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~ CUANDO SUS OJOS FUERON ABIERTOS ~
1Nuestro Padre Celestial, rogamos que recibas gloria en esta reunión nuestra. Te damos gracias por esta oportunidad. Bendice Tu Palabra a medida que sale cada noche, y bendice a Tu pueblo mientras ellos la escuchan. Que el gran Espíritu Santo tome la Palabra que es depositada en el corazón y la haga que se manifieste, para que literalmente cientos de personas por todo el país sean salvos. Que muchos de los que están enfermos y permanecen en las sombras de la muerte puedan ver una gran Luz resplandecer, que ellos sean sanados y que Tu gran Nombre sea honrado. Señor, para eso es que estamos aquí, no para honrarnos a nosotros mismos sino para honrar a Jesucristo entre nosotros. Porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
2Ahora, mientras buscan en sus Biblias sólo por unos momentos… Y cada noche hablaré sólo de veinte a treinta minutos como lo he hecho las últimas semanas. Hablaré sólo unos minutos y luego llamaremos la línea de oración y oraremos por los enfermos o como sea que dirija el Espíritu Santo.
3Los que han venido por primera vez en esta noche y todos Uds. juntos, ¿cuántos orarán por la reunión? ¿Lo harán? No estamos aquí sólo… Estamos—estamos aquí porque estamos tratando de ayudar. Hermanos, yo creo que si el Señor nos ayuda vamos a tener una gran reunión para honrar a nuestro Señor y Salvador.
4Creemos que Él viene ya. Si Él no está aquí esta noche, le estaré esperando en la mañana. Si Él no está aquí para mañana en la noche, yo estaré aquí, si el Señor lo permite. Y si todavía no está aquí, le esperaré mañana en la noche. Y entonces si Él no está aquí, le esperaré la siguiente noche. Quiero hacerlo. Lo he estado esperando durante treinta y tres años, que es gran parte de mi vida, y no estoy desanimado. Estoy esperando día a día, y hora tras hora, que Él aparezca.
5Busquemos ahora en la Biblia en el Libro de—de San Lucas, el capítulo 24, comenzando con el versículo 13. Pongámonos de pie en honor a la Palabra mientras la leemos. San Lucas 24, comenzando con el versículo 13. Ahora, si algunos de Uds. tienen sus Biblias, a algunos les gusta seguir el texto del ministro, de donde él va a hablar. Y quiero que escuchen atentamente. Lean conmigo si pueden, para Uds. mismos, mientras leemos. Y he aquí, dos de ellos iban el mismo día a una aldea llamada Emaús, que estaba a sesenta estadios de Jerusalén. E iban caminando juntos… de todas aquellas cosas que habían acontecido. (Discúlpenme). E iban hablando entre sí de todas aquellas cosas que habían acontecido. Sucedió que mientras hablaban y discutían entre sí, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos. Mas los ojos de ellos estaban velados, para que no le conociesen. Y les dijo: ¿Qué pláticas son estas que tenéis entre vosotros mientras camináis, y por qué estáis tristes? Respondiendo uno de ellos, que se llamaba Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no has sabido las cosas que… han acontecido estos días? Entonces Él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: De Jesús nazareno, que fue varón profeta, poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo; Y cómo le entregaron los principales sacerdotes y nuestros gobernantes a sentencia de muerte, y le crucificaron. Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que todo esto ha acontecido. Aunque también nos han asombrado unas mujeres de entre nosotros, las que antes del día fueron al sepulcro; Y como no hallaron su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto visión de ángeles, quienes dijeron que él vive. Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron así como las mujeres habían dicho; pero a él no le vieron. Entonces dijo… Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos, y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria? Y comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían. Llegaron a la aldea adonde iban, y él hizo como que iba más lejos. Mas ellos le obligaron a quedarse, diciendo: Quédate con nosotros, porque se hace tarde, y el día ya ha declinado. Entró, pues, a quedarse con ellos. Y aconteció que estando sentado con ellos a la mesa, tomó el pan y lo bendijo, lo partió, y les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos, y le reconocieron; mas él se desapareció de su vista. Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras? Y levantándose en la misma hora, Volvieron a Jerusalén, y hallaron a los once reunidos, y a los que estaban con ellos, que decían: Ha resucitado el Señor verdaderamente, y ha aparecido a Simón. Entonces ellos contaban las cosas que les habían acontecido en el camino, y cómo le habían reconocido al partir el pan.
6Inclinemos nuestros rostros. Señor Jesús, rogamos que Tú te des a conocer a nosotros de igual manera en esta noche, mientras esperamos en Ti. Lo rogamos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden tomar asiento.
7Como tema de eso, me gustaría tomar estas palabras: Cuando Sus Ojos Fueron Abiertos, Le Reconocieron.
8Ahora, nosotros estamos hablando, naturalmente, de la resurrección, la cual es creída entre todos los cristianos hoy. Ella es la esperanza de la Iglesia. Si Cristo no resucitó, entonces estamos perdidos. Y el Cristianismo está basado sobre resurrección, no sobre reemplazo. ¡Resurrección! Por ejemplo, esta llave del motel aquí, si yo la dejo caer al suelo y digo: “Bueno, yo la dejé caer, colocaré otra igual aquí”, eso no es resurrección; eso es reemplazo. ¿Ven? Resurrección es “Levantar lo mismo que cayó”. Y Dios lo levantó a Él al tercer día. Nosotros creemos eso con todo nuestro corazón y creemos el relato Bíblico.
9Y noten, en esta primera semana de Resurrección, Jesús está vivo entre ellos, de entre los muertos.
10¡Qué cosa más hermosa! Cómo estoy tan contento en esta noche de acentuar eso con un “amén”, pues yo creo que Él aún está vivo entre nosotros, en la primavera del glorioso Evangelio de Cristo. Yo creo que Él todavía está vivo.
11Yo creo que esa ha sido una… Sí. Esa fue la primavera de la resurrección y también de la vida del hombre. El hombre siempre le había temido a la muerte; ellos no tenían seguridad de regresar nuevamente después de morir.
12Pero viéndolo a Él morir en el Calvario, luego siendo resucitado y estaba con ellos, caminando entre ellos en ese glorioso día. Después de las angustias, pesares y demás, por las que habían pasado, y aquellas horas oscuras cuando lo vieron ser crucificado, escupido, burlado y todo por lo que Él pasó en esos tres años y medio, y esas últimas horas de oscuridad que le hicieron… Aquellos fariseos, ellos le odiaban, de todos modos, y estaban gozándose porque creían que habían acabado con Él. ¡Pero aquí se aparece Él entre ellos! ¡Vaya, ¡qué día! Yo…
13¿No les gustaría haber hecho un viaje con Cleofas y ellos, de camino a Emaús? A mí me hubiera gustado caminar con ellos, pero es posible. Me alegra estar viviendo en el día de hoy cuando todavía puedo hacer la misma cosa, caminar con Él hoy como lo hicieron ellos en aquel entonces.
14La cosa principal de esto era que Jesús se había levantado de los muertos. Pero la parte triste era que algunos de los que lo amaban no lo sabían.
15Y eso es ciertamente un cuadro de hoy. Hay mucha gente que le ama, que aún no se han dado cuenta de que Él está vivo. Para ellos es alguna historia que aprendieron en alguna escuela. En algún libro de teología, o alguna ética, código de éticas que ellos estudiaron en alguna parte, y para ellos Jesús es una figura histórica. Y sin embargo, en la historia, ellos le aman, pero no se han dado cuenta que Él está vivo entre nosotros y anda a nuestro alrededor, como siempre lo ha hecho. Él está aquí al igual que—que siempre ha estado.
16Ahora, ellos, la razón por la que ellos no lo creían, era porque la resurrección era algo demasiado fuera de lo común. Vean, había… Eso no había sucedido antes, así que era algo fuera de lo común que ellos creyeran algo así.
17Y en lo fuera de lo común es donde está Dios. ¿Ven? El nacimiento de Cristo fue poco común: “Una virgen concebirá”. Dios siempre es raro. Él hace cosas raras pero es siempre de acuerdo con Su Palabra. Él nunca hace nada fuera de Su Palabra, es tan inusual; porque primero Él lo promete y luego envía a alguien para que manifieste esa Palabra, para que la haga real a la gente.
18Cuando Uds. los pentecostales recibieron el bautismo del Espíritu Santo por primera vez, eso fue algo poco común; pero Dios había prometido que “lo derramaría en los postreros días”, y allí estaba. Así que no importaba qué tan poco común fuera, era una promesa de Dios que tenía que ser manifestada porque Dios lo había prometido.
19Ahora, para algunos de los Suyos, la gente que lo amaba a Él, la resurrección era algo raro; sin embargo era una Palabra prometida, pero demasiado fuera de lo común para creerla.
20Hoy la sanidad Divina es—es tan rara para la gente que ellos no quieren creerla, y sin embargo es la Palabra prometida.
21Lo que vemos suceder en el día de hoy es una promesa de Dios, pero es tan raro para la mente que nunca lo ha pensado de esa manera.
22Y así fue la resurrección para mucha gente que lo amaba a Él. Hubo gente que le honraron y creyeron que Él era un profeta de Dios, y creyeron que Él era el Hijo de Dios, pero sin embargo (ellos, ellos) la—la resurrección era demasiado para ellos creerla. Era demasiado fenomenal.
23Tome Ud. algo que realmente esté bien así de fenomenal, y examínelo siempre con la Palabra. Y si la Palabra lo prometió, entonces solamente es Dios levantándose nuevamente en la escena. Y así son todas las promesas.
24Y esa es la manera en que ellos deberían haberlo visto, porque Dios prometió que lo levantaría al tercer día. David dijo: “No dejaré Su alma en el infierno, ni permitiré que Mi Santo vea corrupción”. Jesús dijo: “Destruid este templo y en tres días lo levantaré nuevamente”. Vean, era una promesa.
25Era un fenómeno, muy raro, y muchos de los que le amaban no lo pudieron entender. Fue—fue asombroso para el mundo entero, que un Hombre que había sido crucificado, y una espada traspasó Su corazón, o una lanza, cada gota de sangre en Su cuerpo había sido derramada sobre la cruz, y lo habían agarrado y sellado en una tumba, y rodaron una roca sobre ella, lo cual se necesitaba una centuria de hombres para hacerlo y luego sellarla con un sello romano, y que después se dijera: “Un Ángel bajó y rompió el sello, rodó la roca y aquí está Él vivo entre nosotros”. Era una cosa un tanto extraña.
26Y hoy es la misma clase de fenómeno. Cuando la gente piensa que Él murió hace mil novecientos años, y que eso lo concluyó. Pero aquí está Él hoy, después de mil novecientos años, aún vivo entre nosotros, igual como lo estuvo entonces, tan real como fue allá, haciendo lo mismo que hizo en aquel entonces. Es algo demasiado fenomenal. La gente no lo puede entender. Eso va más allá de su razonamiento. Ciertamente, ¿quién puede razonar a Dios? Nadie puede razonar a Dios.
27Nadie puede interpretar a Dios. Dios es su propio intérprete. Dios habla la Palabra, pero ellos dicen: “Bueno, Uds. tienen la interpretación equivocada”. Dios hace que se cumpla y esa es la interpretación. No necesita que nadie lo interprete a Él. Acabo de hablar sobre eso en una ciudad cerca de aquí. Dios: “Sea la luz”, y fue la luz. Eso no necesita ninguna interpretación; hubo luz. Dios dijo: “Una virgen concebirá”, y así fue. Eso lo concluye. Así que cuando Él habla algo, Él—Él es entonces Su Propio intérprete. Él no necesita nuestra interpretación de ello. La Biblia dice que: “La Escritura no es de interpretación privada”. Es Dios mismo haciendo la interpretación de Ella. Fíjense, muchos no vieron eso porque no habían escudriñado las Escrituras. Ellos no habían escuchado lo que Él dijo.
28Hoy muchos no han oído el Mensaje, no han oído las Escrituras y lo que Cristo ha prometido para estos últimos días. Esa es la razón por la que gente está en la condición en que está hoy, y las iglesias están todas enredadas unas entre otras. Ellos no se han dado cuenta de lo que dicen las Escrituras para este día. Ellos no se han dado cuenta de que estas cosas tenían que suceder. Es simplemente el cumplimiento de la Escritura. Mucha gente lo ama a Él. Mucha gente cree en Él. Pero sin embargo esto es demasiado fenomenal, ellos no pueden entenderlo, cuando uno habla acerca de que Él es el mismo que fue ayer y hace las mismas cosas. Ellos reclaman creerlo, pero cuando sucede, ellos entonces no lo entienden. Ellos, ellos sencillamente no pueden creerlo.
29Fíjense, ellos estaban hablando de Él cuando Él apareció. Ahora, eso es algo bueno. Nos damos cuenta que aquí en la Escritura dice: “Y mientras ellos iban hablando de Él, mientras ellos hablaban de estas cosas, hablaban acerca de Él, tristes”, entonces se dieron cuenta de que Él apareció. Y cuando Él apareció, Él se les apareció mientras iban andando, razonando sobre Él. Así es como Él siempre aparece, cuando hablamos acerca de Él. Siempre, a través de la Escritura, es cuando la gente habla de Dios que Él aparece.
30Nosotros siempre estamos demasiado ocupados hablando de otras cosas. Yo creo que por eso es que mucha gente que lo ama a Él falla en verlo. Estamos tan ocupados con nuestros credos, denominaciones, negocios de las iglesias y membresías, consiguiendo más miembros y demás, estamos demasiado ocupados para hablar acerca de Él. Él es la Palabra. Estamos tan interesados en lo que el… dice algún credo, libro de texto o alguien más. “¿Cuántos miembros podemos conseguir por votación? ¿Aceptamos a este, aquel o al otro?”. Nosotros deberíamos estar dedicándonos constantemente a la Palabra de Dios y a la oración, estudiando la Palabra. Pero estamos demasiado interesados en otras cosas.
31Estas personas estaban tristes. Ellos estaban conversando; algo grande había sucedido; Él había sido llevado. Pero ellos estaban hablando acerca de Él y allí se les apareció. Y cuando Él apareció, era un forastero para ellos. Ellos no lo entendieron. Primero, Él re-… primero, encontramos que Él estaba caminan-…
32Mientras iban por el camino hacia la pequeña ciudad de Emaús, que estaba a una o dos millas de allí, camino de un día de reposo, o algo así; Él primeramente les reveló las Escrituras prometidas de Sí Mismo para aquel día. Ahora, noten que cuando Jesús viene a la escena, si queremos verle y hablar con Él después de Su resurrección, como ellos lo hicieron, así como ellos lo vieron, lo primero que Él hizo fue revelárseles a ellos por medio de las Escrituras. Amén. ¿Para hacer qué? Ellos eran hebreos. Ellos creían la Palabra. Y ellos… Él, Él se reveló a Sí Mismo, reveló la Palabra escrita de Sí Mismo, lo que se suponía que Él haría para aquella edad. Amén. Cada…
33Dios, en Génesis, y antes de la fundación del mundo, Él la asignó, la habló y dijo lo que sucedería desde el principio—principio hasta el fin.
34Las iglesias siempre lo enredan todo y salen, y los hombres inyectan lo que creen al respecto. Este dice: “Bueno, yo creo un poco diferente a eso”, y se hace de algo. Y este otro tiene que hacer algo. Cada quien tiene una torre, una ciudad o algo que construir; siempre están tratando de añadir algo o hacer algo para decir: “Nosotros hicimos esto”. Oh, así es como uno se confunde.
35Sálgase Ud. del cuadro y deje que Dios lo haga. ¿Ven? Aquí está Su Palabra, lo que Él dijo que haría. En cada edad Él envía un profeta allí, ungido. La Palabra del Señor siempre viene al profeta, para vindicarla en la edad.
36Juan el Bautista vino a la escena. Él era el profeta de ese tiempo. Él era la Luz de esa edad, porque el profeta Malaquías había hablado de que él vendría: “Yo enviaré a mi mensajero delante de Mí”. Setecientos doce años antes de eso Isaías dijo: “Voz de uno que clamará en el desierto, he aquí que Yo…” lo que él haría en los últimos días: “Enderezad calzada en la soledad”, y todas estas cosas fueron profetizadas de él. Cuando él apareció en la escena, él era el profeta que manifestaría esa promesa.
37Jesús es la Palabra y la Palabra siempre viene al profeta. Recuerden, cuando este profeta estaba profetizando: “Enderezad calzada”, y cuando la Palabra estaba sobre la tierra, la Palabra entró directo al agua y vino al profeta. ¡Amén! ¡Qué perfecto! La Palabra viene al profeta. Y Él era la Palabra. Pues, “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios. Y—y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros y le vimos”. Con razón Él dijo: “Es conveniente que cumplamos toda justicia”. La Palabra vino al profeta, en el agua, para cumplir toda justicia.
38Y vemos entonces que aquí Él se reveló a Cleofas y a su amigo. Se desconoce el nombre de la otra persona. Pero sabemos que era Cleofas, y Él se reveló a ellos por medio de las Escrituras. Fíjense en lo que él—el dijo.
39Note, ellos lo llamaron a Él “profeta”. “¿No sabes de estas cosas? Jesús de Nazaret, un Profeta a quien Dios se le manifestó”. ¿Ven? Lo cual, Él fue llamado Profeta delante de todo el pueblo y demás. Entonces, si ellos hubieran reconocido que aquel de quien estaban hablando era profeta, parecía como que allí mismo hubieran visto a ese mismo Profeta tomar la Palabra nuevamente y empezar a revelarla.
40Lo cual, Él era la Palabra y estaba revelando con Su boca, la Palabra que estaba escrita de Él. Y Él empezó, comenzó desde Moisés y les explicó todo lo que los profetas habían dicho de Él. ¡Oh, hermano! ¡Cómo Él lo dio a conocer para aquella edad! “Insensatos y tardos de corazón. Sabiendo que Moisés y todos los profetas habían dicho que el Cristo había de padecer y entrar en su Gloria”. Vean, y eso era lo que se suponía sucedería en aquella edad. “¿No saben que Él debe hacer eso?”. Vean, estaba revelando la Palabra escrita de Él.
41Así es como Cristo lo hace siempre. Dios nunca cambia Su programa. La manera en que Él lo hace la primera vez, así es como Él lo hace todo el tiempo. Él tomó una decisión en el Huerto del Edén cuando el hombre estaba perdido, de salvarlo por medio de la Sangre derramada. Ese es el único lugar donde Él se encontrará con el hombre. Desde entonces, ese es el único lugar donde Él se ha encontrado con el hombre. Es bajo la Sangre derramada.
42Nosotros hemos tratado de educarlos. Hemos construido torres. Hemos construido ciudades. Hemos construido de todo, procurando unir a la gente. Hemos tratado de tomar la educación para unirlos. Tratamos de tomar el poder militar para unirlos. Hemos tratado de unirlos con denominaciones. Todo ha fallado.
43Dios tiene un lugar y es bajo la Sangre. Ese es el único camino. Él se encontrará con el hombre bajo la Sangre. Y así ellos son hermanos nacidos de la Sangre.
44Espero no estar ensordeciéndoles allá con esto, pero suena como que hay un rebote. Si está… ¿Pueden oírme bien? Si es así, levanten sus manos. Muy bien. Miren, yo quiero asegurarme de que capten Esto; Uds. deben hacerlo.
45Fíjense, cuando Él dijo… ellos fallaron en reconocerlo, aun por medio de la Palabra Escrita. ¡Piensen en eso! Él vino y se reveló a Sí Mismo por la Palabra, a ellos, y aun así fallaron en verlo.
46Si ese no es un cuadro de hoy, yo no sé que será. Aún fallan, cuando la Escritura dice estas cosas. “Acontecerá que en los postreros días”, dice Dios: “derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán. Sobre mis siervas y sobre mis siervos en aquellos días derramaré de Mi Espíritu. Y daré prodigios arriba en el cielo y fuego y humo, y así sucesivamente”. Aun así ellos no lo entienden.
47Jesús dijo: “Como fue en los días de Noé, así será en la venida del Hijo del Hombre. Ellos estarían comiendo, bebiendo, casándose, dándose en casamiento. Como fue en los días de Lot, así será en la venida del Hijo del Hombre”. Con todas estas cosas de las que se ha hablado, y la Palabra que es predicada desde la plataforma, y aun así muchos de los que le aman no lo ven. Ellos siguen andando a tientas en la oscuridad. Ellos aún fallan en reconocerle por medio de la Palabra escrita.
48Ellos van a los seminarios, salen y la malinterpretan, y todo, la traen de regreso, y no saben qué creer. Uno dice que es de esta manera, y otro dice que es de aquella manera. Así que sólo la Palabra escrita… Jesús nunca les dijo que fueran por todo el mundo y que “enseñaran”. Él dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”. Hay mucha diferencia entre tratar de enseñar algo y predicar algo. Predicar es “hacer manifiesto”. Tendría que hacerlo, demostrar el poder del Espíritu Santo. “Estas señales seguirán a los que creen”. Se necesita el Espíritu Santo para manifestar esa Palabra. Si la Palabra es la Verdad, Dios la manifestará. Si no es la Verdad, Dios no tendrá nada que ver con eso, porque Dios no se mezcla mentiras, Uds. saben eso, porque Él es Dios, el mismo hoy.
49Ellos afirmaban que habían creído, y eran Sus discípulos, ellos le amaban, le creían, pero Él estaba allí con ellos interpretándoles la Palabra, diciéndoles quien era Él y aun así no le reconocieron. ¡Piense en eso! Ellos no le reconocieron, y allí estaba Él Mismo, escrito en las Escrituras, y regresó y tomó la Escritura que había sido escrita de Él durante cientos de años y diciéndoles lo que tenía que suceder con Él, y todas esas cosas así, y se dieron la vuelta y dijeron: “¡No me digas! ¡Pues, miren nada más! Y Él, Él era el que estaba hablando, y aun así le reconocieron.
50¡Qué cuadro de este día! Hoy es igual, ellos afirman creer que Él se levantó de los muertos, pero cuando Él aparece para mostrarse a Sí Mismo, con todo eso ellos no lo creen. ¿Ven? Ellos sin embargo afirman creerlo. “Oh, sí, nosotros creemos que Él se levantó al tercer día”. Pero dejen que Él haga algo para mostrar que se levantó al tercer día: “Oh, yo no creo en eso”. ¿Ven? Allí lo tienen, la misma cosa.
51Noten, Él dijo: “Insensatos y tardos de corazón para entender las Escrituras prometidas para esta edad”.
52Los insensatos dijeron: “Oh, Él está muerto. Ellos lo crucificaron y tenemos entendido que Él resucitó, pero, ¡oh, qué cosa!, eso es solamente una historia de misterio que alguien contó. Nosotros no supimos nada al respecto. ¡Oh, déjenme decirles que es la cosa más miserable.!”.
53Él les dijo: “Insensatos y tardos de corazón para entender lo que han dicho las Escrituras para esta edad”. Amén.
54Allí lo tienen. Ojalá yo pudiera gritarle eso al Concilio Ecuménico. Sí señor. Tardos de corazón, sabiendo que las Escrituras dicen estas cosas y aun así no lo entienden. Allí lo tienen.
55Él dijo: “Insensatos y tardos de corazón para entender las Escrituras que han sido profetizadas para ese día, y exactamente cómo sucedería y aquí ha sucedido. Cristo entró en Su Gloria, sufriendo primero, muriendo y levantándose de nuevo al tercer día. ¿No…? Así es como dicen Escrituras que Él debía hacerlo, se levantaría al tercer día”. Él dijo: “Hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido”.
56Dijo: “¡Bueno, eso es lo estoy tratando de decirles!”. Y aun así ellos no lo entendieron. Luego Él dijo: “Uds. son insensatos y tardos de corazón para entender todo lo que los profetas han dicho, y las Escrituras que se han dicho acerca de este día y aquí ha sucedido delante de Uds. y no lo saben”.
57Ellos dijeron: “¡Pues, miren nada más!”. Vean, sus ojos estaban ciegos. Uds. dirán: “¿Podrán haber ciegos en este día?”. Sí señor.
58Hoy hay tantos ciegos como lo hubo en aquel entonces. Correcto. ¿No dijo la Biblia que: “Ellos serían impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios; implacables, calumniadores, intemperantes, aborrecedores de lo bueno; que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella, el Poder de la resurrección y la manifestación del Hijo de Dios?”. La Biblia dice que sucedería, así que tiene que suceder. Así como él dijo, como habló Isaías y dijo: “Uds. tienen ojos y no ven, y oídos mas no oyen”. El mismo Dios dijo esta misma Escritura.
59Notamos entonces que Pablo, la gran revelación que él tuvo de Jesucristo, de Quién era Él, era demasiado grande para conocerse. Bueno, Dios lo puso en la Biblia, cuán grande era. Por esa razón le fue dado un aguijón en la carne, para mantenerlo humillado de modo que no se hiciera grande y se exaltara. Dios lo mantuvo doblegado y humilde para poderlo usar en diferentes partes del país, para que hiciera por Él lo que Él quisiera, porque él tuvo la revelación de Jesucristo, de Quién era Él.
60Entonces fíjense, esto es lo que se debe hacer. Lo siguiente que encontramos es que ellos lo invitaron a entrar. Él llegó al lugarcito, el pequeño mesón donde iban a quedarse. Ya anochecía y ellos le dijeron: “Oh, ven y quédate con nosotros”. Él hizo como que iba a pasar de largo.
61¡Oh! Yo he meditado en eso muchas veces. Él sólo quiere que Ud. lo invite. Él hizo como que iba a seguir de largo. Él pudiera hacer como que va a pasar de Ud., hermana, Ud. que está allí en la silla de ruedas; o Ud. señor que está en el catre; o Ud. que está allá afuera con problemas del corazón, que quizás no pueda vivir sino sólo un poco más. Estas personas que están paralíticas, podrían vivir un tiempo de vida normal, pero alguien con problemas del corazón podría morir antes del amanecer. Él pudiera hacer como que va a pasar de Ud., pero sólo quiere que Ud. lo invite a entrar. ¿Ven?
62Ud. pudiera pensar: “Bueno, Él sanó a fulano de tal el otro día. Él, el mes pasado o hace dos años, yo sé y he visto…” Sí, Él pudiera actuar como si fuera a pasar de Ud., pero Él sólo quiere que—que Ud. lo invite. Él hace como que se va a pasar. Lo que Él fue ayer lo es hoy. Lo que Él hizo ayer, lo hace hoy. Él lo dijo. Noten, Uds. tienen que hacer lo mismo, tienen que invitarlo a entrar. Fue entonces, y sólo entonces, que Él pudo revelarse a Sí mismo.
63Él no pudo hacerlo al predicarles la Palabra. Le pasó por encima. Él caminó por allí y les dijo: “Bueno, Uds. deberían haber sabido eso, insensatos, tardos de corazón. La Biblia dijo estas cosas, que Cristo debía hacer estas cosas, y así por el estilo”. Al caminar por allí, pues, pareciera como que ellos hubieran visto que Ese era Él. Él nunca les dijo directamente: “Yo soy Él”. Si Ud. ve a un individuo que hace eso, entonces sabrá que no es nada, para comenzar. Pero Él simplemente dejó que el Espíritu Santo lo revelara. Él nos dijo.
64Él le dijo a los fariseos: “Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de Mí. Ellas dicen Quién soy Yo”. Ellos debieron saberlo. Ellos también deberían saber hoy que no es demasiada algarabía, o un escándalo, o un alboroto, ni mucho ruido. Es Jesucristo manifestado entre Su pueblo. Correcto. Así lo dicen las Escrituras. Noten, y es real cuando Dios lo dice.
65Vemos ahora que la única manera en que Él puede revelarse es entrando en Ud. Él es… Él puede hacerlo porque Él es la Palabra. Y si la Palabra está en Ud., entonces el Espíritu Santo le revelará a Cristo por medio de la Palabra, después que haya entrado en Ud. Si Él está en Ud., Ud. recibir Su Palabra. Ud. dice: “Bueno, mi iglesia no cree Eso”.
66Muy bien, Ud. nunca entrará. ¿Ve? Cuando Ud. rechaza la Palabra lo está rechazando a Él. “Bueno, mi iglesia cree en hacerlo de Esta manera”.
67Pero la Biblia dice que se haga de esta manera. Esta es la manera. Tómela como está escrita Allí. No lo que alguien le haya añadido a Ella, sino lo que Dios dijo al respecto. Y entonces Él podría revelársela a Ud., pero primero tiene que entrar en Ud. Sólo entonces Él puede revelarla.
68No se la quede mirando y trate de entenderla como dijeron los fariseos. Ellos se quedaron mirándolo a Él allí y dijeron: “Este hombre es belcebú”. Ellos no pudieron entenderlo. Tuvieron que darle cierto nombre. Ellos dijeron: “Este hombre hace eso por el espíritu del diablo. Él es belcebú, un adivino. Pues, no tengan nada que ver con este Individuo. Él nació en pecado. Él no tiene nuestras tarjetas de compañerismo. Él no pertenece a nosotros. Y, oh, miren, ellos… Nosotros ni siquiera sabemos adónde fue a la escuela. Él no tiene educación. Pues, bueno, ¿de dónde vino este Hombre? Él dice que el Hijo del Hombre va a ascender y descender, pero Él nació aquí mismo. Él está loco. Dice que a menos que comáis la carne del Hijo del Hombre y bebáis Su Sangre… Él es un caníbal”. Y Él dijo eso sólo para hacerlos decir esas cosas. Ellos tenían que hacer eso.
69Y así hoy, el Espíritu Santo está trayendo Su Palabra, en manifestación, para que los hombres la condenen y luego Dios pueda traer sus juicios sobre la tierra como Él prometió que lo haría. Él endureció el corazón de Faraón. ¡Aleluya! Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Él nunca cambia. Él es Dios. Su sistema de hacer las cosas muestra que es poderoso para manifestar Su Palabra. Él no tiene que decirle a Ud. todo al respecto. Ud. no tiene que entenderlo. Ud. no puede entender a Dios. Ud. tiene que aceptarlo. Simplemente invítelo a entrar y vea qué sucede.
70Ahora, nuevamente nos damos cuenta de cómo Él se dio a conocer a ellos, después de que entró. ¿Cómo lo hizo? Él les abrió los ojos para que vieran quién era Él. Cuando entró a quedarse con ellos, Él entonces les abrió los ojos para que vieran.
71Ahora, cuando la Palabra entra en Ud., cuando Ud. acepta la Palabra de Dios y Ella entra en Ud., entonces la promesa (esa promesa que Ud. ha aceptado) se manifiesta a sí misma y entonces Ud. sabe lo que es.
72¿Cómo se dio Él a conocer a ellos por lo que hizo? Porque Él hizo las mismas cosas que había hecho antes de Su crucifixión. Entonces ellos supieron que ése era Él, porque Él se había levantado de los muertos. Toda la predicación, toda la enseñanza y todo lo demás que Él había hecho había fallado. Pero cuando Él se reveló a Sí Mismo haciendo lo mismo que había hecho antes de Su crucifixión, ellos supieron que era Él. Eso les abrió los ojos.
73Hermano, hermana, Jesucristo es el mismo, ayer, hoy y por los siglos. Él no cambia. Así como hizo con la mujer junto al pozo, (¿ven?), Él nunca cambia Su Programa.
74Ahora, esta mujercita junto al pozo, ella conocía la promesa de las Escrituras para aquel día. Noten cuando Él vino a la mujercita junto al pozo. Él dijo, (En Sicar), dijo: “Mujer dame de beber”.
75Ella dijo: “Pues, no es costumbre que Uds. los judíos nos pidan a nosotros los samaritanos una cosa como esa”.
76Él dijo: “Pero si tú supieras con Quién estás hablando, tú me pedirías a Mí de beber”.
77Bueno, ella entonces pensó: “Este es un sabelotodo, así que le haré un pequeño interrogatorio”. Dijo ella, empezó a preguntarle. Al poco rato Él le dijo: “Ve, llama a tu marido y ven acá”. Ella dijo: “Yo no tengo marido”.
78Le dijo: “Eso es correcto, porque has tenido cinco y con el que estás viviendo ahora no es tu marido”.
79¡Miren! Rápidamente… ¿qué hizo eso? Eso entró. Rápidamente ella se dio cuenta de algo y dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta”. Amén. Vean, allí había una simiente que tenía que venir a la Vida. Allí había un interruptor que encendería la luz. Para aquellos fariseos había oscuridad, para comenzar; no había interruptor, no había baterías ni nada más. Pero para este Hombre… esta mujer, esta pequeña prostituta dijo: “¡Señor!”.
80¿Por qué? Ella estaba esperando la manifestación de la Palabra. No habían tenido profetas por unos cuatrocientos años, desde Malaquías y aquí estaba un hombre que manifestaba ser profeta. Ella supo rápidamente que había algo y dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta”. Ella dijo: “Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga eso es lo que Él hará”.
81Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Ahora Él podía revelarse a Sí Mismo. Ella ya lo había recibido a Él. Él ya estaba del lado adentro, (¿ven?) y podía darse a conocer. Así fue que Él se dio a conocer al mundo, a la mujer. ¿Por qué? Ella creyó la Palabra prometida, cuando ella vio la Palabra manifestada.
82Ahora, nosotros sabemos que en Deuteronomio capítulo 18, versículo 15, Moisés dijo: “Profeta como yo, te levantará Jehová Tu Dios”. Ella sabía que ese Mesías iba a ser un profeta. Y el último profeta había cesado muchísimos años antes de eso. No había habido profetas. Y aquí estaba Uno. ¿Qué era eso? Era lo próximo en línea. Esa era la misma Palabra. ¿Qué hizo Él? Él se la reveló a ella al decirle, revelarle que Él era ese profeta, al revelarle lo que ella había hecho. ¡Oh, hermano!
83Eso lo concluyó. Ella dejó ese cántaro, entró corriendo a la ciudad y dijo: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No será este el Mesías mismo?”. ¿Detenerla? Pues, Uds. no podrían hacerlo; era como tratar de apagar el fuego en un día de mucho viento y clima seco, en una casa en llamas. Sí señor, estaba ardiendo y lanzando llamas. Dios la había tocado, ella vió algo y supo que era la Verdad. La Palabra había sido manifestada delante de ella. Exactamente como fue con los discípulos más adelante, (¿ven?), cuando Él estaba tratando de mostrarles la Palabra, y luego manifestó la Palabra. Y aquí ella conocía la Palabra y cuando la vió manifestada, eso lo concluyó.
84Un día, un hombre llamado Andrés, había estado observando a Juan, escuchándole hablar de un Mesías que vendría. Pedro era su hermano; no estaba interesado. Ellos tenían un padre piadoso que los había enseñado: “Mira, hijo, nosotros hemos confiado en Dios para todo lo que necesitamos. En los días en que no podíamos pagar las cuentas, orábamos: ‘Dios, danos buena pesca hoy’. Salíamos y Dios nos daba esa pesca. Y cuando teníamos esa buena pesca ¿qué hacíamos? Veníamos y le dábamos alabanza a Dios por eso y vendíamos nuestros peces. Nosotros hemos confiado en Dios. Ya soy un anciano y probablemente no veré al Mesías que vendrá. Pero vigilen, porque antes de que Él venga habrá mucha manifestación falsa”.
85Y la Biblia dice que se levantaron “falsos cristos” Correcto. ¿Qué estaban haciendo? Intentando opacar la Luz de ese Verdadero que estaba por venir. ¿Ven? Hemos tenido muchas sectas, partidos, y de todo que ha surgido, y lo llevan a uno al Canadá y lo meten en un refugio o en algún lugar. Y se han llevado a un grupo por acá, y por allá, perfectamente repitiéndose nuevamente. ¿Qué está intentando hacer? ¿Qué está intentando hacer? Está intentando opacar la Luz de la Verdad. Ahora, nos damos cuenta…
86Entonces, un día, Pedro fue hasta la orilla, para pescar un poco y lavar las redes. Y Jesús llegó. Y de repente, tan pronto Él llegó hasta donde Pedro estaba…
87Él estaba bien instruido en cuanto a lo que ese Mesías haría. Su anciano padre le había dicho: “Mira Simón, la Escritura dice… Tú eres, recuerda que tú eres un judío. El Señor nos ha dicho que si hubiese alguno espiritual o profeta entre nosotros, Yo el Señor hablaré con Él. Y si lo que dice es la Verdad, la Verdad manifestada, y lo que dice constantemente se cumple, entonces tú sabrás que él tiene la revelación Divina de la Escritura. Tú conocerás al Mesías cuando lo veas”.
88Así que un día, él llegó ante la presencia de Jesús. Él pensó: “Iré a ver de lo que Andrés estaba hablando”.
89Y tan pronto se acercó a Él, Él le dijo: “Tu nombre es Simón, y tú eres hijo de Jonás”. Eso lo concluyó. Eso lo concluyó, porque él había sido enseñado que Él sería un profeta. Él lo sabía.
90había otro erudito que había estado enseñando; cuando Felipe vio las cosas que pasaban, estando parado allí, rodeó la montaña rápidamente y buscó a otro hombre llamado Natanael, quien había sido un estudiante de la Biblia, un estudioso. Ellos habían estudiado las Escrituras porque sabían que el tiempo estaba a la mano. Ellos estaban esperando que Él viniera.
91A esos es a quienes Él viene, a los que lo están esperando. Y encontramos hoy que Él no viene a los que no lo están esperando. No hay tal cosa como sanidad Divina para—para aquellos que no creen en eso. No hay tal cosa como el bautismo del Espíritu Santo para aquellos que no creen en eso. Es sólo para los que lo creen. Correcto. Eso es todo. Así que nos damos cuenta que Dios está obligado a revelarles la Verdad a aquellos que están deseosos de conocer la Verdad. Él habla Su Palabra, luego viene y la cumple, le da Su Propia interpretación.
92Ahora, nos damos cuenta que tan pronto como esa mujercita, ella dijo… Ella no podía entender cómo es que este Hombre estaba pasándose de listo con ella, dijo ella, con respecto a darle a ella de beber, y ella dijo, o traerle a Él de beber, y tratando de pasarse de listo. Y de repente, Uds. saben, pues, ella se puso a conversar con Él, y, se dio cuenta, dijo: “Nosotros sabemos que ha de venir el Mesías, y cuando Él venga, Él nos declarará todas estas cosas”.
93Él le dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Entonces sus ojos se abrieron. Sus ojos fueron abiertos. ¿Por qué cosa? Por la promesa de la Escritura. Sus ojos fueron abiertos por la promesa de la Escritura.
94Pedro sabía que su padre le había dicho que ese Mesías sería un profeta. Y aquí Juan le había contado, o Andrés le había contado acerca de un profeta, Juan, estaba allá profetizando y demás, diciendo que algo sucedería. Así que un día él fue allá, después de que Jesús había venido. Cuando él llegó ante Su Presencia, Él le dijo: “Tú eres Simón. Tú eres hijo de Jonás” ¿Qué sucedió? Sus ojos fueron abiertos. Él lo reconoció.
95Felipe y—y Natanael habían estado estudiando las Escrituras sobre Su venida. Él vino y dijo: “Ven y ve a quien hemos hallado, a Jesús de Nazaret, el hijo de José”. “Oh”, él dijo: “de Nazaret no puede salir nada bueno”. Dijo: “Ven y ve”.
96Y se fueron rodeando la montaña. Sin duda que recordaron muchas cosas que Jesús había estado haciendo, lo que le había dicho a Simón, lo que había hecho, y esas cosas que Él había hecho.
97Tan pronto como Felipe llegó ante Su Presencia, con Natanael, Jesús miró a Natanael y dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”.
98Él dijo: “Rabí, ¿de dónde me conoces? 98 Él dijo: “Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, Te vi”. Sus ojos se abrieron.
99Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”. ¿Qué fue eso? Él vió revelarse la Palabra prometida para aquel día.
100Escuche, hermano y hermana, la Palabra prometida pudiera serle prometida a Ud., y Ud. puede ver que es la hora para eso, pero cuando Dios la revela y la interpreta, entonces es pecado rechazarla. Nunca haga Ud. eso. Dios le abrió ojos al revelarle la Palabra manifestada que Él había prometido que acontecería. Ahora, Él siempre hace eso de esa manera, Él nunca cambia su forma de hacerlo. No. Así que recuerden, siempre lo hace igual. Él prometió las Escrituras para todas y cada una de las edades, y, cuando Él manifiesta esa promesa de la Escritura para esa edad, los que tienen sus ojos abiertos para verla son los que la reciben.
101Ud. dirá: “Hermano Branham, se está haciendo tarde, ¿qué va a decir Ud. ahora?”
102¿Cuál es la promesa Escritural para esta edad, de manera que podamos saber de qué estamos hablando? ¿Para qué estamos aquí en esta noche? ¿De qué nos sirve? ¿Estamos viviendo cerca de algo? ¿Realmente lo creemos? ¿Hemos testificado en vano? ¿Decimos que creemos que Él viene? ¿Creemos nosotros en Su Presencia visible? ¿Creemos que Él viene por segunda vez? O, ¿nos estamos engañando a nosotros mismos o lo creemos realmente?
103Escudriñemos entonces las Escrituras y veamos lo que ha sido prometido para este día, luego digamos como la mujer junto al pozo, como Felipe y los demás: “Nosotros podemos ver”.
104Recuerden, Hebreos 13:8 dice: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy y por los siglos”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Él prometió eso. Esa es la Escritura.
105San Juan 14:12 dice: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también”. Estoy formando una base para algo.
106Ahora, Él prometió en Joel 2:28, y 2:28 y 30, y así sucesivamente. Él dijo: “Lo que quedó de la oruga comió el saltón, y lo que quedó del saltón comió el tal y tal”. Cada uno de esos insectos es el mismo insecto; cambia su naturaleza. La oruga es el saltón, y así sucesivamente. Está en diferentes etapas de su jornada y simplemente está comiendo, comiendo y comiendo, y se comió ese árbol de Dios hasta el tronco. ¿Volverá entonces a vivir ese árbol? Parecía un caso sin esperanza, pero Dios dijo: “Os restituiré”, dice el Señor: “todos los años que comieron las orugas, los saltones. Lo que ellos se comieron, Yo lo traeré nuevamente en su poder”.
107Lo que quedó de los luteranos, se lo comieron los metodistas; lo que quedó de los metodistas, se lo comieron los pentecostales; lo que quedó de los Pentecostales se lo comió fulano de tal; y así, así, así; uno con esto, otro con esto, y uno con esto, y uno con esto, y uno con esto otro, hasta que se desvaneció convirtiéndose en un montón de ismos. Sabemos que esa es la verdad. Yo estoy entre Uds. y los amo.
108Pero recuerden, en Malaquías 4, no en Malaquías 3, Malaquías 4, Dios prometió enviar la unción otra vez y “restaurar la Fe de los hijos a los padres nuevamente”. Y eso es exactamente lo que Dios prometió en Joel. ¿Cómo será esto? Hallamos que Jesús dijo en Lucas 17:26 al 30, Él dijo en el 27… En Lucas 17 Él dijo: “Como fue en los días de Noé, comían, bebían, se casaban, se daban en casamiento; no entendieron hasta que Noé entró. Así será en la venida del Hijo del hombre”. Pero también dijo que: “Como fue en los días de Lot.”
109¿Han ido Uds. alguna vez allá atrás? Ojalá tuviésemos tiempo para ir atrás y revelar eso. Ir a Génesis, ese es el mismo Libro que Jesús estaba leyendo. Ese es el que Él estaba revelando, del que estaba hablando. Vayan allá y mire lo que Él dijo. Y los hijos de los hombres… “Los hijos de Dios tomaron para sí las hijas de los hombres”. Mujeres, la traducción original allí en el hebreo dice que era mujeres. “Tomaron para sí mujeres”. ¿Ven?
110Fíjense en el día de hoy, vean cómo se casan y se dan en casamiento, “y no entendieron hasta…”.
111Miren aquí, miren a Inglaterra, es una gran desgracia; fíjense en los Estados Unidos, fíjense en la prostitución, fíjense en todo. Es casi como dijo el humorista la otra noche, que: “Las mujeres se ponen la ropa tan ceñida y son tan inmorales cuando andan por las calles, que lo próximo que harán será rociarse con atomizador y no tendrán que usar ropa”. Eso es casi la verdad. Mírenlas cómo andan por ahí, cuán inmorales, sucias e inmundas andan. Y toman… cuentan chistes, se sientan entre los hombres y esto y aquello de esa manera, y se dice que “La única manera de diferenciarlos… Ellas se visten como los hombres, y los hombres se visten como las mujeres. Uno difícilmente… se cortan el cabello de la misma manera, igual. La única manera de diferenciarlos es que si se cuenta un chiste sucio, los hombres se ruborizarán, pero las mujeres no”. Sí.
112“Y entonces las hijas de Sion andarían altivas en los últimos días”. Ellas dejarían de andar en pos del Señor. No importa lo que uno les diga, uno puede predicar, predicar, predicar y eso es como golpear contra esa pared allí. Hay una densa oscuridad sobre ellos. No hay… parece ser tan difícil encontrar a un hombre que verdaderamente sea un hombre, y encontrar a una mujer que realmente sea una dama.
113Miren en las calles hoy día, en nuestras pantallas de televisión, y en donde sea, estos programas sin censura, fumando cigarrillos, maldiciendo, comportándose escandalosamente, vistiéndose como hombres y demás. Jesús dijo que esas cosas sucederían y aquí están. Ellas no necesitan revelarse; ya están reveladas.
114Ahora fíjense, Él dijo: “Como fue en los días de Lot”, fíjense en la escena de Lot; Dios bajó. Dos hombres fueron a Sodoma y predicaron en Sodoma. Uno se quedó allí con Abraham, la Iglesia Elegida, tipo del pentecostal llamado fuera en el día de hoy, no allá en Sodoma.
115Aquellos que viven entre los pentecostales, las mujeres que se cortan el cabello, los hombres que se comportan de esa manera, cuentan chistes sucios y se comportan así, ellos no son pentecostales, sólo llevan el nombre de pentecostal. Ellos no son pentecostales. Entre los pentecostales genuinos, las mujeres son damas y los hombres son caballeros.
116Las escuelas están a punto de cerrar debido a los jóvenes pervertidos y cosas así, en la escuela, hay homosexuales por todas partes. ¡Es una escena nauseabunda! “Como fue en los días de Sodoma, así será en la venida del Hijo del hombre”.
117Recuerden, fíjense allí en ese versículo 30: “Cuando el Hijo del Hombre se manifieste”. ¿Se habían fijado en eso? Fíjense en es versículo 30. “Cuando el Hijo del Hombre se manifieste, así como fue en los días antes de Sodoma”. Vean lo que sucedió en Sodoma. Este Hombre se quedó atrás. Dos de ellos fueron allá y hablaron con—con Lot, para sacarlo de allí, y no hicieron—hicieron milagros allá, sólo los cegaron. Pero este acá hizo un milagro delante de los Elegidos. Él estaba de espaldas a Sara, que estaba detrás de Él en la—la tienda. Dijo: “¿Dónde está Sara tu mujer?” Él dijo: “Ella está en la tienda, detrás de Ti”.
118Recuerden, Él la llamó a ella “Sara”, y lo llamó a él “Abraham”. El día anterior él era “Abram”, y ella era “Sarai”, no Sara. Y fíjense, él dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”.
119Él dijo: “Voy a visitarte”. ¿Qué era eso? Dios en carne. “Voy a visitarte según la promesa”. Y Sara se rió, y dijo: “Estas cosas no pueden ser así”.
120Él dijo: “¿Por qué se rió Sara, diciendo: ‘Estas cosas no pueden ser?’” Le dijo lo que ella estaba haciendo. Siendo Él la Palabra en carne humana, conocía los secretos del corazón de ella, y dijo: “¡Tú sí te reíste!”
121Cuando Él estuvo en la tierra hecho carne, eso fue exactamente lo que hizo.
122¿Y qué dijo Él? “Cuando el Hijo del hombre se manifieste en los últimos días, así como fue en los días de Sodoma”. Si hay sodomitas por todo el país, el mundo entero está confundido y perdido, y vemos que la iglesia está perdida; entonces es hora que el Hijo del Hombre se manifieste como el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Esa es la promesa de Dios.
123Miren lo que Él dijo: “Todavía un poco, y el mundo no Me verá más; pero vosotros Me veréis; porque Yo estaré con vosotros, y en vosotros. Vosotros Me veréis, el creyente”. ¡Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos! Sí. “Un poquito y el mundo no me verá más”. Ellos no lo pueden ver a Él porque sus ojos están ciegos.
124¡Pero cuando Ud. puede ver al Hijo del hombre revelado, la Palabra otra vez en carne humana! Un Hombre que comió carne de ternera, bebió leche de vaca, comió tortas hechas en un rescoldo y fue llamado: “Elohim”, amén, un Hombre con ropas polvorientas, Dios manifestado en carne. Allí estaba Él en la tierra, manifestado en carne y dijo: “Como fue en los días de Sodoma, cuando el Hijo del hombre se esté manifestando en los últimos días, el mundo estaría en una condición semejante a Sodoma”, y aquí está. Hermano y hermana, damas y caballeros, lo que sean, esta es la hora y la interpretación corresponde a Dios. Que Dios abra nuestros ojos ciegos a la promesa de la Escritura, para saber que estamos viviendo en los últimos días. ¡Amén! Inclinemos nuestros rostros.
125Padre Celestial, se podría decir tanto, pero con eso es suficiente. Voy a terminar. Señor Dios, Quien hiciste la promesa, ven a la escena y revélala Señor. Nuestra carne no sirve para nada, nuestra carne es débil, y es—es pobre, Señor. No es si hubiere uno digno. Nosotros no somos dignos Señor. Pero Tú lo prometiste y la hora está aquí. La Palabra está aquí delante de nosotros. Camina con nosotros en esta noche Señor, y has algo como lo que hiciste cuando estuviste aquí en la tierra hace dos mil años; para que esta iglesia sepa en esta noche que Tú vives por siempre jamás, que Tú eres el mismo ayer, hoy y por los siglos, y has prometido que las obras que hiciste, se volverían a repetir. “El Hijo del hombre sería revelado en los últimos días, como fue en Sodoma”. Señor, Tú nunca mencionaste eso acerca de Lot, acerca de Noé. Tú nunca mencionaste que Te revelarías en el tiempo de Noé, pero dijiste: “Como fue en Sodoma, cuando el Hijo del hombre se manifieste”. Oh, ¿puede…?
126Señor, permite que aquellos que leen la Biblia vean la Verdad esta noche. Permíteles ver Malaquías 4, que esta unción tiene que venir para restaurar nuevamente esa Fe que los padres tuvieron una vez, la revelación de Dios en Cristo. Que puedan ver la revelación de Dios en seres humanos, Cristo manifestado en la carne de Su Iglesia, andando entre nosotros. Concédelo Señor. Tú hiciste esas promesas y Tú las guardarás. Yo me encomiendo a Ti ahora con la Palabra, con la iglesia, con todos, en el Nombre de Jesucristo.
127Con nuestros rostros inclinados, antes de tener la línea de oración, ¿habrá alguien aquí que diga: “Hermano Branham, yo—yo no soy cristiano. Yo—yo—yo—yo quiero ser salvo. Ore por mí, ¿lo hará Hermano Branham?”. Simplemente levante la mano. “Yo lo haré”. Si Ud. se encuentra aquí y no es cristiano. Dios le señor. Dios le bendiga joven. Dios le bendiga señor. Qué bueno. Sólo… Dios le bendiga señora. Dios le bendiga señora. Dios le bendiga. Eso está bien. Dios le bendiga a Ud. allá atrás señor. Dios les bendiga. Qué bueno.
128¿Levantará alguien más su mano y dirá: “Yo no soy cristiano?”. Dios le bendiga. Lo veo a Ud. allá atrás joven. Dios le bendiga allá. Y por aquí en la esquina, sí, Dios le bendiga. “No soy cristiano Hermano Branham, pero creo que lo que Ud. está diciendo es la Verdad. Creo que es la Verdad. Yo creo que la promesa dice eso. Yo he leído y veo que la promesa prometió eso. Yo nunca lo he visto, pero yo—yo—yo lo creo”. Dios le bendiga jovencita. ¿Algún otro?
129Cuando Ud. levanta su mano, eso significa algo para Ud. Seguro que sí. Eso le hace sentir que ha hecho algo que es correcto. No hay una persona que haya levantado su mano… La veo a Ud. allá atrás. Sí. No hay una persona que haya levantado su mano que… Dios le bendiga. La veo a Ud. allá, nuevamente, y a Ud. aquí. Sí. ¡Oh, qué bueno! Recuerden, si yo fallo en ver su mano, Él lo verá a Ud. Él sabe todo al respecto. Recuerden, Él sabe. Dios le bendiga hermanita. Él lo sabe.
130Nuestro Padre Celestial, ellos son Tuyos ahora. No pudieron haber levantado sus manos a menos que Algo les dijera que lo hicieran. Y sin embargo, quizás ninguno de ellos ha visto las señales visibles y sobresalientes de Tu Presencia aquí en la tierra en estos últimos días, pero ellos la ven aquí; la Escritura así lo dice, que ellos lo puedan entender en esta noche. La Biblia ha sido predicada durante todos estos años y todavía la gente no cree. Pero cuando Tú caminaste con Cleofas y su amigo, y luego hiciste algo igual a lo que habías hecho cuando estabas vivo en la tierra antes de la crucifixión, ellos supieron que ese era el mismo Jesús. Ahora, Señor, haz lo mismo con nosotros en esta noche. Haz en esta noche, con estos enfermos, como hiciste antes de Tu crucifixión; entonces, después de dos mil años, los hombres y las mujeres sabrán que Tú vives. Esperamos en Ti Padre, en el Nombre de Jesús. Amén
131Ahora, Uds. que levantaron sus manos, quiero que permanezcan reverentes durante unos momentos. Voy a llamar una línea de oración. Yo no digo que Dios lo hará. Pero deseo hacerles una pregunta solemne, pueblo. Hay, oh, unos cuantos centenares aquí, quinientos o seiscientos, o lo que sea, miren, eso—eso es mucha gente. Pero miren, deseo preguntarles algo. Nosotros somos responsables delante de Dios. Lo somos. Y Él es responsable por Su Palabra. Ahora, si Él vivifica esa Palabra otra vez, Uds.—Uds.— Uds…. Quiero que cada uno de los que levantaron la mano, y Uds. que no levantaron la mano, venga aquí inmediatamente después y párense frente al altar, tan pronto como oremos por los enfermos.
132¿Dónde está Billy?... ¿Uno, tarjeta de oración B, uno al cien? Muy bien. Vamos… tenemos prisa, así que comenzaremos desde la número uno. Tarjeta de oración B, número uno, ¿quién la tiene? Levante la mano. Vea su tarjeta de oración y dese cuenta de cuál es. Si Ud. no puede caminar, pues, algunos de Uds. bajen allí de manera que él… B, número uno, dos, tres, cuatro, cinco, pónganse de pie aquí mismo, por favor. Uno, dos, tres… Si Ud. no puede caminar, levante las manos y ellos lo cargarán. Uno, dos… Hasta ahora sólo veo a uno. Venga rápidamente, tan rápido como pueda, uno, dos, tres, cuatro, cinco.
133Si alguien pudiera decirlo en español; veo que hay mucha gente hispana. B, uno, dos, tres, cuatro, cinco. Uno, dos, tres… Muy bien, hay tres. Uno, dos tres, cuatro, hay otro. Número cinco, ¿quién tiene la tarjeta de oración número cinco? Que alguien levante la mano. ¿Cómo se diría en español? ¿ES esa la tarjeta de oración número cinco, señor? [Alguien dice en español: “Cinco”.—Ed.] ¿Ah? [“Número cinco, el número cinco”. “Ahí está la cinco”.] Allí la tienen. Gracias. Una, dos, tres, cuatro… Bien, entonces ¿cuál falta? [“Todas cinco están allí”.] ¿Hay cinco allí? [“Sí”.] Sí, ya veo. No lo veía parado allá. Muy bien.
134Seis, siete, ocho, nueve, diez. Diga… [Espacio en blanco en la cinta. Alguien dice en español: “Seis, siete, ocho, nueve, diez”.—Ed.] Ponganse de pies aquí por un momento. Seis, siete, siete, ocho, nueve… Eso es. Once, doce, trece, catorce, quince. [“once, doce, trece, catorce, quince”.] Qué bueno. Qué bueno. Sólo un momento, llamemos unas más. Diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte. Del uno al veinte. ¿Comenzamos? Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve… trece, catorce, quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho… Eso es. Muy bien, eso está bien. Con eso es suficiente. Comencemos con esas. Gracias hermano.
135¿Cuántos de los que están aquí no tienen tarjeta de oración y están enfermos? Levanten sus manos. Recuerden, Uds. no tienen que estar aquí arriba. Uds. no tienen que estar aquí. Simplemente crean.
136Ahora, que todos sean muy reverentes. Les voy a pedir en el Nombre de Jesús, que nadie se mueva durante los próximos diez o quince minutos, diez o quince minutos. Vamos a—vamos a—vamos a rendirle a Dios ese—ese gran respeto. Quédense todos tranquilos. Hagamos mucho silencio. Sólo un momento, y él tendrá la línea aquí. Ahora, mientras él, mientras ellos esperan allí, préstenme atención.
137¿Se dan cuenta en donde estoy parado aquí? ¿Cuántos entienden lo que les he predicado? ¿Ven? Y yo he afirmado que Él se ha levantado de los muertos. Él se levantó de los muertos y prometió hacer esto. Esto es algo que no ha sido hecho durante años, desde los apóstoles hasta este momento, hasta donde sabemos, pero Él prometió en este tiempo que: “El Hijo del hombre sería manifestado como fue en Sodoma”. Lean eso en Lucas 17, como del 20 al 30, y vean si eso no es correcto. Él lo prometió.
138Lean Malaquías 4. No lo confundan con Malaquías 3. Malaquías 3 fue Juan el bautista. ¿Ven? Pero Malaquías 4, tan pronto como esto terminara, los ma-… los justos caminarán sobre los malos, y el mundo se quemará con fuego. ¿Ven? Eso nunca sucedió en los días de Juan. Estamos esperando esa gran unción sobre la Iglesia, que volverá los corazones a la Doctrina original de los padres, de vuelta al verdadero y genuino Pentecostés.
139Muy bien, sean reverentes. Billy, avisa tan pronto los tengas alineados allá abajo. Muy bien, ¿todo listo? Bien. Ahora, muy reverentes. Alguien va ayudar, caminando al lado. Todos permanezcan en silencio por unos momentos
140Quiero que me prometan algo. Yo le prometí a Dios que… Él conoce mi corazón y el de Uds. Ahora, yo sólo estoy obligado a decir esto, lo que es la Verdad. Eso es todo lo que estoy obligado hacer. Dios la escribió, no yo. No soy yo, no soy yo; es la Biblia. Uds. lo saben. Ahora, si Él revela eso, ¿no lo traerá eso a Él aquí mismo vivo entre nosotros? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
141¿Qué si Ud. no tuviera en sentido de la vista, (nadie), y Ud. saliera a la luz del sol? Ud. a veces no sabría por dónde camina porque Ud. está ciego. Al caminar bajo la luz del sol Ud. sentiría algo calientito a su alrededor, luego, al poco rato Ud. entraría en la sombra y diría: “Eso ya no está aquí”. Nadie sabría lo que es el sol, si no tuviera ese sentido de la vista, ¿ven?, Ud. no sabría lo que es. Si alguien le dijera: “Esa es la luz del sol”.
142“¿Qué es la luz del sol? ¿Qué es la luz, y qué es el sol?”. Vea, Ud. nunca ha escuchado acerca de eso. ¿Ve? “Bueno, es una luz que baja”. “¿Qué es una luz?” ¿Ve?
143Ahora, de esa manera es. Nosotros sentimos la Presencia de Dios, luego… y no la sentimos, entonces entramos en Eso. ¿Ven? Y uno está en una—una dimensión donde uno ve. Uno puede decir lo que es. ¿Ven? Uno sabe lo que es Eso.
144Ahora, si Dios se levantó de los muertos y está aquí en esta noche, Él lo prometió. Ahora, Su cuerpo físico está sentado en el Trono de Dios; Él tomó… Se sentó en el Trono de Dios. Pero el Espíritu Santo (lo cual es Cristo en forma de Espíritu) está aquí. La Palabra Cristo significa: “el Ungido”. Y esa unción que estaba sobre Él está sobre la Iglesia, todos nosotros. Se ha mantenido pasando de justificación a santificación, bautismo del Espíritu Santo y restauración de los dones, y así hasta la cima de ello. Correcto. Siempre ha estado en la minoría, está junto ahora. Ahora hay una iglesia, y una Novia saldrá de la iglesia; (¿ven?), la iglesia pasa por el período de la tribulación, la Novia no. Discúlpenme, yo no debo predicar doctrina. Lo siento. Muy bien. Esta la dama. Venga acá.
145Noten, no creo que haya una persona aquí de los que veo que conozca. Si cada uno de Uds. aquí son desconocidos para mí, levanten sus manos; Uds. saben que yo no conozco nada acerca de Uds.; así que estas personas aquí son desconocidas.
146Ahora, por favor, no se muevan por favor. Siéntense tranquilos, ¿quieren?
147Todos los que están en la línea de oración que no me conocen y saben que yo no sé nada de Uds., levanten sus manos. Allí lo tienen.
148Ahora, aquí hay un grupo de ministros. Vean, es aquí mismo donde todos podemos mirar, ¿ven?
149Ahora, esta dama aquí es desconocida para mí. (El que esté encargado de eso, el ingeniero, vigile ese micrófono). Muy bien, yo voy hablar con ella. Aquí, aquí se repite San Juan 4 donde Jesús habló con una mujer y le dijo cuál era su problema, y ella creyó que esa era la señal del Mesías. Si aquella fue la señal del Mesías, entonces ésta aún es la señal del Mesías, porque Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Se encontraron de esta manera.
150Ahora, yo no soy Jesús y sin duda que esta mujer no es aquel tipo de mujer. Pero lo que quiero decir es que es igual, aquí está un hombre que se encuentra con una mujer, y hay algo malo allí, y si algo viene aquí para revelarlo, eso muestra que tiene que ser Dios. Miren, yo no sabría, porque yo—yo nunca había visto a esta mujer en mi vida. ¿Ven? Y ella levantó su mano indicando que yo no la conocía, y ella no me conoce a mí. Solamente estamos parados aquí.
151Ahora, yo quiero hablar con Ud. por un momento hermana, después de haber estado hablando de esa manera, predicando. Y si eso es… Así que, ¿ven Uds.?, una cosa es predicar y otra es la unción.
152Ahora, si el Señor Jesús me explicara, o me mostrara por medio de una visión, algo que Ud. quiere, algo que quizás podría ser una enfermedad, podría ser problemas financieros, podría ser domésticos, podría ser por alguien más. Yo ni siquiera sé, (¿ve?), no tengo idea. Pero si Él me dijera algo que está—está mal, o que algo está mal en su vida, o—o algo, y es por lo que Ud. está muy enferma, o si alguien más está enfermo, o algo anda mal. Si Él lo declara, Ud. sabría si es verdad o no. Ud., Ud. puede decir si es verdad o no. Pues, si Él conoce lo que ya ha sido, seguramente conoce lo que será. Si Él puede revelar el pasado, también puede revelar el presente y el futuro. ¿Le haría eso creer a Ud. con todo su corazón que recibirá lo que está pidiendo?
153¿Haría eso creer a la audiencia que recibirán lo que esto…? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] No se muevan. Sólo estoy esperando para ver, para ver lo que Él me va a decir, porque yo no sé. Yo simplemente… reunión tras reunión, me pongo nervioso, Uds. saben, predicando y apurándome, y vigilando esto y lo que les he prometido; y que debería despedirles a las nueve y media, ya casi es esa hora; eso me pone nervioso, así que tengo que tranquilizarme. ¿Ven? Es un…
154Un don no es algo como tomar un cuchillo y cortar algo. Eso no es un don. Un don es apartarse uno del camino para que el Espíritu Santo pueda usarlo. Y eso es lo único que yo tengo que hacer, es sacar a William Branham de la escena, (¿ven?), para que Dios pueda venir.
155Ahora, en el Nombre de Jesucristo, yo tomo todo espíritu aquí bajo mi control, para Su gloria, para que las palabras que he predicado sean manifestadas. Él está aquí ahora. Ojalá pudiera decirles cómo es esto. ¡Oh, hermano! Si Él me dijera que fuera mañana en la mañana al cementerio presidencial y resucitara a George Washington, yo les dijera a Uds. que vinieran a verlo. Pero es lo que Él dijera. ¿Ven? Yo no sé lo que Él diría, pero lo que diga será verdad.
156La dama sufre de un problema de la vista. Ella tiene problemas en sus ojos. Eso le está molestando. Ella tiene un problema en la espalda que la está molestando. Ella es nerviosa, sumamente nerviosa. Correcto. ¿Es correcto eso? Si eso es así, levante su mano. Oiga, otra cosa, Ud. es cierta clase de ministro, Ud. es como una mujer… Ud. es una predicadora. Eso es lo que es. Crea ahora con todo su corazón, váyase y puede recibir lo que ha pedido. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: Amén”.—Ed.]
157Venga señor, supongo que somos desconocidos el uno al otro, pero el Señor nos conoce a ambos. ¿Cree Ud. que Dios puede decírmelo? Ahora, aquella era una mujer, aquí está un hombre. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme cuál es su problema? ¿Hará eso que Ud. crea? Ud. sufre de un nerviosismo. También tiene problemas en la vista, se le oscurece todo el tiempo, ha estado así por cierto tiempo. Otra cosa, veo algo sobre su brazo. Oh, es presión sanguínea alta, eso es, tiene tensión alta. Eso es correcto, ¿verdad? Bueno, si esas cosas son correctas levante su mano. [El hermano dice: “¡Gracias Jesús!”.— Ed.]
158Mientras más hable uno con él, más habría, ¿ven? Ahora observe, mire, observe. Baje su mano. No tenemos muchos allí, baje su mano. Ahora, yo no sé lo que le dije, pero está allí en la grabación, (¿ven?), así es como está en la cinta. Yo no sé lo que Él dijo.
159Pero veamos ahora. Por una parte es la vista, la otra es que tiene un coágulo sanguíneo sobre el cerebro y ha tenido una embolia. Eso es verdad. Bueno, ¿cree Ud. ahora? ¿Cree que va a estar bien? ¿Cree Ud. que ese es Dios hablando y no yo? Muy bien, entonces vaya y créalo. Todo lo que tiene que hacer es creer. Si ellos tan sólo podían creer, eso es todo. Si ellos tan sólo creen, está concluido.
160¿Cómo está Ud.? ¿Cree que Dios puede revelarme su problema? [La hermana dice: “Sí, lo creo”.—Ed.] Si Él puede, ¿hará eso que Ud. crea en Él? [“Sí”.] Sí. ¿A qué le teme? ¿No puede decirlo, verdad? Es como una oscuridad, nerviosismo. Y otra cosa, Ud. tiene problemas en su cuello. [“Sí”.] Correcto. Su problema está en el cuello. Luego Ud. tiene a alguien en su corazón por quien está orando. [“Sí”.] Ud. está teniendo muchos problemas con eso. [“Sí”.] Y eso tiene que ver con el alcohol. [“Sí”.] Es su esposo. [“Sí”.] Él es un alcohólico. [“Sí”.] Y Ud. está orando por él. [“Sí”.] ¿Cree Ud. por él? [“Sí”.] Entonces oraré para que Jesucristo haga estas cosas por Ud.
161¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Ahora, eso, prácticamente… Esos dos, tres, o qué, cuatro, los que sean que han pasado, es tanto como lo que hizo Jesús en toda la Biblia. ¿Ven? Eso es correcto. Él hizo eso con una mujer, le dijo esa sola cosa a esa mujer, y se fue a Sicar; Él no le dijo una cosa más a nadie más allí, pero ellos creyeron por causa del testimonio de la mujer. Sí. Esa mujer no tiene que testificarle a Ud., porque Ud. lo está viendo aquí por sí mismo. Sólo deben creer. Por supuesto que algunos no creerán porque no hay nada en ellos con qué creer.
162¿Cómo está Ud.? Mire, nosotros somos desconocidos. ¿No sería yo una persona terrible parada aquí si…? Es una mujer amable de pelo canoso, de esa manera, y pensar en cosas, y mi madre tendría más o menos esa edad, pero ya partió hace un par de años. Si yo pudiera hacer algo para ayudar a esa pobre señora, yo lo haría. Yo sé, si—si ella está enferma, si yo pudiera tomar y—y empujar una moneda con mi nariz alrededor de esta ciudad, yo lo haría. No me importa quién se reiría de mí. Yo—yo quiero que ella esté bien. Si yo pudiera ayudarla, lo haría. Pero no puedo ayudarla. En lo que a Él respecta, Dios ya hizo eso. Y Él le ama a Ud. más de lo que yo le amo. Él murió por Ud.; yo nunca hice eso. Pero Él la amó tanto como para morir por Ud.
163Pero Él me envió un pequeño don. Él envió a su pastor aquí para que orara y pusiera las manos sobre los enfermos, y, vean, eso ha sido hecho tanto en los avivamientos que es más o menos cosa del pasado, Uds. saben. Y ahora está arriba en otra categoría, Uds. saben a lo que me refiero, otra cosa.
164Ahora, si el Señor me revela cuál es su problema, ¿creería Ud. que yo soy Su profeta o Su siervo? ¿Cree Ud. que es Él? [La hermana dice: “Sí. Lo sé”.—Ed.] Ud., Ud., bien, gracias hermana. [“Seguro”.] Yo creo que ese problema de los riñones que ha estado sufriendo, la dejará. ¿Cree Ud. eso también? Ud. tiene una petición en su corazón y quiere decírmela. [“Sí”.] ¿Qué si yo le revelo esa petición antes de que Ud. me la diga? ¿Haría eso que Ud. creyera más? [“Seguro”.] Ud. quiere que yo ore por su hija. Ella no está aquí. Eso es correcto. ¿Quiere que le revele cuál es el problema de ella? Es un nerviosismo tremendo. Ud. crea y ella se pondrá bien. ¿Ven? Dios le bendiga hermana. “Todo es posible, si puedes creer”. ¿Ven?
165¿Qué dice la Palabra de Dios…? Veamos si estos ministros no dicen esto. La Biblia dice en Hebreos, el Nuevo Testamento, capítulo 4: “La Palabra de Dios es más penetrante que toda espada de dos filos, que alcanza hasta el tuétano de los huesos, y discierne los pensamientos e intenciones del corazón”. ¿Es correcto eso hermanos? [Los ministros dicen: “Amén”.—Ed.] ¿Ven?
166¿Qué es esto? Es la Palabra asignada para este día. La Palabra asignada para este día, cumpliendo esta promesa: “Cuando el Hijo del hombre sea revelado, los días de Sodoma, todas estas otras cosas lo prometidas”. Aquí lo tienen, es la Palabra de Dios siendo revelada, porque es la Palabra Misma discerniendo los pensamientos que están en el corazón. ¿Ven? Esa es la pura verdad.
167Ahora, esta dama, yo no la conozco a ella, es otra persona de aspecto bondadoso. Yo sería una persona muy mala si pudiera ayudarla y…
168Un momento. Alguien más, era un hombre, era un hombre que apareció y alguien allá está orando. Tenga fe. Yo—yo veo ahora que es… tendré que decir lo que estoy mirando. Vean, eso es todo lo que puedo decir, lo que—lo que estoy viendo.
169Ud. está, sí, Ud. está sufriendo de un problema estomacal. Es de su estómago. Luego Ud. quiere hacerme una petición y es por su madre. Ella no está aquí, pero está enferma. Ud. quiere que yo ore por ella. ¿No es correcto eso? Ud. tiene otra petición. Es por… Es alguien que no está aquí. Está muy lejos de aquí. Y veo que es allá… Es en otro país. Está muy lejos de aquí. Y es un—es un joven, un niño que está sufriendo con cierto tipo de enfermedad, enfermedad tropical. Sur América, eso es correcto. Eso está en Ud. Esa es exactamente la verdad. Correcto. Pero crea con todo su corazón.
170Yo no sano. Él ya ha sanado. ¿No pueden darse cuenta que esa es Su Presencia nuevamente? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Tendré que continuar y continuar, esto ya comienza a cegarme un poco, ¿ven Uds.? Ud. dirá: “¿Eso?”.
171¡Pues, hermano y hermana! Jesús, una mujer tocó Su vestidura y Él se volteó y vio lo que era, y Él dijo: “Virtud salió de Mí”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “¡Amén!”.—Ed.] Bueno, Él era, ése era Dios. ¿Qué de mí que soy un pecador? Uds. deben creer. No duden. Crean.
172¿Ud. cree? Ud. es una mujer joven, ¿cree Ud. que Dios me puede revelar cuál es su problema? Bueno, ¿lo aceptará y creerá con todo su…? Ud. sabe que sería verdad. ¿Ve? Ahora, su problema por una parte está en la espalda, Ud. tiene problemas en la espalda. Y luego tiene un gran deseo en su corazón por algo, y, eso es, Ud. está buscando el bautismo del Espíritu Santo. Eso es exactamente correcto. ¿Lo cree Ud.? Bueno, Ud. lo va a recibir. Amén. Vaya ahora y créalo con todo su corazón y recibirá el bautismo.
173¿Cree Ud. que Dios puede sanar esa artritis y ponerla bien? Ahora, simplemente siga caminando y dándole gracias a Él. Eso es correcto. ¿Ven? ¡Si tan sólo crees! Muy bien, señor.
174¿Pasará Ud. señora? La que estaba sentada allí, por favor. ¿Vendrá Ud.? ¿Cree con todo su corazón? [La hermana dice: “¿Cómo podré dudarlo?”.—Ed.] Así es, entonces Ud. no tendrá artritis. Ud. no quedará paralítica a causa de ella. Simplemente váyase regocijándose. El problema de esa señora también terminó. Vaya agradeciéndole al Señor, diciendo—diciendo: “¡Alabado sea Dios!”. Muy bien. Muy bien.
175¿Cree Ud. señora? La que está sentada allí, ¿cree Ud.? Muy bien, señor. Ahora, ese problema de mujeres que Ud. ha tenido, problema femenino, por mucho tiempo, sólo crea con todo su corazón, váyase y… Ud. se pondrá bien, y no lo tendrá más, si Ud. lo cree. Ud. tiene que creerlo.
176Muy bien, traigan a la dama, a la niñita. Ven acá cariño. Ahora hermanita, miren, tomaré su mano por un momento. Ven aquí, amorcito. Pensé que eso era lo que era. A veces te asfixias, ¿verdad? Casi no puedes respirar. Esa asma es terrible, pero Dios puede sanarla. ¿No crees eso? Señor Jesús, te ruego que sanes a la niña...
177No dude hermana. Eso la dejará. Vaya y crea ahora, con todo su corazón.
178Dios sana diabetes. Él puede hacer cualquier cosa que Él desee. ¿No cree Ud. eso? [La hermana dice: “Amén”.—Ed.] ¿Cree Ud. que Él la sanará? [“Amén”.] Muy bien, diga: “Gracias Señor” y siga adelante, regocijándose.
179Un momento. Sigo viendo a un hombre que sube para acá, veo. Aquí está. Él hombrecito que está sentado allí, cargando a un niñito en sus brazos. ¿Cree Ud., señor? Yo soy un desconocido para Ud. ¿Cree Ud. que Dios puede revelarme lo que Ud. quiere? Vea, Ud. lo tocó a Él. Yo no le conozco. Pero Ud. está sufriendo con un problema, una enfermedad en los huesos. Eso es correcto. Su hijito ahí tiene eso. Su niñito que está sentado cerca de él lo tiene. Esa es su hija que está sentada junto a eso. Ella, está en los brazos de ella, y ella es bizca. Si eso es correcto, levante la mano. ¿Cree Ud. ahora? No dude. Tenga fe en Dios. No dude. Sólo crea. Todas las cosas son posibles para aquellos que creen.
180¿Por qué llora Ud. señora? La que está sentada allí al final y está llorando con su pañuelo en su cara. ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? ¿Cree Ud. que Dios puede revelarme cuál es su problema, desde acá? Ud. tiene un problema espiritual que está estudiando. ¿Es correcto eso? Todo se va a aclarar. Todo va a estar bien.
181La dama que está allí a su lado, Ud. habló con ella hace un momento. Ella se llevó el pañuelo al rostro. ¿Cree Ud. que Dios puede decirme cuál es su problema hermana? ¿Me creerá Ud. como Su profeta, Su siervo? ¿Lo hará? Muy bien. Ese problema de sinusitis que la ha estado molestando se irá si Ud. lo cree. ¿Lo cree Ud.? Si es así levante su mano y diga: “Yo lo creo”.
182Señora, Ud. desea cenar, con ese problema del estómago, cerca de aquí. ¿Cree Ud. también con todo su corazón?
183La otra dama tiene un problema espiritual allí. Y Ud. tiene una erupción, también, que la está molestando. Ud. tiene una hija que tiene también una erupción. ¿No es eso verdad? Sí señor. Ella está aquí sentada. ¿Cree Ud. eso? Muy bien, Ud. puede ser sanada si lo cree.
184¿Qué tal por este lado? Miren, ¿ven a ese hombrecito Mexicano sentado aquí al final mirándome? ¿No ven esa Luz que cuelga sobre él? Hay oscuridad sobre él, lo que está a su alrededor es epilepsia. ¿Cree Ud. que Dios puede sanarlo de epilepsia, señor? ¿Lo cree? Muy bien, Él lo hará.
185Oiga, el hombrecito que está a su lado, allí, un hombrecito hispano, él tiene una hernia. ¿Cree Ud. que Dios puede sanar su hernia, señor? ¿Cree Ud. eso con todo su corazón? ¿Lo cree?
186El que sigue tiene un problema estomacal. Ud. que está moviendo su cabeza allí, Ud. tiene problemas del estómago. ¿Cree Ud. que Dios lo sanó? Entonces vaya y cene, Él lo hará.
187Díganme qué están tocando ellos por toda la audiencia. ¿Qué es esto? Es la manifestación de la Palabra de Dios. ¿Lo creen Uds. mismos? ¿Lo creen? [La congregación se regocija—Ed.]
188¿Dónde están algunos de ellos aquí? Aquí, aquí hay un hombre acostado en un catre. Señor, yo no lo conozco a Ud. Nunca le había visto. ¿Me cree Ud.? ¿Cree que lo que ha oído es la Verdad? ¿Lo cree con todo su corazón? Si—si Dios me dijera lo que sucede, Ud.— Ud.… ¿lo creería Ud.? Le voy a decir algo. Y Ud. que está sentado a su lado lo sabe. Él tiene la sombra de la muerte. Es cáncer. Y Ud. es un ministro del Evangelio. Lo veo parado en el púlpito. Eso es correcto. Ud. es de fuera de la ciudad. Crea con todo su corazón. Crea con todo su corazón. ¿Por qué tiene que permanecer postrado allí hasta morir? Ud. no puede perder.
189Había unos leprosos. ¿Recuerdan Uds. la historia, cuando Samaria fue sitiada, y esos leprosos entraron allí? Ellos dijeron: “¿Para qué nos quedaremos aquí hasta que muramos? Si nos quedamos aquí, moriremos; si entramos a la ciudad, moriremos”.
190El doctor ha hecho todo lo que ha podido. No se puede hacer más nada, esa es la respuesta de él. Ud. sólo tiene una oportunidad. Aquellos leprosos tuvieron una oportunidad; si llegaban hasta la casa del enemigo y ellos lo salvaban, vivirían; si no lo hacían, de todas formas iban a morir. Pero a Ud. no se le ha pedido que venga a la casa de su enemigo. Ud. está en la Presencia de su Dios. Ud. está esperando… ¿Por qué no se levanta, toma esa camilla y se va a casa en el Nombre de Jesucristo? Créalo, váyase a casa y crea que está sano.
191¿El resto de Uds. creerá lo mismo? Si es así, pónganse de pie.
192Le voy a pedir a los que levantaron sus manos diciendo que querían ser salvos y que deseaban aceptar a Jesucristo, quiero que vengan acá y se paren junto a mí un momento. ¿Quieren venir? Vengan acá, Uds. que creen y desean aceptar a Jesucristo. Uds. nunca estarán tan cerca de Él hasta que lo vean de manera visible. Recuerden, la Palabra que he predicado, Dios ha confirmado que es la Verdad. Vamos, vengan por aquí, cada uno de Uds. Todos los que no conocían a Cristo y levantaron sus manos, venga acá; Uds. dijeron que eran pecadores y querían ser salvos, vengan acá un momento para orar. ¿Lo quieren hacer? ¿Vendrán mientras Él está tan cerca?
193¿Quiere decir que Ud. podría ver la Palabra siendo predicada aquí, ver a Dios voltearse y decir que esa Palabra es la Verdad: “Ése soy Yo, ése soy Yo, Yo estoy parado aquí, el mismo Dios que te va a juzgar”, y entonces retroceder? No lo haga, Ud. podría perderse para siempre. ¿Ven? Hay tres de ellos parados aquí. Hay como dos docenas. Vengan ahora mismo, ¿quieren?
194No, sin cantos, Ud. no tiene que tener un canto. Cristo es su canto. Cristo es su convicción. La Palabra es la que lo dice.
195Eso es correcto, aquí vienen dos jóvenes. Vengan pues, Uds. que son pecadores. Vengan acá por un momento, ¿quieren? Rápidamente mientras me siento dirigido. Detuve esa línea de oración con este propósito. Vengan aquí ahora mismo. Pasen aquí. Iremos a la línea de oración. Sólo… Eso está bien. Sí, pasen aquí damas, jóvenes.
196En un día como este cuando estos jóvenes están viniendo, en esta hora tan tremenda cuando la inmoralidad entre los adolecentes está en aumento, estas personas están viniendo a… Y confío que Dios los haga tales ejemplos, de manera que el vecindario, la gente pueda ver que Jesucristo todavía salva al perdido.
197¿No querrán venir? Vengan de donde se encuentren. Vengan hasta aquí por un momento. Correcto. Dios los bendiga, muchachos. Qué bueno. Acérquense y párense aquí. Vengan, vengan. Allá en la parte de atrás, algunos allá atrás levantaron sus manos, ¿no querrán acercarse ahora?
198Casi estoy persuadiéndolos. Yo estoy… [El Hermano Branham empieza a tocar sobre el púlpito—Ed.] La Palabra está del lado afuera tocando, procurando entrar. “He aquí yo estoy a la puerta y llamo; si alguno abre y entra, me deja entrar, Yo cenaré con Él, y Él conmigo”. ¿No quiere venir? Acérquese y párese aquí. Fíjese, la Palabra ha sido predicada y se ha probado que Cristo se levantó de los muertos, Él está haciendo lo que dijo que haría. No unido a las organizaciones o denominaciones para meterlo a Ud. en algo, esa es su elección. Yo quiero que Ud. acepte a Cristo ahora.
199Venga, ¿no lo hará? ¿Hay otro? ¿Hay…? Dios le bendiga. Eso es correcto, tráiganlo hasta acá.
200Hermanos, ¿querrán Uds. caminar hasta acá? Estos serán miembros de sus iglesias, vengan acá.
201Que alguien más venga. Aquí en la Presencia de Cristo, puedo sentir el Espíritu llamando en mi corazón. Si está haciendo eso en mi corazón, seguramente hay alguien allá afuera que debería venir. ¿Hay algún descarriado allá afuera que debiera pasar? Venga y párese aquí. ¿Querrá hacerlo alguno de Uds.? Descarriado, ¿quiere pasar? Así es. Dios le bendiga. Venga. Eso es, venga pues. Ciertamente. Así es. Sea un verdadero hombre y una verdadera dama. Dios la hizo a Ud. una dama y a Ud. un caballero. Eso es virtud. Eso es fuerza. Venga ahora, ¿no lo hará? Venga y párese aquí. Correcto. Dios lo quiere a Ud. en Su Presencia Divina. Recuerde, el mismo…
202¿Por quién juzgará Dios al mundo? Por Jesucristo. ¿Quién fue que prometió hacer esto en los últimos días, para revelarse a Sí Mismo? Jesucristo. No soy yo. Es Cristo. Cristo es el que está aquí revelándose a Sí Mismo. Humildad, como Él fue; saliendo de la nada como lo hizo Él, viniendo a nosotros, como Él lo ha hecho. Él es Dios.
203Ahora, cada uno de Uds. ministros reúnanse alrededor de estas personas, rápidamente, métanse entre ellos aquí, párense alrededor de ellos. Vamos a orar por ellos.
204¿Desea alguien más unirse a esta oración? Un momento. Muy bien.
205Estos serán miembros de sus iglesias, amigos. Esto será… Uds., Uds. tendrán que encargarse de ellos de ahora en adelante. Ellos han visto al Señor Jesús en el Poder de Su resurrección. Ellos están aquí para hacerse miembros de sus iglesias. Bautícenlos en el bautismo cristiano, acéptenlos en su compañerismo. Ellos son de Uds., de ahora en adelante. Uds. son los encargados de la posada.
206Inclinemos todos nuestros rostros. Todos, cristianos allá, que son sinceros, ofrezcan una oración por estas personas.
207Y si estos ministros desean llevarlos al cuarto donde pueden instruirlos mejor, no hay problema.
208Padre Celestial, estos son los resultados de la reunión. Aquí vienen pecadores, quince o veinte de ellos reunidos alrededor del altar, deseando entregarte sus corazones. Padre, yo Te ruego que los recibas en el Nombre de Cristo Jesús el Señor. Ruego que los reciba y les des Vida Eterna. Señor, ellos son Tu herencia.
209Toda persona aquí, que esté enferma, pongan sus manos los unos sobre los otros. Alcáncelos, póngale sus manos y comiencen a orar los unos por los otros. Pongan sus manos los unos sobre los otros y empiecen a orar los unos por los otros.
210Ministros, pongan sus manos sobre estas personas aquí. Eso es. Hay poder, gloria y bendiciones sobre nosotros, y satanás está derrotado en la Presencia de Cristo.