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~ TU CASA ~
1Les digo… eso sería… eso… Sé que Uds. no van allá para oírme a mí (¿ven?), porque nadie manejaría así de lejos para oír a un predicador. Uds. van allá porque Uds.—Uds. creen el Mensaje y creen en Cristo. Y yo aprecio eso.
2Y estoy muy agradecido de tener amigos como esos. Tener a alguien que—que aprecia los—los esfuerzos que uno está tratando de hacer, como para—para manejar así de tan lejos bajo esas condiciones. La única cosa que puedo decir, es que quisiera… Le dije a Meda, dije: “Me pregunto si pudiéramos recibir a toda la gente que viene de más de cincuenta millas a casa para comer”. ¿Ven? Yo no sé qué haríamos con ellos. ¿Ven Uds.?
3Porque la mayor parte de la iglesia, me imagino que el ochenta por ciento de ellos, son Uds. Está compuesta de los que vienen de Mississippi, Alabama, y Georgia, y lugares como esos, de donde Uds. provienen. Y Uds. piensan que…
4Y ninguna de la gente que viene es gente rica. Ellos son simplemente gente común. Y sé que eso les quita bastante de sus… ahorran sus centavos para hacer eso. Porque yo sé cuánta gasolina se necesita para venir y para irse. Y aparte de eso, el desgaste del automóvil por el viaje… El viaje de ida y vuelta, son como unas, oh, me imagino que son como unas mil seiscientas, mil setecientas millas, por un solo sermón. Y viajan así cada semana. Piensen en eso. ¿Ven?
5Yo sencillamente… me siento como así de pequeño (honestamente), igual que si estuviera media pulgada de alto al pararme delante de Uds., para realmente decirles cuánto yo—cuánto yo lo aprecio.
6Mi esposa y yo estábamos hablando, que si Uds. no vinieran cuando yo tengo servicios en el Tabernáculo, no valdría la pena ir allá, porque hay más en este salón ahorita que lo que habría allá, si no fuera por Uds. Esa es exactamente la verdad.
7Y eso cumple lo que dice la Escritura. En nuestra propia tierra, entre nuestra propia gente… Los—los—los respetos y la honra hacia uno siempre vienen de los de afuera. Yo no sé por qué. Pero no me refiero a los de afu-… Me refiero a los de afuera del propio hogar de uno. Por supuesto, yo no podría pensar que todos Uds. son los de afuera; Uds. son mis compañeros hermanos y conciudadanos del Reino de Dios.
8Hace tiempo, yo hice que me disecaran un pequeño cocodrilo aquí. Le dije al hermano Welch que yo iba venir a recogerlo. Y los niños no habían terminado su vacación, y pensé que los llevaría a la Florida, allá a Petersburg en la mañana. Y después, yo quería ir a Miami y venir rodeando el sendero de Tamiami, y regresar a casa. Y ellos tienen que ir a la escuela inmediatamente, y pensé que esta sería una buena oportunidad para pasar por el cocodrilo.
9Entonces el hermano Welch… El hermano Fred y el hermano Wood vinieron conmigo, y eso me dio una oportunidad de traer a los niños. Y ellos se van a llevar el cocodrilo a casa. Y yo pensé que mientras estaba aquí, me gustaría tener un… reunir su grupito para decirles cuánto los aprecio a Uds., cuánto aprecio sus esfuerzos.
10Y el hermano y la hermana Evans, y—y el hermano y la hermana… yo—yo digo… Yo le llamo T.S. Sé que es T.S. Yo… Hay unas—unas gárgaras, un enjuague bucal que llaman ST37, y por eso es que yo lo llamo a Ud. S.T. No de… Y es un—es un buen producto también. Es excelente. Les gana a todos los demás, en mi opinión. Ellos lo usan en el ejército, y yo—yo lo uso para casi todo. Para hacer gárgaras, y para enjuagarme la boca, y me lo llevo en los viajes de cacería. Si mi caballo se lastima, le derramo un poquito de eso, Uds. saben. Casi—casi para todo. Es—es bueno para todo. Me imagino que para Ud. también es así, ¿no es cierto hermana? Es bueno para todo, para lavar los platos algunas veces, y así por el estilo…
11Así que, yo pensé que quizás… le había preguntado esta noche, le dije al hermano Welch: “¿Qué—qué diremos cuando los hermanos se reúnan? ¿Cree Ud. que…?” Pensamos que quizás si Uds. tuvieran una preguntita en su mente, alguna cosita que Uds. pudieran, quizás algo que yo pudiera contestar, algo con lo que Uds. quizás no quisieran quitarle el tiempo a los de allá en el Tabernáculo cuando Uds. están allá, con alguna preguntita. Y es por eso que vine aquí.
12Así que, sabemos que Uds. tienen que trabajar en la mañana. Son las nueve y diez. Así que, entraremos directamente en ello. Pero antes de hacer eso, ¿podríamos inclinar nuestros rostros para orar?
13Nuestro Padre Celestial, estamos tan contentos por Jesucristo nuestro Señor, quien—quien salvó nuestras almas de una vida de pecado, y nos ha hecho ciudadanos de Su Reino. Por Su gracia somos salvos, y eso no de nosotros mismos, ni por nuestras obras, sino que por Su misericordia somos salvos.
14Así que, estamos muy contentos por eso. Y sabemos que algún día le veremos. Pues tendremos un cuerpo semejante al cuerpo de la gloria Suya, y le veremos tal como Él es. En estos momentos, todavía no sabemos cómo sucederá eso. Pero no nos toca a nosotros saber. Nosotros únicamente lo esperamos por fe. Y toda la caminata es por fe. Así que, estamos agradecidos por estas cosas.
15Pedimos que bendigas a estas personas, Señor. Mientras manejaba hacia acá, Tú sabes lo que estaba en nuestros corazones anoche, en el de mi esposa y el mío, mientras hablábamos por el camino. Qué bendecidos nos sentimos de tener amigos que se sacrifican para venir a oír el Evangelio glorioso del Hijo de Dios, que manejan todos esos cientos de millas día y noche, sólo para oír un solo mensaje.
16Dios, te ruego que les des a cada uno de ellos un hogar glorioso en el Reino. Bendícelos mientras estén aquí en la tierra. Prospéralos en todo lo que hagan. Que prosperen.
17Y estos muchachitos, Señor, que todavía son niñitos, y muchos de ellos aquí en la adolescencia, y sin embargo se sienten con la reverencia y el respeto como el de un adulto. Dios, yo pienso que ellos son de lo mejor en la tierra. Te pido que los bendigas, Señor. Que nunca les falte nada. Y que en el gran Reino del más Allá, cuando la familia esté toda reunida, yo estoy seguro que ellos estarán Allá, Padre. Yo—yo te pido que los tengas a cada uno de ellos Allá. Que nunca se aparten de ese gran sendero estrecho en el que han sido enseñados a caminar. Concédelo Señor.
18Ahora, esta noche pensé, Padre, que nos daríamos cuenta de lo que está en los corazones de la gente. Tú conoces sus corazones. Y te pido, Padre, que me ayudes a—a contestar sus preguntas. Para que sea bueno para nosotros. Para que sea bueno para nosotros estar aquí, y que así podamos ir diciendo: “¿No ardían nuestros corazones en nosotros debido a Su Presencia?”
19Ven ahora, Señor. Camina entre las sillas. Pon Tu mano sobre cada hombro. Y pasa en cada corazón Tu mano con cicatrices de clavos, para que podamos saber que es nuestro Señor el que está cerca. Porque lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
20Pienso que tenemos una Biblia aquí. Me gustaría leer una—una Escritura aquí por un momento para un pequeño inicio, para… ante que entremos en la lección, o en las preguntas, mejor dicho.
21Y esto… Me gustaría leer esto, un—un lugar que encontré esta tarde. Yo venía viajando para acá, viajando con el hermano Welch, en el asiento delantero de la camioneta del hermano Sothmann allí. Y leí algo que pensé que me gustaría hablar de ello sólo unos cuantos minutos, si es que puedo encontrarlo en su… Oh, sí. Aquí está. En el capítulo 16 de los Hechos, y empezando como en el versículo 37. Pero Pablo les dijo: Después de azotarnos públicamente… (Perdónenme. Eso no es donde quiero—donde quería empezar a leer). Es… Yo estaba leyendo en un lugar aquí, sólo… Lo encontré en un momento. ¡Aquí está! Es el versículo 29. Empecemos en el versículo 28. Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. Él entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; Y rogó—rogó… sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.
22Es simplemente una de esas preguntas un poco complicadas de la que pensé que me gustaría hablar sólo por un momento, acerca de “Tu Casa”, siendo que veo que cada uno de Uds. tienen su casa puesta tan en orden. Sus— sus hijos son salvos, y—y eso es—es bueno que toda su familia sea Cristiana. Porque yo… Nosotros—nosotros queremos nuestras familias. Cada uno de nosotros piensa en nuestros hijos. Y yo ciertamente puedo elogiarlos a Uds. gente amable aquí, por sus hijos preciosos, cómo Uds. los tienen a todos ellos en orden y todo eso. Yo…
23¿Cómo está Ud., hermana? Y creo que esta es una… ¿No fue esa “madre” que acaba de entrar allá atrás? El Señor la bendiga. Estoy contento de verla otra vez esta noche. Y creo que esa es la esposa del hermano Willie, ¿no es correcto? Y ese es el patrón de la familia allí, según tengo entendido, que… O así es como es en nuestra casa.
24Y que “sea salva tu casa”. Miren, Pablo le dijo aquí a—a este centurión romano, cuando él estaba… Nos damos cuenta que Pablo había sido azotado la noche anterior, por mandato de los magistrados, y había sido azotado debido a que… Él no había hecho nada malo. Él había estado allá predicando el Evangelio. Y el clérigo allá estaba en contra de Pablo, porque él había predicado el Evangelio. Y ellos decían que él estaba trastornando el mundo entero.
25Y él iba por la calle, y allí estaba una pequeña adivinadora. Una mujer con un—un espíritu de adivinación. Y a ella la empleaban para decir esas adivinaciones. Y cuando ellos iban por la calle, ella daba voces tras Pablo, y decía: “Ellos son hombres de Dios, quienes nos anuncian el camino de—de Vida”.
26Y Pablo no necesitaba que el diablo lo ayudara en nada, así que se volvió y reprendió ese espíritu en la mujer. Y cuando lo hizo, oh, eso causó un alboroto cuando ellos se dieron cuenta que—que ese espíritu la había dejado, y que ella ya no podía adivinar.
27Así que, el—el que la había empleado allí, y que probablemente se encargaba de ella, pues, aquello causó un gran alboroto, y ellos fueron azotados y puestos en la cárcel. Y puedo imaginarme a Pablo y a Silas acostados en esa cárcel llena de chinches, en la celda de adentro, bien atrás. En las de afuera, donde estaban encerrados los mejores prisioneros, eran lo suficientemente malas. Pero ellos estaban en la de adentro, y cuando iban allí atrás, los ponían en cepos.
28Yo no sé si alguno… ¿Alguna vez han visto Uds. los cepos? Yo he tenido el privilegio de verlos. Ellos—ellos se los colocaban en su… en los pies; y luego se los colocaban en las manos; y luego se los ponían en el cuello. Y allí está uno sentado allí.
29Y el castigo capital chino, la manera como ellos solían hacerlo, era muy cruel. Ellos los ponían en esos cepos y ponían una gota de agua, sólo una gota a la vez, que les cayera en la cabeza, de esa manera, hasta que los volvía locos. Los ponían allí de esa manera, sin darles nada de comer o beber. Y los—los ojos se les volteaban y todo. Era una cosa horrible.
30Dicen que las primeras gotas, por supuesto, quizás el primer día, no era tan malo. Pero dicen que después de unos cuantos días, esas gotas eran como cincuenta toneladas cayendo, Uds. saben, cada vez, golpeando en ese mismo lugar. Porque uno no puede mover la cabeza cuando está en esos cepos.
31Y solo piensen que Pablo y Silas, por predicar el Evangelio, estaban allá en ese lugar viejo y sucio. Y probablemente había ratas, y ratones, y chinches sobre ellos, y todo. Qué lugar para un hombre que predica el Evangelio. Y hoy nos quejamos porque pensamos que tenemos las cosas un poco difíciles. Miren lo que ellos hicieron. Y sabiendo lo que les esperaba, tal vez ser ejecutados a la mañana siguiente.
32Pero ellos eran fieles. Ellos—ellos eran… Ellos se mantuvieron fieles. Y como a media noche estando allí… Y yo—yo puedo imaginarme cómo debieron ellos haberse sentido, con sus espaldas pegadas a la tierra en donde los prisioneros… Y había lepra y todo lo demás en—en esos días, y estaban acostados contra el suelo duro (pudiera haber sido un piso de tierra), y ratas corriendo sobre ellos.
33Pero en medio de todo eso, tal vez sin cenar… Y azotados hasta que estaban sangrando, y magullados, y adoloridos. Y sin doctor que les lavara las herida ni nada para evitar la infección como usaríamos nosotros hoy, o algo de esa índole. Simplemente los metieron bruscamente allí adentro, y los pusieron en los cepos, y los pusieron en esa condición.
34Pero ellos no se estaban quejando. Ni una sola palabra de queja salió de ellos. Y sabiendo quizás que a la mañana siguiente, ellos… Los magistrados probablemente los llamarían ante el emperador, y cuando lo hicieran… o ante el Sanedrín, y ellos serían ejecutados por predicar esa “herejía”, como era llamada en aquellos días. El Evangelio por el cual nosotros fielmente y ardientemente contendemos, esa misma fe hoy en día…
35Y entonces cuando nos ponemos a pensar acerca de eso, entonces se acortan un poquito las millas que están entre uno y otro (¿ven Uds.?), cada vez que nos ponemos a pensar acerca de eso.
36Y entonces nos damos cuenta que como a media noche… Pablo y Silas deben haber hablado acerca del Señor como hasta la media noche. Y luego empezaron a cantar himnos, algunas antiguas y buenas alabanzas cristianas. Oh, si las cantáramos hoy día, cantaríamos: “Hay Poder En La Sangre”, o “¡Oh, Cuánto Amo A Jesús!”, o algo así.
37Y cuando empezaron a cantar, de repente un terremoto sacudió el lugar. Y fíjense cómo lo hizo. En vez de las paredes de ese gran edificio viejo apilarse encima de ellos y—y matarlos aplastándolos, sacudió las paredes apartándolas de ellos. Y no sólo eso, sino que—que quebró los cepos y los barrotes se soltaron de ellos. Y ellos fueron liberados.
38Ahora, piensen. De sus pies, de sus manos y de su cuello, ellos fueron liberados, todos ellos. Y en lugar de que esa prisión romana grande, pesada, y vieja, cayera encima de ellos, se apartó de ellos, de esa manera. Y no sólo eso, sino que las cadenas y cosas se cayeron de ellos. ¿Ven?, nosotros debemos mantenernos fieles. Y mientras seamos fieles y—y sigamos… Nosotros…
39Ahora, puede ser que nosotros no estemos en esa clase de condición. Nosotros… Quizás ninguno de nosotros lleguemos… Ojalá que no lleguemos a eso. Pero nosotros podemos ser fieles en lo que tenemos que… por lo que tengamos que pasar. Quizás es una persecución. Quizás es alguien riéndose de Uds. Quizás es alguien diciendo: “Tú eres un anticuado, tú eres un santo rodador”, o—o lo que ellos quisieran llamarlos, o burlarse de Uds., o algo. Seamos fieles de todas maneras, porque Dios respeta nuestra lealtad en eso, igual que Él fue… que respetó la lealtad de ellos en lo que estaban… en lo que ellos tuvieron que pasar.
40Y entonces, de repente, cuando el prisionero romano… o mejor dicho, el centurión debe haber—debe haber… El guardia de la puerta, él debe haber pensado que… Esa noche cuando Pablo y Silas estaban hablando sobre la Escritura, él debe haber aprendido algo. Porque él no conocía a esos hombres. Pero debe haber sabido de alguna manera, o escuchó los cantos de ellos, o algo, que hizo que él supiera rápidamente que ellos eran hombres santos.
41Porque, ¿ven Uds.?, ellos… él era romano; y ellos eran judíos. Él era un pagano; y ellos eran Cristianos. Pero, ¿se fijaron?, tan pronto como él se dio cuenta que eran… que la prisión se había derrumbado, y él sabía que tenía que responder por ser centinela…
42¿Recuerdan el tiempo de Elías? Cuando él se había disfrazado y se encontró con el rey Acab allá, y dijo: “Yo era un centinela y mi vida, por supuesto, estaba en juego por la del hombre, y él desapareció”. Y—y él dijo: “Bueno, entonces tú pagarás por ello con tu vida. Ese es el deber de un centinela”. Así que él se descubrió y dijo que era Elías el profeta. Y dijo: “Tú dejaste ir al rey, Agag”. Y dijo: “Tú—tú pagarás por eso con tu propia vida”. Y así fue.
43Así que entonces, nos damos cuenta que ese centurión romano, sabiendo que él pagaría con su propia vida por estos, él sacó su espada tan pronto como se dio cuenta que se habían ido, y se quiso matar, quitarse su propia vida, en vez de tener que pasar por el castigo. Algunos de esos… Quizás lo pondrían en esa misma clase de cepos y demás, hasta que muriera. Así que él pensó en suicidarse, y sacar su espada, y matarse él mismo. Pero rápidamente, Pablo clamó a gran voz cuando vio aquello, y dijo: “No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí”. ¿Ven? Y el hombre comprendió entonces que… Debe haber sucedido algo antes de eso, que le hizo a ese hombre saber que ellos eran hombres Cristianos u hombres santos. Porque rápidamente él se postró a los pies de ellos.
44Me imagino que él los oyó cantando alabanzas. Él los oyó testificando, él oyó su conversación. Ahora, pensemos por un momento, amigos. Si ese centurión romano fue convencido y persuadido debido a que él oyó a esos dos hombres, prisioneros azotados…
45Miren, nosotros todavía somos libres, y no somos azotados ni prisioneros. Pero si oyendo el testimonio de ellos tuvo tal influencia, a tal grado que hizo que él dijera: “¿Qué debo hacer para ser salvo?”, entonces, ¿qué deberíamos hacer nosotros con nuestra influencia? ¿Ven?
46Nosotros deberíamos estar testificando. Uds. jóvenes, o quien sea, Uds. quizás no prediquen. Quizás Dios nunca los llamó a predicar, pero Uds… si Uds. son amas de casa o lo que sean, un adolescente, hagamos—hagamos algo, ¿ven Uds.?, que… Y—y vivamos una vida que haga que la gente diga: “Bueno, ese—ese que va allí es un Cristiano. Ese—ese es un Cristiano”.
47Así que, vemos que ese hombre debe haber quedado impresionado de alguna manera, por medio de esas alabanzas o lo que ellos estaban haciendo allí adentro, para darse cuenta que ellos eran Cristianos. Así que, él tomó una luz, y cuando vio que allí estaba Pablo e incluso los prisioneros allí adentro…. Ninguno de ellos estaba tratando de escapar. Todos estaban allí. Así que, él— él guardó su espada, y se postró a los pies de Pablo y Silas, y dijo: “Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?”
48Ahora, ¿se fijaron?, hoy en día, Uds. y yo, y la mayoría de los ministros y demás, siempre estamos tratando de decirle a un hombre qué no hacer. Nosotros decimos: “Mire, deje de fumar. Deje de mentir. Deje de robar. Deje de hacer esto o lo otro”. Ahora, eso—eso no fue lo que el hombre preguntó. Él—él no dijo: “¿Qué tengo que dejar de hacer para ser salvo?”. Él dijo: “¿Qué debo hacer para ser salvo?”
49¿Ven?, nosotros tratamos de decirles qué deben dejar de hacer. ¿Ven? Y dice: “Bueno, yo debo hacer esto, eso y lo otro”. No. ¿Ven? Esa no fue la pregunta. “¿Qué debo hacer?”, no, “¿qué debo dejar de hacer?”. Pero Uds. hagan lo que deben hacer, y todo lo demás se encargará de sí mismo. Mentir, y robar, o—o beber, apostar, y hacer las cosas que son malas. Eso terminará cuando Uds. hagan lo que Pablo le respondió a su pregunta. “¿Qué debo hacer para ser salvo?” Él dijo: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo, tú y tu casa”.
50Ahora, la razón que pensé decir esto, es porque Uds. aquí, la mayoría de Uds., sus—sus hijos son salvos. ¿Ven? Ellos son Cristianos. Yo admiro la familia del hermano Evans, esos jovencitos aquí. Por lo general, ¿quién conseguirá que un adolescente se siente y escuche a alguien… a un predicador hablar? Pues, ellos se saldrían y se irían a alguna parte. Jovencitas como esas…
51Le dije al hermano Fred, que sus hijos, pues, ellos—ellos me oyen decir que una cosa está mal y—y—y están listos para dejarla de hacer inmediatamente (¿ven Uds.?), y se sientan con mucho respeto, en vez de andar paseando en sus automóviles, vagando por ahí. Ellos… Cuando ellos lo oyen a uno hablar acerca del Evangelio, están listos para sentarse allí mismo y escuchar. ¿Ven?
52Miren, yo sé que todos queremos… pensamos que nuestros niños son renegados y cosas así. Pero nosotros—nosotros debemos dejar de pensar eso. Yo—yo creo que debemos recordar que estos niños son los mejores niños del mundo, porque ellos son nuestros hijos y los reclamamos para Dios.
53Ahora, la salvación de Uds. no salvará a ese niño. Pero miren, Pablo dijo—dijo: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”. Ahora, él… Miren, ¿qué quiso él decir con eso? Él no quiso decir que porque ellos eran salvos, que la casa de ellos sería salva por eso. Él quiso decir esto: que porque ellos eran… tenían… Si él tenía la fe suficiente como para ser salvo, su misma porción de fe que él tenía para sí mismo obraría para sus hijos. ¿Ven lo que quiero decir?
54Miren, yo tengo mis hijos. Allí está mi hijito, José, y Billy, Sara, Rebeca. Fíjense, yo quiero ver a cada uno de ellos trabajando en el Evangelio, haciendo algo. Quiero verlos salvos y llenos con el Espíritu Santo. Miren, yo los he encomendado a Dios, y digo: “Yo me sostengo creyendo en Dios por ellos”. ¿Ven? Y yo creo que ellos van a ser salvos, cada uno de ellos. ¿Ven? Yo creo que ellos van a ser salvos, y que estarán conmigo del otro lado. Y yo—yo no creo que mi salvación los salvará a ellos. No. Pero mi fe en Dios lo hará. ¿Ven Uds.?, mi fe creyendo en Dios lo hará, y hará que ellos vengan a Cristo.
55Y yo creo que de esa manera Uds. están orando por sus hijos, y esa es la razón que sus hijos tienen el—el modo de ser y el—y el comportamiento de una verdadera dama y de un verdadero caballero en esta edad indómita en la que estamos viviendo. Sin embargo, ellos tienen esa—esa cosa en ellos que es mejor que la de cualquier muchacho que yo conozco. ¿Ven? Bueno, yo pienso que la razón de eso es debido a sus oraciones por ellos. Y Uds. los han encomendado a Dios, y se han sostenido en eso.
56¿Ven?, miren, el romano dijo: “¿Qué debo hacer?” Él simplemente preguntó por sí mismo. Dijo: “¿Qué debo hacer?” Y él dijo: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”. ¿Ven?
57Ahora bien, nosotros tenemos una sola cosa que hacer. Regresemos un momento para tomar algo para “remachar el clavo” en mi texto. Miren, de esta manera es. Tomemos a un hombre anciano que yo conozco en la Biblia que se llama Job. 58 Miren, Job era un gran hombre. No había nadie como él en sus días. Job era un profeta. Y la gente venía de lejos y de cerca para oír a Job. Y Dios lo bendijo. Y él—él había prosperado. Él era un hombre rico ¡Oh! Él tenía miles de cabezas de ganado y ovejas, y—y las cosas que él tenía.
59Y pues, él decía que cuando salía a las calles, los príncipes jóvenes del oriente (esos son los magos, los—los astrónomos sabios, Uds. saben), ellos decían…decía que ellos se inclinaban ante él sólo para pedirle una palabra de su sabiduría. ¿Ven? Él era un hombre inteligente. Él era—él era un profeta.
60Y entonces, el diablo miró, y vio que—que Job era un hombre inteligente. Así que, les demostraré cómo actúa un hombre inteligente. Ahora, volviendo al texto: Tú Y Tu Casa. Job dijo, cuando él vio que todo estaba en buen orden, como los hogares de Uds. están ahorita, él dijo: “Sabes, mis hijos están casados y se han ido”. Dijo: “Pero quizá uno de—uno… Quizá habrá pecado uno de ellos”.
61Ahora, hay un solo requisito que Dios tenía y ese era un holocausto. Él dijo: “Mira, yo no…” Él no creía que sus hijos pecaban. “Pero”, dijo: “quizás ellos puedan pecar. Porque ellos se visitan unos a otros, y van a las fiestas en los hogares de unos y otros, y lo demás, y se mezclan, creo yo, y demás”. Él dijo: “Si uno de ellos ha pecado… Así que, Señor, traeré un holocausto, y ofreceré este holocausto por mi hijo”. ¿Ven? Y eso es todo lo que él sabía hacer. Eso era todo lo que Dios requería: un holocausto. Eso es lo que… todo lo que Él requería.
62Bueno, entonces llegó la gran hora de medianoche y azotó, y el pobre anciano Job estaba en la condición en la que estaba, él… Uds. saben, él había perdido todo su ganado, todas sus ovejas, la tormenta vino y mató a sus hijos. Y el fuego quemó a sus siervos. Y—y él… Su propia salud decayó. Y él se sentó en el patio de atrás en un montón de cenizas. Y—y su propio cuerpo brotó con sarna, a tal grado que tomó un pedazo de tiesto y se rascaba la sarna. Y aún su esposa se decepcionó de él, y vino y le dijo: “Job…”
63Miren, pensemos de la manera que ella lo dijo. Ahora, miren, allí estaba Job sentado. Él se quedaba allí toda la noche. Allí están sentados sus consoladores con sus espaldas hacia él. Y le decían que él había pecado. Ese es el miembro de iglesia; esa es la—la junta de diáconos, o lo que hayan sido de la iglesia, que fueron a verlo. Y ellos se sentaron allí siete días, y todavía le decían: “Job, será mejor que confieses. Tú has pecado, porque Dios no permitiría que un hombre justo sea atormentado de esa manera”.
64Pero Dios sí permite que un hombre justo sea atormentado de esa manera. ¿Ven?, Dios algunas veces… Esas—esas cosas nos suceden porque pecamos. Pero algunas veces es—es para probar a un santo, en vez de castigar a un pecador.
65Pero nos damos cuenta que Job era un hombre justo. Y Dios lo estaba probando, porque satanás dijo: “Oh, seguro…” Cuando él vino ante Dios, con los hijos de Dios, él dijo… Cuando Dios le preguntó: “¿Dónde has estado?” Él dijo: “Oh, andando de aquí para allá, y rodeando la tierra”. Dijo: “¿No has considerado a mis siervo Job? Él es un hombre perfecto. No hay nadie en la tierra como él”. Dios estaba agradado con eso. ¡Oh!, a Él le agrada tener a un siervo en el que Él pueda confiar. Él dijo: “No hay otro hombre en la tierra como él”. ¿Ven? Dijo: “Él es un hombre perfecto”. Y eso fue antes de que la Sangre de Jesucristo fuera derramada. ¿Ven? Y Él dijo: “Él es un hombre perfecto. Él es justo. Él es recto. No hay otro como él”. Satanás dijo: “Oh, seguro. Mira lo que Tú has hecho por él. Tú le has dado todo. Él tiene casas; tiene hijos; tiene ganado; tiene todo lo que él quiere. Seguro, cualquiera pudiera servirte de esa manera”. Dijo: “Permítemelo por un momento y haré que te maldiga en Tu rostro”. Él dijo: “Satanás, él está en tu mano. Pero no le quites la vida”. Miren, esa era la confianza de Dios, de que Su profeta no le fallaría. ¿Ven? Y Él está confiando en Ud. y en mí, que nosotros no le fallaremos a Él.
66Y entonces Él… Y Él dijo: “No le quites la vida”. Y satanás hizo todo, excepto quitarle la vida. Sus hijos fueron matados y su ganado fue matado. Y todo fue… Todas sus riquezas se perdieron. Y él perdió su salud, y todo, excepto su vida, sentado allá, rascándose la sarna. Y su esposa vino a la puerta, y—y satanás entró en ella y dijo: “Tú…” Miró allá afuera y dijo: “¿Por qué no maldices a Dios y te mueres?” Dijo: “¡Te ves tan miserable!” Él dijo: “Como suele hablar una mujer fatua, has hablado”. ¿Ven? Miren, él nunca dijo que ella era fatua; sólo dijo que había hablado como una. ¿Ven? Dijo: “Como suele hablar una mujer fatua, has hablado”. Dijo: “Jehová dio, y Jehová quitó; sea el Nombre de Jehová bendito”. ¿Ven? En otras palabras: “Desnudo vine al mundo”, él dijo: “desnudo volveré. Pero sea el Nombre de Jehová bendito de todas maneras. Yo no tenía nada cuando vine aquí, y sin nada me iré. Pero con todo eso, sea el Nombre de Jehová bendito”. ¡Oh, hermanos!
67Uds. saben, Dios permite que satanás nos tiente por algún tiempo, y luego se cansa de ello. ¿Ven Uds.? Así que, él vio que no podía… Entonces satanás tuvo que dejarlo. Pero Bildad y todos ellos todavía se quedaron allí y dijeron: “Pues, tú eres un pecador secreto”. Pero Job se quedó firme en esto: “Yo no soy un pecador”. ¿Ven?
68“Job, tú has… tú hiciste… Tú no quieres confesarlo (¿ven?), porque tú eres un pecador en secreto. Tú lo estás haciendo secretamente y Dios te está castigando por ello, así que, es por eso que te suceden las cosas que te suceden”. Pero él dijo: “No señor. Yo no soy un pecador”. Porque él estaba parado firme sobre esa justicia de Dios, ese holocausto. Él lo había ofrecido. Eso era todo lo que él tenía que ofrecer. Eso era todo lo que Dios requería.
69Y ¿se fijaron Uds.?, que después de que el Espíritu de Dios había venido sobre el profeta y que todo resultó bien (¿ven Uds.?) Dios le restauró a Job, ¿qué? Él le restauró su… Donde él había tenido diez mil cabezas de ganado, Él le dio veinte mil cabezas de ganado. Donde él había tenido cuarenta mil ovejas, Él le dio ochenta mil ovejas. ¿Ven? Y le restauró todo lo que él había tenido.
70Y ¿se fijaron?, dice: “Y Él le restauró sus siete hijos”. ¿Ven? Él le dio a Job sus siete hijos. No que le dio otros siete hijos, sino que Él le dio a Job sus siete hijos. Miren, ¿qué era? ¡Su casa!; “Tú y tu casa”. Pues él era justo, porque él estaba parado firme en todo lo que Dios nos dio para ser justos, o mejor dicho, todo lo que Él le dio a él, fue ofrecer ese holocausto. Y él sabía que eso era la Palabra de Dios, y que no podía fallar. Así que, ¿han pensado alguna vez dónde estaban esos hijos? Ellos estaban en el Cielo esperándolo. ¿Ven? Él está con ellos hoy. Y Dios salvó a los hijos de Job. Ellos estaban en el Cielo esperándolo. ¿Ven?
71Ahora, si Job actuó en base a la mismísima cosa que Dios le dijo que hiciera, (la única manera para ser justo, era ofrecer un holocausto; eso era justicia), y Él salvó a Job y a su casa, entonces: ¿qué es justicia delante de Dios? “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”.
72Así que, si yo estoy creyendo por mi casa y Uds. están creyendo por su casa, al creer eso, que confiamos en Dios, Dios cuenta nuestra propia fe por justicia, así como lo hizo con Abraham o con Job o con cualquiera de ellos. ¿Ven Uds.? Así que, nos es contada por justicia, y es así como Uds. y la casa de Uds. serán salvos.
73Oh, yo pienso que es una cosa maravillosa. Así que entonces, no sólo eso, pero yo me mantengo creyendo por todo hermano, por todos mis hermanos, por mi hermana. No sólo me mantengo creyendo eso, sino que me mantengo creyendo por toda persona que está en mi iglesia; me mantengo creyendo por todos Uds. Yo quiero que se mantengan creyendo por mí, debido a la justicia de fe. Nosotros no tenemos que ofrecer un holocausto; Cristo es nuestra ofrenda. Pero nosotros tenemos que tener fe en esa ofrenda que Cristo hizo, que Él nos hizo esta clase de—de promesa, que: “Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, eso haré. Todo lo que pidiereis orando, creed que lo recibiréis, y os vendrá”.
74Miren, si yo estoy orando que Dios salve a estos hijos adolescentes, y creo con todo mi corazón que Él lo hará (¿ven?), de esa misma manera Job se sostuvo. Dicen: “Oh, mira lo que está haciendo este muchacho”. A mí no me importa lo que él esté haciendo o lo que ella esté haciendo. Yo todavía he puesto a ese hijo en las manos del Dios Todopoderoso y mi… yo y mi casa seremos salvos. ¿Ven? Porque yo…
75Aunque pueda ser que yo parta antes que ellos sean salvos, pero de alguna manera antes que ellos partan de aquí, Dios los hará volver al camino. Yo—yo creo eso. De alguna manera u otra. Él lo hará tan desdichado para ellos, a tal grado que tendrán que hacerlo. ¿Ven? Y de esa manera yo creo que es: “Serás salvo, tú y tu casa”.
76He visto a muchos que… Yo he observado eso ocurrir en mis reuniones. Muchas veces un muchacho llega allí que toda su vida ha sido difícil. Él se arrodilla y empieza a llorar, y se levanta, dice: “Bueno, yo tuve una querida madre anciana. Oh, si ella está en el Cielo esta noche, yo sé que ella está mirando hacia abajo y está contenta de verme en este altar”.
77¿Ven? La razón es que, esa madre anciana oró y creyó. ¿Ven? Ella partió hace mucho, pero allí están esas oraciones. Porque la justicia… ¿Ven?, “serás salvo, tú y tu casa”. Dios sabe cómo obrar. Él sabe cómo hacerlo. Él sabe cómo hacerlo todo exactamente correcto.
78Como dije el otro día: cuando hemos nacido del Espíritu de Dios, Dios no es débil en un lugar y fuerte en otro. Si Uds. tienen una sombrita de Dios en Uds., sólo lo más mínimo de Dios, entonces tienen todo el poder. Uds. tienen suficiente poder dentro de Uds. como para crear un mundo, e ir y vivir en él. Pero por supuesto, ese poder está controlado por la fe. Si no fuera así, todos tuviéramos un mundo allá, viviendo en él. Pero si Ud. es un hijo de Dios o una hija de Dios, Ud. tiene el poder de Dios dentro de Ud. ¿Ve? Así que entonces, Ud… Esa ley sostiene esa fe en una cierta cosa.
79Ahora, tomémonos por ejemplo a todos nosotros, por así decirlo. Nosotros en un tiempo mentíamos, robábamos, maldecíamos, decíamos groserías, y hacíamos todo lo que era malo. Bueno, un día cuando aceptamos a Cristo, ¿qué hizo Él? Él se dio a conocer, tan pronto como lo aceptamos a Él… Eso es fe, al igual que Pablo le dijo al romano que tuviera: “Cree”. Exactamente lo que Job hizo: creyó. ¿Ven? Y tan pronto como aceptamos a Cristo como nuestro salvador, inmediatamente recibimos la fe suficiente, a tal grado que nos fuimos y no mentimos más, no robamos más, no engañamos más. ¿Ven? Sin… ¿Por qué? Nosotros andamos por encima de ese pecado en el que solíamos andar. A nosotros—a nosotros se asignó tanto así de fe. ¿Por qué? Porque creemos que somos salvos. Así que entonces, andamos por encima de eso, porque creemos que somos salvos.
80Ahora, escuchen esto antes de que pase a las preguntas. ¿Ven? Hermano, hermana, voy a decirles un pequeño secreto de mí mismo. ¿Ven? Me imagino que Uds. con frecuencia se han preguntado cómo es que yo veo esas visiones y cosas, qué es lo que lo hace. Es porque Él me encontró esa noche y me dijo eso (¿ven?), que esto sucedería. Yo lo creo. Yo lo creo solemnemente. Y cuando voy a orar por los enfermos, si percibo que algo está por suceder, ellos están a punto de sanar. Así que, siempre está correcto. Y de esa manera tenemos que hacerlo con nuestra familia, con todo lo que pidamos; debemos orar; y Dios respeta la fe (¿ven Uds.?), el creerlo. Debemos creer que está correcto.
81Ahora, con ese pedacito de Dios, cuando Ud. dice: “Sí, Señor Jesús, yo soy un pecador. No soy digno de Tu amor, pero Tú me amaste, así que yo te acepto como mi Salvador”. Inmediatamente, Ud. sale de allí, y, ¿qué sucede? Ud. deja de mentir. Ud. deja de engañar. Ud. deja de robar. Ud. deja de hacer las cosas que no debería hacer. ¿Por qué? Porque Ud. cree que es un Cristiano, Ud. se levanta de allí; pasa a otro nivel. Ahora, ¿ve?
82Ahora, si Uds. están enfermos, aquí hay sanidad. Simplemente créanlo. Miren, Uds. no pueden hacer como que lo creen. Algo tiene que sucederles a Uds., al igual que su conversión. Tiene que suceder.
83Yo le estaba diciendo a mi esposa el otro día cuánto la amaba. Así que, me imagino que ella no quiere que yo hable acerca de esto. Pero lo hago en privado, así que creo que puedo hacerlo en público ahora mismo. Yo le estaba diciendo cuánto la amaba y cómo siempre la he amado desde el principio. Yo dije: “A mí no me importa…” Ella dijo: “¡Oh, Bill!” Ella dijo cuánto… estaba hablando de qué tan gorda se estaba poniendo y su cabello volviéndose canoso. Yo dije: “Cariño, tú pudieras estar así de ancha y sin cabello, pero yo todavía te amaría de todas maneras”. ¿Ven? Porque tiene que haber algo allí que Uds. tienen que… tiene… Uds. tienen que tener eso de que Uds. aman a alguien. Y a menos que esa persona ame a esa otra persona…
84Esto es para Uds. jovencitas que no están casadas (¿ven?), y Uds. jovencitos. Cuando Ud. encuentra esa muchacha que Ud. ama, y hay algo al respecto que Ud. sabe que la ama, y eso lo concluye, o Ud. lo ama a él y eso… a Ud. no le importa si él es bien parecido, o si él no es bien parecido, o si ella es bonita o no es bonita, eso no importa, sino que Ud. la ama de todas maneras, miren, es mejor que se fijen bien, mediten muy bien en eso, porque eso es… eso es algo muy decisivo. Y yo… eso… Un—un matrimonio basado fuera de eso de seguro va a caer, o nunca tendrá éxito. Ellos nunca serán felices. Miren, yo dije eso para llegar a una cosa que quiero decir.
85Amigos: una conversión fuera de esa misma cosa, tampoco durará. Cuando Uds. van a la iglesia y—y dicen: “Bueno, yo me voy a unir a la iglesia y me voy a bautizar”. Si eso no viene de un corazón que ama a Dios, no llegará a ningún lado. Uds. simplemente… Todo lo que Uds. harán es unirse a la iglesia y ser bautizados.
86Pero cuando Uds. se convierten a Cristo, tienen un amor hacia Cristo, entonces Uds. acumulan una fe en Cristo, igual que la acumularán para su esposa o para su esposo. Uds. acumulan una fe en la que Uds. andan. Yo no sé, Uds. sencillamente… Hay algo en Uds., que Uds. sencillamente reciben una… algo que los ancla allí. ¿Ven?
87Bueno, de la misma manera es con Cristo. Lo que Cristo dice, Uds. lo creen. Y Uds. se quedan fijos con eso. Y de esa manera… Sencillamente los eleva a Uds. por encima de eso, y Dios lo trae a cumplimiento y cumple Su promesa: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”. 88 Así que miren, simplemente pensé que diría eso. Y yo—yo tomé demasiado tiempo para ello, treinta minutos para decir eso. Pero Uds. saben lo que quiero decir ahora. Eso es lo que es.
89Si Uds. pueden creer en el Señor Jesucristo, no únicamente para salvación para Uds. mismos, para sus amados, para la sanidad de un—un hijo, o para una madre, o para cualquier cosa que Uds. deseen que sea correcto… Y Uds. saben que si desean algo que no es correcto, Uds.—Uds. no tendrían la fe suficiente como para pedirle a Dios, en primer lugar, porque Uds. saben que no es correcto. ¿Ven? Si Uds. son sinceros y saben que es correcto, entonces pueden pedirle a Dios con un corazón limpio, sabiendo que no es un motivo egoísta, y su objetivo y motivo están exactamente correctos, entonces pídanle a Dios. Y como un niño, crean que lo recibirán, y lo obtendrán. Yo sé eso.
90Miren, yo vine a Cristo cuando tenía la edad como de uno de estos jovencitos aquí, me imagino. Yo tenía como unos veinte años de edad. Y yo— yo le he servido a Él todo este tiempo, y tengo cincuenta y dos, voy a tener cincuenta y tres en mi cumpleaños. Y puedo decir sinceramente que nunca le he pedido a Cristo sinceramente por algo, que sea… miren, que verdaderamente le haya pedido sinceramente, algo que fuera para bien, que no me lo haya dado o dicho por qué no me lo pudo dar. Y luego después, me di cuenta que fue bueno que no lo obtuve. ¿Ven?
91Pero sólo recuerden que cuando Uds. creen en Él, tienen fe en Él, y confían en Él, no—no traten de empujarse Uds. mismos a hacerlo. Sólo quédense con Él y vengan a cuentas con Él.
92Igual que si Uds… si yo fuera al hermano Welch aquí para pedirle prestado mil dólares. Me imagino que no podría conseguirlos, porque él quizás no los tendría. Pero si él los tuviera, yo—yo podría conseguirlos. Miren, yo vendría y trataría de exponer el caso. Si yo viniera y dijera: “Welch, dame mil dólares”. Esa no es la manera de hacerlo. Esa no es la manera de pedirle a Dios. Yo vendría; yo le diría al hermano Welch, le diría: “¿Podría hablar contigo unos minutos, hermano Welch?” “Seguro, hermano Branham”.
93Nos iríamos a un lado y nos sentaríamos, y yo diría: “Hermano Welch, en primer lugar, quiero preguntarte: ¿tienes mil dólares que pudieras prestarme?” Bueno, él… si él… Nosotros—nosotros somos amigos. O él me estuviera pidiendo a mí, o yo a él, o uno de Uds. hermanos, sería lo mismo. Nosotros diríamos: “Sí”.
94“Miren, aquí está por qué… lo que yo quiero”. Yo le expondría el motivo y le mostraría. Yo diría: “Hermano Welch, yo estoy aquí en una reunión. Yo estoy absolutamente en un apuro. Yo—yo tengo que irme de la ciudad, y tengo una deuda de mil dólares. Yo—yo tengo que conseguir el dinero de alguna parte. Mira, el Señor puso en mi corazón que viniera a ti”. Y yo se lo explicaría a él. “Ahora, mira, de otra reunión que tuve en un cierto lugar, me vienen mil dólares, los cuales recibiré en tres meses a partir de hoy. Yo puedo pagarte. Te pagaré interés, si tú lo quieres”. Y le expondría todo y le explicaría el por qué. “Yo no quiero irme de esa ciudad así; es una mancha en mi nombre si hago eso. Y luego ellos van a decir: ‘Él no es nada más que un engañador y un ladrón, yéndose de la ciudad debiendo dinero’”. ¿Ven lo que quiero decir? Yo se los explicaría a Uds. Me sentaría como un hermano y lo hablaría con Uds.
95Bueno, yo creo que si hiciera eso y—y Uds. me aman como me aman, Uds.—Uds. harían cualquier cosa. Uds.—Uds. empeñarían un automóvil o venderían algo de la casa para conseguir el dinero. Ahora, ¿ven? Uds. lo harían. Cualquiera de Uds. lo haría. Y yo lo haría por Uds.
96Pero la cosa correcta sería sentarnos y hablarlo uno con el otro, hacerles—hacerles a saber a Uds. (¿Lo ven?), expresar nuestros sentimientos uno al otro. “Tú eres mi amigo, esa es la razón que vengo a ti”.
97Miren, de la misma manera es con Cristo. Digan: “Tú eres mi Señor. Yo—yo estoy—yo estoy enfermo. Yo… El—el doctor dice que no puede hacer nada por mí. Pero—pero yo sé que Tú sí puedes, porque Tú eres mi Señor”. Y—y simplemente—simplemente háblenlo con Él hasta que entonces sientan que—que—que lo reciben. Y esa es la fe de Uds. “Fe es la sustancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que no se ven”.
98Y yo… cuando yo me siento de esa manera, es como si ya lo hubiera recibido. Seguro, puedo seguir adelante, porque ya lo recibí. ¿Ven?, ya… Miren, Él ya me prometió que lo recibí, así que eso—eso lo concluye. Y simplemente continúo aferrado de eso, esperando. Finalmente, cuando menos piensan, ahí viene derramándose por los corredores del Cielo. Y Uds.—Uds. lo reciben. Pero eso es, ¿ven Uds.? “Serás salvo, tú, y tu casa”.
99Y si Uds. no los ven a todos ellos salvos antes de que Uds. partan de la tierra, Uds…. ellos estarán allá cuando Uds…. en el momento, cuando la gran Venida venga, estarán allá.
100Ahora, ¿entienden lo que quiero decir? ¿Ven? Es por fe que hacemos todo. Crean en el Señor. Crean en el Señor para un trabajo. Crean en el Señor para conseguir… para que les dé la esposa que deberían tener. Crean en el Señor para que les dé el esposo con el que deberían casarse. Crean en el Señor que les envíe muebles nuevos. O si la—si la tinaja está vacía y la botija está seca, y no hay comida y los niños tienen hambre, crean en el Señor.
101Crean en el Señor para todo. ¿Ven? Mientras sea algo correcto, crean en el Señor y “serás”, (¿ven?), vendrá. Yo nunca lo he visto fallar en toda mi vida. Dios los bendiga.
102¿Qué les parece si me leen algunas de esas preguntas? ¿Pudieran leérmelas? Yo—yo espero contestar estas correctamente. No quiero retenerlos mucho tiempo, miren, quizás como unos diez minutos, y—y—y así darle a él, (a Jimmy), un poquito de tiempo para que las estudie allí y vea si yo… Y ellos me van a preguntar directamente, sin haberlas leído. Así que, si no puedo contestarlas, bueno, Uds. entenderán.
103Pero, ¿entienden ahora lo que quiero decir acerca de “creer”? “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa”. Crean por Uds. mismos, y crean por su casa, y Uds. lo recibirán. Digan: “Bueno, el doctor dijo que yo no puedo sanar”. Bueno, si pueden creer en el Señor, Uds. pueden sanar.
104“Bueno, yo—yo no tengo trabajo”. Pero si cree en el Señor (¿ve?), Ud. tendrá trabajo. “Y yo—yo no sé qué hacer con respecto a esta situación”. Crea en el Señor. Miren donde Él me tiene ahorita, y a mi esposa que está allí. Yo siempre he pensado que el Señor quiere que me vaya de Jeffersonville. Miren, he llegado a un punto en que simplemente tuve que encomendarme a Él. 105 Así que, aquí estoy. Él sabe en qué posición estoy aquí mismo esta noche. Así que, adondequiera que Él quiera que vaya, iré. Y lo que Él quiera que haga, lo haré. Y estaré en esa posición hasta que Él me diga. ¿Ven Uds.?
106Muy bien, Jimmy, ¿ya las tienes, hijo? [El hermano lee una pregunta: “Cuando el rapto suceda, ¿todas las familias de los creyentes, esposa e hijos, se irán? Ellos están en fe y confiando en Jesucristo como Señor”— Ed.]
107Sí, sí. ¿Toda la familia se irá en—en el—en el rapto? ¿Ven?, sí. ¿Ven? Ahora, si Uds. se fijan, el rapto va a ser una cosa universal. Y ¿cómo…? ¿Captaron todos Uds. bien esa lección el domingo? ¿Todos Uds. la entendieron bien tocante a cuán cerca estamos del tiempo, Las Setenta Semanas De Daniel?
108Todos Uds. estuvieron allí el domingo, ¿no es cierto? Sí. Muy bien. Bueno, yo pienso, Hermano Welch, que Ud. tiene una cinta de ello. Y algunos de Uds. pudieran oírla. Y—y Uds. tienen el diagrama de ello, creo yo, ¿no es así? Cópienlo; y—y para aquellos que no estuvieron allá, quizás se lo expliquen a ellos (¿ven Uds.?), para que así ellos—ellos puedan captarlo. Yo quiero que vean por la Escritura que yo no tuve ni una sola palabra que decir en esto. Las Escrituras sencillamente lo prueban, que estamos—estamos en el tiempo del fin.
109Miren, hoy estábamos hablando, los hermanos. Uds. dicen: “Bueno, hermano Branham, si Ud. cree que el rapto está así de cerca, entonces, ¿por qué va Ud. a pescar?” Si yo pudiera mi mente constantemente en ello, casi me volvería loco. Cuando uno piensa de las decenas de millares de gente allá en pecado que no conoce a Cristo, y yo pienso: “Heme aquí, ¿qué puedo hacer?”.
110Pero esto es lo que pienso. Yo no puedo salvar a ninguno a menos que Dios lo llame. ¿Ven? Yo no puedo hacerlo. Y yo no pudiera salvarlos de todas maneras. Sino que: “Todo lo que el Padre me ha dado, vendrá a Mí”. Así que, si Él no me dice adónde ir, entonces ¿qué puedo hacer yo? ¿Ven?
111Así que, la cosa que hago, es no estar—no estar todo preocupado al respecto. Eso sería peor que todo. Yo estoy contento al respecto. Yo estoy— yo estoy todo empacado y listo, Uds. saben; “cuando llegue el momento, Señor, aquí estoy”. Sólo estoy esperando.
112Y, miren, esto es lo que sucede. Los—los santos raptados, como Uds. se fijaron en el diagrama el domingo… Miren, lo hermanos pentecostales de la edad temprana… o mejor dicho, los hermanos pentecostales de la edad tardía no dan ese… no les dan bastante crédito a aquellas iglesias del pasado allá, yo no creo. Pero yo creo que todo Cristiano nacido de nuevo… Y, ¿cómo nacemos de nuevo? Cuando creemos en el Señor Jesucristo (¿ven?) y aceptamos…
113Ahora, yo no creo que es nada más porque Ud. dice en su mente que cree. Yo creo que su vida dice si Ud. verdaderamente es Cristiano o no. Yo… Ud. dice: “Qué…”
114Hoy, la señora de allá dijo algo acerca de que era una—una Cristiana o algo así. Y ella dijo: “Y, ¿a qué denominación?” ¿Ven?, rápidamente ellos quieren saber a qué denominación. Yo dije: “No pertenezco a ninguna denominación, simplemente soy Cristiano”. ¿Ven Uds.? Un Cristiano…
115Uds. dicen: “Bueno, un Cristiano significa un Cambelita”. No, eso es—eso es… Ellos simplemente los llaman Cristianos, pero eso no significa ser Cristiano. Yo conozco a muchas personas que pensé que pertenecían a la Iglesia Cristiana, que no eran Cristianas. Y los ministros Cristianos le dirán a Ud. la misma cosa de la Iglesia Cristiana, que ellos tienen muchos miembros que no son Cristianos.
116Pero ser Cristiano no es una iglesia a la que Ud. pertenece; es una experiencia que Ud. ha tenido de haber nacido dentro de la familia de Dios.
117Ahora, fíjense en eso… el rapto será universal, porque Él dijo: “Habrá dos en el campo, y tomaré uno y dejaré al otro. Habrá dos en la cama; tomaré a uno y dejaré al otro”. ¿Ven Uds.? Cuando es de noche en un lado de la tierra, cuando dos estén en la cama, será el tiempo de la cosecha en el otro lado de la tierra, cuando estén dos en el campo. ¿Ven? Y eso muestra que vendrá un rapto bien grande; saldrá del mundo ¿Ven? “Dos en el campo, y tomaré a uno, y dejaré al otro”. Dos en la cama; tomaré a uno y dejaré al otro”.
118Ahora, nosotros—nosotros vemos que… Y entonces todos los que fueron hallados escritos en el Libro fueron liberados en ese día de esa… antes de esa tribulación. Así que, si sus niños, si su madre, sus amados, quienes sean ellos, si sus nombres están escritos en el Libro de la Vida del Cordero, mis preciosos niños, Uds. estarán allí.
119No importa dónde estemos, si—si yo… Si voy volando a ultramar, y el—el avión explota en el aire y yo… Uds. ni siquiera encuentren un pedazo de mí, de—de—de este cuerpo, eso no tendrá ni una sola cosa que ver con ello. ¿Ven? Yo estaré allí de todas maneras. No se preocupen por eso. Yo estaré allí para estrecharles la mano y—y alabar al Señor con Uds. y coronarlo a Él Rey de reyes y Señor de señores. ¿Ven? Me supongo que quizás del cuerpo de Pablo, ni siquiera queda casi ni una pizca de polvo. Pero todos los materiales que formaron su cuerpo están en alguna parte. Así que, ellos serán reunidos en aquel día.
120Cuando Uds. muren, Uds. realmente no mueren. Un Cristiano no puede morir. No hay tal cosa como muerte para un Cristiano, no en la Biblia. Como cuando Lázaro… Él dijo… ellos dijeron… “Nuestro—nuestro amigo Lázaro duerme”, dijo Jesús. ¿Ven?, Él nunca dijo que estaba muerto. Dijo: “Él duerme”. Ellos dijeron: “Oh, bueno, si está durmiendo, me—me supongo que él está bien entonces. Él debe estar mejorándose”. Así que, Él tuvo que hablar en el lenguaje de ellos. Él dijo: “Miren, en otras palabras… En vuestro propio lenguaje, él ha muerto. Y me alegro por vosotros, de no haber estado allí. Yo voy para despertarle”. ¿Ven? Oh, sí. ¿Ven? “Duerme”; vean que Él todavía tenía Su propio… ¿Ven? “Para vuestra causa—para la manera en que Uds. lo saben, él ha muerto. Pero para Mí, él está durmiendo, y Yo no voy a—Yo no voy a resucitarlo. Yo voy a despertarlo. ¿Ven?, Yo voy a despertarlo”.
121Y así que, Uds.—Uds. se fijan que cuando Jesús murió… ¿Ven?, hay tres partes del cuerpo. Un alma… Tres partes de nosotros: alma, cuerpo, y espíritu, como Uds. lo vieron en Las Siete Edades De La Iglesia; yo las dibujé: cinco entradas al cuerpo: vista, gusto, tacto, olfato, y oído; y conciencia y lo demás para el alma. Y luego para el espíritu, hay una sola avenida: esa es la… su propio libre albedrío, eso es lo que hace una decisión. ¿Ven Uds.? Uds. pueden rechazarlo o—o pueden aceptarlo. Y así que, miren, cuando una persona acepta a Cristo y es salva, toda su casa, toda su familia, toda familia de la tierra será salva. Ahora, cuando… o entrarán.
122Cuando Cristo murió, Él encomendó Su Espíritu a Dios antes de dejar la—la cruz. Él dijo: “En Tus manos encomiendo Mi Espíritu”. Y la Biblia dice que Su alma fue al infierno y le predicó (eso es Su conciencia y lo que Él era…) a los espíritus que estaban encarcelados y Su cuerpo fue al sepulcro.
123Ahora vean, Él estaba detrás de una barricada de Escrituras. Él no podía resucitar por tres días. Y Su Espíritu estaba Allá en la Presencia de Dios. Ahora, después de tres días, esa barricada fue derribada, porque la Escritura fue cumplida. Y Su Espíritu fue al alma, y el alma fue al cuerpo, y Él resucitó. Antes de morir, Él dijo: “Yo tengo poder para poner Mi vida. Tengo poder para volverla a tomar”.
124Ahora, piensen en ello. Todos Uds. aquí esta noche, hasta donde yo sé, son Cristianos. Ahora, miren. La cosa que está dentro de Uds. ahora, el Espíritu que está dentro de Uds. ahora, es el mismo Espíritu que los resucitará. Uds. tienen poder para poner su vida; Uds. lo están haciendo ahorita por Cristo. Y entonces, Uds. tiene poder para ponerla y poder para volverla a tomar.
125Pues es el mismísimo Espíritu de Dios que está dentro de Uds. que los resucita, es el mismísimo Espíritu de Dios que estaba dentro de Cristo, que lo resucitó a Él. Así que, Uds. tienen poder para ponerla, y tienen poder para tomarla.
126Y cuando Uds. mueren o… y Uds…. Cuando nuestros amados o alguien parte antes que nosotros, ellos no están muertos. El espíritu de ellos está con Dios. El alma de ellos está bajo el altar de Dios. El cuerpo de ellos está en la tumba, y ellos saben exactamente dónde está.
127Así que, ¿qué sucede? Cuando la Escritura se cumple completamente, como dice la Biblia que: “Estas almas bajo el altar, están clamando: ‘¡Señor!, ¿hasta cuándo?, ¿hasta cuándo?’” Ellos quieren regresar a la tierra y estar en cuerpos. Él dijo: “Todavía un poco de tiempo, hasta que vuestros consiervos hayan sufrido como Uds., por el testimonio de Cristo”. Entonces Uds. ven que cuando esa Escritura se cumple, entonces esos espíritus descienden directamente bajo el altar allí y recogen esa alma. Esa alma va abajo y recoge el cuerpo, y ahí están Uds., resucitados. Piénsenlo. El Espíritu Santo que está en este mismo edificio esta noche, el Espíritu Santo que está aquí mismo dentro de mi corazón, me resucitará en el día postrero.
128Este Espíritu Santo que está dentro de mí ahora, se encargará de que yo tenga un cuerpo joven inmortal y nunca… El Espíritu Santo que está dentro de Uds. se encargará de que los cabellos canosos desaparezcan y lo que sea. Y Uds… y la vejez, si Uds. están muy ancianos y con barba colgándole, y caminando de esa manera, eso no hace ni una pizca de diferencia. Ese mismo Espíritu Santo, Él instantáneamente lo regresará en ese día a ser un hombre joven y una mujer joven. Esa es la Biblia. Eso es correcto. El Espíritu que está dentro de nosotros ahorita, ahorita. No uno que vendrá, sino el que está dentro de nosotros en este momento. Es Dios dentro de Uds. ahora. Y Él resucitará… Uds. se pueden resucitar a Uds. mismos. Y, ¿por qué no lo pueden hacer en este momento? Porque, vean, hay una Escritura deteniéndolos; Uds. tiene que esperar hasta el rapto.
129¿Ven?, ahí lo tienen. Uds. tienen que quedarse allí mismo. ¿Ven? A Uds. no se les permite llegar a esta altura. Si fuera así, bueno, nosotros… yo diría que nos edificaríamos un pequeño mundo privado. Uds. vivirían en un mundo y yo en otro, y luego no habría la Venida del Señor Jesús. Y, ¿qué sería eso? ¿Ven?
130Pero Uds. tienen poder para hacerlo. Sólo la sombra más pequeña de Dios podría hacer cualquier cosa. Porque, ¿ven?, Él es—Él es omnipotente. Uds. saben lo que omnipotente… Él es infinito, infinito, infinito y omnipotente. Eso es infinito, no hay… Bueno, Uds.—Uds.—Uds. sencillamente no pueden explicarlo, Uds. saben. Infinito es igual que en una cámara, infinito. Es sencillamente de allí en adelante.
131Y entonces, omnipotente significa “todo poderoso”. Él es todo el trayecto… Estando allá parado y mirando a través de un telescopio, y podía ver ciento veinte millones de años luz espacio, cuando ese—cuando ese astrónomo me llevó arriba para mirar… me permitió ver a través de ese telescopio grande esa noche. Podía ver a ciento veinte millones de años luz en el espacio.
132Bueno, Uds. hablan acerca de Júpiter y Marte y esa estrellas que ven ahora, pues, ¡qué cosa!, piensen en cientos… la luz viaja como a unos… ¿Qué es? Ochenta… Ciento ochenta y seis mil millas por segundo, ciento ochenta y seis mil millas por segundo. Y le toma ciento veinte millones de años. ¡Fiuu! En un segundo viaja ciento ochenta y seis mil, y al calcularlo a ciento veinte millones de años, entonces, ¿qué tiene Uds.? Esas son millas. ¡Oh, hermanos! Lo hace a uno sentir como que uno es—uno es simplemente… ¿Ven?
133Pero miren, y luego más allá de eso, hay tantas lunas y estrellas como las que… Y Él las sostiene con el poder de Su propia Palabra. Y esa mismísima cosa que las sostiene a ellas, está dentro de Uds. cuando son Cristianos. ¡Oh, hermanos! ¿Ven?, ¿ven?, ahí lo tienen. Así que, allí… Eso es lo que Uds. son.
134¿Ven?, la gente trata de pensar: “Bueno, yo soy un Cristiano. Me imagino que tengo que andar como un títere”. No, Ud. no tiene que andar así. Uds. es un Cristiano, hermano. Eso es lo más elevado… Ud. es un hijo de Dios. Nuestro Padre es Rey. Seguro que sí. ¡Amén! Y nuestro Padre siendo Rey, nosotros somos—nosotros somos Sus hijos. Nosotros somos príncipes y princesas (¡amén!) de un Rey. ¿Ven? Es lo más elevado que hay, lo más elevado que puede haber. El mismo Espíritu de nuestro Dios está dentro de nosotros. Eso es. Así que, ¿qué nos importa lo que suceda aquí? ¿Ven? Ese lugar es el que cuenta. Este sólo es un tiempo de prueba. Cuando el Padre termine, ¡nos vamos! ¡Nos vamos al Hogar! ¿Ven? Así que, ¿qué importa eso?
135Así que, entonces, con eso en mente, crean en el señor Jesucristo si sus hijos no son salvos, hasta que sean salvos. Y Jesús dijo: (miren, recuerden: San Juan 5:24): “El que oye Mis Palabras y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá al juicio”.
136Entonces, si él no va a venir a juicio, ¿a dónde va a ir él? ¡Se va a ir en el rapto! ¿Ven? Porque el juicio es después del rapto. ¿Ven? “No vendrá a juicio, mas ha pasado de muerte a Vida”, porque él ha creído en el Señor Jesucristo. ¿No es eso maravilloso? Así que ellos… sus hijos estarán Allá con Uds. Sus amados estarán Allá con Uds. Y yo espero estar Allá con Uds. Amén.
137Muy bien, ¿tienes otra allí, Jimmy? [El hermano Jimmy lee la siguiente pregunta: “Nosotros entendemos que el mundo fue hecho por la fe. ¿Explicaría Ud. por favor un poquito sobre la fe?”—Ed.] El mundo fue formado… Miren, en Hebreos nos damos cuenta que… Nosotros entendemos haber sido formado el universo de—de lo que no se veía.
138Miren, yo—yo trataré de ser rápido, porque no me había fijado que había todas esas pequeñas… todas esas preguntas allí. Ahora, tomemos… regresemos al pasado en un pequeño viaje. Ya son las diez, y le dije a mami que estaría listo a las diez para irme. ¿Tienen—tienen Uds. mucho sueño como para esperar un momento? O ¿Están demasiado cansados? ¿Ven?
139Bueno, miren. Antes de que hubiera cualquier cosa, veamos antes de que hubiera una luz, antes que hubiera un mundo, antes de que hubiera una estrella, antes de que hubiera un átomo, antes de que hubiera una molécula, ahí estaba Dios. ¿Quién es esta Persona, Dios? ¿Es Él aire, es Él luz, es Él…? Él es Dios. Eso es todo lo que uno puede decir. ¿Ven?
140Sólo piensen: una molécula… Dentro de un pequeño átomo hay tantas moléculas. ¿Ven? Y luego más allá de la molécula, antes que aun hubiera una de ellas, todavía existía Dios. Él era todo, llenaba todo. ¿Ven?
141Miren, en este Dios… Miren, vamos—vamos a hacerle una pequeña—una pequeña forma para que puedan entenderlo. Miren, dentro de esta—esta Persona, de Dios… Dentro de—de esta Persona había un… habían atributos. Y esos atributos eran de ser Padre, de ser un Sanador, de ser un Salvador; eso es lo que estaba dentro de esta gran Persona, el que fue antes que una molécula o cualquier cosa, cuando no había moléculas, pero allí todavía existía Dios.
142Ahora, allí adentro había atributos de ser Padre, de ser un Hijo, de ser un Salvador, de ser un Sanador, de ser todas esas cosas. Ahora, esta Persona que tiene esto… miren, si—si esta Persona, Dios…
143Miren, lo que Él hizo… La primera cosa, digamos que Él creó (hasta donde sabemos, la más pequeña que podemos desintegrar) fue una molécula. Y después que Él creó una molécula, Él creó cien billones de ellas en unos segundos. ¿Qué hizo Él? Él las habló a existencia. Y miren, Uds…. Aquí habría una buena lección, aquí mismo, si tuviéramos tiempo para entrar en ello. ¿Ven?
144Miren, Él lo habló. Y cuando lo habló, las moléculas empezaron a dar vuelta. Luego Él dijo: “Que haya átomos”. Y hay leyes de los átomos. Y ellos todavía permanecen en esa ley; ellos están… todavía siguen su curso. Todo sigue su curso en las leyes de Dios.
145Como el hombre del que les estaba hablando, el anciano al que el hermano Banks Wood y yo fuimos a ver allá, Uds. saben. Él estaba hablando acerca de… Yo le pregunté… Él era un incrédulo, y le pregunté: “¿Cómo es que esa sabia deja el árbol en agosto y baja a las raíces? ¿Qué hace que lo haga? Él… ¿Qué hace que las hojas se pongan marrones?” Él dijo: “Porque la sabia…” “¿Qué…? ¿Por qué baja la sabia?” Él dijo: “Bueno, sencillamente—sencillamente se baja”. Yo dije: “¿Qué si no bajara?” Dijo: “El árbol moriría”. Yo dije. “Bueno, ¿qué inteligencia hace que esa sabia se baje a las raíces? Eche una cubeta de agua en un poste y vea si se va abajo en agosto”. ¿Ven? Yo dije: “¿Qué inteligencia hace que esa sabia deje el árbol y se vaya abajo a las raíces? Algo le dice que se vaya allá abajo, o se—se—se congelará y morirá, ese árbol morirá. ¿Ven? Y nosotros todavía no hemos tenido clima frío, o algo así. Pero…” Él dijo: “Bueno, eso—eso sencillamente es la naturaleza”. “Bueno, ¿qué es la naturaleza? Dígame ¿qué es la naturaleza?” ¿Ven? La naturaleza es una ley de Dios. Sí, es una ley de Dios.
146Miren, la fe es una ley de Dios (¿ven?), es la misma cosa. Todo este poder de Dios del que estamos hablando es accesible a nosotros por medio de la fe. “Todo es posible. Si dijeres a este monte: ¡quítate!, y no dudas en tu corazón, sino crees que será hecho lo que dices, lo que tú digas te será hecho”. ¡Accesible! Si Uds. tiene la ley, allí está. ¿Ven? La ley es la fe, que controla todas las cosas.
147Ahora, Dios creó moléculas por medio de Su ley. Eso es una ley de Dios. Luego Dios creó átomos. Luego, a partir de eso, Dios creó un sol. A partir de eso, del sol hizo las estrellas. De las estrellas… Esos son pedacitos de sol que salieron volando. ¿Qué tenía Él? Muy allá en el pasado eran Sus atributos desplegándose a sí mismos.
148Luego vino un mundo. Y después del mundo vino una creación. Y después de la creación, vino una ley para la creación. Después que hubo un mundo… ¿Qué creó a este mundo? ¿Cómo puede alguno explicarlo? Denle vueltas a una pelota de cualquier manera que Uds. quieran, arrójenla al aire, y no dará dos vueltas (dando un billón de vueltas por segundo), no dará ni dos vueltas en el mismo lugar. Y sin embargo, nosotros tenemos registros que en seis mil años, este mundo nunca ha fallado una sola vez de dar vueltas veinticuatro horas exactamente, sostenido en la nada. ¿Ven?
149¿Qué es eso? Esta gran Persona antes que existiese un mundo—antes que existiese un mundo, es esa gran Persona que estaba allí, una ley de Dios haciéndolo dar vueltas. La misma ley de Dios, Él simplemente lo habló a existencia. Él es un Creador. Él crea. ¿Ven? Y esa es la razón que el mundo fue hecho sin… Por fe, Dios hizo al mundo, debido a Su propia fe (¿ven?) hizo el mundo. Y así es como… Miren, Él…
150¿Ven?, Él continuó e hizo al hombre y a todos los animales, hasta que llegó al pecado. Pero Él no podía crear el pecado. Porque Él no puede ser justo y ser el Padre de justicia, y crear el pecado. Así que, ¿saben Uds. lo que hizo? Él creó al hombre a Su propia imagen, y sabiendo que él caería, lo puso sobre la base del libre albedrío. Él dijo: “Mira, no toques este árbol”.
151Ahora, Él no podía decir… Miren, Él sabía que él iba a tocarlo. Pero Él no podía… que él lo tocara. Porque Él dijo: “Si tocas este Árbol, vivirás; y si tocas este árbol, morirás”. ¿Ven?
152Y Él sabía que el hombre fracasaría, pero aun así, Él no podía hacer que fracasara. Él tenía que hacerlo por sí mismo. Así que, eso hace a Dios justo. ¿Ven Uds.? El hombre mismo cayó. Después que Él lo hizo tan semejante a Él mismo, lo puso sobre la base del libre albedrío, y por lo tanto, allí fue donde él cayó. Él cayó por su propio acto de libre albedrío.
153Y hoy día, cada uno de Uds. hijos y cada uno de nosotros adultos, estamos puestos ante esos mismos dos árboles. Podemos aceptar la Vida o rechazarla. ¿Ven? Así que, Dios sencillamente lo habló a existencia, y el mundo fue constituido. Este mismísimo piso es la Palabra de Dios. Esta cosa aquí es la Palabra de Dios. Nuestros cuerpos son la Palabra de Dios. Y todo lo que hay, es la Palabra de Dios. ¿Ven? Porque todos se originó de Dios. 154 Muy bien, señor. Ahora—ahora, si con eso no está bien, si eso no aclara la pregunta, bueno, Uds.—Uds. pueden escribirme una nota y traérmela a la iglesia…
155Muy bien, hermano Jimmy. [El hermano Jimmy lee la siguiente pregunta: “Primera de Corintios 16:12, explique…”—Ed.]
156Veamos, Primera de Corintios 16:12. Muy bien, señor. Un momento. Estos—estos pequeños—estos pequeños estudios en las Escrituras realmente podrían ayudarnos. Podrían… Pueden fortalecerlos a Uds. y hacerlos— hacerlos hombres fuertes y poderosos. ¿Dijiste dieciséis, hijo? [Espacio en blanco en la cinta–Ed.] “… sea…” ¡Oh, Dios mío! No puedo… no sé si pueda pronunciar ese nombre o no. A-na- t-e-m-a. M-a-r-a-n-a-t-a. Alguien que tenga otra Biblia, vea lo que… si tiene la explicación de eso. Es… anta… ¿Qué dice? Suena como que si fuera.... ¿Qué es, Fred? Consigue la… consigue otra… ¿Alguien tiene otra Biblia? Vea si está allí. Anatema. Bueno, ¿qué es un anatema? Miren, yo no sé lo que significa. ¿Tú sabes, Fred? ¿Alguien…? ¿Alguno de Uds. sabe lo que es antema? ¿Tienen un diccionario? Podemos encontrarlo en un momento. Consigan un diccionario.
157Muy bien, mientras que él está consiguiendo esa, quizás yo pueda contestar otra. Muy bien, señor. [El hermano Jimmy lee la siguiente pregunta: “Explique: ‘Yo veía a satanás caer del cielo como un rayo’”—Ed.]
158“Yo veía a satanás caer del cielo como un rayo”. En Lucas es en donde… ¿Da una Escritura allí? Sólo… Bueno, me supongo que eso es lo que es. “Yo veía a satanás caer del cielo como un rayo”. Ahora, eso… Miren, sólo explicaré esto brevemente, y si eso no lo explica, entonces Uds.—Uds. háganme saber, y entraré en detalle. Recuerden, nosotros—nosotros entraremos en eso cuando entremos más adelante en las Escrituras de nuestro estudio allí en ese… Uds. saben, Jesús….
159Eso fue inmediatamente después que Jesús le dio a Sus discípulos poder contra espíritus inmundos. Y ellos salieron echando fuera demonios. Los envió de dos en dos, y Él dijo: “Por camino de los gentiles no vayáis… sino id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Y yendo, predicad, diciendo: “El Reino de los cielos se ha acercado. Y sanad enfermos, echad fuera demonios”, y así sucesivamente. Bueno, luego… Y luego, ellos volvieron contentos regocijándose. Y Él dijo—Él dijo: “No os regocijéis de que vuestros nombres… No os regocijéis de que los demonios se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos”. Él dijo: “Yo veía a satanás caer del cielo como un rayo”.
160¿Ven? El poder de esa Iglesia moviéndose hacia adelante había perturbado todo el reino de satanás. ¿Ven Uds.? Y Él lo vio cómo caía de sus lugares. Porque Dios le había dado otra vez poder a Su Iglesia para ir a… Él lo vio cayendo del cielo como un rayo. Él fue echado fuera de los lugares santos y todo (¿ven Uds.?), por el poder de esos… por el poder de esa Iglesia, por el poder que ellos tenían. Jesús dijo: “Yo les doy autoridad sobre los espíritus inmundos”. ¿Ven? Y ellos verdaderamente perturbaron el reino de satanás. ¿Qué pudiéramos nosotros hacer con eso hoy? ¡Oh, alabado sea el Señor!
161Muy bien, Hermano Jimmy, quizás Ud. tenga otra. [El hermano Jimmy lee la siguiente pregunta: “Explique la sangre llegando hasta la brida de los caballos”.—Ed.] … La brida; el Armagedón (Ajá) en Apocalipsis…
162Miren, en los postreros días… Llegamos a un punto donde Tito en el año 70 después de Cristo sitió los muros de Jerusalén, y derrumbó los muros de Jerusalén. Se dice que hubo tanta sangre derramada entre ese… allí como entre un millón o más de judíos que estaban dentro de los muros, a tal grado que mataron incluso a mujeres, bebés… Y bueno, fue tan horrible a tal grado que… Ellos—ellos habían rechazado el Espíritu Santo.
163¿Ven?, miren, Dios, cuando Él… cuando ellos rechazaron a Cristo y lo llamaron belcebú, Él dijo: “Yo los perdono por eso. (¿Ven?) Yo los perdono”. Dijo. “Pero, algún día el Espíritu Santo vendrá” para hacer la misma cosa que Él estaba haciendo. Dijo: “Decir una palabra contra Eso no le será perdonado”.
164Bueno, ¿qué hicieron en el Día de pentecostés cuando ellos vieron a esa gente gritando, y danzando, y actuando como que estaban ebrios, gritando, y clamando, y comportándose de esa manera? ¿Qué dijeron ellos? Dijeron: “Ellos están llenos de mosto; están ebrios”, y todo así: Hechos 2. Y se burlaron de ellos y los llamaron de todo. ¿Qué sucedió? Eso los selló a ellos fuera del Reino de Dios. ¿Ven? Entonces cuando Jerusalén fue sitiada… Miren, vamos a llegar a eso en Apocalipsis 7; regresaremos a ello, para quien haya hecho la pregunta. Regresaremos a ello. Y luego… Y cuando ellos… Tito sitió los muros, dice la historia, según—según Josefo, el historiador primitivo que caminó en los días de nuestro Señor Jesús; y él era un gran historiador. Él dijo que aún la sangre fluía… salía afuera a chorros por las puertas así de esa manera, pues ellos mataron a tantos de ellos allí en una sola ocasión cuando entraron.
165Ahora, la Biblia predice que en los postreros días Él atrapará al catolicismo, al romanismo, y todas esas cosas, y ellos… comunismo, y a todos ellos juntos allí en los valles de Meguido, y habrá tal masacre entre ellos, que la sangre fluirá hasta el freno de los caballos, la brida de los caballos. ¿Ven?, eso es Apoca-… eso sucederá en…
166Pero gracias le damos al Padre Celestial, pues, yo no pienso que estaremos aquí. Por Su gracia, no estaremos. Estaremos en la Gloria para entonces. ¿Ven? Eso será inmediatamente después que los—los—los—los dos profetas hayan profetizado, en la batalla del Armagedón. Eso es cuando estas—cuando estas naciones gentiles se vuelven tan perversas, sólo siguiendo adelante, y la confederación de iglesias y todo eso se unan, y Dios se llevará a la Iglesia, la Iglesia Elegida al Hogar, de cada una de ellas. Y todas las vírgenes fatuas esperarán…
167Miren, la sangre que saldrá de las vírgenes fatuas y de todos ellos y del comunismo, llegará hasta las bridas de los caballos en aquel día, cuando todos ellos se reúnan allí, y Dios dijo que Él ejecutaría juicio contra ellos igual que lo hizo en—en los días pasados, Uds. saben, allí en ese valle. Y allí es donde llegará hasta las bridas de los caballos.
168¿Encontraste esa palabra? Ellos… Oh, ellos todavía están buscan-… Oh, es… Siga adelante, está bien.
169[El hermano Jimmy lee la siguiente pregunta concerniente a los tres espíritus inmundos.—Ed.] Esos salen de Apocalipsis, salen de la boca del falso profeta y del dragón y demás.
170Miren, vamos a abordar eso en nuestro estudio ahora (¿ven Uds.?), los tres espíritus inmundos son los tres ismos. Permítanme tipificarlo ahora para Uds. y Uds. verán dónde—dónde comenzó, dónde empezó. ¿Ven?
171Era comunismo, fascismo, nazismo. Ellos eran espíritus. El comunismo es un espíritu. Viene sobre Uds. ¿Ven? Es un espíritu. Y eso… Será algo semejante a eso, sólo que yo… Eso realmente no es, pero serán tres espíritus semejantes a esos, los cuales fueron en cierto modo los precursores de ello. Pero, por supuesto, Uds. saben dónde… Es en el Catolicismo. ¿Ven Uds.? Pero yo—yo—yo quiero corregir unas cuántas cosas en cuanto a eso, antes que lo diga (¿ven Uds.?), para estar seguro que sé lo que….
172Pero son tres espíritus, igual que el comunismo, y el fascismo… Y nosotros predicamos eso hace años, Uds. saben. Recuerden que les dije, dije que sería una—sería una—una cosa que acontecería, que sería… que todo terminaría en el comunismo. Y allí es donde ha terminado. De la misma manera será en este tiempo. ¿Ven Uds.? Serán—serán los tres espíritus inmundos que saldrán. Serán….
173Yo realmente, verdaderamente creo ahorita, sólo para explicarlo brevemente, si no les importa. Y si yo—si yo añado un poquito más a ello cuando lo vaya a explicar, bueno, Uds. dirán: “Ud. no lo explicó todo, esa noche allá”. ¿Ven? Si yo hago eso.
174Aquí está lo que yo pienso que será. Yo creo que es un espíritu, la virgen fatua, la confederación de iglesias, el judaísmo en el rechazo de Cristo, los judíos que lo rechazaron, y el Catolicismo. Porque Uds. ven de dónde salió; salió del falso profeta (¿ven?), de la boca del falso profeta el cual era del linaje papal, salió de la bestia. ¿Ven? Y todo es de dónde salió, Uds. pueden ver el respaldo de dónde viene.
175Y esos son los tres espíritus inmundos que preparan a todo el mundo para el Armagedón. ¿Ven? Esos son esos tres espíritus inmundos. Entonces Uds. encuentran eso allí en los tres Ayes. Uds. recuerdan que el otro día lo acabo de predicar. Yo dije… habrán siete últimas Plagas, Siete Sellos, y Tres Ayes y dos… tres espíritus inmundos, y todo eso; eso viene de eso.
176Muy bien, ¿tiene alguna otra?, ¿tiene? [Un hermano lee la siguiente pregunta: “¿Qué importancia tiene el río Éufrates por toda la Biblia espiritualmente hablando?”—Ed.] Sí. El río Éufrates, siempre ha sido un gran río, porque el río Éufrates tiene un lugar importante en la Biblia. Lo primero que nos damos cuenta, es que atravesaba el Edén; el río Éufrates lo atravesaba. La Biblia dice que atravesaba el Edén. La siguiente cosa que nos damos cuenta, es que el río Éufrates, también fue un río que atravesaba Babilonia, el mismo río. ¿Ven? El río Éufrates atravesaba Babilonia.
177Ahora, nos damos cuenta que el Ángel derramó su copa sobre el río Éufrates y lo secó, para que el rey del norte pudiera venir. Y yo pienso que de hecho eso será, será en el tiempo del fin cuando ellos entren en el Armagedón. ¿Ven?, ellos tienen que pasar allí por Egipto para llegar allá. Atravesar esos países; ellos tendrán que cruzar el Éufrates para llegar allá.
178Vean, el río Éufrates fluye hoy día. Nosotros—nosotros sabemos eso. ¿Ven Uds.? Y—y el Amazonas en Suramérica, y el Nilo en Egipto, y el Éufrates, y el… Oh, ¿cuál es ese otro? Hay dos ríos allá en… que nacen allá en el principio del Edén. Y el—el río Éufrates es para cuando este gran… abre camino para que él venga. ¿Ven?, abre camino para que el rey del norte venga, para los reyes. Eso será… eso sucederá durante el tiempo de la batalla del Armagedón en los postreros días. ¿Ven Uds.? Ese río Éufrates... ¿Fue esa la última? O… Esas eran todas.
179Miren, me imagino (¿ven?), acerca de esa… lo que es esa persona si ellos rechazan a Cristo. Es simplemente… Uds. pudieran buscarlo Uds. mismos en un—en un… en el diccionario. Porque no es algo que… Yo no lo diría—lo diría aquí ahora. Pero Uds. búsquenlo, y verán lo que significa. Si Uds. sólo pudieran, en otras palabras… Hay dos o tres lugares en las Escrituras a los que yo los pudiera referir que contienen cosas como esas. Como por ejemplo, en otras palabras, como por ejemplo, el rey Nabucodonosor dijo: “Cualquiera que no—que no se incline a este tal y tal… ante el Dios de Daniel y todo, que se les quite su casa, sus hijos sean quemados, y su casa sea hecha un muladar”. ¿Ven? Y sabemos lo que son esas palabras; son traídas y dichas de esa manera. Pero si Uds. buscan en el diccionario, les—les dirá lo que es (¿ven Uds.?), lo que eso es.
180Bueno, estas cositas son iluminantes, y yo—yo—yo no detallé mucho sobre ellas como debería haberlo hecho. Porque, ¿ven Uds.?, es una—es una… todos… Todos Uds. trabajan mañana, y yo voy a… y si es la voluntad del Señor, voy a Miami. Y son las diez y cuarto. Y no quiero retenerlos demasiado. Pienso que mis niños están dormidos, y me supongo que los de Uds. también están. Y así que allí estamos. Y—y a los niñitos les da sueño muy rápido. Pero quiero decir esto: esas fueron unas preguntas muy, pero muy buenas. Y quisiera que si tengo otra noche de preguntas o algo así, en el Tabernáculo, que todos Uds…. Si yo lo anuncio esa mañana, que Uds. me entreguen esas preguntas para que así yo tenga—tenga un poquito de tiempo para estudiarlas.
181Como Uds. saben, es improvisado, y luego uno—uno empieza a hablar, y yo soy una persona que tiene fama de tomar demasiado tiempo en cualquier cosa. Y si se fijan en mi técnica para predicar, esa es la razón que los retengo ahí todo el día (¿ven Uds.?), casi. Yo sencillamente predico demasiado extenso.
182Pero, ¿se fijaron en Billy Graham? Miren, Billy Graham es un predicador entrenado. Y él es un gran hombre. Y Billy Graham, él pone su texto allí. Él sólo se hace para atrás allí, y empieza a “martillar”, ese texto constantemente todo el tiempo. Él nunca permite que su tono de voz se baje, casi; sólo continúa “martillando” en ese texto. ¿Ven? De esa manera el Espíritu Santo lo tiene a él predicando. ¿Ven? Esa es su técnica de hacerlo. De esa manera él lo hace.
183Charles Fuller, muchos de Uds. lo han oído. Él es un anciano maravilloso. Y así que, Charles Fuller es un… algo así como un expositor de la Biblia. Él es un… a él le gusta enseñar y… cómo él hace las cosas, Uds. saben. Y todo, él sólo lo pone en Cristo, y es un gran maestro anciano. Uds. se fijan en lo que él hace. Él no predica; él simplemente enseña.
184Bueno, miren, si Uds. se fijan, en la manera sencilla que yo lo hago, pongo mi texto aquí, el texto que sea. Y me voy hasta allá y tomo mi contexto. Lo traigo aquí y me pongo en línea con mi texto. Y luego vuelvo allá, y tomo algo más. Y lo traigo aquí y lo pongo acá. Luego vuelvo allá y tomo algo más, hasta que lo traigo todo aquí, y luego “remacho el clavo” en el texto, todo al mismo tiempo.
185La razón que yo solía tener esos sermoncitos… Yo trataba de predicar. Por supuesto, Uds. han estado conmigo lo suficiente y saben que no soy un predicador. Pero esos como: ¿Crees Esto?, Háblale A La Roca, Venid, Ved A Una Mujer, y todos así, Uds. saben, unos de sólo tres palabritas. Sólo… Yo lo elaboraba todo en torno a la mujer en el pozo y lo que era. Y luego al fin llegaba al punto clave, ¿ven?: Venid, Ved A Un Hombre. Venid, Ved A Un Hombre. Luego, Háblale A La Roca. Yo tomo a Israel y los saco, y, ¿ven?, tomo mi contexto y lo pongo aquí en línea con mi texto; no he tocado mi texto todavía.
186Y Uds. se fijaron hace rato al explicar eso hace un rato, hice la misma cosa. Acerca de ese romano allí (¿ven?), diciendo: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo”. ¿Ven?, esa es una pregunta: siendo salvo. ¿Ven?, yo regresé y tomé todo lo que era eso, y lo saqué, y regresé, y tomé a Job, y a todos ellos, los puse aquí en—en línea, y luego lo “remaché”. Eso es lo que es; es fe. ¿Ven Uds.? Job usó fe. El romano usó fe. Nosotros estamos listos para usar fe y todo. ¿Ven?, sólo…
187Y yo pienso que de esa manera, haciéndolo a mi manera, si yo puedo conseguir que la gente se interese lo suficiente como para escuchar lo que uno está tratando de elaborar, luego reservar el texto principal aquí para el último punto, y luego “remacharlo”. Luego decir… Oh, el resto de ello se abre, porque ¿ven?, Uds. lo ven. ¿Ven?, uno sólo… uno se extiende aquí, y agarra una línea suelta, y jala esta. Y—y el problema de esto es que yo dejo muchas líneas sueltas, así que yo… que no las alcanzo.
188Bueno, verdaderamente ha sido muy bueno que todos Uds. hayan venido aquí, y se hayan sentado y conversado con nosotros y todo. Yo aprecio eso. Y quiero decirlo otra vez con todo mi corazón; yo digo esto con todo lo que está dentro de mí. No me había dado cuenta del gran sacrificio que Uds. estaban haciendo. Yo—yo simplemente… Si no fuera por verlos a Uds., y si no fuera porque los amo, y las cosas que hago, diría: “Yo no voy a volver a predicar en ese Tabernáculo”, al verlos a todos Uds. tener que manejar mil quinientas, mil ochocientas millas por viaje, para ir a oír un servicio.
189Miren, yo aprecio esa gran lealtad. Pero sin embargo, yo pienso en lo que Uds. están haciendo, ¿Ven? ¡Mmm! Y yo—yo confío en Dios que todos Uds. estén en la Tierra más allá del río, Uds. y sus hijos, sus pequeñitos y todos, y que yo—yo los veré Allá. Y yo espero estar Allá. Confío que estaré Allá.
190Ahora fíjense, cada uno de Uds… que—que ninguno de sus hijos se pierda, ninguno de Uds. se pierda; que todos estemos Allá en aquel día. Y—y aun nuestra hermanita allí, la—la damita de color allí, lavando los platos, allí en—en—en el otro cuarto. Yo—yo recuerdo un día aquí, hablándole a esa mujer. Yo creo… ¿Es esa la misma mujer? Y su esposo, creo que lo conocí—lo conocí allí en una ocasión. O no, es un joven que trabaja para Ud. Parecía ser un muchacho fino. Y yo—yo espero que todos nos encontremos Allá, donde nosotros… Allá no habrá desilusiones. Y ya no habrá más noches de desvelos, porque no habrá noche.
191¡Oh!, mi hermano, hermana, si tan sólo yo pudiera—si tan sólo yo pudiera explicar de alguna manera lo que fue aquella mañana, cuando estaba acostado allí al lado de mi esposa, y Él me levantó de esa cama, y me llevó Allá, y me dejó mirar más allá de la cortina. ¡Si tan sólo yo pudiera tener el poder ahora para explicarles a Uds. cómo se miraba eso y lo que era! Yo los vi a todos ellos Allá. Y todos eran jóvenes. Y yo—yo no los reconocía. ¿Ven?, todos ellos venían hacia mí, y me abrazaban, y todo. Y ellos eran—ellos eran seres humanos. ¿Ven?, ellos no tenían alguna clase de alas, como un… Dicen que un Ángel… Yo no creo que un Ángel tenga alas, aunque ellos—ellos digan eso. ¿Ven Uds.?
192Pero un Ángel es un mensajero. Y esa… esa palabra significa un mensajero. Así que, yo no creo que ellos tengan alas y cosas como esas. Sino que es… Todos ellos estaban Allá, y todos estaban felices. Y ellos estaban… No podían ser nada más, sino ser felices. Y si no hubiera más que eso, yo… fuera la suficiente recompensa para nosotros por todos los esfuerzos y cosas que hacemos, y—y todo de esa manera.
193Pero quiero que Uds… Quiero decir esto, que yo creo también que la Biblia dice que en los postreros días vendría una hambre en la tierra. Y esa hambre no sería por pan y agua, sino por oír la verdadera Palabra de Dios. Y la gente correría del este al oeste, del norte al sur, buscando oír la Palabra de Dios. Y ya casi estamos viviendo en ese día. ¿Ven? Cuando…
194Sin faltarle el respeto a nadie (¿ven Uds.?), sin faltarle el respeto a nuestras iglesias, no, señor… Pero Uds. saben, yo creo que en los púlpitos de muchas de estas iglesias, tenemos hombres finos, hombres buenos, verdaderos hombres de Dios. Pero ellos tienen temor que si dicen algo que es contrario a lo que dice esa organización, entonces ellos serán echados fuera; ellos lo rechazarán.
195Pero yo creo que lo que los hombres necesitan es algo de valor. Y yo creo que… pues, yo creo que Dios quiere tomar a alguien y hacerlo un ejemplo, para mostrar que Él se encargará de ellos, sin hacer caso de su organización. Así que, eso es lo que yo estoy… lo que yo espero que Él haga conmigo: que me ayude, me permita… Y si yo… Y escuchen, Cristianos. Si en alguna ocasión… Yo—yo—yo les encarezco ante Dios y los—y los Ángeles elegidos, a que hagan… Si en cualquier ocasión Uds. ven que yo estoy haciendo algo malo, ¿No vendrán por favor a decírmelo? Porque yo—yo—yo los amo mucho como para no verlos a Uds. Y yo sé que Uds. van a ir Allá. Así que, yo… Uds. vengan y díganmelo. Si Uds. me ven en cualquier momento en lo malo, algo que yo haga que no esté bien, algo que pondría una piedra de tropiezo en su camino…
196Miren, hay muchas ocasiones en las que vengo aquí y me río, y bromeo, y digo cosas. ¿Qué estoy tratando de hacer? Estoy tratando de liberar esa tensión de mí. ¿Ven Uds.? No es que yo quiera hacer eso. ¿Ven? Ni siquiera es que quiera reírme o… Y al venir aquí y estar con el hermano Welch para poder oírlo decir alguna u otra cosita acerca de, oh, el—el muchachito, el muchacho de color aquí pescó un pescado, y el guardabosque lo sorprendió, y él dijo que estaba pescando carnadas de tortugas. Y—y como… Uds. saben, algo de esa índole.
197Y el pequeño… Cuando ese predicadorcito me dijo… Yo les estaba contando, de las jovencitas hoy, acerca del perrito lanudo siendo “Fefe” y “Fifi”. ¿Ven Uds.? Y—y como… ¿Para qué estoy haciendo eso? Para—para reírme, para hacerme reír, para—para relajarme.
198Cuando uno sube por arriba de esa esfera mortal y entra en aquellas esferas de allá, eso—eso—eso lo mantiene a uno en tensión, Uds. saben lo que quiero decir. Y luego, sólo piensen; aquí está, sólo piensen. Con este ministerio, ¿recuerdan Uds. por lo que yo voy a tener que responder? No únicamente por Tifton, Georgia, no por India, no por Estados Unidos sino que yo tengo que responder delante del mundo entero por un ministerio de alcance mundial. ¿Ven? Yo tengo que responder a los paganos. Yo tengo que responder a Dios por los paganos, mejor dicho. ¿Ven?
199Y cuando me siento en casa y pienso: “Bueno, yo creo—yo creo—yo creo…” Como el otro día allá, me puse tan nervioso, y dije: “Yo—yo—yo voy a tener otra reunión”. Y voy y tengo otra reunión. Y cuando menos pienso, me pongo tan nervioso, que me tengo que ir a cazar, tengo que ir a pescar, tengo que salir con alguien. Yo—yo tengo que hacer algo, porque sólo soy un hombre, sólo un ser humano. ¿Ven Uds.? Y eso—eso es lo que… Uds. entienden eso.
200Pero si Uds. alguna vez piensan que yo me salgo del camino en alguna parte con ello, vengan y díganmelo. Yo le pondré un alto, como un… No importa lo que pase. Porque yo—yo quiero que Uds. entiendan; yo no tengo secretos. Todo lo que yo sé, Uds. también lo saben. ¿Ven? Todo lo que el Señor me ha enseñado, que Él me permite decir, yo lo he dicho. Y yo no he reservado nada. Y—y mi vida está abierta. Uds.—Uds.—Uds. saben lo que soy y de lo que estoy hecho. Y yo sólo estoy tratando de vivir cada día lo mismo, tan… tanto como puedo.
201Por supuesto, muchas veces Uds. me ven cuando estoy malhumorado, y me siento mal, y cansado, y preocupado, o algo así. Por supuesto, yo… eso va a la par con el ministerio, Uds. saben; Uds. comprenden eso. Uds…. Si Uds. miran al pasado a través de las páginas del tiempo, Uds. verán lo que hicieron esos hombres que eran así. Todos participamos de eso.
202Pero la cosa de ello, es que queremos entendernos unos a otros. Yo comprendo que Uds. también tienen sus altas y bajas. Yo no soy el único que las tiene, Uds. las tienen. Y cuando Uds. están teniendo las suyas, yo trataré de entender. Cuando yo esté teniendo las mías, Uds. traten de entender. Y cuando yo esté en alguna parte en ultramar, o muy lejos en una reunión en alguna parte, y los demonios estén por todas partes amontonándose y retándome y todo lo demás, bueno, todos Uds. recuerden: oren por mí. ¿Lo harán?
203¿Podemos hablar con Él ahora? Padre Celestial, ha sido glorioso pararse aquí y hablarle a este grupo de hijos lavados por la Sangre. Comprendo esta noche, que estoy parado igual que San Pablo se paró hace muchos años, en pequeñas reuniones de casa donde ellos se reunían. Y Pablo iba a donde Aquila y Priscila, y—y cómo ellos debieron haber tenido… reunido a la gente allí. Y él fue a Roma y tenía una casa alquilada; y él recibía a aquellos que entraban. Y aquí esta noche, la gente de… la que va al Tabernáculo y—y la gente que maneja todas esas millas, a los que acabo de tratar de decirles cuánto los aprecio… Señor, yo ni siquiera tengo palabras con las que les pueda decir cuánto los aprecio. Pero Padre, te pido que les hagas saber en sus corazones, lo que quiero yo decir. Y querido Dios, si… Por favor, te pido que contestes mi oración por ellos. Sálvalos a todos, Señor. Que no haya ni uno de ellos que se pierda, ninguno de sus familiares que se pierda, que todos estén Allí.
204Te ruego por sus pequeñitos. Pienso en este niñito aquí acostado en las piernas de su papi, y su mami sentada, observando, y pienso en los días que están por venir. Si hay un mañana, ¿cómo sé que ese mismo muchachito no llevará el Evangelio? Dios, te ruego que bendigas al pequeñito, a todos los otros, a las niñitas y los niñitos, y sé con todos ellos. Sé con el hermano y la hermana Evans que han ofrecido su casa, para casa de oración. Sé con nosotros ahora y perdónanos nuestros pecados. Y Dios, si ellos alguna vez se enferman y tiene que llamar, Dios, permíteles vivir tal vida que ellos crean que Tú me oirás. Y entonces, óyeme cuando ore por ellos, Señor. Concédelo. Y oye cuando ellos estén orando por mí, porque yo necesito sus oraciones, Padre. Y cada vez que ellos estén orando por mí, ¿no los oirás, Señor? Cuando yo esté orando por ellos, oye, Señor. Y juntos te serviremos por toda la vida. Y en aquel gran día, esperamos subir a Tu casa algún día. Y cuando toquemos en la puerta, ¿no nos permitirás entrar, Padre? Hasta entonces, cuida de nosotros, y bendícenos, y mantennos fieles siempre. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén.
205Muchísimas gracias, amigos. Y siento haberlos retenido aquí hasta— hasta cas-… casi las diez y media. Ese niñito que está acostado aquí, dormido como un soldado de caballería. ¿Qué edad tiene él? Dos. ¿Ya despertó?
206¿Cómo está Ud., hermana, no sé si la saludé de mano o no, cuando entré. Bueno, es bueno verla otra vez, y a Ud., hermano Willie.
207Fred, me imagino que estarás saliendo en la mañana, regresando a casa. Vas a llevarte mi—mi cocodrilo a casa. Te veré en la casa, hermano Wood. El Señor le bendiga. Y a Ud., hermano Scott. Es bueno volverlo a ver, hermano. Creo que lo he visto a Ud. en alguna parte, ¿no es así? Pensé que sí lo había visto. Su cara me es familiar.
208Hermano Wayne, el Señor le bendiga. Y todavía pienso que debería llenarle su tanque con gasolina por viajar ochenta millas hasta acá para traerme a este ministro. Dios te bendiga, hijo. Dios te bendiga, hermana. Y en todo mi bromear… Yo simplemente estoy bromeando, Uds. saben eso, ¿no es así?
209Dios le bendiga, hermana Evans. Ese fue un desayuno muy bueno, y cena, y su fina hospitalidad. Recuerde, Jesús dijo esto: “En cuanto lo hicisteis a uno de los más pequeños…” Miren, Uds. no lo oyeron a Él decir: “En cuanto lo hicisteis a uno de los más grandes…” ¿Ven? ¿Ven?, ese pudiera—ese pudiera ser alguien más. Pero, “en cuanto lo hicisteis a uno de los más pequeños…” Me imagino que ese soy yo. Así que: “A Mí lo hicisteis”.
210Ha sido un placer verla otra vez, hermana. Dios siempre sea con Ud. Yo… ¡Oh, vaya! ¿Cómo pudiera Ud. decir que no es su madre? Ud. se parece mucho a ella.
211Ha sido un placer verla, hermana. Yo creo que Ud. es la esposa del— de este hombre joven que está allí. Y Ud. es el hermano Scott. ¿Son Uds. hermanas? Bueno, yo pensé que eran hermanas. Lo pensé. Ha sido un placer poder verlas otra vez. Y continúe la buena obra, mi hermano. Y a propósito, quizás esta es una nueva. No me había fijado en esta joven aquí. Oh, bueno, estoy contento de conocerla, hermana. El Señor le bendiga.
212Es un placer verla, hermana. Y él será bueno para algo. Sólo tómelo. Dios le bendiga, hermano. Hermano Evans, Dios sea con Ud., hermano.
213Mira, cariño, toma a nuestros niños, vale más que nos vayamos. Dios le bendiga, mi hermano. Y ahora, antes de irnos, pongámonos de pie y cantemos esta alabancita. ¿Cantarán una pequeña estrofa conmigo de esa pequeña…? ¿Está bien? ¡Dios sea con Uds. hasta que volvamos a encontrarnos! Por medio de Su consejo los guíe y los sostenga, Con Sus ovejas los guarde seguros; ¡Dios sea con Uds. hasta que volvamos a encontrarnos! Hasta que nos encontremos. ¡Hasta que nos encontremos! Hasta que nos encontremos a los pies de Jesús; Hasta que nos encontremos. ¡Hasta que nos encontremos! ¡Dios sea con Uds. hasta que volvamos a encontrarnos!
214De esta manera solíamos hacerlo en las reuniones de oración: tomémonos de la mano, de uno y de otro, así. ¿Ven? Y cantemos este himno. Hagan un círculo pequeño, júntense. ¡Así de esa manera! ¿Ven Uds.? Uds. se ponen en contacto el uno con el otro de esta manera, Uds. saben. Cantemos. ¿Se saben Uds. esta alabanza? Bendita sea la unión Que enlaza nuestro corazones en amor Cristiano; El compañerismo de mentes semejantes Es igual a aquello de arriba. Ante el trono del Señor Ofrecemos nuestra mutua oración, Nuestros temores, nuestras esperanzas, nuestras metas, son una, Nuestros consuelos y nuestros cuidados. Cuando nos separamos, Nos da un dolor interior; Pero aún estaremos unidos de corazón, Y esperamos vernos otra vez.
215Ahora, con nuestros rostros inclinados, repitamos esa oración modelo. Padre nuestro que estás en los cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino. Hágase Tu voluntad, como en el Cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque Tuyo es el Reino, y el poder, y la gloria, por todos los siglos. Amén. Dios le bendiga a cada uno ahora. Hasta que volvamos a encontrarnos.
216Hermano Welch, ¿Me quiere decir que Ud. grabó todo eso en cinta? ¡Mmm! Bueno, quisiera que todos Uds. fueran a la Florida con nosotros. Si el Señor lo permite… Les—les diré lo que estoy haciendo, estoy tratando de sacar a los niños. ¿Ven Uds.? Ellos—ellos no pudieron terminar sus vacaciones. Su abuela sufrió un infarto y tuvimos que regresar. Así que, los voy a llevar para que terminen sus vacaciones, porque van a empezar la escuela otra vez, de inmediato. Así que, los llevaré a alguna parte mañana, quizás allá a Saint Petersburg o alguna parte.
217[El Hermano Branham tiene conversaciones con varias personas.— Ed.]
218Tengo que regresar, quizás, antes del domingo. [El Hermano Evans habla acerca de un museo.—Ed.] ¿Oh? ¿Sí? Bueno, me gustaría ir y verlos. Sí, señor. Yo no he estado en el museo. Mire, ese es ese… ¿Cuál fue? El Museo Ripley. Y, ¿ese está en Saint Petersburg? Allá en San… Quise decir en San Agustine. Sí, yo voy allí… Jacksonville, es adónde voy primero, ¿no es así? Sí, allá en… me desoriento con toda esa cosa. Allá en esta dirección hacia Jacksonville, y luego salgo por La Crosse, Ud. dice, y, ¿por esa dirección?... “Waycross”. Ajá.
219El Tabernáculo mira hacia el este y el oeste. Yo lo edifiqué… Cuando uno entra por el frente, Ud. sabe que la calle octava corre en esta dirección. Ud. va hacia el este entonces. ¿Ven? Y luego, el—el… Entonces si uno está de pie… Y cuando estoy predicando, estoy predicando hacia el oeste. Y ¿ven?, miren, yo hago eso para que el altar esté al este, porque Jesús viene del este. Y entonces eso me permite… El altar, siempre nos inclinamos hacia el este. ¿Ven?
220Bueno, generalmente, yo no sé, es lo que siempre he hecho. Yo veo en la Biblia, que ellos… Generalmente allá en el pasado, Daniel dijo que fue y subió las cortinas, abrió las ventanas, como Uds. saben, y todo de esa manera. Y oró al… hacia el este. Y—y así que…
221Y me fijé que el antiguo templo Mosaico, creo yo, da hacia el este, el altar da hacia el este. Y así que, por supuesto, Dios los oirá a Uds. dondequiera que estén (¿ven Uds.?) Sin importar nada. Sí señor. Bueno, miren, yo he visto la ocasión, que cuando estoy preparado en oración y todo, yo—yo no—yo no me desoriento. ¿Ven? Simplemente sigo.
222Pero miren, si no me fijo bien y todo de esa manera, y voy allá y me desespero, yo… Hay dos… hay un lugar del cual yo sé, que nunca me puedo orientar. Y sin embargo, yo sé dónde está. Y ese lugar es el de la Abuela Cox. Y puedo ir allá, y sencillamente no me puedo orientar. Y va a haber algo, me parece, que va a suceder algún día allí. Paso por esa puerta, y es… eso es tan al sur como puede ser, dando vuelta a mi derecha. Pero no es. ¿Ven? No es. Es viceversa. ¿Ven? Y yo—yo simplemente….
223Y si me meto al bosque, como que me pierdo o algo así, y luego si doy vuelta… Miren, si me desespero todo, bueno, yo—yo no puedo hacerlo. ¿Ven? Pero si me quedo quieto por unos minutos y digo: “Padre Celestial, ¡ayúdame!”. Y hermano, yo puedo dirigirlo a Ud. a eso, muy fácil. Correcto.
224En una ocasión había salido de… con el hermano Wood y la hermana Wood, íbamos saliendo de Chattanooga. Y el hermano Wood iba manejando por… me imagino que esa era la 41. Íbamos de regreso. Así que… Yo—yo estaba tan cansado. ¡Oh, yo estaba tan cansado! Y me acosté atrás, después del servicio, me acosté allá atrás y me dormí en el asiento de atrás del automóvil. Desperté. Pero cuando me levanté, dije… ¿Neblina? Uno casi ni podía ver su mano delante de uno. Y dije: “Oiga, hermano Wood, Ud. va en la dirección incorrecta”. Él dijo… ¿Ven?, yo acababa de salir de esa reunión. Y él dijo—él dijo: “¡Oh, no!” Dijo: “Voy bien, yo”, dijo: “Voy en la 41”. Yo dije: “Pero Ud. está—Ud. está yendo al sur”. Y dijo: “Mire, ¿cómo puede saber en una neblina como esta? ¿Ve?, ni siquiera se puede ver el camino”. Yo dije: “Pero es… Ud. está… yo sé ahorita que Ud. está yendo—que Ud. está—que Ud. está yendo al sur”. Él dijo: “No, no. ¿Ve allí?, esa es la 41”. Yo dije: “Pero está mal”. Bueno, manejamos un pequeño trayecto. Y él continuaba discutiendo conmigo que él estaba bien. Dijo: “Yo voy por la 41, yendo a Memphis”. Y yo dije: “Ya verás”. Y entramos en una estación de gasolina. Y yo dije: “¿Qué tan lejos está Memphis?” Él dijo: “Ud.—Ud. tiene que dar la vuelta, señor; Ud. está en Georgia”. Dijo: “Regrésese en esa dirección”. No vamos a permitir… Sí, señor. Sí, señor. Sí, señor. Sí, señor. Bueno, si uno no se fija…
225Y recuerdo una ocasión que yo estaba perdido en las montañas. Y allí es cuando… yo—yo pensé que era un hombre muy experto en bosques como para llegar a perderme. Pero en verdad me perdí. Y mi esposa estaba conmigo, y Billy Paul era un niño pequeño. Y ellos… Los dejé. Y me fui—me fui a cazar un oso. ¿Ven Uds.? Estaba cazando un oso. Y—y me encontré un venado grande allí. Y maté el venado, y pensé: “Bueno, vale más que regrese”. Y yo sé que había bajado… Yo estaba arriba en las Adirondack. Y subí la montaña así, y yo… Algo cruzó el camino. Y era un— era un león de montaña. Y puso sus orejas hacia atrás, y antes que agarrara mi rifle lo suficiente rápido como para disparar, él huyó. ¿Ven Uds.? Y Meda nunca en su vida había estado en el bosque. ¿Ven? Y…
226Bueno, era en nuestra luna de miel. ¿Ven? Y yo “maté dos pájaros con un solo tiro, en esta ocasión”. ¿Ven Uds.? Me casé, entonces yo, como Uds. saben, la llevé en nuestra luna de miel, y a la misma vez fui a cazar. ¿Ven Uds.? Así que—así que—así que yo… Y yo—yo pensé: “Bueno, mira: ¿por dónde me vine?” Yo… y subí en esta dirección y di la vuelta, y seguí, y llegué a un desfiladero, y bajé a través de una pequeña área. Y yo sabía que estaba cerca de los Gigantes en alguna parte, hacia el lado de Canadá, pero no sabía exactamente dónde estaba. Y surgió una tormenta.
227Y surgió de repente, como Uds. saben, una tormenta de nieve. Y, ¡oh!, la neblina estaba tan baja que Ud. ni siquiera podía ver su mano delante de Ud. Y eso es cuando Ud…. en esas regiones, vale más que Ud. se siente si no sabe dónde está, porque morirá allí mismo. ¿Ven? Y busque un lugar y refúgiese, y consígase algo para comer, y espere uno o dos días hasta que termine la tormenta. Y luego salga y vea dónde está Ud.
228Así que, no podía refugiarme. Meda estaba en el bosque y nunca antes había estado en el bosque, en un pequeño cobertizo, ni siquiera tenía una puerta, Uds. saben, sólo era un pequeño cobertizo, de esa manera. Así que, ahí estaba yo en esa condición. Y, ¡oh, hermanos! Yo tuve… fui… empecé a caminar así, y pensé: “Bueno, yo di la vuelta aquí en alguna parte”. Y regresé de nuevo adonde maté el venado. Y empecé a caminar otra vez, y dije: “Tengo que encontrar la manera de salir de aquí. Mi esposa y mi niño morirán en el bosque”. ¿Ven?
229Estaba haciendo frío. Y esa neblina entrando; iba a nevar en un momentito. ¿Ven? Y empecé a caminar otra vez, y regresé al venado otra vez. Hice eso tres veces. Bueno, yo sabía entonces… Dije: “Bueno, yo—yo iré… yo—yo estoy en alguna parte…” Miren, el indio llama eso “la caminata de la muerte”. Ud. está en un lugar plano, y está caminando dando vueltas en círculo. Los indios dicen que Ud. está en “la caminata de la muerte”. ¿Ven? Porque Ud. entonces se pone desesperado. Y allí es cuando ellos se vuelven locos y empiezan a correr, a gritar a voz en cuello, y todo, hasta que finalmente se precipitan en un despeñadero o algo así, y se matan, o se suicidan.
230Y luego, yo—yo recuerdo que dije: “Bueno, yo voy en línea recta…” Yo—yo… Y empecé a delirar, y pensé: “¡Siéntate! Mira, tú, necio. Tú sabes que no estás perdido. Tú—tú no puedes perderte”. ¿Ven Uds.? Y continué diciendo eso. Bueno, eso… ¿ven?, no era verdad. Cuando hay algo que no es verdad, Uds. no pueden engañarse, Uds. lo saben. Igual que…
231Y entonces dije: “Bueno, yo no estoy perdido. Yo sé exactamente dónde estoy. Seguro. Yo vine en esta dirección. Eso es exactamente correcto”. Iba caminando, hablándome a mí mismo de esa manera, Uds. saben, y sudando mucho. Miren, si yo hubiera estado solo, me hubiera ido a alguna parte, y me hubiera metido en algún lugarcito, y me hubiera metido hasta que la tormenta terminara. Quizás duraría uno o dos días, pero hubiera estado bien, hubiera tomado un pedazo de mi venado, y que la tormenta siguiera su curso. ¿Ven Uds.? Pero no podía hacer eso, estando mi esposa en el bosque. Y ellos estaban en el bosque. Bueno, ellos hubieran muerto esa noche. No hubieran sabido cómo cuidarse en el bosque. ¿Ven?
232Así que, yo pensé… yo iba caminando allí y oí Algo decir: “Yo soy el Señor, el pronto auxilio en las tribulaciones”. Seguí caminando. Pensé: “Ahora sí estoy delirando. ¿Ves? Estoy pensando que estoy escuchando cosas”. Esto fue cuando estábamos recién casados, hace veinte años. Y continué caminando. Él decía: “Yo soy el Señor, el pronto auxilio en las tribulaciones”. Y dijo eso tres o cuatro veces. Y después de un rato, me detuve, y pensé: “O yo me estoy volviendo loco o Dios Todopoderoso tiene misericordia de mí”. Y me arrodillé y puse mi rifle en el suelo. Y dije: “Dios, confieso que estoy perdido”. ¿Ven Uds.?, yo dije: “Yo—yo estoy perdido. Y luego Tú… Yo nunca… Yo nunca podré salir de aquí con… y pensé que yo era un hombre muy experto en bosques como para estar perdido”. Dije: “Pero estoy completamente desorientado. No hay…” Yo me había desesperado. ¿Ven Uds.? “Así que, no hay manera en lo absoluto que encuentre cómo salir de aquí. Y yo—yo no merezco vivir, Señor. Pero mi esposa y bebé sí merecen”. ¿Ven? “Así que ayúdame a llegar a ellos, para que no mueran en el bosque”. Y dije: “Yo no merezco vivir, pero ellos sí”. Y—y dije: “Si Tú tan sólo me ayudas, yo estaré muy agradecido Contigo”. Me levanté. Dije: “Mira, voy a poner mi rostro en esta dirección, y sé que voy directamente a donde dejé a Meda, y a ellos”. Pero yo… yo iba directamente a Canadá (¿ven Uds.?) en una caminata de la muerte, ¿ven?, yendo directamente a Canadá.
233Empecé a caminar, y de repente, sentí que Algo me detuvo. [El Hermano Branham lo ilustra—Ed.] una mano. Yo dije: “¿Quién fue?” Y miré hacia arriba. Y justo a tiempo para mirar hacia atrás. Y se aclaró lo suficiente de la neblina, a tal grado que pude ver la cumbre de la montaña Huracán. Y ellos estaban acampados justo al pie de la montaña Huracán.
234Bueno, entonces yo paré allí y lloré como un bebé, alabando a Dios, Uds. saben, por ayudarme. Y luego, tuve que caminar en esa dirección. Y se oscureció. Y los venados y demás saltaban enfrente de mí. Pero yo no… Después que se oscureció… Yo sabía que el guardabosques y yo… La cabaña del guardabosque estaba al lado del cobertizo, pero estaba cerrada con llave. Y luego…, está—está a veinticinco millas de la casa más cerca de allí en adelante. ¿Ven Uds.? Y luego allí arriba en la montaña, allí al lado de la cabaña del guardabosques, y luego hasta arriba en la torre, arriba en el pico grande, allá… Bueno, yo sabía que estaba en alguna parte del pico. Pero esas montañas son muchas, muchas, muchas millas a la redonda, como Uds. saben: treinta, cuarenta millas, cincuenta alrededor de la montaña allí. Y así que pensé: “Mira, si tan sólo puedo tocar ese alambre que baja al cruzar allí”. Él y yo lo pusimos para un teléfono, Uds. saben. Lo clavamos en los árboles, y baja hasta su estación. Y luego ellos lo transmiten de—de la—de la torre, Uds. saben, a la estación.
235Después él iba a venir en unos cuántos días para cazar osos conmigo. Y se hizo de noche. Entonces yo no podía ver, Uds. saben. Y estaba oscuro de todas maneras. Se hizo oscuro en unos treinta, cuarenta minutos, y eran únicamente como las dos o tres de la tarde. Pero mantenía mi mano elevada de esta manera, y caminaba. Y agarraba… cargaba mi rifle en esta mano y caminaba, Uds. saben. Y yo sabía que ese alambre estaba como así de alto, donde lo clavamos en los árboles todo el trayecto. Y pensé: “¡Si tan sólo pudiera tocar ese alambre!” Y tocaba una rama de un árbol, de esa manera, ¿ven? Yo pensaba: “Yo… No, eso es una rama de árbol”. ¿Ven? Y yo trataba otra vez. Y entonces cuando caminaba… Y mi brazo se ponía adolorido, pues lo mantenía elevado por mucho tiempo. Yo caminaba y ponía mi rifle aquí y me regresaba unos dos pasos, ¿ven?, para estar seguro de no traspasarlo. ¿Ven Uds.? Porque… y así de esa manera
236Y hermano, seguí… y ya se había puesto negro como el carbón, Uds. saben. Y había estado caminando como una hora en esa oscuridad, y mi mano tocó ese alambre. Yo lo sentí. Bueno, simplemente incliné mi rostro y empecé a llorar, Uds. saben. Y pensé: “Señor, al final de esta línea me espera mi esposa y todos. ¿Ves?” Pensé: “Eso es correcto”. Y me paré allí y mantuve mi rostro inclinado, dándole gracias a Él por ello. Y pensé: “Sí Señor. Yo tengo mi mano en la Tuya. Es una línea de corriente. Y al final de esa Línea que estoy sosteniendo ahora en mi corazón, está todo lo que es querido para mí (¿ven?) todos mis amados, mi Señor, mi Salvador. Todo lo que es querido para mí está al final de esa Línea”. Así que, no permití que mi mano soltara esa línea. Y seguí esa línea hasta debajo de la montaña.
237Aunque había allí un pequeño—pequeño sendero medio despejado allí, donde habíamos subido, Uds. saben, pero yo no confiaba en eso. Yo sencillamente me agarré de la línea. Cuando tocaba un árbol, daba vuelta alrededor del árbol y lo agarraba otra vez, y me dirigía al árbol siguiente, y luego lo agarraba. Son como unas tres millas bajando la montaña. Y llegué allá abajo, y Meda casi estaba histérica, Uds. saben, por estar en tal situación. Pero, eso es. ¿Ven? No hay nada, ningún sentir que se compare al sentir de estar perdido. Es una cosa estar perdido en el bosque, pero, ¿qué de estar perdido de Dios? Eso sí que es malo.
238Bueno, ¿Meda? Ven, cariño. El hermano Welch tiene que ir a trabajar. Y Banks y ellos probablemente quieren emprender su viaje temprano. Y todos estos otros hermanos quieren ir a trabajar. Y nuestras hermanas tienen que— que asear a los niños y… Gracias. Gracias.
239Si Uds. lo disfrutaron la mitad de lo que yo lo disfruté hablando con Uds., fue maravilloso. Sí señor.
240Hermano Welch, gracias también por el tiempo agradable esta tarde que tuvimos allá con el… llevándome a ese… esos pantanos de cocodrilos allá. Hermana, todas Uds., le doy gracias a Uds. por esa buena cena. ¡Oh, qué cosa!
241¿Tiene Ud. una niñita allí también? Ella tiene el cabello más bonito. Me fijé que ella lo tenía trenzado, un cabello muy amarillento, que se mira dorado. Verdaderamente está—está bonito. Yo quiero comentar acerca de su cabello también, hermana. Yo sé que está mejor. Creo que Ud. solía usar cabello corto, ¿no es así? Le llegaba como a los hombros, algo corto o algo como… O, ¿es así?. Sí. Yo… Sí. Yo… Bueno, verdaderamente se le ve bonito ahora. ¿Ve?
242Me estaba fijando en estas… todas estas mujeres aquí con su cabello largo y todo. Se ven como… Eso…
243Oh, ellas pudieran ser tan amables de una manera o de la otra, ¿ven?, si ellas tienen cabello corto o no, pero se ven muy… Uds. saben. Uds. saben lo que quiero decir. Uds. sólo… Quizás es sólo mi opinión. Pero… Allí está esa niñita. Ella es un poquito tímida, ¿no es cierto?
244¿Lo puedo cargar a él cariño? ¿Dónde está ella? Oh… No. ¿La oyeron decirme? ¿Oyeron eso? Ella dijo que nosotros tenemos que esperar que venga Becky, dijo: “Pero eso no quiere decir que Ud. tiene que ir allá y empezar a predicar otra vez”.
245¿No tiene esa niñita cabello bonito también, cariño? Ella es una hermosura con su colita de caballo colgándole allí también, rubio matizado de rojo y…
246No. Voy a salir a ver si ese viejo… poner en marcha ese viejo Cadillac, si puedo, hermano Welch. Y yo… Perdónenme un momento, y veré si puedo… Algunas veces “tose” un poquito y “ladra”, Uds. saben, y… ¿Qué, Bernie?