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~ UN ABSOLUTO ~
1Gracias hermano. Gracias hermano Houstra. Buenas noches a Houston. Ciertamente considero un gran privilegio, el estar aquí de nuevo esta noche en Houston. Han pasado muchos años desde que tuve el privilegio de estar aquí. Y he estado sentado, escuchando esta noche a cada uno de estos oradores. 2 El otro día, cuando había hecho arreglos para otra cosa, para otro lugar, y supe que estos jóvenes estaban encarando la muerte, pensé: “Si algo le pasara a esos jóvenes, nunca me lo perdonaría”, al no venir aquí para dar mi opinión y hacer todo lo que pudiera, para ayudar a esta madre y padre, de estos jóvenes, y para hacer todo lo que pudiera para salvar sus vidas.
3Y Houston tiene… es un lugar de remembranza para mí. Guarda muchos recuerdos maravillosos que yo he atesorado desde que hice mi primera visita aquí hace muchos años, aquí en el Heraldo de la Fe, hermano Kidson, y luego aquí en el auditorio cuando yo estuve aquí con el hermano Raymond Richey y los ministros de la ciudad.
4Y luego, por supuesto, el Sr. Ayers, el Sr. Kipperman, la noche en que la cámara demostró que yo no estaba diciendo nada que fuera errado. Era Verdad. Y cuando el ojo mecánico de la cámara captó la visión del… mejor dicho, no la visión, sino la realidad. El Cristo que predicamos y al que tanto amamos, estaba con nosotros. Él prometió estar con nosotros, y la cámara tomó Su fotografía. Muchas veces he dicho, en tiempos pasados, que—que yo veía esa Luz todo el tiempo. Pero en ocasiones la gente se mostraba un poco escéptica, lo cual uno puede creer que así podría ser, pero esa noche quedó comprobado. Esa fue la primera vez que fue fotografiada.
5Desde ese entonces, ha sido fotografiada varias veces. En Alemania, hace poco, vino bajando cuando estaba presente la unción, y volvió a subir. Y esas cosas no son para engrandecer a algún ser humano, sino que es para vindicar la Presencia de Jesucristo entre Su pueblo.
6Y nosotros creemos que ese mismo Señor Jesús está aquí en esta noche, para ayudarnos en este caso. Y yo creo que Él está más interesado en ello de lo que nosotros pudiéramos estarlo. Y ciertamente estoy unido en compasión con los padres de estos jóvenes, y hombro con hombro con cada hombre y cada mujer que está tratando de librarlos de las garras de la muerte.
7Y miren, tengo entendido que esto no es una reunión de avivamiento, sino que es simplemente una—una serie de reuniones de oración que se están llevando a cabo a favor de estas almas que se encuentran en las sombras de la muerte. Y llegué tarde, así que no hablaré muy extenso.
8Pero me gustaría sacar un texto o un contexto, mejor dicho, de un texto que quisiera leer de dos lugares en las Escrituras. Y Uds. que tienen sus Biblias, tengan la amabilidad de abrir conmigo por un momento, en el Libro de Filipenses, el capítulo 1, y el versículo 20 del capítulo 1 de Filipenses. Conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado, antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte.
9Y luego también en el libro de los Hechos, el capítulo 2 y el versículo 30. Quiero leer del 25 hasta el 30. Porque David dice de él: Veía al Señor siempre delante de mí; Porque está a mi diestra, no seré conmovido. Por lo cual mi corazón se alegró, y se gozó mi lengua, y aun mi carne descansará en esperanza; Porque no dejarás mi alma en el Hades, ni permitirás que tu Santo vea corrupción. Me hiciste conocer los caminos de la vida; me llenarás de gozo con tu presencia. Varones hermanos, se os puede decir libremente del patriarca David, que murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta el día de hoy. Pero siendo profeta, y sabiendo que con juramento Dios le había jurado que de su descendencia, en cuanto a la carne, levantaría al Cristo para que se sentase en su trono; Viéndolo antes, habló de la resurrección de Cristo, que su alma no fue dejada en el Hades, ni su carne vio corrupción.
10Inclinemos nuestros rostros por un momento para orar.
11Nuestro Padre Celestial, estamos agradecidos Contigo por Tu misericordia. Y eso es verdad, Señor, la razón por la que estamos aquí esta noche, es para pedir misericordia. Nosotros no pediríamos esto, si no tuviéramos fe para creer que nos sería concedida. Hombres han volado a través del país, y oraciones están siendo elevadas por todas partes, ante Ti, para que las vidas de éstos por los que estamos intercediendo ardientemente en esta noche puedan ser libradas. Señor, te pedimos fortaleza para las madres y padres de estos jóvenes.
12Y según tenemos entendido, que, este joven ha entregado su vida a Ti y quiere servirte. Y como hemos escuchado a uno de los oradores decir, que, él quería llegar a ser un ministro del Evangelio. Yo ruego Dios, que Tú le concedas esa oportunidad a este joven.
13Perdona nuestros pecados, limpia nuestros corazones de malos pensamientos, y quita todo aquello que pudiera impedir que nuestra oración sea contestada a favor de estas personas.
14Así como hemos leído en Tu Palabra, sabemos que tanto los cielos como la tierra pasarán, pero Tu Palabra no fallará. Te pedimos que nos añadas, por el Espíritu Santo, el contexto que se necesitaría, que sería Tu voluntad Divina en este caso, ahora, como hemos escuchado al abogado y a muchos hablar. Y oramos que sepamos qué hacer a continuación. ¿Cuál es nuestro siguiente paso a dar? Señor, estamos aquí para darlo. Háznoslo saber, Señor, a través de Tu Palabra. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu Hijo, el Señor Jesús. Amén.
15Al leer estos pocos versículos, y sabiendo que la oportunidad es grande, debido a que es preocupante. Yo pensaba, cuando me enteré y recibí el telegrama de esa madre: “¿Qué si ese que se encontrara allí en esa fila de los condenados fuera mi hijo, o mi hija?” Y yo… Queremos poner todo el empeño que podamos en esto.
16Y luego otros pudieran decir: “Bueno, esa porción de la Palabra que Ud. leyó fue muy pequeña, hermano Branham”. Bueno, eso también pudiera ser cierto. Pero, vean, no es el—el tamaño, o la cantidad de palabras. Es lo que significa. Eso es—eso es simplemente…Lo que vale es que es la promesa de Dios.
17Y yo quiero sacar de esta noche, de este texto esta noche, o un texto de esto: Un Absoluto.
18Escogí este texto, hace un rato, sentado en mi cuarto en el motel, porque pienso que ahora necesitamos algo positivo, un absoluto al cual podamos aferrarnos y saber que es verdad. En horas cruciales como esta, debemos tener algo que estamos seguros, que es correcto, algo de lo cual podamos aguantarnos, para saber si… cómo va el caso.
19Ahora bien, según el diccionario Webster, un absoluto, en sí, es algo “sin límite en su poder”, y principalmente es “lo definitivo”. Y algo definitivo es un “amén”. Es el absoluto. Ya que… Ese es el fin. Eso lo es todo.
20Miren, todo gran éxito que se haya logrado en el mundo, ha estado ligado a algún tipo de absoluto. Ud. no puede hacer nada a menos que haya algo de lo cual Ud. pueda aferrarse.
21Cuando un joven va a casarse con una mujer joven, él debe conocer el carácter de esta joven. O la joven debe conocer el carácter del joven, algo de lo cual ella puede aferrarse. “¿Será este hombre un hombre justo? ¿Será él el esposo correcto?” “¿Me dará esta mujer, en la vida, lo que—lo que yo espero de ella, fidelidad y así sucesivamente?” Y luego tiene que haber algo sobre lo cual puedan basar sus—sus votos, sabiendo que hay algo que perdurará. Y esa es la razón por la que los traemos a la iglesia, y a la Palabra de Dios, para que se amarren de este absoluto.
22Ahora, Pablo aquí, como hemos visto, él tuvo un absoluto al cual estuvo atado toda su vida, después de su conversión, lo cual fue: ¡una vida centrada en Cristo! Y qué lugar donde tener un absoluto: ¡una vida centrada en Cristo! Era una vida diferente a la que él había vivido en un tiempo, porque dijo: “Y la vida que ahora vivo”, la cual era diferente a la que él había vivido.
23Y llegó un momento en que Pablo tuvo esta experiencia que lo llevó a tomar esta decisión. Pues, Pablo era un hombre grande, poderoso entre los judíos, y un—un gran teólogo, pero él no estaba muy seguro de su posición. Pero un día, en el camino a Damasco, una Luz, la Columna de Fuego, bajó del Cielo. Y Pablo, siendo un judío, sabía que esa Luz, esa Columna de Fuego, había sido la Cosa que había… el Dios que había sacado a su pueblo de Egipto. Ellos habían seguido esa Columna de Fuego. Por lo tanto, siendo judío, rápidamente le preguntó: “Señor, ¿Quién eres?” Él lo conocía a Él como “Señor”, pero: “¿Quién eres Tú?”
24Y la Voz le respondió de la Columna de Fuego: “Yo soy Jesús, y dura cosa te es dar coces contra el aguijón”. A partir de ese momento, Pablo supo que el Jehová del Antiguo Testamento era el Jesús del Nuevo. Y ahora tenía algo de lo que podía aferrarse, y fue así como pudo escribir ese gran libro de Hebreos
25Ahora bien, si Ud., si en su vida Ud. tiene un absoluto, Ud. hace cosas que normalmente no haría, especialmente si Ud. vive una vida centrada en Dios. La vida centrada en Dios hace que una persona haga cosas que normalmente no haría; muy extraño, peculiar. ¿Por qué la vida Cristiana es tan extraña y peculiar? Por causa de que ellos están dependiendo de la Palabra de Dios, la cual casi es extraña para el mundo de hoy.
26Miren, tenemos iglesias, y tenemos organizaciones, y tenemos religión, oh, mucho de eso, alrededor del mundo.
27En las siete vueltas que he dado, desde que estuve aquí con Uds. en Houston, he acumulado mucho conocimiento sobre los dioses y las religiones de este mundo. Pero eso no es de lo que estoy hablando.
28Yo estoy hablando de un absoluto: conectados con Cristo. Entonces, eso lo hace a Ud. una—una persona extraña. Ud. hace cosas extrañas. Su manera de pensar es totalmente distinta a como pensaba antes, porque Ud. ha encontrado algo, y ha anclado la fe en Alguien que creó los cielos y la tierra. Lo cual, Su Palabra misma es creativa, un Dios que habló el mundo a la existencia, y no hay nada demasiado difícil para Él. Por lo tanto, eso lo hace a Ud. mismo ser creativo, por cuanto Ud. toma las Palabras de Él. Y una palabra es un pensamiento expresado.
29Ahora, Pablo había llegado a estar en esa condición, donde él tuvo— tuvo no una experiencia teológica, en lo absoluto, sino que tenía un testimonio personal. Él se había encontrado con Dios, y sabía que había sido llamado por Dios. Y—y nadie tenía que decirle algo al respecto. Él estaba plenamente seguro de que Dios aún seguía siendo Dios. Si el mundo tan sólo pudiera hacer eso.
30Y si esta noche el grupo, sentado aquí, tan sólo pudiera recordar que Dios sigue siendo Dios. Él es igual de capaz de responder en este caso, como lo es en un caso de sanidad Divina o cualquier otra cosa. Él sigue siendo Dios. Y si nosotros podemos basar nuestras esperanzas, no solamente nuestras esperanzas, sino un—un pensamiento positivo, sobre lo que Él dice. Y sabemos que es la Verdad.
31Y la gente actúa raro. Parece que ellos simplemente olvidan el lado negativo porque han encontrado un absoluto, porque es la Palabra de Dios. Jesús dijo: “Los cielos y la tierra pasarán, mas Mis Palabras nunca fallarán”. Así que si tenemos la Palabra de promesa, entonces no hay falla en ello. Ella no puede fallar.
32Así que yo—yo estoy creyendo que eso es lo que las reuniones de oración aquí, en lo que la—la gente religiosa de Houston está interesada, en las vidas humanas. Y para eso es que estamos reunidos aquí, para—para invocar un poder que está más allá de todas las leyes hechas por el hombre y los poderes, algo que puede cambiar el corazón de los hombres, como lo hizo con Faraón allá en Egipto. Y Él es—Él es Dios. Y ahora debemos dejar de mirar el—el lado negativo, y empezar a ver el lado positivo.
33Y antes de que Ud. pueda tener fe, tiene que tener algo en qué tener fe. Y ¿en qué más se puede depositar la fe sino en la Palabra del Dios vivo, el cual ha creado y es Todopoderoso? ¿En qué más podemos depositar nuestras esperanzas? Por lo tanto, eso hace que Ud. vea diferente, actúe diferente. Ud. está esperando que Dios cumpla Su promesa. Y cuando surgen dificultades, como la que tenemos ahora, Ella es un ancla. Es algo que—que lo sostiene a Ud., algo a lo cual Ud. está atado. Es una promesa a la cual hemos estado atados, y es la Palabra de Dios.
34Así como el ancla es el absoluto del barco, en el tiempo de la tormenta. El barco puede estar navegando en el mar. El ancla está en la parte delantera. Es el... Ella descansa. Uds. aquí en Houston, que están tan cerca del mar, pueden ver los barcos venir.
35¿Y por qué llevar el exceso de peso de esta ancla tan grande? Pero, vean, cuando vienen las tormentas, las—las tormentas furiosas que azotan el mar, y que podrían arrojar la nave contra un banco de arena en alguna parte, y estrellarla, o voltearla en las aguas poco profundas. Ella entra en aguas profundas, y baja esta gran ancla, enorme, que está tan fija de tal manera que va arrastrándose por el fondo del mar hasta que se engancha a la parte superior de una montaña invisible. Entonces que rujan las tormentas, si quieren; pero ella tiene un absoluto. El ancla se agarra de algún lugar, y se mantiene firme. Y mientras el barco… las olas zarandean la nave, ella tiene un absoluto, por cuanto está atada.
36Y de esa manera está un hombre cuando él está atado a Cristo y a Su Palabra, y la cree. Hay un absoluto allí, algo que lo sostiene.
37Un absoluto es como la estrella del norte cuando Ud. está perdido. Cuando Ud... Cuando Ud. ha perdido su dirección, y quiere encontrar su camino de regreso, la estrella del norte es un absoluto. Ahora, hay otras estrellas, pero ellas giran con el mundo. A medida que el mundo gira alrededor de ellas, las… se aleja de ellas. Y el... Uds. saben, la estrella matutina es también la estrella vespertina, porque el mundo simplemente giró. Sin embargo, hay una estrella que no se mueve, y está centrada justo en el centro de la tierra. Y por lo tanto la... Es una—es una estrella segura. Si Uds. conocen la estrella del norte, pueden orientarse siempre. Pero, oh, así es cuando un hombre está perdido, y no sabe en qué dirección ir.
38Miren, yo conozco una Estrella. Oh, es más que una estrella del norte. Y al estar atado y ver Su Presencia, no importa cuán perdido esté o dónde se encuentre, Ud. puede encontrar su camino de regreso por medio de Su guianza, la cual es Su Palabra. Ella es la respuesta a todos los problemas. Es el camino hacia la paz. Es el camino al éxito. Es el camino a la Vida, en sí, el seguir a esta Estrella, el Señor Jesús. Y miren, si Uds. están atados a esa Estrella… el Espíritu Santo es la Brújula que apuntará únicamente hacia la Estrella. El Santo…
39Una brújula, ella está magnetizada a ese Polo Norte. Y la única manera, no importa en cuánta selva se encuentre Ud. metido, o lo profundo de los matorrales a su alrededor, o cuán nublado esté en el mar, esa manecilla de la brújula, Ud. pudiera girarla en la dirección que desee, pero ella regresará y apuntará directamente hacia la estrella del norte.
40Y cuando estamos en problemas, y confiamos en Cristo, hay una cosa segura: el Espíritu Santo nos apuntará hacia la Palabra que nos guiará a la Estrella del Norte, y nos entregará todo cuanto necesitamos. Él es nuestro Absoluto.
41Para el hombre que está perdido en el desierto, la brújula es lo que lo guía a él hacia lo exterior. Cuando estamos en problemas, sólo hay una cosa que es tan segura como la estrella del norte. Mientras el mundo permanezca en su posición, y gire, la estrella del norte se mantendrá en su lugar.
42Y mientras que haya una Eternidad, Cristo será siempre el Salvador, y la salida a todos los problemas, todas las diferencias, todas las pruebas, todo. Y por lo tanto, nosotros—nosotros, cuando estamos atados a Él, no nos frustramos y nos desesperamos todos como lo hace el mundo: “Y, oh, ¿qué vamos a hacer acerca de esto? ¿Qué vamos a hacer acerca de aquello?” Pareciera como si ni siquiera estuviéramos anclados. Pero un hombre que ha anclado su alma en Cristo Jesús, su confianza ahí, sabiendo que cuando le pide al Padre cualquier cosa en Su Nombre”, dijo Jesús, ‘Yo lo haré’”. Eso lo concluye.
43Eso, eso lo concluye. Es el amén. Es el absoluto. Es lo definitivo. Cuando Jesús dijo: “Si pidieres al Padre cualquier cosa en Mi nombre, Yo lo concederé”. Miren, eso es algo definitivo. Eso es todo. “Cualquier cosa que necesiten, cuando oren, crean que lo recibirán, y lo tendrán”. Eso lo concluye. Eso es todo, (¿ven?), si realmente estamos anclados y lo creemos, y lo hemos hecho a Él nuestro Absoluto. Porque Él lo hace. Él es el Absoluto que nos quita todo temor. No existe temor cuando uno realmente está atado a la Roca de los Siglos.
44No existe temor para el marinero, sin importar qué tan fuerte el barco esté siendo golpeado por las olas, mientras que el ancla se esté sosteniendo de la cima de esa montaña allá. Sí, seguro. Él sabe que el barco va a mantenerse en pie. No va a chocar contra una roca en alguna parte. No va a varar en aguas poco profundas y a voltearse, por cuanto tiene el absoluto anclado en la cima de una montaña.
45Y cuando un hombre puede orar la oración de fe, y anclar su alma allá en la Palabra de Dios, donde “todos los cielos y la tierra pasarán, pero esa Palabra no puede”, no existe el temor. Que vengan y digan lo que quieran. Nuestra fe está en Dios, y sólo en Dios. Nosotros lo creemos.
46Hubo un tiempo en esta nación cuando el comportamiento en la mesa dependía de la palabra de una sola mujer. Creo que su nombre era Emily Post. Miren, ella era el absoluto en cuando al comportamiento en la mesa. Si Emily Post decía: “Coman los frijoles con el cuchillo,” así tenía que ser. Así era porque ella era el absoluto para el comportamiento en la mesa. Si ella decía: “Tomen el café del platillo”, y uno lo hacía, sorbiendo ruidosamente, no importaba el sonido porque eso era el absoluto. Todos se sujetaban a eso porque la tomaban a ella como el absoluto con respecto al comportamiento en la mesa.
47Y nosotros tenemos que tener un absoluto, no importa lo que estemos haciendo. Si alguna vez vamos a lograr algo, tenemos que tener un absoluto.
48Hubo un tiempo cuando la palabra de Hitler era un absoluto en Alemania. No importaba lo que alguien más dijera, la palabra de Hitler era un absoluto. Si él decía: “Ellos morirán”, morían. Si decía: “Ellos vivirán”, vivían. Y si él decía: “Iremos a la guerra”, o “No iremos a la guerra”, en todo lo que se hacía, la palabra de él era un absoluto.
49Hubo un tiempo cuando Italia tenía un absoluto. Eso era la palabra de su dictador, Mussolini, lo que él decía que se hiciera. Dicen que su chofer llegó, un minuto antes, a buscarlo, y él lo mató de un balazo. ¿Por qué? Él dijo: “No quiero que estés aquí un minuto antes. Quiero que estés aquí a la hora exacta. ¿Ven? Su palabra era un absoluto. Y toda Italia se sujetaba a eso.
50Hubo un tiempo cuando el Faraón, en Egipto, era un absoluto. Pero vean…
51Pero todas estas decisiones que ellos tomaron fueron decisiones hechas por el hombre, y todos ellos cayeron. ¿Por qué? Porque no estaban de acuerdo… No estaba de acuerdo con la Palabra de Dios para la vida humana. Yo quiero que eso (ojalá) se ancle. Si nosotros esperamos salvar vidas humanas, tenemos que obrar de acuerdo con la Palabra de Dios y el plan de Dios para la vida humana. Y miren, la única manera de hallar esto, es encontrarlo en Su Palabra, y creerlo.
52Así que, aquellos faraones... No hace mucho estuve en Egipto, y creo que ellos tuvieron que cavar veinte pies de profundidad en el suelo, para encontrar el—el lugar donde el faraón estaba sentado como rey de la tierra.
53Y los grandes Herodes, y demás, pasando por toda la línea, vemos que sus reinos han caído y desaparecido.
54Pero hay un Reino que está por encima de todos los reinos. Está tan alto en los cielos que nunca pasará. Y Allí está sentado un Rey, que cuando Él toma una decisión sobre algo, y nosotros creemos esa decisión, eso es un absoluto. Va a ser de esa manera, independientemente de lo que los demás digan al respecto. Así es siempre.
55Ahora bien, nuestra Corte Suprema. Nuestra Corte Suprema, ella—ella es un absoluto, es el fin de todos los juicios. Miren, nosotros tenemos que tenerla. Algunas veces quizás no estemos de acuerdo con su decisión. Así como aquellos no estaban de acuerdo con la de Hitler, y así sucesivamente. Pero sin embargo tenemos que tener este absoluto. Y el absoluto de la nación con respecto a juicios es la Corte Suprema. Nuestros tribunales locales pueden intentar cualquier cosa y pronunciar esto, pero la Corte Suprema gobierna sobre todo ello. Tenemos que tenerla. Como nación, debemos tener su decisión, ya que una nación está atada a este absoluto de la Corte Suprema. Muy bien. Todo debe tener un absoluto.
56¿Sabían que un juego de pelota común tiene que tener un absoluto? Sí. ¿Cuál es el absoluto de un juego de pelota? Un árbitro. ¿Qué si no hay un árbitro? Vean, un árbitro… No importa dónde Ud. esté parado, de qué posición mire y diga: “Fue una bola”, y él dice: “Fue un strike”, bueno, eso es lo que fue, fue un strike. ¿Por qué? Por cuanto es su palabra, no importa lo que diga la gente en las gradas, ni lo que diga alguien más. Es un strike por cuanto él lo llamó un strike, y él es el árbitro. Ahora, ¿qué si no hubiera árbitro? Habría tal alboroto, y caos, a tal grado que no se podría tener el juego de pelota. Por lo tanto, Uds. tienen que tener un absoluto, para poder tener un juego de pelota. Tiene que ser así.
57Miren, debe haber un absoluto, en un semáforo. Un semáforo es un absoluto, mejor dicho, para el tráfico. ¿Qué si no hubiera semáforo? ¿O qué si el semáforo estuviera apagado, y Ud. va pasando por la calle? Y alguien viniera en esta dirección, y dijera: “Mire, yo estaba aquí primero. Tengo que pasar por allí”. Y dijera: “Voy tarde para el trabajo”. Imagínense el embotellamiento, sería algo tremendo. Pero, vean, el semáforo resuelve el problema. Es el absoluto. Si la luz está en verde, siga. Si está en rojo, deténgase. Si no hubiera tal cosa como un—un semáforo, entonces tendríamos embotellamientos.
58Y eso es lo que pasa en la fe Cristiana hoy. Tenemos demasiados embotellamientos, todo el mundo haciendo su propio absoluto.
59Pero nosotros tenemos un solo absoluto, y es la Palabra del Dios vivo. Eso lo resuelve para siempre, no importa lo que diga cualquier otra persona.
60Casi ha llegado a un lugar como fue en los días de los jueces, donde cada uno tiene su propio absoluto. Pero todo eso falla, como los faraones y así sucesivamente.
61No obstante, el absoluto de Dios es Su Palabra. Él dice: “Los cielos y la tierra pasarán, pero Ella nunca pasará”. Me gusta eso.
62Miren, no tenemos mucho tiempo, así que veamos por unos momentos a algunas personas que han entrado en crisis, y de los tiempos en que la muerte estaba cerca, al igual que nos encontramos en esta noche, y ellos tuvieron un absoluto. Entrevistemos a algunos de ellos.
63Vayamos a una vieja historia que es muy conocida para todos nosotros, en los días en que el pecado se había acumulado en el mundo a tal grado que Dios se cansó y se hastió de ello, y el mundo iba a ser destruido. Y Dios le dio a Noé un absoluto, y era Su Palabra. Y, sin importar… ese absoluto era para la salvación del pueblo. Noé sabía que el mundo iba a perecer. Y Dios le dio el absoluto, y eso era Su Palabra, miren, para salvar a Su pueblo de la muerte. Ahora, ¿cuál era el absoluto, para salvar a la gente de la muerte en tiempo de Noé? Era la Palabra de Dios. Ese era el absoluto, sin importar lo que alguien más dijera.
64Lo que la ciencia decía: “No hay lluvia allá arriba. Nosotros podemos llegar hasta la luna con nuestros instrumentos. No hay lluvia allí. ¿Cómo es que va a caer lluvia?” Si Dios dijo que caería lluvia, Dios puede poner lluvia en los cielos, si Él lo dijo.
65Noé siguió sus quehaceres, relajado, y preparando un arca para la salvación del pueblo. Pues, hubo un absoluto dado a la gente, que ellos se salvarían si tomaban la manera provista por Dios para este absoluto.
66Así que, después… a veces, cuando hemos aceptado el absoluto... Me gustaría decir esto por causa de los padres de estos jóvenes, lo que quiero decirles en un momento. Miren, si…
67A veces, cuando nosotros lo hemos aceptado, somos puestos a prueba, para ver si realmente lo creemos. Nosotros… Dios generalmente hace eso. Y Dios obra…
68Él no puede cambiar Su programa, por cuanto Su Palabra es Él mismo. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros. El mismo ayer, hoy y por los siglos”. Por lo tanto, es Dios siempre.
69Cuando Él es llamado a una escena, para actuar, y la decisión que Él toma, Él tiene que permanecer siempre con esa decisión. No puede cambiarla, porque Él es infinito.
70Miren, yo puedo cambiar mi decisión, Uds. pueden, porque somos finitos. Por lo tanto, nosotros cometemos errores.
71Pero Dios no puede cambiar Su decisión, porque Él es infinito, y Su— Su decisión es perfecta, siempre. Él no puede decir: “Yo estaba equivocado aquí, y voy a cambiar mi decisión”, porque eso probaría que Dios podría cambiar. Y Dios no puede cambiar, ni puede cambiar Su Palabra. Él es el mismo, siempre.
72Así que, Dios le dio una prueba a Noé, después de aceptar Su absoluto. Noé entró en el arca. Dios cerró la puerta detrás de él. Sin duda que ellos dijeron: “Miren, mañana habrá nubes negras. Y habrá truenos y relámpagos, y las lluvias caerán”. Pero, Uds. saben, al día siguiente, el sol salió tan brillante como siempre lo había hecho.
73Me imagino que los creyentes fronterizos dijeron: “Vamos a subir. Quizás ese anciano tenía razón en eso. Así que, tal vez la ciencia estaba equivocada, y pudiera haber lluvia allá arriba”. Pero, recuerden, jamás había llovido.
74Pero, entonces, el segundo día, el sol estaba tan brillante como siempre; el tercero, cuarto, quinto, sexto, y hasta el séptimo día. Pero Noé había subido hasta el aposento superior, para poder observar los cielos. Y en esa séptima mañana, cuando llegó un tiempo… cuando la gente había rechazado la manera absoluta de salvación de Dios, para salvar las vidas de las personas, las lluvias empezaron a caer y las alcantarillas se desbordaron. Y el—el barco empezó a subir, y llevó a Noé y a los demás a un lugar seguro. Claro, porque ellos estaban confiando en la Palabra de Dios, (el Absoluto), la Palabra prometida de Dios.
75No importa lo mal que parezca, y lo oscuro que se ponga, siga creyendo en su absoluto.
76Moisés, pues, su… él había tratado de salvar la vida de aquellos pobres hebreos. Y ellos quizás estaban en peores condiciones, o en igual condición, que estos dos jóvenes que estamos tratando de salvar en esta noche. Ellos eran esclavos, y los mataban al azar, cada vez que querían. Y Moisés sintió en su corazón que eso no era la—la voluntad de Dios. Entonces él—él trató de hacerlo por medio de la educación. Trató de hacerlo por medio de sus propios esfuerzos, y se dio cuenta que fracasó miserablemente. Él mismo hizo algo que no era correcto, pues le quitó la vida a otro hombre. Y eso no era correcto.
77Entonces, se fue al desierto y estuvo allí durante cuarenta años. Pero, un día, estaba apacentando las ovejas en la parte de atrás del desierto, y había una Luz en un arbusto. Y cuando Moisés se acercó a esta Luz, la Voz de Dios le habló de esta Columna de Fuego que estaba allí en ese arbusto, y le dijo: “Moisés. Moisés”. Y él dijo: “Heme aquí, Señor”.
78Y Él dijo: “Quítate los zapatos, porque la tierra donde estás parado santa es. He oído los gemidos de Mi pueblo. He oído su reunión de oración. Me he acordado que les hice una promesa”. ¡Vaya, eso debiera encender los corazones de los creyentes Cristianos esta noche! “Yo soy Dios. Recuerdo que lo prometí”. ¡Cuán Escritural era esa Voz! Y Él dijo: “Moisés, te estoy enviando allá para liberarlos”. Y Moisés...
79Por supuesto, como dije al principio, cuando Ud. toma ese absoluto de Dios, eso hace que Ud. haga cosas que, (bueno), a veces es ridículo, a los ojos de la gente. ¿Podrían imaginarse a un hombre que había huido de los egipcios, a la mañana siguiente, después de ver este absoluto...?
80Esta Palabra de Dios le habló y fue un testimonio positivo, porque era la Palabra. La promesa estaba allí, y la vindicación del gran Dios de la creación, cómo es que Él hizo un milagro en el—en presencia de Moisés, y demostró que era el Dios de la creación.
81Y Moisés, a la mañana siguiente, tomó a su esposa y la sentó sobre una mula, con el—el niño en la cadera. Y él de ochenta años de edad, con las barbas colgándole hasta la cintura, su calva brillándole, con un palo torcido en la mano, yendo hacia Egipto, gritando tan fuerte como podía. “¿A dónde vas, Moisés?” “Voy a Egipto, para tomar el mando”. “¿Tomar el mando?”
82¡Una invasión de un solo hombre! ¿Por qué? Él tenía un absoluto. Tenía algo. Tenía la Palabra de Dios, donde podía pararse. Un hombre de ochenta años de edad, con una mula, y un palo en la mano. Eso es todo lo que tenía. Como una invasión de un solo hombre a Rusia, en la actualidad. Sin embargo, fue allá y tomó el mando, por cuanto él tenía el absoluto. Él había hablado con Dios. Había oído la voz de Dios. Y él... Y la cosa fue que él lo hizo. Correcto. ¿Por qué? Eso estuvo con él todos los días de su vida. Era un absoluto.
83Ningún hombre tiene el derecho de subir al púlpito para predicar el Evangelio, a menos que él mismo haya pisado esas arenas sagradas, donde ningún agnóstico o incrédulo pueda refutar lo sobrenatural de Dios. Jesús no dejó que Sus discípulos predicaran, no importaba lo bien que ellos lo conocían a Él; ellos debían ir a la ciudad de Jerusalén, y allí esperar hasta que fueran investidos de poder desde lo Alto. Ellos debían tener esa experiencia.
84Moisés, sabiendo que él era un profeta, sabía que había sido levantado para este propósito, pero sin ese contacto personal, ese Absoluto, que le probara que cuando él fuera allá, iba a tener la liberación de esas personas. Él jamás siguió siendo el mismo. Fue allá porque tenía el absoluto, e hizo exactamente lo que Dios le dijo que hiciera. No hubo temor en su corazón, cuando arrojó al suelo las serpientes, o las varas, y se convirtieron en serpientes. Y los imitadores carnales llegaron con su tipo de ministerio, y las arrojaron e hicieron lo mismo. Moisés había hecho exactamente lo que Dios le dijo que hiciera. Él no tenía más nada que hacer sino quedarse quieto y ver la gloria de Dios. Entonces vemos que Dios tomó la serpiente de él e hizo que se comiera las demás. Así es como se hace. Él estaba seguro que el Dios que le dijo que hiciera eso, podía cuidar de él en la mala situación.
85¿No podemos nosotros esta noche, basados en que ese joven entregó su corazón a Cristo, pararnos sobre este absoluto, que Dios puede hacer que lo imposible sea posible? Él puede cambiar los corazones de los jueces. ¿Por qué andamos brincando frenéticamente respecto a otras cosas? Tomemos a Dios, primero. Enfoquen de nuevo en la promesa. Dios lo prometió, que—que Él lo haría.
86Así que, recuerden, Moisés fue siempre una persona diferente por cuanto él tomó la Palabra de Dios y la creyó. Y tenía una promesa que le había sido vindicada. ¿A cuántos podríamos mencionar? No tenemos tiempo.
87Hoy, mientras escribía mis notas, yo estaba escribiendo aquí de Daniel, y cómo fue aquello. Cómo es que, cómo es que era una pena capital para él orar—orar a otro dios. Pero él había estado en relación con Dios, y sabía que Dios podía de cuidar de él.
88Los jóvenes hebreos, ellos serían lanzados a un horno ardiente y serían quemados con calor, siete veces más caliente de lo que el horno había sido calentado alguna vez. Eso jóvenes hebreos creyeron a Dios. Ellos dijeron: “Nuestro Dios es capaz de librarnos de este horno”. ¿Por qué? Es que ellos habían tenido un absoluto. Ellos tenían la Palabra de Dios.
89Y el Dios que pudo liberar a esos jóvenes hebreos de la celda de muerte de un horno ardiente, ¿cuánto más puede Él librar a este joven judío aquí, que está allí en una celda de muerte? ¿Cuánto más puede Él…? Y Él sigue siendo el mismo Jehová Dios que siempre ha sido. Nosotros, al igual que el apóstol Pablo, podemos darnos cuenta que ese mismo Dios vive hoy: “El mismo ayer, hoy y por los siglos”. Entonces, los Cristianos pueden aferrarse de la mano inmutable de Dios, y cambiar toda la situación. La oración cambia las cosas. Eso es lo que queremos hacer.
90¿Qué podemos decir acerca de Josué? ¿Cómo iba él a cruzar el Jordán? Parece que Dios era un militar extraño, justo en el mes de abril, cuando las aguas habían subido de esa manera. Pero Él le dijo a Josué: “Toma el arca y marcha hacia adelante”. Eso es todo lo que tenía que hacer. Y Dios apartó al Jordán e hizo tierra seca, y ellos cruzaron y fueron liberados. ¡Cómo fue aquello!
91Con razón Josué dijo: “Yo y mi casa serviremos a Jehová”.
92Cómo es que David, aquel gran patriarca, cómo nos gustaría hablar de él. No tenemos tiempo. Pero, y muchas veces... Como hemos escuchado a alguien hablar hace unos momentos acerca de David y su pecado, pero cuando todo eso fue perdonado. Cuando él iba a la batalla, y como le decimos, en el mundo: “Y todo le iba en contra”, y la oposición era grande. Y David se recostó allí, bajo el árbol, y se vio en apuros, hasta que escuchó el sonido entre las balsameras, entonces fue distinto. David se levantó y siguió adelante, por cuanto tenía un absoluto, y él sabía que eso era Dios yendo delante de él.
93¿No podemos nosotros hacer una oración de fe, que enviará a Dios a esa mesa directiva que concede libertad condicional? Claro que podemos. Creemos que podemos, si nos aferramos a ese absoluto.
94“Cómo es que Abraham llamó las cosas que no eran, como si fuesen”, porque él tenía una promesa absoluta de parte de Dios, de que Dios iba a darle su… darle un hijo por medio de Sara. Y cuando ella tenía cien años de edad, o mejor dicho él, y ella tenía noventa, con todo eso “él no dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció, dando alabanza a Dios”. Y nosotros reclamamos ser hijos de Abraham. Cuando Abraham...
95Cuando… Nosotros hemos tenido la Biblia escrita desde los días de Abraham, y todos los testigos que hemos tenido en el pasado, de que Jehová guarda Su Palabra, y que Cristo es el Hijo de Dios. Él es el Mediador entre Dios y el hombre, y no hay otro mediador fuera de Él. Y Él nos prometió: “Si algo pidieres al Padre en Mi Nombre, será concedido”. Y nosotros reclamamos ser hijos de Abraham. Y Abraham “Llamó las cosas que eran, como si no fuesen, por cuanto él le creyó a Dios”. Claro que sí. Yo lo creo con todo mi corazón. La vida centrada en Cristo de Pablo era su absoluto. Eso lo ató a él.
96Cristo fue el absoluto de la resurrección, como leemos aquí. Él dijo: “Dios juró por un juramento, a David, que no dejaría Su alma en el infierno”. Un juramento es el fin de toda contienda. “Y Él juró que no dejaría Su alma en el infierno, sino que lo resucitaría”. Y por lo tanto, Él confió en Dios, y fue crucificado; murió, resucitó y ascendió al Cielo, por cuanto él creyó en Dios.
97¿Cuánto más, si Él nos dejó un ejemplo, podemos nosotros tomar el absoluto? Si Cristo pudo tomarlo, en base a esa sola promesa allí, ¿cuánto más podemos nosotros conquistar, con miles de promesas? Y con la Sangre de Jesucristo allí para limpiar nuestro camino, y llevarnos al otro lado de ese gran abismo de pecado, de incredulidad, que nos separaba de Dios, y traernos directo a Su Presencia, para hablar con Él, ¡cuánto más podría ser! Sí. Tenemos que tener un absoluto.
98Estoy pensando en uno en este momento, (mientras termino), que sería George Washington. Cuando Estados Unidos era joven y estábamos luchando por la vida, la vida de esta gran nación que tenemos. George Washington era un Cristiano. Él era un creyente. Y allá en Valley Forge, me cuentan que los soldados americanos sólo tenían, alrededor de un tercio de ellos, tenían zapatos. Era invierno y hacía frío, la temperatura estaba a cero grados, y el río estaba congelado y desbordándose. Y los británicos estaban del otro lado. Y la vida de esta pequeña nación estaba en la balanza.
99¿Qué hizo él? Él era un Cristiano. Salió en la noche y se arrodilló en la nieve, y oró hasta estar mojado con agua de nieve que le llegaba hasta la cintura. Y se quedó allí y oró hasta que obtuvo el absoluto, la respuesta de parte de Dios, que Dios le iba a conceder la victoria.
100Y al día siguiente, Valley Forge no fue nada para él. Él cruzó el río Delaware, se abrió paso través del hielo con soldados medio vestidos, casi congelados, con los pies descalzos en el suelo, en la nieve. Y él tomó posesión, aun cuando tres balas le habían penetrado el abrigo. ¿Por qué? Él estaba confiando en el absoluto de una oración contestada. Amén. Todo el fundamento de nuestra nación está basado en tal cosa.
101¿Qué pasa con la gente de hoy que dicen ser Cristianos? ¿Por qué estamos perturbados en una hora como esta? No estemos perturbados. Seamos soldados. Sí señor.
102Él oró hasta recibir respuesta. Entonces, ningún río tenebroso, ni soldados descalzos, sin importar las circunstancias, ellos podían ganar aquello porque Dios lo había dicho. Ni siquiera una bala del fusil del enemigo podría matarlo. Ciertamente. ¿Por qué? Él había tenido una reunión de oración. Él obtuvo la respuesta.
103Qué bueno fue una noche, cuando el Apóstol Pedro estaba en la cárcel, y lo iban a matar a la mañana siguiente. Él iba a morir bajo la pena de muerte, así como este pequeño judío ahora. Pero, ¿qué hicieron ellos? Hicieron lo mismo que estamos nosotros tratando de hacer aquí en Houston. Ellos formaron una reunión de oración en la casa de Juan Marcos. Y mientras estaban orando, el Ángel del Señor fue a la cárcel, y abrió las rejas, y abrió las puertas. Y además de eso, sacó a Pedro, el cual fue directo a la reunión de oración.
104Yo creo esta noche, que ese mismo Dios vive. Si Él no es el mismo Dios, entonces algo anda mal. Ciertamente.
105¿Cómo se logró? Por una reunión de oración, por Cristianos fieles que creían, y creyeron que Dios libertaría a su hermano de la pena capital. Ellos eran Cristianos que se quedaron toda la noche y se postraron sobre sus rostros, y clamaron y oraron.
106Como oí a uno de los ministros, hace un rato, diciendo que él iba a clamar toda la noche. El problema es que hoy en día, las personas bajan la guardia. Se cansan, les da sueño. No pueden ni siquiera mantenerse sentados durante un servicio de diez minutos, difícilmente. Bueno, es—es que algo anda mal.
107Si Uds. aman a Dios, pues—pues nosotros deberíamos estar ocupados. Debería ser nuestras—nuestras esperanzas, nuestros deseos. Debería ser. Todo lo que hay en nosotros debería ser en el amor de Cristo. Amén. Somos tan perezosos. Estamos tan despreocupados, cuando el mundo se está muriendo bajo nuestros pies. Correcto. La vida de los hombres yéndose, sin Dios, y nos sentamos tan—tan despreocupados al respecto. Pensamos que mientras pertenezcamos a la iglesia, que eso es todo lo que importa.
108Yo estaba hablando acerca de la Venida de Cristo, hace unas semanas, en cierta iglesia. Y después hubo alguien que me encontró en la parte de atrás de la iglesia, y me dijo: “Hermano Branham, Ud. asusta mucho a la gente”. Le dije: “¿Por qué haría yo eso?”
109Él dijo: “Bueno, Ud. está hablando de la Venida de Cristo. Yo no quiero oír cosas como esas. Yo tengo un niñito aquí que tengo que criar. Tengo una muchacha en la escuela”.
110“Oh”, dije: “la venida de Cristo es la cosa más gloriosa en la que puedo pensar”. Ciertamente. ¿Ven?
111La Biblia dice: “Todos los que aman Su venida”. ¡Oh, anhelando ese día cuando esto mortal se vista de inmortalidad, y este—este lazareto en que vivo sea transformado, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, y tengamos un cuerpo como Su Propio cuerpo glorioso! Ese debiera ser el deseo del corazón de la Iglesia. Debiera hacer que cada hombre y mujer estuvieran encendidos, predicando en las calles y en todas partes, tratando de salvar a las almas. Ciertamente.
112Me pregunto si realmente estamos atados a ese absoluto que decimos tener. ¿Acaso estamos mirando a la estrella de la mañana correcta? Si sólo estamos confiando en nuestra iglesia y nuestra denominación, en nuestra afiliación; a medida que el mundo va cambiando, eso también va cambiando, vuelta y vuelta.
113Pero hay una sola Estrella que nunca cambia. Hay una sola cosa que nunca puede cambiar, ése es Dios. Dios no puede cambiar. Su Palabra no puede cambiar. Su Biblia no puede cambiar. Y si un hombre es nacido del Espíritu de Dios, con Cristo dentro de él, acentúa cada promesa con un “amén”. Eso es correcto. Ciertamente.
114Oh, seguro, una reunión de oración es lo que necesitamos. Debemos ser Cristianos. Todos los Cristianos deben usar este mismo absoluto: la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es el apoyo del Cristiano.
115Jesús dijo, en Su Palabra: “Si vosotros permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, entonces pueden pedir lo que quieran, y os será hecho”. Piensen en ello. ¿Qué más absoluto querría Ud.? ¿En qué podría Ud. confiar más que en algo como eso? “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, entonces pedid lo que quisiereis”
116¡Pedirle a Dios que obre en el corazón de aquel juez, o de esa mesa directiva, y saque a ese joven de la celda la muerte! Si lo pedimos con fe, creyendo, en estas reuniones de oración, lo conseguiremos. Eso, así es como yo creo a Dios.
117Y mi fe que yo tengo en Dios, es por eso que estoy aquí esta noche. Es por eso que cancelé otra cosa, y vine aquí. Tengo que conducir cientos de millas esta noche, de regreso a Tucson, Arizona, porque vine a poner mi fe con la de Uds. Ése es un hombre. Es un alma que está allí. Es alguien que está necesitado. Y nosotros los Cristianos tenemos que despertar a una realidad, a una fe verdaderamente genuina. Atenla a la Palabra de Dios, y reclamen esa promesa. Sí señor. ¡Oh, hermanos! “Si permanecéis en Mí, y Mi Palabra en vosotros, pedid lo que quisiereis”.
118Y también: “Si el pueblo sobre el cual es invocado Mi Nombre, se reuniere y oraren, entonces Yo oiré desde el Cielo”. Reunión de oración, así es.
119Yo creo en hablar con fiscales y hablar con abogados, o jueces, o mesas directivas de libertad condicional, o lo que sea. Todo eso está bien. Pero, hermano, si su esperanza no está atada a algo más que a hombres de mente carnal, o mentes de hombres, mejor dicho, Ud. ciertamente quedará tristemente desilusionado.
120Pero si Ud. puede atar su fe en un lugar que Ud. sabe, y se queda allí y ora hasta que Dios le responda, y Ud. sabe que lo tiene en su corazón, algo va a suceder.
121Yo he visto muertos resucitar de la funeraria. He visto los—los ojos de los ciegos ser abiertos, los oídos sordos ser destapados. He visto casos comidos por el cáncer, con cáncer sarcoma, lepra, sanados por el poder del Dios Todopoderoso. Por cuanto ellos tuvieron fe para creer que ese Dios, que hizo la promesa, sería capaz de cumplir Su promesa. Esa es fe verdaderamente genuina como la que tuvo Abraham.
122Amárrense de eso. Quédense allí y oren. No se arrodillen y simplemente digan: “Dios, liberta a ese pobre jovencito y envíalo a casa”. A todos nos gustaría eso. Pero permanezcamos allí hasta que algo suceda. ¡Oh! Cuando algo suceda, entonces, esa seguridad podría caer entre este grupito de gente sentado aquí en este auditorio esta noche, podría caer entre nosotros aquí, suficiente fe y poder de Dios, si pudiéramos orar hasta hacer contacto, hasta llegar a esa línea recta, hasta que ese Absoluto descienda, esa misma Columna de Fuego que fue fotografiada aquí en Houston, por la cámara de Ted Kipperman, hace doce años. Él está aquí esta noche, y es tan grande como lo fue entonces, para libertar a ese muchacho, si tan sólo lo creemos, porque Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos. Yo lo creo con todo mi corazón. Es por eso que estoy aquí para ofrecer mi oración con todos Uds. para que Dios libre la vida de ellos.
123Entonces, si Uds. pudieran orar hasta hacer contacto, hasta recibir una respuesta, hasta tener la seguridad, como la tuvo Washington, como la tuvo Juan Marcos, como la tuvo Daniel, como la tuvo Moisés, hasta que tengan un absoluto, algo que Uds. saben, de lo cual pueden anclarse, entonces: “Sobre este absoluto edificaré Mi Iglesia”, y todos los tribunales en el país no pueden resistirse a Eso. Correcto. ¡Sobre Eso!
124El mismo Dios que pudo escoger a un pequeño judío de nariz aguileña como Pablo, enojado y yendo allá a ejecutar a todos los Cristianos bajo la pena capital, y pudo cambiarlo y convertirlo en un Cristiano amoroso, ese mismo Dios vive en esta noche, y puede cambiar la ley en gracia, cada vez que Él lo desee. ¡Aleluya! Me van a llamar un santo rodador, de todos modos, así que es mejor que empiece a entrar en ello ahora mismo. Yo creo en ese Dios. Amén. Sí señor.
125Entonces Marcos 11:22, cuando hayan orado hasta hacer contacto… Él dijo: “De cierto, de cierto os digo, tened fe en Dios. Os digo, si dijereis a este monte, ‘Muévete’”. Cuando ese absoluto ha venido a Ud., cuando Ud. es ungido con ese Espíritu que va más allá de todo control científico, muy allá, antes de que existiera un átomo o una molécula, Aquel que habló todo a la existencia. Y cuando el alma suya está anclada a eso, no hay nada que pueda detenerlo. Correcto. “Si dijeres a este monte: ‘Muévete’, y no dudares en tu corazón, sino creyeres que lo que habéis dicho va a suceder, podéis tener lo que habéis dicho”. ¡Si ese no es un absoluto al cual aferrarse! Ciertamente, lo es. Correcto, un absoluto.
126Ahora, la nación tiene el absoluto. Su vida del hogar tiene un absoluto. En todas partes, si alguna vez se va a lograr algo, se tiene que tener un absoluto.
127Agradecemos a este abogado. Agradecemos, oh, a todos los demás hombres. Este excelente capellán aquí de California, y ¡qué mensaje tan maravilloso! Y—y a nuestro hermano que trató de recolectar el dinero y todo, para tratar de ayudar a esta pobre mujer, y—y a sus hijos, para libertarlos. Todo eso está bien. Agradecemos eso, y yo estoy a favor de ello.
128Pero hay una cosa más allá de eso, amigos, mientras terminamos esta reunión esta noche. Tenemos que atar la cosa a un absoluto, una reunión de oración delante de Dios, que enviará la liberación del mismo Dios Jehová. Él es Dios en esta noche tanto como lo fue en aquel entonces. ¡Aleluya! ¿Lo creen? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
129Entonces pongámonos de pie, y formemos en esta noche una reunión de oración aquí, hasta que un absoluto tome lugar. Levantemos nuestras manos delante de Dios. Oren hasta vencer, hasta que el absoluto caiga en sus corazones.
130Señor Dios, envía tu Espíritu Santo, y manda y liberta a esos jóvenes allá, Señor. Ellos están en las regiones de las sombras de la muerte. Algo está a punto de suceder, Señor, y oramos que estas reuniones de oración peguen Fuego. Yo te creo, Señor. Lo estoy aceptando, y creo que Tú libertarás a esos jóvenes. Concédelo, Dios Todopoderoso. Nosotros, Tu Iglesia, lo pedimos, por medio de Jesucristo. Amén.