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~ NO TEMAIS YO SOY ~
1Gracias hermano Herman… Buenas noches amigos. Es otro privilegio estar aquí esta noche en el servicio del Señor, para tratar de hacer lo que podemos para ayudar a la gente a que conozca mejor al Señor Jesús. Hemos estado disfrutando unos momentos grandiosos esta semana. Si hay algunas personas que han venido por primera vez esta noche, nosotros simplemente estamos teniendo un avivamiento chapado a la antigua. Cuando veo a la gente venir aquí por el pasillo para aceptar a Cristo como su Salvador, y entrar allí a buscar y pedir a Dios por caminatas más cerca con Él, y para recibir el Espíritu Santo, eso significa que hay un avivamiento en proceso. Así que estamos agradecidos, muy, muy agradecidos por eso. Y estoy confiando que el Señor Jesús nos bendiga sumamente esta noche.
2Y ahora, quiero que recuerden que mañana en la mañana es el desayuno. Pienso que ya no es sólo para los ministros y sus esposas, sino que es para “el que quiera”; y aquí en alguna parte en los terrenos de la escuela es en donde será el desayuno. Y luego inmediatamente después del desayuno, yo quiero hablar, dirigirme al–al grupo que esté allí, el... sobre un mensaje evangelístico. Y ciertamente estaría contento si Uds. pudieran encontrar tiempo en su horario, siendo que es sábado, para que asistan por unos momentos, y desayunar con nosotros y escuchar el mensaje.
3Y luego–y luego, el sábado en la noche, mañana en la noche, a la hora de siempre, siete y media, creo, es el principio del servicio habitual otra vez, mañana en la noche. Y luego, para el domingo en la tarde a las dos, estamos esperando otra gran reunión para orar por los enfermos, el domingo en la tarde, en la partida... antes que partamos de la ciudad. Gracias por su invitación para que regrese. Y confío que si es la voluntad del Señor, pueda regresar otra vez para estar aquí con Uds. en alguna ocasión en un tiempo glorioso.
4Miren, esta noche no quiero tomar demasiado tiempo. Yo digo eso cada noche. Salimos como a las diez, o diez y media, o algo así, pero Uds. son una audiencia tan amable para hablarles. Ahora, yo quiero... ya que esta noche vamos a orar por los enfermos... Por supuesto cada noche hemos orado por los enfermos, creo yo, cada noche. Y miren, para que podamos tener un entendimiento bueno y claro, todos... yo soy–yo les voy a pedir que sean muy reverentes, y me den toda su atención. Porque sentados aquí y allá en la audiencia hay gente que está aquí, que si ellos no obtienen ayuda de Dios, nos van a dejar muy pronto.
5Miren, ¿qué si esa fuera su madre acostada en esa camilla? ¿Qué si ese fuera su padre sentado en esa silla de ruedas? ¿Qué si ese fuera su hijo acostado allí?
6¿Ven Uds.?, Uds. quizás no creen en sanidad Divina, pero es porque todavía no han estado lo suficiente enfermos. A Uds. todavía no les ha pasado que el doctor menee su cabeza y diga: “Lo siguiente es acudir a Dios. Yo he hecho todo lo que puedo hacer”. En ese momento Uds. creerán en sanidad Divina. Así que, recuerden que hay algo escrito en la Escritura, que si Uds. lo menosprecian a Él en los días de su salud., como estos, y cuando venga vuestra calamidad, Él dijo: “Yo solamente me reiré de vosotros”. Así que lo mejor es conocerlo a Él ahora, mientras están saludables y mentalmente bien, y se pueden acercar a Él, y aceptarlo, y creer Su Palabra, y expresarse Uds. mismos a Él. Lo mejor es conocerlo a Él ahora, para que cuando venga la hora de dificultad… “Él es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”.
7Ahora, que todos sepan que yo no creo que hay tal cosa como un hombre que sea un sanador Divino. Sea doctor, o sea psiquiatra, o lo que él sea; no hay sanadores Divinos. Hay un solo Sanador, y ese es Dios.
8Ahora, tenemos doctores, e instituciones médicas, y científicos que investigan en medicina, por los cuales estamos agradecidos. Y como gente Cristiana, no deberíamos dejar pasar un día sin que oremos para que le ayude a esos hombres quienes están tratando de investigar para encontrar algo que ayude a aliviar a los que están sufriendo. Yo creo que es una cosa verdadera, un verdadero acto Cristiano, que hombres y mujeres oren para que los hombres encuentren algo que nos ayude. Porque, ¿qué si fueran Uds. los que estuvieran enfermos? ¿Ven? Uds. quisieran cualquier cosa que pudiera ayudarles. Bueno, entonces cuando una persona llega a un punto que tiene... que el doctor ya no puede hacer más por Uds., entonces pienso que tenemos derecho a invocar a Dios, nosotros quienes creemos en Dios.
9Miren, es indiscutible en las Escrituras acerca de Jesucristo y de los primeros apóstoles. Ellos, por fe, sanaron a los enfermos. Jesús afirmó que Él nunca sanó a los enfermos. Él dijo: “Es Mi Padre que mora en Mí, Él es el que sana. Y Yo solamente hago lo que Él me muestra por medio de una visión”. Ahora, cualquier estudiante de la Biblia sabe que eso es verdad. San Juan 5:19. Jesús nunca hizo un solo milagro en Su vida sin que Dios el Padre primero le mostrara una visión para hacerlo; o Él dijo algo incorrecto en la Biblia. Pues Él dijo: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”.
10Ahora, la sanidad Divina no está basada sobre alguna emoción. No está basada sobre alguna imposición de manos, o algún sentir raro o sensación. Está basada sobre una fe en una obra que fue hecha para Uds. por Jesucristo en el Calvario. Es un producto consumado. Y toda persona aquí esta noche que está enferma y afligida, por lo que a Dios respecta, Ud. ya está sano. ¿Ven? Y todo pecador aquí ya está salvo, pues fue consumado en el Calvario. Y ahora, para los decanos y maestros de las escuelas: si el antiguo pacto, la antigua expiación, incluyó sanidad, y ésta es una expiación mejor que lo que era la antigua, ¿cuánto más tiene ésta sanidad en ella?
11La Biblia dice en Isaías que Él fue herido por nuestras rebeliones, y por Su llaga fuimos nosotros curados. Ahora, alguien trató de hablar y decir que eso se cumplió en Mateo 12, cuando dice que Él llevó sobre Él las enfermedades de nosotros, y Él las sanó, para que se cumpliera lo que fue hablado por el profeta Isaías: “Él llevó nuestras enfermedades”. Eso fue un año y seis meses antes que la expiación fuera hecha. Entonces si eso es verdad, donde muchos están tratando de argüir contra la sanidad Divina, entonces la expiación tenía más poder antes de entrar en vigencia, que después que entró en vigencia. Así que Uds.....
12Y yo puedo mostrarle a cualquiera, o a cualquier lector de la Biblia, donde Cristo se lo dio a Su Iglesia, ya sea si es la llamada metodista, bautista, presbiteriana, católica, pentecostal, la que sea, Él les dio poder para sanar a los enfermos. Ahora, le pido a cualquier hombre, cualquier estudiante, a cualquier estudiante de la Biblia o historiador, que me muestre una sola porción de la Escritura donde Jesús le quitó ese poder a la Iglesia y les dijo que ya no lo tenían. Él nunca le quitó el poder a la Iglesia; la Iglesia tiene miedo de ejercer o practicar lo que Cristo le dijo que hiciera.
13Ahora, para el crítico, hace unos cuantos años, Uds. podían hacer comentarios; pero ahora tenemos decenas de millares de declaraciones documentadas por doctores, clínicas, hospitales, por todo el mundo, de milagros absolutamente sobresalientes de ciegos, sordos, mudos, resucitados de entre los muertos, cuando el doctor los pronunció muertos, declaraciones documentadas. Así que hay... su–su... La boca del incrédulo ha sido callada. ¿Ven? Ya no oyen mucho de eso, ¿es cierto? No hay nada que puedan decir.
14Miren, eso no sólo le pertenece a la gente pentecostal. Eso no sólo le pertenece a un cierto grupo, o a un cierto hombre, o a un evangelista que pasa, como yo, o al Sr. Roberts, o a algún otro hombre. Eso es para todo creyente. No solamente para el pastor, sino también para el laico; para cualquier hombre o mujer que ha nacido del Espíritu de Dios, que tiene fe en sanidad, tiene derecho de orar por los enfermos, con los mismos resultados que tendría cualquier otro hombre. ¿Ven?
15No es... Yo no soy uno de los que creen en el Nicolaísmo, quitando todo el... conquistar al laico y ponerlo todo en el pastor. Está en el laico. El Espíritu Santo no solamente bautiza al pastor; también bautiza al laico. Todo está en el laico, y el pastor simplemente es uno de ellos. Pastor significa: “el apacentador”, lo cual significa: “el que alimenta al rebaño”. El Espíritu Santo da supervisores para vigilarla y controlarla.
16Ahora recuerden, si Jesús de Nazaret estuviera parado aquí en esta plataforma esta noche, usando este traje que Él me dio, y cualquiera de Uds. aquí gente preciosa viniera a Él y le pidiera que lo sanara, Él no podría hacerlo. Ahora, eso parece extraño, pero Él no podría (¿ven?), porque Él ya lo ha hecho. Uds. ya han sido redimidos. ¿Ven? Él diría: “Yo... Si tú lo crees, ya estás sano”.
17Alguien dijo: “Yo fui sanado; yo fui salvo la semana pasada, hermano Branham”. ¡Perdóneme Ud.! “No, yo fui salvo hace diez años”. No, Uds. fueron salvos hace mil novecientos años.
18Cuando Cristo murió, Él resolvió la pregunta del pecado. Y, ¿cómo pueden Uds. alguna vez predicar salvación para el alma, sin predicar sanidad Divina? La enfermedad es un atributo del pecado. Antes que tuviéramos pecado no teníamos enfermedad, y la enfermedad vino por causa del pecado. Quizás no es algo que Uds. hicieron, sino algo que Uds. heredaron.
19Hoy en las entrevistas privadas... Lo cual, ahí es el lugar en donde Uds. deberían ver al Espíritu Santo. Hay mujeres y hombres sentados aquí esta noche, que el Espíritu Santo incluso… regresó hoy hasta tres generaciones; y se lo presentó a las personas y les dijo sus nombres, y lo que ellos hicieron, y todo al respecto, y por qué esa cosa estaba en esa persona; y le quitó eso a él, y lo sanó, parado allí en el cuarto. Les habló de su abuela, su abuelo, quiénes eran, de dónde provenían, qué hicieron. La tercera generación, ellos no recordaban, pero sacó la siguiente generación y la siguiente generación. Y luego la de ellos, por supuesto ellos lo sabían. ¿Ven? Él–Él sabe todas las cosas.
20Ahora, eso no sanó a la persona, pero lo elevó a un lugar donde ellos tuvieron fe para ser sanados. Es por eso que nosotros hacemos actos. ¿Por qué bautizamos? El agua no los salva, pero es la obediencia de un acto. Tomar la comunión no los salvará a Uds., pero es seguir los mandamientos. Uds. únicamente están....
21Golpear en el altar no los sanará. Golpear en el altar no los salvará. Uds. pudieran golpear en el altar hasta que se les acabara el aliento y—y murieran allí. Uds. aún no serían salvos, hasta que acepten y crean que Jesús murió en lugar suyo, y Uds. lo acepten como su Salvador personal. Todo ministro aquí pudiera poner manos sobre toda persona enferma aquí, y orar desde ahorita hasta pasado mañana en la noche, en la noche. No sucedería una sola cosa hasta que acepten lo que Jesús hizo por Uds. Así que, por lo tanto, no está en los ministros, ni en uno ni en otro, sino que está en nuestra propia fe individual en una obra consumada que Cristo hizo por nosotros en el Calvario.
22Ahora, el primer... Miren, mucha gente me ha llamado un sanador Divino, y otros hombres tienen eso. Hermanos, Uds. ciertamente saben mejor que eso. Si Uds. creen... Si su pastor predica salvación, y Uds. son salvos, puesto que la salvación está en la Biblia, y cuando Uds. son salvos bajo su predicación, ¿lo hace eso a él un salvador Divino? No más que lo que hace a cualquier hombre que predica sanidad un sanador Divino, porque nosotros únicamente estamos… estamos confesando lo que Jesús dijo.
23Y Jesús es el Sumo Sacerdote de nuestra confesión, sentado a la diestra de Dios para interceder en base a nuestra confesión. Yo sé que la versión de King James dice profesar, y confesar es la misma palabra; pero es una confesión. Y Él no puede hacer nada por Uds., hasta que primero lo crean, lo acepten, y confiesen que es correcto. Entonces Él es el Sumo Sacerdote para interceder en base a lo que Uds. confiesan que Él ha hecho por Uds. Eso está tan claro como yo—yo conozco el Evangelio. Eso es... Francamente, eso—eso es todo lo que yo... Ese es el único Evangelio que hay, es Ese. Ahora, todos los que entiendan eso....
24Y otra cosa que quiero decir, antes que pregunte... o diga otra vez. Miren, primero, la fe viene, ¿cómo? Por el oír, y el oír de Palabra de Dios. Ahora, en... Eso debería ser suficiente. Lo sería para mí, lo sería para Uds. Si ellos no creen la palabra de Uds., déjenlos en paz. Pero no es así con nuestro Señor Jesús. No, no es así.
25Él envía dones a la Iglesia. No hay nadie que pueda negar y decir que los dones no están en la Iglesia del Dios viviente. Primera de Corintios 12 dice que hay nueve dones espirituales en cada cuerpo, y que también hay cinco oficios espirituales en la Iglesia. Primero, hay apóstoles o misioneros; ambos significan... la palabra significa: “Uno enviado”. Apóstoles, profetas, maestros, pastores, evangelistas, todos ellos son dones ordenados de Dios para la Iglesia. Pastores, evangelistas, profetas, y misioneros o apóstoles, en la Iglesia. Esos son enviados allí, y luego hay nueve dones espirituales puestos en cada cuerpo local.
26Y por qué algunos de Uds., siendo una iglesia tan grande como lo es la iglesia presbiteriana... Yo tengo el archivo de ellos; dice: “Hace mucho que la iglesia presbiteriana olvidó los principios de la iglesia primitiva. Nosotros debemos traer de nuevo dentro de la iglesia presbiteriana a los que hablan en lenguas, a los que interpreten lenguas, los dones de sanidad. Y las señales de la iglesia primitiva deben otra vez acompañar a la iglesia–acompañar a la iglesia, o nunca avanzaremos más”. Dios bendiga al hombre que escribió eso. Tenemos que regresar al principio original. Nosotros simplemente lo denominamos e hicimos dogmas hechos por el hombre, a tal grado que tenemos a la pobre gente en una condición que no sabe qué creer. Es un cuadro lastimoso.
27Ahora, recuerden que lo que Cristo fue ayer, lo es hoy día. Y cualquiera que lea la Biblia, sabe que Su señal con la que Él le probó al pueblo que era el Mesías... ¿Cuántos saben cuál era Su señal Mesiánica, después de esta semana de enseñanza? Levanten la mano. ¿Cuántos hay aquí por primera vez, entonces? ¡Oh, muchos! De la manera que Él probó que era el Mesías, es porque Él era un profeta, pues Moisés dijo que Él sería ese profeta.
28Ahora, voy a hablar, e inmediatamente, tan rápido como pueda, vamos a orar entonces por los enfermos. Ahora recuerden, no sólo van a ser las oraciones mías, sino las oraciones de Uds. Y por favor, mis amigos, los que vienen aquí que están enfermos y afligidos, muy, muy graves, sentados algunos de Uds., en sillas de ruedas, me imagino que algunos de Uds. casi muriéndose, algunos sentados allá en la audiencia y sin una oportunidad de vivir a no ser por Dios. Recuerden que lo que yo digo aquí, yo tengo que encontrarme con Uds. con ese mensaje en el Día del Juicio y dar cuenta por ello.
29¿De qué me valdría estar aquí, lejos de mi familia y seres amados? ¿Qué– qué estaría haciendo yo aquí? Yo—yo no recibo dinero. No es popularidad. Es... Yo no... Yo evito eso; Uds. lo saben. Así que, ¿para qué es? Es porque Dios me dijo, me envió, y me lo mostró en la Escritura y lo confirmó por un Ángel del Señor, que yo nací para orar por las personas enfermas. Y por cuanto yo amo a Dios y amo a Sus hijos, esa es la razón por la que estoy aquí esta noche. Esa es la pura verdad.
30Ahora, en el Juicio, todos nos encontraremos con eso. Me imagino que probablemente hay mil quinientas personas aquí esta noche, hay tantas así. Discúlpenme, yo soy muy malo para calcular. Él dice que hay alrededor de mil novecientas. Yo prefiero hacerlo un poquito... Hay tantas cifras evangelísticas que tratan de hacerlo mucho más grande de lo que es la multitud. Yo he predicado ante quinientos mil en una sola ocasión allá en Bombay, India. Y en Durban, Suráfrica, se discutió si eran ciento cincuenta, o doscientas mil personas. Ciento cincuenta, o doscientas mil personas no es nada en aquellas tierras, en Tailandia y en los lugares como ésos, en donde uno... la gente realmente asiste, y uno los ve por decenas de millares y millares.
31Eso no significa... Las multitudes no significan nada. Lo que cuenta es la fe que está en el individuo. ¿Ven? Jesús nunca pudo ayudar a la audiencia de los sacerdotes, o de Caifás, o de algunas de esas personas. Ni tampoco ninguno de nosotros en los círculos religiosos pudiéramos llegar a tener una reunión más grande que la iglesia católica. Uds. saben eso. Pero no está en... Nosotros ponemos demasiado énfasis en la cantidad de gente, y tratamos de exagerar algo. No exageren nada. Sólo–sólo sean sinceros al respecto. Digan la verdad. Entonces Uds. siempre estarán en lo correcto.
32Y cuando vaya a hablar acerca de la sanidad, no trate de decir: “Yo–yo tengo algo en mi mano. ¿Lo siente?” Bueno, Ud. pudiera sentir su mano, pero la sanidad no está en su mano; está en el Calvario. Está en su fe, en donde fue concluida en el Calvario. Y permita que la gente... Eso es... Y si Ud. es un pecador, ¡arrepiéntase! Dígale a Dios que Ud. está arrepentido de ser un pecador, y que Ud. está enfermo. Quizás algunas veces Él tuvo que ponerlo a Ud. sobre su espalda para hacerlo que mirara hacia arriba. ¿Ven? Y entonces enmiéndese con Dios, y luego todo saldrá bien. Si... Uds. están en mejor condición para ser sanados si hacen eso.
33Ahora, sé que hace calor, y voy a tratar de ser lo más breve posible, para que podamos orar por los enfermos. Ahora, todos los que entienden que es su fe en Jesucristo lo que los sana, digan: “Amén”. Entendieron.
34Ahora, hay dones en la Biblia, y esos dones, ¿qué hacen ellos? Ellos únicamente declaran la Presencia de Aquel que hizo el don. Miren, si Jesús mismo estuviera aquí esta noche en la plataforma, y Uds. supieran que–que Él había descendido del Cielo, y supieran que era Él, y Él se parara aquí, ¿elevaría eso su fe? Claro que sí. Bueno, Él sí está aquí.
35Uds. dirán: “¿Cómo sé yo que Él está aquí?” Bueno, entonces, si Él hace la misma cosa aquí en nosotros... Miren, Él no tiene manos, ¿cuántos saben eso? No, Él... Sus manos... Las manos de Uds. son Sus manos. Nosotros... Él es la Vid; nosotros somos los pámpanos. Y la Vid no lleva el fruto, los pámpanos lo llevan. Pero si el pámpano es energizado con la Vida de la Vid, hará las mismas cosas que Él hizo; entonces Uds. saben que es Él.
36Él dijo: “Todavía un poco, y el mundo no me verá más (por supuesto, la palabra allí es kosmos la cual significa: ‘El orden del mundo’); pero vosotros me veréis (ese es el creyente); porque Yo estaré con vosotros”, ¿cuánto tiempo?, “hasta el fin de la consumación”, el fin del mundo: Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Y ahora, al... pueda que haya aquí espectadores; yo no... espero que no haya ninguno de ellos aquí esta noche. Pero si hay, no sean simplemente unos espectadores; unan su fe con estos creyentes. ¿No harán eso esta noche, por causa de esta pobre gente enferma?
37Y recuerden: cuando Jesús fue a Su propia región, escuchen lo que dice la Escritura. No nos gusta leerla de esta manera, pero Ella así dice: “Él no pudo hacer muchas obras poderosas”. Uds. casi no pueden creer que Cristo no pudiera hacerlo, pero Él no pudo. Él no pudo hacerlo, por causa de la incredulidad de ellos. ¿Qué le dijo Él al muchacho con epilepsia, o mejor dicho a su padre? “Yo puedo, si puedes creer, pues al que crea todo le es posible”.
38Qué gozo sería esta noche ver hombre tras hombre en estas sillas de ruedas, persona tras persona acostadas muriéndose allí en esos catres, levantarse en el esplendor de salud y salir caminando. ¿No sería maravilloso? Aquellos allá... Allí está sentada una jovencita, una hermosa jovencita. Yo la observé anoche sentada allí, atada a una silla de ruedas. Aquí está un niñito acostado allí, con su estómago todo vendado, y sus manitos, y quizás es su madre la que lo está abanicando. Y cómo el corazón de esa madre saltaría de gozo, cómo se sentiría esa damita al saber que algo la había tocado.
39Ahora, no tiene que suceder espontáneamente. No, no. No. La única cosa que tiene que suceder, es que algo suceda en su corazón y Uds. lo crean. Y cuando lo creen... Miren, hay tal cosa como una fe como semilla de mostaza. Uds. han oído a Jesús hablar de ello.
40Miren, una semilla de mostaza es la más pequeña de las semillas, lo cual hablaba de Él. Pero, ¿por qué dijo Él eso? Uds. no pueden híbrida—hibridar la mostaza. No se cruza con nada. Uds. pueden cruzar la col, y obtener... y así por el estilo. Pero no pueden hibridar la mostaza. No se cruza. No señor. Es mostaza genuina. Y si tienen una gran fe, un milagro sucederá. Pero si tienen sólo un poquito de fe, y es semilla de mostaza genuina, obsérvenla llevarlos por toda situación y liberarlos. ¿Ven?
41Así que, miren, no se fijen en lo que les sucede a Uds. ahorita, pero quiero que traten de tener fe de milagro o fe para ser sanados. Yo voy a tener fe por Uds., y hacer todo lo que pueda para ayudarlos a que tengan fe, poniendo su fe... Miren, quiero que inclinemos nuestros rostros por un momento y abordemos al Autor antes que abordemos Su Palabra.
42Bondadoso Padre, la hora ha llegado cuando debemos traer a esta Palabra a un reto. Debemos poner a Dios a prueba, como está escrito en el Libro de Malaquías, dice el Señor: “Probadme”, dice Dios. ¡Qué reto! “Probadme”. Está escrito que debemos probar todas las cosas. Y leemos en la Biblia que está escrito que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos; y que Él le prometió a la Iglesia que lo que Él hizo, ellos lo harían después de Él. Nos es dicho por los profetas que será un día que no será ni día ni noche, no podía ser llamado ni uno ni lo otro, un día sombrío; pero al caer la tarde habría Luz.
43Padre, sabemos que la civilización ha viajado con el sol, del este viniendo al oeste, los colonos primitivos, y demás. Ahora el este y el oeste se han encontrado. El mismo sol que sale por el este, se oculta por el oeste. Nosotros hemos tenido un día, Padre, donde hemos hecho grandes cosas por Tu gracia. Hemos guiado a la gente a creer en Ti, desde que ese Hijo matutino brilló en la gente del este. Y de ello salió una Iglesia llena de Pentecostés, con señales y prodigios, con el Hijo de Dios viviendo en ellos, en la gente del este.
44Ahora en el... Esos eran los judíos y los samaritanos, y los griegos. Pero en el pueblo gentil está la gente del oeste. Y Tú dijiste: “Al caer la tarde habrá Luz”. Hemos tenido suficiente luz en este día sombrío como para formar grandes organizaciones y levantar grandes teólogos, y hacer que la gente nazca de nuevo del Espíritu de Dios. Pero Tú prometiste que ese mismo Hijo brillaría en la gente del oeste, y que en este día acontecería que nuestro Señor se daría a conocer. Jesús lo prometió, así como Él lo hizo en aquel entonces.
45Y habría una lluvia tardía, y se mostraría y sería como la lluvia temprana, y ambas, la lluvia temprana y la lluvia tardía estarían juntas. Sabemos que hemos tenido muchos nombres falsos y sectas que han salido debido a ello, bajo ello, pero todavía la Palabra de Dios permanece verdadera. Ahora, Padre Celestial, pedimos que Tus Palabras infalibles, las cuales no pueden fallar... Que Tú te muestres vivo esta noche entre nosotros, haciendo y ejecutando las cosas que Tú hiciste cuando estuviste en la tierra, porque Tú lo prometiste.
46Y Tú dijiste cuando estuviste en la tierra, que no hacías nada a menos que el Padre te lo mostrara primero. Y pedimos que eso suceda entre nosotros esta noche y que veamos al Señor Dios Jehová, del cual todos somos adoradores. Que Él venga en Su gran poder, y haga resplandecer Su gloria en cada corazón triste, traiga fe, y vida.
47Pedimos que toda iglesia que está representada aquí se vaya de aquí esta noche con una visión nueva; y que un Espíritu de avivamiento surja en esta región y en esta escuela; que haya oración día y noche, y estén hambrientos y sedientos. Que la sal que sazona nuestra vida venga esta noche y nos haga a todos estar sedientos de ser como Él. Encomendamos el servicio a Él ahora, el Autor, que dijo que Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Que Él venga brillando a través de Su Palabra, y luego después, que la Palabra brille en la gente. Y lo alabaremos a Él por eso con corazones humildes, y rostros inclinados. En el Nombre de Jesús, Su Hijo, lo pedimos. Amén.
48En las lecturas sagradas del Evangelio de San Mateo, el capítulo 14 y el versículo 27, he seleccionado esto para un pequeño drama esta noche. Y voy a pedirles que escuchen atentamente y quietamente, para que así todos allá atrás y en los lados puedan oír, porque es… difícil y el edificio está caluroso. Pero quiero hacerlo como un drama, para que este niñito aquí y—y los—los pequeñitos puedan entender claramente. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!
49Quiero tomar como texto: ¡No Temáis, Yo Soy!
50Miren, debe haber sido como en el momento que el sol se estaba ocultando. Había sido un día terrible, caluroso. Las multitudes habían venido de todas partes y se habían reunido. Y todos estaban cansados y agotados, y el sol estaba ya para ocultarse completamente en el oeste cuando terminó el servicio. Puedo ver la grande y musculosa espalda del corpulento pescador mientras él empezaba a mover la barca de la pequeña orilla de Galilea, en la arena de la ribera, mientras la empujaba dentro del agua; y la gente parada en la orilla meneaba sus manos en señal de despedida, invitándolos: “¡Vuelvan a visitarnos otra vez!”
51Y tan pronto como la barca fue sacada a empujones... La llamaban una barca en aquellos días, la cual era una barca grande que por lo general tenía una vela en ella. Y cuando los vientos estaban soplando, ellos podían navegar más rápido por medio de la vela que por medio de los remos. Y en la barca había... Un remero se sentaba a cada lado y algunas veces se necesitaban seis u ocho, o quizás más remadores para remar, porque realmente era una barca de pesca.
52Y ese día el viento estaba apacible, como generalmente lo está a la puesta del sol, y el mar de Galilea estaba hermoso y tranquilo. Y mientras las pequeñas olas empezaron a flotar… mientras el corpulento pescador pasó por en medio de los hermanos y se sentó al lado de Andrés, su hermano; agarró su remo, y limpiándose el sudor del rostro, le meneó su mano en despedida a la audiencia otra vez, a medida que los miles estaban en la orilla meneando sus manos en señal de despedida, y llorando de gozo por lo que ellos habían visto durante el día. De vez en cuando los remeros se detenían y meneaban sus manos otra vez, mientras los de la orilla las meneaban, diciendo: “¡Vuelvan a visitarnos otra vez, porque nuestros ojos han visto grandes cosas hoy!”
53Hay algo al respecto, que cuando... La gente siempre quiere mirar más allá de la cortina, de dónde vienen, quiénes son, y para dónde van. Y únicamente hay un solo Libro, de todos los escritos que tenemos, que nos dice eso, y ese es esta Biblia. Nos dice de dónde venimos, quiénes somos, y para dónde vamos. Y cuando ellos habían visto al Autor de esa Biblia, y supieron que verdaderamente era el Jehová que hizo la creación, ellos estaban tan contentos al respecto, que querían que volvieran otra vez.
54Y mientras siguieron remando en el crepúsculo... y finalmente estaban tan retirados que ya no podían ver más lejos… Y ellos les estaban diciendo adiós, y quizás hicieron la última despedida, y se desvanecieron de la vista, mientras la pequeña barca navegaba, dejando pequeñas olas detrás de ella a medida que los remeros la impulsaban hacia la profundidad de la oscuridad del mar de Galilea.
55Después de remar un rato, debe haber sido el joven Juan (los hombres jóvenes por lo general están llenos de entusiasmo, como un estudiante), él se detuvo. Debe haber sido él el que se detuvo, y dijo: “Hermanos, ya estamos bien mar adentro. Estoy empezando a sentirme un poquito cansado, así que, detengámonos por un momento y descansemos”. Y todos se detuvieron, jalaron los grandes remos y los metieron en la barca, y empezaron a limpiarse el sudor de sus frentes.
56El joven Juan descansó un momento, y dijo: “Hermanos (él debe haber dicho algo así), nosotros ciertamente podemos tener plena seguridad que no importa lo que han dicho nuestros sacerdotes, y lo que piense la mayoría de la gente, nosotros no estamos siguiendo a algún fanático. Nosotros estamos siguiendo al Hijo de Dios. Yo tenía una pequeña duda hasta hoy, pero cuando vi a esas cinco mil personas, anhelando oírlo a Él hablar unas cuantas palabras, y habían salido en ese sol caliente, esas madres con esos bebecitos. Y cuán pacientemente ellos se sentaron, los que tenían a los inválidos, y a los cojos, y a los ciegos, abanicándoles, tratando de oír lo que Él tenía que decir. Entonces cuando ellos... La pregunta surgió con respecto a buscar comida. Y nosotros conseguimos a ese muchachito (que probablemente estaba ausente de la escuela sin permiso) que tenía un pequeño... cinco panes y dos pececitos, que... Él los llamó, e hizo que todos se sentaran”.
57A lo mejor él dijo algo así: “Yo me subí a una piedra detrás de Él, sólo para ver lo que Él haría. Porque yo más o menos lo he creído en mi corazón, pero ha–ha sido tan real, al grado que yo casi no lo podía comprender, que Él fuera un Hombre que comía con nosotros, y dormía con nosotros y caminaba con nosotros, y hablaba con nosotros, y que simplemente era un hombre común y corriente. Y me fijé en Él, cuando tomó esos panes en Su mano, esos panecitos. Los partió y nos los dio a nosotros, hermanos. Y tan pronto como metió de nuevo la mano para tomar otro, ya había otro pedazo de pan que había crecido de ese que Él había partido”.
58Me gustaría preguntar al maestro de ciencias de esta escuela, o de cualquier escuela: ¿qué clase de átomo soltó Él? No trigo, sino trigo crecido, molido, con manteca, horneado, y listo para comer. ¿Qué hizo Él? Y cuando Él partió esos pececitos, un pez engendrado, nacido, criado, escamado, limpiado, y frito, y estaba preparado allí en un segundo cuando Él fue a tomarlo, ¿qué hizo Él?
59“Y cuando ellos tomaron los cinco panecitos y alimentaron a cinco mil personas, de cinco panes, y recogieron canastas llenas”, yo puedo oír al joven Juan decir: “Eso quitó de mí toda la duda. Porque yo recuerdo que mi madre judía acostumbraba contarme... ¡Oh!, yo puedo recordar sus grandes y hermosos ojos cafés mirándome, y diciendo: ‘Juan, hijo mío, yo te quiero hablar de algo que es real que algún día significará algo para ti. Por encima de todo lo que tú hagas, Juan... Mis ambiciones son que tú seas algo grande, pero por encima de todas las cosas, quiero que seas un creyente en Jehová, así como lo somos tu padre y yo, y así como te estamos tratando de criar’”.
60“Y recuerdo siendo un niñito, cuando alzaba mis ojitos para mirar a los de ella, y ella decía: ‘Juan, cuando Jehová Dios sacó a Su pueblo de Egipto, y entró en el desierto donde ellos no tenían nada que comer, Jehová les hizo caer pan del Cielo todas las noches y alimentó a todos Sus hijos’. Y hermanos (en esa reunión de testimonio), yo le preguntaba a mi madre: ‘Madre, ¿tiene Dios muchos Ángeles que son panaderos profesionales, y Él tiene un enorme cielo allá lleno de hornos, y cada noche Él horneaba ese pan, y los Ángeles lo traían y lo ponían en el suelo? ¿De esa manera Él lo hizo mamá?’”
61“Ella me decía: ‘No, Juan, tú apenas eres un muchachito, así que tú no entiendes. Jehová es un Creador. Él simplemente habló la Palabra y el pan descendió’”.
62“Miren, mis hermanos, esta tarde cuando yo vi a un Hombre que come con nosotros en la mesa, que usa la misma clase de ropa que nosotros usamos, que llora cuando nosotros lloramos, que bebe de la misma fuente que nosotros bebemos, que tiene Sus ‘altas y bajas’, y confusiones, igual que nosotros, pero cuando yo lo vi a Él tomar ese pan, y partirlo cinco mil veces, yo supe que Él estaba asociado con Jehová. Él era ese mismo Jehová que mi madre me dijo que trajo pan del cielo, porque aquí Él estaba haciendo la misma cosa que hizo Jehová. Él no era....
63“Para mí, de aquí en adelante”, dijo Juan, “Él es más que un hombre. Él es Jehová, porque Él hace las obras de Jehová. Y miren, ¿no recordamos nosotros que Él dijo: ‘Si no hago las obras de Mi Padre, no me creáis?’ Si Uds. no pueden creer Mi enseñanza, entonces crean las obras que Yo hago. Y si Yo no hago las mismas obras que hizo Jehová, entonces no me crean’. Y allí Él hizo las mismas obras que hizo Jehová, y solamente Jehová podía hacerlo”.
64Así que, para los hombres de hoy que enseñan que Él no era nada más que un buen hombre, o meramente algún profeta, ese Evangelio social no tiene fundamento. Él era Dios, el Creador, representado en un cuerpo que es llamado Jesucristo, el Hijo de Dios. Juan dijo: “Eso lo concluyó para mí”.
65Bueno, por supuesto, Uds. conocen a Simón; él siempre tiene que poner su parte también. Él era un hombre del vulgo, dice la Biblia, sin letras. No tenía educación; el capítulo 4 de los Hechos dice que... o el capítulo 3 de Hechos, creo yo, dice que él y Juan, ambos, eran “del vulgo y sin letras”. Me han dicho que él ni siquiera sabía firmar su propio nombre. Pero Jesús le dio las llaves del Reino, porque él tenía la revelación de quién era Él.
66Él tenía algo que decir. Dijo: “Bueno...” Puedo verlo poner su brazo sobre Andrés, su hermano, y decir: “Andrés, recuerdo cuando tú venías y me hablabas acerca de un hombre de apariencia salvaje que salió del desierto, llamado Juan, que estaba bautizando a la gente con agua, diciendo que venía el Mesías. Bueno, mira, si... por supuesto, yo no podía creer una cosa como esa. Pero un día Andrés me convenció que fuera a escuchar a ese Hombre, y ver si Él verdaderamente era el Mesías”. Y él dijo: “Mi padre me ha enseñado....”
67Miren, me gustaría hacer un pequeño comentario aquí. Dramaticémoslo a él sólo por un momento. Puedo oír a Pedro decir: “Uds. saben que yo era un fariseo. Mi padre era uno de los hombres dirigentes de esa iglesia farisea. Y mi padre me dijo un día cuando terminamos de pescar con la red: ‘Simón, nosotros nos hemos sustentado día tras día de este mar’. (Miren, escuchen atentamente). Nos hemos sustentado. Y mi padre y yo, y mi madre, y Andrés, y todos, con el fin de pescar peces, orábamos cada mañana para que Dios nos diera nuestro pan cotidiano, nos diera nuestra pesca”.
68“Un día cuando vino mi papá, él me sentó sobre la proa de la barca, y dijo: ‘Simón, mi muchachito, tu papi siempre ha creído que algún día el Mesías vendría en mi día. Todos nosotros, gente judía, hemos esperado eso. Pero quizás yo no lo veré. Me estoy envejeciendo. Pero, Simón, cuando Él venga... habrá muchas cosas que surgirán antes que Él venga, que causará que todo el país esté confuso. Habrá falsos mesías y todo, que vendrán. Pero, Simón, yo te quiero enseñar’”.
69¡Oh!, cómo haría bien si nosotros gente americana les enseñáramos a nuestros niños tales cosas, en lugar de bailar zapateado, y “rock and roll”, y las cosas que hacemos hoy, y sólo dejarlos que se unan a la iglesia, sino decirles qué esperar. “Mira”, dijo: “Simón, cuando Él venga, nuestro profeta Moisés dijo que Él será un profeta. ‘El Señor vuestro Dios levantará un Profeta como yo’. Y a nosotros como hebreos se nos ha enseñado a creer que la Palabra de Dios viene por medio del profeta y nadie más. Mira, yo quiero que recuerdes, Simón, que cuando Él venga Él será ese profeta”.
70“Y cuando yo me acerqué a Él la primera vez...” (Escuchen atentamente; es Simón testificando. Tenemos una reunión de testimonio allí en el mar de Galilea). Y dijo: “Cuando me acerqué a Él la primera vez, cuando ese Hombre me miró en el rostro, Él dijo: ‘Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás’. No sólo conocía mi nombre, sino que conocía a mi anciano y piadoso padre. Eso lo concluyó para mí. Yo sabía que Él era el Mesías. Eso lo concluyó para mí”.
71Felipe dijo: “¿Puedo yo testificar, hermanos?” Él entonces dijo: “Yo estaba parado allí y vi eso (mira, Natanael, no te sientas mal), y corrí a decirle a Natanael, porque yo sabía que Natanael era un estudiante de la Biblia. Así que, corrí rodeando la montaña para buscar a Natanael, y le dije: ‘Natanael, ven y ve a quién hemos hallado: a Jesús de Nazaret, el Hijo de José’”. Y él pudo haber dicho esto: “Natanael, ¿recuerdas dónde te encontré?”
72“Sí, yo estaba debajo de una de mis higueras, orando. Sí, y él me dijo: ‘Ven, y ve a quién hemos hallado: el... a Jesús de Nazaret, el Hijo de José. Ese es el Profeta que Moisés nos dijo que vendría’”.
73“Oh, mira”, dijo Natanael: “Mira, Felipe, tú–tú te has vuelto loco. Bueno, si el Mesías viniera, Él tendría que venir primero a Caifás, o tendría que venir a nuestra iglesia. Si Él–si Él fuera el verdadero Mesías, tú sabes que Él tendría que venir a nosotros fariseos, eso es todo. Pero sólo decir que Él saldría de Nazaret, un montón de ‘santos rodadores’ (perdónenme, no debería haber dicho eso; perdónenme, yo–yo no quise decir eso, ¿ven?), Él no vendría a un montón de gente como esa. Si Él alguna vez hiciera algo, lo haría entre nosotros gente más inteligente, si Él lo hiciera”. Pero, ¿ven Uds.?, Dios hace lo que Él quiere; esos son Sus negocios. Y él dijo: “Nadie vendría así”. Él....
74Y Felipe le dio una de las mejores respuestas que cualquier hombre pudiera dar. Él dijo: “Ven, y ve por ti mismo”.
75Miren, esa es una buena idea. No se queden en casa y critiquen. Vengan, dense cuenta por Uds. mismos, y escudriñen las Escrituras; pues el Mesías ciertamente será Escritural. Vengan, y dense cuenta por Uds. mismos.
76Y cuando venían por el camino, puedo oírlos conversando. Y él dijo: “¿Recuerdas lo que... que fuimos y conseguimos pescado en aquella ocasión, y el pescador no sabía firmar su nombre, ese hombre llamado Simón?” “Sí, lo recuerdo”.
77“Cuando él se acercó ante la Presencia de ese Mesías, Él le dijo que su nombre era Simón. Y, ¿recuerdas a su papá?” “Claro”. “¿Cómo se llamaba?” “Jonás”.
78“Muy bien. Él le dijo: ‘Tú eres el hijo de Jonás’. Mira, Natanael, tú eres un estudiante de la Escritura. ¿Qué será el Mesías cuando Él venga?” “Él será un Profeta”. “Bueno, ¿eso lo cumple?” “Oh, sí, si es que Él lo pudiera hacer; pero yo no creo que El lo pudiera hacer”. Yo puedo oír a Felipe decir: “No me sorprendería que Él te diga quién eres cuando llegues allí”.
79Llegaron entonces, y ellos entraron en la Presencia del Señor Jesús, y Jesús miró para todos lados y lo vio. Él dijo: “He aquí un israelita, en quien no hay engaño”. Ahora, Uds. dicen: “Fue porque él estaba vestido...” No, todos los del este visten igual. Ellos tienen barba, turbantes, y son de tez morena. Dijo: “He aquí un israelita en quien no hay engaño”. Él dijo: “Rabí (Rabí significa: ‘Maestro’), ¿de dónde me conoces? Yo soy totalmente desconocido para Ti. ¿De dónde me conoces?” Él dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera (15 millas rodeando la montaña), te vi”. Él dijo: “Rabí, ¡Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel!”
80¿Recuerdan lo que los fariseos y los maestros dijeron, parados allí? Dijeron: “Este hombre es belcebú. Él es un adivino”. Jesús dijo: “Yo los perdono por eso, pero algún día el Espíritu Santo va a venir para hacer la misma cosa; y si Uds. hablan una palabra en contra de ello, nunca les será perdonado”. Eso es hoy día.
81Miren… ¡Qué testimonio! Luego debe haber sido Andrés (mientras desarrollo mi testimonio), Andrés dijo: “¿Pudiera testificar por un momento, hermanos? ¿Recuerdan Uds. el día que....?”
82Miren, se estaba oscureciendo más y más. La estrella de la tarde había salido. Y entonces dijo: “¿Pudiera yo contar un pequeño testimonio?”
83(¿Sólo va a salir la señora? ¿Tiene que...? ¿Va a salir? ¿Va a volver en unos momentos? Muy bien. Yo iba a decir que si ella... No dejen que se vaya sin que se ore por ella. Queremos que se ore por todos).
84Así que miren, dijo: “¿Recuerdan Uds. ese día que Jesús, nuestro Señor, dijo que Él tenía que ir a Jericó?” Miren, para ir de Jerusalén a Jericó, si Uds. han estado allí alguna vez, es simplemente bajar la montaña. Pero le era necesario pasar por Samaria. ¿Por qué? Los judíos lo habían oído, y los samaritanos no lo habían oído.
85Miren, los gentiles no estaban esperando a ningún Cristo. Y déjenme decirles algo a Uds. aquí mismo, Uds. gente enferma. Él únicamente va a aquellos que lo están esperando; cuando Uds. hablan de Él, como en el camino a Emaús, y... Él únicamente va a aquellos que le creen. Él nunca tendrá nada que ver con un incrédulo. Él únicamente va... Y los gentiles, nosotros adorábamos ídolos en aquellos días.
86Y solamente hay tres razas de gente: la gente de Cam, la de Sem, y la de Jafet. De allí es de donde toda la raza surgió; y esos son: judíos, gentiles, y samaritanos. Miren a Pedro con las llaves: la abrió en Pentecostés, la abrió para los samaritanos, la abrió para los gentiles, y entonces está abierta al mundo. ¿Ven?
87Miren. Y ahora nos fijamos que dijo: “Él nos envió a la ciudad de Sicar allí, para comprar algo de comer, algunos alimentos. Y Uds. recuerdan que cuando fuimos, estábamos sorprendidos. Una mujer con una marca de prostitución sobre ella, iba rumbo al pozo, y no había nadie allí. Así que, pensamos que sólo veríamos lo que ella le diría a nuestro maestro, y veríamos lo que Él haría cuando se encontrara con una mujer. Así que nosotros nos escondimos en los matorrales. (Miren, escuchen atentamente a la... y el testimonio). Y la primera cosa que sucedió cuando Él se acercó—ella se acercó para bajar el balde, el cántaro, para agarrar agua, y empezó a subir el–el cántaro así, bueno, Él dijo: ‘Mujer, dame de beber’”.
88“Y nosotros pensamos: ‘Bueno, ¿dejamos a nuestro Señor sin agua para beber?’”
89“Y ella dijo: ‘Pues, nosotros tenemos segregación aquí. Uds. judíos no le deberían pedir a las mujeres samaritanas tales cosas como esa’”.
90“Él dijo: ‘Pero si tú supieras con quién estás hablando, tú me pedirías de beber. Yo te daría agua que tú no vienes aquí para sacarla’. “Dijo: ‘Bueno, Tú no tienes nada con qué sacar’”.
91“Uds. recuerdan que la conversación siguió, y nosotros estábamos escuchando. Y al poco rato, Él miró directamente a esos grandes ojos cafés de ella, y dijo: ‘Ve, llama a tu marido, y ven acá’. Y la mujer negó rotundamente que tenía un marido”.
92“Y nosotros pensamos: ‘¡Oh, oh!; ¡oh, aquí hay un error! Miren, ¿qué va a Él hacer?’ Él le dice a la mujer que ella tiene marido, y que vaya y traiga a su marido, y ella dice que no tiene marido. ¿Recuerdan Uds., hermanos, cómo nos miramos los unos a los otros?”
93“Y luego nos fijamos en nuestro Señor, en Su manera tranquila, mientras la miraba en la cara, y dijo: ‘Bien has dicho, porque tú has tenido cinco maridos y con el que estás viviendo ahora no es tu marido, y bien has dicho’. Y esa mujer, ¿recuerdan, hermanos, qué dijo ella?”
94Cuán diferente fue el testimonio de ella, al de los predicadores de aquel día. Los predicadores dijeron que Él era un adivino, un demonio, belcebú. Cualquiera sabe que la adivinación es del diablo. Y por esa razón Jesús dijo que el decir eso, el llamar al Espíritu Santo obrando “un adivino o un demonio”, era blasfemar al Espíritu Santo y era imperdonable, el llamar al Espíritu de Dios un demonio.
95Así que entonces él dijo… “Esa mujer lo miró al rostro, y ella en su condición, una pecadora...” (Espero no lastimar a nadie, pero tengo que decir algo). Siendo una prostituta, viviendo con cinco maridos, seis maridos, ella sabía más acerca de la Biblia que lo que saben la mitad de los eruditos de esta nación.
96¿Qué dijo ella? Ella lo miró directamente, y dijo: “Señor, paréceme que eres profeta”, no belcebú, como dijeron los predicadores, sino profeta. Dijo: “Nosotros sabemos, nosotros los samaritanos, nosotros sabemos que cuando el Mesías venga, Él nos declarará todas estas cosas. Esa es la señal del Mesías, cuando Él venga. Nosotros sabemos que Jesús, quien... quiero decir, que el Mesías, que es llamado el Cristo, Él nos declarará estas cosas. Esa es la señal que le seguirá, porque Él es Profeta. Y Tú debes ser un profeta también. Pero el Mesías... Nosotros no hemos tenido un profeta por cientos y cientos y cientos de años, así que... Pero cuando Él venga, nos declarará estas cosas. Tú debes ser uno de Sus siervos”. Jesús dijo (y el Único que lo podía decir o el que alguna vez lo diría); Él dijo: “¡Yo soy, al que tú estás mirando; Yo soy ese Mesías!”
97Ella dejó caer ese cántaro. En ese momento tenía algo más interesante que el cántaro. Entró a la ciudad, y esto es lo que les dijo a los hombres de la ciudad: “Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?”
98¿Qué dirían ellos hoy día? “Telepatía, psicología, adivinador de los pensamientos de la mente, adivinador”. ¡Con razón tenemos una bomba atómica con nuestro nombre en ella! Uds. tienen que despreciar–Uds. tienen que despreciar la misericordia… Y no queda nada sino juicio, después que Uds. han despreciado la misericordia. Eso es correcto. Uds. pasan la línea divisoria. Lo hacen tan fácil. Mucha gente piensa que ellos tienen que hacer algo muy grande. Pues, ¡si ellos únicamente hubieran sabido quién era Juan! Uds. nunca saben quién es quién hasta que están muertos. Él viene a la Iglesia elegida, y esa es la única que lo conoce a Él.
99Yo los reto a que vayan a la Biblia y encuentren cualquier profeta al que ellos no le hicieron la misma cosa. Jesús, ellos no supieron quién era Él hasta que murió, fue sepultado y resucitó.
100Permítanme preguntarles algo a Uds. gente católica. ¿Qué de sus–sus santos? ¿Qué de Juana de Arco? Uds. eran tan infalibles. ¿Qué le hicieron sus sacerdotes a esa mujer? Ella era una profetisa. Veía visiones. Oraba por los enfermos, y sanaban. Y, ¿qué hizo su iglesia? ¡Uds. la quemaron en la hoguera como una bruja! Oh, por supuesto, Uds. vieron su error ciento cincuenta años después, y se arrepintieron: desenterraron los cuerpos de esos sacerdotes y los arrojaron al río. Eso es bastante arrepentimiento. Les pasa por alto a los sabios y prudentes, hasta que ha pasado; y luego ellos ya están bajo juicio.
101Déjenme decirles a Uds. iglesia: el verdadero Espíritu Santo está aquí en esta nación esta noche, en este mundo esta noche. ¡No dejen que se les pase por alto! Reconózcanlo ahorita. La sanidad está aquí para Uds., el Espíritu Santo, el perdón de pecados; todos los beneficios del Calvario son para Uds. ¡No dejen que se les pase! No se encierren Uds. mismos en alguna doctrina denominacional, y se olviden mirar a la Biblia, y ver si este no es el día en el que debemos ver estas cosas. No se fijen en un montón de predicadores ignorantes, quizás, como yo, que está tratando de explicarlo, sino que miren lo que la Biblia dice y observen lo que hace.
102Si es el Espíritu de Dios, actuará como el Espíritu de Dios. Hará las cosas que hizo el Espíritu de Dios. Si no, entonces no es el Espíritu de Dios. Si yo predico el Bautismo del Espíritu Santo, que Jesús fue resucitado de entre los muertos, y Dios no confirma eso con las mismas obras que hizo Jesús, entonces yo soy un mentiroso. Pero si yo—si yo predico ese mensaje, y Dios viene y hace la misma cosa, aun si yo no tengo educación de escuela primaria, ¿qué importa eso? Es Dios usando algo. Él puede usar una vara si le place. Él puede usar cualquier cosa que desee. Él es Dios.
103Miren, dejemos que uno más testifique, ¿quieren? Debe haber sido el Hermano Mateo que dijo: “Yo sé que se está haciendo un poco tarde, hermanos, pero permítanme testificar”. Dijo: “¿Recuerdan cuando fuimos a Jericó ese día, se acuerdan de ese hermanito Zaqueo, allá? Él era un hombre de negocio, un recaudador de impuestos. Nosotros siempre pensamos que él era un poquito engañador (perdonen esa expresión. No lo quise decir de esa manera), simplemente un pequeño renegado. Pero saben, nuestra hermana Rebeca, ella era una creyente en Él. Ella creía en el Señor Jesús. Y ¿recuerdan cómo es que ella les pidió a todas las mujeres de Jericó que oraran, cuando oímos que Jesús iba allá para llevar a cabo una campaña?”
104“Y cuando Él llegó allá a Jericó... El pequeño Zaqueo nos contó después, Uds. saben”. Una mañana se levantó temprano. Él sabía que Jesús venía, así que fue allá. Y él era un hombre muy corto de estatura. Así que, se paró en la puerta por donde Él iba a entrar, en la puerta del sur. Y se dio cuenta que era muy pequeño. No lo podría ver. Él dijo: “Cuando yo vea a ese individuo, voy a cantarle unas cuantas verdades a ese santo rodador”.
105Recuerden: Él fue llamado un hereje. Fue llamado una persona demente. “Nosotros sabemos que tú estás loco, y que tienes demonio”. ¿Es correcto eso? ¿Qué significa demente? “Loco”. “Nosotros sabemos que eres samaritano; tú estás loco, tienes un demonio. Ese es el que está haciendo todas estas cosas. Tú eres un demonio y estás loco. Tú no te unes a nuestras organizaciones, así que sabemos que eres un demonio”. Miren, ese espíritu todavía vive.
106Miren, nos fijamos que él dijo: “Simplemente esperaré. El Rabí Lavinsky...” Espero que no haya aquí un Rabí Lavinsky.
107[Espacio en blanco en la cinta–Ed.]… “Jehová sólo espera que Uds. vengan a la iglesia y que paguen sus diezmos, y vivan una vida buena, y eso es todo. No... Miren, ese Mesías vendrá quizás un millón de años a partir de ahora, o pueda que ni siquiera venga en lo absoluto”. Hay muchas escuelas Bíblicas hoy día que enseñan eso, el físico... Yo creo que es ochenta y algo por ciento de los así llamados Cristianos que no creen en el retorno físico de Jesús. Yo lo oí. Tengo algunas estadísticas gubernamentales allá de las diferentes denominaciones. Y olvidé... Es peor que eso, los que no creen en el nacimiento virginal. ¿Cómo puede suceder algo? ¿Cómo podemos edificar un avivamiento en esta nación? Cuando Uds. quitan el nacimiento virginal del Cristianismo, derrumban el fundamento de ello.
108Si Él fue la sangre de un hombre, entonces Él no es más que lo que yo soy o Uds. son. Pero Él es la Sangre de Dios. El Espíritu Santo de Dios le hizo sombra a la virgen y creó una célula de Sangre, y esa es la Sangre de Dios. La Biblia dice que somos salvos por medio de la Sangre de Dios, no de un hombre, ¡de Dios! Pero ellos lo niegan.
109Así que el pequeño Zaqueo, el hombrecito bajito, él dijo que se había levantado esa mañana... (Demos un pequeño drama de él, para esta niñita sentada aquí. Fíjense bien en ella. Sus ojitos brillantes, y su cabellito peinado hacia abajo). Y puedo imaginarme viendo…
110Uds. saben, Rebeca, su esposa, ella creía en Jesús, así que ella estaba orando todo el tiempo: “Oh Jesús, te pido, que cuando Él entre aquí en la ciudad, que mi querido esposito... Él es un buen hombre, pero está todo envuelto en esos... todas clases de reuniones de Kiwanis, y fiestas de logias, y todas esas cosas para...” Miren, yo no estoy diciendo nada en contra de los Kiwanis. Eso está bien. ¿Ven? Sólo que algunas personas toman... Pues yo— yo creo que los masones están bien; pero la Logia masónica nunca ocupará el lugar de la Iglesia, o de la Sangre de Jesucristo. Toda mi familia son masones. Y ellos están bien, como una logia; pero no ocupará el lugar de la Iglesia.
111Y el problema de eso, es que Uds. han llevado a la iglesia al punto que no es más que una logia masónica, o cualquier otra logia. La iglesia es una casa de Dios, donde Cristo vive y se manifiesta entre la gente. Correcto.
112Fíjense. Así que Zaqueo… ¿Ven? Lo veo ir allá. Él dijo: “Ahora, mira, ellos están encaramándose en las puertas y todo lo demás. Yo—yo nunca lo podría ver, así que me voy a ir allá; yo sé que Él siempre pasa por la Calle Aleluya. (Él–Él todavía pasa). Y Él da la vuelta en la Avenida Gloria. Y así que voy a ir allá a la esquina y lo voy a esperar”.
113Así que va allá, y tiene su mejor ropa puesta, Uds. saben. Él estaba parado allá en la esquina con su mejor ropa, todo acicalado, Uds. saben. “Espera hasta que yo vea allí a ese supuesto profeta de Galilea. Le cantaré unas cuantas verdades cuando lo vea. Él no sabe cuántos títulos tengo. Y mi buen amigo, el rabí, me ha enseñado muchas cosas. Yo le diré algo. Y le diré que si no deja de hacer Sus hechicerías delante de mi esposa, yo le voy a hacer algo. Le cantaré unas cuantas verdades. No permitiré que esposa vaya allá en esas noches largas de reuniones de oración y cosas así. No señor. Ella abandonó los clubes; dejó de jugar barajas. Ella tiene... ¡Oh, qué cosa!, tiene a todas, a la esposa del rabí y a todas ellas, a todas esas otras personas, todas destrozadas, déjenme decirles, con ese fanatismo. ¡Yo se lo diré cuando lo vea!”
114Parado allí acicalando su personita, él pensó: “Espera un momento. Esa multitud lo seguirá”. Correcto. Ellos por lo general lo siguen. “Esa multitud lo seguirá. Así que, si Él llega aquí, bueno, yo no estaré en mejor situación que lo que estaba allá”. Así que dice: “¿Sabes lo que creo que haré? Hay un sicómoro allí, así que, creo que me subiré allí. Cuando esté arriba de ese árbol, se lo diré cuando Él pase por allí”.
115Así que él mira para todos lados, y oigan, allí estaba el bote de basura de la ciudad. “Bueno, quizás si yo pudiera traer eso aquí... Yo no puedo treparme al árbol”. (Trepar, quise decir “subir” al árbol. ¿Ven? Disculpen mi lenguaje. Yo simplemente soy un “Kentukiano”). Así que—así que él va y pone los brazos... Miren—miren, él—él se hace para atrás, Uds. saben. “¡Qué cosa!, traigo puesta mi mejor ropa. ¿Cómo puedo...? Yo no quiero que me vean con ese bote de basura”.
116Pero hay una u otra cosa al respecto. Si Uds. están tratando de ver a Jesús, Uds. se las arreglarán de alguna manera para verlo. Uds. harán cosas que no pensaron que harían. Uds. no pensaron que lo harían, pero lo hacen de todas maneras, si quieren ver a Jesús. Si Uds. estuvieran en la condición que algunas de estas personas están, perderán todo ese prestigio.
117Así que él va allí sigilosamente, y se tapa la nariz, y agarra el bote de basura. (¿Entiendes, cariño?) Ahí va él, Uds. saben, cargando....
118Y resulta que alzó la vista, y allí estaba su competidor diciendo: “Bueno, ¿saben qué?, allí está Zaqueo. Él ahora trabaja para la ciudad, recogiendo basura”.
119Bueno, él estaba decidido a ver a Jesús, así que no le importaba. Quizás algunos de Uds. se pudieran sentir de la misma manera. Algún doctor de divinidad está sentado allá atrás diciendo: “Yo no quisiera ser hallado entre este montón de gente”, pero Ud. está expuesto ahora, hermano. Ud. ahora está arruinado. Pero si Ud. está decidido a ver a Jesús, a Ud. no le importa de todas maneras. Correcto. A Ud. no le importa de todas maneras.
120Ahí viene él con el bote de basura, se dirige allá y lo pone junto al árbol, y se trepa al árbol, y llega allá arriba, y se sienta allí quitándose las astillas de la mano, limpiándose la basura de su ropa nueva. Pero él quiere ver a Jesús.
121Él dice: “¿Sabes qué? Yo recuerdo que Rebeca me dijo que ese individuo era un profeta. Mira, yo creo que hay un engaño en eso en alguna parte”. Ellos todavía creen la misma cosa. “Hay un engaño en eso en alguna parte. Esos discípulos de alguna manera lo arreglan entre ellos, de una manera u otra. Ellos van y consiguen a alguien que Él conoce, y Él le dice esas cosas. Así que yo—yo sé... ¿Sabes qué? Te diré lo que haré. Me voy a esconder de ese individuo”.
122Así que se sentó allí en donde dos ramas se juntan. Y, Uds. saben, ese es un buen lugar para que Uds. se sienten por un rato, en donde dos caminos se encuentran: el de Uds. y el de Dios. Tomen su decisión desde allí. Así que él se sentó en esa rama, y se extendió y agarró unas de las ramas grandes del sicómoro. (Sicómoro; en realidad era un olivo). Así que él jaló la... y se cubrió todo por todas partes. Dijo: “Él nunca me verá sentado aquí arriba, pero yo lo voy a ver cuando Él pase por aquí”. Se cubre todo, y deja una sola hoja grande allí, para levantarla y así mirar, de esta manera.
123Entonces se sentó allí y dijo: “Bueno, yo sabré, porque por alguna razón u otra, en dondequiera que Él está hay mucho ruido”. Uds. saben, eso no ha cambiado. No. En donde Jesús está, generalmente hay mucho ruido. Así que él dijo: “Yo oiré el ruido llegando, mucho antes que Él llegue aquí”.
124Así que al poco rato, él oyó el ruido. Y Uds. saben, viniendo enfrente, había un hombre corpulento y fuerte, Simón Pedro, diciendo: “¿Se harán a un lado? Lo sentimos mucho. Nuestro Maestro está cansado. Él predicó casi toda la noche anoche. Sanó a muchos enfermos. ¿Se harán a un lado, por favor? Lo sentimos. La gente con sus niños, bueno, ¿se harán a un lado, por favor? Nuestro Maestro todavía tiene que desayunar esta mañana. ¿Se harán a un lado?”
125Así que Zaqueo dijo: “Ese no es Él. Ese es ese pescador ignorante, de quien yo solía comprar pescado allá. Ese no es Él”.
126Entonces casi en ese momento, él dijo: “Él debe ser un tipo muy alto con apariencia de príncipe, con una corona en Su cabeza, caminando resueltamente, tú sabes”. Uds. saben, me molesta ver a alguien desplegar ostentación. Eso es ser un “almidonado”. Ese–ese no es un hombre de Dios. Así que aquí... Pero ellos se fijaron que cuando Él venía, era un Hombrecito humilde, no con Su cuello volteado al revés, y un turbante sobre Su cabeza; sino que Él simplemente era un hombre común y corriente, vestido como un hombre común.
127Así que, a medida que se acerca, Zaqueo bajó su hoja, dijo: “¿Sabes?, hay algo acerca de ese Hombre que me gusta”. Ud. no puede echarle una mirada a Él sin que lo ame, a mí no me importa quién sea. Yo sé que la primera vez que lo miré, por fe lo vi, vi lo que Él era. Puse mis manos sobre Sus pies, lo vi muriendo allí por mí, y mirando hacia mí. ¡Oh, eso fue suficiente!
128Zaqueo jaló su hoja hacia abajo, y dijo: “¡Oh!, ¿viene cerca? Bueno, Él no puede verme. No sabrá que estoy aquí. Mira, Él no sabe, porque si me viera aquí arriba... Pero Él no puede verme, porque estoy todo cubierto. Yo estoy en este árbol, un hombre muy pequeño sentado aquí en esta rama, y yo lo observaré”.
129Así que, nos fijamos en Él. Él venía caminando en Su manera común y corriente, caminado silenciosamente, bajando. Puedo ver al pequeño Zaqueo mirando por debajo de la hoja del árbol, así, Uds. saben, mirando a medida que Él pasaba. Cuando acababa de pasar por allí, él levantó su hoja.
130Jesús se detuvo, dijo: “¡Zaqueo, desciende! Voy a casa contigo para comer”. No solamente sabía que él estaba allá arriba, sino sabía cuál era su nombre. Eso lo concluyó.
131“Bueno”, él dijo: “Recuerden cuando íbamos saliendo por la puerta, Bartimeo el ciego… Cuando Bartimeo el ciego dijo… Él había estado sentado allí, pensando acerca de cómo sería el—el Mesías cuando viniera, y todo lo demás. Y cómo es que si los profetas estuvieran vivos, él iría y les pediría para recibir su vista. Y de repente él los oyó viniendo, una multitud dando alaridos. Allí estábamos otra vez. Y él estaba sentado allí temblando en el frío. ¿Recuerdan su testimonio? Y él dijo—él dijo: ‘¿Quién va pasando?’” “Y dijo que todos dijeron: ‘¡Oh, cállate!’”
132“Y él oyó a alguien gritar: ‘Oye. Oye, Tú. Tú, el profeta galileo. Tú. Oímos que Tú resucitas a los muertos’. Era un sacerdote. Dijo: ‘Tenemos todo un cementerio lleno de ellos allá arriba. Sube allá y resucita uno para nosotros, y te creeremos’. (Ese mismo diablo todavía vive, Uds. saben). ‘Oímos que Tú resucitas a los muertos. Tenemos un cementerio lleno de hombres justos que están muertos allá arriba. Ven, resucita uno de ellos, y te creeremos’”.
133No le molestó a Él en lo más mínimo. Él simplemente siguió caminando. Las almas del mundo estaban reposando sobre Él. Él iba al Calvario, subiendo el monte.
134Bartimeo dijo: “¿Quién va pasando?” Y ellos lo empujaron, tumbándolo.
135Y al poco rato, una señora muy amable y cortés pasó por allí y dijo: “¡Oh, pobre hombre!” Dijo: “¡Oh!...”, dijo, “¿quién va pasando, señora?” “¡Oh!”, dijo ella: “¿No sabe Ud. quién es?” Dijo: “¡Es Jesús de Nazaret!” “No, yo no sé quién es Jesús de Nazaret”. “¿El Profeta galileo?” “No, yo nunca oí que había tal Persona”. “¿Sabe Ud. quién es el Hijo de David que ha de venir?” “¡Oh!, ¿el Mesías?” “Sí”. “¡Oh, si tan sólo yo pudiera verlo! ¿Cómo sabe Ud. que es Él?” “Yo soy una de Sus seguidoras”.
136Y yo quiero decir algo aquí. Sus seguidores siempre muestran cortesía a todos en su vida. ¿Ven Uds.? Ellos están listos para ayudar a alguien, listos para hacer algo por alguien más, Sus verdaderos seguidores.
137Y dijo: “Sí”. (Y pudiera haber... Digamos que era Rebeca). “Mi esposo acaba de ser salvo hace un rato, y yo estoy tan llena de gozo”.
138“Bueno, mire, ¿quiere decir Ud. que Ese es el Mesías que se nos ha enseñado que ha de venir, el Profeta que Moisés dijo? ¿Qué tan lejos está Él?”
139Miren, si Uds. alguna vez han estado allá, y miraran en dónde se supone que él estaba sentado, era como a unas doscientas cincuenta yardas de distancia, con unas cuatro o cinco mil personas gritando: “¡Hosanna, al Profeta!, ¡hosanna, al Profeta!”
140Otro gritando: “¡Fuera con él!”. Y arrojándole fruta podrida y cosas así. Con todas esas clases de cosas, ¿cómo pudiera Él haber oído: “¡Jesús, Hijo de David, ten misericordia! ¡Hijo de David, ten misericordia!?”
141Así que, pensemos que Bartimeo pensó esto: “Si Él es ese Mesías, entonces es un Profeta”. Yo lo puedo ver hincarse, temblando, y diciendo: “¡Oh, Jehová, Tú eres el Mesías que yo he anhelado ver toda mi vida! Y si ese es Él, el que está pasando por aquí, permíteme tocarlo, Señor. Yo no puedo llegar a Él, pero ¿puede mi fe alcanzarlo? ¡Oh, permíteme tocarlo, Señor!”
142En ese momento, Jesús se detuvo, y dijo: “¡Traedlo aquí!” Él no lo pudo haber oído; él estaba muy distante de Él, y había toda esa multitud gritando; pero su fe lo detuvo. Y miren adónde iba Él: a Jerusalén, con los pecados del mundo sobre Él. Pero miren, la fe de un solo mendigo ciego (¡amén!) lo detuvo. Y la fe de una sola persona aquí esta noche, lo traerá aquí de la Gloria para hacer la misma cosa.
143¡Oh!, pudiéramos continuar con el testimonio, pero tengo que apresurarme. Sí, me pasé del tiempo. Déjenme concluir con un pequeño comentario más. Ellos estaban testificando. ¿Saben qué? Mientras esos hermanos estaban testificando, dio la casualidad que el diablo miró por encima de los barandales, allá en alguna parte, o por encima del monte, y dijo: “¡Oh, oh! ¡Oh, oh!, ya los tengo. Se fueron sin Él”. Y eso es lo que la iglesia ha hecho hoy día. Hemos tenido programas tan grandes de construcción, tanto dinero, tantas modas, tratando copiar el modelo del vecino, al grado que temo que nos hemos ido sin Él. Nuestras vidas lo prueban: nos hemos ido sin Él.
144El diablo dijo: “Ahora los puedo agarrar”. Entonces empezó a soplar su aliento venenoso. El mar empezó a agitarse, formando grandes olas amenazadoras. Eso es lo que él hace hoy día cuando ve que Uds. se van sin... Una iglesia sólo con un montón de teología fría y formal; un “amén” causará que alguien estire su cuello y busque alrededor preguntando qué sucedió; sin Espíritu, no más reuniones de oración de toda la noche, no más carga por los enfermos, nos más carga por los moribundos, no más carga por los pecadores. Entonces él empieza a soplar su aliento venenoso, diciendo: “Y los días de los milagros ya pasaron”.
145Él empieza a zarandear la pequeña barca de lado a lado. “¿Es real? ¿Pudiera ser real? Quizás hemos estado errados. Quizás nuestros padres, que dijeron que recibiéramos el Espíritu Santo, quizás estaban errados. Wesley pudiera haber estado un poquito mal de la cabeza. Lutero también pudiera haber estado errado”.
146Knox, Calvino, todos esos hombres, y Juan Wesley, predicaban sanidad Divina, y creían en sanidad Divina, y practicaban sanidad Divina. Cada vez que tuvimos un avivamiento, en cualquier tiempo por toda la historia, empezó con sanidad Divina. Correcto. Vean si Lutero no sanó. Los demás, por toda la trayectoria, practicaron sanidad Divina. Luego ellos lo organizaron, y entonces los vientos empezaron a soplar; porque cuando Uds. lo organizan, se van sin Él, y entonces tienen su propia teología. ¿Ven? Si Uds. hicieran su doctrina y la terminaran con una coma: “Nosotros creemos esto, más todo cuanto Dios me vaya a revelar”. Eso está bien. Pero cuando Uds. redactan su doctrina, y la terminan con un punto: “Nosotros creemos esto, y eso únicamente”, entonces han excluido totalmente a Dios de la cosa. Correcto. Dios sencillamente continúa marchando hacia adelante. Él sencillamente continúa.
147La Columna de Fuego, tan pronto como Lutero la vio, él salió de la iglesia católica. ¿Qué hicieron después de la muerte de Lutero? Formaron una organización bajo Ella. El Fuego salió. Juan Wesley la vio. Él quería santificación. Fue tras Ella. Dejó a Lutero, dejó a los anglicanos, y fue tras Ella. ¿Qué hicieron después que murieron Wesley y Asbury y ellos? Formaron una organización. Dios se salió de allí y se fue a los pentecostales. Ellos la vieron, y salieron con el Bautismo del Espíritu Santo. ¿Qué hicieron todos Uds.? Se organizaron. Y Él se está saliendo de Uds., y está siguiendo adelante. ¿Ven?
148Él simplemente sigue adelante, porque Uds. empiezan a pelear y a discutir los unos con los otros. Cuando Uds. hacen eso, llegan a su fin. Uds. llegan a su fin, hermanos. Dios es amor. “En esto conocerán todos que sois Mis discípulos si tuviereis amor los unos por los otros”, con una mano dispuesta y un corazón dispuesto. Unas de las personas más finas en el mundo están en esas iglesias, pero el sistema de la cosa (¿ven Uds.?), es lo que los atrapa. Hay gente fina en la iglesia católica, pero es el sistema que les impide servir a Dios.
149Miren, él los vio, y allí estaban, zarandeados de aquí para allá, todas las esperanzas se habían perdido. Esa es la condición en la que Ud. está acostado, en la que Ud. está acostado, ese pobre mortal acostado allí casi para morir, ese bebito. Uds. allá con problema de corazón, con cáncer, allí es donde Uds. están: casi todas las esperanzas se han perdido. Pero, ¿saben qué? En todo nuestro pecado, en medio de todas nuestras diferencias, permítanme darles esta palabra de ánimo antes que oremos. Él no los había dejado. Él subió el monte más alto que había allí, para poder observarlos hasta el otro lado; Él estaba sentado allí arriba observando.
150Cuando Él murió en el Calvario, hermano, Él nunca nos dejó. Él subió el monte Calvario, y más allá de la luna y las estrellas, y más allá de la Vía Láctea, hasta sentarse a la diestra de Dios en el Cielo. Y Su ojo está en el gorrión, y yo sé que Él nos está observando esta noche. Él no se había ido lejos. Él los vio a ellos en dificultades. Vio que el diablo estaba casi listo para agarrarlos. Él ve que el diablo está listo para agarrarlos a Uds. Él ve que está casi listo; Uds. están yendo a una tumba prematura. Algunos de Uds. van a morir como unos pecadores, si no se arrepienten. Algunos de Uds. morirán prematuramente, porque la enfermedad de satanás ha entrado y les está sacando la vida. Pero recuerden: Él está sentado en las alturas, observando, esperando para confirmar Su Palabra. Él la vigila, para confirmarla. ¿Es correcto eso?
151¿Qué sucedió? Cuando los remos se habían quebrado, el mástil se había caído, la pequeña barca estaba anegada... Más o menos así están nuestras iglesias esta noche: anegadas. Discutiendo acerca de todas las clases de bautismos y todo lo demás, estamos anegados. Bautizando de esta manera, rociando, derramando el agua, y discutiendo, argumentando, haciendo alboroto; los remos están quebrados, las velas están destrozadas, y ya no hay más Viento que sople. Si soplara, no pudiera llevarnos a ninguna parte. Ahí lo tienen. ¿Ven? ¡Todo perdido!
152Pero ahí vino Él caminando sobre el agua (¡oh, hermanos!), caminando sobre el agua. Y, ¿qué pensaron los discípulos, cuando lo vieron venir andando? Pensaron que Él era un fantasma. Dijeron: “¡Oh, es un fantasma! ¡Oh, estamos atemorizados! Tenemos que si llega… ¡Oh, es fantasmagórico!” No tengan nada que ver con eso. Es—es—es telepatía. Es—es adivinación”. Así como ellos hicieron en aquel entonces, también hacen ahora, la misma cosa. Están temerosos de ello. “Bueno, nuestra iglesia no enseña eso. Yo estoy temeroso de eso”.
153Pero la Biblia enseña eso. Si Él pudiera hablar esta noche, ¿saben Uds. lo que diría? “¡No temáis, Yo soy!” Y si es Él, hará Sus mismas obras. Jesús dijo: “Si Yo no hago las obras de Mi Padre, entonces no me creáis. Mas si hago las obras de Mi Padre, entonces creed a las obras”.
154Si yo les dijera (escuchen, ya para terminar), si yo les dijera que el espíritu de un artista está en mí, bueno, Uds. esperarían que yo fuera y pintara un cuadro como el artista, si ese espíritu está en mí. ¿Es correcto eso? Si les dijera que el espíritu de un mecánico está en mí, Uds. esperarían que yo entendiese todo lo referente a ese motor, lo que estaba mal. Si les dijera que el espíritu de John Dillinger está en mí, yo tendría armas, y sería peligroso pararse delante de mí, si ese espíritu estuviera en mí. Si les dijera que el Espíritu de Jesucristo está en mí, entonces haré las obras de Jesucristo, y también las hará Su Iglesia, porque esa es Su Vida en Ella.
155Miren, lo que Él era en aquel entonces, y de lo que esa gente testificó, si Él hace esa misma cosa esta noche, ¿comprenderán que la fe de Uds. lo ha llamado a Él de la Gloria a este edificio esta noche? ¿Lo aceptarán? Entonces ¿qué dirían Uds.? “No temáis”, eso es lo que Él diría. “¡Yo soy!”
156Algunos de Uds. dicen: “¿Qué es, Hermano Branham?” Yo–yo... Cada noche, cuando esta reunión empieza, yo siento que dicen: “¿Sabes qué?, yo creo que él les está adivinando los pensamientos de ellos”. Uno dice: “Es telepatía”. Uno dice: “Son tonterías”.
157Hermano, Ud. únicamente está sellando su propia condenación. Si Él pudiera hablar por Sí mismo... Si esa no es la misma Palabra que Él... ¿Cuántos saben que Jesucristo es la Palabra de Dios? “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros”. ¿Es correcto eso? ¿Cuántos saben que en Hebreos el capítulo 4, la Biblia dice que la Palabra de Dios es más aguda que toda espada de dos filos? Así es la predicación, corta hasta abajo, corta en ambos sentidos, entrando y saliendo.
158Alguna gente piensa que humildad es algo que debería usar una falda. No, no. Uds. malentienden eso. Jesús, el Hombre más humilde que alguna vez vivió, Él podía trenzar cuerdas, y mirarlos con enojo, y echarlos fuera del templo. Sí señor. Claro que sí. Uds. dicen: “Él tenía compasión”. Sí. ¿Por qué pasó Él por miles de gente que estaba acostada allí, ciegos, cojos, paralíticos y encontró a un hombre acostado en un lecho, que quizás tenía un problema prostático? Él podía caminar. Él dijo: “Entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo”. Él... No lo iba a matar; él lo había tenido treinta y ocho años. Y la Biblia dice que Él pasó por grandes multitudes de lisiados, ciegos, cojos, y paralíticos. ¿Es correcto eso, hermanos? Un Dios compasivo, pasando por esa clase de gente, y encontró un hombre acostado en un jergón.
159¿Cuántos saben lo que es un jergón? Yo fui criado en uno (¿ven?), así que... Entonces, Uds.... Estaba acostado en ese jergón. Y allí estaba él, acostado allí. Y Jesús miró para todos lados hasta que lo encontró, y la Biblia dice que Él supo que había estado en esa condición. Y le dijo: “¿Quieres ser sano?” ¿Por qué no al hombre lisiado? ¿Qué acerca de esa mujer allí con el bebé muriéndose? ¿Qué de éstos? ¿Qué–qué acerca de ellos? “¿Quieres ser sano?” Él dijo: “No tengo quien me meta en el agua. Entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo”. Jesús dijo: “Tú has tenido eso por treinta y ocho años”. Dijo: “Eso es correcto”.
160“Muy bien. Toma tu lecho y vete a tu casa”. Él nunca lo cuestionó. Simplemente recogió el lecho y se fue caminando. ¿Es correcto eso?
161Y los fariseos y el concilio del Sanedrín (la iglesia), lo cuestionó. “¿Qué del resto de estos?”