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~ POR QUE LA PEQUENA BELEN ~
1Es bueno estar aquí esta mañana. Y creo que ahora vamos a tener un especial, según me estaba diciendo el hermano William, por alguien de su iglesia. [Una hermana canta: “Señor, Llena Mi Copa”.—Ed.] Es por eso que estamos aquí esta mañana, levantando nuestras copas: “Llénala Señor”. Esta es la única vez en que tendremos la oportunidad de pedir esto. Vendrá un tiempo cuando estaremos del otro lado y entonces ya no tendremos esa oportunidad. Así que mientras la tenemos, y estamos en nuestros cabales, yo pienso que una de las cosas más sensatas que alguien puede hacer mientras que Dios nos ha dado la oportunidad para hacerlo, es hacer eso mismo, llenar nuestras copas ahora con Su amor y misericordia.
2Hay alguien que estaba con nosotros hace algún tiempo, también no hace mucho tiempo, y que ha partido. Y hay un gran dolor en nuestros corazones por el hermano Williams. Se trata del hermano Williams, el presidente de nuestro capítulo aquí, el padre de él. ¿Cuántos años tenía su papá, hermano Williams? Ochenta y ocho. Eso sería como dieciocho años, me supongo, más allá del—del… no, sería, sí, dieciocho años más allá del tiempo prometido. Un hombre valeroso. No hace mucho tiempo que, estando en la reunión, yo le dije, y sin faltarle el respeto al hermano Williams, yo dije: “Ud. se ve más joven que su hijo, Carl”. Eso demuestra que hoy estamos aquí pero mañana ya no estamos. No sabemos cuando llega esa hora, o cuando llegará, pero sabemos que llegará. Yo estaba pensando… pero la vida es algo grande, es… la vida es una oportunidad.
3Acabamos de tener una gran tragedia, de alguien que asistió a nuestra iglesia por mucho tiempo, proveniente de Chicago, se mató el otro día viniendo a casa, una madre. Ella estaba cerca, creo que cerca de los setenta, y ella y su esposo venían manejando por Kansas, Missouri, algo así, e iba pasando una ventisca. Un hombre conduciendo, el automóvil perdió el control, y la nuca de ella se quebró instantáneamente. Y simplemente no sabemos cuándo vendrá esto. Cuando ellos… me llamaron para contarme al respecto y yo llamé a todos los hijos a través de toda la nación, contándoles. Por supuesto, siendo el pastor de ellos, yo era el que debía notificarles. Pensando en lo rápido que podemos partir… y luego ahí estaba una caja de dulces puesta delante de mí que ella me había hecho hace como una semana, y me la dio. Y ver lo rápido que podemos ser cortados. Pero, si eso… si nuestras esperanzas estuvieran puestas únicamente en esta vida entonces seríamos unas personas miserables. Job dijo, en el capítulo 14: “Oh, quién me diera que me escondieses en el sepulcro y me mantuvieras en el lugar secreto”.
4¿Ha notado Ud. cómo es que la naturaleza testifica de Dios? Vemos los árboles, las hojas caen de los árboles, y la vida del árbol baja a la tierra, como en una tumba, y allí se queda hasta que haya pasado el furor del invierno, luego vuelve de nuevo, trayendo vida nueva. Es un testimonio de que vivimos de nuevo. El sol sale por la mañana, y es débil como un niño. Luego más adelante está en la escuela, en la secundaria. Luego al mediodía está en toda su fuerza. Luego por la tarde comienza a cambiar hacia el otro lado; y al atardecer se pone débil nuevamente y muere. Pero ese no es el fin del sol. A la mañana siguiente sale de nuevo, testificando a otra generación, de que hay vida, muerte, entierro y resurrección.
5Aún la naturaleza misma en todas partes habla de Él. Y la naturaleza es un gran testimonio de otra manera, es decir, que no podemos tener esta resurrección de la Vida a menos que cumpla el propósito de Dios. Ahora bien, si una semilla es plantada, y esa semilla es germinada, ella produce una nueva flor. Pero si no es germinada, no producirá una nueva flor, si no cumple el propósito de Dios. Sin embargo, no es simplemente por el hecho de que sea una flor que se levanta, sino por cuanto ella cumple el propósito de Dios. Por eso es que el sol sale, por cuanto cumple el propósito de Dios. Y cuando nosotros cumplimos el propósito de Dios entonces nos levantamos.
6Yo creo que el hermano Williams cumplió el propósito de Dios en la vida, un verdadero padre. Y veo a su querida compañera, la Sra. Williams sentada aquí. Un verdadero esposo, ése es uno de los propósitos de Dios. Un padre, uno de los propósitos de Dios. Y él fue germinado a Dios, por el Espíritu Santo, el propósito principal de Dios. Por lo tanto, decir que el hermano Williams no se levantará para estar de nuevo con nosotros, tendríamos que decir que no hay—no hay una sabia que baja, que no hay un sol que sale. Todo habla de su resurrección de nuevo, para estar con nosotros otra vez, todo. En primer lugar, el sol, las flores, la naturaleza, la vida botánica, todo habla de ello. Y entonces la Palabra de Dios habla por él. Y, además de eso, la misma fe que está en nuestro corazón late diciéndonos que lo volveremos a ver. Que Dios le dé descanso a su alma. Sólo como un pequeño saludo para el que una vez estuvo con nosotros, pongámonos de pie por un momento.
7Padre Celestial, nunca hemos tratado de hacer una reunión como esta sólo con el propósito de ser vistos u oídos. Sino que nos hemos reunido cada vez, para la edificación de Tu Hijo, Jesucristo, y para dar testimonio a aquellos que están sin Él, para que puedan encontrarlo. Somos, nuestros corazones están tristes por aquellos que han quedado atrás desde la partida de nuestro hermano, que se sentaba con nosotros no hace mucho, que muchas veces se sentó aquí en este mismo capítulo. Pero creemos que Tú le permitiste vivir una vida buena, una vida completa, y su alma está hoy Contigo. Concédele descanso, Oh Dios, hasta ese día cuando le veremos de nuevo. Bendice a su hijo aquí, a sus otros hijos, a su amada esposa, y a aquellos que lo amaban, y a todos nosotros, Padre. Y que podamos prestar atención a esto, que nosotros también somos frágiles y algún día tendremos que partir, así que permítenos prepararnos para esa gran hora. Y si hay alguien aquí que no se haya preparado para este mismo evento, que este pueda ser el día en que ellos le dirán “sí” al Señor Jesús, y también ser germinados a Él por el Espíritu Santo. Pues lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Tomen asiento.
8Ahora bien, queremos hacer unos—unos anuncios. Mi esposa sentándose allá atrás en esta mañana, yo le dije, dije: “Cariño, voy a salir del desayuno…” Tuvimos que ir al centro de la ciudad y hacer algunas cosas. Y yo dije: “Voy a terminar a las diez”. Ella me miró. Le dije: “Si no salgo a eso de las diez, te compraré tres vestidos nuevos de tu preferencia”. Así que yo— yo sé lo que va a pasar, yo debo tres vestidos, pues ya faltan veinte para las diez. Pero trataré de apresurarme lo más que pueda.
9Estamos contentos de estar aquí en Jericó con Uds. hermanos, esta mañana, y los invitamos, el lunes en la noche, para estar Jerusalén, (en Tucson), para el banquete allá. Vean, Phoenix está en el valle, igual que Jericó. Tucson, donde vivo, está en la montaña, eso es—eso es Jerusalén. ¿Dónde estás Tony? ¿Por qué no dice alguien “amén” por aquí? Pues, ahora sí que estoy en dificultades, Tony ni siquiera se presentó. Bueno, mañana, o el lunes en la noche, es el banquete en—en Tucson, y ciertamente nos daría gusto si Uds. están por aquel lado, que aparecieran por allá a visitarnos. Mi tema para esa noche, si el Señor lo permite, es: “Hemos Visto Su Estrella En El Este Y Hemos Venido Adorarle.
10Y miren, el diecinueve de este mes, o del próximo mes, mejor dicho, el diecinueve de—de enero, comienzo un avivamiento aquí, aquí mismo en este salón, aquí en el Ramada Inn, y el diecinueve, veinte, y veintiuno. Y luego el veintidós, creo yo, comienza el… el veintitrés, tengo cuatro noches aquí, y… como un avivamiento. Muchos de Uds. hermanos ministros, ciertamente estamos contentos de tenerlos con nosotros esta mañana, y les invitamos cordialmente a que traigan a su gente. Especialmente aquellos que Uds. conocen aquí en la ciudad que no conocen a Jesús como su Salvador. Y luego, en segundo lugar, a los que están enfermos y—y creen que Dios contesta la oración, queremos orar por los enfermos durante este tiempo justo antes de la gran Convención Nacional que se celebrará aquí a partir del veintidós. Y estoy seguro de que Uds. quieren escuchar eso, porque hay muchos oradores destacados que van a venir, y estoy seguro de que Uds. tendrán un tiempo maravilloso.
11Ahora bien, esta mañana, he pensado en hablarle aquí a este capítulo, lo cual Phoenix ha sido siempre un lugar en mi corazón. A mí me gusta Phoenix. Yo estaba aquí cuando era un muchachito, aquí en Wickenburg, un poco más arriba. Y viví aquí en la calle 16 con la Henshaw. En aquel entonces era un desierto. Pero veo que está justo en el área metropolitana, y, bueno, realmente en el corazón de la ciudad. Eso demuestra que hay un tiempo de cambio, un cambio. Pero hay una cosa de la cual quiero hablar en esta mañana, y es del Incambiable, ese es Dios. Dios, en Su programa, Su Palabra, nunca cambia. Los tiempos cambian, los hombres cambian, los sistemas cambian. Pero Dios nunca cambia, Él siempre sigue siendo el mismo.
12Y yo pensé, siendo que nos estábamos acercando a la época de Navidad, que nosotros… tal vez hablaría sobre un—un mensaje de Navidad. Y ahora, si tienen sus Biblias, y quieren leer, a veces la gente lee, acompañan a los evangelistas o al orador. Deseo leer del Evangelio de San Mateo, el capítulo segundo, para una porción de la Palabra. Cuando Jesús nació en Belén de Judea en días del rey Herodes, vinieron del oriente a Jerusalén unos magos, diciendo: ¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle. Oyendo esto, el rey Herodes se turbó, y toda Jerusalén con él. Y convocados todos los principales sacerdotes, y los escribas del pueblo, les preguntó dónde había de nacer el Cristo. Ellos le dijeron: En Belén de Judea, porque así está escrito por el profeta: Y tú, Belén, de la tierra de Judá, no eres la más pequeña entre los príncipes de Judá; porque de ti saldrá un guiador, que apacentará a mi pueblo Israel.
13Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Y ahora… tengo unas notas aquí y unas referencias de las Escrituras. Quisiera que me dieran toda su atención por un momento sobre el tema de: ¿Por qué La Pequeña Belén?
14Uds. saben, en Navidad, pienso que todos nosotros, muchos de nosotros, no diría que todos, pero muchos de nosotros perdemos el verdadero valor de lo que es la Navidad. Me doy cuenta que por aquí, incluso las palmeras están decoradas, y en el oriente siempre es el abeto, o la siempre verde. Y meses, o semanas, mejor dicho, tal vez un mes o seis semanas antes de que comience la Navidad, siempre hay ese oropel y—y el gran… Lo han convertido en un comercio en vez de lo que realmente significa.
15Yo no creo que Cristo nació el día veinticinco de diciembre. Yo—yo no creo eso en lo absoluto. Sería imposible que esas cosas sucedieran. Las colinas de Judea están más que cubiertas de nieve, pues la nieve llega hasta la cintura allí en el mes de—de diciembre, allá en Judea. Pero nos damos cuenta al estudiar la historia, que Cristo nació probablemente en la primavera, por allí en abril o mayo, algo así. Sin embargo, cuando esto fue cambiado, cuando ellos lo llevaron… cuando el Cristianismo fue convertido al romanismo, ellos hicieron el cumpleaños del dios sol, lo cual es el cambio solar en el 25, desde el 21 hasta el 25 de diciembre, que cuando se pone el sol casi no se distingue ningún cambio. Y entonces ese era el cumpleaños del dios sol, así que lo cambiaron al Hijo de Dios.
16Pero, recuerden, en cualquier día que sea, aun así no le quita el carácter sagrado de lo que debiera ser. Lo cual, satanás nos ha robado esto, lo ha convertido en un gran comercio, y Santa Claus se robó toda la adoración. Y se ha convertido en un—un día como el de la Pascua, con conejitos y patos de color rosa. Y—y entonces, ¿qué tiene eso que ver con la Pascua? ¿Qué tiene eso que ver con la resurrección de Cristo?
17Es como el mundo de hoy, ellos, los niños de la calle pueden contarle más a Uds. sobre Davey Crockett de lo que pudieran acerca de Jesucristo. Ellos le pueden contar más a Uds. sobre algún bandido, algún criminal de los días pasados, de lo que pueden acerca del Príncipe de la Vida que—que nació hace mil novecientos años. Pero eso no le quita el verdadero significado para nosotros los Cristianos.
18Vean, la luz siempre brilla mejor en la oscuridad. El relámpago bifurcado en los cielos negros y nublados por la noche, muestra que puede haber luz en la oscuridad. Y cuando la luz está brillando, uno no ve... Si el sol está brillando, no se necesitan mucho las luces. Pero entre más oscuro… entre más pequeña es la luz, más brillará en la oscuridad. Mientras más oscuro, mejor… se muestra mejor. Y eso es más o menos lo que… Nosotros los Cristianos debiéramos estar testificando para la gloria de Dios por darnos a Su Hijo. Esta Navidad debiera ser algo sobresaliente. Nosotros los Cristianos debiéramos… No importa cómo se mire la cosa, hará que brille mucho mejor. El mundo entero tiene oropel. Nosotros tenemos a Cristo, y eso es lo que deberíamos estar dejando que brille en esta hora tan oscura en que vivimos hoy.
19Pensamos en cómo Dios hace las cosas de maneras poco comunes, porque Él Mismo es poco común. Dios es raro. Él es—Él es Sobrenatural, el Infinito, para nosotros los finitos. Por lo tanto, todo lo que Él hace es—es tan poco común. Y Dios es tan—tan grande, que Él toma las cosas no identificadas de la tierra para identificarse a Sí Mismo por medio de ellas.
20Nos damos cuenta aquí en mi tema de Porqué La Pequeña Belén, que ella era la más pequeña de todas en Judea… los príncipes de las otras ciudades de Judea, ¿por qué escogió Dios enviar a Su Hijo a ese lugar? De eso es que queremos hablar. Dios toma las cosas del mundo, creo que la Escritura dice: “Por la locura de la predicación, agradó a Dios escoger las cosas no identificadas”. Lo que nosotros hacemos grande, Dios lo llama necio. A lo que nosotros le damos tanta gloria, Dios dice que es—es—que no sirve. Y lo que nosotros pensamos que no sirve, Dios lo glorifica.
21Estaba pensando que justo antes del nacimiento de nuestro Señor, cuando todos los profetas, y demás, habían hablado de la venida del precursque viniera un tipo semejante a él, sin identificación de algún—algún sistema, ni nada a lo que perteneciera, ninguna tarjeta de compañerismo, ni ninguna denominación que lo respaldara. El—el Mensaje era demasiado grande, él no podía tomar al hombre, Dios lo había instruido allá en el desierto. Su Mensaje no era con alguna clase de—de una términos teológicos. Él hablaba de serpientes y de hachas y árboles, y eso es a lo que él estaba acostumbrado, la naturaleza, observando cómo trabajaba. Y esa era la—la forma en que él presentaba su mensaje. No como un clérigo, sino como—como un hombre de la naturaleza.
22Y la gente casi no podía entenderlo. Ni siquiera tenía un púlpito, y probablemente no era bienvenido en ninguno, pero él predicaba en las orillas del Jordán, probablemente de pie en el barro hasta la mitad de sus rodillas. Sin embargo, la gente salía a oírlo, los que eran de corazón sincero. Ellos querían escuchar porque era algo diferente, tenía temple de Verdad.
23Hoy día debiéramos estar en esto, considerando el nacimiento de Cristo; nuestro mensaje debiera contener un temple de verdad que a la vez produzca en la gente una sed de encontrarlo.
24Dios tomó a ese hombre sencillo, sin educación, ni un solo día en la escuela, y, sin embargo, dijo que era el mayor entre todos los profetas que jamás haya vivido, porque Dios se identifica en las cosas no identificadas.
25Cuando Jesús escogió a sus discípulos, así fue. Había muchos hombres mejor calificados para el trabajo que aquellos discípulos, que eran clérigos, pero Él no llamó ni a uno. Hubo clérigos en aquellos días, grandes hombres, sacerdotes, hombres de educación, hombres de renombre, pero Él nunca los llamó. Él tomó a pescadores y recaudadores de impuestos, y así sucesivamente, para—para enviar Su Mensaje. Él siempre hace eso.
26En los días de Noé, Él escogió a un agricultor, a un campesino común, para anunciar la destrucción de esa edad. Sólo un campesino común, no un clérigo, ¡un campesino! En los días de Noé, Él tomó a un—un… Perdón.
27En los días de Moisés, Él tomó a un esclavo fugitivo, no a un clérigo. Y le permitió que saliera hasta que Él quedó satisfecho, que saliera allá a la parte de atrás del desierto, y perdiera su educación, y se le apareció en una zarza ardiente, y lo envió con un palo torcido en la mano, para tomar el mando de una nación que había... de la cual Él lo había hecho huir.
28Vean, Dios toma las cosas sencillas para identificarse a través de ellas. Vean, tomando Su… esa es Su Palabra. Él hizo el mundo de las cosas que—que no se veían.
29Hace unos días estuve en el Auditorio Morris, en una de nuestras grandes campañas de Nueva York, y estaba escuchando una conferencia sobre Einstein hablando de esta galaxia, cuando dijo que se requiere ciento cincuenta millones de años luz para llegar allá, y ciento cincuenta millones de or, años para volver. Y entonces, imagínense, ciento cincuenta millones de años luz, que serían trescientos millones de años luz. Y entonces cuando Ud. regresa aquí, sólo habrá estado ausente cincuenta años. Piensen, pues, a la velocidad que viaja la luz, de ciento ochenta y seis mil millas por minuto, y pensar en cuántos miles de millones y billones de años que se tardaría en llegar hasta allá y volver. A ciento veinte... 300 millones de años luz. Y eso es sólo a una galaxia en la constelación que Dios simplemente sopló de sus manos, e hizo los eones de tiempo en años luz más allá de eso, y está allá, vigilando sobre todo eso.
30Entonces este ruso dijo que él estuvo unas ciento cincuenta, doscientas millas, en el aire, y dijo que no había visto a ningún Dios o a los Ángeles. ¿Qué tan necio puede llegar a ser el hombre? Y entonces pensar en todos esos miles de billones y trillones de años; y apenas hace cincuenta años, ¿qué hizo? Entró a la Eternidad.
31Dicen que este astronauta que acaba de subir, estuvo allá tantas horas, fue tantas… diecisiete veces alrededor del mundo, o lo que fuera, y dice que ni siquiera... que no fue ni un solo segundo en su vida. Él estaba viajando con el tiempo. Así que, (¿ven Uds.?), uno entra a la Eternidad. Esa es la grandeza de Dios.
32Nuestras mentes no pueden comprender lo grande que Él es. Y sin embargo, cuando Él se prepara para revelarse, lo hace tan sencillo, toma las cosas sencillas para hacerlo, la simplicidad de ello.
33David, él parecía ser el—el… De todos los siete hijos de Isaí, él fue el último en ser traído ante el profeta. Pues, incluso su propia gente pudo haberse burlado, no podían imaginarse a David, el cual era un hombrecito rubio, un poco jorobado, y de aspecto rubicundo, como el hombre que sería el rey de Israel. Él quizás no parecía un rey para esa gente, pero sin duda que para Dios sí parecía, porque ellos… Él lo ungió rey, de todos modos. Vean, Él tomó lo sencillo de la familia de David, o de la familia de Isaí, para—para hacer reyes. Algo que el mundo había rechazado, el… él lo había enviado a cuidar las ovejas. Él sacó a su—su primer hijo, un hombre enorme, fuerte, y de aspecto majestuoso, probablemente podía pararse erguido y parecerse a un rey de Israel, y ese era el que ellos pensaban que se vería bien con una corona sobre su cabeza, que era el que… usaría la vestidura real y que podría cargar el báculo, y todo lo que debía hacerse a un rey. Él—él se veía bien a los ojos del pueblo.
34Pero el profeta, con el aceite de la unción en la mano, dijo: “¿No tienes otro?” Y él los sacó, uno por uno, hasta que finalmente dijo: “¿No tienes otro?”
35Él dijo: “Sí tengo uno, pero tal vez no sería nada. Él es simplemente un muchacho un poco seco, lo tenemos por allá apacentando las ovejas”.
36Él dijo: “Ve por él”. Y tan pronto él llegó ante los ojos del profeta ungido, él salió a su encuentro y derramó el aceite sobre su cabeza— cabeza. Dijo: “Este es el que Dios escogió”. ¿Ven? Fíjense, no siempre es el oropel del mundo. Es la elección de Dios.
37Y es por gracia que Él nos ha escogido a nosotros, así que estamos agradecidos por eso en esta mañana. Y no se necesita de esas grandes cosas floridas del mundo. El más humilde puede ser un siervo de Cristo, se necesita de alguien que esté dispuesto.
38Dios lo ungió, (¿Ven Uds.?) se requiere de las cosas pequeñas. Miren, ¿por qué tomó Él a la pequeña Belén? Parecía como si hubieran habido mejores lugares donde el Rey, donde el gran Rey de reyes pudiera haber nacido.
39Por lo general, cuando nosotros preparamos un evento aquí en la tierra, tratamos de hacerlo lo mejor posible, lo más brillante que podamos pensar, lo llevamos a los lugares más importantes y gastamos la mayor cantidad de dinero, y las cosas más elaboradas. Así es como lo hacemos nosotros.
40Pero Dios no lo hacemos de esa manera. Él toma algo que no es nada, para así mostrar que Él es poderoso, que Él sí puede. Si Él hubiera tomado a un sumo sacerdote o a un hombre bien entrenado, en los días en que estaba llamando a los apóstoles, si Él hubiese escogido eso en vez de a un pescador ignorante, indocto, que no sabía ni escribir su propio nombre, ellos podrían haber dicho: “¡Oh!, mira eso, tu educación sí vale la pena”. Pero Dios tomó a un hombre que ni siquiera sabía escribir su nombre, escogió algo que Él pudiera tomar en Sus manos, algo de lo cual Él pudiese hacer algo, para mostrar que Él es Dios. Cuando llegamos a un lugar en que pensamos que no valemos nada, entonces estamos en las manos de Dios, y Él puede moldearnos y hacernos como Él quiere que seamos. Pero mientras pensemos que somos importantes, entonces nunca llegaremos a ninguna parte. Ni siquiera podemos ponernos en las manos de Dios hasta que comprendamos que no son importantes.
41Una de mis hijas preguntaba el otro día sobre la importancia. Yo dije… Bueno, hablando de un hombre importante. Bueno, era del presidente que acaba de ser asesinado, y nuestros corazones se entristecieron por eso. Y yo dije: “Bueno, él era un hombre importante”. Los periódicos lo resaltaron y la televisión lo filmó, billones y billones de dólares le costó al gobierno transmitir eso. Lo cual, eso está bien, es el negocio de ellos. Pero yo dije… Aquel predicador pentecostal allá en Carolina, que un hombre entró, un borracho, con una escopeta, llamó a su esposa, y mató al hombre en el púlpito, y luego mató a su esposa, y luego él mismo se mató, y era un pequeño artículo en la parte de tras del periódico como de este tamaño. Déjame decirte, hermano, no importa quiénes seamos. “¿Tú quieres saber lo importante que eres?”, le dije a mi hijita: “mete el dedo en una cubeta de agua y sácalo, y tratar de encontrar el agujero”. No somos nada. Hay Uno solo que es importante, y ése es Dios. Debemos recordar que Él es el Único.
42Parecía que si ellos querían… si el hombre hubiera estado preparando un lugar para que el Rey naciera, pues había lugares mucho más religiosos y lugares históricos para el Rey, en lugar de esta pequeña Belén. Lugares, por ejemplo, como Silo. Silo era donde el arca fue levantada primero, lo sabemos, mientras cruzamos adonde… cruzamos el Jordán a este lado de Palestina, y donde el arca fue colocada como su primer lugar de adoración. O Gilgal; Sión, Sión era un lugar importante; también Gilgal.
43O la orgullosa Jerusalén, la gran capital, donde se reunían los jefes de todas las organizaciones, su cuartel general, parecía que hubieran preparado un lugar allí en Jerusalén para que naciera el gran Rey, pues ellos querían un lugar, un lugar histórico o un gran lugar destacado. Ahí es donde estaba la sede religiosa de la religión de ellos, para que el Rey viniese a ella. Que Él viniese para representar la religión de ellos. Y Él… y cuando lo hizo, en lugar de ellos prepararle un lugar en Jerusalén o en uno de esos grandes lugares históricos, Él nació en Belén, la más pequeña de todas las ciudades. “¿No eres la más pequeña entre los príncipes de Judea? Pero de ti saldrá un—un Guiador, que apacentará a Mi pueblo”. Y esta gran Jerusalén orgullosa y todas las otras ciudades fueron rechazadas.
44O tal vez podrían haber escogido algunos de los lugares de refugio, un lugar importante como Hebrón, Cades, o Ramot de Galaad, una de esas grandes ciudades de refugio, porque Él iba a ser nuestro refugio. Si lo tratáramos de imaginar en nuestra mente, quizás hubiésemos dicho: “Bueno, miren, si este gran Rey viene, que será nuestro Refugio, Él debiera nacer en uno de estos grande lugares de refugio monumentales, como Ramot de Galaad, o Cades, o uno de esos”. Así lo hubiésemos imaginado en nuestras mentes.
45Pero, vean, Dios tiene otras maneras de hacer las cosas. Él sabe cómo hacer las cosas bien. Y ahora con la mente de Dios y la ayuda de Dios, vamos a tratar de decir por qué sucedió esto, ya que todo obra perfectamente bien en el gran programa de Dios. Y quiero que Uds. aquí en Phoenix, y en los alrededores, traten de captar Esto. Que… recuerden que Dios sabe lo que está haciendo. ¿Ven? Y Él toma medios sencillos para hacerlo. Porque, si Él hace algo por medio de alguna cosa grande y sobresaliente, entonces... Dios nunca hace las cosas así, nunca lo hizo en toda la historia de la Biblia. Dios nunca lidió, nunca en ningún momento, tomó a un grupo de personas para hacer algo. Dios toma a un individuo. Es a Ud., a Ud., una sola persona. Y Dios nunca cambia Su programa. Porque, su primer programa, Él debe permanecer siempre con ese programa.
46En los días de Noé, Él tuvo a un hombre, Noé. En los días cuando sacó a Israel, Él tuvo a un hombre, y ese fue Moisés. Sabemos que Datán y muchos de los otros trataron de pensar, pues, que ellos “tenían la misma autoridad” y así por el estilo. Y Uds. saben lo que les sucedió. En los días de la venida del Señor, en los días de Juan el Bautista, y los otros, Él tiene a un solo individuo con quien trabaja. Y Él lidia con nosotros hoy en día como individuos, no como un grupo. ¡Una sola persona! Va a depender de Ud. y de mí, de cómo estamos delante de Dios. Porque Él está lidiando con Ud. y conmigo como individuos, no como un grupo en el que estamos, y no como la iglesia denominacional a la que pertenezcamos, pero Ud. y yo como individuos.
47Ahora, Josué, al repartir la tierra, le dio este lugarcito a Judá. Muchos de Uds… yo—yo tengo algunos lugares aquí apuntados en donde está ubicado, pero todos sabemos eso, en dónde está ubicado en un rincón. Y fue simplemente lugarcito que le dieron, Josué, al repartir la tierra, le dio eso a la tribu de Judá.
48Y miren, cuando Israel cruzó el río del Jordán, (traten de captar esto), cuando Israel cruzó a la tierra, la tierra prometida, había una mujer gentil que conocemos como Rahab la ramera. Ella pidió misericordia, y recibió misericordia, ella recibió misericordia una vez que se mantuvo bajo ese cordón de grana. Y esa es la única manera en que ella podía obtener misericordia. Fue una señal, una señal que le fue daba a ella.
49Hoy nosotros también tenemos una Señal, y estamos seguros siempre y cuando permanezcamos bajo nuestro cordón de grana: la Sangre de Jesucristo. Como individuos, no como un grupo, sino como individuos, cada uno de nosotros debe mantenerse debajo de ese cordón escarlata de la Sangre de Jesucristo.
50Y entonces esta Rahab, después de que ella fue perdonada, metió adentro a toda su gente, todo lo que estaba debajo del cordón se—se salvó. Exactamente como cuando Dios en Egipto, mientras todo estuviese bajo la sangre estaba a salvo. Todo el que estaba bajo el cordón de grana estaba a salvo. Todo el que está bajo la Sangre de Jesús está a salvo, todo lo que está fuera de Ella está perdido y está listo para su destrucción. Y miren, al hacer esto, nos damos cuenta que... Entonces entendemos por medio de la historia que ella se enamoró de un general, (en este momento no recuerdo su nombre), del ejército de Israel. Y ella finalmente se casó con este hombre. Y se establecieron aquí en este, cerca de este lugarcito, y su hijo, Salmón, fue el que fundó a Belén. Vean, una gentil está conectada con esto, para comenzar, una gentil: Rahab la ramera.
51Ahora, nos damos cuenta que Salmón fundó esta pequeña ciudad de Belén. Y él engendró a Booz. Y Booz fue el que se casó con Ruth, otra gentil. Y miren, estamos siguiendo este linaje. Ruth, ella obtuvo… ella era una moabita, y se casó con Booz, y vino a esta pequeña ciudad justo en la temporada de la cebada. ¡Oh!, si tuviésemos el tiempo en esta mañana, para esto, después yo le estaría debiendo seis vestidos a mi esposa. ¡Pero cómo quisiera quedarme en este tema!
52Noemí, representando a la iglesia ortodoxa, se fue por causa de una hambruna, y fue a la tierra de Moab; como la dispersión de Israel, entre todas las naciones. Y luego, cuando ella volvió, se trajo a Rut la moabita, y ella regresó justo en el tiempo de la cebada, en plena cosecha de la primera cebada. Eso es esa Iglesia gentil viniendo a Dios justo en la temporada de la cebada de nuevo. ¡Qué cuadro más hermoso hay allí! Y entonces ella y Booz se casaron, y su famoso hijo, Obed, fue engendrado allí, y también nació allí. Y luego su hijo, su hijo mayor, Isaí, vino de Obed. Allí él también engendró a David, su hijo, de allí salió el rey David.
53Miren cómo esto se viene desarrollando desde Rahab la ramera, y su hijo siendo el que la fundó. De allí vino—de allí vino Booz, el cual trajo a otra gentil. Y luego de Booz vino Isaí. Y aquí Isaí, a Isaí le nació David. Y David, aquí mismo en esta misma pequeña Belén, fue ungido por el profeta de Dios, para ser el rey de Israel. Todas estas cosas espirituales están ocultas de los ojos del mundo, estaban ocurriendo aquí en esta pequeña ciudad de Belén. Vean, así es como Dios obra.
54Ahora, yo confío que el Espíritu Santo esté presente hoy para darles el entendimiento correcto, de que Dios no obra en esas cosas grandes. Es por el Espíritu. “No por poder, ni por fuerza, sino por Mi Espíritu”, dice el Señor. ¿Ven? Dios obrando en el Espíritu entre el pueblo. Vean, estos fundamentos tan tremendos, Él solamente podía venir a esta ciudad. Ése era el único lugar donde Él podía nacer. Dios siguiendo Su mismo linaje. Dios siempre hace eso. Dios sigue el—el linaje de Su Palabra. Él no puede retroceder en Su Palabra, de ninguna manera, y entonces seguir siendo Dios. Él tiene que quedarse con la Palabra. Él nunca puede dejar Eso. Hoy en día, nuestras tradiciones y demás cosas nos alejan de la Palabra. Tenemos credos y cosas que le inyectamos a la Palabra, lo cual contamina la cosa entera. Pero Dios nunca puede salirse del linaje de Su Palabra. Su Palabra es Verdad, siempre, porque Él es la Palabra. Dios y Su Palabra son lo mismo.
55Ahora, aquí vemos cómo es que esta pequeña Belén, aunque siendo inadvertida, un lugarcito no muy percibido para el mundo exterior, la más pequeña de las ciudades, nadie le prestaba atención. Pero sin embargo, Dios tenía en Su propósito que allí era donde todas estas cosas acontecerían. Ahora, la mente espiritual captaría eso, porque el profeta dijo aquí, vean, el profeta dijo: “Pero tú, Belén de Judea, ¿no eres la más pequeña entre los príncipes? Pero de ti saldrá un Guiador que apacentará a Mi pueblo Israel”. El profeta, la mente del profeta lo captó.
56Observen estas cosas espirituales, el Espíritu Santo hoy en día dirigiendo esas cosas. No importa lo que diga el mundo en todo su oropel. Observen al Espíritu Santo en la Palabra, allí es donde viene.
57¿Qué tal cuando Job murió, y especificó el lugar de su entierro? Luego vino Abraham, Abraham compró la parcela de tierra para enterrar a su esposa, Sarah. Y Abraham, cuando murió, quiso ser enterrado junto con Sara. Abraham engendró a Isaac. Isaac, cuando murió, quiso ser enterrado junto con Abraham. Isaac engendró a Jacob. Jacob murió allá en Egipto, pero hizo que José (su hijo profeta) jurara por él, con su mano en la cadera coja, que no lo enterraría en Egipto. ¿Por qué? Dijo: “Llévame hasta la tierra y que me entierren allá”. Y José, cuando murió en Egipto, hizo mención de la salida, y de Israel saliendo de acuerdo con la profecía, pero dijo: “Saquen mis huesos de esta tierra”. ¿Por qué? Ellos sabían que las primicias de la resurrección saldrían de aquella tierra, porque Job dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y en los últimos días, Él se parará sobre la tierra, y aunque los gusanos de la piel destruyan este cuerpo, aún en mi carne he de ver a Dios”.
58Ellos sabían que las primicias de la resurrección saldrían de la tierra prometida, no de Egipto. Ellos eran espirituales, eran profetas. Y cuando Jesús murió, en—en Viernes Santo, y resucitó en la mañana de Pascua, la mañana del siguiente domingo, la Biblia dice que: “Muchos de los santos que dormían en el polvo de la tierra, se levantaron y saliendo de la tumbas, entraron a la ciudad, y se fueron a la Gloria con Él”. ¿Por qué? Eran aquellos profetas los que sabían exactamente dónde serían enterrados, en el lugar y en el tiempo. Eso estaba escondido de los ojos de los sabios. Pero ellos sabían lo que—lo que… ellos miraron el aspecto espiritual. Las—las primicias de la resurrección habían de salir de Palestina, no de Egipto.
59Así es hoy, amigos. Muchas personas se agarran de las cosas del mundo, o de algún gran sistema o algo así. A mí que me entierren en Jesús, pues aquellos que están en Cristo traerá Dios con Él en aquella resurrección. Y no me importa lo que el mundo tenga que decir, ni cuánto traten de adornar las cosas. Es en Cristo, es aquellos que están en Cristo, los que traerá Dios con Él. La mente espiritual capta esas cosas espirituales.
60Aquí dijo profeta: “Pequeña Belén, ¿no eres la menor entre todos los príncipes de Judá? Pero de ti saldrá este Guiador”, no de la gran capital de estilo propio, ni de los terrenos de alguna iglesia histórica o algo, donde comenzaron los metodistas, bautistas, presbiterianos, pentecostales y otros más. “Pero de la más pequeña de éstas, de un lugarcito insignificante levantaré este lugar, el Apacentador de Mi pueblo”.
61Pero hoy queremos decir: “Nuestros padres hicieron esto, y nuestros padres hicieron aquello”. Vean, Dios ignora todo eso. Dios hace lo que quiere. Observen el linaje del Espíritu, vean la forma en que dice la—la Escritura. Ellos fueron ignorantes a eso. Pero, fíjense, la Escritura es lo que está correcto. Dios siempre está correcto.
62David fue ungido por este gran profeta, para ser rey. No hay duda de que Samuel, el gran profeta, sabía estas cosas de antemano. Y fue allí que su gran simiente espiritual prometida… porque Dios juró por juramento, que Él levantaría al Cristo para que se sentara en el trono de David. Entonces, ¿dónde más podría Cristo haber nacido? Aquí fue donde su padre nació, su abuelo, su bisabuelo, tatara-tatara-tatara-tatara-tatara allá atrás. Vean, Su pueblo en el linaje que los gentiles introdujeron. Y miren, la Biblia dice que: “En Su nombre esperarán los gentiles”.
63Vean, todo tiene que ser juntado para que lo puedan ver. Me gustaría quedarme allí un rato y concentrarme en eso, y mostrarles por qué los gentiles, pero estoy seguro de que la mente espiritual captará esto rápidamente; el por qué fueron las madres, y no el padre. Miren, por cuanto fue una mujer, la Novia. Los gentiles estarán compuestos, la Novia, estará compuesta de gentiles. Los gentiles: “Él tomará un pueblo de los gentiles por causa de Su Nombre”. Ese es Su Nombre. Él tomó una esposa, (¿ven?), de los gentiles. Y así es como tenía que ser, la mujer entra, la iglesia, ella. Ellas eran gentiles, las abuelas allá en el linaje de la simiente.
64Ahora, al igual que Isaac estaba en el linaje de la simiente del otro lado. Ahora fíjense en esto, nos damos cuenta que David tenía esta promesa de un hijo. Ahora, vemos cómo eso va nuevamente en paralelo con Israel. Cuando Israel... O cuando a Abraham le fue prometido que su descendencia, lo que acontecería, que de su simiente vendría este gran Salvador, y que él sería el padre de las naciones. Su descendencia natural, por supuesto, era Isaac, y fracasó. Pero su Simiente espiritual, por la fe que él tenía, vino Cristo, que trajo de todas las naciones.
65Bien, lo mismo está ocurriendo en forma paralela nuevamente. La simiente natural de David fue Salomón, y se descarrió al igual que la otra simiente de Abraham. Se descarrió. Igual se descarrió Salomón. Él tomó demasiadas mujeres y, de repente, ellas desviaron su corazón de Dios. Y la forma en que se fue y se descarrió, de esa manera murió, descarriado. Israel murió en la misma forma, descarriado.
66Pero nos damos cuenta que esta Simiente espiritual, que fue prometida por la simiente natural como un linaje de gente viniendo a través de Abraham, pero en un… el reinado vino a través de la promesa espiritual de David. Y David nació en Belén. Y él fue ungido en Belén. Y entonces nos damos cuenta que cuando su verdadera Simiente Real, Heredero al trono, nació en esta misma ciudad, la pequeña Belén… “Tú eres la más pequeña entre todos los príncipes de Judá, pero de ti saldrá un Guiador que apacentará a Mi pueblo”.
67En este pueblito, o pequeño establo, establo de la ciudad al lado de la colina, había una cueva metida en la colina, y de allí salió por sus pequeñas puertas, el Príncipe de Paz, nació en un establo, en una—una pequeña caja de—de paja que estaba en algún lugar, estiércol amontonado en los graneros, y todo eso, pero de ahí salió ese gran Príncipe, la Simiente de la mujer, de ahí salió el Salvador del mundo, de ahí salió el Propio Jehová, en la forma de un hombre, salió de ese pequeño y humilde establo en Belén. No en el palacio de algún rey, nacido en la realeza; pero Él vino de ese lugar humilde, con un montón de estiércol allí, y fue envuelto en pañales. Como dice la tradición, que fue tomado del yugo de un buey con que habían estado arando.
68¡Gente pobre! José y María, ambos muy pobres, y aquí estaban en este pequeño establo. ¡Lo humilde que se hace Dios! Y luego nosotros tratamos de hacernos algo grande. ¿No pueden ver cómo Dios se humilla y toma las cosas que no son, para así cumplir Sus grandes promesas? Cómo es que ése pequeño Jehová acostado en un pesebre, envuelto en la—la tela que fue quitada de la parte de atrás de un yugo, el yugo que tenía un buey en el cuello. ¡Y envolvieron al Príncipe de Paz en él! ¡Oh! ¿Quiénes somos entonces? ¿Qué es lo que nos merecemos? Si Dios puede humillarse de esa manera, ¿no deberíamos nosotros ser capaces de humillarnos para llegar a ser Sus siervos, si Él hizo algo así? ¿No podemos olvidarnos de nuestras dignidades y grandes cosas de este mundo, y pasar de eso, y humillarnos delante de Él en esta Navidad? Y ser un… Mostrarle a Él nuestra gratitud por ese nacimiento y esa humildad, al humillarnos a nosotros mismos y recibir Su Palabra. No importa lo que dice la tradición, es Su Palabra lo que cuenta. Eso es lo que Él tomará, Su Palabra, y sólo Eso.
69Ahora, nos damos cuenta que este pequeño establo, fue allí donde se cantó el primer villancico en la tierra, y que fue cantado por los Ángeles. ¡Piensen en ello! El primer villancico, no fue cantado allá donde Caifás, ni allá en una iglesia grande y fina donde estaba un pastor maravilloso, pero en un establo en Belén, la más pequeña entre todas ellas. No obstante el primer villancico fue cantado por Seres Angelicales en la pequeña ciudad de Belén. ¿Ven a lo que me refiero?
70No importa lo pobre que Ud. sea, lo poco o insignificante que Ud.— Ud. pueda ser, Dios puede usarlo si Ud. tan sólo deja que Él lo haga. Él no quiere que Ud... Ud. no tiene que pertenecer a una gran sociedad, a una gran orden, alguna gran hermandad, o lo que pudiera ser, eso no significa nada para Dios. ¡Dios lo quiere a Ud.! Y si Ud. es... si Ud. piensa que es grande, deshágase de esa idea. Ud. tiene que deshacerse de eso. Ud. dirá: “Bueno, pues, yo tengo un Ph.D., LLD”. Eso simplemente lo aleja a Ud. más de Dios. Olvídese de eso. Vuélvase a Dios. Vuelva a la humildad del Espíritu, y ame a Dios y tome Su Palabra.
71“Y si permanecéis en Mí y Mi Palabra en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho”. Dios prometió eso. “Si dijeres a esta monte: ‘Muévete’, y no dudares en tu corazón, sino creyeres que lo que dices sucederá, puedes tener lo que has dicho”. “El que cree en Mí, las obras que Yo hago, él también las hará. Y mayores que esta hará, porque Yo voy a Mi Padre”. ¡Qué promesas! cómo es que “todas montañas saltarían como carneritos, y las hojas darían palmadas de aplauso”. Y era un—un ministro, un profeta llamado Juan, saliendo del desierto, ni siquiera de una escuela teológica, con barba en toda la cara, y un pedazo de piel de oveja, no con ropas del clero, saliendo allí para anunciar: “¡El Reino de Dios está a la mano!” Y la gente no podía entender
72Hay algo que falta en alguna parte. Lo que nosotros tratamos de hacer es torcer la cosa y hacerla algo bien grande, ponerle flores y oropel, y la contaminamos así como han hecho las naciones con la Navidad. ¡Correcto!¡Si pudiéramos quitarle el oropel a esas cosas, y—y poner de nuevo la humildad en el corazón humano! ¡Si pudiéramos devolverle la humildad a la Navidad de lo que debería ser!¡No un día comercial, ni luces ni Santa Claus! Pero volvamos a adorar al Dios de la creación que vino en un establo y nació como un Bebé, ¡Dios se hizo carne y habitó entre nosotros! Si pudiéramos volver a eso, y alejarnos del oropel y de las cosas grandes. Dios ni siquiera lidia con eso en lo absoluto.
73Ud. dice: “Bueno, yo pertenezco a la organización más grande”. Eso lo aleja a Ud. mucho más de Dios. Ud. dice: “Yo hago esto, y aquello”. Eso simplemente lo aleja más a Ud.
74Ud. tiene que humillarse hasta que pueda entender eso, hasta que… “Si vosotros permanecéis en Mí y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que quisiereis”. Lo que nosotros tratamos de hacer, tan pronto como Dios nos da una pequeña lluvia de bendiciones, tratamos de torcer toda la cosa y metemos dignatarios allí que van a hacerse de grandes nombres y sobrepasar a los demás. Este comienza de esta manera y de esa manera, y Dios deja la cosa entera. Lo que necesitamos hoy es un derramamiento fresco del Espíritu Santo en los corazones que son humildes. Necesitamos una verdadera Navidad, un lugar de nacimiento. ¡Si pudieran darse cuenta que Uds. no son más que un establo! Dios no fue a Jerusalén, a Silo, o a Ramot de Galaad, Él vino a un establo que estaba contaminado. Cuando Ud. deja a Dios, se convierte en... y dese cuenta en sí mismo que Ud. no es sino un establo maloliente. Pero bienvenido, abra sus puertas, cuando estos grandes lugares y mesones lo están rechazando a Él, abra las puertas del pesebre de su corazón y deje que Jehová entre allí, y vea lo que ocurre, porque Él es la Palabra. Él dijo: “Si permanecéis en Mí, y Mi Palabra en vosotros”. Él es la Palabra. Deje que Él entre en Ud., y observe lo que sucede. Luego pida lo que quiera, y le será hecho”.
75Sí, fue allí donde el primer villancico fue cantado por Ángeles, hace muchos años. Y cuando Él...
76[Un hermano habla en otra lengua. Alguien da una interpretación. Espacio en blanco en la cinta—Ed.] Y miren, sabemos que el mensaje debe ser muy importante, que Dios quería decir eso, de lo contrario no habría interrumpido un mensaje para hacer algo así. “Humillaos bajo las manos de Dios”, fue el mensaje, amigos. Ahora, nuestro Padre Celestial, sabemos que Tú eres toda sabiduría y haces todo correctamente. Te pedimos ahora que concedas que este pueda ser un—un mensaje para el pueblo, de que ellos realmente tienen que humillarse, todos nosotros, y someternos a la mano del Dios poderoso. Nos encomendamos a Ti, Padre, para que Tú nos concedas esto. En el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén.
77Ahora, para continuar, yo estaba hablando de cuando se cantó el primer villancico, fue cantado por Ángeles en la pequeña Belén. Allí es donde nacieron todos aquellos grandes hombres. Allí es donde nació la promesa del rey. Donde vino el Rey prometido. Ahora, la palabra… Miren, me daré prisa para no retenerlos demasiado. La—la promesa, la palabra era esta, la palabra “Belén”. Omití algunas notas aquí para así ahorrar tiempo. Ahora, Belén. [Belén en inglés es Bethlehem.—Traductor] La palabra B-e-t-h significa “casa”. E-l significa “Dios” en hebreo. E-l-h-e-m es “Pan”. Belén, “la casa del Pan de Dios”. Eso es lo que significa la palabra.
78Las palabras y los nombres tienen significados. Muchas personas no creen eso, pero es cierto. Si los nombres no tienen un significado, ¿por qué el nombre de Abram tuvo que ser cambiado a Abraham? ¿Por qué Sarai tuvo que ser cambiado a Sara? ¿Por qué Saulo tuvo que ser cambiado a Pablo? ¿Por qué Simón tuvo que ser cambiado a Pedro? Vean, todos estos tienen significados, todo tiene un significado.
79Y el nombre Belén significa “la casa del Pan de Dios”. Ahora, qué apropiado es eso para Jesús, el Pan de Vida Eterna. Cristo es el Pan de Vida. Todos creemos eso, ¿no es cierto? Qué apropiado Belén allí, el centro mundial del pan, fue el centro del Pan de Vida Eterna. Es por eso que el Rey tenía que nacer allí. Él dijo, en San Juan 6:35, “Yo soy el Pan de Vida que descendió de Dios, del Cielo. Vuestros padres comieron el maná en el desierto, y todos murieron. Pero este Pan, si alguno comiere de este Pan vivirá para siempre”. Entonces, Jesús es el Pan de Vida, por lo tanto, el Pan de Vida tenía que venir a Belén. Él es nuestro Pan de Vida para la jornada, al igual que Israel. Dios le dio a Israel pan de los cielos, para su jornada, mientras viajaban desde donde habían salido de Egipto hasta la tierra prometida. Todas las noches caía pan de los cielos. Y Dios nos dio a nosotros el Pan de Vida para nuestra jornada, vino a Belén, la Casa del Pan de Dios. ¿Ven por qué tuvo que ser así? Tenía que ser donde ese nombre se llamaba Belén: “La casa del Pan de Dios”. Entonces, ¿cómo podía Él haber nacido en Jerusalén? ¿Cómo podía haber nacido en Ramot de Galaad? Vean, Él vino a donde estaba Su Nombre: “la casa del Pan de Dios”.
80Oh, noten, Israel recibía un pan fresco todas las noches, que descendía del Cielo, para su jornada. Cristo es nuestra vida, el Pan de Vida, y todos los días recibimos una frescura de Cristo, del Cielo, el Espíritu Santo descendiendo sobre el creyente todos los días. ¡Fresco!
81La experiencia de ayer, muchos de nosotros vivimos de la experiencia de ayer. No debemos hacer eso. ¡Es la experiencia de hoy! Eso es lo que pasa con nuestras denominaciones, ellos están viviendo de la experiencia de Juan Wesley, de la experiencia de Dwight Moody, Finney, Sankey, Knox, Calvino, de muchos de ellos allá en el pasado. Ellos están viviendo de esa experiencia. Pero, recuerden, el pan que caía, y ellos trataban de guardarlo, se contaminaba, le caía gusanos, pequeñas larvas. Y eso es lo que pasa hoy en día, cisternas contaminadas, viviendo de pan pasado que está contaminado.
82Debemos tener algo fresco de Cristo, Su Palabra hoy para esta hora. ¿Ven? Él es nuestra frescura, nuestro Pan que todos los días cae del Cielo sobre el creyente. Él es nuestra Belén, la Casa del Pan de Vida Eterna de Dios. Cristo nació en Belén, la cual se convirtió en la Casa del Pan de Vida Eterna de Dios. Él es el Pan de Vida. Él es nuestra Belén. Cristo es nuestra Belén. Al pan natural le llamamos “el sustento de vida”. Nosotros llamamos al pan natural, a nuestro pan integral, y cosas que compramos, le llamamos el sustento de vida. Jesús es el Sustento de Vida de Dios, u—un—un Sustento de Pan de Vida para Vida Eterna. Así como al pan le decimos el sustento de la vida, Jesús, siendo el Pan de Vida, es el Sustento de Dios de Pan de Vida Eterna para nosotros. ¿Ven?
83No podemos ir… algo debe morir para que podamos comer. Esta mañana, cuando Ud. come, Ud. come sustancia muerta. Si algo no muere, Ud. entonces no puede vivir, porque Ud. sólo vive por medio de sustancia muerta. Si Ud. come carne, el cerdo murió. Si come carne de cerdo, el cerdo murió, por supuesto. Y entonces, si Ud. come carne de res, la vaca murió. Ud. dice: “Pero yo como pan”. Entonces el trigo murió. “Pues, yo como verduras”. Las verduras murieron. Ud. sólo vive por medio de sustancia muerta, y esa es la única manera en que puede vivir.
84Entonces, si en lo natural Ud. solamente puede vivir por medio de sustancia muerta… si algo tuvo que morir para que Ud. pueda vivir en lo natural, ¡cuánto más Algo tuvo que morir para que Ud. pueda vivir Eternamente! Cristo murió, para que podamos vivir Eternamente. Y Él llegó a ser la Casa del Pan de Vida Eterna de Dios, el cual nosotros recogemos fresco a todas las horas del día, descendiendo de Dios, desde el Cielo, en la forma del Espíritu Santo, y alimenta nuestras almas hambrientas mientras estamos sentados juntos en lugares Celestiales. Él es nuestra Belén.
85Entonces todos los verdaderos hijos de Dios (creyentes) han nacido en Belén con Él. Si Cristo tuvo que convertirse en el Pan de Vida, que nació en Belén, que es la Casa del Pan de Vida, entonces cada uno de los verdaderos creyentes en Cristo, son nacidos en Cristo, son nacidos en la Belén de Dios. Amén. Entonces, sólo… Jesús nació en Belén, yo nací en Belén, Ud. nació en Belén. ¿Cómo lo hizo Ud.? Aquí mismo en Phoenix, Arizona, esta mañana en el hotel Ramada, Ud. puede nacer de nuevo en la Belén de Dios: la Casa del Pan de Vida Eterna. ¡Cómalo y viva para siempre!
86¿Por qué la pequeña Belén? Así es hoy: “¿Por qué un montón de pequeños santos rodadores? ¿Por qué esto, aquello y lo otro?” La gente no sabe de qué se trata todo esto.
87Pero el Espíritu lo revela. La Palabra lo muestra. Es la manifestación de la Palabra de Dios. Nosotros tenemos Vida por medio de Cristo, y sólo por Él. Nuestras organizaciones, nuestras denominaciones, nuestras diferencias, simplemente nos separan de Dios. Nosotros tenemos un acceso a Dios, y es a través de Jesucristo. No hay otra manera en que podamos llegar a Él; por ningún sacerdote, predicador, ningún sistema, ni ninguna otra cosa; solamente por Jesucristo y éste crucificado. Él es el Pan de Vida de Dios, y nosotros somos nacidos en Él. Y si Él es el Pan de Vida de Dios, entonces Él es Belén. Y al haber nacido en Cristo, somos entonces nacidos de Dios en Belén, en Cristo Jesús, sentados en lugares Celestiales, comiendo de Él. ¡Comiendo de Él! ¿Quién es Él? Él es la Palabra. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Y cuando nos podemos sentar con un solo objetivo, la Palabra de Dios, y alimentarnos de Eso, estamos en la Belén espiritual de Dios, comiendo el Pan espiritual de Dios, y nuestras almas acentuando cada Palabra que Él dijo, con un “¡Amén!” Nos gozamos con este Alimento Celestial y angelical.
88Cuando Ella dice: “Estas señales seguirán a los que creen”. El credo o denominación dice: "Oh, no es así”. Pero ese hombre genuino que ha nacido en Belén, dice: “¡Amén!”
89“Las obras que Yo hago vosotros también las haréis”. La denominación dice: “Eso no es más que emoción alborotada”. Pero el verdadero habitante de Belén dice: “Amén”, porque está convencido de que Eso es Alimento de ángeles.
90“Si permanecéis en Mí y Mis Palabras en vosotros, pedid lo que quisiereis, y os será hecho”. Amén.
91¡Oh, los sabios y entendidos nunca lo verán! Nos aferramos demasiado a nuestras tradiciones de los ancianos, tanto que tenemos que cargar tarjetas y todo lo demás para subir a un púlpito. ¡Eso no es asi! Ud. puede subir al púlpito de Dios al humillarse. Venga a la Casa del Pan de Vida, (Jesucristo), y viva para siempre en Su Presencia, y elévese a lugares Celestiales en Cristo Jesús, alimentándose de la Palabra. Esa es la Belén de Dios.
92¿Cuántos de nosotros estamos en Ella en esta mañana? ¿Cuántos están dispuestos a olvidar sus tradiciones? ¿Cuántos están dispuestos a olvidarse de su credo que no está de acuerdo con la Palabra? ¿Por qué no tenemos un avivamiento? ¿Por qué no tenemos estas cosas aconteciendo? ¿Qué pasa con Pentecostés? Se organizó. Eso es todo. No se puede organizar a Pentecostés. Ud. puede formar una organización. Pero Pentecostés es una bendición, es el Poder de Dios. Y si es un Pentecostés genuino, jamás sobrepasará la Palabra para aceptar un credo. Aceptará la Palabra. Correcto, porque está circuncidado del mundo y de las cosas del mundo. Solamente se queda con la Palabra de Dios, y la cree. Estamos en Belén, candidatos para el Reino de Dios. Estamos comiendo el Pan de Vida Eterna de Dios. Nacido, Pan de Dios, nacido en Belén, para convertirse en el Pan espiritual de Vida, de la Vida Eterna, en la casa de Dios. ¡Oh, vaya! Somos nacidos en Belén, en esta mañana, cuando nacemos en Cristo Jesús, porque Él es la Belén de Dios. Jesús es la Casa de Dios del Pan de Vida Eterna.
93Él es también nuestra Agua para la jornada. Miren, sabemos que Él es el Agua. Al igual que Israel en su jornada, ellos también golpearon una roca y su pan bajó del Cielo, pero una roca fue herida para que ellos pudieran beber de ella para el sustento de su vida en la jornada. Dios hirió una roca, o mandó a Moisés que lo hiciera, Su profeta, golpeó la roca. ¿Qué era? Abrir la roca. Si... La roca era Cristo. ¿Lo creen? Muy bien. Entonces, si el profeta abrió la roca para que la vida pudiera salir, entonces, si es la Roca hoy, necesitamos al Espíritu Santo en algún hombre, el cual herirá de nuevo la Roca, amén, y dejará que la Palabra salga, porque Él es la Palabra.
94Nos hemos desviado en credos y estamos bebiendo agua estancada de las cisternas. Lo que necesitamos hoy es una apertura de la Palabra que vive, y Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Él no puede fallar. Ellos lo pueden llamar telepatía mental, pueden decir lo que quieran, o espiritistas, o—o un demonio, mientras que esa Palabra esté fluyendo libremente y produciendo exactamente lo que dijo que haría, es una Fuente en la casa de David nuevamente, de vuelta a Belén, donde Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, para Sus habitantes de Belén. Vivir con Ella, vivir en Ella, es el Agua para la jornada para nosotros, igual como tuvo Israel.
95Una de las grandes experiencias de David, si quieren leer sobre eso en II Samuel 35:15, comenzando… allí leemos que David, siendo nacido en Belén, pero sin embargo, se convirtió en un fugitivo. ¡Oh, qué cuadro! Los filisteos estaban acampados en ese momento, en la tierra, porque Saúl, el gran hombre que llevó a todo Israel al pecado, se había apartado de Dios y se convirtió en enemigo de Dios, y había—había sido rodeado, los filisteos estaban acampados alrededor de Belén. Y David, tratando de volver a su propia casa, no podía hacerlo, estaba en el desierto porque se había convertido en un fugitivo del pueblo, o mejor dicho había sido desechado.
96¡Qué cuadro tan hermoso es ése de Cristo hoy en día, un fugitivo! Él lo es. Ahora, Ud. dirá: “Eso no puede ser”. Bueno, si Ud. cree la Biblia, así es. La Biblia dice, en la Edad de la Iglesia de Laodicea, que Cristo estaba fuera de la iglesia, llamando [El hermano Branham toca en el púlpito—Ed.] Tratando de entrar de nuevo a Su propia iglesia. Un fugitivo es algo que ha sido desechado, rechazado. Y la Palabra y el Espíritu Santo son rechazados. Eso es correcto. No se puede entrar allí. Si Ud. alguna vez lo recibe a Él, Ud. tiene que salir de allí para encontrarlo a Él. Ud. tiene que salir hasta donde Él está. Él no puede entrar. Ellos están tan establecidos en sus credos que ellos—ellos no le permitirán predicar esas cosas, no permitirán que Ud. crea esas cosas. Ud. les pregunta: “¿Creen Uds. que Él es el mismo?”
97“Oh, en cierto modo, Él es el mismo”. Ahora, eso no es vivir en Belén. No, no. Eso es beber de una cisterna estancada, de allá del pasado, un pan viejo y contaminado que cayó hace varios años. “¿Qué dijo Fulano de tal al respecto?” Ellos pudieran haber estado bien en su día, pero este es otro día. ¡Este es el día del Señor! Esta es otra edad de la iglesia, no la de Filadelfia. Esta es la Laodicea. Es un rechazado, y Cristo se ha convertido en un fugitivo de Su propia iglesia, empujado para afuera. Él es un forastero.
98Él puede bajar y obrar allí mismo entre la gente, y hacer las mismas cosas que Él hizo aquí, diciendo que lo haría en los últimos días, mostrar las mismas señales y cosas que Él dijo que haría como fue en los días de Sodoma. Nosotros sabemos lo que Él hizo con la Iglesia en aquel entonces.
99Vemos a Billy Graham, por decirlo así. Aquellos mensajeros fueron a la iglesia denominacional, y les predicaron allí, y los llamaron a salir, les dijeron que creyeran la Palabra y que salieran de Sodoma.
100El grupo de Abraham no estaba en Sodoma, ellos ya habían sido sacados. Observen al Ángel, lo que hizo allí para ellos, como señal, para que ellos supieran. Y la misma cosa puede ser hecha, y la gente dice: “Oh, bueno, yo no creo eso”. ¿Por qué? ¿Por qué? Por causa de que han hecho a Cristo un fugitivo de su organización, es que es algo tan extraño para ellos, para pentecostales y todos. Ahora, eso es exactamente la Verdad. Yo sé que les duele. Pero, escuchen, si hay algo que no… Si—si es la Verdad, dolerá. Y así es. Tiene que ser Verdad.
101Bien, fíjense ahora en David, cuando él estaba allá, David soñaba con sus victorias poderosas. Él estaba en una cueva, se quedaba allí, bien lejos, como a unas quince millas fuera de la ciudad. Y él subió allí y observó aquello allí, su propia ciudad amada donde había nacido, y donde había sido ungido como rey, y—y todo eso allí.
102Los habitantes de Israel, en aquellos días, era algo como es hoy en Alemania. Ellos tienen las ciudades pequeñas. Y entonces viven en las ciudades para protección, y luego llevan a sus ovejas y a su ganado al campo y les dan de comer, y los conducen de regreso. Y al atardecer, los meten en los corrales.
103Y David, mientras contemplaba la ciudad, empezó a recordar las obras poderosas que Dios había hecho por medio de él, las grandes victorias poderosas que Dios había obtenido por medio de él. Cómo es que un día mientras tenía a sus ovejas allá arriba en las montañas donde estaba, allí junto a los pastos verdes, y demás, vino un oso y agarró a uno de los corderitos y se lo llevó. Y fue tras él, y mató al oso. Dios le dio la victoria porque fue instruido por su padre a que cuidara esas ovejas. Ese era su—ese era su trabajo, ¡cuidar a las ovejas!
104¡Oh pastor, ese es tu trabajo! Y ellos comen Alimento de ovejas, no almanaques. Alimento de ovejas, ¡la Palabra de Dios!
105Alguien vino y agarró una, y salió corriendo. Alguien vino y agarró una y se fue, y él salió tras él. Un león vino y agarró una, y él fue tras él. Él no estuvo satisfecho hasta que la encontró.
106Aquello le dio esa gran victoria un día cuando él vio a Israel todo acorralado. Vean, Israel había estado escuchando todos los credos y demás cosas. Ellos tenían todo, iban todos a la iglesia. Todos habían sido circuncidados. Todos iban donde el sacerdote y recibían la bendición antes de ir a la batalla. Pero cuando llegó la confrontación, de lo Sobrenatural, eran, cada uno, cobardes, porque vieron que había oposición. Y no tenían la audacia, ellos—ellos no tenían lo que podríamos llamar hoy en día, la—la expresión callejera, ellos no tenían el—el—el “ve a agarrarlo”. Faltaba algo. No podían salir y hacerle frente a ese gigante. ¿Por qué? Pero todos ellos habían sido bendecidos por el sacerdote. Ellos tenían las bendiciones santas sobre ellos, y se habían arrodillado y, probablemente habían sido ungidos con el agua bendita, y lo que fuera, y allí estaban todos de pie allá. Pero cuando la oposición era tan grande, ellos no tenían el brío. Allí estaba Saúl, el supervisor general u obispo, parado allí, cabeza y hombros por encima de su ejército.
107Y él hizo un reto, Goliat lo hizo, y dijo: “Si yo lo mato a él, entonces Uds. nos servirán a nosotros. Pero si él me mata, entonces nosotros les serviremos a Uds.” Pero la oposición era demasiado grande. Él tenía dedos de catorce pulgadas, eso sería una mano de veintiocho pulgadas de ancha. ¡Miren qué mano tenía! Su rodillo de telar, era la lanza que llevaba. Y piensen en lo grande que sería su cabeza, sería más o menos como una bañera. Y habría un—un casco, de una o dos pulgadas de espesor, de bronce, colgando sobre su cabeza. Fíjense en la armadura, las piezas de su armadura eran como una de esas celosías, o sea para que pudiera respirar y moverse, y así era como funcionaban esas armaduras. Con esa gran cota de malla que le colgaba, lo cual podría haber pesado unas cien libras, o doscientas libras, de bronce, que colgaba sobre su pecho. Con una—con un rodillo o lanza en su mano, de tal vez unos treinta y cinco pies de largo.
108¡Lo que el enemigo puede hacer cuando piensa que tiene la ventaja sobre Ud.! Lo que él piensa que puede hacer, ¡cómo se jacta! “Los días de los milagros han pasado. No puedes ganarte nada con eso”.
109Pero allí llegó un hombrecito de rubio parecer que no había tenido ninguna experiencia teológica, pero tuvo una experiencia de que Dios aún sigue siendo Dios. Dios cumple Su Palabra. Y ahí llegó él. Y Saúl dijo: “Espera, yo—yo te daré una licenciatura en letras”.
110Le puso su casco, y por poco lo aplasta. Él no sabía nada de eso. Dijo: “Yo no sé nada de este tipo de cosas”. Dijo: “Yo no conozco eso. Pero una cosa sí sé, y es que ¿tiene Ud. miedo de ir a luchar contra ese gigante? ¿Uds. están aquí y se llaman a sí mismos la Iglesia del Dios viviente, y permiten que ese incrédulo incircunciso se pare allí y se jacte de esa manera?” Dijo: “¡Yo iré a pelear con él!”
111¡Oh, hoy en día necesitamos hombres como ése, hombres que han tenido una experiencia!
112¿Qué hizo él? ¿Qué hizo el pequeño David de Belén? Salió allí a luchar contra el gigante. El gigante lo maldijo en el nombre de sus dioses, dioses, plural, lo maldijo en el nombre de sus gigantes, o sus dioses, y salió allí y dijo: “Hoy te levantaré con la punta de mi lanza y colgaré tu cadáver allá arriba en el árbol para que las aves se lo coman”.
113Él dijo: “Tú vienes a mí como un filisteo, en el nombre de un filisteo, con una armadura y una lanza, pero yo vengo contra ti en el Nombre de Jehová Dios de Israel”. ¿Qué era? ¡La Palabra! La Palabra: “Yo vengo a ti con la Palabra”. Dijo: “Hoy te cortaré la cabeza de tus hombros”. Ese gigante se echó a reír y salió contra él. Y David no retrocedió, él también salió contra él. Había un solo lugarcito, y Dios dirigió esa roca.
114David, estando allá como un fugitivo, estaba pensando en eso, cómo había sido esa gran victoria. Y entonces debe haberse puesto a pensar en los Salmos, cómo es que a veces él se recostaba por allá en las montañas y meditaba en Dios. Él dijo que había atado Sus mandamientos sobre la—la cabecera de su cama y a sus dedos, y adondequiera que iba. “A Jehová he puesto siempre delante de mí, (siempre), y no seré conmovido”. Él mantenía a Dios por delante. ¡Y las grandes victorias que él tuvo! Cuando se inspiraba tanto, siendo un salmista, él se levantaba de un salto y agarraba su pluma y escribía los Salmos y los cantaba. Él entraba en el Espíritu, y danzaba y danzaba y danzaba en el Espíritu. Cómo es que él se perdía en el Espíritu, y danzaba en el Espíritu al escribir estos Salmos. Y debe ser así que escribió los distintos Salmos: “Jehová es mi Pastor, nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar”, el Salmo 23: “Junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma. Oh, me guiará por sendas de justicia por amor de Su Nombre. Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno. Porque Tú estarás conmigo”.
115Y mientras pensaba en esas cosas, debe haber sido un día caluroso, tuvo sed, tenía calor y estaba sudando. Podía ver hacia el valle desde la cima de la montaña, estaba en el lado este o al oeste, o el lado este, es decir, de la ciudad, cuando miró hacia abajo y vio a todos esos filisteos allí, miles de ellos acampados alrededor. Y vio aquel pozo antiguo, del que una vez había bebido. Oh, él comenzó a recordar una mañana cuando agarraba a sus ovejas, y salía para—para darles de comer, y pasaba junto a este pozo antiguo, porque era un lugar excelente donde había agua. Y entonces él iba allí y bebía agua, y bebía, y dejaba que sus ovejas bebieran. Cómo es que era allí en Belén, donde él abrevaba las ovejas.
116Allí es exactamente donde Dios abreva a Sus ovejas hoy nuevamente, allá en Belén, Su Agua fresca.
117Él clamó: “¡Si yo tan sólo pudiera beber nuevamente de ese pozo!” Ya voy a terminar, escuchen atentamente. “¡Si tan sólo tuviera un trago de agua!” Clamó dentro de sí: “¡Si tan sólo pudiera tomar una vez más de ese pozo en Belén!”. Sus deseos era un mandamiento para los que le amaban. Recuerden, su alma clamaba por un trago de esa agua. Y aquellos que lo amaban, su menor deseo era una orden. Se nos dice que uno de... tres de esos hombres se reunieron, hombres tremendos. Uno mató a ochocientos, él solo. El otro saltó a un foso y mató a un león. Uno tomó un palo y le tumbó la lanza de la mano a un egipcio, lo mató con su propia lanza, y se paró en un campo de lentejas así, y mató a trescientos a su alrededor. ¡Hombres tremendos! Ellos eran gentiles. Miren de donde venían.
118David aquí es un tipo de Cristo, Belén, porque Cristo es el Hijo de David. Ahí está él parado allí, clamando por un trago de esa agua. Y como dije, su deseo era una orden para aquellos que le amaban. Tres de esos hombres sacaron sus espadas y pelearon a través de quince millas de hombres, hasta llegar a esa ciudad. Mientras que otros peleaban manteniendo… Ellos eran valientes hombres de guerra, esos filisteos, el doble del tamaño de ellos, algunos de ellos. Pero eran hombres valientes que podían pelear. Uno de ellos mató, se paró y solo mató a ochocientos hombres a su alrededor, en un solo día. Ellos eran grandes hombres, que confiaban en Dios. Ellos tenían fe en su líder. Y se abrieron camino a espada hasta el final, y mientras unos peleaban el otro agarró una cubeta de agua, y se abrieron camino de regreso a través de otras quince millas de hombres, y se la trajeron para que bebiera.
119Aquí Cristo está representado en esto, tanto en Rey como Guerrero, porque Él abrió Su camino. Él rompió las líneas enemigas de la muerte. Él rompió las líneas enemigas, para que así nosotros pudiéramos tener Vida Eterna, las Aguas de Vida Eterna. Él pasó incluso por la muerte, y tomó la muerte sobre Sí Mismo, y sufrió la muerte, y regresó para que nosotros podamos tener Vida Eterna. Él es tanto Rey como Guerrero. Nosotros no vencimos, ¡ya está vencido! Nosotros no vencimos la muerte, ¡Él venció la muerte por nosotros! Él es nuestro David de este día. Él venció la muerte. El Pan y Agua de Belén.
120Belén era el centro. Uds. historiadores saben eso, que era el centro. Era una gran región de trigo allí, debido a la irrigación y otras cosas. Ellos podían tener grandes cosechas de trigo. Y también es donde hay la mejor agua. Era el centro del pan y el centro del agua de Palestina.
121Y hoy en día, no importa cuántas organizaciones tengamos, ni cuántos supuestos hermanos, y que, pudieran serlo, pero aun así Cristo es la Belén de los creyentes. Él es el lugar de Pan y Agua. Metodista, eso es bueno para Ud., eso es bueno para Uds. bautistas, Uds. pentecostales, y para los demás. Hay un solo lugar, y es Belén. De allí es de donde viene el Pan y el Agua de Vida. Sí.
122Hoy Él es nuestro Pan, el Pan y Agua de Dios para nosotros. Él es el centro, el único lugar donde Ud. puede venir a buscarlo, es de Él. La Casa de Dios, en la persona de Jesucristo, nuestra Belén, Pan y Aguas de Vida Eterna. Y Él es el Verbo hecho carne. Aquí está la Palabra, el Pan y el Agua de Vida. Hebreos 13:8 dice: “Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos”. Eso lo hace a Él nuestra Belén, nuestro lugar de Pan y Agua, el único lugar de Vida Eterna.
123Fíjense en David, al obtener el agua, no se la bebió. Él dijo: “Dios me libre. Esta es la sangre de estos hombres que arriesgaron sus vidas”, al ir allá y traerle a él de beber. ¡Miren! Él la derramó sobre la tierra como una ofrenda voluntaria hacia Dios. ¡Amén! Varones y hermanos, eleven su fe ahora por un momento. Él rehusó beberla. La derramó sobre la tierra como una ofrenda voluntaria hacia Dios.
124Cuán apropiado es eso de Juan 3:16, cuando Dios amó tanto al mundo que dio a su Hijo unigénito. Jesús, el Príncipe de Vida, vino aquí, no tenía que morir. Él Mismo venció la muerte, y derramó la Sangre de Su Propia Vida sobre la tierra, (amén), como una ofrenda por el pecado. Él es nuestra Roca herida. Sobre la tierra, Su preciosa Sangre dada por Dios.
125Oí que alguien decía la otra noche en un mensaje, dijo que ellos habían venido a... Creo que fue Billy Graham, anoche, lo estaba mirando cuando dijo que fue a Israel y que fue a Palestina, y dijo: “Yo vengo para creer en vuestro pueblo”, algo por el estilo. Y yo ciertamente lo admiré cuando él apareció en ese programa mundano anoche. Muchos de Uds. rechazaron al hombre por hacer eso. Pero miren, él allí estaba delante de toda la nación. Y nunca se retractó, se paró exactamente en lo que él creía. Y yo ciertamente lo admiro por eso. Y él dijo: “Yo fui a Israel y les dije, ‘Yo adoro a uno de vuestros hijos’, en otras palabras, de esta manera”.
126Yo pensé: “Billy, eso es maravilloso. Me gustaría ver ese poder dado por Dios que tú tienes y pararte allí en medio de todo ese encanto de Hollywood y dar un testimonio para Jesucristo, pero Él no era judío”. Jesús era Dios, no judío. Recuerden, la célula de la sangre proviene del sexo masculino. Y Él no era un hombre ni judío ni gentil, Él era Dios creado en carne. Nosotros no somos salvos por la sangre de un judío o sangre de un gentil, somos salvos por la Sangre de Dios. Él era Dios, nada menos. Él no era judío ni gentil. La Sangre creadora de Dios en Él, nosotros llegamos a ser... Si Él era judío o gentil, todos estamos perdidos. Él era Dios encarnado. Correcto.
127Yo no adoro a un judío, yo adoro a Dios cuando adoro a Jesucristo. Yo no adoro a alguna ficción o algún tipo de algo histórico. Yo adoro a Jesucristo, la Presencia de Jesucristo hoy mismo, lo cual es Su Palabra, que es manifestada en esta edad.
128En cada edad Dios asignó Su Palabra, desde el principio, y cada vez en cada una de esas edades que pasaron, Dios envió un profeta ungido para esa edad. En los días de Noé, y los días de todos los demás cuando Él hizo las promesas. No me importa en qué clase de condición entra la iglesia, Él siempre hace eso, Él envía a un hombre ungido. Pues la Palabra del Señor viene a los profetas. Y allí se paró él, (cada profeta) y fue condenado por las organizaciones de aquel día, pero él se paró en la Palabra e hizo que la Palabra viviera.
129Jesús fue la plenitud de la Palabra de Dios, porque Él era la plenitud de la Deidad corporalmente, y en Él habitó la plenitud de Dios. Dios vivió en Jesucristo. Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo. Ni judío ni gentil, ¡sino Dios! Allí estaba Él, haciéndose a Sí mismo. ¡Qué apropiado! Y la Propia Sangre de Dios tuvo que ser derramada sobre la tierra, desde la sangre inocente de Abel y así sucesivamente, para redimirnos a nosotros. Él no se quitó Su propia vida, no retuvo Su propia vida; Él dijo: “Padre, ¿es posible que esta copa pase de Mí? Pero, sin embargo, no se haga Mi voluntad, sino la Tuya”. Él se sometió a la Palabra.
130Hoy en día nosotros podemos hacer lo mismo. Ud. puede tomar sus credos, tomar su esto y aquello, e ir adonde quiera con ello, pero Ud. puede decir: “No se haga mi voluntad, sino la Tuya”. Regresen a esa Palabra de Dios. Tomen su oropel y la Navidad y hagan con ella lo que quieran. Pero denme a Jesucristo en mi corazón, no importa lo humilde que sea, y que la gente se ría de Ella, o lo que sea de Ella. Observe su naturaleza, y vea si hace como Él hizo. Si no lo hace, y si no cuadra con esta Palabra, deje eso quieto, no es Cristo; porque Cristo es la Palabra.
131Ahora, vemos lo apropiado que fue, nuestra Roca, herido, Su Sangre (Vida) derramada sobre la tierra, una expiación por el pecador. Nuestra Belén, Agua, Pan y Vida, ofrecida para limpiarnos a nosotros pecadores inmundos.
132Oh, amigo mío pecador, ¿cómo puede Ud. rechazar tan insensatamente semejante ofrenda, cuando Dios dio a Su Hijo unigénito, como ofrenda por el pecado, para que todo aquel que cree en Él, en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna?¿Cómo entra Ud. en Él? Por un Espíritu somos todos bautizados en una Belén, la Palabra de Dios, lo cual es Cristo manifestado para esta edad.
133Y cada promesa que la Biblia da para esta edad, Él está esperando que se levante un profeta en la escena para manifestar eso, Él lo prometió según Malaquías 4. Será hecho. No importa que la gente piense que es una locura, ¡será hecho de todos modos! ¡Dios lo dijo! ¡Él es capaz de estas piedras…! Nuestros credos no lo recibirán, si nuestras iglesias no lo reciben, Dios puede volver al establo, puede ir adondequiera que Él desee. Pero habrá alguien que se parará por esta Palabra hablada para este día. Alguien tiene que manifestarla. No será un grupo, tampoco, nunca lo fue.
134O hijos, guerreros, (mientras termino). Yo no quiero retenerlos aquí demasiado. Ya voy a terminar, si el Señor lo permite. Faltan cinco minutos para las once, o seis minutos, mejor dicho. Noten, ¡oh, hijos guerreros, Uds. hombres aquí que reclaman ser hijos! ¿Sabían Uds. lo que David representó? David representó a Cristo, Él fue… Cristo era el Hijo de David. Ahora escuchen, ya para terminar. Aquellos guerreros gentiles, muchos de ellos, noten que ellos venían de todas partes, pero ellos sabían que ese fugitivo estaba ungido. Ellos sabían que David había sido rechazado por su propio pueblo, pero sabían que la unción estaba sobre él. Ellos lo podían ver. Por lo tanto se paraban a su lado, ¡vivieran o murieran! Ellos eran hombres valientes, no importaba cuánto el mundo exterior no lo creía.
135Su propio pueblo lo echó fuera. Ellos no querían tener nada que ver con él. Saúl lo corrió, el jefe de la denominación lo echó fuera, y no tenía nada que ver con él, el consejo lo echó fuera, y él se convirtió en un fugitivo. Él tuvo que irse adonde pudiera. Allí estaba él en las montañas, pero allí había un grupo formado de hombres gentiles y demás, que miraban a ese hombre y sabían que él iba a ser rey.
136Así es hoy en día con los verdaderos soldados valientes de fe, de esa Palabra, que saben que la Palabra promete que Jesucristo regresará. Nosotros no estamos interesados en millones de dólares de esto y millones de dólares de aquello. Yo estoy interesado en el regreso de Cristo Jesús. O hijos de Dios guerreros, ¿qué pasa con Uds.? ¿Cómo están Uds. parados hoy? Cuando vemos que la Biblia predice que hoy Él es un fugitivo, echado de Su iglesia, echado de las organizaciones. Y Uds. lo saben. No hay porqué decirlo de otra manera, es la verdad. La Biblia dice que sería de esa manera. ¡Salgan de esa marca de la bestia!
137¡Miren a estos hombres! Ellos desenvainaron sus espadas. ¿Qué era? Su deseo era un trago de agua fresca. ¡David! ¡Qué tipo hoy de Cristo, nuestro David! Nosotros sabemos que Él es llamado un santo rodador, es desechado a un lado, un fanático en todo, rechazado por las iglesias. Ellos ya tienen sus creencias y cosas trazadas en esta Navidad como lo hicieron en la primera. Sabemos eso, pero también sabemos que esta Palabra siempre permanece fiel, y tiene que ser cumplida. ¡Y el deseo de Cristo es que hombres, (guerreros) se paren firmes! ¡Amén!
138¡Oh, vengan y párense conmigo a mi lado, los que están en un lugar terrible! ¡Yo hago un reto en este día! Estas cintas van por todo el mundo. Yo reto a un hombre, a algún guerrero que ama a Jesucristo, que sabe que estas cosas tienen que ser cumplidas hoy, hermanos, vengan y párense a mi lado y saquen la Palabra de Dios. Olvídense de esas cisternas secas, y denominaciones estancadas en las que están viviendo. ¡Saquen la Palabra fresca de Dios, y démosle a Jesús un buen trago de Agua fresca pentecostal! Ese es Su deseo hoy, ¡de nuevo al Pentecostés original, de nuevo a la Palabra! Está profetizado que así lo haríamos, en Malaquías capítulo cuatro: “Hacer volver la fe de los hijos a los padres otra vez”. ¿Quién se parará en esta mañana?
139Al igual que David, nosotros sabemos que David está llegando al poder. Jesucristo va conquistar el mundo. Él es heredero de la tierra, Él va a ser Rey sobre la tierra. Hoy es rechazado, es un fugitivo entre Su pueblo. Por supuesto, Él es un fugitivo para el mundo, siempre lo fue. Pero hoy Él es un fugitivo de Su propia iglesia, ellos lo rechazan, ellos aman sus credos y a sus grandes dignatarios en vez de la Palabra. No le permiten manifestarse. No dejan que Él sea predicado en Su poder. Se han separado de Ella, así como dice la Biblia que harían en Apocalipsis 17. ¿Qué están ellos haciendo? Están yendo allí hoy, y todos están entrando a este Concilio de Iglesias. El catolicismo y el protestantismo uniéndose, formando la marca y la imagen de la bestia. Y los protestantes tragándoselo, los pentecostales en todas partes. Dignatarios yendo a Roma, de los pentecostales, y al volver, dijeron: “¡Un lugar sumamente espiritual!” Y en Texas y en otros lugares, se están abriendo para mayor entendimiento y por las difusoras y cosas, y a la vez sabiendo que le han inyectado credos a esta Palabra.
140¡Oh, habitantes de Belén! ¡Aleluya! Llamo a hombres, guerreros que no tienen miedo. No me importa si hay ochocientos parados en un lado y diez mil por el otro, yo quiero guerreros que vengan conmigo y hagan un agujero a través de esta línea de filisteos incrédulos que el Concilio Mundial tiene acuartelados alrededor de la Palabra de Dios, tratando de hacer credos y alimentar a la gente. Hay un Pozo, hay una Fuente abierta en la Casa de David, Belén, para el pecado y la impureza. Hermano, ¡pecado es incredulidad en Su Palabra!
141¿Qué guerrero puede ver el milenio viniendo? ¿Qué guerrero puede ver a este gran Espíritu Santo venir en la forma de Jesucristo, el cuerpo literal de Cristo para tomar el mando otra vez? Párense conmigo. ¡Párense a mi lado! Hagamos un agujero a través de este credo denominacional. ¡Entremos allí! Él está clamando por un buen trago de Agua fresca pentecostal, del Pentecostés original, no un montón de alboroto, gritería, algarabía, aquí. Me refiero a un verdadero bautismo del Espíritu Santo que produce la Vida de Jesucristo de nuevo en la persona.
142Perdónenme si les herí. No, no lo hagan. Yo estoy haciendo esto en el Nombre del Señor Jesús. ¡Regresen! ¡Párense, Uds. varones valientes que ven a David parado allá! Jesucristo, un fugitivo de Su iglesia, expulsado por sus credos. Hay una Fuente fresca fluyendo allá. Amén. Hay poder para hacer que esta Palabra viva de nuevo, está profetizado que acontecerá en este día. Dios dijo que sucedería. Tiene que suceder. Uds. jamás lo lograrán en el ejército en el que están ahora. Pentecostés, te has aislado así con las demás organizaciones, desmenuzando la cosa y resulta en un credo.
143¡Oh, hombres de Dios!, ¿dónde está esa Espada? Nuestro Señor desea un trago fresco. No me importa si se trata de vida o muerte, cortemos a través de esta cosa. Es tan difícil pararse uno solo. ¡Estoy llamando a hombres para que se paren a mi lado, a que se paren con la Palabra! Lo que esa Palabra diga, háganlo exactamente de la manera que dice la Palabra. No me importa lo que diga más nadie, manténganla de esa manera, porque eso es lo único que cortará. Vayamos a Belén, el Agua verdadera de Dios.
144“El que permanece en Mí y Yo en él… Si permanecéis en Mí y Mis Palabras en vosotros”. Permaneciendo, no simplemente saltando de un lugar a otro, y cambiando su tarjeta de compañerismo de la unidad a una dualidad y a una trinidad, y de nuevo a la presbiteriana, o luterana. “Si vosotros permanecéis en Mí”, y Él es la Palabra, “¡Mis Palabras permanecen en vosotros! No tengan temor de ochocientos u ocho millones. Yo estaré a tu lado. Yo deseo beber de ese pozo nuevamente”.
145¡Dios va a tener un pueblo que beberá de ese pozo! ¡Aleluya! Uds. pudieran pensar que estoy loco, y tal vez lo estoy, entonces estoy loco por Jesucristo y Su Palabra. Si tengo que ser llamado loco, que me llamen loco por Su Palabra. Yo nunca he estado en contra de los hombres en esas organizaciones. Yo estoy en contra de ese sistema que está prohibiendo la Palabra. Guerreros, cortemos. Párense a nuestro lado. Vayamos a ese Pozo. Él es nuestra Belén.
146Estas cisternas viejas, el Concilio Mundial de Iglesias organizándose ahora. Restauremos la Palabra fresca de Dios, no una denominación. No tomemos un credo, esas viejas cisternas estancadas que cayeron hace cuarenta años, veinte años atrás, hace treinta años, o incluso el año pasado. Yo quiero la Palabra de Dios que fue prometida para hoy. Esa es la bebida que Él quiere que yo tenga, ¡esta Palabra hoy! Es una pequeña Belén, es rechazada.
147Yo sé que es, es como… Ud. piensa: “Bueno, si mi…” Sí, es cierto, ellos pensaron que Él debía haber nacido en Jerusalén. Pensaron que él debía nacer donde estaban sus cabezas denominacionales. Pero Él ignoró todo aquello. Él vino al nombre Belén, porque eso es lo que Él era. ¡Aleluya! Él no viene por metodistas, bautistas, presbiterianos o pentecostales. Él viene por la Novia, Jesucristo. Eso es por lo que Él viene. Pudiera parecerles extraño, ¡pero créanlo!
148Vean, estos tipos, ellos no pueden venir de otra manera sino por la Palabra. Ese es el único lugar donde Él podía nacer, allí en esa Belén. Es por eso que tenía que ser ese lugarcito humilde. De esa manera es que tiene que ser esta mañana, tiene que ser de la misma manera por la Palabra prometida. Sí señor. El Concilio filisteo de Iglesias ya se está organizando, están acampados por todas partes alrededor de nuestra Belén. Alrededor de esta Navidad, están acampados por allí, en todas partes, todo está decorado con oropel mundano. “Oh, nosotros traeremos la paz mundial”. El papa Lutero, Juan, o como se llame, va a reunirse, y todos los grandes obispos de la iglesia, el Concilio Unido de Iglesias y el Concilio Mundial todos juntándose. ¿Cómo pueden dos andar juntos si no estuvieren de acuerdo? ¡Amén!
149Hay uno Solo con quien Ud. puede caminar, y ese es Jesucristo. ¿Cómo—cómo puede Ud. caminar con Él? Cuando Ud. está de acuerdo con Quien Él es, ¡la Palabra! No dejen que eso los deje.
150A mí no me importa cuánto oropel tengan ellos: “Tú tienes que hacer esto o vamos a cerrar la iglesia con la que estás”. No me importa lo que ellos cierren, eso no tiene nada que ver con la Palabra. Sí señor. ¿A dónde van a ir Uds.? Exactamente lo que dijo la Palabra que Uds. estaban haciendo, yendo hacia atrás, todos vestidos de oropel mundano, con todo tipo de promesas del mundo, pero está a un millón de millas lejos de la Palabra. Allí está hoy, la Navidad nuevamente, para alejarnos de la promesa de la Palabra. Pero Ella se cumplirá. Dios es capaz de levantar Hijos a Abraham de estas piedras. Oh, tratando de mantener a los verdaderos y genuinos habitantes de Belén alejados de la Vida Eterna, ése es su propósito.
151¡Levantaos, hijos y guerreros, cortemos hasta nuestra Belén original! Recuerden cuando David llegó a su trono. Estos hombres se mantuvieron a su lado, porque él sabía… ellos sabían que él iba a subir al trono. Ellos sabían que David iba a estar en el trono, no importa cuánto había sido rechazado. Él era el peor fugitivo en la tierra. Y así es la verdadera Palabra de Dios, esta mañana, es extraña para las organizaciones. Miren lo que ellos han hecho. Eso se ve allí mismo delante de Uds.
152La gente trata de decir: “Hermano Branham, Ud. está criticando la iglesia”. Yo estoy criticando a esos sistemas. La Iglesia es Jesucristo, no un sistema.
153Y hoy, miren lo que ellos han hecho, miren lo que están haciendo. Y Uds. pueden ver lo que ellos están haciendo, están tratando de alejar a la gente de Eso. Se están acuartelando más y más alrededor de ese Pozo, para asegurarse de que nadie beba de Él. Pero, oh guerreros de Dios, yo creo que Jesucristo vendrá un día en gloria, yo creo que Él vendrá y se sentará en el Trono de Su Padre David. Aunque Él sea un fugitivo, Su Palabra esta mañana, rechazado por Su Propio pueblo como lo fue David, las organizaciones echaron fuera Su Palabra, ellos la rechazaron, cuando Dios viene y vindica Su Palabra pura. ¡No me digan que no es así! Durante años, a través del país, y ellos se alejan más de Ella, todo el tiempo.
154Yo dije el otro día, acerca de Jacqueline Kennedy, cuántas veces he reprendido a Uds. las mujeres por cortarse el cabello, usar maquillaje, Uds. mujeres pentecostales que se cortan el pelo, lo cual Dios dice que es, que Ud.—Ud.—Ud. se convierte en una—una prostituta de la calle cuando lo hace. Y, según Dios, su esposo tiene derecho de no vivir más con Ud. Una mujer que se corta el cabello, deshonra su cabeza, la cual es su esposo. Eso es exactamente. ¿Qué puedo decir yo al respecto? Y Uds. me llaman a atención al respecto, yo recibo las cartas: “Ud. viejo maniático”. Muy bien, a Elías lo llamaron igual. Así llamaron siempre la Palabra de Dios, cada vez que viene la Palabra, la llaman así.
155Alguien dijo el otro día: “Pues, nosotros creemos que Ud. es un profeta”.
156Yo no he dicho eso, no lo digo. Yo no soy ningún profeta, sólo soy un siervo de Dios aquí tratando de decirles la Verdad. Eso es todo. Déjenme decirles, ¡la Palabra de Dios se para por eso! Él dijo: “Las hijas de Sión, la rama que escapó en ese día de toda su contaminación, será gloriosa delante del Señor”. Ábranse paso, mujeres, Uds. tienen su lugar donde abrirse paso, Hollywood mundanal y cines, y todas esas cosas de televisión que Uds. intentan copiar, vistiéndose provocativamente en las calles.
157Y alguien dijo: “Pues, la gente quiere que Ud. les enseñe a recibir el Espíritu Santo y a cómo obtener…”
158¿Dicen que tienen el Espíritu Santo, y luego niegan la Palabra? Su propia vida demuestra que no lo tienen. ¿Ven? Ahora, yo no estoy enojado, sólo estoy diciéndoles lo que es la Verdad. Mírense a Uds. mismas y dense cuenta. Pablo dijo: “Si un ángel del cielo enseñara alguna otra cosa, sea anatema”, Gálatas 1:8. Correcto.
159¿Qué si Jacqueline Kennedy…? Ella fijó el ritmo entre las mujeres con todos esos cortes de pelo “estilizados” y las cosas que tienen, todos estos vestidos sensuales, como vestidos de maternidad y demás. Todas las mujeres del país quieren usarlos, también Uds. las pentecostales. Miren, Jacqueline Kennedy nunca oyó un mensaje como este. Si lo hubiera escuchado, podría haberse arrepentido hace mucho tiempo. Pero Uds. mujeres pentecostales lo escuchan, día tras día, y año tras año, ¡y aun así no hacen nada al respecto! ¡Aleluya! ¡Un día de estos Dios se va a cansar! Dios se cansará. Bueno, yo sé que Uds. piensan que estoy loco. Sigan adelante, está bien. Así pensaron ellos a través de todas las edades, cuando la Palabra... ¿Ven?
160¡Oh guerreros, saquen esa espada, parémonos por todo lo que esa Espada se para! Vayamos a ese Pozo donde hay una Fuente llena de Sangre, sacada de las venas de Emanuel. No de un judío. Las venas de Emanuel, Dios con nosotros, donde los pecadores que se sumergen en ese raudal pierden todas sus manchas de culpabilidad.
161“Y saldrá un Guiador, de Belén, que apacentará a Mi pueblo”. El Espíritu Santo hoy apacienta al pueblo, y el Espíritu Santo es la Palabra. ¿Es correcto eso? Ahora, para terminar, con reverencia. Él gobierna al pueblo. No importa lo que Ud. piense; cuadre Ud. con la Palabra. Si no, el Espíritu Santo no está allí; Ud. es testigo de su propio testimonio, no importa lo que Ud. dice. Ud. pudiera saltar y brincar, hablar en lenguas, y correr por todo el piso, y aun así tiene el cabello cortado y hace las cosas que estás haciendo; eso testifica en contra suya, de que no es así.
162Habitantes de Belén, Dios les bendiga, ¡vamos a pasar! Cristo quiere una Iglesia verdadera. Él quiere una Novia. Hagámonos camino hasta el final. Salgan de aquí, aléjense de estos credos, para que aquellos que verdaderamente tienen sed puedan volver y beber un trago de esa verdadera Agua pentecostal fresca que una vez fluyó desde este gran Pozo. Aún está fluyendo. ¿No quiere Ud. venir hoy y creer eso con todo tu corazón? Mientras inclinamos nuestros rostros por un momento.
163Tengo muchas cosas aquí sobre las que debiera hablar, pero el tiempo no me lo permitirá pues ya son las once. Me pregunto cuántos guerreros aquí, Uds. ministros, metodistas, bautistas, presbiterianos, sacerdote católico, lo que pudiera ser, ¿está Ud. convencido? Yo sé que no soy un clérigo. Quizás yo haya salido del desierto, con todo esto, aquello, y lo otro muy entrecortado, pero Esta es la Palabra. Y Uds. creen que es así, y creen que es la Palabra, que es la Belén. Jesús dijo: “No solamente de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”. Y la Palabra está aquí, la Biblia. El hombre vivirá por Eso, y Él es esa Palabra.
164O guerrero, ¿desenvainará Ud. la Espada de Dios y dirá: “Estoy harto de estas tradiciones, yo voy a volver a la Palabra, voy a volver a la Verdad?” ¡Mujeres, hombres! Mujeres, ¿no les da vergüenza la forma en que se han estado comportando? ¿Están dispuestas en esta mañana, en esta Navidad, a volver y reflejar al verdadero Jesucristo?
165Ahora, con sus rostros inclinados y todo ojo cerrado, ¿levantará Ud. la mano y dirá: “Ore, hermano Branham. Verdaderamente quiero hacer eso en mi corazón. Yo estoy, yo lo creo?” Que Dios les bendiga. ¡Oh, ministros, mujeres, en todas partes! 166 En Belén, Belén, el lugar del Pan y el Agua de Dios, Cristo, nuestra gloriosa Belén. ¿Cómo entramos en Él? Primera de Corintios 15, “Por un Espíritu somos todos bautizados en el Cuerpo místico de Jesucristo”.
167Nosotros nos alimentamos de Su Palabra, no de otra cosa, ¡solamente de Alimento para ovejas! ¡Esa Palabra! Nada más. No se puede poner ningún credo en Ella, no vamos a escucharlo. No, señor. Si Ud. va y dice: “Pues, es de esta manera”. Si la Biblia dice que es de Esta manera, esta es la manera en que la queremos. No la queremos sazonada. La queremos exactamente como está.
168Oh Dios, Padre nuestro, hoy en día aún quedan corazones hambrientos en la tierra. ¿Por qué la pequeña Belén? En mi manera pobre e indocta, Señor, yo he tratado de hacer que este grupito… los cuales me aman, yo lo sé, Señor. Y yo los amo a ellos. Y los amo tanto, a tal grado que, Señor, yo—yo estoy celoso de ellos. Yo no quiero verlos envueltos en estas grandes cosas, y que sean cortados cuando sea demasiado tarde, y ver sus pobres almas allá en la cárcel, y sabiendo que en una ocasión tuvieron la oportunidad.
169Señor Dios, hoy en día, no importa lo que piense la gran Jerusalén, y las Galaad y las Ramot de Galaad y las demás, Silo, y los grandes lugares de adoración, donde quiera que estén. Hay una Belén. “¿No eres tú la más pequeña entre todas ellas? ¡Pero de ti!” De la metodista, bautista, presbiteriana, católica, la gran capital; y las de Ramot de Galaad, donde Lutero luchó; y—y la de—de Silo, donde tal vez Wesley luchó; y—y muchos otros lugares. Pero, Señor, Señor, Tú levantaste a un grupo pentecostal, ¡y ellos se dieron la vuelta e hicieron lo mismo!
170Jesús de Nazaret, te ruego, Señor, que permitas que guerreros, de cada uno de esos credos allí, se levanten en Tu Nombre, corten a través de todos estos credos y regresen a la verdadera Palabra, sin adulteración, dejando a un lado todo peso que los asedia, dejando a un lado cada hora que estaban por allí, neciamente buscando y forzando hacer miembros para una organización. Señor Dios, permite que regresen a conseguir convertidos para Jesucristo, no para glorificar a alguna organización o persona alguna, sino a Jesucristo, y a Él solo.
171Fue David por quien pelearon aquellos hombres. Fue David por quien pusieron sus vidas en peligro. Y aquellos grandes guerreros poderosos, sin temor, se abrieron paso a través de allí, porque era su deseo. Era su deseo beber de aquel pozo.
172Señor Dios, nosotros tal vez no sentimos eso, ese tirón, pero mira, es Tu deseo que estas cosas se hagan. Como Tú le dijiste a Juan: “Así es necesario, o nos conviene, que cumplamos toda justicia”.
173Es necesario para nosotros, como ministros de hoy, ver que esta Palabra sea predicada, ver que se haga. Nos conviene, como hombres de estas horas en las que estamos viviendo. Grandes hombres en la tierra hoy, oh Dios, están allá fuera, ¡permite que ellos lo vean y empuñen la Espada! No importa cuál sea la oposición, si Dios está con Ud., ¿quién puede estar en contra suya? No nos importa poner en peligro nuestra vida social. No nos importa poner en peligro esto, aquello, o lo otro. ¡Nosotros queremos traer el Agua de Vida de regreso!
174Permítenos ir a Belén, Señor, permite que cada uno de ellos… Que todas estas mujeres, que, seguramente, si ellas levantaron sus manos, es porque se avergonzaron de sí mismas. Permíteles darse cuenta que estos hombres serán como el Sr. Kennedy uno de estos días. Ellos, ellos serán como los otros hombres, tienen que morir. Estas mujeres están muriendo. Yo estoy muriendo. Todos nos estamos quemando aquí en la tierra, y sabemos que el tiempo es corto, sólo nos quedan muy pocos días. Y, Dios, en vez de tratar de construir grandes sistemas, Señor, que los hombres y las mujeres vean en esta mañana que es la venida de un Rey.
175¡Oh Dios, la venida del gran Rey, Jesús! Y eso… Y nos damos cuenta, Dios, que cada uno de esos hombres que sacó la espada y luchó por David cuando él era un fugitivo, cuando llegó al poder, él los hizo gobernantes de ciudades. Cada uno de ellos tenía ciudades. Y Tú prometiste eso en la Biblia, que nosotros tendríamos ciudades. ¡Oh Dios, como gentiles, heredamos a través de los gentiles, para que podamos ser partícipes de Su Santidad y Su justicia! Permítenos hoy, Señor, como varones guerreros, tomar esa Palabra, sabiendo que, los que se paren por Él en esta hora, serán gobernantes sobre ciudades. No como queriendo ser gobernantes, pero queremos ser siervos Tuyos, Señor. Oh Dios, vemos la visión de esta pequeña minoría, este grupito, esto lo cual llaman “fanatismo” en el... Pablo dijo en su día: “En el camino que llaman ‘herejía’”, locura. Ahí es donde yo quiero pelear, Señor. ¡Tu Palabra es Verdad! Y Tú eres la Palabra, el mismo ayer, hoy y por los siglos.
176Oh Dios, úngenos con Tu Palabra, y haz que Tu Palabra prometida para este día se cumpla. Que salgamos de este edificio en esta mañana como instrumentos de Dios resplandecientes. Que salgamos con la Espada, resplandeciendo en el aire, y cortemos todo peso y todo lo demás, a tal grado que podamos hacer volver la gente a Cristo, y llevarle un trago de agua refrescante a nuestro Señor, en lugar de todos estos credos viejos y estancados. Que la gente beba de la Fuente, una verdadera y fresca bendición Pentecostal refrescante, que pueda bendecir Su corazón y traerlo a Él de nuevo entre nosotros otra vez. Concédelo Señor. Te lo pido en el Nombre de Jesús.
177Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, si el pianista u organista, o lo que sea, puede pasar al órgano, o piano, quiero que cantemos esto en silencio. “Hay una fuente llena de sangre, sacada de las venas de Emanuel; cuando los pecadores se sumergen debajo del raudal…” Pecador, ¿qué es un pecador? Un incrédulo. “Los incrédulos se sumergen”. Incredulidad ¿en qué? La Palabra. Oh, aquellos judíos no querían creer que eran incrédulos, ellos pensaban que eran salvos, pero Dios sabía que necesitaban un Salvador. Ellos estaban orando por un guerrero, y Dios les dio un Bebé, un Salvador. Él sabía lo que ellos necesitaban. Ese es su Regalo de Navidad. Eso es lo que Uds. necesitan hoy, eso es lo que yo necesito, un Salvador para mi incredulidad, un Salvador de la incredulidad de Uds. Mientras cantamos, oremos por eso ahora en nuestros corazones. Oren en sinceridad, por favor, iglesia. Hay una fuente llena de sangre, Sacada de la vena de Emmanuel, Y los pecadores (incrédulos) se sumergen (miren, no un miembro de iglesia) debajo del… (Allí es donde se sumergen los miembros de iglesia) Pierden todas sus manchas de culpabilidad. Pierden todas sus manchas de culpabilidad, Pierden todas sus manchas de culpabilidad; Y pecadores…
178Señor Jesús, te pido ahora que nos recibas. Yo mismo me estoy poniendo aquí con este grupo, Señor. Quita de mí toda incredulidad, Señor. Permíteme morir, Señor, como exclamó Sansón: “Muera yo con estos filisteos”. Permíteme hacer lo que tenga que hacer, pero, Dios, limpia mi alma. Quita todas las dudas. Si hay algo en esta Palabra que yo no creo, Señor, y si—si hay algo aquí que Tú no has prometido, que no puedo ver mi propia vida siendo vindicada por esa Palabra para este día, entonces, Señor, perdóname. Perdóname, Señor.
179Dame valor. Oh Señor, yo necesito valor para derribar esta cosa, derribar este muro, porque sé que es Tu deseo. Tú lo has dicho, y debe ser en este día de hoy: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la venida del Hijo del hombre”. Vemos este último movimiento, esta última señal que ha sido dada a la iglesia. Esa fue la última señal que vio la simiente natural de Abraham antes que el fuego quemara al mundo gentil. Y es también la última señal que Su simiente real verá antes de que el fuego queme al mundo gentil. Tú… Señor, que ellos puedan ver que esa es exactamente la razón por la que Jesús tenía que nacer en Belén. Es Tu Palabra. Es Tu promesa. Bendícelos ahora, Padre. Yo los entrego a Ti, como trofeos. Y que hoy, podamos juntos, Señor, sacar la Palabra, y marchar hacia adelante en el Nombre de Jesús. Amén.
180Dios les bendiga. ¿Aman al Señor Jesús? ¿Creen que esa es la Verdad? Levanten sus manos si creen que es la Verdad. Gracias, amigos. Miren, yo soy… me imagino que la cinta está apagada. Vean, al hablar aquí, no estoy hablando solamente a Uds. Esa cinta le da la vuelta al mundo, y hombres y mujeres alrededor del mundo escuchan Eso. Llegamos a nación tras nación tras nación, ellos sólo… se sientan allí con tubitos en los oídos y—y hablan Eso así directamente a cientos y cientos de personas en todo el mundo.
181Y sepan que no es… Miren, Uds. las mujeres, yo no quiero herir tus sentimientos cuando les digo esas cosas. Pero si su pastor no les dice Eso, algo anda mal con él. Él no—él no tiene la audacia para hacerlo. Él se está escondiendo detrás de una organización. O es como Lot, sentado allá, antes que el fuego cayera, él—él simplemente no tenía el verdadero—el verdadero coraje que se necesita para pararse allí. Él… La Biblia dice que: “Los pecados de Sodoma afligían su alma justa cada día”. Su alma tenía mejor conocimiento, pero él no tenía el verdadero coraje para pararse allí y condenar aquello. Y un pastor que no le dice a una mujer que es incorrecto cortarse el cabello, y usar esa ropa, algo anda mal con ese hombre.
182Y Uds. los hombres, Uds. hombres que permiten que sus mujeres hagan cosas como esas, ¿qué les pasa? ¿Qué pasa con Uds.? Pasean a su esposa por la ciudad como una prostituta pública, y luego abofetean a un hombre en la boca si él la insulta. Ud. es el que necesita la bofetada en la boca. Eso es correcto. Y Dios lo hará algún día, también. Correcto. Tenemos que volver a esta Palabra.
183No sólo eso, eso es un pequeño, algo muy pequeño. Pero, ¿cómo va Ud. a obtener cosas grandes si rechaza las más pequeñas? ¿Cómo puede Ud. aprender álgebra si no se sabe el abecedario? Si Ud. no sabe contar hasta diez, ¿cómo va a saber sus matemáticas? Hay que empezar desde abajo. Ud. está tratando de comenzar por arriba, baje aquí y empiece bien.
184Este es el momento para hacerlo, ahora, en la Navidad. Fue el nacimiento de Cristo, dejemos que Cristo nazca en nosotros. ¿Qué es Cristo? Cristo es la Palabra. ¿Cuántos saben eso? “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”.
185Alguien dijo el otro día, dijo: “Hermano Branham, Ud., la gente sabe que Ud. es un odiador de mujeres”. No lo soy. No lo soy. Yo tengo amor genuino por mis hermanas. Algunos hombres voltearán y pensarán que Uds. lucen bien con los ojos rojos y ojos verdes, y cabello cortado. Ese hombre tiene una opinión diferente a la que yo tengo. Su... Yo amo es al alma que está en Ud., la que tiene que encontrarse con Dios. Eso es lo que estoy… a mi hermana por la Eternidad, no algo sexual aquí en la tierra que…
186¿Cuántas han leído el descenso, o la caída de Roma? Seguro. Fíjense en eso, lo mismo que estamos nosotros haciendo, la atracción sexual. Los jóvenes en la condición en que están, exactamente de la manera que tenemos ahora, problemas raciales. Y jóvenes tomando el mando, y el hombre y el sexo. Tal y como cayó el imperio romano, hace mil ochocientos años, y aquí está de regreso aquí de nuevo entre los gentiles. ¿Ven? La confusión entre las religiones y esas cosas. ¡Oh, qué hora en la que vivimos!
187[Una hermana da un mensaje. Espacio en blanco en la cinta—Ed.] Amén. El Señor Dios ha hablado. Yo creo eso.
188Ahora pongámonos de pie. Cuando Él habla, es el momento para nosotros prestar reverencia. [Alguien habla con el hermano Branham—Ed.] ¿Cómo dice? Por la gracia de Dios, y con la ayuda de Dios, yo estoy más decidido que nunca, a pararme por esta Palabra y hacer lo mejor que pueda, con la ayuda de Dios, para abrir un camino hasta Belén una vez más, donde los habitantes de Belén puedan beber de esa Fuente. ¿Cuántos me acompañarán, con las manos en alto, y dirán: “Yo le prometo a Dios que lo haré?” Dios les bendiga.
189Ahora inclinen sus rostros por un momento, y creo que un hermano aquí… Hermano Jeffries, venga acá. Él va a despedir a la audiencia mientras inclinamos nuestros rostros en oración, si es tan amable. Muy bien, hermano