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~ JEHOVA-JIREH ~
1... gracias. [Un hermano hace un comentario sobre el ministerio del Hermano Branham. “Hemos sido muy bendecidos por su ministerio”–Ed.]. Gracias. [“Esperamos que Ud. haga como lo que hizo en San José, si es posible: regresar a nosotros en un año, si Dios lo guía”–Ed.]. Gracias, hermano. Gracias, Hermano Slater. El Señor lo bendiga. Se pueden sentar. ¿Cómo pudiera uno rechazar una bienvenida como esa? Yo verdaderamente le doy las gracias a Ud. por esa amable bienvenida, Hermano Slater. Y yo sé que Ud. habla en favor de los corazones del resto de los hermanos, cuando Ud. dijo eso, de la asociación, y de todo lo que concierne a eso, y de la audiencia. Muchísimas gracias.
2Uds. saben, uno siempre se puede sentir más bienvenido si alguien le dice algo. Una vez alguien me dijo... Yo había predicado e iba saliendo. Alguien me dijo: “Hermano Branham, eso estuvo verdaderamente bueno”. Iba otro ministro caminando a mi lado, y dijo: “Yo estoy contento que la gente no alardea de mí”. El dijo: “Yo no quiero que ellos alardeen de mí”. Yo dije: “Bueno”, yo dije: “A mí sí”. Yo dije: “A mí–a mí me gusta eso”. Y él dijo: “Bueno, yo de seguro no quiero que ellos estén diciendo....” Yo dije: “Unicamente hay una diferencia entre Ud. y yo. Yo estoy diciendo la verdad y Ud. no”. Eso es todo. ¡Seguro!
3Mi papá me hacía trabajar lo doble de pesado de lo que hubiera trabajado, porque él me decía que yo estaba trabajando muy bien. Así que a todos nos gusta eso. Nos gusta que nos digan. Y–y también aprecio una buena crítica amistosa, cuando alguien dice: “Mire, Ud. cometió un error allí. Ud. hizo algo”. Luego yo sé que lo trataré de enmendar. ¿Ven? Yo siempre admiro la crítica, ¿Uds. no?, cuando es correcta. ¿Ven?, si uno está–si uno está haciendo algo mal y no lo desea hacer de esa manera, yo.... Alguien dijo: “Bueno, yo–yo se lo hubiera dicho a Ud., pero yo–yo–yo...” Bueno, seguro. Si Ud. es mi hermano, me lo debería decir. Yo–yo lo quiero saber.
4¿Alguien se quiere ir a Indiana conmigo? Le acabo de llamar a mi esposa hace unos cuantos minutos, y hay diez pulgadas [25 cm–Trad.] de nieve. Está helado por dondequiera. Todas las carreteras están cerradas; los puentes están cerrados. Pero son más que bienvenidos para ir conmigo. Se derretirá en unos cuantos días. Ya está muy entrada la época para que se quede mucho tiempo. Así que nos iremos inmediatamente después del servicio esta tarde. Trato de llegar a casa a tiempo para entrar por una puerta y casi salir por la otra, si es que tengo un par de días para quedarme. Luego vamos a ir a Virginia, como a unas novecientas millas [como unos 1440 km–Trad.] alejados del hogar otra vez; y allá en la costa marina con–con la grande base marina, o mejor dicho la base naval, y demás; vamos a ir allá para llevarles el Evangelio a ellos, reunir a ese grupo ministerial, y arrojar nuestra red con ellos, y para ver si podemos atrapar algunas almas en alguna parte.
5Y luego de allí regresaremos a Ohio. Luego de allí a Bloomington, Illinois, luego a Chicago en la escuela secundaria Tecnológica Lane donde generalmente nos reunimos allí, un auditorio grande y bonito, con un cupo de unas cuatro o cinco mil personas, y podemos... Esa será con el patrocinio de Los Hombres de Negocio, de la sucursal de Chicago. Esa será la última semana en abril. Luego en mayo, estaré en Colombia Británica y allá en Riachuelo Dawson, y Pradera Grande, Fuerte San Juan, y seguimos y seguimos. Uds. saben cómo es. Y así que, yo les quiero pedir una cosa. Quiero que me hagan un favor. ¿Lo harán Uds.? Cuando estén orando, recuérdenme. ¿Lo harán? Cuando esté en ultramar y los brujos estén parados allí y poderes demoníacos por todos lados, yo pueda recordar que tengo algunos amigos leales aquí orando por mí. Eso me dará valor para salir, sabiendo que Uds. me están sosteniendo en oración. Yo aprecio eso.
6Yo quiero expresar mi gratitud a esta asociación y a todos estos ministros patrocinadores. Yo desayuné con ellos la otra mañana, les dije. Y creo que ellos han añadido a algunos más desde entonces. Así que yo–yo en verdad aprecio su fina cooperación, rompiendo las diferentes denominaciones que están entrando, que están derrumbándose, diciendo: “Somos hermanos”; y de esa manera debe ser. Yo confío que eso nunca, nunca deje esa posición, y que siempre se mantenga así. “Somos hermanos”. Y haciendo eso, pienso que Dios me ha dado aquí el... uno de los más finos avivamientos que yo he tenido en años, aquí mismo. Yo nunca he visto a la gente hambrear tanto por Dios que lo que he visto aquí mismo. Yo no lo he visto en ninguna parte en los Estados Unidos, tanto como aquí en este valle.
7Yo entro en lugares de negocios... Una muchachita Católica estaba tendiendo la cama en el motel en donde me he estado quedando, y ella–ella dijo que vivía al lado de algunos Pentecostales. Ella dijo: “¿Es Ud. Pentecostal?” Yo dije: “Sí”. Ella dijo: “Yo soy Católica”. Yo dije: “Yo también soy”. Y ella dijo: “¿Cómo puede Ud. ser Católico y Pentecostal a la misma vez?” Yo dije: “Bueno, mire: ¿qué no la Biblia Católica...? ¿Qué no–qué no dicen, Uds. gente Católica, que–que la Biblia es la historia de la iglesia Católica primitiva?” Dijo: “Sí”. “¿Estableció Jesucristo la iglesia Católica?” “Sí, señor”. “Y, ¿los discípulos eran todos Católicos?” “Ajá”. “Y, ¿escribieron ellos la Biblia?” “Ajá”.
8Yo dije: “Entonces yo soy un Católico chapado a la antigua. Yo creo lo que la Biblia dice”. ¿Ven? Si esa era la enseñanza de la iglesia Católica primitiva, entonces yo soy Católico, ¿ven? No de esta nueva clase de Católicos, sino de los Católicos chapados a la antigua (¿ven?), uno de ellos que Jesús estableció. Y hablando de esto, la palabra–palabra católico, significa: “Universal”, de todas maneras. Así que sólo es... Así que yo creo en la religión universal que Jesucristo estableció en el Día de Pentecostés. Así que yo soy un Pentecostal Católico. ¿Han visto alguna vez uno? Y así que eso está muy bien. Queremos dar las gracias a cada uno de Uds., el... por pagar las deudas. (Me imagino que todo fue pagado. ¿Recogieron una ofrenda de amor? Todo está pagado. ¿Y recogieron una ofrenda de amor? Miren, si ellos no la han recogido, Uds. pueden poner el dinero de la ofrenda de amor en eso. ¿Ven Uds.? Todo está pagado).
9Los hermanos acaban de decir... Yo nunca sé nada tocante al negocio de ello. Los otros hermanos se encargan de eso. Yo sólo me entrego a la oración, y a estudiar la Palabra de Dios, y a ver adónde El me guiará, y lo que yo puedo hacer mientras esté en la comunidad. Y así que ellos dijeron que todas las deudas fueron pagadas y ellos recogieron una ofrenda de amor para mí. Miren, Uds. no tenían que hacer eso. ¿Ven? Mientras Uds. paguen las deudas, eso es todo lo que es necesario. Pero yo les aseguro a Uds., mi hermano, hermana, que–que esa porción de su sustento, lo mejor que yo sé, con todo el conocimiento que Dios me da, se usará para el Reino de Dios. Correcto. Y que Dios les recompense a Uds. por esa posición valerosa que han tomado y–y por ayudar a traer este ministerio aquí al valle. Que El los bendiga a Uds. a ciento por uno. Es dicho en la Escritura: “En cuanto lo hicisteis a uno de estos Mis pequeñitos (ese sería yo), a Mí lo hicisteis”, dijo el Señor Jesús. Y así que pido que Dios los bendiga grandemente por ello.
10Y ahora, por lo que... Será usado para las misiones a ultramar, para ir a los campos extranjeros y predicar a la gente que no tiene un solo centavo. Allá, los misioneros están predicando el Evangelio, sin zapatos, ni camisa, predicando el Evangelio. ¿Y cómo pudieran Uds. esperar que gente como ésa patrocine una reunión? Ellos no lo pudieran hacer. ¿Quién...? ¿Cómo pudieran enviar para que yo vaya allá y regrese? Pero recuerden: su dinero que Uds. dieron, se usará para ese propósito, para ayudar a salvar a aquellos por los que Jesús murió para salvar. Y yo sé que cuando lo pongan en mis manos, yo entonces soy el administrador de eso, de allí en adelante. Y Dios me hará que responda por ello en el Día del Juicio, me hará responder. Así que yo quiero ser un buen administrador, y hacer todo lo que yo puedo.
11Y ahora, por su amable oración y cooperación... (cada noche el lugar está atestado, y se está rechazando gente), apreciamos eso. Y si es la voluntad del Señor... Yo únicamente trato de ir adónde El me guíe ir. ¿Ven? Sólo adónde me siento guiado, entonces yo voy. Y entonces cuando voy, cuando yo me topo con un–un obstáculo, yo me puedo parar en el Nombre del Señor y decir: “Oye, satanás, más vale que te hagas a un lado, porque esta es la voluntad del Señor. (¿Ven?) Yo vengo en el Nombre del Señor Jesús y–y tú te tienes que hacer a un lado”. Y si cuidamos nuestro ministerio de esa manera, y sólo hacemos lo que Dios dice que hagamos, no importa si parece mal o bien... Si Dios está guiando, Uds. sigan adelante. ¿Ven?, y eso... La primera cosa que se debe pensar: “¿Es esta la voluntad de Dios?”, y luego su motivo y objetivo. Si su objetivo está correcto y su motivo está correcto, entonces di a este monte: “¡Quitate!”, y se quitará. Correcto. Si es la voluntad de Dios, y su objetivo es correcto, y su motivo es correcto, se tendrá que quitar.
12Uds. han sido pacientes, y les damos muchísimas gracias. Y ahora, también queremos dar las gracias a los síndicos de esta fundación, o quién esté en control aquí, por permitirnos venir a este campo para ferias para tener nuestra reunión aquí. Yo lo aprecio. Yo aprecio ese amable conserje, o–o mejor dicho, el portero allí; (es muy amistoso, platica, siempre menea su mano de lado a lado saludando, y es muy amable, y–y todo: la música. Yo oí a la Hermana...?... cantando proveniente de... vino aquí de Los Angeles. Eso está muy bien, hermana. Yo ciertamente aprecio eso. Y todos mis amigos de las diferentes partes de la región, de Fresno, y de Bakersfield, y de los alrededores, que han estado cooperando, ciertamente les damos gracias a Uds. con todo nuestro corazón. Y si yo he olvidado algo, bueno, perdónenme Uds. Yo–yo quiero que sepan que realmente apreciamos todo lo que se ha hecho, todo esfuerzo. Y sólo les pido a Uds. que oren por nosotros mientras seguimos adelante.
13Y ahora, veo algunos pañuelos que están aquí para que se ore por ellos. Bueno, de seguro haremos eso. Y si Uds. no pusieron su pañuelo aquí arriba, sólo escríbanme a Jeffersonville, Indiana, Apartado Postal 325, y Uds. lo recibirán. Uds. recibirán un–un pañuelo. (Gracias). Recibimos... Uds. no recibirán un pañuelo, porque no puedo solventar el gasto de enviarlos. Cuestan como unos quince o veinte centavos por pieza. Y con miles de ellos al mes, Uds. saben adónde llega uno; no lo puedo solventar. Pero yo tengo listón, y cositas que una hermana prepara para mí, y los corta, y los arregla. Miren, Uds. recibirán una carta común del secretario. Y él escribe allí las instrucciones (porque es una oración universal que se ofrece constantemente), les dice a Uds. qué hagan, cómo usen este pedacito de tela de oración. Y si Uds. quieren uno, y no lo pueden usar ahorita, pidan uno y pónganlo en su Biblia en–en Hechos el capítulo 19. Les dirá a Uds. qué hagan con él. Y entonces, manténgalo allí. Si el bebito se levanta alguna noche enfermo, si alguien se lastima, tomen ese pedacito de tela y pónganselo sobre él, y observen lo que sucede. Sólo crean. ¿Ven? Y eso será su señal.
14Sin costo, sin costo alguno. Sólo pídanlo y lo recibirán. Eso es todo. Sólo escríbanos... Si Uds. no recuerdan el número, 325, sólo piensen en tres dólares y veinticinco centavos. Y si no pueden recordar eso, sólo pongan Jeffersonville, Indiana. Todos me conocen, aun la policía. Y así que ellos se asegurarán que yo la reciba. Así que Uds. sólo pídanlo y estaremos contentos de ministrarlos a Uds. Sí, ellos vienen a mi iglesia, muchos de ellos. El juez va a mi iglesia, y tenemos compañerismo con todos alrededor. Y si hay algo tocante a las visiones o algo, si hay pregunta en alguna de esas cosas, que Uds. se pregunten dónde... por qué no vienen a Jeffersonville y les preguntan a algunos de los oficiales de allí de la ciudad, vean si estas visiones que siempre han acontecido, vean si ellas alguna vez han fallado. O pregunten a alguien que va a las reuniones y observan, y vean si ellas alguna vez han fallado. Seguramente que no.
15Sentado en los restaurantes, manejando en la carretera, o en donde esté... Uds. sólo ven una–una–una pequeña porción de ello aquí en la reunión (¿ven?), en las filas de oración, porque son Uds. los que lo están haciendo de todas maneras. ¿Ven?, es su fe lo que está produciendo eso. Cuando Dios la usa, generalmente es una cosa grande, que El dice el fin desde el principio. Yo estaba sentado en el cuarto hace rato hablando allí con mi precioso Hermano Arganbright. Y nosotros–y nosotros estábamos hablando tocante a cómo eso sucedió, cómo se cumplió, cómo eso se puede decir aun antes que suceda. “¿Cómo Ud....?”, él dijo: “Yo–yo sencillamente no lo entiendo, ¿ve?, cómo es que Ud. puede estar aquí y decir cosas que van a suceder mañana. ¿Ve? Cómo es que va a suceder en la siguiente semana, en dónde Ud. va a encontrar a una persona, lo que él va a estar haciendo, lo que sucederá cuando... y las meras preguntas que él le hará a Ud., y las meras condiciones en las que Ud. nos encontrará y...” Bueno, es el Espíritu Santo. El–El me lo prometió. Ahora, El no nos dice todas las cosas. El sólo nos dice lo que El quiera que sepamos.
16Miren, si Ud. diría: “Hermano Branham, ¿qué es lo que El va a decir tocante a mí?”, yo no sé. “¿Qué va a decir El...? ¿Le dice El a Ud. todo, y le permite evadir los problemas?” No, señor. Muchas veces he entrado en ellos sin saberlo. Correcto. ¿Qué de...? Qué si mi madre se estuviera muriendo y diciendo: “Hijo: yo me alejé de la mesa muchas veces con hambre para que tú pudieras tener algo que comer; yo te amamanté cuando eras un pequeño bebé; ¿voy a sanar o no?” Yo no lo sabría. Yo no lo pudiera decir. Yo sólo le tendría que preguntar a nuestro Padre Celestial. Si El me lo dijera, yo se lo pudiera decir a mi madre. Si El no me lo dijera, yo no se lo pudiera decir a ella, porque yo no lo sabría. ¿Ven? Yo sólo....
17Todo es soberanía. Está en El. El hombre no tiene nada que ver con él. Así que por lo tanto, yo estoy tan contento que Dios lo hizo así, para que así todos–todos nosotros... Eso nos pone a todos nosotros... El les pudiera hablar a Uds. y decir la misma cosa. ¿Ven?, no importa. Así que no hay alguno de nosotros que sea grande o importante. Todos somos los hijitos de Dios. ¿Ven? Todos nosotros somos hijos de Dios. Y El lidia diferente con nosotros, pero es el mismo Padre Celestial el que lidia. Ahora, hoy dijimos que oraríamos por todas esas tarjetas de oración que repartimos. Y yo le dije a Billy: “¿Cuántas repartiste?” Dijo: “Oh, como unas cuatrocientas o quinientas, eso es todo”. Así que él dijo entonces hace rato, dijo: “¿Sabe qué?, tuve que repartir tantas”, dijo, “a tal grado que tuve que llamar a los hermanos para que me ayudaran y les diera a todos una tarjeta de oración”. Así que, es mejor que empiece, ¿no es así?, o nunca terminaremos. Pero nosotros... El Señor nos ayudará. Yo he esperado estos cinco días por este mismísimo momento ahorita, en donde algo sucederá, si sólo lo dejamos que suceda.
18Miren, sabemos que los dones y llamamientos son sin arrepentimiento, y únicamente lo podemos hacer mientras que dejemos que Dios lo haga. Y ahora, todos nosotros sabemos que la sanidad Divina no es algo que un–un predicador carga en un portafolio, ni es algo que él tiene en su mano. La sanidad Divina es la propia fe de Uds. en una obra terminada que Cristo hizo por Uds. en el Calvario. ¿Ven? Es algo que Dios hizo por Uds. Ahora, creo que el Hermano Borders leyó la–la Escritura hace rato en Hebreos... Romanos el capítulo 4, tocante a Abraham. Y yo quiero tomar un texto esta tarde que se encuentra en Génesis 22, el capítulo 22 de Génesis, y el versículo 14. Y lo leeremos. Pero antes que lo leamos, nos deberíamos primero acercar a Cristo en oración. Inclinemos nuestros rostros. ¿Cuántos quieren ser recordados?, levanten su mano y digan: “¡Dios, ten misericordia de mí!”
19Nuestro Padre Celestial, mientras venimos muy humildemente en el Nombre de Jesús, mirando este grupo maravilloso y nos preguntamos si alguna vez nos encontraremos otra vez. Yo los miro, pienso: “¿Los veré alguna vez a todos ellos otra vez así?” Quizás nunca los vea. Si regresaría otra vez en un año contando desde ahora, no hay duda que muchos aquí no estarán aquí para entonces. Y comprendo entonces que las cosas que yo digo, responderé por ellas en el Día del Juicio. Quizás yo mismo no esté aquí en un año contando desde ahora. Ninguno de nosotros quizás esté. Pueda que Jesús venga en cualquier momento. Y cuando El venga, nos vamos a ir a Casa con El, porque El nos prometió que nos podíamos ir. Pero hay algunos aquí que tal vez, Señor, que no te conocen y no están listos para irse. Esos son con los que queremos lidiar ahorita. Te pido que algo suceda esta tarde, que volverán sus corazones a Ti. Te pido por todos los que levantaron sus manos; muchos de esos eran Cristianos llenos del Espíritu; sin duda la mayoría de ellos están enfermos y necesitados. ¡Oh, gran Jehová Dios, suple toda necesidad de ellos, y eso es fe para creer que la obra terminada ya ha sido llevada a cabo.
20Mira, por estos últimos cuatro servicios hemos tratado con empeño, Señor, de colocar la fe de esta gente en la obra terminada que fue hecha en el Calvario, y en una promesa que Dios hizo, y que Cristo hizo, y que los apóstoles hicieron, y que los profetas hicieron tocante a este día. Y estamos tan agradecidos Contigo, Señor, que hayas confirmado que toda palabra de ella es la verdad. Ahora, sabemos que Tú estás aquí. La gente está esperando para que se ore por ella. Ahora, mientras tomamos este texto, te pedimos que–que Tú lo hagas fructificar. Que lleve a cabo eso para lo cual fue propuesto. Bendícenos a todos, Padre, mientras esperamos en Ti ahora para que ministres la Palabra. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Y ahora en Génesis 22:14: Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Por tanto se dice...: En el monte de Jehová será provisto.
21Ahora, yo quiero tomar solo ese Nombre de Jehová: Jehová-Jireh. Dios tiene siete Nombres compuestos redentivos: Jehová-Jireh, “el Señor se proveerá para Sí mismo un sacrificio”; Jehová-Rafa, “el Señor que te sana”; y Jehová-Manases, y demás, “nuestro escudo”, “nuestro estandarte”. Y esos Nombres son inseparables. Si El es Jehová-Jireh, entonces El es Jehová-Rafa también. ¿Ven? Y así que Uds. no pueden separar esos Nombres redentivos. Y si Jehová-Rafa no era aplicado a Jesús, tampoco era aplicado a El Jehová-Jireh. Así que si El no es el Sanador, El no es el Salvador. No. Y si El es el Salvador, El es también el Sanador. Y es una obra terminada. Ahora, estamos hablando de Abraham y de Jehová-Jireh. Y la palabra Jireh, significa: “El Señor se proveerá para Sí mismo un sacrificio”. Ahora, encontramos al hablar de Abraham... Yo tengo unas cuantas Escrituras diferentes de Génesis capítulos 12, 15, 17, 18, y 20, y 22. Yo sólo quiero tocar los lugares más sobresalientes de esas Escrituras, lo más importante, y combinarlo para un pequeño Exodo esta tarde en nuestra enseñanza, para que lo podamos presentar claramente para que Uds. puedan realmente tener fe.
22Ahora, yo quiero que toda persona, especialmente Uds. por quienes se va a orar, o Uds. que están orando por alguien más, que escuchen atentamente ahora la vida de Abraham. Miren, el pacto fue hecho con Abraham. Y no únicamente con Abraham, sino con Abraham y su Simiente después de él. Y entonces debemos recordar que somos la Simiente de Abraham. Un judío no es un judío porque es judío por nacimiento. Un judío es un judío en lo interior. El es la simiente de Abraham cuando es revestido de Cristo. El llega a ser la simiente de Abraham, y está en el pacto con Abraham, pues la promesa le fue hecha a Abraham. Ahora, ¿cómo llegamos a ser Simiente de Abraham? Cuando tenemos la fe que tenía Abraham. Si se fijaron Uds. cuando el Hermano Borders leyó las Escrituras, ¿vino esta fe a Abraham cuando él estaba en la circuncisión o en la incircuncisión? Vino cuando él estaba... antes que fuera circuncidado. Así que ¿ven Uds.?, las obras no nos llevan a ninguna parte. Es nuestra fe que nos salva.
23Y yo–yo quiero que Uds. se fijen que Abraham creyó a Dios, y le fue contado o impartido por justicia, porque él creyó a Dios. Ahora, ¿qué hizo él? Tomando la lectura de la Escritura: “Tampoco dudó, por incredulidad, de la promesa de Dios, sino que se fortaleció en fe, dando gloria a Dios”. Miren, si somos simiente de Abraham... Miren, escuchen atentamente ahora. Va a pellizcar. Si somos la Simiente de Abraham, no hay nada que nos hará dudar y nos aparte de la promesa de Dios. No importa lo que venga, o quién diga algo diferente, la Simiente de Abraham nunca dejará esa promesa, si Uds. son Simiente de Abraham. Pero si Uds. dudan, y se apartan y dicen: “Bueno, no lo recibí. Yo... Ha de haber sido para otra generación. Sencillamente no obra en mí”, esa no es la Simiente de Abraham. Entonces hay algo mal con su experiencia.
24Si Dios hace una promesa, Dios tiene que cumplir esa promesa. Si El no cumple esa promesa, entonces El no es Dios. Pero si El cumple esa promesa, la única manera que puede vivir es por su fe haciéndola vivir. La Palabra de Dios es una Simiente. Y si Dios le dio a Abraham la promesa (y hemos tenido miles de años de experiencia desde Abraham)... Pero Abraham hizo la promesa, mejor dicho, Dios le hizo la promesa a Abraham y a su Simiente después de él. Si entienden, digan: “Amén”. A Abraham, y (conjunción que ata la oración)... A Abraham y a su Simiente después de él; no a sus simientes, sino a su Simiente, la Simiente del que Abraham creyó que venía por fe. A través de esa, vino Isaac, a través de Isaac vino Cristo, a través de Cristo vinieron Uds. y yo: la Simiente de Abraham, no simientes como si hubiese muchas, sino Simiente, la Simiente de la promesa. Abraham tuvo muchos hijos: tuvo a Ismael, luego tuvo siete hijos con otra mujer, aparte de hijas, después que Sara murió. Así que nos damos cuenta que fue hecha a la Simiente de Abraham, la Simiente que él creyó que vendría por medio de la mujer libre, quien era estéril en ese tiempo.
25Ahora, démosle una base por un momentito. Ahora, la... Vamos a empezar en Génesis 12 y llegar hasta Génesis 22:14. Miren, fíjense que... ¿Cuántos ahora pueden entender que nosotros estando muertos en Cristo, somos la Simiente de Abraham y herederos con El según la promesa?, levanten su mano. Muy bien. Nosotros estando muertos en Cristo, es decir estando muertos a las cosas del mundo. Ahora, ¿qué clase de carácter deberíamos tener? Me pregunto. ¿Qué deberíamos... clase de persona deberíamos ser, si somos Simiente de Abraham y herederos con Cristo, con El en la promesa? Nuestro carácter y la manera que actuamos expresa lo que tenemos dentro de nosotros. Si decimos que creemos a Dios y luego dudamos la promesa y decimos: “Bueno, yo no la recibí”, entonces nosotros no somos la Simiente de Abraham. Si somos Simiente de Abraham, y salimos y hacemos las cosas del mundo, nosotros sólo estamos profesando ser la Simiente de Abraham y no somos la Simiente de Abraham. ¿Ven? Abraham no dudó la promesa de Dios.
26Hace muchos años, hablando tocante a carácter... Ellos generalmente me están criticando tocante a cómo golpeo el–el carácter de la iglesia, para que sea revolucionada y elevada otra vez. Porque yo sé que cuando la iglesia empieza a perder sus características, su carácter se pierde con sus características. Se derrumba. Cuando su carácter se pierde, las características se pierden con él, porque cuando ellos empiezan a actuar como el mundo, y se parecen al mundo, y se asocian con el mundo, Cristo sale y el mundo entra. Yo soy un sureño. Y yo... Allá en los estados del sur, años atrás ellos solían traer esclavos de Africa, los Boers [sudafricanos, descendientes de los pobladores holandeses–Trad.] los traían, y los vendían en el sur por... como caballos de trabajo. Y yo ciertamente creo que Abraham Lincoln fue uno de los más grandes Presidentes que jamás hemos tenido, por liberar a los esclavos. Dios nunca intentó que ningún hombre fuera un esclavo, ni por su color, ni por su credo; no importa qué, él nunca debería ser un esclavo. Dios hizo al hombre a Su propia imagen, a Su semejanza. El hombre hizo esclavos, no Dios.
27Y ellos solían traer esos esclavos aquí y los vendían. Y Uds. los podían comprar como comprar un carro usado en un lote de carros. Los agentes de compra y venta pasaban por allí y los compraban. Y ellos iban a las plantaciones y los canjeaban. Si tenían un hombre corpulento, y quizá su esposa era una mujer delgadita, bueno, ellos compraban una–una mujer más grande y cruzaban a ese hombre corpulento con esa mujer grande para hacer esclavos más grandes, como el ganado. ¿Me quieren decir Uds. que eso complacería a Dios? No, señor. Ningún hombre puede ser Cristiano y creer en esclavitud. Hace tiempo en un cierto museo, un día yo iba caminando. Vi a un anciano de color con sólo un poco de cabello alrededor de su cabeza y blanco como la lana de una oveja. Y él estaba mirando. Tenía su sombrero en su mano, y después de un rato él miró en una cosita de vidrio, y retrocedió rápidamente. Las lágrimas empezaron a rodar por sus mejillas, e hizo... Parecía que él estaba orando. Yo observé al anciano por unos cuantos minutos, y me encaminé hacia él, y yo dije: “Tío”, yo dije, “¿cuál es la–cual es la-la razón que está orando? ¿Qué lo conmovió?” El me miró muy extraño. El dijo: “Le estaba dando gracias a Dios”.
28Yo dije: “¿Por qué estaba dando gracias a Dios, si se puede saber?” Yo dije: “Yo soy ministro. Me gustaría saber. Yo lo estaba observando a Ud.” El dijo: “Venga aquí”. Dijo: “Mire allí”. Yo dije: “Yo no veo nada sino un vestido, un vestido de mujer”. El dijo: “Pero, ¿ve esa mancha allí?” “Sí”. El dijo: “Esa es la sangre de Abraham Lincoln”. El dijo: “Si Ud. pusiera sus manos en mi costado, Ud. sentiría las marcas del cinturón de esclavitud”. El dijo: “Esa sangre me quitó el cinturón de esclavitud”. Yo pensé: “Si un negro se puede sentir de esa manera tocante a la sangre de Abraham Lincoln que le quitó el cinturón de esclavitud, qué debería hacer un Cristiano cuando él ve la Sangre de Jesucristo quien quitó su alma del infierno, su alma de la esclavitud de las cosas del mundo. ¿Por qué regresaríamos a ser esclavos del diablo otra vez?”
29Ellos solían comprar a esta gente de color con un... obtenían una forma de título igual que Uds. lo obtendrían... o una nota de venta. Un día un agente de compra y venta pasó por una cierta plantación, y él dijo en esa plantación, él dijo: “¿Tienes algunos esclavos en venta?” Dijo: “Bueno, yo tengo como unos cien aquí. Así que quizás los quisieras mirar. Quizás hagamos algunos canjes”. Y ellos... Ellos cuando venían de su tierra natal para acá, de Africa, ellos– ellos se sentían afligidos y estaban tristes. Los azotaban para hacerlos trabajar, tomaban un látigo grande y los azotaban para hacerlos trabajar. Ellos no querían trabajar, porque no tenían ánimo para trabajar. Ellos simplemente no tenían ánimo.
30Y se fijaron mientras ese agente iba caminando por ahí, que había un hombre joven, un hombre fuerte, corpulento, bien parecido. Ellos no lo tenían que azotar. El tenía su pecho erguido, su barbilla levantada. El estaba listo para trabajar. Así que el agente de compra y venta dijo: “Oye, me gustaría comprar ese esclavo”. Pero el dueño dijo: “No está de venta”. El dijo: “¿Es él el patrón del resto de ellos?” El dijo: “No, él es un esclavo”. Dijo: “¿Es él un...?” Dijo: “Quizás tú–tú lo alimentas un poquito diferente del resto de ellos”. Dijo: “No. Todos ellos comen juntos allá en la cocina”. Dijo: “¿Qué lo hace tan diferente a los otros esclavos?”
31El dijo: “Yo me preguntaba también con frecuencia, hasta que me di cuenta al respecto”. El dijo: “Mira, allá en su tierra natal, su padre es el rey de la tribu. Y aunque es un extranjero, él sabe que es un hijo de un rey y se comporta como tal”. Si un negro en esclavitud podía saber cómo comportarse sabiendo que su padre era un rey de una tribu, qué clase de conducta debería tener un hombre o una mujer que sabe que Dios es nuestro Rey, aunque somos extranjeros caminando aquí en esta tierra, peregrinos y extranjeros profesando que somos simiente de Abraham. Estamos buscando una ciudad cuyo Arquitecto y Constructor es Dios, el cual vendrá algún día.
32¿Cómo debería ser nuestra conducta? No como la del mundo, sino que deberíamos actuar como hijos e hijas de Dios, comportarnos como hijos del Rey, no como esclavos de modas, y esclavos de pasiones, y esclavos de orgullo, y... Nosotros–nosotros deberíamos ser hijos e hijas de Dios, y actuar así, y comportarnos de esa manera. Que nuestras conversaciones y todo sea sazonado con el Espíritu de Dios. El pacto fue dado a Abraham y a su Simiente. Ahora, fíjense. El pacto fue absolutamente y completamente gracia. No hubo: “Si tú lo haces” o “si tú no lo haces”, o “si tú haces esto, Yo haré eso”. El dijo: “Yo ya lo he hecho”. No “si tú haces algo”.
33El hizo un pacto con Adán, y él lo rompió. Cada vez que el hombre hace un pacto con Dios, el hombre rompe su pacto. Pero Dios estaba determinado a salvar al hombre, así que El hizo ese pacto incondicional, con Abraham (¡oh, aquí está!), con Abraham y su Simiente. ¿Ven? El pacto se le da a Uds. incondicionalmente. No “si tú lo haces”; “Yo lo hice”. Por lo tanto Uds. no tienen que decir: “Si–si–si–si–si... Señor, si–si yo hago esto o hago eso, ¿me sanarás?” El ya lo ha hecho. Es incondicional. El ya lo ha hecho. Uds. sólo lo tienen que aceptar. Si el Espíritu de Dios en Uds. clama, Uds. dicen: “Dios, ¿me...?” Lo mismo que esta madrecita allí en el catre, este jovencito bien parecido sentado allí en una silla de ruedas, la madre temblando con parálisis cerebral: “Dios, ¿qué pudiera hacer yo para que me sanes?” El–El ya lo ha hecho. La única cosa que Uds. tienen que hacer es llegar a ser Simiente de Abraham. ¿Cómo lo logran? Creyendo en el Señor Jesucristo y siendo llenos con el Espíritu. Eso es. Es incondicional.
34“¿Qué tengo que hacer para hacer eso?” Nada, sino creer, eso es todo. Sólo acéptenlo. Está puesto delante de Uds. La única cosa que Uds. tienen que hacer es extender la mano y tomarlo y decir: “¡Es mío! Dios me lo dio”. Y luego no duden de ello, no importa lo que suceda. Después que se ora por Uds., no salgan y digan: “Bueno, yo nunca sentí nada”. Ahora, cuando Uds.... Si Uds. meten eso–eso en Uds., si aun alguien les dice eso a Uds., sepan que es el diablo, porque Uds. están sanados; incondicionalmente Uds. están sanados.
35Uds. dicen: “Bueno, yo no soy digno de ser sanado”. No, ni yo tampoco. Nadie más lo es. Pero no es lo que Uds. son; ¡es lo que El es! ¡Oh, hermanos! No se miren a Uds. mismos; miren al Sacrificio. ¿Qué si allá en el pasado, en el Antiguo Testamento, bajo las leyes del sacrificio, qué si un–un mulito naciera, y ese mulito tuviera sus orejas caídas, sus ojos bizcos, patizambo, su cola parada en el aire? Bueno, ¡qué criatura tan horrible! Si ese mulito pudiera ver su condición, él diría: “Bueno, ellos nunca me alimentarán. Yo no soy digno de que me alimenten. No, señor. Porque, ¡miren estas orejas!” Ahora, cualquier mulo que tiene sus orejas caídas es un mulo dañado; bizco, patizambo, bueno para nada.
36El diría: “Bueno, yo–yo–yo pienso que tan pronto como el patrón que es mi dueño venga, bueno, él sencillamente tomará una hacha y me matará con un golpe en la cabeza, porque no merezco ser alimentado”. No, él no lo merece. Pero, ¿qué si esa madre de él pudiera hablar? Diría: “Un momento, cariño. Yo te quiero decir algo. ¿Ves? Tú vas a vivir”. “¿Por qué, mamá?” “Porque tú eres mi primogénito. Tú tienes una primogenitura. El–el dueño... El sacerdote nunca te mirará para ver si sirves para algo o no, sino para que tú puedas vivir, tendrá que haber un cordero sin mancha que tome tu lugar”.
37No se miren a Uds. mismos. Miren a su Cordero. Dios no los acepta a Uds.; El aceptó el Cordero. Y el Cordero tomó su lugar. ¡Oh, Dios!, ¿no lo pueden ver? No son Uds., Uds. no son dignos. Yo no soy digno. Ninguno de nosotros es digno. Pero, ¿ven?, ¿es digno El? Dios dijo que lo era. El lo aceptó a El. El dijo: “Este es Mi Hijo amado en quien tengo complacencia. Este es Mi Hijo. A El oíd”, en el día de la adopción: “Este es El”. No digan: “Bueno, el doctor dice que nunca sanaré”. Eso es lo que dijo el doctor. Ahora, el hombre es un hombre científico. El mira la manera que la naturaleza marcha, y ve que Uds. nunca pueden ser sanos. Eso es lo que científicamente se le muestra a él. Bueno, eso es lo que él está mirando. Si Uds. miran la misma cosa, nunca sanarán. Pero no miren lo que él dijo. No miren lo que Uds. son... cómo están menguando. Sino miren su Sacrificio. Eso es. Y recuerden que Uds. son la Simiente de Abraham y herederos con El. Entonces si Uds. lo son, quédense con la promesa. Acéptenlo a El como su Sanador. Sólo quédense allí mismo. Abraham lo creyó, y pasaron veinticinco años antes que el bebé naciera. Pero en lugar de debilitarse, cada día él se fortalecía más, se fortalecía más. Sí, señor.
38Yo puedo pensar de... Espero que no suene sacrílego. Pero, ¿se pudieran Uds. imaginar ahora a un anciano? El tenía setenta y cinco años cuando Dios vino a él, cuando se encontró con él. Su esposa, Sara, tenía sesenta y cinco. No tenían hijos. Ella era estéril. El era estéril. Así que ellos no tenían hijos. Y Dios dijo: “Abraham: Yo te voy a dar un hijo por medio de tu esposa, Sara. Y por medio de esa Simiente, voy a salvar todas las naciones. Eso será– será el... Tú serás el padre de muchas naciones”. Ahora, ¿se pudieran Uds. imaginar a un anciano, tan anciano así, yendo al doctor con su esposa de sesenta y cinco para reservar un cuarto en el hospital para tener el bebé?
39Uds. saben, cuando Uds. toman a Dios... Si Uds. verdaderamente son la Simiente de Abraham, las cosas del mundo son necedades para Uds. Y el mundo, ellos piensan que Uds. son necios, porque son–son dos mundos distintos. Allá el otro día, bueno, el verano pasado, mi esposa y yo fuimos a la tienda para comprar algunos–algunos comestibles (yo había llegado de una de mis campañas), y–y vi una cosa extraña en mi región. Ibamos a la tienda de comestibles, y yo vi a una señora que traía puesta una falda. Yo dije: “¡Qué cosa!, es una chapada a la antigua, ¿no lo es?” Todo el resto de ellas estaban casi desnudas. Yo dije... Ella dijo: “Yo te quiero preguntar algo, Billy”, mi esposa dijo. Dijo: “Mira, esa–esa–esa mujer... Estas personas cantan en coros, y ellas van a la iglesia”. Ella dijo: “¿Qué las hace hacer eso?”
40Yo dije: “Ellas–ellas no son de... Ellas no son de esta tierra”. Mira, uno va a Africa, y uno encuentra un espíritu africano. Uno va a Suiza y uno encuentra un espíritu suizo; va a Alemania y encuentra un espíritu alemán. Uno viene a América y encuentra un espíritu. Eso está muy lejos de ser el Espíritu de Dios. Pero entonces, ¿qué hace....? Uds. dicen: “¿Todas estas americanas actúan así?” Sí, ese es el espíritu americano. Pero cuando Uds. son Simiente de Abraham, entonces Uds. ya no– Uds. ya no son... Uds. viven aquí; esta es su nación (Uds. deberían estar agradecidas por ella), pero realmente Uds. no son americanas. Uds. son Cristianas, y su Espíritu proviene de Arriba, así que las hace actuar como ellas actúan allá Arriba, no como ellas actúan aquí abajo. Santas, limpias, justas, amorosas, con respeto una por la otra, amor piadoso una para la otra; Uds. han nacido de Arriba. Esa es la razón que Uds. actúan diferente, es porque su Espíritu proviene de allá Arriba.
41Ahora, a Abraham se le dio esta promesa. Y quizás después del primer mes, él le dijo a Sara: “¿Cómo te sientes, cariño?” “Me siento igual”. “¡Alabado Dios!, vamos a tener el bebé de todas maneras. Prepárate. Ve y consigue los pañales, y los alfileres imperdibles, y las botitas tejidas, y todo. Lo vamos a tener”. Sin señal de ello en lo absoluto. Esperó otros veintiocho días. “¿Qué sucedió, Sara?” “No hay ninguna diferencia, cariño”. “¡Gloria a Dios!, va a ser un milagro más grande ahora, que si hubiera sucedido el mes pasado”. ¿Ven? Se estaba preparando para ello. “Mantén a la mano los alfileres imperdibles y todo; va a venir”. Pasaron diez años. “¿Cómo te sientes, cariño?” “Me siento igual”. “¡Gloria a Dios!, son diez años más; es un milagro más grande que nunca. Lo vamos a tener de todas maneras”. ¿Ven? Se fortaleció en lugar de debilitarse. Después de haber pasado veinticinco años, ahora él tiene cien años de edad y ella tiene noventa. “¿Qué de eso, Sara?” “No hay ninguna diferencia”. “¡Aleluya! Lo vamos a tener de todas maneras”. “¿Cómo sabes?” “Dios así lo dijo”. Miren: ¿pueden Uds. pensar así tocante a su sanidad? ¿Puedes creer eso tocante a tu sanidad, jovencito? ¿Puede Ud., hermana? ¿Pueden Uds. allá en la audiencia? No importa lo que suceda, Dios así lo dijo. Eso lo concluye. Creánlo. Eso es fe verdadera. Esos son los hijos de Abraham. Recuerden: no lo que Uds. son, sino lo que El es. Miren a su Sacrificio, siempre.
42Miren, en Génesis 15... Yo quisiera que tuviéramos más tiempo para quedarnos en eso, pero no lo tenemos. En Génesis 15, el–el pacto le fue confirmado a él, en el capítulo 15. Ahora, antes que esto pueda ser hecho, antes que el pacto pueda ser confirmado, Uds. tienen que llegar a una completa obediencia. Miren, Abraham, Dios le dijo a él que se separara de su parentela. Y hoy día, en lugar de separarnos del mundo, tratamos de llevar al mundo con nosotros. Dios quiere una separación. La iglesia hoy, cuando Uds. votan por su pastor, Uds.–Uds. realmente quieren un... Uds. quieren una persona sociable. ¡Oh!, Uds. dicen: “Nuestro pastor es una persona muy sociable”. Bueno, él entonces no es de Dios. Dios quiere separadores. ¿Ven? Correcto. ¡Separadores! Dicen: “¡Oh!, él es una persona muy sociable. El juega un jueguito de baraja con nosotros, y dice unos cuantos chistes con nosotros, y él–él va al lago y nada con nosotros, y se lleva a todas las jovencitas, y a las de más edad también, y se acuesta allá y toma un baño de sol para broncearse, y–y Uds. saben, él es una persona muy sociable”. Sí, Uds. sí necesitan una bronceada del Hijo.
43Yo tengo dos hijas. Ellas quizás hagan eso también. Yo no sé. Si lo hacen, ellas de seguro obtendrán una bronceada. Yo no sé si será de ese sol de allá arriba, pero sí será del hijo de Charles Branham, yo, con una tabla de barril, azotándolas tan fuerte como pueda. Claro, ellas obtendrán una buena bronceada. Les durará por mucho tiempo. Ellas van a tener que comer paradas de la repisa de la chimenea. Ahora, fíjense. Déjenme decirles. Nosotros no queremos–no queremos personas sociables. Queremos separadores. Sepárense, sepárense Uds. mismos de incredulidad. Ese con el que Uds. se acompañan y que dice: “¡Oh!, no escuche a ese montón de ‘santos rodadores’; eso no vale la pena”, sepárense de eso. Sí, señor. Uds. pertenecen al club de la puntada y costura de señoras, Uds. saben, donde dan puntadas y cosen, y cosen y dan puntadas, y dan puntadas y cosen, y hablan de la Sra. Fulana de tal. Y se sientan allí y dicen: “Bueno, miren, déjenme decirles, yo–yo también una vez creí esa cosa de los ‘santos rodadores’, pero yo...” Sepárense de esas cosas.
44Todo lo que es contrario a la Palabra de Dios, sepárense de eso. No importa lo que sea. “Salid de en medio de ellos, y no toquéis lo inmundo”. Eso es–eso es buen sentido común, espiritualmente hablando, y es buen entendimiento. La Biblia así lo dice: “Salid de en medio de ellos, y no toquéis lo inmundo; y Yo os recibiré”. Uds. no pueden traer el mundo; El simplemente no los recibirá. No, señor. Cuando Uds. están circuncidados, el mundo es cortado de Uds. Correcto. Entonces Uds. son la Simiente de Abraham. Dios ha reconocido Su promesa, como El se la reconoció a Abraham, lo circuncidó. Y es la misma cosa cuando Dios reconoce su fe, y El corta el mundo de Uds., y les da el Espíritu Santo, y Uds. verdaderamente le creen a Dios entonces, en todo lo que El diga. Correcto. Hasta entonces, Uds. sólo son unos que profesan, no unos que poseen.
45Ahora, fíjense lo que sucedió. Y él dijo: “¿En qué conoceré estas cosas?”, Abraham lo dijo. Ahora, yo quiero que Uds. escuchen muy atentamente, hermanos, por un momento. El dijo: “Yo te voy a decir cómo lo voy a hacer”. Ahora, el pacto fue hecho incondicionalmente. Pero El dijo: “Yo te voy a mostrar cómo te lo voy a confirmar, te voy a decir cómo Yo lo voy a hacer”. Y él fue y tomó una–una becerra de tres años y una–y una cabra de tres años, y demás, y los partió por la mitad, y tomó una tórtola y un palomino. Y entonces él esperó hasta que se estaba oscureciendo. El ahuyentaba todas las aves de ellos. Dios le prometió encontrarse con él.
46Así que cuando él hizo eso, ahuyentó todas las aves, y se empezó a oscurecer (ahora, fíjense lo que sucedió), una gran oscuridad cayó sobre Abraham y el sueño lo sobrecogió. Miren, eso es lo que se merece todo ser humano que nace. Ahora, observen lo que El... Fíjense bien en Su pacto ahora, cómo El lo confirmó con Abraham. Esto debería hacer al Presbiteriano gritar. Ahora, él... Se oscureció y luego hubo oscuridad todo alrededor de él, y lo sobrecogió un sueño de muerte, yo diría. Miren, eso es lo que todo hombre hará: morirá. Hombre, mujer, muchacho, o niño, la muerte está por delante de Uds. Pero, entonces él se fijó que más allá de eso había un horno humeando adonde todo pecador, y todo hombre, y toda mujer, muchacho, muchacha merece ir: al infierno. Eso es... Esa fue nuestra caída. Eso fue lo que Adán trajo sobre nosotros, que merecíamos ir al infierno, porque nacimos en pecado, formados en iniquidad, venimos al mundo hablando mentiras. Así que ninguno de nosotros es justo. Así que no podemos depender en nosotros mismos; tenemos que depender en El.
47Ser culpable de lo mínimo, es ser culpable de todo, y El demanda perfección. Así que, ¿cómo pueden Uds. ser perfeccionados? Uds. no se pueden mirar a Uds. mismos y ser perfeccionados; pero yo miro a Aquel que sí es Perfecto, a Aquel que tomó mi lugar. El es el Perfecto. Y miren, nos fijamos entonces que más allá de eso, iba una Lucecita blanca. Y Ella pasó por entre esos sacrificios. Ahora, si tuviéramos tiempo para desmenuzarlo todo (pero no lo tenemos)... Pero quiero que Uds. se fijen lo que El estaba haciendo allí. Ahora, aquí está un pedacito de papel. Yo quiero usar eso por un momento. Ahora, ¿qué es lo que hacemos nosotros americanos cuando hacemos un–un pacto, uno con el otro? Por lo general salimos y lo hablamos y... Algo así: por ejemplo yo le diría como al Hermano Slater: “Hermano Slater, yo haré una cierta cosa; Ud. hará otra cierta cosa”. “Sí, sí”. “Está, muy bien. Regresaré la semana que entra”. “Sí. Muy bien”. “¿Está de acuerdo?” “Sí”. Entonces estrechamos manos uno con el otro. “Dame la mano”. Eso es un pacto. Hicimos un acuerdo.
48Ahora, en Japón cuando ellos hacen un pacto, ellos se paran y hablan uno con otro, y si ellos hacen el... escriben el pacto y hacen su acuerdo, y ¿saben Uds. lo que ellos hacen? Se arrojan sal uno al otro (¿ven?), se arrojan sal. La sal es el sabor (¿ven?) si hay contacto. Así que ellos se arrojan sal uno al otro. Ese es el pacto. Pero en el tiempo de Abraham de la manera que ellos hacían un pacto, ellos tomaban el pergamino o el pedazo de–de–de piel, y escribían allí ese pacto, escribían lo que ellos iban a cumplir. Ese era su acuerdo. Y luego ellos mataban una bestia, lo cual era un sacrificio. Ellos mataban la bestia, y ellos se paraban en medio de esas dos mitades. Y en ese pacto hacían un juramento, lo escribían y luego ellos lo rompían. Uno tomaba una pieza y el otro la otra. Uds. no lo pueden duplicar. Y ese pacto, cuando era confirmado, cuando se juntaban otra vez, cada mitad de ese papel tenía que encajar perfectamente, uno deteniendo una mitad y el otro deteniendo la otra.
49Ahora, ¿qué estaba diciendo Dios? Que por medio de la simiente de Abraham vino Isaac, por medio de Isaac vino Jesús. Y miren, en el Calvario... Cuando El estuvo aquí en la tierra, El era Emanuel, Dios con nosotros. Pero en el Calvario Dios lo partió. El lo partió, y El levantó el cuerpo, y lo puso a Su propia diestra, y envió el Espíritu que estaba en el cuerpo de regreso sobre la Iglesia para continuar las obras que El hizo allá. ¡Allí está el pacto confirmado! Así que la Iglesia que va a ser la Novia de Jesucristo, será bautizada en ese mismo Espíritu, con las mismas señales, los mismos prodigios. El mismo Espíritu Santo que estaba sobre El, estará en la Iglesia. Tiene que ser exactamente lo mismo. Así que cuando ese Espíritu descendió, descendió en Pentecostés sobre ciento veinte creyentes; y los bautizó en el Cuerpo de Cristo. Y el mismo Espíritu Santo que estaba en Cristo, estaba sobre la Iglesia. Siguió adelante.
50“Todavía un poco, y el mundo no me verá más, pero vosotros me veréis, porque estaré con vosotros aun en vosotros”. “Las obras que Yo hago, Uds. las harán también; aun mayores harán, porque Yo voy al Padre”. ¿Ven? El mismo Espíritu llamando a la Simiente de Abraham; que por medio de la simiente de Abraham vendría Cristo, a quién El partiría a pedazos y pondría el Espíritu de Dios sobre Su Iglesia y se llevaría el Sacrificio al Hogar con El. ¡Amén! Hermano, eso hace que el diablo se mueva. Eso lo pondrá en su lugar. Uds. dicen: “Oh, Uds. son un montón de ‘santos...’ Uds. no son esto. Uds.–Uds. hicieron eso”. A mí no me importa lo que Uds. hicieron. Es por gracia, por la promesa de Dios, por el Espíritu Santo. No es lo que Uds. son; es lo que su Sacrificio es. ¿Ven?
51“Nadie puede venir a Mí, si el Padre no le trajere. Todo lo que el Padre me ha dado vendrá a Mí”. ¿De qué están asustados Uds.? ¿Por qué están temerosos? Uds. dicen: “Bueno, quizás yo no soy la clase correcta de Cristiano”. ¿Cómo pueden Uds. venir a Dios sin que Dios los llame primero? “Y a los que antes conoció, El llamó”. ¿Es correcto eso? “A todos los que El llamó, El ha justificado”. ¿Es correcto eso? “A todos los que El justificó, El ya (tiempo pasado), glorificó”. ¡Amén! Es una obra terminada desde la fundación del mundo. Cristianos: ¿no ven que están viviendo más abajo de su privilegio? Uds. no saben quiénes son.
52Yo he dicho con frecuencia que encuentro dos clases de personas. Una de ellas es la Pentecostal, y la otra es la fundamental. La fundamental sabe en dónde está parada posicionalmente, pero no tiene fe. La Pentecostal tiene la fe, pero no sabe quién es ella. Es igual que un hombre que puede... que tiene dinero en el banco, y no puede escribir un cheque. El otro, puede escribir un cheque, pero no tiene dinero en el banco. ¡Si alguna vez los pudiera unir! Si yo pudiera hacer alguna vez que los Pentecostales reconocieran que ellos son hijos e hijas de Dios, y herederos con Abraham, entonces no hay diablo, ni cosa que pueda detener a Su pueblo. Dios lo prometió. Si El no es Dios, apártense de ello. Si El es Dios, quédense con ello. Amén. El confirmó el pacto.
53Allá en Génesis 17 El fortaleció a Abraham para el milagro. Eso es lo que El está haciendo ahorita: fortaleciendo a la Iglesia para el milagro. El le apareció en Génesis 17 en el Nombre de El Shaddai. Significa... Allí, dice: “El Dios Todopoderoso”. La palabra hebrea es: El Shaddai, “El Fuerte”; o Shad significa: “Pecho”, como el pecho de una mujer. Pero no solo es Shad, sino Shaddai, que significa: “Con pechos”. Abraham tenía cien años de edad, noventa y nueve. Y Dios le apareció y El le dijo: “Mira, Abraham: Yo hice el pacto incondicionalmente. Cuando tú te separaste, Yo te bendije. Yo te mostré lo que iba a hacer. Ahora tú tienes cien años de edad. Tu esposa tiene noventa años. Mira, te voy a decir... aquí está Mi Nombre para ti. Yo soy el Dios que tiene pechos”. ¡Oh, hermanos! Dos pechos: “El herido fue por nuestras rebeliones, por Su llaga fuimos curados”.
54Por ejemplo como un pequeño bebé que está enfermo. Ha perdido su–su– su–su–su salud, y esta inquieto y llorando. Y la madre toma al pequeño bebé, y se lo lleva a su seno, y lo mantiene allí. Y el pequeño bebé mama la fuerza de la madre. Eso es lo que Ud. es, sentada aquí en la silla, madre. Eso es lo que Ud. es, jovencito, sentado en la silla de ruedas. Eso es lo que Ud. es, allá en la audiencia con cáncer, cuando los doctores lo han desahuciado. Eso es lo que Ud. es con problema de corazón, o lo que sea. ¿Ven?, Uds. son Simiente de Abraham, y El es El Shaddai. ¡Oh!, si Ud. tiene necesidad del perdón de sus pecados, reclínese en esta promesa, mame su fuerza para salvación. Si Ud. es un descarriado, regrese, eche mano de la promesa, y mame de ella hasta que Ud. se sienta que se está poniendo más fuerte. Si Ud. necesita sanidad para su cuerpo, “El fue... Por Su llaga fuimos curados”. Mame de ese pecho de El Shaddai, esa promesa, hasta que su fuerza empiece a aumentar y Ud. empiece a sentir que Ud. está....
55Y no únicamente eso, sino que es un satisfaciente. El pecho de la mujer es un satisfaciente para su bebé. Y el pecho de la promesa de Dios es un satisfaciente para el creyente. Mientras que Dios lo dice así, ¿qué puede importar? Es un satisfaciente, el Dador de fuerza. ¡Oh, hermanos! No únicamente eso, sino que satisface al bebé. Ya no se inquieta ni se alborota. No está totalmente fuerte, pero está satisfecho mientras tiene el pecho de su madre (¡oh, hermano!), mamando la fuerza de ella; no la fuerza de él, sino que la fuerza de ella. “No mi voluntad, sino que Tú voluntad. No lo que yo pienso, sino lo que Tú dijiste”. ¡Amén! ¡Eso lo logra! ¡Satisfecho!; ¡Satisfecho!, recostado en el Seno, mamando.
56Abraham se recostó en ese Seno por veinticinco años; nunca se desprendió de allí. ¡Amén! ¿Cómo puede una madre mantener su bebé–cómo puede una madre mantener su bebé satisfecho si él siempre se desprende del–del–del pecho de ella, cuando está mamando su fuerza? ¿Cómo puede ese bebé alguna vez sanar y fortalecerse mientras él trata de... actúa como que él va a mamar, y luego se desprende, y no... y ya no lo quiere? Eso es. ¡Oh, hermano! No ven Uds. qué–qué tremendo mensaje era ese para un hombre de cien años de edad, que estaba creyendo en Dios. Ahora, miren, la Biblia dice que su–su... él estaba como muerto en cuanto a ser un hombre, y el vientre de Sara estaba muerto. Así que, qué promesa al decir: “Abraham, tu fuerza como un hombre, está–está muerta, y el vientre de Sara está muerto; y tú estás viejo. Pero Yo soy el Fuerte. Yo soy el Pecho. Tú no eres más que un bebé, pero Yo soy el que tiene pechos. Yo dí la promesa. Yo te puedo fortalecer otra vez”. ¡Amén! ¡Oh! “¿Qué vas a hacer?” “Los voy a preparar para el milagro que va a suceder”.
57Ahora, yo quiero abrir en Génesis el capítulo 18 y mostrarles lo que El hizo. “Yo soy el que tiene pechos”. El capítulo 18, el siguiente capítulo, recuerden, él estaba sentado afuera a la puerta de su tienda. El tenía cien años de edad entonces. Sara tenía noventa años. Ahora, mientras él estaba sentado afuera en el calor del día como a las once, o a las doce... Las cosas iban mal. El había escogido el camino con los pocos despreciados del Señor. Ellos probablemente ni siquiera tenían una misión, mucho menos una iglesia con aire acondicionado. Pero estaban sentados afuera debajo del árbol, no porque él lo tenía que hacer, sino porque él lo quiso hacer. El era Abraham. El era un hijo de Dios. El mismo se había separado de las cosas del mundo, y él estaba viviendo para Dios. No olvides eso, David. Fíjense. Pudiera ser que Uds. no entendieron eso, pero aquel al que le hablé sí lo entendió. Estaba sentado debajo del árbol.
58Y él vio tres Hombres que venían con polvo sobre Sus vestidos. Y fíjense lo que Ellos hicieron. Hablamos sobre ello la otra noche. Ellos eran tres Angeles: dos Angeles y Dios mismo. Y ellos iban camino a Sodoma, a la iglesia, la iglesia denominacional allá en–allá en un caos, tibia, descarriada, la que se suponía ser, la que se fue tras las cosas del mundo. Ellos se fueron allá con el mundo, así que ellos iban a perecer con el mundo. De esa manera la iglesia perecerá hoy día. El mundo que está en la iglesia, perecerá con el mundo. Aquellos que viven en pecado, perecerán con el pecado. Aquellos que vivan para Dios, resucitarán con Dios. Miren, estos Angeles sentados allí... Miren, El dijo: “Abraham, Yo te voy a preparar para algo”. Miren, El envió a los otros dos Hombres, y fueron a Sodoma a predicar la Palabra, igual a lo que haría un predicador moderno. Y... Pero Este que se quedó allá, quiero que Uds. observen Sus acciones. El le dijo a Abraham, El dijo: “Abraham, ¿dónde está Sara tu mujer?” Dijo: “Ella está en la tienda detrás de Ti”.
59Y dijo: “Te voy a visitar de acuerdo al tiempo de la vida. Te voy a visitar y te voy a dar ese hijo ahora”. Ahora, ¿por qué El mismo se llamó: “Yo fui el que te hizo la promesa; Yo soy el que...”? ¿Cómo pudieran Uds. dudar que Ese era Dios? “Yo te hice la promesa. Yo soy el que te va a visitar. Yo voy a ser el que te va a dar el hijo, Yo (pronombre personal), Yo. Yo fui el que lo dije. Yo te voy a visitar de acuerdo al tiempo de la vida”. Y eso fue lo que hizo a Sara, reírse. Ella dijo: “¿Yo siendo ya vieja, y mi señor de cien años? ¿Cómo pudiera ser?” Ahora, fíjense. Yo les quiero decir lo que El les hizo a ellos. ¡Oh, cómo El los preparó para ello! El hizo una verdadera preparación. Así que fíjense. Sara se rió. Y el Angel con Su espalda vuelta hacia la tienda, dijo: “¿Por qué se ha reído Sara?” Y Sara salió y dijo que ella no se había reído. Y el Angel le dijo lo que ella había dicho, mejor dicho, no lo que ella dijo sino lo que pensó en su mente. ¿Qué estaba haciendo El? El estaba preparando a Abraham para que creyera, para que creyera en El, para que recibiera su hijo prometido.
60¿Qué ha hecho Dios? El los llamó a Uds. a Pentecostés, por Su gracia. El les confirmó el pacto, dándoles la circuncisión incondicionalmente. Y ahora, ¿qué está haciendo El? El mismo se está mostrando ser el mismo Dios en Uds. (¿lo ven Uds.?), El mismo, por medio de conocer los pensamientos de su corazón, preparándolos para Su Hijo prometido que viene, Cristo nuestro Salvador. El los está preparando para el Hijo prometido. El estaba preparando a Abraham para su hijo prometido. Ahora El está preparando a la Simiente de Abraham para el Hijo prometido que estamos esperando. ¡Oh!, ¿no será glorioso verlo a El?
61¿Qué hizo El? Recuerden, que fue inmediatamente después de eso, inmediatamente después de esa visitación, que el hijo llegó. Sodoma fue quemada. ¿Es eso correcto, lectores de la Biblia? Correcto. El hijo llegó, al cual Abraham había esperado, según la promesa. La Iglesia ahora, la Simiente de Abraham, está esperando la Venida del Hijo de Dios. Y ahora, ¿qué ha hecho El? El los ha pasado por cada uno de esos elementos, igual que lo hizo con Abraham para la confirmación del pacto; les dio el Espíritu Santo, hablando en lenguas como el Espíritu les daba que hablaran, todas esas diferentes cosas como El prometió, y ahora los trajo hasta aquí y envió Su Espíritu entre Uds., dándoles discernimiento Divino, justo antes... para prepararlos a Uds. para el Hijo que viene. ¡Amén! Es la última señal que la Iglesia recibirá.
62Yo estaba hablando con el Hermano Shakarian esta mañana, me llamó; él acaba de estar en Washington, y cómo todos están en alerta allí. No saben qué hacer; en–en cualquier momento un hombre pudiera oprimir una cosa que enviaría al mundo a una destrucción, cada–cada molécula de oxígeno e hidrógeno se dividiría, los mares se secarían, todo lo demás. No quedaría nada en la tierra sino carbón. Pero antes que suceda eso, la Iglesia se va al Hogar. Antes que una pizca de lluvia cayera, Noé ya estaba en el arca. Lot estaba fuera de Sodoma antes que El quemara la ciudad. La Iglesia estará en Gloria cuando suelten esa bomba. Y si la pudieran soltar antes que el sol se oculte esta noche, ¿cuán cerca está la Venida del Hijo? Yo espero que Uds. lo entiendan. No es un hombre; es Dios entre nosotros. Como El lo hizo en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre. Nunca lo hizo antes a los gentiles en toda nuestra vida. En la historia gentil nunca se vio. Escudriñen en los libros y los historiadores, y dense cuenta que nunca lo hizo. Esta es la Luz del atardecer, la misma Luz que brilló en la mañana. Es el tiempo del atardecer. Y El está preparando a la Iglesia para el Hijo de Dios que viene.
63Ahora, fijense otra vez. Para hacer eso, El le tuvo que proveer una gran fuerza antes que él pudiera recibir a ese hijo. Ahora, Uds. me van a tener que creer en esto, o mejor dicho, si quieren. Me voy a salir del tema sólo un momento. La Biblia es una carta de amor. Y Uds. saben que la mujer más dulce en todo el mundo para mí, es la Sra. Branham. Ella es mi amada. Yo la amo, en verdad la amo. Miren, no hay legalismo entre nosotros. Nosotros absolutamente creemos en... Nosotros–nosotros creemos en la gracia. Creemos en amor.
64Ahora, cuando me preparo para ir a ultramar, yo no extiendo la mano y la agarro y le digo: “Mi, querida Sra. Branham: no tendrás otros maridos. No le harás ‘ojitos’ a ningún otro hombre”. Ella no me agarra del cuello y me dice: “Y, mi amado Hermano Branham: no tendrás otras esposas [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ¿Sería eso un hogar? De esa manera Uds. quieren tratar a la iglesia. No. Nosotros no hacemos eso. Yo amo... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Mientras la ame, me quedaré verdadero a ella. Mientras ella me ame, será de la misma manera. No nos preocupamos de eso. No. Entonces nos arrodillamos; oramos. Ella le pide a Dios que me ayude. Ella se queda en casa y cuida de los bebés. Yo salgo a trabajar para el Señor. Yo no he estado en casa sino un poquitito, en quince años. Su cabello se le ha vuelto blanco como la nieve, siendo una mujer joven, quedándose en casa, enfrentándose al público, tratando de hacer su parte. Mi esposa es una mujer verdaderamente encantadora.
65Pero miren, digamos por ejemplo, qué si yo estuviera en ultramar y me sintiera muy solo y una mujer joven dijera: “Hermano Branham: ¿me quisieras llevar a pasear esta noche después de la iglesia?” Yo dijera: “Me siento muy solo. Creo que lo haré”. Bueno, luego cuando regresara a casa, le tendría que decir a ella. Ahora, yo creo que ella me perdonaría por eso. Sí lo creo. Creo que ella me perdonaría por ello. Pero, hermano, yo primero moriría antes de hacerlo. ¿Por qué? Yo la amo mucho. Yo–yo la amo. ¡Oh, eso me mataría! Yo no la podría mirar a los ojos con eso. Y si yo amo a mi esposa tanto así, ¿qué de mi Señor? Pablo dijo: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen”. ¿Ven?
66Ella me escribe, me dice: “Querido Billy, estoy sentada aquí esta noche. Acabo de acostar a los niños. Lavé hoy. Hice esto y eso. El teléfono ha sonado más de trescientas veces. La gente me está preguntando en dónde estás. Estoy pensando mucho de ti”. Eso es lo que ella está escribiendo. Pero Uds. saben, yo puedo leer entre líneas y saber lo que ella me quiere decir, porque la amo. De esa manera Uds. saben lo que este Libro de Amor de Dios quiere decir. La razón que es tan complicado para la gente, es que no está enamorada de Cristo. Uds. dicen que–que se contradice y todo eso. Uds. simplemente no están enamorados del Autor, eso es todo. Es una Carta de Amor.
67Fíjense bien lo que El le hizo a Abraham, y lo prometió a su Simiente justo antes de la Venida del Hijo, la siguiente cosa que sucede. ¿Saben Uds. lo que El le hizo a Abraham y a Sara? El los regresó a ser un hombre y una mujer joven. Oh, Uds. dicen: “Mire, Hermano Branham, eso es ridículo”. Muy bien. Démonos cuenta. Miren, Uds. se fijan que inmediatamente después que el Angel la encontró, que los encontró a ellos allí, ellos tomaron un viaje largo de como unas trescientas millas [unos 480 km.–Trad.] a Gerar. Eran unas personas bastantes ancianas como para viajar trescientas millas, ¿no pensarían Uds.? Y fíjense. Miren, Sara tenía noventa años de edad, una abuelita, con una pequeña gorrita puesta, un pequeño chal sobre sus hombros, y una vara en su mano. Ahí va Abraham, con una barba grande y larga colgándole, y con sus hombros caídos, caminando ahí. Oh, Uds. dicen: “Mire, espere un momento, Hermano Branham. Ellos vivían...” Oh, no, no, no, no. La Biblia dice que ellos eran de edad avanzada, ambos.
68Y fueron allá a Gerar. Ahora, yo les quiero mostrar a Uds. cuán necio sería creerlo de la manera que la gente lo cree. Y cuando ellos llegaron allá... Abimelec era un rey allá en el país filisteo. Y él estaba buscando una novia entre todas esas muchachas filisteas bonitas, pero cuando él vio a la abuela que venía, él dijo: “¡Esa es la que yo he esperado! ¡Esa es ella! Me enamoré de ella”. Ahora, niéguenlo. El sí se enamoró de Sara y... ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Sí”–Ed.]. Y la quiso tomar como su esposa, una abuela de cien años de edad. No, no, hermano, no; no fue eso. Ella era una hermosa mujer joven. El la regresó a ser una mujer joven, y a Abraham a un hombre joven.
69Después que ellos–después que ellos vieron esa gran señal, entonces ¿qué fue la siguiente cosa que sucedió? Yo puedo ver a Abraham decir: “¡Sara, cariño, esas arrugas se están desapareciendo de debajo de tus ojos hermosos!” Abraham dice.... Ella le responde: “¡Abraham, tu–tu barba se está volviendo negra otra vez, y tus hombros se están enderezando!” ¿Ven lo que era? Ellos estaban regresando a ser jóvenes. Ahora, yo les quiero preguntar algo. Si ella era estéril, su vientre... Miren, recuerden, las mujeres no fumaban cigarrillos en aquellos días como lo hacen hoy día. Así que hoy día cuando una mujer fuma cigarrillos, las estadísticas muestran que su bebé muere, el ochenta porciento de ellos dentro de los dieciochos meses debido al veneno de la nicotina. Ellas los tienen que criar con botella, con leche de vaca. Ellos reciben la nicotina, y... Si viven, llegan a ser unos neuróticos como los “Ricky” y los “Elvis” allá, Uds. saben, corriendo de punta a punta; son neuróticos. Esa es exactamente de la manera que el... Si su niño se llama así, cámbienle su nombre. ¿Ven? Miren, espiritualmente significa Judas.
70Así que miren, fíjense, cuando él estaba allá, y allí estaban ellos, con hombros caídos, Dios había hecho... Ahora, miren. Si antes que él... que ella pudiera tener ese bebé... Permítanme preguntarles algo. Antes que ella pudiera tener ese bebé, Dios tenía que hacer fértil su vientre. ¿Es correcto eso? Y El tenía que hacer la misma cosa con Abraham. Antes que ella pudiera tener este bebé... Ellas no tenían botellas higiénicas y saludables, así que ella... Ellas... Esas venas, las venas de leche, estaban colapsadas. El le tendría que crear nuevas venas de leche. Uds. saben de lo que estoy hablando. Y antes que El hiciera eso, ¿cómo pudiera una mujer...? Perdónenme, hermanas. Yo tengo que hacer una declaración aquí. ¿Cómo pudiera una mujer de cien años de edad entrar en dolores de parto, con ese corazón? Ella moriría debido a su corazón. Una mujer anciana de cien años... Una mujer a los cuarenta años de edad puede morir, si entra en dolores de parto. Y a una mujer de cien años de edad, Dios le tendría que dar un nuevo corazón. El no la parchó. El sencillamente la formó de nuevo. ¡Amén! ¡Oh, aleluya! ¿Ven?
71Abimelec se enamoró de ella, y se hubiera casado con ella. Oh, yo me lo puedo imaginar tomar su baño, y después de haber dicho sus oraciones, irse a acostar y estirar sus pies, y decir: “¡Esa hermosa muchacha hebrea!, me casaré mañana con ella. Así que, ese es su hermano el que está allá, porque así lo dijo ella”. Y Dios dijo: “He aquí, muerto eres. (¿Ven?) He aquí, muerto eres”. Dijo: “Esa es la mujer de un hombre, y Yo no oiré tus oraciones en lo absoluto”. El dijo: “Tú conoces la integridad de mi corazón. Yo soy un hombre pío”. Dijo: “Tú conoces la integridad de mi corazón”. Dijo: “Yo la conozco, pero su marido es Mi profeta. Ahora, devuelve su mujer a él y que él ore por ti. Yo lo oiré a él, pero no te oiré a ti”. ¡Oh, hermano! ¡Cómo es la soberanía de Dios; cómo El–El conoce a los Suyos!
72Simiente de Abraham: ¿saben de lo que estoy hablando? ¡De la Iglesia, de Dios! ¿Adónde van los dones? ¡A la Iglesia de la Simiente de Abraham! Mírenlo hoy día. ¿En dónde están? ¿En dónde están estos dones de hablar en lenguas y todos esos otros dones? ¿En dónde están? Entre la Simiente de Abraham. ¿Ven? Correcto. El lo reconoció. Oh, Uds. dicen: “Ellos han hecho muchas cosas malas”. También Abraham las hizo, dijo que su esposa era su hermana; ¡hacer eso un hombre! ¿Ven? Sí. Una cosa... No importa lo que ellos hicieron, no se están mirando a ellos mismos; están mirando al Sacrificio de ellos. ¿Ven? Seguro que sí. Ahora, fíjense. Inmediatamente después de eso, el niño nació. ¿Qué estaba mostrando Dios? Su señal que el hijo venía. Entonces, ¿qué fue la siguiente cosa que El hizo? El los puso en condición para recibir el hijo.
73“Nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la Venida del Señor, no precederemos a los que durmieron, porque se tocará la trompeta, y los muertos en Cristo resucitarán. Nosotros seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, y seremos arrebatados juntamente para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”, ese gran Hijo que viene. ¿Lo ven a El preparando a Su Iglesia? ¿Qué está haciendo El? El les está mostrando Su última señal. La cosa que sigue es ¿qué? ¡El rapto!, ¡el rapto! El Hijo aparece y somos transformados. No podemos ir a recibirlo en el aire. El está muy alto para nosotros. Pero seremos transformados como el padre Abraham lo fue, en un momento en un abrir y cerrar de ojos y seremos arrebatados juntamente para recibirlo a El en el aire.
74Esto mortal se vestirá de inmortalidad. Esto corruptible se vestirá de incorrupción. ¡Oh Dios, qué hora está delante de nosotros! ¡Cómo la Simiente de Abraham debería estar contenta! ¡Oh!, ¿adónde se va el tiempo? Y todavía yo no he empezado. Tengo ocho o diez Escrituras más aquí a las cuales referirme. Pero las tendremos que omitir. Recuerden: ¿lo entienden ahora? ¿Ven cómo Dios hizo esos pactos, esas promesas, y esas señales a la Simiente de Abraham? Miren, ¿adónde fue ese don de discernimiento? ¿Fue a Sodoma? No, señor. ¿Fue a las iglesias denominacionales? No, señor. Fue a la Iglesia elegida. A los otros se les predicó el Evangelio; dos Angeles fueron allá y predicaron. Pero Este se quedó allá con la Iglesia elegida y llamada a salir fuera, tomando a los pocos despreciados del Señor.
75Y Jesús mismo, el Hijo de Dios, dijo: “Como fue en los días de Sodoma, así será en la Venida del Hijo del Hombre”. ¿Me pueden oír?, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Lo creen?, digan: “Amén”. [“Amén”]. ¿Cuál es la siguiente cosa que estamos esperando? ¡El rapto!, lo vamos a encontrar a El, el Hijo que viene. Tendremos que ser transformados y arrebatados. Uds. no pueden ser arrebatados en la condición que Uds. están ahorita. Están muy pesados. ¡Oh!, pero hermano, uno de estos días, esto mortal se vestirá de inmortalidad, y tendremos un cuerpo como Su propio Cuerpo glorioso, porque lo veremos tal cual El es. ¡Oh!, Uds. Simiente de Abraham, aférrense a su promesa, queridos. Quédense con ella. No permitan que ningún hombre les robe eso. Si Uds. han vagado en el mundo, y Uds. mujeres han empezado a actuar mundanamente, y Uds. hombres les han permitido hacerlo, ¡vergüenza les debería dar! Uds. deberían ser el jefe de la casa. Uds. son los que gobiernan. La Biblia dice que el hombre debe gobernar; miren, no ser un dictador, no que ella sea una alfombra a la entrada de la casa. El le hizo a él una ayuda idónea (¿ven?), una novia.
76Y cómo estas cosas... ¿Cómo lo pueden Uds. hacer? Regresen, ¿no regresarán? ¿No me prometerán hoy que regresarán a Dios? Yo me tengo que encontrar con Uds. algún día. Yo tengo que estar allá. Yo espero que El me dejará entrar en aquel día. Yo–yo le estoy tratando de servir a El con todo mi corazón. Yo no los quiero lastimar. Bueno, la ofrenda que Uds. me dieron hoy ayudará a alimentar a mis hijos. Eso hará cosas por mí. ¿Cómo los pudiera lastimar? Yo–yo sería un hipócrita de lo más bajo para hacer eso. Pero oigan mi–oigan mi–mi predicación en la cual les estoy diciendo a Uds. de esas cosas. ¿Ven? Oigan la Palabra del Señor. Regresen a Dios rápidamente, amadas. Regresen corriendo rápidamente, digan: “Señor, yo–yo–yo–yo he vagado muy lejos de Ti. Yo regreso a casa ahora, Señor. Yo– yo voy a renunciar a todo. Yo–yo quiero ser una hija del Rey. Yo quiero ser el hijo de un Rey. Yo me quiero parar irreprensible. A mí no me importa lo que el resto de ellos diga. Yo....”
77Es un asunto individual. El no va a tomar... El no va a tomar únicamente a los de la Cuadrangular, o El no va a tomar únicamente a los de las Asambleas, o únicamente a los de las Unitarias, a los de las “Dualitarias”, o a los de las Trinitarias, o a los de las demás. El va a tomar de cada una de ellas a los de corazón verdadero. ¿Ven? Así que, siendo que no es su iglesia, ni su organización, sino que es un asunto individual, entonces busquen a Dios. Regresen a El. Sí. Uds. esparzan la Luz en algunas de las demás. Quizás ellos lo van a querer hacer. Esparzan su Luz. Eso es lo que debemos hacer. Uds. no quieren que ellos se pierdan. Si Uds. quieren que se pierdan, hay algo mal en el corazón. Jesús murió para que nosotros, Su enemigo, pudiera ser salvo. Seguro que sí.
78Ahora, terminaremos ahora antes que... Fíjense bien. Inmediatamente después que ese muchachito tuvo doce años de edad... Ahora, vamos–vamos a terminar y a empezar la fila de oración. Sólo escuchen esto ahora, muy atentamente. Cuando ese muchachito llegó a tener como unos doce años de edad, Dios dijo: “Yo les voy a mostrar allá en Visalia, que verdaderamente cumplo Mi promesa, porque Yo juré por Mí mismo que la cumpliría”. El le juró, no únicamente a Abraham, sino a la Simiente de Abraham después de él. El les juró a–a Uds., igual que El le juró a Abraham, mostrando el pacto; así que es a Abraham y a su Simiente.
79El dijo: “Yo les voy a mostrar a ellos que quiero que se aferren a Mi Palabra. Un día Yo tendré un siervo llamado William Branham. El estará predicando allá; habrá un grupo de enfermos delante de él y Yo... Será justo en el tiempo del fin, así que Yo les voy a estar haciendo esa clase de señales. Así que, Yo les quiero mostrar que se aferren a la Palabra, porque si no fuera la Palabra, Yo no la estaría confirmando. Pero Yo ya los he sanado, y ellos tienen que hacer algo. Yo no la puedo tomar y derramarla dentro de ellos. Ellos la tienen que venir a tomar por sí mismos”. Ahora, ¿oyen eso todos Uds.? Miren, El dijo: “Abraham, para hacerlo doblemente seguro, Yo quiero que lleves a ese muchacho allá arriba de un monte que Yo te diré, y quiero que lo ofrezcas en holocausto allá arriba. Yo te voy a hacer un padre de naciones por medio de él. Por medio de la simiente de él Yo voy a levantar esa Simiente Eterna. Y Yo–Yo–Yo te voy a hacer un padre de naciones, pero llévalo allá arriba del monte y ofrécelo en holocausto”.
80¿Cómo va él a...? El ya tenía como unos ciento quince años de edad para entonces. ¿Cómo va él a llevar a su hijo arriba del monte y ofrecerlo en holocausto, y destruir la única esperanza que él tenía? Pero ahora, yo quiero que se fijen. El llevó a un siervo. El no le podía decir a la mamá. Eso hubiera sido muy cruel el decirle a esa hermosa madrecita que él iba a llevar a ese muchacho allá y que lo iba a ofrecer en holocausto. Así que él sólo cortó algo de leña, y la puso dentro del costal, y–y la puso en el lomo de la mula; y él tomó dos siervos, y se fue en un viaje de tres días. Ahora, la gente no tenía “pies de gasolina” en aquellos días. Ellos podían caminar.... Yo... Cuando yo patrullaba, yo caminaba treinta millas [48 km.–Trad.] al día, y lo hice por siete años, y yo–yo... Eso no es una larga caminata. Cualquier hombre saludable pudiera caminar, cuando menos un joven como él lo era entonces, digamos unas veinticinco millas [40 km.–Trad.] al día. Así que eso era setenta y cinco millas [120 km.–Trad.] alejado de la civilización.
81Entonces él alzó su cabeza y vio la... mejor dicho alzó sus ojos, y vio el monte de lejos. El fue a ese monte y cuando él llegó allí él dijo... Fíjense bien en esto. Estoy en Génesis 22 ahora. Estoy terminando. El dijo a los siervos que tenían la mula, dijo: “Esperad aquí, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos. El muchacho y yo volveremos”. ¿Cómo? ¿Cómo va a regresar él? Tú lo vas a llevar allá arriba para ofrecerlo en holocausto. Abraham, después, cuando el comentario Divino se escribió de él, él no dudó de las promesas de Dios. No, no. El sabía que él lo había recibido como uno de entre los muertos. El estaba casi listo para morir; tenía cien años de edad. Y él sabía que Dios es poderoso para levantarlo aun de entre los muertos.
82Y él dijo: “El muchacho y yo volveremos”. Y él puso la leña en la espalda de Isaac. ¡Qué tipo tan perfecto de Cristo con Su propia leña en Su espalda, en el altar! El subió al monte. Ellos llegaron allá arriba, y edificaron un altar, y fueron entre las hierbas y varas, y consiguieron las piedras y las amontonaron. Llevó el fuego allá arriba, y Abraham tenía el fuego en su mano, y él encendió el... encendió el altar, con el fuego. Y el pequeño Isaac se puso sospechoso, y él dijo: “Padre”, él dijo, “aquí está el altar, y aquí está la leña, aquí está el fuego, mas, ¿dónde está el cordero para el holocausto?” Escuchen esto, hermanos. Dejen que penetre muy profundo en su corazón.
83Abraham lo miró y dijo: “Dios proveerá para Sí mismo un cordero”. ¡Oh, hermanos! ¿Cómo? ¿Cómo? Eso depende de Dios. Ellos están muy arriba de ese monte. Dijo: “Isaac, voltea tu espalda, cariño”, y ató sus manos. Y fíjense bien en Isaac, sin patalear y sin gritar, sino que él mismo se sometió a muerte, como lo hizo Dios, la verdadera Simiente de Abraham, dispuesto a tomar nuestro lugar; sus manos fueron atadas por su propio padre, ató sus pies, y lo acostó sobre el altar. ¿Se pudieran Uds. imaginar el corazón de Abraham? Su dulce muchachito; tomó sus pequeños rizos de su cabello negro judío, y se los hizo hacia atrás quitándolos de sus ojos así, y pensó: “Me pregunto: ¿qué pensará mamá ahora?” Y se los hizo hacia atrás... No, él no podía pensar tocante a eso. El estaba pensando tocante a lo que el Padre pensaría.
84Sacó el cuchillo, tiró de su cabecita hacia atrás, así, de su propio hijo, sus manos temblando, su corazón sintiéndolo casi en su boca, y levantó su mano, en obediencia a Dios para quitar la vida de su propio hijo. Y cuando estaba listo para bajar el cuchillo, el Espíritu Santo agarró su mano, dijo: “¡Detén tu mano, Abraham! Yo sé ahora que tú me crees”. Y justo en ese momento, Abraham oyó algo. Y justo detrás de él estaba un carnero, no un cordero, sino un carnero, una oveja macho trabado en los zarzales. No estaba allí hacía unos cuantos minutos. ¿Qué estaba haciendo él allí arriba? El estaba a cien millas [160 km.–Trad.] de la civilización. Había leones, chacales, y todo lo demás, lobos, que se lo hubieran comido. Y otra cosa, él estaba en la parte de arriba del monte donde no hay agua. ¿Cómo llegó él allí? Jehová-Jireh. El Señor proveyó para Sí mismo un sacrificio. Ese fue Cristo. Ahora, no fue una visión. No fue una visión. Una visión no sangra.
85Abraham tomó el carnero, lo puso sobre el altar, cortó su garganta, y la sangre corrió de él en lugar de la de su hijo. No fue una visión; fue un carnero. ¿Por qué? El es capaz de crear. El puede proveer para Sí mismo un sacrificio. ¿Cómo vas a sanar, hijo? Tú estás más allá de la ayuda del doctor. ¿Cómo va a sanar Ud., sentada allí madrecita temblando de esa manera? ¿Cómo vas a sanar allá, hijo, acostado allí paralizado? ¿Como va a sanar Ud., sentado acá? ¿Cómo lo va a hacer Ud.? Eso no es para que Uds. piensen al respecto. El es Jehová-Jireh. Pero aparte de eso, El ya ha provisto un Cordero para su... Ya lo proveyó. Jesús es provisto, y El ya ha hecho la sanidad. La única cosa que tienen que hacer Uds. es aceptarlo, creerlo. ¿Harán eso? ¡Oh, hermanos!
86Inclinemos nuestros rostros por un momento. Mientras nos aquietamos delante de Dios, yo quiero que Uds. oren. ¿Cuántos aquí quieren aceptar ese Sacrificio provisto de Dios?, levanten su mano. Dios los bendiga. Dios los bendiga. ¡Oh, hermanos!, por todo el edificio. Nuestro Padre Celestial, ellos creen la Palabra. ¿Cómo...? ¿Por qué levantaron su mano? Porque ellos saben que Tú cumples Tu Palabra. Ellos no pudieran haber hecho eso a menos que Tú les hubieras dicho que lo hicieran. Y ellos fueron obedientes igual que Isaac lo fue, listos para morir a su propia aflicción, listos para morir de lo que un doctor pudiera haber dicho, o cualquier cosa. Ellos son los hijos de Abraham. Ellos creen. Ellos han nacido de nuevo. Ellos son... Ellos han sido bautizados con el Espíritu Santo también. Ellos te creen. Los pecadores levantaron sus manos porque ellos quieren ser Tus hijos también. Recíbelos, Señor. Son Tuyos.
87Toda esta semana, Señor, son cinco sermones seguidos cortando hasta llegar a esta hora aquí...?... hemos llegado. Algo debe suceder, Señor. Tu Palabra ha salido. Tus señales han salido. Tú has confirmado Tu Palabra. Ahora, depende de la gente. Señor, cuando ellos pasen por esta fila para que se ore por ellos, que ellos tengan fe. Que ellos se bajen de esta plataforma alabando a Dios. Si sucede, gracias Dios. Si no sucede, va a suceder de todas maneras. Tú así lo dijiste. Tú eres el Dios que hizo las promesas, y estás en el edificio hoy. Concédelo, Padre. Te lo pido en el Nombre de Jesús. Concédelo a cada uno de estos para Tu Gloria. Que sea así, Señor. Amén. Muy bien. Tenemos como unas trescientas o cuatrocientas personas por las cuales vamos a orar. ¿Cuántos creen que las últimas palabras que salieron de la boca de Jesús cuando El dejó la tierra, las últimas palabras que El dijo, El dijo esto: “Estas señales seguirán a los que creen: sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”? ¿Lo dijo El? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Miren, El prometió eso.
88¿Hay algunos desconocidos aquí que nunca han estado en una de las reuniones?, levanten sus manos, que nunca han estado antes en una de ellas, levanten su mano. Hay bastantes. Uds. me pudieran decir entonces: “Hermano Branham, Ud. nos habló de un Angel que estaría aquí en los postreros días, que habitaría en carne humana. Y sería Dios habitando en carne humana. Yo no sé nada tocante a esas cosas, pero Ud. dijo que estaría. Yo nunca lo he visto a El hacer eso, como lo que hizo allá, para mostrar que estamos en Sodoma”. ¿Cuántos enfermos hay allá en la audiencia que no me conocen, levanten sus manos, que tengan una necesidad? Levanten su mano, a mí no me importa en dónde estén Uds. Sean muy reverentes.
89Antes que llamemos la fila de oración... En la fila de oración no tendremos discernimiento, porque no podemos con trescientos o cuatrocientos que van a pasar por aquí. Yo voy a orar por ellos, pero sin discernimiento. Tendremos la fila de discernimiento ahorita, para Uds. que están en la audiencia. Yo no conozco una sola alma en la audiencia. Tengo aquí un hermano llamado Fred Sothmann. Tengo otro llamado Hermano Tom. Tengo otro, Hermano Evans. Ellos están allá en la audiencia en alguna parte. ¿Dónde están? ¿Están Uds. en el servicio hoy, hermanos? ¿Dónde...? Muy allá atrás, sí, muy allá atrás. Esos son todos los que yo conozco.
90¿Cuántos de Uds. hombres allá atrás, Uds. ministros, nunca han tenido una oportunidad para esto? Yo no los conozco. Yo–yo–yo los conocí allá, pero eso... Yo no sé nada tocante a Uds., tocante a las enfermedades o a nada. ¿Es correcto eso? Miren, eso es. Dicen: “Hermano Branham, ¿no es esa una cosa algo intrépida?” Sí, pero El lo prometió. Sí, señor. El lo prometió. Ahora, veamos si el Espíritu Santo... Si El lo hiciera una vez más antes que Uds. pasen por esta fila de oración, para que así Uds. vean que la unción está aquí, ¿estarían de acuerdo todos Uds.? Que Dios lo conceda. Yo voy a tratar de ver si el Espíritu Santo lo hará. Yo quiero volver mi espalda hacia cada sección, que está a mi alrededor. Los llamará de cada sección. Yo les quiero hacer una pregunta. ¿Creen Uds. que ese Angel del Señor dijo la verdad, que yo soy capaz de hacer esto por el Espíritu de Dios? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Esta sección que está en esta dirección, y luego pasaremos a esta dirección, y luego a esta dirección, y rodeando en esta dirección. ¿Ven? Sólo oren ahora y vean....
91Ahora, ¿quién era ese Angel? Ese... Era Dios. Abraham dijo que El era Elohim. Ahora, oren en esta sección, digan: “Señor, el hombre no me conoce, no sabe nada tocante a mí”. ¿Cuántos hay en esta sección aquí que saben que yo no los conozco, pero sin embargo están enfermos y necesitados?, levanten su mano. Muy bien. Yo voy a volver mi espalda. Uds. oren. Ahora, Padre Celestial, esto no es para... no es una exhibición. Esto no es para hacer una exhibición, sino que esto es para cumplir Tu promesa. Tú conoces mi corazón. Tú conoces mi objetivo, y conoces mi motivo al hacerlo. Yo sé que Tu gracia me lo permite hacer. Y te pido, Padre, que Tú permitas que se haga otra vez, para que la gente pueda saber que yo les he dicho la verdad. La Simiente de Abraham es heredera con El de toda promesa. Concédelo por medio del Nombre de Jesús, y toda alabanza será para Ti, Señor. Yo claramente le he dicho a la gente y ellos saben que soy sólo uno de los más pequeños de Tus siervos, sin educación, sin habilidad de ninguna clase. Pero Tú descendiste cuando yo era un pequeño bebé allí en la cuna. Y de una u otra manera Tú me diste un pequeño don, para que yo me pudiera rendir y Tú pudieras hablar. ¡Oh Dios, que sea así! ¡Ayúdame, Señor!
92Perdóname mis errores y faltas en la vida siendo un hombre. Pero mira el objetivo de mi corazón y el motivo. Y te pido que sea Tu voluntad esta tarde de manifestarlo otra vez delante de nosotros. Por medio del Nombre de Jesús yo te alabaré, y todos nosotros te alabaremos. Cuando la gente pase por la fila, ellos sabrán que el mismísimo Dios que conoce el corazón de ellos, conoce su condición. Entonces, Señor, que no haya una sola silla de ruedas que se quede ocupada. Que no haya un solo catre que se quede ocupado. Que no haya una sola persona enferma en nuestros medios, sino que tenga... Quizás no sanen completamente en ese momento, pero como Abraham, ellos han recibido la promesa. Ellos se aferrarán a ella, y Tú la confirmarás, Señor. Tú siempre la confirmas porque Tú eres Dios. En el Nombre de Jesús te lo pido. Amén.
93Ahora, en el Nombre de Jesucristo yo tomo todo espíritu aquí bajo mi control para la gloria de Dios, para que Su Espíritu obre. Hay un poder maligno detrás de mí, negro, horrible. Es epilepsia. Está en una mujer. Ella tiene epilepsia. Su nombre es Sra. Camel. Póngase de pie; acepte su sanidad; crea en el Señor Jesucristo y sea sana. ¿Creen Uds. ahora? Hay una mujer sentada aquí cerca de mí, y ella está– ella está sufriendo de una... de alguna clase de problema del riñón, y son piedras en el riñón. Y ella está orando por alguien ahora. Es–es su esposo, y él tiene una condición mental. Su nombre es Sra. Lynn. Póngase de pie y reciba su sanidad.
94¿Creen Uds. ahora? Tengan fe. ¿Creen Uds. que es el mismo Angel del Señor? Ahora, ¿qué de por aquí? ¿Hay alguien enfermo por aquí?, levante su mano. Hay una mujer justo detrás de mí. Es una mujer, y ella tiene tumores. Están en sus pulmones. Su nombre es Sra. Spangler. Póngase de pie, Sra. Spangler, y acepte su sanidad. Ahora, ¿creen Uds.? Yo no conozco a estas personas, yo nunca las he visto. A propósito, mire para acá. Mire para acá ahora. Sra. Spangler, hágame un favor. Ponga su mano sobre la señora que está allí al lado de Ud. Ella tiene problema de riñón y quiere ser sanada. Correcto. Mire, ponga su mano en ésa que está al lado de Ud. Ella tiene problema de riñón y quiere ser sanada. Ahora, Ud. ponga su mano sobre la señora enfrente de Ud., esa mujer con el suéter rojo puesto allí orando por su esposo. Ella tiene que ir al hospital debido al deterioro de su cuerpo. Ella está orando por su esposo. ¿Cree Ud.? Entonces Ud. será sanada. Amén. ¿Creen Uds. con todo su corazón? Tengan fe en Dios. No duden. ¡Si puedes creer! ¿Creen Uds. con todo su corazón?
95Atrás en esta sección, veo a una jovencita. Ella está orando por la salvación de su padre. Créalo, jovencita. Ud. lo recibirá. No llore. Sólo crea. Hay otra señora que aparece ante mí. Ella está detrás de mí. Ella tiene problema del hígado; hay dos o tres allí. Yo–yo las siento, pero sólo veo una. Su nombre es Sra. Watham. Crea con todo su corazón y reciba su sanidad. Hay una señora detrás de mí tocando el órgano. Ella tiene algo mal con su espalda. Hay un ministro detrás de mí con problema de espalda también. No duden. ¿Creen Uds. con todo su corazón? ¡Ahí lo tienen! ¿Le creen Uds. a El? Yo le amo, yo le amo, Porque... (¿Le creen Uds. con todo su corazón ahora?)... me amó....
96¿Lo van a creer Uds. aquí? Cada uno de Uds. aquí en estos catres, ¿lo van a creer? ¿Lo van a creer Uds. allá en la audiencia? ¿Cuántos saben que el mismo Angel de Dios está aquí hoy?, levanten su mano y digan: “Yo lo creo”. ¿Ven cuán verdadero es El, cuán real es El? Ahora, ¿cuántos creen que si pasan por esta fila de oración, y ponen manos sobre Uds., que serán sanos? ¿Cuántos tienen fe en su pastor, creen que él es un hombre de Dios?, levanten su mano. Yo voy a levantar mi mano también. Yo también creo que él lo es. Miren, yo le voy a pedir a él que venga aquí y me ayude, cada uno de ellos. Vengan aquí a la plataforma. Formemos una fila de oración aquí. Pónganse en este lado, la mitad de Uds., y la otra mitad al otro lado. Todos con tarjetas de oración letra “A”, pónganse de pie y vengan aquí a este lado; ¿“A”? [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. ... Allá en la cruz.
97Ahora, quiero que todos inclinen su rostro, todos en oración, mientras Uds. están cantando: Yo le amo. Yo me quiero bajar y orar especialmente por estos que están aquí en catres y camillas, que están convalecientes. Yo quiero que estén orando conmigo, todos Uds. hermanos. Yo regresaré a la plataforma en un minuto. Toda la congregación esté orando mientras voy allá. La Simiente de Abraham es... ¿Están listos para recibir su sanidad? ¿No están todos allí? [Un hermano habla con el Hermano Branham–Ed.]. Bueno, yo pensé que quizás ellos estarían... Bueno... [Porción sin grabar en la cinta– Ed.]. ...Espíritu nos ungirá tanto que probablemente no sabremos en dónde estamos. Yo quiero que Uds. recuerden que los amo. ¡Adiós! Dios los bendiga. Espero verlos otra vez pronto. Hasta entonces, siempre sigan el sendero de El que mantiene a la luna brillando en la noche, a las estrellas brillando para que alumbren el camino. Recuérdenme cuando le estén hablando a El. Díganle que lo amo. Yo los quiero ver a Uds. Allá. Muy bien. ¿Está lista su fila de oración? Todos inclinen su rostro ahora y canten: Yo le amo, mientras pasa la fila de oración.
98Dios Padre, allí vienen. En... Todos Uds. ministros vengan aquí al frente y pongan manos sobre ellos ahorita. Vengan aquí. Yo quiero que se paren aquí al frente y pongan manos sobre esta gente ahora, mientras pasan. Vengan. ¡Oh, Padre...! [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... Pero yo nunca vi una reunión como ésta. Yo nunca vi... Antes en mi vida...?... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... en mi vida. Yo nunca he sentido en mi vida tanta fe en una fila de oración. Correcto. ¡Oh, eso es lo que hemos estado esperando! Uds. que están pasando ahora, pasen alabando a El. Pasen creyéndole. Esa es la manera de hacerlo. Vengan, creyéndolo. Cuando Uds. pasan por aquí, no pasan al lado de un hombre, sino que pasan... Y Uds. sabrán que su pastor...?
99[Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... Lo que llaman una fila rápida. Y por todas partes en dónde he estado, yo no creo que en una sola reunión alguna vez haya sentido tanta fe como la que estaba aquí en esta fila. Estoy tan seguro como estoy parado en esta plataforma, que Uds. van a ver, Uds. hermanos, que algo sucedió entre estas personas. Ha sido una gran.... ¿Saben Uds. por qué? Es porque los pastores creen. Ellos son siervos de Dios. La razón que llamé a estos hombres que vinieran aquí y oraran, es para que Uds. pudieran comprender y entender que su pastor tiene la misma autoridad para orar por Uds. que yo, o cualquier otro hombre la tiene. Y ellos pusieron sus manos sobre Uds. igual que yo las puse. Si Uds. se enferman en el futuro, no esperen que alguien venga con algún ministerio especial. ¿Ven Uds. lo que sucede cuando su pastor ora por Uds.? Uds. sanan de igual manera. ¿Ven? Así que ellos son siervos de Dios. Ellos son siervos de Dios, ordenados para poner manos sobre los enfermos y orar por los enfermos, como cualquier otro.
100Si Uds.... Si yo encontré gracia en sus ojos como un siervo de Dios, créanme; tenga fe en su pastor, porque él es un hombre enviado de Dios. Tengan fe en él. Miren, él viene ahora, algunos de estos pastores vienen conmigo, para ayudarme a orar por esta gente en las sillas de ruedas, si algunos de Uds. hermanos por favor se bajaran de la plataforma–de la plataforma conmigo, para orar por ellos.