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~ BALSAMO EN GALAAD ~
1Permanezcamos de pie por un momento para orar. A mí siempre me gusta hablarle al Autor antes de abrir Su Libro. ¿No creen Uds. que eso es una buena idea? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Alguien me estaba diciendo en una ocasión. Yo dije algo, y–y el hombre dijo... Era un buen amigo mío; la mayoría de Uds. lo conocen; y él predica en siete idiomas. Booth-Clibborn, Uds. han oído de él, creo yo, William Booth-Clibborn. Y él me dijo, él dijo: “Pero, Hermano Branham: sencillamente Ud. no conoce su Biblia”. Yo dije: “Pero conozco muy bien al Autor”. Eso es...?... Y yo conozco al Autor; y yo creo que El me enseñará Su Palabra. Así que hablémosle a El ahora antes que entremos en Su Palabra.
2Nuestro Padre Celestial, el Autor de esta Palabra, el Autor de la Palabra de Dios: “La Palabra era Dios y se hizo carne y habitó entre nosotros”. Nos acercamos a Ti en el Nombre de Jesús, Tu Hijo, nuestro Salvador. Le amamos a El, Padre, porque El fue obediente hasta la muerte. Y la ira que debía ser derramada sobre nosotros fue derramada sobre El en el Calvario. Y allí Tú sufriste en lugar de nosotros para que pudiéramos ser libres. Con razón la gente nunca ha sido capaz de expresar: “Que amor el Padre tenía por la raza caída de Adán, para dar a Su Hijo que sufriera para redimirnos por Su gracia”. Y, Padre, te pedimos esta noche que Tú nos bendigas en nuestros esfuerzos esta noche, mientras venimos para tener compañerismo alrededor de la Palabra. Que la Palabra sea una lámpara a nuestros pies, una Luz que nos guíe a profundidades más profundas y a alturas más elevadas en el amor de Dios. Y sana a los enfermos esta noche, Padre. Esta es la noche que vamos a orar por los enfermos. Te pedimos que Tú los sanes a todos ellos. Bendice a esta iglesita, ¡oh, Dios!, bendice a su precioso pastorcito, el Hermano Buntane, y a su querido hermano que acabo de conocer y de estrechar su mano, proveniente de Calcuta. Te pido, Padre, que Tú bendigas a esos muchachos. Y pensar del anciano padre piadoso de ellos allá al norte, y cuando él los cargaba como niños, quizás cómo él creía que Tú algún día los harías ministros como lo son, y estamos contentos, Señor; Dios contesta la oración, lo sabemos. Así que contesta las nuestras esta noche, Padre, y recibe gloria de nuestra reunión. Lo pedimos en el Nombre de Jesús. Amén. Se pueden sentar. 3Este es un gran privilegio de congregarnos en el servicio de Dios. Y Uds. saben, para cuando echamos de nosotros todos los sentimientos raros, entonces es casi tiempo de partir. ¿Ven Uds.? Cuando entramos constantemente y decimos: “¿Cómo está Ud.?”... Y el ministerio es todo nuevo, y yo soy nuevo, y lo que pasa es que se toma un tiempecito para que todos nos familiaricemos unos con los otros, para que el Espíritu Santo se mueva entre nosotros y para darnos cuenta que somos hermanos y hermanas (¿ven Uds.?), para ver que no hay nada mal entre nosotros, y que sólo somos hijos de Dios. Y el ministerio que Dios me dio, bueno, es para Uds., y es amor, expresiones de amor. Y luego decimos: “Adiós”, y nos vamos a alguna otra parte. Y yo he tratado... No puedo recordar el nombre de ese lugar; yo lo llamo... Billy dijo: “¿Dónde piensas que vamos, papá?” Yo dije: “Venezuela”. Eso sería muy lejos, ¿no es así? Sin embargo, nosotros sí hemos estado en Venezuela, hemos estado allá, pero nunca tuvimos servicios allá.
4Pero–pero estamos esperando si es la voluntad del Señor... Yo conocí a mi buen amigo Hermano Kopp allá. Y uno nos invitó a regresar a California otra vez, y–y entonces... y en diferentes lugares por todas las naciones. Y tenemos que finalizar todas nuestras entrevistas que–que... De la misma manera que hacemos eso... El pastor estaba diciendo algo el otro día, de esas entrevistas de las que estamos hablando. Bueno, hay–hay cosas en las vidas de las personas, que no saben qué dirección tomar. Están–están al fin del camino; eso es todo. Ellas no saben... Yo creo que la Palabra de Dios resuelve toda necesidad que tengamos, ¿no creen Uds.? Correcto. Pero ahora, por ejemplo, si dijéramos algo tocante a salvación, entonces la Palabra de Dios lo explica. Miren, pero, ¿qué si es algo que la Palabra de Dios no lo tiene escrito ahí? Entonces Dios no deja fuera nada; El nos envía los dones diferentes para encargarse de eso. Y luego, en el Antiguo Testamento nosotros... el Señor nos dio hombres a los que ellos acudían y los consultaban y preguntaban tocante a lo que iba a suceder. Y ellos fueron criados desde bebés por toda su vida, y tenían la Palabra del Señor, y ellos se sentían seguros que si ese vidente podía ver lo que el Señor les decía a ellos, bueno, eso–eso–eso lo concluía. Bueno, yo no soy un vidente; yo no soy un profeta; pero yo–yo sólo soy un pobre gentil, que el Señor me permite ser usado para ayudar al pueblo gentil en estos días. ¿Ven Uds.? Yo creo que está considerado en alguna parte de la Biblia como una clase de don, pero lo que sea, eso es–es pequeño y eso no tiene importancia. Pero es lo que podemos hacer para ayudar a alguien que se acerque a Dios.
5Y de la manera que lo hacemos, es que la gente escribe a mi casa, y luego obtenemos sus direcciones y luego anotamos el nombre, y les enviamos una tarjeta. Y en cualquier parte en esa comunidad, en esa comunidad, luego les notificamos quién–quién puede venir. Bueno, durante el día... Por ejemplo aquí, la razón que muchos de Uds. no sabían por qué no teníamos estos servicios de discernimientos cada noche, bueno, es porque se lleva a cabo todo el día. ¿Ven? Y uno está tan débil y cansado, a tal grado que no lo puede hacer en la noche. Y así que nosotros... La gente viene y se sienta. Yo no sé quiénes son ellos; yo no les pregunto. Y sólo esperamos allí hasta que el Espíritu Santo viene y expone toda la cosa, les dice qué han hecho, dónde cometieron su error, qué deben hacer, y–y todo exactamente de la manera que... Y Uds. estarán sorprendidos: doctores, abogados, hombres de negocio, y todos provenientes de todo el mundo, de Africa, de Asia, de Alemania, de Suiza, ellos vienen de todo el mundo, y se quedan allí esperando, por meses y todo lo demás. Y nosotros sólo les escribimos. En lugar de que todos ellos se apilen allá, y que muchos de ellos se vayan a casa desilusionados, nosotros sólo esperamos hasta que su día llega y luego los traemos.
6Ahora, aquí en California tenemos reuniones. Y aquí algunas personas han estado esperando tanto como tres años o más. Y luego, tan pronto como los contactamos, no nos movemos, nos quedamos allí hasta que el Espíritu Santo habla. Y entonces ellos saben qué hacer, y les dice cómo lo hagan, y de la manera que es. Y nunca ha fallado una sola vez, porque es Dios. Estamos agradecidos por eso, damos gracias a nuestro Padre Celestial que... Y hay cientos de ministros. Así que nosotros–nosotros tenemos un cuarto adónde los llevamos, y ellos saben cuándo es su cita, y exactamente cuándo es. Entonces es... venimos.... Ahora, algunas veces yo estoy afuera caminando, o quizás en oración por alguien más, y El me muestra una visión adónde ir para encontrar a alguien, o hacer algo. Entonces yo voy y hago eso de inmediato, porque ese es Dios mismo hablando, usándolo. ¿Ven? Así que yo siempre hago exactamente... trato de hacer lo que El me dice. Me pesa decir que le he fallado muchas veces. Yo–yo estoy avergonzado de mí mismo delante de Su Iglesia esta noche de hacer una confesión como esta, pero muchas son las veces que–que le he fallado a El, y yo... Uds. oren por mí para que–que no le falle a El más de lo que es humanamente posible. Yo... muchas veces yo sé que si hubiera ido y hecho ciertas cosas, hubiera sido diferente. Pero es sólo alguien tirando de uno en esta dirección, y alguien más tirando en esta otra dirección, y–y es–es tan difícil, y son buenos amigos que uno los ama mucho, y–y algunas veces uno se sale de la voluntad del Señor. Después de todo, es como un ministerio doble. Este es un ministerio Evangélico. Ese otro... ¿Recuerdan cómo lo hacían los antiguos videntes? Ellos se quedaban en el desierto, se quedaban allí hasta que Dios les decía qué hicieran. Ellos salían de allí, daban su mensaje, y se regresaban al desierto otra vez. ¿Ven? Y allí está la diferencia de ello.
7Ahora, pero estamos tan contentos de saber que nuestro Padre Celestial, el del Antiguo Testamento, el mismo que estaba en Jesucristo Su Hijo, es el mismo que está en Su Iglesia hoy día. ¿Ven? ¡Oh!, ¿no les conmueve eso su corazón?, de saber que en el día cuando hay tanta... Ellos dicen... Bueno, las diferentes organizaciones dicen: “Nosotros lo tenemos; ¡vengan aquí!” Las diferentes naciones dicen: “Nosotros lo tenemos; ¡vengan aquí!” Pero El es el Unico que lo tiene. Así que estamos tan contentos que El viene y nos prueba por la Biblia exactamente lo que El va a hacer, y desciende y hace exactamente lo que El dijo que El haría. Luego miramos en la Biblia y lo vemos desenvolviéndose página por página, como El dijo que lo haría. ¡Maravilloso, maravilloso!
8¿Cuántos recibieron La voz de los hombres de negocio esta vez? Cris-... ¿La voz de los hombres de negocio? Yo aprecio ese pequeño artículo de esa visión. El puso parte de ella allí, lo cual fue muy amable de su parte. Me supongo que fue escrito por el Hermano Tommy Hicks. Eso–eso hizo un cambio en mí. Yo siempre tenía temor de la muerte. Yo pensé que... no quería ser un espíritu. Yo–yo nunca supe nada. ¿Ven? Esa es la razón que el Angel del Señor que me habla, yo sé que es de Dios. Porque El tenía... En primer lugar, si El me dijera una sola cosa que no fuera la Palabra de Dios, yo no le creería. No, señor. A mí no me importa lo que sea, tiene que ser la Palabra de Dios. ¿Ven? Y hay toda clase de ángeles, Uds. saben; nosotros sabemos eso. Pero el... Pablo dijo: “Si un ángel viene y anunciare otro Evangelio que el que yo anunciare...” ¿Ven? Y cuando llegué allá y este pequeño... Yo no sé; yo no quiero decir... imitar al gran San Pablo, seguramente que no. Yo no haría eso por nada. Yo no sé. Fue probablemente una visión; pero hay una cosa que sí sé: yo no estaba dormido. Y–y si eso fue una visión, nunca he tenido una como esa antes en mi vida. Yo estaba tan alto, como esas columnas cuadradas o vigas, como las llaman aquí, ese techo de tejas allá. Yo estaba tanto así de alto mirando para atrás mirándome a mí mismo. Y así como estoy parado aquí, yo estaba mirando para atrás y me podía ver a mí mismo acostado allí. Tenía un sentir muy raro, y pensé que yo había tenido un ataque de corazón y había muerto. Y pensé: “Bueno, si esto es la muerte, ¡que cosa!, esto es maravilloso”. Y yo–yo les digo ahorita a Uds. Cristianos, que no tienen una sola cosa de qué preocuparse, si Uds. están en Cristo. Nunca teman la muerte; la muerte no implica temor en eso, no, no, no. Es un gozo.
9Y yo me encontré esas mujeres allí. Y honestamente, yo–yo siento algunas veces que he sido un poquito duro con mis hermanas. Yo... No–no para tratar de ser cruel, sino que yo–yo no quiero que ellas sean como el resto del mundo. Yo estoy–estoy celoso de ellas. ¿Ven? Yo sólo... Yo–yo quiero que sean verdaderas Cristianas. Yo quiero que parezcan Cristianas, que actúen como ellas, y sean como ellas, y sean genuinas. Y esa es la razón que estoy celoso de mis hermanos. Yo no quiero que ellos estén en evangelios sociales como aquellos que salen de allá de alguna incubadora. Yo quiero que sean verdaderos hombres de Dios, que se paren y no comprometan esa Palabra, y verdaderamente la expongan allí. Eso–eso es... No que yo trate de lastimar a mis hermanos; yo–yo los amo mucho para hacer eso. Yo amo mucho a la gente para hacer eso. Pero realmente el amor corta, ¿saben Uds. eso? Mire, madre, yo le quiero preguntar algo, o hija que todavía no es madre. Si–si su madre, o mejor dicho su hijo, estuviera ahí en la calle, y Ud. sabe que esos renegaditos manejando por esa calle, y esos medios borrachos y todo, van a matar a ese niño si él no se quita de la calle, ¿le diría Ud.: “Mira, cariño, está bien si te sientas en la calle; creo que estará bien”? No si... Ud. no amaría a ese niño si Ud. actuaría así. El verdadero amor iría allá, y Ud. le diera una disciplina tal, le daría de nalgadas hasta que se mantuviera alejado de esa calle. ¿Es correcto eso? Entonces no se enojen conmigo. ¿Ven? Yo sólo quiero que Uds. se mantengan apartados de las cosas del mundo, eso es todo; sólo que se mantengan apartados de él. Aléjense de él.
10Ahora, a las organizaciones, Uds. me oyen que les doy nalgadas a ellas de vez en cuando. Ahora, yo no quiero decir que la organización no está bien. No, señor. Pero, ¿ven Uds.?, Uds. llegan a un punto que dicen: “Yo pertenezco a la Iglesia de Dios; yo pertenezco a las Asambleas”. Eso es lo mismo que cuando Uds. les hacían burla a los Metodistas por decir eso, y a los Bautistas y a los Presbiterianos; y nosotros entramos en la misma costumbre. ¿Ven? Miren, eso está bien; los Metodistas están bien; los Bautistas están bien; las Asambleas de Dios, la Iglesia de Dios, todas ésas están bien. Pero hermano, cuando Ud. ve... No importa en dónde está.... Ahora, para la gente espiritual, yo espero que Uds. entiendan, observarán que cuando menos piensan... Igual que el primer grupo de apóstoles, todos ellos estaban llenos del Espíritu. La segunda generación empezó a ceder. La tercera generación cedió más. Y luego la cuarta generación, ellos se desviaron y entraron en paganismo. Y luego el Romanismo, y el paganismo, y el Cristianismo, y todos se consolidaron e hicieron una iglesia universal. De allí....
11¿Ven?, eso es la misma cosa. Martín Lutero tuvo un verdadero avivamiento. Cuando Lutero estaba viviendo, él lo mantuvo en línea. ¿Sabían Uds. que Martín Lutero habló en lenguas? Sí, señor, seguro que habló. Y él tuvo grandes señales y prodigios. Pero cuando Lutero murió, ¿qué sucedió? La iglesia se organizó y se desvió. Otra generación vino por medio de la incubadora, y todos se desviaron. Ahora, ¿ven?, Martín Lutero, sucedió que miró la gran Columna de Fuego, y él la siguió. Y... Pero, ¿qué hizo él? ¿Qué hicieron ellos? Ellos se organizaron bajo esa Columna de Fuego, y Uds. no pueden organizar a Dios. Así que la Columna de Fuego siguió adelante, y el Luterano no pudo seguir con Ella, porque él estaba organizado. Luego Juan Wesley la vio, y él continuó con santificación. Y, ¿qué hicieron ellos después de los días de Wesley? Ellos la organizaron. Y, ¿qué hicieron entonces cuando el Bautismo...? Entonces Ella otra vez siguió adelante con el Bautismo del Espíritu Santo. Entonces los Pentecostales lo vieron, y se fueron tras Ella. Pero, ¿qué hicieron ellos? La misma cosa que el resto de ellos hicieron: se organizaron bajo Ella. Después de la primera generación de los padres antiguos, o como unos cuarenta años, unos cincuenta años, entonces estos jóvenes vinieron. Entonces los jóvenes y los nietos empezaron a venir. Ahí lo tienen (¿ven?), la misma cosa de vuelta otra vez.
12Pero recuerde, hermano: ese mensaje debe sacudir a la nación, o mejor dicho, debe sacudir a la Iglesia. No busquen algo grande que descienda por los corredores. El Mensaje de Dios será exactamente para la Iglesia elegida. Estas señales y prodigios nunca serán hechos ante el mundo; no deben ser. El presidente de la compañía de whiskey Las cuatro rosas, su esposa era... Ella es una–una de la Alianza Misionera. Y estuvo en una de las reuniones; ella llamó al Hermano Bosworth, quien era uno de la Alianza Misionera, y dijo: “La cosa es que Ud. no está permitiendo que ese don se disperse”. Dijo: “Si lo que yo vi anoche se hiciera en las capitales y demás, de la nación, bueno”, dijo, “convertiría... persuadiría a todo el mundo al Cristianismo”. Pero, ¿ven Uds.?, no es enviado a las capitales de las naciones. ¿Ven?, es enviado a la Iglesia elegida. ¿Ven Uds.? Uds. no están.... “Oh”, ellos dicen: “Ponga su nombre en enormes cartelones, y vaya a los centros principales; entre en la televisión”. No fui hecho para eso. Sólo fui enviado a Uds., a la Iglesia, y eso es todo. Ahora, Uds. créanlo con todo su corazón.
13Yo quiero decir aquí mientras estoy en la iglesia, que este ciertamente ha sido un momento maravilloso para nosotros; apreciamos al Hermano Buntane y a su... los compañeros de trabajo, a los hermanos, a todos Uds. hermanos, y especialmente a la gente. Cuando no hay servicios de sanidad, sólo vengo y me paro aquí, y oro y que caiga dondequiera que quiera caer, y... pero quedándome verdadero a la Palabra. Yo no he dicho una sola palabra que la retractaría, y yo no he dicho una sola palabra que la Biblia no la dice (eso es correcto), o que no la pueda probar por la Escritura; así que ha estado exactamente con la Palabra. Y el bendito Espíritu Santo ha venido todo el tiempo, confirmando exactamente la Palabra todo el tiempo. Y Uds. hermanos queridos han venido cada noche, y atestado este lugar, y siguen viniendo. Yo aprecio eso. Eso es realmente amable. Yo pido que ninguno de Uds. se pierda, que cada uno de Uds. esté en el Reino de Dios, y... yo lo pido.
14Yo pido que ellos... que este avivamiento nunca se termine en esta iglesita de las Asambleas de Dios aquí en la esquina. Pido que la Luz y el Poder de Dios se disemine de ésta, hasta que abarque toda la costa del oeste. Y yo–yo confío que esta sea una iglesia de ejemplo. Sí lo confío. Y otras Asambleas de Dios, y Bautistas, y Metodistas, y por dondequiera, que sencillamente encienda fuego en todas partes. ¿Ven, hermanos?, no estamos divididos. No–no podemos estar divididos; somos seres humanos. Uds. saben, la gente Metodista come la misma clase de comida que Uds. comen. Los Bautistas comen la misma cosa. Los Católicos aman a sus hijos igual que Uds. aman a los suyos. Los hombres Católicos aman a sus esposas como Uds. aman a sus esposas, y los esposos y las esposas se aman unos a los otros. Ellos se quieren ir al Cielo lo mismo que Uds. quieren. ¿Ven? Así que nuestras pequeñas diferencias, yo... olvidemos–olvidemos eso. Extendamos la mano para alcanzar a todos. Sólo extendámosla, y metámoslos, y amemos para que entren al Reino de Dios. ¿Se fijan lo que El me dijo? Yo siempre he creído y siempre creo, que ese poder de amor excede el hablar en lenguas, excede el gritar, excede todo lo que yo sé. Siempre ha sido mi tema: “Amado Cordero inmolado, Tu Sangre preciosa nunca perderá Su poder, hasta que toda la Iglesia redimida de Dios sea salva para no pecar más. Desde que por fe yo vi ese torrente que Tus heridas fluyendo suple, amor redentivo ha sido mi tema, y será hasta que muera”. Entonces si yo verdaderamente amo a la Iglesia de Dios, la cual Cristo compró con Su propia Sangre, ¿cómo puedo yo callar y ver que se está poniendo peor? Yo no lo puedo hacer; sencillamente no puedo, hermano. Si mis hermanos me desechan, yo–yo no puedo evitarlo. ¿Ven? Pero yo–yo debo permanecer verdadero a esta Palabra, ¿ven? Es mi–es mi trabajo.
15Ahora, vamos a tener una fila de oración esta noche y oraremos por los enfermos. Y así que estoy seguro que esa sería una buena manera de clausurar el servicio aquí en la iglesia. Y ellos me dicen que me dieron una ofrenda de amor aquí de la iglesia. Bueno miren, yo–yo no pedí eso, amigos. Yo no vine aquí para eso. Yo vine para tener compañerismo con Uds. y con su pastorcito aquí. Para eso es que vine, no por una ofrenda. Si Uds. nunca me dan un solo centavo, Uds.... yo sería exactamente el mismo. Yo–yo lo aprecio exactamente lo mismo. ¿Ven? Y no es donde.... Yo nunca en mi vida he... yo tengo cincuenta y un años de edad; yo he estado predicando el Evangelio por treinta y un años. Yo pastoreé el Tabernáculo Bautista por diecisiete años, y nunca recogí una ofrenda en mi vida, nunca en mi vida. Yo pastoreé por diecisiete años en la iglesia Bautista allá en Jeffersonville, Indiana, y nunca aun tuve un plato para recoger ofrendas en la iglesia. Eso es correcto. No porque ellos no lo harían, sino porque yo podía trabajar, así que yo salía y trabajaba, trabajo arduo también: caminando treinta, o treinta y cinco millas al día [48 y 56 km., respectivamente–Trad], patrullando y cosas así por todo lo inhabitable, y trabajando en líneas de alto voltaje, y todo lo demás que se presentaba para trabajar, para mi sustento. Yo no fui una carga para el pueblo.
16Yo amo al Señor. Eso es todo. ¿Ven? No es dinero; no son esas cosas; es para–es para tratar de reunir la Iglesia de Dios y todos nosotros juntos, ser levantados en ese gran Rapto. Yo estoy mirando el fin, es lo que yo estoy mirando, como les conté tocante a la competencia de la bicicleta. Si Uds. están mirando aquí, lo que está sucediendo ahorita, Uds.–Uds. de seguro se caerán del tablón. Pero si Uds. sólo mantienen su vista en el fin y se mantienen firmes, sólo mantienen mirando el fin (¿ven?), Uds. no se pondrán tan nerviosos. ¿Ven? “Oh, ¿cómo va a ser esto? ¿Cómo va a ser eso?” Cuando yo llego a una reunión, algunas veces me fijo en mis hermanos (así yo los llamo), mi grupo. Ellos vienen: “Hermano Branham, esto resultó...” Yo sólo me mantengo mirando la cruz (¿ven?), y sigo adelante. Todo estará bien. Está bien. Nunca ha fallado todavía, así que no fallará; eso es todo. Dios lo prometió y no puede fallar. Dios así lo dijo. Y así que lo amamos a El por eso.
17Ahora, vamos a leer una Escritura y sólo decir unas cuantas–unas cuantas palabritas esta noche. Y mañana en la noche, vamos a estar allá en el Auditorio Municipal. Y lo siento que–que hicimos esta pequeña encrucijada rápidamente de la manera que la hicimos, el cambio, quise decir. Yo–yo pienso que los hermanos, algunos de ellos pensaron que quizás les daría a la gente más espacio para que así ellos pudieran asistir a la iglesia. Y yo espero que ninguno que asiste a estas finas iglesias de por aquí, fallará en asistir sus servicios mañana en la noche; yo–yo espero que ellos no lo hagan. Si ellos tienen un puesto del deber, que se queden allí. Que Uds. se queden en su puesto del deber en su iglesia, adónde Uds. vayan, y paguen sus diezmos, y Uds. amen a su pastor, y oren por él. Y si Uds. necesitan que se ore por Uds, pídanle a él; él es un hombre de Dios; él orará por Uds. Y El contestará su oración lo mismo que El contestará la mía o la de cualquier otro; porque después de todo, es su propia fe en Dios la que hace la obra. Correcto, exactamente correcto.
18Ahora, todos Uds. sean amables, y que Dios siempre sea con Uds. Y yo espero regresar aquí a la costa otra vez, visitarlos aquí otra vez en esta pequeña Asamblea de Dios, venir y tocar en su puerta; espero que me permitan entrar. Y vendré y les predicaré otra vez y disfrutaremos unos pequeños momentos de compañerismo por aquí. Y Uds. díganle a sus pastores y a los demás de por aquí, Uds. que visitan, denles mi amor y respetos, y traten de explicarle a él que lo que estoy tratando de hacer, es tratar de mantener a la Iglesia del Dios Viviente unida como una sola unidad, un solo gran cuerpo. A mí me gusta esa alabanza: “No estamos divididos, todos somos un solo Cuerpo; uno en esperanza y doctrina, uno en caridad. ¡Marchen, soldados Cristianos! Marchen como para combatir”.
19Y ahora, las tarjetas de oración serán repartidas mañana en la noche a las seis en el Auditorio Municipal. Y ahora, respecto a eso, la razón que hacemos eso, es que viene mucha gente; entonces ellos empiezan a codear y a empujar, y uno dice: “Yo estaba aquí primero”. Uds. saben cómo lo hacen ellos; sencillamente uno no lo puede hacer, uno les tiene que dar una tarjeta. Y la tarjeta no tiene nada sino sólo un número en ella, así que Uds. guarden su número. Y cuando llamen su número, vengan al frente. Miren, yo pienso que eso es todo lo que iba a decir esta noche, y yo–yo les dije... Y los músicos, las alabanzas, el coro, y todos ellos, yo los aprecio a ellos, a todos. Y ese grupo que cantó esta mañana, ¿cuál era...? ¿Squire, Squire? ¡Qué cosa, ellos son cantantes maravillosos! Y esa damita que cantó allá arriba, ella es una damita dulce, una pequeña... me pareció que era una norueguita. ¡Oh!, si ella está aquí y ella no lo es... espero que me perdone, así que....
20Uds. saben, el otro día yo me estaba peinando mis tres o cuatro cabellos que me quedan, y mi esposa me dijo, ella dijo: “Billy, ¿sabes que tú casi estás calvo?” Yo dije: “Pero no he perdido ninguno de ellos”. Ella dijo: “¿Qué?” Y yo dije: “No he perdido ninguno de ellos”. Ella dijo: “Te pido que me digas dónde están”. Yo dije: “Tú dime dónde estaban antes que yo los tuviera”. Correcto. Ellos son una substancia, ¿es correcto eso? Así que dónde estaban antes que los tuviera, están allá esperando que yo vaya a ellos. Así que cuando alguien les diga que el Hermano Branham está muerto, no lo crean; yo morí hace años. ¿Ven? Yo sólo voy a ese cuerpo joven allá. Cuando este cuerpo viejo esté terminado, “yo dejaré este cuerpo y resucitaré, tomaré el premio Eterno; y gritaré, mientras vaya atravesando el aire: ‘¡Adiós, adiós, dulce hora de oración!’” Bueno, eso es verdad, ¿no es así? Es verdad. ¿Ven?, esos cabellos eran algo; de seguro son destinados a ser una substancia; ellos estaban en alguna parte.
21Bueno, aun pensé eso en una ocasión... yo lo creo firmemente; yo soy... tiro al blanco, Uds. saben cómo es eso, y rifles y demás; y la gente me da rifles y yo los compongo. Gene y yo, disfrutamos de un... nos relajamos tirando al blanco. Y–y puedo coger un–un 2-20 ligero (ese es uno de los rifles más veloces para disparar de su hombro), y cargarlo, cargarlo a mano para disparar a cinco mil pies [1500 m.–Trad.] por segundo. Ahora, piénsenlo. ¿Ven? Pero si Uds. le ponen a eso un cuarto de grain más de pólvora, Uds. le pueden disparar a esa ventana y no la tocarían. Nada cae. La bala vuelve otra vez a sus gases originales, como era hace millones de años. ¿Ven? Ahora, ¿ven?, eran gases; luego llegó a ser algo, y si perdura lo suficiente puede regresar a ser una bala otra vez. ¿Ven? Así es como es. ¿Ven?
22Es nuestro... Lo que eran estos cabellos antes que llegaran a estar sobre mí, ellos me están esperando; y cada cabello está contado, y ni una pizca de lo que somos se perderá, sino que “Yo los resucitaré en el día postrero”, dice Dios. Yo creo que eso es verdad, tanto como yo creo que estoy parado aquí mismo. Nosotros únicamente estamos formados de dieciséis elementos; esos son: petróleo, potasio, luz cósmica, y lo demás, así que eso... Dios toma... Están en la tierra, y El los llamará otra vez, y yo contestaré. Correcto. Yo creo eso. Yo creo eso con todo lo que está en mi corazón, y en mi alma, y en mi mente. Yo lo creo solemnemente, sobre esta Biblia. Si yo muero sobre Ella en los dos minutos que siguen, yo creo eso, que El me llamará. Y no habrá ni una cosa que yo–que yo era cuando tenía veinte años de edad, sino que yo lo seré Allá (correcto), únicamente inmortal. Yo ya no tendré que morir. ¿No será eso maravilloso? Piensen de la gente anciana. Y esa visión, cuando yo estuve allá, yo vi a esa mujer, a las mujeres más hermosas que jamás he visto, con el cabello largo hasta su cintura, y con faldas largas, que venían corriendo hacia mí y me abrazaban, y me llamaban hermano. Yo vi hombres, y sus dientes eran tan blancos como perlas, sus ojos destellando, que venían corriendo hacia mí, y me abrazaban, y me llamaban hermano, todos ellos jóvenes. Y yo no lo podía entender. Y El dijo: “¿Viste a esa mujer que te acaba de abrazar?” “Sí”. Dijo: “Ella tenía más de noventa años cuando tú la guiaste a Cristo. Por eso te llamó su hermano querido”. Eso hace que me siga esforzando. ¡Oh, hermanos! ¿Ven Uds. por qué soy tan cortante y tiro de Uds.: ¡Vengan!, vamos, hermanos?
23En lo profundo de mi corazón yo mantengo mis secretos; Uds. saben eso. Uds. absolutamente saben eso. Así que sólo me tienen que tener confianza y me tienen que creer. Yo nunca dejaré la Palabra; yo me quedaré exactamente con la Palabra. Pero Uds. aparéjense a Ella ahora. Y cuando regresen aquí... cuando regresen a la iglesia, vengan y... Si yo vengo... si el Señor nos permite vivir, y Jesús tarda, un año contando desde hoy, si yo regreso, espero ver este grupo aquí brillando para la gloria de Dios y el poder de Dios. Entonces que digan: “¿Sabe qué? Todas las Asambleas de Dios, todas las Iglesias de Dios, todas las Cuadrangulares, todas las Unitarias, ‘Dualitarias’, Trinitarias, y ‘Tetrarias’, y todas de lado a lado de la costa, están unánimes, y este avivamiento y el poder de Dios está sacudiendo esta costa como nunca lo hizo”. “¡Oh!”, yo diría: “Señor, despide a Tu siervo en paz, pues han visto mis ojos Tu salvación”. Correcto. Yo estaría listo para irme. Si Uds. están anotando las Escrituras... Uds. son tan amables. Billy me dijo, dijo: “Papá, tú hablas más extenso que lo que predicas”. El dijo.... “Bueno”, yo dije: “Yo tengo algo de lo cual hablar. Así que... Y algo que es bueno, algo que me gusta muchísimo”. Y yo sé que todos nosotros lo disfrutamos, ¿no es así? Continuemos hablándolo uno al otro.
24Ahora, yo quiero... tengo algunas Escrituras escritas aquí esta noche también; pueda que me refiera a Ellas. Y quiero que Uds. abran en Jeremías 8:22, y leeremos este versículo, estos versículos. ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo? Esa es una pregunta. Manténganla en su corazón. Pregunta: “¿No hay bálsamo? ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de Mi pueblo?” Si no hay bálsamo, y no hay médico... Si hay, entonces, ¿por qué–por qué no hubo medicina? Es una pregunta.
25Yo creo que si Dios hace una provisión, y un camino de escape para Su pueblo, hace algo para Su pueblo, y luego el pueblo lo rehúsa recibir, El tiene el derecho de preguntar: “¿Por qué?” ¿Qué si Ud. hizo algo por alguien...? Si Ud. dice: “Mira: te voy a dar mi automóvil; está lleno de gasolina, está en buenas condiciones; yo quiero que me recojas en la esquina en diez minutos”, y Ud. espera todo el día y la noche, y la persona nunca llega, y la encuentra en alguna otra parte, Ud. tiene derecho a preguntar: “¿Por qué no lo hiciste?” ¿Es correcto eso? Y Dios en todas las edades, cuando El hizo... El nunca ha abierto un camino de escape, que toda la gente lo reciba. Siempre han habido aquellos que se han apartado. Pero yo quiero que se fijen en una gran cosa: que Dios siempre envía misericordia, y que el juicio sigue a la misericordia. Y cuando Uds.... Y si Uds. no aceptan misericordia, entonces Uds. deben recibir juicio. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.].
26Ahora, si Uds. se fijan, justo antes de la Primera Guerra Mundial ellos recibieron el Bautismo del Espíritu Santo en este país y en otros países. ¿Ven? Ahora, cuando vimos la cosa más grandiosa, el avivamiento más grandioso, los ministerios más grandiosos que han sido conocidos desde los días de Jesucristo, que han cruzado esta nación... Díganme cuándo, dónde, dónde nosotros alguna vez hemos leído en un libro u oído o aun sabido de ministerios como los que tenemos hoy. Ahora, ¿qué lo va a seguir? Juicio, al rechazarlo. Miren el ministerio de nuestro Señor. Porque ellos lo rechazaron, nosotros lo vimos en el servicio anoche, que por rechazarlo, ¿qué sucedió? El juicio siguió. Ciertamente; siempre es así. Porque ellos... Miren, el Espíritu Santo cayó en Rusia hace como unos cien años. ¿Sabían Uds. eso? Seguro que cayó. Ellos lo rechazaron. ¿Qué recibieron? Cayó en Alemania antes que cayera aquí. ¿Qué recibieron? Ellos no aceptaron la cruz, así que ellos recibieron una cruz doble, una esvástica. ¿Ven? Y ahora, porque nosotros lo rechazamos como una nación... Y yo verdaderamente creo que nosotros cometimos nuestro error fatal en el año ’56. Y cuando nosotros... Ahora, recuerden: yo lo tengo en el archivo (¿ven?), y Uds. recuerden: ella nunca se recuperará otra vez; llegó a su fin. Correcto. Estamos espigando. Pero ella nunca se recuperará otra vez. Nunca habrá un gran avivamiento que abarque esta nación antes del juicio. Ella está llegando a juicio; está allí ahora en camino. En cualquier momento llegará. Yo creo que antes que este gran juicio azote a la nación, la segunda Venida de Jesús se llevará a Su Iglesia de la tierra. Yo lo creo. Ahora, sabemos que el mundo no puede soportar una explosión atómica. Dios ha abierto un camino para que escapemos. Pero si rehusamos escapar, entonces El va a preguntar: ¿por qué no lo aceptamos?
27Ahora, El ha hecho todo lo que El ha prometido en la Biblia. Ahora, muchas personas... Yo no estoy en desacuerdo con los eruditos. No, señor. Pero yo únicamente obro por revelación; la revelación tiene que ser la Palabra. Si no es de acuerdo a la Palabra, entonces es una revelación incorrecta. Muchos están buscando que sucedan grandes cosas, y ellos están aplicando eso a Israel y no a la Iglesia. Lean los primeros tres capítulos de Apocalipsis y Uds. tienen allí a la Iglesia. Luego Juan fue arrebatado de la edad de la iglesia. Miren, así que nuestro día ya está para terminarse, la Iglesia. El Evangelio ahora regresará a los judíos en Palestina. Y luego la edad gentil se termina, por lo que se refiere a la edad de la Iglesia, la verdadera Iglesia llena del Espíritu.
28Cuando Dios abre un camino, y entonces la gente no camina en él, El dice: “¿Por qué?” En una ocasión el rey de Israel... Porque un día él iba caminando en la ventana de su porche, y él se cayó por la ventana, y–y se lastimó, y de allí él contrajo una dolencia y se enfermó. Y así que él estaba en su lecho. Y aun siendo él, el rey de Israel, en lugar de enviar para consultar de Dios, él envió a algunos de sus hombres a Ecrón para consultar de Baalim... mejor dicho, de Baal-zebub, de los dioses de allá, de sus profetas, si él iba a sanar o no. Ahora, Uds. saben que Dios revela Sus secretos a Sus profetas; sabemos eso. A Sus siervos, El revela eso. Y Elías probablemente estaba allá en su cueva. Y ¿cómo supo él que el rey había llamado a estos hombres, tomó dos o tres hombres y les dijo, los comisionó, y les dijo: “Miren: crucen nuestra nación, les va a tomar varios días, y vayan a Ecrón, y cuando lleguen allá, estará... Uds. encontrarán a Baal, el–el dios de–de Ecrón, y entonces yo... Uds. consulten de su profeta para preguntarle a Baalim, si yo voy a sanar o no”? Pero Uds. saben, siendo que él era un israelita, entonces Dios se lo reveló a Elías el profeta. Y El dijo: “Ve allá y párate en el camino y deténlos”. Y así que esos soldados, o guardias del templo, venían andando por el camino, platicando, con la comisión estricta de ir a consultar al dios pagano tocante a esto, porque toda la nación había entrado en pecado.
29Y eso es el problema hoy, toda la nación ha entrado en pecado: cantinas, la gente poniéndose fría y formal, programas radiales sin censura, programas de televisión sin censura. Y es tan fascinante, y el pecado es tan hermoso a tal grado que atrae la atención de la gente. Y si ellos verdaderamente no han nacido de nuevo, y su atracción no está en Cristo y no son sinceros, se irán tras esas cosas. Ellos actuarán como esa gente. Y ellos... el espíritu de eso vendrá sobre ellos. Solía ser que los antiguos Pentecostales ni siquiera le permitían a sus hijos que fueran a los cines. El diablo los engañó. El metió el cine allí en la casa. Correcto. Y así que, ¿ven Uds. cómo lo logró él? Adulador, sabio, astuto como él solo. Nunca lo subestimen; Uds. quédense debajo de la cruz; es el único lugar para estar seguros. Así que los antiguos (¿ven Uds.?), ellos se quedaron con Dios. Y este profeta se quedó con Dios, así que Dios le podía hablar a él. Generalmente la gente va de acuerdo a lo que hace la nación; siempre ha sido así. Y ese es el problema hoy: la gente va de acuerdo a lo que hace la nación. Si está bien, si la nación legaliza la bebida, bueno, entonces está bien. Si ellos legalizan....
30Yo vi a una muchacha caminando por la calle el otro día que cualquier policía que tuviera decencia en él, hubiera corrido a esa muchacha de la calle, por la manera que ella estaba vestida. Yo nunca vi nada tan vulgar en toda mi vida; la gente estaba saliendo de las estaciones de gasolina y de lugares, mirando embobados a esa muchacha que iba por la calle. ¿Qué le ha sucedido a la decencia de nuestra gente? Dios respetaba a una mujer como una de las joyas de la tierra. Y cómo ella se ha vendido al–al diablo, es más que... Bueno, es porque ella no conoce a Dios; eso es todo lo que es. ¿Ven? Sabe que su cuerpo es sagrado y que ella no debería hacer eso, y ellas lo hacen de todas maneras, porque ellas piensan que está bien. Ricky y Elvis y todos ellos, se encantan con eso y [el Hermano Branham silba–Ed.] dan el silbido del lobo. Y ellas disfrutan eso. Eso debería ser una desgracia para cualquier mujer, que le silben a ella de esa manera. Sí, Ud. es un cordero (Ud. debería ser), la enamorada y esposa de algún hombre, la madre de algún bebé. Ud. se debería avergonzar de hacer cosas como esas. La decencia de la verdadera feminidad debería... El–el respeto que Ud. tiene para su madre la debería guiar a Ud. diferente a eso. Correcto.
31Fíjense cómo eso ha llegado a ser... Y los predicadores han descuidado, lo han permitido que entre a la iglesia. Finalmente, de una manera disimulada entra, poco a poco, de esa manera. No hace mucho, me senté y hablé con un anciano predicador Metodista que solía cantar una alabanza: Dejamos caer las trancas, Dejamos caer las trancas, Nos comprometimos con el pecado; Dejamos caer las trancas, Las ovejas se salieron, Pero, ¿cómo entraron los chivos? Bueno, yo pienso que la alabanza de él realmente lo expresa: Uds. dejaron caer las trancas. Eso es todo. Sencillamente dejaron caer las trancas. Uno entró y empezó a hablar de ello de esta manera, y–y ellos empezaron a mirar, y él prosperó un poquito y luego dijeron: “Bueno, si Jones lo puede hacer, el Dr. Jones, yo también puedo”. Y cuando menos piensa, se deslizan y caen. Y es igual al tobogán; uno se desliza en él. ¿Cuántos recuerdan el tobogán? Ud. se sienta y se va deslizando muy fácil, viendo cuán cerca Ud. puede llegar a la orilla, y cuando menos lo piensa [el Hermano Branham truena sus dedos–Ed.], Ud. se va hasta abajo. Eso es lo que le ha sucedido a la iglesia Pentecostal. Correcto. No vea cuán cerca Ud. puede llegar a ello; vea cuán lejos Ud. se puede mantener alejado de ello.
32En una ocasión hubo un conductor que tenía que ascender la montaña, y un hombre se tenía que apresurar y cruzar las montañas, y así que ellos dijeron... Un conductor se acercó y dijo: “Yo soy un conductor tan perfecto, que puedo conducir estas seis cabezas de caballos y a mi carroza, a seis pulgadas [a 15.24 cm.–Trad] de esa orilla de ese gran desfiladero de mil pies [300 m.–Trad.]. Yo la puedo conducir a seis pulgadas [15.24 cm.–Trad.] a todo galope y no caer”. Otro conductor se acercó, dijo: “Señor, permítame llevarlo. Yo puedo conducir a cuatro pulgadas [10.26 cm.–Trad.] de la orilla a todo galope, y no–y no caer”. Y allí estaba un hombre parado allí, mirando. El con-... el hombre que quería cruzar la montaña, le dijo: “¿Qué de Ud., señor?” El dijo: “Bueno, mire, señor, de acuerdo a lo que ellos están diciendo, son mejores conductores que lo que yo soy. Yo me acerco al lado de la montaña; yo no tomo riesgos”. El dijo: “¡Ud. crúceme!” ¿Ven? No vean cuán cerca Uds. pueden llegar al pecado sin pecar; vean cuán lejos Uds. se pueden mantener alejados de él. De esa manera es. Manténganse alejados completamente del territorio. De esa manera yo quiero una iglesia. Esa es la Iglesia a la que quiero pertenecer: una que evite la mera apariencia de pecado, se aparte de él. Dicen: “Bueno, nuestras muchachas, o nuestros hombres, o nuestros... ellos sólo tienen una pequeña diversión sana”. ¡Oh, hermanos, hermanos, diversión sana! ¡Lo que los americanos llaman diversión sana!
33Yo estuve en Canadá no hace mucho con mi buen amigo Fred Sothmann, sentado allí. Yo... Uno de los grandes grupos americanos... yo no voy a decir el nombre de ese grupo. Y así que ellos estaban allá teniendo una–una convención, y las botellas de whisky estaban amontonadas por todas partes. Cuando llegué esa noche, subí al–al... tomé el elevador, y ese muchacho... Aun me hizo que me avergonzara de ser un americano. Y miré para todos lados; yo–yo dije: “¿Qué es lo que pasa?” El dijo: “Los americanos están aquí esta noche”. Y yo dije: “¡Qué cosa!” Eso fue en Saskatoon. Y yo dije: “Es alguna logia teniendo su convención”. Y así que cuando subí allá y me salí al pasillo donde estaba mi cuarto, y al empezar a caminar por el pasillo, allí estaban dos mujeres jóvenes paradas, ambas con anillos matrimoniales puestos con sus... sólo sus enaguas puestas, completamente borrachas. Y unos hombres borrachos trataban de alcanzarlas, quizás con un esposo en casa cuidando al bebé. Quizás esos hombres tratando de alcanzar a esas mujeres jóvenes, sus esposas estaban en casa cuidando a un bebé. Pero ellas estaban disfrutando de una pequeña diversión americana sana. ¡Es inmundicia y pecado! Correcto.
34Y ellas venían por el pasillo, y ese hombre agarró a una de ellas de las enaguas, y trató de tirar de ella, y casi rompió uno de los tirantes de su hombro y quedó expuesta terriblemente. Ella siguió caminando (unas hermosas mujeres jóvenes, ambas), venían caminando allí, tambaleándose de esa manera. Y yo me metí en una especie de cuartito, como un pequeño pasillo, y observé. Ellas llegaron muy cerca enfrente de mí; traían una botella de whisky. Y ella extendió su mano, cogió la botella, y se la llevó a la boca, y tomó otro trago, y ese anillo matrimonial brillando en su mano. Mi corazón se salió de mí. Y yo pensé: “Una cosita hermosa como ésa, y luego mira lo que ella está haciendo”. Y entonces la otra pasó con ella y agarró... ella se agarró la faldita, lo que tenía puesto, sus enaguas, se las levantó tan alto como podía, y gritó: “¡Yupiii, esto es vida!” Yo salí del pasillo; yo dije: “Me perdona; ¡esto es muerte! ¡Esto es muerte! La Biblia dice: ‘La que vive en placer esta muerta mientras vive’”. Ellas dijeron: “Tómate un trago”. Yo dije: “Un momento. Yo soy americano”. “¡Qué bueno!”, ellas dijeron: “Un Yanqui” [Partidario de los estados del norte, en la guerra de sucesión de los Estados Unidos–Trad.]. Yo dije: “Un momento; yo soy un predicador del Evangelio. ¿No se avergüenzan de Uds. mismas?”, yo dije. Una de ellas era una maestra de escuela dominical. Yo dije: “¿No se avergüenzan de Uds. mismas?” Y yo la tomé de la mano; estaba muy pequeña para correr. Yo la detuve. Empezó a gritar y a tratar de soltarse, y yo pensé que quizás iban a salir y arrestarme y pensar mal de mí. Así que yo dije: “¿No se–no se avergüenzan de Uds. mismas, como mujeres aquí, ambas con anillos matrimoniales puestos, y sus esposos en casa?” Dijeron: “Sólo estamos disfrutando de una pequeña diversión sana”. Yo dije: “¡Es pecado!” ¡Correcto!
35Dios abrió un camino de escape, pero ellas no lo aceptarán. ¿Qué es lo que hace a la gente hacer eso? Es porque Dios hizo a un hombre que tuviera sed. Y Uds.... ¡Cómo se atreve cualquier hombre de tratar de satisfacer esa sed santa con las cosas del diablo! No traten de hacer eso. Uds. nunca estarán satisfechos; sólo trae quebrantos, los hace coger una pistola y explotarse los sesos. Eso no tiene en sí vida verdadera. La Vida verdadera proviene de Dios. Uds. nunca pueden estar satisfechos y ser perfectamente felices hasta que... Y uno de estos Cristianos a medias, que se supone ser, es la persona más miserable en el mundo. “Oh, yo no puedo hacer eso. Si mi iglesia supiera que hice eso...” Dios sabe que Ud. lo está haciendo; ¿qué importa? Allí mismo, tenga Ud. todo su corazón centrado en Dios y quédese con eso. Entonces Ud. es feliz, caminando pacíficamente con El.
36Elías fue allá, se paró en el camino. Ahí venían estos hombres, y dijo... vinieron a él, él dijo: “Volveos y decid a vuestro rey: ASI DICE EL SEÑOR; del lecho en el que está no se levantará. Pregúntele por qué él no envió aquí; él es un israelita. ¿Es porque no hay Dios en Israel? ¿Es porque nosotros no tenemos un profeta? ¿No tiene Israel un profeta ni un Dios? ¿Por qué enviaste allá a Ecrón? ¿No tiene Israel un profeta? ¿No tiene Israel un Dios? Entonces, ¿por qué enviaste mensajeros a Beelzebub, o–mejor dicho a Baalim? ¿Por qué consultaste esas cosas? ¿Es porque no tenemos ningún profeta o ningún Dios?” Eso es lo que Dios le va a preguntar a los Estados Unidos uno de estos días: “¿Por qué hiciste esas cosas?” Eso es lo que Dios le va a preguntar a la iglesia Pentecostal uno de estos días: “¿Por qué fuiste a los bailes? ¿Por qué actuaste así? ¿Por qué se cortaron su cabello las mujeres? ¿Porque hicieron estas cosas los hombres? ¿Por qué se vistieron ellas como el mundo? ¿Por qué actuaron ellas como el mundo? ¿Era porque no había Evangelio, ni gozo, ni Espíritu Santo derramado sobre Uds.? ¿Es porque ellos no tenían un predicador que lo predicara?”
37¡Oh!, es porque es igual que fue en los días del rey, fue su propia obstinación. El odiaba al profeta, porque su mami lo odiaba. El era hijo de Jezabel. Y esa es la razón: Acab era un creyente fronterizo. Y esa fue la razón: salió de una iglesia fría y formal. Y esa es la razón que él odiaba al profeta: porque el profeta le decía a él la verdad, y no se detenía por nada al respecto. Y él lo odiaba. Su madre odiaba a ese profeta. Su papá odiaba a ese profeta. Su papá dijo cuando–cuando Josafat vino y fue allá y se sentó con Acab, él dijo: “Vayamos allá a Ramot de Galaad y poseamos la región allá”. Dijo: “Le pertenece a Israel”. Y por supuesto, él le mostró todas las grandes cosas que– que ellos tenían, y él... Por supuesto, esa es la manera que lo hace el diablo, le muestra todas las grandes cosas. Y eso cegó sus ojos, y él dijo: “Bueno, nuestro pueblo es tu pueblo”. Dijo: “Pero, ¿no piensas tú que primero deberíamos consultar al Señor tocante a esto?” El dijo: “Seguro, seguro que sí, Josafat. Correcto, lo deberíamos hacer. Yo tengo cuatrocientos predicadores del seminario aquí, lo mejor...” Ellos tenían lo mejor que había en el país. “Oh, enviaré por todos ellos, y los traeré aquí”. Y todos ellos profetizaron unánimemente, dijeron: “Sube, sube, el Señor está contigo”.
38Pero eso no complació a Josafat. El dijo: “¿No tienes otro más?” “¿Uno más, cuando tenemos cuatrocientos de mi seminario, unánimes, todos hablando la misma cosa?” A mí no me importa cuántos hablen. Si no es la Palabra de Dios, no es la Palabra de Dios. “Nosotros tenemos cuatrocientos profetas inteligentes, preparados, educados, que están parados aquí, unánimes ellos dicen: ‘Sube’”. Pero Josafat dijo: “Pero seguramente que tú tienes uno más”. El dijo: “Sí, tenemos otro santo roda-...” Perdónenme, quizás no debí haber dicho eso, pero... Bueno, ya lo dije de todas maneras. “Sí, tenemos uno, Micaías, un santo rodador allá. ¡Pero lo odio!” Ahí lo tienen. “Oh, no hable el rey así”. Dijo: “Ve y envía por él, y ve lo que él dirá”. El dijo: “Te advierto; él únicamente profetiza mal contra mí”. Seguro, ¿qué más pudiera él hacer? ¿Qué más pudiera él hacer? Cuando veía esa mundanalidad, ¿qué más pudiera él hacer sino pararse por la verdad?
39Fueron y lo trajeron y entonces... Por supuesto, ellos hicieron que la mesa directiva de diáconos lo trajera para llevar a cabo ese avivamiento, y dijo: “Ahora, espera un momento, mira no prediques contra esto, y no prediques contra eso. No les digas a las mujeres que ellas no se deberían cortar su cabello, y no les digas a ellas que no deberían usar maquillaje, porque todas nuestras mujeres lo hacen”. Ellos me han dicho eso. Y yo les digo: “¡Cállense! Pero Si Uds. quieren–si Uds. quieren que vaya, ¡iré!” ¿Ven? Así que ellos le dijeron a Micaías, ellos le dijeron: “Mira, tú di la misma cosa que el resto de ellos está diciendo, porque un día, ¿sabes qué?, tú serás el superintendente general. Si tú me escuchas, yo... Ellos te meterán en el concejo si tú solamente estás de acuerdo con ellos”. No, eso no está en el corazón de un verdadero profeta de Dios. No, señor. El no iba a estar de acuerdo con ellos; él no tenía cuerdas que lo ataran ni boletas para comida que lo compraran. Así que él sólo dijo: “Yo diré sólo lo que Dios ponga en mi boca que diga, y eso es todo”. Así que él fue allá y dijo: “Dame esta noche, permíteme ver lo que el Señor dirá”. Regresó al siguiente día. ¿Saben qué dijo él?: “Yo vi a Israel esparcido por los montes, como ovejas que no tienen pastor”. Dijo: “¿Qué te dije?” Y entonces el director de la Asociación Ministerial lo golpeó en la boca, lo tumbó al suelo. Sí, correcto. Dijo: “¿Por dónde se fue de mí el Espíritu de Jehová?” Dijo: “Tú lo verás cuando mi profecía se cumpla”. El dijo: “Echenlo en la prisión de adentro. Echenlo allí y mantenedle con pan de angustia y con agua de aflicción”, Acab dijo, “hasta que yo vuelva en paz”. Micaías dijo: “Si llegas a volver, Jehová no ha hablado por mí”.
40Ahora, ¿por qué tomarían ellos... por qué no aceptaron ellos la palabra de ese solo hombre? (¿Ven?), un solo hombre en toda la nación parado firme contra lo incorrecto. Y el resto de ellos... ¿Por qué? Porque ellos creyeron al grupo clásico. Ellos creyeron en los Ph.D., LL.D., y Q.S.D. [títulos de doctorados–Trad.] y toda clase de doctores de divinidad, y toda clase, todo lo que iba con eso. Ellos lo querían creer porque pensaron que eran más inteligentes y educados. Pero fíjense bien. ¿Quién estaba correcto? Micaías estaba correcto, porque él se quedó exactamente con la Palabra del Señor; él se quedó exactamente. ¿Cómo podía él bendecir lo que la Palabra de Dios había maldecido? ¿Cómo les puedo yo decir a Uds. mujeres que están correctas con cabello cortado, y usando maquillaje, y vestidos como si Uds. hubieran sido vaciadas en ellos como una salchicha, y algo así allá, cuando la Palabra de Dios lo condena? ¿Cómo les puedo decir que están correctos estando Uds. en sus Asambleas de Dios, y las Iglesias de Dios, y la Cuadrangular, metiendo gente, uniéndose, entrando así, dejándolos actuar como el mundo, y comportarse de esa manera, haciendo toda clase de cosas diferentes, cuando está incorrecto? Eso es verdad, está incorrecto. Lo que necesitamos no es una nueva membresía, sino el poder del Espíritu Santo de nuevo en la iglesia otra vez, el avivamiento de Pentecostés chapado a la antigua en el poder y demostraciones del Espíritu Santo. ¡Tenemos lo suficiente de esta otra cosa!
41La iglesia Cuadrangular es una de mis grandes patrocinadoras. Ellos tienen algunos de los hombres más finos allí, el Doctor Teeford, muchos de esos que son hombres realmente piadosos. Pero cuando la Hermana McPherson [MacFiersen, pronunciación figurada–Trad.]... Y yo y Rolf, estábamos sentados un día comiendo, estábamos hablando tocante a una cierta organización, o a un cierto hombre en esta costa que se había llevado la mayoría de los miembros. Yo dije: “Eso habla muy mal de Uds.” ¿Por qué se irían ellos adonde dicen que van a edificar una iglesia de cuatro, cinco millones de dólares, e irse allá para pagar esa deuda, cuando Ud. ya tiene la suya edificada? Yo dije: “¿Qué sucedió?” ¿Saben qué? Yo dije: “Pero cuando la Hermana McPherson estuvo aquí, ella tuvo un avivamiento. Ella se quedó con el Espíritu. La gente venía de todas partes, llena del Espíritu Santo. Pero, ¿qué sucedió cuando ella murió? Uds. empezaron a adquirir Ph.D., D.D.D., doble L.D., Q.S.D., y toda clase de cosas. Y, ¿qué es lo que tienen ahora? Un elefante blanco en sus manos con un valor de un millón de dólares”. Correcto. Lo que necesitamos es regresar al mensaje de Pentecostés, regresar al Espíritu Santo; eso es verdad.
42Micaías no podía decir nada más que eso, porque eso fue lo que Elías dijo. Micaías dijo: “Yo vi a Jehová sentado en Su Trono, y todo el ejército de los Cielos teniendo un consejo. Y él dijo: ‘¿A quién podemos hacer que vaya y engañe a Acab?’” En otras palabras, para así hacer que la palabra del profeta Elías se cumpliera, conseguir que saliera de allí para que fuera matado, porque los perros tenían que lamer su sangre en el carro, porque Elías así lo dijo; esa fue la Palabra de Dios. Dios dijo: “¿A quién podemos hacer que lo haga?” Y él dijo que un espíritu de mentira vino, y dijo: “Yo descenderé y entraré en todos esos predicadores y haré que piensen que están correctos”. ¿Por qué? ¿Cómo lo podía hacer él? ¿Cómo podía entrar un espíritu de mentira en un predicador? Porque él había comprometido la Palabra de Dios. Si él hubiera...?... la Palabra de Dios, no hubiera entrado en él. Cualquier espíritu que habla contrario a esa Palabra es una mentira. Correcto. Esa es el Urim y Tumim de Dios. Correcto. Si no está escrito aquí, está incorrecto. ¡Esta es! Nuestro Dios puede hacer cosas que no están escritas en este Libro, pero El tiene lo bastante aquí para que yo me quede con eso y saber que estoy correcto, aquí. Si yo sólo mantengo esto, eso estará bien.
43Ahora: “Id, decidle que no se levantará de ese lecho. ASI DICE EL SEÑOR, él no se levantará del lecho. El va a morir en el lecho”, y sí murió. Así que cuando los mensajeros regresaron al rey Ocozías, él dijo... el hijo de Acab, así que él les dijo, él dijo: “¿Por qué regresaron tan temprano?” El dijo: “Encontramos a un hombre allá que dijo que te dijéramos: “ASI DICE EL SEÑOR, ¿para qué consultar allá? ¿No hay profeta en Israel para consultar? ¿No hay Dios aquí en Israel, que tienes que consultar allá a los paganos?” En otras palabras, ¿no hay el gozo suficiente en la iglesia? ¿Por qué se quedan en casa el miércoles en la noche para mirar televisión? ¿No hay ya gozo en la iglesia, nada en su corazón que anhele oír la Palabra de Dios más que lo que le gusta ver: “Amamos a Susi” [“Amamos a Lucy”, programa de televisión–Trad.], o lo que sean esas cosas por las que Uds. se quedan en casa para mirar? ¿Qué es lo que pasa? El pastor no me pidió que dijera esto; yo sólo les estoy diciendo la verdad. ¿Qué es lo que pasa con la iglesia? Eso es exactamente lo que está mal. Si Uds. dicen: “Bueno, nuestro pastor...” ¡Nuestro pastor nada! Uds. disciplínense con Dios, y él también se disciplinará o se irá. Correcto. Que la iglesia se discipline. Correcto. Sólo quédense con la Palabra. ¿Han perdido Uds. todo el gozo, el Evangelio no les suena a Uds. como les solía sonar? Hay algo mal entonces. Si ese amor de Dios no está por encima de todo lo demás, que cuando su corazón oye sonar esa campana de la iglesia, su corazón sencillamente arde....
44Hace algunos años yo venía bajando de un poste telefónico, y estaba trabajando por los servicios públicos mientras pastoreaba el tabernáculo Bautista. Y–y el Doctor Brown es un buenísimo amigo mío, pertenece a una fina iglesia denominacional allá, y ellos dicen que tienen quinientos miembros. Pero ellos están por todo el mundo, y algunos de ellos han muerto hace años. Pero de todas maneras, él dijo que ellos tenían las tarjetas de tantos así. Así que entonces, yo venía bajando del poste y–y había estado allá en la colina, al sur, en New–New Albany, allí. Yo había ido allá para cobrar un recibo de luz. Me habían dicho que fuera allá y les dijera a esa gente que era lo máximo que les podían permitir sin pagar. Ellos habían recibido su aviso de advertencia, que les íbamos a tener que desconectar la luz. Bueno, en lugar de subir y desconectar la luz, yo pensé, como caballero, que iría a la puerta y tocaría, y le diría a la señora lo que iba a suceder. Fui a la puerta y toqué en ella. Hubo una mujercita, una muchacha, vino cruzando... por allí, que no traía puesta la ropa suficiente como para meter un taco en una carabina. Ella vino cruzando por allí, Uds. saben... Bueno, honestamente, uno las pudiera haber puesto en una caja de cerillos; yo nunca vi a una mujer tan escasamente vestida en mi vida. Ella vino a la puerta; yo estaba... yo sólo volteé mi cabeza. Yo dije: “¿Cómo está Ud.?” Y ella dijo–y ella dijo: “Bueno, ¿qué quieres?” Yo dije: “Señorita, yo trabajo en la compañía de los servicios públicos”. Yo dije: “Ellos–ellos me enviaron para desconectar la luz”. Yo dije.... “¡Oh!”, ella dijo: “Ud. sabe, se me olvidó completamente”. Ella dijo: “Mi madre me dijo el otro día que fuera a pagar ese recibo de luz. Y Ud. sabe, se me olvidó”. Eran entonces las diez y ella no se había levantado. Yo dije: “Muy bien, pague la deuda, y yo le daré a Ud. un recibo por ello, y la dejaremos conectada, porque si la corto, le va a costar dos dólares para conectarla otra vez”. “¡Oh!”, ella dijo: “¡Gracias!” Y yo dije: “Muy bien”.
45Y se fue cruzando la–la sala y tenía prendida la radio, y estaba ese Clayton Matt Mitchell, o como se llame, uno de esos “gatos machos” de Georgia, o “gatos salvajes”, o algo así... Ella tenía una clase de... estaba tocando ese viejo violín, Uds. saben, tocando esa cancioncita: “Cinco pies, 2 pulgadas [“un metro, cincuenta y cinco centímetros”–Trad.], y cubierta con pieles”, y todo como...?... y toda esa clase de tonterías. Y él seguía tocando así. Y ella se fue cruzando la sala, y esa pobre muchacha estaba tan poseída con esa clase de espíritu, que decía: “Tutli, tutli, tutli”, por toda la sala. Ahora, yo no estoy diciendo eso como un chiste; yo–yo les estoy diciendo exactamente lo que es la verdad. Y ella iba gritando: “Tutli, tutli, tutli, tutli”. Y se le olvidó que yo estaba parado a la puerta. Y entonces cuando ese hombre bailarín, que tocaba el violín, dijo: “Bueno, todos Uds. vengan a ‘La loma de la zarza parrilla’ esta noche, vamos a estar allí y vamos a tocar el rock-and-roll”, o lo que era, ella se inclinó, le tiró un beso, dijo: “Adiós, cariño”, dijo, “estaré allí”. Yo sólo me quedé allí y esperé, y pensé: “¡Pobre muchacha!” ¿Ven? Es una vergüenza; era una muchachita bonita. Esperé un poquito, y ella dijo: “¡Oh, perdóneme!” Ella dijo (ya venía con el dinero, Uds. saben), ella dijo: “Sencillamente me gusta bailar mucho” [el Hermano Branham imita la manera como ella pronunció la palabra “bailar”, con acento inglés, de Inglaterra–Trad.], alardeándose. Así que ella dijo: “Sencillamente me gusta bailar tanto”, ella dijo, “que no sé qué hacer”. Ella dijo: “Yo sencillamente pierdo....” Yo dije: “Me fijé en eso”. Y así que yo sólo...?... Yo dije: “Muchas gracias”, y me fui.
46Y no había pasado sino un ratito, cuando recibí más ordenes y salí. Y había un lugar allá dónde alguien subió y cambió los alambres en un medidor, y lo puso a funcionar sin marcar, y alguien allí adentro estaba planchando. Bueno si ellos hubieran cortado un alambre y pasara por allí un voltaje de dos mil trescientos voltios, hubiera matado a la mujer con su plancha en la mano. Así que tuve que subir y cortar esos pedacitos para que ellos no los pudieran poner directos de esa manera. Así que los corté, me bajé, y el Doctor Brown venía por la calle. El dijo: “¡Hola, Billy!” Y yo dije: “¡Hola, Doctor Brown!” ¡Qué cosa!, es un hombre amabilísimo, un predicador Metodista. Y él dijo: “¿Cómo le va esta mañana?” Yo dije: “Bien, bien”. El dijo: “Uds. Bautistas verdaderamente están disfrutando un buen momento allá, ¿no es así?” Yo dije: “¡Oh, sí, señor! Estamos disfrutando....” El dijo: “¿Cómo consigues ese grupo que tienes allá que asista cada domingo en la noche, Billy?” Yo dije: “Les doy píldoras”. El dijo: “¿Qué clase de píldoras?” Yo dije: “Gos-pills [de la palabra en inglés ‘Gospel’, ‘Evangelio’, pero dándole un sentido impropio, ‘píldoras del Evangelio’–Trad.]”. Y yo dije.... Y así que, “¡Oh!”, él dijo: “Tú no has perdido ninguna de tus ideas sureñas”. Yo dije: “No, no, eso es correcto”.
47El dijo: “¿Sabes qué, Billy?” El dijo: “El otro día... Yo tengo quinientos miembros en aquella iglesia de allá”, y él dijo, “y yo envié quinientas tarjetas para hacer que esas personas prometieran que cada año vendrían seis meses a la escuela dominical. En un año ellas se registrarían seis veces en–en... ellas se registrarían que vendrían por seis meses en un año”. Y dijo: “¿Sabes cuántas respondieron?” Yo dije: “No tengo la menor idea, Hermano Brown”. Ahora, él era un hombre fino, sí, señor, un verdadero hombre, creo yo. Y yo dije... Yo no creo que el tenía el Espíritu Santo, no señor, yo no creo. Pero, lo que quiero decir, es que yo creo que lo que–lo que él predicaba, lo creía, y él fue verdadero hasta donde llegó. Como el hombre de color que estaba comiendo sandía; él dijo... Se comió una rebanada de ella, y dijo: “¿Qué de eso, Moisés?” El dijo: “Eso estaba bueno, pero ¿hay más de eso?” Y de esa manera es. ¿Ven Uds.? Así que, estaba bien hasta dónde él llegó, pero él no llegó muy lejos. Así que entonces yo dije: “¿Cuántos contestaron, Hermano Brown?” El dijo: “Dos contestaron el domingo pasado”. El dijo: “¿Qué piensas tocante a eso?” Yo dije: “Bueno, eso está bastante mal, Hermano Brown”.
48Yo dije: “¿Sabe qué, Hermano Brown?, yo le quiero contar a Ud. algo que sucedió hace un rato”. Yo dije: “Yo estaba allá en New Albany”, (yo estaba en Jeffersonville en ese momento), yo dije: “Yo estaba en New Albany”, (sólo tres millas [4.8 km.–Trad.] al sur), yo dije, “y yo le estaba desconectando el servicio allá a una persona que no pagó su cuenta. Fui allá y toqué la puerta”, y le dije a él tocante a la muchacha. Y yo dije: “Esa muchacha estaba tan alborotada que cruzó la sala, después de hablar conmigo, y esa música tuvo tal efecto en ella, al grado que cruzó la sala diciendo: ‘Tutli, tutli, tutli’, y–y le tiró un beso a ese Clayton Matt Mitchell, o como se llame, del ‘Lugar de la zarza parrilla’, o donde él iba a estar”. Yo dije: “¿Piensa Ud. que alguien la va a tener que hacer que ella firme una tarjeta para que vaya allá el sábado en la noche?” El dijo: “Bueno, no”. Yo dije: “Ella empeñaría lo que... esa poca ropa que traía puesta; ella iría allá”. Correcto. “¿Por qué?” Yo dije: “Porque en ella estaba un espíritu de baile”. Y yo dije: “Ahora, Hermano Brown, Ud. perdone mi ignorancia, y no piense que le estoy tratando de decir algo, pero yo le quiero decir algo ahorita”. ¿Ven? Yo dije: “El... Si esa gente amara a Dios como esa mujer ama bailar, ellos estarían en la iglesia; Ud. no tendría que firmar ninguna tarjeta para que fueran allá”. Y ahí es dónde está, hermano. La iglesia ha perdido su celo, su amor por el Evangelio, por el poder, por el Espíritu Santo. Lo ha perdido. “¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de Mi pueblo?”
49Me recuerda de un–un hombre muriéndose en los escalones de la puerta del doctor cuando el doctor tiene el remedio para su enfermedad. Es la misma cosa. Correcto. Si un hombre tiene una enfermedad, y el doctor tiene una “toxina” para esa enfermedad, y el hombre llega allí y rehúsa tomar la medicina del doctor, entonces si el hombre muere allí en los escalones de la puerta del doctor, ¿pueden Uds. culpar al doctor? ¿Pueden Uds. culpar la “toxina”? ¿De quién es la culpa? De él mismo. Correcto. No puede culpar al doctor; él tiene la toxina; él está dispuesto a darla. No pueden culpar la “toxina”; la ciencia la ha encontrado para la enfermedad. Así que si él muere en los escalones de la puerta, no culpen al doctor. Eso es exactamente correcto. Es la misma cosa hoy día. La gente se está muriendo de pecado allí mismo en las bancas. No es porque no tenemos “Toxina”; no es porque no tenemos médicos; es porque la gente no la quiere tomar.
50[Porción sin grabar en la cinta–Ed.]... y pensar que él pudiera inmovilizar su brazo, es una cosa peligrosa no hacer eso; Uds. lo deberían hacer. Es peligroso si Uds. no lo hacen. Y hubo un tiempo que no tuvimos mucha “toxina”. La gente moría de difteria, pero ellos obtuvieron una “toxina” para ella. Para la polio, la “toxina” de Salk, eso–eso está bien; yo–yo aprecio mucho eso. Yo creo que si un hombre fuera más humilde.... Ud. dice: “Hermano Branham: ¿cree Ud. en sanidad Divina?” Todo eso es sanidad Divina. Cada porcioncita de eso es sanidad Divina. “Yo soy el Señor que sana todas tus dolencias”. Sí. Cada porcioncita de eso es sanidad Divina. Si los hospitales y los... y cosas como esas no es la.... Díganme dónde ha habido un solo doctor que ha podido sanar una enfermedad, o díganme dónde ellos han obtenido una medicina que curará una enfermedad. Yo fui entrevistado en la clínica Mayo; Uds. lo leyeron en Selecciones, y demás, tocante a Donny Martin que fue sanado. Ellos me llamaron, y dijeron: “Nosotros no reclamamos ser sanadores, Sr. Branham; únicamente reclamamos asistir la naturaleza. Hay un solo Sanador: Ese es Dios”. Seguro.
51Yo estaba predicando sobre eso en una ocasión y alguien dijo: “Entonces, ¿qué de la penicilina, Hermano Branham, que se aplica para la... para un–un mal resfriado?” Yo dije: “Bueno, es igual que si Ud. tuviera su casa llena de ratas y pusiera un veneno para matar las ratas; eso no parcha los hoyos”. Yo dije: “La penicilina únicamente mata los microbios. No obtiene... no crea las células sanguíneas y cosas”. Dios es el único Creador que puede crear células sanguíneas, y–y el calcio, y... El doctor inmoviliza el brazo; él no lo sana. Qué si yo usando la manivela para arrancar el motor de mi automóvil, me quiebro mi brazo, y voy al doctor y digo: “Doctor, sane mi brazo rápidamente, voy a terminar de hacer arrancar el motor de mi automóvil”. ¿Ven? El no lo puede sanar; él sólo reduce la fractura mientras que Dios la sana. Correcto. El sólo asiste la naturaleza. Dios es el Sanador. Así que únicamente hay.... Hay unos remedios, y esos están bien. Y si Uds. no toman esos remedios, entonces es peligroso. Bueno, Ud. dice: “¿Cree Ud. entonces en sanidad Divina?” Bueno, escuche hermano, constantemente oro cada día y noche para que ellos encuentren algo para el cáncer. Mire a la pobre gente. Todo... Ninguna cosa buena pudiera venir a menos que provenga de Dios. Correcto. ¿Qué haríamos hoy día si no tuviéramos esos lugares? Yo sé que cuando primero empecé entre la gente Pentecostal, ellos–ellos, algunos me cerraron la puerta. Pero, Uds. vieron lo que Dios hizo; El sencillamente siguió adelante; El me amó y los dejó que siguieran de todas maneras. El sana a pesar de todo, así que no tomen ninguna... no importa. Sí, seguro, toda sanidad es de Dios. “Yo soy el Señor que sana todas tus dolencias”.
52Yo he dicho en muchas ocasiones: ¿qué si me cortara mi mano aquí? Ellos no tienen una medicina en el mundo que pudiera sanar esa cortada de cuchillo, no hay una sola. Si sanara una cortada de cuchillo allí, sanaría una cortada de cuchillo en mi saco o en este escritorio. Uds. dirán: “La medicina no fue hecha para su saco o su escritorio, fue hecha para su mano”. Muy bien: yo me corto la mano con un cuchillo y caigo muerto. Ellos me llevan al depósito de cadáveres, y embalsaman mi cuerpo con un líquido que me hará que me vea natural por cincuenta años. Ellos me dan una inyección de penicilina cada día, le ponen Mertiolato, y Mercuriocromo, y la suturan. Los doctores vienen de Alemania, y me dan baños de vapor y todo lo demás que ellos quieran. Esa cortada estará exactamente como estaba cuando me la hice hace cincuenta años. Ahora, si la medicina sana el cuerpo humano, ¿por qué no la sana? “Bueno”, Uds. dicen: “Ud. no tiene vida”. Entonces la medicina no es el sanador; la Vida es el sanador. Entonces díganme qué es Vida, y yo les diré quién es Dios. Dios es Vida. Exactamente correcto.
53Miren, la medicina... Es peligrosa tomarla. Pero, ¡oh!, se las pudieran arreglar sin tomar la “toxina” del doctor, pero no se las pudieran arreglar sin tomar la “Toxina” de Dios, Su Bálsamo. No lo pueden hacer. De seguro Uds. no lo pueden hacer. Y entonces, ¿cómo encuentran ellos la “toxina”? Bueno, algunos científicos leen de muchas cosas y ellos las hierven juntas, y las ponen en tubos de ensayo y demás, y las hierven. Después de un tiempo cuando ellos piensan que la obtuvieron, la inyectan en un conejillo de indias. Y si él lo sobrevive, entonces ellos se lo inyectan en Uds. Correcto. Y Uds. saben, la medicina mata a algunas personas y ayuda a algunas otras. La penicilina ha matado a tantos como ha ayudado. Correcto. Yo estaba leyendo el otro día que una enfermera que había tomado penicilina por los últimos quince años o más, y tomó una dosis y la mató instantemente. ¿Ven? Ahora, ¿ven Uds.?, mata a algunos y ayuda a otros, porque no toda la gente está hecha como los conejillos de indias. Así que vemos que–que esa es la razón que ayuda a algunos y–y–y mata a otros. Correcto. Pero la “Toxina” de Dios ayuda a todos. Es una cura. No es un remedio; es una cura. Amén. Correcto.
54Ellos dicen que el asesino número uno es el ataque al corazón. No. Yo–yo difiero con Uds. El asesino número uno es el problema del pecado, la incredulidad. Ese es el asesino número uno. ¡Oh, sí! Uds. saben, la gente dice: “Yo sencillamente no puedo dejar de fumar; yo sencillamente no lo puedo dejar”. El hombre dice: “Yo no he sido verdadero a mi esposa, Hermano Branham, pero sencillamente no puedo renunciar a eso; una sola mujer no es lo suficiente para mí”. Y por el otro lado, una mujer dice: “¡Oh!, yo no sé, Hermano Branham, yo empecé a salir cuando era una jovencita; yo sencillamente no puedo renunciar a eso, y esto está destrozando mi hogar. Yo...” ¿Sabe qué? Es porque Uds. no se toman la “Toxina”, eso es todo. Uds. sencillamente la rehúsan tomar. Nosotros tenemos la cosa que mata eso. Tenemos la cosa que hace que Uds. vivan decentes para su esposa. ¡Amén! Tenemos la cosa que quita el deseo de los cigarrillos de Uds. Tenemos la cosa que quita el pecado de Uds. Pero Uds. la rehúsan tomar, eso es todo. Uds. no se toman la “Toxina”. Uds. temen por su posición social, le temen a ese Nuevo Nacimiento.
55Uds. saben, el Nuevo Nacimiento es lo que la gente quiere eludir; ellos quieren eludir el asunto. Así que el diablo lo parcha, dice: “Cuando Uds. creen, es cuando Uds. nacen de nuevo”. Eso no es correcto. Escuchen: cualquier nacimiento, como dije antes, cualquier nacimiento es un desorden que da asco. A mí no me importa en dónde sea. Si es en una porqueriza, da asco. Cuando nacen un montón de cerdos allá, es una cosa horrible. Si es allá en el campo cuando nace un becerro, es una cosa horrible, es un desorden que da asco. Si es en un cuarto decorado de rosa en el hospital, todavía es un desorden que da asco. Y el Nuevo Nacimiento es un desorden que da asco. Pero Uds. tienen que tener esa cosa que da asco para producir nueva Vida. ¡Amén! Ese es el problema con la gente hoy día. Ellas tienen miedo que se les lavará la pintura de su cara y las hará que se enmienden. Ellas tienen la “Toxina”, pero no se la quieren tomar. Y Dios les va a preguntar a Uds. algún día: “¿Por qué no lo hicieron? ¿Por qué no lo hicieron?” Hay “Toxina”; hay Bálsamo en Galaad, hay médicos allí. Pero la razón es porque la gente no se quiere subscribir a este médico. Ellos quieren una aspirina en su lugar. Ellos no quieren que se diagnostique el caso. Cuando Ud. va al doctor y le dice: “¡Qué cosa!, estoy enfermo, mi estómago me está doliendo; mi cabeza me está doliendo”, si él quiere deshacerse de Ud., bueno, la primera cosa que él hace, él le da una pequeña fórmula que contiene algo de aspirina y lo despide a Ud. Ese no es un doctor. El está tratando de deshacerse de Ud. Un verdadero doctor examinará ese caso hasta que él encuentra la razón, y luego empieza a trabajar desde ahí.
56Es la razón que vienen aquí muchos que no son sanados en estos servicios, así llamados servicios de sanidad. Uno entra allí a la fila de oración, y observa ese discernimiento, va y busca esa cosa hasta que encuentra la causa de ella. Cuando uno encuentra la causa... “Esto es lo que es: Uds. están haciendo esto; Uds. están haciendo eso”. Viviendo inmoralmente y cosas así, la gente viniendo a la plataforma... Uds. lo han visto en las reuniones, ¿no lo han visto?” Levanten sus manos si Uds. han visto al Espíritu Santo que discierne esas cosas y les dice de esos pecados: los hombres viviendo infieles a sus esposas; y cosas así. ¿Ha fallado alguna vez? Siempre es la verdad. Ud. tiene... Ud. les pudiera derramar aceite en sus cabezas, y patear el suelo, y gritar, y temblar, y tener escalofríos, y todo lo demás, ese demonio se quedará allí, pues él tiene derecho de quedarse allí, hasta que Ud. confiese ese pecado y lo enmiende, y permita al Espíritu Santo que entre. ¡Aleluya! ¡Regresen a Pentecostés! “¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico?” Seguro que sí hay. Pero la gente no quiere la medicina; ellos no quieren la “Toxina” de Dios, eso es todo. Oh, sí, ellos–ellos... hay Bálsamo en Galaad y hay un médico allí, pero la gente no quiere escuchar al médico. Sí. Le tienen miedo al Nuevo Nacimiento. Hubo un tiempo cuando la–la “Toxina”, aun para el pecado, no era muy exacta, porque era de corderos, y palomas, y ganado y demás, pero ahora es mejor. Ha habido algunos cambios.
57Uds. saben, como dije, cuando los doctores quieren probar su toxina, ellos la aplican en un conejillo de indias y ven cómo él reacciona. Pero, Uds. saben, cuando Dios trajo Su “Toxina” aquí, El no la puso en un conejillo de indias, El la puso en Su Hijo, en El mismo. El mismo se hizo un cuerpo; ¿creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. El le hizo sombra a la virgen María y El mismo se creó un cuerpo, cambió Su forma de Dios Jehová a un Hombre aquí en la tierra, para El mismo expresarse en un cuerpo. Y El no se la aplicó a un conejillo de indias. Y yo quiero aclarar algo de esa doctrina social que dice que El sólo era un profeta. El no se la aplicó a un profeta. El se la aplicó a El mismo. Cualquier doctor que es bueno, probará su propia medicina, y verá si funciona. Jesús se la aplicó a El mismo. El fue bautizado en el Jordán con el Espíritu Santo. Juan dio testimonio que vio al Espíritu de Dios como una paloma que descendía sobre El, una Voz diciendo: “Este es Mi Hijo amado, en quien tengo complacencia en habitar”. Ellos lo observaron. Cuando El fue tentado, la “Toxina” surtió efecto. Cuando El fue golpeado en la cara, surtió efecto. Cuando El fue provocado a ira, El no respondió. Cuando le pusieron un trapo en la cabeza cubriendo Su rostro y le golpeaban la cabeza con un palo y decían: “Si tú eres un profeta, dinos ahora quién te golpeó”, la “Toxina” surtió efecto. Cuando ellos tirando de la barba se la arrancaban de Su cara, y le escupían, y los soldados borrachos, hacían esfuerzos para expectorar, y le escupían Su rostro y le arrancaban manos llenas de barba, surtió efecto. En el Calvario surtió efecto. ¡Aleluya! En la hora de muerte surtió efecto. Cuando El murió, surtió efecto. Cuando Su alma descendió al infierno, surtió efecto.
58Pero en la mañana de Pascua, probó que era Dios. La “Toxina” que El da es Vida Eterna. ¿Cómo la pueden Uds. mantener en el infierno? ¿Cómo la pueden Uds. mantener en cualquier otra parte? Las puertas del infierno, la muerte, y el sepulcro no la podían detener. El resucitó al tercer día, y probó que la “Toxina” era auténtica. ¡Amén! El resucitó. ¡Oh!, cuando ellos lo vieron resucitar... Los profetas murieron y fueron enterrados, pero Jesús resucitó. La “Toxina” de Dios había descendido como una paloma de lo Alto, vino sobre Su propio Hijo, y El vivió una vida pacífica, anduvo por allí sin ser un exhibicionista, una persona bien conocida en alguna parte, todo vanidoso: “¿Ven lo que Yo puedo hacer?” El mismo se escondió, y se refrenó, y se alejaba de la gente y demás... Fue llamado todo lo que podía ser llamado; y El ministró a los humildes, a los enfermos, a las prostitutas, y todo lo que había; surtió efecto. En toda tentación surtió efecto. Y en la muerte surtió efecto. En la vida surtió efecto. En la muerte surtió efecto. Y lo probó en la resurrección que era Vida Eterna. Esa es la propia Vida de Dios. La palabra “Eterno” proviene de la palabra griega Zoe, lo cual significa: “La propia Vida de Dios está en El”. Y cuando Uds. reciben el Espíritu Santo, es Vida Eterna, y la propia Vida de Dios está en Uds. Uds. no pueden morir, tanto como Dios no puede. El mismo se separó. Cuando El descendió en el Día de Pentecostés y El mismo se repartió en lenguas de fuego, esa Columna de Fuego, se dispersó por toda la Iglesia y se asentó en cada uno de ellos: Dios mismo se repartió entre Su Iglesia. ¡Gloria! “Y en aquel día vosotros conoceréis que Yo estoy en el Padre, el Padre en Mí, y Yo en vosotros”. ¡Amén! ¡Eso es Pentecostés! Esa es la verdadera bendición. La “Toxina” surtió efecto, sí.
59¿Y qué sucedió? Después que todos ellos vieron que Ese era el mismo Jesús, Tomás dijo: “Yo tengo que meter mi mano en Su mano y en Su costado”. Entonces él dijo: “¡Señor mío, y Dios mío!” El resto de ellos lo vieron; ellos lo creyeron. El dijo: “¿Les gustaría ser inoculados, amigos?” Dijeron: “Sí, queremos algo de esa inoculación también, porque queremos resucitar también en el día postrero”. El dijo: “Les voy a decir lo que hagan. Vayan a la ciudad de Jerusalén y dejen de predicar, dejen de cantar, dejen de testificar. Pero suban allá a la ciudad de Jerusalén y esperen, porque Yo les voy a enviar toda una tanda de Ella del Cielo”. Y cuando llegó, no fue un–un predicador diciendo: “Miren: pónganse de pie, y vengan al altar, y los vamos a rociar con agua con un salero”, y demás. Ni tampoco vino por el camino un sacerdote con su cuello volteado al revés, y dijo: “Saquen su lengua, vamos a tomar la santa eucaristía”, y él se bebió el vino. Ellos substituyeron todas esas cosas. Esa es doctrina del hombre.
60Pero cuando El envió la “Toxina”, de repente allí vino un estruendo del Cielo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados. Y Dios inoculó a ciento veinte, la “Toxina” entró en ellos, la Vida Eterna. Un montón de cobardes, ya no eran cobardes. Ellos salieron por las ventanas, por las puertas y por dondequiera, a la calle, y se estaban tambaleando.... Escuche, mi hermana Católica: la bendita virgen María estaba con ellos, ella siendo la madre de nuestro Señor Jesucristo. Y si Dios no le permitió que fuera al Cielo hasta que subiera allá y recibiera el Espíritu Santo y actuara como el resto de ellos, tambaleándose como si estuviera borracha, ¿cómo va a llegar Ud. al Cielo con algo menos que eso? Piense en eso. Ud. mujer Metodista, que piensa que porque Ud. pertenece al grupo de la baraja, y Uds. Bautistas que han sido bautizadas en agua y piensan que eso lo concluye, y Ud. iglesia, la así llamada Iglesia de Cristo, y el resto de Uds., y Uds. Adventistas con el séptimo día, Uds. Pentecostales sólo uniéndose a la denominación: ¿cómo van a llegar al Cielo con algo menos que el Bautismo del Espíritu Santo? ¿Cómo van a entrar Uds. si no están inoculados? Uds. tienen que tener la misma cosa. Correcto.
61Sí. Todos ellos se estaban tambaleando como hombres borrachos. Ellos– ellos se estaban allí riendo de ellos, diciendo: “Estos hombres están llenos de mosto”. Finalmente se paró un predicadorcito en una caja de jabón o en un tronco; no tenía educación, no podía escribir su nombre, él no había estado en algunas de nuestras escuelas. Pero él dijo: “Varones judíos, y todos los que habitáis en Jerusalén, esto os sea notorio. Porque éstos no están ebrios, como vosotros suponéis, puesto que es la hora tercera del día. Mas esto es eso”. Hermano, si esto no es eso, yo me quedaré con esto hasta que eso venga. ¿Qué sucedió? Ellos se compungieron de corazón, y dijeron: “Varones hermanos: ¿cómo podemos ser inoculados? ¿Hay más Bálsamo en Galaad? ¿Hay algún médico allí?” Sí, ellos tenían bastante Bálsamo. Ellos tenían un médico. ¿Les gustaría saber cuál era su nombre? Ellos lo llamaron a él Doctor Simón Pedro. “Sí, tenemos un médico aquí, para decirles la verdad; él tiene las llaves del Reino. El tiene un médico. Tenemos bastante Bálsamo”. “¿Qué podemos hacer?” Y Pedro poniéndose en pie en medio de ellos, les dijo: “Les voy a escribir una Prescripción. Y será para vosotros, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Será una prescripción Eterna”. Y él dijo: “Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. ¿Cuánto tiempo va a durar esta Prescripción? Mientras Dios esté llamando. Todavía es el mismo Espíritu Santo.
62Ahora, miren: si su doctor les escribe a Uds. una prescripción, más les vale a Uds. que se la lleven al farmacéutico correcto. Porque si Uds. se la llevan a algún farmacéutico charlatán que no lee esa prescripción correctamente, él pudiera matar al paciente. Yo pienso que eso es lo que ha sucedido: tenemos muchas iglesias formales y muertas; ellas no están usando la Prescripción. Eso suena rudo, pero es la verdad. Ahora, ese doctor diagnostica el caso; él sabe exactamente lo que se necesita: tanto de veneno para matar el microbio, tanto de antídoto para contrarrestar el veneno, evitando que los mate a Uds. ¿Ven? Y si Uds. le quitan todo el veneno de ella, entonces ¿qué hará eso? No le ayudará al paciente ni una pizca. Si Uds. le quitan todo el antídoto, van a matar a su paciente con el veneno. Así que, es mejor que Uds. consigan un verdadero farmacéutico que sepa cómo leer esa Prescripción, para decirles qué hagan. No metan mano en esa Prescripción. Y el problema hoy, es que ha habido demasiada gente metiendo mano en Ella. ¡Déjenla de la manera que es, y tómense la Medicina! ¡Aleluya!
63Metodistas, Bautistas, Presbiterianos, Católicos, Pentecostales fríos y formales, el resto de Uds.: hay Bálsamo en Galaad. Y hay médicos aquí. ¡Aleluya! ¿Cuál es el problema? Hay bastantes de ellos, que destruirán todo pecado y toda... ¿No hay Bálsamo en Galaad? Seguro que sí hay. ¿Hay médicos allí? Bastantes de ellos. Ellos la enseñarán exactamente de la manera que está escrita allí. No sólo vayan y tomen su carta y digan: “La cambio de la Metodista a la Bautista” (¡oh, qué cosa!), y se paran y toman un salero con agua y lo rocían a Ud. con eso, y dicen: “Todo está terminado, hermano; le damos la diestra de compañerismo, y seis meses de prueba”. ¡Tonterías! Pedro dijo: “Arrepentíos cada uno de vosotros”. Arrepiéntanse, dense la vuelta completamente. Correcto. Bueno, Uds. dicen: “Pero, Hermano Branham, cuando yo llevé mi carta, bueno, yo les pregunté tocante a eso (yo lo leí en la Biblia), pero ellos dijeron: ‘¡Oh!, eso fue hace mucho tiempo; ellos ya no reciben eso’”. ¿Qué dijo el doctor? El dijo: “Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”. “Id por todo el mundo y predicad el Evangelio”, ¿a quién? A toda criatura, a toda criatura. “¿Qué tan lejos?” Por todo el mundo. Todavía no se ha alcanzado. ¿Cuánto va a durar? Hasta alcanzar todo el mundo. ¿Qué sucederá? “Estas señales seguirán a los que creen: En Mi Nombre echarán fuera demonios; hablarán nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieran cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán”. Tenemos Bálsamo en Galaad; tenemos médicos. Pero la gente sencillamente la rehúsa tomar. Dios va a preguntar: “¿Por qué? ¿Por qué no lo hiciste?”, en el Día de Juicio.
64Miren, hemos derramado la Medicina esta semana tan duro como la supe derramar, y tan directa como la supe traer. Ahora, si Uds. no la reciben, entonces Dios va a decir: “¿Por qué?” Algún día la Biblia va a quedar cerrada sobre el púlpito, el predicador va a tocar... orar su última oración, el toque de la corneta morirá, y el sol se pondrá por última vez sobre la loma. Luego Dios les va a preguntar a Uds. que den una razón. “Cuando los que rechacen el Mensaje, se les pida que den una razón, ¿qué entonces? ¿Qué entonces? ¿Qué entonces? Cuando ese gran Libro se abra, ¿qué entonces? Cuando los que rechacen este Mensaje de esta noche, se les pida que den una razón, ¿qué entonces?” Uds. han asistido a este avivamiento. Dios ha hecho para Uds. todo lo que está en el Libro, lo ha probado. Mientras Uds. vivan... La gente ha recibido el Espíritu Santo; ellas han sido llenas con el Espíritu de Dios, jóvenes y ancianos. Ellos–ellos se han arrepentido de sus pecados; ellos tienen gozo en su corazón. Hemos visto la sanidad Divina manifestarse; la gente con problema de corazón y diferentes enfermedades, sanadas. Hemos visto al Angel de Dios descender y recorrer el edificio, como dijo que sería justo antes de la Venida del Señor, discerniendo los espíritus, y cosas así. Voces proféticas salieron, la gente habló en lenguas y profetizó, y vindicó la Palabra desde atrás para adelante; Uds. lo han visto y han participado. ¿Cuál es su escogimiento esta noche? ¿Hollywood, o el Santo Cielo? Se les va a pedir que den una razón algún día. ¿Qué entonces?
65En una ocasión hubo una anciana aquí en el país que se estaba muriendo; ella se estaba muriendo de hambre, demasiado pobre. Así que alguien le informó a las autoridades, a una organización caritativa. Y ellos fueron adónde esta mujer, y ellos le dijeron: “Venimos a investigar su caso, y queremos saber qué es–qué es lo que pasa”. Dijo: “¿No tiene Ud. familiares?” Ella dijo: “Yo tengo un hijo encantador”. Dijo: “¿Dónde....?” Dijo: “El es un hombre de negocio”. “¿Dónde está él?” “El está en la India”. “Bueno”, dijo él: “¿Es él un hombre de negocio?” Dijo: “Sí”. Así que dijo: “¿Por qué no le envía él algo a Ud.?” Dijo: “¿Cuánto tiempo ha estado él allá?” Dijo: “Como unos diez años”. Dijo: “¡Oh!, él es un hombre de negocios muy próspero”. Dijo: “Bueno, ¿por qué no la ayuda a Ud.?” Dijo: “Sencillamente no le puedo pedir a él. Sencillamente no lo puedo hacer”. “El es un muchacho tan dulce”. Dijo: “Sencillamente no le puedo pedir a él eso”. Y dijo: “Yo le escribo, y él me escribe las cartas más dulces que cualquier muchacho le pudiera escribir a su madre, y me dice cuánto él me ama”. Pero dijo: “Pero sencillamente no le puedo pedir a él eso”. Y dijo: “Bueno, Ud. le debería decir a él”. Dijo: “Sencillamente no lo puedo hacer. Decirle a mi propio hijo que yo estoy muy pobre, y cosas”, dijo, “sencillamente no lo puedo hacer”. Pero dijo: “El me envía las fotografías más bonitas que yo jamás he visto en mi vida”. Y dijo: “Bueno, ¿qué clase de fotografías?” Dijo: “¡Oh!, pequeñas fotografías bonitas, cuadradas como así de grandes”. Dijo: “Permítame ver una”. Dijo: “¿Dónde las tiene Ud.?” Ella dijo: “Las guardo en mi Biblia”. Así que la anciana madre fue y cogió su Biblia, y las empezó a sacar, y a sacar. El investigador las miró. Ella era una mujer rica. ¿Qué eran? Ellos eran giros bancarios de la India. Ellos tenían fotografías bonitas en ellos. ¿Dónde las encontró ella? En su Biblia. Ella era rica y no lo sabía. ¿Dónde las encontró ella? En su Biblia. Uds. no tienen que actuar como el mundo. Uds. no tienen que andar todos deprimidos. Uds. son ricos. ¿Dónde las encuentran? En la Biblia. Uds. sólo la miran, y piensan que sólo es un libro de fotografías, o alguna cosa como la revista Historias verdaderas. Pero no es eso; es la Palabra de Dios. Uds. son ricos. Soy el hijo de un Rey El hijo de un Rey; Con Cristo bendito Soy el hijo de un Rey. Mi Padre es un Rey muy rico sin par El tiene caudales inmensos doquier; Su oro y diamantes no puede contar, Tesoros que nadie podrá contener. (Cántenla). Soy el hijo de un Rey El hijo de un Rey; Con Cristo bendito Soy el hijo de un Rey.
66Inclinemos nuestros rostros. “¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay médico allí? ¿Por qué, pues, Mi Iglesia todavía actúa de la manera que actúa? ¿Por qué Mi Iglesia continuamente se aleja de Mí? ¿Es porque no hay bálsamo en Galaad, porque no hay médicos para diagnosticar su caso y les digan que están errados?” No, nosotros tenemos médicos; tenemos Bálsamo; pero la gente no lo quiere. Yo primero empecé a culpar a los pastores. Pero me vine a dar cuenta que no importaba cuánto yo lo predicaba, ellos no se movían de todas maneras. Pudiera ser que no sea el pastor; pudiera ser la congregación. Correcto. Si Uds. lo quieren, hay Bálsamo en Galaad.
67¿A cuántos les gustaría venir al Gran Médico esta noche, para que todos sus pecados les sean quitados, y tengan gozo indecible y lleno de gloria en su corazón? ¿Levantarían su mano y dirían: “Ore por mí, Hermano Branham”? Dios la bendiga, señora, que está por acá. Dios lo bendiga, jovencito. Dios lo bendiga allá atrás. Dios lo bendiga allá arriba. Eso está muy bien. ¡Oh, seguro! Dios lo bendiga a Ud. por aquí, señor. Allá en el balcón, ¿quisieran Uds. que el Gran Me-...? Dios lo bendiga, sí, señor, yo vi su mano por aquí a mi derecha. ¿Quisieran...? Y esta señora aquí, Dios la bendiga a Ud., jovencita. Es una gran decisión la que hiciste. “¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay médico allí? ¿Por qué, pues, Mi pueblo todavía se está revolcando en pecado? ¿Por qué todavía ellos están entontecidos con las cosas del mundo? ¿No hay suficiente satisfacción en Mi Evangelio para encargarme de todo anhelo que ellos tengan? ¿Hay suficiente gozo cuando ellos me reciben? ¿No les doy suficiente gozo y amor, que les quitaría todo el amor del mundo de ellos? Yo dije, Uds. saben, ‘Si Uds. aman al mundo o las cosas del mundo, el amor del Padre no está en Uds.’ ¿Hay suficiente gozo en servir a Dios, que los aparta de las cosas del mundo? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la enfermedad del pecado de la hija de Mi pueblo?”
68¿Habría otro antes que oremos, que levante su mano, diga: “Ore por mí, Hermano Branham”? Dios la bendiga allá atrás, señora. ¡Oh, eso es maravilloso! Siete u ocho manos se han levantado. ¿Hay algunos más que digan: “Ore por mí, Hermano Branham; yo–yo quiero el Bálsamo de Galaad”? Hay Bálsamo en Galaad. ¿Habría alguien más que le gustaría ser... que se le traiga la “Toxina” del Espíritu Santo dentro de su alma? ¿Levantaría su mano, diría: “Dios, inocúlame esta noche de las cosas del mundo, e inocúlame de toda mi incredulidad, para que pueda tener fe, y me pare como un verdadero Cristiano”? Levante su mano, ¿lo hará Ud.? Dios lo bendiga, señor. Dios lo bendiga, jovencito, sentado aquí. Dios lo bendiga allá atrás, mi amigo. Dios lo bendiga, hermano, aquí; eso es bueno. “Inocúlame, Señor, de las cosas del mundo. Yo pensé que no podía renunciar a ellas, pero realmente es que yo nunca he tomado Tu “Toxina” todavía. Me gustaría recibirla, Padre. Sólo permite que el Espíritu Santo venga e inocule mi alma de todos los cuidados del mundo. Recuérdeme en oración, Hermano Branham; yo levanto mi mano, porque yo creo”. Dios bendiga a esta jovencita sentada aquí. Dios bendiga a este acá. Sí, jovencito, Dios lo bendiga; eso es bueno. Muy bien. Aquí en... Sí, el Señor lo bendiga, sí, aquí en el rincón, hay dos. El Señor ve la mano de Uds. Oremos juntos ahora.
69Padre Celestial, sencillamente y amorosamente venimos a la fuente llena con Sangre que emana de las venas de Emanuel, donde los pecadores se sumergen bajo el raudal, y pierden todas sus manchas de pecado. Ellos levantaron sus manos, Padre, debido a que–a que ellos creen. Y sabemos que ellos tienen un espíritu en su corazón, y entonces el Espíritu Santo vino a ellos y dijo: “¡Tú estás mal! ¡Tú estás mal! ¿Por qué no me aceptas esta noche?” Y ellos dijeron: “Sí, Señor”, y levantaron su mano. Ahora, Tú dijiste en Juan 5:24: “El que oye Mi Palabra...” y Señor, yo la he predicado lo mejor que pude. “El que oye Mi Palabra y (conjunción) cree al que me envió, tiene (tiempo presente) Vida Eterna; y no vendrá a condenación (en el Juicio), mas ha pasado de muerte a Vida”. Padre, yo–yo pongo eso delante de Ti; esa es Tu Palabra. Tú dijiste: “Cielos y tierra pasarán, mas Mi Palabra no pasará”. Tú dijiste: “Ninguno puede venir a Mí, si el Padre que me envió no le trajere primero. Y todo lo que el Padre me ha dado vendrá a Mí”. Ahora, somos enseñados en la Biblia que “los que creyeron fueron añadidos a la Iglesia”. Ahora, Padre, en un acto de fe, yo posiciono a estas personas que levantaron sus manos dentro de la Iglesia del Dios Viviente por una confesión de fe, que ellos son Tus hijos desde esta noche en adelante. Y ahora, Padre, ellos han venido a la oficina del Doctor. Ellos están dentro de la puerta ahora, y quieren venir al Gran Médico para que les dé el Espíritu Santo a ellos, la Inoculación, el Bálsamo, que los guardará de las cosas del mundo. Tú dijiste: “Después de haber creído fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa”. Te pido, Dios, que reciban ese Espíritu Santo de la promesa ya que llegaron a ser Tus hijos. Concédelo.
70Ahora, mientras tenemos nuestros rostros inclinados, les voy a pedir a cada uno que levantó su mano que se ponga de pie un momento para orar. Todos los que levantaron sus manos, yo–yo no creo que Uds. lo hicieron sólo por levantarla. Yo creo que Uds. realmente lo hicieron en serio delante de Dios, en una reunión como ésta. Pónganse de pie. Correcto; pónganse de pie. Por todas partes, en los balcones, en dondequiera que Uds. estén, pónganse de pie. Dios los bendiga. Eso es bueno. Pónganse de pie sólo un momento. En el pasillo, si por favor Uds. se ponen de pie, digan: “Yo–yo mismo hago esa confesión”. Hay muchos que están de pie ahora. Ahora, mis–mis hermanos y hermanas amados recién nacidos, yo–yo pienso de la visión que vi. Algún día allá en una Tierra... Quisiera que pudiera ir allá donde Uds. están ahorita y abrazarlos. No puede ser así en esta vida humana; yo no pudiera hacer eso. Pero al otro lado de la frontera algún día, lo haré. Uds. estarán tan contentos; yo estaré tan contento, cuando los vea y Uds. me vean, y nosotros–nosotros seremos verdaderos hermanos y hermanas entonces. Sólo tenemos un pequeño toque de ello ahora.
71Ahora, escuchen, yo les voy a decir lo que Dios dijo. Dios dijo: “Ninguno puede venir a Mí, si el Padre no le trajere primero. Y todo lo que el Padre me ha dado, vendrá a Mí”. Ahora, Uds. han venido no porque saben que son dignos de venir, sino que Uds. vinieron porque Algo en su corazón les dijo que Uds. estaban mal, y ya no quieren estar mal. Esa es una verdadera confesión. Ahora, la Biblia dice esto: “El que me confesare delante de los hombres, Yo le confesaré delante de Mi Padre y de los Santos Angeles”. Ahora, clérigos: ¿es eso lo que dijo Jesús? [Los ministros dicen: “Amén”–Ed.]. El dijo eso. Ahora, ¿qué han hecho Uds.? Uds. se han parado aquí delante de por lo menos seiscientas personas, o quizás más, en este edificio esta noche como un testimonio: “Yo estoy mal, y sí acepto a Jesucristo como mi Salvador. Yo... Algo habló a mi corazón y dijo: ‘Esta es la noche para ti’. Así que yo me paro dando testimonio con esto que estoy mal. Yo me quiero parar aquí para ser un testigo de Cristo”. Ahora, Cristo dará testimonio de Ud. Y El dijo: “Yo testificaré de ti delante del Padre y de los Santos Angeles”.
72Ahora, mientras Uds. están de pie de la manera que lo están, yo quiero que cada uno, si Uds. creen que Jesús es el Hijo de Dios, y que en el Calvario cuando esas nubes negras estaban flotando sobre la cruz, estaba relampagueando y alumbrando, y Jesús estaba muriendo, sediento, clamando, que Dios estaba derramando Su ira sobre Jesús y El la tomó en lugar de Uds.... ¿Creen Uds. verdaderamente que eso es verdad, que El la tomó en lugar de Uds., y Uds. ahora aceptarán Su perdón, no cómo se sientan, sino lo que creen, que–que El hizo eso por Uds.? Si Uds. lo aceptarán y dirán: “Señor, eso... yo no puedo hacer nada; yo–yo sólo soy un pecador repulsivo, pero yo sí acepto Tu perdón para mí. Yo–yo estoy aceptando que Tú moriste en mi lugar; yo creo eso con todo mi corazón”, levanten su mano, Uds. que... Sí, eso es bueno. Todos, todos. Ahora, según lo que sé de la Escritura (eso es todo en lo que me puedo basar), Uds. son salvos de... Uds. nunca vendrán a Juicio, mas han pasado de muerte a Vida. Ahora, yo quiero que Uds. Cristianos que están parados cerca de esta gente que está parada, yo quiero que levanten sus rostros y miren. Quiero que estrechen sus manos y digan: “Dios lo bendiga, mi hermano, hermana. Bienvenido al Reino de Dios”. Volteen, estrechen sus manos. Correcto. “Bienvenido, mi hermano, mi hermana Cristiana”. Correcto. Yo veo mujeres abrazándose unas a otras y cosas; ¡es maravilloso! “Bienvenido al Reino de Dios”.
73Yo quiero que Uds. encuentren ahora una buena iglesia del Evangelio completo. Que algún hombre los bautice en el bautismo Cristiano. Luego busquen el Bautismo del Espíritu Santo. Miren, eso los inocula a Uds. de la mera cosa que los condenó esta noche. Uds. sencillamente pasan por encima de eso. ¿Ven?, la inoculación los guarda de la enfermedad. La inoculación del Espíritu Santo les da a Uds. poder para vencer todas las tentaciones del mundo. ¿Es correcto eso, clérigos? [Los ministros dicen: “Amén”–Ed.]. Es su... es el Bálsamo, es el Bálsamo de la inoculación que... Uds. dicen: “Yo–yo traté Hermano Branham, pero–pero fallé”. Pero ¿ve Ud.?, no es lo que Ud. hace; es lo que El hizo por Ud. No es lo que Ud. es; es lo que El es. Ud. cree en El. Ahora, permitan... sólo vengan a El, confíen en El como su Médico y permitan que El los inocule ahora de las tentaciones del... Miren, Uds. van a ser tentados, por supuesto. Pero una planta bien fuerte no necesita ser rociada con insecticida. Es fuerte y poderosa. Su resistencia rechaza los parasitos malos. Y de esa manera es un Cristiano bien fuerte; él puede vencer todas las tentaciones, porque vence todas las cosas del mundo. La mujer puede decir: “Ven, querido, tú no vas a ser un chapado a la antigua ahora; tú vas a ir al baile”. “Yo encontré una Perla de gran valor”. “Mira, tú sabes que vas a fumar otra vez”. “No, señor, yo he encontrado algo mucho más grande. ¡Oh, es mucho más grande!” Dios los bendiga. Se pueden sentar. Y Dios sea con Uds. Yo pido que después de la fila de oración, que Uds. vayan al altar de Dios y que sean–sean llenos con el Espíritu Santo esta noche. Yo pido que Dios nuestro Padre les conceda eso a Uds. ¿No es El maravilloso? [La congregación dice: “Amén”– Ed.].
74Ahora, cuando hacemos eso, el gran Espíritu Santo está aquí... Mientras yo estaba observando sobre la audiencia, yo me pudiera... yo sólo sé que vamos a tener una gran reunión de oración para los enfermos. Antes que llamemos eso, sólo tengamos... ¿Cuántos no tienen una tarjeta de oración? Yo no quiero a ninguno con una tarjeta de oración, porque yo voy a orar por Uds. aquí. Los que no tienen tarjetas de oración que estén enfermos, levanten su mano. Muy bien. Ahora, mantengan su mano levantada para que así yo los pueda mirar. Mantengan sus manos levantadas en esta sección.
75Allí está una señora, está allí. Ella está bajando su mano ahora. Sí. Ud. no tiene una tarjeta de oración. Bueno, para que así los bebés recién nacidos sepan que este Espíritu que ha estado predicando no era yo, sino que era El. ¿Ven? Para que sepan ellos... Ahora, yo quiero que me mire y me crea como Su siervo. ¿Hará Ud. eso? ¿Pudiera Jesús mirar sobre la–la audiencia... y–y creería con todo su corazón que Dios pudiera sanar a los enfermos? ¿Cree Ud. eso? Muy bien, ¿qué si yo le dijera a Ud. que su problema se terminó? Su problema de riñón y el problema de la vesícula y cosas se van a terminar, y Ud. ha sido sanada. Ahora, levante su mano si es correcto. Muy bien, se puede ir y crea, y tenga fe, y sea sana. “Si puedes creer”. ¿Creen Uds. ahora con todo su corazón?
76Muy bien, en este lado. Está una mujer de color con su mano levantada. ¿Qué piensa, hermana? ¿Cree Ud. que yo soy profeta de Dios, o Su siervo? Yo pienso que tengo el suficiente favor con la audiencia para decir profeta. Muy bien. ¿Cree Ud. que soy Su profeta? Ud. es una mujer etíope. Yo soy un hombre anglosajón. Es igual que cuando Jesús se encontró con la mujer en el pozo, y habló con ella por un momento. Ahora, si Jesús me permite saber su problema, ¿creerá Ud. que el mismo Espíritu que estaba sobre El es el que está sobre mí? ¿Creerá Ud.? Entonces su alta presión la dejará. ¿Creen Uds.? Tengan fe; no duden. Sólo crean con todo su corazón. Tengan fe y no duden.
77Ahora yo voltearé mi espalda, y Uds. oren. Una persona aparece delante de mí. Ella está sentada en esta dirección. Ella está sufriendo de bursitis. Póngase de pie. Su nombre es Srita. Hart. Póngase de pie. ¿Tiene Ud. una tarjeta de oración? No, no tiene. Ud. no la necesita. Ud. tocó Algo, ¿no es así?
78¿Creen Uds. con todo su corazón? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, ¿cuántos saben que Jesucristo dijo que ese mismo Espíritu estaría aquí? ¿Cuántos saben que ésa era la señal del Mesías cuando Jesús estuvo en la tierra? [“Amén”]. Cuántos saben que El se lo prometió a la Iglesia elegida en el último día? [“Amén”]. Bueno, aquí está. Ahora, ¿ven, Uds. nuevos convertidos? Después de dos mil años... Nunca había sucedido en dos mil años, pero es porque las luces del atardecer están brillando. La Biblia dice que vendría un día que no sería ni día ni noche. Pero que en el atardecer habría Luz. Sí. Ahí está El. Ahora, ¿qué clase de Luz sería? El mismo sol que se levanta en el este se pone en el oeste. ¿Es correcto eso? La Luz del atardecer ha venido. ¿Creen Uds. eso? [“Amén”].
79Ahora, ¿cuántos tienen una tarjeta de oración?, levanten su mano. Oh, creo que son cerca de cien. Ahora, ¿dónde está mi hijo? ¿Cuáles tarjetas de oración repartiste? “C”, de la 1 a... hasta la 50. De la 1 a la 50. ¿Quién tiene la tarjeta número 1, 2, 3, 4, 5? Que ellos se paren primero aquí. 1, 2. ¿Qué dice? 1, 2, 3, 4, 5, ya los veo. 6, 7, 8, 9, 10, que ellos vengan. Formen una fila aquí. Mi hijo los pondrá en fila. Sólo vengan de acuerdo a su número. ¿10? Va a ser difícil salir de esa unción ahora. Una vez que empieza, sigue moviéndose sobre la audiencia todo el tiempo. 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20, 21, 22, 23, 24, 25. Vengan a medida que los llamo, por favor. Vengan rodeando en esta dirección, y regresen allá a la fila. 25, 26, 27, 28, 29, 30, 31, 32, 33. Qué si forman una fila aquí todos Uds. desde la 33. Y luego ellos se pueden unir con esa fila allá. 33, 34, 35, 36, 37, 38, 39, 40. Párense aquí, y cuando termine esa fila, ellos se pueden unir a ella. 41, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 50. ... Sólo creer, Todo es posible, sólo creer.
80Si alguno está aquí de Los Hombres de Negocio del Evangelio Completo, me gustaría obtener unos cuantos de esos libros con esa–esa... Hermano Tommy Hicks, si estás aquí, tú escribiste una buena parte de eso; eso está muy bien. Hay un poco más que va con eso, pero lo que escribiste, lo hiciste maravillosamente; yo lo aprecio. Me gustaría tener algunos para mis amigos, yo los compraré, quizás trescientos, o cuatrocientos, o quinientos de ellos. Ahora, en lugar de decir... Ahora, cantemos: “Ahora creo yo”. ¿Creen Uds. ahora? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Uds. saben, Jesús ya al fin de–ya al fin de Su ministerio, Sus discípulos no lo podían entender a El. Ninguno lo entendía. ¿Cuántos–cuántos saben eso? ¿Cuántos saben que ellos no lo podían entender a El? Seguro. ¿Por qué? Ellos pensaron que El tenía una personalidad doble. No. Algunas veces era Jesús hablando, otras veces era el Padre en El hablando. ¿Ven?, ¿ven? Eso era: el hombre... Así que Jesús dijo como.... Ellos dijeron: “Ahora nosotros creemos. Ahora nosotros creemos que Tú sabes todas las cosas y que no tienes necesidad que ningún hombre te enseñe. Nosotros....” Jesús dijo: “¿Creen Uds. ahora?” ¿Ven? Cantémosla: “Ahora creo yo, Señor”. Tú has hecho bastante; Tú nos has dado el Espíritu Santo; Tú nos has dado el hablar en lenguas.
81Ahora, ¿cuántos Pentecostales están aquí?, levanten sus manos. Muy bien. Ahora, ¿no dice la Biblia, Pablo dijo, el gran San Pablo dijo: “Si hay... si todos Uds. hablan en lenguas, y el indocto entra, y–y todos Uds. hablan en lenguas, ellos dirán que Uds. están locos. Pero si uno es un profeta y revela los secretos del corazón, entonces ellos se postrarán sobre su rostro y dirán: ‘Verdaderamente Dios está con Uds.’”? ¿Es correcto eso? Sólo es un avance de Pentecostés, que viene. ¿Ven?, ¿ven? No se vayan a la tendencia del mundo, quédense con Pentecostés.
82Todos Uds. Metodistas aquí... ¿Cuántos aquí eran antes Metodistas?, levanten sus manos. ¿Ven? ¿Cuántos eran Bautistas?, levanten su mano. ¿Cuántos eran Presbiterianos?, levanten su mano. ¿Cuántos eran Católicos?, levanten su mano. ¿Ven? Déjenme decirles, amigos, sucede que yo provengo de una familia Católica también. Yo soy un irlandés. Correcto. Un Católico... Fui entrevistado por unos sacerdotes el otro día; no, no fue el otro día, sino que hace mucho tiempo. Ellos dijeron: “Si esto es de Dios, todos los dones verdaderos regresan a la madre iglesia”. Yo dije: “Yo ya regresé a la madre Iglesia desde que recibí el Espíritu Santo”. Yo dije: “Uds. se refieren a la madre de las organizaciones, no a la madre Iglesia. Nosotros nacemos en Ella; no nos unimos a Ella, nacemos en Ella”. Correcto. Muy bien. Ahora creo yo (Tú has hecho bastante, Señor; yo creo ahora), ahora creo yo, Todo es posible (¿lo creen Uds.?), ahora creo yo; Ahora creo yo, ahora creo yo, Todo es posible, ahora creo yo. Ahora, cambiémosla, diciendo: “Ahora lo recibo yo”. Pongan una mano en su corazón, la otra, levántenla a Dios. Ahora... (hay Bálsamo en Galaad; ¿lo reciben?), ahora lo recibo yo, Todo es posible, ahora lo recibo yo; Ahora lo recibo yo, ahora lo recibo yo, Todo es posible, ahora lo recibo yo.
83Ahora, ¿lo ha hecho El bien todo? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Ha hecho El todas las cosas que El prometió hacer? [“Amén”]. Correcto. Ahora, inclinemos nuestros rostros juntos, y todo... El dijo: “Vosotros, pues, oraréis así”. Todos juntos: Padre nuestro que estás en los Cielos, santificado sea Tu Nombre. Venga Tu Reino. Hágase Tu voluntad, como en el Cielo, así también en la tierra. El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy. Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal; porque Tuyo es el Reino, y el Poder, y la Gloria, por todos los siglos. Amén. Uds. dirán: “¿Por qué hizo Ud. eso, Hermano Branham?” Antes de orar dice: “Vosotros, pues, oraréis así”. Todo ha sido hecho. ¿Qué dijeron Uds. allí? “Líbranos del mal”: toda incredulidad, toda enfermedad, toda dolencia, toda aflicción, toda superstición, todo. “Líbranos del mal”.
84Ahora, Uds. saben que yo no pudiera pasar por esa fila con discernimiento; yo–yo me desmayaría antes que llegara a la mitad de ella. Miren, mañana en la noche vamos a tener una fila de discernimiento allá en el otro lugar. Hoy en la noche vamos a orar por estas personas. ¿Cuántos de Uds. en esa fila allí están ahora solemnemente, ven que...? ¿Cómo...? Yo les quiero preguntar (Uds. hablan tocante a un milagro): ¿cómo un hombre, un ser humano como yo, sabría esas cosas? Yo no las pudiera saber. ¿Cuántos de Uds. creen que eso es la mismísima cosa que hizo nuestro Señor Jesús? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Uds. lo creen. Bueno entonces, esa unción de la que yo les he hablado y les he predicado la verdad, Jesús ahora ha descendido y probado que eso es la verdad. ¿Es correcto eso? [“Amén”]. Entonces El dijo: “Estas señales seguirán a los que creen”. ¿Es correcto eso? [“Amén”]. Ahora, eso me hace un creyente. ¿Es correcto eso? [“Amén”]. Ahora, ¿qué dijo El que sería un creyente? “Si ellos ponen sus manos sobre los enfermos, sanarán”. ¿Es correcto eso? Ahora, yo les quiero mostrar algo.
85Pastores, evangelistas, misioneros, ¿cuántos de Uds. son creyentes? [Los hermanos dicen: “Amén”–Ed.]. ¿Ven? Ahora, les voy a pedir a todos los que puedan, que vengan aquí conmigo. ¿Ven? Yo–yo... No dejen que el evangelista haga todo; la gente... Yo no quiero que Uds. tengan su fe edificada en un evangelista. Yo quiero que Uds. tengan su fe edificada en su propio pastor. El es el hombre que los va a guiar de aquí en adelante. ¿Ven? Y estos hombres... Vengan, algunos de Uds. hermanos. Vengan aquí, formemos una doble fila. Sí, una doble fila. Estos hombres son hombres de Dios que creen. Yo me voy a parar en medio de ellos. Y vamos a orar... ¿Cuántos allá en la audiencia van a estar orando por ellos también?, levanten su mano. Recuerden: allí está la madre de alguien, allí está el padre de alguien, allí está el querido de alguien, el hijo de alguien. ¿Es eso correcto? Bueno, ¿qué si fuera Ud.? ¿Qué si fuera su madre? ¿Qué si fuera su hijo? ¿Qué si fuera su hermana, su esposa, su esposo? Uds. quisieran que alguien fuera sincero, ¿no quisieran?
86Ahora, vamos a orar, y todos estos hombres de Dios... Vengan por aquí, hermanos, por favor. Vengan aquí en esta dirección y formen una doble fila. ¿Saben qué? Yo les voy a decir a Uds.: me enorgullezco en mi corazón y estoy agradecido al encontrar siervos de Dios que se paren delante de la gente y digan: “Yo también soy un testigo de este Evangelio”. ¿No están Uds. orgullosos de sus pastores? Digan: “Alabado el Señor” si Ud. están orgullosos de estos pastores. [La congregación dice: “Alabado el Señor”–Ed.]. Estamos orgullosos de Uds. hermanos. ¡Amén! Estamos orgullosos de ellos. Ellos son sus pastores. Un pastor significa: “Uno que cuida las ovejas”. Estos... cada uno de estos hombres tiene tanto de la unción para poner manos sobre los enfermos, que yo tengo.
87Miren, yo no soy un predicador. Ellos son predicadores. Ellos tienen un oficio más alto que el que yo tengo. El mío es un oficio profético, y es de profetizar. Ahora, ellos no son... ellos no fueron hechos para eso. Ellos no fueron ordenados para eso. Pero, ¿qué dice la Biblia? “A unos puso Dios en la Iglesia, apóstoles (esos son misioneros), profetas, pastores, maestros, evangelistas”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Esos dones son ordenados de Dios y son ungidos. Ahora, yo no tengo educación; esa es la razón que yo digo que no soy un predicador. Estos hombres pudieran tomar esta Palabra, y ellos no tendrían que usar uno de esos dones. Ellos pudieran exponer esa Palabra allí y atarían a satanás en un nudo tal, que no pudiera salir de él. ¿Ven? Pero yo no puedo hacer eso; ese no es mi llamamiento. Ellos sí son llamados para eso. Miren, pero ellos son–ellos son hombres de Dios. Todo hombre que es llamado de Dios es comisionado para poner manos sobre los enfermos, y ellos sanarán. ¿Cuántos creen eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Entonces, ¿cómo van Uds. a fallar de ser sanos pasando por un arco como este?
88¿Se fijaron Uds. alguna vez cómo Salomón edificó su templo? Escuchen atentamente. Cuando uno entraba a la puerta, ¿qué había? Había allí ángeles tallados de madera de olivo tocándose con la punta de sus alas, para que todo adorador entrando al propiciatorio, pasara bajo las puntas de las alas de esos ángeles, hasta el propiciatorio, hasta el altar. Uds. saben el orden del templo de Salomón. Bueno, ¿qué es un ángel? Un mensajero. Cojan el diccionario y dense cuenta lo que significa un ángel. Algunos de ellos son mensajeros Celestiales, algunos de ellos son mensajeros terrenales, en los que Dios mora para traer Su mensaje terrenal. Y estos son mensajeros, ángeles del Señor, mensajeros para Uds., y están parados ahí con sus manos extendidas, listos para obedecer lo que Dios dice: “Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Tiene que suceder. ¿No es así? ¿Creen eso, todos Uds. que pasarán por ahí? Ahora, Ud. allá en el órgano toque: Sólo creer. Que toda persona aquí incline su rostro, y mientras estas personas pasan por la fila, pondremos manos sobre ellos para su sanidad. Todos estén orando. Todo ministro, tóquenlos a medida que pasan por ahí.
89Nuestro Padre Celestial, te traemos a Ti esta gran fila de gente. Están enfermos, Señor. Te pido que Tú los sanes a todos ellos a medida que ellos pasan bajo la unción de estos siervos Tuyos. Que ellos pasen por esta fila y que todos sean completamente sanos. En el Nombre de Jesús. [El Hermano Branham y los ministros oran por la gente. No todas las palabras se entienden–Ed.]. Ahora, mientras ellos están parados, pongan manos los unos sobre los otros. Pongan sus manos los unos sobre los otros ahora. Miren, este es el momento que Uds.... ¿Me creen?