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~ NO TEMAIS ~
1Es grandioso estar de nuevo en la congregación del Señor esta noche, este sábado en la noche, cuando tanta maldad está aconteciendo. Siempre el sábado en la noche es una noche en la que satanás toma control. Pero el ver gente que todavía ama al Señor lo suficiente como para venir y servirle, eso es extraordinario. Yo ciertamente aprecio eso, aprecio la bondad de Uds. Y.... Miren, mañana en la mañana, miren, todos Uds. visitantes que están aquí... vayan a algunas de esas finas iglesias. Ellas están aquí, representando esta reunión. Y si Uds. están visitando aquí, bueno, escojan la iglesia de su gusto. Hay varias denominaciones diferentes, y–y sólo vayan y tomen su lugar en la escuela dominical. Estarán muy contentos de estar allí con ellos.
2Y entonces mañana en la tarde, creo que a las dos empezaremos los servicios. Y creo que primero dijeron que a las tres, pero ellos saben que soy un predicador que predico muy largo, así que, creo que se asustaron y lo pusieron para más temprano para que pudieran asistir a la iglesia mañana en la noche. Así que vengan a los dos, mañana en la tarde. Y luego trataremos de dejarlos salir a tiempo para que Uds. puedan ir a casa y tener su... ¿Qué es aquí? ¿Es cena aquí, o comida? ¿Eh? Yo–yo me enredo todo con eso. ¿Ven?, para mí sería cena. Si–si yo–si yo tuviera mi comida a esa hora del día, entonces, ¿cuándo cenaría? ¿Ven? Yo–yo–yo pierdo una comida en alguna parte. A mí–a mí me gusta decirle “cena”. Ellos dicen: “Eso está mal, Hermano Branham”. ¡Oh, no!, eso es Escritural. Uds. no toman la comida del Señor. Uds. toman la cena del Señor. Correcto. No era–no era comida, nada tocante a eso. Era la cena del Señor. Estas maneras presuntuosas que ellos tienen ahora, no cuadran con la Biblia. ¿Ven Uds.? En nuestras maneras antiguas de Kentucky, de allá de dónde yo provengo, nosotros tenemos comida, desayuno, y cena. Y así que mañana en la tarde... Algo salió mal en alguna parte, así que....
3Bueno, si yo estoy mal, yo sólo–yo sólo fui criado mal (¿ven Uds.?), me imagino. Así que es comida, desayuno, y cena en nuestra casa. Papá entraba... Desayuno, comida y cena, correcto. Yo sabía que había algo mal en alguna parte, que yo dije algo. Mi esposa dijo: “Tú puedes decir tantas cosas mal”. Y eso es correcto. Ella de seguro está correcta en eso. Algunos anuncios: si su iglesia no tiene servicios la próxima semana, estaremos allá en Ohio, con el Hermano Sullivan y ellos, en donde hemos estado tantas veces. Yo creo que es en el Auditorio Municipal, allá. Y estaremos muy contentos de que estén allí con nosotros.
4Ahora, veamos. El nombre de esa ciudad es Middletown. La quiero llamar Milltown; allí fue donde el Señor obró un gran milagro en una ocasión cuando yo estaba pastoreando la iglesia Bautista en–en Milltown. Pero es Middletown. Yo la tenía escrita como Milltown. Pero es Middletown, Ohio, y estaríamos muy contentos de que estén allá con nosotros. Y luego... Pero si su iglesia tiene servicios, miren, Uds. quédense en su puesto del deber. Creo que conozco a un predicador sentado aquí. Es el Hermano Hall, ¿no es?, ¿de allá de Tennessee? Por casualidad lo vi allí, Hermano Hall. El Señor lo bendiga. Estoy contento de verlo a Ud. allí. Y creo que sentado al lado, está uno de los hermanos que estaba en una de las entrevistas privadas esta mañana. ¿Es eso correcto? ¿El segundo allí que...? Bueno, yo lo reconozco.
5¿Ven?, tenemos entrevistas privadas. Uds. se pudieran preguntar cómo vienen ellos, pero hay como unos seiscientos en la lista de espera ahorita. No es sólo de una sola ciudad. No es sólo de una sola ciudad, esto es por todo el mundo. La gente viene de todas las partes del mundo. Y anotan su nombre con meses, y meses, y meses, de anticipación, para venir... Es gente que tiene que saber, para así continuar, lo que la Palabra del Señor les dice a ellos. Y nos reunimos con ellos y nos quedamos con ellos hasta que el Señor habla y dice lo que ellos deben hacer. Miren, Uds. dicen: “Eso es–eso es...” Bueno, ciertamente que eso es Escritural. Eso es exactamente correcto. Y... Por supuesto comprendemos que eso es un oficio profético, lo cual no reclamo ser algún profeta del Señor. Pero sin embargo, El me ha permitido saber cosas, y me dice cosas para decírselas a Sus hijos, para ayudarlos. El todavía no me ha fallado.
6Por ejemplo, este hombre sentado aquí esta mañana. Ellos llegan a un lugar... Y también otros están aquí; ellos... A algunos de ellos se les escribe y reciben invitaciones para que cuando estemos cerca de una ciudad; bueno, entonces traen estas invitaciones y el secretario de campañas las tiene que aceptar porque les hemos hecho una promesa. Y los vemos durante el día. Y esa es la razón que cuando llego a los servicios en la noche, ya habiendo tenido tantas visiones, casi lo mata a uno. Y Uds. le pueden preguntar a cualquiera de ellos que está en las reuniones, que ha estado en esas entrevistas privadas. Cómo el Espíritu Santo viene y expone cosas que nadie sabe sino solo Dios. Cosas... Le dice a las personas de su pasado cuando ellas eran niñitas. Y eso es–eso es diferente a lo que es aquí en la plataforma. Aquí en la plataforma, es sólo... Uno sólo ve algo, y lo habla, y sigue adelante, porque tiene que atender al que sigue. Pero de esta manera, cuando uno tiene quizás dos o tres en un día, durante todo un día, entonces uno sólo se puede quedar allí hasta que el Espíritu Santo revela toda la cosa. Ellos no tienen que decir una sola palabra. El mismo se las dice: lo que ellos han hecho, en qué clase de problema ellos están, lo que deberían hacer, y les dice de su vida pasada, les dice lo que se ha hecho, y demás.
7¿Cuántos han estado en esas entrevistas y saben que es verdad?, levanten sus manos, los que han estado... Sí, hay varios de ellos aquí (este hombre levantó su mano, y otros), desde que hemos estado aquí. Regresa hasta la niñez y los trae hasta ahorita, les dice en dónde Uds. cometieron sus errores y lo que.... Eso es si Uds. son sinceros delante del Señor, y si El me lo da. Miren, esa es la única manera que yo lo puedo hacer. Yo no lo controlo. El me controla. ¿Ven? Depende de Uds. que lo crean. Pero hay muchas ocasiones en que la gente se mete en problemas serios. Sabemos que lo primordial, si la Palabra de Dios lo concluye, es quedarse allí mismo con la Palabra de Dios, porque esa es la Palabra de Dios.
8Pero miren, ¿qué si Uds. han cometido algún error en la vida, o cometido algo, o no saben qué hacer, y luego Uds. no saben cuál es la voluntad del Señor? ¿Ven? Entonces Uds. tienen derecho de venir y preguntarle. ¿Recuerdan que en una ocasión en la Biblia hubo... creo que era el hijo de Isaí que había perdido... Isaí había perdido algunas mulas, se habían desaparecido? Y ellos dijeron: “Iríamos a ver el vidente, si tuviéramos un presente que darle”. Y ellos fueron sinceros en eso. “Y él nos diría en dónde encontrarlas”. Y luego nos damos cuenta que el vidente los encontró en el camino y les dijo que las mulas ya habían regresado a casa. Y él fue a ungir a David para ser el rey.
9Y hay tantos lugares en la Biblia, cuando ellos subieron delante de los siervos del Señor para pedir consejo. Bueno, miren, yo les quiero preguntar algo. Qué de Uds., cuando se meten en problemas, ¿no van a su pastor? ¿Es correcto eso? Uds. deberían ir. Si Uds. se meten en problemas, Uds. deberían ir a su hermano y decirle, decirle: “Hermano, yo–yo hice algo mal. Yo–yo no debería haber hecho eso. Yo–yo le pido que me ayude ahora a orar con fervor hasta que yo–yo venza esta cosa, o que me ayude en mis problemas”. ¿No es esa la manera Escritural de hacerlo? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Bueno, para eso él es su pastor; él es su pastor; él es el que les da el alimento a Uds. para–para que coman. Y él sabe cómo alimentar sus ovejas, pues Dios lo ha hecho... el Espíritu Santo lo ha hecho supervisor sobre la manada para vigilarla y cuidar de ella. Y para eso él está allí.
10Bueno, la misma cosa... ¿Ven? Yo no soy un predicador; Uds. saben eso. Yo sólo... Yo no tengo la educación suficiente para ser un predicador. Pero el Señor... Me gusta decirle a la gente lo que sé tocante a El. Y luego... Pero mi don en Dios es algo diferente. Yo estoy mirando sentado enfrente de mí, a otro que estaba en la reunión esta mañana, en una de las reuniones: un hermano Bautista, su esposa es una Metodista. Este hermano Bautista tuvo mucha dificultad en renunciar a los cigarrillos. Así que él continuaba viniendo, continuaba aferrándose, y persistiendo. Y– y es un hombre fino. Yo no digo eso porque él está sentado aquí; por casualidad lo vi a él y a su esposa. Y así que finalmente un día, mientras él estaba allá en Jeffersonville, esperando en una de esas entrevistas privadas, el Espíritu Santo vino allí y reveló toda la cosa y condenó los cigarrillos por los que él había orado y tratado de deshacerse. Desde ese momento Ud. nunca ha tocado uno, ¿es correcto eso, Hermano Artez? O, ¿cuál es su apellido? Arnette. El es de alguna parte de por aquí del sur. Colombia, Carolina del Sur. Y ha estado así desde ese entonces, ¿no es así? Sí, es... Eso es correcto. Y ahora, esta mañana él había esperado y tenía otra entrevista sobre algo que él no sabía qué hacer. Sólo fíjense bien y vean lo que el Señor dijo.
11Antes que él viniera, su esposa tuvo un sueño de lo que... Ella soñó, y antes que ellos aun vinieran o dijeran algo, yo les dije a los hermanos lo que ella me iba a decir tocante al sueño, y lo que era la interpretación antes que ellos llegaran allí (¿no es eso correcto?), antes de que aun sucediera les dije lo que sucedería y lo que el sueño significaba. Nosotros... Hace tiempo yo estaba en una reunión. Y yo era... Yo creo en santidad chapada a la antigua. Y yo creo en–en decir exactamente lo que la Biblia dice. Decirlo, eso es todo. No importa si lastima, que lastime...?... Si yo hiciera eso con el fin de ser malo, entonces yo debería ir al altar y enmendarme. Pero lo hago en amor.
12Si Uds. ven a su niño haciendo algo, que se pudiera matar con eso, ¿no ayudarían a ese niño? Si Uds. le tuvieran que dar una pequeña “estimulación posterior de protoplasma”, Uds. saben, darle una buena tunda, es–es mejor que Uds. hagan eso, que dejar que su niño se mate, ¿no creen Uds. así? Bueno, seguro que sí, si Uds. verdaderamente lo tuvieran que corregir y darle una tunda para hacerlo que se comporte bien. Bueno, de esa manera Dios lo hace con nosotros. Y aquí está Su azote, el Evangelio. Es más cortante que toda espada de dos filos, verdaderamente cortante. Y si un siervo es llamado de Dios, él no comprometerá una sola palabra. Me encontré con un cierto ministro no hace mucho, un hombre muy sobresaliente, un Doctor de Divinidad. El dijo: “Hermano Branham: sus reuniones deberían estar en los grandes ‘centros vitales’”. Dijo: “Ud. debería ir a los lugares como a la Ciudad de Nueva York y–y a los grandes lugares importantes como ese”. Y dijo: “Nosotros tenemos nuestros propios aviones y (esa cierta iglesia denominacional)”, y dijo, “lo llevaríamos alrededor del mundo sólo yendo a los lugares importantes y los ‘centros vitales’”. Dijo: “Ese ministerio debería ser dado a conocer a todos”. Y él dijo: “Sólo hay una sola cosa que le quiero pedir a Ud. que haga”. Dijo: “Es sólo un par de cosas que Ud. predica, si sólo se olvida de eso, y las pone a un lado”.
13Y lo miré, y lo llamé por su nombre. Tengo temor de decirlo, porque muchos de Uds. lo conocen. Y yo dije: “Doctor: estoy sorprendido que un hombre de su calibre, un siervo de Cristo, le pida a otro siervo de Cristo que comprometa la Palabra de Dios”. Correcto. Yo dije: “Estoy sorprendido que Ud. diga eso”. El dijo: “Bueno, nosotros pensamos que Ud. está errado en su propio concepto”. Yo dije: “Entonces corríjame por la Escritura”. Esa es la manera que es. Yo dije: “Entonces, ¡corríjame!” ¿Ven? Y yo dije: “Yo no comprometeré la Palabra de Dios. No, señor”. Yo dije: “Yo–yo...” Y yo dije: “Y aparte de eso....” El dijo: “Bueno, ¿qué es lo que Ud. hace, Hermano Branham? Ud. se mete con un montón de gente que sólo son grupitos aquí y allá”. Yo dije: “Escuche: Dios, cuando vino Jesús, El nunca fue a los ‘centros vitales’. El fue a los elegidos. Mi ministerio es para los elegidos”. Yo dije: “Lo que yo hago, soy guiado a hacer. Y a mí no me importa tocante a los ‘centros vitales’. Yo voy adónde el Señor me guíe”.
14¿Qué si yo tuviera grandes programas y tuviera que tener tantos miles de dólares cada día? ¿Qué haría yo? Yo no me impondría esa preocupación. Estoy contento que el Señor... El supo de no poner eso sobre mí. Yo no tengo el suficiente poder mental para encargarme de eso. Yo dije: “Yo–yo–yo no tendré esos programas. Yo no tengo que tener nada”. ¿Ven? Lo único que yo necesito es Su gracia. Eso es todo. Correcto. Eso es todo lo que necesito. Yo estaba parado no hace mucho, observando un grande y hermoso edificio que había sido construido. Y estaba parado allí y mi corazón lloró. Y yo pensé: “¡Oh, mi Señor!” Y yo fui allá, y miré; yo vi algo que algunos hermanos habían hecho. Y miré allí y vi esas grandes cosas. Y me quedé allí y... Verdaderamente lo confesaré. (Es gente maravillosa, sí, señor, verdaderos siervos de Cristo). Y yo pensé: “¡Qué cosa!, ¿no es maravilloso Señor? Pero, ¿qué es lo que pasa conmigo?” ¿Ven? Y yo dije: “Quizás no se puede confiar en mí”. En ese momento yo oí una Voz que dijo: “Pero Yo soy tu Porción”. Yo dije: “Gracias, Señor, yo tomaré esa parte”. “Yo soy tu Porción”. Me gusta... El quiere... El es mi Porción; eso es lo que yo quiero: que El sea mi Porción.
15Yo creo que el Señor viene pronto. Yo predico eso. Yo vivo eso. Yo quiero creer eso y quedarme con eso. Correcto. Y si Ud. predica y dice: “El Señor viene pronto”, y–y anda haciendo cosas que parece que todavía va a pasar un millón de años antes que El venga, bueno, sus propias obras condenan su testimonio. ¿Ven? Eso–eso... Si El viene pronto, preparémonos. ¡Cuán diferente es Pentecostés hoy día, de lo que solía ser! Yo estaba con los Hombres Cristianos de Negocio del Evangelio Completo, un grupo maravilloso. Esa es la única organización a la que yo pertenezco. Y no es una organización; es un organismo. Y la razón que yo pertenezco a eso, es que asisten a los hombres de negocio de todos los grupos, y–y entonces eso como que avergüenza a su pastor, porque ellos cooperan; y luego eso hace que toda la iglesia asista, y yo pueda trabajar con todos ellos. Yo–yo me paro en la brecha y digo: “Nosotros somos hermanos. Nosotros somos hermanos. No debemos tener diferencias, ni líneas de separación. Nosotros debemos ser hermanos, todos nosotros juntos”.
16Y yo estaba en Kingston, Jamaica. Y oí a algunos de los hombres de negocio ese día dando testimonio delante de esos hombres de negocio de allá: “Mi negocito sólo estaba más o menos. Y bendito sea Dios, ahora tengo tres Cadillacs, y tengo esto, eso, y lo otro”. Esa noche yo dije: “¡Oh, hermanos, cuán diferente es Pentecostés hoy día de lo que solía ser, cuando primero se derramó! Cuando primero se derramó”, yo dije, “la gente vendía lo que tenía y llegaba a ser pobre, con el fin de propagar el Evangelio”. Y yo dije: “En estos días, ellos les tratan de decir a esos hombres de negocio... Ellos tienen negocios, ellos saben qué hacer. Ellos... Eso no es tras lo que ellos van. Díganles del amor de Dios; eso es lo que ellos están tratando de encontrar, no de qué hacer para que prosperen sus negocios. Dios no promete un lecho de rosas. El... Nuestro–nuestro camino es arduo y difícil. Y si Uds. no están dispuestos a tomar ese camino, no empiecen. Porque si Uds. realmente sirven a Dios, Uds. van a andar por un camino arduo, déjenme decirles”. “Algunos por las aguas, y algunos por la inundación, otros por grandes pruebas, pero todos por la Sangre”. Correcto. De esa manera El guía a Sus hijos. Estaba allí un cierto cantante evangelista con nosotros. El dijo: “Pero, Hermano Branham”, él dijo, “esa fue una ocasión en la que–la que los discípulos cometieron un error”. Yo dije: “¿Cuál fue el error? Yo no creo que lo cometieron. Ellos eran hombres inspirados”. El dijo: “Bueno, fue cuando toda la gente vendió sus bienes y los pusieron a los pies de los apóstoles”. Dijo: “Cuando se levantó la persecución, ellos no tenían hogar adónde ir. No tenían un lugar adónde regresar”. El dijo: “Eso mostró que ellos cometieron un error”. Yo dije: “Dios no comete errores. No, señor”. El dijo: “Bueno, si ellos–si ellos hubieran tenido un hogar adónde ir....”
17Yo dije: “Eso era lo que Dios quería hacer. Ellos se dispersaron por todas partes, no tenían hogar, y propagaron el Evangelio por todo el país, porque ellos no tenían un lugar adónde ir. De esa manera Dios lo hizo”. ¡Oh, si nosotros sólo siguiéramos el liderazgo del Espíritu! ¿Ven? Entonces sería mejor, si sólo regresáramos al liderazgo del Espíritu y siguiéramos eso. Y estaríamos en una condición mucho mejor, creo yo. Miren, estamos esperando ahora que todos sanen. Anoche fue una noche gloriosa. Yo sentí el impacto del Espíritu, cómo se movió sobre la gente, y cómo Dios lidió. Miren, pastores, mis hermanos, Uds. recuerden, mucho tiempo después de que me haya ido, cuando me vaya de aquí, Uds. recuerden que habrá mujeres y hombres que habían tenido problemas por mucho tiempo, que vendrán y testificarán que se han ido.
18Anoche al dejar la plataforma, me tambaleé; no lo pude evitar. ¿Ven? Yo casi no sabía en dónde estaba. Hubo una tremenda elevación en fe. ¿Ven Uds.?, está elevándose. Miren, es una lástima que sólo nos tengamos que quedar unos cuantos días y luego partir. ¿Ven? Si esperáramos un tiempecito, si tuviéramos tiempo... Pero estamos yendo de aquí para allá por el país, a todos los lugares que podamos, tratando de entrar en la... dar todo bofetón que le podamos dar a satanás, y... para la Iglesia elegida, que ellos vean esa señal que Cristo dijo que estaría aquí antes de la Venida. Porque yo no sé a qué hora El pudiera aparecer. Y yo quiero hacer todo lo que está en mi poder. Así que oren por mí. Esa es la mejor cosa que Uds. pudieran hacer por mí, es orar por mí. Miren, como dije, yo no tengo programas para patrocinar ni nada. Y si yo los tuviera, entonces yo no pudiera estar aquí. Si yo tuviera... Muchos de los hermanos que tienen grandes programas que ellos tienen que solventar: radio de alcance mundial, y televisión, y grandes cosas como esas, a ellos–a ellos no les conviene venir a grupos pequeños de gente.
19Pero, ¿ven?, el Señor sabía que yo era, bueno, un pequeño hombre y sin educación. Así que El me permite ir allá y alcanzar a los que los otros hermanos no alcanzan, me supongo. Yo llevé a cabo una reunión recientemente en una iglesia con un cupo de veinte personas. Yo sé que era patético, pero la llevé a cabo. Pero, ¿ven?, cuando el Señor quiere que vaya a ultramar... Dirán: “¿Cómo puede pagar Ud. eso?” De alguna manera u otra alguien viene y me da el dinero para ir. Y así que... Y si yo tengo que ir a un lugar pequeño, yo no estoy bajo ninguna obligación, así que puedo ir. Así que yo sólo... Adónde El quiere que vaya, El cuida de mí. Y sólo vivo por fe, y camino por fe, y adónde El... Todo lo que El quiere que yo haga, El siempre provee un medio.
20Yo he predicado a quinientos mil a la vez. Y yo he predicado a–yo he predicado a cinco o a seis a la vez; llevé a cabo una reunión en donde diez o quince estaban sentados. Unas de las reuniones más dulces que alguna vez he tenido fueron en una–una reunión de oración en un hogar en alguna parte. Correcto. Dios puede venir a un grupo pequeño o a un grupo grande. No importa el tamaño para Dios. “Donde dos o tres están congregados, Yo estaré en sus medios”. Eso es. Ahora, antes que nos acerquemos a la Palabra, queremos acercarnos al Autor. ¿Alguno de Uds. conoce a Booth Clibborn? Miren, muchos de Uds., me imagino. William Booth Clibborn escribió esa famosa alabanza: Descendió de Su Gloria; es amigo personal mío. Y él predica el Evangelio en siete idiomas diferentes. El es muy inteligente. Es el nieto del anciano General Booth. Y él es inglés. Y–y él... Booth... Pueda que él esté sentado aquí. Así que él es un hombre tremendo, un verdadero teólogo. Y un día, entramos en una discusión sobre algo. Y así que yo dije: “Bueno, Hermano Booth, ¿cómo pudiera ser eso, siendo que esto es eso?”
21Y yo... Mire, Hermano Booth, si Ud. está aquí, no es mi intención sacar el tema otra vez. Pero él estaba atado, y no tenía lugar adónde hacerse. Así que él sólo... Lo dejé que brincara, y él brincó cayendo en su propia trampa. Uds. saben, como cuando uno le da cuerda suficiente a una vaca y ella misma se ahorca. Así que él llegó hasta el fin de la rama y no pudo regresar. Y yo dije: “¿Ahora qué, Hermano Booth?” El dijo: “¡Ud. sencillamente no conoce su Biblia!” Yo dije: “Pero conozco muy bien al Autor”. Yo dije... Eso es. Y dije: “El me enseñará el resto de ello”. Así que si no conocemos la Palabra, conozcamos muy bien al Autor. Y El no nos permitirá errar. El nos guiará de alguna manera a lo correcto. Así que hablémosle a El ahora antes que abordemos Su Palabra, mientras inclinamos nuestros rostros.
22Nuestro Padre Celestial, estamos agradecidos por la oportunidad que nos das otra vez, de este lado de la Eternidad, de presentar a Jesucristo a una audiencia que está esperando. Y ahora, yo con frecuencia he pensado cómo... qué haría yo si tuviera una– una copa, o un vaso en mi mano, y en ese vaso tuviera una sola gota de la Sangre literal de Jesús. Cómo abrazaría eso a mi pecho, y cómo surgirían las adoraciones que tendría para eso, a medida que las lágrimas correrían por mis mejillas, de que yo tuviera en mi mano una sola gota de la Sangre literal del Señor Jesús, esa Sangre que me salvó. Y allá cuando los doctores me dieron sólo tres minutos más para vivir, hace más de treinta años, me salvó y me sanó. ¡Oh, Dios!, cómo te he visto a través de los años tomar a decenas de millares de millares de gente enferma que nuestros médicos la ha desahuciado, y Tú la has hecho gente saludable y sana, para continuar su vida. Esa Sangre es lo que lo hizo. Y yo pienso cómo la sostendría en mis manos. Pero esta noche en Tu Propia Palabra, yo tengo algo más grandioso que una sola gota de la Sangre. Yo tengo la compra de esa Sangre delante de mí. El amó a Su pueblo más que lo que amó Su propia Vida. Así que El dio la Sangre de Su Vida para comprar este pueblo. Entonces, ¡Señor, cómo debería yo abordar, algo más grande que la Sangre misma, el precio de la compra de la Sangre!
23Ahora, Padre, te pido que Tú me escondas para que yo no vea hombres, ni que tema hombres, ni nada, sino que sólo predique la Palabra, la exponga sencilla y claramente. Y luego que Tú vengas después de eso, y confirmes que lo que he dicho es la verdad. Y entonces eso lo vindica como verdad, Señor. Y si yo nunca me encuentro con esta gente otra vez de este lado del Cielo, o de este lado del Juicio, entonces no tendré la sangre de ningún hombre en mis manos, Señor. Y Tú quedarás libre, porque Tú confirmaste Tu Palabra. Te pido que Tú lo concedas esta noche. Sana a los enfermos, Señor, y salva a aquellos que pueden ser salvos, a todos los que Tú has llamado. Si hay algunos de esos aquí esta noche, Señor, que antes que el mundo empezara, que por Tu gran preordinación Tú supiste que serían salvos, y esta noche, de alguna manera Tú los has llevado como rebaño dentro del lugar, que algo sea hecho esta noche que los haga reconocer a su amado Salvador, y lo reciban. Te lo pido en el Nombre de Jesús. Amén. Ahora, en la Escritura de San Mateo el capítulo 14 y el versículo 27: Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Y quiero usar esa frase de: ¡No temáis! ¡No temáis!, tres palabras para nuestro texto. [En inglés son tres palabras: “Be not afraid”–Trad.].
24Y entonces, ha de haber sido como la hora en la que el sol se estaba ocultando; fue un día largo y cansado, agotador, muchas cosas habían sucedido. Y puedo ver los grandes músculos contraerse bajo sus hombros, a medida que sacaba esa barca de la orilla arenosa del mar de Galilea y la empujaba dentro del agua. El musculoso y fuerte pescador, llamado Simón, luego caminó por la pequeña barca para ir a tomar su lugar y sentarse al lado de su hermano, Andrés, y cogió un remo. Y mientras la pequeña barca empezó a adentrarse en el agua poco a poco, se oían las voces de la gente de la ribera que estaban gritando, diciendo: “Regresen a vernos otra vez. Apreciamos mucho que nos hayan visitado”. Cómo sus corazones se han de haber llenado de emoción al saber que ellos habían hecho algo que era bueno. A todos nosotros nos gusta oír eso, ¡oh, a todos! Algunas veces al salir de una reunión, la gente está llorando y....
25Cuando estaba partiendo de Suráfrica, recientemente, había como diez mil en el aeropuerto. Y estaban allí, parados allí, derramando lágrimas y llorando, gimiendo, gritando: “Regrese y háblenos otra vez tocante a Jesús”. ¿Ven Uds.? ¡Tantas cosas grandes! Y el doctorcito que había visto el milagro que se hizo en un niño bizco que subió a la plataforma, tan bizco como podía estar... Antes que llegara a mí, sus ojos se enderezaron...?... y lo bajaron de la plataforma, y un doctor inglés regresó a la... que estaba sentado allá atrás. Y él vino, dijo: “¿Qué le hizo Ud. a ese niño? ¿Lo hipnotizó?” Yo dije: “¿Que lo hipnoticé?” Yo dije: “¿Y ellos le dieron a Ud. su título para practicar medicina, y Ud. no sabe más tocante al hipnotismo que eso?” Y él dijo: “Yo puse al niño en la plataforma; él estaba bizco. Y ahí está él con sus ojos enderezados”. Dijo: “Algo sucedió entre aquí y allá”. Yo dije: “El se encontró con Jesús”. ¿Ven? Y yo dije: “Yo nunca lo toqué”. Y él dijo: “¿Lo hipnotizó Ud.?”
26Yo dije: “Seguro que no, señor”. Yo dije: “Si el hipnotismo endereza ojos chuecos, ¿no deberían Uds. empezar a practicar hipnotismo?” ¿Ven Uds.? “Sería mejor que cualquier operación que Uds. pudieran hacer, si el hipnotismo lo hiciera”. Yo dije: “No, yo no hipnoticé al niño. Dios enderezó sus ojos”. El dijo: “Yo–yo sé que hay un Dios”. El dijo: “Yo sé que hay un Dios”. Dijo: “Allí–allí ese lirio...” Los lirios de ellos allá, hermanas (para que Uds. sepan, algunos de esos grandes lirios cala, miden dieciocho pulgadas de diámetro [45.72 cm.–Trad,]), amarillos y blancos, la cosa más hermosa, creciendo de una manera silvestre en la jungla. Ellos tenían grandes ramos de ellos puestos por toda la plataforma. Dijo: “Yo sé que hay un Dios, por la vida que hay en esos lirios, porque el lirio no pudiera vivir sin tener vida”. El dijo: “Pero, ¿lo bastante tangible como para hacer una operación en esos ojos?” Yo dije: “¿Quién hizo los ojos en primer lugar? ¿Ve? ¿De dónde provinieron?” Y él dijo: “Bueno....”
27Y en ese momento, el Dr. Bosworth vino y le dijo: “Se tiene que ir, señor. Ud. causará un tumulto. ¿Ve?” Dijo: “Su tiempo es valioso para nosotros, mientras la unción está sobre nuestro hermano”. Dijo... Por lo general en las reuniones, para hacerlas más efectivas, el Sr. Baxter y el Sr. Bosworth y ellos, los administradores, ellos predicaban, y yo sólo subía directo a la plataforma, llamaba la fila de oración y luego, después que se terminaba, me iba. Y... Pero ahora, por supuesto yo sólo estoy aquí solo con los hermanos, y así que yo mismo trato de predicar y hacer lo mejor posible. Así que entonces, cuando el–el doctor... Y él se lo empezó a llevar. Y él dijo–y él dijo: “¡Espere un momento!” El dijo: “Sr. Branham: ¿me quiere Ud. decir que Dios, el gran Creador, está en algún lugar entre aquí y allá?” Yo dije: “El está en todas partes”. Y él dijo: “Yo... Bueno, tiene que haber alguna fuerza tangible para enderezar los ojos de ese niño”. Y yo dije: “Fue Dios”. Y ellos se lo empezaron a llevar. Entonces el Sr. Baxter fue hacia él. El dijo: “¡Espere un momento!” El llegó hasta el–hasta el micrófono y dijo: “Yo también recibiré a Jesucristo como mi Salvador personal”.
28Y cuando estaba partiendo de Johannesburg... Esta es la verdad, Dios en el Cielo lo sabe. Y cuando estaba partiendo de Johannesburg, él saltó la cerca allá, que los separaba, corrió y me abrazó , cuando yo iba saliendo de entre la gente, y los guardias, para llegar a la línea aérea Panamericana. Cuando salí allá, ellos... él corrió allá y me abrazó y me dijo: “El Señor me ha llamado al ministerio”. No había... Empezó a hablar en lenguas abrazándome del cuello, de esa manera. Así que, era un doctor inglés. Así que, recibí noticias de él hace como unos dos o tres años, como unos dos años. De esto ha sido como unos cinco años. El tiene un gran ministerio ayudando a los enfermos y afligidos allá en Africa. Así que cuando la gente está meneando sus manos de un lado al otro diciendo: “¡Adiós, regrese otra vez!”, eso hace que su corazón se sienta muy bien. Y es algo que Uds. saben, que sienten que han logrado algo. Y esos discípulos se han de haber sentido de esa manera cuando todos ellos estaban meneando sus manos en señal de despedida: “Los veremos otra vez, y regresen otra vez a nuestra región, y–y háblennos otra vez”. Y a medida que el sol se ocultaba, y la pequeña barca navegaba, y cada uno de los pescadores en la barca tiraba de un grande remo, mientras ellos....
29Las barcas que tenían en aquellos días, tenían remos. Eran dos: uno de este lado del asiento, y el otro al otro lado. Y ellos se sentaban con esos grandes remos y sincronizaban los movimientos de los remos a medida que remaban la barca. E iban navegando surcando las aguas tranquilas. Y finalmente, dejaron de oír a la gente que estaba distante parada en la ribera, meneando sus manos en señal de despedida. Y ellos han de haber remado quizás otros quince, veinte, o treinta minutos. Y yo no sé. Ha de haber sido el joven Juan. El era el más joven del grupo, y un hombre que estaba abordo en la barca esa noche. El ha de haber parado de remar para tomar aliento, porque habían estado remando arduamente. Ellos tenían que cruzar el mar esa noche, o mejor dicho el pequeño lago. Y él se detuvo, quizás, y se peinó hacia atrás con los dedos de su mano, el cabello negro que le caía sobre los ojos, y dijo: “¡Fiuu!”, mientras tomaban aliento, y dijo: “Hermanos”, (ninguno había dicho nada por un buen rato), dijo, “yo... En primer lugar, hoy podemos todos estar seguros que no estamos siguiendo un engañador, como la gente piensa que El es”.
30Dijo: “Uds. saben, cuando ese muchachito llegó allí con esos cinco panecillos y dos peces, y se los dio a El, yo me preguntaba qué es lo que El iba a hacer con eso. Y cuando lo vi partir ese pan y nos lo dio a nosotros, yo me subí a una roca que estaba detrás de El para ver de dónde venía eso. Pero El tomó un pan, sólo lo partió, lo puso en una bandeja, y para el momento que El metía Su mano otra vez, había otro pan; lo partió. Tomó esos peces....” Me pregunto qué clase de átomo soltó El en ese momento, hermanos. Me pregunto, ¿qué hizo El? No únicamente pez, sino pescado cocinado; no únicamente harina, sino harina cocinada, ya hecho el pan. ¿Qué soltó El? Los ponía sobre esos platos grandes, con cinco panes y dos peces, y alimentó a cinco mil personas y recogieron canastas llenas de los pedazos que sobraron. ¿Qué hizo El? Yo puedo oír al joven Juan decir: “Yo lo he visto en muchas grandes cosas. Yo siempre he creído en El. Pero hoy, eso lo concluyó. Yo recuerdo cuando era un muchachito judío; mi mamá me solía sentar sobre sus piernas. Y ella me decía: ‘¿Juan?’ Y yo miraba sus hermosos y grandes ojos cafés, y me decía: ‘Juan, te quiero contar historias Bíblicas’. ¡Y cómo me gustaban!”
31Es–es una lástima que las madres no toman a sus niños hoy, y les cuentan historias Bíblicas. Es difícil conseguir un pastor que lo haga, mucho menos una–una madre. Yo creo que hay–hay cinco Evangelios. Uds. únicamente conocen cuatro de ellos en la Biblia. Pero, son Mateo, Marcos, Lucas, Juan, y el de la madre. La madre los tiene cuando son niños. Ella debería empezar con ellos allí mismo, antes que ellos sepan algo tocante a Mateo, Marcos, Lucas, y Juan. Y si las madres tomaran más tiempo para hablar con sus hijos tocante a Dios, y orar por ellos, tendríamos menos delincuencia juvenil. Primero que nada, es delincuencia parental, antes que sea delincuencia juvenil. Si las madres tomaran su lugar en el hogar, y tomaran una Biblia, y oraran por sus niños, y los guiaran a Cristo, en lugar de ir a alguna reunión de puntada y costura, y jugar baraja, y beber, y hacer un alboroto, y fumar, y... Bueno, no quiero empezar en eso. Pero sin embargo, yo... Es–es terrible de la manera que se comportan. Hoy me reí de mi pobre esposa. Estábamos en el Hotel Howard Johnson para comer uno de esos desayunos. Uds. saben que eso... por lo general yo no como mucho durante esta clase de servicios. Y estábamos allí. Y ella vio esa... una señora allá que tenía puesta esa “manicura”, Uds. saben, o lo que sea esa cosa.
32Y hace como unas dos semanas, yo estaba en California. Yo no sabía que eso ya había llegado hasta acá. Y estaba parado en la Cafetería Clifton. Y yo– yo estaba esperando al Hermano Arganbright, quien es el Vice Presidente de Los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, y lo iba a encontrar allí. Y entró una jovencita al lugar. Y yo la miré, y pensé: “Bueno, ¡esa pobre muchacha!” Miren, sus ojos se miraban de lo más horrible. Yo pensé: “¡Ella está enferma! Yo iré y oraré por ella”. Y yo–yo he visto–yo he visto oftalmía, y he visto glaucoma, y he visto lepra, pero nunca había visto nada así. Y pensé: “Ella...” Honestamente, les–les estoy diciendo la verdad. Yo pensé que la muchacha tenía algo, una enfermedad que yo nunca había visto antes. Así que ella... Los párpados de sus ojos tenían un verde fuerte, y luego tenían un azul fuerte como fondo. Y yo pensé: “Yo... esa niña, ¿cómo es que anda aquí en la calle estando en esa condición?” Y yo pensé ir a ella y decirle: “Hermana, perdóneme, yo soy un ministro del Evangelio. ¿Qué le pasa a sus ojos? ¿Pudiera yo–pudiera yo ofrecer una pequeña oración por Ud., si el doctor no sabe qué hacer?” Quizás... Y yo... al momento de ir hacia ella, entraron más mujeres con la misma cosa.
33Y yo pensé: “Bueno, me pregunto si eso no será alguna clase de ‘manicura’ que ellas se están poniendo en sus ojos, tú sabes. Y–y ellas están... causando que los....” Y luego yo–yo le pregunté a alguien más, y ellos dijeron: “Sí, eso es–eso es algo que ellas se ponen en su cara”. Y cuando llegué a casa le conté a mi esposa al respecto. Yo dije: “Cariño, ellas–ellas ni siquiera se miraban como humanas. ¿Ves? Parecía algo que había venido de algún otro planeta, o–o salió de un depósito de cadáveres en alguna parte o algo”. Yo dije: “Yo nunca he visto tal cosa”.
34Y hoy estábamos allá, y allí estaba sentada una señora que se miraba así. Y–y Meda volteó, mi esposa, y dijo: “¿Es eso, Bill?” Yo dije: “¡Eso es!” Ella dijo: “¡Qué cosa!, ¿no te asustaría eso en la noche?” Yo dije: “Me daría–me daría escalofríos y fiebre”. De seguro que me daría. Y ella dijo: “Bueno, ¿por qué es eso?” Nos preguntábamos no hace mucho tiempo... Yo vi una cosa extraña en nuestra ciudad. Una señora traía puesta una falda. Y yo dije: “¿No es eso extraño? ¿No se mira bien ella?” “Sí, seguro que se mira bien”. Ella dijo: “Bill, pero esas mujeres, yo sé que algunas de ellas cantan en coros y demás”. Yo dije: “Seguro”. Ella dijo: “Bueno, ¿qué de nosotros?” Ella dijo: “¿Cuál es la diferencia?”
35Yo dije: “Bueno, cariño, ellas sólo son americanas. ¿Ves? Eso es todo lo que ellas son. Cuando uno está en Alemania, ellas tienen el espíritu alemán. Uno va a Finlandia, y ellas tienen el espíritu finlandés. Uno va a Francia, y ellas tienen el espíritu francés. Uno viene a América, y tienen el espíritu americano”. Ella dijo: “¿No somos americanos?” Yo dije: “¡Oh, no!, seguro que no. Si nosotros fuéramos americanos, actuaríamos como americanos”. ¿Ves? Yo dije: “Ellas son americanas, así que eso es todo lo que ellas saben. Ellas se unen a una iglesia en alguna parte, pero sólo... ellas sólo están ligadas a la tierra, y eso es todo lo que ellas saben”. Ella... Yo dije: “Mira, ¿ves....?” Ella dijo: “¿De dónde provenimos nosotros?” Yo dije: “¡Provenimos de Arriba! Entonces actuamos como que provenimos de Allá. ¿Ves? Nuestras mujeres se visten como que son provenientes de Allá Arriba. ¿Ves? Ellas–ellas actúan así”. Ellas... Nosotros somos Cristianos. Hemos nacido de nuevo. Nuestro Reino proviene de Arriba, del Cielo. Nosotros hemos nacido del Espíritu que proviene de allá Arriba. Así que actuamos como que provenimos de allá Arriba, en donde viven santamente y justamente y honestamente y rectamente unos con los otros, tratan bien a todo hombre, y hacen todo lo que pueden hacer para ayudarse unos a otros. No es así aquí en esta clase de conglomeración. Sólo porque Uds. son americanos, eso no los hace a Uds. Cristianos.
36El Sr. Bosworth en una ocasión en la plataforma, le preguntó a una muchacha, le dijo: “¿Es Ud. Cristiana?” Ella dijo: “¡Quiero que Ud. entienda que yo enciendo una vela todas las noches!” Como si eso tuviera algo que ver con el Cristianismo. Pero de esa manera es. ¿Ven? ¡Oh, si nosotros sólo tomáramos más tiempo para contarles a nuestros hijos historias Bíblicas! Me imagino que yo pudiera ir por esta ciudad y preguntarle a cada muchachito en esta ciudad, y todos ellos me pudieran decir quién era David Crockett. Yo les aseguro que no hay–que no hay–que no hay ni siquiera veinte de los cien, que me pudieran decir quién era Jesucristo, y cuándo nació El. Correcto. Oh, seguro.
37¿Ven? Eso sólo–sólo es el espíritu americano moviéndose a través de ellos. Eso es todo, ¿ven? Y miren, nos damos cuenta que hoy día hemos sembrado a los vientos y estamos cosechando un remolino. Eso es exactamente lo que estamos haciendo. Miren, pero nosotros deberíamos estar instruyendo a nuestros niños tocante a Cristo. Al pequeño Juan, su madre le había instruido a él tocante a Dios. Y él dijo: “Uds. saben, miren cuando la cosa viene, cuando la cosa se llegue a cumplir, un niño bien instruido....” “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él”.
38Miren, encontramos que instruyó a ese niño. Ella había instruido bien a Juan. “Ella dijo: ‘Juan...’” Y él recordaba la historia, decía: “Cómo Jehová, cómo cuidó de Su pueblo, cuando todos ellos estaban unánimes, y estaban siguiendo la gran Columna de Fuego. Y decía: ‘Juan, hijo, un día cuando Dios sacó a Su pueblo de la esclavitud, El los llevó al desierto. Y tú sabes, Juan, cada mañana salían y recogían pan con miel en él: obleas de miel’”. “Y cómo yo le preguntaba: ‘Mamá, ¿tiene Dios un montón de grandes hornos allá en el Cielo, y tiene muchos Angeles que cocinan este pan cada noche y lo envían abajo?’”
39“‘No, cariño’. Ella decía: ‘Dios no tiene hornos en los cielos. ¿Ves?, Dios es un Creador. Y todo lo que El tiene que hacer, es sólo hablar. Y El crea cosas de cosas que no hay nada con qué crear, o mejor dicho, nada con qué hacerlas. ¿Ves? El sólo... El es el Creador’”. Y entonces Juan dijo: “Hermanos, hoy cuando lo vi a El que se paró allí y tomó el pan y creó pan, yo supe que El tenía alguna relación con Jehová. Así que nosotros sabemos que el Hombre que estamos siguiendo, aunque las iglesias digan que El es un impostor, que El es un adivino, un Beelzebú, yo sé que El es Jehová, porque El actúa como Jehová, y El hace las cosas que Jehová hace. Así que sabemos que debe ser Jehová”. Ahora, hoy día mucha gente ni siquiera cree eso. Mucha gente quiere hacer a Jesús sólo un hombre común, un buen hombre.
40Hace tiempo, una mujer de una cierta iglesia denominacional que no cree que El era Divino, ella me dijo, ella dijo: “Hermano Branham: yo aprecio su predicación”, dijo, “pero Ud. pone mucho énfasis en Cristo siendo Divino”. Dijo: “El no era Divino; él era un hombre”. Yo dije: “Pero El era Divino”. Ella dijo: “Oh, él era un buen hombre, y él era un profeta”. Yo dije: “El era más que un profeta. El era Dios. A lo menos sin eso, estamos perdidos”. Y ella dijo: “Oh, no, él–él no pudiera ser eso”. Yo dije: “El sí era eso”. Y ella dijo: “Ud. dijo que Ud. era un fundamentalista. Y que Ud. sólo habla donde la Biblia habla y lo demás”. Yo dije: “Eso es verdad”. Ella dijo: “Si yo le pruebo a Ud. por su Biblia, que él no era sino un hombre, ¿lo creerá Ud.?” Yo dije: “Si la Biblia dice eso. Pero Ud. no lo puede probar”. ¿Ve? “Pero la Biblia no lo dice”. Ella dijo: “Muy bien, yo se lo probaré a Ud.” Dijo: “En San Juan el capítulo 11, en la muerte de Lázaro, la Biblia dice que Jesús yendo a su sepulcro, lloró”. Y dijo: “¿Ve Ud.? Eso mostró que él sólo era un hombre. “Bueno”, yo dije: “Seguro que El lloró”. Yo dije: “Pero El era más que un hombre”. Yo dije: “Ese era el hombre que estaba llorando, pero Dios estaba en El”. Y ella dijo: “¡Oh, no! El no pudiera llorar y ser Divino, como Ud. dice que El es”.
41Yo dije: “Entonces yo le quiero preguntar algo a Ud. Yo admito que El lloró cuando El fue al sepulcro de Lázaro, pero cuando El irguió Sus hombritos y dijo: ‘¡Lázaro, ven fuera!’, y un hombre que había estado muerto y en el sepulcro, y ya podrido, vino a vida, para hacer eso se necesitó más que un hombre. Ese era Dios el que hizo eso”. ¡Sí, señor! Yo dije: “Es verdad que cuando El descendió del monte aquella noche y estaba hambriento, buscando, o mejor dicho, ese día cuando tenía hambre, y buscaba algo para comer de esas higueras, El era–El era un hombre cuando tenía hambre. Pero aquí de la ocasión a la que me estoy refiriendo, cuando El tomó esos cinco panes y dos peces, y los partió, y alimentó a cinco mil, Ese era más que un hombre; ¡Ese era Dios!” Eso es correcto. Seguro. El era un hombre cuando estaba acostado en esa barca esa noche, muy cansado, virtud había salido de El al sanar a los enfermos. El estaba tan cansado a tal grado que las grandes y poderosas olas ni siquiera lo despertaron, donde... Bueno, yo me imagino que esa vieja y pequeña barca era arrojada de aquí para allá como un tapón de corcho de botella, allá en aquel mar poderoso. Diez mil demonios del mar juraron que lo ahogarían a El esa noche. El era un hombre acostado allí, cansado. Pero cuando se despertó, puso Su pie en la cargadera de la barca y dijo: “¡Calla, enmudece!”, y los vientos y las olas le obedecieron, Ese era más que un hombre. ¡Ese era Dios!
42El clamó por misericordia en la cruz como un hombre. Eso es correcto. Pero en la mañana de la Pascua cuando El rompió los sellos de la muerte, rodó la piedra del sepulcro, resucitó, y ascendió a lo Alto, era más que un hombre. Con razón el profeta dijo, o mejor dicho, el poeta dijo: Viviendo, El me amó; Muriendo, El me salvó; Sepultado, El se llevó muy lejos mis pecados; Resucitando, El me justificó gratuitamente para siempre: Algún día El vendrá, ¡oh, glorioso Día! El ha conmovido los corazones de los hombres. Y todo hombre o mujer que logró algo en esta vida, como Abraham Lincoln, Jorge Washington, quienquiera que sea, creyó eso. Todos los poetas a través de los años... La ciega Fanny Crosby, cantó: No pases de mí, ¡oh bondadoso Salvador!, Oye mi humilde clamor; Mientras a otros Tú estás llamando, No pases de mí. Tú el Torrente de todo mi consuelo, Más que vida para mí, ¿A quién tengo yo en la tierra aparte de Ti, O a quién en el Cielo sino a Ti?
43Cuando Eddie Perronett, cuando él no podía vender sus alabanzas, y nadie lo escuchaba, un hombre Cristiano, ya para morir, un día el Espíritu Santo cayó sobre él. El tomó una pluma y escribió la alabanza de bachillerato. El cantó, escribió la alabanza: ¡Toda aclamación al Nombre de Jesús! Que los Angeles se postren; Traed la diadema real, Y corónenlo a El Señor de todo. ¡Oh, seguro, El era más que un hombre! ¡El era Dios! Correcto. El no era ni judío ni gentil. El era Dios. Esa Célula de Sangre provino del sexo masculino, quién era Dios. Dios creó la Célula de Sangre en el vientre de la virgen María. Y por medio de esa Célula de Sangre provino el Hijo de Dios. Dios vivió allí en esa Sangre sin adulteración, sin un toque de sexo en lo absoluto. Y por medio de esa Sangre, nos da fe para caminar confiadamente al Trono de Dios y reclamar toda promesa que está en esta Biblia, porque Dios hizo la promesa. Correcto. Sí.
44Los adoradores antiguos en el Antiguo Testamento traían un cordero, ponían sus manos sobre él. Ellos tomaban un gancho y cortaban su gargantita. Y pateando, y balando, y muriendo, y la sangre rociando totalmente la mano del adorador, él sabía que ese cordero estaba muriendo en su lugar. Pero él salía con el mismo deseo que tenía cuando entró. Porque la vida que estaba en esa célula de sangre del cordero, era una vida animal que no tenía alma. Por lo tanto, no podía regresar sobre el adorador. Pero ahora, el adorador una vez limpiado por la Sangre de Cristo ya no tiene más conciencia, o no tiene más deseo de pecar. Cuando un hombre por fe viene a esa fuente llena con Sangre, que emana de las venas de Emanuel, por fe pone sus manos sobre los pies del Hijo de Dios y mira allá al Calvario, y sabe que todo el sufrimiento que El tuvo, El lo tuvo por él... Entonces esa Célula de Sangre que fue rota en el Calvario, no era de un animal, ni tampoco era de un hombre. Era la propia Sangre de Dios, y regresa y da un Nuevo Nacimiento.
45Ese Espíritu que sale de allí, entra en el espíritu humano y lo hace un hijo o una hija de Dios. ¡Amén! Ese es el Nuevo Nacimiento. Ese es el Evangelio, si yo sé algo al respecto. La Célula que estaba allí adentro, Dios se creó a Sí mismo para Sí mismo. El descendió en un pequeño Bebé, Jehová, y nació en un establo sobre estiércol, y–y eso debería ser sorprendente para la gente: el pequeño Jehová acostado llorando en un pesebre. ¡Oh, hermanos! Y creemos que somos alguien, porque... ¡Oh, hermanos! Jehová jugando como un niño, Jehová trabajando como un hombre, Jehová muriendo como un hombre, pero El era Jehová; cuando El resucitó, El probó que El era Jehová. Seguro que lo era. Sí, señor. Sí. Juan dijo: “Yo sabía que Ese era El. Yo vi las cosas que El hizo. Yo sé que nada sino Jehová podía hacer eso”. Dijo: “Yo estoy satisfecho, hermanos. Yo doy mi testimonio”.
46Uds. saben, ellos estaban teniendo una reunión de testimonio allí en el mar. Ese es un buen lugar para tener una. Todos... Uds. saben que cuando todos están testificando, bueno, el Señor desciende y por lo general los bendice, Uds. saben. Así que ellos estaban teniendo una reunión de testimonio, mientras ellos estaban esperando, navegando sin remar. Quisiera que pudiéramos tener una esta noche. Sí tendremos una reunión de testimonio aquí. Escuchemos el de ellos por unos cuantos minutos, mientras ellos navegan sin remar. Y Uds. en su pequeña barca, mientras navegan en la majestuosa alta mar de la vida, testifiquen, canten, u oren, y como pan sobre el agua, lo hallarán algún día. Hablen una palabrita de Jesús. Hagan algo. Testifiquen, canten, u oren, sí, hagan algo para El mientras estamos navegando en la majestuosa alta mar de la vida. “Un hermano naufragado y triste, al ver las huellas, tomará ánimo otra vez”, dijo Longfellow. Sí, mientras navegamos en la majestuosa alta mar de la vida, demos nuestro testimonio, hagamos algo, que dejará huellas en las arenas del tiempo. Huellas que tal vez otro, sí, un hermano naufragado y triste, al ver lo que nosotros hicimos, tomará ánimo otra vez, e intentará otra vez. El verá dónde alguien estaba dando su todo; aquél que intentó y se paró fiel en las promesas de Cristo, y llegó a ser un soldado de la cruz. Hagamos huellas.
47Las huellas son posesión. Dios le dijo a Josué: “Todo lo que la planta de vuestro pie pisare, Yo os daré a vosotros”. Las huellas significaban posesión. ¡Vayan y poséanla; es de Uds.! Toda promesa en la Biblia, todo lo que Dios prometió, es de Uds. Miren, El no sólo va a barrer la casa y decir: “¡Vayan y poséanla!” El dijo: “Yo les he dado Palestina”. Pero ellos tuvieron que pelear por cada pulgada del camino. Correcto. Y cada pulgada del... Cada vez que Dios hace una promesa, Uds. tendrán que pelear por cada pulgada del camino. Sólo tomen la espada del Espíritu y la Palabra, y corten todo demonio e incredulidad de Uds. Corten las líneas de la costa que los mantiene a Uds. atados a la costa. “Boguen mar adentro, y echen sus redes para pescar”. ¡Amén! Yo no me estoy diciendo “amén” a mí mismo. Pero amén significa: “Así sea”. Y yo–yo–yo lo creo. Sí, señor.
48Alguna gente tiene miedo de decir “amén”. Algunos tienen miedo de decir “aleluya”. Aleluya es una palabra hebrea que significa: “Alabado nuestro Dios”. ¡Amén! El es digno de toda la alabanza. Miren, Juan dijo: “Yo estoy seguro que ese era Jehová”. Uds. saben, y Pedro sencillamente–sencillamente no se pudo quedar callado más tiempo. Así que él–él tuvo que dar su testimonio. Bueno, él dijo: “Miren: en este mismo mar, hermanos, yo quiero dar mi testimonio”. Escuchémoslo testificar por unos cuantos minutos. Pedro dijo: “Yo les diré a Uds. lo que sucedió. Cuando yo era un muchachito, mamá y papá se solían parar allí en la ribera, allí mismo donde nuestras barcas estaban. Mi padre era un–un gran hombre. El era un fariseo allí en la iglesia. Y–y era un creyente muy sólido. Y cómo nos solíamos arrodillar allí cuando no teníamos pan, y le pedíamos a Dios que nos diera una buena pesca. El nunca nos falló. Ibamos y agarrábamos los peces y regresábamos. Papá me dijo que creyera a Dios, que creyera toda Palabra que Dios dijo, y que toda promesa era verdad. Así que yo siempre lo he creído, hermanos”. “Y entonces papá me lo dijo un día cuando se estaba envejeciendo y su cabello estaba canoso. El se estaba poniendo tembloroso. Así que él me sentó en la–la proa de la barca un día después de una gran pesca, y él dijo: ‘Simón, ¿ves tú lo que Jehová nos ha dado hoy? Hijo mío, nunca te olvides de El’”. “¡Oh!”, él dijo: “Yo recuerdo el testimonio de antaño de mi papá”. Muchos de Uds. pueden recordar algo similar a eso, cómo su anciano padre y madre los solían sentar a Uds. y les hablaban tocante a Dios, y oraban con Uds. Dios, danos más gente como ésa y tendremos una verdadera América: sentarlos y hablar con ellos, y decirles tocante a las cosas de Dios.
49El dijo: “Un día, cuando él me sentó, él dijo: ‘Simón, yo siempre oré que viera la Venida del Mesías’. Dijo: ‘Pero me estoy envejeciendo ahora. Me supongo que no lo veré. Mis padres lo esperaron, y nosotros lo hemos esperado desde la antigüedad, cuando llegamos a ser una nación y lo conocimos. Hemos esperado que El venga. Pero yo creo que no lo llegaré a ver, Simón. Pero quizás tú lo verás en tu generación. Simón, justo antes que El venga habrá una gran conglomeración de todo, lo sabemos’. Dijo: ‘Pero Simón, nunca vayas a ser engañado’”. “‘Mira, cuando venga el Mesías, yo quiero que recuerdes esto: nosotros siendo hebreos (y El es el Dios de los hebreos)... y nosotros como hebreos somos enseñados que cuando el Mesías venga, El será un profeta. Pues Moisés dijo: “El Señor vuestro Dios levantará un Ungido, un Profeta, como yo”. Y mira, Simón, cuando El venga, pueda que haya hombres que se levanten y hagan grandes cosas, pero tú recuerda solo esta cosa. Y pueda que se levanten grandes educadores. Pueda que haya grandes eruditos. Pueda que haya grandes iglesias denominacionales. Pueda que haya grandes cosas. Pero Simón, Simón, hijo mío....’” “Y yo lo puedo ver”, él dijo: “Mientras ponía su mano sobre mi cabeza, y decía: ‘Simón (¡oh Dios, no permitas que mi hijo sea engañado!), pero Simón, recuerda: es la Escritura que habla que El será un Profeta. No te olvides de eso’”. Y yo lo puedo oír decir: “Yo pienso de cómo mi anciano padre me bendijo allí. Y él dijo: ‘Simón, tú sabrás eso’”. Y él dijo: “Hermanos, un día Andrés vino a mí”. “Y Andrés dijo: ‘¡Oye!, ¿sabes qué? Encontramos al Mesías’”. “¡Oh, mira, no empieces!” “‘¡Ven! Tú deberías haber visto lo que El hizo esta mañana. ¡Ven!’” “Bueno, yo lo seguí. Y tan pronto como entré en la Presencia de este Jesús, ¿saben Uds. qué sucedió? Tan pronto como entré en Su Presencia, El me miró directo en la cara y dijo: ‘Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás’”. “No únicamente me conocía a mí, sino que él conocía a mi anciano padre. Así que eso lo concluyó para mí. ¡El era el Mesías!” Y yo lo puedo ver a él levantar sus manos y alabar a Dios.
50Felipe dijo: “¿Saben qué?... Hermano Natanael, ¿está bien que testifique?” “Sí”. “Simón, ese día que tú llegaste, eso lo concluyó también para mí. Cuando estaba parado allí, yo oí a esos judíos, nuestro pueblo, diciendo: ‘Ese hombre es un adivinador. El es Beelzebú, él es un demonio; por medio de él lo está haciendo’”. “Pero para mí, lo concluyó. Ese era el Mesías. Yo lo supe. Miren, El no tenía que hacer algo por mí o decirme algo. Yo lo vi que lo hizo para otros, así que yo lo creí”.
51“Y así que, Natanael y yo hemos sido buenos amigos por muchos años. Fuimos a la iglesia juntos desde que éramos muchachitos. Y yo rodeé la montaña corriendo y lo encontré debajo de una higuera orando. Y entonces le dije: ‘Ven y ve a quién encontré, a Jesús de Nazaret, el Hijo de José’, ¿recuerdas, Natanael, lo que tú me dijiste a mí?” “Sí. Yo dije esto: ‘¿De Nazaret pudiera salir algo de bueno?’” “Y luego (diles a los hermanos), ¿qué fue lo que te dije?” “Bueno, tú dijiste: ‘Ven y ve’”. Bueno, esa es una cosa buena. “¿Estás contento que viniste?” “Nunca olvidaré el momento que me fuiste a testificar. Cuando venía, Felipe me continuaba diciendo....” El interrumpió con un testimonio, de cómo aconteció antes que Felipe pudiera hablar.
52Y dijo: “Felipe me continuaba diciendo que ese Hombre le había dicho eso a Simón aquí (quien yo sabía que no tenía educación), y le dijo que su nombre era Simón, y le dio otro nombre, el de Pedro, y dijo que el nombre de su padre era Jonás. Y los conocía a ambos: a Simón y a Jonás. Yo les compré pescado a ambos. Así que yo sabía que eso era así”. “Así que dije: ‘Yo voy a la reunión, y voy a mirar a ese Hombre, y ver si es el Mesías. Yo sé que cuando el Mesías venga, El de seguro va a ser un profeta’”. “Así que entonces, cuando me encaminé hacia El. ¿Saben Uds. lo que sucedió, hermanos? Tan pronto como entré en Su Presencia, El dijo: ‘He aquí un israelita, en quien no hay engaño’”. “Y yo dije: ‘Rabí (Reverendo, Maestro, Uds. saben), ¿cuando me viste?’” “El dijo: ‘Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera te vi’”. Dijo: “Eso lo concluyó para mí”. Felipe dijo: “Miren, esperen un momento, hermanos. ¿Recuerdan Uds. aquella ocasión que estábamos allá en Jericó?” “Sí”. “¿Recuerdan ese hombre de corta estatura, Zaqueo?” “¡Oh!”, dijeron los hermanos: “Nunca nos olvidaremos de eso”.
53Ellos estaban disfrutando de unos buenos momentos allá, testificando; se estaba oscureciendo, Uds. saben, quizás era como esta hora. Y ellos... Y decían... Oh, estaban disfrutando unos grandiosos momentos. Así que él dijo: “¿Recuerdan cuando estábamos allá, ese hombre de corta estatura, Zaqueo? ¿Recuerdan Uds. cuando él testificó allá en la comida aquel día?” “Sí, sí, lo recordamos”. “¿Recuerdan Uds. a Bartimeo?” “Sí, lo recordamos”. “Miren, recordamos que Zaqueo tenía una esposa. Y su nombre era Rebeca. Y ella era una creyente encantadora en el Señor Jesús. Así que ella había orado para que su esposo, quien era uno de los principales pilares de la iglesia del Rabí Lavinski...” Espero que no haya aquí alguien con ese apellido. Pero ese es sólo un nombre de ficción que yo sólo estoy dando, para relatar mi historia.
54Dijo: “El era un pilar principal en una de las iglesias. Así que el Rabí Lavinski le dijo, dijo: ‘Mira, espera un momento. ¡No creas esa tontería! Esa mujer tuya está un poquito turbada. Ese tipo no es profeta. No hemos tenido profetas por cientos y cientos y cientos de años. ¡No creas eso! Eso es un montón de fanatismo, como el de aquel hombre salvaje tratando de ahogar a todos allá en el Jordán, Juan, a quien Herodes le cortó la cabeza. Este tipo llegará al...?... llegará a su fin uno de estos días. ¡No creas esa cosa!’” “Y Uds. recuerdan que Zaqueo pensó que el Rabí estaba correcto, porque él fue enseñado a creer que su Rabí estaba exactamente correcto”. “Miren, nos damos cuenta que... Uds. saben, pero Rebeca nos pidió a todos nosotros que oráramos por Zaqueo. Y todos habíamos estado orando, porque sabíamos que nuestro Maestro un día iba a ir allá a llevar a cabo una reunión”.
55“Así que fuimos allá para llevar a cabo la reunión esa mañana, y Rebeca nos dijo que Zaqueo se puso muy impaciente. Y ella estuvo orando toda la noche por él, para que él pudiera ver a Jesús al día siguiente. Porque ella sabía que habría algunos a favor de El, y algunos contra El”. De esa manera es en toda reunión. “Así que–así que eso la movió a ella para ir allá. Así que temprano en la mañana él se levantó y se acicaló y se puso su mejor vestido. Y él se fue”. “Ella dijo: ‘Zaqueo: ¿adónde vas?’” “‘Voy a salir a tomar algo de aire esta mañana, me siento un poquito sofocado; no dormí bien anoche’”. “Ella se volteó y dijo: ‘¡Gracias, Señor!, ¡gracias! Tú estás lidiando con él; Tú estás lidiando con él’”.
56Eso es lo que debemos hacer. Uds. mujeres, oren por sus esposos de esa manera. ¿Ven Uds.? Así que... Y Uds. esposos, oren por sus esposas también. Y miren, Uds. hijos, oren por su padres descarriados también, mientras oran. ¿Ven Uds.? Así que entonces, ellos... “El se fue por la calle; él nos dijo. Y él se paró allí, allí en la mera puerta, porque él sabía que Jesús venía de Jericó. Así que él dijo: ‘Cuando El–El venía...’ Mejor dicho, venía descendiendo del monte, de Jerusalén entrando a Jericó”. “Así que entonces, cuando pasamos la puerta, él es un hombrecito de corta estatura, Uds. saben, y así que él no podía... él–él no podía mirar por encima de la gente. El es un hombre de corta estatura. Así que él corrió a la otra calle llamada “Avenida Aleluya”, allí donde cruza con el “Camino Gloria”. Y allí estaba un...” Allí es donde Uds. siempre encuentran a Jesús: en–en la Avenida Aleluya, donde cruza con el Camino Gloria.
57Así que él sabía que El pasaría por ese rumbo también. Allí es en donde yo... cualquiera de nosotros lo encontramos a El, en ese Camino. “Así que él miró allá, y él dijo: ‘¿Sabes qué? El pasará por aquí. Pero mira, ese mismo grupo va con El dondequiera que El va’”. Correcto; correcto. Ellos van con El dondequiera que El va. “‘Y entonces, ellos estarán aquí, así que no resolveré el problema de mi corta estatura. Así que no estará mejor para mí aquí, que lo que estaría al pararme a la puerta’”. Porque estaban encima de las cercas allá, y sobre los muros, esperándolo. “‘Así que, ¿sabes qué? Creo que me subiré a este árbol aquí, y luego así lo podré ver’”.
58“Así que él va y coge el bote de basura y lo carga y lo baja, y se trepa al árbol, Uds. saben, se sube allá arriba. Y él encontró donde se juntaban dos brazos del árbol, y le formaron un buen asiento para sentarse”. Ese es un buen lugar para sentarse y pensarlo bien, hermano, en donde dos caminos se encuentran: el de Ud., y el de Dios. Pensándolo bien, sentado allá en el brazo del árbol. Y dijo:... “Y él se sentó allí. Y él empezó a pensar: ‘Mira, ¿cómo sabré yo cuando El viene? Cuando El venga cerca, dará la vuelta allí al Camino Gloria, viniendo por la Avenida Aleluya. Y cuando El de la vuelta ahí, lo alcanzaré a mirar bien, porque estará en medio de la calle cuando El pase por aquí. Y alguna de esa gente estará apartando a todos de El. Lo alcanzaré a mirar bien. Tú sabes, Rebeca me dijo que ese era... que ese Hombre era un profeta que podía... Que El realmente era el Mesías. Mira, si El es un profeta, El es el Mesías. Pero Lavinski me dijo que El no era profeta, que El sólo era un manufacturado. El sólo es un profeta manufacturado’”.
59“‘Y luego, esta mañana también, vino un sacerdote de allá de Jericó, era el director de la asociación ministerial. Y él vino aquí para asegurar que no hubiera un servicio de sanidad aquí. Así que él corrió a ese anciano ciego de allí de la puerta que estaba mendigando, el anciano Bartimeo. ¿Ves? Así que él está aquí para asegurar que ellos no tuvieran algún servicio de sanidad por aquí entre esta gente. Así que, me imagino que es sólo un montón de fanatismo de todas maneras. Así que, me quedaré aquí sentado’”. “‘Mira, espera un momento: ¿qué si El da la vuelta en esa esquina, y me viera sentado aquí arriba en este árbol? Estoy bastante elevado. Pero, ¿sabes qué?, si tiro de estas dos hojas grandes hacia abajo, así, y yo mismo me camuflaré, El nunca me verá. Y yo lo miraré cuando El pase por aquí. Luego regresaré y le diré a Rebeca todo respecto a El. Le diré que ese tipo no vale la pena. Yo sólo sé que no le voy a creer a El. No, señor. Así que El no me va a ver. Y yo sentado aquí arriba con toda esta basura sobre mí de todas maneras, del bote de basura, es....”
60Uds. saben, cuando Uds.... Cuando Uds. se proponen encontrarse con Jesús, El les hará hacer a Uds. algunas de las cosas más raras. El–El arruinará todo su prestigio. Uds. piensan que no darán chillidos y no llorarán y no llorarán a gritos. Pero Uds. sí lo harán si lo quieren ver a El. Uds.–Uds. harán cualquier cosa para verlo a El. “Así que allí estaba sentado. Dijo: ‘¿Qué si mis... algunos de mis competidores pasan por aquí y me ven sentado aquí arriba? Así que, yo mismo me camuflaré muy bien para que nadie me vea’. Así que él tiró de todas las hojas alrededor de él y puso las ramas alrededor de él para que nadie lo pudiera ver. Y él dejó una sola hoja pequeña como una puerta, oh, quizás algo así. Y él la dejó ahí. Y él pudiera tirar de ella hacia abajo y mirar cuando El viniera, luego la pondría de nuevo en su posición”.
61“El dijo: ‘Yo–yo lo veré, y entonces me daré cuenta cuando lo mire. Yo voy a poder saber que El es un impostor. El no es nada más que cualquier otro hombre. Eso es todo. Y yo le diré a Rebeca cuando regrese: “¡Apártate de un impostor como Ese!” Eso es todo’”. “Después de un rato se oyó un ruido allí”. Es una cosa extraña que dondequiera que Jesús está, hay mucho ruido. Yo no sé por qué es así. Pero es–es una señal que hay Vida allí. Miren, cuando el sacerdote entraba en el santísimo... en el lugar santísimo, él llevaba una granada y una campana. El tenía que hacer un ruido para que la gente pudiera entender que él todavía estaba vivo. Yo creo que algunas de estas iglesias necesitan ser enterradas. Ellas han estado muertas desde hace mucho tiempo. Uno no oye ningún ruido en lo absoluto. Es como un depósito de cadáveres, en lugar de un–un lugar de Vida, un lugar en fuego por Dios. “Entonces, dijo: ‘Me sentaré aquí ahora y lo vigilaré’”. “Y justo en ese tiempo, él oyó que venía un ruido. El miró a la vuelta de la esquina. El dijo: ‘¡Ajá!, El viene’”.
62“El vio a ese pescador corpulento caminando allí empujándolos hacia un lado. ‘Lo siento amigos. Nuestro–nuestro–nuestro Hermano está muy, muy... Nuestro–nuestro Señor está muy, muy cansado. El ha estado fuera toda la noche, y va rumbo a ver a algunos amigos de El. Lo siento, no tendremos tiempo’”, muy amablemente. “Y los apóstoles siguieron: ‘Lo siento que tengamos que hacer esto’”, muy cortésmente. “Y–y así que, me imagino que Zaqueo ha de haber dicho, él les dijo: ‘¿Saben qué?, es una cosita extraña, pero esos hombres son unos caballeros’”. Uds. saben, cualquiera que le sirve al Señor Jesús es un caballero (¿ven?), así que entonces... en cortesía. “Así que entonces, después de un rato le dio vuelta a la esquina. El dijo: ‘¿Sabes qué? Ese Tipo se mira un poquito diferente. Yo–yo sólo... El...’” ¿Saben qué?, ningún hombre puede alguna vez mirar a Jesús y ser el mismo. Ud. será un crítico peor o un hombre mejor. Eso es todo. ¿Ven? “Así que él dijo... Lo vigilaba (él tenía esa hoja), dijo: ‘Mira, El nunca me verá. El nunca me verá. Mira, Rebeca dijo que El era un profeta. Así que El no me verá’”.
63“Y él lo vigiló hasta que El llegó más cerca de esa manera. Jesús venía allí, con Su cabeza inclinada, caminando como El usualmente lo hacía en Su caminar particular, pasó allí debajo del árbol, y miró hacia arriba, y dijo: ‘Zaqueo, desciende. Voy contigo a casa para comer’”. “¿Recuerdan lo que dijo Zaqueo? Que eso le quitó todo el ‘almidón’ de él. Sí, señor. Porque él supo que El era un profeta”. “Y, ¿recuerdan Uds.?” Felipe dijo: “¿Recuerdan Uds., hermanos, cuando salimos por la puerta, y nosotros... ese otro testimonio que obtuvimos afuera de la puerta? Allí, Uds. saben, ellos oyeron un ruido que venía, cuando Bartimeo nos testificó. El dijo que había estado sentado allí soñando historias Bíblicas que su madre le contaba cuando él era un muchachito, igual que Juan estaba testificando. Y estaba diciendo cómo su madre le contaba de qué tan grande era Jehová, y cómo es que por ese mismo camino, por esos adoquines donde él estaba sentado, Elías y Eliseo caminaron brazo a brazo por ese mismo camino yendo para cruzar el Jordán”. ¡Amén! “‘¡Oh!, si yo hubiera vivido en aquel día, yo hubiera corrido a ellos y dicho: “¡Oh profetas de Dios, tengan misericordia y oren por mí”, y el Señor hubiera abierto mis ojos. Pero, ¡hay de mí!, el Rabí me dice, el sacerdote, que los días de los milagros ya pasaron’”.
64“‘Y yo recuerdo entonces que Josué cruzó el río’, dijo–dijo Bartimeo. ‘Cruzó el río ni siquiera quinientas yardas [455 m.–Trad] de donde yo estoy sentado, y el gran Josué, Dios, dividió las aguas en el mes de abril cuando se habían desbordado casi una milla [1 k., 609 m.–Trad.] por todo el valle aquí se dividieron, y se detuvieron. Y las aguas allá en–en–en las montañas se detuvieron. Las aguas de la nieve se detuvieron mientras dos millones y medio de israelitas marcharon cruzando al otro lado y asentaron campamento’”. ¡Oh, hermanos! “‘Si yo tan sólo hubiera estado sentado aquí en aquel entonces. Y yo estoy sentado en las rocas, aquí mismo esta mañana’, él dijo, ‘que cayeron cuando Josué... cuando ellos sonaron la trompeta y Dios derrumbó las murallas, y la casa de Rahab la ramera quedó en pie, porque ella creyó’”. “‘Y entonces Josué un día, cuando él estaba allá, ese gran hombre, caminando por allí investigando los campos, viendo cómo... inspeccionando la situación, él vio a un Hombre parado con Su espada desenvainada. Y Josué desenvainó su espada; él salió a encontrarlo. El dijo: “¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?”’” “‘El dijo: “Yo soy el Príncipe del ejército de Jehová”’”. “‘Josué arrojó su yelmo, y arrojó su escudo, y arrojó su espada, y cayó de rodillas’”.
65“‘¡Oh!’, dijo el ciego Bartimeo: ‘Si yo únicamente hubiera estado allí en aquel entonces. Yo hubiera corrido hacia ese gran Príncipe y dicho: “¡Gran Príncipe del ejército de Jehová, ten misericordia de mí, un hombre ciego!”, y hubiera recibido mi vista’”. “Nunca pensó que a unas quinientas yardas [455 m.–Trad.] de él, ese mismo Príncipe venía caminando hacia la puerta”. ¡Oh!, si esta iglesia tan sólo comprendiera esta noche que ese mismo Príncipe dijo: “No te desamparé ni te dejaré; estaré con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo”. “Y las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”. “Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis (la Iglesia elegida), vosotros me veréis, porque estaré con vosotros”. “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también, hasta el fin (la consumación) del mundo”, (del sistema del mundo). Miren, fíjense, y él dijo: “¿Recuerdan Uds. lo que el ciego Bartimeo testificó? Cuando El pasó por ahí, él dijo que toda la gente estaba gritando y algunos vociferando: ‘¡Fuera con ese impostor!’ Y ellos le estaban arrojando a El huevos podridos y tomates pasados. Miren, él dijo que él podía oír a ese sacerdote decir: ‘Oye tú que resucitas a los muertos: me dicen ellos que tú resucitaste a un hombre muerto llamado Lázaro. Nosotros tenemos un cementerio aquí, lleno de ellos. Ven y resucita a algunos de ellos, y te creeremos’”.
66¿Ven?, ese es el mismo diablo de antaño. El mismo vino a El y dijo: “Si eres Hijo de Dios, haz algo aquí delante de mí”. ¿Han Uds....? Hay ciertas iglesias que quieren saber eso. “Tenemos a un hombre ciego que se sienta en la esquina; ve dale su vista, tú sanador divino”. “Yo tengo aquí al Hermano Fulano de tal que vende lápices; ven y sánalo”. Sólo recuerden que es ese mismo diablo de antaño que dijo: “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”. Un día ellos le pusieron un trapo viejo cubriéndole Su rostro y se lo ataron, y tomaron una vara y lo golpearon arriba de Su cabeza en el tribunal de Pilato, y dijeron: “Si eres profeta y puedes saber los secretos de los corazones, si tú eres el Mesías, y si tú eres profeta, dinos quién te golpeó”. El no abrió Su boca para decir una Palabra. El no hace payasadas para la gente. Dios no hace payasadas para la gente. El sólo dice: “No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente”. San Juan 5:19.
67“¿Y recuerdan Uds. lo que Bartimeo nos dijo?”, dijo Felipe [Porción sin grabar–Ed.]. “‘... que oímos a Zaqueo testificar en la comida hace rato de lo que El le dijo a él, y supo que él estaba en el árbol por arriba de El, y supo que su nombre era Zaqueo y le dijo que se bajara del árbol y se fue con él a casa para comer. Zaqueo sencillamente está poniendo a la ciudad en fuego con eso. ¿No sabe Ud. las Escrituras, señor?’” “‘¡Oh!, yo recuerdo cuando era un muchachito que mi madre acostumbraba leerme los pergaminos. Pero, ¿quién es ese del que tú estás hablando? Jesús, ¿qué?’” “‘Jesús de Nazaret. El es el Profeta Galileo, así lo llaman. Pero realmente El es el Mesías. El hace la señal del Mesías; El es el Profeta. Bueno, Ud. sabe que el–el Mesías será un Profeta’”. “‘Seguro. Bueno, ¿cómo lo conoce Ud. a El?’” “‘Yo soy Su siervo’”.
68Uds. saben, todos los siervos de Jesús, las señoras siervas son bondadosas, y los hombres siervos son bondadosos, consideran a los enfermos y a los afligidos. Cuando llega la reunión a la ciudad, ellos llaman a todos y tratan de hacer que vayan... Ellos... Uds. saben, ellos–ellos tratan de hacer algo. Ellos aman a la gente, los verdaderos discípulos de Jesús. Uds. creen eso, ¿verdad? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Espero que eso esté penetrando. “Así que entonces, cuando menos pensó, él le dijo a él, le dijo: ‘Bueno, seguro, sí, yo–yo–yo–yo soy Su discípulo, y así es que la Hermana Rebeca y yo estábamos orando que–que Zaqueo... ¿Conoce a Zaqueo?’” “‘Oh, sí, él me ha dado limosna antes. Bueno, eso... Y, ¿dónde está El?’” “‘Oh, El va ahorita pasando más adelante en el camino. El va más adelante’”. “‘¡Oh!, ¡oh!’ El arrojó su saco y gritó: ‘¡Oh, Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí! ¡Ten misericordia de mí!’” “Algunos de ellos dijeron: ‘¡Cállate!; ¡siéntate!; deja de hacer tanto ruido’”. “‘¡Oh Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mí!’”
69“Ahora, hablando humanamente, El no lo pudo haber oído. El... Si Uds. ven las puertas donde él estaba sentado y donde Jesús estaba cuando se hizo el milagro, son como unas trescientas cincuenta yardas [318.50 m.–Trad.]. ¿Ven? Y toda esa multitud que le seguía allí, estaba gritando: ‘¡Salve, salve al–al Rey de los judíos!’ O algunos gritando manchando Su reputación. Otros estaban gritando: ‘¡Hosanna al profeta!’, y diciendo todo eso. El no lo oyó”. Pero él dijo: “Yo me puedo imaginar ver a Bartimeo caer de rodillas y decir: ‘¡Oh Jehová, yo estaba pensando en Ti’”. Ahí es cuando El pasa por allí, cuando Uds. están pensando en El. Dejen de pensar tocante a las cosas del mundo, y de quién va a ser la siguiente estrella de cine, o aun el siguiente presidente, y piensen en quién es el Cristo que viene. Entonces Uds....?.... “‘¡Oh, oh, Jesús, Hijo de David! Señor Jehová Dios, si ese es Tu Hijo, si El es el Hijo de David, si ese es el Profeta, bueno, Tú le puedes hablar a El. ¡Oh, ten misericordia de mí!, ¡ten misericordia!’”. Y Jesús, con los pecados del mundo sobre Sus hombros... El iba rumbo a Jerusalén para ser crucificado.
70¡Oh Dios! El pecado de todo hombre y toda mujer que alguna vez vivió, o que alguna vez viviría, estaba sobre El. El peso de que si seríamos salvos, el peso de esta reunión esta noche, estaba sobre Sus hombros. Pero la fe de un solo ciego mendigo lo detuvo a El. La Biblia dice que El se detuvo. Quisiera que tuviera unas cuantas semanas para quedarme aquí; me gustaría predicar sobre: Y luego El se detuvo. Jesús se detuvo. La fe de un mendigo lo detuvo, y El se detuvo. ¿Qué lo hizo? Su fe lo tocó, igual que la mujer que le tocó Su manto; “¿quién me tocó?” “Y El se volteó y dijo: ‘Traedlo aquí. ¿Qué quieres que haga por ti?’”. Su fe lo había tocado. Igual que Uds. lo tocan aquí en las noches (¿ven?), es la misma cosa. “¿Y recuerdan Uds. hermanos, lo que sucedió? El recibió su vista. Miren, ¿recuerdan eso Uds.?” “Sí, hermano”, dijeron los hermanos a Felipe. “Recordamos eso”.
71Ha de haber sido Andrés que dijo: “¿Recuerdan Uds. aquel día cuando todos nosotros llegamos al pozo cuando fuimos a Samaria para conseguir algo para comer? Llegamos al pozo y vimos a esa mujer de Samaria”. Sabemos que El nunca hizo eso ante un gentil. El dijo que eso sería para otra edad. El mismo lo haría en otra edad para los gentiles. Pero ellos no creyeron en El. El únicamente viene a aquellos, y El mismo se muestra a aquellos quienes lo están esperando. Eso es todo. Correcto. Son a los únicos a los que El se revela, que El mismo se revela. Miren, fíjense mientras estamos terminando en unos cuantos momentos. Andrés dijo: “Fuimos para conseguir alimentos, y cuando regresamos, ¿recuerdan Uds. que observamos a la mujer que venía al pozo? Y supimos que estaba señalada como una mujer de mala fama”. “Sí, lo recordamos”, todos ellos dijeron.
72“Y nos escondimos detrás del lugar allí y oímos lo que fue dicho. Y cuando El habló con ella un ratito, y le dijo: ‘Ve, llama a tu marido’, y ella dijo: ‘No tengo marido’, ¿recuerdan Uds. cómo nuestro corazón desfalleció? Y dijimos: ‘¡Qué cosa, qué cosa!, esta es una ocasión en la que El cometió un error. La mujer lo niega’”. Oh, seguro, ellos lo pudieran negar. Sara también lo negó. Ella dijo: “Yo no lo dije”. Pero el Angel dijo: “Sí, pero sí lo dijiste”. Y yo les quiero dar a Uds. una “pizquita” de gracia aquí. Dios la hubiera matado allí mismo. Pero El no podía; ella era parte de Abraham. Y por nuestros pecados, ya Dios nos hubiera matado, si no fuéramos parte de Cristo. ¿Ven?, eso lo detiene. ¿Ven? Somos la–la Novia. Eso lo detiene. Sí, señor. Eso es lo que Balaam falló en ver allá, como estábamos hablando la otra noche. ¿Ven?
73“Sí, sí, nos recordamos”. “Pero El miró para todos lados y dijo: ‘Bien has dicho. Tú has tenido cinco maridos, y con el que ahora estás viviendo, no es tu marido’. ¿Qué no...? Y ella se fue corriendo a la ciudad. ¿Recuerdan Uds. lo que ella le dijo a El?” “Ella dijo: ‘Señor, me parece que eres profeta’”. Miren, qué diferencia hay entre su testimonio y lo que esos fariseos dijeron al respecto, cuando dijeron que El era un demonio. Y El les dijo que el llamar a la obra de Dios un demonio los separaría para siempre de Dios. ¿Ven? Y así que El dijo: “Bueno, una palabra en contra de El, nunca sería perdonado”. Miren, él dijo: “Se fijaron que ella se fue corriendo a la ciudad y dijo: ‘Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No es éste el Mesías?’ Y luego estuvimos todos convencidos y supimos que El era el Mesías”.
74Cuando ellos estaban testificando... ¿No les hubiera gustado a Uds. estar sentados en ese barco escuchándolos? ¡Oh, hermanos! Pero nosotros los podemos escuchar también (¿ven?), tenemos su testimonio, lo que–lo que ellos dijeron. Así que, esa reunión de testimonio seguía adelante, y ¡oh! ellos habían disfrutado unos momentos grandiosos ese día, Uds. saben, una gran reunión. El estaba preparando.... ¿Saben qué? Satanás se ha de haber asomado por encima de los reinos del infierno y los vio allá en el mar disfrutando de una reunión de testimonio sin Su Presencia. Y cuando ellos... Uds. saben, ellos se habían ido sin El. Y ellos... Satanás dijo: “Aquí está mi oportunidad. Se han ido sin El”. Correcto. Y esa es la misma cosa que ha sucedido ahora. Satanás ha visto a la iglesia irse en un grande desenfreno de construir, y un grande desenfreno de modernismo, y ha dejado a Jesús. Correcto.
75Todo lo que nosotros pensamos, es a cuántos podemos meter en nuestra organización, qué tanto más grande podemos edificar la iglesia que el resto de ellas. Eso no tiene nada que ver con ello. Lo que necesitamos es regresar a la Biblia. Miren de la manera que es nuestra gente. En donde la iglesia es débil, y la fe es débil, y la gente sólo es... uno no puede ver la diferencia en comparación a alguien más. Y su testimonio es débil. Y–y ellos se quedan en casa el miércoles en la noche para mirar alguna clase de programa de televisión en lugar de ir a la iglesia. Y–y ellos dicen chistes, y ellos también, muchos de ellos, han empezado a hacer cosas que no están correctas.
76Y las mujeres se han empezado a vestir como el mundo, y se cortan su cabello, y usan pintura y cosas por todas ellas, y–y cosas así, y los hombres fuman cigarrillos, cigarros, y cosas así. Yendo a una iglesia, bebiendo un traguito social con sus patrones, teniendo un pequeño entretenimiento sano, saliendo con la esposa de otro hombre, y todas esas cosas así, coqueteando con las muchachas en la calle, torciendo sus cuellos para mirar a las mujeres medias vestidas. ¡Seguro! Correcto. Yo sé que duele, pero eso es la verdad, hermano. La Palabra de Dios es un Circuncidador que corta el sobrante de la carne. Eso es exactamente correcto. Sólo están disfrutando un pequeño entretenimiento americano sano; eso no concuerda con el Reino de Dios, no se asocia con el Reino de Dios, en lo absoluto. Bendito sea el Nombre del Señor. Nos deberíamos comportar como siervos de Dios. Deberíamos....
77Hace tiempo, cuando ellos tenían esclavitud allá en el sur, solían tomar a los esclavos y los vendían en un mercado igual que Uds. lo harían con un caballo o algo. Eso nunca fue correcto. Dios–Dios hizo al hombre. El hombre hizo esclavos. Y luego cuando ellos hacían eso, iban y conseguían un certificado de venta de seres humanos, y los llevaban y los vendían, y los vendían.... Un día un agente de compra y venta llegó allí para comprar esclavos; él dijo: “¿Cuántos tienes?” Dijo: “Como unos cien”. El los fue a mirar. Ellos estaban tristes. Ellos habían venido... Los Boers [sudafricanos, descendientes de los pobladores holandeses–Trad.] los trajeron del Africa y los metieron por Cuba. Y luego los trajeron aquí, y se los vendían a los americanos como esclavos. Y entonces, ellos nunca iban a regresar a casa otra vez. Morirían aquí. Ellos estaban alejados de papá, alejados de mamá, alejados de los niños, separados. Era una cosa horrible. Y ellos no trabajaban. Y los tenían que azotar para hacerlos trabajar, porque estaban muy tristes.
78Pero ese agente de compra y venta, se fijó en un cierto hombre joven. Hermano, a él no lo tenían que azotar. El estaba listo, listo para trabajar, con su pecho erguido y su cabeza erguida. Ese comprador dijo, ese agente dijo: “Oiga, quiero comprar ese esclavo”. Pero el dueño dijo: “El no está de venta”. Dijo: “Bueno, ¿por qué no está de venta?” Dijo: “Porque yo no lo vendo”. El dijo: “¿Es–es el patrón del resto de ellos?” Dijo: “No, él es sólo un esclavo”. Dijo: “Te apuesto que tú lo alimentas diferente que al resto de ellos”. Dijo: “No, señor. El come en la cocina con el resto de ellos. El es sencillamente un esclavo”. Dijo: “Bueno, ¿qué lo hace tan diferente del resto de ellos?”
79El dueño dijo: “Yo me pregunté eso también por mucho tiempo. Pero un día yo me di cuenta que su padre allá en su tierra natal es el rey de la tribu. Y aunque él es un extranjero, alejado del hogar, todavía sabe que es hijo de un rey, y él se comporta como tal”. Si eso hace a un negro, sabiendo que su padre es un rey en Africa, comportarse entre su gente como un hijo del rey, ¿qué nos debería hacer a Uds. y a mí que hemos nacido de nuevo del Espíritu de Dios? ¿Qué clase de vida deberíamos vivir? ¿De qué manera nos deberíamos comportar? No como unos debiluchos y unos cobardes, y ser llevados por doquiera, y creyendo a medias y con cosas del mundo y despreocupados. Alcemos nuestros rostros hacia el Calvario, y creamos toda Palabra que Dios dijo y toda promesa, y comportémonos como hombres y mujeres de Dios. No se vistan como esas Jezabeles y–y actúen como ellas que son de aquí. Correcto. No hagan eso. Es lastimoso.
80Unicamente hubo una sola mujer que se pintó para encontrarse con Dios. Mejor dicho, para... no para encontrarse con Dios. En la Biblia hay solamente una sola mujer que se pintó, y esa fue Jezabel. Dios se la dio a los perros para que se la comieran. Así que Uds. ven, que ella sólo es carne de perro para empezar, así que eso–eso... ante los ojos de Dios. Así que sólo recuerde, hermano.... ¡Oh, mujeres, hombres, enmiéndense! Uds. hombres: ¿cómo lo pueden soportar? ¿Cómo es que permiten a sus esposas fumar cigarrillos, y salir a la calle, y actuar de esa manera? ¿Qué es lo que les pasa? Uds. se han desviado. Y la iglesia... Uds. gente Pentecostal: ¿qué es lo que les pasa a Uds.? ¿Qué es lo que pasa? Uds. se han desviado en un grande desenfreno de edificar edificios, o mejor dicho, de organización, y dejaron a Jesús fuera del cuadro.
81En lugar de conseguir al predicador chapado a la antigua que les predicaría la verdad, Uds. consiguieron a un tipito afeminado que viene de alguna... que se ha graduado en alguna escuela, probablemente un “nieto” de Dios que piensa más de una boleta de comida que lo que piensa de la Biblia, y no dirá la verdad tocante a Ella. Lo que necesitamos son hombres que prediquen el Evangelio y lo administren con los poderes de Dios, que digan la verdad, sin importar si la organización los echa fuera. ¿Qué importa eso? Sí, señor. Necesitamos hombres de Dios, ungidos con el Espíritu Santo, que predicarán el Evangelio sin importar lo que la organización o denominación diga al respecto. No importa de todas maneras; es Dios al que servimos. ¡Amén! ¡Oh, hermanos! Me siento religioso. Sí, señor. Sí. Uds. pudieran pensar que estoy loco. Quizás lo estoy. Pero sólo déjenme en paz; yo me siento mejor de esta manera que como me sentía de la otra manera. Así que sólo déjenme así. Yo–yo me siento bien de esta manera. ¡Es maravilloso! Porque uno está libre. Uno no está atado a nada. Unicamente está atado con las cuerdas de amor.
82No permitan que alguien les diga a Uds. que son libres en esta nación. ¡No lo son! Uds. no son libres. O Uds. son esclavos para Cristo y Su amor, o para el diablo... o Uds. son esclavos para el diablo y sus cosas. Uds. son esclavos para algo. Yo estoy contento de ser un esclavo para Cristo. ¡Amén! Crucificado para las cosas del mundo, y no vivo yo, sino Cristo vive en mí. ¡Amén y amén y amén! ¡Oh, hermanos, si la gente únicamente pudiera ver eso! Si ellos únicamente pudieran abrir sus corazones y ver que es regresar a la Biblia, regresar a Cristo, regresar a la cruz, regresar al Evangelio. Sí. Eso es lo que es. ¡Oh, bendito sea el Nombre del Señor! El diablo vio a la iglesia irse en un grande desenfreno. “Nosotros somos las Asambleas. Nosotros somos la Iglesia de Dios. Nosotros somos las Unitarias. Nosotros somos las ‘Dualitarias’”, y todas esas otras cosas. ¿Por qué no se quedaron de la manera que Uds. estaban? ¿Por qué no se quedaron de la manera que Dios lo proveyó para Uds.?
83El error más grande que Israel alguna vez cometió, fue cuando la gracia ya les había provisto un profeta, les había provisto un cordero, y les había dado el avivamiento más grande que alguna vez hayan tenido, y estaban parados en las riberas del–del Mar Rojo, danzando en el Espíritu, y cantando en el Espíritu, y disfrutando un jubileo, y en Exodo 19, ellos no quisieron eso. Ellos quisieron una teología sobre la cual pudieran argüir. Correcto. Correcto. ¿Y qué...? Ellos estaban únicamente como a unos cuatro días de lejos de la tierra prometida. Es el mismo error que nuestros padres Pentecostales cometieron no hace mucho tiempo. Con mucha dificultad uno pudiera haberles dicho que estaban a cuarenta años de la tierra prometida. Ellos tuvieron que conseguir algo sobre lo cual pudieran argüir. De la misma manera nuestro... ¿Qué hizo Dios con ellos? El los dejó en el desierto por cuarenta años. ¿Qué hicieron ellos? Levantaron cosechas, criaron hijos, y Dios los bendijo. Correcto. Y ellos fueron engrandecidos. Pero un día Dios dijo: “Tú has estado en esta montaña mucho tiempo. Levantémonos y vayamos hacia el norte y poseamos la promesa” (correcto), cuando murieron todos los antiguos contenciosos. Esperó hasta que murieron los antiguos contenciosos. Eso es verdad.
84Ahora, nuestros hermanos Pentecostales han hecho la misma cosa. En lugar de sólo quedarse... Uds. dicen: “Bueno, ellos dieron el nuevo punto”. ¿Cuál–cuál es el nuevo punto? Y, ¿qué de eso de todas maneras? Uds. no se tuvieron que haber organizado. Y no se tuvieron que haber organizado debido a eso, de los “nuevos puntos”, hacer un grupito y separar a los hermanos, y discutir y pelear unos con los otros. Si no fue de Dios, se desvanecerá de todas maneras. Y si es de Dios, ¿quién lo va a detener? Ahora, si eso es... ¿Ven? ¿Qué es? “Toda planta que Mi Padre Celestial no ha plantado será desarraigada”. ¿No–no pueden Uds. tomar Su Palabra por ello? Pero tuvimos que hacer como unas treinta y cinco diferentes organizaciones para.... “El viene en una nube blanca”. “No, bendito sea Dios, El viene en un caballo blanco”.
85¿Qué importa eso de todas maneras, mientras que El venga? Esa es la cosa. ¿Ven? Pero, ¿qué hemos hecho? Nos hemos quedado en la misma rutina antigua: recibimos el Bautismo del Espíritu Santo, hablamos en lenguas, recibimos el Espíritu Santo, hablamos en lenguas, recibimos el Espíritu Santo, el mismo monte antiguo por cuarenta años, la misma rutina antigua. Pero es tiempo de levantarnos. Vayamos al norte. Jesús viene. Vayamos a tomar toda promesa. ¡Aleluya! Toda promesa... Jesús dijo: “Las cosas que Yo hago Uds. las harán también”. El sí habló en lenguas. Correcto. El sí hizo otras cosas también. Vayamos a tomar la promesa.
86Pero, ¿ven Uds.?, satanás ha visto a la iglesia que se fue sin Jesús. Y así que, eso es lo que él los vio a ellos hacer. Así que él tomó su aliento venenoso y empezó a soplar: “Juuuu”. Dijo: “Ahora me voy a deshacer de ellos. Yo los tengo en esos programas de edificar edificios y cosas, y los hundiré allí. Ellos se volverán formales, cada uno tendrá una televisión en su casa. Y, hermano, él se quedará en casa los miércoles en la noche. Si él no va al cine... Los hermanos de antaño solían decir: ‘Aléjense de los cines’. Pero yo se los meteré a sus casas”. ¿Ven? Así que él sólo viene, Uds. saben, y trae sus...?.... “Y si... Ellos–ellos dicen que no están fascinados. Pero cuando ven esos programas, y el de Amamos a Susi, y todas esas cosas, ellos van a amar eso, y a las cosas del mundo, más que lo que aman a Dios. Yo sé que las van a amar. Y yo haré pedazos a toda la iglesia Pentecostal”. La meceré, la empujaré, la derrumbaré, los remos estarán quebrados y todo. Correcto. Eso es lo que él ha hecho. Los vio irse en grandes desenfrenos de edificar edificios, y volverse tan mundanos como el resto de las iglesias. Correcto. Como yo dije, ellos solían decir: “Es la Bautista formal y fría”. Ahora, es la Pentecostal formal y fría. Correcto. Correcto. Aquí estamos siendo sacudidos. Pero es una buena cosa.... Yo me tengo que apurar a terminar, porque ya es hora. Miren.
87La cosa buena fue que El no se había alejado mucho. El subió la montaña más alta que El pudo encontrar, y los estaba cuidando cuando estaban allá en el mar. “Sus ojos están en el gorrión, y yo sé que El cuida de mí”. Sí. ¿Qué es lo que sucedió? El subió el Calvario. El continuó subiendo. Desde la Pascua, El subió más allá de la luna, de las estrellas, hasta la Gloria (mientras más alto Uds. suben, más lejos pueden ver), así que El podía vigilar a la Iglesia universal, en todas partes. Nos vigila; El nos está observando.
88Y entonces en ese momento que todas las esperanzas se habían perdido de alguna vez tener otro avivamiento, ¿qué pensaron ellos cuando todas las esperanzas se habían perdido? Ahí venía El hacia ellos andando sobre el mar (¡oh, hermanos!), andando sobre el mar. Y cuando lo vieron, de la única cosa que los podía ayudar, ellos tuvieron temor. Ellos pensaron que se miraba fantasmal. Y esa es la misma cosa hoy. A la única cosa que puede unir otra vez a la iglesia para irse en el Rapto, ellos le dicen: “Es adivinación, es Beelzebú”, cuando es la mismísima cosa que El dijo que haría. Como lo fue en aquel entonces, así lo es ahora. Pero, ¿qué dijo El entonces? Quisiera que tuviera un poco más de tiempo, pero no lo tengo. Pero, ¿qué dijo El entonces? “¡No temáis; tened ánimo; Yo soy!” “¿Cómo sabe que es El?” Porque El actúa igual que actuaba cuando estuvo aquí. El hace las mismas cosas que hacía. El cumple Su promesa, como la cumplió. ¿No es correcto eso?
89“¡No temáis; Yo soy! ¡No temáis! ¡No temáis ahora!; ¡Yo soy, tened ánimo! ¡Tened valor! Reanímense. Yo los estoy observando, Yo los estoy vigilando. Yo vengo en medio de las Asambleas, en medio de la Iglesia de Dios. Yo vengo aquí para hacer, ¿qué? Para sacar al elegido. No para hacer otra organización, sino para un Rapto para ir al Hogar. Yo vengo para eso”. Inclinemos nuestros rostros sólo un momento.
90Bendito Salvador, Tú nos guiarás hasta que alcancemos esa ribera deseable, donde los Angeles esperan para unirse con nosotros, para darte alabanza a Ti Eternamente. Pensamos de ese gran Día, cómo Tú lo has preparado. “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucitó al tercer día, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en El. Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la Venida del Señor, no precederemos a los que durmieron”. Y nosotros vigilamos el orden de la resurrección. La primera cosa: nos reuniremos; no nos iremos juntamente a recibirlo a El, hasta que nos reunamos. Las madres y los padres se reunirán unos con otros. Los niños y amados se reunirán unos con otros, y luego seremos arrebatados en el aire para recibir al Señor. Y cuando estemos allá, cantando alabanzas de redención, y los Angeles como un círculo alrededor de la tierra se pararán con Sus rostros inclinados, sin saber de lo que se está hablando. Ellos nunca estuvieron perdidos. Ellos no saben lo que significa estar perdido y ser hallado. Pero, Señor, nosotros sabemos lo que significa. “Yo ciego fui, mas hoy veo ya; perdido y El me halló”.
91Dios Padre, te pido que Tú bendigas a la gente que está aquí este sábado en la noche. Un mensajito entrecortado, yendo de lugar a lugar, tratando de esperar para ver lo que Tú ibas a decir que hiciera. Ahora, la hora ha llegado casi a su fin. Te pido, Padre, que Tú permitas que la gente sepa que Tú eres el mismo Jesús. Sólo ven y haz esta noche lo mismo que Tú hiciste allá, sólo un momentito para nosotros, Padre. Para que la gente... Pueda que ellos nunca tengan otra oportunidad. Pueda que nosotros nunca lleguemos a tener un servicio en la mañana. Tú pudieras venir antes que venga la mañana. En algún momento durante la noche, pueda que venga un sonido: “¡Aquí viene el Esposo; salid a recibirle!” Sabemos que será una hora tremenda en ese momento. Habrá lloro; habrá súplica. Habrá alabanzas; habrá aclamaciones. Dios Padre, permítenos enmendarlo ahorita y estar listos para esa hora, mientras esperamos en el Nombre de Jesús. Amén.
92Me pregunto si hay algunos aquí esta noche que no lo conocen a El como Salvador, que les gustaría decir: “Recuérdeme, Hermano Branham, cuando ore otra vez”. Levanten su mano y digan: “Recuérdeme”. Dios lo bendiga. Dios lo bendiga, y a Ud., a Ud. En los balcones, el Señor los bendiga. ¿Alguien más?, justo antes que oremos por aquellos que lo quieren conocer, que nunca lo han conocido. Que... El pudiera venir aquí en unos cuantos minutos. El vendrá. Yo creo que El vendrá. ¿Uds. no? Y hará Sus... ¿Creen Uds. que El es el mismo? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Seguro que El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Entonces permítanle venir y obrar por medio de nosotros, por medio de Su poder santificador, las cosas que El hizo cuando estuvo aquí en la tierra, y sabremos que El es el mismo. “El que en Mí cree, las obras que Yo hago, él las hará...” ¿Cuántos saben que Jesucristo nunca hizo un solo milagro en Su vida sin que el Padre se lo mostrara por una visión? ¿Cuántos saben eso? La Biblia dice eso.
93San Juan 5:19: “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. ¿Es correcto eso? Miren, eso es Escritura. No puede ser quebrantada. “Yo no hago nada hasta que veo al Padre haciéndolo. Lo que... El Padre hasta ahora trabaja, y Yo trabajo. Lo que el Padre hace, El me lo muestra, y luego Yo lo hago”. El sólo actuaba en drama lo que el Padre le mostraba a El que hiciera. Eso lo hace a El, el mismo hoy. “Las obras que Yo hago, vosotros las haréis también”. Si esa fue la señal del Mesías en ese entonces, ese mismo Espíritu que estaba en el Mesías estará en Su Iglesia. La Iglesia hará las mismas cosas que el Mesías hizo. Porque la vid únicamente puede producir uvas cada vez que ella dé fruto. De esa manera es con nosotros aquí. Tiene que ser lo mismo.
94¿Repartió mi hijo algunas tarjetas de oración? Se me olvidó preguntarle. Sí... El no las repartió anoche. [Alguien dice: “El repartió algunas esta noche”– Ed.]. El repartió algunas esta noche. ¿Saben Uds. qué números eran, letras o números? ¿Letra “A”? ¿Cuál, cuál fue la que repartiste... esa es la que tuvimos la primera noche, ¿no fue esa? ¿Qué? ¿Sólo repartiste las otras 50? Muy bien. ¿En dónde empezamos la otra vez? ¿De la 1 a la 15? Bueno, empecemos en alguna otra parte entre ellas esta noche. Empecemos... ¿Repartieron quince de ellas? Tomemos las últimas quince entonces. Eso sería... empezaríamos... ¿Cuál sería el número? 85, ¿no es así? ¿85? Veamos si ellos están... nosotros–nosotros... si están aquí. 85, ¿quién tiene la tarjeta de oración número 85? Levante su mano, en cualquier parte del edificio. Alguno en el balcón, en cualquier parte que esté. La tarjeta de oración “A”-85. Miren a su... ¿No lo vi? ¿Está Ud. seguro? ¡Oh!, lo siento, hermana. Muy bien, 85, venga aquí, aquí. 86, ¿quién tiene la 86?, levante su mano. ¿La tarjeta de oración 86? Traemos las tarjetas aquí delante de la gente, las revolvemos todas así, y luego les damos una tarjeta de oración a todos los que las quieran. Por lo tanto, cuando venimos aquí, sólo llamamos de alguna parte, sin saber de dónde será. Así que por lo tanto, es sólo.... ¿Cuántos saben que son más los sanados en la audiencia que los que son sanados aquí arriba? Seguro que sí. Claro que sí.
95Muy bien, ¿cuántos...? Vaya y rodee en esa dirección. ¿Cuántos...? ¿Cuál fue esa? La 85, ¿no fue? 86, ¿quién tiene la tarjeta número 86? Por favor levante su mano. Una señora aquí. ¿Tiene Ud. la 86? Por favor vaya adónde la señora, rodeando allá. La 87, levante su mano rápidamente ahora para ahorrar... Dios lo bendiga, mi hermano, vaya rodeando en esa dirección. 85, 86, 87, 88, ¿quién tiene la 88? Aquí; vaya rodeando en esa dirección. Están esparcidas por todo el edificio, cualquiera que quiera una. 88. 89, ¿quién tiene la 89? La tarjeta de oración 89, levante su mano. Allá en la... ¿Dónde? [Alguien dice: “A la derecha”–Ed.]. A la derecha, 89. Yo no los veo, pero que se levanten y se vayan rodeando en esa dirección, por favor, 89. La 90, ¿quién tiene la tarjeta de oración 90? Por favor levante su mano. Miren la tarjeta de su vecino; quizás ellos... Alguien pudiera estar sordo, Uds. saben, ellos no pudieran oír. Quizás alguien está inválido y no puede levantar su mano. Sólo miren para todos lados, a la tarjeta de todos. ¿Qué? La tarjeta de oración... ¿Cuál fue esa? ¿89? ¿90? ¿Es esa la tarjeta número 90? Muy bien, señor; vaya rodeando en esa dirección. 90, ¿91? Muy bien. ¿92?, ¿93?, levanten su mano para que pueda ver quiénes son. ¿93? Levante su mano. 93. Muy bien. ¿94?, levante... Correcto. 95, 96, 97; así se debe hacer. 97, 98, 99, 100. Muy bien. Está bien. Miren, ¿hay más tarjetas de oración aquí?, levanten sus manos, Uds. que tienen tarjetas de oración. Muy bien, conserven sus tarjetas, los llamaremos a Uds. Lo prometimos, y lo haremos. ¿Ven? Con la ayuda del Señor, los llamaremos.
96Esto sólo es... No los podemos llamar a todos a la misma vez. Yo... Mañana por la tarde los tendré que llamar a todos, ¿ven? Así que tendré toda la tarde para hacerlo. ¿Ven Uds.? Así que Uds. sólo vengan, y los–y los llamaremos. Y ahora, ¿cuántos no tienen tarjeta de oración, levanten sus manos, y están enfermos y quieren que Dios los sane? Levanten su mano y digan: “Yo no tengo una tarjeta de oración, pero sin embargo yo quiero que el Señor me sane”. Bueno, están por dondequiera. Muy bien. Mientras están preparando la fila de oración, les voy a pedir a todos que sean tan reverentes como puedan, y que se mantengan sentados. Sólo manténganse sentados. ¿Ven? Muy bien. Miren, en la Biblia, en el Libro de San Juan el capítulo 4... Me gustaría decir esto. ¿Cuántos alguna vez han leído el capítulo 4 de San Juan? Muy bien.
97Miren, Jesús... No, perdónenme Uds.; no es el capítulo 4 de San Juan. No lo puedo recordar ahorita. Fue cuando la mujer con el flujo de sangre lo tocó. Sencillamente no lo recuerdo; el capítulo 8. Así que–así que ella se iba abriendo paso entre una multitud de gente. Y ella dijo... Ella había visto y oído de Jesús; ella nunca lo había visto. Pero hagamos un pequeño drama mientras ellos están esperando allá. Yo me puedo imaginar, ella tenía... ella tenía un flujo de sangre. Todos saben qué había sucedido. Fue durante el tiempo de la menopausia, y nunca cesó. Así que ella... Y ella había gastado todo su dinero en los doctores, y ellos no la pudieron ayudar en lo absoluto. Ellos habían hecho todo lo que ellos pudieron hacer, sin duda. Ellos habían hecho todo lo que ellos podían hacer, pero no pudieron detener ese flujo de sangre.
98Así que ella había tenido eso por muchos, muchos años, y seguía fluyendo, fluyendo, fluyendo, fluyendo. La pobre mujercita débil, ella había oído de Jesús, así que ella dijo: “Yo creo que El es un... que El es ese Mesías”. ¿No piensan Uds. que ella pensó eso? ¿Cuántos creen eso?, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ella dijo: “Yo creo que ese Hombre es el Mesías, pero yo no tengo dinero para ir adónde El está”. Pero, Uds. saben, después de este gran evento de la noche, El se metió entre los–los sauces allá en aquella mañana. Y ella miró hacia abajo de la colina donde vivía. Ella se preguntó: “¿Me pregunto quién es? Algo... ha de ser alguna persona allá abajo”. Ella los oía provocándolo a ira, burlándose de El, y todo lo demás. Y algunos bendiciéndolo y.... Así que ella bajó sigilosamente y vio quién era. Y dijo: “Si tocare solamente Su manto, seré salva”. Miren, ella no tenía ni una pizca de Escritura para eso, ¿la tenía? ¿Había antes de esa ocasión alguna Escritura en la Biblia que decía: “Cuando venga el Mesías, si tú tocas Su manto...”? No. Pero ella lo creyó. Ella lo creyó.
99Así que ella se escabulló entre la multitud. Sólo era una mujercita anciana y delgada, Uds. saben. Así que ella se escabulló entre la multitud, y tocó Su manto. Miren, si Uds. tocaran mi saco, yo no lo sentiría, es sólo mi saco. Y el vestuario palestino era un manto. Y ellos usaban un vestido por dentro. Cubría desde los pies hasta arriba. Esa es la razón que tenían la costumbre de lavarse los pies. Ese manto largo recogía el polvo a medida que caminaban por los senderos. Bueno, entonces, si Uds. alguna vez han estado en Palestina, se fijaron cómo lo hacían, y cómo ellos se quitaban sus sandalias y les lavaban sus pies debido a la peste del suelo en donde los animales habían estado y cosas. Ellos no estaban presentables para la gente. Así que ellos tenían un–ellos tenían un siervo que lavaba los pies. Y así que ellos se lavaban sus pies. Así que esta mujer tocó el borde de Su manto, que le colgaba muy holgadamente. Miren, físicamente, El no lo pudo haber sentido. El no lo sintió. Pero ella tocó el borde de Su manto, entonces ella se fue y se sentó, o se quedó parada, o lo que haya hecho en la audiencia, quizás–quizás dos o tres veces más que la que hay aquí. Jesús se detuvo, y dijo: “¿Quién me tocó?”
100Bueno, Pedro pensó que eso era ridículo. El no había recibido el Espíritu Santo todavía, Uds. saben. Un hombre con el Espíritu Santo sabría mejor que eso. Así que él dijo: “Bueno, Tú...” Bueno, la Biblia dice que él lo reprendió. En otras palabras, él dijo: “¿Qué quisiste decir al decir una cosa como esa? Se supone que debería ser un Hombre sensato. Y aquí estás Tú, llamándote Tú mismo el Mesías y diciendo: ‘¿Quién me tocó?’ Bueno, ¿no sabes que la gente va a pensar que estás loco? Todos te están tocando’”. Yo puedo ver a Jesús mirarlo y decirle: “¡Pobre Simón! Pero este fue una clase diferente de toque, Simón. Yo percibo que me he debilitado”.
101Virtud, fuerza había salido de El. Y El sencillamente se detuvo, viendo El que Simón no lo sabía y el resto de ellos no lo sabía. Así que El miró para todos lados en la audiencia hasta que encontró a esa mujer. Quizás estaba sentada allá muy atrás...?... El le dijo a ella que su flujo de sangre se había detenido porque su fe la había salvado. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Miren, ¿cuántos saben que el Nuevo Testamento dice que Jesucristo, ahorita, es un Sumo Sacerdote, sentado a la diestra de Dios, que se puede compadecer de nuestras debilidades? ¿Cuántos saben que eso es la verdad?, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Entonces, ¿es El el mismo ayer, hoy, y por los siglos? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Entonces, ¿cómo sabrían Uds. que lo tocaron? ¿Cómo actuaría El? El actuaría igual que El actuó en aquel entonces, si El es el mismo. Así que Uds. sin sus tarjetas, o Uds. allá en la audiencia que no subirán aquí esta noche, sólo oren, y digan: “Señor Jesús, yo creo que Tú eres ese Sumo Sacerdote del que ellos están hablando. Y permite que mi fe te toque a Ti esta noche”.
102Miren, si Uds. me tocaran a mí, eso haría tanto bien como tocar a su esposo, o tocar a su hermano, o–o–o a su hijo, o a quién sea. ¿Ven? Eso no haría nada. El tocarme a mí, eso no sería nada. Pero Uds. sólo tóquenlo a El, y fíjense bien lo que El hace. Uds. dicen: “Hermano Branham: ¿cómo actúa eso?” Por medio de un don, rindiéndome yo mismo al Espíritu. El es el que habla. ¿Ven? Miren, este micrófono está perfectamente silente. No puede hablar. No sabe cómo hablar. Se requiere algo que hable en él para hacerlo que transmita el sonido. ¿Es correcto eso? Bueno entonces, todos Uds. aquí son desconocidos para mí. Las únicas dos personas que yo conozco aquí, son estas... es este hombre sentado aquí que estuvo conmigo esta mañana, y el Hermano Gene Goad, y este hombre aquí, y el Hermano Hall. Esos son los únicos que yo puedo ver en el edificio. Mi esposa no está aquí esta noche. Y esos son los únicos que yo conozco. Pero Jesús los conoce a todos Uds. ¿Es correcto eso? El conoce a cada uno de Uds. Y El prometió que en los últimos días, habría Luz. Igual que fue en la salida del sol, será lo mismo en la puesta del sol. ¿Es eso verdad? Miren, Uds. sólo toquen Su manto, si es que El viene y nos ayuda.
103Y, ¿cuántos de Uds. aquí, que son desconocidos, que nunca lo han visto antes, le creerían a El, y dirían: “Me haría creer al verlo a El actuar exactamente como El actuó cuando estuvo aquí en la tierra”? Levanten su mano, digan: “Yo–yo le creeré a El”, los que son desconocidos, los que no han estado aquí antes. Muy bien. Eso está bien. ¿Cuántos han estado aquí antes y lo han visto a El hacerlo dondequiera?, levanten su mano. ¿Ven? Prácticamente por todas partes del edificio. Muy bien. Miren, Uds. crean. Ahora, recuerden, si una sola persona viene, y El sana a esa persona, El–El lo tiene que hacer con la segunda persona que venga en las mismas bases. Correcto. ¡Si Uds. sólo lo creen! Se requiere su fe. Dicen: “¿Qué tocante a todo ese grupo allá en aquel día? Sólo una sola mujer lo tocó”. Esa fue la única que lo pudo creer. ¿Es Ud. esa sola persona en la audiencia esta noche? Yo espero que Ud. lo sea, cada uno de Uds. Miren, sólo recuerden.... Ahora, Dios Padre, yo he hablado de Ti; yo he tratado de ponerlo esta noche en la forma de una pequeña historia, en un drama, para que aun los niñitos lo entendieran, para que ellos se lo pudieran contar a sus compañeritos de la escuela y a los demás, para que todos pudieran estar preparados para la Venida del Señor.
104Ahora, yo he hablado, he testificado de Ti. Eso es todo lo que puedo hacer; yo sólo soy un hombre. Pero ahora, Padre, sólo una sola Palabra de Ti significará todo, más que lo que todos nosotros pudiéramos hacer en toda nuestra vida, sólo una sola Palabra. Ellos saben que es la Escritura. Ellos saben que es la verdad. Ellos saben que es desde Génesis a Apocalipsis. Ahora, Tú hiciste una promesa que el Mesías que viene en este día, regresaría a la Iglesia y haría exactamente como El hizo en... cuando El... En la Venida de la Piedra de Corona, el edificio estaría listo para recibirlo. Te pido, Dios, que sea así otra vez esta noche. Porque te lo pedimos en el Nombre de Jesús, mientras yo me someto a Ti, y tomo a esta congregación y a todo espíritu aquí, bajo el control del Espíritu Santo, en el Nombre de Jesucristo. Amén. Muy bien. Ahora, tengan fe. Todos sean reverentes. Siéntense quietamente. No descrean, sino crean con todo su corazón. Miren, ahora es el desafío. Yo lo he predicado. ¿Cuántos saben que fue la Palabra? Ahora, si cualquiera de Uds. lo duda, bueno, Ud. es bienvenido a venir aquí y tomar mi lugar si Ud. quiere. Si hay un ministro aquí que diga que no está correcto, que no está correcto, entonces Ud. suba aquí arriba, tome mi lugar, y haga la misma cosa.
105Si yo echo fuera demonios con la Palabra de Dios, ¿con qué los echan Uds.? ¿Ven? Si Uds. lo pueden hacer mejor, bueno, vengan; yo me sentaré. Yo quiero ver a la gente ser sanada...?... ¿Lo captaron? ¿Ven? Es una promesa de Dios. Y si El cumple esta promesa.... Miren, nosotros sabemos... Permítanme aclarar esto. No hay hombre que pueda sanar a otro. Ni siquiera hay medicina que los sane a Uds. Ningún doctor les dirá eso a Uds., si él es un verdadero doctor. La medicina no crea tejido; la medicina lo mantiene limpio mientras Dios crea tejido. El tiene que crear. El tejido es creado. ¿Ven? Así que él no... El doctor no sana un hueso; él inmoviliza el hueso. Dios sana los huesos. ¿Ven? Unicamente Dios puede sanar. Y miren, El ya lo ha hecho. Sólo es hacer que la gente lo crea, esa es la cosa. Si fuera yo, si yo les dijera y Uds. no lo creyeran, o si Uds. me dijeran y yo no lo creyera, lo dejaríamos en paz. Pero no así Dios; El es un buen Dios. El continúa enviando dones y los pone en Su Iglesia después de la Palabra, para confirmar Su Palabra y hacerla verdad, para que... El es justo y honesto.
106Miren, esta señora parada aquí... O, me imagino que Ud. es por quién se va a orar. Miren, aquí está parada una mujer a la cual yo nunca la he visto en mi vida que yo sepa. Somos desconocidos uno del otro, me supongo. [La señora dice: “Yo lo he visto a Ud., Hermano Branham”–Ed.]. Ud. me ha visto. [“Ud. oró por mí en su iglesita...?...”]. Yo oré por Ud. en Tennessee. [“Sí”]. Bueno estoy muy contento por eso. Pero conocerla a Ud., yo no la conozco. [“No”]. No tendría manera de conocerla a Ud. [“No”]. Muy bien. Ahora, esta señora dice, si Uds. no me oyeron... Y a propósito, quien sea el ingeniero en esto, cuando llegue la unción, y si yo no hablo lo bastante fuerte, suba el volumen para que ellos lo puedan oír. Porque, ¿ven Uds.?, sólo yendo al pasado en la vida de alguien, y viendo lo que han hecho, y uno está mirando lo que está sucediendo allí, y uno–uno ni siquiera está consciente de que está parado aquí.
107No soy yo. ¿Cómo pudiera yo hacer eso? Es totalmente imposible. Es–es un milagro perfecto, si se haría. Es más allá de cualquier razonamiento humano, a menos que Uds. tomen la Palabra de Dios por ello. Seguro que sí. Es el milagro más grande. Uds. dicen: “Bueno, aquí está alguien sentado que tenía un pie cojo; oramos por él y empezó a caminar”. Bueno, eso pudo ser psicológico. Correcto. Pero esto no puede ser. Tiene que ser Dios. Nadie más puede ser de esa manera. Exactamente correcto. Así que mire, si yo oro por Ud., y eso... Pero yo no la conozco a Ud., y no sé nada tocante a Ud. Yo no tengo la menor idea por lo cual Ud. está aquí. Y Ud. sólo... Por ejemplo si alguien por quién oré aquí viniera a mí después de varios años contando desde hoy, y dijera: “Yo estuve en Richmond, Virginia, y Ud. oró por mí”, ¡oh, hermano!, yo he orado por decenas de millares de millares de gente. ¿Ve Ud.? Y de todas maneras, si Ud. viniera a mí mañana (y la unción hubiera venido y la visión hubiera venido), Ud. pudiera venir a mí mañana, y yo no sabría nada al respecto.
108¿Ve a ese hermano sentado allí? El está grabando. Así es como mantenemos un registro de ello. ¿No es correcto eso, Hermano Goad? Esa es de la única manera que yo lo sé. ¿Ve? Porque no soy yo hablando. Yo–yo he confesado y levantado mis manos significando que no la conozco a ella. ¿Ven? Pero si Ud. estuviera enferma y pusiera mis manos sobre Ud., y dijera: “La Biblia dice que sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Eso es lo que hemos estado haciendo por años. Pero estamos más cerca del Hogar ahora. ¿Ven? Cristo está siendo manifestado más a nosotros. Mire, si El me dijera algo que ha–que ha estado en su vida, bueno, entonces, si El le dice a Ud. lo que ha sido, Ud. será un juez para saber si eso es correcto o no. Ud. sabrá; Ud. le puede decir a la audiencia si está correcto o incorrecto. Bueno, entonces, si El hace eso, y sabe lo que ha sido, de seguro sabrá lo que será. ¿Es correcto eso, audiencia? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. El sabrá lo que será. Ahora, miren, yo no sé si El lo hará, pero confío que El lo hará. Y si El lo hace, Dios sea alabado. Entonces, todos en la audiencia, mientras estamos parados aquí, abiertamente, con luces abundantes sobre nosotros... Estamos parados aquí con nada sino la Palabra de Dios expuesta aquí delante de nosotros, Dios mismo. Estamos en Su Presencia delante de quinientas o seiscientas personas o más, me imagino, o lo que sea el cupo del lugarcito. Y aquí estamos. Lo hizo delante de quinientas mil en una ocasión, trescientas mil en otra ocasión, y cientos de millares en otras ocasiones, entre toda clase de naciones y pueblos y lenguas. ¿Ven? Tiene que ir a todas partes. El mismo se tiene que declarar antes que El venga.
109Miren, esto es igual que lo era en el tiempo de la Biblia, cuando nuestro Señor encontró a una mujer samaritana; y aquí se están encontrando, un hombre y una mujer. Yo no la conozco a Ud., y Ud. únicamente me conoce al pasar por una fila de oración en una ocasión. Mire, si El me revela la razón por la cual Ud. está aquí... Quizás esté enferma otra vez, quizás sea un problema doméstico, pudiera ser un problema económico, yo no sé, pero El sí sabe. Pero si El me revela por lo cual Ud. está aquí, Ud. lo creerá, ¿no lo creerá? [La señora dice: “Sí”–Ed.]. ¿Y la audiencia lo creerá? ¿Lo creerán? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Que El lo conceda. Miren, si la gente todavía puede oír mi voz, la mujer se está alejando de mí. Sí, la veo; Ud. fue sanada. Ud. fue sanada en mi reunión. Y Ud. tenía artritis y fue sanada. [La señora dice: “Eso es correcto”–Ed.]. Eso es...?... Eso es verdad. Ahora, Ud. tiene algo mal con su pierna. Ud. se cayó y se lastimó su pierna. [La señora dice: “Sí”–Ed.]. Eso es por lo que Ud. está–eso es por lo que Ud. está aquí para que se ore. Si eso es verdad, levante su mano. [“Eso es verdad”]. Sólo levante su mano para que así....
110¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Yo no sé por qué es, pero yo continúo... Miren, lo que Uds. están pensando, yo lo capto aquí. ¿Ven? ¿Miró El hacia la multitud y percibió sus pensamientos? Correcto. Bueno, ¿ven?, ese es El; no soy yo. Yo ya se los he dicho a Uds., que yo... que ya no soy yo; es El ahora. Ese no fui yo el que le dijo a ella eso; ese fue El, el que le dijo a ella eso, porque yo no la conozco. Dios sabe eso. Miren, ellos continúan pensando que yo lo adiviné. Yo no sé por qué viene, pero sigue viniendo de alguna parte. Sí, yo ahora veo de dónde está viniendo. Yo lo debería exponer. Muy bien. Veamos si fue así. Sí, sí, yo veo que Ud. tuvo una caída y se lastimó. Ud. se lastimó su pierna. Y ha intentado todo en ella: linimentos y todo lo demás, pero no funcionan. Esto sí va a funcionar.
111Ud. ha tenido mucho pesar. Ud. ha perdido a una amada. Esa fue una hija. Correcto. Si Dios me dice quién es Ud., cuál es su nombre, ¿me creerá Ud. que yo soy Su profeta, Su siervo? [La señora dice: “Sí”–Ed.]. Sra. Wathen, se puede ir creyendo. Jesucristo la sana. Dios la bendiga ahora. Va a estar bien. Lo adolorido la dejará; Ud. estará bien. ¿Creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Miren, yo le pregunto a cualquiera: ¿cómo pudiera yo (lo que sea que estuvo mal en la mujer), haberlo sabido? Tiene que haber aquí alguna clase de un Ser sobrenatural haciendo eso (yo soy un hombre, ¿es correcto eso?), que conocía a la mujer, lo que ella ha hecho, en dónde ha estado ella, todo tocante a ella, y cosas así. Ahora, si nos quedáramos parados aquí, mientras más tiempo uno se queda parado, más se diría. Pero, ¿ven Uds.?, esa sola–esa sola visión sacó más de mí, que lo que sacó esa hora y media que prediqué. ¿Ven? Uno estaba recibiendo; ahora uno está dando.
112Sólo piensen: si una sola mujer tocó Su manto y ella... El dijo: “Yo he conocido que ha salido poder de Mí”, ¿qué me haría a mí, un pecador salvo por gracia? ¿Ven? Porque Jesús dijo: “Las obras que Yo hago vosotros haréis también, y mayores que estas haréis...” Yo sé que la versión King James dice: “mayores”. Pero no pudiera ser mayores. Se refiere a más obras que las que El podía hacer. Obtengan el Diaglott original, y vean si no dice: más. ¿Ven? Pues es el mismo Espíritu. Miren, esta señora también me es desconocida. Yo no la conozco. Pero Dios sí la conoce a Ud. Si Dios me revela algo que sea su problema, ¿me creerá Ud. que yo soy Su siervo? [La señora dice: “Sí, señor–Ed.]. Mire, Ud. está consciente que algo sucedió en ese momento. ¿Ve? Eso fue ese sentir, y como una dulzura, una quietud. Ahora, si eso es correcto, sólo para que la gente sepa, para que ellos sepan que yo no le estoy diciendo algo mal... Yo vi esa Luz bajar sobre Ud. Correcto. Mire, si Ud. siente como un sentir verdaderamente dulce y humilde alrededor de Ud., levante su mano para que la gente vea.
113Pero Uds. que tienen la fotografía aquí, nosotros la tenemos. Esa Luz que Uds. ven en la fotografía, Dios es mi Juez, está sobre la mujer ahorita. ¿Ven? Sí, señor. Ella no está aquí por sí misma, aunque está nerviosa y molesta. Correcto. Un problemita de mujer la ha molestado por un tiempo. Pero la cosa principal por la que Ud. está aquí, es por alguien más. Ese es su esposo. El está parcialmente paralizado, tiene problema en su espalda y en su pierna. Eso es correcto. ¿Cree Ud. conmigo, que Dios lo sanará? Se puede ir, y así como ha creído, así será para Ud. Se puede ir creyendo. Dios la bendiga. Ponga ese pañuelo que Ud. tiene en sus manos sobre él. Sólo crea con todo su corazón.
114Ud. y yo somos desconocidos uno del otro, señora, me supongo. [La señora dice: “Eso es correcto”–Ed.]. No nos conocemos el uno al otro. [“Eso es correcto”]. Pero Dios nos conoce a ambos. ¿Me cree Ud. que yo soy Su siervo? ¿Con todo su corazón? [“Sí”]. Si Dios me revela algo que está mal, ¿aceptará Ud. que proviene de Dios? Es su espalda [“eso es correcto], su pierna. [“Eso es correcto”]. Fue causado por un accidente automovilístico. [“Eso es correcto”]. Muy bien. Eso es todo lo que se necesita para que sane. Se puede ir creyendo ahora; sólo tenga fe. ¿Cree Ud. con todo su corazón, señora? [La señora dice: “Sí, señor”–Ed.]. ¿Cree Ud. que Jesucristo le concederá la petición a Ud.? [“Sí, señor”]. Por supuesto Ud. está usando lentes. Cualquiera sabría eso. Eso ha sido por mucho tiempo [“sí”], desde que Ud. lo puede recordar. [“Sí”]. Eso ha sido por toda su vida.
115Pero realmente, eso no es lo que está en su corazón; [la señora dice: “No”– Ed.]; algo más está en su corazón. Eso es por alguien más. Correcto. ¿Cree Ud. que Dios la puede sanar a ella, hacerla saludable, a su madre? Ella tiene parálisis cerebral, tiembla. Eso es correcto, ¿no lo es? Se puede ir creyendo; será de la manera que Ud. lo ha creído. Dios la bendiga. ¿Creen Uds. ahora con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”– Ed.]. ¿Eso lo concluye para Uds.? ¿Están Uds. convencidos? Miren, ¿quién está aquí? El mismísimo que caminó en Galilea, está aquí esta noche. ¿Qué es? El nos está usando a Uds. y a mí. Miren, no importa qué–qué tanto esté la unción sobre mí; tiene que estar sobre ellos también. ¿Ven? Tiene que estar sobre ellos también. ¿Creen Uds. eso? Sólo tengan fe. No duden; crean.
116¿Cómo está Ud.? Somos desconocidos uno del otro, me supongo. Yo no la conozco a Ud., pero Dios sí la conoce a Ud. Alguien más apareció en la visión en ese momento, cuando empezó con la mujer. ¿Me cree Ud. que yo soy Su siervo, que las cosas que yo he dicho están correctas? Si Dios me revela cuál es su problema, ¿me aceptará Ud. como Su siervo? Muy bien. Ud. tiene problema en su espalda, esa es una cosa. Otra cosa: Ud. está sombreada de muerte con un cáncer. ¿Cree Ud. que El la sanará a Ud. y la hará saludable? ¿Ud. sí cree? Tiene a alguien más por quien Ud. quiere que se ore también, ¿no es así? ¿Cree Ud. que El lo puede sanar también a él? Ese es su esposo. El está sentado en la audiencia. ¿Cree Ud. que Dios me puede decir cuál es su problema? [La señora dice: “Sí, señor”–Ed.]. ¿Me creerá Ud. como Su profeta si yo le digo a Ud. eso? [“Sí”]. El tiene un problema intestinal, dice el doctor, problema intestinal. Si Ud. cree, él sanará también. Pero aquí está la cosa más grande que Ud. necesita: Ud. necesita salvación para su alma. ¿Lo aceptará Ud. a El como su Salvador y creerá en El con todo su corazón? Ambos la necesitan. ¿Lo harán y lo creerán con todo su corazón? ¿Lo aceptará Ud. a El como su Salvador ahora, para su sanidad? Esposo: ¿lo aceptará Ud. a El como su Salvador? Dios lo bendiga. Ambos están salvos y sanos. Se pueden ir a casa y sean....
117¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Uds. dicen: “Ud. no tiene derecho a decirles a ellos que están salvos”. Yo creo que si Dios me puede decir lo que está mal en ellos, El me puede decir si ellos están salvos o no, ¿no puede El? Seguro que sí. ¡Oh!, ¿lo aman a El? [“Amén”]. ¿Se quiere ir Ud. a casa y comer su cena, deshacerse de ese problema de estómago y ser sano? Se puede ir a comerla. Jesucristo lo sana. Tenga fe. Venga, señor. ¿Quiere Ud. que Dios lo sane de ese problema de la espalda? Sólo continúe caminando, diciendo: “Gracias, Señor Jesús”, y sea sano. Artritis, nerviosismo y cosas así. ¿Cree Ud. que El la sanara? Diga: “¡Gracias, Señor!” ¿Cuántos creen con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”– Ed.]. Creánlo; no duden. Sólo tengan fe con todo su corazón.
118Ellos dicen que Ud. tiene el asesino número uno. Pero el problema de corazón no es el asesino número uno. El pecado es el asesino número uno. Así que, Ud. se ha deshecho de ambos ahorita. Así que Ud., se puede ir y ser sano. Tenga fe. Un estómago nervioso; está sano. Se puede ir creyendo. Yo la veo tratando de levantarse en la mañana, sacando los pies de la cama, viendo si Ud. se puede poner de pie bien, o no, ese mismo demonio de tullidez. Se puede ir y crea ahora, y la dejará a Ud. La artritis se irá de Ud. Ud. tendrá que ser operada, señora, si es que Dios no la ayuda. ¿Cree Ud. que El puede hacer la operación? [La señora dice: “Sí, señor”–Ed.]. ¿Cree Ud. que si le cree totalmente a El, y rinde toda su vida a El, el tumor se irá?, ¿cree Ud. eso? [“Sí”]. Se puede ir, y como ha creído así le sea concedido a Ud. Se puede ir creyendo. Muy bien.
119Venga, señora. Tiene una condición nerviosa, su estómago. Se puede ir creyendo; sólo tenga fe. Venga, señora. ¿Cree Ud. con todo su corazón? Un momento; algo sucedió. Sólo sean reverentes; sólo esperen unos momentos; sean reverentes. ¡Oh, qué momento! ¿Es El...? Es una mujer que apareció ante mí que no se parece a esta mujer; ella es más delgada, pero está en la audiencia. Dios ayúdame. Sí, ella está sentada acá. Tiene algo mal con sus manos. ¿Cree Ud. que Dios la sanará del problema de las manos? Muy bien, su fe la salva. Oiga, a propósito, ponga su mano sobre esa mujer sentada al lado de Ud. allí. Ella tiene problema de corazón. Eso es correcto. Levante su mano; reciba a Cristo como su Sanador. Dios la bendiga. Se puede ir a casa; sea sana. ¿No es maravilloso El? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
120Eso hizo que creyera también esa señora sentada allí con ese vestido puesto que se mira azul, sufriendo de problema del estómago. Ud. ha estado teniendo problema del estómago por un tiempo, ¿no es así? Se puede ir y comer su cena. Jesucristo la sana. La señora corpulenta, sentada al lado de Ud., (¿me haría un favor, o a Dios un favor?; Ud. es una creyente, o El nunca le hubiera hablado a Ud.). Ella tiene artritis, ¿no tiene Ud., señora? Si es correcto, levante su mano. Muy bien, ponga su mano sobre ella, hermana. Todas Uds. allí, pongan sus manos unas sobre otras; Jesucristo las sana. ¿Creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Cree Ud. que Dios puede sanar diabetes? Muy bien, siga caminando entonces. Tenga fe; El lo hará. ¿Problema de corazón? Sólo continúe caminando, diciendo: “Gracias, Señor Jesús, por sanarme”. ¿Problema con su espalda? Diga: “Gracias, Señor, por sanarme”. ¡Oh, Jesús es maravilloso! ¿No lo es? [La congregación dice: “Amén”– Ed.].
121¿Qué piensa Ud. al respecto sentada allí, la pequeña señora, mirándome? ¿Me cree que yo soy Su profeta? Entonces esa presión baja la dejará. La señora sentada justo detrás de Ud.... ¿Qué piensa Ud. tocante a eso, señor, cuando ella la miró? La señora detrás de Ud., la pequeña señora con anteojos, Ud. también tiene presión baja. Correcto. Cuando pusieron esa cosa alrededor de su brazo, él le dijo que Ud. tenía presión baja. ¿Es correcto eso? Si es correcto, levante su mano. ¿Cómo sabía yo que él lo hizo? ¡Amén! ¿Creen Uds. en El? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Venas varicosas, ¿cree Ud. que Dios las sanará? Muy bien. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? Muy bien, Ud. no la tiene que usar. Ud. está sana. Se puede ir creyéndolo. Allá atrás, artritis, sentada allá atrás, en la segunda silla. ¿Cree Ud. que Dios la sanará? ¿Sí lo cree Ud.? ¿Lo acepta? Dios la bendiga. Correcto. Gracias, señora, por decirlo así. Se puede ir, y sea sana.
122¡Oh, Dios! ¿Qué más puede hacer El? ¿Qué más puede...? El ya los ha sanado. Mas El herido fue por las rebeliones de Uds., molido por los pecados de Uds. Miren, Uds. comprendan que toda la cosa parece ahora como una gran Luz por todo el edificio ahora. ¿Ven? Yo–yo no puedo ver casi nada en la audiencia. Es sólo... Bueno, si yo pudiera... ¡Si Uds. pudieran únicamente comprender que ese es El!; una condición.... Uds. dicen: “Hermano Branham, ¿qué lo hace a Ud....?” Yo no les puedo decir a Uds. Pero fueron veinte o veinticinco visiones que han sucedido aquí en la plataforma. Cuando una lo debilitó a El, ¿qué me harán a mí? ¿Ven Su gracia? El quiere que todos Uds. lo crean. ¿Lo creen Uds.? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Lo creen con todo su corazón? [“Amén”]. ¿Lo aceptarán con todo su corazón? [“Amén”]. Entonces pónganse de pie y acéptenlo a El como su Salvador, como su Sanador, como su Bautizador. Y yo los encomiendo a Dios en el Nombre de Jesucristo; que el Dios del Cielo derrame Su Espíritu sobre Uds. Levanten sus manos y denle alabanza. Ahora Uds. están sanos.