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~ LA SENAL ~
1La lectura de la Palabra. Para el servicio de clausura, la razón por la que les pedí que se pusieran de pie… Cuando tocan el Himno nacional, Uds. se ponen de pie. ¿No es así? [La congregación dice: “Sí”.—Ed.] Entonces ¿por qué no para la Palabra de Dios? Es un respeto. Ahora, en el Libro de Éxodo, el capítulo 12, comenzando con el versículo 12, deseo leer una porción de la Escritura, los versículos 12 y 13. Pues yo pasaré aquella noche por la tierra de Egipto, y heriré a todo primogénito en la tierra de Egipto, así de los hombres como de las bestias; y ejecutaré mis juicios en todos los dioses de Egipto. Yo Jehová. Y la sangre os será por señal en las casas donde vosotros estéis; y veré la señal y pasaré de vosotros, y no habrá en vosotros plaga de mortandad cuando hiera la tierra de Egipto.
2Mi tema es: La Señal.
3Ahora inclinemos nuestros rostros. Y en la quietud de este momento sagrado, antes de que nos acerquemos a Él en oración, ¿habrá una petición que quisieran que Dios respondiera en esta tarde? Si la tienen, simplemente levanten sus manos y piensen en su corazón lo que desean que Él haga. En cualquier parte del edificio, sólo piensen en lo que desean que Él haga.
4Nuestro Padre celestial, Tú eres el Dios inmutable, y rogamos que contestes nuestras oraciones en esta tarde, mientras—mientras levantamos nuestras manos. Y Tú te das cuenta que mis manos también están levantadas. Y mi petición, (la daré a conocer en público), y es Señor, que Tú sanes a toda persona aquí hoy, y salves a todos los perdidos. Pues, Tú dijiste: “Si algo pidieres al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Ahora, Señor, ayúdanos a que todos creamos como un solo pueblo unido, como hijos creyentes. Habla a través de Tu Palabra, Señor. Tu Palabra es Verdad. Bendice nuestros corazones.
5Te damos gracias por esta reunión. Te damos gracias por el Hermano Grant, y por todos sus obreros, por todas las iglesias y demás personas. Y por todo lo que Tú has hecho por nosotros, Señor, estamos agradecidos de Ti. Padre, quizás hay muchos de nosotros aquí que ya no volverán a verse el uno al otro, hasta que los veamos del otro lado. Éste quizás sea el último servicio en el que nos sentemos juntos en esta tierra. Que el Espíritu Santo venga y nos bendiga a todos, y nos ministre conforme a nuestras necesidades. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
6Tengo una libretita aquí donde escribo unas Escrituras y cositas. Antes yo podía recordarlo en mi mente, pero acabo de pasar los veinticinco, Uds. saben, es decir, la segunda vez. Y entonces ya no recuerdo como antes, estoy tan envuelto en las reuniones y demás, y hay tanto que hacer.
7Nuestro tema en esta tarde es: La Señal. Nuestra escena comienza en Egipto. Aquí hay un cuadro muy tremendo, quiero que todos lo vean y sean lo más reverentes que puedan. Egipto es el lugar de la escena, y el tiempo de la escena es justo al comienzo del éxodo.
8Y ahora, es un tipo de hoy, mostrado, ya que nosotros también estamos encarando otro éxodo. Dios sacando a Israel de Egipto, hacia la tierra prometida, fue un tipo de Cristo sacando a la Novia de la iglesia, hacia la tierra prometida. Nosotros estamos en otro éxodo. Miren, si Uds. estudian las Escrituras, sólo tenemos tiempo para tocar los puntos sobresalientes de ello, eso es cierto. Nosotros somos el… Así como Dios sacó una nación de una nación, Dios sacará la Novia de una iglesia. La Novia será llamada de todas las iglesias. Serán los elegidos de Dios, que serán sacados. Y ahora mismo estamos al borde de ese éxodo, pues tenemos todas las pruebas Escriturales de que estamos parados allí. Ahora, yo sé que eso se ha dicho muchas veces, pero, mi amigo, una vez será dicho por última vez. Entonces el tiempo se desvanecerá en la Eternidad. Él viene para sacar una Novia de una iglesia.
9La señal era lo que marcaba la diferencia entre Egipto e Israel, las dos naciones. Todos ellos eran seres humanos, todos eran creados por Dios, todos eran la obra de Dios, pero la diferencia, cuando la pena de muerte fue pronunciada, la diferencia entre la vida y la muerte era la señal.
10Y así será en la venida del Hijo de Dios, cuando Él saque a la Novia de la iglesia, la diferencia será la Señal. Ahora, escuchen atentamente esta tarde, y vean si eso no es cierto. La señal será la diferencia. Tienen que haber una diferencia.
11Algún día Dios va juzgar al mundo. Si yo le preguntara a los católicos: ¿por quién juzgará Él, por medio de qué juzgará Él al mundo? Ellos dirían: “por la iglesia”. ¿Cuál iglesia? “La iglesia católica”. ¿Cuál iglesia católica, pues hay varias de ellas? Los metodistas dirían: “Por la metodista”, los bautistas entonces quedan fuera del cuadro. Entonces, si lo juzga por la iglesia bautista, todos los demás quedan fuera del cuadro. ¿Ven?, habría mucha confusión, demasiada confusión, sería demasiado confuso para la mente, pensar en tal cosa.
12Pero Dios tiene una manera aquí de cómo Él dijo que iba a juzgar a la tierra, y no es por la iglesia católica, ni por la iglesia protestante. Pero Él va a juzgar al mundo por Jesucristo, y Jesús es la Palabra, así que el punto regresa nuevamente a la Biblia. ¿Ven? Él juzgará al mundo por medio de la Biblia. Y la Biblia es el Libro de Juicio de Dios, lo cual es la revelación completa de Jesucristo, y que nada más puede añadírsele ni quitársele; la pena por hacer eso, es que su nombre será quitado del Libro de la Vida. Quedémonos con el Libro, y roguémosle a Dios que nos haga parte de Eso.
13Ahora, nos damos cuenta que una señal, ¿qué es una señal? Una señal es una muestra de un precio pagado, eso es la señal. Así como nuestras líneas de ferrocarriles y autobuses, nosotros tomamos nuestro dinero y vamos a una estación. Ahora, vean, a la línea de autobús no se le permite, en los lugares donde se usan fichas, no se les permite aceptar dinero. Ellos no pueden aceptar dinero, se necesita la ficha; por ejemplo, en los aviones, y demás. Ud. va a cierto lugar, el mostrador de compra, y adquiere tantas fichas con su dinero, esta cierta ficha. Y esta ficha es una muestra de que su pasaje ha sido pagado. Ud. tiene derecho de abordar el barco, abordar el avión, abordar el autobús, o lo que fuere, siempre y cuando tenga la señal para mostrar que su—que su viaje ha sido pagado. Ahora, recuerden eso. No lo olviden.
14El cordero inmolado de Israel era el… era el requisito de Dios. Jehová requirió un cordero inmolado, un sustituto inocente. Como vimos la semana pasada, que Dios, cuando Él toma una decisión, nunca la cambia. Y Él hizo un camino, la primera cosa que Él hizo cuando el hombre había caído, Él tuvo que hacer un camino para que él regresara, si Él quería redimirlo, y tomó una decisión de salvar al hombre mediante la Sangre de un Inocente. Y Él siempre ha hecho la misma cosa. Nunca lo ha cambiado. En ningún lugar se encontrará Dios con un adorador, únicamente bajo la Sangre. Ése es Su único lugar.
15Nosotros tratamos de hacer que Él se encuentre bajo nuestra teología, bajo nuestra denominación, bajo nuestros programas educacionales. Algunos han construido torres y otros han construido ciudades: Babilonia y—y la torre de Babel, y toda clase de cosas diferentes. Pero todavía sigue siendo que Dios únicamente se encuentra con el verdadero adorador bajo la Sangre. Él nunca cambia eso. Todos nosotros no podemos ser metodistas, todos nosotros no podemos ser pentecostales, todos nosotros no podemos ser esto, aquello, o lo otro, no estaremos de acuerdo. Pero cuando yo me acerco a un hombre, sea él un sacerdote católico lo que fuera, cuando él está bajo esa Sangre nosotros somos hermanos, sin importar en dónde él esté, mientras esté bajo esa Sangre.
16Ahora, el cordero inmolado de Israel era el requisito de Jehová, y la sangre era la señal de que la obra había sido hecha. Dios requirió para redención, (de Egipto), para ir a la tierra prometida, Él requirió el sacrificio de un animal. Y ese animal tenía que tener… la sangre del animal muerto tenía que estar sobre el dintel y sobre la puerta, y eso representaba la señal de que la cosa que Jehová había requerido había sido cumplida. ¿Ven? Ahora, el cordero no era la señal, la sangre era la señal. Miren, la vida había salido del sacrificio, y ahora la sangre era la señal. Sus órdenes habían sido llevadas a cabo. La sangre representaba la señal, la muestra de que este creyente había hecho exactamente lo que era el requerimiento. Ésa era la señal. Muy bien, ya que el creyente (adorador) estaba entonces identificado con su sacrificio. ¿Ven?
17Aquí está la casa, y el adorador, ¿cuál era el requerimiento? “Maten un cordero. El día catorce después de que había sido guardado, un—un macho sin defecto, todo Israel lo inmolará, y la sangre será tomada con un hisopo y puesta sobre el dintel de la puerta”.
18Y, a propósito, ese hisopo era simplemente una hierba común. Hisopo significa “su fe”. Alguien trata de tener fe sobrenatural y es por eso que Ud. pierde su sanidad. La fe es simplemente algo común. Ud. tiene fe para venir a la iglesia. Ud. tiene fe para caminar allá afuera. Ud. tiene fe para encender su automóvil. Ud. tiene fe para comer su cena. Es de esa manera, simplemente una fe común. Ahora, para aplicar la sangre, era aplicada con hisopo, lo cual es simplemente hierba común que crece en cualquier parte de Palestina, mostrando que la fe con la cual se tiene que aplicar la sangre no es alguna cosa extraordinaria donde hay que tener toda clase de doctorados para hacerlo. Es simplemente una fe común de todos los días, para creerle a Dios. ¿Ven? “Apliquen la sangre”, por fe, “con el hisopo”.
19Ahora, entonces el adorador, al ser visto debajo de esta sangre, mostraba que él había cumplido con la petición de Dios, y estaba identificado. La señal mostraba que él estaba identificado con el cordero inmolado que Jehová había requerido. La obra estaba consumada. Qué tipo tan perfecto hoy, de Cristo y el creyente. Cuando la Señal es desplegada al creyente, entonces Eso muestra que ha sido aceptado y que la obra ha sido hecha.
20Entonces, la sangre era una señal de identificación, la sangre misma. El animal sangraba, moría, y su sangre estaba sobre la pared. Ahora, vida animal, era lo que estaba en la sangre. Y la vida está en la sangre, sabemos eso. La Biblia lo dice, y la ciencia lo prueba, la vida está en la sangre. Así que por lo tanto, cuando el animal era sacrificado, y la vida era separada del animal, la sangre… tenía que ser la química de la sangre, para representar la señal. Porque… La vida que estaba en la sangre no podía volver sobre el creyente, porque era la vida de un animal.
21Y la vida de un animal y la vida de un humano son completamente diferentes. No hay nada en ello en lo absoluto. Si Ud. tomara, toma la sangre de un animal y la mete en Ud., Ud. morirá. Así que vea Ud., nosotros, es una—es una vida diferente la que hay en la sangre animal a la que hay en la sangre humana, por cuanto el humano tiene un alma. El animal no tiene alma.
22Y miren, por lo tanto, la sangre en sí, entiendan esto, la química roja, los componentes químicos de la sangre, tenían que mostrarse sobre la puerta, como una señal de que el cordero ya había muerto, porque la vida del cordero no podía volver sobre el adorador humano. Pero hoy… Eso era únicamente un tipo.
23Hoy día no es la química de la Sangre del Señor Jesús, nuestro Cordero, pero es la Vida que estaba en la Sangre, la cual es el Espíritu Santo. Ella regresa y es la Señal de que nosotros hemos aceptado e hicimos exactamente lo que Dios nos dijo que hiciéramos. Y entonces, al tener la Señal, estamos identificados con nuestro Sacrificio. Es perfecto. No veo cómo algo pudiera estar más claro. ¿Ven?
24La única manera en que alguien podía saber que esa casa estaba, también, bajo la sangre, era porque la química de la sangre estaba sobre las puertas. Ellos pasaban… El Ángel de la muerte tenía que mirar y ver la sangre. Ahora, nuevamente, eso era un tipo del Espíritu Santo.
25Ahora, vean, la Sangre literal de Jesucristo no podría venir sobre cada uno de nosotros, debido a que Él simplemente tenía cierta cantidad de Sangre en Su cuerpo. Y ya goteó de su cuerpo y cayó a la tierra hace dos mil años; pero no era para ser por Señal. La Vida, la Vida que estaba en la Sangre, era la Señal ahora. Se los probaré en un momento, por la Biblia. Es la Señal que ha de venir sobre cada uno de nosotros, para mostrar que hemos sido identificados con nuestro Sacrificio, y hemos cumplido el requisito de Jehová.
26Pedro dijo en el Día de Pentecostés: “Arrepentíos, cada uno de vosotros, y bautícese en el Nombre del Señor Jesucristo para la remisión de pecado, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque la promesa es para vosotros, y para vuestros hijos, y para los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llamare”. Vean, no mostrándoselo solamente a ellos. “Para tantos como el Señor vuestro Dios llamare”.
27Hay muchos que piensan que son llamados. Pero todos a los que “¡el Señor” llame! “A los que antes Él conoció, llamó, a todos los que Él llamó, justificó; a todos los que justificó, glorificó”, la cosa ya está concluida.
28Y entonces cuando uno ve a una persona que no cree que el Espíritu Santo es para hoy, ¿ven lo que ellos están haciendo? Ellos están negando la Señal que es el símbolo mismo de que Ud. está conectado con su sacrificio. ¿Ven lo que quiero decir? Es muy sencillo si Ud. lo mira en—en la manera como Dios lo tiene escrito aquí mismo. La Sangre nos llevaba y éramos… Muestra el—el símbolo del Espíritu Santo, que es la Vida.
29Ahora, la vida animal no podía volver al humano, debido a que no podían coincidir, la vida animal no tiene alma en ella. La vida humana tiene un alma. El animal no sabe que está desnudo. Él no conoce entre el bien y el mal. Él, él simplemente… Él tiene un—un espíritu, pero alma no. Ahora, recuerden que el alma es la naturaleza del espíritu, por supuesto.
30Ahora observen, pero entonces cuando la Vida de nuestro Sacrificio, Jesucristo, cuando Su Sangre fue derramada… Él era Dios, contenido en un Hombre. Ahora, Él descendió de ser Jehová, para identificarse a Sí mismo como un ser humano, para tomar sobre Sí mismo la forma de hombre, para identificarnos a nosotros con Él. Él era el Cordero de Dios. Y por dentro de Él, donde la Sangre…
31Ahora, yo sé que alguien dice: “Él era de sangre judía”. Uds. oyen a los judíos decir eso. Él no era de sangre judía, ni tampoco era de sangre gentil. Él era la Sangre de Dios. Él no tenía ni judía… Él no era ni judío ni gentil. Él era Dios. “Una—una virgen concebirá”.
32Ahora, yo sé que muchos de Uds. y los protestantes piensan que el óvulo era de María. Y la—la hemoglobina que viene, la vida viene en la célula de sangre. Porque… Una gallina puede poner un huevo sin haber estado con el macho, pero no saldrá del cascarón porque no es fértil. La vida viene del torrente sanguíneo, lo cual viene del sexo masculino. Pero en este caso no hubo sexo masculino, así que, “la vida que está en la sangre”, tenía que venir de Dios solamente, y Él creó una célula de Sangre en el vientre de María. Dios Mismo, el Creador Mismo, creó una célula de Sangre. Ahora miren. Ellos dicen: “Bueno, era el cuerpo. María tenía el óvulo”. No señor. Ella no tenía ningún óvulo. Si fue un óvulo, Uds. no pueden obtener la esperma sin una sensación. Y si Él, si ella tuvo una sensación, ¿qué tienen Uds. a Dios haciendo?
33Él creó tanto el óvulo como la Sangre. Eso es exactamente lo que Él era. “Nosotros palpamos a Dios”, dice la Biblia. Primera de Timoteo 3:16, “Sin contradicción, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne. Nosotros le palpamos con nuestras manos”. Ese cuerpo era Dios. Claro que sí. Él era completamente Dios, en forma de un ser humano.
34Ahora, notamos en esto, que esa célula de Sangre al ser rota, eso liberó a Dios. “Dios estaba en Cristo, reconciliando Consigo al mundo”. Cuando ningún otro podía hacerlo, más nada podía hacerse; se requirió de esa Sangre santa, Él Mismo. Dios tuvo que bajar y llegar a ser hombre, para sufrir Su Propia ley. Si Jesús fue sólo un profeta, un hombre separado de Dios, entonces Dios es injusto.
35Si yo dijera: “Que el Hermano Grant muera por algún pecado por el cual debiera morir Billy, u otra cosa, alguna pena”, eso sería injusto. Si yo hiciera que mi propio hijo muriera por una pena que yo hubiera pronunciado, aún no sería justo. Solamente hay una justicia que yo podría hacer, y es tomar su lugar, si es que yo quiero salvarlo a él.
36Y Dios tuvo que hacerse carne, para poder ocupar el lugar del pecador; Dios manifestado en carne, nada menos que Dios mismo. Ahora, ahí estaba Él, manifestado en carne, para quitar los pecados del mundo. Y Él se identificó a Sí Mismo en nosotros, para que nosotros pudiéramos estar identificados en Él. ¿Pueden ver el propósito de esto?
37Ahora, vemos nuestra identificación con nuestro Sacrificio: la Vida del Sacrificio en nosotros, que es el Espíritu Santo. Cuando esa célula fue rota, liberó a Dios, liberó a Dios, que Él había santificado a un pueblo con Su Propia Sangre y puso a Dios en el hombre nuevamente: Dios en Uds., ¡Vida Eterna!
38Y cualquier erudito de griego sabe que esa palabra, Vida Eterna, viene de la palabra Z-o-e, Zoe, que significa “La Propia Vida de Dios”. Correcto. La única manera en que Ud. puede alguna vez tener Vida, hay una sola forma de Vida Eterna, y esa es la Propia Vida de Dios en Ud. ¿Ven? Entonces Ud. tiene Vida Eterna, porque Él es el único Eterno que hay. Y nosotros somos los atributos de Sus pensamientos, antes de que hubiese un fundamento del mundo o cualquier cosa. Todo esto es sólo Su pensamiento, y nosotros somos el despliegue de lo que eran Sus pensamientos.
39Y Él tuvo que bajar para poder quitar el pecado. Más nadie podía hacerlo. No había nadie digno que pudiese hacerlo. Nadie sino Él podía hacerlo, y lo hizo. Y entonces cuando esa Vida fue liberada de ese cuerpo, (Hombre), que era el Hijo de Dios; Su poder creativo hizo un edificio, como cualquier contratista, construyó el edificio al cual Él mismo se mudó. Dios hizo eso.
40Y entonces cuando esa vida fue quitada, la Sangre, (la química de Ella) fue derramada sobre la tierra, sí como la de Abel se derramó sobre la tierra. Y de esa Sangre salió el Espíritu Santo de Dios que fue enviado a los hombres en el Día de Pentecostés, para ser identificados con el Sacrificio que murió por ellos. No hay otra forma en el mundo en que podamos captarlo. ¡Una Señal positiva!
41Miren, si Ud. fuera culpable de muerte, y supiera que va ir a la silla eléctrica… Y recuerden, rechazar…
42¡Escucha Dallas! Rechazar la Sangre de Jesucristo, la Señal de Su Sangre, si Uds. la ven y la rechazan, van a tener que encarar el Juicio con la Sangre de Él en las manos de Uds. Pecador, miembro de iglesia, recuerde eso.
43¿Qué tal si Lee Oswald hubiese podido (en esos pocos días), y sudando así delante de la Corte Suprema que él tuvo que encarar; y sabía, por haber matado al Presidente, que no habría ni siquiera una pizca de misericordia, ¡cómo debe haberse sentido ese hombre! Debe haber sido una cosa horrible. Él nunca pudo afrontarlo, porque el otro individuo lo mató de un disparo. Pero imagínense estar allí sentado delante de una Corte Suprema airada, con la sangre de su prójimo en las manos de uno, ¡el Presidente de los Estados Unidos! Esa sería una cosa sencilla, para Uds. que pasan por alto la Sangre de Jesucristo, cuando Uds. tengan que comparecer ante los tribunales de Dios. Ud. espera allí sudando cuando sabe... Oswald no podía sino abandonar esta vida por causa de él, pero Dios lo separará a Ud. eternamente de Su Presencia. Será una cosa horrorosa. Noten.
44Si Ud. tuviera que comparecer ante las cortes por ser culpable, Ud. buscaría el mejor abogado que pudiese encontrar. Cualquiera lo haría.
45Y cualquier hombre que nace en este mundo, a mí no me importa de qué hogar tan bueno él haya salido, él es culpable de la Sangre de Jesucristo hasta que haya aceptado el perdón de ella. Y la única forma que Ud. sabe que el perdón es correcto, es cuando la Señal es puesta sobre Ud., y Ud. tiene la Señal.
46Noten, Ud. es culpable, y buscaría el mejor abogado que pudiese encontrar para que defienda su caso. Y si yo fuera ir al Juicio de Dios, yo no quiero a ningún sacerdote, no quiero a ningún hombre; yo quiero el mejor abogado que pueda encontrar para que defienda mi caso.
47Permítame decirle esto, mi amigo Cristiano: Nuestro abogado también es nuestro juez, y nuestro—nuestro juez llegó a ser nuestro abogado. El caso queda resuelto una vez que recibimos Su perdón. El juez mismo bajó y llegó a ser el abogado, el abogado y juez es la misma Persona. Dios se hizo hombre, para que Él pudiera justificar al hombre por medio de Su propia muerte que Él puso sobre él. ¡Aleluya! Eso quiere decir: “¡alabado sea nuestro Dios!” Él merece toda alabanza. Nuestro juez y nuestro abogado es la misma Persona.
48El Espíritu Santo es la Señal de que nosotros hemos sido perdonados. El caso está cerrado. Para todo hombre y mujer que verdaderamente ha recibido el bautismo del Espíritu Santo, él ha sido probado, él está identificado con su abogado, con su juez, con su sacrificio, y la Señal que él tiene en su posesión muestra que su viaje a la Gloria está pagado. Amén. Todo ha terminado. Él tiene esa Señal. Es suya, el bautismo del Espíritu Santo, el cual es el testigo de la resurrección de Jesús. Amén. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Ésa es su identificación, Ud. tiene la Señal.
49Ahora, si Ud. no tiene esa Señal, no entrará. Ud. debe tener la Señal. Ése es el precio requerido: “Cuando viere la sangre, la sangre es la señal. Cuando viere la sangre, pasaré de vosotros”. Uds. deben tener la Señal. Si no la tienen, pues, no entrarán. Uds. tienen que tener la Señal.
50Si la señal no era desplegada, si la señal no era mostrada aquí abajo, el pacto ni siquiera entraba en efecto. Ud. dice: “Pues mire, Hermano Branham, espérese un momento”. Esa es la pura verdad.
51La señal estaba por encima del pacto. Porque Israel tenía un pacto de ser circuncidados, y cualquier judío podía salir y mostrarle a cualquier persona, “yo puedo probarle que estoy circuncidado, yo soy judío, yo estoy circuncidado de acuerdo con el mandamiento de Jehová”, pero sin embargo eso no lo exoneraba a él si la señal no estaba allí también. Él debía desplegar la señal. ¿Lo captan? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Él… La señal tenía que estar allí de todos modos. Y si Ud. está en el pacto… Si cualquier judío decía: “Yo no voy a poner ninguna sangre sobre mi puerta, yo puedo probar que soy un judío del pacto”, el Ángel de la muerte se lo llevaba. No importa cuán leal era él, lo buen miembro de iglesia que era, cuántos diezmos pagaba, cuánto decía que creía en Jehová; Jehová requería esa señal.
52Y Él la requiere hoy también. Tiene que estar. Debe estar, “Pues no hay otro camino debajo del Cielo, no hay otro nombre dado de cualquier manera”, no importa qué tan bueno, qué tan leal. Esa Señal tiene que estar allí, y desplegada.
53“La sangre”, Ud. dice, “bueno, yo maté un animal y la puse en una jarra. La guardé aquí atrás”. Eso no es lo que Él dijo. Debe estar sobre el dintel y sobre la puerta. Tiene que estar desplegada.
54Y su vida tiene que mostrar que la Señal está en Ud. Oh, pentecostales, ¿qué pasa con Uds.? Cabello cortado, caras pintadas, hombres contando chistes sucios y demás, ¿dónde está ese despliegue de la Sangre de mi Señor Jesucristo que es la Señal del Espíritu Santo? Uds. que tienen una apariencia de piedad y llamando “brujería” y todo lo demás, a las obras de Dios, “brujería”. ¿Cómo despliegan Uds. una señal?
55Ellos dicen: “Yo soy pente-…” A mí no me importa lo que Ud. sea. “Yo soy bautista. Yo soy pres-…” A mí no me interesa lo que Ud. sea. Esa Señal tiene que estar allí. Dios la requiere, y nada más que eso.
56Ud. dice: “Bueno, yo tengo un doctorado”. A mí no me importa cuántos títulos Ud. tenga. Dios requiere esa Señal, y sólo Eso. Es una muestra que su pasaje ha sido pagado. Él no va aceptar sus credenciales u otra cosa. Él tiene que tener esa Señal.
57El conductor del autobús dirá: “Oiga, espere un momento, esa no es mi ficha”.
58El hombre en el avión dirá: “Bueno, vaya allá ahora mismo”. Un boleto es una señal. Ud. va allí y le dice al piloto: “Mire, yo quiero subir a su avión. ¿Cuánto es? “Vaya allí y compre su pasaje”. “Oh, yo le pagaré a Ud.”
59“Yo no puedo aceptarlo. Ud. no subirá a mi avión hasta que vaya a pagar el precio y obtenga el pasaje. Yo quiero es el pasaje”. Ud. dirá: “Bueno, yo fui a la escuela. Yo hice esto. Yo…”
60A mí no me interesa lo que Ud. haya hecho, Ud. tiene que tener la Señal o no subirá a bordo. Amén y amén. ¿No pueden verlo? Dios requiere esa Señal. “Y veré la señal, y únicamente pasaré de vosotros cuando viere la señal”.
61Si no era desplegada, el pacto ni siquiera entraba en efecto. Un judío podía decir absolutamente y demostrar ser un—ser un judío circuncidado, él podía llevar a los hermanos afuera y decir: “Miren aquí, yo estoy circuncidado”. Eso no significaba nada.
62Ud. dice: “Yo soy metodista. Yo soy bautista. Yo soy pentecostal. Yo soy esto. Yo soy aquello”. Eso no significa nada.
63Uds. tienen que tener la Señal. Y cuando la Señal viene, Ella testifica de Cristo. Él dijo que lo haría. Y Cristo es la Palabra. Y ¿cómo puede Ud. negar que la Palabra sea verdad, parte de Ella, y aún decir que tiene la Señal, cuando la Señal es el testimonio de Jesucristo? ¿Ven? Eso es lo que yo me pregunto.
64“Oh”, dice, “yo no creo… yo creo que los días de los milagros…” Oh, tenga cuidado, allí no hay ninguna Señal. La Señal acentúa cada Palabra con un “amén”, todo, porque es Dios Mismo. ¿Ven? Muy bien.
65Pero si la señal no estaba allí, el pacto no entraba en efecto. Quedaba anulado. ¡Igual hoy! No importa qué—cuánto Ud. diga: “Yo creo cada Palabra en la Biblia”, oiga, “Hermano Branham, yo—yo puedo citarle a Ud. la mitad de esa Biblia, toda la Biblia, de memoria. Yo la creo todita”. Eso es bueno. Satanás también. Ajá. ¡Se requiere de la Señal!
66“Bueno, Hermano Branham, yo tengo mi pared llena de títulos. Yo soy un licenciado en letras, y tengo un doctorado, y un LLD. de latín. Y, oh, yo he escrito libros. He hecho esto. He hecho de todo. Yo—yo he hecho todas estas cosas”. A mí no me importa. Eso está bien, pero Ud. tiene que tener la Señal. La Señal, ¡aun así se requiere la Señal!
67Ud. dirá: “Yo soy un estudiante de la Biblia. Yo soy un—yo soy una buena persona. Soy esto, aquello”. Eso puede estar bien, todo eso está bien, ¡pero aun así tiene que tener la Señal!
68Ahora, la muerte estaba a punto de azotar a Egipto en cualquier momento, y asimismo la muerte está a punto de azotar a la nación ahora en cualquier momento.
69Anna Jeanne, yo me siento igual a tu papá, una vez hizo un comentario. A mí siempre me gustó eso. Él dijo: “Saben, esta nación, con los mismos pecados, si Dios deja a América sin castigo por lo que ella está haciendo, Él estará obligado moralmente de levantar a Sodoma y a Gomorra y disculparse con ellas, por quemarlas”. Y eso es correcto.
70Recuerden, Israel pagó por cada pecado que cometió, y nosotros también la pagaremos. ¿Qué tan sueltos nos estamos volviendo? ¡Ajústense la armadura! ¡Vuélvanse a Dios, iglesia! No estoy diciendo estas cosas para ser diferente. Se los digo como una advertencia. ¡Crean!
71La muerte estaba a punto de azotar. Dios les había mostrado Su gracia y Su misericordia, mediante poderes y señales y maravillas (también lo ha hecho hoy antes de sacar a la Iglesia), y aun así ellos no quisieron arrepentirse y creer en mensaje.
72Vean, hubo un mensaje justo antes de que la iglesia fuera sacada. Siempre tiene que haberlo. Hoy es igual. Todo acontecimiento espiritual es una señal de parte de Dios. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Así como el Mensaje, hay una señal y luego el Mensaje sigue a la señal. Dios le dijo a Moisés, dijo: “Si ellos no creen a la voz de la primera señal, tal vez crean a la voz de la segunda señal”.
73Ahora, cuando Ud. ve señales aconteciendo, y no hay un mensaje detrás de eso, simplemente la misma escuela de teología de siempre y así, eso no era de Dios. Pero donde hay una señal mostrada, un Mensaje le sigue a eso. Ahora miren. Jesús vino a la escena…
74¿Los estoy ensordeciendo? Quien sea que esté a cargo de éste micrófono aquí, parece que está rebotando. Tal vez está un poco alto. Quiero que lo capten.
75Cuando Jesús vino a la escena, Él nunca le dijo mucho a la gente, todos lo querían a Él en su iglesia. “Oh, este joven Profeta, estamos tan contentos de tenerlo”. Él estaba sanando a los enfermos. “Oh, gloria a Dios. Dios ha levantado a un gran Hombre entre nosotros”. Eso estuvo bien. Entonces un día la cosa llegó a un punto en donde… Esa fue Su señal.
76Isaías 35 dijo que sería una señal. “El cojo saltaría como un ciervo”, y demás, “el ciego vería”. Era una señal.
77Él desplegó Su señal como Mesías, y lo demás. Y ellos, muchos de ellos dijeron: “Sí, yo pudiera estar de acuerdo con eso”. Bueno, miren, si eso fue una señal, tienen que haber una voz de esa señal. ¿Cuál era la voz detrás de ella? Cuando Él empezó a enseñar Su doctrina y a llamarlos un montón de “traidores”. De allí en adelante Él no fue popular, (vean), cuando la voz vino con la señal. La señal salió primero.
78Moisés fue a Egipto con una señal. Él arrojó la vara y se convirtió en una serpiente. Eso fue una señal. Pero después de un tiempo, la voz vino con la señal. Entonces fue diferente. Vean, ellos no quieren eso. La—la voz tiene que seguir a la señal. Y en ningún otro tiempo pudo haber venido sino en ese momento, porque era hora de que se cumplieran las Escrituras. Miren lo que Él le dijo en la zarza ardiendo: “Yo he visto y he oído los clamores de Mi pueblo, y he visto sus aflicciones por causa de los capataces de Egipto, y recuerdo Mi promesa que le hice a Abraham”. Cuatrocientos años habían pasado, y Él le dijo a Abraham que estarían allá. Vean, no podía haber sido en otro tiempo. Moisés tenía que venir exactamente en ese tiempo.
79El gran reloj de Dios funciona perfectamente. No estará un minuto adelantado ni un minuto atrasado. Estará en la hora exacta. Pues, entonces, Uds. pueden ver que todo marchaba perfectamente, no podía venir en otros tiempos.
80Y estas cosas tampoco podían venir en otros tiempos. Esto no podía haber venido en los días de Lutero. No podía haber venido en los días de Wesley. Los días de los bautistas o metodistas, en sus días, no podía haber venido. Tenía que venir ahora. Israel tenía que ser una nación. Las iglesias tenían que estar como están ahora. Tenía que haber un tercer mensaje, una tercera edad de la iglesia. Tenía que haber una Laodicea. No podía formarse hasta que pentecostés viniera y disparara su cartucho, y fuera y se organizara, e hiciera lo que ellos hicieron. Entonces tenía que venir… Entonces viene el Señor, cuando ellos lo echaron a Él fuera de la iglesia. Él es la Palabra.
81Ellos tienen temor de retar esa Palabra en cualquier lugar. Se quedan muy calladitos en cuanto a Ella, pero sin embargo discuten al respeto.
82No hace mucho aquí en Chicago, cuando el Señor me dio una visión... Yo tenía a trescientos ministros allí. Yo dije: “Ahora, yo sé lo que Uds… Acerca de la simiente de la serpiente, y así por el estilo”, yo dije: “Uno de Uds. tome su Biblia y venga y parece a mi lado y refute eso”. Fue el grupo más calladito que Uds. hayan escuchado. Yo dije: “Entonces déjenme en paz”. Vean, está fuera de su línea de pensamiento.
83No obstante, ellos dicen: “El Hermano Branham es un profeta cuando está ungido, pero cuando se le va la unción, oh, yo no sé”. ¡Qué…! ¡Si esa no es la marca de un—un—un—un teólogo confundido! La misma…
84La palabra profeta quiere decir “un revelador de la Palabra Divina”. La Palabra del Señor viene a los profetas. Así fue como Jesús fue identificado. Y ellos dijeron después de la resurrección, ellos dijeron: “Nosotros sabemos que Él era un profeta de Dios, vean, ningún hombre podría hacer estas cosas a no ser que Dios esté con él”, pero luego no aceptaron Su mensaje. Ellos no aceptaron a Juan, y él era un profeta. No aceptaron a Elías, a ninguno de los demás, y ellos tenían la revelación Divina.
85La palabra, la palabra en inglés, profeta, palabras en inglés pueden significar cualquier cosa, quiere decir “un predicador”. Pero cuando Ud. dice profeta, de la antigua Biblia, significaba “un vidente”. Y sus credenciales eran que, lo que él decía se cumplía, y ésa era una señal de que él era un profeta; él también… ésa era la señal de que él tenía la revelación Divina de la Palabra escrita. Y luego cuando Dios venía y lo confirmaba, eso lo probaba.
86¿Cómo? Bueno, sencillamente tiene que ser de esta manera, eso es todo. No hay manera de darle la vuelta al asunto. Dios dijo que sería de esa manera, y ahí lo tienen. Pero allí está la cosa hoy, ¿ven?, esa Señal tiene que estar allí, la cual identifica esa Palabra y la cumple exactamente. Entonces cómo Él prometió para… cómo Él preparó a todo su pueblo para la tierra prometida, miren, cuando Él iba a llevar a cabo este éxodo, lo cual era un tipo.
87Ahora, voy a tratar de terminar como en unos quince, veinte minutos más, con el Mensaje. Fíjense bien ahora, quiero que capten esto, porque yo quizás no los vea otra vez, ¿ven? Noten. Ahora, vean bien cómo Él preparó a Su pueblo.
88¿Cuántos saben que Él nunca cambia Sus maneras? Él nunca cambia. [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Él… Ahora, miren a través de la Biblia y vean si Él la cambió alguna vez. No señor.
89¿Cómo preparó Él al pueblo? Primero, Él envió un profeta con una señal, el cual fue Moisés. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Y la señal tenía un mensaje, un mensaje para “prepararse”, ellos iban a ir a la tierra que había sido prometida. Luego Él identificó a este profeta con una Luz que estaba sobre él. Una Columna de Fuego siguió a este profeta, (sabemos eso), fue a través del desierto con Moisés. Sabemos eso. Y luego Él les dio a ellos una señal como seguridad de que ellos no tenían que estar asustados, todos perturbados y nerviosos; cuando dijo: “Cuando Yo vea esa señal, pasaré de vosotros”.
90Miren ahora cómo Él lo hizo. Él primero preparó una señal, un mensajero, un mensaje identificado, la identificación del mensajero, y una señal como seguridad de que el pasaje estaba pagado. Ellos iban rumbo hacia la tierra prometida.
91¡Hoy Él ha hecho lo mismo! ¿Qué hizo Él? Nos envió el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es el Mensajero, y la identificación Escritural de Sí Mismo lo identifica a Él entre nosotros, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y la Señal es la seguridad. ¿De qué tenemos miedo? Nuestro pasaje ya ha sido pagado y nosotros estamos identificados con nuestro Sacrificio. Él no puede rechazarlos a Uds. Él lo prometió. Nosotros estamos identificados.
92Israel saliendo de Egipto, (como dije), es como la—la Novia saliendo de la iglesia. Cuando Moisés comenzó su ministerio, todo Israel se reunió en Gosén, para la oración y adoración, (exactamente), salieron de todas partes de Egipto. Asimismo hará la Novia, saldrá de todos los de la unidad, “dualidad”, trinidad, y de todas las otras clases. Ella saldrá. Tiene que hacerlo. Ahora, leemos aquí en Hebreos el… Sabemos… Lo primero que debemos pensar es que salieron de todas partes: “Salid de en medio de la incredulidad”. Ahora, el Espíritu Santo prometió llamar a eso en los últimos días: “Salid de en medio de los incrédulos”. Noten.
93Encontramos en Hebreos 10:26, (aquí lo tengo anotado), dice esto: “Si pecaremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la Verdad, ya no queda más sacrificio por el pecado”. Vean, si Uds. descreen voluntariamente.
94Ahora, si se fijan, lo que yo pudiera decir aquí, si me dispensan un momento hasta que haga esa ilustración. Pude sentir en el Espíritu que eso no cayó bien. ¿Ven? Noten.
95Aquí está Hebreos, ellos están en camino de salida. Dios escogió a doce hombres, (o mejor dicho, Moisés) por la mano de Dios, para que fueran a reconocer la tierra; y que regresaran y trajeran una muestra de la tierra. Y cuando llegaron allá, diez de ellos estaban muertos de miedo. “Pues”, dijeron: “Aquellos amalecitas de allá, nosotros parecemos langostas delante de ellos”. Josué y Caleb regresaron, trayendo la evidencia: “¡Nosotros podemos hacerlo!
96¿Se fijan?, esos son creyentes fronterizos. Ellos pasan a través de estos elementos diferentes, y a través de la iglesia, y unirse a la iglesia, y bautismos y formas. Pero cuando es cuestión de cruzar al otro lado para obtener la Señal, la evidencia de que la Tierra está allí, esa Vida… Jesucristo no está muerto. Es otra dimensión. Él vive en ella. Él está ahora en nosotros. Cuando se trató de eso, “oh”, ellos no pudieron creer eso. Eso era demasiado, ¿ven Uds.? Y regresaron, y ellos, cada uno, murió en el desierto, ninguno de ellos cruzó. Y ¿ven?, si nosotros descreemos, ¡nosotros metodistas, bautistas, presbiterianos!
97Espero que mi maestro esté sentado aquí hoy. El Doctor Roy E. Davis, muchos de Uds. lo conocen, de aquí mismo de Fort Worth, él quizás se encuentre aquí. Recuerdo que nosotros discutimos estas cosas, hace muchísimos años. Él me bautizó en la fe, en una iglesia misionera bautista.
98Y fíjense en esto, miren, si nosotros… Si—si nosotros llegamos a la frontera de esa Tierra y decimos: “Bueno, gloria a Dios, yo hablé en lenguas, aleluya”. Eso no es. Si Ud. puede decir, descreer algo de esa Palabra, algo anda mal con su experiencia. ¿Ven?
99Ud. llega hasta esa Tierra y ve que allí está. Ud. ve que Jesús ha resucitado y que está entre nosotros. Si Ud. escucha la Palabra que sigue al mensaje, y con todo eso no lo cree, ¿sabe Ud. lo que sucede? Ellos entonces murieron en medio del desierto. “Si pecaremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por el pecado”. Eso es lo que nos dice el Libro de Hebreos.
100Y ahora vean bien, mientras vemos las grandes señales del tiempo del fin en la tierra, que Él prometió, cuánto más nos está advirtiendo que el tiempo está a la mano. Dejen de descreer. Júntense. Nosotros debemos amarnos los unos a los otros y creer, y separarnos del mundo.
101Fíjense, ellos no debían reunirse solamente para hablar acerca del mensaje. Ellos tenían que entrar en él, meterse bajo la sangre. No venir y decir: “Saben, Moisés nos dijo. El mensajero, él dijo, él nos dijo que nosotros debíamos tener sangre. ¿Qué piensan Uds. de eso, muchachos?” Eso no era. ¡Maten el cordero y pongan la sangre allí arriba!
102Nosotros podemos venir y sentarnos y estar de acuerdo con la Palabra, y todo lo demás, pero si no tenemos esa Señal, ¿de qué nos sirve? De nada. Métanse debajo de Ella. Él no era responsable por ninguno que no estuviera bajo esa sangre. Y Él no es responsable por nadie, hoy, que no esté bajo la Señal.
103La familia entera solamente estaba a salvo cuando estaban bajo la señal, y que la señal estuviera desplegada. ¡La familia entera! ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Hoy nosotros deberíamos recordar eso, pueblo. ¡Nuestros hijos!
104Y esta edad adolecente de tonterías y rock-and-roll, y cosas por las que estamos pasando, y todos estos Beatles y escarabajos por aquí, ¿saben Uds. que todo eso está representado aquí en el Libro, en la Biblia? Así dice en Apocalipsis. Claro que sí. Cómo es que la gente, ellos, ellos están—ellos están… ellos, ellos, vean, ellos, ellos no están… Ellos están muertos. No pueden levantarse. Nunca fueron Eternos. Ellos ni siquiera estuvieron en el Pensamiento, así que perecerán. Serán eliminados para siempre, aniquilados totalmente. Ellos serán castigados por eones de tiempo, por lo que han hecho, porque todo lo que tuvo un principio tiene un fin.
105Es aquello que no tiene principio, lo que no tiene fin. Hay una sola forma de Vida Eterna. Una sola forma de Vida, y nosotros luchamos por alcanzar eso. Noten.
106Josué, el segundo capítulo de Josué, la ramera gentil, creyente, había escuchado, y su familia, y los metió debajo del cordón escarlata, que era una señal de parte de los mensajeros de Josué. El Ángel destructor de Dios honró esa señal y solamente eso, en esa ciudad. Allí estaba el requisito de Dios por medio de Sus siervos, de que Dios demandaba esta señal, y eso era lo único. A mí no me importa si era el alcalde de la ciudad, si era el hombre más santo de la ciudad, si ellos asistían a la iglesia más grande de la ciudad, todo lo que había en esa ciudad cayó con excepción de esa casa. Dios solamente honró esa señal.
107Noten, Jericó había oído que Dios estaba haciendo grandes cosas, pero ellos no hicieron caso de la advertencia.
108La gente hoy también está escuchando lo que Dios ha estado haciendo durante los últimos años, pero no quieren hacer caso de ello. Este gran poder de gracia y señales, como Él prometió: “Como fue en los días de Sodoma, así será”. ¡Cómo Él prometió que esa cosa sucedería! Miren bien lo que sucedió en Sodoma. Recuerden que hubo una señal de Sodoma. Pero el mensajero de Malaquías 4, es para “volver los corazones de la gente a los padres, los padres pentecostales, de regreso a la Biblia”. No puede haber más Biblia, nada más. Esta es la completa revelación de Dios.
109Y alguien dice: “Bueno, yo creo esta parte, yo no sé acerca de Eso”.
110¡El verdadero mensajero de Dios lo lleva a Ud. de regreso a la cosa completa! ¿Ven? Noten, eso es lo que hace el Espíritu Santo, lo trae a Ud. de regreso a toda Palabra de Dios.
111Su gracia ya había sido mostrada, ahora lo que seguía era el juicio. Ellos debieron haber creído que estaban a salvo en sus enormes edificios denominacionales que tenían allá en Jericó, pero se dieron cuenta que no funcionó.
112Quizás hubieron algunos de los… tal vez entraron allí de alguna forma, hubieron dos muchachos que entraron allí, y dijeron que reunieran a toda la simiente predestinada. Y ella consiguió… y ella usó su casa como iglesia, y recibió a los mensajeros; y luego buscó a todos en su ciudad, los cuales creerían, y los metió bajo la señal.
113¡Una sola mujer en toda aquella gran economía! Una sola mujercita, y de mala fama, que probablemente había sido excomulgada de cada iglesia en la ciudad, pero ella le creyó a ese mensajero. Y ese mensajero dejó la señal, la muestra, y Dios honró la señal. Asimismo es hoy. Recuerden que cuando el destructor de la ira de Dios vino, ese gran sistema cayó, pero la señal mantuvo la casa de ella a salvo. No porque ella fuese una mujer buena, sino porque tuvo fe y aplicó la señal.
114Ahora, ¿qué tal si ella hubiese dicho: “Sí, ellos fueron hombres muy buenos, yo verdaderamente me gocé con el mensaje que ellos dieron. Pero honestamente, parece algo tonto tener esa cuerda colgando de mi ventana. Yo simplemente la quitaré?” Hubiera caído. Hubiese caído. Dios únicamente honró la señal, igual que la señal de vida que estaba en Egipto.
115Josué fue un tipo de Jesús, porque Josué significa “Jehová-salvador”. Él fue un tipo de Jesús, fue fiel en cuanto a la señal de aviso que sus mensajeros habían predicado. Josué permaneció fiel a esa señal de aviso. Todo bajo eso fue salvo en Egipto. Todo bajo eso fue salvo en Jericó.
116La Sangre del Cordero es un tipo hoy día de la Señal, lo cual, el Espíritu Santo es la Señal de hoy. Todo bajo Ella está a salvo. Todo lo que no esté bajo Ella no está a salvo. En Hebreos 13:10 y 20, Él es llamado “el pacto sempiterno”. El viejo pacto era una cosa, ése es el Nuevo, éste es “el pacto sempiterno”.
117Dios… Las promesas de Dios ligadas a la Sangre nos hacen libres del pecado y la vergüenza, y diferentes al resto del mundo. Ud. no tiene que vestir diferente; cualquiera puede vestir diferente. Ud. tiene que ser diferente en el interior. La Vida está en el interior; no vistiendo, usando… “El Reino de Dios no es comida ni bebida, ni usar vestidos costosos; sino es longanimidad, bondad, mansedumbre, paciencia, en el Espíritu Santo”.
118Ahora, las promesas nos hacen libres del pecado, muestra que Dios no ha—no ha reconocido su pecado. David dijo: “Bienaventurado el varón a quien Dios no inculpa de pecado”. Y Dios nunca inculpará de pecado por encima de esa Señal, porque la Señal es la muestra del pago y de que Dios ya lo ha recibido. Y Ud. tiene la muestra de eso, el pre-… su fe lo ha comprado. Y Ud. tiene el precio de compra de su redención en su cuerpo, para adorarlo a Él y desplegar Sus promesas y poder.
119El Nuevo Testamento significa “nuevo pacto”. La Sangre significa “Vida”. El Nuevo Testamento es el testamento del Espíritu Santo, el Espíritu Santo dando testimonio de que Jesucristo se ha levantado de entre los muertos, mostró que Jesús ha cumplido todos los requisitos por nosotros, y que está vivo hoy. La Señal muestra que Él está vivo para identificarse a Sí Mismo con nosotros, según Su promesa. ¿Cómo puede un hombre leer la Biblia y ver que Él lo prometió, y ver a Cristo regresar en estos últimos días en la forma del Espíritu Santo e identificarse a Sí Mismo vivo? Esa es la Señal. Esa es la muestra. Ese es el precio pagado.
120Nunca confíen en alguna sensación. “Yo sentí escalofríos correr por mi espalda. Y—y yo—yo olí algo; vi sangre en mis manos, o aceite. O—o, yo me obtuve mi título de bachiller. O, yo dancé en el Espíritu. Grité. Hablé en lenguas”. Esas cosas pudieran estar bien. No tengo nada en contra de ellas, pero eso no es de lo que estoy hablando.
121Yo estoy hablando es de la identificación de la Señal, Jesucristo, resucitado y en nosotros hoy, identificándose a Sí Mismo, para vindicar una vez más Su Palabra prometida para esta hora. Amén. Entonces Ud. y Cristo son uno. Dios y Cristo son uno. “En aquel día vosotros conoceréis que Yo estoy en el Padre, el Padre en Mí; Yo en vosotros, y vosotros en Mí”. Allí está Dios manifestado en carne humana, mostrándose a Sí Mismo vivo, después de dos mil años. Ésa es la Señal.
122Si Uds. no están adentro, entren rápidamente, amigos. Pudiera ser demasiado tarde. No lo sabemos.
123Declara Su Presencia, Nuevo Testamento, la Sangre. Y está viva ahora, haciendo vindicaciones. Y por cuanto Él está vivo, nosotros tenemos derecho a todo lo que Él compró para nosotros. Un hombre que tiene el bautismo del Espíritu Santo, o una mujer que tiene el bautismo del Espíritu Santo, tiene derecho a todo lo que Jesús compró para nosotros, porque ésa es la señal que nosotros tenemos. Ése es el poder adquisitivo.
124Digamos por ejemplo que Ud. dice: “Bueno, Hermano Branham, ¿qué quiere Ud. decir?”
125Miren, lo haré claro ahora, y quiero que Uds. los enfermos capten esto. Miren, si yo estuviera muriéndome de hambre, y sé que un pan cuesta, digamos, veinticinco centavos de dólar, y por ahí viene un hermano y dice: “Aquí tiene veinticinco centavos, Hermano Branham. Ud. está muriéndose de hambre; tome esos veinticinco centavos”. Ahora, Uds. saben, yo puedo estar tan contento con esos veinticinco centavos en la mano como puedo estarlo con el pan en mi mano, debido a que tengo con qué comprarlo. Yo tengo la señal que obtiene el pan. Y el pan está allí mismo; y la única cosa, yo tengo la señal, los veinticinco centavos que compran el pan, y puedo estar tan contento con la señal que como con el pan.
126Ahora, si Ud. tiene el bautismo del Espíritu Santo, ésa es la Señal de que Ud. tiene toda bendición redentora por lo cual Jesús murió, le pertenece a Ud., está en su mano. ¿Tiene Ud. temor de reclamarla?
127Si yo los metiera en mi bolsillo y dijera: “Bueno, no sé si pudiera comprar ese pan o no”, me moriré de hambre. Pero recuerden, el comerciante dice: “Yo tengo un solo requisito, Sr. Branham. Con una moneda de veinticinco centavos Ud. puede llevarse el pan”. ¡Yo lo tengo! Amén. Eso lo resuelve.
128Por esa razón es que no vemos tantas cosas suceder hoy, y es que la Señal no es desplegada, la Señal verdadera. Oh, tenemos tantas clases de cosas “falsas”, pero yo me refiero es a la Señal verdadera.
129Miren, entonces cuando nos damos cuenta y presentamos la Señal, la Vida que se requirió por la Señal, la Sangre habla por nosotros. Recuerden, el pacto de Sangre era reconocido con la Señal, y la Palabra nos da garantía de la promesa. La Señal es la muestra de que la compra ha sido hecha por nosotros.
130Ahora, si Ud. no está incluido en eso, bueno, por supuesto, Ud. nunca recibirá nada; Ud. simplemente está pasando por una línea de oración, y saliendo; pasando al altar, mirando hacia arriba, y saliendo.
131Pero, oh, hermano, una vez que esa Señal es colocada en su—su—su corazón, y Ud. sabe que eso es la resurrección de Jesucristo en Ud., algo está sucediendo. No hay nada que vaya a estorbarle. Ud. sabe en dónde pertenece. Obediencia completa a toda la Palabra de Dios le da derecho a Ud. a la Señal, y nada más. “Bienaventurado el que guarda todos Sus mandamientos, para que tenga derecho al Árbol de la Vida”.
132Entonces, cuando oramos, debemos tener la Señal para presentarla con nuestras oraciones. Miren, no fallen en captar eso. Cuando Ud. ore, debe tener la Señal para mantenerla sobre su oración; si no la tiene, ore hasta que la Señal venga, porque Ud. no tiene promesa de recibirla. Vea, Ud. primero tiene que tener esta Señal; ese es el precio para pagar, su fe para creerlo.
133Ahora, una señal de obediencia completa. El temor se ha ido. Pablo nos dice que: “La Sangre habla de mejores cosas”. Ud. dice: “¿La Sangre habla?” Sí, la Sangre habla.
134En Génesis 4.10, encontramos que Dios dijo que—que Caín… o que: “La sangre de Abel habló desde la tierra”. Encontramos en Hebreos 12, que: “La Sangre del pacto de Cristo habla mejor que la de Abel”. ¿Ven? Vemos que la Sangre sí habla, Ella habla a favor suyo. La Vida que está en Ud. habla desde la Sangre derramada. Amén. ¡Oh, hermano! Ojalá que todos pudieran ver eso. ¿Ven? Si Uds. pueden ver lo que es eso, que es la Vida que está en Ud. Vean, esa Sangre lo está identificando a Ud. con Ella. Es la Señal. La… Lo que sucede es que la Sangre fue derramada por Ud.; Ud. la aceptó, y la Vida ha entrado en Ud. Ud. tiene la Señal, que es el Espíritu Santo.
135Entonces cuando oramos, como he dicho, debemos tener la Señal para presentarla con nuestras oraciones, y creer ahora por nosotros mismos y aplicar la Señal a la familia entera, como en Egipto, Jericó, o también en Hechos 16:31. Encontramos que Pedro le dijo al centurión romano, dijo: “Cree tú, y toda tu casa será salva”. Aplíquela a su familia. Si Ud. tiene un hijo que no es salvo, coloque la Señal sobre él, y diga: “Señor Dios, yo lo reclamo”. Quédese allí mismo. Si Ud. tiene una madre o un ser querido que está perdido, ponga esa Señal sobre ellos y diga: “Señor Dios, yo lo reclamo”.
136Saque toda esa basura mundanal de su casa, y prepárese para Ella. Queme sus pantalones cortos. Bote sus mesas de naipe. Deshágase de sus cigarrillos. Deseche su incredulidad y sus papeles de iglesia en el bote de la basura, en donde pertenecen. Amén. Ud. entonces se está preparando. ¿Luego qué debe hacer? Entonces aplique la Señal en oración, con verdadera evidencia, con fe genuina. Aplíquela, aplíquela con confianza. Cuando aplique la Señal, asegúrese que Ud. esté limpio. “Si nuestros corazones no nos reprenden, entonces podemos recibir nuestra petición”.
137Mientras Uds. estén haciendo esas cosas que están mal, ¿cómo van a pedirle a Dios que haga algo por Uds. cuando saben que están mal? Es por eso que nosotros simplemente subimos tambaleando y bajamos. No estoy diciendo esto para herir. Lo estoy diciendo para corregir, para enmendar las cosas. ¿Cómo van Uds. a edificar sobre los carbones de una Sodoma y Gomorra? ¡Regresen!
138Asociaciones y ministros han permitido que la gente haga cualquier cosa y se salga con la suya, y sólo ponen sus nombres en un libro y los llaman esto, aquello, y lo otro, cuando es una desgracia. Y ha llegado a tal punto que la fe es algo que ni siquiera es… Muy raramente saben incluso lo que es. Ellos, ellos tienen una esperanza, pero fe no.
139Uds. tienen que regresar a un punto en donde todo esté completamente barrido y limpio. Entonces tomen su Señal, la cual Uds. saben que es Jesucristo en Uds., y entonces aplíquenla. Si no sucede nada, algo anda mal; regresen otra vez, tienen la cosa incorrecta en la mano. Él lo prometió. Él fue Quien lo prometió. Aplíquela. Lean Efesios 2:12, en algún momento, si desean, y allí se darán cuenta.
140Fíjense también en Hebreos 9:11. Pablo dijo: “Sirviendo al Dios vivo, con oráculos vivos”. No está diciendo que yo iría como solía hacerlo un judío, tomaba su sacrificio, e iba por el camino, con un becerro gordo, y ponía sus manos sobre él para identificarse a sí mismo, derramaba la sangre, y regresaba justificado. Jehová lo había requerido. Él lo hacía. Luego en la próxima generación, ellos quizás se volvieron un poco más indiferentes, alguien más se volvió un poco más indiferente. Cuando menos se pensó, aquello se convirtió en una tradición familiar.
141Eso es lo que pentecostés ha llegado a ser para nosotros, una tradición familiar. Nos arrodillamos y decimos: “¿No estuvo muy bonito ese espectáculo en la televisión esta noche? ¿Me pregunto qué harían allá en la iglesia? Señor Jesús, sana…” ¡Oh, por Dios! ¿Ven Uds.? Es una tradición fami-… “Tú sabes, yo hablé en lenguas el otro día. Yo pertenezco a esto, o aquello, tú sabes. Ajá! ¡Oh, es una tradición familiar!
142¿Saben lo que Dios dijo? Dios dijo: “Vuestras gorduras y carneros son hediondez en mi nariz”. Correcto, vuestros sacrificios han llegado a ser una hediondez”.
143Y lo mismo se puede decir de los sacrificios pentecostales, y de todas la boberías denominacionales, y las mujeres y los hombres haciendo lo que hacen: con apariencia de piedad; le dan volumen a la música y alguien brinca y salta por un rato, y luego todo se acaba como si le hubieran echado una cubeta de agua fría si llega la Palabra de Dios y se les dice algo. ¿Qué pasa? Vuestros sacrificios empiezan a heder delante de Jehová.
144Y fue en ese tiempo que Isaías apareció en la escena, y les dijo: “Os daré una señal eterna, una virgen concebirá”. ¿Ven? Allí lo tienen. No formas muertas y credos, no; sino oráculos vivos, un Dios vivo que se levantó de los muertos, y está vivo entre nosotros.
145Algunos de ellos, estas iglesias así que creen estas cosas, ellos niegan que exista tal cosa como la Señal. Pues, un individuo trató de decirme: “Únicamente los doce apóstoles recibieron el Espíritu Santo. Esos fueron todos. Sí” ¡Oh!
146Pero nosotros los que creemos la Palabra, sabemos que no es así, nosotros sabemos que ésta es la Presencia viviente. Pues ¿cómo sabemos que es la Presencia viviente de Cristo, el Espíritu que está entre nosotros? Porque hace lo mismo que Él hace. Esa es la evidencia. Una vid se conoce por el fruto que da. Y entonces si esa primera vid surgió y ellos escribieron un Libro de los Hechos tras ella, y la misma cosa que Jesús hizo la hicieron los apóstoles; entonces cuando esa vid vuelve a surgir, hace la misma cosa. ¿Ven?, Hebreos 13:8 dice que Él es el mismo, oh, hermano, prueba que Dios lo ha resucitado a Él por nosotros, conforme a Su Palabra prometida. [Espacio en blanco en la cinta.—Ed.]
147¡Un sello de promesa! Efesios 4:30 dice: “No contristéis el Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados hasta el día de vuestra redención”. No hasta el próximo avivamiento. “¡Hasta el día de vuestra redención!” Siendo bautizados en Él, de acuerdo a Primera de Corintios 12. Y en Él está la plenitud, y ningún pecado es reconocido en Él. “El que es nacido de Dios no practica el pecado. La simiente de Dios permanece dentro de él, y él no puede pecar”. ¿Cómo puede él hacerlo cuando la Señal está allí? La Señal es la muestra de que él ha sido aceptado.
148Y, pues, Ud. dice: “Yo peco”. Bueno, entonces Ud. nunca tuvo la Señal. ¿Ven?
149La Señal es la barrera, muestra que el precio fue pagado. Si satanás trata de darle a Ud… Sólo piensen en esto. Si satanás trata de darle a Ud. alguna enfermedad, o trata de darle alguna cosa, ¿sabe lo que debe hacer? Muéstrele su Señal. Seguro, la enfermedad azota al Cristiano. Muéstrele su Señal, y demuéstrele que Ud. es un producto comprado por Dios. “Resistid al diablo, y huirá de vosotros”. Sostenga la Señal sobre su fe inconmovible en Su Palabra prometida.
150Dios una vez dio un arco iris como señal. (Estoy terminando). Dio la señal de un arco iris como señal. Sólo me quedan como 10 minutos, y luego tendremos una línea de oración. Él siempre permaneció fiel a esa señal. ¿Cierto? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Él todavía permanece. Todos estos centenares de años, Él no ha fallado ni una sola vez, en desplegarlo. Él fue fiel a esa señal, y nos muestra que Él siempre… y nunca fallará en honrar Sus señales. A mí no me importa si es…
151Si Jesús no viene en diez mil años, y Uds. tienen la Señal, Él todavía tiene que honrarla. No importa cuántas cosas cambien, y lo que sea, Él tiene que honrar esa Señal. Él dijo que lo haría. Muy bien. Él espera que nosotros despleguemos ahora Su Señal, nuestra fe dada por Dios, ante toda secta incrédula en la nación y en el mundo, que creen que señales y maravillas no les siguen a los creyentes. Y sean fieles a esta Señal, y Ella muestra que el pasaje ha sido pagado y que hemos sido aceptados para la resurrección, teniendo la Vida de la Señal dentro de nosotros.
152Este es un Mensaje cortante, pero es la Verdad. Eso es lo que nosotros necesitamos, la Verdad. Que Dios nos ayude a conocer la Verdad. “Conoceréis la Verdad, y la Verdad os hará libres”. Yo reclamo que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Yo creo que Dios da el Espíritu Santo como una Señal, ahora mismo, antes del éxodo de la—de la Novia saliendo de la iglesia.
153Yo creo que hay tantas boberías, y gente diciendo que gritaron, que hablaron en lenguas. Yo creo en esas cosas; pero Uds. no pueden confiar en eso. ¿Cómo pueden confiar en eso, y luego negar la Palabra? ¿Ven?
154La Señal es la Palabra identificada en Ud., viviendo Ella misma. Eso es Dios siendo Su Propio intérprete. Ud. no tiene que decir: “Bueno, mire, interprete Ud. mi lengua”. Eso no es. Él interpreta la vida de Ud. por medio de la Palabra. Cuando Él toma la palabra suya, lo que Ud. es, e identifica Su Palabra a través de allí, eso no necesita interpretación, ya está allí. Dios hace Su Propia interpretación, y nosotros hemos tenido estas promesas para este día.
155Oh, Dallas, Uds. precioso grupo de Cristianos, no se dejen llevar por esta cosa de hoy, que Uds. ven yendo por allí, porque va a perecer. Pongan siempre esa Señal, desplieguen esa Señal. Lean la Biblia. Alcancen a todo en ella. Y si su espíritu en Uds. no dice “amén” a Eso, entonces será mejor que regresen y cambien lo que tienen, por la Señal; si no la tienen.
156Yo sé que eso es bastante para decir aquí en una sola tarde. Y son exactamente las cuatro y media. Ya es la hora, y si podemos salir a eso de las cinco con la línea de oración.
157¿Creen Uds. que Jesucristo vive y reina hoy? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Creen que lo que les he dicho es la Verdad? [“Amén”.] Es la Señal, el requisito. Yo sólo puedo hablar lo que es la Verdad. Sólo hablo lo que veo, lo que oigo, lo que me es revelado. Y el porqué digo esto; de las decenas y decenas de veces, ni una sola vez ha fallado en ser verdad. Ahora, eso tiene que ser Dios. Pues, ¿le daría Dios un ministerio así a alguien que no supiera de lo que está hablando? [“No”.] ¿Se identificaría Él como ese vidente allá, y luego darse la vuelta y darle a él una Palabra confundida? [“No”.] Aquél que la niega es el que está confundido. Y Dios no está confundido. Dios es Su Propio intérprete.
158¡Reciban la Señal! No confíen en unirse a ninguna iglesia o ninguna forma, ni nada. ¡Obtengan la Señal! Reténganla. Es la única cosa que Dios reconocerá. Cuando Ud. llegue a esa hora, cuando se trate de su muerte, vale más que mantenga esa Señal sobre Ud. mismo; sabiendo que en el día de Su venida, esa resurrección, pueda yo presentar esa Señal. No será en este cuerpo, (estará podrido), pero en este Espíritu, el cual no puede morir, que es Vida Eterna, la Señal reposa allí. Y Él prometió: “Yo le resucitaré en el día postrero”.
159Ese mismo Jesucristo está aquí. Él es el Mensajero. Él es… Aquí está el Mensaje, y Él es el Mensajero aquí para identificar Su Mensaje. Yo no soy el Mensajero. Él es el Mensajero, y Este es el Mensaje. Y si Ud. tiene un espíritu que está en desacuerdo con Eso, ¿cómo puede ser el Mensajero del Mensaje? Únicamente la Señal lo identificará. Amén.
160Me siento religioso. En verdad que sí. Siento que pudiera irme volando ahora mismo, porque sé en Quién he creído, y he visto mi vida identificada con Él en Su resurrección. Su Presencia está aquí. Acéptenla amigos, háganlo por favor, en lo profundo de su corazón.
161Sé que todos nos reunimos alrededor del altar y oramos. Esa es una vieja idea metodista. Realmente ellos nunca hicieron eso en la Biblia. La Biblia dice: “Los que creyeron fueron bautizados”. Correcto. No hay tal cosa como un llamamiento al altar en la Biblia. Eso es algo que nosotros añadimos, lo cual está bien. Todo lo que Dios bendiga está bien.
162Por ejemplo, ellos ungen paños. Nunca hubo tal cosa en la Biblia. “Ellos tomaban del cuerpo de Pablo pañuelos y delantales”.
163Pero de cualquier manera que Uds. quieran hacerlo, está bien, en su asiento, en el altar, o en donde sea. La única cosa es que apliquen Eso, una Señal a Uds. Luego examínense, y miren la clase de vida que llevan, vean si Ella ha sido aplicada o no. Si no ha sido, entonces pongan todo lo que tengan, a un lado, y regresen, hasta que la Señal sea aplicada.
164Oremos. Padre Celestial, quizás yo—yo—yo hablé duro, pero Señor, ¿cómo se sostendrá un clavo si uno no lo remacha? Te ruego Padre, que esto quede remachado en el corazón de la gente, para que ellos vean que no se trata de alguna cosa “refinada”. No es que yo esté tratando de identificar a alguna organización, algún grupo, alguna secta, alguna persona, o a mí mismo, o a alguien más. Es a Jesucristo. “Yo uniré a todas esas organizaciones”, ellas vienen a dar lo mismo, de acuerdo con Tu Palabra. “La madre ramera”, la Biblia en Apocalipsis 17, “era la madre de todas las rameras”, y todas ellas se acostaron en el lecho de mundanalidad. Y vemos que así lo han hecho, los pentecostales y todos.
165Pero, Jesús, Tú todavía sigues siendo Jesús. Que ellos no escuchen el mensaje de una iglesia, sino el Mensaje de Cristo, la Palabra. Que Tú puedas identificarte hoy Señor, con creyentes. Sana a todos los enfermos. Perdona nuestros pecados, Señor. Yo—yo ruego, como siervo Tuyo, que por favor perdones mis pecados, y perdona los pecados de esta gente. Yo confío Señor. Sin duda que cada uno de ellos han ayudado con ofrendas, para pagar por los—los auditorios, y ellos han gastado su dinero, y han—han—han hecho de todo, Señor. Oh Dios, yo ruego que ninguno de ellos falle en verlo, Señor. Que todos lo capten.
166Yo—yo hago eso con sinceridad, y sin embargo Señor, uno tiene que ser duro. Sabemos que corregir es amor. El amor es correctivo. Y ruego… Pues ésa es la razón por la que Tú corregiste a Tu pueblo, y hay que responder por cada pecado.
167Y Padre, te pido que perdones nuestros pecados ahora, mientras que los confesamos. Nos hemos alejado mucho, Señor. Yo estoy identificado con este pueblo pentecostal, Señor. Yo—yo soy uno de ellos. Y yo—yo ruego, Dios, que nos perdones a todos. Y toma a algunos de estos líderes y cámbialos de dirección, y—y permite que ellos miren hacia el Calvario una vez, y entonces se olvidarán de lo que tienen que ser, un presbítero o un obispo, o lo que sea, y sepan no somos “grandes” en este Reino. Todo somos hijos de Dios. Te ruego que nos ayudes ahora. Identifícate hoy entre nosotros. Lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
168Ahora, antes de empezar la línea de oración, quizás hay alguien aquí que no haya estado aquí antes. Yo no sé quiénes son Uds., pero Dios los conoce. Si yo les he dicho la Verdad, que Dios lo identifique, si es la Verdad o no, esa es la prueba de ello. Si Él ha resucitado de entre los muertos, Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Él dijo en Juan 14:12, “El que cree”, (no el que pretende creer). “El que cree en Mí, las obras que Yo hago él también las hará”. ¿Es correcto eso?
169Alguien dijo: “Mayores haréis”. Eso es correcto. Dijo: “Bueno, nosotros predicamos el Evangelio, eso es mayor”.
170Sólo haga las cosas que Él hizo, y eso me lo probará a mí, (¿Ven?), luego hablaremos de “lo mayor”. Yo puedo mostrarles a Uds. las cosas mayores que Él está haciendo hoy que las que Él hizo cuando estuvo en la tierra, y eso no es simplemente predicar el Evangelio, tampoco; eso es en señales y milagros. No tenemos tiempo para eso. Simplemente crean. Y que el Dios del Cielo, Quien levantó a Jesucristo de los muertos, y lo ha presentado a Él vivo aquí, a nosotros, después de dos mil años, identifique este Mensaje, que está correcto. La Señal tiene que ser aplicada.
171Ahora, Uds. que tienen enfermedades y problemas, oren en sinceridad y digan: “Señor, yo creo que Tú eres un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades. Y este ministro aquí nos dice que Tú estás con nosotros, presente, entonces yo quiero que Tú estés presente con nosotros y te identifiques a Ti Mismo”. Ahora oren, cada uno de Uds.
172Ahora depende de Uds. decir algo. ¡Qué tiempo! ¡Oh, hermanos! Yo deseara que Uds. pudieran saber algo, cómo se sienten cuando Eso viene, el mundo entero les pertenece a Uds. Amén. Ningún diablo va hacer nada, él es un ser derrotado. Mi Señor está presente. Todo está en nuestras manos. Amén. Guarden silencio por favor. No caminen. Quédense quietos.
173Uds. en las sillas de ruedas, y demás, no piensen que no tienen remedio. Crean. Uds.—Uds., Uds. han pasado por líneas de oración, y han fallado y fallado. No fue el ministro que oró por Uds. el que falló. Es su fe, y Uds. han empezado a pensar que no van a lograr nada. Crean.
174Miren, aquí está esta Luz aquí, sobre una damita de color sentada aquí atrás, parada con sus manos en alto de esta manera. Sí. Ud. estaba orando. Sí. ¿Cree Ud. que yo soy Su profeta, o Su siervo? Yo no debo decir eso, porque eso hace tropezar mucho a la gente. Ud. tiene un fino…
175Aquí está un hombre blanco, y una mujer de color, como que fuera nuestro Señor y la mujer junto al pozo, dos razas distintas. Él les hizo saber a ellos que no hay diferencia en las razas. Nuestros colores no tienen nada que ver con ello. Todos somos… Nosotros podríamos darnos una trasfusión de sangre el uno al otro. Dios hizo de una sola sangre a todas las naciones.
176Ud. está teniendo dolores de cabeza, dolores de cabeza muy fuertes. Luego Ud. tiene una carga en su corazón, y es por ese niño. Y Ud… Está oprimido. [La hermana dice: “Amén”.—Ed.] Eso es exactamente. ¿Es cierto eso? [“Amén”.] Correcto.
177Esta señora sentada allá frente a Ud., ella parece estar identificada con Ud., y es su madre. [La hermana dice: “Amén”.—Ed.] Correcto. [“¡Alabado sea Dios!”] Y ella tiene algo mal con ella.
178¿Ud. me cree, señora? [La madre dice: “Amén”.—Ed.] ¿Sí? Su problema es una molestia en su costado. Correcto. Es su lado izquierdo que le duele. ¿Es eso correcto? Levante la mano si eso es correcto. No va a molestarle más a Ud. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme quién es Ud.? Sra. Lowell. [“Amén”.] ¿Correcto? [“Amén”.] Bien, se puede ir, el Señor Jesús le concede su petición.
179Justo allí al final hay otra damita de color sentada, mirando, eso simplemente—simplemente casi la hizo pedazos a ella. Ella me está mirando. Ella lo cree. Esa… ¿No ve Ud. esa Cosa allí junto a ella? Ella está padeciendo de problema de los riñones. Correcto. Todo ha terminado ahora; Él la ha sanado a Ud. Amén.
180¿Por qué no creen Uds.? “Si puedes creer, todo es posible”. ¿Creen eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Aquí está… ¡Miren a la gente de color! ¿En dónde está la fe de Uds. los blancos?
181Aquí está una dama de color sentada justo aquí, mirándome, una dama un poco grande. Ella tiene problemas con su rodilla. Ella también tiene un problema, ella tiene problemas con el corazón. Sí. Y ella tiene debilidad, palpitación irregular y cosas así, especialmente cuando está tratando de acostarse, se asfixia. ¿Ven? Eso sucedió anoche. Recuerde, yo no estoy leyéndole la mente, pero sé por qué oró Ud. Ud. quería ser llamada así hoy, y Él le ha contestado. Ahora, Ud. casi no puede levantarse, porque tiene artritis. Eso es correcto. Y luego, otra cosa, Ud. tiene un problema del estómago, lo cual es un crecimiento dentro del estómago. Eso es verdad. ¿Ahora cree que yo soy Su profeta? Lo diré de todos modos. Crea, y Ud. será sanada.
182¿Qué acerca de su problema estomacal? ¿Cree Ud. que Dios sanará su problema estomacal, sentada allí, también? ¿Lo cree? Muy bien, entonces puede recibir la sanidad de su estómago. Amén.
183¿Quiere Ud. dejar de fumar, señora allí? ¿Cree Ud. que Dios hará que Ud. deje de fumar? Ha estado tratando por mucho tiempo. Ud. también tiene problema estomacal; ha estado tratando de dejar los cigarrillos. Eso es lo que le está causando su problema estomacal. ¿Quiere Ud. dejarlos? Yo los reprendo de Ud., en el nombre de Jesucristo, por causa de su fe para tocarlo a Él. ¡Les reto a creer en Dios!
184Aquí está una mujercita sentada allí orando por su… un ser querido en el hospital, muriendo de cáncer. Correcto. Es un tío. Correcto. Ud. o es… Ud. es la esposa de un ministro. Crea con todo su corazón, el hombre sanará.
185¡Les reto a creer en Dios! ¿Qué es eso? La identificación de Jesucristo. Ud. dirá: “¿Qué es Cristo?”
186Él es la Palabra. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios. Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”. “La Palabra es más cortante que una espada de dos filos, discierne los pensamientos y las intenciones del corazón”. ¿No pueden ver que la Palabra ha venido entre nosotros en los últimos días? Es el Espíritu Santo tomando la Palabra de Dios e identificando a Jesucristo, que es la Señal. Amén. ¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
187¿Cuántos tienen tarjetas de oración? Todos los que están de este lado que tengan tarjetas de oración, párense en esta línea aquí. Sólo pónganse de pie, todos los de ése lado, sólo los de ése lado párense aquí en el pasillo. No, sólo en el pasillo de la derecha, por favor, allí mismo. Ujieres, vayan a sus lugares. Entonces cuando ellos pasen, hagan que los demás de pongan de pie, después que ellos pasen, luego vise versa con el otro lado. Ahora, sean todos reverentes.
188El Espíritu Santo tomó control de la reunión, así que se dijo y se hizo lo suficiente para probar. ¿Cuántos creen que Él está aquí? ¿Cuántos creen que ésa es la Señal? ¿Cuántos creen que es la Palabra? [La congregación empieza a regocijarse—Ed.] Miren, ¿cuántos saben que el Libro de Hebreos dice que: “La Palabra de Dios discierne los pensamientos que están en el corazón?” ¿Cuántos saben eso? ¿Cuántos saben que esa es la razón por la que Jesús podía discernir los pensamientos en sus corazones, porque Él era la Palabra? ¿Cuántos creen eso? ¿Cuántos creen que así sucedió con los profetas? Ellos eran aquellos a los cuales venía la Palabra. Ahora, si la Palabra regresa a nosotros, ¿no hará lo mismo? Entonces ¿cómo puede la Palabra que identifica la Palabra, estar errada en la Palabra? ¡Oh, por Dios! ¡Reverentes!
189Oiga, esta dama sentada aquí, ella también tiene algo en su corazón. Resultó que me di la vuelta y lo capté. ¿No es Ud. la Sra. Grant? Yo no sabía eso. Pero Ud. es la Sra. Grant porque la veo con eso. Ud. tiene un nerviosismo que la está molestando. Ud. tiene… su hijo tiene una u otra cosa… su sangre como que está goteando. ¡Le reto a que lo crea! Amén. Él es el Maestro de la situación. Él es el Maestro de la muerte. Oremos.
190Señor Jesús, mientras Tu Presencia nos está ungiendo, aquí en este auditorio, y estamos conscientes de que éste es el Espíritu Santo, yo te pido Dios, que Tú sanes a toda persona enferma que use estos pañuelos.
191Una vez, somos enseñados en la Biblia, que Tu pueblo estaba cruzando el Mar Rojo, en pleno cumplimiento del deber, y el mar se puso en su camino, mientras iban camino hacia la tierra prometida. Dios miró hacia abajo a través de esa Columna de Fuego, con ojos de ira, y el mar se asustó, se abrió, e Israel siguió hacia la tierra prometida, en pleno cumplimiento del deber.
192Oh Señor Dios, permite que Tus ojos miren a través de la Sangre de Jesucristo, a esta Señal aquí que estamos sosteniendo sobre estos pañuelos hoy. Y que todo aquél que use esto, que la enfermedad se asuste, que se haga a un lado y deje que Tu pueblo cruce hacia la promesa de buena salud. “La oración de fe salvará al enfermo”. En el Nombre de Jesucristo, que así sea. Amén.
193¿Cuántos predicadores metodistas creyentes hay aquí, predicadores bautistas, predicadores presbiterianos, predicadores bautistas, luteranos, o pentecostales? ¿Cuántos de Uds. creen que Esto es la Verdad? Entonces vengan acá y párense a mi lado mientras oramos por los enfermos. Suban aquí, todos Uds. los predicadores que creen.
194¿Está bien, verdad? Hermano Grant, ¿está bien? [El Hermano Grant dice: “Seguro”.—Ed.] Ajá.
195Venga acá hermano. El Hermano Grant tiene un ministerio de orar por los enfermos. Él es un hombre valeroso, un buen hombre, un hombre a quien Dios le escucha y le contesta la oración, el Hermano Grant. Yo estoy contento de abrazarlo hoy y decir eso, y mi hermano. Ahora él va a estar aquí orando conmigo.
196Cuando pasen por esta línea, es como si estuviesen pasando debajo de la cruz. Hermanos, hagan una fila doble aquí mismo, aquí mismo. Hagan una fila doble; unos aquí arriba, y otra acá abajo.
197Hermano Roy Borders, ¿dónde está Ud.? Hermano Roy Borders, yo pensé que él estaba aquí. [Alguien dice: “Él volverá enseguida”.]
198Miren aquí, a los ministros, ¿quieren? Miren allí. Eso me hace sentir bien, hermanos. Ministros de la cruz, hombres que están parándose aquí para identificarse con el Mensaje. ¿Qué podría suceder?
199Ahora, miren, no le echen la culpa a los ministros. Ellos han venido a identificarse ellos mismos. Cuando Uds. pasen por aquí, identi-… sostenga la Señal frente a Ud., “Señor Jesús, yo he confesado mis pecados. A cambio, Tú me has dado el bautismo del Espíritu Santo. Yo soy un producto comprado. Pecado, enfermedad ni nada puede retenerme de aquí en adelante. Yo estoy moviéndome correctamente”. Sostenga eso, oh, frente a Ud., y pase por aquí, y Dios le sanará y Ud. saldrá de aquí regocijándose, feliz, y estará bien. ¿Lo creen? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
200Ahora, toda persona aquí, inclinemos nuestros rostros hermanos, mientras estamos juntos. Nosotros no sabemos lo que va a suceder. No lo sabemos. No hay razón para que ninguna persona enferma salga de este auditorio en esta tarde. Mantenga esa Señal en su corazón, pase por toda esta línea de oración; donde ministros, que han consagrado sus vidas al—al servicio, van a pararse aquí, poniendo las manos sobre Uds. a medida que vayan pasando. Ud. dirá: “¿Para qué hizo Ud. eso, hermano Branham?”
201Yo quiero que cada uno de Uds. sepa que sólo… Yo no soy el sanador. Estos hombres tienen tanto derecho a orar por los enfermos como cualquier otra persona. Francamente, yo creo que Dios respondería la oración de ellos antes que la mía. Yo estoy cansado, agotado, y todo lo demás. Yo—yo creo que Él respondería la oración de ellos. Y aquí están ellos parados justo en medio de ello, para identificarse a sí mismos, no se avergüenzan de ocupar sus lugares. Yo aprecio a hombres así.
202Ahora, hermanos, yo conozco el sentir de Uds. Yo soy, yo soy uno con Uds. Yo soy el que ha entrelazado mi red con Uds., aquí en Texas, para tratar de atrapar a cada uno de esos peces que Dios ha ordenado a Vida, allá. Yo estoy haciendo lo mejor que puedo. Yo estoy con Uds., cien por ciento. Algunas veces reprendo y hablo duro acerca de las organizaciones y demás. Eso no significa que yo estoy en contra de Ud., mi hermano. Yo quiero decir que estoy en contra del sistema que quiere separarnos para que no seamos hermanos, por causa de alguna doctrina religiosa. Nosotros somos hermanos por el bautismo del Espíritu Santo. Tenemos la misma Señal. Hemos recibido la misma Sangre, así que creamos eso. Podemos reunirnos Allá (¿no es cierto?), hermanos, cada uno de nosotros debajo de la Sangre.
203Miren, yo fui ordenado como bautista. Quizás Ud. es metodista, o luterano, o presbiteriano, pentecostal, unitario, dualista, trinitario, o lo que sea que tengan, de la iglesia de Dios, lo que sea. Eso no significa nada. Si no podemos estar de acuerdo en esas cositas, entonces olvidémonos al respeto.
204Hay algo en lo que sí podemos estar de acuerdo, y es que Jesucristo nuestro Salvador murió por nuestros pecados, resucitó y nos dio la Señal. Y estamos parados aquí con nuestras oraciones, para sostenerlas sobre estos hermanos y hermanas enfermas que pasen por esta línea. Yo voy a creerlo con todo mi corazón.
205Vi que algo sucedió en ese momento. Amén. Yo sé que Uds. piensan que estoy loco, pero me estoy sintiendo bien estando loco. Ojalá que me quede de esta manera. Sí señor. Me siento muy bien de esta manera. Oremos.
206Señor Jesús, estoy bajando de esta plataforma, aquí, para identificarme con estos hermanos. Yo estoy identificándome con ellos, mientras todos estamos sosteniendo nuestras Señales en nuestras manos, y en nuestros corazones. Mientras obedecemos Tu mandato de “Poned las manos sobre los enfermos, y ellos sanarán”. Que toda persona que pase por aquí, presente su Señal, que ellos han recibido el Espíritu Santo, que ellos son un hijo de Dios nacido de nuevo, que ellos lo creen con todo su corazón. Y mientras pasan, que ellos maldigan esa enfermedad y aflicción de su cuerpo. Y que salgan de aquí regocijándose, sabiendo que su fe los ha sanado.
207Y, Señor Dios, así como nosotros poníamos (en el Antiguo Testamento), nuestras manos sobre el sacrificio, para identificarnos con el sacrificio, nosotros ponemos nuestras manos sobre Jesús y nos identificamos con Él. Él puso Sus manos sobre nosotros ahora en el ministerio, identificándose con nosotros, por medio de señales y maravillas. Y nosotros estamos poniendo nuestras manos sobre los enfermos, para identificarnos con ellos, con nuestra fe conectada con ellos. La enfermedad tiene que irse, y que lo haga en el Nombre de Jesucristo, mientras bajamos aquí para recibirlo. Que toda la congregación ore.
208Que Roy o alguien venga aquí y se pare frente a este micrófono, y mantenga derechas las líneas.
209Miren, mientras pasan por aquí ahora, vengan creyendo, vengan orando. Nosotros simplemente vamos a poner las manos sobre los enfermos. Vengan y pasen. Oren. Cuando pasen por esta línea de ministros; si Ud. está caminando con muletas, póngalas en el suelo y váyase caminando. Si Ud. ha tenido cáncer, o alguna enfermedad, diga: “El doctor ha hecho todo lo que él puede hacer, él ha hecho todo lo que pudo, y dijo que yo tendré que morir. Aquí está mi Señal, Señor. Tú me prometiste “setenta”. Yo estoy pasando por aquí, haciéndolo”. ¿Ven?, hagan eso. ¿Lo harán? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] En el Nombre de Jesús, que así sea. Amén.
210Muy bien, pasen la línea. [El Hermano Branham y los ministros oran por los enfermos, mientras un hermano dirige a la congregación cantando Sólo Creed y otras canciones. Espacio en blanco en la cinta—Ed.] ¡Yo creo! Todas mis dudas están sepultadas en la Fuente.
211¿Lo creen? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Amén. Oh, ¿no es Él maravilloso? [“Amén”.] Algunos de ellos estaban en esos catres y camillas, se levantaron y se fueron caminando; simplemente las dejaron allí, y se marcharon. Oh, todos podrían ser sanados ahora, los que lo crean. ¿Creen Uds.? [“Amén”.]
212Denos el tono de Yo Le Amo, por favor, hermana; ese canto antiguo, “Yo le amo, yo le amo porque…” Levantemos todos nuestras voces, y nuestras manos, nuestros corazones, a Dios, y cantemos: “Yo le amo, yo le amo, porque Él me amó a mí primero”. Todos ahora. Yo le amo, yo le amo Porque Él me amó a mí primero Y compró mi salvación En el Calv-…
213Una señora se levantó de la silla de rueda, y está caminando por aquí apoyada de dos hombres. “Yo…” Movamos nuestras manos hacia Dios, “¡Yo le amo!” Yo le amo Porque Él me amó a mí primero Y compró mi salvación En el Calvario…. ¡Alabémosle ahora, todos!
214¡Gloria a Dios! Cómo te agradecemos, Señor Jesús, por Tu bondad, por Tu Presencia. Oh, te agradecemos por la Señal, Señor. Somos salvos y llenos del Espíritu, el Espíritu Santo está recorriendo nuestros cuerpos en este momento. ¡Cuánto te agradecemos por esto, Padre! Oh, en el Nombre de Jesús te damos gracias. Amén. Amén.
215Todos salúdense de mano y digan: “¡Alabado sea el Señor!” Salúdense unos a otros de mano, digan: “¡Alabado sea el Señor! ¡Alabado sea el Señor!” Alabado sea el Señor… [El Hermano Branham y la congregación se saludan de mano, y se saludan unos a otros—Ed.] Muy bien, ahora, todos juntos otra vez. Yo le amo, (manos en alto, corazones en alto) Yo… (Simplemente expréselo de corazón) Porque Él me amó a mí primero (¿Va Ud. a despedir?) Y compró mi salvación En el madero del Calvario.
216Ahora inclinemos nuestros rostros con mucha reverencia, mientras le paso el servicio ahora al Hermano Grant para que despida; agradeciéndole a todos Uds. Primeramente, agradeciéndole al Señor por Su bondad, Su misericordia, y la seguridad que yo espero que hemos dejado en el corazón de Uds., de que nos estamos aquí solos. Nuestro gran Capitán en Jefe está entre nosotros. El júbilo del Rey está en el campamento. Y agradecemos al Señor, por ver Su gran poder y Su gran misericordia. Y ahora inclinemos nuestros rostros reverentemente. Hermano Grant.