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~ MUESTRANOS EL PADRE ~
1Gracias Hermano Rich, hermanos, el Señor les bendiga. Buenas tardes amigos. Considero un gran privilegio estar aquí esta tarde en el servicio del Señor Dios. Estos tres días han significado mucho para mí, el venir y reunirme con viejos amigos y encontrarme con nuevos. Así es como la vida progresa para nosotros. Es simplemente conocer nuevos, y–y disfrutar del compañerismo con los viejos amigos.
2Y luego, por todo Grande Prairie y también aquí, yo he encontrado una verdadera reverencia entre el pueblo y una expectativa para un avivamiento. Eso es lo que Uds. necesitan: un verdadero avivamiento espiritual, un derramamiento del Espíritu Santo sobre la gente.
3Y luego pude reunirme con algunos de mis viejos amigos; Chris Berg, él está por aquí en alguna parte, y... o mejor dicho, por lo general él está aquí. Y yo esperaba encontrar a Milo... Sí, Hermano Durney, estoy contento de verlo a Ud. sentado aquí; ¡muy bien! Yo....
4El Sr. Durney fue mi guía la última ocasión, cuando fuimos de cacería. Mis amigos aquí nos recuerdan a nosotros hablando muchas veces de ello. He sabido que Ud. ha sido asediado un poco por enfermedades desde entonces. Bueno, el Señor del que yo estaba hablando allá, todavía es el mismo Dios, el gran Sanador. ¿Cómo está Della? ¿Está bien? Qué bueno.
5El Sr. Durney era realmente un pedacito de hiero, déjenme decirles, él tenía como unos setenta años de edad, me supongo, cuando yo estuve aquí. Y él estaba realmente... Me quedé sorprendido al ver lo verdaderamente fuerte que era ese hombre a esa edad. Él... A cualquier parte que Chris y yo podíamos ir, él iba allí adelante de nosotros. Y yo he...
6Un hombre no puede vivir allá en un lugar como ese sin conocer a Dios. Así que yo no podía estar... mirar arriba en las montañas sin ver el rostro de Dios en alguna parte. Y con frecuencia he orado por mi amigo Chris, el Sr. Durney, y por los demás.
7Algún día cuando la vida se termine, a lo largo de los senderos de caza allá arriba en el bosque sin fin, yo espero encontrarme con Uds. hermanos allá arriba, para renovar nuestra amistad. Uds. me encontrarán a lo largo de algunos de los senderos de caza allá arriba. Yo estaré mirando alrededor. Me encontraré con todos Uds., mis amigos cazadores y amigos tramperos, allá arriba algún día. Hasta entonces, queremos mantenernos con el arnés puesto para nuestro Señor.
8Yo iba en mi camino... tenía una pequeña vacación que se aproximaba, pues he estado seis meses en el campo. Y verdaderamente me ha agotado. Yo pensé que tomaría una pequeña vacación y vendría aquí al norte y vería si podría pescar uno de esos róbalos, de los que Uds. hermanos estaban hablando, y–y que quizás vería un oso a lo largo del camino.
9Así que vine, y ellos hicieron los arreglos con su pastor. Y si es la voluntad del Señor, o esta tarde o temprano en la mañana, una u otra, vamos a partir para unos cuantos días de descanso en lo desolado, para tratar de regresar otra vez al campo del Señor.
10Pensé que sería bueno, aun estando cansado y agotado por estar seis meses seguidos en los campos (y mi obra es internacional, como Uds. saben, de alcance mundial)... Y pensé que sería bueno venir a visitar a mis amigos aquí en Dawson Creek y Grande Prairie. Y quiero darle gracias al Señor por el gran compañerismo que hemos disfrutado juntos, con los pastores y los hombres de una fe igualmente preciosa, unánimes, y todos amando al Señor, y con muchas de Uds. personas.
11Billy me estaba diciendo cuando entré, que ellos le dieron a él una ofrenda de amor esta tarde. Yo creo que eso es correcto. Yo ciertamente no—quería que Uds. hicieran eso, mi hermano, hermana. Yo nunca... Yo sólo vengo a visitarlos a Uds. Pero lo aprecio.
12Y en una ocasión... Yo estaba pensando: el otro día ellos me dieron una (si algunos de Uds., gente de Grande Prairie, están aquí)... Yo ni siquiera sabía que me la habían dado hasta que el Sr. Sothmann me dijo camino a casa. Y yo ni siquiera tuve oportunidad de–de dar las gracias a la gente preciosa.
13Bueno, lo que sé, es que se designará para el Reino de Dios, de la mejor manera que yo sé hacerlo. Muchísimas gracias.
14Y creo que está escrito en la Biblia que Jesús dijo: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos Mis hermanos más pequeños, a Mí lo hicisteis”. Yo soy ése, el más pequeño.
15Tengo cincuenta y dos años de edad, y he estado predicando por treinta años. Nunca he recogido una ofrenda en mi vida. Nunca recogí ni un centavo en mi vida, en una ofrenda. Yo siempre he trabajado, he ganado mi sustento; y cuando empecé con esto, bueno, yo nunca... Sólo voy a las ciudades y ellos pagan los gastos de la reunión. Me refiero a los grandes auditorios cuando uno tiene que obtener mil o dos mil dólares por noche. Pues, ellos se encargan de eso. Y yo no tengo que tenerlo.
16Y siempre cuando Él me da algo, pues, siempre hay una necesidad que cubrir. Así que Uds. saben lo que quiero decir con eso. Es–es un... A mí me gusta vivir por fe. Eso es lo que debemos hacer: vivir por fe.
17Veo dos pañuelos aquí en la plataforma, o mejor dicho, en el púlpito, para que se ore por ellos. Miren, eso no es una superstición. Eso es Escritural. Eso es la Biblia. Muchos de Uds., quizás, quisieran un–un pedacito de tela por la que se oró. Ese es uno de los ministerios más grandes que tengo ahora.
18Hace algún tiempo, me quedé asombrado. Yo había... Una señora en Alemania... Yo envío miles de esos alrededor del mundo. Y una señora en Alemania había–había padecido de artritis como por veinte o veinticinco años, y–y no pude atenderla en Alemania. Tuvimos tantos; miles y miles vinieron de todas partes. De Checoslovaquia, y por todas partes. Así que ellos....
19En ultramar no es como aquí. Allí las–las ciudades son... El país es pequeño y hay mucha gente, y una–una reunión así los atrae de todas partes.
20Y así que hubo una mujercita alemana, ella recibió las instrucciones que acompañan el pedacito de tela por la que se oró, y ella... Dice allí que llame a sus amigos o a su pastor, si Ud. puede, o si no, a uno de los vecinos, y que confiese todas sus faltas y le pida a Dios que lo sane. Y que se lo ponga encima, y luego crea.
21Y la mujercita alemana (fue asombroso), ella se lo puso en su ropa interior, como fue instruida. Le pidió a los vecinos que vinieran y oraran. Ella confesó todas sus faltas. Y cuando ella se lo puso allí, puso su mano sobre su corazón, y dijo: “Mira, demonio, ¡sal de mí!” Y se levantó y caminó por el piso, después de haber estado en esa silla de ruedas por veinte y algo de años. Es así de sencillo.
22Uds. saben, hay muchas ocasiones en las que nosotros tratamos de alcanzar algo, una cierta clase de fe. Pero Uds. no tienen que tener alguna clase de súper fe para–para ser sanados. La única cosa que Uds. tienen que hacer es simplemente usar la fe que tienen.
23Uds. saben, en la Biblia la sangre fue aplicada en los dinteles de las puertas con hisopo. Nuestros hermanos clérigos saben eso. El hisopo es simplemente una hierba común. Y lo que sucede, es que la gente hoy está tratando de encontrar una orquídea para aplicar la Sangre con ella, y ni siquiera es aplicada con una orquídea. Es aplicada con hisopo común, simplemente una fe de todos los días, igual que....
24Uds. no tienen que tener ninguna súper fe. ¿Cómo vinieron Uds. aquí? ¿Cómo saben Uds. que se van a ir de aquí? ¿Cómo pueden Uds. manejar su automóvil? ¿Cómo saben Uds. que pueden mover su mano? Bueno, Uds. sencillamente lo hacen inconscientemente, porque creen que lo pueden hacer.
25Ahora, de esa manera Uds. creen para su sanidad. Ya está resuelto y eso es todo. No se requiere una educación elevada, ni algo súper extraordinario. Sólo se requiere fe común en Dios. Simplemente es creerlo, como Uds. lo creerían si su madre les dijera que ella les daría algo a Uds. Simplemente es creerlo de esa manera.
26Ellos tomaban la sangre... El hisopo por lo general lo encuentran creciendo en las hendiduras de las paredes en Egipto y Palestina. Ellos tenían paredes de adobe, y–y el hisopo crecía allí; es simplemente una hojita de tres puntas. Y ellos las arrancaban así, la metían en la sangre, y la aplicaban a la puerta.
27Bueno, la sangre, por supuesto, siendo aplicada... Nosotros la aplicamos por fe. Y la fe es común, igual que el hisopo, simplemente una hierba común. Simplemente créalo y todo habrá terminado.
28Ahora, si algunos de Uds. desearan tener un pedacito de tela por la que se oró y Uds. no la tienen puesta aquí, simplemente escríbanme en cualquier momento, y estaré contento de enviársela a Uds. Sólo escriban: William Branham, Jeffersonville, Indiana, y me llegará. Y si Uds. quieren uno, sólo para guardarlo en su Biblia en Hechos 19, por si acaso algo sucede, bueno, sólo escríbanme. No hay costo alguno. Sólo... Nosotros no cobramos por nada. Todo es gratis. Así que sólo escríbanme para que lo enviemos. Estaremos contentos de enviárselos, muy contentos.
29Es un pedacito de tela por el que yo he orado y pedido a Dios que lo sane a Ud. y lo ayude. Oh, yo–yo pudiera emplear la tarde sólo en contarles a Uds. cosas sobresalientes que Él ha hecho por medio de eso, cosas poderosas. Pero sabemos que la gente tiene que usar su edificio aquí esta noche. Y no los queremos retener por mucho tiempo. Y no hay mucho lugar en el edificio, y Uds. están bastante atestados.
30Y así que, miren, también queremos darles las gracias a nuestros hermanos ministros, con todo nuestro corazón, a todos Uds. laicos, por su fina cooperación. Y queremos dar las gracias a la–a la ciudad, a los policías y a los demás.
31Tendré que decir esto de mi amigo sureño aquí, el Sr. Evans. Yo lo debería hacer que suba aquí y que hable un poquito, para que Uds. puedan oír dónde... cómo hablan verdaderamente los sureños. Uds. piensan que yo hablo mal. Uds.....
32Él fue a una gasolinera y dijo: “¿Me pudiera Ud. decir dónde está un motel?” Ese inglés lo miró a él bien raro. Él dijo: “Sí, yo tengo algunos neumáticos viejos aquí”. Neumáticos viejos… Él se bajó y dijo: “Quiero un helado”. El hombre dijo: “Claro”. Extendió su mano y cogió una caja de aspirinas y se la dio a él. Así que–así que, estamos muy agradecidos.
33Él dijo el otro día... Yo estaba parado en la tienda de artículos deportivos aquí, un caballero muy fino estaba hablando con él. Y nosotros estábamos mirando sus trofeos. Yo estaba tratando de decirle al Hermano Evans qué tanto más grandes eran esos alces que sus conejos de allá en Georgia.
34Así que, estábamos mirando los–los grandes trofeos colgados allí, y él dijo: “Le están dando una infracción a alguien”. Era el Sr. Evans. Y él salió corriendo y dijo: “Espera un momento, hermano, yo....”
35Él dijo: “No se preocupe, no se preocupe”. Dijo: “Yo sólo le estoy dando una infracción de: ‘Bienvenido de nuevo a Dawson’”, una infracción de cortesía.
36Y él entró con su manera de hablar sureña y dijo: “Hermano Branham”, dijo, “yo verdaderamente quisiera que me pudiera llevar uno de esos allá a Georgia para ‘sembrarlos’”. Ellos no son tan amigables así cuando uno cruza la frontera allá.
37Así que Uds. tienen un país maravilloso aquí, una gente maravillosa. Uds. tienen uno de los países más estables. Y si el Señor Jesús tarda, de aquí a cincuenta años, esta nación guiará al mundo. Uds. tienen recursos naturales. Sus–sus montañas están llenas de oro y plata. Uds. tienen hierro, minerales, potasa, calcio, toda clase de recursos naturales, madera, pero no tienen mucha gente.
38La ciudad de Nueva York tiene doscientas noventa y seis mil personas más (en el estado de Nueva York) que las que hay en todo el Dominio de Canadá (¿ven?), en todo el Dominio completo de Canadá. Doscientas noventa y seis mil personas más. ¿Ven?, Uds. tienen bastante espacio.
39Y Canadá es un tercio más... o mejor dicho, dos tercios más grande que– que los Estados Unidos. Uds. tienen los recursos naturales, pero no tienen la gente. Así que gracias al Señor por eso. Eso....
40¿Ven?, Uds. todavía... Si yo estoy vendiendo trigo y se los cambio a Uds. por arroz, pero cuando se me termine el trigo, ¿qué vamos a hacer? Lo siguiente... A nuestro Estados Unidos se le han terminado los recursos naturales. Uds. los tienen. Así que, Dios los bendiga con ellos.
41Tienen un gobierno bueno y estable, y–y estamos... todos los bancos de Uds. pertenecen al gobierno. Así que no hay conflictos de Wall Street aquí. Y sus niños tienen una gran oportunidad. Uds. tienen mucho que ofrecerles a ellos, más de lo que nosotros les pudiéramos ofrecer en cualquier otro lugar en el mundo que yo conozco.
42Pero, amigos míos, yo no estoy aquí para hablarles a Uds. de eso. Uds. saben eso. Pero estoy aquí para hablarles de algo que Uds. les pueden ofrecer a sus hijos en cualquier lugar. Ese es el Señor Jesucristo. Él es la cosa principal.
43Porque uno de estos días, tan grande como lo es esta nación, ella caerá tan cierto como todo. Ella tiene que caer, para dar paso a la Eternidad. Pero denles a Cristo a sus hijos. Él es la esperanza, la única esperanza sólida que tenemos. Dios siempre sea con Uds. ahora. Mientras inclinamos nuestros rostros por un momento, antes de abordar la Palabra.
44Yo creo la Palabra con todo mi corazón. Yo creo que Ella es la Palabra de Dios. Así que, abordemos al Autor antes que pidamos Sus bendiciones sobre nosotros.
45Todopoderoso y bondadoso Dios, quien trajo de entre los muertos al tercer día al Señor Jesús, Tu Hijo, quien gratuitamente por medio de Su gracia nos ha perdonado nuestros pecados y ha sanado nuestras enfermedades. A Él damos la gloria por los siglos de los siglos.
46Estamos contentos de ser un visitante hoy, entre estas preciosas personas canadienses. No sentimos que somos desconocidos, sino que somos conciudadanos con ellos en la gran economía de Dios. Te damos gracias por esto, que juntos nos pararemos firmes como un frente unido para el Reino de Dios, enseñando a todos los hombres y a todas las naciones a creer en el Señor Jesucristo; Tú nos has comisionado ir por todo el mundo y hacer discípulos a todas las naciones. Y como ciudadanos hoy, unimos nuestra fe y nuestras esperanzas, y nuestras oraciones por la gente que está aquí.
47Y debido a la reunión hoy, si hay algunos aquí, Señor, que no te conocen como su Salvador, que éste sea el día que ellos tomen esa decisión toda suficiente: “Jesús es mi Salvador desde hoy en adelante”.
48Si hay aquellos aquí que están enfermos y afligidos, que Tu Presencia sea tan fuerte y tan predominante sobre la incredulidad, que toda persona aquí sea sanada. Concédelo Señor. Que no haya una sola persona débil en nuestros medios al terminar este servicio.
49Padre Celestial, al separarnos esta tarde de la reunión para ir a nuestros diferentes hogares, yo no sé, esta quizás sea nuestra última ocasión que nos reunamos de este lado de la Eternidad. Y si es así, Señor, si es de esa manera, que no nos volvamos a reunir otra vez... Sin duda, si yo volviera, si yo viviera y volviera de aquí a un año, muchos faltarían.
50Entonces Padre, ¿qué tipo de personas deberíamos ser? ¿Cómo deberíamos abordar a la gente, sabiendo que quizás esta sea nuestra última ocasión de reunirnos? Con la sinceridad más profunda, con todo nuestro corazón, y con nuestra conciencia rociada con la Sangre del Señor Jesús, que abordemos Su Palabra en fe y reverencia.
51Y entonces que algo sea hecho esta tarde que haga que los hijos de Dios se acerquen más a Ti. Y yo sé que sentados aquí hoy, Padre, en este edificio hay muchos de estos, lo que llamaríamos pioneros. Ellos son colonizadores, o hijos de los colonizadores. Ellos han trabajado la tierra.
52Y viniendo por el sendero el otro día, miré allí y vi a un papá y a una mamá y a sus niñitos descalzos, sacando los troncos viejos de los pantanos, amontonándolos, tratando de sembrar semilla en la tierra para así ellos poder tener comida para el año venidero. Mi corazón ardió. Yo pensé: “¡Oh Dios!, dales un Hogar Eterno, donde no haya ningunos troncos que quitar, donde ellos no planten y otro lo coma, sino que ellos vivan para siempre en su Hogar Eterno, y sus pequeñitos con ellos”. Concédelo Señor.
53Muchos están sentados aquí que saben lo que significa caminar por los bosques en un sendero de caza, ver la salida del sol y la puesta del sol. Saben que en tiempos de dificultad de pronto apareció la caza, que Dios les ayudó en situaciones difíciles. Yo los amo, Padre; ellos son mis hermanos.
54Y como lo expresé a mi buen amigo sentado aquí hoy, yo espero encontrarme con todos ellos en algún gran sendero de caza en Gloria. Que nos encontremos con todos esos que amamos y con los que tuvimos compañerismo juntos aquí en la tierra. Y si alguno no está listo para eso, que ellos se preparen hoy. Entra en la Palabra, Padre, y planta la Simiente en nuestros corazones para que tengamos Vida Eterna. Porque lo pedimos en el Nombre de Tu amado Hijo, nuestro Salvador, Jesucristo. Amén.
55Ya casi tengo que empezar con las Escrituras, pues son Uds. una gente tan agradable. Y no digo eso sólo para ser amable. Lo digo de corazón. Si yo lo dijera de cualquier otra manera, sería un hipócrita. Y yo preferiría encontrarme con Dios como un impío que como un hipócrita.
56Ahora, quiero leer una Escritura para Uds., porque yo creo que lo que yo diría pudiera fallar, pues soy un hombre; pero lo que Él dice nunca fallará. “El cielo y la tierra pasarán, pero Mis Palabras no pasarán”.
57Y de la única manera que nosotros nos podemos acercar a Dios con seguridad, es al venir por medio de Su Palabra. Porque Él prometió honrarla. En San Juan 14:8: Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Y Jesús le dijo: ¿Tanto hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe?
58Quiero tomar y sacar de allí un contexto: Muéstranos El Padre. Ese es el clamor del corazón humano, y siempre lo ha sido. Siendo que sabemos que existe un Dios, todo mortal ha tratado de mirar más allá de la cortina del tiempo para averiguar si ellos pueden ver de dónde vienen, cuál es el propósito de estar aquí, y dónde estarán después que ellos se vayan de aquí.
59Ahora, nosotros sabemos que venimos de alguna parte. Estamos aquí por alguna causa, y vamos a alguna parte. Y no hay... De toda la literatura que hay en el mundo, únicamente hay un solo Libro que puede decirles a Uds. de dónde vienen, quiénes son, y adónde van, y ése es esta Biblia. Así que, lo abordamos a Él en esta tarde.
60Aun Job, el libro más antiguo en la Biblia. Cuando a él le brotó esa sarna maligna, parecía que todo estaba contra él. Y sus–sus amigos Cristianos, o mejor dicho, sus amigos religiosos, dijeron: “Job, tú has hecho mal”. Mucha gente quiere decir, que porque alguien está enfermo que ellos han hecho lo malo. Eso no es la verdad. Job era un hombre perfecto; Dios así lo dijo.
61Pero algunas veces, Dios permite que la aflicción azote a Su pueblo para examinarlos en la fe de ellos. Él estaba examinando a un santo, no reprendiendo a un pecador. Y Dios hace eso para examinar.
62Jesús dijo... La Escritura dice que todo hijo que viene a Dios debe ser examinado, probado, disciplinado. Y entonces ellos demuestran que son hijos genuinos de Dios.
63Y ahora, en el caso de Job, cuando todas sus riquezas se le quitaron, y todos sus hijos se le quitaron, todos sus amigos estaban... le dieron la espalda, estuvieron por siete días, acusándolo de ser un pecador secreto, sin embargo Job no... él sabía que no era un pecador, porque él se paró firme sobre lo que Dios había prometido. Dios requería el holocausto. Y Job lo había ofrecido por él y sus hijos, y él sabía que estaba justificado, porque él había ofrecido la ofrenda apropiada de Dios.
64¡Cómo pudiéramos nosotros aprender de eso hoy día!, cuando sabemos que hemos entrado en la Presencia de Dios con fe creyendo, no hay nada que va a cambiar eso. Dios así lo dijo, y eso lo concluye.
65Entonces cuando él estaba muy ensimismado en su angustia y estaba sentado en el montón de ceniza, rascándose la sarna maligna, pues sarna maligna había brotado en su cuerpo. Y su esposa dijo: “Job, ¿por qué no maldices a Dios y te mueres?” Él dijo (mire, él no la llamó una mujer fatua, ella... sino que él dijo: “Como suele hablar una de ellas, has hablado”), él dijo: “Como suele hablar cualquiera de las mujeres fatuas, has hablado. Jehová dio, y Jehová quitó; sea el Nombre de Jehová bendito”. Él no iba a maldecir a Dios. Él sabía que no había... Él dijo: “Desnudo vine al mundo, y desnudo volveré allá”.
66Entonces cuando el Espíritu vino sobre el profeta y empezó a ver la Venida del Justo, él estaba tratando de encontrar un lugar donde él pudiera ir y tocar a la puerta de Dios y decir: “Me–me gustaría hablar Contigo un momento. Yo tengo algunos problemas de los que me gustaría hablar. ¿Por qué estoy enfermo? ¿Por qué estoy sufriendo así? Si yo tan sólo pudiera encontrar Su puerta, donde pueda tocar Su puerta, me gustaría explicárselo a Él”.
67Entonces finalmente, Dios le habló en un torbellino. Le dijo: “Ciñe tus lomos como varón”. Y Dios descendió en un torbellino, y dijo: “Job, ¿dónde estabas tú cuando Yo fundaba la tierra? Dime en dónde están conectados los ejes. ¿Dónde estabas tú, Job, cuando las estrellas del alba cantaban, y se regocijaban todos los hijos de Dios? ¿Dónde estabas tú, Job, si tienes tanta sabiduría?”
68Entonces el Espíritu vino sobre el profeta, y él vio. Él dijo: “Oh, si yo tan sólo pudiera encontrar a Alguien, a un Hombre al que pudiera acudir tuviera entendimiento, Alguien en quien yo pudiera confiar y decir: ‘Tú eres el representante de Dios’, un Hombre que pudiera poner Su mano sobre un–un– un pecador y sobre un Dios Santo y pudiera unir la brecha”. Ése es a Quién nosotros estamos esperando: Alguien que pueda poner una mano sobre un pecador y sobre un Dios Santo y pararse en la brecha.
69Y entonces, siendo dos mil años antes de la Venida del Justo, él vio una visión. Y él clamó cuando la vio, porque los truenos tronaron, los relámpagos relampaguearon, y ese profeta entró en el Espíritu. Él vio una visión. Luego él se levantó y dijo: “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin Él se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán y no otro. Porque no trajimos nada a este mundo; de seguro nada nos llevaremos. Jehová dio, y Jehová quitó; bendito sea el Nombre de Jehová”.
70Él había encontrado esa consolación. Él encontró ese Algo que–que podía... Alguien que se podía parar en la brecha y podía interceder entre un hombre pecaminoso y un Dios Santo.
71Yo estoy tan contento esta tarde, Iglesia (se los digo a Uds. mis amigos, a los que lo he expresado, en su trabajo y esfuerzo laborioso, y su amor y lágrimas), yo estoy contento hoy que nosotros también hemos encontrado a Aquél que puede pararse en la brecha e interceder por Uds. y por mí, quienes somos indignos.
72Me gustaría hablar de verlo a Él y mostrarles a Uds. lo sencillo que es. Nosotros muchas veces enviamos lejos a nuestros alumnos, a nuestros hijos, a escuelas para una educación superior. Y sin desprestigiar eso, Dios no lo permita, eso está bien. Eso tiene un papel, juega un papel, pero no es la parte principal.
73Muchas veces los educamos alejándolos de Dios. Nosotros nunca conoceremos a Dios por medio de la educación. Uds. no pueden. Ya nos hemos dado cuenta de eso, que se lleva a una persona... La educación es el peor enemigo que el Evangelio haya tenido. Miren, investiguen bien y vean eso. El hombre piensa que él puede ser más listo que Dios. Él no puede ser. Su intelecto es simplemente el de un hombre. Dios es Espíritu, infinito.
74Ahora, nos damos cuenta... Yo quiero hablar de ver a Dios. “Muéstranos el Padre, y nos basta”. Jesús había hablado mucho acerca de Su Padre. Y Felipe estaba tan deseoso, a tal grado que... Él acababa de decirles a ellos: “Miren, no se turbe vuestro corazón porque Yo estoy a punto de dejarlos. Uds. han creído en Dios; crean también en Mí”, y habló acerca de la Casa del Padre. Y Felipe exclamó y dijo: “Muéstranos el Padre, y nos basta”.
75Él dijo: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que ha visto al Padre... El que me ha visto a Mí, ha visto al Padre; y, ¿cómo, pues, dices tú: ‘Muéstranos el Padre’?”
76Ahora, yo quisiera preguntar en esta tarde: ¿Les gustaría a Uds. ver a Dios? ¿Realmente les gustaría ver a Este del cual estamos hablando? ¿Pudiera Él ser visto?
77Nosotros hablamos sobre eso aquí la primera noche. Pero yo voy a mostrar cuatro maneras diferentes en las que podemos ver a Dios. Miren, voy a hablar rápidamente sobre cuatro temas: Dios en Su universo, Dios en Su Palabra, Dios en Su Hijo, Dios en Su pueblo. Y quizás por medio de eso seamos capaces de encontrar qué es Dios, dónde está Él. ¿Se ha ido Él? ¿Acaso Él fue algo que una vez vivió y ahora ha desaparecido? ¡No señor!
78Él dijo: “Yo no te dejaré, ni te desampararé. He aquí Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque Yo estaré con vosotros, y en vosotros hasta el fin del mundo”.
79Ahora, primero voy a hablar de Dios en Su universo. Miremos alrededor y veamos si podemos verlo a Él. Y si yo puedo, por medio de las Escrituras, probar que el Dios Todopoderoso está aquí mismo en este edificio esta tarde, seguramente que eso debería resolver la pregunta de si Uds. le creerían a Él o no.
80Pero por las Escrituras y por la evidencia, prueba que Él está aquí ahorita mismo. Uds. siempre lo pasan a Él por alto, tratando de encontrarlo. Uds. están saltando para alcanzar algo muy allá, cuando está aquí mismo. La Biblia dice que Dios está más cerca de nosotros que nuestros brazos, que los miembros de nuestros cuerpos, porque Él es parte de nosotros. Él es nuestra Vida.
81No hace mucho, hablando de Dios en Su universo, hubo un anciano que iba a mi iglesia, llamado James Wisehart. Él era un anciano pescador. Yo lo llamaba Tío Jim. Él tenía cerca de los ochenta años de edad.
82Y él solía pescar en el río. Él venía a mi iglesia. Él era un “Kentuckiano”, y el río es como una milla de ancho, y, ¡oh, las horas agradables que el anciano Tío Jim y yo disfrutábamos juntos en el río, pescando esos bagres! Nos acostábamos en la orilla toda la noche juntos y hablábamos de Dios, y nos agarrábamos de la mano y llorábamos como bebés. Él está al otro Lado esta tarde. Espero verle algún día, cuando cruce al otro Lado.
83La última palabra que le oí decirme, cuando yo venía a Canadá hace unos años, él dijo: “Un día, Billy, tú vas a regresar y el Tío Jim se habrá ido”. Como unos dos días después de eso, él se cayó repentinamente y murió de un ataque al corazón, se fue al Hogar a encontrarse con Dios.
84Había una cierta iglesia en nuestra ciudad, y una–una pequeña familia iba a esa iglesia. Y la iglesia era más como una denominación que creía que... como que enseñaba que Dios era algo histórico. Y así que había un muchachito que se entusiasmó en su escuela dominical, y él le dijo a su mami, dijo: “Mamá, si–si Dios es tan grande, ¿por qué no puedo yo verlo?” “Pues”, dijo la mamá: “Hijo, yo no sé”. Dijo: “¿Puedo yo verlo a Él?” Ella dijo: “Yo no sé. ¿Por qué no le preguntas a tu maestra de escuela dominical?”
85Y así que ellos... El muchachito, en su siguiente escuela dominical, dijo: “Maestra, yo le quiero preguntar algo que mi–mi mamá no puede contestar”. Dijo: “¿Puede alguien ver a Dios?” “Bueno”, dijo ella: “Yo no sé”. Dijo: “Pregúntale al pastor”.
86Entonces el muchachito en... con su entusiasmo fue al pastor y le dijo: “Pastor, le quiero hacer una pregunta a Ud. que mi mamá ni mi maestra de escuela dominical me pueden contestar”. Dijo: “Este gran Dios del que Ud. habla, ¿no es Él el Dios de la raza humana?” “Sí, hijo. ¿Por qué?” Dijo: “Si Él es Dios, entonces, ¿puede alguien verlo a Él? A mí me gustaría verlo”. “Oh”, dijo él: “Hijo, no. Nadie puede ver a Dios. Dios no es para verse”.
87El muchachito estaba desalentado. Así que él solía ir al río con el anciano Hermano Wisehart para pescar. Un día venían regresando. Y el Hermano Wisehart con su barba plateada, tenía como unos setenta y cinco años de edad. Y ellos habían tenido una buena pesca en el río y venían de regreso. Surgió una tormenta, y los forzó a la orilla.
88Se bajaron en la orilla y descansaron hasta que la tormenta cesó. Se metieron debajo de unos árboles, debajo de los grandes arces y demás, hasta que la tormenta hubo pasado.
89Y luego después que la tormenta cesó, empujaron la barca al agua y reanudaron el viaje en el río. Y las pequeñas olas... Y únicamente un remero sabe lo que es sentir esa música que produce el choque de los remos mientras... contra las olas, el pequeño chapoteo de las olas. Y el sol se estaba poniendo en el oeste. Y allá en el este, de donde ellos habían venido (el muchachito estaba sentado en la popa de la barca), hubo un arco iris que apareció a lo largo del cielo, como cuando Dios hizo una promesa de que el mundo ya no sería destruido con agua. Y el anciano pescador, mientras empezaba a remar con esos remos, continuaba observando ese arco iris.
90Y al poco rato, él notó que grandes gotas de lágrimas brillando le corrían por sus mejillas, sobre su barba plateada. Y el muchachito observó al anciano por unos instantes. Él se entusiasmó tanto que corrió al centro de la barca, cayó sobre las piernas del pescador y dijo: “Señor, yo le voy a preguntar algo a Ud. que ni mi madre, ni mi maestra de escuela dominical, ni mi pastor pueden contestar”. Él dijo: “¿Puede alguien ver a Dios?”
91El anciano pescador, conmovido por la pregunta del muchachito, metió sus remos en la barca, abrazó al muchachito, y lo sostuvo en su pecho, y llorando dijo: “Dios bendiga tu corazoncito, cariño. Todo lo que yo he visto en los últimos cincuenta años ha sido a Dios”. Él tenía tanto de Dios dentro de él, que podía verlo en todas partes.
92De esa manera Uds. ven a Dios, es tener a Dios dentro de Uds. Si Uds. son escépticos, y–y con imaginaciones y confusiones, y dudas, Uds. nunca verán a Dios. Uds. tienen que permitir que Dios entre en Uds. Entonces Él abrirá sus ojos.
93Ahora bien, por ejemplo, yo me fijé cuando venía para acá el otro día, que todos nuestros patos de allá de Indiana, vinieron aquí para visitarlos a Uds. en Canadá. Ellos son unas criaturas algo sociables. Y ellos vinieron aquí por una sola razón: para hacer su nido. Ellos volverán allá a Indiana otra vez, así que... allá a Texas y a Georgia. Ellos van para invernar con nosotros. Ellos vienen aquí para... en la primavera para visitarlos a todos Uds.
94Y entonces cuando ellos... (Sé que esa es una palabra horrible: “todos Uds.”, pero recuerden que yo soy un–yo soy un sureño, así que...) Y cuando ellos vienen aquí, van ahí al fango de las pequeñas lagunas y lagos de Uds., y hacen sus niditos. Ellos empollan su pequeña cría de patos y–y su... ellos nadan por todo ese lago, hasta que después de un tiempo, viene la nieve y... viene sobre la cumbre de las montañas.
95Y como para septiembre, cuando esa primera ola de brisa helada sopla por todas estas praderas aquí... Ahora recuerden: esos patitos nunca han salido de esa laguna. Ellos nacieron allí mismo. Y para entonces ellos son patos maduros de buen tamaño. Y hay uno entre ellos que nació para ser un líder. Dios lo hizo un líder. Y la primera vez que sopla esa brisa, él nunca ha sentido eso antes; pero él sabe que algo anda mal.
96¿Qué hace él? Corre hasta en medio de esa laguna con esas pequeñas paletas, levanta ese piquito en el aire y: “Jonk-jonk, jonk-jonk”. Y todo pato en la laguna viene directo hacia él.
97¿Qué hace él? Se eleva de esa laguna con todo pato que hay allí, y se va tan directo a Louisiana como se puede ir. ¿Cómo sabe él que se tiene que ir? ¿Por qué?
98Nosotros decimos: “El instinto; el instinto lo guía a él”. Bueno, si el instinto puede guiar a un pato de una región helada a un lugar seguro, ¿cuánto más debería el Espíritu Santo guiar a la Iglesia del Dios viviente? El problema es que nosotros no lo reconocemos. Escuchamos a nuestros líderes, esos líderes hechos por el hombre, en lugar de un Líder dado por Dios, el cual es el Espíritu Santo.
99Nosotros escuchamos a obispos y arzobispos y cardenales y sacerdotes, cuando deberíamos estar escuchando es al Espíritu Santo. Pues Ese fue el que fue dado para guiar a la Iglesia.
100Billy, mi hijo (está en alguna parte por aquí), él y yo hace unos años acabábamos de llegar a la India, y yo recogí un periódico en inglés (lo cual, es un país bilingüe) y decía: “Me supongo que los terremotos terminaron, porque los pájaros están regresando”. Yo leí el artículo en detalle. Cómo unos dos días antes de que hiciera el terremoto…
101En la India no son tan acaudalados como Uds. lo son en Canadá. Ellos tienen que recoger las piedras en los campos para hacer sus casas y–y hacer sus–sus cercas y demás. Y los pajaritos entran allí y construyen sus nidos en las... en esas hendiduras. Y luego las ovejas vienen a las cercas en la tarde, y el ganado, y se paran en la sombra donde el sol... Esos rayos directos de ese sol tropical los azota, y hace un calor espantoso. Así que, ellos siempre vienen en la tarde y se paran en la sombra de las paredes, de las paredes altas. Y los pajaritos hacen sus nidos y viven en esas pequeñas bóvedas que están en las rocas.
102Pero un día, de repente todos los pajaritos, por alguna razón desconocida, salieron volando de las paredes. Y el ganado y las ovejas no fueron a pararse alrededor de las paredes. Ellos sabían que algo iba a suceder.
103¿Qué sucedió? No volvieron al segundo día. Y, ¿saben Uds. cómo obtuvieron sombra? Se reclinaron unos contra otros e hicieron sombra unos a otros.
104Yo pienso que la Iglesia debería aprender eso. Uds. metodistas, bautistas, pentecostales, y presbiterianos, ¿no saben Uds., hermanos, que nosotros deberíamos estar reclinándonos unos contra otros, reclinándonos unos contra otros para hacer sombra unos a otros, tratando de ayudar unos a otros y no tratando de condenar unos a otros, sino tratando de hacer un poco de sombra, un poco de sombra del Evangelio bajo la cual pararnos?, pues es un tiempo angustioso en el que estamos viviendo.
105De repente, como al amanecer de la mañana siguiente, vino un terremoto, uno tras otro, al grado que derrumbó esas paredes. Si las ovejas hubieran estado paradas alrededor de las paredes, ellas hubieran perecido, el ganado también. Si los pajaritos hubieran estado en sus nidos en–en las paredes, ellos hubieran perecido. Pero, ¿qué sucedió? El mismo Dios que dirigió a las ovejas, y al ganado, y a los pájaros a entrar en el arca, prueba que Él todavía es el mismo Dios en 1960.
106Advirtió a Sus animales a que huyeran de la ira que venía; Él también puede llamar a Su... Y yo tengo el recorte del periódico acerca de eso. Luego, después del último rugido del terremoto, los pajaritos regresaron, y el ganado regresó.
107¿Qué es eso? Es Dios en Su universo, Dios hablando a la naturaleza. Muestra que el mismo Dios que estaba en el tiempo de Noé, es el mismo Dios hoy en día. Y si los pájaros y los animales todavía pueden ser guiados por instinto, lo cual es una cosa dada por Dios para ellos, ¿cuánto más deberíamos nosotros por el Espíritu Santo huir de la ira que vendrá? Pues todos sabemos que nuestros nombres están en una bomba rusa de hidrógeno en alguna parte.
108¿Por qué no huimos de la ira? Nosotros sabemos que si morimos en pecado, el infierno será nuestra condenación. Y Dios, como lo prometió para los últimos días de enviar estas mismas señales y prodigios que Uds. ven suceder ahora en la Iglesia, para ser las señales de advertencias del último día. Y nosotros lo miramos y todavía permanecemos en las viejas chozas de lodo del mundo, todavía permanecemos en nuestra incredulidad. Dios en Su universo.
109Quiero decir esto para mis compañeros de caza. Como la mayoría de Uds. saben, yo soy un guía en Colorado. Yo trabajé por años en un rancho allí. Y recuerdo las ocasiones cuando nosotros... El valle del Río Troublesome está... La asociación Hereford apacienta en ese valle. Si uno puede cosechar una tonelada de heno, puede poner una vaca en el bosque de este lado de Estes Park y del bosque Arapaho.
110Pero el rancho de uno tiene que producir una tonelada de heno, y luego, por supuesto, uno marca su ganado allí en esa región. Yo no... Yo creo que Uds. marcan allí en Vernon, Hermano Shultz. Uds. todavía marcan–marcan su ganado aquí. Y eso es para evitar que se mezclen.
111Y luego, ellos tenían una cerca de retención donde el–el ganado pasa, para que ellos no entren a propiedad privada. El inspector de ganado solía pararse allí. Y cuando nosotros traíamos el ganado después del acorralamiento de los principios de la primavera y lo traíamos para ponerlo en el pasto, solíamos conducirlo allá. Y muchas veces me senté con mi pierna puesta alrededor de la perilla de la silla y observaba a ese inspector de ganado mientras él lo observaba pasar.
112Oh, había toda clase de marcas. Nosotros teníamos, creo yo, teníamos una que era llamada la–la “Trípode”, y mi vecino era la “Huella de pavo”, y–y el otro era... Grimes, al cruzar al otro lado, el cual era el rancho más grande del valle, él tenía la–la “Barra...”, la “Barra de diamante”. Y había muchas marcas diferentes.
113Pero, ¿saben qué?, yo me fijé que ese inspector no le prestaba mucha atención a esas marcas. Pero había una cosa que él observaba muy atentamente, y era la cédula de identificación de sangre. Porque nada podía apacentar en ese pasto sin que fuera una Hereford purasangre, porque todas ellas estaban registradas. Y él observaba la cédula de identificación de sangre.
114Yo siempre he pensado que de esa manera será en el Día del Juicio. Cuando estemos parados allí, Él no se fijará en la marca que estamos usando, sino que Él buscará la Sangre de Su Hijo, para ver si nosotros hemos aceptado eso.
115Un año estando allá cazando, yo había... La nieve no había venido todavía, así que el–el alce estaba en lo alto de la montaña. Yo estaba buscando el alce por allí. Y el Sr. Jefferies, el patrón del rancho, él se había ido a otra área, y yo lo iba a recoger en un par de días. Pero ya habíamos terminado con todos los que llamamos nuestros “tipos”, nuestros cazadores.
116Y así que, nosotros estábamos en lo alto para conseguir algunos trofeos. Yo estaba muy arriba, porque la nieve tiene que hacer bajar de allí a los alces. Ellos son criaturas salvajes. Y yo iba caminando por allí, y en esa época del año nieva, y luego llueve, y luego sale el sol, y así sucesivamente. Y surgió una tormenta de lluvia, y me puse detrás de unos árboles, cerca del límite de la vegetación arbórea.
117Y mientras estaba detrás del árbol, yo estaba allí parado pensando: “¡Oh, Señor mi Dios, estoy maravillado grandemente cómo es que en las estrellas y en los cielos y en el gran universo, Tú eres Dios!” La lluvia cesó. Muy allá en el oeste, el sol salió por entre la hendidura de la montaña, parecía que el gran ojo de Dios estaba mirando. Y debido a la lluvia y al hielo colgando en las siemprevivas, apareció un arco iris a lo largo del cañón.
118Yo miré allá arriba, y dije: “¡Oh Dios, es muy bueno estar aquí! Allí estás Tú en el arco iris”. Y en ese momento, un coyote aulló arriba de la montaña, y–y la compañera le contestó en la parte de abajo. Y cómo amo yo la naturaleza, el universo de Dios.
119Yo puedo oír a Dios en el aullido del lobo. Y oí al grande alce macho bramar, perdido del resto de la manada en la tormenta. Y allí, parado allí con mis manos levantadas en el aire, estaba llorando porque yo podía ver a Dios en la puesta del sol. Yo lo podía ver a Él en el arco iris. Yo lo podía oír a Él en el llamado del lobo por su compañera. Yo lo podía oír a Él en el bramido del alce por su manada. Dios está en Su universo, hermanos. Seguro que sí está.
120“¡Oh!”, pensé: “¿Cómo es que la gente no puede ver eso?” Pensé: “Es bueno estar aquí”. Como dijo Pedro: “Hagamos tres enramadas”; pero al pie de la montaña... Yo pensé: “Señor, ¿por qué yo tengo que...? Yo nací para esto. Yo nací para estar en la montaña. Yo amo esto, y, ¿por qué tendría yo que bajar? Pero por supuesto, hay hijos enfermos al pie de la montaña, con un papá y una mamá que no conocen a Dios. Yo debo dejar este lugar y bajar”.
121Mientras estaba parado allí, bueno, para Uds. presbiterianos, me imagino que me emocioné. Para Uds. pentecostales, yo estaba gritando. Me puse tan contento, al grado que empecé a levantar mis manos, y empecé a correr dando vueltas y vueltas alrededor del árbol gritando a voz en cuello, alabando a Dios. ¿Por qué? Yo lo vi a Él en Su universo. Seguro que sí.
122Y yo estaba sencillamente gritando a voz en cuello. Si alguien hubiera ido al bosque, hubiera pensado que había un hombre demente en el bosque. Pero yo estaba como a unas treinta y cinco millas de la civilización. Y estaba corriendo... A mí no me importaba; no quería que nadie me oyera. Yo estaba alabando a mi Dios, a quien yo podía ver en Su universo, oírlo en Sus animales, verlo en Su puesta del sol, observarlo en Su arco iris. Yo pensé: “¡Todo aquí es Dios!”
123Él está más cerca que el brazo derecho de Uds. Uds. sencillamente fallan en verlo. ¿Cómo puede una flor crecer sin Dios? Toda la ciencia en el mundo no puede hacer una sola hoja de un helecho. Ellos pueden hacer algo que se parezca, pero no pueden hacer eso, porque tiene vida en él. Dios es la única Vida que hay.
124¿Quién pudiera mirar en la faz de un–un lirio y decir que no hay un Dios, y aún así reclamar estar en su mente cabal? Él no podría tener su mente cabal. Con toda nuestra ciencia, nosotros nunca pudiéramos hacer un lirio. Que alguien me haga un árbol. Uds. no lo pueden hacer. Háganme una hoja de grama. Uds. no la pueden hacer. Ese es Dios, Dios en Sus flores, Dios en Su sol, Dios en Su universo, Dios en Sus animales, Dios en Su creación. Hay algo acerca de eso.
125Recuerdo que en una ocasión mi papá y yo estábamos arando; y estábamos arando para el maíz. Yo apenas era un muchachito y mis caballos empezaron a resoplar, allá en la granja en Indiana. Y dije: “¿Qué pasa?” Ellos estaban mirando hacia arriba. Yo dije: “Quizás viene un animal”.
126Oh, puedo ver a mi papá. En ese tiempo él tenía como unos–unos treinta años de edad, me supongo, quizás treinta y cinco. Él se detuvo. Dijo: “Billy, hijo mío, te quiero decir algo”. Dijo: “Esos caballos no pueden ver nada”. Dijo: “Pero, ¿sabes tú lo que está a punto de suceder?” Yo dije: “No, papá”. Él dijo: “Viene una tormenta”. “Bueno”, yo dije: “Mira, papá, yo no veo ninguna nube en lo absoluto, ni tampoco oigo un trueno ni veo un relámpago”. Él dijo: “Tú no tienes que verlo. Tú todavía no puedes verlo. Pero ellos sí”. Yo dije: “Yo no lo entiendo. ¿Me quieres decir que su vista es mejor que la mía?” Él dijo: “No necesariamente. Pero, mira Billy, el Dios Todopoderoso ha puesto en la naturaleza una manera que ella misma se preserve y se mantenga”. Dijo: “Ese caballo puede oler o percibir esa tormenta”. Y dijo: “Dios les da eso, para que ellos puedan huir del peligro”.
127Yo me quedé allí por un momentito. Mi padre no era Cristiano en ese entonces. Así que pensé: “Ciertamente que si Dios le puede dar a un caballo un sentido para huir fuera del peligro cuando vienen las tribulaciones, ¿cuánto más le puede dar a Sus hijos?” Él está en Su universo. ¿Ven?
128Como... aré como unas dos vueltas más y oí los truenos. La nube estaba sobre nosotros como en una media hora. Ellos podían percibirlo.
129Y para continuar de cuando yo estaba en la montaña: me quedé allí, y estaba dando vueltas y vueltas alrededor de ese árbol, regocijándome con todo mi corazón. Uds. saben, yo... cuando me siento religioso (así me siento ahorita), como que me–me emociono. Me–me imagino que Uds. quizás lo llamen “fanatismo”, pero... Alguien dijo: “Billy, Ud. actúa como si no tuviera su mente cabal”.
130Yo dije: “Bueno, entonces simplemente déjenme en paz, porque yo me siento mejor de esta manera que como me sentía de la otra manera. Así que, si yo no estoy en mi mente cabal, déjenme quedarme así, porque yo disfruto mucho más así, conociendo a Dios de esta manera”.
131Y así que yo–yo... Corrí dando vueltas y vueltas alrededor del árbol. Y estaba parado con mis manos levantadas, diciendo: “Dios, Tú eres mi Padre. ¡Oh, yo te amo!, Tú quien hiciste la montaña e hiciste que yo la disfrutara, hiciste los animales silvestres. Y aquí estoy yo bañándome en Tu Presencia. ¿Por qué no pueden los hombres verte en Tu gran universo?”
132¿Cómo pueden ellos explicar que esta tierra se sostenga en sus bases, suspendida en el aire de esa manera, girando perfectamente, y programada tan perfectamente a tal grado que los astrónomos pueden decir el mismísimo minuto que el eclipse vendrá en la luna, entre la luna y el sol, con veinte y treinta años de anticipación?
133No hay ninguna maquinaria que se haya inventado alguna vez que se pueda mover de esa manera, moverse así de perfecto. El reloj de Uds. no lo hará. No hay reloj que mantenga el tiempo perfecto, no por un buen espacio de tiempo. Se retrasará un tic-tac o dos, o se adelantará un tic-tac o dos. No hay– no hay nada que un hombre pueda hacer que funcione así. Pero Dios es perfecto. Él está justo a tiempo.
134Esta reunión no es por casualidad. Es la manera provista por Dios para nosotros. Está exactamente en la sazón correcta, en el tiempo correcto. Uds no vinieron aquí esta tarde sólo por casualidad. Fue Dios el que los trajo aquí. Todo se está moviendo perfectamente. Miren, si es que Uds. lo quieren escuchar, si es que Uds. lo quieren creer, eso dependerá de Uds. Pero en el Juicio, Dios dirá entonces: “¿Recuerdan Uds.?” Ajá. Entonces, ¿qué pueden decir Uds.?
135Ahora, fíjense. Y yo fui atraído... Esto suena mucho como una pequeña broma, pero no es una broma. Yo estaba corriendo dando vueltas alrededor del árbol, y de repente una ardillita de pino... Yo no sé si Uds. las tienen por aquí o no. Ella–ella es la cosita más alborotadora que hay en el bosque. Ella sólo... Bueno, es como dicen del búho del irlandés: todo es alboroto y plumas, y nada de búho.
136Así que ella–ella sólo estaba... Ella sólo ladra y se alborota. El Sr. Jefferies solía decirme... Yo dije: “¿Qué las hace gritar?” Él dijo: “Ella te está maldiciendo”.
137Yo dije: “Tsk, tsk, tsk, tsk, tsk, ¡qué lenguaje!” Y mientras ella... Ella estaba alborotada, simplemente saltando de arriba a abajo. Yo pensé: “¿Por qué estás tan alborotada, ardillita?” Dije: “¿Hice yo que te alborotaras, porque estaba corriendo dando vueltas alrededor del árbol? ¡Mira esto!” Y volví a correr dando vueltas alrededor y alrededor otra vez.
138Y ella sólo estaba sentada allí, simplemente ladrando, estando sobre un–un tronco de un árbol que había sido derrumbado. Y dije: “¿Sabes que yo estoy adorando al mismísimo Dios que te creó a ti?” Ahora, yo dije....
139Y corrí dando vueltas alrededor del árbol unas dos veces más. Y me fijé que la pequeña ardilla (de la que yo pensé que la había alborotado), que tenía sus ojitos sobresalidos en sus mejillas, y estaba mirando hacia abajo en ese árbol caído. Y pensé: “Bueno, ¿qué hay allá?” Y la tormenta había forzado a una grande águila a que bajara. Y eso es a lo que ella le estaba ladrando. No era a mí; era a esa águila.
140Así que miré y esa grande águila subió de un salto. En Colorado tenemos el águila color café, un enorme pájaro hermoso. Y a mí me gustan las águilas, porque Dios compara a Sus hijos, Su heredad, con águilas. Y Dios mismo, se llama a Sí Mismo una águila. Él es Jehová Águila, Papá Águila. Nosotros somos Sus pequeños aguiluchos.
141Una águila puede volar más alto que cualquier otra ave que existe. Si un halcón intentara seguirla, él se desintegraría en el aire. Así que, si Uds. tratan de imitar el Cristianismo, Uds. se reventarán, eso es todo. No les hace nada de bien. ¡Sean un águila! Nazcan de nuevo, sean cambiados de naturaleza; entonces Uds. pueden subir la escalera de Jacob. Entonces Uds. pueden escalar los lugares más altos, donde todas las cosas son posibles para aquellos que creen. Pero Uds. tienen que ser una águila, un creyente. No traten....
142Los hebreos, cuando ellos cruzaron, como águilas, a lo largo del Mar Rojo, e intentando hacer lo mismo los egipcios incircuncisos, siguiéndolos, perdieron la vida. Uds. no pueden imitar el Cristianismo; Uds. tienen que ser un Cristiano. Correcto.
143Miren, yo me fijé en esa grande águila. Y yo–yo detuve mis gritos o mi emoción de correr dando vueltas alrededor del árbol. Y–y miré a esa grande águila. Y dije: “Mira, me pregunto: ¿por qué me detuvo Dios de gritar? Yo creo que todo ayuda para bien”. Y pensé: “Yo estaba disfrutando de un momento tan glorioso, ¿para qué me detendrías Tú ahora para mirar esa águila, el ave de rapiña?” Yo dije: “Bueno, ¿para qué–para qué–para qué Tú...? Yo no veo nada tan valeroso en cuanto a ella, tan piadoso”.
144Pero pensé: “Todo aquí tiene que tener a Dios en ello”. ¡Todo!, Uds. pueden mirar a la persona más vil de la tierra y Uds. encontrarán algunas cosas buenas acerca de ella. Correcto. Así que, Dios está en todas partes. Uds. simplemente tienen que mirar alrededor para encontrarlo.
145Esa es la razón que Jesús dijo... Y yo creo que si Uds. tienen a alguien... Uds. pueden amar a cualquiera que los ama, pero, ¿pueden Uds. amar a aquellos que no los aman? Ese es el Espíritu de Cristo. ¿Ven? Cuando aquellos los maltratan y hablan mal contra Uds. y de su corazón Uds. todavía los aman, entonces Uds. saben que se están acercando al Reino. ¿Ven? Así que Él dijo: “Si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa tendréis?”
146Así que, yo miré al águila y me fijé en esos grandes ojos grises mientras estaba parpadeando. Y pensé: “Bueno, ¿qué es... qué pudiera yo ver de piadoso en esa águila? Ella es parte de la creación. Bueno, ¿qué pudiera yo ver de piadoso en ella?” Yo me fijé que ella no estaba temerosa. Y eso allí es solamente Dios.
147Dios no puede usar a un cobarde. Si Uds. están temerosos de confiar en Él, entonces ni siquiera hagan un esfuerzo. Hasta que Uds. estén satisfechos que Él cumple Su Palabra y que cumple Su promesa, entonces no hay nada que los detenga a Uds. Correcto. Pero estén seguros que saben en dónde están parados, porque únicamente se empeorarán Uds. mismos.
148Entonces me fijé en ella. Pensé: “¿No tienes temor de mí?” Yo tenía mi rifle reclinado contra un árbol. Dije: “Yo puedo agarrar mi rifle y matarte”. Y ella simplemente se quedó allí. Y me fijé... “¿Qué...? ¿Por qué estás tú tan...? ¿Por qué ella no tiene miedo?” Y me fijé que tenía sus alas. Ella seguía sintiéndoselas, para ver si las plumas estaban todas funcionando bien.
149Yo pensé: “¡Eso es! Dios le ha dado a ella dos alas. Ella tiene confianza en ellas. Ella sabe que puede estar dentro de ese bosque antes que ponga mi mano en ese rifle. Y ella tiene perfecta confianza en su medio de escape dado por Dios”. Y si un águila en el universo de Dios puede tener la confianza suficiente en el don dado por Dios de sus alas, ¿cuánto más nosotros, los hijos de Dios, deberíamos tener confianza en el Espíritu Santo? Aunque el doctor diga que Uds. van a morir de cáncer, mientras Uds. puedan sentir ese poder de Dios allí, que todo sea una mentira y la Palabra de Dios sea veraz.
150Yo la observé. Pensé: “Allí estás Tú, Dios. Yo te veo ahora, porque ella no tiene temor”. Dios odia a un cobarde. El amor echa fuera el temor. Así que si Uds. tienen amor, Uds. no tienen nada de temor. No hay nada... El temor no tiene ni una pizca de valor al respecto. No hay una sola cosa... Le estorbará a Ud.
151Uds. dicen: “Bueno, ¿qué si Ud. va a ser fusilado en la mañana? ¿No tendría Ud. miedo?” No señor. El temor no me pudiera ayudar. El temor únicamente me pudiera empeorar. “Bueno, ¿qué pudiera la fe hacer por Ud., si ellos ya han asignado que Ud. va a morir en la mañana?” La fe puede firmar mi perdón. ¡Amén!
152Así que déjenme escoger la fe. Si el doctor dice que Ud. va a morir de un cáncer, eso es todo lo que él sabe al respecto. Tenga fe, y cambiará la situación para Ud. Si él dice que Ud. nunca caminará otra vez, el hombre le está diciendo la verdad; eso es todo lo que él sabe. Eso es a lo que él puede mirar, lo que él puede... Él solamente puede basarse en sus sentidos: tacto, olfato, gusto, oído.
153Pero, ¿ven Uds.?, fe es la substancia de las cosas que se esperan, la evidencia de las cosas que Uds. no sienten, gustan, huelen, u oyen. Es fe. Uds. lo creen. Es un sexto sentido, más allá de los cinco sentidos.
154Entonces miré a esa águila, y pensé: “¡Oh, yo te admiro!” Dije: “Dios, yo te veo en esa águila”. Y ella me miró un ratito y se dio cuenta que yo era su amigo, así que yo no iba a hacerle daño. Y después de un rato, ella continuó mirando a esa ardilla de pino. Y me fijé que esa ardilla de pino era–era la que la estaba maldiciendo tanto.
155Y el águila se cansó de eso. Entonces se agachó y batió con fuerza sus alas y se elevó, y como una o dos veces más que batió sus alas, se fue más allá del bosque. Y yo me fijé en lo que ella hizo. Nunca lo olvidaré.
156Escuchen, Uds. tramperos, cazadores: ella sabía cómo fijar sus alas. Y mientras la brisa subía la montaña. Cada vez que venía la brisa, ella subía con ella. Otra brisa venía, y ella subía un poquito más alto. Luego otra brisa venía, y ella subía un poquito más alto. Ella nunca movió una sola pluma. Ella simplemente sabía cómo fijar sus alas.
157Yo me quedé allí y la observé hasta que desapareció de mi vista. Me quedé allí y las lágrimas corrían por mis mejillas. Yo dije: “¡Eso es, Dios! ¡Esa es la idea! No es....”
158[Espacio en blanco en la cinta–Ed.].... Y se fue volando. ¡Oh, Dios! Eso es. Es simplemente saber cómo poner Uds. su confianza en Su Palabra y decir que es la verdad. ¡Dios en Su universo! ¿Creen Uds. que Él está en Su universo? Él está en Sus flores. ¿Pueden verlo a Él ahora? ¿Ven lo que quiero decir?, en la puesta del sol, en el amanecer, en cómo se sostiene la tierra, en el girar del sistema solar, en todo lo que Él es. Yo pudiera pasar horas y horas en ese solo tema: Dios en Su universo.
159Les diré algo. Yo creo que Uds. reciben el periódico como dos veces por semana aquí en Dawson, ¿no es así? Miren, dejen que los comentaristas de las noticias digan de mañana (y ya viene el otoño), digan: “Mañana habrá buen tiempo. Estará agradable y cálido mañana”, y si Uds. ven a esa vieja puerca quitar esas cáscaras del lado norte de la colina y llevarlas al lado sur de la colina (ella sabe más acerca de ese clima que todos los comentaristas en el mundo), Uds. esperen un clima frío.
160Si Uds. ven a esos conejos meterse debajo del matorral, y el comentarista de noticias dice: “Va a haber un buen tiempo”, no crean Uds. eso. Está a punto de llover. ¿Ven? Él sabe más acerca de eso que lo que saben todos los comentaristas de las noticias, porque él tiene un instinto dado por Dios. Él es parte del–parte del universo de Dios. Dios en Su universo.
161Ahora, Dios en Su Palabra. Miren, trataré de apurarme para darnos prisa. Se me está haciendo tarde. Ese es el problema de una reunión: yo hablo demasiado; los retengo demasiado. Pero los frijoles no se quemarán, y si se queman, pondremos más a cocinar.
162Miren, esta es–esta es comida que Uds. necesitan para Vida Eterna. Dios en Su Palabra. Miren, la Biblia dice que la Palabra de Dios es una Semilla que un sembrador sembró. Ahora, nosotros sabemos... Uds. granjeros aquí, Uds. saben que cuando Uds. siembran una semilla, si siembran trigo, bueno, producirá trigo, si se le da el cuidado adecuado. Si Uds. siembran avena, producirá avena, al darle su cuidado adecuado.
163Bueno, así es con la Palabra de Dios. Si Uds. toman cualquier promesa de Dios y la colocan en la atmósfera correcta, producirá exactamente lo que es, la Vida de ella.
164Por ejemplo una–una gallina; por lo general, el procedimiento correcto es tomar un huevo y ponerlo debajo de una gallina, y ella empollará el pollo. Pero Uds. pudieran tomar el–el huevo... Es la atmósfera lo que cuenta.
165Si Uds. toman ese mismo huevo de gallina y lo ponen debajo de un–un perrito, y dejan que el cuerpo del perrito mantenga el huevo caliente, saldrá un pollo. ¿Ven? Es la atmósfera. Y es la misma cosa aquí en esta tarde. Es para eso que estoy hablando. Si nosotros podemos tener la clase correcta de atmósfera Celestial, algo va a suceder. ¿Ven? ¡La atmósfera!
166Dios es un... La Palabra es una Semilla. Miren, tomen un arbolito. Por ejemplo un pequeño... Tomen... Muchos de Uds. tienen huertas. Uds. tomen un arbolito de manzana (fíjense bien en esto) y planten ese arbolito de manzana siendo un árbol joven. Está como de este tamaño; proviene de una semilla. Bueno, ¿sabían Uds. que toda manzana que habrá en ese árbol ya está allí dentro de él en ese momento? ¿Sabían Uds. eso? Uds. dicen: “¿Cuántas manzanas producirá ese árbol?” Quizás ciento cincuenta fanegas, doscientas fanegas, quinientas fanegas en la vida del árbol.
167Pero miren, todas esas quinientas fanegas de manzanas están dentro de él cuando está como así de grande. Si no es así, por favor díganme: ¿de dónde provienen? ¿Ven? Están dentro de él.
168Ahora, ¿qué hacen Uds. con el árbol? Uds. lo sacan, lo ponen en la tierra, y lo plantan. Y luego lo riegan. Miren, ¿qué es lo que hace el arbolito? El arbolito tiene que sacar el agua de la tierra. Y tiene que beber y beber y beber. Tiene que beber más que su porción. Y a medida que bebe, empieza a crecer. Y después de un tiempo, echa ramas. Luego echa hojas. Luego echa flores. Luego echa manzanas. Simplemente está bebiendo y “echando”.
169Y así es un Cristiano. Nosotros estamos plantados en Cristo Jesús, el cual, según mi interpretación, es la Fuente de Vida inagotable. Y la única cosa que tenemos que hacer, si Uds. están enfermos, si necesitan algo, cuando Dios los llena con el Espíritu Santo, Uds. son... Por un solo Espíritu todos nosotros somos plantados, bautizados en un Cuerpo. Y lo único que tenemos que hacer entonces es sólo beber, beber, hasta que “producimos” sanidad Divina y glorias, y echamos fuera la preocupación y la duda, y las hacemos a un lado, y traemos nueva Vida, producimos nuevos frutos del Espíritu. Sólo es cuestión de que la semilla beba, beba.
170Yo estaba con el Sr. Durney. Alguna de mi gente aquí sabe que yo les he contado esto. Fuimos arriba de la montaña para conseguir un cabrío. Y al descender, pasamos por un–un viejo incendio o algo. Y yo... Con respecto a un oso que yo había visto allí, me imagino que Ud. lo recuerda, Sr. Durney, ese oso del cual yo dije: “Su piel es muy pesada como para tener que bajarlo cargando de esa montaña”.
171Y yo lo estaba mirando en la cara, y me estaba sintiendo un poco cansado. Así que, mientras se hacía más oscuro esa noche, me fijé que entramos a un lugar donde el incendio había dejado unos–unos cuantos troncos parados. Y estaban tan pelados como podían estar.
172Estábamos descansando un ratito, y yo–y yo pensé allí que... ir al caballo. Y el viento sopló. Y cuando el viento sopló, hizo el sonido más espantoso: “Uuuh”. Yo pensé: “¡Qué cosa!, se ven como lápidas. Este es un lugar lúgubre”. Y pensé: “Padre, ¿qué es esto?” Me recuerda a alguien tratando... Yo les digo: “¿Es Ud. Cristiano?” “Yo soy presbiteriano”. “Yo soy bautista”. “Yo soy metodista”.
173¿Saben Uds. lo que es? Es Ud. tratando de sostenerse y llegar al Cielo por pertenecer a una organización. Ahora, esa organización está bien. Pero recuerden: cada vez que una organización surge, Dios sale de ella.
174Uds. no van al Cielo por una organización. Uds. van al Cielo por medio de esta nueva Simiente de Dios naciendo en su corazón. Correcto.
175Escuché ese sonido melancólico. Y dije: “Este es un lugar lúgubre donde estar. Espero que no hagamos un fuego y nos quedemos aquí”. Y la luna había salido. Y esos viejos árboles brillando así. Yo pensé: “¿No es eso una cosa horrible?” Era un lugar como de lápidas viejas, lúgubre. ¿Qué estaban diciendo? “En una ocasión éramos grandes pinos que nos balanceábamos, pero el fuego nos quemó”.
176Y así es hoy día. Cuando yo pregunto: “¿Es Ud. Cristiano?”, ellos no saben qué significa ser Cristiano, mucha gente; ellos dicen: “Oh, yo soy metodista”. “Yo soy bautista”. “Yo soy pentecostal”. “Yo soy presbiteriano”.
177Eso no tiene nada que ver con ello. Es cuando esa pequeña Simiente entra aquí. Entonces Ud. puede pertenecer a cualquier cosa que Ud. quiera, es entonces cuando Ud. es un Cristiano nacido de nuevo. Pero sin eso, Ud. está perdido. Dios es una Simiente; Su Palabra es una Simiente.
178Yo me fijé en otra cosa, Sr. Durney, y Chris; me fijé en esos pequeños pinos. Yo pensé: “Bueno, mira, esos son aquellas enormes denominaciones que dicen: ‘Oh, en una ocasión tuvimos un Juan Wesley. Nosotros en una ocasión tuvimos un Martín Lutero. Nosotros en una ocasión tuvimos un Sankey, un Finney, un Knox, un Calvino’”. Correcto. Pero, ¿ven Uds. lo que tienen ahora?
179Aquellos hombres creyeron en Dios, practicaron sanidad Divina y toda clase de milagros. Correcto. Pero ahora, ¿qué tienen Uds.? Una denominación soplando un viento lúgubre. Cada vez que Dios envía un viento recio que sopla como Él lo envió en el Día de Pentecostés, ¿saben lo que Uds. dicen? “‘Uuuh’, no asistas a eso; es del diablo. ‘Uuuh’, los días de los milagros ya pasaron. No hay tal cosa como sanidad Divina. ‘Uuuh’, nosotros lo tenemos escrito en nuestros credos, no hay tal cosa como sanidad Divina”. Están muertos, no pueden... no son flexibles.
180Ahora, yo me fijé entonces, que debajo de eso, allí habían caído algunas semillas de esos pinos. Y si Uds. alguna vez han estudiado los pinos, de la única manera que ellos mismos se pueden reproducir es que venga ese calor y abra esos conos y deje que la semilla caiga a la tierra. Y de ahí crece una nueva generación, otro árbol. Y cuando el viento sopló, esos pinitos no se lamentaban. Ellos sólo jugueteaban en el viento.
181Yo pensé: “Bueno, ¿para qué está Él soplando el viento?” Bueno, ¿ven Uds.?, cada vez que el viento sopla, mueve los arbolitos y tira de las raíces, se sueltan para que así puedan penetrar y se agarren mejor. Y pensé: “¡Eso es, Señor!” Pensé: “El Sr. Durney va a pensar que estoy loco, pero me siento con ganas de saltar a uno de estas ramas aquí, y correr por aquí de arriba a abajo, como una de esas ardillas, simplemente gritando a voz en cuello”. ¡Eso es! Nosotros en una ocasión tuvimos una iglesia que creía en sanidad Divina. Nosotros en una ocasión tuvimos un Martín Lutero. Nosotros en una ocasión tuvimos un Juan Wesley. Pero ahora, ¿qué son Uds.? Son una estatua muerta.
182Pero debajo de todo eso (¡bendito sea el Nombre de Dios!), nosotros todavía tenemos la Simiente de Dios que ha producido otra Iglesia, algo ha producido una Iglesia que cree que Dios es el Dios viviente. Y cuando Dios envía ese viento recio Pentecostal, ellos simplemente se balancean y juguetean en él. Uds. dicen: “¡Ellos están verdes!” Pero ellos se están gozando. Y están creciendo. Si están “verdes”, es porque tienen Vida. Si Uds. no están un poquitito verdes, pues, Uds. no tienen nada de Vida.
183Un pequeño noruego no hace mucho tiempo, fue a una reunión y fue salvo. Él fue allá con su jefe. Dijo: “Oh, ¡gloria a Dios!”. Dijo: “Alabado seas Tú, Señor, yo recibí el Espíritu Santo”. Su jefe dijo: “¿De qué estás hablando?” Él dijo: “Yo–yo fui allá a la iglesia y”, dijo, “Dios me dio el Espíritu Santo. Me siento muy, muy, muy bien”. Él dijo: “Tú has de pertenecer a ese montón de ‘tuercas’ allá”.
184Él dijo: “Alabado sea Dios por las ‘tuercas’”. Dijo: “¿Sabe Ud. una cosa?” Dijo: “Si... Por ejemplo un automóvil. Si no tuviera ‘tuercas’, sería un gran montón de chatarra”.
185De esa manera es. Si nosotros no podemos tener a alguien aquí que tenga la fuerza suficiente, y el poder suficiente, y la fe suficiente en Dios como para mantener la cosa unida, lo que tenemos no es sino un gran montón de chatarra denominacional. Correcto. Alabado sea Dios por las “tuercas” que mantienen la cosa unida.
186Como les prediqué anoche: cuando un hombre recibe el Espíritu Santo, él actúa como “loco” de todas maneras. Pero él sólo actúa así para la gente del mundo. Para Dios... Él es un Padre glorioso.
187Miren a David cuando él danzó alrededor del arca, y su esposa estaba allá arriba y dijo: “¡Tú me avergüenzas!” Era una reina; en otras palabras, él... “Yo–yo soy la hija de un rey, y tú estabas allá y corrías y gritabas alrededor de esa arca danzando de esa manera”.
188David dijo: “¿No te gustó eso? Mira esto”. Y dio vueltas y vueltas otra vez, danzando alrededor. Dijo: “Mira esto”.
189Y Dios miró hacia abajo desde el Cielo y dijo: “David, tú eres un hombre conforme a Mi corazón”. Ahora, depende de a cuál corazón pertenezcan Uds Si Uds. pertenecen al corazón del mundo, Uds. actuarán como el mundo. Pero si pertenecen al corazón de Dios, Uds. harán cosas de las que el mundo no sabe nada. Hay tanto engaño, que sigue y sigue y sigue.
190Dios en Su universo. ¿Lo creen Uds.? Dios está en Su Palabra. ¿Lo creen Uds.? Fíjense bien cómo Él cumple Su Palabra y la confirma. Miren lo que Él le dijo a Abraham. Miren lo que Él les dijo a los apóstoles. Miren lo que Él les dijo a los profetas. Miren cómo Él lo prometió para este día. Dios está en Su universo. Dios está en Su Palabra. Ahora, Dios en Su Hijo. ¿Creen Uds. que Dios estaba en Su Hijo? Miren, tenemos que darnos prisa.
191Dios estaba en Cristo reconciliando Consigo al mundo. ¿Creen Uds. eso? Un solo comentario sobre Dios en Su Hijo para que podamos darnos prisa.
192No hace mucho yo estaba hablando con una mujer que pertenece a una iglesia que no cree que Jesús era Divino. Ella cree que Él era simplemente un hombre común y corriente, un profeta, o algo, pero que no era Divino. O Él era Dios o era el engañador más grande que el mundo jamás haya tenido. Él era Dios, Dios manifestado en un cuerpo llamado Jesús, Su Hijo. No era sólo un hombre, ni un maestro, un filósofo, sino que Él era Dios manifestado en la carne.
1931ra de Timoteo 3:16 dice: “Indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad: Dios fue manifestado en carne, visto de los Ángeles, recibido arriba en el Cielo”. Bueno, seguro. Él era Dios.
194Y esa señora dijo: “Sr. Branham, yo disfruto su predicación. Pero”, dijo, “hay una sola falta que le encuentro a Ud.”
195Yo dije: “Gracias. Si Ud. sólo puede encontrar una sola falta, eso es muy bueno”. Y dije: “Yo–yo ya me he encontrado diez mil millones de ellas, y tal vez la gente me ha encontrado más que eso”. Dije: “Si Ud. sólo encontró una, yo–yo le doy gracias por ese comentario”. Ella dijo: “Pero si Ud. sólo aclara esa”. Yo dije: “¿Cuál es, señora? ¿Me la puede decir? Si yo estoy tan cerca así de estar en todo bien”, yo dije, “yo... quizás yo pueda aclarar esa”. Ella dijo: “Ud. alardea demasiado de Jesús”. Oh, yo dije: “¿Qué?” Ella dijo: “Ud. alardea demasiado de Jesús”. Yo dije: “Yo no pudiera alardear lo suficiente de Él, hermana”. Dije: “Si yo tuviera diez mil lenguas, yo no podría alabarlo a Él lo suficiente. Él es digno de toda la alabanza”.
196Ella dijo: “Pero Ud. lo hace a Él Divino”. “Bueno”, dije yo: “Él sí era Divino”. Ella dijo: “Él era sólo un hombre, Sr. Branham. Él era un buen maestro, un filósofo. Pero Él no era Divino. Ud. lo hace a Él Divino”. Yo dije: “Él sí era Divino”. Y ella dijo: “Bueno, si yo... Ud. dijo que Ud. era un fundamentalista, que Ud. se quedaba con la Palabra”. Yo dije: “Sí señora”. Ella dijo: “Si yo le muestro en la Palabra dónde la Biblia muestra que Él no era Divino, ¿lo aceptará Ud.?” Yo dije: “Sí señora. Pero Ud. no puede hacerlo. Pero yo soy lo suficiente caballero Cristiano como para escucharla a Ud.” Y ella dijo: “Yo se lo puedo probar a Ud.” Dijo: “Ud. tome San Juan, el capítulo 11”. Dijo: “Cuando Jesús fue allá para resucitar a Lázaro, la Biblia dice que Él lloró”. Yo dije: “Seguro que sí. Y, ¿eso qué?” “Bueno”, ella dijo: “Eso mostró que Él no era Divino”. Yo dije: “¿Es esa su Escritura?” Ella dijo: “Sí, esa es”.
197Y yo dije: “Hermana, eso está más débil que el caldo hecho de la sombra de un pollo que se murió de hambre”. Yo dije: “Si eso es todo lo que Ud. tiene... ¡Qué cosa! ¡Oh!”, yo dije: “¿No entiende Ud.? Él era tanto Dios como hombre. Dios estaba en Él”. Y ella dijo: “¿Cómo podía Él llorar si era Divino?”
198Yo dije: “Muy bien, desarrollemos el tema. Yo admitiré que Él era un hombre. Pero Él era un Dios hombre”. Yo dije: “Él fue al sepulcro de Lázaro; Él lloró como un hombre. Pero cuando Él se paró allí y enderezó Sus hombritos, y dijo: ‘¡Lázaro, sal fuera!’, y un hombre que había estado muerto cuatro días, su nariz ya se le había caído, y los gusanos de la piel se estaban comiendo su cuerpo... Su alma estaba a cuatro días de viaje en alguna parte. Yo no sé dónde estaba, y no creo que Ud. tampoco lo sepa. Pero su alma se había ido de él por cuatro días. Su cuerpo... La corrupción había comenzado. Y Él dijo: ‘¡Lázaro, sal fuera!’ Y un hombre que había estado muerto cuatro días se levantó sobre sus pies y vivió otra vez”. Hermano, Ese fue más que un hombre para hacer eso. Ese fue Dios en un hombre.
199Seguro, Él era un hombre cuando descendió del monte aquel día, hambriento, buscando en los árboles para encontrar higos para comer. Él tuvo hambre. Él tuvo hambre como un hombre. Pero cuando tomó cinco panecitos y dos peces y alimentó a cinco mil personas, Ése fue más que un hombre. Ése fue Dios en un hombre, que podía partir ese pan y multiplicar los panes y cocinar el pescado, producirlo. Correcto. Él era más que un hombre.
200Y es verdad, Él era un hombre cuando estaba acostado allí en esa barca aquella noche, cuando esa tormenta surgió. Diez mil demonios del mar juraron que lo iban a ahogar. Él estaba muy cansado debido a las visiones y orar por los enfermos. Y la pequeña barca, como un tapón de corcho de botella, rebotaba de un lado al otro. Él diablo decía: “Lo tenemos ahora. Él está dormido”. Él era un hombre cuando estaba cansado, durmiendo.
201Pero cuando El puso Su pie en la proa de la barca y miró hacia arriba y dijo: “Calla, enmudece”, y los vientos y las olas le obedecieron, Ése era más que un hombre. Ése fue Dios hablando por medio de ese hombre.
202Él era un hombre cuando clamó en el Calvario: “¡Dios mío!, ¿por qué me has desamparado?” Él era un hombre cuando estaba clamando por misericordia. Pero en ese tercer día, cuando Él rompió los sellos de la muerte, el infierno, y el sepulcro, y resucitó, Él probó que era Dios. Con razón los poetas... Eso ha inspirado la vida de todo poeta o de todo autor que alguna vez escribió una alabanza. Todo hombre que alguna vez haya valido algo creyó que eso era la verdad.
203Eddie Perronet, cuando él estaba pasando por unos momentos difíciles, y ellos lo estaban persiguiendo, él escribió la alabanza: ¡Aclamen todos al poder del Nombre de Jesús! Que los Ángeles caigan postrados; Traigan la diadema real, Y corónenlo a Él Señor de todo. Y escribió: ¡Aclamen todos al poder del Nombre de Jesús! Que los Ángeles caigan postrados;.... ¡Oh, hermanos! ¿Cómo pudieran Uds....? En Cristo la roca sólida yo me paro; Todos los otros terrenos son arena movediza....
204¿Qué más pudiera decir? La ciega Fanny Crosby cuando le preguntaron: ¿Qué piensa Ud. al respecto? Ella dijo: ¡No pases de mí, oh, bondadoso Salvador, Oye mi humilde clamor! Mientras a otros Tú estás llamando, No pases Tú de mí. Pues Tú eres el torrente de todo mi bienestar, Más que vida para mí; ¿A quién tengo yo en la tierra aparte de Ti? O, ¿a quién en el Cielo sino a Ti?
205Sea lo que pudiera ser, Querubín o... Dios, ¿a quién en el Cielo sino a Ti? Y uno dijo: Viviendo, Él me amó; muriendo, Él me salvó; Sepultado, Él llevó mis pecados muy lejos; Resucitando, Él me justificó, gratuitamente para siempre. Algún día Él viene, ¡oh, glorioso día!
206Es la esperanza de la Iglesia. Dios en Su Hijo, reconciliando Consigo al mundo.
207¿Creen Uds. que Dios está en Su universo? Dios está en Su Palabra, Dios está en Su Hijo. Ahora, Dios en Su pueblo, y nosotros… ya para terminar.
208¿Lo pueden ver en Su universo? ¿Lo pueden ver en Su Palabra? ¿Lo pueden ver en Su Hijo? Ahora, mirémoslo en Su pueblo.
209Dios se queda con Su pueblo después que ellos están muertos; Él todavía está con ellos. Allí estaba un anciano, como de ochenta años de edad, quien tuvo una doble porción sobre él. Su nombre era Eliseo. Él tenía el espíritu de Elías, lo cual era tipo, Elías de la Iglesia, y Eliseo... o mejor dicho, Elías era tipo de Cristo, y Eliseo de la Iglesia, con una doble porción sobre él.
210Él estaba muerto y había estado muerto por años. Y sus huesos estaban en una tumba. Y una vez llevaban a un hombre para enterrarlo. El enemigo venía. Ellos arrojaron ese cuerpo muerto sobre los huesos de ese hombre piadoso, y él volvió de nuevo a la vida.
211¡Dios en Su pueblo! Él sabe en dónde está cada hueso. Él sabe en dónde está enterrada mamá. Él sabe en dónde está enterrado papá. Él sabe en dónde están enterrados la abuela y el abuelo. Él es Dios, y está en Su pueblo. Seguro que está.
212Hubo uno llamado Pablo. Y ellos tomaban pañuelos o delantales de su cuerpo, un hombre piadoso que era un profeta del Señor. Y la gente le creía tanto, a tal grado que tomaba de su cuerpo pañuelos y los enviaba a los enfermos. Y los espíritus malignos se iban de la gente. ¡Del cuerpo de un hombre! Dios en Su pueblo.
213Hubo un pescador sencillo, tan ignorante que ni siquiera sabía firmar su propio nombre (la Biblia dice en Hechos el capítulo 3 que él era un hombre del vulgo y sin letras), llamado Simón Pedro. No tenía educación, ni un solo día de escuela. Dios estaba tanto en él a tal grado que la gente notaba que Dios estaba en él, y ellos se colocaban en su sombra (¡oh, Dios!) y eran sanados. Dios en Su pueblo. ¿Creen Uds. eso?
214Hubo ciento veinte personas después de Su muerte, sepultura y resurrección, que subieron a un aposento alto para esperar. Ellos eran cobardes. Ellos habían cerrado las ventanas. Estaban temerosos de los judíos. Ellos estaban temerosos de dar un testimonio. Así que, se escondieron por diez días en un aposento alto.
215Y de repente vino del Cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados. Ellos abrieron las ventanas, y abrieron las puertas, y salieron a la calle predicando el Evangelio en otros idiomas. ¿Qué era eso? Dios en Su pueblo.
216Jesús dijo: “Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque Yo vivo, vosotros también viviréis”. “Las obras que Yo hago, Uds. las harán también; y aun más harán, porque Yo voy a Mi Padre”. Y Él dijo en San Juan 5:19: “Yo no hago nada hasta que veo al Padre haciéndolo primero”.
217Uds. estaban aquí la otra noche cuando prediqué sobre eso. Jesús, ¿cómo se dio Él a conocer como Mesías? Porque Él pudo percibir sus pensamientos y decirles lo que estaba mal en ellos, y lo que habían hecho y así de esa manera. Y la Biblia claramente dice que esa era la señal del Mesías. Dios en Su pueblo. “Las obras que Yo hago, vosotros también las haréis”.
218La mujer inmoral llegó al pozo a sacar agua. Y allí estaba un judío. Él le dijo: “Mujer, dame de beber”, haciendo contacto con su espíritu. ¿Qué sucedió? “Dame de beber”. Y ella dijo: “No es costumbre que Uds. judíos nos pidan a nosotros gente samaritana tal cosa”.
219Él dijo: “Pero si tú supieras quién es el que te está hablando, tú me pedirías a Mí de beber”. ¿Qué sucedió? Él encontró el problema de ella. Todos nosotros sabemos cuál era. Dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”. Ella dijo: “No tengo marido”.
220Él dijo: “Tú has dicho la verdad. Porque cinco has tenido, y con el que estás viviendo ahora no es tu marido”. Miren, Él dijo la verdad. ¿Qué dijo ella? “Me parece que eres Profeta. Nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él hará estas cosas. Pero, ¿quién eres Tú?” Él dijo: “Yo soy, el que habla contigo”. Una señal del Mesías.
221Ella entró corriendo a la ciudad y le dijo a los hombres de la cuidad: “Venid, ved a un hombre que me dijo quién era yo, lo que he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?” ¿Qué...? Esa misma cosa fue profetizada que regresaría a la Iglesia otra vez en los últimos días, un poco antes del tiempo del fin.
222Oh, yo sé que tenemos imitaciones carnales de eso. Sé que tenemos esos que actúan como que lo son y pretenden ser eso. Pero recuerden: se necesita un–un dólar falso para hacer que verdaderamente sobresalga uno real. Y nosotros tenemos que ser uno real antes que pueda haber uno falso. ¡Amén! ¡Qué cosa!, me siento religioso ahorita mismo. Sí, eso es correcto. Porque Dios está en Su pueblo. ¿Lo creen Uds.?
223Si Dios está en Su universo, digan: “Amén”. Dios está en Su Palabra. Dios está en Su Hijo. Dios está en Su pueblo. Ahora, veamos si Él está. Lo vemos a Él en Su universo, en Su Palabra y así sucesivamente; veamos si Él está en Su pueblo.
224Yo he prometido orar por el pueblo aquí esta tarde. Miren, orando yo, quizás les ayude. Yo sencillamente uno mi fe con Uds. Pero, mi hermano, hasta que Ud. crea que Dios está aquí en Su pueblo, hasta que Ud. pueda ver que el mismísimo Dios, del que nosotros hemos hablado, se manifiesta Él mismo aquí entre Su pueblo... ¿Cómo lo haría Él, si viniera aquí?
225Si Jesús estuviera parado aquí esta tarde con este traje puesto que Él me dio, y Ud. se acercara a Él y dijera: “Señor Jesús, yo estoy enfermo. ¿Me sanarás?”, ¿sabe Ud. cuáles serían Sus palabras? “Yo ya he hecho eso, hijo Mío”. Él hizo eso en el Calvario. ¿Cuántos saben que eso es la verdad? Es la verdad. Él lo hizo en el Calvario.
226Entonces, ¿qué haría Él? Él diría: “¿No puedes creer que Yo fui herido por tus rebeliones, y por Mi llaga fuiste curado?” Miren, Él podía probar que era el Señor Jesús. Él podía hacerlo. ¿Cómo lo haría Él? Al mostrar que Él era el Mesías, Él era el Señor.
227¿Cómo sabían ellos en aquellos días que Él era el Señor? Porque Él mostró la señal de profeta, y todos creyeron que era el Señor. Miren, no ha sucedido por dos mil años, hasta este último día en el que estamos viviendo. Y nosotros lo sabemos.
228Ahora, si Jesús viene esta tarde y hace las mismísimas cosas que Él hizo cuando estuvo aquí en la tierra, ¿creerán Uds. que Él está entre Su pueblo y lo aceptarán? Inclinemos nuestros rostros. 229 Bondadoso Señor, te pedimos ahora en esta tarde… Yo he sido muy extenso, hablándole a la gente. Porque no sé cuándo tendré la oportunidad otra vez. Ahora, yo lo he traído hasta aquí, Señor, que Tú estás en Tu universo, en Tu Palabra, Tú estás en Tus flores, Tú estás en Tu creación, Tú estás en Tu Hijo, y ahora, yo lo he traído a Tu pueblo.
230Y ahora, Padre, yo no puedo seguir más adelante que esto. Se requiere de Ti de aquí en adelante. Yo te pido que nos ayudes y que confirmes Tu Palabra con señales siguiéndola. Que esta gente pueda saber que Tú eres Cristo, que Tú eres el Hijo de Dios, y que nosotros somos Tus siervos.
231Y si hay por causalidad alguien aquí que no es un creyente, que ellos te acepten como su Salvador personal. Si hay aquí de esos que sólo se unieron a la iglesia y no saben lo que significa estar día y noche en la Presencia del Cristo viviente, que ellos lo acepten en esta tarde. 232 Sana a toda persona que está presente, Señor. De seguro, si este mismo Dios del que yo he hablado puede mostrarse que está vivo aquí, y nosotros vemos los personajes de la Biblia.... Las vidas de grandes hombres nos recuerdan a todos (dijo el poeta), Que podemos hacer nuestras vidas sublimes, Al partir dejando tras nosotros Huellas en las arenas del tiempo. Huellas, que tal vez otro, Mientras navega sobre la majestuosa alta mar de la vida, Un hermano naufragado y triste, Al verlas, tomará ánimo otra vez.
233¡Oh, Dios!, permítenos ser Tus siervos en esta tarde. Ven ahora, Padre. Te vemos en Tu universo, y en Tu Palabra, en Tu Hijo. Ahora, ven y pruébate Tú mismo vivo entre el pueblo.
234Y cuando nos vayamos de este edificio hoy, para ir a nuestros diferentes hogares, que nuestro... que digamos como aquellos que iban a Emaús. Ellos habían caminado Contigo todo el día después de la resurrección. Pero no se dieron cuenta que eras Tú. Muchos aquí, Señor, te han servido. Y Tú los has guardado de tribulaciones y cosas así. Sólo... Y ellos quizás no se dieron cuenta que de eras Tú.
235Pero esa noche, cuando el sol se estaba ocultando, como se está ocultando ahora, Tú te detuviste en un pequeño mesón. Y ellos te invitaron para que te quedaras con ellos. Ellos... Tú hiciste como si ibas a seguir adelante, a dejarlos. Pero ellos te obligaron a quedarte. Y que hombres y mujeres aquí hoy hagan la misma cosa, te obliguen: “Entra y quédate con nosotros, Señor”.
236Y entonces cuando Tú entraste y cerraste las puertas, Tú hiciste algo igual a lo que hiciste antes de Tu crucifixión. Ellos supieron que Ese era el Señor Jesús, pues nadie lo podía hacer como Él lo hacía.
237Ahora, Padre, te pido en el Nombre de Jesucristo, que vengas en nuestros medios ahora y pruebes que estas cosas que yo he dicho de... acerca de Tu Palabra y acerca de Ti, son la verdad. Que te veamos hacer las cosas esta tarde, igual que las que hiciste antes de Tu crucifixión. Entonces sabremos que Jesús ha resucitado de entre los muertos y está vivo por los siglos de los siglos, y que Él vive entre Su pueblo.
238Eso le dará confianza a la gente en Tu pueblo, Señor. Hará que hombres y mujeres tengan confianza en las oraciones de Tu pueblo y en las instrucciones de Tu pueblo de cómo encontrarse Contigo. Concédelo Padre. Nos encomendamos a Ti, con la Palabra, en el Nombre del Señor Jesús.
239Y mientras tenemos nuestros rostros inclinados, ¿habrá de aquellos aquí esta tarde que nunca han recibido a Cristo como Salvador, y antes que Uds. vean que suceda una sola cosa, dirían: “Recuérdeme en sus oraciones, Hermano Branham; yo ahora creo”? [Espacio en blanco en la cinta–Ed.]
240Permitan que esta señora... Venga aquí, señora. Miren, aquí está en donde todo lo que les he predicado y todo lo que la Biblia dice... Algo tiene que suceder. Algo tiene que suceder, o Dios es encontrado como un testigo falso de Su propia Palabra. ¿Ven? Correcto.
241Miren, para Uds. que no creen que Jesús es igual de grande como Él siempre lo fue, miren, ¿qué acerca de esto? Aquí está una escena Bíblica. Quiero que lean San Juan 4, donde un hombre y una mujer se encontraron por primera vez. Nosotros nos estamos encontrando por primera vez, ¿es...? Para que la audiencia pueda ver, levante su mano. Así que, ambos... Y con la Biblia puesta aquí, esta es la primera vez que nos encontramos.
242¿Para qué está ella aquí? ¿Qué es lo que le pasa a ella? ¿Por qué está ella parada aquí? Yo no sé. Yo nunca la había visto. Esta es la primera vez que nos encontramos.
243Mire, Sr. Durney, yo quiero que Ud. vea esto. Yo le dije a Ud. en la línea de trampas que nuestro Dios era Dios. Sólo párese allí donde Ud. está por un momento. Párese allí. 244 Aquí está una señora que nunca había visto en mi vida. Yo no sé nada de ella. Nunca la había visto. Ella es totalmente desconocida para mí. Ahora, si el Espíritu me revela lo que está mal con la mujer, entones eso tendrá que venir de algún recurso espiritual, porque el ser humano no sabría eso.
245¿Recuerda que se lo dije a Ud. en su campamento esa noche? ¿Recuerda Ud. la noche que recibimos las noticias, la Policía Montada me llamó, y yo no sabía qué es lo que pasaba? Yo pensé que mi hijo se había estrellado en un avión o algo. Él estaba en la escuela. Y esa noche el Señor me reveló que no había nada mal en casa. Eso–eso fue allá en el campamento de Ud. Ahora, Ese es el mismo Dios que está aquí mismo ahora. Aquí está, y delante de Ud.
246Yo nunca la había visto a ella en mi vida. Miren, si todos Uds. aquí saben que... yo... Esta mujer y yo, ante la Palabra de Dios, declaramos que nosotros aquí ante Dios, nunca nos habíamos encontrado antes en nuestra vida.
247Miren, ella quizás esté enferma. Ella quizás tiene problemas domésticos. Ella quizás tiene problemas económicos. Ella quizás no está bien con Dios. Ella quizás es una persona de mala fama. Quizás es una santa de Dios. Yo no sé nada en cuanto a ella. Ella simplemente está parada aquí.
248Ahora, ¡si esto no es exactamente la misma cosa que sucedió en San Juan 4, cuando Jesús se encontró con una mujer en el pozo! ¿Es correcto eso? ¿Cuántos admitirán eso? Correcto.
249Ahora, Jesús le dijo a la mujer cuál era su problema, y ella dijo que esa era–que esa era la señal del Mesías. Y el Mesías es el Cristo. ¿Cuántos saben eso? Muy bien. Entonces si Ese era el Mesías ayer, y Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos, y entonces yo siendo un hombre no tendría manera de conocerla, entonces tendrá que ser el Espíritu Santo, el Mesías, que significa: “El Ungido”, que tendrá que revelarle a ella lo que es eso.
250¿Cuántos saben que Él conocía sus pensamientos y sabía todo acerca de ellos? Correcto. Ahora, esa era la señal del Mesías. ¿Todos Uds. creerán? Que ella sea el juez.
251Miren, si yo me acercara y dijera: “Señora, Ud. está enferma”, pusiera mis manos sobre Ud., y dijera: “¡Aleluya! Ud. va a ser sanada”, ese es un buen estilo pentecostal. Y eso también está bien. Es exactamente correcto. Pero ella tendría derecho a dudar. Porque ella no sabría si yo fui comisionado a hacer eso o no.
252Pero ahora, ¿qué si el Espíritu Santo regresa y le dice a ella algo que está mal, algo que ella ha hecho, algo que ella sabrá si es la verdad o no? Entonces eso... Si Él sabe lo que era, eso prueba que Él sabe lo que será. ¿Es correcto eso, hermanos? ¿Creen Uds. eso?
253¡Qué reto! Yo he visto esto suceder ante medio millón de gente en una sola ocasión. Miren, yo he estado predicando duro. Es una Unción diferente. Por lo tanto, yo tengo que hablarle a la mujer sólo por un momento para ver qué... si la Unción vendrá.
254Pero gracias a Dios, aquí está. Si algunos han visto alguna vez esa fotografía del Ángel del Señor, veamos que levanten sus manos. Seguro. Está registrada con derecho de propiedad por todo el mundo. Esa misma Luz, la Columna de Fuego, que Uds. ven en esa fotografía, que la ciencia ha examinado... George J. Lacy, el director del F.B.I. la examinó. Dijo: “La luz pegó en el lente, Sr. Branham. Ese ojo mecánico de la cámara no capta psicología”. Esa Luz está suspendida entre mí y la mujer. En el Día del Juicio, Uds. verán que eso es correcto. ¿No pueden ver Uds. eso?
255La mujer se está alejando de mí. La señora está sufriendo de una tremenda condición de nerviosismo. Y ella tiene problemas espirituales que la molestan. Eso es correcto, ¿lo es? Si eso es la verdad, levante su mano. Ahora, ¿creen Uds.?
256Miren, siendo que alguien pudiera haber dicho: “Ud. adivinó eso, Hermano Branham”, permítanme hablarle a ella un poquito más. Ella es una fina persona y la Unción está sobre ella. Permítanme decirles esto a Uds. Yo no conozco a la mujer. Nunca había hablado con ella hasta ahorita. Pero esa mujer está consciente de que Algo está sobre ella ahorita, un sentir Santo, verdaderamente dulce. Si eso es correcto, levante su mano, señora. 257 Miren, ella es una canadiense que vive aquí con Uds. ¿Ven?, yo la estoy mirando directamente. Eso... No es un brillo, sino que es un resplandor, una Luz color ambar, alrededor de la mu-... Uds. dicen: “¿Cómo es que Ud. la ve y yo no?” Bueno, es otra dimensión.
258¿Cómo vio Pablo esa Columna de Fuego allá, y aquellos que estaban con él no la vieron? ¿Ven? ¿Cómo vieron los magos la estrella que los guió a Jesús, y ningún observatorio la reportó? Hubo una estrella mística en el cielo por dos años, y nadie la vio sino los magos. Porque ellos eran los únicos que la estaban esperando.
259Mire, yo no sé lo que le dije a Ud. De la única manera que yo sé es oír esa cinta allá. Pero lo que haya dicho estaba correcto. Mire, veamos otra vez. Sí. Nerviosismo; su problema viene principalmente como a esta hora del día, ya entrada la tarde, cuando Ud. está verdaderamente fatigada, agotada. Tiene sensaciones muy raras de fastidio que vienen sobre Ud. Correcto.
260Ud. se pone nerviosa de vez en cuando y cosas se le caen de la mano. No hace mucho tiempo, Ud. estaba parada cerca de una ventana cuando el sol se estaba ocultando; Ud. se sentía muy nerviosa, se frotaba su mano. Eso es la verdad. ¿Cómo sabría yo dónde estaba Ud. parada? ¿Cómo sabría yo que Ud. hizo eso? Antes que Ud. viniera a la reunión, Ud. oró a Dios que obtuviera una tarjeta de oración. Ud. estaba muy contenta cuando Ud. la recibió. Eso es ASÍ DICE EL SEÑOR. Eso es verdad.
261Aquí está otra cosa. Dios me dice que en su corazón, Ud. está orando por alguien más. Ese es un amigo que se está muriendo; él tiene cáncer. Ellos no viven aquí; viven en Fort Saint John. Y la persona está cubierta por una sombra oscura. Esa persona es un pecador, muriéndose con cáncer. ASÍ DICE EL SEÑOR.
262¿Son verdad esas cosas? Levante la mano. Ahora, ¿hay una sombra de duda en su mente? ¿Es Él Jesucristo? ¿Es Dios entre Su pueblo? ¿Cree Ud., hermana? Tome ese mismo pañuelo con Ud., póngaselo sobre la persona, y no dude. Jesucristo lo sanará. Puede irse, crea.
263¿Creen Uds. con todo su corazón? ¿Cómo puede un hombre decirle a una persona quién es, y de dónde viene, qué hizo antes de que viniera aquí, qué hizo hace dos o tres semanas, y lo que tiene en su mente, y por quién está orando, sino el Dios Todopoderoso?
264Miren, ¿es eso verdad, hermanos? Yo quiero que Uds. sepan que Cristo está vivo. ¿Cree Ud., Sr. Durney? ¿Cree Ud. con todo su corazón? Entonces acéptelo. Puede irse, siéntese y crea con todo su corazón, y su problema está terminado. Dios lo bendiga. Yo quería que él... ¡Amén!
265Yo vi esa sombra venir sobre el hombre. Crea en el Señor, Sr. Durney. Acéptelo a Él como su Salvador personal. No dude. Y yo lo encontraré a Ud. allá en aquel gran sendero de caza.
266Yo soy un desconocido para Ud., señora. Yo no la conozco. Pero Dios sí la conoce. Eso es verdad, ¿no lo es? ¿Cree Ud. que si Dios me puede revelar lo que está mal en Ud., que Ud. lo creerá como una cosa personal para Ud.? Para que la gente sepa que somos desconocidos, levantemos nuestras manos así. Yo no tengo la menor idea... Ud. se ve como una mujer muy saludable.
267Pero Ud. está sufriendo de un crecimiento. Y ese crecimiento está causando que no funcionen otros órganos, eso es, su riñón, y vejiga. Eso es la verdad. ¿Cree Ud.? Muy bien. Jesucristo la sanará. Puede irse, crea con todo su corazón. ¿Creen Uds. ahora? Sólo tengan fe. No duden.
268¿Cree Ud. que soy siervo de Él? Ud. no está aquí por Ud. misma. Ud. está aquí por su esposo. Él es un hombre que no es salvo y Ud. está orando por él. Correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Puede irse, crea.
269Ud. sabe lo que dijo el centurión romano, como lo he citado: “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo tú y tu casa”. ¿Cómo...? ¿Eso quiere decir que porque él creyó, que su casa sería salva? No. Si él tenía la fe suficiente para sí mismo, él podía tener la fe suficiente para su casa. Crea con todo su corazón, y Ud. y su amado vivirán juntos en aquel Paraíso de Dios más allá del río. Dios la bendiga. Puede irse, y reciba lo que Ud. ha pedido.
270Yo veo... Todo está empezando a... se está oscureciendo. ¿Ven? Se está poniendo... Yo casi no puedo ver la audiencia en este momento. Sean reverentes ahora, muy reverentes.
271Yo no la conozco a Ud., señora. Miren, prediqué todo este tiempo, como por dos horas, y sin embargo nunca me fatigó ni una pizca. Pero sólo tres o cuatro visiones, fíjense lo que me ha hecho ahora. Me estoy debilitando. ¿Ven?