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~ DESPERTANDO A JESUS ~
1Buenas noches. Como siempre, es un privilegio estar en la casa del Señor.
2Qué sorprendido me quedé al ver a este joven aquí de Arkansas, amigo mío. Hace mucho tiempo, creo que la última vez que te vi fue en California, ¿no es así? ¡Vaya, vaya! ¿Todavía estás en California? ¿Aquí? ¡Oh! Creo que tendré que mudarme. Todo el este se está viniendo para el oeste.
3Y, bueno, ¿todos están contentos? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Eso es correcto.
4Bueno, creo que este es más o menos nuestro sexto servicio ahora. Tenemos que continuar a través de la próxima semana, y—y hasta el próximo lunes por la noche. Ahora, no se olviden del banquete el lunes por la noche, en Tucson, y estamos esperando tener un tiempo maravilloso allí este próximo lunes por la noche.
5Hoy estaba hablando con el hermano Williams y el hermano Rose. Y les dije: “¿Saben?, voy a empezar a orar por los enfermos”. Dije: “Yo retengo a esa pobre gente allí todas las noches como hasta las diez o las once”. Dije: “Me siento muy avergonzado de mí mismo, de hacerlo así”. Y en verdad me disculpo por retenerlos tanto tiempo, pero es que no los veo muy a menudo.
6Y no puedo emplear ese pretexto en casa porque allá es aún peor. ¿Ven? A veces comenzamos por la mañana, temprano, y predico hasta esa tarde y así, o hasta que nos alistamos para ir a casa. Y así estamos allí sentados, muy interesados, gozando de un buen tiempo.
7Es bueno estar aquí, hermano Groomer. ¿Dónde…? [Alguien le habla al Hermano Branham—Ed.] Sí. Sí. Estaba un poco escondido para mí. ¿No estaba…? Yo estuve aquí el año pasado cuando vinimos, ¿no fue así? [“Sí”.] Me lo imaginaba. Recuerdo el lugar y la iglesia. ¡Me siento muy contento de estar aquí esta noche! Dios los bendiga a todos.
8Y miren, estamos esperando que el Señor sane a los enfermos esta noche. Hemos cambiado el programa un poco, y entro al mensaje, predicando el Evangelio, o lo que yo pienso a lo mejor de mi entendimiento. Y luego comienzo, y no sé cuándo parar. Yo simplemente sigo adelante, y los retengo demasiado. Entonces, pensé que sería una buena oportunidad esta noche, después de tantas noches de predicación, de tratar ahora de orar por los enfermos. Así que hoy nos preparamos un poco para ello y esperamos en el Señor. Y anoche empecé a fijarme en la manera... Uds. saben, uno tiene que ir en la dirección que Él lo guía a uno a ir. Uno—uno siente que algo lo mueve, y al momento visiones empiezan a abrirse, y entonces uno sabe que hay algo aproximándose.
9Entonces, hoy yo estaba saliendo, también, en el... Yo estaba en el... en mi hotel, y el Espíritu Santo me dijo que fuera en cierta dirección. Y había una piscina allí afuera. Pensé que tal vez algún niñito se había ahogado. Fui hacia allá, miré así, y vi algunas personas. Ellos están sentados aquí enfrente esta noche. Ellos saben que fue el Señor Quien llegó allí, y que lo que dijo es exactamente la cosa. Así que en ese instante yo supe que era hora de empezar a orar por los enfermos.
10Y miren, acerquémonos a Él ahora, por medio de la oración, antes de que abordemos Su Palabra. Y Uds. son una audiencia muy agradable. Uds. han sido muy atentos todas las noches. Sé que algunos tienen que levantarse e irse en algún momento, antes. Sé que no es porque simplemente quieran irse. Pero es que tienen que coger autobuses. Tienen que ir a trabajar. Yo—yo comprendo eso. Y ahora inclinemos nuestros rostros sólo un momento para orar.
11Miren, me doy cuenta de que casi hay tantos parados allá atrás como los que hay sentados aquí. Y queremos... Sabemos que Dios contestará sus peticiones de la misma manera como lo hace en cualquier lugar. Ahora, ¿tienen Uds. una petición? Denla a conocer al levantar una mano. Dios oirá.
12Nuestro Padre Celestial, estamos entrando ahora en la Presencia de Jesús, en—en Su Nombre. Y nos dirigimos al Trono de gracia, para pedir perdón por nuestros pecados, porque, sabemos que día a día te fallamos. Cada hora de nuestra vida, rara vez pasa uno sin que tengamos que detenernos para decir: “Señor, perdóname. Yo—yo no quise hacerlo de esa manera. Yo debería haberlo hecho de esta—de esta otra manera. Esta otra manera”. Entonces, sabemos, Señor, que Tú siempre estás tan lleno de misericordia y dispuesto a perdonar a Tus hijos. Tú escuchas su clamor más débil. Estamos muy contentos de que tenemos un Abogado.
13Y rogamos, Padre, esta noche, por esta iglesia, por nuestro amado hermano. En todos estos años que llevo conociéndolo, su carácter, me he dado cuenta que él es un maravilloso siervo de Cristo. ¡Cómo te agradecemos por un hombre así! Yo… Es un gran privilegio, Señor, estar entre él y su pueblo, y asociarme con ellos, y reunirnos para tener comunión con ellos alrededor de la Palabra de Dios. Rogamos Señor, que esta noche llegues cuando la marea esté en lo más alto y nos puedas dar estas bendiciones. Estoy muy contento de encontrarme con viejos amigos a los cuales conocí hace años en el comienzo del ministerio.
14Y ahora, Señor, rogamos que nos bendigas al estar reunidos juntos esta noche en los lugares Celestiales en Cristo Jesús. Nos hemos reunido con ese propósito, Señor, y rogamos que—que suplas nuestras necesidades en esta noche, y respondas nuestras peticiones a Ti, de sanar a los enfermos, salvar a los perdidos, y alentar a aquellos que están desanimados. Te lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén. 15 Ahora bien, esta noche, queremos que los que quieran, los que lo deseen, abran la bendita Palabra, en el libro del Evangelio de San Mateo, el capítulo 8. Y queremos empezar a leer desde… Nuestra escena para hoy, de Mateo, el capítulo 8, y comenzando con el versículo 23.
16Después de irnos hoy con el hermano… o sea el hermano Williams y el hermano Jewel Rose, cuando salían de donde estábamos, yo… en mi mente regresé a cierta ocasión. Y entonces saqué la mano… Porque, habíamos estado hablando, y el Espíritu Santo se había acercado tanto a nosotros. Entonces cuando ellos salieron, yo pensé: “¡Oh, Dios! Seguramente que Él va hablar ahora”. Y recordé en mi mente cierta instancia en la Biblia que había ocurrido, y rápidamente di con eso. Y encontré unas Escrituras que tienen que ver con eso mismo, y de allí saqué un texto, escribí algunas notas sobre eso. Y me gustaría compartirlas con Uds.
17Primeramente, leamos ahora en San Mateo, el capítulo 8, y empecemos con el versículo 23. Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza. Y los hombres se maravillaron diciendo: ¿Qué hombre es éste, que aun los vientos y el mar le obedecen?
18Ese es un texto muy notable, o Escritura. De allí voy a tomar un texto extraño: Despertando A Jesús. Despertando A Jesús.
19Debe haber sido un—un día difícil para Él. Estaba cansado. Su cuerpo estaba agotado. Uds. saben, a medida que Él iba caminando, la gente sacaba a Dios de Él. Ellos sacaban sus deseos de Él. Y al hacerlo… Trataremos de no entrar en detalles para explicar eso, pues no hay nadie que pueda hacerlo. ¿Cómo podemos nosotros explicar cosas que no conocemos?
20Esa es la razón por la que no hay manera, en lo absoluto, de alguna vez ser salvo hasta que uno esté listo para aceptar que no lo puede explicar. ¿Ven? Uno tiene que creer. “El que a Dios se allega debe creer que Él es”. Ahora, no hay manera de probar eso científicamente, pero hay que creerlo de todos modos. Y si uno pudiera probarlo, entonces ya no sería un acto de fe. Y la fe... Dios se ha escondido Él mismo a tal grado que uno tiene que creer que Él es, sin verlo, saber que Él está allí, de todos modos. Ya sea que lo vea, o no, uno lo cree. Seguramente Uds. lo creen, de todos modos.
21Miren, yo pienso que eso es maravilloso, y eso le da a la gente analfabeta como yo una oportunidad, (a todo el mundo), para creerlo, porque lo escuchamos. “Y la fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios”. Entonces aceptamos Eso, y lo creemos. Y sobre la base de nuestra fe en Eso, somos salvos, o sanados. Y todo lo demás que obtenemos de Dios, proviene de un Recurso invisible.
22Cristianos: toda la armadura del Cristianismo es la fe. Todo lo que tenemos es invisible. Las únicas cosas que son reales son invisibles, inexplicables. Las cosas que se pueden explicar no son reales. Son superficiales y mueren. Pero las cosas que no pueden ser explicadas son inmortales, la esfera completa. Fíjense en la armadura del Cristianismo. Amor, ¿qué parte de Ud. es el amor? Amor, gozo, fe, longanimidad, mansedumbre, paciencia. ¿Lo ven? Ninguna de esas cosas, Ud. no puede verlas. Son invisibles, pero sin embargo creemos en ellas. El amor nunca muere. Fe es la—es la victoria. Creemos cosas que no vemos.
23Miren, en Jesús estaba Dios. “Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo”. Y estas personas creyeron Su testimonio. Y los que verdaderamente sí lo creyeron, pudieron obtener de Él la bendición de Dios. Y cuando lo hicieron, Él dijo: “Virtud salió de Mí”. Virtud es “fuerza”. Él… En otras palabras, hoy diríamos que Él se debilitó, cuando la gente sacó fuerza de Él. Bueno, si funcionó de esa manera en ese cuerpo humano, funcionará en otro cuerpo humano.
24Nosotros creamos una atmósfera a nuestro alrededor, cada uno de nosotros. Uds. han estado con personas que eran personas buenas, pero Uds. casi no podían estar cerca de ellas. Y luego han estado con otras personas con las cuales les encanta estar. Uds. crean esa atmósfera. Y, oh, ¿no les hubiese gustado estar cerca de Jesús un rato? ¡Maravilloso! Ver cómo hubiera sido la atmósfera que Él creaba, me imagino que era simplemente un gran manojo de amor, y respeto, y temor piadoso. Miren, con frecuencia he oído a la gente decir…
25Muchos de Uds., me supongo, ya han escuchado la cinta de esa última visión allá, el por qué estoy aquí mismo en Arizona ahora. Y eso fue... ¡Oh, hermanos! Si la obtienen, es: Señores, ¿Qué Hora Es? Y si la obtienen, si alguna vez nos han comprado una cinta, obtengan esa. Miren, ellas no son míos. Ellas pertenecen a otra compañía que está con nosotros, con la cinta, y ellas no son mías. Así que… Pero yo sé que el muchacho las tiene.
26Y nunca me había sucedido algo semejante. Algunos dicen: “Cuando Ud. está en la Presencia de Dios, ¿por qué no le pregunta esto o aquello?” Es—es distinto a lo que uno… Vean, lo que mucha gente llama el poder de Dios, es sólo las bendiciones de Dios. El poder de Dios es totalmente distinto a las bendiciones de Dios. El poder de Dios, en Su Presencia, uno simplemente no sabe qué hacer. Uno simplemente... Uno está—uno está tan... Uno está tan asustado, que está entumecido, por todas partes.
27Por dos días, incluso en la espalda y la parte de atrás de mi cabeza, y por todo mi cuerpo, yo no sentí nada, en lo absoluto. Y así, entumecido totalmente, con tal miedo, cuando esa constelación de Ángeles que estaban allí, miren, sólo me quedé parado allí mirándolos así como estoy aquí en estos momentos.
28Y si Uds. piensan que sería: “Oh, bueno…” No. Si Uds. en verdad están allí y lo ven, la cosa es diferente.
29Y miren, el Señor Jesús, siendo Emmanuel, debe haber estado cansado. Virtud había salido de Él. Y Él tuvo un gran trabajo frente a Él, el día anterior, cuando desembarcó en el otro lado, como todos sabemos, porque Él estaba yendo a Gadara, y fue allí donde encontró a este maníaco. Y pensó que tal vez, mientras el barco iba cruzando Galilea, lo cual probablemente le tomaría un poco de tiempo, Él aprovechó la oportunidad para tomar un descansito. Eso es lo más—lo más natural, lo que cualquiera haría.
30Ellos habían entrado en la barca con Él, y lo llevaron a bordo. Y habían cruzado el mar, para predicar en el otro lado. Y Jesús vio esta gloriosa oportunidad, estando cansado y débil, porque Él era humano. Él no era inmortal en ese momento. Él era un Hombre, y tenía que morir. Esa es la razón que Dios tuvo que hacerse Hombre, para poder morir. Miren, allí estaba Él, y con sueño y cansado. Sus discípulos cogieron los remos y fijaron la vela.
31En aquellos días, ellos tenían…si tuvieran algo de viento, podían arreglar la vela y—y así se movían con el viento. Y a veces si así era demasiado despacio, pero sí ayudaba un poco, en cuanto a remar con los remos, ellos tomaban los remos y ayudaban. Y también con la vela, así podían ganar un poco de tiempo. Uno se sentaba en la parte posterior. Normalmente en una barca grande como esa, se necesitaban de ocho a diez hombres para remar. Bueno, ellos tenían un—un timón, y uno se ocupaba del timón, allá atrás, si es que iba con la vela. Luego si iban remando, naturalmente, podían sujetar el timón y darle con los remos.
32Miren, imaginémonos que tenían izada la vela, pues debe haber habido un poco de viento soplando, por lo que ocurrió un poco después. Y cualquiera sabe, que en esa parte de Galilea, o por allí, oh, hermano, cualquier cosa puede suceder en cualquier momento. Y así que allí iban ellos, navegando.
33Y Jesús debe haberse ido a la parte trasera de la barca, y se acurrucó, y se acostó en un pequeño cabezal allí atrás, para así descansar un poco y recuperarse de Su pérdida de fuerza, para Su servicio que tenía por delante.
34Y los discípulos deben haber estado regocijándose entre sí, por lo que habían estado viéndolo a Él hacer. Debió haber sido un tiempo maravilloso para ellos, porque ellos estaban—ellos estaban gozándose, testificando tal vez el uno al otro. Y quizás estaban discutiendo algunas de las cosas que le había visto a Él hacer.
35Y miren, detengámonos aquí un momento y escuchemos su discusión. Ellos podrían haber discutido sobre el—el lugar cuando Él había dicho algo como esto: “YO SOY EL QUE SOY”. Cuando Él dijo... Ellos dijeron: “Nuestros padres comieron maná en el desierto, y estuvieron bajo el liderazgo de Moisés”.
36Y Jesús dijo: “Y todos están muertos”. Sólo hay dos que entraron a la tierra prometida, (¿ven?), Josué y Caleb. “Todos ellos están muertos. Pero Yo soy el Pan de Vida que vino de Dios, del Cielo. El que comiere de este pan no morirá”. Cambió, era distinto. ¿Cómo podría Él ser el Pan? Ellos quizás comentaron acerca de eso. Y tal vez hablaron sobre…
37Siendo que quizás hay desconocidos aquí, para el servicio de sanidad, quisiera decir esto. Ellos tal vez dijeron… Miren, eso sería una cosa que Él afirmó, que Él era el “YO SOY” que estaba en la zarza ardiente. Pues ellos dijeron: “Tú eres un hombre que no tiene más de cincuenta años y dices que has visto a Abraham. Ahora sí sabemos que estás loco”. Vean, loco significa “demente”. “Y tú no tienes más de cincuenta años”, cuando sólo tenía treinta años. “Pero”, dijeron: “Apenas tienes casi cincuenta años, ¿y tú—tú dices que has visto a Abraham? Ahora sí sabemos que estás loco”. ¿Ven?
38Pero Él dijo: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. ¡Oh, hermanos! No solamente había visto a Abraham, sino que: “Antes que Abraham fuese, YO SOY”. Y Él es tan “YO SOY” ahora como lo fue en aquel entonces. Ahora recuerden: “YO SOY” no es “Yo fui”, o “Yo seré”. “YO SOY” es constantemente, todo el tiempo; el mismo ayer, hoy y por los siglos. “YO SOY”.
39Y entonces ellos pudieran haber dicho: “Bueno, miren, aquí está una de las razones que sabemos que Él era el Mesías. Porque, Él… Nosotros sabemos”. Miren, Él ya se había ido a dormir. “Y sabemos que Él tiene que ser el Mesías, porque se nos dice en las Escrituras lo que este Mesías va a hacer cuando Él venga”. Ahora, esa es una buena filosofía para cualquiera, una buena, y sana doctrina ortodoxa.
40Eso es a lo que yo estaba tratando de llegar anoche, allá en la otra, en Mesa. Nunca juzguen por emoción. Juzguen según la Palabra. Tiene que ser la Palabra. Miren, vigilen la Palabra y lo que dice la Palabra, entonces sabemos que es correcto, porque Dios lo dijo. Miren, eso lo aclara. Y ellos lo estaban juzgando a Él ahora según la Palabra.
41Ahora bien, para saber si Él era el Mesías, Uds. podrían recurrir al hombre que les dio la ley. Dios se la dio a ellos, por supuesto, pero Moisés la trajo de la montaña, de parte de Dios. Y él les dijo que los iba a dejar algún día. Pero: “El Señor Dios levantaría un Profeta como él, semejante a él: Un legislador, un—un Profeta-Rey. Y—y sucedería que todo aquel que rehusara oír a este Profeta sería cortado de entre el pueblo”. Miren, ellos se dieron cuenta de eso, cuando Jesús vino.
42Y a través de las Escrituras, ellos tenían un mandamiento, (o sea los judíos), que: “Si hubiere uno entre vosotros que es espiritual o profeta, Yo, el Señor, Me daré a conocer a él en visión. Y si lo que él dice aconteciere, entonces oigan a ese profeta, porque Yo estoy con él. Pero si no acontece, entonces no le oigan”. Miren, eso es lógico. Eso es sensato.
43Como cuando había un hombre que se levantó una vez, Jeremías, un profeta mayor. El Señor le dijo que—que Judá iba a estar en Babilonia durante setenta años. Dijo: “No escuchen a un soñador, a un profeta, o a cualquier cosa que diga contrario a eso”. Él se puso un yugo en el cuello.
44Y Ananías, (miren), Ananías era un profeta. Y no sólo eso, sino que él era hijo de un profeta. Su padre era un profeta. Y él se levantó, bajo inspiración, y le quitó ese yugo del cuello, y lo quebró y dijo: “ASÍ DICE JEHOVÁ, en dos años ellos van a volver”. La gente podía aplaudir en ese tema. ¡Oh, eso estuvo bien! Ellos querían escuchar a Ananías, pero era contrario a la Palabra. No cuadraba con la Palabra. ¿Ven Uds.?
45Por lo tanto, Jeremías dijo: “Ananías, amén, conceda el Señor que tus palabras se cumplan. Pero, espera un momento, recordemos que ha habido profetas antes que nosotros. Y cuando el profeta profetizaba, y él es conocido. .. El profeta se conoce cuando su profecía se cumple”.
46Veo algunos amigos indios sentados aquí. Yo estaba leyendo sobre su historia, hace algún tiempo, en los primeros días Cristianos de los indios. Y ellos tenían que siempre andar tras los animales, para vivir. Y si venía un profeta entre ellos, y profetizaba y les decía en dónde estaba la caza, él se convertía en jefe. Pero si profetizaba una mentira, ese era el final de su camino. Se deshacían de él, enseguida. No vivía más.
47Bueno, esa fue la misma base que Dios estableció. Dios le dijo a Jeremías: “Ananías ha mentido. Yo nunca le dije a él eso”. Vean, es contrario a Su Palabra. “Y él estará fuera de la tierra dentro de un año”. Y en el séptimo mes él murió. Él lo quitó de la tierra. Ahora, ¿ven Uds.?, a pesar de que él estaba inspirado, pero eso era contrario a la Palabra.
48No importa qué tan enérgicamente pueda predicar un predicador, ni lo bien que él pueda hacer que se vea la cosa, si es contrario a la Palabra, aléjense de eso. Manténgase totalmente alejados de eso.
49Es la Palabra. Ese es el programa de Dios, la revelación completa de lo que Él era, lo que Él es, y lo que será. Es una revelación continua de Jesucristo. Y la revelación completa de Jesucristo es esta Biblia. Cualquier cosa revelada que sea contrario a Él, diciendo lo que Él haría, lo que Él es hoy, “Oh, eso fue en días pasados”, no crea Ud. eso. Tiene que ser el mismo Jesús, (¿ven?), y Él es la Palabra.
50Miren, nos damos cuenta que estos discípulos podrían haber hablado del caso. Tal vez Pedro podría haber dicho: “Saben, yo estaba pensando, que recuerdo que mi padre me decía que algún día vendría una gran conmoción. Siempre ha habido cositas que se levantan. Que habría… Antes que el Mesías viniera, probablemente se levantarían falsos mesías. Pero él me dijo: ‘Hijo, recuerda una cosa. Nosotros somos judíos. Nosotros somos los escogidos de Dios. Y tenemos un mandamiento de nuestro Padre Celestial, que… y sabemos que ese Mesías será un profeta. Y si el profeta sólo se conoce cuando habla, y lo que dice acontece, él conocerá entonces que ese es el Mesías’”.
51Y cuando Pedro llegó ante Su Presencia, por la invitación, tal vez, de Andrés, su hermano, que lo había oído, y había visto el día cuando Juan lo anunció, y que ése sí era Él.
52Y Juan, él vio al Espíritu, él oyó la Voz. Más nadie la oyó ni la vio, solamente él. De todos los miles que estaban allí, nadie la vio, sino Juan. Es que fue enviada para él. “Juan dio testimonio, al ver al Espíritu de Dios descender, (¿ven?), y una Voz del Cielo”.
53Cuando Pablo fue derribado por una Luz que lo cegó, ninguno de los demás vio la Luz. Aquello fue tan real para Pablo que le cegó los ojos.
54Los magos siguieron la Estrella desde Babilonia, por todo el camino. Y ellos medían el tiempo por medio de las estrellas. Pasó por encima de todos los observatorios, y ninguno la vio. Les fue mostrado a los magos.
55Dios escoge a quien Él quiere, y hace lo que Él quiere hacer. Él es Dios. Y Él nunca obrará en contra de Su Palabra. Siempre en conformidad con Su Palabra.
56Y Simón podría haber dicho esto, Uds. saben, mientras que rugía… remaba a través del... de este lago, y Él estaba dormido en la parte de atrás de la barca. Él dijo: “Cuando yo llegué ante Su Presencia, y Él me dijo: ‘Tu nombre es Simón, y eres hijo de Jonás’, eso lo concluyó para mí. En ese momento yo supe que verdaderamente ése era el Mesías, porque Él me dijo exactamente la verdad, aunque nunca me había visto”.
57Quizás Felipe dio el testimonio acerca de buscar a Natanael, y Él le había dicho en dónde estaba antes que él viniera. Ellos podrían haber hablado acerca de la mujer en el pozo. Podrían haber hablado del ciego Bartimeo, quien tocó Su manto al… estando parado a cien yardas de Él, (tal vez), y su—su fe en Dios lo tocó a Él. ¡La mujer que tocó el borde de Su vestidura! Todas estas cosas probaron que Él era el Mesías. ¡Qué tiempo tan maravilloso! 58 Ahora, luego ellos quizás discutieron la actitud de la gente hacia Él. (Miren, nosotros… Mientras tanto, ellos iban cruzando el lago). Hacia Él... Algunos decían… Algunos creían. Otros no creían.
59Asimismo es hoy. Algunas personas lo creen. No, uno pudiera… No importa qué tan claramente pudiera ser vindicado, algunos no lo creerán. Y hay aquellos que son tan espirituales, que con la primera inclinación de la cabeza, ellos lo captan. Y a otros se les trata día y noche a martillazos y nunca lo captan.
60Permítanme detenerme aquí por un momento en esto, para explicar algo. Las semillas que caen en la tierra, si ellas están germinadas, crecerán cuando les pegue el sol, las condiciones de humedad. Pero si no están germinadas, el sol podría brillar sobre ellas, y ellas simplemente se podrirían de todas maneras. No sucedería nada.
61Nosotros estamos germinados. Nuestros nombres fueron llamados, puestos en el Libro de la Vida del Cordero, desde antes de la fundación del mundo. No importa qué tan religiosos seamos, eso no tiene nada que ver con ello; a veces va en contra de nosotros.
62Me siento como en casa con un hermano tan fino como el hermano Groomer aquí, y estos otros hermanos aquí. Yo—yo digo esto porque lo siento.
63Fíjense en Jesús. Nosotros sabemos ahora que Él era el Mesías. Y cuando Él vino y se mostró como el Mesías, a los religiosos, fariseos, saduceos, todos eran sacerdotes del linaje de Aarón, durante cientos y cientos de años. Sus tatara-tatara-tatara-tatara-tatara-tatara-tatarabuelos, allá atrás, eran sacerdotes, estudiaban la Palabra, estudiaban a los profetas. Y los profetas claramente habían hablado de esto. Pero cuando Jesús vino e hizo eso, estaban tan ciegos como un murciélago. Religiosos al pie de la letra, listos, inteligentes, intelectuales a más no poder, mucho más que uno de nosotros hoy en día, entrenados en la Palabra, criados así desde niños. Y cuando la Verdad genuina destelló frente a ellos, y esa Luz resplandeció, dijeron: “Este hombre, nosotros no podemos entender eso, así que Él debe ser un diablo, belcebú. Él tiene una mente muy poderosa. Puede leerle los pensamientos a la gente”. Un telépata, lo llamaríamos hoy en día. Ellos no entendieron.
64Pero ahora fíjense. Un día, allá en Sicar, una pequeña ciudad de Samaria, Jesús pasó por allí y se sentó al lado de la pared. Y una mujercita de mala fama, de mal nombre; ella tenía muchos maridos que no debiera haber tenido. Y aquí viene a buscar agua, y Jesús le dijo: “Dame de beber. Y tráeme de beber”. Y ella le dijo que ellos—ellos no podían hacer eso. No estaba bien. Era un insulto para ella... que Él le pidiera tal cosa a una mujer samaritana.
65Y Él rápidamente le dijo: “¡Si tú supieras con Quién estás hablando!” Miren, ella no lo sabía. Le dijo: “Si tú supieras Quién estaba hablando contigo, tú me pedirías a Mí de beber”.
66El tema continuó por un momento. Al poco rato, Jesús, siendo enviado allí al pozo, le dijo: “Ve y trae a tu marido”.
67Ella dijo: “No tengo ninguno”. Ella aún estaba cegada, (¿ven?), porque cualquier hombre puede enseñar una teología, (¿ven?), o él puede hacer cualquier tipo de declaración. Él puede decir lo que quiera, pero eso todavía no quiere decir que esté correcto. Él dijo: “Ve, llama a tu marido”. Ella dijo: “No tengo marido”.
68Él dijo: “Has dicho la verdad, porque cinco has tenido, y con el que estás viviendo ahora no es tuyo. Verdad has dicho”.
69Vean cómo esa Luz pegó en ese germen de vida. La planta empezó a crecer. Rápidamente, casi como mágico, rápido; esta prostituta marginada, abandonada, ¡no un sacerdote entrenado! Una mujer de mal vivir, pero estaba predestinada a Vida Eterna. Y cuando esa Luz le pegó, ella rápidamente lo reconoció.
70Ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Mira, no hemos tenido uno durante cuatrocientos años, pero sin embargo, sabemos que vendrá un Mesías. Y ese Mesías será un profeta, y Él nos dirá estas cosas”. Vean, ella conoció a un Hombre que le dijo… que no le diría una mentira.
71Y Él lo sabía. Y le dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
72Ella no hizo más preguntas, sino fue a la ciudad y dijo: “¡Venid, ved a un hombre!”
73Vean la diferencia. Fíjense, cuando esa Luz pega, o ciega o trae a Vida. ¿Ven? Tiene que hacerlo. ¡Vida, Escritura Bíblica!
74Ahora, pudiera haber habido muchas cosas de lo cual la gente quizás hubiera hablado. Algunos dijeron así: “Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre”. Otros creyeron, dijeron: “Este Hombre parece tener una autoridad. Él parece estar tan seguro de lo que habla. Nunca habíamos visto a un hombre que pudiera pararse y decir cosas como esas. Nosotros hemos oído hablar a los sacerdotes. Hemos escuchado a rabinos, a sacerdotes, y a todos, de todo, y conferencias, y así por el estilo. Pero este Hombre habla con autoridad. Él sabe de lo que habla. Jamás hombre alguno ha hablado de esa manera”. Unos decían: “Él es belcebú”.
75Debe haber sido Juan, Uds. saben, uno de esos jóvenes que piensan rápido. Debe haber sido él que dijo: “¡Imagínense! Aquel que pudo tomar cinco panes y dos peces, y alimentar a cinco mil, (amén); Aquel que conoce el secreto del corazón. Él está con nosotros en la barca. Lo tenemos aquí mismo. Hermanos, Uds. están testificando”, podría él haber dicho, “pero Aquel en quien estamos meditando, Él está aquí con nosotros”.
76Lo mismo sucede en estos momentos, Aquel de quien predicamos, Aquel del cual hablamos. ¿De qué sirve un Dios de Moisés, si Él no es el mismo Dios hoy? Aquel de quien hablamos está aquí con nosotros. ¡Oh, qué cosa en qué meditar!
77Y entonces, fíjense, ellos también estaban en un lago peligroso. Y lo qué— qué sentir de seguridad, mientras navegaban en aquel lago turbulento, al saber que había Uno con ellos en la barca.
78¡Qué más seguro puede uno sentirse! Si los mares están agitados, o no están agitados, eso nada importa. Mientras Ud. sepa que Él está ahí, ¿qué diferencia hace? Suceda lo que suceda, no tiene ninguna importancia. Él está allí. Yo lo sé. Ud. dice: “Yo… ¡Bendito sea el Señor!” Si los doctores dicen que Ud. va a morir de un cáncer, simplemente diga: “¡Gloria a Dios! Quizás sea un viaje rápido a Casa. ¿Ven? A ellos no les importa.
79El otro día hablaba yo con un grupo de doctores. Él dijo—él dijo: “Yo leí su libro sobre la sanidad Divina”. Le dije: “Me imagino que Ud. criticó”. Dijo: “No señor. Tengo que reconocer que Ud. tiene razón”. Le dije: “Gracias, doctor Schoen”.
80Él dijo—él dijo: “Hermano Branham, tenemos la experiencia de que cuando le decimos a una persona que tiene un tumor maligno, o—o algo que lo va a matar, una úlcera a punto de reventar, o tuberculosis, depende de la actitud que ellos toman. Si se desesperan”, dijo, “mueren enseguida. Pero”, dijo, “si toman la actitud de que: ‘Bueno, morir es parte de la vida. Está bien cuando muera’”, dijo, “¿Sabía Ud. que casi retrasa ese caso?”
81Yo pensé: “Si esa actitud mental, tomada de esa manera, ¿qué hará cuando el Espíritu Santo impacta ese hombre interior?” Ahí está la cosa. Es... Yo le hice esa pregunta.
82Él dijo: “Ciertamente, es verdad, si se puede llegar a ese punto, entrar en eso”. Uno de los mejores cirujanos y doctores que hay en el sur, dijo, “Si es... Sr. Branham, se puede demostrar. Si un hombre llega, puede llegar hasta ese punto, hasta donde ni siquiera su propia mente sabe que lo tiene, pensar que él lo tiene, y ni siquiera prestarle atención a eso”, dijo, “lo haría, si él puede creer eso”. Eso es cierto. ¿Ven?
83La actitud mental que Ud. tome hacia ello traerá... Ahora, la mente no lo hará. Pero si Ud. toma esa actitud hacia algo que tiene Vida en ello, entonces esa vida baja y lo hace. No es su actitud mental; eso sólo lo trae a Ud. a la Presencia de Él. Eso es lo que Ud. hace. Su mente... Los cinco sentidos están bien siempre y cuando no nieguen a Dios. Pero cuando empiecen a negar a Dios, entonces déjelos quietos. Dios los controla. Él es el Creador.
84Miren, qué seguridad, (como dije), mientras navegaban por este mar peligroso, sabiendo que Él está allí en la barca. Hay algo con respecto a esos discípulos aquella noche, y es que estaban igual a como estamos nosotros esta noche, ellos estaban disfrutando de los efectos de una reunión, después del avivamiento, gozándose con los resultados del avivamiento.
85Miren, hermano Groomer, y el hermano aquí, y muchos otros. Hace como quince años nosotros pasamos por esta región, y hubo un avivamiento. ¡Oh! ¿Y saben Uds. lo que estamos haciendo hoy? Simplemente hablando de ello. El avivamiento ha terminado. Hace mucho tiempo que terminó. Nosotros simplemente estamos viviendo de los resultados de ello, esperando.
86Y aquellos discípulos estaban haciendo lo mismo, regocijándose, viviendo de lo que habían visto acontecer, probablemente el día anterior, y la semana anterior, y hasta un año antes. Ellos estaban testificando al respecto, dando, oh, grandes testimonios acerca de ello.
87¿Cómo sabemos nosotros que…? Así como Jesús estaba en Su día descansando entre avivamientos, ¿cómo sabemos nosotros que tal vez Él está descansando hoy entre avivamientos? Sí.
88“Oh”, Ud. dirá: “mire hermano Branham, espérese un momento; Ud. se está saliendo un poco de la línea. Jesús no tiene que descansar”.
89Sí, Él sí descansó. La Biblia dice que: “Dios hizo los cielos y la tierra en seis días, y en el séptimo descansó”. Ciertamente que sí. Él descansó. Jesús, estando cansado, acostado en la barca, Él estaba dormido y descansando.
90Y tal vez después de la faena del avivamiento que acaba de pasar, tal vez Él está descansando ahora como estaba allá. Espero que sea eso.
91Y los discípulos estaban regocijándose por lo que lo había visto a Él hacer, (¿ven?), y sabiendo que Él estaba con ellos.
92Más o menos así es el hombre, la mente de un hombre. La mente de un hombre siempre está hablando y gozándose por lo que Dios ha hecho, y están diciendo lo que Él hará, e ignorando lo que Él está haciendo.
93Él no estaba dormido, exactamente. Vamos a llegar a eso, en unos minutos. ¿Ven?
94Ellos creerán lo que Él ha hecho, y aclaman al respecto. Ellos hablarán de lo que Él va a hacer, y glorifican a Dios. Pero lo que Él está haciendo en estos momentos, ellos lo ignoran. Así es la naturaleza del hombre. Así es como él actúa.
95Entonces, mientras ellos estaban disfrutando de las bendiciones de su compañerismo unos con otros, y, oh, contando todo lo que habían visto acontecer, de repente, surgieron las dificultades.
96Y así es como obra satanás, (¿ven?), justo cuando Uds. están teniendo una reunión de testimonios o algo así. Muchas veces yo…
97No hace mucho, yo estaba en una reunión, preparándome para hacer un llamamiento al altar. Y un anciano se desplomó allí mismo en el suelo, muerto a más no poder, (¿ven?), con un ataque al corazón. Y la gente estaba toda perturbada. Y se me olvida... Eso fue en Shawano, Wisconsin. Yo pensé: “Dios, ¿qué puedo hacer?” Miré hacia acá, y vi al anciano en una visión, saliendo por la puerta. Entonces supe qué hacer.
98No hace mucho, con este gran patrocinador de Oral Roberts, un doctor de allá de Filadelfia, ¿cómo se llama? Él es un... Se me olvida su nombre en estos momentos. Es un dentista. Él es un gran patrocinador de su programa de televisión. No recuerdo su nombre. Y nosotros... [Alguien dice: “Barton”— Ed.] Barton. Estábamos teniendo una reunión, y yo estaba a punto de hacer el llamamiento al altar. Y me di cuenta que una mujer actuaba muy raro, y su hija corrió hacia allá, y empezó a frotarle la cara. Yo pensé: “Bueno, será que está predispuesta a marearse”. Y de repente los pies se le fueron así rectos, y las manos se fueron así hacia atrás.
99El doctor Barton corrió hacia donde ella estaba, le tomó el pulso. Ella no tenía. Él me miró, movió la cabeza. Bueno, yo traté de enfocar la mente del pueblo (ellos estaban sentados, un grupo muy grande), para no pensar en eso, de esa manera, y seguí hablando. Y entonces él dijo: “Vayan a buscar al pequeño Branham”. Ese era Billy. Y Billy vio a esa mujer muerta. Él no tuvo nada que ver con eso. ¿Ven? Él no quería eso. Bueno, justo cuando empecé a hablar de nuevo... Ahora, el doctor Barton, como Uds. lo conocen, Uds. pudieran preguntarle a él.
100Empecé a hablar de nuevo, yo dije: “Miren, todo el mundo, no se alboroten. Guarden silencio”. A veces cuando Ud. ve a un demonio tratando de salir de una persona, ellos se ponen tan irreverentes, la congregación se alborota. Eso es lo más errado. “Quédense quietos. No se alboroten. Él está aquí”.
101Y mientras estaba yo hablando así, no sé cómo fue que sucedió, pero me volteé hacia ella y la llamé por su nombre. “María, mire hacia acá”. Y cuando lo hizo, volvió en sí, volvió.
102Vean, es en ese tiempo de dificultades. De repente surgen problemas, justo en ese momento.
103Ahora bien, Uds. pudieran preguntarle al doctor Barton acerca de eso. Yo me encontré con él al día siguiente, y él dijo: “Hermano Branham”, dijo, “esa mujer no tenía pulso en el corazón. Yo se lo tomé aquí en—en su pecho. Le tomé el pulso en el cuello, en todas partes”. Dijo: “Ella estaba muerta”. Y, entonces, ellos eran una familia muy rica, y era la primera vez que ella estaba en una reunión así. Y ella...
104Yo fui, él me llevó hasta su casa, y ella dijo: “Yo lo oí a Ud. llamar mi nombre”. Y yo nunca había visto a la mujer en mi vida, pero fue el Espíritu Santo. ¿Ven?
105Ahora, de repente, surgieron los problemas. La barca empezó a mecerse. Las olas se hicieron altas. Y la vela, probablemente el viento bajó de repente con furia y la arrancó del mástil. Y la barca se estremeció, y las grandes olas se volvieron blancas y echaron agua en la barca. Y la barca empezó a llenarse de agua. ¡Problemas! Parecía que se habían perdido todas las esperanzas de supervivencia, a pesar de que ellos lo habían visto a Él hacer tantas cosas. Ya lo habían visto, pero, cuando empezaron los problemas, se olvidaron de todo.
106Yo me pregunto si ese no es más o menos el caso en esta noche. Nosotros sabemos lo que hemos visto a Dios hacer en este avivamiento. Uds. ministros saben eso. Uds. ven Su—Su poder. Su… cómo Él resucitó a los muertos; las declaraciones del médico. Él predijo cosas que sucedieron al pie de la letra. Él ha sanado a los enfermos. Miles de millares han sido sanados por todo el mundo. Pero ahora mientras viene la calma, y luego cuando llegan los problemas, ¿nos olvidamos así tan rápido?
107Igual que Israel, después que Él había traído todas las plagas sobre Egipto, y hecho las grandes cosas que Él hizo. Luego cuando ellos llegaron al Mar Rojo, Moisés tuvo que clamar: “Uds. han visto diez milagros, ¿y todavía dudan de Dios?” Cuando no hallaron agua en el antiguo pozo, ellos estaban murmurando, quejándose. Así son los seres humanos. Se olvidaron de todos los milagros que Él hizo. ¿Ven? Nosotros también hacemos eso.
108Quizás estos discípulos se habían olvidado de todo, porque era tiempo de problemas. Miren, cuando nosotros tenemos una... Ellos se habían metido en un problema para lo cual no podían encontrar ningún remedio. Mientras podemos encontrar un remedio, nos aferramos a eso. Pero ellos se habían metido en un problema y no podían encontrar el remedio, y se asustaron. Ellos clamaron. Ellos se asustaron cuando no tenían remedio.
109Me prometí a mí mismo que voy a sacar la iglesia de aquí a las nueve en punto. Así que podría quedarme en ese punto por un buen rato, pero yo—yo estoy tratando de simplemente tocar los puntos más sobresalientes, para que lo puedan entender.
110Hermanos, hay una cantidad de problemas en esta noche para los cuales no tenemos ningún remedio. Yo tengo una serie, una lista aquí, problemas nacionales. Ellos no pueden encontrar ningún remedio. Ellos no saben cómo hacerlo. Las Naciones Unidas, la Liga de Naciones, y todo este discurso, se pone cada vez peor.
111Aquella noche en Finlandia, cuando ese muchachito había sido matado en la calle ese día. El alcalde de la ciudad lo tiene escrito, y yo lo tengo firmado con su sello. Vi una visión de eso, años antes. Cuando yo pasé aquí por Arizona, les conté al respecto: “Habría un muchachito que sería resucitado de los muertos, y cómo se vería él”. Todos Uds. lo recuerdan, muchos de Uds. Miren, y sucedió exactamente de esa manera. Yo les dije que eso aparecería en La Voz De Sanidad. Y así fue, aproximadamente dos años después, o tres. ¿Ven? Miren, todos ellos estaban perturbados, y todo aquel alboroto, y había un remedio. Dios tenía el remedio, y Él sanó al muchachito.
112Esa noche, íbamos por la calle en Kuopio. Y cuando íbamos por la calle, como seis de esos muchachitos finlandeses… Acababan de tener esa guerra, y los jovencitos no se habían afeitado nunca. Era—era... Ellos eran muchachitos a los cuales tuvieron que aceptar en el ejército. Esos rusos los exterminaron. Y ellos iban allí, con esos sables largos, conteniendo a la multitud, mientras yo iba bajando a lo que ellos llaman el Messuhalli, donde ellos dejaron entrar a unos treinta y cinco mil, luego los hicieron salir, y entonces me dejaron hablarle a otros treinta y cinco mil o cuarenta mil.
113Y a lo largo de la calle, allí habían soldados rusos. Y cuando yo pasé… con un saludo ruso, y las lágrimas les bajaban por las mejillas. Y cuando pasé, ellos agarraron a esos soldados finlandeses y los abrazaron. Hermanos, cualquier cosa que haga a un ruso abrazar a un finlandés, o a un finlandés abrazar a un ruso, solucionará las guerras. Ellos han pasado por encima de la cosa que soluciona las guerras, pero nunca serán capaces de alcanzar el remedio por medio de un logro humano. Ya ha sido hecho. Un Hombre murió para ese propósito.
114La iglesia tiene problemas para los cuales no tienen remedio alguno. ¿Cómo van a lograr todos los metodistas que todos los bautistas sean metodistas? Yo simplemente me hago la pregunta. ¿Cómo van a lograr los de las Asambleas que todos los de la Unidad sean de las Asambleas, o que las Asambleas sean viceversa? ¿Cómo van todos los pentecostales a ganarse a todos los presbiterianos, luteranos? ¿Y cómo va la iglesia católica a conquistar la cosa entera? ¿Ven? Ellos simplemente no lo pueden entender, cuál de ellas va a gobernar. ¿Ven? Ellos no lo saben. No tienen el remedio. Muy bien.
115Pero, ¿sabían Uds.? Ellos no tenían el remedio cómo detener esa tormenta, pero el remedio estaba allí.
116Y permítame decir esto, hermanos, en esta noche. En todos nuestros problemas, aun así tenemos el Remedio. Aquí está, pues Él es la Palabra. Está precisamente Aquí, y Su Espíritu está aquí mismo para manifestarla. Así que, tenemos el Remedio. Pero tratamos de buscar otras cosas, para dar inicio a otra organización. Así somos nosotros. ¿Lo ven? No podemos dominarlo. Ya ha sido dominado. Nosotros simplemente fallamos en caminar por el camino que ha sido dominado para nosotros. Pero ellos estaban atribulados.
117“Si van a tener un servicio de sanidad allá en la iglesia del hermano Groomer, bueno, Uds. saben, hay algo acerca de esa gente que no me gusta. Ellos son “aleluyas”. Yo no voy para allá”. Bueno, allí lo tienen. ¿Ven? Eso es todo. Esa es la manera en que es. ¿Ven? Sí. Es...
118Pero Cristo es ese Remedio. Él es quien puede hacerlo. Sus discípulos, hoy en día, se meten en muchos problemas, y no conocen el Remedio. Eso es correcto.
119Y permítanme decir esto. Muchas veces sus santos preciosos se meten en problemas, también, problemas físicos, pero aquí tenemos el Remedio. Amén. Tenemos la cura.
120Pensando en esta mujer sentada aquí con problema en los pulmones; este oxígeno, escucharla respirando dentro de eso. Pienso en la forma en que la pobre duerme en la noche. Piensen en el gasto que es eso. Ud. hermana que está allí, yo conozco el Remedio. Está Aquí. Ud. no tiene que hacer eso. Pero es necesario que lo use. ¿Ve?
121Miren, los discípulos se meten en problemas físicos, problemas para los cuales los médicos no tiene el remedio.
122Igual que aquellos discípulos, ellos tenían problemas. Ellos eran discípulos, y tenían—tenían problemas que los navegantes no podían remediar. Ellos… Nadie podía remediarlo, pero el Remedio estaba allí mismo.
123Y es posible que Ud. tenga un problema en esta noche que el médico no pueda remediar. Pero lo tenemos aquí mismo, en estos momentos, al igual que ellos lo tenían. Está justo aquí. Eso es correcto. Nosotros, al igual que aquellas personas, nos hemos olvidado de Quién es este que está en la barca. No es sólo una iglesia. No se trata de simplemente algunas reglas por las que nos guiamos. Pero es el Creador de los cielos y la tierra. Él pudiera estar descansando en estos momentos del avivamiento. Él envió uno. Pudiera estar descansando.
124Él tenía otro por delante, al día siguiente, un maníaco tenía que ser sanado. Pero, en ese momento, Él estaba descansando, y comenzaron los problemas. Y Él estaba dormido, descansando. Pero ellos olvidaron Quién era, (¿ven?), en la confusión. “Bueno, yo sé, pero tira de ese remo, Simón. ¡Andrés, dale más duro a ese remo! ¿Qué vamos a hacer?” ¿Ven? Allí lo tienen 125 ¿Por qué están Uds. todos confundidos? “El doctor dijo esto. El doctor dijo aquello”. Bueno, tal vez lo dijo. Quizás el hombre tiene razón. Eso es lo que él dijo. Pero, ¿qué dice Esto? Eso es lo siguiente. ¿Ven?
126Y otra cosa. Después de conocerlo de la manera como lo conocían, ellos deberían haber sabido que un Hombre que podía declarar los pensamientos que un hombre estaba pensando, y conocía el fin desde el principio, sabía que iba a suceder de todos modos. Amén. Miren, no, no fallen en captar esto. Él sabía que eso iba a suceder. Yo dudo mucho que Él estuviera dormido. Pero Él sabía que iba a suceder. Él era Dios, y Dios es infinito, por lo tanto Él sabía que iba a suceder. Y sabía cuándo iba a suceder. Y sólo sucedió, para poner a prueba la fe de ellos. ¿Acaso no lo dijo Él después?
127Y es por eso que quizás Ud. está enfermo en esta noche. Y por eso la calma que existe en el avivamiento, para ver lo que uno va hacer con respecto a lo que ha visto acontecer. ¿Van a armarse y formar otra organización?
128El Dios que se movió en la escena, cuando esta hermana, sentada aquí, ellos la metieron en la línea, allí en esa iglesita mejicana aquel día, tenía cáncer en el corazón. Su doctor tiene la radiografía. Su esposo está sentado allí. Ellos dijeron: “Hay una mujer muerta en la línea”. Yo dije: “Tráiganla acá”. Yo estaba seguro de que Él estaba allí.
129Hermana Waldrop, eso fue hace mucho tiempo, hace dieciséis años. ¿Ven? ¡Muriéndose con un cáncer! Recuerden, ese mismo Dios aún está en la barca. No se desesperen. He allí un testimonio que podría trastornar a Phoenix, al Valle Maricopa, o al mundo, uno solo entre varias decenas de miles.
130Él todavía está aquí. Pero nosotros nos desesperamos todos, (¿ven?), como lo hicieron ellos. “¡Oh, qué cosa! Tira de este remo. ¿Qué vamos a hacer ahora?” Miren, no piensen en eso. Con tal de que Él esté en la barca, olvídense de eso. Ciertamente. Ahora, Él sólo lo hizo para probar la fe de ellos. Y ¿no nos dicen las Escrituras que: “Estas pruebas son puestas sobre nosotros, y que son más preciosas que el oro?” A nosotros no nos parece que así fuese, pero la Biblia tiene la razón.
131¿Pudieran imaginarse a Job disfrutando de estar lleno de sarna, y todas esas cosas que le fueron quitadas, perdiendo toda su riqueza y sus hijos, y todo? No fue muy fácil, pero Dios estaba probándole a satanás que Él tenía a alguien en quien podía confiar. Tal vez Él está tratando de hacer lo mismo en el caso suyo, y en los demás. “Oh, ellos te abandonarán. Ellos…” Oh, no. Job, ellos no pudieron hacer que Job hiciera eso. No señor. ¿Ven? Él únicamente estaba tratando de probarlos.
132Recuerden, a los pocos minutos, Él dijo: “Oh, hombres de poca fe. ¿No pudieron Uds. entender acerca de partir el pan y alimentar a cinco mil? ¿No saben Uds. que Yo soy el mismo Jehová que los alimentó a ellos durante cuarenta años allá en el desierto, de hornos del cielo, cuando Yo lo hacía caer todas las noches? ¿A qué le tienen tanto miedo? ¿No saben Uds. que Yo sequé el Mar Rojo, un día? ¿No saben que Yo abrí la tierra y se tragó al incrédulo? Un día Yo medí la tierra y la tiré allá al espacio”. Y Él está en la barca. Miren, eso no es alguna fábula. Eso es verdad. Sí.
133Hoy sucede igual. Él trata de probarnos para ver si nos pararemos firmes o no. Quita un avivamiento, y da inicio a un argumento en la iglesia, sólo para ver lo que Uds. harán. Suelta a satanás entre Uds., para ver qué posición Uds. toman. Deja que él lo azote a Ud. con algo, para ver qué posición Ud. tomará. Job dijo: “He aquí, aunque Él me matare, en Él esperaré”. Amén. Amén. Así es.
134Sadrac, Mesac y Abed-nego, dijeron: “Nuestro Dios puede librarnos de ese fuego, pero si no, no vamos a ceder”. Seguro.
135Pero nosotros nos desesperamos todos, Uds. saben, como lo hicieron ellos, los discípulos. Ellos...Nosotros somos humanos, así como ellos lo eran.
136Y Él había probado Quién era, y luego, con todo eso… después de que Él había probado ser el Dios de la creación. Él era el Creador. “¿Cómo lo hizo Él? pues, díganme qué liberó Él, para cocinar ese pan y cocinar esos pescados”. Bueno, Él—Él no sólo creó los peces, sino que cocinó los peces, al mismo tiempo. Esa es la verdad.
137¿De dónde provino ese maná, del Cielo, alimento literal que mantuvo vivo al pueblo durante cuarenta años? Pan, que caía del Cielo. ¿De dónde lo sacó Él?
138¿De dónde sacaron los cuervos esa carne y el pan, para alimentar a Elías? La inteligencia de un cuervo, para cocinar carne, matar a una vaca y cortarla en pedazos, y cocinarla y hacer bistecs, y ponerla sobre pan y hornearla, y llevársela a Elías.
139Él es Dios. Si nosotros no lo creemos, entonces somos incrédulos. Eso es todo. Tenemos que creer.
140Eso es lo que hizo Abraham: “Llamó todo contrario a eso como si ni siquiera sucediera”. No importaba cuán viejo se pusiera, o cuánto… él siguió alabando a Dios por la promesa, siguió aferrado a ella.
141Miren, Él probó lo que era por medio de Su Palabra y las señales vindicadas. Él dijo: “Si no hago las obras que están escritas de Mí, entonces no me creáis”. ¿Ven Uds.? Miren, así es como Uds. lo captan. Confío que empiecen a pensar con mucha profundidad en esto. ¿Ven? Vigilen siempre a esa Palabra.
142Con eso fue—con eso fue que satanás atacó a Eva, en el huerto del Edén, y por medio de razonamientos le ganó, por razonar. 143 Pero cuando él regresó y atacó a Cristo, le tiró esas cosas a Él de nuevo. Él dijo: “Si Tú eres el Hijo de Dios, mira, a mí me gustaría ver un milagro. Tú sabes, yo nunca he visto uno. Me gustaría que convirtieras estas... Tú tienes hambre. Convierte estas piedras en pan”.
144Él dijo: “Escrito está…” ¡Oh, qué cosa! Allí lo tienen. Sobre el pináculo del templo: “Escrito está…” Sobre un monte muy alto: “Escrito está…” Él se mantuvo allí con esa Palabra, y puso al diablo justo en el lugar donde pertenecía.
145Miren, Él le dijo a esa gente que no creían en Él, que pensaron que Él era un adivino o—o alguna especie de, un—un belcebú, un demonio, bajo espiritismo, por causa de que Él conocía los pensamientos de los corazones de la gente, y las cosas, tratando de hacer eso. Él dijo: “¿Quién de vosotros puede acusarme de pecado?” Y volvió a decir: “Si Uds. no me creen”, dijo, “escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la Vida Eterna; y ellas son la cosa… ellas son las que dan testimonio de Mí. Ellas son lo que hace que Mi ministerio sea lo que es”. ¿Entienden lo que quiero decir? “Ellas son las que dan testimonio de Mí”. ¿Ven? Refiriéndose (¿a qué?) de nuevo a las Escrituras. “Ellas son las que dan testimonio de Mí. Ellas les dicen a Uds. Quién soy Yo”. Amén. ¡Gloria a Dios!
146Las Escrituras le dicen a uno si es creyente o no. Las Escrituras le dicen a uno si se está alineando bien o no. Así es como se conoce a un individuo, por su testimonio. No es por lo que él dice, sino cómo es que se alinea con las Escrituras. Correcto. Así es como se conoce.
147Jesús los invitó a que hicieran eso. “Si Yo no cumplí con todos los requisitos del Mesías, entonces díganme en dónde fallé”. ¡Oh, hermanos! Eso es bueno. ¿No es cierto? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] “Díganme en dónde fallé, si no cumplí con el requisito, si no he hecho exactamente lo que dicen las Escrituras que Yo haría”.
148¡Oh, Cristianos, si pudiéramos alinearlos allí, hacer lo que la Escritura dice que un Cristiano debería hacer!
149Ellos deberían haber sabido que Él era el Dios de la creación. Y podría... Él era el mismísimo que creó el agua y el viento. Ellos deberían haber sabido eso. Y si ellos sabían que Él era eso, ¿no entendieron que esta creación del Creador tendría que obedecer Su Palabra? ¡Oh, hermanos! Si Él la creó… ¿Quién es mayor, la creación o el Creador? Como dijo Jesús: “¿Quién es mayor, el que es enviado, o Él que lo envió?” Ajá. ¿Ven? ¿Qué es mayor, la creación o el Creador? El Creador. Y ellos vieron, y Él probó, que Él era ese Creador. Y entonces si Él era ese Creador, podía… ¿no le obedecería Su creación?
150Recordemos también que Él creó nuestros cuerpos. ¿No obedecerán nuestros cuerpos Su mandato? “Escupe ese cáncer”, le dice Él al cuerpo, y este sale. Ud. simplemente tome esa Palabra y plántela aquí dentro y vea lo que sucede. Seguro. Sí señor. Nuestros cuerpos tienen que obedecer Su mandato.
151Uds. dicen que son Cristianos. Yo creo que Uds. lo son. Uds. creen. ¿En qué están Uds. descansando? Algún día Él resucitará nuestros cuerpos, después de haber estado absolutamente, completamente muertos. Si Uds. no creen eso, ¿por qué van a la iglesia? ¿Ven? “Si no hay resurrección, ¿no somos nosotros los más dignos de conmiseración de todos los hombres?”
152Pero Su Palabra de promesa es: “El que cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá. Amén. Yo soy la Resurrección y la Vida. Amén. El que come Mi carne y bebe Mi Sangre tiene Vida Eterna, y Yo le resucitaré en el día postrero”. ¿Por qué? El cuerpo, las cenizas, las cenizas volcánicas de las que estamos hechos, obedecen Su mandato, porque Él es el Creador de ella.
153La Vida que está dentro de nosotros no es sólo una Vida creativa, pero es parte de Su propia Vida. Esa es la razón por la que tenemos la autoridad para hablarle a un demonio, por cuanto es la propia Vida creadora de Dios, si es que Ud. está ungido. Correcto. No Ud., no es Ud. el que habla, sino el Padre que mora en Ud. ¿Ven? “No penséis en lo que habéis de decir, porque os será dado en aquella hora”. Simplemente sigan adelante, quédense con ello. ¡Oh, a mí me encanta eso!
154Después de que los discípulos se encontraban al final de su camino, algunos de ellos deben haber despertado a la realidad de que Él aún estaba con ellos. Después de llegar al final del camino, debe haber despertado en alguien: “Pues, miren, después de todo, nosotros estábamos aquí dando estos testimonios. Y ahí está Él, allí mismo. ¿Ven? Él simplemente está tomándose un descanso entre los avivamientos. Y aquí estamos nosotros discutiendo y agitándonos, y preocupados, y desesperados, y dudando, y atemorizados, y todo lo demás. Y pues, el Creador está acostado aquí mismo en la barca”. ¡Oh, qué cosa!
155¡Oh Dios!, permite que eso pueda despertar en algunos de nosotros nuevamente. Permite que suceda, Señor, que pueda amanecer… que eso pueda despertar en nosotros.
156Ese es el mismo Dios que lo escogió a Ud., que lo separó de su madre. ¡El mismo Dios que les dio el Espíritu Santo a Uds.! Él es igual de Dios ahora mismo como lo fue cuando—cuando Él—cuando Él le dio a Ud. el Espíritu Santo. Él está tan cerca de Ud. como lo estaba en aquella ocasión. Exactamente. Ud. debe recordar que Él siempre está ahí, siempre. Eso es correcto.
157Despertó en algunos de ellos la realidad de que el Creador estaba con ellos en la barca.
158Yo me pregunto en esta noche si los enfermos, (siendo que voy a hablar con los enfermo en un momento), si acaso pudieran darse cuenta que el mismo Dios en quien Uds. confían, el Creador de los cielos y la tierra, que hizo el cuerpo de Uds., está aquí mismo. Él es tan grande en esta noche como siempre lo ha sido. Él es Dios. Él no puede menguar y seguir siendo Dios, mientras sea Dios.
159Ud. dirá: “¿Es cierto eso, hermano Branham? ¿Es eso Escritural?”
160Hebreos 13:8, “Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos”. Sí. Él es el mismo.
161Así que, ¿cuál debería ser nuestra súplica en esta noche, hermano Groomer, hermano Noel? ¿Cuál es nuestra súplica? Despertar a Jesús. Si hay problemas alrededor, traigámoslo a Él a la escena. Amén. Despierten a Jesús, pues lo tenemos con nosotros. Él está con nosotros, (seguro), Él está, como siempre lo ha estado. Ellos acababan de ver la Palabra Escritural que Dios habló acerca de Él, ser vindicada por Él. También nosotros.
162Uds. saben, en el Día de Pentecostés, Pedro, inspirado por el Espíritu Santo, se puso de pie allí. Y toda la gente se estaba riendo, burlándose de ese grupito de judíos allí, tartamudeando, y escupiendo, y baboseando, y comportándose como un montón de gente borracha. Y esas grandes personas religiosas paradas allí, diciendo: “Pues, estos hombres están llenos de mosto”.
163Y Pedro se levantó, y ellos se compungieron de corazón al oír ese sermón que predicó ese predicador. Él les expuso el Evangelio bien claro. Él dijo: “Varones de Judea, y los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio, y oíd mis palabras. Éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto…” “¿Quizás?” No. “Esto es lo dicho por el profeta Joel. En los postreros días, dice Dios, derramaré de Mi Espíritu sobre toda carne: sobre Mis hijos y Mis siervos y Mis siervas derramaré de Mi Espíritu. Y daré prodigios arriba en el cielo, y fuego y humo. Y—y sobre mis siervas, y profetizarán; vuestros jóvenes verán visiones, y vuestros ancianos soñarán sueños”. ¿Es correcto? Y ellos dijeron: “¿Qué podemos hacer? ¿Cómo podemos obtener Esto?”
164Él dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para el perdón de vuestros pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Y nos es dicho por otros que eso lo concluyó. Pero ellos… Eso es… Si Uds. se detuvieran allí, eso lo terminaría. Pero sigan para ver lo que Él dijo. “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.
165Ante un mundo frío y denominacional, nosotros probamos que es la Verdad. Amén. Si esa parte de la Palabra es verdad, el resto de Ella es verdad. Sí. Ellos habían visto la Escritura vindicada por Él. También nosotros.
166No era difícil llamarlo a Él a la escena de acción. Es muy fácil llamarlo. Pero obsérvenlo cuando Él entra en acción. Eso es lo que a mí me gusta, verlo cuando Él viene a la multitud de gente. Obsérvenlo cuando Él... Ellos dijeron: “Maestro, perecemos”.
167Él se frotó los ojos y les dijo: “Hombres de poca fe, ¿por qué dudaron? ¿Acaso no han visto todo lo que Yo he hecho? ¿No habéis…? ¿No ha—no ha sido la Escritura probada por Mí? Todas las Escrituras apuntaban hacia Mí. Y Uds. han dicho todo el tiempo que me creían. ‘Sí, Señor, nosotros te creemos. Haremos esto, aquello o lo otro’. Y cuando surge el problemita, entonces allí se van”.
168¿No somos nosotros así hoy día? Claro que sí. Correcto. Sí. “Uds. dijeron que me creían, pero ¿por qué no lo hicieron? ¿Por qué dudaron?”
169Una mujer me dijo, hace algún tiempo. Tal vez yo he re-… dicho eso aquí en alguna ocasión. Pero vale la pena repetirlo. Ella era de la Ciencia Cristiana. Y ella dijo: “Hermano Branham, yo—yo aprecio sus comentarios que Ud. dice de la Escritura. Pero”, dijo: “hay un solo defecto que Ud. tiene”.
170Yo dije: “Gracias. ¿Sólo uno? ¡Qué cosa! Yo dije: “Pues ciertamente he hallado gracia ante Ud.”
171Y ella dijo: “Este defecto es, que, Ud. hace demasiado alarde de Jesús”.
172Yo dije: “¡Oh, vaya!” Le dije: “Si ese es el único defecto que tengo… Espero que Dios sienta—sienta que yo únicamente tengo un solo defecto cuando llegue allá. Y si ese es el único, estoy seguro de que voy a entrar”. Le dije: “Si yo tuviera diez mil lenguas no podría alardear de Él lo suficiente. No importa lo que dijera, yo no podría alardear de Él lo suficiente”.
173Ella dijo: “Pero, hermano Branham, Ud. lo hace a Él Divino. Ud. lo hace a Él Dios”.
174Yo dije: “Él era, y Él es. Y si Él no era, Él fue el más grande engañador que el mundo haya tenido. Eso es correcto. Ella dijo: “¡Oh! No… Yo dije: “¿No cree Ud. eso?”
175Ella dijo: “Oh, Sr. Branham, yo creo que Él era un maestro”. Y dijo: “Yo creo que Él era un profeta, pero Él era sólo un profeta normal como los demás”. Yo dije: “¡Oh, vaya! ¡Oh! Ud. está muy equivocada”. Ella dijo: “Yo se lo probaré a Ud.” Yo dije: “¿Cómo?”
176Ella dijo: “En las Escrituras, cuando Lázaro... En San Juan, el capítulo 11, cuando Lázaro murió, la Biblia dice que: ‘Jesús lloró’”. Y ella dijo: “¿Cómo podría Él ser Divino y llorar?”
177Yo dije: “Esa era la parte humana llorando. Ese era el hombre. La parte inmortal estaba dentro. Eso era Dios en Él”. Ella dijo: “¡Oh, tonterías!”
178Yo dije: “Quiero preguntarle algo. Cuando… Aquella noche en la barca, Él era un Hombre acostado allí, durmiendo. Eso es cierto. Él se cansaba y dormía, como un hombre. Pero cuando puso Su pie sobre la borda de la barca y dijo: ‘Calla, enmudece’ y los vientos y las olas le obedecieron. Él podría haber sido un Hombre, llorando, pero cuando dijo: ‘Lázaro, ven fuera’, y un hombre que había estado muerto por cuatro días, salió caminando. Él era un Hombre cuando bajó de la montaña, buscando algo para comer y miró cierto árbol. Pero cuando Él tomó cinco panes, y dos… y alimentó a cinco mil, ese era el Creador”. Eso es correcto. Seguro.
179En acción, ¡Dios en acción! ¡Oh, me encanta eso! No algún ídolo, no un pensamiento mítico de frotar una estatua, no un tótem, sino un Dios vivo y verdadero en acción. Amén. Amén. No algo que fue, sino que es en estos momentos. Suena tonto para el mundo. Pero, ¡oh, qué hermoso, para el santo que lo cree! ¡Qué maravilloso! Ciertamente. Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos.
180Uds. saben, Él era más que profeta, y sin embargo era un Profeta. Él era un Dios-Profeta. ¿Ven? Porque los profetas eran la Palabra. La Biblia dice que la Palabra venía al profeta, y mientras que el profeta estuviera hablando la Palabra, entonces él y Dios eran... El hombre no sabía lo que estaba haciendo. Él simplemente estaba hablando la Palabra de Dios. ¿Ven? Sin saber lo que estaba haciendo, él estaba profetizando bajo inspiración. ¿Ven? Entonces, no era la palabra del hombre. Era Dios hablando a través de sus labios.
181Ahora bien, Dios escogió usar al hombre. Miren, Él pudo haber escogido usar al sol para que predicara el Evangelio. Él pudo haber escogido usar al viento para que predicara el Evangelio. Él pudo haber escogidos las estrellas. Él pudo haber escogido cualquier cosa que Él quisiera, pero escogió al hombre.
182Y alguien lo hará. Eso es correcto. Alguien... Si Él tan sólo pudiera encontrar un hombre, un solo hombre al cual Él podría tener en Su mano, Él lo hará. A Él se le ha hecho bastante difícil, encontrar a un solo hombre.
183Pienso en Sansón. Él encontró a un hombre con mucha fuerza. Y Sansón dedicó su fuerza a Dios, pero no quiso entregarle su corazón. Él se lo entregó a Dalila. ¿Ven?
184Dios quiere su corazón, fuerza, alma, cuerpo, mente, todo lo que Ud. tiene. Es la única manera en que Él lo pueda usar a Ud., usar al hombre en su totalidad. Sí.
185Eso es lo que era Jesús. “En Él habitó corporalmente toda la plenitud de la Deidad”. Nosotros la tenemos por medida.
186Porque, cuando esa Columna de Fuego descendió en Pentecostés… si Uds. se fijan, dice la Biblia que: “Lenguas repartidas como de Fuego se asentaron sobre ellos”. ¿Qué era eso? Era esa Columna de Fuego separándose, y dividiéndose entre Su pueblo. ¡Qué cosa más hermosa! ¿Lo ven? Dios en Uds. ¿Ven? Dios en Su pueblo. Ahora noten.
187Miren, alguien podría decir esto en la iglesia esta noche. Hoy día la gente dice: “Si tan sólo pudiéramos saber que Él está aquí con nosotros. ¿Habrá alguna manera?”
188Vean, ellos podían mirarlo a Él. Miren, escuchen atentamente ahora, antes de que llamemos la línea de oración. Ellos podían mirarlo a Él y decir: “Allí está Él, en la barca. Miren, Él está allí”.
189Ahora, si tan sólo tuviéramos nosotros alguna forma de hacer algo así. Si tan sólo pudiéramos mirarlo a Él en alguna parte que pudiéramos decir: “Allí está Él, allí mismo”.
190Miren, pero Él está así de cerca. Él está aún más cerca. “Yo estaré con vosotros, y en vosotros, hasta el fin del mundo”. ¿No es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Él está más cerca de lo que estaba de ellos, porque ellos tuvieron que ir al otro lado de la—la cubierta del barco, y allá en la parte de atrás, para despertarlo. Pero Uds. no tienen que hacer eso. ¡Oh, hermanos! ¡Fiuul! ¡Oh! Me siento religioso en estos momentos. Empiezo a sentirme muy bien en estos momentos. ¡Oh!
191Hebreos 13:8 dice: “Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos”. Y Él volvió a decir: “He aquí que Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin, hasta el tiempo de la tarde”. Como prediqué anoche. “En el tiempo de la tarde, todavía estaré allí”. Y de nuevo: “Nunca te dejaré. No importa lo que ocurra con el barco, cuánto esté para arriba o para abajo , o cualquier cosa, Yo estaré con vosotros, estaré con vosotros hasta el tiempo del fin, nunca los abandonaré”. Ud. dirá: “¿Cómo puede ser esto, hermano Branham?”
192San Juan, el 12... el capítulo 14, el versículo 12, dice que Él lo probaría. ¿Ven? “El que cree en Mí, las obras que Yo hago, él las hará también”.
193Ud. dice: “Me gustaría que Ud. pudiera probar y mostrarme que Él es como siempre lo fue. ¡Si tan sólo pudiera Ud. probármelo!
194Pues bien, aquí está donde Él hizo el reto, la prueba. “El que cree en Mí, las cosas que Yo hago…” En otras palabras, Ud. será un mesías menor, un pequeño mesías. Esa es la pura verdad. Porque si la Vida de Él está en Ud., ya no es Ud., es Él. ¿Lo ven? Y Ud. ha sido ordenado para continuar Su obra. “El que cree en Mí, Yo probaré que soy el Mesías. Y el que cree en Mí, hará lo mismo”. Ahora, eso, Él no puede mentir y ser lo que Ud. piensa que es, y lo que yo sé que Él es, y lo Ud. cree que Él es, también. ¿Ven?
195¿Saben Uds. lo que Él está haciendo? Él está aquí esta noche, esperando ser probado. Eso es correcto. ¿Saben Uds. lo que debemos hacer? Debemos hacer como ellos. Despertar al Jesús que está en nosotros. Despertar a Jesús en nuestras propias vidas: el Dios que encendió nuestras almas con el Espíritu Santo; el Dios que tomó estos ojos ciegos míos, y los abrió; el Dios que me levantó de un lecho de muerte. El Dios que yo he visto resucitar a los muertos, después de haber estado muertos durante horas; el doctor los declaró “muertos”, y escribió una declaración de eso, en cinco ocasiones diferentes. Despierten a ese Dios. Despiértenlo. Debiéramos invocar a Jesús y despertarlo, y llamarlo a la escena. Tenemos necesidad de Él. Sí señor.
196Entonces, llámenlo para que confirme Su Palabra. Si lo despertamos, o sea animarlo, en nosotros mismos, hasta que sus propias dudas y confusiones hayan pasado. Miren, llámenlo y díganle: “Señor, Tú prometiste que todavía un poco y en el mundo no te vería más. Pero yo no soy del mundo. Tú oraste para que yo no fuera del mundo, y yo no soy del mundo. Yo soy Tuyo. Y Tú dijiste: ‘El mundo no Me verá más, pero vosotros me veréis’. ‘Vosotros Me veréis’. Señor, quiero molestarte, quiero avivarte, de mi propio cuerpo soñoliento, de mi corazón soñoliento, respecto a estas realidades. Despierten a Jesús. “Venid a mí”. Entonces las dudas y los temores cesarán.
197Todas las frustraciones y preocupación, acerca de: “Oh, el doctor dijo esto, y él va hacer tal cosa. Y yo—yo—yo no sé lo que voy a hacer. Yo—yo…” Todo eso cesará, porque Él es Dios. Él habla, y todo lo demás se calla.
198Miren, podríamos seguir hablando, con varias páginas más de notas. Pero déjenme preguntarles algo ahora, porque son casi… faltan como diez minutos para las nueve. Por supuesto, eso también es dos horas más temprano que anoche, Uds. saben. Pero, miren, permítanme decir esto, para terminar ahora mismo, y puedo terminar esto en otra ocasión.
199¿Puede Dios fallar? [La congregación dice: “No”.—Ed.] Tampoco Su Palabra, porque Él es Su Palabra. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. “Todavía un poco y el mundo no Me verá más, pero vosotros Me veréis. Porque Yo…” Y “Yo” es un pronombre personal. “Yo estaré con vosotros, y en vosotros, hasta el final de la consumación, el fin de los tiempos. En el tiempo del fin, Yo estaré allí”. La luz estará brillando en el tiempo del fin.
200“Él es el mismo ayer, hoy y por los siglos”. Hebreos 13:8 está escrito. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Hebreos 13:8, escrito está. Por lo tanto, si escrito está, sea hecho. Amén. No tengan miedo de poner a prueba Su Palabra. Está ahí. Él está aquí. Lo único que tienen que hacer es despertarlo. Uds…
201Nosotros respiramos tanto del espíritu al cual le falta filtro, tantas cosas que nos recuerdan de algo distinto, y luego: “Estoy cansado, yo—yo estoy demasiado abatido. He visto tal cosa”. ¿Por qué se enfocan Uds. en algún desastre? “Te llevaré al…” Dicen: “Yo conozco a alguien que confió en Dios, y murió”.
202Yo sé de millones, al mismo tiempo, que murieron bajo el cuidado de los médicos. ¿Ven? Seguro. Seguro. Si el médico ha hecho todo cuanto puede hacer, Ud. no tiene sino que confiar en Dios, y eso es si Ud. lo cree.
203Ahora, no es que Ud. va a decir: “Bueno, yo—yo voy a confiar en Él. Eso no es. Es hacerlo realmente. Eso no es.
204Ud. tiene que molestarlo a Él, hasta que pueda verlo entrar en acción. ¿No pueden nuestras oraciones molestarlo a Él? ¿No pueden nuestras oraciones despertarlo a Él de Su reposo, y traerlo a la escena? Ellos lo hicieron. Ellos clamaron: “¡Señor, estamos pereciendo!, y Él entró en la escena. Miren, nosotros podemos hacer lo mismo. Ahora, ¿creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Entonces oremos.
205Oh, Señor, este pensamiento tan sencillo: “Despierten a Jesús”. Señor, hace tanto tiempo que no hemos—no hemos usado Su Espíritu y Su fe, que simplemente nos hemos quedado dormidos, por decirlo así, en nuestras almas. Permítenos sacudirnos esta noche. Permítenos despertarnos y deshacernos de nuestra somnolencia, para que podamos ver que Él todavía está en la barca.
206Oh, Señor, hoy traté de sacudir mi alma. Yo sabía que tenía que pararme delante de un grupito de gente aquí esta noche. Y me sacudo a mí mismo. Señor Jesús, despierta, manifiéstate. Yo he presentado Tu Palabra delante del pueblo. Es puesta a prueba. Pruébale a esta audiencia esta noche, Señor, que Tú todavía vives, que Tú todavía estás aquí con nosotros. Tus Palabras son verdad: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”. Tú eres el mismo ayer, hoy y por los siglos. Tú todavía estás en el barco, Señor, el viejo barco de Sión que nos está llevando a través de los mares turbulentos. Y cuando el diablo hace venir una tormenta sobre nosotros, ¿qué importa eso, con tal de que Él esté en el barco? Sé con nosotros ahora, Padre. Y puedas Tú entrar en los corazones de la gente esta noche.
207Puedas Tú entrar en mi corazón, alma, cuerpo, mente, ojos, labios. Y que esta dedicación de mí mismo, sea una confirmación de Tu Palabra, que Tú prometiste en San Juan 14:12. “El que cree en Mí, las obras que yo hago vosotros también las haréis”.
208Permite luego que vaya a la audiencia para que ellos la crean de esta manera: “Todavía un poco y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis”. Y mientras estamos sentados esta noche en este lugar Celestial, en Cristo Jesús, manifiéstate, Señor. Es Tu promesa. Tus Palabras no fallarán. Y luego, por supuesto, permite entonces que sea sobre la base de la fe de la gente, para que ellos puedan recibirte entonces. Eso es todo lo que podemos hacer.
209Yo te ruego, Dios, que te glorifiques. Yo encomiendo esta audiencia, el Mensaje, y la Simiente que ha sido sembrada. Que el Espíritu Santo venga y proyecte Su Luz. Como dije sobre la semilla de esa mujercita samaritana; que, rápidamente, tan pronto como la Luz alumbre, que el creyente la vea. Que el enfermo la vea, la mujer enferma, muchacho o muchacha. Y aquellos que están pidiendo por otros, que ellos la vean rápidamente, y sean sanados. En el Nombre de Jesús. Amén. ¿Creen ahora? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
210Miren, yo creo... ¿Tarjetas de oración? Bueno, lo intentaré. No puedo traer sino sólo unos pocos a la vez, así que empecemos a traerlos, algunas personas, para orar por ellos. Y miren, yo sé que está bastante congestionado.
211Uds. quédense tranquilos, hermanos ministros. Yo me voy a poner aquí atrás frente a…. Tomen su—su lugar aquí. Muy bien.
212Ahora bien, no duden. Crean. ¿Lo harán? “Todas las cosas son posibles para los que creen”. Eso es correcto. “Todas las cosas son posibles para los que creen”. Muy bien. Miren, Uds. deben creer. Uds. tienen que creer que la Palabra de Dios es la Verdad. Muy bien. Ahora vamos a...
213¿Cuántos podemos colocar aquí a la vez, como ocho, diez? Muy bien.
214Empecemos desde la número uno, y llamemos la número uno como hasta la diez o la quince, A. Letra A, de la número uno a la quince. ¿Quién tiene tarjeta de oración A, número uno?
215Veo que hay tanto hispanos como indios aquí esta noche. Ellos tal vez no puedan entenderlo.
216Muy bien, aquí viene una mujer, por aquí. ¿La número dos? Aquí mismo. Ajá. Justo aquí. Sí. Aquí mismo. Muy bien. La número dos. Tres, ¿la número tres? Muy bien, por aquí, por favor. ¿La número cuatro, cinco, seis, siete, ocho? Que alguien agarre a ese niño allí, para que no lo pisen. Ocho, nueve, diez. Miren, como diez. Muy bien. Veremos cómo… Oh, estamos... No sé. Es posible que tenga muchos ahora. Muy bien. Diez. Eso está bien. Que se alineen de esa manera. Así está bien.
217¿Cuántos creen ahora con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Miren, no tenemos muchos aquí, diez. Once, doce, trece, catorce, quince. Muy bien.
218Ahora, todo el mundo, quiero que sean muy reverentes. Miren, he estado hablando por una hora, o un poco más. Lo que yo digo no significa nada a menos que Dios lo respalde. Y si Él no lo respalda, (¿ven?), aun así la Palabra está correcta, (sí), no importa si Él la respalda o no. Él lo ha hecho antes, (¿ven?), y nunca me ha fallado. Y yo—yo sé que no lo hará, porque Él dijo que no lo haría. ¿Ven? Y yo—yo sé que Él lo hará. Pero tenemos que creer. Con todo nuestro corazón, tenemos que creer. Miren, hasta donde sé...
219Quiero que los que están en la línea de oración, miren hacia acá, todos los que van a estar en la línea de oración. Yo—yo creo que cada uno de ellos son desconocidos para mí. Creo que todos ellos son extraños. Si eso es correcto, sólo levante su mano. Si yo no los conozco a todos, levanten sus manos así. Muy bien. ¿Lo ven? Miren, yo no conozco a esa gente. Ellos, no hay muchos aquí...
220Conozco algunos aquí en estas líneas de aquí. No estoy seguro. Creo que esta es la esposa del hermano Noel. No estoy seguro. Ha pasado mucho tiempo.
221Y entonces, ¿cómo está el hermano Johnson? Creo que a él le dio un derrame cerebral, ¿no es así? ¡Oh, vaya! ¿Cómo dice? ¿Es correcto eso? Dios la bendiga. Esas personas eran como padre y madre para mí, cuando recién empecé en las reuniones, este grupito de gente de Arkansas. Nunca me olvidaré de Arkansas. No señor. Nunca he estado en una reunión en ninguna parte que no haya bastante gente de Arkansas. ¿Cuántos hay aquí esta noche, levanten sus manos, de Arkansas? Miren, los demás son de Oklahoma, así que pueden contar con eso. ¿Ven? Así es como es. Pero todos vamos rumbo al Cielo, (¿ven?), “sentados juntos en lugares celestiales en Cristo Jesús”.
222Hermana Jones y hermano Jones, años atrás cuando yo vine a su iglesia, creo que fue en Moark. ¿No es así? Y Ud. recordará que cuando yo llegue allí, la única manera que yo sabía para descubrir los problemas de la gente era por…Ud. los llevaba hasta la plataforma y ellos ponían su mano sobre la mía, y luego esperaba allí un momento. Y entonces, trataba de no usar mi propia voz, y Él hablaba y decía: “Tumor, o cataratas”. Y yo le dije a Ud. que llegaría el tiempo en que, Él me dijo allá, que si yo era sincero, entonces conocería el secreto mismo de los corazones. ¿Ven? Eso es cierto. ¿Cuántos recuerdan eso la primera vez que vine a Phoenix? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Muy bien. ¿Ha ocurrido? [“Amén”.] ¿Ven?
223Ahora, recuerden. Vigilen esta cinta. Estamos subiendo un poco más alto ahora. ¿Ven? Va subiendo, un poco más alto. Recuerden eso. Sólo—sólo recuerden. ¿Ven?
224Ahora, nosotros queremos ver a Jesús. Yo quiero verlo. Miren, sabemos que Su cuerpo no volverá a la tierra hasta que Él venga por la Iglesia, ya que debe permanecer Allá como sacrificio. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Debe estar en el altar. Él está sentado en el Trono de Dios, esta noche. Y debe permanecer allí, para, por medio de Sus heridas… Él es el Sacrificio y el Sacrificio está sobre el altar. ¿Ven? Y Su cuerpo no puede venir. Pero Su Vida regresó, la cual estaba en Cristo, regresó sobre la iglesia, en la forma del Espíritu Santo. Y el Espíritu Santo...
225No fue ese cuerpo que lo hizo, de todos modos. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras. Es Mi Padre que mora en Mí, Él hace las obras”. Miren, nosotros creemos eso. ¿No es así? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
226Miren, si yo les dijera que el espíritu de un pistolero está en mí, Uds. esperaran que yo tuviese grandes armas, y fuese bien malo. ¿Entienden? Y si el espíritu de un artista, Uds. esperarían que yo tomara un pincel y pintara.
227Si les digo que tengo: “el Espíritu de Cristo”, entonces haré las obras de Cristo. “El que cree en Mí, las obras que yo hago...” Al igual que sacar la vida de una vid y ponerla en otra, dará el—el fruto de la vida que está en la vid.
228Ahora, yo no sé si Él lo hará. No puedo decirlo. Pero si yo, por medio de un don... Miren, no hay necesidad de tratar de explicarlo. No puedo.
229Pero muchos de Uds. saben que he estado alrededor del mundo, he estado, varias veces. Ante medio millón de personas, en una sola ocasión, quinientas mil personas. He visto tantos idiomas diferentes, tenía que anotar lo que decía, y esperar hasta que eso pasara por quince intérpretes más, y luego volver a lo que dije. Y ver a ese Espíritu de Dios descender allí mismo y hacer exactamente lo mismo que hace aquí. ¿Ven? ¿Ven? Todas las naciones, lenguas, no tienen excusa.
230Ahora, recuerden, esto no irá a todo el mundo. Cuando Jesús estuvo en la tierra, no más de un tercio de la raza judía supo que Él estaba en la tierra. Uds. saben eso. Él vino a los Elegidos, y ellos lo recibieron. Eso es correcto. Ahí es donde el Espíritu va esta noche, a los Elegidos.
231Ahora, si Uds. pueden creer que Jesús murió por sus pecados, y lo han aceptado como su Salvador, y Él tomó la vida de Uds. y la moldeó de nuevo, entonces, recuerden: “Por Sus llagas hemos sido curados. ¿Lo ven? Miren, Uds. fueron. Uds. fueron curados. ¿Creen eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Miren, la Biblia dice que: “Fuimos”. ¿Es correcto eso? [“Amén”.] No que “serán”. Nosotros fuimos. Ya fuimos. 232 El problema del pecado fue resuelto en su totalidad cuando Jesús murió en el Calvario. ¿Uds. creen eso, hermanos? [Los hermanos dicen: “Amén”.—Ed.] ¿Ven? “Él es el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo”. Ahora bien, no les hará ningún bien hasta que Uds. acepten su perdón. Vean, Uds. tienen que aceptarlo. Y tienen que aceptar su sanidad de la misma manera.
233Si un hombre pasa por aquí y les dice: “Yo los voy a sanar a Uds.” Miren, él está errado. Eso es contrario a la Escritura. Él puede mostrarles a Uds. aquí donde Jesús lo hizo por Uds., y está basada sobre la fe de Uds. Dios no puede hacer nada... Dios no puede obrar en contra de la fe suya. Uds. tienen que creerlo.
234Miren, Jesús, cuando Él vino a Su propio pueblo, escuchen lo que dice la Biblia. “Y muchos milagros no pudo hacer allí, a causa de la incredulidad de ellos”, después de que mostró ser el Mesías. Miren, Él lo probó en aquel día, que Él era el Mesías.
235Que Dios me ayude a humillar mi espíritu de tal manera que yo pueda demostrar que Él sigue siendo el Mesías; que, el mismo Dios que estuvo en la tierra, puede tomar un—un cuerpo mortal, rendirlo a Él, y obrar a través de él exactamente de la manera que Él prometió hacerlo. ¿No sería eso convincente? ¿No mostraría eso que Él—que Él no está dormido? Él está despierto. Él está listo para que Ud. lo llame a Él a la acción.
236Ahora, ¿qué hago yo parado aquí, esta noche? ¿Qué tengo yo que hacer? Hay ciento cincuenta personas aquí, supongo, algo así. Ya sean ciento cincuenta, o si es una—una sola persona, o si fueran quinientas mil, eso no importa. Es igual. ¿Ven?
237Ahora bien, si alguien piensa que esto es falso, y no es correcto, le pido que suba aquí y tome mi lugar y haga lo mismo. Ajá. Sí. ¿Lo ven? Uds. saben que no deben intentar eso. Ajá. ¿Ven? Noten. Pero, miren, Dios tiene que demostrar si tiene razón o no. Ahora, si el Señor Dios...
238¿Es ésta una de las…? Dele su tarjeta a ese muchacho allí. Venga acá. Aquí está una señora, no más joven que yo. Nunca en mi vida la había visto. ¿Supongo que no nos conocemos? Eso es correcto. No nos conocemos.
239Miren, cuando vayan a casa, léanse San Juan capítulo 4, y dense cuenta si este no es incluso un lugar pequeño y redondo... ¿Alguien ha estado alguna vez en Palestina, allí en—en Sicar? Ese pozo pequeño todavía está allí, donde esa mujer estaba; es un lugar redondo, tiene vides. Y Jesús estaba sentado recostado de la pared cuando esa mujer llegó. Estaba en ese pequeño panorama cuando la mujer llegó viniendo de la calle ahí abajo, llegó y sacó el agua, quedaba al final de la calle. Y ella llegó allí. Y miren, Él entabló una conversación con ella hasta que encontró dónde estaba su problema, entonces le dijo cuál era su problema.
240Y cuando Él hizo eso, ella dijo rápidamente: “Señor, Tú debes ser un profeta, (¿ves?), porque Tú… Él tenía que tener... Entonces si Él era un profeta, esa era la Palabra de Dios viniendo a Él. Pero ella dijo: “Sabemos que estamos esperando al Mesías. Y cuando Él venga, eso es lo que Él hará”. ¿Cuántos saben que eso es Escritural? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Esa es la Escritura.
241Miren, aquí está mi mano sobre la Biblia. Yo, hasta donde sé, nunca había visto a esta mujer en mi vida. Y ella dice que somos unos perfectos desconocidos entre sí. Ahora, la Palabra o tiene que estar correcta o errada. Correcto. Está correcta o errada. No puede ser de otra manera.
242Mire, señora, sólo hablaré con Ud. un momento, como lo hizo nuestro Señor con la mujer... Si Él me puede decir...
243Ahora bien, si yo le dijera a Ud.: “Oh, por supuesto, Ud. tenía una tarjeta de oración. Ud. vino aquí. Ud. está enferma”. ¿Ve? Bueno, luego si dijera: “¡Gloria a Dios!”, pusiera mis manos sobre Ud. “Gloria a Dios, Ud. se va a poner bien”. Todo eso está bien, no hay nada de malo en eso. Eso es exactamente lo que hay que hacer. ¿Ven? Eso es correcto.
244La Biblia dice: “Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Eso es verdad.
245Pero mire, Ud. podría rascarse la cabeza y pensar: “¿Me diría él la verdad? ¿Será que me voy a poner bien?”
246Ahora, ¿qué si—si Algo que conoce su vida, lo que Ud. ha sido, lo que Ud. ha hecho, y, o lo que esté mal con Ud., como Él le dijo a aquella mujer cuál era su problema? Y si Él podría decirle a Ud. esas cosas, bueno, ciertamente si Él sabe lo que ha sucedido, Él sabe lo que sucederá. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Seguro.
247Ahora bien, si la mujer está enferma... Ella pudiera estar aquí por otra persona. Pudiera ser por motivo de enfermedad. Pudiera ser un problema financiero. Pudiera ser un problema doméstico. Yo no sé. No podría decirles. Eso es cierto. ¿Ven? Pero sea lo que sea, si Él me lo dijera, ella sabría si es verdad o no. Ella lo sabría. Ud. sabe si es así o no. Y luego, si no es verdad, entonces ese no era el Espíritu de Dios, porque el profeta lo ha dicho, y su profecía estaba equivocada. Pero si es correcto, entonces ese fue el Espíritu de Dios. ¿Ven?
248Ahora, ¿no nos consolaría eso y nos haría sentir maravilloso, el saber que Jesús estaba aquí con nosotros esta noche? [La congregación dice: “Amén”.— Ed.] ¿Les infundiría fe? [“Amén”.] ¿Ven? Ciertamente.
249Miren, sanar a la mujer, yo no podría hacerlo. Yo—yo no puedo hacer eso. Ya está hecho. ¿Ven? ¿Ven? Ya está hecho, basándonos en la fe de ella para creerlo. Ahora, si Él estuviera parado aquí, Él mismo, con este traje, Él no podría sanarla a ella. Él diría que ya lo hizo. “Si puedes creer, (¿ves?), que Yo lo he hecho, todo habrá terminado”. ¿Ven? Eso es todo. ¿Ven?
250Pero, miren, lo único que Él podría hacer, Él podría probar que Él aún es el Mesías, ese Dios-Profeta que había de venir. Y Él prometió que Sus discípulos harían lo mismo, así que allí lo tienen. ¿Ven? Lo trae de nuevo a la Escritura. Y eso es la Escritura, hermanos. Sé que es muy contrario a la creencia moderna, pero es la creencia de Dios. Es la manera de Dios, porque Él lo dijo. Allí está la Escritura para que lo lean por Uds. mismos. Ellos simplemente tratan de torcerla y hacer otra cosa de Ella.
251Miren, quiero preguntarles algo. La mujer es una creyente. Quiero...
252Algo va a suceder. Uds. sólo recuerden, algo va a suceder. Ahora, si es así, entonces ¿cuántos van a aceptarlo y decir: “Eso lo concluyó para mí”? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Creerá Ud. eso, señora? ¿Uds. lo creen, por allá? ¿Los demás lo creen? [“Amén”.] Que Dios sea el juez.
253Miren, tan pronto dije eso… la razón que dije eso…. ¿Cuántos han visto la Luz, la fotografía de esa Luz, ese Ángel del Señor? George J. Lacy, Uds. saben. ¿Ven? Muy bien. Esa Luz está justo entre ella y yo, en estos momentos. Y es amigable. Yo sé que ella es una creyente. Correcto.
254Esto es por lo que Ud. quiere que yo ore: llagas, llagas en su cuerpo. Otra cosa, son complicaciones. Ud. tiene muchas cosas. Pero, espere un momento. Estoy en contacto con su espíritu. Ud. está lista para una operación. Eso es correcto. Preparada para una operación. Ahora, Él dijo que estaba en la vesícula biliar. Eso es correcto. ¿Ahora qué le parece? Que Dios le bendiga. Sólo crea. Eso es todo. Amén.
255¿No es Él Cristo? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Miren, interroguen a la señora si lo desean. Eso es... ¿Ven?
256Ahora, eso es Él ayer, hoy y por los siglos. ¿Ven? Su fe lo ha despertado a Él ahora. ¿Ven? Él está en la escena, para hacer cosas que le ayudarán, para bendecirlos, y darles esas cosas que Uds. anhelan tener.
257Miren, esa sola visión me ha debilitado más que ese sermón de una hora y media. ¿Ven? Y uno se siente tembloroso, como yéndose. ¿Ven? Francamente, esta es la primera vez que he tenido un servicio...
258La otra noche, el Espíritu Santo cayó, allá en una iglesia, (lo sé), y llamó a tres o cuatro personas. Y cuando lo hizo, ellos no respondieron rápidamente, y entonces Él se contristó. Él se fue de inmediato, (¿ven?), y me dejó allí. Ud. tiene—Ud. tiene que, Ud. tiene que responderle. Sí señor. Sólo recuerde, Él no está obligado a Ud.; Ud. sí, a Él.
259Somos extraños el uno al otro. [La hermana dice: “Yo lo vi a Ud. una vez”.—Ed.] Ud. me vio una vez. [“Sí”.] ¿Aquí en Arizona? [“Sí. Yo estaba… en la línea de oración”.] En una línea de oración. ¿Hace cuánto tiempo fue eso? [“Fue en el ’54 o en el ’55”.] Sí. Hace mucho tiempo. Sí señor. [“No estoy seguro cuándo”.]
260Recuerdo que la línea de oración más larga que he tenido en mi vida, fue aquí en Phoenix, una tarde. En…
261Se me olvida el nombre de esa iglesia. Había un... Solía ser, un hombrecito bajito tenía la iglesia. Se me olvida cuál era… Una iglesia muy grande, aquí en Phoenix. ¿Sería Fuller? No. Yo conozco al hermano Fuller. ¿Cómo dice? Yo recuerdo a García. Pero esta era una iglesia bien grande, allá donde pastoreaba el doctor Sutton, o algo así. ¿Cuál era el nombre de esa iglesia grande allá? Es una de las iglesias más grandes del Evangelio Completo en el país. [Alguien dice: “Faulkner”.—Ed.] Faulkner, ese es. Ese es, Faulkner, allá en su iglesia.
262¿Se acuerdan de esa línea? Yo empecé esa tarde, y seguí orando hasta la medianoche de esa noche, creo que fue. Sólo con-... Simplemente poniendo las manos sobre la gente, me puse tan débil que ni siquiera podía moverme más, difícilmente. ¿Ven?
263Eso fue antes que llegara la visión. Llegaba pero no muy a menudo, de vez en cuando. Y entonces, a veces cuando yo estaba solo, Él me decía que algo iba a suceder. Y yo venía y les decía a todos Uds. que Él me había dicho que algo iba a suceder. Y siempre sucedía. ¿No es así? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Sí. Ahora, ¿qué dice Él? “Créanlo”. Dios lo confirma. ¿Ven?
264Ahora, la señora, siendo hace muchos años, me imagino que he orado por dos millones y medio de personas, o tal vez, desde ese entonces, como Ud. sabe, por todo el mundo. Quizás más que eso. Pero yo—yo nunca sabría quién… o algo acerca de Ud., ni nada, debido a eso. Pero mire, la Biblia dice que una vez...
265Y, a propósito, esa oscuridad que estaba sobre esa mujer, la ha dejado. Eso es correcto. Ajá. Lo sé. Ud. se siente diferente, ¿no es cierto? Si Ud. sólo mantiene esa fe, eso es todo lo que necesita. Mire, llénela de gozo y fe. Porque volverá con otros cinco, o siete, peores. ¿Ve? Simplemente manténgase allí y diga: “Yo creo. Eso lo concluyó”.
266Ahora, siendo nosotros extraños el uno al otro, yo diría que con dos testigos. La Biblia dice: “En boca de dos o tres testigos”, creo que es. ¿No es así? “Dos o tres testigos, tres testigos, conste toda palabra”.
267Quiero emplear el resto de mi tiempo aquí, si puedo, en la línea de oración. Así que, no quiero tomar demasiado tiempo en el discernimiento. Sólo para que Uds. lo sepan.
268A propósito, aquella señora sentada allí, teniendo mareos. Ud. no los tendrá más si tan sólo lo cree. Díganme qué toco ella. Yo—yo vi ese círculo de Luz aquí e irse allá a esa esquina. Yo vi a la mujer sosteniendo su cabeza, así, en la visión, moviéndola para atrás y para adelante, así. Ajá ¿Ven? ¿Qué hizo ella? Ella tocó el manto de Él. No... La Biblia dice que: “Él es el Sumo Sacerdote” (¿es correcto eso?) “Que puede compadecerse de nuestras debilidades”. Eso es lo que ella hizo. ¿Ven lo rápido que ella respondió? Y sucedió. ¿Ven? Sólo crean. Miren, eso debería concluirlo todo. Eso hace que sea la verdad.
269Miren, Uds. ven por qué no estoy apresurándome con la línea. Sólo trato de contenerme, lo más que pueda, porque quiero otra línea mañana por la noche. Pero es sólo para que vean que Él ha venido a la escena. Ese es Él. No puedo ser yo. Yo nunca había visto a esa mujer en mi vida, no sé nada acerca de ella. ¿Ven?
270Es tan sencillo, que la gente grande e inteligente de hoy tropiezan con tal simplicidad. ¿Ven? Esa es la razón por la que ellos fallan en captarlo. Ellos tratan de entenderlo. Uds. no pueden entenderlo. Uds. lo creen. Uds. simplemente lo creen.
271Esa muchacha india, teniendo dolores de cabeza, si ella simplemente lo creyera, eso la dejaría, también. Yo nunca la había visto. Ella ni siquiera es... ¿Ven? ¿Ven?
272Tóquelo. Simplemente tóquenlo una vez, y dense cuenta si no es correcto. ¿Ven?
273Esas personas son extrañas. Pregúntenle a la señora. Yo nunca la había visto en mi vida. Eso es verdad, delante de Dios, que yo sepa. ¿Ven? ¿Ven? Él está en la escena, si Uds. pueden creerle. Pero no lo duden; créanlo. Hará algo por Uds. si lo creen. Él los sanará. Todos Uds. pueden ser sanados si tan sólo lo creen.
274Fíjense, aquí hay una mujer en la plataforma. Y el Espíritu Santo está moviéndose por ahí a través de la audiencia, sanando a la gente, mostrando que Él está en todas partes, omnipresente, omnisciente y omnipotente. Amén. ¡Gloria! Despierten a Jesús, dentro de Uds. Permitan que Él que entró en Uds., en la forma del Espíritu Santo, se mueva a través de Uds.
275Yo no la conozco a Ud., pero Dios sí la conoce. El Señor Dios puede revelarme algo por lo cual Ud. está aquí. Ud. me creería, ¿verdad? Muy bien. Míreme. Yo—yo quiero decir con eso, así como Pedro y Santiago, Ud. sabe, dijeron: “Míranos”. Sólo para apartarla a Ud. de...
276Sencillamente está viniendo de todas partes. Yo creo que va a ser un verdadero servicio de sanidad dentro de pocos minutos. ¿Ven? ¿Ven? ¿Ven?
277En primer lugar, sus ojos le están molestando. Casi está quedando ciega. Los nervios de los ojos están muriendo.
278Es la primera vez que capto eso, en mucho tiempo. Alguien dijo: “Él adivinó eso”. No lo hice. No lo hice. Miren, recuerden, yo estoy captando sus pensamientos aquí por medio del Espíritu Santo. 279 Vamos a ver si lo adiviné. Mire aquí, hermana. Ud. es una creyente. Ud. tiene problemas con el pecho; cáncer, cáncer de piel en la parte posterior del cuello. Mire, ¿cree Ud. que Dios se lo quitará? [La hermana dice: “Sí señor”.—Ed.] Ajá. ¿Quiere regresar a Nuevo México, de donde viene, creyendo que Dios le sanó? Muy bien, señora Watkins, vuelva… allá. Sea sana en el Nombre del Señor Jesucristo. “Si puedes creer”. Sólo tengan fe.
280Somos extraños uno al otro. Ud. me ha visto en las reuniones. Pero, quiero decir, conocerla, decir que la conozco, yo no la conozco a Ud.
281Mire, sólo un ratito. Ya estoy muy pasado de la hora, pero seguramente Ud. sabe que Él está aquí. Esta sola mujer parada aquí, de nuevo, y entonces oraremos—oraremos por ellos. Creo que con eso son por lo menos tres. ¿No es cierto? Oh, sí. Eso está por toda la audiencia, entonces.
282No tengo ni idea. Ud. se ve saludable y fuerte, para mí. Yo no la conozco a Ud., pero Dios sí la conoce. Pero hay algo en su corazón. Hay algo que Ud. está deseando. Y es por alguien más. Veo a un hombre joven, no, dos hombres jóvenes. Son sus hijos. No, uno de ellos es un hijo, y el otro es un yerno. Y ambos tienen problemas de estómago. Y los dos tienen sombras negras sobre ellos. Ambos son pecadores. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. ¿Cree ahora? ¿Cuántos creerán con ella? Oremos.
283Señor Jesús, te creemos ahora por esta petición, para nuestra hermana. Yo la bendigo en Tu Nombre. Que ella vaya y reciba lo que ha pedido, para Tu gloria. Amén.
284¿Creen todos ahora con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”.— Ed.]
285Mire, venga por aquí. ¿Cree Ud. que Él puede decirme lo que está mal? ¿No sería bueno, que ese problema asmático se aclarara, y que Ud. pudiera irse a casa, estar bien? Bueno, si Ud. lo cree, así será.
286¿Habla inglés? Problemas del corazón, problemas del estómago. Crea en el Señor Jesús y eso le dejará. Amén. Muy bien.
287Venga, señora. ¿Habla inglés? Se le hace difícil respirar; asma. Vaya, crea. ¡Respire! Créalo, en el—el Nombre del Señor Jesús.
288Venga. ¿Habla inglés? ¿Cree Ud. que yo soy un profeta de Dios? Su problema está en su espalda. ¡Crea! No le molestará más. 289 ¿Cree Ud. que yo soy Su siervo? Ud. está enferma de artritis. La veo tratando de salir de la cama. Ud. casi no lo puede hacerlo, en la mañana. Vaya, crea, y no tendrá que hacer más eso, y será sanada.
290¿Creen? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] ¿Con todo el corazón? [“Amén”.] Despierten a Jesús, en Uds. ahora mismo. Cristo está aquí. Él está en la escena. ¿Todos Uds. creen eso? [“Amén”.]
291Ahora pongan sus manos los unos sobre los otros. Sólo pongan las manos los unos sobre los otros ahora.
292Voy a citar una Escritura. Jesús dijo: “Id por todo el mundo”, a Tempe, Arizona, “predicad el Evangelio. Estas señales seguirán a los que creen. En Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; si tomaren serpientes o bebieren cosas mortíferas, no les haría daño. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”.
293Miren, con Jesús presente ahora, si Uds. creen que Él está presente, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”.— Ed.] El mismo Espíritu que estaba en Jesucristo está aquí en esta iglesia esta noche.
294Miren, oren por la persona sobre la que tienen las manos puestas. Simplemente oren y digan: “Señor Dios, sana a esta persona”. Ellos están orando por Ud.
295Señor Jesús, te ruego, Dios, que envíes Tu poder y Tu Espíritu sobre esta audiencia, sobre esta mujercita aquí, Señor, con esta máscara sobre su cara. Te pido que la sanes, Señor. Que el diablo, las tormentas, sean calmadas, y que el poder de Dios se haga cargo de esta audiencia y eche fuera todo poder maligno e incredulidad.