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~ UNO MAYOR QUE SALOMON ~
1Permanezcamos de pie por un momento mientras leemos la Palabra del Señor. Los que quisieran abrir en la lectura de la Escritura, en esta noche, abran en Mateo 12, empezando con el versículo 38. Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal. Él respondió y les dijo: La generación mala y adultera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal del profeta Jonás. Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches. Los hombres de Nínive se levantarán en el juicio con esta generación, y la condenarán; porque ellos se arrepintieron a la predicación de Jonás, y he aquí más que Jonás en este lugar. La reina del Sur se levantará en el juicio con esta generación, y la condenará; porque ella vino de los fines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y he aquí más que Salomón en este lugar.
2Inclinemos nuestros rostros. Con nuestros rostros y corazones inclinados en Su Presencia, ¿hay una petición aquí en esta noche, que Uds. quisieran que fuera recordada en oración? Si es así, levanten sus manos, y por medio de eso den a conocer: “Dios, escucha mi petición”. Ahora, oren en silencio mientras empezamos a orar.
3Nuestro Padre Celestial, consideramos éste uno de los privilegios más grandes que tenemos de este lado de la Gloria, el reunirnos en la congregación del pueblo que cree en Ti, donde podemos esperar Tu Presencia, ya que es de acuerdo a Tu promesa. Tú dijiste: “Donde estuvieren dos o tres reunidos en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos. Y que si ellos pueden estar de acuerdo sobre una cierta cosa, y la piden, la recibirán”. Señor, la cosa más grande sobre la que pudiéramos estar de acuerdo, en esta noche, es que Tú te encuentres con nosotros, para que podamos contemplar Tu Presencia, sentirla en nuestros espíritus, y saber que estás aquí. Y en Tu Presencia, nosotros sentimos que podemos derramar nuestros corazones, en súplica. Y mientras meditamos en Ti, que sintamos esta gran sensación de la respuesta a nuestras oraciones, ya que lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén. Pueden sentarse.
4Quiero tomar el tema, si el Señor lo permite, con algunas Escrituras que tengo anotadas aquí, sólo por unos momentos antes de que empecemos a orar por los enfermos, sobre el tema de: Uno Mayor Que Salomón Está Aquí Hoy.
5Vemos en nuestro comienzo de la Escritura en esta noche, (donde se encuentra nuestro texto), que Jesús estaba discutiendo con los fariseos. Él los estaba reprendiendo, por causa de que ellos no lo habían entendido a Él. Un Hombre, que los teólogos habían sido entrenados… estaban esperando con ansias el tiempo de Su aparición, y entonces, cuando Él llegó, ellos lo malentendieron a Él y le habían llamado “un demonio”. Ellos dijeron que el ministerio que Él tenía era del diablo, porque Él podía discernir los pensamientos que ellos tenían en sus corazones, y a raíz de esto ellos creían que Él era algún tipo de—de hechicero o uno como un adivino; y cualquiera sabe que ésos son espíritus malignos. Y entonces, llamar a la obra de Dios, “un espíritu maligno”, era blasfemia.
6Y Él les había dicho que les perdonaría por eso, ya que el Espíritu Santo aún no había venido para ablandar sus corazones y para—para ponerlos en condición para que entendieran a Dios. Sus corazones estaban alejados de Dios. Todo lo que ellos conocían era la teología fría de la ley, y todavía no habían recibido el Espíritu Santo. Pero Él dijo: “Cuando el Espíritu Santo haya venido y haga la misma cosa, hablar en contra de Eso, nunca es perdonado en este siglo ni en el venidero”.
7Yo estaba pensando mientras leía esto, esta tarde, y meditaba sobre eso, de cómo es que ellos, uno de ellos aquí, vino a Él, en una manera indirecta, y le preguntó, dijo: “Maestro, deseamos ver de Ti señal”. En otras palabras, los judíos siempre fueron enseñados a creer señales. Los judíos buscan señales, siempre; y los griegos sabiduría. Y vemos que estos judíos estaban dependiendo de una señal.
8Ahora, qué testimonio en contra de este fariseo, que él supuestamente conociendo las Escrituras, la señal del Mesías, Jesús ya la había obrado, y sus ojos estaban tan oscurecidos que él no la reconoció. Jesús había, Jesús le había dado a él la verdadera señal Escritural Mesiánica, que fue prometida en la Escritura. Pero él estaba buscando alguna otra clase de señal.
9Y cuán cierto sigue siendo eso para con los maestros de hoy, y con la gente de hoy. Ellos pueden ver algo que es sólido y que está en la Escritura, prometido por Dios para el día. Ellos pueden ver eso, pero sin embargo están deseando ver algo, quieren ver algo más, y no están tomando en cuenta la señal del tiempo.
10Él les dijo a ellos una vez, dijo: “Uds. pueden distinguir los cielos cuando está nublado y tiene arreboles. Uds. dirán, cuando está nublado y hay arreboles: ‘mañana habrá tempestad’, y así sucesivamente”. Pero dijo: “Uds. pueden distinguir las señales en los cielos, pero las señales del tiempo, Uds. no las entienden”. Porque ciertamente la Escritura había dicho que este Mesías sería un profeta.
11Nosotros sabemos que la manera de Dios hacer las cosas fue siempre enviando un profeta para vindicar Su mensaje. Nunca ha fallado. Nunca fallará. Dios no puede cambiar Su manera. Su primera decisión debe permanecer de esa manera. Lo que Él dice es verdad.
12Dios nunca ha lidiado en grandes grupos. Él siempre lidia con un individuo. Así es como Él ha sacado un pueblo de entre los gentiles para Su Nombre; un solo individuo, uno aquí y allá, para Su Nombre. Él lidia con un individuo, no con grupos.
13Y vemos que la razón por la cual ellos creían esto, es que un profeta tenía que ser un testigo identificado por Dios. Porque cuando él decía algo, y se cumplía, y decía otra vez y se cumplía; y lo que él decía Dios vindicaba que era verdad, entonces dijo Él: “Oídle, porque Yo estoy con él”.
14Ahora, vemos que Moisés, en quien ellos reclamaban creer, les había dicho a ellos: “Profeta os levantará el Señor vuestro Dios semejante a Mí, y a Él el pueblo debe oír. Y todo el que no le creyera a este Profeta sería desarraigado de entre el pueblo”.
15Vemos que eso es cierto. “A los Suyos vino y los Suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, les dio la potestad, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios”.
16Cómo es que encontramos a estos fariseos y saduceos mirando exactamente a lo que había dicho la promesa de Dios que Él haría. Y allí estaban ellos aún buscando una señal, no sabiendo que ésa era la verdadera señal Mesiánica que Él había de dar.
17Felipe la entendió, cuando Él le dijo a él en dónde estaba el día antes. Él entendió que ese era el Mesías, dijo: “Tú eres el Cristo, y Tú eres el Rey de Israel”. Y entonces él—él reconoció eso porque le había sido dado.
18Jesús dijo: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere. Y todo lo que el Padre me da, vendrá a Mi”. No importa cuánto nos esforcemos por entrar de alguna otra manera, tiene que ser Dios. “No es del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”. Dios es el que hace la elección. “No me elegisteis vosotros a Mí”, dijo Jesús, “Yo os elegí a vosotros”.
19Ahora, vemos que el anticristo, en el último día, “engañará a todos los que moran sobre la tierra, cuyos nombres no estaban escritos en el Libro de la Vida del Cordero desde la fundación del mundo”. El nombre suyo fue puesto en el Libro de Dios antes de que el Cordero fuera inmolado. Cuando Su programa fue trazado, la cosa entera, Uds. fueron reconocidos en ese programa porque Uds. tienen Vida Eterna. La palabra Eterno nunca tuvo principio y nunca puede terminar; y Ud. es un atributo del pensamiento de Dios antes que el mundo fuese creado. Esa es la única manera en que Ud. puede tener Vida Eterna. Y esa Vida, que Él estaba pensando en Ud., está en Ud. ahora. No hay manera de separarlo. Está allí para siempre.
20Ahora fíjense, estos fariseos, aunque siendo maestros religiosos, grandes eruditos de teología, y que estudiaban el Libro día y noche, fallaron en ver esa señal Mesiánica, y estaban aquí tratando de pedirle a Él una señal.
21Llevemos este asunto más allá, para hacerles saber a Uds. que Dios siempre da señales. Siendo que Él es sobrenatural, Él siempre lidia con la gente por medio de señales, señales Escriturales.
22En el Antiguo Testamento, cuando ellos tenían una—una pregunta, alguien soñaba un sueño, y no—no había allí profeta, ellos lo llevaban al templo donde tenían lo que llamaban el Urim y Tumim. Uds. maestros de la Biblia entienden de lo que quiero decir. Era el—el pectoral que Aarón llevaba puesto, el cual tenía las doce piedras que representaban las doce tribus de Israel. Ellos colgaban eso sobre un poste; y luego cuando este profeta, o este soñador, o lo que fuere, contaba su visión o su sueño, a pesar de cuán real pareciera, si esas luces sobrenaturales no aparecían, formando ese Urim y Tumim en ese pectoral, aquello era rechazado. Dios lo rechazaba.
23Tenía que haber una señal sobrenatural de Dios, que vindicara. No importa cuán real, cuán profundo en teología, qué tan bien sonara, con todo eso, si la señal sobrenatural de Dios no lo vindicaba, aquello no era cierto, para el judío.
24Ahora, el Antiguo Testamento, el pectoral de Aarón fue abolido, con el Pacto Antiguo.
25Pero en el Nuevo Pacto, Dios aún permanece con el Urim Tumim. Es decir, si un profeta, soñador, teólogo, o lo que sea, habla algo que es contrario a la Palabra, si Dios no hace eco a través de la Palabra para aquello, yo dejaré eso quieto, porque ése es el Urim y Tumim de Dios. Y yo lo creo de todo corazón, que es la Palabra de Dios.
26Y Dios es Su Propia Palabra. “En el principio era el Verbo, el Verbo era con Dios y el Verbo era Dios. Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”. “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Él todavía lo es. Dios no necesita ningún intérprete.
27Nosotros interpretamos y decimos: “Esto, esto es eso, y esto es aquello”, y así por el estilo.
28Dios no necesita un intérprete. Él es Su Propio intérprete. Dios no necesita que nosotros interpretemos Su Palabra. La Biblia, Ella está escrita, y Ella dice que no es de interpretación privada. En el principio Dios dijo: “Sea la luz”, y hubo luz. Esa fue la interpretación de eso. Dios dijo: “Una virgen concebirá”, y ella lo hizo. Esa fue la interpretación de eso. No se necesita que nadie interprete.
29Dios dijo que en este día estas cosas sucederían, y están sucediendo. Eso no necesita ninguna interpretación. Es Dios haciendo Su Propia interpretación. Eso acontece. No importa cuánto tratemos de torcerla, y decir: “Eso no significa Esto, y no significa Aquello”. Ella significa eso exactamente, y Dios es Su Propio intérprete. Él vindica Su Palabra, y ésa es Su interpretación de Ella, por cuanto llega a cumplimiento.
30Ahora, vemos a estos hombres allí, en Mateo el capítulo 12, versículos 38 al 40, y ellos le estaban pidiendo a Él: “Maestro, nosotros deseamos ver de Ti señal”.
31Y Él estaba reprendiéndolos por cuanto ellos no le habían creído a Él, y habían llamado el Espíritu que estaba en Él, “un espíritu maligno”, en su incredulidad, debido a que ellos no podían identificarlo a Él entre sus—sus clérigos. Ellos no podían identificar de dónde venía Él. Ellos no sabían de qué escuela había venido, si era fariseo o saduceo; y Él estaba constantemente tratando de derribar sus instituciones de—de teología, y llamándolos a ellos un montón de “víboras”. Y, pues, ellos no podían identificarlo a Él en ninguna parte. Así que: “¿De dónde vino este Hombre? Nosotros no sabemos de dónde viene”. Y ellos no se dieron cuenta de que la misma señal de que Él era el Mesías, estaba allí.
32Ahora, al igual que esa mujer junto al pozo, de la cual hablamos anteanoche. Ella la reconoció, y eso hizo algo por ella. Y aquellos que la reconocieron, ellos eran la simiente de Dios que había de ser llamada en aquel día.
33Dios, en tantas maneras y en todos los tiempos, siempre ha dado dones espirituales a Su pueblo. Así es como Él es identificado y conocido, por medio de dones espirituales. Y cuando Dios envía un don espiritual a Su pueblo, y ese don espiritual es rechazado entonces esa—esa gente entra en la oscuridad de un caos. Cada vez, a través de las edades, cuando Dios envía algo a la gente, un don, y ellos lo rechazan, esa gente es rechazada por Dios por cuanto ha rechazado la misericordia de Dios.
34Oh, qué seguridad sería, en esta noche, cuánto mayor sería que todos los refugios contra bombas y—y todos los lugares que nos pudiéramos imaginar, si esta nación, la cual es llamada una nación cristiana, pudiera aceptar el don de Dios que le ha sido dado: el gran Espíritu Santo derramado en estos últimos días. Y cómo es que si esta nación aceptara Eso, habría más seguridad que en cualquier cosa en donde ellos pudieran meterse. Pero ellos lo rechazaron, así que no queda sino caos y juicio.
35En todas las edades Él dio estos grandes dones espirituales. Y fíjense que siempre en la venida de un don espiritual, un don verdadero; yo quiero hablar una noche sobre “La Voz del Don”, si el Señor permite. Pero siempre, por lo regular, estos dones son anunciados por profetas. Y entonces cuando Ud. ve a un profeta levantarse en la escena, eso muestra que el juicio está a la mano. Ahora, eso es una señal, cuando Ud. ve a un profeta identificado de Dios levantarse en la escena; en los días de Jeremías, en los días de Daniel, en los días de—de Juan el Bautista, en los días del Señor Jesús, y por todo el trayecto. Cuando un profeta se levanta en la escena, es tiempo de que Dios va hablar Su Palabra. Las naciones lo rechazan, y entonces comienza el caos.
36Así fue en el cambio de las edades de la iglesia, cada vez, cuando el mensaje era rechazado. Y Dios dando estos dones y mensajes a la gente, y ellos los rechazan, entonces no queda más sino juicio.
37Dios es justo. Él no enviará juicio sin antes ofrecer misericordia. Y la misericordia es predicha y cómo vendrá, pero la gente, por lo regular, está toda confundida, en la mente, y hay tantas artimañas diferentes hechas por el hombre, al grado que no lo reconocen. Y así es como sucede siempre.
38Ahora, encontramos que Él les dijo: “La—la generación perversa y adúltera demanda señales”. ¡Cuántas veces los incrédulos se han aprovechado de esto, de las señales Escriturales, y no las creen!
39Dios siempre habla con señales. Él siempre lo ha hecho. Él siempre lo hará. Mientras exista un mundo, Él seguirá hablando por medio de señales espirituales. Él ha predicho que ellas vendrían.
40Ahora, muchos de los incrédulos toman eso, cuando Él dijo: “Una generación mala, o débil y adúltera demanda señales”.
41Observen, Él estaba hablando aquí en una profecía compuesta. Él también estaba diciéndoles que ellos eran una generación débil y adúltera; y también diciéndoles que cualquier generación débil y adúltera, o sea alguna que viniera, recibiría una señal. Fíjense, Él dijo: “La generación débil y adúltera demanda señal; pero señal no le será dada, sino la señal de Jonás. Porque así como Jonás estuvo en el vientre del gran pez, por tres días y noches; así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra, por tres días y noches”.
42¿Qué estaba Él diciendo aquí? Él estaba diciendo que “una generación mala y adúltera recibiría la señal de la resurrección”. ¿Y qué otra edad hemos tenido, aparte de la que ahora tenemos, que fuera una generación mala, perversa, adúltera, y rechazadora de Cristo? Y ellos recibirán una señal: la señal de la resurrección, que Jesucristo está vivo en esta noche, igual como siempre ha estado. Él ha resucitado de entre los muertos, haciéndole el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. “La generación débil y adúltera demanda señal, y ellos la recibirán, y tal señal será la señal de la resurrección”. Ahora, por supuesto, Él estaba hablándoles a ellos de que Él resucitaría de entre los muertos.
43La Escritura muchas veces tiene un significado común o compuesto. Como en Mateo 3, donde dice: “Para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta, cuando dijo, ‘De Egipto llamé a mi Hijo’”. Ahora, si Uds. buscan la referencia de eso, está en Oseas, y él profetizó que: “De Egipto Él llamó al hijo de Dios”, el cual era Israel. Jacob era el hijo de Dios, y Él lo llamó a él a salir de Egipto. Allí es donde los lleva la referencia. Pero también, Cristo era Su Hijo mayor, y Él lo llamó fuera, siendo Israel un tipo.
44Y entonces siendo eso un tipo de rechazar a Cristo, (en aquella generación); éste acá es un tipo mayor, porque aquella generación que rechazó la resurrección tuvo perdón, pero esta generación que se burla del Espíritu Santo es imperdonable. Nosotros estamos... Más grave es para el que rechaza el Espíritu Santo que para el que rechazó a Jesucristo en los días de Su carne en la Tierra. Jesús así lo dijo: “Si Uds. Hablan en contra del Hijo del Hombre”, (cuando dijeron que Él era un adivino o algún espíritu maligno), dijo: “Si Uds. hablan en contra del Hijo del Hombre, les será perdonado. Pero cualquiera que hablare una palabra contra el Espíritu Santo, nunca les será perdonado en este siglo”, o sea, llamando la obra del Espíritu Santo una cosa inmunda y maligna, cuando ellos ven la obra de Dios siendo hecha.
45Sí, Jonás fue un testigo de la resurrección, siendo que él estuvo en el vientre del gran pez por tres días y noches. Mucha gente trata de condenar a Jonás, y dicen que: “Oh, él”, (como dice todo el mundo) “él fue un Jonás”. Jonás era un profeta. Él estaba caminando exactamente en la voluntad de Dios. Cuando él tomó el barco incorrecto y llegó allá, eso tenía que suceder, tenía que ser de esa manera para mostrar la resurrección de Jesucristo. Él tuvo que desempeñar eso, de igual manera como Agar fue echada, para que la mujer libre no heredara juntamente con la esclava. Estas cosas tenían que suceder, ellas fueron sombras y tipos de las cosas por venir.
46Ahora, nos damos cuenta de que Él llega, y después de hablar de Jonás, Él llega a la edad de Salomón. Ahora, todos nosotros sabemos que la edad de Salomón fue casi el Milenio, del Antiguo Testamento. Fue el tiempo más grande que jamás tuvo todo Israel, fue bajo el reinado de Salomón; no hubo guerras de que hablar, y ellos tuvieron un tiempo tremendo. Dios le dio a Salomón, que era hijo de David, le dio a él un don de discernimiento, y él podía discernir los pensamientos en el corazón de la gente.
47Ahora, ¡cómo es que ese hebreo parado allí debiera haber reconocido aquello! Salomón tenía un—un don de discernimiento y él podía discernir los pensamientos en sus corazones, y todos ellos respaldaban a Salomón. Y sin embargo, allí estaba uno mayor que Salomón. Salomón era el hijo de David, pero él era un hijo menor de David, según la carne; y Jesús era el Hijo de David, según la Simiente de promesa, la Simiente real. Y allí estaba presente uno mayor que Salomón, haciendo lo mismo que hizo Salomón, sólo que siendo mayor que Salomón, y ellos lo llamaron “Belcebú”.
48¿Se fijan en la interpretación de la Escritura? Con razón Él dijo lo que dijo: “La generación mala y adúltera demandará señal, y la recibirán, la señal de la resurrección”.
49Y en la edad de Salomón, había un gran avivamiento aconteciendo. Lo presentaré como una ilustración, para que los jóvenes puedan entenderlo. Había un gran avivamiento que estaba aconteciendo en los días de Salomón. Dios dio un don, y toda la nación lo respaldaba. Todos venían a ello. Ellos creían en ello, de todo corazón.
50¿No sería esa una cosa maravillosa si eso aconteciera entre la gente en esta noche, si toda América, toda la gente que dice ser cristiana, respaldara el don de Dios en estos últimos días, el derramamiento del Espíritu Santo sobre la gente? Ése es el don de Dios en este último día: el Espíritu Santo, Cristo, en la forma de Espíritu. Él está hoy aquí con nosotros. ¿No sería maravilloso si todas las iglesias que profesan ser cristianas, respaldaran este gran don que Dios nos ha dado?
51¿Por qué es así? Es que ellos lo han desviado en toda clase de ismos, credos y dogmas, y no se puede distinguir una cosa de otra. Es exactamente la manera como siempre lo han hecho. Pero Dios prometió que sería eso aclarado, cuando menos para la Simiente, en el tiempo del fin.
52Ahora fíjense en esto, vemos que todos ellos respaldaron ese don, e Israel floreció como nunca antes. Todas las naciones le temían a Israel; ellas tenían miedo de ir allá, porque sabían que Dios estaba con ellos.
53Y déjenme decirles, Uds. Hablan acerca de acabar con el comunismo y todo eso; sólo dejen que América regrese a Dios; que regrese a su don, que regrese al Espíritu Santo, y la gente tendrá que dejar de hacer tanta bulla en contra del comunismo. Está tan agusanado internamente al grado que aun los comunistas tienen organizaciones anticomunistas, para descubrir quiénes son. La cosa tiene que ser de esa manera. ¡Pero dejen que ellos regresen!
54Aquí no hace mucho, en Finlandia, el Hermano Lindsay, creo que él—él estuvo aquí anoche, estuvo conmigo cuando eso sucedió. Un muchachito que yo había visto en visión aquí, fue resucitado de los muertos, allá. Muchos de Uds., creo yo, todavía lo tienen escrito en sus Biblias, mientras yo cruzaba la nación, diciendo cómo se miraría él, dónde estaría, y así por el estilo. Y él fue resucitado de los muertos, de acuerdo a la Palabra del Señor. Había sido matado en un accidente de automóvil. Muchos de Uds. recuerdan el caso; y estuvieron allí cuando él fue resucitado de los muertos.
55Esa noche, yendo hacia Messuhalli. El Hermano Lindsay y yo, y el Hermano Moore, y muchos de los hombres, intentábamos llegar al Messuhalli, donde admitieron sólo a tantos miles, y me permitieron hablarles a ellos; luego los despedían y yo les hablaba a otros más. En el camino hacia allá, tenían cuatro o cinco cuadras que estaban todas acordonadas. La gente estaba en las—en las calles, para vernos entrar y salir. Y allí había estado una muchachita en muletas, una pierna más corta que la otra, había sido sanada, y muchas cosas habían acontecido.
56Entonces este muchachito que fue resucitado, eso salió en las noticias. Ellos no tienen “rock and roll” y esas cosas, en Finlandia, o no lo tenían en ese entonces. Sólo había noticias y cosas que valían la pena, que tenían por la radio. Y eso había llegado hasta Rusia. Si Ud. vive en Rusia, y está a cuarenta millas de su hogar, (de su lugar de nacimiento), Ud. Tiene que tener una visa para mostrar sus negocios. Y la—la Cortina de Hierro estaba exactamente… nosotros fuimos caminando hasta allí, donde las ametralladoras estaban en la calle, en las afueras de Kuopio. Y esa noche, esta noticia había llegado allí, y las calles estaban apiladas por miles y miles de rusos.
57Allí estaban esos soldados comunistas, soldados rusos, con esas pequeñas gorras redondas; y seis muchachitos finlandeses, un poco después de esa guerra, ellos no tenían edad suficiente ni para siquiera afeitarse, eran muchachos de caras lisas; con botas grandes, y grandes abrigos largos, caminando por la calle, con estos sables y cosas, vigilando para que yo pudiera pasar a través de la multitud, para lograr entrar. Allí estaban parados esos rusos. Cuando yo pasé, ellos se pararon firmes, se mantuvieron así, y las lágrimas les bajaban por las mejillas. Y cuando pasé, ellos agarraron a esos soldados finlandeses y les dieron palmadas en la espalda, y los abrazaron. Cualquier cosa que haga que un ruso le dé palmadas a un finlandés, acabará con las guerras. Ellos dijeron: “Nosotros recibiremos esto, un Dios que pueda resucitar a los muertos”.
58Amigo, eso es lo que sucede en esta noche, exactamente. Lo que hizo que ellos se volvieran comunistas, es porque el clero se ha apartado de la Palabra de Dios. Ellos se llevaron todo el dinero, y no tienen nada que dar a cambio, así como una logia o algo más. Eso es lo que sucede con el mundo.
59Entonces encontramos que en los días de Salomón, todos apoyaban a este gran don que Salomón tenía de parte del Señor. La gente iba y venía. Todas las naciones le temían a Israel. En vez de tratar de hacer guerra con ellos, les traían ofrendas de paz. No era tanto que le temieran a sus hombres, pero le temían a ese Dios, con el que todos estaban en unidad.
60¡Oh, qué cosa sería para esta nación, en esta noche, si todos nosotros estuviéramos en el temor de Dios, si todos respetáramos a Dios, y recibiéramos Su don del Espíritu Santo y lo respaldáramos; cada iglesia hiciera pedazos sus credos y los arrojarían a la calle, y se postrarían en el altar y allí permanecerían hasta que el Espíritu Santo viniera para identificar Su Palabra en este último día!
61Algunos de ellos tratan de decir: “Pues, es sólo para que lo reciban los judíos. Eso es todo”.
62Pedro dijo, en el día de Pentecostés: “Arrepentíos, cada uno de vosotros, y bautícese en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo; porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Y mientras haya una Simiente esperando en la tierra, para ser llamada, hay un Espíritu Santo para llamarla. Correcto. Aún es igual.
63Pero nos damos cuenta, que cuando Eso viene, es rechazado. Es por esa razón que la nación está bajo condenación. Es por esa razón que las cosas están como están en esta noche.
64Y encontramos que en el tiempo de Salomón, no fue así. Todos ellos apoyaron ese don de discernimiento que Salomón tenía. Y todas las naciones temían a Dios. Y las noticias se esparcieron por todas partes: “¡Oh, Uds. deberían venir a Israel, su Dios ha levantado un don entre ellos, y ellos lo han hecho rey a él! Y su sabiduría, su discernimiento, está más allá de la imaginación humana. Está más allá. Está en las esferas de los dioses”, dirían los paganos. “Y no entendemos cómo es, pero Dios, su Dios, se ha representado en uno de sus creyentes. Y él, ellos lo han puesto a él sobre un trono, y todos ellos lo escuchan a él”. Uds. saben, en ese tiempo las noticias no se difundían por televisión, teléfono, y así por el estilo, era de labio a oído. 65Finalmente las noticias atravesaron el desierto del Sahara, hasta un pequeño país llamado Sabá. Ellos tenían… Era un país pagano. Ellos tenían una reina allí, que sin duda era una—una dama muy agradable. Y las nuevas llegaron a ella, que “Dios estaba dando un gran avivamiento allá en la tierra de Israel, y grandes cosas estaban aconteciendo. Y que allá tenían a un hombre ungido con el Espíritu de su Dios, que su sabiduría aun sobrepasaba cualquier cosa que el hombre pudiera imaginar”.
66Uds. saben: “La fe viene por el oír, oír la Palabra de Dios”.
67Eso conmovió el corazoncito de ella. Ella empezó a pensar al respecto. Y ahora, a medida que venía pasando cada caravana, no cabe duda de que la reina enviaba sus soldados, y decía: “Me gustaría hablar con la persona en privado, si ha venido de Israel”.
68“Sí, reina, nosotros hemos estado en Israel y, ¡oh, es maravilloso! Ud. debería verlo. No hay nada semejante. Es más allá del entendimiento del hombre. Ud. sabe, todos allá están en un solo acuerdo, todos están apoyando a ese don que su Dios les ha dado, y todos ellos lo creen, unánimes. ¡Oh, es la cosa más grandiosa, y no hay nada oculto! Dios simplemente lo revela todo. Si alguna nación saliera allá contra ellos, pues, el Dios de ellos les revelaría por dónde vendrían, y—y les tenderían una emboscada antes de que ellos llegaran allá”. ¡Oh, sencillamente había un gran avivamiento aconteciendo!
69Entonces, Uds. saben, la reina empezó a tener hambre de ver eso por sí misma.
70Uds. saben, hay algo en cuanto a eso, el hombre sabe que él vino de alguna parte; y él está aquí, pero él no sabe porqué está aquí; y él va hacia alguna parte, y no sabe adónde va. Y hay un solo Libro en el mundo que nos dice quién es Ud., de dónde vino, qué es Ud. y a dónde va, y es la Biblia. Es el único que le dice a Ud., y es el Libro de Dios. Es Dios mismo manifestado en forma de palabra, llamado una Simiente. Esa Simiente en la tierra correcta producirá toda promesa que Él hizo, debido a que es Dios mismo. Pero ella tiene que ser regada por fe, para traerla a cumplimiento, como cualquier otra simiente. El germen está en ella. ¡Noten! Fíjense bien.
71Vemos que en todo esto, esa reinita empezó a tener hambre y sed por Dios. ¡0h, si—si los dones de Dios tan sólo pudieran crear una sed en los corazones de la gente, por Él, como lo hizo en ella!
72Ahora, nos damos cuenta, para que los niños, (los pequeñitos), hay una fila entera de ellos sentados aquí y en diferentes lugares, para que ellos puedan entender, lo presentaremos así como en un drama para ellos, para que entiendan.
73Ahora recuerden, ella era una pagana. Así que para hacer esto, y siendo una reina, ella tendría que obtener permiso de su sacerdote pagano, para poder ir. Y puedo imaginarme viéndola llegar a dónde él estaba, hacer sus reverencias, y decir: “Gran santo padre fulano de tal, nosotros sabemos que los israelitas tienen un avivamiento allá, y su Dios se ha representado en la forma de un hombre, por medio de un gran don, que él conoce los secretos del corazón. Y me dicen que Él es la Palabra, y la Palabra discierne los pensamientos del corazón, y dicen que está operando en un hombre. Yo quisiera su permiso, santísimo padre, para ir allá, y visitar y ver esto por mí misma”.
74Bueno, yo puedo imaginarme la respuesta que le dio. “Nosotros no tenemos ninguna cooperación en ese avivamiento”, o esa es la versión de 1964 al respecto. Pero, de todas maneras, ellos—ellos dirían: “Ellos no pertenecen a nuestra denominación. Ellos no son de nuestra gente. Nosotros no tenemos nada en lo absoluto que ver con eso. Tú no puedes ir. Ellos no son más que un montón de—de maniáticos. Se oye toda clase de rumores acerca de que ellos pasaron a través de un Mar Rojo, y toda esa clase de cosa, pero no hay nada al respecto. Aquí está nuestro gran dios, ¿lo ves parado allí al lado de la pared? Ellos fueron fulano y mengano, y tantas veces han hecho esto y aquello”. La pequeña reina se fue disgustada.
75Pero Uds. saben, hay algo al respecto, si Dios empieza a poner hambre en el corazón humano, no hay nada que pueda imponerse. Ya sea que haya cooperación o no, o si fuera cualquier cosa, ¡ella tenía que encontrar Aquello! Como dije acerca de la mujercita anoche, siendo persistente y perseverante. Vean, Algo echa mano de Ud., y Ud. echa mano de Algo. Igual que Jacob, el hijo de—de Dios; Jacob, el hijo de Dios, echó mano de Algo una noche, y eso echó mano de él; y él no lo dejó ir hasta que logró su propósito, recibir la bendición. Esa—esa es la cosa real. Y cuando un hombre imita algo, nunca le funciona bien. Pero si Ud. puede echar mano de ese Algo, y ese Algo echa mano de Ud., va a suceder.
76Si Uds. vienen aquí esta noche por sanidad, y permiten al Espíritu Santo echar mano de Uds., y Uds. echan mano de Él, Uds. van a recibir lo que piden. No hay manera de impedírselo a Uds.
77Si Uds. vienen creyendo que Jesucristo salva, hay un poder salvador que echa mano de Uds., y si Uds. se aferran a Él, Uds. van a ser salvos.
78Si Uds. creen en el bautismo del Espíritu Santo, y el Espíritu Santo echa mano de Uds., y Él los bautiza, y Uds. echan mano de Él; Uds. no tendrán que moverse de su asiento, Él los llenará con Su Presencia allí mismo donde Uds. están. Así como Él lo hizo: “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre los que lo oían”. ¡Algo se apoderó!
79Algo se apoderó de esa mujercita sirofenicia de la que hablamos anoche. No importaba cuántos obstáculos tuvo, ella de todas maneras iba a ir. Algo se apoderó de esta reina de la que estamos hablando en esta noche, una pagana, una idólatra. Así era esta sirofenicia, una griega, una pagana, adoradora de ídolos. Pero Algo se apoderó de ellas, y ellas echaron mano de Algo.
80Siempre hay dificultades en el camino. Satanás arroja en el camino de todo lo que él pueda, cuando él ve que comienza un verdadero movimiento de Dios. Él lo hará con Ud. Él pondrá de todo, todos los obstáculos que pueda, en su camino.
81Recuerden, esa mujer tuvo muchos obstáculos, pero su fe no tuvo ninguno. La fe no tiene obstáculo. ¡No hay nada que la pueda detener, no importa lo que alguien más diga! Si Ud. se ha apoderado de Dios en la manera correcta, y Dios se ha apoderado de Ud. correctamente, pudiera haber cuarenta doctores parados aquí diciéndole a Ud. que se está muriendo, y Ud. no creería una sola palabra de eso. No señor. No señor. Pudiera haber cuarenta ministros parados aquí, como los cuatrocientos de Acab, oponiéndose; pero si Ud. es un Micaías y ha echado mano de Dios, y Dios se ha apoderado de Ud. y Ud. lo ve vindicado en la Palabra, no hay nada que va a detenerle. Ud. se va a mantener firme de todas maneras, porque Algo se ha apoderado de Ud.
82A esa mujercita le fue revelado que había un Dios en alguna parte. Yo puedo verla ir a leer esos pergaminos hebreos nuevamente, enrollarlos y guardarlos en la—la vasija; y luego regresa a ese sacerdote pagano, y le dice: “Yo quiero decirle algo, santo padre. Puede ser que así sea, las cosas que Ud. está diciendo. Pero mire, mi abuela adoró ese ídolo, ella leyó ese catecismo que Ud. tiene. Mi bisabuela lo leyó, mi madre lo leyó, toda mi familia lo leyó, y todo se trata de algo que ya aconteció. Yo jamás he visto alguna manifestación de eso. Pero me dicen que ellos tienen algo allá que es real, moviéndose ahora mismo; no alguna historia, sino algo que está aconteciendo ahora mismo”.
83“Fíjate en esto”, diría él, “hija mía. Si tú vas, te voy a excomulgar. Y tú no tienes negocios, como reina, asociándote con tal gente como esa”. Ese mismo diablo todavía vive.
84No hay mejor grupo en todo el mundo en donde meterse uno, que con una iglesia nacida de nuevo llena del Espíritu Santo. A mí no me importa dónde esté, si está en el callejón o donde sea que esté. Es el mejor grupo. Es un grupo celestial. Noten, creyentes que creen en Dios.
85Su corazón estaba latiendo fuerte, con expectativa. Ella quería ver. Ella había oído al respecto. No sabía nada en cuanto a eso, pero ella quería verlo. Y puedo oírla decir: “Pues, Ud. simplemente puede quitar mi nombre del libro, si así lo desea. Todo lo que Ud. me dice, y esos ídolos, y esos libros y demás cosas, yo veo que Ud. continuamente habla y habla de algo, y eso nunca se ha movido. Yo jamás he visto una manifestación de eso. Yo quiero algo que sea real”. Y ella se alistó para ir. ¡Es una lástima que no tengamos más de esas reinas hoy en día! Correcto.
86Entonces nos damos cuenta que para poder ir, ella empleó una táctica muy buena. Me gustaría que todos pensaran en esto. Ahora, ella dijo que no sabía. Ella había leído todos los pergaminos, para enterarse de lo que era Jehová, para ver la manera en que Él había obrado en los tiempos pasados. “Si eso es así, y Él se ha identificado con este hombre como todos dicen que lo ha hecho, entonces ese sería Jehová”. Y si era Jehová, y Él era el Dios verdadero, el Dios de los vivos, no alguna estatua o monumento de alguna criatura que vivió o que no vivió; este era un Dios vivo, presente ahora mismo. Así que ella quería prepararse para ir. Ella dijo....
87Ella empacó mucho dinero. Ella llevó oro, y mirra y (¡oh!), incienso me supongo, y plata. Y ella cargó los camellos con todo eso. Ella dijo esto: “Yo voy a ir. Yo misma voy a investigarlo. Si es así, yo lo apoyaré; pero si no es así, no tendré nada que ver con eso”.
88Uds. saben, ella podría enseñarle algo a los pentecostales. Muchos están apoyando programas que se ríen y se burlan de Uds. mismos. Uds. respaldan un programa radial que se burla de las cosas que Uds. mismos creen. Y esa es la verdad. Sí señor, porque les suena bien. Seguro: “Hay camino que al hombre le parece derecho”, dijo Jesús.
89Pero obsérvenla. Ella dijo: “Si no es así, entonces me regreso con mis obsequios”. Pero ella iba para ver por sí misma, y quedar convencida. Ella había leído los pergaminos, y sabía lo que Jehová era; y ella iría a ver si Él era, y si Él es, entonces Él aún es Jehová.
90Eso es válido para hoy. Jesucristo es lo que Él era, y Él siempre lo será; Él nunca cambia. La Biblia dice: “Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
91Encontramos entonces a esa mujercita (hablando de obstáculos), entonces esto pudo haberle pasado por la mente: “Recuerda, yo tengo que cruzar el desierto, y ése es un viaje muy largo”. Mídanlo, desde Israel, desde Palestina hasta Sabá, a través del desierto del Sahara. Le llevaría a un camello aproximadamente, creo, a las caravanas les llevaría noventa días, (tres meses), viajando continuamente, para llegar de un lugar a otro. Tres días... tres meses, para ir. Y piensen, ella atravesó ese desierto tan caliente. Ella tenía eso en la mente, ella tenía que hacerlo, atravesar ese desierto tan caliente, hasta por acá, para averiguar si esto realmente era de Dios.
92Con razón Jesús dijo: “Ella se parará con esta generación y la condenará”. Ella no tenía un Cadillac con aire acondicionado. Y algunas personas aquí en Dallas ni siquiera cruzan la calle para oírlo. Esa es la verdad. ¡Con razón ella se levantará en los últimos días! Pero éstos sí se paran en alguna parte para criticar, y lo hacen en cualquier parte. Dijo: “Ella vendrá de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón, y uno mayor que Salomón está aquí”. Noten.
93Ella tenía que enfrentar aquello. Ella probablemente tuvo que viajar de noche, por tanto calor en el desierto. Los rayos directos del sol en ese desierto del Sahara le quemarían la piel a uno de inmediato, y allí ella tenía que viajar quizás de noche.
94Otra cosa, recuerden, ella estaba cargada con ofrendas y cosas. Los hijos de Ismael eran jinetes que andaban en flotas. Ellos eran asaltantes en el desierto. Qué fácil hubiera sido para los hijos de Ismael llegar como un diluvio, y cortar a esos dos o tres eunucos que ella tenía con ella, ese pequeño grupo de soldados, eunucos, y sus criadas. Cortarlos y dejarlos tirados allí, y llevarse decenas de miles y miles de dólares en joyas, aparte del costoso incienso y la mirra, y cosas que ella traía como regalo.
95Pero hay algo al respecto, si su corazón está decidido a ver a Dios; si Algo ha echado mano de Ud., a Ud. no le importa el peligro, Ud. no conoce derrota alguna. Hay algo, Ud. va a recibirlo de todas maneras, sin importar la dificultad que sea.
96Seguro, parecía como una situación ideal para los asaltantes. Cualquiera de ellos pudo haber venido, pero ella no se puso a pensar en peligro alguno.
97Ella no se puso a pensar si podía levantarse y caminar, como alguien temeroso de levantarse de una cama o de un catre, o alguna otra cosa: “Yo no sé, (¿ven?), yo tengo miedo de hacerlo”. Ella no tenía esa clase de temor. Algo había echado mano de ella.
98Y si Algo puede apoderarse de nosotros, de esa misma manera, algo va acontecer. Ahora, Ud. no podrá hacerlo hasta que eso no se apodere de Ud., es mejor que no lo intente. Pero cuando eso se apodera de Ud., va acontecer.
99Fíjense, allí estaba, ella en ningún momento pensó en cuántos asaltantes había en el desierto.
100O también, al llegar allá, ¿sería recibida o no? Uds. saben, ella era de otra denominación. Así que ¿sería ella recibida, sería bienvenida en la reunión? Ella no había sido invitada a venir. El Espíritu Santo obró en ella para que viniera, así que Él era el que estaba guiando; entonces, para satisfacer ese sentir que ella tenía, lo cual ella anhelaba saber.
101Recuerden, se trata de la vida suya. Esa era la vida de ella. Uno tiene una sola oportunidad para arreglarlo, y quizás en esta noche sea su última oportunidad. Si Ud. rechaza a Cristo en esta noche, Ud. quizás no tenga otra oportunidad.
102Y esa pudo haber sido la última oportunidad para ella. Ella lo sabía. ¿Sería correcta la religión fría y formal que ella tenía, o verdaderamente existía un Dios viviente? Ella no había visto nada en su propia religión, pero había oído que había Algo allá en la otra, y ella había leído de lo que Él era. Ella quería ver. Era su vida lo que estaba en peligro.
103Es mi vida en esta noche, yo tengo que encarar esto. Yo tengo que llegar al Juicio, y Uds. también tienen que llegar al Juicio. Nos conviene, estando en nuestros asientos, acostados en nuestras camas, o dondequiera que estemos, considerar esto profundamente; porque uno no sabe en qué hora será sacada su tarjeta del estante de Dios, y cada uno tendrá que dar cuentas en el Juicio. Ya sea miembro de iglesia o no, eso no tiene nada que ver. Uds. van a dar cuentas, de todos modos, y es mejor que estén absolutamente seguros de eso. Examinen su experiencia con Dios; vean si verdaderamente Algo se ha apoderado de Uds., que los trae de nuevo a esta Palabra, apartándolos de credos y formas, y todo eso. Él lo prometió en los últimos días, que habría otra vez un volver, de “los corazones de los hijos hacia los padres”. Y nosotros creemos eso. Fíjense, nosotros lo encontramos ahora en este día.
104Y ella no se puso a pensar en el temor ni en nada que la molestara. Ella no estaba pensando en eso. La idea era que ella quería averiguar si aquello era real o no, así que salió a cruzar el desierto. Y no... A ella le costó mucho hacerlo. Cualquier cosa que Ud. tenga...
105Ese es el problema con nosotros los pentecostales, todo nos ha sido dado en una bandeja, todo cuanto queramos. Si el pastor no llega a la hora exacta: “Yo dejaré las Asambleas y me uniré a la iglesia de Dios”. Y, Uds. saben, es sólo... ¡simplemente estamos tan mimados!
106Me hace recordar que había un marinero anciano que venía del mar en una ocasión. Y para allá fue un poeta que nunca había visto el mar; él había escrito al respecto, pero nunca lo había visto. El marinero anciano se encontró con él, y le preguntó: “¿Adónde vas, mi buen hombre?”.
107Él dijo: “Voy al mar. Yo soy poeta. Yo he escrito del mar. He anhelado oler el salitre, y ver saltando sus grandes olas saladas, las gaviotas cantando, y el cielo azul reflejándose en el mar”.
108El marinero anciano fumó su pipa, cuatro o cinco veces, miró hacia abajo, y escupió. Dijo: “Yo nací en él, hace setenta años. Yo no veo nada de atractivo al respecto”. Él había vivido en él tanto tiempo que le había llegado a ser común.
109Así es con nosotros en esta noche. Nosotros hemos vivido en la Presencia de Dios tanto tiempo, al grado que ha llegado a ser común para nosotros. Debiéramos despertarnos, y darnos cuenta que Jesucristo está vivo y ha resucitado de los muertos.
110Todo esto iba a ser una nueva experiencia para esta reina. Ella era persistente. Ella quería verlo. Ciertamente, ella fue persistente. Ella tuvo que persistir para abandonar su nación. Ella tenía todo su prestigio, lo cual tuvo que dejar atrás. ¿Qué de toda su sociedad de naipes y a todo lo que ella pertenecía, todos los círculos de costura y puntada, y demás cosas a las que ella pertenecía, como reina, toda la celebridad que ella conocía? Ella sería un hazmerreír para ese grupo. Pero ¿qué le importaba eso a ella? Se trataba de su alma.
111Se trata del alma suya. Se trata del alma mía. ¿Qué le importa al metodista, bautista, presbiteriano, o de la unidad, dualidad, trinidad, o lo que sea? Es mi alma la que interesa; es su alma la que interesa. Es la Palabra de Dios que está siendo vindicada.
112Vemos que para ella no importaba lo que alguien dijera, o lo que dijera la celebridad, o aún sus amigos, aunque ella tuviera que dejar todo lo que había en el mundo. Si Aquello era real, ella estaba dispuesta a ir hacia Ello. Ella daría su reino, o cualquier cosa. Si Aquello era real, ella quería encontrar a Dios. Había algo en su corazón.
113Nos damos cuenta que ella vino cruzando el desierto. Finalmente, día tras día, noventa días, (tres meses), la caravana finalmente llegó a la puerta.
114Ahora bien, ella no llegó como llega mucha gente a las reuniones hoy en día. Muchos vienen y dicen: “Ah, yo oído que tienen, ah, alguien me dijo que ellos tenían... Ajá. Bueno, yo iré allá”. Y se sientan sólo por un momento. Obsérvenlos. Uno los ve en todas partes. Ellos dirán: “La primera palabra que él diga que sea contraria a mi creencia”, salen por la puerta y se van. “Jamás regresaré a oír a otro”. Vean, es que ellos no se quedan lo suficiente. Así es.
115¿Qué de cuando Jesús, cuando Él estuvo sentado allí frente a Sus setenta? Él tenía setenta, y tenía a toda la multitud. Él era un gran Hombre. “Él era un Profeta”, decían ellos, “el Profeta de Galilea”. Un día Él miró sobre esa gran multitud que estaba parada a Su alrededor y dijo: “Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis Su Sangre, no tenéis Vida en vosotros”.
116¿Pudieran Uds. imaginarse a los médicos sentados allí, lo que dijeron acerca de ese Hombre? “Pues, Él nos convertirá en vampiros. ¿Beber Su Sangre y comer Su carne?”.
117Él nunca explicó aquello. Él no tenía que explicarlo. Él tenía que sacudir los parásitos que estaban alrededor de Él. En vez de procurar mimarlos y poner sus nombres en un libro de registro, Él los estaba sacudiendo. Ellos no le hacían falta a Él. Así nos damos cuenta, allí estaba, Él dijo: “Si no. ...”. Él nunca explicó aquello.
118Miren, esos discípulos se quedaron quietos. Ellos no dijeron nada.
119Veo al doctor y veo a los fariseos, diciendo: “Miren, ese Hombre está fuera de Sus cabales. Él está loco, quiere que descuarticemos Su cuerpo y lo comamos, y que bebamos Su Sangre. ¡Un vampiro humano! Bueno, nosotros, nosotros no podríamos hacer una cosa como esa. Oh, esa es una locura. Ese Hombre está fuera de Sus cabales”. Se fueron.
120Entonces Él miró a esos teólogos sentados a Su alrededor, los setenta, y dijo: “¿Qué diréis cuando veáis al Hijo del Hombre ascendiendo al Cielo de donde Él vino?”. Esos Doctores de Divinidad mirando por todos lados, dijeron: “¿El Hijo del hombre ascendiendo al Cielo de donde vino? Pues, nosotros lo conocemos, hemos ido al establo donde Él nació. Hemos visto la cuna en la que fue mecido, conocemos a Su madre. Nosotros... Él pesca con nosotros. Él caza con nosotros. Él está por aquí en estas colinas. Él usa la misma ropa como nosotros, come la comida. Y este Hijo del hombre, ¿de dónde vino? Él vino de Nazaret. Esto ya es demasiado para nosotros”. Se marcharon. Él aún no lo explicó. ¿Ven?
121Él miró, miró a los doce, y dijo: “¿Queréis acaso iros también?”.
122Ahora, ellos tampoco lo podían explicar, pero Algo se había apoderado de ellos. ¿Ven? ¡Ellos sabían! Entonces fue cuando Pedro pronunció esas famosas palabras: “Señor, hemos visto la Escritura vindicada en Ti. ¿Adónde iríamos? Nosotros sabemos que Tú tienes las Palabras de Vida. Tú eres la Fuente de Vida. Estamos satisfechos con Esto”.
123Jesús dijo: “Yo escogí a doce de Uds., y uno de Uds. es un diablo”. ¿Ven? Él no andaba con rodeos, ni puliendo, ni mimando, ni dándoles palmadas en la espalda, ni bautizándolos secretamente, o alguna otra cosa.
124Él—Él era Dios hecho carne en la tierra. Él era la Palabra de Dios vindicada. Y aquellos que tenían hambre, vinieron. Los que no tenían hambre, no podían venir. Dijo: “Todo lo que el Padre me ha dado, vendrá”. Entonces ¿cómo pueden venir si Él no lo ha dado, si no ha sido dado?
125Ahora fíjense, encontramos a esta reina, ella finalmente llegó. Ella no esperó como aquella gente. Algunos de ellos la siguieron.
126Siempre hay tres clases de gente: creyentes, manufacturados, e incrédulos. El incrédulo se levantará y se irá; el manufacturado se quedará por allí por largo tiempo. Allí estaban los tres. El incrédulo, la multitud; el manufacturado, el grupo que se apartó por último. Pero había un creyente genuino que no podía explicarlo; ellos no sabían nada al respecto, pero ellos sabían que Él era la Palabra. ¡Eso lo concluyó!
127Allí encontramos a la pequeña reina. Ella había traído mucho alimento, mucho pan, y muchas cosas. Ella trajo sus tiendas y demás cosas. Ella bajó sus cosas de los camellos, y demás, allí afuera en el patio, en las cortes del templo. Y ella armó sus tiendas, e hizo preparativos para quedarse hasta que estuviera convencida de si aquello era correcto o errado.
128No cabe duda que día tras día ella había leído esas Escrituras. En la noche, probablemente ellos tenían que viajar de noche. En el día, ella entonces se sentaba debajo de esas palmeras, en el oasis del desierto, y leía de lo que era Jehová, lo que Él debería ser. Ella ahora reconocería a Jehová. Si Él estaba en ese hombre, ella reconocería Su acción, ella sabría si era correcto o no. Así que ella estaba plenamente informada en la Escritura.
129Ella no fue allá para decir: “Bueno, si él dice algo diferente a lo que dice mi sacerdote, yo agarraré mis camellos y me iré”. Ella se iba a quedar hasta que estuviera convencida.
130¡Oh, si hombres y mujeres tan sólo hicieran eso hoy! Tomar la Escritura, y ver si el Espíritu Santo es para hoy o no; investigar si estas cosas de las que hablamos son predichas para esta hora en que estamos. Pero ella sí lo hizo; esa es la razón que Jesús dijo que el nombre de ella es infalible... no infalible, sino inmortal. Ella se parará en el Día del Juicio y condenará a Dallas, Texas. Ella condenará a los Estados Unidos, en el Día del Juicio, porque ella vino de los confines de la tierra para oír la sabiduría de Salomón; y he aquí, uno mayor que Salomón está aquí. El Jesucristo resucitado está aquí en el poder de Su resurrección. Fíjense.
131Y ella armó sus tiendas. Yo puedo imaginarme esa mañana (por causa de los niños). Las campanas sonaron, tocaron las trompetas, y empezó el servicio. Ellos tenían servicio todos los días. Piénselo, a ellos les encantaba ir a la iglesia todos los días. Así que ellos… empezó el servicio, y me imagino que esta reina se fue allá a la parte de atrás y se sentó. Y al poco rato, todas las trompetas sonaron, los himnos fueron cantados, y todo eso.
132Al poco rato, salió el pastor Salomón, y se sentó. Cómo era que toda la gente lo respetaba, porque lo amaban. Él era el siervo de Dios. Y ellos salían; no había uno diciendo: “¡Ah! ¡Si tan sólo él fuera esto, si tan sólo él perteneciera a mi grupo!”. No. Había un solo grupo, y eran—y eran ellos, así que allí estaban.
133Y entonces nos damos cuenta que alguien pasó al frente. Y de repente, Salomón reveló el secreto de su corazón. Me imagino que la reina dijo: “Mira, espera un momento”. ¿Ven? “Oh, eso sonó real”. El siguiente pasó, encontró lo mismo. Oh, su corazoncito empezó a saltar. Ella, ella quedó maravillada.
134Entonces ella debe haber obtenido una tarjeta de oración, y esperó. Disculpen esa expresión; pero, Uds. saben, es sólo para aclarar un punto ¿ven? Ella a lo mejor obtuvo una tarjeta, y esperó. Un día su tarjeta fue llamada, y ella vino delante del Espíritu Santo que estaba obrando a través de Salomón. Y la Biblia dice que nada hubo oculto para Salomón. El gran Espíritu Santo reveló todo lo que ella tenía necesidad de oír; Él se lo reveló.
135Y aquí estaba el Espíritu Santo, Su plenitud en Jesucristo, haciendo la misma cosa; y esos fariseos diciendo: “Muéstranos una señal. Sana a este hombre aquí. Haz esto, y di esto. ¿Y qué será esto, o aquello?”. ¿Ven? Ellos simplemente no entienden.
136Esta pequeña reina parada allí, y la Biblia dice que: “No hubo nada oculto para Salomón”. Él reveló todas las cosas que ella tenía necesidad de saber. Él le dijo a ella todo al respecto.
137Y cuando lo hizo, ella no tuvo que tomar la palabra de alguien más, ella lo había observado y ella lo creyó. Entonces ella se dio la vuelta hacia la audiencia, y dijo: “Todo lo que oí, cuando lo oí, quedé pensando. Pero todo lo que oí, así es; y hasta más de lo que oí, así es”. ¿Ven? Ahora era su turno, ella lo había visto. Había sido obrado en ella. Ella sabía que era real. Y ella dijo: “Bienaventurado sea el Señor Dios que te ha hecho Su siervo. Bendito sea el…”
138¿Qué era? Esa pobre mujercita había vivido allí, con todos esos credos e ídolos, y una vez en su corazón hambriento... Cualquier verdadero creyente desea ver a Dios en acción. Si alguna vez Él fue Dios, Él aún es Dios. Y ella vio algo que era real, no fingido, genuinamente real. Ella sirvió a Dios el resto de sus días, porque ella vio algo que era real.
139¡Oh, amigo! Hemos visto tantos: “Únase a este credo, al musulmán, a esta”, lo que sea. “Venga a esta, a esto, aquello, y a lo otro”, y toda clase de sensaciones y cosas. Seguramente el mundo debería estar hambriento esta noche por algo real, por ver algo que es genuino. No algo místico de sangre fluyendo, o rasguños, o aceite, o algo que ni es Escritural; sino a un Jesucristo real Quien prometió vivir en Su pueblo en estos últimos días, y que haría las cosas que Él hizo, algo que las Escrituras dicen que acontecería en estos días.
140Todos estos pequeños credos: “Bueno, si Ud. se sabe nuestro credo”, Uds. saben. ¿Ven? Uds.—Uds. están mirando hacia atrás a lo que el Sr. Lutero dijo, un gran hombre en su día. Seguro. Así como algunas de estas mujeres aquí, de setenta y cinco años, tratando de ser de dieciséis, mirando atrás y tratando de vestirse como cuando tenían dieciséis, se cortan el cabello y usan pantalones cortos, y hacen... Cualquiera que maneje mirando por el espejo retrovisor tiene un accidente. Y eso es lo que pasa con la iglesia hoy en día, está mirando por un espejo retrovisor a lo que ya fue. Con razón está accidentada. Nunca...
141Pablo dijo: “Prosigo al blanco del supremo Llamamiento, yo salgo. Voy hacia adelante”. Yo sé que el Sr. Moody fue un gran hombre, el Sr. Wesley fue un gran hombre, el movimiento pentecostal, el movimiento bautista, fueron tremendos; pero prosigamos al blanco del supremo Llamamiento en Cristo. No miren por el espejo retrovisor allá a cuarenta años atrás, miren a lo que es en esta noche. Miren a lo que la Escritura promete en esta noche. Él sí les prometió a ellos en aquel día, pero nosotros estamos viviendo más allá de eso hoy. Estamos avanzando.
142¿Qué si Wesley hubiera mirado hacia atrás, viendo lo de Lutero? Pero él no miró a lo que dijo Lutero, él miró a lo que decía Dios. ¿Qué si los pentecostales hubiesen mirado hacia atrás a los metodistas? ¿Ven dónde hubieran estado Uds.? Allí lo tienen, la misma cosa, Uds. se organizaron y lo apiñaron, no se pueden mover para ningún lado. Ahora el Espíritu de Dios simplemente se va, llevándolo a alguna otra parte.
143Cada vez que ellos lo hacen, un sistema hecho por el hombre donde se emocionan todos de esa manera, es otra vez como la contradicción de Coré; cómo Datán y ellos querían reunir un gran número de hombres y formar una organización. Dios dijo: “Moisés, apártate de ellos y Yo los tragaré en la tierra”. Y ese era un tipo de la jornada de hoy en día, y Uds. lo saben, en el camino a la tierra prometida. Y allí estaban ellos. Ellos no podían creer ese mensaje ungido de Dios, que estaba avanzando, y ellos querían comenzar algo por sí mismos. Siempre es de esa manera.
144El paso más imprudente que jamás dio Israel, fue cuando rechazaron la gracia, en Éxodo 19, y aceptaron la ley. Y Datán cometió el error más terrible cuando él dijo: “Moisés, aquí hay más líderes aparte de ti”.
145Y—y él había sido vindicado que era la Palabra manifestada de Dios. Él había agarrado polvo y lo había convertido en pulgas. Y todo lo que él había dicho había sucedido. Y Dios estaba con él. Una Columna de Fuego lo había vindicado, suspendida sobre él allá, y aun así ellos querían comenzar algo más. Eso simplemente es hecho por el hombre.
146De esa manera es hoy. Allí es a donde ha llegado la iglesia. Correcto. Oh, iglesia del Dios vivo, ¿no quieren Uds. ver algo real? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¡Algo real!
147Una pequeña historia antes de orar por los enfermos. A mí me gusta cazar. Mi madre, Uds. saben, es... ella… su madre recibía una pensión. Ella era india Cherokee. Yo... y mi conversión nunca me quitó el amor por el bosque. A mí me encanta. Allí es donde uno ve a Dios. Allí fue donde yo vi a Dios por primera vez, fue allá en el bosque. Allí es donde Él se encuentra con nosotros. Allí es donde Él habla. Allí es donde me encontraron esos siete Ángeles. ¿Uds…? En, Señores, ¿Qué Hora Es?
148El Hermano Borders y yo estábamos sentados (parados) allá el otro día, cuando aquello descendió, un torbellino de los cielos, que incluso cortó las rocas, justo encima de donde yo estaba parado, y lo que Él dijo, ¿ven? Y allí (¡oh!), muchos hombres, el Hermano Sothmann aquí en alguna parte, uno de los... Terry, creo, por aquí, estaba presente en ese momento. Y todo eso, ¡uno lo ve a Él allá en el campo! A mí me gusta cazar. Yo hago eso sólo para salir, no por matar los animales, sino sólo para estar en el bosque.
149Yo solía cazar con un individuo allá en Nueva York, allá en New Hampshire, mejor dicho, él era un—un buen cazador. Su nombre era Bert. Él era un inglés. Y sus—sus padres establecieron, o talaron eso, lo que llaman “Jefferson Notch” por allí, y hasta “Carroll Notch”, y separaron eso en tiempos pasados. Y en él también hay un poquito de indio. Pero él era uno de los que mejores para disparar que jamás he visto, y uno de los mejores cazadores. Uno no tenía que preocuparse de salir a buscarlo; él sabía dónde estaba. A mí me gustaba cazar allá el venado de cola blanca. Y ellos... Y yo iba cada otoño y cazaba.
150Él era tan buen cazador, pero era el hombre más cruel que jamás he conocido en mi vida. Él tenía ojos como los de una lagartija, y él sólo... De esa clase, Uds. saben, como las mujeres procuran hoy pintarse los ojos, así como una lagartija. Bueno, él en realidad tenía esa clase de ojos. Y para mí, no tiene apariencia de humano. Y así que a mí como que siempre me desagradaba mirarlo. Él era de un aspecto tan repelente por ser así, Uds. saben, mirando por esos ojos así de un lado.
151Y a él le encantaba ser cruel. Y él le disparaba a cervatos, eso es un pequeño venado cachorro, sólo para hacerme sentir mal. Y él decía: “Oh, predicador, tú eres como los demás. Tú eres un cobarde. Tú serías un buen cazador si no fueras predicador”.
152Yo le dije: “Bert, yo estoy cazando almas”. Y le dije: “Tú tienes una que está perdida”. ¿Ven?
153Y él: “¡Ah, déjate de cosas!”. Dijo: “Billy, me caes bien, pero” dijo, “no me hables de eso a mí”. Así que él—él le disparaba a esos pequeños cervatos, y—y eso simplemente me hacía sentir tan mal.
154Ahora, está bien matar un cervato si la ley lo permite, ahora, el tamaño o el sexo, es sólo lo que la ley permite. Yo fui guardabosques por muchos años. Pero miren, Abraham mató un becerro y se lo ofreció a Dios, así que no hay nada con matar un cervato, si la ley lo permite. Pero no dispararles solamente para dejarlos tirados allí, y uno jactarse al respecto; eso no está bien, hacer eso no está bien. Sólo dije eso para justificar aquí a mis hermanos cazadores (¿ven?), para que Uds. vieran lo que estoy tratando de decir.
155Ahora fíjense en esto, nos damos cuenta que este hombre... Un día yo fui allá, mi esposa y yo estábamos juntos. Y—y él había hecho un pequeño pito, que al soplarlo sonaba exactamente como un cervato cachorro llorando, Uds. saben, ese balido raro que ellos hacen. Bueno, mientras...
156Yo había estado trabajando, y no había terminado a tiempo, en una reunión, y fui allá a cazar con él. Y por allí ya había ocurrido mucha cacería; y al primer disparo de un rifle, en esa zona, esas colas blancas... Uds.—Uds. pensaban que Houdini era un artista del escape; él era un principiante, comparado con ellos. Y de repente todos se esconden. Y si hay luz de la luna, apacientan de noche; o se meten debajo de un arbusto o algo, y ellos—ellos no se mueven.
157Entonces vemos, aquel día yo le dije: “Bert, tú—tú no vas a usar ese pito, ¿verdad?”.
158Él dijo: “¡Ah, predicador, tú eres tan cobarde!”. Dijo: “Déjate de cosas”.
159Salimos, y metimos algunos emparedados en nuestras—en nuestras camisas. Íbamos a cazar como hasta mediodía, por los bordes de la parte superior de la—de la Sierra Presidencial, y luego separarnos y bajar de regreso. Si matábamos un venado, sabríamos dónde estaría colgando, iríamos a sacarlo en un día o dos; y lo colgaríamos. Así que había como, oh, cuatro pulgadas de nieve, o seis, algo así, era un buen tiempo para rastrear. Y salimos de camino, continuamos por ahí, arriba en la montaña, y no había huellas, no había nada. La luna brillaba en la noche, y el venado... [Espacio en blanco en la cinta.—Ed.]
160Bert estaba adelante de mí, sirviendo de guía, y yo iba caminando detrás de él. Y de repente él se sentó, así. La nieve estaba seca. Y él comenzó a meter la mano; yo pensé que iba a comerse el emparedado y que de allí mismo nos separaríamos, porque ya estábamos muy alto en la montaña. Y él metió la mano aquí.
161Yo fui a sacar mi emparedado, y comencé a buscar un lugar donde colocar mi rifle. Y—y empecé a sacar mi emparedado, y miré alrededor.
162El sacó este pequeño pito. Yo pensé: “Vaya, ese es un truco sucio, hacer eso”. Así que él tomó este pequeño pito, y me miró con esos ojos de lagartija, y alzó la mirada hacía mí. Se puso el pito a la boca, así. Y yo dije: “Bert, tú no harías una cosa como esa, ¿verdad?”.
163Él dijo: “¡Oh!”, y él lo sopló de esa manera. Y, para sorpresa mía, como a cincuenta yardas, allí al frente, se levantó una enorme gama. Ahora, la gama es la madre venado. Y allí estaba, sus grandes ojos color café, y esas orejas paradas. ¿Ven? Ella oyó. Ahora, ella era una madre (¿ven?), y su bebé estaba llorando. Y no importaba si los demás salían o no, había algo en ella. Ella era una madre.
164Entonces Bert miró de esa manera, y él lo sopló de nuevo, muy bajito. Y ese venado salió caminando directamente al claro. Ahora, eso es raro, muy raro, que salgan así. Y ella estaba mirando alrededor, con esa cabeza enorme alzada, y sus ojos mirando alrededor.
165Al poco rato, cuando el cazador extendió la mano y agarró el rifle, ella vio al cazador. Por lo regular ellos sólo saltan y desaparecen, Uds. saben cómo es, rápidamente. Pero, saben, ella no se movió. Ella se quedó allí y lo miró a él de lado, había volteado su cabeza y lo estaba mirando. ¡Oh! Yo pensé: “Bert, tú no puedes hacer eso”.
166Vean, ella no estaba fingiendo algo. Ella no era hipócrita. Ella no estaba actuando. Desde adentro le nacía, ella era una madre. Y ese bebé, no importa si le hubiera costado la vida, estaba en problemas, ella estaba tratando de encontrar a ese bebé. Él estaba en problemas. Ella, el instinto en ella era de una madre. Y ella vio al cazador, pero su mente no estaba en el cazador, sino en ese bebé en problemas, ese pequeño cervato.
167Y así que él le quitó el seguro a este rifle calibre 30.06. Oh, él tenía una puntería mortal. El niveló ese rifle. Yo—yo sencillamente tuve que voltear mi rostro. Yo no pude evitarlo. Yo—yo no pude mirarlo. Pensé: “Sólo un par de minutos más, y él le volará ese corazón leal; ella tratando de encontrar a su bebé que estaba en problemas, sabiendo que allí mismo estaba ese cazador en el arbusto”. Y él le volaría ese corazón leal por completo, con esa bala de ciento ochenta granos. Y yo—yo… Él tenía una puntería tan tremenda. Él apuntó. Yo pensé: “Yo no soporto mirar eso”. Le di la espalda. Y—y yo—yo dije: “Señor, ayúdalo, para que él no haga eso”.
168Yo—yo sentí tanta lástima por esa pobre madre parada allí, buscado a su bebé; y yo sabía que ella no estaba fingiendo eso. Ella era una madre. Ella hubiera corrido en cualquier otro momento. Ella no se hubiera levantado con nosotros pasando por allí. Pero había algo en ella.
169Yo esperé, y esperé, y el rifle no disparó. Bueno, me pregunté: “¿Qué es lo que pasa?”. Y esperé, entonces volteé muy lentamente. Y vi el venado parado allí, aún estaba mirándolo a él. Y miré el cañón del rifle, y estaba haciendo así. Él simplemente… él estaba tratando de apuntar, y no podía hacerlo.
170Él tiró el rifle al suelo, me miró, y esos grandes ojos habían cambiado. Las lágrimas le bajaban por las mejillas. Él me agarró por la pierna del pantalón, y dijo: “Billy, guíame a ese Jesús del que tú hablas”.
171¿Qué—qué fue? Él vio algo real. ¿Ven Uds.? Esa madre venado tenía que desplegar lealtad, una verdadera lealtad que hizo que ese cruel cazador allí… que tenía el corazón más cruel que jamás he visto. No fue un sermón que yo le prediqué. Fue lo que él vio, algo que era real. No era algo fingido. No era una farsa. Esa era una genuina madre buscando a su bebé, y eso lo guió a él a Cristo. Él ahora es un diácono en una iglesia allá, un Cristiano maravilloso, porque él vio algo que no era fingido. No era algo manufacturado. Era real.
172¡Oh, hermano, hermana, si esta iglesia, si esta gente, en esta noche, si Uds. y yo! Hay algo real, no algo fingido. Uds. pudieran ver algunos fingiéndolo, pero hay una cosa genuina. Hay algo en un hombre que lo hace vivir por Dios. Hay un genuino Espíritu Santo esta noche, hermano, que no es fingido. Hay una cosa genuina.
173Y ¿a cuántos aquí les gustaría ser tan cristianos, y tan leales a Cristo, en muerte, persecución, cualquier cosa, les gustaría ser tan cristianos como esa madre venado fue una madre? ¿Les gustaría, no les gustaría ser así? Yo anhelo ser esa clase de cristiano. Que aun como esa mujer sirofenicia de anoche, ella era esa clase de cristiana. Esta reina de la que estamos hablando esta noche era esa clase de cristiana; cuando ella vio algo que era real, ella estaba lista. Dios nos ayude en esta noche, para recibir algo real, a Cristo. Inclinemos nuestros rostros por un momento mientras oramos.
174Ahora, yo me pregunto, en el edificio en esta noche, si habrán… si habrán algunos aquí, mientras están muy quietos, si habrán algunos aquí que les gustaría, y no conocen a Cristo como su Salvador personal, y les gustaría conocerlo a Él como su Salvador, ¿levantarían Uds. la mano? Uno, dos, tres. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga.
175Me pregunto si habrán algunos aquí esta noche que han reclamado ser cristianos, quizás miembros de una fina iglesia, de un magnífico grupo de personas, pero sin embargo saben en lo profundo de su corazón que no tienen Cristianismo en el corazón, nacido de allí. Así como esa madre venado nació para ser madre; ella era una madre, completamente. Y a Uds. les gustaría llegar a ser un verdadero cristiano, como esa madre venado era una madre; ¿levantarían las manos, y diría: “Ore por mí, Hermano Branham?”. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Por todos lados, arriba en los balcones, veo su mano.
176Padre Celestial, yo no tenía la menor idea, en ese día frío de noviembre, parado allí, con nieve que se me había caído por el cuello, mojado, viendo a ese hombre postrado allí, cómo es que le hablé, lo tomé de la mano, lloré con él, pero le conté acerca de la Biblia y todo. Y él dijo: “Oh, quizás tengas razón”. Pero viendo que Tú tuviste que enviar algo tan real, precisamente en la manera de la naturaleza, que—que él—él simplemente no pudo evitar ver que había algo real. Y ahora él es Tu siervo, Señor.
177Ahora hay muchos aquí esta noche. Algunos de ellos levantaron sus manos, Padre, que nunca han sido cristianos, y quieren llegar a serlo. Dios, no permitas que sean sólo uno de estos que corren y se unen a una iglesia, o toman alguna forma, o credo, o bautismo; sino permite que Cristo les nazca en el corazón.
178Y aquellos que se han unido a la iglesia, ellos, ellos están buscando, Señor, como quizás la—la mujercita, aquella reina de la que hemos estado hablado. Ella—ella estaba hambreando por algo. Y—y ellos también, Señor. Y cuando ella vio algo que era real, que identificó a Dios en seres humanos, ella entonces estuvo lista. Y ella dijo: “¡Bendito sea Jehová, Dios de Israel!”. Ella no quería más que ver con cosas paganas.
179Y Padre, muchos aquí en esta noche, no cabe duda, están en esa misma condición. ¡Si ellos tan sólo pudieren ver algo real! Y Tú nos dijiste cuando estuviste aquí en el mundo, lo que acontecería en este día. Nos ha sido dicho que Tú eres el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Y sabemos cómo fuiste identificado, y cómo los fariseos fallaron en ver eso. Señor, los mismos grupos hoy en día están fallando en verlo, al pertenecer a la iglesia, uniéndose, teniendo ciertas formas de credos, y demás. Ellos, ellos fallan en ver al Mesías, el gran Espíritu Santo identificándose con la gente, como Tú prometiste que harías.
180Concede en esta noche, Señor, que cada uno se dé cuenta y pueda ver Tu Presencia. Y que el texto baje en sus corazones: “Uno mayor que Salomón está aquí esta noche”, ése es Jesucristo, el resucitado Hijo de Dios, listo para venir y convertir, y hacer nuevos los corazones, y colocar en ellos una experiencia de haber nacido de Dios. Así como esa madre gama, algo en que ella no tuvo nada que ver; por la gracia de Dios ella fue escogida para ser un venado, ella fue escogida para ser una madre, y una madre leal. Y Tú dijiste que nosotros fuimos “escogidos desde antes de la fundación del mundo”.
181Yo ruego, Dios, que permitas a todo aquel que tenga esa atracción en su corazón (como la tenía esa damita), que busque a Dios; y que en esta noche acontezca algo real que ellos puedan ver, y así servirle a Él. “Porque uno mayor que Salomón está aquí”. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
182Ahora reverentemente, en silencio, antes de que vengamos al altar. Por favor, nadie se mueva. Sean muy reverentes por un momento. Esta es una hora muy solemne, un momento solemne. Se están tomando decisiones. Muchos levantaron sus manos. Yo creo que Uds. fueron profundamente sinceros en eso, cuando dijeron eso.
183Ahora, Uds. han oído acerca de la Biblia, han oído acerca de Jesús, han oído que Él era el Hijo de Dios. Se les ha enseñado que Él se levantó de nuevo, y les ha sido enseñado que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
184Ahora este Espíritu Santo del que estamos hablando, ¿será Jesucristo? Claro que lo es. ¿Ven? Él es Dios; conocido como Dios, el Espíritu Santo. No es otro Dios; es el mismo Dios. Padre, Hijo, y Espíritu Santo, no son tres dioses; son tres atributos del mismo Dios (¿lo ven?), simplemente el mismo Dios en tres formas. ¿Ven Uds.? De otra manera, como en tres oficios, Uds. saben; cuando Él sirvió como Padre, y luego como Hijo. Es Dios condescendiendo, viniendo de Uno Quien no podía ser tocado (con sólo tocar el monte, tenían que morir), hasta nosotros poder palparlo a Él en carne.
185Y ahora Él está en Uds. Él los ha santificado a Uds. con Su Sangre, para Él poder vivir en Uds. “En aquel día, vosotros conoceréis que Yo estoy en el Padre, El Padre en Mí; Yo en vosotros, y vosotros en Mí”. ¿Ven? Es Dios sobre nosotros, Dios con nosotros, Dios en nosotros. ¿Ven?
186Y ese es Cristo, esta noche, el Espíritu Santo. Él es el mismo. Y Uds. son... Él es la vid, y Uds. los pámpanos. Tengan fe en Él. ¡Y si Él se identifica en esta noche, de estar entre nosotros!
187Ahora si Él se parara aquí con cicatrices, ese sería un ser humano, eso es carne. Cualquiera puede imitar eso; un ser humano puede desfigurarse. 0 quizás, nosotros no conocemos la apariencia de Jesús, sólo tenemos la—la—la idea del artista, la psicología al respecto, de cómo era Él; Hoffmann tuvo una idea, Sallman otra, ¡y cuántos más! Pero ¿cómo lo reconocerían Uds. a Él? Sería por Su Vida.
188Porque si un hombre se parara aquí con marcas de espinas en su mano, y cuánto más, ese sería un impostor; porque cuando Jesús mismo venga, todo ojo le verá, toda rodilla se doblará, y toda lengua lo confesará. Ciertamente.
189Pero Su Espíritu está aquí, ¿ven? Y si nosotros tan sólo podemos dejar que nuestras mentes sean sujetas a la de Él. “Haya pues en vosotros este sentir que hubo también en Cristo”. Él es la Palabra, y la Biblia dice: “La Palabra de Dios”, lo cual, ¿cuántos saben que Jesús era la Palabra? Eso está en la Biblia, en Hebreos 4, y la Biblia dice: “Ella es más cortante que toda espada de dos filos, y discierne los pensamientos del corazón”. Ahora eso es lo que estaba en Salomón: la Palabra, Dios, y por eso él podía discernir sus pensamientos. Eso estaba en Jesús, ¿ven? Eso es lo que está aquí ahora, la misma cosa.
190Ahora, Uds. por allá. Yo no voy a llamar la línea de oración porque voy a hacer un llamamiento al altar. Pudiera haber algunos aquí que nunca han estado en las reuniones. No veo ni una sola persona en el edificio que—que yo conozca.
191Alguien estaba diciéndome que hubieron como treinta o más, que fueron llamados anoche. ¿Sabían Uds. que en una ocasión una mujer tocó Su vestidura, y Él volteó, y la misma cosa aconteció, y— y virtud salió de Él, y Él, el Hijo de Dios? Pero Él dijo: “Mayores que éstas haréis, porque Yo voy al Padre”.
192Ahora Uds. sólo crean y tengan fe, cada uno de Uds., aquí por todo el rededor, en estos catres, camillas, donde Uds. estén. ¡Crean! No piense que no tiene esperanza.
193Ahora, si yo pudiera sanarlos a Uds., yo lo haría; pero yo no puedo sanarlos. Yo pudiera poner manos sobre Uds., y es mi intención hacerlo, con todos los que tienen esas tarjetas. Y las tarjetas se reparten todos los días. Así que es mi intención hacer eso, pero eso es, es sólo como un gesto de que yo creo juntamente con Uds.
194Pero miren, ¿por qué no le tocan Uds. a Él? La Biblia dice que: “Él es el Sumo Sacerdote (ahora mismo) que puede compadecerse de nuestras debilidades”. ¿Es verdad eso? Pues, si Él es el Sumo Sacerdote, entonces Él seguramente actuaría en la misma manera en que actuó en aquel entonces. ¿No es cierto? Él ciertamente actuaría de la misma manera como actuó allá. Muy bien, ahora Uds. tóquenlo a Él por fe.
195Ahora, Padre Celestial, la reunión es Tuya. Pero yo he enseñado en esta noche respecto a esta mujer viendo algo real, cuando ella vio ese espíritu de discernimiento sobre Salomón. Y estamos seguros, Señor, que Tus Palabras son verdad. Tú dijiste que eso volvería otra vez, como fue en los días de Sodoma, justo antes de la Venida; y que Tú eras el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Las obras que Tú hiciste, nosotros también las haríamos. Y Tú eres el Sumo Sacerdote en esta noche, que puede compadecerse de nuestras debilidades. ¿Cuánto más necesitamos?
196¿Cuánto más necesitaron aquellos judíos, para ver que Él era un Profeta? Una virgen concibió, y todas estas cosas; pero ellos, sus credos los cegaron.
197Señor, hay algunos aquí que han venido, quizás no de Sabá, pero han venido de muchos lugares. Yo ruego, Dios, que te identifiques en una manera real en esta noche. Y luego identifícate en ellos, como se identificó el instinto de madre en ese venado aquel día. Somos Tuyos, Padre. Habla a través de nosotros, en el Nombre de Jesús. Amén.
198Ahora quiero que tengan fe y que crean, cada uno de Uds., por dondequiera, por todo alrededor. Y sólo oren. Ahora no… Sólo miren y oren, y sólo crean. Vean, esto quizás no, el Espíritu Santo quizás no se agrade en hacer esto. Si así es, llamaré una línea de oración. Pero aquí estoy parado. Alguien por allá, aun si... No quiero los que tienen tarjetas de oración. Sólo—sólo cualquiera, sólo— sólo oren. Por supuesto, yo no sabría, pero Uds. sólo oren y vean. Simplemente digan: “Señor Jesús, yo sé que ese hombre no me conoce. Él no sabe nada acerca de mí, pero yo sé que yo creo”.
199Su fe es inconsciente. No presionen, ni salten. Al hacerlo se alejan, pero es que allí está junto a Uds. Sólo descansen y crean. Ahora, sólo crean y tengan fe. [Un hermano en la congregación da una exhortación—Ed.] Amén. Y sean reverentes, sólo tengan fe, sólo crean. Algunas veces su fe es inconsciente, uno la tiene y no lo sabe. Aquella mujercita la tenía, y no lo sabía.
200¿Cuántos de Uds. han visto la fotografía del Ángel del Señor, esa Luz? Fue tomada aquí mismo en Texas. Ahora ha sido tomada en todo el mundo.
201Pero ¿qué piensa Ud., señor? ¿Cree Ud., sentado aquí en la esquina? Parecía que Ud. estaba mirando muy ansiosamente. Ud. padece de muchas cosas. Ud. tiene complicaciones, muchas cosas. Ahora, cuando yo dije eso, le llegó una sensación muy extraña. ¿No es cierto? Si eso es verdad, levante su mano. Yo soy un desconocido por completo para Ud., no lo conozco. Eso es verdad. ¿Sabe qué? Esa Luz acaba de posar sobre Ud. ¿Ve? Eso es lo que Ud. sintió, como una sensación muy dulce. Yo lo estaba observando mientras descendía.
202Ahora, sí, Ud. está aquí, y quiere que se ore por Ud. antes de irse del edificio. Si Dios me revela a mí cuál es su problema, y Ud. sentado allí, y yo acá, ¿creería Ud. que es Dios? Es una hernia, una de sus cosas más graves. Es correcto. ¿Es cierto eso? Si Dios me dice quién es Ud., cuál es su nombre (Ud. ahora tiene un buen contacto con Él) ¿creerá Ud. que yo soy Su profeta, o Su siervo? Discúlpenme, esa es una piedra de tropiezo para muchos, ¿ven? ¿Lo cree Ud.? Su nombre es Sr. Sturgeon. Si eso es correcto, levante su mano. Créalo, y sea sano.
203Aquí está una dama sentada allí atrás, de cabello oscuro, aquí en el pasillo. Sí, Ud. Ud. se asombró cuando eso fue dicho. Ahora en este mismo instante Ud. comienza a sentirse un poco rara (¿ve?), algo como muy dulce a su alrededor. Si alguien mirara, si logran verla, es una especie de Luz de aspecto ámbar descendiendo sobre la dama. Ahora el problema que tiene, ella sufre dolores de cabeza que la molestan mucho. Eso es correcto. Si eso es correcto, levante su mano de esa manera. Yo nunca la he visto en mi vida. Eso es verdad. Eso es correcto. Dolores de cabeza le molestan, como migraña, pero la van a dejar. Amén. Créalo. Ahora el...
204Hay un hombre sentado allí al lado suyo, y él me está mirando tan sinceramente, y esa Luz se está moviendo directamente hacia él. Y el hombre está sufriendo de un problema con sus ojos. Pero si él cree, Dios sanará los ojos y se los restaurará. ¿Lo cree Ud.? Muy bien. Yo nunca lo había visto a Ud. en mi vida. Ud. es un desconocido para mí.
205Oiga, también ese joven sentado allí al lado suyo, él sufre con problemas de su cabeza. Eso es correcto. Eso es correcto. Nunca en mi vida había visto al hombre, Dios lo sabe. Muy bien, Ud. crea.
206El hombre sentado junto a Ud., con lentes, mirando en esta dirección. Sí, Ud. está usando lentes, pero ese realmente no es su problema. Ud. tiene algo mal con su espalda, por lo cual está deseando que se ore. Si eso es correcto, mueva su mano. Muy bien.
207Ese joven sentado junto a Ud., a su lado. Él ha tenido muchos problemas, ese joven. Sí señor, con la corbata roja. Ud. ha tenido muchos problemas en su familia y demás. Su esposa es una persona muy nerviosa, y Ud. también está sufriendo con alguna clase de presión en su cabeza. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Eso es verdad. Eso es correcto. Ud. sólo crea, no vaya a dudar, pero crea.
208Aquí está una mujer sentada aquí atrás. ¿No ven esa Luz moviéndose allá atrás, y posando allí? Ella está sufriendo con un problema de la vista, y también de la vejiga. Oh, a ella se le va escapar. Señor Dios, ayúdame. Su nombre es la Sra. Chambers. Crea con todo su corazón, Sra. Chambers. Póngase de pie. Levántese, para que la gente vea quién es Ud. Yo soy un desconocido, nunca la había visto en mi vida. Sí. Ya se le ha ido. Jesucristo la sana.
209Ahora, si ese no es Jesucristo, el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, entonces ¿dónde está? ¿Prometió Él hacerlo? Todos los que lo creen, levanten la mano. Muy bien.
210¿Quieren ser verdaderos cristianos, Uds. que levantaron la mano hace rato; así como lo fue esa madre venado? Mientras el Espíritu está presente, y la unción está sobre nosotros, ¿por qué no se abren paso, y vienen y se paran aquí junto al altar, por un momento? Si Uds. están buscando a Dios para salvación, ¿pasarían aquí, vendrían aquí a este altar y se pararían aquí conmigo sólo por un momento? Levántense. Eso es. Correcto. Dios les bendiga. Cualquiera en el edificio, dondequiera que estén, ¿pasarían? Correcto. Vengan ahora, Uds. que quieren encontrar a Cristo.
211Uds. nunca estarán más cerca de Él sino hasta que se encuentren con Él. Él está aquí. Él se ha identificado, es algo real. Uds. se han unido a la iglesia, muchos de Uds. miembros de iglesia, Uds. se han unido a la iglesia pero eso es todo lo que tenían, tienen deseos de ver algo real. ¡Si eso no es exactamente lo que Jesucristo mismo se identificó ser!
212Miren este niño viniendo aquí, llorando, las lágrimas corriendo por su carita. Con razón, ellos son tiernos. Ellos no han pasado por tantas cosas. Allí viene otro por el pasillo, otro viniendo de la parte de atrás, niñitos, cuando los adultos lo han ignorado. ¿No desean pasar? Vengan aquí ahora y párense alrededor del altar. Uds. miembros de iglesia, Uds. que quieren tener una experiencia de Cristo en su corazón, ¿no pasarán aquí? Si Él conoce su corazón, y Uds. saben que no pudieran esconderlo, ¿no vendrán ahora mismo para pararse aquí, antes de que prosigamos? Vengan aquí, párense aquí para orar. ¿Lo harán?
213Vengan, demuestren, párense por Él. Uds. párense por Él. Si Uds. se avergüenzan de Él ahora, Él se avergonzará de Uds. allá.
214Recuerden, Él está aquí. La Escritura dice que esto acontecería, y aquí está Él, identificándose de estar aquí. Si Ud. es un miembro de iglesia, y no conoce a Cristo como una verdadera experiencia, ¿no pasaría Ud. en este momento? Ahora, yo no estoy muy a favor de persuadir a la gente. Lo único que puedo decir, es decirles la Verdad, y si la Presencia de Cristo, más su Palabra hecha manifiesta.
215Allá arriba en el balcón, Uds. que levantaron sus manos; hermana, hermano, si Uds. quieren bajar, vamos a esperar aquí mismo. Bajen, y reúnanse alrededor del altar, sólo para una palabra de oración. Dejen que el mundo sepa, dejen que Jesús sepa que Uds.—que Uds. no se avergüenzan, Uds. quieren ser verdaderos cristianos. ¿No desean venir, mientras estamos esperando sólo unos momentos?
216Miembro de iglesia, tibio, descarriado, ¿no quiere Ud. venir a pararse con ellos ahora? Venga aquí y párese con ellos. Uds. que no han tenido, si no han tenido una experiencia con Dios, de que son nacidos en el Reino de Dios, de esa manera.
217¿Qué más quieren Uds. ver? Recuerden, les digo en el Nombre del Señor, si Uds. me consideran ser Su siervo, de acuerdo a la Escritura, esta es la última señal que la iglesia verá. Esa fue la última cosa que Abraham vio que se hiciera antes que llegara el hijo prometido. Y nosotros somos la Simiente real de Abraham, y Jesús prometió que la Simiente real vería la misma cosa que vio Abraham, antes de que el mundo gentil ardiera. No lo aplacen por alguna otra cosa. Satanás está procurando hacer que lo pasen por alto. Vengan ahora, mientras... Hay un precioso manantial, De sangre de Emmanuel, Que purifica a todo aquel, Que se sumerge en él. El malhechor se convirtió Pendiente de una cruz; Él vio la fuente y se lavó, Creyendo en Jesús.
218¿No vendrán para aceptarlo ahora? Yo estoy esperando un momento, alguien más pudiera venir y pararse aquí por oración.
219Ahora voy a pedirle aquí a los ministros, los hermanos, que vengan y párense conmigo, mientras oramos. Y ministros por allá, que están preocupados, y algunas de estas personas son de su vecindario, que asisten a su iglesia o algo, si Uds. están interesados en—en que almas vengan a Cristo, y Uds. creen que esto es Jesucristo.
220Ahora, recuerden, yo no soy Jesucristo. Yo soy su hermano, un pecador salvo por gracia. Yo soy igual que Uds. Pero es Jesucristo, el Espíritu Santo, que está aquí con nosotros, guardando Su Palabra. Él no tiene que hacer esto, pero Él prometió que lo haría. Jesús no tenía que sanar a los enfermos, pero la Biblia dice que “Él lo hizo, para que se cumpliese lo que fue prometido por Él”.
221Ahora, a nosotros no nos interesa a qué clase de iglesia Ud. pueda pertenecer. Si Ud. cree que Jesucristo está presente, cree que existe una experiencia de un nuevo nacimiento, del bautismo del Espíritu Santo.
222Ministros, vengan y métanse entre estas personas aquí. Métanse entre ellos, imponiendo las manos sobre ellos. Vamos a orar por ellos. Le estoy pidiendo a nuestra congregación que sean lo más reverentes que puedan por unos momentos. ¿Cómo sabemos lo que hará el Espíritu Santo? Así es, acérquense, mézclense con la gente. Vengan alrededor de cada uno.
223Ahora recuerden, hay una sola cosa que Uds. pueden hacer, es aceptar lo que Él les ha prometido. ¿Han visto Uds. la realidad de la resurrección de Cristo?
224Ahora voy a pedirle a la congregación que se ponga de pie por un momento, en reverencia y respeto a ellos. Cada uno de Uds. crea ahora. Confiesen todo lo que han hecho, es todo lo que pueden hacer, y luego pídanle a Dios que les perdone. Y acéptenlo, créanlo. Ahora cada uno ore a su propia manera.
225Nuestro Padre Celestial, venimos a Ti, con almas arrepentidas. Cómo es que esa pequeña historia de la madre venado penetró muy profundo, que la gente quiso hacer algo, o ver algo real; como la reina de Sabá, quien vino de los confines de la tierra, para oír la sabiduría de Salomón. Y uno mayor que Salomón está aquí, el Salvador de la humanidad, ¡Jesucristo de Nazaret! Sálvalos, Padre, perdona sus pecados. Lava sus almas en la Sangre del Cordero, y dales una experiencia de nacer como cristiano. Ningún otro animal, nadie más pudiera haber hecho eso, sino la madre venado. Eso es lo que ella era. Danos esa experiencia, Señor, ahora, una experiencia de haber nacido de nuevo, en el Reino de Dios, mientras el Espíritu Santo está presente. Concédelo Señor. Concédelo Señor.
226Ahora cierren sus ojos, levanten sus manos, y digan, hagan su confesión, diciendo: “Jesús, yo ahora creo. Acéptame como soy. No hay más que yo pueda hacer. Sana mi cuerpo enfermo. Acéptame, Señor. Yo creo que Tú estás aquí, el Espíritu Santo está aquí identificándose. Sálvame por Tu gracia, Señor. Es todo lo que sé hacer. ¡En el Nombre de Jesucristo!”. Hermano Grant, ¿quiere dirigirnos en oración?