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~ EXPLICANDO EL MINISTERIO ~
1Gracias hermano Demos. Yo no tengo ningún negocio aquí arriba, quitándoles el tiempo al Hermano Brown y a otros. Pero verdaderamente aprecio la oportunidad de estar en Phoenix, y—y es… No hay manera de expresar lo que siento por la gente de aquí de Phoenix que se ha reunido (como siento por la gente de dondequiera), y el compañerismo que hemos disfrutado esta semana, o mejor dicho, la semana pasada, entre esas iglesias allá.
2Pude visitar diez iglesias diferentes, tres o cuatro organizaciones diferentes. Y el compañerismo entre los hermanos ciertamente fue tremendo. Recuerdo cuando el Hermano Williams pasó por aquí (creo que él venía de la clínica Mayo), y disfrutamos algunos momentos juntos.
3Ahora, hablando de esta convención… Yo he hablado muchas veces con los Hombres de Negocio. Alguien me dijo en una ocasión, dijo: “Oiga, Ud. es predicador. ¿Qué negocios tiene Ud. con los Hombres de Negocio?” Dije: “Es que yo soy un hombre de negocio”. Y dijo: “¿En qué clase de negocio está Ud.?” Yo dije: “En el de seguros—seguridad. Seguros de Vida”. Si alguien está interesado en una póliza, me gustaría hablar con Ud. después del servicio.
4Un agente de seguros, él vino a mi casa en una ocasión. Y éramos buenos amigos; fuimos juntos a la escuela. Su nombre es Wilbur Snyder; quizás él esté sentado aquí esta noche. Así que él me dijo, dijo: “Billy, quisiera saber si estarías interesado en una póliza de seguros”.
5Bueno, yo tenía un sentir un poco raro al respecto. Y yo… No respecto a él, sino respecto a eso de yo tener un seguro de vida. Ya está asegurada. Entonces le dije: “Wilbur”, dije: “yo no tengo ningún seguro como ese, no creo”. Dije: “Yo tengo una sola póliza”, y dije, “yo creo que esa será suficiente”. Y él dijo: “Oh, ¿ya tienes seguro, Billy?” Y yo dije: “Sí, ajá”. Y mi esposa me miró como diciendo: “¿Qué es lo que le ha pasado a él?” Y dijo: “¿Tienes una…? ¿Qué clase de seguro tienes tú, Billy?” Yo dije: “Bendita seguridad, Jesús es mío”. Y él dijo: “Billy, eso no te pondrá aquí en el cementerio”. Yo dije: “Pero me sacará. No me preocupa estar allí. Nunca me ha preocupado estar allí. Yo estaré allí. La cosa es salir de allí”.
6Entonces esta póliza de la que hablo... Así que, sí soy un hombre de negocio. Estoy muy contento de estar afiliado con estas personas que tienen— que son portadores de esta misma póliza: el seguro de Vida Eterna.
7Y miren, ayer fue la primera vez que traté de ver si el Espíritu Santo hablaría en una de estas convenciones. Y déjenme decirles por qué: nosotros estamos allí relajados, y gritando, y regocijándonos con el resto de ellos, disfrutando de unos buenos momentos. Y entonces es algo difícil. Por lo general en servicios como ése, yo no como quizás por uno o dos días; entro al servicio y me paro allí. Es una cosa misteriosa, sin embargo yo sé que viene de Dios. Yo estoy seguro de eso, de que viene de Dios.
8De niño, cuando nací… Uds. han oído mi historia, cómo es que esa Luz estaba suspendida sobre la camita donde nací. Mi madre y mi padre, ellos no sabían qué era eso. Y después, cuando yo apenas era un niñito, Él me habló, y dijo: “Nunca bebas (sencillamente…), ni fumes, ni te contamines en ninguna manera, porque hay una obra que hacer cuando seas de mayor edad”. Eso continuó.
9Y mi familia pensó que quizás… Cuando al principio las visiones empezaron a aparecer delante de mí, pues, yo iba y le decía a mi madre, “¿Sabe qué?”, yo—yo vi tal y tal cosa suceder”. Ella decía: “Billy, tú te quedaste dormido”. “No, mamá, yo no me quedé dormido”. Y nos dábamos cuenta que sucedía exactamente de esa manera.
10Y mis amigos Cristianos, nosotros no sabemos cuál será el tiempo de nuestra última reunión. Si nos reunimos aquí el año entrante (espero que sí nos reunamos), pero no hay duda que algunos de nosotros no estaremos aquí; partiremos antes del año entrante. En un grupo de esta cantidad de gente, donde hay enfermedades y gente anciana, y así por el estilo… Todos tenemos que encontrarnos Allá con nuestro testimonio otra vez. Así que debemos ser sinceros.
11Aprecié lo que dijo el hermano Ford hace unos instantes. Hay una cosa que está correcta, y esa es la Palabra de Dios. Esa es la pura verdad. Quédense exactamente con Eso. Entonces: “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, entonces pedid todo lo que queréis”.
12Ahora, esta es la manera que siempre me ha parecido a mí, amigos: que si Dios alguna vez fue Dios, Él todavía es Dios. Y si Él no cumple Su Palabra, entonces no hay nada en Ello.
13Como un joven que en una ocasión fue a un colegio para aprender a ser un ministro. Y mientras él estuvo ausente, la madre se puso seriamente grave. Y ella envió un telegrama al colegio para que su hijo regresara a casa, pues ellos pensaban que la mamá iba a morir. Y entonces a la mañana siguiente, otro telegrama llegó, que decía: “Ella está bien”.
14Como un año después, el muchacho visitó su hogar. Él dijo: “Mamá, me gustaría saber lo que el doctor hizo por Ud., y quién fue el doctor. Ese fue el caso de pulmonía, que yo sepa, que se haya recuperado tan rápido”. Y ella dijo: “Oh, hijo”, dijo, “no—no fue un doctor”. Y dijo: “Pero por otra parte, sí fue un doctor”. Dijo: “¿Cómo se llama?” Dijo: “El Dr. Jesús”. Él dijo: “Pues, ¿quiere Ud. decir Jesús, el Cristo?”
15Dijo: “Sí”. Dijo: “¿Sabes dónde está ese grupito de gente allá al lado de la calle, que tiene esa misioncita?” “Sí”. Dijo: “Ellos estaban llevando acabo una reunión allá una noche. Y tuvieron una reunión de oración. Y el doctor me dijo que yo no podía sanar. Yo estaba demasiado grave”. Y dijo: “Ellos dijeron que se sintieron guiados a venir y orar por mí”. Y ella dijo: “¿Sabes qué, hijo?” Dijo: “¡Gloria a Dios, Jesús me sanó!” Y entonces el muchacho dijo: “¡Mamá!, Tsk, Tsk, Tsk, Tsk. ¡Qué ridículo! Pues, Ud. incluso actúa como ellos. Ud. no debería hacer eso”. “Oh”, ella dijo: “Pero, hijo, está allí en la Biblia”. Dijo: “Ellos me lo leyeron de la Biblia. Pues, yo dije….” “¡Mamá!”, dijo: “Ud…. eso—eso no es correcto. Esa gente es analfabeta. Ellos—ellos no entienden la Biblia” Dijo: “Nosotros aprendimos esas cosas en el colegio”. Dijo: “Ellos no entien….” Dijo: “Hijo, espera un momento. Yo lo marqué”. Ella fue y leyó Marcos 16. “Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. “Oh”, él dijo: “Mamá, entienda que… nosotros aprendimos en el colegio que Marcos 16, del versículo 9 en adelante, ni siquiera está inspirado”. Ella dijo: “¡Aleluya! ¡Aleluya!” Él dijo: “Mamá, ¿qué es lo que le pasa a Ud.?” Dijo: “Yo simplemente estaba pensando. Si Dios pudo sanarme con una Palabra que no está inspirada, ¿qué podría hacer Él con la que realmente está inspirada?”
16Así que, Hermano Ford, yo creo que toda Ella está inspirada. Y eso es para lo que es.
17Casi he dejado el campo de servicio, porque es tan tremendo por allá en casa. La gente viene de todas partes. Y no hay nada… Yo no puedo manufacturar una visión. Se requiere a Dios para hacer eso.
18Pero… ¿Cuántos de Uds. han visto alguna vez esa fotografía? Ellos ya la han fotografiado muchas veces. Me imagino que hay cientos aquí que la tienen. Esa es la que fue analizada en Washington, D.C., fue analizada por el—el equipo de Edgard Hoover, por George J. Lacy, del Departamento de huellas y documentos del F.B.I. Ha sido fotografiada muchas veces. Es una Lucecita, como así de grande, una Luz ámbar ardiendo. Y esa es la que siempre me ha hablado a mí.
19Simplemente escudriñemos en el pasado. Si eso no es Escritural, entonces déjenlo en paz. Si alguna vez yo digo algo en presencia de Uds., como una doctrina o una enseñanza, que no está en la Biblia, olvídenlo, porque no está correcto. Y si el… cualquier ángel (no me importa cuán real se vea, y cuán inspirado él esté), si habla contrario a la Palabra de Dios, déjenlo en paz. Él no es de Dios. Gálatas 1:8 dice: “Si un ángel del Cielo os anunciare alguna otra doctrina de la que ya enseñamos, sea anatema”. Nosotros no— nosotros no aceptamos nada sino sólo lo que Dios….
20Ahora, nos damos cuenta que en la Biblia, cuando Dios guió a los hijos de Israel por el desierto… (Miren, espero que no esté tomando el tiempo del hermano Brown). Pero cuando…
21Sé que es difícil, estar sentado allí bajo tensión. Y un ministro debería estar allá en un cuarto en alguna parte, y salir ante la congregación bajo la dulzura de Dios, y—y estudiando solo. Y sé que es difícil.
22Así que cuando Dios guió a los hijos de Israel desde Egipto… Recuerden que el Ángel del Pacto era una Columna de Fuego. Todos sabemos eso. Ese era el Ángel del Pacto. Y sabemos que Ese era Jesucristo. Y nos damos cuenta que Moisés dejó a Egipto, teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que lo que Faraón le pudiera ofrecer en Egipto.
23Nos damos cuenta que cuando este Ángel fue manifestado, que Él era el Hijo de Dios. Él estuvo en la tierra. Nosotros sabemos de las obras que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra. Nos damos cuenta que Su… que Él había de ser el Mesías, y el Mesías tenía una señal que iba a seguir al Mesías. Y esa era la señal del profeta, pues Israel siempre fue enseñado a creer en sus profetas. Cuando Él estuvo aquí, Él dijo: “Yo salí de Dios, y voy a Dios”.
24Después de Su muerte, entierro y resurrección, Pablo iba camino a Damasco. Y en el camino, él fue derribado por una Luz, la Columna de Fuego. Ahora, recuerden: primero era una Columna de Fuego, luego fue hecha carne, después regresó a Dios. Y ahora, aquí Pablo la ve. Ninguno de los demás la vio, sólo Pablo.
25Uds. saben, en muchas ocasiones uno puede ver cosas que otros no tienen nada… no pueden ver en lo absoluto. Esos soldados, o quienes fuesen, los guardias del templo que estaban con Pablo, no vieron esa Luz. Pero fue tan real para Pablo, a tal grado que le cegó los ojos. Y Pablo clamó, dijo… él dijo… Primero, la Voz habló desde la Columna de Fuego, y le dijo: “Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?” Y él dijo: “¿Quién eres, Señor?” Y Él dijo: “Yo soy Jesús; y dura cosa te es dar coces contra el aguijón”. ¿Cuántos alguna vez han leído eso? Seguro.
26Luego Él, habiendo estado en el Espíritu, se manifestó en carne para quitar los pecados, Dios; regresó a Dios, Espíritu. Y ahora, cuando ellos toman esta fotografía hoy, entre nosotros, el pueblo del Señor, es la misma Columna de Fuego.
27Ahora, de la única manera que puede ser probado que es la misma Columna de Fuego, es que hará las mismas obras, si es la misma Columna de Fuego, el Espíritu de Dios. Jesús dijo: “Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque Yo estaré con vosotros; y en vosotros, hasta el fin del mundo”. Hebreos 13:8 dice: “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. Entonces si este Espíritu no produce la Vida de Cristo, entonces no es el Espíritu de Dios.
28Miren, si yo me parara aquí con cicatrices de clavos en mi mano, y—y marcas de… en toda mi cabeza aquí con—debido a una corona de espinas, y les dijera a Uds. que el Espíritu de Dios estaba en mí, eso no probaría que es así. Mis manos en realidad pudieran estar cicatrizadas. Y eso no sería una evidencia. Pero cuando Uds. dicen que el Espíritu de Dios está dentro de nosotros, entonces las obras de Dios se manifestarán por medio de sus vidas.
29En otras palabras, si un árbol… si una vid… Él es la Vid (San Juan 15); nosotros somos los pámpanos. Ahora, la vid no lleva el fruto; son los pámpanos. Pero recibe su energía de la vid.
30Miren, Jesús no tiene manos en la tierra sino las suyas y las mías. Él no tiene boca en la tierra sino las suyas y la mía. Entonces nosotros llegamos a ser energizados con el Espíritu de Cristo. Y si la Vida que está en la Vid está en el pámpano, entonces el pámpano producirá los frutos que están en la Vid. Seguramente que sí. Sabemos eso. Ha sucedido muchas veces con cientos de personas que vienen de todas partes, de todas las naciones.
31Ahora, antes de sentarme, me gustaría decir esto. Muchas veces la gente viene de esta manera: Hay un hombre aquí en alguna parte esta noche (se supone). Él fue a Jeffersonville, no hace mucho (sólo para darles a Uds. una pequeña ilustración), el Hermano Welch Evans; me supongo que él está aquí. ¿Está Ud. aquí, Hermano Evans? Levante la mano si Ud. está aquí. Sí, allá junto a la pared. Él viene—maneja como unas setecientas millas de venida, cada domingo, cuando yo voy a predicar en el Tabernáculo. Son como unas mil quinientas millas por el viaje de ida y vuelta cada domingo; sale el sábado, y regresa el lunes o el martes.
32Él tenía una camioneta nueva. Él la trajo a Louisville. Y ellos tienen un… tenían una gran banda de ladrones en Louisville. Ellos—ellos robaban automóviles, y se los llevaban a Bowling Green, como a unas ciento dieciocho millas al sur, los llevaban a un taller de pintura, los pintaban, y los sacaban. Y Uds. no necesitan tener un título para vender un automóvil en Kentucky. Ellos le quitan el número al bloque del motor y le extienden un título a Ud. Y, oh, era una banda horrible. El Sr. Evans, sin saber esto, entró a la—a la cafetería Miller, dejó su automóvil abierto, entró a la cafetería, y salió. Y había desaparecido su grabadora, su ropa, su automóvil y todo. Él y el Hermano Fred Sothmann…
33Y entonces ellos se consultaron el uno al otro. No sabían qué hacer, y dijeron: “Vamos adonde el hermano Branham”. Llegaron allá a la casa. Yo dije: “Bueno, yo no sé. Simplemente oraremos”.
34Ahora, Uds. pudieran pensar que esto sería incorrecto. Pero, arrodillándome, orando, yo no puedo hacer que suceda; es Dios quien tiene que hacerlo; yo no controlo eso; eso me controla a mí. ¿Ven?
35Entonces yo vi el automóvil en la carretera, yendo hacia Bowling Green. Un jovencito lo iba manejando. Él estaba vestido con una chaqueta de overol, traía una corbata marrón. Yo empecé a orar a medida que la visión se desarrollaba. El hombre dio la vuelta en la carretera para regresar. El hombre había sido un Cristiano, y el Espíritu Santo lo detuvo, lo hizo que diera la vuelta para regresar, y yo vi dónde estacionó el automóvil. Le dije al señor Evans: “Vaya a tal y tal lugar, y Ud. encontrará su automóvil allí. Y Ud. acababa de llenar su tanque de gasolina”. “Sí”. “Estará como por la mitad, porque él lo manejó como unas cien millas”.
36El Sr. Evans se dio la vuelta, salió del lugar. Yo lo detuve allí por un rato hasta que la visión se pudiera cumplir. El Sr. Evans, yendo camino adonde el Sr. Sothmann… Al lado de la calle, después de salir de Louisville, y viajar todo el trayecto hasta Jeffersonville, y cruzar el río, él estacionó el automóvil en ese lugar, y estaba allí con las llaves en él, listo. ¿Es correcto eso, Sr. Evans?
37¿Ven?, la oración. Yo quiero decirles a Uds., que no necesitan ver una visión. Sino simplemente oren. ¿Ven? El Espíritu Santo trajo convicción al hombre y lo hizo dar la vuelta para regresar.
38La misma cosa sucedió allá, cuando ese… en México, acerca del bebecito allí, el bebecito muerto esa noche, la madrecita de quien les estaba contando a Uds. Su espíritu se había ido. Es la misma cosa que hizo nuestro Señor cuando Él estuvo aquí en la tierra, cuando el espíritu de Lázaro estaba cuatro días en alguna parte. Pero con el Espíritu Santo, Él hizo que regresara el espíritu de Eli-… de Lázaro.
39Muchas veces la gente viene, con toda clase de cosas, y dice… hace estas diferentes preguntas. Aquí, unos pocos… El Hermano Fred Sothmann, creo que lo vi parado allí junto a la puerta. Él tenía sólo….
40Una cosa… Para que Uds. puedan ver lo que quiero decir. Nosotros no creemos en tomar un don de Dios, y hacer de él una ouija. Uds. no deberían hacer eso. Sólo en casos… Y Dios no obrará de esa manera. Después de todo se requiere de Él para hacerlo.
41Algunos amigos iban a venir a verlo. El remolque habitable estaba cerrado. Él no tenía… no había podido encontrar las llaves por dos o tres días. Él sencillamente estaba desesperado; la gente iba a venir. Él llamó. Dijo: “Hermano Branham, en una ocasión los hijos de Isaí estaban buscando unas mulas, y no podían encontrarlas. Así que ellos fueron adonde Samuel, y le preguntaron dónde estaban. Y Samuel les dijo que las—las mulas ya habían regresado”. Él dijo: “¿Le preguntará Ud. a Dios acerca de las llaves?”
42Le dije: “Vaya a su ropero” (después de orar), “Busque en un suetercito que Ud. usó hace unos días”. Y allí estaban las llaves. ¿Ven? ¿Qué es? Eso quiere decir una cosa, amigos: que Dios todavía es Dios tanto como siempre lo ha sido. ¿Ven? Ahora, nosotros—nosotros debemos lidiar con eso. Debemos creer eso. Debemos saber que eso es verdad.
43Pero esos dones únicamente operarán… Y no pueden operar por medio de un individuo. Se requiere la fe de algún otro individuo para hacer operar ese don.
44La mujer que tocó Su manto… Pues, muchos lo estaban tocando, pero la fe de esa mujer lo tocó a Él. Y durante el tiempo de la fe tocándolo a Él, fue… No fue exactamente que ella lo tocó a Él; sino que ella tocó a Dios. Y eso es lo que produjo los resultados.
45Siempre es de esa manera. Si su fe lo puede tocar a Él, entonces esa clase de don es simplemente un—un discernimiento por medio del cual Dios contesta a un individuo. Así que Uds…. Muchos de Uds. levantaron sus manos indicando que era la primera vez que lo vieron. Ahora, Jesús prometió que ese don regresaría a la Iglesia antes del tiempo del fin.
46Yo estaba hablando con el hermano Demos hace unos momentos acerca de una Escritura, que ¡si Uds. únicamente supieran! Y confío que Uds. sí lo sepan. Cuando Uds. ven a estos finos hermanos de las iglesias denominacionales, las episcopales, las presbiterianas, las metodistas, entrando para recibir Esto, ¿no saben su Escritura, qué es lo que sucede entonces? No… No es mi intención reprenderlos cuando me paro aquí y digo cosas, pero es para su bien.
47Ahora, tan pronto dije eso, el Espíritu Santo empezó a moverse aquí mismo ahora. ¿Cuántos alguna vez vieron esa fotografía? Cuando yo los encuentre a Uds. en el tribunal del Juicio, Uds. verán si esto es correcto. Esa misma Luz no está ni a dos pies de donde estoy parado ahora mismo. Correcto. ¿Qué es? Es el Señor resucitado con quien Pablo se encontró en el camino a Damasco. Produce Su Vida. Vale más que me siente.
48¿Cuántos verdaderamente creen eso con todo su corazón? Yo—yo sé que Uds. lo creen. Una de esas visiones lo deja a uno más débil que si uno se parara aquí y predicara por tres horas.
49Jesús… Cuando el Padre quiere mostrar una visión… Miren, cuando Lázaro murió, el Padre le había mostrado a Jesús lo que iba a suceder. Ahora, recuerden que en Juan 5:19, Jesús dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre, eso hace el Hijo igualmente”. ¿Cuántos saben que esa es la Escritura? Entonces Jesucristo nunca hizo una sola cosa sino hasta que Dios se la mostró a Él primero. ¿Es correcto eso? Así que “no soy Yo el que lo dice… el que hace las obras; sino que es Mi Padre que mora en Mí”. Ahora, sabemos que eso es la verdad. Es siempre el Espíritu de Dios.
50Miren, Él vio una visión de Lázaro, y siguió adelante hasta que supo que Lázaro había muerto, y lo dijo así, y regresó. Él nunca dijo algo acerca de ponerse débil. Pero una mujercita con un flujo de sangre tocó Su manto, y Él dijo: “He conocido que ha salido poder de Mí”
51¿Por qué? Escuchen, amigos. En el caso de Lázaro, Dios estaba usando Su don; en el otro, la mujer estaba usando el don de Dios por medio de su fe. ¿Entienden? Vean, la mujer, su… Jesús no dijo, no se volteó y dijo: “Bueno, mira, tú sabes que Yo tengo poder, así que te sané”. Él dijo: “Tu fe te ha salvado. ¡Tu fe!” La fe de ella lo logró.
52Yo no sé cómo pudiera hacerlo más claro a Uds., más que decir que— que ese mismo Dios… No aquí solo conmigo. Si Él estuviera sólo conmigo, y no con Uds., bueno, nunca sucedería. Se requiere de Uds. y yo juntos. Uds. tienen que tener fe. Yo tengo que tener fe. Y un don es igual que meter una— salir de una velocidad baja y meterlo en una velocidad alta. ¿Ven?, es simplemente saber cómo cambiar la velocidad; ese es el don. Todavía es la misma persona, pero su alma cambiando de velocidad a la Presencia de Dios y simplemente ver lo que Él dirá.
53Miren, yo sé que Él está aquí. ¿Lo creen Uds.? Tengan fe. Confíen en Dios.
54Ayer fue difícil. Yo casi no podía… Era mi primera vez; yo estaba un poquito nervioso. Yo no sabía que esto estaba a punto de suceder. Pero hay gente aquí ahora que puede ser sanada. ¿Cuánta gente enferma hay en la audiencia que de hecho admitirá que en su corazón están orando ahora? Levanten sus manos. Seguro.
55La señora sentada aquí, ella está orando por su niñita. Ella es la Sra. Boggs. Esa hemorragia, si Ud. cree eso con todo su corazón, se detendrá. ¿Lo cree Ud., Sra. Boggs, que su niña será sanada?
56Veo una Luz suspendida acá atrás. Está sobre un hombre que de seguro va a morir si él no tiene fe. La razón de esto, es que ayer estuvo aquí una mujer que pidió oración por este hombre. Él tiene cáncer en el rostro, y él está orando. Su nombre es el Sr. Peterson. Si Ud. cree con todo su corazón, Dios le sanará. ¿Lo aceptará, señor? ¿Lo aceptará? Póngase de pie. Dios le bendiga. El hombre… Yo nunca lo había visto en mi vida. Nunca había oído acerca de él, no sabía nada acerca de él. Si—si somos desconocidos el uno del otro, señor, quien sea Ud., levante su mano, si eso es correcto.
57¿Creen Uds.? Simplemente oren. Yo los reto a Uds. en el Nombre de Jesús. Sean reverentes sólo un momento. Oren. Todos estén orando. Tengan fe.
58Yo pensé que era Florence, pero no es. Es una mujer anciana, es la madre de ella. Yo nunca la había visto, que yo sepa, en mi vida. Ella es desconocida para mí. Pero entre Ud. y yo, está su madre. Ella se está quedando ciega; algo está mal con sus ojos, algo como cataratas en sus ojos. ¿Cree Ud.? Ahora ella ha desaparecido. Mire, Hermana Shakarian, Ud. sabe que yo no conozco a sus padres, a su familia. Yo nunca los he visto.
59Hay una damita sentada justo allí. Ella tiene problemas espirituales por los que está orando. Ella está un poco encanecida. Dios, no permitas que se le pase por alto. Ella está orando por alguien más también. Ella no es de aquí. Es de otra ciudad que está al lado de la costa del mar. Ella es de Los Ángeles. Su nombre es Sra. Pascoe. Póngase de pie. Ud. no será molestada nunca más. Su fe la ha salvado. Dios le bendiga. No duden más. No duden más. Él está aquí. ASÍ DICE EL SEÑOR.
60Voy a salir por un momento. Vuelvo enseguida. Como que me… Se está desplegando por dondequiera. ¿Ven Uds.? Voy a regresar en un momento… Vuelvo enseguida. [El Hermano Branham deja el púlpito por unos momentos, y regresa tarareando—Ed.]
61El Señor me dijo cuando fui allá, dijo: “Ora, ora”. Yo—yo sé… No piensen que estoy fuera de sí. No estoy. Yo sé en dónde estoy. Miren, si hay un crítico que quiera criticar, ahora es su momento de ponerse de pie.
62Hermanita allí que viene de Long Beach, no se preocupe. Todo ha terminado ahora. Tenga fe.
63Miren, quiero que sólo pongan las manos los unos sobre los otros. Dios, quien dice estas cosas, sabe lo que es correcto. Seguramente que sí. La Biblia… Un hombre puede venir y hablar cualquier cosa. Puede estar correcto o incorrecto. Pero cuando Dios confirma que está correcto, entonces está correcto. La Palabra de Dios está correcta. Todo lo demás está errado si es contrario a la Palabra de Dios. La Palabra de Dios dice: “Estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán las manos, y sanarán” 64 Nuestro Padre Celestial, yo sólo estoy haciendo esto por mandato Tuyo, Señor. Parece que está completamente fuera de orden desde el punto de vista del programa regular. Pero cuando Tú te moviste allá en el rincón del edificio, Tú dijiste: “¡Regresa, ora!” Yo sólo estoy haciendo lo que Tú me dijiste que hiciera, Señor.
65Ruego que el Espíritu Santo, en este momento, sacuda esta audiencia de una manera tal que ellos comprendan que el Viviente Señor Jesús resucitado, está en nuestros medios esta noche, moviéndose sobre nosotros, por medio de nosotros, y dentro de nosotros.
66Mira, Señor, ellos tienen las manos puestas unos sobre otros. Y ellos tienen necesidad del Espíritu Santo. Ellos tienen necesidad de sanidad; hay muchos problemas... Permite que el Dios que acaba de hablar en esas visiones, permite que el Dios que resucitó a Su Hijo, Cristo Jesús, y nos lo ha presentado en estos últimos días, permite que Él venga en el poder de la resurrección y sane a toda persona que está en la Presencia Divina. Sana a todos, y llena a todos con el Espíritu Santo. Señor, yo ofrezco esta oración en obediencia a Tus deseos, en el Nombre de Jesucristo. Amén.