Photo

~ LA CONTIENDA ~
1Sus caminos son inescrutables, ¿no es así? ¡Maravilloso Señor! Cuán dulce es confiar en El. Yo estoy seguro que Uds. tuvieron un tiempo maravilloso esta noche. Y sólo al abrir la puerta allí hace unos cuantos momentos y oyendo a la Hermana Gertie cantar ese canto antiguo, Continúen Persistiendo, Sólo Una Hora Más. Trajo memorias de mi iglesita, cuando faltaba un poco para que yo saliera la otra vez para ir a los campos de la obra misionera. Estoy mirando ahorita a: “Busca Primero a Dios,” aquí enfrente, a lo largo de esta viga vieja; me recuerdo que Sammy Davidson escribió eso allí hace como veinticinco años; en el otro lado creo que tiene: “¿Dónde Pasarás Tú La Eternidad? ¡Piénselo!” Y aquí mismo había una–una mujer en el pozo, y Daniel en el foso de los leones. ¡Oh, hermanos! Muchas cosas han pasado desde entonces.
2Como a las cinco esta tarde, tuve una llamada de emergencia que vino como de treinta, cuarenta millas [cuarenta y ocho, sesenta y cuatro kilómetros respectivamente.–Trad.] aquí en el campo, de una mujer moribunda, y es una amiga muy preciosa, la madre de Georgie Carter. Y yo supe que había muchos ministros aquí esperando hasta que yo regresara. Edith ha estado muy mala, también. Y mientras estábamos allá, el Señor Dios se movió en la escena, y la Hermana Carter está muy lejos de morir. Así que, estamos agradecidos por eso.
3Y ahora, se está llegando la hora para el servicio de Comunión [la palabra Comunión usada en este mensaje por el Hermano Branham, es equivalente a la Cena del Señor.–Trad.], ya muy pronto, yo creo que será como a las doce cuando la van a dar. ¿A qué hora han designado darla? [El Hermano Neville dice: “A cualquier hora, comenzando ahorita, a cualquier hora, hasta pasadas las once y media”.–Ed.] A cualquier hora en que nosotros...¿Cuántos van a tomar la Comunión esta noche?; veamos sus manos. Eso es, ¡oh, eso es maravilloso! Muy bien, yo quiero hablar sólo una palabra o dos. Quizás yo ponga mi reloj aquí como por diez minutos, quince; luego comenzaremos la Comunión. Ahora, ¿le aman a El? Amén. Y yo sé que Uds. tuvieron un gran tiempo, ¿no es así?
4Bueno, ¡miren quién está aquí, el Hermano Thomas Kidd, y la Hermana Kidd, que vienen desde Ohio! Me imagino que han estado aquí. Oh, eso está bien; yo espero que esté en cinta y la obtendré. Uds. saben, ellos no se dan por vencidos. A ellos sólo les faltan unos cuantos días para los cien; pero–pero eso es lo que me mantiene animado; es ver gente como esa. Piénselo, yo soy un anciano, y antes que yo naciera ellos estaban predicando el Evangelio. Y aquí estoy yo un hombre anciano, y ellos, si no pueden salir y hacer que su voz se oiga, simplemente toman una grabadora y van de hospital a hospital, de casa a casa, predicando el Evangelio. Eso está maravillosamente bien. Amén. Estoy verdaderamente contento por ellos y por todos aquellos quienes esperaron estos servicios aquí.
5Ahora, recuerden, nosotros lo anunciaremos, si el Señor lo permite, tan pronto como la iglesia esté terminada, lo cual afirman que será como para el diez de Febrero; bueno, nosotros, si el Señor lo permite, queremos tomar al menos ocho o diez días, o quizás dos semanas, en esos Siete Sellos de Apocalipsis. Y enviaremos tarjetas de aquí a nuestra gente que visita de los alrededores, y les avisaremos con mucho tiempo de anticipación por si tienen intención de venir, bueno, estaremos contentos de tenerlos aquí. Y quizás el Señor nos dará otra demostración de Su Presencia como El lo hizo la última vez cuando terminamos con las Siete Edades de la Iglesia.
6Si Uds. desean orar por alguien, bueno, recuérdenme a mí todo el tiempo, porque yo soy uno que verdaderamente lo necesita. Ahora, yo estoy algo avergonzado, por tomar estos diez, quince minutos aquí, para decir una cosita antes de empezar, pero inclinemos nuestros rostros sólo un momento.
7Señor Jesús, oh, la batalla terminará algún día, y no habrá más enfermos para que se ore, y no habrá más pecadores que se arrepientan. Pero Padre, aunque este día es lo que es, obremos mientras tenemos luz en qué obrar, porque la hora viene cuando ningún hombre podrá obrar. Ahora, sólo por unos cuantos momentos, Señor, yo me sentiría mal si no lo hiciera, que yo termine este año sin decir unas cuantas palabras más. Ayúdame Padre, yo ruego, para que yo pueda decir algo que plante ánimo en el corazón de Tu pueblo, para que nosotros podamos salir de aquí en esta noche después de tomar la Comunión, y nos demos cuenta que en la Comunión hay fortaleza. Israel tomó la comunión primero allá en Egipto, y anduvo cuarenta años sin que sus zapatos se desgastaran o sus ropas se rayeran. Y de los dos millones de gente, no hubo una persona débil entre ellos cuando salieron del desierto. Señor, permítenos recordar eso esta noche mientras abordamos esta gran hora. En el Nombre de Jesús oramos. Amén.
8Si yo hablara del contexto que yo tenía escrito con el que iba a comenzar esta tarde, nosotros estaríamos aquí hasta las cinco de la mañana. [El Hermano Neville dice: “Eso estaría muy bien”.–Ed.] Pero sólo quiero leer una Palabra de...(Gracias), de Efesios, el capítulo 6, versículo 12, y sólo por unos cuantos momentos, para animar. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.
9“Contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Y a mí me gustaría sacar de eso un pequeño contexto de unos diez o quince minutos, o tema, mejor dicho, yo quiero llamarlo: La Contienda. Una Contienda es una prueba de fuerza. Y nosotros, donde tenemos la...prueba de fuerza. Solíamos tener...El Indio solía poner un fuego, y ponían a tantos hombres en este extremo de la cuerda, y a otros tantos en este extremo, y el–el tirón de guerra, la contienda de fuerza, jalaba al grupo perdedor a través del fuego. Y ahora sabemos que hay muchas cosas, y pudiéramos basar esto unos cuantos minutos, sobre–sobre la contienda pero quiero hablar por estos minutos rápidamente sobre la más grande contienda que hay; esa es, entre la Iglesia y Satanás. La gran fuerza de Satanás. Y queremos hablar de la gran fuerza de Dios en Su Iglesia.
10Ahora, esta gran contienda ha estado aconteciendo por muchos años. Comenzó en el Cielo, y Satanás fue echado a la tierra, y luego él llegó a ser un enemigo del pueblo de Dios. Y desde entonces, él ha usado toda su fuerza y su estrategia para tratar de jalar al pueblo de Dios a través de los fuegos, o dentro de sus fuegos.
11Y nosotros sabemos quién tiene el mayor poder; Dios lo tiene. Y Dios, cuando El le dio a Su pueblo la mejor cosa que El podía para contender a Satanás, le dio Su Palabra. Ahora, porque la Palabra es Dios, ¿y quién es más fuerte que Dios? Así que, la Palabra es Dios, y la Palabra llega a ser nuestra fuerza. Dios en la Iglesia, llega a ser su fuerza para jalar a Satanás a sus propios fuegos que él ha hecho. Y la lucha continúa. Ahora, Jesús dijo, en Marcos 16: “En Mi Nombre echarán fuera demonios”.
12Ahora, yo sé que ese es un dicho viejo que la gente...hay un dicho viejo que...Y no es tan viejo, tampoco. La gente no cree en demonios en este día. Pero lo que hay qué hacer, en mi opinión, es conocer a su enemigo. Y–y conocer a su enemigo, y entrenarse para la contienda que Uds. van a tener cuando se enfrenten con él, porque Uds. se van a enfrentar con él. Y conocerlo, conocer su, o conocer cuál es su fuerza, y entonces entrenarse para esta contienda cuando Uds. se enfrenten con él. Porque una cosa es segura, que Uds. se van a enfrentar con él. Y así que Uds. entrénense para la contienda.
13Ahora, entrenarse para una contienda, es como un boxeador que tiene allí a su–su enemigo con el que él se va a enfrentar allí en una contienda, para pelear. Un boxeador que realmente es bueno, generalmente conoce y estudia a su oponente. El estudia sus golpes, sabe por donde él pelea, si él se inclina hacia adelante, o se inclina hacia atrás, o pelea con la mano derecha o la izquierda. El estudia todo esto. Y entonces si él es un buen peleador inteligente, él se consigue un compañero boxeador que peleará exactamente como pelea su oponente, pues él conocerá todos sus golpes cuando él llega a ese lugar.
14Y yo creo que eso es una cosa muy buena que hagan los Cristianos. Y ahora si Uds. quieren comenzar a entrenar, comiencen con Juan 3:16, la Regla de Oro. Comiencen con eso, y eso los pondrá en el cuadrilátero. Y luego entrenen para los–para los golpes que noquean, porque Uds. van a tener que usarlos. Todos saben eso. Uds. tienen que entrenar para golpear a su enemigo. Y siempre, Dios usa Su Palabra. Nosotros debemos recordar que Dios usa Su Palabra para derrotar a Su enemigo. Si Dios pudiera haber pensado o pudiera haberle dado algo mejor a Su pueblo con qué derrotar al enemigo, El lo hubiera hecho. Así como yo siempre he dicho: “Cuando Dios hace una decisión, esa es la mejor que hay. El nunca tiene que alterar Sus decisiones”. Así que la primera decisión que Dios le dio a Su pueblo en el huerto del Edén, para contender al enemigo, fue Su Palabra. Ellos fueron fortificados con Su Palabra.
15Y ahora el enemigo va a estudiar la...nuestra estrategia con la Palabra. Y ahora, Satanás estudió todo eso tan perfectamente al grado que cuando él abordó a Eva, él tenía la–la mejor estrategia que él podía usar sobre ella, y eso era el razonar con la Palabra. Y ahora, Uds. nunca quieran razonar con la Palabra de Dios. Sólo créanla. No traten de explicarla. No traten de comprenderla. Ahora, uno no puede comprender a Dios, así que Dios es la Palabra, y Ella fue hecha sólo para que se crea. Y esa es nuestra fuerza, sólo aceptar la Palabra. Y cualquiera sabe que una semilla en la clase correcta de tierra producirá su género. Y nosotros sólo tomamos la Palabra.
16Y ahora, Eva empezó a detenerse para razonar, cuando él...ella le citó la Palabra a él: “Dios dijo: ‘Tú no comeréis de él, porque el día que comiereis de él’ ese día moriríamos”.
17Y Satanás nunca estuvo en desacuerdo con ella. El dijo: “Ciertamente, eso es correcto”. Pero él dijo: “¿Ves?, tú necesitas algo de nueva Luz”. Algo un poquito diferente de lo que Dios dijo. “Y si tú lo haces, tú serás un poco más inteligente. Tus ojos serán abiertos”. Pero ella dijo: “Bueno, Dios dijo que nosotros moriríamos”.
18El dijo: “Oh, ciertamente...” ¿Ven?, ahí está; solamente tanto así “Ciertamente no moriréis”. ¡Pero Dios dijo moriréis, y allí termina! Y eso–eso entonces rompió ese gran tirón de guerra, y jaló a toda la raza humana a muerte, porque Eva escuchó a un razonamiento contra la Palabra de Dios. Ahora, es una lástima que ella lo hizo, pero ya pasó. Pero ahora todavía estamos fortificados, y ese eslabón fue hecho en Cristo Jesús. Sabemos eso. Dios nos dio nuestra mejor defensa: simplemente confiar en Su Palabra.
19Uds. saben, y muchos dicen ahora que no hay tal cosa como el diablo. Ellos creen que simplemente es sólo un pensamiento. Ellos creen eso. Y hay gente que cree que–que–que el Espíritu Santo es un buen pensamiento, y que el diablo es un mal pensamiento. Pero si Uds. se fijan, cuando la Biblia habla del Espíritu Santo, El dijo: “Cuando El, el Espíritu Santo, venga”. Y “El” es un pronombre personal. ¿Ven? Así que, El, El es una Persona. Y el diablo es una persona. Y los demonios son personas. Sí, ellos son demonios, y ellos–ellos vienen en muchas maneras. Pero ellos piensan que es una idea chapada a la antigua.
20Un hombre estaba discutiendo conmigo aquí hace unas cuantas semanas. El dijo: “¿Sabe lo que hace Ud.? Ud. pone a la mente de esas personas a pensar algo cuando Ud. les dice esa cosa. Es sólo un cambio de pensamiento”.
21Yo me encontré con esa misma cosa en India en una ocasión, cuando esos hombres santos allá donde tuvimos, creo yo, la audiencia más grande a la que alguna vez le he hablado, una audiencia de pie; siendo de medio millón de personas, y yo lo capté por medio de discernimiento en el Espíritu. Y ellos veían al Espíritu Santo llamar a la gente, y llamarlos, en la audiencia, y decir diferentes cosas, y capté su pensamiento. Los Rajás y los hombres santos, dijeron: “El está leyendo sus mentes”.
22Así que en unos cuantos momentos, como cinco o seis habían pasado por la línea de oración, y un hombre ciego pasó. Y él estaba totalmente ciego, y sus ojos estaban tan blancos como mi camisa. Y yo dije: “Ahora aquí está un hombre ciego, cualquiera puede ver que él está ciego”. Y yo dije: “Si yo pudiera ayudarlo lo haría así, pero de la única manera que lo pudiera hacer sería por un don, para quizás decir algo que él ha hecho; y eso daría una idea que si Dios sabe lo que él ha hecho, El ciertamente sabría lo que él va a hacer”. Así que yo dije: “Ahora, mírenlo a él”, dije yo, “ahora, él es un adorador del sol. El ha estado ciego por veinte años”. Y cuando el intérprete lo dijo, eso estaba correcto. Yo dije: “El es un hombre casado. El...su esposa es más bien pequeña, y él tiene dos hijos, uno como de siete, otro de nueve”. Eso estaba exactamente correcto. Nombró sus nombres, como eran.
23Entonces allí en la audiencia, en el lugar en donde la gente estaba, allí entró esa ola: “Es mental, es algo como–como leer la mente por siquismo”.
24Entonces yo pensé: “¡Señor, si tan sólo me ayudaras! Yo–yo necesito Tu ayuda, Señor. Estas personas están tratando de clasificar esto como telepatía. Y no es, y Tú lo sabes, Señor”. A pesar de que yo les di la Escritura cuando Jesús dijo que El no hacía nada hasta que el Padre le mostrara a El. Y entonces, volteando a ver al hombre de nuevo, yo lo vi a él un poco más arriba allí en una visión, con sus ojos tan buenos como yo los tengo. Yo pensé: “Ahora es el momento”.
25Yo dije: “Ahora, este hombre es un adorador del sol, y él se ha quedado ciego”. Y yo dije: “Ahora, el...Allí están los sacerdotes Mahometanos, y allí están los–los sacerdotes de los Chiítas, Jainos, y los diferentes tipos de religión, Buda. Ahora este hombre quiere recibir su vista. Ahora, Uds. dirían que él–él adoraba la creación en vez del Creador. Yo creo eso, también. Pero nosotros estamos aquí sentados en esta noche”. Yo dije: “Y hemos sido...hoy yo fui invitado al templo de los Jainos donde diecisiete religiones estaban allí para entrevistarme, y cada una de ellas contra Cristo, ¡cada una!” Y yo dije: “Ahora, y muchos de Uds. estaban allí. Ahora, si Cristo está tan errado, y este hombre quiere estar bien; seguramente el Dios de la creación quien hizo el mundo, será el Unico quien puede darle a él su vista. Eso es razonable”. Y yo dije: “Ahora, si cualquiera de Uds., el Mahometismo aquí, es la religión que encabeza; si el sacerdote Mahometano viene aquí y le da la vista a él, entonces yo seguiré al Mahometismo, o si el sacerdote Buda viene a darle la vista a él. Pero dejemos que el Dios quien lo hizo a él, el Dios, el Dios de alguien en alguna parte, porque tiene que ser; nosotros no podemos tener una creación sin un Creador. Y se necesita un Creador para crear la vista en estos ojos. El había estado ciego por veinte años por mirar al sol, pensando que él se iría al Cielo si él lo hacía. El hombre ignorantemente hizo eso”. Yo dije: “¿Qué harían Uds. sacerdotes Budas? Uds. sólo cambiarían su manera de pensar. Uds. dirían que él está errado”. Ellos adoran a sus antecesores muertos. Y yo dije: “Ahora, Uds. pensarían que él estaba, Uds. dirían que él estaba errado, pero ¿qué harían Uds.? Uds. cambiarían su manera de pensar”. Y yo dije: “¿Qué harían los Mahometanos? Cambiarían su manera de pensar. Los Chiítas, Jainos, y demás, cambiarían su manera de pensar”.
26Yo dije: “Nosotros tenemos la misma cosa en los Estados Unidos. Todos los Metodistas quieren hacer que todos los Bautistas lleguen a ser Metodistas, y los Pentecostales quieren tomar a todos los Metodistas y hacerlos Pentecostales. Es un cambio de pensamiento. Pero eso no es de lo que estamos hablando. Estamos hablando de Dios, el Creador”. Y yo dije: “Seguramente que el Creador hablaría”. Y ahora, yo no hubiera dicho eso si esa visión no hubiera estado allí; de ninguna manera. Ahora yo dije: “Ahora, si El es, dejemos que El sea Dios, que El venga a darle la vista a él”. Y yo dije: “Ahora yo reto a cualquier predicador o Rajá, o a un hombre santo o cualquiera que pudiera ser, que venga a darle a él su vista, y yo seguiré su filosofía; Uds. tienen un convertido”. Y ese era el grupo más callado que alguna vez he oído. ¿Ven? Nadie lo hizo.
27Y yo dije: “¿Por qué están tan callados?” Yo dije: “La razón que lo están, es porque Uds. no pueden hacerlo, y ni yo tampoco. Pero el Dios del Cielo quien resucitó a Su Hijo Jesucristo, Cuyos siervos somos, me acaba de mostrar una visión que el hombre va a recibir su vista”. ¿Ven? Yo dije: “Ahora, si eso no es así, entonces Uds. pueden ordenar que me saquen de la India. Pero si es así, cada uno de Uds. le deben su vida a Jesucristo. Me gustaría preguntarles, ¿cuántos aquí le darán su vida a Jesucristo si este hombre ciego recibe su vista? Uds. ven a sus sacerdotes, que ninguno sube aquí. ¿Por qué no vienen, si les han dicho a Uds. que su religión es tan grande y tan poderosa? ¿Por qué no viene alguien y dice algo?” Nadie vino. Yo dije: “Entonces Uds. allí, si Uds. ven a este hombre ciego parado aquí...”
28Y subió un doctor para examinar sus ojos. El meneó su cabeza, él dijo: “El está ciego”.
29Y así que yo dije: “Seguramente que él está ciego”. Pero yo dije: “Si–y si Dios le da a él su vista, ¿cuántos de Uds. servirán a Jesucristo?” Y tan lejos como podía ver, vi océanos de manos negras. Volteé hacia el hombre, y dije: “Señor Jesús, que conozcan que Tú eres Dios”. El hombre me abrazó del cuello, y allí estaba el alcalde de Bombay sentado allí: lo abrazó del cuello; veía como cualquier otro podía ver.
30¿Qué es? ¡Es–es realmente un poder! ¡Dios es Dios, y Satanás es Satanás! Si Uds. no creen en un diablo...Cuando primero empecé, yo–yo me topaba con él cada día. No me digan que no hay diablo, porque yo sé bien que hay. Yo tengo que pelear con él cada día. Así que yo sé que hay–hay un diablo. Y Uds. deben de estar entrenados cuando se enfrenten con él. No entrenados en sicología, no entrenados en educación; pero entrenados por medio del Espíritu Santo. El poder de Dios en Su Palabra para hacerla manifiesta. Conozca a su enemigo. ¡Oh, qué cosa tan cruel es él!
31Cómo me gustaría pararme aquí ahora y quedarme en eso, regresar por toda la Biblia y mostrarles a un hombre allá en el pasado que se enfrentó cara a cara con él. Cómo en contienda contra el enemigo, se fortificaron por la Palabra de Dios. Noé tuvo una experiencia de eso, y él sabía que Dios le dijo que iba a llover. Y la contienda estuvo entre la ciencia y la Palabra de Dios: La ciencia decía: “No puede acontecer”. Dios dijo: “Acontecerá”. Amén.
32Esa misma cosa existe hoy. ¡Acontecerá! ¡Está aconteciendo! ¡Hay demonios! Pero Jesús los echa fuera, y El le dio a Su Iglesia autoridad para hacerlo: “¡Echad fuera demonios en Mi Nombre!” El echó siete demonios de una hermosa mujer un día. Y El dijo: “Cuando el espíritu inmundo ha salido de un hombre, él anda en lugares secos, regresando entonces, trae otros siete demonios con él”. Ahora, eso enseña que si el hombre fue limpiado de demonios, había algo que estaba en él que había salido. ¡Un demonio ha salido! Ahora, cuando el demonio salió, eso Dios...le da a Dios la oportunidad para entrar. Así que, y cuando él sale, permitan que el Espíritu Santo entre. No sólo lo dejen allí. Si Uds. solamente se arrepienten de sus pecados y siguen adelante, entonces Uds. van a ser peores que nunca. Pero tomen ese lugar en donde Satanás una vez vivió y ocupó, y llénenlo con el Espíritu Santo de Dios, entonces Uds. tendrán la fuerza de la Palabra de Dios en Uds., manifestada, y echarán fuera demonios. La contienda está aconteciendo. Las Luces de la tarde están brillando. El Espíritu Santo de Dios está presente.
33Y ahora sólo faltan como–como tres minutos para la hora en la que los silbatos van a ser sonados, y será media noche. Entonces mientras salimos de este edificio, para ir a nuestros diferentes lugares y a nuestros hogares, y enfrentarnos afuera, y enfrentarnos con el mundo, no nos vayamos como lo hicimos en tiempos pasados. Vayamos en el poder de Su resurrección. Vayamos en el Nombre de Jesucristo, con la bandera levantada en alto, y con fe en Su Palabra, para manejar la Espada de dos filos, con el escudo y toda la armadura de Dios puesta, para enfrentar al enemigo, porque él se está poniendo más fuerte y más poderoso cada día. A medida que el–a medida que el enemigo viene como un río, el Espíritu de Dios levantará bandera contra él. Si nosotros hemos llegado al fin de estas cosas que nosotros...y nosotros vemos que los misterios de Dios han sido consumados, estamos buscando más fuerza, una fuerza de rapto, para enfrentarnos a una peor fuerza, que raptará a la Iglesia y se la llevará a la Gloria. Tenemos que tenerla. ¡Enfrentemos el 63' con un reto, que somos los siervos del Dios viviente! Y como Sadrac, Mesac y Abed–nego de la antigüedad, no nos inclinaremos a los demonios de este mundo y tomar otra vez de esta cosa de la que hemos hablado, sino que prosigamos la batalla.
34Me siento esta noche, mientras estamos esperando escuchar esos silbatos, algo así como David se sintió esa terrible noche calurosa cuando él estaba allí bajo esas balsameras, y el enemigo se estaba levantando. ¡Qué hora debió de ser para David! ¡Qué tiempo para él, el estar allí! El no sabía cómo moverse, él no sabía cómo dirigirse, porque él sabía que él era excedido en número. Pero, de repente, él oyó como el sonido de un Viento pasando a través de la copa de las balsameras. El sabía que Dios iba a ir delante de él y él fue a la batalla. Me siento algo así en esta noche, después del Mensaje de anoche, yo estoy aquí en la hora más oscura que alguna vez he enfrentado en mi vida. Me siento como Isaías en el templo después de haber visto a esos ángeles: yo soy un hombre de labios inmundos, y habitando entre un pueblo de labios inmundos. Pero escuchen, yo–yo–yo tengo que enfrentarlo de alguna manera, y la única cosa, estoy esperando oír ese ruido a través de las balsameras, para ir a enfrentarme con el enemigo dondequiera que esté. ¡Dios nos ayude a hacerlo!
35Y ahora creo que falta un minuto para las doce. Y al 62' con todo su pasado, dejemos que se quede en el pasado.
36Pongámonos de pie ahora, todos y cada uno de nosotros. La contienda está aconteciendo. Cada uno de Uds., Pablo dijo: “Olvidando ciertamente lo que queda atrás”, (todos nuestros errores del año pasado): “Prosigo a la meta del supremo llamamiento”. Todos mis errores que he hecho en todos estos años, perdóname por ellos. Dios, perdóname. Iglesia, perdónenme. Y al ministerio que siento que yo– que yo he fallado, Dios, perdóname por ello. Iglesia perdónenme mis errores. Y yo proseguiré a la meta del supremo llamamiento en Cristo Jesús. Cualquier cosa que tenga el mañana, yo no sé, pero yo sé quién tiene el 1963.
37Levantemos nuestras manos a Dios ahora y oremos en nuestra propia manera, mientras hacemos nuestras confesiones, y le pedimos a Dios que nos ayude durante ese próximo año entrante.
38Padre Celestial, mientras nos paramos aquí, mientras muchos pensamientos están muriendo en nuestros corazones, y de los errores del año pasado, y mientras estamos abordando la muerte del 62' y el nacimiento del 63', ¡oh Dios!, que estemos un peldaño más alto en la escalera, hasta que podamos ver a Jesús y Su programa. Que cada uno aquí, Señor, en oración, mientras el viejo año está muriendo, y el nuevo nacimiento del año nuevo está entrando, que el viejo hombre de pecado e incredulidad muera en nuestro corazón, y el nuevo nacimiento entre con el 1963, como un estruendo de un Viento recio, que pueda llenar nuestros seres y hacernos nuevas criaturas en Cristo.
39Haznos siervos aptos. Perdona nuestro pasado. Bendice nuestro futuro. Guíanos, oh Señor Dios, con Tu mano poderosa. Jehová. Bendice a estos ministros aquí. Bendice a todos los laicos, a todos los visitantes. Sé Tú con nosotros, Señor. Somos Tus siervos y nos entregamos completamente a Ti para el 1963, que el poder de Tu Espíritu pueda tener más preeminencia en nuestra vida y en nuestro ser. Ayúdanos, Dios. Perdónanos y ayúdanos, te pedimos. ¡Levanta hombres poderosos! ¡Levanta guerreros poderosos de la Fe! Abre este año, Señor, ese Maná escondido, esa Roca debajo de la roca, para que podamos ver el programa de Dios. Corona las pirámides de nuestra vida, Señor; pon la Piedra de Corona: Cristo Jesús, sobre cada uno de nosotros. Que Su magnífica, gran bendición santa, sea sobre todos nosotros. Que el fuego del Espíritu Santo venga sobre nosotros. Que el poder de la resurrección sea manifestado. Dios, cómo te agradecemos, esta noche. Somos Tuyos. Nos entregamos completamente a Ti, Señor.
40Mientras yo voy allá, no sabiendo adónde o cómo, o qué haré, yo estoy confiando en Ti, Dios Todopoderoso, que Tú me guíes, Tu siervo inútil; que yo sea usado para la honra y la gloria del Todopoderoso. Concédelo, Padre.
41Recibe nuestras oraciones. Bendice nuestros esfuerzos. Sana al enfermo y al afligido, de ambas maneras, espiritual y físicamente. Y haznos Tus siervos. Somos el barro, Tú eres el Alfarero. Moldéanos, a cada uno, a Tu propia manera, para que podamos encajar con Cristo Jesús, como un miembro de Su cuerpo. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús, y por amor Suyo y por amor del Evangelio. Amén y amén.
42[Un hermano habla en otra lengua. Otro hermano da una interpretación.–Ed.] Gracias, Padre, Dios. Te damos gracias por esta exhortación de Año Nuevo que nos envía con las esperanzas y con el consuelo de saber que a través del hablar estas palabras a estos hombres que no sabían, que el Mensaje es verdad, y Tú nos estás pidiendo que nos paremos con El. Haremos todo cuánto podamos Señor, para pararnos por Ti y Tu Palabra.
43Recíbenos en el Nombre de quien nos enseñó a todos que deberíamos orar así: [El Hermano Branham y la congregación oran juntos.–Ed.] “Padre nuestro quien estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino. Hágase Tu voluntad, como en el Cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque Tuyo es el Reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén”.
44El Señor los bendiga y los guarde. Pero aquellos que ahorita se tienen que ir a sus hogares...En estos momentos son cinco minutos después, son cinco minutos en el 63'. Ahora, que Dios los bendiga. Y–y Uds. que quieren quedarse para la Comunión, Uds. pueden quedarse; estaremos contentos de tenerlos. No es una Comunión cerrada, es para todo creyente que está en compañerismo con Cristo. Uds. pueden quedarse y tomar la Comunión con nosotros. Y la razón que hacemos esto es porque esta es la primera cosa; estamos empezando una jornada. E Israel, antes que empezaron su jornada, ellos mataron el cordero y comieron las hierbas amargas, y empezaron su jornada. Y yo pensé: “¡Cuán apropiado es en esta noche!” El cordero ha sido matado, la fiesta ha sido preparada, y es medianoche. Así era cuando se lo comieron, Uds. saben, a medianoche. Así que comámonoslo. Uds. que quieran quedarse con nosotros y estar listos para la jornada que viene, que está adelante; estaremos contentos de tenerlos. Dios los bendiga.
45Y Uds. que tienen que irse ahora, pueden irse a sus hogares, y Dios sea con Uds. hasta que me encuentre con Uds. otra vez. Amén. El resto de Uds. pueden sentarse y luego comenzaremos la Comunión. La hermana...Muy bien, señor. ¡Hasta que nos encontremos! ¡Hasta que nos encontremos! Hasta que nos encontremos a los pies de Jesús; (hasta que nos encontremos). ¡Hasta que nos encontremos! ¡Hasta que nos encontremos! ¡Dios sea con Uds. hasta que nos encontremos otra vez!
46Cantémoslo de nuevo mientras estamos esperando, Uds. saben, por aquellos que van a salir. Que se pueda aquietar, sabiendo que esto es algo muy solemne. Yo voy a leer algo de la Escritura aquí en un momento que es mucho, mucho, muy bueno. Y ahora cantémoslo de nuevo. ¡Hasta que nos encontremos! (Sólo démonos las manos con alguien). (Si hay algo mal en su vida, esa persona está aquí a la que Ud. le hizo mal, vaya a ellos ahora y enmiéndelo). ¡Hasta que nos encontremos! ¡Hasta que nos encontremos! ¡Dios...(¿puede la pianista venir al piano, por favor?)...con Uds. hasta que nos encontremos otra vez! ¡Hasta que nos encontremos! ¡Hasta que nos encontremos! Hasta que nos encontremos a los pies de Jesús; ¡Hasta que nos encontremos! ¡Hasta que nos encontremos! ¡Dios sea con Uds. hasta que nos encontremos otra vez! El cuida de ti, El cuida de ti; En sol o sombras, El cuida de ti. 47 Cantémoslo otra vez. El cuida de ti, El cuida de ti; En sol o sombra, El cuida de ti. 48 ¿...eso hermoso? Cantémoslo otra vez mientras ellos se están aquietando. El...(cierren sus ojos)...de ti, El cuida de ti; En sol o sombra, El cuida de ti.
49Padre Celestial, estamos tan contentos que encontramos esa Verdad, en nuestras horas oscuras o a través de la claridad del sol, El nunca deja ni desampara. Estamos contentos por eso, que tenemos nuestra confianza edificada en nada menos que en la Sangre de Jesús con justicia. Confiamos, Señor, no en la fama de este mundo. ¡Nosotros confiamos! No nos atrevemos a confiar en la apariencia más dulce, sino que completamente nos apoyamos en el Nombre de Jesús. Cómo te agradecemos, Padre.
50Ahora estamos casi listos para participar en uno de los–uno de los muy pocos artículos naturales que Tú nos dejaste a nosotros. Uno de ellos era el bautismo, el otro era la Comunión, y el siguiente era el lavamiento de pies. Oh Dios, nosotros sólo entramos solemnemente, sabiendo que este Cordero es el Cordero pascual. La–la gran jornada del desierto estaba delante de los hijos. La sangre debía primero ser puesta en el dintel de la puerta, antes que el cordero pascual pudiera ser comido.
51Dios, examina nuestros corazones ahora. ¿Está la Sangre allí, Señor? Si no está, pedimos que–que Tú la apliques ahora mismo, quitando nuestros pecados y cubriéndolos, y ellos serán divorciados de nosotros, Señor, los pecados de este mundo; que nosotros podamos ser santos y presentables a nuestro Padre ahora mientras venimos a tomar el–el cuerpo y la Sangre derramada de nuestro Cordero, el Hijo de Dios, nuestro Salvador. Examina nuestros corazones mientras leemos, Padre, y luego haznos Tuyos. Porque lo pedimos en el Nombre del Cordero, Jesucristo. Amén.
52En el Libro de–de Corintios, el capítulo 11, yo deseo leer unos cuantos versículos, comenzando con el versículo 23; leo esto. Es Pablo hablándole a la iglesia de los Corintios. Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; Y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, y comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, tomó la copa, pero cuando él hubo cenado...(discúlpenme, déjenme leerlo otra vez). Asimismo tomó él también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto en memoria, todas las veces que bebiereis esto, en memoria de mí. Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga. De manera que cualquiera que comiere este pan o bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor. Así que, pruébese cada uno a sí mismo, y coma así de el pan, y beba de la copa. Porque el que come y bebe indignamente, sin discernir el cuerpo del Señor, juicio come y bebe para sí. Por lo cual hay muchos débilmente y enfermos entre vosotros,...muchos duermen. Si, bueno, nos examinásemos a nosotros mismos, no seríamos juzgados; Mas siendo juzgados, somos castigados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo. Así que, hermanos míos, cuando vosotros reunís a comer, esperaos uno al otro. Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas yo las pondré en orden cuando yo fuere.
53¡Mientras pienso de esto; el tiempo más solemne! También está escrito que cuando esta Comunión primero fue dada, y el lavamiento de pies...lo cual tenemos que omitir esta noche, porque no tenemos agua. El agua estaba cortada completamente, y ni siquiera tuvimos los servicios de aseo esta noche, tuvieron que hacer un arreglo lo mejor que pudieron, para que nosotros tuviéramos este servicio esta noche. Pero nosotros lo haremos como lo hicieron, dice, creo que Lucas lo declaró, que: “Ellos cantaron un himno y salieron”. ¿Pero saben Uds. qué representa esto? Saben Uds.; en el principio, cuando esta ordenanza fue llevada a cabo primero en Israel, allá en Egipto, iban en su camino a la tierra prometida. Y así es como nos sentimos en esta noche, que vamos en el camino a la Tierra Prometida. Y la jornada está delante de nosotros.
54Y ellos tenían una señal, que cuando el ángel de la muerte pasara, que debía de haber sangre en la puerta, o el hijo mayor o el niño mayor moría en el hogar. El pensamiento era, y el verdadero significado, era de primero aplicar la sangre. ¿Se fijaron Uds. cómo Pablo lo colocó aquí? “Si alguno come indignamente, él come y bebe juicio para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor”, lo cual significa la misma cosa, que muerte, muerte espiritual, reposa sobre esa persona que participaría de la mesa del Señor indignamente. Eso sería, emborrachándose y comportándose mal, y viviendo como el mundo, y viniendo a la mesa del Señor. No deberíamos hacer eso. Ahora limpiemos nuestros corazones y limpiemos nuestras manos de...y nuestras mentes de pensar mal, para que podamos venir a la mesa del Señor, reverente y santamente, ya que sabemos que estamos conectados con nuestro Sacrificio, Cristo Jesús, quien es nuestra única salvación.
55Y ahora, en esta noche, de la manera que vamos a hacer esto, es que uno de los ancianos se pare aquí: el Hermano Zabel. Y yo creo, Hermano Zabel, esta noche, si Ud. llamara de la plataforma primero, para que estas personas puedan venir de la plataforma y formen su primera fila aquí, si Uds. desean. Ahora, el Hermano Zabel los dirigirá, en unos cuantos momentos, tan pronto como oremos por la bendición de los elementos de la cena.
56Este pan kosher, hecho por un Cristiano, es pan sin levadura. Y si Uds. lo notan, cuando Uds. lo ponen en su boca, es muy áspero, debe de ser amargo. Está arrugado y partido, mezclado, eso significa el cuerpo despedazado, quebrantado de nuestro Señor Jesús. ¡Oh, cuándo yo aun pienso de eso, mi corazón parece saltar! ¡Cuándo yo pienso que El fue mezclado y molido y herido, el inocente Hijo de Dios! ¿Saben Uds. por qué El hizo eso? Porque yo era culpable. Y El llegó a ser yo, un pecador, para que yo, por Su Sacrificio, pudiera llegar a ser semejante a El: un hijo de Dios. ¡Qué Sacrificio!
57Inclinemos nuestro rostro. Santísimo Dios, esto que yo tengo en este pequeño plato de metal en esta noche, este pan que representa el cuerpo quebrantado, mezclado, molido, de nuestro Señor, por lo cual ese profeta clamó: “El herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. ¡Oh, cómo recordamos eso, Señor! Mientras yo mismo me ato a ese Sacrificio esta noche, y esta audiencia de la misma manera, Señor, al Sacrificio, que nosotros recordemos a nuestro Señor, Su muerte y Su azotamiento, y todo lo que El pasó por nosotros, mientras tomamos este pan en nuestra boca. Dios, nosotros somos unas personas indignas. No somos dignos para tal santa cosa, así que permite que Tu santidad, Señor, Tu Presencia y Tu Sangre, limpien nuestros corazones. Y mientras lo recibimos, que nos propongamos en nuestras mentes constantemente servirle a El día y noche, todos los días de nuestra vida. Ahora santifica este pan para su uso designado. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
58Y yo tengo esto en mis manos después de treinta, como treinta y tres años de servicio que le he servido a mi Señor, y yo–yo estoy avergonzado de mí mismo. Pero pienso, ¿qué haría yo si tuviera dos gotas literales de Su Sangre teniéndolas en mi mano esta noche? ¿Qué haría con ellas? Pero, ¿saben que? yo he tenido en mi mano en esta noche, ante Sus ojos, algo más grande, que es la compra de Su Sangre: Su Iglesia. Así que cuando yo tengo esto, y el jugo de estas uvas, yo pienso de eso. El dijo: “Ya no beberé del fruto de la vid hasta que lo beba con vosotros de nuevo en el Reino de Mi Padre”. Entonces fíjense después que la guerra del pecado termine, la primera cosa que hacemos cuando llegamos al otro lado, es tomar la Comunión: la cena del Señor.
59Inclinemos nuestros rostros ahora mientras bendecimos este vino. Nuestro Padre Celestial, cuando pienso, mientras tengo este vino aquí que representa la Sangre de Jesús, cómo es que a través de esa Sangre fluyendo, mis pecados han desaparecido. Son puestos en el mar del olvido, y para ya no ser recordados. Y con esta Sangre, un muchacho moribundo acostado allá en un hospital, y Tú me salvaste. ¡Oh Dios, cuánto te agradezco, Señor! Y luego me diste el cargo, por el Espíritu Santo, para guiar al pueblo al Calvario y mostrarles el camino al Hogar. Gracias, Padre. Y ahora santifica este vino para su uso designado. Y que cada persona que participa de este sacramento, esta noche, reciba fuerza física y espiritual para la jornada que está por delante. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
60[La Comunión es servida a la congregación. Espacio en blanco en la cinta.– Ed.] Pararme aquí y observar las familias entrar, y de esa manera será uno de estos días, familia por familia, y fila por fila, grupo por grupo, uno por uno. Cuando nos encontremos con El, qué momento será, cuando toda esta vida humana que ha estado sobre la tierra, que ha creído en El y confiado en El, se encontrará allá en ese día. ¿No será maravilloso?
61Tenemos que omitir el lavamiento de pies esta noche por causa del agua. No tenemos suficientes instalaciones ahora mismo; serán arregladas muy pronto; confiamos que sí. Están progresando muy bien, y trabajando rápido en el nuevo tabernáculo. De todas maneras creo que esto es muy apropiado el tener Comunión el primero del año de esta manera, en esta hora del día.
62Ahora, Uds. que son de fuera de la ciudad, manejen muy cuidadosamente mañana mientras Uds. van a su casa. Que Dios sea con Uds. Y Uds. aquí de la ciudad, de cerca, Dios sea con Uds. y les ayude. Y ahora, si el Señor lo permite, yo tengo que salir para esta próxima reunión a Arizona, y entonces si es la voluntad de Dios, yo regresaré adónde Uds. otra vez para los Siete Sellos, así como lo he prometido. Verdaderamente yo deseo sus oraciones. Yo las necesito bastante, así que no se olviden de orar por mí. Y que todo les salga bien a Uds. Verdaderamente yo aprecio su asistencia y cómo Uds. han escuchado a lo que yo he dicho en el Evangelio. Yo creo que estamos haciendo un cambio ahora. Y yo–yo les doy gracias por su amabilidad.
63Y muchos de Uds. manejan millas y millas para venir a oír a una simple persona como yo tratar de traer la Palabra de Dios. Yo estoy seguro que fue algo más que eso–eso que Uds. vinieron a escuchar, además de mí; porque yo no tengo nada que pudiera presentar. Yo no tengo educación, ni personalidad, ni nada acerca de mí. Entonces cuando yo veo gente manejar por cientos y cientos de millas, y que se paran y esperan aquí, a las dos de la mañana; no era por algo que yo tenía. Es Cristo. Estoy tan contento que Uds. le aman. Y yo le amo, también. Y juntos le amamos. Y por causa de que le amamos, nunca tendremos que partir. Quizás nosotros nos separemos por un poquito aquí, mientras el tiempo continúa, pero estaremos juntos otra vez. Ha sido mi ambición de sólo tratar de dirigir al pueblo a ese lugar.
64Y ahora principiando el año nuevo, yo quiero decir, no un “Feliz año Nuevo” a Uds., deseo decirles esto a Uds.: “Dios los bendiga”. Y si El hace eso, eso es todo lo que Uds. necesitarán para el año que viene. Y confío que El lo hará.
65Y ahora por Su gracia, vamos a tratar este próximo año, si El me da vida a mí, les da vida a Uds., por Su gracia yo espero ser un mejor pastor el próximo año de lo que yo he sido este año; espero ser un mejor siervo para Cristo. Yo procuraré arduamente tratar de vivir más verdadero, para traer el Mensaje así como El me lo da, yo se lo traeré a Uds., lo mejor que yo pueda; no ocultaré nada de lo que El quiere que les dé. Yo haré todo lo que pueda. Y yo sé que Uds. se sienten de la misma manera. Uds., Uds. sienten como que todos queremos trabajar juntos ahora, porque las luces del atardecer ciertamente se están oscureciendo, y la puesta de sol está avanzada. La tierra está enfriándose, sabemos eso, hablando espiritualmente, la iglesia está enfriándose y el avivamiento ha terminado. No sabemos qué es lo que sigue, pero confiaremos en Dios para eso, sea lo que sea. Y ahora puesto que nosotros algunas veces...
66Yo quiero que recuerden que el tabernáculo aquí tiene uno de los pastores más estupendos que hay en el mundo, el Hermano Orman Neville, un hombre piadoso, un buen hombre. Y durante mi ausencia, el Hermano Neville está totalmente a cargo, exactamente como si yo estuviera aquí. Síndicos, diáconos, y demás, van a permanecer en sus oficios exactamente como lo hacen. Y este es nuestro cuartel general. Esto es donde nosotros...donde estamos estacionados aquí mismo. Billy Paul no estará conmigo allá, únicamente para la reunión; él regresará aquí. Los negocios y todo, son operados aquí de igual manera. El ir allá, eso no significa que los estoy dejando. Yo sólo voy, Uds. entienden, sólo es una visión. Yo no sé lo que significa. Yo confío y creo que será para el mejoramiento de la Iglesia entera. Y yo sé que será mejor para todos nosotros, si nosotros seguimos la guianza del Señor. Eso es todo cuánto sabemos hacer. No es fácil para mí. Yo recuerdo de una vez cuando tuve que irme de aquí de la iglesia. Algunos de Uds. que han estado más tiempo recuerdan eso, ¡cómo no podía hacerlo! Yo amo a la gente.
67Cuando yo era un muchachito, no fui amado; nadie se interesaba de mí cuando yo era un niño, y yo, cuando encontré a alguien que me amaba, yo–yo pensaba: “Quiero morir por ellos”. Y yo...porque alguien lo ama a Ud.; alguien se interesa. Yo estaba subiendo una vez en un poste, y mi gancho se resbaló en un poste viejo de cedro, y el nudo estaba más arriba, y yo le pegué con mi espuela y me di vuelta, me caí como de quince pies, [cuatro metros cincuenta y siete centímetros.–Trad.] y me atoré con mi brazo. Una señora gritó, y ella como que se daba palmaditas así. Yo siempre he amado a esa señora; ella se interesó. Ella fue alguien que se interesó. Y siempre pensé: “Cualquiera que se interesa por mí, yo lo amo”.
68Y aquí hace algún tiempo, yo estaba en el centro de la ciudad, yo estaba pensando cómo eran los días antes, y de lo que Dios ha hecho por mí, y yo verdaderamente lo aprecio. Y les doy gracias por su amor y compañerismo. Y yo nunca trataría de guiarlos incorrectamente. Siempre será de la manera correcta, lo mejor que yo sé. Y a Uds. les consta que yo nunca dije nada de mí mismo; siempre ha sido Jesucristo, ¿Ven? ¿Ven? He tratado de quedarme tan cerca de Su Palabra como puedo quedarme, para guiarlos a Uds. y guiarlos a este lugar.
69Y yo los encomiendo a Uds. ahora en las manos del Hermano Neville, primero en las manos de Dios, y luego en la mano cuidadosa del Hermano Neville, para que pastoree la iglesia y que vigile sobre la heredad hasta que yo pueda tener esta reunión y regresar a donde Uds. de nuevo. Confiando que para ese tiempo yo pueda traerles a Uds. una gran revelación de parte de Dios, que emocionará cada corazón y glorificará la Iglesia de Dios.
70Nosotros por lo general tomamos Comunión. Ya no deseo decir más, Uds. saben cómo me siento. Y yo creo que el canto que deberíamos cantar ahora es, Mi Fe Mira Hacia Ti, Cordero del Calvario. Y mientras nos paramos y lo cantamos, estrechemos la mano los unos a los otros, y digamos: “Dios lo bendiga”. Mi fe espera en Ti,... Divino Salvador; Escucha mi oración, Dame Tu bendición,... ¡Tu Santa Luz!
71Ahora levantemos nuestras manos a El. Mi fe espera en Ti, Cordero, quien por mí, Fuiste a la cruz; Escucha mi oración, Dame Tu bendición, ¡Llene mi corazón Tu santa Luz!
72¡Hasta que nos encontremos! Cantemos: Dios Os Guarde. Todos ahora juntos. ¡Hasta que nos encontremos! ¡Hasta que nos encontremos! Hasta que nos encontremos a los pies de Jesús; ¡Hasta que nos encontremos! ¡Hasta que nos encontremos! ¡Dios sea con Uds. hasta que nos encontremos otra vez! ¡Hasta que nos encontremos! ¡Hasta que nos encontremos! Hasta que nos encontremos a los pies de Jesús; (hasta que nos encontremos). ¡Hasta que nos encontremos! ¡Hasta que nos encontremos! ¡Dios sea con Uds. hasta que nos encontremos otra vez!
73Inclinemos nuestros rostros ahora. Hermano Neville, ¿por qué no nos despide en oración? Dios los bendiga.