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~ RECORDANDO AL SEÑOR ~
1Gracias, Hermano Neville. Estoy muy contento de estar aquí, Hermano Neville, y por la oportunidad de sentarme nuevamente en estos lugares Celestiales en Cristo Jesús. Y los números nunca me preocuparon, siempre me anima. Uds. saben, me siento más en casa cuando estoy con un número pequeño, porque creo que así es la Iglesia. Sí, tengo una Escritura para eso, que dice: “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino”. Y esa es la manada pequeña en la que yo quiero ser contado en aquel día, a la que Él le dijo: “No temáis”. Y estamos muy contentos por el privilegio de venir aquí esta noche.
2Y no vine con la intención de predicar. Hace unos momentos hubo alguien que vino a la puerta, mientras yo estaba en cierto estudio, preparando un contexto que quiero usar ahora, dentro de poco, en las reuniones venideras de Phoenix y Tucson, y por allí. Y yo realmente estaba alimentándome en el Espíritu, Uds. saben, de las buenas cosas de Dios acerca de un Absoluto, y sobre el tema de Un Absoluto. Y mi esposa vino y me dijo que había alguien que había venido a verme, y yo no entendí bien, entonces después me preguntó: ¿Vas a estar en la iglesia esta noche?
3Y yo dije “Creo que sí”. Y continué tratando de mantenerme en el espíritu de lo que estaba haciendo. Ella regresó y dijo que era un hombre enfermo que venía para que orase por él. Yo dije: “Bueno, entonces iré a la iglesia de todos modos y oraré por los enfermos. Yo siempre, eso es… Uds. saben, esas cosas son… debemos atenderlos tan rápido como podamos, cuando la gente está enferma y necesitada. Quien alguna vez haya estado enfermo sabe cómo apreciar lo que significa ser sanado por el gran poder sanador de Dios. Y es una cosa tan maravillosa, qué privilegio.
4Ahora, el domingo que viene, si es la voluntad del Señor, y si el hermano Neville y ninguno de ellos tuvieren algo especial, pensé que el próximo domingo en la mañana traería mi mensaje de Navidad para el pueblo, ya que eso permitiría… Algunos de ellos vienen de muy lejos, Uds. saben, como Georgia y diferentes lugares, y eso permitirá que regresen a tiempo para hacer sus compras de Navidad y cosas así.
5Billy acaba de salir y me dijo que mi hermana Delores, el próximo domingo en la noche, justo antes del servicio, tiene una especie de regalitos para los niños, un pequeño programa aquí que ellos van a, Uds. saben, un pequeño drama de Navidad que ellos quieren presentar antes que el servicio comience. Y yo dije: “Bueno, eso será el domingo en la noche, ¿no es cierto?” Dijo: “Sí”. Yo dije: “Entonces no interferirá para nada”.
6Ahora, vean, el próximo martes, dentro de una semana es víspera de Navidad. Así que eso presionaría a la gente, ¿ven Uds.?, y luego tienen que regresar a casa en la víspera de Navidad, y en lunes, así que pensé que… sí, dos semanas. Eso es correcto, dos semanas es correcto. Así que pensé que tal vez vendría en esta noche y le avisaría al pueblo, si es la voluntad del Señor, y si el Hermano Neville no tuviere nada en especial. Normalmente me gusta darle mi mensaje de Navidad a la iglesia, y mi mensaje de Pascua, y lo que el Señor ponga en mi corazón para darles. Y el próximo domingo, si el Señor lo permite, el próximo domingo por la mañana daré...
7Y la razón de escoger la mañana en vez de la tarde, es para que los que vienen de lejos viajen en la tarde y puedan llegar a sus hogares, ¿ven Uds.? Yo prefiero tenerlo en la noche, creo que la tarde es mucho mejor. Me gusta el servicio de la tarde, cuando el sol se oculta, hay algo en eso. Dios en el huerto del Edén venía en la frescura de la tarde. ¿Ven? Y a mí me gusta el servicio de la tarde. Pero debido a las circunstancias aquí, será mejor que lo tenga en la mañana, para que la gente pueda irse.
8Y estoy agradecido que el Tabernáculo esté siendo ampliado hasta aquí al siguiente local después de nosotros aquí, se le está añadiendo más espacio. Después de todas las agitaciones y polémica, finalmente lo hemos logrado de todos modos. Uds. saben, el anciano Hermano Bosworth solía tener un sentido de humor, y decía: “El bebé que llora más fuerte recibe la mayor atención”. Así que eso como que fue bastante, Uds. saben, y creo que vale la pena que lloremos un poquito de vez en cuando, ¿no les parece?
9Así que, y quiero elogiar al Hermano Anthony y a sus compañeros aquí por esa música tan bonita. Entré y escuché eso. Y, Uds. saben, esos instrumentos son trompetas. Yo he deseado que uno de mis hijos, al menos uno de ellos, toque trompeta, y esos instrumentos de viento.
10Becky comenzó con el piano, pero ella está en esa cosita de la adolescencia, Uds. saben, y ahora quiere desistir. Ella empezó… el profesor dijo que tendrían que empezar con música popular. Ahora, no quiero decir… Uds. saben a lo que me refiero, overturas, y así por el estilo, de música clásica, para así ponerle la música religiosa. Después de haber alcanzado altas calificaciones en eso, entonces ella piensa: “Bueno, yo simplemente dejaré esto”. Y los niños son un problema. Y de todas maneras, para empezar, eso tiene que ser un llamamiento de Dios. Yo creo que su hermana Sara, ahí atrás, va a ganarle, de algún modo, y nunca tuvo una lección. Así que el llamamiento de Dios es mejor cuando se tiene el don para eso.
11Pero a mí me gusta la trompeta. Recuerdo que cuando dedicaron este Tabernáculo ahí en la esquina, las trompetas tocaron medio día aquí: “Allá en la cruz donde mi Salvador murió, allá clamé por perdón de pecados, allá fue la Sangre aplicada a mi corazón”, cuando yo colocaba mi contexto dentro de la piedra angular.
12Y recuerdo una noche en la iglesia metodista de la trinidad, cuando el anciano Doctor Morrison… Muchos de Uds. que vivieron allá en mis tiempos se recuerdan del Doctor Morrison, un anciano santo. Asbury perdió uno de los hombres más grandes, cuando perdieron al Doctor Morrison, debido a su edad, un anciano muy pío. Siempre me gustaba oírle predicar. Yo fui a oírle allá en la iglesia metodista de la trinidad. Y aquella noche, dos muchachos salieron en un pequeño balcón justo en el momento en que mi esposa y yo íbamos subiendo, y ellos estaban sosteniendo sus trompetas así en el aire, y esos instrumentos allí, y ellos tocaron ese: “¡Allá en la cruz donde mi Salvador murió!”. Aquella cruz grande allí arriba, dando vueltas. Yo simplemente me paré en la calle, levanté mis manos y empecé alabar a Dios abiertamente. No pude evitarlo.
13Hay cierto grado de emoción dentro de un cristiano nacido de nuevo, que cuando Eso pulsa, algo tiene que suceder, eso es todo. ¡Oh, no hay nada como un cristiano a la antigua! Eso es correcto. No aceptaría nada por ello, mi experiencia, no la cambiaría por riqueza alguna del mundo, ni por el mundo entero, o por todo el sistema solar y todo, por lo que Jesús me ha enseñado de Sí mismo.
14Hay un hombre sentado aquí con nosotros, que cada vez que miro hacia atrás mi corazón salta. Es un cierto hombre que vi participando de la comunión la otra noche, y camina con una muleta. ¿Alguna vez le han dicho que Ud. se parece a Oral Roberts? [El hermano dice: “Bueno, hermano, Ud., tan pronto entré aquí. Yo había estado esperando que Ud. reconociera eso”.—Ed.] Les digo, cada vez que yo… ¿Cuántos…? Uds. han visto a Oral Roberts, casi todos Uds. ¡Cuánto se parece él a Oral Roberts! Casualmente miré hacia atrás. Y yo creo que él es un poco más alto que Oral. Pero sólo al ver cómo se peina el cabello, su frente y sus características, y siempre como una persona de respeto, se sienta como Oral. Y entonces yo siempre pienso: “¿Será el hermano Oral?”. Se parece mucho a él.
15Creo que el Hermano Oral está comenzando alguna especie de escuela Bíblica, o algo así, allá. Supe de eso el otro día. ¿Qué es? [El Hermano Neville dice: “Una Universidad”.—Ed.] Una Universidad. Sí. El Hermano Carl Williams es uno de sus hombres claves en eso, de algún modo, yo no sé exactamente qué sea en este momento.
16Ahora, recuerden, el domingo, si el Señor lo permite, comenzaremos, tendremos la Pascua… o el mensaje de Navidad. Y estoy agradecido que se haya comenzado el Tabernáculo. Y espero que esto no solamente sea una adición en cuanto a números, sino que sea la adición de gracia que Dios le conceda a nuestra iglesia, a nuestro movimiento, a nuestro… no a nuestro movimiento, sino a nuestra congregación que hemos reunido. Nosotros la amamos.
17Y me gustaría decir esto. No voy a tomar mucho tiempo. Tengo muchas cosas que debería decir, pero no lo haré porque llevaría demasiado tiempo. Pero me gustaría decir esto, es algo que no puedo decir. Hay cosas (todos entienden) que uno sabe, y es en el Nombre del Señor, sin embargo uno no puede decirlo. Vean, uno tiene que reservárselo. ¿Ven? Pero es un cierto evento que se está acercando, y que ha estado por algún tiempo, está a punto de suceder, de lo cual me he quedado impresionado observando al Espíritu Santo moverse entre la gente hasta ese punto, y sin ellos saber nada terrenal, ¿ven?, pero veo al Espíritu Santo moviéndose hacia eso. Si el Señor lo permite, lo revelaré a su debido tiempo. Ahora, recuerden, eso muestra a Dios entre ellos.
18Como alguien, creo yo, el hermano, sí, dijo hace rato, el Hermano Neville dijo que: “Dios no nos toma en cuenta nuestro desorden entre nosotros, o nuestro mal comportamiento delante de Sus ojos”. Que el vidente que fue a mirar a Israel, y podía verlo con el ojo natural, y cuán desordenado estaba, cómo es que ellos habían hecho lo malo y deberían ser maldecidos. Pero lo que el obispo falló en ver fue a esa Roca herida y esa serpiente de bronce, (¿ven?) haciendo expiación. Entonces, vean Uds., cuando Balaam miró a Israel, él vio una razón para maldecirlos. ¿Ven Uds.? Pero cuando Dios los miró, Él vio la expiación. Él dijo: “Tú eres como un unicornio”. Amén. “¿Quién pondrá algo en tu camino? ¡Cuán pías, cuán justas son tus moradas!”. Así es como Dios lo vio. ¿Ven? No como el hombre los veía, no como los grandes dignatarios los veían; sino como Él los veía.
19Y, ¡oh Dios, permite que esa sea mi porción! Permite que esa sea mi porción, porque yo no tengo nada dentro de mí mismo que pudiera reclamar. “No traigo nada en mis manos, simplemente a Tu cruz me aferro”. Vean, eso es todo lo que tenemos.
20Bueno, esta es noche de culto de oración, o no culto de oración, pero esto es como un grupo evangelístico aquí. A nosotros nos gusta colocar la Palabra. Y tal vez esta noche me gustaría hablarles por unos minutos. Muchos de Uds. que les gustaría abrir en la Escritura… Bueno, ¿saben?, lo extraño es que se abrió exactamente en el texto que yo iba a leer. Sí, señor. Extraño. Fue en Primera de Corintios capítulo 11, y algunas notas que yo había apuntado aquí, en algún lugar aquí, sobre lo cual estaba meditando, si pudiera encontrarlo ahora, en Primera de Corintios capítulo 11. Aquí mismo está. Sí, señor.
21Ahora, antes de que abordemos la Palabra, acerquémonos al Autor, ¿ven?, Quien es la Palabra, para que pidamos misericordia y Sus bendiciones mientras estudiamos sobre Aquel que es la Palabra. Oremos.
22Oh Señor Dios, lleno de gracia y misericordia, Quien ha estado dispuesto a través de las edades, después de que el hombre hubo pecado y colocado ese gran abismo entre él y Tú, un abismo que él no pudo cruzar por sí mismo. Él estaba completamente perdido, sin manera de regresar. Mas el Dios de… lleno de toda gracia, estuvo dispuesto a aceptar un Sustituto en su lugar, y lo trajo de regreso. Eso ha conmovido los corazones de todos los que han llegado a conocerte, Señor, ¡cómo es que en Tu gran amor y gracia Tú aceptaste un Sustituto! Y como acabamos de expresarlo, Señor, es en ese Sustituto que confiamos en esta noche, Aquel quien murió en lugar de nosotros, pecadores, aquel Justo que tomó sobre Sí nuestras injusticias. Es en Él en quien confiamos.
23Ahora nos acercamos solemnemente a Su Palabra, con corazones y rostros inclinados, en reverencia, en respeto y en gratitud. Y te pedimos que nos envíes gracia en esta noche, por el Espíritu Santo, y nos impartas el Pan de Vida que necesitamos para sustentarnos. Tú sabes exactamente de lo que tenemos necesidad, y sabemos que Tú has prometido que si pidiésemos, recibiríamos.
24Recordamos en esta noche Señor, a todos aquellos que sabemos que están enfermos y necesitados, que la gracia de Dios les sea dada en gran abundancia. Y, Padre, oramos por aquellos que han caído, que este día festivo que se aproxima les traiga un recuerdo a sus corazones, de dónde una vez estuvieron, y han caído fuera del espacio de Tu compañerismo. Dios, rogamos que ellos regresen (concédelo, Señor), regresen a la congregación, a la Asamblea de los Primogénitos, que vuelvan a donde hay gracia y misericordia, amor, bondad y sanidad para nuestras almas, nuestra mente y nuestros cuerpos. Concédelo, Señor. Bendice la Palabra en esta noche. Fortalécenos a todos y danos de Tus bendiciones, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
25Ahora, sólo por unos momentos me gustaría llamar su atención a Primera de Corintios capítulo 11, versículos 23, 24 y 25. Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.
26Si fuera para darle nombre a este pequeño texto al que quisiera referirme, sería este: Recordando Al Señor. Suena como una noche que… o un mensaje que debió haber sido predicado el domingo pasado, en la Santa cena. Pero quiero abordarlo desde un ángulo un poco diferente por unos minutos, mientras unimos nuestros pensamientos en la adoración del Señor.
27Desde luego que pudiéramos comenzar con la mesa del Señor, porque ese un buen lugar que todos recordamos. Recordando al Señor en Su mesa, a lo que realmente el texto se refiere. Pablo dijo que nosotros tenemos que tomar la copa y beber la sangre, y comer el pan kosher, en memoria, para recordar lo que Él hizo por nosotros. Y al hacerlo, no quiera Ud. convertirlo en una cosa común de todos los días; quiera Ud. realmente venir recordando al Señor. ¿Ven? Recuerde que fue Su gracia y Su misericordia, y sólo eso, que le da la única esperanza que Ud. tiene. No importa lo que Ud. llegara a hacer, no hay nada en ningún lugar que pudiera de algún modo llegarle cerca a lo que Cristo hizo por Ud.
28Esta semana tuve una experiencia muy triste, y sin embargo gloriosa, así podría llamarla. Sepulté a un hermano que se reunía aquí con nosotros. Y muchos de Uds. saben de esa ocasión. Fue nuestro bondadoso Hermano Busty Rogers, Busty Rogers, como le llamábamos, Everett. Y el Hermano Banks Wood aquí y el Hermano Sothman, fuimos juntos al funeral.
29Y yo fui a dar un paseo en la nieve, hasta ese antiguo lugar donde por primera vez lo sepulté, hace como veinticinco años. En aquella ocasión cuando lo sepulté, fue en agua turbia, en el Nombre del Señor Jesucristo. Al pasar por ese viejo puente muy conocido allá en Totten's Ford, yo estaba hablando con mis hermanos y les dije: “Un día, un cierto ministro denominacional tenía una gran carpa ahí, él dijo: ‘Ese pequeño radical allá en la iglesia bautista, que está bautizando a la gente en el Nombre de Jesucristo’. Dijo: ‘Cualquiera que haya sido bautizado de esa manera, no será bien recibido bajo mi carpa”.
30Y en ese tiempo sucedió que habían unos sentados ahí que habían sido bautizados en el Nombre del Señor Jesús, y ese era el Hermano George Wright y su familia. Lo único que ellos podían hacer era no regresar.
31Así que aquel día en el vado, oh, él dejó su reunión para observar, y su congregación estaba de pie allí. Y yo subí hasta ese lugar. Había llovido allá en las colinas, y los campos lodosos se habían lavado y sus pequeños afluentes habían dejado al Río Azul muy pantanoso. Entré al agua, más o menos hasta la cintura. Y uno de los síndicos, o diáconos, mejor dicho, me dio la Biblia, y leí donde Pedro dijo en el día de Pentecostés: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”.
32Fue ese día que Georgie Carter estaba postrada allí, tratando de levantar sus manos, pesaba sólo como sesenta libras y algo, habiendo estado en cama durante nueve años y ocho meses, sin moverse. Y su familia, la iglesia a la cual pertenecía, habían dicho que si alguien asistía a mis reuniones, serían excomulgados del compañerismo de la iglesia. Y esa fue la misma noche que ella fue sanada instantáneamente. Y entonces ella quería bautizarse como la niñita Nale que estaba allí; de la cual yo había visto una visión, y Uds. conocen la historia, tenía las manos y piernas encogidas; y fui bajo esa visión y el poder del Espíritu, le impuse las manos y ella se levantó y fue sanada. Y ella pertenecía a la misma. Bueno, era una iglesia metodista. El ministro metodista, el Hermano Smith, era el que estaba parado en la orilla con su congregación.
33Y empecé a bautizar en el bautismo cristiano de la Biblia. Y más o menos cuando había bautizado cinco o seis personas, de repente las filas se rompieron allí en la colina. Allí venía ese montón de metodistas bajando con ropas finas, para ser bautizados en el Nombre del Señor Jesús. Y una por una, damas con vestidos muy bonitos de seda y de verano, caminando a través de ese barro, limpiándose las lágrimas de los rostros y la pintura de labios cayéndoseles, viniendo para hacer confesión y ser bautizadas.
34Y junto con aquel grupo, un hombre fuerte, de espaldas anchas, con un corte de pelo al estilo militar, de cara ancha y apariencia robusta, se acercó allí con su bonito traje azul de sarga. Él dijo: “Yo también he tomado mi decisión”. Ese era Busty Rogers, sin que nadie le dijera nada. Ahí lo sepulté en el Nombre del Señor Jesucristo, en base a su confesión.
35Y la semana pasada lo sepulté en Milltown. Y hablé sobre el sermón de: “La Perfección De La Resurrección”. Yo he sido un misionero, y he visto los diferentes dioses y filósofos; y eso es lo que son todos, fuera del Cristianismo, es sólo una filosofía, cómo es que ellos creen en esto, aquello y lo otro. ¡Mas el gran Creador que hizo la creación! Tiene que haber un Creador si hay una creación. Y si hay una creación, ella fue hecha por un Creador. Y el trabajo de cualquier hombre lo refleja a sí mismo. Si él es un buen carpintero, él hace un buen trabajo, él construye. Si él es un buen mecánico, él hace un buen trabajo. El trabajo que Ud. hace lo refleja a Ud. Y la creación de Dios refleja a Dios. Y Dios hizo todo con un propósito. Y todo lo que sirve al propósito de Dios, cuando muere, tiene una resurrección. Dígame de una sola cosa. Y yo mencioné muchas cosas, como las flores y los árboles.
36Y cómo el sol sale en la mañana como un niñito que nace, sus rayos son débiles. Como a las diez en punto, es un adolescente. Y a las doce está brillando en toda su fuerza, en la hermosura de mujer o de varón. Y como a las dos de la tarde, se va poniendo como yo. Y luego como a las cinco de la tarde, se pone como un abuelo, va decayendo. Y finalmente, sus rayos se enfrían en la tierra y muere. ¿Es ese su fin? Sirvió al propósito de Dios. Hizo crecer la vida botánica al recorrer la tierra. Todas las plantas que estaban muertas el año anterior, las hizo crecer. ¿Es ese su fin cuando sirve al propósito de Dios? ¡Sale nuevamente a la mañana siguiente, con nueva vida! Todo árbol hace lo mismo, todo lo demás, todo, la luna, las estrellas, el sistema solar, todo promete.
37Y si un hombre sirve al propósito de Dios, hay una resurrección tan cierto como cualquier cosa. Lo único que tiene que hacer es, Dios sólo está esperando el tiempo, así como Él lo está haciendo ahora.
38Las grandes hojas acaban de caerse de los árboles. Las rojas, verdes, azules, cafés, todos los distintos colores a través del gran repecho de la tierra, donde la naturaleza de Dios se encontraba muerta debajo de ella, Dios simplemente plantó Su buqué. ¡Pero Él sabe que cuando planta el buqué, hay una resurrección en la primavera! El mundo sólo tiene que dar la vuelta en su órbita hasta alinearse nuevamente con el sol, y saldrá con flores de funeral.
39Nunca diga: “Este es fin”, así como las hojas que ya están marchitas en el árbol no pueden decir que es el fin. Lo único que tiene que hacer, es que el ciclo del tiempo de Dios dé la vuelta, hasta el tiempo de la venida del Hijo de Dios. Y toda criatura viviente que haya muerto en Cristo, saldrá a vida nuevamente. En Su Presencia, recordándolo a Él. Oh, cuando yo llegue al final de mi camino, quiero morir en Su Presencia, recordándolo a Él, que Él es la Resurrección y la Vida. Él es Ése.
40Entonces cuando venimos a la mesa del Señor… La mesa del Señor, como lo he explicado aquí antes, no es… Creemos que lo que llamamos “la comunión” es el tomar el pan. Colocamos lo errado… Colocamos la cosa correcta en el lugar equivocado. No es el pan o el vino lo que importa, eso es sólo pan kosher y vino. Pero la cosa es, comunión, lo cual quiere decir: “hablar con”, y, al hablar con Él, recordarle. Yo creo que es el tiempo más bendecido de los servicios. ¿Ven? Cada hora de nuestra vida debería ser una comunión.
41Una comunión con el Señor es como un oasis en el desierto. Es como el manantial debajo del estanque, donde el viajero que pasa, se detiene y bebe del agua hasta saciar su sed. Eso es recordar al Señor. Venir a la ordenanza de Su mesa, donde el peregrino que pasa, que está peregrinando aquí en la tierra con nosotros, juntos podemos venir a Su mesa, y ahí beber de Sus bendiciones, de Su gracia y de Su Palabra, en compañerismo alrededor de Su Palabra, hasta que nuestras almas sedientas quedan satisfechas. Y cuando dejamos el lugar de adoración, refrescados, satisfechos; saliendo a encontrarnos nuevamente con los problemas del desierto, los problemas del desierto de la vida. Sí, un oasis en el desierto, refrescándonos cuando estamos sedientos.
42Debería ser así con cada adorador. Satis… Así es con cada verdadero adorador, que ellos anhelan reunirse. Hay algo acerca del compañerismo que es divino, ordenado por Dios y que es santo, sagrado. Y los justos tienen sed de eso.
43Como dijo David, que su “alma tenía sed de Dios, como el ciervo por 1as corrientes de las aguas”. El pequeño ciervo herido que los perros de caza han arrancado pedazos de su costado, y logró escapar. Y se detiene, bramando y vigilando, olfateando con su sentido que Dios le dio, puede olfatear agua desde millas de distancia. Y levanta su cabecita en el aire mientras que se le agota la vida debido a la pérdida de sangre. Y sabe que podrá vivir si llega a ese manantial. Nadie va a capturarlo entonces. Si él puede llegar al agua, engañará a todo perro que lo persiga, pues sabe que ha encontrado el recurso que da vida.
44Y cuando la Iglesia llega a ese lugar, donde Cristo significa tanto para nosotros que tenemos sed de entrar en Su Presencia y con cada uno, es un Recurso dador de Vida. Ningún diablo puede alcanzarlo a Ud. Aun la misma muerte es derrotada allí. ¡Oh, qué esperanza! ¡Qué lugar! Nos refrescamos. Y al hacerlo así, recordando que Cristo fue Quien lo hizo posible para nosotros. Fue Él Quien hizo estas cosas por nosotros y debemos recordarlo a Él. Porque recuerden que en un tiempo éramos extranjeros y sin Dios, gentiles, se nos llevaba a los ídolos mudos. Pero, recuerden, Cristo murió no por los judíos, sino por toda criatura de la raza caída de Adán, Cristo murió.
45Cuando venimos a recordarlo a Él en Su manantial de comunión, eso debería hacernos recordar el tiempo cuando Israel iba en su jornada. Y aunque iban en el cumplimiento del deber, yendo desde Egipto camino a su liberación, hacia la tierra prometida, en la mera línea del deber, se quedaron sin agua. Y estaba seco por todos lados por donde miraban... debajo de toda colina donde debería haber manantiales, no había nada. Ellos estaban pereciendo en el desierto. Y entonces apareció la Roca que Moisés hirió y de ahí salió abundancia de agua. Cada hombre sediento, cada mujer sedienta, niño, aun cada bestia sedienta, pudo beber agua en abundancia.
46Como dice el texto de oro de la Biblia (Juan 3:16): “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, (cree, tenga comunión, lo recuerde a Él) no se pierda, mas tenga Vida Eterna”. Recordando que Cristo fue nuestra Roca que fue herida, para salvar a un mundo que perece, a unos gentiles que perecen, a unos judíos que perecen, a un mundo que perece. Cristo dio Su Vida en abundancia, para que todos los que estén hambrientos y sedientos, dijo el profeta: “He aquí, venid a la fuente y comprad de Mí leche y miel, sin precio”. Vengan, porque es la comunión, vengan en memoria del Señor.
47Puedo pensar sobre la memoria del Señor nuevamente en un lugar de refrigerio, en el pozo de Beerlahairoi, que en la lengua hebrea quiere decir: “El Pozo Del Viviente Que Me Ve”. Agar, mal entendida, sin embargo en la línea del deber. Mal entendida, mal juzgada, fue echada fuera sin lugar adonde ir, con un niño que perecía, y le faltó el agua del odre. Y el pequeño estaba llorando. Y solamente el corazón de una madre sabría lo que significó oír aquel llanto pidiendo agua, mientras se le hinchaba su leguita, sus labios resecos, y su niño debilitándose a cada minuto. Expulsada, en la mera línea del deber, sin lugar adonde ir. Ella misma había prescindido del agua, hasta que exprimió la última gota sobre sus labiecitos resecos. Ya el odre estaba seco, y ella lo puso en el suelo y salió. Y el pequeñito gritando pidiendo agua, se ponía cada vez más débil; y era su único hijo.
48Sin duda que su corazón inocente clamaba: “Oh, Dios, ¿qué he hecho? ¿Qué he hecho?”. Y ella no podía soportar ver al niño morir en sus brazos, así que lo puso debajo de un arbusto. Y caminó como la distancia de un tiro de arco, probablemente unas cien yardas o más, y vio un arbolito, se arrodilló allí y comenzó a llorar. Ella se preguntaba: “¿Por qué?” Si ella hizo lo que era correcto, ¿por qué vendría esto sobre ella? Muchas veces pensamos así acerca de nuestras enfermedades y aflicciones, vean, pero tal vez todo eso suceda para mostrar gracia y misericordia. Y mientras ella pensaba, oyó los débiles gemidos a medida que se desvanecían finalmente, pidiendo agua.
49Ella escuchó una Voz que le habló y le dijo: “¿Por qué lloras? ¿Por qué estás llorando?”
50Y ella levantó la mirada y vio el pozo borboteando. ¡Qué manantial de refrigerio! Beerlahairoi, tal vez lo pronuncié mal. B, doble e, r-l-a-h-a-i-r-o-i, que quiere decir: “¡El pozo del Viviente que me ve! ¡Aquel que no puede morir! ¡Melquisedec! ¡El Shaddai! El Viviente que me ve y conoce mis necesidades. Él se ha acordado de mí. Y allí Él se acordó de mí como yo me acordé de Él, y yo sé que Él vive y que Él ha hecho brotar este pozo aquí en el desierto”.
51Oh, cómo pudiéramos aplicar eso en un mensaje de una hora, en este momento, de este día de hoy cuando el desierto de las iglesias, los denominacionales, y los predicadores de Evangelio social y las modas del mundo se han infiltrado, y se han denominado y separado.
52Y luego pensar que allí se encuentra nuevamente en esta noche, en el pozo del Viviente que me ve. Eso es lo que recordar a Cristo debería significar para el adorador. Sí. Oh, ella fue mal entendida y echada fuera. Jesús dijo, cuando Él estuvo aquí en la tierra: “Yo soy el Agua viva, Yo soy las Aguas de Vida”.
53Quiero traer otro pensamiento aquí que vino a mi mente. Cuando Jesús estaba siendo juzgado, y sólo por escarnecerle fue enviado de Pilatos a Herodes. Ahora, Pilatos no tenía que hacer eso, y Uds. saben cómo es que él intentó salvar su responsabilidad al lavarse las manos. Pero una vez en sus manos, Ud. tiene que tomar su decisión. Ud. no puede pasársela a otra persona. Es Ud. como individuo. Pero Él fue enviado a Herodes para ser escarnecido, porque Él tenía fama de ser un obrador de milagros y así por el estilo, y Él era un desechado de la iglesia. Así que el mismo Pilatos pensó que lo enviaría a Herodes, y así quizás eso enmendaría el viejo resentimiento que se tenían el uno contra el otro.
54De modo que Jesús fue llevado por las calles y lugares hasta que se encontró ante el tribunal superior: Herodes. Y cuando Él se encontró con Herodes, ¡Herodes fue confrontado con su única oportunidad! ¡Cuán insensato puede ser un hombre! Si Herodes tan sólo hubiera sabido que allí ante él estaba el cumplimiento de cada profeta hebreo de tantos… y la iglesia del mundo, que estaba ante él, el cumplimiento de cada sabio y profeta que había hablado. La oportunidad de que su corazón pecaminoso fuera satisfecho con gracia y misericordia. ¡Qué hombre tan insensato fue él!
55Y sin embargo no tan insensato como el hombre de hoy día, que es confrontado con lo mismo, porque hemos tenido dos mil años más de Su enseñanza, de Su misericordia. Pero qué cosa más insensata hizo Herodes cuando estuvo parado frente a Él y no le pidió gracia ni misericordia, no le pidió perdón por sus pecados. Él nunca supo que ahí estaba… No creo que ese hombre se diera cuenta que parado frente a él estaba tal Persona. Dejemos que eso penetre por un momento. Porque ese Hombre no tenía una gran posición social, de diferentes organizaciones, clubes, y así por el estilo, con las que estuviera asociado. Él no tenía una reputación como esa.
56Mas sí la tenía, entre el pueblo que conocía la Biblia y conocía la promesa. Y permítanme decirlo un poco más fuerte: aquellos que estaban predestinados a Vida Eterna, ellos lo reconocieron en el momento en que Él estuvo parado ahí.
57Pero Herodes no se había enterado de esto, él nunca lo supo. Qué cosa tan triste. Todo aquello de lo cual habían hablado los profetas por cuatro mil años, el cumplimiento del clamor del mundo estaba parado frente a él. Ahí en su presencia se encontraba todo el cumplimiento. Y como yo diría de nuevo, nosotros pensaríamos que él fue un hombre insensato porque tomó una decisión descabellada, porque noten que él nunca le pidió misericordia. Él le pidió que lo divirtiera: “Oh, he oído que eres un obrador de milagros”. Él pidió entretenimiento en vez de misericordia.
58El mundo de hoy día expresa nuevamente la misma decisión de Herodes, cuando ven al Cristo obrador de milagros haciendo lo mismo hoy que Él hizo en aquel entonces, y lo único que exigen es “Déjeme verle hacer esto y lo otro”. ¿Uds. dicen que Herodes quedará mal parado? ¡El hombre de este día quedará más mal parado que él! Herodes tuvo cuatro mil años de experiencia, los profetas y los sabios. Nosotros tenemos seis mil, con una enseñanza muy superior a la que ellos tenían en aquel tiempo. Ciertamente. ¡Qué cosa tan tremenda causó aquello! ¡Así es hoy, la misma cosa!
59¿Cuál fue el problema? Herodes nunca lo tomó en serio. Él nunca se detuvo a considerar aquello.
60Y así es con la gente de hoy. Ellos ven esta gran cosa, los tiene asustados, pero no se detienen lo suficiente. Ellos están tratando de escuchar a algún rabí o teólogo que les contradiga Eso a base de argumentos. Y aún cuando pienso en Jeffersonville, cuántas veces te hubiera yo juntado como la gallina junta a sus polluelos, pero no quisiste. ¿Cuántas veces te hubiera yo juntado? ¡Cuántas veces hubiera yo hecho de este, el lugar preferido adonde todas las naciones hubieran acudido, pero no quisisteis! ¿Ven? ¿Ven?
61Ahora, ¿ven lo que Herodes tendrá que recordar en aquel día? Él rechazó su gran oportunidad. Y en esta noche, allá en algún lugar de la región de los perdidos está recordando lo que él hizo acerca de eso. Ya es demasiado tarde.
62No permitamos que así suceda con nosotros. Esta es la hora de nuestra visitación. Recordemos a Cristo, que Él es el mismo de ayer, hoy y por los siglos, Hebreos 13:8. No esperen hasta llegar allá a las regiones de los perdidos, esa dimensión donde Uds. no pueden entrar a la Presencia de Dios, y su tiempo sobre la tierra se terminó, en esa pesadilla de horror Uds. recordarán que tuvieron su oportunidad y la rechazaron. Que los jóvenes le presten atención a esto. Que todos le presten atención.
63Herodes nunca tomó eso en serio. Fue su única ocasión, y él únicamente pidió que lo divirtieran, y que Jesús hiciese alguna clase de truco, como sacar un conejo del sombrero, o algo así, Uds. saben. Él pensó que de algún modo Él fuese un mago. “Hemos oído que puedes hacer jugarretas. Déjame verte hacer Tu jugarreta”.
64Y permítanme decir esto con reverencia. Pero cuántas veces así llamados ministros de este día, han dicho: “Si hubiere un Espíritu Santo, si Ud. cree que el Espíritu Santo es como fue en el principio, déjeme verle tomar a fulano de tal aquí, o a este, oh, a este hombre por acá, a esta mujer por aquí. Yo iré a buscarlos. Déjeme verlo a Ud. hacer eso”.
65¿Se dan ellos cuenta que ese es el mismo espíritu (no, no lo saben) que le dijo a Jesús: “Si Tú eres el Hijo de Dios, has que estas piedras se conviertan en pan? Si eres el Hijo de Dios, dinos quién te golpeó en la cabeza. Si eres Profeta, dinos quién te golpeó”, con un trapo alrededor de Su rostro. Le golpeaban en la cabeza, y luego se pasaban el palo el uno al otro y decían: “Dinos, si es que eres Profeta. Dinos quién te golpeó, y entonces te creeremos. Dinos si eres el Hijo de Dios. Somos honestos en nuestros corazones. Si Tú eres el Hijo de Dios, baja de la cruz y creeremos que eres el Hijo de Dios”.
66Me pregunto si mucha gente hoy, tanto hombres como mujeres, jóvenes y ancianos, no se encuentran en esa misma posición. Y un día Ud. recordará que estuvo en Su Presencia, en Su Fuente; y quiso ver una jugarreta, o quiso ver un truco, o alguna otra cosa: “Eso me haría creerlo. Déjeme sentir un estremecimiento en mi espalda, y déjeme hacer esto o aquello y lo creeré”. Vean, alguna sensación, ¡es una auténtica idolatría! Déjenme…
67Uds. saben, Jesús dijo en una ocasión, Él hizo una pregunta. Me gustaría preguntarle esto a la iglesia en esta noche. Jesús dijo: “¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué me llamáis ‘Señor’, y no hacen las cosas que os mandé que hicieran? ¿Por qué me llamáis ‘Señor’, y no guardan Mi Palabra? ¿Por qué pueden Uds. llamarme ‘Señor’, y niegan las cosas que les he mandado a predicar y enseñar?” ¿Qué sucede? ¿Qué es lo que pasa? Es porque entre ellos y la Palabra hay alguna tradición denominacional. Y cualquier cosa que se encuentre entre Ud. y Dios, es un ídolo, toma el lugar de Dios. ¿Por qué le llamáis “Señor”? Señor significa “propiedad”, el Señor es dueño de la propiedad. Y si Dios es mi dueño, si yo soy de Él, y Él cambió mi dirección un día cuando yo estaba en el camino equivocado, y me llamó para un propósito, ¿qué debo hacer yo sino cumplir Su deseo, como Él hizo con Pedro? ¿Cómo puedo hacer cualquier otra cosa sino guardar Su Palabra? “¿Por qué me llamáis ‘Señor’?”.
68Quiero mencionar a otro individuo aquí, considerarlo. ¿Qué de Judas? ¿Cómo lo recordará él? Estamos hablando de recordar al Señor. Judas en esta noche, y, oh, hasta que él ya no exista, tendrá que recordar que él vendió su primogenitura. Él vendió a Jesús por ganancia personal. Nosotros ridiculizamos a Judas. Decimos que era un hombre malo e inmundo, que no es digno para ningún lugar o sociedad, que no merece el cielo. ¿Por qué? Porque él vendió a su Señor, después de que tuvo la oportunidad de aun ser un discípulo, ser un apóstol, el llamamiento más alto en la Biblia, más alto que un profeta. Él tuvo la oportunidad de ser un apóstol, y vendió ese derecho por ganancia personal. Y ahora él tiene que recordar eso. Así es como él recuerda a Jesús: ganancia personal.
69Y yo me pregunto cuántos de ellos en esta noche aún se paran en el púlpito, aún usan la toga del coro, se sientan como diáconos, o toman el lugar del tesorero, síndico, o cual fuera su posición en la iglesia, o ministro en el púlpito, y aún así venden su oportunidad por alabanza personal; “Doctor, Obispo Fulano de Tal”, por alabanza personal, ganancia personal.
70Cierta vez un hombre me dijo: “Yo creo que esa es la Verdad. Pero si yo predicara eso, estaría pidiendo limosna por allí en la calle”.
71¿Se recuerdan del rico y Lázaro, en dónde se encontraba la última y eterna etapa de ellos? Aunque uno tenía… era un mendigo, y el otro era rico, pero un día el cuadro cambió y ambos pudieron recordar. Así que, gente en esta noche critican a Judas que le vendió a Él por ganancia personal, y muchos hacen la misma cosa hoy: lo venden a Él por ganancia personal.
72Los sacerdotes de aquellos días también recordarán que vendieron su oportunidad para con Él, su oportunidad de convertirse en Sus siervos, de convertirse en Sus discípulos, de llegar a ser un convertido de Él. Ellos lo vendieron por envidia verde envenenada. Ellos tenían envidia de Su Doctrina. Porque cuando Él apenas tenía doce años de edad, podía confundirlos de cualquier modo; y no reconocieron que ese era el Mesías. Ellos no podían hacer las cosas que Él hacía. Y tenían miedo de perder su prestigio delante de las personas de alta clase, y vendieron su oportunidad. Y son tan culpables como lo fue Herodes.
73Y lo mismo sucede con el miembro de iglesia hoy en día. Si ellos confiaron en su denominación y demás, en aquellos días, y temían por su prestigio, de que serían expulsados de las sinagogas, entonces ¿qué era eso? ¡Era idolatría! Adorando un credo-ídolo, o una religión de iglesia-ídolo en vez de aceptar la Palabra viva que se manifestó delante de ellos.
74Y ellos vieron la Palabra de Dios. La Biblia dice: “Nosotros le hemos visto y tocado”. Seres humanos pusieron sus manos sobre la Palabra literal, viva y manifestada del Dios viviente; y dejaron que credos y tradiciones se interpusieran entre ellos, como lavar ollas y cacerolas, una cosa tan inmunda se interpuso entre ellos y el Dios viviente. Sí.
75¿Por qué fue eso? Ellos tenían prejuicios. Tenían prejuicios contra Su limpia y bien definida Escritura del Evangelio que Él estaba enseñando, la Palabra del Padre. Ellos le tenían envidia a Él. Tenían prejuicio contra Él. Y mientras tengan memoria, lo cual, todavía en el infierno ellos recordarán, así es como ellos serán recordados. Así es como ellos tendrán que recordarle a Él. Ud. dirá: “Oh, eso fueron los Fariseos”.
76Hay una damita que solía venir a esta iglesia. Oh, me supongo que quizás muchos de Uds. la conocen, ella vive bajando la calle a cierta distancia desde aquí. Ella se había descarriado. Y siempre que la veía, ella corría hacia mí, ponía sus manos en la mía y decía. “Hermano Bill, ore por mí. Yo estoy descarriada”. Su esposo es un... No, yo creo que ellos viven aquí mismo en esta calle. Yo la había visto en el Espíritu, había visto al espíritu de Dios sobre ella, y ella danzando, regocijándose, y así por el estilo. Y ella se había apartado. Y recientemente se encontraba aquí en el hospital, pensaban que se estaba muriendo. Y ella me mandó a buscar para que fuese a orar por ella.
77Ella y su esposo eran muy buenos con mi esposa, cuando ella era una muchachita harapienta con cara sucia, ellos de vez en cuando le compraban un vestidito o algo para ayudarla a que fuera a la escuela. No importa cuán pequeño sea, Ud. no puede hacer nada para Dios que Él no lo recuerde. “Por cuanto lo haz hecho a uno de estos mis pequeñitos, a Mí me lo hiciste”. Y como pan sobre las aguas, regresará.
78Ahí estaba esta pobre mujercita descarriada llorando, agarrándose de mi mano. Y ella… Yo dije: “Bien, hermana, haré una oración por Ud.”
79Y en la siguiente cama a ella estaba acostada una mujer con sus manos cruzadas, mirándome. Su hijo joven como de veinte años estaba sentado a su lado, con apariencia moderna de ricky.
80Así que, si el nombre de alguien aquí fuere Ricky no es para faltarle el respeto, pero quiero decir que ese es un… Nunca se oía de un nombre así en tiempos pasados. Elvis y Ricky son simplemente nombres de la edad, ¿ven Uds.? Si Ud. tiene un hijo llamado así, llámelo por su segundo nombre, o póngale uno.
81Entonces ella se encontraba allí de esa manera, miró hacia acá, y yo empecé a inclinar mi cabeza, y la vi que miraba muy… Ella dijo: “¡Espere un momento! ¡Jale esa cortina!”
82Yo dije: “Yo solamente iba a ofrecer una oración por esta señora. ¿No es Ud. creyente?”.
83Ella dijo: “¡Le diré que nosotros somos metodistas y queremos que Ud. jale esa cortina!”. “Sí, señora”, y jalé la cortina.
84Vean, la misma cosa. Hoy es igual, ¡hay tanto prejuicio! ¿Como sabía ella qué clase de ministro era yo? Yo nunca había visto a esa mujer. Pero ella probablemente había oído a alguien decir que yo creo en la sanidad de los enfermos, y había sido enseñada en contra de eso. Ella no tenía nada que ver con eso, se lo lavó de las manos. Tenía temor de que eso cayera sobre ella. No se preocupen, no caerá, del mismo modo que Pilatos no pudo quitárselo de las manos.
85Ahora, eso no es para decir nada vergonzoso de la gente metodista; eso fue apenas una mujer. [Espacio en blanco en la cinta.—Ed.] ¿Ven? Pudiera haber sido solamente su actitud. No creo que toda la gente metodista sea así, porque yo he orado por muchos de ellos. Ellos me llaman para que ore por ellos, y señales y maravillas han sido hechas entre ellos. Nunca es la gente en esas iglesias; es el sistema bajo el cual están, eso es lo que lo hace. Pero ella era una de esa clase. ¿Qué era eso? Puro veneno de ojos verdes, envidia endemoniada.
86Yo podría decir algo. En cierta reunión que hubo una vez aquí en la ciudad, preguntaron por qué ellos no me invitaron. Mejor pasaré eso porque estoy aquí mismo en casa. Pero, y sin embargo, sin motivo alguno, es pura envidia, es credo, es idolatría. Cómo nos gustaría extenderle los brazos a todos, pero cuando a uno lo evitan… Jesús quería hacerlo. Recuerden, algún día Ud. tendrá que recordar eso. Tendrá que recordarlo.
87Eso me hace recordar un testimonio que fue dado recientemente. Un ministro estaba en un ascensor, subiendo aquí en el edificio Heyburn. Y había tres hombres ahí con este ministro en el ascensor, y ellos no sabían que este hombre era un ministro, supongo que no. Y cuando subieron, todos se detuvieron en el octavo piso. Y uno de los hombres miró al ministro y le dijo: “¿Sabe una cosa? Esto es lo más cerca que llegaremos del cielo”.
88“Bueno”, dijo el ministro: “Creo que Ud. tiene razón. Creo que Ud. tiene razón, porque mientras estemos confiando en nuestros propios méritos, esto es lo más cerca que estaremos”. Eso es correcto. Mientras que Ud. esté confiando en lo que hace, Ud. está recordando lo que hizo. Y estoy seguro que la mayoría de nosotros sabemos que no hicimos nada, no somos merecedores de nada. Dijo: “Supongo que si estamos confiando en nuestros propios méritos, esto es lo más lejos que llegaremos”. Bueno, si estamos confiando, eso es lo más lejos que llegaremos.
89Pero, oh, me gustaría decir algo. Si yo pudiera olvidar lo que fui, y recordar lo que Él es, si yo pudiera acordarme de Jesús, si pudiera acordarme de Él en la cruz, si yo puedo recordar lo que Él hizo por mí, y puedo recordar la hora en que Él lavó mis pecados, y me dio el Espíritu Santo para guiarme, entonces soy levantado por encima de todo lo que sostiene a esta tierra. Soy levantado por encima de toda cosa terrenal, en lugares Celestiales en Cristo Jesús, donde yo puedo tener compañerismo con Él. Allá en Su Presencia, olvidando lo que yo alguna vez fui, olvidándome de todos mis pecados y de todo, porque ellos están en el Mar del Olvido. Olvidándome de todo mi pasado, olvidándome de todo, y recordar que Él me hizo Suyo, por medio de Su propia muerte. Él tomo mi lugar. Y yo que no tenía derecho de ir a ningún lugar sino al infierno, Él tomó mi lugar y me levantó del infierno. Él fue allí por mí. Y Él me levantó por la abundancia de Su gracia, a tal grado que ahora somos hijos e hijas de Dios, y nos sentamos en lugares Celestiales en Cristo Jesús, regocijándonos siempre y recordando a Aquel que nos trajo seguros hasta aquí. Y con fe que pulsa en nuestras almas, presionándonos, y por gracia Él me llevará adelante.
90Y por los ojos de la fe yo veo Su Escritura cumplida: “A todos los que Él antes conoció, llamó, a los que llamó, justificó, y a los que justificó, a estos también glorificó”. Por lo tanto, con esto en el pensamiento, yo me paro en esta congregación de gente, donde está el Espíritu de Dios, y somos levantados para sentarnos en lugares Celestiales en Cristo Jesús. Esperando la hora cuando esta vil figura de vida humana que tiene un latido mortal, y que tendrá que detenerse algún día, cuando será cambiado y recibirá un corazón del Espíritu que latirá por todo el tiempo incesante más allá de eso, sin enfermedad, sin dolor, sin vejez o cualquier otra cosa.
91Acuérdense de Jesús. Cuando la botija se vacíe en la casa, y no haya más harina, acuérdense de Jesús. Cuando el doctor diga que ya no hay más probabilidades, acuérdense de Jesús. Cuando el diablo le tiente; como lo cantamos en nuestro canto de despedida, “Cuando las tentaciones nos rodeen, susurremos ese Santo Nombre en oración”.
92Acordándonos de Jesús, recordando que Él vendrá otra vez. El mismo Jesús que fue quitado de nosotros, regresará de igual manera como le vimos irse al Cielo. Recuerden, Él regresará por aquellos que son Suyos.
93Oremos. Con nuestros rostros inclinados y con este Mensajito entrecortado todavía en su corazón, ¿quisiera Ud. que Él se acordara de Ud. en este momento? Si es así, sólo levante las manos, si hubiere algo en especial y diga: “Señor, acuérdate de mí”. Como dijo el poeta: “Acuérdate de mí cuando estén cayendo las lágrimas”.
94Nuestro Santísimo Padre, nos hemos gozado grandemente en la Presencia del Espíritu Santo, al habernos mostrado la Palabra de Vida, al recordarnos del abismo del cual fuimos rescatados y ahora hemos sido sacados de él y moldeados en hijos de Dios, por la gracia de Jesucristo. Yo me acuerdo de Él, cuando un doctor me miró a los ojos y dijo: “Sólo le quedan unos minutos más”, yo me acordé de Jesús. Yo me acordé de Jesús cuando estaba en el altar clamando por misericordia y mi alma estaba agobiada, me acuerdo de la carga que me fue quitada. Jesús tomó mi carga. Hace unos meses, sentado en la banca, mirando por la mira del cañón de una escopeta, para tirarle al blanco, satanás debió haber pensado: “Esta es mi oportunidad”. Y cuando la escopeta explotó, y el cañón, la madera y la acción de la escopeta salieron disparados por todos lados, y el fuego voló alrededor de mí, yo intenté ponerme de pie, y la sangre salía a chorros, yo recuerdo que fue Jesús. Cuando el doctor me examinó y no vio ningún daño, él dijo: “Lo único que sé, es que el Señor debió haber estado ahí, también, protegiendo a Su siervo, él debería haber sido volado en pedazos por semejante explosión”. Oh, Dios, ¡cómo nos acordamos todos nosotros de esas cosas!
95Venimos a la Fuente llena de Sangre, sacada de las venas de Emanuel. Bendícenos, Señor, juntos en esta noche. Tú conoces el objetivo y el motivo detrás de cada corazón que levantó la mano. Tú conoce el deseo y la necesidad. Y como Tu siervo, Señor, yo vengo con ellos, y salimos de este Tabernáculo ahora (por fe) y nos vamos más allá de las nubes y de la luna, de las estrellas y la vía láctea, y llegamos ahora a la Presencia de Dios. Y situado frente a mí está un altar de oro, en él se encuentra el Sacrificio que recordamos, Jesús, que dijo: “Pedid al Padre cualquier cosa en Mi Nombre y Yo lo concederé”. No permitas que nuestra fe falle, Señor, sino permítenos recordar que recibimos lo que pedimos, si lo creemos, mientras recordamos que Jesús murió para asegurarnos eso y para garantizarlo.
96Señor, vemos que estás agrandando nuestro edificio. Fuiste Tú Quien hizo esto por nosotros, que nos diste esta ampliación de la iglesia. Y sabemos que fuiste Tú, Señor, Quien nos dio la iglesia en el principio. Te rogamos que bendigas estos esfuerzos.
97Señor, oramos por nuestro pastor, el Hermano Neville, Tu humilde, bondadoso y fiel siervo. Está muy dispuesto a ministrar en cualquier capacidad, no importa si fuere en el asiento de atrás o si fuere para limpiar la iglesia. Donde quiera que Tú lo necesites, allí desea él ser un instrumento, para servirte dondequiera que lo llames. Te rogamos, Dios, que lo bendigas.
98Dios, esta gran prueba por la que acabo de pasar, y estos síndicos que se pararon a mi lado, esta iglesia que oró por mí, y finalmente la victoria vino. Oh Dios, yo oro por ellos. Yo también los recuerdo a ellos, Señor, y estoy seguro que Tú lo haces.
99Recordamos las bendiciones que Tú has sido para nosotros. Y recordamos Tu Palabra, que nunca nos dejarías ni nos desampararías. La vejez no tendrá nada que ver con eso, Tú todavía te acordarás de nosotros, cuando el mundo ya no exista y el tiempo se desvanezca en la Eternidad. Está escrito algo así: “¿Se olvidará una madre de lo que dio a luz? Yo nunca me olvidaré de ti. Te tengo esculpido en las palmas de Mi mano”, los clavos que grabaron nuestros nombres. Sabemos que Tú te acuerdas de nosotros, Señor.
100Y que Tú estés siempre en nuestros más tiernos recuerdos, como nuestro Salvador, nuestro Sanador, nuestro Rey, nuestro Amante, nuestra Vida, nuestro Sol, nuestro Todo en todos, esa fuente inagotable de la gracia y amor de Dios para nosotros los seres humanos caídos de la familia de Adán. Concédelo Señor, mientras nos encomendamos a Ti ahora, al salir del Tabernáculo en esta noche, recordándonos de Jesús. Amén.
101¿Se recuerdan Uds. de Él?” ¿Le aman? Ahora, creo que en nuestro pequeño mensaje entrecortado, pudiéramos decir esto. Pablo dijo: “Todo lo que hagamos, hagámoslo en el Espíritu”. Nosotros deberíamos acordarnos de Él en todas las cosas. No tomemos una decisión hasta que le recordemos; no hagamos nada porque sea racional. Si el enemigo te hiere en un lado de la mejilla, recordemos lo que Él hizo antes de defendernos. Recordemos cómo actuaba él. Si hubiere que tomarse una decisión, esperemos, recuerden qué clase de decisión pensamos que Él tomaría, y permitamos que esa sea nuestra decisión. Si nos apresuramos, recordemos que Él nunca andaba con prisa. ¿Ven? Si nos ponemos demasiado ansiosos, recordemos que Él habita en la Eternidad y que el tiempo no significa nada para Él. Es el motivo y el objetivo de nuestro corazón. Recordémosle.
102Y recordémosle ahora mientras cantamos este himno en el Espíritu de Su Presencia: Yo Le Amo. Si Ud. habita en amor, Ud. habita en Dios, porque Dios es amor. Los que habitan en Dios, habitan en amor. ¿Ven? Y el amor no tiene odio. El amor no tiene envidia. El amor no se envanece. El amor no hace nada indebido. El amor siempre es gentil, dulce, perdonador, benigno. No importa cuán amargados sean los demás, el amor permanece el mismo. El amor es lo máximo de la gracia. El amor es lo máximo de Dios para nosotros. Después de que todos los demás dones y cosas se hayan acabado, nuestra profecía, nuestras lenguas, nuestras interpretaciones, todo lo que hayamos hecho, o lo que sea, cuando el amor entra, es lo máximo. Está por encima de todo, porque todo lo demás falla. Es la decisión de la Corte Suprema. Es el Poste de amarre. Es la Estrella del Norte que mantiene a los marineros alineados. Es la Brújula que nos guía. El amor es el absoluto. Recordemos eso mientras cantamos: “Yo Le Amo”. Yo Le amo, yo Le amo Porque Él a mí me amó Y me compró mi salvación Allá en la cruz. Yo Le amo, yo Le amo Porque Él a mí... Ahora recuerden: “Él me amó, y dio a Su Hijo”. Y me compró mi salvación Allá en la cruz.
103Ahora, mientras nuestra hermana nos toca este himno, [El Hermano Branham comienza a tararear Yo Le Amo—Ed.] Ahora en la dulzura del compañerismo, mientras estamos sentados juntos en lugares Celestiales en Cristo, saquemos todo, todo de su corazón. Y recuerden, lo dice la Palabra de Dios. Yo soy Su siervo. Él está aquí. Entonces estrechemos nuestras manos unos con otros y digamos: “Dios le bendiga, hermano”. Si Ud. tiene un enemigo, levántese y vaya a él, ¿ven?, “Dios le bendiga, hermano”, mientras cantamos el coro otra vez y nos saludamos de mano el uno al otro. Háganlo ahora, con mucha dulzura en el Espíritu. Yo Le amo, [El Hermano Branham dice. “Dios le bendiga Hermano Roy”.] yo Le amo, Porque…mí me amo Y me compró mi salvación [El Hermano Branham saluda de manos.] Ahora con nuestras manos levantadas. Yo Le amo, yo Le amo Porque... (¡Acuérdense de Jesús!) Y me compró mi salvación Allá en la cruz.
104Ahora inclinemos nuestros rostros y tarareémoslo. [El Hermano Branham empieza a tararear Yo Le Amo—Ed.] ¡Recordando a Jesús! [El Hermano Branham sigue tarareando.] Él a mí me amó. [El Hermano Branham sigue tarareando.] Allá en la cruz.
105Ahora mientras nuestra hermana toca dulce y suavemente, le voy a pedir a nuestro buen hermano… Hermano Neville, ¿desea decir algo? Muy bien. Le voy a pedir al Hermano Collins allá atrás, nuestro hermanito leal aquí, uno de los asociados, que nos despida en oración. Mientras inclinamos nuestros rostros, Hermano Collins.