Photo

~ SENOR, QUISIERAMOS VER A JESUS ~
1Padre Celestial, simplemente estamos redimiendo el tiempo hasta que Tú vengas. El gran avivamiento que tan maravillosamente hemos disfrutado, que se ha extendido a través de la nación y alrededor del mundo, a tal punto que fuegos de avivamiento han ardido en toda nación debajo del cielo. Alrededor del mundo, en este momento, están llevándose a cabo grandes servicios de sanidad, día y noche, y alrededor del mundo, comenzaron hace apenas unos años. Ha sido gente sencilla que han salido, creyendo, y han traído el avivamiento. Padre Celestial, ahora nosotros estamos espigando en nuestras ciudades y a través de nuestra nación. Habrá algunos, Señor, que aún no hayan entrado? Si así fuere, Dios nuestro, Te rogamos que los envíes. Si hubiera algunas almas en Dallas, que sean redimibles, concede, Señor, que de alguna manera, de algún modo, Tú las traigas durante esta reunión.
2Nosotros no somos tenidos en mucha estima entre el mundo, y eso lo esperamos. Pero cuando nuestro Señor vino a la Tierra, Él tampoco fue tenido en mucha estima. Había millones en el mundo en aquel tiempo, y sin embargo sólo unos pocos Le oyeron. Pero todos los que habían sido ordenados para Vida, Le oyeron. Ruego Dios, en sinceridad, que les des en esta noche y durante la reunión, a todos aquellos que quedan en Dallas sin el Sello de Dios en la frente, concede que ellos entren, y sean llenos gloriosamente con el Espíritu Santo.
3Te rogamos que sanes a todos los enfermos y afligidos por toda esta región aquí, que tienen fe.
4Bendice a nuestro noble hermano Grant. Oh, ver que ya está mucho mejor! Ese hombrecito que se quebrantó de salud, parado en las líneas de oración, en profunda sinceridad. Mi corazón se compadece de él. Me alegra mucho de ver, Señor, que Tú lo has bendecido tan maravillosamente. Permite que Tu mano de misericordia sea sobre él, y sobre todos aquellos en esta región que Te aman y que están esperando Tu Venida.
5Bendice Tu Palabra. Y Padre, rogamos que Jesús mismo venga a nosotros, en una—una forma tan real, en una manera tan real que ninguno de nosotros falle en verlo a Él, y que todos los que Tú has ordenado a Vida la reciban. Que aquellos que están enfermos lo reciban a Él, y que sean sanos por causa del Reino de Dios. Lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
6Ahora, nosotros tratamos de despedir los servicios entre las nueve y nueve y treinta, por causa de la—la multitud, y para que así Uds. puedan regresar mañana en la noche. Esta noche sólo es algo corto, formal; quiero tomar una Escritura que he leído muchas veces. Y tiene...
7Habrá gente aquí que nunca haya estado en una de las reuniones? Levanten las manos, veamos. Oh, vaya!, eso es prácticamente el ochenta o el noventa por ciento del—del edificio, o de las personas que están en el edificio, que no han estado en una reunión. Nos alegra tenerlos por primera vez.
8Ahora, cualquiera sabe que no hay ningún hombre que pueda sanar a otro. Ni siquiera hay un doctor que pueda sanarlos a Uds. La sanidad proviene de Dios. “Yo soy Jehová Quien sana todas tus dolencias”. No hay ningún doctor que les diga a Uds. que él tiene la medicina que los sanará. Si él lo hace, él los informa equivocadamente.
9Porque, los Hermanos Mayo, recientemente en una entrevista... Cuando este pequeño Donny Morton fue sanado en Canadá, a quien la Clínica Mayo había desahuciado, lo cual sucedió en la costa occidental. Uds. lo vieron en la revista Selecciones. Ellos me tuvieron allí para una entrevista, y dijeron: “Hermano Branham, nosotros no profesamos ser sanadores, solamente profesamos ayudar a la naturaleza”.
10Hay un solo Sanador y ése es Dios. Dios es el Único Quien puede construir células, formar vida, por lo tanto, no está en el poder del hombre hacer eso. Un doctor puede fijar un hueso; o darle a Ud. medicina para envenenar los gérmenes, y él pone cierta cantidad en ello, y un antídoto para evitar que eso lo mate a Ud., y para matar el germen y demás. Él puede hacer eso. Pero el tejido que ha sido desgarrado, o el hueso que ha sido quebrado, la apendicitis que ha sido sacada, (el apéndice), él no puede sanar eso. Se requiere de Dios. Dios es el que sana. El hombre pudiera quitar algo que lo está ocasionando, si es posible sacar ese órgano, él puede extirparlo, cortar las venas sanguíneas y sacar eso, o ese tejido, que es una célula descontrolada, como un tumor, cáncer, o algo así. Si él puede encontrarlo, lo puede sacar. Pero sanar, él no puede hacerlo, y él le dirá eso a Ud.
11Y ahora, la sanidad es únicamente de Dios. Sólo Dios ha comprado para nosotros nuestra sanidad. Es asunto nuestro hacer todo lo que podamos, en nuestra vida, y en toda forma que Dios nos ha dado, para nuestra sanidad, pero el que sana es Dios. Si Dios lo llama a Ud. para irse a Casa, esta noche, no hay suficiente medicina en el mundo que pueda mantenerlo a Ud. aquí. No hay nada que vaya a mantenerlo a Ud. aquí. Y si Él determina que Ud. se quede en la tierra, no importa cuántos médicos digan que Ud. se irá esta noche, Ud. no se irá. Así que todo sencillamente depende de Dios.
12Dios es Vida, Vida Eterna. “En el principio era Dios”. Él no era Dios en ese tiempo, porque dios, la palabra dios en inglés, quiere decir “objeto de adoración”, y no había nada sino Él. Él era el Eterno, simplemente el Ser Eterno. No había luna, estrellas, Ángeles, ni nada. Pero en este Ser que nosotros llamamos “Dios nuestro Padre”, había atributos. En Él había el atributo de ser Padre, en Él había el atributo de ser Dios, en Él había el atributo de ser Hijo, en Él había el atributo de ser Salvador, en Él había el atributo de ser Sanador, y todas estas cosas que vemos ahora sólo están desplegando Sus atributos.
13Ahora, si Ud. estaba en Sus pensamientos en el principio, si Ud. tienen Vida Eterna, existe una sola forma de Vida Eterna. La Vida Eterna no tuvo principio y no tiene fin. Así que si Ud. tienen Vida Eterna, Ud. era un atributo del pensamiento de Dios antes de que hubiera algo sino Él.
14La forma de Ud., su figura, y lo que Ud. es ahora, simplemente es un negativo, de cuando Ud. llegaba aproximadamente a los veinte, veintidós años de edad. Ud. era un negativo, y la muerte revela la fotografía del positivo; “que si este tabernáculo terrestre se deshiciere, tenemos uno ya esperando”. Ven?
15Esto aquí es sólo la muestra, ello muestra lo que está ocurriendo. Como Dios llegando a ser Dios cuando Él creó a los Ángeles. Él llegó a ser Hijo cuando Él creó a Cristo Jesús. Él llego a ser Salvador cuando Jesús murió. Él llega a ser Sanador cuando “Él herido fue por nuestras trasgresiones, por Su llaga fuimos nosotros curados”. Ven?
16Todas estas cosas son atributos de Dios, para que en el—el fin, la Biblia dijo, Jesús dijo: “Vosotros conoceréis que Yo soy en el Padre, el Padre en Mí, Yo en vosotros, y vosotros en Mí”. Es Dios llegando a ser tangible. Su propia esposa, Ud. y su esposo, simplemente es una sombra, un negativo de Dios y Su Esposa: La Iglesia. Vean, sólo es el atributo de Dios siendo desplegado en sombras y tipos, así como fue el Antiguo Testamento para el Nuevo. Ven? Luego en el fin todo termina: Dios siendo tangible. Dios en Cristo, tangible, hecho carne, habitó entre nosotros. Y en aquel Gran Milenio que está por venir, Dios en la forma de Cristo, se sentará sobre el trono de David; y la Iglesia, (Su Novia), Esposo y Esposa juntos.
17Sí, es lo más, eso es suficiente para encender el corazón de un creyente; en estas horas tan tremendas que vivimos, cuando todas las esperanzas y las naciones, y todo lo demás está desmoronándose sobre nosotros, y debajo de nosotros, nosotros tenemos un Reino. Somos bautizados en este Reino.
18Ahora bien, vamos a tomar este Mensajito formal, en esta noche, para presentar lo que yo quiero que Uds. vean en las reuniones. Leemos en, (perdón), en San Juan el capítulo 12 y el versículo 20. Y nuestro—nuestro tema, todavía, desde el principio, es como lo es en esta noche, y en toda nuestra literatura y todo, Hebreos 13:8; “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Había ciertos griegos entre los que habían subido a adorar en la fiesta. Estos, pues, se acercaron a Felipe, que era de Betsaida… y le rogaron, diciendo: Señor, quisiéramos ver a Jesús.
19Ahora, ésa es la pregunta que estamos haciendo en esta noche. Si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y estos griegos, (gentiles), pidieron verlo a Él, y les fue permitido hacerlo por uno de Sus siervos, y si Él sigue siendo el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, por qué no podemos nosotros verlo a Él en esta noche? Ven? Señor, Quisiéramos Ver A Jesús.
20Ahora, yo estoy seguro que para cualquier creyente, sería la cosa más emocionante en su corazón, una confirmación de su fe, que él verdaderamente pudiera ver y saber que él estuviera parado en la Presencia de Jesucristo. Yo pienso que sería la cosa más asombrosa en la que—que cualquiera persona, cualquier creyente pudiera pensar; saber, y estar seguro, que él está parado en la Presencia del—del mismo Señor Jesucristo, su Juez solemne, su Redentor, y que será su Juez en el Juicio.
21Ahora, esta pregunta fue hecha. Estos griegos habían venido a la adoración, y ellos tal vez eran prosélitos de la religión judía. Ellos estaban en la fiesta, así que ellos deben haber sido prosélitos. Y ellos habían oído acerca de Jesús. “La fe viene por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios”.
22Ahora, en alguna parte de la Escritura, sin duda que ellos habían escuchado o leído de cómo debería ser el Mesías. Así que sabiendo que si ellos podían... Este Hombre que reclamaba ser el Mesías, Él tendría que tener los atributos que había de poseer el Mesías.
23Ahora, habían habido muchos, había habido muchos falsos mesías que se habían levantado, sabemos que incluso hubo uno llamado Jesús que se levantó un poco antes que el Ungido. El Mesías era el ungido, que significa “el Cristo”, el... un—un Hombre ungido con el Espíritu Santo, la plenitud de Dios, era el Mesías, Dios en un Hombre. El Hombre y Dios llegaron a ser uno, cuando Dios entró en un Hombre.
24Ahora, estos griegos eran muy curiosos. Ellos habían escuchado unas cosas tremendas acerca de este Hombre que hizo estas afirmaciones, y yo los admiro a ellos por causa de ser lo suficientemente sinceros para investigar al respecto. Yo creo que si todos nosotros hiciéramos más de eso, investigáramos sobre aquello que escuchamos, y lo juzgáramos de acuerdo a la Palabra.
25Ahora, Dios nunca cambia Su manera de hacer las cosas. Él siempre obra igual. Ahora, Él no puede cambiar, porque la primera decisión de Dios es Su… siempre tiene que permanecer con esa decisión, cuando Él es llamado a la escena, así como hoy.
26Dios fue llamado a la escena cuando el pecado fue cometido al principio en el huerto del Edén, y Él tuvo que tomar una decisión de cómo Él redimiría al hombre. Y Él tomó Su decisión al redimirlo por la Sangre derramada de un Ser inocente, y Él nunca lo ha cambiado. Nosotros hemos tratado de educarlos, hemos construido torres y ciudades, y teologías y educaciones, y— y denominaciones de iglesias, y los hemos denominado; pero eso nunca ha funcionado, y nunca funcionará. Dios salva al hombre por la Sangre derramada del Inocente. Él nunca lo cambia, no importa en qué mejor manera pensemos nosotros. Es, ésa es la decisión de Dios.
27Y Él no puede tomar una decisión, una cosa hoy, y otra cosa mañana. Cuando Él toma una decisión, es perfecta. Él nunca tiene que retractarse al respecto. Cuando Dios dice algo, es Eternamente correcto porque Él es Eterno, y Sus Palabras son Eternas.
28Dios, conociendo el fin desde el principio, por lo tanto, Él le asignó a Su— Su mundo una cierta porción de Palabra para cada generación, a medida que transcurrían. Él envió profetas en el Antiguo Testamento, en Hebreos 1 se nos enseña que: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por Su Hijo, Cristo Jesús”. Ahora, si examinamos bien esa Escritura!
29Cuando Jesús estuvo en la tierra y dijo que Él era el Hijo de Dios, ellos lo condenaron. Él dijo: “Por qué me condenáis cuando Yo digo que soy el Hijo de Dios, cuando llamáis a aquellos a quienes vino la Palabra, ‘dioses’?”. Abraham fue considerado un dios, Elías fue un dios, Isaías fue un dios, por cuanto la Palabra de Dios vino a ellos. Y ellos fueron, en porción, dioses. Jesús dijo que ellos lo fueron. Él dijo: “Vosotros los llamáis a ellos ‘dioses’”.
30Ahora, vean, cuando el hombre era ungido, (como José), él representó a Cristo; cuando Moisés fue ungido, él representó a Cristo; cuando David fue ungido, él representó a Cristo. Todos apuntando hacia Cristo, y Él fue la plenitud de la Palabra. La Palabra fue manifestada en Él. Él fue plenamente el Ungido. Aquellos lo tuvieron por porciones; nosotros lo tenemos por porciones. Él fue el Ungido. El plan completo de Dios estaba en Él. El plan de Dios desde de la fundación del mundo, para redimir a un mundo perdido, estaba en Él. Él fue la Palabra, y Él todavía es la Palabra: “el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Recuerden, Él vino a los padres, por medio de los profetas, se dio a conocer a Sí mismo por medio de los profetas; y luego en este día postrero por medio de Su Hijo, Cristo Jesús. Él fue Dios manifestado.
31Fíjense, la Palabra siempre viene al profeta. Dios nunca obró a través de un grupo de gente. Es por medio de un individuo que Él obra. Él obró en los días de Noé, por medio de Noé. Él obró en los días de Moisés, por medio de Moisés. Obró en los días de Elías, por medio de Elise-… lías, a través de Eliseo y Elías. Por medio de Isaías y aquellos profetas, a medida que venían a través de la edad.
32Y entonces cuando Él estuvo aquí, Él se manifestó plenamente; no en los fariseos, saduceos, sino en Jesucristo. Él era la Palabra. Es por eso que Él podía decir lo que decía. Esas son las declaraciones que Él podía hacer. Ahora, estos griegos sabían de esto, ven?
33A través de cada edad Dios ha asignado cierta porción de Palabra, y las iglesias la confunden toda, entonces Él envía un profeta entre ellos y vindica esa Palabra. Es como cualquier otro tiempo, nosotros hablamos hoy y decimos que los metodistas…
34Los luteranos dijeron: “Cuando Ud. cree, eso es todo lo que Ud. tiene que hacer; Ud. es justificado por fe, creer”. Muchos dijeron que creyeron y no lo tenían. Nosotros sabemos eso.
35Luego vino Wesley con lo que se llamaba: “la segunda obra de gracia”, santificación, “todos los que gritan, y son santificados lo tienen”. Muchos gritaron, y no lo tenían.
36Vinieron los pentecostales y dijeron: “Todo el que habla en lenguas, lo tiene”. Muchos hablaron en lenguas y no lo tenían.
37Luego vino la Ciencia Cristiana, y dijo: “Es amor, el fruto del Espíritu”. Muchos de ellos muestran fruto del Espíritu, y no lo tienen.
38Aquellos fariseos podían mostrar el fruto diez veces más que Jesús. Sabían Uds. eso? Ahora, qué tal si yo tomara, digamos…? Y que Dios me perdone, pero voy a ponerme del otro lado, voy a decir que: “Hay un Hombre aquí en Dallas, simplemente un Joven que se levantó por acá, de la nada, en el... de un pequeño barrio de por aquí, que se llama a Sí mismo Profeta, allí en Galilea. Aquí está Él, andando por allí. Los he juntado a Uds. para mostrarles qué está mal. Este Hombre reclama ser un Profeta”.
39“Ahora, yo quiero preguntarles algo: “Quién estudió desde la infancia, sino su sacerdote piadoso? Quién fue que se paró al lado de su padre, y de su madre, cuando Ud. nació, sino su sacerdote piadoso? Quién fue el que lo tomó Ud. en sus brazos y lo circuncidó y lo presentó al Señor, al octavo día, sino su sacerdote piadoso? Quién es el que viene a Ud. cuando está enfermo y necesitado, sino su sacerdote piadoso? Quién fue el que estudió y sacrificó toda su vida de joven, para aprender todas las leyes y demás cosas, sino su sacerdote piadoso? De dónde salió este Joven, este Jesús de Nazaret? A qué escuela asistió Él? A qué organización pertenece? Qué tarjeta de compañerismo carga? Ninguna. Lo único que Él hace es condenar a aquellos que la tienen. A fin de cuentas, quién es este Hombre?”.
40Y Uds. hombres de negocios! Jehová demandó cordero para un sacrificio, sangre. Y su piadoso sacerdote hizo unos puestos allá. Uds. hombres son negociantes, y venden seda y cosas, y él hizo un lugar allí para que Uds. negociantes pudieran comprarlo con su dinero, un cordero, para que ofrezcan por sus pecados. Qué hizo este Joven? Fue allí y volcó esas cosas; los miró con ira, los echó fuera, tumbó las mesas de los cambistas. Llamarían Uds. a eso fruto del Espíritu? No, yo diría que no, tratando incluso de evitar que Uds. sean salvos; su sangre, la sangre que Jehová demandaba. Eso no podría ser de Jehová!”. Ven lo real que sonaría eso?
41Aquellos sacerdotes de aquel día, (o aquellos profetas), cuando Josafat y Acab se sentaron juntos, y cuatrocientos sacerdotes bien entrenados, provenientes de la escuela, no subieron ellos allí y les dijeron a Acab y a los demás: “Esa tierra les pertenece a Uds. No está bien que los—los filisteos se llenen la barriga con el trigo que le pertenece a Israel. El Dios todopoderoso nos dio esto a nosotros. Y ASÍ DICE EL SEÑOR, suban!”?
42Pero saben, Josafat era un hombre espiritual, eso no le sonaba muy bien. Él preguntó: “No tienes uno más al que pudieras consultar?”.
43Dijo: “Sí tengo uno, pero yo le odio”. Sí, seguro. Dijo: “Él siempre me está profetizando mal. Él condena nuestra gente, en todo lo que él hace. Él no está de acuerdo con los demás”. Dijo: “No hable así el rey, pero tráiganlo acá”.
44Y cuando el pequeño Micaías, el hijo de Imla salió, él vio una visión. Él comparó su visión con la Palabra. Y cuando vio que su visión y la Palabra concordaban, él dijo: “Sube, pero yo vi a Israel esparcido como ovejas que no tienen pastor”. Ven Uds. quién tenía la razón? Ellos realmente tenían algo, y esa tierra sí les pertenecía a ellos, pero les pertenecía bajo condiciones.
45Y así también las Bendiciones, de este día postrero, les pertenecen a esta iglesia, pero es bajo condiciones. Uds. tienen que cumplir esas condiciones. Si no lo hacen, Uds. pudieran tener toda clase de servicios de sanidad, servicios de clamor, servicios de alabanzas, servicios de fruto, servicios de hablar en lenguas, y no les hará ningún bien en lo absoluto. Uds. tienen que reunir las condiciones de Dios.
46Es por eso que estos griegos estaban deseosos de ver a este Hombre. Ellos sabían de acuerdo a la Palabra lo que habría de ser este Mesías, y querían verlo a Él; ellos eran gentiles. Ellos habían escuchado acerca de Él, y querían verlo.
47Ahora, si ellos querían verlo a Él y les fue concedido ese privilegio, no creen Uds. que aquí en Dallas, esta noche, si Él dice en la Escritura que: “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”, y nosotros deseamos verlo a Él, no creen Uds. que Él nos concedería a lo mismo a nosotros? Recuerden, si Él no lo hace, entonces no es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Yo creo que Él es el mismo. Dios en este día postrero ha hecho cosas maravillosas para la gente!
48Eso me hace recordar mucho a una mujer, aquí no hace mucho, en Louisville, Kentucky. Ella tenía un muchachito como, oh, de dos o tres años de edad. Y el pequeñito tuvo un... debe haber estado desarrollando un—un problema mental. Y ella lo había llevado al doctor, y el doctor lo había tratado por un tiempo. Y según ella, parecía que él estaba empeorando. Pero el doctor decía: “Yo creo que él está mejor”.
49Así que ella le hizo una prueba. Ella lo llevó a una tienda de baratillo, y agarró una cosita que debería llamar la atención de este muchachito, pero él— él no la miraba. Ella fue a otro mostrador, y agarró algo que le llamaría la atención, una pistolita de juguete o algo, y—y eso aún así no le llamaba la atención. Ella hizo todo lo que pudo, y la gente empezó a observar a esa mujer ponerse histérica. Luego ella fue a un lugar donde había una—una campanita, y agarró eso y la sacudió, histéricamente, delante de sus ojos, y dijo le: “Cariño, mira!”. Y el pequeñito sólo tenía la mirada fija en el espacio. Ella dejó caer esa cosita al suelo y empezó a gritar. “Oh, no! No”, gritaba ella.
50Algunas de las personas que estaban en la tienda fueron para ayudarla, y para averiguar lo que pasaba. Ella dijo: “Mi niñito, el doctor dice que él está mejor, pero no es cierto. Cualquier cosa que debiera llamarle la atención a un muchachito así, no lo atrae. Él solamente tiene la mirada fija en el espacio”.
51Yo creo que en esa condición está entrando nuestra iglesia. Dios presentó todo don que Él prometió en la Biblia, delante de nosotros, y aún seguimos con la mirada fija en el espacio, como si estuviéramos buscando algo más. Esa parece ser la condición espiritual de la iglesia, que ellos fallan en ver la hora en que están viviendo. Ellos están buscando alguna sensación o algo que... algo allá lejos en el futuro. El hombre siempre está haciendo eso; él siempre bendice a Dios por lo que ha hecho, esperando por lo que Él hará, e ignorando lo que Él está haciendo. Uds. fallan en ver la hora en que vivimos!
52Eso es lo que aquellos griegos querían saber, qué hora era y lo que debería de ser ese Mesías. La porción de Escritura que fue dada a conocer para ese día, si ese Mesías cumplía eso, esa era la evidencia! La Palabra vindicada de la hora es la evidencia; no que Él necesitaba tener los frutos del Espíritu; que Él tuviera que ser un—un abogado en las cortes de—de justicia, para los Suyos, o uno de las organizaciones de los fariseos o de los saduceos. Él era la manifestación de la Palabra prometida de Dios para esa hora!
53Quieren ver Uds. cuál es el fruto del Espíritu? Miren lo que la Biblia promete para una cierta hora, luego vigilen que eso sea vindicado; esa es la evidencia. Jesús dijo: “Escudriñad las Escrituras; porque en Ellas os parece que tenéis la Vida Eterna, y Ellas son las que dan testimonio de Mí. Eso es lo que prueba Quién soy Yo”.
54Estamos buscando una Escritura antes de que entremos a otra cosa. Jesús dijo, cuando Él estuvo aquí en la tierra, (en el Libro de Lucas), que “como fue en los días de Sodoma, así será en la venida del Hijo del Hombre”, ahora fíjense, “y como fue en los días de Noé, antes del diluvio”. Ahora, Jesús estaba leyendo la misma Biblia que Ud. y yo estamos leyendo. Y todas esas cosas eran sombras. Ahora, si Uds. quieren averiguar cómo era antes del día de Noé, vayan y lean Génesis. Él sólo dijo que: “Ellos estaban comiendo, bebiendo, casándose, y dándose en casamiento”.
55Pero si Uds. se fijan, vayan y lean Génesis 6 y vean lo que ocurrió allá; vemos allá que “viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres”, cortes de divorcio. Hijos de Dios! “Hombres de renombre”, hombres de gran nombre.
56Miren hoy en día, nuestros—nuestros funcionarios, grandes hombres en el mundo, como este gran aristócrata en Inglaterra, recientemente, la revista Life publicó el articulo de ello, fue encontrado con estas desnudistas, y demás. Miren a nuestro gobernador de Nueva York, y en todos los otros países alrededor, la inmoralidad; miren el divorcio. América le lleva la delantera a las naciones en cuanto a divorcio, al resto del mundo. Miren a las mujeres, cómo se visten y salen a la calle; y cómo es que los hombres, lo primero que viene al pensamiento hoy en día, es algo inmoral. Cada entretenimiento, en los cigarrillos, el whisky, lo que sea, o algún otro juego, o algún... tiene que tener alguna mujer inmoral en ello. “Como fue en los días de Noé!”.
57Jesús dijo: “Y como fue en los días de Sodoma!”. Recuerden, Él dejó eso quieto. Imaginémonos a Sodoma. Había tres clases de gente en el mundo, siempre: creyentes, manufacturados, e incrédulos. Ellos están en cada grupo. Quizás hablaremos sobre eso una noche, durante la semana. Pero en aquel tiempo, estaba el incrédulo, los sodomitas; estaba el manufacturado, que era Lot y su grupo; y estaba el “llamado fuera” y elegido, que era Abraham, el cual no estaba en Sodoma.
58Tres Ángeles descendieron justo antes de que llegara el hijo prometido. Lo cual, Abraham había peregrinado, y había esperado un hijo prometido; y Lot había olvidado todo en cuanto a la promesa, y se fue a Sodoma; y los sodomitas, para empezar, no le creían. Pero ahora fíjense, una mañana calurosa, tres Seres bajaron del Cielo. Y al venir a Abraham, Uno de ellos se quedó con él. Y dos de ellos fueron a Sodoma, para llamar fuera lo que quedaba en Sodoma: Lot y los que habían ido con él, y Él solamente tuvo tres; ocho en los días de Noé.
59Ahora ésa es una declaración bastante fuerte para este día que viene: “como fue”, tres y ocho. Fíjense, sin embargo hubo Uno que había venido a Abraham.
60Ahora, el que fue a Sodoma, él... ellos predicaron allá, esos dos que entraron allí; ellos predicaron y les dijeron que el tiempo estaba a la mano, el mundo gentil iba a ser quemado. Ahora, miren el cuadro de Sodoma en comparación con este día; no el de Noé, el agua; sino que esta vez, el fuego, para destruir el mundo gentil.
61Y los verdaderos creyentes gentiles están esperando un Hijo prometido, al Hijo de Dios, y nosotros hemos esperado. Ellos no están en Sodoma. Ellos han sido sacados fuera.
62El de Sodoma era ese miembro de iglesia, tibio. Y había uno allá como un Billy Graham moderno, que bajó y entró en Sodoma, entre las denominaciones, un Oral Roberts. Y ellos están allá golpeando fuertemente, con el Evangelio, eso los cegó. Observen la señal que él obro allá, aquellos.
63Fíjense ahora en Abraham, (el elegido), en su grupo, Uno se quedó allá atrás y realizó una señal para ellos.
64Uds. saben, en toda la historia del mundo, en toda la historia de la iglesia, nunca ha habido una ocasión, en que algún reformador, o algún hombre haya tenido un—un gran ministerio a los gentiles, que su nombre terminara en h-am, como A-b-r-a-h¬a-m, hasta ahora. Ése es G-r-a-h-a-m, seis letras. Abraham tiene siete letras. Seis letras, G-r-a-h-a-m. Billy Graham, un gran evangelista que está allá en Sodoma, entre esas iglesias denominacionales, llamando fuera a los que él pueda. Hemos tenido a Billy Sunday, Finney, Sankey, Moody, Knox, Calvin, y así sucesivamente, pero nunca un G-r-a-h-a-m, o a nadie que termine con h-a-m, nunca antes. Hay uno allá para la iglesia formal, en Sodoma, que termina con h-a-m, que significa, “padre de las naciones”.
65Entonces hubo Uno que se quedó allá con Abraham, que se sentó con su tienda—de espaldas hacia la tienda, y dijo: “Abraham”, no Abram, lo cual él era unos días antes de eso. “Abraham, dónde está Sara tu mujer?”. S-a-r... r-a, no S-a-r-a-i, ven? “Dónde está Sara tu mujer?”. Él dijo: “Ella está en la tienda, detrás de Ti”.
66Él dijo: “Yo voy a visitarte. Yo voy”, Yo (pronombre personal), “voy a visitarte de acuerdo a la promesa que te di”. 11
67Y Sara, siendo de cien años, en la tienda, se rió dentro de sí, diciendo en su corazón: “Cómo puedo yo, siendo vieja, tener deleite de nuevo con mi señor, y él ya está viejo, Abraham, como jóvenes, o personas cuya—cuya vida sexual terminó hace años?”. Ella tenía noventa, y Abraham cien. Dijo: “Tener deleite con mi señor, él también siendo viejo?”.
68Y el Ángel, (el mensajero que era para la iglesia espiritual), discernió lo que ella había… lo que ella dijo, en su corazón. Y Él dijo: “Por qué dudó Sara esto”, (ven?), “diciendo en su corazón: ‘Estas cosas no pueden ser’?”.
69Y Sara trató de negarlo. Pero siendo que ella era parte de Abraham... Su incredulidad la hubiera condenado a ella, pero Dios no podía eliminarla, porque ella era parte de Abraham. La Iglesia hubiera sido condenada hace tiempo, pero ella es parte de Cristo.
70Fíjense en la señal que Él realizó al decir lo que ella estaba haciendo, con Su espalda hacia ella. Jesús dijo que eso se repetiría, “en los días de la venida del Hijo del Hombre”. Nosotros vemos al Billy Graham, vemos el fuego listo para caer, la iglesia esperando a un Hijo prometido. Y aquí estamos, todo exactamente en orden, esperando esa hora: el Hijo prometido.
71Recuerden la última señal que vio Abraham. Y nosotros que hemos nacidos del Espíritu de Cristo, somos la Simiente real de Abraham. Jesús prometió que la Simiente real de Abraham vería la misma señal que vio su padre Abraham, antes de que llegara el Hijo prometido. No hubo más señal. Abraham, inmediatamente Sara llegó a ser madre, e Isaac llegó. La última señal fue Dios manifestado en la carne de un hombre.
72Ahora, alguien me dijo, dijo: “Hermano Branham, Ud. no cree que ése era Dios!”.
73Bueno, Abraham dijo que lo era. Él lo llamó: “Elohim”. Y busquen y vean si no está deletreado con una S mayúscula. Vean si en el principio original, no es lo mismo como fue: “En el principio creó Dios...”. Elohim, “el Todo suficiente”.
74Dios manifestándose en Su Iglesia, entre Su pueblo. Jesús dijo... Aquí estaba Dios manifestado en un Hombre: Jesucristo, “el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. La Iglesia ha pasado por toda clase de señales. Bueno, entonces cuando Dios presenta la última señal delante de ellos, se quedan mirando fijamente en el espacio. Que Dios tenga misericordia de nosotros! Cuánto tiempo más de gracia tenemos? Quizás sea más tarde de lo que nosotros pensamos. Recuerden mi primera declaración; la gente seguirá pensando que están siendo salvos, igual como en Sodoma.
75Qué era Él? Qué vieron aquellos griegos en Él? Qué era Él? Lo que ellos vieron allá en Él, lo que sea que ellos buscaban, debieron haberlo visto.
76Miren ahora en Deuteronomio capitulo 18, del versículo 15 al 20. Moisés, Dios le dijo a Moisés que (y Moisés le dijo al pueblo): “El Señor vuestro Dios levantará Profeta semejante a Mí. Acontecerá que el que no lo oyere a Él, será cortado de entre el pueblo”. Dios nunca cambia Su plan.
77Ahora, esos griegos estaban esperando a un Profeta. Miren, ellos no habían tenido un profeta por cuatrocientos años, desde Malaquías. Pero esos griegos sabían que esa Palabra prometida para ese día tenía que ser un Profeta: “El Señor vuestro Dios levantará un Profeta semejante a Mí”.
78Porque, la Palabra únicamente viene al profeta, no a nada más sino al... Cuántos entienden eso? [La congregación dice: “Amen”.--Ed.] Ven? Miren, es tan perfecto que cuando Juan era el profeta parado en las aguas, bautizando, y Jesús vino a él en el agua, la Palabra vino al profeta. Él era la Palabra, y Él vino a Juan en el agua. Dios nunca cambia Su sistema, Él nunca cambia Su modo de ser. Él es el Dios incambiable. Ahora, las iglesias no creyeron eso, de ninguna manera, pero eso no detuvo el programa de Dios. Siguió adelante.
79Ahora, Pedro, su padre era un fariseo. Sin duda que Andrés, siendo un seguidor de Juan, oyó cuando Él fue presentado.
80Dijo: “Allí está el Mesías, yo veo una Luz sobre Él, como una paloma posándose sobre Él”, dio testimonio. Dijo: “El que me dijo en el desierto, ‘Ve y bautiza con agua’, dijo, ‘sobre Quien veas el Espíritu, (esa Luz), como una paloma descendiendo’”. Era tal vez la misma Columna de Fuego que siguió a los hijos de Israel en el desierto, viniendo sobre Él, porque ése era el Ungido, el Logos. Vino sobre Él, y él dijo: “Yo doy testimonio de que éste es el Mesías!”.
81Entonces Pedro vino con Andrés, a la reunión.
82Averigüemos lo que Él fue. Y si nos damos cuenta de lo que Él fue, entonces sabremos lo que Él es ahora. Y cómo lo reconocieron ellos a Él allá, debería ser la misma manera para reconocerlo a Él hoy, porque Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, con Su promesa como base, esto es lo que Él haría. Fíjense.
83Ahora nos damos cuenta, que cuando Pedro vino entre la multitud donde estaba Jesús (Jesús, sin haberlo visto antes), se dio la vuelta, lo miró y le dijo: “Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás”. No sólo lo conocía a él, sino que conocía a su padre piadoso que lo había instruido. Y Pedro, sin suficiente educación para firmar su nombre, considerado un ignorante y un hombre sin letra, a quien le plació a Dios hacerlo el obispo de Jerusalén, y Jesús le dio las llaves del Reino, y lo hizo la cabeza de la iglesia. Este hombre, sobre esta revelación revelada (sabiendo lo que el Mesías habría de ser), dijo él, lo reconoció a Él como el Mesías y cayó a Sus pies, por causa de que Él hizo eso.
84Había uno parado allí, llamado Felipe. Eso no tuvo que ser obrado para él. Pero él tenía un maestro de la Biblia a quien él conocía muy bien, llamado Natanael. Si Uds. marcan los lugares donde Jesús estaba en ese entonces, eran quince millas al rodear la montaña, como dos días. Y Felipe fue y encontró a Natanael debajo de un árbol, orando, y lo trajo. No hay duda que si pudiéramos escuchar su conversación mientras iban, dirían: “Mira, ven y ve a Quién hemos encontrado: a Jesús de Nazaret, hijo de José”.
85Él dijo: “Mira, podría salir alguna cosa buena de Nazaret?”.
86“Mira, tú recuerdas que lo hemos leído en la Escritura, el Mesías debe ser un profeta”.
87“Oh, seguro!, la Biblia así lo dice, Moisés. Nosotros somos sus discípulos. Él dijo que el Señor levantaría un Profeta como él”.
88“Muy bien, mira, Jesús de Nazaret es ese Profeta. Recuerdas a ese pescador por allí, Simón?”. “Sí”. "Él—él era el hijo de Jonás”. “Sí”. “Tú le compraste pescado una vez, y él ni siquiera sabía firmar el recibo”. “Sí”.
89“Vino ante Él y Él le dijo: ‘Tu nombre es Simón, tú eres el hijo de Jonás’. No me sorprendería que Él supiera todo acerca de ti cuando vengas”.
90Ah, Natanael tenía que ver esto, así que él fue con Felipe. No creo que él se haya metido en la línea de oración. A lo mejor él se sentó entre la audiencia, o se quedó de pie entre la audiencia, lo que haya sido. Jesús estaba orando por los enfermos.
91Y tan pronto Jesús fijó los ojos en él, dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”. Ahora, Él no lo conoció por la manera en que él vestía. Toda la gente del oriente se viste igual, con turbantes y sandalias, y—y vestiduras sueltas, tenía barba. Él dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”. Ahora, él podría haber sido un mahometano, él pudiera haber sido un... él pudiera haber sido un turco, él pudo haber sido alguna otra cosa, pero cómo sabía Él que era un israelita y que en él no había engaño? Y eso simplemente lo desinflo a él. Y le dijo: “Rabí, cómo me conociste?”.
92Él dijo: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”. Eso fue todo. Eso fue suficiente.
93Allí estaba. Allí estaba el Mesías. Él dijo: “Tú eres el Cristo, el Rey de Israel”. Quizás su pastor estaba parado allí, pero eso no le molestó a él.
94Algunos que parados allí dijeron: “Este Hombre es Belcebú”. Ellos tenían que darle razón a su congregación, Uds. saben. Dijeron: “Este Hombre hace eso por el poder del diablo; Él es un adivino o algo”.
95Jesús dijo: “Uds. me llaman eso, un nombre maligno, a las obras de Dios un nombre maligno?”. Él dijo: “Uds. dicen eso acerca del Hijo del Hombre, Yo los perdono. Pero cuando venga el Espíritu Santo”, (esta edad), “hacer lo mismo, una sola palabra en contra, jamás será perdonado ni en este siglo, ni en el venidero”. Eso es lo que Él dijo. Yo creo que lo que Él dice es correcto.
96Felipe reconoció, por medio de eso. Por qué? Allí estaba Eso, después de muchos años sin tener profeta, y aquí este Hombre lo conocía a él, y sabía lo que estaba mal y lo que él había estado haciendo.
97Jesús. Rápidamente antes de que terminemos. Él iba yendo a Jericó, que quedaba al bajar la colina. Pero Él tenía necesidad de pasar por Samaria, y Él fue por el camino de una ciudad llamada Sicar.
98Ahora, existen tres razas de gente. Crean lo que Uds. quieran, pero las hay. Ésas son las de Cam, Sem, y el pueblo de Jafet. Ahora, fíjense, cuando los judíos, ellos estaban esperando un Mesías. Y el samaritano era mitad judío y gentil, ellos estaban esperando a un—un Mesías. Pero el gentil, nosotros el anglosajón, éramos paganos, filisteos y demás, ven?
99Pero, fíjense, Él únicamente viene a aquellos que le están esperando a Él. Él únicamente sanará, en esta noche, a aquellos que están esperando que Él los sane. Él únicamente salvará a aquellos que están esperando ser salvos.
100Fíjense ahora en Él mientras envía los discípulos a la pequeña ciudad de Sicar, a comprar algunos—algunos víveres. Mientras ellos se habían ido, una hermosa joven salió, y ella era una mujer de mala fama. Nosotros la llamaríamos, hoy, quizás una prostituta. Sus padres tal vez la echaron fuera cuando ella era una muchachita, y ésa era la manera como ella se ganaba la vida, pero había algo en el corazón de esa jovencita. Ella vino como a las once, ya que no podía venir con las demás doncellas. Si alguien aquí ha estado en la India y en los países orientales, siendo que sus costumbres nunca cambian, ellos no puede juntarse, la gente correcta con la incorrecta. Así que ellos…
101Ella llegó, y Jesús estaba sentado allí. En una escena algo así, las vides creciendo en la parte de atrás de un pozo. Y el pozo público de la ciudad quedaba allí, y la genta venía a sacar agua. Y ella vino casi como al mediodía, a buscar su agua. Cuando, las doncellas venían temprano en la mañana, a sacar el agua, y ellas allá lavan y hacen cosas como ésas. La manera de ella ganarse la vida era diferente. Así que ella vino cerca del mediodía, a sacar la suya, cuando las doncellas no estuvieran allí, pues ella hubiera sido echada del pozo.
102Y mientras que ella, sin fijarse en nadie que estuviera sentado allí, le puso los pequeños ganchos al cántaro y lo dejó bajar por la polea, en el pozo, y comenzó a subirlo. Ella oyó una voz que dijo: “Mujer, dame de beber”. Ella miró hacia allá, y allí estaba un Hombre sentado, el cual era un judío.
103Él debió haber parecido un poco mayor de lo que realmente era, porque Él sólo tenía treinta, como treinta y tres, y la Biblia dice que: “Él parecía ser de cincuenta”. Uds. saben, los judíos dijeron: “Aun no eres un Hombre que tiene más de cincuenta, y dices que Tú ‘viste a Abraham’?”. Él dijo: “Antes de que Abraham fuese, YO SOY”. Ven? 104 Así que su barba debe haber estado un poco canosa, o algo, cuando ella lo miró. Y ella lo miró a Él. Su trabajo debe haber tenido un efecto tremendo en Su vida física. Y ella dijo... Él dijo: “Tráeme de beber”.
105Y ella dijo: “No se acostumbra que Uds. samari-… o que Uds. judíos nos pidan a nosotras mujeres de Samaria tal cosa”.
106Y Él dijo: “Pero si supieras con Quién hablas, tú me pedirías a Mí de beber”.
107Ahora, ella dijo: “El pozo es profundo”. Qué estaba haciendo Él? Él estaba haciendo contacto con su espíritu, ven? El Padre...
108Él dijo, en San Juan 5:19: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. Recuerden eso. Anoten eso en sus libros, ven? Jesús no hizo ninguna cosa hasta que Él veía en una visión lo que debía hacer. Correcto. No oír; “lo que Yo veo”. “El Hijo no puede hacer nada sino lo que ve hacer al Padre, entonces eso hace el Hijo igualmente”. Él representó eso en drama. Ningún hombre puede hacer algo sin que realmente Dios le diga qué hacer. Ahora fíjense, y el Padre quizás le dijo a Él que fuera a Samaria.
109Y entonces esta mujer le habló a Él. Él dijo, entabló una conversación para hacer contacto con su espíritu. Y luego cuando Él comenzó a hablar de la “adoración aquí en Jerusalén”, cuando menos lo esperaba, Él se dio cuenta de cuál era el problema de ella. Todos sabemos lo que era; ella tenía demasiados maridos. Y entonces Él le dijo: “Ve, llama a tu marido y ven acá”. Y ella dijo: “Yo—yo no tengo marido”.
110Él dijo: “verdad has dicho, porque has tenido cinco, y con el que ahora vives no es tuyo”.
111Observen a esta mujer, fíjense, y ella en esa condición! (Me estaré tardando demasiado, demasiado tiempo?) Ella estando en esa condición, sabía más acerca de la verdadera Biblia de lo que sabe un gran montón de predicadores hoy en día. Y tan pronto como Él ve... Ella pudiera haber pensado que sólo era un—un hombre observando su condición, y—y que ella quería... quería pasarse de listo con ella o algo, ella dijo: “Yo no tengo marido!”.
112Él dijo: “verdad has dicho. Tú tienes cinco, y con el que ahora vives no es tu marido”.
113Rápidamente esa simiente predestinada en su corazón se encendió. Ella se dio vuelta y dijo: “Señor, paréceme que Tú eres profeta. Ud. sabe, nosotros no hemos tenido uno por cuatrocientos años. Nosotros sabemos”. Oh, Dallas, no fallen en ver esto!, “Nosotros sabemos; nosotros estamos esperando un Mesías, Quien es llamado el Cristo. Y cuando Él venga, esto es lo que Él hará; ésta será Su señal”. Jesús dijo: “Yo soy, el que habla contigo”.
114En eso, ella dejó caer el cántaro, y se fue a la ciudad; dijo: “Vengan a ver a un Hombre Quien me ha dicho lo que he hecho. No será éste el mismo Mesías?”. Y la Biblia dice que ellos creyeron en Jesús por lo que dijo la mujer.
115Ahora ésa es la manera en que Él se identificó como el Mesías; no por la manera en que Él vestía, por Su educación, por una tarjeta de compañerismo, por Su prestigio entre los hombres. Dios estaba en Él, manifestando la Palabra que Él prometió. Él dijo en San Juan 5:39: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en Ellas tenéis la Vida Eterna, y Ellas son las que dan testimonio, o les dicen a Uds. Quién soy Yo”.
116“El mismo, ayer, hoy, y por los siglos”. Mi hermano, mi hermana, Uds. son una audiencia encantadora, uno pudiera hablar toda la noche. Ven Uds. lo que Jesús fue en aquel entonces? Él fue manifestado, ése era Dios, manifestado en un Hombre llamado Jesucristo, el cual es el Hijo de Dios, prometiendo: “Como fue en los días de Noé”, y cada otra escena exactamente, “así será en la venida del Hijo del Hombre”. “Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Oh, iglesia, no se queden mirando fijamente, sino crean en el Señor Jesucristo! Señor, quisiéramos ver a Jesús. Si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, quisieran Uds. verlo a Él? “Señor, nosotros…”. Cómo lo esperarían Uds.? Si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, Él hará lo mismo.
117Ahora, un hombre pudiera aparecer aquí con cicatrices en sus manos, sangre y humo, y aceite brotando de él. Eso no serviría de nada. Cualquier hipócrita puede hacer eso. Ciertamente.
118Pero realmente lo que es, es la manifestación de esta Palabra prometida. Él fue el Profeta ungido por Dios. Él lo fue. Él fue el Dios—Profeta. Él fue lo que todos los profetas eran, estaba en Él, y más el resto de lo que era Dios. Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo. Él era Dios, Emanuel, la plenitud de Dios dada a conocer a nosotros, en la Persona de Su Hijo Jesucristo, el segundo atributo de Dios.
119Ahora fíjense, Él está vivo hoy. Él no está muerto. Él está vivo. Él dijo: “Un poco, y el mundo”, cosmos, “el orden mundial no Me verá...” verá; v-e-rá, “no Me verá más. Sin embargo, vosotros me veréis, porque Yo”, (Yo es un pronombre personal), nuevamente: “Yo estaré con vosotros, y en vosotros, hasta el fin del mundo, o en el fin del mundo cuando estas Escrituras han de cumplirse”. Por todo el trayecto ha sido Dios, en Quien nosotros creímos en la edad de Lutero; Dios el que clamó en—en la edad de Wesley; Dios Quien habló en lenguas en la edad Pentecostal. Él bajará un poco antes de que venga el Hijo prometido, para probar Su Escritura. Toda Escritura tiene que cumplirse. Señor, quisiéramos ver a Jesús. Inclinemos nuestros rostros.
120Padre Celestial, nosotros quisiéramos ver a Jesús. Permite que Él venga en esta noche, Señor Jesús. Ven en el poder de Tu resurrección. He estado hablando por mucho tiempo, pero tan apenas una palabra o dos de parte Tuya significará más que todo lo que cualquiera pudiera decir, y entonces permite que la Iglesia no esté dormida. Que la... La última manifestación de Dios, como Él lo prometió: “Como fue en los días de Sodoma, antes que el fuego cayera sobre los gentiles, así será en la venida del Hijo del Hombre”. La sombra, el negativo y el positivo llegando tan cerca el uno del otro, al grado que después de un tiempo habrá un tiempo de unión.
121Vemos que las naciones se están uniendo, la llamada “Naciones Unidas”. Las iglesias se están uniendo, el Concilio Ecuménico se está uniendo con el Vaticano. Todas las iglesias se están uniendo, creyentes e incrédulos. Los trabajadores se están uniendo en sindicatos de trabajo.
122Señor, permite que la Iglesia despierte y vea que es tiempo de unión, que Jesús se está uniendo con Su Iglesia: Esposo y Esposa. Pronto se efectuará la ceremonia y ellos llegaran a ser Uno. Mientras Él presenta la última señal delante de nosotros, o nos muestra Su promesa, que nosotros veamos a Jesús y lo glorifiquemos a Él, pues Te lo rogamos en Su Nombre. Amén.
123Ahora, voy a, quizás me quedan diez minutos para salir a tiempo, si todos responden. Ahora, cualquiera que tenga una tarjeta de oración, no tendré tiempo de pasarlas todas en esta noche. La pasaremos poco a poco.
124Ahora, estoy seguro de que Billy esta aquí en alguna parte. Algunas veces ellos ni siquiera reparten las tarjetas, pero yo creo que él me dijo que... Uds. tienen tarjetas de oración, no es cierto? Levanten las manos. Sí, eso es correcto, tarjeta… [Espacio en blanco en la cinta. Alguien dice: “L uno”.— Ed.]
125L, L, muy bien. Es ése el hombre enfermo, que está allí tan enfermo? Muy bien. L, número uno, párese acá. L número dos, dónde está? Número dos, dónde está la número dos? Levantaría Ud. la mano? Muy bien, suba aquí. Es una dama.
126El muchacho viene… Esto es lo que sucede. Él viene, y delante de la audiencia, él toma estas tarjetas y las mezcla todas, y entonces le da a Ud. la tarjeta como Ud. la quiera. Cualquiera puede obtener una tarjeta, y entonces Ud. es llamado por ese número. Eso muestra que el muchacho no sabe de dónde serán llamadas. Cierta vez nosotros, muchos de Uds. aquí pudieran recordar, nosotros tuvimos a un hombre que vendía las tarjetas de oración en la reunión, y eso garantizaba que la persona estaría en la plataforma. Y además de eso, algunas veces yo empiezo por la uno, y otras veces empiezo por la cincuenta, algunas veces empiezo por la catorce, veinte, dieciséis, luego voy hacia atrás y saco unas cuantas aquí. Cuántos han estado en las reuniones y han visto que se ha hecho eso? Pues, seguro. Ven? Esa tarjeta de oración no tiene nada que ver con ello. Muchos son sanados allá afuera que ni siquiera tiene una tarjeta de oración.
127Número uno, dos, tres. Quién tiene la tres? Tarjeta de oración número tres, levante la mano. Aquella dama allá atrás. Suba aquí, señora. Número cuatro. Si Ud. no puede subir, nosotros la cargaremos. Número cuatro. Si alguien... Veo que hay un catre aquí y un par de sillas de ruedas allí. Si no pueden venir, nosotros los cargaremos. Número cuatro. Número cinco, tarjeta de oración número cinco. Número seis, siete, ocho, nueve, diez. Que esos pasen ahora, sólo en números, si pueden. Veamos: uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve. Está bien así? Sí. Detengámonos allí mismo, sólo un momento. Estamos un poco cortos de tiempo. Nunca me gusta despedir más de las nueve y treinta.
128Ahora, cuántos allá afuera no tienen una tarjeta de oración, y quieren que Jesús los sane, y Uds. saben que Él los puede sanar? Levante la mano. No importa si Ud. está en el balcón, dondequiera que Ud. esté. Ahora miren, si Ud. no…
129Aquella mujer que tocó la vestidura... Mientras ellos los están alineando. Aquella mujer que tocó Su vestidura, ella quizás no tenía tarjeta de oración, pero dijo... Escuchen con atención ahora. Ella dijo dentro de su corazón: “Yo creo en ese Hombre. Si yo puedo tocar Su vestidura, seré sana”. Ella tenía un flujo de sangre. Cuántos recuerdan ese relato? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Ella se deslizó entre la multitud, tal vez se arrastró por allí, entre ellos, una mujercita pálida y enfermiza, y ella tocó Su vestidura.
130Y la vestidura palestina es holgado. Él jamás sentiría eso. Yo no sentiría si Uds. tocaran mi bolsillo, y mi saco me queda apretado; pero esas vestiduras palestinas… ellos tienen una vestidura por debajo. Y ella tocó Su vestidura.
131Y Él se detuvo y preguntó: “Quién me tocó?”. Ella se fue hacia la audiencia. Él dijo...
132“Pues”, Pedro dijo: “Señor, eso no suena bien, todo el mundo te están tocando”.
133Él dijo: “Pero siento que me he debilitado. Virtud, fuerza, salió de Mí”. Cuántos recuerdan eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
134Y Él buscó mirando por toda la multitud hasta que la encontró. Es correcto eso? [La congregación dice: “Amen”.—Ed.] Y dijo: “Tu fe te ha salvado”. Es correcto eso? [“Amen”.]
135Ahora miren, ministros, no dice la Biblia que: “Jesucristo”, Hebreos 3, “es el Sumo Sacerdote, ahora mismo, que puede compadecerse de nuestras debilidades?”. [Ministros y congregación dicen: “Amen”.—Ed.]
136Cuántos saben que la Biblia dice eso? [“Amen”.] Bueno, si Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, cómo actuaría Él hoy? Como Él lo hizo ayer; seguro.
137Ahora, vean Uds., no serviría de nada tocarme a mí. Yo sería como su hermano, su esposo, su padre, lo que pudiera ser. No habría ninguna virtud en mí. Pero si Uds., su fe, puede tocarlo a Él, entonces obsérvenlo a Él darse vuelta. Sólo inténtenlo. No lo intenten; ya se ha intentado demasiado hoy día, Uds. háganlo!
138Ahora sean muy reverentes, manténganse en silencio. Ahora sólo unos momentos lo dirán. Estas cosas que yo he dicho, sonó bien; pero, vean, son verdad o no? Esa es la cosa siguiente. Es todo esto…?
139Yo oigo hablar a los mahometanos, a los sikh, a los jainí, a los budistas, oh, hermano!, a los mahometanos, pero ellos no pueden... Ellos pueden hablar acerca de algo que fue, pero qué acerca de hoy? Ven? Si Él no…
140Si Él es un Dios histórico, Él no sirve para nosotros hoy, si Él solamente es el Dios histórico. Si Él no es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, entonces la Biblia dijo algo equivocado.
141Ahora, si Él puede ponerme a mí en Su voluntad sumisa, si él puede ponerlo a Ud. en Su voluntad, y luego obrar entre nosotros, vean, allí es donde viene el Poder de Dios.
142Ahora, si ese hombre está enfermo, yo quiero que él se quede sentado exactamente donde está. Y ahora pueden Uds. verlo desde la audiencia? Él está sentado aquí mismo.
143Traiga su silla aquí si quiere. Pero, se sentirá capaz de caminar hasta acá, señor? Muy bien, sólo venga aquí y siéntese. Traiga la silla aquí, Hermano Grant, por favor, para que el hombre pueda sentarse aquí por un momento. Muy bien, ahora siéntese allí, señor.
144Me he estado fijando en el hombre por unos momentos, está a punto de desmayarse. Él debe estar gravemente enfermo; no sé. Y si yo lo supiera y pudiera ayudarlo, y no lo hiciera, entonces no soy digno de pararme detrás de esta plataforma aquí y hablar con Uds., Uds. cristianos.
145Pero el hombre probablemente no tiene la edad mía. Y ésta es nuestra... Probablemente somos desconocidos el uno al otro. Ud. no me conoce, supongo. [El hermano dice: “Sí, lo conozco”.—Ed.] Ud. me conoce. Pero yo no lo conozco a Ud. [“Yo estuve en un servicio en Jonesboro”.] Oh, Ud. me vio en Jonesboro, hace como quince años, cuando yo estuve allá en una reunión. Sí señor. [“Seguro que sí”.] Pues, ése fue un gran tiempo allá. Yo creo que ése fue el Hermano Richard Reed. [“Sí, señor”.] Ajá.
146Ahora, si este hombre sentado aquí sufriendo, si yo pudiera sanarlo y no lo hiciera, qué clase de persona sería yo? Pero yo no lo puedo sanar. Pero ahora si nosotros quisiéramos ver a Jesús, y Jesús estuviera parado aquí con este traje puesto que Él me dio, entonces diría Jesús: “Ven aquí y Yo te sanare?”. Ahora tengan cuidado, si Uds. conocen su Biblia, ven? No señor. Él ya lo ha hecho; Él no lo pudiera hacer hoy. Él ya lo ha hecho: “Él herido fue por nuestras rebeliones”, por Su llaga fuimos nosotros salvos; “por Su llaga fuimos nosotros curados”, mejor dicho. Muy bien. Ahora, pero Jesús podría declararse, para darle a conocer a este hombre cuál es su problema, o algo que le sucede, o algo que él ha hecho. Es correcto eso? [La congregación dice: “Amen”.—Ed.] Y eso le haría saber a él que Cristo está aquí.
147Porque, yo no lo conozco a él. Aquí están mis manos levantadas, Yo... dijo que él estuvo en la reunión de Jonesboro; eso fue hace quince años. Yo—yo nunca había visto al hombre en mi vida, hasta donde sé. Él pudiera haber estado sentado atrás, mañana... Pues, yo no conocería a ninguno aquí.
148Yo creo que sé que éste es el Sr. Way sentado aquí. Un inglés sentado aquí, al cual conozco, que cayó muerto en mi iglesia el otro día, en Jeffersonville, Indiana; cayó muerto. Por allí está su esposa, aquí en alguna parte, que es enfermera. Mientras yo hablaba, el hombre se desplomó muerto, cayó allí mismo, muerto. Bajé y puse las manos sobre él, y aquí está. Ven? Ven?
149Si yo pudiera lograr que la congregación se tranquilice lo suficiente para que el Espíritu Santo pueda bajar. No se alboroten. Siéntense tranquilos, ven?
150Ahora, señor, quiero que mire en esta dirección, por un momento. He estado hablando, y yo—yo estoy aquí para ayudarlo. Ahora, y si puedo ayudarlo, haré todo lo que pueda.
151Ahora, lo que yo he dicho aquí en la Escritura, Dios está obligado, porque creo que éstos son los días postreros; Dios está obligado a—a cumplir esa Palabra, y eso es lo que Él prometió que haría. Y si Él pudiera decirme algo que Ud. ha hecho, o algo que anda mal con Ud., o por lo cual Ud. esté aquí, sea lo que fuera, Ud. sabría si eso es verdad o no. Ud.—Ud.—Ud. daría testimonio de eso.
152Pero ahora si yo vengo aquí y le pongo mis manos y digo: “Gloria a Dios, Ud. está sano! Gloria a Dios”. Eso estaría bien, estaría perfectamente bien, si Ud. lo cree.
153Pero qué si Él le dice lo que Ud. ha hecho, o alguna causa, razón por la que Ud. está enfermo, o algo así? Entonces Ud. sabría, si Él pudiera decirle lo que ha sido, Él ciertamente sabría lo que—lo que será, lo que sería correcto. Sí señor.
154Lo creen Uds., congregación? [La congregación dice: “Amen”.—Ed.] Ahora, qué estoy haciendo con el hombre? Estoy tratando de hacer contacto con su espíritu, así como nuestro Señor lo hizo junto al pozo, con aquella mujer. Yo no lo conozco a él; nunca lo había visto. Ahora hay muchos aquí, enfermos, muchos orando.
155Y ahora, Padre Celestial, tomamos todo espíritu aquí bajo... tomo control, para la gloria de Dios, y para que Tus Escrituras puedan ser cumplidas. La Biblia dice que es por eso que Jesús obró sanidades: “Para que las Escrituras se cumpliesen”. Y ésa es la razón por la cual Tú estás mostrando misericordia en estos días postreros, “para que las Escrituras sean cumplidas”. Hemos hablado acerca de Ellas, en esta noche. Concédelo Señor, en el Nombre de Jesús. Amén.
156Ahora Ud. míreme, por un momento, sólo para ver si el Señor me revela cuál es su problema. Y si Él lo hace, Ud.…. si Él me dice cuál es su problema. Parece como que Ud. está muy enfermo. Si Él me dice lo que está mal con Ud., o algo, creerá Ud. entonces? Ud. sabe que tiene que ser Él. Cuántos en la audiencia creerán? [La congregación dice: “Amen”.—Ed.]
157Una cosa con la que Ud. está sufriendo tremendamente, es de una hernia. Esa hernia lo está enfermando. Correcto. Ven? Ven? Ahora, es correcto eso? Levante la mano, si eso es correcto.
158Eso es lo que lo está enfermando a él (ven?), deprimiendo. Creen Uds.? [La congregación dice “Amén”.—Ed.]
159Aquí hay otra cosa. Ud. tiene una mancha allí en el lado derecho de su cara. Ud. está preocupado por eso. Déjeme decirle algo más. Cree Ud. que soy Su profeta? [El hermano dice: “Sí, hermano”.—Ed.] Ud. también tiene una mancha en el lado derecho de la cadera, debajo de su ropa. Si eso es correcto, levante la mano. [“Eso es correcto”.] Ven? Ven? Ahora cree Ud.? [“Yo creo”.] Vaya y sea sano. Jesucristo lo sana, vaya y créalo. No dude en lo absoluto señor. Venga por este lado, suba aquí, hermano. Simplemente vaya ahora creyendo y todo estará bien para Ud.
160Creen Uds. ahora? [La congregación dice: “Amen”.—Ed.] Tengan fe. Muy bien. Eso, Uds. saben que yo no lo sabía.
161Aquí, venga hermana. Yo no la conozco a Ud. Somos desconocidos el uno al otro, me supongo. Si eso es correcto... para que la audiencia pueda ver que somos desconocidos, ve? Si... Esto es tal como donde nuestro Señor se encontró con una mujer un día. Y aquí nos encontramos otra vez, nos encontramos después de dos mil años, en Su promesa, y aquí está un hombre y una mujer que se encuentran de la misma manera. Yo nunca la había visto a Ud. en mi vida. Yo creo que somos totalmente desconocidos, pero Dios nos conoce a ambos.
162Ahora, si el Espíritu Santo, Cristo aquí y en Ud., revela el porqué Ud. está parada aquí, o algo acerca de Ud., se sentiría entusiasmada como esa mujer aquel día? [La hermana dice: “Amen”.—Ed.] Ahora, Ud. está aquí es por oración, y la oración es por una enfermedad en su seno. Correcto. Si eso es verdad, levante la mano. Ahora, cree Ud. que Dios puede decirme cuál seno es? Es el seno derecho. Eso es correcto.
163La gente está diciendo, capté a alguien diciendo: “Él está adivinando eso”. Yo no estoy adivinándolo; no piense eso. Eso impide, ven? Ahora recuerden, ya no pueden esconder sus pensamientos. Sí. Correcto. Sí. Correcto.
164Aquí, Ud. debería creer, es una predicadora, una dama predicadora. Eso es cierto, no es así? Muy bien. Vaya, crea ahora y estará bien. Dios la bendiga. Sólo crea. Creen Uds.? [La congregación dice: “Amen”.—Ed.]
165Cómo está Ud.? Somos desconocidos el uno al otro. [La hermana dice: “Si”.—Ed.] Yo no la conozco a Ud. [“No, señor”.] Dios sí la conoce. Si eso es correcto, levante la mano para que… Ud. es mucho más joven que yo. Quizás la mujer que se encontró con nuestro Señor era mucho más joven.
166Ahora, esta otra mujer se paró aquí. Alguien por allá está creyendo. Allí está sentada. Ella tiene un problema en su pecho. Es correcto? La vestidura de quién tocó Ud.? La de Él. Ahora todo ha terminado. Jesucristo la sana.
167Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Ahora, esa mujer está a veinte pies de mí, pero ella no me tocó a mí. Ella tocó al Sumo Sacerdote. No pueden ver? Yo tenía mi espalda hacia ella, eso muestra que Él es el Mismo que hizo la promesa, es el mismo hoy.
168Ud. está sufriendo con un problema de nervios, es muy nerviosa, en particular ya tarde al anochecer, sí, cuando se cansa y se agota. Ud. es muy nerviosa. También tiene Ud. un envenenamiento en su cuerpo. Es envenenamiento en su sangre. Pero, eso es correcto. Y también tiene una verdadera carga por alguien para que sea salvo, no es así? [La hermana dice: “Sí, señor”.—Ed.] Sí señor, eso es correcto. Lo cree ahora? [“Si”.] Muy bien, vaya. Como ha creído, así sea con Ud. tenga fe. No dude. Tenga fe en Dios. Sólo crea.
169Cómo está señora? Soy un desconocido para Ud., me supongo. Si es correcto, entonces levantemos nuestras manos, para que ellos vean. Yo nunca la había visto a ella en mi vida.
170“Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Lo creen? [La congregación dice: “Amen”.—Ed.] Si el Señor Jesús le dice ahora aquí a esta mujer, algo acerca de ella, de lo cual yo no sé nada...! Pues, somos desconocidos, nosotros, ella simplemente está parada aquí, ven? Muy bien, creería Ud.? [“Amen”.]
171Ud. tiene un problema estomacal que lo molesta, está sentado allí con un abrigo negro. Ahora mismo lo está molestando. Si eso es correcto, levante la mano. Ven? Sabe Ud. por qué? También es el estómago de esta mujer aquí. Ven? Eso es correcto.
172Pueden ver ese rayo negro pasando allí entre ellos? Es un demonio. Ven? Él está tratando de escapar de eso, ven? Él no puede. Él no puede esconderse de Dios; eso es algo seguro. Estamos en la Presencia de Jesucristo. Uds. deben creer, tener fe.
173Qué tocó él? Él nunca me tocó a mí. Yo no conozco al hombre. Él es un desconocido para mí. Somos desconocidos el uno al otro señor, yo no lo conozco a Ud.? Levante la mano si es correcto. Ven? Qué tocó él? A Jesucristo. No fallen en ver algo.
174Ahora, esta señora aquí. Sí. Oh, la señora tiene una sombra! Es muerte sobre ella. Ella está sufriendo de cáncer, y el cáncer está en el estómago y también en el colon. Ella, acaban de desahuciarla. Ella se está muriendo de cáncer. Eso es verdad, no es así, señora? Eso es lo que se le ha dicho. Ahora mire aquí. Ud., solamente hay una esperanza para Ud., es Cristo.
175Cree Ud. que yo soy Su siervo? Algo tiene que decirme eso, no es así? Tiene que ser Algo. Yo—yo de mí mismo no, no lo sabría. Si le digo a Ud. quién es, creería Ud. que soy Su profeta? Le ayudaría? Le ayudaría? Sra. Crosley. [La hermana dice: “!Oh!”.—Ed.] Entonces regrese a casa.
176Creen Uds.? Cuántos de Uds. creen ahora con todo su corazón? Pónganse de pie entonces y acéptenlo. Sólo levántense, y digan: “Yo creo”. Levanten sus manos, donde sea.
177Padre Celestial, en el Nombre de Jesucristo, que el diablo y todos sus poderes sean reprendidos. Que el Señor Jesucristo, Quien ha prometido esto para el día postrero, Él está aquí ahora. Que venga a cumplimiento, Señor, en esta hora, que la gente no falle; que ellos vean lo que Dios está presentando delante de ellos, antes de que caiga el fuego. Que este grupo de Abraham, esta Simiente real de Abraham, entienda la hora en la que vivimos! Oh, Jesús, Hijo de Dios, toca a cada persona enferma aquí! Sánalos Señor. Que la fe de ellos sepa que ellos están parados en la Presencia del Dios que los salvó y los juzgará en aquel Día. Que Su Poder caiga ahora sobre ellos, y sane a todos aquí quienes están en Presencia Divina.