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~ UN PENDON ~
1Gracias, Hermano Outlaw. Muchas gracias. Buenas noches amigos. Eso fue una… Ciertamente aprecio esa presentación tan fina por el Hermano Outlaw, y es un sentir mutuo entre nosotros. Estoy contento de estar aquí en este Tabernáculo en esta noche, nuevamente aquí en Phoenix, y de escuchar estos maravillosos cantos y este hermoso coro. Los estuve observando muy bien. Yo critico mucho la forma en la gente se comporta y se viste en estos últimos días, pero tengo que admirar a este pequeño grupo de damas sin maquillaje que están aquí. Para mí eso se ve muy bien y ciertamente estoy agradecido por ellos. Dios les bendiga.
2Y al Hermano Outlaw y su hijo, yo recuerdo que cuando estuve aquí, el joven era apenas un muchachito y ahora aquí está él, creo yo, casado y tal vez tiene una familia. Eso demuestra que no se necesita mucho para que el tiempo pase, ¿verdad? Ciertamente vamos avanzando por el camino. Pero hay algo glorioso que esperamos ansiosamente: el día en que veamos a nuestro Señor Jesús y entonces todos seremos transformados.
3Dijeron que la Hermana Waldrop estaba aquí en esta noche, la dama que fue sanada de cáncer. Yo la mencioné la otra noche. ¿En dónde está ella? ¿Está aquí en el auditorio? Sí, la Hermana Waldrop, sí, y también el Hermano Waldrop. Ciertamente nos alegra tenerlos en el servicio esta noche. Creo que por acá en el lado izquierdo veo al Hermano y la Hermana Evans de Macon, Georgia, han venido desde Macon.
4Y este hermanito griego que está sentado aquí en frente, no recuerdo… Él es de Grecia, yo lo conocí no hace mucho. Y creo que se llama Eddie, ¿cierto? O, ¿estoy…? [El hermano dice: “Dave”. —Ed.] Dave, David. Gracias por esa Biblia y demás, ese libro que Ud. me envió recientemente. Se lo agradezco mucho, hermano.
5Y muchos de nuestros amigos… Hay otro grupo de Georgia, yo lo llamo el Hermano S. T., o creo que es T. S., por este lado.
6Y me alegró ver al hijo del Hermano Williams. Cuántas veces él me había pedido que orara por él, y escucharlo pararse aquí y testificar así en esta noche, eso ciertamente emocionó mi corazón, también, por eso.
7Al entrar me encontré con el Hermano McAnally allá afuera, mi viejo amigo. Lo veo casi siempre que vengo aquí. Prácticamente hay muchos de nuestros amigos aquí.
8Al oír los testimonios sobre las sanidades, me hace pensar en esto: Hace unos momentos le hice una llamada de larga distancia al Hermano Tommy Hicks, quien se encuentra en Washington, o más bien en Oregon. Él quería que yo fuera a tomar su lugar esta semana. Su hermano, su cuñada y toda su familia se mataron instantáneamente esta tarde allá en México y él tiene que ir a identificar a su hermano y hacer todos los preparativos y demás cosas. Ciertamente siento compasión por el Hermano Hicks, yo tuve que hacer lo mismo con mi madre hace unas semanas y sé cómo se siente él. Así que yo creo que en este momento, mientras estamos todos unidos como un gran cuerpo de cristianos, creo que sería muy bueno si inclináramos nuestros rostros por un momento para ofrecer una oración por el consuelo del Hermano Hicks en esta hora.
9Nuestro Padre Celestial, como un grupo de peregrinos y extranjeros que confesamos que este no es nuestro hogar sino que somos ciudadanos de otro gran Reino que vendrá, Jesús nos enseñó a orar: “Venga Tu Reino y hágase Tu voluntad”. Padre, traemos ante ti en esta noche a uno de nuestros hermanos, al Hermano Tommy Hicks, Tu siervo, la tristeza llegó a sus oídos por vía telefónica. Su amado hermano (creemos que no era salvo), su esposa y los pequeños, perecieron todos hoy en un accidente automovilístico. Nuestro hermano se encuentra en el aire en estos momentos, viajando para ver el cuerpo de su precioso hermano. Señor, ruego por el Hermano Hicks. Pido que Tu Espíritu sea sobre él y lo ayude. Consuélalo y que la poderosa mano del Dios viviente lo alcance y le dé gracia sustentadora en esta hora. Siento compasión por él porque yo mismo Señor, sentí esa aguda sensación hace unas semanas cuando algo parecido ocurrió. Te ruego Padre, que lo consueles en toda forma que Tú puedas. Te pedimos esto en el Nombre de Jesús. Amén.
10Hay tanto que decir pero muy poco tiempo para hacerlo. Sentimos mucho que en esta noche haya gente de pie adentro, afuera y alrededor de las paredes de la iglesia.
11Ahora, esta próxima semana, el próximo jueves comienza la convención aquí en el Ramada. Creo que lo pronuncié bien. Allí en el lado oeste… o este de la calle VanBuren. El Ramada tiene un gran salón allí con suficiente capacidad para sentar a unas dos mil quinientas personas. Lo he considerado un gran privilegio el haber sido invitado aquí por el Compañerismo de los Hombres de Negocios del Evangelio Completo, para el cual he hablado en muchas partes del mundo. Y ellos me invitaron a esta convención aquí, el Hermano Williams, y el presidente aquí de este capítulo, y muchos de esos hombres tan finos.
12Esperamos tener un tiempo grandioso allá, y según entiendo, habrá buenos predicadores. Tengo entendido que tendré el gran privilegio de hablar en el desayuno del sábado en la mañana. Y si así fuere, quiero hablar sobre el tema: El Peor Hombre Que He Hallado. Así que…
13Y luego el domingo en la tarde debo hablar nuevamente, para dirigirme al cuerpo de creyentes allí el domingo por la tarde. Durante toda la semana debo ir de iglesia en iglesia, de iglesia en iglesia, algunas veces dos en un día, para visitar a mis hermanos. Y ciertamente lo considero un privilegio amigos, poder conocer a las diferentes organizaciones.
14Y aquí, hace mucho tiempo, hubiera sido casi imposible juntar a la gente de los distintos grupos y organizaciones. Pero Dios es tan maravilloso. Así es. Él obró de tal manera que ahora todos están comenzando a tener compañerismo unos con otros y están olvidando sus pequeñas diferencias y avanzando hacia la meta del supremo Llamamiento. Eso ciertamente está muy bien. Estoy agradecido de Dios, de poder ver eso. Y ahora, es mi oración que eso siga creciendo.
15El Hermano Outlaw (como él lo acaba de decir), fue el primero en invitarme a Phoenix. Yo vine aquí hace muchos años junto con el Hermano Kidson y tuvimos una gran reunión. Esa reunión fue muy memorable en mi vida. En aquel entonces no existían las grabadoras sino que tenían un escritor de sonido y así hacían los discos. Y yo todavía tengo los discos de la iglesia del Hermano Outlaw y de la del Hermano García allá, del pequeño coro hispano que cantaba en español, igual que éstos lo hacen en inglés.
16De vez en cuando nos sentimos solos en casa y nos da nostalgia de ver a los amigos en Phoenix, entonces pongo ese disco y lo toco, Uds. saben. Ya está casi desgastado, pero lo conozco tan bien que sé cuando va a saltar una línea y demás. Así que aún lo conservo.
17Recientemente tuve una experiencia muy triste en mi vida al perder a mi madre, quien era una cristiana muy dulce, pero su partida fue muy rápida y en esta noche no tengo tiempo para contarlo, deseo hacerlo en uno de los servicios, en algún desayuno en alguna parte. Cómo es que el Señor me envió lejos para que esto sucediera. Él me dio una visión sobre a dónde debía ir y qué ocurriría. Entonces, cuando regresaba... Y la dulzura de ver a mi madre llegar al final del camino, sostenerla en mis brazos y encomendar su alma a Dios, ver a esa anciana, amada y santa mujer partir cuando ya no podía ni hablar.
18Yo le dije: “Madre, ¿todavía Jesús significa para ti dulzura como el día que recibiste el Espíritu Santo? Yo sé que no puedes hablar, pero si eso es cierto parpadea rápidamente”. Y ella parpadeó mientras las lágrimas corrían por sus mejillas y partió a encontrarse con el Señor. Esa noche Él vino a mí en una visión y me la mostró, cómo estaba en ese momento. Yo no puedo sino invitar a la gente a proseguir hacia Eso. ¿Ven? Amigos, no se pierdan eso.
19Y ahora, muchas veces, la manera en que nos paramos, nosotros no dejamos de tener compañerismo con alguien por la forma en que crea, pero siendo pentecostal y teniendo la experiencia pentecostal, lo he visto en mi familia, los que llegan al final del camino y los he visto hasta que sus almas han partido. Déjenme decirles que estoy contento de tener esa experiencia, de tener una experiencia pentecostal en mí. Y quiero que todos la tengan. No se la pierdan. Hagan lo que hagan, no fallen en obtener esa experiencia.
20Generalmente en mis reuniones, adondequiera que voy, siempre se trata de orar por los enfermos. Yo no sé. Ha sido muy exitoso. El Señor ha bendecido, respondiendo mis oraciones muchas veces. Me pregunto, antes de hablarles, ¿habrá alguien que vino esta noche para que se orara por él? Para así cambiar mi texto un poco. Si se va a orar por Ud., hablaría sobre sanidad divina, si no, hablaría sobre otra cosa. Si hay alguien aquí para que se le ore, ¿le gustaría que se orara por Ud.? Levante su mano para que pueda tener una idea general. Um. ¡Vaya! Bueno, yo estuve luchando con eso hace como media hora, hace un rato.
21Oigan, a propósito, ¿está mi hijo Billy Paul, aquí? ¿Estás aquí, Billy Paul? ¿Tienes algunas tarjetas de oración ahí? Ve y busca algunas y repártelas mientras yo hablo un poco. ¿Ven?
22Si no lo hacemos así, a veces ellos siguen regresando a la fila y nunca terminamos. Sí. Así que… Si vas a tener a tantos así, los queremos a todos, pero no dos veces, ¿ven Uds.? No podemos. Porque muchas de estas personas aquí vienen de lejos. Hablaré en voz baja sólo por unos momentos sobre algo que trate de ayudar, y que eleve la fe, hasta ese punto donde podamos orar por los enfermos.
23Uds. aquí tienen un pastor y un co-pastor maravillosos, una junta maravillosa, una iglesia maravillosa y gente maravillosa.
24El otro día yo estaba hablando en una de las reuniones aquí en Phoenix, en la primera reunión. Yo decía que mientras mi esposa y yo íbamos por la calle, pues, cuál debió haber sido el aspecto que tenía este valle hace unos cuantos centenares de años y el aspecto que tiene hoy.
25Y hoy hicimos un viaje y subimos a la Montaña Sur que está muy arriba por encima de la ciudad, lejos de la atmósfera de la ciudad. Estuvimos sentados juntos allí hablando del Señor y lo bueno que ha sido para con nosotros. Y… El Espíritu Santo entró dulcemente al carro. Y...
26Y miré hacia abajo y contemplé el valle donde el pequeño José y yo fuimos no hace mucho cuando estuve aquí. Y él y yo nos sentamos allí, nos tomamos de las manos y oramos, mi muchachito. Cuando me fui, le pedí a Dios que me permitiera poner mi Biblia en sus manos y que él se quede con Ella, con la Palabra. Será una contribución para Él por salvar mi vida y ayudarme.
27Ahora, Uds. saben, ¡si Uds. salen!.. Nosotros conocemos todas las ciudades, pero yo creo que Phoenix es una ciudad maravillosa.
28Pero le dije a mi esposa: “Sólo imagina, allá abajo en estos momentos, en ese pequeño valle, el Valle Maricopa que podemos ver, Salt River, por aquí, en estos momentos, ¡cuánta gente en ese pequeño valle estará tomando el Nombre de Jesús en vano! ¡Cuántos pecados, adulterio y demás, se habrán cometido en esa ciudad durante la última hora por ese grupito de gente!”. Yo dije: “¿Cuánta gente crees tú que habrán pecado en los últimos quince minutos desde que estamos aquí en esta ciudad?” Mediten en eso esta noche. Le dije: “Es sorprendente que Dios no haya arrasado todo esto aquí por completo”. Ciertamente que es verdad.
29Pero ¿recuerdan Uds. cómo sucedió en Sodoma? Allá abajo había alguien que debía ser sacado. Le dije: “Cariño, a pesar de todo eso recuerda que mientras hemos estado sentados aquí, en este valle ha habido oración tras oración saliendo de corazones sinceros. ¿Ves?”. Dije: “Por eso es que estamos aquí en Phoenix hoy en esta reunión, en compañerismo con nuestros hermanos, para colaborar con ellos, para ayudarlos a mover esta gran carga, para tratar de lograr que otros vean”.
30Ahora, yo creo que algún día el valle completo será exterminado, la tierra entera será limpiada y vendrá un gran Milenio. Y dije: “Entonces los guerreros y héroes de la fe caminarán por los jardines de Dios para nunca más envejecer ni enfermarse, mientras el aire se llenará de himnos y los Ángeles mirarán hacia abajo”.
31Pienso en un soldado cuando vuelve a casa después de que le han rendido honores, Uds. saben, en el exterior o algo así, y cómo es que eso parece ser un gran honor que la gente le da. Pero ¿qué es eso? Son unos pocos honores en público, suenan unas trompetas o las campanas, y después uno regresa nuevamente a la vieja rutina.
32Pero de este lado será una Eternidad sin fin, esos himnos que los Ángeles cantarán mientras los guerreros, sus esposas y familias, caminen por el paraíso de Dios. Ahora, eso no es un sueño ficticio de Navidad ni Santa Claus. Esa es la verdad, amigos. Y estamos esperando eso. Yo estoy esperando ese momento con todo mi corazón, cuando Cristo venga y entonces seremos a Su semejanza. Ya no habrá más vejez. ¿Cómo dices? Ven acá Paul, por favor. 33 Y Uds. que desean una tarjeta de oración, mientras él pasa a repartírselas sólo levanten su mano.
34Y ¿me pregunto si sería mucho pedir que pasara el pianista y el coro aquí para cantar?
35Bueno, dejemos que sea toda la audiencia, que todos estén en esto, si lo desean, canten: Cerca De Ti. Cerca De Ti. ¿Se saben ese canto? ¿Se lo saben? ¿Todos lo saben? ¿Cerca De Ti? Muy bien.
36Dejemos que el coro cante uno entonces: Creo que sería mejor que lo cantara sólo el coro. Así permitirá que pasen todos los que estén interesados en recibir su tarjeta de oración.
37Hermano Outlaw, ¿podría Ud. pasar aquí de nuevo, por favor, si no le estoy pidiendo demasiado, mi hermano? Tendremos otro coro, o algo así, de la audiencia. Y entonces pasaremos directamente y tan rápido como podamos a un corto mensaje, para orar por los enfermos. Que el Señor los bendiga, oren por este coro ahora mientras... todos los que aprecian... Uds. pentecostales que aprecian a estos jóvenes que se ven limpios, levanten sus manos. ¿Ven? Seguro que sí. Hay una cosa sobresaliente, muchas cosas sobresalientes, acerca de esta iglesia aquí, y una de ellas es que ellos son buenos cantantes.
38[El Hermano Billy Paul Branham reparte tarjetas de oración mientras el coro canta Jesús Es Mi Amigo, o, Jesús Me Acompañará. Luego el director del coro dice: “Billy nos dijo que cantáramos ‘Dejando…’ Pero queremos cantar una canción que cantamos la otra noche. Parecía como que no salía, lo mismo fue el martes en la noche, hasta que cantamos esta canción. Así que lo intentaremos ahora. Yo Estuve Allí Cuando El Espíritu Vino. ¿Cuántos tienen el Espíritu?” [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] El director del coro dice: “Entonces Yo Estuve Allí Cuando El Espíritu Vino”. Ahora el coro canta Yo Estuve Allí Cuando El Espíritu Vino—Ed.]
39Gracias al Señor por eso. Amén. ¡Cuán agradecidos estamos por tan buen estímulo espiritual como ese! Yo Estuve Allí Cuando El Espíritu Vino.
40Ahora bien, estamos agradecidos por estos servicios y nuevamente les digo que estamos orando para que Dios sane a los enfermos y salve a los perdidos.
41Ahora Uds. oren por mí. Cuando uno viene así inesperadamente y no conocemos los arreglos, sólo entramos y salimos, de esa manera, sentimos como que no estamos haciendo lo mejor para el Señor; pero nosotros tratamos de hacer lo mejor para Él. Así que inclinemos nuestros rostros una vez más para orar.
42Nuestro Padre Celestial, es con corazones agradecidos que venimos ante Tu trono en esta noche, sin saber cuál sea Tu voluntad, ni qué debamos hacer. Pero Tú nos guiarás. Tú lo prometiste, así que nosotros lo creemos. Te rogamos que le hables al perdido en esta noche y sanes al enfermo. Glorifícate.
43Señor, te pedimos nuevamente que bendigas a esta iglesia. Bendice a cada iglesia que haya en esta ciudad y en este valle, que llegue un momento cuando haya un gran derramamiento del Espíritu sobre toda esta gente y que gente de todo el país venga a escuchar la Palabra del Señor.
44Ahora, sabemos Señor, que la razón por la que podemos regocijarnos y entonar cantos es porque primero vinimos a Cristo creyendo que Él era. “Porque la fe viene por el oír y el oír por la Palabra”. Y así como nos hemos gozado con los cantos espirituales y hemos visto al Espíritu moverse en la audiencia, que ahora Tú puedas proveer la Palabra que acondicionará los corazones de la gente para el servicio que sigue, para la sanidad de los enfermos, para la sanidad espiritual de alguien cuyo corazón o conciencia haya sido herida, así como la caña cascada. Rogamos que Tú lo fortalezcas en esta noche Señor y le des de Tu bálsamo sanador que dará la cura para todos, y que el que haya sido desviado del Camino, en esta noche sea traído nuevamente al Camino.
45Oramos también Señor, por aquéllos que están en los hospitales, tan enfermos que no pueden asistir a los servicios. Oramos por ellos, sabiendo que ellos quisieran estar aquí pero el enemigo los ha atado de tal forma que no pueden venir. Dios, permite que su liberación venga rápidamente. Creemos lo que está escrito en la Palabra, que: “El pueblo que invocare Mi Nombre, se reunirá y orarán, y Yo oiré desde el Cielo”. Por eso es que tomamos esta oportunidad para orar mientras todas las iglesias están reunidas, para que así Tú puedas escuchar desde el Cielo y sanar nuestra tierra. Pedimos esto para la gloria de Dios, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
46Ahora, lo sentimos mucho por aquellos que están de pie y tienen sus piernas cansadas, me daré prisa lo más que pueda. Me gustaría volver en alguna ocasión a Phoenix y que pudiéramos lograr reunir a todos y tener un buen servicio, largo, de sanidad aquí en Phoenix, donde el Señor nos bendiga. Algunos de nosotros somos predicadores, como el Hermano Outlaw y muchos de los otros hermanos que están aquí. Yo no tengo mucho de predicador. Simplemente oro por los enfermos. Y sin embargo, no hay nadie que haya predicado el Evangelio que no desee expresar sus sentimientos a la gente. Hay algo en eso, y uno desea hacerlo. Y me alegra mucho que hayan venido a escuchar lo poco que tengo para expresar acerca de Él, y confío que Él haga algo en esta noche para probarles que yo les estoy diciendo la Verdad y que les amo.
47Si el Señor lo permite, deseo tomar un pequeño texto por un momento, de San Juan, el capítulo 12 y el versículo 32. Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré á mí mismo.
48Y como un pequeño texto, para edificar sobre eso, me gustaría tomar el tema de: Un Pendón
49Eso es algo muy raro, leer un texto como ese, o leer una Escritura y luego sacar de allí un texto extraño. Pero yo me he dado cuenta en los años de ministerio, que a veces Dios viene de una forma extraña, en momentos raros, cuando uno ni siquiera lo imagina y habla por medio de textos que nosotros no pensamos que Él hablaría; o usa a alguien que nosotros pensamos que parece insignificante. Pero Dios obra en maneras misteriosas para llevar a cabo Sus maravillas.
50Y un pendón, por supuesto que todos sabemos lo que es un pendón. Es algo que se levanta como conmemoración y es algo a lo que la gente observa. Es algo que es izado delante de uno. Y en Isaías capítulo 5 y el versículo 26, Dios prometió que: “Se alzaría un pendón. Habría un pendón que se levantaría”.
51A través de las edades el hombre ha tenido la tendencia en su interior por tratar de ayudarse a sí mismo. Ahora, así es la naturaleza del hombre.
52Ahora, lo que estamos tratando de hacer es fijar una base para algo que le estamos pidiendo al Señor que haga: sanar a los enfermos, y dar confianza. Y Ud. no puede salir y tener fe en algo de lo que no sabe nada. Primero tiene que tener algo donde pueda descansar la fe.
53Cuando Ud. se casó con su esposa tuvo que tener fe en ella. Ella tuvo que tener fe en Ud., antes de que Uds. pudieran formar un hogar. Y Ud. sencillamente no puede tomar algo casual y tener fe en eso, porque no es algo probado.
54Así que lo más comprobado que podríamos tomar como base para la fe, sería la Palabra de Dios. “Porque la fe viene por el oír y el oír por la Palabra de Dios”, porque es la Palabra de Dios.
55Y el hombre, aún en su condición caída, fue hecho a la imagen de su Hacedor: Dios. Y en cierto sentido de la palabra, él es un hijo de Dios caído de la gracia. Él ha caído del estado en que Dios lo hizo para que se mantuviera. Su condición caída le da ciertas condiciones con las que trata de ser algo, para regresar por su cuenta al lugar de donde cayó, algo dentro de él le dice de dónde procede. Él sabe que aún no está en la condición correcta porque ve muerte, enfermedad, pesares, angustias y desilusiones. Él sabe que no fue hecho para eso. Con todo, sin importar lo lejos que esté de Dios, hay algo dentro de él que le dice eso, algo en su interior. Ahora, el hombre fue hecho como un ser trino: alma, cuerpo y espíritu.
56Lo de afuera es el cuerpo. Hay cinco entradas a ese cuerpo, y por supuesto que esos son los cinco sentidos: La vista, el gusto, el tacto, el olfato y el oído.
57Lo de adentro es como una semilla que se siembra, lo de adentro de eso es como la pulpa de la semilla, lo cual es el alma. Hay cinco entradas por las cuales se entra: conciencia, memoria y así sucesivamente. 58 Pero luego dentro de ese pequeño compartimiento está el tercer compartimiento que es el espíritu. Y eso es lo que controla lo demás. Hay sólo una avenida a través de eso y es la voluntad propia. Ud. puede aceptar o rechazar, esa es la única avenida hacia eso. Si Ud. acepta la voluntad de Dios por medio de ese espíritu, el Espíritu de Dios ocupa Su lugar en el corazón y controla lo demás que hay en Ud.; pero si Ud. no la acepta, entonces el enemigo ocupa ese lugar y controla todo en Ud. Así que eso está allí adentro.
59Y el hombre, al ser hecho de esa manera, tiene algo dentro de él que lo hace desear lograr algo por sí mismo. Él trata de hacer algo para salvarse a sí mismo, quiere salir de allí, pero quiere hacerlo por sí mismo y a su manera.
60Ahora, él ha intentado muchos logros. Ha intentado de lograr esto por medio de la ciencia. Y cada vez que se mueve a través de la ciencia, solamente se destruye a sí mismo. Cada vez que la ciencia hace algo, se destruye a sí mismo; como con la pólvora, la energía atómica, las armas nucleares, los automóviles y todas estas cosas. Sin embargo, temporalmente eso lo ayuda, pero a la larga se destruye a sí mismo, porque es algo que ha logrado mientras está en el taller de Dios, intentando hacer algo, pervertir lo que Dios ha hecho, adecuándolo a sus propias ideas y manufacturándolo.
61Ahora, así como dije de esta gran ciudad muy hermosa. Si esta ciudad fuera… Sería más bonita que al principio, si el pueblo de Dios recorriera las calles con sus manos levantadas alabando a Dios por su hogar y todo eso. ¿No sería Phoenix un lugar preferido de la tierra? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Pero, en vez de eso, es igual a las otras ciudades: mienten, roban, defraudan, apuestan, fuman, beben, andan de parranda, adulteran y ha llegado a ser una hediondez delante de Dios.
62Así que, vean Uds., lo que el hombre trata de lograr, él simplemente hace un enredo de eso. Él no puede salvarse a sí mismo. Y trata de hacerlo por medio de la educación, tomó esa ruta a ver si podía educar a la gente hasta lograr un conocimiento de salvación en Cristo, conocimiento de salvación por sí mismo, o hacer algo por medio de su educación.
63El otro día leía en la revista Life, creo que muchos de Uds. leyeron el artículo, donde han hecho de todo para juntar los distintos elementos o acumulaciones, a tal grado que casi pueden producir vida y dicen que lo harán. Pero no pueden hacerlo. La vida es creación y sólo hay un Creador y ése es Dios. ¿Ven? Ellos nunca podrán producir vida, pero están tratando de hacerlo. Yo me pregunto qué tipo de especies habría si pudieran lograrlo, si sería conforme a la inteligencia del hombre. Así que vean, no lo pueden hacer. Sencillamente no lo harán. Él ha fallado con la educación. Él ha fallado con la ciencia.
64Él sabe que viene de alguna parte y desea encontrar su camino de regreso.
65Adán, el primer hombre sobre la tierra, realmente expresó eso. Después de darse cuenta que había caído de la gracia, trató de usar su inteligencia para hacerse un camino de regreso a Dios, sin una expiación. Trató de volver a Dios sin una expiación o algo que pagara por sus pecados. El castigo de Dios era muerte y él trató de regresar sin una expiación de muerte.
66Los hombres aún están tratando de hacer eso, de hacerse una religión sin una expiación en ella. Adán se fabricó una cubierta de hojas de higuera, sin sangre derramada en esa cubierta, pero Dios lo rechazó. Lo rechazó allá y siempre lo rechazará. Porque: “Sin derramamiento de sangre no hay remisión de pecados”.
67Él simplemente no puede regresar porque la pena es muerte y algo tenía que morir para pagar ese castigo. Así que solamente puede ser substitutivo, o estaríamos todos en muerte si no hubiera un substituto por nosotros del cual aferrarnos. Y el hombre, al hacer eso, se dio cuenta que necesita algo de qué aferrarse, algo donde pueda poner sus manos, algo de lo que pueda decir: “Esto es. Lo tengo. Yo sé qué es”.
68Así que Adán, para aferrarse a algo, hizo una hoja de higuera para cubrir su desnudez y la de su esposa, pero se dio cuenta que lo que tenía en sus manos no funcionó.
69Si tan sólo tuviéramos tiempo pudiéramos mencionar a los hombres a través de las edades. Tomemos dos o tres de ellos, de todas formas.
70Tomemos a Nimrod: él pensaba lo mismo. Después del diluvio, él estaba consciente que había un Dios que juzgaría a los malos, porque apenas habían salido del diluvio. Él sabía que fue el pecado lo que causó que Dios destruyera al mundo. Por lo tanto, sabiendo que el pecado haría que Dios hiciera lo mismo de nuevo, trató de lograr algo edificando una torre para que el hombre pudiera llegar al cielo, si le iba mal aquí en la tierra y así viviría en el cielo, regresaba de nuevo a la tierra, pecar y volver nuevamente al cielo.
71Ahora, esa ha sido la idea de los hombres todo el tiempo: tratar de pecar y vivir en la tierra y al mismo tiempo estar en el cielo. Ud. no puede hacer eso, no puede. Jesús dijo: “No se puede servir a Dios y a Mammón.
72Por eso es que en esta noche creemos en una abstinencia total del pecado, alejarse completamente de él porque es un veneno. No juegue con eso. No lo tolere para nada. No tenga nada que ver con eso. No vea cuánto puede acercarse a él sin pecar. Vea cuán lejos puede mantenerse de eso. Aléjese de todo lo que parezca pecaminoso. No tenga nada que ver con eso absolutamente.
73Entonces Nimrod, con su gran mente maestra, trató de lograr aquello. Y si Uds. se fijan, desde que el hombre fue creado siempre ha sido así. Si Ud. investiga la genealogía de los hijos de Caín, todos ellos llegaron a ser científicos y hombres poderosos, trabajadores de los metales, la madera y todo lo demás en la tierra. Ellos fueron el lado inteligente o intelectual. Pero los hijos de Set fueron campesinos y pastores, humildes.
74Hoy es igual, los que dependen de algo mecánico hecho por el hombre, algo que puedan tocar y decir: “Esto es. Esto es”, algo que el hombre haya logrado por su cuenta. Luego uno se da cuenta, en su mayoría, que ellos son los que tratan de escapar de la expiación de la Sangre como la vía al Camino correcto.
75Ahora, cuando ya Nimrod llevaba tiempo construyendo su torre, Dios sentado en los cielos se rió de él. Y él casi la terminó. Quiero que se fijen que él casi logró lo que comenzó. Pero, entonces, de repente Dios trastornó la cosa y aquello se hizo pedazos. Se convirtió en polvo. Así como el delantal de hojas de higuera de Adán se volvió polvo, también la torre de Nimrod volvió al polvo.
76Luego vino otro, que fue el rey Nabucodonosor, y él iba construir una ciudad.
77Y si Uds. se fijan, a veces esos espíritus se meten en los hombres. Viene un día y ya está a la mano, cuando la Iglesia cristiana, la Iglesia del Señor Jesucristo, debería ser muy espiritual, porque Jesús dijo que: “Los dos espíritus serían tan parecidos que engañarían, si fuere posible, aún a los elegidos”. El enemigo es tan astuto.
78Ahora obsérvenlo con Nabucodonosor. Él construyó una ciudad, exactamente igual al modelo del Cielo. Así como el Río Éufrates fluía junto al trono, también en el Cielo el río de agua de Vida pasa por el Trono; los jardines colgantes y demás, exactamente igual. Cuando Abraham peregrinaba, buscaba esa ciudad; y si Uds. no tienen mentes espirituales satanás los cegará en estas cosas y verán algo parecido, pero no lo es. Si es hecho por el hombre, no sirve. Si es comprado por Dios a precio de Sangre, es la Verdad. Eso es cierto. Pero si es hecho por el hombre...
79Ahora, él edificó aquella gran ciudad. Y luego hallamos también que hizo una imagen para que la gente la adorara, y produjo una adoración de imagen entre la gente. Pero en medio de todo aquello, apareció una Escritura sobrenatural en la pared, en una lengua desconocida que nadie pudo interpretar sino sólo un profeta lleno del Espíritu, que estaba entre ellos. Y ese reino se fue al polvo, igual que la torre de Nimrod y el delantal de higuera de Adán. Exactamente igual. Porque es algo que el hombre logró por su cuenta, algo que quiso hacer para probar que quería salvarse a sí mismo.
80Ud. no puede salvarse a sí mismo. No hay nada que Ud. pueda hacer al respecto. El Camino ya fue hecho para Ud. Ud. no puede salvarse a sí mismo.
81Podríamos mencionar muchas otras cosas tremendas que acontecieron. Recientemente, después de la primera guerra mundial, Francia quiso construir la línea Sigfrido allá. Y ellos apuntaron todas sus armas hacia Alemania y dijeron: “Bueno, si los alemanes trataran de llegar por aquí de nuevo, pues, podríamos detenerlos porque tenemos aquí una línea con la cual detenerlos”. Y sólo para mostrar que los proyectos hechos por el hombre no pueden durar, los alemanes los burlaron. Ellos se pusieron detrás de esta línea Sigfrido y dijeron, “Nosotros podemos comer, beber, adulterar, bailar, vivir en pecado, hacer cualquier cosa que queramos porque estamos protegidos, hemos hecho algo que nos protegerá”.
82Los alemanes marcharon por detrás de eso y los vencieron. Vean, ellos se fueron por detrás porque éstos olvidaron hacer las torretas para sus armas de modo que pudieran girar en cualquier dirección. Así que los alemanes se pusieron fuera del alcance de sus armas, le dieron la vuelta y entraron por detrás, y la línea Sigfrido cayó.
83Luego vinieron los alemanes e hicieron la línea Maginot y pensaron. “Si los Yanquis llegan a venir para acá, nos meteremos en este concreto armado y estaremos bien”. ¿Qué sucedió? Los Yanquis vinieron con bombas muy poderosas y los hicieron pedazos. Ella cayó de todas formas.
84Estados Unidos, no hace mucho, pensó que podrían construir un barco que ningún otro constructor podría fabricar. Lo llamaron el Titanic. Una noche mientras navegaba por el océano con todas sus maquinas andando, y las bandas estaban tocando música jazz, la estaban pasando en grande. Pero de repente aquello cambió a Más Cerca, Mi Dios, De Ti. ¿Por qué? Pegó contra un témpano de hielo allí que le hizo un agujero, los motores se dañaron y se hundió hasta el fondo del mar. ¿Por qué? Dios con Su mano poderosa muestra que este mundo no puede permanecer. El hombre no puede lograr nada por sí mismo.
85Ahora, hoy la gran discusión es sobre las armas nucleares. Y estamos gastando billones de dólares para tratar de llevar un hombre a la luna. ¿De qué servirá después que llegue a la luna? Yo no estoy… Como dije la otra noche, a mí no me preocupa llegar a la luna. Donde yo quiero llegar es al Cielo, así que la luna no es lo suficiente lejos para mí.
86Y luego los rusos están diciendo: “Oh, nosotros pusimos al primer hombre en el espacio”. Yo ciertamente no estoy de acuerdo con ellos en eso. Ese hombre fue al espacio hace como dos años. Y nosotros hemos tenido Uno en el espacio durante dos mil años, y nos está construyendo un Hogar a donde ir.
87Pero, vean Uds., los logros alcanzados por el hombre, lo que el hombre ha logrado hacer por sí mismo, no servirá.
88Hemos tratado de educar a la gente, para obtener lo que llamaríamos “Una mejor clase de gente”, por medio de la educación. Nuestros seminarios han enviado a nuestros ministros a la escuela, lo cual está bien, aprenden a hablar bien en sus discursos y demás, una mejor gramática. De manera que la así llamada mejor clase de gente de la ciudad asista a estas iglesias. Y hemos llenado nuestras iglesias de eso.
89Ahora, yo no creo que haya una mejor clase de gente que el pueblo de Dios. ¿Ven? Y Jesús nunca obró con esa clase de gente cuando estuvo aquí. Él fue a los pescadores, analfabetas, sin educación, ignorantes. Y esos fueron los que Él escogió. Y Dios, si Uds. tan sólo pudieran entenderlo, a Él le gusta tomar algo que no es nada y hacer algo con eso. Eso prueba que Él es Dios. No hay nada de lo que Ud. pueda jactarse. Él toma algo que no es nada para hacer algo de eso. Eso prueba que Él es Dios.
90Ahora, luego nosotros tratamos de hacerlo con las denominaciones. Pensamos que quizás podríamos lograr que nuestras denominaciones crecieran. Y ¿qué fue lo que hicimos al formar nuestras denominaciones? Lo cual, eso está bien; no tengo nada en contra de ellas. Pero lo que hemos hecho es comenzar a halar hacia aquella denominación y cuando nos percatamos no le dimos suficiente cobija al otro hermano para que se mantuviera en calor. ¿Lo ven? Y entonces nos separamos. ¿Ven Uds.? Y al hacer eso, dejamos que algo sucediera entre nosotros, que no debió haber sucedido. Y nos damos cuenta que eso sencillamente no funciona.
91Nuestras pláticas intelectuales, lo cual está bien, y yo desearía poder hacerlo. Pero eso no es lo que cuenta a los ojos de Dios. Es el Espíritu Santo. Dios nunca ordenó tal cosa. Él ordenó y comisionó a Su Iglesia para que fuera y predicara el Evangelio. El Evangelio no es intelectual. “El Evangelio no vino sólo en palabra, sino en poder y demostraciones, con manifestaciones del Espíritu Santo”. Eso es lo que trajo el Evangelio.
92No hace mucho aquí en Chicago, un grupo del Evangelio completo convocó una reunión. Y fueron a una cierta escuela bíblica muy grande y consiguieron a un gran orador intelectual. Por toda la ciudad anunciaron a este gran orador de cierta escuela de renombre, oh, con cierta reputación y todos los títulos obtenidos, hasta el punto que ellos creyeron que eso sería suficiente. Cuando las multitudes se reunieron para escuchar al hombre, cuando él se levantó en la parte de atrás del auditorio, con un traje puesto, su cuello volteado y el discurso bajo el brazo, subió allí y presentó su discurso.
93Y el discurso, oh, estuvo magnífico. No hubo nadie que pudiera decir una palabra en contra del discurso. La gramática era correcta, sus acciones y modales en el púlpito fueron perfectos. Nunca tartamudeó, gagueó ni babeó, como muchos de nosotros lo hacemos. Él presentó su discurso con una elocuencia tremenda.
94Pero él pensó: “¡Qué montón de ignorantes, subiré allí y les mostraré lo que realmente significa ser un predicador!”. Y subió con el pecho erguido, todo inflado, y dio su discurso. Pero se dio cuenta que eso no encajaba en aquella multitud. Les pasó por encima de la cabeza. Ellos no entendieron esas palabras tan finas y ostentosas.
95Al poco rato, cuando se dio cuenta que estaba equivocado, recogió su discurso y se lo metió bajo el brazo. Sus hombros se encogieron, agachó la cabeza, dobló las rodillas y bajó humillado del púlpito.
96Allí estaba sentado un anciano santo observando, tocó a otro y le dijo: “Si él hubiera subido como bajó, habría bajado como subió”.
97Eso es cierto. Hasta que el hombre entienda que no es nada, se humille delante Dios y espere que el Espíritu Santo haga la obra. Esa es la cosa. El hombre no puede lograr nada por medio de su intelecto, debe depender únicamente de Dios.
98Ahora, al hombre hacer esto, muestra que en alguna parte hay un logro, por esta gran causa de ser redimido. Y Dios hizo ese logro. Él hizo eso, y lo hizo tan sencillo: era por fe. Y Dios dijo, desde un principio, siempre ha sido por fe. Hoy Ud. no es salvo por obras, por cosas buenas, por unirse a la iglesia o ser educado. “Ud. solamente es salvo por fe, y eso por la gracia de Dios”. Ud. es salvo por fe, al creer lo que ya Dios ha hecho.
99Dios se apropió del pendón. Dios le dio algo a Ud. para que se sostenga, un pendón, algo así como una bandera.
100Durante la guerra, cuando los americanos hicieron retroceder a los japoneses, en Corea, Guam y en esas islas, ellos corrieron a la cima de la colina más alta que pudieron encontrar y allí, con lágrimas corriendo por sus mejillas y con gritos, izaron la bandera americana, la Antigua Gloria, sobre la colina. Habían conquistado esa tierra. ¡Qué logro era levantar esa insignia de que aquello les pertenecía, qué privilegio era para aquellos soldados pararse sobre la tierra que habían conquistado!
101Les diré que un día Dios le dio un pendón a la Iglesia, cuando Jesús fue levantado en el Calvario entre cielo y tierra, ningún otro hombre sino Dios, Emmanuel, dejando caer Su Sangre sobre la tierra. Allí fue levantado un pendón para la gente, de que: “Nosotros hemos conquistado. Sí. Somos más que vencedores, porque Él venció por nosotros.
102Ahora hallamos a Noé, un hombre de Dios que tuvo fe y Dios le dio un pendón. Y ese pendón fue el arca. Noé la construyó por fe, porque era un mandamiento de Dios que la construyera para la salvación de aquéllos que entrarían. Ahora, al construir Noé el arca, sabía que estaba completando un pendón que Dios le había dicho que construyera. Todo lo que Dios le diga a Ud. que haga, agárrese de eso porque es correcto. No importó cuántos burladores se rieron e hicieron burla de aquello, Noé sabía que él tenía el ASÍ DICE EL SEÑOR.
103Comparemos a Noé con Nimrod. Nimrod tenía su propia idea al respecto; y Noé tenía la idea de Dios. Nimrod tenía algo donde podía poner sus manos; Noé tenía algo donde podía poner sus manos. Era un pendón, algo a lo cual podía aferrarse. Ciertamente.
104Luego hallamos que después de eso… Hablaremos rápidamente de otro hombre, y su nombre era Moisés. Él era un solo hombre, ¿cómo podría libertar a los hijos de Israel de Egipto y sacarlos de la esclavitud? Después de haber estudiado en la escuela y haber sido entrenado en la sabiduría de los egipcios, se halló así mismo totalmente derrotado. Pero un día Dios se encontró con él allá en el desierto o él se encontró con Dios. Y Dios le dio un pendón, una vara para que la sostuviera en su mano. ¡Qué cosa tan sencilla, pero hizo el trabajo! “Toma esa vara delante de ti”. Era un pendón. Cuando Moisés tuvo la vara, marchó hacia adelante con ella.
105No hace mucho estuve estudiando sobre David Livingston, en Londres visité su tumba, mucha gente la visita más que la de cualquier otro en la abadía. Luego, al escuchar la historia de Livingston, cómo es que él fue allá como médico y cristiano. Cómo es que él fue a los indígenas, y no podía entrar porque ellos eran en su mayor parte salvajes.
106Así que fue a ver al jefe y el jefe le dijo: “Si bebes de la sangre del pacto conmigo, entonces serás uno de nosotros”. Entonces pusieron vino en una copa, ambos se cortaron las venas y vertieron la sangre en la copa, mezclaron sus sangres y Livingston se bebió la mitad y el jefe la otra.
107Entonces se entregaron un pendón el uno al otro, dando a entender que ya eran hermanos. El jefe le pidió a Livingston su bata de médico, y él se la quitó y se la dio al jefe. Y entonces Livingston le pidió al jefe su lanza sagrada.
108Y entonces cuando regresó a las junglas, y los indígenas corrieron tras él, lo hubieran atravesado con sus lanzas, pero qué bien se sentía cuando él levantaba aquel pendón, la lanza sagrada. Cuando la levantaba, así, los indígenas caían en tierra y casi lo adoraban como un dios, porque sabían de dónde provenía aquella lanza sagrada.
109Ahora, así es hoy. La gente de hoy falla en darse cuenta del gran pendón (o distintivo) que Dios nos ha dado.
110Ud. dirá: “Hermano Branham, ¿tiene Ud. poder? Yo desearía tener poder”.
111Nosotros no tenemos poder. No tenemos poder, pero tenemos autoridad. No es un poder. Es autoridad. Nosotros no necesitamos poder. Cristo tiene el poder. Pero sí tenemos autoridad. Amén. Hay mucha diferencia. Él fue quien venció y nos dio la autoridad. Él tiene el poder, pero nosotros tenemos la autoridad, así como cualquier embajador que va a otro país.
112Vean, se los voy a explicar. Hay… Si Ud. va por aquí por unos de estos cruces aquí en Phoenix, como a eso de las cinco de la tarde. Hay un policía parado allí. Y aquí van pasando los carros a cuarenta o cincuenta millas por hora. Bueno, ese policía tan pequeñito quizás mida cinco pies de altura, sale allí, y, pues, él no tiene suficiente poder para detener uno de esos carros. Bueno, uno de esos carros pudiera tener trescientos caballos de fuerza. Podrían agarrar a ese hombrecito, atropellarlo y seguir. Pero dejen que él levante su mano una vez y sople su silbato. Él no tiene poder pero tiene autoridad. Eso es. Los frenos se aplicarán, las ruedas chirriarán. Todo se detendrá al levantar la mano, porque él tiene autoridad.
113Y cuando un hombre o mujer están vestidos con toda la armadura de Dios, eso no es poder. Es autoridad de lo Alto, cuando él habla. Los demonios gritarán y los frenos chirriarán. La misma muerte se estremecerá y las tumbas se abrirán ante la autoridad que Jesucristo le dio a Su Iglesia. Todos saben esto. “Estas señales seguirán a los que creen”. Levanten la autoridad, el pendón.
114Su mano se levanta con su guante blanco puesto y todos los carros se detendrán. Tal vez él no tenga suficiente poder para detener una bicicleta, pero tiene autoridad para detener cualquier cosa que pase por esa calle. ¿Por qué? Toda la ley de Phoenix lo respalda.
115Y un cristiano que está muerto, sepultado y se ha levantado con Él en Su resurrección, ¡está en lugares Celestiales! Vean: “Si hemos muerto con Él, entonces también nos hemos levantado con Él”, porque el Cuerpo va a donde está la Cabeza. Y Él es la Cabeza, éste es el Cuerpo. No es que será sino que: “Ahora mismo estamos sentados en lugares Celestiales con Cristo Jesús”, con todo el poder del diablo vencido y bajo Sus pies. ¡Autoridad! Autoridad, ese es el pendón. Lo que cuenta es la mano que se levanta.
116Moisés fue a Egipto y allá estaba el gran río, pero él levantó el pendón y, ¿qué sucedió? Se convirtió en sangre. Lo levantó sobre la tierra y vinieron ranas, piojos, y pulgas. El sol se negó a brillar. La muerte hirió la tierra. ¿Por qué? Él alzó el pendón del juicio de Dios.
117Y cuando nosotros, como creyentes en Cristo, levantamos el pendón del juicio de Dios, con una vida crucificada a nosotros mismos y a nuestras propias ideas, y levantada, y Su Palabra hecha viva entre Uds., todo demonio tiene que rechinar ante Ella. Eso es correcto. Porque eso representa a Cristo. ¿Ven? Él murió. Él fue el que levantó el pendón.
118Y Moisés con su vara, parecía algo muy insignificante, pero era una vara. Y era el pendón de Dios para Egipto, Su vara de juicio y trajo juicio. Dios siempre da algo que podamos mirar, algo sobre lo cual podamos poner las manos, algo que Ud. puede probar que está correcto, después de haberlo aceptado a Él. Los sabios, magos… 119 Leemos que Pedro dijo que él había percibido que Dios aceptaría a toda nación de gente, a cualquiera que le creyera a Él.
120Los magos, ellos estaban esperando que se levantara la estrella de Jacob, que saliera una estrella de Jacob. Y a ellos se les dio un pendón. Cuando Jesús nació en Belén de Judea, magos de la India vinieron siguiendo una estrella. ¡Oh, qué cosa! ¿Qué? Un pendón, una evidencia, una prueba, una prueba sobrenatural. Incrédulos, me gustaría que vieran esto.
121No es que todos tengan que verlo. Nadie vio esa estrella sino sólo aquellos tres hombres. Ella pasó por encima de todos los observatorios como una evidencia real y viva, un pendón para guiarlos hasta Cristo. Nadie la vio sino ellos.
122“Un poquito y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis, porque Yo estaré con vosotros siempre, hasta el fin del mundo”. El pendón: “Jesucristo el mismo de ayer, hoy y por los siglos”, el verdadero pendón de Dios. Puede ser que el incrédulo no lo vea.
123Jesús también dijo: “El que en mí cree, las obras que yo hago, él también las hará”. ¿Qué sería? Sería una señal, un pendón.
124Una vez le pidieron: “Permite que mis hijos se sienten uno a Tu derecha y el otro a Tu izquierda”.
125Él preguntó: “¿Podéis beber de la copa que yo bebo? ¿Podéis ser bautizados con el bautismo con el que yo soy bautizado?” El mismo Espíritu Santo que estaba sobre Él, sin medida, viene sobre Su Iglesia por medida, pero es el mismo Espíritu Santo, el mismo Dios. Es el pendón.
126Nosotros somos los pendones de Dios para el mundo. Por eso es que yo siempre estoy regañando a la iglesia pentecostal, reprendiéndolos, por su forma de vida. Por eso es que el mundo no puede ver a Cristo, porque hemos bajado la guardia. Nos alejamos de eso.
127Cuando nuestras mujeres se visten y se comportan como el resto del mundo; cuando nuestros hombres salen, cuentan chistes sucios, fuman y se comportan como los demás; casados cuatro o cinco veces, de todo lo demás; influencias, los meten a la iglesia y cosas así. Pues, no. El mundo no cree que Uds. lo tengan.
128Permítame decirle, hermano, que cuando Ud. está muerto y su vida está escondida con Cristo, en Dios, y sellada por el Espíritu Santo y Dios lo eleva a lugares Celestiales, Ud. será un pendón que una obra de Dios le ha sido encomendada a Ud.
129Jesús dijo en Marcos 16: “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Qué tipo de pendón es ese? ¿Un gran presumido? No. Es humildad. La plenitud de Dios en Jesucristo lo hizo andar como un campesino humilde, hizo que les lavara los pies a sus discípulos, no tuvo lugar donde recostar su cabeza.
130Algunos de nosotros nos llamamos cristianos y cuando visitamos un lugar, debemos tener lo mejor que haya en el país; debemos tener garantía de tanta cantidad de dinero o el evangelista no va. Algunos pastores no van a una iglesia a menos que sea un lugar muy grande de clase alta. ¡Oh, hermano!
131Necesitamos otra experiencia como la que vio Pablo cuando iba camino a Damasco. ¡Pablo vio ese pendón levantado! Él preguntó: “¿Quién eres, Señor?” Él respondió: “Yo soy Jesús”.
132Lo que necesitamos en esta noche es otra Columna de Fuego colgando sobre la iglesia nuevamente, para que los ojos de los ciegos sean abiertos y puedan verlo.
133Jesús aún vive y reina, el pendón. Ahora, Él es el Dios que nos dio este pendón. Es un pendón eterno.
134Recuerden que todos los pendones romanos, todos los de Nimrod, todos los de Babilonia y todos los demás fueron aplastados y ya no existen. Nosotros únicamente los conocemos por medio de la historia. Yo estuve en Roma desde donde los Césares una vez gobernaron al mundo y hay que cavar veinte pies bajo tierra para hallar el sitio donde estuvieron sus palacios. Estuve en Egipto donde reinaron los faraones y aquello se acabó y se convirtió en polvo.
135Hermano, pero hay un pendón que Dios logró un día, al levantar a Jesucristo de entre los muertos y enviar el Espíritu Santo sobre Su Iglesia. “Los cielos y la tierra pasarán, pero Su Palabra nunca pasará”. “Sobre esta roca edificaré Mi Iglesia y las puertas del infierno no pueden prevalecer contra ella”. ¿Por qué? El pendón viviente está en la Iglesia: el pendón, la prueba perfecta e infalible, algo sobre lo cual Ud. puede poner sus manos, algo que Ud. podría mirar.
136Vean aquí a este joven, el joven Williams aquí, él que se levantó y testificó de cómo su padre y su madre habían orado por él y de repente él vio el pendón. Algo sucedió. Él vio. Le dijo adiós a la vieja casa de barro y luego se fue a recorrer la Vía Láctea, como dijo el hermano.
137¡Cuando los hombres pueden ver eso! “Si yo fuere levantado de esta tierra, a todos atraeré a Mí mismo. Uds. sois mis testigos. Uds. serán mis testigos en Jerusalén, en Judea, en Samaria y hasta lo último de la tierra. Estas señales seguirán a los que creen: en Mi nombre echarán fuera demonios, hablarán nuevas lenguas, tomarán serpientes, beberán cosas mortíferas y no les hará daño, sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. El pendón. Permítanme tomar otro para sellar esto. “En esto conocerán todos que sois Mis discípulos, en que os améis los unos a los otros”. ¿Ven? Uds. no pueden tomar sólo una parte de ello. Hay que aceptarlo todo. Y no puede ser sellado hasta que todo Eso venga. Eso es correcto.
138En los tiempos antiguos, el sello normalmente era un anillo. Un hombre que no sabía firmar su nombre, él simplemente tenía un sello y con eso sellaba. Lo que él escribía, pues, él simplemente, en vez de firmar su nombre, él ponía el sello sobre aquello. Y copiar ese sello era un delito.
139Ahora, hoy Dios tiene un Sello y copiar ese Sello es la pena de muerte. Escuchen, Uds. luteranos, metodistas, bautistas, presbiterianos y pentecostales: no traten Uds. de copiarlo.
140Quédense quietos y Dios lo pondrá sobre Uds. Y entonces Uds. serán un pendón, un ejemplo de cristianismo, de hombría y de feminidad. El sello del Espíritu Santo, el pendón de Dios, estampado dentro de Uds. hasta que miren, se comporten, anden y hablen del Evangelio dondequiera que vayan. Sin ningún dedo que pueda señalarlos. Eso es correcto.
141Dios ha logrado eso por medio de la muerte, sepultura y resurrección de Jesucristo: “Por el lavacro del agua por la Palabra”. Por Su Sangre hoy somos lavados y limpios, nos ha sido dado este gran privilegio.
142Vean, nos preguntamos qué fue Jesús, si decimos que Él fue el mismo de ayer, hoy y por los siglos. Ahora, lo que Él fue ayer, lo es hoy y será por siempre, ese mismo pendón.
143Nos damos cuenta que el pendón para aquella gente, era para saber si Él era el pendón correcto que había de venir. En las Escrituras vemos donde Él nunca reclamó hacer algo. Él dijo: “No soy Yo el que hace las obras, es Mi Padre que mora en Mí, el que hace las obras. De cierto, de cierto os digo, el Hijo no puede hacer nada por Sí mismo sino lo que viere hacer al Padre, eso hace el Hijo juntamente”. Es lo que Él veía hacer al Padre. En otras palabras, Él veía por visión, lo que sucedía.
144Hallamos que una mujer tocó Su vestidura. Él se volteó, la miró y le habló. Ella tenía un flujo de sangre y se detuvo. Su fe la había salvado. A la mujer junto al pozo le dijo: “Ve y busca a tu marido”. Ella le dijo: “No tengo ninguno”. Dijo: “Bueno, nosotros…” “Bien has dicho, porque cinco has tenido”.
145Cuando Él le dijo eso, ella dijo: “Señor, sabemos que cuando venga el Mesías, llamado el Cristo. Cuando Él venga nos declarará estas cosas”. ¿Ven? Allí estaba el pendón. Él dijo: “Yo Soy el que habla contigo”.
146Oh hermano, ella dejó aquella tinaja de agua. Ella había encontrado una fuente llena de Sangre sacada de las venas de Emanuel. Ella había encontrado una Fuente de salvación. Ella había hallado una fuente. Ella corrió a la ciudad. ¿Ven? Ella estaba contenta diciéndole a la gente: “Vengan y vean a Quien hemos hallado. Vengan a ver a un Hombre que me ha dicho todas las cosas que yo he hecho”.
147Fíjense en Andrés, de eso prediqué anoche allá. Cómo es que tan pronto como estuvo toda una noche con Jesús y se dio cuenta que realmente Él era el testigo de Dios, el Mesías, no fue y dijo: “Simón, ven y ayúdame a tratar de entender esto”. Él supo que Aquel era el Mesías.
148Y tan pronto llegó delante de Él, le dijo quién era y cómo se llamaba su padre, y Pedro sabía que eso era lo que iba a ocurrir.
149Felipe hizo lo mismo. Y, oh, esto sigue, sigue, y sigue. El pendón.
150Jesús dijo en San Juan 14:2: “El que cree en Mí, las obras que Yo hago, él también las hará”.
151Ahora miren. Nosotros somos enviados. Escuchen esto, amigos, todos Uds. Ahora le estoy hablando a aquellos por quienes se va a orar, escuchen esto.
152Ud. es un testigo. Si Ud. es salvo y conoce lo que es el poder de Dios, Ud. ha tocado ese pendón. Ud. ha echado mano de algo, algo que no es la torre de Nimrod. Tampoco es el delantal de hoja de higuera de Adán, sino una promesa de Dios, que: “El cielo y la tierra pasarán, pero Mis Palabras no pasarán”. Es algo que Ud. puede tocar. “Estas señales seguirán a los que creen. Si sobre los enfermos pusieren las manos, ellos sanarán”. Es un pendón, un pendón verdadero.
153Y para Uds., si hubiera alguien aquí que nunca haya aceptado este pendón, que no sabe lo que hace que esta gente llore, grite y dance; y cómo es que hace que estas mujeres se dejen crecer el cabello y dejen de usar esas ropas sucias, y lucir sensuales delante de los hombres y cosas así, y que ese espíritu maligno salga de ellas.
154No vaya a decirme. Ud. podría ser tan pura como un lirio para su esposo, pero cuando llegue al tribunal de juicio, tendrá que dar cuenta por cometer adulterio. Eso es correcto. La Biblia lo dice. Jesús dijo: “Cualquiera que mirare a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón”. Y si Ud. se viste para exhibirse delante de los hombres, Ud. es culpable, aunque ningún hombre la toque. Cuando ese pecador tenga que dar cuenta por su adulterio, Ud. será la que lo cometió. Ud. se exhibió a sí misma. Sí, señor. Hermano y hermana, Uds. podrían pensar que esto es anticuado.
155No hace mucho un ministro me dijo: “Ud. va a arruinar su ministerio, Hermano Branham”.
156Yo le respondí: “No es mío. Es de Él. Esa es Su Palabra, y eso lo que Él dijo”. Yo lo creo. Sí, señor. Sí, señor. Correcto.
157Así que cuando Ud. vea a una de esas mujeres enmendarse con Dios, Ud. la verá salir como una santa. Ud. la verá comportarse diferente. Habrá una diferencia en su vida. La santidad se reflejará en todas partes. Ella será una dama.
158Fíjense en ese hombre, ese borracho allá afuera en la calle, tambaleándose, un asiduo a los bares, con la boca cubierta de cresas, al haber vomitado, debido al whisky, cerveza y cosas así. Dejen que se postre ante el altar un día y le eche mano a ese pendón y les diré que él será un pendón de Dios, y un memorial del poder salvador de Jesucristo. Sí, señor. Ciertamente lo será.
159El otro día estaba por aquí en las calles de Phoenix y vi a un joven de color parado allí. Era un jovencito y nadie le prestaba atención. Tenía su Biblia bajo el brazo y a todo el que pasaba le enseñaba el Evangelio tan fuerte como podía. Yo dije: “Gracias al Señor Dios. ¡Oh, qué cosa! Proclámalo, hermano. Sigue adelante con eso. Eso está bien, ensalzando a Jesucristo”.
160Oh, si Uds. no lo conocen a Él en esta noche, amigos, recíbanlo. ¿No quisieran hacerlo, mientras inclinamos nuestros rostros por un momento para orar? Lo siento, el tiempo se está yendo muy rápido.
161Quiero preguntarles por un momento, ¿habrá un pecador aquí en esta noche que no conozca a Cristo y que nunca haya aceptado este pendón?
162Si Ud. ha tratado de lograrlo y dice: “Bueno, Hermano Branham, espérese un momento. Yo guardo la regla de oro”. Hermano, si eso sirviera, Jesús no habría tenido que morir. Ud. dirá: “Hermano Branham, yo me hice miembro de una iglesia muy prominente”.
163Eso está bien, mi hermano. Yo aprecio eso y aprecio que Ud. guarde la regla de oro. Aprecio que Ud. guarde los diez mandamientos. Pero si la regla de oro, unirse a la iglesia, o cualquiera de esas cosas lo hubiera salvado a Ud., Jesús murió en vano. Jesús mismo dijo en San Juan, capítulo 3: “El que no naciere de nuevo, de ninguna manera entrará”.
164La vida es como una hoja de árbol que cuelga. Después de un tiempo la vida abandona esa hoja y regresa a sus raíces. La hoja se cae y la vida se entierra en las raíces hasta que pasa el invierno. En la primavera sale otra vida, otra hoja.
165Así es un cristiano que está en el Árbol de la Vida. Esta vieja corteza aquí podría caerse. Eso es verdad, pero la vida regresa a Dios quien la dio. Si Dios le dio su vida a Ud., Ud. ha nacido de nuevo y solamente hay una vida que pueda vivir alguna vez y esa es la Vida de Dios en Ud. Y si esa Vida está en Ud., entonces simplemente irá donde vino, a Dios, para regresar en aquel gran Milenio, con una hoja nueva, o una vida nueva, o un cuerpo nuevo que nunca envejecerá ni morirá.
166Nuestras estaciones muestran que Dios está con nosotros, que Dios está aquí. Él gobierna la naturaleza. Ahora, si Ud. nunca ha recibido esa vida, y si esa hojita se cayera en esta noche, esa hojita que es Ud. aquí en la tierra, Ud. sabe que nunca se levantaría de nuevo; si no ha nacido de nuevo y no ha recibido el pendón en su corazón, la evidencia, el Espíritu Santo. No algo imaginario. Ud. no puede imaginárselo.
167La otra noche hablé en alguna parte y dije: “¿Qué tal si los discípulos hubieran esperado nueve días y hubieran dicho: ‘Aceptaremos por fe que tenemos el Espíritu Santo, y seguiremos adelante’?” Ellos nunca lo habrían tenido. ¿Ven? Ellos se quedaron allí hasta que supieron que estaba allí. Algo había sucedido, algo que ellos podían palpar y decir: “Esto es”. Igual que Noé podía decir: “Esto es”. Igual que Moisés con la vara en su mano podía decir: “Esto es”. “¿Cómo vas a conquistar, Moisés?” “Conquistaré con esta vara. Así es como lo haré”.
168Y por medio de Jesucristo, por medio del Espíritu Santo, yo he conquistado. Sí, porque Él conquistó por mí. Y ahora mi vida está muerta, escondida en Él y sellada por el Espíritu Santo. Está allí.
169Si Ud. no tiene esa experiencia en esta noche, amigo pecador, ¿quisiera pasar mientras inclinamos nuestros rostros por un momento?
170Nuestro Padre Celestial, ahora yo encomiendo la audiencia a Ti. Tal vez haya un descarriado aquí que nunca más tenga la oportunidad. Acabamos de escucharlo hace unos momentos por teléfono, del Hermano Tommy Hicks, un precioso siervo Tuyo, hace apenas unas pocas semanas le lloró, suplicó y hasta le envió una carta a su hermano diciéndole: “Hermano, recibe a Cristo”.
171Pero él estaba ganando tanto dinero para comprarse una casa de cien mil dólares, un Cadillac nuevo, que no tuvo tiempo para hacerlo. Le dijo: “Creo que lo haré más adelante, Tommy”. Pero ya es demasiado tarde. La muerte lo alcanzó allá en México.
172Oh Dios, ten misericordia. Permite que la gente sepa que ya se acabó eso de regresar a intentarlo de nuevo. Ésta es la única oportunidad. Y la muerte no cambia el alma; sólo cambia su lugar de morada.
173Ahora, Padre, te ruego que si hay un alma aquí que sabe que ellos están compuestos de este ser trino: de alma, cuerpo y espíritu, que en lo interior de la pulpa en donde viven hay un espíritu. Dentro del alma que los controla hay un espíritu. Dentro de los cinco sentidos hay un espíritu. Y si ese espíritu no es el Espíritu de Dios, cuando esto otro se caiga, no podrá volver a levantarse. Pero, Dios, te ruego que ellos te reciban ahora y que acepten este hermoso pendón del Espíritu Santo en sus corazones y sean salvos en esta noche.
174Mientras mantenemos nuestros rostros inclinados, si hubiera alguien que quisiera ser recordado, levante su mano ahora y diga: “Ore por mí, Hermano predicador”. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios le bendiga. Dios la bendiga a Ud., hermana. Muy bien. ¿Alguien más? Ahora, no tengan pena.
175Todos los cristianos manténganse orando. Estas personas levantando sus manos.
176Dios le bendiga, damita. Dios le bendiga, hermana. ¿Alguien más? Diga: “Hermano Branham, recuérdeme, ahora yo creo. Yo lo creo, de algún modo. Yo lo creo”. ¿Alguien más? Dios le bendiga, Dios le bendiga a Ud. por aquí. Dios le bendiga allá atrás. ¡Qué bueno!
177Ahora, esas son personas que han levantado sus manos. Ellos lo creen. El altar está lleno de niños. Están por todos lados, por donde quiera. Ud. no tiene necesariamente que pasar al altar. Su corazón es el altar. Su corazón es donde Dios viene.
178El otro día estuve leyendo la historia, o el libro de Broadbent, Los Padres de Nicea, La Iglesia Peregrina, donde en la iglesia primitiva nunca tuvieron adornos ni altares, porque los paganos al convertirse caían postrados en el altar. Ellos sólo tenían un lugarcito sencillo donde se sentaban sobre tablas de piedras. Ellos levantaban sus manos después que algún varón piadoso daba un mensaje. Y levantaban sus manos y adoraban a Dios. Ellos amaban esos efectos que dejaba el Espíritu Santo al saturarlos. Esa era la iglesia primitiva en los tiempos de Ireneo y Martín, y los demás, después de la muerte del Señor Jesús, cuando la iglesia iba marchando, antes de entrar al catolicismo. Oh, eso es lo que nosotros amamos.
179Ahora, Uds. aquí hagan el altar en su corazón y digan: “Entra, Señor Jesús”. Yo voy a orar por Uds.
180Señor Jesús, me estoy dando prisa y confío que al juntar estas palabras, y prepararme, esperamos ver lo que Tú harás en la línea de oración, sin saber exactamente lo que Tú harás. Pero, con todo, por lo menos una docena de manos se han levantado, entre jóvenes y ancianos, que anhelan conocerte, Padre, anhelan tener Vida Eterna. Permite que sea una realidad para ellos ahora. Concédelo, Señor. Que el precioso Espíritu de Dios inunde sus almas ahora y los haga nuevas criaturas en Cristo.
181Y ahora Padre, te pido que en la línea de oración Te muestres tan visible ante esta audiencia en esta noche al sanar a los enfermos, y que ellos puedan salir de aquí diciendo como los que venían de Emaús: “¿No ardían nuestros corazones dentro de nosotros?” Porque vieron que algo sucedió, aquellas personas en Emaús, aquellos hermanos. Ellos habían caminado todo el día, Cleofas y ellos, hablando con Él, pero aún así no sabían quién era. Mas cuando Él hizo algo de la misma forma que lo había hecho antes de Su crucifixión y sepultura, ellos supieron que Él se había levantado de entre los muertos. ¿Harás eso nuevamente en esta noche, Padre? Te rogamos que lo concedas.
182Ahora te pedimos que tomes a estas almas preciosas y les des Vida Eterna. Que si no han sido bautizados, puedan acudir a la rectoría o a alguna otra parte y sean bautizados, invocando el Nombre del Señor. Y que Tú les llenes con el Espíritu Santo. Y que podamos encontrarlos en la Gloria, en una tierra mejor, donde el servicio de esta noche será llevado a juicio. Lo encomendamos a Ti ahora, en el Nombre de Jesús. Amén. Yo le amo, yo… Después de este mensaje tan cortante, adoremos ahora. Porque Él a mí me amó Y me compró mi salvación Allá en la cruz.
183¿No aman Uds. eso? Todos los que…Uds. que eran metodistas, levanten las manos; bautistas, presbiterianos, católicos. Ahora, todos los que han nacido de nuevo del Espíritu de Dios, levanten las manos, ya sean metodistas, bautistas, católicos o lo que sea. ¿No es eso correcto? [La congregación dice: “Amén.—Ed.] 184 Ahora, mientras lo cantamos de nuevo, con mucha dulzura, mientras la hermana nos da la nota ahora. ¿No les encanta eso? ¡Oh, hermano!
185Uds. saben, cuando lleguen al Cielo, y entren a su enorme mansión y miren hacia abajo, Uds. verán mi casita allí. Una de estas mañanas, cuando Uds. me vean salir cantando eso, Uds. sabrán que yo llegué a Casa. A mí me encanta eso. Muy bien.
186Todos juntos ahora. No pongan… Sean Uds. mismos. A mí me encantan los buenos cantos pentecostales. ¿A Uds. no? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] A mí no me gusta una voz demasiado educada, Uds. saben, que chilla y aguanta la respiración hasta que la cara se le pone azul. Ud. simplemente está tratando de fingir algo. A mí me gusta el buen cantar verdadero y libre. Ahora todos juntos con el pequeño coro, juntos pues. Ahora todos juntos. Yo le amo… Cerremos nuestros ojos. …Yo le amo, Porque Él a mí me amó Y me compró mi salvación Allá en la cruz.
187Ahora, con mucha dulzura, mientras lo cantamos de nuevo. Démonos vuelta y saludemos de mano a alguien a nuestro lado, enfrente y atrás. “Yo…” Todos Uds. peregrinos, peregrinos y extranjeros para el mundo. Católicos, saluden de mano a los protestantes. Protestantes, saluden de mano a los metodistas. Metodistas con los bautistas, pentecostales… La iglesia de Dios, con las asambleas. Las asambleas con los de la unidad. ¡Oh! Compró mi salvación Allá en la cruz. Ahora con nuestras manos alzadas a Él. Yo le amo, yo le amo Porqué Él a mí me amó Y me compró mi salvación Allá en la cruz. Ahora, humildemente, inclinemos nuestros rostros y tarareémoslo.
188Padre, confesamos nuestro pecado. Mientras que la Palabra sigue siendo sembrada en los corazones de la gente, ese pendón. Muchos de ellos lo han aprendido hace tiempo. Ahora muévete entre nosotros, Padre. Tú has salvado a los perdidos. Ahora sana a los enfermos, para que sea conocido que Tu Palabra no regresará a Ti vacía. Llevará a cabo aquello que ha prometido. [El Hermano Branham comienza a tararear Yo Le Amo—Ed.]
189Ahora las tarjetas de oración, comenzando con la número uno, empiecen a colocarse aquí a lo largo del altar de esta manera, aquí. Tarjeta… Esperen. Será mejor que las llame una por una, para que no haya confusión. Tarjeta de oración número uno. Hermana, siga tocando la canción, por favor.
190¿Quién tiene la tarjeta de oración número uno? Aquí mismo. Número dos, número tres. Muy bien. La tres. Número cuatro, número cinco, número seis, número siete. Salga y venga hacia acá, párese allí en esta dirección.
191[El Hermano Branham comienza a tararear Yo Le Amo—Ed.] “Yo…” Manténganse en el espíritu de oración, dulcemente, silenciosamente. Porque Él a mí…
192Ocho, nueve, diez, once, doce, trece, catorce, quince, dieciséis, diecisiete, dieciocho. Me compró mi salvación Allá en la cruz. [El Hermano Branham comienza a tararear Yo Le Amo—Ed.] Ahora todos los demás que tengan tarjetas de oración. Él a mí me amó Y me compró mi salvación Allá…cruz
193[El Hermano Billy Paul Branham habla con el Hermano Branham—Ed.] Sí, hijo.
194Oh, ¿no es Él maravilloso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Tararéenlo. [El Hermano Branham comienza a tararear Yo Le Amo.] Le amo, yo… ¿Escuchan eso? suena como himnos de Ángeles, ¿ven? …a mí me amó Y me compró mi salvación Allá en la cruz.
195¿Suena eso bonito? [La congregación dice: “Amén”. El Hermano Branham tararea Yo Le Amo—Ed.] ¿No escuchan Uds. las campanas que ahora están sonando? ¿No escuchan Uds. a los Ángeles cantando? Esto es un jubileo de glorias y aleluyas. En aquel lejano y dulce para siempre, (¡bendito sea Dios!) Justo más allá del río resplandeciente, Cuando ellos toquen esas campanas de oro para ti y para mí.
196Ahora, yo no puedo olvidarme de eso. Oh, yo amo eso. Recuerdo que mi hijo Billy, cuando su mamá murió. A pocas horas, su hermanita murió. Yo las puse juntas a las dos, arriba en la colina, y las sepulté. Subí allí y me senté. Una tórtola solía posarse allí y arrullar. Yo pensaba honestamente que podría ser el alma inmortal de ellas regresando y hablándome. Yo estaba muy desconsolado. Y parecía como que venía un susurro por entre esos pinos. Hay una Tierra más allá del río, Que llaman el dulce para siempre, Y solamente llegamos a esa ribera por fe… ¿No es correcto eso, amigos? ¡Um! ¡Vaya! Uno a uno llegaremos al portal, Para allí morar con los inmortales, ¿No será grandioso cuando ellos hagan esto? Cuando ellos toquen esas campanas de oro para ti y para mí.
197Ahora, amigos, con respecto a la sanidad Divina, no existe hombre alguno que pueda sanarle a Ud., así como ningún hombre puede salvarle; porque tanto la sanidad Divina como la salvación son tiempo pasado. Cuando Jesucristo murió en el Calvario: “Él fue herido por nuestras rebeliones y por Sus llagas fuimos nosotros curados”. Es una obra consumada. Ahora, lo único que Ud. tiene que hacer, para recibir su salvación o su sanidad, es aceptar lo que Cristo hizo por Ud.
198Como dije la otra noche, miremos a Dios por un momento, allá lejos en la Eternidad, cuando Su…cuando cuatrocientos billones de sol se mirarían negros para Él, cuando los Ángeles se veían sucios en Su Presencia. Ese era Jehová. Y luego Él se hizo niñito, sobre un montón de estiércol, en un pesebre. Ese sigue siendo Jehová. Y aquí está Él en esta noche. Él limpia a Su Iglesia por Su gracia y por medio de Su Sangre, y nos coloca en posición para recibir todas estas bendiciones que Él pagó por nosotros.
199Ahora, aquí está una línea de personas. Hasta donde sé, nunca en mi vida los había visto.
200Ahora, muchos de Uds. han estado en mis reuniones y saben lo que es el discernimiento. Todos Uds. saben eso. ¿No es cierto? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Sabemos eso. Lo he tenido una y otra vez, una y otra vez. Eso es un don. Eso no hace al Espíritu santo en mí más grande que ninguna otra persona. Eso simplemente es un don, para trabajar con el Espíritu Santo. ¿Ven?
201No importa si es la pequeña ama de casa, o el muchachito, o el borracho allá afuera que acaba de ser salvo y lleno con el Espíritu santo, él tiene el mismo Espíritu Santo que tiene cualquiera de nosotros. Sí. Pero Dios da dones, con este Espíritu Santo, para trabajar. Es una confirmación, para alzar un pendón. ¿A quién? ¿Al predicador? No. Es para ensalzar a Cristo.
202Ahora, yo no sé qué fue lo que sucedió. Cuando yo era muchachito… Uds. conocen mi historia. Yo simplemente he orado por las personas. Yo no hago nada sino simplemente orar, imponerles las manos y ellos sanarían. ¿Ven? Así que, ¿qué podría hacer yo? No soy yo solamente orando, pero miren a los demás que están orando. Todos están orando. ¿Ven? Y yo simplemente lo creo. Eso es todo lo que sé hacer. Yo lo creo.
203Ahora, yo soy falto de instrucción, no tengo ninguna educación. Y pienso que el Señor me dio un pequeño don con qué trabajar. Y ahora, cuando Jesús dijo, cuando Él estuvo aquí en la tierra, las cosas que Él hizo, nosotros también las haríamos. Y si eso es así…
204Y Él fue el pendón de Dios al hacer eso: al ser capaz de decirle a Felipe en dónde estaba él; decirle a una mujer acerca de su flujo de sangre, y cuánto más; y en dónde estaba aquella moneda, en la boca del pez; o algo así, algo; a aquella mujer que ella estaba viviendo en adulterio, o algo así. Eso ciertamente fue una confirmación de que Él era el Mesías.
205Ahora miren a ese judío tan fiel, Felipe, cuando Felipe o… Natanael vino. Natanael era un erudito, un verdadero ortodoxo. Y cuando él vio a Jesús casi no le podía creer. Y Él le dijo: “He aquí un Israelita en quien no hay engaño”. Él preguntó: “Maestro, ¿de dónde me conoces?” Respondió: “Antes de que Felipe te llamara”. Dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios, el Rey de Israel”. La mujer en el pozo le dijo: “No tengo marido”. Él le dijo: “Cinco has tenido”.
206Ella dijo: “Sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará estas cosas. Pero ¿Tú quién eres? Él dijo: “Yo soy”. “Nosotros sabemos que ese va a ser el pendón”
207Y si Jesucristo es el mismo pendón de ayer, hoy y por los siglos, Él hará lo mismo si Él puede apoderarse del corazón humano. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
208Ahora, esta dama que está parada aquí, yo no la conozco, nunca la había visto. Somos desconocidos el uno al otro. ¿No es cierto? [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] Eso es correcto. Si Dios me dice cuál es su problema, ¿me creerá Ud.? Ud. sabe si es verdad o no, ¿cierto? [“Sí”.] Entonces, ¿aceptaría Ud. su sanidad? Está en su espalda. Ha terminado. Ud. está sana. Así es como… Ahora váyase y que Dios la bendiga. Váyase.
209[La hermana dice: “Ore por mi hijo”. —Ed.] ¿Ven? Dios le bendiga. [Él es el que tiene cáncer en su…”] Si Ud. cree de todo corazón. Sí. ¿Cree Ud. de todo corazón? ¿Ve? Sólo tenga fe. No dude. Crea.
210Ahora vean lo sencillo que es. Si tan sólo oramos… Ahora, vean, Él sabe lo que está mal con cada unos de Uds. ¿Lo creen verdad? Uds. saben que eso es correcto. Ahora, si yo tomo a esta dama aquí, y digamos que yo no digo nada al respecto, pero sólo oro y pongo mis manos sobre Ud., ¿cree Ud. que será sanada? ¿Cree que será sanada? [La hermana dice: “Sí”. —Ed.] Muy bien. Incline su rostro por un momento.
211Padre Celestial, te ruego que sanes a nuestra hermana. Que ella pueda irse ahora. Vemos el pendón levantado. Sabemos que Él atraerá a todos. Yo pongo mis manos sobre mi hermana, en el Nombre de Jesucristo, para su sanidad. Amén. No dude. Sólo crea de todo corazón.
212Digamos que si yo no dijera una sola cosa, sólo orara por Ud., aun así Ud. lo creería, ¿no es cierto? [La hermana dice: “Sí”.—Ed.] Ud. lo creería de todos modos. Pero si le digo, ¿le ayudaría eso a Ud.? Su problema del corazón. Eso es correcto. Siga adelante.
213¿Le ayudaría si yo le dijera a Ud. cuál es su problema? Sí. Ud. no sabe si eso le ayudaría o no. Bueno, tal vez sólo oraré por Ud.
214Padre Celestial, te ruego que ayudes a esta mujer. Dale fe y fortaleza, en el Nombre de Jesucristo. Amén.
215¿Qué piensa Ud., hermana? Yo soy un desconocido para Ud. Si Jesús me dijera lo que está mal con Ud… [La hermana dice: “Ud. no lo es.—Ed.] ¿No lo soy? ¿Ud. ya me conoce? No. [“ Yo lo vi a Ud. cuando vino por primera vez”.] Ud. me vio cuando yo vine la primera vez. Qué bueno. [“La primera vez”.] Es decir, yo no la conozco a Ud. [“Pero es la primera vez”.] ¿La primera vez? [“Sí. Ud. oró por mí”.] Hace como quince años. [“Sí. Hace casi quince”.] Hace quince años. Vaya, hace mucho tiempo. [“Sí, así es”.] Muchas cosas has pasado desde entonces. [“Sí, así es”.] Bueno, Ud. tendría que ser operada. [“Sí”.] Pero si Ud. le cree a Cristo, ese tumor se irá de Ud., y Ud. no tendrá que ser operada. [“Amén”.] ¿Ud. lo cree? [“Sí, señor. Yo lo creo”.] Entonces váyase y créalo.
216¿Cómo está Ud.? [La hermana dice: “Ud. me ha visto antes”.—Ed.] Yo la he visto. Pero ¿cree Ud. que si yo le pido a Dios, Él la sanará? [“Sí”.]
217Nuestro Padre Celestial, te pido que la sanes y hagas que ella esté bien, Padre. Le impongo las manos en el Nombre de Jesús. Amén.
218Si Ud… [La hermana dice: “Son mis nervios. Es…”—Ed.] Ajá. Crea con todo su corazón y Ud… Muy bien. Pase adelante, hermana.
219Ahora, ¿ven Uds.? Yo no puedo sanar a la gente. Y Dios no puede sanar a la gente a menos que ellos crean que Cristo ya lo hizo. Y ahora Uds. dicen… Yo prediqué esta noche sobre algo que Ud. pudiera palpar. Él dirá: “Aquí está”.
220Ahora, vean, si Jesús mismo estuviera parado aquí, luciendo este traje que Él puso en el Hermano Williams regalarme… Pero si Él estuviera parado aquí luciendo este traje… ¿Saben Uds. que yo creo que él se lo dio al Señor cuando hizo eso?
221¿Cuántos han leído la historia de San Martín? Él era un soldado pagano. Su padre quería que él fuera un soldado, pero él no quería. Él tenía un llamado de Dios.
222Y una noche al pasar, era una noche de invierno muy fría, y había un pobre vagabundo tirado en la calle, muriéndose de frío. Y gente que pudieron haberle ayudado pasaron de largo. Ellos no lo hicieron. Martín había regalado todo lo que tenía, así que dijo: “Sólo hay una cosa que puedo hacer. Yo tengo un abrigo”. Entonces agarró su espada, cortó el abrigo por mitad, en dos, abrigó al vagabundo con él, de esa manera, y se fue con la otra mitad.
223La gente se reía de él, diciendo: “¡Qué ignorante!” ¿No es él un soldado buen mozo ahora, con medio abrigo puesto?” Él no les hizo caso pues sabía que eso era lo debía hacer.
224Esa noche en el cuartel, él despertó. Y al hacerlo, vio a Jesús parado allí, envuelto en ese abrigo con que él había abrigado al vagabundo.
225Y Él miró alrededor hacia los Ángeles y les preguntó: “¿Saben Uds. quién me cubrió con esto?” Ellos dijeron: “No”. Dijo: “Martín”.
226Allí lo tienen. Él llegó a ser un santo, hablaba en lenguas y echaba fuera demonios, veía visiones, un profeta de Dios muy poderoso. Sí, señor. ¿Por qué? Cuando él abrigó a ese vagabundo en la calle, él abrigó a Jesucristo”. “Por cuando hicisteis esto a los menos de estos Mis pequeñitos, a Mí me lo hicisteis”.
227Y para asegurarme de que Uds. se vistan de la justicia de Jesucristo, yo estoy tratando de decirles a Uds. en esta noche. Si yo tuviera poder para sanarles, yo los sanaría a todos. ¿Ven? Pero estoy tratando de mostrarles por medio de un don, de lo que prediqué, que Dios está vindicando que es la verdad, vean, que yo no puedo sanar a la gente, sino para hacerles saber que Él está aquí.
228¿Ud. cree eso, señora? Entonces su artritis la dejará. ¿Ud. cree que así será? Entonces váyase por su camino y grite y diga: “¡Alabado sea el Señor! Yo creo con todo mi corazón”.
229Eso fue una cosa extraña, yo le dije artritis a ella, y Ud. tenía la misma cosa. Siga adelante y diga: “Yo creo con todo mi corazón”, y váyase. Será hecho.
230Ahora, ¿cree Ud. que Dios le sanará de su estómago, e irá a casa y comerá como debiera? [La hermana dice: “¡Alabado sea el Señor!”.—Ed.] Entonces váyase directo a casa y coma debidamente.
231Crean ahora. ¿Creen de todo corazón? “Si Yo fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí mismo”.
232Ahora, ¿cree Ud. que el Espíritu Santo está aquí? ¿Qué si yo solamente pongo mis manos sobre Ud., Ud. sería sanada? [La hermana dice: “Claro que sí”.—Ed.] En el Nombre de Jesús, que ella sea sanada.
233“Estas señales seguirán a los que creen en Mi Nombre”. Ahora, simplemente crean mientras van pasando. Pase adelante, hermana. ¡En el Nombre de Jesucristo!
234Todos oren ahora. Vean, demasiadas de esas visiones me debilitan, ¿ven Uds.? ¿Lo ven? En el Nombre de Jesús, te ruego que sanes a nuestra hermana.
235Vi que Ud. levantó su mano allí, que Ud. cree. [La hermana dice: “Sí”.— Ed.] Crea ahora. [“Sí”.] En el Nombre de Jesucristo, te ruego que la sanes. Venga, hermana.
236Padre, Dios, no traigo nada en mis brazos, sólo a Tu cruz me allego. Pido por su sanidad en el Nombre de Jesús. Amén.
237Padre, Dios, en el Nombre de Jesús, que nuestra hermana sea sanada. Amén. Venga, mi precioso hermano. En el Nombre de Jesús, que mi hermano sea sanado.
238¿Cree que Dios le sanará y le restablecerá? [La hermana dice: “Seguro que sí”.—Ed.] En el Nombre de Jesucristo, que este niño sea sanado. Ahora sólo observen, puesto que ya que se oró por él. En el Nombre de Jesucristo, que nuestra hermana sea sanada. En el Nombre del Señor Jesús, que nuestra hermana sea sanada. En el Nombre del Señor Jesús, que nuestra hermana sea sanada. En el Nombre de Jesucristo, que nuestro hermano sea sanado. En el Nombre de Jesucristo, que mi hermana sea sanada. Ahora, manténganse en oración, todos, muy silenciosamente, en oración. En el Nombre de Jesucristo, que nuestra hermana sea sanada. Oh, Dios, devuélvele a esta muchachita lo que satanás le quitó. ¡Sal de ella, satanás! En el Nombre de Jesucristo, que nuestro hermano sea sanado. En el Nombre de Jesucristo, que nuestra hermana sea sanada. En el Nombre de Jesucristo, que nuestra hermana sea sanada. En el Nombre de Jesucristo, que nuestra hermana sea sanada. En el Nombre de Jesucristo, que nuestra hermana… En el Nombre del Señor Jesús, que nuestra hermana… En el Nombre de Jesucristo, que nuestra…
239Ahora, todos en la audiencia. Sé que él no repartió suficientes tarjetas de oración allá. Quiero que inclinen sus rostros por un momento. Quiero hacerles una pregunta.
240Hace dos mil años hubo un Hombre. Cuatro mil, sí, hace como dos mil quinientos años, hubo un… Dios bajó, representado en un Hombre, y se sentó bajo la encina de Abraham. Volvió Su espalda hacia la pared, o hacia la tienda y le dijo a Sara cuál era el problema, estando ella adentro. Jesús dijo: “Como fue en aquel día, así será en la venida del Hijo del hombre”.
241Jesús fue el pendón de Dios. “Las obras que yo hago vosotros también las haréis”. Nosotros la vemos. Sin duda que es verdad.
242Ahora, la razón por la que no seguí, es que tengo tantas reuniones. Algún día regresaré a Phoenix, con una gran reunión, si el Señor lo permite.
243Ahora, para Uds. aquí en esta noche que están enfermos y necesitados, y no obtuvieron una tarjeta de oración para venir al altar, aquí arriba para recibir la oración, yo voy a orar por Uds. ahora. Quiero que sean muy reverentes.
244Quiero que cada uno de Uds. los creyentes pongan las manos los unos sobre los otros, como señal. Ahora, la Biblia dice que este mismo Dios que hizo esta promesa, dijo esto: “Estas señales seguirán a los que creen. Sobre los enfermos pondrán las manos y sanarán”. Cualquier creyente que tenga el Espíritu Santo, Ud. tiene el poder de Dios dentro de Ud., o la autoridad, para hacer la oración de fe. Yo quiero que Uds. oren mientras que yo lo hago por estas personas.
245Nuestro Padre Celestial, estamos contentos en esta noche. Predicamos la Palabra, y luego vemos a Dios descender y confirmarla, entonces ese es el pendón que Tú prometiste.
246Un día, hace mucho tiempo, hubo un muchachito llamado David. Él estaba cuidando las ovejas de su padre. A él se le encargó cuidar estas ovejas, protegerlas del enemigo. Él no tenía mucho con qué protegerse, sólo una pequeña honda. Pero un día entró un león al campamento y se llevó uno de los corderos. David, siendo un pastor verdadero, él quería cuidar esa oveja de su padre. Él sabía que aquel león se había robado a esa oveja y que la devoraría, y ella le pertenecía a su padre. Él persiguió al león con mucha valentía. Le arrojó una piedra con la honda y derribó al león. Y él mató al león y trajo a la oveja de regreso al redil.
247Ahora, Dios, nosotros somos tus pastores. No somos hombres que operan con bisturí, o curan con medicinas. Tenemos una cosita muy humilde: una honda. Pero eso es lo que Tú has puesto en nuestras manos, una honda de oración. El enemigo ha venido y ha agarrado las ovejas de Dios. Ha agarrado a padres, madres e hijos y los está arrastrando a través de los arbustos: retrasados mentales, ciegos, comidos por el cáncer, y demonios.
248Satanás, esta pequeña honda pareciera muy simple, pero yo sé lo que hará. Yo voy tras esa oveja en esta noche, para traerla de regreso. Sal. Déjalo en paz. Sal de esa persona, espíritu maligno de enfermedad, y déjalos. Te ordeno en el Nombre de Jesucristo, que salgas y no regreses más a ellos. Que el Dios del Cielo te reprenda, satanás.
249Jesús de Nazaret dijo: “Si dijereis a este monte: ‘Muévete’, y no dudareis en vuestro corazón sino creyereis lo que dijereis, tendréis lo que habéis dicho”. Por tanto, en el Nombre de Jesucristo, declaro liberación para todos los que están aquí. Por el…
250Satanás, tú pudieras decir que no tenemos la autoridad para hacer esto. En esta noche estamos levantando el Pendón en contra tuya: Jesucristo. El Espíritu Santo está aquí, probando que este es el Pendón de Dios, y tú has perdido la batalla. ¡Sal en el Nombre de Jesucristo!