Photo

~ ASI ALUMBRE VUESTRA LUZ DELANTE DE LOS HOMBRES ~
1Esto es tan inesperado para mí como lo es para Uds. Yo vine… Tengo que confesar que yo como que jugué el papel de un hipócrita. Llegué sólo un poquito tarde. Yo dije: “El Hermano Neville estará predicando para cuando yo llegue allá, así que él no me dirá nada. Él va a seguir predicando”.
2Cuando entré por la puerta Billy me dijo; él dijo: “El Hermano Neville ya está predicando. Llegaste a tiempo”. Yo dije: “Qué bueno”. Entré y él dijo: “Yo no he comenzado a predicar todavía; en cierta manera, estaba esperando”.
3Así que pensé: “Bueno, quizás yo…” Yo dije: “Yo sé que él… lo que es predicar dos o tres veces al día”. Como que lo agota a uno (sabemos eso), especialmente cuando son jóvenes como nosotros, Uds. saben. Y como esos jóvenes que—que no toman mucho tiempo. Así que nosotros estamos unidos como hermanos y nos mantenemos juntos, y con nuestros corazones unidos, nuestras ideas unidas, para poder trabajar juntos para el Reino de Dios.
4Y nos gusta estar unidos con Uds. Es una—es algo grandioso. Así que sólo le pedí al Señor que me diera un pequeño texto aquí o alguna cosa, para más o menos empezar. Todavía no sé lo que voy a decir, pero sólo empezaremos, y luego adondequiera que Él nos guíe.
5Es cierto que estamos… Yo debía empezar una reunión de seis días en Fairbanks, Alaska, el quince, comenzando el quince. Pero no creo que podré ir allá en esta ocasión, debido a que tengo otra cita a la cual voy a ir, allá en Columbia Británica. Así que yo—yo no creo que podré ir allá en esta ocasión… Ellos quieren organizar un capítulo de Los Hombres de Negocio, Los Hombres Cristianos de Negocio.
6Verdaderamente solicito y deseo sus oraciones para las reuniones venideras, para las cuales estamos procurando prepararnos ahora. Y recibí una invitación hace algunos días, de la… Algo que me pareció muy bien. No sé si el Señor está en esto o no. Simplemente tendré que esperar e indagar.
7Los Hombres de Negocio querían que yo fuera a Phoenix en enero y que fuera a cada una de las iglesias, cada noche, en toda la ciudad de Phoenix, y luego tener la convención después de eso. Eso me pareció algo interesante, porque me daría una oportunidad para poder predicarles a todas las iglesias y a todos los ministros.
8Por lo general, la gente piensa cuando—que por cuanto yo golpeo duro a las organizaciones, que estoy en contra del individuo que está en la organización. Yo no lo estoy, de ninguna manera. Yo estoy a favor del individuo.
9Es como si yo viera a un hombre que viene aquí por el río en un bote, y ese bote estuviera lleno de agujeros. Y yo lo supiera, y supiera que ese bote nunca podría pasar a través de las olas allá, yo estaría gritando y condenando ese bote, tan fuerte como pudiera. Pero no al hombre que está en el bote.
10Yo estoy condenando es al bote. Sé que el bote no lo va a lograr. Y yo sé que la organización no lo va a lograr. Pero sé que el hombre allí lo logrará, si él se sale. ¿Ven?
11Pero es como si Ud. tuviera un automóvil viejo, y fuera subiendo una montaña, y yo supiera que cuando Ud. comenzara a bajar por el otro lado Ud. no tendría frenos. Yo no estaría en contra del hombre y gritando en contra suya. No es él; es el automóvil en el que él está. Él va a salir herido. Y así es con las organizaciones; yo creo que la gente se aferra a esas organizaciones como si fueran Dios mismo, y ellos dejan la Palabra de Dios, sólo por aferrarse a la organización.
12Bueno, cuando ellos hacen eso, temo que ellos van a cometer un error fatal. Y no es que yo tenga algo en contra del individuo, pero es el bote en que él está navegando (¿ven Uds.?); yo estoy seguro que no lo logrará.
13La organización nunca lo logrará, pero Cristo sí. Así que sólo sálgase del—de ese bote lleno de agujeros de la organización, al Barco seguro de Sión. Y el Barco antiguo que nunca ha fallado en llegar a tiempo: Cristo. Y eso es… Creo que me daría una oportunidad para poder hablarles a esos hombres.
14Ahora, creo que quizás esta noche es la noche de la Santa Cena. Y escuché que habían tenido un bautismo y que iban a tener otro. A mí me gusta venir para—para la Santa Cena. Yo me la perdí la vez pasada, al no estar aquí. Me la perdí. Y yo sabía que este era el primer domingo, así que hice preparativos para estar aquí, para poder estar aquí para la Santa Cena en esta noche.
15Porque verdaderamente creo que ese el deber de todo Cristiano participar de la Santa Cena. La Biblia dice: “Si no la tomas, no tienes parte Conmigo”. Y yo creo que es un—un reto para los Cristianos. Si no la tomamos, no tenemos parte con Él. Y si la tomamos indignamente, entonces somos culpables del Cuerpo y de la muerte de Cristo.
16Así que eso sirve para mantener al Cristiano preparado en oración, para que cuando él llegue a la Santa Cena… Nosotros deberíamos venir reverentemente, solemnemente, sagradamente, acercándonos, confesando todas nuestras faltas y orando los unos por los otros. No solamente eso, pero deberíamos sentir… Si hay un hermano o hermana entre nosotros que sentimos que está un poquito fuera de orden en alguna parte, nuestros corazones deberían estar cargados por esa persona en la noche de la Santa Cena, especialmente, asegurarnos que ellos—que ellos puedan acercarse y tomar la Santa Cena y no ser condenados con el mundo, por cuanto ellos son nuestros hermanos y hermanas.
17Miren, durante las últimas semanas, dos o tres… dos semanas, entrando en la tercera, yo no he predicado mucho. Simplemente he estado descansando. Porque esta es para mí como una pequeña temporada de descanso antes de que venga el—el gran esfuerzo.
18Y oyendo al Hermano Neville hablar de estas predicciones entre los políticos y hombres quienes realmente tienen conocimiento de estas cosas, acerca de una guerra atómica que está a la mano… Duraría de diciembre a enero. Bueno, simplemente… creo que eso es casi correcto. Ellos la declararían, y la empezarían, y luego lanzarían unas cuantas bombas y eso lo concluiría.
19Así que la nación no puedo sobrevivir a una guerra atómica. Simplemente no podríamos hacerlo. Pero eso no alarma al Cristiano, o no debería alarmar al Cristiano. Nosotros deberíamos estar preparados en cualquier momento, esperando que nuestros Señor venga.
20Y oh, muchas veces, al ver estos… Esto no está siendo grabado, esto es sólo aquí en casa. No hay cinta, así que uno no tiene que cuidarse de lo que está diciendo, o de que vaya a ser enviado a alguien más o algo así. Sólo es para Uds. que se congregan aquí regularmente.
21Les diré lo que he estado haciendo. Yo he estado cazando ardillas. Y, pero no me ha ido muy bien. No hay muchas ardillas. Y ahora voy a ir a Alaska a cazar ovejas.
22Y quizás algunas personas pudieran… Mucha gente… Uno no puede decir eso en la cinta o algo, porque hay gente que no cree en cazar en lo absoluto. Y, pero siempre me he fijado, que los que no creen en cazar, sólo tráiganles un pedazo de carne, y ellos quedarán muy satisfechos con ello. ¿Ven Uds.?
23Es como una señora, una vez me dijo. Ella dijo: “Hermano Branham, ¿me quiere decir que—que Ud. caza conejos?” Yo dije: “Sí, señora”. Ahora, no estoy hablando de su alma preciosa. Ella ya partió.
24Y ella dijo: “Oh, eso es ridículo. Ud. no debería matar esos conejos”. Así que entonces, no era… La temporada no había terminado y la misma señora dijo: “¿Me traería Ud. un par de esos conejos?”. Ella dijo: “Ellos son la cosa más deliciosa que yo he comido”. Yo dije: “Bueno, yo creo que eso es lo que yo llamo cultura”. ¿Ven? Y alguien dijo: “¿Qué quiere decir?” Yo dije: “Esa señora tiene cultura”. Y dije: “Cultura se refiera a alguien que no tiene el valor suficiente para matar un conejo, pero que se lo come después que alguien lo ha matado”. Así que yo creo que eso lo que—eso es lo que uno llamaría cultura”.
25Oh, yo soy… Yo no… Yo soy un conservacionista. Yo no creo en matar y desperdiciar. Yo les enseño a los muchachos, a los que cazan conmigo, que nunca maten algo a menos que tengan la intención de comérselo. ¿Ven? Déjenlo en paz. No maten un pájaro sólo como tirar al blanco. ¿Ven?, eso no es correcto. ¿Tienen un blanco? Colóquenlo allá y dispárenle.
26Si Ud. va a comer esa caza, entonces ella fue puesta allí para un propósito. Y al desperdiciarlo, es como desperdiciar cualquier otra cosa. No es correcto hacerlo, matar animales como—como tirar al blanco.
27Y cuando voy allá a la montaña amigos, no es tanto que subo allá por la… para ir a cazar. Yo voy allá para estar a solas con Dios. Algunos de Uds., si se dan cuenta, las más grandes experiencias que tengo, es cuando estoy allá cazando, cuando me encuentro con Dios. De todas mis experiencias, yo nunca tuve una, como la que tuve la otra mañana, aquí mismo, yendo a cazar ardillas.
28Yo he visto muchas cosas en mi vida, señales y prodigios y demás. Pero eso me impresionó más que cualquier otra cosa que yo jamás haya tenido.
29Sólo imagínense ahora, cerca de la hora del amanecer, lloviendo, densamente nublado por todas partes, y vi en frente de mí, al ir subiendo, como una copa posándose en un cerro, posándose allí, tres arcoíris, subiendo más y más alto, al grado que uno estaba todo entumecido hasta que uno casi no podía hablar, luego me acerqué a Ello y lo oí a Él hablar y confirmó que el mismísimo mensaje que uno está predicando es la verdad. ¿Ven?
30Dijo: “Jesús del Nuevo Testamento, es Jehová del Antiguo. Él simplemente cambió Su velo”. Bueno, me puse a estudiar eso y encontré que la misma palabra donde dice que Él cambió Su apariencia, en el griego en verdad quiere decir que Él cambió Su máscara, no exactamente Su velo sino Su máscara. Llegó al lugar donde Él fue transformado. ¿Ven? Eso quiere decir que Él cambio Su forma. Él era Jehová—Dios. Y Jehová—Dios cambió de ser un Espíritu para llegar a ser Hombre. Él es el mismo Jehová Dios. Lo cual ese fue el Padre, y este es el Hijo, siendo la misma Persona.
31Y cómo… Entonces Él me dio algo de lo cual predicar. Si el Señor lo permite, quiero estar en ese mismo árbol en la mañana, como al amanecer.
32Y yo… Yo espero que Él se me aparezca de nuevo. Yo—yo debiera… confío que Él lo hará, para que yo pueda saber qué hacer. Yo tengo una carga en mi corazón por la gente. Mientras veo la hora acercándose y sé que la gente no está lista, y muchos de mis seres queridos, yo no sé qué hacer o decir. Pero voy a ir allá para ver lo que Él me va a decir.
33Así que estén en oración por mí. Luego salgo mañana en la tarde o el martes en la mañana. Un hermano de aquí de la iglesia, y yo estaremos saliendo para Columbia Británica. Y voy allá con un—un grupo de ministros pentecostales que han patrocinado el viaje; no me cuesta ni un solo centavo. Ellos patrocinaron el viaje y consiguieron el guía, y el guía es un hermano pentecostal lleno del Espíritu Santo.
34Y luego, tengo que bautizar a algunas personas en el Nombre de Nuestros Señor Jesucristo, algunos de esos que cazan poniendo trampas y—y demás, mientras yo esté allá arriba, cazadores Noruegos y demás. Que el… Por medio de estas cintas que salieron, han visto la Luz, y quieren que yo los bautice en el Nombre de Jesucristo.
35Y voy a reunirme con el director de la Asociación Ministerial de Columbia Británica, el próximo sábado en la tarde, en el Pine Lodge en Dawson Creek, Columbia Británica. Y él está hambriento y sediento de ser bautizado en el Nombre de Jesucristo.
36Así que ¿ven Uds.?, no sólo se trata de cacería, amigos. Yo quiero bautizar a este guía y a cada predicador que va conmigo en esta ocasión en el Nombre de Jesucristo. Así que oren por mí. ¿Ven? Lo cual yo sé que es verdad. Eso hace que mi corazón tenga hambre y sed de ver a Dios.
37Ahora, antes que abordemos la Palabra… Y no tomaré mucho de su tiempo; sólo enseñaré un poquito de alguna Escritura, hasta que podamos llegar a un lugar adonde podamos empezar a orar y tomar… Yo creo que alguien está parado y… Yo—yo estoy… Perdónenme. ¿Alguien que estaba cerca dijo: “Yo no oí exactamente lo que el hermano…?” ¿Dedicar su bebé? Seguro que sí, mi hermano. Sí señor. Traiga a su bebé aquí. Estaremos contentos de hacer eso.
38Y ahora, yo—yo creo en esto. Miren, para que yo puede explicárselo a la gente antes que ellos vengan a… ¿Está el hermano Arnold? ¿Teddy? Muy bien. Si él puede pasar al piano a tocarnos algo.
39Ahora, mucha gente rocía a estos bebecitos. Y ellos le llaman “bautismo de niños”. Miren, si su iglesia hace eso, eso—eso está bien. Pero ¿ven Uds.?, si ellos lo hacen, es porque es un orden de la iglesia. No es Escritural. La Escritura no respalda bautizar o rociar… la Escritura no respalda el rociamiento de ninguna manera. No hay nadie que alguna vez haya sido rociado en la Biblia. Ellos fueron… Todos fueron bautizados por inmersión en el Nombre de Jesucristo.
40Pero ahora, los bebés en la biblia, ellos los traían y los presentaban al Señor. Ellos traían niñitos y los presentaban al Señor; los entregaban en los brazos del Señor Jesús.
41Muy bien, hermana. Traiga a su pequeñito. Y cualquier otro que tiene a sus pequeñitos, que quieren que sean presentados, pues, estaremos contentos de hacer eso, hacerlo un servicio de presentación para nuestros pequeños bebecitos.
42Ahora, Jesús en la Escritura, la… Miren, en esta iglesia aquí, tenemos organizaciones mezcladas de todas clases, algunas de ellas protestantes, algunas católicas, y aun tenemos judíos que vienen aquí, o sea judíos ortodoxos. Es por esa razón que nosotros nos llamamos estrictamente interdenominacionales.
43Y miren, para que Uds. entiendan, nosotros procuramos en—en esta iglesia, ser una iglesia Escritural, sólo quedándonos con la Biblia. Dondequiera que la Biblia dice algo, nosotros seguimos eso exactamente de esa manera.
44Miren, la primera iglesia, y todos los Cristianos, y Uds. ministros admitirán, que esta es la historia de la primera iglesia. Todos sabemos eso. Esto es exactamente lo que aconteció
45Yo estaba hablando con un sacerdote (un sacerdote católico que vive aquí en la carretera), recientemente. Y él dijo: “Sr. Branham”, dijo, “¿es Ud. uno que no es católico, o protestante?” Yo dije. “Protestante”. Él dijo. “Entonces Ud. protesta contra nosotros”. Yo dije: “No, señor. Yo no protesto—protesto contra la gente; es contra la—la iglesia, contra la doctrina de la iglesia”. Él dijo: “¿Es Ud….? ¿Entonces Ud. se llama a sí mismo bautista o presbiteriano?” Yo dije: “No señor. Simplemente Cristiano”. Y él dijo: “Bueno, ¿de dónde obtuvo su forma de doctrina? Para ser un Cristiano, Ud. tiene que tener una base para formar una doctrina”. Yo dije: “Eso es verdad”. Yo dije: “Es la Biblia”. “Bueno”, él dijo: “Esa es la historia de la iglesia católica”. Y yo dije: “Bueno, ¿es eso…? ¿Los apóstoles eran católicos?” Él dijo: “Sí señor”. Yo dije: “Muy bien, voy a admitir que eso es correcto”. Él… Yo dije: “Entonces ¿por qué Uds. no se quedan con la Escritura también?” Él dijo: “Fíjese, Cristo le dio poder a la iglesia para cambiar la Escritura en cualquier momento que ellos quieran”. “Bueno”, yo dije, “entonces, ¿la han cambiado Uds. y la tienen como la tienen hoy?” Él dijo: “Sí señor”. Yo dije: “Entonces yo quisiera preguntar algo: Entonces Cristo no debe estar agradado con ello, porque Él derramó Su Espíritu Santo sobre la primera Iglesia. Ellos sanaron los enfermos, y levantaron a los muertos, y echaron fuera demonios, e hicieron grandes milagros bajo la doctrina de la primera iglesia católica, y no se ha visto en la iglesia católica desde que ellos cambiaron la doctrina”.
46Ahora, regresemos a ser los católicos originales. Regresemos a ser lo que la Biblia dice, lo que ellos eran. Cristo anduvo con ellos, amigos, y esa es la razón que procuramos (no para condenar a una iglesia, ni a nadie en las iglesias), pero procuramos dejarlo exactamente como la Biblia dice.
47Ahora, en la Biblia nunca hubo un bebé que fue bautizado. Nunca hubo un bebé rociado en ninguna parte en la Biblia. Pero aquí está lo que… En la Biblia dice: “Le traían niñitos a Jesús para que pusiera Sus manos sobre ellos y los bendijera”. Y Él dijo: “Dejad a los niños venid a Mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el Reino de Dios”. Ahora, eso es exactamente la verdad.
48Miren, es por eso que nosotros traemos a los niñitos y los ofrecemos de los brazos de la madre o del padre, a Nuestro Padre Celestial, y los entregamos en dedicación.
49Ahora, con la más profunda sinceridad… Mis niños, yo todavía tengo dos, que no han sido bautizados, hasta ahora, porque ellos sólo han sido presentados. Tengo una bebé en gloria que sólo fue presentada, no bautizada, porque el bautismo es para remisión de pecados (¿ven?), para mostrar que Uds. se han arrepentido. Ese bebé no ha hecho nada de qué arrepentirse. Es un bebé, sólo nació en el mundo. No tuvo nada que ver con venir aquí. ¿Ven?, y no tiene pecado.
50Cuando Cristo murió en la cruz, Él murió para quitar el pecado del mundo. Hasta que este bebé haya hecho algo de qué arrepentirse, la Sangre de Cristo hace una expiación. Pero ahora, tanto la madre… y padre, los padres, tiene el derecho de traer el bebé y ofrecer el bebé a Dios, el cual se les fue dado por Dios.
51Ana en el templo. Ella prometió. Ella era estéril. Ella ya estaba vieja. No tenía hijos. Ella oró tan sinceramente en el altar, a tal grado que el sacerdote salió y la acusó de estar ebria. Ella estaba orando y llorando en el altar para que Dios le diera un bebé. Y ella dijo: “Dios, si tú me das un bebé, yo lo traeré a este lugar, y te lo entregaré a Ti”
52Madre, así es como Ud. obtuvo su bebé. Dios le dio su bebé. Es igual como Dios le dio a Ana su bebé. Y ahora, Uds. traen a sus bebés esta noche al templo, así como Ana lo hizo con el pequeño Samuel, para… En un servicio de presentación.
53Ahora, nosotros dedicamos y entregamos su bebé, orando, al Dios que se lo dio a Uds. Y yo pido que estos niñitos y niñitas que están aquí esta noche, sean profetas y profetizas como lo fue Samuel de antaño para el Señor, que Uds. los están entregando a ellos.
54Ahora, que la audiencia incline su rostro sólo un momento. Dios amoroso y misericordioso, nos acercamos a Tu Trono de gracia y misericordia en esta hora, a favor de la generación que viene después que nosotros nos hayamos ido. Estos pequeñitos quienes están en sus… sosteniendo— sostenidos—siendo sostenidos esta noche en los brazos de sus madres y sus padres. Ellos son la simiente de la raza del mañana. Para asegurarse que ellos tengan el comienzo correcto, estas madres y estos padres están trayendo a estos pequeñitos aquí para presentarlos, para entregar sus pequeñas vidas al Dios viviente.
55Padre, el pastor y yo caminamos aquí al frente y te ofrecemos estos niños a Ti en una oración de dedicación. Padre nuestro, bendícelos. Rogamos que los bendigas para que sean Tus pequeños siervos. Que ellos vivan vidas felices y largas aquí en la tierra y vean la venida del Señor Jesús. No únicamente eso, sino que ellos vivan vidas largas, saludables, y felices, y que sean siervos tuyos.
56Que Tú los guíes. Que Tú hagas de estos niños predicadores, cantantes, evangelistas, misioneros para el mañana, si es que hay un mañana. Concédelo Señor. Los presentamos a Ti de la mejor manera que sabemos, de acuerdo a Tu Escritura que nos has dejado, la santa Palabra, lo que está escrito en el último Libro de la Biblia: “Dios quitará del Libro de la Vida, al que quitare una palabra de esto o añadiere una palabra a ello”.
57Nos damos cuenta entonces, que esa Biblia es la Palabra de Dios. Y no podemos añadir una cosa a Ella o quitar una cosa de Ella; por lo tanto, Señor, nosotros la dejamos de la manera que Tú nos la diste a nosotros, y la enseñamos, y procuramos vivirla por Tu gracia.
58Ahora mientras dedicamos a estos niños, como los traían a Jesús en los días pasados… Si Él estuviera aquí en la tierra en esta noche en forma física, estas madres y estos padres correrían a Sus pies y traerían a sus pequeñitos, y Él podría Sus manos sobre ellos y los bendeciría. Señor Jesús, Tú estás sentado a la diestra de la Majestad en las altura esta noche. Y nosotros fuimos dejados aquí como Tus siervos. Nosotros pondremos nuestras manos sobre ellos en oración a Ti, que Tú tomes sus pequeñas vidas y las uses para Tu gloria. Lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén.
59[Lo siguiente son oraciones de presentación ofrecidas a los niños en esta ocasión. El Hermano Branham aparentemente se aparta del micrófono y porciones de la grabación no están claras—Ed.]
60“Traedlos”. ¿Cómo se llama él? [¿Juan…?] Este es el pequeño Juan Meyers, el pequeñito por el cual todos nosotros oramos el otro día. Aquí está él con nosotros en esta noche. Inclinemos nuestros rostros.
61Señor Jesús, pedimos Tu… Señor, y Tu bendición en esta noche. Tomando de los brazos de su madre a este pequeño bebé, mientras el padre observa. Con grande expectativa para este pequeño, en los días que han de venir… Yo presento ahora al pequeño Juan Meyers a Ti Señor, para Tu servicio. Lo presentamos a Dios en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios te bendiga…
62Creo que ha tenido la pequeñita aquí dos o tres veces pero no lo sabía. ¿Cómo se llama? ¿Elizabeth Collins…? Ahora entiendo, pero… la pequeña Elizabeth Collins viene hacia nosotros.
63Padre Celestial, haz de ésta otra ovejita. Hazla una sierva… Señor. Bendícela y bendice a su padre y a su madre en su hogar. Y que ella sea criada para la gloria de Dios. Concédelo Señor. Te entregamos a la pequeña Elizabeth Collins presentando así su vida, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios te bendiga… Muy bien.
64¿Cómo estás? ¿Cómo se llama? ¿Yvonne Hail? ¿Es así…? ¿Esta es la pequeña…? La madre y ellos recién estaban viniendo a la iglesia, y luego recibieron el Espíritu Santo y fueron bautizados. Inclinemos nuestros rostros.
65Nuestro Padre Celestial, admiramos el valor de esta madre joven y padre, su damita bastante joven… y el progreso que ella ha tenido. Y cómo Tú has bendecido a estos corazones jóvenes y tiernos. Entregamos a Ti a este pequeño tesoro, para que bendigas su vida, Señor, y que ella sea una sierva Tuya. Bendice a su padre y a su madre, y que ella sea criada siempre en un hogar Cristiano bajo el temor de Dios. La entregamos a Ti presentándola en el Nombre de Jesucristo. Dios te bendiga… Gracias. Dios les bendiga.
66¿Cómo estás, pequeñita…? ¿Quieres venir aquí por un momento?... Aquí viene ella… ¿Cómo se llama…? Tal vez ella permita que yo la levante… Es una muchachita cariñosa. Inclinemos nuestros rostros.
67Padre Celestial, te entregamos a esta… ahora a los pies de su madre. Y rogamos padre Celestial, que la bendigas y hagas de su vida un instrumento en Tu mano. Bendice a su padre y a su madre, y que esta niña sea criada en un hogar Cristiano en el temor de Dios. Ponemos nuestras manos sobre ella y la presentamos a Ti, su vida joven, como un regalo para Ti. En el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios te bendiga preciosa. Dios les bendiga…
68¿Vas a venir? ¿Cómo se llama? ¿Juan…? Hermanito… Inclinemos nuestros rostros.
69Nuestro Padre Celestial, mientras te entregamos a este amorcito, aunque demasiado joven, Señor, para saber lo que está ocurriendo. Pero Tú conoces todas las cosas. Rogamos que bendigas su pequeña vida, Señor. Bendice su hogar. Y, Señor, que este pequeñito viva para la gloria de Dios una vida larga y feliz, y si es posible, vea la venida del Señor Jesús. Concédelo Señor. Lo presentamos a Ti para Tu servicio en el Nombre de Jesucristo. Amén… ve a casa.
70Ahora, vean, la madre está observando muy atentamente, me dice… ¿Pequeño William…? Tú eres un niñito adorable, un jovencito muy alegre. Inclinemos nuestros rostros.
71Señor Jesús, entregamos a Ti… la madre y el padre lo están criando, Señor, de modo que él te agrade a Ti para la gloria de Dios. Ahora, Señor… Querido Señor Jesús, que ellos… Dios, bendícelos y bendícelos… representantes indignos… pero pedimos en Su Nombre, en el Nombre de Jesús nosotros… para una vida de servicio. En el Nombre de Jesucristo. Amén. Dios les bendiga.
72¿Es Usted el padre de esta pequeña? Ven aquí cariño, cómo te llamas? ¿Suzy tiene un apellido? ¿Creo que te dije…? Pequeña Suzy Bates. Inclinemos nuestros rostros. Padre Celestial, esta pequeña de ojos brillantes, sin saber lo que hay más adelante en el camino, ninguno de nosotros sabe. Pero el padre y la madre, ellos quieren que ella se quede en el camino recto y estrecho, y un pequeño instrumento hermoso como ésta, como Satanás quisiera atraparla. Pero ellos la trajeron para que Satanás sea guardado de ella. Guía su pequeña vida Señor, en servicio para Ti. Te lo pedimos en el Nombre de Jesucristo. Amén… Traedlos, traedlos, Traedlos de los campos de pecado; Traedlos, traedlos, Traed los pequeñitos a Jesús
73Oh, cómo… ¿No aman Uds. a los niñitos? Si la gente no ama a los niñitos, algo anda mal. Jesús dijo: “Que si nos os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el Reino”. Nadie… Un padre tenía dos niñitas allá atrás, él también quería traerlas. Yo dije: “Tráigalas al frente”. ¿Ven?
74Si no nos volvemos y llegamos a ser como estos niñitos… ¿Saben qué? Uno pudiera herir sus pequeños sentimientos. Y papá y mamá saben que muchas veces ellos se meten en problemas, les pegan, y pues, en dos minutos sus bracitos estarán alrededor de Uds. y se les olvida todo al respecto. Y de esa manera tenemos que ser nosotros. No importa lo que suceda, tenemos que estar dispuestos a perdonar y ser amables los unos con los otros, y—y—y ser de esa manera, como los niñitos, dispuestos a—a perdonar y a olvidar, y—y de esa manera. Eso es lo que nosotros—nosotros debemos ser.
75Y entonces cuando lo hacemos así, estamos acercándonos al Reino de Dios. Yo creo que las dos niñitas son algo tímidas. Papá y mamá tuvieron que venir con ellas. Bueno, eso está muy bien. Simplemente nos gusta eso. Nos gustan las niñas tímidas.
76La primera vez que uno ve uno puede… ¡Oh!, estas son las pequeñas cantantes, ¿no es así? ¿No son éstas las que cantan? Me lo imaginé. Muy bien. Ahora, ¿cuál es tu nombre? ¿Rut? Es muy bonito. Rut es un nombre muy bonito. Me gusta, me gusta mucho, miren. ¿Y tu apellido…? Myers, la pequeña Rut Myers, ella es una de nuestras cantantes aquí. ¿Son gemelas? Se parecen mucho, ¿no es así?
77Nuestro Padre Celestial, te entregamos esta niñita, la cual el padre y la madre dicen que todavía no ha sido presentada a Ti y creído en Ti… en servicio para el Reino de Dios. Ponemos las manos sobre la pequeña Rut en esta noche, la pequeña Rut Myers, y pedimos que el poder del Dios Todopoderoso, quien le ha dado a ella un talento para cantar, continúe bendiciéndola, y que su vida sea dedicada a Ti, todos los días que estemos aquí en la tierra. La entregamos a Ti en el Nombre de Jesucristo…
78¿Cuál es el nombre de la hermanita? ¿Laura? Muy bien, Laurita. ¡Vaya! Padre Celestial, ponemos las manos sobre Laurita, que también tiene un talento a una edad joven para cantar el Evangelio. Bendice los talentos de estas niñas, Señor. Y ahora, sus vidas están siendo presentadas a Ti por sus padres.
79Pronto, Señor, ellas serán de suficiente edad para ser bautizadas. Cuando ella empiecen… y verdaderamente sepan lo que es malo y demás, y empiecen a hacer el mal, entonces ellas se tiene que arrepentir y ser bautizadas. Hasta que ese tiempo llegue, Señor, las presentamos a Ti. Que Tú uses sus talentos para Tu gloria. Usa sus vidas, dales una vida larga y feliz para que te sirvan. Presentamos esta niñita a Ti en el Nombre del Señor Jesucristo. Amén. Dios la bendiga. Vayan y que Dios sea con Uds. y las bendiga siempre en todo lo que hagan…
80Oh, yo—yo creo que ellas son tan lindas. Yo… Mis niñas ya están empezando a crecer, así que yo más o menos tengo que… Yo solía pasearlas sobre mi espalda. Pero ellas casi pudieran pasearme a mí ahora; ellas están tan—tan grandes, especialmente Becky; es una muchacha grandota.
81Ahora, abramos la Palabra del Señor a Mateo el capítulo 15, mejor dicho, el capítulo 5. Y leeremos solamente una porción, y luego sacaré de esto, si el Señor lo permite, un pequeño texto como por quince, veinte minutos, y luego tendremos la Santa cena, y lavamiento de pies, y un servicio bautismal. Nos llevará como hasta las nueve y media entonces, o un poquito más tarde, para terminar.
82Me gustaría empezar en el versículo 12 del capítulo 5. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es grande en los cielos; porque así persiguieron… los profetas que fueron antes de vosotros. Vosotros sois la sal de la tierra, pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.
83Yo quisiera tomar un—un tema de ese último versículo allí, el cual es el versículo 16: Así Alumbre Vuestra Luz Delante De Los Hombres. “Así alumbre vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.
84Encontramos en la Escritura que hay dos lugares, dos hombres diferentes que hablaron de justificación. Uno de ellos fue Pablo, y el otro fue Pedro: San Pablo y San Pedro. Y Pablo estaba justificando a Abraham por fe. Y Pedro lo estaba justificando a él por las obras.
85Pedro dijo que él fue justificado por sus obras. Pablo dijo que él fue justificado por su fe. Ahora, ellos no se contradijeron el uno al otro. Ellos lo estaban viendo de dos puntos de vista diferentes. Y Pablo estaba hablando de la fe de Abraham; eso es lo que Dios vio en Abraham. Y Pedro estaba hablando de sus obras que hablaban de su fe.
86Así que está escrito: “Muéstrame tus obras sin tu fe, y yo te mostraré mis obras por mi fe” Ahora, por lo tanto, Pablo viendo que… Estaba hablando de lo que Dios vio y Pedro estaba hablando acerca de lo que el hombre vio en… Porque si un hombre tiene fe, él actuará de esa manera. Su vida se lo mostrará a otros.
87Así que yo voy… Quiero hablar sobre eso esta noche: “Así Alumbre Nuestra Luz”. Ahora, sólo por estos cuantos minutos, yo no quiero subir aquí para—sólo para ser visto o ser oído. Eso no sería correcto. Pero quizás, con la ayudad de Dios, quizás podamos hablar unas cuantas palabras o algo que nos edificará, que nos ayudará a todos nosotros a saber cómo pudiéramos ser mejores y vivir una vida mejor. Estoy seguro que para eso es que todos estamos aquí: para recibir corrección y tener un entendimiento de lo que podemos hacer para ser mejores Cristianos.
88Si hay algo en mi vida que yo deseo, es ser un mejor Cristiano de lo que soy. Y estoy seguro que ese el clamor de toda alma que está aquí en esta noche: ser un mejor Cristiano.
89Hace tiempo, yo iba por el camino, y yo… iba conduciendo a una velocidad bastante rápida, y observando como generalmente lo hago, conduciendo a solas. Y—y es un paseo a solitario, cuando uno conduce solo. Uno no puede encender la radio a menos que sea unos de esos canales para la familia, donde uno puede sintonizar música religiosa; porque hay de toda clase de cosas que le sacarían el mismísimo Espíritu a uno.
90Y adondequiera que voy, después que me he puesto un poco viejo, pues, yo llevo una pequeña libreta. Y cuando el Señor me revela algo, simplemente lo anoto. Yo incluso he escrito en la culata de mi rifle en el bosque con una bala. Y cosas así, sólo para anotar un pensamiento que me viene a la mente. Tomo un pedazo de etiqueta de mi ropa o algo y escribo en eso, o en alguna otra cosa para conservar el mensaje en mi mente.
91Y mientras conducía a lo largo de esta carretera, observé un tablero de anuncios enorme y hermoso. Y generalmente, Uds. saben, ellos tienen un montón de cosas en estos tableros de anuncios. Pero nunca observé tales cosas en este anuncio en particular.
92Por lo general tienen retratos de—de mujeres mal vestidas o alguna otra cosa, anunciando una cierta marca de cigarrillos o—o whisky, o cerveza, o algo así, en esos grandes tableros de anuncios llamativos.
93Pero para mi sorpresa, a primera vista, eso atrajo mi atención, porque no estaba todo lleno de cosas obscenas. No tenía nada obsceno. Y miré hacia atrás, contemplándolo, y era un tablero hermoso. Y puesto en el lugar correcto, justo donde uno dobla en esa esquina: uno no podía evitar ver el letrero. Y para sorpresa mía, tenía una sola palabra escrita: “¿Hambriento?”
94Sólo decía: “¿Hambriento?”, eso es todo lo que había. Entonces me fijé en unas letritas pequeñísimas en la parte de abajo del tablero que decía: “Tres millas adelante. ¿Hambriento? Tres millas adelante”.
95Bueno, yo empecé a estudiar acerca de eso. La gente no estaba tanto… Por lo general, si tienen un restaurante más adelante, ellos—ellos están procurando vender más que el otro individuo. Ellos pintan un bistec en las brazas y demás. Y cuando uno entra, por lo general no encuentra nada, como lo anuncian, pero sólo es un—un anuncio.
96Pero éste parecía tener un enfoque diferente. Y sabemos que el día en que estamos viviendo compensa hacer anuncios. Y nos damos cuenta que estas personas quienes están progresando mucho en sus negocios, son—son grandes hombres de publicidad.
97Ellos—ellos lo ponen en televisión. Ellos lo ponen en anuncios, en dondequiera que puedan anunciar su producto. “Fúmese este, nada de tos en todo un vagón”. Y: “El filtro de un hombre que piensa”, y el filtro de algún hombre, o algo por el estilo. Yo pensé… es en una… “Alegre por más tiempo con sus cervezas”. Y toda esa cosa por el estilo, es publicidad. Y ellos se descuentan mucho de sus impuestos sólo por publicidad. Y eso ciertamente compensa.
98Así que, si eso compensa por eso, yo comencé a pensar, entonces ¿por qué la Cristiandad no compensará si es anunciada? Bueno, yo pensé: “¿Entonces qué – qué es un anuncio?” Uno tiene que tener algo que sea un poquito diferente a lo que tienen los demás, o si simplemente es tan común, como las cosas del mundo, nunca atraerá la atención de la gente.
99Ahora, si un hombre hubiera estado buscando un automóvil, él hubiera pasado por alto ese anuncio. Pero si él hubiera tenido hambre, él hubiera estado buscando ese anuncio. Así que yo creo que el Cristiano es la cartelera de Dios. Yo creo que cada uno de nosotros es la cartelera de Dios. Y nosotros no tenemos que hacer tanto alboroto como lo hacemos, simplemente viva una vida tal que hará que la gente tenga hambre de querer ser como uno.
100Ahora, yo me fijé en esta cartelera, en esta en particular, no hacía ninguna afirmación sino que sólo hacía una pregunta, que si Ud. tiene hambre. Y Uds. no pueden venderle a nadie algo para comer, a menos que ellos tengan hambre. Lo primero que el anuncio hace, es que el individuo que pasa por ahí tiene que verlo.
101Ahora, de la única manera que el mundo verá a Cristo es cuando Él… Ellos lo vean en Uds. y en mí. Esa es la única manera en que Uds. alguna vez verán a Cristo. Sus consciencias están entumecidas a la puesta del sol, al cantar de las aves, a las hojas, y—y a la grama, y a las flores, y a la música, y al mensaje, y todo lo demás, lo cual nosotros solamente disfrutamos una vez que hemos encontrado a Cristo. Pero hasta que lleguemos al punto de desplegar a Cristo… Ahora, recuerden eso.
102Cada uno de Uds., desde esta noche en adelante, recuerden que Uds. son carteleras de Dios. Y Uds. son—Uds. son los agentes de publicidad de Dios. Ahora, el mundo los mirará a Uds. para ver lo que Cristo es. Así que no queremos anunciar una cosa grande allí que testifique acerca de cosas que nosotros realmente no somos. Primero seamos eso. Y entonces cuando seamos eso, entonces el mundo verá a Cristo en Uds. y en mí.
103Lo primero en cualquier anuncio es que la persona tiene que verlo. Luego la siguiente cosa es que tienen que quererlo. Ahora, si ellos lo ven y no lo quieren, entonces eso es diferente. Pero Uds. no han publicado un anuncio en vano. Pero si ellos primero tienen que verlo, y luego lo tenemos que hacer tan atractivo para ellos… Oh, espero que veamos eso: lo atractivo de la salvación, lo que le dice a la persona. Nosotros tenemos que atraer al mundo a Cristo. Y el Evangelio sí tiene una atracción. La tendrá sólo para aquellos que tienen hambre de Dios. Sólo atrae a aquellos que tienen hambre y sed, y esos son los que queremos alcanzar. “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere”.
104Pero hay muchos que el Padre ha atraído y están hambrientos y sedientos por encontrar a Dios, y ellos no saben en dónde encontrarlo a Él, porque aquellos que están llamados a ser carteleras están tan manchados con las cosas del mundo, al grado que ellos no pueden ver que éstos tienen algo más que lo que ellos tienen, antes que ellos vengan a Él. Ellos viven como el mundo. Cantan los mismos cantos que el mundo canta. Se visten como el mundo, me refiero, especialmente en el sexo femenino. Y luego ellos actúan como el mundo. Van a lugares mundanos. Asisten a entrenamientos mundanos.
105Alguien me dijo el otro día acerca de un cierto ministro. Y yo amo al hombre. No hay duda de que él es un gran hombre. Él dijo que él había dicho que Uds. eran santos rodadores. (Que yo era un santo rodador).
106Y yo dije: “Bueno, yo—yo—yo no creo que lo soy”. Pero dije: “Yo—yo quiero ser santo, y si el Señor alguna vez me llama a rodar, yo creo que yo rodaría. Pero yo—yo quiero ser santo, de todos modos, vivir una vida de santidad, que significa pureza ante Dios”.
107Entonces él dijo: “Bueno, que Ud. también sale apresuradamente a ultramar y se apresura de esa manera y que Ud. mismo se hizo un misionero. Que ninguna iglesia lo mandó, y que Ud. simplemente se hizo un misionero por su propia cuenta”.
108“Bueno”, yo dije: “Si yo soy un misionero por mi propia cuenta, nunca atraería la atención del mundo, porque ellos no están buscando eso. Ellos están buscando a Cristo”.
109Y nos damos cuenta que esos hombres y gente que piensa esas cosas… Hay dos clases diferentes. Dios tiene dos clases diferentes. Hay hombres a quienes Dios usa para quedarse en casa, y alegrar a los enfermos, y sepultar a los muertos, y besar a los bebés, y casar a los jóvenes, y así por el estilo. Muchos de esos hombres no saben lo que es cargar una espada, y salir allá con una espada de dos filos a la línea del frente. ¡Ellos no saben la batalla que es pelear contra el enemigo!
110Ellos salen allí y son hombre inteligentes, teólogos, grandes hombres, que pueden pararse con… Dar un sermón que es tan pulido, y también pueden hablar con tal lenguaje al grado que Webster [Autor de un diccionario en inglés—Traductor.] casi no sabría lo que estarían diciendo. Ellos tienen títulos y universidad. Pero eso está bien, cuando Uds. le están hablando a un grupo intelectual, que sólo anda buscando una iglesia adonde asistir.
111Pero cuando Ud. sale allá al frente de batalla, en donde esos hombres tienen más que eso. Ellos tienen que ver el poder del Dios Todopoderoso en manifestación, o Ud. nunca los convencerá a ellos. Ellos tienen que ver a Cristo en Su resurrección. Sí señor. Esos hombres no saben lo que es tener una espada de dos filos con qué pelear allá frente a frente con el enemigo.
112Donde demonios y hechiceros y todo lo demás se paran allí, y lo retan a uno por todas partes. Donde hombres que leen esa Biblia dirán: “Si Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, déjame ver al Espíritu Santo obrar como lo hizo allá en el pasado”. ¿Ven? Así que Uds. no pueden llevar su erudición allá y hacer eso. Se requiere el poder y la resurrección de Jesucristo para producir eso. Sí. Y ahora, eso es lo que buscan esos indígenas hambrientos. Ellos tienen que verlo. Y tiene que quererlo.
113Y esa es la misma cosa que esta nación ha obtenido. Es por esa razón que esta noche tenemos todas esas advertencias de una guerra atómica. Es porque las naciones han… Esta nación ha… Y no lo saben. Y es por esa razón que el juicio Divino está sobre ellos. Es debido a que estamos siendo pesados en la balanza.
114Yo vi donde nuestro Presidente, el Sr. Kennedy… Tom (creo que es su nombre) Kennedy y el que envió para esta… muchos agentes allá para esta guerra segregacionista. Él envió cuatrocientos y algo, allá al Sur, para parar esta guerra segregacionista. Y cuando él terminó de juntar la guarnición completa, y él no podía enviar más, él tenía exactamente 666. Eso salió en la revista Time.
115Oh, si la gente tan sólo fuera espiritual y pudiera despertar. Y ver lo que es: 666, esos son exactamente los que tenían. Eso está en la revista Time de este mes.
116Ahora, nos damos cuenta que hasta que la gente empiece a desear a Dios, hasta que la gente empiece a tener sed… Jesús dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”. Ahora, Uds. tiene que tener hambre y sed de ello.
117Nosotros somos la cartelera de Cristo. Y Cristo es nuestro Patrocinador. Y este patrocinio es por medio de Cristo, y Él nos está dando nuestra vida para que lo presentemos a Él.
118Miren, ¿qué clase de persona sería Ud. si patrocinara a alguien? ¿Qué clase de persona debiéramos ser si somos—somos patrocinados por Cristo? Él nos da salvación. Él nos da nuestra sanidad. Él nos da nuestra salud y fuerza. Él nos da nuestro alimento. Él nos da nuestros hogares. Entonces somos patrocinados por Cristo. Y la gente pentecostal que está llena con el Espíritu Santo, es patrocinada por Jesucristo. Ellos han sido patrocinados por Jesucristo y se les ha dado el Espíritu Santo para que sean un ejemplo a la gente. ¿Qué deberíamos ser hoy? ¿Dónde debería estar la Iglesia hoy?
119Nosotros deberíamos estar tan—en tal condición que haríamos que todo el mundo estuviera en—quisiera ser como nosotros. Porque hombres van por la calle y dicen: “Allí está un hombre; yo pudiera no estar de acuerdo con él en su doctrina religiosa; pero les digo una cosa, ése es un Cristiano genuino”. Debiera haber mujeres yendo por la calle que dicen: “Quizás ella puede parecer anticuada; ella quizás no sea como el resto de estas mujeres que Uds. ven, pero hay una Cristiana en esta ciudad, sí hay una, allí va”. Porque nosotros somos patrocinados por Jesucristo. Amén. 120 Oh, ¿qué clase de persona seríamos—deberíamos ser si somos Sus carteleras y somos patrocinados por Él? Entonces Cristo es de Quien recibimos nuestra vida, y recibimos nuestra fuerza. Y todo lo que recibimos y tenemos viene de Cristo. Él es nuestro patrocinador. Oh, estoy tan agradecido por eso.
121Así que debemos ser como Él y tener cuidado con lo que hacemos, con lo que decimos, con lo que hacemos en nuestra vida diaria, porque somos patrocinados por Cristo. ¿Cómo debiéramos andar si somos patrocinados por Cristo? ¿Qué debiéramos decir si somos patrocinados por Cristo? Si alguien dice algo mal contra nosotros, ¿qué debiéramos decir si somos patrocinados por Cristo? Debemos ser como Cristo, ¿no es correcto eso?
122Ahora, fíjense, hay una sola cosa… Entonces otra cosa que debemos hacer, no la única cosa pero otra cosa que nosotros los ministros debemos hacer: debemos predicar un Evangelio que atraiga al hambriento.
123Ahora, si predicamos un Evangelio social y decimos que: “Bueno, Uds. deberían venir y unirse a mi denominación. Obtuvimos cuatro mil más el año pasado en nuestra organización”. Eso no es. “Bueno, si Ud. viene a mi iglesia o llega a ser un miembro de mi iglesia, nos aseguraremos que se cuide de Ud. en la… y cuando Ud. sea anciano. Y Ud. sólo sea un miembro fiel, y es como una póliza de seguro. Se cuidará de Ud. cuando sea anciano. Nos aseguraremos de eso”. Eso todavía no es la atracción.
124Lo que queremos hacer es predicar un Evangelio que atraiga a un mundo hambriento. Ahora, ¿cómo puede uno atraer a un mundo hambriento, que ni siquiera ven de dónde han venido, quiénes son, a dónde van, a menos que uno predique un Evangelio que levanta a Cristo en una atmósfera viviente, aquí mismo entre nosotros hoy? No podemos hacerlo. No hay manera por la cual pudiéramos unirnos– pudiéramos unirnos a los Masones, a los—a los Oddfellows [Agrupación de beneficencia—Traductor.], o a cualquier otra logia. Unirse a alguna logia estaría igual de bien, pero nosotros tenemos que predicar un Evangelio que sea atractivo para la gente hambrienta, que alcance a aquellos que están hambrientos y sedientos de justicia. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”.
125Ahora, ¿cómo serían saciados? El justo sería saciado. ¿Saciado con qué? Con el Espíritu Santo. La Biblia dice que Esteban era un hombre lleno, ¿lleno de qué? Lleno de poder, lleno de fe, lleno de amor, lleno del Espíritu Santo. Eso es lo que lo hizo lo que él era, es porque él estaba lleno con el Espíritu Santo. Y él era un verdadero anuncio publicitario de Cristo.
126Cuando él estaba allá aquella mañana en el tribunal del Sanedrín, y ellos lo acusaron, ellos dijeron: “Este hombre…” Y todo lo que él estaba haciendo. Y él se paró solo, allá delante del gran tribunal del Sanedrín, quizás dos o tres mil judíos o cinco mil, parados allí señalándolo con un dedo. La Biblia dice que cuando él entró allí, su rostro se veía como un Ángel.
127Eso no quiere decir que él tenía una luz resplandeciendo en su rostro; un Ángel sería un mensajero que sabía de lo que estaba hablando. Esteban entró allí, sin temor de la muerte. Él no le tenía temor a nada. Porque él sabía de lo que estaba hablando. Y Pablo dijo: “Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito”.
128Pero Esteban entró allá ante ese tribunal del Sanedrín, como una oveja entre un montón de lobos, que estaban acosando su sangre. Y ellos lo acusaron y lo señalaron con un dedo acusador. ¿Qué hizo él? Él dijo. “Varones y hermanos, el Dios de la gloria le apareció a nuestro padre Abraham, cuando él todavía estaba en Mesopotamia, antes que él fuera llamado a salir de allí”.
129Prosiguió y trajo toda la historia de Abraham, y cómo es que a través de él traería a todos los gentiles, y cuando llegó a un cierto lugar, mírenlo a él, lleno del Espíritu Santo. Y ellos esperando… No pudieron esperar hasta que pusieron sus manos sobre él. Él dijo: “Duros de cerviz, incircunciso de corazón y de oídos. Vosotros resistís siempre al Espíritu Santo. Como vuestros padres, así también vosotros”.
130Él era el anuncio publicitario de Dios. Y cuando lo apedrearon hasta matarlo, lo sacaron fuera de la ciudad y lo golpearon hasta matarlo con piedras, cuando él se estaba muriendo, él levantó su rostro al Cielo y pidió el perdón para aquellos que estaban apedreándolo, lo mismo que Jesús hizo en la cruz.
131Entonces Dios vio su pequeño anuncio publicitario siendo derribado. Esteban miró hacia arriba, al Cielo, y dijo: “He aquí veo los Cielos abiertos y a Jesús que está a la diestra de Dios”. Y se durmió en los brazos de Dios. Él fue un anuncio publicitario para un mundo hambriento.
132Uds. dicen: “Bueno, ¿cuántos había allí? Ud. dijo que quizás había cinco mil. ¿Cuántos de ellos fueron salvos?” Hubo uno. Él no lo aceptó en ese momento, pero años después…
133Había uno que sostuvo la túnica, Saulo, ese fariseo joven, parado allí, consultó y dio testimonio de su muerte. Pero cuando él vio ese anuncio del poder del Cristo resucitado en ese hombrecito, eso nunca pudo apartarse de él. Ese mismo hombre Pablo, ese que estaba allí esa mañana, guió a millares de almas a Cristo. Porque un hombre estuvo dispuesto a dar su vida para ser un anuncio publicitario de Jesucristo. ¿Qué deberíamos hacer nosotros hoy?
134No importa… Nosotros no tenemos que tener grandes audiencias. No tenemos que predicarle a diez mil. Ni siquiera tenemos que predicar. Nosotros podemos que ser el anuncio publicitario de Dios. ¿Cómo saben Uds. si su vida no pudiera iniciar a algún joven en el Evangelio, o algunos de Uds. ancianos, o Uds. ancianas pudieran iniciar a esos jóvenes en el campo allá para ganar diez mil almas para Cristo. Fue porque él vio a Cristo en Uds. son Uds. los que les han presentado a Cristo a él en el poder sencillo del Evangelio.
135Sí, yo creo que necesitamos a—a Cristo. Sí señor. De la única manera que vemos a Cristo es cuando Él se refleja en cada uno de nosotros. Yo veo a Cristo en Uds. Uds. lo ven a Él en mí. Así es como miramos a Cristo. Yo vengo a la reunión. Empiezo a predicar. Miro a la gente. Uno puede ver si ellos están interesados o no, sólo en unos cuantos minutos. Uno mira a la audiencia. Uno puede saber a quién está uno aburriendo o a quién no. ¿Ven?
136Y cuando menos piensa, uno los ve allí aferrándose a toda Palabra, bajo expectativa. ¿Ven? Yo puedo ver a Cristo reflejado en esa persona, porque tiene hambre y está sedienta de Dios. Y entonces cuando estoy predicando el Evangelio, él ve a Cristo reflejado en mí. Yo veo a Cristo reflejado en él. Entonces eso quiere decir que Cristo está en nuestros medios. Amén. Hambrientos y sedientos…
137Yo miro a la audiencia, cómo ellos lo están captando, digo alguna cosa, miro qué—qué efecto está teniendo en ellos, miro sus rostros iluminarse, llenos de gozo. Ellos están listos en ese momento para recibir algo. Ese es Cristo. Yo veo a Cristo reflejándose en esa persona, porque el Evangelio, el sencillo Evangelio de Cristo está tomando control en ese corazón, porque ellos están Hambrientos y sedientos.
138Y yo muestro la cartelera aquí, un anuncio. ¿Qué clase de anuncio? No alguna teología, no algún credo hecho por el hombre, pero a un Cristo que… que… tiene que… más poder, cuando Él es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Amén. Eso es correcto.
139Ellos ven ese poder de Dios moverse, mirando por todo el auditorio y verlo identificar a la gente, discernir sus corazones, sanar a los enfermos, o revelar los secretos de su corazón, destapar los oídos sordos y hacer que los ciegos vean... Es atractivo. Es el anuncio de Cristo. Y la gente lo ve, y ellos se reúnen, y alaban a Dios. Yo lo miro en ellos cuando ellos están alabando a Dios. Ellos lo miran aquí cuando se dirige en esta dirección; así que por medio de cada uno de nosotros vemos a Cristo reflejando Su Vida.
140Ahora, no importa cuánto yo pudiera reflejarlo aquí, a menos que se refleje en Uds. también, nunca lo entenderemos; el Evangelio sería sin efecto, a menos que alguien estuviera allí para aceptarlo. Habrá muchos que no lo aceptarán. Pero los que lo aceptarán, se reflejará en ellos.
141Quizás había cinco mil personas presentes esa mañana en la ejecución de Esteban; pero sólo hubo uno en quien se reflejó. Aun al final de su vida, él dijo: “Yo ni siquiera soy digno de ser llamado uno de los santos”. Él dijo: “Porque yo perseguí a la Iglesia de Dios, aun hasta la muerte”. Consintió en apedrear a ese mártir Esteban… Eso nunca se apartó de Pablo. Él dijo: “Yo perseguí a la Iglesia aun hasta la muerte”.
142¿Ven? Eso nunca se apartó de él, porque él vio a Cristo reflejado. ¿Cómo lo hizo Esteban? Él nunca hizo milagros, aunque él sabía que Cristo era un obrador de milagros. Él conocía todos estos poderes y cosas. ¿Pero qué hizo él? Él simplemente presentó su vida en tal manera que ellos vieron que era el poder de Cristo. Amén.
143Quizás Ud. nunca vea una visión. Quizás Uds. nunca pongan sus manos sobre una persona enferma y sientan la carga del Dios Todopoderoso que hace a un hombre esquelético volver de nuevo a la vida. Quizás Uds. nunca lo vean a Él allá en tres o cuatro arcoíris. Quizás Uds. nunca vean Su imagen. Quizás Uds. nunca oigan Su Voz. Pero aún así Uds. pueden ser un anuncio, manifestar a Jesucristo por medio de una vida que ha sido tan pura, sin adulteración, separada del mundo, no prestando atención a cosas impuras que están alrededor de su vida, sino algo puro que hará que el corazón hambriento tenga hambre y sed de ser como Uds. Amén.
144Uds. son la sal de la tierra. “Si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada?” Eso es correcto, hambriento y sediento…
145“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras”, para que vean lo que Uds. hacen y glorifiquen al Padre que está en el cielo. Con hambre, anuncios, reflejando, maravilloso… Sí señor.
146Ahora, también no queremos hacer esto. Nosotros no queremos hacer una venta rápida de ello. Sólo decir: “Bueno, yo fui convertido anoche, ¡Aleluya! El mundo entero…” Uno no puede hacer eso. Esa es una venta rápida. Si hacemos eso, el producto no es muy bueno. Si él sólo vive bien, dice: “Ahora, yo sé que una vez, yo—yo viví bien por dos semanas después que fui convertido. Yo viví dos—yo viví—yo viví dos semanas una vida tan perfecta”. Esa es una venta rápida.
147Ese… este Hadicol que apenas tuvimos, no es nada más que un montón de vitaminas mezcladas, y no duró más que un poco de tiempo. Y finalmente dejó de venderse. Uno debería ser un Cristiano cada día, un Cristiano cada hora, un Cristiano cada año, no una venta rápida. Pero que vuestra luz alumbre.
148Si Uds. se acercan a un hombre y le invitan a que reciba a Cristo, y él se ríe en su cara, no se marchen y digan: “Bueno, no hay nada en ello, o él lo hubiera aceptado”. No, no. Esa es una venta de Hadicol. Nosotros no estamos vendiendo Hadicol. Nosotros estamos vendiendo el Evangelio, el poder del Dios viviente, Cristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Si el mundo los aborrece, ellos aborrecieron a Cristo antes de aborrecerlos a Uds.
149Por esta sola causa lo llevó a Él a la cruz. Pero nosotros somos Sus representantes; nosotros somos Sus carteleras. Nosotros le hacemos publicidad a Él. Uds. no tienen que tener algo muy elegante, mucho de Dr., Ph. D, L.L.D., la gran y santa iglesia de Fulano y Mengano, que fue fundada allá en tal y tal y tal y tal. “Nosotros tenemos a Fulano y a Mengano”… Háganlos tener hambre. Amén.
150Una cartelera sencilla y limpia, con Cristo escrito en su vida, entonces los hombres verán sus buenas obras y glorificarán al Padre que está en el Cielo. Eso es. No se ensucien con la basura del mundo. No intenten anunciarse Uds. mismos como… Alguien dijo: “Bueno, yo pertenezco a tal y tal, a esta gran iglesia. Es la iglesia más grande de la ciudad”.
151Nosotros tenemos una persona aquí en nuestra vecindad, allí. Ellos se fueron de la iglesita aquí a un lado de la carretera para irse a una iglesia más grande, porque ellos dijeron que una gente de mejor clase iba allá, una gente de mejor clase. ¿Ven?, ellos no saben… su—su cerebro llegó a estar cubierto de polvo. Está—está—está manchado con las cosas del mundo. ¿Una mejor gente de clase?
152¿Qué es una buena gente de clase? Una gente que ha sido nacido del Espíritu de Dios, aunque hayan sido tan pobres, que no saben de dónde va a venir su siguiente comida. Esa es la única clase de gente que vale algo; ellos son la gente que ha nacido de nuevo.
153Cuando Jesús vino, ¿qué clase de gente vino Él a buscar? Pescadores sin educación, hombres… Pedro, el apóstol, el gran santo, a quien se le dieron las llaves de los cielos, no sabía ni siquiera firmar su propio nombre. Olía a pescado debido a las barcas de pesca y demás, y traía puesto un delantal grasiento. Jesús escogió esa clase de hombre. Hoy ellos lo echarían de la iglesia, si él llegara a entrar (correcto) a adorar. ¿Ven?, la gente está buscando algo de clase. Y ¿sabían Uds. que el diablo vive en las cosas de clase?
154¿Saben Uds. lo que causó la primera batalla en el cielo? Fue cuando lucifer formó a una clase mejor de gente, tomó a una clase mejor de ángeles, según él, engrandeció un reino más grande, más resplandeciente, un reino más brillante que el que tenía Miguel. Y él fue arrojado del cielo. ¿Ven de donde viene eso de clase? Aléjense de eso de clase. El hambriento no quiere algo de clase; el hambriento quiere alimento. Sí señor.
155El que tiene frío quiere fuego, no una pintura, un fuego. Y el hambriento, sediento de Dios, quiere el Evangelio y el poder de Jesucristo. Amén. No importa cuán particular es, cuán—cuán imp-… cuán impopular es para el mundo, ellos quieren realidad.
156A un hombre que se está muriendo, a un hombre que sabe que tiene que encontrarse con Dios no le interesa eso de clase. Él quiere encontrar a Dios. Él quiere encontrar seguridad, que cuando él baje al río, haya Alguien allí que lo reciba y le muestre el camino. Él quiere Algo que lo ancle a él ahora, que él sepa: “Yo sé que mi Redentor vive, y en los postreros días Él se parará sobre la tierra”.
157“Yo estoy seguro que ni lo presente, ni lo futuro, o ni lo porvenir, hambre, peligros, o ninguna otra cosa nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo”. Eso es lo que ellos quieren, quieren algo que… No una creencia manufacturada, algo que se vende rápido para llegar aquí y unirse a esta iglesia. Yo quiero algo que…
158Dice: “Bueno, después que yo me una a la iglesia, yo tendré un servicio de consagración. El pastor me bautizará secretamente y me aceptará en la iglesia”. No, no. Eso no es. Eso es una de esas cosas de venta rápida. No durará mucho tiempo. Yo quiero una verdadera conversión chapada a la antigua, un hombre o una mujer que esté dispuesto a humillarse y decir: “Yo estoy mal. Yo quiero llegar a ser como mi vecino. Yo sé… caminar como mi vecino. Yo quiero ser un hombre como mi vecino”. Yo quiero andar tan piadosamente delante de los hombres, que la gente piense de mí, igual que pensaron de Él. Yo quiero ser como Jesucristo.
159Ahora, recuerden para terminar, yo—yo—yo simplemente sigo adelante. Pero para terminar, yo quiero decir esto: nosotros no somos Sus vendedores; somos Sus carteleras. No piensen que somos Sus vendedores. Él no necesita ningún arte de vender, solamente carteleras
160Yo solía trabajar para la Compañía de Servicio Público. Y nosotros teníamos esta lámpara Mozeall que salió. Ellos tuvieron un concurso de ella. Cualquiera que vendiera más lámparas obtenía un… oh, un premio y demás, y un cierto porcentaje, que obtenían por vender.
161Bueno, cada persona, cada empleado tenía que ser un vendedor de estas lámparas. Bueno, yo empecé a pensar en algo como esto, si me iban a garantizar el producto. La compañía me garantizó la lámpara. Ahora, si esa lámpara es buena, se venderá por sí misma. Y si no es buena, entonces estoy presentándole al público algo que no es correcto. Yo nunca he creído en eso. Yo no creo en esas ventas donde se presiona mucho. Es por eso que no creo en traer eso a la religión. Si yo tengo un producto que es bueno, se venderá por sí mismo. Eso es correcto, se venderá solo.
162Así que, ¿saben Uds. lo que hice? Yo fui allá, y yo le dije al superintendente, yo dije: “¿Estas lámparas están absolutamente garantizadas?” “Completamente garantizadas”. ¿No se apagarán? “No señor”. “¿Y están garantizadas si… La fabricación y todo está garantizado?” “Sí”.
163Yo vi que daban una hermosa luz tenue. Cualquier mujer la apreciaría en su cuarto. ¿Saben lo que hice? Me llevé como unas doscientas de ellas. Y me fui a visitar a todos los que conocía. Decían: “¿Qué deseas esta mañana, Billy? ¿Qué no pagué mi factura?” Yo tenía que cobrar facturas. Yo dije: “No, tú pagaste tu factura. Yo quiero ofrecerte otra cosa”. Dije: “Yo tengo una lámpara aquí”. “Oh, no. No puedo comprarla”. “Mira, espera un momento. Yo no te pedí que la compraras. Yo simplemente tengo un montón de ellas, yo—yo quiero dejar una en tu casa. Tú simplemente quédate con ella un par de semanas, y disfrútala, y yo regresaré y la recogeré. Tenemos que promover estas cosas, y darlas a conocer. Así que sólo la instalaré en tu casa…” “Pues, mira, Billy, yo—yo simplemente no pudiera comprarla. No tengo el dinero para comprarla”. “Oh, oh, yo ni siquiera te pedí que la compraras, ¿verdad que no?”. Yo simplemente dije: “Quiero instalarla en tu casa, y dejar que la disfrutes”. “¿No estás bromeando?” “Mira yo… Tú me conoces. Yo regresaré y la recogeré. Yo la recogeré de nuevo en dos semanas. Muy bien, yo pasaré y la recogeré. La única cosa que quiero que hagas, es sólo… Quiero bajarla de mi camión, dime en dónde la instalo. Yo tengo que descargar tantas por aquí, yo—yo quiero bajarlas de mi camión. Yo—yo no quería que la compraras. Yo no te pedí que la compraras, sólo te pedí que la pusieras aquí”. “Bueno, ¿qué si se rompe?”
164“Esa es mi responsabilidad. Yo me hago responsable”. Yo sabía que la lámpara se vendería por sí misma. Sabía que era un buen producto. Instalé la lámpara en su casa. Yo ni siquiera recogí diez de las doscientas. Gané el concurso. ¿Por qué? ¿Por qué? La lámpara se vendió sola. Una vez que uno la ve, y ve lo que es, entonces uno la va a querer. Se venderá sola.
165Y esa es la misma cosa. Nosotros no tenemos que tener grandes organizaciones para vender a Cristo. No tenemos que tener predicadores altamente educados y gente altamente pulida, o sea, los alcaldes, y—y los que tienen diferentes puestos en la ciudad. Lo que tenemos que tener es a Cristo. Y Cristo se vende por Sí mismo. Uno pone a Cristo dentro del corazón de un hombre; uno no tiene que decirle: “Ud. tiene que unirse a esta organización o a esa”. Él ya está convencido del producto.
166¿Tienen hambre? Bienaventurados los que tiene hambre y sed. Estamos a punto de participar de la Santa Cena. Para aquellos que aún no han… quizás nunca han recibido a Cristo en su vida… Si Ud. es un Cristiano, entonces Ud. tiene hambre… Yo ya tengo treinta y un años siendo Cristiano. Y cada día, yo tengo más hambre por Cristo que la que tenía cuando empecé. Él se pone más dulce a medida que pasan los días.
167Y yo me fijo en estos pequeñas carteleras, cuando las veo yendo por la calle, cuando las miro aquí en el hospital, las miro en la hora de su muerte, las miro aquí cuando están en un momento decisivo, miro a esa damita, cómo ella se mantiene firme allí como una santa verdadera y genuina.
168Yo estaba en un mostrador, aquí no hace mucho, miré a una damita [Espacio en blanco en la cinta—Ed.]… comencé a darme la vuelta y dije: “¿Conoce Ud. a Jesús como su salvador?” Y el muchacho bajó su cabeza y salió por la puerta bien rápido. ¿Ven?... Allí lo tienen. Oh, ella no me reconoció, pero yo la reconocí a ella. La miré. Ella está casada ahora. Se casó con un predicador. Y les ha ido muy bien.
169Así que eso es. ¿Ven Uds.?, yo simplemente quiero mirar esa cartelera. A mí me gusta mirarla. Eso—eso—eso—eso me pone hambriento para llegar a un lugar en donde ellos están… cuando uno aun puede comer alimento espiritual. Porque yo sabía que esa muchacha no pertenecía a la iglesia. Ella era Cristiana. Eso es correcto. Sí, uno se da cuenta.
170La Biblia dice… Aunque Pedro y Juan, después que habían sanado a ese hombre en la puerta que se llamaba la Hermosa… Él era cojo desde el vientre de su madre. Y no tenía mucha fuerza. No podía pararse por mucho tiempo. Pedro tuvo que sostenerlo para hacerlo que caminara… desde el vientre de su madre.
171Y cuando ellos lo llevaron ante el concilio, y les prohibieron predicar en el Nombre de Jesús… “Y ellos sabiendo que eran sin letras”, la Biblia dice, de estos apóstoles, Juan y Pedro. Ellos eran hombres sin letras y del vulgo. Ellos no sabían de ninguna gran teología. Eran pescadores; no sabían firmar su nombre. Pero dice: “Les reconocían que habían estado con Jesús”.
172¿Qué eran ellos? Carteleras, carteleras. Oh, pudiéramos seguir. Que Dios nos ayude a ser carteleras. Que este Tabernáculo Branham aquí, este pequeño lugar consagrado y dedicado a Dios, produzca pequeñas carteleras por toda esta región aquí, que haga que toda esta nación hambrienta y sedienta venga a Cristo, es mi oración. Inclinemos nuestros rostros por un momento.
173Bondadoso Padre, en verdad somos un pueblo privilegiado por tener a Cristo en nuestras vidas y en nuestros corazones. Estamos tan agradecidos por Él, Padre nuestro. Sabemos que conocerlo a Él es Vida. No conocer el credo, ni conocer la Biblia, sino conocer a Cristo, es Vida. Y Dios Padre, nosotros que lo hemos conocido de esa manera, como nuestro Salvador, nuestro Sanador, nuestra fortaleza; nuestra ayuda; nuestra ayuda viene del Señor. Nosotros profesamos que no somos nada; no sabemos nada. Sólo hay una cosa que sabemos o deseamos conocer, y esa es Cristo en el poder de Su resurrección. Pues todos los que creen esto, tienen Vida Eterna.
174Y pedimos, Padre Celestial, que Tú bendigas esta iglesita, y esta gente que está aquí en esta noche calurosa, aquí en esta noche de sábado, sentada en este pequeño tabernáculo de madera, esperando las bendiciones de Dios. Las pocas palabras mezcladas y entrecortadas que han sido dadas, hambrientos, y han viajado a las carteleras.
175Dios, haznos tan hambrientos y sedientos, que observemos Tus carteleras, veamos la vida Cristiana. Que seamos carteleras para Ti. Que tú reflejes Tu Luz a un alma hambrienta, para que ellos puedan hambrear cuando vean la cartelera que estamos anunciando. Cristo, nuestro Patrocinador, nos ha dado una vida apacible, un gozo completo y fortaleza en nuestra alma, para vivir una vida tal, que la gente quiera ser como Él. Concédelo Señor. Dánosla a todos nosotros.
176Y quizás haya algunos aquí que todavía no han encontrado eso, pero esta noche que ellos hayan estado estudiando y examinando por toda la jornada de la vida, a diferente gente santa antigua, a esas madres de los días pasados, aquel hombre del que ellos se rieron en la esquina de la calle, y pensaron que estaba loco parado allí predicando. Pero ahora ellos ven que ése hombre era una cartelera. Él era un letrero que estaba señalando. Esa madre anciana santificada que iba por la calle, con su cabello recogido atrás, [Espacio en blanco en la cinta—Ed.] y sin embargo nosotros jovencitos pudiéramos habernos reído de ellos, y pensar: “¿Qué clase de antigüedad es esa?”
177Pero nos damos cuenta, Señor, que era una cartelera de Vida Eterna. Nosotros la pasamos por alto, Padre, ¡perdónanos! Permítenos regresar y retractarnos esta noche, Padre. Haznos de esa manera. Danos Vida. Queremos mirarnos como santos, ante Ti. Queremos actuar de esa manera. Ese hombre de quien hablamos mal, ese hombre a quien peleamos, él nunca discutió con nosotros, sino que fue muy dulce, y dijo: “Está bien, hijo. El Señor te bendiga…”