Photo

~ EXPRESIONES ~
1Junto con estos testimonios y reconocimientos de nuestra Hermana fallecida, a mí también me gustaría dejar estas palabras. Mi primer trato con la familia de Bell fue a través de su esposo Jimmy, quien era un gran amigo íntimo de mi padre que ya partió. Y luego, al pasar los años, me convertí en un ministro y conocí a la Hermana Bell, y la conocí como una cristiana muy devota. Todos nosotros la extrañaremos en todas partes. Es muy fácil decir palabras acerca de alguien así, porque uno no tiene que reservarse nada. Ella era lo que se requería para ser una cristiana.
2Cuando escuché a la hermana cantar, hace unos momentos, me hizo recordar mucho sus cantos, como nosotros la conocimos a ella por aquí. A ella le encantaba cantar. Me alegra que hayan hecho esto, porque eso realmente expresó cómo se hubiera sentido la Hermana Bell. A ella le hubiera gustado expresarse de esa manera. Mi oración, mi oración sincera es que todos nosotros lleguemos al final del camino con un testimonio como el que tuvo ella.
3Deseo leer algo de la escritura aquí, sólo una porción. Yo creo que ella era una gran amante de la Palabra de Dios, y Su Palabra es tan Eterna. Y yo pensé que leería una porción del capítulo 14 de Job. El hombre nacido de mujer corto de días, y hastiado de sinsabores, Sale como una flor y es cortado, Y huye como la sombra y no permanece. ¿Sobre éste abres tus ojos, y me traes a juicio contigo? ¿Quién hará limpio a lo inmundo? Nadie. Ciertamente sus días están determinados, Y el número de sus meses está cerca de ti; Le pusiste límites, de los cuales no pasará.Si tú lo abandonares, él dejará de ser; Entre tanto deseará, como el jornalero, su día. Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán. Si se envejeciere en la tierra su raíz, Y su tronco fuere muerto en el polvo, Al percibir el agua reverdecerá, Y hará copa como planta nueva. Mas el hombre morirá, y será cortado; Perecerá el hombre, ¿y dónde estará él? Como las aguas se van del mar, Y el río se agota y se seca,Así el hombre yace, y no vuelve a levantarse; Hasta que no haya cielo, no despertarán, Ni se levantarán de su sueño. ¡Oh, quién me diera que me escondieses en el Seol, Que me encubrieses hasta apaciguarse tu ira, Que me pusieses plazo, y de mí te acordaras! Si el hombre muriere, ¿volverá a vivir? Todos los días de mi edad esperaré, Hasta que venga mi liberación. Entonces llamarás, y yo te responderé; Tendrás afecto a la hechura de tus manos. Pero ahora me cuentas los pasos, Y no das tregua a mi pecado.
4Al leer de la Palabra Eterna, me gustaría que meditáramos sobre una sola palabra por unos pocos momentos, y esa palabra es: Expresiones.
5Hay tanto en la vida que son expresiones. Y no hay nadie quien viva sobre la tierra que en algún momento de su vida no haya tenido que detenerse a meditar de dónde vino, cuál es su propósito aquí, y adónde irá algún día. A todos nos gustaría mirar más allá de la cortina.
6Leyendo aquí del libro más antiguo de la Biblia, Job, este patriarca, él estaba tratando de descubrir esta misma cosa. Y él estaba desahogando su impulso de Dios, expresando lo que sería la vida después de la muerte.
7Cuando somos confrontados con algo así, a veces pensamos que esto es todo. Pero no lo es. Es un cambio. Es dar un paso más arriba. Es pasar de una vida a otra.
8Y el profeta Job, mientras pensaba acerca de estas cosas, él descubrió eso en la botánica, la vida de las plantas, la vida de los árboles. Así que él se estaba dando cuenta de cómo es que Dios debía estar en la creación; que si Él hizo la creación, entonces que Él debía vivir en la creación, porque Él la hizo por un propósito, para Él mismo vivir en ella como una casa que un hombre construyera. Estas vidas tan pequeñitas que están en toda la creación de Dios, están sujetas a su Hacedor. Y él estaba pensando, que, si viniera una tormenta y destruyera un árbol fuerte, sin embargo, que ése no era el fin de ese árbol. Volvería a vivir. Si el árbol moría, viviría.
9Y muchas veces, cuando nosotros estamos frustrados, si tan sólo miramos a nuestro alrededor, pudiéramos ver a Dios en todas partes. Ahora lo tomaremos a Él, como en el árbol. Si el árbol es puesto aquí…
10Y todo está aquí para cumplir un propósito, así como nosotros estamos aquí para cumplir un propósito, así como nuestra Hermana estuvo aquí para cumplir un propósito. Todos nosotros estamos aquí para un propósito de Dios, si podemos descubrir cuál es ese propósito y luego cumplirlo bien, ciertamente… Si Dios tiene el suficiente cuidado de que haya una resurrección para la vida botánica, Él también tiene cuidado de que haya una resurrección para la vida humana.
11Así que el patriarca Job se fijó, que si el árbol moría, volvía a vivir. Y cómo es que el verano e invierno cambiaban a sus existencias, y cada día dejaba un testimonio. Él notó que el árbol estaba vivo en la época de verano y parecía que en la época de invierno moría, las hojas que colgaban del árbol.
12Ahora, en la Escritura se nos enseña que hay un Árbol de la Vida. Estaba en el huerto del Edén. Y este Árbol de la Vida es de donde penden los cristianos, como una hoja de este Árbol.
13Y en la época de invierno, cuando las hojas están bonitas, pues, ellas... O, en la época de verano, mejor dicho, cuando las hojas están bonitas y verdes, después de cierto tiempo llega la helada y les da diferentes colores, y ellas caen del árbol. Y la vida regresa a la raíz del árbol. Si nos damos cuenta, es algo misterioso.
14Aquí hace algún tiempo, yo fui confrontado, para hablarle a un hombre que reclamaba ser un infiel, un incrédulo. Y estábamos parados junto a un árbol de manzana que le pertenecía a él. Y yo le pregunté cuántos años tenía el árbol, y él me dijo cuántos años, y cuántas medidas de manzanas producía cada año. Y esto era a principios de agosto, y yo sabía, me di cuenta que las manzanas ya estaban cayendo, y las hojas se estaban poniendo marrones. Y le dije: “Me gustaría hacerle una pregunta”. Yo dije: “¿Por qué esas hojas se están poniendo marrones y cayéndose del árbol antes de que llegue la helada?”.
15“Bueno”, dijo él: “Ya viene el invierno y la razón que se ponen marrones es porque la vida ha dejado la hoja”. Yo dije: “¿Adónde se fue la vida?”
16Y él me dijo: “De regreso a la raíz del árbol, de donde vino”. Y yo le pregunté: “¿Es ese el fin del árbol?”.
17Él respondió: “No. Esa vida regresará la próxima primavera, con una hoja nueva”. Él no lo había notado antes.
18Yo dije: “Entonces, le ruego que me diga, señor, ¿qué Inteligencia desprende a esa hoja del árbol aun antes del tiempo frío, y envía su vida de regreso al suelo, para preservarla, hasta que llegue otra estación? Ud. podría echar agua en un balde y colocarlo en un poste, y nunca cambiará para esa estación. Así que eso demuestra que existe un Dios Quien domina la vida”.
19Y nosotros que reclamamos ser cristianos, que somos nacidos del Espíritu de Dios, hemos sido, por la gracia de Dios, transferidos de un árbol de muerte a un árbol de Vida. Y cuando una de las hojas se cae, como escuché aquel testimonio del... iglesia maravillosa, de la iglesia bautista Gilt Edge, de la que muchos de mis preciosos amigos son miembros, donde una de sus hojas se ha caído. Nosotros sabemos que esa vida ha regresado al Dios Quien la dio para algún propósito, y que regresará en la resurrección general; para no volver a caer, en el milenio. Ese tiempo grandioso está aproximándose.
20Job había notado estas cosas. Luego se fijó en la vida del Sol.
21Si Uds. se fijan, cuando el sol sale en la mañana es un bebé. Sus rayos son débiles. Luego llega a su adolescencia, como a las nueve o diez en punto. Luego en el mediodía, a la mitad del día, está en su fuerza. Después comienza a caer, y finalmente se oculta nuevamente en el occidente, a medida que muere para ese día. ¿Pudiéramos llamar a eso el fin del sol? No. La mañana siguiente vuelve a salir, trayéndonos un nuevo día.
22Ahora, ¿qué es esto? Es la expresión de Dios. Y la palabra expresión quiere decir: “Dar a conocer un sentimiento”. Es la expresión de Dios para nosotros, para hacernos saber Su sentir por nosotros, que la muerte no nos separa eternamente. Nosotros resucitaremos, regresaremos.
23Cada vez que la semilla muere en la tierra, en el otoño del año, así como estas flores, ellas, las semillitas salen de ellas cuando les pega la helada, y la semilla cae al suelo. Y tan extraño como pudiera parecer, pero es la verdad, Dios es tan infinito que Él no pasa nada por alto. Él tiene una procesión fúnebre para Su flor. Después de que la helada las azota, luego vienen las lluvias del otoño, y lágrimas enormes de gotas de lluvia, caen del cielo, y sepultan la semilla de esa flor, la acarician, y tal vez se hunda una pulgada debajo de la tierra. Luego empiezan a soplar los vientos fríos del invierno y desaparecen los pequeños pétalos, desaparece el tallo, y luego la pulpa se congela y se seca. Y entonces la semillita se congela y la pulpa sale de ella. Y, pues, para la primavera, uno no puede encontrar que haya quedado nada de eso.
24Pero ¿será ése el fin de la flor? Jamás. Ella fue puesta aquí para un propósito. Y cuando ha cumplido bien su propósito, entonces Dios nos hace saber, por medio de esa flor, Su expresión para nosotros.
25Tan cierto como el sol se acerca un poquito más a la tierra, para traer un rayo más cálido, uno no podría ocultar esa vida en ninguna parte. Uds. podrían cubrirla con una roca. ¿Se han dado cuenta que cuando Uds. vacían el concreto en el invierno, dónde hay más grama en la primavera? Justo alrededor del borde del concreto. ¿Por qué es esto? Es esa vida que está debajo de la roca. Cuando el sol comienza a bañar la tierra, Ud. no puede retener la vida. Saldrá por debajo del concreto y levantará su cabecita, para alabar a Dios, porque el sol es la resurrección. El s-o-l es la resurrección de toda la vida botánica. Ud. no puede ocultarla mientras que el sol brille.
26Muchas veces pareciera que el H-i-j-o estuviera muy lejos. Pero cuando Él empieza a brillar: “El Hijo de justicia se levantará con sanidad en Sus alas”. Y toda vida, sin importar en donde esté sepultada, cuán profundo, cuán lejos en las aguas, en las arenas, o en las rocas, se levantará para la gloria de Dios.
27Porque Dios nos está expresando, mostrándonos exactamente lo que Él está haciendo. Su propósito es mostrarnos a través de las flores, a través del sol, a través de los árboles, a través de toda vida, que Él es la resurrección y la Vida. Dios resucita Su vida cuando ella cumple Su propósito.
28Y si la flor cumple su propósito, y Dios tiene una resurrección para la flor, ¿cuánto más para nuestra hermana quien cumplió su propósito en la vida? Dios tiene una resurrección para aquellos que cumplen Su propósito. Nosotros podemos hallar nuestro propósito y luego servirle a Él.
29Éstas floresitas, Uds. pudieran preguntar acerca de ellas. Ellas están aquí en esta tarde para cumplir un propósito. Para eso fue que Dios tuvo a estas flores, para cumplir un propósito. Pudiéramos seguir y seguir.
30Si Uds. se fijan, éstas flores no son todas del mismo color. Ellas varían en color, mostrando que Dios es un Dios de variedad. A Él le gustan los diferentes colores. Al juntarlas se forma el ramo de flores que Él ama. Dios es un Dios de variedad. Él tiene Sus flores blancas, Él tiene Sus flores rojas, flores de todos los colores. Y al ponerlas juntas cumplen Su propósito.
31Él tiene montañas grandes, colinas pequeñas y llanuras. Él tiene desiertos. Él tiene mares. Él tiene el roble, la palmera. Todo armonizando en su lugar, donde Dios, el Dios de toda la naturaleza puede vivir y disfrutar de Sus existencias, mientras vive en Sus criaturas de tiempo que están cumpliendo Su propósito.
32Si Él tiene el suficiente cuidado para resucitar eso, e hizo una vía de escape para eso, para ser usada nuevamente en el futuro, ¿cuánto más cuidado tiene Él de Su pueblo, sin importar quiénes seamos, qué raza, credo, o lo que fuere, que podemos habitar juntos en la unidad de la Presencia de Dios y Su bendición? Algún día habrá una resurrección, tan cierto como hay una resurrección para la flor. Todos vemos eso. Todos creemos eso. Sabemos que todas estas cosas son expresiones. Ellas están testificando, diciéndonos, dándonos a conocer un sentir que Dios quiere que experimentemos.
33Las personas que enviaron estas flores, los amigos de nuestra hermana que enviaron estas flores, ellos también están dándole a conocer a la familia, expresándoles su sentimiento de condolencias por una amiga, una hermana, o ser querido. Ellos están tratando de expresar. Son expresiones, dando a conocer, declarando algo.
34Todas estas cosas de las que pudiéramos hablar durante horas, las expresiones de Dios para la raza humana, todas estas juegan su papel, y lo desempeñan bien. Cada flor, cada árbol, cada amanecer, cada atardecer, todo desempeña bien su papel. Pero todas esas expresiones de Dios, nos dan a conocer, y nos dan un ejemplo de que un día Él iba a mostrar una gran expresión; una expresión Eterna.
35Luego Él nos envió Su imagen misma, en la forma de Su Hijo. Dios envió a Su Hijo, en la imagen expresa de Sí mismo, para expresarle a la raza humana lo que Él pensaba de nosotros. Él cambió Su forma y llegó a ser hombre, llegó a ser uno de nosotros.
36De Dios, el Padre eterno, del gran Creador, Quien antes de que hubiera un mundo, llenaba todo espacio y tiempo. Ni siquiera había un medidor o un fotómetro, ni había un átomo o una molécula, el aún era Dios. Y Él siempre será Dios. Pero Aquel grande Quien... Si Uds. pudieran levantar la mirada en la noche y contemplar las estrellas del sistema solar… Hace unos años, yo tuve el privilegio de mirar a través de este gran telescopio, y donde ellos reclaman que uno podía mirar a ciento veinte millones de años luz, fotómetros. Y más allá de eso todavía hay lunas, estrellas y mundos, que Él controla.
37Y entonces Él tuvo el suficiente cuidado de hacernos una expresión a nosotros, sabiendo que Él es tan grande y, sin embargo bajó en forma de un ser humano para expresar lo que Él era. Llegó a ser un varón de dolores, experimentado en quebranto. Él vivió una vida humana. Él no tenía lugar donde recostar Su cabeza. Él estaba expresando lo que Dios era. Él sanó nuestras enfermedades cuando estábamos enfermos. Resucitó a los muertos para mostrar que Él era la imagen expresa de Dios. Él trazó un plan para todos nosotros, donde nosotros también pudiéramos mirar estas pequeñas expresiones y ver a Dios. Luego nosotros podríamos levantar la mirada y ver la gran expresión de Dios y tener entonces la seguridad de que cuando lleguen estas horas, éste no es el fin de ello.
38Me gusta la expresión que hizo nuestra hermana al cantar hace unos momentos: “Esta es mi hermana. Yo no podría cantarlo de esta manera a menos que ella supiera dónde estaba”. ¿Ven?
39Hay una manera en que sabemos hacia dónde vamos, porque la imagen expresa de Dios trazó este plan. Y Él dijo que todo aquel que aceptara este plan tendría Vida Eterna. Juan 5:24 dice: “El que oye Mis Palabras y cree al que me envió, tiene Vida eterna, y no vendrá a juicio; mas pasó de muerte a vida”.
40La más grande expresión de todas fue Jesucristo, Quien abrió un camino para nosotros. Él cumplió y vindicó todas las expresiones que estas flores y la vida botánica, y así sucesivamente, y el sol, el sistema solar, han presenciado antes de Su venida, que iba a venir un Justo que nos haría que lo creyésemos firmemente, por cuanto Él sería la imagen misma de Dios. Y cuando Él vino e hizo lo que hizo, Él probó que estas expresiones eran correctas. Él las vindicó. Porque, así como una flor se levanta nuevamente, el árbol se levanta nuevamente, el sol sale nuevamente, también el cristiano se levantará nuevamente. Tiene que hacerlo, porque Dios, en la imagen expresa de un ser humano, un ser humano en la imagen expresa de Dios, lo probó por medio de Su resurrección.
41Y en eso, cuando el profeta vio estas cosas suceder, Job, cuando él vio toda la vida botánica, y demás… Entonces nosotros quienes estamos familiarizados con la Biblia sabemos eso, sentado allí sobre este montón de cenizas, angustiado, la aflicción lo había golpeado. Los miembros de su iglesia le habían dicho que él era un... que había pecado secretamente.
42Muchas veces se ha dicho que: “Una persona que muera prematuramente, o algo así, que tal vez fue algún pecado que ellos cometieron, que ellos hicieron algo malo”. No. Ese no es el caso con el cristiano.
43Cuando él vio esta gran y final expresión, Dios dando a conocer Su plan por medio de Jesucristo, él clamó con una voz… Cuando los relámpagos destellaron y los truenos rugieron, él dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo. Y después de deshecha esta mi piel, aun he de ver en mi carne a Dios; al cual yo tengo de ver por mí mismo”. Él vio esa expresión final, con muchos cientos de años de anticipación. Pero, siendo un profeta, él vio la venida de la gran expresión de Dios en visión.
44Él podía mirar y ver la resurrección de las semillas. Él podía ver la resurrección de los árboles, y la resurrección del sol, después de haber cumplido su tiempo, y levantado de nuevo; servido por un día, y levantado para otro día. Las flores mueren para un servicio fúnebre y resucitan para otro servicio fúnebre, todo desempeñando su propósito. Entonces él vio a lo lejos la venida de aquel Justo, y exclamó: “Yo sé que mi redentor vive”.
45David dijo: “Mi carne descansará en esperanza porque no dejarás mi alma en el infierno, ni dejarás que Su Santo vea corrupción”. Él vio ese día, esa expresión perfecta de Dios, lo que Él iba a hacer; para darle a entender al hombre que la muerte no es el fin del camino.
46Este no es el fin. Este es el comienzo. Es el fin del pesar, es el fin del tiempo de decisión, pero es el principio de un tiempo de gozo y de recompensa. No es el fin de todo. Simplemente es el final de las cosas mortales, para comenzar lo inmortal. Ella se ha ido a su descanso. ¡Que Dios la tenga en su gloria!
47Ahora, él clamó esta gran expresión porque vio lo que iba a suceder.
48Ahora, lleguemos a esta conclusión: Nos hemos reunido aquí hoy, para expresar, o para dar a conocer nuestros sentimientos por una vecina, por una hermana, por una esposa, por una madre. Es por eso que nos hemos reunido en esta tarde: para dar a conocer y expresar nuestro sentimiento y nuestra pérdida. Es por eso que estamos aquí, para hacer esto. El padre expresó la pérdida de su esposa; los hijos, la madre; la vecina, o la hermana.
49Mientras escuchaba a los ministros a través del recinto, haciendo esos comentarios tan maravillosos, gloriosos, consoladores, bien definidos, de lo que nuestra hermana significó para ellos y para sus congregaciones. Nosotros los ministros venimos en esta tarde (Por supuesto que también nos sentimos tristes en nuestros corazones), pero hemos venido para dar a conocer también una expresión de Dios, Su Verdad acerca de todo este asunto. Hemos venido a expresar lo que Dios dice al respecto, para consolar los corazones de las personas; para hacerles saber que, a pesar de lo duro que sea el golpe, sin embargo está en la providencia del Dios Todopoderoso hacerlo de esta manera, y es Su plan. Y que este no es el final sino el comienzo de una nueva vida.
50Luego nosotros, a quienes Dios enseña en Su Palabra acerca de estas cosas, venimos a mostrar nuestra expresión. Y qué feliz me siento por esto en esta tarde, de que todos podamos expresar la misma cosa hacia la Palabra de Dios, por cuanto ella la cumplió.
51La Hermana Bell, como la conocimos aquí en el Tabernáculo, una cristiana encantadora y santa, ella también mostró sus expresiones. Ella dio a conocer su sentir acerca de Dios. Hace un rato, mientras escuchaba que se leía su biografía, yo creo que ella tomó su decisión allá en Tennessee incluso antes de que Jim se casara con ella. Ella hizo su expresión. Esos son los testimonios, y hasta donde sé, desde ese día, ella nunca cesó de mostrar esa expresión. Quizás esté hoy por allá en los corredores del Cielo, en algún lugar allá en las esferas eternas de la Gloria, caminando por las calles de Dios, expresándolo aún. Ella sigue expresándolo más allá de estas sombras de esfera mortal.
52La Hermana Bell, como la conocimos, no se avergonzó de su testimonio. Ni una sola vez se apenó de su testimonio. Siempre estuvo dispuesta a decir algo. Ella lo expresaba sin avergonzarse. Cómo es que yo la he visto pararse allá atrás con las manos alzadas y las lágrimas bajando por sus mejillas. La veía parase aquí en este púlpito y entonar cantos que hacía que toda la iglesia entrara en un clamor por aquella Tierra más allá. Ella no se avergonzó. Ella manifestaba su expresión en todas partes. A Cada vecina, a cada iglesia, en todas partes donde se asociaba, ella se daba a conocer y expresaba lo que pensaba acerca de Dios. Eso era su vida. Todo lo que ella podía ser, ella expresó lo que ella era en Jesucristo: una criatura nacida de nuevo.
53Ella era buena amiga de mi querida madre, quien hace dos semanas subió las mismas Escaleras doradas. Hoy ellas están juntas.
54¡Qué cosa tan maravillosa es ver estas expresiones de lo que Dios hace! Sus cartas, la Hermana Bell… Cada vez que yo llegaba a casa, mi hijo Billy me traía un montón de cartas, llamadas telefónicas, constantemente, de la Hermana Bell. “Ore por éste. Ore por aquél”. ¿Qué estaba haciendo eso? Para mí, eso era su expresión, su manifestación de lo que había dentro de ella; una carga por su prójimo, una carga por sus hijos, una carga por todo el que estaba a su alrededor, por cada persona enferma.
55La Hermana Bell vivió casi por la gracia de Dios, los últimos años. Ella era una fiel creyente en el poder sanador de Dios. Y sucedió que la otra noche…Yo nunca en mi vida había orado por ella, y oré con esa santa amada, para que Dios la sanara.
56Y la otra noche cuando me llamaron, yo acababa de llegar de Arizona como a medianoche. Ellos llamaron a mi hijo y le dijeron: “La Hermana Shepherd, una amiga de la Hermana Bell, quiere que ores por ella. Ella está en el hospital”. Yo entendí que era la Hermana Shepherd, alguna señora que tal vez se encuentre aquí en este momento, llamada Shepherd, a quien ella conocía. Yo pensaba que ella estaba en el hospital.
57A la mañana siguiente volvieron a llamar, como a las once y algo, y dijeron: “No es la hermana Shepherd. Es la hermana Bell misma que está en el hospital”. Y ver eso, la sabia providencia y el plan de Dios. Antes de que pudiésemos llegar allí, ya la Hermana Bell había subido las Escaleras de oro. Antes de que yo pudiera llegar allí, Dios había arrancado Su rosa de color, para formar Su ramo de flores para el Milenio. Antes de yo llegar allí, ella se había ido a encontrarse con Dios. ¡La expresión del amor de Dios!
58Todos estos años de feliz matrimonio fue una expresión de su lealtad como esposa, para formar un hogar para su esposo y sus hijos. Eso se expresó a través de los tiempos difíciles, cuando pequeñitos alrededor de la mesa, y la situación estaba difícil. Y, una madre, se necesita de una verdadera madre para saber cómo juntar las cosas, para hacer que duren, cuando esas boquitas hambrientas están alrededor de la mesa. Pero, pararse fielmente al lado de su esposo, pararse al lado de sus hijos, ¡fue una expresión de genuina lealtad! Eso está delante de cada uno de Uds. Yo no tendría que decirlo. Uds. saben que esa es la verdad. ¿Ven? Sí, señor.
59¡Y su suplica constante por sus hijos! Yo no creo que me la haya encontrado, o despedido de ella, que no hiciese una petición por esos hijos. Eso mostró genuina maternidad, sabiendo que la vida es solamente un sueño, o un lugar de preparación para sus hijos. Ella quería encontrarse con ellos en una Tierra más allá de ésta, donde no habría más tiempos difíciles. Ella siempre me decía… (Ella me llamaba “Hermano Billy”), ella decía: “Hermano Billy, ore por mis hijos, que ninguno de ellos se pierda”. ¡Si eso no es expresar verdadera maternidad…! Una madre que está interesada en sus hijos, interesada en sus vecinos, en su esposo, en sus seres queridos. ¡Eso era Dios en esa mujer, expresando cosas Eternas!
60Cómo me compadezco de su esposo, mi buen amigo. Cómo me compadezco de esos muchachos, oír un mensaje de, algunos de ellos que están en Alemania y diferentes lugares, de “Mamá ha partido”. Ella tal vez se haya ido de su presencia aquí, muchachos, pero ella no está muerta. Ella está viva por siempre jamás. Ella está viviendo en una Tierra donde ella oró para que cada uno de Uds. vaya a encontrarse con ella. No la desilusionen. Yo estoy seguro que ella no lo hará.
61Vemos que en esta tarde a esa rueda le falta un rayo. Yo recuerdo cuando el primer rayo fue quitado de mi familia. Uno a uno irá cayendo. No tardará mucho. Pero escuchen, esa rueda puede ser unida nuevamente, en una Tierra donde no hay ruedas rotas, donde la gran economía de Dios puede ser alcanzada y puede seguir rodando por las edades. ¡Que sea de esa manera, familia! Uds. siempre tuvieron a mamá; ahora estén con ella para siempre. Eso es correcto.
62Otra cosa que expresó el amor de Dios. Según entiendo, su petición fue que ella no envejeciera y dilatase, tuviera que esperar y ser cargada de aquí para allá en su vejez, tullida, enfermiza, y muriendo a mengua. Dios le concedió esa petición. Eso es correcto. Pues, hace sólo dos domingos, ella estaba parada aquí en una banca, cantando el Evangelio glorioso de Cristo.
63¿Qué es esto? ¿Qué es esto que una madre de aproximadamente sesenta y cinco años de edad, se haya ido, al parecer, prematuramente? ¿Qué significa eso? Es Dios expresando Él mismo que: “Él no detendrá ningún bien de aquellos que andan rectamente”. Dios expresando en su muerte misma, es Dios expresándonos a nosotros, que Él es Dios, y que Él le concederá el deseo de su corazón a aquellos que caminen rectamente delante de Él.
64Viendo esto, que Él es Dios, y que todos nosotros tenemos que llegar a este lugar, miremos entonces Sus muestras de expresiones. Su amor, Su Iglesia, Su pueblo, y todo lo que existe, son todas las expresiones de Dios para nosotros. Entonces yo pienso que todos deberíamos inclinar nuestros rostros en humildad y agradecerle a Dios por esta vida que, por medio de Cristo, ha vencido hasta la misma muerte.
65Y luego las Palabras de Jesús cuando fue a la hija de Jairo: “Ella no está muerta sino dormida”. Ella ha ido a su reposar del sueño y no a su muerte, pues ella murió hace muchos años cuando era una muchachita, y ahora vive en Cristo; y para nosotros sólo está dormida, pero despierta con Cristo.
66Inclinemos nuestros rostros entonces y demos gracias por esta vida tan valerosa.
67Padre Celestial, desde luego que Tú conoces nuestros corazones y los pensamientos de nuestra mente. Tú sabes todo acerca de nosotros. Somos la Creación de Tus manos. Y Tú sabes que nos duele ver a la Hermana Bell ser quitada de nosotros. Pero Dios, inclinamos nuestros rostros y corazones, en gratitud de que su petición le fue concedida y que Tu deseo para ella fue cumplido. Que, aun aquí al final del camino, cuando su biografía está escrita en la vida de todo aquel con quien ella se relacionó, de que ella fue Tu sierva. Que su influencia viva por mucho tiempo en los corazones de todos los que la conocieron. Dios, te rogamos que le des descanso a su valerosa alma en aquella Tierra que ella amó, y de la cual habló y cantó todos estos años.
68En esta tarde yo oro por Jimmy, Señor. Al verlo sentado allí, y expresando sus pensamientos mientras que las lágrimas cristalinas le bajaban por la mejilla. Él está pensando en una esposa leal. Y estos hijos a quienes les bajan las lágrimas por sus mejillas, ellos están pensando en una madre encantadora. Y te rogamos, Dios, que les bendigas. Consuela sus corazones. Extiende esa Mano que llega más allá del alcance de cualquier otra cosa, que puede llegar al corazón humano y darles esta satisfacción, de que algún día nos volveremos a encontrar, y nunca tendremos otro servicio fúnebre Allí.
69Bendice a sus seres queridos, a sus hermanos, a sus hermanas, a sus nietos, a sus vecinos y a estas iglesias, Señor. Sabemos cuánto ellos la amaban. Así como ella caminó entre nosotros, caminó entre ellos. Y junto con ellos, Señor, compartimos este gran sentimiento mutuo, de que nosotros le amamos. Y estamos aquí expresándote nuestra gratitud por su vida.
70Moldéanos Señor, y haznos, para que nosotros también, cuando lleguemos al final del camino, podamos estar listos para encontrarnos contigo. Perdona nuestros muchos pecados, Oh Dios Eterno. Ten misericordia de nosotros, Señor, porque estamos débiles y cansados.
71Y te ruego que en esta tarde nos des consuelo. Que podamos hallarlo en estas palabras que han sido expresadas de Tu Palabra, por los diferentes ministros, y aquellos que son ordenados para traer estas cosas, y a los vecinos y amigos. Que lo hallemos allí, con el testimonio de las flores y de los árboles, del sol, y de las hojas; y sobre todo, con la Presencia del Espíritu Santo, el cual da testimonio de la resurrección de Cristo. “No os dejaré huérfanos. Yo rogaré al Padre y Él os dará otro Consolador para que esté con vosotros para siempre”. ¡Oh, cuánto le amamos, Señor! Y cuánto apreciamos que lo hayas enviado a nosotros, para darnos esta seguridad bendita en estas horas y momentos de angustia. Ahora danos fuerzas para la parte que sigue del servicio.
72Quiero pedirte en especial, Señor, por estos muchachos sentados aquí con sus uniformes. Benditos sean esos muchachos, mientras tendrán que regresar a sus rangos. Pero te ruego, Señor, que en aquel día… Nosotros apreciamos esos uniformes que ellos llevan puestos ahora, pero que la oración de mamá sea contestada: que ellos sean vestidos en la santidad y justicia de Jesucristo, en aquel día. Las muchachas, y todos juntos, Señor, eso es lo que deseamos ser, los soldados cristianos, con una fe muy fuerte. Guíanos y dirígenos hasta ese día, Señor, cuando nos volvamos a encontrar.
73Te damos gracias por su vida y rogamos que seas con todos nosotros hasta que todos nos encontremos a Tus pies. Te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.