Photo

~ LA PALABRA DE DIOS LLAMA A UNA TOTAL SEPARACION DE INCREDULIDAD ~
1... a unas cuantas Escrituras que yo tengo anotadas aquí, de las cuales yo... quisiera, lo llamaría un texto. Yo no sabría si llamarlo un texto o no. Pero sólo como un texto, yo quiero tomar este pensamiento: “La Palabra de Dios llama a una total separación de incredulidad”.
2Y ahora, yo quisiera leer de la Biblia en el Libro de Génesis, el capítulo 13 de Génesis, y queremos empezar a leer en el versículo 5. A mí me gusta leer la Palabra, porque lo que yo digo pudiera fallar, eso es un hombre. Pero si yo sólo leo esta Palabra, lo que El dice, no puede fallar. Así que entonces yo sé que saldrá algo bueno de ello, si no es nada más que sólo leer la Palabra. Empezamos del versículo 5 del capítulo 13. También Lot, que andaba con Abram, tenía ovejas, vacas y tiendas. Y la tierra no era suficiente para que habitasen juntos, pues sus posesiones eran muchas, y no podían morar en un mismo lugar. Y hubo contienda entre los pastores del ganado de Abram y los pastores del ganado de Lot; y el cananeo y... ferezeo habitaban en la tierra. Entonces Abram dijo a Lot: No haya ahora altercado entre nosotros dos, entre mis pastores y los tuyos, porque somos hermanos. ¿No está toda la tierra delante de ti? Yo te ruego que te apartes de mí. Si fueres a la mano izquierda, yo iré a la derecha; y si tú a la derecha, yo iré a la izquierda. Y alzó Lot sus ojos, y vio... la llanura del Jordán, que toda ella era de riego, como el huerto de Jehová, como la tierra de Egipto en la dirección de Zoar, antes que destruyese Jehová a Sodoma y a Gomorra. Entonces Lot escogió para sí toda la llanura del Jordán; y se fue Lot hacia el oriente, y se apartaron... uno del otro. Abram acampó en la tierra de Canaán, en tanto que Lot habitó en las ciudades de la llanura, y fue poniendo sus tiendas hasta Sodoma. Mas los hombres de Sodoma eran malos y pecadores contra Jehová en gran manera. Y Jehová dijo a Abram, después que Lot se apartó de él: Alza ahora tus ojos, y mira desde el lugar donde tú... hacia el norte... y el sur... y al oriente... y al occidente. Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu descendencia para siempre.
3Ahora, el pensamiento ¡de la Palabra de Dios llamando a una total separación! De la única manera que nosotros sabemos esto, es a medida que leemos la Palabra y vemos la Palabra misma manifestarse.
4Ahora, en el principio, Génesis 1:3, encontramos que, “había tinieblas sobre la tierra, y el Espíritu de Dios se movía sobre las aguas. Y dijo: ‘Sea la luz’, y fue la luz. Y Dios vio que la luz era buena; y Dios separó la luz de las tinieblas”. Así que la Palabra de Dios empezó a separar la luz de las tinieblas desde el principio, y así permanece hasta este día.
5Como dije anoche de Jesús, cuando El solamente tenía doce años de edad. Y siendo un error de Su madre a quien la gente reclama ser la madre de Dios, cómo es que esa mujer dijo: “Bueno, Tu padre y yo te hemos buscado con lágrimas”.
6Y rápidamente El, siendo la Palabra, dijo: “¿No sabíais que en los negocios de Mi Padre me es necesario estar?”
7¿Ven?, ella estaba declarando que El era el hijo de José, pero El no era el hijo de José. Si El hubiera sido el hijo de José, El hubiera estado con él; pero El estaba con el Padre, en Sus negocios. Así que la Palabra siempre es correctiva y siempre está correcta, y la Palabra siempre corregirá todo error.
8Ahora, cuando la tierra que... Dios iba a usar la tierra, y ella estaba en total oscuridad. El Espíritu de Dios habló, y dijo: “Sea la luz”, y El separó la luz de las tinieblas. Y ha estado haciendo eso desde entonces, separando la Luz de las tinieblas. La Palabra de Dios también separó las aguas de la tierra, en el principio. Dios habló y las aguas fueron separadas de la tierra. Así que, El tenía una–una razón para eso.
9Dios nunca habla una Palabra a menos que El tenga una razón para hablar esa Palabra. El no es como Uds. y yo, que sólo... O principalmente yo, que hablo tantas cosas necias. Dios habla cada Palabra con un significado y para algo que El está procurando obtener, y que obtendrá por Su Palabra. Y Ella hará exactamente lo que El dijo que Ella hará.
10Ahora, si Dios dijo: “Sea la luz”, y no hubo luz, entonces eso–eso no es... no fue Dios el que dijo eso. ¿Ven?
11Cuando Dios dice algo, El debe apoyar lo que El dice. Y cuando la Palabra de Dios ha sido vindicada, la Palabra ha sido vindicada, eso es Luz. Ahora, la Palabra misma no es la Luz hasta que Ella es la Luz vindicada.
12Si Dios dijo: “Sea la luz”, y no hubo luz, entonces no fue la Palabra de Dios. Pero cuando la luz brotó sobre la tierra eso demostró que la Palabra fue vindicada, y fue la luz.
13Ahora, hoy, si Dios ha hecho una promesa, y cuando esa promesa es vindicada, entonces eso es Luz. Esa es la Luz del día, cuando la Palabra es vindicada, la Palabra de la hora es vindicada.
14Entonces, Dios iba a tener una–una tierra en la que El iba a hacer que creciera vegetación, y El tendría gente en la tierra, y luego El habló y separó las aguas del mar. Entonces, también El separó en Génesis, la vida de la muerte.
15Ahora, si creemos la Palabra de Dios, Ella es la Palabra de Vida para nosotros; pero si dudamos la Palabra de Dios, es muerte para nosotros. Pues Dios la ha hablado, ¿quién puede negarla? ¿Ven? Y si dudamos la Palabra de Dios, entonces llega a ser muerte.
16Como Eva, miren: Eva dudó una pequeña frase de la Palabra de Dios, ¿y qué hizo eso? Causó todo este problema que tenemos. Si ella se hubiera quedado detrás de la Palabra, fortificada detrás de la Palabra con toda la armadura de Dios y no la hubiera dudado, entonces nunca hubiera sucedido de la manera que ha sucedido, nunca hubiera sido de esta manera. Pero, ¿ven Uds.?, ahí vino la muerte.
17Entonces, Dios también tenía una expiación. Siendo misericordioso con nosotros, El aceptó la muerte de un substituto por la muerte de ellos, quienes ambos....
18El también separó la vida de la muerte en el huerto del Edén, y El lo hizo por Su Palabra.
19Y hoy El hace la misma cosa. Cuando estamos en densa oscuridad como hablé sobre eso el domingo, tinieblas sobre la tierra, sobre la gente, y densas tinieblas. En medio de todo esto, El todavía está hablando Su Palabra de Vida a aquellos quienes quieran creerla. Y ahora encontramos que si....
20Jesús constantemente nos ha dicho que hay una separación. Y encontramos que la última cosa que está profetizada a la raza humana antes del gran Día del fin cuando ascendamos a la Presencia de Dios, es que habrá una separación final. El separará las ovejas de los cabritos.
21Dios... continuamente ha estado separando y separando, y eso es lo que El está haciendo esta noche. Eso es lo que El siempre hace. Uds. pueden verlo en cada reunión. El separa la fe de la incredulidad. El lo habla. El mismo se declarará a aquellos quienes creerán en El, y tendrán fe en El.
22Ahora, nos damos cuenta en Números, el capítulo 6, que un llamamiento Nazareo, un llamamiento Nazareo, era separarse ellos mismos de todo el mundo, a la Palabra de Dios. Eso es un llamamiento Nazareo: Separarse.
23Nos damos cuenta que Sansón era un Nazareo para el Señor, y él estaba separado del... por una señal. Y esta señal era que él tenía que usar su cabello largo con siete guedejas. Eso era una–una señal de separación de que él fue llamado por un propósito.
24Y yo no quiero empezar con esto, porque yo dije que... Yo sólo iba a hablar por unos cuantos minutos.
25Pero yo pienso de hoy, cuando vemos a nuestras hermanas usando cabello largo, como la Biblia dice que ellas deberían, yo pienso que eso es una señal de Nazareo de que ellas quieren seguir al Señor. Y yo sé que suena tajante, y yo–yo– yo quiero que penetre bien, ¿ven?, porque así es. Se mira como que alguien está tratando de–de hacer, de cumplir algo que Dios les dijo que hicieran. No importa cuál sea el precio, lo que el mundo allá quiera decir tocante a Ella, o cuántos escarnecedores, o burladores, o críticos, eso no le molesta a una persona que está totalmente separada de las cosas del mundo, a las cosas de Dios. Ellas obedecerán la Palabra, y se separarán de las cosas del mundo porque la Palabra las separa.
26Yo sé que ellas soportan la crítica. Pero si nosotros no fuéramos criticados, entonces habría algo mal. El mundo siempre conoce a los suyos. Pero como yo he dicho, recuerden que la crítica por causa de la Palabra de Dios, únicamente son dolores de crecimiento de Su gracia. Eso muestra que Ud. se ha separado para– para ser un Cristiano, para actuar como uno, para vivir como uno, para obedecer cada Mandamiento de Dios. Y es un–es un voto de Nazareo para separarse, un llamamiento de Dios que lo separa a Ud. de las cosas del mundo.
27Yo creo en esta noche, que cada hombre y mujer, cada joven y jovencita que es nacido del Espíritu de Dios es un Nazareo para el Señor porque ellos mismos se han separado de esas cosas, de los cuidados del mundo, y de lo que el mundo tiene que decir.
28Uds. viven aquí en esta cuidad en donde hay grandes escuelas. Y–y vemos a nuestra nación demandar por un estándar más alto de educación, lo cual está bien, nada en contra de eso, pero esa educación no puede darles salvación. Un científico puede separar un grano de trigo y decirles a Uds. cuántas sustancias químicas diferentes hay en él, pero él no puede encontrar la vida que está allí adentro. Una educación puede educarlos, o enseñarles a Uds. matemáticas, y–y puede enseñarles historia y todo lo demás, pero no les puede traer Luz a Uds. Su educación no hará eso.
29Dios tiene una manera de traerles Luz a Uds., eso es cuando Uds. están listos para separarse de todas las cosas del mundo, y de todos los–los cuidados del mundo, y aferrarse solamente a la Palabra prometida de Dios.
30Pablo era un Nazareo para el Señor. El estaba separado de su iglesia Ortodoxa, para la Palabra del Dios viviente.
31Aarón era un Nazareo para el Señor. El estaba separado de entre los hermanos para cargar las piedras de nacimiento, y ser el sumo sacerdote.
32Es una separación total. Ya no debemos regresar al mundo, o tener algo que ver con el mundo, sino aferrarnos únicamente a Dios. Jesús viene por una Novia, una Mujer, una Iglesia que está separada de las cosas del mundo o de los cuidados del mundo. Ella está separada de las modas de esta edad moderna en la que vivimos. Ella está separada de los–los cuidados y de las tradiciones de las iglesias. Ella está separada únicamente para Dios, y Dios es la Palabra. Y como el esposo y la esposa son uno, así también la Novia y la Palabra llegan a ser Uno, porque la Palabra está viviendo a través de la Novia. Así es como... Esas son sus credenciales. Esa es su identificación.
33Si yo pudiera sacar un–un Ph.D. o LL.D., [El Hermano Branham está refiriéndose a títulos de doctorado–Trad.] y les mostrara a Uds. mis credenciales de cierta organización o de alguna escuela, esa escuela reconocería esa credencial.
34Pero la única credencial que un creyente tiene, es la Palabra de Dios viviendo en él, declarando que Jesucristo vive en esa persona. Ese es un Nazareo separado para el Señor, separado por causa de la Palabra. La Biblia dice: “La Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el tuétano del hueso, y discierne los pensamientos que están en el corazón”. Esa es la razón que Jesús podía mirar a las personas y percibir lo que ellas estaban pensando: El era la Palabra.
35Ahora, el primer Adán que nació en el mundo, o mejor dicho, no nació, sino que fue creado por Dios, el primer Adán se separó de la Palabra para su esposa. Ahora, él podía haberse quedado con la Palabra si él hubiera deseado. Pero él se separó de la Palabra para estar con su esposa.
36Eso es exactamente lo que el miembro de iglesia carnal, común, hace hoy, se separa de la verdadera Palabra viviente, para aferrarse a su iglesia. En donde la... Eva dudó la Palabra tocante a si Dios la castigaría o no. Satanás le puso la duda; Eva la creyó.
37Y entonces, cuando la iglesia hoy duda la Palabra: “¿Es El, el mismo? ¿Vive El todavía en Su Iglesia y hace Sus señales y milagros que hizo cuando El estuvo aquí en la tierra?”
38Lo cual El tan seguramente nos prometió en San Juan 14:12: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque Yo voy al Padre. Estas señales seguirán a los que creen”. ¡Les seguirán!
39La pregunta de la gente hoy en día es: “¿Lo dice El realmente en serio?” Y cuando Uds. aceptan lo que la iglesia dice: “¿Lo dice El realmente en serio?”, entonces Uds. se ponen en la misma condición que Adán se puso, y se unen con la–la mujer iglesia de–de este mundo, y Uds. mismos se separan de las bendiciones que Dios le ha prometido a cada creyente que se separaría del mundo, a la Palabra. Ahora, eso es la Verdad.
40Estamos... hemos tenido el privilegio de vivir en el día cuando hemos visto que la Palabra de Dios está destinada a cada edad para que ocurran ciertas cosas. Y cuando esto está destinado, algunas veces un hombre se pregunta cómo se va a hacer. Los profesores tienen su propia idea. Pero en esas edades, Dios siempre ha enviado a Su profeta. Y la Palabra del Señor viene al profeta y vindica la Palabra para esa generación. Y los profetas siempre fueron los Nazareos separados de todo lo demás, para obedecer la Palabra de Dios.
41No recuerdan Uds. lo que Pedro y Juan dijeron: “¿Es bueno para nosotros obedecer al hombre o a Dios?”, cuando ellos les preguntaron acerca de la experiencia de Pentecostés.
42Ahora, el primer hombre él mismo se separó, el primer Adán, de la Palabra, para irse con su esposa, quien dudó si Dios cumplía o no Su Palabra.
43Qué tipo tan perfecto del creyente tibio de mente carnal de hoy, que todavía quiere aferrarse con lo que dice su tradición, en lugar de tomar lo que dice la Palabra. ¿Ven? ¡Un tipo muy real! El fue separado para su esposa. El creyente carnal es separado de la Palabra para la iglesia.
44Pero cuando el Segundo Adán fue creado en el vientre de una mujer, y vino al mundo, El era un Nazareo para la Palabra de Dios. El estaba separado del mundo para la Palabra. Ahora, Hebreos, el capítulo 7, el versículo 26, nos dice eso, que esos sacerdotes continuamente morían, pero este Jesús era santo y separado de pecadores.
45“Pecado” es “incredulidad”. No se halló incredulidad en El en ninguna parte. Cuando El estaba aquí en la tierra, El dijo: “¿Quién puede condenarme de pecado?” “Pecado” es “incredulidad”. “Si Yo no he hecho exactamente lo que estaba profetizado para esta edad, si Yo no he cumplido con los requisitos de lo que el Mesías debe hacer, entonces no me crean”. Dijo: “Escudriñar las Escrituras, porque en Ellas Uds. creen que tienen Vida Eterna, y Ellas son las que testifican de Mí”, les dicen a Uds. quién es El.
46Porque había sido profetizado desde el Edén que vendría un Salvador. El profeta dijo que El nacería de una virgen, y cómo El sería llamado “Emanuel”.
47Y también El era: “El Consolador, el Príncipe de Paz, Dios Todopoderoso”. Y de eso es lo que ellos lo acusaron, de hacerse El mismo Dios. El era Dios, y El era: “El Príncipe de Paz, el Dios Todopoderoso, y el Padre Eterno”.
48No hay otro Padre sino El, espiritualmente hablando. El es el único Padre, el Padre de todos nosotros. Y nos damos cuenta que El es el Padre de todos los creyentes, de todos que creerán Su Palabra. Porque El estaba completamente separado de la iglesia, de sus tradiciones, de Su madre, del mundo, y solamente hizo aquello que le agradaba al Padre.
49Ahora, El era una persona diferente a Adán. No importaba lo que cualquiera dudara de la Palabra, para El la Palabra siempre era lo primero. Y El probó que la Palabra estaba correcta.
50Cuando Satanás procuró encubrírsela a El, y dijo: “Escrito está....”
51El dijo: “Sí, y también está escrito...” El resistió a Satanás con la Palabra; porque eso es lo que El era: La Palabra.
52En la Biblia, 1 Juan, mejor dicho San Juan el capítulo 1, dice: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros”. El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
53Siempre hay una conexión con la Palabra hablada de Dios, la promesa de Dios para el día. Y cuando viene, es tan fuera de lo común, que la gente apenas la puede entender, porque estamos tan metidos en formas e ideas propias, que es difícil para nosotros captar lo que es la Verdad.
54Yo pienso que mucho de eso se aplicaría a–a José en los días de–de la–la... de María, en su maternidad. Ella–ella iba a ser madre. Y José la amaba, y él–él quería creer. El era un hombre justo, un hombre bueno, y él quería creer esa historia que María le estaba contando, pero todavía había una duda sobre eso: “Bueno, ella es una buena mujer”. Sin duda María le había explicado a él la visita de Gabriel a ella. Y él era un hombre justo, del linaje de David.
55Y sin embargo, parecía que ella estaba tratando de usarlo a él como una protección para quitarse su reproche. Porque si ella estaba comprometida con él, y era encontrada en esa condición, era la misma cosa que adulterio (Deuteronomio nos dice así), y sería apedreada por el acto. Y parecía como que ella lo estaba usando como una protección.
56Y el hombre, un buen hombre, un hombre justo, la Biblia dice que él era un hombre justo. Pero su caso era tan fuera de lo común, que él no lo podía entender. El miraba en su cara hermosa, y la sinceridad y la honestidad con que ella contaba su historia. Y sin duda él se iba a su casa, o a su taller de carpintería, y decía: “Simplemente yo–yo no puedo entender cómo ella me diría algo errado, ¡pero el caso es tan fuera de lo común!”
57¡Si él únicamente hubiera escudriñado las Escrituras que “una virgen va a concebir!” ¿Ven?, era tan fuera de lo común para él porque estaba fuera de la línea de su pensamiento, pero ella estaba exactamente en la Escritura.
58Y así es hoy hermanos, que el poder de la resurrección de Jesucristo y Su Palabra prometida para esta hora son tan fuera de lo común, que hombres buenos se tropiezan con Ella. Es muy fuera de lo común. Ellos dicen los–los muertos se levantan, los ciegos ven, los sordos oyen, el Espíritu Santo discierne los pensamientos, profetiza cosas que están para suceder, nunca falla ni una vez. Oh, ellos–ellos no pueden–no pueden entenderlo. Es tan fuera de lo común, que ellos– ellos dicen: “Bueno, es telepatía, o es un espíritu malo”, exactamente como lo hicieron en aquel día. ¡La rareza de la Palabra de Dios!
59Pero cuando un hombre nace en el mundo para un... Un creyente, él llega a ser un Nazareo cuando él mismo se separa de cualquier cosa que es contrario a la Palabra. ¡Una total separación! Jesús dijo: “Yo vine a separar a un hombre de su esposa: romper una familia. Y aquel que no tomare su cruz y me siguiere, no es digno de ser llamado Mío”. Una separación de todo, de cualquier cosa; de la iglesia, de–de una comunidad, de una creencia, o de la familia, o de cualquier cosa que se pusiera entre Ud. y el creer toda la Palabra de Dios. Si su alma no enfatiza cada promesa para esta hora con un “amén”, hay algo mal en alguna parte. Ud. necesita una separación.
60Así que Jesús fue la Palabra hecha carne, y El estaba completamente separado de pecadores, incrédulos, para que la Palabra misma fluyera completamente, y–y completamente fluyó a través de El, al grado que El dijo: “Yo no hago nada hasta que Yo veo al Padre primero hacerlo”. Ellos estaban preguntando, inquiriéndole acerca de cosas. El dijo: “De cierto os digo: no puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. Y fíjense: todo lo que El dijo era perfecto, sólo... El no tenía que preguntar al respecto, pensar al respecto: Era perfecto. Y Su Verdad perfecta siempre separaba la Verdad del error.
61Así como yo lo cito otra vez: Su madre dijo: “Tu padre y yo”, después de que ella ya había testificado delante de esos sacerdotes que El era el Hijo nacido de virgen. Pero en los momentos de su aflicción....
62¿Cómo podía un niño de doce años de edad... y nosotros no tenemos un registro de El ni siquiera de haber estado en la escuela, cómo podía Su inteligencia ser tan grande como para debatir con los sacerdotes: Hombres sabios e instruídos? ¿Y por qué cuando ella dijo que José era su padre, rápidamente la Palabra de Dios...? El estaba separado. El era la Palabra, y la Palabra corrigió el error: “¿No sabíais que en los negocios de Mi Padre me es necesario estar?” Ese no era solamente ese niño de doce años. Ese era la Palabra de Dios hablando a través de Su boquita infantil para corregir el error; separando como El lo hizo en el principio, las tinieblas de la luz, una mentira de la Verdad, la muerte de la Vida.
63Es una separación. Siempre la Palabra requiere una total y completa separación, cueste lo que cueste. Jesús dijo: “Toda palabra de hombre sea mentirosa, mas la Mía veraz”.
64Por todas las edades esta misma cosa ha sucedido. Está separando. Siempre El separa a Su pueblo de la incredulidad. El lo hizo en el principio; El hace lo mismo hoy. Cada uno de los profetas fue separado de incredulidad. La razón que ellos hicieron eso, es porque la Palabra del Señor vino a ellos.
65Ahora, creo que una noche, en alguna parte, quizás fue el domingo aquí, o anoche, que yo estaba hablando de lo que la palabra “vidente”, significaba en el Antiguo Testamento. Significaba: “Un hombre, un adivinador, un hombre que decía los eventos futuros que iban a acontecer”. Y luego, cuando acontecían exactamente sin fallar, se cumplía exactamente lo que él había dicho, entonces Dios decía: “Escuchen a este hombre, mejor dicho, oíganlo a él, témanle, porque Yo estoy con él”. Entonces él tenía la Divina interpretación de la Palabra escrita, pues esas eran sus credenciales de identificación, de que él era profeta de Dios y que la Palabra venía a él. Eso es correcto.
66Ahora, separación. Separó a Isaías del mundo eclesiástico. Separó a Moisés del mundo eclesiástico. Separó los... A todos los grandes profetas a través de las edades, del mundo eclesiástico. Porque ellos tenían... Separó a Jesús de Sus hermanos. Separó a los apóstoles de la iglesia que había en ese día, la de los fariseos, saduceos, hombres grandes, hombres santos, hombres buenos, hombres finos, hombres humildes, hombres que tenían más del fruto del Espíritu, que lo que Jesús ejercitaba.
67¿Pero cuáles eran Sus credenciales? Que la Palabra estaba con El, la Palabra prometida de ese día estaba viviendo a través de El. El dijo: “¿Quién de Uds. puede condenarme de pecado? ¿Quién de Uds. puede decir que lo que Yo he reclamado no ha acontecido?” Eso, pues, mostró que El era un Nazareo separado para el Señor. El era el mismo Señor en carne.
68Abraham, también, él era una persona separada del mundo, cuando Dios llamó a Abraham de setenta y cinco años de edad. “Sepárate de tu parentela y de toda incredulidad, y sal para entrar a un mundo en el que nunca antes anduviste, y entre un pueblo que nunca antes conociste. Sal y sepárate de cualquiera que sea contrario a lo que tú crees, para que seas un Nazareo para el Señor”. Porque él tenía una promesa de un hijo. El tuvo que separarse de su padre, de su madre, de su parentela.
69¿Y qué lo separó a él? No porque él era un hombre bueno, sino porque él creyó que Dios era capaz de cumplir la promesa que El le había dado a él.
70Y veinticinco años después, el bebé no había llegado; Sara siendo de noventa, y él de cien. Y cuando el Angel del Señor lo visitó (a eso Jesús se refirió, que sucedería otra vez en los últimos días), Dios en forma humana, se sentó delante de él y habló. Y Sara, siendo casi de cien años de edad, en la tienda detrás de El, se rió porque el Angel dijo: “Yo te visitaré de acuerdo al tiempo de la promesa”.
71Y ella dijo: “¿Yo siendo vieja, tendré placer otra vez con mi señor, viendo que él es viejo?”
72Y este Hombre, quien era Dios en carne, dijo: “¿Por qué se rió Sara, en la tienda?” Ahora, ella salió y trató de negarlo. Pero El dijo: “Pero sí, te reíste”, porque ella no creyó que eso podía ser correcto.
73Ahora, fíjense, Jesús dijo que eso sucedería otra vez. “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. Otra vez el Espíritu de Dios vendrá sobre carne mortal, sobre carne humana. Ese Hombre comió la carne de una ternera, bebió la leche de una vaca, y comió pan con mantequilla, en carne humana; y Abraham dijo que El era Elohim, Dios manifestado en carne. Jesús prometió que Dios, antes de Su Venida, sería manifestado en carne humana otra vez. Eso es el Espíritu Santo (solamente hay un Dios) manifestándose El mismo, separando otra vez a Lot de Abraham.
74Lot quiso el mundo. Dios sepa-... destrozó su mundo, y separó a Abraham y a Lot. Lot siendo un tipo, otra vez, de un creyente carnal, quien no pensó que estas cosas eran verdad, él simplemente se fue a Sodoma. Y él–y él no tenía la valentía verdadera para pararse, como nosotros diríamos, y llamar lo que era correcto “correcto”, y lo que era errado “errado”, así que él se fue para allá.
75Todos estos creyentes (como pudiéramos continuar por horas), todos éstos eran como un montón de cambio en su bolsillo, en las manos de Dios. Uds. sacan un montón de cambio. Hay centavos, cincos, dieces, veinticincos, cincuentas de dólar, dólar, todo en monedas. Ahora, eso es lo que el mundo es en la mano de Dios. Hay algunas personas que sólo pueden recibir el valor de un centavo de dólar, y Dios sólo puede usarlos en una forma de un centavo. Eso es todo lo que ellos pueden comprar. No los rechacen. Si ellos no pueden creer la genuina Verdad, no los desechen, no los echen fuera y digan: “Ellos no están adentro”, porque Dios usa centavos algunas veces.
76Lot fue solamente un centavo, Abraham fue un dólar de plata, así que se requerirá cien Lots para hacer un Abraham. Y así también se requerirá... Cien creyentes carnales, nunca se pararán en la presencia de un Cristiano genuino que está separado de las cosas carnales del mundo, viviendo en Cristo Jesús, en donde la Palabra puede fluir a través de él.
77El sólo puede recibir el valor de un centavo; eso es todo lo que él tiene. Así que Uds. ven a gente que dice: “Yo no creo en sanidad. Yo no creo en estas cosas”, sólo sepan que él es un centavo, pero déjenlo en paz. ¿Ven? Sólo vale un centavo, y así que eso es todo lo que él puede comprar. No lo paren; déjenlo en paz. Recuerden: Eso es lo más lejos que él puede llegar. José, él estaba separado de sus hermanos.
78Sí, yo no quise decirlo así de rudo, en esa manera como lo dije, ¿ven? Yo quise decir: Si él solamente dice: “Bueno, yo pertenezco a esto, y eso es lo que nosotros creemos”. El solamente es un centavo, siga adelante, ¿ven?; sólo un centavo. Dígale: “Bueno, el Señor lo bendiga, mi hermano”.
79¿Ven?, él es cobre; nunca puede ser plata. ¿Ven Uds.?, así que déjenlo que siga adelante. Dios puede usarlo. Oh, El lo está usando. Yo preferiría verlo aquí en una iglesia, que verlo en una cantina de la esquina. ¿Uds. no? Seguro. Así que déjenlo en paz. Dios puede usarlo de todas maneras; tal vez no mucho, pero El usará lo que El pueda usar, tanto como ellos le permitan a El usar.
80Así que esa es una manera algo ruda para expresar algo, pero yo... Bueno, yo espero que Uds. capten la Verdad de lo que quiero decir con eso, lo que–lo que quiere decir. ¿Ven?
81El no puede creer en discernimiento y ni en los poderes de Dios que están prometidos para este día.
82Esos fariseos tampoco podían creerlo. Ellos no podían ver a Jesús siendo Dios. Oh, no. “Tú mismo te haces Dios, ¿siendo un Hombre?”
83Un día El estaba parado allí después que había multiplicado los panes, y demás, para ellos, y El dijo: “Si no coméis el–el pan del Cuerpo del Hijo del Hombre, y bebéis Su Sangre, no tenéis Vida en vosotros”.
84Oh, yo me imagino que Su congregación se apartó de El. “Este Hombre espera que nosotros seamos caníbales: ¿Comer la carne de alguien? ¡Oh, eso es locura!” Doctores, y doctores de medicina, y demás, dijeron: “El Hombre está demente. Eso es todo lo que es. El sacerdote está correcto. Ese Hombre está loco. ¿Darnos Su Cuerpo a comer?”
85Eso es todo lo que El dijo ¿ven?, pero la mente espiritual, quizás ellos no lo podían entender. Esos discípulos, ellos no sabían exactamente lo que quería decir, pero ellos lo creyeron de todas maneras. Porque, ¿de dónde vino? Vino de Aquel que ellos sabían que era el Hijo de Dios.
86Yo quizás no sea capaz de entender todo lo que está aquí adentro, pero yo lo creo. Es la Palabra de Dios. Yo quiero separarme de todo lo que es contrario a Ella. Yo he tratado de pararme de esa manera.
87Fíjense en otro grupo: Los setenta que El llamó. Un día El estaba parado hablándoles, y dijo: “El Hijo del Hombre ascenderá al Cielo de donde El vino”.
88Ellos dijeron: “¿Este Hombre? El nos ha llevado al lugar en donde El nació. Nosotros conocemos a Su madre, María. Bueno, conocemos a Sus hermanos. Sabemos todo. Y luego este Hombre se va a llevar... ¿El Hijo del Hombre va venir... ascender al Cielo de donde El vino? El vino de Belén. ¿Cómo hizo El eso?” ¿Ven?, El lo dijo de esa manera ¿ven?, y ellos ya no andaban con El. Se fueron. Dijeron: “¡Ah, este Hombre!, sabemos que hay algo mal en El”.
89Esos discípulos se quedaron allí. ¿Ven? Ellos creyeron. Ellos habían visto la Palabra prometida para ese día, vindicada y manifestada por El. ¿Quién pudiera crear, sino Dios mismo, pudiera tomar el pan y...? Ellos sabían que El era el Hijo de Dios. Si estaba en acertijos o no, si lo entendían o no, ellos continuaban de todas maneras, porque la Palabra era vindicada, y ellos estaban separados de todo lo contrario a Ella.
90¡Dios, ayúdanos a tener fe como ésa! Nosotros creemos que esta Biblia es la Verdad. Pueda que yo no tenga la suficiente fe para hacer que todas las promesas se cumplan, pero yo las creo de todas maneras. Yo creo la hora en la que estamos viviendo.
91José, separado de sus hermanos sin ninguna causa. Ahora, ¿cuál fue el problema de ellos? El no quería estar separado; no fue su voluntad de separarse. Pero ellos mismos se separaron de él, ¿ven?, de su resplandeciente, y brillante dólar; el valor de ellos, de un centavo, no podía soportarlo. Ellos sabían que eran patriarcas. Ellos sabían que Isaac era el... Mejor dicho, perdónenme, Jacob era el padre de ellos. Y ellos sabían que eso era verdad. Pero José nació... El no podía evitarlo. El era espiritual. El veía visiones, podía interpretar sueños, y estaban perfectamente correctos. Todo lo que él decía, era la verdad. Y sus hermanos patriarcas, movidos por envidia, lo vendieron a los egipcios. ¿Ven?, ellos–ellos mismos se separaron de él porque eran centavos. El era de una calidad diferente.
92Así es un creyente verdadero hoy, él es de una calidad diferente. Ellos mismos se separarán, (ellos no lo entienden), el cobre de la plata.
93Ahora, nos damos cuenta que ellos, movidos por envidia, lo vendieron. ¿Por qué? Ellos hacen la misma cosa hoy. Lo que realmente era, ellos dijeron que era... Era por celo. Ellos no querían humillarse, porque la calidad en ellos no era la calidad que estaba en él. Y por causa de ello, ellos estaban celosos porque eran centavos y él era un dólar. ¿Ven?
94Ahora, si el centavo dijera: “¡Bendito sea el Nombre del Señor! Mi hermano dólar aquí, ¿ven?, yo no puedo dar cambio como él lo da, pero yo haré lo que pueda”. Eso es, entonces seguiríamos adelante. Dios cumpliría su programa.
95Como yo les prediqué a Uds. el domingo, de la gran sinfonía de la Palabra de Dios siendo tocada. Los cambios y encrucijadas es únicamente Dios cambiando los tiempos como el–el director en la sinfonía. Cuando vemos estos cambios de edades y cambios de tiempos, miren aquí abajo en la Hoja, y Uds. se darán cuenta que debemos estar aquí. Ellos tienen que hacer esto; no hay manera que ellos se aparten de hacerlo.
96Y la música para un hombre que no entiende la sinfonía: ¿qué es? Es un montón de ruido. El no la entiende. El ni siquiera está interesado. El está deseando: “Yo deseara que se callaran para poder irme a casa”. El no está interesado porque él no conoce la sinfonía. El no la conoce.
97Pero el Compositor sabe el fin desde el principio. ¿Ven? Y si el director no está en el mismo Espíritu del Compositor, él no puede actuarla porque todo es hecho por señales. Y si la señal no la vindica, ¿cómo es que los músicos la van a tocar? ¡Amén! Eso es.
98Si la trompeta da un sonido incierto, ¿quién puede–puede, quién sabrá cómo prepararse para la guerra, retirarse, o lo que esté haciendo?
99Miren la Palabra y vean en dónde estamos viviendo, entonces Uds. pueden ver a los centavos, lo que ellos hacen. Pero Uds. pueden ver también a aquéllos que están resplandeciendo, vigilando, y saben la Palabra, y vigilando que sucedan estas señales. [El Hermano Branham truena su dedo–Ed.]. Ahí está.
100Como la mujercita en el pozo, cuando El dijo: “Ve y trae a tu esposo”. Ella dijo: “Yo no tengo”. Dijo: “Eso es correcto. Tú tienes cinco”.
101Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres un profeta. No los hemos tenido por cientos de años. Pero sabemos que el Mesías viene, y El va a ser un Profeta. Eso es lo que El hará”. El dijo: “Yo soy El”.
102Oh, el compás de la sinfonía estuvo exactamente correcto, desde lo más bajo hasta lo más agudo. Ella corrió a la ciudad, y dijo: “Venid, ved a un Hombre quien me ha dicho las cosas que yo he hecho. ¿No es este el mismo Mesías que hemos esperado?” Seguramente que sí.
103¿Ven?, ella entendió lo que era la Hoja de música en la sinfonía, eso separa la fe de la incredulidad. Fe sólo puede... No viene por una iglesia; fe viene por el oír la Palabra de Dios sabiendo lo que Ella es. Ahora, nosotros encontramos la misma cosa hoy.
104Mucha gente mira los dones. (Ya para terminar, cinco minutos más). La gente mira los dones, y ellos piensan: “¡Oh, qué cosa tan grande!”, y procuran imitar los dones. Uds. no pueden hacer eso. Uds. sólo... Uds. no pueden hacer que un–un– un centavo sea un dólar, Uds. no pueden hacer que sea un diez ¿ven?, no pueden hacer que sea un cinco. Es un centavo. Pero si Uds. mismos sólo se reconocen como un centavo, y siguen con el resto del cambio ¿ven?, Dios puede usarlos. Quizás no seamos capaces de hacer todo. No todos eran....
105Cuando Dios llamó a Israel a salir de Egipto, cada uno de ellos no tenía que hacer la misma cosa que Moisés hizo, pero le creyeron. Eso es correcto. Ellos creyeron a Moisés, porque ellos sabían que eso era la señal de la hora, y que Dios había probado que él tenía Su Palabra. Ellos dijeron: “Faraón tiene lanzas”. El dijo: “Pero Moisés tiene Su Palabra”.
106Eso es. Faraón pudiera tener un ejército, pero Moisés tenía la Palabra porque él era el profeta de Dios. Y la Palabra vino a él y había sido vindicada que Esa era la Verdad. Era el Dios viviente quien podía tomar polvo y arrojarlo al aire y hacer que vinieran moscas. Un hombre no puede hacer eso. Cómo un hombre que se paró allí, y dijo: “Mañana como a esta hora habrá tal y tal cosa”, y había. ¿Ven? Ellos sabían que Moisés tenía la Palabra de Dios. No importa cuántas lanzas y calabozos tenía Faraón, y cuántos ladrillos para hacer; Moisés tenía la Palabra; así que ellos entraron en el desierto.
107Había un hombre, Datán, que dijo: “Moisés se cree el único. Todos nosotros somos gente santa, así que todos nosotros deberíamos ser capaces de hacer lo que Moisés hizo”. Y Moisés dijo: “Dios, ¿qué de esto?”
108El dijo: “Sepárate. Apártate de ellos”. Y El abrió la tierra, y se tragó a Datán y a su grupo.
109El separó la Luz de las tinieblas vindicando Su Palabra. El es el mismo Dios hoy. 110 Para terminar. Yo les estaba diciendo anoche, cuando yo primero vine aquí... Esto no es personal. Si Uds. piensan eso, entonces por favor bajen las cortinas de su corazón. Yo estoy diciendo esto a gente que cree.
111Fue hablado y dicho exactamente las cosas que acontecerían por toda la edad, y todos Uds. son testigos de eso, como Uds. lo presenciaron anoche en el discernimiento consecutivo. Y cómo habría imitadores, imitaciones, y todo aconteciendo.
112Pero la última cosa, era que acontecería una gran cosa. La hemos estado esperando por años. Y todos sabemos cuando primero sucedió, cuando una creación vino a existencia, la tercera vez, y luego la cuarta vez. Anoche les dije a Uds. de la quinta vez que sucedió.
113Y está esperando cuando se una este Concilio de Iglesias, y los Protestantes. Si yo hablo el domingo por la mañana, eso es lo que yo quiero... Quise decir, el sábado en la mañana, eso es sobre lo que yo quiero hablar, ¿ven? Ahora, y entonces cuando esto se reúne, el Espíritu de Dios siempre levanta una bandera contra ellos. ¿Ven? Hay hombres sentados aquí, en esta noche, que son testigos de esto.
114Yo estaba en Colorado no hace mucho, este otoño que pasó. Yo voy allá en viajes de cacería. Y normalmente, yo estoy allá arriba en el aniversario de mi boda. Cuando mi esposa y yo nos casamos, yo–yo había ahorrado mis centavos y cosas, de mi trabajo, y los tenía en un bote de levadura en polvo. Y yo no tenía lo suficiente como para ir de luna de miel, e ir a cazar; así que yo simplemente los combiné, y la llevé a ella en un viaje de cacería, como una luna de miel. Así que desde entonces, yo nunca, para mi vergüenza lo digo, yo nunca he estado en casa con ella en nuestro aniversario. Yo estaba en Colorado.
115Anoche yo vi a dos o tres ministros que estaban aquí, que estaban conmigo allá en un campamento cazando, adonde tuve que venir desde Alaska para encontrarlos. Eran los Hermanos Martin. Ellos estaban aquí anoche. Yo... Están aquí, allá atrás. Y luego el otro hombrecito, se me olvidó su nombre, sentado... ¿Estaba Ud. allí también, hijo? Correcto. Y quizás, ¿está el Hermano Palmer aquí? Yo... Y estábamos arriba en las montañas. Y yo soy un guía en Colorado, yo he cazado allí por años.
116Y cada vez que nuestro aniversario, el veintitrés de octubre, llega... Hay un lugarcito adonde yo llevé a mi esposa en nuestra luna de miel, arriba en las Montañas Adirondack, y este lugar se parece mucho a aquél, sólo que estaba... Estos de aquí son áspides tembladores, son pequeños arbustos, y allá era abedul. Y yo voy allá, el veintitrés, en alguna oportunidad durante el día, me quito mi sombrero y le doy gracias al Señor por una buena esposa fiel, que ha sido fiel y bondadosa conmigo durante todos estos años, y me ha ayudado mientras yo voy a predicar el Evangelio.
117Y ha estado muy seco en Colorado este año, como ha estado por todo el país. Y de repente había... Me supongo que había doscientos hombres adelante de nosotros, o cien hombres, perdónenme, como unos cien hombres adelante de nosotros, más allá de los campamentos. Y ellos habían estado allá arriba cazando por cuatro o cinco días. Y yo había matado un venado, uno que había estado siguiendo por años. Pero yo... Descendió una neblina, y yo no logré verlo; no pude encontrarlo. Y yo lo había estado siguiendo ese día.
118Y al día siguiente, el teléfono, o el... vino del radio: “Viene una tempestad con abundante nieve, pudiera acumular veinte pies de nieve [6 m–Trad.], en estas montañas en una noche”.
119Y así que yo les dije a los hermanos. Los llamé. Los Hermanos Martin también estaban allí. Yo dije: “Hermanos, Uds. oyeron lo que se dijo en las noticias. Ahora, si Uds. quieren salir, es mejor que lo hagan ahorita, porque después va a ser muy tarde. Pudieran quedarse aquí por una semana. Y yo debería irme porque tengo una reunión el próximo lunes, con los Hombres Cristianos de Negocio, Hombres de Negocio del Evangelio Completo, en la delegación de Tucson. Sin embargo, Uds. hagan su decisión. Si Uds. quieren quedarse, yo soy su guía, yo me quedaré aquí con Uds.” Cada uno de ellos votaron: “Nos quedaremos. Nos quedaremos”. 120Los Hermanos Martin, teniendo un camión de baja tracción, o uno de alta tracción, mejor dicho, todos ellos... Teníamos unos dos venados extra allí, se los dimos a los Hermanos Martin y a los otros, y se fueron; porque ellos no hubieran salido de allí, eso es todo. Así que, ellos–ellos están aquí en esta noche como un testigo.
121Y entonces al día siguiente, yo pensé: “Bueno”... no nevó ese día, el día que ellos se fueron. Yo dije: “Yo voy a llamar a mi esposa y decirle que estoy agradecido por ser ella una buena esposa, y todo. Es su aniversario. Y luego mañana iré al lugar, si la nieve nos permite subir allá”.
122Y así que yo–yo fui, y no puede comunicarme con ella. Regresé. Y todos en el pueblo preparándose: “La gran tempestad con abundante nieve viene”, y el periódico dijo: “Pudiera acumular veinte pies de nieve [6 m–Trad.], en Colorado”, esa noche.
123El Hermano Tom Simpson está presente aquí en alguna parte en esta noche, o debería estar. El estaba en Canadá y venía en su camino, y lo hicieron que se desviara. Dijeron: “¡No pase por Colorado! ¡Una gran tempestad con abundante nieve!” ¿Está Ud. aquí, Hermano Simpson? ¿En dónde está Ud.? Sí, está aquí, allá muy atrás. Y le dijeron: “¡No pase por Colorado! Viene una gran tempestad con abundante nieve”.
124Así que yo–yo le dije a la hermana, a–a la esposa de otro hermano, la del Hermano Evans. Yo no pienso que el Hermano Evans está aquí en esta noche, a menos que acabe de llegar. ¿Está Ud. aquí, Hermano Evans? Yo no pienso que él ha llegado aquí todavía. Pero él estará aquí en la convención. Así que yo llamé a su esposa, y dije... No pude comunicarme con mi esposa; salió a la tienda. Y yo dije: “Dígale a ella que le diga al Hermano Tony Stromei”, quien era el presidente de la delegación: “si no estoy allá para el domingo, que tengan listo a otro predicador porque pueda ser que no pueda salir de aquí de ninguna manera. Estoy con estos hermanos”.
125Luego, ¿qué sucedió? La... Esa noche no nevó. A la mañana siguiente, las nubes estaban muy bajas y amenazadoras. Yo dije: “Miren hermanos, yo he pacido ganado aquí por años, y he sido guía. A la primera gotita de lluvia, regresen al campamento tan rápido como puedan, porque en un lapso de quince minutos yo he visto la ocasión en la que uno no podía ni ver su mano delante de uno, por dos o tres días a la vez, en una tempestad con abundante nieve y con viento huracanado”. Eso es allá a nueve mil pies [2,700 m–Trad.]. Y yo dije: “Uds.–Uds. estarán en una tempestad con abundante nieve, y se perderán, y morirán allí en las montañas. Ahora, saldremos...” Coloqué a cada hermano, y me subí a la cumbre. Y dije: “Miren, si yo no... No esperen a que yo regrese. Corran rápido, tan pronto que empiece la primera gotita de lluvia, corran rápidamente al campamento, porque no podrán encontrar su camino de regreso”. Ellos dijeron que lo harían.
126Me subí alto. Los coyotes aullando por dondequiera, y yo sabía que el clima iba a cambiar. Entonces, de repente, una gran ráfaga de viento vino, y la aguanieve empezó a caer. Y yo dije: “Me imagino que todos se están regresando”.
127Bueno, me paré y miré alrededor. Yo pensé: “Quisiera poder encontrar a ese venado antes que regrese, porque la nieve lo cubrirá y ya no se encontrará hasta la primavera”. Así que yo pensé: “He seguido tanto a ese venado, y es el primer venado que se me ha perdido de esa manera, desde que yo he tenido ese pequeño rifle, con el que he cazado cincuenta y cinco animales”. Y yo pensé: “Bueno, no me gusta perderlo de esa manera”.
128Y sólo en un momento, grandes gotas de nieve que parecían como monedas de un cuarto de dólar estaban cayendo en todas partes, y el viento empezó a soplar, y yo casi no podía ver cómo bajarme de la cumbre de este pico. Y yo sabía que debía quedarme en esa cresta. Y si yo bajaba y llegaba al arroyuelo, me iría por el arroyuelo hasta que llegara a un pequeño puente angosto que era sólo para caminantes, luego yo podía palpar mi camino hacia arriba hasta donde estaba la tienda. Esa era la única manera que uno podía salir. Y así que yo pensé: “Si me voy para un lado o para el otro, todo termina allí, nunca seré encontrado, moriré allí mismo”.
129Así que empecé a bajar la montaña de regreso, y bajé como unas, oh, creo que trescientas yardas o cuatrocientas [273 m. y 364 m., respectivamente–Trad.], desde donde yo estaba.
130Ahora, esto suena extraño. Pero yo tengo una Biblia que está aquí delante de mí, el Padre Celestial como mi testigo. Yo casi corriendo, tratando de bajar, el viento estaba soplando muy fuerte allá arriba, y podía ver como a unos veinte pies [6 m–Trad.] enfrente de mí, de los arbustos en donde estaba metido en el bosque, y el viento soplando y remolineando. Y una Voz dijo: “¡Deténte! Regresa de donde viniste”.
131Bueno, yo me detuve. Pensé: “Quizás eso fue sólo el sonido de ese viento. Yo no estaba pensando nada acerca de eso”. Y yo esperé sólo un momento.
132Y uno de los hermanos me había hecho un emparedado, y lo saqué, ¡y verdaderamente que era un emparedado!; y lloviendo, y yo sudando, sólo era una gran bola de–de pan con algo de carne en él, en alguna parte. Bueno, yo–yo estaba algo hambriento, así que me lo comí de todas maneras. Y yo estaba parado allí. Y yo enterré el pedacito de papel; porque los animales ven esas cosas, y todo lo que es civilización, ellos corren y se van.
133Así que me quedé allí un ratito, y pensé: “Bueno, continuaré”.
134Yo empecé. Y tan claro como Uds. oyen mi voz, Algo dijo: “Date la vuelta y regresa de donde viniste”.
135“¿Cómo pudiera ese ser Dios diciéndome que caminara dentro de esa trampa de muerte?” Me quedé allí un momento, y yo pensé: “Ese es el Mismo que dijo acerca de esas ardillas”.
136El Mismo del que yo les hablé anoche, respecto a mi esposa; simplemente una Voz, simplemente una Voz humana. El Mismo que me dijo, cuando yo era un muchachito: “Nunca bebas o fumes”, es el Mismo que me dijo que estas cosas estarían en los últimos días. Dios... y yo diciendo esto con la Biblia sobre mi corazón, ¿qué bien me haría a mí decirles a Uds. algo errado y saber que estoy enviando mi alma al infierno? ¿Ven? Es verdad. Es fuera de lo común, pero es la verdad.
137“Bueno”, yo pensé: “Yo sé que debo obedecer esa Voz. ¿Por qué yo...? El tiene alguna razón para que yo vaya allá arriba. Quizás es mi tiempo para irme”.
138Así que me di la vuelta, y me abrí paso por lo inhabitado hasta que llegué a esa cumbre otra vez, muy arriba, quizás trescientas yardas, cuatrocientas [273 m. y 364 m., respectivamente–Trad.] arriba, allá arriba de la montaña, de esa manera otra vez. Y estaba tan espeso allá arriba, que no podía ver nada; el viento, y los árboles doblándose y torciéndose.
139Y tomé mi rifle, yo tenía puesta una camisa roja y una gorra roja, y puse el rifle, evitando que se empañara el–el anteojo de puntería de él, porque osos y animales se desplazan en esa clase de temporal, también el león; y si yo me hubiera encontrado con uno, con el anteojo todo empañado... Y simplemente lo mantuve de esa manera, no pegado a mí, porque se hubiera empañado, pero evitando la neblina de él, y lo mojado de la nieve. Y me senté bajo un árbol.
140Yo me senté. Yo pensé: “Bueno, ¿por qué querría El que subiera aquí? Yo–yo dudo muchísimo que pueda encontrar cómo bajar ahora, la... poniéndose tan aterrador”. Yo podía ver quizás como a diez o quince pies [3 m. y 4.5 m., respectivamente–Trad.], y con mucha dificultad a esa distancia, algunas veces ni siquiera más de cinco pies [1.5 m–Trad.], y poniéndose más difícil cada momento. Bueno, yo–yo pensé: “Bueno, El dijo: ‘Regresa’. Todo lo que tengo que hacer es quedarme aquí”. Y la nieve para entonces en la tierra era como de una pulgada, o pulgada y media, quizás dos pulgadas [2.54 cm., 3.81 cm., y 5.08 cm., respectivamente–Trad.]. Habían transcurrido como veinte o treinta minutos. Y–y estaba soplando tan fuerte, que también la estaba soplando. Y yo me quedé allí solamente un momento.
141Yo oí una Voz. El dijo: “Yo soy el Dios del Cielo, quien creó los cielos y la tierra”.
142Me quité rápidamente mi sombrero, mi gorra, y permanecí quieto. Y escuché otra vez. Yo pensé: “Eso no fue el viento”. ¡Oh!, estaba soplando y haciendo ruido.
143Y yo la oí otra vez. Dijo: “Yo soy aquel que apaciguó los vientos sobre el poderoso mar. Yo soy aquel, el Creador. Y creé ardillas en tu presencia. Yo hice estas cosas”. Yo dije: “Sí, Señor. Yo te creo”.
144Dijo: “Pónte de pie”. Me puse de pie. El dijo: “Ahora, háblale a la tormenta. Ella hará lo que tú le digas que haga”.
145Ahora, eso es verdad. Yo... cuando yo los encuentre a Uds. en el Juicio, tendré que responder por todo esto. Yo pensé que El....
146Yo dije: “¡Tormenta: Deténte, vete a tu lugar! ¡Y sol: Tú brilla normalmente por cuatro días!”
147Y tan pronto como yo había dicho eso, la aguanieve y el granizo, que estaban ya para tumbarme, se pararon. Y dentro de un momento o dos, los rayos del sol estaban atravesando, brillando sobre mí. Y yo miré para abajo a lo largo de las montañas, y vi venir un–un viento del este. El viento venía del oeste, vino un viento del este, y venía en esta dirección, y yo podía ver las nubes que misteriosamente... Adónde se fueron, yo no sé.
148Y yo me quedé parado allí por unos cuantos momentos, las lágrimas corriendo por mi barba, ya canosa. Yo pensé: “¡Dios, cómo, yo no sé qué hacer!”
149Yo pensé: “Bueno, yo estaba... Me supongo que todos los hermanos ya están en la tienda. Y el sol está brillando por todas partes”.
150Yo empecé a bajar la montaña. Y toda la nieve se estaba derritiendo, con ese sol caliente; el vapor saliendo de mi camisa. Sólo un momento, o dos, de diferencia. Y yo empecé a bajar la montaña. Y al hacerlo, yo dije.... Yo oí una Voz decir: “¿Por qué no caminas Conmigo?”
151Yo dije: “¡Señor, el privilegio más grande que alguna vez haya tenido!” Me volteé y empecé a regresar por las grandes veredas de los venados, pasando por ese bosque virgen.
152Y yo pensé: “Bueno, bajaré en esa dirección adonde yo siempre doy tributo a Meda, mi esposa”. Y yo iba caminando, como una media hora o tres cuartos después. La nieve se había derretido.
153Y yo empecé a pensar: “Me pregunto por qué ella nunca me había mencionado nada tocante a salir”. Yo dije: “Me recuerdo cuando por primera vez yo la llevé allá arriba y la cargué para pasarla sobre esos trozos de árboles, cuando nos casamos”. Yo dije: “Ahora ella está canosa”.
154Yo hice: “¡Jmm!” La barba canosa mezclada en mi cara, blanca y negra. Yo pensé: “Bill, no te queda mucho tiempo. Te estás envejeciendo”.
155Y yo empecé a caminar. Y miré hacia arriba, parecía como que podía verla a ella parada allí delante de mí, con sus brazos extendidos, todavía con cabello negro.
156Yo mantuve mi rostro inclinado. Yo iba rumbo a un lugar en donde había algunos áspides tembladores, y había una pequeña torcedura en una... Yo recliné mi cabeza en la rama del árbol, de esta manera. Y yo estaba parado allí, llorando, y podía oír algo haciendo: “Pat, pat, pat”. Y miré hacia abajo; era el agua saliendo de mis ojos, pasando por mi barba, y golpeando esas hojas secas en donde hacía como unos treinta minutos antes, había una pulgada de nieve [2.5 cm.–Trad.], y estaba tormentoso.
157Cuando bajé de la montaña, por cuatro días ni siquiera había una nube en el cielo, por cuatro días. Yo entré y le dije al hombre de la estación de gasolina: “¿Ha...? Ha estado muy seco”.
158“Sí”. Dijo: “Sabe Ud., la cosa más extraña, es que se nos había pronosticado una tormenta el otro día, y sabe Ud., se paró de repente”.
159Y luego, me dirigí hacia la frontera de Nuevo México para regresar a Arizona. Y le dije a Billy, mi hijo, le dije: “Entremos aquí sólo para ver si vino en esta dirección”.
160Paré allí. Era un domingo en la mañana. Puse un poco... y puse un poco de gasolina. Y el hombre dijo: “Bueno, ¿ha estado de cacería?” Yo dije: “Sí, señor”. “¿Tuvo suerte?”
161Yo dije: “Sí, señor, tuvimos unos buenos momentos”. Yo dije: “Se mira muy seco”.
162Y él dijo: “Sí, ha estado todo muy seco por aquí”. El dijo: “Se nos había prometido mucha nieve el otro día”. Y dijo: “Sabe Ud., la tempestad con abundante nieve de hecho empezó, y por una razón u otra, paró”. ¡Oh, hermanos! ¡Oh, hermanos!
163Yo estaba reclinado contra el lado de ese árbol (para terminar), reclinado contra el lado de ese árbol, y las lágrimas cayendo de mis ojos. Yo pensé: “¡Dios!”
164Tan sólo pensar que el mismo Dios que dijo: “¡Calla, enmudece!”, a las olas, y los vientos le obedecieron, El todavía es el mismo Jesús aquí mismo en el bosque con nosotros. El todavía es la Palabra. La Palabra, toda la naturaleza tiene que obedecer Su Palabra, pues El es el Creador de la naturaleza. Yo me paré allí, y las lágrimas corriendo por mis mejillas.
165Y ya como por cinco años yo he estado fuera del campo, solamente yendo a iglesias y a dondequiera que puedo. Todos Uds. saben eso. Y mi corazón había estado cargado. Yo venía aquí, venía a Arizona. Y El me decía cosas que hiciera, yo iba y las hacía, pero parecía como que el avivamiento se había terminado. Y yo no podía... preguntaba lo que estaba sucediendo. En mi corazón, yo me arrepentía. Y decía: “Señor, si yo he hecho algo, dímelo; yo lo haré bien”. Solamente cargado todo el tiempo, un sentir horrible, y yo no podía tener la victoria que yo quería.
166Muchas grandes cosas El había hecho y mostrado de las cuales todos Uds. son testigos, viniendo aquí y diciéndoles a Uds. de ellas, viendo los periódicos publicarlas, y revistas, y demás, acerca de las cosas sobrenaturales que han sido vistas y hechas.
167Pero mi corazón todavía estaba pesado. Y yo estaba reclinado contra el árbol, así de esta manera. Y yo pensé: “El gran Dios del Cielo. Ese sol caliente brillando sobre mí, ni siquiera una nube en ninguna parte, y hace unos momentos Tú–Tú contradijiste la palabra del hombre. La naturaleza lo hizo. ¿Cómo podía ser hecho, Señor? Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Fue Su Palabra que Tú me hiciste hablar”. Yo pensé: “¡Padre, cuán agradecido estoy!”
168Yo oí algo hacer... [El Hermano Branham toca dos veces en el púlpito–Ed.]. Y miré; parados delante de mí estaban dos, tres venados, y me estaban mirando. Ahora, a esos venados se les había disparado mucho, en la última semana, y había cazadores allí. Y allí yo estaba vestido de rojo; cualquiera sabe [el Hermano Branham truena sus dedos–Ed.] que ellos se van así de rápido. Pero ellos estaban mirándome.
169Y venado del que se come, no podrían ser mejores. Era una hembra grande y dos venaditos ya crecidos. Y yo pensé: “¡Eso está perfecto! Necesitamos tres venados”.
170Algo dijo: “Sabes qué, el Señor te los ha puesto en tus manos”.
171Pero cuando yo estuve con los Hombres de Negocios del Evangelio Completo, el Hermano Clayton, como un año antes, él fue con nosotros cuando yo pesqué ese gran pez de récord. Ese año, para los hombres, yo maté diecinueve alces. Y yo... el....
172Algunas veces los Hombres de Negocio... Perdónenme esto, mis hermanos. Algunos de ellos son doctores, y Uds. saben, ellos no pueden caminar: están gordos, Uds. saben, y muchos se quedan en un escritorio. Ellos dicen: “Billy, consígame uno de dos años. Consígame un alce hembra. Yo quiero un alce macho. Consígame un–un venado con cornamenta completa”. Bueno, yo tenía un jubileo allá disparando, cazando el alce y cosas.
173Pero el Señor me dijo que no hiciera eso. Y yo le prometí a El, en esa tempestad con abundante nieve allá en Colorado, no... años antes de eso. Yo dije: “Señor, yo guiaré al hombre al animal, pero ya jamás mataré un animal para el hombre”. No, a menos que sea una emergencia y tengamos que hacerlo.
174Y si Uds. recuerdan hermanos, la noche antes que nos fuéramos. Un pobre hermanito anciano allá, no había matado un venado. ¿Cómo se llama él? Palmer, vino y puso diez dólares de diezmos en mi mano. El dijo: “Hermano Branham, estos son mis diezmos, póngalos en la iglesia”. El dijo: “¿Me conseguirá un venado?” ¡Oh! Yo....
175[Porción no grabada en la cinta–Ed.]... Estaban parados esos tres venados, y yo tenía el rifle en mi hombro. Yo solamente lo resbalé de mi hombro de esta manera. Yo pensé: “No pueden escaparse de mí. Ellos están aquí”. Yo soy muy rápido con el rifle. “Yo puedo matar a los tres antes que puedan darse la vuelta”. ¿Ven? Y yo tenía el rifle. Yo pensé: “Allí están, perfecto”. Yo solamente resbalé el rifle....
176Entonces sucedió que recordé esa promesa. Yo dije: “No puedo hacerlo. No puedo hacerlo”. Yo dije: “Yo recuerdo de una ocasión que un hombre le dijo al otro: ‘Dios ha puesto a Joab en tus manos, a Saúl, mejor dicho’, Joab le dijo a David. David dijo: ‘Lejos sea de Dios que permita que yo toque a Su ungido’. Esa fue mi promesa, que yo no lo haría”.
177Yo pensé: “Están en la cumbre de esta colina. Yo puedo rodarlos allá abajo; los podemos levantar fácilmente. ¡Tres venados hermosos parados allí!” Yo dije: “No, no puedo hacerlo”.
178Y allí estaban viniendo de esa manera, dos venaditos ya crecidos, macho y hembra, y una madre venada. Y ellos venían caminando, mirando alrededor, animales gordos, grandes.
179Y yo me quedé parado allí un poquito. Y yo pensé: “Eso no es común, para un venado, y yo con esto rojo puesto”. Yo pensé: “Yo los espantaré”.
180Yo dije: “¡Uds. están en mis manos! No se pudieran escapar si quisieran, pero no les voy a hacer daño. ¡Váyanse!” Sólo se miraron el uno al otro, y continuaron acercándose. Y llegaron muy cerca de mí, mirándome.
181Bueno, yo puse el rifle en el suelo. Yo dije: “Madre, llévate a tus bebés y métanse en el bosque. Yo estoy aquí disfrutándome en la Presencia de Dios. Yo prometí que no mataría un animal para otras personas”. Yo dije: “Ahora, llévate a tus bebés y métanse en el bosque. Yo amo el bosque, también. ¡Váyanse!”
182Ella me miró. Y ambos miraron alrededor, los tres. Ellos se dieron la vuelta y se fueron, y luego regresaron otra vez.
183Y yo dije: “Yo no les voy a hacer daño”. Yo dije: “Métanse en el bosque. Uds. están en mis manos. Uds. no se pudieran escapar. Pero”, yo dije, “yo estuve en las manos de Dios, y sin embargo no pude escaparme tampoco. El me perdonó. Yo le hice una promesa a El. Yo los perdono a Uds. Váyanse, diviértanse, disfruten este bosque. A mí me gusta. ¡Váyanse!”
184Ellos se quedaron parados allí un ratito, y se acercaron tan cerca como para comer de mis manos, casi; se dieron la vuelta y todos me miraron así, y se alejaron. Se pararon y miraron para atrás otra vez, y se metieron en el bosque. Y estaba parado allí, pensé: “Eso es fuera de lo común, para un venado. Me pregunto si es porque el Señor Jesús está aquí: ¿Su Presencia?”
185Y en ese momento una Voz me habló y dijo: “Tú recordaste tu promesa, ¿no es así?” Yo sabía que era El. Yo dije: “Sí, Señor”.
186El dijo: “Así también Yo recuerdo la Mía. Yo nunca te dejaré. Yo nunca te desampararé”.
187Esa carga se levantó. Amigos Cristianos, no ha regresado desde entonces. Eso fue el pasado octubre. Yo he sido una persona diferente.
188Cumplan su promesa a Dios. Lo que Uds. le digan a Dios, créanlo. Sepárense de todo lo contrario a Su Palabra. Dios oirá y contestará la oración. Inclinemos nuestros rostros sólo por un momento.
189¿Están Uds. dispuestos a separarse en esta noche de toda incredulidad para oír la Palabra del Señor? Si Uds. lo hicieran, y creyeran que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos (estas cosas que El ha prometido hacer, las vemos a El hacerlas), ¿levantarían sus manos y dirían: “Dios, yo te hago a Ti una promesa en esta noche; yo creo todo lo que Tú has prometido; yo creo toda Palabra; nunca más dudaré”?
190Nuestro Padre Celestial, Tú sabes que este relato es la verdad. Esa fue la cuarta vez. Y luego la quinta vez, fue con mi propia esposa preciosa, cuando Tú... La semana pasada, cuando ese doctor escribiendo esa declaración, ese tumor grande despareció antes que su mano la tocara a ella; exactamente de acuerdo a lo que se dijo.
191Ahora, Padre, yo te pido que Tú ayudes a este pueblo. Me doy cuenta que estoy envejeciendo. Yo sé que debo irme pronto. Y pido, Señor, que me permitas ser honesto y sincero con mis hermanos, permíteme ser honesto y sincero con Tu pueblo. Si no puedo ser con ellos, entonces yo no creo que sería Contigo, Señor, porque quiero testificar de Ti. Y pido que permitas que la Palabra viva tanto en nosotros en esta noche, que Tú nos darás fe a todos nosotros. Y por este pequeño don que....
192La gente piensa algunas veces que un don es algo que uno se pone en sus manos, y sale y se abre camino. Un don no es eso, Padre. Haz que ellos entiendan que un don es hacerse uno mismo a un lado, para que el Espíritu Santo pueda hacer lo que El quiera hacer.
193Señor, permítenos hacernos a un lado ahora, y permite que el gran Espíritu Santo venga y obre a través de nosotros. Y que podamos ver en esta noche, las promesas que Jesucristo, que... Aquel al que yo me referí especialmente en esta noche, Señor, que aquel cuando Dios descendió ante Abraham manifestado en carne, y sabía el secreto del corazón: Ese era Dios. Y cuando El se hizo carne y habitó entre nosotros, El sabía el secreto del corazón. Y la Biblia dice que “la Palabra de Dios discierne los pensamientos que están en el corazón”. Así es cómo los discípulos supieron que El era Dios.
194Ahora, Padre, vendrás en esta noche y permitirás que nuestros humildes tabernáculos sean dedicados a Ti, para que Tú nos hagas creer, que es Tu Espíritu mismo dándose a conocer entre nosotros en esta noche, que Tú todavía eres la Palabra. Entonces nosotros nos separaremos de toda incredulidad y te seguiremos. En el Nombre de Jesús, que Tú nos hables. Amén. [Alguien da una exhortación–Ed.].
195Poderoso Dios del Cielo, sé misericordioso con nosotros. Ayúdanos, oh Señor, a obedecer Tus Mandamientos. Y úsanos para Tu honor. Y te damos gracias por estas palabras de aliento. Ahora permite que el Espíritu Santo se mueva a través de nosotros, y confirme estas palabras. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
196Tengan fe en Dios. No duden. Aliéntense. El tiempo de Su Venida está ya a la mano.
197Ahora, en esta noche tenemos grupos de tarjetas de oración. ¿Cuántos aquí tienen tarjetas de oración?, levanten sus manos. Sería difícil para mí pasar por ese grupo con el discernimiento, si el Señor lo daría. Pero permítanme tomar sólo un momento y decir esto: ¿Cuántos aquí no tienen tarjetas de oración, y están orando para que Dios los sane? Ahora, que el Señor Dios ayude a cada uno de Uds.
198Yo soy su hermano. Jesús es su Salvador. Dios es nuestro Padre. Nosotros somos personas. Nosotros no somos de este mundo, cuando somos nacidos de Dios, somos de Arriba. Ahora, antes que tengamos la línea de oración, para orar por los enfermos... Y hay hombres aquí en la plataforma en esta noche, que también oran por los enfermos, y ministros allá que oran por los enfermos. Yo no quiero dejar la impresión que yo soy el único que ora por los enfermos. ¿Ven? Dios no... El no tiene que usarme a mí. El pudiera–El pudiera usarlo a Ud. o a cualquiera. La cosa es creer que lo que El dijo es la Verdad.
199Pero ahora, como yo he dicho esto en vindicación de lo que ha sido dicho, inclinemos nuestros rostros por un momento. Uds. que están orando y están enfermos y no tienen tarjetas de oración, oren y digan algo como esto: “Señor Jesús, yo sé que la Biblia dice que la oración de fe salvará al enfermo; Dios lo levantará. Y también dice que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”.
200Si El es el mismo, bueno, entonces El tendrá que actuar lo mismo, hacer lo mismo. Y luego también, la Biblia dice que “la–la Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos, y discierne los pensamientos que están en el corazón”. Sabemos que cuando la Palabra se hizo carne en la Persona de Jesucristo, el Hijo de Dios, eso fue exactamente lo que Dios hizo a través de Su Hijo. Jesús dijo en San Juan 14: “Las obras que Yo hago él las hará también, y aun mayores hará, porque Yo voy al Padre”.
201Y ahora, la Biblia dice también en el Libro de Hebreos que El es el Sumo Sacerdote hoy. ¿Creemos eso todos? Seguro que sí. “El es el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”. Ahora, “El es”. Yo no soy; El es. Ningún hombre es. “El es ahora un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”.
202Ahora, si Uds. sienten y están listos para dar un paso y liberarse de toda su incredulidad, y decir: “¡Permíteme tocarte, Gran Sumo Sacerdote!” Ahora, si El es el Sumo Sacerdote, y el mismo ayer, hoy, y por los siglos, El actuará como El lo hizo en aquel entonces, porque El es el mismo.
203Una mujer lo tocó a El una vez cuando El estaba aquí en la tierra, visible, con su mano. El sintió el toque, y se dio la vuelta y dijo: “¿Quién me tocó?” Y todos ellos lo negaron. Pero El discernió los pensamientos, y El encontró a la mujer, le dijo a ella lo que estaba mal, y que su fe la había sanado.
204Ahora, El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Quizás esa mujer no tenía una tarjeta de oración, pero tenía fe. Y eso es todo lo que es necesario: Tener fe, tocar al Gran Médico. Y por un don Divino, si yo puedo hacerme a un lado y permitir al Espíritu Santo decir lo que El quiera decir, y hacer lo que El desee hacer... Y eso es un don, no sólo una imaginación. Si es imaginación, no obrará. Si es real, obrará. Eso es lo que Jesús dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre que mora en Mí”. Así que no pudiera ser yo. El era el Hijo de Dios; yo soy un pecador, salvo por Su gracia.
205Sólo crean. No se apresuren. Sólo crean y digan: “Señor Jesús, permíteme tocar Tu manto”. Sólo oren sencillo. Sólo continúen orando. Todos quédense en donde están, sólo oren y crean.
206Sólo crean, y no estén de prisa. Procuren no apresurarse. Sólo crean. Ahora, ¿creen Uds.?, ¿todos? ¿Pueden creer Uds.? Sólo olviden todo el pasado. Piensen en que Jesús prometió esto. Yo sé que es fuera de lo común, pero Jesús lo prometió.
207Ahora, por favor, sean reverentes sólo por un momento, luego empezaremos la línea de oración. Yo no digo que El hará esto. Pudiera hacerlo. Por la gracia de Dios yo–yo estoy separado, creo yo, de mi propio pensamiento. Que El....
208Ahora Uds., si Uds. quieren levantar su rostro y mirar en esta dirección, y estén orando. Como Pedro y Juan dijeron: “Mírame”, mejor dicho, “míranos”, no quisieron decir... Sólo poner atención a lo que ellos estaban diciendo.
209Ahora Uds. son una audiencia. Casi no hay aquí alguno que yo conozca, fuera de–de estos Hermanos Martin que están aquí. Y yo–yo pienso que este es el Hermano Daulton que está sentado aquí, no estoy seguro, tiene puestos sus anteojos oscuros. Yo procuraré sobrepasar a ellos ahí; sólo gente que yo no conozca.
210Bueno, ahora, que Jesucristo venga con Su poder para que Uds. puedan ver que la promesa de este día, la Escritura que fue profetizada para este día, aun de acuerdo a Malaquías 4, debe ser cumplida. Algo tiene que cumplirla. Dios la ha prometido.
211Hay una señora sentada aquí. Ella está para irse al hospital mañana. Ella ha estado en un accidente, accidente automovilístico. Ella se ha lastimado, tiene problemas internos, un brazo lastimado. Ud. no tiene una... ¿Tiene Ud. señora una tarjeta de oración? No tiene. ¿Soy yo un total desconocido para Ud.? Yo no la conozco. No nos conocemos. [La hermana dice: “No, señor. Yo lo he escuchado predicar”–Ed.]. ¿Señora? [“Yo lo he escuchado predicar”–Ed.]. Sólo me ha escuchado predicar, pero Ud. sabe que yo no sé nada respecto a Ud. ¿Son esas cosas la verdad? Si son, levante su mano. Dios la bendiga. Tenga fe, Ud. no tendrá que ir. Su problema se terminó. ¿Qué tocó la señora?
212Hay un hombre sentado detrás de ella. ¿No pueden ver Uds. esa Luz? Miren esa Luz color ámbar moviéndose. Hay un hombre sentado detrás de ella. El está orando acerca de algo; es por un hermano que está en el hospital. ¿Cree Ud. que Dios sanará a su hermano, lo regresará a su mente cabal y todo; lo hará cuerdo? ¿Cree Ud. eso? Yo soy un desconocido para Ud. ¿Es correcto eso? Esa es la... ¡Crea! Muy bien, Ud. puede recibir.... ¿Qué tocó él?
213Allá está una señora, allá detrás de ese, sentada allá atrás. Ella está... ¿Ven esa Luz?, ¿pueden Uds. verla? Miren allá. Miren, todos miren, vean allá, un Círculo que se mira como ámbar. Debajo de El está una señora. Ella está allá, ella está orando por alguien. Son dos niños, nieto y bisnieto. La señora no es de aquí. Ella es de California, y ella ha venido aquí pidiendo oración.
214También está alguien con ella. Es su hermana. Ella está sentada allá atrás, tiene puesto un vestido rojo. Ella tiene epilepsia. Eso es la verdad. Ella es de California, y Ud. la trajo con Ud. Su nombre es María. ¿Cree Ud. con todo su corazón? ¿Son esas cosas la verdad? Mueva su mano si son la verdad. ¿Cree Ud. con todo su corazón? [La hermana dice: “Sí”–Ed.]. Entonces Ud. puede recibir lo que Ud. ha pedido. Ahora, si cualquiera quiere preguntarle a la gente si yo las conocía... ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración, señora? ¿No tiene? Ud. no la necesita.
215Allá–allá está un hombre sentado allá atrás, mirándome, al terminar la fila. El tiene problema con sus rodillas. Si él cree que Dios sanará esas rodillas, él puede recibir lo que él está orando. ¿Lo cree Ud.? Muy bien, el problema de sus rodillas terminó, señor. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? ¿No tiene Ud. una tarjeta de oración? Ud. no la necesita. Ahora: “¡Jesucristo, el mismo ayer, hoy, y por los siglos!”
216Una dama que está allá, tiene un problema de mujer. ¿Cree Ud.? Sí, la dama... ¡Oh, qué cosa!, se le va a pasar por alto. Viste un saco rojo. Su nombre es Srta. Daily. Crea con todo su corazón. El Señor Jesucristo la sana, Srta. Daily.
217Pregunten si yo conozco a la dama. Yo nunca la he visto en mi vida. El Padre Celestial sabe eso. Uds. dicen: “¿Por qué la llamó por su nombre?”
218Bueno, Jesús dijo: “Tu nombre es Simón. Tú eres el hijo de Jonás”. ¿Es correcto eso? Ahora, ¿no es eso El, el mismo ayer, hoy, y por los siglos? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Creen Uds. que eso es la verdad? Ahora, ¿qué dijo Jesús? Esto ocurrirá.
219Y recuerden: Esa fue la última señal que le fue dada a la Iglesia elegida, a Abraham y a su grupo, antes que el hijo prometido apareciera. ¿Es correcto eso? Dios le había dado a Abraham señales por toda la jornada, y también le ha dado a la Iglesia. Pero cuando el Angel del Señor descendió e hizo eso, El destruyó a los gentiles incrédulos, y el hijo esperado, por el cual habían estado esperando, apareció: Isaac.
220Este ministerio terminará pronto, y el Hijo esperado, El mismo aparecerá. La Iglesia ha venido de justificación, a través de los Luteranos; santificación, a través de los Wesleyanos; al bautismo del Espíritu Santo, a través de los Pentecostales; y ahora terminando todo en el ministerio de la Piedra Principal, tipificando todo el tiempo a ese Perfecto; la sombra negativa llegando a ser positiva, luego Jesús vendrá a recoger a Su Iglesia algún día, aquellos quienes creen.
221Sepárense de incredulidad, y crean en esta noche. ¿Lo harán Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
222Ahora, que aquellos que tienen tarjetas de oración, comenzando... Creo que oré hasta la veinticinco anoche. ¿Es correcto eso? Creo que eso fue en lo que quedó, del número uno al veinticinco. Ahora, veintiséis, veintisiete, veintiocho, treinta, alíniense aquí. Las tarjetas de oración con número uno, alíniense a este lado aquí. ¿Lo harán ahorita?
223Ahora, tuvimos la línea de discernimiento sin las tarjetas de oración. Así que la gente que dice que yo estaba leyendo lo que estaba en sus tarjetas de oración, había... Esa gente no tenía tarjeta de oración. Solamente eran personas que estaban allá, y ahora eso continúa. ¡Cuántos han visto eso continuar por media hora a la vez, o más, de esa manera, ¿ven? y cosas que suceden! Pero ¿ven Uds.?, tenemos que guardar una poquita de fuerza. Yo tengo cuarenta y algo de reuniones por delante, en los alrededores allá por todo el sur.
224Y ahora vengan aquí, Uds. con sus tarjetas de oración, vengan aquí a este lado. Todos con tarjetas de oración, letra “A”, vengan a este lado aquí, tarjetas de oración, letra “A”.
225Ahora, el resto de nosotros, cantemos a Dios: “Sólo creer”. ¿Harán Uds. eso? Todos juntos. Sólo... (Eso es todo. Sólo crean, ¿qué? Crean Su Palabra.)... Sólo creer, Todo es posible, sólo creer; Sólo creer.... Señor... Señor....
226[El Hermano Branham dice lo siguiente a alguien en la plataforma–Ed.]: Quizá si me bajara para ir allá, ¿quizá sería mejor? ¿Podemos bajarnos e ir allá, para orar por los enfermos? ¿Bajar por aquí para orar por los enfermos? Parece que podemos.
227¿Cuántos están interesados en que estas personas sean sanadas? Ahora ¿ven?, la sanidad le pertenece a Dios. ¿Es correcto eso? Ahora, si Jesús estuviera aquí parado en esta noche, con este traje que El me dio, y El mismo estuviera usando este traje, el.... Si Ud. dijera: “Señor, ¿me sanarás?”
228El diría: “Yo ya lo hice”. “El fue herido por nuestras rebeliones; por Su llaga fuimos nosotros curados”. ¿Es correcto eso? ¿Ven?, El ya lo hizo; está en el pasado.
229Ud. dice: “¡Señor, sálvame!” El ya lo hizo. No importa cuánto Ud. llore, u ore, y golpeé la banca, eso no lo salvará hasta que Ud. crea y acepte lo que El ha hecho por Ud. ¿Es correcto eso?
230Es la misma cosa. Yo no sano a la gente. Yo no puedo sanar a la gente. Pero, ¿qué haría El, si El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? El haría exactamente lo que El hizo ahora, porque eso es lo que El prometió para el día. ¿Cuántos saben que eso es lo que El ha prometido? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. El lo ha prometido. Sí, señor. El lo prometió en todas las Escrituras. Todos Uds. tomen las cintas de “Las siete edades de la iglesia”, y cosas, vean esas cosas probadas por la Escritura, que están correctas.
231Ahora, a Uds. que están parados en esta línea de oración, que pasaron por esa línea de discernimiento. Jesús vio una visión, y El dijo: “Yo percibo que virtud ha salido de Mí”. Eso es fuerza. ¿Es correcto eso? Visiones, uno está en otro mundo. Ahora, El está aquí. Ese es El al que Uds. tocaron. ¿Ven? Ahora, eso solamente identifica que El está aquí con nosotros.
232Ahora ¿cuántos creerán al regresar a sus asientos si nosotros pasamos por esta línea y me permiten orar, y poner manos sobre Uds.? ¿Creen Uds. que si yo oro por Uds. aquí, y luego pongo mis manos sobre Uds., que cada uno de Uds. sanará?
233¿Creen Uds. que ese fue el Espíritu Santo aquí? Pudiera continuar haciéndolo. Si Uds. quisieran perder el derecho de esa línea, y sólo continuar más, bueno, haremos eso. ¿Ven?, por eso es que... El Espíritu Santo está aquí. ¿Ven? No es... Eso–eso depende de cómo Uds. piensen, si eso los hiciera creer más.
234Pero mucha gente ha sido enseñada de “poner las manos sobre ellos”. La Biblia dice: “El envió Su Palabra y los sanó”. Bueno, eso es lo que El hizo ahorita, confirmó Su Palabra, la envió a Uds., la confirmó, y los sanó. El gentil dijo.... El judío dijo: “Ven y pon manos sobre mi hija, ella vivirá”.
235El romano dijo: “Yo no soy digno que Tú vengas bajo mi techo. ¡Sólo di la Palabra!” ¡Mmm! Eso es lo que yo estoy procurando hacerlos que Uds. crean, ¿ven Uds.?
236Pero si quieren que se ore por Uds., y se pongan manos sobre Uds.... Ahora, quiero que cada uno de Uds. se una conmigo en oración mientras oramos por las personas. Inclinemos nuestros rostros.
237Señor Jesús, yo oro por las personas ahora. Ellas están conscientes de que Tú estás presente aquí. Ellas saben que Tú estás en medio del pueblo. Y cuando estas personas pasen por esta plataforma en esta noche, que no vengan, que no vengan a mí, Tu siervo, o a estos otros siervos Tuyos que están aquí. Que ellos comprendan que vienen al templo del Dios viviente, que ellos vienen bajo una promesa que Dios dijo: “Estas señales seguirán a los que creen. Cuando ellos pongan sus manos sobre los enfermos, ellos sanarán”. El prometió eso. El prometió que cada hombre que creyere sería salvo y cada hombre que cree es salvo. Todos los que creen en sanidad son sanados. Padre, ayuda nuestra incredulidad ahora.
238Tú mismo te has identificado aquí en esta noche, escrituralmente, para mostrarnos que Tú estás aquí. Ahora permite que suceda que cada persona que pase por esta plataforma, o en esta audiencia, que no haya ninguna persona debilitada entre nosotros cuando termine el servicio. Permite que el gran Espíritu Santo venga entre Su pueblo y nos unja a cada uno, Señor, a todos estos ministros, a todos estos siervos Tuyos que están aquí, por cienes. Padre, pido que cada una de nuestras oraciones lleguen a Ti mientras estamos en la Presencia Divina de Tu Ser. Y que estas personas entiendan mientras pasan por esta plataforma, que esta noche es la noche de su sanidad, si ellas pueden creer.
239Ahora quiero que todos continúen orando mientras las personas pasan, y yo estaré poniendo manos sobre cada una para su sanidad.
240Venga, señor. Yo oro por este, mi hermano. En el Nombre de Jesucristo, sea sano.
241Yo oro por este, mi hermano. En el Nombre de Jesucristo, sea sano.
242Yo oro por mi hermana en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad. Amén.
243Yo oro por mi hermana en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad. Yo oro por mi hermana en el Nombre de Jesús, para su sanidad. Yo oro por mi hermana en el Nombre de Jesús, para su sanidad.
244Yo oro por mi hermano en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad.
245Yo oro por mi hermana en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad.
246Yo oro por mi hermano en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad. Yo oro por mi hermano en el Nombre de Jesús, para que Tú lo sanes.
247Yo pongo mis manos sobre nuestro hermano en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad.
248Yo pongo mis manos sobre este hermano en el Nombre de Jesús, para su sanidad.
249Con mis manos puestas sobre este hermano yo pido por su sanidad en el Nombre de Jesús, mientras él está aquí ahora en la Divina Presencia de Tu unción.
250Sana a mi hermana, Padre, yo lo pido en el Nombre de Jesucristo. [La hermana dice: “Gracias, Jesús”–Ed.].
251[Porción no grabada en la cinta–Ed.]... en el Nombre de Jesucristo, sea sano.
252De la misma manera, sobre mi hermano aquí, Padre, yo pongo mis manos. En el Nombre de Jesús, sea sano.
253Padre, Dios, en el Nombre de Jesucristo yo pongo manos sobre mi hermana. Sea sana, en el Nombre del Señor Jesús.
254Padre nuestro, yo pongo manos sobre este hermano y pido por su sanidad, en el Nombre de Jesús. Amén.
255En el Nombre de Jesucristo, yo pongo manos sobre mi hermano y pido por su sanidad para la gloria de Dios. Amén.
256Nuestro Padre Celestial, yo pongo manos sobre mi hermano y pido por su sanidad. Conectando mi oración, Señor, con su oración, y la oración de la iglesia que Tú has reunido en esta noche. Mis manos sobre él, identificando mi fe en el Hijo de Dios, yo pido por su sanidad. Amén.
257Ahora tenemos algunos casos en sillas de ruedas aquí por quienes orar. [Porción no grabada en la cinta–Ed.].
258Jesús dijo en una ocasión: “¿Sabéis lo que Yo he hecho a vosotros?” Yo he hecho exactamente lo que Dios mandó que se hiciera.
259Ahora, oremos juntos, cada uno. Mientras Uds. ponen sus mentes en Dios, mantengan su oración. Recuerden: crean ahora, crean con nosotros. Cada uno de Uds. aquí que está enfermo, y quizás Uds. no tenían una tarjeta de oración....
260Ahora, repartiremos tarjetas de oración otra vez mañana por la noche, a las seis y media o siete, más o menos, seis y media o siete, así que tendremos una línea de oración otra vez mañana por la noche. Lo siento que los retuve un poquito tarde en esta noche debido a la línea de oración. Que Dios los bendiga.
261Inclinemos nuestros rostros otra vez. Mientras oramos, Padre, perdonamos a cada hombre que pecó contra nosotros. Si encuentras algo en nosotros, que no te agrade a Ti, perdónanos, Señor. Pues se nos fue dicho que debemos ser “epístolas escritas de Dios, leídas de todo hombre”. Y como hemos obedecido Tus Mandamientos, hemos visto Tu Presencia misma identificándose con nosotros; personas se han acercado a esta plataforma, testificando de su fe. Hemos puesto manos sobre ellas, Padre. No sólo uno de nosotros, sino todos nosotros juntos en oración, hemos puesto manos sobre ellas, creyendo que Tú sanarás sus cuerpos.
262Tú dijiste cuando estuviste aquí en la tierra: “Si tú pides al Padre cualquier cosa en Mi Nombre, Yo la haré”. Jesús de... Hijo de Dios, esa era Tu promesa Señor.
263Y aquel que hizo la promesa, El mismo se ha identificado aquí en esta noche para cumplir Su promesa. Así que se han–se han llevado acabo Tus Mandamientos poniendo manos sobre los enfermos. Ahora, sea hecho. Ha sido escrito, sea hecho. Permite que el poder de Jesucristo explote en esta noche, y separe a cada persona aquí de toda incredulidad, y permite que la Presencia de Jesucristo, la Palabra, quien conoce los pensamientos de nuestros corazones, permite que tome preeminencia en esta noche en cada corazón.
264Y reprendemos a Satanás y a todos sus poderes de oscuridad, a todos sus poderes de incredulidad. El Espíritu de Dios ha levantado una bandera contra ti, Satanás. Tú eres un ser derrotado. Jesucristo te derrotó en el Calvario.
265El resucitó al tercer día; triunfó sobre la muerte, el infierno, y la sepultura. El ascendió a lo Alto y dio dones al hombre. El está aquí en Persona en esta noche. El dijo: “Todavía un poco y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo”. Vemos Su Presencia aquí en esta noche, cumpliendo Su Palabra. Por fe creemos que toda persona enferma aquí será sanada, para la gloria de Dios, en el Nombre de Jesucristo.
266Y el pueblo dice: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Dios los bendiga. Lo regreso al hermano.