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~ ACEPTANDO LA MANERA PROVISTA DE DIOS EN EL TIEMPO DEL FIN ~
1[El Hermano Carl Williams dice: “¿Cómo está Ud., Hermano Branham?”– Ed.]. ¿Cómo está Ud., Hermano Carl? Bien. Gracias. [El Hermano Williams le habla a la congregación: “Pueden sentarse por favor”–Ed.]. Empuje esa silla hacia atrás. Muy bien. ¿Es mío? [“Sí”]. ¡Mmm! Aquí está bien.
2Bueno, ciertamente es bueno estar de regreso en la casa del Señor en esta noche, y especialmente a ésta, porque yo tuve el privilegio de dedicar esta casa del Señor hace algún tiempo, cuando nuestro precioso Hermano Sharritt edificó este lugar. Y nosotros la dedicamos al Señor para Su servicio. Y es bueno estar en la casa de Dios en cualquier tiempo, ¿no es así? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Es muy buen lugar para estar.
3Y aquí en esta zona fría, en la que... Yo vine aquí para escaparme del clima frío, y entré directo en él. Yo dije anoche: “Yo espero que no les traje a todos Uds. todo este problema”. Bueno, Uds. saben, ellos dicen que el verano toma su descanso invernal aquí. Y quizás el invierno vino a pasar a verlo para ver cómo la estaba pasando. Pero es bueno estar–estar aquí en cualquier tiempo.
4Yo siempre he tenido un–un sentir por Phoenix, desde que era un muchachito. Me gusta Phoenix. Y Phoenix fue mi primer lugar en el que le prediqué a gente que no era de la raza blanca, y ésa era los indios. Yo fui allá a la reserva. Me supongo que pudiera haber gente aquí en esta noche que recuerde cuando yo le hice una promesa a Dios en la plataforma, que si El sanaba a un alcohólico y a una mujer con tuberculosis, yo iría a las reservas [territorio reservado a los indios en EE.UU. y Canadá–Trad.] para–para ministrar a los indios. Y ellos me lo recordaron, y ambos fueron sanados. Y yo fui allá a la Reserva Apache, y allí el Señor nos dio una gran victoria.
5Yo no puedo recordar el nombre de la señora que fue sanada de cáncer allá. Yo... Fue un caso sobresaliente. Creo que ella era una misionera allá, de las Asambleas de Dios, lo mejor que recuerdo. Que fuimos con ella (Mitchell), y... Correcto. ¿Hay alguien aquí que estuvo en aquel entonces en esa reunión allá en la reserva, aquella noche? Yo pensé... Sí, correcto.
6Yo–yo pensé que iba a ser muy difícil. Yo–yo no podía hacerles entender lo que quería decir. Y nunca se me olvida esa noche. Había un... Después que yo había predicado un rato y les había dicho acerca de Cristo... Yo estaba parado en los escalones del pasillo de la misión. Y ellos tenían el lugar lleno, y todos estaban afuera. Así que yo les estaba hablando. Y una cosa sobresaliente esa noche, fue la del–del hermano anciano indio que trajeron en un tablón, a cierta hora de la mañana. Y ellos habían... ellos estaban mojados por haber cruzado el–el río, lo vadearon allá en alguna parte, y lo trajeron.
7Y yo le pregunté al joven; le dije: “¿No tienes temor de que vayas a contraer pulmonía?” El dijo: “Jesucristo me cuida. Yo traigo a mi papá”. Eso es bueno. Yo dije: “¿Crees que él será sanado?” “Sí”.
8El estaba temblando por la parálisis. Los dos jovencitos lo estaban cargando. Yo oré por el hombre anciano.
9Después de un rato yo escuché a alguien gritando. Miré hacia abajo. El hombre anciano cargaba la tabla sobre su propio hombro, yendo alrededor con ademán de saludo a todos, meneando su mano. Sólo fe sencilla para creer, eso es todo lo que se necesita.
10Yo recuerdo que esa noche, una dulce anciana india, tenía su cabello colgándole en trenzas largas. Y ella estaba en muletas, y se miraban que estaban hechas en casa, ellas... como palos de escoba, con un pedazo de madera encima de ellas, como de dos por cuatro pulgadas [5.08 cm. por 10.16 cm.–Trad.], y luego envuelto en trapos. Y realmente, la siguiente en pasar era... Ella estaba en la línea, viniendo del interior del edificio. Pero había un jovencito indio, un jovencito de aparencia muy fuerte, él era... les ganó a todo el resto de ellos a entrar en la línea. Y la pobre anciana estaba intentando caminar con los palos. Y ella había visto dos o tres sanidades antes de haber entrado en la línea.
11Y yo pensé cuando ella me miró, y esas grandes y profundas arrugas, y las lágrimas corriéndole a través de esos surcos en sus mejillas, yo pensé: “La madre de alguien”. Yo nunca le dije una palabra, nunca oré por ella o nada. Ella sólo me miró. Y al hacerlo, ella–ella sólo me dio las muletas y se fue caminando; así de sencillo.
12(Mi hijo está tratando de acomodarme aquí). ¿Pueden oír eso mejor? Yo leí una historia hoy acerca de un–un cerdo siendo llevado al santuario. Y creo yo que Uds. se fijaron... [El micrófono es arreglado–Ed.]. Ahora, eso se siente mejor de todos modos. De esa manera es la vida. Tiene muchos nudos en ella de todas maneras, ¿no es así?
13Ahora, es... la gente está parada y–y nosotros no–nosotros no queremos tomar más tiempo de lo que nos sea posible para ayudar. Y Uds. son gente tan amable, al grado que simplemente me–me gustaría hablarles por mucho tiempo.
14Y nosotros estamos aquí ahora de visita con el compañerismo de los Hombres de Negocio del Evangelio Completo. Y la convención regional se llevará a cabo en La Ramada, empezando la última parte de... Veamos. ¿Cuál es la fecha? El 24. Del 24 al 28 en el Motel La Ramada. Y va a haber algunos predicadores maravillosos allá: El Hermano Oral Roberts, y muchos otros. Y yo... Nosotros siempre tenemos unos momentos agradables. Que cuando la gente se junta de esa manera, nosotros tenemos unos momentos grandiosos en ese Motel La Ramada.
15Y pudiera ser que el Hermano Oral y yo tengamos un servicio de sanidad allí. Uno no puede saber. Eso sería muy bueno, si... Así que–así que nosotros– nosotros nunca hemos tenido uno juntos. Yo no sé lo que él pensaría respecto a tener uno, él y yo juntos, pero yo estoy dispuesto. Si él puede tolerarlo, bueno, lo intentaremos, y luego oraremos por la gente enferma.
16Y no hemos estado teniendo servicios de sanidad, si Uds. se han fijado. Nosotros no hemos estado repartiendo tarjetas de oración o nada, debido a la congestión en las iglesias pequeñas. Uds. saben, cuando la gente... Uno difícilmente puede hacer que la gente entre y salga. Y entonces, cuando uno lo hace, eso causa una aglomeración y una confusión, y el jefe de bomberos no apreciaría eso. Así que, como que hemos omitido los servicios de sanidad hasta ahorita en las reuniones, y sólo hemos estado procurando de traer un pequeño y sencillo mensaje Evangélico, para... Y su presencia, y su cooperación conmigo, y su oración por mí, me animan para estar aquí. Y yo espero que los pequeños mensajes los animen a Uds. para que continúen siendo... viviendo para Cristo.
17Y yo me he fijado que muchas veces la gente va de una iglesia a otra. Y eso hace que todos nos conozcamos, y–y nos hacemos tan... muy amigos uno con el otro. Y a mí me gusta eso. Más nos vale sentarnos aquí en lugares Celestiales, porque vamos a esa clase de lugar en donde estaremos juntos en lugares Celestiales en el Cielo.
18Había una cartita de crítica en el correo que recibí el otro día. Pudiera contárselas como para conocernos. Cualquier ministro sabe que Ud. tiene que decir una cosa u otra, como para uno mismo darse a conocer a la audiencia, y la audiencia a uno. Había un....
19Un hombre de negocio puso el artículo en su... en la Voz de los Hombres de Negocio de–de una pequeña... Creo yo que la vamos a llamar una visión; y era un poquito diferente a las visiones que normalmente tengo. Yo estaba... había sido llevado de donde yo estaba, hacia arriba, se miraba... no se miraba para mí más alto que el techo de ese edificio. Y allí yo estaba en otro lugar en donde yo vi a todos aquéllos que habían partido. Muchos de Uds. leyeron el artículo, por supuesto. Y allí, después que El me había dicho que ellos eran... quienes eran ellos, y todos eran jóvenes otra vez, y eran reales....
20Yo siempre estaba temeroso de morir. No temeroso de que me fuera a perder, pero yo no quería ser un espíritu. Yo–yo solamente... Yo quería ser un ser humano, un hombre, porque yo siempre entendí como un hombre, y saludaba de mano a la gente. Y yo pensaba: “Qué si yo llegara allá, y me encontrara con el Hermano Rose, y él fuese una nubecita blanca, o algo, y yo supiera que era el Hermano Rose por algún otro sentido, pero yo no pudiera saludarle de mano, y yo no pudiera hablarle a él, o...” Yo–yo me preguntaba: “¿No sería eso terrible?” Pero yo pensé: “Entonces cuando yo regrese, por supuesto, tendré una resurrección”.
21Esa Escritura nunca antes se me había ocurrido, que “si este tabernáculo terrestre se deshiciere, ya tenemos uno esperando”.
22Así que esa mañana, yo me había levantado y estaba pensando: “Mi amigo, tú tienes cincuenta años de edad. Si tú vas a hacer algo para el Señor, más vale que te apures. Vas a estar muy viejo después de un tiempo”.
23Y de repente fui arrebatado a ese lugar, y podía mirar para atrás y verme a mí mismo allí abajo. Nunca había tenido esa experiencia. Muchas veces yo he tenido visiones de verme a mí mismo parado en alguna parte, y luego... ¡Oh, si uno no lo entiende, uno pensaría que había perdido su mente! Uno–uno está aquí, mirándose uno mismo allá. Y luego uno sale de aquí, y uno está en uno mismo allá. ¡Oh, hermano! Quizás sea muy atrás en el pasado, años en el futuro y demás. Es difícil de explicar. Uno no... no puede explicarlo.
24Ud. no puede explicar a Dios. Ud. tiene que creerlo a El. ¿Ven? Si Ud. puede explicarlo, entonces ya no es fe. Ud. solamente tiene que creerlo.
25Y después que El me había dicho, viendo a todas estas personas, y ellas estaban... Ellas tenían cuerpos. Ellas... Allí no podía haber pecado. Los hombres y las mujeres. Esas mujeres me estaban abrazando, y ellas eran mujeres. Pero no había posibilidad de que alguna vez hubiera pecado otra vez, porque ¿ven?, las glándulas de nuestros cuerpos serán cambiadas allá. Tenemos... Somos de sexo opuesto ahora, porque eso es para poblar al mundo, y nuestro–y nuestro matrimonio para traer hijos. Pero en ese entonces ya no habrá más necesidad de eso. Ya no nacerán más niños. Nosotros no tendremos glándulas sexuales en el mundo nuevo, ¿ven?, en lo absoluto. Pero todavía la mujer será mujer en la estatura, y también el hombre será hombre. Pero ya no habrá más hombre y mujer entre ellos de esa manera. Y esas glándulas no estarán, así que no habrá manera en lo absoluto para que Satanás alguna vez les juegue otro truco a ellos.
26Así que en eso yo me fijé que esas mujeres corrían y me abrazaban y decían: “Nuestro precioso hermano, yo estoy tan contenta que Ud. está aquí.” Ahora, era asombroso. Todas ellas jóvenes, todas eran las mujeres más hermosas; cabello largo, vestidos largos, Uds. saben, las... como túnicas, túnicas blancas como de seda. ¡Y cuán hermosas se miraban!
27Y luego allí venían los hermanos, simplemente en la... Los hombres más bien parecidos que alguna vez haya visto, parecía como que todos ellos tenían como unos veinte años de edad, y sus ojos destellando, ellos, oh, ellos, cada porcioncita de ellos era de hombre. Y yo me preguntaba. Y ellos estaban levantándome y abrazándome y diciendo: “¡Nuestro precioso hermano!”
28Yo me preguntaba cómo... Miré hacia abajo y podía verme todavía a mí mismo allí abajo, acostado. Bueno, mira, yo pensé: “Esto es extraño”. Y luego yo pregunté.
29Había una dama muy atractiva que vino, y me abrazó, y dijo: “¡Oh, Hermano Branham!, estamos tan contentos que Ud. está aquí, nuestro precioso hermano”.
30Yo la miré a ella mientras se alejaba, y esa Voz que me estaba hablando dijo: “¿No la reconoces?” Yo dije: “No–no”. Dijo: “Ella tenía más de noventa años cuando la guiaste a Cristo”.
31Y allí estaba ella, la cosa más hermosa que yo había mirado, hablando de una mujer. Y yo dije: “Con razón ella dijo: ‘Precioso hermano’”. ¿Ven? Ahora ella nunca más puede cambiar. Ella es de esa manera por la Eternidad. Yo dije: “Yo quiero ver a Jesús”.
32Dijo: “El está más alto que esto. Algún día El vendrá, y tú serás juzgado por el Evangelio que predicaste, porque tú eras el líder”. Yo dije: “Bueno, ¿tendrá Pablo que ser juzgado con su grupo?” Dijo: “Sí”. Yo dije: “Yo prediqué el mismo Evangelio que él predicó. Exactamente de la manera que él lo dijo, de esa manera yo lo dije”.
33Y esas millones de voces gritaron: “¡Estamos confiando en eso!”
34Entonces sucedió una cosa extraña. Yo solía tener un caballito para montar, y yo–yo lo nombré Príncipe. Y, ¡cómo amaba a ese caballito! Yo solía cabalgar en él cada mañana antes de ir a la escuela; revisaba mis trampas. Y yo vi a este caballito venir a mí y poner su cabeza en mi hombro y relinchar suavemente. Y yo le di una palmadita. Yo dije: “¡Príncipe, yo sabía que tú estarías aquí!” Y yo sentí algo lamer mi mano. Era mi perro cazador de mapaches. El me ayudó a entrar en la escuela, me proveyó mi ropa, cazando. Yo dije: “¡Príncipe, Fritz, mejor dicho, yo sabía que tú estarías aquí también!” Y luego yo sentí algo suceder. Yo estaba regresando.
35Eso fue escrito en la Voz de los Hombres Cristianos de Negocio. Y un ministro me escribió el otro día. El dijo: “Yo aprecié esa visión, Hermano Branham. Sonó todo muy bien hasta que Ud. mencionó caballos. El Cielo fue hecho para seres humanos. No hay tal cosa como caballos en el Cielo”.
36“Bueno”, yo dije, yo le contesté. Yo dije: “Hermano, yo nunca dije que yo estaba en el Cielo. Yo estaba preguntando en dónde estaba Jesús, y El todavía estaba más allá”. Yo dije: “Pero, si le pudiera ayudar un poquito, en el libro de Apocalipsis dice que cuando Jesús salió de los Cielos de los Cielos, El estaba cabalgando sobre un caballo blanco, y todo el ejército del Cielo iba siguiéndolo a El en caballos blancos. ¿Ve?...?... Así que eso estaba viniendo del Cielo de los Cielos”.
37Y lo que me hizo sentir tan bien, fue cuando empecé a regresar, El dijo: “Todos los que tú amaste, y todos los que alguna vez te amaron, Dios te los ha dado a ti”.
38Algún día resplandeciente, al otro lado, será diferente. Yo simplemente no puedo... Uds. simplemente no pueden permitirse, hermanos, perderse ese lugar. ¡No lo hagan! Cualquier cosa que Uds. hagan, hagan... No tengan temor. No hay por qué estar asustados. No hay nada de qué estar temerosos.
39Oh, cuando yo pensé en regresar, me hizo entristecer. “¿Tendré que regresar otra vez? ¿Tendré que regresar de lo que yo tenía temor de ser?” ¿Ven? Pero cuando lleguemos al cuerpo resucitado, entonces comeremos y beberemos. Ellos no comían ni bebían. Ellos no tenían necesidad de comer y beber. Ellos no iban a ningún lado, y no estaban cansados. Sólo era... No hay palabra que yo pudiera usar. Era perfecto; eso no lo describiría. Es más allá de lo que yo llamo perfecto. Ellos–ellos apenas habían llegado; eso era todo, a–a ese lugar, y era maravilloso.
40Así que, oh, escuchen, amigos. Yo–yo creo que estoy en mi mente cabal, y yo–yo–yo sé que suena extraño. Pero yo nunca he sido capaz, y nunca he procurado explicarle a la gente estas cosas. Muchas cosas que están... Es más allá de explicación. Y uno solamente confundiría la mente de la gente. Pero si yo pudiera, y sintiera hacerlo, sería alarmante.
41Pero, fíjense en esto. Yo digo esto: No tengan temor. La muerte sólo es un espantapájaros tratando de mantenerlos alejados de algo. ¡Hermanos, es tan glorioso! Es más allá de cualquier cosa que Uds. pudieran pensar. Con razón la Biblia dice: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”. ¡Oh, sólo mirar más allá de la cortina del tiempo! Desde entonces yo he tratado más arduamente que nunca antes en la vida, de tratar de ganar gente para Cristo. Uds. no pueden permitirse perdérselo. ¡No lo hagan! Estén seguros que Uds. están bien con Dios, y las otras cosas estarán bien.
42Ahora, yo sólo tengo unas cuantas notas escritas aquí de las que pensé que hablaría un poquito en esta noche. Y yo pienso que mañana en la noche estaremos muy allá en, como a veinte millas [32.20 km.–Trad.] de aquí o más, Mesa, creo que es, Mesa. ¿Es esa? Mesa. Mesa. Y luego, a la siguiente noche en Tempe. Tempe. Y yo–yo tengo el programa aquí en mi bolsillo, en el papel que el Hermano Williams me dio, pero yo he estado bastante ocupado. Simplemente no lo he leído todavía. Billy sólo viene y me recoge y dice: “Vamos a ir a tal y tal lugar, y a tal y tal lugar”, y ahí vamos. Y luego llego aquí y él trata de asfixiarme. [La congregación se ríe–Ed.].
43Ahora, ¿se están sintiendo todos muy religiosos? Digan: “Amén” si se sienten. [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Eso es bueno. Ahora, inclinemos nuestros rostros ahora.
44Después de haber tenido un poco de sentido de humor, y de expresarnos... Nosotros somos niños, y nos reunimos y hablamos como niños, y nosotros... Aun Dios tiene sentido de humor, Uds. saben.
45Así que inclinemos nuestros rostros ahora y hablémosle a El antes que leamos Su Palabra. Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, ¿hay algunos aquí que tengan una petición de oración? Háganlo saber levantando su mano. Dios los bendiga. Inclinemos nuestros rostros ahora.
46Nuestro Padre Celestial, estamos entrando en Tu Presencia ahora mientras inclinamos nuestros rostros y nuestros corazones en humildad. Estamos acercándonos por fe, más allá de la luna y de las estrellas, al Trono de Dios en el Nombre del Señor Jesús, porque estamos seguros que si venimos en Su Nombre que Tú nos vas a oír. Seremos aceptados en Tu Presencia a través de Su Nombre. ¡Y qué privilegio es el saber que somos aceptados en la Presencia de Dios, por medio del Nombre de Jesucristo!
47Y El nos dijo, Padre, que todo lo que pidiéramos en Su Nombre, que Tú, en Tu abundancia de misericordia y gracia, perdonarías nuestros pecados y nos darías nuestro deseo. Padre, estamos tan contentos por eso. No hay otra cosa que pudiéramos pensar que sería un privilegio más grande, que tener este privilegio.
48Sería un privilegio para nosotros, ciudadanos americanos, abordar a nuestro Presidente. Y todo lo que tuviéramos que hacer, pasar, para poder abordar al Presidente sólo por un momento, para tomar un momento de su horario ocupado, tendríamos que pasar por oficinas, y–y cada manera para poder llegar, y tendríamos que declarar nuestras razones, y–y tendríamos que ser examinados antes que tuviéramos ese privilegio.
49Pero pensar que el Dios, el Creador de los cielos y de la tierra, está esperando que nosotros nos acerquemos, nosotros pecadores indignos. El está esperando que nosotros nos acerquemos en el Nombre del Señor Jesús, con la seguridad que se nos concederá lo que pedimos, si sólo podemos creer que se nos concederá. Entonces examinaríamos nuestras peticiones minuciosamente y sabríamos que no hablaríamos neciamente o pediríamos neciamente. Y si lo hemos hecho, te pedimos que Tú nos perdones, Señor.
50Y estamos pidiendo, en esta noche, misericordia por cada una de estas manos que fueron levantadas. Que sus peticiones les sean concedidas a ellos, Señor. Que ellos sientan la seguridad en su corazón en estos momentos, que mientras estamos en Tu Presencia, que cuando abramos nuestros ojos y levantemos nuestros rostros del polvo del cual Tú nos moldeaste, que nosotros sintamos esa seguridad anclada de que se nos ha sido concedido eso por lo que hemos pedido.
51Pedimos por aquéllos, Señor, que quizás estén en el edificio en esta noche que nunca han entrado en Tu Presencia, por medio de la oración, para pedir perdón por los pecados. Que esta sea la noche en la que algo sea dicho, o algo sea hecho, o algún acto del Espíritu Santo que causara que sus corazones se estremecieran y pidieran esa gracia perdonadora.
52Sana a los enfermos. Señor, oramos que Tú les concedas en esta noche la seguridad que la oración de fe está ahora siendo orada, y salvará a los enfermos. Porque pudiéramos decir, y añadir esto, que eso es: ASI DICE EL SEÑOR, porque está escrito en la Palabra del Señor.
53Ahora, Padre, pedimos que Tú bendigas estos pequeños comentarios que han sido provistos aquí hoy por Tu Palabra. Saca de esta lectura un contexto para cada corazón. Y si yo fallara en cualquier manera, Señor, y perdiera la unción del Espíritu Santo, que El en gracia Divina, vaya con la Palabra y la coloque en el corazón en dónde debería haber estado. Y que podamos en esta noche, ver la mano del Todopoderoso extenderse por este edificio, y hacer cosas que serían más abundantemente que todo lo que pudiéramos hacer o pensar. Cuando salgamos en esta noche y vayamos a nuestros diferentes hogares, que podamos ser capaces de decir como aquéllos que venían de Emaús: “¿Qué no ardían nuestros corazones en nosotros, mientras El nos hablaba en el camino?”, porque lo pedimos en Su Nombre. Amén.
54Ahora, muchas personas como que anotan y... el texto que un ministro usa. Y yo, si Uds. desean ahora, me gustaría leer en dos partes en la Sagrada Escritura. Esta está en Génesis el capítulo 22, iremos primero y la leeremos; y luego en San Juan 12:32, leeremos como la segunda parte de la Escritura. Ahora en Juan... en Génesis 22, empezamos con el versículo 7 del capítulo 22. Entonces habló Isaac a Abraham su padre, y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; mas ¿dónde está el cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.
55Y ahora en San Juan 12:32, leemos estas Palabras de los labios de nuestro Señor: Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo.
56Y ahora, para un texto sobre el cual me gustaría hablar, de esto, es: Aceptando la manera provista de Dios en el tiempo del fin. Permítanme citar eso otra vez porque en las cintas... Creo yo que están grabando estos mensajes. Y en las cintas que tenemos (hay como algunos quinientos textos de los cuales creo yo que he predicado), ellos tienen algo similar a eso, pero no exactamente esto: Aceptando la manera provista de Dios en el tiempo del fin.
57Uds. saben, hay muchas maneras que–que la gente toma, pero realmente hay solamente dos maneras a las que un hombre puede dirigirse. Esa es la manera correcta y la manera incorrecta. Y todos nosotros aquí, en esta noche, estamos en uno de esos caminos: el correcto o el incorrecto. No hay camino entre medio. Jesús dijo: “Uds. no pueden servir a Dios y a mamón”, significando el “mundo”. O estamos correctos o incorrectos.
58Y ahora, si tan sólo nos apartáramos de nuestra propia manera, es la única manera que podemos entrar en la manera de Dios. Y Dios ha hecho una manera provista para todo. El ha provisto la manera. Y en donde entramos en problemas es al no seguir esa manera, y–y al inyectar nuestras propias maneras. Y eso hace una perversión. Y todo lo que es pervertido no–no es fiable. Así que Dios tiene una manera. Y sólo miremos algunas de Sus maneras.
59Tomemos algo en la naturaleza, porque la naturaleza fue mi primera Biblia. Yo sé que Dios es un Creador, y El creó la naturaleza. Y El vive en Su creación, en la naturaleza.
60Tomemos por ejemplo el árbol. Me estacioné debajo de uno allá afuera hace unos momentos, o mejor dicho, Billy lo hizo, y de las ramas de él, me fijé que las hojas se le estaban cayendo. Ahora, nunca hemos sido capaces, y nunca seremos capaces, de encontrar una mejor manera para que un árbol esconda su vida durante el invierno, que la manera provista de Dios para que él esconda su vida.
61Ahora, ¿qué si nosotros tratáramos de manufacturar alguna otra manera que la manera habitual provista para el árbol? ¿Qué si cada agosto o septiembre, en la región, especialmente de la que yo vengo, el norte, si tuviéramos que ir al huerto de manzanos, y tomar alguna clase de–de instrumento, y colocarlo dentro del árbol, como por agosto, después de que las manzanas se hayan madurado y sacar la vida del árbol, y meterla en un buen lugar calientito, y guardarla durante el invierno, la vida, la savia vida del árbol, y meterla en un buen recipiente calientito, y guardarla hasta la primavera, y luego inyectarla de nuevo al árbol? Uds. saben que eso nunca funcionaría. Nunca sería así. Y el tratar de hacerlo, únicamente mataría el árbol.
62Pero Dios tiene una manera de cuidar esa vida durante el invierno. Dios hizo una manera. Sabiendo que el invierno vendría sobre el árbol, El hizo una manera para él. Yo estaba... tuve el privilegio de guiar a un incrédulo de setenta y cinco años a Cristo por eso, no hace mucho tiempo.
63El Sr. Wood, un vecino mío, y él era un Testigo de Jehová por fe, y él tenía un hijo que estaba inválido, tenía una pierna encogida. Y su esposa, creo yo, pertenecía al–al movimiento Anderson de la Iglesia de Dios. Y ellos llegaron a Louisville, Kentucky, en donde ellos vivieron en las afueras en un lugarcito llamado Crestwood, como a treinta millas [48.30 km.–Trad.] de Louisville.
64Y en la reunión allí en el auditorio, ellos vieron a una niña que estaba... tenía esta enfermedad que la estaba volviendo caliza, o piedra. Y ella... ya le había paralizado hasta arriba de las caderas, al grado que ella no se había movido por, oh, varios meses. Y le venía desde sus pies. Se oró por ella una noche, y al siguiente día, ella estaba subiendo y bajando los escalones, tan rápido como ella podía.
65Y el Sr. Wood trajo a su hijo. Por supuesto, él nunca pudo entrar a la reunión. E inmediatamente después de eso, yo–yo fui a ultramar, fui allá por nuestro Señor. Y al regresar, yo estaba teniendo una reunión allá en–en Ohio, y él trajo al muchachito, llamado David. Y él estaba sentado muy atrás, oh, a casi la mitad de una cuadra de una cuidad.
66Y el Espíritu Santo entró y dijo: “Hay un hombre aquí en esta noche. Y él y su esposa están sentados allá muy atrás”. Nunca lo había visto en mi vida. Y dijo: “El apellido del hombre es Wood. El es un contratista. El tiene un hijo inválido que tuvo polio lo cual le encogió una pierna. Pero, ‘ASI DICE EL SEÑOR’, el muchacho está sanado”.
67El no estando acostumbrado a tal cosa, el muchacho se quedó sentado allí por un rato. Y después de un rato, su madre dijo: “David, ¿por qué no intentas pararte?” Y cuando él se paró, la pierna estaba tan normal como la otra.
68El hombre vendió su negocio y se mudó para allá; es mi vecino. Y, ¡oh, él es un hermano tan amable! El otro día cuando él supo que yo iba a venir aquí por un tiempo prolongado, él estaba... como al amanecer, cuando salí de mi hogar, allí estaba él parado afuera en la calle, así llorando, haciendo un autostop [manera de viajar usada por peatones en las carreteras, parando automóviles para que se les lleve gratuitamente a un lugar–Trad.]; como que se iba a ir conmigo. Y él me abrazó y se fue caminando por la calle. ¡Un hermano tan maravilloso! El ha sido un verdadero amigo para mí.
69Nosotros estábamos en el estado de Kentucky, cazando ardillas hace como tres años. Y se había puesto muy seco. Y ahora, si alguno de Uds. gente del este sabe lo que es una ardilla gris, ella... Houdini, el experto del escapamiento, es un aficionado comparado a ella cuando está asustada. Así que me gusta cazarlas; así que las cazamos con un rifle .22. Y nosotros habíamos cazado... Yo estaba en mi vacación como por dos semanas, y habíamos estado acampando. Y estaba muy seco, y con sólo caminar por el bosque podía uno quebrar una–una hoja, y esa ardillita, ¡oh, hermanos! ¡fiuuu!, simplemente uno no la puede ver. Se va.
70Así que el Hermano Wood dijo: “Hermano Branham, yo conozco un–un lugar aquí que tiene cañadas profundas”.
71¿Cuántos saben lo que es una cañada? Bueno, ¿de qué parte de Kentucky son Uds.? Y así es como ellos la llaman allá en Kentucky. Aquí, creo que Uds. la llaman un cañón, o algo, en donde el agua corre por el arroyo. Y uno se mete en esos lugares profundos y todavía están húmedos, y uno puede caminar y no hacer ruido.
72El dijo: “Pero el anciano es un incrédulo y oh, él odia a los predicadores”. Y yo había estado antes en la región sólo una vez, y eso fue en una reunión. Y yo dije: “Muy bien. ¿Ud.–Ud. lo conoce? El dijo: “El conoce muy bien a mi papá”.
73Yo dije: “Vayamos a preguntarle, porque no estamos llegando a nada aquí”.
74Y fuimos allá en su pequeño camión, y subimos atravesando el bosque, y bajamos por las colinas. ¡Y oh, hermanos! Finalmente llegamos a un lugarcito. Y allí estaban dos ancianos sentados debajo de un manzano. Era como el 20 de agosto.
75Y así que él se salió del camión, fue allá, y dijo: “Mi apellido es Wood”. Dijo: “Yo soy Banks Wood”. El dijo: “Quisiera saber si estaría bien si cazáramos en su propiedad”. El dijo: “¿Eres tú el hijo de Jim Wood?”
76Ahora, su papá es un lector en los Testigos de Jehová, o era. Y toda la familia vino a Cristo, cada uno por visiones. Cada uno diciéndoles exactamente lo que sucedería, y sucedió exactamente de esa manera. ¡Oh, cómo quisiera que pudiera detenerme y decirles a Uds. sólo la historia de esa familia, cómo es que vinieron! Cada uno de los hijos están ahora en el Reino de Dios, bautizados con el Espíritu Santo.
77Y así que, cuando Banks lo aceptó, su... toda su gente lo excomulgó. Eso fue todo. El estaba fuera.
78Pero uno por uno, cada uno de ellos pasando por allí para decirle: “Hola”, el Espíritu Santo los capturaba y les decía cosas a ellos, y luego ellos venían al Señor. Y luego ellos iban y les decían a otro, y luego él venía a decirle a él algo, y luego él venía al Señor. Y esa fue de la manera que toda la familia vino a Cristo. Y así que, cuando llegamos al... salimos del....
79El se salió del camión, y él le dijo al hombre. El dijo: “¿Eres tú el hijo de Jim Wood?” El dijo: “Sí”.
80Dijo: “Jim Wood es un hombre honesto. Sí, señor. Ve, caza en donde tú quieras”.
81El dijo: “Gracias”. El dijo: “Yo traje a mi pastor conmigo”.
82El dijo: “Wood, ¿no me digas que has llegado a ser lo bastante vil, que tienes que traer a un predicador contigo a dondequiera que tú vas?”
83Yo pensé que ya era el tiempo para que yo saliera. Así que me salí del camión, y me encaminé hacia allá. ¡Oh, hermanos! (Uds. hermanos que cazan. Mis compañeros de caza, yo sé que Uds. están aquí). Y todo ensangrentado y sucio, y la barba así de larga, Uds. saben, no me había bañado por dos semanas, y oh... Así que me salí del camión y me acerqué con discreción. El me miró de arriba a abajo dos o tres veces. Me imagino que pensó: “¡Qué predicador!” Yo dije: “¿Cómo está Ud.?” Y él dijo: “¿Cómo estás tú?”
84Y así que el Sr. Wood empezó a presentarme como quién yo... mi... su pastor. Y él dijo....
85Antes que él tuviera una oportunidad de hacerlo, el anciano dijo: “Bueno”, él dijo, “te digo ahorita mismo”. El dijo: “Se–se supone que soy un incrédulo. Yo no los tolero mucho a Uds. fulanos que se nombran a sí mismos predicadores”. Yo dije: “Sí, señor. Muy bien”. Yo dije: “Esa es una opinión”. Y él dijo: “Bueno, tú sabes, yo soy un incrédulo”.
86Yo dije: “No creo que eso sería digno por lo cual jactarse. ¿No cree Ud. así? El dijo: “Bueno, creo que no”.
87Y así que yo dije, yo pensé en mi corazón: “Señor, si alguna vez me has ayudado, hazlo ahorita”.
88Así que el otro anciano sentado allí, él nunca dijo nada; los sombreros viejos con las alas caídas (yo no sé si alguno sabe lo que es eso), cosidos con cordoncillo entretejido, Uds. saben. Y así que ellos se sentaron allí un ratito.
89Y así que él dijo: “¿Sabes tú lo que yo tengo en contra de Uds. fulanos? Uds. le están ladrando al árbol equivocado”.
90¿Cuántos saben lo que eso significa: “Ladrando al árbol equivocado”? Eso es un perro mentiroso, Uds. saben, que le ladra al árbol equivocado. La presa de caza ya se fue de allí. No hay nada allá arriba. ¿Ven?
91Así que él dijo: “Uds. fulanos le están ladrando a un árbol”. No hay nada allá arriba, en otras palabras. “Uds. están hablando acerca de Dios, y no hay tal cosa como Dios”. “Bueno”, yo dije: “Por supuesto nosotros creemos eso”. El dijo: “Bueno, tú pudieras, pero yo no”. Y yo dije: “Bueno, eso está bien”.
92Y él dijo: “¿Ves tú esa chimenea vieja allá arriba en la colina?” Yo dije: “Sí, señor”.
93Dijo: “Yo nací allá arriba”. Y dijo: “Mi papá edificó este lugar aquí abajo. Nos mudamos aquí cuando yo tenía como dieciséis años. Después de la muerte de mi padre, yo tomé el lugar. Yo he criado a mi familia. Yo he estado aquí setenta y seis (o setenta y ocho, o algo como eso) años”. El dijo: “Yo he mirado constantemente cada día por todo el cielo; yo he mirado por todo el bosque; yo he mirado por toda la tierra, y yo nunca he visto nada que se mire como un Dios”. Yo dije: “Bueno, ¡qué lastima!”
94Y él dijo: “Esa es la razón que yo pienso que Uds. fulanos le están ladrando al árbol equivocado”.
95Yo dije: “Sí, señor”. Y entonces algo sucedió. Yo miré hacia arriba, al árbol. Miré hacia abajo, y había manzanas que se habían caído del árbol. Y yo dije: “¿Le importa a Ud. si yo me como una de esas manzanas?”
96El dijo: “Cómetela. Las avispas se las están comiendo”. Uds. saben lo que son las avispas, estoy seguro.
97Así que yo–yo me agaché, y agarré una de las manzanas, y la froté en la pierna de mi pantalón, Uds. saben. Y le di una mordida. Yo dije: “Es una manzana deliciosa”. El dijo: “Sí, ésa es una buena”. Yo dije: “¿Qué tan viejo es ese árbol?”
98El dijo: “Yo lo planté allí. Veamos, tiene cuarenta y siete, cuarenta y ocho años, algo así”. Dijo: “Yo lo planté cuando era un pequeño brotito”. Dijo: “Yo lo recogí en alguna parte, allá en alguna otra parte, y lo traje aquí”. Yo dije: “Sí, señor”. Y yo dije: “¿Da fruto cada año?”
99“Cada año da buenas manzanas”. Dijo: “Enlatamos muchas manzanas de allí”.
100Y yo dije: “Bueno, eso es maravilloso. Estoy contento de oír eso”. Y yo dije: “Sabe qué, apenas es el 15 de agosto”. Y yo dije: “Casi está a noventa [32.2E C.–Trad.] en la sombra todo el tiempo”. Y yo dije: “Es extraño que todas esas hojas se estén cayendo de ese árbol, y no hemos tenido ninguna helada”.
101Y él dijo: “Oh, eso es–eso es porque la savia se ha regresado a la raíz”. “Oh”, yo dije: “¿Eso es lo que es?” El dijo: “Sí”. Yo dije: “Y eso regresa a la raíz, ¿para qué?”
102El dijo: “Bueno, si se quedara allá arriba, el invierno lo mataría”. Yo dije: “¿Mataría qué?”
103El dijo: “Al árbol. El germen de vida que está en esa savia, baja y se esconde en las raíces”. Yo dije: “Oh. Ajá”. Yo dije: “Ahora, bueno eso... ¿Qué de...?” El dijo: “Bueno”, él dijo, “eso no es nada fuera de lo común”. Y yo dije: “No, no. Eso es sólo un acto de la naturaleza”.
104El dijo: “Sabes qué, yo quiero decirte algo”. El dijo: “Antes que vayas más adelante, yo quiero decir esto: que yo sí oí de un predicador en una ocasión, que me gustaría oírlo. Si alguna vez él viene otra vez a esta región, yo quiero oírlo”. Yo dije: “¿Oh? Eso es bueno”. Yo dije....
105El dijo: “El estuvo aquí en Acton hace como dos años en una campaña allá en los–los terrenos de la feria Metodista, allá en los campamentos de los Metodistas”.
106Y Banks miró... Yo volteé a mirar a Banks, yo... (Ese es el Hermano Wood). Yo dije....
107Y él dijo: “Se me olvida ahorita cuál era el nombre del hombre”. Dijo: “Y él nunca había estado antes en esta región”. Y dijo: “Una anciana, alguien, vive aquí como a una milla [1.61 km.–Trad.] arriba en la colina”. Dijo: “Ella se estaba muriendo de cáncer. Y se la llevaron a Louisville, a ciento veinte millas [193.20 km.–Trad.], y los doctores la abrieron. Y todo su estómago estaba envuelto, intestinos y todo, con cáncer. Y ellos no pudieron hacer nada por ella”. Y dijo: “Entonces la trajeron... la cosieron y la trajeron de regreso. Y mi esposa y yo habíamos estado yendo allá arriba diariamente. Y ellos ya no podían levantarla; nosotros sólo teníamos que jalar la sábana pequeña de abajo, y cambiarle su cama”. Y dijo: “Nosotros habíamos estado yendo allá arriba varias semanas”. El sólo había estado esperando que cualquier noche ella muriera o en cualquier momento. Y dijo: “Su hermana vive allá en el otro riachuelo” (Uds. saben, de esa manera uno lo dice allá. No es un camino; es un riachuelo), “allá en otro riachuelo”.
108Yo escuché a alguien reírse. Está lleno de kentuckianos aquí. Allá... Bueno, yo nací en lo que ellos llaman el Pequeño Rennix allá. Mi abuelo vivió en el Gran Rennix, que desemboca en el Bumshell. El Arroyuelo de Bumshell desciende directamente al Pequeño Rennix, y sale por la bifurcación de Casey, y desemboca directamente en el Río Cumberland. Ahora, eso es sólo al otro lado de la Serranía de la Zarza Verde [rosal silvestre–Trad.]. Allí es en donde mi madre nació, allá en la Serranía de la Zarza Verde.
109Y él dijo: “Esta mujer vivía allá en otro lugar”. Y él dijo: “Eso está como a veinte millas [32.20 km.–Trad.] de aquí. Y ella fue esa noche, y estaba sentada muy atrás en la parte de atrás de ese campamento”. Y dijo: “Este predicador cuando él estuvo en el... allá... él ora por los enfermos”. Y dijo: “El le estaba diciendo a la gente acerca de quiénes eran ellos, y todo al respecto”.
110Dijo: “Esta mujer llegó tarde, y ella no obtuvo una de esas tarjetas que ellos estaban repartiendo”.
111Y dijo: “Este predicador se volvió hacia ella, y le dijo a ella, dijo: ‘Ud.– Ud., señora sentada allá atrás, Ud. es Fulana de tal. Y en esta noche cuando Ud. salió de su casa, Ud. puso un pañuelito en su monedero con una figura azul en la esquina de él’. Dijo: ‘Y Ud. tiene una hermana llamada Fulana de tal’. Y dijo: ‘Ella se está muriendo de cáncer del estómago. Yo la acabo de ver en una visión. Ahora, tome ese pañuelo, y vaya y póngalo sobre ella, y “ASI DICE EL SEÑOR”, ella será sanada’”.
112El dijo: “Y la señora... Esa noche, escuchamos un ruido muy terrible allá arriba en la colina. Yo pensé que ellos tenían al Ejército de Salvación [organización Protestante caracterizada principalmente por sus obras de caridad–Trad.] allá”, él dijo, “como a media noche; y nosotros pensamos que la anciana había muerto”.
113Y él dijo: “¿Sabes qué? Mi esposa y yo fuimos allá arriba al día siguiente para ver si podíamos ofrecer consuelo, temprano en la mañana. Y allí estaba ella sentada a la mesa con la olla de café, sirviendo café, y ella y su esposo estaban comiendo pasteles fritos de manzana de media luna, para el desayuno”. Ahora, eso....
114¿Cuántos de Uds. saben lo que son los pasteles de manzana de media luna? Saben qué, estoy ahorita en casa. Eso era sólo... A mí me encantan, y me gustan con melaza de sorgo. Y yo he buscado por todo este lugar por melaza de sorgo. Y si yo regreso aquí otra vez, yo sencillamente voy a traerme un bote, porque casi no puedo estar sin ella. Y Uds. saben, yo–yo la uso mucho porque soy como un Bautista, Uds. saben. Yo–yo–yo no creo en rociar esos pasteles; yo simplemente los bautizo muy bien, completamente. Y yo... Así que yo les echo bastante melaza. Así que entonces él dijo: “Ella se estaba comiendo eso”. Yo dije, yo pensé: “Esta es la oportunidad”. Yo dije: “Mire, Ud. no dice eso en serio”.
115“Bueno”, él dijo: “Ve allá y mira por ti mismo”. Dijo: “De eso hace dos años”. Y dijo: “Ella no sólo hace su propio quehacer sino que hace el quehacer de la vecina”. Ahora, ¿ven?, él entonces me estaba predicando a mí.
116Uds. saben, mi mamá acostumbraba decir: “Dale a la vaca bastante cuerda, y ella sola se ahorcará”. Así que eso es lo que es. El tomó de su propia medicina en esa ocasión, cuando dijo–dijo: “Ve allá y mira”.
117Yo dije: “Mire Ud., señor, ¿me quiere Ud. decir que los doctores abrieron a esa mujer y le encontraron cáncer?” “Eso es correcto”.
118Y yo dije: “¿Y la cosieron? Y entonces, ¿me quiere Ud. decir que ese hombre allá, a quince millas de aquí [24.15 km.–Trad.], vio a esa mujer y dijo exactamente lo que sucedería cuando le pusieran el pañuelo sobre ella? ¿Y esa mujer se recuperó de ese cáncer?” Dijo: “Ve allá arriba. Yo te diré cómo llegar allá”.
119Yo dije: “No, no. Yo tomo su palabra”. Yo dije: “Yo tomo su palabra”. Yo dije: “Sí, señor. Sí”.
120Y yo me estaba comiendo esa manzana, Uds. saben, durante todo ese tiempo, masticándola. Y yo dije: “Es una buena manzana”. Y yo dije: “Yo quiero hacerle una pregunta. ¿Qué hizo que esa savia dejara el árbol y bajara a las raíces?”
121“Bueno”, dijo él: “Tenía que hacerlo para proteger su vida del invierno”.
122Yo dije: “¿Regresa entonces a la siguiente primavera, trayéndole a Ud. otro montón de manzanas?” “Correcto”.
123Y yo dije: “Ahora, quiero preguntarle algo: ¿qué inteligencia dirige a esa savia, le dice: ‘Mira, el otoño está aquí. Regresa a las raíces y escóndete. Si tú no lo haces, el invierno te matará. Regresa a las raíces, y quédate allí hasta la primavera. Y luego cuando se caliente y llegue a su condición óptima, bueno, sube otra vez y produce más manzanas para este hombre’? Ahora, Ud. sabe que eso es la vida botánica. Ella no tiene inteligencia propia. Entonces dígame: ¿Qué inteligencia hace que esa vida baje a la raíz de ese árbol? Ella no tiene inteligencia propia”. El dijo: “Eso es sólo la naturaleza”.
124Yo dije: “Entonces tome una cubeta de agua, y póngala en aquel poste de allá, y vea si la naturaleza la hace bajar en el otoño, y la vuelve a subir en la primavera. ¿Ve?, ¿ve?, ¿ve? No, señor. ¿Qué es?”
125Ahora, nos desviamos del tema un momento. Es la manera provista de Dios. Solamente opera por la manera que Dios provee para ello. Una vocecita dice: “Bájate a las raíces”, y se va para abajo. Ahora, hace eso sin ninguna inteligencia. ¿Qué deberíamos hacer nosotros, al hablarnos el mismo Dios? Nosotros... Pero nosotros tenemos el derecho de rechazar o de aceptar. Y la mayoría de las veces nosotros rechazamos. El árbol no puede rechazar. El únicamente sabe de una rutina, y esa es: obedecer a su Maestro. “Bueno”, él dijo: “Yo nunca había pensado antes en eso”.
126Y yo dije: “Hagamos esto: Ud. piénselo por un buen rato, mientras nosotros vamos a cazar. Y cuando yo regrese, Ud. dígame qué es; qué le dice a esa savia del árbol que se baje a las raíces, y que se quede durante el invierno, y regrese otra vez a la siguiente primavera. Cuando Ud. se dé cuenta qué Inteligencia controla esa–esa vida del árbol, y le dice: ‘Bájate a la raíz, y regresa’, yo le diré a Ud. que es la misma Inteligencia que me dijo que dijera: ‘Vaya y ponga ese pañuelo sobre la mujer, y ella será sanada’”. El dijo: “¿Te dijo a ti?”
127Y yo dije: “Sí, señor”. Yo dije: “¿Cuál era el nombre de ese hombre? ¿Lo recuerda Ud.?” El dijo: “No lo recuerdo”. Yo dije: “¿No era Branham?” El dijo: “¡Ese es!” Yo dije: “Yo soy el Hermano Branham”.
128Y allí en ese lugar él se levantó, agarró mis manos. El dijo: “Por primera vez en mi vida, yo veo lo que quieres decir”. Lo guié a Cristo.
129El año pasado yo estuve allá. El había muerto, había partido. ¡Las misericordias de Dios! Allí estaba sentada su esposa bajo un árbol mondando manzanas del mismo árbol. Me acerqué y dije: “¿Puedo ir a cazar?” Ella dijo: “No permitimos que nadie cace”.
130Yo dije: “Lo siento”. Yo–yo–yo dije: “Pensé que yo tenía permiso”. Ella dijo: “¿De quién obtuvo permiso Ud.?” Yo dije: “De su esposo”. Y ella dijo: “Mi esposo está muerto”. Yo dije: “Murió recientemente, ¿no es así?” Ella dijo: “Sí. El nunca le daba permiso a la gente”.
131Yo dije: “Bajo este manzano, el año pasado, yo estuve aquí, y estuvimos hablando acerca de este árbol”. Ella dijo: “¿Es Ud. el Hermano Branham?” Yo dije: “Sí”.
132Se le cayó la cacerola de manzanas. Ella dijo: “Hermano Branham, él murió en la victoria de Jesucristo, su último testimonio”.
133¿Qué es? Sólo viendo, no intentando pasar por todas las matemáticas de cómo sucede, sino sólo una cosita sencilla, observando a Dios proveer una manera, y algo manteniéndose en la manera. ¿Ven?, la misma Inteligencia que le diría al árbol sin inteligencia: “Baja y escóndete para que vivas”, esa misma Inteligencia fue la que mostró una visión de la mujer. Y él lo captó. Y no podía negar ni lo uno ni lo otro. Allí estaba el árbol erguido, y allí estaba la mujer. Amén. ¿Ven?, la manera provista de Dios.
134Ni tampoco ellos han encontrado una mejor manera para que un pollo salga de un cascarón, que la de él picotear hasta salir. No tienen alguna mejor manera. La ciencia nunca ha sido capaz de producir algo más. Si Uds. quiebran el cascarón para sacarlo, lo mataría. El morirá. El debe seguir la manera provista de Dios con el fin de que viva. Amén. Eso también funciona en los seres humanos.
135El está equipado. ¿Se han fijado Uds. alguna vez en un pollito cuando él sale del cascarón? El tiene un piquito adicional cuando está en su cascarón, un pequeño raspador blanco. Y él pollito allí adentro, a medida que la vida empieza a venir, él empieza a mover su cabecita. ¿Qué hace eso? Ese pequeño raspador raspa el cascarón, y lo adelgaza. A medida que él adquiere un poquito más de vida, él empieza a golpear con esa cosita. Y después que él ya ha salido del cascarón, él ya no lo necesita, así que sólo se cae.
136Y la cosa que hace, es dar protección a la punta del pico. Si no fuera así, él tendría un pico deformado, y no podría levantar su grano. ¡Oh, hermano! La manera provista de Dios de supervivencia. Dios le proveyó exactamente la manera de salir de allí. No hay una mejor manera. Todo lo demás lo mataría. El debe venir de la manera provista de Dios. Ahora, si Uds. tratan de manufacturar alguna manera o idear alguna manera, Uds. lo matarán.
137Eso es el problema con la iglesia Cristiana hoy. Ha tratado de aceptar alguna manera manufacturada, en lugar de abrirse paso para entrar en el Reino de Dios. Ha intentado alguna otra manera, y no funcionará. Ud. mata a su paciente. Ud. mata a su–su–su bebé, el bebé de Dios, al tratar de manufacturar alguna manera. “Oh, no hay necesidad aquí de este lloriqueo y griterío. No hay necesidad de esto, todo esto”. Oh, sí, sí hay. “No hay necesidad de ‘ese’ morir”.
138A menos que haya muerte, no puede haber nacimiento. El nacimiento únicamente viene por la substancia muerta. “A menos que el grano de trigo caiga en la tierra y muera, queda solo”. Debe podrirse, y entrar en corrupción. Y entonces de esa corrupción brota la vida. Ninguna otra manera funcionará. Primero debe corromperse, y estar corrompido. Y de esa manera debe ser con nosotros: morir a nosotros mismos y nacer de nuevo del Espíritu Santo.
139No, ellos no han encontrado alguna mejor manera para que un pollo salga de un cascarón, que la de él picotear hasta salir. Esa es la manera provista de Dios para él, y él está equipado para hacerlo. Dios no proveería una manera sin proveer un instrumento para ello. Así que El proveyó la manera, y proveyó el instrumento para que el pollo mismo se libere. Amén.
140Ahora, ni tampoco ellos han encontrado alguna idea mejor para que los patos y los gansos vengan al sur del norte, que la de reunirse en parvadas y luego volar hacia el sur. No hay otra manera. ¿Ven Uds.?, antes de volar hacia el sur, o de volar de regreso del sur hacia el norte, ellos primero se reúnen en parvadas. Antes que ellos dejen sus tierras u hogares para irse a un nuevo hogar, ellos se reúnen en parvadas. Las abejas hacen la misma cosa. Ellas se enjambran. Esa es su naturaleza. ¿Qué es? Ellos tienen un avivamiento. Todos ellos se reúnen en parvadas y se reúnen. Ud. nunca ha oído tal ruido en su vida.
141Y antes que nosotros alguna vez podamos dejar esta habitación para irnos a una nueva, nosotros tenemos que reunirnos en parvadas para un avivamiento.
142Oh, Ud. acérquese a un montón de patos y gansos, y Ud. nunca ha oído tal charloteo en toda su vida. ¿Qué están teniendo ellos? Un avivamiento. Están preparándose para volar. Amén.
143Eso es lo que necesitamos hoy, es un avivamiento de una reunión en parvadas; no hay otra manera, no hay membresía. Dios no cuenta las mayorías. El cuenta la sinceridad en Su manera provista.
144Ahora. Ellos nunca han encontrado algo más para tomar su lugar. No pudiera haber una mejor manera. Ahora, por ejemplo, qué si la ciencia diría: “Pobres patitos. Simplemente nosotros ya no queremos que se reúnan en parvadas. Y vamos a arrojar una red sobre ellos, antes que ellos se preparen para reunirse en parvadas. Y vamos a llevarlos en manada a una jaula, y los vamos a transportar al sur”.
145Eso es como meterlos en alguna organización, o algo, Uds. saben, enjaularlo en alguna parte. El va rumbo a una matanza. El sabe que va rumbo a un matadero cuando entra en una jaula. Pero cuando él va en la manera provista de Dios, él está muy lejos de eso. Así que quizás yo no debería haber dicho eso. Yo no lo dije con–con el fin de calumniar a alguna organización. Pero Uds. saben lo que yo quiero decir. Quizás eso es todo....
146Esa no es la manera de hacerlo. Uds. no puede entrar en una organización y Uds. mismos enjaularse, y decir: “Yo soy Metodista”, o “Bautista”, o algo más. Eso no es. No, no.
147Uds. tienen que reunirse en parvadas. Correcto. Uds. tienen que llegar al punto en donde Uds. mismos puedan picotear hasta salir.
148Estos... ellos se reúnen, y se meten en esta jaula. Y–y cuando ellos... Si ellos hacen eso, ellos saben que van rumbo al matadero.
149Pero miren: ¿qué si Uds. pudieran ponerlos a todos... llevarlos en manada y ponerlos en una jaula, y llevarlos al sur, y soltarlos? Entonces, antes que ellos se preparen para reunirse en parvadas, arrojarles una red sobre ellos. “Nosotros no creemos en los días de los milagros”. ¿Ven? “Uds. patitos ya no pueden volar más. Eso solía ser para los patos de otra edad”. Mientras que Dios haga un pato, El los hace a todos iguales. Y si Dios hace una manera para que un pato se vaya, esa es la manera en la que todos los patos van.
150¿Y saben Uds. lo que haría eso? Finalmente mataría a ese pato. Estaría tan blando; sus alas no crecerían bien; él ya no podría volar más. Al igual que su primo de corral: pura panza y nada de pato. ¿Ven?, él no tiene alas con qué elevarse. Correcto. ¿Ven? El llegaría a ser un blando como su primo de corral, su hermano denominacional, que no va a ninguna parte. ¿Ven? Correcto. ¿Ven? Correcto. Eso es todo lo que él sería, un blando. El no sabría nada acerca de volar libremente. Amén.
151Ese es el problema hoy. Nosotros tratamos de enjaularlos, y decirles que los días de los milagros pasaron. Y él no podría tener confianza en sí mismo, estando elevado del suelo. Lo mataría. El no viviría por mucho tiempo.
152Pero, Uds. saben, ese patito diría, si él pudiera responder: “¡No, gracias!”
153“Oh, es fácil. Tú no tienes nada que hacer. Simplemente puedes actuar de la manera que tú quieras”.
154El diría: “Gracias. Yo sí actúo de la manera que yo quiero, porque hay algo en mí moviéndose. ¡Amén! Y yo debo actuar de la manera que yo quiero”. Y todo hombre que es nacido del Espíritu de Dios, hay Algo moviéndose en él. El tiene que volar a lo Celestial, alguna emoción, algo más que lo hace real.
155El patito finalmente llegaría a ser como una gallina, un ave domesticada. El simplemente ya no podría más elevarse del suelo. Así que si la gallina hubiera continuado siempre volando en el aire, bueno, pudiera volar muy bien. Pudiera ir al este, al oeste, al norte, y al sur, y ver cosas.
156Y otra cosa. ¿Ven Uds.?, él simplemente no lo lograría. Porque en el camino viniendo de Canadá, él recoge diferentes clases de materiales, alimento que él no conseguiría si Uds. lo tuvieran en una jaula sólo alimentándolo todo el tiempo con maíz. ¿Pueden leer entre las líneas? Uds. lo meten allí, así que él sólo sabe el Credo de los Apóstoles (así llamado), y cómo ir a la escuela dominical, y eso es básicamente de lo que se trata: pagarle al predicador, y vivir de la manera que él quiera.
157Pero, oh, cuando Ud. está en vuelo, ¡amén!, cuando Ud. está en vuelo, recoge más que su credo denominacional. Ud. recoge las vitaminas, las vitaminas espirituales que forman un cuerpo que es sólido, lleno de músculos, con alas de plumas, que pueden elevarlo y mostrarle cosas que han de venir: el Espíritu Santo. “Cuando El, el Espíritu Santo venga, El les mostrará estas cosas a Uds., les revelará estas cosas a Uds. que Yo les he dicho; y les mostrará cosas que han de venir”. Sí. No, Uds. no podrían enjaularlo y llevarlo. No funcionaría. No. Si Uds. lo enjaulan, él va directo al matadero.
158Ni tampoco el hombre pudiera escoger una ruta mejor que la que él puede. Uds. pudieran ir y decir: “Mire, Sr. Pato, le voy a decir algo. Ud. va por la ruta equivocada. Ud. debe irse por acá, cambiar de ruta. Váyase aquí por la costa, ella va... Es mejor que la manera en la cual Ud. va”. Simplemente no funcionaría. No. No. Ellos piensan que saben una mejor ruta que la ruta provista por Dios para ellos. Pero ellos saben.
159O, ¿podría Ud. escoger un mejor guía para ellos que el líder provisto por Dios, que Dios les ha dado a ellos? Y el hombre nunca podrá escoger un obispo, o una organización, o algo más que tomará el lugar del liderazgo del Espíritu Santo para la Iglesia. No hay otra cosa que lo logrará. ¡La manera provista de Dios! Dios proveyó una manera para ellos: un Líder, un Líder inspirado.
160Y ese líder sí está inspirado. Bueno, yo los he observado a ellos en muchas ocasiones, cuando emprendo un viaje de cacería temprano... Yendo para cazar borregos o algo, cuando uno tiene que ir temprano, allá en las montañas. No ha habido nada de escarcha. Quizás allá arriba haya una poca de nieve en la cumbre de la montaña. Ese viento frío baja allí por la montaña. Hay un líder innato entre ellos. El volará sobre ese lago de esta manera, y graznará cuatro o cinco veces, y allí se reúnen las parvadas. Sí, señor. Todos ellos lo conocen a él. Ellos lo conocen por la manera que él grazna. ¡Oh, hermanos!
161Uds. saben de lo que yo estaba hablando anoche, la trompeta del Evangelio, si da un sonido incierto... Su–su sonido no da un so-... El no da un sonido incierto. Ellos son patos genuinos. Ellos reconocen el sonido de un pato. ¿Qué si Uds. sólo pusieran allí a una gallina de guinea o a un guajolote? El graznido de él no sonaría bien. Ellos reconocen el sonido de un líder.
162Y la iglesia debería conocerlo. “Que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella”; a éstos no les permitan guiar. “Impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, implacables, calumniadores, intemperantes”, y aborrecedores de aquellos patos que sí vuelan. ¿Ven? ¿Ven lo que quiero decir? ¿Ven?
163Ellos conocen ese sonido del Evangelio. “Mis ovejas conocen Mi voz. [Porción no grabada en la cinta-Ed.]. Al extraño no seguirán”. Dios siempre prueba que está correcto.
164Fíjense, ahora. Y ellos no pudieran obtener un... Uds. no pudieran escoger ese... Qué si Uds. fueran allá y dijeran: “Oh, esperen un momento, patitos. Uds. seguramente están errados. Aquí está un pato grande y fino. ¡Miren nada más!, él se mira como un rey entre Uds. Y ahora: ¿saben Uds. lo que yo voy a hacer? Voy a echar un poquito de agua sobre su cabeza, y lo voy a inaugurar. Yo lo voy a hacer a él el Pato Rey. Y voy a poner sobre él una corona, y lo voy a vestir un poquito diferente, para que así todos Uds. lo conozcan. Siempre sigan a este pato aquí, porque él es culto”. Suéltelo en el lago, él pudiera graznar tanto como él quisiera, cada pato le voltearía su espalda, porque él daría un sonido incierto. Sí.
165Pero deje que ese patito que ha sido escogido por Dios para ser el líder, deje que él grazne, y obsérvenlos a todos ellos reunirse en parvadas para un avivamiento. “En donde estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas”. El sabe todo al respecto. ¿Ven? Así que El–El tiene una manera provista. Y los patos conocen la manera provista. ¡Qué lástima que el hombre no! Muy bien. Pero de esa manera sucede. Ahora. Muy bien.
166Si él es el pato-líder inspirado, él los llevará al lugar provisto por Dios para ellos. Y si únicamente escucháramos lo que el Líder dice, el Espíritu Santo, El nos regresaría directamente a la Palabra otra vez. Esa es la manera provista de Dios. A lo largo del camino no necesitamos credos, y denominaciones, y hierbas silvestres. Hay cierta grama para pato, y cosas que nosotros tenemos que comer, que los patos comen yendo allá. Y hay alimento que los... Las–las verdaderas flores de Dios que las criaturas destinadas al Cielo comen a lo largo del camino, es: “No sólo de pan vivirá el hombre, pero de toda Palabra que procede de la boca de Dios”. ¿Ven?
167Ese pato, el pato-líder, los guiará al lugar provisto por Dios, directamente a Louisiana [estado del sur de los EE.UU.-Trad.], cuando uno de éstos otros no sabría a dónde dirigirse; se levantaría allí y volaría en círculo.
168Yo estaba leyendo en la revista Life hace como tres o cuatro años, de que hubo un ganso que empezó con un montón allá. Y él reclamó que era un líder. Y cuando menos pensaron, ellos fueron a parar a Inglaterra y nunca han regresado todavía. Correcto. Así que ellos tienen que vigilar bien qué clase de pato, o ganso, están siguiendo. Así que ellos dicen que allá en Inglaterra... También eran de esos graznadores canadienses. Y ellos están allá en Inglaterra, y por todo alrededor se reúnen en parvadas. Pero ellos no saben cuál es la manera para regresar. ¡Oh, hermanos!
169Es una lástima que la iglesia también hizo mucho de eso: se fueron a un lugar que ellos no saben cómo regresar. Dicen: “Bueno, nosotros... Bueno, yo entiendo que la abuela, tras abuela dijo, que su abuela dijo que ellos solían tener servicios de sanidad en la iglesia. Eso... los días de los milagros han pasado”. Dejan que alguien los guíe en el camino errado. Más les vale seguir la manera inspirada de Dios. Es la única manera.
170Fíjense. Este patito... Nadie ha sido capaz alguna vez de llevarlos por una ruta diferente. Ellos saben que ese pequeño líder los guiará exactamente al lugar provisto por Dios. ¿Y cómo lo hace él? Por sus instrumentos provistos por Dios. El tiene sus antenas en alto todo el tiempo, como nosotros deberíamos tenerlas, captando el Espíritu, nuestras antenas espirituales.
171Ahora, nos damos cuenta que él se elevará en el aire, muy alto en el aire. El tiene sus antenas en alto. El conoce la clase de alimento del cual estos patitos tienen que vivir para hacer este vuelo. Así que cuando él mira algo en el suelo desde lo alto, Ud. lo verá dejar de volar, y él desciende. Todo el grupo descenderá, simplemente tienen un jubileo gastronómico. Y él grazna, y ellos emprenden el vuelo otra vez, directamente hacia el sur. Correcto. El líder de Dios, el líder de Dios para los patos. Eso es correcto.
172Ahora yo quiero decir algo más. Uds. saben, ellos nunca han sido capaces científicamente de obtener... encontrar una mejor manera para que un bebé obtenga lo que él quiere, aparte de llorar por ello. Uds. saben, ellos no pueden educarlo a él a emitir un sonido gutural. Y ellos no pueden educarlo a hablar tan pronto. ¿Pero saben Uds. cómo lo obtiene? El solamente toma la manera provista de Dios para ello. El llora por ello; grita, y patalea, y chilla hasta que él lo obtiene. ¿Ven? Correcto. Esa es la única manera, es llorar por ello. Ellos no pueden encontrar una mejor manera provista que la manera provista de Dios. Correcto. Simplemente déjenlo así. Y esas cosas naturales....
173Yo paré, no hace mucho tiempo, en Alemania, y estaba hablándole a un grupo numeroso de gente. Y yo dije: “¿Qué pasa con Uds. alemanes?” Uds. saben, yo venía por la calle, y un perro ladró. Y él ladró en inglés”. Y yo dije: “Una madre estaba tratando de calmar a su bebé allá en el automóvil hace un rato, y él estaba llorando. Y estaba llorando en inglés”. Yo dije: “¿De qué nos ponemos todos escrupulosos? ¿Ven?, ellos lo están haciendo de la manera provista de Dios. Y nosotros venimos de una torre de Babel, ¿ven Uds.?, nos pusimos todos escrupulosos”. Correcto.
174Fíjense. La manera provista de Dios es la mejor manera. Ellos no saben de una manera mejor para que el bebé obtenga lo que él quiere, que llorar por ello. Como el Dr. Bosworth solía decir: “El bebé que llora más fuerte, obtiene el mejor servicio”, y prácticamente así es la manera que es.
175Y eso se aplica a los hijos de Dios. Pudiera traerles el paralelo de esto a Uds. Un hombre se levanta allí, masticando su chicle, y dice: “Bueno, Tú sabes, Padre, yo estoy aquí esta noche. Si Tú quieres darme el Espíritu Santo, muy bien, aquí estoy. Pero si Tú quieres sanarme, aquí estoy sentado. Pero si Tú no quieres, bueno, muy bien. Es Tu voluntad, Señor”. El ya escribió Su voluntad aquí en la Biblia. “Esta es Tu voluntad”. Muy bien. Esta es Su voluntad aquí. “Y si Tú quieres que lo reciba, yo lo recibiré. Pero, sin embargo, si Tú no quieres, bueno, está bien”. Ud. nunca llegará a ninguna parte.
176Pero deje que ése llegue allí y clame, como Buddy Robinson. El se detuvo en medio del maizal, ató su mula, y dijo: “Señor, si Tú no me das el Espíritu Santo, cuando Tú regreses vas a encontrar un montón de huesos tirados aquí. Yo me voy a quedar aquí hasta que lo reciba”. Eso es hablar en serio.
177Dios siempre le recomienda a Su pueblo, a Sus hijos creyentes, que siempre vayan en Su manera provista. Esa es la idea de Dios, de recomendarles a Sus hijos Su manera provista. Lloren por lo que Uds. necesitan. El quiere que Uds. clamen.
178Cuando Pedro empezó a caminar sobre el agua, él pensó que él lo estaba haciendo muy bien. “¿Ven cuán bien lo estoy haciendo?” El empezó a hundirse. El no dijo: “Bueno, creo que falló”, y se fue al fondo, unas cuantas burbujas salieron y eso fue el fin de ello. ¿Ven? No, no.
179El clamó: “¡Señor, sálvame!” Amén. Y esa mano Eterna se extendió hacia abajo y lo levantó otra vez. ¿Por qué? ¡El clamó!
180Ese es el problema con la iglesia. No nos quedamos allí el tiempo suficiente; no clamamos el tiempo suficiente; no nos aferramos de ello. Si un bebito quiere algo, él pataleará y chillará, se pondrá rojo en la cara. Tenemos temor que se nos quite el (¿cómo es que lo llaman Uds.?) rímel de las caras, o lo que sea, esa pintura. Uds. reciben–Uds. reciben de Dios lo que Uds. quieren, El se los quitará de todas maneras. Así que Uds.–así que Uds. no tienen de qué preocuparse. Uds. se desarreglarán su cabello, pero eso no importa. No. No, señor.
181Ahora, Dios no espera que nosotros vengamos a El con algún discurso intelectual. Yo recuerdo que intenté eso cuando yo intenté ser salvo. Yo le iba a escribir a El una carta y ponerla en el bosque, porque yo sabía que El pasaba por el bosque, y decirme... decirle que yo mismo estaba avergonzado, y que yo–yo no quise hacerlo. Y me arrodillé allí para orar, y dije: “Bueno, veamos. Yo vi una fotografía en una ocasión, que ellos tenían sus manos de esta manera”. Yo dije: “Sr. Jesús, quisiera que vinieras aquí por un momento. Yo quiero hablar Contigo por un momento. Estoy escuchando”. Nadie. Yo dije: “Yo lo hice mal”. Muy bien. “Sr. Jesús... quizás yo debo hacerlo de esta manera”. Yo dije: “Sr. Jesús, ¿vendrías a ayudarme? Yo soy un pecador. Yo quiero hablar Contigo por un momento”. Nadie vino. Crucé mis brazos. Yo dije: “Sr. Jesús, ¿vendrías aquí? Yo quiero... Yo oigo a la gente decir: ‘Dios me habló’”. Yo dije: “Sr. Jesús, ¿vendrías aquí? Yo quiero hablar Contigo.”
182Por supuesto, entonces el diablo vino a la escena. El lo hace de esa manera. El pudiera decirle a Ud.: “Te duelen las rodillas; no es necesario pedirle a El”. ¿Ven? “Tú espérate, recíbelo mañana en la noche”. El siempre está cerca cuando Ud. no está listo. Y entonces él me dijo... Pero siempre, lo que él dice, se aprovecha de lo que él dice. Se aprovecha de ello.
183El me dijo: “¿Sabes qué?” Tú ya tienes diecinueve años, veinte años de edad”. Dijo: “Tú ya tienes veinte años de edad. Tú has esperado mucho tiempo”.
184Yo dije: “¡Oh Dios!, yo he esperado mucho tiempo. Señor, si Tú no me escuchas, yo voy a decírtelo de todas maneras. Yo siempre he querido hacer esto”. ¡Oh hermano!, eso lo trajo a El a la escena. ¿Ven? ¿Qué fue? ¡Clamé!, así de sencillo. ¡Clamen: “Señor Jesús, Tú lo prometiste, Señor”! El vino a la escena.
185Esa es la manera de traerlo a El a la escena. Ud. sólo es un bebé. Llore, clame por ello.
186No trate de decir: “Bueno, gran algo u otra cosa”, y alguna gran oración ya escrita que Ud. practica por una hora o dos. Eso no le hace nada de bien.
187Como dicen: “¿Rezaste una oración?” ¡No! Es pecado rezar una. Uds. oren una. No recen una; oren una. “Rece una oración por mí”.
188Yo digo: “No hagan eso por mí. Uds. pueden orar por mí, pero no recen ninguna oración”. No, señor. No, señor. Oren por mí, cuando Uds. oren. Muy bien.
189Lloren por sus necesidades. Esa es la manera provista de Dios. ¿Qué no lo explicó Jesús cuando El habló del juez injusto, de la mujer que clamaba día y noche? ¿Cuánto más el Padre Celestial les dará el Espíritu a aquéllos que claman por El día y noche? Busquen. Continúen buscando. Toquen. Continúen tocando. Simplemente continúen hasta que El abra. Quédense con ello. Clamen hasta que la Palabra prometida sea vindicada, entonces Uds. lo tienen. Uds. no tienen de que preocuparse más. Uds. ven que la Biblia lo prometió, entonces quédense allí mismo y lloren hasta que Uds. lo reciban.
190Si un bebito ve una galleta y él la quiere, él simplemente llora, y llora, y llora, y patalea, y patalea, y chilla, y grita, y se pone rojo en su cara. Su mamá le da la galleta, y ahí se acaba todo. ¿Ven? El recibió lo que él vio, lo que él quería. Si él quiere lamer del helado de cucurucho de Ud., él simplemente continúa haciendo un escándalo hasta que lo obtenga. ¿Ven?
191Bueno, de esa manera lo debemos hacer. Si yo veo una promesa en la Biblia, es la Palabra de Dios, entonces yo simplemente me quedo ahí y clamo hasta que Dios me la da. Y El hará eso para que Uds. no lo molesten más; ¿ven Uds.?, eso sería en lo natural. Pero El quiere que Uds. lo hagan. A El le gusta que Uds. pidan. “Pidan abundantemente para que su gozo sea cumplido”. Sí. Sí.
192Clamen hasta que Su Palabra sea vindicada. Ahora, amigos, observemos sólo por un momento ahora. Clamen hasta que la Palabra sea vindicada.
193El problema de ello es que cogemos una galleta y pensamos que eso es todo lo que hay. Hay toda una mesa llena. Agarramos tanto como para poder hablar en lenguas; decimos: “¡Oh, hermano, eso es!” Oh, no. Eso no es. Eso es sólo algo de ello. Correcto. “Oh, me puse bastante contento como para gritar”. Eso es algo más de ello. Pero hay mucho más de ello. Sólo continúe clamando hasta que....
194Esa es la manera provista de Dios para Su pueblo. La manera provista de Dios, siempre es tomar Su Palabra y aferrarse a Ella hasta que les sea vindicada a Uds. Ahora, ¿me están entendiendo? Dios, una manera provista, aférrense a la promesa hasta que les sea hecha manifiesta a Uds.
195Y recuerden: yo estoy declarando que cualquier promesa de Dios en la Biblia, si... Ahora, es bajo condiciones. Sólo porque Ud. cree que está allí, eso no la hace que suceda.
196Esos fariseos y saduceos eran tan religiosos con esos sacramentos a más no poder. Pero Dios dijo: “Ellos hieden en Mi nariz”. ¿Ven?, no había sinceridad. No había nada en ello que debía estar.
197Ud. tiene que venir bajo una promesa básica, y luego bajo su actitud mental sobre ello.
198Miren a esos cuatrocientos sacerdotes de ese día, o profetas, que Acab tenía allá. Ellos dijeron: “Ramot de Galaad nos pertenece. Josué, por el Espíritu Santo, repartió esto, y los sirios la tienen”. Y un profeta dijo: “Ahora, fíjense aquí. Eso es fundamentalmente correcto”. Ahora, él era un verdadero Bautista, y él dijo: “Eso es exactamente correcto. Esa es la promesa–promesa fundamental. Esa tierra nos pertenece”. Así que él se hizo dos cuernos grandes y dijo: “Sube allá, y toma estos cuernos y acornea a los sirios lejos de aquí. Eso le pertenece a Israel”. Correcto. Fundamentalmente estaba correcto.
199Pero, ¿qué dijo Micaías? El dijo: “Yo vi a Israel esparcido como ovejas sin pastor”. ¿Ven?
200Acab, ese hipócrita allí, permitiendo que Jezabel lo controlara, ella haciendo todo. La verdadera Palabra de Dios viniendo a través del profeta había maldecido esa cosa. ¿Y cómo podía Dios bendecir lo que el profeta había maldecido en el Nombre del Señor? ¿Ven? No puede ser.
201No importa cuán religiosa sea nuestra nación, cuántos antecedentes tengamos, la cosa está corrompida. Está corrompida. Está acabada.
202No importa cuán maravillosa sea nuestra vida organizacional en la iglesia, creemos en eso, está bien, muy bien, pero la cosa está corrompida. Dios ya las ha puesto arriba del estante, y allí están. Y nunca ha habido una porción de historia en la que alguna vez alguna de ellas se levantó otra vez. Así que, está errada, está acabada, cancelada, no sirve.
203Su Palabra es lo que siempre El quiere ver vindicada, y solamente será vindicada bajo ciertas condiciones; eso es cuando Uds. llenen esas condiciones. Uds. han visto personas que pueden tomar la Palabra de Dios y simplemente hacerla vivir para ellos. Y otros regresan con la misma Palabra y no pueden hacer nada con Ella. Es bajo condiciones. Correcto.
204Miren aquí. Yo les mostraré un ejemplo de eso en la Biblia. Israel iba en camino a la tierra prometida. Ahí vino Moab, quien era–era exactamente de la misma religión. Ese era el hijo de la hija de Lot. Y fíjense, cuando Balaam vino desde allá, era Dios hablando con él. El puso siete altares, exactamente igual como Israel tenía siete altares. El puso siete sacrificios limpios, bueyes sobre el altar. Eso es exactamente lo que tenía Israel. Y otra cosa, él puso siete carneros, hablando de un Mesías que venía. Eso es exactamente lo que tenía Israel. Fundamentalmente ambos estaban correctos, fundamentalmente. Pero fue bajo condiciones. Amén. El falló en ver la verdadera promesa de Dios.
205Esa misma cosa fue en la Venida de Cristo. Esa es la misma cosa a lo que ha regresado hoy. Es bajo condición. Correcto.
206Job. Dios (haciendo, ¿qué?) haciendo una manera provista. Job, un profeta, necesitaba un consolador. Ahora, escuchen atentamente ahora. Mi–mi tiempo se ha ido.
207Job necesitaba un consolador. Y los hombres trataron de proveer esa cosa para él, y ellos no pudieron hacerlo. Ellos siempre sacaban a Job fuera de línea. Pero Job regresaba de nuevo. El necesitaba un consolador. Dios proveyó un Consolador para él, cuando El le dio una visión de Jesucristo. Y él clamó: “Yo sé que mi Redentor vive. Mi Redentor”, (únicamente hay uno). “Y al fin se levantará sobre el polvo”. Ahora, recuerden, la visión... Uds. dicen: “Mi Redentor”.
208El le mostró a él a Cristo. Cristo es la Palabra. “En el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios. Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. Y cuando Job, siendo un profeta...
209Ahora, escuchen. Job siendo un profeta, la Palabra del Señor viene al ¿qué?, al profeta, ¡absolutamente! Allí es a donde la Palabra viene. Así es como Uds. saben si ellos son profetas o no: ellos se quedan en la Palabra. La Palabra es revelada al profeta, y Job era un profeta. El no podía ver el fin. Pero cuando él vio la Palabra, siendo un profeta, él dijo: “Yo sé que mi Redentor vive”, después que la iglesia había fallado, después que todo lo demás había fallado.
210Aun su amada esposa le había fallado y quería que él dijera... “¿Por qué no sigues adelante y maldices a Dios, y te mueres, Job?”
211El dijo: “Has hablado como una mujer fatua. Jehová dio; Jehová quitó; sea el Nombre de Jehová bendito”. Y los truenos empezaron a tronar, y los relámpagos a relampaguear, el Espíritu vino sobre el profeta, y él vio la Palabra. Entonces él dijo: “Yo sé que mi Redentor vive. Y al fin se levantará sobre el polvo. Después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios (¡amén!) al cual veré por mí mismo. Mis ojos lo verán, y no otro. Nada trajimos a este mundo, y de cierto nada nos llevaremos. Jehová dio; Jehová quitó; sea el Nombre de Jehová bendito”. ¡Qué Consolador! El pidió un miembro de iglesia; Dios le dio una visión. El pidió que el obispo viniera a darle consuelo, el presbítero; Dios le dio al profeta una visión. Eso es lo que él necesitaba.
212Israel necesitaba una manera para escapar de Egipto. Ellos necesitaban alguna manera, algún poder militar, o algo, para libertarlos de las manos de los egipcios; Dios proveyó un profeta con la Palabra original vindicada: Moisés. ¿Es correcto eso? Ellos querían que un ejército se levantara, y los sacara, y derrotara a los egipcios; pero Dios les envió la Palabra, el profeta con la Palabra vindicada que Dios le había hablado antes a Abraham, diciendo: “Tu descendencia morará en una tierra extraña. Pero Yo los visitaré con mano fuerte”, la Palabra que Dios había hablado. Ellos estaban clamando por un libertador, y Dios les envió un profeta con la Palabra. Dios tenía una manera provista para poder distinguir entre el creyente y el incrédulo. Y Dios....
213Ahora, algunos de ellos dijeron: “Bueno, ahora, si la plaga cae simplemente nos iremos al hospital. Si la plaga–si la plaga llegase a caer, ¿saben lo que haremos? Traeremos al Dr. Jones. El sabrá cómo hacerse cargo de eso”. ¡No funcionó! Sin embargo ellos eran inteligentes. “Bueno, si la plaga cae, simplemente nos meteremos debajo de la tierra, en una cueva, y cerraremos la puerta”. Eso no hará ni una pizca de bien. “Nos quedaremos dentro de la casa, y nos pondremos una máscara en la cara, y–y le pondremos un poco de desinfectante en ello”. ¡No hizo ni una pizca de bien!
214Dios preparó una manera provista. Sí. Y, ¿cuál fue ésa? La sangre. Dios la proveyó, tan sencillo como parecía ser tomar la sangre de un cordero y rociarla en la puerta, sin embargo, Dios dijo que esa era Su manera, y El la honró. “Todo primogénito fuera de la sangre, murió”.
215Cuando Noé necesitaba una manera provista para la salvación de su casa, Dios lo hizo que construyera un arca. Ellos pudieron haber construido barcos de imitación. Eso es lo que la gente piensa hoy. Pero, ¿ven Uds.?, éste era un barco especial. Ellos probablemente tenían barcos en ese entonces, lo mismo que los tienen hoy. Pero éste era un barco especial. Era un (escúchenme ahora), era un barco construido por Dios.
216Y una iglesia hoy es de la misma manera. Tiene que ser una iglesia construida por la Biblia. Mi experiencia no es que sea el mejor miembro en la iglesia, pero una experiencia que está construida por la Palabra de Dios. “Estas señales seguirán a los que creen”. Una experiencia construida por Dios, es la única cosa que va a llevarme arriba; es la única cosa que los va a llevar a Uds. arriba.
217Todo lo que se va a levantar por encima de eso, no me interesa cuántos... yo vengo, digo: “Mire, yo–yo soy un buen Metodista, Bautista, Presbiteriano, o un Pentecostal”. Eso no va a significar nada para Dios.
218Tiene que ser instruido por Dios. Y ése es el Espíritu Santo, por la Palabra. Y el Espíritu Santo nunca instruirá nada sino la Palabra, porque Ella es el Espíritu Santo. “Hombres de antaño inspirados por el Espíritu Santo”, escribieron la Biblia, la manera provista de Dios.
219Ahora, Israel necesitaba un–un aprovisionamiento. Y Dios se lo dio a ellos, y separó al creyente del incrédulo. La misma cosa es hoy: el creyente y el incrédulo separados.
220Moisés. Yo tengo que sobrepasar muchas notas ahora. Pero Moisés, ¡un fiel siervo de Dios!
221Ahora, escuchen, veteranos. Algunos de Uds. como yo, que ya están avanzados en años, escuchen.
222Moisés le había servido a Dios fielmente. El había soportado todas las murmuraciones y todos los Datanes que se levantaron y dijeron: “Oye, hay otros hombres que son profetas aparte de ti. Tú no eres el único en el mundo”. Y él sabía que él tenía el mensaje de Dios para ellos. Se levantaron imitadores. Moisés sólo dijo: “Dios, ¿qué puedo hacer?”
223Y El dijo: “Sepárate. Simplemente haré tragar la cosa. Toma sus varas, y entra allí y ve cuál florece. (¿Ven?) Yo te mostraré quién es sacerdote, quién es profeta”.
224Y Moisés había servido fielmente el oficio. Entonces cuando él se envejeció, por ciento veinte años había caminado fielmente con Dios. Todos estos cuarenta años en el desierto, soportó toda clase de persecuciones de las naciones y de la gente, constantemente, y luego llegó a un lugar para morir. El necesitaba un lugar para morir; Dios le proveyó un lugar sobre la Roca.
225¡Oh Dios! Permíteme también morir allí, sobre la Roca. La Roca era Cristo, Uds. saben. Dios le proveyó un lugar a Moisés para morir. Allí es en donde yo quiero mi... yo quiero morir. Déjenme morir en Cristo.
226Y entonces cuando él estaba muerto, su cuerpo yaciendo allá arriba, él necesitaba portadores del féretro. Así que Dios proveyó portadores del féretro: Angeles. ¿Por qué? Ellos eran los Unicos que podían llevarlo a dónde él iba. Amén. Dios proveyó los portadores del féretro. Correcto.
227Yo estoy dependiendo en el Espíritu Santo, en la Palabra, en la promesa. No llevarlo a uno a un entierro grande y bonito. Ellos se lo hicieron al hombre rico de esa manera, pero él alzó sus ojos en el infierno. ¿Ven?, no como un entierro pomposo; eso no tiene importancia. Yo quiero tomar la manera provista de Dios. “Aquellos que están en Cristo, Dios los traerá con El cuando El venga”. Eso es el aprovisionamiento. Dios le preparó a Su profeta fiel un lugar para morir.
228Enoc, después de caminar quinientos años con Dios, Dios le dijo: “Enoc, tú no vas a tener que morir. ¿Quieres subir al Hogar? ¿Estás nostálgico, Enoc?” El dijo: “Sí, Señor. Estoy nostálgico”.
229Dijo: “¿Has caminado lo suficiente en la casa pestilente allá abajo?” El dijo: “Sí”. Dijo: “Muy bien, sólo empieza a caminar”.
230Enoc necesitaba una escalera; Dios le dio una carretera. Esa fue la manera de Dios para él: le proveyó una carretera hacia arriba. El ni... El simplemente se fue arriba de esa manera. El ni tuvo que esforzarse en lo absoluto. Simplemente subió corriendo, y el Espíritu Santo detrás de él lo levantó. El subió por la carretera de santidad, directamente al Reino de Dios.
231Elías, después que él había condenado toda su vida el cabello cortado y la cara pintada de esa Jezabel, la primera dama, ella y el presidente de renombre de ese tiempo, quien dio un mal ejemplo delante del pueblo y los descarrió a todos. Y–y de hecho, él pensó que era el único predicando eso. Y la cosa se le cargó mucho. Y él había hecho tanto que se estaba cansando, y quería irse al Hogar. Y él sabía que Dios estaba en lo alto. El necesitaba una cuerda para subir, para llegar al Cielo, pero Dios le envió un carro enganchado a dos caballos. Esa fue la manera provista de Dios para llevárselo. El pudiera haber estado buscando una cuerda, pero Dios envió un carro. Esa fue Su manera. Josué....
232Y al fin del camino, ese fue el fin de Elías. Ese fue el de Noé. Ese fue el fin todo el tiempo.
233Ahora Josué, cuando él llegó al fin del sendero a través del desierto (fíjense), él necesitaba un puente para cruzar el Jordán hacia la tierra prometida. Dios... El–él necesitaba un puente, pero la manera provista de Dios era un poder, no un puente. El envió un poder, y El detuvo el río; y él cruzó caminando en seco. Esa fue la manera provista de Dios. No un puente. El tenía un mejor Ingeniero. Así que El simplemente le envió poder, empujó el agua hacia atrás al grado que él cruzó en seco.
234Daniel, por la causa de Dios, fue echado en un foso de leones. El necesitaba una cerca, pero Dios le envió un Angel. ¡Qué diferencia! Esa fue la manera provista de Dios. El necesitaba una cerca, pero Dios le dio un Angel. ¡Qué mejor cerca era eso! El siempre le da a uno algo mejor que lo que uno pide, siempre. Sí. El necesitaba una cerca; Dios le envió un Angel.
235Los jóvenes Hebreos, ellos necesitaban algo de agua para apagar ese fuego, pero Dios les envió al cuarto Hombre. Eso era todo lo que ellos necesitaban. El desató sus manos, y habló con ellos, y salieron caminando sin tener el olor del fuego en ellos. Necesitaban agua; El envió al cuarto Hombre.
236Los magos allá en Babilonia, allá en la India, ellos sabían que algo iba a suceder. Ellos sabían que el Rey había nacido, y necesitaban un compás; Dios les envió una estrella para guiarlos al Rey. ¿Ven?, ellos se fueron por la manera provista de Dios. Me puedo imaginar a algunos de ellos decir: “Oye, Baltasar, tú sabes, tú eres un gran hombre: ¿trajiste tu compás?” El dijo: “No”. “Bueno, ¿cómo vas a llegar allá?” “Yo voy de la manera provista de Dios”. Esa es la manera. “¿Cómo vas a llegar allá?” “De la manera provista de Dios”. “¿Cuál es?”
237“Esa estrella (ésa es), es la manera provista de Dios para nosotros”. Ellos necesitaban un compás, y Dios les dio una estrella.
238El mundo un día necesitaba un Salvador, y Dios proveyó Su Hijo. Cuando El vino, El no fue reconocido, no lo querían a El. Ellos decían que querían un Salvador. Pero cuando Dios lo envió a Su manera... Ellos pidieron un rey; Dios les dio un Bebé. Ellos querían a un hombre poderoso que venciera a Roma; Dios les dio un pequeño Bebé llorando en un establo. ¿Ven? Pero era la manera provista de Dios. Nosotros... Pero ellos no lo querían de la manera que Dios lo quiso enviar. Ellos lo querían de la manera que ellos lo querían. ¿Ven? Así que, por lo tanto, ellos entraron en caos porque ellos no aceptaron Su manera. Hubo algunos que sí la aceptaron.
239Ese fue el lugar del nacimiento de la Iglesia, fue en Pentecostés, después que Jesús los había comisionado para “id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. Y estas señales seguirán a los que creen”. El les había dicho qué hacer, les dijo que fueran a la ciudad de Jerusalén y esperaran. ¡Ellos necesitaban un estatuto! Ellos necesitaban un estatuto. Querían hacer un credo; Dios les dio el Espíritu Santo. ¡Oh! Ellos necesitaban una denominación, pero Dios les dio un Espíritu. ¡Qué diferencia, cómo Dios lo hace! El Espíritu Santo fue la manera provista de Dios para guiar a la Iglesia, no un obispo. El Espíritu Santo, eso era–eso era el estatuto de ellos. Y desde ese día hasta éste, ha sido el estatuto de cada hijo verdaderamente nacido de nuevo: el Espíritu Santo.
240Ahora, después de dos mil años, amigos (estamos terminando), ahora, después de dos mil años, el hombre está determinado a hacer su manera. El mismo se hizo un estatuto. El mismo se hizo unas éticas hechas por el hombre. Y ¿qué hizo él? Por causa de ello ha llegado una gran apostasía de la Verdad. Ellos se apartaron en... La gente no sabe qué hacer. Credos, denominaciones, toda clase de “ismos”, sensaciones, y todos dicen: “La Biblia dice esto”. Ellos tomarán esta parte de Ella, pero no tomarán esa parte de Ella. Ellos no siguen el estatuto; por lo tanto, pierden la ruta. Y después de todos estos años, cuando tenemos novecientas y algo organizaciones diferentes del Cristianismo, y cada una condenando a la otra, diciendo: “Esto es correcto, y ellos están errados”, y, “Esto es correcto, y eso está errado”, y demás. Y la pobre gente está tan confusa que ellas no saben qué es correcto e incorrecto.
241¿Qué necesitamos? Necesitamos regresar a la ruta, regresar al estatuto. ¿Qué necesitamos? Necesitamos una genuina y verdadera señal Escritural de la Verdad. Una Verdad vindicada del Evangelio, es lo que la iglesia necesita para esta manera del tiempo del fin. Dios prometió darles una señal para este último día.
242¿Recuerdan Uds. cuando Jesús estaba hablando y dijo: “La reina del Sur se levantará en el último día, se levantará y condenará esta generación? Ella vino de las partes más lejanas del mundo para oír la sabiduría de Salomón”. El tenía un espíritu de discernimiento. ¡Cómo vino ella de tan lejos para ver ese espíritu de discernimiento! El dijo: “Uno más grande que Salomón está aquí”.
243El también dijo: “Como en los... como el profeta Jonás. Jonás, como él estuvo en el vientre de la ballena [el Hermano Branham dice ballena–Trad.] por tres días y tres noches, así debe el Hijo del Hombre estar en el corazón de la tierra tres días y tres noches”. Y El dijo: “La generación mala y adúltera demanda señal”. Si ésta no es esa señal, o mejor dicho, esa generación, yo no sé en dónde está: una generación adúltera, débil, perversa y visitadora de iglesia. Ellos demandarían una señal, y El dijo que la recibirían. “Porque como estuvo Jonás en el vientre de la ballena por tres días, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra”. Pero habría una resurrección, así como Jonás salió del vientre de la ballena.
244Malaquías el capítulo 4, nos promete que en los últimos días vendría el Mensaje que volvería los corazones de los hijos a la Fe de los padres, a la Fe original de los padres. Ellos lo prometieron. Jesús lo prometió. La Fe de los creyentes del tiempo del fin, verán la señal Mesiánica original. Fíjense. Si El se levantó de los muertos, y los credos lo han puesto a El afuera todos estos años y han negado esa Verdad, entonces la cosa que tenemos que buscar en los últimos días, es volver a la–la Fe original, volver a la Fe de los padres primitivos Pentecostales.
245Y ellos vieron Su resurrección. Y hoy estamos viendo Su resurrección, la señal de Su resurrección. Jonás, tres días y tres noches estuvo en el vientre de la ballena, y al tercer día él se levantó de la ballena. Jesús se levantó de los muertos después de estar tres días en su vientre. Por dos mil años El ha estado ausente de la Iglesia. Pero El prometió por medio de Joel: “Lo que la oruga dejó, la langosta se lo comió. Pero Yo restauraré, dice el Señor, todo lo que la oruga y la langosta, y el saltón, y demás comieron. Yo lo restauraré en los últimos días”. [El Hermano Branham parafrasea esta Escritura–Trad.].
246El profeta dijo: “Habrá Luz al atardecer”. El mismo sol que brilla en el este brilla en el oeste. Ha sido un día, un día oscuro. Ellos se han unido, y puesto credos y cosas. Pero al atardecer habrá Luz: el mismo sol, los mismos resultados, las mismas señales, las mismas maravillas, al atardecer.
247¿Cómo probó El mismo ser el Mesías? Ahora, la pregunta es: después de dos mil años de golpear contra ello, ¿es El todavía el Mesías? Bueno, lo que El era en ese entonces, Hebreos 13:8 dice: “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Lo que El era en ese entonces, El tiene que ser lo mismo hoy. ¿Cómo probó El mismo ser el Mesías? De acuerdo a la Palabra de Dios. Porque Dios había dicho por medio de Moisés: “El Señor vuestro Dios levantará un profeta como yo”.
248Esa es la razón que la mujer del pozo, cuando El le dijo a ella sus pecados, “Bueno”, ella dijo: “Señor, me parece que Tú eres profeta. Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, El nos declarará estas cosas”. El dijo: “Yo soy el que habla contigo”.
249Ella corrió rápidamente y le dijo a la gente en la ciudad: “Vengan y vean a un Hombre que me dijo lo que yo he hecho. ¿No es éste el mismísimo Mesías?” Y la gente lo creyó, porque ellos estaban buscando esa señal Mesiánica; cuatrocientos años sin un profeta.
250Jesús dijo: “Como fue en los días de Lot, así será en la Venida del Hijo del Hombre”, cuando Dios mismo se reveló en un cuerpo de carne, comió la–la carne de un becerro, bebió la leche de la vaca, y se sentó allí delante de ellos, Dios, Jehová en... manifestado en la carne, con Su espalda vuelta hacia la tienda, y dijo lo que Sara estaba hablando dentro de la tienda.
251“Habrá Luz al atardecer”. La Palabra vindicada de Dios es la señal del día en el que estamos viviendo. Habrá Luz. Y El prometió por medio de Malaquías 4, por medio de muchos lugares en la Biblia, que la gente del tiempo del fin vería la misma manifestación que ellos vieron, porque El no puede cambiar esa señal. El la ha prometido.
252Ahora, lo oímos a El hablar en lenguas en el Calvario. Lo vimos a El hacer todas las cosas que El hizo. Vimos a la Iglesia Apostólica allá en el principio, cómo esa Iglesia Apostólica... las obras que ellos hicieron. Las vemos volviendo a la Iglesia otra vez aquí en los últimos días. ¿Qué es? Es Dios vindicando, exactamente igual como El lo hizo con Moisés, como El lo hizo a través de las edades. El ha provisto una manera para que no seamos engañados, para que supiéramos. Jesús dijo en Juan 14:12: “El que cree en Mí, las señales que Yo hago, las obras que Yo hago, él también las hará”. Eso será. Ahora, si El murió y El está muerto, entonces esas obras cesaron. Pero si El vive otra vez, entonces Sus obras continúan como eran, porque El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén– Ed.].
253Escuchen, permítanme decir esto. Jesús probó que El era el Mesías por las señales Bíblicas del Mesías. El lo probó. El era. Ahora, que Dios me permita probar ahora que El todavía es el mismo. ¿Lo creen Uds.? El lo probó. El era. El probó que El era. Que yo, por la gracia de Dios, pruebe que El es. El probó que El era. Ahora, probemos que El es. Eso es exactamente lo que El prometió. Eso es lo que El dijo. De esa manera El lo dijo: “Y estas señales seguirán a los que creen”.
254¿Qué es? La manera provista de Dios, la manera de la resurrección, la cosa que lleva a un hombre de su necedad, a la Luz del Evangelio, lo lleva de una cabeza intelectual como el de un gran sistema de una máquina, y humilla su corazón delante de Dios.
255“Bueno”, Uds. dicen: “Ese hombre es tan inteligente, Hermano Branham. El obtuvo cuatro títulos; él tiene una Licenciatura en letras, él tiene todo esto...” A mí no me interesa lo que él tenga, él tendrá que olvidar todo lo que aprendió para conocer a Cristo. Correcto. El tendrá que humillarse y apartarse de todo lo que el mundo hizo de él.
256Y Ud. aprende a Cristo por humildad, creyéndole a El. Y es el tiempo del atardecer. ¿Qué dije aquí en el principio? ¿Qué fue de lo que yo hablé aquí? Aceptando la manera provista de Dios en el tiempo del fin. Cada uno de estos hombres, cada vez a través de la Biblia, a través de la naturaleza, vemos....
257Ahora, Dios no toma un árbol hoy y lo hace alguna cosa, y luego mañana lo hace otra cosa. No. ¿Hace El que un día, hoy día, la savia baje, y mañana regrese de otra manera, y a la siguiente vez El los haga que saquen la savia? No.
258El se queda exactamente en la ruta. Y cada uno de estos hombres, de lo que hablamos por toda la Biblia, Dios se quedó exactamente en Su ruta con ellos, exactamente en Su Palabra, no hubo ni uno de ellos que no se quedó exactamente en Su Palabra, por toda la Biblia, exactamente en Su Palabra.
259Entonces cuando Ud. dice: “Bueno, yo estoy exactamente en Su Palabra”, entonces El vindica que eso es la verdad.
260Ahora, El todavía está en la ruta en esta noche, si tan sólo lo creemos. ¿Lo harán? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
261Inclinemos nuestros rostros. Ahora, tan reverentes como puedan ser por un momento.
262La manera provista de Dios para que El pudiera traer a los creyentes a la Fe de Rapto: la manera de Dios, Su manera provista para traer a creyentes a la Fe de Rapto.
263Antes que haga el llamamiento al altar, me gustaría decir esto: yo me siento guiado a hacer esto. ¿Hay gente enferma aquí? Levanten su mano.
264Voy a pedirles que por favor estén en silencio, quédense quietos, sólo por un momento más. Ahora, terminaremos en cinco minutos más, si Uds. son muy reverentes.
265Ahora, ¿ven?, Uds., cuando Uds. están perturbando, Uds. están perturbando a alguien.
266Y yo tengo toda la cosa bajo el control del Espíritu Santo. Yo debo tenerla para hacer esto. Dios hizo la promesa. No fui yo. Fue El el que hizo la promesa.
267Ahora, hasta donde yo sé, hay algunas personas aquí que yo conozco. Hay algunas que no conozco. Yo de hecho puedo ver como, me supongo, como cuatro personas que yo conozco. Y una de ellas es el Hermano Williams aquí, y el Hermano Rose. Yo los conozco a ellos. Y la madrecita Sharrit está sentada a la puerta. Yo, por supuesto, la conozco a ella. Aquí está sentada la Hermana Williams, aquí. Yo la conozco a ella.
268Y esta señora sentada aquí, como a dos filas enfrente de mí, aquí, ella trabaja en una tienda de telas, y es una amiga de la familia. Yo no sé su nombre, pero creo que ella es un miembro de allá de la iglesia del Hermano Outlaw. Creo que así es.
269Y luego veo al Hermano Dauch y a la Hermana Dauch de Ohio, aquí sentados. Oí al Hermano Sothmann en alguna parte allá muy atrás decir: “Amén”, hace un rato. Yo miro y esos son todos los que veo y conozco aquí.
270¿Cuántos de Uds. que están enfermos, y saben que yo no los conozco, levanten sus manos, que saben que yo no sé nada respecto a Uds., levanten su mano? Muy bien. Uds. sólo tengan fe ahora y crean.
271Ahora, si yo les he dicho la Verdad, Dios está obligado a vindicar que esa Palabra es la Verdad. ¿Es correcto eso? Es correcto. Ahora, ésa será entonces la manera provista, de acuerdo a lo que yo he dicho en esta noche. Esa es la manera provista de Dios para decirles a Uds.: “Esta es la Verdad”.
272Porque cualquiera sabe que es totalmente imposible. Sería un milagro que la ciencia no pueda explicar. Uno no puede explicar un milagro. Es más allá de explicación. Y si Dios le hablara aquí en esta noche a una persona, que sabe que yo no la conozco, y le dijera lo que ha hecho, o lo que no debió haber hecho, o lo que hará, o lo que debería hacer, o algo, exactamente igual como Jesús lo hizo cuando El estaba aquí en la tierra. El mismo dio a conocer al público que ésa era la señal Mesiánica. ¿Cuántos saben eso?, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Entonces la iglesia lo cree. Esa es la única manera. La gente... cuando El hizo eso, ellos....
273La mujer tocó el borde de Su manto; El se volvió y dijo: “¿Quién me tocó?” Físicamente, El no la sintió, pero fue la fe de ella lo que lo hizo.
274Ahora, Ud. puede tener esa clase de fe, si Ud. solamente ora y dice: “Señor Jesús, quita toda duda de mí. Quita mis dudas, y permíteme creer esto. Yo estoy desesperadamente en necesidad. Y vengo en esta noche, porque la Biblia dice que Jesucristo es un Sumo Sacerdote que puede compadecerse de nuestras debilidades”.
275¿Sabían Uds. que esta señal, este milagro, no ha sido hecho en la historia desde la muerte del último apóstol? Correcto. Yo he acabado de leer la–la, todos los libros de historia que yo conozco: Babilonias de Hislop. Yo he leído el libro de Los mártires de Foxe. Yo he leído Los–Los padres de antes de Nicea, El concilio de Nicea, y Después de Nicea. Yo he leído todos esos libros. No lo he encontrado en algún lugar en la historia de Martín Lutero, Juan Wesley, el primer avivamiento, el avivamiento de Welsh. Ellos habían estado llorando, gritando, alabando a Dios, finalmente llegaron a hablar en lenguas. Y luego esto se suponía ser la última señal. Esa fue la última cosa que Sodoma vio antes que se quemara.
276Y recuerden, El no se la reveló a Sodoma. El se la reveló a Abraham, el escogido y elegido. Y el don no va a las iglesias mundanas de aquí, si Uds. se fijan. Va a la Iglesia elegida. Esos son los que están siendo beneficiados por ello. Ellos son los que la recibirán.
277Si fuera hecha allá, ellos dirían la misma cosa que dijeron cuando El la hizo: “El es Beelzebú, un adivino”. Y cualquiera que sabe acerca de un adivino, sabe que esa es–esa es una cosa de locura aun decirlo. Ellos no saben ni una cosa de la telepatía o de la adivinación. Es una obra del diablo, intentando copiar la obra de Dios.
278Dios le muestra a un profeta; el diablo tiene un médium. Los dos son muy semejantes. Jesús dijo que casi engañaría al elegido, si fuera posible. Es verdad. Tenemos mucha–mucha imitación. El dijo: “De la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así lo harán estos hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la Verdad”. Pero su insensatez será manifestada.
279Ahora, en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios, yo tomo a esta audiencia bajo mi control, pero para el Espíritu Santo, por el Espíritu Santo, en el Nombre de Jesucristo.
280Yo les pido, como creyentes, que no se muevan. Quédense quietos. Y crean Uds. que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, y que yo estoy aquí para dar a conocer Sus obras y Sus maneras.
281Yo he estado muy renuente sobre estas cosas en los quince, dieciséis años que he estado en el campo. Pero ahora viene una hora cuando algo está para suceder. El Mensaje se irá a otra nación, a otro pueblo. Pero mientras estamos en la Presencia de Su santo Ser... La Iglesia en América, creo yo, ya casi ha sido llamada a salir. Ella está terminada. Está lavada. Ella está lista, la Iglesia verdadera. La hipocresía todavía permanece. Pero la Iglesia verdadera era una Iglesia verdadera para empezar, la nacida de nuevo, la predestinada al llamado de Dios.
282Si Uds. creen con todo su corazón, yo les pido que oren y digan: “Señor Jesús (en su corazón), permíteme tocar Tu manto. ¿Y cómo sabré que Tú todavía eres el mismo Sumo Sacerdote? Háblame a través de los labios del Hermano Branham. Y si él me ha dicho la verdad, lo cual yo creo que sí me la ha dicho....”
283Asegúrese de mencionar eso en su oración, porque El me dijo: “Si tú logras que la gente te crea...” Esa es la única... tú... El no pudo hacer muchas obras poderosas, porque ellos no le creyeron a El. No me crean a mí como que yo soy El, sino crean que El me envió. Y yo estoy aquí para manifestarlo a El. El probó que El era. Que Dios me ayude a probar que El es. Resucitó de los muertos, el Mesías, el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
284Ahora, sólo estén en oración. Yo estoy vigilando y esperando. Sólo oren. Y si el Señor lo concediera, y les probara a Uds. que ésta es la señal del tiempo del fin, ¿caminarán en la Luz? ¿Le creerán Uds. a El? ¿Tendrán fe en El? El no hace acepción de persona. Sólo siempre tengan fe, en dondequiera. Ahora, mientras Uds. tienen sus rostros inclinados, yo le estoy dando gracias al Señor.
285Aquí está esa Luz que Uds. ven en la fotografía. El está aquí mismo en este salón ahora. Y yo la veo al lado de una mujer que está sentada a mi derecha. Ella está orando por un hijo que está en dificultad. No lo dude. Tenga fe.
286A mi izquierda hay una mujer, y ella está asustada. Ella tiene temor que tenga cáncer. Ella está muy perturbada al respecto. Yo espero que no se le pase por alto. La mujer ha tratado por mucho tiempo de llegar a este momento. Ella tiene temor. Ella no es de aquí. Ella viene de otra ciudad, y la ciudad es una ciudad más pequeña que ésta, aunque está al sur de aquí. Está al lado de una montaña. Es Tucson. El nombre de la mujer es Sra. Bach. ¿Cree Ud.? ¿Aceptará Ud. su sanidad? Muy bien. Ya no esté asustada por ello. Su fe la sana.
287Una señora que se apellida Hushey. No se le olvide; Dios puede probar que ese hijo es inocente, si Ud. creyera con todo su corazón. No dude. Tenga fe. Crea.
288Una señora sentada aquí a mi lado derecho, ella está sufriendo de un problema cardíaco. Su apellido es Sra. Cloud. Si Ud. cree con todo su corazón, y acepta su sanidad, el Dios Todopoderoso la sanará. ¿Lo creerá Ud.? Muy bien. Ud. crea con todo su corazón.
289Una señora aquí muy atrás a mi derecha, en la fila a la mano derecha, con un vestido oscuro... Sra. Yates, crea con todo su corazón, y su problema de la espalda se irá de Ud. ¡Oh, hermano!
290¿Le aman Uds.? ¿Le creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Es El el mismo ayer, hoy, y por los siglos? [La congregación dice: “Amén”– Ed.]. Ahora, si El prueba eso y Uds. ven que está correcto, y esas personas darán testimonio que nunca las he visto en mi vida....
291Pero miren, ahora, si Uds. tomaran mi palabra por lo que yo estoy diciendo, si Uds. creyeran con todo su corazón, y pusieran sus manos unos sobre los otros, Uds. serían sanados, si tan sólo creyeran con todo su corazón. Es una señal del tiempo del fin.
292Ahora, pongan sus manos los unos sobre los otros, Uds. que van a orar los unos por los otros. Si Ud. es un pecador, confiese sus pecados. Si Ud. es un descarriado, confiese que Ud. está errado. Si Ud. está enfermo, confiese que Ud. quiere ser sanado, y diga: “Yo te creo, Dios”.
293Ahora, la Biblia nunca dijo que sólo las oraciones de William Branham harán esto, sino que El dijo: “Estas señales seguirán a los que creen; si ellos ponen sus manos sobre los enfermos, sanarán”. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
294Ahora, ¿cuántas veces...? ¿cuánto tiempo he estado con Uds. en Phoenix? Son como diecisiete años que yo he estado viniendo aquí. ¿Han visto alguna vez que se haya probado errado en una ocasión? ¿Ha sido siempre exactamente de la manera que el Espíritu Santo lo habló? [La congregación dice: “Amén”– Ed.]. A través de las miles y miles de veces, y a través de las cantidades de veces, cuantas veces alrededor del mundo, en todas las naciones y linajes, lenguas y pueblos. Es Jesucristo, no su hermano. Y yo les estoy citando Su Palabra a Uds.: “Estas señales seguirán a los que creen; si ellos ponen sus manos sobre los enfermos, sanarán”.
295Ahora, pongan sus manos sobre alguien y oren por ellos. No–no oren ahora por Uds. mismos, porque ellos están orando por Uds.; Uds. oren por ellos. Y ahora, inclinemos nuestros rostros en la Presencia augusta de Jesucristo, quien El mismo prueba estar entre nosotros. Ahora, El es su Dios, lo mismo que El es mi Dios. Ahora, Uds. oren de la manera que Uds. lo hacen en su iglesia. Oren por esa persona que tiene sus manos sobre Uds. Uds. oren por ellos, y crean en Dios.
296Confiesen sus pecados, digan: “Yo estoy mal, Señor. Yo he sido un escéptico. Yo no lo haré más. Yo estoy creyendo en estos momentos que Tú vas a sanarme”.
297Sana a esta persona, Señor. Sana a esta mujer, sana a este hombre, sana a esta mujer, sana al bebé, sana a la jovencita, al jovencito.
298Oh Señor Dios, Creador de los cielos y la tierra, ¿cómo podemos sentarnos aquí, Señor? Esto debería traer una Fe de Rapto, un poder de Dios que subiría a toda esta audiencia, Señor, en alturas más elevadas y–y... de la gloria de Dios.
299Permite que el diablo, que ha tenido a estas personas atadas, las suelte. Bajo la–la promesa de Dios en la que yo creo, bajo la Biblia que yo enseño, bajo el Dios quien prueba que sí es la Biblia, que prueba que El es el Dios de la Biblia. Después de dos mil años, El todavía vive entre nosotros en esta noche, resucitado de los muertos, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Bajo la base de Su Sangre derramada, y la Presencia de Su Ser viviente, después de dos mil años, yo reto al diablo con todo su espíritu impotente de enfermedades y aflicciones, suelta a estas personas en el Nombre de Jesucristo. Sal de ellas, para que puedan ser libres. Suelta a ese pecador, suelta a ese descarriado, suelta a ese hombre o mujer enferma. Yo reclamo su sanidad, su salvación en el Nombre de Jesucristo, el Hijo de Dios. ¡Déjalos, tú espíritu asqueroso, perverso, impuro, de incredulidad y duda! ¡Apártate de esta iglesia, de este grupo de gente, en el Nombre de Jesucristo! Amén.
300Yo creo. Yo creo que la oración de fe ha sido orada. Yo quiero que Uds. hagan algo ahora. Allí en donde Uds. están, claven una estaca en su mente. “Aquí mismo en este asiento, en esta noche, cuando yo estuve y oí la Palabra, vi a Dios vindicar Su Palabra, probar que Ella está correcta, la oración de fe ha sido orada por mí. Si el diablo alguna vez intentara decirme otra vez que yo estoy enfermo, o algo malo, yo voy a traerlo a esta estaca. En estos momentos la oración de fe ha sido orada por mí, y yo soy salvo de mi enfermedad. Yo soy salvo de mis pecados. Yo soy un hijo de Dios, y yo no me inclinaré ya más a las mentiras del diablo. Yo soy el siervo libre de Dios”. Amén ¿Lo harán Uds.? Digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Levanten sus manos y digan: “Yo lo creo”. [La congregación replica: “Yo lo creo”–Ed.]. Amén, amén.
301Para mí, eso lo concluye. La obra está hecha. Está toda terminada. Dios así lo dijo, y eso lo prueba. ¿Cómo puede El hacer algo más sino vindicar Su Palabra? Si El me lo vindica a mí, El se lo puede vindicar a Uds. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.] Muy bien.
302Entonces pongámonos de pie y alabémosle; démosle a El toda alabanza y gloria. Amén. Muy bien. Gloria a Dios.
303Gracias, Señor Jesús. Te amamos. Te alabamos. Aceptamos estas cosas. Nosotros creemos que Tú las haces por nosotros ahora. Tú eres nuestro Salvador. Tú eres nuestro Sanador, y te amamos por eso. Bendito sea el Nombre del Señor para siempre. Recibe a estas personas, Señor, y que sean Tus siervos desde ahora en adelante, por medio del Nombre de Jesús. Dios los bendiga.