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~ MIREN HACIA JESUS ~
1Amén. ¡Gracias Jorge, Rebeca, y Hermana Ungren, por ese canto tan bueno! Eso es cierto: “Todo cambia cuando Jesús viene”. Él deja fuera la oscuridad, y esparce la Luz, y estamos agradecidos por eso. Ahora, esa es la primera vez que Rebeca toca aquí en la iglesia, un canto tan apropiado: Cuando Jesús Llegó.
2Así que estamos agradecidos de estar aquí nuevamente en esta noche, y tan agradecidos por la… su asistencia tan buena esta mañana. Y ahora, esta noche es, yo tengo un pequeño tema sobre el cual quiero hablar, en unos momentos; pero antes de eso tengo algunos anuncios que hacer, y demás.
3Estoy un poquito ronco. Creo que es por hablar demasiado. Yo prediqué un largo rato. Pero cuando grabo estas cintas de una o dos horas, y cuando regreso aquí, es porque estoy grabando eso para enviarlas alrededor del mundo. Así que les agradezco por ser tan pacientes con nosotros esta mañana.
4Ahora, hay algunas cosas de las que me gustaría hacer mención aquí mismo. Eso es, que, me—me gustaría preguntarle a la iglesia, en primer lugar, algo que he—he hecho. Y yo—yo quiero preguntar si puedo cambiar eso, esta noche. No estamos…
5Yo no hago votos de año nuevo. Entonces estoy… tenemos que irnos a casa mañana, así que no vamos a estar aquí para el año nuevo, para… pero estaremos recordándoles. Y creo que va a haber una reunión aquí, la noche de año nuevo. Sí, eso es correcto, un—un servicio de vigilia como siempre lo tienen en la noche de año nuevo. Nos gustaría quedarnos, pero es no podríamos regresar a tiempo para—para que los niños vayan a la escuela. Y mi esposa tiene que lavarles la ropa; Uds. saben cómo es eso.
6Así que quiero agradecerles a cada uno de Uds. por las cosas buenas que hicieron por nosotros durante la Navidad. Y Uds. mujeres que fueron allá y pusieron alimentos en la casa, y cosas, para nosotros, que cuando llegamos allí—allí, ya habían cosa cocinadas y listas para comer. Yo ciertamente les doy gracias por eso. Que Dios los bendiga siempre.
7Y a la iglesia, por la tarjetita, para que yo pudiera ir allí y—y comprar ropa si yo las quería, para comprar un traje. Ellos me regalan un traje cada año. Y unos bondadosos amigos míos acaban de comprarme un traje. Así que pienso, que si está bien, necesito algunas otras cosas como camisas, y camisetas, y demás, yo quisiera tomar el dinero para eso, si la iglesia está de acuerdo. Necesito eso mejor que… más de lo que necesito el traje, por los momentos.
8Y ahora, este joven que acaba de cantar para nosotros, el Hermano Jorge Smith, de allá de Tucson, hemos estado yendo a su iglesia allá, la Iglesia bautista del Nuevo Testamento. Su padre es un misionero. Creo que él tiene comos siete iglesias allá en México. Y ciertamente hay gente muy fina allí. Y su padre y madre, y todos ellos, son gente muy fina. Y Jorge es un joven muy fino. Lamenté que nos diera unas palabras de testimonio antes de sentarse, de la gracia salvadora de Cristo en su vida.
9Y ahora, los—los Mensajes… No hace mucho yo prometí aquí que los Mensajes… antes de que saliera a las reuniones… que yo vendría aquí y los grabaría primero y luego me iría. Eso fue por causa de hacer llegar las cintas a la gente. Entonces yo vendría aquí y grabaría un Mensaje, y luego saldría y lo predicaría. Eso le daría a la gente una oportunidad, a—a los que graban las cintas, de preparar las cintas y llevarlas con nosotros al salir. Ahora estoy por salir en una gran gira evangelística, así que yo—yo no voy a poder hacer eso de ahora en adelante, ¿ven?, y el que graba las cintas tendrá que grabarlas a medida que seguimos adelante.
10Y yo pienso que después de todo, ¿no van a atener una reunión sobre las cintas esta semana? O, una cosa u otra sobre, algo referente a las cintas esta semana. De todos modos, creo que el Hermano Sothmann está aquí, y él representa al hermano Maguire. No sé si él está aquí o no. creo que le hermano Fred está aquí. Alguien dijo que él estaba aquí. Y él… Creo que van a tener una reunión esta semana, quizás mañana por la noche, o en algún momento, acerca de las cintas. Estábamos hablando sobre eso la otra noche, allí en el cuarto. Creo que ya es hora para algo, que ellos tomen y hagan arreglos al respecto.
11Así que, de ahora en adelante, probablemente sólo predique, allá en las reuniones, Mensajes que no he tocado aquí en el Tabernáculo.
12Y ahora yo tengo—quiero agradecerle a Dios por ese testimonio del Hermano Blair. Sucede que el Hermano Blair y la Hermana Blair están sentados aquí mismo esta noche, sentados aquí mismo delante de nosotros, la que tuvo el niñito. Y recuerdo cuando el Señor me dijo, cuando él estaba… El hermano Blair estaba todo nervioso, llorando. Y su muchachito había sido golpeado en la cara así, al volcarse un automóvil, y estaba muy mal. Pero mientras yo estaba orando, vi que el muchachito estaba bien. Y el hermano Blair, por supuesto, me preguntó, dijo: “Hermano Branham, ¿es esto ASÍ DICE EL SEÑOR?”. Yo dije: “Hermano Blair, Blair, eso es ASÍ DICE EL SEÑOR”.
13Y el Hermano Blair está aquí esta noche. Y estamos ciertamente agradecidos de tener al Hermano Blair con nosotros. Y él ha estado sufriendo de un—un pequeño problema de nerviosismo. Y satanás le dio un gran golpe, no hace mucho, tratando de hacer que no me creyera. Y mientras satanás estaba haciendo eso, el Señor vino y se lo reveló a él, y se lo dijo, para librarlo de eso antes que llegara el momento para esto. Y el Hermano Blair es un hombre excelente. Y quiero que Uds. se acuerden de él. Él es un poco vacilante entre opiniones sobre qué hacer. Él no sabe cómo actuar. Y yo confío Hermano Blair, que Dios… Ud. es un gran siervo de Cristo, y Él tiene bastante para que Ud. haga, porque las Luces se están oscureciendo. ¿Estuvo Ud. aquí esta mañana? Ajá. Bueno, eso está muy bien.
14Ahora—ahora, creo que la próxima vez que los vea, será quizás un poco ya en la primavera. Y para entonces, quizá sabremos si vamos a tener o no las—las reuniones aquí en Jeffersonville, durante el tiempo en que debería haber estado en Noruega y en los países Escandinavos. Ahora, antes de que tomemos un texto…
15Porque vamos a tener una línea de oración, y muchos están parados en los cuartos, y alrededor de las paredes, y demás, y yo sé que Uds.—es muy difícil para Uds. Y yo mismo he estado de pie muchas veces. Y hace un rato, pasé por aquí, trayendo a mi esposa, y noté a la gente alrededor de las puertas. Y pensé: “¿Quién dice que el Evangelio todavía no es la cosa más atractiva que hay en el mundo?”. Claro que lo es. Lo es, Eso atrae a aquellos que están interesados en Él. A aquellos que no están interesados, por supuesto, a ellos no. A ellos, no será así. Pero, Jesús dijo: “Si Yo”, dijo: “si Yo fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí mismo”. ¡Cuán cierto es eso!
16Cuando llego aquí, sencillamente hay tanto que decir, y tengo que anotar lo que voy a decir aquí por un rato. O yo… Hay tanto que decir que a uno se le olvida lo que va a decir.
17Ahora, tengo entendido que el padre del Hermano Ungren fue bautizado esta mañana en el Nombre de Jesucristo. Si la Hermana Ungren y ellos están aquí, estoy seguro que esa es una gran cosa para ellos, porque esa ha sido su constante oración por muchos años. Y Hermano Ungren, dondequiera que Ud. esté, que Dios le bendiga ricamente, mi hermano.
18Y si eso no es correcto, Dios me hará responder por ello en el Día del Juicio. ¿Ven? Yo sé que es correcto. Yo—yo aceptaré la culpa de eso. Eso es exactamente correcto, porque es la Verdad. Ud. dice: “¿Importa algo eso?”.
19Importó para Pablo. Ellos preguntaron cómo habían sido bautizados. Ellos dijeron que ya habían sido bautizados por Juan, el hombre que bautizó a Jesús. Pablo dijo que ellos tenían que venir y ser bautizados de nuevo en el Nombre de “Jesucristo”. Y ninguna persona en la Biblia fue alguna vez bautizada en el Nombre “del Padre, Hijo, y Espíritu Santo”.
20Ninguna persona fue alguna vez bautizada así hasta la organización de la iglesia Católica en Lao-… Lao-Nicea, en el Concilo Lao- Nicéico en Lao-Nicea, Roma. Allí es donde la primer persona fue alguna vez bautizada, usando los títulos.
21Un hombre me dijo el otro día, yo dije: “Bueno, si… El ‘Señor Jesús’, ese es Su Nombre”. Él dijo… “Bueno”, dije yo, “si un hombre viene a Ud….” Él dijo: “No creo que haya diferencia”.
22Lo atrapé en su propia doctrina. Yo dije: “Si un hombre viene a Ud. y dice: ‘Soy bautizado en el Nombre de la Rosa de Sarón, el Lirio del Valle, y la Estrella de la Mañana’, ¿diría Ud. ‘Amén’ a eso?” Él dijo: “No, señor”. Yo dije: “¿Cómo lo… Lo bautizaría Ud. de nuevo?” Él dijo: “Sí señor”. Yo dije: “¿Cómo lo bautizaría Ud.?” Él dijo: “Yo lo bautizaría en el Nombre del ‘Padre, Hijo, y Espíritu Santo’”.
23Y yo dije: “De esa manera lo bautizaría yo, sí, en el Nombre del Padre, Hijo, y Espíritu Santo”. Yo dije: “Ahora: ‘Rosa de Sarón, Lirio del Valle, y Estrella de la Mañana’, no son nombres” Él dijo: “Eso es correcto. Son títulos”.
24Yo dije: “También lo son ‘Padre, Hijo, y Espíritu Santo’. Ahora yo lo bautizaría en el Nombre del Padre, Hijo, y Espíritu Santo; y el Nombre del Padre, Hijo, y Espíritu Santo es ‘el Señor Jesucristo’. Exactamente. Así que yo digo…” Y él lo entendió.
25Era el hermano Joseph Mattson-Bozé, de Chicago, el hombre más difícil al que yo haya tenido que iniciar con eso. Y supongo que tengo cerca de tres o cuatro mil indígenas que bautizar ahora, cuando vaya al África con él, y para ser bautizados de nuevo.
26Bueno, así que estamos agradecidos por la Luz del Evangelio. Y ahora, Jesús dijo, cuando Él estuvo aquí en la tierra: “Yo, lo que Yo oigo, eso hablo”. Y ahora, voy a decir… sólo por los siguientes, como diez o quince minutos, antes de que tome mi texto, un texto muy corto, y luego tendremos la línea de oración. He llegado a un punto en mi ministerio, en donde estoy… Tengo que—que decir algo. Y yo…
27Jesús lo dijo. Que lo que Él oía, eso era lo que Él hablaba. Y Él dijo: “Yo les llamo Mis amigos, y un amigo le cuenta a sus amigos todas las cosas”.
28Pablo dijo en Hechos 20:27: “No he rehuido anunciaros todo el Consejo de Dios”. ¿Ven?
29Y permítanme unirme en esta noche, y decir la misma cosa con ese gran santo de la antigüedad. Según lo mejor de mi entendimiento, yo no he… Yo no he rehuido, sino que les he anunciado todo el Consejo de Dios.
30Alguien estaba tocando una de las cintas el otro día. Y sólo porque hizo que alguien se enojara, les dispararon a través de la ventana y una mujer resultó herida.
31Así que quizás algún día sellaré mi testimonio. Pero cuando ese tiempo llegue, y sea… Estoy listo para irme. Hasta que llegue mi tiempo, no habrá nada que me dañe hasta ese tiempo. ¿Ven?
32Ahora, nosotros creemos en el mismo Evangelio, así como la Biblia está escrita. Está centrada para dar en el blanco. Y—y si el arma está centrada exactamente para dar en el blanco, y ajustada; si da en el blanco la primera vez, dará la segunda vez, y cada vez.
33Si un árbol, o una rama, una vid, echa una rama, y esa rama da cierto fruto; la próxima vez que la—la vid eche una rama, dará la misma clase de fruto.
34Y si Jesús es la Vid, y nosotros los pámpanos [ramas]; y el primer Pámpano, Iglesia, que echó esa Vid, escribieron un Libro de los Hechos tras ella. Y ese primer pámpano bautizaba en el Nombre de Jesucristo. Y ellos tenían al Dios viviente entre ellos, que hizo entre ellos las mismas cosas que Él hizo cuando Él estuvo en la tierra. Por lo tanto, la gente los reconocía, que aunque ellos eran ignorantes e indoctos, habían estado con Jesús, porque Su Vida estaba en ellos.
35Como he dicho, si yo tuviera el espíritu de—de Beethoven en mí, yo escribiría canciones. Si Beet-… si yo… Si Beethoven viviera en mí, yo sería Beethoven. ¿Ven?
36Si Shakespeare viviera en mí, yo sería Shakespeare. Yo—yo escribiría poemas, y—y—y obras de teatro, y demás, si Shakespeare viviera en mí.
37Y si Cristo vive en mí, las obras de Cristo haré. Correcto. Tiene que ser. ¿Y qué es Cristo? La Palabra. Él dijo: “Si permanecéis en Mí, Mi Palabra en vosotros, entonces pedid todo lo que quisiereis y será hecho”. Porque, la Palabra está allí, sólo necesita la Luz; y la Luz la hace vivir.
38Así que ahora voy a decirles algo que no he dicho desde un principio. Y, eso es que… la cosa que hemos esperado por tanto tiempo (por lo menos muchos años, cuatro o cinco años, o tal vez más), el Tercer Jalón ahora ha sido vindicado, y estoy seguro que todos Uds. saben qué es.
39Ahora recuerden, nunca habrá una imitación de eso, porque no puede haber. ¿Ven?, no puede haber. Ya está en existencia. Y yo tengo… se me advirtió de esto, que pronto… Ahora en este mismo tiempo acaba de suceder, para poder identificar su presencia entre Uds., ¿ven?, pero no será usado en gran manera hasta que este Concilio comience a apretar. Y cuando lo haga, cuando eso suceda… Los pentecostales y demás, casi pueden imitar todo lo que se pudiera hacer. Pero cuando llegue ese tiempo, cuando venga la apretura, entonces Uds. verán lo que han visto temporalmente, ser manifestado en la plenitud de Su poder. ¿Ven? ¿Ven? ¿Ven? ¿Ven?
40Ahora, yo debo continuar en el evangelismo. Así como fui comisionado al principio, debo seguir adelante. Por lo tanto, Uds. han tenido la Palabra y Uds. saben qué deben esperar y cómo mantenerse firmes. Yo debo continuar en el evangelismo. Y amigos míos, quédense quietos, y simplemente sigan adelante, pues la hora está aproximándose rápidamente, ¿ven?, cuando algo va a ser hecho.
41Ahora, Uds. podrían ver algunas cositas raras acontecerme. Nada pecaminoso, no me refiero a eso. Pero, quiero decir que es algo raro para la tendencia normal. Porque, a donde he llegado ahora en el ministerio, me estoy deteniendo aquí, observando ese sitio y esperando el tiempo para usarlo. Pero, va a ser usado.
42Y todos saben eso, pues tan cierto como el Primero fue identificado, así mismo el Segundo ha sido identificado. Y si Uds. piensan con cuidado, Uds. que son espirituales… Como dice la Biblia: “Esto es para aquel que tenga sabiduría”. El Tercero está debidamente identificado. ¿Ven? Sabemos dónde está. Así que, el Tercer Jalón está aquí.
43Es tan sagrado que no debo decir mucho acerca de él. Como Él me dijo en el principio, dijo: “De Esto, no digas nada”. ¿Recuerdan eso, hace años? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Eso habla por sí mismo. ¿Ven? Pero Uds… He tratado de explicar los otros, y cometí un error. Esta será la cosa, que en mi opinión… No digo que el Señor me dice esto. Esta será una cosa quedará inicio a la fe de Rapto, para la partida. ¿Ven? ¿Ven? Y eso…
44Yo debo quedarme quieto sólo por un tiempito. Ahora recuerden, y los que están escuchando estas cintas, Uds. podrían ver tal cambio en mi ministerio inmediatamente, deteniéndome, no subiendo; deteniéndome. Estamos en la edad ahora, y no puede ser, no puede seguir más allá. Tenemos que esperar sólo un momento hasta que esto suceda aquí, que llegue hasta aquí, entonces viene el tiempo. Pero, está plenamente identificado.
45Va a llegar un tiempo en—en esta nación, en que esta nación va a ejercer todo el poder que la bestia tenía antes de ella, la cual era la Roma pagana cuando llegó a ser Roma papal, ¿ven?, que esta nación hará eso.
46Apocalipsis 13 lo explica claramente. “El cordero subió de la tierra. La otra bestia subió del agua”, aglomeraciones y multitudes de gente. Este cordero subió de donde no había gente. Un cordero representa una religión. El Cordero de Dios… Y recuerden, hablaba como un cordero. Era un cordero.
47Y luego, después de un tiempo, se con-… recibió poder y habló como un dragón; y ejerció todo el—el dragón, todo el poder que el dragón tenía antes que él. Y el dragón es “Roma”, siempre. Entonces, ¿no lo ven? una denominación romana: “Una marca”, una denominación protestante; “una imagen a la bestia”, formando un poder que forzará a todos los protestantes, como una unión. Ud. tendrá que estar en ese Concilio de iglesias, o no va a poder tener compañerismo. O a—a…
48Bueno, prácticamente es—es de esa manera ahora. Ud. no puede ir a una iglesia y predicar a menos que uno tenga una tarjeta de compañerismo o alguna identificación. Y ahora, en personas como nosotros, vamos a ser cortados completamente de todo eso, exactamente, porque ellos no podrán hacerlo.
49Se está apretando. Y entonces cuando llegue ese tiempo, y la presión llegue a tal grado de que Uds. sean echados fuera por la presión, entonces fíjense en lo que estoy a punto de decirles en unos minutos. Observen el Tercer Jalón entonces, ¿ven?, y será absolutamente para los que están totalmente perdidos, pero será—será para la Novia y la Iglesia.
50Ahora, estamos más cerca de lo que parece. No sé cuándo, pero está muy, muy cerca. Yo quizás esté edificando una plataforma para que alguien más se pare en ella. Tal vez yo sea llevado antes de ese tiempo. Yo no sé. Y ese tiempo pudiera ser esta semana que viene, en que el Espíritu Santo vendrá con… y traerá a Cristo Jesús. Él pudiera venir esta próxima semana. Él podría venir aún esta noche. Yo no sé cuando vendrá Él. Él no nos dice eso.
51Pero sí creo que estamos tan cerca, que yo no moriría de vejez. Aun, a los cincuenta y cuatro años de edad, no moriría de vejez, antes de que Él esté aquí. ¿Ven? A menos que me disparen, me maten, o alguna otra cosa, matado en alguna manera, la vejez no me mataría, antes de que Él haya venido. Y yo creo eso.
52Y quiero decir esto. Nunca lo he dicho antes. Pero según la Escritura, según lo que Él dijo hace treinta años; hace treinta y tres años allá en el río, mejor dicho en 1933; todo lo que Él dijo ha acontecido exactamente. Yo quizás no lo haga, pero este Mensaje introducirá a Jesucristo al mundo. Porque: “Como Juan el Bautista fue enviado a precursar la primera venida, asimismo el Mensaje precursará la segunda Venida”. Y Juan dijo: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. ¿Ven? Así que, eso es, corre en paralelo en toda forma. Y yo sé que lo hará, el Mensaje continuará.
53Ahora, ha habido algunas cosas grandes que han acontecido a lo largo del camino. Esta mañana yo estaba teniendo entrevistas aquí en el cuarto. Y un—un hombre joven, llamado Autry, probablemente él está todavía aquí en esta noche. Él es de San Antonio, Texas. Él vino a preguntar si… cuando nosotros vayamos a Dallas, viniendo de California; si pudiéramos detenernos una noche en su tabernáculo, sólo por una noche. Y estarán averiguando, el siguiente día o dos, para ver si podemos hacer eso. Y él me estaba contando sobre… Yo no he estado en San Antonio desde aquella primera reunión.
54Ahora, la primera reunión, cuando yo fui a San Antonio... Estuve allí, creo, con el Hermano Coots y la—la Escuela Bíblica Internacional. Y se me olvida el auditorio en donde tuvimos el servicio. Y fue en mi primera o segunda noche, creo que fue la primera noche, cuando yo estaba caminando hacia la plataforma, alguien se levantó en el edificio, bien atrás en la parte de atrás, y habló en lenguas, como una—una ametralladora disparando. Y apenas se había sentado, en sólo unos momentos, se levantó uno en la plataforma y dio la interpretación.
55Yo me detuve por lo que él dijo. Y le dije al hombre: “¿Conoce Ud. a este hombre?”. Él dijo: “No señor”. Y él dijo… Yo dije: “¿Cómo vino Ud. aquí?”.
56Él dijo: “Las personas para las cuales trabajo, estaban en… están aquí esta noche, y ellos me trajeron”. Él es un… era un vaquero. Y dije: “¿Qué hace Ud.?” Él dijo… “¿Lo conoce Ud. a él?”.
57Él dijo: “No señor. Nunca lo había visto”.
58Y yo dije: “¿Qué es Ud.?”. Y él era un—un comerciante en la ciudad.
59Y lo que ellos dijeron en el—el… Ahora, yo siempre fui, antes de aprender mejor, yo era un poco escéptico del hablar en lenguas; yo pensaba que mucho de eso era carnal, y pudiera ser. Pero cuando esto fue dicho, esa interpretación era exactamente lo que el Ángel del Señor dijo allá en el río, once años antes de eso: “Como Juan el Bautista fue enviado a precursar la primera venida de Cristo, tú eres enviado para precursar la Segunda”. ¿Ven?
60Y allí estaba, cuando ese Ángel, esa Luz que ha sido plenamente identificada. Tanto por la iglesia, por la Palabra, por la ciencia, y todo, la ha identificado. Esa Luz, por primera vez apareció en público, deteniéndose sobre donde yo estaba; como a las dos de la tarde, allí mismo al pie del puente, aquí mismo al final de la Calle Spring, en el agua. Ahora, eso fue hace muchos, muchos años. Y exactamente lo que dijo, se ha cumplido, al pie de la letra.
61Este hermano aquí me estaba contando esta mañana. Él se casó con una muchacha de la iglesia aquí, la hija de la hermana Noyes. Y no sé, me imagino que el joven… ¿Está Ud. aquí hermano Autry? Yo no sé. Él era de San Antonio. No sé si él está aquí o no. él estuvo aquí esta mañana. Y él me estaba contando. Creo que fue su abuelo, el que había sido epiléptico toda su vida, y fue llevado allí, durante esa reunión.
62Ese fue el primero, el principio del ministerio, cuando dijo eso, y el discernimiento era de poner sus manos sobre las mías, y lo que fuera dicho, eso sería. Y yo les conté, y muchos son testigos esta noche, que llegaría a suceder que yo conocería los mismos secretos de sus corazones. ¿Recuerdan eso, antes de que sucediera? Como cinco o seis años más tarde, eso sucedió; allá en Canadá, por primera vez, y eso sucedió. Y entonces Él dijo: “Si tú sigues siendo sincero, eso continuará”. Y ahora la Tercera cosa ha acontecido, ¿ven?, siguiendo adelante constantemente.
63Y él dijo que su padre fue traído en la línea, y se le dijo de esa epilepsia, y demás, y una oración fue echa por él. Y eso fue hace dieciséis años, creo que así es, hace como dieciséis o diecisiete años. Y él dice que no ha tenido un ataque desde entonces. Y él ya casi tiene ochenta y cinco años de edad, y no ha tenido un ataque desde entonces. ¿Qué es? “Jesucristo el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
64¿Está Margie Morgan en el edificio? La hermana Margie Morgan, una señora que estaba consumida por el cáncer; una enfermera. ¿Cuántos recuerdan a la Hermana Morgan? Si ella está aquí, ella no puede entrar. Ella estaba asistiendo a los enfermos. ¿Ven Uds.?, en la lista de cáncer en Louisville, la mujer ha estado muerta por cerca de dieciséis o diecisiete años, en la lista de cáncer en Louisville.
65Cuando Jim Tom Robertson, el abogado, un abogado cristiano, oyó acerca de eso, él fue a ese Hospital Bautista, para verificar y ver si era cierto, porque su padre es parte de la junta, es síndico en el Hospital Bautista. Y ellos investigaron el caso, y la mujer debía haber estado muerta hace años. Y ella está asistiendo a los enfermos aquí en Jeffersonville, en el hospital. Cuando ella se paró aquí mismo, ellos tuvieron que sostenerla, ni siquiera estaba en su juicio cabal. Pero eso fue ASÍ DICE EL SEÑOR, y ella está viva. Ella fue a Louisville para asistir a los enfermos.
66Y un hombre aquí, en la confitería de Schimpff. ¿Está aquí el señor Schimpff esta noche? Me gustaría que él lo cuente, si él está aquí. Sonny Schimpff, un hombre grande y sano. Muchas veces cuando yo solía…
67No me gusta decir esto, pero es la verdad. Papá solía darme diez centavos si yo trabajaba toda la semana, y yo venía a la ciudad y estacionaba mi bicicleta cerca de la casa del hermano Mike Egan, uno de los síndicos aquí. Con Jimmy Pool, creo que su hijo está aquí esta noche; Jim, y yo, y Earnest Fisher, y nosotros íbamos al centro de la ciudad, e íbamos al cine por cinco centavos, y solíamos ver las antiguas películas sin movimiento. Éramos niñitos, y así hacíamos, como de ocho, diez años de edad. Teníamos a ese William S. Hart. Muchos de Uds. no lo recuerdan, ese actor antiguo. Películas sin movimiento; y yo no sabía leer. Yo tenía que fijarme en lo que estaba pasando. Y tenía de dónde deletrearlo todo y no podía entenderlo, pero yo observaba lo que él estaba haciendo.
68Me quedaban cinco centavos más. ¿Y cuántos recuerdan que se conseguía un helado por un centavo? Muy bien. Yo podía comprar tres helados, y dos centavos de dulces de canela. Yo no podía guardar los helados, así que me los comía. Y me compraba dos centavos de dulces de canela, eso era casi media libra de esas cosas. Y los hacían en la confitería Schimpff. Y yo iba allí, y me sentaba y veía a William S. Hart.
69Y este joven, un poco mayor que yo, aquejado por una enfermedad, que cinco especialistas notables de Louisville habían visto, pesaba cerca de cuarenta y cinco libras, y se estaba muriendo. La Sra. Morgan estaba asistiéndolo como enfermera. Y, ¡estaba en tal condición! Él tenía tantas cosas; sus pulmones estaban arruinados, su garganta estaba arruinada, sus pequeños brazos eran como así de gruesos, y estaba acostado allí, muriendo.
70Y la Sra. Morgan fue empleada para el trabajo. Así que ella le dijo: “Yo fui una vez paciente de cáncer”, y comenzó a contarle.
71Él dijo: “¿Quién dijo Ud., Billy Branham? Pues”, dijo él, “yo le he vendido muchos montones de dulces de canela y helados”. Él dijo: “Me pregunto si él vendría a orar por mí”. Y fui allá a orar por Junie Schimpff.
72Y ahora, si Ud. quisiera hablar con él, es aquí en la confitería Schimpff, de al lado, o después del Teatro LeRose, por la calle. La confitería Schimpff, todos Uds. aquí saben en dónde está. Oh, es uno de los establecimientos más antiguos en Jeffersonville.
73Y mientras estaba allí acostado, muriendo, con cinco especialistas dándole apenas unas horas de vida. Fue ASÍ DICE EL SEÑOR: “Ud. no morirá; sino que Ud. me venderá nuevamente dulces de canela, sobre el mostrador”. Hacía…
74Yo supe que él había sanado, pero hacía mucho que había olvidado eso. Y mi esposa y yo íbamos a comprar unos dulces, cuando llegamos aquí para la Navidad. Y cómo fue que pensamos en la confitería Schimpff, no sé. Porque, normalmente, vamos aquí a algunas de estas farmacias y los conseguimos, pero paramos en frente de la confitería Schimpff.
75Cuando entré, su hermana miró, y dijo: “Pues, Hermano Branham”. Ella dijo: “¿Recuerda Ud. a Junie?”.
76Yo dije: “Sí”. Y allí estaba, un hombre que se veía muy grande, fuerte, y sano.
77Y caminé hacia el mostrador, lo miré, miré hacia abajo así. Yo dije: “Llevaré una libra de esos dulces de canela”.
78Y él dijo: “Sí señor”. Así que su hermana estaba atendiendo a mi esposa. Y, así que, él los sacó.
79Y yo dije: “Yo solía comerlos, hace mucho tiempo, aquí en el cine”; mantuve mi cabeza agachada. Y él dijo: “Sí”, dijo, “muchos de los muchachos compran eso”. “Todavía compran”, dije. Él dijo: “Mi padre hizo eso, preparó esa fórmula”. Yo dije: “Realmente me gustan”.
80Ahora, después de que los envolvió y me los dio, dijo: “¿Hay algo más…?” Y yo dije: “No sé”, y levanté mi rostro. ¡Oh, hermano! Él dijo: “¡Hermano Branham!”
81Aquí están los dulces de canela que yo le dije: ‘ASÍ DICE EL SEÑOR’, hace como cinco años”.
82Él dijo: “Hermano Branham, estoy tan completamente sano que no hay ni un efecto. Me cuesta oír un poquito por un oído”. Yo creo que tiene unos cincuenta años. Él dijo: “Me cuesta oír un poco por un oído, porque ellos me dieron tantos antibióticos cuando estuve allí”. ¡Sublime gracia de Jesucristo!”.
83Miren, no tengo mucho tiempo ahora para decir algo más, pero yo—yo—yo quiero hacer esta afirmación.
84¿Cuántos recuerdan lo de las ardillas? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Muy bien. Esa era una Escritura enigmática, en mi vida, que yo—yo nunca podía entender eso.
85Y había otra que me desconcertaba, eso fue cuando Moisés pudo decirle a Dios una manera mejor de cómo hacer algo que la que Dios conocía, cuando Moisés dijo: “La gente dirá: ‘Su Dios fue capaz de sacarlos, pero no capaz de cuidarlos’”, y Moisés se interpuso en la brecha. Luego más tarde me di cuenta que, Moisés, ese fue Cristo en Moisés, parándose por el pueblo. ¿Ven?
86Así que sobre esta Escritura, de la cual nunca predicaba: “Si dijeres a este monte: ‘Quítate’”. Y Uds. conocen la historia, así que no entraré en eso. Ahora, yo no tenía la menor idea a qué me conduciría eso. Y creo que están aquí en el edificio el Hermano Woods y el Hermano Fred, y demás, los cuales estuvieron presentes cuando eso sucedió, o inmediatamente después de que eso sucedió allí.
87Y el Hermano Rodney y el hermano Charlie, de Kentucky, y el Hermano de la Hermana Woods y demás estuvieron presentes cuando eso sucedió en Kentucky, que fue la segunda vez que sucedió. Simplemente fue hablar a existencia, cosas que no existían. ¿Ven? Hablando todo el tiempo, y respaldando las Escrituras, qué alentador.
88La tercera vez que sucedió fue con Hattie Wright. ¿Está Hattie aquí esta noche? Esa es… de Edith. ¿Cuántos conocen a Hattie Wright? El hermano Woods y yo estábamos sentados allí cuando eso sucedió, y cuando el Espíritu Santo dijo: “Dale lo que ella quiere”, y estábamos hablando acerca de eso, cómo aquellas ardillas vinieron a existencia.
89Y yo dijo: “Lo único que es, es que Él es Jehová-Jireh”. Justamente cuando Abraham necesitaba un carnero, Dios proveyó ese carnero. Y Él proveyó las ardillas. Él puede hablar una ardilla a existencia, porque Él es creador, así como Él pudo hablar a existencia el carnero. Abraham en ningún momento lo pidió. Él simplemente iba hacia adelante para hacerlo, pero eso mostró que Jehová-Jireh estaba allí”.
90Cuando dije eso, una mujercita humilde… La primera vez que sucedió esto, el Tercer Jalón, sobre un ser humano, fue con una mujercita humilde.
91Lo cual, ganaba como doscientos dólares al año para vivir, es todo lo que ella sacaba de su pequeña granja. Su esposo está muerto; dos hijos que se habían vuelto un poco desenfrenados. Y vino y donó veinte dólares de eso, para la construcción de esta Tabernáculo. Meda me había dado dinero esa mañana para víveres, veinte dólares, y yo iba a devolvérselos a ella ese día, mientras yo estaba allá, de manera que ella no tuviera que pagarlos. Pero ella no quiso aceptarlos. Y cuando…
92Ella estaba sentada atrás en la esquina, y cuando yo dije: “Lo único que sé, es que Él todavía es Jehová-Jireh”.
93Y la pequeña Hattie dijo la palabra correcta. Ella dijo: “Eso no es nada más que la Verdad”.
94Y cuando ella dijo eso, aquí el Hermano Banks Woods es uno que estaba presente, esa sala se sentía como que iba a derrumbarse. Y el Espíritu Santo dijo, la misma Voz que habló acerca de las ardillas, dijo: “Dale lo que ella pida”.
95Y yo dije: “Hermana Hattie, como un testigo delante de Dios, esto es. Ahora, si hay alguna duda en su mente, pida Ud. lo que quiera, y si no es puesto en su regazo, entonces yo soy un falso profeta”.
96Ella dijo: “Hermano Branham”. Todos estaban llorando. Dijo: “¿Qué pediré?”
97Yo dije: “Ud. es pobre, y vive allá en la colina, sin nada de dinero, Ud. pudiera pedir eso. Ud. tiene una hermanita lisiada sentada aquí, Edith, por la cual hemos orado, por años; Ud. pudiera pedir por su sanidad”. Yo dije: “Su padre y su madre son ancianos y están acabados; Ud. pudiera pedir por ellos. Cualquier cosa que pida, Hermana Hattie, vea ahora si sucede o no, ahora mismo”. Y yo dije: “Él acaba de decirme, la misma Voz, dijo: ‘Dale a ella lo que pida’”.
98Y ella miró alrededor, dijo: “¿Qué diré, Hermano Branham?”
99Yo dije: “Diga cuál es su deseo. Piense en su deseo más grande, y dígalo”.
100Y sus hijos hasta se estaban burlando y riendo. Y ella dijo: “El deseo más grande que tengo es la salvación de mis dos hijos”.
101Yo dije: “Yo se los doy a Ud., en el Nombre de Jesucristo”, y allí sucedió.
102Y ellos han sido fieles en esta iglesia, en la comunión, aquellos muchachitos sentados allí lavando pies con los hombres, y cosas por el estilo. Todos nosotros somos testigos de eso.
103Ella hizo una verdadera elección. Su madre tiene que morir, también ella, todos ellos. Pero lo que ella pidió será Eterno, y la salvación de sus hijos. Esa fue la tercera vez que sucedió.
104La cuarta vez que eso sucedió, yo lo expliqué la última vez que estuve aquí, fue arriba en la montaña donde esa tempestad estaba rugiendo. ¿Cuántos lo oyeron? [La congregación dice: “Amén”.— Ed.] Oh, todos Uds. Muy bien. Donde la tempestad estaba rugiendo. Y siendo Dios mi Juez parado aquí, yo iba bajando por la montaña cuando…
105David Wood, me supongo que él está aquí en alguna parte, me hizo un emparedado, y ¡qué emparedado! Creo que él estaba tratando de desquitarse conmigo por el que yo le hice a su papá, hace unos años. Tenía Bolonia, y—y carne y todo mezclado. Y lo puse en mi camisa, y llovió, y se volvió una gran pelota de masa.
106Y yo venía bajando por la montaña. Estaba tan tempestuoso que casi ni podía ver mi mano delante de mí. Y yo sé una cosa, que eso a uno lo voltea, porque el viento está girando. Ahora, aquí hay testigos de eso.
107Uno de ellos es uno de nuestros fieles diáconos, el cual es el Hermano Wheeler. ¿Está Ud. aquí, Hermano Wheeler? ¿Dónde está él? Sí, aquí mismo, el Hermano Wheeler.
108El Hermano Mann, un predicador metodista de New Albany. ¿Está él, el hermano Mann está aquí esta noche? No sé si él está o no.
109El Hermano Banks Woods. ¿Está Ud. aquí, Hermano Banks? Él está en el cuarto de grabaciones. Correcto. Y—y David Woods.
110Y el Hermano Evans estuvo allí, me parece. ¿Es correcto eso, Hermano Evans? El Hermano Evans que está parado junto a la pared, estuvo allí.
111Y cómo es que habían anunciado por radio, por días, dos días antes de eso: “Una poderosa ventisca estaba recorriendo el país”.
112El Hermano Tom Simpson está aquí esta noche. Cuando venía de Canadá, le pidieron que no pasara por allí porque no podría pasar: “Una ventisca estaba en camino”. Hermano Tom, ¿está Ud. aquí? ¿Dónde está Ud.? Aquí está, sentado aquí mismo. Las nubes aparecieron allí. Y yo dije: “Hermanos…”
113Todos se fueron a prisa. No había nadie allá, de ciento y tantos hombres que habían, no había nadie allá sino nuestro grupito y el vaquero, el jinete. Y nosotros íbamos a quedarnos.
114Yo llamé a la Hermana Evans y le pedí que llamara a mi esposa, y le dijera que le dijera a Tony: “Que si yo no lograba salir, consiguieran a alguien más para el desayuno de los Hombres de Negocio”.
115Y allá arriba en la montaña ese—ese día, yo dije: “Miren, cuando empiece la primera lluviecita, o cualquier cosa, váyanse al campamento”. Yo dije: “En diez o quince minutos uno no puede ver ni sus manos delante de uno, en una de esas ventiscas, y descargará veinte pies de nieve en poco tiempo, sobre la montaña”.
116Y así es como la gente, uno lo lee en el periódico, cómo es que están allá y perecen, y todo. Pero nosotros sabíamos cómo salir, y ellos sabían en dónde estábamos, y así que nos sentimos guiados a quedarnos.
117Y así que allá arriba en la montaña, cuando esa ventisca empezó, yo comencé a descender. Y yo apenas estaba como a media milla, de donde comencé, y la Voz de Dios dijo: “Da la vuelta y regresa”.
118Y me regresé como Él me dijo, después de esperar un rato y de comerme aquel emparedado que David me dio, me regresé allá arriba y me senté.
119Y mientras estaba allí sentado, y ese viento giraba y soplaba, la copa de los árboles se inclinaban bastante, y la cellisca y la nieve volaba así, una Voz dijo: “Yo soy el Dios de la creación”.
120Miré hacia arriba, y pensé: “¿Qué fue eso? Quizás eso fue el viento”.
121Él dijo: “Yo creé los cielos y la tierra. Yo calmé los vientos poderosos sobre los mares”, y continuó hablando. Me levanté de un brinco y me quité mi sombrero.
122Y Él dijo: “Sólo háblale a la tempestad, y cesará. Lo que tú digas, eso es lo que sucederá”.
123Y yo dije: “Tempestad, cesa. Y, sol, brilla normalmente por cuatros días, hasta que salgamos de aquí”.
124Y apenas lo había dicho, cuando la cellisca, la nieve y todo se detuvo. En unos momentos, el sol caliente estaba brillando sobre mi espalda. Yo vi los vientos soplando así, que venían del norte, descendiendo… quiero decir del este, viniendo del este. Venían del oeste; los vientos cambiaron y vinieron por este lado. Y las nubes, como una cosa mística, se levantaron en el aire, y el sol estaba brillando en unos minutos.
125Entonces el Señor Jesús me habló un poco más adelante, acerca de mi esposa allá, como Uds. saben, acerca de a dónde fui allá arriba. Yo todavía no he estado en casa en un aniversario, y hemos estado casados veintidós años. El primer aniversario, el primero, de nuestro casamiento, pues, yo la llevé a un viaje de cacería. Porque no podía darme el lujo de ir a un viaje de cacería, y—y—y también ir de luna de miel, así que yo—yo junté los dos. Y así que, entonces, y he estado cazando desde entonces. Sentí que de esa manera la he tratado. Ahora, esa fue la cuarta vez que sucedió.
126Ahora, aquí hay algo que—que quiero decir, y debo decir exactamente la verdad. Hace como dieciséis años yo estuve en California con el Hermano John Sharrit, y estaba teniendo una reunión. Y Meda y yo, y el Hermano Sharrit y la Hermana Sharrit, y demás, estábamos hospedados en un hotel. Y un hombre llamado Paul Melikian, quien ha estado parado aquí mismo en este Tabernáculo muchas veces; él es un armenio adinerado. Y su esposa dio a luz un niño allá en Fresno, California, donde ellos vivían; y habían venido, habían traído a su esposa, y me llamó al hotel y dijo: “¿Puedo llevar a mi esposa, Hermano Branham?”. Yo dije: “Sí, sí puede”.Al día siguiente, yo iba a ir a Catalina.
127Así que él trajo a su esposa, y ¡esa damita estaba tan enferma! Ella se veía… Yo dije: “Ponga su mano sobre la mía, Hermana Melikian”, dije yo, “Veremos si el Señor nos dice”. Y tan pronto ella puso su mano sobre mí, yo dije: “Oh, es flebitis”. Ella dijo: “No parece que tengo algún síntoma”.
128Yo dije: “Ud. vigile”. En dos días, estaban tratándola por flebitis.
129Como el pequeño Jimmy Pool aquí, su niñito. El otro día vino con ese ataque al corazón, pensaban ellos, y era un ataque asmático. Y puse mis manos sobre él. Yo dije: “Obsérvenlo por un par de días; él tiene sarampión. Está brotando. Es la fiebre”. Me encontré con él anoche. Él dijo que el sarampión le brotó por todas partes. ¿Ven?
130Ahora, yo estaba hablándole a la Hermana Melikian, con la mano. Ella dijo: “Es una cosa asombrosa, el ver eso, hermano Branham”. Ella dijo: “¿Funciona eso en toda mano?”.
131Yo dije: “Bueno, si hay algo malo en el paciente”. Dije: “Fíjese en esto, pondré mi mano encima”, muchos de Uds. se pararon y lo vieron, y no lo hizo. Yo dije: “Mire, no hay nada malo con mi esposa, puse su mano…”
132“Ven acá querida, pon tu mano sobre la mía”. Ella está sentada allí, mi esposa. Ella puso su mano sobre la mía. Tan pronto lo hizo, yo dije: “Tú tienes un quiste en el ovario izquierdo. Sí, tienes problemas femeninos”. Y ella dijo: “No siento ninguna diferencia”.
133Yo dije: “Pero tú lo tienes”. Rebeca tenía dos años de edad. Mi hija, la que acaba de tocar hace rato, ella tenía dos años de edad.
134Dos años después, Sara vino a la escena, y cuando… Ella nació por cesárea. Y le pedí al Doctor Dillman, nuestro doctor en Corydon, que: “Cuando Ud. la abra mire ese ovario izquierdo”, y él lo hizo. Él dijo: “No hay nada malo según lo que vi”. Yo puse mi mano; todavía estaba allí.
135Cuatro años después vino José. Le pedí que viera de nuevo. “No hay nada malo, como había visto”. Puse mi mano; todavía estaba allí. Así que nos olvidamos de eso.
136Ahora, esto es algo que tengo que decir. No me gusta decirlo, pero tiene que ser la verdad, ¿ven?, y es lo que uno quiere. Decir siempre la verdad no importa qué suceda. Años habían pasado, no lo habíamos notado.
137Y yo digo esto, no porque ella esté sentada allí, porque lo digo cuando ella no está allí. Y Uds. saben eso. No creo que pudiera haber una mejor esposa en el mundo que mi esposa, y espero que ella siempre permanezca de esa manera. Y yo quiero ser un esposo leal, y espero que cada joven en este edificio, cuando se case, consiga una esposa como mi esposa. Yo no sé cuánto tiempo viviremos de esa manera, pero espero que el resto de nuestros días sobre la tierra. Hemos sido muy felices juntos. Dios fue el que me dijo que me casara con ella.
138Al mismo tiempo, sin saberlo ella, yo estaba tratando de no casarme con ella; no porque no la amaba, sino porque no creía que iba a poder mantenerla. Y ella era una buena mujer, y yo simplemente no merecía eso.
139Ella salió para orar y abrió la Biblia. Y creo… Ella dijo: “Señor, nunca he hecho esto antes, pero dame una Escritura que me ayude. Si yo tengo que olvidarlo, tengo que olvidarlo”. Abrió la Biblia…
140Y ella fue a un pequeño cobertizo y oró. Y cuando abrió la Biblia: ‘Malaquías 4. He aquí os envío el profeta Elías, antes que…” Eso fue—eso fue hace veinte y tantos años, no sabiendo nada acerca del ministerio de este día. Y yo estaba… no podía ser…
141Yo estaba recostado allí junto al río. Y él me—me despertó una noche, y lo oí a Él parado allí junto a la puerta. Él dijo: “Ve a recogerla, y su matrimonio será este octubre que viene, el veintitrés”. Y eso es exactamente lo que hice. Y hemos vivido felices. Por la gracia de Dios nunca hemos tenido discusiones. Ella ha sido un amor.
142Un día yo entré. Y ella ha tenido que criar a estos niños sola; por estar yo en el ministerio. No muchas mujeres aguantarían eso; Uds. saben eso, sería difícil. Y entonces yo entré, y ella dijo alguna u otra cosa. Tenemos a José allá atrás, y él es… ¡Él ciertamente es un muchacho! Y él ayudó a poner algunas de las canas en la cabeza de su madre, como también lo hice yo. Así que él realmente era todo un muchacho, y él había hecho algo muy malo. Y yo le dije a ella… Ella me dijo: “Bill, dale una paliza”. Yo dije: “Yo simplemente no tengo el valor”. ¿Ven?
143Y ella dijo “Si tú tuvieras que soportarlo”, y ella cerró la puerta con fuerza en mi cara.
144“Bueno”, pensé, “está bien. Pobrecito, él no quiso hacer eso”.
145Yo salí a lavar mi automóvil. Y cuando llegué allá afuera, al Espíritu Santo no le agradó eso; Él dijo: “Ve a decirle”, creo que es Segunda de Crónicas, el capítulo 22. No lo hice. Al principio, pensé que yo me había imaginado eso. Yo seguí lavándolo. Y lo dijo nuevamente: “Ve a decirle que lea esto”.
146Entré y tomé la Biblia y lo leí. Era donde Moi-… o María, la profetisa, se burló de su hermano, Moisés, por casarse con una muchacha etíope, y a Dios no le agradó eso. Y Él dijo: “Hubiera sido mejor que su padre escupiera en su cara, que—que haber hecho eso”.
147Así que, a María le brotó lepra, por todas partes. Y entonces Aarón vino, y le contó a su hermana, dijo… o vino y le contó a su hermano, y dijo: “Ella se está muriendo de lepra”.
148Y entonces Moisés corrió para interceder por ella, en el altar. Y cuando lo hizo, la Columna de Fuego bajó, Dios. Él dijo: “Ve a llamarla y a Aarón y tráelos aquí”. Y Aarón también estaba en el asunto. Así que Él dijo: “Llámalos y vengan aquí”.
149Él dijo: “Cuando haya uno entre vosotros”, Dios hablándoles ahora, “que sea espiritual, o profeta, Yo Jehová, me daré a conocer a él. En visiones hablaré con él, y me revelaré a Mí mismo a él por medio de sueños, y—y le revelaré sueños, y demás”. Él dijo: “Pero Mi siervo, Moisés, no hay nadie en la tierra como él”. Él dijo: “Yo hablo con él de labio a oído”. Él dijo: “¿No tuvisteis temor de Dios?”. ¿Ven? A Dios no le agradó.
150Bueno, cuando yo vi eso, entré corriendo. Y ella estaba en el otro cuarto. Toqué la puerta. Ella se había encerrado. Y le dije que quería hablar con ella. Y entré ahí y hablé con ella, traté de decirle de qué se trataba. Yo dije: “Querida, tú sabes cuánto te amo, pero a Dios no le agradó eso. Tú no debiste decir eso”. Inmediatamente después de eso, le vino un problema en su costado.
151La llevamos al doctor aquí en Louisville, al doctor Arthur Schoen, y él encontró un tumor en el ovario izquierdo, que yo había encontrado quince o dieciséis años antes. “Un tumor en el ovario izquierdo, como del tamaño de una nuez”. Yo dije: “¿Qué acerca de eso, doctor?”
152Él dijo: “Veamos qué sucede. Tráigala de nuevo en unos meses, como dos meses o algo así”.
153La llevamos de nuevo. Había crecido del tamaño de una nuez como al de un limón. Dijo: “Es mejor sacarlo; a que se ponga blando y se vuelva maligno”.
154Y yo dije: “Bueno, hombre”, dije yo, “nosotros vamos—vamos a Tucson. El Señor me ha enviado a Tucson”.
155Él la envió a un especialista de mujeres; él no quería el caso en sus manos. Así que él debe haberle dicho acerca de mi ministerio, porque él… El especialista de mujeres dijo: “Eso tendrá que ser sacado”. Así que él dijo… Le dijimos que nos íbamos a—a Tucson. Él dijo: “Bueno, yo tengo un especialista allá, un querido amigo mío. Yo vivía en Tucson”. Él dijo: “Voy a enviarlos donde él”.
156Así que él escribió una nota y se la envió a él, y dijo: “La señora Branham es una mujer agradable”, y continuó de esa manera. Dijo… Le envío a ella el diagrama de qué tan grande era el tumor, y demás. Se había convertido en tumor para entonces; y decía cuán grande era. Y dijo: “Yo sé…” Uds. saben, él sabía… Creo que él pensaba, me llamó un “sanador Divino”. Esa era la única forma de decirlo que él conocía. Pero dije: “Estoy de acuerdo que—que puede y debe ser sacado. Si tiene que ser sacado, sáquelo”.
157Pero eso estaba sometiendo a prueba nuestra fe. Y constantemente orábamos. Y entre más orábamos, más grande se hacía el tumor, hasta que llegó al punto que sobresalía en su costado. Lo mantuvimos callado; unas cuántas personas de aquí lo sabían; tratábamos de ver qué sucedería. Y siguió y siguió. Finalmente, cuando vine de Canadá, de donde salí…
158El Señor me permitió guiar a esa tribu de indios a Cristo. Voy a regresar a bautizarlos, en el Nombre del Señor Jesús, esta primavera, si el Señor lo permite.
159Ahora, yo vine, y era tiempo para que ella fuera, cuando yo estaba en Nueva York… o aquí para tener otra opera-… para ser operada, o ser examinada por última vez. Yo proseguí hacia Nueva york. Y cuando regresé, me detuve aquí, y fui… Después de que tuve la reunión aquí, la última reunión, fui allá y la llamé de la casa del Hermano Wood.
160Y ella dijo: “Bill, ni siquiera soporto que mi ropa lo toque”. Estaba así muy salido en su costado para entonces. Y con su pierna de ese lado, ella sólo podía andar cojeando, y fue la peor semana que ella había tenido. Y ella dijo: “Tengo que ir pasado mañana, para ese examen”.
161Yo pensé, “Oh, Dios, si ellos lo sacan, eso nos impedirá irnos a casa en la Navidad, y ya le dije a la gente que estaría allí”. Y dije: “¡Qué tiempo! ¡Oh, vaya!”. Pensé.
162“Dile que si él va a operar, bueno, que lo deje un poco más, hasta después de la Navidad”.
163Luego me puse a pensar: “Podría ser maligno”. Y acá atrás, Uds. saben, eso es lo malo, se puede ir a los riñones. Si sigue y se vuelve maligno, eso lo mataría a uno. Así que entonces pensé: “¿Qué puedo hacer?”. Y Meda dijo: “Bueno, entonces llámame”, dijo.
164El día que llegué a Shreveport, el cual sería el día después de eso, cuando llegué a Shreveport, ella tenía que ir para el examen. Así que ella fue a la… La Sra. Norman iba a ir, la Hermana Norman; todos Uds. la conocen, las personas que vienen aquí al Tabernáculo. Ella iba a ir con ella, y a este especialista. Y así que ella dijo: “Espera hasta que tú tengas tu primera noche, en—en… y luego regresa”. Por la diferencia de dos horas de tiempo. “Luego llámame cuando tú regreses, después de la reunión, yo te diré lo que tengo que hacer”. Y yo dije: “Muy bien”. Así que, continué.
165Y a la mañana siguiente, antes de salir, yo iba a recoger a Billy y a Loyce. Ambos están aquí presentes. Y siempre…
166Nosotros tenemos un viejo taburete allí que el Hermano Palmer nos tapizó aquí, no hace mucho tiempo, y siempre nos reunimos alrededor de ese taburete y oramos, cada vez que estamos… Oh, como un diván, Uds. saben, taburete. Cada vez que nos reunimos allí alrededor y oramos, cuando voy a ir a una reunión, le pedimos a Dios que nos ayude.
167Y había estado allí un par de días, y estaba—estaba solitario. La casa; los niños no estaban, y ella no estaba. Uds. saben, muchos de Uds. saben que yo tuve que pasar por eso una vez, regresar a una casa vacía; sólo que, enterré a esa esposa, Hope. Y ahora todo eso otra vez. Me arrodille y pensé: “Bueno, oraré y luego iré a recoger a Billy y a Loyce, y seguiré adelante”.
168Así que al arrodillarme para orar, dije: “Señor, los echo de menos esta mañana, aquí alrededor”. Yo dije: “Te ruego que los ayudes y los bendigas. Que podamos volver nuevamente a este lugar. Y ahora”, dije, “ellos están allá porque Tú me enviaste allá en una visión, y Tú la cumpliste. Ahora quiero esperar, para ver qué es lo siguiente que me vas a decir que haga”. Yo dije, “Yo ruego por… Sé misericordioso con ella”. Y dije “Ayúdame en la reunión allá”. Y luego continué… Yo dije: “Señor, no permitas que sea maligno. Y permite que ese doctor espere hasta después del primero del año para sacarlo. Me—me duele verla…”
169Yo dije: “Señor, ella no quiso hacer lo que hizo esa mañana. Ella no quiso hacer eso”. Dije: “Señor, ni una sola vez ha dicho ella una sola palabra acerca de que me vaya a las reuniones, quedándome meses, o lo que haya sido. Ni una sola vez ha abierto ella su boca acerca de eso. Ella siempre ha mandado mi ropa a la tintorería, y ha lavado mis camisas, y me ha tenido todo listo para ir a las reuniones. Luego, ella se pregunta cómo puede servir a Dios”.
170Uds. las mujeres, al servirle a sus esposos, le sirven a Dios, por supuesto.
171“Y ahora, y luego cuando regresaba, muy cansado y agotado, llegaba gente de todas partes. Yo tenía que salir en un viaje de pesca, o a un viaje de cacería. Pues, muchas mujeres hubieran explotado ante eso. ¿Qué hizo ella? Alistaba mi ropa para cazar, para que yo fuera; me dejaba ir”. Yo dije: “Señor, ella no quiso hacer eso”. Y dije: “Ella ha tenido que ser operada tres veces, por causa de haberle hecho cesáreas”. Y dije que yo… “Señor, no—no quisiera ver que se lo hagan a ella de nuevo”.
172Y en ese momento oí algo en el cuarto. Miré hacia arriba. Y una Voz dijo: “Ponte de pie”. Dijo: “Lo que tú digas, de esa manera será”.
173Esperé un momento y dije: “Antes de que la mano del doctor la toque, la mano de Dios quitará el tumor, y ni siquiera será hallado”.
174Eso lo concluyó para mí. No la llamé. Seguimos adelante, fui y recogí a Billy y a Loyce, y fuimos a Shreveport.
175La noche siguiente la llamé. Ella estaba feliz. Ella dijo: “¡Bill, quiero contarte!”
176Ahora, ella está aquí y puede verificar esto. Ella anduvo cojeando para llegar allí; entró a la sala con la enfermera y la Sra. Norman, y se puso la ropa para… la bata, para el examen. El doctor llegó, y ella apenas se podía subir a la mesa; estando ahí el tumor, tan grande. Y cuando ella… El doctor entró, y estaba hablando con ella. Y se acercó, para levantar la sábana hacia atrás para tocarla, y, antes de que él la tocara, desapareció.
177Y el doctor no sabía en qué lado estaba. Él dijo: “¡Esperen un momento!”. Con los diagramas dibujados y todas las fotografías, y todo lo demás, él no pudo encontrar ni un solo rastro de él. La examinó, una y otra vez. Él dijo: “Quizás yo no lo pueda explicar, pero Sra. Branham, ese tumor no está allí”. Y ella no ha tenido ni un síntoma de eso, desde entonces.
178¿Qué fue eso? Noten, exactamente en la manera que fue dicho: “Antes de que la mano del doctor lo toque”. Una fracción de segundos y su mano lo hubiera tocado. ¡Cuán perfecta es la Palabra del Señor!
179Ahora, allí está mi esposa, y ambos estamos delante de Dios. Peor aun antes de que la mano del doctor pudiera tocar su cuerpo, en lo que se iba acercando a ella así, algo sucedió, el tumor desapareció. Y ellos no podían, él—él dijo… Creo que así fue, ¿no es así querida? “Quiero tranquilizarla, Sra. Branham”, (¿Es correcto eso, fue así como lo dijo? Es correcto), “de que ese tumor no está allí. Ud. no tiene ningún tumor”.
180¿Qué fue eso? Exactamente de acuerdo a la Palabra del Señor, eso fue… Amén. Esa es la quinta vez. Cinco es el número de gracia, un número de f-e, también. [En inglés, la palabra “Fe” tiene cinco letras: F-a-i-t-h.—Traductor.]
181No hay más duda en mi mente. Yo sé lo que es el Tercer Jalón, y sé lo que hace. Ahora sean reverentes, guarden silencio, pronto llegará la hora en que Dios va a hacer grandes cosas para nosotros. Ahora inclinemos nuestros rostros para una palabra de oración.
182Señor Jesús, yo lo había visto sobre otra gente, pero cuando se trató de mi propia y preciosa esposa, entonces era en mi hogar, Señor. Yo lo miré con mis propios ojos, lo sentí con mis propias manos. Y yo… quin-… dieciséis años antes de eso, fue también, Señor, conocido y revelado por Ti. Cuando algo es hablado, debe ser hecho. Tú estabas mostrándome, Señor, entonces, eso, mi confianza en lo que Tú habías hecho por el pueblo, y me dejarías saber, para que yo pudiera ayudarles. Tú lo cumpliste en mi propia casa. Ese fue el Primer Jalón. Y ahora el Tercer Jalón confirmó el Primer Jalón.
183Estamos agradecidos, Padre. Perdónanos por nuestras flaquezas. Somos un pueblo pequeño. No tenemos educación, más o menos, somos un pueblo iletrado. Pero estamos tan agradecidos de que tenemos un Dios tan grande y Omnipotente que vigila y tiene cuidado de nosotros, pues no sabemos cómo cuidar de nosotros mismos. Nos encomendamos a Ti.
184Ahora, Padre, te ruego me ayudes. Y en este Tercer Jalón, oh Señor, que así como Tú has estado hablando en los últimos dos años al respecto, mostrándolo en… marcándolo en montañas, y demás, y trayéndolo hacia arriba. Ahora, yo estaba vigilando para ver qué era hasta que fue confirmado totalmente. Ahora ruego, Padre, que me ayudes a ser más reverente, con esto, de lo que era antes, y que Tú recibas gloria. Así como, sobre este mismo púlpito, donde el Primero fue dicho, el Segundo, y ahora el Tercero, y lo que Tú has dicho se ha cumplido exactamente lo que Tú dijiste. Nosotros te creemos, Señor Dios.
185Ayuda a cada uno de nosotros a desechar nuestra incredulidad y nuestras supersticiones, para que podamos pararnos en la Presencia del Dios viviente, sabiendo que, el mismo Dios que quitó ese tumor de mi esposa que está sentada y presente ahora; verificado por algunos de la ciencia médica mas elevada que tenemos en el país, quienes lo examinaron, y entonces lo miraron, y le sacaron radiografías, y ahora ha desaparecido. Tú eres Dios, y no hay ningún otro fuera de Ti.
186Y nosotros te amamos, porque Tú nos—Tú nos has permitido llegar a ser Tus siervos. Y que podamos servirte con reverencia y honor, todos los días de nuestra vida. Concédelo Señor. Que yo pueda, y mi familia, y toda esta gente, podamos ser Luces brillantes, sal salada que… produzca una sed en otros, de amar a este Jesús que ha hecho tanto por nosotros.
187Ahora mientras abro la Palabra, para leerla, para tomar un texto pequeño, y luego orar por los enfermos, ayúdame, Señor. Háblanos y sana a los enfermos, te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
188¿Podrían Uds….? ¿Tengo tiempo para un…? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Si me doy bastante prisa en… algún texto aquí, quiero que lean ahora, o que anoten, o lo que deseen hacer. El primero se encuentra en el Libro de Números, 21:5 al 9, y queremos leer esto: Y habló el pueblo contra Dios y contra Moisés: ¿Por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto? Pues no hay pan ni agua, y nuestra alma tiene fastidio de este pan tan liviano. (Alimento de ángeles). Y Jehová envió entre el pueblo serpientes ardientes, que mordían al pueblo; y murió mucho pueblo de Israel. Entonces Jehová… Entonces el pueblo vino a Moisés y dijo:…
189¡Confesión! Fíjense: “¡Hemos pecado!” ¿Ven?, esa es la primera cosa para ser sanado, confesión primero. …Hemos pecado por haber hablado contra Jehová, y contra ti; ruega a Jehová que quite de nosotros estas serpientes. Y Moisés oró por el pueblo. Y Jehová dijo a Moisés: Hazte una serpiente ardiente, y ponla sobre una hasta; y cualquiera que fuere mordido y mirare a ella, vivirá. Y Moisés hizo una serpiente de bronce, y la puso sobre una asta; y cuando alguna serpiente mordía a alguno, miraba a la serpiente de bronce, y vivía.
190Ahora, también deseo leer una Escritura de Zacarías, el capítulo 12, el versículo 10. Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quién se aflige por el primogénito.
191Ahora como texto voy a tomar esto: Miren Hacia Jesús. Aparten la mirada del mundo, hacia Jesús. Moisés hizo la serpiente; y aquí el profeta, más tarde, estaba hablando de ella, lo que sucedería, mirando hacia—hacia Jesús.
192La Biblia dice, en Isaías 45:22. Hallamos que Dios dijo: “Mirad a Mí, todos los términos de la tierra”. Y ahora, cuando la tierra ha llegado a su fin, o el sistema de la tierra ha llegado a su fin, que la gente mire hacia Él.
193Ahora, Uds. podrían decir: “Hemos oído esto, generación tras generación. Hemos oído esto por mucho tiempo”. Eso es verdad, y ha sido predicado por mucho tiempo. Muchos ministros han tomado este mismo texto, miles de ellos.
194Pero aquí está lo que les quiero preguntar esta noche, por unos cuántos minutos más. Cuando Uds. miran, la pregunta es—es: ¿qué ven Uds. cuando miran? ¿Qué ven cuando en verdad miran? Eso depende únicamente de lo que Uds. estén buscando. ¿Ven? Ahora, Él dijo: “Mirad a Mí, todos los términos de la tierra”. Moisés levantó la serpiente, y cualquiera que miraba, era sanado. Ahora, depende de lo que están buscando.
195Yo he visto gente entrar a las reuniones, en este último día, que sólo eran capaces de sentarse en la reunión por como uno o dos minutos. Eso era todo lo que podían soportar. ¿Ven?, ellos no podían soportarlo.
196Nunca olvidaré, espero que esto no desprestigie a alguien de Iowa, cuando tuve la reunión en Waterloo.
197El Hermano Lee Vayle, él estaba aquí esta mañana. No sé si está aquí esta noche o no. ¿Está Ud. aquí, Lee? Él estaba aquí esta mañana. Sí, allá donde están grabando, acá atrás. Muy bien.
198El Hermano Lee y yo hicimos todo lo que pudimos. Y dimos un desayuno gratis a la asociación ministerial, sólo para ir y hablarles. El Hermano Lee Vayle, por supuesto, es un erudito y—y un doctor en Divinidad, él realmente se ganó su título. Y así que traté de hacer de que él hablara ante estos luteranos, presbiterianos, y demás, pero él dijo: “No, ellos están esperando que Ud. lo haga”.
199Bueno, yo fui y tomé mi texto delante de estos ministros, después de que habían terminado de comer. Yo tomé mi texto: Yo No Fui Desobediente A La Visión Celestial. Apenas había leído la Escritura, como dos miraron, y salieron por la puerta. Así que cuando comencé a decir: “Como Pablo en su día, con un ministerio raro, y ahora se para delante de Agripa y dijo que no fue desobediente a ella”, como dos o tres más se levantaron. Y para cuando llegué a donde yo pudiera decir algo acerca del texto, sólo habían unos tres o cuatro sentados allí. Todos se habían levantado y se habían ido.
200La razón de eso es, es esta. Algunos vienen a la reunión, cuando oyen de un evangelista, la manera en que él se viste tiene algo que ver con la gente. Si él no trae puesta la clase correcta de ropa, algunos de ellos…
201Oí a un—un psicólogo decir el otro día; el doctor Narramore, un hombre muy fino, un hombre cristiano, su programa está ahí en la emisora de radio KAIR, todo el tiempo. Él dijo: “La forma de darse cuenta que un hombre está perdiendo la razón, es cuando él no se viste de acuerdo a su disposición”. Uds. saben, a cómo él tiene que aparecer delante del público, esa era una señal de que él estaba perdiendo la razón.
202Bueno, entonces yo he estado loco toda mi vida, ¿ven?, porque yo uso “overol” y de todo, ¿ven? Así que, de acuerdo a mi posición, yo debo vestirme como un clérigo, en otras palabras, para—para ser un clérigo.
203Yo no creo que Jesús se vestía como un clérigo. Él se vestía como un hombre común y corriente. Él andaba entre los hombres y no era nada elegante.
204Pero eso es, ¿ven?, cómo es que las ideas del hombre… Eso no… ¿Qué tal si este hombre, o, me pregunto lo que el doctor pensaría de esto, cuando a un profeta en la Biblia se le ordenó quitarse la ropa y caminar desnudo delante de la gente? Él realmente hubiera estado loco, ahora, ¿no es así? Pero Dios le dijo que lo hiciera.
205Otro tuvo que acostarse sobre un lado por trescientos cuarenta… Meses, creo que fue, acostado sobre un lado, un lado; y luego se dio vuelta al otro lado. Y comía de una olla de lentejas que él había hecho allí; tenía que ir y hervir esta cosa y hacerla, todo junto, comerla durante todo ese tiempo; alcanzarla y llenarse la mano y comer, acostado sobre su lado como señal. ¿Ven?
206Oh, realmente cuánto se puede alejar la gente, de la Palabra de Dios. Llegan a ser tan educados, al grado que su educación los aleja de Dios. Cuando un hombre habla acerca de la educación que tiene, yo sé que así de lejos está él de Dios; ¿ven? Un doctorado. No diciendo esto en contra el Doctor Vayle, porque él no es de ese tipo. Pero, usualmente, cuando un hombre obtiene un doctorado, eso para mí sólo significa que él está ese tanto más lejos de Dios, ¿ven?, a menos que él pueda aferrarse a la Palabra y a Dios.
207Ahora, nos damos cuenta que algunos vienen para oír la manera en que uno habla, cuando vienen para ver. Uno habla acerca de sanidad Divina y del Señor; si un hombre no es lo usual, un genio educado, la gente no puede soportar oírlo usar palabras como “his’n, hain’t”, [Modismos americanos.—Traductor], y—y palabras como… Ellos simplemente… Ellos no… Ellos piensan que eso está muy lejos de Dios.
208Y cuando Jesús habló un lenguaje tan sencillo, al grado que, hoy, tiene a los profesores confundidos, porque tratan de interpretarlo conforme a la erudición y el lenguaje de ese día, y ese era el lenguaje de la calle. Por lo tanto…
209Pues, ¡hay tanta diferencia incluso aquí en nuestros Estados Unidos! Yo llamé de Florida a Nueva York, y también tuve que conseguir a una señora acá en San Luís, para que tradujera entre esta muchacha del sur y la muchacha del norte. Había tanto así de diferencia. ¿Ven? Ciertamente.
210Ahora la cosa es que la gente busca esas cosas, discursos en vez de la Palabra. La Palabra siendo manifestada es la evidencia de que está correcta. ¿Ven?, ¡La Palabra siendo manifestada! Ellos nunca mirarán Eso. Ud. tiene que tener un concepto intelectual, para saber, ir al seminario y aprender cómo inclinarse, cómo pararse en un lugar, y todo. Oh, eso, a un ministro que realmente ha sido lleno con el Espíritu Santo, lo ahogaría hasta matarlo. ¿Ven? Ahora, eso es intelectual.
211Y así ha llegado a ser toda esta nación. Tiene un concepto intelectual de Cristo. Eso es lo que ellos buscan. “Y si Cristo está en Ud., Ud. tiene que ser un erudito, Ud. tiene que ser un intelectual”, porque eso es lo que piensan que Cristo es.
212Y otras ocasiones, otra cosa, forman sus propias opiniones de lo que Él debería ser, sus propias ideas, en vez de tomar lo que la Palabra dice. Así es que cuando ellos miran, y aun viendo a Jesús mismo, fallan en reconocerlo. Lo hicieron en el día de Pentecostés. Lo hicieron cuando Él estaba en carne. Lo hicieron cuando Él estuvo en el pesebre. Lo hicieron cuando Él estuvo en las calles de Jerusalén. Lo hicieron cuando Él estuvo en la cruz. Y Él fue el cumplimiento de esa Palabra. Y sin embargo, ellos tenían al Mesías descendiendo por un corredor desde el cielo, y todo lo demás, y estaban equivocados porque ese era su concepto intelectual. Y fallaron en verlo a Él, aunque estaban mirándolo directamente. ¡Así es hoy!
213¿Qué ve Ud. cuando mira? Algunos miran para ver, cuando ellos miran hacia Él, miran para ver a un fundador de iglesia, grande e intelectual, alguien que realmente puede producir un credo que hará que toda la gente acepte este credo, alguna u otra cosa. Eso es lo que ellos ven cuando lo miran a Él.
214Algunos miran para ver un mito, como San Nicolás, cuando miran. Leen la Biblia, y dicen: “Ah, eso es una cosa mitológica. Eso es tan sólo algo que el hombre escribió. Eso es lo que ellos… porque cuando ellos...”. La opinión que Ud. se forma de la Biblia es la que Ud. se forma de Él. ¿Ven?
215Algunos miran para ver a un bebé. Algunos miran y ven a un—un conejo o a un San Nicolás. Algunos miran para ver algún libro histórico que sucedió ayer, y no hoy. Pero la pregunta es, ¿qué ven Uds. cuando miran?
216Tantos de Uds., que reclaman tener el Espíritu Santo, miran y ven la segunda persona de una trinidad. Cuando ni siquiera es mencionada en la Biblia. No exista tal cosa. La palabra “trinidad” ni siquiera está en las cubiertas de la Biblia. Pero sin embargo, cuando Uds. miran a Jesús, Uds. lo consideran a Él como la tercera persona o la segunda persona de una trinidad, y esa es la razón de que no llegan a ninguna parte.
217¿Saben Uds. lo que Él dijo? “Yo soy Dios, y fuera de Mí no hay otro”. ¿Ven?
218Depende de lo que Uds. están mirando. Si Uds. quieren poner a algún muchachito como mascota, a un viejo con una barba, y demás; si así es como Uds. miran a Jesús, como siendo alguna persona diferente de Dios, Uds. están mirando mal. Uds. no lo ven.
219Aquí no hace mucho, yo tenía unos binoculares. Yo estaba tratando de observar unos antílopes, o un antílope en un campo. Y mi hijo estaba tratando de enseñarme, y él es bastante más joven que yo. Así que él dijo: “¡Toma esos binoculares, papá! ¡Allí está el antílope, allá mismo!” Yo dije: “Puedo verlo con mi ojo natural”. Él dijo: “Toma estos binoculares”.
220Cuando miré, vi como diez antílopes, pero los binoculares estaban mal enfocados. Y cuando los enfoqué bien, todos los diez se convirtieron en uno.
221Y si Uds. enfocan su mente en la Palabra de Dios, los tres serán Uno. ¿Ven? Pero sus binoculares eclesiásticos están mal enfocados cuando Uds. tratan de hacerlo a Él tres. Él es Uno. ¿Ven?
222Pero depende de lo que Uds. están mirando. ¿Qué ven Uds. cuando en verdad miran? Recuerden, Uds. sólo pueden verlo a Él mientras lo miran a través de la Palabra. No pueden mirarlo a través de un libro de texto. No pueden mirarlo a través de un credo. Verán dos o tres dioses, y todo lo demás, en esos credos. Pero mírenlo a través de la Palabra, y verán que Él es “Emanuel, ‘Dios hecho carne entre nosotros’”. Él dijo: “Yo soy Dios y fuera de Mí no hay ningún otro”. Él es Dios.
223Isaías, el profeta, miró una vez, y cuando él vio a Jesús… mi tema es: “Mirando a Jesús”. Miren Hacia Jesús. Cuando Isaías apartó la mirada del mundo para verlo a Él, él dijo: “Yo veo un Consejero, un Príncipe de Paz, al Dios Fuerte, al Padre Eterno”. Eso es lo que Isaías vio cuando apartó la mirada.
224Daniel, en una ocasión, estaba parado cuando vio el—el fin de los reinos gentiles. Él vio la imagen que Nabucodonosor había soñado. Él vio cómo cada uno sucedería al otro, al ir bajando. Y cuando él miró para ver todo lo que iba a suceder en el fin, cuando él vio a Jesús, Él era “una Piedra cortada de la montaña, no con manos”, que aplastó los reinos gentiles.
225Nabucodonosor echó en el horno ardiente a tres jóvenes hebreos, que creían en Dios y se pararon en Su Palabra. Si ellos tenían que morir por Ella, de todos modos se iban a parar firmes; sólo era una cosita, de doblar sus rodillas hacia otro lado. Pero cuando él miró y vio a Jesús, Él era “El cuarto hombre” que estaba en el horno ardiente, y mantuvo el calor lejos de sus siervos obedientes. Eso es lo que vio Nabucodonosor.
226Ezequiel miró un día para verlo a Él, y Él era “una Rueda en medio de la rueda”, bien arriba en el aire. Él era el Eje de la rueda, del cual están sujetos todos los rayos. ¡Amén! La gran rueda se movía por fe, pero la Rueda pequeña giraba por el Poder del Señor. Eso fue lo que vio Ezequiel cuando miró.
227Juan el Bautista miró un día, y, cuando lo hizo, él vio a una Paloma; y una Voz diciendo: “Este es Mi Hijo amado en el cual tengo complacencia morar”. Eso es lo que él vio. Luego, él vio que Jesús y Dios son la misma Persona, porque el Espíritu descendió del Cielo como una Paloma diciendo: “Este es Mi Hijo amado en el cual tengo complacencia morar”. Eso es lo que él vio. Noten, Él se identifica a Sí mismo de esa manera.
228Noé, cuando él miró para verlo a Él, Noé vio los justos juicios de Dios viniendo sobre una gente de este mundo que había rechazado Su Palabra. Eso es lo que dijo Noé cuando él miró.
229Moisés, cuando él miró, él vio una zarza ardiendo. Una Columna de Fuego había descendido a una zarza, y cuando Moisés se acercó a ella, Él dijo: “Quítate el calzado, pues, ‘YO SOY’”. Ahora, si Uds. consideran esa palabra, “YO SOY”, es tiempo pasado, tiempo presente, y tiempo futuro. “YO SOY”, ¡Eterno! ¿Ven? “YO SOY”, Él vio al “YO SOY”. Eso es lo que él vio en la zarza ardiente.
230Israel miró la serpiente de bronce que hizo Moisés y vio el sufrimiento de Cristo por el juicio por los enfermos, porque sabemos que la serpiente hablaba de la expiación.
231Jesús era esa Expiación. “Como Moisés levantó la serpiente de bronce en el desierto, así es necesario que el Hijo de Hombre sea levantado”, con el mismo propósito. ¿Ven? ¿Por qué? Ellos habían pecado, y se habían enfermado; eso era para quitar sus pecados y por sus enfermedades. Y por eso fue “Jesús herido por nuestras transgresiones, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Al quitar la sanidad Divina de Cristo, Uds. cortan en dos la Expiación. ¿Ven?
232¿Qué ven Uds. en Él cuando miran? ¿Ven Uds. eso? ¿Ven Uds. que: “Él fue herido por nuestras transgresiones; por Sus llagas fuimos nosotros curados?”. Cuando Uds. miran, ¿pueden ver eso, o pueden ver un solo lado de la Expiación? ¿Pueden Uds. ver ambos lados de eso cuando miran? Si Uds. lo miran a través del credo, ellos le dirán: “Los días de sanidad han pasado”. Pero si Uds. lo miran a través de la Palabra, Uds. verán que: “Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”. ¿Ven?
233Los discípulos miraron hacia Él cuando estaban en un mar turbulento, y ellos vieron que venía la única ayuda que podía ayudarlos.
234Marta miró hacia Él en tiempo de muerte, y vio que Él era “La resurrección y la Vida”. ¡Amén! En tiempo de muerte, Marta vio, cuando ella lo miró… Él había sido rechazado por el pueblo de ella; Él había sido rechazado; ella incluso había enviado a llamarlo, y Él no vino a su hermano. Pero cuando Él por fin vino, ella fue y cayó para poder mirarlo, ella se dio cuenta que Él era tanto “La resurrección como la Vida”. ¡Amén!
235Jairo hizo la misma cosa, un creyente secreto; un pequeño presbiteriano, metodista, bautista, que realmente creía, pero no podía acercarse por causa de que su denominación no se lo permitiría, porque él sería excomulgado. Pero su única hijita se encontraba al borde de la muerte, y él tuvo que ir. Pero cuando él lo encontró a Él, se dio cuenta que Él era la Resurrección y la Vida.
236Cuando él envió a buscarle, vino un mensajero y dijo: “No molestes al Maestro, porque la muchacha ya está muerta”. Él… Y casi le falló su pequeño corazón.
237Pero Él le dijo: “¿No te he dicho: ‘Si tan sólo crees, verás la Gloria de Dios?’”. Jairo se dio cuenta que Él podía resucitar a los muertos, cuando miró a Jesús.
238Los hambrientos miraron hacia Él, y hallaron alimento que sustenta para vida. Eso fue en lo natural. Los hambrientos, espiritualmente, pueden mirar hacia Él y darse cuenta que Él es el Pan de Vida.
239El ladrón moribundo miró para ver qué podía ver, y halló en Jesús su perdón. “Acuérdate de mí, Señor, cuando vengas en Tu Reino”. Jesús dijo: “Hoy estarás Conmigo en el paraíso”. Eso es lo que él vio en la hora de su muerte.
240Los enfermos miraron hacia Él, y vieron al Sanador. Los ciegos miraron, y pudieron ver. Depende de lo que Uds. están mirando ahora. ¿Qué están Uds. mirando?
241Pedro y Natanael miraron y vieron la Palabra prometida de su profeta, Moisés, manifestada. “Jehová vuestro Dios os levantará profeta como yo, y a Él se aferrará el pueblo. Y todos los que no le crean, y no oigan a ese Profeta, serán cortados del pueblo”.
242Y cuando Pedro llegó hasta Su Presencia, Jesús dijo: “Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás”. Él supo en ese instante, cuando él miró por primera vez a Jesús, que ahí estaba el cumplimiento de lo que la Palabra de Dios decía que Él sería. Amén.
243¿Me pregunto si Uds. encontraron la misma cosa cuando lo miraron a Él por primera vez? ¿Me pregunto si la Palabra prometida se les manifestó a Uds. cuando lo miraron a Él?
244Natanael, tan pronto como él entró en la Presencia de Jesús, con un poquito de duda… Encontramos que Felipe había ido y le había dicho: “Ven y ve a Quién hemos hallado”. Y Natanael vino y dijo: “¿Cuál es Él?”. Él dijo: “Probablemente es el que está allá orando por los enfermos”.
245Él se abrió paso hasta que pudo mirarlo. Cuando él miró, Jesús dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”. Él dijo: “Rabí, ¿desde cuándo me conoces?”.
246Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo del árbol, te vi”.
247Entonces ¿qué encontró Natanael? Él se dio cuenta que allí estaba el Rey de Israel. Él dijo: “Tú eres el Hijo de Dios, Tú eres el Rey de Israel”. Eso es lo que él vio cuando miró. Él obtuvo la interpretación de la Escritura, traída a luz ante él. Él lo vio; la misma Escritura que Moisés el profeta ungido, había dicho: “Él será un profeta como yo”.
248La mujer junto al pozo, ella echó una mirada una vez, y ¿qué vio ella? Ella lo expresó en la ciudad. Ella dijo: “Venid, ved a un Hombre que me dijo las cosas que he hecho. ¿No es este el mismo Mesías?” Cuando ella miró por primera vez a Jesucristo, ella vio al Mesías.
249La gente puede mirar la misma cosa hoy, y lo llama “telepatía mental”. Ellos lo llamarán “espiritismo”. Lo llamarán cualquier clase de nombre diabólico que puedan llamarlo, porque no saben lo que están buscando. Amén. Ellos no entienden. Están buscando un credo. Están buscando un genio para poner en orden la iglesia. Están buscando más miembros, y fallan en ver al bendito Señor Jesucristo en Su Palabra identificada. Correcto.
250Depende de lo que Uds. estén buscando. Si Uds. están buscando el cumplimiento de la promesa de hoy, Uds. lo verán. Pero, si Uds. están buscando algo intelectual, o algo que ellos siempre han buscado, algún gran fundador, algún historiador, alguna otra persona, algo más, fallarán en verlo. Pero cuando Uds. lo miran a Él a través de la Palabra. La Palabra declara Quién es Él.
251El retó a la gente de Su día para que hicieran lo mismo. Ellos no pudieron verlo a Él. Él dijo: “Vosotros ciegos, guías de ciegos. Vosotros reclamáis que Moisés es vuestro profeta. Si hubiereis conocido a Moisés, me hubierais conocido a Mí porque Moisés escribió de Mí”. Y ellos estaban demasiado ciegos para verlo. Mirándolo directamente, y estaban demasiado ciegos para verlo.
252Estoy cuadrando ese “resplandor”, esta mañana, por unos momentos, ¿Ven Uds.? Ellos están mirando, y no saben lo que están buscando, porque tienen el concepto equivocado de lo que están tratando de encontrar. ¿Cómo sabrían Uds. lo que quieren hallar si no saben lo que están buscando?
253¿Cómo irían Uds. a buscar una calabaza si nunca han visto una ni nunca han oído de una? ¿Cómo irían Uds. a buscar una sandía si no supieran que existe tal cosa ni cómo es? Uds. pudieran hallar una tina y pensar que es una sandía. Uds. pudieran hallar otra cosa. Uds. pudieran hallar un bloque y pensar que es una sandía.
254Pero Uds. tienen que saber qué están buscando. Y la única manera en que sabrán alguna vez lo que Uds. van a… lo que están buscando; si Uds. están buscando a Jesús, mirarán hacia la Palabra, porque Él es la Palabra. “Ellas son las que dan testimonio de Mí. Escudriñad las Escrituras”.
255“Vosotros decís que sois… sois creyentes de los profetas, pero vosotros sois de vuestro padre el diablo. Vuestros padres, que afirman; cuando Dios les envió los profetas, los pusieron en los sepulcros. Ellos—ellos mataron a los profetas. Cada uno que vino, dijo Jesús, “¿A cuál de ellos no apedrearon vuestros padres? Y las obras de vuestro padre haréis”. ¡Amén! Hombres justos, hombres santos, hombres a los cuales no se le podría señalar con el dedo, y sin embargo Él los llamó “serpientes y diablos”. ¿Ven?
256¿Qué están Uds. buscando? ¿Están buscando alguna persona piadosa? Algunas personas piensan que porque el Espíritu Santo obra a través de uno, uno tendría que ser un cara larga, piadoso que anda por ahí y ni siquiera… Ese no es el Espíritu Santo. Dios no lidia a través de ángeles como ese o que se supone que lo es. Dios lidia por medio del hombre. La Biblia dice: “Elías era hombre sujeto a pasiones semejante a las nuestras”, pero Uds. no podrían estar con él hasta que hallan visto a Jesús.
257Pedro y Juan en la puerta llamada le Hermosa. Y cuando les echaron mano llevándoselos allá por haber sanado a ese hombre: “Ellos habían percibido que ellos eran ignorantes, sin educación, pero también percibieron que ellos habían estado con Jesús”. ¿Ven? porque Su Vida estaba reflejándose a través de ellos. Ahora, depende de lo que Uds. están buscando.
258La mujer había leído la Biblia. Ella sabía que habría de venir un Mesías, y sabía lo que ese Mesías haría. Y tan pronto Jesús le dijo a ella: “Tráeme de beber”. Ella dijo: “No se acostumbra”. Él sólo es un hombre común y corriente.
259Ahora, si Él hubiera estado sentado allí con un turbante muy grande puesto, y toda clase de adornos sobre Él, de—de alguna persona santa, pues, la mujer hubiera dicho: “Bueno, allí está un sacerdote”, y hubiera continuado. O: “Ahí está alguna clase de rabí”, hubiera continuado.
260Un ministro, o alguna otra cosa; hoy vi a un hombre que llegó a comer, a donde fui a comer. Y ese hombre entró; él—él tenía suficientes cruces y cosas sobre él; algunas veces es bueno que esos hombres tengan eso. Yo creo que uno debe vivir una vida. Uno no tiene que tener mucha ropa de clérigo para probar lo que uno es. Algunas veces ellos beben, y festejan tanto, y fuman cigarrillos, y de todo, que tienen que usar ropa de clérigo aun para saber si ellos son ministros o no. Eso es correcto.
261Yo les digo, la ropa de clérigo que un hombre debe usar es el bautismo del Espíritu Santo. ¡Eso lo identificará a Ud. de haber estado con Jesús!…
262Ahora, nos damos cuenta que eso depende de lo que Ud. está buscando. A uno bien vestido, bien peinado, con alguna clase de turbante; Uds. nunca lo verán, porque Él era un hombre común y corriente. Dios lidia con el hombre. Jesús era un hombre; Dios estaba en el hombre, y Él era Dios.
263Ahora, nos damos cuenta que esta mujer, cuando ella vio esta señal misteriosa, que Él pudo decirle lo malo que ella había hecho, o lo que estaba en su corazón, ella supo en ese instante que ése era el Mesías. Así que, cuando ella miró a Jesús, ella vio al Mesías.
264El Mesías, ¿cuáles fueron las obras del Mesías? Conocería los secretos del corazón ¿Captaron bien eso? Me pregunto si Uds. entenderán. Si Uds. lo buscaran a Él esta noche, ¿qué buscarían? Él sería el mismo. El Mesías es la Palabra, ¡la Palabra! Y la Biblia dice, en Hebreos el capítulo 4, que: “La Palabra de Dios es más viva, más eficaz, que una espada de dos filos, cortando hasta partir el hueso, y discierne los pensamientos que están en el corazón”.
265Y cuando ella supo que el Mesías habría de ser esa Palabra manifestada, y le podía decir lo que estaba mal en ella, ella supo que ése era el Mesías. No como estaba Él vestido; no cuánta educación tenía Él; pero, por la señal que Él le mostró, Él era el Mesías. Cuando ella vio a Jesús, ella vio al Mesías; Dios en un hombre, como prometió para esa edad ungida.
266¿Pero saben qué? Muchas de aquellas mismas edades de las que he hablado, nunca vieron esa cosa. Muchos de ellos no lo vieron. Lo mismo hoy. Muchos no reconocieron a Moisés. Muchos no reconocieron a Elías. Muchos no reco-… Ellos nunca los reconocen hasta que se han ido, entonces lo reconocen.
267El incrédulo vio, en los días de Noé, sólo que ¿qué miró la incredulidad? Yo les dije lo que el creyente vio, ahora veamos lo que los incrédulos vieron. En los días de Noé, ¿qué vieron—qué vieron los incrédulos allá cuando miraron? Ellos vieron a “un fanático, trabajando torpemente alrededor en un supuesto barco”. Eso es todo lo que vieron. “Algún hombre viejo y loco con una barba blanca y larga que había perdido el juicio, y, en contra de la investigación científica y las pruebas, decía: Hay agua allá arriba. Pues, ¡pobre hombre!”. Ellos se compadecían de él. “Evítenlo; él pronto será declarado loco. Ha perdido el juicio”.
268Pero Él tenía la Palabra del Señor. Él estaba construyendo, en ella, y Dios estaba mostrando evidencias de que el diluvio venía en camino. Era una señal para ellos. Aquellos que no creyeron la historia de Noé se fueron errantes a las tinieblas, y terminaron muertos, en el agua, y en un sepulcro del infierno.
269Faraón, él miró una vez. ¿Qué vio él? ¿Qué vio Faraón? Él vio a “un fanático, así llamado profeta, con tantas supuestas declaraciones de liberación”. Eso es todo lo que él vio; a un adobero, un esclavo parado entre la gente, y diciendo él mismo que era enviado de Dios para hacer milagros. Pues, ellos pensaban que el hombre había perdido…Dijeron “Dejen que siga delirando. Él va a… Ellos lo van a declarar loco, después de un tiempo”.
270Pero él tenía ASI DICE EL SEÑOR. Los creyentes, Aarón, Josué, y muchos de ellos, vieron a Dios en Moisés. Y Moisés hizo las obras de Dios, por esa razón ellos sabían que Dios estaba en él. Ellos miraron y vieron a Dios en Moisés.
271El hombre rico miró y vio exactamente Quién era Él. ¿Ven? Pero rehusó seguirlo, porque amaba demasiado las cosas del mundo, para seguir a Jesús.
272¡Cuántos hombres ricos, de ese tipo, escucharán esta cinta! No siempre tienen que ser ricos en dinero; no, Uds. pueden ser ricos en concupiscencia, ricos en placeres de esta vida. ¿Cuántos hombres, cuántas muchachas jóvenes, y cuántos muchachos jóvenes, no venderán su popularidad de ser una reina del sexo, o algún Ricky con un banjo o una guitarra yendo a entretener con “rock and roll”, o algún baile que él puede hacer! ¡Cuántos de ellos reclamarían sus riquezas de popularidad, y rehúsan, cuando se sientan en las reuniones y observan la Mano de Dios moverse y declarar Su Palabra! ¡Cuántos lo harán!
273Él escogió su denominación. Él podía vivir por medio de ella. “Jesús era un fanático”, para su denominación. Así que él tenía que tomar lo que Jesús dijo, o tenía que tomar…
274¿Por qué no fue y le dijo a su sacerdote: “¿Qué puedo hacer para tener Vida Eterna?”. Él sabía que el sacerdote no sabía nada al respecto. Así que él vino a Jesús, y preguntó: “¿Qué puedo hacer?”.
275Jesús le dijo: “Guarda los mandamientos”. Le puso la cosa nuevamente en sus manos. Él dijo: “Yo he hecho esto”.
276Él dijo, “Guarda los mandamientos”. Entonces, él todavía no tenía Vida Eterna, y sabía que no la tenía. Ud. puede guardar todos los mandamientos y todavía no tener Vida Eterna.
277Entonces Jesús le dijo: “Ahora si tu quieres hacer lo correcto, ve vende lo que tienes, y dalo a los pobres. Ven, sígueme”.
278Pero eso fue demasiado para él ¿Ven? Nos damos cuenta que él miró y vio Quién era Él, pero sin embargo rehusó tomarlo. Y su próxima mirada fue en el infierno, mirando hacia arriba y viendo a Lázaro en el seno de Abraham.
279Pilato miró en una ocasión cuando ellos lo trajeron. Él nunca antes lo había visto. Sus manos amarradas, sangre saliendo de su espalda; una corona de espinas sobre Su cabeza. Pilato miró y fue convencido.
280Porque un caballo vino galopando por las calles, y un jinete saltó a tierra, se acercó corriendo y dijo: “Aquí está, tu esposa te ha enviado una carta”.
281Y él la vio y ella decía. “Pilato, amado esposo, no tengas nada que ver con ese justo, porque hoy he padecido mucho en sueños por causa de Él”.
282Él tembló. Sus rodillas golpeaban la una con la otra. Y él dijo: “¿Si Tú eres el hijo de Dios, si Tú eres el Rey, por qué no lo dices? ¿Eres Tú el Rey de Israel?” Él dijo: “Tú lo has dicho”. Dijo: “Dinos la verdad”.
283Él dijo: “Yo para esto he nacido”. Y Pilato se maravilló. Él…
284Todos, todos, estaban rogando y llorando a sus pies. Él dijo: “Tengo autoridad para matarte, o tengo autoridad para soltarte”.
285Él dijo. “Tú no tienes ninguna autoridad, a menos que te sea dada por Mi Padre”. ¡Uf!
286Señores, Él estaba convencido de que Ese era más que un hombre. Él estaba convencido de que era más que un hombre. Ciertamente, Él lo era. Pero (¿qué?), su política y su popularidad eran muy grandes. ¿Ven?, Él lo rechazó. Su popularidad era muy grande. La política, su posición en la vida, eran muy grandes para aceptar a este fanático.
287Me pregunto cuántos Pilatos estarán escuchando esto, que su posición en alguna denominación será demasiado grande, para aceptar el verdadero Señor Jesús estando en la posición que Él está hoy. El soldado Romano miró a Jesús, en la cruz.
288Después de que la tierra había tenido una postración nerviosa, se estremeció hasta que salieron las rocas de la montaña. Y el sol se ocultó a la mitad del día, y se volvió oscuro. Las estrellas no salieron para dar su luz. Y la tierra estalló con rocas y un terremoto. Y los relámpagos cruzaron los cielos en zigzag; y rasgó el velo del templo de arriba abajo. Y la gente corría y gritaba, ellos no sabían lo que había sucedido.
289Y aquel soldado romano que ayudó a clavarlo allí, había metido la espada a través de su corazón, entonces él miró, pero era demasiado tarde. Él miró y creyó pero era demasiado tarde para que él creyera. Lo que él había hecho había sellado su destino; él había metido la lanza a través del corazón el Salvador. Era demasiado tarde.
290Yo me pregunto cuántos romanos hoy en día han hecho la misma cosa, y harán la misma cosa. Uds. pudieran mirar, algún día, pero pudieran mirar demasiado tarde. Muchos de hoy día vendrán en ese día, y será de la misma manera. Ellos han sabido.
291El Hermano Woods aquí; ayer… Estoy diciendo esto debido a que está en este Mensaje. Acá en la compañía Slider, había un católico romano sentado allí. Él fue allá para conseguir concreto para la iglesia aquí, y cuando lo hizo, él le dijo para qué lo quería. Y el católico romano dijo: “¿Es ese el Hermano Branhan?”. ¡Sí!
292Él dijo: “Yo diré una cosa; cuando él ora, Dios contesta”. ¿Ven?
293Me pregunto entonces, sabiéndolo, viendo la vindicación de que verdaderamente es el Evangelio, no yo; cualquier hombre representando a Cristo. Estamos hablando de la Palabra, no del hombre.
294¿Qué estoy tratando de decir? Esto, que ellos ven claramente la Palabra vindicada, como Pilato y el resto de ellos que la vieron, como el soldado romano, pero ¿van Uds. a esperar que sea demasiado tarde para hacer algo al respecto? Él debió haber usado la lanza en la otra dirección. Las puertas serán cerradas, como fue en los días de Noé, entonces será demasiado tarde. Uds. podrían despertar alguna mañana, y decir: “Yo me propongo salir de este enredo”. No esperen demasiado tiempo. Uds. mejor deberían mirar y vivir ahora.
295Lutero apartó la mirada de la denominación católica. ¿Qué vio él? Una Columna de Fuego. Él vio una iglesia independiente.
296Wesley apartó la mirada de la denominación Anglicana. Él vio la misma cosa.
297Los pentecostales apartaron la mirada de todas las denominaciones. ¿Y qué llegaron a ser? Un pueblo grande y poderoso.
298¿Qué hizo cada uno de ellos? Cuando los fundadores, Lutero y Wesley, y aquellos, cuando miraron y vieron lo que ellos hicieron, y se pusieron en marcha, sus hijos que venían tras ellos, miraron hacia atrás hacia aquello de donde habían salido, fuera de la denominación, y llevaron a ese grupo de gente de regreso al mismo enredo del cual habían salido.
299¿Qué están Uds. mirando? Los fundadores miraron correctamente. Pero la gente que los siguió miraron hacia atrás hacia aquello de donde los fundadores salieron, e hicieron exactamente aquello en contra de lo cual estaban los fundadores; el ungido de Dios.
300Uds. saben, tengo que apresurarme, pues vamos a tener una línea de oración, y sé que muchos de Uds. tienen que viajar.
301Un día yo eché una mirada. Vi la Palabra hecha carne. Vi el Alfa y la Omega. Nunca vi tres, cuatro o cinco; vi a Uno. Lo vi a Él como mi Salvador. Lo vi a Él, la Palabra. Lo vi a Él, la Luz. Lo vi a Él, el Poderoso Dios. Yo vi a Dios en Él. Vi la Columna de Fuego. Vi en Él, exactamente lo que la Biblia dice que Él era. Yo vi que Él era el Alfa y la Omega, que Él era la Columna de Fuego. Que Él era el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Yo vi que la Columna de Fuego le dijo, a Juan: “Su Presencia que nunca falla”. Como Él dijo en Juan, allá: “Y Su Presencia que nunca falla, nunca te dejará”. Hermano, en mi opinión esta noche, cante ese canto: “Mira y vive”, mi hermano, vive, Mira a Jesús ahora y vive; Pues está grabado en Su Palabra, ¡Aleluya! Sólo es cuestión de que: “Mires y vivas”.
302¡Miren! ¿Qué ven Uds.? ¿Ven Uds. liberación? ¿Ven Uds. lo que Él es? Miren a través de la Palabra y vean lo que Él era, luego Uds miran a través de la misma Palabra y ven que Él es el mismo hoy así como Él era en aquel entonces. Él es el antitipo de la serpiente de bronce en el desierto, por la misma causa, el pecado y la enfermedad.
303Un día Judas echó una mirada. Y cuando él miró, después de que él le había echado una buena mirada a Él… Él sólo había estado mirando el tesoro, antes de eso, el dinero que tenían. Pero un día cuando él miró y vio a Jesús, ¿saben Uds. lo que vio? Él vio que era culpable. Él vio que no era digno de vivir, y se ahorcó.
304Una mañana, una de las mañanas más grandes en toda la historia del tiempo. Estoy diciendo esto, para terminar. Algo estaba sucediendo en Jerusalén, y de repente un montón de soldados descendieron a la—a la cárcel. Yo puedo oír el tintineo de las—de las cadenas; y oír el arrastrar de la lanza en la calle.
305¿Quién está allí atrás? Barrabás. Él está listo para morir. Él es un ladrón. Él no es bueno. Es un salteador. Es un asesino. Él va a morir.
306Para comenzar, Uds. saben, él dijo: “Bueno, esto es todo para mí. Seré ejecutado esta mañana”.
307De pronto, Uds. saben, el guardia abrió la puerta: “Sal fuera, Barrabás”. Él salió y dijo: “Bueno, supongo que este es el fin”. Él dijo: “Barrabás, estás absolutamente libre”. “¿Qué? ¿Estoy qué? Estoy…” “¡Absolutamente libre! Dije que estás libre”. Dijo: “¿Cómo puedo estar libre?”.
308Él dijo: “Bueno, ven acá, Barrabás, mira allá arriba. ¿Ves a ese hombre que está muriendo allá arriba? Él tomó tu lugar”.
309¿Me pregunto si todos nosotros, esta noche, pudiéramos mirar y ver lo que vio Barrabás, a alguien tomando su lugar? “Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados. El castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga”, yo fui sanado, Uds. fueron sanados. ¿Me pregunto si nosotros, los culpables, que debiéramos estar enfermos, pudiéramos ver en Él nuestra liberación? Uds. que debieran ir al infierno; ven en Él su libertad, su pase al Cielo. ¿Me pregunto si pueden ver lo que Barrabás vio en ese día?
310Él dijo: “Un poquito y el mundo no me verá más, pero sin embargo vosotros me veréis”. ¡Oh, iglesia! Entonces, si Él dijo: “Vosotros me veréis”, es una prueba de que Uds. pueden mirar de nuevo. “Vosotros me veréis, pues estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿Cuándo? ¿Cómo lo ve uno a Él? En la Palabra. Él es la Palabra. Miren en la Palabra, y vean cuál es la promesa, pues Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos.
311Lo que Él era cuando andaba en Galilea, es lo mismo que Él es en esta noche en Jeffersonville, lo mismo que Él es en el Tabernáculo Branham. ¿Qué esperan Uds. ver, un fundador, un hombre denominacional? Uds. nunca verán eso en Jesús. ¿Miran Uds. por ver algún gran sacerdote? Uds. nunca verán eso en Jesús. No. ¿Cómo ve uno a Jesús? Por medio de la Palabra de Dios siendo manifestada, porque Él era la Palabra de Dios manifestada. Lo que Él era entonces, Él es esta noche, y será por los siglos.
312Inclinemos nuestros rostros por un momento. Yo dejaré esto algo corto.
313Señor Jesús, esta es mi oración, permíteme apartar la mirada de los cuidados de la vida. Señor, yo—yo sé que somos solamente un pueblo común, sin educación. No tenemos mucho de los bienes de este mundo, pero te amamos, Señor.
314Y yo hablo por este pueblo. Ellos no se sentarían en un lugar como este, y estar apretados e incómodos, y entre las multitudes, y sentarse, quemándose en el—el calor; o congelándose en el frío y estar parados en los… y trayendo a su hijos y demás, viniendo los enfermos y los afligidos; si ellos vinieran aquí para ver cualquier otra cosa aparte de Ti. Esa gente, Señor, nunca vendría para ver a un hombre. Hay bastantes hombres en la calle; todos ellos se parecen.
315Pero ellos vienen para ver a Aquel Hombre, ese Hombre de Dios, ese Jesús de Nazaret en carne, siendo Dios. Ahora, Padre, Tú nos has dicho que: “Un poco y el mundo no te vería más”, no importa cuánto miren ellos, nunca lo verán. Pero Tú dijiste: “Vosotros me veréis”, el verdadero creyente, “porque Yo estaré con vosotros, aun en vosotros, hasta el fin del mundo”. Tú nos has prometido que si miramos, veríamos. Y ruego esta noche, que Tú cumplas esa Escritura para nosotros de nuevo esta noche, que podamos mirar y veamos a Jesús dándose a conocer a nosotros, de la misma manera que Él siempre lo ha hecho, cumpliendo Su Palabra, de aquí en adelante, Señor.
316Y yo hice una declaración, antes de esto, y en verdad dije estas cosas de corazón, acerca de los Jalones, y Tú me dijiste. Y ahora, tan misterioso como pueda parecer, si pudiéramos tan sólo pellizcar nuestra conciencia interior, y ver que aquellas cosas no podían ser predichas, tan perfectamente como lo son, a menos que en verdad vinieran de Dios.
317¿Cómo pudimos ver esa Primera cosa acontecer? ¿Cómo pudo acontecer el Segundo? ¿Cómo pudo acontecer el Tercero? ¿Cómo pudimos pararnos aquí, meses antes de que sucediera, y decir lo que ocurriría en Tucson? Y abriría los Siete Sellos, y traería de regreso el misterio, y revelaría las cosas escondidas de Dios, que han estado escondidas desde el principio del tiempo. ¡Y verlo, tanto testificado, atestiguado, como probado científicamente!
318Señor, Tú eres nuestro refugio y fortaleza. Tú eres todo lo que nosotros tenemos. Y te doy gracias, Señor, por ser parte de esta gran economía Tuya. Te doy gracias por ser un miembro de Tu Cuerpo, junto con muchos aquí que son miembros de ese Cuerpo, muchos por todo el mundo en diferentes iglesias, que son miembros de ese Cuerpo místico de Cristo.
319¡Cada vez que miramos, lo vemos a Él! Lo vemos a Él cuando los pájaros cantan. Lo vemos a Él cuando el sol sale, o cuando se pone. Lo oímos a Él en los cantos. Lo observamos en Su pueblo. Lo vemos vindicando Su Palabra.
320¡Oh, Señor! Tú eres nuestro Dios. De mañana te invocaremos. Tú eres nuestro Padre misericordioso. Perdona nuestros errores.
321Señor, estamos en el tiempo del fin. Yo veo que las puertas pronto serán cerradas, las puertas de la oportunidad. Y mientras aún hay luz del día y aún puedo entrar en alguno de estos lugares, Señor, ayúdame a ir. Estoy envejeciendo; dame fortaleza. Renueva mi juventud, Señor. Ayúdame para que yo pueda hacer algo allá, ahora que estoy esperando que llegue este gran tiempo, que estará aquí. Ayúdame, Señor, mientras salgo, para que sea capaz, de alguna manera, de alcanzar esa última Simiente predestinada, que hará volver al Señor Jesús. ¡Ayúdame, oh Dios!
322Y si estoy poniendo un fundamento sobre el cual otro va a pararse, concede, Señor, que pronto suceda, que la Palabra pueda ser cumplida.
323El deseo de nuestro corazón es ver cumplida Tu Palabra. Nosotros te amamos. Te creemos. Entre un pueblo incrédulo, que duda, la generación que—que—que tenemos hoy, Señor Dios, aún creemos que Tu Palabra nunca fallará. Creemos que: “Los cielos y la tierra pasarán, pero Ella nunca fallará”. Nos paramos valientemente por Eso.
324Ahora, Padre, a este pequeño grupo que ha esperado. Hay muchos enfermos aquí. Y puede haber aquí uno que no es salvo. Gente que ha sido salva, y sin embargo no ha sido llena con el Espíritu Santo. Señor Dios, que Tú vengas de tal manera a la escena, por medio de Tu Palabra de promesa, que la gente mire, y vea a Jesús, y luego se postren y le entreguen sus corazones a Él. Que los enfermos vean y miren que es imposible que cualquier otra cosa lo esté haciendo, sólo Dios, porque es Su Palabra prometida.
325Lo que hemos dicho hoy en ambos Mensajes, que sea confirmado ahora. Todo está en Tus manos, Señor. Yo estoy en Tus manos. Y la—la congregación está en Tus manos. Obra por medio de nosotros, Señor, para honrar Tu gran Nombre. Oh, Ser Eterno, concede esto para la gloria de Dios. Amén.
326Yo sé que hace calor, y quiero tratar de orar por los enfermos ahora. Y si Uds. me dan unos quince, o veinte minutos, yo no sé cuántas tarjetas han repartido, pero vamos a empezar a orar por los enfermos.
327Ahora bien, Billy me dijo que repartió, ¿cuántas? [Alguien dice: “De la uno a la cien”.—Ed.] Muy bien. Bueno, comencemos. Él dijo que repartió de la uno a la cien. ¿Cuántos tienen tarjetas de oración aquí? Levanten sus manos; tarjetas de oración. Bueno, hay un gran número. Trataremos de llegar a todas las que nos sea posible, si podemos. Ahora, no podemos tener discernimiento en todas, Uds. saben, así que sólo oraremos. Y, todos, ¿cuántos aquí no tienen tarjeta de oración, y sin embargo están enfermos? Levanten sus manos. Muchos.
328Ahora, fíjense. ¿Qué es? Ahora, yo sé que quizás nos pasemos un—un poquito más de lo planeado, como quince minutos, pero quiero decir esto. Pudiera ser la diferencia aquí entre pasar la Eternidad en el Cielo o en el Infierno. ¿Ven? Miren, sean reverentes, y observen un momento, escuchen la Palabra, y vean si Él todavía sigue siendo Cristo.
329Ahora, probablemente aquí todas las personas me conocen. Y a muchos de Uds. no los conozco, porque no me quedo aquí suficiente tiempo para conocerlos. Y muchos de Uds. son de fuera de la ciudad, levanten sus manos. ¿Ven?
330Ahora, el otro día le pregunté a alguien en el centro de la ciudad, yo dije: “¿Viene Ud. alguna vez?”.
331Dijo: “De nada sirve que nosotros vayamos”. Dijo: “Hay tantos de fuera de la ciudad, que llegan ahí, que no podemos entrar”. ¿Ven?
332Pero eso—eso está bien. Encontraremos una manera de que ellos entren. Uds. vengan de todos modos. Noten, ellos tuvieron oportunidad antes que Uds. Sí.
333Ahora recuerden, yo sólo soy su hermano. Estoy seguro que Uds. entienden eso. Yo soy un hombre; Él es Dios. Pero Dios sólo puede obrar, y siempre ha obrado, y siempre obró, a través del hombre. Ahora miren esta noche, no a mí o a cualquier otra persona, sino miren a Jesucristo.
334Ahora, miren esta noche a la Escritura, lo que Ella prometió. ¿Cuántos de Uds…? Yo puedo dar toda clase de Escrituras, pero ¿cuántos creerán Hebreos 13:8, que: “Jesucristo es el mismo ayer…?”. [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Y ¿cuántos creen Juan 14:12: “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también?”. [“Amén.] ¿Ven? ¿Cuántos creen que Él prometió que las mismas cosas que Él hizo, en cuanto a “discernir los pensamientos del corazón”, regresaría de nuevo en los últimos días justamente antes de Su Venida? [“Amén”.] Sí. Seguro. Todos sabemos eso. Muy bien. Oh, cuántas más, centenares y centenares de Escrituras, ¡pero lo sabemos!
335Ahora fíjense. No miren para ver a un ministro. No miren para ver a un pastor. Miren para ver a Jesús. No vean al hombre; vean a Jesús. Cuando Uds. miren, véanlo a Él. Si yo pudiera ayudarles, lo haría, pero no puedo. Yo no puedo ayudarles; yo sólo soy su hermano. Pero, Él es su Señor, miren a Él y crean. Muy bien.
336Ahora comencemos con la tarjeta número… Bueno, empezaremos desde la número uno. ¿Cuántos…? Número uno, ¿quién tiene la tarjeta de oración número uno? Levante su mano. ¿Dónde está? [Alguien dice: “Allá muy atrás”.—Ed.] ¿Quiere decir Ud. su…? [“Ella está parada”.] ¿Cómo dijo? Oh, lo siento. Muy bien. Número uno, venga acá, señora, allí… ¿De qué lado los quieren traer, por este lado? Muy bien, venga hasta acá, si—si puede caminar. Si alguno es llamado, que sea inválido, algunos de nosotros ayudaremos a traerlos hasta acá. Número uno.
337Número dos, ¿quién tiene la tarjeta de oración dos? Levante su mano, tan rápido como pueda. Número dos, ¿dónde está? No la veo. ¿Dónde? Lo siento, yo—yo no puedo… Acá mismo, señora.
338Número tres, ¿podría ponerse de pie o algo? Correcto, la número tres.
339Número cuatro. La tarjeta de oración número cuatro, ¿podría levantar su mano? ¿Dónde está? No la veo. La tarjeta de oración número cuatro. ¿Qué dice? Número cuatro.
340Número cinco. ¿Quién tiene la número cinco, podría levantar su mano? No la veo. Número cinco.
341Número seis. Número seis. Rápidamente, rápido, número seis. Muy bien. Siete. ¿Es Ud. la siete? Muy bien. Eso es correcto.
342Ocho. Ahora la ocho, rápidamente. Levántese, rápido. Muy bien, ocho. Eso está bien, señor. Nueve. Nueve, ¿dónde está? La número nueve. Muy bien. La número diez. Diez, muy bien, aquí mismo. Diez. Once, doce, trece, catorce, quince.
343No voy a llamara a muchos, así que Uds…. ¿Ven?, la razón por la cual hacemos esto… Sólo es una tarjeta con un número en él, ¿ven?, y Ud. sólo viene por medio de ese número. Eso los mantiene alineados. Quince. Tarjeta de oración número quince. Muy bien.
344Dieciséis, diecisiete, dieciocho, diecinueve, veinte, veintiuno, veintidós, veintitrés, veinticuatro, veinticinco.
345Permítanles venir, que se alineen, veinticinco, hasta que tenga hecha la línea. Levántense de acuerdo a sus números. Eso es correcto. No vengan todos al mismo tiempo. Vengan alrededor por el otro lado, si quieren, si están de aquel lado, y vengan. Ahora, veinti-…
346¿Cuál fue la que llamamos, la veinticinco? [Alguien dice: “La veinticinco”.—Ed.] Muy bien, quedémonos en la veinticinco por un momento. Muy bien.
347Ahora yo digo, si Uds. no quieren estar parados mucho tiempo, cuando vean eso descendiendo, entonces pónganse ahí con ellos; veinticinco, veintiséis, veintisiete. Pues, sólo esperen, dejen que la línea corra un poco, no van a tener que estar parados demasiado, por mucho tiempo. Ahora inclinemos nuestros rostros.
348Oh, amigos, ¿ahora qué? ¿Ahora en dónde estamos? Ahora estamos en el—el fin. Estamos en el tiempo en que algo tiene que ser hecho, decir “sí” o “no”. Se tiene que averiguar si Dios está correcto o incorrecto.
349Ahora, hoy he predicado dos sermones, duro, tratando de decirles lo que Él es, diciéndoles que el tiempo se está terminando; lo que Él es, lo que Él era. Y ahora cuando miramos, esta noche, veámoslo a Él.
350Ahora, cada persona, en el Nombre del Señor Jesús, permanezcan en sus asientos ahora. No se muevan. Quédense muy quietos hasta que sean llamados. Dejen que los niñitos…
351Ahora, si llego a decir: “Inclinen sus rostros”, háganlo bien rápido, queridos, porque salen cosas malas, como cáncer y enfermedades, y van entre la gente y se meten en otros. Todos los que creen eso y saben que es conforme a las Escrituras, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Encontramos en la Biblia, que espíritus malos salían de una persona y entraban en otra cuando eran echados fuera. Y ellos tratan de hallar un lugar.
352Y ¡cuántas veces lo hemos visto en las reuniones! La gente viene a las reuniones perfectamente sanos y bien, y se sientan allí y critican; y, uno o dos días después de eso, se encuentran totalmente ciegos, o enfermos con un cáncer, paralizados. ¿Ven?, porque eran incrédulos. Yo no soy responsable por ellos; sólo por los creyentes. Muchos de ellos entraron en instituciones, hace años, y todavía están allí, algunos fueron a dar a sus sepulcros, sólo por ser arrogantes, incrédulos.
353No hay lugar para un incrédulo ahora. Es un lugar para creyentes. ¡Tengan fe en Dios!
354Padre Celestial, ahora la reunión es Tuya; ha sido Tuya todo el tiempo. Ahora, yo puedo hablar acerca de Tu Palabra; pero ahora, de ahora en adelante, no puedo hablar. Tú eres el que habla ahora, Señor. Permite que se dé a conocer que Tu siervo les ha dicho la Verdad. La gente aquí, quizás muchos están aquí enfermos, y ni siquiera van a estar en la línea de oración, pero, Tú todavía estás aquí, Señor. Tú puedes sanar allí, así como Tú puedes sanar en cualquier parte. Permite que Tu Palabra sea dada a conocer, en el Nombre de Jesús, lo pido. Amén.
355Ahora, si pueden darme toda su atención por un momento. Quiero ver a lo largo de esta línea de oración. Realmente no creo conocer a una sola persona. ¿Son todos Uds., en esta línea de oración, desconocidos para mí, que saben que yo no los conozco? Levanten sus manos si lo son. Lo son. ¿Cuántos allí saben que yo no sé nada acerca de Uds.? Levanten sus manos, allí, ¿ven? Seguro, noventa y cinco por ciento de la gente, no sé nada. Es verdad.
356Ahora, aquí está una mujercita, nunca la había visto en mi vida. Ella es totalmente desconocida para mí. Ahora, ella pudiera estar aquí por enfermedad. Ella pudiera estar aquí… Quizás hizo algo. Quizás está por finanzas. Quizás está por problemas domésticos. Quizás está aquí por alguien más. Yo no sé. No tengo idea.
357Pero aquí está exactamente un cuadro que está en San Juan, el capítulo 4, un hombre y una mujer se encuentran por primera vez. Y sin duda que Él era mayor que ella, la joven que se encontró con Jesús, porque “Él”, decían ellos, “parecía que tenía cincuenta años o más de cincuenta años”, y probablemente era una mujer joven y hermosa que estaba allá junto al pozo, era una muchacha joven. Y aquí nuevamente, esta noche, dos personas se encuentran, una joven y un viejo, sin conocerse el uno al otro.
358Y ahora, ella está allí parada. Hay alguna razón de que ella esté ahí. Yo no sé. Ella pudiera estar allí parada como una engañadora. Ella pudiera estar allí parada diciendo algo, cuando no lo es, sólo por ver qué sucederá. Si es así, fíjense qué sucederá. ¿Ven? ¿Ven?
359Ahora, yo no conozco a la señora; nunca la había visto. Ella levantó su mano hace poco, diciendo que soy un desconocido para ella. Y yo levanto mi mano, diciendo que ella es una desconocida para mí. Nunca la había visto. Bueno, ahora si yo…
360Como hombre, yo tendría que decir: “Señora, ¿qué le pasa a Ud.? ¿Qué está haciendo aquí? ¿Qué desea?”.
361Ella diría: “Sr. Branham, yo estoy—yo estoy aquí porque yo—yo sufro con un cáncer. Sufro de tuberculosis. Sufro con un tumor”. O: “Se me acabó el dinero. Yo… Mi esposo me dejó”. O: “No estoy casada, y mi novio hizo tal cosa”. Ella tendría que decirme.
362“Bueno”, diría yo, “Muy bien, yo—yo—yo oraré por Ud.; y pondré mis manos sobre Ud., y diré: ‘Señor Dios, dale a esa mujer lo que ella desea. Amén. Jesús, ¡hazlo!’”. Dejaría que se fuera. Bueno, yo supongo que si ella creyó eso, que ella se pondría bien. Eso está bien. Eso ha sido un ministerio por muchos, muchos años.
363Pero fue prometido en los últimos días, que como el Ángel, Dios, estaba habitando en un cuerpo humano que llegó un poco antes de que se quemara Sodoma, y Él se sentó con Su espalda hacia la tienda a donde estaba Sara, y le dijo a Abraham lo que ella estaba pensando dentro de la tienda; Dios, en carne humana, usando carne humana.
364Y esa es la única manera en que Dios puede hacerlo hoy en día, es cuando Él entra a su carne, ¿ven?, mostrando que Dios sería manifestado en carne humana.
365Jesús dijo: “Como sucedió en los días de Sodoma, así sería en la Venida del Hijo del Hombre”. Tenemos un mensajero, a Billy Graham y aquellos allá en Sodoma, pero la Iglesia elegida recibió un Mensaje y un mensajero.
366Ahora, si esta damita… si el Espíritu Santo… Yo no digo que Él lo hará, pero si Él viniera y me dijera por qué está Ud. aquí parada, o—o lo que Ud. desea, o algo que Ud. hizo, o algo que Ud. está por hacer. Pues, Ud. sabría que eso tendría que haber venido de alguna fuente sobrenatural, porque tan sólo estamos parados aquí, ¿ve? Eso estaría correcto, ¿no es así? Entonces Ud. sabría que eso tendría que haber venido de alguna fuerza sobrenatural. Y si la Biblia dice que Jesús hizo lo mismo, y prometió hacerlo de nuevo en los últimos días, entonces Ud. creería que fue Él. ¿Cuántos creerían la misma cosa? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Entonces Uds. verían a Jesús. Uds. verían Su Palabra. Ahora, Uds. dicen: “¿Es Él la Palabra?”.
367La Biblia dice que Él es la Palabra. Y la Biblia dice que la Palabra discierne los pensamientos que están en el corazón. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Entonces será la Palabra hablada a través de labios humanos, discerniendo los pensamientos.
368Ahora, yo no puedo. Yo no tengo manera de hacerlo, ¿ven?, porque yo no la conozco a ella; pero Él sí, y Él es la Palabra.
369Y Él es el que puede tomar nuestros dos espíritus, como la mujer junto al pozo, y Él, y ponerlos en contacto; y luego irse y mostrarme sólo por qué ella está aquí, lo que ella ha hecho, o lo que ella desea, o algo. Entonces yo puedo hablarlo y decirlo, y luego depende de ella.
370Ahora, Uds. dicen: “Hermano Branham, ¿puede Ud. sanarla?”. No, no. Yo no puedo hacer eso. Él ya lo hizo. Por Sus llagas fuimos nosotros sanados.
371Pero eso es sólo para elevar la fe de ella, para hacerla saber que si Él sabe lo que ella ha sido, y lo que ella está deseando, Él sabe—Él sabe cómo darlo y qué será ella después. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Sí. Ahora, ¿todos creen eso? [“Amén”.]
372Ahora, sean muy reverentes. Y Uds. que están allá, sin tarjetas de oración, oren.
373Ahora recuerden, Jesús pasó un día a través de un grupo, y una mujercita tocó Su manto. Y Él se volteó, dijo: “¿Quién me tocó?”. Y Él miró por toda la congregación hasta que la halló, y le dijo que tenía un flujo de sangre. Y su sangre se detuvo en ese momento. ¿Ven?
374Ahora, la Biblia dice que Él ahora es “el Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”. ¿Es correcto eso?
375Estoy mirando aquí al Hermano Way, sentado aquí al lado de su esposa. Recientemente ese hombre estaba parado aquí, mientras yo estaba predicando, así como Pablo estaba una vez predicando toda la noche, y este hombre cayó muerto allí mismo en la audiencia. Y el Espíritu Santo lo trajo de nuevo a la vida. Él es un testigo, ¿ven?, de que: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”.
376Aquellos que nunca han visto al Hermano Way, y les gustaría verlo; levanten sus manos, los que nunca lo han visto. Hermano Way, ¿se pondría Ud. de pie? Aquí está el hombre, cayó muerto cerca de donde está sentado ahora mismo. Aquí está su esposa, una enfermera titulada, parada allí mismo. Él no tenía pulso, se había ido; sus ojos estaban volteados hacia atrás, y él tenía oscura su cara, un ataque al corazón.
377El doctor le dijo que él tenía problemas con el corazón. Antes de eso, no hace mucho, yo se lo había hallado por medio del discernimiento, y le dije que él tenía problemas con el corazón. Y entonces, de repente, su corazón se detuvo, y cayó. Y allí estaba él, tendido, totalmente muerto.
378Esa es como la sexta u octava vez que he visto al Señor Jesús resucitar a los muertos. Lo he visto hacerlo, y Él puede hacerlo esta noche.
379Ahora tomo a todo espíritu, aquí adentro, bajo mi control, para la gloria de Dios, en el Nombre de Jesucristo. Sean reverentes. Fíjense.
380Quiero hablar con Ud., señora. He estado predicando, ¿ve Ud.? Y sólo para captar su espíritu, eso es exactamente lo que estoy haciendo. ¿Ve?
381Eso es algo en Ud., una vida, o Ud. no estuviera parada allí; Ud. sería sólo una forma, que yacería muerta, y Ud. no tendría vida en Ud. Pero, siendo que hay una vida en esa carne, eso la controla. ¿Ve? Y ahora aún sus pensamientos y lo que Ud. piensa, las palabras que Ud. habla, y todo, es por lo cual Ud. vive. ¿Ve? Eso es lo que Ud. es, son sus palabras, sus pensamientos, y todo lo que Ud. es. Ahora, nosotros estamos, nosotros estamos aquí, creyendo. Ahora, el Espíritu Santo… Como Jesús le dijo a la mujer: “Dame de beber”.
382Y cuando ella trajo, ella dijo: “Pues, Tú, Tú no deberías pedirme eso. Yo soy una—soy una Samaritana. Tú eres… Tú eres un judío. Nosotros no tenemos costumbres los unos con los otros, de—de ninguna manera, tratos los unos con los otros”.
383Ahora, por supuesto, ambos somos Gentiles. Y estamos parados aquí creyendo en Dios. Ahora, si Su Espíritu viene por medio de mí como un don, y le puede decir qué cosa; que Ud. sabe si es correcta o no, porque Ud. ha vivido esa parte de la vida. Entonces, entonces Ud. tiene un don para creerlo. Y si Ud. lo va a creer, y Él le va a decir acerca de eso, entonces ya todo terminó. Y va a obrar en cada uno aquí. Ahora, sean todos muy reverentes.
384Y la señora sufre de algo malo en su garganta. Es un problema de la garganta. Si eso es correcto, levante su mano. Ahora, yo nuca la había visto en mi vida. Eso es correcto. Por eso está ella aquí, para que yo ore por su garganta.
385Ahora, en este instante, tan pronto como dije eso, o poco antes, ella estaba… Ella sabía que había Algo cerca de ella. Algo se acercó a ella, en ese instante. Uno podía ver la emoción en ella, como que una sensación verdaderamente dulce le dio.
386Esa Luz que ven en la foto. Jorge, ¿en dónde estás? Esa Luz que estaba en la foto, está sobre la mujer, ahora mismo. ¿Ven? Es otra dimensión. Ella es una creyente, no una creyente manufacturada. Ella es una creyente.
387Ahora, siendo que Ud. es una creyente, ¿cree Ud. que soy Su siervo, o profeta? Tiene que ser, para saber eso. [La hermana dice: “Sí señor”.—Ed.] ¿Cree Ud. que Él podría decirle otras cosas que están en su corazón? [“Sí señor”.] Muy bien.
388Aquí hay algo que está en su corazón. Es alguien por quien Ud. está orando; un niño. ¿Cree Ud. que Él puede decirme qué tiene malo él? Tiene un virus. ¿Es eso correcto? [La hermana dice: “Es eso correcto. Sí”.—Ed.] ¿Cree Ud. que Dios puede decirme quién es Ud.? [“Sí señor”.] Ud. es la señora Walter. [“Correcto”.] Ud. no es de aquí. [“No”.] Ud. es del Sur. [“Correcto”.] Georgia. [“Correcto”.] Ud. se va a ir a casa, sana. Jesucristo la ha sanado a Ud. y a su hijo. No se preocupe al respecto. Ya pasó. Dios la bendiga, hermana.
389¿Cómo está Ud.? Ahora, aquí está esta otra mujer. Yo no la conozco a ella, nunca la había visto. Ella sólo es una mujer parada ahí. Ahora miren, yo he estado predicando, en total, como desde las ocho, y ahora son las diez. He estado aquí dos horas. Ese discernimiento me debilitó más que dos horas de estar predicando. ¿Ven? Eso es… ¿Ven? Uds. dirán: “¿Dice Ud. eso en serio?” Oh, sí.
390Aquella mujer que tocó el borde de Su manto. Él dijo: “Yo he conocido que virtud ha salido de Mí”, fuerza. ¿Es correcto eso? Eso es lo que hace. Ahora aquí está una mujer que yo nunca había visto.
391Billy fue allá, si notaron algo, y recogió a ese muchacho que tenemos aquí con nosotros, Jorge. Él es un muchacho bautista. Yo quiero que él vea que de lo que estamos hablando es Dios. Su padre, su familia, es buena gente. Ellos están en México, misioneros, un hombre excelente. Y su padre está enfermo también. Estoy esperando que él venga. Ahora fíjate bien, Jorge.
392Ahora, a esta señora yo—yo—yo no la conozco. Yo—yo nunca la había visto. Supongo que somos extraños el uno para el otro. [La hermana dice: “Eso es correcto”.—Ed.] No nos conocemos el uno al otro.
393Pero ahora, el Espíritu Santo, estando presente la dulzura de Jesús, todos estamos siendo testigos de eso. Ahora, si el Señor Jesús me revela algo acerca de Ud….
394Ahora, si yo pudiera sanarla lo haría, pero no puedo hacer lo que Él ya hizo. La única cosa, si Él estuviera parado aquí esta noche con este traje puesto, que Él me dio, pues, ahora, Él—Él no podría sanarla, porque Él ya lo hizo. “Por Su llaga fuimos curados”. ¿Ven? Pero la única cosa que Él haría, es declararse por medio de la Palabra que Él prometió, y hacer que Ud. vea que Él es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Y Él prometió hacerlo.
395Ahora, si Él me usara para decirle por qué está Ud. aquí, ¿usará Ud. la fe que tiene, en Él, para creer que Ud. recibe aquello por lo cual Ud. tiene… está aquí? ¿Con todo su corazón? [La hermana dice: “Sí, lo haré.—Ed.] Muy bien, que el Señor lo conceda.
396Yo veo que la señora tiene algo malo. Un examen muestra que es un—un estómago herniado [La hermana dice: “Eso es correcto”.— Ed.] Eso es correcto. [“Eso es correcto”.] Es verdad, sí señor, un estómago herniado. [“Lo es”.] ¿Cree Ud. que Dios puede sanar esa hernia? [“Sí señor. Creo con todo lo que puedo creer”.] Ud., todo lo que Ud.—Ud…. [“Con todo lo que puedo creer”.] Dios le bendiga. [“Dios puede sanar mi estómago”.]
397Ahora, Ud. no es de aquí. [La hermana dice: “No señor”.—Ed.] Ha sido un gran sacrificio llegar hasta aquí. [“Sí, lo ha sido”.] Lo fue. [“¡Alabado sea el Señor!”] Sí. Sí. Ud. es de Tennessee. [“Sí señor”.] Eso es correcto. Señora Hart. [“Eso es correcto”.] Vaya de regreso; no dude. Ud. será sana, si puede creer.
398¿Cómo está Ud. señora? Somos desconocidos el uno para el otro. [La hermana dice: “Eso es correcto”.—Ed.] Yo nunca la había visto en mi vida, que yo sepa. Pudiera haberla visto, en alguna parte en una reunión, y Ud. pudiera haberme visto, pero yo no la conozco a Ud. Dios la conoce. ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo, y que la Palabra que he predicado es la Verdad? Bueno, siendo que yo soy un desconocido para Ud.; y ha creído en la Palabra, que yo he predicado.
399La única cosa es, algunos de ellos le dio una tarjeta; cualquiera de los dos ujieres, o mi hijo, o alguien le dio una tarjeta. Su número fue llamado, y aquí está Ud. Eso es todo lo que sé.
400Pero Ud. está aquí, sufriendo de una condición nerviosa. Le molesta mucho. Ud. tiene a alguien con Ud. Ud. tiene a alguien por quien está orando. Es un—es su esposo. Y él tiene un problema espiritual que él no puede superar. Y Ud. también tiene un niño que está enfermo. Ud. no es de aquí, pero Ud. viene del norte. Ud. es de Canadá, de Alberta. Eso es correcto. Si Ud. cree que yo soy el profeta de Dios, y cree que lo que le digo es la verdad, váyase a su casa, y recibirá lo que ha pedido. Sí, crea. Dios le bendiga, señora.
401Yo soy un desconocido para Ud. Ud es desconocida para mí. Yo no la conozco a Ud. Pero Dios sí la conoce. ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? [La hermana dice: “Sí, lo creo”.—Ed.] ¿Con todo su corazón? Yo no la conozco, no sé nada de Ud. Si yo pudiera sanarla, lo haría, pero no—no puedo [“Amén”.] Yo no soy un sanador. Yo sólo soy un hombre. Pero Él es Dios. Estoy un poquito confundido, porque hay una señora mayor parada entre Ud. y yo. Es alguien por quien Ud. está orando. [“Sí”.] Sí. Es su mamá. [“Sí, lo es. Sí”.] Y ella sufre de— de tensión alta. [“Sí, así es”.] Y Ud. tiene una—una infección en los riñones. [“Sí, señor”.] Eso es correcto [“Es verdad”.] ¿Cree Ud. eso? [“Sí, lo creo”.]
402Su mamá no está aquí. [La hermana dice: “No”.—Ed.] Pero cuando vaya a verla, tome una bufanda que está alrededor de su cuello, y póngala sobre su mamá, y no dude, y la tensión alta la dejará y su infección habrá desaparecido. Vaya, ahora crea.
403¿Creen Uds. ahora? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Con todo su corazón? [“Amén”.] Ahora, ¿Ven Uds.? Yo veo por todo el auditorio, y parece como que está—que está comenzando a ponerse como nebuloso, ahí…
404“Estas cosas que Yo hago vosotros también las haréis”. Él ha hecho más aquí mismo en esta noche, que la que Él… de ese tipo, que las que Él hizo en toda la jornada por la vida. Eso es correcto. Ahora, esta señora aquí es una mujer joven. Yo no la conozco, ella es una desconocida para mí. Pero, ¿cree Ud. que yo soy Su siervo? [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] Ahora, esperen un momento.
405Un hombre vino ante mí, alguien en la audiencia. Ahora, esperen un momento. Alguien en la audiencia. Se fue de aquí en ese momento; esa Luz se fue de aquí. Y había un hombre parado cerca de ella, y en alguna parte la audiencia. No se cansen; tengan buen ánimo.
406Regresemos de nuevo y atendamos a la mujer. Ahora, si el Señor Dios… Esta es la sexta o séptima, o algo por el estilo, que ha pasado por la línea, bajo discernimiento. Y si el Señor Jesús me revela a mí, a esta mujer, qué está mal con ella, ¿haría eso que el resto de Uds. crea con todo su corazón? ¿Podrían aceptar a Cristo en base a eso? [La congregación dice: “Amén”.-Ed.] ¿Ven? Una sola vez debería probarlo. Tres veces es una confirmación. Y con esta son miles y miles de veces, sin que estuviera equivocado una sola vez.
407Ud. no está aquí por Ud. misma. Ud. está aquí por un hombre. Y yo lo veo sentado con su cabeza agachada. Él está fumando un cigarrillo, y Ud. está orando para que él deje los cigarrillos. Esa es la… que el Señor le conceda su petición hermana, vaya creyendo con todo su corazón, y que ese demonio de hábito deje a su marido, en el Nombre del Señor Jesús.
408Su problema está en su espalda. ¿Cree Ud. que Dios la va a sanar? ¿Lo cree? [La hermana dice: “Sí, lo creo”.—Ed.] Muy bien. Vaya diciendo: “Gracias Señor”.
409Yo conozco a esta mujer, creo que es la hija de la Sra. Neece. ¿No es correcto eso? [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] Yo pensé que sí era. Dios la bendiga. Ese viejo problema de la espalda la va a dejar ahora y puede ir y estar bien.
410¿Cree Ud. que Dios puede sanar esa artritis y ponerla bien? Vaya y dígale a Él que Ud. le cree. Sólo crea con todo su corazón.
411¿Cómo está Ud., señor? ¿Cree Ud. que Dios puede sanar ese problema del estómago y ponerlo bien? [El hermano dice: “Amén”.— Ed.] Muy bien, entonces vaya, diga: “Gracias al Señor, ahora voy— voy a estar bien”. Y—y Ud.—Ud. estará bien.
412Otro caso de artritis, y de edad, también. ¿Cree Ud. que Dios la va a sanar si yo pongo mis manos sobre Ud.? [La hermana dice: “Él lo ha hecho muchas veces, con Ud., al poner Ud. sus manos sobre mí, hermano”.—Ed.] ¿Oyeron eso? [La congregación dice: “Amén”.— Ed.] El Señor bendiga a mi hermana, y nuevamente le dé liberación esta noche. Amén. Sólo créale.
413Problemas del corazón, problemas del estómago [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] ¿Cree Ud. que Dios puede sanar eso? Muy bien. Vaya, en el Nombre del Señor Jesús, que Él la sane.
414¿Cómo está Ud., joven? Una condición asmática. ¿Cree Ud. que Dios puede sanar el asma? [El hermano dice: “Sí”.—Ed.] Vaya, créalo; Él lo hará. Muy bien.
415Una condición diabética. ¿Cree Ud. que Dios puede sanar su sangre y reestablecerle? Vaya, créale, y Él lo hará, si Ud. lo cree con todo su corazón.
416Qué si no le dijera nada a Ud.; sólo pusiera mis manos sobre Ud.; ¿cree Ud. que el Espíritu Santo está aquí para sanarlo? [El paciente dice: “Sí”.—Ed.] Esa es la manera de hacerlo. Venga aquí. En el Nombre de Jesucristo, que él vaya y sea sanado. Amén.
417Venga, señora. ¿Si yo no le dijera nada a Ud., cree Ud. que Dios la sanaría de esos problemas femeni-…? No, discúlpeme, Él ya lo dijo. Siga adelante. Dios la bendiga vaya. Vaya, vaya creyendo entonces, sea sanada.
418¿Cree Ud., señor, con todo su corazón? Dios sana problemas del corazón, ¿no es así? [El hermano dice: “Sí señor”.—Ed.] Él sana al hombre. Estoy seguro que Él lo hace.
419Él, Él es Dios. ¿Creen Ud. eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Lo creen con todo su corazón? [“Amén”.] ¡Tengan fe en Dios!
420Un hombre aquí hizo algo, hace tan sólo unos minutos. Quiero encontrar eso. Era sangre. Alguien como en un accidente o algo que sucedió. Estaba—estaba sangrando. Estaba en alguna parte. El hombre estaba parado aquí. Simplemente oren. Sí lo es. Es el hombre que está senta-… Pues, es J. T. Parnell. Yo conozco al muchacho. Estás sangrando por dentro, J. T. ¿Crees tú que Dios te sanará? Muy bien, entonces va a parar, J. T. Cree con todo tu corazón.
421La damita sentada aquí mismo, mirando hacia acá, sentada allí junto al hermano Grimsley. Hay una Luz junto a ella. Ud. la del pequeño cuello blanco. María, yo no la conozco a Ud., pero ese es su nombre. Ud. está turbada con un problema espiritual, y también está muy nerviosa. Olvídelo; todo va a estar bien. Crea con todo su corazón. Tenga fe en Dios. Si tan sólo puede creer.
422Esta damita sentada allá atrás en la última fila, allá a un lado, ella es de Michigan, está sufriendo con un problema femenino. ¿Cree Ud. que Dios la puede sanar? Entonces puede recibir lo que ha pedido. ¿Lo cree? Amén. Levante su mano, diga: “Yo lo acepto”. Muy bien, puede irse a casa y se pondrá bien. Yo no conozco a la señora, pero Dios sí la conoce.
423¿Qué de Ud. que está aquí en este catre? Ud. es el único hombre inválido, u hombre en un catre. Yo soy un desconocido para Ud. Yo no lo conozco a Ud. Dios le conoce. Pero le digo que la sombra de la muerte está sobre Ud. Ud. tiene cáncer. Ud. viene de muy lejos. Ud. vino aquí de Cincinnati. Su nombre es señor Hawk. Crea con todo su corazón. Si Ud. se queda allí, morirá. Acepte a Jesucristo y sea sanado. ¿Le cree Ud. a Él? Entonces salga de esa camilla, póngase de pie, y acepte a Jesucristo.
424¿Cuántos que están aquí le creen a Él, en este momento? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Creen con todo su corazón? [“Amén”.] Entonces, todos Uds., pónganse de pie ahora mismo. Pónganse de pie. A su propia manera, la manera en que oran, pongan su mano sobre alguien junto a Uds.
425¿Dónde está la Hermana Brown? Ella estaba sentada aquí, sufriendo con eso. El otro día ella me llamó por teléfono, y no podía levantar sus manos. Yo vi que era algo malo en su sangre. Cuando me encontré con ella el otro día… Ella tiene diabetes. ¿Dónde está ella? Ella estaba aquí con la señora Dauch, hace un rato. Muy bien, Hermana Brown. Esta noche quiero que crea con todo su corazón. Yo sé que Ud. sabe lo que está mal en Ud. pero quiero que Ud. crea. Salió del hospital, para venir aquí, ¿Ve?, para que se ore por Ud. Estoy orando por Ud. ahora. Crea Ud. que va a estar bien.
426Margie, tenga fe en Dios. Eso va a parar ahora mismo. Va a terminar. Él puede sanar la diabetes, Él puede sanarla de esa enfermedad en su estómago.
427Ahora cada uno ponga sus manos los unos sobre los otros, y mantengan sus manos allí por un momento. Pongan sus manos los unos sobre los otros, mantengan… ¿Ven?, van a ser las once, y muchas de estas personas tienen que manejar hasta Tennessee y a diferentes lugares.
428Ciertamente, el Señor Dios lo ha probado. ¿Qué vieron Uds. esta noche? ¿Vieron a un hombre o vieron a Jesús, a Jesús confirmando Su Palabra?
429Estos pañuelos que están aquí, mientras esta unción está sobre mí, tengo mis manos sobre estos pañuelos, pidiendo que el Todopoderoso Dios… Ellos dijeron: “Se llevaban del cuerpo de Pablo los pañuelos, o delantales”.
430Aquí hay quienes estaban muertos, y han sido resucitados. Hay aquí quienes estuvieron en accidentes, chocaron, y están sanos. Hay…
431Veo a la señora Wilson parada aquí, que, no hace mucho tiempo se estaba muriendo de una hemorragia, con tuberculosis, hace años. Aquí está ella en esta noche, los doctores no le dieron sino unas horas de vida. Aquí está ella en esta noche.
432En todas partes, por aquí, cojos, ciegos, inválidos, en silla de ruedas, y de todo, allí están ellos de pie como trofeos vivientes. ¿Por qué es eso? Porque Jesucristo vive, y Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
433Ese hombre que acaba de testificar, hace un rato, de él, allá, que tenía epilepsia, que la tuvo todos esos años, y todo, y con sólo una vez en la reunión. Y eso fue hace cerca de, hace casi veinte años; desde entonces no ha tenido un ataque. Eso es uno de los miles de miles.
434Él es un sanador. Amén. Él sana. Ahora, no se emocionen. Solamente, con fe como la de un niño, miren hacia al Calvario. Cierren sus ojos y olvídense que están en este Tabernáculo. Cierren sus ojos y olviden que hay alguien a su alrededor, y miren a Jesús y vean. Miren hacia Jesús ahora y vivan. Esta grabado en la Palabra, ¡Aleluya! Es tan sólo que “Miremos y vivamos”. Oh, “Mira y ve”, mi hermano, vive Mira a Jesús ahora y vive; Está grabado en la Palabra, ¡Aleluya! Es tan sólo que “miremos y vivamos”.
435Cierren sus ojos al hombre. Cierren sus ojos a las cosas a su alrededor. Y miren a través de su fe, a Jesucristo, y sepan que: “Él fue herido por sus rebeliones; y por Su llaga fuimos nosotros curados”.
436Señor Jesús, mientras esta gente está orando, y, tienen sus manos los unos sobre los otros. Y nosotros estamos… Nos damos cuenta que estamos parados en la Presencia del viviente y resucitado Jesucristo, en la forma del Espíritu Santo, revelándonos los secretos de nuestros corazones, dándonos a conocer nuestros deseos, y prometiéndonos que Él nos concedería nuestros deseos si tan sólo creemos.
437Hombres y mujeres tienen sus manos los unos sobre los otros. Ellos están orando, porque somos conciudadanos del Reino de Dios. Somos hermanos y hermanas de Jesucristo.
438Y, satanás, venimos a ti con el reto del Nombre del Señor Jesucristo. Él es la Espada. Él es Quien quita la enfermedad. Él es Quien quita la duda. Él es el Conquistador. Ahora te retamos, en el Nombre del Señor Jesucristo, ¡que salgas de esta gente, satanás!
439La Palabra de Dios es hecha manifiesta. Ella circuncida, quita la duda, quita la enfermedad, y trae una liberación perfecta. Rogamos que el Espíritu Santo caiga sobre la gente, y les dé a ellos el poder de fe para creer que la Presencia del Cristo Omnipotente está aquí ahora. Concédelo Señor.
440Yo condeno toda enfermedad. Yo condeno todas las dolencias. Condeno toda incredulidad. En el Nombre de Jesucristo, que el Espíritu Santo cumpla lo que he dicho, y pase a través de este edificio y libere a cada persona en la Presencia Divina.
441Levanten sus manos ahora y alábenlo. ¡Yo los declaro a Uds. bien de salud y sanos, en el Nombre del Señor Jesucristo!