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~ INFLUENCIA ~
1Muchas gracias. Permanezcamos de pie sólo por un momento ahora mientras inclinamos nuestros rostros para orar. Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, y nuestros corazones, me pregunto: ¿cuántos aquí tienen una petición que quisieran darla a conocer a Dios mientras levantan sus manos? Y entonces… Ahora, sólo mantengan sus peticiones mientras oramos.
2Padre Celestial, estamos muy contentos en esta noche por esta otra oportunidad de poder venir a Ti, y por tener esta seguridad de que recibiremos lo que pidiéremos, si creemos que obtendremos lo que pedimos. Y ahora, Señor, ayuda nuestra incredulidad, para que esta noche podamos recibir estas cosas por las que pedimos. Mis manos están alzadas junto con las de ellos. Y oramos Padre, a Ti Quien entiendes las cosas de las que tenemos necesidad. Concédelo a nosotros, Señor, en esta noche. Te pedimos que nos des ánimo, para que cuando estemos en esta gran hora de angustia en la que nos encontramos, el… y el mundo en la condición en que está, necesitamos Tu santísima ayuda, Señor. Y te rogamos que nos alientes por medio de Tu Palabra, para que podamos saber cómo debiéramos comportarnos, justo antes de la Venida del Señor Jesús. Concédelo Padre. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
3Estoy muy contento de estar de nuevo aquí esta noche y de poder hablar una vez más acerca de nuestro bondadoso Señor. Es bueno estar de nuevo aquí en la escuela secundaria Lane Tech. Esto es casi como llegar a casa; he estado aquí tantas veces. Y miren, veo que tienen aquí muchos pañuelos que han sido puestos aquí para que se ore por ellos. Y miren, anoche tuvimos que… cerramos nuestros servicios habituales de sanidad, recogimos nuestras tarjetas y demás, por causa de tener servicio doble. Fíjense, eso pone bastante tensión en uno, tener un—un servicio doble. Y miren, ciertamente estaremos orando por estos pañuelos esta noche, y confiando que el Señor les dé a cada uno de Uds., esa fe para que reciban lo que han pedido en estas peticiones.
4Ciertamente vamos a echar de menos al hermano Mel Johnson mañana, y esos cantos tan buenos. Yo realmente aprecio esa voz tan fina que el Señor le ha dado.
5Y miren, mañana, si Ud. está visitando aquí, le diré a la gente del Tabernáculo, hay… Yo tengo algunos amigos aquí de allá de Jeffersonville. Creo que en la iglesia Filadelfia, hermano Mead, nuestro hermano, yo creo que ellos tienen servicio allá. Y no sé si Ud., ¿Ud. tienen servicio? Hay servicio... Ud… ¿A qué hora? [Alguien dice: “A las once”.—Ed.] A las once en punto, habrá servicio allá. Y creo que yo estaré de regreso como a la una y media, o a las dos, algo… A las tres, debo estar aquí a las tres, tres en punto, y—y luego otra vez a las siete mañana en la noche. Así que deseamos invitar cordialmente a todos para que vengan a los servicios, si Uds. no tienen servicio en su propia iglesia.
6Nosotros ciertamente no quisiéramos apartarlos a Uds. de su propio puesto del deber, ya que ese no es nuestro objetivo. La cosa es tratar de alcanzar, principalmente, a aquellos que no son salvos. Aquellos que no tienen el Espíritu Santo, y si Ud.—Ud. realmente cree que lo necesita, nosotros entonces estamos aquí para ayudarle. Luego los enfermos y afligidos, pues, nosotros estamos aquí para orar por ellos, provenientes de todas las iglesias. Y Ud. regrese a su propia iglesia, de donde sea que Ud. vino. Si Ud. recibió el Espíritu Santo, o fue sanado, regrese con un testimonio, cuénteles a otros. Aun cuando su iglesia no crea en ello, vaya de todas maneras. ¿Ven? Donde… es fácil dejar que la Luz suya alumbre donde hay bastante Luz, pero nosotros queremos Luz para alumbrar donde no hay nada de Luz. Allí es donde da su mejor influencia.
7Y gracias, hermano Vayle. [El hermano Vayle había ajustado el micrófono, y ahora dice: “Manténgase así de esta manera, tenemos que vigilar eso”.—Ed.] El hermano Vayle estaba pensando que ellos no podían oír. ¿Está mejor así? Pues, bien, qué bueno.
8Ahora, esta noche, al no tener servicio de sanidad, yo pienso que debería salir un poco más temprano esta noche. Todas las noches yo—yo he estado diciendo: “Voy a tratar de despedirlos como a las nueve y treinta”. Y ya casi es esa hora, y como que faltan cinco minutos para las nueve. Y para cuando termine… esta mañana los retuve como dos horas, déjenme decirles, Uds. probablemente estarán agotados y estarán contentos cuando yo me vaya de la ciudad mañana en la noche. Pero quisiera poder acostumbrarme a esas prédicas de veinte minutos. Pero es que yo simplemente tengo que seguir hablando hasta que me canse, y sé que para ese tiempo Uds. estarán agotados. Así que yo sencillamente no termino nunca; simplemente me detengo y voy, descanso un rato.
9Ahora, esta noche quiero que abran sus Biblias en Isaías, el Libro de Isaías, el—el capítulo 6 de Isaías. Y miren, antes de que leamos, queremos pedirle a Dios que bendiga Su Palabra y que—que la haga real a nosotros, mientras inclinamos nuestros rostros por un momento. Bueno, primero leeremos la Palabra, y escuchen atentamente ahora mientras leemos. En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines, cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
10Oremos. Señor Jesús, no somos suficientes para entrar en este texto tan precioso, esta noche, pero pedimos Tu ayuda ahora, Señor, para ningún otro propósito sino que el—el Evangelio sea predicado una vez más en la ciudad de Chicago. Concédelo Señor. Y que la—la influencia sea una influencia eterna. Concédelo. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
11Ahora, de esto deseo tomar un texto sobre: Influencia. Uds. saben, hay algo en lo que somos, lo que hacemos… influenciamos a alguien más por lo que hacemos, por la manera en que actuamos, la manera en que hablamos, la manera en que vivimos. Y en todo lo que hacemos, influenciamos a alguien más.
12Y ahora, Uds. saben, mucha gente no va a la iglesia. Ellos dicen… Bueno, ellos tienen una impresión equivocada de la iglesia. Ellos piensan que es… que—que las mujeres allí son—son brujas, y que los—los hombres son—son demonios de sotanas negras, y ellos simplemente tienen la idea equivocada al respecto. Pero déjenme decirles lo que ellos sí hacen: ellos vigilarán la vida suya para ver lo que Ud. hace. Yo creo que fue Pablo quien dijo: “Nosotros somos epístolas escritas de Dios, leídas por todos los hombres”. Cuando Ud. está en la calle, cuando está en su trabajo, dondequiera que Ud. esté, alguien lo está observando.
13Y especialmente después que Ud. ha dicho y hecho su confesión de que es un Cristiano, ellos lo observarán a Ud. más de cerca entonces, y eso ejerce una influencia en—en la gente que está alrededor suyo. Y nosotros debemos vigilar bien lo que hacemos. Porque si producimos la influencia incorrecta, entonces traemos reproche, no tanto sobre nosotros mismos, sino sobre lo que reclamamos ser: Cristianos. Lo traemos sobre Cristo. Y nadie, si lo pensáramos, Uds. jamás querrían traer reproche sobre Cristo. Pero la acción incorrecta, en el momento incorrecto, ciertamente enviará un mensaje equivocado hacia la persona que lo está observando a Ud. Y todo el mundo es observado, cuando Ud. profesa ser un Cristiano.
14Ahora, este texto del que estamos hablando en esta noche, de influencia, está allá (la verdadera lección de ello, si quisieran leerlo), Uds. lo encontrarán en Segunda de Crónicas, el capítulo 26. Era la vida de este Uzías, el rey.
15Miren, el rey Uzías era un muchacho pastor. Él era un hombre joven, que… hijo de un rey, y que amaba la naturaleza. A él—a él le gustaba el bosque y era un pastor. Y también le gustaban los viñedos, le gustaba ver las cosas crecer. Y este joven fue criado bajo una influencia muy buena. Amasías, su padre, había sido un gran hombre, pero en sus últimos días decayó un poco, y trajo unos dioses de otro país, y el Señor entonces lo quitó de la tierra. Pero este joven había tenido buena influencia, porque su madre fue una hija de Jerusalén, y su padre un creyente, y por lo tanto el—el muchacho había sido criado con buena influencia.
16Y esa es una buena manera de criar a un niño, en el camino que debería ir. Y ¿saben qué? Sus hijos son unos de los principales ojos que lo están observando a Ud. Ellos observan lo que Ud. hace. Y cualquier cosa que Ud. haga, ellos imitan eso, debido a que Ud. está poniendo el ejemplo delante de ellos, de lo que Ud. hace.
17Me hace recordar. No hace mucho yo estaba en una reunión de los Hombres de Negocio del Evangelio Completo allá en Los Ángeles. El hermano Oral Roberts había hecho una declaración acerca de algo sobre este tema, y ellos me pidieron que me levantara y dijera algo al respecto, acerca de esto de influenciar. Yo dije:
18Me hace recordar una historia que leí una vez, donde un—un hombre salió, (en la víspera de la Navidad), a llevar regalos a través del vecindario, a sus colegas, vecinos. Y en cada ocasión, cuando él iba a un lugar, él—él tomaba un trago. Iba a la casa siguiente, y tomaba un trago. Y para cuando ya había repartido todos los—los regalos, y los que había recogido; al regresar, él pensó que tomaría un atajo a través del parque. Habían caído como cuatro o cinco pulgadas de nieve. Y él se dio cuenta que no podía caminar derecho, iba haciendo zigzag debido a la influencia de estas bebidas alcohólicas.
19Él se fijó que muy detrás de él, no pudiendo alcanzarlo, venía su pequeño hijito de siete años de edad, y él estaba dando pasos muy grandes, y cayéndose, y haciendo zigzag. Así que esperó hasta que el muchachito lo alcanzó, y le dijo: “Hijo, ¿por qué estás caminando de esa manera?” Él dijo: “Papá, estoy tratando de pisar en tus pisadas”.
20Ahora, fíjense que eso es más que sólo un—un ejemplo, porque es la verdad, que sus hijos, Ud. establece la norma para ellos.
21Y si nuestra gente americana está estableciendo la norma hoy ante nuestros hijos de fumar cigarrillos, las mujeres y los hombres bebiendo, y barajas en la casa, y—y dados, ¿qué clase de—de personas tendremos en la próxima raza que ha de venir, o en la próxima generación, mejor dicho, que ha de venir? Serán un montón de neuróticos. Y… lo cual, yo pienso que el mundo entero casi está en esa condición ahora. Entonces si esta raza, o esta generación, quise decir, está así, ¿qué producirá la siguiente? Entonces si hubiera otra, pues, la raza humana entera, si sigue yendo en la dirección en que está, llegará a extinguirse completamente, por causa de que nos estamos matando a nosotros mismos y fijando los patrones para los demás.
22Y aun los Cristianos de hoy, que dicen ser Cristianos, y beben y fuman, y—y engañan, y son hallados deshonestos. Mientras que nosotros… Pues, con razón el Cristianismo está en uno de sus niveles más bajos en este tiempo. Es por razón de la influencia que la gente de la iglesia ha—ha ejercido sobre los hombres que aún no han recibido a Cristo. La gente quiere mantener su testimonio y al mismo tiempo vivir de cualquier manera que gusten.
23Y es por eso que el Espíritu Santo definitivamente es tan necesario en este día, porque Él es Quien vive la vida suya. Ud. no la vive Ud. mismo. Es Cristo en Ud., entonces, después que ha recibido el Espíritu Santo. Y si Él no tiene la preeminencia en la vida suya, entonces recuerde: Ud. no ha recibido el Espíritu Santo. Porque si Él está dentro de Ud., Él vivirá Su Propia Vida. Ud. ya no se pertenece a Ud. mismo. “Habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios, y sellada por el Espíritu Santo”. Así que no hay manera en lo absoluto de que Ud. siga siendo el mismo, lo que Ud. era.
24Ahora, este jovencito, vemos que al tener estos padres buenos y piadosos, y este entrenamiento, eso… Cuando su padre murió, él tenía apenas dieciséis años de edad, y el pueblo lo tomó y le hizo rey. Y él subió al trono de poder cuando tenía apenas dieciséis años de edad. Y si Uds. leen su vida, él no fue influenciado por la política de su país. Él—él no tomó la opinión pública. “Él buscó a Dios”, dice la Biblia.
25Ahora, eso es—eso fue lo que hizo que él fuera un ejemplo tan grande para este joven profeta, en el mismo tiempo, Isaías. El profeta Isaías vivió en los días del rey Uzías. Y los dos siendo jóvenes, el profeta y el rey, ellos eran muy buenos amigos. E Isaías se quedó en el palacio, y se apoyó del brazo del—del rey. Y nos damos cuenta que la influencia de este joven influenció a Isaías. Él se convirtió en un héroe para—para Isaías, debido a que (él era) él no hacía diferencias en la gente, él nunca permitió que nada lo zarandeara de un lado al otro. Él estaba decidido a servir a Dios, y servir a Dios solamente. Y esa es una buena persona de la cual tomar ejemplo. El…
26Y vemos que él nunca se comprometió con ninguno de los mundos paganos, o con el mundo pagano; después de que ellos vieron que él edificó su reino tan grandioso, y que Dios estaba con él y lo bendecía.
27Y Dios bendecirá a cualquier hombre que se quede con Su Palabra. Miren, eso es… Dios está obligado a hacer eso, a bendecir a cualquier hombre que se quede con la Palabra de Dios. Ahora, vemos que a Isaías le agradaba este rey.
28Y entonces el reino del rey se extendió. Yo creo que él le siguió a Salomón, en su reino, porque su influencia llegó hasta Egipto.
29Fue de gran ayuda para Isaías, el joven profeta, ver que cualquier hombre que se parara firme por Dios, y a pesar de la política o cualquier otra cosa, él se mantenía recto con la Palabra. Él verdaderamente fue una influencia para el profeta, Isaías. Este joven, cómo es que Dios lo bendijo, porque él se mantuvo fiel a la Palabra.
30Ahora, encontramos que este rey, oh, hizo igual a muchos Cristianos de hoy día. Mientras él se mantuvo humilde, Dios entonces lo bendijo. Pero dice la Biblia aquí, que: “Cuando se enalteció…” Cuando ya tuvo todo asegurado, entonces se enalteció en su propio yo, y entonces ya estaba de salida.
31Miren, eso es tan… así sucede hoy con—con las iglesias. Siempre ha pasado, que cuando los hombres sienten que se han vuelto suficientes, que ellos ya no tienen que orar, no tienen que esperar en Dios para su ministerio.
32Si me perdonan esta expresión, yo estoy de acuerdo con un cierto escritor, que eso es lo que ha hecho que muchos de estos hombres que han estado en estos avivamientos del último día, o que este avivamiento del último día “vuele en pedazos”. Se dice que algunos de ellos han sido encontrados borrachos en el púlpito, y—y otros han hecho lo malo. Es debido a que ellos— ellos tienen tal influencia sobre la gente que empiezan a sentirse que son autosuficientes, que ese es su pequeño reino, y que pueden… tienen a la gente tanto en sus manos que piensan que pueden hacer cualquier cosa que gusten, y la gente no se da cuenta. Pero Dios sí se da cuenta, (¿ven Uds.?), ese es el Propio. Yo pudiera decir… Como Nabucodonosor, un día, salió afuera y dijo: “Miren qué reino tan grande he edificado”, y entonces el Ángel del Señor lo hirió.
33Y cuando un hombre o una mujer, no importa si él es un obispo o un cardenal, o lo que pudiera ser, cuando Ud. empieza a sentirse que es autosuficiente, entonces será mejor que vigile bien y tenga cuidado. Porque… Dios no permitirá que Ud. ande así, por cuanto Él no compartirá Su gloria con nadie. No señor. Sólo Dios toma la gloria.
34Algunas veces Dios puede bendecir a un hombre y le da un pequeño ministerio que quizás sea un poco mejor que sus hermanos, o no mejor, pero simplemente algo un poco distinto a sus hermanos. Y cuando uno se da cuenta, el hombre se exalta, con su pecho erguido, y, oh, vaya, él—él lo tumbaría a Ud. en la calle. Y eso… yo creo que es entonces cuando ese hombre ya va de salida, porque Dios no puede usar a una persona como esa.
35Este rey, aunque siendo un hombre piadoso como lo era, él se sintió autosuficiente. Él pensó que podía alzarse a sí mismo en orgullo, y que podía simplemente tomar el control y hacer lo que quisiera, y que no tenía que preguntarle a más nadie. Pero, recuerden: nosotros siempre estamos por debajo de Dios. Dios es nuestro Dios.
36Y nos damos cuenta que él se enalteció, y él—él se enalteció tanto que pensó que, por cuanto había sido ‘bendecido por Dios’, que él podía ‘tomar el lugar de un ministro’, así que tomó el incensario y entró para tomar el lugar de un ministro. Él se salió de su puesto del deber.
37Eso es lo que yo siempre le he dicho a estos Hombres de Negocio del Evangelio Completo: “No traten de ser predicadores”. A los predicadores se les hace bastante difícil mantener la cosa en orden. Y aun en eso estamos haciendo un trabajo de muy poco éxito, y especialmente tomar a un hombre de negocio que ni siquiera ha sido llamado a la obra en lo absoluto. Vean, cuando Uds. hacen eso, están traspasando sus límites.
38Y Uds. pudieran aprender una lección con esto. Hay mucha gente hoy, aun en el púlpito esta noche, predicando, que no debería estar allí, porque es más bien una fuente de ingresos, o para ser popular entre la gente, o—o para tener un—un—un poquito más de lo que tiene otra persona, o para que alguien lo alabe dándole palmaditas en la espalda, o algo así. Vean, ellos a veces se convierten en sacerdotes.
39Jesús dijo: “Uds. devoran las casas de las viudas, y desean lo primeros asientos, y, como pretexto, hacen largas oraciones”. Él dijo: “Uds. recibirán aun mayor condenación por eso”. ¿Ven?
40Nosotros—nosotros no debemos, nunca, llegar a ese lugar. Debemos recordar siempre que Dios quiere que seamos humildes. La manera de subir es bajando. Humíllese y será ensalzado. Pero si se ensalza, será humillado.
41Ahora bien, vemos que este hombre trató de tomar el lugar de un ministro, para lo cual él no estaba calificado.
42Sin embargo, Dios lo había bendecido, él era un gran hombre. Él había fortalecido su reino contra todas las naciones del mundo. Ellos traían gloria y se la daban a él, y ovejas y ganado. Y él tenía pastores, y los que trabajaban en los viñedos y, oh, de todo. Él estaba viviendo en el lujo, y entonces empezó a envanecerse.
43Nos damos cuenta que incluso un iglesia, una iglesia local puede ser humilde y tienen un—un lugarcito donde le sirven al Señor con corazones sinceros; pero dejen que mejoren un poco, que alguien los ayude y obtengan una—una iglesia fina, o que traten de hacerla un poco mejor que la que está allá en la esquina, y entonces la congregación camina con el pecho erguido. Eso… ¿Ven?, nosotros—nosotros debemos recordar que esa es la cosa incorrecta.
44Dios le dijo a Israel: “Cuando estabas…Yo te encontré en el campo, cuando estabas en tus sangres”, y la condición en que estaba, “y luego cuando llegaste a estar harta y—y te embelleciste, entonces…” ella le dio la espalda a Dios, y jugó el papel de una—de una prostituta, e invitó a todos para que la vieran. Y vemos que Dios no se agrada de eso en lo absoluto.
45Y aun este grande y poderoso rey de Israel aquí, cuando él trató de tomar una posición que no… a la cual no estaba ordenado... Y vemos aquí que los—los sacerdotes corrieron y le dijeron: “Ese no es tu lugar. Tú no debes hacer eso, pues Dios tiene hombres consagrados para esto”.
46¡Oh, si el ministerio tan sólo pudiera llegar a ese lugar, los consagrados para el servicio! Si los hombres pudieran comprender que predicar el Evangelio no es para meter más miembros en la iglesia, sino que es consagración al propósito de la tarea, que debemos tener bebés recién nacidos dentro del Reino de Dios. No importa a qué denominación vayan, o qué al respecto, es simplemente para tener a esos bebés recién nacidos.
47Entonces encontramos que hoy es tan difícil cuando vemos a un ministro levantarse con un pequeño, alguna clase de fenómeno que Dios ha puesto en su ministerio. Hallamos imitaciones carnales de eso, donde otros vendrán y tratarán de—de decir que esto es, que ellos tienen esto, o que ejercen algo un poco diferente.
48Yo sé de un hombre en el mundo hoy, un hombre fino, también, un buen hombre, un verdadero predicador de la Palabra, y yo—yo diría que es un hermano genuino, no hace mucho hablé con él. Y él se mantuvo teniendo sensaciones, y edificó su ministerio completamente en base a sensaciones, y ahora están bautizando para Vida Eterna: “que la gente no va a morir”. Me temo que estén en un extremo del cual no puedan salirse, (¿ven?), pero… porque eso está errado.
49“El hombre nacido de mujer es corto de días y lleno de sinsabores, angustias”. Los que viven saben que tienen que morir. Y nosotros sabemos que: “Está destinado que los hombres mueran una sola vez y después de esto el juicio”. Así que, sabemos que tenemos que morir.
50Yo no quiero vivir en este viejo lazareto en el que he estado viviendo. Atrapa toda enfermedad que anda por allí. Yo quiero uno que no está hecho de manos, hecho conforme a Dios, que—que no es una planta híbrida como lo es éste. Yo quiero uno que ha sido hecho por las manos de Dios, del cual huyen las enfermedades, las dolencias y la muerte. Miren, cuando sea que Él me llame, yo—yo estoy listo, por la gracia de Dios, creyendo que: “Cuando este tabernáculo se deshiciere, ya tenemos uno esperando”, al cual no mudamos, que ya no puede morir más de eso.
51¿Cómo quisiera Ud. vivir en éste? Yo no. Oh, es… Nosotros vamos a salir de él, y estoy contento por eso. Y esta vieja trampa de gérmenes humana en la que estamos viviendo, trampa de muerte y demás, tiene gemidos y dolores en ella, y vejez. Y, pues, ¡vaya!, ¿quién querría permanecer en un cuerpo como ese? Yo—yo estoy contento de que hay uno viniendo. Nosotros tenemos un cuerpo que—que está siendo preparado para nosotros en la Gloria. Y tan pronto como la vida salga de este viejo caparazón aquí, ese Espíritu Eterno de Dios que vive por dentro, emprende su viaje hacia ese tabernáculo allá, y allí vive Eternamente. ¿Por qué habríamos nosotros de querer algo como esto? ¡Qué cosa! Sí señor. Oh, yo—yo estoy tan contento que, que hay—que hay un Dios que ha hecho clara todas estas cosas.
52Y miramos aquí y vemos que a fin de cuentas ellas simplemente son una sombra. Nosotros somos una sombra. Yo miro aquí sobre la plataforma, veo hombres que se mueven, y miro afuera en las calles y veo a hombres y mujeres que se mueven. Ellos tienen vida, pero sin embargo no puede ser Vida verdadera, debido a que hay muerte en ella. Y—y David dijo: “Andaré por el valle de sombra de muerte”. Miren, se necesita cierta cantidad de luz para formar una sombra. Tiene que haber cierta cantidad de luz. Si es completa oscuridad, no puede formar una sombra. ¿Ven? Tiene que haber cierta cantidad de luz, en la oscuridad, para que se forme la sombra. Bueno, mire, depende de cuál de esos lados Ud. se está inclinando.
53Si yo veo a un hombre caminando, un hombre joven de buen parecer; en el pasar de unos años, observen su cabello ponerse canoso y caérsele, y sus hombros encorvarse. Una jovencita hermosa parada allí con una cara santa y piadosa en ella, y pararse y alabar a Dios; y en vuelta de unos años regreso y la encuentro encorvada, cargando dos o tres niños. Bueno, hermano, eso allí muestra que en ese cuerpo hay muerte. No importa qué tan bien esté y lo bonito que se vea, aun así tiene muerte en él.
54Ahora, yo observo en qué dirección se inclina ese espíritu ahí dentro. Si siempre está representando la Luz, hablando de la Luz, conversando con respecto a la Luz, se irá con la Luz. Pero si está del otro lado, del lado del mundo, las cosas del mundo, influenciado por el mundo, no queda más sino que se convierta en tinieblas cuando muera, en las tinieblas de afuera. Así que ¿ven Uds.?, lo que somos, debemos recordar que somos lo que somos sólo por la gracia de Dios, y ninguno de nosotros puede jactarse al respecto. Únicamente podemos postrarnos en adoración y humildad ante Dios y darle alabanza por Su bondad.
55Y vemos que mientras este rey se sintió de esa manera, Dios lo bendijo. Pero cuando llegó al punto en que no quiso permanecer en su propio llamamiento, él quería tomar el llamamiento de alguien más. Y pensó que por cuanto Dios lo había bendecido, que eso estaba bien, que él podía hacer eso.
56¡Pero qué tristemente cometemos nosotros esos errores! ¡Qué—qué triste! Uno—uno debe ser absolutamente honesto. Uno no debe—uno no debe hacer nada a menos que Dios lo dirija a hacerlo, y lo pruebe, y lo vindique, y entonces uno sabe que es Dios que lo ha hecho.
57Normalmente, un hombre de Dios, Dios tiene que corretearlo para apoderarse de un verdadero hombre de Dios. No son esos tipos que quieren tener tantas cosas para poder hacer algo, es difícil decir lo que ellos harían si las recibieran. ¿Ven? Pero normalmente Dios tiene que apoderarse de Su hombre, como Moisés, y Pablo, y así, corretearlo para glorificarse en su vida y dejar que él se convierta en un prisionero del Espíritu Santo.
58Miren, nos damos cuenta que este rey… Y otra cosa aprendemos aquí con Uzías, es que cuando él fue amonestado por el hombre que tenía la autoridad para llevar el incensario, el hombre consagrado para ese servicio. Cuando él lo amonestó, este se enojó con él.
59¡Oh, qué—qué cosa tan maldita es esa! Cuando un hombre trata de decirle a un individuo de que está mal, y se lo prueba por la Palabra de Dios: “Tú estás errado”. Y luego ese hombre, por cuanto siente dentro de sí mismo que puede hacer lo que le da la gana, y no se sujeta a la Palabra, él entonces se enoja.
60¿Se dieron cuenta de qué le sucedió al rey? Le brotó lepra en el rostro mientras aún estaba en su ira. A Uzías le salió lepra en el rostro, y los sacerdotes y aquellos la reconocieron, y lo echaron fuera del templo, y murió leproso. Esa vida tan extraordinaria que había comenzado tan bien, terminó siendo un leproso, fue echado fuera y tuvo que vivir solo en una casa apartada todos los días de su vida, el hombre cuya vida Dios había influenciado en una ocasión.
61Yo digo esto con todo el respeto: Hoy tenemos hombres en el campo, hombres jóvenes, y hombres de mediana edad, y ancianos, que comenzaron muy bien, e hicieron el esfuerzo, y dejaron buen testimonio con Dios. Pero hoy día los encontramos allá afuera, alcohólicos, arruinados, por allí en otro lado, apartados de nosotros. Algunos totalmente descarriados. Otros se han vuelto locos por el dinero, otros se volvieron locos por las mujeres y se casaron con otras mujeres que no eran sus esposas. Y—y todas las cosas y la desgracia que ha sido ocasionada en cada denominación. Nosotros… la una no puede decir que la otra es mala, porque todos somos culpables, en general, o cada denominación. Hemos encontrados hombres así, que una vez fueron influenciados por Dios y tuvieron una gran influencia ante la gente. Y sin embargo cuando se sintieron autosuficientes…
62Cuando un hombre llega a un punto en que puede influenciar para Dios, él debiera humillarse todo el tiempo, constantemente.
63Y vemos que este rey murió en vergüenza, leproso. Entonces, él fue una lección para el joven profeta, de no poner sus esperanzas en ningún hombre, sino solamente poner su mirada en Dios. Cuando él empezó a poner su mirada en un hombre como ejemplo, este hombre falló, aunque siendo un buen hombre.
64Así que esto es una lección para nosotros en esta noche, que debemos mantener nuestras mentes en Dios, sin importar qué hombre sea. Ya sea cardenal, sacerdote, profeta, lo que pudiera ser, él no es inmune a los errores, e incluso a la muerte, y al pecado. Pero hay Uno que sí es, y ése es Jesucristo; Él es el Único. Por medio de esto Isaías aprendió una lección; que Dios es el que coloca a Su hombre en su lugar.
65Un hombre no tiene derecho a levantarse y decir: “Pues, yo me ganaría la vida fácilmente si fuera ministro. Creo que estudiaré el ministerio. Creo que haré esto, aquello, o lo otro. Yo creo que si puedo imitar este don que Dios ha dado, eso… yo tendría grandes campañas, y lo demás”. Hoy día vemos mucho de eso.
66Pero cuando uno se da cuenta, Isaías encontró aquí una lección, y es que Dios Mismo es el que coloca a Su hombre. Dios es el que hace la colocación, y Él nunca hizo a ese hombre un sacerdote. Él lo hizo rey, y él debía permanecer como rey. Él no debía tratar… Isaías aprendió aquí que uno no debe tratar de tomar el lugar de otro.
67Entonces cuando él vio que este gran héroe había llegado a esta desgracia y cayó y murió, entonces Isaías sintió que casi todas las esperanzas se habían perdido, entonces fue al templo un día para consultar esto con el Señor, y fue allí donde le sobrevivo la visión. En el templo vio a Aquel que debía estar mirando todo el tiempo. En el templo, él vio en una visión a Dios sentado en alto sobre un trono, exaltado arriba en los Cielos, y Su séquito estaba con Él. En esta visión que él vio, Su trono estaba alto y sublime, muy por encima de todo dominio terrenal. Dios, ese es a Quien él debía mirar, cuando estaba en la visión.
68Y entonces notamos esto, que los Serafines Celestiales estaban volando de un lado a otro, en el templo. Ahora, los Serafines, realmente la palabra hebrea allí es Quemadores. Ellos eran los que ofrecían el incienso y el sacrificio. Es simplemente un orden superior de Ángeles, los que—que preparan el camino para el pecador, con tal de que haya un sacrificio. Y estos Serafines en particular, estos Quemadores tenían un oficio especial, Ellos permanecían allí en la Presencia de Dios. Ellos son igual que los Querubines, y estaban ahí en la Presencia de Dios.
69Y cuando este profeta sintió el Espíritu de Dios sobre él, y abrió sus ojos... Fíjense, él había nacido para ese propósito, que cuando abrió los ojos, fue como salir de aquí y entrar a una tierra como si estuviera soñando, y él vio el trono de Dios alto y sublime. Y cuando miró en el templo, y estos Serafines estaban volando de un lado a otro, a través del templo, clamando: “¡Santo, santo, santo, es Jehová Dios! ¡Santo, santo, santo, es Jehová Dios!”
70¡Qué cambio, y qué influencia debió haber tenido esto sobre este joven profeta! Cuando él vio el fracaso del hombre, y aunque buenos hombres fallarían, pero ahora él ve a Dios, y vio a esos Serafines.
71Y fíjense en la cubierta tan especial que tenían estos Serafines. Ellos estaban cubiertos con dos alas sobre Sus rostros, dos alas sobre Sus pies, y con dos alas más volaban. Dios es santo completamente. Piensen en ello, aun los Ángeles tienen que cubrir Sus rostros santos, para pararse en la Presencia de Dios.
72Yo me pregunto, mi hermano, me pregunto, mi hermana: ¡si nosotros miráramos eso! Cuando… los Ángeles santos tienen que cubrir Sus rostros, para pararse en la Presencia de Dios, en reverencia y respeto. Pero hoy día hallamos a personas que se dicen ser Cristianos, y no tienen nada de respeto para Dios, ni para Su Palabra, ni para Su pueblo, ni para Su ministerio, ni para nada. ¿Dónde van a aparecer en la resurrección? La Biblia dice que: “Si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el impío y el pecador?”
73Y si los Serafines, el más alto orden de los Ángeles, que están allí junto al Propiciatorio, los Quemadores del sacrificio, tenían que cubrir Sus rostros santos, para estar en Su Presencia, y aquí estaban Ellos. Dios estaba sentado allá en Su trono, y estos Querubines volaban de un lado a otro, clamando de día y de noche: “¡Santo, santo, santo es Jehová Dios!” ¿Ven lo que quiero decir? Fíjense. Ellos… con dos alas cubrían Sus rostros. Y ¿por qué?
74Hoy día nos damos cuenta, que por cuanto la gente es… no tienen reverencia. Ellos vienen a la iglesia, la gente viene a la iglesia y—y se comporta mal, se ríen, hablan, se burlan, se sientan donde el Evangelio está siendo predicado, y no tienen reverencia en lo absoluto. Y lo ven a uno en la calle, y con… Uno no espera respeto de parte de la gente; no debemos hacer eso. Pero sin embargo eso—eso muestra dignidad Cristiana, cuando menos honrar a la gente, diciéndole: “Buenos días, hermano”, o lo que Ud. desee decir. Algunos gritan: “¡Hola predicador!” Oh, eso es tan común.
75Recuerden, Jesús dijo: “Como lo hacéis a éstos, a Mí lo hacéis. El que me recibe a Mí, recibe al que me envió. Y el que recibe al que Yo he enviado, lo recibe a Él. ¿Ven?, así como le hacéis a ellos, a Mí lo habéis hecho”.
76Y la irreverencia, ¿saben Uds. lo que es? Es la… Ellos no están conscientes de la Presencia de Dios. El mundo ha llegado a ser tan—tan común, y la religión ha llegado a estar en un nivel tan bajo, que ya no hay respeto, igual que ha sido siempre.
77Miren a esos soldados. Podríamos pensar esta noche, qué cosa tan descabellada y horrible fue que aquellos soldados pusieran un—un trapo sobre el rostro de nuestro Señor Jesús, para burlarse de Él siendo un Profeta, y que podía conocer los secretos del corazón. Ellos pusieron un—un trapo sobre Su rostro, y lo sacaron allí a un patio, y tomaron un palo y lo golpearon en la cabeza con eso, y luego se lo pasaron unos a otros, y dijeron: “Si Tú eres profeta, profetiza ahora, y dinos quién de nosotros te golpeó”. ¿Ven Uds.?, sin ningún respeto en lo absoluto. Ellos no pudieron sentir nada de virtud.
78Pero aquella mujercita, con la fe suficiente que pudo tocar Su manto, ella obtuvo sus deseos. ¿Ven Uds.?, nosotros tenemos que ser—nosotros tenemos que estar conscientes de la Presencia de Dios.
79Estos cinco sentidos en los que vivimos, eso es simplemente un mundo pequeño de nuestra propiedad. ¿Ven? Pero Dios… Eso es… Estos nos fueron dados solamente para hacer contacto con nuestro hogar terrenal. Pero hay sentidos más allá de eso, en otras dimensiones.
80Y Dios siempre está presente. Si tan sólo pudiéramos recordar eso. “Los Ángeles de Jehová acampan alrededor de los que le temen”. En este edificio esta noche está Jesucristo. En este edificio en esta noche hay huestes de Ángeles, miles de Ellos reunidos alrededor. Uds. no los ven, pero pueden sentir la influencia de Ellos, diciéndoles a Uds. que Ellos están aquí. Si eso no es así, entonces la Escrituras no son ciertas. Y si las Escrituras no están correctas, entonces Dios no está correcto. La Biblia dice que: “Los Ángeles de Dios están acampados”, Ellos no se van, “Ellos se quedan cerca de los que le temen”.
81Jesús dijo: “Donde estuvieren dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”. Eso entonces lo hace a Él estar en un mundo que nosotros no podemos ver, que nuestros cinco sentidos no captan. Jesucristo está aquí, presente. ¡Si pudiéramos estar conscientes de eso!
82Y, recuerden, no solamente aquí, sino cuando Ud. va caminando por la calle, dondequiera que Ud. está, Uds. que profesan ser creyentes y que temen al Señor, recuerden: los Ángeles de Dios están moviéndose con Uds. adondequiera que Uds. están. Ellos observan todo lo que Uds. hacen, cada pensamiento que pasa por su mente, y ellos saben todo acerca de Uds. Por lo tanto, debemos estar conscientes de eso.
83Si no estamos conscientes de eso, entonces Uds. actúan de cualquier manera. Así que la gente hoy, en su mayoría, mucha gente no está consciente de la Presencia del Señor Jesús, y es por eso que ellos—nosotros tenemos estas cosas que tenemos aconteciendo hoy, que no son correctas.
84Si tan sólo pudiéramos hacer como dijo David: “A Jehová he puesto siempre delante de mí”. Oh, a mí me gusta eso. “El Señor está siempre delante de mí. Adonde Él vaya le seguiré. Y yo estoy consciente que adondequiera que yo voy”, en otras palabras, David dijo que: “Jehová va delante de mí”.
85“No te dejaré ni te desampararé”, dijo Jesús. “He aquí, Yo estoy con vosotros siempre, hasta el fin del mundo”. Él no puede dejarnos. Él prometió no hacerlo.
86Ese es el mero objetivo de estas reuniones. Ese es el objetivo, mis hermanos, al mantener mi ministerio fuera de las denominaciones, es para tratar de hacer que la gente entienda que Jesucristo aún está vivo, y está aquí, para cada creyente, para cada denominación que le crea… o mejor dicho la gente en esas denominaciones. “Jehová está delante de mí”, dijo David, “y no seré conmovido”.
87Ahora fíjense: Ellos tenían dos alas sobre Sus rostros, para estar en la Presencia de Dios, porque allí era que Ellos ministraban.
88Y si Ellos tenían que cubrir Sus rostros santos para ministrarle a Dios, ¿qué clase de persona debiera ser un predicador? ¡Cómo debiéramos cubrir nuestro rostro, en vergüenza! ¡Cómo debiéramos vivir! Dios es santo completamente. Nosotros debemos conscientemente, todo el tiempo, recordar eso. Fuera de la gracia de Dios, somos completos pecadores, pero la Sangre de Jesucristo nos limpia de pecado.
89Ahora, ellos tenían dos alas sobre Sus pies. Eso representa humildad.
90Como Moisés, Moisés no estaba muy interesado en la humildad hasta cuando se encontró con Dios en esa zarza ardiente. Pero cuando realmente vio que esto era Dios, y el hecho de que esta Luz habló la palabra de la promesa... ¿Lo están captando? Ellos sabían, y Moisés sabía, que el tiempo estaba a la mano para la liberación. Y aquí viene descendiendo un Ser sobrenatural, y repite, diciendo: “Yo recuerdo Mi promesa para Abraham, Isaac, y Jacob”. Y Moisés se quitó los zapatos: humildad, su fundamento entero. Él se quitó los zapatos.
91Pablo, cuando él vio ese mismo Ángel de Luz encima de él, y lo llamó “Señor”, él cayó al polvo de la tierra. Él lo reconoció. La humildad: “¡Ya no soy!”
92Con razón Isaías pudo clamar: “Ay de mí, pues he visto a Jehová Dios de los ejércitos”. Aunque era un profeta…
93Y aunque Pablo, siendo un gran hombre, un erudito, pero cuando entró en la Presencia de Dios, él se humilló.
94Y cuando Moisés entró en la Presencia de Dios, él se humilló. Él era un profeta. Él respetó a Dios, la Palabra.
95Fíjense en Juan el bautista. Cuando Juan estaba parado en la ribera, después de bautizar a la gente, él miró y vio esa misma Luz descendiendo del Cielo. Él clamó: “He aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. Y cuando él se humilló… y Jesús entró al agua, con él.
96Ahora, aquí está una pregunta que me hicieron el otro día. Tal vez surja en la mente de Uds. cuando Jesús entró al agua, y Juan dijo: “Yo necesito ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí?”
97Miren, un hermano mío bautista, anciano, que… el doctor Roy Davis, solía decirme. Él puso sus manos sobre mí cuando me ordenó en la iglesia misionera bautista. Él dijo: “Billy, lo que sucedió…” Yo le pregunté acerca de eso. Él dijo: “Esto es lo que sucedió. Fíjate, el mismo Juan no había sido bautizado, así que Jesús bautizó a Juan. Y entonces Juan vino y a su vez, bautizó a Jesús, ya que Jesús no podía bautizar a Juan antes que Él fuera bautizado”. Bueno, yo pensé que eso sonaba bien.
98Pero un día, hace como dos años allá en el bosque donde yo estaba sentado, el Espíritu Santo bajó, la Luz, y entonces vi lo que era, cuando Él lo reveló.
99Miren, aquí está la razón. Vean, allí estaban las dos personas más importantes sobre la tierra: ahí estaba Juan el profeta; ahí estaba Jesús el Mesías. Y ellos, los dos hombres que tenían el Mensaje del día, se encontraron cara a cara en el agua, cuando sus ojos se encontraron. Y Juan en humildad, dijo: “Yo necesito ser bautizado por Ti, ¿y Tú vienes a mí?”
100Jesús le dijo: “Deja que así sea”. Eso es correcto. “Porque así nos conviene, o es necesario…” Convenir significa “ser necesario”. “Es necesario que cumplamos toda justicia”. ¿Por qué? Jesús siendo Dios; Juan siendo el profeta. Jesús supo rápidamente cuando Él dijo eso… siendo Juan un profeta a quién venía la Palabra, supo que él lo entendería. Porque el sacrificio, de acuerdo con la ley, tenía que ser lavado antes de ser presentado. Y Jesús tenía que ser bautizado antes de ser presentado. Él dijo: “Deja ahora. Eso es correcto. Porque así conviene, (es necesario) que cumplamos toda justicia”.
101¡Oh, si pudiéramos tomar eso como texto por unos minutos! Y vemos que hoy, como—como creyentes de la Luz en la hora en que vivimos, es necesario que cumplamos toda justicia. Es necesario para una iglesia pentecostal, que cumplamos toda justicia, siendo que hemos sido llamados por el Espíritu Santo. No conviene que nos separemos de otros hermanos. No conviene que nos denominemos y no tengamos más nada que ver con nuestro hermano que ha recibido el Espíritu Santo igual que nosotros lo recibimos. [Espacio en blanco en la cinta—Ed.] No es conveniente para nosotros. Cuando vemos a Dios moverse y obrando, y haciendo exactamente lo que Él dijo, y porque la persona no esté vinculada con nuestra organización, que nos portemos mal, eso es indecoroso. No es correcto.
102Nosotros debemos ser Cristianos. Debemos ser caballeros. Debemos ser hombres y personas temerosas de Dios. Deberíamos estar listos para extender la mano y darle a cualquier hombre un apretón de manos, y estirar la cobija del lado de su cama, también. Sí, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Ahora, sabemos que el…
103La razón es que Él era el Sacrificio. Y Juan lo sabía, pues él vio esa Luz sobre Él. Y Juan se humilló a sí mismo, siendo el hombre más grande hasta esa hora. Pero cuando vio a este gran Señor Jesús viniendo, él dijo: “Yo necesito ser bautizado por Ti”.
104Pero cuando Él le dijo: “Es necesario que cumplamos toda justicia.”
105Juan entonces se volteó, sabiendo, como siervo de Dios, como profeta, él debía cumplir la Palabra de esa hora, ya que él sabía que Ése era el Sacrificio. Él acababa de decirlo: “Ahí viene el Cordero de Dios, el Cordero de sacrificio que va a quitar los pecados del mundo”. Y el cordero tenía que ser lavado en la fuente antes que fuera presentado al sacerdote. Amén.
106Es necesario que nosotros cumplamos toda justicia, cuando Uds. toman el Nombre de Jesucristo. Apártese de pecado todo hombre o mujer que toma el Nombre de Jesús.
107Hoy día nuestras confesiones han empezado a convertirse como en un—un yo no sé, como en algún enigma o algo. Nos arrodillamos y elevamos una oración como de dos minutos, y volvemos a levantarnos; hacemos algo malo y decimos: “Oh Señor, Tú sabes que yo no quise hacer eso, pero aleluya, yo estoy bien”, y seguimos. No, eso no es, hermano.
108Ud. tiene que tener un arrepentimiento piadoso. Ud. tiene que confesar esa cosa. Ud. tiene que enmendarla. Ud. no puede hacerlo… Jesús dijo: “Si vas al altar, y allí recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti, anda a él primero antes de presentar tu ofrenda aquí, reconcíliate con tu hermano”. ¿Ven? Es necesario, para nosotros, que cumplamos toda justicia.
109Y Uds. mujeres con cabello corto, cortado, ¿saben qué? Es necesario que se deje crecer el cabello y se comporte como una dama. Uds. que usan pantaloncitos cortos; quítenselos y pónganse vestidos. Es necesario que se comporten como Cristianas, (eso es correcto), porque la Biblia dice que es incorrecto. Una mujer no debería hacer eso.
110Y Uds. hombres que están fumando cigarrillos, eso no conviene. Y Uds. hombres que están permitiendo que sus esposas hagan eso, ¿y luego dicen que son “hijos de Dios”, que son hombres?
111El gran—el gran voto que se toma en la ceremonia matrimonial: “amar, honrar y obedecer”, ha desaparecido. En América, las mujeres tienen la preferencia. Bueno, en todas partes ella tiene la preferencia. La Biblia dice que ella la tendría de esa manera.
112Dicen que las mujeres son las conductoras más cuidadosas que tenemos en el país. Eso es incorrecto. Mi hijo y yo, al cruzar la nación, de punta a punta, mantenemos un registro, y cada vez que hay lo que llamamos “errores” cometidos en la carretera, si es un hombre lo ponemos bajo “hombre”, y mujer bajo “mujer”. Y de trescientos “errores” a través de la nación, hubo doscientos ochenta y uno de ellos que eran por mujeres.
113Y ¿en qué se basaron ellos? En los reportes que entregaron. Ciertamente, esos policías no van a arrestar a esas mujeres atractivas si consiguen un número de teléfono. Ellos no las entregan a la policía. Las dejan ir, y esa es la razón.
114¿Ven Uds.?, la cosa ha llegado a ser un mundo de la mujer. La Biblia dice que sería de esa manera. Exactamente. Y el predicador en el púlpito es casi lo mismo, él tiene miedo de decir algo en contra.
115Pero es necesario que cumplamos toda justicia. En alguna parte tiene que ser dicho. No busque Ud. su fama y popularidad aquí. Ud. es un—Ud. es un prisionero de amor del Evangelio de Jesucristo, y está ligado a un deber. Ud. es un prisionero de Él, y no puede decir otra cosa sino lo que el Espíritu Santo diga, y predicar lo que es correcto. Así es. Ud. se convierte en un prisionero de amor para Él. Entonces a Ud. no le importa lo que sea, Ud. tiene que cumplir toda justicia. Un ministro debería hablar de eso, especialmente Uds. gente pentecostal, que—que saben que—que no deben dejar eso pasar de esa manera.
116Miren, no hace mucho un hombre muy famoso vino a mí, dijo: “¿Por qué no deja en paz a esas mujeres?” Dijo: “Venga acá, yo quiero poner las manos sobre Ud. y orar por Ud., para que Ud. siga adelante, y continúe orando por los enfermos”. Dijo: “Pues, la gente lo considera a Ud. un profeta”. Dije: “Yo nunca dije que era profeta”.
117Él dijo: “Pero la gente lo considera a Ud. como tal”. Dijo: “Ud. debería estar enseñando a esa gente a cómo recibir grandes dones espirituales”. Yo dije: “Eso es lo que sucede con la iglesia hoy”.
118Dijo: “No decirles acerca de ellas cortarse el cabello, y esto, aquello, y lo otro. Yo…” Dijo: “Ud. debería estar enseñándoles cosas grandes y superiores”.
119Yo dije: “¿Cómo puedo enseñarles álgebra cuando ni siquiera se saben el abecedario? Eso es correcto.
120Uds. tienen que empezar desde algún lugar, así que bajen hasta la base y edifiquen desde allí. No traten de comenzar por la parte de arriba; Uds. no tienen ningún fundamento. Y ese es el problema hoy en día, hermanos, ellos no toman Esto: “Conviene que cumplamos toda justicia”. Fíjense ahora en estos Ángeles.
121Y Juan el bautista, Pablo, y otros, cuando ellos vieron la Gloria de Dios y esa Luz, ellos se inclinaron ante Ella. Ellos… Sí, ellos la honraron, la respetaron, pues se humillaron a sí mismos.
122Y aun estos Ángeles, que ministran en Su Presencia, cubren Sus pies y cubren Sus rostros. ¡Oh, hermanos! Ahora, fíjense, rápidamente ahora, Él tenía dos alas más, y con esto Él podía ponerse en acción.
123Miren, ¡qué siervo tan verdadero es ése, de Dios, sabía… le mostró al profeta cómo debería ser Su siervo dispuesto! ¿Qué debería ser ese siervo dispuesto? Miren, estos siervos miran a… Él puso la mirada en un—un hombre aquí sobre la tierra y vio el fracaso que tuvo, entonces Dios le mostró un Reino en el Cielo, un trono. A Ése es que tenemos que mirar. Luego le mostró lo que debiera ser un verdadero siervo, que servía en Su Presencia. Y aquí estaban entonces esos Serafines, cubrieron Sus rostros santos, cubrieron Sus pies, y con dos alas Ellos entraron en acción; reverentes, humildes, y en acción. Amén. Si eso no es un siervo bien dispuesto, yo no sé qué es; reverente, humilde, y en acción. ¡Oh, hermanos! ¡Les digo…!
124Como la mujercita junto al pozo, cuando ella reconoció ese don de Dios, y que este Hombre que le había hablado era el Mesías, eso verdaderamente la puso a ella en acción de inmediato. Ella se olvidó del cántaro. Corrió a la ciudad, diciendo: “Venid, ve a un Hombre que me ha dicho las cosas que he hecho. ¿No será éste el propio Mesías?” ¡Oh, qué acción en la que ella entró!
125Pedro, cuando él lo tomó a Él en Su Palabra, como hablábamos esta mañana, allá en la barca. ¿Se fijaron? Cuando Pedro tomó la Palabra de Él, y echó la red allá, y atrapó esa—esa gran cantidad de peces, la multitud de peces, Pedro rápidamente dejó la red y entró en acción. Antes de hacer eso, él cayó postrado delante del Señor, y dijo: “Oh Señor, apartarte de mí, yo soy un hombre pecador”.
126Si esas no son las mismísimas palabras, como… que dijo el profeta Isaías: “Ay de mí, pues he visto al Señor Dios, y soy un hombre de labios inmundos”.
127¿No ven lo que hace la Presencia del Señor con los verdaderos creyentes? Nosotros ni tan siquiera queremos confesar; sólo queremos decir: “Bueno, nosotros somos pentecostales, somos bautistas, somos presbiterianos”, y seguimos viviendo así. Pero un verdadero y genuino siervo de Dios, se humilla en la Presencia de Dios. Él no la critica.
128Miren quiénes fueron los que criticaron al Señor: los fariseos, (el sectarismo), ellos fueron los que lo criticaron.
129Pero aquel hombre que realmente estuvo dispuesto a ser Su siervo, se humilló y entró en acción. Jesús dijo: “Síganme y os haré pescadores de hombres”. Cuando él vio que ése realmente era Dios, él entró en acción.
130El ciego que fue sanado, dice la Biblia que “divulgó la fama de Él por toda aquella tierra”. Él entró en acción cuando se dio cuenta que Dios tenía un Representante aquí en la tierra que podía abrir los ojos de un ciego, y anduvo testificando y dando alabanza a Dios. Y los fariseos lo agarraron, y lo que le iba a suceder, y como dije esta mañana. “Pues”, dijo él, “yo no puedo explicar, ni discutir teología con Uds. Pero esta cosa sí sé, que antes yo era ciego, mas ahora veo”. Él estaba en acción, (ciertamente), pues había divulgado Su fama por todas partes.
131Y a veces, Ud. quizás no sea un ministro, para divulgar la fama de Él, pero su vida divulgará la fama de Él si Ud. tan sólo vive de la manera correcta.
132Esa gente pobre en Pentecostés, aquel grupo de pescadores y—y recaudadores de impuestos, y demás, con empleos humildes. Ellos subieron allí con una promesa de Dios, y esperaron en el aposento alto durante diez días. “Y de repente vino un estruendo desde el Cielo como de un viento recio que llenó toda la casa donde ellos estaban sentados”. Y ellos entraron en acción, porque habían visto una promesa de Dios manifestada. Les fue vindicada a ellos, la promesa de Dios, y eso los puso en acción. Cuando esta promesa fue cumplida, eso los puso a ellos en acción.
133Amigo, permítame decir esto: lo que hemos visto en el último año o dos, en el Reino de Dios, debiera poner en acción a todo Cristiano nacido de nuevo. Pero la cosa es, que nosotros—nosotros no lo respetamos, para darnos cuenta que es de Dios. A nosotros lo que nos gusta es ver cositas que nos den alguna sensación. Nos gusta sentirnos bien. Nos gusta hacer estas cosas. Pero cuando es cuestión de respetarlo de veras, y de creerlo con todo nuestro corazón, entonces nos pone en acción.
134Sí, cuando el Ángel se encontró con María aquella mañana camino al pozo, y le dijo que ella iba a “tener un Bebé, sin conocer varón”, eso la puso a ella en acción. Ella fue rápidamente a decirle a todo el mundo que “iba a tener un Bebé sin conocer varón”. A ella no le importaba lo que dijera la gente. Ella de veras se había encontrado con un Ángel de Dios, y eso la puso en acción. Ella estaba consciente que el Espíritu Santo estaba sobre ella, creando en ella una vida.
135Oh, si tan sólo pudiéramos darnos cuenta de que el Espíritu Santo está sobre nosotros, creando en nosotros una fe, intentando presentarse en dones y maneras tan distintas, para crear una fe para una Iglesia raptada. Eso debiera ponernos en acción. Pero me pregunto si quizás estamos haciendo las cosas de la manera como Él las desea, con reverencia y humildad.
136La Columna de Fuego en estos últimos días debiera poner a toda la iglesia en acción, siendo Ella vindicada, con las señales de Su venida a la mano.
137Israel ha regresado a su patria. Jesús dijo que: “Cuando la higuera eche sus retoños, esta generación no pasará hasta que todas estas cosas se cumplan”. Cuando Israel regrese a su patria y llegue a ser una nación, esa generación vería la Venida del Mesías.
138Recibí un artículo de un rabí en Palestina, el otro día, que fue muy sobresaliente. Hay una vid pequeña que ha crecido en Palestina este año, que no se había visto allí por cientos, y cientos, y cientos de años. Y ha sido predicho por los judíos, que cuando esa vid vuelva a crecer, el Mesías está en camino.
139Los magos que vinieron de Babilonia, y ellos estaban estudiando los astros. Eran astrónomos. Y mientras estudiaban los astros, se dieron cuenta que estas tres estrellas se alinearon. La estrella de Cam, Sem y Jafet, bajo la cual nacieron, se alinearon, y ellos sabían. Esos creyentes científicos observaban los cuerpos celestes, cómo se movían, y cuando vieron a esas estrellas formarse en línea sobre Jerusalén… Lo cual, si ellos estaban en Babilonia, ellos miraron directamente hacia Jerusalén, hacia el Oeste, para verlo. Y cuando vieron eso aparecer, ellos sabían que cuando esas estrellas se alinearan la una con la otra, el Mesías estaba sobre la tierra ¡Gloria!
140Cuando vemos a Israel volviendo a casa, y al Espíritu Santo siendo derramado en las iglesias, las noticias ecuménicas en cuanto a unirse, y el Concilio de Iglesias, y demás, y el catolicismos romano y el protestantismo uniéndose, el Mesías va venir para arrebatar a Su Novia.
141Y Dios está enviando dones, para tratar de crear en nosotros una fe que nos sacará de aquí, algún día, en un Rapto; ¡sanando a los enfermos, abriendo los ojos de los ciegos, resucitando a los muertos!
142Grandes señales arriba en los cielos, ¡Ángeles viniendo en constelación! Y los científicos mirándolo, fue predicho meses antes de que sucediera. Allí estaba. Ahí está en la revista. ¡Fue dicho meses antes de que sucediera! Siete Ángeles descendieron, y dijeron: “La revelación completa del misterio de Dios de los seis sellos sería develada”. Y ahí estaba exactamente como Él dijo… predijo antes de que sucediera.
143Ellos miran alrededor y encuentran toda clase de cosas místicas, y les llaman seres sobrenaturales de alguna especie. Le llaman “platillos voladores”, señales espantosas en los cielos, en la tierra. Señales, las señales nos indican que la Venida del Señor Jesús está a la mano.
144Miren, una pequeña viña está creciendo. Israel es una nación independiente. Ella tiene su propia nación—su propia bandera. La antigua estrella de David de seis puntas, la bandera más antigua en el mundo, está ondeando nuevamente, por primera vez en aproximadamente dos mil quinientos años. Ellos tienen su propio ejército. Tienen su propia moneda. Están cerca… representados en la Naciones Unidas. Ellos son una nación, por primera vez en dos mil quinientos años. Y mientras ellos se estaban reuniendo en…
145Yo tengo una cinta de eso, una película, la llamamos Tres Minutos Para La Medianoche. Y allí le preguntaron a esos judíos, al traerlos, ancianos, sobre sus espaldas, cargándolos. Ellos les preguntaron: “¿Vinieron Uds. a morir en su patria?” “No, nosotros vinimos a ver al Mesías”. Amén. Cuando uno puede ver esas preguntas, ese es el calendario de Dios, de que el Mesías está a punto de aparecer. ¡Oh, hermanos!
146Nosotros debiéramos ser humildes. ¡Cómo debiéramos ser reverentes! Cómo es que debiéramos estar en acción, haciendo lo que podamos para lograr que cada alma sea salva, esparciendo semillas de derecha a izquierda, y haciendo todo lo que podamos.
147Pero en lugar de eso, decimos: “Gloria a Dios, no siento ganas de ir esta noche. Pues, yo creo que me quedaré en casa y veré este programa de televisión tan bueno esta noche. Es servicio de oración pero…” ¡Una iglesia de Laodicea dormida, rica! ¡Oh, hermanos! Allí lo tenemos. Eso debería ponernos en acción.
148Nosotros, como el profeta, hemos visto el resultado de la exaltación propia de las denominaciones. Nosotros vemos que eso es exactamente lo que ha sucedido en la iglesia hoy en día, lo mismo que vio Isaías. Él vio a un hombre que a pesar de que había sido honrado por Dios, no obstante lo vemos, él vio que se enalteció a sí mismo y fue herido con lepra. Nosotros hoy vemos la misma cosa, denominaciones que se han exaltado ellas mismas: “Nosotros somos el grupo más grande. Tenemos más miembros que los demás”. Exaltación propia, vean cómo los hiere la lepra de incredulidad, y son echados fuera.
149Entonces debiéramos haber mirado para ver una visión del Cielo, que nos mostrará a Jesucristo entre nosotros, Su Palabra prometida de que Él lo haría (sí señor), y ser influenciados no por algún sistema hecho por el hombre, sino influenciados por Dios Mismo.
150Los encontramos, así como Uzías, perdiendo su posición en la Palabra, porque la han canjeado por credos, tratando de hacer como hizo Uzías de antaño, tratan de tomar el lugar del oficio ungido detrás de la plataforma, y rechazan la verdadera Palabra de Dios. Ellos no tienen ningún negocio allí como no tenía Uzías en eso, junto a ese altar, con el incienso. Un hombre que reclama ser Cristiano, y niega los hechos de la Palabra, no tiene más negocio en el púlpito que el que tenía Uzías con ese—con ese incensario. Un hombre que reclame ser bautizado con el Espíritu Santo, y bendecido por Dios, y que se para y niega esa Biblia y la Verdad de Ella, cambiándola por un credo o algo, él está tan lleno de lepra de pecado e incredulidad como lo estuvo Uzías.
151Él fue depuesto del oficio, pero estos tratan de cumplir ese oficio por medio de lo intelectual. “Yo soy el doctor Ph.D., LL.D. Fulano de tal”. Vean, ellos tratan de tomar eso y sustituir educación en lugar de la unción del Espíritu Santo. ¿Ven Uds.? Por lo tanto, un hombre puede tomar esa Biblia, y alguna gran institución puede explicarla y desglosarla, y exponerla aquí y arreglarla para hacer que se vea bien bonita para Ud. Eso es intelectual. Eso es debido a que él estudió y estudió, de estos ángulos y demás, para saber cómo juntarla.
152Pero déjenme decirles algo. Cuando Dios desciende y entra en Su Palabra, Él no solamente la junta, Él la manifiesta allá afuera y la hacer vivir, y la vindica y la prueba, de que es la Verdad. Esa es la verdad de la Palabra. Eso es cuando Dios Mismo lo dice.
153Esa visión afectó al profeta. ¡Oh, los efectos que tuvieron sobre él la visión! Hizo que el profeta…
154Ahora recuerden, él había estado mirando a un hombre. Pero cuando él vio algo real…Él había observado la vida santa de un hombre, él lo vio fallar, lo vio contraer lepra y morir. Y Uds. están mirando la misma cosa en sus denominaciones. ¿Ven adonde se ha ido cada una de ellas?
155Miren, este gran movimiento ecuménico. Si una iglesia no está en este movimiento ecuménico, a la hora de—de una emergencia, esa iglesia no podrá ser usada como iglesia. “Y ningún ministro podrá ministrarle a alguien, ya que él será sentenciado a muerte por hacerlo. Si él le ministra alguna bendición a la gente afuera, él está con el movimiento ecuménico”. Eso está exactamente en los escritos de hoy, por los luteranos; se me olvida el nombre. ¿Ven?, eso es correcto. “No se podrá adorar en su iglesia; ella será convertida en un almacén. Vean, la marca de la bestia entrando ya en vigencia, y la estamos mirando. El tiempo… Oh, eso debiera poner a la iglesia en acción. Ciertamente, debiera hacerlo.
156Fíjense ahora en los efectos de la visión, lo que le hizo al profeta. Hizo que él…después de observar a ese hombre, y ver que falló... Él vio a Dios enojado con ese hombre, y se apartó de él, y lo hirió con lepra.
157Entonces él fue al templo, para decir: “Señor Dios, yo sé que Tú eres Dios. Y yo he estado mirando la cosa incorrecta”. Y entonces Dios le mostró una visión. Y no sólo una visión, pero la visión fue vindicada; ya que en sus medios estaban los Serafines volando de un lado a otro, e incluso la voz de Ellos al unirse estremeció el edificio, los quiciales del templo.
158Y entonces, (¿ven?), él vio algo real. Y sin embargo, él era un profeta. Él era un… El—el profeta es a quien viene la Palabra. Pero él nunca había entrado en tal esfera, sólo lo que había estado mirando, a su héroe, Uzías, mirando al pastor, a ese—ese gran individuo. Y cuando él vio el fracaso allí, de la Palabra, y vio a la Palabra reprender al hombre porque estaba usurpando un oficio en el cual él no tenía ningún negocio, entonces ¿qué sucedió? Él miró hacia arriba y vio al Señor.
159¿Pueden leer entre líneas? ¿Pueden ver lo que estoy diciendo ahora? El Señor Jesús que prometió: “Como fue en los días de Lot, así será en la venida del Hijo del hombre”. El mismo Dios que escribió la Biblia, dijo: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Y Él dijo: “El que en Mí cree, las obras que Yo hago Él las hará también”. ¿Entienden a lo que me refiero?
160Entonces ese hombre de corazón sincero vio la Gloria de Dios, es decir, la vio en acción. Y él clamó, como pecador, y confesó ser un pecador. Nunca antes había visto algo tan real así. Él confesó que era un pecador.
161¿Qué sucedió luego? Cuando el profeta estuvo dispuesto a confesar, entonces vino la verdadera limpieza.
162Hasta que la gente esté dispuesta a confesar, no hay necesidad de tener estos servicios de sanidad. Si Ud. confiesa sus pecados, confiesa su incredulidad, confiesa las cosas que está haciendo mal, Dios entonces puede hacer algo. Pero hasta que no haya una confesión, no puede haber limpieza.
163Y tan pronto Isaías dijo: “¡Ay de mí!, que soy hombre de labios inmundos, y habito en medio de pueblo con labios inmundos”. Entonces vino el Querubín con el Fuego. ¿Se fijaron? Dios en ningún momento usó un seminario para limpiarlo. Él no usó un—un libro de leyes para limpiarlo. Él lo limpió con Fuego.
164Dios siempre limpia a Sus siervos, cuando está a punto de ponerlos en servicio, con el Espíritu Santo y Fuego. Dios limpia con Fuego; no con libros, ni con educación, ni con concepto intelectual, ni con denominación. Sino es con el Fuego del Espíritu Santo, que Dios limpia a Sus siervos.
165Entonces fíjense, luego… después de la confesión, después de la limpieza, entonces vino la comisión. Entonces fue la comisión. Después de confesado y limpio, fue entonces que el limpio Isaías le respondió a Dios, y dijo: “Heme aquí, envíame a mí”. Una vez que fue limpiado, que confesó, que fue limpiado con el Fuego, entonces ese limpio Isaías estaba listo para trabajar. Él estaba listo para ser un ejemplo. Él ya estaba listo para—para poner su vida, para que otros pudieran ser influenciados por medio de él.
166Pero hasta que lo confesó, hasta que fue limpiado, él entonces era una influencia muy mala, simplemente como un títere del rey.
167Miren, él está limpio, él ya está confesado y purificado, y llamado y comisionado para ser un profeta. Y Dios le permitió escribir la Biblia entera, en sesenta y seis Libros de la Biblia, hay sesenta y seis capítulos en Isaías. Él comienza en Génesis; a la mitad del Libro vino Juan el bautista; y sigue hasta el reinado Milenial, en Isaías 65 y 66, (eso es correcto), el Apocalipsis. Él escribió un bosquejo completo de la Biblia. ¿Por qué? Porque él se humilló cuando vio la Presencia de Dios.
168¿Qué hizo él? Y su… después de que él hizo eso, y se humilló y fue limpiado y apartado, y limpiado y comisionado, él ha influenciado a millones de personas. Aquí está su Libro, aquí está el Escrito de Isaías que ha influenciado a hombres desde aquel tiempo hasta ahora. Su influencia sigue adelante.
169La Biblia dice: “Sus obras les siguen”. Así como el Espíritu Santo le dijo a Juan, en el Apocalipsis, o mejor dicho en la Isla de Patmos: “Es necesario que aún profetices delante de reyes, naciones y pueblos”. El Libro de Apocalipsis aún está profetizando. “Ellos descansan de sus labores, pero sus obras les siguen”. La influencia que ellos tuvieron, aún les sigue. ¿Ven? Ciertamente, así es.
170Y miren, hoy día encontramos la misma cosa: influencias. Nosotros tenemos que influenciar.
171Antes de que podamos influenciar, nosotros tenemos que reconocer a Dios, tenemos que estar limpios, tenemos que ser humildes. Tenemos que humillarnos a nosotros mismos y saber… sólo continúen imaginándose y dense cuenta de lo pequeño que son. Uds. no son nada. Yo no soy nada. Y ninguno de nosotros es nada, pero Él lo es todo. Él es digno de toda alabanza, oh Cordero de Dios. Lo que necesitamos es volver al templo, necesitamos volver al altar de Dios y… para hacer un altar en nuestros propios corazones, donde podamos rendirnos a nosotros mismos, y entonces veremos al Señor Dios de los ejércitos descender en estos últimos días y hacer lo que Él hizo cuando estuvo aquí primero. Entonces Uds. lo entenderán, y clamarán: “¡Ay de mí!” Cuando el carbón de Fuego hubo tocado al profeta, Haciéndolo tan puro como puro pudiera ser, Cuando la voz de Dios dijo: “¿Quién irá por nosotros?” Él entonces respondió: “Maestro, heme aquí, envíame a mí”.
172¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Cantémoslo. Habla, mi Señor, habla, mi Señor, Habla, y yo…seré pronto en responder; Habla, mi Señor, habla, mi Señor, Habla, y yo responderé: “Señor, envíame a mí”. Escuchen amigos. Millones ahora en pecado y vergüenza están muriendo; Escuchen su triste y amargo clamor; Apresúrate hermano, apresúrate a rescatarlos; Rápidamente responde: “Maestro, heme aquí”. Habla ahora, mi Señor, habla mi Señor, Habla, y seré pronto en responderte; Habla, mi Señor, habla, mi Señor, Habla, y yo responderé: “Señor, envíame a mí”.
173¿Le aman? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Inclinemos nuestros rostros ahora, sólo un momento, y tarareemos esto. [El hermano Branham comienza a tararear.] El carbón de Fuego hubo tocado al profeta,
174Tarareémoslo ahora. [La congregación tararea mientras el hermano Branham sigue cantando—Ed.] Haciéndolo tan puro como puro pudiera ser, Cuando la voz de Dios dijo: “¿Quién irá por nosotros?” Él entonces respondió: “Maestro, heme aquí, envíame a mí”. Habla, mi Señor, habla mi Señor, Habla, y seré pronto en responderte; Habla, mi Señor, habla, mi Señor, Habla, y yo responderé: “Señor, envíame a mí”.
175Padre Celestial, estamos esperando una limpieza de toda incredulidad, pues ciertamente hay millones hoy que en pecado y vergüenza están muriendo. ¿De qué sirve, Señor, que—que profesemos, sin tener lo que profesamos tener? ¿De qué nos sirve tratar de imaginar con nuestros intelectos de que algo ha ocurrido, cuando realmente sabemos que no ha ocurrido? Nuestro Padre Celestial, te rogamos que nos limpies ahora de toda nuestra incredulidad, y de todas nuestras cosas carnales de la vida, para que seamos limpiados por la Sangre del Señor Jesús.
176Este grupo aquí en Chicago, por medio de esa visión la otra mañana, Señor, yo sé que hay parte de esa Novia esperando aquí, y no sé exactamente cómo alcanzarla, Señor. Yo simplemente estoy sembrando semillas en dondequiera que puedo. Te ruego Dios, que si hay aquellos aquí en esta noche, que—que no—que no tienen esta experiencia, que ellos nunca han estado ni han visto el verdadero reino de Dios siendo manifestado, que nunca han sentido los resultados de ello, y ver sus vidas cuadrar con toda la Palabra, y pueden… y así sucesivamente. Señor, concede que esta noche sea la noche en que ellos lo hagan. Concédelo Padre. Pedimos esto en el Nombre de Jesús. Amén.
177Ahora, con mucha reverencia. Yo—yo estoy seguro que Uds. me conocen lo suficiente, o eso espero. Yo no soy un fanático. Si lo soy, yo—yo no lo sé. Y yo no creo que Dios honre a los fanáticos. Todos estos años, y en el campo, algo hubiera sucedido. Yo soy su hermano. Pero yo—yo sí creo con todo mi corazón que… Miren, yo no puedo decir que el Señor me lo dijo, pero yo creo que esta generación que está viviendo ahora presenciará ese Rapto. Yo creo que está así de cerca. Yo no puedo ver que quede más nada. ¿Ven?, ya todo ha llegado a su lugar.
178¿Recuerdan la última cosa que aconteció antes que Sodoma fuera quemada? El Señor se manifestó en carne humana. Miren, Él era un Hombre. Él comió carne y bebió leche de la vaca, y comió pan de maíz, y comió el becerro de la vaca, y estuvo parado allí y comió. Y aun Abraham, que habló con Él, dijo que era “Dios Todopoderoso”. ¿En carne humana? Sí. Él estaba mostrando un ejemplo de lo que iba a hacer en los últimos días. Jesús se refirió a ello.
179Y observen el ministerio que Él llevó a cabo. En primer lugar, Él hizo referencia a Su promesa. ¡Umm! ¿Ven Uds. el lado teológico de ello? Vean, Él dijo: “Yo te hice una promesa, y ahora estoy aquí para confirmarla”. Y miren, ¿cómo sabemos que esa promesa es…? Vigilen eso. Ellos estaban esperando. Justo antes de que cayera el fuego, Abraham y Sara estaban esperando a un hijo prometido. Dios apareció en carne humana e hizo señales delante de ellos, a lo cual Jesús hizo referencia de que sería la misma cosa en Su Venida, lo cual Él (el Hijo) prometió. Y nosotros ya hemos visto eso aconteciendo por quince años.
180Y con todo eso la iglesia se pone peor. Con razón, podemos ver que verdaderamente estamos en la Edad de Laodicea.
181Miren, el Espíritu Santo está aquí. Tal vez hayan aquellos aquí…Nosotros estamos—nosotros estamos, nosotros tenemos, nosotros— nosotros hemos estado orando por los enfermos, pero voy a hacer un llamamiento al altar. Voy hacerle un llamamiento al altar tanto a los profesantes como a aquellos que nunca han hecho una confesión. Voy a pedirles que vayan conmigo al templo de Dios, el cual está dentro de Uds. Vayan al confesionario de su corazón, y digan: “Señor Dios, límpiame. Y envía el Ángel, con un carbón ardiente, y—y quita de mí toda incredulidad, para que esta noche yo pueda reconocer la Presencia de Dios, como hizo el profeta Isaías cuando el Ángel lo tocó”. Quiero que hagan eso, y realmente sean sinceros.
182Y mire, nosotros tenemos una promesa para esta edad. No se nos ha prometido un gran montón de teología. Se nos ha prometido…
183Miren, los—los hebreos tuvieron dos mil años de teología, pero ellos tuvieron una señal que les fue dada antes de que fueran destruidos. Lot y aquellos tuvieron otra señal que les fue dada. Ellos vieron la misma señal. Y miren, si Dios le permite a la gente… Cuando Jesús estuvo aquí, Él obró esa misma señal ante los hebreos, Él la obró ante los Samaritanos, pero no ante los gentiles.
184Ahora, este es el fin de la Edad gentil, como fue en aquel entonces para la edad de aquellos. La Iglesia gentil está siendo llamada. Miren, Dios no puede cambiar Su programa, porque Él es infinito, y Él es perfecto, omnipresente, omnisciente, omnipotente, e infinito. Si Él no lo es, no es Dios. Así que, (¿ven Uds.?), Él tiene que hacer la misma cosa que hizo allá. Es por eso que ellos conocieron en cada generación en que Él se manifestó, fue de la misma manera, sabiendo que Él es el mismo.
185Ahora, Si Jesucristo estuviera parado aquí, esta noche, en esta plataforma; si Él estuviera aquí, lo único que Él haría, sería la misma cosa que hizo cuando Él estuvo aquí, para hacer que la gente entendiera que Él era el Hijo de Dios.
186Miren, Él está aquí. Él prometió estar aquí, y ahora de la única manera que Él puede obrar es por medio de una promesa. “Yo soy la Vid; vosotros sois los pámpanos”. Y las ramas dan testimonio de que la vida está viniendo de la vid, o no tiene nada de vida en ella. Pero si es energizada por la vida, tiene la misma vida que tiene la vid. Está—está esforzándose, o impulsándose hacia arriba dentro de la rama.
187Ahora sean reverentes por un momento. Y que el Dios del Cielo me ayude, para que… Uds. en este sermón que he predicado, que cuando… Isaías, ese creyente, cuando él llegó al lugar donde vio el fracaso del hombre que trató de representar a Dios, entonces vio a Dios descender, y la realidad de ello, entonces él clamó: “¡Ay de mí!” Pues Dios había hecho la promesa de esa manera. Él la hizo a cada generación. Él la está haciendo a nosotros, en esta generación nuestra. Vemos todo exactamente en orden para Su Venida.
188Ahora, ¿creen Uds. que Él está aquí? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Que Él me ayude ahora.
189Quiero saber cuántas personas enfermas hay allá en la audiencia, levanten las manos. Tengan fe. Y ahora les pido que tomen esta Escritura, Hebreos, donde dice que: “Él es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión, y puede compadecerse de nuestras debilidades”.
190Ahora, Uds. oren: “Dios, permíteme tocarte. Y luego Tú, a cambio, habla a través del hermano Branham, como lo hiciste a través de Tu verdadero Hijo. Él simplemente es un Hijo adoptado, como lo soy yo. Pero Tú has prometido que en los últimos días lo harías. Ahora, Señor, permíteme ver algo real”. Y oren.
191Que el Dios del Cielo, basado en que mi corazón está siendo derramado hacia Chicago, y adondequiera que voy, que Él lo confirme así.
192Ese hombre que se levantó ahí en su asiento, él es un hombre enorme, está sentado directamente frente a mí aquí, el que levantó las manos. No, el que está atrás, con la camisa blanca. No es por Ud. exactamente, pero Ud. está orando por alguien más. Es un ministro. ¿Cree Ud. que yo puedo decirle lo que está mal con él? Él tiene problemas con el corazón. Si eso es correcto, mueva la mano. Crea por él ahora.
193¡Si tan sólo lo creen! Pero Uds. tienen que creerlo. Si no lo creen, no funcionará. El hombre en sinceridad.
194Aquí, aquí, aquí está una mujer sentada aquí abajo en este extremo, la segunda mujer aquí atrás en la segunda fila, justo aquí. Esta está padeciendo de un problema del colon. Es una infección en el colon. La damita en la punta allí, un poco canosa, póngase de pie para que la gente pueda verla. Sí, esa es Ud. Esa es la verdad. Es una infección en el colon, y Ud. también tiene otras cosas que están mal, complicaciones. Si eso es correcto, levante la mano.
195Miren, ¿a quién tocó ella? A mí no. Ella lo tocó a Él. Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
196Aquí está una dama sentada acá atrás. Ella tiene un problema, un rugido en la cabeza, es nerviosa, complicaciones. Señora Pfeiffer, crea de todo corazón. Póngase de pie. Yo no la conozco a Ud., pero Jesucristo le concede su deseo. Yo nunca en mi vida la había visto a ella; ella es una desconocida para mí. Eso la dejará. No se preocupe. Su fe la ha sanado.
197¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿No ven Uds. que eso es lo que Él prometió?
198Ese hombre sentado allá atrás. Allí, ¿no ven esa Luz? Él está muy mal. Él ha tenido un tumor en la garganta. Él ha tenido una operación; el doctor no le da mucha esperanza por eso. ¿Cree Ud. que Dios le sanará? ¿Ud. lo cree, señor Stonelake? ¿Cree de todo corazón? Muy bien, póngase de pie, Jesucristo le sanará. “¡Si puedes creer!”
199Esta dama acostada aquí en esta camilla. Por supuesto, Ud. no tiene tarjeta de oración, no hay tal cosa hoy. Ud. está paralizada. ¿Cree Ud. que esto es la Verdad? ¿Cree Ud. que lo que ha oído esta noche es la Verdad? Si Ud. se queda allí, morirá. Pero Jesucristo puede sanar a un paralítico. ¿Cree Ud. que Él lo hará? Si Ud. lo cree y lo acepta, entonces puede levantarse de ese catre e irse a casa, en el Nombre de Jesucristo, y ser sanada.
200Ahí viene ella, levantándose de allí. Que alguien le dé una ayudita allí ahora, ella está paralizada. Que alguien…Ahí viene ella sola, levantándose de la silla, sana, en el Nombre de Jesucristo.
201¿Creen de todo corazón? [La congregación se regocija—Ed.] Entonces pónganse de pie y…
202¡Ahí viene una mujer paralítica caminando a través de la audiencia!... Habla, mi Señor, unge. ¿Creen de todo corazón? [La congregación se regocija—Ed.]
203Allí está otro hombre, que estaba paralizado, levantándose del catre; se levantó del catre, ¡glorificando a Dios! ¿Uds. creen? [La congregación se regocija—Ed.]
204¿Dónde hay otro? ¡Todos los catres están vacíos, todo! ¡Todos están de pie, alabando a Dios! Cuando el carbón ardiente hubo tocado al profeta!
205¡Ahí está una mujer paralizada caminando hacia la plataforma! ¡Alabado sea Dios! ¡Denle gloria y alabanza!
206Aquí está otro hombre subiendo la plataforma. Mírelo subiendo los escalones, hermano Fitch.
207Démosle alabanza a Dios. Levanten sus manos y denle la gloria a Dios. [La congregación continúa alabando a Dios—Ed.]