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~ LA INCREDULIDAD NO ESTORBA A DIOS ~
1El Señor les bendiga. Uds. saben, está escrito en la Palabra: “Yo me alegré con los que me decían: ‘A la casa de Jehová iremos’”. ¡Este lugar encantador, esta atmósfera encantadora, este pastor encantador, y este coro, una iglesia tan bonita!; yo no sé por qué habría algo que faltara esta mañana de todo lo que necesitamos. En verdad aprecié esa alabanza: Dios Es Suficiente. ¿No es eso hermoso? La cantaron muy bien, y con voces consagradas, y me gusta eso. A mí me gusta algo que es real, que no tenga nada, Uds. saben, de fingimiento. Uds. no tienen… A mí gusta el buen cantar, pero yo—yo sencillamente no soporto una voz demasiado educada, Uds. saben. Uds. saben, yo… La sostienen hasta que la cara se le pone azul y… Uds. saben, y hacen como gárgaras, o gorgoritos o algo, y… Eso—eso no es cantar. A mí—a mí me gusta el cantar como ese, que verdaderamente proviene del corazón, el buen cantar pentecostal, chapado a la antigua.
2Hermano Fred Sothmann: ¿está Ud. aquí en alguna parte? (Él es uno de mis síndicos). Mire por todo este lugar. De esta manera me gustaría que se construyera nuestra iglesia, con todos estos salones de escuela dominical y lo demás aquí atrás de esa manera. Me gusta eso. Ese… Subiendo hace rato, lo noté. Nosotros estamos en proceso de construir una iglesia nueva, y a mí—y a mí me gusta ésta. Me gustan esos asientos, y de la manera que están puestas las alfombras. Se ve bien. Yo no estoy diciendo esto tanto como un cumplido, sino que simplemente estoy diciendo la verdad. Me—me gusta eso. Sencillamente me gusta.
3Pienso que ésta es donde debía haber estado primero. Llegué como unos diez días tarde. Ese soy yo; por lo general llego tarde. Pero hay dos cosas que he aprendido esta mañana: que ésta es la… es una de las iglesias de Dios de Cleveland, Tennessee. Esa gente ha sido una bendición para mí alrededor del mundo. Recuerdo que tuvimos un pequeño problema cuando al principio nos conocimos. Hace algunos años el hermano Gordon Lindsay, el cual está asociado con las Asambleas de Dios, él me envió a Chattanooga. Y él dijo que ellos iban a tener una reunión allá y que tenían un auditorio grande. Así que envié al hermano Baxter, el cual iba a hablar por mí en esa ocasión, a Chattanooga. Y él me llamó. Él dijo: “Hermano Branham, tenemos un auditorio aquí con capacidad para seis mil quinientas personas; tenemos una sola iglesia que nos patrocina, y es una iglesita en un sótano, en un sótano, probablemente con sólo como unos treinta y cinco miembros”. Dijo: “Eso está bien”, dijo, “pero eso es todo lo que nos patrocina”.
4Y yo dije: “Bueno, yo estaré allí mañana”, y me fui en avión. Y a la mañana siguiente tuve el privilegio de hablar en el Colegio Lee. Ese es uno de los colegios grandes, y, ¡oh, qué fino cuerpo estudiantil era ese! Y a la siguiente noche cuando ellos llegaron, estaban haciendo fila en la calle. Ellos ni siquiera pudieron conseguir lugar en ninguna parte para sentarse. Ellos realmente vinieron a rescatarme. Teníamos todo ese auditorio, con sólo una iglesia pequeñísima patrocinando, y todos ellos se reunieron, y verdaderamente disfrutamos unos momentos gloriosos. Y ese fue mi primer contacto directo con el cuartel general de la Iglesia de Dios. Me gusta ese nombre, la Iglesia de Dios. A mí—a mí me gusta eso como nombre, y yo los aprecio mucho.
5Uds. conocen, me imagino, al hermano David Littlefield. Y él es un amigo muy íntimo mío. Él va a mi casa todo el tiempo. Nosotros disfrutamos compañerismo uno con el otro allá. Él acaba de construir una iglesia nueva y yo tuve el privilegio de dedicarla al Señor recientemente.
6Y así que, estamos contentos de estar hoy aquí en esta fina atmósfera de adoración. Y aprecio mucho la—la asistencia de estas iglesias desde que hemos estado en la ciudad; y por todo el Valle Maricopa, tal compañerismo hermoso. El otro día dije que pienso que la palabra phoenix significa: “Algo que ha surgido de la nada”. Ahora, eso pudiera ser la expresión incorrecta, pero yo pienso que es algo de esa índole, que esta ciudad fue construida aquí en el desierto, aquí en medio de un desierto. Así que surgió de un caos.
7Y hace algunos años yo vine a la ciudad, hace unos diez o quince años, y las iglesias como que estaban peleando unas con otras. Uno difícilmente podía conseguir… Ellos decían: “Bueno, si este grupo va a cooperar, no cuente con nosotros”. ¿Ven? Y así que… Pero ahora me estoy dando cuenta que hay otro “phoenix” que se ha levantado: tal hermandad de compañerismo entre los hermanos, todas las iglesias unidas. Me fijo noche tras noche en los lugares, cómo la….
8Miren, es un poco difícil para nuestro hermano precioso aquí, porque es domingo en la mañana que estamos aquí. Y—y yo… Nosotros siempre hemos dicho que toda persona debería estar en su puesto del deber el domingo en la mañana. Yo pienso que cada vez que Uds. tengan servicio, su propia iglesia debería ser su… Ese es su— ese es su puesto del deber. Ese es su puesto en donde Uds. deberían quedarse. Yo siempre he pensado eso. En mis campañas, yo por lo general las cancelo el domingo en la tarde, para que… tengo el servicio el domingo en la tarde, para que no estorbe las iglesias el domingo; y luego envío a todos los delegados que han llegado de todo el país para que vayan a las diferentes iglesias, para cooperar. Eso es tener compañerismo. Yo amo eso.
9Y miren, estar aquí hoy, y disfrutar de estos momentos de compañerismo, justo antes de salir hacia la parte final, hasta donde yo sé, en los servicios de los Hombres de Negocio del Evangelio Completo… Y estamos esperando, creyendo, que Dios se encontrará con nosotros esta tarde allá, y nos ayudará a traer algo que será de beneficio, porque allí entre esa gente hay episcopales, católicos, luteranos, y todo lo demás. Y estamos confiando que quizás Dios se moverá de tal manera que—que muchos lleguen.
10Me gustaría decir esto ahora: Yo nunca en mi vida me he sentido más en casa, al estar parado aquí. Así que…
11¿Se han fijado Uds. en el compañerismo de los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, que ellos están—ellos están trayendo dentro, aparentemente, como el mundo ecuménico, a los episcopales, y a los presbiterianos? ¿Ven Uds. el—el hambre? Y la Iglesia de Cristo, cientos de ellos se reunieron anoche en Dallas para buscar el bautismo del Espíritu Santo, los que me han hecho la guerra por todo el país sobre sanidad Divina, y a Uds. hermanos. Y ahora Uds. ven… Pero yo creo que desde que ellos han empezado a ver nuestro compañerismo, nuestra unión, y que Dios está con nosotros, no pueden decir nada en contra, porque está sucediendo. Eso es todo. Y yo pienso que eso es maravilloso.
12Pero ahora a la Iglesia de Dios viviente, a todos aquellos que están en Cristo, me gustaría hacer esta pequeña declaración. ¿Comprenden Uds. la hora? Hay tanta gente, cuando uno se mete entre hombres así y entre gente de las diferentes iglesias, que no es lo suficiente espiritual para captar el discernimiento de ello. ¿Ven? Ellos no lo comprenden. A ellos les gusta reírse, y alabar a Dios y gritar en el gozo del Señor. Eso está bien. Pero llegar al asunto y darse cuenta de dónde proviene eso (¿ven?), llegar al asunto y comprender lo que eso significa… Todo está en orden en Dios. Él está justo a tiempo.
13En una ocasión yo estaba predicando sobre el tema del onceavo mandamiento, o mejor dicho, de la—la bienaventuranza olvidada. En el capítulo 11 de Mateo, el versículo 6, dice que Juan envió a sus discípulos para averiguar, para preguntarle a Jesús si realmente era el Mesías o no. Y Jesús nunca le dio a Juan un libro de cómo comportarse en la iglesia, o mejor dicho, de cómo comportarse en la cárcel, o—o cosas así. Él sólo dijo: “Quédense hasta que el servicio termine, y luego—luego tomen Uds. su propia decisión”. ¿Ven?
14Entonces sucedieron algunas cosas, y cruzaron al otro lado del monte, como ellos lo hicieron, y Él empezó a decir: “¿Qué salisteis a ver? ¿Qué salisteis a ver? ¿A un hombre cubierto de vestiduras delicadas?” Dijo: “Esos están en los palacios de los reyes. ¿Salisteis a ver a un profeta? Dijo: “Más que profeta”, y Él empezó a—a elogiar a Juan, después que Juan había dicho de Él la cosa más baja que él pudiera… Casi la peor cosa que él pudiera haber dicho acerca de Jesús, fue cuestionarlo después que él lo había presentado. Pero entonces Jesús se volteó, sabiendo que Juan era exactamente el espíritu de Elías… Ambos salieron reprendiendo tan duro como podían, y—y cortando, y dejando que las astillas cayeran donde quisieran caer.
15Y, luego, ¿se fijaron Uds.? Inmediatamente después del ministerio de Elías con esa Jezabel, y toda la gente tratando de tomar el modelo de ella y todo… Cómo es que él debe haber golpeado y cortado para presentar el Evangelio en ese día. Luego finalmente, después que él probó que Dios era Dios, y Dios descendió y vindicó que Él era Dios, entonces él tuvo una crisis nerviosa. Él salió y se sentó debajo del enebro y quería morir, y—y oró para que Dios le quitara la vida. Y cuarenta días y noches él estuvo allá en el desierto vagando, y Dios lo encontró metido en una cueva en algún lugar.
16¿Se fijaron Uds. que Juan vino de la misma manera? ¿Se fijaron cómo vino él? Vino de la misma manera: cortando, y golpeando, y—y diciendo: “¡No te es lícito tener la mujer de tu hermano!” Y—y eso finalmente causó que le cortaran la cabeza. Y cuando lo metieron a la cárcel, tan pronto como él había probado que era Dios y lo había presentado diciendo: “Este es el Mesías”… Yo creo que era… En Las Edades Primitivas de Pember, o uno de los grandes escritores, dijo que Juan… Todos los profetas son águilas, por supuesto. Ellos tienen que subir alto para así ver muy lejos. Y él dijo que su ojo de águila se le empañó en la cárcel. Pero lo que sucedió, es que él era exactamente el tipo de Elías. ¿Ven Uds.? Él tenía que tener esa condición trastornadora.
17Entonces vemos hoy día. ¿Comprenden Uds. que todos estos años que hemos peleado por este ministerio, por este bautismo del Espíritu Santo, las bendiciones Pentecostales y cosas así…? Es triste mientras miramos nuestras iglesias y vemos que muchas de ellas están—están apostatando. Pero sin embargo en medio de eso, miramos aquí y nuestros ojos están… Piensen en ese mundo ecuménico entrando, los presbiterianos y los luteranos. Pero miren eso en otro sentido ahora, si Uds. tienen discernimiento espiritual, y miren la hora. Eso muestra que estamos aquí. La mismísima hora en la que las vírgenes fatuas vinieron a buscar el aceite y fueron a comprarlo, allí es cuando el Novio vino. ¿Ven?, ¿ven?
18Cuando vean a los metodistas, y bautistas, y presbiterianos, y los demás, buscando el Espíritu Santo, entonces tengan cuidado. ¡Esa es la hora! Cuando las vírgenes fatuas empezaron a venir, y ellas dijeron: “Dadnos de vuestro aceite”, les respondieron: “Miren, vayan Uds. y búsquenlo de la misma manera que nosotros lo conseguimos”. Y cuando ellas fueron a buscarlo, fue en esa mismísima hora que el Novio vino y la Novia fue llevada; y ellas fueron dejadas afuera, donde está el lloro, el lamento, y el crujir de dientes. Me pregunto si mi gente pentecostal tiene los ojos abiertos a tal cosa como esa, para comprender que estamos justo al borde de Su aparicíon, justamente en cualquier momento, no queda nada más.
19Nosotros acabamos de estudiar Las Siete Edades De La Iglesia en mi iglesia, y todas esas cosas; y bajo la inspiración del Espíritu Santo viendo cada edad, y cómo fueron divididas, hasta esta edad de la iglesia de Laodicea, y vimos a Cristo siendo echado de su propia iglesia y pararse a la puerta tocando para entrar de nuevo en Su propia iglesia; y vimos exactamente el mensaje, y lo que acontecería en ese día; y cómo las vírgenes fatuas se comportarían, y todas estas cosas y eso; y vimos que todo está preparado, ahorita mismo, justo en… El rapto pudiera acontecer en cualquier momento. Eso es correcto. Yo estoy tan contento por eso. “Todos los que aman Su venida…”
20Alguien dijo el otro día, dijo: “Hermano Branham, Ud. asusta a la gente”. Yo dije: “¿Qué quiere Ud. decir?” Dijo: “Bueno, al decir que Jesús pudiera venir en cualquier momento”. Yo dije: “¿Es Ud. Cristiano?” “Sí, pero, ¡oh!, hay mucho trabajo que se tiene que hacer”. Yo dije: “Espere un momento”. Dije: “El evento más grande que pudiera alguna vez acontecer, que conmueve más mi corazón que todo lo demás, es saber de la venida de Jesucristo”. Eso es correcto. Pues, esto mortal se vestirá de inmortalidad; la vejez desaparecerá. Yo—yo… Pues, nosotros— nosotros seremos hechos a la semejanza del Hijo de Dios, y lo veremos a Él tal como Él es, y por medio… No habrá más tiempo, espacio. Y la Eternidad, pues, ¿qué…? ¡Vaya!, habría algo mal mentalmente con una persona que no amara Su venida, es decir, si Ud. está bien para… Si su—si su alma está bien, entonces está anhelando.
21¿Pudieran Uds. imaginarse a un hombre que ha estado ausente de su esposa por años, una esposa amorosa y amable, y sabiendo que en cualquier momento él aparecerá y ella lo va a ver? Y, oh… Pues, todas las expectativas de ella están puestas en verlo a él en ese momento (¿ven Uds.?), sólo esperando que él aparezca en cualquier momento.
22O una muchacha que su novio ha estado ausente; ellos están a punto de casarse. Tan pronto como él llegue, ellos se van a casar. ¡Oh, hermanos! Cómo es que ella tiene todo preparado. ¡Hermanos! Oh, y… eso… Pues, no hay nada en el mundo que signifique más para ella sino que ese muchacho aparezca; eso es todo. Bueno, de esa manera debería estar la Iglesia. Sí. Nosotros sencillamente deberíamos amar Su venida. ¿Correcto?
23Pablo dijo: “Me está guardada una corona, la cual me dará el Señor, Juez Justo, en aquel día”. Y no solamente a él, “sino también a todos los que aman Su venida”. A mí—a mí me gusta mucho eso.
24Bueno, fíjense en esto, yo… La única cosa es que yo soy muy lento para empezar, y luego muy extenso para terminar. Y yo… yo estoy muy contento que todos Uds. creen en gracia, y que me—me soportan. Ahora, no tomaremos sino sólo un poco de tiempo, y… aquí en la iglesia. Y yo—yo quisiera, si no fuera que les voy a predicar a Uds. y prometí que les iba a predicar, me gustaría oír a este corito cantar el resto del tiempo, y—y oír a la—la iglesia aquí testificar de la gloria de Dios, y de lo que ha estado aconteciendo entre Uds. ¡Oh, eso sería maravilloso! Yo—yo me quedaría satisfecho con eso, ver que eso sucediera.
25Uds. saben, nosotros los ministros muchas veces, especialmente los evangelistas, siempre vamos a la iglesia y sólo continuamos predicando, predicando, predicando. Nosotros nunca logramos sentarnos y calentarnos junto al fuego de la iglesia, Uds. saben, sólo edificar una… Uds. saben, y…
26Igual que ellos reclaman que Pentecostés ahora es algo… mucha gente dice que es algo que una vez fue, y que hace muchos años, hace dos mil años, ellos tuvieron un Pentecostés, y el Espíritu Santo cayó sobre la gente, y—y ellos hicieron grandes cosas. Bueno, miren, Uds. no pueden calentarse con un fuego pintado. No. Uds. morirían congelados. ¿Ven? Eso es algo que está pintado. Eso es algo que fue. Y si el Dios que estuvo con ellos en aquel tiempo no es el mismo hoy, entonces…
27Es como alimentar a su canario con vitaminas para que tenga alas bien fuertes, y buenos huesos, y muchas plumas, y mantenerlo dentro de una jaula. No le hace de mucho provecho que tenga buenas plumas para sus alas si Uds. no lo van a dejar volar un poco. Así que, yo pienso que de igual manera, deberíamos llegar a un lugar donde dejemos al Espíritu Santo entrar, y obrar entre nosotros, y hacer algo por nosotros.
28Miren, vamos a leer por un momento, una Escritura, y hablarles por un momento. Y luego como a las dos… Tenemos que ir a casa y comer, y luego regresar. A las dos yo tengo que estar otra vez en la reunión de los Hombres de Negocio para hablar esta tarde.
29Ahora, inclinemos nuestros rostros por un momento antes de que oremos. Y me pregunto esta mañana, en la solemnidad de este momento: si tenemos una carga en nuestros corazones que nos gustaría que Dios supiera al respecto, y quisieran ser recordados en oración, levanten la mano por favor. El Señor les bendiga.
30Dios Todopoderoso y Omnipotente, el Infinito que ya existía antes que hubiera un mundo, un átomo o una molécula; allá en la Eternidad estaba Él, el gran YO SOY, cuánto te damos gracias hoy que Tú hayas abierto un camino para nosotros venir a Ti y—y ser capaces de tener una entrevista Contigo. Pues fue dicho por Tu—Tu amado Hijo, el Señor Jesús, nuestro Salvador: “Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Entonces te pedimos, en el Nombre de Jesús, sólo una pequeña conversación Contigo, Señor, porque te amamos, y queremos expresarnos ante Ti. Te amamos porque Tú nos amaste, y si no hubiera sido por Ti, no estaríamos aquí. Al venir en la manera en que llegamos aquí, entonces Jesús vino a redimirnos de nuevo a este amado Padre.
31Y en esta mañana te pedimos que a la luz del poder santificador de Su Sangre, que Tú nos limpies de toda nuestra maldad, de cualquier cosa que hayamos hecho, pensado, o dicho que haya sido contrario a Ti. Y Dios Padre, sabemos que habría muchas cosas, porque Tú eres un gran Dios Santo, que aun los Ángeles se ven como algo sucio, ¿dónde estaríamos parados nosotros? Pero hoy tenemos el privilegio de llegar aun más allá de los Ángeles, por cuanto Jesús no murió por Ángeles. Los Ángeles son siervos, pero por medio de la Sangre de Jesús nosotros somos hijos e hijas. Y llegamos ante Tu Presencia para decir: “Gracias Padre, por lo que has hecho por nosotros, y por lo que significas para nosotros”.
32Y sabemos que detrás de cada mano esta mañana había un gran deseo. Te ruego, Padre, que Tú concedas el deseo de sus corazones. Te damos gracias por este lugar aquí, esta iglesia, esta parte del cuerpo del Señor Jesús, por todos… por su pastor, por sus diáconos, síndicos, y por todos los miembros que asisten aquí, por toda la gente que está congregada bajo su techo esta mañana, en este edificio. Te ruego que los bendigas abundantemente. Que esta sea la casa de oración. Como dijo Jesús: “Está escrito: Mi casa, casa de oración será llamada”. Que de aquí salgan ministros a todas partes del mundo. Que el rocío de misericordia sea tan real aquí, a tal grado que las abejas obreras que estén buscando alimento, vengan aquí de todas partes de la ciudad para hallar descanso para sus almas, alimento para sus almas. Concédelo Señor.
33Ahora te pedimos que bendigas estas cuantas Palabras que hemos de leer, Señor. Te ruego que las santifiques para que planten semillas dentro de los corazones de la gente y se conviertan en grandes árboles. Para la gloria de Dios, te lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
34En Romanos capítulo 3, el versículo 3, leo estas palabras: ¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios?
35En esta mañana voy a hablar sobre… por unos momentos sobre: La Incredulidad No Estorba A Dios. Algunos pudieran pensar que sí, pero no. Dios tiene un programa, y Su programa… Como dijo Juan: “Él puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”. Eso es correcto. Su programa seguirá adelante de todas maneras.
36La incredulidad es tan antigua como el Edén. Allí fue donde nació, en el Edén. Incredulidad es dudar lo que Dios ha dicho. Miren, ¿se fijaron que la incredulidad nació donde había mucho de la Palabra de Dios en consideración? Pues satanás le dijo a Eva… Cuando ella dijo: “Dios ha dicho”, él no negó eso, que Dios había dicho esto y eso; pero él dijo: “Seguramente que Dios no haría una cosa como esa. ¿Ven?, ese fue el nacimiento de la incredulidad: al cambiar una tilde de la perfecta Palabra de Dios. Nosotros debemos permanecer allí mismo con Ella, sin importar de dónde, o de qué, o de cómo. Nuestras vidas y demás deben estar a la altura del ASÍ DICE EL SEÑOR.
37Y si se nos presenta alguna revelación que sea contraria a la Palabra escrita, entonces jamás deberíamos recibirla, porque eso fue exactamente lo que satanás le hizo a Eva. Ella tenía la Palabra, pero estaba buscando una nueva luz; y satanás se encargó de que ella la recibiera. Así que nosotros nunca queremos añadir nada a la Palabra, ni quitar nada de la Palabra; sino dejarla de la manera en que está. Quédense allí mismo con la Palabra, pues cualquier cosa que es contraria, es incredulidad.
38Miren, nosotros sabemos que en estos últimos días… Y lo estamos buscando, lo hemos estado buscando, nosotros hermanos y ministros que somos… Que tratamos de vivir tan cerca de Dios como podamos, porque tenemos un deber sagrado de velar por el rebaño de Dios del cual el Espíritu Santo nos ha hecho supervisores. Nosotros vigilamos el rebaño, para mantenerlo en orden, para alimentarlo con comida de oveja. Y las ovejas comen de la Biblia, los corderos de Dios. Jesús dijo: “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios”, directo de la Palabra.
39Y Pablo dijo en Gálatas 1:8: “Si un ángel os anunciare otro Evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema”. ¿Ven? Cuán firme es ese mandamiento, de que nosotros debemos permanecer allí mismo con la Palabra; no movernos de Ella. ¿Ven? Y Eva se movió sólo un poquito. “Tal vez, quizás, Dios pasará eso por alto”.
40Nosotros oímos mucho hoy día acerca de que Dios es un Dios bueno. Y esa es la verdad. Él sí es un Dios bueno; creemos eso. Pero Él también es un Dios de juicio. Para ser bueno, Él tiene que traer juicio. Para cumplir Su ley, debe haber—debe haber pena en la ley, o la ley queda sin efecto. Si hay una— una ley que diga que “pasarse una luz de alto es en contra de la ley”, entonces si no hay castigo para que esa ley se ejecute, entonces la ley no sirve para nada. Vale más pasársela o hacer cualquier cosa que uno quiera hacer, porque no hay ley.
41Pero cuando Uds. quebrantan esa Palabra de Dios por razón de algún credo o tradición, Uds. han pasado esa línea entre la misericordia y el juicio. Eso es correcto. Uds. deben permanecer allí mismo en la Palabra (me gusta eso), allí mismo con la Palabra. “Ni una jota, ni una tilde pasará”. “Cielos y tierra pasarán, pero Mi Palabra no fallará”. Así tiene que ser.
42Cómo pudiéramos tomar horas aquí para regresar y basar cómo (si tuviéramos tiempo), cómo es que la ciencia, en años pasados, ha tratado de poner en ridículo los mismísimos pensamientos de Dios, haciéndose ellos mismos un gran nombre, algún logro que ellos mismos pudieron hacer. Pero mientras ellos están excavando y tratando de refutar la Palabra, Dios por otro lado les permite encontrar algo que sí la pruebe.
43Hace algunos años cuando nació la iglesia pentecostal, ellos—ellos dijeron: “Es un montón de fanatismo; no permanecerá”, no sabiendo que era el movimiento de Dios. Dios tuvo que hacer eso. Ese era el tiempo para ello. Era la edad para ello.
44Como dije en alguna parte no hace mucho en alguna de mis reuniones, quizás aquí, que Juan estaba muy seguro que ése era Jesús. Aun antes que él viera la señal del Mesías, esa Paloma, Dios descendiendo de los cielos en forma de una Paloma, el Espíritu Santo viniendo de los cielos, y la Voz diciendo: “Este es Mi Hijo amado”… Eso era lo que él tenía que ver. El Padre le dijo eso en el desierto: “Sobre quien veas descender el Espíritu…” Pero Juan estaba muy seguro.
45Ellos le preguntaron, dijeron: “¿No eres tú ese Mesías? ¿No eres—no eres tú el… ese Profeta que iba a venir? ¿No eres tú esto y aquello?” Él dijo: “Yo no soy”. Dijo: “Pero hay Uno en medio de vosotros ahora”. ¿Ven?, él sabía que el tiempo estaba tan cerca, a tal grado que ya estaba allí Ese en medio del pueblo, porque él tenía que presentarlo, y sabía que Él estaba allí.
46Y yo creo que eso es lo que la gran Iglesia del Dios viviente ha hecho en estos últimos días: traer al pueblo al reconocimiento de que el Dios viviente está entre la Iglesia. ¿Ven? Para eso es que Ella se levantó. Y esa iglesia debe regresar, no a un credo, como el dogma romano o algo así, sino debe regresar a la Biblia. Regresen a la Palabra. No importa lo que se diga, sólo—sólo estén de acuerdo con la Palabra. No usemos nuestro propio pensamiento; sino quedémonos con la Palabra, porque es la promesa de Dios.
47Ahora, la incredulidad es una cosa antigua, desde muy allá en el Edén. Y cuando primero entró, entró muy astutamente, fue casi la verdad. Miren, si alguien dijera: “El hermano Branham fue a la Iglesia de Dios esta mañana”. Correcto. “Él conoció al pastor”. Sí. “Tenía puesto un traje oscuro y una corbata”. Sí, eso es la verdad. “Él se sentó al lado derecho del pastor”. Correcto. “Se paró y predicó”. Sí. Y quizás todo eso sea verdad, cada parte de ello. Luego ellos quizás dijeron: “Justo antes de eso, cuando él llegó a la puerta, cuando él llegó allí a la puerta, él bebió un trago de una botella”. Miren, allí está la mentira. Pero todo el resto es tan verdad (¿ven?), el resto es tan perfectamente la verdad, a tal grado que ese solo detallito arruina la cosa entera y la convierte en una mentira.
48Bueno, así es como hace el diablo. Él nos presenta todo, y nos lo muestra tan hermosamente, y él lo acepta y está de acuerdo con la mayor parte de la Palabra de Dios; pero él no toma toda la Palabra de Dios. Y eso es lo que nosotros tenemos que hacer. Él dice: “Yo creo que sí hay tal cosa como el nuevo nacimiento. Pero lo que yo pienso que es, es un cambio de mente”.
49Pero no es un cambio de mente; es una nueva criatura. No es… La—la iglesia no necesita una cirugía facial; ella necesita una conversión. Ella necesita ser una nueva criatura. Y la incredulidad los empujará a Uds. hacia un extremo. Muchos de ellos dicen: “Bueno, miren, yo creo que…Nosotros creemos en el Espíritu Santo en nuestra iglesia, pero creemos que cuando creemos en Dios, nosotros recibimos el Espíritu Santo”. Ahora, ¿ven Uds. qué tan cerca está eso?
50¿Qué si los discípulos, después de seis días, Mateo le hubiera dicho a—a Andrés: “¿Sabes qué? Yo creo que ya lo recibimos. Aceptémoslo por fe?” ¿Ven? nunca hubiera sucedido. ¿Ven? De la única manera que ellos sabrían cómo sería cuando viniera, es porque ellos tenían las Escrituras para probar cómo sería cuando viniera. Eso es correcto.
51Joel dijo: “Y acontecerá”, Joel 2:28, “y acontecerá en los postreros días, que derramaré Mi Espíritu sobre toda carne, y vuestros hijos y vuestras hijas profetizarán. Sobre Mis siervas y siervos derramaré de Mi Espíritu. Y mostraré señales en el cielo y en la tierra”, y demás. Isaías 28:18 dice que: “Y acontecerá en los postreros días, que las mesas estarían llenas de vómito, y lo demás, Él dijo. Pero la Palabra vendría mandamiento tras mandamiento, renglón tras renglón, línea sobre línea, un poquito allí, otro poquito allá; y retened lo bueno. Porque en lengua de tartamudos, y en extraña lengua hablaré Yo a este pueblo, y este es el reposo”. Este es el guardar del reposo al que Uds. deberían entrar. Con todo eso, ellos no lo entenderían, se alejarían, meneando la cabeza, y así sucesivamente. Así que, ¿ven Uds.?, aquellos discípulos estaban entrenados en la Palabra.
52Y nosotros sabemos que en estos últimos días, lo que se va a requerir es este—este… (¿Estoy…? No estoy… espero que no esté cometiendo un error). En los últimos días, lo que se requiere…lo que se va a requerir para mantenerse en pie, es una iglesia instruida Escrituralmente, en la línea; porque se van a levantar imitaciones carnales. La Biblia dice “que de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también resistirán estos hombres de mente reprobada en cuanto a la Verdad”. Y Jesús era la Verdad. “Tu Palabra es la Verdad”, porque “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios. Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”. Y la Palabra de Dios es más eficaz que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el hueso, y discierne los pensamientos del corazón”.
53Nos damos cuenta que estamos en ese día donde todo pudiera parecer tan verdadero; pero sin embargo, si está fuera de la Escritura, ¡déjenlo en paz! No importa qué clase de sensación, ni qué resultados obtengan Uds. de ello, si no es Escritural, manténganse alejados de ello. Quédese exactamente con la Palabra. Sí.
54“Bueno”, Uds. dirán: “Eso es…Ud. está llevando a la gente a la incredulidad”. No, yo los estoy tratando de llevar a la fe. “La fe viene por el oír”, ¿oír el credo? Eso pudiera estar en algún almanaque, pero no está en la Biblia. “Y el oír por la Palabra de Dios”. Eso es lo que produce fe. El oír la Palabra de Dios, eso produce fe. (Miren, quedan como unos doce minutos más. Yo… Miren…Yo—yo estoy muy lento otra vez). La incredulidad no destruye a Dios; no destruye Su plan; no destruye Sus obras; únicamente destruye al incrédulo. La incredulidad destruye únicamente es al incrédulo.
55Alguien me dijo no hace mucho, un pastor, él dijo: (pertenecía a una cierta organización fina), y él dijo: “Nosotros ofrecemos mil dólares en efectivo a cualquiera que pueda probar”, justo antes que yo saliera en un programa radial, “quien pueda probar que alguien fue curado por sanidad Divina. Y nosotros pagaremos”. Él sabía que yo iba a estar en programa radial después de él; fue en Jonesboro, Arkansas. Y yo salí en el programa radial.
56E inmediatamente después del programa radial, fui y conseguí a un médico de la ciudad, el que había atendido a un hombre que tenía cáncer en el cuello. Y mientras yo estaba orando por él, se le cayó de su cuello, y rodó por el suelo. Los periódicos lo publicaron.
57Así que le pregunté al doctor (al doctor del hombre quien era amigo de él), y yo dije: “Doctor…” (Yo había hablado con él muchas veces. Esta era otra reunión después de que eso había acontecido). Yo dije: “¿Recuerda Ud. el caso?” Él dijo: “Lo recuerdo muy bien”. ¿Puede Ud. atribuir eso a algo, a cualquier ciencia médica, que haría eso?” Él dijo: “No señor, no puedo”. Entonces tendría que ser algo sobrenatural que lo hizo”. Él dijo: “Correctamente”. Dije: “Yo le pagaré a Ud. por su tiempo”.
58Yo quería cobrar los mil dólares para los misioneros. Pero cuando llegué al estudio del pastor (él nunca me había visto), y él dijo…Yo dije: “Yo escuché en su programa radial que Ud. daría mil dólares a cualquiera que pudiera probar la sanidad Divina”. “Sí” Yo dije: “Yo…Ud. puede… Me puede extender el cheque, por favor”. Yo dije: “Aquí está el hombre, y aquí está su doctor”. Entonces me di cuenta que los mil dólares estaban en algún lugar en Texas, y algo así.
59Él dijo: “Déjeme verlo a Ud…. Yo traeré una niñita aquí y le cortaré la mano. Y déjeme verlo a Ud. sanarla. Entonces yo creeré”. Yo dije: “Ud. está en gran necesidad de sanidad mental”. ¡Seguramente que sí! ¡Alguien que le corte la mano a una niña!
60Ese es el mismo diablo antiguo que dijo: “Si eres Hijo de Dios, bueno, déjame ver—haz un milagro aquí delante de nosotros. Veamos—veamos— veamos que estas piedras se conviertan en pan”, ¿ven? “Si eres Hijo de Dios, baja de la cruz, y te creeremos”.
61Él pudiera haberlo hecho. Pero Él hubiera estado obedeciendo al diablo. Él dijo: “Yo no hago nada hasta que el Padre me lo muestra”. ¿Ven? Eso es correcto. “Yo hago lo que Él me dice que haga”. Así que fíjense, cuando estas influencias se presenten y les traten de decir a Uds. esto, eso, y lo otro, ¡no lo crean! La Palabra de Dios…
62Este ministro me dijo, dijo: “A mí no me interesa (cuando salí de su porche) cuántas cosas Ud. pudiera hacer, yo todavía no lo creo”. Yo dije: “Ciertamente que no, Ud. es un incrédulo. Esto no fue enviado a incrédulos, señor; fue enviado únicamente a creyentes. Esos son los únicos que lo van a ver”.
63“Todavía un poco y el mundo no me verá más (el incrédulo); pero vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros, hasta la consumación”, el fin del tiempo. Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Si Él vive, ¿no hará Él la misma cosa? ¿No hará Su vida como lo hizo en aquel entonces, si está viviendo en Uds.?
64Miren, sólo destruye al incrédulo. Y eso fue exactamente lo que hizo en los días de Noé. Noé fue un predicador de justicia que escuchó la Palabra del Señor y preparó un arca en la que su casa se salvase. Y, ¿qué hizo él mientras preparaba esa arca? Él les predicó a los incrédulos. Miren, Noé era un crítico radical comparado con aquellos incrédulos. Pero la única cosa que hizo la incredulidad de ellos, fue traer juicio a la tierra.
65Y el mismísimo juicio que destruyó al incrédulo, fue el único medio de salvar a Noé. Las mismísimas aguas de juicio que destruyeron al incrédulo fueron la cosa que hicieron flotar el arca de Noé. Amén. ¿Ven? Así que, sólo destruye al incrédulo. No tiene nada que ver con Dios. No lo detiene a Él. Él sigue adelante de todas maneras. Sí señor.
66Miren, la fe, la fe es ridícula para todos excepto para Dios y para el que la tiene. Miren, no es ridícula para Dios, porque Él es el Autor de la fe. Y no es ridícula para el hombre que tiene la fe, porque él es un creyente en Dios, así que no es ridícula para él. Dios es el Autor de ella; Él la creó. Y el hombre que la recibió de parte de Dios… Por supuesto no es—no es ridícula para Dios, porque Él la creo, Él sabe lo que es.
67Y el creyente que la recibe, no es ridícula para él, porque por medio de eso… es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve, ni se gusta, ni se siente, ni se huele, ni se oye. Pero él sabe que está allí. No es ridícula para él, porque es como que ya está hecho. ¿Ven? Él no tiene que preocuparse por nada. Él sabe que Dios lo dijo, y que Dios lo expresó; eso es suficiente para él.
68Muy bien. Así que nosotros queremos tener fe. Dios quiere que tengamos fe. Y la incredulidad no destruirá Sus planes. No le hará nada a Sus planes. Seguirán adelante de todas maneras. Me gustaría ver a alguien tomar su incredulidad y detener el sol. “Bueno, Ud. dice que su fe…” Oh, sí, lo detuvo. Josué lo detuvo. La fe sí lo detendrá. Pero la incredulidad de Uds. no llegará a ninguna parte. Correcto. No.
69Vean a una nube subir, y vean si su incredulidad de que no va a llover… Vean si no llueve de todas maneras. “Bueno”, Uds. dicen: “¿Serviría eso de algo?” Oh, sí. La fe lo hará. ¿Ven?, la incredulidad no tiene valor en lo absoluto.
70Uds. son—Uds. son controlados por dos elementos: o creen, o no creen. Miren, tomemos la incredulidad y veamos lo que ella hace. Ella crea una preocupación, y trae opresión, y no los puede ayudar en lo absoluto. No hay nada de valor en la incredulidad.
71Si Uds…. Por ejemplo digamos que Ud. iba a ser fusilado mañana al amanecer; no—no le ayudaría nada a Ud. que se preocupara al respecto, no le ayudaría en lo absoluto. Únicamente empeoraría la situación para Ud. Así que Uds.—Uds. no pueden hacer eso. No es bueno hacer eso. “Bueno”, Ud. dirá: “¿Qué hace la fe?” Eso… “¿Qué hace la Palabra de Dios?” Crea una fe. “Bueno, ¿qué pudiera hacer la fe si Ud. iba a ser fusilado en la mañana?” Me puede librar; me ha liberado muchas veces. Seguro. ¿Ven? No hay valor en la incredulidad. Todo el valor que hay está en la fe, creyendo la Palabra de Dios, tomando a Dios en Su Palabra.
72Miren, hace tiempo, antes de que ellos censuraran la estatua de la libertad, un regalo de Francia para los Estados Unidos (tengo entendido que ahora está censurada, que uno ya no la puede subir), yo tuve el privilegio de subirla en una ocasión. Y subí hasta el brazo de la—de la estatua. Y luego de allí, fuimos a un lugarcito, el guía y yo, y estaba allí una—una ventana. Y yo estaba mirando a lo lejos acordándome de mi primo cuando él llegó a casa proveniente del ejército, todo golpeado y herido de bala.
73“Pero cuando el barco iba entrando a la orilla”, él dijo: “Billy, ellos— ellos—ellos sacaron las sillas de ruedas, y los—los casos en las camillas a la parte de arriba, donde pudiéramos ver a lo lejos”, en la primera Guerra Mundial. Eso fue antes que hubieran edificado los grandes edificios de mucha altura en Nueva York, y ellos podían ver esa estatua de la libertad como levantándose del agua. Él dijo que empezaron a tocar: “Mi país Tuyo es, dulce tierra de libertad”. Los viejos veteranos, heridos y golpeados, balaceados, inválidos, cuando ellos vieron esa estatua levantarse en el agua así, dice que ellos se postraron y empezaron a gritar. ¿Por qué? Porque detrás de eso, una madre esperaba, una novia esperaba, una esposa esperaba, los bebés esperaban.
74Yo pensé: “Si eso hizo a un soldado sentirse de esa manera, ¿qué será cuando nosotros veamos la vieja y cruenta cruz allá a lo lejos? Un veterano llegando con las heridas y golpes del campo de batalla…” Oh, yo quiero estar en la cubierta del viejo barco de Sión y levantar mis manos y decir: “Sublime gracia, cuán dulce el sonido”, o, “Oh, cuánto amo a Jesús”.
75Yo estaba mirando a través de esa ventana pensando en eso, y me fijé que tirados al lado de ahí había un montón de gorrioncitos muertos. Y parecía que los acababan de matar. Le dije al guía; dije: “Esos gorriones, ¿los envenenaron Uds.?” Él dijo: “No, no. No los envenenamos”. Yo dije: “Bueno, ¿por qué están aquí tirados muertos alrededor de esta ventana?” Él dijo: “Ellos se reventaron los sesos al estrellarse contra la ventana”. Y yo dije: “¿Cómo sucedió eso?”
76Él dijo: “Antenoche hubo una tormenta”. Y dijo: “Cuando la tormenta estaba soplando, y los vientos remolinando, y los árboles zarandeándose, y los relámpagos relampagueando”, él dijo: “esos pajaritos, al tratar de encontrar un refugio”, dijo, “ellos entraron en la luz de este faro”. Y dijo: “Entonces… Y si ellos sólo hubieran usado la luz para encontrar amparo, hubieran estado a salvo. Pero lo que trataron de hacer fue de volar y apagar la luz golpeándola. Y eso únicamente los cegó. Y ellos se reventaron los sesos al estrellarse, y están allí muertos”.
77Yo no dije nada en ese momento, pero pensé: ¡Cuán cierto es eso! Los incrédulos, en lugar de tratar de usar la Luz del faro (la Palabra de Dios es una Luz), de tratar de usar ese faro e ir con él para estar al amparo de Cristo, ellos se revientan los sesos al estrellarse contra él, mueren en pecado y en deshonra tratando de apagar la Luz golpeándola, cuando eso sería totalmente imposible. No puede haber los suficientes incrédulos que le levanten, ni los suficientes demonios que salgan del infierno, que puedan apagar esa Luz del mundo”. “Yo soy la Luz del mundo”. Ellos nunca la apagarán.
78Así que hay una sola cosa que tenemos que hacer. Cuando brille en el sendero de Uds., síganla. “Torre fuerte es el Nombre de Jehová; a él correrá el justo, y será levantado”. “Si permaneces en Mí (en la Torre), y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que quisiereis, y os será hecho”.
79Muchas veces yo he sido considerado… Miren, yo soy… Yo digo esto igual que lo diría en mi Tabernáculo. Yo no me sentiría mejor en mi Tabernáculo. “Hermano Branham, ¿cómo ocurren esas cosas? ¿Qué es lo que sucede y cómo sucede?” Es sólo permaneciendo en Jesús, creyendo Su Palabra. Él prometió hacerlo y lo hará. (Miren, tengo que apresurarme).
80Muy bien. Jesús vino al mundo… (Sólo un comentario más. Tengo como unas cincuenta Escrituras apuntadas aquí sobre esto, así que… Pero yo—yo tomé unas ciertas Escrituras a las que puedo mirar aquí y referirme a Ellas).
81Miren, Jesús, cuando Él vino al mundo, Él vino en el tiempo de una incredulidad masiva. Eso es correcto. Él vino de tal manera, que causó que el incrédulo descreyera más. Dios sólo engaña a… Él es un Padre tan maravilloso. Lo trajo en el tiempo correcto, y le dio a Él (como la gente pensó) un nombre de hijo ilegítimo, y nunca lo envió a Él a ninguna de las escuelas, y lo demás. Él era un Niño algo raro. Pero sin embargo había algo en Él, que parecía que lo que Él decía era verdad. Lo que Él hablaba, así era.
82Y Él nunca tomó el mérito para Sí mismo, sino que se relacionaba con Dios. “No soy Yo el que hace las obras”, dijo Él. “Uds. reclaman que Dios es su Padre, y dicen que Él lo es, ¿y luego no me creen? Si Uds. no me pueden creer, crean las obras que Yo hago. Ellas son mis credenciales. Ellas son las que dan testimonio de Mí. Ellas son las que declaran si es verdad o no. Lean las Escrituras, lo que el Mesías habría de hacer. Escudriñad las Escrituras, porque a vosotros os parece que en Ellas tenéis la Vida Eterna; y Ellas son las que dan testimonio de Mí”. Así que Él era la Palabra viviente de Dios. “Ellas son las que dan testimonio de Mí, las Escrituras”.
83La incredulidad nunca lo detuvo a Él. Él sencillamente siguió adelante. Él sanó a los enfermos, resucitó a los muertos, limpió a los leprosos, siguió adelante. Y cuando… Ellos no creían que tales cosas podían suceder. Y la incredulidad de ellos no detuvo a Jesús en lo absoluto. Él siguió adelante haciendo lo que tenía que hacer; no le molestó para nada.
84Miren, tiene que haber incrédulos. Dios predijo eso. Y va a haber un creyente entre diez incrédulos. Va a haber más que eso; quizás uno entre mil, porque la Iglesia está en la minoría. “No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el Reino”. Así que no esperen una gran cosa espectacular. El diablo siempre anda tras las cosas grandes; pero Dios, Él se hace pequeño. Dios, un bebé en un establo, Jehová llorando. ¿Pudieran imaginarse a Jehová jugando como un muchacho adolescente? Él era Dios. Dios estaba en Él. Eso es correcto. Él vino a expresar a Dios. “Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo”.
85Así que sólo miren lo que Caifás pudiera haber reunido, lo que es llamado “una gran campaña”. Algunas veces pastores como estos, de una iglesia de tamaño ordinario, algunas veces ellos quizás tienen la idea de que “porque yo no salgo como Billy Graham, u Oral Roberts, o algo así, que quizás Dios no me ama tanto como a ellos”. Escuchen: nunca crean eso.
86Algunas de las reuniones más poderosas que yo he tenido han sido en iglesias pequeñitas, algunas veces siete u ocho de nosotros en una casa en alguna parte, orando. ¿Ven?, Dios prometió reunir… No importa cuán pequeña sea la iglesia, Él prometió reunirse con nosotros. “Donde están dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos”.
87Muy bien. Ya para terminar, déjenme decir esto: la incredulidad no detiene a Dios, no detiene Su programa, no detiene Su avance, no detiene nada, sino sólo al incrédulo. Lo detiene a él en su pecado, y allí está él parado mirándose a sí mismo.
88Hoy día dicen que no hay tal cosa como el Espíritu Santo, pero eso no lo detiene a Él. La gente lo sigue recibiendo de todas maneras. Dicen que hoy no hay sanidad Divina; pero ellos siguen siendo sanados de todas maneras. Dicen que no hay gozo; la gente sigue gritando de todas maneras.
89“No hay tal cosa como ese bautismo del Espíritu Santo del que hablan Uds. los pentecostales”. Pero la gente es llena de Él cada día. Ellos quizás no sean capaces de explicarlo; pero saben que lo tienen; esa es la cosa principal. Así que la incredulidad no detiene a Dios. Nosotros sabemos que lo tenemos. Yo estoy muy contento de asociarme con gente que lo tiene.
90Oremos. ¿Le aman? Levanten sus manos. Nuestro Padre Celestial, en esta mañana estamos muy contentos al saber que no hay forma de explicar a Dios. No podemos explicar a Dios científicamente. Moisés no pudo haber tomado hojas del arbusto para llevarlas al laboratorio y darse cuenta qué clase de sustancia había sido rociada en esas hojas, para que no se quemaran. Él no trató de hacer eso. Él sencillamente se sentó y le habló a Él.
91Oh Dios, concede que estas pobres almas humildes en Phoenix, que van sin rumbo de un extremo a otro por estas calles, o aparentemente, que andan de un extremo a otro por estas calles, aparentemente sin lugar adónde ir, sin nada que hacer, que ellos oigan la voz de Dios desde este tabernáculo y desde otros tabernáculos en esta ciudad, y que vean el fuego de Dios sobre la gente, que vean cómo actúa la gente después de que lo ha recibido. Sus vidas son una zarza ardiendo.
92Que ellos no traten de entender científicamente todo al respecto, sino que sólo entren al santuario y se sienten, y hablen con Él. Yo estoy seguro que encontrarán, como Moisés, cuando Él dijo: “YO SOY EL QUE SOY”. El YO SOY nunca tuvo principio ni tendrá fin. Él siempre fue y siempre será.
93Nosotros creemos en Ti, Dios, y rogamos que aumentes nuestra fe, que la gran misericordia de Dios continúe estando con nosotros. Bendice a esta gente aquí esta mañana. Y santifica al—al creyente en tal magnitud que todos los grandes poderes de Dios puedan ser liberados en sus vidas, para que sean cartas vivientes, leídas por todos los hombres, y que la Palabra de Dios pueda vivir en sus corazones y vidas. Bendice a nuestro bondadoso y amado hermano aquí, el pastor. Yo pido, Dios, que Tú le concedas el deseo de su corazón, a él y a sus amados, y a su iglesia. Concédelo Señor.
94Perdónanos nuestras faltas, y acondiciona nuestras almas para la llenura del Espíritu que viene, que creemos que pronto vendrá; porque el enemigo ha empezado a entrar como río, y dice que se levantaría un… que el Espíritu de Dios levantaría bandera contra él. Estamos esperando, en esto últimos días… Como ya lo expresamos, que cuando las vírgenes fatuas empiecen a clamar por aceite, entonces sabemos que el tiempo está a la mano. Así que, Señor, estamos tomando inventario ahorita mismo. ¿Somos creyentes? ¿Creemos la Palabra completa? Llena nuestras lámparas tan llenas, que demos Luz en la oscuridad.
95Bendice la reunión esta tarde en la reunión de compañerismo de los Hombres de Negocio. Te ruego, Dios, que salves muchas almas esta tarde. Y Dios Padre, te pido que vengas otra vez a esta iglesia aquí esta noche para estar con la gente, y a las otras iglesias por toda la ciudad donde la gente se está reuniendo. Concédelo Padre. Y algún día confiamos que nosotros (cuando estas palabras que se han dicho esta mañana, y esta cinta, esté siendo tocada allá a lo lejos, en alguna parte en los grandes Cielos de Dios), que todos nosotros estemos Allí sin mancha ni arruga, confiando únicamente en los méritos de Jesús. Concédelo. Lo pedimos en Su Nombre. Amén.
96Dios les bendiga. ¿Le aman? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Me gustaría que hicieran algo por mí antes de entregarle el servicio al pastor. Sé que son las doce, y ya es hora de irnos. Yo pienso que él tiene algo más que quiere hacer o decir. Pero antes de que me vaya para prepararme para esta otra reunión que viene, me gustaría que me hicieran un favor.
97Este corito… Yo quiero elogiarlo a Ud., señor, por el coro tan bien presentable, sin maquillaje, tan natural. Pudieran pensar que estoy loco, pero si lo estoy, aún estoy en la Palabra. Cantemos con todo nuestro corazón: Yo Le Amo. Hermana pianista: ¿por favor iría allí al piano? “Yo le amo, yo le amo porque Él me amó a mí primero”. A mí sencillamente me gusta mucho eso. ¿A Uds. no?
98Oh, yo soy “Kentuckiano”. ¿Hay algunos “Kentuckianos” aquí? Bueno, Dios bendiga sus corazones. Con razón Arizona está progresando tan bien. ¡Oh, maravilloso! Hermano Ed Hooper, yo pensé que lo vi… Oh, Ud. es de un poquito más al norte de Kentucky. Yo estaba pensando que él también era “Kentuckiano”; pero creo que Ud. es de por allá de Carolina, de algún lugar allá al norte, lo mejor que yo recuerdo.
99Muy bien, todos de lo profundo de su corazón ahora, todos juntos ahora, de la manera que lo cantamos allá en el río, Uds. saben, en las divisiones del río. Ahora, todos, todos ahora. Yo le amo, (oh, qué dulce suena eso). Porque Él me amó a mí primero; Y me compró mi salvación, En el madero del Calvario.
100¿No es eso hermoso? Uds. saben, había un antiguo predicador que solía venir a verme. Yo… Él predicaba un poquito, luego corría para atrás y estrechaba mi mano, decía: “¡Gloria a Dios!”, y luego corría al frente y predicaba un poquito más: el anciano hermano Ryan. Y yo pensaba… Un día le dije: “Hermano Ryan, yo quiero preguntarle algo. ¿Por qué corre Ud. para atrás y estrecha mi mano todo el tiempo?”. Dijo: “Es que se me descarga la batería. Yo necesito cargarla un poquito”, dijo él. Así que esto me está cargando para esta tarde. ¿Ven Uds.? Cantémosla con nuestras manos levantadas. Yo le amo, yo (Eso es hermoso). Porque Él me amó a mí primero; Y me compró mi salvación (Muy bien, hermano pastor). En el madero del Calvario.
101¿A cuántos les gusta un apretón de manos? ¿Les gusta eso? Oh, yo… Uds. saben, yo solía ser bautista, pero yo era la clase de bautista que estrechaba manos; pero no es de allí de donde me viene eso. A mí me gusta un buen apretón de manos. Hace tiempo, (mi esposa no está conmigo esta mañana, y hermana Sothmann, no quiero que le diga a ella, ¿ve Ud.?), yo fui al centro de la ciudad con ella. A mí me gusta un buen apretón de manos a la antigua, Uds. saben. Yo—yo fui al centro, y—y una señora dijo: “Hola, hermana Branham”. Y yo no la oí a ella decir nada. Yo dije: “Cariño, esa—esa—esa señora te habló”. Ella dijo: “Yo le contesté”. “Bueno”, dije yo: “Estoy seguro que ella no te oyó. Yo no te oí, y estoy así de cerca de ti”. Ella dijo: “Oh, yo me sonreí”. Yo dije: “Mira, ¡una sonrisita tonta!”
102A mí—a mí me gusta un verdadero apretón de manos. ¿A Uds. no? ¿No les gusta eso?
103Hace algún tiempo, allá (mire, esto es horrible, pastor; perdóneme), allá…Yo estaba—estaba allá en la Florida. Nosotros estábamos teniendo una reunión, y teníamos una carpa grande allí como de unas… oh, muchos miles de personas se habían reunido para sanidad. Y, saben, los servicios de sanidad, Uds. saben cómo son, empujan y halan. Y allí, uno de los hermanos vino a mí, y dijo: “La duquesa quiere verlo” Yo dije: “La, ¿qué?” Yo no sabía de lo que el hermano estaba hablando. Él dijo: “La duquesa”. Yo dije: “¿Qué es la duquesa?” Yo pensé que pudiera ser un holandés, como ellos le llaman por aquí, la leyenda del holandés perdido. Pensé que había allí un holandés perdido también, Uds. saben. Así que yo dije: “No entiendo”. Él dijo: “Bueno, es la mujer que es dueña de toda esta propiedad aquí” Yo dije: “Bueno, mire, hay como unas cinco mil personas enfermas allá tratando de entrar también”. “Oh”, él dijo: “Pero esta es la duquesa. Ud. debe verla”. Yo dije: “Ella no es más que los demás, ¿cierto? ¿Ve?, ella simplemente es un ser humano”. Y él dijo: “Al salir Ud. de la carpa aquí, ella estará allí”.
104Y yo la miré a ella. Ella se acercó. Ahora, por favor no piensen que esto es sacrílego. Yo espero que no suene de esa manera. Pero ella tenía un par de lentes en la punta de una vara. Miren, Uds. saben que no pueden ver a través de una vara sostenida lejos así. Y ella dijo: “¿Es Ud. el doctor Branham?” Y yo dije: “No, señora. No, no, no, no”. Yo dije: “Yo soy el hermano Branham”. Ella dijo: “Estoy encantada de conocerlo”.
105Y ella extendió esa mano, con el oro suficiente en ella como para enviar una docena de misioneros alrededor del mundo diez veces. Y mantenía su mano extendida en alto, así. Miren, esa no es la manera para dar un apretón de manos.
106Yo estiré mi mano y agarré esa mano gorda y grande. Le dije: “Bájela aquí, para así reconocerla cuando la vea otra vez”. A mí me gusta un buen apretón de manos, ¿a Uds. no? Démonoslo unos a otros mientras cantamos otra vez: Yo Le Amo. Todos ahora. Yo le amo (Dios le bendiga, hermano. Dios le bendiga, mi hermano…) Porque Él me amó a mí primero; (Eso es correcto); Y me compró mi salvación, En el madero del Calvario.
107Dios les bendiga hasta que nos volvamos a ver. Miren, levantemos nuestras manos hacia Él. Yo le amo, (hermano pastor…)