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~ EXPECTACIONES ~
1algo mayor de algo que es menor. Como el Doctor F.F. Bosworth, uno de mis asociados que recientemente partió al Hogar, a la Gloria, cerca de los cien años de edad... ¿Cuántos conocieron al Hermano Bosworth? Estoy seguro que muchos de Uds. lo conocieron. El me solía decir, él decía: “Bueno, Hermano Branham, usamos la sanidad Divina como la carnada que uno pone en un anzuelo; uno nunca le muestra el anzuelo al pez; uno le muestra la carnada. Y cuando él muerde la carnada, él coge el anzuelo”. Así que esa es– esa es la manera que tratamos de usar la sanidad Divina. Es un don de Dios que... Y luego nosotros... Atrae a la gente, y ellos ven que sucede algo que ellos saben que no pudiera suceder a menos que Dios lo hubiera hecho. Por lo tanto, les desvía su atención de las cosas del mundo, hacia Dios. ¿Ven? Y eso es lo que... la razón que decimos que es la carnada, que dirige a los pecadores.... Nuestro propósito principal de estar aquí, es llevar al incrédulo a una fe en Dios. Eso es lo que queremos hacer, es tener... ver al pecador convertido a una fe viva en nuestro Señor Jesucristo. Y esa es nuestra cosa principal. La cosa que sigue es tratar de ayudar a los enfermos y a los necesitados para que encuentren ayuda. Y muchos de ellos, por supuesto, como lo es por todo el mundo, son perfectamente inútiles a menos que Dios haga algo por ellos, porque nuestra ciencia médica... Algunos de ellos están más allá de eso.
2Y acabo de salir de la casa ayer, o mejor dicho anteayer... sí, fue ayer, y vi al Señor tomar a una persona totalmente demente, que por dos años ni siquiera sabía dónde estaba, ni el nombre de ella, ni nada al respecto, y la restauró a su mente cabal a tal grado que todo el personal del hospital dijo que nunca había visto algo así. ¿Ven? Una persona totalmente demente, una jovencita demente, por dos años, y sólo... Cuando uno ve algo así, sabemos que se requiere a Dios para hacer eso. Eso es todo. Uds. saben que un hombre no puede hacer cosas así; no se le fue dado al hombre. Después de todo, la sanidad Divina.... Unicamente hay una sola clase de sanidad y esa es sanidad Divina, no hay otra sanidad sino la sanidad Divina. Toda sanidad tiene que venir de Dios. El Salmo 103:3 dice: “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”.
3Ahora, las curas médicas... Los médicos no reclaman curar; ellos únicamente reclaman asistir a la naturaleza. Dios es el Unico que sana. Yo fui entrevistado en la Clínica de los hermanos Mayo, y eso es lo que ellos me dijeron allí: “Nosotros no reclamamos sanar a la gente; únicamente reclamamos asistir a la naturaleza mientras Dios sana”. En otras palabras, si Ud. tiene una cortada en su mano, bueno, ellos la suturan. No la sanan. Si Ud. tiene el apéndice infectado, ellos le sacan el apéndice, pero eso es todo lo que pueden hacer. Si Ud. tiene un brazo quebrado, ellos le pueden reducir la fractura. Pero, ¿quién va a proporcionar el calcio y todo lo que se necesita para–para unir ese hueso? Se necesita... Para formar de nuevo las células se necesita vida, y la vida es lo que produce la sanidad. Podemos cortar, operar, y todo lo demás, pero no podemos sanar. Dios mismo lo tiene que hacer. Eso es una multiplicación de células. Eso–eso únicamente viene por medio de Dios; El es el Unico que lo puede hacer. Nosotros podemos hacer un hombre mecánico, que pudiera extender sus manos y casi pensar, pero no podemos formar células. Eso es... Solo Dios hace eso. Así que El es el Señor que sana todas nuestras dolencias. Podemos sacar un diente, pero, ¿quién va a detener la sangre? Y, ¿quién va a sanar el lugar de donde salió? Si Dios no lo hace, nunca sanaríamos. Correcto.
4Qué si yo estuviera usando la manivela para echar andar el motor de mi automóvil. Por supuesto, de eso hace mucho tiempo, creo yo, en los días del viejo modelo T con la joroba atrás, cuando ellos usaban la manivela para echar andar el automóvil. Qué si yo me quebrara el brazo y entrara corriendo y dijera: “Médico, sane mi brazo rápidamente, tengo que terminar de echar andar el motor de mi automóvil”. Bueno, él diría: “Ud. necesita sanidad mental”. Bueno, eso estuviera correcto. ¿Ven? El diría: “Bueno, yo puedo reducir la fractura. Pero Algo más elevado que yo la tiene que sanar”. Correcto. El puede reducir la fractura y ese es su deber. Eso es lo que nosotros deberíamos hacer, es ir y dejar que la reduzca, pero Dios hace la sanidad. Así que yo no creo que hay tal cosa como un sanador Divino, fuera de Dios. Yo creo que Dios es el único Sanador que hay.
5Por lo tanto, muchas veces la gente ha dicho: “El Hermano Branham, el sanador Divino”. No, yo no soy más sanador Divino que lo que el pastor es salvador Divino. Así que yo... Nosotros sólo predicamos el Evangelio, el Evangelio del Señor Jesucristo. Son las buenas nuevas que Cristo “herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre El, y por Su llaga fuimos nosotros curados”. Es algo que es pasado. ¿Ven? Cristo hizo por nosotros todo lo que fue requerido que se hiciera. Y todo lo que se puede hacer, ya se hizo. Yo creo que la única cosa que tenemos que hacer es aceptar lo que El ha hecho, lo que ya se hizo.
6Y miren, un ministro, cualquier ministro, tiene tanto derecho de orar por los enfermos, o el laico, tanto como cualquier otro. Porque El dijo: “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que podáis... seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho”. Yo sí creo que hay poder en la oración. Yo he visto algunas respuestas muy directas al orar, pero nunca he sanado a nadie en mi vida. Pero yo he visto a Dios hacer mucho de ello. Así que yo–yo creo que es la fe individual en una obra que ya ha sido terminada. Miren, Uds. dicen... Yo pudiera decir aquí esta noche: “¿Cuántos Cristianos hay aquí?” Muchas manos se levantarían. “¿Cuántos fueron salvos el año pasado?” Muchas manos se levantarían. “¿Cuántos fueron salvos hace una semana?” Quizás habría dos o tres manos que se levantarían. Yo no estoy de acuerdo con eso. Uds.–Uds. no fueron salvos hace un año, ni fueron salvos hace dos o tres días. Uds. fueron salvos hace mil novecientos años en el Calvario, pero Uds. lo aceptaron el año pasado, o Uds. lo aceptaron el mes pasado (¿ven?), o hace dos días. Y es la misma cosa referente a “por Su llaga Uds. fueron curados”. ¿Ven? “Uds. fueron (tiempo pasado) curados”. Miren, Uds. lo pueden aceptar esta noche, o Uds. lo pueden aceptar mañana en la noche, o cuando Uds. lo acepten, porque es de Uds. Así que depende de Uds. cuando lo quieran aceptar, sobre esas bases.
7Y El ahorita es un Sumo Sacerdote, Hebreos 3, sentado a la diestra del Dios Todopoderoso en el Cielo, intercediendo sobre nuestra confesión. Miren, la palabra usada allí en el–en el Libro de Hebreos, que es usada en la versión King James, es profesar, pero profesar y confesar es la misma cosa. Uds. profesan algo o lo confiesan, Uds. profesan que Uds. creen que El ha... “Mas El fue herido por sus rebeliones, por Su llaga Uds. fueron curados”. Así que El es un Sumo Sacerdote para interceder sobre nuestra confesión. Y El no puede hacer nada por nosotros hasta que primero lo aceptamos y lo confesamos. Miren, pudiéramos ir al altar y orar hasta que estuviéramos... hasta quedarnos postrados en nuestros rostros y muramos. Hasta que creamos y aceptemos Su gracia perdonadora, todavía estamos perdidos. No importa cuán fuerte pudiéramos gritar, o cuánto tiempo nos pudiéramos quedar, o cuánto nos pudiéramos quedar sin comer; es hasta que Dios nos da en nuestro corazón, la revelación de que Jesucristo murió para salvarnos y lo aceptamos como nuestra propiedad personal. Es algo que Cristo hizo por mí, hizo por Uds., y para todo aquel que cree. Entonces Uds. son salvos porque lo han creído, y son sanados de la misma manera. Muchas veces la gente dice: “Me–me gustaría sentir si estoy sano”. Jesús nunca dijo: “¿Lo sentiste?” El dijo: “¿Lo creíste?” Eso es. “¿Lo creíste?” El sentir no tiene nada que ver con ello; es la fe de Uds. Si yo actuara de la manera que me siento, estaría en una condición mala en muchas ocasiones. ¿Es correcto eso, hermanos? Me imagino que todos nosotros estaríamos. Pero no es cómo me siento; es lo que creo que El ha hecho. No es mi sentir, sino es mi fe en una obra terminada en el Calvario.
8Ahora, en esto hay muchos que tal vez... Es la primera vez que yo estoy en su ciudad; creo yo que es la primera vez que estoy en Virginia, la primera vez que tengo un servicio en Virginia. He estado alrededor del mundo siete veces, y sin embargo nunca he estado en Virginia. ¿No es eso horrible? Bueno, ellos siempre dicen: “Uds. dejan lo mejor para lo último”. ¿Es así, hermanos? “Lo mejor viene al último”. Así que esperamos que eso sea exactamente correcto. Si toda la gente es como la que hemos conocido desde que hemos estado aquí, ciertamente hemos conocido gente muy fina. Y quizás yo he estado conociendo gente que es sólo–sólo ciudadana, quizás ni siquiera es Cristiana. Entonces, ¿cómo serán los Cristianos, si así son los ciudadanos que no son Cristianos? Sería maravilloso. Así que miren, una reunión únicamente puede ser lo que la gente la haga.
9Ahora, Dios está dispuesto si nosotros estamos dispuestos; pero tenemos que desempeñar nuestra parte. Cada individuo tiene su parte que desempeñar. Yo no puedo hacer un avivamiento de ello o una reunión por nada. Y ningún individuo puede, ni dos o tres de Uds.; se necesitará a todos nosotros juntos, trabajando juntos por medio del Señor Jesucristo, para ver que algo se cumpla aquí en esta ciudad mientras nos estamos reuniendo por causa del Reino de Dios. Y hermano, hermana, estamos viviendo cerca del fin. Todos sabemos eso. No hay... con.... Si Uds. hubieran viajado conmigo en los últimos años, Uds.–Uds. sabrían que eso es verdad. (¿ven?), que estamos–estamos en una condición de intranquilidad, y que el tiempo del fin está cerca. Y estas cosas, mientras continuamos durante toda la semana, las estaremos presentando, lo que está sucediendo, y lo que está para suceder. Y así como Uds. lo ven en sus periódicos, las noticias, y todo lo demás; luego Uds. escucharán la Escritura, y lo que el Espíritu Santo tiene que decir.
10Miren, me supongo... Creo que por lo general terminamos a la una, ¿no es así, o algo así, a la una o a las dos de la mañana? Eso nos da tiempo para terminar...?... mantener los servicios por... Algunas veces... ¿Es eso...? Miren, no se vayan; yo sólo estaba bromeando. Yo sólo estaba bromeando tocante a eso. Por lo general los dejamos salir como a las nueve o nueve y media, y luego... con la fila de oración. Así que pienso que eso es con todo... Los conserjes, creo yo, nos dicen cuánto, o qué tanto tiempo podemos mantener abierto el auditorio o lo que sea. Miren, Uds. deben tomar el teléfono; deben llamar a la gente y–y... Vamos... Les voy a decir ahora... les voy a decir a Uds. cómo nosotros, creo yo, cómo operamos la reunión o con los hermanos. Y–y recuerden, en cualquier momento que Uds. sientan que quieran que se ore por alguien, cualquiera de los hermanos aquí cree el mismo Evangelio que les estoy predicando aquí a Uds. Y su pastor tiene tanto derecho a orar por Uds. como cualquier otro. Aquí sólo nos reunimos. Yo creo que está escrito en la Escritura, el Señor dijo: “Si se humillare Mi pueblo, sobre el cual Mi Nombre es invocado, y oraren... entonces Yo oiré desde los cielos, y sanaré su tierra”.
11Así que creemos que la oración es el arma más poderosa que alguna vez fue puesta en el cuidado del ser humano. ¿Sabían Uds. que la oración una vez cambió la mente de Dios? ¿Sabían Uds. eso? Seguro que la cambió. Isaías el profeta le dijo a Ezequías que él iba a morir en ese lecho. Y Ezequías volvió su rostro a la pared y lloró amargamente, y le pidió al Señor quince años más de vida. Y Dios envió al profeta de nuevo, y dijo: “Yo he oído”. Y él fue perdonado por ese tiempo (¿ven?), cuando Dios ya había anunciado su muerte. Pero El lo perdonó, debido a que él oró. Así que si la oración es así de poderosa, ¿qué puede hacer? ¡Hermanos!, no comprendemos cuán poderosa es.
12Ahora, durante toda la reunión... Cada noche tratamos de poner un fundamento. Entonces cuando alguien venga quizás un poquito después, quizás mañana en la noche, quizás a la noche siguiente, vengan algunos que vienen por primera vez, quizás vean algo sucediendo que ellos puedan decir: “Bueno, yo sencillamente no lo entiendo”. Entonces si ellos no lo entienden, entonces Uds. tomen las Escrituras y muéstrenselo por medio de Ellas. Y miren, si Uds. alguna vez ven cualquier acción aquí en la plataforma, o cualquier cosa que yo hablo aquí en la plataforma que no sea absolutamente la Escritura, entonces Uds. están obligados como Cristianos a llamarme la atención al respecto. Porque yo sí creo que Dios hace cosas que no están escritas en la Palabra. Yo creo que El pudiera–El pudiera hacer cualquier cosa que quisiera. El es Dios. Pero mientras El haga lo que El ha prometido hacer, eso será suficiente para mí; sólo–sólo que cumpla Su promesa. Me–me gusta eso. Y yo sí creo que la Palabra de Dios es el Fundamento; yo creo que es la Palabra de Dios. Y esa es mi posición, mi vida. Y toda mi fe está basada en la Palabra.
13Y esta es la manera que yo quiero que Uds. la crean: que Dios es–es infinito; El es omnipresente, omnisciente, y El es el Dios Todopoderoso. “El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. El no puede cambiar y ser Dios. Y lo que Dios hace una vez, hace Su decisión, entonces esa decisión tiene que permanecer para siempre. Nunca puede ser cambiada. Dios... Si Dios hace una decisión este año y al año siguiente El cambia eso, eso muestra que no era Dios. Porque El es infinito y nosotros somos finitos. Ahora, nosotros podemos hacer una–una decisión... Yo puedo hacer una esta noche y en diez minutos la tengo que cambiar, porque yo estoy–estoy errado muchas–muchas veces; Uds. también lo están, pero no Dios. Así que si El alguna vez hace una decisión, entonces esa tiene que ser Su decisión para siempre. Es así: si un hombre alguna vez vino a Dios y supo que estaba perdido y quiso ser salvo, y Dios lo llamó, y lo colocó sobre las bases de que “si él lo creyera”, y El salvó a ese hombre, entonces el hombre que siga, que venga y quiera salvación, El tiene que hacer lo mismo con este hombre que lo que El hizo con el otro. El tiene que actuar lo mismo aquí, como actuó allá, o El actuó erradamente la primera vez. ¿Ven? El tiene que permanecer Dios. Su... Y si esta no es Su Palabra, entonces El no es Dios. ¿Ven? Porque esto es lo que El dijo, y si El no cumple Su Palabra, entonces El no puede tener Su Palabra....
14Ningún hombre vale más que su palabra. Si yo... Si mi apretón de mano y mi promesa para mi hermano no es suficiente, al grado que yo tenga que firmar un montón de papeles, y un montón de esto y lo otro, eso–eso es desconfiar. Yo–yo sólo... Uds. me tienen que tomar por lo que yo les digo, y yo los tengo que tomar por lo que Uds. me dicen. Y si–y si nosotros no podemos confiar uno al otro... Entonces si mi palabra no es buena, entonces yo no soy bueno. Y si la Palabra de Dios no es buena, entonces El no es bueno. El no es mejor que Su Palabra. Y yo diré esto, que Dios cumple toda Palabra que El dijo y toda promesa que El dijo. Y si Uds. toman la correcta actitud mental hacia cualquier promesa Divina que Dios hizo, El la cumplirá. ¡Si Uds. tan sólo pueden tomar la actitud correcta, y–y la creen con todo su corazón! ¿Ven? Es el individuo. No es que Uds. tienen que tener a alguien que ponga manos sobre Uds. con una cierta sensación. ¡Oh, hermanos! Hay tantas sensaciones hoy, que no pudieran estar correctas. Pero la Palabra de Dios todavía está correcta. ¿Ven? ¡Está correcta! Las sensaciones que yo tengo, no sé nada tocante a ellas, pero yo sí sé que la Palabra de Dios está correcta. Así que, por lo tanto, cuando Dios dice cualquier cosa, debe siempre permanecer de esa manera. Y de esa manera yo la creo. Yo la he estudiado, y la historia, y lo que El dijo y lo que sucedería por todas las edades, las edades de la Iglesia, y demás, y lo he visto sencillamente cuadrar juntos, a tal grado que yo estoy satisfecho que El es Dios y que toda Palabra es la verdad. Y El le cumple Su Palabra a Su pueblo.
15Ahora, de la manera que lo hacemos, es en la tarde, como una hora antes que el servicio empiece, para que no interfiera con los preliminares, enviamos a los hermanos y reparten tarjetas de oración individualmente. Y todas las tardes hacemos eso. Porque primero lo hacíamos de esta otra manera. Cuando primero empezamos, cuando yo... por supuesto, si era una reunión como esta aquí, bueno no necesitábamos ni siquiera repartir una tarjeta de oración con un grupito como éste. ¿Ven? Pero cuando tenemos grandes grupos (lo cual esperamos llenar y atestar el lugar esta noche).... Miren, acabamos de salir de Vandalia... quise decir Visalia, en California. Y en la primera noche la... Llegamos allí, y le negaron la entrada a cientos de cientos, y en la segunda noche fueron más y más, el doble de eso. Fuimos a un campo para ferias, y había tanta gente allí a las tres de la tarde que tuvieron que cerrar las puertas antes que... aun para entrar al campo. ¿Ven Uds.? Simplemente es que cuando la reunión empieza, y la gente empieza a... los hambrientos de corazón empiezan a ver que... Bueno, es–es el Espíritu Santo moviéndose entre la gente. ¿Ven? No es algún predicador con alguna super fe tremenda. Yo no creo en esas cosas. Yo creo que fe viene por el oír la Palabra de Dios. Y el individuo debe enmendar su vida y ponerse bien con Dios, si él espera ser sanado. Eso es mi... Yo creo que si la sanidad va a perdurar, el individuo tiene que enmendar su vida con Dios. Toda esa cosa de poner manos sobre los pecadores diciéndoles que “todo está bien; sólo olvídense al respecto; Dios los sanará de todas maneras”, yo–yo no creo en eso. Yo creo que un hombre se debe limpiar y ponerse bien con Dios, y enmendarse, y venir, y vivir para Dios y hacer lo que es correcto. Y eso es sanidad perdurable. Durante estos treinta años yo me he fijado que eso es verdad, que el hombre o la mujer que está listo para venir seriamente ante Dios, Dios vendrá seriamente a ellos. ¿Ven? Uds. se tienen que enmendar con Dios.
16Así que entonces, la razón que hacemos esto, es porque cuando primero empezamos solíamos enviarles a los pastores cien tarjetas, a cada pastor que estaba cooperando. Bueno... Para su congregación y para aquellos que iban a invitar, para la gente enferma y los demás. Bueno, entonces, el primer pastor... Muchos de Uds. han estado antes en las reuniones, por supuesto, me imagino. Bueno, el primer pastor que subía su grupo, allí concluía todo. Así que no pudimos hacerlo de esa manera. Así que, entonces pensamos, bueno, que repartiríamos las tarjetas de oración el primer día que estuviéramos allí y les daríamos a todos tarjetas de oración. Y luego, por supuesto, eso lo concluía todo. Si no venían después del primer día, bueno, entonces no tenían oportunidad de pasar por la fila de oración, porque ya teníamos allí lo suficiente. Así que entonces empezamos a repartir tarjetas de oración cada día. Y luego, cuando llamábamos quizás quince o veinte, o los que podíamos llamar esa noche, bueno, entonces... sólo en la plataforma las que pudiéramos tener allí, entonces nos dimos cuenta que la gente, si no obtenían un cierto número, o una tarjeta hasta la quince o la veinte, la tiraban al suelo. Ellos no la querían. No iban a ser llamados.
17Así que entonces yo pensé: “Bueno, voy a tomar un niñito que esté aquí al frente, y dejarlo que suba aquí arriba y que cuente”, algún muchachito como este muchachito que me está mirando aquí con una corbata roja y un saco deportivo. Y yo... Uno como del tamaño de mi pequeño José que está allá. Y yo tomaba uno de esos muchachitos para que subiera aquí, y yo decía: “¿Puedes contar, hijo o hermanita?” “Sí”. “Cuenta”. Y él empezaba a contar, o ella, y donde se detenían, yo empezaba de allí. Lo crean o no, mamá sabía exactamente dónde decirle al niño que se detuviera, para que la tarjeta de ella fuera llamada. Así que todavía tenemos seres humanos como Uds. saben; estamos lidiando con ellos. Y así que entonces–entonces conseguí a un ministro para que repartiera las tarjetas. Y luego, si él no le mostraba un poquito de favor a su organización, eso empezaba un mal sentir entre los hermanos. Luego conseguí a mi hermano para que repartiera las tarjetas de oración. Mejor dicho, antes de eso, conseguí a otro hombre, conseguí a uno de afuera, y lo sorprendí vendiendo tarjetas de oración.
18Así que entonces me tuve que deshacer de eso. Así que conseguí a mi hermano para que estuviera conmigo y él... Y así que ahora, tengo a mi hijo conmigo y a dos hermanos: uno de ellos es uno de mis asociados, el Hermano Gene Goad, me imagino que ha sido presentado; y el Hermano Leo Mercier, él está aquí en alguna parte; y mi hijo, Billy Paul, está por aquí en alguna parte. Uno de ellos estará repartiendo las tarjetas de oración. Por lo general Billy lo hace, porque Leo y Gene... Gene está con las grabaciones; y–y el Hermano Leo, creo que está con los libros. Ahora, entonces repartimos esas. Y miren, esta es la manera que lo hacemos, para que cada uno lo sepa. Venimos aquí y tomamos las tarjetas, y llegamos antes que la gente, y las mezclamos todas aquí arriba en la plataforma, para que así Uds. puedan ver que las tarjetas son mezcladas. Por lo tanto, el... el que las está repartiendo, él no sabe quién la obtiene... quién obtiene un cierto número. Uno de Uds. dice: “Yo tengo la número 1. Ese soy yo. Sí, señor”. El siguiente dice: “Yo tengo la número 2, por acá”. Bueno, por supuesto, este pudiera tener la 1, el del lado pudiera tener la 45, y la 62, y demás. Uds. no saben dónde estarán.
19Bueno, entonces, ¿ven?, Uds. pudieran decir: “Bueno, yo... Bueno, si yo no obtengo una del 1 al 15, vale más que me vaya a casa”. No. No. No es eso. ¿Ven? Ninguno sabe entonces, cuando yo vengo, en dónde el Espíritu Santo me guiará a empezar; quizás será de la 1 a la 20, o de la 20 a la 60, o de la 90 regresando hasta la 30, o de alguna parte, de esa manera. Así que por lo tanto, es sólo... Sentimos que de esa manera, es la manera que el Espíritu Santo tiene oportunidad para hacerlo (¿lo ven?), para llamarlos. Yo creo que eso es exactamente... ¿no creen Uds. hermanos, que esa es una...? Yo he estado haciendo eso ahora por los últimos cuatro o cinco años o seis, algo así. Y así que cuando Uds. reciban su tarjeta de oración, quédense con ella, porque si no los llamamos la primera noche, sí los llamaremos al finalizar. Ahora, y luego eso... Esas tarjetas de oración, llamamos tantas cada noche. Si yo... Si el Señor me guía a hacerlo de la manera... Acabamos de tener el éxito más grande que yo alguna vez haya tenido en América haciéndolo de esa manera, recientemente.
20Y ahora, ¿a qué hora empieza su servicio principal, como a las siete y media? Siete y media. Es mejor que estén aquí entre las seis y media y las siete aproximadamente, me imagino, o–o algo... o entre las seis y media, y las siete y media. No estén más tarde que... Es mejor que estén tan temprano como puedan, porque tan pronto como se reparta una cierta cantidad de tarjetas, para esa noche eso es todo. Entonces Uds. consigan a los... consigan a sus amados, a sus amigos enfermos y traíganlos aquí. Háblenles por teléfono mañana. Vengan aquí y obtengan la tarjeta de oración mañana–mañana en la noche entre las seis y media, y las siete y media, en el auditorio principal. Me supongo que no tiene Ud. servicios por la tarde en ninguna parte, me supongo, hermano. Muy bien. Algunas veces ellos las reparten en los servicios de la tarde, para que no lo tengan que hacer en la noche. Pero si nosotros... así lo hacen en algunas iglesias o en algunos lugares. Pero si ellos lo hacen de esta manera, está bien. Sólo vengan mañana en la noche entre las seis y media y siete y media. Y entonces, esperamos tener servicios cada noche.
21Yo predicaré cada noche, si es la voluntad del Señor. El administrador... Nadie excepto los hermanos y yo estamos aquí. Y así que estamos... Y trataremos entonces de orar por los enfermos cada noche, llamar a los pecadores al altar, trabajar con nuestros hermanos, hacer todo lo que posiblemente podamos para hacer esto el principio de un avivamiento, un avivamiento chapado a la antigua que sacuda a toda Virginia como nunca ha sido sacudida antes, por causa del Reino de Dios. Que toda iglesia esté llena y atestada, y los siervos de Dios predicando el Evangelio como nunca antes, y los pecadores viniendo al Calvario, y las personas enfermas siendo sanadas en toda iglesia, y la gloria de Dios yendo por todas partes, ese es el deseo de nuestros corazones. Miren, estoy contento que tienen este relojito aquí, y espero que esté... Sí está correcto, así que está de acuerdo a mi reloj.
22Así que ahora, yo quiero leer una Escritura y hablarles un poquito esta noche. Y ahora recuerden: no estamos aquí para nada más... No estamos aquí para representar a ninguna denominación, porque yo–yo no pertenezco a ninguna iglesia denominacional. Yo fui ordenado como ministro en la Misionera Bautista, y pastoreé el tabernáculo en Jeffersonville por diecisiete años. Y luego salí al campo misionero hace como unos quince años, y yo he estado en el campo desde entonces. Y cuando salí para orar por los enfermos, dejé la iglesia, o mejor dicho dejé la organización, porque aquí en el campo yo–yo tengo a todos, a todos reunidos. Y entonces siento que de esa manera el Señor tiene a Sus hijos: por dondequiera. Todo hombre que ha nacido de nuevo del Espíritu de Dios es mi hermano, y toda mujer que ha nacido del Espíritu de Dios es mi hermana. Así que yo no represento a una cierta organización. Si yo estuviera aquí en la ciudad, con los convertidos, yo me uniría a una de estas finas iglesias de aquí que cree la misma cosa que yo creo. Así que de esa manera yo–yo mismo lo haría. Uds. tienen su propio escogimiento para hacer lo que Uds. deseen hacer.
23Y entonces, no estamos aquí por dinero. Yo quiero que Uds. sepan eso. No estamos aquí por dinero. No, señor. Yo tengo cincuenta y un años de edad. Yo he sido ministro por treinta y un años, y he predicado por diecisiete años en la... en un tabernáculo Bautista en Jeffersonville, Indiana. Nunca recogí una ofrenda en toda mi vida. Yo he predicado por diecisiete años sin un solo centavo de algo; cualquiera de los síndicos pudiera decir eso. Nunca recogí un solo centavo; yo trabajé para mi sustento. Yo ni siquiera lo haría ahora, si yo pudiera pagar el costo de estas reuniones. La única cosa que yo hago es venir aquí y llevo a cabo la reunión. Y la única cosa que Uds. tienen que hacer, es pagar los gastos del edificio, o los gastos que impliquen la reunión, eso es todo lo que me interesa. Sólo paguen la cosa y eso–eso lo concluye. No me deben nada. Tenemos libros. Pero esos libros... Yo compro esos libros a cuarenta por ciento menos, no–no porque es una cosa para ganar dinero porque perdería en ellos, sino para darle el mensaje al pueblo. Las cintas son de la Misión Audio, otro grupo que no está con nosotros. Es... Bueno, ellos están haciendo las cintas para el tabernáculo, en una clase de colaboración por medio de la cual ellos hacen las cintas. Pero no para mí mismo.
24Algunas veces al fin de la reunión, si todas las deudas están pagadas, ellos me dan una ofrenda de amor. Si no tienen las deudas pagadas, ellos no me dan nada. Y si ellos sí me dan una ofrenda de amor, yo la regreso para–para–para que paguen las deudas. Nos queremos ir de la ciudad sin deber un solo centavo. Si tenemos que enviar a casa para pedir y obtener el dinero, de alguna manera las pagaremos. ¿Ven? Pero no dejamos ningunas deudas; hasta ahorita no hemos dejado. Queremos mantener nuestro nombre limpio y sin tacha y por encima de todo reproche, nos vamos a encontrar con gente enferma, porque nos vamos a encontrar con satanás en sus terrenos, y queremos tener nuestras manos limpias para que cuando vengamos a orar por los enfermos, que seamos honestos y justos, y que no haya nada sospechoso. Estamos parados aquí delante de Dios como Sus siervos. Y nos queremos mantener justos y limpios y puros con todos. Y yo quiero que Uds. sepan entonces, que no hay eso de pedir dinero, nada tocante a eso. Nosotros–nosotros no estamos aquí para eso. Y los amamos y venimos a tener compañerismo con Uds. Y como el Hermano Bosworth me dijo un día, él dijo: “Hermano Branham: ¿sabe Ud. lo que es compañerismo?” Y yo dije: “Pienso que sí, doctor”. Yo dije: “Pienso yo que....” “Bueno”, dijo: “Esto es lo que es: son dos fulanos [fellow–Trad.] en un barco [ship–Trad.]; compañerismo [fellowship–Trad.]”. Y yo dije: “Eso es casi un...?... reporte: dos fulanos en un barco”. Así que estamos deseando eso. Si podemos entrar en su pequeño barco, y Uds. pueden entrar a nuestro barco, podemos tener compañerismo unos con los otros, mientras estamos echando la red aquí en esta ciudad para meter toda alma perdida que podamos en el Reino de Dios.
25Inclinemos nuestros rostros ahora, antes que hablemos con el Autor, antes que leamos Su Palabra. Nuestro Padre Celestial, te agradecemos esta noche por este privilegio de estar por primera vez en este gran estado de Virginia, en donde hace muchos años nuestros antepasados desembarcaron aquí; este gran estado ha significado mucho para nuestra Unión. Señor, te pido que de alguna manera en este gran estado ahora, que Tú hagas surgir un avivamiento que–que sea conocido alrededor del mundo. Que salga un torrente de parte de Dios, de Fuego y Espíritu del Espíritu Santo que salvará al perdido, y sanará al enfermo, que el ciego vea, el cojo ande, el sordo oiga, el mudo hable, los pecadores sean salvos en el Reino de Dios, que cada iglesia sea iluminada con Tu Presencia, a tal grado que por todo el mundo ellos oigan de esta gran reunión.
26Ahora, Señor, lo podemos pedir, y lo creemos. Ahora, ayúdanos para trabajar para ese fin. Pues sería tan innecesario pedirte algo y no–no trabajar por ello, y creer que Tú–que Tú lo harás. Esperaremos con expectación que Tú nos lo concederás. Y cuando el servicio termine el próximo domingo en la tarde, que haya un montón de sillas de ruedas arrumbadas allí en el rincón, catres, camillas. Que haya pecadores lavados en la Sangre del Cordero, con sus manos levantadas adorando a Dios. Que el clérigo, Tus preciosos pastores que alimentan Tus ovejas, que sus corazones estén tanto en fuego, que sea como si un nuevo ministerio les fue dado. Concédelo, Señor. Bendice toda iglesia y todo ministro por toda la región, a cada santo, y salva al pecador. Mientras abordamos Tu Palabra ahora, sólo para un pequeño fundamento para empezar la reunión esta noche, te pedimos que Tú la bendigas. Sabemos que nuestras palabras fallarán, pero Tus Palabras no pueden fallar. Así que mientras leemos Tu Palabra, te pedimos que Tú nos la interpretes por medio del Espíritu Santo. Porque te lo pedimos en el Nombre de Jesús y para Su gloria. Amén.
27Ahora, no se olviden ahora. Llamen por teléfono a alguna parte; traigan a la gente enferma, esos que realmente están necesitados, y las tarjetas de oración serán repartidas. Miren, Uds.–Uds. deben obtener una tarjeta de oración. Tiene un número en ella, una letra y un número. Cada noche esas tarjetas de oración serán repartidas y... desde las seis y media hasta las siete y media. Y luego, ellos serán llamados de acuerdo a esos números. Eso es para evitar que la gente se precipite al venir al frente, y... No es una arena, Uds. saben; es–es una iglesia. Y se debe hacer en orden, como Pablo dijo: “Decentemente y con orden”. Y así que, queremos que vengan a medida que sus números son llamados y ministrarlos en la plataforma. Miren, estas tarjetas de oración no son intercambiables. Uds. se tienen que quedar con su propia tarjeta. Uds. no la pueden recibir y dársela a un vecino, y traer a su vecino. El vecino debe venir y oír las instrucciones con el fin de recibir la tarjeta. Si... Porque muchas veces de esa manera, si Uds. traen a la gente a la fila de oración que no conoce nada tocante a Dios, entonces uno lo tiene que explicar otra vez. ¿Ven Uds.? Y–y así que déjenlos que vengan y oigan las instrucciones y tengan su propia fe edificada a tal grado que reciban su sanidad mientras oramos por los enfermos. Miren, eso será mañana en la tarde, entre las seis y media, y las siete y media.
28Quisiera leer de San Lucas el capítulo 2, versículos 25 y 26. Y he aquí había en Jerusalén un hombre llamado Simeón,... este hombre, justo y piadoso, esperaba la consolación de Israel; y el Espíritu Santo estaba sobre él. Y le había sido revelado por el Espíritu Santo, que no vería la muerte antes que viese al Ungido del Señor. Me gustaría usar como contexto, o mejor dicho, como un texto sobre el cual edificar un contexto: Expectaciones. Ahora, tales reuniones traen expectaciones. Y–y cuando Uds. ven algo fuera de lo común aconteciendo, por lo general tenemos tres clases de gente que asiste a esos servicios, como lo fue en los días de nuestro Señor, y en todas las ocasiones; está el incrédulo, el manufacturado, y el creyente. Atrae la atención de esos. Siempre ha sido así.
29Pero la “expectación”, eso es una cosa grande, el esperar algo. Por lo general Uds. reciben lo que esperan. Alguna gente viene a la reunión y dice: “Bueno, yo no–no espero recibir algo de ello”. Bueno, ellos no lo recibirán. Pero aquellos que están en expectación de recibir algo, Dios les dará a ellos sus expectaciones, si lo hacen reverentemente y en el temor de Dios. Miren, siempre para recibir, primero es encontrar si es la voluntad de Dios o no. Y luego si es la voluntad de Dios, entonces su objetivo–objetivo de ello, y luego su motivo de hacerlo. Si es la voluntad de Dios, y su objetivo es correcto, y su motivo es correcto, tiene que suceder. No hay manera de evitar que suceda. Así que primero es encontrar la voluntad, si es la voluntad de Dios. Y luego, ¿cuál–cuál es su objetivo de hacerlo? ¿Cuál es...? Si es egoísta, Uds.– Uds. nunca, Uds.–Uds. nunca lo lograrán, eso es todo. Tiene que ser completamente confesado delante de Dios o no sucederá. Eso es todo. Es... Siempre tienen que mantener eso en su mente, que debe ser completamente confesado. Sus vasos deben estar completamente confesados delante de Dios, o Dios no puede obrar con Uds.
30Miren, los hombres de todas las edades siempre han oído de Dios. Y en dondequiera que está Dios, está lo sobrenatural; porque El es un Dios sobrenatural, obrando cosas sobrenaturales. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Miren, en el Antiguo Testamento ellos tenían una manera de darse cuenta si un mensaje estaba correcto o no. Miren, en el sacerdocio Levítico ellos tenían lo que llamaban el Urim y Tumim. Y ese era el pectoral que Aarón traía aquí. El traía las doce piedras tribales en el pectoral. Y ellos colgaban eso en el rincón, o mejor dicho, en el poste del templo. Y luego, cuando el profeta profetizaba o el soñador contaba su sueño, y cuando él lo estaba contando, si esas luces llegaban a formar una conglomeración de luces, como un arco iris reflejándose de ese Urim y Tumim, mostraba que lo sobrenatural estaba allí, entonces ese profeta estaba diciendo la verdad o el sueño de ese soñador estaba correcto. Sin embargo, no importaba cuán real sonaba (miren, guarden esto en mente), no importa cuán real sonaba eso, si ese Urim y Tumim no formaba la luz sobrenatural, ellos no lo podían recibir porque no era Dios. Así que entonces cuando Uds. vean a cualquiera predicar el Evangelio y que Dios no desciende y confirma que está correcto, Uds. déjenlo en paz, porque no está correcto.
31Dios todavía permanece Dios. El vive hoy; El está tan vivo como siempre ha estado. El es Dios. Ahora, miren, cuando ese sacerdocio se quitó, entonces recibimos el nuevo sacerdocio. Y ahora, tiene un nuevo–nuevo Urim y Tumim, también hay eso en este sacerdocio, y ese es la Palabra de Dios. La Palabra de Dios es el Urim y Tumim de Dios. Entonces si Dios promete cualquier cosa en la Biblia, y Uds. la pueden aceptar con todo su corazón y creen que es así, Uds. verán lo sobrenatural de la Palabra de Dios que se cumple y manifiesta la cosa que Uds. han creído. No importa lo que sea, si Uds. lo creen... La Palabra de Dios es una simiente; es sembrada en el corazón humano, y si no hay nada allí para–para impedirla... igual que cuando Dios hace una decisión, es Su ultimátum. Y si Uds. tienen un ultimátum que Dios es sencillamente el mismo, cuando esa simiente cae allí, algo tiene que suceder. No pueden evitar que suceda. ¿Ven? Y si su ultimátum es el mismo como el de Dios, entonces algo debe suceder.
32Si Dios hace una declaración, tiene que ser así. Entonces cuando Uds. toman su posición de que eso es verdad, algo tiene que suceder. Sencillamente es... Tiene que suceder. Y los hombres en todas las edades, cuando ellos escuchaban la Voz de Dios hablándoles, cuando ellos–ellos veían lo sobrenatural, vivían sus vidas en expectación que eso sucediera, y nunca falló. Abraham estaba en expectación por la venida de ese bebé. Aun hasta veinticinco años después que le fue prometido, él todavía lo estaba esperando lo mismo cuando tenía cien años de edad, que como cuando la promesa le fue dada a los setenta y cinco. Y la Biblia dice que él nunca se debilitó, sino que se fortaleció todo el tiempo, creyendo que Dios lo haría. ¿Se pudieran Uds. imaginar ahora a un hombre viejo, de setenta y cinco años de edad, y a una mujer de sesenta y cinco (ella era estéril y él estéril), y ahí ellos salieron, iban a ver a un doctor en el hospital para que hiciera arreglos para una cama, pues ellos iban a tener un bebé? Sí. Una anciana de sesenta y cinco y un anciano de setenta y cinco años de edad, ¿qué diría el doctor? “La pobre pareja anciana, está un poco fuera de sí”. Bueno, miren, cualquiera que realmente toma la Palabra de Dios en el sentido literal, es considerado un poco fuera de sí. Porque el... es tan sobrenatural, que el mundo natural no sabe nada al respecto. Su... Es necedad para la mente carnal. Así que Uds. nunca lo entenderán.
33Pero Abraham lo creyó. El dijo: “Es verdad”, y él creyó que lo era. Y yo lo puedo oír que le dice a Sara: “Mira, vamos a tener ese bebé, cariño. Eso lo concluye, porque Dios así lo dijo”. Ella compró los pañales, y los alfileres imperdibles, y alistó todo e hizo las botitas tejidas, y todo estaba listo. Y después de un cierto número de días, veintiocho días: “¿Cómo te sientes querida?” “Me siento igual, querido”. “¡Alabado Dios!, lo vamos a tener de todas maneras”. Pasó el primer mes, no hubo cambio; pasó el segundo mes, el primer año, el segundo año. “¿Cómo te sientes, cariño?” “Me siento igual”. “¡Gloria a Dios, va a ser un milagro más grande que lo que era hace dos años; somos dos años más ancianos ahora”. Y cuando habían pasado los veinticinco años, él todavía tenía la misma actitud, exactamente la misma, porque Dios así lo dijo. “¿Cómo lo sabes?” Dios así lo dijo; eso lo concluye. Si Dios así lo dijo, no hay más que decir al respecto. ¿Ven? El así lo dijo. Y a los cien años de edad él todavía le creía a Dios, que Dios lo haría.
34La Biblia dice en Hebreos 4 [el Hermano Branham quiso decir Romanos 4–Trad.], que “Abraham tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios”. Y se supone que nosotros somos Simiente de Abraham. Pues si estamos muertos en Cristo somos Simiente de Abraham. ¿Es correcto eso? El Espíritu Santo nos hace Simiente de Abraham. Abraham no era judío. Abraham era un gentil. Pero no es que era judío ni que era gentil; era su fe en la Palabra de Dios que lo hizo ser–ser un heredero de la promesa. Y estando muertos en Cristo somos Simiente de Abraham y herederos con El según la promesa. Déjenme decirles, eso es verdad; lo somos, pero algunas veces no actuamos como que lo somos. Algunas veces vamos y decimos: “Bueno, yo iré para que oren por mí. Veré lo que pasa. Bueno, no siento ni una pizca de diferencia”. ¿Simiente de Abraham? ¡Oh, hermanos! Esa es una pobre excusa para un... aun para un miembro de iglesia, mucho menos para uno que es Simiente de Abraham. La Simiente de Abraham no mira ningunas circunstancias; mira a la Palabra de Dios. Eso es todo.
35Hace tiempo yo fui llamado para orar por un enfermo que estaba encamado. Fue hace como unos diez años, a un... Bueno, hace ahora como unos doce años, era un muchachito moribundo, se estaba muriendo de difteria negra. Y el doctor no me dejaba entrar. El dijo: “No le puedo permitir entrar. Ud. es un hombre casado”. Y el doctor era Católico. Y yo dije: “Mire, si el sacerdote viniera y este muchacho se estuviera muriendo aquí, y Ud. lo supiera y hubiera dicho que él iba a morir esta noche, y Ud.... ¿permitiría Ud. que ese sacerdote entrara?” Dijo: “Seguro que sí”. “¿Para darle sus últimos ritos?” “Sí, señor”. Y yo–yo sabía que él lo permitiría. Mi antecedente es Católico también. Así que yo dije... Yo–yo–yo sabía que él haría eso. Y yo dije: “Bueno, mire, si....” El dijo: “Sí, pero él–él no es un hombre casado. Ud. tiene niños. Contagiaría a los niños. Ud. tiene dos niñitos”. Yo dije: “Sí, señor; eso es verdad”. Yo dije: “Pero mi fe en Dios....” El dijo: “¡Váyase!” ¿Ven? Y yo dije: “Bueno, mire Ud. Eso... Yo significo tanto para ese muchachito allí adentro, de acuerdo a este padre y madre parados aquí, como el sacerdote significaría para Ud., si Ud. se estuviera muriendo”. ¿Ven? Yo dije: “Tanto así. Nuestra fe acude a Dios de la misma manera”.
36Finalmente él me vistió como uno del Ku Klux Klan [organización secreta originada después de la Guerra Civil en los estados sureños de los EE.UU., imponiendo la supremacía de la raza blanca por medios violentos, cubriéndose completamente–Trad.], y me permitió entrar. Así que entré para orar por el muchachito, y el muchachito estaba allí, y una enfermerita fue con nosotros. Y el padre y la madre se arrodillaron al otro lado de la cama. Ellos lo tenían extrayendo ese... el aire entrando y saliendo en él, y respirando artificialmente. Y ellos decían... ellos... Yo me arrodillé y oré sólo una oracioncita común, puse las manos sobre el muchachito y dije: “Señor, Tú prometiste que Tú harías esto. Este padre y madre creen esto. Así que yo pongo mis manos sobre el niño. Y Tú dijiste que estas señales seguirán a los que creen; sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán. Por lo tanto, Señor, en mi corazón yo creo que Tú cumples Tu Palabra, y también lo creen su padre y madre. Está concluido, Padre. Gracias”. Me levanté. Y el papá agarró a la madre, y la madre agarró al papá y se empezaron a abrazar, y a llorar, y decían: “¿No es maravilloso, cariño? ¿No es maravilloso?” Y el niño no hizo un solo movimiento. Había estado inconsciente por dos o tres días. Y decían: “¡Oh!, ¿no es maravilloso?” Y yo dije: “El Señor los bendiga”, y empecé a salir. Y el pequeño... Y me salí. Y ellos me quitaron todo eso de mí allá afuera para que me pudiera ir.
37Así que entonces, la enfermerita vino; ella dijo: “Señor”. Ella dijo: “Yo sencillamente no lo puedo entender”. Ella sólo era una muchacha. Dijo: “Yo no lo puedo entender. ¿Ven Uds....?” Era alguna clase de “cardiograma” [electrocardiograma–Trad.], o algo, que... Dijo: “Si eso alguna vez baja hasta un cierto lugar”, dijo, “en toda la historia, nunca se ha sabido que vuelva a subir otra vez”. Y dijo: “La única cosa que mantiene a ese niño aquí... él se está debilitando todo el tiempo”. Dijo: “El sencillamente se está muriendo, sencillamente se está muriendo ahorita mismo”. Y dijo: “Cuando él... ese hombre hizo esa oración por ese bebé, mejor dicho, por ese muchachito”, dijo, (él tenía como unos doce o catorce años de edad) dijo, “Uds....”, dijo, “no lo cambió ni una pizca”. Dijo: “El no ha cambiado ni una pizca”. Y dijo: “Esa aguja todavía está detenida aquí”, y dijo, “él está exactamente como estaba”. Y dijo: “Ya no puede subir más, porque está abajo, y eso es todo”. Y el caballero anciano, Uds. saben, como padre, puso su brazo sobre el hombro de la enfermerita y dijo: “¡Oh, mi preciosa niña!” El dijo: “El Señor la bendiga, cariño”. El dijo: “Yo no me quiero burlar de Ud., porque... Y yo no quisiera estar en desacuerdo con lo que Ud. está diciendo”. El dijo: “Pero, ¿ve Ud.?”, dijo, “no... Ud. ha sido instruida a creer que cuando esa aguja o manecilla o lo que sea eso, se va para abajo, nunca puede volver a subir otra vez”.
38Ella dijo: “Señor, esa es la verdad”. Ella dijo: “No puede volver a subir otra vez”. Dijo: “El muchachito se está muriendo”. Dijo: “El está para partir”. Y dijo: “Si Ud. le quita esto a él, él morirá ahorita mismo”. El dijo: “Cariño”, él dijo, “Ud. está mirando esa aguja”. Correcto. ¿Ven?, ella le preguntó: “¿Cómo se puede Ud. reír y comportar así cuando su muchachito se está muriendo?” El dijo: “El no se está muriendo”. Dijo: “El está sano”. Y dijo: “Bueno, ¿cómo puede Ud. esperar eso y esa aguja....?” Y dijo: “Cariño, eso es todo lo que Ud. sabe hacer, mirar a esa aguja, pero yo estoy mirando a una promesa (correcto) que Dios hizo”. Y ese muchachito tiene dos niños y está en Africa hoy como un misionero. ¡Oh!, depende a lo que Uds. están mirando... El estaba esperando en expectación que sucediera, porque él había llenado los requerimientos de Dios. El puso al muchachito en el altar. El había... La ciencia médica había hecho todo lo que ella podía hacer, y todo estaba más allá de cualquier ayuda física que le pudieran dar al muchacho. Así que él fue a Dios y creyó que Dios haría... Y la Biblia dice que “es galardonador de los que le buscan”. Correcto.
39Si Uds. lo buscan a El con todo su corazón y entran en seriedad con El, y Dios estará allí para encontrarlos. Correcto. Pero Uds. no deben venir a medias; deben venir seriamente a Dios y confesar todo y exponerlo, y venir sobre esas bases y Dios los encontrará allí. El hará algo por Uds. El contestará sus oraciones. Todo hombre que alguna vez creyó en Dios, u oyó la Voz de Dios, estaba en expectación que El hiciera algo. Cuando Dios le habló a Noé en el Antiguo Testamento.... Miren, nunca había habido lluvia en la tierra. Bueno, había... Dios regaba la tierra por medio de... Antes de la destrucción antediluviana, bueno, El la regaba por medio de agua que subía de la tierra. Nunca había llovido. Y Dios le habló a–a Noé y le dijo que preparara un arca para la salvación de su casa, porque iba a llover. La lluvia iba a venir de los cielos y toda la tierra iba a ser cubierta con agua. Y Noé estaba en expectación que eso sucediera. Si él no hubiera estado en expectación, con el primer crítico que hubiera pasado por allí, él hubiera dicho: “Bueno, creo que quizás yo estaba errado. No fue de Dios”. ¿Ven? Así que él se hubiera desviado.
40Miren, de esa manera actuaría la iglesia de la versión de 1961. Pero eso no es realmente... El Cristiano verdadero, nacido de nuevo, cuando Dios dice algo, está en expectación que será de esa manera. Dios lo dijo, y de esa manera va a ser. Tiene que ser de esa manera. El dijo... ¿Saben Uds. por qué somos–por qué somos de la manera que somos hoy, cómo la iglesia es tibia en esta edad de la iglesia de Laodicea? Bueno, es... Dios dijo que sería de esa manera. Uds. no pueden esperar nada más. Tiene que ser de esa manera. Correcto. Pero El tiene... El reprende y castiga a todos los que ama, y “Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye Mi Voz...” Así es cómo Dios se dirige a esta edad de la iglesia en la Biblia, en Apocalipsis el capítulo 3, a la edad de la iglesia de Laodicea.
41Ahora, nos fijamos que Noé se estaba preparando un arca, con temor preparó–preparó el arca, se paró en esa puerta predicando a los incrédulos. Pero él estaba en expectación que Dios cumpliera Su promesa, porque él había oído la Voz de Dios diciendo que iba a llover. Miren, si Uds. se pueden sentar allí en donde están ahorita y se consagran tanto a Dios y están en expectación que Dios haga algo, y oyeron la Voz de Dios susurrando en su corazón diciendo: “Uds. no tienen que esperar una tarjeta de oración mañana en la noche. Este es el momento que te voy a sanar”, eso es todo. Está concluido. No habría nada que lo pudiera separar de eso. Si Uds. nunca han recibido el Espíritu Santo, y Uds. dicen: “Señor, yo he buscado el Espíritu Santo por años, pero acabo de oír una Voz que me dice que lo voy a recibir esta noche”, eso lo concluye. Eso–eso es. Uds. estarán en tanta expectación que tendrá que suceder.
42Ahora, Noé estaba... se paró allí, y estaba martillando en esa arca, porque él estaba en expectación que lloviera. Ahora, sólo tomemos un momento para encontrar a los críticos pasando por allí, y diciendo: “Bueno, mira, espera un momento, señor. Noé, tú me dices que va a llover”. “Sí, señor”. “Ahora, yo soy un científico”. Ellos tenían científicos. Los científicos provenían del grupo de Caín. Así que él dijo: “Mira, nosotros–nosotros somos científicos, y–y nos gustaría que nos mostraras dónde está esa lluvia allá arriba”. Miren, fe no es lo que Uds. pueden ver, sino que es la “certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Dios así lo dijo. Nosotros no tenemos que probar nada. Probar no es nada. Uds. no pueden probar a Dios. Uds. ni siquiera pueden probar que tienen una mente. Eso es verdad. Uds. no lo pueden probar. Si lo pueden probar, permítanme verla, gustarla, sentirla, olerla, u oírla. ¿Han sentido Uds. alguna vez su mente? ¿Visto su mente? ¿Gustado su mente? ¿Ven?, los sentidos no la declararán. Pero sin embargo Uds. la tienen; Uds. saben que la tienen. Y de esa manera es con Dios. Uds. dicen: “¿Cómo sé yo que tengo una mente?” Yo veo de la manera que yo actúo. Yo sé por la razón que algo me cambió de ser un pecador a ser un Cristiano, que yo tengo a un Dios que sé que es–es real, tan real como lo es su mente o–o–o cualquier otro sentido que operaría.
43Miren, fíjense. Hay cinco sentidos con los que entramos al cuerpo humano, cinco sentidos. El alma tiene cinco entradas también, las cuales son: conciencia, y demás, e imaginación. Pero únicamente hay una sola entrada al espíritu (es alma, cuerpo, y espíritu), al espíritu, y eso es por la avenida de la voluntad propia; lo cual pone a todo hombre y a toda mujer en las mismas bases que estaban en el huerto del Edén. Uds. quieren hacer... Uds. tienen una... Uds. son seres con libre albedrío, para actuar de cualquier manera que Uds. deseen actuar. Y ninguno de estos otros sentidos tiene nada que ver con ello, ni tampoco el alma ni el cuerpo, sino que es por medio del espíritu, de la voluntad propia. Dios le dijo a Adán: “El día que de él comiereis, ese día morirás”. El podía comer y vivir... o mejor dicho, él–él podía–él podía comer y morir, o alejarse de él y vivir. Ahora, de la misma manera estamos esta noche. Podemos tomar Su Palabra y ser sanados, o la podemos dejar, y alejarnos de Ella, y no ser sanados. Podemos tener Vida Eterna creyendo en El, o podemos alejarnos de El y no tener Vida Eterna. Eso depende de Uds.: voluntad propia.
44Y cuando Noé oyó la Voz de Dios diciéndole que iba a llover, y las nubes iban a venir, e iba a llover, y nunca había llovido en todas las edades, y–y... pero que iba a llover, Noé sabía esto, que Dios era el Dios Creador, que El podía–El podía hacer todo lo que El quería hacer. Y por lo tanto, El–El era Dios y no había nada más que decir. El sabía que–que El era capaz de crear lluvia allá arriba, si no había nada allá arriba. El es Jehová–Jireh, “el Señor mismo se proveerá de un sacrificio”. Así que Dios puede crear lluvia. Si no hay nubes allá arriba, ni lluvia allá arriba, si El dijo que iba a llover, Noé dijo: “Yo edificaré rápidamente esta arca de todas maneras”. Porque él estaba en expectación que lloviera. Y cuando él terminó de edificar el arca y todo estaba en orden, llovió porque él lo estaba creyendo.
45Miren, lo hace a uno actuar raro cuando uno–cuando uno realmente toma a Dios en Su Palabra. Y cuando Uds. están actuando como que están en expectación... Yo he visto a gente subir a la plataforma y decir: “Bueno, mire, estoy enfermo, ¿no lo ve Ud.?” “Bueno, seguro que veo que Ud. está enfermo”. Muy bien. “Bueno, ¿puede hacer algo Ud.?” Bueno, miren, Uds.–Uds. nunca lo recibirán de esa manera. No, señor. Y uno ora por ellos, pone manos sobre ellos, y se bajan de la plataforma: “No siento ninguna diferencia”. Bueno, no la sentirán. Eso es una cosa segura. Uds. no la sentirán. Miren, Uds. no estaban en expectación de algo. Uds. vengan a la plataforma y sigan las instrucciones de Dios, exactamente de la manera que Dios dice, y luego se pueden ir y tengan expectaciones: “Sí, señor, yo la voy a recibir. Ya está hecho. Yo hice lo que Dios me dijo que hiciera. Así que eso lo concluye”. Esa es–esa es la manera. Esa es la Simiente de Abraham.
46Ahora, tomaremos otro: Moisés. Moisés, ¡oh!, él era un teólogo instruido. El realmente sabía, porque él podía–él podía enseñar sabiduría a los egipcios. El era muy inteligente. Y él sabía que había nacido, que había sido levantado, para ser un liberador de Israel. Así que él pensó que podía usar su instrucción teológica, y realmente salir allí y hacerlo. Pero él se dio cuenta que él fracasó. Y cuando tratamos de educar a la iglesia al compañerismo, cuando tratamos de educar a la gente a Cristo, sólo estamos golpeando al aire. Nunca llagaremos a ninguna parte. Unicamente hay una sola manera que un hombre y una mujer pueden venir a Cristo: eso es por medio de la Sangre de Jesucristo y nacer de nuevo. Esa es la única avenida en la que podemos caminar. Cuando Uds. entran en eso, entonces Uds. reciben la fe genuina del Espíritu Santo, que los hace llamar a todo lo contrario a la promesa de Dios como si no estuviera– no estuviera allí. No importa cuáles sean las circunstancias, cuán enfermos Uds. estén, y lo que el doctor dijo, y que él los haya desahuciado a Uds.: “Ud. va a morir de cáncer, y Ud. tiene problema de corazón, puede morir en cualquier momento”, Uds. ni siquiera miran eso. Uds. miran a lo que Dios dijo. Uds. se quedan ahí mismo, en lo que Dios dijo. Eso es... El dijo eso, y eso lo concluye todo el tiempo. Miren, Uds. no lo pueden fanfarronear. Uds. verdaderamente lo tienen que creer.
47Uds. dicen: “¡Oh, sí, yo lo creo!” Oh, yo he visto gente que dice eso, y si la fe fuera tinta, no le pudiera poner un punto a la “i”. Ellos sencillamente– sencillamente están emocionados. Es esperanza en lugar de fe. Fe genuina no acepta “no” como respuesta. Tiene–tiene pelos en el pecho; es corpulenta y fornida. Habla y todo lo demás se aquieta. Eso es todo. Si el... Uds. saben, los “sentires” se levantan y dicen: “Tú–tú no sientes ninguna diferencia. Tú–tú sencillamente....” Uds. digan: “¡Cállense!” (La fe lo dirá). “¡Aquiétense! Dios tomó control”. Eso es. Ahora.... “Bueno, tu estómago todavía te duele”. “¡Cállense! ¡Ni siquiera lo siento!” Eso es. Eso es... No–no sean... Seguro, está mirando a lo que Dios dijo. Dios así lo dijo; así que la fe lo cree. Si Uds. se pueden mantener en fe, y eso... sólo dejar que la fe controle, hace que el resto de ellos parezcan enanitos. Los hace que se aquieten, porque ella es el patrón. Tiene grandes y fuertes músculos, y les digo, todo lo demás, todos los “sentires” y supersticiones y pequeños ismos y cosas, se aquietan cuando la fe toma control. El sinceramente... Ella es el patrón. Correcto.
48Miren, y ellos son... Por supuesto Moisés pensó que él tenía eso. Pero cuando él tomó su propio camino, él se dio cuenta que cometió un error. Y huyó y se casó con una hermosa mujercita etíope y tuvo un hijo allá: Gersón. Y él se había establecido en una buena vida, criando ovejas, y sabía que él sería heredero tan pronto como Jetro muriera, y él tendría todas las ovejas para él solo. Y así que, estaba bastante bien satisfecho. Pero un día él iba caminando allá en la parte de atrás del desierto; hubo algo que sucedió que nunca sucedió en el seminario. Hubo algo que sucedió que él nunca había oído antes. El vio una zarza ardiendo. El fue a ver lo que era. Y una Voz le habló allí, dijo: “Quita tu calzado, Moisés. El lugar en que tú estás pisando tierra Santa es”. ¡Oh, hermanos! “Yo he oído el clamor de Mi pueblo. Yo he visto su aflicción; Yo recuerdo Mi Palabra. Yo recuerdo lo que le dije a Abraham, que su simiente peregrinaría por cuatrocientos años en una tierra extranjera. Ese tiempo llegó. Yo recuerdo Mi Palabra. Muy bien, Moisés, Yo te estoy enviando”.
49¿Se pudieran imaginar Uds. a un hombre que fue tan cobarde que huyó de la nación, se metió en problemas por matar a un solo hombre y huyó de la nación, y regresó allá por medio del poder de Dios y mató a toda una nación, y nunca se metió en problemas? ¿Ven? Eso muestra si Uds. lo están haciendo en la voluntad de Dios o andan allá fuera de... o en su propia voluntad. ¿Ven? Lo que Uds. pueden hacer y meterse en problemas con Uds. mismos, ¿por qué no se rinden y permiten que Dios lo haga? Esa–esa es la manera de hacerlo. Así que allí estaba él al día siguiente... ¡Hablan Uds. de algo radical! Uds. pueden ver a Moisés al día siguiente, después de haber sido un viejo pastor... El tenía–él tenía ochenta años de edad, tal vez con un barba larga blanca, y su cabeza calva, y–y tenía una varita vieja y chueca en su mano, y una mula con su esposa sentada a horcajadas en ella, con un niño sobre su cadera. Y ahí iba él de esa manera con “hurras” y gritando, yendo allá: “¡Gloria a Dios!”, yendo a Egipto. “¿Adónde vas, Moisés?” “¡Voy a Egipto para conquistarlo! Sí, señor”. “¿Qué? ¿Una invasión de un solo hombre?” “Sí, señor. Correcto”. “¿Por qué? ¿Cómo sabes que lo vas a lograr?” “Dios así lo dijo”. Eso lo concluye. Yo escuché Su Voz. Yo estoy en expectación de que El lo haga”. Correcto. Se miraba ridículo. Alguien dijo: “Pobre anciano. Una invasión de un solo hombre”. Igual que un hombre yendo a conquistar Rusia. ¿Ven Uds.? Pero él lo hizo, porque Dios así lo dijo. Y él estaba en expectación que Dios cumpliera Su Palabra. Amén. Yo estoy en expectación que Dios cumpla Su Palabra con nosotros. Dios cumplirá Su Palabra con cualquier hombre que tome Su Palabra y diga: “Es mía. Dios hizo la promesa, y estoy en expectación que Tú lo hagas. Yo no estoy aceptando ‘no’ como una respuesta. Yo estoy parado aquí mismo”.
50Como Buddy Robinson, cuando él estaba arando con su vieja mula allá un día, y la mula huyó, y él la mordió en la oreja. Y él estaba tratando de predicar santificación, y dijo: “Mira, ¿no soy–no soy una cosa que se mira bonita aquí con pelos de mula en todos mis dientes y predicando santificación?” Entonces... Así que él se arrodilló en el campo, y dijo: “Señor, si Tú no me das el Espíritu Santo, cuando Tú regreses, vas a encontrar un montón de huesos apilados aquí, cuando Tú regreses”. Miren, él recibió el Espíritu Santo. Así que eso fue la segunda bendición como él la llamó, la de santificación.
51Así que miren, esa es la manera. Cuando Uds. lleguen a ese punto y digan: “¡Dios esto es!” Esto lo concluye. Dios, Tú así lo dijiste, y eso es todo. Los doctores han hecho todo lo que pueden hacer por mí, y yo soy un caso sin esperanza en las manos de la medicina; yo soy un caso sin esperanza en las manos del hospital. Unicamente hay Uno; yo me estoy entregando a Ti. Yo estoy en Tus manos ahora. Dios, estoy en Tus manos”. ¡Amén! Quédense allí mismo. Algo va a suceder entonces. Algo está a punto de suceder. Cuando Uds. oyen esa Voz de Dios diciéndoles: “Tú eres mío. Yo–Yo soy tu dueño. Yo te compré con Mi Sangre. Yo... Por Mi llaga tú fuiste curado”. ¡Oh, hermanos!, les estoy diciendo a Uds., que algo está a punto de suceder cuando Uds. hagan eso. Sí, hará... Oh, la gente dirá: “Bueno, Lucy, Nati, o Marta, María, bueno, Uds. saben que ellas han perdido su mente. Déjenme decirles, ellas fueron allá a una reunión, y fueron ungidas y miren, Uds. saben... Sabemos que ella se estaba muriendo de cáncer. El doctor dice que ella no puede sanar. Y ahí está ella allá lavando, cantando: ‘Aleluya, aleluya!’, andando por ahí comportándose así. Bueno, la pobre mujer se ha vuelto loca”. No. Ella sólo tomó a Dios a Su Palabra. Ella actúa loca para la gente, pero está obedeciendo lo que Dios dijo. Correcto. Exactamente correcto.
52Moisés hizo eso. Ahí va él... ¿Se pudieran Uds. imaginar a ese anciano cojeando de un pie, y ahí va, Uds. saben, con una mula detrás de él gritando: “Gloria, aleluya”? “¿Adónde vas, Moisés?” “Voy a Egipto; voy a conquistarlo”. Iba allá a conquistarlo. Ochenta años de edad, yendo allá donde tenían el mejor ejército mecanizado que había en todo el mundo: habían conquistado a todo el mundo. Yendo allá, ochenta años de edad, con una esposa y un niño. Es–es... el niño Gersón y probablemente estaba sentado en su cadera y ahí iba ella, y él iba guiando a esa vieja mula, yendo allá para conquistar. Y lo hizo. Sí. ¿Por qué? El estaba con la expectación de hacerlo. ¿Por qué? Dios así lo dijo. Eso lo concluye. Cuando Dios así lo dice, eso era....
53Juan, cuando él fue allá, estaba parado en la orilla del Jordán, parado predicando. Y los sacerdotes al otro lado de la orilla dijeron: “¿Me quieres decir que vendrá un día cuando el sacrificio continuo será quitado del templo, y que ya no habrá más sacrificios, ni ofrendas?” El dijo: “Vendrá un día que vendrá Uno que será el Sacrificio”. “¡Oh!, despierta a la realidad, predicador. ¿Qué es lo que te pasa? No habrá tal tiempo como ese”. Y él empezó a mirar y dijo: “He aquí (¡amén!), he aquí el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo”. ¿Por qué? El estaba en expectación; porque él dijo: “El que me dijo en el desierto: ‘Ve y bautiza con agua’, también me dijo: ‘Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre El, Ese es el que bautiza con el Espíritu Santo y Fuego. Ese es’”. El estaba en expectación de verlo a El. El dijo: “Yo lo conocí porque había una señal del Mesías sobre El, una Luz sobre El, y yo supe que Ese era el Mesías”. Y él estaba en expectación de verlo.
54¡Oh, iglesia!, deberíamos estar en expectación de ver a Dios hacer algo, deberíamos estar con expectación de ver un avivamiento por toda la ciudad, un sacudimiento entre la gente. Seguro que sí. Se nos prometió a nosotros. Lo creemos. Uds. crean conmigo. Si unimos nuestros corazones y creemos, algo va a suceder, tiene que suceder; estamos en expectación de ello. Seguro que sí. ¡Oh, cómo pudiéramos continuar! Cómo pudiéramos continuar con diferentes personas, pero lleguemos a Simeón ahora ya para terminar en los pocos minutos que siguen.
55Simeón, él era un gran hombre. Miren, yo leí sobre él no hace mucho; tenía como unos ochenta años de edad, un sabio anciano, muy querido entre el pueblo, pero siempre había sido un hombre espiritual. Y así que, un día él salió diciendo: “Yo no voy a morir, hasta que vea al Ungido del Señor”. Miren, ¿se pudieran Uds. imaginar....? Ellos decían: “¿Por qué dices eso, Simeón? ¿Qué es lo que te hace decir eso? ¡Estás obrando precipitadamente! ¿En qué clase de ismo te has metido?” “Ninguno”. “¿Por qué...? ¿Qué es lo que te hace decir eso?” “El Espíritu Santo me dijo. El Espíritu Santo me lo reveló que yo no iba a ver muerte hasta que viera al Ungido del Señor. Y yo lo creo; eso es todo”. Anduvo por dondequiera diciéndoles a todos. No importaba cuán grande era su nombre, él no tenía que ser un sangre azul, pero él sólo–él sólo... A mí no me importa lo que él era; él todavía creyó que el Espíritu Santo estaba correcto. Bueno, no hay dos Espíritus Santos; únicamente hay un solo Espíritu Santo. Correcto. Y él fue guiado por el Espíritu Santo, le fue revelado a él por el Espíritu Santo. Y el mismo Espíritu Santo que se lo reveló a Simeón, se los puede revelar a Uds., la promesa que El hizo. Ahí lo tienen.
56Miren, encontramos que ahí iba él por dondequiera diciéndole a todos: “Sí. Yo no voy a morir. Yo–yo no voy a morir hasta que vea al Ungido del Señor”. Yo puedo oír a la congregación decir: “Pobre anciano Simeón. Es una lástima, pobre anciano. Uds. saben, él es un poquito... El tiene ahorita un pie en la sepultura, tiene ochenta y algo años de edad, está listo para morir. Y miren, aun muy allá en el pasado, desde el día de Adán, ellos esperaban el Cristo. Miren. David lo esperó a El, cantó de El. Los profetas profetizaron de El, y todo eso. Y aquí, este anciano... Miren, estamos más alejados de ello que lo que hemos estado en toda nuestra vida, y aquí este anciano con un pie en la sepultura, ya está casi para morir, y ahí va él entre la gente diciendo: ‘No. Yo no voy a morir hasta que yo vea al Ungido del Señor. Está a la mano’. ¿Cómo sabes?” “El Espíritu Santo me lo dijo”. El estaba en expectación. Correcto.
57Esperen que se cumpla. Bueno, si Uds.–si Uds. están en expectación que se cumpla, entonces se va a cumplir. Igual que un... Yo he dicho con frecuencia: “Cuando el abismo llama al abismo...” David dijo: “A la voz de los... de Tus cascadas... un abismo llama a otro”. Hay algo tocante a... algo que Uds. anhelan, algo que está en su corazón. Me–me gustan los–los panoramas. A mí me gusta cazar. Yo he subido a las montañas, desde que era un muchachito, subo allá arriba, y observo esa puesta del sol en la tarde, lo observo levantarse en la mañana. Observo eso que se mira como el gran ojo de Dios moverse por todo allí. Observo cuando entra la primavera, y las semillitas que fueron enterradas bajo esa nieve ahí unas cuantas semanas antes, se reventaron, se consumieron, la pulpa salió de ellas. No quedó nada, ni semilla, ni pulpa, ni tallo, ni pétalo, ni nada quedó de esa flor. La–la... Aun la semilla se cayó de ella. ¿Sabían Uds. que Dios tiene una procesión fúnebre para Sus flores? ¿Sabían Uds. eso? Seguro.
58La pequeña... La helada hiere a la florecita, joven o vieja; inclina su cabecita y muere; eso es muerte. Y de esa florecita cae una semillita negra a la tierra. Luego viene septiembre, y octubre le sigue; las gotas de lágrimas empiezan a caer de esas lluvias de octubre, y las entierran a la tierra: una procesión fúnebre. ¿Ven? Y yace allí durante todo el invierno y se pudre. Y–y luego la helada viene y revienta esa semillita; la pulpa se sale de ella. Y Uds. pudieran tomar un puñado de esa tierra y llevarla al laboratorio; Uds. pudieran tomar cualquiera de las substancias químicas en el mundo y nunca encontrar ese germen de vida allí adentro. Pero está allí adentro en alguna parte. Eso es correcto. Está escondido; Uds. no lo pueden encontrar. Pero sólo dejen que el–el–el sol... El sol hace que brote toda la vida botánica. Miren, cuando ese sol empieza a brillar, esa vida brotará otra vez.
59Miren les voy a decir algo: vayan Uds. y echen su acera de concreto este– este año; échenla atravesando todo el patio. ¿Y dónde se tupirá más su césped el próximo año? ¿En dónde está? ¿En dónde se tupe todo el tiempo? Alrededor de la orilla de la acera. ¿Por qué es eso? Es esa vida que está debajo de ese concreto. Y cuando ese sol (aunque esté oculta de él), cuando ese sol empieza a brillar, esa vida buscará su salida, hasta que salga hasta la orilla de esa acera y saque su cabeza para alabar a Dios. ¿Por qué? El sol está brillando. Es un maestro; es un dador de vida para toda la vida botánica. No importa en dónde esté, brotará otra vez. Esa vida continuará buscando la manera de cómo salir, buscando la manera, buscando la manera, hasta que finalmente sale allí para levantar su cabeza y glorificar a Dios. Entonces, ¿cómo alguien no pudiera creer en la resurrección? ¡Oh!, cuando aquel que no es el sol, sino que es el Hijo de Dios, la Vida Eterna.... Uds. me pudieran enterrar en el mar; Uds. me pudieran enterrar debajo de cualquier cosa que quieran, pero cuando ese Hijo empiece a brillar en Su Venida, todo aquel que está muerto en El y tiene Vida Eterna resucitará con El, y se irá con El tan cierto como estoy parado en este púlpito esta noche. Correcto.
60[Porción sin grabar en la cinta–Ed.]....?... muchas veces. Pero no hace mucho tiempo, había un–un muchachito en nuestra ciudad, que el maestro le dijo a su madre, le dijo: “Mire Ud. le tiene que dar un examen médico a este niño”. Dijo: “El se come los borradores de los lápices tan pronto como uno le da uno a él”. Se estaba comiendo los borradores. Y luego su mami lo encontró ahí comiéndose el pedal de una bicicleta en el porche de atrás, teniendo un jubileo gastronómico, comiéndose un pedal de una bicicleta. Bueno, ellos tomaron al muchachito y se lo llevaron a la–a la clínica para que le dieran un examen médico. Los doctores lo reconocieron y tomaron un análisis de su cuerpo. Y sí se dieron cuenta que el muchachito... que el cuerpo le estaba pidiendo azufre. El... Hay azufre allí. Su cuerpo le estaba pidiendo azufre. Y el azufre está en el hule, así que por eso él se estaba comiendo ese hule. Miren, antes que pudiera haber algo aquí adentro para pedir azufre, tuvo primero que haber azufre para responder a ese llamado, o nunca hubiera habido un llamado por el azufre.
61En otras palabras, antes que hubiera un árbol para que creciera en la tierra, primero tenía que haber una tierra para que el árbol creciera, o no hubiera habido un árbol. Antes que hubiera un pez... una aleta en el lomo de un pez, tenía que haber primero agua para que él nadara, o él nunca hubiera tenido una aleta. ¿Ven? Correcto. En otras palabras, tiene que haber un Creador para crear la creación. Y cuando en su corazón... ¿Cuántos creen en sanidad Divina?, levanten su mano. Bueno, miren (gracias), así tan seguro como Uds. creen en sanidad Divina, hay algo en su... aquí adentro de Uds., diciéndoles que hay un Dios que sana. Y antes que aun esa creación pudiera estar en Uds., tiene que haber un Creador para crear la creación. ¡Amén! Eso es. La mismísima razón que Uds. están aquí esta noche, la mismísima razón que esta reunión se está llevando a cabo, prueba que hay una Fuente abierta en alguna parte de sanidad Divina. ¡Corazones hambrientos!
62Yo estuve en Africa, recientemente, en donde tuvimos treinta mil convertidos en una sola tarde, vimos a veinticinco mil ser sanados en una sola ocasión. Siete camiones cargados, casi tan largos como el piso de este edificio, pasaron; a la mañana siguiente allí había veinticinco mil personas caminando por la calle con sus muletas, y todo tirado allí adentro, y catres viejos, y cosas, en las que ellos habían venido, allí iban caminando. Las diferentes tribus ahora estaban juntas, cantando: “Sólo creer, todo es posible”. El alcalde de la ciudad y yo estábamos allí en el hotel y lloramos como bebés al ver.... Esos nativos genuinos el día anterior no sabían cuál era la mano derecha y la izquierda; y allí estaban, Cristianos amorosos, sanos por el poder de Dios en un solo momento. ¿Por qué? Ellos vieron que algo sucedió. Y tan pronto como ellos lo vieron suceder, algo los iluminó, y dijeron: “¡Yo me incluyo también!” Y cuando tuvieron la oportunidad, ellos lo aceptaron, y se fueron. Eso es todo el asunto. ¿Ven?
63Primero tiene que haber una–una creación... o mejor dicho, un Creador para crear una creación para hacerlo a Ud. que anhele y crea en Dios. Y cuando lo hace, mientras Uds. crean en eso, eso muestra que hay una fuente de sanidad Divina en alguna parte. Correcto. Tiene que haber. Y la Biblia habla y dice que es de El, es Su Espíritu Santo que los guía a Uds. El mismo Espíritu Santo que guía... que guió a Simeón para creer eso, es el mismo Espíritu Santo que los guía a Uds. a creer en sanidad Divina; no hay dos Espíritus Santos, hay solo uno. Y ese mismo Espíritu Santo que le reveló a él que no iba a morir hasta que viera al Ungido del Señor, ese mismo Espíritu Santo les habla a Uds.: “Hay un poder de Dios que sana a los enfermos”. ¿Ven? ¡Oh!, ¿no es sencillo? Es tan... Bueno, Uds. no lo pudieran hacer más sencillo. ¿Ven? “Hay un poder de Dios que sana a los enfermos”. ¿Ven?
64“Bueno, el doctor dijo... sé que es un caballero, y él es...” Eso está muy bien. Yo oro por ellos todo el tiempo, y yo no condeno al doctor. No, señor. El es un–él es un siervo de Dios, trabaja con la gente. Pero hay algunas cosas que él no sabe, y algunas cosas que él no puede hacer. Entonces si él no lo puede hacer, vayamos al Especialista (¿ven Uds.?), al Grandioso, al gran Especialista, al gran Médico, y vayamos a El. El... Estamos invitados a venir. El nos pide que vengamos. El está esperando que nosotros estemos allí. Correcto. El nos está esperando. Y esa es la razón que El mismo se ha revelado a Uds. “Yo soy Jehová que sana tus dolencias. Yo soy Jehová-rafa, Jehová el Sanador, Jehová que sana todas tus dolencias”. Algo les dice en su corazón: “Eso está correcto. Yo creo eso”. Bueno, ése es el mismo Espíritu Santo que dijo: “Simeón, tú no vas a mirar muerte hasta que veas al Ungido del Señor”.
65¿Cuánta gente enferma aquí cree que va a sanar durante esta reunión?, levante su mano. Digan: “Yo–yo creo que voy a sanar; mis amados y los demás, van a ser sanados”. Muy bien, eso está bien. ¿Ven? Algo se lo ha revelado a Uds. ¿Qué es? El mismo Espíritu Santo. ¿Están Uds. en expectación? ¿En expectación de que suceda? ¿Cuántos creen que vamos a tener una gran reunión?, levanten sus manos, digan: “Yo creo que vamos a...” ¿Ven? Yo también lo creo. ¿Ven? ¿Qué es? El Espíritu Santo nos lo reveló. ¡Amén! Yo creo que vamos a ver el poder de Dios. ¿No creen Uds. eso? Seguro. El Espíritu Santo nos lo ha revelado. Nosotros–nosotros creemos eso. Y sencillamente nos quedamos ahí con eso.
66Miren, Uds. saben que ellos no tenían televisiones en aquellos días (gracias a Dios por eso), así que entonces ellos–ellos vinieron... Yo soy... Yo creo en santidad; ciertamente que lo creo. Yo creo en... yo realmente... Uds. dicen... Uds. me oyeron decir hace rato que yo era un Bautista; yo soy un Pentecostal Bautista. Yo soy un Bautista que recibió el Espíritu Santo. Correcto. Yo creo en la religión Pentecostés chapada a la antigua, sincera, que mata el pecado. Sí, señor. Yo creo en ser honesto, y en predicarlo de la misma manera, y vivirlo de la manera que Ud. lo predica, y brincar tan alto como Ud. viva. Eso es exactamente correcto. Si Ud. no puede vivir muy alto, entonces no brinque muy alto. Pero mire, esto lo hará brincar parejo a lo que vive. Y yo creo que debería ser de esa manera. Ahí es cuando Dios honrará Su Palabra. O está–o está–o está bien o mal. Y yo–yo creo que Dios dijo: “Examinadlo todo”. Y se me ha probado a mí que está correcto, así que yo lo creo. ¡Amén!
67Miren, fíjense en esto. Yo les quiero preguntar algo. Miren, no para empezar a–a... Los ministros son los que predican. Yo vengo aquí para el servicio de sanidad. Pero yo les quiero preguntar algo en la luz de la civilización, y con toda franqueza, y hechos. ¿Se han fijado Uds. que nuestras mujeres Pentecostales, y todas ellas, cada año se quitan un poquitito más de ropa, un poquitito más de ropa, un poquitito más de ropa, hasta que llegan a ser casi una deshonra? Miren, podemos esperar eso de la gente del mundo. Ellos no saben otra cosa. Pero nuestra gente Pentecostal... Y yo quiero decir algo. Yo estuve allá donde vi a treinta mil nativos genuinos recibir a Jesucristo en una sola vez. Esas mujeres paradas allí estaban tan desnudas como cuando vinieron al mundo, jóvenes y ancianas, con nada sino un pedacito de piel como parche, colgado enfrente de ellas, como así de grande; no sabían que estaban desnudas, no sabían nada al respecto. Y allí en los terrenos donde ellos vieron estas sanidades suceder, y esta señal (pues entraré más en eso mañana en la noche) y vieron que eso sucedió, yo... Ellos quisieron recibir... Ellos querían algo, querían recibir a Cristo. Y yo dije, yo pedí: “Todos los que creen que El los salvará, pónganse de pie”. Y treinta... Bueno, ellos contaron treinta mil. Yo no sé cuántos se pusieron de pie, pero treinta mil se pusieron de pie.
68Y entonces... Y el Hermano Bosworth y ellos dijeron: “Creo, Hermano Branham, que ellos entendieron que era por sanidad física”. Y yo dije: “Yo no me refiero a...” Yo tenía quince intérpretes, Uds. saben. Así que yo dije: “Yo no me refiero a sanidad física; yo me refiero a salvación, que Uds.–Uds. acepten a Cristo, el Hijo de Dios como su Salvador personal, y Uds. le quieren servir a El”. Muchos de ellos traían ídolos en su mano. Yo dije: “Uds. que son sinceros tocante a ello, quiebren sus ídolos en el suelo”. Parecía una tormenta de polvo que se levantó, de esa manera. Y cuando... Tan pronto como recibieron a Cristo esas mujeres desnudas, hermano, hermana, ellas doblaron sus brazos de esta manera para salirse fuera de la presencia de los hombres. Y si unas paganas genuinas, que no saben cuál es su mano derecha o su izquierda, tan pronto como Cristo las tocó, comprendieron que estaban desnudas, y ¿luego nosotros reclamamos ser la iglesia del Dios Viviente, y nos desnudamos más cada año? No tiene sentido para mí. Hay algo mal en alguna parte. Correcto. ¡Oh, Dios! Sí, estamos en Laodicea; allí es en dónde estamos. Estamos– estamos muy avanzados en la línea, cerca de la Venida del Señor Jesús. ¡Oh, estemos listos para encontrarlo! Sí, sí.
69Simeón... Como dije, ellos no tenían televisiones. Mientras estaba en eso, yo hice un comentario, algo sobre eso en una ocasión, y una señora me dijo... Estaba hablando tocante a la manera que las mujeres se visten son esas ropitas ajustadas al cuerpo, y cosas. Y así que ella dijo, dijo: “Bueno....” Yo dije: “Si Ud. hace eso, va a responder en el Día del Juicio por cometer adulterio”. Y alguien me desafió sobre ello. Yo dije: “Jesús dijo: ‘Que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón’. Y Ud. pudiera ser tan pura como un lirio para su esposo o su novio. Ud. pudiera ser una mujer tan virtuosa como las hay en los Estados Unidos, tan virtuosa como Ud. lo era cuando salió del vientre de su madre. Pero señora, si Ud. se viste de esa manera para permitir que los pecadores la miren así, él la va a codiciar; y cuando él lo haga, en el Día del Juicio cuando él responda por su adulterio, Ud. es la que se presentó a él”. Ahí lo tiene Ud. Así que Ud. va a responder por cometer adulterio.
70Una mujer me dijo, dijo: “Bueno, Hermano Branham, esa es la única clase de ropa que hacen”. Yo dije: “Ellos todavía tienen máquinas de coser y venden telas. No hay excusa al respecto”. Es lo mismo. Correcto. Nosotros... Lo que necesitamos hoy día es una buena religión chapada a la antigua, sincera, que mata al pecado, un avivamiento antiguo de San Pablo, y avivar el Espíritu Santo y regresar a los verdaderos mensajes de Pentecostés otra vez, regresar a la verdad.
71Lo que es hoy día, muchos de los evangelistas en el campo, para ellos el Evangelismo llega a ser una boleta de comida. Ellos tienen programas tan grandes para patrocinar, que ellos no pueden decir eso delante de la iglesia. Algún ministro me dijo: “Ud. va a arruinar su ministerio con eso”. Yo dije: “Cualquier ministerio que la Palabra de Dios lo arruine, debe ser arruinado y darle un punta pie de todas maneras”. Sí, señor. Yo–yo dije... Correcto. Ud. no... Lo que necesitamos es regresar a la Biblia, regresar a la verdadera santidad, regresar a Dios, regresar–regresar adonde la gente pueda tener fe. ¿Cómo puede Dios edificar a Su Iglesia sobre un fundamento como ése? Hemos tomado nuestras iglesias y hecho organizaciones, y pertenecemos a ellas y nos establecemos como el resto de ellas, Uds. saben. Ahora... Solíamos decir: “La Bautista vieja fría y formal”. Y ahora los Bautistas dicen: “Uds. Pentecostales fríos y formales”. Correcto. Eso es exactamente correcto. Los Pentecostales son más formales que los Bautistas. Sí, señor. Así que allí estamos.
72Lo que queremos es un buen avivamiento sacudidor, chapado a la antigua, por todo este país, y traer hombres y mujeres de regreso a Dios. Bueno, la iglesia estaba en una mejor condición para que Jesús viniera hace cuarenta años, que la que está hoy día, allá en el pasado cuando ellos tenían el verdadero Pentecostés entre la gente. Pero hoy día, hemos debilitado nuestro camino, y nuestros púlpitos se han vuelto débiles, a lo menos cuatro o cinco generaciones de ministros graduados del seminario han entrado con cabello encrespado, Uds. saben, o lo que sea... Yo no estoy diciendo nada tocante a eso, porque no tengo cabello, pero eso no hace... Pero lo que quiero decir, es que ellos han llegado a un lugar como que Dios tiene nietos. ¡Dios no tiene nietos!
73Uds. saben, los Metodistas... Si Ud. es un Metodista y es nacido de nuevo, Ud. es un hijo de Dios. Pero, ¿qué encuentra uno? Vino Wesley, y la primera generación de Metodistas estuvo bien; la segunda generación empezó a meter a sus hijos. Esa es la misma cosa que hicieron los Pentecostales. Hace unos cuantos años ellos tenían el verdadero Pentecostés, hombres y mujeres que fueron al altar y pagaron el precio, e hicieron contacto, hermano, y vivieron la vida. Sí, señor. Bueno, ¿qué hicieron ellos? Trajeron a sus hijos, los sentaron en los asientos, y los dedicaron en la iglesia, y fueron Pentecostales. Esos son nietos. No hay un lugar en la Biblia donde Dios tenga nietos. El no es abuelo; ¡El es Dios! ¡El es Padre! ¡Aleluya! Y todo hombre y mujer, a mí no me importa...?... Ud., o cuán buenos eran su padre y su madre, Ud. tiene que tener esa misma experiencia de nacer de nuevo y ser lleno con el Espíritu Santo si Ud. espera ser un hijo o una hija de Dios. Eso es correcto.
74Sólo la palabra “Pentecostés” no los salvará. Pentecostés no es una organización. Pentecostés es una experiencia para “el que quiera, que venga y beba de la fuente del agua de la Vida”. ¡Amén! Ahora, eso es verdad, amigo. Eso es tan sasafrás [tan sencillo–Trad.] como... ¿Tienen Uds. sasafrás aquí? [Alguien dice: “Sí”–Trad.]. Muy bien, Uds. saben lo que quiero decir. Yo dije eso una vez, y alguien dijo... alguien me escribió una carta, dijo: “¿Qué es sasafrás?” Muy bien. Pero Uds. aquí saben lo que es. Sí, señor. ¡Oh!, pero hermano, déjeme decirle, eso–eso lo enmendará a Ud. Lo–lo hará vivir bien. Eso es verdad. Sólo llegue allí y quédese hasta que termine, y enmiéndese con Dios. Sí.
75Y Simeón en aquellos días, él estaba... tenía esa promesa; él la estaba creyendo con todo su corazón. Jesús nació en Belén de Judea. Los hombres sabios vinieron; ellos no tenían las noticias de los periódicos. Y ocho días después la madre vino al templo para ofrecer las tórtolas o palominos para la purificación, para la circuncisión del niño. Y miren, ahí viene Jesús. Miren, para terminar, ahí viene Jesús, Su primera vez en el templo, en los brazos de Su madrecita. Ellos me dicen que Sus pañales fueron hechos de los– los trapos que ponían en el lomo de un buey de carga, que estaban colgados en el establo. Y luego nosotros nos podemos poner un–un abrigo de visón de quinientos dólares y levantar nuestra nariz en el aire, que si lloviera nos ahogaríamos, y pensamos que somos alguien. Y nuestro Salvador, el Dios del Cielo, vino y fue envuelto en trapos que cubrían el lomo de un buey de carga. “Las zorras tienen guaridas, y las aves nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar Su cabeza”. Y luego pensamos que somos alguien. Podemos manejar un automóvil mejor que el de los Jones, y también casi matamos de hambre a los niños para conseguir ese automóvil; obtenemos una televisión mejor o algo, y nos quedamos en casa los miércoles en la noche faltando a la reunión de oración y dejamos vacante el asiento de la iglesia, para mirar: Amamos a Susie, o algo así, esa tontería en la televisión. Eso muestra cuánto aman Uds. a Dios.
76Déjeme decirle, hermano, es... Lo que necesitamos es un avivamiento. Eso es exactamente correcto. Eso es lo que esta nación necesita, es regresar a Dios. Sí, señor. Cuando Ud.–Ud. muestra... Sus acciones muestran lo que Uds. son; la acción de la gente lo muestra exactamente. Si aman al mundo o las cosas del mundo, la Biblia dice que el amor de Dios ni siquiera está en Uds. Correcto. Oh, Uds. se unen a la iglesia, correcto. Pero Esta de la que estamos hablando, Uds. no se unen a Ela, Uds. nacen en Ella. Yo he estado en la familia Branham por cincuenta y un años; ellos nunca me pidieron que me uniera a la familia. ¿Por qué? Yo nací en ella. Yo–yo era un Branham por nacimiento. De esa manera Ud. es un Cristiano; Ud. nace en la Iglesia del Dios Viviente. Ud. nace en Ella por nacimiento. Ud. es un Cristiano por nacimiento.
77Ahora, Jesús llegó al templo. Ahora, me puedo imaginar a esas madres en aquellos días, Uds. saben, todas ellas allí con bebitos, con sus botitas de estambre tejidas, y sus bordaditos, Uds. saben, y todo arreglado, sus cobijitas elegantes, y las mujeres de sociedad, Uds. saben, hablando respecto a... Y cuando menos piensa, entra la pequeña María cargando a ese Bebito envuelto con esos trapos (¿ven?) de un buey de carga. Pasó por allí. Y puedo oír algunas de ellos decir: “...?... ¡Mira allá! ¿Ves a esa ‘santa rodadora’?” O mejor dicho, Uds. saben que yo... quizás eso está mal. ¿Ven? Pero yo... Dijo: “Mira a esa mujer. ¿Sabes qué? Ella se casó... ese bebé nació fuera del santo matrimonio. No me digas. Donde hay un poco de humo, quiere decir que hay algún fuego en alguna parte. Sí, señor. Déjame decirte, eso es todo el asunto. Déjame decirte, ella es una de ellos. Vale más que la vigiles. ¿Ves? Guarda tu distancia de ella”. Esa es la manera que el creyente tibio le trata de hacer al verdadero creyente. “Oh, él ha perdido su mente, obró precipitadamente. Hay algo mal. Y yo... él confiaba en Dios en esta...?...” Dice: “Oh, los días de los milagros ya pasaron. No hay tal cosa como sanidad Divina”. Muy bien.
78Pero en su corazoncito ella sabía a quién le pertenecía ese Bebé. Ella sabía. Y así sabe todo hombre que nace del Espíritu de Dios; él sabe en dónde se para. El sabe qué es la revelación, y quién le dio esa revelación. Pablo dijo: “Yo no fui a vosotros predicando con palabras persuasivas de hombre, para que vuestra sabiduría... para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino que fui a vosotros predicándoles el poder del Espíritu Santo”. Amén. Eso es, hermano, sencillo y claro, muy claro para creerlo, eso es todo. Dios así lo dijo y eso lo concluye. Eso–eso es toda la cosa. Ella sabía a quién le pertenecía ese Bebé, no importaba lo que cualquiera del resto de ellos... Yo las puedo ver decir: “Mira, guarda tu distancia. No te acerques a ella. No tengas nada que ver con ella. Ella es... ¡apártate de ella!” A ella no le importaba que ellas lo hicieran o no, no tenía importancia. Ella sabía a quién le pertenecía este Bebé. Ella sabía quién era El. Correcto.
79Ud. sabe lo que... Cuando Ud. recibió el Espíritu Santo, Ud. supo lo que le sucedió a Ud.; Ud. estaba allí. Ud. sabe de dónde provino. No provino de algún seminario, o cementerio, o... Provino–provino de Dios. Bueno, ambos son lugares muertos, así que entonces...?... así que entonces.... Ella sabía de dónde provenía ese Bebé. Ella sólo observaba y decía: “Sí, señor”. Ella sabía. Ella siguió caminando, así, sin prestar ninguna atención, hablándole a su Bebé. Ella no tenía tiempo para asociarse con esas... con todas esas sociedades. Ese es el problema con nuestra iglesia hoy día; ellos tienen la sociedad de damas, y la sociedad de hombres, y esta otra sociedad, y juegos de pelota, cenas de sopa, y todo lo demás. Y las reuniones de oración son puestas a un lado, Uds. saben. No hay más... Y el Espíritu Santo prometió que El únicamente sellaría a aquellos que gemían y clamaban por las abominaciones hechas en la ciudad. Amén.
80Clérigos: ¿pudieran Uds. señalar con el dedo de sus manos a diez personas esta noche en esta ciudad que están gimiendo y clamando día y noche por las perversidades y cosas que se hacen en la ciudad? ¿Cualquiera en esta audiencia sabe que pudiera señalar con su dedo a cinco personas que gimen y claman día y noche por los pecados y cosas de la ciudad? Bueno, miren, la Biblia dice que les pusieran una señal a aquellos que gemían y clamaban por la abominación que se hacía en la ciudad. Correcto. Eso es. ¿Ven? No hay más carga por las almas perdidas; todo se ha terminado. Nos hemos–nos hemos unido a la iglesia y asentado. “Eso es todo lo que es necesario”. ¿Ven? Así es cómo nos ponemos. Es tan... El pecado está tan solapado, y se mete solapadamente en Uds. antes que lo sepan. ¿Ven? De esa manera lo hace. Sencillamente los toma como el viejo tobogán los solía tomar de sorpresa, y los atrapaba. El diablo hace eso. Mire, hermano, alejémonos totalmente de su territorio; regresemos a Dios; regresemos al altar; reedifiquemos el altar que ha sido derrumbado. Y edifiquen su hogar. Quiten esas barajas de la mesa, y todas esas revistas de historias de amor. Y abran la Biblia, y lean la Biblia, y–y oren. Y no sólo se arrodillen y digan: “Bendice a mi familia, a María, y a José, y a Juan, y a todos ellos”, y se acuesten. No, señor. Quédense allí con Dios. ¡Oh, hermanos!
81Uds. saben esa alabanza que solíamos cantar: “Hay veces que me gustaría estar solo con Cristo mi Señor, cuando yo le puedo contar todos mis problemas a solas”. Eso es lo que necesitamos otra vez. Eso es lo que... Necesitamos esa clase de reuniones, esa clase de iglesia; esa es la clase de iglesia que al orar de rodillas, traiga las bendiciones de Dios. Yo estoy seguro que su pastor apreciaría si todo miembro llegara a ser así. ¡Cómo pudiera él...! ¡Y cómo sería si la iglesia pudiera ser así! Ahora, ahí viene ella con ese Bebé. Miren, ahí Cristo está en el templo. Muy bien. Si Cristo está en el templo, y Dios se lo había revelado a Simeón que lo estaba... que El le iba a mostrar el Cristo antes que él muriera, bueno, creo yo que si Cristo está en el templo, es tiempo para que el Espíritu Santo empiece a obrar en Simeón. ¿No piensan Uds. así?
82Pensemos que es lunes en la mañana. Miren, ¿cuántos bebitos nacerían? Había como dos y medio millones de gente en Israel en ese entonces. Y me supongo que habría cuando menos cientos de bebés que nacían cada noche y cada ocho días ellos tenían que ser circuncidados, y ofrecían la ofrenda de purificación. Muy bien. Ahí están ahora; es lunes en la mañana. Todos... Simeón está allá atrás en la oficina leyendo los pergaminos. Veamos; él tomó el de Isaías, y empezó a leer hasta llegar a Isaías 9:6: “Porque un Niño nos es nacido, Hijo nos es dado; y se llamará Su Nombre Consejero, Príncipe de Paz, Dios Fuerte, Padre Eterno, y el principado sobre Su hombro. Y el...” “¡Oh!, ¿quién pudiera ser ése?” Justo para ese tiempo, el Espíritu Santo dijo: “¡Pónte de pie, Simeón”. “¿Que me ponga de pie? ¿Qué quieres que yo haga?” “Sólo pónte de pie”. “Bueno, ¿adónde voy?” “No, no, sólo pónte de pie. Eso es todo lo que Yo quiero que tú hagas”. Eso es lo que Dios quiere que Uds. hagan: en cuanto El hable, actúen. Eso es lo que Uds. deben hacer esta semana. Cuando Dios hable, actúen. Háganlo. Dice: “Vayan y vean a Fulano de tal, tocante a que venga a la iglesia”. Actúen. Háganlo. “¡Pónte de pie!; eso es todo”. “Aquí estoy. ¿Qué hago después?” “Empieza a caminar”. “¿Adónde?” “Camina. Yo voy a guiar; tú camina”. ¿Ven?
83Ahí viene él. Lo veo a él salir pensando: “Bueno, yo sé que es el Espíritu Santo, porque El me ha hablado antes”. Uds. saben lo que quiero decir, ¿no es así? ¿Creen Uds. que los hijos de Dios son guiados por el Espíritu de Dios? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ellos sí son. ¿Ven? Ahí viene él caminando, caminando por el templo, sin saber adónde va, sólo guiado por el Espíritu Santo. Miren, él va y pasa por entre miles de gente por dondequiera. Llega a la fila de circuncisión de los niños, y va caminando a un lado de esa fila. El ve a esa mujercita de quien todos están guardando su distancia. El se acerca. El Espíritu Santo empieza a hacer que su corazón palpite muy rápido, Uds. saben. ¡Oh!, El los está guiando a la Promesa. Sí. Si El les da a Uds. la promesa, y Uds. creen en sanidad Divina, El los guiará directo a ella. Si Uds. creen en el Bautismo del Espíritu Santo, El los guiará directo a ello. ¿Ven? Adónde esté, El los guiará directo a ello. Miren, El lo tiene a El ahí a su lado. Simeón extiende sus brazos, toma a ese Bebé de los brazos de su madre, levanta su mano, y dice: “Dios, ahora despides a Tu siervo en paz, conforme a Tu Palabra, porque han visto mis ojos Tu Salvación”.
84Muy allá, en el rincón, una mujer anciana ciega llamada Ana... Ella era una profetisa. Ana era una profetisa. Ella había estado ciega por años. Ella estaba sentada allí, y también esperaba y creía en la consolación de Israel. Ella creía que ese Profeta venía. Y estaba creyendo. Ella estaba sentada allí, y el Espíritu Santo dijo: “Ana: pónte de pie”. ¡Amén! Aquellos que son espirituales siempre son guiados, Uds. saben, en el tiempo correcto. “¡Pónte de pie, Ana!” Y ahí viene esa ciega mujer anciana: “¡Perdóneme, señor! ¡Perdóneme, señora! Lo siento”. Guiada por el Espíritu.... “¿Adónde vas, Ana?” “Yo no sé. Sólo estoy siendo guiada”. Cuando menos lo pensó, llegó allí directamente donde Simeón estaba parado diciendo: “Señor, despides a tu siervo en paz”. De la misma manera, el Espíritu Santo vino sobre ella, y empezó a profetizar tocante al Niño.
85¡Oh, hermano, hermana!, si el Espíritu Santo pudo guiar a una mujer ciega en esa clase de...?... cuánto más El nos debería guiar a nosotros; aunque nos estemos volviendo ciegos, permitámosle a El que nos guíe de regreso a la Fuente. Pues hay una Fuente llena con Sangre, Que emana de las venas de Emanuel, En donde los pecadores que se sumergen debajo del torrente, Pierden todas las manchas de pecado. ¿Creen Uds. eso? [La congregación: “Amén”–Ed.]. Dios los bendiga. ¿Están Uds. en expectación que algo suceda? [“Amén”]. Mi tiempo se ha terminado. Miren, Uds. son una audiencia tan encantadora, que yo les pudiera hablar una hora más todavía a Uds., pero mi tiempo se ha terminado. Y estemos en expectación que Dios nos dé un gran avivamiento. ¿Se–se unirán Uds. conmigo en oración para... con ese propósito? ¿Lo harán Uds.? [“Amén”]. Inclinemos nuestros rostros entonces. Miren, hermanos ministros, yo sé que todos Uds. están en expectación por ello. Estamos aquí para trabajar juntos como una unidad de Dios. Que nada estorbe en nuestro camino ahora. Iglesia, estamos aquí para trabajar con Uds. Todos Uds. que pertenecen a las Asambleas de Dios, y a la Iglesia de Dios, y a las Pentecostales Unidas, y lo que Uds. pudieran ser, a nosotros no nos importa la marca que Uds. usen. Sólo estamos–sólo estamos creyendo que Dios lo hará. Unámonos ahora unánimes.
86Nuestro Padre Celestial, estas palabras mal pronunciadas, y esta pequeña plática aquí, sólo para quitar todo el temor y lo “almidonado” de Tu Iglesia, sólo para barbechar, para poner un fundamento aquí; o mejor dicho, no para poner un fundamento, sino para edificar sobre el fundamento que ya ha sido puesto, Cristo Jesús, lo que esta gente ha sido enseñada a creer durante los años, que Jesucristo, el Hijo de Dios, El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Padre Celestial, te pido que mientras unimos nuestros corazones y nuestras oraciones... La Biblia dice en el capítulo 4, creo yo, del Libro de los Hechos de los apóstoles, cuando se había reunido el pueblo y habían dado un reporte, entonces ellos oraron unánimes, y el edificio tembló en donde ellos estaban reunidos. Y ellos hablaron con denuedo la Palabra de Dios. ¡Oh, Dios!, nosotros andamos hoy día con ese nombre maravilloso prendido a nosotros con alfileres, como creyentes Pentecostales, testificando que hemos nacido de nuevo por el Espíritu Santo, y que el Espíritu Santo nos guía. Luego, Señor, vemos a la iglesia que se está debilitando y apostatando, y derrumbándose, y ¡oh, Dios, qué–qué condición! ¡Avívanos, oh, Señor! Envía Tu Espíritu Santo sobre nosotros, y danos el refrigerio, las gotas del rocío de misericordia desde Arriba. ¡Oh, Dios!, aviva a nuestra–nuestra–nuestra comunidad aquí; aviva a toda la ciudad. Aviva a las iglesias por todas partes aquí, aviva a los Metodistas, aviva a los Bautistas, aviva a todos ellos, Señor. Y, ¡oh, Dios!, que empiece aquí mismo en esta congregación. Que haya tal avivamiento y despertamiento entre nosotros, Señor, al grado que el Espíritu Santo tome nuestros corazones, y nos haga pedazos, y extraiga de nosotros el–el precioso ungüento con el cual El desearía que nuestra iglesia sea ungida. Concédelo, Señor.
87Bendícenos ahora. Perdona nuestros pecados, nuestras faltas. Dios, que no haya una sola persona enferma que haya asistido a esta reunión, que no sea sanada. Concédelo, Señor. Que no haya una sola persona que sea pecadora o que sea incrédula, que venga a esta reunión, que no sea salva. Concédelo, Señor. Que los Angeles de Dios vayan a toda iglesia por toda esta comunidad, a todo lugar, aun a los bares, y–y traigan convicción sobre los pecadores. Y que los Cristianos salgan testificando, diciendo: “¡Ven y ve! ¡Ven y ve! Nunca hemos visto algo igual”. Concédelo, Señor. Que haya un gran rugir por toda esta región, y recibiendo Dios gloria de ello. Concédelo, Padre. Bendice a Tus preciosos pastores, te pido otra vez, que están aquí atrás, parados aquí en la plataforma; a algunos yo nunca los he visto en mi vida. Pero Señor Dios, ellos están parados aquí para testificar que ellos también son creyentes. Ellos están aquí para–para poner su parte, para poner su hombro en la rueda. Nuestros corazones están ardiendo y anhelando, Señor, por ver al Espíritu de Dios moverse entre nosotros. Concédelo. Haz esto por nosotros, Padre. Nos encomendamos a Ti en el Nombre de Cristo, para Su gloria lo pedimos.
88Ahora, todos los que están aquí que estén enfermos y necesitados, levanten su mano ahorita; levanten su mano. Muy bien. Yo quiero que pongan sus manos unos sobre los otros; sólo pongan sus manos unos sobre los otros ahora. Algunos... Miren, no oren por Uds. mismos. Uds. oren por la persona sobre la que tienen su mano; ellos están orando por Uds. Me gusta eso: “Todo es posible”. [La pianista está tocando: Sólo creer–Ed.]. Miren, en nuestros corazones, pensemos ahora. Yo puedo ver un montón de discípulos alrededor de un muchacho con epilepsia. Yo puedo oír a Andrés decir: “Háganse a un lado, hermanos. Les–les mostraré cómo lo hice allá en Capernaum, cuando eché fuera a la epilepsia allá; de esta manera yo lo hice”. Pero no funcionó. Simón Pedro dijo–dijo: “Bueno, miren, de esta manera yo lo hice allá en Jope. Les mostraré cómo lo hice allá”. Y no funcionó.
89Pero sucedió que miraron bajando de la colina; allí venía Uno caminando, quietamente, quizás no un hombre que parecía un gigante. El dijo: “No hay atractivo para que le deseemos”. Pero hay algo tocante a El, que El sabía de lo que estaba hablando. Y él corrió hacia El, el padre del muchacho, y dijo: “Señor, ten misericordia de mi hijo. El padece mucho con un demonio. Yo lo traje a Tus discípulos y ellos no lo pudieron sanar”. Jesús dijo: “Yo puedo, si tú crees, porque al que cree todo le es posible”. Dijo: “Señor, creo; ayuda mi incredulidad”.
90Ese mismo Hombre, cuando El partió del mundo, nuestro Salvador, las últimas palabras que El dijo: “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio. Estas señales seguirán a los que creen”. La última señal que El dijo, El dijo: “Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Ahora, hay un creyente que tiene sus manos sobre Uds., un creyente que cree en sanidad. Jesús hizo esta declaración: “Estas señales seguirán a los que creen: sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Ahora, si Uds. creen con todo su corazón, y no dudan, la... y oran la oración de fe, entonces sobre el que–el que Uds. tienen sus manos, están orando por Uds. Ahora, crean.
91Nuestro Padre Celestial, ponemos nuestras manos por fe sobre los enfermos y los afligidos, y pedimos que Tu gracia y misericordia supla todo lo que ellos necesitan. Ellos están orando, Señor, de la manera que lo hacen en su iglesia. Ellos te aman y te creen. Y te pido, Padre Celestial, con todo mi corazón, que Tú rompas toda cadena de incredulidad, eches fuera todo espíritu malo; que no soporten estar en el edificio, Señor. Ahuyéntalos. Que nada sino la fe en Dios, pura y sin adulteración, esté en todo corazón ahorita. Que el diablo sea derrotado en nuestras vidas. Sabemos que él sí está derrotado porque él es un ser derrotado. Y, satanás, me dirijo a ti ahora para decir esto: que tú sí estás derrotado. Tú no tienes miedo de nosotros, pero tú sí le tienes miedo a Aquel del que estamos hablando. Tú has perdido toditito poder que alguna vez tuviste. Tú fuiste derrotado en el Calvario. Jesucristo, el Hijo de Dios triunfó sobre todo enemigo. El conquistó toda enfermedad, toda muerte, el infierno, y el sepulcro. Y El conquistó toda victoria que tú alguna vez tuviste. Y tú no eres nada sino un fanfarrón, y estamos exponiendo tu fanfarronada esta noche. ¡En el Nombre de Jesucristo, suelta estas personas! Ellas están obedeciendo completamente y en expectación de ser sanadas. El poder de Dios está presente. Los creyentes están con sus manos puestas unos sobre los otros.
92¡Satanás: suelta a esa gente!, ¡sal de ella en el Nombre de Jesucristo!; tú perdiste la batalla. Y será sana porque Dios así lo dijo. Dios lo prometió. Estamos en expectación. Y vamos al trono del Calvario, porque satanás está derrotado y Dios tiene la preeminencia. Sabemos que eso es así, porque lo pedimos en el Nombre de Jesucristo para que así sea, para la gloria de Dios. Miren, sólo quédense encerrados con Dios. Sólo manténganse creyendo ahora con todo su corazón: “Señor, yo creo que Tú me sanaste ahorita mismo. Yo creo, porque yo puse mi mano sobre este hombre aquí, y él puso su mano sobre mí; o la puse sobre esta mujer, y ella puso su mano sobre mí. Yo fui guiado a hacer eso. Yo fui guiado a poner mi mano sobre esta persona. Ellos fueron guiados a poner su mano sobre mí. El mismo Espíritu Santo que le dijo a Simeón, que le dio la promesa, me guió a hacer esto mientras estamos aquí en este lugar de sanidad Divina. Ahora, yo estoy creyendo, Señor. Satanás, vale más que te apartes de mí ahorita, porque estoy tomando... Yo soy una Simiente de Abraham por medio de Jesucristo, y yo tomo la preeminencia”. Sólo manténganse creyéndolo con todo su corazón mientras le pido a uno de nuestros pastores aquí, el que... uno de los hermanos aquí, por favor, si Ud. viene y ora. Algún... uno de los pastores aquí, venga y tome el control del servicio, uno de Uds. aquí. Muy bien, señor. Hasta....
93Audiencia: quédense–quédense encerrados unos cuantos momentos con Dios. Yo les quiero pedir a Uds. ahora... Mientras quitan sus manos unos de los otros, digan: “Yo creo, y yo lo tomo a El en estos momentos como mi Sanador, y no importa lo que satanás me trate de decir, yo voy a creer que Dios me sana”. Levanten su mano y digan: “Yo ahora lo acepto”. Levanten su mano. Dios los bendiga. Esa es la manera de hacerlo. Mantengan esa clase de fe fluyendo, y Uds. verán excesivamente, abundantemente por encima de lo que pudieran aun hacer o pensar. Hasta mañana que los vea en la noche, aquí está el pastor. Dios lo bendiga.