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~ VEN, SIGUEME ~
1bueno, no, eso fue antes que naciera Becky. Y así que, yo pensé: “Bueno, Uds. saben . . . Yo simplemente me como un plato de avena; cuesta diez centavos”. Bueno, yo sólo voy a . . . me daban mi boleto y simplemente lo firmaba, ¿ven?, y pagaba por eso . . . lo regresaba, y lo entregaba, ya que tenía una cuenta de crédito.
2Y un día que tuvimos una reunión de guardias, [de bosques-trad.] “¡Qué va!”, dijeron: “¿Quién es este loco que entregó algo como esto?” (¿Ven?, el jefe, Uds. saben.) “¡Diez centavos por un desayuno!” Así que, en comparación con los otros compañeros, eso parecía muy barato, Uds. saben. Algunos entregaban un dólar, ¿ven?, dos dólares por una comida. Y yo entregaba exactamente lo que valía. Bueno, yo dije: “Bueno, ahora, no tiene caso que entregue . . . ¿Qué hago, si sólo como por diez centavos?”
3El Sr. Fields, quien era el asistente del superintendente, dijo: “Billy, de todas maneras entrega un dólar. Al menos, eso es lo que los demás están haciendo”. Dijo él: “Uno tiene que mantener un orden”. “Bueno”, yo dije: “yo nunca como más que un plato de avena, y eso es lo que cobro”. Dijo: “Oh, nunca hagas eso”.
4Bueno, luego pensé: “¿Qué haré con eso?” Entonces, yo cobraba cincuenta centavos por un desayuno. Y luego tomaba cuarenta centavos de ello, si acaso quería gastar algo, se los daba a unos niños en la calle –a unos niños, Uds. saben, que parecía como que necesitaban un emparedado también. Bueno, entonces, pensé que quizás yo pude haber . . . Esa era la misma compañía diciéndome eso de esa manera. Ese era un hombre de la compañía. Así que yo pensé: “Tal vez hice algo mal”.
5Así que, aquí, no hace mucho, con un guardia . . . Ahora ellos vigilan con helicópteros, ¿ven? Así que él vino y me visitó. Dijo: “Oiga, Hermano Branham”, dijo él, “este árbol está creciendo”. Yo dije: “Sí”. Dije: “Los muchachos juegan allí debajo de él”. El dijo: “¿Podemos podarlo?” Yo dije: “Sí, pero no lo corten, ¿ve?”. Dijo: “Bueno, queremos cortarlo. Le pagaremos por eso”.
6Yo dije: “No, no. No quiero que lo corten”. Bueno, yo también conozco las leyes de los derechos, como ya sabrán, ya que yo estuve en eso por siete años. Yo dije: “No, yo no quiero que lo corten, pero pueden podarlo”. Yo dije: “Yo lo mantengo podado”. Pero, dije: “Uds. pueden podarlo si quieren”. Yo dije: “El Hermano Woods y yo estamos por podarlo. Podamos todos estos otros que están por aquí”. Y yo dije: “Pero quisiéramos dejar éste por causa de los niños. Joe y los otros muchachitos juegan debajo de ese árbol”.
7Salí de viaje, y cuando regresé lo habían cortado y sacado. ¡Oh, qué demanda hubiera sido en contra de la compañía!, ¿ven?, por haber cortado ese árbol, ¿ven? Y así que yo pensé: “Ahora, ahora”, yo dije, “Señor, ni siquiera voy a mencionar eso”, ¿ven? Si es que hay algo que yo . . . sobre eso –de algunas veces entregar, sólo comer lo que valía diez centavos y haber tenido que reportar cincuenta centavos, ¿ven?. Yo dije: “Si hay algo en eso, permite que esto compense por eso, ¿ven?, lo que yo había dado, ¿ven? Que yo. . .” Y yo dejé de soñar sobre eso. Estando en una compañía de servicio público entonces, ¿ven?, porque debió haber sido algo allá atrás. Tenemos que tener cuidado con lo que hacemos. Tenemos que responder por ello algún día.
8Muchachos, vengan aquí. Su madre vino a visitarnos hoy: Trudy. Me imagino que Uds. – que Uds. no sabían esto. Puedo ver que era como una sorpresa.Y Uds. están a punto de graduarse. Y ya teníamos este viaje para estar juntos acá. Voy a ir a una reunión ahora. Inmediatamente después de esta reunión vamos a regresar a casa. Pensé que sería una buena oportunidad para hablarles a todos Uds., y luego también pensé que sería bueno hablarles a los muchachos sólo un poquito antes de su graduación. Leeré un versículo de la Biblia, y simplemente les hablaré de mi corazón por unos diez minutos, y me haré a un lado, ¿ven? Antes de hablarles a Uds. muchachos, yo quisiera hablarles a los adultos por un momento –a todos Uds. Ha . . . Ahora, tal vez, quizás, un viaje cansado –ha sido un . . . Pero la experiencia que he aprendido de Dios, yo no aceptaría diez mil dólares por lo que aprendí del Señor desde que he estado aquí. Yo sinceramente creo que he venido en total obediencia al mandamiento del Todopoderoso, y yo espero que siempre pueda permanecer de esa manera. Hay una . . . . Cuando vine, una de las cosas, fue por una visión, lo cual yo estaba parado arriba de Tucson aquí arriba, cuando sucedió un estruendo. El Hermano Fred estaba allí cuando sucedió. Y ellos tomaron una fotografía, saben, en el cielo. Y yo no pensé mucho al respecto; ni siquiera lo noté. Así que empezó a impactarme de alguna manera el otro día. Y el Hermano Norman, el papá de Norma aquí, me dijo, dijo: “¿Notó Ud. esto?”
9Y tan pronto como hube mirado, allí mismo estaban esos ángeles tan claritos como pudieran estar, allí mismo en esa fotografía, ¿ven? Yo indagué para ver cuándo era, y su tiempo . . . el mismo . . . como un día o dos antes, o sea, un día o dos después que yo estuve allá. Miren en donde es que estaba: al noreste de Flagstaff, o sea, Prescott, que está abajo de Flagstaff. Bueno, precisamente allí era en donde estábamos, ¿ven?, exactamente allí.
10Veintiséis millas de alto. Pues, el vapor no puede subir más alto que cuatro - cuatro millas, o cinco [8 kilómetros-trad.] –la humedad, cualquier tipo de neblina o lo que sea, ¿ven? Los aviones vuelan a diecinueve mil [pies, o sea, 5,763 metrostrad.] Eso es para subir por encima de las nubes, ¿ven? Y diecinueve mil [piestrad.] son como cuatro millas de alto. [6.44 kilómetros-trad.] Esto es veintiséis millas de alto y treinta millas de ancho [42 kilómetros de alto y 48 kilómetros de ancho-trad.] y en la forma de una pirámide, si es que han mirado la fotografía.
11Y al lado derecho, como les dije, noté lo sobresaliente –ese Angel, allí está El: con su pecho salido, las alas hacia atrás, acercándose, exactamente de la manera que fue. Yo nunca lo había notado cuando nosotros primero . . . Han habido demasiadas cosas que simplemente....
12Luego viniendo por la carretera para acá el otro día, hubo algo que sucedió que me habló sobre la cosa que yo debo hacer. Y es un . . . No es mi mensaje. En una ocasión Leo Mercier dijo – dijo: “Hermano Branham, vendrá el tiempo después de este”, dijo (hace como cinco o seis años, quizás siete), dijo, “cuando el Señor va a cambiar su ministerio, Hermano Branham”. Y dijo: “Cuando lo haga, Ud. probablemente va a citar a los hospitales, y los sacará de los lechos y cosas por la Palabra”.
13No sonó bien, aunque creo que el Hermano Leo estaba procurando ser sincero al respecto. Pero no sonó muy bien porque, ¿ven?, nuestro Señor Jesús nunca hizo eso, ¿ven? Y El fue a los hospitales. Había uno en ese hospital. ¿Se recuerdan en dónde estaba en la Biblia? El estanque de Betesda. Grandes multitudes de gente imposibilitada estaban allí: inválidos, cojos, ciegos, secos, esperando al ángel.
14Ahora, eso fue en un hospital espiritual en donde la gente esperaba sanidad Divina. Y aquí el Sanador Divino, El mismo, vino y sanó a uno y se fue. Así que Uds. no podrían esperar que un hombre mortal, o un ministerio saliera para ser mayor que lo que fue ése, ¿ven? Yo no podía estar de acuerdo con eso.
15Pero mientras comencé a dar la media vuelta, el Espíritu Santo vino sobre mí. Le pedí a Leo una pluma. Yo tomé una hoja y lo anoté. Y está en la casa móvil hoy, si Uds. andan cerca de allí. Es esa vieja casa móvil de aluminio donde tenía mi equipo de carga. Tan pronto como uno entra por la puerta, hay un estante en el lado derecho, en la parte posterior de la casa móvil. Está debajo de allí. Yo la puse allí. Yo dije: “Algún día Uds. pueden sacar esto: Dios nunca cambiará el ministerio, pero El cambiará al hombre con el ministerio”. Eso es lo que se va a hacer. ¿Ven?, yo sé lo que tengo que hacer, pero no puedo . . . No puedo hacerlo en la condición en que estoy ahora, porque yo tengo que... Algo tiene que ocurrir dentro de mí lo cual requerirá que Dios lo haga. Estamos proponiéndonos regresar a casa. Los muchachos están nostálgicos, todos ellos queriendo regresar. Así que estoy pensando en llevarlos de regreso, con el favor de Dios, quizás después del servicio del sábado. Y así que. . . regresar. Después de eso, no sé. Pero yo sé que tan pronto como eso ocurra dentro de mí que me haga sentir diferente hacia la gente a como me siento hoy . . . Yo había despreciado a la gente, ¿ven?, y yo no quería tener nada más que ver con ellos. Uds. saben lo que yo quiero decir, llamándolos Ricky y Ricketta. Ellos . . . las cosas que ellos habían hecho. Yo había predicado con toda sinceridad, y Dios lo había confirmado en todo aspecto. Si ellos no querían creerlo, pues, había que dejarlos en paz entonces.
16Iba a juntarme con Bud este próximo otoño, a empezar a preparar el equipo allá. Quedarme en el bosque, dejar crecer mi cabello y mi barba. Y si el Señor quería que yo fuera a alguna parte, El enviaría a decirme algo, y yo iría y lo haría. Y viniendo por la carretera el otro día, El me detuvo. Y yo vi a dónde el. . . A lo que yo estaba llegando. Y ahora voy en camino a hacer algo más. Y yo pensé que cuando llegara a casa yo tendría lo que llamamos una plática de corazón a corazón, quizás ponerlo en cinta. Y luego . . . para que el público viera el porqué del cambio tan repentino. Ahora, Uds. muchachos, hagamos sólo – hagamos sólo una pequeña oración. Señor Jesús, estamos agradecidos por este tiempo de saber que estamos reunidos aquí, los jóvenes y viejos, y los de mediana edad. Y nos hemos reunido de este lado de la eternidad una vez más para hablar acerca de Ti y acerca de las cosas que pertenecen a la Vida Eterna.
17Y estos jovencitos sentados aquí esta noche, algunos de ellos están graduándose, otros ya se graduaron. Pero reconozco, Señor, algo que sucedió sólo un par de horas antes que esa gran sacudida, o sea, que ese gran estruendo ocurriera allá en el monte, al norte de Tucson, cuando los Angeles del Señor descendieron. Recuerdo lo que se dijo, y especialmente acerca de los jóvenes. Yo te pido, Señor, que nos ayudes a entender, y que pueda decirles a estos jóvenes alguna cosa que les pueda ayudar a lo largo de la jornada. Porque, Señor, todos necesitamos esa ayuda en este tiempo. Bendícenos juntamente, y perdona nuestros pecados. Y si hay algo que hemos hecho desde que hemos estado aquí que te ha disgustado, pedimos que nos perdones por ello. Pues, reconocemos hoy que no tenemos garantía del mañana. No sabemos lo que el mañana traerá. Debemos estar preparados hoy para hacerle frente al mañana. Y Padre Dios, hay sólo una manera que sabemos como hacer esto: eso es prepararnos para verte a Ti. Porque, reconocemos que con el tiempo todos nosotros vamos a hacerlo, y tenemos que hacerle frente en algún momento, sea en paz, como un amigo o hijo, o como un enemigo. No seríamos capaces, Señor, de ser algo más sino Tus propios amados hijos. Concede estas cosas, lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
18Hoy, mientras cortaba hierbas muy temprano esta mañana, encontré un lugar en la Biblia lo cual pensé que sería algo bueno para leer en este momento. Y es un . . . y puede que no sea tan elegantemente apropiado, pero pensé hablar sólo por – sólo por unos minutos. Quiero leer esto del capítulo 18 de San Lucas. Todos los cuatro escritores del Evangelio escriben de esto. El capítulo 18, el versículo 18: Un hombre principal le preguntó, diciendo: Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna? Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios. Los mandamientos sabes: No adulterarás; no matarás; no hurtarás; no dirás falso testimonio; honra a tu padre y a tu madre. El dijo: Todo esto lo he guardado desde mi juventud. Jesús, oyendo esto, le dijo: Aún te falta una cosa: vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme. Pienso que la palabra “Ven, sígueme”, sería el mejor consejo que yo pudiera dar si yo estuviera hablándole a diez mil muchachos, o si estuviera hablándole simplemente a los que les estoy hablando. Es un mandato, y lo más grande que alguna vez se le ofreció a alguien, y especialmente a una persona joven: “Sígueme”.
19Uds. van a seguir a alguien. Ahora, Uds. simplemente . . . tomen en cuenta eso: Uds. van a seguir a alguien. Y de la manera que Uds. sigan a la persona, asegúrense que . . . a quién está siguiendo esta persona, ¿ven? Nosotros . . . Pablo dijo un día: “Sed imitadores de mí como yo soy de Cristo”. En otras palabras: “Así como sigo a Cristo, síganme a mí”.
20Y ahora, en este momento crucial, a este paso de la vida al cual hemos llegado todos . . . Y muchas veces Uds. me han escuchado gritar: “Ricky”, o “Ricketta” y cosas. Es la edad. Es la edad en la que estamos viviendo. Realmente no son esas personas.
21Esas personas son personas como nosotros. Esos muchachos aquí afuera con esos carros veloces corriendo por toda la calle de un lado a otro, y comportándose de la manera que lo hacen: fumando cigarrillos y bebiendo licor, y esas muchachas vestidas inmoralmente y cosas; esas muchachas y muchachos son como nosotros, ¿ven?, son humanos. Ellos aman, comen, beben, duermen, respiran, y tienen que morir. Son personas como nosotros. Y sin embargo, ellos han sido – ellos han sido poseídos de un espíritu malo. No lo saben. No es por causa del pueblo, sino porque, a veces, algún líder al cual ellos han estado siguiendo, los ha conducido en el camino errado.
22Ahora, Uds. muchachas y muchachos saben mejor que eso. Uds. saben que han sido enseñados mejor que eso. Uds. tienen mejores padres, instrucciones más sólidas para hacer alguna cosa como esa. Uds. saben mejor. Pero ellos no, ¿ven? Porque a las iglesias que ellos van, son iglesias modernas, modernistas. Y ellos sólo viven para el día –ser más populares, y, oh hermano, lo que . . . lo inmoral llega a ser virtud para ellos, ¿ven? Así que ellos . . . que . . . Como se dijo en una ocasión en un drama que vi aquí no hace mucho sobre Sodoma y Gomorra, donde esta mujer poseída del demonio le dijo a Lot: “A lo que tú le llamas inmoral, yo le llamo virtud”.
23Jesús dijo: “Como fue en los días de Noé, así también será en la venida del Hijo del Hombre”. Así que estamos de regreso en ese lugar otra vez.
24Miremos a este individuo, del cual leímos, por unos cuantos minutos. No cabe duda que este muchacho nació en un buen hogar, como lo fueron Uds. muchachos. El fue criado por padres buenos, pues se probó. Cuando Jesús le presentó los mandamientos de Dios, él dijo: “Todo esto lo he guardado desde mi juventud”. Mostró que él había sido criado correctamente. No era simplemente un cualquiera, y . . . ¿saben? El fue criado para conocer lo correcto, como lo son todos Uds. muchachos. Probablemente creció bajo una madre y un papá temerosos de Dios para instruirlo correctamente cuando era niño. Bueno, eso es bueno. Quizás cuando era un pequeño bebé, su madre tenía altas ambiciones en cuanto a que él llegara a ser un gran hombre algún día. Su padre tenía suficiente dinero como para instruirlo y darle una educación para que él pudiera – para que él pudiera salir con una buena educación y poder ser algo en el mundo.
25Y con la sinceridad de esta madre y el papá educando a este muchacho, y tal vez llegar a su tiempo de graduación como en el caso de Uds., ¿ven?, el tiempo cuando él pasó a través de la escuela y tuvo su educación, no hay duda que él tal vez era la niña de los ojos de la vida de esa madre y del papá. No cabe duda que en esos días él tenía caballos finos, como Uds. tienen automóviles; y un buen papá y madre, como los tienen todos Uds., que se aseguran que Uds. tengan buena ropa, y un carro, y que puedan disfrutar la vida –algo así como lo tienen hoy día.
26Y el padre y la madre con el . . . orando constantemente que – que su hijo no resultara ser sólo un hombre ordinario, sino que fuera un hombre extraordinario. Todos los padres quieren eso. ¿Oyeron a Jesús referirse a ese mandamiento? “Honra a tu padre y a tu madre”, y luego detenerse, ¿ven?
27Y esa es la ambición de cualquier padre: hacer lo mejor que puedan para sus hijos. Educarlos, darles quizás las cosas que ellos no pudieron obtener. Así es como yo me siento acerca de mis hijos.
28Pienso, a veces, en cuanto a ir a la escuela . . . Ahora yo pienso . . . Enviar a Becky y a Sara y a José a estas escuelas secundarias y cosas adonde todo esto ocurre. Pienso que yo los llevaría allá atrás del cerro y los criaría allá arriba, que ellos . . . así como viven los indios.
29Pero aquí está de lo qué se trata: Lo que está en el muchacho va a salir. No importa en dónde sea, tiene que . . . va a salir. Si hay maldad allí, saldrá en el campamento de los indios. Si hay algo bueno, saldrá en cualquier campamento, ¿ven? Depende de lo que está en el muchacho, la composición del muchacho, lo que está adentro de Uds. Y lo que Uds. son ahora, probablemente lo serán por el resto de su vida. Uds. están en un punto crucial.
30¿Saben qué? Ochenta y seis por ciento de las conversiones a Jesucristo son efectuadas antes de los veintiún años. Lo dicen –las estadísticas lo dicen. Ochenta y seis por ciento de los que vienen a Cristo, vienen antes de los veintiuno. Después que pasan esa edad Uds. llegan a estar más moldeados, o sea, con costumbres arraigadas. Oh, es posible, claro. Vienen a los setenta, ochenta años. Pero es algo muy raro. Uds. se forman de jóvenes. Fijan sus ambiciones a lo que quieren ser, y a lo que están procurando lograr en la vida. Uds. piensan sobre ello. Y al pensar, por supuesto, su mente . . . Es introducido dentro de su mente por algo desconocido que – que domina su mente. Y luego cuando entra en su mente, entonces Uds. expresan lo que van hacer. Y entonces sus ambiciones los impulsan a ello.
31Así que, la madre y el padre esperaban que este joven . . . que sus ambiciones fueran grandes, con suficiente dinero para llevarlo a cabo, y luego no cabe duda que oraron para que a este jovencito se le presentara esa oportunidad. ¿Ven Uds.?, ellos habían hecho todo lo que se podía. El tal vez habría tenido caballos finos. Y tal vez era muy popular entre las mujeres. Y lo mismo que se aplica para el hombre, se aplica para la mujer, y viceversa, ¿ven? Pues, estamos hablando de vida humana, de almas, de ambos hombres y mujeres.
32Y entonces, después de toda esta oportunidad que el muchacho tuvo, ¿ven?, él llegó a un punto de abundancia, le llamamos, a un punto adonde él no tenía que preocuparse de mucho. Sus padres tenían dinero. El tenía . . . El estaba muy . . . El había llegado a ser un hombre principal. La Biblia se refiere a eso aquí como el joven, el joven rico principal. Oh, vaya, él era – él era muy jovencito, tal vez un joven acabando de salir de la escuela, acabando de graduarse, tal vez unas semanas antes, algo así, él llegó a . . . Era un hombre principal. Y él tenía todo lo que los corazones desearían.
33Y el muchacho no era un Ricky moderno. El era un buen muchacho. Creo que cuando Lucas escribió acerca de esto, o Marcos, creo que fue, Jesús lo miró y dio un suspiro, por cuanto lo amaba, ¿ven? Había algo acerca del muchacho. Había una buena personalidad relacionada con el muchacho. ¿De dónde provino él? De una buena familia que le había enseñado los mandamientos de Dios, y que tuvo el cuidado que los guardara. Y lo hizo desde su juventud. Y el muchacho tenía una ambición: él deseaba Vida Eterna. Dijo: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la Vida Eterna?”
34¿Ven?, de todo lo que tienen en el mundo, no obstante el alma que está dentro de Uds., les dice que hay algo que Uds. necesitan que no tienen. Sólo por riqueza . . . O, no siempre tiene que ser riqueza. Podría ser popularidad –alguna muchacha bonita; ella tiene su belleza en qué pensar. Quizás ella es popular en la escuela. Quizás el muchacho puede conseguir a cualquier muchacha que quiera. El se siente algo más o menos seguro. Eso no es seguridad. Eso se desvanecerá como las flores en el campo, ¿ven? Se irá. No será mucho tiempo, sólo unos giros del sol y eso se irá. Y luego tenemos un alma que tiene que vivir eternamente.
35Y este jovencito debió haber tenido una buena personalidad por cuanto se presentó al Señor Jesús postrándose. El se postró sobre sus rodillas. Dijo: “Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la Vida Eterna?” El le dijo: “¿Por qué me llamas bueno”, dijo, “sabiendo que sólo hay uno bueno, y ese es Dios?” ¿Ven lo que el joven expresó en esto? Que El era Dios, ¿ven? Le dijo: “Los mandamientos sabes; guárdalos”. Dijo . . . Así que dijo: “¿Cuáles mandamientos, Maestro?” El dijo: “Los mandamientos de ‘honra a tu padre y a tu madre’, y demás”. Dijo: “Esto he hecho desde mi juventud”, ¿ven? “Yo he hecho esto”. Le dijo: “Aún te falta una cosa: ve vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y sígueme”.
36¡Qué oportunidad! Pudiera haber sido Pedro, Santiago, o Juan, uno de ellos. ¿Ven?, el muchacho había sido instruido y criado correctamente, y había sido presentado a Cristo para ser utilizado. Y todo el potencial que él tenía en él para utilizar: educado probablemente, joven, rico, con influencia, al grado que hubiera podido introducir el Evangelio, y sin embargo lo rechazó. Qué acción tan precipitada de parte de ese jovencito, ¿ven?
37“Sígueme”. Ahora, ¿ven? El tuvo que seguir a alguien. Ahora, él tuvo que, o seguir la influencia de las personas con las cuales él estaba asociado –la influencia de alguna señorita, alguna influencia de una pandilla de muchachos con los cuales él estaba asociado, sus colegas en la escuela, o seguir a Jesucristo. Con toda su bondad, sin embargo él sabía que no tenía Vida Eterna.
38Muchachos, eso es acerca de lo que Uds. tienen que pensar, ¿ven? Ahora miren a ese muchacho esta noche: lo que pudiera haber sido, y lo que es –lo que es esta noche. El está en algún lugar. El era un hombre. El está en algún lugar. El está esperando el juicio. El está esperando encararse con el juicio en aquel día. Rechazó la misma oportunidad que le es presentada a Uds. muchachos, casi bajo la misma circunstancia: buenos muchachos, buena personalidad, buenos padres y madres, los cuales tienen; ni aun tienen que trabajar a menos que Uds. quieran, ¿ven?
39Pero hay algo más que va con eso. Hay algo que va con eso. Esa Palabra esta noche nunca muere. Sigue siendo un reto para cada joven y cada doncella: “Sígueme”. ¿Ven?, las palabras no mueren. Cada vez que tú hablas algo, sólo recuerda –ya sea que fuera en tu auto en secreto, ya sea que fuera en el púlpito, ya sea que fuera allá en la esquina de la calle con tu novio o novia –dondequiera que fuera, nunca mueren. Vivirán para siempre.
40Cuando yo vi a esa muchacha que yo . . . la otra noche en visión: una muchacha joven bonita, una actriz de Hollywood, y yo la vi muriéndose, alargando la mano, procurando ayuda. Y ella murió de un ataque al corazón: La Señorita Monroe. Y entonces . . . eso fue hace dos años, y yo la vi muriéndose. Luego, dos días después murió ella.
41Y entonces la otra noche yo escuché la voz de esa muchacha. ¿Cómo? Los muchachos me habían estado diciendo: “Papá, Ud. pasa a través de ese ‘Río Sin Regreso’ todo el tiempo”. Dijeron: “Tienen un drama como ese esta noche”. Ellos me dijeron una semana o dos de anticipado, que lo pasarían en una cierta noche. Yo pensé: “Bueno, yo quiero ver eso, por razón que yo he pasado a través de ese río dos o tres veces –como cinco veces, creo yo”.
42Bueno, fui a verlo, y la Señorita Marilyn Monroe interpretó el papel. Bueno, esa fue la muchacha que vi en la visión. Y allí estaba en la película, y en las acciones, la misma actuación que desempeñó en “El Río Sin Regreso”, cuando hizo esa película, tal vez hace quince años (era una película vieja), quizás hace veinte años. Y ella ha estado muerta dos años; y allí está ella viva nuevamente. Cada acción y cada palabra, ¿ven?, aún ha sido captado en cinta magnética, al grado que están vivas nuevamente.
43No sólo eso, pero todo lo que nosotros decimos está vivo. Cada palabra que hablamos no puede morir. Pasando a través del cuarto hay palabras ahora, figuras de personas. La televisión lo capta. Uno puede hablar aquí mismo, y lo escuchan alrededor del mundo en ese mismo segundo. Aun antes de escucharlo en este cuarto, da la vuelta al mundo electrónicamente. Y la gran pantalla de Dios capta eso. Y cada movimiento y cada acción que uno hace, uno tiene que encontrarse con ello en el juicio, ¿ven? Así que, jovencito, es algo bueno detenerse, y pensar sobre estas cosas, ¿ves?, porque tú vas a encontrarte con ello nuevamente, ¿ves?
44Sigamos a este joven, y la oportunidad que él tuvo. Y pónganse en su lugar, y en el de la muchacha de la misma manera: Becky, Marilyn. Igualmente – igualmente como que si estuvieran parados en su lugar, y Uds. pueden escuchar esa Voz la cual todavía está viva. Sigue viva. Sigue moviéndose. La ciencia dice que de aquí a veinte años ellos interceptarán Su Voz literal la cual habló hace dos mil años. Sigue viva. Es como una piedrecita cayendo en el océano: la ola nunca cesa; se va hacia la orilla, miles de millas, y se da la vuelta.
45Una vez que una voz es hablada al aire de esa manera, nunca muere. No hay nada que uno pueda decir en el día del juicio –allí está. Estará la Voz de Jesucristo invitando a ese joven: “Sígueme”, y él apartándose (en la pantalla), triste, porque tenía muchas posesiones, ¿ven? Puede que ni aun sea –que siempre tenga que ser dinero. Pueden ser otras cosas, ¿ven? Cualquier cosa que estimamos más que ese llamamiento, ¿ven?, llega a ser como dinero para nosotros. Llega a ser algo que nos corrompe.
46Ahora, sigámoslo a él por un ratito. ¿Qué sucede cuando él se aparta? El no escuchó esa Voz de Cristo; él se fue con sus amigos. Lo cual, Uds. muchachos, todos Uds. son buenos muchachos y ciertamente se supone que tienen amigos. Pero vigilen qué clase de amigo tienen. Si ese amigo sigue a Cristo, váyanse con ese amigo. Sigan a Cristo también. Pero si no lo sigue, no lo hagan.
47Mirémosle a él. Nos damos cuenta que él tal vez mantuvo sus amigos. El llegó a ser un gran gobernador. Ya era un hombre principal para entonces. Después lo encontramos tan próspero a tal grado que tuvo que edificar graneros adicionales para guardar sus bienes. Y entonces él se dijo a sí mismo, después de envejecer, y los cuidados de la juventud y las cosas habían pasado . . . Todo lo que había hecho, tal vez, era entretener.
48Cuando . . . Un anciano y una anciana –así como yo, y mi esposa, sus madres y papás –casi no hay nada de lo cual ellos puedan pensar. Ellos no pueden –no quieren salir allá y correr de arriba abajo por las calles, Uds. saben, como se supone hacen los jóvenes, y las señoritas. Citas, y quién va a ser la esposa de uno, o el esposo, o . . . ¿ven?, ellos no tienen eso en su mente. Ellos tienen hijos; ellos están interesados . . . Eso van a ser todos Uds. mañana, si es que hay un mañana. Y, ¿ven?, el muchacho entonces con . . . quizás él nunca se casó. Y . . . sin embargo, fue un gran gobernador. Y él se sentaba en la azotea a esta hora del día cuando refresca, en el atardecer. Y hallamos otro carácter representado con él: un mendigo.
49Y el hombre, de ser criado para honrar al prójimo, y hacer con otros lo que uno quiere que hagan con uno . . . ¿Ven?, por rechazar ese llamamiento de Cristo, finalmente . . . Pareciera que un muchacho siendo criado en un hogar como ese, que eso nunca hubiera salido de él, pero sí salió. Sí salió. Y allí estaba un hombre echado a la puerta, de nombre Lázaro, rogándole a él por alimento en vano. El se hubiera comido las migajas que él barrió –no al mendigo, sino a los perros –y estaba lleno de llagas. Pero el hombre había sido tan pulido en la sociedad para entonces que ya no tenía sentimientos. El había llegado a entorpecerse, a causa de que había rechazado esa oferta de Cristo.
50Y quizás una tarde, esta vez brindando a la salud con vinos finos, y mujeres bellas, enjoyadas, a su alrededor, y cosas como esas, con todo lo que su corazón deseaba, y brindando, y el mendigo echado a la puerta . . . Y antes del amanecer el día siguiente, él estaba en el infierno clamando para que ese Lázaro viniera a ponerle agua en su lengua; la escena había cambiado.
51Y se fijan que cuando dijo: “Padre Abraham . . .” Ahora él todavía se acordaba que Abraham era el padre de los judíos. Dijo él: “Padre Abraham, envía a ese mendigo Lázaro aquí abajo con un poco de agua en sus dedos para ponerme en mis labios. Estas llamas están atormentándome”. Dijo . . . Y Abraham dijo: “Es . . . No puedo hacer eso”, en pocas palabras. “Y además de todo esto, ¿ves?, tú tuviste tu oportunidad en la vida”.
52¿Cuándo la tuvo? Cuando Jesús le dijo: “Sígueme”. Pero él la rechazó. El se fue por el lado de ganar dinero. Y eso está bien; no hay nada mal con ganar dinero. Pero sigan a Jesús mientras que lo ganan, ¿ven? El se fue por otro lado con los demás. Y uno se da cuenta . . . El dijo – y Abraham dijo: “Hay una sima puesta entre tú y él, la cual nadie jamás ha cruzado ni podrá cruzar. Los que están allá no pueden venir aquí, y los que están aquí no pueden ir allá. Ha sido puesta. Nadie la ha cruzado ni la cruzará.
53Otra cosa, él quiere ser evangelista entonces. El llamamiento que Jesús le había dado para que lo siguiera (y para ser un ganador de almas como joven) le había regresado a él otra vez. El se acordó que tenía cinco hermanos, y . . . allá en la tierra, y él no los quería en ese lugar. Dijo: “Envía a Lázaro de regreso a mis hermanos para que no vengan aquí”. En otras palabras, que acepten el llamamiento de: “Síganme”. Pero dijo él: “No lo harán”. Dijo: “Sí, si uno se levantase de los muertos, como Lázaro, y regresara y les dijera”.
54¿Ven Uds.?, muestra que después que morimos, uno todavía está consciente. El se acordó. Abraham le dijo: “Hijo, acuérdate que en tu vida . . .” ¿Ven? Uno todavía se acuerda. Uno no pierde su memoria. Uno se acuerda. Y los recuerdos que ese hombre pudo tener, y aun en el mismo lugar, recordando la oportunidad que él tuvo de escuchar a Jesús decir: “Sígueme”. Pero él siguió a la persona incorrecta, el grupo incorrecto. El se metió con el grupo incorrecto y fue al lugar incorrecto. El terminó en la eternidad incorrecta: ser aniquilado de Dios para siempre en ese día.
55Jesús también dijo una gran palabra impactante: “Aunque alguno se levantare de los muertos, y regresara, aun así no serían persuadidos. Por cuanto tienen a Moisés y la ley, y si no oyen eso, entonces no oirán aunque alguno se levantare de los muertos. No serán persuadidos”. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Habla la ley de algo como eso? Sí. “Todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos”. [Mat.7:12-Ed.] Y él vivió bajo la ley; pero él permitió que el mendigo muriera a la puerta, ¿ven? El había vivido bajo los mandamientos de Dios, y sin embargo falló en ver esa gran Vida Eterna.
56Muchachos, cada uno de Uds. pareciera mío. Cada uno de Uds. pareciera como mis hijos e hijas, y hasta cierto punto lo son, ¿ven?, hablando espiritualmente; eso es correcto. El Señor Dios ha puesto sus almas a mi cargo, por cuanto han venido a escucharme. Uds. me creen, ¿ven? Y en cierto sentido Uds. son mis hijos e hijas. Eso es correcto. Y siempre recuerden: el guardar los mandamientos de Dios es una gran cosa. Siendo criados en un buen hogar es una herencia de Dios. Y ser buenos hijos con personalidades como Uds. las tienen, qué bueno. Es maravilloso tener educación. Es maravilloso aun vivir en esta tierra libre. Tenemos muchas cosas por las cuales agradecer. Pero hay una cosa que uno simplemente no hereda; uno tiene que aceptarla. Esa es Vida Eterna. Y uno sólo hará eso siguiendo a Jesús, por medio de una experiencia del nuevo nacimiento. No descuiden eso.
57En una ocasión escuché una pequeña historia de un hombre que era . . . oh, él era pobre y siempre quería . . . (Es como una pequeña fábula. Siempre me impactó en todo caso.) Y un día él cogió una flor. Y la flor era mágica, y la flor le respondió a él, y dijo: “Tú has sido pobre toda tu vida”. Le dijo: “Ahora, pide lo que quieras y se te dará”. Dijo él: “Que esa montaña allá a lo lejos se abra, y que yo pueda entrar y encontrar oro en la montaña”. “Bueno”, dijo: “Tendrás que llevarme contigo adondequiera que fueras”, ¿ven? “Tendrás que llevarme contigo, para que donde yo esté, entonces puedas pedirme lo que quieras”.
58El subió a la montaña, y la montaña se abrió, y entró. Y los estantes estaban llenos de oro y diamantes, según cuenta la pequeña fábula. El puso la flor sobre una mesa, o mejor dicho, sobre una piedra, y corrió y agarró una gran piedra preciosa. Y dijo: “Debo ir a mostrarle ésta a mis amigos. Y ahora soy un hombre rico. Yo tengo todo ahora. Tengo que mostrar ésta”. Y así que la flor habló y dijo: “Se te ha olvidado lo principal”. Así que él se regresa corriendo otra vez y coge . . . dijo: “Bueno, quizás coja un pedazo de oro; coja un pedazo de plata”. Y así que dijo: “Saldré de prisa para decirle a la gente qué tan rico soy, con todo lo que tengo”. Y llegó a la puerta y la flor le dijo: “Pero olvidaste lo principal”. Así que, se regresa corriendo otra vez. Dijo: “Aquí adentro encontramos todo tipo de materiales”. Así que, él cogió una piedra. Dijo: “Yo llevaré esta piedra y le mostraré a la gente de qué piedra está hecha esta montaña, para así poder encontrar mi regreso a ella”, ¿ven? Y él empezó a salirse y la flor le dijo, por la - por última vez: “¡Se te ha olvidado lo principal!” “Oh”, dijo él” “¡oh, cállate!” ¿Ven?, él ya no quiso oírla más: “Olvidaste lo principal”. Y salió. Y al hacerlo, la puerta se cerró detrás de él con la flor adentro. Lo principal era la flor, ¿ven? Lo principal era la flor.
59Hace años, siendo un muchacho, como lo son todos Uds., aquí, (en un rancho arriba de aquí, arriba de Phoenix), yo estaba leyendo un artículo de explorar . . . un periódico acerca de un explorador. No había caminos a través de aquí entonces, sólo pequeñas veredas entre la arena. Todavía exploran mucho por aquí, Uds. saben. Pero este explorador había entrado, y había encontrado mucho dinero; había descubierto mucho oro. Y en la entrada del camino se había quedado en una cabaña que había encontrado. Y él traía un perro con él, y el perro estaba amarrado afuera. Y esa noche había un bandido que lo venía persiguiendo, para quitarle este oro. El lo había conseguido en unas minas viejas españolas, y él venía regresando con él. Y el perro empezó a ladrar. El hombre no quería ser molestado por ese perro. El le dijo: “Cállate”. Dijo: “Mañana llevaré esto a la ciudad”, (y ésta es la enseñanza de la historia.), y lo pesarán. Y seré un hombre rico. Y compraré grandes carros. Y tendré todo tipo de mujeres y grandes fiestas. Y seré un hombre rico por cuanto hice el descubrimiento. Yo tengo el oro aquí, mucho de ello”. Y dijo: “Yo . . .
60Y mientras que él procuraba dormirse, el perro siguió ladrando, por cuanto el perro vio al bandido venir, acercándose inadvertido, esperando que el explorador se durmiera. Y él se levantó otra vez y le gritó al perro otra vez: “¡Cállate!” Y el pobre perro gruñó y procuró advertirle a su dueño que el peligro estaba acechando.
61Y cuando él . . . La siguiente vez que el perro empezó a ladrar . . . El explorador tenía una escopeta. El no quería ser molestado, así que se levantó y mató al perro. Y el explorador fue matado esa noche por el bandido. No le sirvieron para nada todos sus sueños de fantasía. ¿Por qué? El calló la voz que lo estaba advirtiendo.
62No hay quien procure hacer alguna cosa . . . Uds. muchachos nunca podrían hacer alguna cosa mal, después de haber sido criados de la manera que lo fueron, sin poder sentir algo decirles que no lo hagan. Ahora, nunca callen esa Voz que les está advirtiendo a Uds. Y siempre recuerden: acepten esa Voz que dijo: “Sígueme”. Y siempre saldrán bien. Yo creo que sí. Yo tengo confianza en Uds. Pero siempre recuerden, que Jesús....
63Esa Voz está viva en la tierra esta noche, de igual manera que cada voz y cada palabra que hablamos siguen vivas. Cuando esa voz sale a través de esas ondas de éter del aire . . . ¿Ven? Uds. tienen un transmisor aquí que la envía. Uds. son los transmisores que la envían. Ahora, se necesita la estación para captarlas. Y Jesús fue el transmisor de la Palabra de Dios, por cuanto El era la trinidad de Dios manifestado en un hombre. El era completamente Dios y completamente hombre.
64Y la trinidad de Dios - la trinidad de los atributos de Dios siendo Padre, Hijo, y el Espíritu Santo, fue representado en ese solo Hombre: Jesucristo. Así que, allí El era la Palabra. Y El era el transmisor que dijo: “El que oye Mis Palabras, y cree al que Me envió, tiene Vida Eterna”, ¿ven? “De cierto os digo: El que oye Mis Palabras, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna”. [S.Jn.5:24-Ed.]
65Ahora esa Palabra salió de un transmisor. El dijo un día: “De cierto os digo que si dijeres a este monte: Quítate, y no dudares en tu corazón, sino creyeres que será hecho lo que digas, lo que digas te será hecho”.
66Ahora, si sólo pueden ser la estación para captar eso, por la. . . algún control dentro de Uds. por fe, los moverá dentro del ciclo de Dios al nuevo nacimiento y ser nacidos otra vez. Entonces Uds. siempre estarán en contacto para escuchar esa Voz que siempre les advertirá cuando el peligro está cerca. Cuando las cosas están mal, van mal, siempre serán una advertencia para Uds. Y entonces, en lugar de algún día ser como ese jovencito rico del cual estamos hablando, será un hombre como el apóstol Pedro, Pablo, o alguno que ganó almas para Jesucristo. Uds. hagan eso, muchachos. ¿Podemos orar? Señor Jesús, jóvenes, hombres y mujeres para el mañana, si hay un mañana, tenemos que instruirlos, Señor. Sentimos esa carga para instruirlos como que si habrá un mañana. Si no hay, entonces hoy es el día.
67Y luego Padre, nosotros sabemos que nadie es aceptado en Tu presencia. Ninguna carne puede gloriarse, ninguna educación (a pesar de lo bueno que sean estas cosas), ninguna buena obra, ninguna institución religiosa, ninguna sicología, nada puede confirmar a Dios sino el Espíritu Santo. El es el instrumento, Dios mismo, en la forma de Vida Eterna que puede venir a nosotros como un individuo. Y estamos agradecidos por esto. Ciertamente fue expresado cuando Pedro hizo la confesión y Jesús le dijo: “no te lo reveló carne ni sangre”. El nunca lo aprendió en algún seminario. El nunca lo aprendió en alguna escuela. Es una cosa personal, algo que cada individuo tiene que recibir.
68El dijo: “Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”. Estamos agradecidos por eso, Señor. Esa Voz sigue viva esta noche. Y todavía hay postes, puestos, postes receptores, estaciones receptoras de fe que pueden aceptarla. Pedimos que cada uno de estos muchachos reciban eso, Señor, en sus corazones. Y recordar que no es lo que ellos hacen para ser buenos, pero ellos . . . Dios no nos juzga por lo que hacemos, sino por lo que hemos aceptado. Somos salvos por nuestra fe, y no por nuestras obras.
69Así que pedimos, Padre Celestial, que ellos capten la visión ahora, y vean y oigan esa gran invitación eterna de: “Ven, sígueme”. Que cada uno de ellos, Señor, se aparte de todas las cosas del mundo, de esta vida mortal y marginada. Y mientras están aquí con su cabello rubio dorado, y algunos de ellos con su cabello negro, y ojos oscuros, y ojos azules, y sentados aquí con lo mejor que ellos serán alguna vez . . . Y como dijo el gran escritor: “Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos. Entonces no tendrás en ellos contentamiento”. [Ecl.12:1-Ed.]
70Cómo es, Señor Jesús, que Tú le dijiste a Pedro: “Cuando eras más joven, te ceñías, e ibas a donde querías; mas cuando ya seas viejo, otro te llevará a donde no quieras”. Permite que recuerden que hoy es el día; este es el tiempo. Concédelo, Padre.
71Yo reclamo a cada uno de ellos, desde mi niño aquí esta noche, a cada niño aquí adentro que siento que has puesto en mis manos para cuidarlos. Yo los reclamo a todos de Satanás y de la muerte, a la Vida en Cristo Jesús. Amén.
72Bendiciones, niños. Fue un gran placer decirles algunas palabras a Uds., y yo seguiré mi camino. Son buenos muchachos; les aprecio. Hno. Fred, el Señor te bendiga. Dios le bendiga, hermana.