lo único que yo vi fue aquella visión.” Dije, “Manda un corredor detrás de esta mujer, y deja que ella vaya y que el médico firme una declaración de ello.” 19.Y la Voz de los Hombres de Negocios Cristianos llevó la declaración recientemente, “El médico dio testimonio, ‘el bebé murió con doble pulmonía,’ en su consulta aquella mañana, ‘a las ocho cuarenta y cinco.’” Y esto fue a las diez aquella noche, el Señor Jesús le dio de vuelta su vida, por causa de un sacrificio. Ahora, ¡esto es la verdad! Dios en el cielo sabe que así es. ¡Una declaración certificada por el médico! La declaración ahora está en las manos de los Hombres de Negocio Cristianos, de lo cual Demos Shakarian es nac-….director internacional. Él tiene la declaración firmada por el doctor, “El bebé murió con doble pulmonía, aquella mañana.” Y a las diez de la noche el bebé resucitó, por causa de la fe de una madre que estaba persistente para hacerlo. Así es.
20¡Igual como la mujercita sunamita estaba persistente para llegar a Elías!
21Igual como la cananea griega estaba persistente para llegar a Jesús. Ella sabía que tenía una hija con epilepsia. Aunque, ella ni siquiera era judía. El avivamiento no era para su pueblo. Y luego cuando Él llegó, ella llegó a Él, Él dijo, “No está bien tomar el pan de los hijos y echarlo a los perrillos.” Le llamó un perro. 22.Ella dijo, “Es verdad, Señor.” ¡Ven como la fe verdadera testificará que la Palabra es la Verdad! Dijo, “Es Verdad, Señor, pero los perros están dispuestos a comer las sobras debajo de la mesa del amo.” 23.Él dijo, “Por este dicho, tu hija está sana.” Y ella lo consiguió de la misma manera, porque estaba persistente. 24.Muchas gracias, amigos. Que el Señor bendiga a cada uno, los músicos, Hermana Ungren aquí, y todos mis amigos. Veo aquí que muchos de mis amigos han venido para esta reunión. Yo he visto, hoy, el hermano y la hermana Evans. No sé si él me pueda oír o no. Ellos son de allí de Macon, Georgia. La hermana Ungren aquí y todos ellos de arriba en Memphis, Tennessee. Y el hermano Palmer y la hermana Palmer, y sus amigos. Y el hermano Parnell, un amigo ministro mío allí. Los veo sentados todo alrededor ahora, de amigos, amigos personales. El hermano J.T. aquí, de allí en Georgia, también, su amigo. Y ciertamente estamos agradecidos que todos ustedes están aquí, y su fe y confianza. Algunas de estas personas manejan todo hasta Jeffersonville, Indiana cada domingo que yo predico allí, solamente van para oír. Luego, les digo que el mundo no está digno de tales personas, en mi opinión. Esto soy yo pensándolo. Ustedes aquí, somos una gran unidad de Cristo. Nosotros creemos en Él. 25.Y ahora no sería una reunión menos que yo he tomado unos minutos para leer la Palabra y pasar unos comentarios. Porque, si son tan fieles como para sentarse aquí por tanto tiempo, yo quiero ser así de leal a esto, para leer la Escritura y pasar solamente un comentario o dos, y luego empezaremos la línea de oración. 26.Ahora yo voy a leer hoy de la Escritura, de Marcos el capítulo 16, solamente por unos momentos, para sacar de este contexto. Voy a empezar con el versículo 14. Y después de que les reprochó…Finalmente se apareció a los once mismos, estando ellos sentados a la mesa, y les reprochó su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que le habían visto resucitado. Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. 27.Ahora recuerden, “todo el mundo, este evangelio, a toda criatura.” Algunos dicen que cesó con los apóstoles. Él dijo aquí, Su última comisión a la Iglesia, fue, “todo el mundo, a toda criatura. Y estas señales seguirán a los que creen.” ¿Dónde? “Todo el mundo, a cada criatura.” Noten, allí es donde Él lo dio a la Iglesia; muéstreme donde lo quitó. Sí. “¡Todo el mundo!: El que creyere…será salvo; mas el que no creyere será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; Tomarán en las manos serpientes, y si bebieren cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán. Y el Señor, después que les habló, fue recibido arriba en el cielo, y se sentó a la diestra de Dios. Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían. Amén. 28.Ahora, yo creo que esta Escritura es la Verdad. 29.Antes de que lo olvide, mi hijo me dijo hace poco, una damita y su esposo de Arkansas, me cocinaron un pastel de cumpleaños y me lo dieron. Muchos de ustedes me dieron cartas y cosas. Ni siquiera he tenido tiempo de abrirlas todavía. Muchas gracias. Dios les bendiga. Y espero que tengan un…todos pasaremos un cumpleaños eterno más allá, donde nos sentaremos y quiero diez mil años con cada uno de ustedes, solamente sentarnos y platicar. Y no tendremos menos tiempo para hablar que cuando empezamos. Esto es la Verdad. Ahora les agradezco por todo lo que han hecho. 30.Ahora por solamente unos diez minutos, o quince máximo, quizás, si el Señor quiere, para pasar unos comentarios. 31.Yo quiero decir esto, que yo confío que mi sentimiento, guianza para venir; ustedes pastores que se sintieron guiados para patrocinar que yo viniera, que me dieron la puerta abierta; ustedes que fueron fieles para venir; y Jesús no ha fallado de aparecer a nosotros cada vez, en la señal de la hora en la cual estamos viviendo. Y yo confío que Su resurrección, para siempre, Ser Eterno, y Su Presencia, los ha influenciado amarlo y servirlo más que lo que han hecho jamás en sus vidas, para proponer en sus corazones de vivir fiel a Él, y vivir más cerca, mejor. 32.Yo escuché una historia una vez que me contaron, acerca de cuando tenían los esclavos aquí en el sur. 33.Antes los vendían en los mercados y así, igual como lo hacían en el tiempo de los esclavos. Ellos, los Boers, los trajeron, aquí afuera en la Isla Jamaica. Luego las personas allí, los pasaban de contrabando. Y los compraban para esclavos, lo cual era legal en estos días. Y ellos pasaban a comprarlos, y encontraban a buenos esclavos pesados, pues, ellos…Juntaban este esclavo pesado con una mujer pesada; esto haría un mejor hombre. Por eso son los campeones del mundo hoy, en cosas, para pelear. Fueron criados, como ganado, y cosas así. 34.Luego encontramos a un comprador, una vez, un agente vino para comprar en una plantación donde había unos cien esclavos. 35.Y estos esclavos estaban tristes. Tendrían que pegarles para hacer que trabajaran, porque estaban lejos de casa. Fueron robados, secuestrados, entraron a la cautividad y fueron robados. Y tendrían que pegarles, para hacer que trabajaban, porque estaban desanimados; están fuera de casa. Nunca verán a papá y mamá ya más. Nunca verán a sus esposas e hijos. Era una situación triste. 36.Y este agente, un día, pasó por una plantación, dijo, “¿Cuántos esclavos tiene usted?” Dijo, “Unos cien.” Dijo, “Revíselos.” 37.Y él salió allí y se dio cuenta de ellos, como estaban…Pero a un joven, no tenían que pegarle. Su pecho estaba saltado. Su barbilla estaba levantada, justo en la punta. Y entonces él, el agente, dijo al dueño, “Oiga, me gustaría comprar aquel esclavo.” Él dijo, “Ay, no. Él no está a la venta.” 38.Él dijo, “Bueno,” dijo, “este esclavo, ¿es él el jefe sobre los demás?” Él dijo, “No, no, él no es un jefe.” Dijo, “¿Le da un alimento diferente?” 39.Dijo, “No. Todos comen allí en la galera, juntos. Solamente es un esclavo.” Dijo, “¿Por qué él es tan diferente de los demás?” 40.Él dijo, “Yo me preguntaba mucho tiempo, yo mismo, por qué era diferente. Pero un día lo averigüé. Allí en su tierra, de donde viene de África, su padre es el rey de la tribu. Y aún, siendo extranjero, él sabe que es hijo de un rey, y se porta como tal.” 41.Oh, ¡qué debería hacer a nosotros! Aunque estemos orillados, aunque estemos en un mundo oscuro de incredulidad, y tristeza y enfermedad y muerte, aún portémonos como hijos e hijas de Dios. Somos los hijos e hijas del Rey. Debería cambiar nuestra actitud, todo. No importa lo que sea el resto del mundo, debemos respaldar los derechos de Dios. Recordamos que este no es nuestro hogar. No somos de este país. No somos de este mundo. Somos nacidos del Espíritu de Dios, el cual está Arriba. 42.Yendo, con mi esposa, hace poco, al mercado. Vi una cosa extraña en el verano, en Indiana, una mujer tenía puesto un vestido. No los ponen ya más, saben. Y entonces mi esposa dijo…Yo dije, “Pues, mira esto. Me pregunto si esta mujer es cristiana.” 43.Dijeron, “Bueno, todas estas mujeres; sé que algunas sí lo son, cantan en los coros en las iglesias.” Ella dijo, “¿Por qué hacen esto, Bill?” Yo dije, claro… “Y nuestra gente no hace esto.” Yo dije, “Claro. Somos de otra nación.” Ella dijo, “Somos americanos, ¿o no?” 44.Yo dije, “Oh, no. Nosotros solamente estamos acampando aquí. No somos americanos.” Dije, “Ves, somos de Arriba.” 45.El Espíritu Santo se bajó, unió nuestros corazones con Dios, y profesamos, como Abraham, “Somos peregrinos y extranjeros.” Este no es nuestro hogar. “Estamos buscando una Ciudad cuya Constructor y Creador es Dios,” bajando de Arriba. Sí, somos hijos e hijas de un Rey. 46.Ahora voy a traer una cosita que se oye chistoso, solamente por unos minutos, pero voy a tener un juicio, un juicio de la corte aquí. 47.¿Me oyen? Hasta que tan lejos me pueden oír, levanten las manos. Bueno, bien. Por acá, ¿me oyen? Bien. Casi estoy hablando lo más fuerte que puedo. 48.Voy a tener un juicio de la corte, y el caso es, “La Palabra de Dios, prometida, versus el mundo.” Ahora vamos a ponerlo como un juicio de la corte, por solamente un poco, antes de que pasen por la línea de oración. “La Palabra de Dios versus el mundo,” ahora el caso. 49.La causa para esta acusación es el incumplimiento de la palabra, de “las promesas de Dios,” ellos dicen que, “Dios no ha cumplido Su promesa.” 50.El abogado de la acusación en este caso es Satanás, y él es el testigo del mundo, porque él es del mundo. El defensor en este caso es Dios Todopoderoso. El testigo de la defensa de este caso es el Espíritu Santo. Vamos a llamarlo al juicio, solamente por unos minutos. 51.Los testigos de la prosecución, que él está trayendo para defender su caso, es el señor Incredulidad, el señor Escéptico y el señor Impaciente. 52.Vamos a darles un juicio. La corte está llamado a orden ahora. El acusador llama su testigo, el señor Incredulidad. Él se sube al estrado, primero. 53.¿Todavía me oyen? Digan, “Amén.” [La congregación dice, “Amén.”—Ed.] Está bien. Bien. Ahora puedo sentirme un poco más relajado. 54.Ahora, entiendan, es un caso en contra de Dios, que el señor Incredulidad y el señor Escéptico y el señor Impaciente están llamando a Dios a un juicio, “porque Él no cumple Su Palabra,” dicen. Bien. 55.El abogado de la prosecución en este caso, él siempre representa al estado, entonces el abogado de la prosecución en este estado es Satanás mismo. Y él es… Estamos llamando al juicio. 56.Bien, ellos llaman al primero al estrado de testigos, este es el señor Incrédulo. Él se queja de esto, que, “Todas las promesas de la Palabra de Dios no son ciertas.” 57.Ahora Él va a ser juzgado por esto. Escuchen con cuidado ahora. No lo pierdan 58.Él dice que Marcos 16, que acabo de leer, fue ministrado a él en una reunión supuestamente del Espíritu Santo donde otros decían que fueron sanados. Y esto fue ministrado a él, hace dos años, y no hay diferencia en él todavía, que, “Estas ‘señales’ no siguen al creyente.” Él dice que tiene este reclamo en contra. Está bien, él se sienta. 59.Llamaremos al siguiente testigo. Es el señor Escéptico. Él toma la Escritura de la Palabra de Dios, de Santiago 5:14. Y él dijo que estaba en un lugar donde decían que llamaron a los ancianos, y él fue ungido con aceite y oraron por él. Y esto fue hace más que un mes, y no ha sido cambio en él todavía, entonces él sabe que está equivocado. Él está llamando a Dios, y acusando a Dios, por ello. 60.El siguiente testigo es el señor Impaciente. Él es un tipo horrible. Bien. El señor Impaciente, él dice que él leyó de la Palabra de Dios, en Marcos 11:22 y 23, que cuando si orabas, y creías lo que habías pedido, recibes, deberías tener lo que pediste. Y él dijo que él pidió para dejar sus muletas, después de haber leído la Palabra y pidió a Dios que lo sanara. Y él pidió para dejar sus muletas, y esto ha sido desde hace cinco años, y desde entonces nunca ha podido dejarlas. 61.Entonces, ellos dicen que, “Dios no está justificado por poner promesas tan imprudentes en Su Palabra.” Ahora, ¿entienden cual es el caso en contra de Dios? “Él no está justificado en hacer esto, poner tales Escrituras como Marcos 11:23, 22 y 23, y Marcos 16, Santiago 5:14, y tales promesas como estas.” Están acusándole a Dios por el incumplimiento de la promesa, que, “Él no cumplió Su promesa y no está capaz de respaldarla.” Y están acusándolo por poner tales cosas en Su Palabra, porque, “Sus hijos creyentes no son identificados por las afirmaciones, y causa que sean perseguidos, porque no lo son. Dios no identifica Su Palabra después de haber prometido.” 62.Oh, tenemos un verdadero caso aquí ahora. Los veo, ¡como pueden testificar! Aún así, escuchen a los testigos pararse y decir, “Aún, ¡somos creyentes!” Ellos dicen que son creyentes, ellos mismos. “Y han dicho, ‘estas señales seguirán a los que creen.’ ‘La oración de fe salvará al enfermo.’ ‘Si dices a esta montaña, “quítate” y no dudas en tu corazón, pasará.’ Y nosotros somos creyentes.” Y, aún así, uno se pone de pie y dice, “Aún así, Él, quien es Dios, prometió que todas las cosas son posibles a los creyentes.” ¡Qué acusación en contra de Dios y Su Palabra! 63.“Aún así, otra vez, Él pretende estar vivo después de haber sido crucificado. Y dice que Su Escritura en Hebreos 13:8, que Él es igual de Dios hoy como lo fue ayer, y será para siempre.” ¡Solamente piensen del mismo Dios! Y ellos Lo acusan por esto, porque, “no es así,” y no pueden hacer que actúe correctamente. Bien. 64.“También Él dice,” este es el querellante ahora, “Él dice que el cielo y la tierra fallarán, pero Su Palabra nunca fallará.” Se supone que son creyentes que están hablando. Ahora, ¡qué acusación! Que queja tenemos en contra de Dios, que, “Él ha hecho estas declaraciones, y no está suficientemente grande como para respaldarlo.” ¿Qué piensan de esto? 65.Y Satanás el acusador sentado allí, representando el mundo, para decir esto, el incumplimiento de palabra a Dios, porque, “Estas personas han venido, han estado en estas reuniones, y han aceptado que las cosas que Dios dijo eran correctas, y aún no ha habido nada que les ha pasado.” 66.Ahora, ahora dejemos que los testigos del acusador se bajen por solamente un minuto, saben. Ellos tienen otro lado. 67.Ahora llamaremos el testigo para la defensa. El testigo para la defensa del demandado, es Dios. El testigo para la defensa para Dios es el Espíritu Santo. Tráiganlo al estrado. Escuchemos a Su testimonio. 68.¡Vaya! Primero, Él llama la atención a la mal interpretación de la Palabra del acusador hacia la gente. “Así es, porque es el mismo intérprete que tenía Eva. Él es el mismo intérprete que tenía Eva. ‘Oh, seguramente, Este o…Este está bien, pero no Esto.’ Ven, el mismo intérprete, el acusador, porque es un diablo. El mismo que…” 69.Dios fortaleció a Sus hijos detrás de Su Palabra. Y la primera vez que uno sale de detrás de Ella, es un blanco para el diablo. Pero él no puede llegar a usted mientras esté fortificado por la Palabra. 70.“Ahora, la promesa es…” Él dijo otra vez, “Quiero llamar su atención.” Dice…Ahora este es el testigo para la defensa, el Espíritu Santo. Él dijo, “La promesa es solamente para los creyentes, no los manufacturados y los escépticos y los incrédulos. La promesa solamente es para los creyentes, no para los demás.” Ahora este es el testigo para la defensa. Y el testigo para la defensa debería saber, porque Él es Él que lo vivifica a ellos. Él sabe que si es la verdad o no. 71.También Él quiere llamar la atención aquí, siendo el vivificador de la Palabra, también llama la atención, que, “La Palabra es una semilla. Y si la semilla cae en el suelo correcto, fértil, producirá exactamente lo que Dios dijo que haría. Pero no ha caído en el tipo de suelo correcto, entonces no hay suficiente suelo, suficiente fe, para hacer que la semilla crezca.” Yo pienso, como Él que vivifica la semilla, Él debería saberlo. ¿No creen? ¿Cuántos creen esto? Digan, “Amén.” [La congregación dice, “Amén.”—Ed.] Él debería ser Él que sabe. Él es un verdadero testigo para la defensa. Bien. 72.La defensa, testificando ahora, va a llamar a Su primer testigo. Ahora, ven, el acusador llamó su testigo, el señor Incredulidad, el señor Escéptico, y el señor Impaciente. Ahora el testigo para la defensa tiene un derecho para llamar uno de sus testigos. El Espíritu Santo tiene un derecho para llamarlo, porque Él es el testigo para la defensa para la Palabra de Dios. 73.Ahora, estos hombres dicen que creen, pero el Espíritu Santo no sabía nada al respeto, y Él es el único que lo pueda vivificar. Es igual como el cuerpo de uno, ve, su cuerpo está muerto sin el espíritu, así la Palabra de Dios está muerta sino que el Espíritu Santo la vivifique. El espíritu vivifica al cuerpo, y el Espíritu Santo vivifica la Palabra. ¿Lo entienden? Ahora, Él debería saberlo. 74.Ahora Él va a llamar al primer testigo. Veamos a quien va a hablar. Noé, Él va a llamar a Noé. 75.Noé dijo, “En los días que yo vivía era una edad científica,” mucho más inteligente de lo que son hoy en día. “Y el Señor Dios me dijo que iba a bajar lluvia del cielo.” 76.Y nunca había llovido, recuerden, en la tierra. Y ellos podían tomar instrumentos y comprobar que no había lluvia allí arriba. Recuerden, nunca había llovido en estos días. Dios regó la tierra por medio de la irrigación. 77.Pero él dijo, “Va a llover y destruir el mundo. Va a venir una gran inundación, por toda la tierra, que lo cubrirá y lo destruirá.” Él dijo, “Pero, yo tengo ordenes de Dios para construir una arca. Yo empecé a trabajar en esta arca, mostrando mi fe que yo creía que lo que dijo Dios era la Verdad, sin importar lo que decía la ciencia al respeto.” Yo pienso que él es un buen testigo, ¿no creen? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.] “Y no importa lo que digan los demás acerca de ello, Dios dijo que iba a llover; entonces si nunca ha habido lluvia allí arriba, Él puede poner lluvia allí. Yo construiré el arca, comoquiera, preparándome por ello. 78.“Aunque, yo tenía a este tipo que estaba aquí en el estrado de testigos hace poco, el señor Incrédulo, él siempre se burlaba de mí. Él me hizo burla. Y yo vi al señor Escéptico; él pasaba y se reía de mí. El señor Impaciente, todos ellos, se reían de mí por creer tal milagro. Pero yo esperé. Cuando terminé el arca, la lluvia no vino. Y esperé por ciento veinte años, antes de que vino, pero vino.” Amén. 79.“Siéntese, testigo. Esto es un buen testimonio. Llamemos a otro, el testigo número dos. Abraham, tráiganlo.” Apenas hemos estado hablando de él. 80.“También,” dijo, “oí la Palabra de Dios, cuando tenía setenta y cinco años, que me dijo algo que estaba absolutamente en contra de todas las razones. Hubiera haber sido un súper más súper milagro. Que yo iba a tener una esposa, de sesenta y cinco años, producirme un hijo cuando ella tenía sesenta y cinco años. Nos bajamos y alistamos todo, porque Dios lo dijo. Nosotros lo creemos. Y el…Yo dije a todos mis amigos que estas cosas iban a pasar, después. Esto tuvo que pasar porque Dios lo dijo. Esperé pacientemente. El primer mes llegó, pregunté a mi esposa como se sentía. “Nada diferente.” Bien, yo creía en Dios, comoquiera. 81.“Allí estaban el señor Incrédulo, el señor Mofador, el señor Escéptico, todos ellos parados alrededor. Ellos se burlaban y se reían de mí, me llamaban, “Padre de naciones,” cuando no tenía hijos. 82.“Y yo seguí creyendo cada mes, cada mes que pasaba. Ella se hizo más y más vieja todo el tiempo, pero…veinticinco años después, Dios cumplió Su Palabra verdadera. Pasó.” 83.“Abraham, este es un buen testigo. La Palabra nunca dijo cuando; Él dijo que lo haría. Él dijo, “Te daré un hijo, varón, por medio de Sara.’ No el próximo mes; Él nunca dijo que el próximo mes. Él dijo que lo haría; no cuando. Ellos, oración, “pondrán las manos sobres los enfermos, y se sanarán.’ Esto es la idea. ‘La oración de fe salvará al enfermo, y Dios lo levantará.’ ‘Quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén hasta que seáis investido de poder desde lo alto.’ No por un día, dos horas, diez días, diez años. ‘¡Hasta que venga el Poder!’” Un verdadero testigo para la defensa, ¡estos hombres! “Él nunca dijo cuando tendríamos al bebé,” dijo Abraham, “pero dijo que lo tendríamos. Y todo el tiempo las probabilidades estaban amontonándose en mi contra, me permanecí firme. Porque yo no tambaleé a la incredulidad del pueblo. Seguí agarrado.” 84.“Bien, Abraham, siéntese. Ahora tengamos a otro testigo, el testigo número tres. Traigamos a Moisés, a ver que diga él.” 85.“Ahora,” él dijo, “Yo era un científico. Yo había estado cuarenta años en el desierto, después de haber fallado en el trabajo. Pero un día conocí a Dios. Y aquella Voz, un Pilar de Fuego atrás en el desierto, me dijo, una Voz Escritural, que la hora estaba a la mano, que Él había escuchado el clamor de Su pueblo, se recordó de Su promesa, que Él iba a bajar para liberarlos, y estaba enviándome a mí por el trabajo. 86.“Le pedí una señal. Él me dio una señal, y me dio otra señal; las dos señales tendrían una voz. Él dijo, ‘Luego si no creen todas estas señales, solamente derrama agua (del océano) en el suelo y se convertirá en sangre.’ Eso es, eso es todo. El faraón había terminado entonces, dijo, ‘si tú, ellos no creen estas señales, estas voces.” 87.“Y aún, bajé en la línea de mi deber, así como Dios me dijo que lo hiciera. Jehová, el Yo Soy, me dijo que bajara a hacer esta señal. Y yo tomé esta señal abajo delante del pastor Faraón, y tiré mi bastón. ¿Y saben qué? Él intentó hacer que pareciera sospechoso, como que era algún truco de magia. Y él consiguió a unos imitadores carnales que salieran a burlarse de ello, hacer la misma cosa. Pero yo sabía que era la Palabra de Dios, y yo había venido para sacar a estos hijos de allí. No importa lo que había pasado, yo todavía creía la Palabra de Dios, entonces permanecí firme con Ella.” ¡Amén! 88.Moisés, ¡eres un verdadero testigo! No hace nada diferente, intentar de copiarlo e intentar de hacer algo, hacer que lo parecía; él permaneció firme. Los magos vinieron. “Ves,” dijo Faraón, “ves, es algún truco barato. Es Belcebú, alguna telepatía mental o algo. Yo tengo hombres aquí, magos, que pueden hacer la misma cosa; adivinos, para burlarse de él, lo que sea.” Esto no detuvo a Moisés. Era la Palabra del Señor. Porque era una señal Escritural siguiéndolo. 89.“Oh sí,” dijo, “el señor Incredulidad, el señor Escéptico, y todos ellos, se colgaban de mis hombros. Pero yo me quedé derechito con aquella Palabra, sabiendo que era Dios quien dijo la Palabra. Es Dios que va a encargarse de él; no ellos. Él me dijo que yo iba a sacar estos hijos a la tierra prometida. Él me dijo que yo iba a sacarlos de aquí, y yo iba a regresar a esta montaña donde aconteció. Yo no sé cómo. El faraón me amenazó la vida, y todo pasó, pero yo me quedé fiel a la promesa. Finalmente, Dios se apoderó del enemigo, y los guié por medio del Mar Rojo, como si fuera tierra seca. Dios cumplió Su promesa, y yo vine derecho a la montaña donde Él me dijo que vendría, la misma montaña.” Ven, él había creído que era Dios, y él se mantuvo firme. 90.Traigamos al cuarto testigo, siendo que estamos apurándonos. Traigamos al testigo número cuatro, Josué, quien sucedió a Moisés. 91.Josué dijo, “Yo me bajé allí con los espías. Me enviaron. Enviaron a doce de nosotros; uno de cada denominación.” Y dijo, “Bajamos allí y miramos. Y aquí regresaron, asustados, y dijeron, ‘Pues, parecemos a saltamontes a un lado de ellos. Oh, vaya, ¡son más grandes que nosotros! ¡Son hombres poderosos, todos! Parecemos a saltamontes.’” Y dijo, “En Cades yo aquieté al pueblo, dije, ‘Esperen un minuto. Ustedes están viendo al gigante y la oposición. Yo estoy viendo la promesa de Dios. Dios dijo, ‘Les daré la tierra.’” Amén. Aquieté al pueblo, porque la Palabra lo prometió. 92.“Luego, día tras día, ellos venían a decir, ‘¿Dónde está la tierra? ¿Dónde están la leche y la miel, Josué? Tú lo prometiste, también. ¿Dónde está?’ ‘Dios se encargará de ello.’” Y Él dejó que todos aquellos incrédulos murieran. A mí me mantuvo con vida, levantó otra generación. Cuarenta años después tomamos la tierra. ¡Dios lo dijo!” 93.Y recuerden, solamente estaban a una distancia de dos días. Él los impidió por cuarenta años por causa de su incredulidad. Podría ser que su sanidad no está a cinco minutos. Su incredulidad lo mantendrá lejos por toda la vida. ¡Tiene que creerlo! Él es un verdadero testigo, Josué. Sí, señor. Ellos tomaron la tierra, cuarenta años después. 94.Tenemos tantos testigos que podríamos llamar, pero, si me disculpan, me gustaría ser Su próximo testigo. Me gustaría ofrecerme para Su testigo, si no se oye demasiado personal. Yo soy Su testigo. Yo quiero ser Su siguiente, Su quinto testigo. 95.¿Cómo es que Dios puede tomar un cadillo y hacer de ello un grano de trigo? Un pecador, de una familia pecaminosa; todos ellos con armas, y muertos con las botas puestas; contrabandistas y todo lo demás. Pues, yo no tuve nada que ver con ello. 96.Mi madre que está en Gloria hoy, dijo, la hora cuando yo nací, aquel Ángel del Señor se metió por la ventana y se paró sobre la cuna donde yo estaba. Ellos tienen la foto de Ello en los salones científicos del Arte de la Religión hoy en día. Está conocido por todo el mundo. Dios prometió que hiciera estas cosas. Como un niñito, una Voz me habló, dijo, “No fumes, ni mastiques, ni tomes, ni profanes tu cuerpo en ninguna manera. Habrá un trabajo para ti cuando crezcas.” Me asustó, claro. 97.¿Qué sabía yo de la religión? Mi pueblo, anteriormente eran católicos. ¿Cómo sabía yo algo de estas cosas? Yo nunca estaba en la iglesia en mi vida. Los dos se casaron fuera de la iglesia, entonces ellos solamente…Madre y padre, los dos, eran irlandeses, y entonces se casaron fuera de la iglesia, y no teníamos ninguna religión. 98.Vivíamos como unos perros, teníamos un pequeño tráiler, como los campistas, de un poste a otro, donde sea que podíamos encontrar una chabola donde podíamos pagar la renta por dos o tres dólares al mes. Así es como vivíamos. 99.Un pequeño niño descalzo, llevando agua a un alambique de whisky, un día; cuando Dios, en Su soberanía, todavía cumple Su Palabra, bajó en un torbellino y se paró allí, y dijo, “No hagas estas cosas.” Él lo dijo. Cuando llegué a ser un joven, las visiones empezaron a abrirse sobre mis ojos, desde un niñito. Me asustó. Me salvé, y me uní a la iglesia bautista. Pregunté…
100Yo dije a mis hermanos bautistas acerca de ir…Yo no sabía que llamarle, una visión. Yo le llamaba un trance. Y me fui y se lo platique a mis hermanos. Ellos dijeron, “Billy, no tengas nada que ver con esto. Esto es el diablo. Esto es el diablo. No tengas nada que ver con esto.”
101Una noche, en un pequeño campamento donde estaba pescando, muy atrás en las montañas, yo estaba acostado allí atrás. Como a las tres de la mañana, vi una Luz viniendo. Apenas había estado leyendo la Biblia. Yo pensé que era alguien que venía, alumbrando por un agujero, una linterna o algo. Estaba muy apartado en el desierto. Y yo pensé que alguien venía. La Luz estaba en el piso; se esparció más y más grande. Escuché a Alguien caminar. Cuando lo hizo, era un Hombre. Estaba descalzo. Tenía el cabello hasta los hombros, y tenía puesta una toga. Y me asustó bastante.
102Él dijo, “No temas. Soy enviado de la Presencia del Señor Dios para decirte que, tu vida peculiar. No intentes escapar de estas cosas. Este es tu llamamiento. Y Dios estará enviándote a diferentes lugares por todo el mundo, para orar por los enfermos. Y si puedes hacer que la gente te crea y seas sincero, nada permanecerá delante de la oración.”
103Me asustó mucho. Claro que sí. Me paré allí, y Él siguió hablando. Dije, “Señor, yo estoy aquí por causa de los trances y cosas así.”
104Él dijo, “Habrán tres cosas que pasarán. Primero, sabrás por tomar la mano de las personas. Luego pasará, después de esto, si eres sincero, que sabrás hasta los secretos de sus corazones.”
105Y yo dije, “Por eso estoy aquí para hablar, yo era…Mis hermanos me dijeron que esto era del diablo. Yo soy un cristiano. Yo no quiero ser nada del diablo.
106Él dijo, “Como era en aquel entonces, así es ahora. Cuando ellos estaban discutiendo de cual de tipo de botones deberían usar en sus abrigos, y cosas así, y los ministros diciendo que Pablo y ellos trastornaron el mundo entero, ¿qué fue? Pero era un espíritu malvado que dijo, ‘estos hombres son siervos de Dios, que trastornan el mundo entero.’ Aquel Pablo y ellos dijeron. Y el espíritu malvado testificó que eran verdaderos siervos de Dios.”
107Él me dijo, dijo, “¿No recuerdas, en las Escrituras, esta es la cosa que hizo nuestro Señor? Y esto es lo que Él prometió, Él dijo que pasaría otra vez en los últimos días.” Pensé, “Pues, ¿qué puede ser?”
108Él dijo, “Bueno, es el Espíritu del Señor Jesús. Él es la Palabra. Y Él ha prometido esto en los últimos días. Ahora no temas.” 109. Luego me bajé para bautizar un grupo de personas en el río. Cuando yo estaba bautizando allí, donde unas cinco mil personas estaban parados en la banca; justo en medio del día, a las dos de la tarde; caliente, no habían tenido lluvia por una semana o dos; y parados allí en la banca. Aquí vino aquel Pilar de Fuego girando del aire, bajando donde yo estaba parado, y la Voz diciendo, “Como Juan el Bautista fue enviado para precursar la primera venida de Cristo, tu Mensaje precursará la Segunda Venida de Cristo.”
110Los periódicos lo llevaron, y se extendió por Canadá en la Prensa Asociada, alrededor del mundo, “Un ministro local, ministro bautista, bautizando, y,” dijo, “una Luz mística aparece sobre él.” El Mismo que captaron la foto aquí, e hicieron en Alemania y en todos lugares. Y está hecho.
111Mi pastor me dijo, él dijo, “Billy, ¿qué tipo de sueño tuviste? Pues, tú sabes que no viste…” Yo dije, “Habían cientos parados allí, lo vieron.”
112Y ellos se bajaban y decían, “Oh, esto es una ilusión mental.” Intentando lo mejor que podían, los viejos de Incredulidad y el señor Escéptico.
113Y me agarré de la Palabra. Me quedé allí, porque yo sabía que era la promesa de Dios. Amén. Lucas el capítulo 17, Él prometió, “Como fue en los días de Sodoma.” Como yo vi el mundo amontonándose, como fue, yo sabía que algo tiene que acontecer. Yo vi en Malaquías 4, donde ellos “restaurarían la Fe a la Palabra,” de donde se habían esparcido. Yo sabía que tenía que acontecer, y yo me quedé fiel a la Palabra. Encuentro a Jesucristo, hoy, “El mismo ayer, y hoy, y por los siglos.” Congregación, está lloviendo. Me detendré justo aquí.
114Yo quiero decir esto. Yo he traído todos estos testigos; mi propio testigo. Muchos de ustedes son testigos, esta semana. Esta cosa es la verdad, el Mensaje. Como puedo…
115El doctor Davis me dijo, “Un niño, con educación de primaria, ¿va a orar por reyes y potentados, y prender un avivamiento que irá alrededor del mundo? Billy, contrólate.” 116Pero ¡lo hizo! ¡Lo hizo! Treinta y tres años después, el avivamiento terminado, y lo hizo. ¡Dios lo dijo! Yo soy Su testigo. Él no dijo cuando lo iba a hacer. ¡Él dijo que lo iba a hacer! Yo esperé por el tiempo cuando la Palabra sería tan real, puesto en mi mano, y así fue, una Espada, y que discerniría los mismos pensamientos de los corazones de la gente. Yo pensé, “¿Cómo puede ser?” Yo esperé, creyéndolo, y pasó. El Mofador, el Incrédulo, el Escéptico, el Impaciente, todavía esperan y miran. Pero Dios, después de treinta y tres años, lo ha confirmado, universal, alrededor del mundo. Donde los periódicos, revistas y artículos han sido escritos, por todo el mundo.
117Usted sea el juez. Su mente es el jurado. Cada jurado tiene que tomar una decisión. Yo estoy cerrando la corte. Usted sea el juez. Su mente es el jurado. Y sus acciones desde aquí y adelante, esta tarde, cuando ponemos las manos en los enfermos, esto detallará lo que sea su veredicto. La manera en que usted se porta después de la oración, esto dirá lo que ha decidido su mente intelectual, lo que el jurado de su mente ha decidido. Esto dirá exactamente, su acción desde aquí y adelante.
118Yo declaro que Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y para siempre. Yo declaro que no hay nada que puede resistir en Su Presencia; los hombres y mujeres que quieren creerlo. ¿Lo creen? [La congregación dice, “Amén.”— Ed.] Inclinemos nuestros rostros.
119Señor, Jesús, solamente una palabra de Ti ahora, haz que las personas crean. Ellos están sentados aquí. Yo no iba a hacer esto, Padre. Pero, ellos han estado tan pacientes, estoy pidiendo ahora. ¿Serás Tú mi propio testigo?
120Nosotros podemos leer en la Biblia, los testigos de estos personajes, el testigo de los incrédulos. Nosotros vemos donde siempre lo han condenado. Aquellos fariseos, gente religiosa en aquellos días, condenaron a Jesucristo. Pero se probó, Él era el Hijo de Dios. Ellos dijeron, “Te haces Dios.” Él era Dios. Él actuaba como Dios; Él predicaba como Dios; Él sanaba como Dios; Él se levantó de entre los muertos como Dios; Él ascendió a lo Alto como Dios. Él es Dios. Él viene, Dios. Nosotros lo creemos. En medio de todos los problemas, Tú sigues siendo Dios. Tu testigo sobresale, Señor.
121Yo testifique, o hablé del testigo de estos otros hombres. Yo podría hablar a miles más miles, para los dos lados; el escéptico, el incrédulo, y el hombre que solamente no puede esperar lo suficiente. Tú nunca dijiste cuando. Dijiste, “Si ponen las manos sobre los enfermos, si creen, se recuperarán,” no importa la hora. Tú nunca dijiste a Abraham cuando nacería el bebé. Tú nunca dijiste a Moisés en cual día que traería el pueblo de regreso a esta montaña. Tú nunca dijiste a Noé en cual día caería la lluvia. Tú nunca les dijiste ningún tiempo específico; tampoco nos dijiste a nosotros.
122Tú dijiste, “¡Si tuviereis fe! Si dices a esta montaña, no dudes en tu corazón, pasará, lo que has dicho. ¡Si lo crees!” Tú dijiste, “Estas señales seguirán a los que creen. Si ponen las manos sobre los enfermos, se sanarán.” Señor, yo lo he puesto de regreso en el regazo de la gente. Es para ellos decidir.
123Les he probado, por la Biblia, y todos lo sabemos, que la expiación está hecha. “Mas él herido fue por nuestras rebeliones, y por su llaga fuimos nosotros curados.” Es tiempo pasado, para cerrarle la boca del escéptico, y el incrédulo que dijo que Él no resucitó, e intentar de hacerle algún Dios histórico en la religión.
124Señor, yo oro que Tú aparecerás, Él otra vez esta tarde entre nosotros, y probar a esta audiencia que estás aquí; El que dijo la Palabra, el Dios que hemos puesto en juicio. Para mí, eres justificado, Señor Dios. Tú te has probado, Dios. Hazte tan real, que cada hombre y mujer, estas pobres personas sentadas aquí en está establo goteando, intentando de escuchar la Palabra, hazlo tan real a ellos, Padre. ¡Muéstrate como Dios entre nosotros!
125Como la gente en todas las edades, ha venido algo extraño, a la gente. Cuando ellos estaban en el mar en aquella noche, y Tú viniste a ellos, ellos pensaban que era espiritual. Ellos estaban…Ellos no sabían que era, y clamaron. Pero aquella Voz regresó, dijo, “Yo soy.”
126La Voz de la Escritura habla, esta tarde, que esta es la hora, este es el tiempo, Sodoma y Gomorra y todas estas demás cosas están sentadas justo como deberían estar sentadas. Y aquí estás Tú, mostrando a la Simiente real de Abraham que estás vivo, y el Hijo del hombre está siendo revelado en este día de Sodoma. Padre Celestial, conceda que la gente vea; y, cuando pasan, que tomarán la Palabra de Dios igual como lo hizo Abraham. No importa cuando el bebé…
127Podríamos llamar a Isaías a la escena, e Isaías pudiera haber testificado. Él hubiera dicho, “El Señor me dijo, ‘Una virgen concebirá.’” Si él podría resucitar a hablar con nosotros en esta tarde, sin duda él diría, “Cada joven hebrea, por todos mis días, esperaba concebir por el Espíritu Santo; cada una. Pero Tú lo dijiste, lo habías escrito. Tú me identificaste como Tu profeta. Y mis palabras que dije fueron respaldadas por Ti. Mis visiones fueron ciertas. Y la gente lo creía, por una generación o dos, y luego empezó a desvanecerse. Aún así, después de ochocientos años, una virgen concibió y un Bebé nació. Su Nombre era, ‘Consejero, Príncipe de Paz, Dios Fuerte, y Padre Eterno,’ ochocientos años después.”
128Oh, Señor Dios, ¿qué les pasa a estas personas, de nosotros en esta tierra hoy en día, llamarnos la Simiente real de Abraham? Cuando, él esperó por veinticinco años, esperando y teniendo fe en contra de las imposibilidades, para ver un milagro obrado, y Tú lo hiciste. ¡Cuánto más podemos tomar a Tu Palabra, cuando eres el mismo Dios visible que apareció a Abraham, que está apareciendo a nosotros aquí en carne humana, en la misma manera que lo hiciste a Abraham! Dios, conceda que ellos, todos, lo verán en esta tarde, y prosperen. Cada vez la gente pase, y las manos son puestas sobre ellos, que se vayan de este edificio, regocijándose, y nunca tomarlo otra vez, pero que crean como Abraham y los demás de los patriarcas. Tú dijiste que pasaría, y pasará si no desmayen. Concédalo, en el Nombre de Jesús. Amén.
129Yo sí creo. Yo creo. ¡Ustedes crean! Yo creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Yo creo que Él ha resucitado de entre los muertos. Yo creo que Él es más que capaz para obrar cualquier promesa que Él prometió. Él puede cumplir cada palabra que jamás ha dicho, y Él lo hará para nosotros aquí en esta tarde si solamente lo podemos creer.
130Ahora, Él nunca dijo, “Vayan y saquen las personas de las sillas de ruedas y tomen los casos del corazón y hagan esto.” Él no dijo esto.
131Dijo, “Pongan las manos sobre los enfermos, y se sanarán.” Estos son los creyentes.
132Ahora, el Espíritu Santo es Su testigo para la defensa aquí, Él sabe si usted Lo cree o no. No venga adivinando. Tome aquella adivinanza, y tome esta esperanza, y tome esto imaginario, y póngalo debajo de los pies, y diga, “Yo tengo fe, ¡yo sé que va a ser!” Algo sucederá.
133¿Qué piensan que es para mí, parado aquí, amigos? ¿Qué piensan, a mí, parado aquí como está ahora, delante de audiencias a veces hasta de miles, y cientos de miles, clamar que Él está vivo, y Su Espíritu me dijo esto, la Palabra que Él me daría? ¿Dios podría hacer algo sin ser capaz de respaldarlo? Ven, ¡Él dijo que lo haría! Esto es la Palabra. Y pararme aquí delante de las audiencias, donde están sentados los escépticos, incrédulos, y todo lo demás, por diez miles; y verlo aún, llamarlo a la escena.
134¿Creen que Él está aquí? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.] Bien.
135Alguien cerca. No mis amigos ahora; si están enfermos, cualquier persona, mis amigos. ¿Cuántos, justo aquí delante de mí, saben que yo no los conozco, levanten las manos así?...¿?...
136Ahora hay algunos aquí que sí me conocen. Ven, por aquí, ellos sí me conocen, justo aquí. Así es, ¿no es así, hermanos, todo ustedes por allí? ¿Ven? Miren aquí. Ven, ellos me conocen. Pero afuera aquí, ustedes no me conocen.
137Cuántos en esta sola fila aquí no me conocen, levanten las…¿Hay alguien en estas tres filas aquí, justo aquí, que sí me conoce; sabe que yo sé algo de usted y todo? Levanten las manos.
138¿Lo conozco a usted allí atrás? ¿Le conozco a usted, hermano? No creo que él me entendió, porque yo no lo conozco. Él no me conoce. Usted no me conoce, ¿verdad, señor? ¿Usted me conoce? ¿Saben que yo sé que le pasa? Sí, ¿quién es usted? Quizás…Él no me entiende, porque yo no conozco al hombre. Ahora que…¿Usted sabe que yo sé qué le pasa; sin ser espiritual, solamente conocerlo como un hombre y saber qué es lo que le pasa? [El hermano dice, “No.”—Ed.] Claro que no. Claro. Ven, yo no sabría. Ven, está lloviendo y no puede entender.
139Que el Espíritu Santo nos ayude ahora. Bien, empezando esta sección, entonces. Ustedes crean, aquí.
140Aquel hombre, ahora, podría ser que yo no lo sepa. El hombre sentado aquí, él tiene la mano levantada, ven, yo no pienso…Él no me conoce. Yo sé que no. Pero él solamente…se levantó la mano comoquiera. No le tocaré a él entonces, ven. Yo…
141Que sean ustedes. El Señor bendiga. Alguien ore, aquí. ¿Creen? Cada uno de ustedes, ¿le creen a Él? Con todo el corazón, crean.
142Aquí está una damita. Déjenme llamar solamente una persona, empezar a hablar; conseguir…hacer que se mueva el Espíritu Santo. La damita sentada allí, ¿usted cree que yo soy el siervo de Dios? Usted, la damita sentada justo aquí. ¿Ve? Ustedes, bien, las dos asintieron con la cabeza. Bien, tendremos a las dos, entonces. Bien.
143Esta dama aquí, asintió la cabeza así; con el vestido rosado puesto. Si Jesucristo me puede decir su problema, o algo acerca de usted, ¿creerá que yo soy Su profeta; saber que es Él? Su problema está en la espalda. Si esto es correcto, levante la mano. ¿Ven? ¿Ven? ¿Ven? Bien. ¿Ven? ¿Ven?
144Ahora, usted, damita al final, usted no le consiguió porque el clima estaba mal. Usted tiene problemas del colon. O corazón…Problema del colon, está en su colon. Esta mujer sentada a su lado, tiene un problema del corazón.
145Si esto es correcto, ustedes tres mujeres levanten las manos. Y soy un desconocido para ustedes, ven. ¿Creen ahora? Tengan fe. Esto es todo lo que tienen que hacer.
146Una damita sentada justo aquí, mirándome directamente, yo no la conozco. Usted es una desconocida para mí. Usted no me conoce. Sentada justo allí, con un pequeño blanco…mirándome directamente. Sí, usted. Usted no me conoce. Pero está sufriendo, ¿no es así? Usted estaba un poco preocupada de algo. Es una bola que está en su seno. Si esto es cierto, levante la mano. Ahora, dice, “Usted vio una bola.” No se muestra ninguna bola.
147No es así, ¿no se muestra ninguna bola? Y yo no la conozco. ¿Usted cree que Dios me puede decir quien es usted? ¿Esto le ayudaría un poco? ¿Ayudaría a la audiencia? Ahora, recuerden, la mujer tiene la mano levantada. Levante la mano, yo no la conozco. Dios me ayude. Señora Patterson. Así es. ¿Creen?
148Por cierto, esta es su suegra sentada a su lado allí. ¿Cree usted? Ella quiere que oren por ella. Ella ha venido con este propósito. ¿Creen que Dios me puede decir qué le pasa? Su problema está en los ojos y los oídos. Si esto es cierto, levante la mano. Así es. ¡Él vive! Él sigue siendo Dios.
149Aquí hay una dama sentada allí atrás con epilepsia. Ella tiene epilepsia, y tiene un problema femenino. Y su nombre es la Señorita Woods. Si esto es cierto, póngase de pie. Póngase de pie si esto es verdad. Nunca he visto a la mujer en mi vida. El diablo le dejó allí, hermana. ¡Gloria a Dios! “Si tuviereis fe.” Ustedes solamente crean.
150Aquí hay una dama sentada justo atrás aquí. Ella está muy débil. Ella está enferma. Ella acaba de venir del hospital. Ella tiene un problema del estómago. Su nombre es la Señorita Kitchens. Levántese, y crea con todo el corazón, Jesucristo la sana. Nunca la he visto en la vida.
151Aquí hay una dama con problemas de la vesícula. ¿Usted cree con todo el corazón, también, que Dios la sanará? Una Señor Whittaker, ¿usted cree con todo el corazón, que Dios la sanará? Si esto es verdad, póngase de pie, si somos desconocidos el uno al otro.
152¿Ustedes creen que Él está aquí? [La congregación se regocija y dice, “Amén.”—Ed.] ¿Qué es esto? Esto es el testigo de Dios para la defensa. ¡Aleluya! Oh, gente, ¡crea con todo el corazón! Esto es el testigo de Dios para la defensa.
153¿Cómo Lo juzgan? ¿Creen que Él tiene razón? ¿Creen que Su Palabra es la verdad? ¡Él prometió! Toda la semana, yo he predicado de ello y lo he mostrado en la Biblia, que Él haría esto en este día. ¿Creen que es la Verdad? ¿Juzgan? ¿Cuál es su juicio? ¿Creen?
154Que estos que tienen tarjetas de oración en este lado por aquí, que se paren en medio del pasillo, por aquí, que tienen tarjetas de oración, en esta línea por aquí; párense en medio del pasillo, por aquí. Los de aquel lado que tienen tarjetas de oración, párense en aquel pasillo, por aquí. Los en el otro lado, párense en aquel pasillo.
155Los que están arriba allí, que tienen tarjetas de oración, caminen al frente.
156Los que están en esta línea aquí, que tienen tarjetas de oración, párense de aquel lado. Los de este lado que tienen tarjetas de oración, párense en este pasillo justo aquí. Los que tienen tarjetas de oración, aquí, párense en este pasillo. 157Ahora, deténganse justo allí ahora. Llegaremos al otro lado en solamente un minuto. Formen sus filas. Bájense. Yo estoy…
158Ahora estén quietos, solamente un minuto, donde están. Párense justo donde están, solamente un minuto.
159Ahora, miren ¿cuántos ministros están aquí adentro, que creen, verdaderos hombres con el temor de Dios que creen que Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, que Su última comisión a la iglesia fue, “Estas señales seguirán a los que creen; si ellos ponen las manos sobre los enfermos, se sanarán,”? ¿Cuántos de ustedes ministros creen esto? Si lo creen, vengan aquí y párense justo aquí conmigo mientras oramos. Para que cuando estas personas se sanen, verán que no fue solamente el hermano Branham; son ustedes también. Párense justo por aquí, formen una doble fila por aquí donde pasará la línea. ¡Oh, vaya! ¿Qué más podría hacer Dios? Yo no sé nada. Miren a los ministros viniendo para ver esto. Bájense, hagan su fila por esta dirección aquí.
160¿Cómo? [Alguien dice al hermano Branham, “No puedo hacer que se muevan.”—Ed.] ¿Cómo? [“Ni siquiera puedo hacer que se muevan aquí abajo.”] Está bien. Está bien. Lo conseguiremos.
161Ahora voy a tener al hermano Borders, el gerente, venir aquí a este micrófono. Y quiero que él mantenga la fila en orden, para que vengan en esta dirección, regresar por allá, y regresar a sus asientos, ven, cuando vienen. Ahora todos los que me pueden escuchar, levanten la mano.
162Miren, que estos, los que están más lejos, entren primero; y pasen por aquí y den la vuelta. Luego el siguiente. Pasen justo detrás de los ministros aquí, mientras oramos por ustedes, regresen y tomen sus asientos. Luego que Billy, él los dirigirá y les dirá como ponerse en una línea. Y luego en cuanto termine este, luego haremos que se paren en aquella dirección, y vienen de esta otra manera.
163Ahora todos los que entienden, levanten la mano ahora. Está bien, bien. Ahora el hermano Borders estará justo aquí en el micrófono, para testificar de lo que deberían hacer. Bien.
164Ahora miren. La razón que estoy haciendo esto, es porque quiero que entiendan. Yo no conozco estos hermanos aquí. Conozco a dos o tres de ellos. Podrían ser metodistas, bautistas, presbiterianos. Yo no sé quienes son. No hay necesidad que yo diga esto. ¿Ven? Ahora, yo quiero que sepan que después de que yo me haya ido…
165Muchas veces, los evangelistas vienen a la ciudad y él hace todo, ven, él hace las oraciones para los enfermos y todo. Ven, esto no es correcto. Yo quiero mantenerme fuera del asunto.
166Yo quiero que vean a Jesús. Esta semana, yo he dado mi mejor esfuerzo para mostrarles que Él está aquí. Y si usted tiene fe, solamente estreche la mano y agárrelo, no tiene que venir en la línea. Pero si quieren seguir esta Escritura, Su Divina Presencia, ha tocado Su manto. Solamente mire, lo que, estas personas parados aquí hace poco, Dios en el Cielo sabe que nunca los he visto en mi vida. Y yo podría empezar justo aquí, en unos pocos minutos yo desmayaría. ¿Cuántos saben que Jesús, cuando esto le pasó a Él, aquella mujer usando el don de Dios, ella se puso débil? ¿Cuántos saben que la virtud salió de Él, era Su fuerza? Y yo soy un pecador. Pero Jesús dijo, “Aún mayores harán, porque yo voy al Padre.”
167Ahora vamos a ofrecer la oración. Y yo quiero que estos ministros estén conmigo. Yo voy a pararme justo aquí afuera también, poner las manos en cada uno de los enfermos. Y ahora si…
168¡Recuerden! ¡Escuchen! ¡Escúchenlo! ¡Créanlo! Al menos que usted pase, creyendo, “Ahora mismo se acabó para siempre,” no venga. Solamente le hará peor. Impedirá a su fe. Pero si usted cree que está en la Presencia de Jesucristo, y no nosotros Sus servidores. Y nosotros solamente estamos cumpliendo, testigos, mientras le ponemos las manos encima, que nosotros creemos que esto es la Verdad. Y cuando les ponemos las manos, ustedes crean y salgan de aquí regocijándose, diciendo, “¡Gracias, Señor! Ya se acabó.” Nunca se cambie de mente.
169Ahora recuerden. Permítanme citar esto otra vez. Escuchen con atención. Su mente es su jurado, en este caso. Y sus acciones desde aquí y adelante, será, pronunciará lo que sea su juicio. Usted entra aquí y dice, “Pues, yo no sé,” ve, ve donde Lo juzgó. Él está en el juicio para cada uno de ustedes. Él está aquí, en su presencia. Su Palabra está aquí. Él vindica Su Palabra. Usted está aquí. Él, Él está siendo juzgado por usted, no por mí. Yo Lo creo. Él está siendo juzgado por usted. Y si usted Lo cree, y si lo juzga fiel a Su Palabra…
170Ahora justo están por aderezar la línea, entonces están formándose alrededor, ven. Solamente estoy esperando hasta que él lo arregla. Solamente muévanse y formen una línea larga. Y regresen justo como vinieron, cuando salen.
171Si usted Le creía, entonces algo va a pasar. Recuerden, ahora, no hay ningún poder en ninguno de estos ministros. No hay ningún poder en mí. No hay ningún poder en ningún hombre, para sanar. Pero tenemos autoridad de Dios, para hacer esto. Nosotros no tenemos poder; tenemos autoridad. Aquí está nuestra autoridad, la Palabra de Dios, y la Presencia de Jesucristo comprueba que Él está aquí. ¿Qué? Deberían ser sanos, ¡cada uno!
172Ahora inclinemos los rostros todos mientras ofrecemos una oración. Y el hermano Borders estará parado aquí, dirigiendo los cantos y dirigiendo las personas. Y ustedes pasen ahora, oren y crean.
173Júntense, hermanos ministros. Ven porque he hecho esto. Que, cuando yo me vaya, su congregación sepa, también, que estas personas se sanaron, usted es siervo de Dios, también. No es solamente uno. Dios no tiene solamente un siervo; Él tiene miles de ellos, todos los que quieren creerlo. Inclinemos los rostros. Usted tiene el mismo derecho para orar por los enfermos como yo, Roberts, o cualquier otro.
174Padre Celestial, Te agradezco otra vez, en mi corazón, y yo sé que en corazones aquí. Tú estás justificado en poner esto en la Palabra, porque lo hemos visto obrar, y sabemos que es la verdad. Y nosotros sabemos que obrará en cada persona. Y estamos orando a Ti ahora, Señor, acondicionando nuestra propia alma, mientras sabemos que Tú estás aquí. Tú has contestado. Tú hablaste Tu Palabra a nosotros. Tú estás aquí.
175Ahora que Tú nos unjas, Señor, que cuando hemos puesto las manos en estos enfermos, pobres enfermos sentados aquí en esta lluvia esta tarde, que cada uno se recupere, y vaya a su casa que esté sano. Que sean como Abraham, “decir a los que no fueron como si fuesen,” porque Dios hizo la promesa. Y Tú fuiste él que dijo, “Si ponen las manos sobre los enfermos, se sanarán.” Tú nunca dijiste que se sanarían justo en este momento, pero dijiste que lo harían. Y nosotros lo creemos, Señor. Ayuda a cada uno, que lo crea, Señor, mientras cometemos la reunión a Tu mano. En el Nombre de Jesucristo, seguiremos a Tus Mandamientos. Amén.
176Ahora que empiece la línea de oración. Hermano Borders, tome el lugar. [El hermano Branham y los ministros oran por todos en la línea de oración—Ed.]
177[Parte vacía en la casete—Ed]…creen? [La congregación se regocija y dice, “Amén.”] El Señor les bendiga.
178La razón que tengo mis manos junto con ustedes hermanos ministros, esto fue porque algunos de ustedes estaban sufriendo también, saben. Y se pone aquí afuera para orar por otro, y dejar en paz. No es correcto. Yo creo, mientras nos agarramos las manos, yo creo que Dios honró esto.
179Y aquí ahora, hay los que no pudieron llegar a la reunión; ahora oremos, por estos pañuelos.
180Padre Celestial, somos enseñados en la Biblia que, “Tomaron del cuerpo de San Pablo, paños y delantales.” No somos San Pablo, pero Tú sigues siendo Jesús. Y oramos, Dios que Tú mandes Tus bendiciones con estos pañuelos y sanes a cada uno de ellos. Sánalos, Señor, por Tu gloria. En el Nombre de Jesucristo, oramos y los enviamos. Amén.
181Yo quiero decir esto. Que, pasando por la línea, yo vi a mujeres y hombres cargando bebés, y estaban mojados. Solamente recuérdenme, mis hermanos pastores que, semanas de ahora, se enterarán que fue una cosa grande que pasó aquí. Se sanarán. Yo digo que noventa por ciento de ellos se recuperarán. Así es. Oh, era…Yo nunca he sentido tal forma de fe. Realmente fue maravilloso. Veo que están…Ahora solamente actúe, siga y actúe como se hubiera acabado, no importa si no lo siente. No…Él nunca dijo, “¿Lo sentiste?” Él dijo, “¿Lo creíste? ¿Lo creíste?” Y nosotros lo creemos. Y Él está aquí ahora, y le damos alabanza y gloria, por todo lo que ha hecho.
182Y queridos amigos cristianos, yo sé que estarán cerrando la reunión en unos minutos, y quiero decirles esto. Si no los veo más en este lado del Río, les veré Allí con este mismo Evangelio, esta misma Cosa. Ahora solamente recuerden, que lo que han aceptado en esta tarde, su mente ha sido su jurado. Se ha decidido, ha hecho el veredicto.
183Ahora solamente sigan actuando. A mí no me importa si usted estaba paralizado y no podía moverse; solamente siga creyéndolo. Él dijo, “¡Se sanarán! ¡Se sanarán!” Esto es lo que dijo el testigo, cada testigo hoy. Por toda la Biblia, Él…al menos que Él dijo algo espontáneamente que pasaría. Pero en este caso, “Se sanarán,” esto es lo de la imposición de manos. Ahora si una visión pasó, y dijo, “este va a pasar en un cierto tiempo, un cierto tiempo,” entonces Él designa el tiempo. Pero es este caso, Él dijo, “Se sanarán.” Créalo, créalo con todo el corazón. Cantemos una vez. ¡Hasta que nos veamos! ¡Hasta que nos veamos! Dios… Hasta que nos veamos en los pies de Jesús; ¡Hasta que nos veamos! ¡Hasta que nos veamos! ¡Que Dios esté contigo hasta que nos veamos otra vez!
184Ahora justo antes, saludemos con la mano a alguien junto a usted, decir, “Dios le bendiga, amigo cristiano.” No se muevan. Solamente quédense, saluden alrededor. “Dios le bendiga, amigo cristiano.” Dios le bendiga. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga. Dios le bendiga, Roy.
185Ahora levantemos nuestras manos a Cristo y cantar ¡Hasta que nos veamos! (Cerremos los ojos y levantemos nuestras manos ahora.) ¡Hasta que nos veamos! ¡Hasta que nos veamos en los pies de Jesús!