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~ EL ESPÍRITU DE VERDAD ~
1Permanezcamos de pie sólo por un momento mientras oramos. Inclinemos nuestros rostros.
2Nuestro justo Padre Celestial, mientras nos estamos acercando ahora a Ti en ese Nombre Todosuficiente del Señor Jesús, queremos darte la alabanza por lo que Tú has hecho por nosotros, por lo que nuestros ojos han visto, y nuestros oídos han oído en estos últimos días de las escenas finales de la historia de este mundo, cuando el tiempo está desvaneciéndose en la Eternidad, y vemos las Luces brillando, y sabemos que no falta mucho para la Venida del Señor Jesús.
3Te pedimos, Padre Celestial, que nos recuerdes en esta noche. Y si hubiere alguna maldad en nosotros, quítala Señor, en esta noche, para que podamos estar presentables ante Ti si Tú vinieras en esta noche. Rogamos por los enfermos y los necesitados.
4Oramos por Tu Iglesia, tanto aquí como en el extranjero, alrededor del mundo, por Tus hijos en todas partes de cada nación, que podamos lavar nuestras vestiduras en la Sangre del Cordero, y escuchar ese llamado: “He aquí viene el Novio; salid a recibidle”. Que podamos en ese momento, Señor, por la gracia de Dios, y por los méritos de Jesús en quien confiamos, aderezar nuestras lámparas y salir entonces a encontrarnos con el Novio. Toma la Palabra del Señor en esta noche y circuncida nuestros corazones. Saca toda incredulidad. Danos un gran servicio. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Pueden sentarse.
5Ciertamente es bueno estar de nuevo aquí en el—el servicio en este santuario del Señor en esta noche. Anoche tuvimos un tiempo muy glorioso allá en el—donde el Hermano Groomer. Y recuerdo que el año pasado tuvimos un tiempo muy glorioso.
6Hemos tenido un gran tiempo en todas partes. El Señor nos ha bendecido mucho más abundantemente de lo que yo alguna vez pensé que Él nos bendeciría. Pero es que Él es tan lleno de misericordia y bondad. Es bueno conocerlo a Él. ¿No es así? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Y pensar que “conocerlo a Él es Vida”. Conocerlo a Él es Vida.
7Ahora, mañana en la noche vamos a estar allá en la Asamblea de la Avenida Central, creo que se llama. El Hermano Fuller es otro hermano muy fino. Y creo que es una iglesia grande allá. Y estamos esperando que quizás podamos tener una—una línea de oración, si al Hermano Fuller le parece bien. Así que nosotros...
8Y luego, a la—a la mañana siguiente, vamos a estar en la, creo yo, que la llaman la Iglesia Apostólica aquí en Phoenix. Y no recuerdo quién era el pastor, ese hermano. ¿Estuve yo allí el año pasado? [Un hermano dice: “No. Esa es una nueva iglesia mexicana, Hermano Branham”.—Ed.]
9Y luego el domingo en la noche, en la iglesia de nuestro precioso Hermano Outlaw, la Iglesia del Nombre de Jesús. Y yo estoy con grande expectativa, y mi familia, de ir allí y oír algunas de esas alabanzas tan buenas.
10Ya Billy Paul debe sabérsela todita de memoria. Hemos tocado esa alabanza: “Subiendo voy, subiendo”, hasta que, para ser sincero, esa cosa de desgastó en la cinta. Él la pone en la oficina, y a cualquier hora del día, no importa, cuando yo llego allí, él la está tocando “Subiendo voy, subiendo”. ¡Eso sí que es algo! La hemos tocado tanto que el disco ya está casi desgastado.
11Uds. saben, yo tenía un presentimiento que esta noche iba a estar un poquito ronco. Pensé: “¡Vaya, si yo tan sólo pudiera ver a alguien que hablara por mí!”. Y da la casualidad que miré para acá, y vi a Jack Moore. Esa es la pura verdad. Yo nunca... Oh, yo creo que eso sería maravilloso, Hermano Jack. [El Hermano Jack Moore comenta—Ed.] Ahora, escuchen eso.
12Y creo que veo al Hermano Roy Borders sentado aquí también. Sí señor. El Hermano Noel Jones sentado aquí. ¡Oh, hermano! Es que estamos todos por todas partes. Yo pienso que sería una buena oportunidad, si quizás yo descansara un poquito, Uds. saben, e hiciera que algunos de estos hombres tan excelentes subieran aquí y hablaran por mí cuando yo esté ronco, Uds. saben. El Hermano Jack dijo: “El Señor no está en esa revelación”. Bueno, yo estaba cansado cuando vine. Y yo—yo he estado un poquito cansado, todo el tiempo.
13Y veo a la gente parada allí, y cómo es que ellos tienen que permanecer de pie, y como que estoy contento de pararme con ellos. Ahora, el Señor les bendiga.
14Y estamos en expectativa ahora por estas otras reuniones venideras. Y luego, la próxima semana es allá en las Asambleas pentecostales, y de allí en adelante. Y terminaremos el próximo miércoles por la noche en la 11ava y Garfield. No puedo recordarlas todas de memoria. En la, creo que, la Primera Asamblea de Dios aquí en la ciudad. Y—y luego la convención empieza en el hotel Ramada.
15Y ahora, hay un banquete para los Hombres de Negocio allá en la—la ciudad principal de Arizona: Tucson.
16Y por supuesto, todos sabemos que Phoenix y estos lugares, sólo son suburbios de esa ciudad. Y eso es correcto. Ese es el lugar principal. Es mi ciudad de residencia, Uds. saben, así que—y así que... allá en la colina. Y entonces, ésta es solamente los suburbios de aquélla. Sí, es bueno tenerlos a todos Uds. como vecinos.
17Creo que fue el Hermano Rasmusson, una noche, que dijo algo así en una reunión, y, ¡oh, hermanos!, casi hizo pedazos la reunión. Creo que estábamos en—estábamos en Houston. Y fue Ramsar. Ese es el que fue. Él dijo... La noche que el Ángel del Señor descendió y ellos tomaron la fotografía, él dijo: “Todos Uds. de aquí de—de Dallas", dijo, “nosotros sabemos que esos son los suburbios de Houston”. Y, ¡oh, hermano! Texas no pudo sobrellevarlo como aquí, como algunos de Uds. pudieran sobrellevarlo. Así que hubo un gran silencio en la reunión.
18Bueno, Él es muy bueno. Y ahora, pienso que abriremos la Escritura aquí, y solamente daremos un pequeño testimonio por un rato. ¿No sería eso un poco diferente? Sencillamente he martillado tan duro por todos lados, que me da pena mirarlos a Uds. Y quizás darles un poquitito de descanso, y dar un testimonio de las bondades de nuestro Señor.
19Busquemos un pasaje en San Juan, el capítulo 16 de San Juan. Y yo tengo 16:12. Me gustaría leer de—de ese lugar en el Evangelio de San Juan. A mí me gusta leer la Palabra porque la Palabra es lo que nos hace saber lo que es Verdad. Empezando con el versículo 12, y ahora escuchen atentamente, porque yo quiero dar un testimonio.
20Y entonces, trataremos de llegar un poquito más temprano. Yo he estado reteniéndolos mucho. Y mañana por la noche, pues, nos quedaremos una media hora extra. Eso significa que será como hasta la una, ¿no es así? [El Hermano Branham y la congregación se ríen— Ed.] Así que, así que, esto es empezando con el versículo 12. Aún tengo muchas cosas que deciros, pero ahora no las podéis sobrellevar. Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Él me… glorificará; porque tomará de lo mío, y os lo hará saber. Todo lo… tiene el Padre es mío; por eso dije que tomará de lo mío, y os lo hará saber.
21Uds. saben, anoche, especialmente, tuvimos una muestra pequeña de eso. Ahora, nosotros siendo una gente del Evangelio completo, creemos en todas las operaciones del Espíritu Santo. Y ahora, esa es la única manera que podemos ser del Evangelio completo, y es creer el Evangelio completo, todo lo que el Señor ha escrito. Y yo creo que somos, que nosotros mismos no somos nada. Solamente somos como...
22Como le dije al Hermano Carl ayer mientras observábamos un árbol, yo dije: “¿No es esa una palmera hermosa? Pero, después de todo, ella no es nada más que un montón de ceniza volcánica. Eso es todo lo que es”. Y yo dije: “¡Qué diferente es de aquel árbol de eucalipto! Bueno, ¿qué es un eucalipto? Ceniza volcánica, sólo con una vida en él”. Yo dije: “Después de todo, ¿qué soy yo, y qué es Ud.? Ceniza volcánica, eso es correcto, proveniente de la tierra, polvo de la tierra, con una vida en ella”.
23Pero cada vida ha sido plantada por el Maestro dador de la Vida, y Él sabe qué hacer y cómo hacerlo. Y todo lo que Él ha puesto aquí en la tierra es para Su gloria. Las estrellas son para Su gloria. Los vientos son para Su gloria. Las flores son para Su gloria. Y nosotros somos la coronación de Su gloria.
24Pero parece como que todo le obedece a Él menos el hombre. El hombre parece que... Él tiene tanta dificultad, debido a que él fue la única cosa que cayó. Todo lo demás se quedó en su condición original. Pero el hombre cayó. Por lo tanto, Dios tiene una batalla con él para hacerlo que haga lo que es correcto y que obedezca.
25Y uno de los grandes problemas para Dios, a través de los años, a medida que la historia de la iglesia transcurre, es encontrar a alguien a quién Él pueda tomar completamente bajo Su control. Él solamente necesita a un hombre. Él siempre ha usado a un solo hombre a la vez. Nosotros estudiamos eso las últimas noches: un hombre, no un grupo. Él sólo quiere uno. Eso es todo lo que Él necesita, porque dos hombres tendrían dos ideas diferentes. Él hace a un solo hombre, y Él mismo se representa a través de esa persona. Él nunca lo hizo de otra manera más que de esa. ¿Ven?
26Ahora, Él tiene una Persona hoy, y esa Persona es de la cual acabamos de leer: el Espíritu Santo. Él es la Persona que Dios ha enviado a la tierra, el Espíritu de Jesucristo, el Espíritu de Dios, para manifestar y declarar a Cristo por medio de Su Iglesia, (¿ven?), para continuar la Vida de Cristo por medio de la Iglesia.
27Ahora, es una cosa tan maravillosa, y—y sin embargo es tan sencilla, si nosotros tan sólo nos detuviéramos a pensar. Nosotros nos esforzamos, temblamos, nosotros—nosotros tememos, entramos en frustraciones y dudas, sólo pensando: “Bueno, ¿debo esforzarme?” No es eso. Es simplemente rendirse, ¿ven?, dándose cuenta de que Ud. no es nada, y sólo deje que Él tome completamente control de Ud., tome control de su pensamiento, tome el control.
28Ahora, yo no me refiero de ir a Cristo con—con sólo una—una mente en blanco. No me refiero a eso. Venga a Él en su mente cabal, y con una—una—una mente penitente, y humilde. Y luego diga: “Señor Jesús, aquí estoy. Está escrito aquí en Tu Palabra que Tú tenías todavía muchas cosas que decirle a los discípulos. Tú dijiste que ellos no podían sobrellevarlas en ese entonces, y quizás ese sea nuestro caso hoy. Nosotros no podemos entenderlas”.
29Dios puede levantar una cosita diferente, y nosotros la censuramos por completo. En lugar de escudriñar la Escritura para ver si está correcta o no, nosotros rápidamente la desechamos: “¡No hay nada en eso!”. Deberíamos escudriñar estas cosas, darnos cuenta si están correctas o no. Y recuerden: si no están correctas, finalmente morirán, porque Jesús dijo: “Toda planta que no plantó Mi Padre Celestial será desarraigada”.
30Pero creo que fue Gamaliel que hizo esa gran declaración, en aquella ocasión: “Si esto de Dios, no queremos ser hallados luchando contra ello. Y—y si no es de Dios, se desvanecerá de todas maneras”. Así que estúdienlo y piénsenlo. 31 Y ahora, Él dijo aquí: “Pero cuando Él, el Espíritu Santo venga…”
32Ahora, alguien dijo, hace algún tiempo, hablando, dijo: “En realidad, el Espíritu Santo es la mente suya. Ud. piensa”. Eso pondría al Espíritu Santo como un pensamiento.
33Pero la Biblia dice: “Cuando Él…” Y “Él” es un pronombre personal. ¿Ven? ¿Ven? “Cuando Él”, (la Persona, el Espíritu Santo, Dios) “venga, Él les revelará estas cosas a Uds. que Yo les he dicho”.
34Entonces, ¿ven Uds.?, no hay otra manera de saber lo que es Verdad. Sólo por... Uds. no pueden obtenerla por cultura, por experiencias de seminario. Uds. sólo la obtendrán por el Espíritu Santo. Él es el que ha sido enviado para revelarla. Ahora, luego también Él dijo: “Y Él os hará saber las cosas que habrán de venir”.
35Ahora, Hebreos el capítulo 1 dice: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por Su Hijo, Cristo Jesús”. ¿Ven? Es el Espíritu Santo tomando posesión, o tomando posesión de la Iglesia, para que Cristo obre en la Iglesia. Entonces Ud. llega a ser como Él era. Él llegó a ser como Ud. era, para que Ud. pudiera llegar a ser como Él fue. ¿Ve? El llegó a ser Ud., para que Ud. pudiera llegar a ser Él. Eso va—va más allá del entendimiento. No hay manera de explicarlo, y no haga el intento. Sólo acéptelo. Él lo habló, y eso lo concluye. Sólo diga que está correcto. Créalo.
36Ahora, cuando yo era un cristiano joven, yo siempre hacía esta declaración: yo estaba contento que Dios se había apoderado de mí antes que la iglesia se hubiera apoderado de mí. Es difícil decir lo que yo hubiera sido. Pero yo—yo estaba agradecido por el liderazgo y el contacto directo con el cual el Espíritu Santo impresionó mi vida antes que yo me rindiera. Pues como muchachito yo sabía que había Algo. Él me hablaba, y yo hablaba con Él. Él me respondía. Y empecé a observar que las cosas que Él me dijo, siendo un muchachito, empezaron a suceder exactamente de la manera que Él dijo que sucederían. Así que yo sabía que tenía que ser verdad.
37Ahora, yo ya soy un anciano. Y yo—yo nunca en ninguna ocasión... Y puedo llamar a todo el mundo a que se queden quietos y pedirles que “señalen una sola cosa que Él me haya dicho con ASÍ DICE EL SEÑOR, en el Nombre del Señor, que no haya sido absolutamente la pura verdad, y que no haya acontecido, de las miles y miles de cosas”. Lo que hace....
38¿Para qué estoy diciendo eso? ¿Ven?, yo los he puesto a todos Uds. y a mí, como polvo volcánico. Pero es la promesa de la Palabra de Dios. Por lo tanto, yo no puedo tener confianza en mí mismo. Uds. no pueden tener confianza en Uds. mismos. Pero juntos podemos tener confianza en lo que ha tomado control de nosotros. El Espíritu Santo ha tomado control de nosotros. Debemos tener confianza en eso. Y a medida que ponemos nuestra confianza en eso, entonces vienen los resultados.
39Sería fuera de razón para mí de aun tratar de—de tocar la superficie, para decirles a Uds. algunas de las cosas que el Espíritu Santo ha hecho en los días de mi vida quebrantada. Yo digo esto con Su Biblia abierta, Su Palabra. Y eso es lo que Él es. Él es la Palabra.
40¿Ven?, esta—esta Simiente aquí entra en la ceniza volcánica a manera de un Ser espiritual. Dios entra como Espíritu, y obra a través de la ceniza. Así que no es el hombre, ¡es Dios!
41Y si yo me sentara y tomara tiempo para escribir las cosas que yo le he visto a Él hacer, haría un volumen de libros. Y pensar hasta estos momentos, cincuenta y tres años de edad, y poder decir delante de Dios, Su Iglesia, y la Biblia, en la presencia de este grupo, que yo nunca le he visto fallar, ni siquiera una vez: perfectamente en el blanco cada vez.
42Con la excepción del otro día cuando yo me vine al oeste. Uds. han tocado la cinta, muchos de Uds., creo yo, y entienden. Yo no sé qué... Yo estoy esperando. Yo estoy aquí ahora, no sé por qué. Yo sólo estoy esperando.
43Pueda que sea mi tiempo de partida al Hogar. Parece ser mucho de esa manera. Si es así, alguien se levantará después de mí que llevará el Mensaje adelante. Él será una persona rara, pero él se levantará después de esto y llevará el Mensaje adelante. Y Uds. escúchenlo. Mientras sea Escritural, quédense con eso.
44Si no es, viene ahora otra porción, porque yo creo que estamos viviendo en los últimos días. Y estoy agradecido que yo he vivido en este día. Yo no cambiaría este día por ningún otro día. Este es el día más glorioso que alguna vez haya habido en la tierra. No hay otro día que haya superado a este día.
45Oh, ¿qué si Moisés, Elías, Pablo, Silas, aquellos grandes héroes de la fe de los días pasados, pudieran levantarse y tomar un libro de historia, y mirar que lo que ellos habían profetizado se cumplió exactamente, y ver en dónde estamos ahora? Pues, ellos los pondrían en la cárcel en una hora. Seguramente que sí. Ellos serían como hombres indómitos, recorriendo las calles de punta a punta, tan aprisa como pudieran ir, anunciando con ímpetu el Evangelio: “El tiempo está a la mano”. Entonces vemos en esta noche que nos falta mucho de la Gloria de Dios.
46Pero me gustaría repetir, sólo por un instante, como para que la iglesia…
47A propósito, ¿repartió Billy Paul las tarjetas de oración en esta iglesia para esta noche? Acabo de llegar de Tucson hace unos minutos. [Alguien dice: “Sí”—Ed.] Él—él sí repartió tarjetas. Ahora, eso va a ser muy dificultoso tratar de traerlos de esa manera. Lo intentaremos.
48Yo no tomaré mucho tiempo, sólo daré un testimonio sobre esta Escritura.
49Lo cual, Cristo cumple toda Sus Palabras. Él tiene que hacerlo. Él tiene que hacerlo. ¿Ven?, yo no tengo que hacerlo; yo soy un mortal, sujeto a errores. Él es inmortal, infalible. Él tiene que cumplir la de Él. ¿Ven? Pero yo no tengo que cumplir la mía. Uds. no tienen que cumplir la de Uds. Pero Él sí. ¡Oh!, ¿no les coloca eso algo dentro de Uds., el saber que Él está—Él está absolutamente obligado a esa Palabra? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
50Y esta semana, cómo es que hemos pasado a través de la Biblia, por esos profetas y patriarcas, y cada vez mostramos que cuando la iglesia se apartaba de eso, Dios enviaba a alguien inmediatamente y los sacudía para regresarlos nuevamente a esa Palabra, alineando a la iglesia. Siempre ha sido así. Esa es la norma de Dios. Él escogió al hombre para hacer eso.
51Ahora, si Él hubiera escogido a las estrellas para que predicaran el Evangelio, se hubiera hecho hace mucho tiempo. Ellas nunca se hubieran salido de Su voluntad. Si Él hubiera escogido al—al sol para que lo predicara, o a los—los vientos para que lo predicaran, ellos nunca se hubieran salido de Su voluntad. ¿Ven?
52Pero nosotros estamos sobre la base del libre albedrío. Nosotros podemos actuar de la manera que queramos. Y esa es la razón que hemos sido tal congoja para Él. Siempre de esta manera, y queriendo inyectar nuestras propias maneras, y nos apartamos de Su camino. ¿Ven?
53Y como he dicho antes: el hombre está constantemente alabando a Dios por lo que Él ha hecho. Y él siempre está diciendo lo que Él hará. Y luego, al mismo tiempo, ignorando lo que Él está haciendo. ¿Ven?
54El hombre dirá: “Oh, Dios abrió el Mar Rojo. Sí. ¡Gloria a Dios! Eso es correcto”. “Sí, Jesús va a venir otra vez. ¡Aleluya! Eso es correcto”. Pero hable acerca de Él hoy. “¡Ah, eso fue para otro día!”. ¿Ven? ¿Ven? Siempre lo que Él ha hecho, lo que Él hará, e ignoran lo que Él está haciendo.
55Esas son las mismas condiciones que Jesucristo encontró cuando Él vino a la tierra. ¡Exactamente! Dios había prometido lo que Él había hecho. Y allí estaba Él parado delante de ellos, y ellos no le conocieron. “En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por Él, y el mundo no le conoció”. Eso es correcto.
56“Mas a todos los que le recibieron, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Esa es la parte gloriosa.
57Fue hace algún tiempo, una pequeña visión de la cual me gustaría hablarles a Uds. Y yo no sé, quizás nunca la conté, sino a un solo individuo en alguna parte. Pero yo—yo acabo de perder a una de las personas más maravillosas en esta tierra para mí: a mi madre.
58Y yo—yo amo a mi madre. Cómo es que yo la veía apartarse de la mesa cuando éramos tan pobres, ¡no teníamos nada que comer! Y ella... Papá traía un poco de pan de una tienda, o algo, en donde él había barrido, y ellos le echaban café, y luego le ponían azúcar encima de eso. Y mamá aparentaba como que ella no tenía hambre, para que nosotros los niños pudiéramos tener algo de comer. Oh, yo—yo nunca podré olvidar eso. ¿Ven? Y las muchas ocasiones en que ella me cargaba, y las cosas que ella hizo por mí. Pero saben, Dios es—es tan lleno de misericordia. Él entiende todas esas cosas, cuando Él tiene que llevárselas. Y yo—yo lo amo a Él por eso.
59Siempre ha sucedido, que antes que cualquiera de mi familia muriera, yo lo veo antes que suceda, en una visión.
60Yo vi a mi hermano cuando yo tenía sólo como dieciocho, diecinueve años de edad. Yo lo vi a él antes que partiera. Yo ni siquiera era cristiano, pero yo vi la visión venir delante de mí; vi a mi hermano partir. Yo vi a mi padre cuando él partió.
61Howard, muchos de Uds. recuerdan a Howard. Howard... Uds. recuerdan, dos años antes que sucediera. Yo dije: “Howard, yo vi tu lugar marcado. Tú eres el que sigue”. Yo dije: "Prepárate, hermano, porque tú eres el siguiente que se va”. Y él se fue, exactamente. Y luego, aquí hace algún tiempo...
62Ahora, yo espero que esto no suene sacrílego, pero sólo para mostrar el—el interés de Dios. Dios siempre está interesado en las cosas pequeñas, al igual que en las cosas grandes. Yo quiero decir esto para beneficio de algunos de estos finos predicadores, que quizás... Y yo mismo me cuento en eso.
63Ahora, a cada uno de nosotros nos gustaría ser un Billy Graham, pero nosotros... Y a cada uno de nosotros nos gustaría ser un Oral Roberts. Pero nosotros—nosotros no somos un Billy Graham, o un Oral Roberts. Nosotros somos los siervos de Dios en el campo en el que Él nos ha colocado. ¿Ven? No importa cuán pequeño sea, o cuán grande, simplemente es lo mismo ante los ojos de Dios, siempre lo mismo: actuar correctamente en el lugar en donde Ud. esté. Siempre es una gran cosa seguir al Señor.
64Yo prefiero ganar... o ir y tener una iglesia con cincuenta personas en ella, en la voluntad de Dios, que ir y tener cinco mil fuera de la voluntad de Dios. Seguro. Dios puede hacer más con un hombre en Su voluntad en una hora, que lo que pudiera con un hombre fuera de Su voluntad en cincuenta años. ¿Ven? Él está tropezando y tambaleándose como disparando en la oscuridad. Pero cuando un hombre está realmente en la voluntad de Dios, y conoce su llamamiento, él debería permanecer allí. Y ahora, las visiones, y cómo el Señor Dios obra con ellas. Yo....
65“Pero cuando Él, el Espíritu Santo venga, Él revelará estas cosas de las que Yo les he hablado a Uds.” Miren, no hay necesidad de tratar de entenderlo de ninguna otra manera. Él es el Autor. Él seguramente ha de saber lo que Él escribió. ¿Ven? La Biblia dice que Él la escribió. “Los hombres de la antigüedad escribieron la Palabra siendo inspirados por el Espíritu Santo”. Y si el Espíritu Santo es el Autor de la Palabra, seguramente que Él sabe cómo interpretarla mejor que nosotros. Dejen que Él la interprete. Y, ¿saben Uds. cómo, la manera en que Él la interpreta? Miren, no fallen en captar estas cosas si Uds. vienen a un servicio de sanidad. Miren. No fallen en captar esto. ¿Cómo la interpreta Él? De esta manera: ¡vindicándola! ¿Ven?, haciéndola que suceda.
66Eso es lo que dijo Jesús: “Escudriñad las Escrituras. A vosotros os parece que en Ellas tenéis Vida Eterna; y Ellas son las que dicen quién soy Yo. Ellas son las que hablan de Mí. Y, ¿quién puede condenarme?, ¿quién puede acusarme de pecado?”. Pecado es “incredulidad”. “Si Yo no hago las obras que están escritas de Mí, entonces no me crean. Pero si Yo hago las obras, y Uds. no pueden creerme a Mí, entonces crean a las obras, porque la—la Palabra habló de ellas”. ¿Ven? Eso es simplemente el sentido común de todos los días. Ahora, “los dones y llamamientos son sin arrepentimiento”. Sabemos que la Biblia dice eso. Ellos lo hacen.
67Ya han pasado casi dos años. Yo estaba... Una mañana yo estaba caminando en la—la casa, y me había sentado en una silla. Ahora, esto parece muy extraño que Dios incluyera a un animal. Como un precioso hermano, con respecto a esa visión del Cielo, y de esa “traslación” que yo tuve; creo que les conté a Uds. al respecto una vez, en alguna reunión. Él me escribió una carta el otro día, y dijo... La Voz de los Hombres de Negocio lo publicó. Dijo: “Era... Su visión estuvo bien, Hermano Branham, su translación. Pero, escuche, todo estuvo bien hasta que Ud. dijo que su caballo, que Ud. una vez cabalgó, vino y puso su cabeza sobre su hombro”. Él dijo: “No hay caballos en el Cielo, Hermano Branham. El Cielo fue hecho para seres humanos, no para los caballos”. Pues, yo pensé…
68Bueno, generalmente cuando uno se encuentra con alguien así, uno tiene que explicar todo; ellos simplemente están tratando de encontrar algo. ¿Ven? A fin de cuentas, uno no puede explicar a Dios. Uno simplemente tiene que creerle a Él.
69Pero para consolarlo un poco, yo dije: “Hermano, yo nunca dije que yo estaba en el Cielo. En la visión yo pregunté por Jesús, y ellos dijeron que Él todavía estaba más allá de allí. Yo estaba en un estado como el Paraíso. Pero, para que le pueda ayudar a Ud., la Biblia dice en el Libro de Apocalipsis, que Jesús vino de los Cielos de los Cielos, cabalgando sobre un caballo blanco y todos los ejércitos de los Cielos lo seguían a Él en caballos blancos. Así que debe haber algunos allá arriba en los Cielos de los Cielos”.
70Dios está interesado en todo. Él está interesado en las cosas pequeñas que Ud. hace, o en las cosas grandes que Ud. hace. Él está interesado en cómo Ud. cuida de su manada pequeña, o de cómo los otros hombres cuidan de su manada grande. Él está interesado.
71Hace algún tiempo un famoso, un fino hermano mío... Estábamos en un—un... pescando en cierto lugar. Yo había regresado de las reuniones y estaba descansando. Habíamos estado pescando con caracoles, y habíamos pescado una buena cantidad de peces. Y esa noche estábamos usando nuestros palangres, y se nos había acabado la carnada. Y ya avanzada la tarde, salí a pescar unos pececitos luna, esos pececitos pequeñitos. No se puede… Los grandes, uno se los puede comer, pero éstos sólo son pececitos para carnada. Yo arrojaba la cuerda, la cuerda de la carnada artificial, y los estaba pescando, poniéndolos en un balde.
72Y Algo me impresionó estando sentado en esa barca. Este muchacho había sido un Testigo de Jehová, y su hermano acababa de ser salvo y lleno con el Espíritu Santo. Y así que, los dos muchachos estaban con nosotros. Y mientras yo estaba pescando estos peces, (todos nosotros), algo me impresionó. Y yo dije: “Saben, va haber una resurrección de alguna vida, como la de un animal pequeño”. Bueno, ¿un animal pequeño?
73Ahora, muchos de Uds. recuerdan la Palabra que había salido anteriormente, diciendo que “Habría un muchachito que regresaría de los muertos, el cual había sido atropellado por un automóvil”. El Hermano Jack Moore está conmigo en esta noche, quien estuvo allá en Finlandia cuando eso sucedió. ¿Ven? Muchos de Uds. que están presentes recuerdan que yo dije eso por aquí, ¿ven?, les dije a Uds. que lo escribieran en sus libretas. Fíjense.
74Y el Hermano Woods volteó, el Hermano Banks Woods el que su hijo fue sanado de polio, y él volteó y le dijo a su hermano: “Tú sólo vigila. Algo está por suceder”. Yo seguí pescando, ¿ven Uds.? Así que pusimos las carnadas de pescado en nuestras cuerdas. Esa noche no pescamos nada.
75A la mañana siguiente yo dije: “Había algunos—bastante peces luna allí”.
76Él dijo: “Oiga, a propósito. ¿No dijo Ud. que iba a haber alguna clase de vida resucitada?”. Yo dije: “Sí”.
77Déjenme decirles, cuando salí de la casa, ellos estaban... Mi niñita... Nosotros somos un poco... Uds. pueden tenerlos si quieren, ¿ven?, pero yo le tengo miedo a los gatos. Y así que, a mí—a mí no me gusta ese sensación supersticiosa que uno siente alrededor de ellos. Y así que, nosotros no los tenemos en la casa, y—y yo creo que el gato puede darse cuenta que yo le tengo miedo. Mi padre también le tenía miedo a los gatos. Así que entonces, mis muchachitas sabían que no debían tener gatos por allí. Y la pequeña....
78Mi niñita se fue caminando por el callejón con otra niñita, y regresó con su rostro todo triste, y dijo: “Papá…” Yo dije: “¿Qué quieres, cariño?” Ella dijo: “Algo horrible ha sucedido”. Yo dije: “¿Qué es?” Ella dijo: “¡Si tan sólo supieras!”. Yo dije: “Bueno, dime”.
79Ella dijo: “Alguien ha tirado a un pobre gato aquí en el callejón”. Y dijo: “El pobre está ya para morir, casi no puede caminar”. Y dijo: “Papá, ¿te molestaría si nosotras lo alimentamos y lo cuidamos?”
80Yo dije: “Claro que no. Si Uds. quieren alimentarlo, sólo tengan cuidado. No dejen que las arañe”. Yo dije: “Déjenme ver el gato”.
81Así que cuando ellas trajeron el gato, yo agarré una caja, y por supuesto, a la mañana siguiente tuvimos todo un montón de gatitos.
82Y luego, así que el pequeño… el niñito mío, cuando yo me estaba yendo, el pequeño José, él estaba mirándolos. Oh, él pensó que ellos eran divertidos, Uds. saben, trepándose por ahí, Uds. saben. Y—y así que, él agarró uno en su mano, lo apretó demasiado fuerte, y lo dejó caer en el concreto. El animalito empezó a dar vueltas y vueltas. Yo pensé: “¡Oh, qué cosa!”
83Y pensé: “Bueno, a lo mejor es ese pequeño gatito, cuando yo regrese a casa”. Uds. recuerdan el caso de la zarigüeya. Yo pensé: “Bueno, pudiera ser ese gatito”. Así que entonces, nos habíamos quedado en una pequeña ensenada a pescar, y estábamos pescando estos pececitos luna de muy buen tamaño, y regresando los pequeños al agua.
84El Hermano Lyle, el hermano del Hermano Banks, estaba pescando con una caña con carrete y un anzuelo muy grande, y con un gran montón de gusanos en él. Él dejó que ese pececito luna se tragara ese anzuelo y le llegará hasta su pancita. Y cuando él lo sacó, él dijo: “Mira, ¡ojalá que tú te hubieras fijado allí!”, como así de largo. Y él simplemente... Él no podía sacarle el anzuelo, creo yo. No había otra manera, solamente cortando la cuerda. Y él no quería perder su anzuelo. Así que él le sacó, al jalarlo, las agallas, el mondongo, y todo de él, de esa manera, y lo echó al agua. Y él—él se estremeció tres o cuatro veces, y se quedó allí. Él dijo: “Disparaste tu último cartucho, amiguito”.
85Y yo dije: “Lyle, cuando él empiece a morder... Agarra un anzuelo más pequeño que ése. Cuando él empiece a morder, toma esta caña de carnada artificial que está aquí, y tan pronto empiece a morder, péscalo. ¿Ves? Antes que él lo agarre y se lo trague, lo agarre en la boca”. Yo dije: “Eso es lo divertido de pescarlos”.
86“Oh”, dijo él: “Yo pudiera dar el jalón incorrecto”. Y él continuó. Lo intentó unas cuantas veces, y falló como tres o cuatro veces. Él puso la caña de pescar en el suelo, dijo: “Yo simplemente dejaré que se lo trague otra vez”.
87Así que este pececito flotó por allí en el agua por un ratito, oh, creo que por treinta minutos. Y las olas empezaron a levantarse y a entrar.
88Yo dije: “Bueno, tendremos que irnos muy pronto. Ya tenemos un balde, así que tendremos que irnos”.
89Y me levanté para tirarla otra vez en algunas hojas de lirio y la jalé. Había algunos grandes de panza colorada allí. Así que empecé a jalar la—la—la carnada de la hoja, Uds. saben, la volteé en la hoja, y la jalé, como Uds. hombres y mujeres saben que se hace al estar pescando.
90Y cuando empecé a hacer eso, de repente Algo descendió por esas colinas, como un viento soplando con rapidez. Y se posó sobre mí. Yo dejé caer la caña y me paré en la barca. Miré alrededor y escuché una Voz decir: “¿Ves ese pececito?” Y allí estaba, flotando allí.
91Yo dije: “¿Ven Uds. ese pececito?”, exactamente como Él lo dijo. Allí sus aletitas estaban tiesas, y él estuvo flotando en el agua por media hora. Y esta Biblia está aquí abierta ahora. ¿Ven? Y Él dijo: “Háblale, y devuélvele la vida”.
92Y yo dije: “Pececito, en el Nombre del Señor Jesús, yo te devuelvo tu vida”.
93Y esos hombres estaban ahí, observando. Ese pececito se volteó sobre su espalda, y se fue nadando en el agua. Ellos casi se desmayaron. Lyle se lavó la cara en el agua. Él dijo: “Despertaré después de un rato”. Él dijo: “Yo—yo sé que estoy soñando”. Yo dije: “Tú no estás soñando”.
94Y en ese mismo momento, me supongo que tenía en la lista de oración treinta o cuarenta niños espásticos. Y cómo es que Dios pasó por alto a esos niños espásticos y resucitó a ese pececito, eso muestra que Él está interesado en todo.
95¿Por qué usaría Él Su poder para maldecir a una higuera, cuando había miles de leprosos en la tierra? Y Él pasó por alto a esos leprosos y fue y maldijo a una higuera. Y dijo: “Nadie coma de ti”, y la higuera se secó. Usó Su poder, mostrando que Él está interesado en los árboles. Él está interesado en los peces.
96Él está interesado en Ud. Él está interesado en mí. Él está interesado en ver Su Palabra manifestada, y Él está dependiendo de nosotros para hacerlo, porque nosotros somos Sus agentes. Nada en nosotros mismos. Es Él; rindiéndonos a nosotros mismos y caminando con Él.
97Esa mañana yo vi una visión. Vi a un animal grande echado en la ladera de una colina. Oh, tenía unos cuernos enormes. En esta visión yo estaba en un viaje de cacería, como a las diez u once del día. Y fui allá y maté al animal.
98Y luego en el camino de regreso un gigantesco y enorme oso pardo se levantó frente a mí, y lo maté.
99Luego los vi tomar los cuernos, y una mano pequeña se estiró y agarró el cuerno, puso la cinta métrica sobre él, y midió cuarenta y dos pulgadas desde la base del tronco del cuerno, a la punta del mismo, cuarenta y dos pulgadas de alto. Yo nunca había visto ningún animal como ése, con esas enormes puntas en sus cuernos. Y sin embargo, se parecía a un venado, pero, ¡oh, hermano!, haría dos o tres venados. Yo nunca había visto algo como eso.
100“Bueno”, dije yo: “Probablemente se cumplirá algún día. Yo la voy a anotar”.
101Fui a Kentucky con un amigo mío, y el Hermano Miner Arganbright me llamó, dijo: “Hermano Branham, ¿está Ud. ocupado?”
102Dije: “No tanto”. Yo dije: “Yo estoy en mis... Ya tengo dos semanas. Estoy en una vacacioncita”.
103Dijo: “Venga a Canadá, a Alaska, conmigo. Queremos organizar un capítulo de los Hombres de Negocio en Anchorage y también allá en Fairbanks”. Yo dije: “Me parece bien, si puedo tener el tiempo para hacerlo”.
104Él dijo: “Bueno, Hermano Branham, si Ud. viene le diré algo, le llevaremos a una buena cacería de oso pardo”.
105Pensé: “Oh, eso me parece bien”. Pensé: “Oh, oh, allí está la visión. ¿Ven?, allí está”.
106“Una buena cacería de oso pardo”. Yo dije: “Eso me parece bien. Yo no voy para eso, pero mientras estemos allá, y si alguno de los guías me quiera llevar gratis, yo estaría contento de ir”. Así que él dijo: “Bueno, ellos—ellos lo harán. Lo tenemos todo arreglado”. Yo dije: “Bueno, mire, espere. Déjeme orar por eso”.
107Ese día me fui al bosque, y cada vez que oraba, me alejaba más cada vez, completamente alejado de eso. Yo pensé: “Eso es extraño”. Y dos días después de eso, llamé al Hermano Arganbright, y le dije: “No”.
108Él dijo: “Hermano Branham, ya estamos preparando todo”.
109Yo dije: “No lo haga. El Espíritu Santo lo ha rechazado”. Y le conté la visión. Dije: “Yo—yo no sé, Hermano Arganbright, pero es extraño. Pero Él no me deja ir allá, y, sin embargo, parece como que ése—ése sería el lugar”. Y él dijo: “Bueno, mire, todos estamos listos para ir”. Y yo dije....
110Ahora, muchos de Uds. verán al Hermano Arganbright. Él viene en camino para acá, para hacer preparativos conmigo para ir a ultramar después de esta reunión. Y así que Uds. pueden preguntarle acerca de esta historia. Entonces dijimos... Yo dije: “No. Yo no puedo hacerlo. El Espíritu Santo me dice que no”.
111Es mejor obedecer, no importa cuánto, qué tan bien parezca. Mañana en la noche voy a predicar sobre algo así, si el Señor lo permite. Así que ahora, recuerden: no importa qué tan bien parezca, si Dios no está en eso, manténganse alejados de eso. No importa cuán atractivo se mire, manténganse alejados de eso. Cuán próspero, manténganse alejados de eso si Dios no está en el asunto. Manténganse alejados de eso. Miren, mañana en la noche vamos a hablar sobre eso, si el Señor lo permite.
112Ahora, entonces cuando me fui a casa, Billy me dijo, (mi hijo), él dijo: “Papá, ¿conoces a ese cazador con el que fuiste a cazar allá la primavera pasada, llamado Southwick?”
113“Oh”, yo dije: “Allá en el… en el... ¿más abajo del Yukon allá?” Él dijo: “Sí”. Dijo: “Él tiene una carta aquí para—para ti”.
114Él es el Hermano Eddie Byskal, quien es el presidente de la—la asociación ministerial de esa región del noroeste allá, un joven muy fino. Puede que esté aquí en esta reunión. Él está planeando venir para acá en esta ocasión. Un jovencito muy fino. Y él tiene una familia fina. Él—él ahora es misionero allá a los Cree, a los indios Cree. Y acabo de estar con él el otoño pasado. Y luego... o el verano pasado, mejor dicho.
115Entonces él, Eddie, quería llevarme adonde Bud, quien era uno de sus convertidos a Cristo. Su esposa era una Pentecostal fiel. Bud era un ranchero, y él recientemente había venido al Señor. Pero a él se le había asignado, a donde ellos habían llevado a los indios y los habían puesto en la reserva, un gran territorio para cazar. Como seis... Oh, creo que a él le dieron como trescientas millas cuadrada, o más, por allí, como territorio asignado a él por el gobierno canadiense.
116Bueno, aquella primavera, cuando yo estuve allá, fuimos a cazar osos después de las reuniones. Pero cuando nosotros... en mayo, pero vino el viento, y nos detuvo. Tuvimos como... Él nunca había oído nada respecto a las reuniones, y Eddie continuaba hablándole respecto a las reuniones.
117Y él dijo: “¿Me quieres decir que hoy Dios se está manifestando, y muestra cosas que han de venir antes que sucedan?” Eddie dijo: “Esa es la pura verdad”.
118Así que él continuó hablando conmigo. Él dijo: “Sabe, yo tengo un hermano que tiene epilepsia”. Dijo: “¡Si Ud. tan sólo pudiera llegar hasta mi hermano!”. Dijo: “Yo creo que si pudiera llevarlo alguna vez a una de sus reuniones, yo creo que él sería sanado”. Yo dije... Dijo: “Él la ha tenido toda su vida”. Y yo dije: “Tal vez sea así”.
119Bueno, allá no se oscurece en ese tiempo del año, Uds. saben. El sol apenas se oculta y se pone... Oh, uno puede, a cualquier hora, a medianoche, a la una de la mañana, uno puede levantarse y leer el periódico, o cualquier cosa, ¿ven Uds.? Y como—como para la última parte de mayo el sol nunca se oculta. Apenas declina, se va como por unos diez minutos, y regresa. Así que nosotros simplemente nos acostábamos cuando nos cansábamos.
120Y entonces en el camino de regreso, nos encontramos a un grupo de indios. Y oh, yo me presenté con el jefe allá. Ellos le habían permitido quedarse allá porque él tenía dos niños. Ellos entierran a sus niños en un tronco, a sus amados. Es una especie de religión, y los cuelgan en el árbol. Así que ellos permitieron a esa familia quedarse allí. Un anciano fino, pasado de los noventa años de edad, sentado en su silla de montar tan bien como uno de sus hijos.
121Así que salimos al día siguiente. Él dijo: “No hay manera de cruzar ahora. Suban por las montañas y por este camino”. Oh, eran otras cien millas para abrir camino. Así que no pudimos hacer eso. Era demasiado tarde. Salimos de regreso.
122Y en el camino de regreso, Bud traía una hilera de caballos jóvenes y algunos de ellos se metieron en un terreno pantanoso y cosas. Y yo iba allí por ahí conversando, Eddie y yo. Y Bud iba en el caballo delantero, procurando salir. Traíamos veintiún caballos. Y yo había enlazado a uno y lo saqué. Y tan pronto como él salió, entonces mi propio caballo se metió. Y allí estaba yo tratando de salir de allí. Y estaba todo enlodado, Uds. saben. En unos cuantos minutos me subí al caballo, me limpié el barro de la ropa, de esta manera, y salí.
123Y justo frente a mí, al otro lado de esa colina, venía un joven. Yo lo miré. Me hice para atrás en la silla de montar, y detuve mi caballo. Y yo lo vi a él caer con un ataque, seguir y seguir, y echar espuma, y se puso muy arrogante, y despedazando todo. Luego se tranquilizó. Yo vi una vieja estufa, y vi su camisa quemándose.
124Eddie iba delante de mí, como a distancia de una cuadra, tratando de agarrar a otro caballo, un caballo joven que se había salido del camino, yéndose por allá, quitándose las bolsas de encima, corcoveando. Así que entonces corrí adonde estaba Eddie. Tranquilizamos al caballo. Yo dije: “Eddie, yo tengo ASÍ DICE EL SEÑOR para Bud”. Él dijo: “Hermano Branham, ¿qué sucedió?” Yo dije: “Una visión. Yo vi a su hermano”. Él dijo: “Oh, tráigalo”.
125Yo dije: “Mantenga los caballos aquí. Yo espolearé al mío y me adelantaré, daré la vuelta alrededor de estos caballos, para ver si puedo agarrarlos y mantenerlos al lado de la colina”.
126Yo rodeé al peñasco de esta manera, con mi... en mi caballo. Lo hice subir y llegué allá arriba. Y puse mi mano sobre la silla de montar. Yo dije: “Bud”. Él dijo: “Sí, Hermano Branham”.
127Yo dije: “Quiero decirte algo. Tu hermano...” y se lo describí. Él dijo: “Sí, ¿quién le dijo?” Yo dije: “Nadie, el Señor me lo acaba de mostrar”. Dije: “¿Me creerás como Su siervo?” Él dijo: “Claro, Hermano Branham”.
128Yo dije: “Envía...” Estábamos como a—como a ochocientas millas de la civilización... “haz que tu hermano venga aquí. Y la primera vez que él tenga uno de esos ataques…” Yo dije: “Él los ha tenido como desde la edad de dos años. Tal vez no vas a creerlo, pero es hereditario. Tu abuelo los tenía”. Él dijo: “Bueno, eso es la verdad. Eso es correcto”.
129Yo dije: “Mira, cuando este muchacho tenga este ataque, arráncale la camisa de su espalda y arrójala al fuego, y di: ‘Esto lo hago en el Nombre de Jesucristo, de acuerdo a Su Palabra’, y él nunca tendrá otro, mientras él lo crea”.
130Él levantó sus manos, empezó a gritar. Él dijo: “Yo nunca he visto esto acontecer, pero Ud. ciertamente me dijo cómo era mi hermano, y me dijo la verdad respecto a mi abuelo”. Yo dije: “Eso es correcto”.
131Después de que nosotros nos fuimos, él mandó a buscar a su hermano. Y él iba a salir para abrir camino esa mañana. Cuando... Él se vino en el autobús, pasaba dos o tres veces a la semana, de ida y de venida por la carretera de Alaska. Él vino.
132Y la esposa de Bud, Lila, es una pequeñita, una mujer pequeña, tan grande como una barra de jabón después que una familia la ha usado hasta casi acabársela, simplemente una pequeña... Tiene cinco hijos, y es una mujercita muy dulce.
133Y entonces Bud salió a arreglar sus caballos, porque él iba a abrir camino, para que pudiéramos regresar en ellos con sus cazadores.
134Y tan pronto como él se fue, bueno, su hermano allá, sin quitarse todavía su ropa buena, él cayó con un ataque. Y ellos estaban acampando en barracas viejas, que los americanos, cuando ellos estaban construyendo la carretera, tenían allí. Y cuando... Ellos tenían una salamandra vieja como estufa. Y la pequeña Lila... Él se ponía— él se ponía violento cuando tenía esos ataques, y ella le tenía mucho miedo a él. Y ella se salía por una ventana, o algo así, para no estar allí en medio. Pero ella, al intentar salir, se acordó de lo que se había dicho. Ella había estado en una de las reuniones allá en Dawson Creek.
135Ella corrió rápidamente allí y se puso a horcajadas sobre este hombre enorme, le arrancó la camisa de la espalda, llorando, botones y todo, su camisa blanca, caminó hasta la estufa, y dijo: “Esto lo hago en el Nombre del Señor Jesús, de acuerdo a la Palabra del Señor que se nos fue dicha”. Y él no ha tenido otro desde entonces. Eso lo arregló.
136Él había enviado a buscarme para que fuera en una cacería gratis. Y yo siempre estoy buscando esas cosas gratis, Uds. saben. Así que pensé... “Bueno”, dije: “Iré. Veré si el Señor me permite ir”. Oré, y apenas hube orado, todo se movía exactamente en esa dirección.
137Me llevé al Hermano Fred Sothmann. Él está aquí en la reunión, en alguna parte. ¿Dónde estás, Fred? Allá está. Sí. Él es uno de los síndicos de nuestra iglesia. El Hermano Fred sabe que esto fue dicho tres meses antes de que sucediera. ¿Es correcto eso, Hermano Fred? Y creo que el Hermano Simpson. ¿Cuántos hay en el edificio en esta noche que saben que eso fue dicho antes que sucediera? Levanten la mano. Ahí lo tienen. Y fue dicho delante de la iglesia, exactamente lo que sucedería. Bueno, yo no sabía que ésta era la ocasión.
138Así que me fui por la—la carretera de Alaska, y el Hermano Fred se detuvo donde un amigo para ir a cazar alce. Está muy retirado allá para encontrar alces, pues estábamos en la región de los carneros, adonde íbamos. Y así que nosotros... Yo tomé un pedazo de tiza, o tierra, y escribí en el parabrisas. Dije: “Mira, Hermano Fred, si ésta es la ocasión, tú recordarás exactamente lo que va a suceder”. Y él lo recuerda.
139Yo continué subiendo. Esa noche cuando llegamos al campamento, Bud dijo: “¡Hermano Branham! Él me abrazó, y brincó, y saltó hablando en lenguas y gritando, Uds. saben. Él dijo... Y eso que él es un vaquero rústico también. Y él—él simplemente alababa a Dios. Dijo: “¿Sabe qué, Hermano Branham? Mi hermano no ha tenido un ataque desde ese momento en adelante. Él está completamente normal y sano”, desde hace un año.
140Yo dije: “Mientras él lo crea, continuará de esa manera”. Y dije: “Mira, dile que le rinda su vida a Cristo, y le sirva el resto de sus días. ‘Que vaya y no peque más, o una cosa peor pudiera venir sobre él’, ¿ven?” Yo dije: “Dile que haga eso ahora”.
141Entonces dije: “Yo tengo otra visión”, y le conté acerca de la visión. Yo dije: “Mira, habían unos hombrecitos conmigo. Estábamos en un viaje de cacería, y ellos eran hombres pequeños. Y uno de ellos tenía puesta una camisa de cuadros verdes”.
142Y él dijo: “Bueno”, dijo él, “Hermano Branham”, dijo, “yo no tengo una camisa de cuadros verdes”. Su hijo Blaine, de dieciocho, dijo que no tenía una camisa de cuadros verdes.
143Eddie Byskal, otro hombrecito pequeño... pesaba como unas ciento diez libras, él dijo: “Yo tampoco tengo una, Hermano Branham”. Yo dije: “Bueno”, dije yo, “miren, el animal...” Él dijo: “¿Qué clase de animal era?” Yo dije: “Parecía un venado”.
144Él dijo: “No hay venados aquí arriba. Esto es demasiado alto”. Él dijo: “Quizás era un caribú”. Yo dije: “Un caribú tiene astas más anchas”. Él dijo: “Correcto”. Yo dije: “Este tenía cuernos altos”.
145Él dijo: “Bueno, Hermano Branham”, dijo, “vamos a ir a la región de los carneros, no a la región del venado o algo como eso”.
146Yo dije: “Bueno, probablemente será en otro viaje. El Hermano Arganbright... Podría haber sido en alguna parte de Alaska”, dije, “porque era un oso pardo enorme”. Él dijo: “¿Qué clase de oso pardo era ése?” Yo dije: “El de puntas plateadas”. Ése es el más famoso de todos ellos.
147Él dijo: “Yo soy un guía. Yo he estado aquí en estos bosques toda mi vida. Yo nunca he visto uno de puntas plateadas”. Dijo: “Yo he visto un oso pardo común”. Pero dijo: “Yo nunca he visto uno de puntas plateadas, nunca he visto uno en mi vida”.
148Yo dije: “Bueno, hay algunos... uno en alguna parte, y yo lo voy a cazar”. Él dijo: “Yo diré que eso es la verdad”. Él dijo: “Yo diré eso”.
149Salimos tres días después. Acampamos muy arriba, más allá del límite de la vegetación arbórea.
150Y Dios me conceda, si permanece así hasta el Milenio, déjenme vivir allí durante el Milenio. Simplemente me gusta saturarme allí de esa naturaleza. ¡Oh! Todo aquel que no pudiera ver a Dios allí, está— está ciego, sordo, y mudo. ¡El sólo verlo a Él reflejándose en esas grandes y gigantescas montañas! ¡Oh, hermano! El abismo llama al abismo, entonces, y allí arriba simplemente pasando un momento glorioso.
151Así que subimos una montaña. Uno tiene que caminar derecho, de esta manera, para subir. Oh, no hay árboles de pino, solamente musgo de caribú es todo lo que uno ve. Vimos como treinta o cuarenta carneros. No había uno lo suficiente grande para llevar. Eran sólo pequeños con cuernos de media circunferencia, y tres cuartos de circunferencia. Yo—yo quería irme de allí con uno lo suficiente grande, ya que iba tan lejos. Así que nosotros... Yo me regresé.
152Y al día siguiente empezamos a cruzar, y Eddie se cayó en el agua al intentar brincar al otro lado, tenía puesto un par de zapatos grandes.
153Al ir subiendo por el lado de la montaña, Bud se detuvo y dijo: “Permíteme tus binoculares, Billy”. Yo le di los binoculares.
154Caminábamos un trecho, y hablábamos acerca del Señor, y gritábamos y corríamos de arriba abajo por el lado de la montaña, teniendo unos momentos gloriosos. Es bueno ir de viaje de cacería si uno va con hermanos.
155Y entonces él tomó mis binoculares. Él dijo: “Hermano Branham, allá está su carnero. Hay como ocho de ellos echados como a unas seis millas, allá en la cumbre de ese otro pico. Mírelos. ¿Los ve juntos?” Tomé los binoculares; dije: “Sí, allí están, exactamente”.
156Él dijo: “Bueno, es mejor que regresemos y salgamos en la madrugada como a las tres”. Y dijo: “Deberíamos estar allá a eso de las nueve o diez. Los carneros estarán echados. Ese será el momento indicado”. Yo dije: “¿Qué son esas otras cosas caminando alrededor de allí?”
157Dijo: “Son caribúes”. Yo dije... Así que a seis millas de lejos, Uds. saben, era difícil distinguir cómo eran ellos.
158Y entonces, desde allí en adelante, a seiscientas millas, (que es la altura que el vuela cuervo), no hay ni siquiera un sendero o un camino. Y cuando uno llega a la costa del oeste, uno recorre como ochocientas millas para llegar a Vancouver, no hay ni siquiera una pizca de civilización. Y la siguiente civilización que va en esta dirección, es Anchorage, como a unas setecientas u ochocientas millas. Regresando en esta dirección, uno llega a una ciudad pequeña llamada Yellow Knife, a donde llega un barco allí una vez al año para los esquimales. Y luego, uno llega a Rusia. Así que realmente uno está a solas. Allí es en donde Dios puede tomar Su descanso, de todos nuestros problemas y pruebas en los que lo metemos a Él. Así que a mí me gusta ir allá y conversar con Él, cuando Él está descansando, ¿ven Uds.?, así... como cuando Él estuvo anoche en la—en la barca. [El Hermano Branham se refiere al mensaje del día anterior titulado: Despertando a Jesús.—Traductor.]
159Así que cuando regresamos... Y a la mañana siguiente salimos temprano. Como a las ocho, habíamos atravesado por densos arbustos y de todo, hasta que llegamos a la cumbre de la montaña. Y subiendo, allí iba un caribú hembra, y un macho de buen tamaño. Él iba subiendo la montaña, y tenía grandes astas. Y yo dije: “Bueno, he allí el primer caribú salvaje que yo haya visto en el bosque. Yo nunca había estado antes a esta altura”. Él dijo: “Sí. Ése es un caribú”.
160Así que seguimos subiendo la montaña y miramos. Los carneros no estaban allí. Entonces Bud y yo dimos vueltas por allí. Eddie empezó a separarse, y Blaine, su hijo, buscando algo que cazar.
161Caminamos por ahí, y, ¡oh, hermanos!, yo grité: “¡Gloria a Dios!” Miré allí abajo, y ahí estaban esas grandes montañas con picos nevados, musgo amarillo de caribú debajo de la nieve. Y más abajo de eso seguían los árboles siempreverdes, los abetos enanos. Y un poquito más abajo, había maleza de gamo, roja. Un poquito más adelante de eso estaba el álamo temblón, amarillo. Todo reflejándose en el lago allá abajo. ¡Oh, hermanos!
162Bud y yo pusimos nuestros brazos el uno sobre el otro y danzamos un poquito alrededor de allí, gritando y hablando en voz alta, y alabando a Dios. Y nos sentamos con nuestros brazos el uno sobre el otro, y alabamos a Dios. Y pasamos un tiempo maravilloso, creo que como por dos horas.
163Y yo dije: “Oye, me pregunto: ¿qué pasaría con Eddie?” Nosotros lo llamábamos “el muchacho”. Así que nos regresamos y empezamos a cruzar la montaña. Yo dije: “Él no pudiera perderse aquí arriba”.
164Él dijo: “No. Blaine está allá en alguna parte, y él es un indio”.
165Así que miramos por todos lados y yo vi una cámara tirada allí. Yo dije: “Esa es la de Eddie”. Miré para abajo de la montaña, y me fui por esta dirección, y él se fue por la otra dirección.
166Y Eddie estaba haciendo: “Sh-sh-sh”. Él estaba acechando a ese caribú machito, y él se lo iba a llevar para alimentar a los amigos indios que él estaba evangelizando. Así que él mató el caribú, y nosotros fuimos y lo limpiamos.
167Regresamos, era como la una. Encontramos nuestros caballos otra vez, como a media milla de donde ellos estaban. Y estábamos parados allí y él dijo: “Hermano Branham, ¿a Ud. le gusta caminar?” Dije: “Seguro que me gusta”.
168Él dijo: “Si nosotros escalamos esta montaña... Esos carneros cruzaron en esta dirección, y quizás bajaron a ese otro barranco allá. Si no, regresaron en esta otra dirección”. Dijo: “Dejemos que Eddie y ellos regresen, y atraviesen por este sendero aquí abajo, y lleven mi caballo, y el suyo, y lleven el caribú al campamento. Y nosotros subiremos por aquí y llegaremos a ese lugar. Y como para las diez u once de esta noche ya habremos llegado”. Yo dije: “Bien. Lo haremos”.
169Así que estábamos parados allí. Nos comimos una lata de sardinas cada uno, cada uno de nosotros, que habíamos enterrado bajo el musgo, estas sardinas. Y nuestro pan lo traíamos en nuestra camisa. Habíamos sudado tanto al grado que era sólo una masa grande. Pero estaba bueno. Cuando uno tiene hambre, todo está bueno. Así que nos paramos allí.
170Y yo estaba mirando alrededor. Miré a través de los binoculares, y dije: “Bud, mira aquí. ¿Qué es eso que está allá?”
171Allí estaba ese caribú como a tres millas. Y este era raro. No eran astas, eran cuernos altos. Yo dije: “¿Recuerdas? Mira aquí. Allí está ese paisaje exactamente, y allí está ese animal exactamente de la manera...” Yo dije: “Solamente hay una cosa que se opone a la visión, alguien con una camisa de cuadros verdes”. Y allí estaba Eddie con una camisa de cuadros verdes puesta. Yo dije: “Yo pensé que tú no tenías una”.
172Él dijo: “Mi esposa debe haberla puesto en el equipaje. Cuando me caí ayer en el agua, tuve que cambiarme de camisa. Él dijo: “Yo no sabía que ella la había metido allí, Hermano Branham. Siento haberle dicho a Ud. algo errado”. Yo dije: “Tú sencillamente tenías que hacer eso, hijo”.
173¡Oh!, Bud empezó a gritar. Él dijo: “Ud. puede pararse aquí, y matarlo a tres millas de lejos, ¿no es así, Hermano Branham?” Yo dije: “De acuerdo a la visión, yo estaba muy cerca de él”.
174Él dijo: “Le digo Hermano Branham, ¿cómo va Ud. a llegar allá?” Yo dije: “Yo no sé, pero voy a llegar allá”. Él entonces dijo: “¿Cómo se va a ir?” Yo dije: “Rodeando este paisaje”.
175Él dijo: “Eso es arcilla”. Y yo... Dijo: “Si Ud. se resbala, tendrá más o menos unas miles de toneladas de nieve sobre Ud., como en un segundo”.
176Yo dije: “El Señor se encargará de eso. De esa manera yo me fui en la visión, rodeando”. Él dijo: “Bueno, yo voy a seguirlo a Ud.” Y ahí venía él.
177Y estos muchachos dijeron: “Nosotros nos quedaremos aquí hasta que lo veamos matar al caribú”. Y ellos dijeron: “Entonces nosotros—nosotros bajaremos, agarraremos los caballos y continuaremos. Los encontraremos a Uds. abajo al terminar la bajada, como, oh, como a cuatro o a cinco millas. Él dijo: “Muy bien”.
178Así que empezamos a rodear, Bud y yo. Como en media hora, dimos toda la vuelta. Y ese caribú estaba echado allí, enfrente de nosotros, y no nos vio. Debe haber estado dormido. Y subimos una veredita, y regresamos, y llegamos como a unas treinta yardas de él. Allí estaba él echado. Este animal enorme y gigantesco, se levantó de allí, y yo lo maté.
179Y mientras estábamos allí quitándole la piel, y demás, de él, de esa manera, Bud dijo: “¿Dijo Ud. que estos cuernos eran de cuarenta y dos pulgadas?” Yo dije: “Así es, exactamente”.
180Él dijo: “Hermano Branham, deben ser de ciento cuarenta y dos”, una cabeza muy grande. Yo dije: “No, son exactamente cuarenta y dos”. Dijo: “Yo tengo una cinta métrica allá”. Yo dije: “¿Lo dudas?” Él dijo: “No señor”.
181Él dijo: “Pero espere un momento. ¿No me dijo Ud. que iba a matar a un oso pardo grande antes que Ud. bajara de regreso, que habría uno de puntas plateadas antes que Ud. regresara adonde estaba ese muchacho que tenía puesta la camisa verde?” Yo dije: “Esa es la verdad”.
182Él volvió a mirar hacia abajo de la colina. Bueno, no hay ni una cosa de ese tamaño, nada en lo absoluto. Sólo musgo es todo lo que se ve, por millas y millas, sólo colinas tras colinas cubiertas de musgo. Él dijo: “¿En dónde está, Hermano Branham?”
183Yo dije: “El puede proveer uno. Él así lo dijo”. Dije: “¿dudas eso, Bud?” Él dijo: “No señor”.
184Bueno, bajando la colina, veníamos de esta manera, él cargaba el rifle un rato, y yo cargaba la cabeza, y vice versa. Teníamos que caminar de lado al ir bajando. Esos grandes cuernos rastrillando el musgo. Y llegamos como a una media milla del lugar. Nos detuvimos y miramos alrededor. Él dijo: “Vale más que ese oso vaya apareciendo, ¿no es cierto?” Yo dije: “¿De qué—de qué te preocupas?” Dijo: “De nada”.
185Continuamos hasta que llegamos a un pequeño glaciar al cruzar. Nos sentamos allí y nos refrescamos un poquito. Él dijo: “Hermano Branham, imagínese”. Dijo: “Nos falta, como, oh, menos de media milla para llegar en donde están los muchachos, y en alguna parte entre aquí y allá, ¿va Ud. a matar uno de puntas plateadas?”
186Yo dije: “Eso es correcto. Eso es correcto". Él dijo... Yo dije: “Estás dudando eso, Bud”.
187Él se levantó, y me tomó de la mano, y dijo: “Hermano Branham, mi hermano nunca más ha tenido un ataque desde ese día hasta éste”. Él dijo: “El Dios que pudo decirle a Ud. acerca de mi hermano no le mentiría a Ud.” Yo dije: “Bud, él estará allí”. Él dijo: “¿De dónde vendrá?”
188Yo dije: “No lo sé”. Dije: “Bud, yo tengo cincuenta y dos”, en ese entonces. Y dije. “Yo he visto visiones desde niño. Y cuando yo vi a este caribú aquí, matado, y tú ve si sus cuernos no son de cuarenta y dos pulgadas. Y luego en la misma visión, yo iba en camino de regreso a donde estaba el grupo con el que yo andaba, y yo maté a este oso pardo de puntas plateadas”. Él dijo: “Hermano Branham, yo puedo ver por veinte millas.
189Él dijo: “Dios va a tener que sacarlo de la tierra, o traerlo de los cielos, o algo”. Yo dije: “No te preocupes. Él estará allí”.
190Caminamos como otras cien yardas. Él también estaba casi agotado. Este pesaba como 150 libras, este trofeo. Así que, bajando la colina, lo puso en el suelo. Él dijo: “¡Fiu!, estoy casi que me rindo”.
191Yo dije: “Sí”. Entonces llegamos a un pequeño abeto enano— enano, como así de alto, y había unos cuantos urogallos volando alrededor, y había perdices blancas. Y les arrojé algunas piedras de esta manera. Así que él dijo: “¿Ha Ud. comido alguna vez de esas perdices blancas?” Yo dije: “No, no creo”.
192Él dijo: “Son buenas. Son tan buenas como el urogallo”. Él dijo: “Hermano Branham”, se quitó su enorme sombrero negro, y se abanicó. Dijo: “Es hora que ese oso vaya apareciendo, ¿no es así, mi amigo?” Y yo dije—yo dije: “Bud, tú estás dudando eso”.
193Él dijo: “No, no lo estoy. Pero, Hermano Branham, yo—yo—yo simplemente no puedo entender”.
194Yo dije: “Yo tampoco. No es cosa de que yo lo entienda. Es cosa de que yo lo crea”. Amén. Dios en el Cielo sabe que estas cosas son verdad. ¿Me pararía yo aquí y diría esto si no fuera verdad?
195Entonces me di la vuelta para darle el rifle, y levanté el rostro. Y al voltear, dije: “Bud, tú tienes esos binoculares colgados en tu cuello. ¿Qué es eso parado allá en la ladera de la colina?”
196Y él levantó los binoculares. Él dijo: “¡Oh, mire nada más, dijo, si no es esto un animal fabuloso!” Y no hay tal cosa en la región. Dijo: “Ese es el oso pardo más grande que he visto en mi vida. ¡Y mire nada más, mire ese sol amarillo brillando sobre él! Él es uno de puntas plateadas”. Dijo: “¿Qué tan lejos—piensa Ud. que está?”
197Yo dije: “Él está allá como a dos millas”. Y nosotros estábamos casi exhaustos. Él dijo... Yo dije: “¿Qué estamos esperando? ¡Vayamos!” Y él dijo: “¿Está Ud. seguro que lo va a matar?” Yo dije: “¡Claro que lo voy a matar!” Él dijo: “¿Qué es ese rifle que Ud. está usando?”
198Y dije: “No, no te preocupes por eso”. Era un rifle pequeñito que un hermano me había regalado en una reunión en una ocasión, hace muchos años. Y dije: “Uno calibre .270 de esos baratos”. Y dije: “Muy bien. Yo tengo... Yo... Va a acontecer....”
199Continuamos acercándonos un poquito más, y mientras más nos acercábamos, más grande se veía ese oso. ¿Ven? ¡Oh!, se veía como un enorme montón de paja puesto allá sobre aquel musgo, Uds. saben. Una cosa enorme, grande, gigantesca, la cabeza como así de ancha, Uds. saben, las quijadas muy notables, garras enormes. Y él estaba arrancando unas pequeñas ramas de arándano, así, Uds. saben, comiéndoselas. Y así que, ¡un animal colosal! Nos acercamos, oh, como a unas ochocientas yardas de él.
200Él dijo: “Oiga, Hermano Branham, ¿mató—mató Ud. alguna vez a un oso pardo?”
201Yo dije: “Yo he matado muchos osos, Bud, pero nunca antes he matado un oso pardo de puntas plateadas”.
202Él dijo: “Ud. sabe, el puntas plateadas es el más feroz de todos ellos”. Yo dije: “Sí, así tengo entendido”. Él dijo: “Él se resiste a morir”. Y yo dije: “Bueno…”
203Él dijo: “No... ¿Qué—qué—qué tan lejos tiene Ud. que…? ¿Qué tan cerca tiene Ud. que llegar de él con eso?”
204Ahora, Uds. pregúntenle a él. Escríbanle una carta. Yo les daré la dirección. Él dijo: “Cualquiera que quisiera escribirme respecto a eso, sobre cualquiera de esas cosas, yo se las diré”. Y así que.... Y yo dije: “Bueno”, yo dije... Él dijo: “¿Ahora?”
205Yo dije: “No, no. Yo estaba más cerca que esto, Bud. Yo estaba muy cerca de él”.
206Él dijo: “Nos estamos acercando bastante ahora. Él puede atacar en cualquier momento”.
207Yo dije: “Lo sé”. Pero dije: “Bud”, dije, “todo saldrá bien”.
208Él dijo: “Mire, cuando uno le dispara a un oso”, dijo, “mire, Hermano Branham, uno le dispara en la espalda. Uno tiene que tumbarlo, porque él continuará combatiendo, y entonces no podrá levantarse”. Yo dije: “No, de acuerdo a la visión, yo le disparé al corazón”. Él dijo: “Espero que Ud. no haya cometido un error en eso”.
209Yo dije—yo dije: “No lo cometí”. Dije: “Yo recuerdo eso”. Porque en una—en una visión uno está en—uno está en una conciencia, y ambas... Como lo explicamos la otra noche, uno está en ambas... uno no puede olvidarlo. ¿Ven? Así que ahí lo tienen.
210Así que nos acercamos como unas—como unas doscientas cincuenta yardas, y al pasar el último pequeño barranco, yo dije: “Hasta aquí. Míralo. ¿No es una belleza?” Él dijo: “Sí, creo que sí lo es”.
211Yo dije: “Muy bien, Bud. Mira, cuando yo me levante de aquí él arremeterá”. Dije: “Tú nada más observa”. Y él dijo: “Yo estaré observando”.
212Así que yo metí una bala en el cañón del rifle, Uds. saben. Y nosotros estábamos escondidos en ese pequeño barranco. Precisamente cuando me levanté, allí él arremetió. ¡Oh, hermanos! Me detuve, disparé, y sonó como un guisante disparado pegándole. ¡Hermano!, eso no lo detuvo para nada. Y, ¡oh!, antes....
213¡Hablar de velocidad! Yo nunca había visto algo como eso. Él... ellos excederían en velocidad a un caballo, o a un venado, o a cualquier cosa, Uds. saben, un oso puede hacerlo, de esa manera. ¡Él venía bajando esa colina hacia nosotros, de esa manera!
214Y miren, antes que yo pudiera meter otra bala en el rifle, él cayó muerto como, oh, como a treinta, cuarenta yardas de mí y rodó; le arrancó el corazón, los pulmones, y todo. Era una bala Nosler, Uds. que cargan sus rifles con balas a mano, las conocen. Así que lo—lo reventó, y él cayó.
215Bud, parado allí, miró, teniendo la boca bien pálida. Él dijo “¡Hermano Branham, yo no lo quería en mis piernas!” Yo dije: “Yo tampoco”.
216Dijo: “¡Fiu!” Dijo: “Yo quiero decirte ya que todo ha terminado, amigo. Si eso no hubiera sido una de esas visiones, y que yo las había visto acontecer antes, yo nunca hubiera venido acá, tan cerca de ese oso contigo”.
217Y ninguno de nosotros podía moverlo. Él pesaba alrededor de mil libras, creo yo. Así que, era un animal grande, enorme. No pudimos limpiarlo; nosotros tuvimos... lo desollamos. Empezamos a bajar, y él dijo: “Hermano Branham...” Yo levanté los cuernos. Él dijo: “Si esos cuernos son exactamente de cuarenta”, dijo, “me voy a poner a correr como loco”.
218Yo dije: “Entonces más te vale que empieces ahorita, porque eso es lo que es”.
219Él dijo: “Yo nunca había visto un—un—un... Me parece como que estoy soñando esto”.
220Y cuando llegamos allá, yo le dije a—a Eddie, dije: “Mira, observa. Blaine pondrá sus manos…”
221Ahora, Uds. recuerdan que había una mano pequeña sobre ese cuerno. ¿Recuerdas, Hermano Fred, cómo te dije que sería? Y yo le dije a Eddie: “Obsérvelo”. Entonces Bud dijo: “Espérense”. Él tenía su caballo allá.
222Y nosotros teníamos el olor del oso en nosotros, Uds. saben, esos caballos estaban despedazando todo. Uds. saben cómo se comportan cuando ellos huelen a un oso pardo o a cualquier clase de oso. Así que yo—yo fui allá para intentar sujetar al caballo, al caballo ensillado, tratando de escapar.
223Y él fue, y buscó su cinta métrica, y regresó atravesando por allí, mirándome de esa manera. Dijo: “Ven aquí, Blaine”. Yo codeé a Eddie. La puso en él. Amén. ¡Y créanme, eso tenía cuarenta y dos pulgadas exactamente!
224Ahora, esos cuernos se encogen como dos pulgadas cuando se secan. Ese oso pardo está en mi cuarto de estudio, y los cuernos están colgados en la pared. El taxidermista los había arreglado, y los arregló. Hay una cinta métrica colgada en ellos, cuarenta y dos pulgadas exactamente.
225Ahora, ¿para qué le diría Dios a un hombre algo como eso, respecto a un viaje de cacería?
226Cuando regresé, mi madre estaba enferma. Yo fui a verla. Ella dijo: “Billy...” ¿Ven?, Él estaba dándome ánimo, preparándome para algo. Yo dije: “Mamá, el Señor siempre la ha sanado a Ud.”. Ella dijo: “Billy, yo voy al Hogar para ver a tu papá”. “Oh”, dije yo: “Mamá, no hable Ud. así”. Dijo: “Sí, me voy”. Yo oré por ella. El Hermano Fred, y todos estos testigos sentados aquí ahora, lo saben.
227Entonces, cuando menos pensé, ellos la tenían en el hospital. El doctor ni siquiera sabía lo que tenía. Bueno, yo fui allá a orar por ella. Ella dijo: “Hijo, me voy”. Y miren, mi madre era una mujer algo fuerte de todas maneras.
228Un día, un par de días después de eso, yo entré. Ella estaba parada allí mirando hacia los cielos. Ella dijo: “Billy, te veo”. Yo dije: “Pues, seguro mamá”. Dije: “Yo te veo justo aquí”.
229Ella dijo: “¡Oh, tú has envejecido tanto, Bill!” Dijo: “Tu cabello blanco y barba colgándote. Tú estás abrazando la cruz, alcanzándome”. Yo tenía una buena idea entonces que ya era tiempo. Ahora, Uds. hermanos aquí saben que eso es verdad.
230El día siguiente era domingo. Yo estaba predicando. Ellos me notificaron: “Tu...” Yo dije: “Yo no creo que mi madre se está yendo”. Dios siempre me muestra a mi familia cuando van a partir. Pero de mi madre, Él nunca me ha mostrado nada al respecto”. Vino el recado, y yo estaba a la mitad de mi mensaje, como estoy aquí. Alguien entró y dijo: “Ve—ve adonde tu madre ahora mismo. Llámala por teléfono. Se está muriendo en este momento”.
231Yo dije: “Muerte, no la toques todavía. La Palabra de Dios es más importante que eso”.
232Este hombre sentado aquí, el Hermano Borders... Después que se terminó el servicio, yo fui a ver a mi madre. Me encontré con el Hermano Borders. Él dijo: “Hermano Branham, Ud. ni siquiera mide seis pies, pero yo vi a un hombre de diez pies parado en el púlpito esta mañana”. Yo dije: “Hermano Borders, Dios se encargará de todo lo de mi mamá”.
233Y unos días después de eso, ellos me llamaron a la habitación, y ella verdaderamente se estaba yendo. Los hijos se reunieron, se pararon alrededor de la cama. Yo dije: “Mamá, ¿Ud. en realidad se está yendo?” Ella dijo: “Sí”. Ella entonces no podía hablar más.
234Yo continué diciéndole: Madre, “¿qué significa Jesús para Ud.?” Yo me recuerdo bautizándola en agua en Su Nombre, hace mucho tiempo. Yo dije: “Dígame, ¿qué significa Él para Ud. ahora?” Ella dijo: “Más que la vida para mí”.
235Yo dije: “Mamá, si Ud. se está yendo, yo soy su hijo, el… un predicador. Yo quiero saber de mi propia madre que va a encontrarse con Dios. Yo quiero tomar su mano aquí, mamá”. Dijo: “Yo quiero que...” Yo continué tomándosela.
236Ella no podía hablar. Parecía que ella estaba paralizándose, su rostro. Yo dije: “¿Ya no puede hablar más, mamá?” Ella no podía hacer... Yo dije: “Escuche, ¿es Jesús todavía el mismo para Ud.?” Ella podía decir que sí con su cabeza.
237Entonces llegó un momento en que ella ya no podía mover su cabeza. Yo dije: “Madre, ¿es Jesús todo para Ud. ahora? Él viene por Ud. en un momento, ¿todo para Ud.?” Ella no podía moverse.
238Yo dije: “Mamá, Ud. sólo tiene una cosa. Veo que está parpadeando. Si Jesús todavía significa lo mismo para Ud. como siempre significó, desde el día que yo la bauticé a Ud. en agua, parpadee muy rápido”. Ella parpadeaba, y las lágrimas le corrían, de esa manera.
239Vino un vientecito entrando al cuarto, y mi madre se fue al Hogar.
240Yo regresé a casa, salí a la funeraria, escogí la ropa. Oh, Uds. saben cómo es eso. Uds. han tenido que hacer la misma cosa. Todos los niños llorando, uno en un lugar, y otro en otro. Yo dije: “Mi mamá era el poste de amarre. Ya nunca seremos los mismos”. Doc y su familia en este rincón, Jesse y su familia en ese rincón. Acabábamos de enterrar a Howard recientemente. Yo dije: “Bueno, estamos acabados, muchachos”. Yo dije: “Nosotros... No vendremos a vernos uno al otro. Mamá era lo que nos mantenía unidos”. Yo dije: “Ahora ya no nos veremos mucho uno al otro”.
241Yo me fui a casa en la noche, después que escogimos su ropa. Me fui a casa.
242La Señora Domico... ¿Alguien de Chicago la conoce? Ha sido una amiga muy apreciable de la campaña. Ella me había regalado una Biblia, y era una de esas Biblias con letras rojas con un cierre en ella. Y alguien... Cuando yo prediqué aquel sermón: “El Cordero y la Paloma”, ellos me habían enviado dos palomas para detener libros. Otro hermano mío, el Hermano Norman, me había enviado una palomita y un cordero. Y el Hermano Borders me dio el cordero. Yo tomé la Biblia. Meda estaba en un rincón llorando.
243Y todos Uds. Hombres de Negocio aquí saben que cuando yo estaba en Jamaica, vi a mi suegra. Les dije en la mesa allá en Jamaica, yo dije: “Alguien de mi familia que no tiene dientes se está muriendo. Los veo irse”. Ahí mismo en la mesa, y Demos Shakarian y todos ellos sentados allí. Unas cuantas horas después, mi suegra casi cayó muerta, una vez ¿ven?, sin dientes, exactamente.
244Yo dije: “Vi a un joven escupir sangre”. Y llamé y dije: “No permitan que Billy....”
245¿Hay alguien aquí que estaba en la—la reunión de Jamaica allá en esa ocasión, en—en Jamaica? No veo. Sí. Hay dos. Así que entonces...
246Y dije: “Debe... Billy, no vayas allá. Yo vi a un joven escupir sangre”. Y era mi cuñado. Él fue... tuvo una hemorragia cuando su madre murió. Fue un golpe muy duro para él.
247Entonces parado allí ese día tomé esta Biblia, dije: “Padre, yo no sé. Quizá sea sólo Tu amor, Tú no me mostraste su partida. Pero estoy tan quebrantado, Dios. ¿Me darás alguna palabra de consuelo de Tu Palabra?” Dije: “Permíteme leer algo que me consuele”. Yo simplemente dejé que la Biblia se abriera de esa manera, y allí estaba, letras rojas grandes: “Ella no está muerta, sino que duerme”. Y me fui al cuarto. Nos dormimos.
248Como a las ocho de la mañana siguiente, me levanté. Ellos la iban a tener preparada como a mediodía, para que pudiéramos ir y verla. Meda fue a traer el desayuno de los niños, y el pequeño José llorando, Rebeca en un rincón todavía llorando: “¿Volveré a ver a mi abuelita?”
249Yo dije: “Sí. Sí. La volverás a ver. Ella sólo ha cruzado, se fue allá al piso de arriba”. Dije: “Ella... La volveremos a ver”. Y ella amaba a esos niñitos, Uds. saben.
250Y, así que todos ellos estaban llorando: “¿Podemos ver a la abuelita esta tarde?”
251Yo dije: “Uds. pueden ver el cuerpo en el que ella vivió, pero abuelita se ha ido a estar con la otra abuelita de Uds., y con ellos allá en el Cielo”.
252Y José no podía entenderlo, mi hijo pequeño, Uds. saben. Él sencillamente no podía entenderlo. Él dijo: “¿Entonces mi abuelita va a bajar esta noche?”
253Y yo dije: “No, no. Yo no sé cuándo regresará ella. Cuando Jesús venga, ella regresará”.
254Y yo estaba parado allí. Me di la vuelta y entré al cuarto. Y cuando lo hice (no me pregunten que lo explique, no hay manera de explicarlo), yo me vi a mí mismo parado allá afuera, al igual que estoy mirando a esta audiencia. Y yo estaba dirigiendo las alabanzas. Yo nunca hice eso. Yo ni siquiera sé cantar en lo absoluto. Así que... Y había una enorme multitud de personas.
255De este lado, el—el auditorio se veía como que estaba afuera, como, oh, yo no sé cómo lo llamarían Uds., como en declive, y como una especie de anfiteatro. Y las hileras llegaban tan lejos, que tenían que estar elevadas de esta manera, para que los que estaban muy lejos allá atrás, tuvieran que mirar en esta dirección. Y allí en medio... sólo tres hileras de esta manera. Y allí en medio, sólo había como hileras de montones de pequeños espásticos, niños inválidos, puestos en esas hileras.
256Y yo traía puesto un traje oscuro, y estaba cantando: “Traedlos, traedlos, traed los pequeñitos a Jesús”. Nosotros cantamos eso mucho en la iglesia, especialmente en la dedicación de niños. Y había como una—una sección allí, en donde se sentaba la celebridad, y el púlpito estaba cerca de eso. Pero yo estaba abajo, dirigiendo las alabanzas. Y de repente, yo estaba allí mirándome a mí mismo, entonces... ¡Oh!, no traten de entenderlo, porque no pueden. Y estando yo allí, entonces sucedió que era aquí. Yo no sé. Ellos dos se unieron. Y es.... Eso es una cosa buena, cuando sus dos se unen.
257Compré una cámara allá. Bajando, yo no sabía cómo tomar una fotografía. Yo miré a través de esa cosa, y podía ver cinco o seis objetos diferentes. Así que empecé a enfocarla. Billy me dijo, dijo: “Enfócala, y todos ellos llegarán a ser uno”.
258Es una buena idea hacer eso, Uds. saben. Uno ve las cosas diferentes cuando empieza a enfocar. Y usen la Palabra de Dios para enfocarlo a Él, y Uds.—Uds. entenderán de lo que estoy hablando. Pero enfóquenlo primero. ¿Ven Uds.?
259Así que estando parado allí mirando, yo entré en esa visión. Y mientras estaba allí, yo me fijé que una persona de renombre vino de muy atrás, de la parte de atrás del lugar. Y ellos estaban… Yo dije: “Bueno, ellos están viniendo a la sección de las celebridades”. Así que ellos estaban viniendo en esta dirección. Y yo pensé: “Bueno, cantaré una vez más mientras esa señora viene”. Ella estaba vestida a la antigua.
260Ahora, algunas de Uds. señoras recordarán esto, cuando ellas usaban algo como faldas, alrededor de aquí, y llegaban hasta el borde de los zapatos de agujetas. Y ellas tenían algo amplio... ¿Cómo es que Uds. le llaman a esas cosas, como—como la que tiene puesta esta señora aquí ahora? Eso... blusa, blusa. Una de esas cosas como ésa, y tenían mangas muy amplias. ¿Las recuerdan Uds.? Subía alrededor del cuello aquí, con una cosita, algo como un botón iba aquí. Y luego un gran sombrero puesto, volteado hacia un lado. Y las señoras en esos días, ellas usaban cabello largo, así que ellas se lo bajaban de esta manera, y se ponían un sombrero y una horquilla en él para el cabello, Uds. saben, para sujetarlo porque ellas tenían que cabalgar de lado y demás.
261Así que esta señora venía, y todos tenían respeto para esta señora. Y yo pensé: “Bueno, ella irá a la sección de las celebridades”.
262Así que entonces, yo dije: “Una vez más, todos en este lado. ‘Traedlos’. Ahora, por aquí, ‘Traedlos’. Luego, todos los del centro, todos juntos ahora: ‘Traed los pequeños a Jesús’”.
263En el momento en que dije eso, esta señora ya había entrado en la sección. Yo podía ver... Cuando ella entró en esa sección, todos se pusieron de pie. Y ellos estaban haciendo algo como esto, saludándola a ella. Y ella los estaba saludando.
264Yo pensé: “Bueno, es hora para que yo predique. Empezaré a orar por esas personas enfermas”. Y me subí allí al—al púlpito, así, y la sección estaba como, oh, estaba tan cerca como este hermano que está sentado aquí. Y yo me di la vuelta de esta manera.
265Yo pensé: “Bueno, ahora, esa señora me saludará inclinando su rostro, así que la saludaré”. Y entonces, cuando yo volteé ella ya tenía su rostro inclinado de esta manera, y yo estaba inclinando mi rostro de esta manera. Y cuando yo levanté mi rostro, al mismo tiempo para saludarla, era mi mamá: joven, hermosa. Yo la miré. Dije: “Mamá”. Ella dijo: “Billy”.
266Y en ese momento, los relámpagos empezaron a iluminar el edificio, los truenos rugieron, y hubo un sacudimiento. Y una voz dijo: “No temas con respecto a tu madre”. Dijo: “Ella está igual que en 1906”. Y él... yo dije: “¿Qué?, ¿1906?” Y Meda dijo: “¿Qué te pasa?” Yo dije: “Cariño, 1906, ¿qué sucedió en 1906?” Ella dijo: “¿Por qué?” Yo dije: “Una visión. Yo vi a mi mamá parada aquí”. Dijo: “Tú viste, ¿qué?” Yo dije: “Vi a mi mamá”. Dijo: “¿Estás completamente seguro, Bill?”
267Yo dije: “Sí. Ella estaba parada aquí mismo, y ella era hermosa. Y Él dijo...” Yo dije: “Ella era una mujer joven”.
268Entonces fui y saqué el registro antiguo de la familia. Y, ¿saben Uds. lo que ella era en 1906? La novia de mi padre. Ese fue el año en que ella se casó. Ahora ella es parte de otra Novia: la Novia del Señor Jesús.
269Alguien de alguna parte me envió una moneda de cinco centavos. Yo la tengo aquí en mi bolsillo: 1906.
270“Y Él, el Espíritu Santo, cuando Él venga, Él les revelará estas cosas que Yo les he dicho y les mostrará cosas que habrán de venir”.
271Ahora, ¿qué es? El viaje de cacería fue únicamente para fortalecerme, ¿ven Uds.? Uno de los mejores viajes que haya tenido, sabiendo que este gran golpe… Eso fue amor. Y hermano, hermana, si todas estas otras visiones han sido perfectamente correctas, de lo que el Espíritu Santo ha mostrado... Tiene que ser el Espíritu Santo. La Biblia dice que “si sucediera entonces era Él”.
272Entonces ¡qué esperanza tenemos! Algún día vamos a irnos de este lugar. Vamos a regresar a ser un hombre y una mujer joven, para nunca más morir. Yo prefiero saber eso que saber que yo iba a ser un presidente del mundo y vivir por un millón de años. Yo prefiero saber que estoy en la mano de Dios.
273Y estoy contento de saber en esta noche, que ese mismo Jesús que hizo esa declaración, Él está aquí después de dos mil años. ¿Ven?, no puede perecer; es Eterno. Y simplemente Él es el mismo Jesús en esta noche que era en el día que Él hizo esta declaración. Y Él todavía confirmará esa Palabra, si nosotros la creemos. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed].
274“Pero cuando Él, el Espíritu Santo, haya venido, Él no hablará de Su propia cuenta. Sino que Él tomará las cosas que son Mías”, esa es la Palabra, “y os las hará saber. Y luego, también, os hará saber cosas que habrán de venir”.
275En el libro de—de Hebreos el capítulo 4, la Biblia dice que: “La Palabra de Dios es más cortante…”
276Ahora, ¿quién era la Palabra? Jesús. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. El Verbo fue hecho carne, y habitó…”
277“La Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el... y el tuétano, y discierne los pensamientos del corazón”.
278Ese es nuestro Dios. No estamos perdidos, amigos. Todavía estamos en la gracia de Dios. Yo—yo siento... Hablar de algo, y hablar en tiempo pasado... Y como yo dije anoche, cómo es que esos discípulos estaban tratando de vivir en base a la reunión que ellos habían tenido el día anterior, esperando otra con anticipación, pero se olvidaron que el mismo Creador del viento y de las olas estaba acostado en la barca.
279El Dios que estuvo allá en aquellas montañas, que colocó a ese oso pardo de puntas plateadas, de acuerdo a Su Palabra, el cual está allá en el piso como evidencia...
280Ahora, si Uds. desean escribirle a ese hombre, sólo escriban: Bud Southwick, S-o-u-t-h-w-i-c-k, Bud Southwick, Fort Saint John, Columbia Británica, y que él les conteste la carta a Uds. Y a propósito, si Uds. van a salir en un viaje de cacería, él es un buen hombre con quien ir.
281Ahora fíjense. Él ha contado eso entre todos esos cazadores de punta a punta en esa carretera, al grado que creo que voy a tener una verdadera reunión la siguiente ocasión que yo vaya allá, sólo con guías. Sí, al ver esas cosas suceder exactamente de la manera que suceden. Eso fue el año pasado.
282Esto es este año, ahora mismo. Ese mismo Jesús, que hizo esa promesa, dijo: “No te dejaré ni te desampararé. Estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed].
283Con tales evidencias, con tal verdad vindicada, verdad positiva, ¿cómo podemos sentirnos de alguna otra manera, sino sólo querer atravesar ese techo y ser raptados? ¿Hemos permitido que las cosas del mundo nos emboten de tal manera, que cuando vemos cosas tan vitales que son positivamente probadas ser la verdad...?
284Ahora, cada persona enferma aquí, si Uds. únicamente creyeran que el mismo que hizo esa promesa, y el mismo que le quitó esa epilepsia a ese muchacho, a ese hombre, Él es el mismo Dios que está aquí ahora mismo. Si yo pudiera quitarla de Uds., yo lo haría, pero no puedo hacerlo. Él ya ha comprado eso para Uds., y la única cosa que Uds. tienen que hacer es creerlo.
285¿Qué si al muchacho le hubiera dado un ataque, y la mujercita hubiera dicho: “Bueno, qué tiene que ver esa camisa?” Eso probablemente no funcionaría con nadie más. ¿Ven? Sólo con él, porque fue enviado para él. Naamán se zambulló en el río siete veces, pero alguien más zambulléndose, probablemente no sanaría de su lepra. ¿Ven? Pero fíjense. Es lo que Él dice que es la verdad, una verdad perfecta, vindicada.
286Ahora, se está haciendo tarde aun para llamar una línea de oración. Paremos—paremos eso por un momento.
287Pensemos: ¿Es eso lo que Dios prometió? Ese sería el Espíritu Santo genuino que haría eso. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Bueno, ¿quién diría que Él no era el Espíritu Santo? Lo era. “Yo y Mi Padre Uno somos”. El Espíritu Santo era Su Padre. “Ella dará a luz. Ese Ser Santo que es concebido en ella es del Espíritu Santo”. Así que el Espíritu Santo y Dios es el mismo Espíritu, y estaba en Él.
288Y observen lo que Él hizo cuando una mujer tocó Su manto, cuando Él miró a la audiencia y percibió sus pensamientos. ¿Acaso no dice la Palabra que “la Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos, y discierne los pensamientos del corazón?” [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Acaso no prometió Él en San Juan 12, mejor dicho, en San Juan 14:12, que: “El que cree en Mí, las obras que Yo hago él también las hará?” [“Amén”.] O, ¿ha fallado alguna vez en ser la verdad?
289Entonces Dios está aquí. Él está aquí para sanar a toda persona aquí. Él está aquí para salvar a toda alma perdida. Y antes que haga un llamado al altar, como me siento guiado a hacer, ¿ven?, para hacer este llamado al altar, sólo pidámosle a Él. ¿Cuántos de Uds. se expondrían a perder, o dirían: “Si yo puedo...?” Quizás los desconocidos aquí dirán: “Yo nunca he visto una de estas reuniones. Yo—yo he escuchado a personas hablar acerca de estas cosas, pero realmente yo—yo nunca lo he visto. Eso animaría mi corazón si yo pudiera ver la Presencia misma de Cristo venir entre la gente, y hacer esa misma cosa que Él hizo”. ¿Los animaría a Uds.? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
290Inclinemos nuestros rostros para orar; todo ojo cerrado. Ahora, permita al Espíritu que siga a la Palabra.
291Ahora, Padre, yo he hecho lo mejor que sé, Tú conoces mi corazón. Sabiendo que estas personas están sufriendo bajo este calor, y que están atestadas, de pie, pero han sido muy pacientes. Me imagino que es la misma clase de multitud que se paró en la orilla de la playa aquel día, y te escuchó hablar desde la barca. Y luego Tú les dijiste: “Bogad mar adentro y echad vuestras redes para pescar”. No ver si había algunos allí. Allí estaban.
292Y cómo es que esas palabras notables de ese apóstol que dijo: “Señor, hemos echado la red toda la noche y nada hemos pescado; mas en Tu Palabra vamos a echar la red”. Y cuando ellos obedecieron Tu Palabra, encerraron una multitud de peces, a tal grado que sus redes empezaron a romperse.
293Señor Jesús, no hay duda que muchas mujeres dejaron de lavar esa mañana, muchos hombres dejaron sus campos, sus cosechas, pescadores dejaron sus redes para escuchar la Palabra de Dios. Señor Jesús, si Tú estuvieras aquí en forma física esta noche, es muy dudoso que más de lo que está reunido, se reuniría. Pero estas personas creen que Tú no estás muerto, que Tú te levantaste de los muertos, y que Tú manifiestas Tu Palabra, y cumples Tu Palabra, la Palabra que yo les he leído de Tus Santas Escrituras en esta noche.
294Y así como a nuestro Señor en una ocasión le fue dada una Biblia, o el—el pergamino, y Él leyó, y se sentó. Y dijo: “Hoy se ha cumplido esta Escritura”.