Photo

~ MAS ALLA DE LA CORTINA DEL TIEMPO ~
1Y quiero anunciar aquí que sus oraciones fueron contestadas. Tuvimos reuniones como las que yo... como las que teníamos cuando yo principié el ministerio hace muchos años. Yo nunca he... Nosotros ni siquiera podíamos sentar a la gente; conseguíamos los campamentos para ferias y todo lo demás, y estaban repletos para las tres de la tarde. Ellos cerraban las puertas y no les permitían entrar. Nosotros no íbamos a estar allí hasta las siete. ¿Ven? Sencillamente miles venían en tropel de dondequiera. Sólo.... Y yo tomé las últimas cinco noches en la última reunión, y sólo edifiqué alrededor de la Palabra; empecé a comprender el poder que tiene la Palabra. ¿Ven? Porque la Palabra es Dios. ¿Ven? “En el principio era la Palabra, la Palabra era con Dios y la Palabra era Dios. Y la Palabra fue hecha carne, y habitó entre nosotros”.
2Ahora, Hebreos 4 dice que–que “la Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos”. ¿Ven? “La Palabra de Dios es más cortante que toda... y penetra hasta partir los tuétanos y discierne los pensamientos de la mente, del corazón”. ¿Ven? Eso es lo que es la Palabra de Dios. Entonces si hay un don en el cual nosotros mismos nos podemos someter, entonces la Palabra misma (la cual es Cristo, quien es la Palabra) entra dentro de nosotros y discierne los pensamientos de la mente, como Uds. lo han visto. ¿Ven? ¡Cuán maravilloso! ¡Luego ver lo que El hizo y de la manera que El nos bendijo! Y luego el... fue así, creo yo, al edificarlo alrededor de esa Palabra por cuatro noches; sólo dejando que la gente se mantuviera quieta, y yo me sometía, y el Espíritu llamaba a la gente y hacía cosas en la audiencia.
3Y luego la última noche, el domingo pasado en la tarde, yo vi una de las filas más grandiosas de sanidad que jamás haya visto en América. ¿Ven? Ellos estaban... Yo envié a Billy allá con cien tarjetas, y a Gene con cien, y a Leo con cien, y a Roy con cien, para que repartieran todas las tarjetas; hubo como unas quinientas. Y luego después de que habían visto a la Palabra tomar control y lo que Ella haría, nos quedamos en esa Palabra, los subimos a la plataforma, y vi a hombres y a mujeres arrojar sus muletas y demás, y ser sanados antes de que ellos aun llegaran a la plataforma. Sólo ver.... ¿Ven?, la Palabra de Dios ya había salido, salió allí y Ella misma se había incrustado en sus corazones por medio de esos cinco mensajes o mejor dicho cuatro mensajes, al grado que ellos lo creyeron con todo su corazón. Entonces la única cosa que ellos tenían que hacer era tener un pequeño contacto (¿ven?), algo u otro, y fue una realidad. Y tan pronto como ellos llegaban a esa plataforma, sanaban allí mismo en la plata-... antes que cruzaran la plataforma.
4Yo creo, hermano, aquí... Todos Uds. conocen al Hermano Ed, el Hermano Ed Hooper, ¿no es así? ¿Uds. de allí de Arkansas? El me conoció... El estaba conmigo en los principios del ministerio. El dijo: “Esto se parece a los tiempos antiguos”, él dijo, “de la manera que se acostumbraba hacer hace años”. Había gente que tenía tumores que... era esa clase que regresaban sanados. Ciegos, sordos, mudos, toda clase de cosas que nuestro Señor hizo. Nunca, ni siquiera tuve que tocar a la gente; la Palabra saliendo lo hacía. Entonces el Señor me dio un mensaje que me gustaría predicar aquí en la iglesia en alguna ocasión cuando regrese, y tenga la oportunidad. Yo estoy terriblemente ocupado ahorita. Tengo que salir mañana otra vez, esperando que venga esa muchacha. Y aun antes que yo metiera mi equipaje en la casa, alguien estaba allí, y casi no me he sentado desde entonces. ¿Ven? Yo ni siquiera he hablado con mi familia desde que yo he estado aquí. ¿Ven? Y es– es verdaderamente una tensión. Y yo solicito las oraciones de todos Uds. por mí también, para que el Señor me ayude a soportarlo.
5Miren, veo a nuestro hermano aquí muy, muy enfermo acostado en ese catre. Y nosotros... Alguien va a venir en un ratito por nosotros para irnos a Louisville. Yo quiero que también recuerden de orar por una fina jovencita que no tiene más que dieciocho años de edad. Ella es gemela. Y era una muchacha Cristiana en la escuela, y las otras muchachas hablaban de ella, Uds. saben, de las dos muchachas, y les decían cómo ellas estaban... la parte de la vida que ellas se estaban perdiendo y cómo ellas deberían vivir como el resto de las muchachas. Y una muchacha fue capaz de ignorar eso. La otra tuvo un complejo, y se sintió muy mal al respecto, y sólo continuaba apartándose, y desviándose más lejos, y preocupándose al respecto. Y finalmente ella tuvo una crisis nerviosa. Y ellos... Ella está en un pabellón para dementes. Su padre y su madre van a venir en un momento de Crandall, Indiana para ir a ese hospital, de donde la van a tratar de enviar mañana a Madison.
6Ahora, la–la muchacha... No hay enfermedad física en la muchacha. Ella... No hay nada físico. Ella está perfectamente sana, pero... Es difícil de explicar. Y realmente no puede ser explicado. Bueno, lo que es, es que su espíritu anda vagando. ¿Ven? Ahora, uno–uno tiene que coger su espíritu y regresarlo de nuevo al lugar. ¿Ven?, hay.... Como acabamos de hablar aquí hace unas cuantas semanas de cómo el sistema humano opera, de cómo hay cinco sentidos por los cuales Uds. entran al cuerpo. Y luego hay cinco avenidas, como las llamamos, cinco avenidas tal como–como la consciencia, imaginación, y demás por las cuales entramos al alma. Y luego cuando Uds. entran en el espíritu, únicamente hay una sola avenida y esa es por medio de la voluntad propia, la cual es igual a cuando el hombre fue creado.
7Uds. lo pueden recibir o lo pueden rechazar. Uds. pueden aceptar a Cristo como Salvador, o sencillamente rechazarlo. Y Uds. todavía están frente a esos árboles: uno de Vida y otro de muerte. Todo ser humano es puesto ante ese Arbol, o Dios sería injusto de poner uno allí, y luego no le da al otro la oportunidad igual de–de escoger el bien o el mal. Y cada uno de nosotros tiene esa oportunidad. También, en eso, está el espíritu. Nosotros podemos ser sanados, o podemos no ser sanados. Miren, no es porque no hay... que no hemos sido sanados de acuerdo a Dios. Sí hemos sido sanados, pues el pacto es incondicional, y El ya ha comprado nuestra sanidad. Por lo tanto nuestra sanidad es–es para nosotros. Es nuestra. Miren, es si tomamos esta avenida para creerlo, o esta avenida para no creerlo. Miren, únicamente hay esa sola manera por la cual podemos entrar en la Presencia de Dios.
8Ahora, esta niña, hermosa, su madre es mi amiga. Yo... Mi... Era una de mis amigas. Ella era una fina damita, salió de un hogar Nazareno verdaderamente estricto, una muchachita dulce. Y ella tiene un esposo amoroso. Yo lo conozco también muy bien, el muchacho que se casó con ella. Y ella está sólo un poquito... Ellos criaron a esas niñas para servir al Señor, y las pusieron en la escuela. Y estaban verdaderamente establecidas en Cristo, que no hicieran las cosas que estaban mal, pero la enfermedad entró allí. Está en una crisis nerviosa. Como yo estoy... miré hace unos cuantos momentos y di una ojeada hacia atrás para mirar un muchachito que tenía la mismísima cosa, exactamente. Y ese... Fuimos allá una noche adonde el Hermano Wright, y Orville estaba sencillamente–sencillamente en una crisis nerviosa completa. Y él... Uds. saben, él trataba de echarme fuera de la casa, siendo tan buenos amigos como Orville y yo lo somos, tanto como si yo fuera su padre. Yo casé a su padre y a su madre. Y él se levantaba de un salto y gritaba: “¡Vete de aquí!, ¡vete de aquí!, ¡vete de aquí!” ¿Ven?
9Ahora, lo que tuvimos que hacer allí, fue entrar en la trayectoria del espíritu y agarrar el espíritu de ese muchacho. ¿Ven? Mucho pesar había entrado a su corazoncito, y él era joven, y había visto mucho. Y lo traje de nuevo al lugar en donde él debería estar. ¿Ven Uds.? En unos cuantos días él estaba–él estaba bien. Miren, esa es la misma cosa que uno tiene que hacer con este caso. Yo lo he visto, y yo sé que es la verdad. Pero miren, sólo... Yo–yo les pido a todos Uds. que oren ahora, para que–para que Dios me ayude a encontrar esta muchachita allí en ese lugar en donde ella no sabe en dónde está, y luego regresarla a su lugar, y esa avenida viene por fe. ¿Ven?, ella no puede tener fe de sí misma. Ella no sabe en dónde está, ni nada. ¿Ven? Se–se va a necesitar nuestra fe aquí.
10Y ahora, en eso, ese poder de la resurrección de Cristo, del cual El nos da la oportunidad... Yo... Ahí es donde uno... en una manera, la Palabra de Dios penetra al pecador. Y tiene que ir más allá de la predicación de la Palabra que sale. Esa es la razón que yo quería hablar un poquito esta mañana antes de orar por los enfermos. ¿Recuerdan Uds. la visión que el Señor me dio no hace mucho tiempo, tocante de haber visto el otro Lado? ¿Recuerdan Uds. esa mañana cuando yo estaba testificando tocante de haber visto el otro Lado? Bueno, eso fue verdad, y.... La revista La Voz de Los Hombres de Negocio del Evangelio Completo publicó ese artículo y puso una fotografía aquí por detrás de la página. Tiene un pequeño comentario aquí abajo, una partecita aquí abajo, hablando del ministerio. Esta es una revista internacional editada en muchos idiomas diferentes. Y ellos dedicaron la página de enfrente, y la primera, a esa visión. ¿Ven?
11Ahora, yo las tengo aquí, y quisiera que Uds. recogieran una, y la pudieran leer, y adquirir. Miren, yo no sabía cuántos hermanos vendrían esta mañana, y Uds.... Entonces si sucede que Uds. no adquieran una, bueno, vayan a la oficina; ellos las tienen allí en la oficina. Y ellos nos permitieron tener una cantidad de ellas tocante a: “Sigue esforzándote en seguir adelante”. ¿Ven? Y eso es todo lo que está en mi corazón. Todo lo que yo puedo oír es: “Sigue esforzándote en seguir adelante”. Más allá del–del río hay una–una Tierra mejor. Y continuemos esforzándonos en seguir adelante hasta encontrarnos con esa Tierra. Ahora, yo pienso que ellos tienen una dedicación del pequeñito del Hermano Stricker, y la Hermana Stricker. Así que eso... ¿Cuántos son ahora, Hermana Stricker? Seis pequeñitos. Es un familia pequeña y encantadora.
12Y así que ellos son... eran nuestros misioneros en–en Africa recientemente, que regresaron, y todos sus niños son unos pequeñitos hermosos. Y puedo ver que esta también es hermosa, mientras la traen aquí al frente esta mañana para un servicio dedicativo. ¿Dónde está Teddy? Eso... Teddy, ¿puedes venir aquí al piano por un minuto, hijo, y–y tocar nuestra alabanza de... alabancita de...? Creo que tú sabes esa alabancita que cantamos: Tráiganlos. ¿Es correcto eso? “Tráiganlos de los campos del pecado”. Y eso es... La razón que tocamos ésta, es porque nosotros padres, con todo lo que tenemos, los traemos para dedicación. Los estamos dedicando al Señor y los traemos mientras todavía son bebés, para que no se descarríen y estén en ese campo del pecado. Tráiganlos. Cantemos... ¿La sabes, Teddy? Cantemos ahora una estrofa de ella. Tráiganlos, tráiganlos, Tráiganlos de los campos del pecado. Tráiganlos... (Si hay otro, bueno, tráiganlo aquí). Traigan a los pequeñitos a Jesús. Tráiganlos, tráiganlos, Tráiganlos de los campos del pecado. Tráiganlos, tráiganlos, Traigan a los que vagan a Jesús.
13Hermano Stricker y la Hermana Stricker, comprendo que Uds. saben lo que significa esa alabanza de Tráiganlos. El deseo ardiente en su corazón es de tratar de traer a los perdidos a Jesús. Su bebita, si hubiera muerto antes que hubiera sido dedicada, o lo que sea, es salva de todas maneras, porque la Sangre de Jesucristo hizo eso en el Calvario. Pero es en conmemoración de Su gran viaje terrenal, cuando El puso Sus manos sobre los pequeñitos, y dijo: “Dejad a los niños venir a Mí”. Esa es la razón que Uds. traen a la bebé esta mañana. Y poniendo la confianza en nosotros, de que nosotros seremos capaces de orar una oración de fe para la pequeña en dedicación de su vida a Dios.
14¿Cómo se llama? Marilyn Madge. Marilyn Madge Stricker. ¿Qué edad tiene? Trece meses. Nació en Africa, ¿es correcto eso? Bueno, si hay un mañana, que esta pequeñita sea una misionera allá en los campos donde ella nació. Y es–es una niña hermosa. ¿Vendrá, Hermano Neville, por favor? ¡Oh, hermanos! A mí siempre me han gustado estos pequeñitos. ¿No es esta una niñita hermosa? ¿Cómo estás? ¿Cómo estás? Inclinemos nuestros rostros ahora mientras pone su mano sobre la pequeñita. Nuestro Padre Celestial, te traemos a la pequeña Marilyn Madge Stricker, esta encantadora niñita que nació en los campos misioneros cuando la batalla estaba soplando duro. Te pido que Tú bendigas esta niña. En la Biblia ellos te llevaron estos pequeñitos. Tú pusiste Tus manos sobre ellos y los bendijiste y dijiste: “Dejad a los niños venir a Mí, y no se lo impidáis; porque de tales es el Reino de los Cielos”.
15La madre y el padre la colocan en nuestros brazos hoy. Nosotros por fe subimos la escalera allá, y la colocamos en Tus brazos por fe. Bendice su vida. Dale una vida larga, Señor. Que ella sea una niña de Dios. Que ella te sirva con toda su vida, que toda fibra de su ser sea una sierva de Cristo. Concédelo, Señor Jesús. Bendice a su padre y madre, a sus hermanitos y hermanitas. Que ellos se eleven también, y sean una familia gloriosa para el servicio de Dios. Padre, te entregamos a Ti a la pequeña Marilyn Madge en el Nombre de Jesucristo para una vida de servicio. Bendícela, y a su padre, y a su madre, y a sus amados, y que ellos vivan vidas largas y felices para Tu servicio en el Nombre de Jesús. Amén. Dios lo bendiga, Hermano Stricker. Dios lo bendiga. Sí, ella es una fina damita. Gracias, Teddy. Yo amo a los niños, ¿Uds. no?
16¿Cuántos no han oído la visión que el Señor me dio?, levanten sus manos, los que nunca... Hermano Neville, ¿tiene Ud. su librito allí? Tal vez Ud. se los pudiera leer a ellos aquí por unos cuantos momentos que siguen. Yo creo que... Aquí, por–por favor.
17[Del párrafo 17 al 25, el Hermano Neville lee el artículo del Hermano Branham, impreso en La Voz de Los Hombres de Negocio del Evangelio Completo–Ed.]. La otra mañana yo estaba acostado en mi cama. Acababa de despertar, y puse mis manos detrás de mi cabeza, y me relajé con mi cabeza sobre la almohada. Entonces yo empecé a preguntar cómo será al otro Lado. Yo comprendo que he vivido más de la mitad de mi vida, si llego a vivir tanto como mi gente vivió. Y yo quería hacer más por el Señor, antes que dejara esta vida. Yo oí una Voz diciendo: “Tú apenas estás empezando. Esfuérzate en la batalla. Continúa esforzándote”. Mientras estaba acostado meditaba sobre estas... allí meditando sobre estas palabras, yo pensé que sólo me había imaginado que oí una Voz. Otra vez la Voz dijo: “Esfuérzate en la batalla. Sigue adelante. Sigue adelante”.
18Todavía descreyendo, pensé que posiblemente yo mismo había hablado las palabras. Puse mis labios entre mis dientes, y mantuve mi mano sobre mi boca, y escuché. La Voz habló otra vez: “Sólo continúa esforzándote. Si tú únicamente supieras lo que está al fin del camino”. Me parecía que oía la música y las palabras de una antigua alabanza conocida. Estoy nostálgico y triste, y quiero ver a Jesús Me gustaría oír el entusiasmo del repique de las campanas, Iluminarían mi sendero y desvanecerían todos los temores; Señor, déjame mirar más allá de la cortina del tiempo. Entonces la Voz preguntó: “¿Te gustaría ver más allá de la cortina?” Yo contesté: “Me ayudaría mucho”.
19Lo que sucedió, yo no sé. Si yo estaba en el cuerpo, o si estaba... si fue una traslación, yo no sé. Pero no era como cualquier otra visión que yo alguna vez he tenido. Yo podía ver el Lugar al cual fui llevado. Y me podía ver a mí mismo acostado allí sobre mi cama. Yo dije: “¡Esta es una cosa tan extraña!” Había una gran multitud de personas, y ellas venían corriendo hacia mí, clamando: “¡Oh, nuestro precioso hermano!” Primero vinieron mujeres jóvenes, aparentemente en sus primeros veintes. Y mientras me abrazaban, ellas decían: “¡Nuestro precioso hermano!”
20Hombres jóvenes en la brillantez de su virilidad, con ojos destellando como estrellas en una noche oscura, con sus dientes tan blancos como perlas, me abrazaban, diciendo: “¡Nuestro precioso hermano!” Entonces me fijé que yo también me había–me había vuelto joven. Me miré a mí mismo allí, y volteé y miré mi cuerpo viejo acostado en la cama con mis manos detrás de mi cabeza. Yo dije: “No entiendo esto”. Mientras trataba de comprender el Lugar en donde estaba, empecé a comprender que no había ayer, y no había mañana allí. Ninguno parecía cansarse. Mientras me abrazaba una multitud de las mujeres jóvenes más bellas que alguna vez haya visto, descubrí que únicamente había un gran amor que me inundaba, y que no había atracción física como en la conducta humana. Yo me fijé que estas mujeres jóvenes todas tenían su cabello largo hasta la cintura. Y sus faldas llegaban hasta sus pies.
21Después de esto, Hope, mi primera esposa, me abrazó y dijo: “¡Mi precioso hermano!” Luego otra mujer joven me abrazó, y Hope se volteó y abrazó a la mujer joven. Yo dije: “Yo no entiendo esto. Esto es algo enteramente diferente de nuestro amor humano. Yo no quiero regresar a ese cuerpo viejo en la cama”. Luego una Voz me habló: “Esto es lo que tú predicaste que es el Espíritu Santo. Esto es amor perfecto. Nadie puede entrar aquí sin él”.
22Después fui llevado arriba y sentado en un lugar alto. Todo a mí alrededor había grandes multitudes de hombres y mujeres para... en la flor de su juventud. Ellos estaban clamando con gozo: “¡Oh, nuestro precioso hermano, estamos tan contentos de verte aquí!” Yo pensé: “Yo no estoy soñando, pues puedo ver a estas personas, y puedo ver mi cuerpo acostado allí en la cama”. La Voz me habló: “¿Sabes tú que en la Biblia está escrito que los profetas fueron reunidos con su pueblo?” Yo dije: “Sí, yo recuerdo eso en las Escrituras. Pero no hay tantos Branham así”.
23La Voz replicó: “Estos no son Branham; estos son tus–estos son tus convertidos, los que tú has guiado al Señor. Algunas de estas mujeres que piensas que son tan jóvenes y hermosas, tenían más de noventa años de edad cuando tú las guiaste al Señor. Con razón ellas están clamando: ‘¡Mi precioso hermano!’” Entonces la multitud clamó juntamente: “Si tú no hubieras salido con el Evangelio, no estaríamos aquí”. Yo pregunté: “¡Oh!, ¿dónde está Jesús? Yo lo quiero ver a El”. La gente replicó: “El está un poquito más alto. Algún día El vendrá a ti. Tú fuiste enviado como un líder, y cuando Dios venga, El te juzgará de acuerdo a tu enseñanza”. Yo pregunté: “¿Se tendrán que parar en este juicio Pablo y Pedro también?” La respuesta fue: “Sí”.
24Yo dije: “Yo he predicado lo que ellos predicaron. Yo no me desvié de ello a un lado ni al otro. Donde ellos bautizaron en el Nombre de Jesús, yo los bauticé también. Donde enseñaron el Bautismo del Espíritu Santo, yo lo enseñé también. Todo lo que ellos enseñaron, yo lo enseñé también”. “Nosotros sabemos eso”, la gente clamó: “Y sabemos que vamos a regresar a la tierra contigo algún día. Jesús vendrá y te juzgará de acuerdo a las palabras que tú nos predicaste. Luego tú nos presentarás a El, y todos juntos regresaremos a la tierra, para vivir para siempre”. Yo pregunté: “¿Tengo que regresar a la tierra ahora?” Ellos contestaron: “Sí, pero continúa esforzándote en seguir adelante”.
25A medida que me empezaba a alejar de ese Lugar hermoso y lleno de gozo, tan lejos como mis ojos podían ver, la gente venía hacia mí para abrazarme, clamando: “¡Mi precioso hermano!” De repente yo estaba de regreso en la cama otra vez. Yo dije: “¡Oh, Dios, ayúdame! Nunca me permitas comprometer la Palabra. Permite que me quede directamente en Tu Palabra. A mí no me importa lo que alguien más haga, Señor. Permite que me esfuerce para llegar a ese Lugar hermoso y lleno de gozo”. Yo estoy convencido más que nunca en mi vida, que se necesitará amor perfecto para entrar a ese Lugar. No había celo, ni fatiga, ni enfermedad, ni vejez, ni muerte, únicamente suprema belleza y gozo. (¡Aleluya!) Por lo que más quieran Uds., pongan a un lado todo lo demás hasta que reciban amor perfecto. Lleguen al punto en donde Uds. puedan amar a todos, aun a todo enemigo. No importa si el avión se está meneando, el relámpago está relampagueando, o si las armas del enemigo están sobre Uds., estas cosas no importan; obtengan amor perfecto. Si Uds. no son salvos, acepten a Jesucristo como su Salvador ahorita. Si Uds. no han sido bautizados en agua, bautícense ahorita. Si Uds. no han recibido el Bautismo del Espíritu Santo, recíbanlo ahorita. Esfuércense en seguir adelante a ese perfecto amor, lo cual los llevará a ese Lugar hermoso y lleno de gozo más allá de la cortina del tiempo. (¡Aleluya! ¡Gloria Dios! ¡Amén!) [El Hermano Neville finaliza de leer el artículo tocante a la visión publicada en La Voz de Los Hombres de Negocio–Ed.].
26Eso es... Yo pensé que quizás algunos de Uds. lo pudieran leer. Y si Uds. no han obtenido un librito, bueno, Uds. lo pueden obtener. Allí al pie de la página, él puso un pequeño comentario tocante al ministerio. Yo no sé si lo notaron o no. Allí al pie de la página, después de leer eso, allí al pie de la página, hay un pequeño comentario. Miren, eso es enviado casi en todo idioma debajo del cielo (¿ven Uds.?), para–para que sea leído por todo el mundo.
27Ahora, ¿para qué–para qué...? Ud. dice: “¿Para qué diría Ud. eso, Hermano Branham, antes que Ud. ore por los enfermos?” Es debido a esto: para que podamos saber que nuestros esfuerzos no son en vano. ¿Ven? Nos debemos acercar a Dios por medio de ese canal de amor y fe. La fe nos lleva al canal. El amor es lo que nos lleva adentro. (Perdónenme). Miren: ¿piensan Uds. que Dios...? Miren... la fe de Uds. llega ahora al punto. ¿Piensan Uds. que...? ¿Qué pensarían Uds. ahora si... de todos los esfuerzos que el... que este tabernáculo y este grupo de gente aquí ha hecho para el Reino de Dios? Hay muchos aquí que han racionado a sus hijos por causa del Reino de Dios. Hay muchos aquí que han estado sin ropa por causa del Reino de Dios. Hay muchos que han manejado atravesando tormentas, y caminado sin zapatos para venir aquí al Tabernáculo (eso es correcto), por causa del Reino de Dios.
28¿Se pudieran Uds. imaginar a un artista pintando un gran cuadro, que es hermoso, al grado que es sublime, y luego lo rompe? Habría algo mal en el artista. ¿Se pudieran Uds. imaginar a un compositor escribir una alabanza al grado que es sublime, y luego romper su–su hoja musical? Habría algo mal en el compositor. ¿Ven? No hay nada mal en Dios. Dios no hace una cosa como esta, sólo para romperla y arrojarla a la basura. Es para Su Reino. Es para Su gloria. Cada uno de nosotros juega un papel en este cuadro y en esta alabanza. Somos parte del Reino de Dios. Es decir, que podemos desempeñar nuestras partes mientras comprendamos en dónde pertenecemos posicionalmente, y luego quedarnos allí mismo en ese lugar. En un lugar, sabiendo que es en el amor, porque eso es lo que forma el cuadro.
29Ahora, es difícil cuando uno ve esas visiones como ésta, y cosas, para entender lo que–lo que está al otro Lado. Quisiera que lo supieran. El hombre puso ese pequeño comentario allí abajo para decir que los profetas de antaño, cómo veían esas visiones y demás, y cómo hoy día es más allá aun de lo que... Nosotros no lo podemos entender. Pero el Señor nos ha permitido esforzarnos para entrar en eso, y ver lo que eso es. Miren, amigos, yo no estaba dormido, y yo (entre Uds. y yo y esta iglesia aquí), yo no estaba en una visión. Yo sé lo que es una visión. Algunos aquí... Sólo la semana pasada, ocurrieron tantas como treinta veces en una sola noche. Uds. se pueden imaginar el peso que está sobre uno. Lo hace a uno nervioso, por supuesto.
30¿Qué si Ud. fuera a una reunión como ésa y que la responsabilidad recayera sobre Ud. de que la reunión funcionara bien o no funcionara, sólo– sólo la responsabilidad? Ud. tiene que responder a cada ministro, a cada pregunta, a todo. La responsabilidad de que si la reunión va bien o mal, descansa solo en Ud. Mire lo que eso le haría a Ud. Hay algunos de mis asociados que simplemente venden libros y demás, y se ponen tan nerviosos, que se tienen que ir a casa (¿ven?), acostarse y no van a la iglesia esa noche. ¡Qué cosa! ¡Oh, es terrible! Como mi nuera, Loyce, una muchachita Cristiana encantadora, sólo–sólo por ir a la reunión por–por ocho semanas o siete semanas constantemente, se tuvo que acostar por un día o dos (¿ven?), sin una responsabilidad. Billy, sólo por repartir unas cuantas tarjetas de oración, estaba todo agotado. Pero, ¿ven?, todo el peso está sobre mí. Yo tengo que depender en Uds. que oren por mí. ¿Ven? Aparte de eso, ellos reclaman que–que veinte minutos de–de predicación bajo inspiración se comparan a ocho horas de trabajo arduo para su cuerpo. Yo predico de dos a tres horas por noche, algunas veces tres veces al día. ¿Ven?
31Y luego, ¿qué de una sola visión? Una sola visión hizo que el Señor Jesús se debilitara. Correcto. La Biblia dice que una mujer tocó Su manto, e hizo que El se debilitara. Bueno, si una sola visión lo hizo que se debilitara, El siendo el Hijo de Dios, ¿qué de mí un pecador salvo por gracia? ¿Qué harían treinta de ellas en una sola noche? ¿Ven? Es... Si sólo nos detuviéramos y pensáramos que es más allá de cualquier ser humano. Un cuerpo humano no puede soportar eso. Estaría en un hospital para dementes en alguna parte, golpeando mi cabeza contra las paredes. ¿Ven? Es–es una debilidad tal, que uno no puede... Es una debilidad interna (¿ven?), que sencillamente casi lo mata a uno. Ahora, pero, ¿para qué se esfuerza uno entonces? Yo voy a decir esto ahora que veo al Hermano y a la Hermana Cox allá, a Rodney y su esposa, y hermana, aquí, allá atrás, que son nuevos convertidos. Hay una Tierra allá en alguna parte, que si Uds. alguna vez pudieran pensar en su mente y captar el cuadro de Ella, es la cosa más gloriosa. Vale todo esfuerzo que pongamos.
32Miren, antes que oremos por los enfermos, voy a decir esto: ¿qué si un bebito antes de nacer...? Tomemos ese ejemplo. Un bebito que ha vivido en el vientre de la madre por esos nueve meses, si ese bebito pudiera pensar, él diría: “¿Sabes qué? Me dicen que estoy listo para nacer. Bueno, ¿qué haré allá afuera? Yo no conozco nada, sino este lugar aquí en el que vivo. Yo saco mis fuerzas de adentro. ¿Y cómo voy a vivir allá afuera? Me dicen que hay un sol que brilla. Me dicen que la gente allá camina, y yo no conozco nada sino sólo este lugar aquí. Esto es todo lo que yo conozco, aquí dentro del vientre de mi madre. Aquí es en donde fui traído. Aquí está todo lo que yo conozco, aquí en este vientre. Y ellos me dicen que hay mucho lugar”. Bueno, ese bebito estaría muy temeroso de nacer. ¿Es correcto eso? Estaría muy temeroso, porque va a entrar a un lugar que no conoce nada al respecto, el cual es supremo, millones de veces más supremo que donde él ha estado viviendo. No sabría nada al respecto. Diría: “¿Cómo...? ¿Qué voy a hacer?” Estaría muy temeroso de nacer. Pero nosotros quienes vivimos aquí, bueno, nosotros estuvimos–estuvimos allí en un tiempo. Por ningún motivo regresaríamos allí. No querríamos regresar al vientre de la madre otra vez. ¿Ven? No. No querríamos hacer eso.
33Y de esa manera es cuando estamos muriendo, amigos. ¡Oh, Dios! ¿Ven? Uds. están naciendo dentro de un lugar. Uds. nunca han estado Allá. No lo pueden entender, cuán grandioso es. ¿Cómo–cómo va a ser Allá? Yo.... Y la única cosa que me hace comprender, o a Uds. comprender, es ese toquecito de Vida, como el espíritu que entra en el bebé en el vientre de su madre. ¿Ven?, es la única manera que podemos entender lo que es esa grandiosa Tierra allá, en donde no hay enfermedad, ni pesares, ni muerte, ni vejez, ni nada. ¡Oh, hermanos! Bueno, una vez que Uds. llegan Allá, nunca querrían regresar a un lugar como éste, tanto como un bebé no querría regresar al vientre de su madre. ¿Ven? Es mucho más grandioso al otro Lado (¿ven?), Allá. No lo podemos entender. Seguro que no. No podemos... Bueno, así cómo ese pequeño bebé no lo puede pensar, así nosotros estamos sin entendimiento de lo que eso sería Allá. ¿Ven? Porque estamos en el vientre de la tierra, listos para nacer algún día dentro de un nuevo Reino, dentro de un nuevo mundo.
34Y de esa manera me siento tocante a esas visiones y cosas así, o tocante a eso que me pasó a mí ese día, cuando crucé a lo exterior, al otro Lado y vi lo que eso era, y luego regresé aquí. ¿Se pudieran Uds. imaginar ser un bebé y–y tener un–un conocimiento de lo que... cuán glorioso fuera esto aquí de andar alrededor, y ver los árboles floreciendo, los pájaros cantando, y la luz del sol, y una vida como ésta, y luego tener que estar confinado dentro de un vientre? Bueno, Uds. no querrían regresar en lo absoluto. Bueno, entonces, nosotros, nuestra–nuestra mente estaría paralizada al tratar de pensar qué es eso Allá, cuando la Escritura dice: “Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman”. ¿Ven? Así que sabemos que es glorioso al otro Lado. Algún día la muerte, lo que llamamos muerte, nos dará el nuevo nacimiento. Entonces entraremos en el otro mundo, al otro Lado.
35Hermano George, Ud. no estará viejo, ni tullido Allá. Y Hermano y Hermana Spencer y algunos de nosotros que estamos viejos y demás, será... seremos jóvenes Allá para siempre. Este viejo... “Este manto de carne, dejaré, y me levantaré, y alcanzaré el premio Eterno, y gritaré mientras vaya atravesando el aire: ‘¡Adiós! ¡Adiós, dulce hora de oración’”. Todo terminó. Ya no habrá más largas noches de oración. Ya no habrá más... Sólo entrar en esa edad jovial y gozosa al estar Allá, no sólo por un año, o cincuenta años, o un millón de años. Cuando estemos Allá cien billones de años, aun ni habremos empezado en lo absoluto. Eso es. Así que, ¿por qué no deberíamos estar felices esta mañana? ¿Por qué no deberíamos regocijarnos? ¿Por qué no deberíamos aprovechar toda gran cosa que Dios nos ha dado?
36Aquí hay sanidad Divina. ¿Para qué Jesús fue azotado? ¿Para romper el cuadro y decir que no hay tal cosa como esa? El azotó el cuerpo de El allá, las costillas se le mostraban, para cumplir “por Su llaga fuimos curados”. No rompamos el cuadro esta mañana. Abracémoslo, aceptémoslo. Ahora, hermano, y todos Uds. ahora por quienes se va a orar, si por favor se paran alrededor del altar. Pues el mensaje salió hace unos cuantos momentos, por medio de la interpretación y lenguas, que pondríamos manos sobre los enfermos y veríamos las obras maravillosas de Dios. Ahora, nuestro hermano, Ud. no se tiene que parar, hermano, el que está acostado en el catre; iremos a Ud. Pero si hay otros aquí para que se ore por ellos, que les gustaría pararse alrededor del altar mientras el hermano y yo oramos y ponemos manos sobre los enfermos, vengan ahorita. Y recuerden: abracen ese cuadro: “Por Su llaga fuimos nosotros curados”. “Yo no lo entiendo, Señor”. Seguro que no lo entiende. Ud. todavía está en el vientre de la tierra. Pero El hizo esas preparaciones y El no tomaría....
37¿Para qué fue azotado El? ¿Sólo para romper el cuadro o romper la alabanza y tirarla? No, señor. El fue azotado, herido, y sangró para que pudiéramos ser sanados. Y por medio de eso... por Su llaga fuimos nosotros curados, todos nosotros. Ahora, mientras Uds. están viniendo, reuniéndose alrededor del altar para orar... Ahora, mucho de este “super” evangelismo americano, y hablar de que Uds. tienen que hacer esto, hacer eso... Hay una cosa sobre la cual quiero ser honesto con Ud., mi amigo. De la manera que Dios sana es sobre las bases de servirle a El. ¿Ven? Es sobre las bases de servirle a El. Debemos aceptar nuestra sanidad sobre las bases de que le serviremos a El después que sanamos.
38Ahora, la Biblia dice: “Confesaos vuestras faltas unos a otros. Y orad unos por otros, para que seáis sanados”. ¿Ven? Es sobre las bases de que Uds. servirán a Dios. Muchos de Uds. aquí, tal vez están en condición para morir. Y Uds.–Uds. van a morir si algo no sucede. Entonces yo quiero que Uds. en su corazón.... Miren, los pudiéramos ungir con aceite; pudiéramos orar por Uds., su pastor y yo, orar una oración de fe, hacer todo lo que podamos. Pero no les hará nada de bien hasta que Uds. mismos entren en compañerismo con Cristo. ¿Ven? Tienen que llegar a ese compañerismo de: “Yo, Señor”. Yo veo a una–una–una joven subiendo allá ahorita. Ella fue a mi casa no hace mucho tiempo con algo como un tumor, o enfermedad de Hodgkin, y ella es de la fe Metodista. Ella... Creo que es correcto, ¿no es así, hermana? Y ella tenía un crecimiento grande en el lado, y ahora ella está allí de pie sanada.
39Veo a la Hermana Weaver parada aquí; ella era una de los casos de cáncer más graves que yo he visto en toda mi vida. Y la primera cosa que yo le pregunté, que si ella se bautizaría en el Nombre de Jesucristo y confesaría sus pecados. Cuando yo la metí a esta agua aquí, la tuve que sostener porque estaba tan delgada, sus brazos sólo eran cositas muy pequeñas. Y ella fue bautizada en el Nombre de Jesucristo, y de eso hace cuando menos diez años, ¿no es así, hermana? [Una hermana dice: “Hace dieciséis años”–Ed.]. Hace dieciséis años. Dieciséis años de vida perdonada, porque ella estuvo dispuesta a venir en obediencia, cuando lo mejor de los doctores de aquí....
40Bueno, su propio doctor me dijo, cuando yo le dije–le dije, dije: “Ella está sanada”, dijo: “¡Oh!, ella morirá de cáncer en unas cuantas semanas. No se preocupe tocante a eso. Ella morirá. En unas cuantas semanas más, ella morirá”. Y él ya le había dado a ella como un día para vivir. Y aquí está ella hoy después de dieciséis años, parada en el altar. ¿Qué más pudiera decir yo? Otra, y otra, y otra, y otra vez. Ahora, Dios no sólo hace eso para uno de Sus hijos y no lo hace para otros hijos. El lo hace para todos Sus hijos: “El que quiera puede venir”. Es... Uds. están invitados a ir a El. Ahora, “la oración de fe salvará a los enfermos”. La Biblia dice eso. Ahora, miren, si... Lo que yo quiero que Uds. hagan, es que confiesen sus errores a Dios, y digan: “Dios, sáname”. Si Uds. nunca han sido convertidos, den sus corazones a Cristo. Y si Uds. nunca han sido bautizados en agua en el Nombre de Jesucristo, hay una pila lista. ¿Ven?
41Y esa mujercita al cruzar de la calle aquí (cuando ese infiel fue convertido por ella), cuando ella estaba acostada... la habían enviado a casa desde Silvercrest muriéndose de tuberculosis. Y cuando yo fui allá, el Señor me dio una visión, y dijo que ella iba a ser sanada. Y él me encontró allá al siguiente día, el Sr. Andrews, y me dio una buena regañada, dijo: “¡Darle a esa mujer una esperanza falsa como ésa!” Yo dije: “Sr. Andrews, no es una esperanza falsa. La mujer es Cristiana, y cuando ella se fortalezca, ella va a venir para ser bautizada”. Y él dijo: “Ella se está muriendo”. Dijo: “Yo... ¿Cómo podía ella ser enviada a casa desde Silvercrest?” Yo dije: “Señor, Ud. está mirando... Ud. está... Es a lo que Ud. está mirando; Ud. está mirando a lo que el doctor dice. Yo estoy mirando a lo que Dios dijo”. ¿Ven? Miren, la diferencia está en lo que Uds. estén mirando. ¿Ven? Si Uds. miran a lo que el doctor dice, de seguro morirán; pero Uds. tienen que mirar a lo que Dios dijo. ¿La palabra de quién van Uds. a aceptar?
42¿Qué si Abraham hubiera tomado la opinión del doctor, siendo él de cien años de edad y que iba a tener un bebé por medio de su mujer que tenía noventa años? ¿Qué hubiera hecho él entonces? ¿Ven? Bueno, el doctor hubiera dicho: “El hombre está loco”. Pero Dios se lo contó por justicia, porque él creyó a Dios. ¿Ven? Ahora, Uds.... Y la mujer vivió. Ella descuidó el ser bautizada en el Nombre de Jesucristo, porque pienso que era Metodista, o Presbiteriana; ella se empezó a poner más enferma y más enferma. Y fue y llamó a Grace Weber, que vivía... que todavía vive allí, mejor dicho su hija vive allí; se vistió y vino aquí y fue bautizada en el Nombre de Jesucristo con fiebre y la enfermedad de tumores que le brotaron por todo sus hombros, y todo, con una fiebre de ciento cuatro [40 c.–Trad.]. Y fue bautizada aquí en el Nombre de Jesucristo y ella vive al cruzar de la calle de ella. Quizás esté sentada aquí ahorita. Estaba mirando a los lados hace unos cuantos minutos para ver si la podía ver. ¿Ven?
43Es obediencia. ¿Ven Uds.? No es sólo yendo por allí... Yo no estoy de acuerdo con algunos de nuestros hermanos, de sólo poner manos sobre este, ese, y el otro, de esa manera, y diciendo que lo hará una clase de “super fe”. Eso no es. Uds. tienen que tener una fe genuina del Espíritu Santo, Bíblica, sólida. Si no, no durará. No perdura. Esa es la razón que le puedo dar las gracias al Señor que El me ha ayudado hasta aquí. Las–las–las sanidades que han acontecido han sido genuinas, porque están genuinamente edificadas sobre: ASI DICE EL SEÑOR. ¿Ven? Por lo tanto sí se sostendrán. Ahora, miren, mientras la escuelita dominical... Yo estaba esperando un momento, les estaba hablando a Uds. hasta que ellos tomaran sus lugares posicionalmente para que nos pudiéramos aquietar ahora. Sólo tenemos unos cuantos minutos, y empezaremos a orar.
44Ahora, quiero que cada uno de Uds. confiese sus errores a Dios, y le prometa a Dios que Ud. le servirá a El y que hará todo lo que Ud. pueda hacer. Y el pastor y yo vamos a orar e iremos a poner manos sobre Uds., y de seguro sanarán, si lo creen. ¿Cómo pudo esa gente en muletas, y sordos, y mudos, y ciegos el domingo pasado en la tarde subir a la plataforma y arrojar sus muletas, y al subir a la plataforma los ojos se abrían de esa manera? Había cientos de cientos de ellos. Bueno, yo estaba tan débil, que casi me tuvieron que sacar cargando del lugar, sólo parado allí y ellos pasando. ¿Ven? Era una fila que casi abarcaba de aquí hasta la escuela secundaria de Jeffersonville, en fila; pasaron por la fila, y yo no supe de uno solo que pasó por allí que no fue sanado. ¿Ven? Porque ellos vinieron sobre las bases de una fe Cristiana real y genuina, y creyendo. ¿Ven? Tiene que suceder. Ahora, inclinen sus rostros, todos, y ayúdenme a orar por ellos.
45Señor Jesús, te traemos esta audiencia que está esperando en esta mañana parada aquí, de hijos atormentados, afligidos y enfermos. Ellos están más allá de toda esperanza, muchos de ellos, Señor, de la cura del doctor, especialmente este hombre acostado aquí en este catre. O es Tu gracia o él partirá del mundo en unos cuantos días. Y sin duda ha de haber algunos parados aquí alrededor del altar que los esperan ataques de corazón y con enfermedades y aflicciones que los despedazarían. Unicamente hay una sola cosa, Padre, que los puede salvar, es ir más allá de los cinco sentidos aquí de este cuerpo, donde los doctores han procurado fielmente, sin duda, obrar para salvar la vida de ellos: enfermedades, cáncer, tuberculosis, problema de corazón. Y aun con todo el parchar, y los tubos, y materiales, y–y–y las medicinas que combaten los microbios, el enemigo sigue agolpándose para quitarles su vida. Y yo he expresado, Señor, creo yo, Tu opinión a ellos. Y yo oí al hombre hablar en lenguas esta mañana y dar esa interpretación de lo que sucedería hoy. Algunos de ellos lo van a recibir, Señor, seguramente. Correcto. Yo lo creo.
46Ahora, escrito está en la Biblia que David, el muchacho pastorcito, estaba vigilando las ovejas de su padre allá en la parte de atrás del desierto. Y un día un león vino y tomó uno de los corderos de su padre y se lo llevó. Y ese muchacho pastorcito con fe, ¿qué tenía para ir contra ese león? No un rifle moderno o una pistola. Sino que él tenía una hondita, y él fue tras ese león. El mató ese león y trajo de vuelta a esa oveja. Vino un oso y agarró una. El fue tras ese oso que lo pudiera haber machacado. Pero él no pensó tocante al tamaño del oso, ni el poder del león, ni su rapidez, ni su falta de habilidad con la honda. Pero cuando él estaba parado delante de Saúl, el rey, él dijo: “Tu siervo pastoreaba las ovejas de su padre, y vino un león y agarró una, y huyó. Y fui tras él y traje la oveja de vuelta”. El dijo: “El mismo Dios que me liberó de la mano, o mejor dicho de las garras de ese oso, o de las quijadas de ese león, puede también tomar a ese filisteo incircunciso y ponerlo en mi mano”.
47Como sabemos, la historia dice que él sí mató–mató a un hombre que era muchas, muchas veces más grande que lo que él era, y que era un guerrero. Cómo sorprendió eso a Saúl, el gran rey, el hombre grande y poderoso, cómo ese muchachito podía tener tal fe en una honda, no, no en una honda, sino en Dios. Ahora, Señor, parados alrededor de este altar y acostado aquí en este catre están las ovejas del Señor, corderitos, por decirlo así, para El. Ellos han sido atrapados por un león llamado cáncer, un oso llamado tuberculosis, otras enfermedades que los han atrapado, y los están sacudiendo, y los están despedazando. Señor, yo–yo voy tras ellos con una hondita llamada “la oración de fe”. No es mucho, pero yo sé lo que eso ha hecho. Y sé que todavía es el mismo Dios, y voy tras ellos esta mañana para traerlos de vuelta, Señor, a pastos verdes y sombreados de buena salud, al lado de las aguas apacibles de paz, y alejado de sus confusiones, para que crean en Ti. Y voy tras ellos con la armadura que Tú nos diste para que fuéramos. “La oración de fe salvará al enfermo, y Dios los levantará. Si ellos han cometido cualquier pecado, les será perdonado”.
48Padre, vamos ahora a encontrar al enemigo, a encontrar al león, a encontrar al–al diablo en toda forma en la que él esté, cáncer, tuberculosis, enfermedad de Hodgkin, problema de corazón, cualquier otra enfermedad. Lo venimos a atar, y traer de nuevo a este cordero a la Casa de Dios. En el Nombre de Jesucristo venimos para usar esta honda que Tú nos has dado. Sé con nosotros, Padre, mientras reverentemente nos acercamos a Ti ahora en el Nombre de Jesús. Ahora quiero que mantengan sus rostros inclinados. Y vamos a ungir con aceite y poner manos sobre los enfermos, y “la oración de fe salvará a los enfermos”. Todo Cristiano aquí, dirija su fe para esta fila de oración. [El Hermano Branham empieza a orar por los enfermos mientras el pianista toca: Sólo creer–Ed.].
49[Todas las palabras son indistinguibles–Ed.].... la oración de fe salvará al enfermo...?... la traigo de nuevo...?... en el Nombre de Jesucristo. En el Nombre de Jesucristo, la traigo de nuevo...?... la traigo de nuevo...?... en el Nombre de Jesucristo...?... de nuevo...?... en el Nombre de Jesucristo...?... En el Nombre de Jesucristo...?... En el Nombre de Jesucristo...?.... ... sólo creer (con nuestros rostros inclinados ahora–ahora), Sólo creer, sólo creer, Todo es posible, sólo creer. ¡Oh!, Señor, creo yo, ¡oh!, Señor, creo yo, Todo es posible (levantemos nuestras manos ahora), Señor, creo yo. ¡Oh!, Señor, creo yo, ¡oh!, Señor, creo yo, Porque todo es posible, Señor....
50Ahora, Padre Celestial, aquellos que se pudieron poner de pie, levantaron sus manos en señal que lo habían aceptado. Este hermano que estaba acostado en el catre se puso de pie, mostrando que él ha aceptado su sanidad. Nosotros creemos, Señor, que ellos van caminando de regreso en paz ahora a los pastos verdes y sombreados, al lado de las aguas apacibles para ser sanos otra vez. Por medio del Nombre de Jesús te damos las gracias por ello. Amén. Muy bien, Hermano Neville, me sentaré aquí y escucharé su...?