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~ PERDON ~
1Permanezcamos de pie sólo un momento para orar. Inclinemos nuestros rostros ahora.
2Nuestro Padre Celestial, consideramos esto un privilegio tan grande de pararnos aquí entre los salvos, y poder cantar esta antigua alabanza gloriosa de la Iglesia, “Señor, creo yo”. El ver la Fe de nuestros padres todavía viviendo en los corazones de Sus hijos, por todas las edades. Y como la alabanza nos acaba de decir: “Estamos en camino a la Tierra de Canaán”. Pedimos, Padre, en esta noche, si hay algunos aquí que no han hecho esa decisión todavía, que no han llegado al lugar en el que–en el que ellos puedan solamente creer la Palabra, yo pido que esta sea la noche en la que ellos harán esa final decisión y aceptarán a Cristo como Salvador, y sean llenos con Su Espíritu.
3Te damos gracias por este grupo que es llamado los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, y por lo que se para: por justicia. Estamos contentos de saber que en nuestro país hay hombres, en el mundo de negocio, que toman el tiempo para servirte, para decirle a otros, gastando su–su dinero y su tiempo para ayudarle a otros a lo largo del camino, llegando a ser ciudadanos del Reino de Dios.
4Te damos gracias por nuestros hermanos ministros aquí en esta noche, esos quienes están sosteniendo la luz de la antorcha, para mostrar a este mundo oscuro que hay un camino que conduce a la Gloria, para cada miembro de la Iglesia del Dios Viviente, y para aquellos que han entrado, Señor, los recién llegados. Pedimos ahora que mientras procuramos abrir la Palabra, que Tú la repartas al pueblo según sea nuestra necesidad. Y cuando se termine el servicio en esta noche, y nos vayamos a casa, permite que haya bebés recién nacidos añadidos al Reino. O, quizás haya algunos aquí en esta noche, Señor, que están muy enfermos y necesitan el toque del Gran Médico, que ellos lo reciban en esta noche. Concédelo, Señor. Y humildemente te daremos la alabanza, porque te lo pedimos en el Nombre de Jesús, Tu Hijo. Amén. Pueden sentarse.
5Es... Uno de los momentos más grandiosos de mi vida, es cuando yo me paro delante de gente para hablar acerca del gozo de mi vida, Jesucristo, y lo que El significa para mí, y luego tener el privilegio de compartir este gozo con alguien más, que nunca ha tenido este gozo. Yo estaba hablando el otro día que yo era antes un muchacho predicador. Ya son treinta y tres años en el ministerio. Y yo viví en la reputación de un muchacho predicador. Pero ahora, he pasado ese tiempo y ahora estoy llegando a ser el anciano predicador.
6Pero cada día, El, como dice la alabanza, “El todavía es más dulce que lo que era el día anterior”. Mientras empiezo a cruzar la marca de la mitad del camino, y estoy mirando hacia la puesta del sol, Cristo significa más para mí, día tras día. Y cuando tengo este privilegio de pararme delante de hombres y mujeres de negocio de las comunidades, para hablarles a ellos acerca de Algo que significa más para ellos que–que cualquier cosa en el mundo, lo cual es: Vida Eterna. Yo no creo que haya algo más grande que yo pudiera pensar, que Vida Eterna.
7Cuando uno es joven, uno empieza a pensar al respecto, bueno, como niño, Ud. juega trompos, y la niñita corta muñecas de papel. Después de un tiempo, es su educación. Luego: ¿Se va uno a casar con la muchacha de ojos cafés o azules? Y luego la casa tiene que pagarse, los hijos tienen que educarse. ¿Y en dónde está uno?
8Pero yo estoy tan contento que hay Algo que es real después que todo esto se termina. Entonces Ud. entra en Algo que significa más que estas otras cosas. Lo cual, son–son esenciales, seguramente que lo son; quién va a ser la madre de nuestros... y el padre de nuestros hijos, y nuestros hogares y demás, y la educación de los hijos. Pero, aun todo eso perece, se va. Pero la Vida Eterna es la cosa más grande que yo conozco. Me satisfizo cuando yo era un joven. Me satisface ahora que soy un hombre de mediana edad. Y estoy seguro que cuando las cortinas se estén cerrando en mi vida, yo estaré contento de encontrarme con Aquél para quien he usado mi vida.
9Ahora, al Hermano Tony, el–el presidente de la delegación aquí, yo estoy contento de estar aquí con él en compañerismo, esta noche, y con el Hermano Carl Williams, y con los otros ejecutivos o representantes de la delegación, y con todos Uds. que nos visitan. Estamos contentos de estar aquí.
10En una ocasión yo estaba predicando, creo que fue en Little Rock, Arkansas, en el Auditorio Conmemorativo de Robinson. Y allí había sido sanado un hombre que había estado por varios años en muletas, allí en la calle vendiendo lápices. Y él, oh, sólo podía torcer sus miembros, estaba paralizado. Y se movía... La gente le tenía mucha lástima. Una noche él llegó a la reunión. Y tomó una tarjeta de oración, y entró a la línea y fue sanado.
11Y al día siguiente él tenía sus muletas en su espalda, caminando de punta a punta de la calle, testificando. Y yo estaba tratando de predicar. Y–y después de un rato él se levantó, y dijo: “Hermano Branham”, él dijo, “no sé qué pensar”. El dijo: “Cuando lo oí a Ud. predicando”, él dijo, “yo pensé que Ud. era un Nazareno”. Eso era lo que él era. Y él dijo: “Y luego vi alrededor tantos Pentecostales”, él dijo, “y alguien dijo que Ud. era Pentecostal. Y luego lo oí a Ud. decir que era un Bautista, o que fue ordenado en una iglesia Bautista”, dijo, “estoy todo confundido. ¿Qué es Ud.?”
12Yo dije: “Oh, eso es fácil. Yo soy un Pentecostal Nazareno Bautista”. Así que, es todo eso junto.
13Cuando llegué entre el pueblo Pentecostal hace unos cuantos años, al cual el Señor me envió, cuando El me ordenó que debería orar por Sus hijos enfermos. Y mi propia iglesia denominacional en la que estaba en ese tiempo, no creía mucho en orar por los enfermos, o en sanidad Divina. Era desconocida para ellos. Ellos me dijeron que había llegado a ser “un santo rodador” [nombre ofensivo dado por religiosos por expresar emoción, como el gritar, y moverse, durante los servicios de adoración; equivale a “aleluyas”–Trad.]. Bueno, quizás he llegado a ser “un santo rodador”. Yo no sé. Pero yo estoy muy contento, sea lo que yo sea. Y alguien dijo que yo había perdido mi mente. Yo dije: “Entonces déjenme en paz, porque estoy más contento de esta manera que lo que estaba de la otra manera”. Así que yo–yo me siento bien de esta manera. Y yo... Ha sido un gozo inexplicable.
14Pero cuando yo llegué entre el pueblo Pentecostal, yo–yo pensé que sólo había un grupo de ellos. Y luego, me vine a dar cuenta, que hay tantos grupos que salieron de ellos, como los que había en la iglesia Bautista de la cual yo salí. Entonces yo no tomaba lados con ningún grupo. Yo procuré pararme entre todos ellos y decir: “Somos hermanos”. ¿Ven? Y esa ha sido mi actitud desde entonces: El ver a la gran Iglesia del Dios Viviente unida juntamente en fe y en oración y esfuerzo.
15Y luego cuando los Hombres de Negocio del Evangelio Completo establecieron su organismo, porque ellos no son una organización. Ellos son un organismo. Y eso incluyó a todos los grupos. Y eso me dio un lugar, y ellos me tomaron bajo sus alas. Y estoy muy agradecido por la oportunidad de predicar para los Hombres Cristianos de Negocio, porque allí yo puedo expresar mi creencia entre todos los grupos al mismo tiempo. Y ha sido una gran cosa para mí. Y yo pertenezco a una organización, y esa es la de los Hombres de Negocio del Evangelio Completo.
16Y por eso, ahora está en Africa... a donde estamos planeando ir muy pronto, allá a Sudáfrica, en donde el Señor nos dio una de las reuniones más grandiosas que yo pienso que El alguna vez nos haya dado, fue allá en Sudáfrica, en donde vimos a treinta mil nativos puros recibir a Cristo como Salvador en un servicio en la tarde. Ellos registraron treinta mil.
17A la mañana siguiente, mientras Sidney Smith, el alcalde de Durban, me llamaba por teléfono, quien estuvo en la reunión. Tuvimos como alrededor de doscientos mil en el estadio, o en el... o en el hipódromo. Y él dijo: “Vaya a su ventana y mire para afuera”. Y allí venían siete camiones cargados. Y esos grandes camiones ingleses eran prácticamente casi como del tamaño de este salón, llenos de muletas y sillas de ruedas, y–y cosas en las que la gente se había acostado el día anterior. Y ellos estaban caminando detrás de los camiones, cantando, con sus manos levantadas, la alabanza que Uds. cantaron hace unos momentos: “Sólo creer, todo es posible”.
18Y yo en mi corazón, yo dije: “Señor, esto será una día de conmemoración para mí”. Y los pocos días... el día... yo iba a estar sólo tres días allí. Y allá es a donde ahora voy de regreso otra vez. Y allí, tres días, y yo–yo sencillamente no sé todo lo que sucedió. Eso fue como resultado de sólo un milagro que el Señor hizo en la plataforma, restauró a un muchacho, que estaba caminando en sus manos y pies como un perro, lo restauró a su mente cabal e hizo que se pusiera de pie delante de la gente. Y el día anterior, esa gente tenía que estar cercada porque ellos estaban teniendo guerra de tribus. Y ahora ellos estaban en paz, caminando con sus brazos puestos uno encima del otro, cantando: “Sólo creer, todo es posible”.
19Déjenme decirles, el antiguo Evangelio grandioso, aunque en Su simplicidad, nunca ha perdido Su poder cuando es predicado en la sencillez de la resurrección de Cristo. Y yo... Cada día lo aprecio más.
20Y si Ud. es un hombre de negocio aquí en esta noche, y Ud. no ha entrado en una... a algún compañerismo de los Hombres de Negocio, permítame recomendarle a este de los Hombres de Negocio del Evangelio Completo. Ud. no tiene que pertenecer a alguna iglesia, o–o toda iglesia en la que Ud. está, está perfectamente bien. Tiene un título de “Hombres de Negocio del Evangelio Completo”. Pero no tiene que ser un hombre del Evangelio completo para pertenecer a él. Metodistas, Bautistas, Luteranos, Presbiterianos, aun sacerdotes Católicos, quienquiera que sea que esté allí.
21Uds. saben, creo que Jacob cavó un pozo, y los filisteos se lo quitaron; y creo que él lo llamó: “Malicia”, o algo. Y él cavó otro, y ellos se lo quitaron; y él lo llamó: “Disputa”. Y ellos cavaron el tercero; él dijo: “Hay lugar para todos nosotros”. Así que yo creo que eso es lo que es esto: Hay lugar para todos nosotros aquí. Y estaríamos contentos de tenerlos aquí en esta área de Tucson, para que vengan y tengan compañerismo con nosotros.
22Y entonces, no se olviden de la reunión de Phoenix. Y ahora, yo sé que no debemos dar anuncios aquí en la plataforma, porque hemos hecho de eso una póliza. Pero siendo que todo esto está conectado con los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, yo voy a orar por los enfermos, y predicar por cuatro días antes de la reunión en la Ramada, este próximo diciembre, del... [Alguien dice: “enero”–Ed.] enero, del [“19 al 23"] 19 al 23. Cuatro días. Empezaré el 19, ¿es correcto? [“Sí”]. Empezaré el 19. Y luego yo tengo cuatro días de reuniones.
23Y para Uds. hermanos de Tucson, el próximo domingo por la noche, voy a orar por los enfermos, allá en las Asambleas de Dios, Grantway, en la iglesia del Hermano Arnold Mack. Si hay alguien enfermo y le gustaría venir, estaré predicando allí, si es la voluntad del Señor, el próximo domingo por la noche, y orando por los enfermos.
24Y ahora, que las bendiciones de Dios descansen sobre Uds. Y si Uds. traen su Biblia, me gustaría entrar rápidamente a la Palabra, porque yo sé que muchos de Uds. trabajan mañana. Y les hablaré en esta noche de una Escritura que quiero leer del Libro de Romanos, Romanos el capítulo 8. Y queremos empezar del versículo 28, y leer hasta el versículo 32, inclusive. Romanos 8:28. Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados. Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó, a éstos también llamó; y a los que llamó, a éstos también justificó; y a los que justificó, a éstos también glorificó. ¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
25Que el Señor añada Sus bendiciones a la lectura de Su Palabra. Y ahora yo quiero hablar sobre el tema de: “Perdón”. La Biblia dice aquí, en esta noche, que “El nos dio todas las cosas”. Bueno, ciertamente no pudiéramos hablar sobre “todas las cosas”. Pero tomaremos una cosa que El nos ha dado, y esa es: “Perdón”. Y yo pienso que esa es una palabra gloriosa, el ser “perdonado”. Porque, todos somos culpables de pecado. Todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. Y Dios, por medio de Su Hijo, nos ha perdonado de esta culpa de iniquidad y de pecado.
26Y un perdón... me recuerda de una historia que una vez leí de la Guerra de la Revolución, creo que era. Que hubo un hombre, un soldado, soldado de infantería, que había hecho algo que era... Los tribunales lo habían encontrado culpable y él fue sentenciado a ser fusilado. Creo que fue por desatender su puesto de deber en tiempo de batalla. Y él–él iba a ser matado por un pelotón de fusilamiento.
27Y un hombre sintió tanta lástima por este hombre al grado que él finalmente se dirigió al–al gran Presidente Lincoln. Lincoln, siendo un caballero Cristiano... Ellos dijeron que él iba en su carruaje cuando el mensajero lo encontró. Y él se postró de rodillas y dijo: “Sr. Lincoln, presidente de los Estados Unidos, bondadoso señor”, dijo él, “yo pido misericordia por uno, sabiendo que Ud. es un Cristiano, y sabiendo que Ud. tiene ternura en su corazón por el agobiado”. El dijo: “Mi amigo estaba en el puesto de deber en donde él estaba asignado, pero cuando los fusiles estaban disparando y los cañones rugiendo, él se asustó y dejó el puesto del deber. Sr. Lincoln, él no lo quiso hacer. El es un buen hombre. Y ahora, en una semana a partir de este día, él debe morir por un pelotón de fusilamiento. No hay manera de salvarlo excepto que Ud. firme su perdón”.
28El Sr. Lincoln, con lagrimas en sus ojos, sacó un pedazo de papel de su portafolio y escribió allí: “Yo, Abraham Lincoln, perdono a este hombre fulano de tal, y no morirá”, y firmó su nombre en él.
29Y el hombre le dio a él las bendiciones de Dios. Y se regresó a la prisión, y le dijo a su amigo: “Yo tengo tu perdón”. Y él lo sacó, en un pedazo de papel, y se lo mostró.
30Y el hombre dijo: “No te burles de mí. Aquí estoy para morir, ¿y luego tú vienes con tal cosa como esa? Yo no lo creo. Sencillamente no lo puedo creer. Eso no es así. Cualquier hombre pudiera firmar su nombre: ‘Abraham Lincoln’”.
31El dijo: “Pero esta es la firma del presidente”. Dijo: “Tú estás perdonado”.
32Y él volteó su espalda y se alejó. Y el hombre murió bajo el pelotón de fusilamiento.
33Y entonces allí estaba una nota de liberación de Abraham Lincoln, el presidente de los Estados Unidos, para libertar a este hombre, y sin embargo lo fusilaron. Así que fue juzgado en los Tribunales Federales, y esta fue la decisión: “Un perdón no es un perdón a menos que sea aceptado como un perdón”.
34Así que esto que yo leí esta noche que Dios nos da todas las cosas, y que El nos da el perdón, es perdón para aquellos que quieren aceptar la Palabra de Dios como perdón. Pero únicamente que nosotros sólo lo leamos, no significa que Uds. son perdonados. Eso significa que Uds. tienen que aceptarlo como su perdón, de que Dios dio Su Hijo para morir en lugar de Uds., y entonces es un perdón.
35Liberado de culpabilidad, es lo que quisiéramos colocar en esto. Un perdón de Dios es una liberación de culpabilidad. No la distorsión dada por una doctrina sicológica de alguna clase, que pudiera de alguna manera darles un pequeño sentir que está bien lo que Uds. han hecho al unirse a la iglesia, o tomar algún credo. Pero es una–una liberación de su culpabilidad por el poder del Calvario. Algo los ha liberado a Uds.; no hay más culpabilidad. La Biblia dice, creo que en Romanos 5:1 [el Hermano Branham quiso decir: Romanos 8:1–Trad.]: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu”.
36Ahora, un hombre cuando él es liberado del pecado, un hombre o una mujer, no hay más deseo en su corazón de caminar tras las cosas del mundo. El está gratuitamente perdonado y llega a ser una nueva criatura en Cristo Jesús. Y sus afecciones están puestas en las cosas que son de Arriba, en donde Cristo está sentado a la diestra de Dios. El está totalmente liberado. El no tiene que tener a algún sacerdote que se lo diga o a algún ministro que se lo diga. El sabe dentro de sí mismo que él está perdonado, porque lo ha aceptado sobre el terreno por el cual Dios se lo envió a él, por medio de Jesucristo. ¡Qué sentir es el estar libre de pecado!
37Se me dijo que cuando la Emancipación de la Proclamación fue firmada para los esclavos en el sur, hace muchos años, que el tiempo establecido de que ellos serían libres, era al salir el sol de una cierta mañana. Y todos ellos se salieron de la plantación. Y muchos de los jóvenes escalaron hasta la cumbre de la montaña, porque ellos podían ver primero al sol salir, y luego los ancianos, un poquito abajo de eso, y luego las mujeres y niños en la base. Y ellos estaban esperando mucho tiempo antes del amanecer. Porque los latigazos de esclavo, y las arduas pruebas habían marcado sus vidas con angustia, y ellos anhelaban ese día cuando ellos supieran que estaban perdonados. Y la Proclamación de Emancipación dijo: “En este cierto día, al salir el sol, ellos son libres”. Y ellos estaban anhelando ver esa hora cuando el sol saliera, tan ansiosos, al grado que escalaron las montañas.
38Oh, si los pecadores en esta noche sólo pudieran estar tan ansiosos así de saber que Uds. son perdonados. Uds. son perdonados el minuto que Uds. aceptan a Jesucristo como su Salvador. Entonces Uds. son perdonados.
39Ellos dicen que los jóvenes esperaron. Y tan pronto como el sol empezó a brillar en el este, ellos gritaron para abajo a los ancianos: “¡Somos libres!” Y los ancianos para abajo, a las mujeres y niños: “¡Somos libres! ¡Somos libres!” Porque el sol salió.
40Oh, cuando el hombre se había vendido al pecado, y cuando el Hijo de Dios salió del sepulcro esa mañana para nuestra justificación, yo pienso que debería haber un grito por todas las naciones: “Somos libres del pecado y la vergüenza, gratuitamente perdonados por el vínculo del Calvario”. No hay cosa más grande que pudiera ser dada a la raza humana.
41Cuando el hombre pecó en el jardín del Edén, él cruzó un gran abismo, separándose él mismo del Eterno. El hombre en ese tiempo era Eterno con Dios. El no tenía enfermedades, angustias, o muerte. El hombre no fue hecho para morir. El infierno no fue hecho para el hombre. El infierno fue creado para el diablo y sus angeles, y no para la humanidad. Porque ellos fueron creados en la tierra para ser hijos e hijas de Dios. Pero cuando el hombre pecó y cruzó la línea divisoria entre el bien y el mal, él mismo se separó de Dios sin dejarse él mismo camino para regresar. El estaba totalmente perdido. El no podía regresar porque él había pecado.
42Pero Dios, rico en misericordia, aceptó un substituto. Porque El había dicho: “El día que tú comieres, ese día morirás”. Y la justicia de Dios y Su santidad requiere muerte, porque es Su Palabra. Y El debe cumplir Su Palabra para ser Dios.
43Y ahora, el amor que El tenía por la raza humana, y no obstante tenía que verlos separados de El y del compañerismo que El tenía con Sus hijos en el huerto del Edén, y esa condición de quebrantamiento de corazón en la cual El ha tenido que estar por todo ese tiempo, porque Su Palabra dijo: “El día que tú comieres, ese día morirás”.
44Entonces podemos depender en esto: lo que Dios dice es verdad, debe cumplirse. Dios no puede retractarse de Su Palabra, ¿ven?, porque El es infinito, y El es Eterno. Y Su primera decisión es una decisión para todo el tiempo. El no tiene que–que retractarse porque El aprendió más al respecto. El es infinito para empezar. Y por lo tanto, cuando Dios dice algo, es perfectamente de esa manera. Nunca puede ser cambiado, porque es la decisión perfecta.
45Y entonces de la manera que Dios actúa sobre los–los súbditos que aceptan Su decisión, siempre actuará sobre cada súbdito que acepta Su decisión de esa manera. Por lo tanto, si El abrió camino para que un hombre fuera salvo, de la manera que El lo hizo primero, siempre ha permanecido de la misma manera. Y si Dios prometió sanidad para los enfermos sobre la fe en creerlo, eso siempre permanece de esa manera. El no puede retractarse. ¿Ven? El debe siempre permanecer de la misma manera.
46Ahora, Dios aceptó un substituto para el hombre en el huerto del Edén, y esa fue la manera de un sacrificio de sangre. La sangre tenía que pagar el precio. Y eso siempre ha sido lo mismo. No ha habido alguna otra manera, o algo más, que alguna vez tomó su lugar. Era sangre. La única manera que Dios recibe Sus hijos otra vez, es por este substituto de la sangre. No hay otro precio que pueda ser pagado. Nada más tomará su lugar. La primera decisión de Dios es siempre perfecta y es Eterna. Y nosotros sabemos que eso es la verdad porque Dios no puede mentir, y El no puede retractarse de Su Palabra. Desde ese tiempo ha sido la única manera de Dios, y el único lugar de compañerismo con el hombre. Ahora, el súbdito estaba....
47Ahora, la palabra “muerte” significa: “Separación”. Cuando morimos de esta manera, eso no significa... Nuestra muerte física, no significa que estamos muertos. Jesús dijo: “Aquel que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Todo aquel que vive y cree en Mí, nunca morirá”. Ahora, esa “muerte” de la que está hablando ahí, es “separación” de la Presencia de Dios. Pero sin embargo, la muerte física por la que tenemos que pasar aquí, no es muerte. Todavía estamos en la Presencia de Dios. Nos cambiamos de este lugar a un lugar más cerca con El, en Su Presencia. No es la muerte que nosotros llamamos “muerte”, la que nosotros llamamos aquí.
48Recuerden que El dijo de la–de la niña que murió, la hija de Jairo: “Ella no está muerta, sino que duerme”.
49Y ellos se burlaron de El con desprecio. El... sabiendo que ella sí estaba muerta. Esas fueron sus palabras: “Ella está muerta”.
50Pero Jesús dijo: “Ella duerme”. Y El fue y la despertó, y ella volvió a vida.
51Ahora, desde Adán hasta hoy, el hombre ha procurado hacer su propio substituto. El ha procurado todo lo que ha podido, hacer algo un poquito mejor que lo que Dios hizo en aquel entonces. Y eso es natural en el hombre. El hombre siempre está procurando de–de mejorar algo, de hacerlo de una manera diferente. El quiere inyectar sus propias ideas dentro del plan de Dios. Y esa es la razón que estamos separados en esta noche, el pueblo Cristiano del mundo, por barreras, por barreras denominacionales. Nosotros... Hace esto porque el hombre ha inyectado su propia idea dentro del plan de Dios. Desde Adán hasta hoy, como he dicho, ha sido de esa manera.
52Adán expresó el pensamiento del hombre, en el huerto del Edén, cuando él mismo se hizo un delantal de hojas de higuera para encararse con Dios. Es algo que él mismo hizo. Y de las hojas de higuera, él ha procurado educación, torres, ciudades, ídolos, civilización, denominación. Pero siempre permanece lo mismo: Dios solamente acepta Sus súbditos bajo la Sangre. Y eso es todo.
53La educación ha fallado totalmente. Lo más educados que nos ponemos, lo más que nos alejamos el uno del otro. La denominación ha fallado totalmente. Trazamos líneas y barreras, y cada uno procurando de poner esa denominación más alta que la otra, y eso rompe el compañerismo. La civilización solamente ha traído confusión. Las ciudades, las torres, y todo lo demás, todo ha fallado. Y el plan de Dios todavía permanece el mismo: bajo la Sangre. Esta Sangre debe ser una Sangre desplegada. En el huerto....
54Allá en el tiempo de Israel, mejor dicho, cuando Israel tenía que matar al cordero y poner la sangre sobre el dintel y sobre los postes de la puerta, Dios requirió eso. Y esa señal debía estar allí; otra cosa no importaba. Esos hombres podían haber mostrado que ellos eran Israelitas circuncidados. Ellos podían haber confesado: “Nosotros creemos toda palabra que dice Jehová”. Pero eso no la excluía. Ellos tenían que desplegar esa señal. La sangre debía ser mostrada.
55De esa manera es en esta noche. Yo creo que cada Cristiano tiene que desplegar la Sangre de Jesucristo que los ha limpiado de las cosas del mundo sin importar nada.
56Ahora, en aquel tiempo, la señal debía estar en la puerta. Debía estar allí, sin importar cuán religiosa era la casa, cuán religiosa era la gente, cuán bien ellos habían criado a sus hijos, qué bien ellos habían asistido a la iglesia, cuán bien ellos habían desplegado todas las cosas que Dios había dicho. Todavía, en esa última hora, en donde mostraba que era entre muerte y vida, la sangre tenía que ser desplegada. Y la sangre mostraba que un substituto inocente había sido matado en lugar del adorador. Y la química de la sangre, la misma sangre roja, era una señal sobre la puerta que esa casa estaba segura bajo la sangre. Ahora, eso fue un tipo.
57Ahora, en estos últimos días, estamos regresando otra vez a la hora en la que Dios está liberando a Su Iglesia. Yo–yo lo creo. Y tan cierto como esa sangre tenía que permanecer como un memorial, así también la señal tiene que ser. Es requerida hoy. Porque, hoy, ellos no pudieran tomar la química de la Sangre del Señor Jesús y ponerla sobre la puerta de cada corazón.
58Pero, ¿ven Uds.?, en aquel tiempo, un animal moría, lo cual era un cordero. Y para mostrar que el animal estaba muerto, la sangre estaba sobre la puerta. Así que la vida que estaba en el animal no podía venir sobre el adorador, porque el animal no tiene alma. Así que la vida que estaba en el animal no podía venir sobre el adorador.
59Pero hoy, cuando la Sangre del propio Hijo de Dios fue derramada en el Calvario por nuestro perdón y libertad, la Vida que estaba en esa Sangre era Dios mismo. Y el Espíritu Santo regresa sobre Su Iglesia, y sobre Su creyente, y es una señal en estos últimos días, de que El pasará del hombre o de la mujer que ha aceptado la muerte de Jesucristo como su substituto. Y el Espíritu Santo da testimonio.
60Ud. pudiera decir: “Yo la he aceptado”. Y Ud. todavía vive en el mundo, Ud. todavía vive como el mundo, entonces no hay evidencia que esa Vida era para Ud., hasta que esa evidencia del Espíritu Santo haya actuado dentro de su vida.
61Allí está el requisito de Dios, que todo hombre o mujer debe tener esa evidencia, como una Señal en este último día. “Cuando Yo vea la Sangre”.
62Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo, que el que no naciere de nuevo, de agua y del Espíritu, no puede entrar en el Reino”. Por lo tanto ha sido el programa de Dios todo el tiempo: la Sangre. Fue sangre en el Antiguo Testamento. Es Sangre en el Nuevo Testamento.
63En el Antiguo Testamento fue la química, lo cual fue un tipo de la Vida que vendría. Eso mostraba que un substituto había sido matado, pero el adorador salía con la misma conciencia de culpabilidad que él tenía cuando entró y ofreció su cordero.
64Pero de esta manera: “Pues el adorador, una vez limpio de pecado, no tiene ya más conciencia de ello”, la cosa está muerta, ha pasado, y Ud. ha sido cambiado de muerte a Vida. Y Ud. está vivo otra vez en Jesucristo con Vida Eterna, el Espíritu Santo descansando dentro de Ud., produciendo otra vez la Vida de Jesucristo. Pues la Biblia dice en Hebreos 13:8: “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”.
65Dios está esperando la hora de ver a Su Iglesia llegar a esa posición, sin importar la denominación, sin importar el credo, el color, o lo que pudiera ser, que toda Su Iglesia llegue al lugar que ellos estén desplegando la Señal de la muerte de Jesucristo.
66“Por un ratito”, dijo El: “Y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis; porque Yo vivo, vosotros también viviréis. Yo estaré con vosotros, aún en vosotros, hasta el fin del mundo”, Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
67Yo he estado entre Cristianos algunas veces que reclaman ser hombres y mujeres santos de Dios. Ellos se avergüenzan de un testimonio. Ellos se avergüenzan de decir: “Amén”. Ellos se avergüenzan de cantar las alabanzas de Sión. Ellos se avergüenzan dondequiera. A mí me gusta estar entre gente que no se avergüenza del Evangelio de Jesucristo. Aunque Eso parece herejía, pero sin embargo ellos no se avergüenzan. Algo ha sucedido, y Eso significa más que vida para ellos. Es Vida. Es Vida Eterna porque ellos han aceptado el substituto de Dios.
68A mí me gusta esta clase de cantar. Cuando estaba allá atrás orando por algunas de las personas hace unos momentos, las que habían traído. Y este no siendo un servicio de oración, es sólo para predicar. Yo estaba allí adentro. Y podía oír las alabanzas, el palmear de sus manos. Y nos preguntamos... Y algunos de ellos aun los vi correr de punta a punta del piso, lo que ellos llaman “danzar en el Espíritu”.
69La primera vez que yo critiqué eso, fue cuando vi a la gente Pentecostal danzar en el Espíritu. Y yo pensé: “¿Qué es esto? Debe ser un montón de tonterías”. Entonces empecé a leer la Biblia, y me di cuenta que cuando danzaban en el Espíritu... El diablo lo copió y los puso aquí con el rock-and-roll y cosas, pero la verdadera danza genuina viene de Dios. Eso es exactamente. Y siempre una danza era una victoria.
70Cuando David mató a Goliat, y este muchachito de aspecto rubicundo entró a la ciudad arrastrando la cabeza de ese gigante, el pueblo lo recibió danzando. Ellos tenían la victoria. Cuando Moisés cruzó el Mar Rojo, por el poder de Dios, y cruzó a los hijos de Israel al otro lado, María tomó un pandero, y todas las hijas de Israel, y recorrieron la ribera de punta a punta, tocando el pandero y danzando en el Espíritu. Si esa no fue una reunión Pentecostal chapada a la antigua, yo nunca he visto una en mi vida. El problema conmigo era que yo no tenía suficiente victoria. Pero cuando Ud. finalmente recibe esa victoria, y la Señal de la Sangre de Jesucristo viene sobre Ud....
71Yo recuerdo a David, el gran salmista de la Biblia. Cuando él había hecho que... esta gran cosa, a él se le dio la hija de Saúl. Y ella como que era una creyente, así llamada, almidonada, con su propio estilo. Y el arca había estado alejada de Dios por mucho tiempo, la Presencia visible de Dios, la Columna de Fuego suspendida sobre esta arca. Los filisteos habían entrado y la habían tomado bajo el reinado de Saúl. Y un día, cuando David vio el arca regresando a la casa de Dios, David salió delante del arca y danzó delante del Señor, cantando las alabanzas de Dios. Y la hija de Saúl parecía estar mucho muy avergonzada con la acción de ese hombre. Su esposo, su bien parecido joven esposo, se había entusiasmado y se había comportado mal en su presencia, la hija del rey. Y David dijo, algo así: “Si no te gusta eso, observa esto por un momentito”. Y fue y dio vueltas alrededor, y alrededor, y alrededor del arca otra vez, danzando en el Espíritu. Y ella estaba avergonzada. Y Dios maldijo a esa mujer con una maldición.
72¡Oh, la victoria a través de la Sangre de Jesucristo, la Señal de la resurrección de Cristo, Su Vida vive dentro de Su Iglesia! No hay otra manera de tener compañerismo, sino bajo esa Sangre. Nuestras denominaciones nos separarán, y uno dirá: “Esas son tonterías”, y el otro dirá esto, eso, o lo otro.
73El Pentecostés fue nuestro patrón. Ninguno tendrá que decir sino que... o puede decir sino que la Iglesia fue inaugurada en el Día de Pentecostés. Y el mismo Espíritu que vino sobre ellos en ese día, cada vez sin falla, en la Biblia, cuando el Espíritu Santo vino sobre la gente, ellos actuaron de la misma manera.
74Permítanme decir esto, que en las naciones paganas en donde yo he tenido el lugar... el privilegio de viajar y ver nativos puros de las islas, y con los hotentotes, verlos parados allí en donde uno tiene que predicar a través de un intérprete, nunca oyeron el Nombre de Jesucristo en su vida. Pero dígales a ellos la Historia, y pídales que levanten sus manos y reciban a Dios, ellos hacen la misma cosa que Uds. hacen aquí cuando reciben el Espíritu Santo. Muestra que es una cosa universal. Es el poder del Dios Todopoderoso, el despliegue de Su Señal sobre Sus hijos, aunque ellos sean rojos, negros, blancos, o lo que ellos pudieran ser. Es el único lugar que el compañerismo es dado.
75Nimrod edificó una torre, y Nabucodonosor una ciudad, y demás. Y ellos continuaron a través de científicos y todo, pero siempre todavía permanece que fue la sangre. Dios hizo Su decisión que sería un substituto inocente, que tendría que tomar el lugar del hombre culpable para el perdón, y permanece la misma cosa en esta noche, y nunca la ha cambiado.
76Job vivió por Ella. Job, el Libro más antiguo en la Biblia. Aunque todo le sucedió a ese hombre, sin embargo él se paró firme porque él sabía que había cumplido el requisito de Jehová. El sabía que era correcto. Abraham, de la misma manera, muchos de ellos. Israel sólo encontró... Sólo había un lugar en el que Israel podía tener compañerismo: ese era bajo la sangre derramada. “Los hombres debían, de todas partes, de adorar en Jerusalén”. No había adoración hasta que había un sacrificio. Y el sacrificio era la sangre.
77Y hoy, hoy, a pesar de qué tan completamente educadas las naciones parecen estar, y tan altamente cultas como ellas parecen estar, y toda nuestra investigación científica (para desintegrar un átomo, y todo lo que sucede, para enviar un cohete a la luna, o enviar arriba un–un satélite, o lo que pudiera ser); toda nuestra investigación científica, todas nuestras denominaciones, toda nuestra educación, todas nuestras escuelas, únicamente nos han alejado más de Dios que lo que ellos estaban el principio.
78Lo que se necesita es un corazón rendido al poder del Dios Todopoderoso por medio de Su voluntad, y el Espíritu Santo vendrá como una Señal sobre esa persona. “Estas señales seguirán a los que creen”. Siempre ha de permanecer lo mismo. Cristo dijo así: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas él que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán a los que creen”. Es la manifestación del Espíritu Santo que Dios ha aceptado al adorador, pues el Espíritu y la Vida que estaban en Cristo vienen sobre el adorador.
79¿Pudieran Uds. imaginarse a un judío en los días antiguos, bajo la sangre derramada? Ahí viene él por el camino. Es–es el día de expiación. El va a ofrecer un sacrificio. El trae un buen becerro gordo. Ese es el requisito de Jehová. O quizás pudiéramos decir que él trae un–un cordero, un buen cordero gordo. Va a ser examinado por el sacerdote, para ver si hay falta en él.
80Y entonces él va al lugar de adoración. El comprende que es un pecador. El ha hecho lo que era mal. Ahora, él pone sus manos sobre este sacrificio. Al poner sus manos sobre el sacrificio, él mismo se identifica con su sacrificio. Y entonces cuando se le corta su garganta, o se le quita su vida... sus manos puestas sobre él, y se le quita su vida, y él siente los dolores mientras ese animal está muriendo, y la sangre corriendo a chorros por sus manos, él comprende que ese animal está tomando su lugar. Y de allí él regresa justificado, porque ha hecho exactamente lo que Jehová le requirió que hiciera.
81Y es la misma cosa hoy con los Cristianos. No es firmar una tarjeta de que Ud. vendrá a la escuela dominical tantos días o tantos domingos en un año. No es hacer una promesa de que Ud. no beberá más por seis meses. No es eso. Es poner sus manos sobre el Sacrificio provisto de Dios, Su perdón, la cabeza de Jesucristo, y sentir los desgarros de la carne en el Calvario. Y luego Ud. mismo identificándose con El en bautismo, que así como El murió y resucitó otra vez, así también Ud. está sepultado en Su Nombre para resucitar en novedad de vida, para caminar como una nueva criatura en Cristo, cuando Ud. hace eso con sinceridad.
82Hizo esto, el mandato de Jehová, y así él se sentía justificado. Ahora, el judío podía ser justificado porque él había hecho lo que Jehová le mandó que él hiciera. Finalmente... Eso era correcto. Jehová hizo eso, y eso era lo que El requería. Pero finalmente, eso llegó a ser una tradición familiar. Venía el día de expiación y quizás los judíos habían estado haciendo lo que era mal. El decía: “Bueno, creo que es el día de expiación. Vale más que lleve mi cordero allá”. ¿Ven?, eso llegó a ser una tradición familiar. Ellos no iban con sinceridad. Ellos lo hacían sólo porque las familias lo habían hecho. “Esa es simplemente la–la cosa que deberíamos hacer. Todas las familias lo hacen, así que nosotros también deberíamos hacerlo”.
83Y eso es exactamente a donde nuestro Cristianismo ha llegado. Eso es exactamente a donde nuestros movimientos Pentecostales están llegando. Es una tradición familiar. ¿Ven? Nosotros mismos–nosotros mismos no nos identificamos con nuestro Sacrificio, de que estamos muertos con nuestro Sacrificio. Nosotros estamos... Decimos: “Oh, soy Cristiano porque yo fui y me uní a la iglesia”. Unirse a una iglesia está bien. Pero hasta que Ud. esté identificado, hasta que Ud. ponga sus manos sobre El, y Ud. y El lleguen a ser Uno, hasta que el Espíritu de Cristo esté en Ud., y Ud. en Cristo, hasta que Ud. llegue a ser un hijo y una hija de Dios; no parece haber allí la sinceridad que ellos–ellos debían tener. Llega a ser un rito. De la misma manera es hoy, es un rito para la gente llegar a ser un Cristiano.
84Aquí, hace tiempo, yo le pregunté a una jovencita en la línea de oración: “¿Es Ud. Cristiana?”
85Ella dijo: “Bueno, yo soy americana, quiero que Ud. sepa”. Ahora, como si eso tuviera algo que ver con ello.
86Ser americana, es grande ser americano, pero eso no significa que Ud. es un Cristiano. Ud. tiene que nacer de nuevo. Le pregunté a otra mujer: “¿Es Ud. Cristiana?”
87Bueno, ella se ofendió tanto, que dijo: “Quiero que Ud. sepa que yo enciendo una veladora todas las noches”. Como si eso tuviera algo que ver con ello.
88Ud. tiene que ser identificado con Cristo y Su Vida viviendo en Ud. Eso es cuando Ud. está identificado con Cristo, cuando Cristo vive en Ud. No es un rito. No es pertenecer a la iglesia. Todo eso es bueno, pero, ¿ven Uds.? ¡la verdadera sinceridad!
89Cuando venimos a los servicios de sanidad, si Uds. se fijan en la línea de discernimiento, es constantemente diciéndole a la gente que se arrepienta. ¿Ven? Así es, al grado que nuestras oraciones han llegado a ser una tradición. Nos arrodillamos en la noche y decimos: “Señor, bendice a fulano, y bendice a zutano, y haz esto. Y ayuda a Juan a hacer todo eso”. Uds. hacen a Dios una–una mascota, o Uds. lo hacen una–una clase de muchacho mandadero. “Dios, Tú haz esto. Y Tú haz esto. Y Tú haz esto”. Esa no es la manera que Jesús nos dijo que oráramos.
90El dijo que oráramos de esta manera: “Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino. Hágase Tu voluntad como en el cielo, así también en la tierra”. Pero procuramos ordenarle a Dios qué haga por nosotros.
91Y esa es la razón que la iglesia se está enfriando. Esa es la razón que el gran avivamiento que ha tocado a la nación, ha puesto a millones en la iglesia. Es... ellos han llegado a un lugar que ellos están usando estas experiencias, y demás, como una tradición, en lugar de estar en angustia devota, y permitir al Espíritu Santo hacer la obra de Su oficio dentro de Ud., y criar en Ud. una nueva vida, y hacerlo tan hambriento por ir a la iglesia que Ud. no puede apartarse de la iglesia. Entonces, eso es lo que es. No firmar tarjetas, y unirse, y tener lo demás. Es tener la Vida de Cristo en Ud., que El sólo anhele ir. Hay algo dentro de Ud., empujándolo.
92Como le estaba diciendo a un jovencito ayer, en plática, en una pequeña entrevista. Yo dije: “Yo acostumbraba pasar por un pequeño manantial, cuando era un guardia forestal en Indiana. Y había....”
93Siempre era el manantial más contento que yo alguna vez haya visto en mi vida. Hay grandes manantiales en Indiana, ellos borbotean con esa buena agua fría, agua de piedra caliza. Y un día yo me senté a un lado del manantial para hablarle, al igual que Moisés, creo yo, se ha de haber sentado con la zarza ardiendo para hablarle a ella. Y yo dije: “Pequeño manantial, ¿qué es lo que te hace tan contento que tú estás borboteando todo el tiempo? Si yo vengo aquí en el invierno, tú estás borboteando. Si yo vengo en la primavera, en el otoño, en el verano, en cualquier ocasión, tú estás borboteando. ¿Es eso porque quizás, tal vez, tú estás tan contento de que los conejos vienen y beben de ti?”
94Bueno, miren, si él pudiera hablar, él diría: “No, eso–eso no es”.
95Yo diría: “Bueno, quizás porque los venados vienen y beben de ti”. El diría: “No, eso no es”.
96Y diría: “Ahora, bueno, quizás es porque yo vengo de vez en cuando y bebo de ti”.
97“No, eso no es. Yo estoy contento que todos ellos vengan y beban, pero esa no es la razón que estoy borboteando todo el tiempo”.
98“Bueno, ¿qué te hace borbotear de esa manera? ¿Qué es lo que te hace a ti tan feliz, siempre salir a chorros?”
99Si él pudiera hablar, él diría: “No soy yo. Es algo detrás de mí empujándome”.
100De esa manera es con una experiencia Cristiana. No es algo que Ud. está procurando de manufacturar. Es algo detrás, obrando dentro de Ud. Es Vida Eterna que está brotando, saliendo a chorros. Así como El le dijo a la mujer del pozo: “Serán fuentes de agua brotando para Vida Eterna”. Es algo dentro del adorador cuando él ha sido identificado con Cristo, porque él sabe que El está vivo. Pero no queremos que eso llegue a ser una tradición.
101Cuando Israel llegó a un lugar en el que hicieron los mandamientos de Dios con sus sacrificios una tradición, fue entonces cuando el poderoso profeta Isaías fue enviado por Dios a ellos, con ASI DICE EL SEÑOR. En alguna parte, de alguna manera, Dios siempre puede poner Su mano en un hombre que no tiene miedo de arrancar la cosa, en alguna parte, en algún lugar. Isaías se levantó, si Uds. leen Isaías 1. Yo la tengo anotada aquí. Isaías les dijo, dijo: “Los sacrificios de Uds., que Jehová requiere, ‘han llegado a ser una hediondez en Mi nariz. Yo los despreció’. Y los carneros y–y los becerros engordados, y demás, Dios los desprecia”, la mera cosa que El les ordenó que hicieran. Porque ellos los hicieron un ritual, Dios entonces los despreció porque ellos lo hicieron un rito.
102Y nosotros podemos hacer de la Palabra de Dios la misma cosa (¡correcto!) cuando venimos a Ella como una tradición, como un rito. Nosotros debemos venir a Ella, sabiendo que es: “¡ASI DICE EL SEÑOR!” Si Dios lo prometió, Dios se parará con Su promesa. El es más grande que Su promesa. El siempre ha sido. “El es poderoso”, como dijo Abraham: “De hacer aquello que El había prometido hacer”. El siempre es poderoso para hacer eso, para cumplir Su Palabra.
103Ahora, Isaías les dijo, dijo que todas estas cosas que ellos habían estado haciendo, ellos las habían hecho sin sinceridad. Las habían hecho sólo porque el resto de ellos las estaban haciendo. Ellos las estaban porque... haciéndolas también porque eran un requisito de Jehová. Y toda la familia las hacía, y las madres las hacían, y los abuelos las hacían. ¿Por qué no pudieran ellos hacerlas?
104Ahora, nosotros hacemos la misma cosa. “Mi abuelo era Presbiteriano, así que yo soy Presbiteriano. Mi papá era Bautista, así que yo soy Bautista”, y demás. “Y mi papá era Pentecostal, así que yo soy Pentecostal”. Eso no es.
105Llegamos al punto en donde nos damos cuenta que nos hemos separado. Estamos separados de Dios. Y venimos sobre la base de la Sangre derramada de Jesucristo. Bajo esa Sangre, allí es en dónde los Metodistas, Bautistas, Luteranos, Presbiterianos, Pentecostales, todos se pueden reunir en terrenos comunes. A pesar de la tradición, ellos, o ritos, ellos se pueden reunir allí bajo una cosa común, y ésa es sobre la Sangre de Jesucristo.
106Hasta que la iglesia regrese a un punto, y se retire de sus ritos, y regrese al plan original de Dios, en el cual los hombres nacen en el Reino de Dios y no se unen a la iglesia, entonces es el tiempo en el cual el compañerismo reinará en todas partes. “Y el Espíritu del Señor cubrirá la tierra, como las aguas cubren el mar”, cuando llegue a un punto en el cual los hombres puedan olvidar sus diferencias y reunirse en compañerismo bajo la Sangre. Todos nosotros no podemos venir bajo la tradición Bautista, o la tradición Presbiteriana, bajo la tradición Metodista, bajo la tradición Pentecostal. Pero todos nosotros nos podemos reunir y tener compañerismo bajo la Sangre de Jesucristo, porque es el plan original de Dios. Correcto. Amén. Ahí está el perdón.
107Un Metodista puede mirar a un Bautista y voltear su rosto, y un Bautista puede mirar a un Pentecostal, y un Pentecostal igual al Bautista, en sus tradiciones. Pero cuando ellos se reúnen bajo la cruz en donde la Sangre de Jesucristo limpia a todos los hombres de pecado, él es una nueva criatura en Cristo Jesús, él es un hermano. No importa con qué marca él está marcado, él es un hermano. Porque ese es un terreno en el cual todos nos podemos reunir. Es la manera de Dios para hacerlo. Estas otras cosas son credos hechos por el hombre inyectado en Esto. Pero el plan original de Dios para el perdón es bajo la Sangre de Jesucristo. Ese es el plan de Dios para hacerlo. Sí.
108Las tradiciones en aquellos días, el gran profeta clamó, y dijo: “Sus tradiciones son sin poder. Ellas hieden delante de Mí. No tienen fe en ellas”. El pueblo estaba ofreciendo estas ofrendas, sin siquiera tener fe en lo que ellos estaban haciendo.
109Ahora, hagámonos nosotros mismos la pregunta. ¿No es eso algo como hoy? Tanto como nos duele decirlo, tenemos que encarar los hechos en alguna parte. Hay algo mal en alguna parte.
110Bueno, esta Iglesia debería estar un millón de millas más arriba del camino, de donde Ella está ahora. Jesús está esperando que Su Iglesia se apareje. “Su Novia se ha aparejado”. Tenemos los potenciales. El Espíritu Santo está aquí. Dios está aquí, el poder para sanar a los enfermos, el poder para hacer todas las cosas que Cristo hizo. Yo mismo lo he visto demostrado por el Espíritu Santo. Así que, los potenciales están aquí.
111De lo que Dios está esperando que nosotros nos apartemos, es de nuestras tradiciones y regresar bajo la Sangre de Su Hijo Jesucristo, y llegar a ser la Iglesia del Dios viviente. Metodistas, Bautistas, Luteranos, Presbiterianos, y todo lo demás, “el que quiera, tome del agua de Vida gratuitamente”. Yo creo eso con todo lo que está en mí. Nosotros... Dios ha enviado al Espíritu Santo para hacer eso.
112Pero nosotros, con nuestros ritos, sin sinceridad, yéndonos sólo porque es–es nuestra tradición, y porque es un rito. Vamos sin sinceridad, sin estar verdaderamente angustiados por el pecado.
113Yo me fijé la otra noche, en esa gran reunión famosa allá en California, de uno de nuestros hermanos de gran fama. Y me fijé en esa reunión, mientras esa gente iba, adolescentes. Yo admiro al hermano por su gran postura; cualquiera lo admiraría. Su posición, ver qué lugar él ha tomado en los últimos días, Uds. también lo harían. Y me fijé en esa gente mientras iba al altar para hacer una decisión, jovencitas masticando chicle, jovencitos manoteándose uno al otro, la gente riéndose; esa no es la manera de ir con una angustia devota. ¡Uds. deben ir bajo convicción! ¡Dios, envíanos un avivamiento del Espíritu Santo, Pentecostal, chapado a la antigua, que llegue a la raíz del pecado y traiga convicción a los hombres y mujeres!
114No para decir: “Regresaré a la iglesia y renovaré mi compañerismo. Firmaré una tarjeta”. Eso está bien, pero Uds. pueden unirse a los Masones, a los “Hombres raros”, o a cualquier cosa, y obtener los mismos resultados.
115Pero cuando Uds. vienen bajo el sacrificio perdonador de Dios de la Sangre de Jesucristo, tiene que haber una sinceridad puesta allí adentro. Dios requiere sinceridad.
116Si le costó a El tal precio de dar a Su Hijo unigénito, ¿cómo vamos a lograr pasar bajo un pequeño asunto de risas, y venir a unirnos a la iglesia, y hacer una tarjeta de decisión y llevarla a la iglesia, y todo lo que pudiera ser? Eso no es el requisito de Dios. “Irá andando y llorando el que lleva la preciosa semilla; más volverá a venir con regocijo, trayendo sus gavillas”. Necesitamos gente que traiga gavillas.
117Yo oí al gran evangelista decir, en una ocasión cuando yo estaba en uno de sus desayunos, tomó la Biblia... Y yo siempre lo admiraba. El dijo: “Aquí está el patrón. Esto es lo que Dios requiere”. El dijo: “Yo voy a una ciudad, tengo un avivamiento”. Dijo: “Tengo como veinte o treinta mil que hacen la decisión. Regreso como en cuatro o cinco años, o quizás dos años”, y dijo, “yo no puedo encontrar quince o veinte”. Dijo: “San Pablo entraba en una ciudad y él convertía a uno. El regresaba al año siguiente, y tenía treinta o cuarenta de ese uno”. Luego él dijo: “Son los predicadores perezosos que se sientan con sus pies arriba del escritorio y no visitan al pueblo”.
118Yo admiro su valor de reprender a sus hermanos, y cosas, basado en su convicción. Pero me gustaría hacerle esta pregunta: “¿Qué predicador le dijo a aquél allá bajo Pablo, cuando no había iglesias a dónde él fuera?”
119¿Cómo fue eso? Pablo lo llevó de una tradición, o de firmar una tarjeta, al bautismo del Espíritu Santo. En donde su alma estaba en fuego por Dios. El tenía que testificar y decir cosas. Toda su alma estaba ardiendo con una llama de fuego que Dios había puesto allí adentro. Lo que necesitamos en esta noche es un letrero de que un hombre o una mujer es salvo: obsérvelos ir tras otras almas tan pronto como pueden.
120Cuentan que en una ocasión un cantinero... Un muchachito entró y dijo: “¿Sr. cantinero?” El dijo: “Sí, hijito”. El dijo: “Su letrero está caído”.
121El dijo: “Bueno, gracias, hijito”. Así que él salió para afuera, y el muchachito se paró con sus manos por detrás de él, y el cantinero miró hacia arriba. Y allí estaba una gran placa de bronce con grandes letras anunciando la cantina. El cogió su–su delantal y la pulió. El dijo: “Hijito, estás equivocado. Mi letrero está colgado”.
122El dijo: “No, señor”, dijo, “no está”. Dijo: “Yo me refiero a su–a su mejor letrero”. El dijo: “Ese es el mejor letrero que yo tengo”.
123El dijo: “¡Oh, no! Mírelo caído allí”. Y allí estaba un borracho en el canal de aguas sucias. Ese era el mejor letrero que él tenía, sí señor, cuando él vio a un hombre bajo la influencia de lo que él estaba vendiendo adentro.
124Y cuando vemos a un hombre bajo la influencia del Espíritu Santo, al grado de que su vida está ardiendo con Fuego Pentecostal chapado a la antigua, ese es el mejor letrero que Dios tiene de que ese hombre es salvo, cuando él le sirve. Es el mejor letrero. Ahora, ¿cómo sucederá eso? No por unirse a la iglesia, sino por aceptar Su perdón por medio de Jesucristo, su Substituto inocente.
125Sin sinceridad, sin una verdadera angustia por el pecado. El dijo que El escondería Su rostro de sus ritos. Sus oraciones eran sin poder. Ellos oraban, oh, seguro. Ellos iban allá y decían sus oraciones. Ellos ofrecían sus sacrificios. Había llegado a ser una forma.
126¿Sabían Uds. que en 2 Timoteo, el versículo 3, o el capítulo 3, mejor dicho, de 2 Timoteo, se nos dice la misma cosa, que estaríamos en los últimos días? La Biblia dice aquí: “También debes saber esto: que en los postreros días habrá hombres impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios; implacables, calumniadores, intemperantes, aborrecedores de lo bueno; que tendrán aparencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella, a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la Verdad”. Ahora, si la Biblia predice que la hora llegaría cuando la iglesia estaría en la misma tradición en la que ellos estaban allá, por sus ritos, aquí está otra vez: una religión tradicional, sin poder.
127“Oh”, ellos dicen: “Esos eran comunistas”. No, no eran.
128“Teniendo una apariencia de piedad”. Ellos van a la iglesia. Ellos se unen a la iglesia. Ellos procuran hacer una–una gran apariencia de que van a la iglesia y cosas, y salen y viven diferente.
129No hay fuego en sus almas. No hay nada. No están interesados en nadie más. “Todos los demás pueden morirse e irse si quieren. Nosotros sentimos que somos salvos. Que los demás se vayan”. Eso no es Cristianismo verdadero.
130Cristianismo es ir tras el perdido, ir a traer a ese hermano, ir a hacer algo al respecto. ¿Podemos pararnos y doblar nuestras manos, aun si reclamamos que somos salvos, y ver a los hombres y mujeres muriendo a cada lado? Y las calles llenas de mujeres yendo a las iglesias, con pantaloncitos cortos y–y caras pintadas, y–y caminando las calles de punta a punta, con cigarrillos en sus manos; y–y sus caras todas pintadas, se miran como zorras o lobos, o algo así. Y los hombres caminando las calles de punta a punta, uniéndose a iglesias, y cosas como esas. ¿Y llamar a eso Cristianismo, y no decir nada?
131¿Qué haría San Pablo si él caminaría en Tucson? Bueno, yo digo que lo pondrían en la cárcel antes que amaneciera. Correcto. ¿Por qué? Su alma se quemaría por Dios al grado que él no pudiera evitar hacerlo. Seguro. Pero nos unimos a la iglesia. ¿Ven Uds.?, nuestras tradiciones han llegado a heder ante el rostro de Dios.
132Lo que necesitamos hoy es un profeta que se levante en la escena con “ASI DICE EL SEÑOR”, y arranque esas cosas hasta abajo y diga que han llegado a heder. Nuestras denominaciones han crecido. Nuestras iglesias son grandes, y son más hermosas como nunca antes lo eran. Estaríamos mucho mejor con un sartén de hojalata, parados otra vez en el callejón, con una guitarra, allá tocando un tambor, o alguna otra cosa, con el verdadero Fuego pentecostal ardiendo en nuestras almas, que estar sentados en los suntuosos asientos en los que estamos sentados hoy, muriéndonos. El mundo muriéndose, bajo nuestros pies. Sí, señor.
133Dios tiene un perdón, y ese perdón es sólo a través de Jesucristo; educación, tradición, denominación, ciencia, nada tomará su lugar. Está bajo esa Sangre. Está bajo la tradición... no la tradición, sino bajo la Sangre de Jesucristo, la manera provista de Dios para los pecadores, la única manera por la cual nos podemos reunir.
134Déjenme decirles: Tomen a un Metodista, tomen a un Bautista, y a un Presbiteriano, y a un Luterano, y a un Pentecostal, y dejen que cada uno venga bajo esa Sangre, y son hermanos. No hay discusiones entre ellos entonces. No, señor. Ellos son hermanos. Ellos ven todo igual. Pero dejen que un Metodista empiece a discutir con un Bautista en referencia al bautismo; dejen que un Unitario discuta con un Trinitario, o un Trinitario con un Unitario, y todo lo demás, observen la discusión y la irritación. Pero dejen que ambos vengan bajo la cruz, y observen lo que sucede. [Porción no grabada en la cinta–Ed.]. ...y será hasta que yo muera. Entonces en una alabanza noble y dulce, Yo cantaré este poder para salvar, Cuando esta pobre lengua balbuciente y tartamuda, Yazca silente en la sepultura.
135Yo doy testimonio, en esta noche, que la Sangre de Jesucristo hace a un Metodista, Bautista, Luterano, Presbiteriano, o lo que él sea, mi hermano. Sí, señor. Hay algo en común, porque su espíritu es–es el de un hermano. El no es un discutidor y–y esto y lo otro. Es... El es un hermano en Cristo. El cree toda Palabra que está en esa Biblia.
136¿Cómo puede el Espíritu Santo, quien escribió la Biblia, negarla? ¿Cómo puede el Espíritu Santo viviendo en un hombre decir: “Oh, eso fue para los discípulos: eso”? Jesús dijo: “El que quiera”.
137Pedro dijo: “La promesa es para vosotros, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. El Espíritu Santo era para cuantos Dios llamare.
138Aquí El dijo: “Aquellos que El predestinó, El conoció”. El ordenó, y ellos aceptaron.
139“Nadie puede venir a Mí”, dijo Jesús: “A menos que el Padre lo traiga. Y todo lo que el Padre me ha dado vendrá a Mí”.
140¿Venimos en una emoción manufacturada? ¿Venimos a unirnos a la iglesia? ¿Venimos porque no queremos ir al infierno? O, ¿venimos porque amamos a Dios, “quien dio Su Hijo unigénito, para que cualquiera que cree en El tenga Vida Eterna”? ¿Venimos porque es un Sacrificio de amor que Dios nos dio, para que pudiéramos desplegar, desplegarlo?
141Dios odia una religión sin poder. La religión de ellos no tiene poder. Así que, ¿qué debe El hacer a este día? El odia una... Cada vez en la Biblia que Dios alguna vez... Afuera... De este lado de la Biblia, cada vez que venía una reforma o un avivamiento, era respaldado con grandes señales y poderes. Cuando Lutero vino, cuando Wesley vino, cuando todos los reformadores, Sankey, Finney, Knox, Calvino, quien fuera, cuando vinieron había allí demostración de poder. En donde Dios está, El es sobrenatural. En donde Dios mismo se despliega, tiene que haber lo sobrenatural.
142Miren a los fariseos en ese día que vinieron a Jesús, y ellos hablan de mansedumbre y dulzura. ¿Quién era más dulce que el sacerdote? ¿Quién era más grande que el sacerdote de ellos? “El viene cuando Ud. nace. Si hay una discusión en la vecindad, él viene y la arregla. Y él siempre es un pacificador. El es un hombre amoroso. Uds. saben que lo es. Cuando Ud. está en dificultades, Ud. puede ir adonde él, y él lo ayuda. ¿Qué de ser un hombre amable?”
143Entonces, hablando de este Jesús de Nazaret. “Este sacerdote, nosotros sabemos quién era su padre, el padre de su padre, el padre de su padre. Tenemos aquí una escuela que lo identifica a él. ¿Quién es este Jesús de Nazaret? ¿De qué escuela vino El? ¿A cuál organización pertenece El? ¿Qué es lo que El hace sino discutir todo el tiempo? ¿Qué dice El acerca de ese amable sacerdote de Uds.? ‘¡El es del diablo!’ Jesús dijo: ‘Uds. son–Uds. son el... El diablo es su padre, y sus obras Uds. hacen’. ¿Pudieran Uds. imaginarse?”
144El entró al templo, miró a la gente con ira, pateó los sacrificios que Jehová requirió, y clamó: “Escrito está: ‘La casa de Mi Padre es llamada casa de oración’, y Uds. la han hecho una cueva de ladrones”.
145¿Qué haría El hoy si viniera a nuestras iglesias modernas? Habría más mesas volcadas, habría más bancas rebotando, porque El las haría pedazos. Correcto. Sería la misma cosa. ¿No ven Uds.?, Jesús es muy Escritural. El era la Palabra. El no tenía que escribir alguna cosa. El era la Palabra. El era la Palabra viviente. Y la gente falló en reconocerlo.
146¿Y cómo puede un hombre hoy, basado en qué principios...? Jesús prometió estas señales a todo el mundo, y esta bendición a todo el mundo, y que el Espíritu Santo caería exactamente igual como lo hizo en el principio, en cualquiera que Dios llamare. ¿Cómo puede un hombre llamarse él mismo Cristiano, y negar esa Palabra, y decir que el Espíritu Santo está en él? El Espíritu Santo acentuará toda Palabra de Dios con un “amén”. Eso es exactamente lo correcto.
147Oh, hermano, nuestros sistemas educacionales nos han alejado de ello. Y nuestras–nuestras denominaciones nos han separado el uno del otro y de Cristo. Pero, ¿qué? Ellos continuarán haciendo eso. Y Uds. toman un substituto, cualquier otra cosa, eso no es mas que hojas de higuera otra vez: Dios lo rechaza. Pero cuando la Iglesia viene bajo la Sangre de Jesucristo, con la Señal del Espíritu Santo sobre ellos, entonces Uds. van a ver hermandad otra vez. Uds. van a ver una Iglesia llena de poder. Uds. van a ver.
148Dios odia una religión sin poder. Tiene que ser poder. Seguramente que sí. Es un poder para salvar a un hombre del pecado. Es un poder que puede hacer señales y maravillas y milagros como Jesucristo prometió. Ellos se enfocaron en la Palabra de Dios allá en el pasado, y la creyeron, y pegó en el blanco. Uds. enfóquense de la misma manera en la Palabra de Dios, y le pegarán en el blanco otra vez. Tiene que hacerlo, porque El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. A Dios no le gusta una religión sin poder. Dios no quiere eso. Dios quiere obrar. Dios quiere mostrarse El mismo vivo. Nuestras meras esperanzas es la resurrección. ¿Es correcto eso? Nuestras esperanzas de Vida es la resurrección, la resurrección de Jesucristo.
149¿Ven Uds.?, Dios quiere obrar en Su Iglesia. Jesús dijo: “Yo estaré siempre con vosotros, aun hasta el fin del mundo. Las obras que Yo hago vosotros también las haréis”. San Juan 14:12: “Las obras que Yo hago vosotros también las haréis, aun mayores que estas haréis, porque Yo voy a Mi Padre”. Ahora, la iglesia procura negar eso, conseguir–conseguir una manera para obtener más miembros, para ser más popular.
150Ahora yo quiero preguntarles algo a Uds. Dios está procurando llevarlo a cabo en Su Iglesia, y la iglesia está procurando llevarlo a cabo por el credo, y los dos no pueden obrar juntos. Uds. tienen que deshacerse del credo, y obtener a Cristo dentro. ¿Y cómo pueden Uds. hacerlo? Cuando El ve la Sangre, cuando la Sangre ha sido aplicada con un corazón sincero, y una mano puesta sobre Jesucristo, y un corazón que es verdadero delante de Dios para confesar sus males y nacer del Espíritu Santo, entonces las obras de Dios seguirán, como El dijo que lo harían. Sí, la iglesia quiere llevarlo a cabo por medio de sus credos, para ver cuántos miembros ellos pueden obtener. Dios quiere llevarlo a cabo a través del poder de la Sangre, para obtener Cristianos nacidos de nuevo. Eso es exactamente la diferencia de ello.
151Al hacerlo, tienen, Uds. tienen que rechazar. Al hacer eso, ellos... Uds. tienen que rechazar el Espíritu Santo y Su poder cumplidor para aceptar un credo. Uds. tienen que ver la Verdad antes que puedan aceptar un error, si es que Uds. van a ser un Cristiano. Uds. no pueden... Uds. tienen que pisotear la promesa de Dios, con el fin de obtener un error. Porque, hay una luz roja destellando delante de Uds. todo el tiempo. “¡Esta es la Palabra!”
152Ud. dice: “Bueno eso fue para otro día”. ¡Es para hoy!, porque Cristo es la Palabra. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. San Juan 1: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. Y la Biblia dice: “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Así que, si Cristo es la Palabra, toda promesa es verdadera, y es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Tiene que ser. Se necesita una fe nacida de nuevo para creerla, y hacerla actuar. Sencillamente Ud. no puede hacerla actuar con tradición. No funcionará. Ud. tiene que venir a esa Sangre, tan cierto como estoy aquí. Después que Israel le dijo....
153Después que Isaías le dijo a Israel que ellos habían contaminado su substituto por medio de sus tradiciones, apareció allí otro profeta. (Antes de terminar). Otro gran profeta vino a la escena, y ése fue Juan el bautista. Ahora, él les señaló a ellos al Cordero que quitaría... bastaría no sólo para Israel, sino para toda la raza caída de Adán. El dijo que había... Dios iba a enviar un Cordero. Y este Cordero sería para el gentil, el judío, y cualquiera que viniera.
154No pasó mucho tiempo hasta que el Cordero fue clavado en Su cruz altar. Su Sangre fue derramada. El Espíritu Santo regresó. Ahora, cuando el cordero del pasado, el animal moría, el espíritu del animal no podía regresar, así que esa sangre era solamente aplicada a una nación. Pero ahora, para toda la raza de Adán, la Sangre del Cordero de Dios que fue derramada, la Señal regresó en la forma del Espíritu Santo, para venir sobre el adorador. Ahora, eso es lo que Dios requiere. Eso es lo que ellos hicieron en ese día. Y eso es lo que ellos–ellos hacen hoy.
155Ahora, si alguna persona siente el peso del pecado, y Ud. sabe que está errado, escuche: Sí hay perdón, y ese perdón es a través del Cordero de Dios. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Es a través del Cordero, a través de la Sangre del Cordero.
156Una vez me contaron una pequeña historia. Me ayudó bastante. Hubo un muchacho que fue secuestrado en los tempranos días. Me supongo que todos Uds. han leído la historia de la Biblia y leído la historia de la iglesia. Y en... Creo que estaba en el libro de Foxe... No, no fue. Fue en Los Padres de Nicea, o la vida de San Patricio. San Patricio de hecho fue... Ese fue sólo un nombre que le fue dado a él. Su nombre era Suscat. Y él fue–él fue secuestrado por un grupo de–de piratas, y fue empleado para criar cerdos.
157Y esta historia dice que ese niño fue secuestrado y llevado a bordo de un barco, y él así pagaba su viaje. Y un día el anciano capitán se enfermó y estaba– estaba casi para morir. Y estaba tan enfermo, muy allá en el mar, y el anciano con su barba canosa, estaba acostado en su cabina. Y él llamó a sus ayudantes, a sus hombres de cubierta, y les dijo: “¿Tiene alguno de Uds. una Biblia?” Dijo: “Cuando yo era un–un niño, tuve una crianza Cristiana”. Y dijo: “Me–me estoy muriendo. Y–y hombres: Yo no quiero morir de esta manera”. El dijo: “¿Tienen Uds. la Palabra de Dios? ¿Algún hombre aquí tiene la Palabra de Dios?”
158Finalmente, muy atrás en el grupo, se paró un muchachito, y él dijo: “Señor, yo tengo una Biblia. Yo soy Cristiano. Yo la cargo conmigo”.
159El dijo: “Ven aquí, hijito”. El dijo: “¿Me quieres decir que tú cargas una Biblia?”
160El dijo: “Sí”. Dijo: “Mí madre y mi padre eran Cristianos, y yo le di mi vida a Cristo cuando solamente era un muchachito pequeño, y he cargado Su Palabra conmigo adondequiera que voy”. Dijo: “Yo la puse sobre mi corazón y ha estado en mi corazón”.
161El dijo: “Léeme algo de ahí, hijo, antes que yo muera”.
162Y el muchachito abrió en Isaías 53:5: “Y dice de esta manera: ‘El fue herido por nuestras rebeliones, El fue molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos curados’”.
163Y cuando él dijo eso, el anciano capitán dijo: “¿Puedes seguir leyendo?” El muchachito dijo: “¿Puedo comentar aquí?” Y el anciano capitán le dijo al niño, le dijo: “Házlo”.
164El dijo: “Mi madre Cristiana, antes que me separaran de ella, dijo... Ud. sabe, ella acostumbraba leerme tanto esa Escritura. ¿Y sabe Ud. de la manera que ella la leía?”
165Y el anciano capitán dijo: “No, hijo. Me gustaría oír la manera que tu madre Cristiana la leía”.
166“Ella dijo...” El dijo: “Esta es la manera que ella la leía: ‘El fue herido por las rebeliones de Willie Pruitt, El fue molido por los pecados de Willie Pruitt; el castigo de Willie Pruitt fue sobre El, y por Su llaga Willie Pruitt fue curado’”.
167El anciano capitán dijo: “Me gusta eso. Me gusta eso”. Dijo: “¡Oh, si sólo mi nombre pudiera ser leído allí!” Dijo: “¿Piensas tú, hijo, que pudieras hacerlo?”
168El dijo: “Lo intentaré”. El dijo: “El fue herido por las rebeliones de John Quartz, El fue molido por los pecados de John Quartz; el castigo de la paz de John Quartz fue sobre El, y por Su llaga John Quartz fue curado”.
169Con lágrimas corriéndole por su barba, él dijo: “Tráiganme mi ropa. Jesucristo me ha sanado. Yo le doy mi vida a El”. ¿Ven?
170¡Oh, amigo, si Ud. sólo pudiera leer su nombre allí! ¡Oh, si yo pudiera leer mi nombre: “El fue herido por las rebeliones de William Branham, El fue molido...!” No la iglesia, no sólo... no el credo. Pero, “El fue molido por mis pecados; el castigo de mi paz fue sobre El, y por Su llaga William Branham fue curado”. ¡Oh, si sólo pudiéramos leer nuestro nombre en la Escritura!, y decirlo de verdad, eso es lo que lo logra. Leer nuestro nombre en Ella, produce un perdón que recibimos, porque nos damos cuenta que El fue herido por nuestra rebelión, El fue molido por nuestros pecados.
171Otra cosa, nos damos cuenta que en Hebreos 9:11, ese perdón produce pureza, el adorador no teniendo más conciencia de pecado, y él mismo se ha limpiado de tradiciones muertas. Cuando realmente venimos bajo la Sangre, estamos limpios de tradiciones muertas. La Escritura dice así en Hebreos 9, fíjense: “Limpiará vuestras conciencias de tradiciones muertas”. Entonces, si Ud. hace eso, olvídese que Ud. es un Bautista, olvídese que Ud. es un Metodista, olvídese que Ud. es un Pentecostal, lo que Ud. sea, y olvídese de esas tradiciones muertas, y venga a la Sangre. Venga a eso.
172Lea su nombre en eso, y entonces haga esto, y entonces venga a la mesa de comunión, entonces venga y dese cuenta quién está bien o mal, si va a ser una comunión cerrada o no, vea si Ud. puede excluir a su hermano. Ud. no puede hacerlo. Sencillamente Ud. no puede hacerlo. Hay algo en Ud. que no le permite hacerlo. Sencillamente hay algo, ¿ve Ud.? Su nombre es leído entre ésos y Ud. no puede hacerlo. Lo purifica a Ud. Lo limpia a Ud.
173Recordándolo a El mientras nos arrodillamos en la cruz, ya sea un sacerdote Católico, un Presbiteriano, lo que él pudiera ser. Que ese hombre venga a medida que él lee su nombre ahí: “El fue herido por las rebeliones de este sacerdote, El fue herido por este Metodista, este Bautista, este Pentecostal”. ¿Qué? “Herido por nuestras rebeliones”, mi nombre, su nombre, lo que Ud. sea. Entonces creamos Eso; no lo que dice el credo, ¡lo que dice la Palabra! Luego arrodillémonos juntos al pie de la cruz. Somos hermanos. Oh, sí, las tradiciones, nos limpiamos nosotros mismos entonces, de todas las tradiciones muertas.
174Pudiera haber cuarenta presbíteros estatales, pudiera haber cuarenta sumos sacerdotes, pudiera haber cardenales, y obispos, y papas, y todo lo demás, gritando: “Levántate de allí. No te contamines”. Pero Ud. está abrazando a su hermano, hermano. Hay algo real. Ud. tiene perdón bajo el mismo Sacrificio con el que él es perdonado. Uds. son hermanos, y eso es más cerca que un hermano. Hay algo al respecto que los lleva a Uds. muy cerca de Dios. Y cuando Uds. se acercan a Dios, se acercan el uno al otro.
175“¿Cómo puede Ud. odiar a su hermano a quien ve, o despreciarlo, y decir que ama a Dios a quien Ud. no ha visto? Ud. llega a ser un mentiroso, y la Verdad no está en Ud.”
176Pero cuando llegamos a un lugar en donde la Sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado, entonces somos hermanos. Entonces no hay diferencia en nosotros. Todas nuestras marquitas que nos hemos puesto en nosotros no significan nada.
177Recuerdo allá, pasé la puerta el otro día, y le estaba contando a uno de los hermanos sentados aquí, en donde solía reunir el ganado. Y pasando por allí, el guardia marcaba ese ganado a medida que entraba en el encierro de primavera. Y él observaba. El nunca... Ellos tenían toda clase de marcas en ellas. Pero él nunca se fijaba en la marca. El se fijaba en la cédula de identificación de sangre. Y tenía que ser una Hereford purasangre [“Gerford”, pronunciación figurada. Ganado de cara blanca y cuerpo rojo oscuro, con manchas, originario de Herefordshire, Inglaterra–Trad.], o no podía ir al Bosque Arapaho, porque allí pastoreaba la Asociación Hereford. Tenía que ser una purasangre Hereford.
178Yo pienso que de esa manera será en el tiempo del fin. El no dirá: “¿Eras Metodista? ¿Eras Bautista?”
179Esa es la gran pregunta de hoy: “¿Qué–qué es Ud.? ¿Es Ud. Metodista, Bautista?” Yo digo: “No”.
180“¿Qué es Ud.: Presbiteriano, Luterano, Nazareno, Pentecostal?” “No”. “¿Qué es Ud.?” “¡Un Cristiano!”
181Un Cristiano, la cédula de identificación de Sangre, ¿ven?, bajo la Sangre. Eso significa que todo hermano y hermana bajo esa Sangre es mi hermano y hermana. Con mucha sinceridad allí delante de Cristo, nosotros, el sacerdote, el predicador, cualquiera, ponemos nuestras manos sobre nuestro Sacrificio y decimos: “Somos pecadores culpables. No somos dignos de Tu misericordia, oh Dios. Pero Tú enviaste a Tu Hijo para morir en nuestro lugar, y nosotros gratuitamente lo aceptamos”. Oh, entonces somos hermanos.
182Todas las viejas discusiones se acaban; todo se terminó. Estamos sinceramente perdonados. Ud. se va, perdonado y limpiado del pecado, limpiado de la tradición. Las cosas viejas pasaron. Las viejas discusiones se acabaron. Todos los Bautistas, y Metodistas, y Presbiterianos, todos son limpiados por la misma Sangre, y llegamos a ser hermanos. Las discusiones tradicionales se acabaron, entonces podemos tener compañerismo aquí. Y solamente ahí, podemos tener compañerismo.
183Yo he visto a Presbiterianos pararse en estas reuniones de los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, hablando en lenguas y gritando tan fuerte como podían, y uno de los Presbiterianos más sobresalientes que hay en los Estados Unidos. Jim Brown, ¿cuántos lo han conocido?, un Presbiteriano sobresaliente, pararse aquí y danzar en el Espíritu, y hablar en lenguas, y alborotarse aquí, y un pastor de una de las más famosas iglesias Presbiterianas en los Estados Unidos. Luteranos, Metodistas, Presbi–... todos juntos, ¿qué es? Ellos han venido bajo la Sangre. No hay marcas. No hay barreras denominacionales. Somos uno. Somos Cristianos. Tenemos cosas en común. Sí.
184No hace mucho tiempo aquí (para terminar), había un hombre y una mujer, esposo y esposa, que se estaban separando. Y ellos procuraron de reconciliarse. Ellos fueron adonde el siquiatra, para saber si él podía juntar sus mentes, pero él no podía. Ellos fueron adonde todo de lo que ellos podían pensar, para procurar quedarse juntos, pero sólo discutían, y continuamente estaban divididos. Y no podían soportarse el uno al otro, y no podían estar en la presencia del uno y del otro, y ellos empezaban a discutir. Así que ellos decidieron que se divorciarían.
185Así que emplearon un abogado, para darles un divorcio. Y él dijo: “Bueno, miren, antes de hacerlo”, dijo, “venderemos el lugar”. Y dijo: “Más vale que Uds. vayan y dividan las cosas entre Uds. antes de divorciarse y de que se venda el lugar”.
186Así que el esposo y la esposa se fueron juntos. Ellos fueron a la casa. Y entraron en la sala, y ella dijo: “Yo voy a llevarme esto”. Y él dijo: “Yo voy a llevarme esto”.
187Y ellos discutieron, y argumentaron, y se gritaron uno al otro. Después de un rato, ellos decían: “Bueno, yo te doy esto si tú te llevas esto”. Muy bien, eso hicieron por un rato. Entonces entraron en la sala y a diferentes lugares, y en la cocina, y en la recámara. Ellos dividieron sus cosas.
188Entonces finalmente recordaron que había algunas cosas en el desván. Así que subieron al desván y sacaron un viejo baúl. Y empezaron a sacar diferentes cosas, se decían: “Tú puedes llevarte esto, y tú puedes llevarte esto”. Y finalmente ambos fijaron sus ojos en un pequeño objeto, y ambos lo agarraron. Y se miraron el uno al otro. ¿Qué era eso? Un par de zapatitos blancos que pertenecieron a un bebé que había muerto. Eso era parte de ambos. Ahí, con sus manos firmemente asidas de esa manera, sobre los zapatos de ese bebé... Verdaderamente: ¿A quién le pertenecían? ¿De quién eran? Le pertenecían a ambos. Ellos tenían cosas en común.
189En unos cuantos minutos, mientras uno miraba al otro, las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas. ¿Qué era? Ellos podían dividir todo lo demás, pero cuando llegaron a algo que ellos tenían en común, el niño, y estaba en el Cielo, entonces la discusión se terminó. En unos cuantos minutos, ellos estaban en los brazos del uno y del otro. El divorcio se concluyó. La paz reinó.
190Y hermanos, permítanme decirles esto a Uds. en esta noche. No queremos que Uds. se unan a una iglesia. Sino que yo les estoy diciendo esto: hay una cosa que nosotros tenemos en común, esa es Jesucristo. El es eso en común para nosotros. No todos podemos ser Bautistas. No todos podemos ser Metodistas. No todos podemos ser Unitarios, o Trinos, o lo que sea. No podemos ser eso. Pero hay una cosa que tenemos en común, esa es la oferta del perdón de Dios, Su Hijo, Jesucristo. Tenemos todas las cosas en El. Pero esa es la primera cosa que nosotros debemos aceptar. Luego podemos obtener otras cosas, cuando aceptamos el perdón que Dios nos ha ofrecido. Y eso no será a través de nuestro sistema educacional, a través de nuestro sistema denominacional, sino que será a través de la Sangre de Jesucristo. Todos nosotros podemos reunirnos allí bajo la cruz, y ser uno y tener cosas en común. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”– Ed.]. Inclinemos nuestros rostros sólo por un momento mientras oramos. [Una hermana empieza una exhortación. Porción no grabada en la cinta–Ed.]. Amén.
191Con rostros inclinados, seguramente con corazones inclinados, inclinemos nuestros corazones sólo por un momento ahora, con nuestros rostros, diciendo: “Señor, con mi corazón inclinado ahora, con todo eso de mi tradición, ¿estoy bien o mal?” Que el Espíritu Santo investigue completamente el corazón ahora. Y si no están exactamente en donde deberían estar, y a Uds. les gustaría ser recordados en oración ya para terminar, que Uds. sepan que todos podemos reunirnos bajo una cosa: la Sangre, el Sacrificio. Y cuando lo hacemos, entonces somos limpios de todas las cosas del mundo. Y si a Uds. les gustaría ser recordados en oración, ¿lo harían Uds. saber al levantar su mano a Dios? Digan: “Re...” Dios les bendiga. ¡Oh, miren nada más las manos! “¡Recuérdame, oh Señor!”
192¿Se han dado cuenta Uds. que no tenemos muchos más días para caminar por esta tierra? Uds. dicen: “Bueno, yo estoy joven”. Yo... No. Yo no sé, hermana, hermano, habrán muchos adolescentes que mueran en esta noche en todo el mundo, cientos de ellos. No, la única cosa que tienen es el aliento que está en Uds.
193¿Dirán en este momento: “Con mi mano levantada, Señor Dios, yo acepto el perdón que Tú ofreciste, la Sangre de Jesucristo”? “Ahora, permite que la Señal de la Sangre, el Espíritu Santo, venga sobre mí. Yo no he recibido el Espíritu Santo. Yo–yo lo sé. Y yo–yo quiero recibir ese Algo que me haga sentir de la manera que Ud. está hablando, que todos mis pecados se han ido; y el mundo, el amor por el mundo, ha pasado de mí, y que yo soy una nueva creatura. Yo quiero saber eso en mi corazón. Y Dios, yo no estoy levantando mi mano al Hermano Branham, sino que estoy levantándola a Ti, y Tú conoces mi corazón”. Y nadie levante su rostro. Permita que sólo Dios vea esto. Y diga: “Dios, yo–yo–yo quiero la Señal, de que la Sangre me ha sido aplicada. Y yo la quiero”. Levanten su mano, y digan: “Ore por mí, Hermano Branham”. El Señor los bendiga. Eso está bien.
194No importa lo que Uds. sean: Metodista, Bautista, Presbiteriano, es para el que quiera. Ahora, yo tengo... diciendo nada en contra de esas iglesias. Ellas–ellas están bien. Pero lo que estoy procurando decir es que eso no los salvará. ¿Ven Uds.?
195Tiene que ser el perdón de Dios, la gracia perdonadora. Y es únicamente representada, no a través de una iglesia, sino que a través de la Sangre de Jesucristo. Ese es su Substituto, cuando Uds. pueden poner sus manos sobre El y decir: “Ahora, yo acepto este Substituto. Dios, ten misericordia de mí”.
196Y quizás haya miembros de iglesia aquí, que se han unido a la iglesia, con toda buena sinceridad. Yo creo eso con todo mi corazón, que Uds. se unieron con sinceridad. Pero Uds. dicen: “Hermano Branham, realmente, mi corazón no ha sido limpiado de todas estas tradiciones, y cosas. Yo–yo creo que si alguien hablaría en contra de la mera iglesia a la que yo... Si la Biblia aun dijera, me dijera, se me probara por la Biblia que mi iglesia está errada, yo–yo todavía no lo pudiera aceptar en mi corazón. Yo no pudiera hacerlo, pero yo quiero. Ore por mí”. ¿Levantarían su mano y dirían: “Ore”? Yo lo haré. Sí, de seguro. Dios los bendiga. Eso es bueno. Eso está bien. “Yo–yo quiero poder aceptar todo lo que Dios dijo, exactamente de la manera que El lo dijo en Su Biblia. Y yo quiero que la Sangre de Jesucristo venga sobre mí”.
197¡Y si la Sangre es aplicada, la Señal...! ¿Ven?, hay una Señal que la Sangre da, y esa es el Espíritu Santo. Y cuando el Espíritu Santo descendió en el Día de Pentecostés, Uds. saben lo que le hizo al pueblo. Y cada vez que venga sobre el pueblo, hará la mismísima cosa. Pedro dijo: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”, esta misma promesa.
198Si diez centavos son diez centavos aquí, son diez centavos allá, en dondequiera que estén son diez centavos. Si este es un diamante aquí, es un diamante allá. Si esta es una casa aquí, es una casa allá.
199Y si este es el Espíritu Santo que cayó en el Día de Pentecostés, es el mismo Espíritu Santo hoy. Y si Ud. nunca ha encontrado esa experiencia, acéptela ahorita mientras oramos, ¿lo hará?
200Nuestro Padre Celestial, sabiendo que–que el sol está ocultándose rápidamente, el tiempo ya no será más. Un día el gran Arcángel aparecerá en la escena del tiempo, desde la Eternidad, y la trompeta de Dios sonará, y todo hombre y mujer responderá a lo que sabemos que es la Verdad, la Palabra de Dios. Tiene que haber alguna norma que Dios tiene que tener aquí en la tierra, por el cual vamos a ser juzgados. Y si nosotros tomáramos la norma de nuestra iglesia, nuestra denominación, ¡cuánto le erraríamos! ¿Y cuál denominación estaría correcta? Por lo tanto, estaríamos confusos. No sabríamos qué hacer. Pero hay una norma, y esa es Tu Palabra.
201Y Tu Palabra dice: “Que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios”. En otras palabras, él no puede entenderlo. El debe aceptarlo por fe, y nacer de nuevo, y entonces él lo entenderá. “Ver” es “entender”.
202Y pedimos, Dios, en esta noche, que muchas de esas manos que están levantadas en esta noche, por todo el edificio, hombres de negocio de la ciudad, y mujeres, jóvenes y jovencitas, yo creo que levantaron sus manos con sinceridad. Ahora, ellos no pudieran levantar sus manos a menos que hubiera habido una convicción. Y el Espíritu Santo, por medio de ellos, les ha probado que están errados, y trajo convicción que ellos quieren estar bien. Y levantaron sus manos a Ti, el gran Creador, sabiendo que ellos tienen que encontrarse Contigo algún día. Y ellos fueron sinceros, yo creo, Señor, y estoy intercediendo por cada uno. Yo confío en esta noche, Señor, mientras pido que ninguna mano que se levantó pueda descansar hasta que el Espíritu Santo haya llenado sus vidas. Concédelo, Señor. Yo los reclamo para trofeos de Jesucristo. Házlo, Señor, lo pido. Salva a los perdidos.
203Llena a aquéllos que han aceptado a Cristo, con el Espíritu Santo. Viértelo sobre sus almas, Padre. Date gloria a Ti mismo.
204Jesús, Tú nos has dicho: “Ningún hombre puede venir a Mí a menos que Mi Padre primero lo trajere”. “Y fe viene por el oír, y oír de la Palabra de Dios”. Y ahora, la Palabra de Dios ha sido predicada, fe viene por el oír. Y ellos han sido traídos, porque la Biblia dice: “Aquéllos que conoció, El predestinó. Y aquéllos que El predestinó, El llamó. Y aquéllos que El llamó, El les dio Vida Eterna”.
205Y ahora, allá en el principio, antes del mundo, Tú pusiste sus nombres en el Libro de la Vida del Cordero. Y en esta noche el Espíritu Santo ha llamado. Y ellos levantaron sus manos. Ahora, Señor, dales Vida Eterna. Yo lo pido para la gloria de Dios, que el Espíritu Santo descienda en sus corazones y los circuncide de todas las obras y las tradiciones muertas, y les dé el perdón gratuito. Y los llene con Su Presencia para que ellos puedan salir desde este día, en la hora de oscuridad, como lo fue en los días de Sodoma, con mujeres con caras pintadas, cuando la inmoralidad sacudió a las naciones.
206Oh Señor Dios, que hombres y mujeres vayan como llamas ardientes. Que el Espíritu Santo literalmente envíe Fuego Santo sobre ellos, Señor, hasta que sean tan llenos con las bondades de Dios, y–y que salgan a llamar a todo pecador que encuentren que venga a la cruz. Concédelo, Señor, en donde ellos también puedan caer y encontrar perdón. Haz eso a los Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Pentecostales, y a todos, Señor. Concédelo. Ellos son Tuyos ahora. Yo los entrego en Tus manos, para que Tú les concedas esto a ellos. En el Nombre de Jesucristo. Amén.
207¿Le aman? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Yo... Esto pueda que esté un poquito fuera de orden. Un momento. Cantemos esta antigua hermosa alabanza. A mí–a mí me gusta cantar. Uds. saben, la... Algunas veces, al predicar, uno dice cosas que cortan, pero hay–hay bálsamo en Galaad, ¿no hay allí? [“Amén”], que sana el alma.
208Cantemos esta antigua y hermosa alabanza, por favor, “Yo le amo, yo le amo, porque El a mí me amó”. ¿Saben Uds. la alabanza? [“Amén”]. Que alguien ahora la dirija. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz.
209Tarareémosla. [El Hermano Branham empieza a tararear: “Yo le amo”–Ed.]. Ahora, mientras la están tarareando, “Yo le amo”; ¿cuántos Bautistas hay aquí?, levanten su mano. ¿Presbiterianos?, ¿Luteranos?, ¿Nazarenos?, ¿Santos Peregrinos?, ¿Pentecostales? ¡Mire nada más allá en el pueblo! Todos juntos... [El Hermano Branham continúa tarareando “Yo le amo”–Ed.]. ¿Qué hemos hecho ahora cuando hemos venido bajo la cruz, bajo la gracia perdonadora? Todos somos perdonados, no por nuestra iglesia, sino por el Calvario.
210Saludémonos de mano con los Metodistas, Bautistas, y Pentecostales, ahorita, cuando cantemos otra vez. “Yo...” [El Hermano Branham se saluda de mano con aquéllos que están cerca de él–Ed.]. Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la....
211Ahora, cantémosla para que cada uno la oiga. Ahora inclinemos nuestros rostros y levantemos las dos manos a Dios. Y con todo nuestro corazón, si lo amamos, digámoslo así ahora. Yo le amo....