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~ LLAMANDO JESUS A LA ESCENA ~
1Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, hermano. Inclinemos nuestros rostros.
2Padre Celestial, estamos tan contentos de que todavía te tenemos a Ti, Señor. Cuando todas las demás cosas hayan desaparecido, aún te tenemos a Ti. Tú eres desde la eternidad y hasta la eternidad. Verdaderamente te damos gracias, Señor, por estas cosas tan maravillosas que nos has mostrado en este tiempo del fin. Te damos gracias por este avivamiento y por este lugar aquí, por el hermano Carlson, por todos los hermanos ministros de por aquí quienes están procurando mantener en alto aquello que es correcto. Oramos por ellos, Señor, con todo nuestro corazón, para que Tú—Tú traigas un gran despertamiento aquí en Chicago, Señor. Concédelo. Lo estamos esperando ansiosos. Ahora, perdona nuestros pecados y transgresiones. Y ahora, Señor, cansado espiritualmente hablando, pero no obstante en el espíritu me siento nuevo, y ruego que nos refresques a todos ahora y nos prepares para lo que tengas para nosotros esta noche. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
3Pueden sentarse. Este ciertamente ha sido un tiempo de refrigerio para mí. Lo he apreciado mucho. Sólo el Señor Jesús sabe cuánto yo—yo le doy gracias al Señor por—por lo que Él ha… por lo que Él ha hecho por nosotros.
4Miren, quiero agradecerle a esta audiencia por toda su bondad y por su cooperación, por—por mantenerse a nuestro lado y escuchar la Palabra. Y aunque es domingo por la noche, después de tener un servicio en la tarde, sin embargo el edificio está prácticamente repleto nuevamente esta noche. Estamos muy agradecidos por eso.
5Miren, quiero darles las gracias por esos regalitos que me han enviado por medio de Billy Paul. La caja de dulces y la caja de galletas, y, Uds. saben, una caja de—de nueces descascaradas, y, oh, todos los regalitos y demás cosas, ellos significan tanto para nuestro corazón. Verdaderamente lo apreciamos. Generalmente…
6Creo que dijeron que habían recogido una ofenda de amor. Esa no fue la razón por la que yo vine, Uds. saben eso, después de todos estos años. Pero lo que haya sido la ofrenda de amor, yo ni siquiera la miro, no la veo. Ella va directamente al—el… para—para el viaje misionero al extranjero, el cual estoy a punto de hacer inmediatamente.
7Voy a ir a visitar algunos de Uds. noruegos y suecos tan finos, el hogar original de donde Uds. vienen, allá en Noruega y Suecia; y allá hasta Dinamarca, y hasta Finlandia.
8Y luego iremos a ver al hermano Mattsson, en Kenia y Tanganica, visitar sus escuelas. El hermanito verdaderamente ha trabajado arduamente en esas escuelas. Voy a ir a visitarlo, para presentar el ministerio que el Señor Jesús me ha dado, ante esos jóvenes preciosos de allá que están saliendo a llevar el Evangelio.
9Desde allí, seguimos hasta Sudáfrica, y venir… trataremos de regresar dando la vuelta por China, Japón, y por allá por el otro lado del mundo.
10Eso es lo que hacemos con estas ofrendas de amor. Y estamos… Siendo que la gente no puede patrocinar las reuniones, yo entonces me mantengo guardando todo lo que la gente me da, todo lo que entra. Yo no cobro ni un solo cheque; es sellado por la iglesia, y entra en una ofrenda y sólo puede ser usado para eso, sólo eso, de esa manera sé entonces que se utilizará en lo correcto, ¿ven?, así que estamos agradecidos.
11Y ciertamente estamos contentos, aproximadamente el ochenta por ciento de nuestra congregación aquí en Chicago generalmente son noruegos o suecos, y—y ellos realmente son gente adorable.
12Francamente, de Chicago estoy saliendo para Tucson, Arizona. Allí es donde vivo en estos momentos. Y estoy viviendo… La dueña de la casa que estoy alquilando es una pequeña sueca. Creo que ella pudiera encontrarse aquí, esta noche, la hermana Larson. Yo estoy viviendo en su casa. Aún no la he visto, pero ella vive aquí en Chicago, y tal vez esté aquí en este momento si es que no está allá en Tucson. Ella es una persona encantadora y dulce, tiene un esposo encantador. Verdaderamente la apreciamos.
13Y ahora, hermano Carlson, Hombres Cristianos de Negocio, y todos los hermanos ministros de todas partes: que el Señor les bendiga ricamente. Que el Señor bendiga este lugar y lo convierta en un tremendo lugar de salvación, donde… un refugio adonde corran los justos y sean salvos. Esa es mi oración sincera. Y confiando con todo mi corazón que…
14En estos Mensajes duros y cortantes, si intencionalmente he tratado de herir a alguien, que Dios me perdone. Yo no haría eso por nada. Pero no obstante soy un prisionero de esta Palabra. ¿Ven? Yo—yo debo quedarme exactamente con Ella. No digo cosas duras para—para hacer que la gente se sienta mal. Algunas veces digo cosas duras para hacer que la gente mire, (¿ven Uds.?), una exclamación: “¡Oh, miren!” ¿Ven?, es para hacer que ellos miren la cosa, para que vean. Y entonces si uno capta la atención de ellos, eso quizás los estimule. Y casi nueve de diez veces, si ellos son estimulados un poquito, irán a escudriñar las Escrituras, y Dios entonces se encarga de lo demás, ¿ven Uds.? Solamente miren las Escrituras. Si alguna vez yo digo algo que es contrario a las Escrituras, Uds. están en el deber de venir a decirme, escribirme, o hacérmelo saber de alguna manera. Y es por esa razón que yo me siento comprometido con Uds., a explicarles las Escrituras. No simplemente tratar de explicarlas, sino decirlo exactamente de la manera como está. Eso es lo que Ellas dicen. Créanla, créanla de esa manera.
15Miren, verdaderamente agradezco la visita. Vengo a Uds., cansado. He estado teniendo entrevistas y reuniones, y demás, hasta el punto que ya estoy un poco agotado. Y dos reuniones al día hacen que, bueno, estoy más avanzado en el camino de lo que solía estarlo. Acabo de pasar los veinticinco, Uds., saben, por segunda vez. Eso es correcto.
16Bueno, hay una sola cosa que lamento, y es no haberlo conocido a Él mucho antes en la vida. Yo estaba predicando el Evangelio cuando tenía como, me supongo, como unos veintidós años de edad, y ojalá hubiese empezado a predicar cuando pude hablar, cuando era apenas un muchachito. Yo—yo—yo perdí todos esos años tan preciosos. Para alguien que sea joven aquí, yo confío que Uds. empiecen desde donde yo cometí mi error, desde como a los diez años de edad, hasta los veintiuno o veintidós, confío que Uds. empiecen antes, y así no tendrán que recordar y lamentarse como yo.
17El Señor sea con Uds., es mi oración. Y confío que algo que el Señor Jesús me ha guiado a hacer, por medio de un don…
18Vean, yo no soy… yo no podría decir que soy un predicador, ¿ven?, porque en primer lugar, no soy lo suficientemente elocuente, no tengo educación. Es por eso que no podría decir que soy un—un “predicador”. Pues, cuando alguien dice que es “un predicador”, rápidamente ellos esperan ver un título de algún instituto, esperan ver algún gran Doctor en Divinidad, o algo así. Y luego cuando se dice “predicador”, y entonces usando mis palabras, mi gramática pésima, se quedan decepcionados.
19Pero el Señor me envió a orar por Sus hijos enfermos. Y en eso, lo que yo sé acerca de Él, me gusta expresarlo con todo mi corazón. Si yo cometo errores, Uds. oren por mí. Yo no soy infalible. Yo soy su hermano. Y miren, confío que Dios haya hecho algo; si no, que Él lo haga aun esta noche, que yo pueda decir alguna palabra o algo que los haga creer en Él.
20Alguien quería darme un regalo no hace mucho, lo cual, era una gran suma de dinero. Y dije: “Yo—yo—yo no puedo recibirlo”. Dije: “Yo—yo no sabría qué hacer con eso, ¿ve?”, dije. Ellos dijeron… Bueno, bueno, eran mil dólares, ¿ven? Y yo dije: “Yo no sabría qué hacer con eso”.
21Ellos dijeron: “Bueno, nosotros queremos que esto sea algo personal. No queremos que esto sea para la iglesia”.
22Eso no se utiliza para la iglesia. Esto es una fundación, (¿ven?), sí va a la iglesia, a nombre de la iglesia, pero es un fondo separado únicamente para las misiones extranjeras. ¿Ven? Y por lo tanto, eso, los—los donativos son libres de impuestos, así que entonces deben ser utilizados para eso. La junta de los síndicos… hay síndicos sentados aquí esta noche, escuchándome. Y eso es verdad. Y yo dije… Ellos dijeron: “Nosotros queremos que esto sea para Ud. y su familia”.
23Era un cheque. Yo no podía aceptarlo, ¿ven? Dije: “Yo—yo no puedo hacer eso”. Dije: “¿Uds. quieren hacerme feliz?” Dijeron: “Seguro”. Yo dije: “¿Puedo hacer con eso lo que yo quiera?” “Sí”.
24Yo dije: “Entonces déjenme ayudar a pagar mis boletos para el exterior”. Y dije: “Nosotros tenemos suficiente ropa que ponernos. La gente nos regala bastante ropa, y tenemos comida sobre la mesa. Yo recibo cien dólares semanales de parte de la iglesia”. Y entonces dije: “Yo… a nosotros—a nosotros nos va bien así. Déjenme hacer con eso lo que quiera”. Y yo… Dijeron: “Está bien, es suyo, sea feliz”. Y yo dije: “Eso me hará muy feliz”.
25[Un hermano sube al púlpito e interrumpe al hermano Branham, y dice: “Sólo permítame decir una palabra. Hay una camioneta Oldsmobile estacionada justo detrás del automóvil del hermano Branham. Miren, cuando ellos se vayan, van a estar restringidos allí. Así que si Ud. se encuentra aquí, por favor vaya y muévala, una camioneta Oldsmobile azul de Iowa. No tengo el número de la matrícula, pero quizás Ud. sepa quién es, y por favor mueva su automóvil. Gracias”.—Ed.]
26Amor. Nosotros—nosotros ciertamente los apreciamos a Uds. Y miren, que el Señor les bendiga ricamente. Si alguna vez están por Jeffersonville, pasen a visitarme. Si pasan por Tucson, deténganse y visítenme, y yo—yo estaré contento de verlos.
27Miren, aunque ahora vivimos en Tucson, la oficina sigue estando en Jeffersonville. Billy Paul está allí todo el tiempo, y sabe en dónde comunicarse conmigo a cualquier hora. ¿Ven? Él será casi el único que sabrá, porque yo ando en el campo, primero en un lugar, y luego en otro. Tal vez estemos aquí, digamos, en Tucson; y en una hora a partir de entonces, el Señor me haya dado una visión, y yo pudiera estar rumbo a Hawaii, ¿ven Uds.? Sólo adondequiera que Él me guíe, allí es donde voy, a ninguna otra parte sino allí, ¿ven? Y Uds. oren por mí. Si no los veo más, de este lado del río, los veré Allá. Amén.
28Ahora, antes de abordar la Palabra… Y, esta noche, deseo tomar sólo unos—sólo unos momentos, ya que encontré algunos de mis amigos allá afuera procedentes de Jeffersonville, y encontré otro grupo de ellos allá en la calle, y ellos van a manejar de vuelta esta noche después del servicio. Y yo iba a predicar sobre el tema: La Cuenta Regresiva, eso es como dos horas y media de duración. Así que ellos—ellos no llegarían a Jeffersonville en la mañana antes del amanecer. Entonces… y muchos de Uds. tienen que ir a trabajar. Y Uds. me han oído predicando esta semana, y he disfrutado estando con Uds. Y miren, esta noche voy a tratar de hacer lo mejor que pueda. Ahora, no les diré que no diré nada errado.
29Bien, vamos a orar antes de que abordemos la Palabra.
30Dios misericordioso, sabiendo que estoy… he estado mirando gente aquí y quizás habrá algunos a los cuales no vuelva a ver. Esta será la última vez en la que nos encontremos. Si yo volviese dentro de un año, muchos… quizás algunos habrán partido, de algún modo, la gente anciana. Y Señor, me doy cuenta que hay algunos aquí esta noche que están enfermos, y que si Tú no tocas sus cuerpos de alguna manera, yo… ellos quizás tampoco estén aquí por más tiempo. Y por otro lado, Señor, pueda ser que yo no esté aquí por mucho tiempo. No lo sabemos. Permítenos entonces ser sinceros y honestos, recordando la Palabra de Dios, de que: “A los que aman a Dios todas las cosas les ayudarán para bien”.
31Y yo leeré la Palabra, Señor. Eso es todo lo que puedo hacer, leer la Palabra, y dependeremos de Ti para decir algo o hacer algo que salvará a toda persona no salva aquí esta noche. Señor, que en esta noche la Palabra de Dios sea tan real para algunas personas que no sean salvas, a tal grado que ellos te acepten en sus corazones como su Salvador. Y que el Espíritu Santo venga entre nosotros, nos hable, y haga la obra de Dios, confirmando la Palabra con señales que le sigan. Concédelo Padre.
32Y cuando la vida haya terminado y lleguemos a la Vida Eterna, estaremos tan agradecidos, Señor, hasta esa hora. Y entonces a través de la edad que no tiene fin, queremos sentarnos a Tus pies, y contemplar a Aquel a quien amamos y que nos amó. Hasta que llegue ese momento, mantennos saludables y felices, sirviéndote a Ti. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
33[Un hermano vienen otra vez al púlpito y pide que un dueño por favor mueva su automóvil—Ed.]
34Abramos ahora en las Escrituras, en el capítulo 4 de San Marcos, para leer el versículo 35, si quieren seguir o—o si tal vez quieren anotarlo. Sé que mucha gente, ellos agarran y marcan en su Biblia, un pequeño texto, de donde lee el ministro, y de donde ellos—a ellos les gusta referirse de nuevo a ello. Y a mí me gusta leer estos mensajitos sencillos de la Biblia y hablar acerca de ellos, pues simplemente me alegra el corazón hacerlo. El versículo 35 del capítulo 4 de San Marcos. Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado. Y despidiendo a la multitud, le tomaron como estaba, en la barca; y había también con él otras barcas. Pero se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba. Y él estaba en la popa, durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le dijeron: Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos? Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece. Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza. Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe? Entonces temieron con gran temor, y se decían el uno al otro: ¿Quién es éste, que aun el viento y el mar le obedecen?
35Sólo como un—un pequeño sermón, en esta noche, me gustaría tomar de allí un texto, y llamarlo así: Llamando A Jesús A La Escena. Llamemos a Jesús a la escena.
36Uds. saben, casi puedo imaginarme cómo Él se sentía. Acababa de tener un día tremendo. Y había… Él estaba cansado. Él había estado hablando mucho ese día, enseñando las parábolas. Si Uds. se fijan… de la semilla de mostaza y otras cosas. Él había tenido un día tremendo sanando a los enfermos, y—y enseñando, y su fuerza física ya casi estaba agotada. Y si… cualquier ministro sabe, en los pequeños ministerios que tenemos, cómo eso nos cansa, ¿qué debe haberle hecho a Él?
37Recuerden que en la carne Él sólo era un hombre, pero en el Espíritu Él era Dios. Pero, un hombre en la carne, por lo tanto Su cuerpo era un ser humano que estaba sujeto a tentaciones, sujeto a enfermedades, e igual a los nuestros; pues Él tuvo que vestirse del tal, para ser un—un Hombre, un humano. Y entonces Él era Dios, en el Espíritu. Él dijo: “Yo y Mi Padre Uno somos. Mi Padre mora en Mí”.
38Cuando Juan lo bautizó en el río Jordán, vemos a Dios descendiendo desde el Cielo como paloma, y la Voz diciendo: “Este es Mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Ahora, si Uds. toman el original, realmente la manera en que está escrito, es: “En el cual me complace morar”. ¿Ven? Pero ellos pusieron el verbo antes del adverbio. “En el cual me complace morar, o, en Quien me complace morar”. ¿Ven?
39Él (Dios) habitó en Cristo, y en Él estaba corporalmente la plenitud de la Deidad. Dios expresándose a Sí mismo a través de Jesús, y Jesús era la vindicación de Dios. ¿Ahora pueden entenderlo? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Vean, no tres personas; sino tres atributos de un solo Dios. No tres dioses; porque tres dioses es paganismo. ¿Ven? No tres dioses, no… Padre, Hijo, y Espíritu Santo, no son tres dioses distintos. Es un solo Dios en tres manifestaciones.
40Dios el Padre, en la forma del Espíritu Santo estaba en una Columna de Fuego, y, Eso, nadie podía tocarlo a Él. Él era Santo. Ninguna ofrenda por el pecado fue hecha; simplemente una ofrenda potencial.
41Ahora, esa misma Columna de Fuego, (la Paternidad) descendió y fue hecho Dios en el oficio del Hijo. Él habitó en una Columna de Fuego, aquí Él… en la Gloria Shekinah. Aquí Él habitó en un cuerpo, el cual era Su Hijo que Él creó e hizo en la forma de un hombre, así que eso lo hizo a Él el Hijo de Dios, el Segundo Adán. Ahora, Él tenía que venir a través del vientre de una mujer, no como Adán, porque eso era lo que Él tenía que condenar, el nacimiento de un ser humano por medio de una mujer. ¿Ven? Así que Él tenía que venir de esa manera. Miren, ese es Dios, el Hijo, el mismo Dios. Y ahora Él, al ofrecer ese cuerpo sin pecado, hizo una ofrenda humana.
42Miren, la célula, o el espíritu, la vida, está en la sangre. Y cuando la célula de sangre de un cordero o de un animal fue rota, la vida que estaba en esa célula no podía volver sobre el adorador, debido a que era un animal. Y nosotros somos seres humanos, somos distintos. El animal no tiene alma. El ser humano tiene alma. Así que el—el espíritu no podía volver sobre él después que él había hecho su ofrenda, pero sin embargo él la hizo, y en sinceridad, hablando con fe que él creía que aquella Ofrenda perfecta iba a venir.
43Pero cuando la célula de Sangre fue rota, en Jesucristo, Dios fue liberado. Vean, Él era Dios. Esa Sangre no era judía. Esa Sangre no era gentil. Esa fue una célula de Sangre creativa, Dios mismo. Y miren, a través de esa Sangre, haciendo una propiciación por nuestros pecados, limpia al creyente, le quita todos sus pecados, como si él nunca hubiera pecado. Dios los pone en el Mar del Olvido. Y el mismo Dios que estuvo sobre Jesucristo sigue estando en el creyente, haciendo las mismas obras que Él hizo aquí, pues es el mismo Espíritu.
44Hay un solo Dios, (¿ven?), no tres dioses. ¡Oh, cómo muchos de Uds. trinitarios tienen eso enredado! Y cómo Uds. los de la “unidad” lo tienen enredado también, de Él siendo uno al igual que su dedo. Ajá. ¿Ven? Ellos, ambos lo tienen enredado. ¿Ven? Eso es correcto. Si Él es un Dios al igual que su dedo, uno, ¿cómo podría Él ser Su Propio Padre? ¿Ven? ¿Ven? Él no puede ser Su Propio Padre. Y si Él tuvo otro Padre aparte del Espíritu Santo, y si Dios es un hombre, una persona, entonces Él es un… el Espíritu Santo era Su Padre, y Dios es Su Padre, Mateo 1, entonces Él era un Niño ilegítimo. ¿Ven? Así que Uds. no pueden hacerlo de ninguna de las dos manera, Uds… ambos están errados.
45Él era Dios manifestado en la carne de Su Hijo creado. ¿Ven? Miren, es decir, Dios creó al Hijo.
46Y cuando Uds. los católicos dicen: “Hijo eterno”, ¿de dónde sacan Uds. semejante palabra? Eso para mí no tiene sentido. ¿Cómo puede Él ser Eterno y ser un hijo? Un hijo es algo que es “engendrado por”, ¿cómo puede ser Eterno? Lo Eterno nunca comenzó, y nunca termina, así que ¿cómo podría ser hijo Eterno? ¡Oh, qué cosa!
47Si estas denominaciones no han enredado las cosas, yo no sé qué lo ha hecho. Con razón la gente no puede tener fe, y es que no saben en qué tener fe. Correcto. Lo que necesitamos es regresar a la Biblia al estilo antiguo. Correcto. Exactamente correcto. Eso es correcto.
48Ahora, Jesús siendo hombre, estaba cansado físicamente, agotado. Miren, acostado allí, cansado; virtud había salido de Él. Y entonces siendo Él Dios, Él únicamente podía hace lo que…
49Miren, Uds. dirán: “¿Cómo podría Él ser Dios y ser hombre?” Vean, ahí está el misterio. Vean: en el cuerpo Él era hombre, pero en el Espíritu Él era Dios. ¿Entienden?
50Alguien me preguntó, dijo: “Entonces ¿cómo fue…? ¿A quién le oró Él en el Huerto del Getsemaní?”
51Yo dije: “Le contestaré eso cuando Ud. me responda esto: ¿Cree Ud. que tiene el Espíritu Santo?” “Sí”.
52Yo dije: “¿Entonces a quién ora Ud.? ¿En dónde está Él cuando Ud. está orando a Él? Pues, Ud. reclama que lo tiene a Él, y sin embargo está orando a Él”. ¿Ven? La gente simplemente… ellos simplemente toman una pequeña idea y hacen lo que quieran con ella, (¿ven Uds.?), así es como sucede.
53Ahora bien, en Espíritu Él era Dios. Jesús dijo en San Juan 3, (¿ven?): “Cuando el Hijo del hombre que ahora está en el Cielo, (sin embargo estaba parado aquí en la tierra en ese momento), cuando el Hijo del hombre que ahora está en el Cielo”. ¿Cómo responderían Uds. a eso? Vean, Él dijo que estaba en el Cielo en ese momento, y acá Él estaba parado sobre la tierra. ¿Ven? ¡Oh, qué cosa! ¿Ven Uds.?, eso… Él tenía que ser Dios, omnipresente. ¿Lo ven? Seguro, Él está presente en todas partes. Él conoce cada corazón. Al ser omnisciente, (conociendo todas las cosas), Él puede ser omnipresente. ¿Ven?
54Así que ahora lo encontramos, sabiendo que Él tenía un trabajo muy importante por delante, al día siguiente; Él iba a ir a Gadara. Y en Gadara había un maníaco, un hombre que había perdido la mente, y estaba allá viviendo entre los demonios, y cortándose, un pobre hombre que no podía pedir ayuda por sí mismo. Y vemos que ahora Él va camino hacia allá. Yo creo que Él sabía todo al respecto. El Padre lo había enviado allá. Él lo sabía.
55Y miren, cansado y fatigado, Él se va a la parte de atrás y aprovecha esta oportunidad para tomar un descansito mientras que la barca va cruzando el mar. Había sido un día tremendo, tal vez como a esta hora de la tarde, o un poco más tarde, ellos iban cruzando el mar, mientras Jesús se había ido a la parte posterior de la barca, atrás en la popa del barco, probablemente entró al cuartito allí atrás, y se acostó sobre un cabezal. Y mientras estaba allí, descansando, los discípulos, ellos pensaron: “Miren, nuestra jornada diaria ha terminado, o nuestro trabajo por Él, retomemos ahora nuestra tarea regular. Empecemos a remar la barca”.
56Muy parecido a los discípulos de hoy, después que el avivamiento ha terminado. Y todos nosotros sabemos que ha terminado. Vale más que reconozcan que ha terminado, el gran avivamiento que hemos tenido. Simplemente estamos espigando. Así que, habiendo terminado, cada quien regresa a su propia iglesia y lo demás, para retomar… vuelve otra vez a su trabajo de siempre, a lo que sea que él estaba haciendo.
57Y nos damos cuenta que ellos hicieron eso mientras que Jesús estaba tomando un descansito. Y miren, ellos deben haber empezado a regocijarse por las obras que lo habían visto a Él hacer, y a comentarlo los unos con los otros. Oh, a mí me gusta pensar en eso de esa manera, que—que ellos se estaban regocijando por el avivamiento que habían tenido ese día.
58Uds. saben, es parecido a Sus discípulos hoy. Cuando Uds. se van a casa, si el Señor Jesús se encuentra con nosotros esta noche, y hace algo sobresaliente, algo como lo que hizo anoche, hacer que los paralíticos se levanten y caminen, y demás cosas. ¿Ven? Ahora, si Él hiciera eso, o alguien es salvo, o algo, entonces Uds. se irán a casa y quizás, la señora y su esposo, los niños o así por el estilo, se sentarán y conversarán al respecto.
59Eso es lo que estos discípulos, creo yo, estaban haciendo. Ellos estaban hablando acerca de lo que habían visto que había acontecido. ¡Oh, ellos deben haber estado regocijándose por eso! Y deben haber comentado acerca de Sus hechos, de cómo es que Él era… había probado que Él era la Palabra de Dios que había sido prometida. Miren, el Mesías, Él les había probado a ellos por medio de Sus hechos, por medio de Su Palabra, por medio de Su acción, que Él era el Ungido. Ahora, la palabra “ungido”, o mejor dicho, la—la—la palabra Cristo quiere decir “Ungido”. Por lo tanto, habría Uno ungido por encima de todos los profetas; pues, los profetas tuvieron una porción de Dios, pero Él tuvo la plenitud de Dios. ¿Ven? Miren, así que el hombre sólo podía tener una porción. Pero Él tuvo la plenitud de la Deidad, corporalmente. Miren, ellos estaban hablando, y cómo eso probaba que Él lo era, porque por la Palabra que ellos habían conocido, y le habían oído a Él explicar, les probaba a ellos Quién era Él. ¡Oh, qué gran conversación debe haber sido esa entre esos discípulos!
60Uno de ellos diría: “Bueno, pues, nosotros sabemos. Nosotros estamos satisfechos. Nosotros creemos que Él es ese Mesías”. Ahora fíjense, ellos pensaron que Él no había captado eso; Él estaba allá en la parte posterior del barco. Así que—así que ellos dijeron: “Él debe… nosotros sabemos que Él debe ser el discípulo… que Él debe ser el Mesías ungido”
61Luego deben haber comentado sobre la actitud de la gente. Miren, ellos deben haber dicho algo como esto: “Si nosotros podemos ver eso, aunque somos gente sin educación, somos pescadores del lago aquí; y podemos ver y saber, y leemos nuestras Escrituras y sabemos que Él encaja perfectamente en ese cuadro, y sabemos que Él es el identificado por Dios, que Él es ese Mesías. ¿Por qué no pueden los intelectuales ver eso? ¿Qué pasa con ellos, que no pueden verlo?” Ellos comentaron sobre las actitudes. “Algunos de ellos, algunas personas creyeron, y otras no”.
62Bueno, es igual a como es hoy. Algunas personas le creerán a Él hoy, y otras no. Pero Él… eso no lo hace a Él cambiar en lo absoluto, Él sigue siendo el mismo. Eso no lo cambia a Él.
63Algunas personas de aquel día, tal vez el comentario de ellos fue algo así: “Saben, hoy hablé con un grupo de gente allá abajo, cuando nosotros… Él transformó ese pez, multiplicó los panes y los peces. Yo estaba hablando con algunos de ellos, y ellos dijeron: ‘Eso no pudo ser nada menos que Jehová, pues Jehová fue el que hizo que cayera pan de los cielos para los hijos de Israel’. Y ellos dijeron: “Jamás hombre alguno ha hablado como éste. Pues, este Hombre tiene que ser el Mesías, porque nosotros sabemos que el Mesías es un Profeta. Y todo lo que Él dice, la Palabra de Dios está con Él. Y todo lo que Él dice tiene que acontecer. Y este Hombre es ese Mesías, porque todo lo que Él dice, sucede”. ¡Amén! Me gusta eso.
64Por esa razón es que yo tengo tanta confianza en Esto, porque Esto es lo que Él dijo, y tiene que acontecer. Correcto. Él—Él lo dijo. Ésta es Su Palabra. Todo lo que Él dice sucederá: “Todos los cielos y la tierra pasarán, pero Mi Palabra no pasará”.
65Y entonces algunos de ellos tomaron el lado negativo. Ellos, los incrédulos, ellos dijeron: “Este Hombre sólo es un adivino. Miren, este Hombre no puede hacer nada. Nosotros sabemos que Él simplemente es un— un adivino”.
66Miren, ellos sabían que Él tenía una vida misteriosa, porque podía mirar directamente dentro del corazón de la gente y decirles exactamente lo que estaban haciendo, lo que habían hecho, cuáles eran sus problemas, y lo que sucedería. Y nunca falló. Sucedió exactamente de esa manera. Y eso únicamente puede ser Dios.
67Ahora, ningún… cualquier agorero o adivino puede venir por allí y atinar un poco y dejarlo a Ud. a medio camino. Ese es el diablo. Cualquiera sabe eso. Así que… Ud. no ha visto a un agorero o adivino por allí manifestando la Palabra de Dios, ciertamente que no, ellos no hacen eso. Ellos andan por allí recogiendo una ofrenda en algún lado, para—para—para engañarlo a Ud. Correcto. Y ellos viven cualquier clase de vida. Este Hombre probó que Él era el Mesías.
68Vean, los dos espíritus son tan parecidos que engañarán a los mismos escogidos si fuera posible. Pero si ellos son escogidos, no los engañará. ¿Ven? Pero son tan parecidos, y especialmente en estos últimos días, Jesús prometió que así sería, los dos espíritus. Y cómo es que esto, del otro lado, en ambos lados muy fuera del alcance.
69En donde está la batalla, es allí mismo con satanás. No alguien que besa a los niños, y—y sepulta a los muertos, y—y carga una navaja; sino alguien con una espada de dos filos, allí mismo en el frente de la batalla. Ése es el individuo, ¿ven? Eso es lo que cuenta. Allí es donde está el calor de la batalla. Allí es donde está el enemigo.
70Y allá atrás, pues, ellos no lo notan. Vean, Uds. no sufren ningún reproche. No hay nada, solamente: “Doctor Fulano de tal, estamos muy contentos de verle, nuestro reverendo, hermano, Doctor Fulano de tal santo Padre divino”. ¿Ven? ¡Oh, hermanos! Pero cuando Ud. está allí arriba: “Ese belcebú, ese diablo, ese hipócrita, Él no es nada sino el diablo”. Comienza una discusión cada vez. Sí señor. ¿Ven?
71Allí es donde Él se encontraba parado. Y ellos supieron por medio de eso, que allí estaba esa Palabra vindicada, probando que así era.
72Y entonces, Uds. saben, pudo haber sido el joven Juan, quien no había tenido su—su corazón tan marcado con tanta teología, él debió haber dicho algo como esto: “¡Imagínense! Aquí mismo en la barca, Este que es identificado por la Palabra de Jehová, que es el Siervo de Jehová, en Quien Él tiene complacencia, está aquí mismo en la barca con nosotros. ¡Qué tremendo sentir de seguridad!
73¡Oh, si tan sólo nosotros pudiéramos captar esa visión esta noche! El propio Jehová que hizo los cielos y la tierra está aquí en esta pequeña embarcación nuestra, mientras que navegamos por el solemne mar de la vida. Porque el Espíritu Santo es Jehová en forma de Espíritu en Uds. ¿Ven? Dios, el Espíritu Santo es Dios Mismo dentro de Uds. Jesús dijo: “En aquél día vosotros conoceréis que Yo estoy en el Padre, el Padre en Mí, Yo en… y vosotros en Mí”. ¡Oh! ¡Oh, hermanos!
74Entonces Dios… todo lo que Dios era, Él lo vació en Jesús; y todo lo que Jesús era, Él lo vació en Su Iglesia, se dividió a Sí mismo en el Día de Pentecostés. Esa Columna de Fuego descendió y se dividió en partes, la Gloria Shekinah, y la puso en todos aquellos. Lenguas de Fuego fueron vistas sobre cada uno; el Espíritu Santo, Dios, identificándose a Sí Mismo en seres humanos. Amén.
75¿Hablar de sublime gracia, cuán dulce el sonido? ¡Qué seguridad! Cuán seguros nos sentimos, al saber que cuando estamos manejando por esas autopistas, o lo que estemos haciendo, que Jesús está en el barco. Amén. Aquel que puede obrar cualquier milagro, puede hacer cualquier cosa que Él desee que se haga, y al hacerlo otra vez, se identifica a Sí mismo de manera perfecta. Él está en nuestra pequeña barca a medida que vamos navegando por el solemne mar de la vida. Así como Él fue en aquel entonces, también es hoy. Qué sentir de seguridad, mientras navegamos por las aguas turbulentas de la vida. Cuando este Mel Johnson, el hábil cantante, el pequeño sueco que canta: “Cuando yo haya cruzado al otro lado del río del Jordán”. Imagínense, cuando Uds. lleguen al río, Él estará allí. “No te dejaré ni te desampararé”. ¡Qué promesa!, navegando por estas aguas turbulentas.
76Ellos estaban algo así como nosotros hoy, aquellos discípulos allá en la barca esa noche, después del avivamiento, estaban gozándose con los resultados.
77Miren, quizás entre avivamientos ahora, estamos esperando por otro movimiento, lo cual tiene que haber algo que haga que la Iglesia se junte. Tendrá que haber alguna clase de apretura. Dios siempre lo hace de esa manera, para hacer que Su pueblo se junte. Yo creo que ya se está formando, lo que excluirá a todo lo que no esté de acuerdo con ellos, y entonces va hacer que la Iglesia se junte. Estamos esperando que eso acontezca, y estamos viviendo de los resultados del gran avivamiento que acabamos de pasar, y Él está reposando.
78Él estaba reposando en ese momento como lo hizo una vez que completó Su obra en Génesis. La Biblia dice que: “Y al séptimo día, Dios reposó de todas Sus obras”. Y miren, Jesús había completado ese día, y estaba descansando de las obras que había hecho ese día, reposando para la—una obra mayor que comenzaría al día siguiente. ¿Ven? Tomándose un descansito.
79Y eso es lo que yo pienso que Él está haciendo ahora. En el pueblo ya no hay esa emoción. Uno no ve el entusiasmo que una vez tuvimos hace como diez o quince años cuando el avivamiento empezó, uno de los avivamientos de más larga duración que hayamos tenido alguna vez. Y la historia muestra que un avivamiento únicamente dura no más de tres años, cuando mucho. Y nosotros tuvimos uno en este último día, por más o menos quince años, donde fuegos de avivamiento ardieron por todo el—el mundo.
80Pero ahora pareciera estar reposando. Nos estamos preguntando, cada siervo lleno del Espíritu, y mirando hacia arriba: “Señor Jesús, yo sé que algo va suceder. Siento la presión venir. Yo te amo, Señor. Y ahora, yo—yo quiero verte en paz, Señor. Ayúdanos. Estamos esperando por Ti”. Esa es más o menos la actitud.
81De esa manera estaban aquellos discípulos comentando sobre lo que habían visto, y entonces, de repente, surgieron las dificultades.
82Ese es satanás. Él no dejará que Ud. descanse de eso por mucho tiempo. Cuando Ud. empieza a hablar acerca del Señor Jesús, y acerca de Sus obras, él va estar allí para interrumpir eso.
83Entonces de repente, surgieron las dificultades. La barca empezó a mecerse, las velas se volaron, los remos se quebraron, y el agua anegaba la barca. ¡Las dificultades estaban a la mano! Vean, sucedió de repente. Se habían perdido todas las esperanzas de supervivencia. Aunque ellos lo habían visto a Él hacer tantas cosas; cuando surgieron las dificultades, ellos se olvidaron de todo al respecto.
84Miren, yo quiero preguntarles algo, como hermano. ¿No es esa más o menos la actitud de la gente hoy en día? Nosotros venimos aquí a la iglesia, y gritamos y alabamos a Dios, cuando nuestros hermanos y demás, hablan la Palabra, y podemos oír las promesas. Sencillamente alabamos a Dios por lo que Él ha hecho, escuchamos el testimonio de aquel diciendo: “Yo una vez estaba ciego, mis ojos estaban ciegos, pero ahora veo”. Otro dice: “El doctor me desahució, con cáncer, y en dos semanas, en dos días, o algo así, no había un solo rastro de cáncer. Eso ya hace mucho tiempo. Todavía no pueden encontrar nada”. “Yo me encontraba atado a una silla de ruedas, paralizado; y ahora camino tan bien como cualquiera otra persona”. Nosotros oímos esos testimonios.
85Pero así como allá, dejen que el problema llegue a nuestra casita una vez, y entonces olvidamos todo referente a la gloria que habíamos estado disfrutando, todas aquellas grandes cosas; oh, porque ahora nos ha tocado a nosotros. ¿Ven? Esas cosas suceden con un propósito, suceden para probarlos a Uds. Miren, dificultades que nosotros no podemos remediar, parece como que los doctores no pueden remediarlo, y no hay nada que pueda remediarlo.
86Ellos trataron de halar las velas, pero el viento se las llevó. Trataron con los remos, y se quebraron. Corrieron al centro de la barca, y esta se llenó de agua. Vean, satanás estaba decidido a destruirlos. Miren, él pensaba que tenía a Jesús dormido, alejado de ellos, y que entonces él podía caerles encima.
87Miren, de esa manera es hoy. Cuando satanás encuentra una oportunidad, ahí viene. ¿Ven? Y Ud. va donde el doctor, y él dice: “No hay nada que Ud. pueda hacer; está avanzado. ¿Quién…? Nosotros no tenemos nada para un colapso nervioso. No tenemos nada para problemas mentales. No, nosotros no podemos hacer nada. ¿Artritis? No, nosotros no podemos hacer nada por eso. Quizás podamos darle cortisona, pero eso le matará, así que no tenemos nada para eso. ¿Leucemia? No podemos hacer nada al respecto”. Vea, entonces Ud. se atribula todo.
88Pero, recuerde, ¿no ha sanado Él leucemia? ¿No ha sanado Él cáncer? ¿No ha hecho Él todo bien? ¿No ha cumplido Él Su Palabra? Vean, nosotros nos angustiamos cuando la dificultad llega a nuestro pequeño barco. Esta pequeña barca en la que estamos navegando es frágil de todos modos, se llena de dudas, mundo.
89Noten: dificultades que ellos no podían remediar, entonces entró el temor, así como es hoy. Nosotros tenemos temores aun en los problemas nacionales. Tenemos temores en los problemas de la iglesia. Tenemos temores por todos lados, en todas partes. Miren, decimos: “Bueno, ahora, ¿qué podemos hacer al respecto?” Si tan sólo pudiéramos recordar que Él está en la barca. ¿Ven? Ud. dice: “Pero ¿está…? Sí. “¿Está Él en la barca?”
90Miren, Esto es Él: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios”. Y el Verbo es “el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. ¡Todavía es cuestión de simplemente tomar Esto! Es el remedio. Es la medicina. Es la cura para toda crisis. Es el—es la cura para todo cáncer. Es la cura para todo achaque. Es Dios manifestado en una Palabra. “La Palabra es Dios”. Jesús dijo que “es una Simiente”. Si la Simiente es sembrada en la clase correcta de suelo, crecerá exactamente lo que es, y producirá cada promesa. Nosotros olvidamos todo al respecto, pero sepamos que Él está en la barca.
91Ellos debieron haber sabido que Él sabía que eso iba a suceder. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Ciertamente, Él lo sabía. Él supo todo el tiempo que eso iba a suceder. ¿Por qué? Él sólo lo hizo para probar, para poner a prueba la fe de ellos.
92Y a veces Él hace la misma cosa con Ud. y conmigo, permite que cosas sucedan sólo para ver lo que nosotros haremos al respecto. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] La Escritura dice que: “Todo hijo que a Dios se allega, tiene que ser puesto a prueba, castigado, probado”. Satanás hará que Ud. pruebe cada pulgada de terreno que Ud. reclame; ciertamente él lo hará. Así que, a veces Dios permite que esas cosas sucedan.
93Ahora recuerden, ellos estaban todos perturbados. Todas las esperanzas se habían perdido. La barca estaba…Las velas, con lo que ellos estaban acostumbrados a navegar, habían desaparecido. Los remos, con lo que ellos habían—habían remado, estaban rotos. La olas habían trastornado e inclinado la barca, y así sucesivamente. Todas las esperanzas se habían perdido. Y sin embargo, allí con ellos, acostado en la barca, estaba Aquel que había probado ser el Creador de los cielos y la tierra. Amén. Él había probado lo que Él era por medio de señales y maravillas que… Dios había tomado Su Palabra de lo que Él dijo que Su Mesías haría, y había vindicado a ese Hombre ser Su Mesías. Y Él estaba acostado en la parte de atrás de la barca, frente a ellos, y sin embargo ellos estaban muertos de miedo.
94¡Gloria! Me siento como un… lo que Uds. piensan que soy: “un santo rodador”. Bien, fíjense ahora que cuando… Sé que eso no suena muy propio de un caballero, pero decirlo me hace sentir bien de todas formas. ¿Ven?
95Así que fíjense en eso, su—su ayuda estaba allí mismo, y ellos se habían olvidado completamente acerca de ello. Jesús había probado ser el mismísimo Dios que pudo crear pan, el día antes de eso, el mismo día, crear peces. Probó que Él era el Creador, y ellos aún estaban dudando. [Espacio en blanco en la cinta.—Ed.]
96Jesús dijo: “Si—si Yo no hago aquellas cosas que están escritas de Mí, entonces no me creáis; mas si hago las cosas que están escritas de Mí, ellas testifican y les dicen a Uds. quién soy Yo”. ¡Oh, hermanos!
97Si Ud. reclama ser un Cristiano, la Biblia le dice aquí a Ud. lo que debería ser un Cristiano. Marcos 16 le dirá a Ud. si es creyente, o no, (¿ve?), le dice a Ud. lo que debería ser.
98Jesús dijo: “¿Quién de vosotros me puede redargüir de pecado?” Pecado es incredulidad. “¿Acaso no les he probado con exactitud lo que Yo debo ser?”
99Todo gran mensajero así de esa manera nos ha sido predicho en la Biblia. Siempre podemos hallar el lugar para eso en la Escritura. Es por eso que el Espíritu Santo hoy nos ha sido predicho en la Biblia, y nosotros sabemos que Él está aquí. Y lo sabemos por una vindicación Escritural de lo que Él es. Lo hemos visto cómo actuó en Cristo, y vemos cómo actúa el día de hoy. ¿Ven?, sabemos que es el Espíritu Santo o no, porque manifiesta y vindica la Palabra de Dios, la hace vivir.
100Ahora: “Ellas son las que dan testimonio de Mí. Escudriñad las Escrituras, porque Ellas os dicen Quién soy Yo”. Ellos debieron haber sabido eso, que Él era el mismo Dios que pudo crear pan, y que también había creado los vientos y las olas. Ciertamente que sí. Él no es solamente parte Dios; Él es todo Dios. Él creó los vientos y las olas. Si—si otras cosas tuvieron que obedecerle, y Él era el Creador, ¿no tendrían los vientos y las olas que obedecerle también? Amén.
101Fíjense, recordemos que Él también creó nuestros cuerpos. Y ¿no tendrán nuestros cuerpos que obedecerle a Él? Amén. Rindan sus pensamientos a Él, rindan su vida a Él, rindan su fe a Él, y observen a ese cuerpo obedecer lo que Él dice. Si Ud. es un borracho y no puede—no puede dejar la bebida, rinda esa vida a Él y, (observe), Ud. no beberá más. Si Ud. es un fumador habitual, y ha intentado dejarlo y no puede hacerlo, simplemente rinda eso a Él y observe lo que sucederá. Él hará que ese cuerpo se sujete a la Palabra. Sí señor. Pero Ud. tiene que entregárselo a Él. Ud. tiene que creerle. Él creó nuestros cuerpos; ellos obedecen a Su voluntad también. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Si Uds. son Cristianos, tienen que creerlo.
102Uds. dirán: “¿Él hace que nuestros cuerpos obedezcan? Oh, yo creo que nosotros tenemos control sobre eso”. Entonces Uds.—Uds. no están rendidos completamente.
103Pues, Uds. no se pertenecen a Uds. mismos; Uds. están muertos. “Ud. mismo ha muerto, y su vida está escondida con Cristo en Dios, y sellada por el Espíritu Santo”. ¿Cómo va Ud. a escapar de eso? Yo pienso que nosotros necesitamos un avivamiento. “Nuestras vidas han muerto”. Nosotros hemos muerto a nuestros propios pensamientos. Uno piensa pensamientos puros. Esos pensamientos mundanos que lo desvían a uno, uno ha muerto a eso. “Y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios, y está sellada con el Espíritu Santo”. ¡Qué posición! ¡Qué seguridad! ¡Oh, vaya! ¿Hasta cuándo? ¿Hasta el próximo avivamiento? “Hasta el día de vuestra redención” Efesios 4:30: “No contristéis al Espíritu de Dios, con el cual fuisteis sellados hasta el día de vuestra redención”. ¡Qué sentir de seguridad!, al saber y observar al Espíritu Santo cambiar la naturaleza suya de ser una persona vil. Amén. Entonces sabemos que hemos pasado de muerte a Vida; vemos al Espíritu Santo viviendo dentro de nosotros, Su Vida.
104Pablo dijo: “La vida que una vez viví, ya no la vivo. ¡Oh, ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí!” Así es, él había pasado de muerte a Vida, y Cristo estaba viviendo dentro de él. ¡A salvo y seguro! Cristo era el que estaba guiando el barco; Pablo simplemente tenía que quedarse quieto y obedecerlo a Él.
105Fíjense, Dios hará que nuestros cuerpos le obedezcan tanto a Él, a tal grado que Él dijo en San Juan capítulo 6: “El que come Mi carne y bebe Mi Sangre, tiene Vida Eterna, y Yo le resucitaré en el día postrero”. Piensen en eso, nuestros cuerpos obedecen cuando ya no tengamos más control sobre él, y vuelva a ser una cucharada de polvo, pues Dios le hablará a ese cuerpo y éste se levantará de nuevo a la semejanza del Jesucristo resucitado. ¿Por qué está Ud. preocupándose por esto? Si está en las manos de Dios, déjelo que se vaya, amén, pues Él lo levantará en el día postrero. Él prometió hacerlo, eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Está escrito en Su Palabra. Entonces ¿por qué tiene Ud. miedo de esto, de esta vieja barca? Él está en ella.
106Y si Él no está, no se vaya esta noche hasta que Él entre. Es una cosa peligrosa tratar de navegar sin Él. Ud. se hundirá, seguro.
107Pero Ud. no puede hundirse. Si se hunde, Él volverá a levantarlo, así que ¿qué importa? La Vida Eterna, el Dios que puede hacer que toda la creación le obedezca. Oh, me encanta ese canto antiguo de la iglesia: Los vientos y las olas obedecen a Su voluntad. ¡Calla, enmudece! ¡Calla, enmudece!
108Todo tienen que obedecerle. Toda la naturaleza tiene que obedecerle. Él es el Creador de la naturaleza. Amén.
109Después que los discí-… discípulos se dieron cuenta que estaban en el fin, algo debe haber despertado en ellos. Una vez que se dieron cuenta que no podían hacer nada al respecto, algo debe haber despertado en ellos: “¡Oigan, nosotros estamos en una situación terrible aquí! Oh, voy a morir. Yo no quiero ahogarme. Esto…”
110Uno de ellos debe haber dicho: “¡Esperen un momento, esperen un momento! ¿Se les ha ocurrido que Él está acostado allí mismo? Miren, nosotros hemos estado hablando todos acerca de Él, testificando de Él, de las grandes obras, y diciendo que Él es el Mesías, y aquí está Él aquí mismo con nosotros”. ¡Oh! ¡Oh! ¡Gloria! ¡Oh, qué tremendo sentir!
111¿Alguna vez pensaron que estaban al final del camino? Hace como ocho meses cuando vi una visión allá en casa, y Uds. saben al respecto: Señores, ¿Qué Hora Es? Cuando yo vi eso, escuché esa explosión detonar en la visión, vi que siete Ángeles vinieron y me agarraron. Yo les dije a todos: “Este probablemente sea el final del camino”. Fui donde estaba mi esposa y le dije: “Cariño, este tal vez sea mi fin. Yo no sé”. ¿Cuántos han oído la cinta? Bueno, seguro, Uds. lo saben. ¿Ven? Yo dije: “Es ASÍ DICE EL SEÑOR. Algo que yo no sé está por suceder”. Y entonces fui donde ella estaba, y le dije: “Mira, mi amor, te diré lo que quiero que hagas. Si este es mi fin, Dios ha mostrado una visión”.
112Él no siempre le dice a uno qué es. Él no le dijo a los—a los profetas del Antiguo Testamento, o del Nuevo Testamento, lo que era muchas veces, a menos que Él quisiera que ellos supieran; ellos simplemente escribían, (¿ven?), así que no era negocio de ellos. Era Dios haciendo algo.
113Si Dios no hubiera venido a la escena, quinces minutos antes de que yo me fuera, la otra mañana, esta iglesia no hubiese estado aquí sino un poco más de tiempo. Pregúntenla al hermano Carlson. Si el Señor no me hubiera hablado quince minutos antes de que yo vinera para acá, (yo diría), en el Nombre del Señor, esta iglesia no hubiese existido hace seis meses a partir de ahora. Uds. estarían como ovejas descarriadas. Pero el Señor Dios en Su misericordia me habló, sin saber yo nada al respecto, y vine y le dije al hermano Carson. Y de repente allí se develó la cosa, y ahí estaba. Miren, aquí está el hermano Carlson. ¿Ven?
114Oh, yo estoy tan contento de que, en el tiempo de dificultades, Él está en la barca. Amén.
115¡Cuán bendito es el Nombre del Señor! Ojalá yo tuviese palabras, tuviese el vocabulario, alguna clase de palabra con la que pudiese expresar lo que Él significa para nosotros. No obstante, no hay palabras. Nosotros… Él, Él… El—el profeta dijo que: “Él es el Consejero, Príncipe de Paz, Dios Fuerte, Padre Eterno”, y luego se le acabaron las palabras, y él dijo: “Él es admirable”. Él ya no tenía más títulos que darle. “Consejero, Príncipe de Paz, Dios Fuerte, Padre Eterno, y Admirable”. Amén. ¡Oh, cuánto alabamos a ese gran y poderoso Señor Dios Jehová! 116 En medio de idolatría, en medio de mundanalidad, en medio de toda clase de confusiones y enredos, aún lo tenemos a Él en la barca. Oh, en este día, en este día cuando la religión no sabe en qué dirección ir; oh, qué feliz estoy al saber que ese mismo Dios, con la misma Gloria Shekinah, el mismo ayer, hoy, y por los siglos, está en la barca, sabiendo que tengo que encarar (si Él tarda) el valle de sombra de muerte. Con razón David exclamó: “¡No temeré mal alguno, pues Tú estás en la barca!” Amén.
117Oh, cómo podían ellos ver esto, había tanto que habían visto, que no pudieron expresarlo todo, de lo que habían visto. Miren, ellos se dieron cuenta que Él estaba acostado allí cerca de ellos.
118Miren, Él está más cerca de Uds. de lo que estaba en aquel entonces. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] “Yo estoy con vosotros ahora, pero estaré en vosotros. Un poco y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis; porque estaré con vosotros, y en vosotros, hasta el fin del mundo”.
119“Hermano Branham ¿puedo yo descansar seguro en Esto?” ¡Jesús así lo dijo! “¿Cómo lo sabré?”
120“Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”. Allí lo tienen. ¿Lo creen? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Muy bien: “¡El mismo ayer, hoy, y por los siglos!”
121Yo creo que es tiempo, cuando vienen las dificultades, que le digamos a esos discípulos que deben haber dicho: “Vayamos a despertarlo. Vayamos a llamarlo. Llamémoslo a la escena”. Oh, mi amado hermano, mi amada hermana, yo los amo a Uds. Y recuerden, yo les estoy diciendo la Verdad. Si Uds. tienen dificultades en esta noche, Él está justo a la mano. Él puede ser llamado a la escena, con sólo Ud. mover sus labios. Él vendrá a la escena. Amén. ¡Llamen a Jesús a la escena! Despierten a Jesús, pues le tenemos con nosotros, y Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
122Ellos habían visto la Palabra Escritural de Dios vindicada por Él, (igual nosotros), y no era difícil llamarlo a Él a la escena. Él simplemente estaba allí esperando que ellos lo llamaran.
123Ahora, yo me pregunto en esta noche si ¿acaso no está Él allí en su corazón, esperando que Ud. lo llame? Correcto. ¡Oh, yo amo eso!
124Hoy la gente dice: “Bueno, mire, si nosotros tan sólo pudiéramos estar seguros”. Les oímos decir, dicen: “Esto es eso, y esto es aquello”.
125Pero Esto es Aquello. Esto es Aquello. Miren, Esto es lo que Él dijo, Esto es Su Palabra. Él y Su Palabra son lo mismo. Dejen que Su Palabra lo identifique a Él.
126De esa manera fue que Él dijo que podía probar que era Dios, porque las obras que Dios le dio que hiciera eran hechas por Él. “Si Yo no hago las obras de Mi padre, entonces no me creáis”. ¿Ven? Así es como se le identificaba a Él.
127Y así es como se le identifica a Ud. Si Ud. dice que es Cristiano, y la—la identificación de un Cristiano, (de un Cristiano de la Biblia), no es hecha en Ud., entonces algo anda mal. Vean: “Estas señales seguirán a los que creen”. Sí señor. No “quizás seguirán”. ¡Seguirán!
128Si tan sólo pudiéramos darnos cuenta que Él está aquí con nosotros, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. “He aquí Yo estoy contigo siempre. No te dejaré, ni te desampararé. Yo estoy contigo hasta el fin del mundo”, capítulo 24. “No te dejaré”, dijo Él otra vez. ¡Oh! Nuevamente: “No te dejaré, ni te desampararé”. Yo estaba mirando las Escrituras que tenía anotadas aquí referente a eso.
129¿Cómo podemos estar seguros? Por medio de Su Palabra vindicada. Él ahora está esperando que Ud. lo llame a la escena, para ser probado, así que vayamos y despertemos a Cristo en nuestras vidas.
130¿Cómo despiertan Uds. a Cristo? Creyendo Su Palabra. Fe lo trae a Él a la escena. Eso es lo que lo trae a Él a la escena, fe. Entonces, llámenlo para que Él confirme Su Palabra. Y no duden en temor; no hagan eso. Sólo créanle así como está escrito, y permitan que sea hecho, y Dios les probará a Uds. que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Nosotros adoramos a un Dios invisible.
131Si un hombre caminara sobre esta plataforma esta noche con cicatrices de clavos en las manos, y marcas de espinas por aquí, eso no sería Dios. Hemos tenido tanto de eso en los últimos días. ¿Ven? Pues, cualquier hipócrita pudiera hacer eso. Vean, cualquier personificador, impostor, pudiera hacer eso. Pero de la única forma que Ud. reconocería a Jesús es por medio de Sus obras. Y ese hombre estaría tratando de hacerse Jesús; pero Jesús no será visto en esa clase de cuerpo hasta que nosotros lo veamos a Él viniendo. “Habrían falsos cristos que se levantarían en los últimos días, dijo Él, “y mostrarían grandes maravillas, grande señales”, pero aun así eso no es.
132“Porque como el relámpago que sale por el este, y se muestra hasta el occidente, así será la venida del Hijo del hombre.
133Pero ¿cómo hemos de saber entonces que Él está con nosotros, en el… en qué forma? No por medio de conceptos intelectuales; eso no prueba sus vidas. No es por decir: “Yo creo”. Eso no lo hace. Tiene que haber algo que suceda dentro de Ud., que, el Espíritu Santo Mismo, esa es la vindicación de Dios.
134Y si Ud. dice que tiene el Espíritu Santo, y entonces no cree cada Palabra aquí dentro, algo anda mal con el espíritu que Ud. tiene. El Espíritu Santo escribió la Biblia, y Él no puede decir: “Yo mentí ahí. Yo no quise decir Eso”. Él no es así; Él es perfecto.
135Fíjense, ¿cómo es Él identificado, cómo podría Él…? Si la Biblia dice en Colosenses 1:15, que nosotros—nosotros somos… nosotros adoramos a un “Dios invisible”. Dios es invisible. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Entonces esta persona viniendo por aquí con marcas de clavos, y humo, y sangre, y todo lo demás, eso no lo haría a él Dios. Nosotros adoramos a un Dios invisible. Él siempre ha sido invisible hasta que se identificó a Sí mismo en Jesucristo. ¿Es correcto eso? [“Amén”.]
136Ahora, el Dios invisible se identifica a Sí mismo en Uds. ¿Ven? Uds. son Su templo. Vosotros sois… “Vuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo”. Así lo dice la Escritura.
137La Columna de Fuego que Moisés vio no era el Dios invisible. Esa Columna de Fuego era la Gloria Shekinah que representaba que el Dios invisible estaba a la mano.
138Cuando Juan bautizó a Jesús, el Hijo de Dios; Dios, (el Dios invisible) descendió en la forma de una Luz, en forma de una paloma navegando por el aire, el Dios invisible identificado en la Gloria Shekinah.
139Ese mismo Dios invisible se identificó a Sí mismo en la Columna de Fuego, una Gloria Shekinah, cuando ellos dedicaron el templo en el tiempo de Salomón. Vino y entró… La Columna de Fuego entró detrás de las cortinas, sobre el lugar Santísimo. La Gloria Shekinah fue identificada.
140Ahora, cuando Pablo iba camino a Damasco, el Jesucristo invisible se le manifestó a Pablo en la forma de la Gloria Shekinah, una Luz que cegó los ojos de ese pecador. Amén.
141Esa misma Gloria Shekinah está aquí esta noche, el mismo ayer, hoy, y por los siglos, representando a un Dios invisible, confirmando Sus Palabras con las mismas señales que Él prometió que se harían. Él ha sido llamado a la escena.
142Ahora, ¿puede Ud. llamarlo a Él a que entre en su vida, y decir: “Señor Jesús, yo lo acepto a Él, te tomo a Ti en Tu Palabra. Yo creo que Tú estás aquí. Yo creo que Tú estás aquí en esta noche para ayudarme. Yo te quiero en mi barca. Yo quiero que Tú, el gran Espíritu Santo, vengas a mí. Yo estoy en dificultades. Estoy enfermo. Soy un pecador. Yo—yo quiero que vengas a mí, quiero que me ayudes. Sé que Tú estás allí, esperando ser… que yo te llame. Y voy a llamarte con todo mi corazón?”
143Ahora, inclinemos nuestros rostros mientras hacemos eso. Sean reverentes. Oren como nunca antes.
144Todos deténganse por un momento y piensen. ¿Quién es Ud.? ¿Qué es Ud.? ¿De dónde vino Ud., y adónde va? Si Ud. fuera un pecador aquí esta noche que no conoce a Cristo, y quisiera que Él viniera a su barca en esta noche y le ayudara a través de las aguas turbulentas, y Ud. quiere ser recordado en oración, levantaría su mano? Dios le bendiga. Dios le bendiga, a Ud., a Ud., a Ud., por todo el edificio.
145¿No recordará Ud. ahora, cuando yo ore por Ud., que Ud. simplemente abrirá su corazón? Eso es todo lo que se requiere. Simplemente confiese, diga: “Señor, yo estoy mal. Yo quiero que Tú te acuerdes de mí”.
146Señor Dios, Tú has visto esas manos. Esa gente, yo creo, Padre… Yo estoy—yo estoy parado aquí entre la Vida y la muerte, por ellos. Y comprendo que en Día del juicio, yo voy a tener que dar cuenta por lo que hago en este momento. Y estoy pidiendo en oración por ellos, Señor, que la gran Gloria Shekinah de Dios aparezca a ellos en esta hora. Nunca los dejará el resto de sus vidas. Y a través de toda la vida, en cada pequeña dificultad, que esa Gloria Shekinah esté presente, y sepan que Ella puede ser llamada a la escena a cualquier hora.
147Padre, dice en las Escrituras, que: “Ellos te tomaron, como estabas, y te metieron en la barca”.
148Señor Jesús, Tú eres Espíritu en esta noche, aquí en la forma y Nombre del Espíritu Santo. Oh Dios, por fe te recibimos como estás dentro de nuestra barca, Padre. Ayúdanos, Dios. Permite que la Gloria Shekinah aparezca a nosotros y nos dé paz.
149Yo no sé qué otra cosa hacer, Señor, sino decir esto que Tú dijiste: “Ninguno puede venir a Mí a menos que Mi Padre le traiga primero, y todo lo que el Padre me ha dado vendrá a Mí”. Y estas manos levantadas, lo cual creo yo que fueron sinceros, los que levantaron sus manos a Ti. Yo ruego, Señor Jesús, entonces… como Tu siervo, yo los entrego a Ti, como los trofeos de esta reunión aquí en Chicago.
150¡Ordenándole al diablo que no vuelva a tocarlos! Ellos son propiedad de Dios. Quita tus manos, satanás, hasta que ellos estén plenamente establecidos y sepan cómo comportarse y resistir al enemigo. Yo le ordeno al enemigo, por medio de Jesucristo, que se aleje de ellos.
151Que el amoroso Espíritu Santo los tome, y los guíe al bautismo en agua, y al bautismo del Espíritu Santo, sellándolos entonces en el Reino de Dios hasta la Venida y la aparición del cuerpo visible del Señor Jesús para arrebatar a Su Novia. Ellos son Tuyos, Padre. Que el gran Dios de la Gloria Shekinah esté con ellos hoy y por siempre jamás. Lo pido en el Nombre de Jesucristo. Amén.
152Miren, sólo un momento. Eso es lo primero que se tiene que hacer. Ahora, la segunda cosa que se tiene que hacer, si Ud. lo ha aceptado a Él, es testificarlo, pues Él es el Sumo Sacerdote de vuestra confesión. Él no puede ayudarlo a Ud., hasta que Ud. primero, por fe, lo acepte a Él y—y testifique públicamente que Él es su Salvador. Él… si Ud. testifica de Él aquí… Si Ud. se avergüenza de Él aquí, Él se avergonzará de Ud. Allá. Si Ud. no se avergüenza de Él aquí, Él entonces no se avergonzará de Ud. Allá. Yo pienso que en la clausura de esta reunión, cada una de estas personas que han aceptado a Cristo como su Salvador, deberían venir a esta plataforma y expresar lo que Dios ha hecho en sus corazones.
153Miren: “Él herido fue por nuestras rebeliones, fue molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él; y por Su llaga fuimos nosotros curados”.
154Ahora bien, no hay tarjetas de oración. La gente… la otra noche oramos por los enfermos, pero me siendo constreñido a hacer esto. ¿Cuántas personas enfermas hay aquí? Levanten las manos. Uds. que están enfermos y necesitados. Dios sabe quién es Ud. Sólo tengan fe.
155Ahora, que nadie se mueva, de…durante—durante los próximos minutos. Esto es algo muy grande. ¡Es tan grande!
156Así que si hay un incrédulo aquí que no cree en ello, yo le reto, en el Nombre de Jesucristo, a que venga acá y lo haga. Si Ud. sabe de alguna otra forma aparte de la Palabra de Dios y—y lo que esto es, la Palabra de Dios, yo quiero verlo ser hecho. Entonces, si Ud. no puede, entonces créalo.
157Ahora, toda persona aquí mire directo hacia acá; o, mire hacia arriba, así es mejor. Me temo que atraiga la atención de Uds. hacia algo que no debería. Como dijeron Pedro y Juan: “Míranos”. No quiero decirlo de esa manera. Vamos a… miremos hacia arriba.
158Y citaré otra Escritura. “Él es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión”, sabemos eso, “y Él es también un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
159Miren, voy a mirar para ver a quién veo que yo conozca, porque tengo gente aquí, sentadas aquí, que son de allá del tabernáculo. Y uno de ellos que acabo de reconocer, es… ella asiste allá, es la señora… Su nombre era Griffith. Se me olvida su nombre ahora. Es la hermana Rosella aquí, ella y su madre están sentadas aquí. La alcohólica de Chicago, y el Señor la sanó en la reunión. Casi todos Uds. conocen a Rosella aquí; las misiones, y demás, adonde ella ha ido testificando. Una completa alcohólica, y ahora es una Cristiana adorable, y fue llamada precisamente por la misma Gloria Shekinah. También es duradero, ¿no es así, Rosella? [La hermana Rosella dice: “Amén”.—Ed.]
160Y miren, estoy mirando alrededor otra vez. No estoy seguro, pero creo que conozco a esta dama allí sentada, justo allí, la segunda mujer, justo allí, la que tiene las manos sobre la boca. No recuerdo su nombre. Sí, Ud. ¿No asiste Ud. al tabernáculo? ¿Es la señora Peckinpaugh? ¿Correcto? Esa es quien pensé que era. Muy bien.
161Y luego justo… la tercera mujer allí atrás, es la señora Way, la esposa de este hombre que cayó muerto en la iglesia el otro día, con un ataque al corazón, y que fue llamado de nuevo a la vida, sentado aquí.
162¿Alguna vez han visto a alguien que haya sido levantado de los muertos? Si no lo han visto, levanten las manos, los que nunca han visto que alguien se haya levantado de los muertos. Póngase de pie, señor Way. [La congregación se regocija—Ed.]
163Yo estaba predicando así como ahora, la Gloria Shekinah estaba presente, y de repente, cayó con un ataque al corazón, los ojos se le fueron hacia atrás. Miren, Uds. pueden cerrar los ojos, pero no pueden voltear los ojos hacia atrás. Su esposa allí ha sido una enfermera graduada por muchos años, ella gritó cuando le tocó el corazón y se dio cuenta que él estaba muerto. Yo calmé a la audiencia y bajé. Yo había estado predicando. Puse mis manos sobre él, y palpé. Levanté la mirada hacia ella, y ella dijo: “Él está muerto”. Le examiné los ojos, y vi sus ojos… la parte de atrás aquí, la parte de la piel, estaba volteada así hacia atrás. Él no tenía más pulso de lo que esto tiene.
164Yo dije: “Señor Jesús”, y Él vino a la escena.
165Puse mi mano sobre él. Y él dijo, trató de decir: “Hermano Branham…” Él estaba tan débil que no podía hacer…Y aquí está él esta noche como un trofeo de la gracia de Dios.
166Ahora, esos son, cuando menos, cinco o seis casos definidos de estar muerto, algunas veces durante seis u ocho horas, y han vuelto a la vida, por la Presencia de Jesucristo, mediante la oración.
167No estoy muy seguro de una damita sentada allí, yo creo que ella es una. No sé. Yo no sé cuál es tu nombre, pero te conozco. ¿Cierto?
168Y luego el hermano Brown, creo que así es, si no me equivoco, sentado… ¿Es ése el hermano Brown? No, creo que no es. Lo siento. Muy bien, creo que esos son todos.
169Uds. oren ahora, digan: “Señor Jesús, permíteme tocar Tu manto, Tú eres un Sumo Sacerdote. Y yo—yo sé que el hermano Branham… que él no me conoce, él no sabe nada acerca de mí. Pero Tú sí me conoces. Y si tan sólo dejas que toque Tu manto, yo—yo quiero ser sano”. Miren, Uds. oren de esa manera.
170Y yo le voy a pedir esto a Dios: Señor Jesús, en la clausura de esta reunión esta noche quizás hay gente, desconocidos en nuestros medios, y tal vez ellos no entienden, pero hazles saber que el Mensaje es la verdad. Ven, Señor Jesús, y concédenos esto. Y que nosotros podamos rendirnos en unanimidad, para que el incrédulo o estos Cristianos recién nacidos puedan ver que la Gloria Shekinah de Dios está aquí en este momento, la cual ha sido identificada por una fotografía, y también por la ciencia, en las iglesias alrededor del mundo. Tú eres el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Nosotros te creemos.
171Permite que el Señor Jesús… [Una hermana empieza a hablar en otra lengua. Espacio en blanco en la cinta—Ed.] ¡Alabado sea el Señor! Miren, yo creo que eso es verdad.
172Miren, dejen a alguien pasar por esta sección de aquí, y luego entraremos por acá, y así sucesivamente, dando la vuelta. Y Uds. simplemente crean que… Miren, que nadie se esté moviendo. Sean muy reverentes.
173Ahora, yo no digo que Él lo hará. Estoy confiando que sí. Pero si Él lo hace, ¿no será eso una vindicación de esta Palabra, de que Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos? ¿No fue así como Uds. sabían que Él era el Mesías en el principio? Entonces Él está identificándose a Sí mismo en Su iglesia, esta noche, de que Él es el mismo Mesías, si Uds. tan sólo creen.
174Miren, simplemente oren. Tengo que consagrar una dirección— concentrarme, mejor dicho, en una sola dirección, sólo mirar a la gente y ver. Yo—yo…
175Sí, gracias a Dios, aquí está. En el Nombre de Jesucristo, yo tomo a todo espíritu aquí bajo mi control, para la gloria de Dios. Miren, Uds. saben lo que eso significa. Sean reverentes.
176Esa Luz está sobre una mujercita sentada justo allí atrás, una mujer joven, que tiene puesto un vestido rosado. Ella está orando por su esposo. Él está descarriado, sentado atrás junto a un poste. Él lo creerá, acéptelo, y Dios obrará ese milagro para Ud. si Ud. lo cree.
177La dama sentada junto a Ud. se está preguntando acerca de su esposo… No, es su hermano que va a ser ingresado al hospital, mañana, el Hospital de Veteranos. Si Ud. cree también, obrará para Ud. también, si puede creerlo.
178Aquí está un hombre. El Señor le bendiga. Simplemente acéptelo. Puede recibir lo que pide.
179Hay un hombre que ha sido operado, debido al cáncer, sentado acá. Si Ud. cree, Dios le sanará. ¿Lo cree? Señor WilCox, póngase de pie, acepte su sanidad. El Padre Celestial sabe que yo no había visto a ese hombre nunca en mi vida. Eso es correcto. No se preocupe, señor. Nosotros somos desconocidos; mueva su mano el uno al otro. Correcto.
180¿Qué es eso? La Gloria Shekinah; Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
181Hay una dama de color aquí con una hernia, complicaciones. Señora Burnet, ¿cree Ud. que Jesucristo la sanará? Entonces puede recibirla. Amén. Nunca en mi vida había visto a esa mujer.
182Hay un asma, sentado allí atrás, sufriendo, ése hombre mirándome directamente. Oh, si yo puedo estar… El Señor me dirá quién es…Señor McGill, póngase de pie y acepte su sanidad, en el Nombre de Jesucristo. Nunca en mi vida había visto a ese hombre. El Dios Todopoderoso lo sabe.
183Otro aquí. Aquí está un hombre por acá, que tiene un coágulo de sangre justo alrededor del corazón, sentado allí en la fila de atrás. ¿Cree Ud. que el Dios Todopoderoso puede sanarle y hacer que esté bien? Es la única esperanza que Ud. tiene, de vida.
184Ése hombre sentado allí abajo justo al final está orando por un hombre que está en Noruega, orando por su amigo. Él mismo está sufriendo de un problema en la espalda. Eso es verdad, ¿no es así? Levante la mano. Así es, Ud. puede recibir lo que desea.
185¡Llámenlo! Él está aquí. Él está en la barca. ¿Le creen Uds.? [La congregación se regocija—Ed.]
186Pónganse de pie, entonces, y digan: “Señor Jesús, yo te llamaré ahora. Yo te creo. Te estoy llamando a que vengas a la escena, por mí mismo”. Levanten la mano, y a su propia manera, clamen por su necesidad. Es Ud. Ud. es el que está enfermo. Aquí está Él, Él se ha identificado debidamente, de que es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¡Gloria a Dios! Padre Celestial, ayúdanos ahora en este tiempo de necesidad.
187Yo reto a satanás, en la Presencia del Jesucristo identificado. Por estos pañuelos, y a por estas personas; satanás, tú no puedes retenerlos. ¡Jesucristo te reprenda! Esta gente cree que Él está en la barca. Él está aquí ahora. Su Gloria Shekinah está sobre nosotros. ¡Sal de aquí, satanás! ¡Yo te reto, en el Nombre de Jesús!