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~ INFLUENCIAS ~
1Eso es correcto. Pienso que deberíamos ponernos de pie mientras leemos Su Palabra. ¿No les parece? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Así que pongámonos de pie sólo un momento, mientras leemos Su Palabra. En esta noche voy a leer como lección una Escritura que se encuentra en el Libro de Isaías, capítulo 6. Escuchen atentamente. En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
2Inclinemos nuestros rostros ahora.
3Padre, “ay”, nos sentimos de la misma manera como se sintió Isaías: “¡Ay de nosotros! Pues nuestros ojos han visto al Rey, el Señor de Gloria”. Te agradecemos Señor, de que hay un proceso de limpieza, esta noche, que puede tocar no solamente nuestros labios sino nuestros corazones y nuestras almas, y limpiarnos de toda nuestra inmundicia. Pues es cierto que habitamos entre gente de labios inmundos, y también nuestros labios están inmundos Rogamos que el gran Espíritu Santo venga y toque nuestros labios y nuestros corazones con la unción, el Fuego del Espíritu Santo del altar de Dios, y nos limpie de toda nuestra incredulidad y dudas, para que Él entre y haga Su morada con nosotros. Pues le amamos, le adoramos, y le rendimos culto. Padre, en esta noche te rogamos, que si hubiere alguno aquí que aún no ha tenido ese toque purificador del gran Espíritu Santo, el Fuego de Dios, que en esta noche sea hecha esta obra en ellos por causa del Reino de Dios. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
4Voy a… trataré de salir temprano. No quiero que se pierdan la escuela dominical. Ahora, está bien que pierdan un día de trabajo, Uds. no perderán mucho; pero la otra noche los retuve hasta las nueve y treinta, o algo así. Pero sea lo que hagan, no se pierdan la escuela dominical. Ahora, mi tema en esta noche es: Influencias.
5Queremos leer este relato, debiéramos abrir en Segunda de Crónicas, capítulo 26, y Uds. pueden leerlo. Este Uzías era un muchacho pastor. Y él, Segunda de Crónicas 26 nos dice que él fue ungido rey a la edad de dieciséis años. Y el padre de Uzías era un hombre piadoso. Y este hombre fue un buen hombre, al tener padres piadosos: “Él hizo lo recto ante los ojos de Jehová”. Ahora, encontramos que por lo regular…
6Yo—yo pienso que hoy día, nuestro gran problema, de lo que creemos ser delincuencia juvenil, es más bien una delincuencia paterna, una delincuencia del hogar. Nuestra—nuestra gente se apartó de las cosas con las que ellos—ellos debieron de haberse quedado. La iglesia se volvió tibia o fría, y los--los hijos se fueron al mundo.
7Ahora Hollywood produce muchas películas y—y televisiones, y demás, que incluso son sin censura, donde maldicen y—y—y usan el Nombre de Dios en vano. Y—y solía ser malo que los niños de las iglesias de santidad fueran a—a—a os teatros o cines, y ahora satanás se les adelantó al traérselo directamente a la casa, en la forma de la televisión, y eso sin censura, y—y demás. Y esa es la manera de satanás entrar graduablemente.
8Como solía ser el antiguo tobogán para deslizarse. Muchos de Uds. no lo recuerdan porque son demasiado jóvenes. Antes tenían entretenimiento para los niños; uno se sentaba en su tobogán y daba vueltas y vueltas. Había un agujero, una rampa, y todos se retaban unos a otros, a ver quién podía llegar más cerca de ella. Y al poco rato, cuando menos se daba cuenta, [El Hermano Branham truena el dedo—Ed.] uno se iba hacia abajo.
9Así es el pecado. No juegue con él. No vea cuán cerca puede llegar de él. Vea cuán lejos puede mantenerse apartado de él. ¿Ven? No se arriesgue. Si Ud. se va arriesgar… Yo no quiero arriesgarme.
10Dicen que una vez un anciano escocés iba a cruzar una montaña. Y los carruajes estaban esperando, todos querían llevarlo. Él dijo: “Yo quiero que el mejor conductor me lleve”.
11Uno de ellos dijo: “Bueno, yo puedo guiar mis seis caballos a todo galope dentro—dentro de diez pulgadas de ese borde alrededor de esa montaña”. Caerse significaba la muerte. Dijo: “Yo soy un conductor lo suficiente bueno para guiar mis caballos, con seguridad, alrededor de allí, a diez pulgadas de mis ruedas, y no caerme”.
12El otro dijo: “Yo puedo ganarle a eso. Yo puedo guiar a seis pulgadas de distancia, o cuatro pulgadas, y no caerme nunca”. Él dijo: ¿Qué de Ud., señor?
13Dijo: “Bueno, yo no sé. A mí no me gusta hacer eso. Yo—yo simplemente me alejo de la orilla”. Él dijo: “Lléveme Ud.”. Eso es correcto. Ése es el candidato.
14No se trata de cuán cerca Ud. pueda llegar, y lo bien que Ud. piense que está fortificado, simplemente manténgase tan alejado del pecado como pueda mantenerse. Aléjese lo más que pueda. Ud. dirá: “Bueno, yo puedo hacer esto. No hay nada malo en hacer esto”. Bueno, si hay una duda en su mente, no lo haga en lo absoluto. Dondequiera que haya una duda, manténgase alejado de eso. Entonces, vea Ud., entonces Ud. está viviendo absolutamente por fe, si no existe una duda. Si existe una duda, entonces déjelo, no le busque la vuelta en lo absoluto.
15Y yo pienso que muchas veces son los padres los que se apartan. Sé que a veces son las—las escuelas, y demás. Y la escuela dominical como por media hora, o una hora el domingo por la mañana, y el mundo tiene a los niños el resto de la semana, y les enseña más cosas que una maestra. Y muchas veces, demasiadas veces, la maestra tiene una pequeña publicación trimestral de la cual enseña, mientras se pinta los labios y se arregla el cabello, y deja que los niños hagan lo mejor que puedan.
16Y aparte de eso, en la casa no reciben ninguna enseñanza cristiana en lo absoluto. Mamá ha ido a una fiesta de barajas en alguna parte, papá está en la bolera, y—y la hija anda con alguien en un auto modificado. Y aquí está Ud., ¿ve? ¿Qué, adónde— adónde vamos? Ud. solamente, sencillamente es… Es terrible. Y entonces hallamos todas estas cosas juntas. Junior sale, anda dando vueltas para arriba y para abajo por las calles, en su motocicleta. Y, oh, unos de ellos están jugando golf, otros jugando billar, y es una u otra cosa como entretenimiento. Y la iglesia está suelta.
17Muchas veces ellos tienen a una junta allí; si a ese pastor se le ocurre tocar cierta tecla que fuera—fuera un poco contraria, o dijera algo al respecto, esa junta lo llamaría a capítulo, su nombre llegaría hasta el cuartel general y él sería excomulgado. Así que, vean Uds., se ha convertido en una fuente de ingresos, en vez de un siervo ungido que predique el Evangelio. ¿Ven? Eso es correcto. Se convierte en algo que ellos quieren. Es—es una fuente de ingresos. Ellos tienen que quedarse allí para recibir buena paga. Escuche hermano, ¡que Dios tenga misericordia de un hombre que venda su primogenitura por eso! ¡Escuchen!
18Necesitamos a un hombre que maneje el Evangelio a mano limpia, y no con algún guante denominacional puesto. Simplemente trazarlo allí de la manera que está escrito, y—y dejar que las astillas caigan donde quieran. Mamá solía decir: “Al que le quede el traje, que se lo ponga”. Decía: “No podes tu maíz”. Así que tenemos esas cosas que debiéramos estar escuchando.
19Ahora, este rey Uzías, siendo un niño tan maravilloso. Él tuvo un padre piadoso. Su madre provenía de Jerusalén, y un padre piadoso quien fue rey antes de él, y esa clase de enseñanza moldeó a ese muchacho.
20Yo no soy republicano ni demócrata. Yo hice un solo voto y fue por Cristo. Y Él es—Él es… Con Eso voy a ganar.
21Ahora, sin embargo, yo—yo pienso que el mejor presidente que hayamos tenido, fue Abraham Lincoln. No porque él también fuera Kentuckiano, sino porque ese hombre surgió de la nada. Y todos los libros que tenía ese hombre, desde que era un jovencito, casi hasta que fue de edad avanzada, era la Biblia y—y El Progreso del Peregrino, de Bunyan. Vean, eso lo moldeó a él (¿qué?) esa “persona honesta”. Él… Lo que Ud. lee, lo que hace, moldea su carácter. Eso—eso dice lo que Ud. es. Y ahora, vean, él leyó donde “si tú hacías lo malo, pagabas por ello; si hacías lo bueno, Dios lo honraría”, y eso moldeó lo que él era. Y su madre, un—una mujer santa, también. Él dijo: “Si hay algún crédito que se daría a alguien, es a una madre piadosa”, que lo crió correctamente. Ahora, eso hizo, creo yo, yo diría que al menos uno, si es que no el más grande presidente que hayamos tenido. Él surgió de la nada, y Dios lo hizo presidente por cuanto él fue un hombre honesto y bueno.
22Ahora, vemos que este muchacho era igual. Al tener estos padres piadosos, él hacía lo que era correcto. Cuando fue hecho rey, y cuando tenía dieciséis años de edad, él ignoró toda la política y las opiniones populares de su día, y le sirvió a Dios con reverencia. Eso le hizo un verdadero rey. Ignorar la política y la opinión moderna, y servirle a Dios con reverencia, eso estuvo muy bien. Su reino, Dios lo bendijo, fue tan grande a tal grado que le seguía al de Salomón. Y Salomón tuvo el más grande que existió, pero este muchacho le siguió a Salomón, en su reino.
23Fue una—una gran ayuda al joven profeta Isaías, y siendo él un jovenzuelo en ese tiempo, apenas estaba creciendo. Habiendo nacido como profeta, él se fijó en la influencia que tenía este hombre sobre el pueblo; y él veía de dónde provenía su influencia, por causa de que él confiaba en Dios, enfáticamente. Y tenía… Él se fijó nuevamente, (Isaías), cómo es que Dios bendecirá a aquellos que serán fieles a la Palabra de Dios.
24Ahora, nos damos cuenta que este jovencito quería quedarse con los principios de lo que Dios dijo. Él guardó Sus leyes. Uzías no se desvió a diestra ni a siniestra. Él se quedó exactamente con lo que decía la Palabra, y Dios lo honró y lo bendijo en todo lo que hizo, prosperó y siguió adelante. ¡Qué—qué ejemplo es ése para cualquiera persona joven!
25Pienso que si tuviéramos gente hoy, nuestras iglesias que reclaman ser cristianas, si ellos se abstuvieran de las cosas del mundo y vivieran esa clase de vida, eso influenciaría a los cristianos más jóvenes a hacerlo también. Pero hoy, cuando ellos bajan la guardia, y beben y fuman, y se comportan indebidamente, y aún tratan de mantener su confesión como cristianos, eso pone una mala piedra de tropiezo en el camino de los demás, y se hace muy difícil.
26Recuerden, la Biblia dice: “Vosotros sois epístolas escritas y vivientes, leídas por todos los hombres”. Ahora, mucha gente no lee la Biblia, pero Dios lo ha hecho a Ud. un representante viviente. Ud. es una carta caminante, debería ser una Biblia caminante, Cristo en Ud. Ud. debería ser la Palabra caminante de Dios. Y si Ud. profesa ser un cristiano, y no lo es, su influencia, su… Lo que Ud. esté influenciando, hará que Ud. tenga que dar cuenta por muchas almas que Ud. ha apartado, alejado de Cristo, en aquel Día del Juicio.
27Así que nos conviene, en esta noche, pensar acerca de eso, porque todo hombre, mujer, muchacho y muchacha, sabe que Ud. va llegar al Juicio. Ud. pudiera escaparse de esto, aquello, y lo otro. Ud. pudiera ganarle al impuesto sobre la renta, y pudiera escapar de la Agencia Tributaria. Pudiera hacer una cosa u otra. Pudiera haber excedido el límite de velocidad y tal vez los policías no lo hayan atrapado. Pero un día, el Juicio lo va atrapar a Ud. ¡Eso es seguro!
28“Y es necesario que el hombre muera, y después de esto, el juicio”. La muerte no es una cosa difícil. Es el juicio después de la muerte, esa es la parte lastimosa. Y allí, lo que Ud. haya hecho en la vida, y cómo ha influenciado a otros, tendrá que dar cuenta por eso en aquel Día.
29“Cuánto más debiéramos poner a un lado todo peso, y el pecado que nos asedia tan fácilmente, para que podamos correr con paciencia esta carrera que tenemos por delante, mirando”, no al credo, a la denominación, a alguna otra persona, sino: “a Jesucristo Quien es el autor y consumador de nuestra Fe”.
30Cómo debiéramos pensar en esas cosas, seriamente, reverentemente, mientras vemos que aquel día se acerca, y sabiendo que en cualquier momento, las páginas de su vida, (el libro), pudiera cerrarse esta noche, y mañana será demasiado tarde para que Ud. lo haga. No deje para mañana lo que puede hacer hoy, porque tal vez mañana nunca llegue. Hombres y mujeres, muchachos y muchachas, que pudieran estar sentados aquí en esta noche, y antes del amanecer estar en la morgue. Es verdad. Y cuando su libro se cierre, Ud. nunca tendrá otra oportunidad. Esta pudiera ser la última oportunidad que Ud. tenga alguna vez. Piensen en ello seriamente. Ud. dirá: “Bueno, probablemente que no, pero pudiera ser. Pero, recuerde, algún día el libro va ser cerrado, y lo que Ud. está haciendo ahora.
31Y especialmente Uds. gente que reclaman ser cristianos, sepárense de las cosas del mundo. No tengan nada que ver con el mundo. Huyan de él, porque alguna persona lo está observando. Alguien lo está observando a Ud. Y Ud. no sólo se va a enviar Ud. mismo allá, sino que los va llevar a ellos al lugar malo, Y Ud. va tener que dar cuenta por su influencia.
32Cómo es que este profeta observaba a este hombre y vio que Dios lo había bendecido, ¡Y qué influencia fue esa! Cómo es que ese hombre prosperó, lo que Dios hizo por él. Él vivió una—una vida que era maravillosa, bendecida por Dios, y él no se desviaba a diestra ni a siniestra.
33Ahora, aquí vemos otro ejemplo en este hombre, este hombre Uzías, un gran rey que una vez caminó con Dios. La Biblia dice: “Cuando el rey se sintió que estaba seguro, sintió que él estaba bien, entonces se envaneció en su corazón, con orgullo”.
34Permítanme detenerme aquí para decir esto, solemnemente, mi hermano y hermana. Dios los ha hecho a Uds. mi audiencia en esta noche. Yo debo ser muy sincero en lo que estoy diciendo, y Uds. deben escuchar con profunda sinceridad.
35Ese es el problema con mucha gente hoy. Ellos piensan… Tenemos unos de nuestros hermanos ministros, algunos de ellos llegan a un lugar, quizás, y grandes ministerios, al punto que se sienten seguros. Hemos tenido esto y sabemos que es verdad. Muchos ministros en la tierra hoy empiezan a beber. Algunos de ellos piensan: “Bueno, yo tengo mi pequeño reino construido a m alrededor. No hay razón para que yo… esa gente me ama tanto, que ellos no le harán caso si yo hago esto o si hago aquello. Permítame decirle hermano, hay Uno que está mirando, y ese es Dios. Ningún hombre está seguro fuera de Dios.
36Algunas veces llegamos entonces a un lugar, pensamos: “Dios nos bendice. Él me dio un Cadillac. Él me dio un trabajo mejor. Él me dio esto”. Esa no es señal de que Ud. no pueda apartar Sus bendiciones de Ud.
37Cuando Ud. se enaltece, y piensa: “Bueno, una vez yo estuve orando toda la noche, una vez hice esto y aquello, pero no lo hice más”, Ud. está en terreno peligroso.
38Eso es lo que pasa con nuestra gente pentecostal. Mientras que allá en el pasado, hace mucho tiempo, cuando teníamos misioncitas en alguna parte allá en la esquina, y las mujeres sin medias y tocando un pandero allá, tenían que orar toda la noche, y todo eso; la policía los metía presos, y se quedaban en la cárcel, y demás. Uds. oraban. Las iglesias, todas las denominaciones, se reían de Uds. y se burlaban. Pero ahora Dios los ha ensalzado a tal grado que tienen unas de las mejores iglesias en el país, grandes denominaciones poderosas, Uds. empiezan a sentirse seguros. Tengan cuidado porque ahí es donde Uds. se enaltecen. Entonces, cuando Dios envía Algo, Uds. no pueden aceptarlo porque ya han presenciado esta cosa. Uds. entonces empiezan a sentirse seguros, y ese es el momento en que Uds. van en camino hacia su caída. Eso es con las naciones.
39Miren a nuestra nación. En una ocasión fue uno de los grandes países morales del mundo. Mírenla hoy, es el hazmerreir del mundo, más inmunda que cualquiera cosa que yo conozco.
40Cuando me bajé del avión, y llegué a Roma, y fui a San Ángelo, para entrar a la catacumba, me sentí avergonzado cuando vi un letrero ahí en la—la catacumba de San Ángelo, que decía: “ ¡Una palabra para todas las mujeres americanas! Por favor pónganse ropa antes de entrar a la catacumba, para honrar a los muertos”. Iban allí en pantalones cortos, largos, en un lugar como Roma; y entonces tuvieron que decirle, a las mujeres americanas: “Pónganse ropa, para honrar a los muertos”. Pues, ¡ha llegado a ser una hediondez en las narices! Y todo nuestro dinero para el extranjero, préstamos bajo arrendamiento, y cosas como esas, nunca comprarán la amistad.
41Lo que necesitamos en esta nación, y nunca la tendremos, pero lo que necesitamos es un—un tiempo de limpiar la casa; no una limpieza de la política, sino un avivamiento enviado por el Espíritu Santo que la barra de arriba abajo. Eso es lo que necesitan nuestras iglesias. Eso es lo que necesita nuestra gente. Eso es lo que nosotros, como individuos, necesitamos. Que nuestra influencia… Cuando nos enaltecemos y decimos: “Yo soy pentecostal. Yo hablé en lenguas. Yo dancé en el Espíritu”. Ud. pudiera haber hecho eso, pero déjeme decirle algo, hermano, eso no es seguridad para Ud., ni en lo más mínimo.
42Vemos que cuando Uzías se enalteció en su corazón, nos damos cuenta que Dios o hirió. ¿Qué hizo él? Él intentó tomar el lugar de un ministro. Él pensó que porque se había enaltecido, Dios lo había bendecido, le había hecho un gran hombre, que él podía hacer lo que quisiera.
43Oí a un joven decirme no hace mucho, él dijo: “Sabe, Hermano Branham, Dios me ama tanto que Él me deja hacer lo que yo quiero. A Él no le importa”.
44Yo oigo tanto hoy día acerca de Dios siendo un Dios bueno. Lo es. No estoy disputando eso. Él es un Dios bueno. Pero Él es también un Dios de ira. Su Santidad requiere justicia. Su ley requiere juicio. Si en una ley no hay juicio, esa ley no tiene ningún efecto. ¿De qué serviría decir: “Es contra la ley pasarse esta luz roja aquí”, sin haber una pena por eso? Vean, eso no sería ninguna ley. Ellos no podrían hacer nada al respecto porque no hay una pena. Hay una pena por infringir la ley de Dios, y, ella, Ud. tendrá que pagar hasta el último cuadrante antes de que lo saquen.
45Ahora, muchos hombres hoy cometen ese triste error que cometió este individuo, cuando él se exaltó, se hizo grande, llegó a tal punto que tenía todo en sus propias manos, se sintió seguro: “Dios me ama tanto que ya no hay nada que pueda molestarme”. Cuando él hizo eso, él cayó en la misma condición que cayó Nabucodonosor una vez, como Uds. lectores de la Biblia ya saben. Encontramos que él entonces fue herido con lepra porque trató de tomar el lugar de un ministro.
46No hace mucho… Yo hablo internacionalmente para los Hombres de Negocio del Evangelio Completo. Hace algún tiempo, yo estaba sentado en un lugar, era allá en Jamaica, estábamos teniendo una reunión.
47Yo los amo a ellos, porque son gente que han salido de todas las iglesias. Eso me da a mí una oportunidad para—para hablar. A veces las iglesias no cooperan, pero sus hombres de negocio están cooperando, ellos—ellos en cierto modo tendrán que mantener las apariencias por causa de los hombres de negocio.
48Así que nos damos cuenta que… Yo estaba teniendo una reunión allí. Esa noche cuando ellos regresaron al Motel Flamenco, yo dije: “Yo estoy avergonzado de Uds.”. Dije: “Es una desgracia. Todo de lo que Uds. hablaron, delante de todos los líderes y demás, y hombres de negocio de por aquí, fue sobre: 'Yo tenía un negocito por aquí, y tengo dieciséis Cadillacs', o lo que fuera”. Yo dije: “Esos hombres, Uds. no pueden compararse con ellos”.
49Ese es el problema con la iglesia hoy, Uds. están tratando de compararse con Hollywood. Están tratando de hacerlo como Hollywood. Recuerden: Hollywood brilla, pero el Evangelio resplandece. Uds. no pueden irse al terreno de ellos; Uds. tiene que traerlos a ellos al terreno nuestro. Allí es donde tenemos que llevarlos. Tenemos que traerlos acá, no nosotros irnos para allá. Nunca podríamos compararnos con ellos. No queremos hacerlo. Ellos brillan y destellan; el Evangelio resplandece con mansedumbre y humildad. Esa es la diferencia entre un brillo y un resplandor.
50Ahora, nos damos cuenta… Yo le dije a esos hombres, dije: “La cosa es que Uds. que sólo son hombres de negocio, están tratando de predicar el Evangelio. Uds. no tienen ningún negocio haciendo eso. A nosotros los predicadores se nos hace bastante difícil mantenerlo a nivel. Y Uds. hombres no deberían estar haciendo eso. Uds. están tratando de tomar el lugar equivocado. Uds. son hombres de negocio, pero no traten de tomar el lugar del Evangelio.
51Y yo—yo dije: “El problema de eso hoy es, que Uds. están tratando de decir cuánto tienen. ¡Qué distinto a los primeros pentecostales! Los primeros pentecostales se deshicieron de lo que tenían”.
52Un pequeño cantante allí, era un hombrecito muy fino. Yo lo amo. Él era un hombre excelente, pero él dijo: “Hermano Branham, yo nunca quisiera refutar su palabra, o decir algo en contra de Eso”.
53Yo dije: “Eso está bien. Si no es la Palabra del señor, Ud. entonces tiene el derecho de hacerlo, hermano”. Y él dijo: “Esa es una cosa en la que Ud. está equivocado”.
54Yo dije: “Oh, no. No, no”. Dije: “Los primeros pentecostales vendieron todo lo que tenían, y lo aportaron para las misiones, y—y salieron”.
55Y un predicador allí, él dijo: “Eso fue lo peor que ellos alguna vez hicieron”. Yo dije: “¿Cómo? ¿El Espíritu Santo cometió un error?
56Él dijo: “Yo no digo eso; pero fue lo peor que ellos hicieron”. Dijo: “Entonces cuando surgió la disputa en la iglesia, ellos no tenían hogares adonde ir”.
57Yo dije: “Exactamente esa fue la razón por la que Dios hizo que vendieran sus casas, ellos entonces fueron a todas partes, propagando el mensaje por todo el país. Ellos no tenían otro lugar adonde ir”. Dios sabe lo que Él está haciendo, simplemente dejen que Él dirija el Negocio.
58Encontramos que este hombre tomó un incensario y empezó a— a—a hacer una—una ofrenda, un—un—un incienso, ofrecer incienso. Ese no era su trabajo. Él era rey, no debía ser sacerdote. Y el sacerdote corrió tras él, y le dijo: “Tú no deberías hacer eso. Eso solamente le corresponde a un Levita, y tú no eres un Levita. Se necesita un hombre consagrado para eso, y tú no estás consagrado al Señor. Tú eres un rey. Dios te está bendiciendo. Eso es bueno. Pero tú no estás consagrado para hacer eso”.
59Tantas veces hemos visto dones que han tratado de ser imitados, cuando ellos no estaban consagrados para ese llamamiento. Y hemos visto todo esto. Lo vemos hoy así como fue entonces, vemos a alguien tratar de imitar a una persona que tiene el Espíritu Santo; grita como ellos, habla en lenguas como ellos, y con todo eso no saben más de Dios de lo que sabría un hotentote acerca de un caballero egipcio. Eso es correcto, simplemente es una imitación, actuando como eso, fingiendo algo.
60Pero déjenme decirles, Uds. que están poniendo la mirada en eso, recuerden, cuando Ud. ve a alguien imitándolo, en alguna parte hay algo genuino. Si yo me encontrara un dólar, y fuera falso, es sólo una señal de que fue hecho de uno verdadero.
61Pero encontramos a este hombre, Uzías, tratando de tomar el lugar de este sacerdote. Y cuando ellos corrieron tras él, para decirle, él se enojó. Él se volteó y les hizo saber: “Yo haré lo que me dé la gana. ¿Quiénes son Uds. para decirme qué hacer? ¿Uds. me van a decir lo que yo debo hacer? ¡Yo soy rey, yo hago lo que me dé la gana!” Y Dios lo hirió con lepra, allí mismo. Y él murió leproso. En su ira, cuando su ira se había encendido, entonces fue herido con lepra.
62Esa fue una lección para el joven profeta, seguro que sí. Después que él había observado a este hombre surgir, y obtener su Ph.D., su LL.D, y así sucesivamente, y luego tratar de tomar un lugar que no le correspondía. Él se dio cuenta y se molestó por eso. Cuando alguien trató de decirle lo que era el ASÍ DICE EL SEÑOR, él falló en reconocerlo. Y Dios lo hirió con lepra, que es un tipo del pecado. Muy bien, por medio de esto, Isaías aprendió que Dios ordena a Su hombre poniéndolo en su lugar. Dios es el que ordena. Nosotros no podemos tomar a un hombre en alguna ocasión y hacerle esto a él.
63Una jovencita, aquí no hace mucho, ella me dijo que… o ella tenía un muchachito que ella iba a… Dijo que: “él sentía que tenía un llamado”. Ella tenía como treintaicinco años de edad, me supongo. Ella dijo: “Mi hijo, como de catorce años de edad, él siente que tiene un llamado. Hermano Branham, ¿lo enviaría Ud. a algún colegio para que obtenga su Ph.D., o algo así? ¿Qué aconsejaría Ud.?”
64Yo dije: “El mejor que yo conozco es el colegio de rodillalogía, hincándose de rodillas”. Yo dije: “Él saldrá allá entre eso, y, cuando menos Ud. piensa, empezará a aprender matemá-…matemáticas y todo acerca de esto, acerca de aquello, y le harán examen mental y uno de coeficiente intelectual, y todo eso. Y luego le sacarán todo lo que él tenía de Dios”, dije. No estoy degradando esas cosas, pero simplemente estoy mostrando lo lejos que ellos se desvían de la línea.
65Observen y vean que esto ha sucedido. Ahora, Dios ordena a Su hombre en su lugar.
66No hace mucho estaba leyendo una pequeña historia donde una-- una mujer que estaba… tenía una--una enfermedad, una—una— una—una pulmonía, en San Luís, Missouri. Ella estaba muy, muy enferma, y le dijeron que iba a—a—morir. Y ella tenía un hijo en el colegio. Así que el doctor fue allá para averiguar cuánto más tiempo pensaba él que ella viviría. Y dijo: “Ella probablemente no estará aquí más de un día o dos”.
67Así que le enviaron un telegrama al hijo, que: “será mejor que vengas a casa”, su madre estaba gravemente enferma. Entonces el hijo, al recibir el telegrama, se estaba preparando para ir, y recibió otro telegrama: “Tu madre ya está mejor, todo bien. No vengas”.
68Bueno, entonces como un año después, pues, el muchacho hizo su visita anual a casa. Cuando llegó a la casa, él dijo: “¡Mamá!” Después de saludarla, dijo: “Ud. sabe, yo me pregunto, cuando Ud. estuvo tan enferma, Ud. nunca me contó qué sucedió”.
69Ella dijo: “Oh, hijo, tengo algo que decirte”. Dijo: “ ¿Tú conoces aquella misioncita por aquí bajando la calle, allá donde esa gente grita de esa manera, y lloran y se comportan así?” Dijo: “Sí”.
70Dijo: “El pastor de ellos cree en orar por los enfermos”. Dijo: “Una de las damas vino aquí y me dijo”. Dijo: “El doctor me había dicho que sólo me quedaban dos días de vida”. Y dijo: “Entonces ellos mandaron a buscar, querían hacer que este pastor viniera a orar por mí, la dama, y yo dije: ‘Bueno, seguro, dígale que venga’”. Dijo: “Sabes, él vino y”, dijo: “él leyó una Escritura de la Biblia allí”. Y dijo: “Él vino, me impuso las manos y oró por mí. Y, sabes, la fiebre se me quitó y me puse bien”. Y ella dijo: “¡Oh, alabado sea Dios!” Él dijo: “¡Madre, madre, Ud. sabe que eso no es así!”
71Dijo: “Oh, oh, no, no, querido”, dijo: “realmente sucedió”. Ella dijo: “¡Gloria a Dios! Te lo digo”, dijo ella.
72Él dijo: “Mire, Ud. ya se está comportando como esa gente”. Dijo: “Ud. no debe hacer eso, madre”.
73Dijo: “Pero”, dijo: “querido, él lo leyó ahí mismo en la Biblia. Él leyó allí en Marcos capítulo 16: ‘Estas señales seguirán a los que creen’. Aquí está, Aquí mismo”. Dijo: “Nosotros, nosotros… Aquí mismo está”, dijo ella.
74“Oh, madre, esa gente allá abajo son de esas analfabetas”. Dijo: “Esa gente allá no tiene ninguna educación”. Dijo: “Ellos simplemente son gente pobre, los despreciables de la calle, y así por el estilo, que llegaron allí”. Dijo: “Ese pastor…” Dijo: “Nosotros aprendimos en el colegio, que Marcos 16, desde el versículo 9 en adelante, no es inspirado”. Ella dijo: “¡Gloria a Dios!” Él dijo: “Madre, ¿qué le pasa a Ud.?”
75Dijo: “Hijo, yo estaba pensando que si Dios puede sanarme con la Palabra no inspirada, ¿qué haría Él realmente con esa que es inspirada?”. Así que yo creo que eso más o menos resuelve el caso. ¿No es cierto? “Si la no inspirada sana, ¿qué hará la inspirada?” Así es, amigos míos. Sí señor.
76Ahora, tratando de tomar el lugar de otro. Dios ordena a Su hombre. Dios pone a Su hombre en su lugar. Él no debe tratar de tomar el lugar de otro. Uds. no deben hacer eso.
77Ahora, la visión en el templo. Él fue al templo una vez que se dio cuenta de eso. Isaías vio eso, lo que le había sucedido a Ezequías, lo que le había sucedido a él, y entonces él murió y había habido una— una… Uzías, quiero decir, y él había—él había sido llevado al campamento para leprosos, y su hijo tuvo que reinar en su lugar. Y entonces Isaías ya estaba harto de aquello y fue un día al templo, para descargarse y quitarse aquello de la mente.
78Pienso que esa es una cosa buena para que todos nosotros lo hiciéramos, ir a la casa de Dios, arrodillarse y entregar el alma para quitarse esa cosa de la mente.
79Así que Isaías fue allí y se puso a orar. Él no… Tal vez haya sido por ahí en la tarde, y él… o temprano en la mañana, yo no sé. Pero él se arrodilló en el altar y empezó a orar, y se puso a orar hasta que entró en profunda sinceridad. Así se hace. Él había visto que lo que estaba mirando aquí en la tierra había fallado. Ese rey a quien Dios había bendecido, este rey grande y poderoso, el más grande de la tierra, y sin embargo había fallado. Y entonces él no sabía qué hacer, y se puso a orar.
80Entonces, de repente, él levantó la cabeza y vio a un verdadero Rey. Él vio a Dios exaltado en lo Alto, Sus faldas llenaban los Cielos. Él vio, él vio algo digno de mirar, un verdadero ejemplo. Cuando Ud. mira y trata de hacer a un hombre su ejemplo, Ud. ciertamente fracasará, porque él fallará. Pero Él estaba tratando de decirle al profeta: “No mires al hombre o a lo que él dice. Dirige tus ojos hacia Mí y a lo que Yo digo. Mira Aquí arriba; no a un trono terrenal, sino un Trono Celestial, exaltado allá en los Cielos”, y Sus faldas llenaban los cielos. Y él miró hacia arriba. Y entonces él miró en el templo, en el templo él vio a Dios exaltado, y se fijó en los serafines Celestiales.
81Ahora, esos serafines ahí no son ángeles. Ellos están llamados a ser los quemadores del sacrificio que aboga por los culpables. Y ellos eran los que quemaban el sacrificio.
82Había una cubierta especial sobre esos seres, mostrando que Dios es totalmente santo. Dios es totalmente santo. Y ellos estaban clamando a lo más alto de sus voces: “Santo, santo, santo, es Jehová Dios Todopoderoso. Santo, santo, santo”, allí en la Presencia de Dios.
83Recuerden, los serafines y los querubines son los que guardan el Lugar Santísimo. Ellos son los que toman el sacrificio y lo ofrecen. Y aquí estaban ellos, viviendo allí en la Presencia de Dios, clamando: “Santo, santo, santo, es Jehová Dios Todopoderoso”.
84Fijemos en su naturaleza por un momento. Nos damos cuenta que estos eran criaturas de seis alas. Tenían dos alas sobre sus rostros, dos alas sobre sus pies, y con dos alas volaban.
85Primero consideremos las dos alas sobre sus rostros. Primeramente, ¿qué será eso? Averigüemos lo que significaban las dos alas sobre sus rostros. Si Dios es tan santo que aun los santos ángeles y querubines tienen que cubrirse sus rostros, para pararse en Su Presencia, ¿cómo vamos nosotros a pararnos? Cuando nos paramos, (todos tenemos que hacerlo), en la Presencia de Dios; Él es el Juez supremo, y todos nosotros nos pararemos en Su Presencia. Y ángeles santos que nunca supieron lo que era pecado; ellos fueron creados un ser especial, y para pararse en Su Presencia, tienen que cubrir sus rostros santos, para permanecer allí. Si los ángeles tienen que cubrirse sus rostros santos, para pararse allí, ¿qué haremos nosotros, para tener que vivir en la Presencia del Dios Todopoderoso, si permanecemos en Su Presencia? Pero nosotros tenemos una cubierta: La Sangre de Jesucristo. Eso es correcto. Hoy…
86Eso es reverencia. Eso significaba reverencia, en la Presencia de Dios.
87Hoy en día no hay reverencia. Oh, lo poco que hay, sencillamente es muy poca. ¿Qué? Ud. ve que la gente se ríe de lo que se llama cristianismo. ¿Qué va sucederle a ese hombre? Cuando Dios envía algo a la tierra, y ellos lo ven siendo operado exactamente conforme a la Palabra, ¿y luego la gente habla al respecto, y se burla? ¿Saben Uds. lo que dice la Biblia? Jesús dijo: “Es blasfemia, del Espíritu Santo, y nunca será perdonado”. “Oh”, dicen ellos: “Eso es del diablo”.
88Tenga cuidado con lo que dice, hermano y hermana. Tenga cuidado con lo que dice, pecador. No hay perdón para eso. Jesús dijo: “Hablar una palabra en contra de Eso, no sería perdonado nunca, ni en este siglo, ni en el venidero”.
89Miren lo que Él acababa de hacer, discerniendo y diciéndoles los pensamientos que habían en sus corazones. Y ellos dijeron: “ÉL es Belcebú”, llamando al Espíritu de Dios “un espíritu inmundo, un demonio haciendo la obra de Dios”.
90Y Él dijo: “Yo les perdonaré”, la expiación no había sido hecha en ese momento, pero, y Jesús no había muerto. “Pero”, dijo: “cuando haya venido el Espíritu Santo, hablar en contra de Eso, nunca les será perdonado”. Cuando el Espíritu Santo viene a hacer la misma obra que Él estaba haciendo entonces, nunca sería perdonado. ¡Gente irreverente! ¿Qué podemos nosotros esperar sino juicio, en esta nación que ha rechazado a Dios?
91Esta nación, como muchos Billy Grahams y Oral Roberts que han cruzado esta nación, y otros grandes soldados de la Cruz que han pasado por este país, predicando el Evangelio, y cada año está más desenfrenada, el pecado sigue multiplicándose.
92Fue el—el gran evangelista Billy Graham, que dijo el otro día, en una de sus reuniones, cuando él fue a Nueva York, dijo que creía que “Nueva York había aumentado mucho en porcentaje de pecado, desde su avivamiento allí”. Dijo que cuando él estuvo aquí en California, Los Angeles, dijo: “De aquí a diez o quince años, todo ciudadano tendrá que cargar una pistola, o algo para protegerse, ellos no pueden hacer cumplir la ley lo suficiente, el pecado está en tal aumento”.
93Oh, ¿qué es? Es la irreverencia hacia la Biblia. Ellos han rechazado su oportunidad. Han blasfemado y hecho burla. Correcto.
94Ahora, traigamos esto un poco más cerca de casa, fíjense en las iglesias, lo que han hecho. Muchos de ellos yendo a través del país… ¡Cuando Ud. consigue a un hombre con suficiente—con suficiente verdadero poder de Dios en él, para decirle a la gente acerca de sus caminos pecaminosos! Consigue a alguien que les diga que ellos tienen que nacer de nuevo, no dar un apretón de manos o pasar adelante para tomar una decisión. Ellos tienen que nacer de nuevo; no poner su nombre en un libro de registro, o unirse a la iglesia, o saludar de mano, algún rociamiento o bautismo. Sino nacer del Espíritu de Dios, separado, la Vida de Dios viviendo en Ud., mostrándose completamente a Sí misma; no sólo hoy, mañana, sino el resto de sus días; con gozo en sus pruebas y tribulaciones, Ud. seguiría adelante, sabiendo que el camino hacia la Gloria está abierto ante Ud. ¡Esa es la clase de Evangelio! Cuando Ud. los encuentra de esa manera, Ud. lo predica; y regresa al año siguiente, allí están ellos igualitos, la misma cosa, únicamente peores, más y más. Entre más Ud. predica en contra de eso, peor se pone. ¿Qué es? Es irreverencia.
95Y entonces noventa y cinco por ciento de esa gente asiste a la iglesia, tienen sus nombres en el libro de registro, y reclaman ser cristianos. Hombres reclaman ser cristianos, que fuman, beben, juegan al azar, y cuentan chistes obscenos. Muchos diáconos en la junta, con una, dos, tres, y cuatro esposas. Eso es cierto. ¡Qué desgracia! Mujeres cantan en el coro, con cabello corto. La Biblia dice que: “Ella es una persona deshonrosa”. ¡Con pintura en la cara! Solamente hubo una mujer que se pintó la cara, en la Biblia, esa fue Jezabel. Dios la dio de comida a los perros, así que ya Ud. ve lo que Él piensa al respecto. Y luego uno va y les habla acerca de eso, y regresa al año siguiente, y están peores que lo que estaban en un principio. Irreverentes, no tienen respeto, no—no tienen pensamientos de decencia.
96Permítanme decirles algo, mujeres, mujeres jóvenes, y ancianas también; que salen por ahí con estos vestidos puestos, esta ropita apretada, y pantalones cortos. Ud. dice: “Hermano Branham, Ud. no debería estar hablando de esa manera”. Claro que sí. Ese es mi deber. Este es un—este es un púlpito.
97Un hombre me llamó la atención, no hace mucho, uno de los más grandes evangelistas del país. Él dijo: “Deje en paz a esa gente”. Yo dije: “¿Quién es Ud. para decirme que los deje en paz?
98Él dijo: “Yo lo amo a Ud.” Y dijo: “Su ministerio es orar por los enfermos”. Yo dije: “Es predicar el Evangelio, hermano”.
99Y él dijo: “Mire, Hermano Branham”, dijo: “pues, esa gente cree que Ud. es un profeta”. Yo dije: “Yo nunca dije que lo era, ¿es cierto?”
100Él dijo: “Pero ellos creen que Ud. lo es. ¿Por qué no enseña a esas mujeres a cómo recibir el Espíritu Santo, y cómo recibir dones y hacer algo, en vez de regañarlas siempre por la manera en que se visten y por lo que hacen? ¿Por qué no les enseña ese tipo de cosas, para ayudarlas?”
101Yo dije: “¿Cómo puedo enseñarles álgebra cuando ni siquiera se aprenden el ABC?” ¿Saben lo que significa ABC? Siempre creer en Cristo. Eso es correcto.
102Ahora, ¿cómo puede uno hacerlo? ¿Cómo puede Ud. hacerlo? Parece como que hay una presión sobre ellos, algo que no los deja hacerlo. Se convierte en una Sodoma moderna. Esa es la hora en la que estamos parados, cosas horribles están aconteciendo en la tierra hoy. Y él dijo: “Bueno, mire…”
103Yo dije: “No, yo no tengo programas que patrocinar. Yo no tengo iglesia que me excomulgue. No, señor”. Y dije… Él dijo: “Ese es el deber del pastor, hacer eso”. Yo dije: “Pero ellos no lo están haciendo”.
104Entonces, le corresponde a alguien, alguna voz tiene que clamar en contra de eso, porque está mal. Ciertamente está mal. ¡Tengan reverencia, respeto por Ello!
105Una jovencita me dijo una vez, ella dijo: “Señor Branham, ellos no hacen otra ropa sino ésta”.
106Yo dije: “Ellos todavía venden tela, y tienen máquinas de coser”. Eso es correcto.
107Permítame decirle algo, señora. Ud. pudiera ser tan limpia y virtuosa a más no poder. Ud. pudiera ser honrosa para su esposo, para su novio, a más no poder. Pero un día de estos, en el Tribunal del Juicio, Ud. va responder por cometer adulterio. “¿Y si no soy culpable?”
108¡Claro que sí es culpable! Jesús dijo: “Cualquiera que mirare a una mujer para codiciarla, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón”. Cuando ese pecador que la miró a Ud. de esa manera, y tuvo esos pensamientos acerca de Ud., él tendrá que dar cuenta por eso, en el Día del Juicio. Y ¿por qué lo hizo él? Ud. se le presentó a él, ceñida en alguna clase de ropa y cosas como esas. Correcto. Es una vergüenza. Ud. va tener que hacerlo, señora.
109Y Uds. hombres que se llaman a sí mismos cristianos, que debieran gobernar su casa, y permiten que sus mujeres hagan eso, ¡arrepiéntanse o toda su casa perecerá!
110Uds. tal vez no me quieran después de esto, pero les voy a decir la Verdad, porque mis—mis manos van a estar libres de esa sangre cuando yo llegue al Tribunal del Juicio. Eso sí es seguro, ¿ven? Sí. Escuche hermano, siempre hay una voz que acompaña a la señal, Ud. sabe, y será mejor que Ud. la escuche; no la mía, pero Esto es lo que dice la Biblia. Correcto. Oh, yo sé que eso suena anticuado, pero es exactamente lo que dice la Biblia, y eso es lo que estamos nosotros llamados a ser. Los ángeles tienen que cubrir sus rostros, para parase en la Presencia de Dios.
111Y, mujeres, cuando la Biblia dice que: “Es impropio, o indecoroso, que una mujer incluso ore con el cabello corto”. Ella no tiene derecho de orar, y Uds. la ponen en el coro y hasta la hacen predicadora. Correcto.
112Yo sé que eso los enferma un poquito. Pero, Uds. saben, como mamá solía decirme, acerca de tomar aceite de ricino: “Si no te enferma, no te hará ningún bien”. Así es con el Evangelio. Tiene que ponerlo a Ud. a pensar. Es la Verdad. Tanto el hombre como la mujer, ambos son culpables, ambos lados, seis de una y media docena del otro.
113Es allí precisamente en donde estamos parados, irreverentes, no importa lo que diga la Palabra. “Bueno, está bien. Yo creo que está bien”. Ud. está presumiendo que eso está bien. ¡La Biblia dice que está mal! Y presumir es “aventurar sin autoridad”. Ud. no tiene la autoridad de Dios para hacerlo.
114Estos seminarios, escuelas y demás, que pasan por encima de estas cosas de esa manera, es una desgracia. Eso pone a jóvenes, a ministros jóvenes, en el camino incorrecto, los lleva en pos de alguna clase de teología hecha por el hombre, en vez de la Palabra de Dios. Con razón ellos no pueden creer un verdadero y genuino Mensaje, con razón no pueden tener Estas cosas en la iglesia, con razón ellos tienen que echarlo a Él fuera en los últimos días, no hay reverencia en Su Presencia. Su Presencia puede bajar, y ellos se reirán y tronarán chicle, caminarán por todos lados y se comportarán como no sé qué, no hay nada de reverencia en lo más mínimo, en Su Presencia. Ahora, no hay reverencia, en lo absoluto, por Dios o Su pueblo.
115¿Por qué, por qué hacen ellos esto? Ahora, escuchen con atención. ¿Por qué lo hacen ellos? Es que no están conscientes de Su Presencia. Ellos no creen que sea Dios.
116¿Creen Uds. que esa mujer realmente habría… o ese soldado lo hubiera golpeado a Él en la cara, y hubiera puesto un trapo alrededor de Su rostro y golpeado en la cabeza, y dicho: “Bueno, si eres profeta, dinos quién te golpeó?”. Si ese hombre hubiera sabido que ese era Dios a quien estaba golpeando, ¿creen Uds. que él lo hubiera hecho? ¿Creen Uds. que ese soldado borracho le hubiera arrancado barba de Su rostro, y escupido en el rostro, carraspeando y escupiendo en ese rostro, si él hubiera sabido que ése era el Hijo de Dios? Él no estaba consciente de eso.
117Y hoy, lo que la gente llama un montón de fanáticos, ellos no están conscientes de que eso es el Espíritu Santo obrando en esa gente. Y simplemente hacen lo que quieren; no estando conscientes de eso, no estando conscientes de Su Presencia. Uds. saben, como dice el viejo refrán… Algunos de ellos dicen: “Yo voy a la reunión para burlarme, voy a la reunión para criticar”. Se ha dicho que los necios caminarán con zapatos claveteados donde ángeles temen pisar. No están conscientes de Dios, esa es la razón.
118¿Por qué no son Uds. como David? David dijo: “A Él puse siempre delante de mí”. Por esa razón él dijo: “No seré conmovido”, porque Dios estaba siempre delante de Él. Sí señor.
119Ahora, en segundo lugar, ellos se cubrían los pies. ¿Qué significaba: “Se cubrían los pies”? Humildad. Cubrirse el rostro significaba reverencia en la Presencia de Dios. Cubrirse los pies era humildad en Su Presencia.
120Como Moisés en Su Presencia, quitándose su calzado, se descubrió los pies.
121Pablo, cuando él encontró a Jesús, la Columna de Fuego, él cayó al suelo, sobre sus pies. Donde sus pies debieron haber estado, él tenía el rostro: humildad.
122Juan el bautista, aquel gran profeta, el primero en estar sobre la tierra en cuatrocientos años, pero él dijo: “Yo no soy digno de tocar Sus pies, de desatar la correa de Su calzado”.
123Vean, la que tenía sobre sus pies, cubría, significaba humildad. Observen a este siervo delante de Dios: Su rostro cubierto en reverencia, sus pies cubiertos en humildad, sí, y muy consciente de… Estén muy conscientes de su pequeñez.
124Todos nosotros estamos tratando de ser alguien grande. “Yo soy el Doctor Fulano de tal, el gran Fulano de tal de tal y tal”. Ud. no es nada. Eso es correcto. Eso es sólo… Ud. no es nada. Si Ud. desea saber qué tan grande es, meta el dedo en un balde de agua y sáquelo, y busque el hoyo en donde lo metió. ¿Ven? No hay nada allí. Y eso es lo que somos. Dios puede prescindir de nosotros, pero nosotros no podemos prescindir de Él. ¿Quién es Ud.? ¿Ven?
125Estando conscientes de cuán pequeños son. La manera de subir es bajando. “El que se humilla será ensalzado; el que se ensalza será humillado”.
126No hace mucho fui invitado a Chicago, por un grupo de santos, para predicar. Había allí un gran ministro pentecostal como con cuatro títulos de colegio, y así por el estilo, y él no quería mi manera de hablar “novata” allí delante de ese gran concilio que ellos iban a tener. Así que invitó a un hombre de un gran colegio Bíblico, a que subiera, un gran colegio Bíblico de Chicago, para dar el discurso. Y el hombre dijo lo que haría: “Subiré allí y menospreciaré a esa gente, por casi todo lo que pudiera imaginarse, de cuán errados estaban al creer que había un Espíritu Santo y toda esa cosa de esa manera”, delante de gente pentecostal. Él subió allí con su pecho erguido, y el—el cuello volteado, como luciendo un traje esmoquin, desplegó todas sus notas sobre la plataforma. Él lo tenía arreglado tan magistralmente, que podía explicar la Biblia de tal forma que Dios no sabría nada acerca de Ella.
127Y entonces se dio cuenta, Ud.… Él vio que aquello no cuadró con la gente. Él se mantuvo diciendo una u otra cosa, de esa manera, y ellos simplemente se quedaron allí mirándose uno al otro. Aquello no concordaba con esa clase de gente, esos pentecostales. Así que al poco rato se dio cuenta que estaba derrotado, y se metió sus cosas bajo el brazo, se bajó de la plataforma, con la cabeza agachada, inclinada. Un anciano santo que estaba sentado junto a la pared dijo: “Si él hubiera subido como bajó, hubiera bajado como subió”. Y más o menos así es, también.
128Humíllese a sí mismo, vea cuán pequeño puede Ud. ser; no lo que Ud. sabe, lo que no sabe. Llegue a ser humilde delante de Dios. Ahora encontramos, en tercer lugar, que él podía volar con las otras dos alas.
129Ahora observen, primero, él, en la Presencia de Dios, él era reverente, con su rostro cubierto. Segundo, él era humilde delante de Dios con sus pies cubiertos. Y con sus otras dos alas, él podía volar, lo puso a él en acción. ¡Oh, hermano!
130¿Qué estaba Dios haciendo? Él le estaba mostrando al profeta cómo debería ser Su siervo dispuesto. Dios estaba mostrando: “Éstos son Mis siervos. Éstos son Míos. Miren cómo están ellos preparados; reverentes, humildes, y en acción”. Así es como son los siervos de Dios. ¡Oh, qué cosa!
131Así es como debiéramos ser nosotros: reverentes a la Palabra de Dios, humildes, y en acción por Dios.
132Como la mujer cuando ella fue llamada a entrar en acción, cuando ella fue y dijo: “Vengan a ver a un Hombre que me ha dicho lo que yo he hecho”.
133Su señal la influenció a ella, que Él era el Mesías. Ella dijo: “Señor, nosotros sabemos que cuando el Mesías venga… Ahora, Tú debes ser un profeta. Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará estas cosas”.
134Vean, ella esperaba que Él dijera: “Bueno, el Mesías vendrá muy pronto; Yo solamente lo estoy precursando a Él”. Pero Él dijo: “Yo soy Él”.
135Eso la puso a ella enseguida en acción. Ella entró en acción. Uds. no podrían detenerla. Como dije la otra noche, era como una casa en llamas en medio de un viento recio. Uds. no podrían detenerla. Ella se fue a la ciudad diciendo: “Vengan a ver a un Hombre que me ha dicho las cosas que yo he hecho. ¿No será este el Mesías?” ¿Lo ven? Ella entró en acción. ¿Qué hizo ella? Ella primeramente vino y se humilló. “Tráeme de beber”.
136Dijo: “Pues, nuestros padres bebieron de este pozo”, y así por el estilo. Y—y ella…
137Él dijo: “Bueno, Yo te daré a beber Agua para que no vengas aquí”. Ella dijo: “Señor, Señor, dame de esa Agua”.
138Vean, ella fue humilde al respecto. Y cuando ella se humilló, Jesús entonces le mostró la señal del Mesías, y eso la puso a ella en acción. Ella entonces estaba lista para decirle a todo aquel que ella encontrara. ¿Ven?
139Realmente, según las tradiciones de ese país oriental, aquellos hombres nunca le hubieran hecho caso a esa mujer. Una mujer como esa no tenía ni voz ni voto entre la gente. Ella ciertamente no tenía. Ella no podía decir nada. Pero ¿tratarían Uds. de detenerla? Ella estaba en acción. Ella tenía que decirle a alguien: “Vengan aquí y vean por sí mismos. Este Hombre me dijo lo que yo he hecho. ¿No será esto lo que hemos estado esperando? ¿No será eso lo que dicen las Escrituras, que el Mesías, cuando Él venga, Él hará esto?” Ella estaba en acción debido a que se hizo humilde, y Dios entró en ella.
140Pedro, cuando él tomó Su Palabra. Cuando él había pescado toda la noche, con la red, siendo un pescador, y él vino desanimado, sin peces. Cualquier buen pescador sabe lo que es eso, volver sin peces. Entonces, primeramente, él había lavado sus redes, las tendió en la orilla, y estaba dejando que se secaran.
141Y Jesús llegó y le pidió prestada la barca. Él predicó y luego le dijo: “Simón, boga mar adentro y echa vuestras redes para pescar. Regresa exactamente adonde han pescado toda la noche. Regresa exactamente adonde han trabajado, hora tras hora, y echen las redes para que agarren una buena cantidad de peces, una gran pesca”.
142Fíjense. Él dijo: “Señor, hemos trabajado toda la noche y no hemos agarrado nada. Mas en Tu Palabra, Señor, echaré la red. ¡En Tu Palabra!” Así es. Tome a Dios en Su Palabra. Y cuando él echó la red, encerró una cantidad tan grande de peces, a tal grado que la red empezó a romperse.
143Eso lo puso a él en acción. Sí señor. La influencia de Jesús sobre él lo puso en acción, y él dejó caer la red. Y Jesús le dijo: “No temas, desde ahora serás pescador de hombres”.
144El ciego, cuando él fue sanado, sentado junto a la puerta y… o sentado en la calle. Y los fariseos habían dicho: “Cualquiera que lo confesara a Él, o tuviera algo que ver con Jesús, sería expulsado del templo”.
145Ellos, ellos fueron y le preguntaron al padre y a la madre. Ellos dijeron: “Edad tiene, pregúntenle a él”. Él dijo: “Un Hombre llamado Jesús me sanó”.
146Dijeron: “Este hombre es un pecador. Él no pertenece a nuestros grupos. Nosotros no sabemos de dónde vino Él. ¡Da gloria a Dios!”
147Él dijo: “Miren, si Él es pecador o no, no lo sé”. Dijo: “Pero una cosa sí sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo”. Y dijo: “Lo raro para mí es, que Uds. que supuestamente son los líderes espirituales de esta hora, y este Hombre abrió mis ojos, y sin embargo, Uds. no saben de dónde vino Él”. ¿Qué hizo él? Él entró en acción. Correcto. Eso lo puso a él en acción, ya que él divulgó Su fama por toda aquella región.
148El pueblo, en el Día de Pentecostés, cuando Jesús les dijo que esperasen allá, y que ellos serían… Fueron, y cuando el Espíritu Santo vino sobre ellos en el Día de Pentecostés, cuando ellos fueron influenciados por la Palabra de Dios hecha manifiesta. Ahora, recuerden que Jesús había dijo: “Esperen en Jerusalén hasta que sean investidos de Poder desde lo Alto”. Ellos esperaron, no ocho días, no nueve días; ellos esperaron diez días, hasta que la promesa fue hecha manifiesta. Y el Espíritu Santo cayó y se repartió a Sí mismo, y lenguas de Fuego se asentaron sobre cada uno de ellos.
149Y mientras estaban influenciados por el Espíritu Santo, ellos entraron en acción, y salieron a la calle tambaleándose como borrachos, gritando, y hablando en lenguas. Ellos dijeron: “Estos hombres están llenos de mosto”.
150Él, (Pedro), se puso de pie y dijo: “Esto es Aquello que fue hablado por el profeta Joel: ‘Y acontecerá en los últimos días’”. ¿Qué hizo eso? Lo puso a él en acción.
151Eso lo pondrá a Ud. en acción, si Ud. no lo ha recibido, Eso lo pondrá a Ud. en acción cuando Ud. vea la Palabra de Dios cumplida. Lo que nosotros hemos visto en estos últimos días, debiera ponernos en acción. Debería hacerlo, si tan sólo lo hiciéramos con reverencia y humildad. La Columna de Fuego delante de Pablo, lo puso a él en acción. Y hoy, cuando vemos esa misma Columna de Fuego, por medio de la ciencia, por medio de Sus resultados, por medio de lo Ella prometió, haciendo que la Palabra se cumpla exactamente en estos días, eso debería ponernos en acción. La señal ha sido dada: “Como fue en los días de Sodoma, antes de que Sodoma se quemara, así será en la venida del Hijo del hombre; Él se manifestará nuevamente, el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Eso debiera poner a todo miembro del cuerpo de Cristo en acción, alcanzando a todo el que puedan, debido a que esta es la hora final, es el último llamado, el último llamado. Palabra por palabra, Ella ha sido cumplida. Eso ciertamente debería ponernos a nosotros en acción.
152Nosotros, al igual que el profeta, hemos visto el resultado de denominaciones exaltadas por sí mismas perder su lugar en Cristo, perder su posición en la Palabra, aceptando credos. Y vimos qué les sucedió cuando hicieron eso, ellos murieron espiritualmente. Vemos lo que le sucedió a los luteranos cuando ellos rechazaron el llamado de Wesley. Vemos lo que les sucedió a los metodistas cuando ellos rechazaron el llamado pentecostal. ¿Y ahora qué de los pentecostales? ¿Ven?
153Hemos visto a hombres exaltados por sí mismos, así como Uzías, quien trató de tomar el lugar de un oficio ungido. El oficio de un hombre en la iglesia es ungido, no nombrado. Es ungido. La iglesia, el… el pastor, el evangelista, el profeta, el apóstol, debe ser el oficio ungido por Dios, no elegido por el hombre. El hombre intentó elegir ese oficio una vez, ellos echaron suertes por él; el pobre Matías nunca hizo nada, pero Dios escogió a Pablo y él sí hizo algo por causa de que estaba ungido. Y hemos visto a estos oficiales que tratan de decir: “Este es el santo obispo fulano de tal, este es el estatal fulano de tal, este hombre es tal y tal”. Eso nunca llega a nada. Pero cuando Dios entra y toma el control, vemos entonces la unción del Espíritu Santo vindicar la Palabra de Dios.
154Ahora, los efectos de la visión sobre el profeta, ¿qué le hizo a este hombre quien nació profeta? Recuerden, él escribió la Biblia entera. Hay sesenta y seis Libros en Isaías, y sesenta y seis Libros en la Biblia. Comienza en Génesis; en la mitad del Libro vino el Nuevo Testamento, Juan el bautista; y termina allá en el Milenio. Un gran profeta, uno de los profetas más grandes que hayamos tenido, fue Isaías, y él nació para serlo.
155Pero cuando él estuvo en la Presencia de Dios, ¿qué hizo eso que hiciera el profeta? El profeta dijo: “Ay de mí, que soy un hombre de labios inmundos”. Entrar en la Presencia de Dios, y ver a un vaso de Dios verdaderamente ungido, eso hizo que un profeta confesara que él era un pecador. Debiera hacer eso con nosotros, Eso debiera, la Presencia de Dios ungida. Cuando él vio a aquél dando voces, y los quiciales estremeciéndose, y estos ángeles andando de acá para allá, probando que estaban delante de Dios, y que ellos eran los siervos de Dios, ungidos, y ellos dieron voces; él era un pecador.
156¿Qué sucedió entonces cuando él estaba listo? Ahora escuchen, ya para terminar. Él estuvo dispuesto a confesar que era un pecador: “Ay de mí, que soy un hombre de labios inmundos, y habito en medio de gente que tiene labios inmundos. ¡Ay de mí!”. Entonces el ángel tomó la tenaza y agarró un carbón del altar, lo sostuvo en las manos, y fue y lo limpió con él. Luego vino la limpieza, después de su confesión.
157Ahora, si un profeta, llamado, vindicado para ser un profeta de Dios, en la Presencia de Dios, viendo su pequeñez, estuvo dispuesto a confesar que él era un pecador, ¿qué debiéramos hacer Ud. y yo? Pero ¿saben Uds. lo que nosotros hacemos? Volteamos la cabeza, nos alejamos y nos reímos. Allí es donde estamos parados, hasta que viene la limpieza. Miren, Isaías…
158Quiero que se den cuenta de otra cosa. Dios no utilizó libros, teología, y términos teológicos, para limpiar a Su siervo. Él utilizó Fuego. Él nunca utilizó credos para limpiar a Su siervo. Él tomó Fuego del altar. Y si Dios alguna vez limpiara a un hombre hoy, tiene que ser el Fuego del Espíritu Santo que limpia a un hombre; no leer un libro y hacer esto, o algún otro libro por fulano de tal.
159Un gran ministro de aquí de California, dijo el otro día que él tenía: “el libro del año”. Yo no estoy de acuerdo con él. El libro del año es la Biblia, siempre lo ha sido. El libro del año es el Libro de Dios, siempre.
160Y Dios utilizó Fuego para limpiar a Su siervo. Luego siguió, después de que confesó humildemente que él estaba mal, luego vino la limpieza; y después de la limpieza vino entonces el comisionamiento. Vean, ese es el problema, algunos de nosotros tratamos de ser comisionados antes de ser limpiados, ¿Ven? Nosotros decimos: “Bueno, yo seguiré esto”. Tenemos que seguir es a Dios. Esos ángeles hicieron una cosa, vivían en la Presencia de Dios; humildes, reverentes, y en acción delante de Dios. Luego siguió la comisión; después de la confesión y la limpieza, fue entonces que el limpio Isaías clamó: Heme aquí, envíame a mí”.
161¡Oh, hermano, hermana, si alguna vez ha habido un tiempo en que los Isaías debieran venir a la casa de Dios para ser limpiados! ¡Si alguna vez ha habido un tiempo en que el miembro de iglesia debiera venir realmente y confesar sus pecados! ¡Si alguna vez ha habido un tiempo para el descarriado!
162Sólo piensen, la noche en que Sodoma se quemó, me pregunto cuántas personas le dieron la espalda al mensaje de aquellos ángeles. Me pregunto cuántas personas no estaban interesadas lo suficiente para escuchar la voz de ellos. Y perecieron esa misma noche, y nunca más serán, solamente su castigo en el infierno.
163“Como fue en los días de Noé”. ¿Cuántas personas se rieron y se burlaron de él, e iban allí sólo para escuchar su… decían: “Iremos allá a escuchar otra vez a ese viejo maniático delirando, sólo para divertirnos un poco”. Se levantaban y se iban, ni siquiera lo escuchaban a él predicar. Toda clase de cosas; y ellos perecieron en los juicios que él estaba predicando.
164Amos, ese pequeño predicador, sabiendo… de la nada, un profeta ungido, fue y miró a Samaria en aquel tiempo. Su calva brillaba, su barba canosa, cuando él subió a la colina. Él miró hacia abajo y sus ojos santos se entrecerraron mientras contemplaba esa ciudad, no como los turistas que venían de todo el mundo. Porque, los sacerdotes, todos ellos, habían pecado, y profetas falsos les decían que todo estaba bien. Él fue allí sin tener cooperación para su avivamiento. Fue allí sin nada, y exclamó. Él dijo: “El mismo Dios a quien Uds. afirman servir, los destruirá”.
165Y yo digo ASÍ DICE EL SEÑOR: el Dios a quien América reclama servir, la destruirá. Tomen eso como Uds. quieran. Lo que necesitamos, es hasta el altar, Isaías. [Espacio en blanco en la cinta.—Ed.] Y Dios dijo: “¿Quién irá por Mí?”
166Isaías dijo: “Heme aquí, envíame a mí”. Pienso en ese canto: Cuando el trozo del carbón ardiente Al profeta fiel purificó, Al oír la voz que le llamaba, Mándame, Señor, él respondió.
167Primero él tuvo que humillarse y ser limpiado, y prepararse, así como vimos al siervo dispuesto. Miren a Uzías, cómo es que él estaba preparado, pero él falló. No pongan…
168Ud. dirá: “Bueno, mire, yo sé que el Doctor fulano de tal es un buen hombre. Yo conozco al Hermano tal y tal”. Ellos pudieran serlo, pero no miren Uds. eso.
169Miren aquí arriba, ¿ven?, aquí está el Manera. Dios tiene una Manera de preparar. ¿Cómo lo hizo Él? En el día de Pentecostés, Pedro les dijo a ellos qué hacer. Él les escribió una receta, y ha permanecido igual siempre. No la adulteren, Uds. matarán a su paciente. Ellos preguntaron: “¿Qué podemos hacer para ser salvos?”
170Él respondió: “Arrepentíos, cada uno de vosotros, y bautícense en el Nombre de Jesucristo para el perdón de pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, para los que estáis lejos, para tantos como el Señor vuestro Dios llamare”.
171Eso es aquí mismo en esta noche. Si Dios aún está llamando, ésa es la receta. Uds. aún pueden recibir el mismo Espíritu Santo que ellos recibieron allá, sólo… Uds. pueden recibir la misma cosa en esta noche. Simplemente sigan hasta el final. Eso es todo lo que tienen que hacer. Sí, entonces Ud. puede decir: Cuando el trozo del carbón ardiente, Al profeta fiel purificó, Al oír la voz que le llamaba, Mándame, Señor, él respondió. Cantémoslo. Háblame, oh háblame, Y heme aquí, responderé Señor Háblame, te diré, Heme aquí oh envíame, Señor.
172Escuche esto, hermano. Hay millones que en pecado mueren, Escuchad su llanto de dolor, Acudid con tiempo a rescatarlo Quién dirá, oh, envíame Señor? Háblame, oh háblame, Y heme aquí, responderé Señor. Háblame, te diré, Heme aquí oh envíame, Señor.
173Inclinemos nuestros rostros. [El Hermano Branham empieza a tararear Háblame—Ed.] … Al profeta fiel purificó, Al oír la voz que le llamaba: Mándame, Señor, él respondió. ¿Quiere Ud. ser humilde y limpio? Háblame, oh háblame, Y heme aquí, responderé Señor. Háblame, te diré, Heme aquí oh envíame, Señor.
174Mientras ellos están tocando ahora, ¿habrá un Isaías aquí esta noche, o cien, que quieran ir, que quieran la limpieza de Dios en su vida? Ud. que no conoce a Cristo como su Salvador, Ud. es invitado ahora al altar, si Él le está hablando a Su corazón. Yo no estoy muy a favor del persuadir. Yo pienso que el Mismo Espíritu Santo es el que persuade. Pero si Ud. está aquí, y está sin Cristo… Ahora recuerde, Ud. dará cuenta en el Día del Juicio, por lo que Ud. haga con esto esta noche. ¿Ve? Ahora, si Ud. desea venir, yo estoy aquí para orar con Ud.
175En Nombre de Cristo, yo le ofrezco la oportunidad para que venga, busque a Dios, y felizmente Ud. pudiera encontrarlo. Jóvenes, ancianos, de mediana edad, miembros de iglesia, quienes sean; si el Fuego de Dios, por el Espíritu Santo, no lo ha limpiado a Ud. en su corazón, hasta el punto que Ud. crea toda Palabra de esta Biblia, y Cristo es un testimonio vivo de su…en su corazón, que Él ha resucitado de los muertos, entonces yo le invito a Ud. al altar. Venga acá y oraremos con Ud. Creyendo todos Uds., entonces, en base a su propia acción, que Ud. es salvo.
176Entonces, ¿hay aquí un descarriado que quisiera venir? Yo le estoy pidiendo a Ud., como un siervo de Cristo, que venga aquí y permítanos orar por Ud. Yo no digo que Él lo aceptará; yo creo que sí. ¿No desea venir e intentarlo ahora? Si Él le está hablando a Ud., venga.
177¿Aquellos sin el bautismo del Espíritu Santo? Yo no creo que no haya nadie aquí que no sea, que no esté descarriado. Todos, entonces, deben estar preparados en oración; cristianos, y preparados en oración. Y entonces si Ud. está preparado en oración, y no ha recibido el bautismo, y quisiera que Dios se lo diera, entonces es su oportunidad, ahora.
178Hay un hombre aquí que no lo tiene. Que Dios bendiga su humilde corazón. Yo confío que haya otro Isaías. Ahora levanten sus manos.
179Hay un hombre inclinado aquí en el altar, uno que confío que es un Isaías. Ahora, Él está aquí. ¿Creen Uds. que Él está aquí?
180Ahora voy a decirles lo que Uds. han hecho. Uds. han hecho la cosa más horrible que hayan hecho. Aquí hay doscientas o trescientas personas que deberían estar aquí en el altar.
181Permítanme mostrarles, en el Nombre del Señor, que yo tengo razón en lo que estoy diciendo. Miren. Algunos de Uds. aquí, oren.
182Aquí, aquí está sentada una dama, aquí, con un abrigo blanco, una chaquetita blanca, mirándome directamente. Yo no puedo… Ella es cristiana. Pero ella está orando por una enfermedad. Ella tiene artritis. ¿Cree Ud. que Dios puede hacer que Ud. esté bien, sanarla? Entonces puede recibirla.
183El hombre que sigue, sentado allí junto a Ud., tiene algo que anda mal con sus oídos. ¿Cree Ud. que Dios puede sanar su problema de los oídos, señor, y restablecerle? Levante la mano si Ud. cree. Ahora, por favor, sean reverentes por un momento.
184El hombre justo al lado de él está padeciendo de un problema del corazón. ¿Cree Ud. que Dios puede sanarle, señor, con el problema del corazón? Yo no lo conozco a Ud. Ud. es un desconocido para mí. ¿Es correcto eso? Ud. es un desconocido. Bien, escuche. Si Dios me dice quién es Ud., ¿lo ayudaría eso a Ud.? ¿Me escucha bien? Su nombre es el señor Blackwood. ¿Cree Ud. que Él puede decirme de dónde es Ud.? Ud. es de Riverbank, California. Si eso es correcto, póngase de pie. Yo nunca lo había visto a él, en mi vida. Muy bien.
185Dios le bendiga, señor. Su fe lo ha sanado. La dama sentada justo a su lado, allí, tiene problema con los nervios. ¿Desea Ud. ser sanada de su nerviosismo? Levante la mano si lo desea. Ponga su mano sobre ella, señor, para que ella sea sanada.
186Ahora, la dama sentada junto a Ud., tiene diabetes, la que tiene puesto el vestido rojo. Ella también quiere que se ore por ella. ¿Ven? Ella desea la oración. Tenga fe.
187Aquí está una dama sentada, aquí atrás. Ella está lista para una operación. Si ella tan sólo puede… ¡Oh Dios! Ella tiene una matriz desprendida. Su nombre es la señora Maxwell. Crea. Levántese y acepte su sanidad, señora. Ud. no tiene una tarjeta de oración, ¿verdad? ¿No tiene una tarjeta de oración? Muy bien, Ud. no necesita una. Levante la mano si eso es correcto. Yo no la conozco a Ud. Si eso es correcto, mueva la mano. Somos desconocidos el uno para el otro, mueva la mano de esta manera. ¿Qué tocó ella? Ella nunca me tocó a mí.
188Señor Stewart, ¿quisiera Ud. también ser sanado de nerviosismo, y cree que Dios le pondrá bien? Yo soy un desconocido para Ud. Pero ese es Ud., y Ud. padece de un nerviosismo. Ud. casi no puede controlarse a sí mismo. Póngase de pie y acepte su sanidad, en el Nombre de Jesucristo.
189Aquí está una dama sentada allí detrás de Ud. Ella también tiene un nerviosismo. Ella tiene algo mal en los músculos de su cuerpo. A ella se la va a quitar eso y… Señora Newell, póngase de pie, si ese es su nombre y si ésa es Ud. ¡Crea! [La hermana da gritos en voz alta—Ed.] ¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
190Seguro, aquí está una dama sentada aquí mismo, ella tiene problemas del corazón y alta presión sanguínea. ¿Cree Ud. que eso es correcto, hermana? Póngase de pie si eso es correcto.
191La dama sentada allí a su lado, ella tiene algo en el pecho. Si eso es correcto, póngase de pie.
192Dígale a la dama, junto a ella, ella tiene crecimientos en la cara, como pequeños tumores. Si ella quiere que eso sea sanado, dígale que se ponga de pie y lo acepte.
193Ahora, hay un grupo de Uds. que deberían estar en este altar, buscando el Espíritu Santo. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. ¿Entienden lo que quiero decir? Voy hacer este llamado una vez más. Esa es la vindicación de que yo les estoy diciendo la verdad. Dios le está hablando a gente aquí, y Uds. están dudando un poquito. ¿Quisieran ser lo suficientemente honestos como para levantar la mano y decir: “Sí, Hermano Branham, yo siempre he sido un poco vacilante. Yo quiero más de Dios. Yo sé que hay algo que me falta aquí adentro, y debiera haberlo tenido cuando yo profesé el bautismo del Espíritu Santo?” Levante la mano, ¿lo hará Ud.? Sea sincero consigo mismo. El Espíritu santo nunca se equivoca. ¿Por qué no viene aquí, entonces, y acaba con esa duda? ¡Venga! “Yo seré pronto…” Háblame, oh háblame, (eso es) Y heme aquí, responderé Señor.
194Vean, yo no les estoy diciendo nada errado, amigos. Es el Espíritu Santo llamando. Hay cientos aquí, si Uds. creyeran que yo soy un profeta. Ahora, recuerden, yo les estoy diciendo en el Nombre del Señor, Uds. han estado engañados. ¡Vengan! Cuando el trozo del carbón ardiente, Al profeta fiel purificó, Al oír la voz que le llamaba, Mándame, Maestro, él respondió.
195¿No desean Uds. decir la misma cosa? Entonces levántense, levanten las manos. Háblame, oh háblame, Y heme aquí, responderé Señor. Háblame…
196¿Qué está Él haciendo? Entonces respóndale a Él, si él le está hablando. Si hay una pequeña duda en algún lado, si Ud. no está seguro de esto, no se arriesgue. “Envíame Señor”. Oh, háblame, (Él está hablando. Venga.)… mi Señor, Y heme aquí, responderé…
197Ahora, amigos, yo no soy propenso al fanatismo. Yo no soy propenso a decir cosas erradas. Yo me siento guiado cuando digo lo que digo. … te diré, Heme aquí, oh envíame…
198Ud. dirá: “¿Qué dirá la gente al respecto?”. Es lo que Dios dirá al respecto, es eso. “Envíame”. Háblame, (eso es correcto) Y heme aquí, responderé Señor. ….Háblame, te diré, Heme aquí, oh envíame, Señor. Hay millones que en pecado mueren, Escuchad su llanto de dolor; Acudid con tiempo a rescatarlo ¿Quién dirá, oh, envíame, Señor? Oh, háblame…
199Ahora bien, toda persona aquí, queremos prepararnos para un gran servicio de sanidad mañana, también. Y quiero que Uds. los ministros se pongan alrededor de estas personas que están buscando el bautismo del Espíritu Santo, no se detengan simplemente en cinco minutos, quédense allí, (¿hasta cuándo?) hasta que el Espíritu Santo venga. …háblame, Y heme aquí…
200Ahora, que la audiencia ponga ahora sus manos sobre alguien más, pongan sus manos los unos sobre los otros, sobre alguien; Uds. los que van a orar, que están representando a estas personas aquí arriba. … háblame,
201Ahora los pasillos están llenos, el altar está atestado, hay como ciento cincuenta, doscientas personas. … háblame, Y heme aquí, res-…
202Ahora empiecen a orar: “¡Señor, envíame a mí! ¡Háblame, mi Señor! ¡Señor, envíame a mí!”
203Sana a éstos, Señor, en el Nombre de Jesucristo. Señor, concédelo. Oh Dios, concede las oraciones de éstos.
204No se suelten. Quédense allí hasta que suceda. Quédense hasta que escuchen el clamor de Dios. Quédense allí hasta que los querubines los estén estremeciendo a Uds., hasta que el Espíritu Santo haya agarrado el carbón de Fuego del altar de Dios, y lo coloque sobre sus labios.
205[El Hermano Branham llama al Hermano Roy Borders al púlpito—Ed.] “Háblame”.