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~ POR QUE ~
1Es un... considero este otro gran privilegio estar aquí en el—en este auditorio esta noche para—en el servicio del Señor.
2Y miren, mañana en la noche es una noche especial para orar por los enfermos, para los, creo que lo han dedicado mayormente para la gente que está... Ellos van a—van a venir de los hospitales y demás.
3Normalmente en las reuniones cuando las tenemos arregladas, tenemos un— un cuarto de emergencia, para que cuando ellos tengan una reunión grande, la gente pueda entrar y se ore por ellos cada vez que vengan, los que no puedan entrar en la línea de oración. Tenemos un cuarto que... Quizás ellos han venido por... vinieron en avión o algo así, por cientos de millas, y sólo se pueden quedar una sola noche y regresar. Así que, siempre tratamos de atenderlos a todos ellos. Pero cuando estamos teniendo este tipo de servicio, yo—yo pienso que toda persona que está en el edificio, se debe orar por ella cada noche (¿ven?), como yo trato de aclararlo (¿ven Uds.?), que–que si hubiera....
4Yo–yo veo por ejemplo un—un hombre sentado aquí en una silla de ruedas. Si yo supiera que... Si yo pudiera tomar una moneda de veinticinco centavos y empujarla con mi nariz por toda esta ciudad, para que ese hombre se levantara de esa silla de ruedas y fuera sanado, yo lo haría. Seguro, yo ciertamente lo haría. Y miren, quizás él va a vivir por toda la vida sentado en esa silla. Pero quizás haya un hombre sentado allá en algún lugar en la audiencia que tiene problema de corazón, y justo a unas cuantas horas contando desde ahorita, él va a estar muerto a menos que algo lo ayude. Él está en una condición más crítica que este hombre sentado en la silla de ruedas. Entonces, yo de seguro empujaría la moneda de veinticinco centavos alrededor de la ciudad con mi nariz, lo cual me tomaría días para hacerlo, si... Pero… Y probablemente no me quedaría nariz cuando terminara de empujarla por allí. Pero yo lo haría para ver que ese pobre mortal sea sanado.
5Así que yo–yo no puedo sanar a nadie. Nunca he sanado a nadie, pero sí he visto que han sanado decenas de millares. Así que yo... es... La única cosa que trato de hacer, es hacer que tengan fe en lo que ya ha sido asignado para ellos. Así que cuando Uds. vean... Piensen: si Jesús viniera aquí esta noche y estuviera usando este traje que Él me dio, y Ud. se acercara a Él y dijera: “Señor, ¿me sanarás?”. Él tal vez lo miraría asombrado. Él le diría: “¿Eres un creyente en Mí? ¿Tú no lees las Escrituras?” “Sí Señor”. “Bueno, ¿no leíste en donde dice que Yo compré tu sanidad en el Calvario? ¿Ves?, Yo ya lo he hecho, Mi... Si tú....”
6Aquí está el asunto. Si Ud. vio algo en una casa de empeño, y entonces va y redime eso de la casa de empeño, Ud. no lo puede redimir por segunda vez. Ya está redimido. Si alguien le da a Ud. un boleto, que el precio ya ha sido pagado, y ese artículo está redimido, ya ha sido redimido. Ud. no tiene que pagar por ello la segunda vez.
7Allí fue donde Moisés cometió su pecado al golpear la roca por segunda vez, en vez de hablarle. ¿Ven? Él la golpeó la primera vez. ¿De qué habló eso? De la debilidad de la Sangre de Jesús, que Él tendría que ser herido por cada individuo. Cristo fue herido por nuestra sanidad. Nosotros sólo le hablamos a la Roca ahora y Ella da Su sanidad.
8Pero, ¿ven Uds.?, nosotros hemos sido enseñados mal acerca de todo esto aquí de imponer las manos, y sensaciones, y... Nunca edifiquen su–su esperanza de salvación sobre una sensación, porque Uds. pueden tener toda clase de sensaciones. Pero edifíquenla sobre la Palabra de Dios. Allí es en donde Uds. pueden derrotar a satanás en cualquier momento, sobre la Palabra. Es ASÍ DICE EL SEÑOR.
9Recuerdo una noche... No quiero retenerlos aquí. No voy a decir nada esta noche. Yo estaba... Hay tantas cosas, que si pudiera quedarme un mes aquí, pudiera... no sería suficiente para contar la mitad. Si pudiera escribir en libros lo que he visto al Señor hacer, eso casi, en sí, haría una biblioteca. Cientos de libros no contendrían las cosas que yo he visto, que sé que Él hizo, en estos treinta y cinco años, o son treinta y un años, de servicio para Él, que lo he visto a Él hacer en las reuniones que he llevado a cabo, y alrededor del mundo. Y son cosas tremendas. Ha sido asombroso.
10Bueno, espero que las recuerden y piensen en ellas. Pero nosotros no las escribimos, sólo las dejamos en paz, porque Jesús dijo en una ocasión: “Mira, no lo digas a nadie”. ¿Ven? Después de todo, Jesús murió por un pueblo que Dios previamente conoció que sería salvo. ¿Ven? Ahora, eso es verdad. Él vino a salvar lo que se había perdido, pero por medio de Su conocimiento anticipado Él sabía quién sería salvo.
11Ahora, la sanidad ciertamente es para todos los que tienen la fe suficiente como para recibirla. La salvación es para todos los que tienen la fe suficiente para recibirla.
12En una reunión, si no me equivoco, fue aquí mismo en Illinois. ¿No hay un lugarcito por aquí llamado Vandalia o algo así? Vande-... Van-... Creo que allí es donde fue, Vandalia, o—o al otro lado del río en Missouri. Fue en alguna parte aquí en… Illinois, pasando por la línea una noche, había una señora. Y entonces....
13Uno tiene que vigilar lo que Él dice. Miren, en estas visiones que Uds. ven que suceden aquí en la plataforma, no soy yo quien hago eso. ¿Saben Uds. quién es que hace eso? Son Uds. Uds. no lo saben, pero Uds. son los que lo están haciendo. Uds. dicen: “Hermano Branham...” Esa es la pura verdad, hermanos. Uds. mismos hacen eso. Eso es simplemente... Ojalá pudiera explicarlo, pero no hay manera de hacerlo. Es como sacarle la velocidad a su automóvil y engranarlo en cierta velocidad. ¿Ven? Y así es el Espíritu Santo, sólo es un don para saber cómo salirse uno mismo, y dejar que sea Él quien hable. ¿Ven? Salirse uno mismo, entonces ya no es uno hablando; es Él. Y uno mismo hace eso.
14Para tratar de hacer una pequeña exclamación de ello… dije exclamación, yo diría esto. Quizás todos estamos en—todos vamos a un carnaval. Hay un carnaval que llegó a la ciudad, un circo. Y todos nosotros aquí arriba, nosotros los ministros, nosotros somos—nosotros somos jóvenes y queremos entrar para ver eso. Y sucede que yo soy un hombre muy alto y delgado. Y el hermano aquí es corto de estatura y fuerte. Ahora, él quizás tenga una mejor oportunidad para... Él es más fuerte que yo. Bueno, miren, él podría cargar agua. Él es musculoso y fuerte. Y él podría hacer cosas que yo no pudiera hacer en lo absoluto. Ahora, yo no puedo evitar se alto y delgado; él no puede evitar ser bajito y fuerte. ¿Ven? “¿Quién de nosotros podrá con afanarse añadir a su estatura un codo?”, dijo Jesús. Nosotros somos lo que somos.
15Y eso es algo que ha perjudicado a nuestro movimiento pentecostal y a otros movimientos, es alguien tratando de ser algo que no es. Ellos están tratando de imitar a alguien más. Uds. no pueden hacer eso. Uds. son lo que son; eso es todo. Y cuando Uds. hacen eso, Dios los usará en lo que son. Y Uds. son igual de importantes como cualquier otro.
16Como dije la otra noche: el resorte más pequeñito en este reloj es tan importante como el resorte principal, porque se necesitan todos juntos para dar la hora. Y eso... Cuando nosotros comprendemos nuestra posición en Cristo, y luego nos quedamos en eso, si sólo es ser una pequeña ama de casa, quédese allí. Eso es lo que Dios quiere que Uds. hagan. ¿Ven? Simplemente sean lo que son.
17Muchos de Uds. recuerdan la sanidad del congresista Upshaw, que había estado en una silla de ruedas por sesenta y seis años, sirvió diecisiete años en el gobierno de los Estados Unidos como un—como congresista y demás. Nunca lo había visto en mi vida… Y el Doctor Roy E. Davis de la iglesia misionera bautista, que me bautizó en la fe bautista, era un... o mejor dicho, en el compañerismo bautista, lo llamamos nosotros. Nosotros creemos que la iglesia bautista, que el Espíritu los bautiza a Uds. en el Cuerpo, pero somos bautizados... Si Ud. ha sido un campbelita, y ha sido sumergido de cualquier manera que Ud. quiere, y asiste a la iglesia bautista, tiene que ser bautizado de nuevo dentro de ese compañerismo. Así que nosotros lo llamamos ser bautizado en el compañerismo de la iglesia bautista.
18Él fue el que envió allá al congresista Upshaw, que era... y él era... Nunca lo había visto a él; sencillamente entró allí al edificio en Los Ángeles, en donde había millares de millares en sillas de ruedas por dondequiera. Y yo lo vi en una visión y empecé a hablar. Y él fue sanado esa noche. Por primera vez en sesenta y seis años, se levantó de esa silla sin muletas y demás cosas, el congresista William D. Upshaw. Un buen amigo de Churchill y de todos esos.
19Y como Uds. saben, cuando fui allá y oré por el Rey Jorge cuando tenía esclerosis múltiple y fue sanado instantáneamente, al día siguiente jugó dieciocho hoyos de golf, y él ni siquiera había podido estar sentado sino por unos cuantos minutos a la vez.
20Y estuve allá con Gustavo. Y el hermano de Gustavo es un pentecostal. Y ¿por qué algunos de Uds. se burlan de los pentecostales? Es porque Uds. viven aquí en una ciudad pequeña y no saben del resto del mundo. Cuarenta por ciento de nuestro gobierno es pentecostal (correcto), o es de influencia pentecostal. Billy Graham dijo: “Uds. ya no pueden esconder más a la iglesia pentecostal. Es la iglesia de más rápido crecimiento en el mundo”. ¿Qué...? En la revista Nuestro Visitante Dominical, la iglesia católica hizo una declaración que sólo el año pasado los pentecostales tenían registrados un millón quinientos mil convertidos, más que todas las demás juntas. No somos un montón de basura. Hemos salido del callejón; estamos en la Gloria. Nosotros... La iglesia pentecostal, y los oficiales del gobierno, y todos, tuvieron un desayuno.
21Y el Sr. Nixon, allí mismo en Washington, D.C. y ellos hablando unos cuantos días con algunos de los senadores del estado en mi ciudad... Pregúntenle a mi secretario. Estas entrevistas privadas como las que tuvimos esta mañana, y las que tenemos en las mañanas, donde la gente viene para averiguar lo que el Señor tiene que decir. Ellos se quedan allí. Nosotros esperamos allí hasta que el Señor habla; no es como estas pequeñas visiones que Uds. ven aquí; quiero decir, que Uds. las hacen acontecer. Pero doctores, estadistas, congresistas, potentados de todo el mundo....
22Estaba hablando con mi secretario. Ésa es su madre, y su suegro, y su suegra, los que están sentados allí en este momento. El otro día yo... Ellos están esperando en la lista, internacionalmente, más de seiscientos por todo el mundo están esperando ahora, vienen y se sientan ante el Señor y oramos hasta que Él desciende y les dice qué deben hacer: doctores, estadistas, abogados, congresistas, y todo lo demás, por toda la nación. Yo incluso he tenido a doctores de la Clínica de los hermanos Mayo. No es algo sólo como un rumor, amigos; es Dios. Así que, esto es lo que son las visiones.
23Ahora, en estas reuniones, en estas reuniones evangelísticas, Uds. no ven ni una décima parte de ello. Pregúntenles a los hermanos que viajan conmigo. ¿Ven? Estas son sólo pequeñas... Estas son algo que Uds. mismos hacen.
24Ahora fíjense, y regresaré a mi punto. Perdónenme por dejarlo. Pero vamos a un carnaval, y hay un enorme—o un circo, y hay una cerca grande de madera alrededor. Y nosotros–nosotros no sabemos cómo cruzarla. Y queremos ver qué hay adentro.
25Y no hay hombre en el mundo que no quiera saber de dónde viene, qué es él, y adónde va. Hay un solo Libro que puede decirle a Ud., y es Este; qué— quién es Ud., de dónde vino, y adónde va. Pero a todo ser humano le gusta mirar más allá de la cortina para ver qué es lo que hay al otro lado. Pero nosotros vamos a hacer eso ahora como en una parábola.
26Y miren, vamos por allí y yo veo a ese hermano que es mucho más fuerte, un hombre de apariencia fuerte, y yo, un hombrecito delgado. Bueno, yo pienso que quizás él puede hacer su parte para alcanzar entrar y ver el—el—el espectáculo, lo que está adentro. Bueno, ¿cómo lo voy a hacer?
27De repente, me doy cuenta que hay un agujero en la madera allá bien arriba. Miren, él no puede alcanzar hasta allá (¿ven?), pero yo sí puedo. Así que... Pero para hacerlo, tengo que impulsarme y dar un salto muy alto, y agarrarme únicamente con mis dedos y tirar de mí mismo hacia arriba y mirar a través por ese agujero en la madera, y casi me saca el aliento. Y me bajo. “¿Qué vio Ud., hermano Branham?” “Una jirafa”. “Oh, ¿verdad? ¿Qué más vio?” Eso es todo lo que tuve tiempo de ver. Casi me mató. “Mire a ver si puede ver algo más”.
28Miren, Uds. no lo comprenden, pero ese soy yo en la plataforma y el otro son Uds. allá en la audiencia. Uds. son los que sacan las fuerzas de mí. Anoche, alguien venía que... casi me caí cuatro o cinco veces al ir saliendo. Y Uds. no... La gente no comprende eso. Si Uds. leen la Biblia....
29Uds. saben que los poetas, o los profetas, y los demás, ellos entran en inspiración, y algunas veces ni siquiera saben en dónde están. ¿Han leído de Esteban Foster, el que escribió El Hogar Antiguo De Kentucky, A Lo Largo Del Río Swanee? Le dio a América sus mejores canciones folclóricas. Él fue considerado un neurótico. Cada vez que escribía una canción bajo inspiración, entonces salía y se emborrachaba. En una ocasión cuando escribió una, él salió... él apenas había salido y luego tomó una navaja de barbero, llamó a su siervo, y cometió suicidio, se cortó la garganta.
30¿Han oído de William Cowper? Seguro que sí han oído. Yo estuve al lado de su tumba recientemente y lloré. Él—él fue considerado en Inglaterra un— un hombre tonto, loco. Cualquiera que sea verdaderamente espiritual, la ciencia dice que está a un paso de la locura, para el mundo. Así que es la mente humana tratando de acoplarse con esa Mente allí (¿ven Uds.?), Uds. no comprenden. Nadie sabrá, de este lado de la Eternidad, lo que eso significa.
31Así que, entonces William Cowper, finalmente el día... Uds. recuerdan cuando él incluso trató de meterse en un taxi e ir a suicidarse. Regresó, tomó una cuerda y trató de ahorcarse, y—y fue y trató de ahogarse en el río, cuando escribió esa famosa alabanza: Hay una fuente llena con Sangre, Sacada de las venas de Emanuel, Donde los pecadores que se sumergen en el torrente, Pierden todas sus manchas de culpa.
32Miren al profeta Jonás. Tan pronto como salió del vientre de la ballena, y fue y dio su profecía, y mientras él—que la inspiración estaba sobre él, dando su profecía, él estaba bien. Pero cuando la inspiración lo dejó, se sentó en la cumbre de un monte y oró que Dios le quitara la vida.
33El profeta Elías bajo una–una visión del Señor, arregló el altar y llamó fuego del cielo, llamó lluvia del cielo, el mismo día, y mató a cuatrocientos profetas, él mismo. Y entonces, cuando la inspiración lo dejó, huyó ante la amenaza de una mujer y estuvo cuarenta días y noches en el desierto sin saber siquiera dónde estaba, vagando. Y Dios lo encontró metido en una cueva. Miren, ¿es eso Escritural?
34¿Ven?, la gente no lo comprende. Uds. no comprenden lo que estas... Uds. dicen: “Bueno, si yo tuviera un ministerio como ese...” Uds. querrían deshacerse de eso rápidamente. Uds. no comprenden lo que le hace a uno. Lo destroza. Pero ello—ello... Dios se lo ha dado a uno. Los críticos se ríen, hacen burla, y todo, y yo parado aquí. Yo sé lo que ellos están pensando. Claro que lo sé. Yo solía exponerlos y decirles todo. Pero cuando lo hacía, me daba cuenta que lastimaba. Jesús dijo: “Déjenlos crecer juntos; no arranquen la cizaña”; ese es el tiempo de Dios, en el fin, para arrancar la cizaña (¿ven?), en el fin de la siega. Sólo déjenlos en paz. ¿Ven? Sigan adelante. Yo tengo un ministerio que servir y así que... un Dios a quien servir, y sólo hago lo mejor que puedo, y sigo adelante.
35Bueno, miren, cuando Uds. suben a la plataforma, son Uds. los que están haciendo eso, como la mujer que tocó Su manto. Es la propia fe de Uds. que hace eso. Yo no tengo nada que ver con ello. Para mí, yo–yo no puedo hacer nada... Yo le he pedido a Dios algo para mí vez tras vez por los últimos cinco años, y Él ni siquiera me dice ni una palabra al respecto. Mi propia madre estaba allí acostada muriéndose y diciendo: “Hijo, ¿cuál será mi fin?” Y mi dulce madre anciana, yo no le podía decir hasta que Dios me dijera. ¿Ven? Yo... Él tiene que hablar. Yo no soy el que habla; es Él. Y no soy yo el que causa la visión aquí en la plataforma
36Pregúntenle a mis hermanos que están conmigo. Esta semana no he comido nada sino galletas y leche. Eso es cierto. Ayunando, esperando, viendo en qué dirección el Espíritu me guiará… Los hermanos en la puerta dijeron: “Hay un gran bufé aquí, hermano Branham. ¿Le gustaría a Ud. ir a–a un bufé?”
37Yo dije: “Sí, pero no durante los servicios de sanidad”. Yo espero en el Señor. Esto sólo sale con oración y ayuno. Viene la noche de mañana, y habrá aquí inválidos y casos de hospitales y gente muriéndose. Estén preparados para ello, si uno ama a la gente. Y si uno no ama a la gente, más le vale salirse del ministerio; eso es todo. Porque si su corazón no arde por ellos... Yo preferiría que Uds. dijeran algo bueno acerca de mi hijo a que lo dijeran de mí, porque ese es mi hijo.
38Y si no podemos amarnos los unos a los otros, ¿cómo vamos a amar a Dios a quien no hemos visto? ¿Ven? Debemos encontrar la vena. Tenemos que amarnos los unos a los otros. Aunque tengamos diferencias, Uds. tienen que amar de todas maneras. Uds. no lo pueden fingir. Uds. verdaderamente tienen que hacerlo. Tienen que hacerlo. Y ese es el poder más grande que hayan encontrado en sanidad, es amor, cuando Uds. tienen simpatía y amor por el pueblo, tratando de ayudarles.
39Algunas veces yo regaño y—y me voy a casa y pienso: “Señor, ¿por qué lo hice?” Pero es porque yo los amo. Si tengo que regañar a mi niñito por correr a la calle... Lo matarán si yo no lo saco de esa calle. Algunas veces tengo que darle una tunda, corregirlo, decir: “¡Hijo, no te vayas a la calle!” No es porque yo no amo a ese niño; es porque sí lo amo. Así es como Dios tiene que hacer con nosotros: nos regaña, y nos sacude, nos hace un verdadero y genuino... La persona que permite que su hijo haga cualquier cosa no es un buen padre. Correcto. Hay demasiado de eso en América hoy día, y necesitamos las madres chapadas a la antigua.
40Miren, alguien viene a la plataforma, una señora. Aquí estoy yo; me he relajado. Y ella sube; ¿quién es ella? Yo nunca la he visto, no la conozco. ¿Qué es ella? Yo no sé. “¡Oh Dios, estoy dependiendo ahora de Ti!” Todo el día oro. “¿Qué es, Señor? Pongo de por medio esta Biblia aquí. Dios, allí está Tu Palabra; Tú hiciste la promesa; entre esa mujer y yo, está Tu Palabra. Tu Espíritu está aquí en alguna parte. Dios, quizás sea una sola cosa que pudiera encender todo este edificio. Quizás el Espíritu Santo ha venido, ha detenido toda la incredulidad esta noche. No hay nadie aquí sino los que me van a creer, todos me van a creer porque yo lo he predicado tan sencillo como puedo. Y ellos han leído la Biblia y saben que es la verdad, y es una promesa para este día. Seguramente que ellos lo creerán, Señor”.
41Entonces trato de relajarme, conversando. Cuando menos pienso, ¿qué estoy haciendo? Me esfuerzo por alcanzar, alcanzar, darme cuenta qué clase de fe tiene esa mujer. Finalmente me doy cuenta que ella tiene fe. ¿Qué hace la fe? Toca. Entonces entre ella y yo, yo lo veo. Ahora, ¿adónde va eso? Aquí subo, subo, subo, lo agarro. “Ud. tiene un tumor”. “Sí señor”.
42Uno voltea hacia la audiencia, dicen: “Él adivinó eso”. ¿Ven? “Bueno, eso es telepatía mental. El Dr. Jones dijo que era esto y lo otro. ¡Oh, eso es adivinar los pensamientos!” ¿Ven?, ahí lo tienen otra vez. Bueno, ¿qué puede uno decir? Miro allí, y allí se sienta este, ese, aquí arriba, abajo. Se encuentra allá atrás. “Dios, ¿qué puedo yo...? Bueno, Señor, Tú tuviste que pasar por la misma cosa”.
43“Mire, ¿qué más...? ¿Qué más está mal en ella?” Ahí va uno otra vez. Uno ya está... los dedos están adoloridos, por así decirlo, por estar colgado allí. Miren, su corazón ahora está adolorido. ¿Ven? Entonces uno vuelve a subirse. “Y aparte de eso, Ud. tiene tuberculosis, y estuvo con el doctor el otro día. Y él le dijo a Ud. que... Él–él era un hombre alto”. “Él adivinó sus pensamientos”. ¿No es eso extraño? Incluso los Cristianos dicen: “Bueno, me supongo que eso está bien”. ¿Ven?
44Bueno, al poco rato, esa persona se va. Aquí está otra persona. Para entonces uno está casi sin fuerza. ¿Ven? Aquí está otra persona. Bueno, allí está toda una fila de ellos. Si uno no los alcanza a todos, bueno, “nunca oró por ellos; algo anda mal”.
45¿Ven? ¿Ven? Yo estoy tratando de usar un don profético en un servicio evangelístico. Es por eso que no funciona muy bien. Funciona bien en África, funciona bien en cualquier otra parte excepto en los Estados Unidos; en cualquier otra parte menos aquí, funcionará. No funciona aquí. La gente sencillamente no lo recibe. No sé por qué, pero no lo reciben.
46Esa cosa puede suceder en África, y miles se precipitan al altar, gritando, clamando, saltando de sus sillas de ruedas, aunque tengan que arrastrarse sobre cualquier cosa. Ellos le creen a Dios, eso es todo; lo reciben. Pero nosotros no... ¿Ven?, nosotros hemos sido doctrinados con tantos diferentes ismos y tantas cosas diferentes; alguien dice que es esto, alguien dice que es aquello. “Él pertenece a otra iglesia; él no es—él no es uno de nosotros”. “Él es un santo rodador”. “Él—él—él pudiera ser un médium; él pudiera ser un demonio”. ¿Ven Uds.? Y todo eso, eso simplemente contrista el... Luego alguien dice: “Yo me voy de aquí, ahorita mismo”. ¡Oh! ¿Ven?
47Miren, ¿cómo se puede tener una reunión con todo eso? Déjenme preguntarles algo. Pongan a esta audiencia unánime en una sola fe en una ocasión. Déjenme garantizarles a Uds. en el Nombre del Señor; no quedaría ni uno en silla de ruedas, que no camine. Inténtenlo una vez y dense cuenta. Yo lo he visto. Veinticinco mil dejaron sus sillas de ruedas, camillas, y todo lo demás, y caminaron.
48Pero uno tiene que ministrar de todas maneras. Esta es la nación que tiene el dinero para enviarme a mí allá; ellos no tienen dinero para enviar por mí. Yo no tengo un gran respaldo. Lo único que tengo que hacer es simplemente depender de Dios, y Uds., si Uds. tienen misericordia, hagan algo. “Adónde Tú me guíes, yo iré”. Y eso es lo que yo hago. ¿Ven?
49Miren, quizás a lo mejor el maestro de ceremonias del circo viene ahora, y dice: “¿Qué es lo que Uds. muchachos están mirando?” “Estábamos mirando allí adentro, señor”.
50“Oh, bueno, venga aquí”. Él es un hombre robusto. Se agacha, me levanta con sus manos, dice: “Le voy a decir cómo funciona esto, Hermano Branham. ¿Ve Ud. ese espectáculo allá?” “Sí”.
51“Mire, eso es en donde el desfile de la guirnalda empieza allí. Ellos salen allí y dan vuelta en esta dirección; pasan por aquí, y hacen esto. Y este hace esto, y este hace eso, y este hace lo otro”. “Oh, sí señor”, estando en la palma de su mano. “Y este hace esto, y este hace eso”. Me pone allí en la tribuna, Uds. saben, y me muestra todo lo que va a suceder. “Oh”, yo digo: “Gracias, señor. Muchísimas gracias”. “Mira, compórtate bien”. “Gracias, señor”. “¿Qué sucedió? ¿Qué vio Ud.?” “¡Oh, bendito sea Dios!” ¿Ven?, ¿ven?, yo no estoy cansado. ¿Ven? Él sencillamente me levantó y me mostró. Ahora, eso es Uds. usando el don de Dios, y Dios usando Su propio don. ¿Ven? Ahora, Uds. dirán: “¿Es eso Escritural?” Sí, hermano.
52En cierta ocasión una mujer tocó Su manto, y Él dijo: “Me debilité”. ¿Es correcto? Pero un día, cuando Él estaba en la casa de Marta y de María y ellos, Él... la... Dios le mostró. Él dijo que no hacía nada hasta que el Padre se lo mostrara. Y Dios le mostró que Lázaro iba a morir. Así que Él dijo: “Vete, y hay una pequeña… entrará”. Yo probaré eso. Él dijo: “Tú retírate, y después de cuatro días él va a morir. Y entonces regresa, y Tú lo despertarás; ve al sepulcro y despiértalo, y todo lo demás”. Él tuvo que haberlo hecho o si no Él dijo algo incorrecto. Así que Él fue…
53Ellos enviaron por Él. ¿Regresó Él? “Tu amigo Lázaro está enfermo, a punto de morir”. Él sabía lo que el Padre le había dicho, así que sencillamente siguió adelante. Ellos enviaron por Él otra vez: “Lázaro está enfermo. Ven a verlo rápidamente porque va a morir”. Y Él simplemente siguió adelante.
54Si Uds. mandaran a buscar a su pastor y él no viniera, Uds. irían y se unirían a la otra iglesia. ¿Ven? Es por eso que no llegan a ninguna parte. Uds. tienen que creerle al siervo que Dios les envía. ¿Ven? Si él es guiado por el Espíritu, déjenlo en paz.
55Entonces, después de cuatro días, Jesús regresó, porque eso era lo que el Padre, sin duda, le había dicho, porque Él dijo que no hacía nada hasta que el Padre se lo mostraba. Él regresó y le dijo a Sus discípulos… Él sabía que el tiempo se había cumplido, Él dijo: “Nuestro amigo Lázaro duerme”. “Oh”, ellos dijeron: “Sanará”. Él dijo... Él entonces les dijo en su propio lenguaje, dijo: “Él ha muerto. Y me alegro por vosotros, de no haber estado allí”. Entonces dijo: “Mas voy a despertarlo”.
56Y cuando llegó al sepulcro, escuchen lo que Él dijo: “Padre, gracias te doy por haberme (¿ven?) oído. Pero lo—lo dije por causa de aquellos que están alrededor. Yo lo dije por causa de ellos”. ¿Ven? Entonces Él dijo: “¡Lázaro, ven fuera!” Y Lázaro salió.
57Él en ningún momento dijo nada acerca de ponerse débil, ¿cierto? Ese era Dios usando Su don. En el otro caso era una mujer usando el don de Él. ¿Ven la diferencia? ¿Entienden ahora? Eso es lo que... Son Uds. los que lo están haciendo.
58Ahora, en las entrevistas y demás, hay ocasiones en las que el Espíritu Santo... Por ejemplo al sentarme esta mañana ante una pareja joven, cómo Él pasó por la vida de ellos, captó la cosa y la trajo al presente.
59Y, ¡oh!, un doctor muy famoso se sentó en el cuarto recientemente y me preguntó acerca de cierta cosa. Yo dije: “¿Orará Ud. conmigo?” Él dijo: “Lo haré, señor”.
60Nos arrodillamos y oramos. Yo dije: “Mire, Ud. está pensando en construir una clínica. Y hay una cierta cosa que está por suceder. Y Ud. miró un cierto lugar donde construir esa clínica. Ud. dijo que ellos no pudieron hacer nada por veinticinco años”. Yo dije: “Pero ASÍ DICE EL SEÑOR, doctor”. Él dijo: “¿Piensa Ud. que la ciudad necesita una clínica?” Yo dije: “Sí señor; necesita una clínica. Yo pienso que Ud. es un buen doctor, así que vaya....”
61Él dijo: “Pero, no puede ser eso. No puede ser allí”. Dijo: “Yo ya he peleado eso en el tribunal”, dijo, “allí no se puede construir”.
62Yo dije: “Será construida con ladrillo rojo; tendrá un techo claro; será casi del tamaño de una cuadra; y estará allí. Y su nombre estará puesto enfrente de ella. Yo la vi. ASÍ DICE EL SEÑOR”. Él dijo: “Me gustaría creer eso, señor”.
63Yo dije: “¿Recuerda Ud. cuando me envió a ese hombre no hace mucho que ni siquiera tenía hígado, la mitad de él estaba destruido, aquel ministro? Esa mañana yo vi esas cinco manzanas descender y una manzana grande y saludable se comió a las manzanas enfermas, y yo le dije a Ud.: ‘ASÍ DICE EL SEÑOR, él vivirá’, y Ud. dijo: ‘¿Cómo puede vivir él sin hígado?’” Yo dije: “Él está predicando. Él ocupó mi lugar en la iglesia bautista de Milltown”. Yo dije: “Él todavía está allí”. Él dijo: “Oh, yo recuerdo al Reverendo William Hall, de la iglesia bautista de Milltown”. Yo dije: “Él todavía está allí. De eso hace como unos cinco años”. Dije: “Tu clínica estará allí”. Él dijo: “Espero que Ud. tenga razón”. Y dije: “¿Espera?” Yo dije: “Él siempre tiene la razón”.
64Y entonces a la mañana siguiente él me llamó, dijo: “Hermano Branham....” Yo dije... Él dijo: “Me estoy muriendo de frío”. Y era en julio. Y yo dije: “¿Muriéndote de frío?”
65Él dijo. “Me corren escalofríos”. Dijo: “Ellos tuvieron una reunión en Boston anoche con todas las ofertas para ese lugar. Ellos me escogieron. No va a tener que esperar veinticinco años; ya está concluido. Ya compré el lugar esta mañana”.
66La clínica está allí esta noche. En St. Louis recientemente en una gran reunión médica, él dio un discurso y contó eso. Tiene un letrero de ella en su puerta, tallado en bronce. Él dijo: “Si alguien tiene dudas, cualquier médico, que me llame por cobrar”. Eso es correcto. Oh, vean, amigos (¿ven?), no es nada... La cosa es que Uds. mismos no se pueden despertar. Eso es todo. Uds. mismos no se pueden despertar a la realidad de lo que es.
67Uds. niños y Uds. aquí en estas sillas de ruedas, Uds. saben que si yo les pudiera ayudar, yo lo haría. Uds. lo saben. Dios bendiga sus corazones. Yo ciertamente lo haría. Pero Uds. no son más... Sanar a una persona en una silla de ruedas no es más que sanar a una con problema de corazón. Y la cosa más grande que Él hizo fue salvar el alma de un hombre, para cambiar toda su disposición y todo. Pues Uds. sólo piensan que están ligados a eso para siempre. No es así. No señor. Yo he visto decenas de millares de gente en sillas de ruedas ser sanadas (¿ven?), y yo lo sé. Y es verdad, alguien dice que mi gramática es mala.
68Recuerdo que en Fort Wayne no hace mucho yo estaba predicando en el tabernáculo de B.E. Redigar, donde su hija había sido sanada de demencia hacía unos días. Oh, ahí voy otra vez; hay muchas cosas que contar. Una muchacha demente estaba que yendo a la morgue, y la escuela católica ni siquiera me dejaba entrar. Y yo entré como un visitante, le hablé a la muchacha por unos cuantos minutos. Yo dije, le dije a su padre... Yo salía con la madre de la muchacha. Yo dije: “ASÍ DICE EL SEÑOR, ella tiene su mente cabal”. Y su madre me agarró por la cintura, y dijo, miró a su esposo, y dijo: “Él nunca se equivoca”. Yo dije: “Mire, ella no se refirió a mí, ella se refirió al Espíritu del Señor”.
69Y como unas dos horas después de eso, el padre me llamó llorando; dijo: “Hermano Branham, no sé qué decir”. Su hija tenía apenas dieciocho años, una maestra de música. Y tocaba oberturas y demás, los mismos estudios que mi hija está estudiando. Él dijo: “No sé qué decir”. Dijo: “Esa muchacha instantáneamente volvió en sí, y esos doctores están llevando a cabo una reunión ahorita”. Dijo: “Ella va irse a casa con nosotros esta tarde”. Correcto. ¿Ven? Eso es correcto. Yo dije... Él dijo: “¡Oh, lo publicaré por todo el país!”
70Yo dije: “Sh-h-h, no se lo diga a nadie. Siga adelante, simplemente dele gracias a Dios y siga adelante. ¿Ve Ud.? Sólo siga adelante”.
71Él es maravilloso, si tan sólo le creen. Una cosita más para Uds. Sólo porque Uds. están aquí en la reunión, y aceptan su sanidad, y no sucede de inmediato, no pongan ninguna atención a eso. Sucederá si Uds. tienen la fe suficiente como para creer que sucederá.
72Hubo una mujer que vino a la reunión una noche; ella pasó por la línea. Tenía problema del estómago. El Espíritu Santo le dijo: “Ud. es la Sra. Fulana de tal; Ud. vino de un cierto lugar”. Dijo: “Ud. tiene un problema de estómago”. Dijo: “Lo que es, es una úlcera duodenal”. Dijo: “Es muy peligrosa, y el doctor dice que Ud. pudiera tener una hemorragia proveniente de ella en cualquier momento, porque ellos la han estado queriendo operar”. Yo dije: “Pero Ud. le tiene miedo a la operación; y por lo tanto, Ud. no ha podido comer casi nada sino sólo consomés, y… como un caldo y demás”. Ella dijo: “Eso es correcto”. Y dijo: “¿Tiene él razón, Hermano Branham?” Yo dije: “Claro que sí, su doctor tiene razón”. Y dije: “La razón es porque fue causada por tensión. Ud. está bajo una tensión tremenda todo el tiempo”. Ella dijo: “Yo he sido una niña nerviosa”.
73Yo la miré. Y la vi sentada junto a un buen bistec grande, comiendo, Uds. saben, y comiéndose un pedazo de pastel de manzana. Eso es lo que vi en la visión. Yo dije: “Pero ASÍ DICE EL SEÑOR”.
74Fíjense bien en lo que Él dice. ¿Ven? Uds. son los que lo están haciendo decir esto, pero miren lo que Él dice después de eso. Esa es la cosa. ¿Ven? Dice: “Ud. tiene cáncer”, y Ud. sabe eso. Pero vea lo que Él dice acerca de ese cáncer. ¿Ven? Eso es lo que Ud. vigila. Así que entonces—entonces… Ella... Le dijo a ella. Así que ella dijo: “Voy a ir a comer”. Así que ella fue y comió.
75Y poquitito detrás vino una señora que tenía un crecimiento grande en la garganta. Y el Espíritu Santo le dijo: “Ese crecimiento la va a dejar a Ud., ASÍ DICE EL SEÑOR”.
76Y resultó que ellas eran vecinas. Y entonces al día siguiente ella intentó comer, y, ¡oh, hermanos!, ella casi se moría. Ella lo intentó por dos o tres días, y sólo vomitaba y se nauseaba, y la sangre le salía por su boca y todo. Y ella... Después de aproximadamente una semana, su esposo, siendo Cristiano, pero dijo: “Cariño”, dijo, “tú estás trayendo reproche sobre la causa”. Dijo: “Tú no debes decir cosas como esa”.
77Ella empezó a llorar. Dijo: “Esposo, escucha”, dijo ella, “ese hombre no me había visto en su vida, y por alguna clase de poder, que yo creo que fue el Espíritu Santo, de acuerdo con lo que yo leo en esta Biblia, él me dijo cuál era mi problema, quién era yo, exactamente al pie de la letra, y me dijo ASÍ DICE EL SEÑOR que yo sería sana”. Dijo: “Hasta que llegue ese tiempo, yo voy a estar actuando de esa manera”. Muy bien.
78Así que él dijo: “Sigue así, reviéntate la úlcera y entonces vas a sangrar hasta morir”. Ella siguió adelante. Por supuesto que él–él no tenía... ¿Ven?, no le sucedió a él; le sucedió a ella. No era la fe de él; era la fe de ella.
79Bueno, pasaron como dos meses y nada sucedió. Una mañana los niños se habían ido a la escuela, y ella estaba lavando los platos. Y estaba cantando. Y al poco rato, dice que tuvo una sensación muy extraña que vino sobre ella. Ella vino y testificó de eso. Así que dijo que una sensación muy extraña vino sobre ella. Le dio mucha hambre y... Y ella dijo: “Bueno, los niños dejaron un poco de avena en sus platos”. Uds. saben, me imagino que las madres hacen eso. Y ella entonces cogió un poquito de avena y se la comió, y pensó... Por lo general ella vomitaba con eso. Así que cogió un poquito de avena y se la comió, y ese pan tostado se veía tan bueno que tomó una mordida del pan tostado que los niños habían dejado.
80Así que siguió comiendo por unos minutos, y todavía tenía hambre, no la molestó. Así que ella se sirvió más, la revolvió, se comió un pedazo de pan tostado, siguió lavando y ese sintió bien, arreglando su casa. Le dio mucha hambre otra vez, así que fue y se frió dos huevos, y tocino, agarró una taza de café, y disfrutó de un jubileo gastronómico. Y así que ella–ella verdaderamente se preparó para ello. Se comió todo lo que pudo, esperó como hasta las diez, y nada sucedió. Estaba sintiendo hambre otra vez.
81Entonces pensó: “¡Oh, alabado sea Dios!” Dijo: “Voy a ir a contarle a mi vecina”. Y cuando llegó allá, escuchó a alguien gritando y llorando. Entonces corrió a la puerta y tocó en la puerta y nadie contestó. Ella pensó que quizás alguien había muerto. Entonces entró rápidamente a la casa, y allí estaba esa mujer con una sábana en la mano sacudiéndola así, y gritando a voz en cuello. Ella dijo: “¿Qué es lo que pasa?”
82Dijo: “¿Sabes qué?” Dijo: “Anoche yo estaba parada ante el espejo mirando ese nudo en mi cuello. Ahora, mira, ¡ha desaparecido!” Dijo: “He sacudido todas las sábanas, y todo lo demás, tratando lo mejor que puedo de encontrarla, desperté esta mañana y....”
83Miren, yo tengo sus nombres y direcciones (¿ven?), declaraciones documentadas. Y, ¿ven?, lo que fue, es que cuando ese Ángel de Dios... Ahora, cualquiera que es un estudiante de la Biblia sabe que algunas veces Dios no viene allí a la escena cuando Él–cuando Él debería venir, cuando nosotros pensamos que debería.
84Uds. recuerdan que Daniel oró. Pasaron veintiún días antes que el Ángel pudiera llegar a él. ¿Es correcto eso? Muy bien, ¿cuántos saben eso? ¿Qué sucedió? El mismísimo Ángel de Dios que hizo la promesa... Miren, no yo. Yo no tuve nada que ver con ello. Yo no las conocía a ellas. Pero dijo: “ASÍ DICE EL SEÑOR”. Le tomó a Él casi dos meses, pero Él iba pasando por el vecindario confirmando esa Palabra que Él había hablado. ¡Gloria a Dios! Si Ese no es el mismo Dios de la Biblia, yo no conozco mi Biblia. Eso ha sucedido decenas de cientos de veces, amigos.
85Así que, ¿por qué estoy diciendo eso? Para aumentar la fe de Uds. para el servicio de sanidad de mañana en la noche. Yo quiero que Uds.... si... Ahora, no lo finjan. No se puede fingir. Uds. no pueden engañar al diablo. Recuerden que cuando Jesús le dio a Su Iglesia como... Él le dio poder a Su Iglesia en San Mateo capítulo 10 para echar fuera demonios, sanar a los enfermos, y—y a los leprosos, y resucitar a los muertos. ¿Es correcto eso? Ahora, yo quiero que alguien que no cree en sanidad Divina me muestre por la Escritura en dónde Él alguna vez le quitó ese poder a la Iglesia. Quiero el capítulo, el Libro, y el versículo. En dónde Él le dio ese poder a Su Iglesia, yo puedo mostrarles el capítulo, el Libro, y el versículo, donde Él les dijo que eso sería para todas las razas, en todos los lugares, por todo el mundo. Ahora, Uds. díganme dónde dijo Él: “Yo cometí un error. Tengo que retractarme de eso”. Que algún crítico me lo muestre. No está en la Palabra de Dios.
86Ahora, ¿ven Uds.?, no es... Adonde Ud. está mirando, mi amigo crítico, es a esto: Ud. está mirando a la debilidad; Ud. está mirando a lo que la gente está haciendo al respecto. Pero no mire eso. Mire lo que Dios dijo al respecto. ¿Ve? Eso es. Ud. lo está mirando de la manera incorrecta; Ud. está bizco. ¿Ve? Y el hombre que está bizco no sabe en qué dirección va. ¿Ve? Así que Ud. sólo... Mire directamente a Dios, a lo que Dios dijo, no lo que la gente está haciendo al respecto, no lo que dijo el seminario, sino lo que Dios dijo. Y si esto no es la Palabra de Dios, entonces vaya y búsquese algo que sí sea la Palabra de Dios.
87Con razón el sacerdote tiene... el sacerdote católico tiene que ser tan listo. Él tiene seiscientos libros que tiene que aprenderse que son tan sagrados para él como la Biblia. Otros seiscientos libros como la Biblia, de otros hombres que escribieron libros, los cuales él tiene que aprenderse. Inteligentes; no hay manera de estar a la par con ellos, hablando de cuando se trata de ser intelectuales. Pero Dios no usa eso en lo absoluto. Eso es necedad para Él. La humildad de creer en Jesucristo, Dios la respeta. Lo hace así para que por torpe que sea la persona, no se extravíe. Miren....
88Ahora, miren esto. Jesús en Mateo 10, les había dado poder para sanar a los enfermos. Ellos salieron y echaron fuera demonios, regresaron regocijándose y todo lo demás. Y diez días después de esa ocasión, ellos fueron derrotados completamente en un caso de epilepsia. Eso es correcto. Puedo imaginarme oír a Andrés decir: “Háganse a un lado, muchachos”. “Seguramente que Uds. no pueden hacerlo”.
89“Permítanme mostrarles cómo yo lo hice allá en Capernaum”…. Grrrr. “ASÍ DICE EL SEÑOR, ¡sal de él, demonio!, ¡sal de él, demonio! ¡Aleluya! ¡Sal de él, demonio!” El muchacho sencillamente seguía en el espasmo.
90Y puedo oír a Pedro decir: “Oh, miren, todos Uds. no saben. Déjenme mostrarles cómo yo lo hice allá en Jope. Vengan acá. Tráiganmelo”. Lo pone allí, dice: “De esta manera se hace”. Y todos fueron derrotados. No porque no tuvieran poder. Miren, fíjense bien.
91Y al poco rato, miro, bajando allí de la montaña, lo veo venir a Él, caminando quietamente. La Biblia dice “no había hermosura en Él para que le deseáramos”, quizás un Hombrecito con hombros caídos. ¡Oh!, y Él venía caminando hacia donde él estaba... Ese padre corrió y dijo: “Señor, he traído a mi hijo a Tus discípulos, pero ellos no han podido hacer nada por él”. Dijo: “¿Le ayudarás?” Y Él dijo: “Yo puedo si tú crees, pues al que cree todo le es posible”. Él dijo: “Señor, yo creo; ¡ayuda mi incredulidad!”
92Y hermano, cuando ese demonio llegó ante Él, él supo que se había encontrado con Uno en un nivel diferente que el que tenían los discípulos. Él dijo: “¡Sal de él!”
93Y el muchacho cayó, y tuvo el peor ataque que jamás había tenido. Luego se quedó quieto. Dijo... Entonces ellos dijeron: “Está muerto”. “¡Él no está muerto! ¡Levántenlo!”
94Los discípulos vinieron y dijeron... Ahora, escuchen, este es el día moderno: “Bueno, Señor, me imagino que Tú nos has quitado todo el poder. La Iglesia ya no tiene más poder”. “No”. “Entonces ¿por qué nosotros no pudimos echarlo fuera?” Dijo: “Por causa de vuestra incredulidad”. ¿Es correcto eso?
95La Iglesia todavía tiene el poder. Uds. metodistas aquí, Uds. tienen ese poder, Uds. bautistas, presbiterianos, nazarenos, peregrinos de santidad, pero tienen miedo de usarlo. Eso es todo. ¿De qué me serviría a mí tener un buen rifle de cacería, y ponerlo en la pared, y tener miedo de dispararlo? Yo nunca podría cazar nada, estoy seguro. Bueno, yo podría producir muchas chispas, y tener algunos tronidos, y no haber cargado la bala muy bien, Hermano Gene, pero estoy disparando de todas maneras. Eso es todo. Estoy haciendo todo el esfuerzo. Sí señor. Así que, Uds. harán eso. Tengamos fe y sepamos que si lo creemos… ¡Amén! Inclinemos nuestros rostros ahora.
96Señor Jesús, a veces hablamos como niños. Y estamos contentos de ser eso, porque si sabemos mucho, Tú ya no puedes guiarnos. Pero mientras seamos niños, Tú perdonas nuestra ignorancia, y—y sólo confiamos en Tu mano. Algunas veces gritamos y aclamamos, y nos comportamos de esa manera, Padre, porque somos niños. Nosotros—nosotros—nosotros no confiamos en nuestra propia habilidad. Estamos contentos de que estamos... que tenemos un Padre que nos cuida. Estamos muy contentos por esto.
97Señor, hay gente aquí que está enferma, afligida, algunos son salvos, otros no son salvos, algunos creen que son salvos y no lo son, algunos están... Hay—hay de todas clases, Padre. Están todos confundidos. ¿Nos ayudarás esta noche para que podamos tener una—una gran sanidad en masa mañana? Concédelo Señor. Que haya tal derramamiento de Tu Espíritu. Señor, te pido que lo concedas de tal manera que no haya una sola persona débil que quede en el edificio. Concédelo.
98Ahora vamos a abrir las páginas de la Palabra. Yo no puedo abrir este Libro, ni nadie más puede, sólo físicamente con mis manos. Permite que el Espíritu Santo la abra y nos interprete unas cuantas palabras que aumente nuestra fe de tal manera, que toda la incredulidad se desvanezca de nosotros, y que estemos perfectamente satisfechos con una fe pura, sin adulteración en Dios, de que Él sana a los enfermos, y salva a los perdidos. Y si hay algún pecado en nuestros medios, Señor, quítalo, por favor, Señor. Y permítenos santificarnos esta noche por medio de la fe en la Sangre de Tu Hijo, Jesucristo, nuestro Señor. Te lo pedimos en Su Nombre. Amén.
99Miren, sólo les estaba hablando y ya es hora de terminar. Tengo una cuantas Escrituras que he anotado aquí, a las que me gustaría referirme. Quizás no llegue a ninguna de Ellas. Pero como ba… a manera de contexto. Miren, no demoraré mucho. Honestamente, espero que no. Pero yo simplemente…
100Quiero leer del Libro de Jeremías, el capítulo 8, versículo 22. Esta es una pregunta de tres letras que voy a hacerle a la audiencia esta noche. [En inglés, Por qué tiene tres letras: “Why”.—Traductor] ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo?
101Miren, yo voy a hacer la pregunta como Dios la hizo: “¿Por qué? ¿P-o-r qu- é?” “¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de Mi pueblo?” [El Hermano Branham aclara su garganta–Ed.] Perdónenme. Ahora, esa es una declaración tremenda. Pero yo creo que si Dios abre un camino para algo, abre una vía de escape, abre un camino para ello, y el pueblo no lo recibe, no camina en él, entonces Él tiene el derecho de preguntar: “¿Por qué?”
102Si Uds. fueran y le compraran a su hijo un automóvil... Uds. le dicen: “Hijo, yo—yo no quiero que–que vayas a ningún salón de billar. Tu padre y tu madre, nosotros tenemos un hogar Cristiano. Yo no quiero que fumes cigarrillos. No quiero que vayas a bailes con... estos bailes modernos donde beben y lo demás. Nosotros—nosotros aquí somos Cristianos, hijo, y tú—tú traerás un reproche sobre nuestro hogar y sobre la causa por la que nos paramos firmes. Y yo seré muy bueno contigo, hijo. Yo soy... Tu papi trabaja duro. Así que yo voy a trabajar sin descanso para ahorrar bastante dinero para comprarte un automóvil, para que puedas ir a la escuela en él, tú y tu hermana, y—y estés cómodo. Y te compraré buena ropa”. Y luego Uds. descubren que su hijo anda fumando, y bebiendo, y yendo a lugares. Entonces Uds. tienen derecho de preguntarle a ese muchacho: “¿Por qué?”, porque Uds. le han abierto todo camino para que tenga placer, y tome su pequeño automóvil, y vaya a pescar, y—y demás, y salga a dar un paseo. Y entonces Uds. tendrían el derecho como padres de preguntarle: “¿Por qué, por qué lo hiciste?” ¿No es eso correcto, hermanos?
103Entonces si Dios ha abierto un camino a Su pueblo para escapar y alejarse de la ira que está a punto de llegar, y ellos no lo reciben, Él entonces tiene el derecho de preguntar por qué no lo hicieron.
104Hace tiempo llegué a Bombay, India, y estaba leyendo un artículo en el periódico. Todavía lo tengo, o… Discúlpenme, Tommy Nickels lo tiene ahorita; va a salir en la revista La Voz De Los Hombres Cristianos De Negocios. Y decía: “El terremoto debe haber terminado”. Miren, en la India, la gente no es rica como lo es en América. Miren, la gente del extranjero verdaderamente piensa que mientras Ud. sea americano, Ud. es rico. Bueno, eso sí es correcto de acuerdo a ellos, pero... de acuerdo al nivel social en el que ellos tienen que vivir. Pero ellos—ellos hacen sus cercas de las piedras que recogen, como nosotros lo hicimos en los primeros tiempos de América, para hacer sus cercas. Sus... Todos sus hogares son construidos de piedra y barro.
105Pero un día, sucedió una cosa extraña. Todos los pajaritos que vivían en esas piedras en la cercas y en las grandes torres, volaron de sus nidos y los abandonaron, sencillamente evacuaron sus nidos. Y el ganado y las ovejas, que... Cuando el día se ponía caluroso... Ellos comen temprano en la mañana y ya tarde en la tarde. Pero en vez de... Y entonces en el calor del día, ellos vienen y se paran en las sombra de esa cerca para mantenerse refrescados. Pero en lugar de eso, se fueron al medio del campo y todos se reclinaron unos contra otros, el ganado, las ovejas, los animales.
106Y la gente se preguntó: “¿Qué acción tan extraña es esta?” Por dos días esto sucedió. De repente un terremoto azotó la región; esas paredes se cayeron. El terremoto se repitió en cuatro o cinco diferentes ocasiones, quizás por dos días. Tuvieron terremoto tras terremoto. Finalmente los pajaritos empezaron a volar de regreso a su nido, a los lugares que quedaban, el ganado regresó alrededor de las paredes que quedaban. ¿Qué era eso? El mismo Dios que advirtió a los pájaros y a los animales que entraran al arca para seguridad, muestra que Él es el mismo Dios hoy. ¿Ven? Él advirtió a Sus animales para que huyeran y se apartaran de esas grandes paredes que estaban a punto de caer.
107Ahora, si Dios puede hacer eso por medio del instinto, para un animal, ¿cuánto más deberíamos nosotros, que reclamamos ser hijos de Dios, llenos con el Espíritu Santo, ser advertidos por el Espíritu para huir de esas cosas del mundo, y alejarnos de ellas? Ellas están a punto de derrumbarse. Vayan al Arca de seguridad, la cual es Cristo. Tan rápido como puedan entrar en Él, vayan rápidamente. No esperen ni un minuto, pues la hora viene cuando la puerta será cerrada y ya no habrá más misericordia. Así que si Dios ha abierto un camino, entonces en el Juicio Él va a preguntar: “¿Por qué?”
108Yo solía saber una alabanza que cantábamos: “Cuando el último libro se abra, ¿qué entonces? Cuando el predicador haya predicado su última oración, o mejor dicho, hecho su última oración”, algo así, “la Biblia esté cerrada sobre el púlpito, las armas estén todas almacenadas, el toque final de la trompeta suene sobre las colinas, se dé el toque de retirada, el sol se ponga por última vez, la—la mímica haya hecho su último acto, y Hollywood se termine, ¿qué entonces?” A Uds. se les va a preguntar que den una razón por qué no vinieron, entonces, ¿qué entonces? ¿Qué es lo que van a responder? ¿Cómo van a escapar de eso?
109Ahora, queremos meditar seriamente en estas cosas como por unos treinta minutos, mientras trato de referirme a algunas Escrituras aquí. Miren, a Uds. se les va a preguntar, a todos Uds.: “¿Por qué?” Cuando ha llegado el punto en que Dios ha hecho todos los preparativos, ha enviado al Espíritu Santo, y ha revelado y mostrado todo lo que Él prometió en la Biblia, justo ante Uds., entonces, ¿qué van a hacer Uds.?
110Uds. saben, es algo igual a lo que pasó el otro día en Louisville, Kentucky; había una mujer que tenía un niño pequeño. Y ella lo llevaba cargando alrededor de lugar a lugar, y estaba en una tienda de baratillo. Y ella decía: “¡Mira, cariño! ¡Mira, cariño! ¡Mira, cariño!” Y—y se puso histérica. Al poco rato ella, oh, simplemente gritaba. Y la gente, los dueños en la—la tienda, empezaron a fijarse en la acción extraña de la mujer. Y ella cayó a lo largo del mostrador y dijo... empezó a llorar. Y cuando... ellos se preguntaban qué era lo que sucedía con ella. Fueron allá.
111Ella dijo: “Mi niñito aquí de dos años de edad”, dijo, “hace como unos seis meses, él simplemente se sentaba y miraba fijamente”. Y dijo: “Lo llevé al doctor. No hay nada, que debería atraer a un niñito como él, que lo atraiga”. Dijo: “Él simplemente se sienta y mira fijamente”. Y dijo: “Yo le sacudo estas baratijas y cosas que deberían atraer su atención, pero él sólo mira fijamente. ¡Algo está mal en él!”
112Ahora, por favor perdónenme si... No es mi intención herir sentimientos. Pero recuerden: aquí es en donde hay corrección, aquí es el juicio. Eso es igual a la iglesia hoy día. Dios ha “sacudido” toda clase de dones espirituales delante de ellos, y todavía se quedan como si estuvieran mirando fijamente. No lo quieren. Uno puede hablar en contra de las mujeres usando cabello corto, y ellas no hacen nada al respecto; acerca de usar... estar vestidas inmoralmente, y ellas no hacen nada al respecto. Ellos no hacen nada acerca de discutir en las denominaciones: uno es mejor que el otro, y este es esto, y este es esto. Ellos no hacen nada al respecto; siguen discutiendo de igual manera. Me pregunto qué vamos hacer en el Juicio cuando Dios diga: “¿Por qué?”
113Él envió un Oral Roberts, un Tommy Hicks, el hablar en lenguas y la interpretación de lenguas, y el dar mensajes, y profetas, y todo lo demás que Él prometió en la Biblia, toda bendición Él la “sacudió” delante de la iglesia; y constantemente, ellos siguen andando en incredulidad. Entonces Dios dirá: “¿Por qué?” Entonces, ¿cuál es su respuesta?
114Ahora, no—no piensen que estoy tratando de lastimar, pero miren a los que están sentados allí en esas sillas de ruedas. Miren allí las enfermedades. Tantas veces que Oral Roberts y muchos grandes ministros con dones de sanidad, y los Jack Coes, y personas así, con esa fe como un perro “bulldog” [perro caracterizado por su fuerza y tenacidad–Traductor.] se han agarrado y se han aferrado de ello; y Uds. vieron que se hicieron cosas. Luego Él vino con un don profético, y muestra, y discierne, y presenta pruebas infalibles alrededor del mundo; luego ellos se quedan allí y dicen: “Bueno, me pregunto: ¿si algo pudiera suceder?” Dios les va a preguntar: “¿Por qué?” Y Uds. van a tener que responder. Ahora, eso es verdad.
115Miren, una vez hubo un rey cuyo nombre era Ocozías. Él era el hijo de Jezabel y—y Acab. Y él ocupó el lugar de su padre en Samaria cuando Acab fue matado de acuerdo a los profetas, y los perros lamieron su sangre, exactamente lo que el profeta había dicho que sucedería. Y Ocozías tomó su lugar. Y él era un renegado, igual que su padre y su madre.
116Un día él iba caminando por la ventana de una sala de su casa; quizás era la misma ventana que la—que la reina de Sabá o alguien de los... en los días de ella, que ellos... cuando ellos edificaron el templo de Salomón. Y él—él se cayó de la ventana de esa sala, y se lastimó, y se enfermó. Y envió a consultar a Ecrón, a Baal-zebub, un demonio, envió dos hombres allá, o mejor dicho, a un grupo de hombres, dijo: “Id y consultad, y preguntad a Baal-zebub, el dios de–de Ecrón, si voy a sanar, sí o no”.
117Y Dios envió un Ángel allá al anciano Elías estando allá en la puerta de una cuevita. Él dijo: “Anda y encuéntrate con ellos”. Dios sabe cuándo enviar y cuándo no. Dijo: “Anda y encuéntrate con ellos y diles: ‘ASÍ DICE EL SEÑOR’”. Y el anciano Elías fue allá y se puso en el camino. Cuando los vio acercarse, dijo: “Uds. van en camino al... a—a Ecrón, allá, para encontrarse— para encontrarse con Baal-zebub, para encontrarse con sus profetas, para consultar si Ocozías va a sanar o no”. Dijo: “Regresen y díganle: ‘¿Por qué hiciste eso? ¿Es porque no hay Dios en Israel? ¿Es porque no hay profeta allí? ¿Por qué vas entonces a una cosa como esa?’ Id y decidle: ‘ASÍ DICE EL SEÑOR, él no se levantará de ese lecho’”. ¡Oh, hermanos! ¡Ese es Dios!
118¿Qué es lo que pasa, que nos hace cambiar nuestros papeles de metodistas, a bautistas, a presbiterianos, y a todas las distintas denominaciones y cosas, de aquí para allá? ¿Por qué hacemos estas cosas? ¿Por qué vamos...? ¿Por qué nos quedamos en casa los miércoles en la noche para mirar: “Amamos a Susie”, o algunas de esas obras de teatro y programas de televisión y cosas como esas? ¿Es porque no hay Dios en Pentecostés? ¿Es porque no hay gozo en la casa del Señor? ¿Es porque no hay profeta allí? ¿Es porque estas cosas no son verdad?
119“¿No hay médico allí? ¿No hay bálsamo en Galaad?” Bálsamo es sanidad. “¿Por qué, pues, la hija de Mi pueblo todavía está enferma?” Pregunta: “¿Por qué?” ¿Por qué hacemos estas cosas? ¿Por qué actuamos como el mundo? ¿Por qué nuestras mujeres todavía se visten como el mundo? ¿Por qué nuestros pastores dejan a los diáconos entrar con dos o tres esposas diferentes y que sirvan en la junta de los diáconos? ¿Por qué permitimos... nos comportamos como el mundo, y hemos empezado a actuar como el mundo, y a hablar como el mundo, y—y...? ¿Por qué lo estamos haciendo? ¿Es porque....?
120¿Por qué tenemos que construir grandes santuarios con valor de millones y millones de dólares, y predicando que Jesús viene en los próximos días? Los misioneros están en el campo sin zapatos en los pies, viviendo a base de una comida al día. ¿Por qué tiramos dinero por cosas como esas, y hay misioneros que yo conozco que andan sin zapatos en los pies? ¡Hombres de Dios! Van a responder algún día por eso. Dios va a decir: “¿Por qué?” Eso es correcto. Madres tratando de darle a uno un bebé, y su barriguita así de hinchada, muriéndose de hambre; y nosotros tratamos y queremos ser como el vecino. Dios va a preguntarnos: “¿Por qué?”
121Miren, nuestra gran organización está construyendo edificios con valor de diez millones de dólares y cosas así, y predicando que Jesús viene pronto. Nuestro propio testimonio nos bofetea en el rostro por la Palabra. Nosotros sabemos que no creemos en aquello de lo que estamos hablando. Sólo llega a ser una rutina, vez tras vez, tras vez, y tras vez. “El Padre dijo así; nosotros lo decimos también”. Si Uds. verdaderamente lo creen, actúen como que lo creen.
122Si Uds. creen en sanidad Divina, acéptenlo a Él. Si creen que el Espíritu Santo está correcto, quédense allí, no por diez minutos, sino hasta que Él venga. No tomen ningún sustituto. Quédense allí hasta que la cosa verdadera esté allí, cuando Uds. hayan pasado de muerte a Vida, y... Hermano, los pájaros cantarán diferente, todos, todos aquellos a quienes Uds. odiaban, Uds. los amarán, y todo será diferente cuando Uds. lo hagan. ¿Por qué sustituimos algo en lugar de eso? Dios va a decir: “¿Por qué?” Entonces vamos a tener que responder.
123Miren, eso es correcto, hermanos. ¿Creen Uds. eso? Todos Uds. lo creen, Uds. hombres. Miren, allí es—allí es en donde estamos nosotros parados. Deberíamos ser una iglesia encendida con fe, hermano, ardiendo. ¡Vaya! ¡Vaya! En lugar de eso, parecemos como un montón de coyotes acorralados allá en un rincón. “Miren, yo me voy…” Ajá, Ud. está retrocediendo. ¡Párese firme y enfrente el asunto! Si somos pentecostales, seamos pentecostales.
124Si no lo somos, ¿por qué no rompemos esa cosa, y nos consolidamos con algunas otras de nuestras denominaciones, con nuestros hermanos metodistas aquí, nuestros hermanos bautistas, nuestros pente-... nuestros presbiterianos o...? ¿Por qué todos Uds. no regresan y sean católicos? Esa es la más antigua de todo el grupo de ellas. ¿Ven?, regresen y sean eso. Pero si somos pentecostales, seamos pentecostales por experiencia. ¡Levántense, sacúdanse! Sí. Les dijo: “Ve, dile: ‘¿Qué es lo que pasa?’” ¿Por qué la gente Pentecostal....?
125Una muchacha me preguntó el otro día, dijo: “Hermano Branham, ellas están empezando a usar ‘faldas de escándalo’”. Yo dije: “¿Qué es eso?”
126“Oh”, dijo ella: “Las muchachas están usando faldas que están cortadas de tal manera que muestran sus enaguas. ¿Piensa Ud. que es incorrecto que una muchacha haga eso?”
127Yo dije: “Hermana, ¿por qué una muchacha pentecostal llena del Espíritu Santo querría mostrar sus enaguas?” Me gustaría preguntarle a una de ellas. Si ella hubiera estado bien con Dios, no hubiera tenido que preguntar eso.
128Yo tengo una Biblia pequeña; cuando recién empecé, yo escribí algo en Ella para que si hubiera alguien que dijera: “¿Es malo fumar?, ¿es malo beber?, ¿es malo hacer esto y lo otro?”, yo decía: No me hagan preguntas necias. Propónganse esto en su mente: Si Uds. aman al Señor con todo su corazón, Uds. no fumarán, ni masticarán tabaco, ni beberán bebidas alcohólicas.
129Y eso es... Yo todavía creo eso. Cuando el amor de Dios está en su corazón, Uds. no tienen tiempo para más nada. ¡Uds. están completamente vendidos! La Biblia dice: “Si amas al mundo o las cosas del mundo, es porque el amor de Dios ni siquiera está en Uds.” Y su propia vida habla al respecto. Yo espero que eso sea lo suficientemente claro, para que no tenga que ser más claro. ¿Ven? Pero eso es verdad. “Por sus frutos los conoceréis”.
130Así que sacudámonos. Seamos pentecostales, o—o seamos algo más. Si no somos pentecostales, dejemos de decir que lo somos (¿ven?), hasta que regresemos a la verdadera experiencia Pentecostal, regresemos a la fe, a esa fe atrevida. Esos discípulos sellaron su muerte con su fe. ¡Oh!, “la fe de nuestros padres todavía vive a pesar del calabozo, del fuego, o de la espada”. Eso es lo que queremos: fe verdadera y genuina.
131Uds. metodistas la necesitan; Uds. bautistas la necesitan; Uds. pentecostales la necesitan; todos nosotros la necesitamos. Dios va a decir: “¿Por qué? ¿No hay Bálsamo en Galaad? ¿No hay médico allí? Entonces, ¿por qué? ¿No hay—no hay profeta en Israel?, ¿no hay Dios allí?” ¿Han perdido los pentecostales su Dios? ¿No tienen más dones entre los pentecostales? ¿No tienen ellos más profetas, dones de profecía, profetas, maestros, pastores, evangelistas, nadie más que hable en lenguas y dé mensajes? Una cosa es que Uds. no reverencian esos dones lo suficiente. Otra cosa es que Uds. no los prueban primero. Entonces Uds. tienen toda clase de espíritu allí hablando. Cuando Uds. tengan ese espíritu que no dice algo que está correcto, sáquenlo de allí. Uds. no deseen un sustituto. Dios tiene uno verdadero para Uds.
132Algún hombre habla en lenguas, y dejen que él... Es un mensaje para la iglesia; todos deben quedarse callados; ese es Dios hablando. Y escuchen y vean; si no es para la iglesia, entonces está en la carne. ¿Ven? Si es algo para la iglesia, y no sucede, entonces ese es un espíritu perverso y malo, porque Dios no mentirá. Entonces Uds. tendrán su iglesia puesta en orden. ¿Ven?
133Pero de la manera que es, es un desorden por dondequiera, y alguien está masticando chicle, y otro está comiendo palomitas de maíz, y otro está hablando, y otro le está susurrando a alguien, otros tratando de hablar en lenguas, tres o cuatro a la vez, y–y este está tratando... ¡Oh, qué cosa! Llega a ser un asunto de Corintios otra vez. Uds. deberían ponerla en orden de nuevo, regresarla al Espíritu Santo. Prueben ese don. Uds. dicen: “Oh, Hermano Branham, nosotros probamos eso...” Bueno, hermano, tiene que ser probado aquí mismo, ¿no es así? Eso es correcto. No tenga miedo. Si es Dios, está correcto, ciento por ciento correcto.
134Pero… [Espacio en blanco en la cinta—Ed.] encima de ello… [Espacio en blanco en la cinta.] de eso…
135Yo estaba hablando con el hombre, el editor, Bob, ¿cuál es su nombre, el que escribe La Vida Cristiana? Y él lo hizo... Sho-... No es Bob Schuller; él es el hermano metodista. Yo lo conozco muy bien a él, pero no puedo recordar su nombre, el que escribe: La Vida Cristiana, el... Walker. El fue a Indianápolis. Y dijo: “Hermano Branham, ¿qué de los pentecostales?” Él dijo: “Ellos hacen esto y hacen lo otro.”
136Yo dije: “Y, ¿qué de los demás? Ellos hacen la misma cosa. Pero muchas veces sus miembros están en la revista; ellos salen... Los editores de la revista y cosas, Uds. no oyen acerca de eso”. Dije: “Pero ellos hacen cosas iguales de mal”. Pero dije: “Algunas veces alguien sí se aparta al mal camino. Y luego, ¿qué hacen todos Uds.?, Uds. pasan por alto la cosa verdadera y se inclinan a eso. Y esto en este lado que es el fuego incontrolable, y en el otro lado está lo frío y formal”. Yo dije: “Es justo en medio del camino donde va el Espíritu Santo genuino, la Iglesia. ¡Gloria! Esos fríos y formales están en un lado, y los radicales están en el otro lado. Es todo lo falso en contraste a la cosa verdadera”.
137Isaías dice en el capítulo 35: “Habrá una calzada”. Uds. Nazarenos la llaman la “calzada de santidad”. Uds. están errados. Sin disputar la palabra de Uds., pero dice: “Habrá allí calzada y (‘y’ es una conjunción)... Habrá allí calzada y Camino, y será llamado, no la calzada, sino Camino de Santidad”, en medio del camino.
138El Dr. Weed, yo sé que Uds. hermanos de las asambleas lo conocen. Él es un querido hermano, un precioso amigo mío. Yo estaba predicando sobre eso en una ocasión. El Hermano Weed se levantó y dijo: “¿Sabe qué?”
139El Hermano Vibbert, me imagino que todos Uds. conocen al Hermano Vibbert. Él es mi primo, tiene una asamblea grande en–en Evansville, Indiana. Tuvimos una reunión de varones allá, el domingo.
140Dijo, él dijo: “El Hermano Branham habló acerca de: ‘en medio del camino’”. Dijo: “Esas no son buenas éticas para conducir”.
141Y sucedió que yo estaba parado detrás de él; él no lo sabía. Yo dije: “¿Ve Ud., Hermano Weed, qué tan terrenales pueden Uds. llegar a ser, Uds. hermanos de la asamblea?” Él es un hermano precioso. Y las asambleas es una de mis grandes patrocinadores. Así que, yo dije: “¿Ve Ud.?, Uds. sencillamente piensan tanto acerca de las cosas terrenales, y se meten en tal enredo al grado que todo de lo que Uds. pueden pensar es acerca de las cosas de la tierra”. Dije: “Claro que para manejar en la tierra esas son éticas muy malas; pero este Camino del cual yo estoy hablando, Uds. no regresan, es simplemente un boleto de ida. Uds. no pueden...” Así que nos reímos. ¿Cuántos conocen a Roy Weed? Él–él es uno de los hombres más finos que Uds. pudieran conseguir. Ha sido un verdadero hermano para mí. Y así que, ahí lo tienen.
142Pero Dios va a preguntarnos: “¿Por qué?” Él le preguntó al rey: “¿Por qué?” Ahora, no fue porque ellos no tenían un profeta a quien él pudiera consultar. No, no. No señor. Él pudo haber ido y consultado al profeta de Dios. No fue porque no había Dios en Israel. ¡Seguro!, el Dios de Israel le hubiera dicho al profeta acerca del rey. Pero fue por razón de ese rey testarudo.
143Y eso es lo que pasa con las naciones hoy en el mundo. No es porque no tenemos un Dios, sino que la ciencia lo está tratando de sacar del cuadro, y la gente es demasiado testaruda para pararse firme en los principios de la Palabra de Dios. Esa es la pura verdad.
144Ellos dicen: “Oh, esos son un montón de santos rodadores”. Que sea lo que sea. Yo he estado... Yo he viajado por el mundo varias veces, y aún no he visto a un “santo rodador”, y lo he buscado. Hay novecientas sesenta y nueve diferentes organizaciones e iglesias registradas en Washington, y no hay ni una de ellas llamada “santos rodadores”. Ese es un nombre sucio que el diablo le puso a la iglesia. No hay tal cosa como un “santo rodador”. No hay tal organización llamada “santos rodadores”. Ellos llaman “santos rodadores” a cualquiera que crea en santidad. Y si... “Sin santidad, nadie verá a Dios”. Así que, Uds. ven de dónde proviene la esencia de ello. Sí.
145Muy bien, el rey, él—él sencillamente era testarudo. No quería escuchar al profeta. Ellos tenían un profeta. Tenían a Dios, pero ellos... el rey era demasiado testarudo. De esa manera es hoy día; la gente es demasiado egoísta. Ellos hablan acerca de sanidad Divina. Ellos prefieren quedarse allí y morir, que admitir que creen en sanidad Divina. La gente prefiere....
146Es como un hombre muriéndose en los escalones del doctor porque no quiere tomarse la medicina. El doctor tiene la toxina para la enfermedad que él tiene. Y el hombre se sienta en los escalones del doctor, y el doctor tiene suficiente toxina, pero él no quiere tomarla, es demasiado terco para entrar y tomarla. Él morirá. Y es que debería morir. Así que entonces... si Ud. se siente de esa manera al respecto. No es porque el doctor... No culpen al doctor. Si el doctor tiene la toxina y está dispuesto a dársela, y el paciente está sentado en los escalones del doctor y es demasiado terco para entrar y tomarla, no le echen la culpa al doctor. No es culpa del doctor, ni de la toxina. La culpa es del paciente que no quiere recibirla.
147La misma cosa es en la iglesia. Nosotros tenemos suficiente Bálsamo en Galaad, y tenemos médicos aquí. Pero la gente muere en las bancas, en pecado, sin el Espíritu Santo, porque son muy testarudos para venir y tomarla; y tienen miedo que perjudique su prestigio social; que los quebrante, y les pueda costar un poquito de sus fiestas de baraja y así, temen que puedan actuar un poquito desordenados y sin control. No, no culpen al doctor; no culpen al remedio; sólo culpen al paciente por no tomar el remedio. Allí es en donde está. Tenemos toxina; tenemos bastante.
148El mundo está lleno del Espíritu Santo; está por dondequiera. Tenemos médicos, hermanos, que saben cómo dar la medicina, pero la—la gente no quiere tomarla. “Oh”, dicen ellos: “Yo soy presbiteriano”. Eso no quiere decir más que un cerdo siendo capaz de usar una silla de montar de lado en un establo de un caballo de carrera. Eso no tiene nada que ver con ello, no tiene nada que ver. Presbiteriano, metodista, bautista, u organización pentecostal, o alguna otra, no significa eso para Dios. [El Hermano Branham truena sus dedos una sola vez para ilustración–Ed.] ¡Es necesario nacer de nuevo! Muriendo en las bancas de la iglesia, no porque no hay toxina; suficiente toxina, pero es porque ellos rehúsan tomarla.
149Ahora, ¿saben qué? Si Uds. rehúsan tomar la medicina del doctor, es peligroso. Uds. pudieran morir si no aceptan la toxina del doctor. Uds. pudieran morirse, y es peligroso no tomarla. Como la vacuna de Salk, como la de la viruela...
150Cuando voy a ultramar, yo—yo... Ellos creen... Ellos—ellos me ponen tantas vacunas, que yo parezco un conejillo de indias, para poder entrar en lugares en donde ellos sólo... las vacunas—vacunas contra fiebre amarilla y— y toda clase de toxinas. Ellos dicen que eso evita que uno se contagie. Yo no quería ponérmelas, pero uno tiene que ponérselas de todas maneras. Así que eso está bien.
151Uds. dicen: “Hermano Branham, ¿cree Ud. en las medicinas?” Pues seguro, claro que sí. Ellas son cosas dadas por Dios; creemos eso. Pero eso no es lo que los sana a Uds. ¿Qué si no tuviéramos salud e higiene?, ¿qué sería de nosotros? De la manera que la gente se ha acumulado en la tierra hoy, y tantas cosas... Si el hospital no es de Dios, entonces quémenlo; es anticristo. ¿Ven? Seguro. Pero es de Dios… pero ellos no sanan. Ellos simplemente son un lugar para mantenerlos a Uds. aislados, y para ayudarlos, tratando de mantenerlos limpios mientras Uds.... Si Uds. alguna vez han sido sanados es porque Dios los sanó.
152Un famoso doctor, no diré su nombre, él me dijo… Él dijo: “Billy, Ud. llega aquí y la primera cosa que...” Dijo: “Un doctor para caballos tiene que tener más sentido común que lo que nosotros tenemos que tener”. Dijo: “Él tiene que saber de qué está enfermo el caballo”. Dijo que Ud. entra y él le dice: “¿Qué es lo que le pasa a Ud.?” Ud. dice: “Dígame Ud. qué está mal”. Dice: “Yo estoy apurado; le voy a escribir una pequeña receta”.
153Dijo: “¿Se ha fijado Ud. qué nombre está allí? El del farmacéutico; él pagó por esto”. Dice: “Yo le cobro diez dólares. Vaya allá y súrtala, y él irá y la surtirá, y le cobrará tres dólares por algo que él sólo pagó dos centavos”. Dice: “Tómeselas por dos o tres días”, dice, “si el Señor no lo ha sanado para ese tiempo, regrese a mi oficina; yo le cobraré cinco dólares más”, y dice, “vaya y repita todo otra vez”. ¿Ven?, ahí lo tienen. ¡Es Dios el que sana!
154Ahora, yo no estoy condenado a un buen doctor. Dios sabe eso. Y les diré algo. Permítanme detenerme un momento. Yo he encontrado más doctores que creen en sanidad Divina, que lo que he encontrado de predicadores. Correcto. Y he ido de hospital a hospital.
155Un doctor muy famoso me envió a un anciano el otro día, un doctor anciano, lo cual—lo cual no tengo tiempo para contrales. Tenía ochenta años de edad, y había estado inconsciente por dos semanas. El Hermano Goad aquí, sabe del caso. Da la casualidad que pertenece al mismo club, al club de tiro al blanco, al que fui hace unos días. Y ese doctor anciano estaba acostado allí. Un famoso, uno de los mejores doctores que hay en el sur. Dijo: “Hermano Branham, cuando Ud. vaya allá, converse con el anciano. Él ha estado inconsciente. Y mientras yo le tomaba de la mano, él volvió en sí y dijo: “¡Hola, doctor!”
156Yo dije: “Yo no soy doctor”, dije, “yo soy el Hermano Branham”. Él dijo: “Debo haber estado dormido”. “Sí, como por unas tres semanas”. Yo dije: “Me imagino, doctor... ¿Por cuánto tiempo ha estado Ud. ejerciendo la medicina?” Dijo: “¿Cuántos años tienes tú?” Yo dije: “Cincuenta y dos años”. Él dijo: “Antes que tú mamaras pecho”.
157Y yo dije: “Me imagino que muchas noches Ud. tuvo que usar una linterna en las riberas de los arroyos”, (era un antiguo doctor del campo), “en las riberas de los arroyos tratando de encontrar algún bebé con dolor de barriga o a una madre en dolores de parto”. Él dijo: “Una linterna no, sino una lámpara de mano”. Y—y dije: “Me imagino que Ud.... luego Ud. no recibía nada por ello, sino quizás una puesta de huevos o algo así”. Dijo: “No, yo no esperaba nada”. Y dije: “Bueno, ¿sabe Ud. lo que yo pienso, doctor? ¿Cree Ud. en Dios?” Él dijo: “Yo no estaría aquí si no creyera en Él”.
158Y yo dije: “¿Sabe Ud. lo que pienso?” Yo dije: “Allá en la Gloria deben tener un lugarcito en la esquina para todos esos buenos doctores antiguos que han ayudado tantas veces”. Él empezó a llorar. Yo dije: “Mire, yo lo estoy emocionando”. Él dijo: “No, no, no. Quédate aquí”.
159Doctor... mi doctor estaba parado allí, un amigo mío, y empezó a apretujarse las manos nerviosamente, llorando, parado en el rincón. Después, él dijo: “Yo nunca vi algo igual en mi vida”. Dijo: “¿Qué le hiciste?” Dije: “Yo no le hice nada sino poner mi mano sobre él”.
160¡Un anciano temeroso de Dios! Él dijo: “No”. Yo le tomé de la mano; dije: “Me imagino que Ud. ha hecho muchas operaciones, doctor”. Él dijo: “Yo nunca agarré un bisturí sin pedirle a mi Creador que me ayudara y lo guiara”. Yo dije: “Ud. pudiera tener ochenta y seis años de edad, pero si yo tuviera que someterme a una operación, yo quisiera que esas mismas manos me la hicieran”. Correcto. Dije: “Debe haber un lugarcito allá en el Cielo en donde Ud. estará”. Él dijo: “Hermano Branham, ¿tú crees que Él me dejará entrar?” Dije: “Creo que sí”. Él empezó a llorar, y yo lo abracé.
161El otro día, él estaba en el tiro al blanco con uno de esos grandes rifles antiguos allí, diciendo: “Mírenme pegarle a ese blanco, muchachos”. Él ha vuelto a ejercer, ochenta y seis años de edad. Correcto.
162Oh, sí, ellos tienen hombres genuinos allí. Y también tienen algunos renegados. Y no los critiquen, porque nosotros tenemos otros, renegados, que se llaman a sí mismos “reverendos”. Esa es la pura verdad. Así que, “lo que es bueno para uno, es bueno para el otro”. Sí señor. Si el hombre tiene toxina y— y la vacuna Salk para esos niñitos, para que no sufran de polio... Yo pido diariamente que Dios nos envíe algo para el cáncer.
163Si no podemos tener fe, obtengamos algo más. Fe es lo primero. Busquemos lo mejor que sigue, si no podemos obtener aquello. Miren al mundo en la condición en que está: la pobre humanidad sufriendo. Ayuden a todos los que puedan. Todo el que ayuda es de Dios. Ayudemos; hagamos todo lo que podamos, y oremos por los hombres. Lo que debemos hacer, hermanos, es unir nuestras manos, medicina, doctores, hospitales, enfermeras, iglesias, y todos juntos, y poner nuestra fe en Dios y seguir adelante. Eso es lo que necesitamos. Un día de estos, Dios nos va a preguntar por qué no lo hicimos.
164Recuerden: Lucas también era un doctor. Miren, Dios nunca lo condenó a él por ser un doctor, pero recuerden que él escribió las grandes historias de sanidad. Era sorprendente para él ver lo que Dios podía hacer. Él fue el que escribió: “En el primer tratado, oh Teófilo”, y así de esa manera, “hablé acerca de todas las cosas que Jesús de Nazaret comenzó a hacer y a enseñar”. Él sabía quién era Jesús.
165Ahora, la gente se está muriendo en las bancas porque rehúsan el remedio… Miren, es una cosa muy seria rechazar eso. Pero, ¡cuánto más serio es rechazar el Bálsamo de Dios! ¿Cuál es el Bálsamo de Dios? El Espíritu Santo. Esa es la cura para el pecado. Uds. pudieran rechazar la toxina del doctor, y pudieran seguir adelante y vivir una hora normal, una o dos semanas, o... y morir y seguir adelante. Uds. pudieran hacer eso, pudieran acortar sus días. Pero si rechazan la toxina de Dios, morirán Eternamente. Uds. estarán completamente separados de Dios y de la misericordia por la Eternidad. Así que nunca....
166“¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay médico allí? Entonces, ¿qué pasa con la hija de Mi pueblo, que ellos ya no pueden creer en sanidad Divina? ¿Es porque no es enseñado?” “No”. “Bueno, ¿qué es lo que pasa entonces? ¿Qué es lo que pasa con el Bautismo del Espíritu Santo? ¿Dejaron ellos de enseñarlo?” “No”. Tienen... “¿Llenó... lo recibió la gente?” “Sí”. “Bueno, ¿hay suficiente Bálsamo?”
167“El que quiera, venga y beba de la fuente, de esa fuente del Espíritu Santo que borbotea, llamando al que quiera”, el médico está parado allí para llevarlos a Uds. a ello. Y, ¿por qué no vienen Uds.? Entonces Dios dirá: “¿Por qué? ¿Por qué no lo hicieron Uds.?”
168“¿Qué es lo que Ud. está tratando de hacer, hermano Branham?” Sacudir la fe dentro de la gente, para que ellos comprendan. “¿No hay bálsamo en Galaad?”
169Miren, quiero preguntarles algo. La razón que ellos evitan el asunto, es porque tienen temor del Nuevo Nacimiento. Eso es lo que es. Oh, nosotros los americanos somos tan “elegante”, Uds. saben. ¡Oh, hermanos, muchísimo! Tenemos que hacer lo que nosotros llamamos desplegar ostentación, Uds. saben. Todo tiene que ser como los Pérez; pero ellos tienen... Espero que no haya Pérez aquí; si hay, no me refiero a ellos. Pero eso es sólo una expresión americana, como Tal, Fulano de tal, diría yo. Ellos tienen que ser así. Nosotros—nosotros tenemos que ser tan “de clase”. Ellos tienen temor del Nuevo Nacimiento. Déjeme decirle, hermano, ellos dicen: “¡Oh!....”
170Una vez yo estaba allá predicando, y hubo un muchacho que se acercó de una cierta iglesia a la que yo pertenecía; él dijo. “Billy, ¿sabes qué? Yo estaba disfrutando mucho tu mensaje hasta que esa mujer se levantó allá atrás y empezó a gritar y a llorar; entonces ella hizo que toda la gente empezara a llorar”. “Oh”, dije yo: “¿Eso te molestó?” Él dijo: “Bueno, yo no podía oír lo que tú estabas diciendo”. Y dijo: “Eso... Todo estaba bien, hasta ese momento”. Yo dije: “Oh, ella simplemente se estaba regocijando”. Dijo: “Oh, es que eso hizo que me corrieran escalofríos por la espalda”.
171Yo dije: “Hermano, déjame decirte que si alguna vez llegas al Cielo, te morirás de frío” Dije: “Porque hasta los Ángeles en el Cielo están clamando, cubriendo con Sus alas Su rostro, y Sus pies, día y noche: ‘¡Santo, santo, santo es el Señor! ¡Santo, santo, santo es el Señor!’” Dije: “Tú estás viviendo en el mundo más silencioso que alguna vez has vivido. Si vas al infierno, allí habrá lloro, lamento y crujir de dientes. Si vas al Cielo, será: ‘¡Gloria!, ¡santo, santo, santo es el Señor!’ día y noche. Este es el lugar más silencioso en el que alguna vez has vivido”.
172Resultó que él jugaba en el equipo de béisbol, Colgate. Y él dijo: “Bueno, yo no... En mi iglesia no hacen eso”. Y yo dije: “Mira, eso está... Pero espero que no pienses que la tuya es el modelo”. Y entonces él dijo: “Bueno...” Yo dije... Él dijo: “Bueno, eso no parece ser muy Cristiano para mí, decir algo mientras que un ministro está predicando…”
173Yo dije: “¿Sabes qué? Eso me anima, oírlos a ellos decir: ‘Amén’, lo cual significa: ‘Así sea’”. Dije: “Yo tenía un perrito”. Y dije: “Él agarraba todo menos a un zorrillo”. Y dije: “Yo—yo hacía que él lo acorralara debajo de un montón de maleza, y la única cosa que yo tenía que hacer, era hacerlo que agarrara a ese zorrillo; yo mismo no lo quería hacer, así que...” Y yo... Fue así como obtuve mi ropa para la escuela, era—era poniendo trampas y cazando. Y yo hacía que ese zorrillo se metiera bajo un montón de maleza, y Fritz se paraba allí. La única cosa que yo tenía que hacer para que él se metiera allí, era levantar la maleza, y él retrocedía y me miraba de esa manera, como diciendo: ‘Maestro, tú no me vas a meter debajo de allí, ¿verdad?’” Yo decía: “¡Ve, y agárralo! ¡Síguelo!, ¡síguelo!, ¡síguelo! ¡Ve, y agárralo!” Él iba y lo agarraba. Yo dije: “El diablo es el zorrillo más grande que conozco. Cuando oigo a la gente decir: ‘¡Eso es correcto, amén!’, entonces lo tenemos acorralado en el árbol, hermano; lo agarraremos muy pronto. No–no le prestes atención”. Sí, sí, eso es correcto. Tenemos... ¡Amén!
174Yo dije: “Mira, yo te escuché la otra noche cuando Charles Nolan dio ese cuadrangular”. Yo no vivo muy lejos del parque (yo dije...), no más de unas cinco cuadras. Dije: “Yo no había oído un ruido tan tremendo en toda mi vida”.
175Él dijo: “¡Oh, Billy, deberías haber estado allí!” Dijo: “Había tres hombres en base. Y, tú conoces a Charles, fuiste a la escuela con él”. Yo dije: “Seguro que sí”. Dijo: “Él dio un cuadrangular”. Dijo: “Y, ¡oye, déjame decirte, tú deberías haberlos visto a ellos barrerse en la base!”
176Yo dije: “¡Uds. ‘impíos rodadores’ allá! Yo ni siquiera podía dormir por causa de Uds., ‘impíos rodadores’”. Dije: “Si nosotros somos ‘santos rodadores’, entonces Uds. son ‘impíos rodadores’. ¿Ve?” Yo dije que... Dije: “No sería un buen fanático del béisbol si uno se sentara allí y oyera que alguien dijera: ‘Oh, sí, yo veo que dio un cuadrangular’”. Dije: “Tú dirías que él no estaba muy entusiasmado. Uds. están tumbándose los sombreros de paja de las cabezas unos a otros, y manoteándose unos a otros, y estremeciéndose, y todo de esa manera”. Yo dije: “Cuando el predicador llega al púlpito y da uno de esos cuadrangulares, y ve a esos santos abrir el camino, y ven los cielos delante de ellos, ellos gritan: ‘¡Gloria, gloria; ya lo veo; ya lo veo! ¡Aleluya!, ¡aleluya!’” Yo dije: “Ellos sencillamente empezaron a subir el Camino del Rey, eso es todo”.
177Allí está. ¿Ven? Sí. Oh, sí, ellos—ellos... Es extraño cómo a ellos se les pasa por alto, pero me imagino que debe ser de esa manera. Todo eso es ordenado por Dios, y me imagino que Él... Así es como debe ser.
178Ahora, ¿cómo es que un doctor descubre qué clase de medicina usar en una persona? Sí, ellos tienen temor del Nuevo Nacimiento. ¿Saben qué? La razón que tienen temor del Nuevo Nacimiento es porque... Escuchen, perdónenme mis hermanas, ¿quieren? Yo soy... Yo—yo... Esta es una audiencia mixta, pero Uds. escuchen a su doctor; yo—yo soy su hermano. Cualquier nacimiento es un desorden, no me importa dónde sea. Si es en la pocilga, en el patio de la granja, o si es en el cuarto de hospital decorado en rosado, es un desorden. Y el Nuevo Nacimiento también lo es. Les hará chillar, llorar a gritos, y les lavará toda esa pintura de la cara. Hará cosas por Uds. que no pensaban que harían. Uds. se comportarán como nunca pensaron que lo harían. Es un desorden.
179Pero saben, antes que puedan nacer, Uds. tienen que morir, y a algunas personas les cuesta mucho morir. Ellos patean, y lloran a gritos, y gritan y hacen un alboroto. Pero “si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo”. Si Uds. quieren producir fruto, mueran a sí mismos y a su propia teología hecha por el hombre, y nazcan de nuevo del Espíritu y la resurrección. Correcto. Desháganse de ese viejo espíritu de egoísmo y sequedad que está dentro de Uds. Cobren nueva Vida. Es asqueroso.
180A menos que un grano de maíz caiga en la tierra y se pudra, a menos que un hombre se pudra a su propia teología, a menos que se pudran a la teología metodista, a menos que se pudran a la teología bautista, a menos que se pudran a la teología pentecostal... Hasta que Uds. se pudran a esas cosas y se rindan en las manos de Dios, entonces el viejo hombre morirá, y el nuevo hombre nacerá, Cristo Jesús se levantará (¡gloria!), en el poder y la resurrección de Cristo, y la Vida que estaba en Cristo estará en Uds., y: “Estas señales seguirán a los que creen”. Ese es el problema, sí, allí es en dónde está.
181¿Cómo obtienen la medicina? ¿Saben Uds. cómo obtienen la medicina? Ellos toman a un conejillo de indias, y elaboran alguna clase de cosa, medicina, y piensan que eso debería hacer una cierta cosa, y la inyectan en un conejillo de indias. Y si sobrevive, se la suministran a uno. Uds. saben, no todos están hechos como un conejillo de indias. Uds. saben, algunas veces la medicina los matará. Ha habido igual cantidad de matados con penicilina que los que han sido sanados o ayudados. Así que, Uds. saben, no todos están hechos iguales. Así que, ayudará a unos y matará a otros, porque no todos los hombres están hechos como los conejillos de indias. Pero Uds. saben, ayudará a unos y matará a otros. Pero hay una cosa cierta, y es que la toxina de Dios no le hará daño a nadie, sino que curará a todos. Eso es correcto. Porque Él dijo: “Quienquiera...” No los matará; los sanará. ¡Oh!, sanará a los quebrantados de corazón, levantará esas manos débiles para que tengan gozo.
182Tomen por ejemplo a la pequeña lavandera que es tan tímida que ni siquiera sabe hablar con el agente de seguros que llega a la puerta; pero dejen que ella sea llena con el Espíritu Santo, y entonces puede dar un testimonio que sacudirá los tejamaniles del techo de la casa. ¡Ella tiene algo! ¡Algo le ha sucedido! Ella ha nacido del Espíritu de Dios.
183Tomen por ejemplo a la prostituta más vil que jamás haya caminado por la calle, que ni siquiera los perros la mirarían. Correcto. Déjenla que venga y que Dios la limpie, y ella será una influencia para cualquier vecindario. Correcto. Eso es lo que hace la gracia de Dios. No la blanquea con cal, sino que la lava y la hace blanca. Correcto. La hace que sea tan recta como el cañón de un rifle.
184Yo creo en una religión antigua de las partes recónditas de los bosques, sincera, que mata el pecado (sí, señor), esa que mata el pecado y a uno mismo, y que Ud. nace de nuevo del Espíritu de Dios y vive para Él. Esa es la clase que lo salva a Ud., hermano.
185Algunas veces cuando voy al estado de Kentucky... ¿Saben qué? Esos bautistas de allá del estado de Kentucky harían que algunos de nosotros pentecostales nos sintiéramos avergonzados. Ellos dicen: “Hermano Branham, ¿Ud. dijo que era bautista?” Sí; pero yo era un verdadero bautista. Nosotros no veníamos y nos dábamos la diestra de compañerismo. Hermano, nos arrodillábamos en el altar y nos golpeábamos unos a otros en la espalda hasta que entrábamos en contacto. Cuando nos levantábamos de allí, teníamos algo.
186El otro día en California yo estaba en una gran iglesia, una de nuestras grandes iglesias pentecostales, e hicimos un llamamiento al altar, y tres o cuatro personas pasaron al altar. Y tuve que rogar por cinco minutos para que alguien viniera a orar con esos pecadores. Yo estaba tan destrozado y agotado, que casi no podía permanecer de pie, por estar predicando, y dije: “¿Vendrá alguien para que ore?” Y ellos se quedaron sentados allí muy almidonados; ¡una iglesia pentecostal! Bueno, esos bautistas de allá los harían que se avergonzaran.
187En el Día de la Independencia yo estaba predicando allá en lo recóndito de la cañada donde habían caballos viejos comiendo maíz por todo el lugar, comíamos en el suelo, teníamos lavamiento de pies, Uds. saben, y parado allí predicando, predicando sobre: “Resucitaremos, aleluya, resucitaremos en aquella mañana de resurrección”. Yo dije: “Allí yace mi abuela anciana. Yo la sostuve en mis brazos, de ciento diez años de edad, cuando ella me abrazó, dijo: ‘Dios bendiga tu almita, cariño, ahora y para siempre. Te encontraré en el Cielo’”. En ese momento, mi tía anciana parada allí atrás con uno de esos grandes gorros puesto, dijo: “¡Aleluya!” Y ahí venía ella, así.
188Y un muchacho pecador parado allí con un sombrero grande de rama y cáscara de árbol en la mano, dijo: “¡Dios ten misericordia de mi alma!” Y ahí venía al altar. Antes que él llegara allí, había como veinte de esas mamás antiguas alrededor de él. Bueno, él fue salvo antes de incluso llegar al altar, hermano.
189¿Quieren saber a qué hora comimos? Como a las cuatro y media de esa tarde. Hermano, ellos se quedaban allí hasta que hacían contacto. Oh, antes eran los bautistas fríos y formales; ahora son los pentecostales fríos y formales. Eso es correcto; es la pura verdad.
190Sí, ellos le dan al conejillo de indias la noxina, o mejor dicho, la toxina, se la dan. Si sobrevive, entonces se la dan a Uds. Si no funciona… Pero Uds. saben, cuando Dios estuvo listo para probar Su Toxina, Él no se la dio a un conejillo de indias, se la suministró a Sí mismo. ¡Amén!, correcto. Dios llegó a ser carne y habitó entre nosotros para así probar la Toxina consigo mismo.
191Cualquier doctor verdaderamente bueno la probará consigo mismo antes de dársela a su paciente. Correcto. Y Dios, esa es la razón que Él tenía que llegar a ser carne. Jehová era un Espíritu; Dios es un... Dios el Padre es un Espíritu; Dios el Hijo es un Hombre en Quien habitó el Espíritu de Dios. Todos sabemos eso. Así que entonces cuando... Dios descendió y se hizo carne para que Él pudiera recibir la Toxina. Así que, en la ribera del Jordán, Él mismo recibió la inyección, la cosa más grande que alguna vez sucedió, fue cuando la tierra y el Cielo se besaron, cuando el Cordero y la Paloma se unieron. La paloma, el ave más mansa de los cielos. Dios, Jehová, se hizo a Sí mismo... recom-... Él mismo se representó en el ave del aire más mansa, la paloma. Dios, el Hijo, quién fue Jesucristo, se representó a Sí mismo en el animal más manso.
192Un cordero y una paloma, ambos son de la misma naturaleza. ¿Qué si esa paloma se hubiera posado en un lobo? Él diría: “Los días de los milagros ya pasaron”. La paloma hubiera volado de él. Seguro. La primera vez que el lobo resoplara... Uds. saben uno de esos grandes temperamentos, Uds. saben, que ellos tienen de esa manera: “¡Yo le digo ahorita a Ud.; Ud. no pertenece a la mía!” Oh, oh. La paloma no se queda allí. La paloma es mansa; el cordero es guiado. El cordero no tiene sino una sola cosa que ofrecer: esa es la lana.
193Yo oí a alguien decirme, dijo... una mujer dijo: “Es mi privilegio americano si yo quiero fumar cigarrillos”. Yo dije: “Esa es la pura verdad”. Dijo: “Ellos los venden”.
194Yo dije: “Esa es la pura verdad. Pero si Ud. es un cordero, Ud. renuncia a sus derechos. Pero si es un chivo, Ud. no lo hará. De alguna manera... Haga lo que Ud. quiera. ¿Ve?” Es su derecho, pero Ud. renuncia a eso por causa del Reino de Dios. Correcto. Ud. renuncia a todos sus derechos. Por causa del Reino de Dios, Ud. renuncia a ellos. Seguro que sí.
195Ahora, nos damos cuenta que Dios mismo tomó la Noxina, la Toxina. Él fue vacunado. Ellos lo observaron a Él a través de toda Su vida. Cuando le escupieron en el rostro, Él no dijo nada al respecto. Cuando le pusieron un trapo sucio sobre el rostro y lo golpearon en la cabeza, diciéndole: “Mira, si tú eres profeta, dinos quién te golpeó y te...”, Él nunca abrió Su boca. Le arrancaron puñados de barba de Su cara al grado que Él estaba sangrando. Le pusieron una corona de espinas en Su rostro. Él dijo: “Yo pudiera pedirle a Mi Padre y Él me enviaría veinte legiones de Ángeles, pero Mi Reino no es de este mundo”. ¿Ven?, la Toxina surtió efecto en el tiempo de tentación.
196Lo clavaron en la cruz y lo dejaron que tuviera sed allí y muriera, sangrara hasta que Su cuerpo humano se secara; la Toxina surtió efecto. “Él no respondió con maldición cuando le maldecían”. ¡Esa es la clase de Toxina!
197Todos allí, el mundo lo estaba observando; los discípulos lo estaban observando. Entonces lo vieron hasta que finalmente Él llegó a Su última hora, para ver si Él diría: “¡Oh, Yo estaba equivocado, estaba equivocado! ¡Bájenme de la cruz!; Yo me uniré a sus iglesias; Yo creeré su teología”. Él dijo: “En Tus manos encomiendo Mi Espíritu. ¡Padre, consumado es!” ¡Amén! ¡Oh, Dios!, la Toxina surtió efecto, hermanos, la Toxina surtió efecto.
198Luego lo enterraron. Algunos de ellos dijeron: “Este impostor dijo que Él resucitaría al tercer día. Asegurémonos”. Entonces tomaron a cien hombres, rodaron una piedra grande contra la puerta y pusieron el sello de César sobre ella. Vale más que no lo rompa. ¿Qué va a suceder? Y ahora ¿dónde está la Toxina? ¡Gloria a Dios!, en la mañana de Pascua, se probó dónde estaba. ¡Amén! Rompió el sello de César, rompió el sello de la muerte, rompió el sello del sepulcro, rompió el sello del infierno. Resucitó (¡aleluya!), triunfó sobre la muerte, el infierno, y el sepulcro. La Toxina de Dios surtió efecto.
199Había ciento veinte personas que dijeron: “Yo también quiero ser vacunado”. Yo quiero esa clase de vacuna, ¿no quieren Uds. eso? Jesús dijo: “La misma vacuna que Yo tengo, Uds. la tendrán también. Surtirá efecto en Uds. igual que surte efecto en Mí. Las obras que Yo hago, Uds. harán también si son vacunados con esta Toxina con la que Yo estoy vacunado”. Bueno, si... Uds. dicen: “Eso es incorrecto”. Oh, esperen, no lo está. Dos vinieron a Él, dijo: “Señor, permite que mi... uno de mis hijos se siente a Tu derecha, y el otro a la izquierda”. Él dijo: “¿Podéis beber la copa que Yo bebo? ¿Podéis ser bautizados con el bautismo con que Yo soy bautizado?” Dijeron: “Sí”. En otras palabras: “¿Vacunados con la vacuna con que Yo soy vacunado?” Dijeron: “Sí”. Dijo: “Uds. lo serán, pero el sentaros a Mi derecha y a Mi izquierda, no es Mío darlo. Eso pertenece al Padre dar eso”. Dijo: “Pero Uds. serán vacunados (en otras palabras), recibirán la misma que Yo he recibido”.
200Miren, ¿no les gustaría recibir esa vacuna? ¿No sería bueno el saber que en la vida Uds. pudieran vivir esa Vida? Y en la vida estas señales les seguirían. En la muerte Uds. pudieran decir: “Padre, consumado es; en Tus manos encomiendo mi Espíritu”. ¡Oh, hermanos! Luego en la mañana de resurrección (¡gloria a Dios!), con mi… y ellos estén a punto de echar tierra con la pala, pero en esa mañana de resurrección, Uds. saldrán nuevamente… Ellos vieron que surtió efecto en la hora de la muerte. Surtió efecto en la tentación; surtió efecto en el lecho de enfermedad; surtió efecto en el sepulcro; surtió efecto en el infierno; surtió efecto en la Pascua.
201Había ciento veinte que deseaban esa vacuna. Y entonces fueron al aposento alto para esperar la vacuna. ¡Amén! Jesús dijo. “Yo les enviaré el Suero tan pronto como Uds. suban allá y esperen”.
202¡Oh!, ahora empiezo a sentirme muy religioso; sinceramente me siento así. ¡Gloria! Van a llamarme un “santo rodador” de todas maneras; así que más vale que empiecen. ¿Uds. creen que los bautistas no gritan? Aquí está uno que sí grita, y lo creo. ¡Amén! ¡Sí, hermano! ¡Aleluya! Subieron al aposento alto y esperaron que llegara la vacuna. De repente vino el Suero del Cielo.
203“¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico?” Ahí vino la vacuna descendiendo, el botiquín médico para la sanidad. “Mas Él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre Él, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. ¡Aleluya! Los síntomas y... la muerte en el Calvario, envió de regreso la vacuna a la Iglesia para la comisión: “Id por todo el mundo, predicad el Evangelio. Estas señales seguirán a los que son vacunados”.
204Vino un estruendo del Cielo como un viento recio que soplaba y vacunó a ciento veinte. ¿Cómo actuaron ellos? Igual que un becerro revolcándose cuando lo marcan, tambaleándose bajo el impacto de esa vacuna. Hermano, ellos estaban tan ebrios en el Espíritu al grado que la gente pensó que estaban locos. Ellos dijeron: “Estos hombres están llenos de mosto”. Pedro dijo: “¿Llenos de mosto?” Se subió y les empezó a predicar.
205Miren, cuando menos pensaron, ellos dijeron: “Nos gustaría recibir un poco de esa vacuna”. Ellos vieron algo real. Los miembros de iglesia de corazón hambriento vieron algo real, algo que esa gente de hecho tenía, que los estaba haciendo actuar de esa manera. Vieron que ellos tenían algo, porque miraron como que estaban ebrios y sin embargo eran religiosos, y sin embargo ellos tenían señales que les seguían. Dijeron: “Bueno, miren, ¿tienen Uds. un doctor aquí? ¿Hay un doctor aquí?” Él dijo: “Sí aquí tenemos uno, el Doctor Simón Pedro. Ven, Simón Pedro, háblales de la receta”. Dijeron: “¿Qué podemos hacer para ser salvos? ¿Qué podemos hacer para recibir la vacuna?”
206Miren, Pedro dijo: “Bueno, Uds. deben tomar la hostia. Deben dar la diestra de compañerismo. Deben ser probados primero por seis meses para ver si verdaderamente surte efecto o no”. ¡Oh, Dios! Eso es teoría hecha por el hombre.
207Pedro dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados; y recibiréis el Espíritu Santo”. ¡Amén! Todo eso... dijo: “Yo les estoy dando a Uds. una receta Eterna”. El Doctor Pedro les dio una....
208El Doctor Simón Pedro, en el Día de Pentecostés nos dio una receta Eterna; no unirse de manos, no un estrechón de manos, no una rociada. Él dijo: “¡Arrepentíos!” No unirse a la iglesia, sino que dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para el perdón de los pecados, y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos (esta receta), para el que quiera venir que venga”. Eso es. 209 “¿No hay bálsamo en Galaad?” ¡Sí! “¿No hay médicos allí?” ¡Claro que sí! Correcto. “Entonces, ¿por qué está Mi pueblo tan enfermizo?” ¡Aleluya! ¿Saben Uds. cuál es el problema? Uds. consiguen a un verdadero doctor para que escriba una receta, y si se la llevan a algún farmacéutico charlatán, y él empieza a mezclar esa receta con otra cosa, él matará al paciente. Esa es la pura verdad.
210Ese es el problema. Nosotros tenemos muchos seminarios curanderos que han tratado de hacer algo más. “Únete a la iglesia; tu madre pertenece aquí. Pon tu nombre en el libro”. Hermano, no adultere esa receta; dela exactamente como ese doctor la escribió. ¡Aleluya! Y los mismos resultados vendrán, si Uds. siguen la receta. No se aparten de Ella.
211Ahora, recuerden, la receta tiene un tanto de veneno en ella, y luego tiene el antídoto suficiente como para contrarrestar ese veneno, y ese veneno... Él diagnostica su caso, y luego le da a Ud. suficiente veneno para matar el germen, y suficiente antídoto para contrarrestarlo para que no lo mate a Ud. Y si Ud. pone todo de antídoto, no le ayudará; si pone todo de veneno, lo matará. Así que, tiene que ser una receta balanceada. Y Dios, el Doctor, supo cómo dársela a Simón Pedro, y él la escribió, y dijo: “Porque para vosotros es esta receta, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.
212Ahora, Uds. dicen que Pentecostés no está correcto. ¿Cuál es el problema? ¿A qué clase de farmacia están yendo Uds.? Ese es el problema. Tenemos fiestas de baraja en la iglesia, juegos de bunco para pagarle al predicador, vendiendo gallos, cocinándolos, y vendiéndolos como a un dólar cincuenta el plato para pagarle al predicador, y él parado allá arriba hablando acerca de flores y cosas, y nunca predica el bautismo del Espíritu Santo. ¿Cuál es el problema, amigo? Esa es la razón que tenemos enfermedades; esa es la razón que tenemos gente que no cree en sanidad Divina. Es porque ellos no han recibido la receta correcta. ¡Amén!
213Reciba el bautismo del Espíritu Santo, y Ud. creerá en el poder de Dios; creerá toda Palabra que Dios dice; Ud. la acentuará con un “amén” a todo lo que Dios le dice a Ud. Y esa gente no se sentó allí y dijo: “Bueno, Simón, me supongo, me imagino que todo está bien”. Hermano, cuando ellos recibieron Eso, fueron llenos con el Espíritu Santo y empezaron a tambalearse…
214Y mire, Ud. persona católica: la bendita virgen María estaba allí. Y si Dios no le permitió a ella ir al Cielo sin que ella recibiera esa misma receta, ¿cómo va Ud. a llegar Allá con algo menos? Algunos de Uds. pentecostales fríos y almidonados, Uds. bautistas fríos y almidonados, Uds. metodistas fríos y almidonados, ¿cómo van a llegar allá con algo menos que Eso, cuando aun la madre de Jesucristo tuvo que subir allá arriba, y recibir la misma cosa, y tambalearse y actuar como si estuviera ebria? Si eso no es la Biblia, yo le pido a cualquier profesor que venga y lo refute. Que en cada ocasión en la Biblia que ellos recibieron el Espíritu Santo, actuaron exactamente de la manera que ellos actuaron allí. La receta surtirá el mismo efecto todo el tiempo. ¡Amén!
215¿Qué hora es? Oh, yo pensé que eran las siete. ¡Oh, hermano! Escuche hermano, escuche hermana: lo que el mundo necesita hoy es ver algo real. Eso es lo que ellos están buscando, ver algo real; me refiero al verdadero nacido de nuevo.
216Miren, aquella clase que fue ordenada a Vida Eterna lo verá: “Mis ovejas oyen Mi Voz”. Exactamente, correcto.
217Uds. dicen: “Bueno, sí, nosotros somos presbiterianos, mira...” o “nosotros somos bautistas, nosotros...” A mí no me importa lo que Uds. sean, si Uds. oyen la verdadera Voz de Dios, y la verdadera Voz de Dios hizo a esa gente actuar así, y hacer eso, y tener un ministerio así, el mismo poder de Dios hará la misma cosa hoy si Uds. lo tienen. Correcto. Si Uds. lo recibieran, actuará en Uds. como actuó en ellos. Claro que sí. Pedro dijo: “Esta receta es para todas las generaciones”. Así que Uds. que están haciendo un montón de dogmas hechos por el hombre y los llaman doctrina, los llaman credos, credos de iglesias, credos presbiterianos, metodistas, bautistas, e incluso pentecostales… ¿Qué les pasa a Uds.? ¡Tomen la receta de Dios!
218Es por eso que los niños están enfermos: ellos todavía no han surtido la receta. Dios tiene bastante Bálsamo, miren, no se preocupen por eso. Uds. sólo obedezcan la receta y vean qué sucede. ¡Arrepiéntanse, y vean si el Espíritu Santo no viene! ¡Hagan como Dios dijo que lo hicieran, y vean si el Espíritu Santo no viene! ¡Vean si no surte el mismo efecto!
219¿Cuál es el problema hoy, amigo? Verdaderamente tenemos que tenerlo. Eso es lo que Dios dijo: algo real. Mientras yo estoy hablando acerca de lo real, permítanme terminar. ¿Me darán cinco minutos más?
220A mí me gusta cazar. Sencillamente me gusta mucho cazar, sólo para poder ver las puestas del sol, y para estar en los bosques. Como todos Uds. saben, mi madre es mestiza. La madre de mi madre proviene de la reserva india, y recibe una pensión. ¿Ven? Así que nosotros... Mi conversión nunca sacó eso de mí, el amor por los bosques. Los Hombres Cristianos de Negocio del Evangelio Completo me llevaron al “Río sin retorno” y me han llevado alrededor del mundo. Yo cazo en África, en Asia, en las montañas.
221Bud Branham, de La Posada Del Sendero Lluvioso en Anchorage, él es mi primo. ¿Ven? Y dieciséis aviones van para la caza de oso pardo, ovejas, y demás. Uds. hermanos cazadores y demás, si deciden ir allá, déjenme escribirle a él para que les cueste más barato. ¿Ven? Así que, y... Y—y yo puedo ir allá y llevar a cabo reuniones. Y ellos me llevan gratis, porque yo no tengo dinero. Así que... Y de esa manera... La razón que yo no tengo que tener dinero, es porque si el Señor me quiere enviar a África, Él dirá: “Hermano Branham...” Alguien vendrá y dirá: “El Señor me dijo que le diera esto”. Yo digo: “Gracias, Señor”. Yo lo sabía. ¿Ven?, y ahí voy.
222¿Ven?, yo no tengo que rogar por nada; si el Señor no quiere que vaya, entonces Él me mantiene aquí. ¿Ven? Sólo... Esa es la manera de vivir. A mí me gusta vivir de esa manera. Lo que Él dice está bien. Yo no tengo nada, no quiero nada. Así que, yo sólo quiero Su gracia, eso es todo.
223Yo solía cazar en los bosques del norte. Yo tenía un compañero de caza allá y Uds.... Todos Uds. hermanos que cazan saben lo que es un buen compañero de caza. Uds. se conocen uno al otro. Él era uno de los cazadores más finos y uno de los más certeros tiradores que yo he visto. Uno no tenía que preocuparse por él. Algunas veces uno lleva a un chee-chocker a los bosques, y uno tiene que... Chee-chocker, eso significa: “novato”. Es una palabra india. Pero uno lo lleva a él a los bosques, y sencillamente tiene que estar pendiente de él, o se pierde. Pero uno no tenía que preocuparse por Burt. Él sabía en dónde estaba; él era medio indio.
224Así que él era un hombre fino, pero era el más malo que yo haya visto en mi vida. Él era… [Espacio en blanco en la cinta–Ed.]... el hombre de corazón más cruel. Él mataba pequeños cervatos sólo para hacerme sentir mal. Ahora, yo no pienso que es malo matar un cervato. Si la conservación de bosques le dice a Ud. que puede matar un cervato, está bien. Abraham mató un becerro y lo ofreció a Dios. Así que en cuanto a que es cervato está bien, pero no sólo por ser malo. No es—no es lo que Ud. hace; es la manera como lo hace. Así que algunas veces no es lo que Ud. dice, sino la manera como lo dice.
225Y así que entonces este—este cervato... Él veía esos pequeños cervatos, y sabía, yo siendo un ministro, Uds. saben... él mataba esos animalitos, ocho o diez de ellos al año, sólo para hacerme sentir mal. Y yo dije: “Burt, tú eres uno de los amigos más finos, y me gusta cazar contigo porque eres un buen hombre; pero, ¡eres tan cruel!” Él dijo: “¿Me llamas cruel?” Yo dije: “Tú eres más que eso. ¡Eres malvado!” Y él dijo: “¡Aaah!, predicador, déjate de cosas”, dijo, “¡tú eres un cobarde como los demás predicadores!” Yo dije: “Yo no soy un cobarde”. Dije: “Pero mira, ellos... Yo soy un cazador”. Y dije: “Yo—yo no... yo no soy un asesino; soy un cazador”. Y él dijo. “¡Aaah, déjate de cosas, Billy!”
226Un año, estando allá, él dijo... Fui allá y había llegado un poquito tarde, la temporada se había abierto hacía dos semanas. ¡Y oh!, si alguien alguna vez ha cazado en los bosques del norte, esos de colas blancas, ¡oh, hermanos, dicen que Houdini es un escapista!, ellos... y... Él es–él es un principiante en comparación a ellos, cuando se les ha disparado un par de veces. Y ellos son así—así de rápidos. [El Hermano Branham truena sus dedos para ilustrarlo– Ed.] Y algunas veces uno no puede ver más allá de veinte pies de distancia en esos bosques allá en Maine donde uno... Más le—le vale que sepa dónde Ud. está o nunca regresará; por cientos de millas sólo está plano, y uno cae en el pantano, y es diez veces más profundo que su tamaño. Y—y es sencillamente una cacería peligrosa. Si Ud. no es un verdadero hombre del bosque, no vaya allí a menos que tenga a alguien con Ud.
227Así que, estábamos allá cazando y nosotros... Y antes que saliéramos... Mi esposa estaba conmigo, y ella se quedó en la posada en el campamento, y había como unas veinte mujeres allá. Así que Burt y yo siempre íbamos al otro lado de la montaña, y sabíamos dónde estábamos y estábamos cazando. Y él dijo: “Yo tengo algo, Billy”. Yo dije: “¿Qué es, Burt?”
228Él se metió la mano en el bolsillo y tenía un pequeño silbato. Él lo soplaba, y sonaba como un pequeño cervato llorando (ese es un venadito, Uds. saben), llamando a su mamá. Y oh, yo dije: “Burt, ¡tú no serías tanto así de cruel! Tú harías... ¿Harías tú eso, de llamar a la cierva con ese llamado de cervato?” Él dijo. “¡Aaah, déjate de cosas!” Yo verdaderamente no pensé que él lo haría, honestamente.
229Cazamos. Había como unas seis pulgadas de nieve en el suelo, un buen clima para cazar, para seguir huellas. Cazamos hasta mediodía, y no encontramos nada, ni siquiera una huella. Ellos estaban... Esos venados se alimentan en la noche, y luego en el día se meten debajo de los matorrales y demás; uno no puede moverlos. Y así que, ellos no se mueven hasta que se hace de noche otra vez, a menos que Ud. por casualidad pise a uno y lo saque. Así que entonces, cazamos como hasta las once, once y media.
230Y nosotros siempre cargábamos un—un termo lleno de chocolate caliente, y quizás un emparedado. Y subíamos tan lejos como podíamos, luego a mediodía comíamos, luego nos separábamos, y él se iba en una dirección y yo me iba en otra dirección. Y regresábamos al... campamento por esa noche. Llegábamos quizás a las diez u once de la noche. Así que entonces… Él…
231Habíamos llegado a un pequeño claro como del tamaño de este auditorio aquí. Y él como que... Él estaba enfrente de mí y se agachó así. “Se agachó”, me imagino que eso se entiende bien aquí, ¿no es así? Hay suficientes “kentukianos” aquí que saben lo que quiero decir cuando digo: se agachó. Así que, como que se inclinó, mejor dicho. Y él metió la mano en su bolsillo así, e iba a sacar el... iba a sacar su... Yo pensé que él iba a sacar su emparedado. Y cuando lo hizo, él sacó ese pequeño silbato. Yo lo miré y le dije: “¡Oh, debería darte vergüenza, Burt!”
232Él lo sopló y sonó exactamente como un pequeño cervato llamando a su madre. Y cuando lo sopló, yo miré a lo largo del lugar, y una cierva enorme se paró. Y él tenía ojos como de una lagartija. Y me miró con esos ojos como de lagartija, así, y yo dije: “¡Oh, tú no harías eso, Burt!” Dije: “Ella... ¡Esa es una madre, hermano!” Dije: “Esa es una madre. Ella piensa que ése es su cervato”. Él dijo: “¡Oh, déjate de cosas, predicador!” Se movió sigilosamente con su rifle. Yo pensé: “¡Oh, Dios!”
233Y él lo sopló otra vez. Yo podía ver esos grandes ojos y esas grandes orejas paradas de esa manera, la cierva, la madre venado. Ella probablemente tenía cervatos, ¿ven Uds.? Así que, su cervato estaba en dificultad. Ella estaba escuchando con esas grandes orejas paradas. Y así que, él lo sopló de nuevo. 234 Ahora, eso es muy fuera de lo común para esa hora del día, las once del día. Así que, ella salió a este claro. Miren, eso es muy fuera de lo común, si alguien caza venado. Salió directamente a ese claro... ¿Qué estaba pasando? Ella estaba buscando a su cervato. Ella estaba buscando alrededor de esa manera.
235Miren, ella no estaba jugando el papel de hipócrita. Ella tenía algo en ella; ella había nacido como una madre, y su cervato estaba en dificultades. Ella estaba buscando a ese cervato.
236En ese momento vi a Burt. Nosotros nunca cargamos una bala en el—en el cañón del rifle; esa es una norma muy mala. Así que yo lo vi agarrar su rifle calibre 30-06 y meterle una bala tipo hongo de ciento ochenta granos. Oh, él era un tirador certero… Jaló el cerrojo hacia abajo, lo levantó de esa manera, y esas líneas cruzadas de la mira telescópica estaban sobre su corazón. Yo pensé: “¡Oh, Dios!, ¿cómo puede ese hombre hacer eso? ¡Esa madre buscando a su cervato, y luego él es tan cruel así como para estallar ese precioso y fiel corazón, y sacárselo al atravesarla!” Como a la distancia de este edificio con esa... Usando esa bala poderosa que él estaba usando, pues, él le volaría completamente el corazón. Yo pensé: “¿Cómo puede él ser tan malo así, cuando esa preciosa madre, ese fiel corazón que está buscando a su cervato...? Está buscando a su cervato, y luego él volarle el corazón con el disparo”. Yo pensé: “¡Burt, tú eres perverso!”
237Y él miró hacia abajo. Lo vi agachándose así, acomodándose. ¡Oh, hermano!, yo sabía lo que iba a suceder. No podía mirar eso. Y—y el... Cuando volteé para mirar lo que él estaba haciendo, la venada miró al cazador, y ella se “espantó”. Esa–esa es una palabra de cazador. Eso significa que se asustó.
238Y ella—ella alzó la vista. Alzó esas grandes orejas de esa manera. ¿Huyó ella? No señor. Muriera o no, su cervato estaba en dificultad; ella lo estaba buscando. ¡Oh, hermanos! Ella no podía evitarlo; ella era una madre. Había nacido siendo una madre. Ella no estaba jugando el papel de hipócrita; ella era una madre. Muriera o no, ese cervato estaba en dificultades, y ella lo estaba buscando. Y pensé: “Eso de seguro debería tocar a ese hombre de corazón cruel”.
239Y lo vi apuntar con su rifle, preparándose para disparar. Le di la espalda. No lo podía mirar, sencillamente no podía soportar ver que a esa preciosa madre, ese precioso y fiel corazón... Y ella amaba tanto a su cervato, al grado que iba a hacer que le volaran el corazón. Ella lo miraba, lo miraba mientras el cazador estaba allí y sabía que eso significaba muerte para ella. Pero ella estaba buscando a su cervato.
240Yo me volteé y pensé: “¡Oh Dios!, ¡oh!, ¿cómo puede él hacerlo?, ¿cómo puede él hacerlo? ¡Oh, él es tan cruel!” Y yo estaba parado detrás de un pequeño abeto. Pensé: “¡Oh, Dios!, ¿cómo puede él hacerlo?” Y había allí una acumulación de nieve. Y pensé: “A esa madre preciosa le van a volar el corazón. Dios, yo no puedo mirar eso. ¿Cómo puede él hacerlo?”
241Me fijé que el rifle no disparó. Me volteé para ver lo que él estaba haciendo. Él estaba haciendo así, estaba temblando. Me miró, y esos ojos de lagartija habían cambiado. Grandes lágrimas estaban corriendo por sus mejillas. Él agarró ese rifle y lo arrojó en el suelo, y me agarró por las piernas del pantalón, y dijo: “Billy, ya estoy harto de esto. Guíame a ese Jesús del que tú hablas que es tan real”.
242¿Qué sucedió? Él vio algo real. Vio algo que no era fingido; él vio algo que era genuino. Vio el amor de una madre que se paró delante de la muerte, sin importar las consecuencias. Él vio algo real, no un sermón que yo prediqué o una alabanza que la iglesia cantó. Él ahora es un diácono en la iglesia bautista.
243Él me agarró por las piernas en esa acumulación de nieve, y dijo: “Billy, yo he visto algo que es real”. Dijo: “Ya es suficiente”. Dijo: “Háblame de Él”.
244Me arrodillé en la nieve, y dije: “Burt, Dios dijo: ‘Si éstos callaran, las piedras clamarían’. ¿Lo amas tú?” Él dijo: “Yo quiero esa clase de amor para mi Dios, que esa venada tuvo para su cervato”. Y allí en esa acumulación de nieve, guié a ese cazador a Dios.
245Me pregunto esta noche: ¿A cuántos aquí les gustaría tener esa clase de amor para su Señor como el que... que... Ella... ¿Qué hizo ella? Ella desplegó algo que era real. Miren, amigos, hay tanto fingimiento hoy. No aceptemos eso. Aceptemos algo real. Es muy tarde.
246Pongámonos de pie y consagremos nuestras vidas a Dios. Todos los que quieran que Dios entre en su corazón y les dé una experiencia para ser un amador de Cristo y tener el amor por Cristo, que Uds. pudieran encararse a la muerte o a cualquier cosa, la clase de amor que esa madre venado tuvo por su cervato, levanten sus rostros y sus manos así. Inclinemos nuestros rostros.
247Sí Señor, tenemos Bálsamo. Hay Bálsamo en Galaad. Hay médicos aquí. Dios, te pido que ahora ayudes a la gente a que venga y sea vacunada, venga y sea vacunada contra el temperamento, contra la incredulidad, y estén preparados para ese gran servicio mañana. Concédelo Señor.
248Con nuestros rostros inclinados, ¿cuántos de Uds. quieren ese verdadero Espíritu Santo de Pentecostés, el amor de Dios? Ese es Pentecostés, es amor verdadero. ¿Vendrían, y se pararían alrededor del altar mientras yo oro por Uds.? Vengan, cambien su posición ahora mientras están parados, y vengan ahora aquí al frente y digan: “Yo quiero esa clase de amor, Hermano Branham. Yo quiero ese amor para mi Señor”. Dios le bendiga, Dios le bendiga. Así es. Vengan de los balcones, de cualquier lado. Vengan al frente.
249Esta pudiera ser la hora en que toda su vida... ¿Qué es—qué cosa es más grande para Uds., amigos? No importa... Si Uds. son unos miembros de iglesia, eso no importa. Uds. dirán: “Bueno, yo pertenezco a una iglesia pentecostal”. Pero si Uds. no tienen ese amor agonizante por Cristo, para desplegarlo ante el mundo para que la gente pueda ver, ¿no quieren venir?
250Uds. gente pentecostal que saben que están viviendo una vida... Uds. tienen temperamento, y tienen frustraciones, y algunas veces tienen temor, y duda. ¿Por qué no vienen aquí al frente? Ábranse paso; muéstrenle a Dios sólo al venir aquí al frente: “Lo—lo siento, Dios. Yo—yo—yo—yo quiero amor; yo quiero amor verdadero. Yo quiero amarte, Señor, como esa madre venado amó a su cervato”.
251Uds. dirán: “Pero mis vecinos, yo voy a la iglesia con ellos”. Pero, su Señor, ¿qué de Él? ¿Vendrán...? Vengan de los balcones, ¿lo harán? Hay muchos de Uds. allá arriba. Nos pararemos aquí y esperaremos.
252Uds. jóvenes estudiantes aquí de este colegio, quienes van a ser los hombres del mañana, las mujeres del mañana, ¿por qué no vienen y dedican sus vidas? No les estamos pidiendo que se unan a ninguna iglesia pentecostal. Uds. sigan siendo metodistas, lo que Uds. sean. Pero vengan y reciban esta experiencia del amor de Dios en su corazón, que es tan dulce. Y cuando vayan a su parroquia, adonde sea que Dios los guíe, jovencito, jovencita... ¿Por qué no vienen y reciben una verdadera vacuna contra el pecado?
253Algunos de Uds. estudiantes que fuman cigarrillos, ¿no les da vergüenza? Vengan aquí. Pues, Juan Wesley se hubiera volteado en el sepulcro si él lo hubiera sabido, Uds. siendo sus estudiantes. Vengan aquí al frente, ¿no vendrán? Establezcan... Verdaderamente reciban a Dios en su corazón. Vengan, ¿no vendrán? Vengan de los balcones. Todos, todos, “el que quiera”, la vacuna está disponible esta noche. Nosotros tenemos Bálsamo aquí en Galaad y aquí están los médicos, aquí mismo. Tómenlo de ellos... bautismo… todo lo demás, y crean. Nosotros los tenemos aquí. ¿No vendrán al frente? ¿No vendrán y se dedicarán de nuevo a Dios y recibirán una experiencia? Dios va a....
254Ahora, recuerden, Dios les va a preguntar: “¿Por qué Uds. no vinieron?” Antes que amanezca, si Uds. se enferman, sienten dolores en los brazos, les van subiendo por los hombros, Uds. saben lo que es eso, ¿no es así? Uds. se están muriendo. Uds. sienten que el pulso va subiendo, las manos se les ponen frías; el doctor viene rápido, dice: “Es un infarto”. La ambulancia está sonando y Uds. sienten que su vida... están apretando la almohada, y saben que van a morir, Dios va a decir: “¿Por qué no viniste?” “Bueno, Señor, yo pertenecía a la iglesia”. Eso no es de lo que Él está hablando.
255¿Por qué?, ¿por qué? ¿Por qué todavía hay enfermedad de pecado en la iglesia? ¿No hay Bálsamo para curarlo? Sí, hay Bálsamo que lo cure; hay médicos aquí. Todo está listo, ¿no vendrán? Vengan ahora mientras estamos esperando un momento. ... Salvador, Oye mi humilde clamor;
256Hazme un Cristiano, hazme un Cristiano por nacimiento, como esa venada. ¿Qué era esa venada? Ella nació madre. Ella nació para ser una madre. Vengan, nazcan para ser un Cristiano. Vengan. Uds. tendrán el mismo amor para Dios, más aun que el que esa venada tenía por el cervato. “¿Se olvidará la mujer de lo que dio a luz? Sí, ella pudiera, pero Yo no puedo olvidarme de ti”, dijo Jesús. “Tu nombre está esculpido en la palma de Mi mano”.
257¿No vendrán? Los estoy invitando. Y recuerden, en el Día del Juicio cuando se les pregunte: “¿Por qué?”, la cinta grabada de esta noche será tocada de nuevo. ... No me pases a mí de largo. Salvador....
258Venga, toda alma, toda alma que no ha entregado sus confusiones, dudas… Gente enferma, venga. Si Uds. no tienen la fe suficiente como para obedecer, ¿no vendrán ahora a obtener la cosa real en Uds. que les da fe? Uds. serán sanados mañana en la noche. ¿Por qué no vienen ahora alrededor del altar, se paran aquí, digan: “Señor, quita todas mis dudas esta noche. Quita todas mis dudas; deja que la fe tenga su...? aquí, que me hace verdaderamente saber. Dame algo, para que mañana en la noche, cuando esa línea de oración sea llamada, yo diga: ‘Señor Dios, no hay una sombra de duda en mi corazón; yo te creo, Señor’”. ... Mientras a otros estás visitando, No me pases a mí de largo. ¡Salvador, Salvador, Oye mi humilde clamor!; Mientras a otros estás visitando, Oh, no me pases a mí de largo.
259Miro sentada aquí en el rincón, una madrecita amamantando a su pequeño—amamantando a su bebecito en su regazo… Si alguien viniera esta noche y le dijera a esa madrecita: “¡Te mato a ti o al bebé!”, ¿quién moriría? La madre; seguro que sí. ¿Por qué? Es de ella. Él estuvo debajo de su corazón por nueve meses; es de ella.
260¿Porqué no se recuesta Ud. debajo del corazón de Él ahora, y le entrega su vida Él? Él murió por Ud., para que Ud. pudiera ser salvo. Miren, esa madre pudiera, si algo le sucediera a ella, ella pudiera olvidar a su bebé; la Biblia así lo dice. “Pero Yo nunca me olvidaré de ti”, dijo Él. “Sus nombres están esculpidos en las palmas de Mis manos”. ¿No vendrán ahora? Esta es la... como un servicio de consagración. Vengan ahora. Una vez más, para que así yo esté seguro que los llamé a todos.
261Ahora, recuerden, Uds. gente católica... Uds. dirán: “Hermano Branham, yo soy católico”. A mí no me importa. Un católico puede ser salvo, igual que cualquiera. “Yo soy bautista”. Muy bien. “Bueno, yo soy pentecostal”. Un pentecostal puede ser salvo, igual que cualquier otro pudiera ser. Pero si Uds. no han recibido....
262“No...” Escuchen: “Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, nada soy”. Ese es el pentecostal, hablar en lenguas humanas y angélicas, ambas, lenguas desconocidas y lenguas conocidas. Ahora, Uds. metodistas: “Si...” y bautistas y católicos: “Si entendiese todos los misterios de Dios y pudiera explicar toda la Biblia, saberla toda, que mi teología fuera suprema, y no tengo esa clase de Amor, nada soy. Si repartiese todos mis bienes a los pobres, si entregase mi cuerpo para ser quemado como un sacrificio, fe para mover montañas, si yo pudiera hacer eso y no tengo Amor, nada soy. Cesarán las lenguas. Las profecías se acabarán. La ciencia se acabará, pero cuando el Amor viene permanece para siempre”. Querido Cordero moribundo, Tu preciosa Sangre, nunca perderá Su poder, Hasta que toda la Iglesia redimida de Dios Sea salva para no pecar más. ¡Escuchen! Desde que por fe yo vi ese torrente Que Tus heridas fluyentes suplen, Amor redentor ha sido mi tema, Y lo será hasta que muera. Entonces en una alabanza más sublime y dulce, Yo cantaré de Tu poder para salvar, Cuando esta pobre lengua tartamuda, ceceante, Yazca silente en el sepulcro.
263Déjame vivir en Ti con toda onza de mi fuerza, de mi cuerpo y todo lo que soy, para expresar el amor de Jesucristo que ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo.
264Miren, toda persona aquí, Uds. alrededor del altar, cualquiera que sea su problema, confiésenlo a Dios: “Yo tengo temperamento. Yo tengo hábitos. Yo estoy avergonzado de mi vida. Yo he hecho esto, eso, o lo otro”. Voy a orar por Uds.; quiero que todos sean reverentes.
265Nuestro Padre Celestial, estas personas han venido en base a la Palabra sencilla del Dios viviente, y en base a la historia que sucedió hace unos veinte años cuando un cazador de cruel corazón siendo malo e indiferente, aquel día allá en esa acumulación de nieve, cuando él vio a una madre venado desplegar un amor real y genuino, él vio algo real. Eso es lo que él quería. Seguramente que si Dios le pudo dar esa clase de amor a ese animal, Él se lo puede dar a un hombre. Y allí Tú le diste esa gran experiencia del Nuevo Nacimiento.
266Ahora Padre, estos están aquí parados alrededor del altar. Son mujeres, madres, padres, niños. Dios, ellos están parados aquí esperando recibir ese amor. Que ellos no vengan aquí en vano, sino que estén tan determinados que van a ser vacunados contra sus egos, sus pensamientos, sus–sus–sus confusiones, sus temperamentos, a tal grado que el Espíritu Santo caiga sobre ellos, Señor, como un viento recio que sopla. Concédelo Señor. Yo los encomiendo a Ti en el Nombre de Jesucristo.
267Ahora bien, quiero que Uds. clérigos vengan aquí al frente conmigo... Ahí vienen ministros aquí al frente para arrodillarse y orar.
268Ahora, si todos en la audiencia… quiero que inclinen sus rostros mientras le pido a nuestro hermano... que nos dirija en oración. 269 Los encomiendo a Jesucristo, el Hijo de Dios, para que reciban el deseo de su corazón por el cual vinieron. Mientras oramos.