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~ EL HABIA DE PASAR POR AQUI ~
1Permanezcamos de pie por unos momentos mientras leemos la Palabra de Dios. Estaba pensando en toda esa introducción, yo realmente tendría que vivir una vida genuina para llegar a eso, no les parece? Esos son hombres que lo aman a uno. En el Libro de San Lucas, el capítulo 19, deseo leer sólo una porción de la Escritura, los primeros cinco versículos. Habiendo entrado Jesús en Jericó, iba pasando por la ciudad. Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, Procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa. Entonces él descendió aprisa, y le recibió gozoso. Al ver esto, todos murmuraban, diciendo que había entrado a posar con un hombre pecador. Entonces Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: He aquí, Señor, la mitad de mis bienes doy a los pobres; y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado. Jesús le dijo: Hoy ha venido la salvación a esta casa; por cuanto él también es hijo de Abraham. Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido. Oremos.
2Nuestro Padre Celestial, estamos agradecidos contigo esta mañana, porque Tú aún estás buscando para salvar a los hijos de Abraham que están perdidos. Rogamos, Padre Celestial, que Tú recibas nuestra humilde oración y bendigas nuestra asamblea conjunta aquí hoy. Y que ella no sea en vano, sino que el gran Espíritu Santo nos enseñe el camino de la Vida, sabiendo esto, que debemos pararnos en Su Presencia algún día, para dar cuenta por lo que hemos hecho con esta vida. Bendícenos a todos en general ahora mientras seguimos esperando en Ti. En el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
3Ciertamente estoy contento de tener buenos amigos, gente que cree, y que cree en los esfuerzos que uno está tratando de hacer. Si yo tuviera algún otro objetivo, sólo para ser diferente, pues, yo sería un—un auténtico pecador. Pero mi objetivo es engrandecer a Jesucristo.
4Y hay algo en un hombre, que cuando uno tiene un Mensaje de parte de Dios, uno no puede detenerse a sí mismo. Hay algo dentro de uno latiendo. Eso sigue adelante, de todos modos. Uno no puede hacer que reduzca la marcha, detenerlo, o ponerlo en marcha. Eso más bien lo detiene, lo pone en marcha, y hace que uno reduzca la marcha. Lo ven? Él es el que tiene el control.
5Gracias a—a estos hermanos tan finos por sus testimonios de nuestro Señor Jesús. Ellos no estaban hablando acerca de mí, claro que no. Ellos estaban hablando acerca de Él.
6Como yo estaba leyendo un pequeño artículo, aquí no hace mucho, acerca del Sr. Moody. Decía que Chicago iba a… el periódico iba a escribir un editorial sobre él. Y ellos enviaron a alguien para que averiguase el por qué la gente se reunía para escuchar al Sr. Moody. El editorial; el Sr. Moody es como yo, él no tenía suficiente educación para leer el—el editorial, así que su administrador tuvo que leerlo. El Sr. Moody era un remendador de zapatos, anteriormente, y él fue llamado por Dios para un mensaje de la—la hora. Y entonces el administrador estaba leyendo el editorial, y decía: “Por qué habría alguien de ir a oír a Dwight Moody? Decía: “En primer lugar, él es el hombre más feo que yo haya visto”. Y decía: “Él es calvo, tiene barba larga, y demás”. Y decía: “Y él—él habla con un quejido. Su gramática es la peor que yo haya oído”. Ajá. Y, oh, él seguía de esa manera.
7Dice que el Sr. Moody simplemente se encogió de hombros y dijo: “Ciertamente que no. Ellos vienen a ver a Cristo”.
8Así que, eso es, yo creo que esa es la respuesta. Es a Cristo a quien queremos ver. “Si Yo fuere levantado, a todos atraeré a Mí mismo”.
9Estaba pensando, después de visitar aquí en la—la ciudad, y de ver que la gente, cuán amables ellos han sido, qué reunión tan agradable estamos teniendo aquí en esta Escuela Secundaria de Denham Springs, o auditorio de escuela. Estaba pensando que la gente aquí es algo así como el café. Ellos son… Vaya! No es cantidad, sino que es calidad; hay bastante en una de esas tazas.
10Recuerdo la primera vez que aterricé aquí en el aeropuerto. Los hermanos que fueron a recogerme estaban sentados aquí. Y había una jovencita francesa allí; yo pedí una hamburguesa y una taza de café.
11Yo no la había bebido hasta que tuve como treinta y ocho años de edad; yo debería haber tenido mejor conocimiento. Pero entonces el Hermano Brown, creo que él está aquí en esta mañana, en algún lado. Él está sentado aquí mismo. A él le gustaba tanto, y él me trajo… Yo tenía un desayuno ministerial a las siete, uno a las ocho, y uno a las nueve; uno no podía comerse todo aquello, así que ellos servían café. Yo empezaba tomando sorbitos, y, cuando me daba cuenta, empezaba a bebérmelo.
12Así que le pedí a esta muchacha, le dije: “Yo quiero una hamburguesa y una taza de café”. Cuando trajeron la tacita, yo pensé: “Vaya, vaya, por aquí sí que son duros con el café”. Con el primer trago, con el primer sorbo que tomé, oh, hermanos, yo tuve que luchar para poder respirar. Ven?
13La jovencita dijo: “Ud. debe ser un Yanqui [Estadounidense procedente del nordeste del país.—Traductor]”. Ella dijo: “Le prepararé una taza Yanqui”.
14Así que de esa manera es como yo encuentro a la gente, tal vez no sean las multitudes más grandes a las que yo le haya hablado, pero son verdadera y genuina calidad. Estoy agradecido por eso, por una audiencia que escucha, alguien que se sienta y le pone atención a lo que uno está diciendo. Yo…
15Eso es lo que yo quiero hacer. Examinar lo que un hombre dice, por la Palabra de Dios. Y si eso no está correcto, entonces no está correcto. Eso es todo. Si es la Palabra de Dios, entonces Dios tiene que testificar de Su Palabra, porque Él lo prometió. Así que de esa manera es como queremos examinar estas cosas, para—para darnos cuenta.
16Ahora, supe esta mañana, que esto iba ser un desayuno de hombres de negocios, y de los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, lo cual yo soy miembro de su grupo. Y creo que esto… Dijeron que algunos de ellos estaban aquí. Algunos no pudieron venir. Quizás, ellos son hombres de negocios, tienen sus negocios que tiene que atender. Voy a disculparlos, de todos modos, así que—así que no hay problema. Él dijo que mucha de su gente estaba aquí, de todos modos, así que eso está muy bien.
17Ahora, sólo un pequeño chiste. Lo he contado, pero quizás… Este no es un lugar para chistes, por supuesto, pero es sólo un pequeño sentido del humor. Cuando uno habla, como lo hemos estado haciendo, hace un rato, bueno, quizás para poner a la gente en un sentido del humor.
18Recuerdo una vez, un amigo y yo estuvimos juntos en la escuela. Su nombre era Wilmer Snyder. Su hermano es un ministro bautista, y él—él escribe en este Aposento Alto, una—una columna en el Aposento alto. Nosotros éramos compañeros de clase. Y yo estudié el ministerio, y él—él llegó a ser un agente de seguros. Cierto día, él vino a mi casa, a visitarme. Y es posible que haya agentes de seguros aquí. Pero yo no estoy diciendo nada en contra de los seguros. Espero que no tomen esto a mal, sino que capten el sentido de lo que yo… la manera en que lo dije. Mi hermano también es— tiene el Prudencial, y él vende seguros el Prudencial.
19Una vez, una compañía de seguros me hizo una cosita que yo… Me supongo, no sabiendo mucho, Yo… ellos me leyeron mal la póliza, me la tergiversaron, y realmente yo nunca la saqué. Yo… Así que, un día, Wilmer vino a visitarme, y él dijo: “Cómo te va, Billy?” Yo le dije: “Bien”. Dijo: “Oigo que has estado afuera en las reuniones!” Yo dije: “Sí, he estado afuera en reuniones”.
20Yo le estaba contando acerca de cierto individuo. Él dijo: “Oye, tú eres un predicador. Qué haces andando entre esos hombres de negocios?” Yo le respondí: “Yo soy un hombre de negocios”. Y él me preguntó: “Ah, en qué negocio estás?” Yo le respondí: “En el negocio de seguridad”.
21Y, vean, él no lo captó. Yo no dije: “Seguros”, sino “Seguridad”. Ven? [En inglés, las palabras “seguros” y “seguridad” suenan muy parecidas.— Traductor] Así que le dije: “En el negocio de seguridad”. 22 Él dijo: “Oh”, dijo: “ya veo”. Él preguntó: “Qué—qué seguros vendes tú?”
23Le respondí: “Yo vendo seguros La Vida Eterna”. Y todavía lo vendo. Así que si hubiere un interesa-… alguno de Uds. está interesado, me gustaría hablarles acerca de la póliza, después de la reunión, si no hay inconveniente.
24Él entonces me dijo, dijo: “La Vida Eterna?” Dijo: “Yo no creo que haya oído acerca de esa compañía”.
25Yo dije: “Oh, no has oído?” Dije: “Es muy conocida”. Y él dijo… Yo dije: “Es un establecimiento antiguo”. Y él preguntó, dijo: “Dónde queda la oficina principal?” Yo respondí: “En la Gloria”.
26Wilmer me dijo, él dijo: “Billy, yo pensé que vendría a venderte un seguro”. Dijo: “Escuché que tú no tenías ningún seguro”. Y yo dije: “Oh, sí. Yo—yo tengo seguridad”.
27Y él dijo: “Oh, lo siento”. Dijo él: “Me imagino que tu hermano, tú lo tienes con él”. Yo dije: “No, no exactamente con él”.
28Mi esposa me miró, como diciendo: “Bueno, tú debes estar contando un cuento”. Ella sabía que yo no tenía ningún seguro. Pero ella tampoco lo captó. Yo dije: “Seguridad”, no “seguros”. Él preguntó: “Qué clase de seguros tienes, Billy?” Yo respondí: Bendita seguridad, Jesús es mío! Oh, qué anticipo de la gloria Divina. Soy un heredero de la salvación, comprado por Dios, Nacido de Su Espíritu, lavado en Su Sangre.
29Él dijo: “Billy, eso está muy bien. Eso está muy bien. Dijo: “Yo no tengo nada en contra de Eso, pero”, dijo: “Eso no te pondrá aquí en este cementerio cuando tú te hayas ido”. Yo dije: “Me sacará. No me preocupa el entrar”.
30No me preocupa el entrar; el asunto es salir. Así que, así que Ésta es la única cosa que yo conozco que los sacará a Uds. Así que si Uds. están interesados en salir, permítanme hablarles acerca de Ella.
31Mirando sobre la audiencia, en esta mañana, no les retendré sino sólo un poquito. Y yo tenía un texto del que iba a predicar, pero entonces pensé, bueno, será mejor que no haga eso. Sólo iba a presentar un pequeño drama de algo, un personaje en la Biblia.
32Estoy pensando aquí sobre asuntos serios. Que, mientras estamos sentados aquí como cristianos, me supongo que la mayoría de nosotros, sabían Uds. que esta pudiera ser la última vez que desayunemos juntos? Alguna vez pensaron en eso?
33Se dan cuenta que las pocas palabras que yo diga aquí, Dios me va hacer responder por eso allá en el Día del Juicio? Ven? Y yo tengo almas aquí, no importa si es un grupo pequeño, sin embargo tendré que hacerlo. Son las palabras que yo diga, bueno, yo tendré que responder por ellas Allá.
34Así que puede ser que nunca disfrutemos de otro desayuno juntos, pero ojalá que sí disfrutemos de una Cena juntos, algún día. Esa es la última cena, Allá con Él, será la primera Allá.
35Y entonces, al estar sentados aquí en esta mañana, y miro a estos hombres aquí, algunos de ellos, grandes ministros quienes han estudiado. Y yo, aquí, apenas un—un montañés que salió, sin educación, sentado aquí con hombres que están calificados para predicar, y doctores en Divinidad. Me siento muy pequeño al pararme y hablar ante hombres como esos. Pero, sin embargo, yo—yo tengo que expresar lo que siento. Y la gran gratitud de ellos y amabilidad de permitirme ponerme de pie y hacer esto. Yo agradezco eso, hermanos, por cooperar en la reunión, y reunirse. Yo estoy aquí para ayudarles. Voy hacer todo lo que pueda por cada uno de Uds., por la gracia de Dios.
36Y entonces, algún día cuando todo haya terminado, si no llego a desayunar con Uds. otra vez, cuando todo haya terminado, estaremos sentados a la mesa, el uno frente al otro, ése es el tiempo que yo estoy esperando. Sin duda que pequeñas lágrimas bajarán por nuestras mejillas, y miraremos a lo largo de la mesa y nos tomaremos el uno al otro de la mano. Significará algo entonces. Trabajemos mientras que haya tiempo para trabajar, mientras que el sol esté brillando. Dentro de poco se habrá ocultado; se está poniendo muy bajo. Entonces, pensar, que mientras que estamos sentados aquí, tomándonos de las manos el uno del otro, y llorando un poco, entonces saldrá el gran Rey, con todas Sus vestiduras reales, vendrá caminando a lo largo de la línea, enjugará todas las lágrimas de nuestros ojos y dirá: “Bien hecho, mis buenos siervos fieles, entren al gozo del Señor que ha sido preparado para vosotros desde la fundación del mundo”. Mientras que el sol esté brillando, y su luz sea suficiente para trabajar, trabajemos.
37Ahora, este pequeño texto aquí, pudiera parecer algo ridículo, pero vamos a hablar sobre este tema: Él Había De Pasar Por Aquí.
38Debió haber sido una—una noche terrible para este hombrecito. Él no pudo dormir en lo absoluto, y simplemente rodó y dio vueltas toda la noche. Ya estaba amaneciendo.
39Y todos sabemos lo que significan esas malas noches, uno no puede dormir. Uds. tienen algo en la mente, o algo tiene sus nervios todos perturbados.
40Y este hombrecito era un hombre de negocios, quizás en una ciudad de Jericó, la cual era algo así como Uds. hombres de negocios y mujeres aquí, y sin duda que él—él tenía un negocio próspero. Él estaba en la buena con los… todos los clubes, y demás, y era un miembro de la iglesia (el Concilio del Sanedrín), y tenía un sacerdote fino, y él creía en este sacerdote.
41Pero lo extraño de este caso era su esposa. La llamaremos Rebeca. “Ella se había desviado al lado incorrecto”, pensaba él, y también el sacerdote. Ella estaba siguiendo a un Hombre que supuestamente era un profeta de Nazaret, un Hombre llamado Jesús. La gente, la gente de clase más pobre, creían que Él era un profeta, o un Mesías que había sido prometido, pero que no reunía los requisitos del Sanedrín.
42Es extraño, algunas veces Dios hace cosas contrario a la manera en que nosotros pensamos que debería ser. “Este Individuo, vean, nació”, según la opinión de ellos, “de un nacimiento ilegítimo. Su madre lo dio a luz antes que ella y su esposo se casaran”.
43Otra cosa, Él no tuvo estudios. Ellos no tenían registros de que Él hubiese ido alguna vez a la escuela. Él no era un sacerdote, ni era Él un rabí. Él simplemente hacía reclamos, como, por Su propia cuenta.
44Como el Hermano Don lo expresó tan tremendamente esta mañana: “Estaba doblando la esquina”. Ellos no lo reconocieron. Generalmente sucede de esa manera. Llegó a ese momento de doblar la esquina.
45Pero de alguna forma u otra, su esposa había sido persuadida de que Él era aquel profeta que había de venir, y ella lo había seguido, y creído en Él.
46Y ella había tratado de hablarle a su esposo. Pero él estaba tan entretenido con su negocio, y con la… Él pertenecía a la iglesia. “No basta con eso?”
47Algo así como el joven rico, Uds. saben. Él también tenía un negocio. Él sabía que era un—un miembro de la iglesia, pero él no tenía Vida Eterna. Así que preguntó… Él vio algo en Jesús que ningún otro hombre tenía. Y él dijo, vino a Él y dijo: “Yo…” Él quería saber si… qué podía hacer él para tener Vida Eterna. Y Jesús le dijo que guardara los mandamientos. Él dijo: “Yo he hecho esto desde que era un joven”. Vean, eso mostraba que él era un—un creyente, pero él sabía que Jesús tenía algo que aquellos sacerdotes y rabinos no tenían.
48Y cuando un hombre alguna vez entra en contacto con Jesucristo, él es diferente a los demás. Ud. ya no es el mismo una vez que lo ve a Él, si es que hay algo de Dios en Ud.
49Así que Rebeca había encontrado a este Jesús. Y Él—Él era, según ella, exactamente el cumplimiento de la promesa que los judíos habían estado esperando, para su día.
50Y se había regado la noticia de que Él iba a tener un desayuno, o alguna clase de almuerzo, o algo, en Jericó. Así que ella se puso a orar por su esposo, quien era un hombre de negocios.
51Necesitamos más Rebecas, en todas partes, ven Uds.? Vean, la oración cambia las cosas. Si Ud. presenta a su esposo, o a los suyos que no son salvos, delante de Dios, y entonces ora, Dios hará un camino, en algún lugar, porque Él lo prometió.
52Así que eso es lo que Rebeca, siendo una creyente firme y una seguidora del Señor Jesús, y ella debió haber sido una persona dulce y amable, y que había… estaba interesada en su casa.
53Y yo creo que eso refleja otra vez, que si—si una persona llega a conocer a Jesús y lo encuentra a Él realmente en su corazón, Ud. no solamente estará interesado en su propia casa, sino en la casa de Dios, en todas partes. Ud. estará interesado en que ellos lo conozcan a Él. “Y conocerlo a Él es Vida”. “Conocerlo a Él”, vean, no saber cómo leer la Palabra, o algo así, sino: “Conocerlo a Él, es Vida”.
54Así que ella había orado mucho. Y se acercó el día cuando Jesús debía entrar a la ciudad. Y sin duda que el día anterior, ella había visto si la actitud de él había cambiado algo. Así que ella, quizás dijo: “Zaqueo, vas—vas a ir a ese desayuno en la mañana?”
55“Pues, claro que no. Pues, ese montón de gente! Y tú esperas que yo… Yo tengo el mejor restaurante de la ciudad, y ellos lo van a tener en el de Lavinski”. Espero que no haya un Lavinski aquí. Pero, de todos modos: “Allá en ese otro lugar, ven? Y, pues, yo tengo el mejor lugar de la ciudad, y ellos escogieron aquel lugar allá. Pues, ellos no debieron. Ellos debieron venir a mi restaurante, para tener esto, ven?”. Él no iba ir.
56Entonces ella se puso a orar, muy desesperadamente. Y entonces esa noche, el hombrecito no pudo descansar en lo absoluto.
57Uds. saben, hay algo al respecto: Si Ud. empieza a orar en genuina desesperación con respecto a algo, Dios obra en ambos extremos de la línea, ven? Él—Él responde.
58Así que el hombrecito, él debió haberse puesto a pensar esa noche: “Me pregunto si debería ir a—a—a escuchar a este Hombre. Rebeca dice que Él es un profeta. Ahora, nosotros no hemos tenido profetas por cientos de años. Y yo le pregunté al sacerdote al respecto y él me dijo: 'Eso no es nada sino puras tonterías! Si hubiera un profeta que hubiera de levantarse, no vendría él a través de la iglesia? Esa es la manera en que él tendría que venir. Él vendría a nosotros los fariseos, o saduceos, o a nuestro grupo, o él no sería un profeta'”. Uds. saben, esa actitud aún existe. Así que ellos piensan que Eso tiene que venir de esa manera, o no es correcto. Así que ellos dijeron, sin duda que en este gran tiempo cuando… Ella lo creía, de todos modos.
59Y él había discutido esto con el sacerdote. El sacerdote decía: “Ahora, fíjate en esto, aquellos días de profetas fue hace muchos, muchos años. Nosotros tenemos la ley. Lo tenemos todo escrito. La situación está bajo control, y la tenemos en nuestras manos, y nosotros sabemos acerca de estas cosas”.
60Pero entonces, Zaqueo, por supuesto, sin investigar bien Aquello, simplemente estaba presumiendo, dándolo por sentado. La palabra presumir es “aventurar sin autoridad”. Pues, él—él pensaba que eso estaba bien; con tal que él perteneciera a la iglesia, eso era todo lo que él tenía que hacer.
61Pero entonces, a medida que se aproximaba la noche, de pronto le vino un deseo a su corazón. “Quizás si esta persona está en la ciudad, puede que Él nunca vuelva a estar aquí. Yo debería ir a investigar la—la situación, averiguar por mi propia cuenta”.
62Ahora, esa es una buena idea. Examínelo por Ud. mismo. No se ponga a criticar. Tome la Palabra, y examine eso por medio de la Palabra.
63Así que ella, Rebeca, había tratado, como podía toda mujer, de explicar que lo que habían dicho los profetas, y lo que había dicho Moisés, sobre lo que sería esta Persona cuando Él viniera. Así que ella debe haber pensado, tratado de explicárselo a él, pero sin embargo, el sacerdote tenía mucho más influencia sobre él, que la que tenía su esposa Rebeca.
64Entonces cuando empezó a amanecer, pues, el hombrecito estaba…Rebeca, yo me la puedo imaginar, verla tocarlo, diciéndole: “Zaqueo, quieres decir que no deseas ir allá?” “No, yo no quiero tener nada que ver con Eso”.
65Ud. sabe, no se, Re-… No se disguste Rebeca. Algunas veces esa es una buena señal. Vean, cuando él se pone tan desanimado para hablar acerca de Eso, y todo lo demás. A veces esa es una señal muy buena.
66Así que, al poco rato, Rebeca hizo como que estaba dormida. Ella solamente estaba orando. Y se da cuenta que Zaqueo se levanta de la cama tranquilito, Uds. saben, va y se arregla, se peina bien el cabello y se pone su mejor vestidura. Y ella mira por un solo ojo, para ver lo que él estaba haciendo. Ella supo allí mismo que Dios había contestado su oración. Ella sabía que algo iba a suceder. Entonces Zaqueo sale en puntillas, sin hacerle saber a Rebeca adónde iba, Uds. saben. Y sale silenciosamente, llega afuera, y mira atrás.
67Ella levanta la cortina y se asoma para verlo salir. Ella dice: “Gracias Señor. Todo está bien ahora”. Ven?
68Como Elías cuando dijo: “Veo una nube del tamaño de la mano de un hombre”. A la primera pequeña evidencia, algo está a punto de suceder.
69Así que él sale y se va por la calle. Él dijo: “Tengo entendido que Él va entrar por la puerta sur, así que será mejor que vaya allá y espere”. Y dijo: “Me conseguiré un lugar, y me quedaré allí mismo. Y cuando Él entre, veré qué tan Profeta es ese individuo. Voy a acercármele y le pondré el dedo debajo de Su nariz, y le voy hablar bien claro y sin rodeos, cuando Él venga. Y le voy a decir que toda Su tontería ha hecho que mi esposa… y estas reuniones de oración y cosas. Ya me estoy cansando de esto. Voy a, voy a decir algo acerca de esto, (ven?), y se lo diré. Y entonces sé que el rabí seguramente me dará palmaditas en la espalda, y dirá: 'Zaqueo, tú eres un buen miembro de esta iglesia aquí. Tú sí que eres un buen muchacho'”. Y dijo: “Llegaré allí temprano”, así que él fue.
70Cuando llegó como a una, o dos cuadras, de la puerta, se dio cuenta que el lugar estaba atestado. Ellos estaban colgando de los muros y en todos lados. De una forma u otra, aunque se hablaba mal de Él, todavía había alguien que le gustaba oírlo. Alguien quería escuchar.
71Así que él dijo: “Ahora, cómo será que voy a verle entrar por la puerta?”. Recuerden que la Biblia dice que él era pequeño de estatura. Y él dijo: “Yo soy demasiado pequeño”. Así que él empujó para todos lados: “Oigan, denme un espacito!” Se podía notar que él todavía no era un cristiano, vean, comportándose de esa manera. Los cristianos no tienen esa actitud, ven? “Háganse a un lado! Saben quién soy yo? Yo soy Zaqueo. Yo soy dueño del restaurante aquí. Apártense de mi camino! Ven? Ahora, eso no es de un cristiano. Todos sabían que él no lo era. Quizás algunos sabían que Rebeca estaba orando. “Bueno”, dijeron ellos: “pues, apártate tú!”.
72Entonces él se dio cuenta que así no iba poder verlo, con toda esa multitud, y no iba poder expresarle a Él sus pensamientos. Así que pensó: “Bueno, ahora qué haré? Quizás vuelva a casa y me olvide de todo el asunto”.
73Pero, Uds. saben, hay algo al respecto, que cuando Ud. se decide que quiere verlo a Él, no hay nada que pueda impedirle de verlo a Él. No importa lo que sea, Ud. es—Ud. es persistente, y así como la mujercita griega fue persistente para llegar a Jesús. Y hay algo al respecto, que siempre que Ud. se decide que va a verlo a Él, no hay nada que lo detenga. Pero, recuerde, cuando Ud. se decide, el diablo entonces va hacer todo lo que pueda para detenerle. Él está decidido a que Ud. no va a entenderlo, Ud. no va a verlo. Él le arrojará toda clase de sábana negra encima, que pueda, para impedir que Ud. lo vea.
74Así que ahí estaba su primer obstáculo, allí mismo. Entonces él empezó a irse y dijo: “Bueno, me supongo…”
75Y miró allí enfrente, y ahí estaban parados algunos de sus competidores, y, ellos, él sabía entonces que algunos de los amigos de la iglesia… Así que ahí, él se había burlado tanto de este Jesús de Nazaret siendo profeta, y entonces ahí estaban parados algunos de sus miembros mirándolo, ahí mismo en el mismo grupo. Él no podía esconderse. Él estaba identificado.
76Ahora, Zaqueo, tú ya estás identificado, así que sólo…Uds. saben, si por casualidad hubiera alguno aquí. Tú ya estás mezclado en el grupo ahora, ellos ya saben que aquí estamos, así que más vale que nos familiaricemos, nos conozcamos unos a otros.
77Entonces él dijo: “Bueno, esto aquí es raro”. Y miró para todos lados y vio a uno parado allí. Y Uds. saben, después de todo, todos ellos son más o menos como Uds., ellos—ellos quieren averiguar algo.
78Un hombre sabe que él vino de alguna parte, del más allá; y cuando él parte, él regresa a algún lado. Y él siempre está tratando de hallar algo para averiguar de dónde vino y adónde va. Sólo hay Uno que tiene esa respuesta, ése es Dios. Todo hombre quiere mirar por encima de esa cortina. Y cuando Ud. ve algo que… que pueda mostrarle lo que hay al otro lado de esa cortina, dónde ha estado Ud., quién es, y adónde va. Sólo hay un Libro, de toda la literatura que se ha escrito, de los millones de toneladas, Este es el Libro que le dice a Ud. quién es, de dónde vino, y adónde va. No existe otro libro que lo haga; esa Biblia! “Y el Verbo [la Palabra] es Dios”, dice la Biblia.
79Ahora, encontramos que este hombre, con todos alrededor, él se sintió apenado de darse cuenta que estaba en medio de una gente que estaba gritando, clamando, y vociferando, y comportándose como que estaban locos. Entonces, pero él… Allí estaba él, identificado con ellos, así que él—él simplemente tenía que quedarse, eso era todo. Miren, él dijo: “Bueno, si he llegado hasta aquí, más vale que siga hasta que de veras lo encuentre a Él”.
80Ahora, Zaqueo, esa es una buena idea. Ya has llegado aquí al desayuno, así que ahora sigamos adelante. Vean, todos hemos llegado hasta aquí.
81Entonces nos damos cuenta que, mientras ellos iban caminando, él dijo: “Ahora, si me quedo aquí, yo—yo no podré verlo a Él porque soy demasiado pequeño. Así que, Uds. saben, creo que me saldré de esta multitud, e iré corriendo a la esquina donde estaré parado yo solo, me conseguiré un lugar ahí en la—la orilla del pavimento. Y cuando Él pase por ahí, entonces saldré a plena calle y le diré lo que pienso acerca de Él. Le hablaré claro y sin rodeos”.
82Entonces se fue, se alejó de la multitud, y se fue. Él pensó: “Ahora, por dónde irá Él?” Bueno, él fue a la “Avenida Aleluya”. Generalmente Él viaja por allí, ven Uds.? Y bajó a la “Esquina Amén”, ahí donde se dobla para ir al—comedor.
83Allí es donde Ud. va, Ud. sabe, “Avenida Aleluya” y “Esquina Amén”, y entonces Ud. está listo para comer la Palabra. Ven? Ven?
84Entonces él fue a esta esquina, se paró allí en la esquina y dijo: “Ahora, no hay nadie aquí. Y cuando yo…” Sé que esto suena ridículo, pero yo sólo… Esperen un momento. Así que entonces, de repente, él llegó hasta esta esquina y dijo: “No hay nadie aquí, así que me pararé aquí. Cuando Él pase, averiguaré qué tan profeta es Él. Saldré directo a la calle y le diré algo”.
85Así que él estaba parado allí, y sucedió que se puso a pensar: “Ahora, espera un momento. Tú sabes, si yo era demasiado pequeño allá, esa multitud probablemente irá adondequiera que Él va. Y yo—yo no quiero que nadie esté gritando cuando le hable a Él. Yo quiero hablarle de manera que Él me escuche. Y ellos gritando 'Amén', y 'Aleluya', y 'Gloria a Dios', 'Hosanna al— al Profeta que viene en el Nombre del Señor'. Oh, ellos nunca me oirán, todo ese montón de ruidosos. Así que sólo hay una cosa… Ellos se apiñarán a mi alrededor, y entonces yo—yo—yo ni siquiera podré verlo en lo absoluto”.
86Entonces dio la casualidad que miró, parado en la esquina, y había un árbol sicómoro muy familiar. Ese es un buen árbol de Indiana. Así que estando ahí en la esquina, él pensó: “Bueno, si pudiera subirme ahí en esa rama y sentarme, entonces yo estaría allá arriba, y realmente podría hablarle cuando Él pase”.
87Entonces él fue corriendo. Pero era demasiado pequeño; él no podía subirse a la rama. Así que dijo: “Bueno, ahora sólo hay una cosa que puedo hacer”, y allí estaban los—los botes de basura de la ciudad, colocados en la esquina. Él entonces pensó: “Vamos a ver, si yo voy a buscar aquel bote de basura, lo levanto y lo traigo para acá, entonces podré alcanzar el árbol desde allí. Eso me ayudará”.
88Entonces va allí. Y el recogedor de la basura aún no había pasado, esa mañana, y estaba muy pesado. Él era pequeño y no podía levantarlo. La única manera de hacerlo, era poniendo sus brazos alrededor de él. Y él tenía puesta su mejor vestidura. Así que, Uds. saben, siempre hay tropiezos cuando Ud. está procurando ver a Jesús. Pero eso no importaba, si era una buena vestidura o no, él de todos modos quería ver a Jesús. Así que puso sus brazos alrededor del bote de basura, para poder llevarlo hasta allá. Así que él lo llevó rapidito, y entonces tenía basura por todos lados. Bueno, eso no importaba; de todos modos él—él quería verlo a Él.
89Entonces mientras él estaba empujando el bote hacia allá, con sus brazos alrededor de él, él escuchó a alguien riéndose. Miró para todos lados, y era Lavinski parado allí, su competidor, diciendo: “Vaya, a que no saben! Zaqueo ha empezado, se consiguió un nuevo empleo distinto al restaurante. Él está trabajando recogiendo basura”.
90Uds. saben, el diablo quiere ver lo que él puede hacer para arrojarle de todo en su camino, para impedir que Ud. vea a Jesús. Él le dirá a Ud.: “Ellos son un montón de aleluyas”. Ellos le dirán a Ud.: “Ellos son un montón de idiotas”. Él dirá: “Ellos—ellos no sirven para nada. Ellos sólo la pobre basura de la ciudad”, cualquier cosa que él pueda hacer. Pero si Ud. está decidido a verlo a Él, Dios hará un camino para que Ud. lo vea a Él. Tenga eso presente. Algo sucederá, si esa hambre empieza a entrar en su corazón, algo. Ud. irá a verlo a Él, de todos modos.
91Así que no importaba. Su cara se le puso roja, y él se avergonzó. Pero de todos modos siguió empujando el bote, y lo agarró y se trepó al árbol. Está bien eso, verdad, trepó? Uds. los sureños saben lo que es “trepó”, es decir, se subió al árbol, se trepó en el árbol. Llegó allí arriba y encontró donde dos ramas se unían y se encontraban en el tronco del árbol, y allí se sentó.
92Ahora, ese es un buen lugar para sentarse, donde dos caminos se encuentran; el de Ud. y el de Dios; la idea suya y la de Él. Ese es un buen tiempo para sentarse y pensar bien sobre el asunto. Sus propios pensamientos acerca de Él; y lo que Su Palabra dice que Él es. Lo que Ud. piensa que Él es; y lo que dice la Palabra que Él es. Lo que es el Mensaje de la hora según el pensamiento suyo; y lo que es el Mensaje de la hora según Su Palabra. Esa es la diferencia. Siéntese allí y medite en eso por un momento.
93Sin duda que satanás se le acercó a uno de sus hombros y le dijo: “Sabes qué? Te ves muy bonito sentado allí arriba sacándote astillas de las manos. Luciendo tu mejor traje, y con basura por todas partes. Ahora tu nombre será publicado por toda la ciudad, todos los chistes serán acerca de ti, porque mira qué cosa más absurda has hecho, sentado allí”.
94Vean, satanás, cuando Ud. da un paso, él entonces tratará de decirle: “Tú has cometido un error”.
95Allí estaba él sentado, en esa condición! Él dijo: “Bueno, Rebeca dijo que Él era un Profeta. Le haré una prueba. Veré si Él es un Profeta”. Ahora él dijo: “Cuando Él pase por aquí, me disfrazaré, y Él nunca sabrá que yo estoy aquí arriba. Primeramente le echaré un vistazo a Él. Y luego cuando lo vea, entonces voy a saltar de este árbol, bajaré allí y le diré”. Y dijo: “Ahora, pero si Él—si Él es un Profeta, como dijo Rebeca que Él era, Él sabría que yo estaba arriba en este árbol, si eso es cierto. Así que les digo, yo me encargaré de Él”. Entonces arregló todas las hojas a su alrededor y se disfrazó, por todos lados, de modo que no lo vieran; y dejó una hoja, para mirar, Uds. saben, para verlo a Él cuando doblara la esquina.
96Entonces se quedó allí, pensando todo eso. Al poco rato escuchó un ruido que venía por la esquina.
97Es extraño, dondequiera que Él está, siempre hay mucho ruido. Uds. saben, el ruido es una señal de vida. Ven? Recuerden, el sumo sacerdote, cuando él se vestía y entraba al Lugar Santísimo, en el borde de su vestidura él tenía una granada y una campana, y ese ruido en el Lugar Santísimo era la única manera en que los que estaban esperando sabían si él estaba vivo o no. Eso hacía un ruido. Y si no había ruido, entonces, oh, él pudiera estar muerto. Bueno, yo pienso que eso es lo que sucede con nuestras iglesias hoy día: no hay suficiente ruido al respecto, no hay suficiente entusiasmo, no hay nada lo suficiente. Así que donde está Jesús, siempre hay un ruido.
98En una ocasión, cuando Él entró a Jerusalén, ellos estaban gritando y vociferando, y: “Hosanna al Rey que viene en el Nombre del Señor!”
99Y algunos de esos sacerdotes parados allí dijeron: “Pues, haz que ellos se queden quietos, que se callen”.
100Él dijo: “Si ellos se callan, las piedras clamarán”. Algo tiene que moverse cuando Él está cerca. Noten. Y, entonces, aquellos que le creyeron a Él.
101Y entonces él escuchó este ruido que venía por la esquina, y gritos y alboroto. Entonces él pensó: “Bueno, él debe estar acercándose”. Así que él quitó su hoja, y se levantó para mirar. “Ahora lo tengo. Veremos qué tan Profeta es Él”. Entonces estuvo allí sentado, con su hoja levantada, mirando; y—y arriba en este árbol, muy por encima de sus cabezas, cuando ellos pasaran debajo del árbol.
102Entonces cuando él vio al primer hombre doblando la esquina, debe haber sido el apóstol Pedro, porque él era un hombre grande, fuerte, y fornido. Puedo verlo apartando a las multitudes, diciendo: “Lo siento amigos. Nuestro Maestro tuvo un servicio tremendo anoche, mucha virtud ha salido de Él. Todos Uds. entienden. Quisieran hacerse a un lado para que el Maestro pueda pasar? Hagan eso por favor”. Y ahí venía Mateo, Marcos, y ellos, diciendo: “Miren, nosotros—nosotros no queremos ser maleducados; No—no estamos aquí con ese propósito. Pero nuestro Maestro está muy cansado, y no ha desayunado, así que—así que… Queremos que se hagan a un lado, si son tan amables”.
103Había un—un hombre parado allí, al que quizás Zaqueo se quedó mirando.
104Pocos días antes de eso, en una de las reuniones en un lugar de negocios, un—un doctor había estado allí, y le dijo a este hombrecito el cual tenía una niñita que estaba muy enferma de una fiebre, y ella no iba a vivir si un… Él había hecho todo lo que podía por ella.
105Y Zaqueo, cuando él levantó su hoja y miró, él vio a este hombre, con esta niña envuelta en esta cobija, viniendo por la esquina. Él pensó: “Qué cosa más imprudente la que haría ese padre, tratando de seguir a ese—ese supuesto Profeta! Aquí viene él doblando la esquina con esta niña con fiebre, y parado afuera en este viento”.
106Pero, Uds. saben, así como Zaqueo, cuando Ud. verdaderamente cree, no hay nada que le vaya a estorbar a Ud.
107Y ella quería llevar esa niña a Él. Y cada vez que ellos llegaban a una--una esquina, o a un cambio, lo empujaban hacia atrás. Pero él—él era persistente, él seguía adelante. Finalmente, en esta esquina, la madrecita corrió con la niña en sus brazos, y ella debió haberse caído, y dijo: “Señor, ten misericordia de mi hija”. Y allí estaba el padre de la niña, llorando también, el cual era amigo de Zaqueo. Él dijo: “Qué ha cambiado su actitud?”
108Así que él aún no había podido distinguir quién era el Hombre, Él estaba entre la multitud. De repente ve que una mano se estira y toca por encima de esta cobijita. Y la muchachita fue descobijada y se fue saltando por la calle. “Miren, tiene que haber algo en eso”, dijo Zaqueo.
109Finalmente, Él se dejó ver. Y con una sola mirada a Él, Zaqueo ya había cambiado de opinión. Sólo una mirada a Él! Ahí estaba Él. Él no se parecía a los hombres. Había algo distinto acerca de Él. Manso, amable, bondadoso; y sin embargo, parecía que si Él hablase, el mundo llegaría a su fin. Él era un personaje distinto al que él pensaba. Su actitud empezó a… Todo su almidón empezó a salírsele, cuando él lo vio a Él. Venía caminando por la calle. Él pensó; mirando por encima de esta hojita, para ver lo que estaba ocurriendo. Y mientras caminaba, Él llegó exactamente debajo de donde él estaba.
110Y él dijo: “Saben, ese Hombre pudiera ser un Profeta. Quizás Rebeca tenía razón. Ella tal vez sabía más de las Escrituras que yo”. Así que Él sigue caminando, con su cabeza gacha, caminando, humilde, manso, como siempre lo hacía. Y los discípulos apartaban a la gente de Su camino.
111Y cuando llegó exactamente debajo del árbol, Él se detuvo. Zaqueo, mirando por encima de la hoja, algo así. Él alzó la mirada hacia el árbol y dijo: “Zaqueo, vamos, desciende”.
112No solamente sabía que él estaba—él estaba arriba en el árbol, sino supo que su nombre era Zaqueo. Él tuvo menos dificultad para bajar del árbol que la que tuvo para subirse. Él lo conoció a él; el milagro había sido hecho en él. Ven?
113Él dijo: “Señor, yo he estado equivocado. Estoy listo a confesar que estoy equivocado. Si tomé algo que estuvo mal, yo—yo lo pagaré. Yo daré la mitad de mis bienes a los pobres”. Jesús dijo: “Hoy ha llegado la salvación a tu casa”.
114Qué lo cambió a él? Hermano y hermana, Cuál fue el cambio? Piensen por un momento. El cambio fue que él había visto Algo real.
115Él había oído todas las promesas que se habían hecho, el sacerdote hablaba de lo que había sido el gran profeta Moisés, lo grande que era esto, aquello, o lo otro, prometiendo algo grande en el futuro, pero ignorando lo que estaba sucediendo ahora. Así es el hombre.
116Él vio algo genuino, algo que él podía ver por sí mismo. El milagro le había acurrido a él. Él era ese Profeta. Porque, Él no lo conocía a él, ni jamás lo habría visto arriba en el árbol. Pero cuando pasó exactamente debajo del árbol, Él se detuvo y miró hacia arriba y dijo: “Zaqueo, desciende. Hoy ha llegado la salvación a tu casa”.
117Hermanos, es la cosa real que cambia la mente del hombre, cambia su actitud. A veces ciertamente es una lucha, llegar a Eso. Pero si Ud. se acerca a Cristo en esta mañana, con—con el—el pensamiento en su corazón, que: “Yo no seré crítico, pero estudiaré las Escrituras para ver lo que Él era”.
118Si Él viniera a la reunión, en esta noche; antes de que Ud. venga, estudie y vea lo que Él era. Todo lo que Él era, Él tiene que ser el mismo hoy. Su… Como decía anoche, si muchos de Uds. estuvieran allí, ven? Se identifica Dios por medio de Sus características? Él siempre debe permanecer de esa manera, porque Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Los corazones de los hombres son—son tan…
119Un—un verdadero hombre o mujer temeroso de Dios, hombre de negocios, o lo que sea, él siempre…hay algo en su corazón, si es que hay algo de temor de Dios en él, de saber algo acerca de Dios.
120Oigan, no les dije lo que sucedió con Zaqueo. Él se hizo miembro del grupo de los Hombres de Negocios del Evangelio Completo de Jericó. Vean, primero quiero contarles acerca de él, ven? Oh, seguramente que él no sería más nada sino del Evangelio completo, por supuesto que no. Eso era todo lo que predicaba Jesús. Así que él se hizo un miembro allí. Y Uds. deberían ser un miembro de lo mismo. Ahora fíjense.
121Pero él deseaba ver algo real. Y cuando él mismo vio algo real, que estaba identificado Escrituralmente, él entonces estaba listo. Son las cosas reales que valen.
122Sólo una pequeña historia antes de terminar. Cuántos aquí son cazadores? Veamos sus manos. Mis hermanos aquí? Oh, vaya! Yo—yo sabía que no estaba solo. A mí me encanta cazar, y…
123Yo solía subir a los bosques del norte, allá en New Hampshire. Ese es el hogar de los venados de cola blanca. Cómo me encanta cazarlos! Yo solía ir allí todos los años. Y tenía un compañero allí llamado Bert Call, uno de los hombres más finos con quien he cazado.
124Y mi naturaleza ha sido siempre del bosque. Yo nací en el bosque, y yo parecía como que fui criado allí. Ni siquiera mi conversión quitó eso de mí. No tanto para cazar; sino sólo para estar en el bosque. Yo pienso que Dios está allí; verlo a Él, cómo Él se mueve. Y la naturaleza, cómo ella muere y baja, regresa otra vez, y resurrección.
125El sol sale en la mañana, es un bebé recién nacido, y luego como a las nueve, va a la escuela; como a las diez ha terminado; a las doce está en su vigor; a las dos de la tarde está teniendo casi mi edad; y a las cinco tiene ochenta años, está muriendo. Se oculta. Sirvió al propósito de Dios. No está muerto. Volverá a salir a la mañana siguiente. Es Dios testificando que hay una vida, muerte, sepultura, resurrección.
126Miren esos árboles allá afuera. El otoño pasado, la sabia bajó a la raíz antes de que venga cualquier helada o alguna otra cosa. Qué estaba haciendo? Bajando a la sepultura. Qué sucede entonces? Vuelve otra vez en la primavera. No está muerta. Baja y permanece en el suelo, regresa. Si se queda arriba, entonces el invierno la matará. Ven? Dios tiene… Ninguna inteligencia propia la envía allí abajo. Es la manera provista por Dios. Así que ella simplemente sigue la manera provista por Dios. Desciende y se esconde durante el invierno, luego regresa con vida nueva el próximo año, testificando que hay una vida, muerte, sepultura, resurrección. En todas partes es la misma cosa; Dios, en Su gran creación, testificando de Sí mismo.
127Este cazador, él era tenía una puntería excelente, tenía buena puntería. Pero era el hombre más cruel que yo jamás había conocido. Él—él se burlaba de mí todo el tiempo. Él le disparaba a los cervatos.
128Ahora, no es incorrecto dispararle a un cervato si la ley lo permite. Pero, Uds. saben, Abraham mató un becerro y lo ofreció a Dios, así que no era cuestión del—del sexo, o del—del tamaño.
129Es la actitud. Él les disparaba sólo porque eso hacía sentirme mal. Y él decía: “Oh, tú eres un cobarde, como los otros sacerdotes”. Decía: “Billy, tú serías un buen cazador si no fuera porque eres predicador”. Y decía: “Pero tú eres demasiado cobarde. Así son esos predicadores”, decía: “ellos son—ellos son demasiado cobardes”. Y yo le decía: “Bert, tú eres cruel”.
130Él tenía ojos como de lagartija, de todos modos. Y él dijo… Él hacía, él… Como las mujeres que tratan de pintarse los ojos, Uds. saben, arriba de esa manera. Y él decía… Miraba de esa manera y decía: “Tú lo que eres es un cobarde”. Entonces le disparaba a esos cervatillos. Mataba uno, lo dejaba tirado allí, y seguía para conseguir otro, simplemente para hacerme sentir mal. Él decía: “Un día de estos haré que te apartes de esa predicación”. Y yo le decía: “Oh, no, Bert. No, no”.
131Entonces un día yo subí allí, un otoño, y era tarde. La temporada ya tenía como una semana de haber empezado, y yo estaba ocupado. Yo era guardabosques estatal de Indiana, y yo—yo había estado ocupado, y en plena temporada de cacería, así que tenía que tomar mi vacación. Yo subí un poco tarde.
132Y esos venados de cola blanca, si se les dispara, Uds. hablan de Houdini como un artista del escape, hermano, él es un inexperto, comparado con ellos. Y en ese tiempo ellos se mantienen escondidos. Y había habido noches de luna, como seis pulgadas de nieve en el suelo, muy propicio para rastrear.
133Y entonces Bert, cuando él llegó a la cabaña donde yo estaba, él dijo: “Oye, Billy, tengo algo bueno para ti este año”. Y yo le dije: “Qué?”
134Metió la mano en su bolsillo y la sacó. Él tenía un pequeño silbato. Él lo soplaba y sonaba como un cervatillo llamando a su madre. El pequeño venadito, Uds. saben, llamando a su mamá.
135Yo dije: “Bert, cómo puedes ser tan cruel?” Dije: “Me quieres decir…? Tú no harías una cosa como esa!” Él dijo: “Ja—ja, tú eres un predicador cobarde!
136Y seguimos cazando, ese día, y subimos al Desfiladero Jefferson. Y uno no tenía que preocuparse por él, él sabía cómo hallar su camino de regreso. Así que subimos como hasta el mediodía, y luego nos separaríamos e iríamos uno en una dirección, y otro en la otra. Y entonces si cazabamos nuestro venado, lo colgábamos, y—y luego buscábamos los caballos e íbamos por él.
137Así que llegamos como a las once, y ni siquiera habíamos visto una huella, ni una huella.
138Todos los venados estaban echados. Ellos se meten en la maleza, y debajo de los arbustos, entre las copas de los árboles, donde habían estado los leñadores. Y ellos, ellos estaban escondiéndose, se alejaron, porque les habían disparado. Ellos estaban asustados.
139Como a las once, Bert se detuvo, se sentó. Había un pequeño claro como, oh, del tamaño de este edificio, y el—el interior quizás el doble de este tamaño, un pequeño claro allí. Y él se sentó, y metió la mano para sacar, pensaba yo, su—su termo que tenía en su chaqueta. Nosotros generalmente cargamos un termo y tomamos un poco de chocolate caliente, y, porque eso contiene energía, Uds. saben, y—y nos comemos un emparedado, y luego nos separamos. Ya habíamos subido bien alto hacia del límite del bosque, así que yo pensé que quizás Bert iba a comerse su emparedado. Se sentó para sacar este termo y… Yo pensaba que él lo iba a sacar. Y yo dejé, recosté mi rifle contra un árbol, y empecé a sacar el mío.
140Pero, lo que él estaba haciendo era sacando ese pequeño silbato. Así que cuando él sacó ese pequeño silbato, lo sopló. Y si alguien ha oído alguna vez a un cervatillo bebé, suena como triste, de todos modos. Y cuando él sopló ese silbato, para sorpresa mía, justo enfrente de él, se paró una enorme gama madre. Ahora el… Una gama es la madre venado, Uds. saben. Así que, ella se paró. Allí estaban esos enormes ojos color café, cada uno, despabilados, esas grandes orejas apuntaron hacia arriba, de esa manera. Vean, su bebé estaba en problemas.
141Él lo sopló otra vez, y ella miró para todos lados. Ella caminó directamente hacia ese claro. Ahora, eso es raro, cualquiera de Uds. que son cazadores saben eso, que un venado haga eso. Ella salió allí. Yo podía ver sus ojos grandes. Ella no estaba parada a más de veinte yardas de mí. Y yo pensé: “Oh, Bert, tú no puedes hacer eso, y matar a esa pobre madre preciosa; ella buscando a su bebé, y tú engañándola de esa manera”. Este silbato había sonado, y ella estaba… Ella salió allí.
142Y el cazador le quitó el seguro a su rifle calibre 30-06, él lo descolgó; eso amartilló el arma, Uds. saben, con el seguro quitado.
143145 Ella escuchó eso y miró para todos lados, y vio al cazador. Sus orejas se agacharon. Normalmente ellos se hubieran ido. Y ella no hubiera salido allí, en primer lugar, a esa hora del día. Pero, vean Uds., ella era una madre. Había algo en ella, ella, algo genuino, algo. Ella no estaba fingiendo algo. Ella era una madre. Ella nació madre. Su bebé estaba en problemas, y ese era su interés.
144Y él me miró, con esos ojos que parecían de lagartija, y sonrió burlonamente, yo dije: “Bert, no lo hagas. No lo hagas”. Él simplemente sonrió así, y se volteó con es rifle. Oh, hermano!
145Él tenía una puntería certera. Y yo sabía que cuando las líneas cruzadas de esa mira telescópica estuvieran sobre su fiel corazón de madre, él se lo volaría completamente. Ven? Ella no estaba parada ni a veinte yardas; esa enorme ciento ochenta granos--granos, bala tipo hongo, de ciento ochenta granos, allí mismo él le volaría el corazón atravesándolo hasta el otro lado.
146Yo pensé: “Cómo puedes ser tan cruel, como para volarle el corazón a esa preciosa madre, y ella buscando a su bebé? Cómo puedes hacer eso, Bert?” Yo pensaba dentro de mí. Veía sus brazos nivelando. Yo no podía mirar eso. Simplemente no podía hacerlo. Di la espalda. Yo—yo no podía ver aquello.
147Esa madre leal y genuina parada allí. Ella no era una hipócrita. Ella no estaba simplemente fingiendo eso, como una exhibición. Ella era una madre. Era por eso que ella lo estaba haciendo. La muerte no significaba nada para ella. Su bebé estaba en problemas. Ella pensaba más en su bebé que lo que pensaba en su propia vida. Que los cazadores dispararan lo que fuera; su corazón leal estaba latiendo, su maternidad. La maternidad en ella estaba clamando. Su bebé estaba llorando. Había algo dentro de ella, pulsando, que era real.
148Y cómo podría ese cruel cazador volarle ese corazón tan leal? Yo sencillamente no podía ver eso. Volteé mi cabeza. Pensé: “Señor Dios, no permitas que él lo haga”. Yo estaba parado así, no podía escuchar… No quería escuchar el disparo del rifle. Sencillamente que era demasiado. Yo esperé.
149El rifle nunca disparó. Me di la vuelta y miré, y estaba haciendo así. Él no podía hacerlo.
150Él se volteó y me miró, y esos ojos grandes habían cambiado. Las lágrimas le corrían por las mejillas. Él me miró, y sus labios le temblaban. Arrojó el rifle sobre el banco de nieve, y me agarró por la pierna del pantalón. Él dijo: “Billy, estoy harto de esto. Guíame a ese Jesús del que tú hablas”.
151Allí en ese ventisquero, yo lo guié al Señor Jesús. Por qué? Él vio algo real. (Él había ido a toda clase de iglesias). Él vio algo que no era fingido. Él vio algo que era genuino.
152Amigos, nosotros pudiéramos tener reglas de iglesias y reglamentos de iglesias, y teologías y todo lo demás, pero hay un Jesús real y genuino. Miremos hacia Él ahora mientras inclinamos nuestros rostros en oración.
153Con sus rostros inclinados, me gustaría hacerles una pregunta; sus corazones inclinados, también. Cuántos aquí…? Ahora, a Uds. que profesan cristianismo, y que no, si todo lo que Ud. tiene es una profesión… Pero cuántos de Uds. quisieran ser tan cristianos como esa venada era una madre, con algo tan genuino en Ud., que parece más que su vida o cualquier cosa que Ud. tenga? Y Ud. dice, pudiera decir esto: “Hermano Branham, yo pertenezco a la iglesia. Yo soy un hombre de negocios, una mujer de negocios, o lo que sea, ama de casa. Pero, realmente, ser ese tipo de cristiano, que yo pudiera poner todo el mundo a un lado, soportar la crítica o cualquier cosa; a mí—a mí me gustaría ser así, me gustaría ser en mi corazón un cristiano, así como esa venada era una madre”.
154Con sus rostros inclinados ahora, y sus ojos cerrados. Delante de Dios, yo les pregunto, en el Nombre de Cristo, al final de la edad, levantaría Ud. su mano? No puedo hacer un llamamiento al altar porque no hay espacio. Pero simplemente diga: “Hermano Branham, ore por mí, para que yo sea la clase de cristiano así como esa venada era una madre”. Dios les bendiga. Hay manos por dondequiera. “Permite que yo sea tanto así de cristiano”.
155Ahora, Zaqueo, cuando Ud. levanta la mano, eso muestra que Él lo ha encontrado a Ud. Por qué no se baja ahora del árbol? Él irá a cenar a casa con Ud. hoy. Él se quedará con Ud. el resto de sus días.
156Padre Celestial, estamos agradecidos por el Señor Jesús, Su Presencia. Y estamos conscientes que aquí hay algo que hizo que hombres y mujeres… Algunos de ellos han incluso profesado ser cristianos por años. Pero hubo, hay Algo presente que los llamó; aun cuando ellos sean profesantes, incluso como era Zaqueo, pero tan pronto recibieron un toque de Cristo, ellos han levantado sus manos como testimonio de que Algo dentro de ellos les dijo que lo hicieran. Hazles saber ahora mismo que ése es Jesús. Él había de pasar por aquí, esta mañana, y Él lo ha hecho.
157Hubo, me supongo, unas ciento cincuenta manos que se levantaron, Señor. Te ruego que visites a cada uno, y les des a ellos la realidad que hay en ser un verdadero cristiano. Y no importa cuánto trate el mundo de desanimarnos, y cuánto otros traten de desanimarnos, haznos saber que es una lucha llegar Allá. Es un esfuerzo que tenemos que hacer. Pero cuando es conectado con Algo que es genuino, real, Eso entonces nos cambia. Te ruego que cambies a cada corazón, Señor, y haz a cada uno en la Presencia Divina, en esta ocasión. Pon el Espíritu Santo en sus vidas, para que sean tanto cristianos como la venada madre fue una madre. Ella nació una madre. Y que ellos nazcan del Espíritu de Dios, y se conviertan en un verdadero seguidor de Jesucristo. Que ellos se bajen de sus árboles sicómoros hoy. Concédelo Señor. Que Tú vayas a casa con cada uno de nosotros, y poses allí con nosotros hasta el momento en que vengas a llevarnos a nuestro Hogar Eterno. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
158Muchas gracias. El Señor les bendiga. Los mantuve hasta tarde. Yo debí salir de aquí a las diez en punto. Faltan diez minutos para las once.
159Espero que Dios tome estas palabritas crudas, nerviosas y turbadas, y las nutra en su corazón. Recuerden, hay algo genuino en cuanto a Cristo. Dios les bendiga. Muy bien.