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~ EL CRISTO IDENTIFICADO DE TODAS LAD EDADES ~
1Gracias, hermano. Pueden tomar asiento. Ciertamente considero esto un gran privilegio esta noche, estar aquí en Louisville, Mississippi. Hemos estado esperando este tiempo, por un buen rato, y yo pensé que llegaría a Louisville. Yo estoy justo al otro lado del río de Louisville, Kentucky, mi hogar nativo. Parece estar de vuelta en casa, estar en Louisville. Ahora, aquí arriba, algunos le dicen, “Luavul,” “Louis-ville,” y “Lueyville.” Y yo no sé que sea aquí. Yo creo que nosotros, mejor manera, manera que yo siempre le he dicho, era Louis-ville. Parece que L-o-u-i-s- sería Louis-ville. Pero, allí en casa es “Luavul,” y “Lueyville,” y “Louis-ville,” entonces solamente tomamos nuestra decisión, cual queremos usar. Pero la cosa principal es que estamos reunidos en el Nombre del Señor Jesús. Nos hemos reunido aquí por ningún otro propósito aparte de servirle a Él, y que Su gran Nombre sea honrado entre nosotros, más. Cuando estemos…Cuando la reunión haya terminado, que pudiera…Es posible, como podría ser ahora. Nosotros sabemos que Le honramos con todo el corazón. Y ahora yo vengo aquí por la invitación de los ministros de este, la localidad por aquí, y este lugar. Y no vengo con algo diferente que ellos; solamente el mismo Evangelio. Yo creo, Jesús dijo una vez, que, “El Reino del Cielo es semejante a un hombre que tomó una red y fue al mar. Y cuando la lanzó, recogió de toda clase de peces.” Ahora, esto es lo que tenemos en la red del Evangelio. Cuando un hombre lanza una red al mar o al lago, él casi no sabe lo que va a sacar de allí. Porque, podría sacar cangrejo de río. Y podría sacar un pez carroñero. Él podría sacar arañas, serpientes, y lo que sea más. Pero es nuestro deber usar la red. No es nuestro deber juzgar. Y yo vengo a tomar mi red, que el Señor me ha dado, y la uno con las redes de estos hombres, para que nosotros, las dos redes lleguen solamente un poco más allá que una sola. Entonces, yo he unido mi red con ustedes hermanos aquí. Todos ustedes aquí, que pertenecen a estas iglesias por aquí, yo he unido mi red con ustedes, para lanzarla al mar aquí, y traerla y ver si el Señor tiene algunos aquí abajo que todavía no han sido pescados. Y que el gran Evangelio de nuestro Señor Jesucristo sea tan identificado entre nosotros, en estas próximas cinco noches aquí, que veamos todos los que no han sido pescados, en esta edad, puedan ser pescados en la red del Evangelio, por el uso del Maestro. Ahora, nosotros, no se puede hacer solo, solo. Tiene que hacerse con la cooperación y la oración, y todos nosotros juntos, para combinarnos juntos y unir nuestros corazones, y orar. Y ahora hemos disfrutado un avivamiento de unos quince años, lo que según la historia es más tiempo que cualquier avivamiento jamás ha durado, que yo sepa. Usualmente, un avivamiento dura unos tres años, y luego se esparce. Pero creyendo que este es uno de los últimos grandes avivamientos que el mundo recibirá, y ha venido en esta última edad, la edad de Laodicea, en el final de la dispensación pentecostal. Y yo creo que la iglesia ahora está llegando a su estado tibio, como la Biblia predijo. A nosotros estamos viendo la pesca de la última parte, cuando vemos las cosas pasando como han estado pasando en el mundo, últimamente en estos días. Por ejemplo, el gran terremoto en Alaska. Nunca ha habido tal terremoto como este, en todo el mundo. ¿Se dieron cuenta? Llegó en Viernes Santo. Saben, la última vez que nuestro mundo fue agitado también fue en Viernes Santo, también, cuando murió nuestro Maestro, y sacudió a todo el mundo. Y recuerden, podría ser la señal de Su regreso. Él dijo que, “Habrán terremotos en varios lugares.” Hoy tenemos otro en California, y están apareciendo por donde sea, terremotos ligeros. Nos damos cuenta, aún el edificio del Capitolio se ha movido de su lugar, y regresado. Y aquí abajo en Baton Rouge, Louisiana, hay una alberca allí, sacó las aguas, desde allí de Alaska. Allá en Suiza, Suecia, y por allí, temblaron edificios y cosas, alrededor del mundo. Yo creo que está intentando de abrir nuestros ojos, para ver la hora en la cual estamos viviendo. Yo estoy aquí en temor piadoso, que, podría ser más pronto de lo que pensamos, de Su aparición. Y hermano y hermana, hasta a los jóvenes, metamos toda la sinceridad que podemos. Este podría ser el último avivamiento que jamás asistiremos, y quizás no duramos por este, hasta Su Venida. Yo Le estoy esperando hoy. Si no está aquí hoy, Le esperaré mañana, si estoy aquí. Y yo he estado esperándole ahora, desde que escuché de Su regreso, y esto ha sido hace treinta y tres año cuando le di mi corazón a Él. Yo he estado detrás del púlpito, treinta y tres años, intentando de proclamar Sus inescrutables riquezas de Su gloria. Y yo confío que Dios se hará tan conocido entre nosotros, que cada incrédulo será salvo, y todos los enfermos estarán sanados, y los santos del Señor, Sus hijos creyentes, serán levantados en el Espíritu. Un avivamiento no significa conseguir nuevos miembros. Es avivar lo que ya tenemos. ¿Ven? Es avivar. Yo estaba parado, hace tiempo, viendo las olas en el Lago Michigan, viendo, parado allí afuera, después de un gran avivamiento en Chicago. Yo vi las olas, como venían, solamente en una gran marea, con amplios movimientos para adentro y para afuera. Yo pensé, saben, me recordó de un canto, “Inundado de gozo en mi alma, como rodean las olas del mar.” Y aquellas olas empiezan en algún lugar, afuera en el lago o el mar. Y mientras vienen, agarran velocidad, todo el tiempo. Luego, en fin, pegan a la costa; para salir y volver a venir. Y así se hacen las olas de la gloria de Dios. Entra, rodando, otra y otra vez, detrás y detrás, para atrás y para adelante, las olas del gozo de Dios rodando por nuestras almas. Me pregunto, “¿De qué sirve esto? ¿De qué sirve agitar las aguas para arriba y abajo?” La naturaleza tiene una manera de cuidarse. Igual como las personas, ahora, cuando usted está en su iglesia con su pastor, cuando tienen una lección de escuela dominical o algo en su iglesia. Quizás no hay emoción resultando ni nada inusual. Pero, aún así, hay tanto Dios en su corazón que cuando está saltando para arriba y abajo o gritando. Yo pensé, “¿Por qué lo hacen?” Por la misma razón que Dios tiene, un avivamiento, es la misma razón que Él pone un avivamiento en el océano, pone un avivamiento en el lago. Y el agua, revolviendo para arriba y abajo, saca toda la basura del agua y la tira en la costa. Y yo pienso que eso es algo bueno, que tengamos avivamientos, y alejar todas las supersticiones, y sacar todo del mundo, sacándolo por agitar, y tirarlo en la costa, para que las aguas puedan estar libres de tal. Ahora, esta noche, es algo…La primera vez que he estado aquí, y aún no me siento como un desconocido entre ustedes. No lo soy. Yo soy su hermano. Y yo, claro, la novedad de acabar de conocerse…Probablemente, algunos de ustedes, yo sé que nunca los he visto. Quizás nunca me han visto a mí. Y siempre hay este pequeño sentimiento apretado que apenas…Está difícil. Y nosotros solamente… así es, ahora, en todos lugares. Yo estoy haciendo, empezando mi octavo viaje alrededor del mundo. Y yo lo encuentro en todos lugares, no importa donde esté uno. Pero cuando uno encuentra a gente cristiana, donde está el Espíritu Santo, no importa cual nación, que tan lejos esté en la jungla, o lo que sea, ellos tienen la misma cosa que uno cuando recibe el Espíritu Santo. Ellos hacen exactamente lo mismo. Ellos tienen la misma libertad que aquellos. Ellos creen de la misma manera y se portan de la misma manera que cualquier otro cristiano cuando reciba a Cristo. Pero, allí adentro, uno encuentra aquella apretura. Y, yo pienso, la primera noche es un buen tiempo de conocerse. Y luego, ahora, entonces, mientras progresa la reunión y sigue, entonces nos conoceremos más el uno al otro que lo que estamos ahora. Pero, lo más rápido que salimos de ello, pues, mejor estaremos. El Espíritu Santo es tímido, muy, muy tímido. Y donde hay solamente un incrédulo o escéptico sentado allí, el Espíritu Santo casi ni puede obrar. Recuerden, Jesús guió a un hombre una vez fuera de la ciudad, para sanarlo, alejarlo de la incredulidad. Él entró a Su Propia ciudad, y la Biblia dijo, “Y no pudo hacer allí muchos milagros.” Nosotros no queremos pensar de esta manera, pero la Biblia dijo que no podía hacerlo. ¿Ven? Él no puede hacer nada en contra de su incredulidad. Uno tiene que creerlo. Alguien me ha dicho, muchas veces, diciendo, “Hermano Branham, no me importa que pasaría; yo no lo creo.” Bueno, no era para esta persona. No es para los incrédulos. Solamente es para los creyentes, los que creen. “Al que cree todo le es posible.” Los incrédulos no tienen nada. Y entonces ellos no creen en nada, entonces no reciben nada. Si solamente tienen teología fría, esto es lo que reciben. Pero los que creen en Dios, y creen que Jesucristo es tan real hoy como siempre ha sido, entonces esto es lo que reciben. “Solamente conforme a vuestra fe os sea hecho.” Y luego aquí, yo pensé que daría, esta noche, lo que intentamos hacer. Ahora, presumo, siendo que esto está patrocinado por pentecostales, que la mayoría aquí son pentecostales. Y allí es donde me he echado yo, aunque nunca me uní a ninguna iglesia pentecostal, y ninguna iglesia específica. Yo no tengo denominación, denominación específica. Y, francamente, no lo apoyo mucho. Ellos pueden tener lo que ellos quieran. Pero uno traza las líneas, ven, y Dios no le gusta que construyan líneas dentro de Su Iglesia. Me recuerda de un tipo, una vez, que tenía unos patos, y él los cortaba las alas para que no pudieran salir volando de un corral. Él tenía unos patos de un lado, y patos en el otro. El agua empezó a entrar. La primera cosa que sabe, el agua se subió más y más, y los patos se juntaron entonces. ¿Ven? Esto es lo que nosotros tenemos que hacer. Que las aguas empiecen a subir, y luego los patos se juntan, ven, entonces. Y todos estamos en la misma agua. Entonces, las fronteras denominacionales pueden estar superadas flotando, si solamente dejamos que las aguas lleguen a ser suficientemente profundas. Como un hombre que tenía un campo de maíz. Uno seguía diciendo…Él tenía un campo, plantas por aquí; otra para allá. Y entonces un tipo que estaba volando por arriba, cada mañana, veía aquel campo de maíz. Él dijo, “¿No es un campo fino de maíz aquí? ¡Y uno allá!” Después que el maíz llegó ser un poco más algo, alcanzó por toda la cerca, parecía un solo campo. Entonces yo espero que llegue a ser así aquí, que seamos un gran campo de maíz de corazón a corazón para el reino de Dios. Ahora, nuestro propósito. Ahora, muchas veces, la gente dice, “Hermano Branham, el sanador Divino.” No. Esto es un error. Solamente hay un sanador; este es Dios. No hay medicina que es un sanador, ningún doctor que es un sanador. No existe un buen doctor que pretende ser un sanador. Si lo hace, entonces él le está diciendo algo equivocado. Yo fui entrevistado en los Hermanos Mayo, y ellos dijeron, “Nosotros no profesamos sanar a los enfermos, Señor Branham. Solamente profesamos ayudar a la naturaleza. Hay un sanador; esto es Dios.” ¡Y que tan razonable es esto! Usted podría romper su brazo; un doctor podría componerlo. Pero él no podría sanarlo, porque él no tiene nada que sanar. Tendrá que construir tejido. Un doctor podría sacar un diente o cortar a un apéndice, ¿pero quién va a sanar? Ven, la Biblia no está equivocada. La Biblia está correcta en cada Palabra. “Yo soy el Señor quien sana todas tus dolencias.” ¡Todas! ¡Ningún otro! Ningún hecho. Todavía no han encontrado nada que construya tejido. Encuentran medicinas que pueden envenenar gérmenes, hasta que un tejido se teja. Pero se necesita a Dios para sanar. Dios es el único sanador que hay. Entonces, la Biblia es perfectamente la verdad. Y en eso podemos manteneros firmes: la Biblia. Tiene que ser ASÍ DICE EL SEÑOR. Ahora, sí creemos que Dios puede hacer cosas que no están escritas en Su Palabra, porque Él es Dios. Él hace lo que desee. Pero, aún, me gusta ver lo que sea, cuando viene en una línea de doctrina, salir de la Biblia. Porque, yo creo que la Biblia es la revelación completa de Jesucristo. La Biblia dijo que esto es lo que es. Es la revelación de Jesucristo. Y nada debe de ser añadido a Ella, ni nada quitado de Ella. Entonces, me gusta quedarme justo en lo que dice y lo que promete. Si Él solamente hace lo que promete, esto es todo lo que quiero ver, como quiera. Entonces sabré que le veré a Él. Ahora, en esto no intentamos decir que nos especializamos en la sanidad Divina, porque la sanidad Divina es algo menor. Y uno nunca puede especializarse en algo menor. Pero como ochenta y seis por ciento, creo que está estimado, del ministerio de Jesús estaba en la sanidad Divina. Él… Como el doctor Bosworth decía, mi…Uno de mis asociados que se acaba de ir a la Gloria, hace unos años, de…tenía unos ochenta y cuatro años. Él decía, “Sanidad Divina es la carnada que está en el gancho de pesca. Y uno nunca le muestra el gancho al pez. Uno le muestra la carnada, para que tome la carnada y agarre el gancho.” Entonces, esto, esto es lo que es. Nosotros queremos pescar los peces para la gloria del Señor; sacarlos del mundo y traerlos al Reino de Dios. Y entonces, sanidad Divina, la cosa principal es la sanidad Divina del alma. El Cuerpo de Cristo necesita sanidad más que cualquier cosa que yo sepa, el Cuerpo de Cristo. Ha sido tan quebrado por la teología del hombre y diferencias denominacionales, hasta que sea un Cuerpo enfermo. Y yo…Y les digo, necesita sanidad, una gran sanidad. Entonces yo confío que el Señor hará algo grande hacia la sanidad de Su parte del Cuerpo que está aquí. Nosotros creemos que hay una, una Iglesia. Y nunca nos unimos a ella. El próximo lunes, cumpliré cincuenta y cinco años, y la familia Branham nunca me pidió unirme a su familia. Yo nací un Branham. Esto es como soy. Ahora, así es como somos cristianos. Nacimos un cristiano. Y uno no se une a ello. Nace en ello. Luego uno toma el carácter de Cristo. Ahora, también nos enteramos que, en esto, mucha gente aquí en América, especialmente, que ha sido enseñada. Nosotros tenemos el sistema, o, el Señor lo ordenó, entonces es bueno, de poner manos sobre los enfermos y orar por ellos. Esto fue la última comisión a la iglesia. Esto es muy bueno. Y ha sido cumplido, por las edades. Cada vez que brotaba un avivamiento en cualquier edad, hubo sanidad Divina con ello, y lo sobrenatural de Dios. Y ahora nos enteramos, en esta edad, y yo intentando, lo que quiero lograr es esto. Ha habido tanto en este último día, de gente predicando la sanidad Divina, ha puesto tanta auto-gloria en ella, que le ha dado un mal sabor delante del público. Ha sido, “¡Bendito sea al Señor! El hermano tal y tal puso las manos sobre mí, y, gloria al Señor, me sané.” Ahora, ¡si solamente pudiera omitir esto! Si alguien pudiera decir, “El Señor Jesús me sanó,” cuanto mejor sería, ven. Entonces, con el pequeño ministerio que el Señor me ha dado, es intentar de traerlo a su presencia, que ustedes pusieran las manos en Él, su Sacrificio, y ser sanados. No es tanto la imposición de manos. El cual, lo hacemos, todos nosotros. Oramos y ponemos las manos sobres los enfermos. Nosotros no sanamos la gente. Ya están sanados. Cada persona ya está sanada. ¿Cuántos creen esto? [La congregación dice, “Amén.”—Ed.] Ahora veamos como nuestra congregación ha sido enseñada. Hay dos tercios de ellos que lo creen, como quiera. Ahora, que, “Él herido fue por nuestras rebeliones; por Su llaga fuimos nosotros curados.” Cada atributo por el cual Él murió, en el Calvario, es nuestro desde este tiempo en adelante, cada cosa por la cual Él murió. “Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados.” Fuimos curados, tiempo pasado. Cada pecador está salvo. Desde el día en que Jesús murió en la cruz, Él perdonó cada pecado del hombre. Ahora, Dios es un gran—gran…como un gran Ser. “En el principio Dios…” ¿Ven? Nosotros…Él ni siquiera era Dios, para empezar. Dios es “un objeto de adoración.” Y Él era llamado…No había nada, para que adorara. Él era el auto-existente Elohím, y no había nada para adorarle. Cuando Él creó a los Ángeles, entonces había algo para adorarle. Pero en este gran Dios, Elohím, había atributos. Había atributos allí para ser Dios; atributos para ser Padre; atributos para ser Hijo; atributos para ser Salvador; atributos para ser sanador. Todos estos atributos estaban en Dios. Y si una vez usted ha recibido Vida Eterna, usted estaba en los atributos de Dios, porque tiene Vida Eterna. Jesús vino como Redentor. Y redimir significa “traer de regreso a donde empezó.” Correcto. Usted estaba en el pensamiento de Dios. Quizás Él tenía que unir este con esto, y aquí y aquí. Como un hombre haciendo campanas para la iglesia; pone tanto latón y tanto hierro, y consigue la nota perfecta. El soldador sabe como meterlo todo. Si no lo hace, no consigue el tono correcto. Y Dios sabe exactamente donde usted pertenece, en cual edad pertenece. Y, entonces, si usted tiene Vida Eterna; la palabra Eterna es “algo que nunca comenzó, o nunca puede terminar.” Entonces, quien sea que usted era, ve, era, siempre era. Usted era el atributo de Dios siendo desplegado, una Palabra. “En el principio era el Verbo.” Y la palabra es un pensamiento manifestado. Uno lo piensa, luego lo habla. Como si yo dijera, “La luz.” Yo tuve que pensar “luz” antes de decir “luz.” “Micrófono,” tengo que decir…pensar “micrófono” para decir “micrófono.” Y nosotros somos los atributos de Dios desplegados. Y me enteré, encuentro dos clases de personas mientras siguo adelante. Una de ellas son los fundamentalistas, y la otra son los pentecostales. Ahora, los pentecostales tienen algo, pero no saben quienes son. Y los fundamentalistas saben algo, pero no tienen nada con ello. Entonces ahora, allí, es como un hombre que tiene dinero en el banco y no puede escribir un cheque. El otro puede escribir un cheque; no tiene dinero en el banco. Si alguna vez podrían juntar la cosa, sería algo grandioso. Pero, ahora, en la cara de esto, la manera que intentamos realizar la reunión, es para usted, usted como el individuo, por su necesidad en Cristo. La salvación, sanidad Divina, o lo que sea que tenga necesidad, es para, por fe, saber que está en la Presencia de Cristo, y por fe usted se estrecha la mano y lo recibe. Porque, esto es la única manera que usted lo vaya a recibir. Es…Por fe somos salvos. Por fe somos sanados. ¿Ven? Nada que Dios tiene que bajarse y hacerlo de nuevo; Él ya lo ha hecho. Entonces, ven, la cosa entera es Dios volviéndose tangible. Que, en el gran Día que viene, cuando Cristo se siente en el trono de David y reina en el Milenio, es Dios, tangible, en la tierra. Ahora Él está en ustedes. Ustedes son Sus atributos. Si usted tiene Vida Eterna, su vida siempre estuvo. Y usted era el pensamiento de Dios: el color del cabello, lo que sea usted, usted estaba en el pensamiento de Dios, y está materializado. Y esto es lo que era Dios cuando Él fue materializado en Cristo; Dios, desplegado, manifestado en carne, en Cristo. Él se volvió material; Dios que podíamos tocar. Primera de Timoteo 3:16, “Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne.” ¿Ven? ¿Ven? Fue Dios siendo manifestado, alistándose. Ahora, aquí estamos en esta forma, todavía somos negativos. Como tomar una fotografía de algo, y tomarla. Dios dice, “Él tendrá el cabello oscuro, ojos azules y así. Él será este, esto, o el otro.” La foto está tomada, la edad de unos veinte años, veintidós. Luego la muerte entra, uno empieza a morirse. No importa cuanto come, que tan bien que mete la comida otra vez en su cuerpo, para hacer cédulas de sangre, se está muriendo. Y no hay ningún científico en el mundo que puede explicarlo. Uno derramó agua de un garrón, a un vaso, llega a llenarse a la mitad; luego solamente siga echando, se baja. ¿Qué de esto? La comida que uno come hace cédulas de sangre. Las cédulas de sangre construyen su cuerpo. Cada vez que uno come, se renueva la vida. Cuando usted tenía un año, y para arriba, hasta que llegó a unos veintidós. Y luego, ahora, usted está comiendo la misma comida. Yo estoy comiendo la misma comida que comía a los dieciséis años. A los dieciséis años, cada vez que comía, construía músculos grandes y fuertes. Llegué a ser completamente maduro. Y luego después de estar maduro, estoy comiendo la misma comida, y mejor, y más de ella, y estoy envejeciendo y debilitándome, todo el tiempo. Pero cada vez renuevo mi vida, entonces no tendría que morir. ¿Ven? Pero Dios ha hecho una cita, y el hombre tiene que morir y enfrentarse al Juicio. Y ustedes van a guardar esta cita, amigos. Solamente recuerden esto. Y mientras estamos aquí, esta noche, nosotros queremos recordar estas cosas, que tenemos que guardar esta cita. Podría haber muchos que usted se puede parar y escapar, pero esta es una que es seguro que cada uno guardaremos. Y ahora, en esto, es la cita que Dios ha hecho con el hombre. Este cuerpo tiene que, porque todavía es negativo. Está sujeto a la muerte. Entonces, Él recibe el Espíritu Eterno, Su atributo desplegado en aquel cuerpo, luego, como cualquier foto en su forma negativa, se va al cuarto oscuro. Allí se devela. Sale como una foto perfecta. Y nosotros entramos en el cuarto oscuro, pero para salir después de que el negativo haya sido una foto perfecta, en la imagen de Cristo. Nos vamos a la tumba oscura, en el cuarto oscuro para develar. Se necesita la muerte para develarse. Igual como se necesita la muerte, para uno, para develar la foto de la imagen de Cristo, la vida de Cristo en uno. Uno tiene que tirar lo suyo para que Cristo pueda entrar. Uno tiene que morir a si mismo. Así se muere el ser físico, para ser formado y moldeado en Su imagen. Pero todavía hay aquel atributo que no puede ser destruido. Nunca puede ser destruido. Es Dios en el principio. Es Dios sobre nosotros, Dios con nosotros, Dios en nosotros. Y son todos los atributos de Dios: la Vida Eterna a los hijos de los hombres. Ahora oremos. Querido Padre Celestial, oramos en esta noche que Tú nos bendigas y consigas la gloria de que nos juntemos. Dedicamos este edificio y los jardines, poniéndonos en él y dándolo a Ti, como una ofrenda, Señor, para la honra de Tu Nombre. Concédalo, Señor. Bendiga cada cosa que hagamos. Que sea para honrar a Jesucristo, y traerlo como una realidad viva entre la gente. 2. Y cuando los servicios hayan terminado, y salgamos de estas reuniones y vayamos a nuestros hogares, que digamos como los que hace unos mil novecientos años, esta Pascua pasado, cuando venían de Emaús, cuando Él apareció entre ellos e hizo la misma cosa que hizo antes de Su crucifixión. Él era el Señor resucitado, porque todavía estaba revelándose en las mismas cosas que hizo antes de Su crucifixión, y sus ojos fueron abiertos y lo reconocieron. Dios, que digamos esta noche, después de mil novecientos años, cuando estamos en nuestro camino a casa, esta noche, que digamos, “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Que Él se identifique esta noche, entre nosotros, Señor, como el Señor resucitado, listo para regresar por Su Iglesia. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
3Cada noche, para mantener la cosa en orden, hemos venido para que oren; el hermano Borders, o mi hijo, Billy Paul, uno de ellos, estará aquí cada tarde, como una hora antes de que empiecen los servicios. Y ellos traen tarjetitas que tienen números en ellas. Este muchacho tomará estas tarjetas y mezclarlas, justo allí, delante de ustedes. ¿Ven? Para que, luego le da una tarjeta, la que usted quiera. Cuando yo me baje en la noche, cada noche…Esto da a cada recién llegado, cada día, una oportunidad de recibir una tarjeta de oración.
4Luego cada noche, no muchos llegarán a la plataforma a la vez, pero traeré a ciertos para que ore por ellos. Podrían venir, empezar del uno allí, es cuatro, muestra que el muchacho que reparte las tarjetas no puede garantizarle nada, o venderle una tarjeta de oración, que mostrará que usted va a llegar en la línea de oración. Usted tiene la misma oportunidad, porque las tarjetas están mezcladas, delante de la audiencia.
5Otra cosa es, que yo podría empezar de cualquier punto. Yo podría empezar de cincuenta, para venir al revés desde treinta, para ir para adelante, o desde…Luego a veces cuento cuantos están en esta fila, y dividirlo por esta fila, y así, para llegar a un número. Y a veces tomar a un niño, y juzgar más o menos su edad, o algún hombre o mujer, o algo así, saben, o lo que sea que viene a mi mente. Así que, nadie sabe donde la línea de oración empieza, y esto le da una oportunidad a cada persona. Luego, en el final, todos juntos, oramos para cada persona que tiene una tarjeta. Entonces nosotros…Solamente guarden sus tarjetas.
6Ahora muchas veces, en las reuniones, que la gente ni siquiera llega a la plataforma. Si cualquier persona está aquí, quien antes ha estado en la reunión; hay diez allí afuera sanados cuando uno se sana en la plataforma.
7Se necesita la fe. No importa donde esté, uno tiene que enfrentarse a aquella fe. Esto es todo. Y la fe no es un mito, algo que uno imagina. Es algo que sabe. Así es.
8Y ahora les voy a preguntar, ahora, mientras volteamos para la lectura de la Escritura, esta noche. Vamos a leer del Libro de Hebreos, esta noche, y ahora cuando nos paramos para leer la Palabra. Nos ponemos de pie cuando juramos lealtad a la bandera, y nos ponemos de pie en honor de todos nuestros emblemas nacionales, así, entonces pongámonos de pie mientras leemos la Palabra de Dios. ¿Quieren? Hebreos, el capítulo 13, versículos 1 a 8. Permanezca el amor fraternal. No os…de la hospitalidad, porque por ella algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles. Acordaos de los presos, como si estuvierais presos con ellos; y de los maltratados, como que también vosotros mismos estáis en el cuerpo. Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios a los adúlteros los juzgará Dios. Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre. Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cuál haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
9Inclinemos nuestros rostros. Señor Jesús, haz esto una realidad a nosotros, esta noche. No solamente la lectura de la Palabra, pero que la Palabra se haga carne entre nosotros. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.
10Mientras hablamos solamente por unos momentos, y cada noche vamos a intentar de salir para las nueve y media, si sea posible. Quiero agradecer a mis patrocinadores, otra vez, y a las personas que nos dejaron tener el lugar aquí, los jardines, la exhibición de ganado, o lo que sea. Estamos muy agradecidos. Ahora, ahora son un grupo tan lindo para hablar, y yo podría hablar por mucho tiempo, pero no quiero cansarlos. Cada noche, unos treinta minutos; esta noche será un poco más largo porque es la primera noche.
11Yo quiero hablar en el tema en esta noche de: El Cristo Identificado de Todas las Edades. Porque, la Biblia dice, “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos,” y la identidad de Cristo en todas las edades.
12Ahora ¿se dieron cuenta aquí? La Escritura diciendo aquí, que, “Obedeced a vuestros pastores; considerando su conducta, ven. El resultado de su conducta es Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos.”
13Tantas personas tienen diferentes opiniones de Cristo. Mientras yo viajo en diferentes partes del país, y alrededor del mundo, me entero de que tantas personas tienen sus diferentes opiniones. Ustedes se sorprenderían al saber lo que son sus opiniones. Algunos de ellos piensan que Él solamente es un maestro maravilloso. Pues, ahora, Él sí era esto. Esto es exactamente. Y muchos piensan que Él era un gran filósofo. Lo cual, Él era esto. Él ciertamente, Él era. Y luego, algunos de ellos piensan que Él era un buen hombre. Él, Él era esto. Pero, ven, Él era más que esto. Él era todo esto, y más. Algunos de ellos piensan que Él era un profeta. Él era un profeta, pero era más que un profeta. Él era todo lo que eran los profetas, más. ¿Ven? Entonces, que, ¿Cómo sabríamos ahora? Si Él estaba enseñando de Sus enseñanzas, Él era un maestro y Él era un gran filósofo.
14Pero la única manera que nosotros sabríamos, hoy en día, si queríamos identificarlo, hoy, y, yo creo que Él se levantó de entre los muertos. Yo creo esto con todo el corazón. Y yo creo que Él ha prometido aquí, que “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.” “Y yo estoy contigo siempre, y nunca te desampararé ni te dejaré.”
15Ahora, estas Palabras son, son la verdad o no son la verdad. Y si no son la verdad, entonces, ¿qué estamos haciendo aquí en esta noche? Nosotros somos personas miserables, somos personas que, pues, somos engañados; todo el mundo cristiano está engañado si Él no es el mismo ayer, hoy y por los siglos, si Él no está vivo esta noche y con nosotros como Él prometió. “He aquí, estoy siempre contigo, hasta la consumación, o al fin del mundo. Siempre estoy contigo.” Ahora, si esto no es la Verdad, entonces hay algo mal, y nosotros nos encontramos falsos testigos. No solamente estamos haciéndonos miserables, bajo una pretensión falsa, pero estamos engañando a otros. Nos encontramos engañadores, de algo de que estamos hablando, que no es, si Él solamente es un mito o si Él solamente es algo histórico.
16¿De qué sirve un Cristo histórico si no es el mismo hoy en día? ¿De qué sirve un Dios de Moisés si no es el mismo Dios hoy en día? ¿De qué sirve tomar su canario y alimentarlo con buenas vitaminas, para hacer que tenga plumas bonitas y alas buenas y fuertes, y luego encerrarlo en una jaula? Ven, no le sirve de nada. Y nosotros hablamos de que tan grande era Dios, y luego no decimos que Él es el mismo hoy, luego hay algo mal. Nosotros estamos enjaulados en algún lugar. Y esto es una concepción falsa de lo que es Dios. 17,La Biblia dice claramente, “Él es el mismo,” y esto significa que Él es el mismo. Él es igual de cómo era. No ha cambiado en ningún punto, y Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
18Y ahora tenemos, hoy en día, en este día y tiempo, igual como lo tenían en Su día y en todos los días, nosotros tenemos nuestro propio pensamiento de ello. Pero, seguramente, si hay alguna manera en el mundo que supiéramos verdaderamente, tendrán que averiguar lo que Él era, y luego averiguar lo que era en otras edades.
19Recuerden, la Biblia dijo, “Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.” Entonces tendremos que encontrar lo que Él es, de las otras edades; para saber lo que era en la edad en la cual Él caminaba en la tierra, la edad antes de que caminara en la tierra, y la edad después de que estaba en la tierra y se fue de la tierra. Tendremos que averiguar lo que era Él, para saber lo que es hoy, siempre, porque Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Ahora, pero, si no, tendremos que regresar y buscarlo, para ver lo que sea que Él era.
20Ahora nos enteramos, en San Juan en el primer capítulo, empezando con el primer versículo, dice, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios.” Ahora estos son los atributos, Sus Palabras; son pensamientos ahora, no son expresados. Ven, “En el principio es, era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros. ¡En el principio era el Verbo!” Pues, si Él era el Verbo en el principio, Él es el Verbo hoy, porque Él siempre es la Palabra. Ahora Dios tiene que juzgar al mundo por algo.
21Y la gente dice, pues, ahora como…Si yo fuera a preguntar a un católico aquí esta noche, ¿De qué piensas que Dios juzgará al mundo? El católico diría, “Por la iglesia católica.” Bien, ahora ¿cuál iglesia católica? Ahora tienen la romana, la ortodoxa griega, y muchas de ellas. ¿Cuál iglesia católica sería? El luterano dice, “Por nosotros,” entonces ustedes los bautistas están fuera. Y luego si dijéramos, “Por la bautista,” entonces ustedes los pentecostales están fuera. Entonces habría tanta confusión, nadie sabría que hacer, entonces Él nunca prometió juzgar al mundo por la iglesia.
22Él prometió juzgar al mundo por Cristo, y Cristo es la Palabra. Y la Biblia es lo que juzgará al mundo, la cual es Jesucristo el mismo ayer, hoy y por los siglos.
23Ahora, si Él era en el principio, Él asignó Su Palabra, tanta, para cada generación, cada vez que Él tenía esta edad viniendo.
24Él es omnipresente, omnisciente, omnipotente, e infinito. Si no lo es, no es Dios. Siendo infinito, Él es eterno. Y luego, en eso, siendo omnipresente; siendo omnisciente, sabiendo todas las cosas, lo hace omnipresente. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
25Entonces así que Él podía decir el fin desde el principio, y en cada edad Él asignó tanta de Su Palabra, en cada edad.
26Y luego, usualmente, el hombre lo revuelve tanto, y el mundo llega a cierta condición, hasta que Él tiene que mandar a algún hombre, ungido. Todas las edades han sido iguales. Él se identifica sobre la tierra, en el hombre. Dios no hace nada sin el hombre. La Biblia lo dijo, saben. ¿Ven? Él siempre toma a un hombre, porque era el hombre que Él tenía que usar, y dejar que el hombre…Ponerlo en una agencia de moralidad libre, sabiendo que fallaría, para poder desplegar Sus atributos como Salvador, porque nada se pierde. Y, entonces, Él escogió al hombre. Él pudiera haber escogido a las estrellas, Él pudiera haber escogido a los árboles, pero -escogió al hombre.
27Una vez, parado, viendo la cosecha; Jesús, Él dijo, “La mies es mucha. Los obreros pocos. Espero que el Señor de la mies mande obreros a Su cosecha.” Y Él era el Señor de la cosecha. ¿Ven? “No tienen porque no piden. No piden porque no creen. Pidan en abundancia, que sus gozos sean completos.” ¿Ven? Él está dependiendo en que usted pida, y crea que recibirá lo que pide.
28Ahora, entonces, en el principio, nos enteramos que Él proporcionó Su Palabra. Nos enteramos, en los días de Moisés y por todo, que Él se identifica cada vez por Sus profetas. La Biblia dice, “Él no hará nada sin que lo revele a sus siervos los profetas.” Y recuerden, Dios es un Dios incambiable. Él nunca cambia. Él permanece el mismo ayer, hoy y por los siglos.
29Ahora nos enteramos, en cada edad, que el hombre se mete en el programa de Dios. Ellos lo dibujan en sus propias mentes, y se ve bien. Se ve bien, muy fino. Y a veces está tan cerca que haya una palabra que es diferente, pero esta sola palabra significa la diferencia entre la muerte y la Vida.
30Era una palabra que empezó que la bola rodara, cuando Eva faltó de creer una fase de la Palabra de Dios. Recuerden, ella no…Satanás no echó la cosa entera. Él dijo, “Oh, seguramente será así, y Esta así, y Dios tal y tal, pero seguramente Él no hará esto.”
31Pero Él dijo que lo haría, y, cuando Él dijo que lo haría, esto lo hace verdad. ¿Ven? Solamente, usted tiene que creer cada fase de ello. No importa lo que diga, créalo como quiera. Si usted no puede explicarlo, créalo aún así. Uno no puede explicar a Dios; nadie puede hacerlo. Dios se conoce por fe, no por la ciencia. Uno cree a Dios por fe, porque Él lo dijo, y esto es todo. Siempre que Él lo diga, esto cura al caso. Él lo dijo; no importa cuanto que la ciencia dijo que no es.
32Noé, Noé no podía explicar como el agua estaba arriba en el cielo, porque la ciencia dijo que no había allí. Pero si Dios lo dijo, Él es capaz de poner el agua allí, entonces con esto se acabó. Ven, él solamente creía en Dios.
33Siempre, el hombre que está ungido con la Palabra cree lo que dijo Dios. Sin importar que pueda comprobarlo o no, él lo cree aún así. Él hace lo de comprobar.
34Escuchen, hoy siempre estamos como…El hombre siempre alaba Dios por lo que hizo, siempre espera lo que hará, e ignora lo que está haciendo. Siempre ha sido la misma cosa. Y cada uno tiene su interpretación privada.
35Dios es Su propio intérprete. Dios no necesita que nadie interprete. La Biblia dijo que es sin interpretación. No necesita al hombre. Dios interpreta la Biblia, Él mismo. Dios dijo, “Sea la luz,” y fue la luz. Esto es todo. Dios dijo, “Una virgen concebirá,” y lo hizo. Esto era todo. Cuando Dios dice una cosa, y lo vindica, esto es Su interpretación de ello. Él dijo que “derramaría Su Espíritu” en estos últimos días, y lo hizo. No hay interpretación de ello; ya está interpretado. Incrédulos pueden levantarse, y los escépticos pueden pararse, y lo que hagan; pero Dios lo hizo, como quiera, porque Él dijo que lo haría. Él no necesita que nadie lo interprete por Él. Él hace Su propia interpretación. Él hizo la promesa, la gente la cree, y Él la interpreta a ellos.
36Él es el Señor que sana todas nuestras enfermedades. Yo no puedo decirles como lo hace, pero lo hace. Él dijo que lo haría, que Él lo haría, hasta nuestra fe. Él no podía hacerlo allí sin fe, tampoco puede hacerlo aquí, o en ningún tiempo, sin fe. Ahora, Él es la Palabra. Él es la Palabra identificada para aquella edad.
37Ahora, el problema con la gente, hoy en día, los encontramos viviendo en el resplandor de otra edad. Como lo encontró Jesús cuando vino, Él los encontró viviendo en el resplandor de la ley, e ignorando lo que debía acontecer en Su edad. ¿Saben lo que pasa hoy en día? El problema con el….
38¿Cuál es el problema con el luterano? Bueno, porque ellos estaban viviendo en el resplandor de la edad luterana, cuando Juan Wesley encontró el secreto de la santificación. Ellos no podían ir, porque estaban viviendo en el resplandor de la edad de Lutero. ¿Qué les pasó a los pentecostales?
39Pues, Wesley estaba tan organizado, hasta que estaba viviendo en el resplandor de otra edad, ellos estaban en la edad de Wesley, cuando el bautismo del Espíritu Santo cayó sobre los pentecostales. Ven, ellos estaban viviendo en lo que dijo Wesley, santificación. Era difícil para ellos creer el bautismo del Espíritu Santo, la restauración de los dones. Ellos estaban viviendo en el resplandor de otra edad.
40Y esto es lo que estaban haciendo cuando vino Jesús. Dijeron, “Tenemos a Moisés. Nosotros, nosotros tenemos a Moisés.”
41Él dijo, “Si creyeseis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.” Esto era la Escritura que debía de ser.
42Dios identificando, interpretando Su Escritura para aquella edad, y siempre es Cristo. Es Cristo en cada edad. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Siempre ha sido Cristo.
43Ahora nos enteramos que ahora encontramos a nuestros hermanos pentecostales viviendo en el resplandor de una edad pentecostal, y todavía fallan de verlo. Ellos están intentando de interpretar la edad pentecostal, cuando hemos pasado de esto. Estamos viviendo hasta el tiempo del rapto, por la venida del tiempo del fin. Pero así es como lo hace el hombre, es hacer así.
44Tenemos tanto que está proporcionado a cada edad. La Biblia lo proporcionó de esta manera, y así es como tenemos que tenerlo. Así es como tiene que ser.
45El incambiable Dios, con el carácter incambiable, y Sus características permanecen iguales. Él no puede cambiar Su característica. No puede hacerlo. Cualquier cosa se conoce por su característica.
46Yo no sé si ustedes tienen el pájaro “martillo amarillo” aquí abajo o no, arren-…nosotros decimos “grueso” y un arrendajo. Están casi del mismo tamaño. Si uno ve volar a un arrendajo, si está lejos y uno lo ve, él hará una línea derecha cuando está volando. Pero, un martillo amarillo, él irá para arriba y para abajo mientras vuela. Ven, esto es la característica del martillo amarillo. Uno puede conocerlo por su acción. Mire a un hombre usar su mano derecha o la izquierda. Él es un caract-…
47Tenemos mujeres hoy que quieren ser hombres. Se visten como ellos, pero todavía son…Mírenlas caminar y lo que hacen, todavía son…Su característica muestra que son mujeres, aún, igual, ven, porque solamente es así. Llegaremos a esto más tarde. Pero, sin embargo, estamos en otra cosa ahora. Recuerden, uno se identifica por una característica.
48Y Dios se identifica por Su gran característica que “Él no puede cambiar.” Él dijo, en Malaquías 3:6, “Yo soy Dios y no cambio.” ¿Ven? Él absolutamente no cambia. Sus características son las mismas.
49Cada vez que Él apareció en la tierra, en el fin de una edad, Él siempre envió a un hombre y lo ungió con el Espíritu Santo, Cristo. El Espíritu Santo es Cristo, “el ungido,” el Logos, y salió y viene para identificar las Palabras de aquella edad. “La Palabra del Señor viene a los profetas,” la Biblia lo dijo, e identifica aquella edad. Ven, Él no hace nada fuera del hombre. Ahora Él no puede hacerlo en un grupo. No se puede. Nunca ha sido hecho. Él nunca usó a un grupo; nunca lo hizo. Él usa una sola persona. Usted no es….
50Israel fue salvado como una nación, pero usted va a ser salvo como un individuo.
51Y una persona con el cual Él se trata. Él tenía uno…Él ni siquiera tenía un Moisés y Elías al mismo tiempo. Él no podía tener a Elías y Eliseo al mismo tiempo. Él no podía tener a Juan y Jesús, al mismo tiempo. Él siempre tiene uno, porque Él consigue que esta única persona esté en Su perfecta voluntad Divina.
52Si empezáramos en esta noche, yo consigo a un hombre, algún hombre aquí que yo escogería, y estaríamos de acuerdo en la doctrina, perfectamente, empezaríamos un pequeño grupo. Un año de hoy, tendríamos tantos Ricky allí, pues, sería una vergüenza. Así es, entrarían como parásitos. Uno no puede mantenerlos fuera. Entonces, así que, nunca fue el sistema de Dios.
53Dios no puede cambiar. Él lo trata, igual, ¡un individuo! Él lo hizo por las edades. Él siempre lo ha hecho.
54Y Su característica está identificada a aquella edad. Ahora, no se olviden de esto, Su característica está identificada en aquella edad.
55Miren en los días de José, el profeta, como que Jesús estaba perfectamente identificado en José. Él nació, fue amado por su padre, odiado por sus hermanos, sin causa. Él amaba a sus hermanos. Pero eran autoformales como los fariseos, y no tenían nada que ver con él, y lo odiaban porque veía visiones y así. Pero la misma característica en él mostró que era Cristo.
56José era un profeta. Él predecía las cosas. Sucedió exactamente la manera que sucedió. La manera que él lo hablaba, así es como pasó. Y él interpretaba sueños, y nunca dio solamente una interpretación salvaje de ello. Cada vez que dijo que sería de esta manera, así es justo como pasó. Él nació, un profeta, para aquella edad. Exactamente correcto. Ahora, nos enteramos que Dios desplegó Su característica en José.
57Cada uno de los profetas desplegaba la característica de Dios, porque levantó la Palabra para aquella edad y la identificó. Dios interpretaba Su Palabra, de aquella edad, por medio del hombre. Ahora, nadie puede encontrar un error en eso. Esto es la Escritura.
58Bueno, si siempre ha sido así, ¿no tendría que ser lo mismo hoy en día, si Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos? [La congregación dice, “Amén,” –Ed.]
59¡Dios interpretaba Su propia Palabra! Él dijo, “Esta cosa sucederá en cierta edad, y esta cosa pasará,” y Él se baja y lo hace. Ahora, Él no necesita ninguna interpretación, porque lo hace el mismo. Él no necesita que nadie lo interprete. Él es Elohim, el auto-existente, todo-suficiente. Él no necesita ayuda de nadie. Ven, Él es Dios, y Él hace como Él quiera.
60Y hay una cosa de la cual estamos seguros que Él no puede hacer; Él no puede ir en contra de Su Palabra y permanecerse Dios. Él tiene que guardar Su Palabra, porque la Palabra es Dios. Es…Y Dios está identificado por Su Palabra prometida en una edad.
61En cierto, en los días de, ¿ahora qué, en los días de Moisés? Él fue identificado. Él fue identificado porque Él fue identificado por Su Palabra. Él dijo a Abraham, “Su descendencia será extranjera en tierra ajena por cuatrocientos años. Los sacaré con una mano poderosa.”
62Ahora, cuando esta gran señal aconteció, como una gran Bola de Fuego en una zarza ardiente. Moisés era químico. Él fue enseñado con toda la sabiduría de los egipcios. ¿Qué tal si Moisés hubiera ido con su posición educacional, y había dicho, “¡Mira este árbol curioso! Está en llamas. Se está quemando. Las hojas están reventando, y no hay nada siendo destruido, siendo consumado. Ahora después de que este se deje de quemar, juntaré unas de las hojas y bajaré al laboratorio y averiguaré con cual químico fue rociado,”? ¡Nunca hubiera hablado con él! ¡Pero cuando se quitó los zapatos y se acercó humildemente!
63Así es como nosotros encontramos a Dios, cuando quitamos nuestro orgullo y lo ponemos a un lado, y entramos en la Presencia.
64Escuchen que esta Voz identifica. “YO SOY EL QUE SOY. Soy el Dios de Abraham, Isaac, y de Jacob. Yo recuerdo Mi promesa, y yo veo que la condición está correcta. Yo he bajado, y voy a hablar. Y estoy enviándote a ti, y tú serás Mi voz.” ¡Oh, vaya!
65Así es como lo hace. ¿Qué lo hizo? Por identificarse en Su característica, en lo sobrenatural. Lo sobrenatural a veces es un fenómeno, se escapa de la gente. La gente llega a ser buenas personas, lindas personas, porque a veces malentienden.
66Eso es, fue la misma cosa con José. Él no podía entender. Él es un hijo de David, pero no podía entender como María podía concebir. Ahora, sin duda, con sus ojotes bonitos, cafés, le miró a la cara y dijo, “Cariño, yo sé que estamos comprometidos a casarnos. Tengo algo que decirte. Yo tuve una visita de Gabriel y estoy…Yo he concebido ‘por el Espíritu Santo,’ me dijo. ‘Y esta cosa que nacerá de ti no será tu hijo; será el Hijo de Dios.’” Y ahora, José quería creer esto. Pero él no podía creerlo, casi. Era demasiado difícil para él creerlo. Pero, saben, era inusual. Las mujeres no concebían, siendo vírgenes, entonces era inusual.
67Y estas son las cosas inusuales que Dios hace. Tropieza a la gente. Se ilumina, abre los ojos de algunos, y ciega a los demás, en el mismo tiempo. Siempre hizo esto, Él, las cosas inusuales y manera inusual.
68Si José solamente hubiera buscado en la Escritura, para averiguar lo que iba a acontecer en aquel día. Ahora, no había profetas en aquel entonces. Ellos no habían tenido un profeta en cuatrocientos años. Malaquías fue su último profeta. Y los profetas eran muy inusuales. Entonces no tenían profetas en aquellos días, entonces Dios lo tomó secundariamente, y le dio un sueño, y le dijo, “José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es.”
69Ven, Dios identificándose, Él siempre lo hace en el camino de lo sobrenatural.
70Ahora, estos, José y Moisés, y si tuviéramos suficiente tiempo podría seguir y seguir con ello. Pero si entienden lo que quiero decir, que, Dios, en cada edad, siempre manda un individuo, una persona.
71Entonces ¿por qué se agarran de algún grupo, cuando están completamente equivocados? La Biblia lo dijo, Apocalipsis 17, todo será unido en un gran grupo. Pero de allí saldrán individuos que están en paz con Dios, no en paz con el grupo; el individuo correcto, el individuo en el grupo. Ahora nos enteramos, entonces, quejamos y seguimos, acerca de, “Nosotros pertenecemos a esto, y nosotros pertenecemos a aquello.” Esto no significa ni una cosa para Dios.
72Es usted como un individuo, delante de Dios. Si…usted tiene que pararse solo. Usted es el que tiene que hacer el testimonio. Cada uno de ustedes tiene que hacer esto, contestar a Dios por la Revelación.
73Ahora ¿qué tal si estoy hablando aquí a una persona que no podía recibirlo, no había nada en él para recibirlo? La Biblia dijo, “La que se entrega a los placeres, viviendo está muerta.” ¿Porqué a aquellos fariseos no?
74Miren a Jesús, todo lo que nosotros sabíamos, Él era la Palabra de Dios manifestada. Nosotros creemos esto. La Biblia dijo que así era. Bueno, miren lo que hizo con Su señal de Mesías.
75Los fariseos tenían un poco de luz. Ellos eran buenas personas, vivían una buena vida cristiana, o una buena vida religiosa, tenían un poco de luz en ellos. Ellos se habían organizado, y un sacerdocio. Ellos tenían un poco de luz. Pero en el fondo de sus corazones, ellos no tenían representación Eterna en la Gloria. Entonces cuando vieron lo que hizo lo sobrenatural, dijeron, “Este hombre es Belcebú, un diablo.” ¿Y qué pasó? Esto apagó la luz que tenían.
76Pero había una pequeña mujer de mala fama, una prostituta. En su corazón, pues, ella tenía una representación de uno de los pensamientos de Dios. Allí estaba, pesada en el pecado. Pero cuando ella vio a esto pasar, ella dijo, “Señor, yo creo que tú eres profeta. Yo sé que cuando venga el Mesías, Él nos dirá estas cosas.” ¿Qué hizo? Limpió su vida. Él era el Redentor, para ella, porque Él podía levantarla de donde ella había venido.
77Pero este fariseo, piénsenlo, tan religioso que podía ser, y Jesús dijo, “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y sus deseos queréis hacer.” Hombre religioso, pertenecía a buenas ordenes altas. Y Jesús les dijo, “Serpientes en la grama, y diablos.” Ellos rechazaron la Luz de la hora. Esto es exactamente lo que fue.
78Y Jesús en Su edad, ¿qué era Él? Igual como los profetas de su edad, cada uno de ellos era la Palabra de Dios siendo interpretado para aquella edad.
79Moisés era la Palabra de Dios, interpretada. Dios dijo, “Enviaré allí abajo, y los libertaré. Estoy enviándote con Mi Palabra. Haré grandes señales y maravillas.” Él lo hizo.
80María, ella era la Palabra de Dios, interpretada. “Una virgen concebirá.” Esto era la Palabra de Dios, interpretada.
81Ahora aquí viene Jesús a la escena, el Dios de los profetas. Y aquí estaban, tan organizados y criminados, y, oh, en tal condición hasta que ni siquiera podían…Ellos ni siquiera lo reconocieron. Él no vino en la manera que ellos pensaban que Él vendría. Ellos pensaban que Dios movería una pequeña palanca aquí, y dejar bajar los pasillos del cielo, y Él saldría caminando a decir, “Caifás, sumo sacerdote de Dios, yo he llegado.”
82Pero Él hizo que naciera un Bebé en un pesebre, abajo en una cuevita, establo en Belén. Allí abajo, con la paja y estiércol del establo, un bebito envuelto en pañales, y acostado en un pesebre. No tenía educación. ¿Ven como corrigieron la Palabra? Como, Él era la Palabra. Él es la Palabra. Él siempre sigue siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos. Correcto.
83Ahora yo no estoy haciendo, echando nada, a nadie ni nada. No es mi propósito hacer esto. Si esto estuviera en mi corazón, me acercaría a este altar y arreglarme yo, primero.
84Pero miren, a ustedes que oran a María para una intercesora; miren a María. Yo creo que era una virgen, seguramente, pero ella solamente era una incubadora que Dios usó para traer el Cristo a la tierra. La casa que…
85Dios estrechó su tienda, siendo de Jehová, para ser un hombre. Él era Emanuel, “Dios morando entre nosotros,” acampando con nosotros; Dios, tratado en la carne; Dios, alojado en una tienda llamada hombre, ese era el Hijo de Dios.
86Miren a María. Aquí está un Niño, de doce años de edad, sin ni siquiera un día en la escuela que sabemos, aquí está, parado en el templo, discutiendo con los sacerdotes. Y miren, aquí viene el padre y la madre, tres días y noches le habían perdido, y lo encontraron en el templo. Dijeron, “Hijo, te hemos buscado…” María, escuchen a María, dijo, “Nosotros, tu padre y yo, te hemos buscado día y noche con angustia.” Miren aquí, negando su testimonio. Ella dijo a José que el Espíritu Santo le había cubierto con Su sombra; ella dijo a aquellos sacerdotes que Este era un bebé nacido de una virgen; y aquí se para y dice, “Tú padre, José, y yo.” ¿Ven lo incorrecto que es esto?
87Pero miren la Palabra de Dios, dijo, “¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” La Palabra siempre corrige al error por identificar a Dios entre ellos. Un Niño de doce años, si hubiera haber sido, José hubiera sido su padre, hubiera estado construyendo casas y gabinetes. Pero Él estaba allí afuera derrumbando aquellas denominaciones de aquel día. Él se encargaba del negocio de Su Padre. ¿Ven lo que estaba haciendo? “¿Y no sabes que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?” Ven, dijo a Su madre, ¿ven como…? Bueno, Él era la Palabra.
88Él es la Palabra, y la Palabra corrige al error por identificar la característica de Dios. Amén. Miren, cuando el mundo…
89Yo puedo imaginar a Simón Pedro. Yo leí un cuentito una vez, de él y su hermano, Andrés. Y su nombre era Simón en aquel entonces, saben, y él no había sido llamado Pedro todavía. Entonces él y su hermano eran pescadores, junto con su padre, y ellos estaban afuera en el mar. Y el anciano se estaba envejeciendo, y él los llamó al barco una noche y les dijo, “Hijos, saben que hemos confiado en Dios. Muchas veces que no teníamos nada que comer, y teníamos facturas que pagar. Y salíamos, sin ninguna pesca, por dos o tres días. Y su madre y yo, delante de ustedes…ella se fue, pues, todos nos juntábamos a orar, y Dios nos daba una buena pesca. Hijo, yo he confiado en Dios, toda mi vida. Y yo siempre he vivido como cualquier verdadero hebreo, para ver la venida del Mesías. Ahora, hijo, ahora me estoy poniendo demasiado viejo. Probablemente yo no lo veré, pero quiero que ustedes sean bien instruidos.”
90Yo puedo verlo poner sus brazos alrededor de Simón, y uno alrededor de Andrés y decir, “Hijos, justo antes de Su venida, verán una señal. Habrán todo tipos de cosas falsas levantarse, entonces solamente cegará los ojos de la gente.” Siempre hace esto; y esto es lo que hizo. “Habrán todo tipo de…Pero, recuerden, no sean engañados. El Mesías será un profeta. Porque, Moisés dijo, en Deuteronomio capítulo 18, versículo 15, ‘El Señor tu Dios levantará a un Profeta como yo.’ Ahora, no hemos tenido profetas para manifestar la Palabra de Dios. No ha habido de ellos para que les viniera la Palabra, entonces hemos tenido un asunto denominacional por cientos y cientos de años. Pero cuando Aquel llega a la escena, no sean engañados, Él será un profeta. El Señor se revelará. Él será un profeta. Y, cuando Él viene, se identificará como un profeta.”
91Yo puedo imaginar un día a Simón bajando para ver a Jesús allí en la costa. Cuando entró en la Presencia de Jesús, Jesús le vio y le dijo…
92Apenas empezaba Su ministerio, ahora, San Juan capítulo 1, y después, “el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros,” ahora aquí está. Ahora, nos dicen que Andrés lo vio primero, y escuchó que Juan predicara, e intentó hacer que Simón fuera. Y él solamente, “Oh, pues, solamente es otro predicador. Déjalo. Y ha habido este, esto y el otro.” Pero, la primera cosa que sabe, pensaban que vendrían a ver.
93Él dijo, “¡Ahora el Mesías ha llegado!” Oh, Andrés…Simón no podía creer esto.
94Entonces él se acercó un día a donde Jesús estaba parado. Jesús estaba parado abajo en el lago aquella mañana, y toda la gente se había juntado. Y las mujeres lavaron los trastes muy rápidamente, y pusieron la ropa a un lado, y todo lo que no iban a lavar este día, bajaron para escucharlo hablar. Simón había pescado allí toda la noche, y a lo mejor no había pescado nada de peces ni nada. Salió, pensaba, “Creo que solamente escucharé lo que dice.” Se acercó a Él.
95Él era un Tipo un poco extraño. La Biblia dijo, “Sin atractivo para que le deseemos.” Él no parecía a un rey.
96La hermosura es del diablo, siempre. Esto es exactamente la verdad. Y quizás llegamos a esto, un poco más tarde, luego averiguarlo. Vemos lo que ofreció Caín, y vemos lo que era en el Cielo, y averiguar lo de este mundo, lo que es la hermosura vana, y cuanto. Hollywood ha tomado el control, hoy, hasta de la iglesia. Sí, Señor. Es una concepción falsa del diablo.
97Entre la hermosura del Señor, en santidad y Poder; no en pintura y polvo, y pantalones cortos y todo lo demás que intentamos llevar y hacerlo. Está en la hermosura de la santidad y justicia. No somos de este mundo. Somos de un reino que está Arriba, donde mora la justicia adentro. Sí.
98Ellos no quieren adornarse con Esto. Demasiada televisión y así.
99Entonces nos enteramos de que Simón se acercó a Su Presencia, y allí estaba parado Él que Andrés creía que era el Mesías. Y mientras Jesús, tan pronto que le vio a Simón, Él dijo, “Tu nombre es Simón, y eres el hijo de Jonás.” Él sabía entonces Quien era este. No había truco que allí estaba Dios identificado otra vez justo aquí en la Escritura, Su misma característica. ¡Si José pudiera haber visto allí atrás a ver esto!
100Jesús, cuando Él estaba predicando aquí en la tierra, Él dijo…Él dijo, “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí.” Si ellos solamente habían volteado de la ley. La ley era de aquel día, y ellos estaban viviendo en este tipo de resplandor. Pero aquí están hoy, no podían ver la Escritura identificada justo allí. Y fallaron de verlo.
101Y ellos lo han hecho en cada edad, y lo harán en esta, también. Nada más para ellos hacer. Ha sido predicho que lo harían, entonces lo harán. No hay manera de esquivarlo. La edad de Laodicea hará lo mismo.
102Ahora mírenlo. Allí se paró, y dijo, “Ahora, no hemos tenido un profeta por cuatrocientos años, y aquí está un Hombre Quien me dice quien soy, y quien era mi padre piadoso. Esto es el Mesías.” Ahora, nos dicen que Simón era un hombre del vulgo y sin letras, pero él fue hecho la cabeza de la iglesia.
103Nos enteramos, había uno parado allí, por nombre Felipe, y él vio esto. Y él había tenido estudios bíblicos con un hombre llamado Natanael. Si usted marca donde estaba Jesús, hasta donde encontró a Natanael, fueron quince millas. Esto es una jornada de todo un día. Entonces él hubiera corrido por allí, alrededor de la colina, así. Ahora vamos a ver. Él dijo, “¡Natanael!” Cuando le vio, él dijo, “Sabes, hemos estado teniendo estudios bíblicos.” “Sí.”
104“Bueno, ahora, hemos estado creyendo que es hora que algo pase. Las dispensaciones están cambiando, y estamos en el tiempo para que venga el Mesías, porque no hemos tenido ningún profeta ahora por cuatrocientos años. Y Malaquías nos dijo que Él enviaría el precursor delante de nosotros, y yo creo que este es Juan.”
105Ahora sabemos, cuando uno ve una señal, una señal verdadera de la Biblia, hay una voz verdadera de la Biblia detrás de ella. Si no hay ninguna voz que sigue la señal, solamente la misma vieja voz teológica, olvídelo; nunca vino de Dios. Sí hay, siempre. Dijo a Moisés, “Si no quieren creer la primera señal, creerán la voz de la segunda señal.” Tiene que haber una voz con la señal. ¡Absolutamente! Y si es la misma vieja voz teológica, olvídelo. Ya tenían esto. Es algo; Dios está intentando de atraer la atención de la gente, por una señal, y luego darles la voz, lo que está detrás de la señal. Tiene que ser una voz Escritural; Moisés no lo hubiera creído, tampoco Pablo.
106En su camino a Damasco, cuando él vio aquella señal, de este Pilar de Fuego, él gritó, “¡Señor!” Aquel judío nunca hubiera llamado a cualquier otra cosa, “Señor,” menos Señor, menos el Señor mismo. Él dijo, “¿Quién eres?”
107Él dijo, “Soy Jesús, y dura cosa te es dar coces contra el aguijón.” ¿Ven? Hubo una señal, y hubo la voz de la señal.
108Luego miren lo que dijo. Miren, vigilen a su ministerio desde allí y adelante, lo que hizo, y verán como guiar a la iglesia. Ahora nos enteramos que allí Él fue identificado a Simón.
109Luego lo vemos, a Natanael, le traeremos. Y Natanael dijo, “Ahora, espera un minuto. Ahora, debes estar equivocado.”
110“No, no estoy equivocado. ¿Sabes de aquel viejo pescador con el cual pescábamos allí abajo?” “Sí.” “Sabes que no podía firmar su nombre.” “Así es, a este recibo, por los peces aquella vez.”
111“Cuando él entró en la Presencia de Este que sí es el Mesías…Ahora, quiero preguntarte, Natanael. Tú eres un buen erudito, un buen hebreo, y un buen lector de la Biblia. ¿Qué será el Mesías cuando venga?” “Bueno, será un profeta, porque la Biblia dijo que Él…”
113Él dijo, “Ven a ver.” Esta es una buena pregunta. No te quedes en casa a criticarlo. Ven a ver por ti mismo. Él dijo, “Ven, trae tu Biblia y búscalo.” Aquí viene. “¿Algo bueno podría salir de Nazaret?” Dijo, “Ven a ver.”
114Y cuando entró en la Presencia de Jesús, Jesús le miró. Ahora Él dijo, “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño.” Él dijo, “Rabí, ¿de dónde me conoces?”
115Él dijo, “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.”
116Él dijo, “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios. Tú eres el Rey de Israel.”
117¿Por qué? Su característica lo identificó. ¿Por qué? Hebreos capítulo 4, versículo 12, dice que, “La Palabra de Dios es más poderosa, más cortante que toda espada de dos filos, dividiendo y discierne de los pensamientos e intenciones del corazón.”
118Esto es lo que hicieron los profetas, y ellos eran la Palabra. Ellos eran la Palabra en su edad, pero aquí estaba la plenitud de la Palabra. ¿Ven? Ellos eran los que podían decirles lo que había pasado, discernir los pensamientos; y lo que era, y lo que es, y lo que ha de ser.
119Entonces allí estaba Él parado. Oh, habían algunos de ellos parados allí, dijeron…Ellos tenían que dar una respuesta a su congregación. Ellos tenían que hacerlo, porque allí había hecho obras poderosas y no podían negarlo.
120Ven, ellos ya habían tenido sanidad, en tanto que se concernía la sanidad. Ellos tenían el Estanque de Betesda, allí arriba, saben. Ellos, Betesda, ellos se metían en aquel poso y se sanaban. Ellos tenían la sanidad Divina en cada edad, porque había un profeta.
121Ellos tenían que hacerlo. ¿Saben lo que dijeron? “Este hombre es Belcebú, un adivino. Él hace el…”
122“Pues, ¿qué dirías si te dijera que Él dijo a aquel hombre, Simón, quien era y quien era su padre?” “Oh, yo no puedo creer esto.” “Bueno, vamos a averiguarlo. Vámonos. Ven a ver.” ¿Ven? “¿Algo bueno podría salir de Nazaret?” dijo.