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~ POR QUE ~
1Gracias hermano Johnson. Buenas noches amigos. Realmente es un gran privilegio estar aquí esta noche, por un lado, de estar de nuevo en Arkansas, y por otro, de estar en este campamento. Creo que estas son mis primeras reuniones de campamento a las que he asistido en mucho tiempo. Y tuve la invitación para venir, y—y para comenzar aquí con Uds. Y he oído, desde que llegamos, que Uds. han estado disfrutando de un tiempo maravilloso aquí en estas reuniones.
2Hace unos momentos venía por el camino con mi hijo, y estábamos hablando acerca de años atrás cuando vine aquí a Arkansas por primera vez, era la primera de mis reuniones. Cuando al principio comencé fue en Arkansas, Uds. saben, en ese tipo de reuniones evangelísticas. Y desde entonces he estado siete veces alrededor del mundo, y ahora de nuevo en Arkansas. Es como el dinero malo, siempre lo devuelven. Yo he… En todas partes donde he estado, creo yo, en los Estados Unidos, yo he preguntado: “¿Hay gente aquí de Arkansas?” Siempre he tenido amigos de Arkansas, prácticamente en todas partes. Y siempre he dicho que algunos de los corazones más verdaderos que han latido, (creo yo), estaban debajo de esas camisas azules aquí en Arkansas. ¡Son gente muy fina! Yo les amo.
3Y yo—yo estoy agradecido con Dios por la oportunidad de estar de nuevo en Arkansas, de estar aquí con Uds. Creo que todavía nos quedan tres noches en la convención, y por tener la oportunidad de venir y expresar mi amor a Jesucristo, y tener compañerismo con Uds. pueblo y con nuestro excelente grupo de hermanos aquí, lo cual, hay muchos de ellos a quienes no conozco. Miré para todos lados y vi a uno que sí conozco, es el hermano Jack Moore, casualmente… y la hermana More, casualmente los reconocí en ese momento. Y verdaderamente estamos contentos de estar aquí.
4Ahora, sé que deben estar cansados, Uds. saben, físicamente, por estar aquí durante todo el día. Nosotros nunca tenemos lo suficiente… no nos cansamos de alabar y de bendecir a Dios, por Su bondad, y por lo maravilloso que Él es. Pero al estar aquí durante todo el día, y luego cuando llega la noche, entonces aquí vengo yo. Y soy esa clase de ministro a quien le han dado la reputación de hablar muy extenso. Pero no creo que lo haré ahora, por causa de lo apretados que están en la convención. Sin duda que ya han escuchado a grandes oradores todo el día y durante la convención. Y entonces pararme aquí en la plataforma, pues, delante de todos estos excelentes oradores, me siento muy pequeño al estar parado aquí.
5Uno de los ministros a quien acabo de saludar me dijo que estos son los primeros servicios que Uds. tienen en este tabernáculo, (yo lo llamaría así), no sé qué es exactamente, un templo o lo que fuere. Pero estamos—estamos verdaderamente agradecidos nuevamente por la oportunidad de venir a una iglesia nueva, algo que ha sido edificado para la alabanza y honra de Dios. ¡Qué maravilloso!
6Y estamos recién mudados, o no mudados sino que hemos vuelto acá para la vacación escolar de los niños. Ahora vivimos en Tucson, Arizona. Y ha hecho un calor terrible allá, pero hallamos que aquí en casa es un poquito más caliente de lo que era allá, por causa de la tremenda humedad. Y eso nos tiene un poco agobiados, después de habernos acostumbrado al aire de allá.
7Llegamos a casa y tuvimos el primer servicio el domingo pasado, y vimos al Señor Jesús continuando Su gran obra de amor y poder entre la gente. Y el mismo Evangelio que les prediqué hace quince años, aquí en Arkansas, yo todavía creo la misma cosa. No lo cambio. Es Cristo.
8Algo ocurrió en la iglesia el domingo. Acabo de mirar alrededor y veo al caballero en el cual fue hecho el—el milagro.
9Fíjense, a todos nosotros nos gusta alardear del—del Señor Jesús. En una ocasión una mujer me dijo, ella dijo que ésa era la única falla que podía encontrar en mí, que yo “alardeo demasiado de Jesús”. Yo dije: “Ciertamente iré al Cielo si esa es la única falla que yo tengo, alardear de Jesús”. Y es que ella—ella sencillamente no creía que Él era Divino. Ella trató de decir que Él era sólo un hombre y un filósofo, o profeta, o algo de esa índole. Pero yo le dije que Él era Dios. Así que nosotros… Y ella dijo: “Yo puedo probarle que Él no era Divino”. Y yo dije: “Oh, no creo que pueda hacer eso”. Ella dijo: “Oh, yo puedo probar que Él solamente era humano”.
10Yo dije: “Mire, yo admitiré que Él era humano, pero Él era tanto humano como Divino”. Ella dijo: “Él no podría ser Divino”. Y yo dije: “Oh, Él era Divino, y es Divino”.
11Ella dijo: “Oh, Él no podría serlo”. Dijo: “Se lo probaré por su propia Biblia”. Yo dije: “De acuerdo”.
12Y ella dijo: “En San Juan capítulo 11, yendo hacia la tumba de Lázaro, la Biblia dice: ‘Jesús lloró’”. Yo dije: “Bueno, ¿y eso qué tiene que ver?”
13Ella dijo: “Bueno, si Él—si Él lloró, eso prueba que no es Divino”.
14Yo dije: “Señora, su argumento es más débil que el caldo hecho de la sombra de una gallina que se murió de hambre”. Dije: “Ud. sabe que eso no es así”. Dije: “Él era—Él era humano cuando fue a la tumba de Lázaro, llorando, correcto. Pero cuando enderezó Sus hombros y dijo: ‘Lázaro, ven fuera’, y un hombre que había estado muerto por cuatro días se puso sobre sus pies y volvió a la vida, eso era más que un hombre, que pudo hacer eso”. Yo todavía creo que Él es eso.
15El domingo mientras hablaba, nosotros… Yo le estaba pidiendo a la gente en el tabernáculo que se volteara y se saludaran de mano unos a otros. Y había un—un querido amigo; yo he aprendido a amarlo. Él vino a la iglesia, él y su esposa. Su esposa es una enfermera graduada. Y él en sí es un inglés de Inglaterra. Ella es noruega. Y cómo es que eso llegó a suceder, no sé. Pero— pero, como sea, ellos son ambos gente muy fina. Y este—este hermano ha tenido un problemita, como en el corazón. Es un hombre Cristiano muy fino, y también intelectual; él hace trabajo secular para contadores y demás. Él se volteó, y, cuando lo hizo, le dio un infarto, y cayó al suelo, muerto.
16Y su esposa, siendo enfermera, lo agarró rápidamente, le tomó el pulso sobre su corazón, y dijo: “Él está muerto”. Y yo miré su rostro, estaba muy oscuro, tenía los ojos volteados hacia atrás. No sólo tenía los ojos cerrados, pero sus ojos como que le sobresalían. Y él estaba… Bajé de la plataforma y traté de calmar a la congregación, muchas personas intentaban ayudar a la hermana, naturalmente, en esa condición, con su esposo. Alguien le puso algo sobre la cabeza, o debajo de la cabeza, mejor dicho.
17Le tomé su corazón, para… su pulso en el brazo, y no había más pulso del que hay en ése pedazo de madera. Y entonces me arrodillé y oré: “Señor Jesús, te ruego que le devuelvas la vida a nuestro hermano Way”. Y su corazón latió cuatro o cinco veces, y empezó a latir normalmente de nuevo. Él se levantó de un salto, y estaba tratando de hablar. No podía hablar, estaba… La sangre se detiene, Uds. saben, cuando el corazón se detiene. Y pasó algún tiempo antes de que su sangre empezara a circular correctamente. Oí que él mencionó mi nombre, y entonces regresé a la plataforma.
18Hermano Way, me pregunto si puede ponerse de pie para que la gente vea quién era el hombre. Ése es el hombre que cayó muerto de un infarto, el domingo pasado. [La congregación se regocija—Ed.] La hermana Way, su esposa, una enfermera que estaba parada allí, le tomó el pulso para ver… y para asegurarse de que él… Así que yo…
19Eso quizás suena muy extraño, para la gente que no cree estas cosas. Pero yo he visto al Señor Jesús resucitar a los muertos, muchas veces. Y eso no es nuevo para nosotros, así que no… Pienso que está bien alardear de Jesús, pero pienso que debería ser verdad, aquello de lo cual Ud. alardea. Así que lo hemos visto… Yo lo he visto a Él, en los últimos quince años, de muchos casos infalibles, resucitar a los muertos.
20Especialmente un caso en México, cuando el hermano Moore y yo estábamos en Ciudad de México, un niñito había muerto a las nueve de la mañana, de pulmonía, en el consultorio del doctor. Y la mujercita, no podíamos pasarla a… Bueno, el hombre ya había repartido todas las tarjetas de oración, y teníamos que contarlos mientras ellos pasaban. No había más tarjeta de oración. Y esta hermanita hispana, imagino que como de unos veinticinco años, tenía un niñito muerto; estaba lloviendo, y ella lo tenía debajo de una cobija.
21Y la noche antes de eso, había habido un hombre ciego que tenía, oh, posiblemente la edad que tendría mi padre, unos setenta años, ciego, y él recibió la vista cuando estuve orando por él. Y esa noche, la plataforma era prácticamente tan ancha como esto aquí, y había montones de, oh, bien altos, de dos o tres pies de altura, sólo con chales y sombreros, y ropa vieja que ellos habían colocado allí.
22Y esta mujercita estaba tratando se subir allí. Mi hijo Billy Paul vino y me dijo: “Papá, tengo casi trescientos ujieres allá, y todos los trescientos no pueden detener a esa mujer”. Ella tenía un bebé muerto debajo de una cobijita azul. Yo dije: “Bueno”, le dije al hermano Moore, “vaya allá”.
23El hermano Jack Moore y yo tenemos muchas cosas en común. No quiero decir que nos parecemos, porque él es un hombre bien parecido. Pero hay una cosa en cuanto al hermano Moore, y es que nosotros dos nos peinamos el cabello igual. [El hermano Branham y la congregación se rían— Ed.] Nosotros tenemos muchas cosas en común. Yo pensé: “Ella no me conoce a mí”, tuvieron que bajarme con unas cuerdas y cosas, para poder entrar. Así que lo envié a él para que orara por el niñito. Yo pensé: “Bueno, ellos no… Ella nunca notará la diferencia”.
24Así que empecé a hablar otra vez, cuando… El hermano Espinoza, muchos de Uds. hermanos lo conocen, de la costa oeste, estaba haciendo la interpretación. Y esto era allá en la plaza de toros en ciudad de México. Miré sobre la audiencia y vi una visión de un niñito mexicano que estaba sentado, sonriéndome. Entonces dije: “Traigan aquí a la damita”. Y puse las manos sobre el cuerpecito muerto, tieso. Sus pies empezaron a patalear, y él comenzó a gritar, y—y ahí estaba él, vivo.
25Envié a un mensajero, al hermano Espinoza, para que averiguara con el doctor, para obtener una declaración antes de que pudiéramos redactar el caso. El doctor escribió una declaración jurada, de que ese niño había muerto esa mañana en su consultorio, como a las nueve, y ya eran como las diez y media de esa noche. Y el niño está vivo hoy, gozando de buena salud, para la honra y gloria de Dios.
26Así que al ver tantas cosas acontecer, no tendríamos que mencionar el caso de nuestro hermano Way allí, pero la verdad es la verdad. Y Dios no hace esas cosas sólo para… Él quiere que eso se sepa, y que la gente sepa que Él los ama. Y por la gracia de Dios, el hermano Way está esta noche entre nosotros, vivo. Estamos agradecidos por eso.
27Pensé, estando aquí en el campamento, entrando, simplemente no quiero interrumpir el tiempo tan maravilloso. Billy me estaba diciendo esta tarde, dijo: “Tú hablas de un verdadero pentecostés a la antigua”, dijo, “¡espera a que llegues allá!” Dijo: “Ellos cantan como que han tenido la experiencia por cincuenta años”. Yo dije: “Supongo que algunos de ellos la han tenido, sí, por cincuenta años”.
28Y a mí simplemente me encanta entrar a una reunión así, (creo que a todos nos gusta), donde nosotros simplemente entramos de lleno.
29Como yo acostumbraba contar una pequeña historia acerca de pescar. Yo andaba pescando truchas allá en el norte de New Hampshire. Y bien arriba en la cabecera de la montaña, yo tenía una carpa pequeña levantada allí, oh, de aquel tipo de carpa como en forma de “A”, una carpa pequeña, del gobierno. Y había encontrado un lugar donde había muchas truchas, estaba debajo de un matorral. Y ahí—y ahí habían sauces de alce, y cada vez que intentaba lanzar el anzuelo, pues, se me atoraba en el sauce. Así que esa mañana, me levanté y fui allí temprano, y pensé que cortaría esos sauces. Yo había… Si mataba un pez, entonces me lo comía, de otra manera lo soltaba. Así que tenía toda la semana y estaba solo y tenía todo lo que podía comer.
30Y esa mañana mientras estuve ausente, al regresar, una osa y dos cachorritos se habían metido en mi carpa. Y si hablamos de destruir cosas, ellos realmente la habían destruido bien. Habían destrozado todo. Y yo—yo pensé… Cuando regresé, escuché un ruido, y miré alrededor de unos arbustos mientras me acercaba. La madre osa y todos ellos se estaban gozando, examinando todo.
31Ella me vio y huyó y llamó a sus cachorros. Uno de los cachorros vino, y el otro se quedó. El pequeñito, (era en la primavera), él era así de alto. Estaba sentado de esta manera. Y pensé: “Bueno, ¿en qué está tan interesado ese pequeñito?”
32Me acerqué y miré. Le dije: “¡Sal de allí! ¡Sal de allí!” Y él simplemente se quedó ahí sentado. Pensé… Y yo vigilaba a la madre, porque, Uds. saben, si uno se mete con sus cachorros, ella lo arañaría a uno, Uds. saben. Así que yo—yo—yo observaba; había un árbol bastante cerca, Uds. saben. Yo tenía una pistola oxidada tirada ahí en la carpa, que posiblemente ya estaba rota para ese entonces. Y, de todas maneras, yo no querría matar a la madre y dejar dos huérfanos en el bosque. Así que me mantuve vigilando este árbol, mientras me acercaba para ver por qué el pequeñito estaba tan fascinado.
33Y, ¿saben?, a mí me gustan los panqueques. Nosotros, todos nosotros somos sureños, ¿no es cierto? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Tortas de masa es como les llaman aquí, Uds. saben. Así que, y a mí realmente me encantan, y yo—y yo—yo sé… No hay mucho de metodista en mí; a mí realmente me gusta vaciarles la melaza. Yo realmente las bautizo bien, las cubro totalmente. No me gusta una pequeña rociadita como Uds. obtienen aquí en estos lugares, sólo un poquito. A mí me gusta ir donde uno les aplica en buena medida, Uds. saben, hasta que queden bien mezcladas y espesas.
34Yo tenía una cubeta de medio galón de—de ese sorgo tan bueno. Este osito le había quitado la tapa, y realmente estaba disfrutando de mi melaza. Yo me mantuve observándolo desde la esquina. Él agarraba su patita y la metía en la cubeta, Uds. saben. Y no sabía cómo sacar la melaza, así que él estaba metiendo la pata en la melaza, y lo que se le pegaba él lo estaba lamiendo mientras la melaza escurría.
35Les digo, cuando finalmente me acerqué y atraje su atención, él me miró. No podía verme, él era melaza desde la cabeza hasta abajo. Su pancita estaba llena de pura melaza. Y sus ojos, él ni siquiera podía abrir los ojos para mirarme, Uds. saben, estaba haciendo el intento.
36Yo pensé: “Así es. No hay condenación para aquellos que están comiendo”. Me hace recordar a una buena reunión pentecostal, donde metemos los brazos en ese tarro de miel, así de profundo, Uds. saben, en esa Miel pentecostal.
37Uds. saben, lo extraño fue, que después que tenía su barriguita llena, y había vaciado mi cubeta, él fue donde estaba su mamá y su hermanito, y la mamá lo lamió.
38Así que, Uds. saben, yo espero que obtengamos tanto de eso sobre nosotros aquí, que, cuando volvamos a casa, aquellos que no vinieron laman de nosotros, un poquito de nuestra experiencia, háblenles de cuán grandes cosas el Señor ha hecho aquí en Hot Springs. El Señor les bendiga.
39Y ahora, creo, me dijeron que no lo recibieron a tiempo, o algo así, para anunciar que se repartirían algunas tarjetas de oración, para orar por los enfermos; son tarjetas con números, y entonces las llamamos para orar por las personas. Y así es como hacemos, y entonces me da una noche para familiarizarnos un poco. Y entonces creo que mañana en la noche van a repartir sus tarjetas de oración, en algún momento en la tarde. ¿Es así? Sí, Uds. ya… ¿A las seis? Mañana a las seis de la tarde.
40Ahora, yo pensé que esta noche solamente tomaríamos una porcioncita de la Escritura aquí y leerla, y ver si pudiéramos encontrar lo que el Señor quiere decirnos. Y ahora, antes de que abramos el Libro, hablemos con el Autor del Libro, mientras inclinamos nuestros rostros.
41Antes de que oremos, y con sus rostros inclinados; y todos los afanes ahora, el jugueteo del día, y el pequeño sentido de humor que hemos tenido, pongamos eso a un lado ahora, porque vamos a acercarnos al Rey. Si hay alguna petición especial que quieren que sea recordada, sólo levanten la mano y digan: “¡Señor!” Mantengan su petición ahí en sus corazones.
42Nuestro Padre Celestial, consideramos este un gran privilegio, Dios Todopoderoso, el poder entrar a la congregación del Señor para tener compañerismo en unidad, testificando y hablando de las grandes cosas que Tú has hecho, y de los lugares donde hemos estado. Eso me hace recordar de Hechos 4, en la Biblia, cuando ellos regresaron y estaban hablando de lo que el Señor había hecho. Y cuando todos oraron, el lugar en donde estaban reunidos se estremeció.
43Dios, no estamos ansiosos en esta noche de ver que se estremezca el edificio; sino quisiéramos que Tú nos estremezcas a nosotros, Señor. Sacude nuestro entendimiento. Sacude nuestro ser, nuestras emociones, nuestros corazones del entendimiento, para que salgamos de aquí en esta noche, decididos más que nunca a servirte, que podamos sentir la Presencia de un nuevo y fresco Pentecostés, del Espíritu Santo derramándose nuevamente sobre nosotros, como en estos bosques y cerros de Arkansas, hace cincuenta años, cuando nuestros antepasados pasaban por aquí en caballos y carretas, predicando este Evangelio. Querido Señor, que nosotros, los portadores de esta gran Causa digna que Tú enviaste por aquí, no nos avergoncemos de esta cosa tan grande; sino que caminemos tras las pisadas de aquellos que fueron antes que nosotros, Señor, llevando la bandera del Señor Jesús.
44Que otros que aún no han aceptado este gran plan de salvación que Dios nos trazó en la Escritura, predicho por todo el trayecto a través del Antiguo Testamento, y que hoy lo estamos disfrutando, que haya un gran sacudimiento entre nosotros, Señor, una renovación de fe y—y una renovación de esfuerzos.
45Te doy gracias por esta convención, por este grupo de personas que aún están perseverando, Señor, en esta hora de prueba que ha venido sobre la tierra para probar a aquellos que están profesando ser Cristianos, que nosotros al final seamos hallados dignos de entrar en el gozo del Señor, que ha sido preparado para los Redimidos, desde la fundación del mundo. Bendice Tu Palabra.
46Señor, acuérdate de cada mano que fue levantada. Tú conoces el objetivo, Tú conoces el motivo, Tú conoces la petición detrás de esa mano. Ruego, Dios, que Tú la concedas a cada uno. Que todo hombre que… o mujer, muchacho o muchacha, que levantó una mano, indicando que quería más salvación, o una caminata más cerca, o para conocerte a Ti como su Salvador, que ellos no dejen este lugar hasta que esa petición sea contestada.
47Para aquellos que están enfermos y necesitados, rogamos, Dios, que no haya una persona débil que venga a este lugar que se vaya de la misma manera como vinieron. Tú que puedes levantar a un hombre de entre los muertos, y presentarlo aquí delante de nosotros, eso muestra que Tú eres el mismo Dios que se paró allí frente a la tumba de Lázaro, y lo llamó de entre los muertos. Padre, hazles saber que Tú eres el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Aquí está uno entre nosotros en esta noche, que hace unos días fue llamado de aquella región que está más allá de la sombra de la consciencia del hombre en esta vida. ¡Cuánto te agradecemos por esto!
48Bendícenos a todos ahora mientras estudiamos Tu Palabra, pues verdaderamente Tu Palabra es Verdad. Tú y Tu Palabra son uno. No pueden ser separados. Así que pedimos Tus bendiciones sobre nosotros, Padre, mientras esperamos que nos hables en esta noche, a través de Jesucristo nuestro Señor. Amén. Ahora, si desean, me gustaría ir a las Escrituras, y demás.
49Me acosté en la cama y me dormí; y de repente Billy llegó y me dijo: “Vámonos”. Dije: “¿Me quieres decir que ya es hora de ir a la iglesia?” Y tuve que sacar unas cuantas Escrituras que había usado antes, para—para hablar de eso en esta noche.
50Y pensé que quizás se habían repartido algunas tarjetas y estaría orando por los enfermos, y demás. Me he fijado desde que entré aquí, que hay dos personas acostadas en catres, que tal vez vinieron para que se ore por ellos esta noche.
51Ahora, y—y Billy regresó, dijo: “Yo simplemente no llegué a tiempo, papá”. Comentó al respecto. Dijo: “Lo—lo intentaremos mañana en la noche”.
52Yo dije: “My bien, ve si puedes hacer que los hermanos repartan algunas tarjetas de oración”.
53Así que ahora, quiero que abran conmigo en el—el Libro de Segunda de Reyes capítulo 1. Y después quiero que también abran allí en Jeremías, capítulo 8 versículo 22. Leamos sólo una porción de estas Escrituras. Después de la muerte de Acab, se rebeló Moab contra Israel. Y Ocozías cayó por la ventana de una sala de la casa que tenía en Samaria; y estando enfermo, envió mensajeros, y les dijo: Id y consultad a Baal-zebub dios de Ecrón, si he de sanar de mi enfermedad. Entonces el ángel de Jehová habló a Elías tisbita, diciendo: Levántate, y ve a encontrarte con los mensajeros del rey de Samaria, y diles: ¿No hay Dios en Israel, que vais a consultar a Baal-zebub dios de Ecrón? Por tanto, así ha dicho Jehová: Del lecho en que estás no te levantarás, sino que ciertamente morirás. Y Elías se fue.
54Y ahora en el Libro de Jeremías, capítulo 8 versículo 22. ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo?
55Deseo hablar sobre el tema, si pudiéramos llamarlo así: ¿Por qué? Es una—es una pregunta, y Dios está haciendo esta pregunta.
56Y Dios es Eterno. Eso lo sabemos. Él es Eterno. Él nunca tuvo principio, ni puede tener fin. La Eternidad nunca comenzó y nunca termina, porque es Eterna.
57Y Dios no puede cambiar Su modo de pensar ni Su manera de ser. Es por eso que nosotros como personas, no aceptamos credos si es contrario a la Palabra, por cuanto creemos que Dios y Su Palabra es lo mismo. Nosotros creemos que la Biblia dice en San Juan capítulo 1: “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y aquel Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”. Por lo tanto, cuando Dios dice algo, Él no puede, mañana ni en ningún otro tiempo, desmentir eso jamás cuando Dios es llamado a la escena para tomar una decisión. Y Su única decisión es Eterna. Nunca puede ser cambiada.
58Y Dios fue llamado para tomar una decisión por la raza humana en el huerto del Edén, cuando el primer pecado fue cometido. ¿Podría Él alguna vez ser capaz de redimir a Su hijo perdido de nuevo al compañerismo con Él? Y Él fijó un programa. Nunca ha cambiado: por medio de la sangre. Sigan las Escrituras, eso nunca varió ni cambió, y es que no puede, porque es la decisión de Dios, por medio de la Sangre. Aunque hemos tratado de cambiarlo. Hemos tratado de educarlo. Hemos tratado de denominarlo. Hemos tratado de hacer todo lo que hay en la ley del hombre, para tratar de cambiar Eso, así como hizo Adán por medio de hojas de higuera y demás. Pero aun así permanece para siempre que la Sangre es el único lugar de compañerismo.
59Por lo tanto, en esta noche podemos pararnos juntos, no como una denominación, quizás muchos de nosotros juntos. Pero no podemos pararnos aquí para representar a una denominación, tenemos que pararnos aquí en este compañerismo es bajo la Sangre de Jesucristo. Allí todos podemos ser hermanos y hermanas. Dios hace un camino para el hombre, y entonces el hombre rehúsa caminar en ese camino, luego Dios tiene derecho a preguntar: “¿Por qué no lo hiciste?” Eso fue lo que Él hizo allá, y es lo que hace hoy, y eso es lo que Él—lo que Él preguntará en el Juicio. Ellos preguntaron: “¿Por qué?”
60Ahora, nuestra lectura de la Escritura comenzó inmediatamente después de la muerte de Acab, un rey malo, un creyente fronterizo, un hombre que sabía lo que era correcto, y sin embargo no tuvo el valor para pararse y hacer lo que él sabía que era lo correcto.
61Yo pienso, si este—si este mundo no está contaminado hoy día con “Acabs”, este Cristianismo en que vivimos, está contaminado con “Acabs”, con hombres que realmente saben que es correcto entregar su vida y ser… a Dios, y ser lleno del Espíritu, y seguir las enseñanzas de esta Biblia, y sin embargo no tienen el valor para pararse y hacerlo. Nuevamente me hace recordar a otra situación como la de Sodoma.
62La Biblia dice que: “Los pecados de Sodoma, afligían el alma justa de Lot, diariamente”. Y cómo es que el alma de ese hombre era justa, y él miraba los pecados de la tierra, y sabía que aquello era incorrecto, que ellos estaban haciendo lo malo, y sin embargo no tenía el valor para pararse firme por su convicción.
63Con razón el mundo entero ha llegado a ser una Sodoma y Gomorra, y cómo es que los Lots de hoy, a través de la nación y alrededor del mundo, se paran en iglesias, los cuales están convencidos que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y que Su poder es tan real hoy como siempre lo fue, pero sin el valor para pararse en el púlpito y denunciar el pecado, por causa de alguna barrera que los excomulgaría de un compañerismo al cual se habían unido. Todavía volvemos a la Sangre de Jesucristo, el único remedio. “¿Por qué? ¿Por qué?”
64Ocozías era—era hijo de Acab, había sido criado en esa clase de hogar que—que era un—un hogar tibio. No era del todo Cristiano. Su madre era una pagana. Y su padre se había casado fuera del compañerismo, se había casado con una mujer que no era creyente.
65Y ese siempre es un hogar muy malo en el que será criado cualquier niño, cuando la incredulidad y la fe intentan mezclarse.
66Y miren, si el padre hubiera sido un hombre verdaderamente fuerte en su fe, el hijo hubiera tenido una mejor oportunidad, pero no fue así. Él no la tuvo. Él sabía que existía un Dios. Él sabía que existía un Jehová. Y entonces él… los dioses de su madre, y así por el estilo. Él estaba todo confundido. Y después de la muerte de su padre, este muchacho en esta condición, se enredó, de una manera y de otra.
67¡Y si ese no es un cuadro de las naciones hoy día! Uno en la familia es de esta manera, y otro de otra, y uno va en esta dirección y otro va en aquella dirección. Con razón estamos produciendo tanta delincuencia juvenil y toda clase de cosas, bajo el nombre de Cristianismo. Es porque no hay unidad. No existe un verdadero llamado para pararse firme por Dios.
68Ahora, hallamos que este hombre era heredero del trono de su padre. Un día, mientras se encontraba arriba en alguna parte de su balcón, caminando por ahí, él—él se cayó por la—la celosía. A lo mejor estaba demasiado ebrio y cayó abajo por la celosía, posiblemente al piso de abajo, pegó contra una banca o algo, y se rompió unas cuantas costillas o se magulló todo. Y la enfermedad debe haber dado inicio a una infección en alguna parte, (o la contusión), e hizo que le diera fiebre. Y él estaba bastante enfermo.
69Por supuesto, en aquellos días no tenían los remedios que tienen hoy. Quizás los doctores vinieron e hicieron lo que pudieron por el hombre, pero no tenían esa suficiencia. Entonces él sabía que la única cosa que podía hacer era acudir a un poder superior del que los doctores podían producir en su terminología de la medicina. Y entonces pensó que iría, y mandó a llamar a su madre.
70¡Qué lección debiera ser ésa para las madres! Un niño generalmente escuchará a su mamá.
71Y él acudió a su—envió a consultar a Baal-zebub, el dios de su madre, allá en Ecrón, donde estaba su estatua, su monumento. Y dijo: “Vayan a consultar con los sacerdotes de allá, y que ellos consulten a su estatua de Baalzebub, si he de sanar de esta enfermedad que tengo, o no”.
72Pero saben, ese hombre, realmente, ¿pudieran Uds. imaginarse? Un pueblo que estaba llamado a ser un pueblo temeroso de Dios, permitiendo que un hombre así gobernara sobre ellos, es debido a una condición tibia. Fue la condición a la cual había llegado la iglesia, que puso a tal persona en el poder, o que lo permitió. Yo no creo que los tiempos hayan cambiado mucho; ellos todavía se parecen mucho. Y permitir que este hombre gobierne, y tenga el mando sobre el país, el cual consultaría a alguna estatua de alguna idea pagana acerca de su condición.
73Y entonces, Uds. saben, pero detrás de todo eso, no importa cuánto parezca que Dios ha apartado Su rostro del pueblo, Él a veces hace eso para ver qué clase de actitud Ud. toma. Todo hijo que viene a Dios tiene que ser probado y castigado.
74Y luego hay un lugarcito en un hombre, o mujer, cuando ellos nacen del Espíritu de Dios, que es Eterno.
75Y en algún momento Ud. llegará a un punto en donde todo lo que Ud. tenga de humano – en razonamiento – el diablo se lo puede quitar por razonamiento. Pero cuando todo eso llegue a su fin, entonces, si esa Vida Eterna no está presente, Ud. también caerá, porque Ud. se puede apartar de Dios por medio del razonamiento.
76Pero un hombre que reclama ser un Cristiano no tiene ningún derecho en el púlpito, o no tiene ningún derecho en el oficio, o un líder en ninguna parte, hasta que primero él haya subido esos escalones y llegado a un lugar donde él haya nacido del Espíritu de Dios, y sido lleno del Espíritu Santo, de tal manera que nadie pueda quitárselo por explicación.
77Dios, cuando Él envió a Moisés a Egipto para libertar al pueblo, Él primero lo llevó a la parte de atrás del desierto, y le sacó toda la teología que tenía, en cuarenta años, y luego le apareció. Él supo más acerca de Dios en cinco minutos en la Presencia de esa zarza ardiendo, que lo que sabía en los cuarenta años de aprendizaje que recibió.
78Eso es lo que la iglesia necesita en esta noche, otra experiencia de la zarza ardiendo, en donde gente de lengua tan engañosa… Lo cual, la Escritura dice que: “En los últimos días los dos espíritus serían tan parecidos, que engañarían a los mismos escogidos si fuere posible”.
79Un hombre primeramente debiera llegar a esa tierra sagrada con Dios; en donde todos los teólogos, todos los doctores de divinidad, todos los razonamientos, más nada puede jamás quitarle eso a él por explicación. Él estaba allí cuando Dios vino, y sabe lo que sucedió. Ud. no puede quitarle eso a él por razonamiento; él estaba allí cuando sucedió. Ésa es la clase de hombre que necesitamos en el gobierno, en la iglesia, y en cualquier otra parte, en tiempos como este. Para liderazgo, necesitamos a un hombre que esté lleno del Espíritu Santo.
80Eso es lo que la iglesia necesita hoy; no un teólogo, sino un hombre lleno del Espíritu, renacido, lleno del Espíritu Santo. Les digo que si tuviéramos más de eso, la iglesia se vería un poco diferente a como se ve en la actualidad. Las cosas serían distintas si tan sólo tuviéramos más hombres llenos del Espíritu Santo, no yendo tras las tradiciones de los ancianos, y demás.
81Ahora, encontramos que este hombre envió allá para obtener esta información del—del—del dios de Ecrón, Baal-zebub.
82Pero, todo el tiempo, Dios sabía que él lo estaba haciendo. Entonces él tenía allí a un profeta llamado Elías; así que le habló a Elías diciendo: “Ve allá a un cierto camino, y párate en ese camino. Hay unos mensajeros acercándose”. Fíjense, Uds. no pueden esconderse de Dios, ¿ven?, no importa lo que estén haciendo. Ahora, ese hombre no tenía la menor idea de que Dios le estaba hablando a Elías allá en algún lado del desierto, en una choza de barro en alguna parte, y que podía decir: “Anda y párate allá en la esquina del camino, y háblale a esos hombres, y diles que ‘Vuelvan a él y le digan: ASÍ DICE EL SEÑOR, él no va a levantarse de esa cama’”.
83Y Él dijo: “Pregúntale, ‘¿Por qué hiciste eso? ¿Qué te hizo hacerlo? ¿Es porque no hay Dios en Israel? ¿Es esa la razón que lo hiciste? Pues, tú sabes lo que ha sucedido. Tú conoces las Escrituras. Tú las tienes en tu propio palacio. Los sacerdotes están allí. Sin duda que tú las has leído desde que eras un muchacho. Y ¿por qué has hecho una cosa tan tonta como esa?’”
84Yo me pregunto en esta noche, si Cristo viniera a la escena, o sobre la nación hoy, para traer esta nación a juicio, si esa misma pregunta no se hubiera hecho. ¿Por qué es eso? ¿Por qué es que estamos haciendo estas cosas? ¿Por qué estamos discutiendo en el gobierno sobre si deberíamos leer la Biblia en público, y, pues, si estamos leyendo toda esta tontería? ¿No pusieron nuestros antepasados esta constitución en orden? ¿No nació esta nación sobre los principios de la Biblia? ¿No estamos aquí con libertad de religión, para actuar en Dios de la manera en que creamos conveniente actuar, de la manera que estamos convencidos que es Verdad?
85Pero, vean, nosotros hemos hecho algo como lo que hicieron ellos allá. Estamos permitiendo de todo, y que la política acabe con nosotros, en vez de respetar nuestra Fe en nuestro Dios, y a hombres que se han parado por la Verdad. Y estamos permitiendo que nuestra política traspase eso, y por el voto dando lugar a tal cosa que está contaminando esta nación, mientras nos aproximamos a un juicio. Algún día Dios se levantará en la escena con un poderoso profeta, hablará a esta generación y—y le dirá a la gente, y ellos verán que es Dios hablando, pero no se arrepentirán. Será exactamente como fue en aquel entonces.
86Él dijo: “¿No hay bálsamo en Galaad? ¿Es porque no hay Dios?” Lo mismo que dijo Jeremías: “¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico?” Entonces ellos no pudieron responder eso. Por supuesto que sí había. Bueno, dijo Él: “Entonces, ¿por qué, por qué hicieron Uds. eso? ¿Por qué no hay medicina para la hija de Mi pueblo?”
87Ahora, nosotros nos hacemos esa pregunta en esta noche. ¿Por qué? ¿Acaso no hay Biblia? ¿Acaso no hay Dios? ¿No hay diferencia? Si Dios va a traer la gente a juicio, Él tiene que tener algo por lo cual juzgarlos. Tiene que haber alguna norma.
88Si Él los va juzgar por la iglesia católica… entonces si los juzga por la iglesia romana, la iglesia griega está perdida, las otras iglesias católicas están perdidas. Si Él lo juzgara por la griega, la romana está perdida. Si Él lo juzgara por la luterana, la metodista está perdida. Si Él lo juzgara por la metodista, la luterana está perdida. Él no puede juzgarlo por medio de una iglesia; hay demasiadas organizaciones distintas de ella.
89Pero Dios juzgará al mundo, (dijo Él), por Jesucristo. Y Jesucristo es la Palabra, y la Palabra es Dios. Y Él los juzgará a ellos por esta Biblia, porque ésta es la Palabra. Esa es la norma de Dios. Nosotros tenemos que estar a la altura de lo que dice la Biblia.
90Y nos preguntamos por qué tenemos tanta confusión, tantas organizaciones, tantas diferencias, separando la hermandad, y—y de todo. ¿Será debido a que no hay bálsamo en Galaad? ¿Será que no hay allí médico? Me pregunto si Dios nos hiciera esa pregunta.
91Ahora, no era—no era exactamente que ellos no tenían un Médico. Ellos lo tenían. Dios era el Médico. Y no era porque no había un Dios en Israel. Sí había un Dios. Y ellos tenían un profeta al cual consultar, para averiguar lo que eran estas cosas. Pero era la propia voluntad testaruda del rey. Eso es correcto.
92Y eso es lo que pasa en esta nación hoy. Es debido a la propia voluntad testaruda de la gente. No es porque no tengamos al mismo Dios que cruzó el Mar Rojo con Su pueblo, y que los alimentó cuarenta años en el desierto. No es porque no tengamos al mismo Dios que tuvimos al principio. Es por razón de la propia manera testaruda de la gente; no se quieren humillar. Ellos no quieren tener nada que ver con la santidad y pureza de vivir conforme a la manera de vivir de la Biblia. Ellos prefieren pertenecer a la iglesia y poner su nombre en un libro de registro, y vivir como el resto del mundo, que sujetarse a las promesas y los mandamientos del Dios Todopoderoso. Ese es el problema hoy. Por esa razón las cosas están yendo como van, porque la gente se aparta de la Palabra. Y jamás podremos enderezar la cosa mientras no volvamos al camino correcto.
93Cuando construyeron este edificio, si no hubieran puesto esa esquina aquí en alguna parte, Uds. nunca hubiesen podido construir el edificio. Uds. tienen que edificar sobre el fundamento. Y el fundamento es la Biblia, la doctrina de los apóstoles y profetas, y así sucesivamente, de la Biblia.
94La propia manera testaruda del rey. Él simplemente no quiso mandar a consultar allá. No era muy popular.
95La verdadera y genuina manera de Dios en cuanto al modo de vivir jamás ha sido popular. Nunca será popular. “Porque la predicación del Evangelio es locura para los que perecen”. Pablo dijo: “No me avergüenzo del Evangelio de Jesucristo, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree”. Ahora, vemos aquí que el rey era testarudo.
96Algo parecido al día de hoy. Un paciente permanecerá en un… ¿Qué si un paciente fuera a un doctor y se quedara en los escalones de la puerta, y tuviera alguna clase de—de fiebre que lo mataría? Y que el doctor viniera a la puerta y le dijera: “Señor, yo tengo la medicina aquí adentro”. Y él le dice: “No se la acepto”. “Pase adelante, le daré la inyección, la vacuna”. “Yo no quiero su medicina”.
97Y le dijera: “Señor, yo—yo puedo ayudarle si Ud. tan sólo pasa adelante”. “Bueno, yo no voy a entrar”.
98Y el hombre se quedara allí en los escalones de la puerta del doctor y muriera; muere en los escalones del doctor porque no quiere aceptar la vacuna para la fiebre tifoidea o lo que sea que él tenía. Él no acepta la vacuna para ello, y el hombre muere allí en la puerta del doctor. Ahora, el hombre… Uds. no pueden culpar al doctor, si él tiene la—la medicina que—que curará la enfermedad, y el doctor está dispuesto a suministrarla, y ha sido provista. Y si el hombre se sienta, llega hasta la puerta del doctor, se sienta allí y muere, Uds. no pueden culpar al doctor. No pueden culpar a la medicina. Es el hombre quien la culpa; muriendo en la puerta del doctor, con una enfermedad para la cual hay una medicina que puede curarla, del lado adentro. Bueno, eso simplemente es una parábola.
99Pero, saben, Dios tiene la medicina dentro de Su Reino, que curará cualquier enfermedad de pecado que hay en el mundo, y la gente se queda sentada allí en los escalones de la iglesia. No sólo eso, sino ellos se sientan allí en la banca, y mueren, y se pierden y van al infierno, porque se niegan a aceptar la medicina del Doctor. Amén. Eso es correcto. Ellos se niegan rotundamente a aceptar la medicina del Doctor, y es por eso que mueren de la fiebre.
100Y la gente se sienta en la iglesia y escuchan los Mensajes de Dios, y los creen, pero no lo aceptan. Ellos no dirían: “Bueno, mire, yo no creo que eso sea correcto”. Algunos vienen, dicen y están de acuerdo con Ello, dicen: “Yo creo que es correcto”, pero no lo ponen por obra. Vean, Uds. morirán. Mueren en las bancas de la iglesia porque no quieren aceptar el remedio. No lo aceptan. Vean, lo que sucede es que les saca algo de la popularidad a la gente. Como que los sacude un poco.
101Ellos le tienen temor a ese nuevo Nacimiento. Uds. saben, cualquier nacimiento es un desorden. No importa dónde sea, si es en una pocilga o en un hospital decorado en rosado, es un desorden, y también lo es el nuevo Nacimiento. Hará que Ud. haga cosas que no pensaba que haría. Lo enderezará. Pero antes que Ud. pueda alguna vez ser enmendado, Ud. tiene que pasar por ese desorden. Correcto. Amén. Antes que una semilla pueda nacer, tiene que morir y pudrirse. Y eso es lo que sucede con la gente hoy, no quieren morir y pudrirse al mundo, para que puedan renacer del Espíritu Santo. ¿Ven?, eso es correcto. Le tienen temor a ese nuevo Nacimiento. Ellos—ellos tienen temor.
102Hace que hagan cosas que ellos no quieren hacer. Saca la popularidad de ellos. Saca el almidón de ellos. Oh, les digo, yo estoy contento de que existe una vacuna, en esta noche, que sacará eso de Ud., hermano, que sacará el mundo. Hará de la gente una hermandad donde puedan juntarse a pesar de las diferencias denominacionales. Hará que un par de pantalones de mezclilla abrace a un traje de esmoquin, y grite: “¡Hermano, estoy contento de verte!”. Amén. ¡Seguro! Pero Uds… Ellos le tienen temor a esa vacuna. ¡Oh, qué cosa!
103Uds. saben, es peligroso rehusar la medicina del doctor, si Uds.—si Uds. van donde él. Y si tienen temor de… Si Uds. rechazan la medicina, es peligroso. Uds. pueden morir. Pero eso—eso, Uds. sólo morirán físicamente, por no tomar la medicina del doctor. ¡Pero cuánto más peligroso es rechazar la vacuna de Dios para el pecado!
104Hace algún tiempo estuve enfermo por un tiempecito, y alguien me dijo, dijo: “Bueno, Billy”, dijo, “¿mantuviste tu religión durante tu enfermedad?” Dijo: “Tú sabes, tú crees en sanidad Divina; ¿mantuviste tu religión?”
105Yo dije: “No, ella me mantuvo a mí. La idea no es mantenerla, es que ella me mantenga a mí”.
106Cuando la Sangre de Jesucristo fue derramada en el Calvario, Dios hizo una preparación. Cuando el hombre pecó por primera vez, él dejó un gran abismo que él cruzó, no dejando para sí ningún camino de regreso. Dios, rico en misericordia, aceptó un sustituto, y eso fue la sangre de un cordero o un becerro, y ese sustituto duró por años.
107Moisés se paró bajo la inspiración de Dios, cuando el pecado ni siquiera era divorciado, simplemente era cubierto por la sangre de toros y machos cabríos. Y él tenía la—la gloria de Dios sobre él, a tal grado que pudo hablar moscas a existencia, él pudo hablar ranas a existencia. Porque una palabra es un pensamiento expresado, y Dios trajo Sus pensamientos a Moisés, y Moisés los habló en palabras. Y cuando la Palabra habló, el mundo entero fue creado por la Palabra de Dios.
108Hubo un tiempo en que yo, en la escuela, me manchaba la camisa con tinta negra. Mamá acostumbraba quitarme la camisa y decía: “Dámela rápido, querido”, y le ponía aceite de carbón encima. Y lo único que hacía era esparcirla, hacía una mancha más grande, donde ponía el aceite de carbón sobre la tinta. Eso era todo lo que ella conocía. Era lo mejor que tenía.
109Pero hoy es diferente. Han fabricado un producto llamado “blanqueador”. Y uno… Es un producto químico que cuando esa tinta cae en ese cloro, o blanqueador, lo que fuere. Cuando cae en eso, uno ya no puede hallar eso negro, en lo absoluto. ¿Qué le sucede? Dejen caer una gota de tinta negra en una tina de blanqueador, y miren, no queda nada. No quedan ni los gases.
110Si yo fuera un químico, estas—estas palabras pudieran no ser exactamente ciertas para la ciencia, pero yo diría, ¿qué es? “Es un H20, agua, para comenzar. Luego hay un químico en ello, y lo puso negro”. Hay un solo color original, y es el blanco. Todos los demás colores son perversiones a partir de ése. Y ahora yo digo… Y si de allí lo siguiera reduciendo, y tal vez Ud. diría: “Bueno, se convirtió en un ácido cuando cayó en el blanqueador. Se volvió un ácido”. Muy bien, entonces ¿adónde se fue el ácido? “El ácido volvió…” Ahora, en esto de lo que estamos hablando es del color, el color.
111Diría: “Se volvió a forma molecular. Y es que molécula 4 por 6, más 9, nos da molécula H”. Si fuera 4 más 6, más 8, ¿qué sería? Sería rosado en vez de negro. Luego de allí pasó a átomo. Y de átomo, si añadimos uno y añadimos B2, más 3, eso nos da 4, lo cual mezclamos con molécula H. Y ¿qué significa? Vuelve nuevamente a negro. Y si se pasa de allí, posiblemente entra en electrones.
112¿Adónde va Ud. desde allí? Ud. tendrá que regresar. Porque es una creación, tuvo que venir de un Creador. Tiene que hacerlo. Por lo tanto, eso regresó hasta su Creador. Ese color que estaba en esa tinta, no puede regresar nunca más.
113Ahora, Dios, viendo que la sangre de los toros y de los machos cabríos no podía quitar el pecado, Él no fabricó, sino creó una química en la Sangre de Jesucristo (Amén), para que el pecado una vez confesado de la manera correcta… y ni siquiera es cuestión de formar un puente sobre el abismo, es que el abismo desaparece por completo, y Dios ni siquiera sabe que Ud. ha pecado. Correcto. Él dijo que los “puso en el Mar del Olvido”, para nunca más recordarlos en contra suya. Entonces los hombres y las mujeres se paran en la Presencia de Dios, como hijos e hijas de Dios, con la misma naturaleza de su Dios en sus corazones.
114¿Dónde está la iglesia hoy, hermano? ¿Qué le ha pasado a la iglesia? Cuando, podemos ver que la Sangre de Jesucristo remitió tanto los pecados, a tal grado que Dios ni siquiera recuerda que pecamos. Entonces: “Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, yo lo haré”. ¿Cuál es el problema? Es que alguien ha estado adulterándole estas Escrituras a la gente. Eso es lo único que puedo pensar que ha ocurrido, ya que el remedio de Dios aún es el mismo. Miren, es peligroso rechazar la vacuna del doctor, ¡cuánto más a Dios!
115Ahora, ¿cómo es que el hombre encuentra una medicina que pueda funcionar en un ser humano? ¿Saben lo que hacen los químicos, o—o los científicos? Ellos toman una enfermedad, y averiguan qué clase de germen hay en ella, luego consiguen alguna clase de veneno, antídoto, y así por el estilo, con suficiente veneno para matarlo a uno, y suficiente antídoto para evitar que lo haga, y lo inyectan primero en un conejillo de Indias. Ellos le dan al conejillo de Indias la enfermedad que Ud. tiene. Y luego ponen la medicina en el conejillo de Indias, y si el conejillo de Indias sobrevive, entonces se la dan a Ud. Así que eso es algo tremendo, Uds. saben; se la dan al conejillo de Indias y ven si él puede resistir, y, si el conejillo de Indias no muere, entonces se la dan a Ud. Ahora, no todas—no todas las personas están hechas igual al conejillos de Indias, Uds. saben, así que eso—eso mata a algunos y—y ayuda a otros.
116Pero hay algo en cuanto a esta vacuna que Jesucristo suministra, y es que ayuda a todos. No es un remedio; es una cura.
117Uds. han oído a gente decir: “El asesino número uno es la enfermedad del corazón”. Yo—yo no estoy de acuerdo con ellos; no para ser diferente. Simplemente no estoy de acuerdo porque sé que no es correcto. El asesino número uno es la enfermedad del pecado. Correcto, no—no todas las enfermedades del corazón, es la enfermedad del pecado.
118Uds. saben, algunas personas dicen: “Bueno, mire, hermano Branham, yo creo que Ud. allí se está extendiendo demasiado. Permítame preguntarle algo. Un hombre tiene que pecar; yo simplemente tengo que pecar un poquito todos los días”. Eso es porque Ud. nunca ha sido vacunado. Eso es todo. ¿Ven? Ajá. Sí. Ud. nunca ha probado el remedio de Dios. Correcto. Si Ud. hiciera eso, entonces no lo haría.
119Dice: “Es que yo tengo que fumar. Algo me hace fumar”. Pruebe la vacuna una vez, y averigüe si—si funciona o no. Ud. dice: “Es que yo—yo no puedo evitar hacer esto. Yo—yo…” Bueno, Ud. simplemente—Ud. simplemente tome la toxina de Dios una vez y vea lo que le hace.
120Una mujer me dijo no hace mucho… Yo le estaba hablando con respecto a esa ropita escandalosa que se ponía. Y ella dijo: “Mire, hermano Branham, déjeme decirle, Ud. no tiene derecho de decir eso. Nosotras tenemos derecho a usar pantalones cortos si nos da la gana”.
121Yo dije: “Supongo que eso es correcto. Pero si Ud. fuera una Cristiana, Ud. no querría usarlos”. Ella dijo, ella dijo…
122Y ella dijo: “Bueno, ahora espérese, hermano Branham”. Dijo: “Ud. sabe, ellos no hacen otra clase de ropa sino sólo esa ropa sexy, y así por el estilo, de esa manera”.
123Yo dije: “Todavía tienen tela y fabrican máquinas de coser. No hay excusa. Correcto.
124Es porque no quieren tomar la vacuna de la llenura del Espíritu Santo, o sea, santidad a la antigua, salvación de Dios en reunión de campamento. Amén. Eso es correcto.
125Antes era incorrecto hacer esas cosas. ¡Todavía lo es! Correcto. Pero el problema es que algo ha sucedido. Antes la gente que actuaba de esa manera era excomulgada de la sociedad, pero ahora no pueden ser introducidos en la sociedad hasta que lo hagan. Así que, ¿ven Uds.?, depende de dónde esté su corazón, allí también estará su corazón; o mejor dicho, donde esté su tesoro, allí también estará su corazón. Uds. deben recordar que si aman al Señor con todo su corazón, Uds. vivirán limpios y puros.
126No hace mucho mi esposa y yo fuimos al supermercado. Vimos una cosa extraña: una mujer con un vestido. Eso fue algo extraño en nuestro país. Y Meda me dijo, ella dijo: “Bill, yo sé que… Ellas, algunas de esas mujeres cantan en coros aquí en las iglesias”. Y dijo: “Yo las conozco”. Y dijo: “Pues mira, ¿qué hace que ellas…?”
127Yo dije: “Bueno, fíjate cariño”, dije, “siendo misionero”, dije, “nosotros—nosotros somos de un país diferente”. Ella dijo: “¿Cómo?” Yo dije: “Nosotros somos de un país diferente, de una nación diferente”. Ella dijo: “¿No somos americanos?”
128Yo dije: “Nosotros vivimos aquí, pero este no es nuestro hogar. Somos peregrinos. Buscamos una Ciudad Cuyo Arquitecto y Constructor es Dios. Yo fui a Finlandia y vi la manera como ellos se comportaban en Finlandia. Fui a Alemania y vi la manera como ellos tenían ese espíritu alemán. Fui a Suiza y ellos tenían ese espíritu de Suiza. Vine a América y ellos tienen un espíritu americano. Ella dijo: “Bueno, entonces, ¿qué de nosotros?”
129Yo dije: “Nosotros somos nacidos de Arriba, Celestiales, donde hay pureza, santidad, justicia y honestidad”. Sí. Yo dije: “Por lo tanto, aquellos que profesan Eso, no tienen su mirada en las cosas del mundo. Pero simplemente decimos, por nuestras vidas y por la manera en que vivimos, que tenemos un Dios, tenemos un Reino, y tenemos un lugar adonde vamos. Y este no es nuestro hogar”. Amén.
130¡Oh, me gusta eso! Ya comienzo a sentirme bastante religioso. Sí señor. Yo creo en esta salvación del Espíritu Santo a la antigua. Oh, hermano, hermana, le hace algo a uno. El mismo Dios que una vez vivió, aún vive hoy. Su misma—Su misma doctrina de santidad, vive en esta noche igual que siempre, igualito. Sí señor. Noten, la gente se ha apartado de Ella, eso es todo. Sí. Miren, sí señor.
131Nuestra número uno, enfermedad del corazón, no es la cosa principal que mata a la gente hoy. La número uno es la enfermedad del pecado. Y pecado es incredulidad. ¿Incredulidad en qué? En la Biblia. Correcto. Sí, la enfermedad del corazón es la número uno, la cual mata a la gente hoy, tanto espiritualmente como… Y eso los matará físicamente (por supuesto), por cuanto ya han probado que el hombre que guarda rencores, y mujeres que discuten y se molestan, pelean y argumentan, morirán. Eso causa cáncer, hongos, todo lo demás comenzará, úlceras.
132Vean, Uds. fueron hechos para ser felices y libres. Uds. fueron hechos para vivir como niños delante de su Padre, y—y sepan que Él hace todos los días, que todo obre bien para Uds. cada día. Sí señor.
133La gente sencillamente le tiene temor a este nuevo Nacimiento. Eso es todo. Tienen temor de recibirlo, porque los corregirá. Hará que dejen de jugar bingo, dejen de jugar en estas máquinas tragamonedas. Hará que dejen de quedarse en la casa el miércoles por la noche, cuando hay servicio de oración, para mirar Amamos A Lucy y todas estas otras cosas locas que tiene Hollywood, y esos chistes obscenos que allí se cuentan. Y hará—hará que dejen que les crezca el cabello, largo. Hará que Uds. se comporten como damas. Hará que un hombre deje de fumar cigarrillos, y estando en la iglesia como diáconos. Hará que la gente deje de mentir, hurtar. Hará algo por Ud. Le limpiará y le dará una salvación que no habrá nada en el mundo que pueda quitársela por explicación, porque Ud. sabe que estaba allí cuando sucedió. Sí señor.
134Ahora, como dije hace un rato, cuando Dios… Cuando el hombre encuentra una medicina, la cosa que ellos hacen, ellos buscan este remedio. Cuando encuentran esta enfermedad, entonces la inyectan en un conejillo de Indias para ver si el conejillo de Indias sobrevive.
135Ahora, cuando Dios iba a traer esta vacuna de la que estoy hablando en esta noche, este bálsamo de Galaad, Él no encontró un conejillo de Indias. Él mismo vino. Amén. La única manera de hacerlo, era venir en la forma de Su Hijo, y se hizo carne y habitó entre nosotros, para poder quitar el aguijón de la muerte. Él vino a morir. La única forma en que podía morir… Él no podía morir como espíritu, como hombre. Así que formó un cuerpo llamado Jesucristo, el Hijo de Dios, y Dios habitó en este cuerpo, convirtiéndose así en Emmanuel sobre la tierra, para quitar el pecado del hombre. Esa fue la química que estaba en esa Sangre.
136Alguien dijo: “Él era un judío”. Él no era judío. Otros dijeron: “Él era un gentil”. Él no era gentil.
137Él era nada menos que Dios. La Biblia dice que: “Somos salvos por la Sangre de Dios”. La sangre proviene del sexo masculino. Sabemos eso. La hemoglobina provienen del varón; la hembra sólo tiene el óvulo. Correcto.
138Como ya dije, en la primavera… Estas aves hembras están construyendo nidos acá afuera, y poniendo huevos. Algunas también pondrán todo un nido de huevos que jamás saldrá del cascarón. ¿Por qué? Ella—ella podría poner todo un nido de huevos, y podría sentarse sobre ellos y ser de lo más leal. Ella podría voltear esos huevos todos los días, y quedarse allí sin comer, hasta ponerse tan débil que casi no podría volar del nido. No importa cuánto ella los mime, y cuánto los acaricie, y cuán leal sea a ellos, jamás saldrán del cascarón. ¿Por qué? Ella no ha estado con el macho, y ellos no son fértiles, por lo tanto se quedarán allí y se pudrirán.
139Eso es lo que pasa con muchas de nuestras conferencias. Eso es lo que pasa con nuestras reuniones de campamento, con muchas de ellas hoy, y con nuestras conferencias. ¿Qué es lo que obtenemos? Un montón de gente apaciguada y predicadores afeminados que debieran… Pues, es una vergüenza. Y entran allí por causa de que tienen un poco de prestigio, o un poco de educación, elevándolos sobre otras cosas. Yo… ¡Vaya!, lo único que necesitamos hoy es un… Tenemos un nido lleno de huevos podridos.
140Lo que necesitamos es una buena sacudida del nido, a la antigua, desde allí hasta que los saquen, hasta que obtengamos hombres y mujeres que estén llenos del Espíritu Santo; que hayan estado con el Compañero, Jesucristo, y estén llenos del Espíritu con el cual Él fue bautizado. Correcto. Entonces tendremos Vida en el campamento. Sí señor. La toxina, ellos tienen temor de Ella.
141Jesucristo, el Hijo de Dios, cuando Él nació, algunos dijeron: “Bueno, miren, Él era, Él—Él era el óvulo de María”. Él no era. Si María tuvo que traer ese óvulo a través de la trompa y hasta la matriz, tuvo que haber una sensación, y entonces ¿ven Uds. en qué tienen a Dios haciendo? Él no era ninguno de los dos, ninguna parte de ello.
142Dios el creador cubrió con Su sombra a la virgen María, y creó las células dentro de su vientre, y produjo un Hombre que era Emmanuel, Dios mismo hecho carne, entre nosotros, sin ninguna ayuda de nadie. Él es el Creador que hizo al primer hombre. Amén. ¡Oh, qué cosa! Allí está Él. Allí está Él parado. Sí señor. Y Él hizo eso para poder recibir la vacuna.
143Cualquier buen científico verdadero, o buen doctor que descubra una enfermedad, algunos van a un campamento para prisioneros y hacen que algunos hombres la prueben, los condenados a cadena perpetua. Si él sobrevive a la vacuna, pues, si el veneno no lo mata, él entonces puede salir en libertad con tal de que esté dispuesto a recibir la vacuna. Los prisioneros esperan eso. Oh, ese es un doctor que tiene temor de su medicina.
144Pero, ¿saben?, Dios no tuvo temor de Su Propia medicina. [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]… en un pesebre, un hombre parado en las riberas del Jordán. Cuando la vacuna cayó allí, él la vio como una paloma descendiendo del Cielo, y Él fue vacunado. Y una Voz dijo: “Este es Mi Hijo amado en Quien me place morar”. Amén. Dios en el hombre. Ésa es la vacuna. Dios en el Hombre. El mundo lo observó a Él. Cada tentación, Él la resistió. Cuando le escupieron en Su rostro, le arrancaron la barba y le escupieron, soportó la tentación. En las horas de prueba, soportó la tentación. ¡Surtió efecto! La vacuna que Él recibió en el Jordán, surtió efecto. Surtió efecto en el tiempo de popularidad.
145Eso es lo que pasa con muchas de—de las iglesias de hoy, Dios los bendice, y ellos empiezan… Y eso es lo que le está haciendo daño a nuestra gente pentecostal. Ellos—ellos deberían volver a como estaban nuestros abuelos, con una cacerola de hojalata o un pandero, allá en algún lado de la esquina, golpeando un pandero, en lugar de estar levantado estas grandes morgues que estamos construyendo hoy, tratando de copiar el modelo de los demás. Lo que necesitamos es un buen derramamiento del Espíritu Santo, chapado a la antigua, que los limpie completamente, incluyéndolos a Uds. pastores de la iglesia pentecostal. Correcto.
146Ahora, la cosa fue, que cuando el Espíritu Santo descendió sobre Jesús, el día de su bautismo, Él fue vacunado. Lo hemos observado a Él en la hora de la prueba. Cuando el diablo trató de darle todos los reinos del mundo, ¿qué hizo Él? Él se quedó con la Palabra. Amén.
147Lo que yo me pregunto hoy, es que muchos hermanos allá en el campo desde este avivamiento del último día… ¿Por qué es que, cuando Uds. obtienen unos cuantos centavos o una muda de ropa, son demasiado importantes para ir a algún lugar… esto y aquello, y tienen que tener algo más grande que el otro? Es que ha llegado a ser pura competencia. Es una vergüenza. Dios quiere a un hombre que se humille, y llegue hasta tal punto, alguien a quien Él pueda hablarle. Pero ha llegado a ser una competencia, todo el mundo está tratando de obtener algo más grande que el otro. Es una… Y, vean, ellos no pueden resistir el prestigio, la tentación de satanás.
148Pero nuestro Señor resistió la tentación. La vacuna surtió efecto. Cuando llegó el tiempo, y hubo un debate sobre la Escritura, Él se quedó exactamente con la Palabra. Cuando satanás dijo: “Escrito está”. Él dijo: “Escrito está también”. Oh, es… ¡Gloria! Dios en el hombre, ¿ven Uds.?
149¿Qué tenía Él? Él tenía algo con Él que respaldaba toda palabra que Él decía. Él dijo: “Si no hago las obras de Mi Padre, entonces no me creáis. Mas si no pueden creerme a Mí, crean—crean a las obras que Él hace a través de Mí”. ¡Oh, hermanos! Allí lo tienen.
150Lo que necesitamos hoy son hombres y mujeres así, que puedan taparle la boca al mundo, por medio de las señales del Espíritu Santo. Necesitamos una reunión de campamento de esa manera. Necesitamos un estremecimiento, una sacudida, para sacar al mundo y cosas de la iglesia, cosas que han entrado en estos últimos días. Se está esparciendo dinero por el país, y cosas grandes, que así tiene la mente de la gente en cosas grandes en vez de en Dios. ¡Transigentes, transigentes con la Escritura! Cualquier hermano que haya comenzado por ese camino, pero se vuelve famoso en alguna organización, luego se vuelve transigente en lo que creía.
151Esa sangre no corre en un hombre genuino nacido del Espíritu Santo. Todos los demonios del infierno no pueden moverlo de esa Palabra. Él se parará firme en Ella cueste lo que cueste. Amén. Pablo dijo: “No hay nada presente o futuro, que pueda venir, ni nada, que pueda separarnos del amor de Dios”. Cuando ese verdadero y genuino nacimiento del Espíritu Santo entra en un hombre, él es un hijo de Dios. No hay abismo entre él y Dios. Él es Su hijo en Su Presencia. Amén. Me gusta eso. Sé que eso es verdad. Muy bien.
152Hallamos que en la hora de la tentación, por cosas terrenales, la vacuna surtió efecto. En el tiempo cuando fue llamado “santo rodador” o—o cuando fue escarnecido, le pusieron un trapo alrededor del rostro, de Sus ojos, y le golpearon en la cabeza, diciendo: “Ahora, si Tú eres profeta, dinos quién te golpeó”. Esos soldados romanos, ellos lo habían visto a Él discerniendo los pensamientos de la gente. Pararse allí y…
153Si Él estuviera parado aquí en esta noche, Él miraría alrededor y le diría a esa mujer cuál es su problema, y qué es esto y aquello. Esa es la manera en que Él lo hizo. Esa es la manera en que Él lo hace aún, porque Él no cambia. Amén. ¿No están Uds. contentos? Eso es un Dios vivo. Que un hombre pudiera caer de un tejado, y la vida salir de él; y un hombre parado allí con Dios dentro de él, pudo tenderse sobre ese hombre, y él volvió a la vida. Ese mismo Dios vive en esta noche. Amén. Él es el Dios incambiable. La iglesia necesita una vacuna. Correcto.
154Como dijo David duPlessis en una ocasión: “Dios no tiene nietos”. Eso es correcto. Adonde están llegando nuestros hermanos pentecostales, sus hijos entran a la iglesia y simplemente dicen: “Bueno, nosotros somos pentecostales porque papá lo era”. Si papá era un pentecostal, y recibió el bautismo del Espíritu Santo, Uds. tendrán que recibirlo igual como papá lo recibió. Él no tiene nietos. Él sólo tiene hijos e hijas, ni nietos ni nietas; sólo— sólo hijos e hijas. Es verdad.
155Así que Uds. tienen que hacer la misma cosa que ellos hicieron el Día de Pentecostés. Tienen que tener la misma experiencia. Tienen que tener la misma cosa que ellos tuvieron. Dios nunca cambia Su programa. Él nunca cambia Sus maneras. Él hace la misma cosa todo el tiempo. La manera como Él fija Su programa, se tiene que cuadrar con eso cada vez. Tiene que ser la misma cosa. Y si Uds. hacen la misma cosa, los mismos resultados vendrán. Amén. Eso es correcto.
156Ahora, vemos que ella surtió efecto en el tiempo de la tentación. Surtió efecto cuando todo estaba yendo mal. Surtió efecto cuando todos Sus amigos lo abandonaron. Él se mantuvo a pesar de todo, la vacuna surtió efecto. Luego el diablo pensó: “Ya lo tengo”· Cuando Él empezó a subir el Calvario, la Sangre fluía de Su cuerpo. Su vestidura en que estaba envuelto, una gran mancha de Sangre. El diablo debe haber dicho: “Ya lo tengo. Ése no puede ser Dios. No, no. Ése no puede ser Él, porque dejó que esos soldados escupieran en Su rostro, dejó que arrancaran puñados de barba de Su rostro, permitió que lo retaran a ver una visión y Él no lo hizo. Y ahora allí va Él cuesta arriba, cargando esa cruz, lo tendré en unos minutos”.
157Esa abeja de la muerte bajó, y dio vueltas, para pincharlo a Él. Uds. saben, toda abeja tiene un aguijón. Pero, ¿saben?, Dios había preparado una carne esa vez, era la carne de Dios. Cuando ese aguijón se ancló en ese Hijo de Dios, en Emmanuel; cuando él lo sacó, no le quedó aguijón. Él le quitó el aguijón a la muerte. Con razón Pablo podía decir: “Muerte, ¿dónde está tu aguijón? Sepulcro, ¿dónde está tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”.
158Él pudo pinchar a Elías y morir. Él pudo pinchar a Elías y mantener su aguijón. Pero, Uds. saben, si una abeja—si una abeja pincha lo suficientemente profundo, ya no puede pinchar más porque pierde su aguijón. Así que no había ninguna carne humana en la que él pudiera anclarse. ¡Oh, hermanos! Nadie en quien él pudiera anclarse. Pero cuando lo ancló en Emmanuel esa vez, él perdió su aguijón. ¡Gracias sean dadas a Dios! Sí señor, él falló con ése. Sí señor.
159Ellos se dieron cuenta que la toxina surtió efecto. Le dijeron: “Si Tú eres el Hijo de Dios, desciende de la cruz”. El sumo sacerdote, el gran dignatario de la iglesia, dijo: “Dínoslo claramente. Si Tú eres el Hijo de Dios, desciende de la cruz y sálvate a Ti mismo”, y así por el estilo. “Veamos si eres el Hijo de Dios”. Él no abrió Su boca ni dijo una palabra.
160Ahora, nos damos cuenta que Él murió. Él murió realmente. Murió a tal grado que el sol y la luna declaró que Él había muerto. Toda la naturaleza declaró que Él había muerto. La tierra tembló, tuvo un escalofrío de nervios. Y cuando ellos vieron que el mismo Dios que creó la tierra estaba colgando encima de la tierra, y la Sangre de Emmanuel cayendo sobre la tierra… Con razón Él murió. Él murió a tal grado que todo declaró que Él estaba muerto.
161Y entonces nos damos cuenta que antes que Él muriera, había dicho: “Destruyan este templo, y al tercer día lo levantaré. Uds. jamás podrán retenerlo. Destrúyanlo, y Yo volveré a levantarlo al tercer día”.
162Ellos fijaron allí un guardia para ver si la vacuna iba a surtir efecto. Vieron que surtió efecto en la tentación del pecado. Surtió efecto en la pobreza. Surtió efecto en las riquezas. Surtió efecto en toda clase de tentación. Todavía surtió efecto. Pero ahora era en la muerte, ¿qué va hacer ahora?
163Pero en la mañana de Pascua, oh, hermanos, un poco antes que ese sol saliera, esa vacuna sí surtió efecto. Y, cuando lo hizo, la muerte rompió sus barreras, el sepulcro se abrió, y Él resucitó al tercer día y ascendió a las Alturas. Muestra que esa vacuna es la vacuna de Vida Eterna. Uds. no pueden destruirla. Aun el vientre del infierno no puede retenerla. El sepulcro no puede retenerla. La muerte no puede retenerla. Nada puede retenerla. Resucitará.
164Jesucristo dijo: “Todo lo que el Padre me ha dado vendrá a Mí, y Yo lo resucitaré en el día postrero”. ¡Aleluya! Un hombre o una mujer que ha sido vacunado con Esto, no puede quedarse en el sepulcro. Ningún sepulcro puede retener a los justos. Ningún infierno puede retenerlo; ningún sepulcro, ni más nada. Jesucristo prometió resucitarlo en aquel Día. Amén. Oh, yo estoy tan contento por eso, por esa vacuna. Uds. saben, en la mañana de Pascua se demostró.
165¿Saben Uds. lo que era? Era una cosa tan tremenda, que ciento veinte personas querían ser vacunadas. Ahora, si Él puede guardar en la tentación, había ciento veinte personas que lo conocían bien a Él, y querían esa vacuna. Así que justo en ese entonces Él tuvo que ir al laboratorio a preparar el suero, y dijo: “Vayan allá a la ciudad de Jerusalén hasta que Yo la obtenga, prepare toda la fórmula. Voy a enviársela a Uds.”. Así que ellos fueron a esperar.
166¿Cómo habría de ser dirigida la iglesia, qué clase de vacuna recibiría? ¿Cuál—cuál sería la vacuna? ¿Qué harían ellos? ¿Qué ocurriría? ¿Debieran todos ellos ir al seminario y aprender para tener un título de Ph.D. y LL.D.? ¿Debiera venir un sacerdote por allí con una hostia en la mano, y sacar la lengua y tomar la comunión, y eso es todo?
167“Y vino un estruendo desde el Cielo”, la vacuna venía en camino, “como un viento recio, y llenó toda la casa donde estaban sentados. Lenguas repartidas se asentaron sobre ellos, como de Fuego. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen”.
168¿Alguna vez han visto el templo antiguo, su fotografía? Había una puertita lateral que salía, seguía por las escaleras, y subía hasta el aposento alto. Ellos cerraron las puertas y entraron, porque tenían temor.
169Pero déjenme decirles, cuando fueron vacunados como un becerro recién marcado, no pudieron retenerlos. No señor. Salieron de ese aposento y se fueron a las calles. Habían sido vacunados. Muerte, infierno, persecución, burla, escarnio, no les importaba, estaban vacunados. Amén. ¡Oh, hermanos!
170Escuchen a Pedro parado allí. Ellos empezaron a preguntar: “¿Hay más bálsamo en Galaad? ¿Hay más bálsamo en Galaad? ¿No hay médico allí?” Oh, sí, tenemos suficiente bálsamo en Galaad. Tenemos suficientes médicos.
171En aquel día, el doctor Simón Pedro, él era el médico. Él dijo: “Voy a escribirles una receta. Voy a decirles. Y esta es una receta Eterna, porque será para vosotros, y para vuestros hijos, y para los que están lejos. Francamente, es para todo aquel que invocare, que invocare al Señor vuestro Dios, ‘Yo voy a dársela a él’”.
172Dijeron: “¿Qué podemos hacer para ser vacunados?” Allí es donde está. “¿Qué podemos hacer para ser vacunados?”
173Él dijo: “Les escribiré la receta”. Él dijo: “Arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para el perdón de sus pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque esta receta es para vosotros, y para vuestros hijos, para los que están lejos, para tantos como el Señor nuestro Dios llamare”. ¡Oh, hermanos!
174¿Saben qué? Cuando un doctor encuentra un remedio para una enfermedad, y él escribe una receta, y algún farmacéutico charlatán la toma y empieza a añadirle un poquito de esto, y a quitarle un poquito de esto, él matará al paciente o—o le hará algo. La receta no tiene ni siquiera la medicina suficiente en ella para hacerle ningún bien. Si no, está tan débil que no ayudará al paciente.
175Y eso es lo que sucede con muchos de estos farmacéuticos de seminario hoy en día. Ellos toman la receta y le añaden otra cosa en vez de Eso, y Uds. lo que tienen es un montón de morgues moribundas.
176Esta receta aún sigue siendo la misma. Cuando los Samaritanos lo recibieron, ellos fueron vacunados y tuvieron la misma cosa. Cuando los Gentiles lo recibieron, ellos obtuvieron la misma receta. Pablo se encontró con un grupo en Hechos 19, que tenían parte de la receta, no toda, él dijo: “Eso no funciona. Uds. van a matar la cosa entera”. Así que él la escribió nuevamente, para ellos, y les dijo cómo obtenerla. Ellos lo recibieron de la misma manera.
177Y eso es lo que sucede hoy. Hay suficiente bálsamo en Galaad, y tenemos suficientes médicos, pero la gente le tiene temor a la receta. ¡Gloria! ¡Alabado sea Dios! ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay poder del Espíritu Santo? ¿Hay?
178Esta vacuna funciona en todos, ¿ven? Funcionó con los judíos. Funcionó con los Samaritanos. Funcionó con los Gentiles. Con todos funciona de la misma manera.
179Yo soy un misionero. Voy a esas tierras donde la gente no sabe ni siquiera cuál es la mano derecha o izquierda, y ellos se paran allí. ¿Saben Uds. lo que ellos hacen cuando reciben el Espíritu Santo? Lo mismo que Uds. hacen, la misma cosa. que lee esta Biblia, si Ud. la lee desde el punto de vista denominacional, no obtendrá mucho provecho de Ella. Pero si simplemente mira lo que Ella dice, entonces obedece lo que dice la receta... Léala, obedézcala, y hará de Ud. una persona diferente.
180Oh, ¿qué es? “Es para vosotros, y para vuestros hijos, y para los que están lejos, aun para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. Esta misma receta obra la misma cosa.
181Y la iglesia hará la misma cosa que hizo en el principio. Exactamente. Jesús es la Vid. Nosotros somos los pámpanos, y al ser vacunados por esa Vida que estaba en la Vid… La iglesia que salió, vacunada, escribieron un Libro de Hechos tras ella.
182Ahora, tenemos unos sustitutos. Tenemos fruta injertada. Ella—ella vive de la vida del árbol, pero no da los frutos. Correcto.
183No hace mucho estuve en Phoenix con John Sharrit, un amigo mío. Él tenía un árbol allí, un naranjo que tenía como cinco o seis tipos diferente de fruta. Yo dije: “Nunca había vistos una cosa como esa”. Él dijo: “Están injertados”. Yo dije: “¿Qué clase de árbol es?” Él dijo: “Un naranjo”.
184Yo dije: “Bueno, hay limón, y hay lima, y hay mandarinas, y tangelos, y—y toronja, muchas clases distintas”. Yo dije: “¿Y todas ellas se dan de ese mismo árbol?” Él dijo: “Sí, todas son frutas cítricas”.
185Yo dije: “Bueno, mire, esa es una cosa extraña”. Dije: “Ahora, este año, después que todas esas frutas se terminen, ¿el próximo año producirá una naranja?”
186Él dijo: “Oh, no. Ajá. No”. Dijo: “Producirá la clase que sea la rama”.
187Y yo dije: “¿Entonces ese árbol se convirtió de, quiere decir Ud., de—de naranjo a lo que…?
188Él dijo: “No, no, no. Si llega a echar otra rama, producirá una naranja”. Yo dije: “Entiendo”. Amén.
189Hermano, tenemos tales cosas como denominaciones de iglesias inyectadas en Esto, y viviendo de Ella, llamándose a sí mismos Cristianos. Pero si la verdadera Vida de ese árbol llega a echar otra rama propia, será otro Libro de Hechos tras ella, porque Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Lo que el mundo y sus tesoros… y ellos no saben nada al respecto. La gente
190Acabo de venir de la India, no hace mucho. Escuché de una mujer aquí, ella estaba en la pobreza; su hijo se había ido a la India para ser un doctor. Y cuando él se fue se apartó de la medicina, y se dedicó a otra, creo que era un ingeniero eléctrico, o algo así. Y esta mujer quedó en la pobreza. Ella realmente no tenía nada, y entonces una agencia caritativa estaba intentando cuidar de ella. Ellos vinieron a investigar el caso, y cuando investigaron, descubrieron que la mujer tenía un apoyo, y era de un hijo que era un hombre muy rico en la India. Y dijeron: “Bueno, ¿por qué su hijo no la mantiene a Ud.?”
191Dijo: “Oh, yo simplemente no podría pedirle a él”. Dijo: “Yo soy su madre”, dijo, “prefiero recibir limosna que pedirle a mi hijo”. Dijeron: “¿Ud. nunca sabe de él?”
192Dijo: “Oh, yo sé de él al menos una o dos veces al mes”. Dijo: “Él me escribe unas de las cartas más amorosas que Uds. hayan leído”.
193Dijeron: “Bueno, parece como que si él amara a su madre lo suficiente, y si tiene dinero de sobra, él estaría intentando cuidar de ella, en vez de que ella estuviera viviendo de limosnas”.
194Dijo: “Bueno, tal vez si él supiera que estoy en esta condición”, dijo, “él—él cuidaría de mí. Pero”, dijo, “Uds. saben, él no lo sabe, y a mí—a mí me da vergüenza decirle eso a mi hijo”. Y dijeron: “¿Y él todavía le escribe cartas amorosas?”
195Dijo: “¡Oh, unas de las cartas más amorosas!” Y dijo: “Él me envía las fotos más lindas que Uds. hayan visto”. Dijeron: “¿Las fotos más lindas?” Permítanos ver algunas de ellas”.
196Ella buscó en su Biblia, y las sacó. ¿Saben lo que eran? Giros bancarios. La India pone fotos en sus giros bancarios, (¿ven?), fotos bonitas. Ella tenía miles de dólares, convertidos de moneda de la India a moneda americana. ¿Qué era? Entre las hojas de su Biblia, ella tenía tesoros que pensaba que eran “simplemente fotos”, pero, vino a darse cuenta que para ella era de mucho valor.
197Y, hermano, cuando Ud. intenta leer de un fuego pintado de Pentecostés, y alguien trata de decirle que el Espíritu Santo no es lo mismo hoy como fue en aquel entonces, cuando alguien trata de decirle que los días de los milagros pasaron, que Jesucristo no es el mismo de ayer, hoy, y por los siglos, como procuran decirle, no crea Ud. eso. Esas no son fotos. El Dios Todopoderoso envió ese mensaje para Ud., (correcto), “Es para vosotros, y para vuestros hijos, para los que están lejos, incluso para tantos como el Señor nuestro Dios llamare”. Dios todavía es Dios. Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
198Él está aquí esta noche para salvar a los perdidos, para sanar a los enfermos, para llenar con el Espíritu Santo, aquellos que desean ser llenos. Uds. creen eso, ¿no es cierto? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Sí señor. Si lo creen, entonces, vean, esas son las promesas de Dios aquí en esta Palabra, Uds. pueden entrar allí y encontrar cada promesa. La promesa es para Uds. Pedro dijo: “Para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para los que están lejos”. No tengan temor de cambiar eso. Es un giro bancario en el Cielo. Correcto. ¡Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos!
199¿Qué si Él estuviera parado aquí en esta noche y viera a esa mujer postrada allí enferma? Ella se ve como que está muy enferma, lisiada, probablemente paralítica o algo así. Dos mujeres… Una mujer, un hombre de color y una mujer de color, tratando de lidiar con un niñito, ¿qué creen Uds. que Él haría si estuviera aquí mirando a esos dos pacientes, como un sanador? ¿Piensan que Él puede sanarlos? Él ya lo hizo, ¿ven? Cuando Él murió en el Calvario, lo hizo. ¿Creen Uds. eso, pacientes? ¿Creen que eso es correcto? Ud. allí con la pequeña, la dama de color, allí con el bebé, ¿cree Ud. que Jesucristo, cuando Él murió en el Calvario, compró la sanidad de su hijo?
200Ud. que está allí en el catre, si Ud… Ud. se ve muy enferma. Está paralizada, lo que fuere, ¿cree Ud. que Jesucristo murió en el Calvario para salvarle de su enfermedad? ¿Cree Ud. eso? ¿Cree Ud. que lo que yo he dicho esta noche es la verdad? ¿Cree Ud. que esa receta es verdadera? ¿Lo cree?
201Si Él estuviera parado aquí esta noche, y Ud. le preguntara: “¿Sanarás a mi hijo?” ¿Sabe lo que Él diría? “Yo ya lo hice”. Vea, Ud. simplemente créalo. ¿Ve? Si Ud. dijera: “Señor, yo estoy paralítica, no puedo caminar”, o lo que sea. “Yo—yo no puedo caminar. Yo—yo estoy muriendo”, o algo así, “¿Me salvarás?” Él diría: “Yo ya lo hice”. ¿Ven?
202Ahora, ¿cómo sabría Ud. que fuese Su voz? Porque Él haría algo como lo hizo en aquel entonces. Él tal vez pueda decirle algo acerca de Ud. misma, decirle lo que Ud. era, o cuál era su problema, o algo así, como lo hizo en los tiempos Bíblicos. Eso mostraría que Él es el mismo. Pero en cuanto a sanidad, Ud. tendría que aceptarla Ud. mismo. “Él herido fue por nuestras rebeliones; por Sus llagas fuimos nosotros curados”. ¿Cree Ud. eso?
203¿Cree Ud. que Él puede decirme esta noche cuál es su problema, o algo acerca de Ud. estando allí postrada? ¿Lo aceptaría Ud. y creería que yo soy Su profeta? ¿Sí?
204¿Qué de Ud., la dama allí al lado de ella, con su mano sobre su bebé, cree Ud. eso?...
205¿Cuántos lo creerán? [La congregación se regocija y dice: “Amén”.— Ed.]
206Ahora, Padre Celestial, este es Tu siervo. Yo simplemente he… Yo solamente soy responsable por predicar Tu Palabra. Ahora, yo sé que esto es poco común, pero te ruego que lo concedas en esta noche, para que la gente sepa que—que esto es Verdad.
207Muy bien, mire hacia acá. Su bebé tiene alguna especie de enfermedad en los huesos. Correcto. Tiene una gran hinchazón en la pierna. ¿Es correcto? Mantenga su mano sobre ella, repita y diga: “Señor Jesús, sana a mi bebé y te serviré toda mi viva”. Si Ud. nunca ha recibido esta vacuna, créalo con todo su corazón. Y ponga una cuerda alrededor de la pierna de ese bebé, esta noche, y mídala. Y luego traiga la cuerda mañana, donde Ud. la cortó, para que vea cuánto encogió entre hoy y mañana en la noche. ¿Lo hará?
208Ud. acostada allí, al lado, ¿cree Ud. que yo soy Su siervo? Yo no la había visto a Ud., en mi vida. Pero Ud. está acostada allí, tiene la sombra de la muerte. Hay una sombra oscura sobre la mujer. Ella está padeciendo, muriendo de cáncer. Eso es exactamente correcto. ¿Cree Ud. que Dios la sanará? ¿Puede creerlo? ¿Entonces por qué quedarse allí hasta que muera? El doctor no puede sanar eso. Levántese, en el Nombre de Jesucristo, tome su lecho y váyase a casa.
209[La congregación se regocija—Ed.] ¿Creen Uds.? Todos los que quieran creer y aceptar su sanidad, pónganse de pie y denle gracias a Dios. Tómela de la mano, mi hermano.
210Digamos: “Alabado sea el Señor”, todos. ¿Creen en Él? [La congregación se regocija—Ed.] Levanten ahora sus manos hacia Dios, y alábenle. [La congregación se regocija.] ¿Creen Uds.? [La congregación se regocija.] ¿No hay bálsamo en Galaad? ¡El poder de Dios puede hacer eso!
211Pongámonos de pie, todos ahora, con fe para creerlo. Pónganse de pie, todos, y acepten liberación, en el Nombre del Señor. Amén. [La congregación continúa regocijándose—Ed.]