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~ FE ~
1Pero Uds. tienen que usar fe en Dios para hacerla obrar. ¿Ven? Así que, Uds. tienen su propia resurrección dentro de Uds. Su resurrección está dentro de Uds., dentro de su propio espíritu.
2Miren, Uds. saben, cuando Jesús murió en la cruz: “Su alma descendió al infierno y le predicó a las almas que estaban encarceladas, que no se arrepintieron en los días de la paciencia de Noé”. Su cuerpo fue al sepulcro. Pero antes que Él muriera, Él encomendó Su Espíritu en las manos de Dios. En las manos… “En Tus manos encomiendo Mi Espíritu”. Así que, vean Uds., Su Espíritu fue a Dios; Su alma fue al infierno; Su cuerpo fue al sepulcro.
3Ahora, ese Espíritu que estaba dentro de Él era el Espíritu de Dios. “Ese Espíritu muchas veces, y de muchas maneras, ungió a los profetas para traer el mensaje al pueblo; en estos postreros días nos ha hablado por Cristo; y ahora en estos días de hoy, por medio del Evangelio”. Ahora, cuando nosotros recibimos a Cristo dentro de nuestros corazones, eso es todo de lo que tenemos necesidad. Eso es Vida Eterna.
4Miren, Cristo no podía regresar hasta que se cumplieran tres días. Porque Su Espíritu estaba detrás de una reja, como una barra, como ésta, que Él no podía cruzar esa barra, porque era la Palabra hablada de Dios, que “Él había de estar dentro del sepulcro por tres días y tres noches”. Ahora, Él no podía regresar hasta que se cumplieran esos tres días y noches. Entonces cuando se cumplieron tres días y tres noches, Su Espíritu fue liberado. Fue directamente a Su alma, y Su alma regresó y levantó el cuerpo, y cumplió lo que Él dijo. “Yo tengo poder para poner Mi vida, y tengo poder para volverla a tomar. Yo tengo poder”.
5Ahora, cada uno de Uds. tiene poder de la misma manera, porque Uds. son hijos e hijas de Dios. Y el mismísimo Espíritu que está dentro de Uds. en esta mañana, el Espíritu Santo que está dentro de Uds. esta mañana, ese mismo Espíritu Santo los resucitará a Uds. Así que Uds. tienen poder para resucitarse Uds. mismos.
6Cuando Uds. mueren, su alma irá al—al … bajo el altar de Dios, no en… estará en la Presencia de Dios. Ahora, el espíritu de Uds. se irá a Dios, pero Uds. no pueden regresar. Recuerden que en la Biblia dice que el espíritu… “Las almas bajo el altar clamaban: ‘¿Hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?’” Y ellos no podían regresar hasta que se cumpliera la Escritura. Igual que Cristo no podía resucitar hasta que la Escritura fuera cumplida. Luego, después de que todo haya sido cumplido, que todo el sufrimiento se termine, y los hermanos hayan sufrido las mismas cosas, o que nosotros hayamos sufrido como ellos sufrieron, y demás, entonces en ese día sabrán exactamente dónde están Uds. enterrados, el espíritu de Uds. será liberado de parte de Dios, y vendrá al alma.
7Ahora, el alma es esa parte de Uds. que sabe y entiende, su inteligencia. ¿Recuerdan Uds. la visión que tuve no hace mucho tiempo, o la pequeña translación, y fui a ese lugar y vi a esa gente? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Miren, el espíritu de Uds. regresará a ese cuerpo, y esa—esa clase de cuerpo, el alma, lo cual es un cuerpo que no tiene que comer y demás. “Si este tabernáculo terrestre se deshiciere, ya tenemos uno esperando”, un cuerpo celestial. Y con ese espíritu, y esa alma, y el cuerpo celestial, Uds. resucitarán este cuerpo natural para ese gran Milenio. ¿Ven? Uds. tienen el poder dentro de Uds. en este momento para hacer eso. Ahora, pero ese poder que tienen dentro de Uds. ahorita pudiera crear un nuevo mundo. Dios no tiene pequeños puntos débiles y grandes puntos pesados que son poderosos. El menor toquecito de Dios es omnipotente. ¿Ven? El menor toquecito de Dios. Así que Uds. saben…. Así que, yo estoy tratando de llevarlos a Uds. a esa fe ahora.
8Uds. saben que algo les ha sucedido a Uds. como cristianos. ¿Lo saben? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.] Uds. solían andar aquí abajo en la inmundicia, en toda la inmundicia y pecado, y bebiendo, y apostando, y—y las cosas del mundo. Bueno, tan pronto Uds. creyeron que Cristo les perdonó sus pecados, Uds. se elevaron por encima de esas cosas. Ahora Uds. andan aquí arriba (¿ven?), por encima de todo eso. ¿Por qué? Porque Uds. creen que son cristianos. Luego, ya que aceptaron a Cristo, y el Espíritu Santo vino a Uds., entonces tienen fe en el Espíritu Santo que les da poder para caminar por encima de esa clase de vida de pecado.
9Bueno, la única cosa que Uds. tienen que hacer para así andar más elevado para entrar en sanidad, es tener más fe, manténganse empujando hacia afuera. ¿Ven? Y ahí lo tienen. Ahora, si Uds. están enfermos y no son cristianos, vuélvanse cristianos ahora mismo para que ese poder de sanidad entre en Uds. por volverse cristianos. Y eso les dará fe para andar por encima del pecado. Les dará fe. Y todo de lo que tengan necesidad en esta jornada está dentro de Uds. ahora. Y la única cosa que Uds. tienen que hacer es tener fe en Dios, que empuje hacia fuera esas cosas buenas de Uds., las cuales están dentro de Uds. por el Espíritu Santo. ¿Ahora lo entienden claramente? ¿Lo captaron? [La congragación dice: “Amén”.—Ed.]
10Creo que… Billy me dijo anoche, me llamó y dijo: “Ven esta mañana, especialmente por una persona que vino pensando que íbamos a tener reuniones esta semana sobre esos Siete Sellos”. Y ellos trajeron un niño enfermo, creo yo. Y si Ud. está aquí ahorita, señor, recuerde: Ud. no puede… Su—su fe tendrá que actuar por ese niño, si es—si es un pequeño niño infante.
11Pero miren, permítanme tomar otra Escritura, si no hay inconveniente, sólo por un momento. [El Hermano Neville dice: “Siga adelante, hermano. Amén”.—Ed.]
12Recuerden que en los Evangelios, en el capítulo 16, creo yo, de los Hechos, leemos donde Pablo y Silas estaban en la cárcel una noche. Ellos habían sido azotados porque echaron fuera un espíritu maligno de una muchacha adivina. Y era una… Y ella… Su amo se había enojado al respecto. Los azotaron y los metieron en el calabozo de más adentro. Y entonces cuando ellos hicieron eso, mientras Pablo y Silas estaban orando, Dios envió un terremoto y derrumbó la cárcel.
13El carcelero de Filipo, siendo un centurión (lo cual, el perder sus—sus prisioneros equivalía a que con su propia vida tendría que pagar por la de los prisioneros). Él sacó su espada y se iba a suicidar, cuando Pablo salió corriendo y le dijo: “¡No te hagas ningún mal; todos estamos aquí!”
14Y este centurión debe haber quedado impresionado por Pablo, por ellos. Ellos quizás cantaron himnos. Ellos quizás testificaron, o hicieron algo. Pero lo que haya sido, ellos sabían que eran hombres santos. Ellos sabían que había algo diferente en esos hombres. Porque rápidamente él preguntó: “¿Qué debo hacer para ser salvo? ¿Qué debo hacer para ser salvo?”
15Miren, Pablo dijo: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo, tú y tu casa”.
16Bueno, miren, si creer en el Señor Jesucristo… Eso no quiere decir que su salvación salvaría su casa. Sino que quiere decir que si él tenía bastante fe en Dios para su propia salvación, él podía tener la misma fe a favor de su casa. Y su casa tendría que entrar (¿ven?), es la misma cosa.
17Es lo mismo que hizo Job, como dije la otra noche allá en Georgia en una reunión. Yo dije que Job, él dijo: “Ahora, yo no sé si mis hijos han pecado, pero ¿qué si han pecado?” Y Job tenía una sola cosa que hacer para ser justo, y era ofrecer un holocausto. Él dijo que ofrecería el holocausto para que si sus hijos habían pecado, entonces ellos serían perdonados de su pecado. Y era una cosa buena que ese padre hiciera eso. Ese es un padre que piensa bien. Nosotros necesitamos más de esa clase de padres hoy. Y Job ofreció el holocausto. Eso fue antes que viniera su tragedia.
18Pero cuando todos sus hijos fueron matados, y todas sus ovejas fueron destruidas, y todo lo que él tenía fue quitado, él estaba sentado en un montón de ceniza detrás de su casa, rascándose con un pedazo de tiesto.
19¿Se fijaron Uds. después de los días de su tragedia, cuando Dios lo empezó a restaurar otra vez? Cuando él tenía diez mil cabezas de ganado y demás, Él le restauró el doble. Y Él duplicó sus ovejas, y le duplicó todo. Pero, ¿se fijaron Uds.? Y Dios también le dio a Job sus siete hijos. ¿Alguna vez pensaron Uds. en dónde estaban ellos? Ese holocausto se paró por ellos. Ellos estaban salvos en la Gloria, esperándolo que él viniera. Él está con ellos hoy. “¡Serás salvo, tú y tu casa!” ¿Ven? Ahora, Job tenía una sola cosa que hacer para ser justo, y era ofrecer el holocausto.
20Uds. tienen una sola cosa para ser justos, y es tener fe en Dios. Porque por fe Uds. son salvos, por fe Uds. son sanados, por fe Uds. obtienen todo lo que Uds. tienen. ¿Ven? Es por fe que Uds. lo creen. Miren: “¡Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa!”
21Ahora, señor, si Ud. trajo el bebé aquí para que se ore por él, crea Ud. mismo. Yo estoy aquí para unir mi fe con la suya. Y nosotros creemos juntos que Dios sanará a ese bebé.
22¿Ven Uds.? Tenemos dentro de nosotros el poder para hacer eso. Uds. tienen dentro de Uds. el poder para hacerlo. Todo cristiano tiene el poder para hacerlo. Pero miren, si nosotros únicamente podemos hacer que… Ese poder es controlado por una ley.
23Como yo con frecuencia he dicho, es como la gravedad que controla el agua, pues es una ley. La gravedad controla el agua.
24El sol es controlado por la—por la… o la tierra, las vueltas de la tierra. Uds. no pueden hacer así nada más que el sol haga una cosa, diciendo: “Yo quiero dormir un poquito más. ¡Detente de salir una hora!” No lo hará (¿ven?), porque hay una ley. Y si Uds. obran de acuerdo a esa ley, bueno, entonces todo estará bien. Si Uds. se acuestan a tiempo, Uds. pueden levantarse a tiempo. Y si Uds.…
25Como por ejemplo tenemos el lago Superior, el lago Ontario, el lago Hurón, y todos esos grandes lagos aquí arriba. Nosotros tenemos decenas de millares y millares de acres de tierra allá en Nevada, y California, y Arizona, y Nuevo México, que están anhelantes de esa agua, tierra que produciría cualquier cosa. Uds. pudieran alimentar a todo el mundo desde allá, si Uds. únicamente tuvieran esta agua de aquí, allá. Y no perturbaría los lagos, porque son alimentados por un manantial. Tan pronto como sale, sube a su nivel otra vez, porque la gravedad la mantiene allí. Bueno, miren, si Uds. pueden obrar de acuerdo a la ley de gravedad, Uds. pueden tomar todos estos grandes lagos, y regar toda esa región allá, y alimentar a todo el mundo, nadie estaría hambriento. Pero Uds. no se pueden sentar aquí y decir: “¡Sí, puedo ver eso! ¡Seguro! Uds. tienen que ir y hacerlo.
26Bueno, de la misma manera es con la ley de Dios. La ley de Dios es fe. Y nosotros tenemos fe en Dios aquí esta mañana para sanar cualquier enfermedad, para hacer cualquier cosa. Pero está controlada por una ley, y esa ley es fe. La ley de Dios es fe. Jesús dijo: “Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”. Ahí lo tienen. Así que es la fe que lo controla, y la fe es dada a nosotros a medida que tenemos necesidad. Ahora, nosotros tenemos que… Dios nos asigna a algunos de nosotros algún grado de fe, a algunos otra fe. No es algún gran poder sobrenatural que Uds. tienen. Porque cuando Uds. llegan a ser cristianos, Uds.—Uds. ya tienen el poder, pero les falta fe para poder operar ese poder.
27Así que ahora, esta mañana, cuando Uds. vengan para que se ore por Uds., recuerden que la Biblia dice esto. Y esto es verdad. Santiago 5:14 “¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el Nombre del Señor. La oración de fe salvará al enfermo, y Dios lo levantará”. Es una promesa, si Uds. lo creen. Por tanto (¿ven?), la sanidad es asignada al individuo.
28Fue así en los días de Jesús de Nazaret. Él no podía sanar gente contra—contra la propia fe de ella. Él dijo: “Yo puedo, si crees. Si crees que soy capaz de hacer esto, lo puedo hacer. ¡Si lo puedes creer!”
29Así que, alguna gente pone el—pone el poder de sanidad en algún otro evangelista. No es eso. El poder de sanidad está dentro de Uds. Está dentro de Uds. Ellos simplemente ponen la carreta antes que el caballo. El evangelista no tiene poder para sanar.
30Es el Espíritu Santo que tiene poder para sanar. Y Uds. tienen el Espíritu Santo. Ese es el arbolito que Uds. son, y todas las cosas de las que Uds. tienen necesidad, están dentro de Uds. Así que, por lo tanto Uds. sólo empiecen a beber de la promesa de Dios, diciendo: “¡Es la verdad! Dios dijo que me sanaría. ¡Por Su llaga soy sano!’” Ahí lo tienen. ¿Saben Uds. qué sucede al hacer eso? Uds. empiezan a producir sanidad, eso es todo. ¿Ven? Y luego otros pueden ver lo que Uds. tienen. Ahora, lo que es…
31“Fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la convicción de lo que no se ve”.
32Yo pudiera plantar ese arbolito. Yo no veo las manzanas, pero ellas están allí adentro. Ese arbolito sabe que ellas están allí adentro. Así que, él sólo empieza a beber, empujando y empujando, porque él sabe: “Están dentro de mí. Yo las daré después de un tiempo. Denme un poco de tiempo. Sólo denme un poco de tiempo”. Él sólo continúa bebiendo. “Sí, yo sé—yo sé que las manzanas están dentro de mí. Yo las daré después de un tiempo”. Y cuando menos piensa, ahí vienen. Ahí vienen las manzanas, porque él creyó que estaban dentro de él.
33Y si Uds. creen que el poder del Espíritu Santo está dentro de Uds. para sanarlo, eso es. Sólo continúen empujando. ¿Ven? Uds. tienen fe. Uds. no pueden ver los resultados de inmediato. Uds. no los ven.
34Ahora, (¿ven Uds.?), Santiago justificó a Abraham por sus obras. Pablo justificó a Abraham por su fe. ¿Qué decimos entonces nosotros de los dos? Abraham estaba hablando de lo que… Es decir, Pablo estaba hablando de lo que Dios vio en Abraham. Y Santiago estaba hablando de lo que la gente vio en Abraham. ¿Ven? Ahora, ¿ven Uds.?
35Por lo tanto, Dios sabía que antes que el bebé viniera, que Abraham tenía fe. Y Abraham se lo probó a Dios al actuar como si él… como si el bebé iba a venir, cuando él estaba estéril. Él no tenía hijos. Y la matriz de su esposa estaba muerta, y él estaba estéril. Pero sin embargo él sabía que allí adentro en algún lugar estaba el bebé. ¿Ven Uds.?, él continuó bebiendo de la promesa, apoyándose en el gran El-Shaddai de Dios: el Pecho. Apoyándose allí, bebiendo, sabiendo que Dios se lo daría a él; sabía que era una promesa, y que Él tenía que hacerlo.
36Y nosotros somos los hijos de Abraham. Así que apoyémonos en Su promesa, y mantengámonos allí, sabiendo que Dios lo hará. Él así lo dijo. ¿Lo creen Uds. ahora? [La congregación dice: “Amén”.—Ed.]
37Entonces permitan que los enfermos se pongan en fila aquí en uno de los lados, o del otro, los que quieran que se ore por ellos. Y llamaremos al anciano aquí para que los unja con aceite. Yo oraré por ellos. Y creemos que Dios los sanará a todos ellos. “¡Si puedes creer!”
38Teddy, ¿dónde estás? Ven a este lado derecho. Eso está bien. Y quiero que toques: Sólo Creed.
39Y mientras ellos vienen, inclinemos nuestros rostros, el resto de la audiencia, y estemos en oración por estas personas que vienen.
40Nuestro Padre Celestial, te traemos a Ti esta mañana en el Nombre de Jesucristo, esta pobre, enferma y sufriente humanidad que está en esta terrible condición desastrosa. Yo te creo, Señor. Yo—yo sé que Tus Palabras son verdad. ¡Ellas son muy verdaderas! Ellas no pueden fallar, porque Ellas son la Palabra de Dios, para siempre y Eternas. Ellas son Todopoderosas, como lo es Dios, porque Ellas son parte de Él. “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo fue hecho carne y habitó entre nosotros”. Ahora, nosotros creemos eso, Señor, con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma; con todo lo que está dentro de nosotros. Nosotros lo creemos.
41Y yo he tratado, de una manera sencilla, como de niño, presentarlo a la gente, para que ellos puedan entender y saber que el poder de Dios está dentro de ellos. ¡Si tan sólo pueden tener fe y seguir las órdenes de Dios!
42Fue así como ellos fueron salvos. Ellos vinieron y se arrepintieron de sus pecados, y fueron bautizados en el Nombre de Jesucristo, de acuerdo a la Biblia, en Hechos 2. Y luego Pedro dijo que “recibirán el don del Espíritu Santo”. Y ahí vino Él, exactamente, porque es la Palabra de Dios hecha manifiesta.
43Bueno, ahora, la misma cosa, Padre, nosotros sabemos que es la verdad cuando ungimos a los enfermos con aceite y oramos por ellos. “La oración de fe salvará al enfermo, y Dios lo levantará”. Dios, que cada uno deje este altar, y se vaya de este lugar esta mañana, tan contento y regocijándose, al saber que Dios los ha sanado. “Ve, y sé sano”. Pues te los encomendamos a Ti ahora en el Nombre de Jesucristo.
44Que cada uno sea sanado y capte la visión, lo que significa. Como Abraham que “llamó las cosas que no son, como si fuesen”. No importa cuáles sean los resultados, eso no tiene nada que ver con la fe. Los resultados no significan nada. La fe ya ha tomado su agarre. “Y la fe es la sustancia de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Dios, haz que eso penetre profundamente en sus corazones, porque ellos te necesitan a Ti.
45Como Tu humilde siervo, yo voy para pararme allí junto con otros siervos, y pido Dios que pongas el sentir dentro de nuestros corazones por esta gente enferma. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
46Alguien dijo que el Hermano Estle Beeler estaba en el edificio. Yo creo que hay otro ministro aquí que dirigió en oración esta mañana. Nos gustaría pedirles a todos los ministros aquí, lo que Uds. sean, que vengan aquí y se paren alrededor de este altar por un momento. ¿No lo harán, hermanos? Y los hombres… Hermano Ben, gracias. Vengan aquí, y párense aquí, alrededor del altar aquí, para que así podamos orar con estas personas, poner manos sobre ellas.
47Ahora, mientras ellos tocan la alabanza, y mientras los ministros toman su lugar aquí, para que nosotros, cada uno de nosotros, pueda poner manos sobre los enfermos.
48Vemos venir bajando el monte allá. Yo veo un Hombre venir que no era diferente a cualquier otro hombre. Él sólo era un Hombre común y corriente, algo pequeño de cuerpo, bastante frágil. Mientras lo vemos a Él mirar, Sus ojos se enfocan en una—en una escena llevándose a cabo en el valle. Eran Sus apóstoles. Ellos tenían un muchacho allí que padecía de epilepsia, y sin duda ellos estaban diciendo: “¡Sánalo, Señor, sánalo!”
49Pero, ¿ven Uds.?, el sólo decir: “¡Sánalo, Señor, sánalo!”, no lo producirá. Eso sencillamente no lo producirá. Tiene que haber algo detrás de eso de “¡sánalo, Señor, sánalo!” Y si yo los puedo hacer que crean eso, y que crean eso con todo su corazón, Uds. van a ser sanos, si yo los puedo hacer que Uds. verdaderamente vean la visión.
50Ahora, miren a esos discípulos parados allí, quizás sacudiéndolo, quizás empujándolo más fuerte, gritándole: “¡Créalo, hermano, créalo! ¡Aleluya! ¡Créalo! ¡Sánalo, Señor, sánalo!” Pero el diablo se quedó allí, porque él no podía encontrar la fe suficiente allí como para hacerlo que saliera.
51Pero ahí venía Uno bajando el monte. Y tan pronto como ese demonio reconoció que Ese era un poquito diferente de los otros hombres. ¿Ven?
52Ahora, esa es la clase de hombres que queremos ser aquí, como nuestro Señor Jesús. Sí. No venir para una exhibición, sino venir en amor de nuestro Dios, sabiendo que hemos sido comisionados para ir hacer esto. Esta es nuestra comisión.
53Entonces el padre va hacia allá. Yo pienso que esto es de donde esta alabanza fue escrita, fue compuesta de las palabras. Él dijo: “Señor, ten misericordia de mi hijo, porque él padece muchísimo con un demonio”. Dijo: “Lo arroja en el fuego y se va secando, y demás”. Él dijo: “lo traje a Tus discípulos, pero ellos no pudieron sanarlo. Pero yo—yo—yo pensé…”
54Él dijo: “Yo puedo si tú crees. Ahora, Yo tengo el poder dentro de Mí”, dijo Él, “para hacerlo, si tú puedes creer eso”.
55¿Permitirá Dios que esta gente postrada con cáncer que está aquí en esta mañana, que ha estado postrada, postrada en cama con cáncer, y leucemia, y enfermedades, y aflicciones…? ¿Los sanaría Dios a ellos y los pasaría por alto a Uds.? Él no es así. No. ¿Ven? Miren, Él no falla. “Yo puedo si tú crees”. ¿Qué dijo Él? …Porque todo es posible, sólo creed. Mire, Hermano Tyler, venga aquí... Ahora, sólo creed, sólo creed….
56Miren, mientras yo oro, quiero que Uds. pongan manos sobre las personas. De lo que ellos están necesitados… y que pasen por allí.
57Hermano Neville, Ud. unja con aceite, y los hermanos…
58Quiero que todos en la audiencia estén con sus rostros inclinados ahora. Todos estén concentrados en la oración. Sólo…
59Señor, ten misericordia, te pido, y sana a estas personas por medio del Nombre de Jesucristo… En el Nombre de Jesús de Nazaret…
60[El Hermano Branham y los ministros oran y ponen manos sobre los enfermos, mientras el Hermano Neville los unge con aceite. Espacio en blanco en la cinta—Ed.]
61Tantos en la fila, observándolos, viendo la reacción de ellos de cómo estaban… viendo cómo reaccionan a una acción. ¿Ven? Hay tal cosa como una acción: ellos se levantaron y vinieron al frente. Y otra cosa es cómo ellos reaccionan a esa acción que ellos han hecho. Después de que ellos han venido al lugar para creer que serán sanados cuando se ore por ellos, entonces observen la reacción de su acción.
62Ahora, estoy seguro que nuestro pastor tiene un buen mensaje para nosotros en esta mañana. 63 Hay una cosa sobre la que me gustaría comentar por un momento. Estaba una muchacha católica parada allí en el altar. Hace unos días ella estuvo en mi casa, ella y su esposo. Y yo conozco a su esposo por algún tiempo. Y—y hubo algo al respecto, mientras estábamos allí en una entrevista privada.
64Allí es en donde tenemos las visiones. Allí es donde nosotros… Yo las solía tener aquí en la iglesia, pero me tomaban toda la mañana y demás. Y así que fue allí que…
65Yo nunca dije nada, porque ella siendo una muchacha, y otra cosa, se crió toda su vida en la iglesia católica y demás. Pero ella fue a hablar a favor de su madre. Y durante ese tiempo, yo vi una visión de su madre. Le dije cuál era el problema de su madre, y se la describí, cómo era su mamá. Por supuesto que ella fue el juez de eso, si estaba correcto o no. Yo nunca había visto a su madre en mi vida. Ella sabe eso.
66Y la muchacha vino esta mañana aquí al altar, y se puso de pie para hacer una confesión y aceptar a Cristo como su Salvador. Ella hizo eso en el altar esta mañana.
67El Hermano Neville, sin saber, la ungió con aceite (¡cómo—cómo Dios obra!), la ungió con aceite para los enfermos. Pero fíjense bien en la acción del Espíritu Santo. Ahora, siendo que ella fue ungida… Realmente no estaba enferma, pero fue ungida. ¿Ven cómo Él hace obrar todo para bien? Ella se paró como una cristiana. Después que ella había llegado a ser lo que creemos ser una cristiana, ahora ella dice: “¿Oraría Ud. por mi madre? Ella está enferma”. Esa fue la misma persona, así que el aceite de la unción fue aplicado a ella… Yo pensé: “¡Qué apropiado fue eso!” (¿ven?), para alguien que acaba de ser salva. Cristo se paró por todos nosotros. Él se para por todos. Y tan pronto como esta muchacha llegó a ser cristiana, entonces ella también quiere pararse por alguien, mostrando que el Espíritu de Cristo viene dentro de nosotros cuando verdaderamente somos salvos. Ahora, eso verdaderamente está bien. Yo—yo ciertamente aprecio eso, ese hermoso espíritu cristiano de creer. Miren, sólo recuerden…
68Ahora, para esa joven (ella está aquí en alguna parte), y para otra dama católica que pasó, y… me gustaría decir estas palabras justo antes de devolver el servicio a nuestro pastor (¿ven?), de esto. [El Hermano Neville dice: “Amén”—Ed.]
69Ahora, la iglesia católica en un tiempo fue como esta iglesia. Si Uds. regresan al pasado y leen la Biblia… Lo cual nosotros creemos, y Uds. saben que la iglesia católica fue la primera iglesia. Eso es verdad. Pero se apartó de sus enseñanzas. Esta era la enseñanza de la iglesia Católica. Pero, ¿ven Uds.?, ellos tienen seiscientos y algo de otros libros que los papas y los demás han escrito, que son tan santos para ellos como esta Biblia.
70Así que, ¿ven?, lo que es, es que Uds. no han cambiado. Lo que Uds. han hecho, es que han sido convertidos. ¿Ven? Miren, si Uds. toman… Por supuesto, me imagino que quizás algunos de Uds… Esas dos esta mañana fueron mujeres. Pudiera haber algunos hombres católicos sentados aquí.
71Si Uds. regresan a la historia de la iglesia… Si Uds. les pudieran preguntar a su sacerdote: “La acción de estos apóstoles aquí en la Biblia, ¿fue de esa manera que…? ¿Eran esos los católicos primitivos?” Ellos les dirán a Uds. “¡Sí!”. Y esa es la verdad. Ellos sí lo eran. Miren, ellos… Miren qué clase de religión ellos tenían. Ellos se reunían en pequeños lugares sencillos. Ellos nunca dijeron “avemarías”, o “padre nuestros”. Eso es una tradición de la iglesia. ¿Qué decían ellos? Ellos alababan a Dios. Ellos gritaban. Ellos lloraban.
72Miren aquí en Hechos 2, cuando el santo apóstol Pedro y Jacobo, y Juan, y todos ellos estaban reunidos. La Biblia dice que ellos hablaron en lenguas. Y ellos gritaron, y aun actuaron muy… y tan llenos con el Espíritu, a tal grado que actuaron como si estuvieran ebrios, y aun el mundo de afuera preguntó: “¿No están todos estos ebrios?”
73Y entonces Pedro, el apóstol, el santo San Pedro, cuando él se puso en pie, dijo: “Varones y hermanos, estos hombres no están ebrios, sino que ellos están llenos con el Espíritu”. Y la—y la Biblia dice que lo estaban. Ahora, esa fue la iglesia católica primitiva, de acuerdo con sus enseñanzas.
74Ahora, ¿ven Uds.?, después de aproximadamente doscientos años, los dignatarios empezaron a entrar a la iglesia. Luego, ¿qué hicieron ellos? Ellos formaron su primera organización en el concilio de Nicea, en el año 606 después de Cristo. Ellos formaron su… Y cuando el concilio de Nicea se llevó a cabo en Nicea, Roma, ellos empezaron a meter a todos los grandes dignatarios, y ellos sólo formaron una iglesia, e hicieron una iglesia.
75Después de eso, se dividió cuatro o cinco veces. Ellos entraron en… ellos se fueron de eso a los obispos; de los obispos a los papas. Y de allí, provino la ortodoxa griega y las otras, hasta que ellos se dividieron como la ven hoy. Está en toda clase de divisiones.
76Pero lo que estamos tratando de hacer, mi amigo católico… ¿Ven? Nosotros también somos católicos. Nosotros somos los católicos primitivos del principio. Y la iglesia que ellos nos llaman ahora, mayormente, se nos refiere como pentecostales, porque creemos en la bendición de Pentecostés.
77Allí fue donde la iglesia católica fue organizada. Y en nuestras organizaciones de pentecostales hoy, si—si este mundo durara quinientos años más, esta organización pentecostal sería más formal que lo que es la iglesia católica romana hoy. Se está alejando más, de la misma manera. Y cuando Uds. se organizan, hacen una logia de ello. Y entonces Uds. sólo llegan a ser una logia, y miembros, y almas sin conversión.
78A mis preciosos queridos hermanos y hermanas, a todos Uds.: Como un siervo de Dios… Yo nunca he dicho esto antes en el… en—en esta iglesia yo nunca lo he dicho. Pero como un profeta del Señor, yo les digo a Uds.: “Esta es la Luz. Caminen en ella”. [La congregación se regocija y dice: “Amén”.—Ed.]