Photo

~ NO TEMAIS ~
1Permanezcan de pie por un momento mientras inclinamos nuestros rostros delante del Señor para ofrecer una oración. Mientras tenemos nuestros rostros inclinados, me pregunto a cuántos aquí les gustaría ser recordados en oración delante de Dios. Sólo levanten su mano y su petición a Dios en su corazón. Oremos. Bondadoso y Santo Dios Padre, humildemente venimos ante Tu Presencia con acción de gracias en nuestros corazones, porque nos amaste tanto que diste a Tu Hijo unigénito, para que todo aquel que en El cree, no se pierda, mas tenga Vida Eterna. ¡Oh Dios!, aquellos que han recibido esta gran bendición de promesa, cuán agradecidos estamos, Señor, y nuestros corazones están ardiendo para que otros reciban este gozo indecible y lleno de gloria que ha sido dado a la raza humana. Hay aquellos que están enfermos y necesitados esta noche, Padre, que están aquí abatidos y azotados y heridos, y, ¡Dios!, es un mundo enfermo. Pero Tú hiciste una disposición para nosotros, Señor, pues está escrito: “Mas El herido fue por nuestras rebeliones, y por Su llaga fuimos nosotros curados”.
2Ahora, Padre, nosotros sólo somos Sus siervos aquí tratando de dar al pueblo Tu Palabra, y que ellos puedan ver y entender. Y sabemos que todas las cosas son posibles para aquellos que creen. Y házla tan real a la congregación esta noche, que no haya un solo débil en nuestros medios cuando el servicio se termine, no haya un solo pecador, todos sean salvos, adentro y afuera. Que los catres se desocupen, las sillas de ruedas se desocupen. Toda persona con problema de corazón, cáncer, muriendo, que haya un tiempo de jubileo por toda la ciudad y por todo el valle; que empiece un avivamiento chapado a la antigua que abarque de punta a punta en esta costa, Señor, debido a Tu Presencia esta noche. Establece nuestros corazones y nuestra fe en Ti, porque lo pedimos en el Nombre de Jesús y por Su causa. Amén. Se pueden sentar.
3Considero esto un gran privilegio el estar aquí en este auditorio en los campos de la feria esta noche, y lo siento que anoche tuvimos que darnos prisa, apurarnos debido a que dieron la alerta en la armería, y ni siquiera logramos poner un fundamento. Uds. saben que nuestro gran adversario, el diablo, si él no nos puede atrapar de una manera, él tratará de otra. Si él puede sacar a la gente de estar unánime, entonces él tiene... si él no puede importunar en eso, entonces él hará otra cosa, para importunar la reunión de alguna otra manera, para que así nosotros no podamos exactamente estar quietos, y escuchar, y observar, y creer, y luego ver las obras del Señor. Así que estoy muy agradecido por este auditorio esta noche. Lo sentimos que haya cientos de personas de pie, pero sólo estamos... yo estoy seguro que la asociación está haciendo todo lo que ellos pueden hacer para tener espacio para que la gente se–se siente.
4Y miren, yo creo que si esto sigue así, merece que volvamos otra vez. ¿No creen Uds. así, amigos, de volver otra vez? Bueno, quizás pueda... podamos conseguir una carpa y ponerla aquí en alguna parte y sentar a veinte o treinta mil personas...?... y quedarnos por tres o cuatro semanas y realmente familiarizarnos y conocernos los unos a los otros. Eso... Y así que si es la voluntad del Señor, eso es lo que necesitamos... lo que... me están dando una bienvenida, y yo aprecio eso. Y si eso es la voluntad del Señor... Yo–yo siempre quiero seguir Su liderazgo, sólo adónde El vaya, adónde guíe, entonces sabemos que estamos bien. Yo les digo por qué. Si uno se mete en problemas en alguna parte, y luego si no está seguro que fue guiado, entonces satanás puede decir: “Bueno, ¿ves?...?... aquí está”. Pero si uno sabe que es guiado, lo puede enfrentar y decirle: “Yo vengo en el Nombre del Señor. (¿Ven?) Así que hazte a un lado. Eso es todo”. ¿Ven? Y él lo tendrá que hacer, si–si el Señor lo envió a Ud.
5Allá en los campos extranjeros cuando voy allá en donde tenemos tantos brujos y cosas con las cuales contender, cuando Ud. sabe que es guiado a hacerlo, que el Espíritu Santo lo eligió para que lo haga, entonces la oposición no es nada. Ud. se queda en el terreno. Ud. se queda allí, y sigue adelante hasta que llega la victoria. Y así que, esta noche confío que no los retenga mucho tiempo. Yo... Leeremos una pequeña Escritura, y luego yo... Vamos a tener unos momentos difíciles para traer una fila de oración aquí arriba, lo veo, con ambas puertas atestadas, para traer... Pero todos Uds. que tienen esas tarjetas de oración, consérvenlas. Yo les digo a Uds., que bajo estas circunstancias algunas veces... Vengo de afuera y un jovencito me dijo, dijo: “Hermano Branham, están atestados aquí igual que lo estaban en el otro lugar”. Dijo: “No tenemos lugar”. Yo dije: “Bueno, de la única manera que puedo... Realmente, yo estoy aquí por un solo propósito: para la gloria de Dios (eso es primero); y segundo, para la salvación de las almas; y tercero, para tratar de ver a los enfermos que sean sanados”. Así que eso es... Y yo no vine para quitarle los pacientes al doctor. No, yo vine para orar por los pacientes del doctor, los miembros del pastor, mis amigos (¿ven?), y sólo orar por ellos.
6Y miren, yo pensé que quizás estaríamos aquí... El domingo, es un servicio en la tarde; por lo tanto, estará cálido y a la gente no le importará quizás pararse allá afuera. Pero si... esta noche y mañana en la noche, si podemos traer la... por la gracia de Dios por medio de la Palabra, traer la realización de la Presencia de Dios (¿ven?), entonces cuando empecemos la verdadera fila de oración, y formamos una fila hasta cien, o los que estén para que se ore por ellos, creo que entonces obtendremos los resultados. ¿Ven? En otras palabras, es edificando, igual que un ministro edifica su texto alrededor de un cierto tema y luego lo expone todo como lo ve, y luego lo remacha. Un carpintero prepara su tabla, luego la clava. Y eso es lo que queremos tratar de hacer, porque no tenemos otra razón de estar aquí, sino la de tratar de hacer algo para ayudar a la gente. Para eso es que estamos aquí.
7Yo... Si–si sanando... Este jovencito acostado aquí en esa camilla, ese precioso cariñito sentado allá en la silla de ruedas, en el catrecito, esta pobre madre acostada allí en la camilla, esa señora sentada allí en la silla, algo... algún hombre allá en la audiencia muriendo de problema del corazón, alguna madre carcomida por el cáncer, bueno, si yo pudiera hacer algo para ayudarlos, yo... Miren, ¿no sería yo un–un mal ejemplo como ministro, si pudiera hacer algo y–y no lo hiciera? Yo no debería estar parado aquí, amigos, si yo me comportaría de esa manera. Si yo pudiera... Yo digo esto, suena vano, pero si yo pudiera tomar una–una moneda de veinticinco centavos y la empujara con mi nariz por esta ciudad para sanar a alguien, yo lo haría (¿ven?), yo lo haría. Yo sé lo que es estar enfermo. Yo mismo he estado enfermo. Y luego cuando me di cuenta que el doctor dijo que yo nunca sanaría y ni viviría, y luego encontré algo por lo cual vivo desde entonces, yo les quiero decir a todos los demás al respecto. ¿Ven Uds.? Y ahora... entonces estoy tratando de seguir el liderazgo del Espíritu Santo, de la manera que El lo establezca para que Uds. puedan obtener los mejores resultados en este tiempo cortito que tenemos.
8Ahora, realmente se necesita que nos quedemos más tiempo en la reunión que lo que nos estamos quedando aquí, porque muchas veces la gente entra apresuradamente y no entiende, y luego sale. Y–y al primer mínimo sentir extraño que siente... no importa cuánto Ud. le trate de decir a la gente, ella–ella todavía confía en ese sentir. Ella está... Sólo es uno de sus sentidos que ella usa. “Si yo me siento mejor, lo creeré”. ¿Ven? Pero eso no tiene nada que ver con ello. Entonces, si podemos estar el tiempo suficiente en la reunión con la gente para hacerla ver lo que es la verdadera... de ello, y cómo quedarse con Dios, entonces Ud. obtiene buenos resultados, cuando hace eso. Así que miren, yo confío que Uds. estén conmigo y sepan que yo estoy en mi cuarto orando y buscando a Dios a toda hora que yo puedo para tratar de hacer lo que pueda para el Reino de Dios y para Uds. mientras esté aquí con Uds. ¿Ven?
9Y ahora, miren, mañana en la noche recuerden y luego...?... Miren, si–si sus tarjetas de oración no son llamadas, consérvenlas. Estamos obligados a orar por la gente enferma que le damos tarjetas de oración. Así que nosotros– nosotros estamos moralmente obligados a hacer eso, y lo haremos por la gracia de Dios, y por todos, si posiblemente podemos. ¿Ven? Eso–eso es el motivo. Ahora, si nos fuéramos a quedar aquí, quizás por dos o tres semanas, bueno, pudiéramos repartir tantas y tantas, hasta que termináramos con ellas. Pero si–si... vamos a tratar de no repartir muchas tarjetas de oración, sino tantas como pensamos que tendremos el tiempo suficiente para llamar a tantas en la noche como podamos.
10Ahora, yo iba a decir algo anoche. Esto suena extraño, siendo que estoy ya en otra ciudad. Yo envié mis trajes a una tintorería para que los plancharan, y yo he usado constantemente un veliz como por quince años ahora. Y los trajes se arrugan, y tuve que enviar mis dos trajes para que los plancharan, y–y si esas damitas que pagaron para que los plancharan están aquí, les doy las gracias, hermanas. Yo los fui a recoger y no me dejaron que pagara. Dijeron: “Dos hermanas estuvieron aquí y pagaron por ello”. Y la señora dijo que ellas envolvieron mi traje. Miren, eso es muy amoroso. Yo–yo aprecio eso. Eso es muy amable, pero por supuesto, su–su... eso sólo era ropa, pero yo confío que es algo que Uds. querían. Dios honrará su fe (¿ven Uds.?) por–por hacer eso. ¿Ven? Pero eso sólo era un saco. Así que, yo aprecio su–su fe y creencia que a lo menos yo les estoy diciendo...?... diciéndoles la verdad, para ser honesto con Uds. Y les doy las gracias. Yo le dije a la señora: “Permítame darles el dinero”. Dijo: “No”. Dijo: “No”. Dijo: “Ellas–ellas no aceptarían eso”. Así que si Uds. están aquí, gracias. Fue en la tintorería Estrella allá en la– la–la ciudad de dónde acabamos de venir.
11Ahora, yo–yo pensé esta noche sobre un tema de la Biblia de una reunión de testimonio, y quiero leer como texto en San Mateo el capítulo 14, el versículo 27. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis! Ahora, yo quiero tomar un tema, para esta reunión de testimonio: ¡No temáis! Hay dos elementos que controlan la raza humana entera en el mundo: uno de ellos es temor; el otro es fe. Miren, o es temor o fe lo que controla a toda nación, a toda denominación, y a todo individuo. O es temor o es fe que los controla a Uds.
12Ahora, ha de haber sido como al ponerse el sol. El sol se iba ocultando, y la pequeña barca se había atascado en la ribera porque los discípulos se habían subido a bordo, y el hombre corpulento y fuerte, lo cual creemos que era Simón, el pescador, bien familiarizado con barcas y mares...?... su ocupación era pescar. Y miren, a medida que él usaba sus grandes brazos musculosos y espalda, y empujaba la pequeña barca de la ribera, subió a bordo y se sentó al lado de su hermano, Andrés, y cogió sus remos. En aquellos días sus barcas eran propulsadas o por los–los remos o por medio de velas. Y yo creo que algunas veces los remeros, si ellos tenían un viento fuerte, ellos podían también usar una vela. Y ellos... ha de haber habido una muchedumbre como en ésta y... en la ribera, despidiéndose, meneando sus manos de un lado al otro. ¡Oh!, yo me refiero a que estaba atestado como este lugar, pero quizás había mucha más que en ésta. Yo pienso que había como unos cinco mil. Y ellos estaban parados en la ribera, despidiéndose. Ellos estaban despidiendo a estos siervos de Cristo.
13Ahora, yo creo que si hacemos esto...?... para que así Uds. vean que yo no me estoy desviando de la Escritura. Las Escrituras son en las que creemos, y cuando Dios ha hecho una promesa, entonces Dios se debe quedar con Su promesa. El no puede omitir la promesa y permanecer Dios. Quizás ellos remaron unos cuántos metros, y quizás dieron una o dos remadas con un doble remo. Y ellos lo tenían que hacer como un equipo, alejando la pequeña barca de la... Navegando, cortando el agua en el mar quieto de Galilea a medida que la calma estaba sobre el mar al ponerse el sol. Y en la ribera la gente estaba meneando sus manos de un lado al otro, pidiéndoles que regresaran otra vez, que los visitaran. Y mientras el último se veía borroso, la última despedida, los discípulos han de haber remado muy fuerte entonces, sabiendo que ellos se tenían que esforzar mucho para cruzar ese mar durante la noche para llegar allá a la otra ribera. Después de que se oscureció, cuando ya no podían ver a la gente, ha de haber sido el joven Juan que se detuvo de remar, y quizás no estaba muy acostumbrado a remar como el resto de los marineros experimentados lo estaban. Se detuvo y se peinó hacia atrás con los dedos de su mano el cabello sobre su rostro, y tomó un pequeño aliento, un momentito para respirar, para recobrar el aliento por haber estado remando tan duro, tratando de cruzar tanto como podían antes que se oscureciera.
14Y me imagino que empezaron una reunión de testimonio, y el joven Juan ha de haber dicho algo así: “Mis hermanos, después de hoy, yo no creo que alguno de nosotros pudiera pensar que estamos siguiendo un engañador. Yo creo, según mi manera de pensar, que El mismo se probó hoy ser exactamente lo que esperábamos que El fuera”. “Miren, ¿se fijaron Uds. hermanos hoy cuando esa multitud de gente hambrienta que había venido en tropel para oír la Palabra de Dios, y ver cómo ellos se agolpaban y empujaban para estar cerca, y algunos de ellos no habían comido en todo el día, y esas madres cuán pálidas se miraban con sus pequeños bebés y amamantando, y demás, y los enfermos se agolpaban alrededor....?”
15“Pero cuando El pidió esos pececillos, y yo vi ese muchachito, y él trajo ese pequeño... cinco panecitos y dos pececillos allí, y El los mandó recostarse de a cincuenta sobre la hierba de la ladera... Y yo mismo, me preguntaba qué es lo que El iba a hacer, cuando sólo tenía una sola comida pequeña de mediodía de algún muchachito, que quizás estaba ausente de la escuela sin permiso, y que oyó la multitud y subió la colina para ver lo que estaba sucediendo, y fue tan fascinado que olvidó su comida. El quiso ver lo que ese gran orador estaba diciendo, observar lo que El estaba haciendo”. “Y cuando me fijé que tomó ese pan, esos pedacitos de pan, y los elevó y los bendijo, cuando yo lo vi partir ese pan, y lo puso en las manos de nosotros los hermanos, y metió la mano y de ese mismo pan, obtuvo otro pedazo de pan... Y cuando El metió la mano otra vez, ya había crecido otro pedazo de pan, horneado, y sazonado, y listo para comer”.
16“¿Saben qué, hermanos?”, él ha de haber dicho algo así: “Me recordó de las historias de la Biblia que solía oír a mi madre contar. Cuando yo era un muchachito judío, recuerdo a mi hermosa madrecita y cómo ella me solía decir: ‘Cariño, cuando nuestro pueblo salió de Egipto... Nosotros en una ocasión fuimos esclavos y tuvimos un gran profeta que se levantó entre nosotros, Moisés, a quien Dios nos envió para ayudarnos a ser liberados de nuestras aflicciones de esclavitud. Y Moisés, por supuesto, no podía hacer pan, pero cuando éramos dos millones y medio de gente en el desierto, en donde no había trigo ni nada con que hacer pan, Jehová hizo llover pan de los cielos para nosotros’”. “Y yo solía preguntar: yo decía: ‘Madre, ¿tiene Jehová un montón de Angeles allá arriba y muchos hornos grandes en los que El horneaba ese pan? ¿Dónde consiguió El ese pan, mamá? ¿O pudiéramos mirar a los cielos, y mirar el fuego de Sus hornos cada noche cuando lo estaba cocinando?’” “Mi madre probablemente ha de haber dicho algo así: ‘No, hijo, tú estás muy niño para entender. Jehová no tiene que tener hornos. Jehová es un Creador. El sencillamente creó el pan, y cayó en la tierra’”.
17El joven Juan, cuando él estaba parado en la barca testificando a los hermanos, confesando su fe suprema en Jesús, dijo: “El debe tener alguna conexión con Jehová, porque El creó pan como Jehová lo hizo. Así que, para mí El verdaderamente es el Mesías. Debido a que El es el Hijo de Dios, El–El puede crear y hacer pan y–y hacer exactamente lo que Jehová hizo. Así que, eso lo concluyó para mí, cuando lo vi a El partir ese pan y esos peces; y no únicamente eran peces crudos, sino que eran peces cocinados, listos para comer”. Me gustaría preguntarle a mi audiencia que me escucha en esta noche: ¿qué clase de átomo soltó El entonces, cuando tenía los peces cocinados y–y pan cocinado, y tomó los cinco panecillos y los dos pececillos, y alimentó a cinco mil personas, y recogieron canastas llenas de lo que sobró? ¿Qué hizo El? ¿Qué diría la ciencia tocante a eso hoy? ¿Qué clase de átomo, o molécula, o cómo ellos le quieran llamar, soltó entonces? Pero El lo hizo, y el pequeño Juan estaba convencido que las historias de la Biblia que esa madre le contó a él tocante a Jehová, que ese mismo Jehová fue manifestado en un Hombre llamado el Señor Jesucristo, porque ningún otro lo podía haber hecho. El era el Creador.
18Bueno, Simón, Uds. saben cómo es él, él siempre está listo para testificar. Y es como cualquier otro Cristiano normal que realmente conoce a Dios, conoce al Señor Jesús, está listo para dar su testimonio rápidamente. Y como hablamos algo tocante a él anoche, yo pudiera repetir su testimonio. El dijo: “Bueno, hermanos, cuando yo solía pescar con la red en este mar aquí con mi padre hace años... Y yo sé que todos Uds. conocieron a mi querido anciano padre fariseo. Yo era un gran hombre de la iglesia y creía en Dios. Siempre en la mañana, antes que nos fuéramos a pescar (nosotros dependíamos de ella como sustento), así que él me hacía que me arrodillara con él y orábamos aquí en la ribera por nuestro pescado para ese día; y Dios nunca nos desamparó”. “Yo recuerdo cuando su cabello se empezó a tornar blanco, y supe que pronto yo me iba a tener que separar de mi anciano papá. Un día recuerdo que me tomó, y me sentó en la–la cargadera de la barca y dijo: ‘Simón, mi hijo, quiero que tú recuerdes esto. Todo Israel ha esperado la Venida del Mesías; y a medida que el tiempo se acerca, cada hombre siempre ha pensado que iba a vivir para ver el día que El vendría; y yo he pensado lo mismo. Pero me estoy envejeciendo ahora, y me supongo que no lo lograré ver. Pero Simón, como un creyente de la Biblia, como un creyente en Jehová, yo te quiero instruir, hijo mío’”.
19Esa es una buena cosa para que la haga un papá, o una madre. Me pregunto que si hoy empleáramos más tiempo en instruir a nuestros hijos en las cosas del Señor, que lo que empleamos instruyendo tocante a “hot rods” [“hot rods”; automóviles de los años ‘50, con máquinas reconstruidas de alta potencia–Trad.] y otras cosas, no tendríamos tanta delincuencia juvenil. Eso es verdad. Susana Wesley fue la madre de diecisiete hijos. Ella no tenía una lavadora de vajilla que le prende al empujar un botón, ni–ni abrir las llaves para obtener agua, y sin embargo con todos esos hijos ella podía emplear dos o tres horas del día, en oración con esos diecisiete hijos. De ese nidito de pajaritos salieron Juan y Carlos quienes conmovieron al mundo. Necesitamos más madres como ésa, que tengan el tiempo para enseñar a sus niños tocante a Dios. Yo me paré a un lado de su tumba no hace mucho tiempo en Londres cuando estuve allá para orar por el rey. Y parado allí con mi mano sobre su tumba, dije: “Dios da descanso a esa preciosa madre. Yo sé que se lo has dado”. Y allí enterrado cerca de ella, por supuesto, está Bunyan que escribió El progreso del peregrino, y demás, y William Cowper. Luego en el patio de la iglesia yace Juan, lo que queda de su cuerpo en el polvo.
20Entonces Simón dijo: “Papá me había dicho muchas veces: ‘Mira, Simón, hijo mío, justo antes de la Venida del Mesías, va a haber una gran conmoción entre el pueblo y el enemigo pondrá una... muchas cosas falsas, llamándolas el Mesías. Y yo quiero que recuerdes, Simón, hijo mío, lo que el verdadero Mesías será y Sus características, y cómo actuará. El verdadero Mesías será de acuerdo a la Biblia, a lo que nuestros profetas nos han dicho. Moisés dijo: “El Señor, vuestro Dios, os levantará profeta como yo”’”. Y él ha de haber alcanzado y tocado a Andrés y dijo: “Andrés lo fue a oír primero. Yo no lo podía creer cuando ese... lo que Juan estaba allá predicando, prediciendo: ‘Viene el Mesías’. Para mí eso sólo era otro fanatismo. Pero un día Andrés vino y me dijo que yo debía ir y ver a este Hombre, cuando menos que lo escuchara una vez. Y yo tenía en mi corazón lo que mi padre me había dicho, y lo que las Escrituras habían dicho, que este Mesías sería un Dios- Profeta”. “Y cuando yo entré a la audiencia con mi hermano, Andrés, rápidamente El volteó y me miró directamente entre toda esa multitud. Ha de haber sido que El sabía que yo estaba sediento”. Dios generalmente viene a aquellos que están sedientos y que realmente se quieren agarrar de El desesperadamente “Y El me ha de haber visto. Cuando El me vio, El dijo: ‘Tu nombre es Simón, y tú eres el hijo de Jonás’. Eso lo concluyó para mí, porque yo sabía que mi padre me había dicho que las Escrituras decían que el Mesías sería un Profeta, y este Hombre no únicamente me conocía de nombre, quien nunca me había visto, pero El conocía a mi padre también, pues me dijo que yo era el hijo de Jonás. Eso lo concluyó”.
21Felipe, él ha de haber tomado la palabra como para ese entonces. Miren, estos son los propios discípulos de Cristo que estaban teniendo una reunión de testimonio; no el mundo de afuera, sino aquéllos que vivían con El, y dormían con El, y moraban con El, y–y sabían lo que El era, lo habían oído hablar y predicar. Felipe dijo: “Simón, eso me convenció a mí también, porque yo había leído las Escrituras toda mi vida y luego las enseñé; y yo sabía como judío, somos enseñados a creer a nuestros profetas. Y la profecía verdaderamente decía que el Mesías, el Hijo de Dios, sería un profeta como Moisés. Cuando yo vi que se hizo la señal de profeta, entonces supe que Ese era el Mesías, porque habían pasado cientos de años desde que habíamos tenido un profeta”. “Yo pienso que ha habido alrededor de unos cuatrocientos años desde Malaquías. Y yo supe que Esa era la siguiente cosa que iba a aparecer, era el Mesías, y que Ese era El. Así que corrí rodeando la montaña donde estaba mi amigo, Felipe”, como hablamos de él anoche. “Y lo encontré...” Felipe encontró a Natanael, mejor dicho, debajo de la higuera orando, y le dijo: “Ven, ve a quién hemos encontrado, a Jesús de Nazaret, el Hijo de José”. El dijo: “¿De Nazaret puede salir algo de bueno?” El dijo. “Ven y ve. Ven, date cuenta por ti mismo”.
22Y mientras él venía rodeando la montaña, él le dijo lo que había estado sucediendo, decía: “Tú sabes que el Mesías será un Profeta. Sabemos eso”. “Oh, sí”, dijo Natanael: “Yo sé que será... que El será un Profeta”. “Bueno, yo lo vi a El hacer esas mismísimas cosas. Sin una sombra de duda yo lo sé, yo lo he visto; yo lo he probado, y–y sé que es la verdad”. “Bueno, yo sólo iré a ver entonces”. Rodeando la montaña se fueron. Cuando llegaron y entraron en la Presencia del Señor Jesús, El miró a Natanael, y dijo: “He aquí un verdadero israelita, en quien no hay engaño”, cuando él pasó por la fila. Y él dijo: “¿Cómo me conoces, Rabí, Maestro? Tú nunca me has visto en Tu vida. ¿Cómo me conoces?” El dijo: “Antes que Felipe te llamara, cuando tú estabas debajo de la higuera, te vi”. Ahora, eso es lo que dice la Escritura. Natanael siendo un estudiante de la Biblia que sabía que así era cómo el Mesías debía ser, dijo: “Rabí, Tú eres el Hijo de Dios; Tú eres el Rey de Israel”. Y Jesús dijo: “Bueno, ¿porque Yo te he dicho eso, crees? Cosas mayores que estas verás. Si tú crees tanto así, tú verás cosas mayores que estas”. Primero, Ud. lo tiene que creer.
23Ahora, y luego ha de haber sido el joven Jacobo, o uno de ellos sentado allí que dijo: “¿Saben qué?, un día... Todos nosotros conocemos a Rebeca. Esa es la esposa del hombre de negocio de Jericó, Zaqueo. El administra un negocio de impuestos allí, recauda impuestos. Y sabemos que la Hermana Rebeca había orado mucho para que–para que Zaqueo recibiera a Jesús, y le dijo todas las cosas que–que ella había visto; pero el rabí le había dicho a él que no había nada en El, porque no fue reconocido entre los clérigos de ese día. Así que él no lo aceptaba a El”. “Así que Zaqueo, ¿recuerdan Uds. su testimonio en el desayuno de Los Hombres de Negocio del Evangelio Completo aquella mañana, cuando él vino y nos contó que la... tocante a lo que había sucedido? El dijo que él fue allá para ver a Jesús, y que había una muchedumbre”.
24Y de alguna manera u otra, donde está Cristo, es sólo... “Y Yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a Mí mismo”, a todos aquellos que son atraíbles. “Todo lo que el Padre me da, vendrá a Mí”. Y él dijo: “Zaqueo, viendo que él era pequeño de estatura, como él testificó, él no podía ver al Maestro. Así que corrió a la otra esquina, sabiendo en qué dirección iba atravesando la ciudad, y se subió a un árbol sicómoro, y él–él dijo: ‘Mira, me sentaré aquí en estos... donde dos brazos se encuentran’”. Ese es un buen lugar para sentarse: donde dos direcciones se encuentran; esas son sus ideas y la Palabra de Dios. ¿Ven? En donde sus ideas y las de El se encuentran, ese es un buen lugar para descansar sólo por unos cuantos minutos, y decidir cuál dirección Ud. va a tomar de allí.
25Y él se sentó, y él dijo: ‘Recuerdo que mi esposa me habló tocante a que este galileo era un Profeta. Ahora, si El es un Profeta, yo le voy a creer, porque yo sé que nuestra Biblia dice que si hay uno entre vosotros que sea... que es profeta, Yo el Señor me daré a conocer a él; y si lo que él dice se cumple, entonces escúchenlo; Yo estoy con él. Pero si no se cumple, entonces no lo escuchen’”. “Así que, yo–yo sé, y no creo, como mi rabí me ha dicho, que un Hombre que nació tan pobre como El nació, y con un nombre como el que El tiene, y que no fue criado para ser un rabí... Y toda esa cosa sobrenatural de la que El habla, yo–yo no la creo. Así que, voy–voy a esperar y cuando yo lo vea, yo le voy a decir lo que pienso. Así que mientras pensaba tocante a lo que Rebeca le dijo, bueno dijo: ‘Quizás El sí es un Profeta; pero si lo es, yo quiero saber por mí mismo, y luego regresaré y se lo diré a Rebeca; porque hay demasiados’”. Así que él se sentó en la horqueta y se puso todas las hojas alrededor de él, se cubrió para que él no pudiera ser visto, él mismo se camufló. Y después de un rato oyó un ruido que venía de la curva. Hay algo extraño. En donde está Jesús, por lo general hay ruido de alguna clase. Yo no sé por qué, pero siempre lo hay. Igual que Aaron cuando iba entrando con la granada y la campana. Si no hacía mucho ruido, bueno, ellos no sabían si estaba vivo. Y yo pienso que ese es el problema con la iglesia hoy día: está tan muerta que ya no oímos nada. Así que dónde hay vida, hay ruido.
26Ahora, y nos damos cuenta que... El dijo: “Entonces cuando Jesús dio la vuelta a la esquina, lo miró a El. El se había arreglado un pequeño camuflaje, para que Jesús no lo pudiera ver. Así que él tenía una hoja cubriéndolo. El bajó esa hoja y miró, porque no quería que lo vieran, siendo un hombre de negocio de la ciudad, sentado arriba en un árbol. Eso sería un poco vergonzoso, Uds. saben. Y ese “santo rodador” que venía. Uds. saben, con el nombre que El tenía, eso perjudicaría su negocio si–si ellos lo vieran a él asociarse con un Tipo como ese”. Y así que... pero él se quería dar cuenta de lo que Rebeca había estado hablando. Así que él se sentó allá arriba; se mantuvo cubierto con su hoja y dijo: “Yo oigo un ruido, así que quizás después de un rato El vendrá”. El oyó el ruido y miró hacia la esquina. Ahí venía el corpulento pescador, diciendo: “Amigos, lo siento. Nuestro– nuestro Hermano está muy cansado. El–El–El va saliendo ahora. El tiene que ir a Jerusalén, El dijo. ¿Se pudieran hacer a un lado para darle lugar para que pase?”, muy... con mucha diplomacia y bondad. Los otros discípulos lo seguían, diciendo: “Amigos, quisiéramos que tuviéramos tiempo, pero no lo tenemos”.
27Y después de un rato cuando El dio vuelta a la esquina, entonces Zaqueo bajó su hoja y empezó a mirar, viéndolo a El venir así. Y Uds. saben, yo no creo que ningún hombre pudiera mirar a Cristo y sentirse lo mismo otra vez. Yo–yo no creo que él pudiera. Algo lo empezó a tocar y dijo: “¿Sabes qué?, yo–yo sólo... Quizás Rebeca estaba correcta. Pero yo lo miraré bien, y luego lo oiré en otra ocasión, porque El no me conoce. Yo soy un hombre de negocio aquí y El acaba de entrar en la ciudad, así que El no me conoce. No sabe nada tocante a mí, y El no conoce mi condición, así que yo me sentaré aquí en el árbol”. Y El venía por allí; y cuando cruzó la banqueta, avanzó, y se puso debajo del árbol, El se detuvo y miró hacia arriba, dijo: ‘¡Zaqueo, desciende! ¡Yo voy contigo a tu casa para comer!’” “¡Oh!, ¿recuerdan Uds.?”, dijo Jacobo. “Eso lo concluyó para mí. Yo supe que El era ese Profeta del que Moisés habló, porque acabábamos de entrar a la ciudad. ¿Cómo supo El que él estaba arriba en el árbol, y cómo supo que su nombre era Zaqueo y todo lo referente a él? Eso lo concluyó para mí, porque la Biblia dice que El sería un Profeta”.
28Bueno, entonces otro habló y dijo: “¿Qué del ciego Bartimeo, cuando salíamos de la ciudad? Cuando él estaba allí soñando de los días, dijo él, cuando tenía su vista. Cómo su madre le había hablado tocante al gran día de Jehová, que en una ocasión hablaba en favor del pueblo. Pero él había estado ciego todos esos años”. “Y cómo cuando salimos de la ciudad, la gente hacía burla de El, y los sacerdotes gritaban: ‘Tú que resucitas a los muertos: tenemos un cementerio lleno de ellos aquí; ¡ven y resucítalos!’” ¿Ven?, Dios no hace payasadas para la gente. Jesús sólo obra como el Padre le muestra, y eso es todo lo que El hace, como dijo El en San Juan 5. Uds. saben, ellos todavía tienen esos espíritus malos en el mundo hoy. Ellos dicen: “Déjame ver que El sane a este. Déjame ver que El sane a ese” ¿Ven? Ese es el mismo espíritu malo. Sencillamente no lo saben.
29El mismo que estaba allá en la cruz, o antes que llegara a la cruz, cuando él lo tentó allá arriba, y le dijo: “Si eres Hijo de Dios, haz un milagro aquí delante de mí y convierte estas piedras en pan y come, y te creeré”. ¿Ven? Jesús dijo: “Pero escrito está. No sólo de pan vivirá el hombre”. ¿Ven? El no hizo payasadas para satanás. Y cuando ellos lo tenían en el pretorio, le pusieron un trapo sobre Su rostro, y le cubrieron Sus ojos, y tomaron una vara y le golpearon Su preciosa cabeza, dijeron: “Si tú eres profeta y nos puedes decir, si tú eres ese profeta– Mesías, dinos quién te golpeó en la cabeza”, El nunca dijo una palabra. Los poderes y los dones de Dios no son para exhibirse por medio de ellos. Ellos son para servir a Dios por medio de ellos. Ellos son para la gloria de Dios, para hacer algo para ayudar a alguien, no para salir allí como un vanidoso diciendo: “Yo, mi gran...” Eso no es. Cuando un hombre hace eso, ante mi vista él es muy pequeño. ¿Quién es grande? Uno solo: ¡Dios!
30Luego pudo haber sido entonces que inmediatamente después de eso, Andrés ha de haber dicho esto: “Pero hermanos, ¿recuerdan la ocasión cuando El nos envió a la ciudad? El nos dijo esa mañana que El iba rumbo a Jericó, pero que le era necesario pasar por Jerusalén, o mejor dicho, por Samaria; de Jerusalén, pasar por Samaria y luego ir a Jericó. ¿Recuerdan cuán cansado estaba El? Y todo el día dijimos: “Bueno, ¿por qué no comes? ¿Por qué no lo haces?” “El dijo: ‘Yo esperaré aquí, y vayan y consigan comida para Uds.’ Miren, cuando nos fuimos y conseguimos la comida, y al regresarnos, recuerdan que llegamos, y nos dimos cuenta cuando llegamos allí, que allí llegaba una mujer, y El estaba solo con la... una mujer de mala–mala fama”. Ella era una mujer inmunda, una mujer que hoy la llamaríamos “de la calle, una mujer de la luz roja”. Ella tenía... Sus matrimonios estaban todos mezclados, y ella estaba viviendo con hombres sin estar casada con ellos, una persona muy inmunda. En aquellos días ellas usaban un vestuario que tenía que probar eso. “Así que cuando vimos... llegamos allí, ¿recuerdan Uds. que nos escondimos detrás de aquel matorral y ese pequeño muro, y veíamos lo que El iba a decir? Eso es lo que lo concluyó para todos nosotros”.
31“El le pidió a la mujer que le diera de beber, y ella dijo: ‘Nosotros tenemos segregación aquí. Nosotros–nosotros no... No es costumbre que Uds. judíos nos pidan a nosotras mujeres samaritanas tal cosa como esa’”. “El dijo: ‘Si tú supieras quién es el que habla contigo, tú me pedirías de beber, y Yo te daría agua que tú no tendrías que venir aquí a sacarla’”. ¿Recuerdan cómo continuó la conversación? ¿Qué estaba haciendo El? El Padre, El dijo, en San Juan 5:19... Y escuchen esto, hermanos, hermanas: Jesucristo, el Hijo de Dios, nunca tomó crédito por sanar a alguien. El dijo: “No soy Yo el que hace las obras. Es Mi Padre que mora en Mí, El hace las obras”. Entonces fíjense lo que sucedió. El dijo esto en San Juan 5:19. El fue al estanque de Betesda. Allí yacían grandes multitudes (mucha más gente que la que hay aquí en este lugar esta noche) de cojos, ciegos, rengos, paralíticos, inválidos. Ahora, la Escritura dice eso: cojos, rengos, ciegos, paralíticos. Y ahí venía El.
32Sólo unos cuanto días antes de eso, una mujer había tocado Su manto y había sanado. Ahí venía El, los vestidos llenos de virtud, caminando; pasó al lado de la madre con el bebé con hidrocefalia, pasó al lado del hombre ciego. Y si Uds. alguna vez han estudiado la historia de ello, el Angel descendía y agitaba el agua. Uds. saben lo que significa aguas agitadas: son corrientes que van en una dirección y los vientos soplando en otra dirección; son aguas peligrosas. Y ellos creían que era un Angel. Y cualquiera que entraba en el agua, que tenía la suficiente fe, detenía el movimiento del agua, y ellos sanaban de cualquier enfermedad que tuvieran. Y yacían allí por multitudes. Muchos de ellos no creían eso. Pero para aquellos que lo creían, era sanidad para ellos. Dios siempre ha tenido una manera de sanar a Su pueblo. Así que aquellos que entraban primero... y yo he leído libros de eso, que decían que ellos aun se puñaleaban uno al otro, tratando de apresurarse para entrar allá primero, porque tan pronto como el primero entraba con fe suficiente para sacar la virtud del Angel; entonces El no regresaba quizás por un mes o dos, en otra sazón. Y ellos yacían allí constantemente esperando; ¡qué paciencia!
33Y Jesús caminó al lado de esos ciegos, sordos, cojos, rengos, inválidos; nunca dijo una cosa, hasta que llegó a un hombre acostado en un lecho. ¿Cuántos de Uds. californianos saben lo que es un lecho? Bueno, ¿de qué parte de Kentucky provienen Uds.? Yo fui criado en uno. Sólo pone algo en el piso y se acuesta. Estaba acostado en un lecho. El pudiera haber tenido un problema de la próstata. El pudiera haber tenido–pudiera haber tenido tuberculosis; lo que haya sido, él lo había tenido por treinta y ocho años. Era crónico. No lo iba a matar. El podía caminar. Y Jesús sabiendo (fíjense bien), Jesús sabiendo que él había estado en esa condición todo ese tiempo, El dijo: “¿Quieres ser sano?” ¿Por qué no al hombre ciego? ¿Por qué no al hombre inválido? Pero, ¿ven?, El fue dirigido. Miren, fíjense bien en su respuesta. Y él dijo: “No tengo quien que me meta en el estanque. Entre tanto que yo voy, alguien en mejor condición que yo corre más aprisa que yo y se mete allí (¿ven?), se mete antes que yo”. El podía caminar, él podía andar; pero había algunos allí que no podían caminar. ¿Ven? ¿Y decimos que El tenía compasión? La simpatía humana no es compasión. El saber la voluntad de Dios es compasión. Correcto. Así que El dijo: “¿Quieres ser sano?” El dijo: “No tengo quien que me meta en el estanque; entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo”. El dijo: “Toma tu lecho y vete a tu casa”. El nunca cuestionó una sola cosa más. Pues Jesús sabía que él no lo cuestionaría. Lo recogió, lo puso en su espalda y se fue. Jesús fue cuestionado tocante a ello. Dejen que El haga la misma cosa hoy, y El será cuestionado al respecto.
34Alguien dirá: “Aquí está el Hermano Tal y tal. El es un buen anciano, toda su vida perteneció a la iglesia, vendiendo lápices en la esquina; ¡sánalo a él! ¿Por qué pasaste al lado de él?” Fíjense bien que Jesús les dio la respuesta el mismo día cuando lo encontraron. Le hicieron la pregunta. San Juan 5:19: “De cierto, de cierto, os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve al Padre hacer”. ¿Cuántos saben que esa es la Escritura–la Escritura? Las Escrituras no pueden fallar. Así que Jesús únicamente podía hacer lo que Dios le mostraba a El en visión, y eso lo hizo a El un Profeta; más que un profeta, El era el Dios-Profeta. El era el Dios de los profetas.
35Alguna gente hoy le trata de quitar la Divinidad a El. Su señal como Mesías era una señal de un profeta. Pero El era... en redención, El era Dios. La virgen María, una mujer, una virgen, que no conocía hombre, el Espíritu Santo le hizo sombra y creó una Célula de Sangre. Esa Célula de Sangre produjo el Hijo de Dios. El no era judío ni gentil. El era Dios. Nosotros somos salvos, dice la Biblia, por la Sangre de Dios. La sangre proviene del sexo masculino. La hemoglobina proviene del sexo masculino. Uds. hermanos... Miren, aquí es primavera. Yo estaba observando hoy a un pajarito en el matorral haciéndose un nido. ¡Oh!, ellos hacen un nido. Bueno, esa madre pájara se puede sentar en ese nido y poner todo un nido de huevos. Si ella no ha estado con el compañero, no empollarán. Correcto. Ella se pudiera sentar sobre ellos y ser tan fiel, voltear los huevos tan fielmente, y casi morirse de hambre, a tal grado de estar tan débil que no pudiera volar de su nido. Si ella no ha estado con el compañero, no empollarán; ellos no tienen una célula de sangre en ellos. La vida proviene de la sangre. La vida está en la sangre.
36Es igual que las iglesias hoy. Uds. pueden... Tenemos las iglesias más grandes que las que hemos tenido, más miembros que los que hemos tenido, mejor vestidos que lo que hemos tenido, mejor alimentados que los que hemos tenido, más dinero que lo que hemos tenido, más enfermedades que lo que hemos tenido, porque tenemos más incredulidad que lo que hemos tenido. Es sólo... únicamente hay una cosa que hacer. Esos huevos se quedarán allí mismo en ese nido–nido y se pudrirán, y así también se pudrirán los miembros de iglesia si ellos no han estado con el Compañero, Jesucristo. Es tiempo de limpiar el nido, y volver a poner allí a alguien que tenga fe y esté lleno con el Espíritu Santo, que tenga fe Viviente en un Dios Viviente, que haya estado con el Compañero, Jesucristo, algo que madure, algo que produzca Vida. Seguro.
37Jesús sólo podía hacer, dijo El... Y las Escrituras son infalibles. El dijo: “Yo no hago nada por Mí mismo hasta que veo al Padre hacerlo primero”. Ahora, El dijo que El lo vio: ver. “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre”. Miren en el Diaglot Enfático, vean si la palabra no está correcta: ver; mirar. Aun en la versión Douay. Todas las versiones lo dicen de la misma manera. “Hasta que veo al Padre hacerlo. El Padre obra. Lo que el Padre hace, El me lo muestra, y Yo sólo voy y actúo por El”. De esa manera lo hacía todo profeta de la Biblia: veía por visión qué hacer. Y esa era la señal del Mesías en aquel día; y si esa fue la señal del Mesías en aquel día en la clausura de la dispensación judía, y El prometió que El haría la misma cosa en los últimos días, entonces es tiempo que lo veamos resucitado.
38Estamos en los últimos días. La tierra está en una postración nerviosa. Ella está lista para ser explotada a pedazos. El... Porque ellos han rechazado, negado y el Espíritu Santo ha herido sus corazones, y Dios... Como una–una señora en una tienda de baratillo allá en Louisville, Kentucky hace unas cuantas semanas. Ella traía un niñito, y ella le iba mostrando cosas a él por donde iban pasando, diciendo: “¡Mira, cariño! ¡Mira, cariño! ¡Mira, cariño!”, y el niñito sólo se quedaba quieto y con la mirada fija en el espacio. Y ella... Después de un rato, ella cayó sobre el mostrador y empezó a gritar. Y algunas personas en la tienda de baratillo, fueron hacia ella y le dijeron: “¿Qué pasa?” Ella dijo: “¡Es mi niñito!” Ella dijo: “No puede ser así. El doctor dijo que estaba mejor, pero no lo está”. Dijo: “Hace unos cuantos meses, el niñito empezó a mirar fijamente al espacio”, dijo, “y yo no puedo atraer su atención con nada”. Dijo: “Todo lo que un–un niñito de su edad debería mirar”, dijo, “yo lo agito delante de él, y él sólo se queda quieto y mira fijamente al espacio”. Uds. saben que la iglesia, la iglesia Pentecostal, está en cierta manera en la misma condición. Dios agitó todo lo de la Biblia delante de ellos, y todavía sólo se quedan quietos y miran fijamente. Hay algo mal. Es tiempo de levantarse y despertarse y clamar a Dios. Recuerden que Dios predijo en Su Biblia que esto sería la edad de la iglesia de Laodicea, cuando las cosas sucederían de esta manera. Ahora, creamos en El.
39Mientras Andrés continuó con la historia (sólo por un minuto o dos más), Andrés dijo: “Uds. saben que El se lo dijo a la mujer”. Miren, ella era una samaritana. Unicamente hay... Como dije anoche, únicamente hay tres razas de gente en la tierra: la raza de Cam, Sem, y Jafet. Si creemos la Biblia, todos ellos se originaron de esos dos... esos tres hijos; que son: los judíos, los gentiles, y los samaritanos. ¿Recuerdan Uds. que a Pedro se le dieron las llaves del Reino? ¿Dónde lo abrió él? En Pentecostés, a los judíos. Fue a Samaria, aunque Felipe ya había ido allá y les había predicado el Bautismo del Espíritu Santo y los había bautizado, y–y estaban listos para recibirlo. Pero Pedro tenía las llaves. Fue, puso manos sobre ellos, y recibieron el Espíritu Santo. Luego en la casa de Cornelio, los gentiles, Hechos 10:44, nos damos cuenta que Pedro fue enviado allá por una visión, y “mientras aun Pedro hablaba estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso”. Desde ese momento en adelante el Espíritu Santo fue para “el que quiera, venga”; pero él tenía las llaves del Reino.
40Ahora, fíjense en esas tres razas. Miren, como dije anoche... me tuve que apurar, esa es la razón que estoy repitiendo esto de otra manera esta noche. Me tuve que apurar, y Uds. estaban nerviosos, y–y ellos estaban diciendo que habían dado una “alerta”, y demás. Ahora que Uds. están más calmados y quietos esta noche, fíjense. Los judíos estaban esperando un Mesías. Y el Mesías debía venir y El mismo declararse por medio... que era el Mesías. Ahora, ¿piensan Uds. que Jesús no vino Escrituralmente? El no hubiera sido Jesús. El no hubiera sido el Hijo de Dios. El tuvo que venir de acuerdo a la Escritura, pero no de acuerdo a los pensamientos de las iglesias de ese día. El era diferente a los pensamientos de la iglesia, su doctrina al respecto, pero El vino de acuerdo a la manera que las Escrituras estaban escritas. Y eso es lo que yo les estoy tratando de traer a su memoria esta noche, la misma cosa. El viene de acuerdo a la manera que El ha prometido venir.
41Ahora, recuerden: si Dios alguna vez es llamado a la escena para actuar, y de la manera que El actúa primero, El tiene que actuar después de la misma manera, o El actuó mal cuando actuó primero. Así que, si esa fue la manera que El mismo se dio a conocer en aquel día a los judíos y a los samaritanos quienes estaban esperando un Mesías.... Ningún gentil estaba esperando un Mesías. Nosotros éramos romanos y griegos, y adorábamos a dioses de hierro y de metal, y de mármol (y como muchos de ellos todavía lo están haciendo), y–y de esa manera, con un garrote en nuestras espaldas. Pero ahora, después de dos mil años de teología y de enseñanza, ahora la Iglesia gentil, la Iglesia elegida, está esperando el Mesías. Miren, El tendrá que actuar, cuando El venga en este tiempo, igual que El actuó en aquel tiempo. El tendrá que hacer las mismas cosas, porque la Palabra dice que El lo haría.
42Miren, para que así Uds. vean que nuestro Cristo no está muerto sino que El está con nosotros, viviendo en nosotros, aquí mismo con nosotros ahorita. Y miren, si yo los puedo hacer a Uds. que vean eso, entonces es una cosa muy fácil que Uds. acepten su sanidad. No es que mis manos sean puestas sobre Uds.; yo soy un hombre. ¡Son Sus manos! ¡Encuéntrenlo a El! Ahora, fíjense. Cuando ellos escucharon y oyeron la conversación de esto... Miren, esa era una–una mujer de mala fama en Samaria; ella era una mujer mala. Así que ellos estaban escuchando. Y cuando ellos lo oyeron, El dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”. Ahora, El le habló a ella el tiempo suficiente para captar su espíritu. El dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”. Ella dijo: “No tengo marido”. “Y Uds. recuerdan, hermanos”, Andrés pudiera haber dicho al resto de los hermanos, les dijo: “Recuerdan cómo todos pensamos: ‘Oh, oh; oh, oh. Aquí está la única vez que El ha sido atrapado. Porque El le dice a ella que tiene un... que no tiene marido. Mejor dicho, le dijo: “Ve, llama a tu marido, y ven acá”. Le dijo: “Ve, llama a tu marido”. El le está diciendo a ella que tiene marido, y ella dice que no tiene marido. Ella está contradiciendo Su Palabra. Ahora, ¿qué va a suceder?’”
43“Uds. recuerdan cómo todos nosotros estuvimos con nuestras orejas paradas y–y escalofríos pasando sobre nosotros. ¿Qué sucede? Nos preguntamos. ¿Había caído nuestro Maestro en una trampa? Ahora, El le dice a la mujer que ella tiene marido, y ella dice: ‘No tengo marido’”. “¿Recuerdan cómo lo pensamos? ¿Entonces qué hizo...? Tan calmado como podía estar, dijo: ‘Bien has dicho; porque cinco has tenido, y con el que ahora estás viviendo no es tu marido’. La escena cambió rápidamente”. “¿Y qué le dijo esa mujer a El? ‘Señor, yo soy una mujer samaritana. Pudiera ser que esté viviendo en pecado, yo hice... (ella dijo algo así) pero yo sé las Escrituras. Yo salí de un hogar que enseñaba la Biblia. Yo... Tú has de ser profeta. Yo sé, somos enseñados, todos los samaritanos son enseñados ha de venir un Mesías, cuyo Nombre... que será el Cristo (significa el Ungido), y cuando El venga, El declarará estas cosas. Esa será la señal del Mesías. Tú has de ser Su profeta’”. Jesús dijo: “Yo soy El”. Nunca hubo un Hombre que pudiera decir eso sino El. Correcto. Nunca habrá. “Yo soy El”. “Y ella dejó su cántaro de agua, y fue a la ciudad, y dijo: ‘Venid, ved a un Hombre’. Les dijo a los hombres en la calle: ‘Venid, ved a un Hombre que me ha dicho todo cuanto he hecho. ¿No será éste el mismísimo Mesías?’”
44Si esa fue la señal del Mesías ayer, y El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, entonces es el mismo hoy. Tiene que ser. “Sí, recordamos eso de cómo es que la mujer dijo eso”. Y cómo es que la Biblia dice que toda la ciudad creyó que El era el Mesías, porque la mujer le dijo a la gente en la ciudad que El... que ellos nunca se habían encontrado antes, y que en la conversación El dijo: “Ve, llama a tu marido”. Y ella dijo: “Yo no tengo marido”. “El dijo: ‘Tú has tenido cinco’. Y Uds. hombres de la ciudad saben que esa es la clase de vida que yo he vivido, y eso me convenció que El era el Mesías, porque El conoció el secreto de mi corazón”.
45Ahora, escuchen. ¿No dice la Biblia que–que “en el principio era la Palabra, y la Palabra era con Dios, y la Palabra era Dios; y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros?” Ahora, para Uds. lectores de la Biblia: ¿no nos dice el Libro de Hebreos en el capítulo 4, que la Palabra de Dios es más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón? ¡La Palabra! Y cuando la Palabra Viviente, la cual es Cristo, viene en nuestros medios, ¿no es El–El todavía un discernidor de los pensamientos del corazón? La Palabra Viviente, Cristo, la Palabra Viviente. El es la Palabra, y El es la Palabra Viviente. Esta es la letra de la Palabra, y cuando la letra de la Palabra es presentada con la Palabra Viviente, es más cortante que toda espada de dos filos y un discernidor de los pensamientos del corazón. Jesús miró sobre Su audiencia y percibió sus pensamientos. Algunos de ellos parados allí, dijeron: “El es un adivino. El es Beelzebú, un demonio”. Jesús dijo: “Yo los perdono por eso, por llamar al Espíritu de Dios una cosa mala, una obra mala. Yo los perdono por eso, pero algún día, el Espíritu Santo va a venir; y si Uds. hablan una palabra contra Eso, nunca les será perdonado a Uds. ni en este siglo ni en el venidero”. Entonces, ¿qué–que es blasfemar el Espíritu Santo? ¿Ven? Es llamar al Espíritu Santo de Dios una cosa inmunda. Es blasfemar. Eso es lo que es blasfemar [porción sin grabar en la cinta–Ed.], es llamar al Espíritu de Dios un espíritu malo. [Porción sin grabar en la cinta–Ed.].
46Así que ¿ven Uds.?, cuando la gente gritó y habló en lenguas y demás, y esta nación constantemente los ha llamado un montón de “aleluyas”, y “herejes”, y todo lo demás, ¿ven Uds. por qué ella está lista para Juicio? Ahora, la Biblia dice... Ahora, Uds. gente Pentecostal: la Biblia dice que si Uds. tienen un don de hablar en lenguas entonces cuando los indoctos entran, y–y todos Uds. están hablando en lenguas, dirán: “Todos Uds. están locos”. Pero si hay uno entre Uds. que es un profeta, que revelará los secretos del corazón, entonces ellos se postrarán y dirán: “Verdaderamente Dios está con Uds.” Bueno, si Uds. creen en hablar en lenguas, ¿no saben Uds. lo que es lo más avanzado de eso? ¿No saben Uds. lo que es una bendición más elevada? ¿No ven el Espíritu Santo? ¿Qué los hace a Uds. hablar en lenguas? ¿Lo hacen Uds. mismos? No, señor. El Espíritu Santo lo hace, si Uds. son sinceros. ¿Es correcto eso? El Espíritu Santo lo hace. Esa es la misma cosa que está puesta en la iglesia; primero: apóstoles, profetas, maestros, pastores, y evangelistas. Es el Espíritu Santo, el Cristo Viviente. No está muerto, sino vivo por los siglos de los siglos.
47Ellos tienen la fotografía de Ella aquí que fue... que ha sido tomada. Fue tomada aquí en California recientemente. Fue tomada... George J. Lacy del F.B.I., la examinó y demás. Uds. la han visto y todo: una Columna de Fuego. La misma Columna de Fuego fue fotografiada en Alemania, en Suiza, y por todo el mundo ha sido fotografiada. Ahora, ¿quién es Ella? Es esa... ¿Cuántos saben que Jesucristo era esa Columna de Fuego? Bueno, cuando El fue... En San Juan 6, cuando El fue cuestionado, El dijo... era respecto... El dijo que Abraham había visto Su día. El dijo: “Bueno, mira”, dijo: “Tú dices que has visto a Abraham, y aún no tienes cincuenta años”. El dijo: “Antes que fuese Abraham, YO SOY”. Entonces El era esa Columna de Fuego, el Angel del Pacto, en otras palabras, el Logos que salió de Dios. El era la Columna de Fuego que guió a los hijos de Israel a través del desierto. Y esa Columna de Fuego, el Logos, se hizo–se hizo carne y habitó entre nosotros. Y El dijo: “Yo salí de Dios y voy a Dios. Y después de Su muerte, entierro, y resurrección, Saulo... El encontró a Saulo que iba rumbo a Damasco, y lo derrumbó con una Luz. Ninguno del resto de ellos la vio, pero Saulo la vio.
48[Porción sin grabar en la cinta–Ed.]....?... salió del desierto, sacando a los hijos de Israel, luego vino y habitó en un Hombre, la Plenitud de la Deidad corporalmente, y obró estas clases de señales como el Mesías. Y si esa misma Columna de Fuego, ese mismo Jesús, ese mismo Espíritu, regresa para estar en Su Iglesia universal, ¿no hará la misma cosa? [La congregación dice: “Amén”– Ed.]. “El que en Mí cree, las obras que Yo hago él las hará también”. “Todavía un poco y el mundo no me verá más”, El dijo: “Pero vosotros me veréis porque Yo, Yo estaré con vosotros, aun en vosotros hasta el fin del mundo”, “Jesucristo es el mismo ayer, hoy, y por los siglos”. ¿Ven lo que estoy tratando de hacer, amigos?, es darles a saber a Uds. que el Jesús que hizo la promesa en la Biblia está aquí mismo con Uds., aquí mismo ahorita.
49Miren, si Ud. viniera a la plataforma a El aquí arriba, y El tuviera puesto este saco que El me dio y dijera... y Ud. dijera: “Jesús, ¿me sanarás?” ¿Sabe Ud. lo que le diría? “Bueno, hijo mío, Yo ya te sané”. El no lo puede hacer otra vez. Si Ud. es redimido de la casa de empeño, ¿cómo puede Ud. otra vez ser redimido la segunda vez? El lo sacó a Ud. “Mas El fue herido por sus transgresiones y por Su llaga Ud. fue curado”. ¿Ven lo que quiero decir? La sanidad de Uds. ya está concluida. La salvación de Uds. está concluida. La única cosa que tienen que hacer es sólo recibirla. ¿Qué importancia tiene quién ponga manos sobre Uds., qué haga esto, eso, o lo otro? En dondequiera que Uds. estén, ¡créanlo! Eso es todo. ¡Recíbanlo! Es Dios quien se lo tiene que dar a Uds. Esa es la razón que no tomo mucho tiempo. La gente americana está enseñada a la antigua manera judía de poner manos, lo cual está bien; pero esa no fue la manera gentil.
50Bueno, Jairo dijo: “Ven, pon Tu mano sobre mi hija y ella vivirá”, un judío. Pero el romano dijo: “Yo no soy digno que Tú vengas bajo mi techo. Sólo di la Palabra”. ¿Ven? El dijo: “Yo soy un hombre bajo autoridad. Yo le digo a este hombre: ‘Ven’, y viene, y al otro: ‘Ve’, y va”. El sabía que todo bajo él... El era un centurión; una centuria de hombres, lo cual significa cien. Esos cien hombres estaban bajo su cargo. Lo que él decía, ellos lo tenían que hacer. ¿Qué reconoció él en Jesucristo? Que toda enfermedad y dolencia estaban bajo el cargo de El, bajo Su control. “Sólo di la Palabra”. ¡Amén! Ahí lo tienen Uds. No se necesita poner manos. Y, ¿qué dijo Jesús? El se volvió y dijo: “Ni aun en Israel he hallado tanta fe”. Bueno, esa es la clase de fe que queremos aquí en California, esa clase de fe: “¡Di la Palabra!”
51Eso es todo lo que se necesita. No que algún hombre diga: “Bueno, gloria a Dios, el Hermano Tal y tal puso manos sobre mí. Yo sentí que algo pasó por mí”. Ud. pudiera haber sentido sus manos puestas sobre Ud., pero no sintió nada. ¿Ve? Jesús nunca dijo: “¿Lo sentiste?” El dijo: “¿Lo creíste?” Eso es. “Si Ud. lo cree....” Es un... no es un asunto de sentir, es un asunto de creer. “El que cree”, allí mismo en donde Ud. está. Yo no digo que Ud. no siente algo. Yo sé que he sentido algunos sentires extraños, pero nunca puse mi fe sobre un sentir. Yo no puedo edificar mi doctrina en una sensación. Yo la tengo que edificar sobre ASI DICE EL SEÑOR, por la Palabra de Dios. Y esa es la razón esta noche... Y entonces si está edificada sobre esa Palabra, y hay fe suficiente en eso para hacer que esa Palabra sea manifiesta... Jesús murió y dio Su Vida para que El pudiera santificar una Iglesia, para que El pudiera estar universalmente, por todo el mundo, todo el tiempo en Su Iglesia. Este Espíritu Santo aquí....
52Cuando... Jesús era Dios hecho carne; la Plenitud de Dios estaba en El. El tuvo el Espíritu sin medida. Nosotros lo tenemos por medida. Ahora, qué si Uds. van y cogen una cucharada llena de–de agua del océano. Bueno, eso–eso es lo que Jesús tenía, todo el océano; pero Uds. y yo tenemos una cucharada llena. Esa es la diferencia. Uds. nunca se darían cuenta. El no nos tiene que tener, pero nosotros sí lo tenemos que tener a El. Pero si Uds. tomaran esa cucharada llena de agua y la llevaran al laboratorio, las mismas substancias químicas que están en el océano entero, están en esa cucharada llena. Y cuando Dios en el Día del Pentecostés descendió como un viento recio que soplaba, ¿se fijaron? El era la Columna de Fuego, pero ¿se fijaron?, El mismo se separó de esa Columna de Fuego, El mismo se separó entre Su pueblo, y lenguas de Fuego se asentaron en cada uno de ellos: Dios mismo separándose en Su Iglesia. Con razón El dijo: “Porque donde están dos o tres congregados en Mi Nombre, allí estoy Yo en medio de ellos. Si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, Yo se las daré”. ¿Ven? ¿Qué es eso? Cuando un pequeño Fuego aquí y un pequeño Fuego acá, cada uno de Uds. es una parte de Dios, cuando nos reunimos, es el Cuerpo de Cristo uniéndose. Dios mismo separándose, dándome una parte a mí, y otra parte a Ud., y otra parte al que está al lado, para que así podamos todos vivir y tener Vida Eterna. Y miren, esa Vida Eterna viene de la palabra, la palabra griega, como dije, Zoe, la cual significa: “La propia Vida de Dios”.
53Ahora, ha de haber sido mientras que ellos estaban testificando de esto, que de repente... Andrés se ha de haber sentado, y satanás ha de haber mirado allá a través de las nubes oscuras (ya estoy terminando), y los vio que se habían ido sin Jesús. Eso es lo que él quería. Y ahora, mis hermanos, mis hermanas, mirémoslo ahorita sin rodeos. Ellos se habían ido sin Jesús. Yo creo que eso es lo que le ha sucedido a la iglesia, que la identifica como la iglesia de la edad de Laodicea. La iglesia se ha ido sin Jesús. Nos hemos dejado llevar por grandes caprichos. Hemos llegado a un punto en donde tenemos nuestro gran programa de edificación, para ver quién puede edificar la iglesia más grande. Nos hemos dejado llevar por programas educacionales. Nos hemos dejado llevar por programas denominacionales. Nos hemos dejado llevar por toda clase de programas, y, ¿qué hemos empollado? Hemos empollado un montón de hijos denominacionales. Correcto.
54Estamos edificando–estamos edificando nuestras–nuestras–nuestras cosas sobre nuestra–nuestra denominación. “¡No se asocien con ellos allá! No tengan esto aquí. Nosotros somos la denominación. Nosotros tenemos toda la verdad”. Recuerde, hermano: la cobija se extiende para todos lados. ¿Ven? Cubre al otro compañero también. ¿Ven? Pero nosotros hemos trazado límites y nosotros mismos nos hemos separado, igual que los Bautistas, y Metodistas, y el resto de ellos lo hicieron. Uds. solían hablar tocante a los Bautistas fríos y formales. Ahora son los Pentecostales fríos y formales. ¿Ven? Los Bautistas se están calentando. Fíjense cómo... Ahora, es verdad. Nosotros hemos empollado hijos denominacionales. Nosotros hemos empollado hijos educacionales. Los hemos tenido formándose en escuelas Bíblicas, lo cual está perfectamente bien. Pero lo que hemos hecho... les dimos la licenciatura en letras, y el doctorado en filosofía, y el doctorado en latín... Y aun algunas de nuestras grandes denominaciones, antes que ellas envíen a un misionero (miren, un Pentecostal), antes que ellos envíen a un misionero Pentecostal a ultramar, él tiene que ser examinado por un psiquiatra para ver si su coeficiente intelectual está lo suficientemente elevado. Eso es una mancha en el nombre de Pentecostés. Pentecostés no es una organización. Pentecostés es una experiencia. Toda la gente la puede recibir: Los Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, o lo que sean.
55¿Quién es el que decide si él es un misionero o no: el Espíritu Santo o algún psiquiatra mundano? Dios da los llamamientos. La educación de Pedro no hubiera calificado con eso. La Biblia dice que él era del vulgo y sin letras. Pero el Espíritu Santo... Le plació al Espíritu Santo hacerlo la cabeza de la Iglesia. El y Juan ambos eran del vulgo y sin letras. Pero allí es en donde estamos. El diablo nos vio que nos habíamos dejado llevar por un gran capricho como este, y él dijo: “Aquí está mi oportunidad”. Esa es la misma cosa que él hizo ahora. Así que se elevó sobre las montañas, y empezó a soplar su aliento venenoso. El dijo: “Allá están ellos, reunidos allá en medio de ese mar. Ellos están testificando de lo que ha sido; y ahora, ¿ven Uds.?, ellos ya no lo tienen a El ahora. El ya no está con ellos ahora”. Y fíjense bien en la edad de la iglesia de Laodicea. De todas las edades de la iglesia, en la última de las siete edades de la iglesia, en la de Laodicea, Jesús está afuera de Su propia iglesia tocando, tratando de entrar. Ahora, allí es adónde hemos llegado.
56Y así que satanás ha estado soplando su aliento venenoso para todos lados, Uds. saben, diciendo: “¡Fiuu!, ¡fiuu!, ¡los días de los milagros ya pasaron! No hay tal cosa como esa. No crean esa clase de cosa. Es telepatía mental”. Correcto. Ellos están dejando la Palabra. Yo–yo... Uds. sólo examinen la Palabra y vean si no es correcto. Entonces vean si Dios no entra en esa Palabra y la confirma. Entonces la hace correcta. Cuando Dios así lo dice, eso lo concluye. Ahora, “los días de los milagros ya pasaron”. Nos hicimos formales, sólo hablamos de nuestras iglesias, y de nuestros... de qué vamos a hacer, y de nuestros grandes programas que tenemos. ¿Ven?, él los vio sin El, y la pequeña barca empezó a ser golpeada y a ser arrojada de lado a lado, y nos damos cuenta que todas las esperanzas se habían perdido para un avivamiento. Casi es igual a eso hoy día. Dios envió a Oral Roberts por todo el país. El envió a Tommy Osborn por todo el país. El–El envió uno tras otro, ola tras ola, tras ola, tras ola, y todavía–todavía estamos sin un avivamiento. ¿Cuál es el problema?
57Pero recuerden: El no se había ido muy lejos. Cuando El vio que se fueron, El sabía lo que iba a suceder; y esa es la razón que El lo sabía aquí; pudo predecir el fin desde principio. El sabía que la edad de la iglesia de Laodicea lo iba a echar fuera. Así que El hizo preparaciones para enfrentarlo. “Yo reprendo y castigo a todos los que amo. He aquí, Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno abre y me permite entrar, entraré a él y cenaré con él”, si Uds. tan sólo abren y le permiten entrar. Y cuando los vientos están soplando, y están contrarios, y vemos que es difícil avanzar... De esa manera ellos estaban allí; pero El había subido la montaña más alta que había en Galilea, la montaña más alta en Palestina, quizás. El estaba en la montaña. Mientras más alto suban, más lejos pueden ver. Y El subió allá arriba para que los pudiera cuidar. Y cuando El los vio en angustia... El estaba lo suficiente alto para poder verlos. Y cuando El estuvo aquí en la tierra, El comprendió que íbamos a llegar a estar en esta condición. Así que El no únicamente subió el monte Calvario, sino que El subió pasando la luna y las estrellas, hasta que se sentó a la diestra de la Majestad en lo Alto. Y Su ojo está en el gorrión, y yo sé que está cuidando esta reunión esta noche. El no se ha ido muy lejos. El los está cuidando a Uds.
58Cuando la pequeña barca sea arrojada de un lado al otro, la de ese muchacho aquí, su pequeña barca, la suya, la suya, allá por dondequiera, cuando su pequeña barca sea arrojada de un lado al otro: “El doctor dice que yo no puedo sanar; estoy paralizado; yo tengo cáncer; yo voy a morir”, ¡El sabe eso! Pero “Su ojo está en el gorrión”. El lo ha redimido a Ud. El pagó el precio. “Mas El fue herido por sus rebeliones; por Su llaga Uds. fueron curados”. La preparación fue hecha, y El subió las murallas de la Gloria y se sentó a la diestra de Dios en lo Alto, cuidando de Uds., viviendo siempre para hacer intercesión. La Biblia dice que El está sentado allí, un Sumo Sacerdote que se compadece de nuestras debilidades, el mismo Sumo Sacerdote que estuvo aquí en la tierra, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. Si Uds. lo tocan, El actuará como actuó cuando El estuvo en la tierra. El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos.
59Una mujer tocó Su manto, fue, y se metió entre la multitud, y se sentó. Ella no estuvo en la fila. El resto de ellos estaban en la fila. Ella no estaba en la fila, así que ella tocó Su manto, y se fue, y se sentó en la audiencia. Así que El se volvió y dijo: “¿Quién me tocó?” Y el apóstol Pedro lo reprendió, y le dijo: “Todos te están tocando. ¿Por qué dices una cosa como esa?” El dijo: “Pero me debilité. Virtud salió de Mí”, una visión. Algo sucedió. Fue una cierta clase de toque. Todos estos programas de hoy no lo están tocando. Se necesita un corazón de un individuo para tocarlo a El...?... alguien que le crea, y ponga a un lado sus supersticiones y crea en El. “Alguien me tocó”, El dijo: “Me debilité. Virtud (fuerza), salió de Mí”. Y El miró para todos lados de la audiencia hasta que El encontró a la mujercita; le dijo de su flujo de sangre que ella padecía, y que su fe la había salvado. ¿Ven? “Tu fe te ha salvado (sozo), salvado”; es la misma palabra físicamente o espiritualmente. ¿Ven? “Tu fe te ha salvado”.
60Ahora, si El es el mismo Sumo Sacerdote, y El es el mismo ayer, hoy, y por los siglos, si Uds. lo tocaran a El, ¿cómo actuaría El? Si El es el mismo, El actuaría lo mismo. Yo desafío a esta audiencia esta noche que crean que esa historia es verdad. Vean si El no es todavía el mismo Sumo Sacerdote. Vean si El no actúa esta noche como El actuó cuando estuvo en Galilea. Vean si El no hace la misma cosa. No estamos jugando iglesia. La hora es muy tarde, el sol se está poniendo; es tiempo de ser realistas. Es tiempo para que los hombres y las mujeres arrojen sus–sus–sus abrigos eclesiásticos, que pongan a un lado sus trapos denominacionales, y acudan a Dios y tengan un avivamiento de Pentecostés en la iglesia Pentecostal. Tóquenlo y vean si El todavía es el Sumo Sacerdote. Yo los desafío a Uds. en eso. Créanlo. Vean lo que sucede.
61Así que El fue andando a ellos sobre el agua, en la última hora de ellos, todas las esperanzas se habían perdido. ¿Qué sucedió? Tan pronto como ellos lo vieron a El, lo mismo como ellos lo hicieron entonces, lo están haciendo hoy día: la única cosa que a ellos les podía ayudar, le temieron. Ellos pensaron que era algo fantasmal. “El es un espíritu”. ¡Y es la misma cosa hoy día! Uds. Bautistas, Uds. Metodistas, Uds. Presbiterianos, Católicos, Uds. Pentecostales, Unitarios, Trinitarios, “Quintuarios”, Asambleas, Cuadrangulares o lo que sean, Uds. son hijos de Dios, pero no tengan temor. ¡Dios prometió que El lo haría! Si El pudiera hablar esta noche, El lo diría como lo dijo en aquel entonces, cuando estaban todos asustados: “Bueno”, dijeron, “vemos un espíritu. Se mira fantasmal. Hay algo extraño al respecto”. Dijo: “¡No temáis! ¡Yo soy!”, el mismo ayer, hoy, y por los siglos. “¡No temáis! ¡Yo soy!” ¿No le permitirá Ud. iglesia esta noche entrar en su pequeña barca mientras va navegando el mar solemne de la vida? ¿No abrirán su corazón y dirán: “Señor Jesús, yo te creo; estoy dispuesto; yo sé que eso es la Escritura; el hombre me dijo lo que es la Escritura; yo sé que la Biblia dice que Tú eres el mismo ayer, hoy, y por los siglos; yo sé estas cosas?”
62No tenemos tiempo de abarcarlo todo en esta noche. Continuaremos abarcando mañana en la noche, y seguiremos adelante y adelante. ¿Ven? Continuaremos adelante, mostrándoles a Uds. y probándoles, amigos, que lo que Uds. han creído ha sido verdad, pero estamos viviendo un poquito más avanzados en el camino ahora. Ese es el problema con los Cristianos. Uds. saben que la ciencia no toma lo que ella dijo hace doscientos o trescientos años. Fue un científico francés que dijo hace como unos trescientos años, lo probó al hacer girar una pelota alrededor en un globo terrestre, y dijo: “Si algunas personas pudieran alguna vez alcanzar la velocidad terrorífica de treinta millas por hora [48 km. por hora–Trad.], científicamente probó que la gravitación lo sacaría de la tierra”. ¿Qué de “Ricky” y de su automóvil con máquina reconstruida de alta potencia? Ellos alcanzan varios miles de millas por hora. ¿Piensan Uds. que ellos miran hacia el pasado y ven lo que dijo la ciencia? No. Ellos a pesar de eso siguen adelante. Ellos siguen adelante. Pero la iglesia, ellos dicen: “Veamos lo que el Sr. Moody dijo al respecto. Veamos lo que el Sr. Wesley dijo”. Esos hombres vivieron en su edad. Eso estuvo bien para “esa” edad. Pero nosotros no únicamente tenemos un árbol científico para subir, sino que tenemos recursos inagotables de las bendiciones abundantísimas de Dios, las cuales no están limitadas o ilimitadas.
63“Todo lo que pidiereis al Padre en Mi Nombre, Yo lo haré”. Toda promesa en la Biblia les pertenece a Uds. Cuando Uds. son salvos, El les da un cheque con Su Nombre escrito en la parte de abajo del cheque. No tengan miedo de llenarlo, porque el Banco del Cielo lo reconocerá si pasa por la casa de aceptación de Pentecostés. ¿Ven? Correcto. Vean si Uds. mismos tienen algo aquí depositado, (¿ven?) si Uds. son reconocidos, si Uds. tienen la identificación para mostrar que el cheque les pertenece a Uds. Miren, es únicamente para creyentes. Si Uds. tienen esa identificación, bueno, Dios reconocerá su cheque. Correcto. No importa lo que Uds. pidan, cualquier bendición redentiva les pertenece a Uds.
64Ahora, yo les he hablado a Uds. largamente, y sé que sienten espasmos en sus piernas, Uds. gente anciana y jóvenes, y todos los que están parados adentro y afuera, y junto a las puertas. Que Dios los recompense ricamente. Yo soy su hermano. No hay... Yo no tengo ni una pizca de poder para sanar. Nadie más lo tiene. No hay un doctor que tenga algo de ello. Ninguna medicina tiene algo de ello. No hay una medicina en el mundo que los sane. No hay un doctor que esté en su mente cabal que les diga eso. Los hermanos Mayo dicen que ellos no tienen una medicina que los sane a Uds. Si yo me cortara mi mano con un cuchillo, ellos no tienen una medicina en el mundo que sanaría esa cortada de cuchillo. Cualquier medicina que sanara la cortada del cuchillo en mi mano, sanará la cortada en este escritorio o en mi saco. Uds. dicen: “La medicina no fue hecha para sanar su escritorio, o el–el saco. Fue hecha para sanar su cuerpo”.
65Bueno, qué si yo me cortara mi mano, y cayera muerto, y Uds. me embalsamaran e hicieran que me mirara natural por cincuenta años. Me dieran una inyección de penicilina cada día, y toda clase de ungüentos, y me suturaran y todo lo demás. Cincuenta años a partir de hoy, la cortada se mirará exactamente como estaba cuando me corté. Si sana al cuerpo humano, ¿por qué no la sanó? Bueno, Uds. dicen: “Seguro; la vida salió de él”. Bueno, díganme lo que es vida, y yo les diré quién es Dios. ¿Ven? Correcto. ¡Es Dios! La medicina no forma tejido. Se necesita vida para formar tejido. Correcto. Y la actitud de Uds. hacia Dios es lo que lo logra. Alguien me dijo: “¿Qué de la penicilina para un mal resfriado?” Yo dije: “Es como tener una casa llena de ratas, y Uds. ponen veneno para matar las ratas. Eso no parcha los agujeros que hicieron las ratas. Eso únicamente mata las ratas”. Correcto. Y eso es... Mata el microbio. Eso es verdad. La medicina pudiera matar el microbio, pero no forma las células que el microbio destrozó. Se necesita a Dios para hacer eso, y solo a El. “Yo soy Jehová que sana todas tus dolencias”.
66Qué si Ud. se quebrara su brazo y fuera al doctor, y dijera: “Doctor: sane mi brazo, quiero usar la manivela. Estoy trabajando en mi automóvil, lo quiero terminar”. El le diría que Ud. necesita sanidad mental, y eso sería correcto. El pudiera inmovilizar su brazo, pero Dios tiene que producir el calcio, y la vida, las substancias y cosas para sanarlo. Se necesita a Dios. No tenemos nada que sane. Ninguna medicina sana; Dios sana. Y su actitud hacia Dios, el que hace la sanidad... Y nosotros no podemos entender todavía lo que es la vida. Sabemos de la secreción por la cual entra la vida, pero no sabemos qué es el germen de la vida, porque es un espíritu, y no hay microscopio que pueda ver un espíritu. Ahí lo tienen. Así que Ese es el que hace la sanidad.
67¿Creerán Uds. en El esta noche? Si El viene a nuestros medios esta noche... sólo llamemos a un grupito aquí arriba; creo que repartieron un montón de tarjetas anoche: de la uno a la cien, creo que de la letra “A”. Llamamos unas pocas de esas; nos tuvimos que apurar. Pero esta noche si llamáramos algunas personas aquí y permitiéramos al Espíritu Santo que se empiece a mover aquí en la plata-... Si El lo hace. Yo no digo que El lo hará. Y entonces si El va a la audiencia y se empieza a mover en la audiencia y a hacer la mismísima cosa en la audiencia, con Uds. sin tarjetas de oración, igual que El hace aquí con los que tienen tarjetas de oración, Uds. sólo toquen Su manto y vean si El no–si El no es el mismo Sumo Sacerdote. ¿Cuántos creerían, si Uds. vieran que lo que yo he hablado esta noche se cumpliera?, levanten sus manos por todo el edificio. Ahora, inclinen sus rostros.
68Nuestro Padre Celestial, esto es hasta donde cualquier hombre pudiera llegar, pudiera explicar la Palabra. Ahora, la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra. Aquí hay gente en catres, camillas, sillas de ruedas. Hay algunos allá en la audiencia que se están muriendo con problema de corazón, con cáncer. Sin duda que hay toda clase de enfermedades aquí. Dios Padre, quizás haya incrédulos sentados cerca. Pueda que haya algunos que no están convertidos sentados cerca. Si ellos lo son, Padre, si ellos ven Tu Presencia descender para probar que Tú eres–que Tú eres el Dios quien hizo la promesa y estás en nuestros medios, seguramente que si Tú haces tanto así, creeremos la historia redentiva que Tú sí moriste por nuestras rebeliones, y por Tu llaga fuimos nosotros curados. Concédelo, Señor. Yo mismo me encomiendo a Ti, y a esta audiencia, y a todos en Tus manos. Y Dios Padre, te amo por Tu Palabra. Yo amo esta maravillosa audiencia de personas quienes han escuchado atentamente. Han estado parados con espasmos en sus piernas; sus piernas están tiesas y adoloridas. Pero óyeme, Señor, por favor.
69Cuando este grupo deje este campo para ferias esta noche y regresen a sus hogares... Señor, un día después de que fuiste crucificado y enterrado, ellos pensaron que todo había terminado. Tú estabas muerto y enterrado, y eso era todo. Hubo dos hombres, Cleofas y su amigo, que iban camino a Emaús. Alguien caminó con ellos todo el día, hablándoles tocante a la Palabra de Dios. Ellos no reconocieron quién era, pero cuando los tenías esa noche, los tenías dentro del edificio, y cerraste las puertas, El hizo algo delante de ellos exactamente igual a lo que hizo antes de que fuera crucificado. Ellos lo reconocieron, porque nadie más lo hacía de esa manera. Ellos supieron que era El, y rápidamente se desvaneció de su vista, detrás de la cortina en alguna parte, y se fue. Rápidamente, y con el corazón alegre, regresaron corriendo para decirle al resto de los discípulos: “¡En verdad, el Señor ha resucitado!”
70¿Harás Tú esta noche la misma cosa, Señor? ¿Vendrás a nuestros medios y obrarás y harás exactamente como Tú hiciste antes que fueras crucificado, para que esta audiencia pueda saber que Tú eres su Dios y su Salvador, y que Tú has sido el que los has perdonado y bendecido; y que ellos comprendan que si Tú haces algo como hiciste antes de Tu crucifixión, que sepan que Tú no estás muerto, sino que Tú vives por los siglos de los siglos como la Escritura dice que Tú estás vivo, “el mismo ayer, hoy, y por los siglos”? Si Tú haces eso, Señor, todos regresaremos a casa diciendo como ellos dijeron: “¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino?” Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Seguramente que Dios nos ayudará esta noche, con una audiencia como ésta, parada pacientemente. [Un hermano le pide a alguien que mueva un automóvil que está obstaculizando un estacionamiento–Ed.]. Gracias. Sí, hermano. Muy bien. Está bien. Si Ud. por favor tendría la bondad. Yo veo a alguien yendo ahora. Así que me imagino que el hermano irá afuera, muy bien. Gracias.
71Yo los he retenido tanto tiempo esta noche, pero estoy–estoy tratando únicamente de... ¿Ven?, si Uds. entran sin saber lo que están haciendo, entonces, ¿qué bien hace eso? ¿Ven? Pero Uds.... Yo–yo los quiero llevar a un punto en dónde Uds. puedan ver que sí es la Escritura. Es el cumplimiento de las Escrituras. Ahora, anoche tomamos el tema de que El iba... el Mesías iba a aparecer en el cuerpo de creyentes en este último día para ejecutar y hacer la misma cosa que El hizo en ese entonces. Ahora, yo creo que nosotros... ¿En dónde...? Empezamos en la número 1 anoche, y llamamos un montón, ¿no fue así? Sólo llamamos unas cuantas empezando con la número 1. Continuaremos llamándolas de todas partes hasta que todas estén aquí arriba.
72Empecemos esta noche en alguna otra parte. Cada vez, les dijimos a Uds. que nosotros... Les dije a los hermanos ministros que empezaríamos de alguna parte cada noche de esas mismas tarjetas, de alguna parte cada noche. Empecemos... llamemos de la 80. Eso sería 80 y veamos si podemos... ¿Cuántos deberíamos parar aquí? Pudiéramos parar como unas quince o veinte personas tal vez. ¿Quién tiene la tarjeta de oración número 80?, levante su mano. La tarjeta de oración... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Cualquiera que quiera que Jesús lo sane, levante su mano, todos los que no tienen una tarjeta de oración.
73Muy bien. Ahora, mientras que ellos... que los ujieres los están reuniendo... ahora con mi... Sólo recuerden que esa tarjeta de oración no tiene que ver con ello. ¿Cuántos han estado antes en la reunión y saben que eso es verdad?, levanten sus manos. Seguro. No tiene una sola cosa que ver con ello, ni una sola cosa. Ahora, Uds. que están sentados en la audiencia y no tienen una tarjeta de oración, sólo oren y digan: “El Hermano Branham no me conoce. Señor, él me dijo hace un rato que Tú eres un Sumo Sacerdote que te puedes compadecer de nuestras debilidades. Ahora, yo te voy a tocar. Me estoy olvidando del Hermano Branham parado allí, pero yo te voy a tocar a Ti. Mi fe te mira a Ti, Señor. Yo te quiero tocar”. Ahora, no se pongan nerviosos al respecto; nada va a pasar. Sólo calmadamente, sólo vengan en fe. Sólo digan: “Señor, permíteme tocarte”. Y luego digan: “¿Cómo sabría yo que Tú... que yo te toqué a Ti? Tú haz que el Hermano Branham se volteé y me diga, igual que lo que Tú hiciste cuando una mujer te tocó por medio de Tu Hijo, Jesús. El Hermano Branham y esos ministros allí son Tus hijos adoptados (¿ven?), pero ellos están tomando el lugar del Hijo mientras que El está allá Arriba intercediendo como el Sumo Sacerdote”. El es nuestro Hermano anciano. ¿Sabían Uds. eso? Seguro. Y también nosotros somos–nosotros somos hijos por adopción por medio de El.
74Ahora, por favor no se muevan por unos cuantos minutos ahora. Estén muy quietos por unos cuantos minutos. Crean con todo su corazón. Muy bien. Ahora, ¿cuántos en el edifico no nos conocemos, y saben que yo no sé nada tocante a Uds.?, levanten sus manos. Toda la audiencia. No hay una sola persona que yo pueda ver en este edificio que yo conozca, excepto mi... yo–yo vi a mi amigo, Welch Evans, aquí hace un rato, de Georgia, sentado allá atrás; está muy allá atrás, eso es. El y su esposa, y el Hermano Fred Sothmann, uno de los síndicos de mi iglesia en Jeffersonville está sentado por aquí en alguna parte, y el Hermano y la Hermana Simpson sentados al lado de él. Esas son las únicas personas en este edificio que yo conozco fuera del Hermano Borders, el Hermano Gene Goad, aquí, y... Bueno, mi hijo estaba aquí pero ahora no está aquí. Pero esos son todos los que yo conozco. ¿Ven?
75Ahora, miren, si yo no los conozco a Uds.... les tengo que hacer estas preguntas. Miren, estamos tomando nuestro tiempo, porque si Uds. quieren venir aquí, algo va a suceder. Ahora, si Jesús era el... es el mismo ayer, hoy, y por los siglos... ¿Dice la Biblia eso?, digan: “Amén”. [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien. Ahora, ¿cuántos saben que El ya los ha redimido de la enfermedad y–y de la muerte?, digan: “Amén”. [“Amén”]. Bueno, El no los pudiera redimir otra vez, ¿pudiera El? Ahora, si El mismo estuviera parado aquí, El no pudiera hacer una cosa más al respecto, que El habitar en Uds. y en mí. “El que a Mí me recibe, recibe al que me envió. El que lo recibe a Uds., me recibe a Mí. (¿Es correcto eso?) El que me recibe, recibe al que me envió”. Ahora, ¡si Uds. tan sólo reciben el Espíritu Santo, el Mensaje de El! Miren, yo les he citado a Uds. la Biblia (¿ven?), diciéndoles lo que El hizo y lo que El prometió, en un pequeño drama, para que los niños... Pues yo pienso de este niñito sentado aquí y de muchos otros en la audiencia, y bebitos que se chupan el dedo sentados allá; los estoy observando, mi corazón está ardiendo por ellos y todo lo que yo....
76Ahora, miren, si–si este Dios quien hizo la Biblia, quien escribió la Biblia... ¿Creen Uds. que Dios inspiró... que la Biblia es inspirada, la Palabra de Dios? ¿Lo creen Uds.? ¿Lo creen Uds. con todo su corazón? Muy bien. Es la Palabra inspirada de Dios. Entonces si es la Palabra inspirada de Dios, entonces si la inspiración de Dios está aquí con nosotros para hacer esta Palabra vivir, para probar que El está aquí, seguramente que Uds. lo pueden recibir. ¿Es correcto eso? Ahora, miren, yo quiero saber: Uds. aquí en esta fila de oración, todos Uds. los que no nos conocemos, y yo no sé nada tocante a Uds., levanten su mano. ¿Ven? Miren, no nos conocemos. No nos conocemos. Ahora, recuerden: yo no soy un sanador ni algún otro hombre es un sanador. Dios es el Sanador. Correcto. Ahora, si Jesús estuviera parado aquí esta noche, como dije, con este traje puesto que El me dio, y si El mismo se quisiera declarar, ¿cómo sabrían Uds. que es El? El actuaría de la misma manera que El actuó cuando El estuvo en la tierra. ¿Es correcto eso? El haría la misma cosa. Entonces Uds. sabrían si El fue el Mesías. Ahora, yo no soy el Mesías. Ningún otro hombre es el Mesías. El es el Mesías, pero Su Espíritu habita en nosotros. ¿Ven? No somos nosotros, porque yo... de mí mismo... Miren, aquí está una mujer. ¿Es esta la mujer que está para que se ore por ella? Muy bien.
77Ahora, yo no conozco a la mujer, nunca la he visto a ella en mi vida. Ella levantó su mano hace unos cuantos minutos afirmando que ninguno de nosotros nos conocemos. Aquí está mi mano levantada, con la Biblia abierta aquí, que yo no la conozco. Yo nunca la he visto a ella. Ud. no me conoce. Aquí estamos sin conocernos. Ahora, mire: aquí está un cuadro muy hermoso de San Juan 4. Aquí está una escena como la del pozo allá, el pozo público de Samaria. Ahora, toda persona aquí esté lista para recibirlo ahora (¿ven?), y esto–esto lo concluiría aquí mismo. Uds. estén listos. Uds. estén listos. Uds., Uds., todos por dondequiera aquí, sólo estén listos. ¿Ven? Porque si Uds. lo pueden ver a El venir y hacer exactamente como... Eso muestra que El no está muerto; El está vivo aquí, teniendo cuidado de Su Palabra. Y su pequeña barca está siendo arrojada de aquí para allá. ¿Ven? Entonces crean. Sólo acéptenlo. No tengan temor. El dijo: “¡Yo soy, no temáis!” Ahora, recuerden eso: “¡No temáis, Yo soy!” No tengan temor de tomarlo a El en Su Palabra. Digan: “Yo te creo, Señor. Yo sanaré”. Sólo hagan eso. “¡No temáis, Yo soy”.
78Ahora, escuchen. Si esta mujer y yo somos perfectamente desconocidos uno del otro y nunca nos hemos visto uno al otro, si yo estoy ungido con el Espíritu Santo y le pudiera decir algo de su vida, como Jesús le dijo a la mujer del pozo, lo que pudiera ser que está en su vida (nunca nos hemos visto uno al otro), tiene que venir a través de algún poder espiritual. ¿Es correcto eso? Sabemos eso. Sería un milagro. ¿Cuántos saben eso? Un milagro es algo que no puede ser explicado. Muy bien. Entonces si sucediera, ¿cuántos de Uds. creerían que es el Cristo, el Espíritu Santo, el mismo como el que...? Muy bien. Entonces sólo recíbanlo. Pero ella y yo nunca nos hemos visto uno al otro en nuestras vidas. Ahora, para la gloria de Dios, en el Nombre de Jesucristo, yo tomo todo espíritu aquí bajo mi control para la gloria de Dios. Ahora, sean reverentes. Estén en oración...?... Ahora, señora, yo le quiero hablar a Ud. igual que Jesús le habló a la mujer. Mire, Ud. pudiera estar aquí por una enfermedad. Ud. pudiera estar aquí por alguien más. Ud. pudiera... Yo no sé. ¿Ve? Pudiera ser económico. Yo–yo... Ud. sólo es una mujer parada aquí. De esa misma manera esa mujer encontró a nuestro Señor.
79Mire, y El le habló a ella un ratito. Ahora, Ud. tiene que tomar mi palabra por esto; yo no pudiera probar esto por la Escritura. Pero le era necesario pasar por Samaria, y El dijo que no hacía nada hasta que el Padre se lo mostrara, así que ha de haber sido de esta manera. El... el Padre lo envió a Samaria. Muy bien. La única cosa que El sabía que tenía que hacer, era ir a Samaria. El pensó que se debía quedar solo, así que El envió a los discípulos. El esperó. Llegó una mujer, así que ésa ha de haber sido ella. Así que El se sentó allí y empezó a platicar con ella. ¿Qué estaba haciendo El? Contactando su espíritu. Mire, si El hubiera ido allá y dicho: “Yo soy el Mesías, Yo–Yo sí soy el Mesías”... Lo mejor era que ella dijera eso (¿ve?), dejar que El mismo se declarara a esta mujer. ¿Ve? Dios obra en maneras misteriosas. ¿Ve? Y El le dijo a esa mujer algo que estaba en su vida. Bueno, ella dijo: “Tú has de ser profeta. Yo sé que cuando el Mesías venga El nos declarará esto a nosotros”. Ella dijo: “El hará estas cosas”. Jesús dijo: “Yo soy El”. Ahora, El prometió las mismas obras, especialmente en esta edad.
80Ahora, si–si Ud. estuviera enferma y yo dijera: “Yo tengo un don de sanidad Divina...” Un don de sanidad Divina no es nada sino fe en sanidad Divina. Eso es todo lo que es: tener fe. Todo el que tiene fe en sanidad Divina, tiene un don de sanidad Divina, porque eso es todo lo que es. Ahora, eso no los hace a ellos unos sanadores Divinos, como tampoco hace a un hombre que cree en salvación un–un salvador Divino. ¿Ven? Es sólo... El cree en eso. Yo creo en eso también, pero yo no soy una persona dotada como algunos hombres, como Jack Coe, y muchos de esos hermanos lo eran, simplemente verdaderos... Me imagino que ellos... Dios lidia con ellos en sus maneras, y con el Hermano Roberts en su manera, y conmigo en mi manera. Nosotros sólo tenemos ministerios, eso es todo.
81Dios puso en la Iglesia: apóstoles, profetas, maestros, evangelistas, pastores. Eso es todo. Entonces hay nueve dones espirituales en la Iglesia. Ud. dice: “Hermano Branham: ¿qué está tratando de hacer Ud.?” Estoy tratando de contactar su espíritu. Jesús me envió a esta ciudad. Yo fui guiado aquí. Ahora, aquí está una mujer, porque tiene un número en su tarjeta de oración muy allá en los... Olvidé de dónde llamé. 50 o 75 o por allí. Olvidé en qué número estaba. Pero sucede que Ud. es esa mujer parada aquí. Muy bien. Mire, no nos conocemos uno al otro. Ahora, ¿qué estoy tratando de hacer? Contactar su espíritu. Y si el Señor Dios... Si yo dijera que tengo un don de sanidad, pusiera mis manos sobre Ud., y dijera: “¡Alabado el Señor!, ¡aleluya!; Ud. va a sanar”, eso estaría bien. Si Ud. fuera y lo creyera, Ud. sanaría. Yo lo creo. Dios honrará su fe. Pero qué si El viene y le dice algo que Ud.–que Ud. ha sido, y entonces le dice lo que Ud. será. Ud. sabe si es que... si lo que ha sido, si es la verdad o no, algo que Ud. ha hecho en su vida, muy allá en el pasado, o–o lo que El diga, o algo de ese tipo. Entonces lo haría el mismo Mesías. La audiencia no lo pensaría, ellos lo creerían y sólo lo aceptarían.
82Miren, que El lo conceda. Miren, si la audiencia todavía puede oír mi voz, esa Columna de Fuego que Uds. ven en la fotografía está posando entre la mujer y yo. Yo la veo a ella. Ella se está alejando. Ella se mira años más joven que los que tiene actualmente parada cerca de mí. Ella ha regresado a... Ella ha tenido una clase de operación, y fue en su garganta. Era un bocio. Correcto. ¿Es eso...? Si eso es correcto, levante su mano. Muy bien, mire. ¿Creen Uds. con todo su corazón? Ahora, hablémosle a la mujer sólo un poquitito más de tiempo (¿ven?), sólo un poquito más de tiempo. ¿Ven? Para que Uds.... La gente piensa que uno lo adivina. Veamos qué más dirá El. Sí, la veo ahora otra vez a ella. Es una cirugía en su garganta. Eso fue hace mucho tiempo, y la cosa ha regresado otra vez. Ud. la tiene otra vez. Eso es correcto. Pero, ¿ve?, él está escondido del doctor, pero él no se puede esconder de Dios. Dios sabe exactamente en dónde está él. Es una vida, una multiplicación de células creciendo, sofocándola allí a Ud. Es igual que cuando Ud. era una pequeña bebé en el vientre de su madre creciendo. Pero éste no tiene forma. Sólo se está diseminando. Es el demonio, un espíritu ahogándola. Correcto.
83Para que Uds. sepan. Allá está una mujer sentada, con problema de garganta también. Correcto. ¿Qué tocó Ud.? Yo no la conozco a Ud., ¿la conozco? Nunca la he visto en mi vida, pero eso es de lo que Ud. está sufriendo. ¿Ven?, yo podía sentir ese espíritu llamando al otro por ayuda (¿ven?), de esa manera. Se cruzaron. ¿Ven? Si el Espíritu Santo me dijera quién es Ud., ¿le ayudaría? ¿Ayudaría a la audiencia? Sra. Harrison, Ud. se puede ir a casa y ser sana. Su fe la salva. ¿Es Jesucristo el mismo ayer, hoy, y por los siglos? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Miren, aquí estaba una mujer parada con una tarjeta de oración, y la otra estaba sentada allá en la audiencia. ¿Ven? Ahora, es totalmente imposible para mí hacer eso. Uds. dicen: “Hermano Branham: ¡dígame!” No lo puedo hacer. Yo no sé. Uds. sólo tóquenlo a El y dense cuenta. Esa mujer sentada allí estaba orando, y ese espíritu... Miren, Uds. empiecen a orar y vean qué sucede. Uds. sólo creánlo. No lo duden. Uds. créanlo con todo su corazón y vean lo que sucede. Tengan fe.
84No nos conocemos uno al otro. Nacimos probablemente años aparte. Pero si el Señor Dios me revela algo que está en su corazón para que Ud. sepa que es–que es Su Palabra, que este Mensaje que yo prediqué esta noche, es Su Palabra... Y si eso habita en mi corazón, entonces la Palabra de Dios es un discernidor de los pensamientos y las intenciones del corazón. ¿Es correcto eso? Igual que cuando se hizo carne en el Hijo de Dios, es la misma cosa en nuestra carne hoy día, en la Iglesia. Así que yo no lo pudiera hacer por mí mismo. Se necesita también a Uds. para hacerlo. Se necesitan aquellos allá en la audiencia. Se necesita a alguien más allá en la audiencia que tenga la misma unción. ¿Ven? Pudiera que no... Obrará, pero quizás ellos no sean capaces de hablarlo, porque esto es un don. ¿Ven? Fue desde que yo nací. Los dones y el llamamiento son sin arrepentimiento. Yo sólo era un bebé pequeñito, y la misma cosa sucedía, durante toda mi vida, sin arrepentimiento.
85Ud. está enferma porque ha estado consultando a un doctor tocante a algo. Correcto. Y eso es–eso es un problema de la garganta también. Sí. Y ahora, aquí está el análisis de ello. Ud. sea la juez. Está en la caja de la voz. Y es una úlcera dentro de la caja de la voz. Lo era. Ya no lo es ahora su fe la ha salvado. Sólo tengan fe. No nos conocemos uno al otro, señora. Yo no la conozco. Si Dios me revela la razón por la cuál está Ud. aquí, ¿cree Ud. que yo soy Su profeta o Su siervo? ¿Creerá? Es una hernia. Ha tenido algunos problemas, ¿no los ha tenido? Ha tenido algunas cirugías, operaciones detrás de la línea intestinal, debido al cáncer. Ahora se ha formado una hernia. Eso es verdad. ¿Cree Ud. que El la sanó? Entonces siga adelante. Dios la sanará. Dios la bendiga. Tengan fe. ¿Creen Uds.? Allá en la audiencia, sólo sean muy reverentes. A mí no me importa en dónde estén Uds. Yo–yo les pido como su hermano, en el Nombre de Jesucristo que crean que esto es la verdad. Observen lo que sucede. Sólo oren, digan: “Señor, permíteme tocarte”. Vean lo que sucede. Yo–yo creo....
86Ahora, esas visiones me debilitan mucho, estoy muy débil. ¿Cuántos entienden eso? Seguro. Si el Hijo de Dios, sólo una sola persona lo tocó y dijo que fuerza había salido de El, ¿qué de mí, un pecador salvo por gracia? Pero eso declara que El está aquí. Declara Su Presencia. El está aquí. ¿Creen eso también Uds. allá parados, por dondequiera? ¿Lo creen? Sólo–sólo tengan fe y créanlo. Venga aquí. Miren, cuando yo tenga como unas tres de éstas, Uds. díganmelo, pues yo tengo otras reuniones próximas. Ud.–Ud. no me conoce. Yo no la conozco a Ud., pero, ¿cree Ud. que yo soy Su siervo? Si nuestro Señor estuviera parado aquí en forma física, y Ud. estuviera parada aquí... El está aquí espiritualmente, porque es el Espíritu Santo que descendió sobre El como una Paloma, y ahora El viene sobre nosotros como un Fuego. Ud. es una creyente. Yo no me refiero a una inconstante en la fe; yo me refiero a una creyente. Correcto. Entonces, ¿me cree Ud. que yo soy Su siervo? Si yo fuera capaz de decirle por el Espíritu de Dios la razón por la cuál está Ud. aquí, ¿me creerá? Por sinusitis. ¡Oh!, eso es una cosa terrible. Correcto. Si eso es correcto, levante su mano. Eso es correcto. Pero eso no es todo lo que está en su corazón. Ud. tiene algo más en su corazón de lo cual Ud. quiere que yo se lo diga. El tiene una úlcera en su pierna. [La señora dice: “Sí”–Ed.]. Tome ese pañuelo con el cual Ud. se está limpiando sus lágrimas, y póngalo sobre la úlcera. Lo dejará. Se puede ir y crea...?....
87¿Cómo está Ud., señor? No nos conocemos uno al otro. Yo nunca lo he visto a Ud. antes, y no nos conocemos uno al otro. Pero el Dios del Cielo quien levantó a Su Hijo Jesucristo, quien ascendió a lo Alto y envió dones a los hombres, y El puso en la Iglesia: apóstoles, lo cual significa: “misioneros”, profetas, que significa: “videntes”, pastores, evangelistas, y lo demás. El todavía permanece Dios. Si Dios me revela cuál es su problema, ¿me recibirá como Su profeta, o Su siervo? ¿Hará Ud. eso? Muy bien, señor. ¿Hará la audiencia la misma cosa? ¿Es ésta la tercera o...? Bueno, sólo... Tenemos esta aquí. Hay algo extraño tocante al hombre. Todavía no lo puedo entender, pero que el Espíritu Santo lo revele a medida que hablo con él. Yo espero que mi voz sea lo suficiente fuerte para que Uds. me puedan oír.
88Va más allá... Ahora, aquí viene al hombre. El hombre está en una condición terrible. Casi está a punto de morir. El está sombreado de muerte con un cáncer, y el cáncer está en su garganta. Eso es correcto. Ud. sabe, el fumar cigarrillos es perjudicial para la garganta. ¿Los dejará? ¿Renunciará a ellos? Otra cosa: Ud. no es Cristiano. Ud. es un pecador. ¿Lo aceptará Ud. a El como su Salvador para su alma? Si Dios por Su... El apóstol Pedro vino; él era un pecador también. Si Dios me revela su nombre, y me dice su nombre como El se lo dijo al apóstol Pedro, ¿creerá Ud. que es el Cristo, el Dios que lo ama a Ud. y lo salva ahora de...? ¿Tomará Ud. mi palabra que sus pecados son perdonados? ¿Lo hará? Sr. Davidson, entonces se puede ir a casa y sea sano. Tengan fe en Dios. Continúo sintiendo algo que viene de allá de alguna parte de la audiencia. Uds. piensan que yo estoy adivinando la mente de ellos. No lo estoy. Mire, sólo toque mi mano, señora. Si yo miro en esta dirección y le digo cuál es su problema, Ud. sabrá si es correcto o no. ¿Es correcto eso? Entonces su cáncer la dejará, si Ud. lo cree. ¿Lo creerá Ud.? Levante su mano si eso es así. Entonces se puede ir. Tenga fe.
89Venga, señora. ¿Creerá Ud., señora? [La señora dice: “Lo creeré”–Ed.]. Si Dios me revela, mirando yo en esta dirección, cuál es su problema, ¿creerá Ud. que yo soy Su profeta o Su siervo? ¿Cree Ud. que yo soy Su...? Gracias hermana. Entonces se puede ir a comer su cena. Esa condición estomacal la ha dejado. Si yo les digo a Uds. antes que la señora venga, que ella tiene la misma cosa... tiene un estómago nervioso. Ud. lo ha tenido por mucho tiempo. Se puede ir a comer. Tenga fe. ¿Cree Ud. que su problema de la espalda lo dejó, sentado allá? Bueno, entonces se puede ir, y alabe al Señor. No lo dude. Venga, señora. Problema del corazón; Dios puede sanar el problema del corazón de ella. Se puede ir, créalo con todo su corazón. Dios sana artritis también. ¿Sabía Ud. eso? Entonces se puede ir creyéndolo. Venga. ¿Cree Ud. que Dios puede sanar su asma y hacerlo saludable? Se puede ir regocijándose, dando gracias a Dios. ¿Cree Ud. que Dios puede sanar su diabetes y hacerla saludable? Siga adelante. Se puede ir...?.... Si esa otra señora fue sanada de asma, una jovencita como tú pudieras ser sanada de ella, ¿no pudieras? No dudes. Ten fe. ¿Lo estás creyendo?
90Toda la audiencia se está poniendo como nebulosa. Ese hombre sentado allá a la derecha, que está sentado allá mirándome. Yo lo vi hace unos cuantos minutos cuando la señora creyó. Su fe lo salva. Siga adelante. ¿Creen Uds. con todo su corazón? ¿Cree Ud. que Dios puede sanar esa diabetes? Ud. se empezó a levantar hace rato. Yo se lo pudiera haber dicho entonces. No se mortifique. Todo terminó. ¿Qué de Ud. sentado allí al lado de él? ¿Eso lo bendijo a Ud. también? El hombre sentado al lado de él, ¿cree Ud. que Dios sanará esa presión alta y lo hará saludable? Muy bien. La señora sentada al lado de él tiene diabetes también. ¿Cree Ud. que El la sanará? ¿Qué de Ud. sentado allí al final? Si pongo manos sobre Ud., ¿cree Ud. que sanará? Venga aquí. En el Nombre del Señor Jesús...?... Ud. se está tratando de controlar. Todos le están diciendo a Ud. eso de todas maneras, pero el nerviosismo es una cosa terrible. Ud. ha querido un punto en dónde establecerse, para que pudiera empezar desde allí. ¿Es correcto eso? Ud. está en ese lugar ahorita. Su nerviosismo se terminó. Se puede ir creyéndolo. ¿Lo creen Uds. con todo su corazón?
91Algunos de Uds. allá en la audiencia, oren. Crean. Miren, aquí está una mujer sentada delante de mí. Ella está orando, pero ella no está orando por ella misma. Ella está orando por su madre, una madre en una institución para dementes. Ud. se preguntaba si yo estaba hablando de Ud., ¿no se preguntaba? Ud. quería ese contacto. Ahora, si Ud. estaba orando por su madre, levante su mano. La señora sentada aquí. Seguro. Yo los desafío a que Uds. lo crean. Y los desafío a que Uds. lo crean de cualquier manera que Uds. quieran. ¿Lo creen Uds.? ¿Cuántos de Uds. aquí–cuántos de Uds. aquí no conocen a Jesús como su Salvador, y les gustaría conocerlo ahorita como su Salvador?, levanten su mano. Uds. que lo quieren conocer como su Salvador, pónganse de pie. Uds. que lo quieren conocer a El como Salvador ahorita, y acéptenlo mientras– mientras El está presente, pónganse de pie, en todas partes del edificio. Pónganse de pie.
92Uds. saben que El está presente, ¿no lo saben? Miren, yo estoy tratando de hacer un llamamiento al altar. Jesucristo, el Hijo de Dios está aquí para perdonarles todo pecado. ¿Lo aceptarán Uds. a El, no sobre cómo se sientan, sino sobre las bases de que El murió por Uds., y Uds. saben que están en Su Presencia ahora, y creen que El murió por Uds. y quieren que El sea su Salvador y lo quieren aceptar sobre esas bases?, levanten su mano a El. Padre Celestial, Tú dijiste en la Palabra que “nadie puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”. Y estas personas en sus espíritus saben que están mal, y así que ellas te han aceptado como su Salvador. Te pido, Padre, que Tú les concedas eso a ellas ahorita. Ellas te han aceptado. Tú dijiste: “Al que a Mí viene, no le echo fuera”. “Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo os haré descansar”. Tú dijiste en San Juan 5:24: “El que oye Mi Palabra, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. Ellas son Tuyas, Padre. Ellas son las dádivas de esta reunión.
93Con nuestros rostros inclinados, si Uds. creen que Dios oye mi oración, yo quiero que vengan aquí al frente, que vengan allí por los pasillos Uds. que levantaron sus manos. Vengan aquí al frente y párense aquí sólo por un momento, alrededor del altar. Vengan por este lado sólo por un momento. Todo aquel que quiera a Cristo ahorita, venga aquí al frente sólo por un momento. ... Que a otro yo no puedo ir, Y Tú me invitas a venir: Bendito Cristo, heme aquí. Todo miembro de iglesia que no conoce a Cristo como su Salvador y Ud. lo quiere conocer, ¿por qué lo rechazarían a El ahorita, cuando Uds. lo ven que está aquí presente? Si Dios oye mi oración y abre los ojos del ciego, hace al cojo andar, El–El perdonará sus pecados también.
94Si El conoce su corazón y les dice en la plataforma quiénes son Uds., El me dice que todavía hay más que deberían venir. El les está hablando a Uds. Yo no los tengo que llamar, porque me estoy poniendo tan débil que casi no me puedo parar aquí. Vengan rápidamente, por favor, para que así yo no tenga que esperar más tiempo. Vengan ahorita. Tal como soy sin demorar, Del mal queriéndome librar, Tú sólo puedes perdonar: Bendito Cristo (muy bien), heme aquí. Tal como soy, en aflicción, Expuesto a muerte y perdición; Buscando vida y perdón: Bendito... (venga, mi hermano; venga, mi hermana)... heme aquí. Tal como soy, en aflicción, Expuesto a muerte.... ¡Vengan, todos! Vengan ahora...?... No...?... si Uds. no están muy seguros, vengan ahora. El está aquí mismo en la plataforma. Ante Dios yo les digo la verdad. Esa Columna de Fuego, ese Angel de Dios que conoce el corazón de todo hombre, está aquí ahora. ... Bendito Cristo (Uds. nunca estarán más cerca hasta que lo vean a El viniendo), heme... (Si hay cualquier pregunta en su corazón, vengan ahora). ... soy sin demorar, Del mal queriéndome librar, Tú sólo puedes perdonar: (¿Pudiera venir Ud. a orar con nosotros?) Bendito.... ... aflicción, Expuesto a muerte (venga, señora)....