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~ JEHOVA JIREH ~
1... Dijo que él se extendió y cogió su mano y le dijo: “Lucas: hemos llegado muy lejos juntos, ¿no es así?” Dijo: “Sí, Pablo, hemos llegado muy lejos”. Dijo: “Piénsalo: como en cinco minutos a partir de ahorita, yo estaré en la Presencia de Jesucristo, vestido en Su justicia”, apretó la mano de su hermano y murió. ¡Oh, esa es la manera!; ¡esa es! Yo estuve con el Doctor Bosworth cuando él partió. Y oí del testimonio de Moody cuando él partió. Y nosotros tenemos que partir también. Yo los he sostenido en mis brazos y los he sentido muriéndose y enfriándose y ponerse tiesos, gritando por misericordia y pidiendo ayuda. Y yo los he visto decir: “Recuéstame en tu seno, Hermano Branham”, levantar sus manos y cantar: ¡Día feliz, día feliz, Desde que Jesús lavó mis pecados! El me enseñó cómo vigilar y orar....
2Y yo recuerdo un amiguito mío; yo le dije... él dijo: “¿No lo puedes ver a El, Hermano Branham? ¡Ahí viene El!” El dijo: “Bueno, me despido de ti, hermano, hasta que cruces al otro lado de la ribera”. Levantó sus manos, y dijo: “Te veré al otro lado de la ribera”. El dijo: “¡Oh, Señor Jesús!” Y él inclinó su rostro y cayó sobre mis piernas. ¿Ven? Esa es la manera de partir, ¿ven? Correcto. El era un querido muchacho piadoso. Y eso... yo creo que está escrito en un lugar en la Escritura, que David, creo yo, dijo que él había visto al impío sumamente enaltecido, y se extendía como un laurel verde, prosperando y haciendo todo. Pero el Señor le dijo a David: “¿Pero lo has contemplado alguna vez en el fin?” Ahí es en donde cuenta: en el fin; no en lo que es ahora, sino en el fin. Y eso es por lo que me estoy esforzando con todo mi corazón, es de apuntar a la gente al fin.
3Ahora, antes... voy a terminar este mensaje de ayer esta mañana, si es la voluntad del Señor. Pero esta es la razón que tengo que anclar eso. Si Uds. no lo pueden captar espiritualmente.... A propósito, Ud. que me escribió una carta, allá, tocante a Ezequiel 33:33, Ud. le dio al clavo en la mera cabeza, pero no diga nada. Ahora, para–para continuar... Ern Baxter me dijo, él dijo que allá en Canadá iban a tener una–una competencia para ganar una nueva, una bicicleta Schwinn, Schwinn. Iba a haber una competencia para ver quién podía manejar, sobre un tablón creo que de cien yardas [91 m.–Trad.], de catorce o dieciséis pulgadas de ancho [35.5 cm. y 40.6 cm.–Trad.] sin caerse de él, a una altura de dos pies, o tres pies, [60 cm. ó 90 cm.–Trad.] yendo por ese tablón; el que pudiera manejar y llegar lo más cerca del fin, ese sería el ganador de la bicicleta. Bueno, Ern dijo que él sabía que la iba a ganar. Porque dijo que él podía ir al centro a comprar comestibles para su mamá y nunca aun tocar los cuernos de la bicicleta. Dijo que sólo iba... Uds. saben cómo manejan una bicicleta. Dijo que ellos sencillamente eran manejadores expertos.
4Dijo que cuando todos ellos se reunieron allí ese día para manejar, él dijo... ellos tenían a un muchachito mimado que parecía ser un muchachito frágil, y él fue el único que la manejó. El la manejó directamente hasta el fin, se bajó de su bicicleta; y cada uno de ellos se cayó mucho antes de la meta. Así que todos ellos se reunieron alrededor, los muchachos se reunieron alrededor de él, y dijeron: “¿Qué fue lo que hiciste? ¿Cómo lo hiciste?” El dijo: “Miren, amigos, les voy a decir cómo–cómo fue”. El dijo: “Yo me fijé en cada uno de Uds., en dónde cometieron su error”. Y dijo: “Yo prosperé por sus errores”. Dijo: “Cuando Uds. se subieron en sus bicicletas y ellos les dieron un empujón para iniciarlos”, dijo, “yo me fijé que Uds. iban así, tratando de quedarse en el tablón”. El dijo: “¿Ven?, cuando Uds. miraban hacia abajo, se ponían nerviosos”. El dijo: “Cuando ellos me dieron el empujón inicial, yo mantuve mis ojos en el fin y me mantuve firme”.
5Ahí lo tienen. ¿Ven? Eso es, amigos. No miren aquí abajo a lo que está sucediendo hoy o mañana; mantengan sus ojos en el fin, y manténganse firmes. ¿Ven? Si Uds. empiezan a mirar y a decir: “Bueno, si yo no hago esto, si yo no hago eso, si yo no...” ¿Ven?, Uds. van a caer tan seguro como yo estoy parado aquí. ¿Ven? Sólo mantengan sus ojos en el fin, y en el fin de cada vida Uds. se encontrarán con Jesús. Correcto. Así que sólo mantengan sus ojos en el fin y manténganse firmes. Oremos. Dios Padre, estamos entrando ahora en Tu Presencia, en Tu santuario, en donde la bondad de Dios está almacenada para aquellos... el maná escondido. Te pido Dios, que Tú lo partas gratuitamente a nosotros esta mañana en estos cuantos momentos de lección para terminar este gran estudio sobre Tu siervo, el gran patriarca Abraham.
6Te damos gracias por esta iglesia y por sus puertas abiertas. Te damos gracias por el pastor y su valerosa posición. Y por ver, Padre, de la manera que él está siendo bendecido y ayudado, estamos tan contentos por eso. Yo pienso de ese precioso anciano padre de él en Canadá, y cómo él se paró fiel por lo que era correcto en su día, en su hora. Dios, que su hijo siga esas pisadas y nunca se comprometa, sino que se quede rectamente con el Espíritu y el Evangelio. Te pido por su iglesia aquí, esta gente amada que ha sido llamada. Padre Celestial, Tú nos traes a la casa de corrección, y la corrección empieza en la casa de Dios; el juicio empieza aquí. Y si nosotros... Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos lleguen a juicio, mas a otros se les descubren después. Señor, permite que los nuestros vayan delante de nosotros mientras los confesamos, que están mal, y que recibamos misericordia y gracia de parte de Tu Hijo Jesús.
7Bendice a todos los visitantes. Te pedimos que Tú les des sumamente y abundantemente de Tu Espíritu. Y que este pequeño avivamiento que ha empezado ahora nunca finalice hasta que Jesús venga; concédelo. Que sea un fuego pequeño en todos nuestros corazones. Y estoy seguro, Señor, que todos ellos entienden que la posición que yo tomo por Ti, debe ser recta. Es un camino estrecho, y no hay lugar en el camino, sino sólo para esa sola persona y Jesús, así que tenemos que caminar de esa manera, Señor. Te pido que la audiencia capte esa visión, y que nunca se aparte de sus corazones; concédelo. Bendícenos en la noche, mientras llegamos al servicio de sanidad esta noche; que sea un servicio sumamente poderoso de Tu poder sanador esta noche para hacer que el cojo ande, el ciego vea. Que ellos entren, Señor, y ellos mismos se encierren Contigo y miren hacia arriba, hacia Ti. Que Tu gran Espíritu esté aquí. Que no vengan con alguna desilusión, ni vengan de alguna otra manera, sino bajo grandes expectaciones de que Tú vas a derramar Tus bendiciones dadivosas sobre ellos y que les vas a dar el deseo de su corazón. Pues creemos que es la voluntad del Padre de ser bondadoso con todos Sus hijos. Está escrito en la Escritura: “Yo deseo que tú seas prosperado de todas las cosas, y que tengas salud”. Pues Señor, no te podemos servir cuando nos sentimos enfermos y débiles y... Cuando nos sentimos en lo mejor de nuestra condición, entonces podemos hacer lo mejor posible, y pedimos que Tú nos ayudes a estar en lo mejor de nuestra condición. Por medio del Nombre de Jesucristo. Amén.
8Ahora, esta noche me gustaría tener a todas las personas... Ahora, en un ratito les repartirán las tarjetas de oración. Los hermanos estarán aquí para repartir–para repartir las tarjetas de oración, y a las seis estén sentados aquí en estos asientos, aquí. Luego él las mezclará delante de Uds., mezclará las tarjetas, se las dará a Uds. Ahora, estén seguros de estar aquí a las seis. Ahora, si Uds. no vienen, entonces no pueden... Y dejen que la persona venga ahora, la que ha estado recibiendo las instrucciones de la reunión. Las tarjetas no son intercambiables; no se las lleven y se las den a los Jones, y... él nunca va a venir. Y como yo...?... Uds. tomen su tarjeta y siéntense; sólo esperen allí hasta que llegue el momento que sean llamados. Y luego estén aquí exactamente a las seis, porque pienso que ellos tienen otras actividades aquí de... como sé que la mayoría de las iglesias las tienen, como todas ellas. Así que ellas... Los queremos aquí temprano para que nos podamos quitar esto de encima; y luego estaré aquí como a las siete y media, cuarto para las ocho, algo así, creo que es (¿no es así, hermano?) para orar por los enfermos.
9Y ahora, yo quisiera que Uds. siempre dejaran estos asientos de enfrente para los enfermos, así los puedo tener aquí enfrente. ¿Ven?, para que yo los tenga cerca de mí. Anoche yo tuve que tomar una caminadita después. La unción bajó después de estar escarbando tanto en ese mensaje tan duro. ¿Ven Uds.?, el Espíritu del Señor... Luego bajó para dar–dar el discernimiento y demás. Y había alguien detrás de mí aquí, un fino hermano; yo volteé y vi algo. Le hice señal con mi cabeza, y lo encontré allá en el cuarto, y confié en Dios que todo terminó ahora. Y así que eso sólo... Uno tiene que ser cuidadoso. La gente piensa que esto es muy fácil. Esta es la cosa más difícil en la que uno entra. Yo digo cosas y me voy a casa y lloro hasta que la funda de mi almohada está mojada. Mi esposa ha venido y me ha abrazado, estando yo sentado en medio del piso llorando en la noche. Uno–uno tiene que hacer cosas que no quiere hacer. ¿Ven?, eso es el Espíritu haciendo eso. Ud.–Ud. no puede ser nada sino lo que Ud. realmente es. ¿Ve? Ud. tiene... Si Ud. no sigue el liderazgo del–del espíritu de Ud., entonces hace algo que Ud. no se siente guiado a hacer, entonces–entonces Ud. es un hipócrita. ¿Ve? Sea lo que Ud. es; no importa lo que Ud. es, sea eso (¿ve?), sólo sea eso. Y lo hace muy difícil.
10Y luego algunas ocasiones cuando la unción baja y uno puede mirar por encima y ver cosas... El otro día yo estaba sentado a la mesa con–con algunos ministros. ¡Oh, yo quisiera que no me hubiera sentado allí! Yo–yo acababa de salir de una reunión; ellos querían que fuera a cenar con ellos. Y allí estaba sentado ese hombre, miró al otro lado de la mesa y me dijo una cierta cosa. Y lo digo honestamente que yo–yo hubiera dado quinientos dólares si yo pudiera, para no haber ido a esa cena. ¿Ven? Porque yo siempre he tenido mucho respeto por ese hombre, y ¡lo que vi allí! ¿Ven? Si Uds. piensan que esto es fácil, hermano, Uds. no comprenden, Uds. sencillamente no comprenden lo que es; casi lo mata a uno. Y aun cuando es algo pequeño de ello. Sólo hablo con alguien, Uds. saben, tocante a su–tocante a su condición o algo así. Es como....
11¿Ven Uds.?, Uds. no comprenden, pero Uds. son los que están causando esas visiones. No soy yo; son Uds. Yo no lo pudiera hacer, yo... Yo no lo controlo; me controla a mí. Ahora, sólo... ¿Pudiera tener como unos cinco minutos extra? Yo pienso que ayudaría a nuestra reunión. ¿Ven? Déjenme decirles (¿ven?, estamos para entrar a un servicio de sanidad). Ahora, miren, todos somos muchachitos, y vamos al circo. El carnaval llegó a la ciudad, o mejor dicho, el circo, y todos Uds.... Bueno, sucede que yo soy un hombre alto y muy delgado. Y–y voy caminando, y Uds. son cortos de estatura... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]... así que seguimos caminando. ¿Cómo vamos a entrar, si está al otro lado de la cerca de madera? Bueno, sucede que miro aquí arriba y hay un hoyo de un nudo de madera aquí arriba. Bueno, miren, yo–yo digo... Ud. dice: “Oye, Hermano Branham, ¿qué está sucediendo allá adentro?” “Bueno, dé un salto y vea”. “Oh, yo nunca lo alcanzaría”.
12¿Ven?, nosotros tenemos que ser lo que somos. “Dones y llamamientos son sin arrepentimiento”. Cuando Uds. nacieron en este mundo, antes que el mundo empezara, Dios los conoció a Uds., los colocó posicionalmente. Si no es así, entonces la Biblia no es así. Eso es exactamente correcto. Dios puso nuestros nombres en el Libro de la Vida, no cuando Uds. vinieron al altar, sino antes de la fundación del mundo. Correcto. Eso es lo que dice la Biblia. Eso es... ¿Cuándo fue inmolado el Cordero? Antes de la fundación del mundo. Y cuando el Cordero fue inmolado, el nombre de Uds. fue puesto en Su Libro. Dios por Su preordinación vio todas las cosas. El es infinito. El conoció el fin desde el principio. El no quiere que ninguno perezca. Ese no es Su deseo. Pero siendo Dios, El tuvo que saber quién perecería y quién no. ¿Ven? Como Esaú y Jacob, El aborreció a uno y amó al otro antes que ellos aun siquiera nacieran y tuvieran oportunidad de hacer algo, porque El es Dios; El conoce todas las cosas.
13Ahora, ¿ven? Y dones y llamamientos son sin arrepentimiento. Jesús no podía evitar ser el Hijo de Dios. El era–El era el Hijo de Dios, ordenado de antemano, predestinado desde antes de la fundación del mundo, y aun inmolado desde antes de la fundación del mundo. ¿Ven? Correcto. Isaías vio a Juan el Bautista setecientos doce años antes que él naciera, y dijo: “El es la voz de uno que clama en el desierto”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. El no podía evitar ser Juan el Bautista; él era Juan el Bautista porque Dios lo había ordenado a él ser Juan el Bautista. Yo creo que fue Ezequiel el profeta, o Jeremías, Jeremías, creo que fue, el profeta. Yo creo que en Jeremías 1:5, El dijo: “Yo... Antes que fueras concebido o te formase en el vientre, te conocí, y antes que nacieses, te santifiqué, te di por profeta para las naciones”, antes que aun él fuera formado en el vientre de su madre. ¡Seguro! ¿Ven? Dios ha puesto en la iglesia, primero apóstoles, profetas, y demás.
14Ahora, entonces los dones, en donde Pablo dijo: “Yo... ore ardientemente por el mejor don”, esos son los dones de la iglesia; esos no son oficios. Hay un don, y también hay un oficio. Hay un oficio, eso es un profeta. Hay mucha diferencia entre un profeta y un don de profecía. Aun antes que un mensaje verdadero de profecía sea dicho en la iglesia, tiene que ser presentado delante de dos o tres jueces que tienen el–el don de discernimiento, para decidir si puede ser dicho. Pero Uds. nunca vieron a nadie pararse delante de Isaías para juzgarlo. ¿Ven? El había nacido un profeta. Esos profetas, ellos eran... Ellos tenían ASI DICE EL SEÑOR por toda la vida. ¿Ven? ¿Ven?, hay mucha diferencia. Lo que el... Oh, yo pienso que lo que la iglesia necesita es una buena y verdadera lección Escritural sobre unas cosas. Y entonces no hay errores. Si alguien se levanta y habla en lenguas, y otro da la interpretación... Ahora, yo no soy un juez, no, pero por discernimiento uno lo puede saber. Mucho de ello es puramente carnal. Ellos dicen: “He aquí El viene, he aquí El viene”, y algo como... Bueno, seguro, todos sabemos eso. Dios dijo: “No usen vanas repeticiones”. Nos dijo a nosotros que no las usáramos, y El no las uso.
15En nuestra iglesia, cuando uno de ellos daba, cuando yo tenía mi iglesia, mejor dicho cuando primero llegué a ser Pentecostal, si era dada una profecía... Toda la gente con dones se reunía primero. Y ellos solían... ellos son parte de la iglesia. Ellos traían... digamos que alguien hablaba en lenguas, y alguien más daba la interpretación; tenía que ser algo directamente a la iglesia, tenía que ser un mensaje: “Di al Hermano Fulano de tal que se aparte de esto, y no haga esto, o no esté en esa esquina a esa hora, porque cierta cosa va a suceder”. Y luego antes que eso pudiera ser dado, tenía que ser discernido por dos o tres diferentes discernidores. Y ellos ponían su nombre en el papel y lo ponían en mi púlpito, y yo se lo daba a la iglesia. Si sucedía, ¡gracias a Dios! Si no sucedía, yo no les permitía a ellos que lo hicieran más hasta que se deshicieran de ese espíritu malo. Correcto; eso es correcto.
16Nosotros no tenemos que aceptar un substituto; los cielos Pentecostales están llenos de lo genuino. ¿Para qué aceptar algo que es falso cuando hay uno verdadero allí? Seguro que sí. Háganlo real, entonces no habrá errores. ¿Ven?, Uds. lo tienen allí mismo. Alguien dice, por ejemplo: “ASI DICE EL SEÑOR, dile al Hermano Branham que esta noche entrará una mujer que viene de Ohio. Ella estará vestida con cierta ropa. Ella tiene cáncer. Pero cuando ella era una niñita, ella robó dinero de un ahorro; ella nunca podrá ser sanada. Dile a ella– dile a ella que regrese ese dinero y enmiende eso, y ASI DICE EL SEÑOR, ella será sanada”. Ahí lo tienen. Si no era un mensaje directo para alguien, entonces era carnal; no lo aceptábamos en lo absoluto.
17Qué si yo viniera aquí y dijera: “El Señor me dice que alguien tiene un problema de riñón. ¿Cuántos tienen problema de riñón?” Seguro, eso está por todo el edificio. Yo he visto eso ser imitado mucho, de un don de Dios. “Alguien me dice, el Señor me dice, ¡aleluya!, me siento que hay nerviosismo, alguien aquí está nervioso”. Seguro, toda la audiencia lo está. No, eso no es. ¿Quién es, y de dónde viene, qué lo causó, y qué va a ser el resultado? ¿Ven? Eso es una imitación carnal, lo cual es carnal en los ojos de Dios. ¿Para qué aceptar eso cuando hay uno real? ¿Por qué hace Ud. eso cuando hay uno genuino? Así que esto es lo que es (¿ven?): entonces me impulso hacia arriba y tirando de eso, eso es el don. ¿Ven?, la persona está parada allí. ¿Ven? Yo miro, y digo: “¡Aah, yo vi una jirafa!” “¡Oh!, ¿Ud. la vio?” Ahora, ¿saben Uds. lo que eso es? En lo natural, miren, les estoy mostrando una parábola. En lo natural, ahora (¿ven?), quizás los otros hermanos, ellos puedan cargar agua, ellos están fuertes, pero sucede que yo nací para ser alto. Dios nos hace lo que somos: predicadores, evangelistas, apóstoles, profetas. Dios los puso en la Iglesia. “¿Quién de vosotros podrá con afanarse, añadir a su estatura un codo?” Ud. no lo puede hacer. No trate de ser este, cuando Ud. es ese. ¿Ve? Sólo sea lo que Ud. es. Ahora, ¿qué está haciendo eso? Eso es Ud. mismo haciéndolo. ¿Ve? Me levanto impulsándome: “¡Aah”, casi me mata el esfuerzo!; digo: “¡Oh, yo–yo vi una jirafa!” “¿Qué más vio Ud.?” ¡Oh, qué cosa!, ahí voy otra vez, me impulso hacia arriba: “¡Un elefante!” “¡Oh!, ¿lo vio?”
18¿Ven?, miren eso es lo que sucede en la plataforma. De esa manera Uds. están usando el don de Dios. Esa es la misma cosa que hizo la mujer que tocó Su manto. ¿Ven? El nunca dijo: “Yo hice esto y lo otro”. El dijo: “Tu fe te ha salvado”. ¿Ven? El miró para todos lados al tocarle ella Su manto, y dijo: “Virtud ha salido de Mí”. Miró para todas partes sobre la audiencia hasta que El la encontró y dijo: “¡Oh!, tu fe te ha salvado”. ¿Ven? El dijo.... Pero ahora fíjense bien, cuando el Padre le mostró a El que Lázaro iba a morir... Ahora, recuerden: Jesús nunca hizo una sola cosa sin que el Padre le mostrara primero. ¿Cuántos saben eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. San Juan 5:19: “De cierto, de cierto (eso quiere decir: absolutamente, absolutamente) os digo: no puede el Hijo hacer nada por Sí mismo, hasta que ve al Padre hacerlo primero”. Correcto.
19Así que el Padre le dijo a El: “Vete ahora, porque Lázaro va a morir, y después de cuatro días, o tantos días, regresa, y Yo quiero que lo resucites”. ¿Ven? Bueno, El se fue; El no dijo adónde El iba. Lázaro se enfermó; ellos enviaron por El, y bueno, El siguió adelante. ¿Ven? Enviaron por El otra vez, y El siguió adelante, lo ignoró. Era raro que El hiciera eso. ¿Ven Uds.? Pero los hombres que son guiados por el Espíritu de Dios, sólo–sólo tienen fe y creen. Ellos están–ellos están siguiendo una visión; ellos no les pueden decir a Uds. lo que van a hacer. Sólo déjenlos en paz. Así que entonces, nos venimos a dar cuenta, que después que Jesús supo que la hora se había cumplido de que el Padre le mostrara, El dijo: “Nuestro amigo Lázaro duerme”. El dijo: “Bueno, si él duerme, él sanará; déjenlo, eso está bien”.
20El dijo: “El está muerto. Y me alegro por vosotros, de no haber estado allí, mas Yo voy para despertarle”. Fíjense bien en El en el sepulcro: “Padre, gracias te doy por haberme oído (¿ven?), pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor”, sólo como un ejemplo. Y El llamó a Lázaro del sepulcro y resucitó a un hombre de–de su sueño de muerte, que había estado en el sepulcro por cuatro días. Y en cuatro días la nariz ya se le había sumido. Uds. saben eso. Más... La corrupción se había establecido en el cuerpo. Y El llamó de nuevo el espíritu de ese hombre, y lo resucitó, y se fue a cenar con él. El vivió. Correcto. Y El nunca dijo una sola cosa tocante a que estaba débil. Pero la mujer tocó Su manto, y virtud salió de El. ¿Ven? Eso es cuando el Padre estaba usando Su don.
21Ahora, es de la misma manera en este ministerio. Puedo estar en mi cuarto de hotel, y el Espíritu Santo me dirá (o en alguna parte, en mi hogar, o en donde sea): “Aborda un avión y ve a un cierto lugar, ve a un cierto lugar; tú encontrarás un cierto lugar para que entres”, así de esa manera. Y grandes cosas suceden. Como eso que Uds. vieron en el periódico tocante a... No... Nadie supo quién hizo eso, y no lo sabe todavía; correcto. Allá en Denver en esta ocasión, eso fue cuando el Espíritu Santo me llamó (estando ese hombre con tuberculosis) y me dijo que me parara en la esquina de esa tienda de baratillo hasta que ese hombre llegara con esa Biblia en su mano, en esa silla de ruedas. Sólo dijeron: “Una cosa mística sucedió; el hombre sanó en la silla de ruedas, y el hombre desapareció”. Yo no desaparecí; atravesé la tienda de baratillo, y salí al callejón, y me fui al aeropuerto. Eso es exactamente correcto. ¿Ven? Pero ellos nunca supieron lo que fue eso, esas cosas. Porque (¿ven?), no es....
22¿Qué beneficio hace eso? ¿Ven?, Dios recibe gloria; y mientras tratemos de gloriarnos en el hombre, entonces Uds. lo tienen todo mal. Esa es la razón que no llamo a la gente aquí y pongo manos sobre ellos y sólo digo: “Recíbalo, hermano, esto es eso”. Eso está bien, pero eso los hace que digan: “El Hermano Branham puso manos sobre mí. ¡Gloria a Dios, yo sané!” Dejen fuera de eso al Hermano Branham. “Yo vi al Señor Jesucristo, y El puso Sus manos sobre mí. Yo puse mi mano sobre El, y ni siquiera estuve en la fila de oración; yo sólo estaba allí y creí, y El volteó al Hermano Branham, y dijo tal y tal cosa”. Ahí lo tiene. Eso es; esa es la cosa real. ¿Ven? Ahora, ¿ven?, esa es la diferencia entonces.
23Ahora, cuando subo y digo: “Aquí está parada una mujer”. Y ella dice... Yo digo: “¿Cómo está Ud.?” ¿Qué estoy tratando de hacer? Como Jesús habló a la mujer en el pozo, tratando de contactar su espíritu. ¿Ven? Y ella dice: “¿Cómo está Ud.?” ¿Ven?, yo capto su espíritu. En unos cuantos minutos, si hay vibraciones extrañas provenientes de ella, o cosas raras, ¡oh, oh!, eso es–eso es–eso es alguien tratando de hacer una mala jugada; ahora esperen un momento. Fíjense bien lo que les sucede a ellos. Fíjense bien cómo ellos son cargados fuera de la plataforma en un momento. ¿Ven? Yo digo: “¿Cómo está Ud.?” Les hablo, les digo algo, Uds. saben. Y cuando menos pienso, si no parece estar bien, yo sólo espero entonces y veo lo que dice el Espíritu Santo. ¿Ven? Y entonces....
24Como cuando un hombre que pasó por la fila de oración, puso una... El pensó que era telepatía, porque él escribió lo que tenía en una tarjeta de oración. El escribió allí que él tenía tuberculosis y todo. El pasó por la fila de oración, dijo, él dijo: “¿Cómo está Ud.?” Y yo dije: “¿Cómo está Ud., señor?” Y él dijo... yo dije: “Bueno, ¿me cree que soy Su siervo?” (¿Ve?, eso es lo que el Angel me dijo: “Haz que la gente te crea”). “Sí, señor”. Eso no sonó bien. Eso no registró bien. ¿Ven?, según parecía, yo mismo... Bueno, él era un hombre de fina apariencia, un hombre de apariencia amable. Yo dije: “Sí, señor”. Empecé a hablar con él, y yo dije: “No hay nada mal en Ud.; Ud. está perfectamente saludable”. Dijo: “¡Ud. está errado!” Yo dije: “No, no lo estoy”. El dijo: “Tome esa tarjeta de oración allí y mire”. Dijo: “Yo tengo tuberculosis, cáncer”, y yo no sé todo lo que él escribió allí. Yo dije: “A mí no me importa lo que Ud. tenga en esa tarjeta de oración”, yo dije, “no hay nada mal en Ud.” El dijo: “Bueno, yo lo tengo en mi tarjeta de oración”.
25Yo dije: “Eso no...” Yo dije: “A mí no me importa lo que Ud. puso en su tarjeta de oración, eso no quiere decir nada. (¿Ve?) Es lo que el Espíritu Santo dice”. Y él dijo: “Bueno, es....” Yo dije: “Bueno, quizás Ud. tuvo la fe suficiente para ser sanado antes que Ud. entrara a la reunión. Yo....” El dijo: “¡Así es como Ud. lo hace!” Y yo pensé: “¿Qué está sucediendo aquí?” El se miraba como que era un hombre Cristiano. Miré hacia los lados; allí miré a la pared, como hacia esta dirección, y allí lo vi, saliendo. Y me volví hacia él. Muchos que están sentados aquí ahora estaban en la reunión cuando sucedió. Y yo–yo dije: “¿Por qué–por qué le permitió al diablo poner tal cosa como esa en su mente?” Yo dije: “Ahora, Ud. es de una cierta iglesia”, no la nombraré, “que no cree. Creen que los días de los milagros ya pasaron. Y Ud. estaba en la reunión la otra noche y me dijo... y–y dijo entre sí, mejor dicho, que esto no era nada mas que telepatía”. Y yo dije: “Ese hombre sentado allá en el balcón con la corbata roja y el traje gris, Ud. estaba en la casa de él la otra noche, estaba sentado a la mesa que tenía un mantel sobre ella, y Ud. decidió que iba a venir aquí y escribir eso en su tarjeta de oración, y venir aquí”. Y ese hombre gritó y dijo: “¡Esa es la pura verdad!”, estando arriba en la plataforma.
26Y yo dije: “Por haber dicho eso, y por poner eso en su tarjeta de oración, ahora Ud. lo tiene”. Y él murió como en unas seis semanas después. ¿Ven?, no estamos jugando iglesia. Estamos viviendo en la Presencia del Espíritu Santo. ¿Recuerdan a Ananías y a Safira? Mas les vale ser sinceros y correctos con Dios antes que Uds. traten de hacer eso. Recuerden que “¡horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo!” ¿Ven? Ahí lo tenía. Vino sobre él, y el diagnóstico del caso y todo, mostró que él tenía ambos: cáncer y tuberculosis. El lo dijo, él... y sus palabras se cumplieron. Eso es exactamente correcto. El selló su propio destino funesto. Eso es exactamente correcto. Como David lo hizo cuando él estuvo delante de Natán y dijo: “¡El hombre es digno de muerte! (¿Ven?) El debe pagar por ello”. Uds. saben lo que Natán le dijo. El selló su propio destino funesto. Así que todavía es el mismo Dios. Nosotros–nosotros no servimos a otro Dios de otro día. Ahora, de esa manera es, así que sólo tengan fe en Dios.
27Ahora, como por diez minutos yo quiero terminar con Jehová-Jireh. ¿Están dispuestos a esperar sólo unos cuantos minutos? ¿Lo están? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien, yo sé que Uds. son... Los frijoles no se quemarán, y si se queman, eso no–no... esto–esto los ayudará. Ahora, anoche, lo dejamos, Jehová-Jireh, bendiciendo a Abraham y a Sara, y les había dado la–la promesa del niñito y los había regresado a ser un hombre joven y a una mujer joven otra vez. ¿Creen Uds. eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Seguro. El tuvo que hacer algo para fortalecerla, así que El la regresó a ser joven otra vez. Pues lo demostró; los mismísimos atributos de sus acciones demostró que ella era una hermosa mujer joven otra vez.
28Y recuerden (permítanme mostrarles algo): Abraham tenía cien años de edad, y él vivió hasta los ciento setenta y cinco años de edad. Y después de cuarenta años, después que Isaac tenía cuarenta años de edad, Abraham se casó con otra mujer y tuvo siete hijos además de hijas. Amén. Seguro que los tuvo. ¿Es correcto eso? Así que, ¿ven Uds.?, El lo regresó a ser un hombre joven otra vez, la regresó a ser una mujer joven otra vez. ¿No están Uds. contentos que son hijos de Abraham? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Eso es lo que El hará con nosotros algún día en Su Venida. Ahora, fíjense rápidamente, miren, tocaremos los puntos más sobresalientes de ello si podemos. Ahora, nos damos cuenta que inmediatamente después de eso, que el pequeño Isaac nació. Dios la regresó a ser una mujer joven encantadora otra vez, y él a un hombre joven, y el pequeño Isaac nació. Y luego cuando Isaac llegó a tener como doce años de edad, me imagino que era un muchachito judío hermoso... Y qué sentir fue ese para esa madre y ese padre, después de todos esos años y de tener la seguridad.
29Cuando Dios le contesta la oración a Ud. una vez, entonces Ud. sabe que El es un Dios que contesta la oración. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.] Ahora, ¿cuántos aquí han recibido el Espíritu Santo?, levanten sus manos, todos los que tienen el Espíritu Santo. Ahora, ¿cómo pudieran dudar la sanidad? ¿A cuántos aquí alguna vez se les ha contestado la oración?, veamos sus manos. Seguro. Entonces El es un Padre que contesta la oración, ¿no es El? Ahí lo tienen. ¿Captaron la idea? Si Uds. necesitan algo, pidan. Si tienen falta de sabiduría, pídanla a Dios. ¿Ven? El se las dará a Uds. Ahora, Abraham supo que él se había aferrado a esa promesa, y que El la había cumplido. ¿Ven? Así que Uds. ven que el niñito nació. Así que el Señor dijo: “Ahora: Yo voy a hacer a esa gente allí en las Asambleas de Dios, allí en Long Beach, en dos mil quinientos años contando desde este momento, Yo les voy a dar una seguridad verdadera, y les voy a dar a saber a toda la Simiente de Abraham que–que Yo soy un Dios que contesta la oración, y que cumplo Mis promesas a Mi pueblo”.
30Así que El dijo: “Yo voy a tomar a Abraham, porque Yo sé que él me cree, y Yo le voy a pedir... Yo le dije que lo haría un padre de naciones. El esperó veinticinco años, y ahora él tiene casi ciento cuarenta y cinco años de edad, o mejor dicho, ciento doce años de edad”, algo así. “Ahora, Yo le voy a decir que tome ese muchachito que él estuvo esperando, y que lo lleve al monte y lo mate. Abraham me obedecerá”. Ahora, ¡qué prueba fue esa para Abraham! Piensen de lo que fue eso. Ahora, estamos en Génesis 22. Ahora, como... El no, quizás, no le quiso decir a Sara. El no quiso ir y decirle: “Sara: voy a matar a Isaac esta mañana”. No, él no quiso hacer eso, así que él sólo se levantó temprano, cortó la leña, la cortó, dice la Escritura. La puso en un... probablemente en un pequeño morral de alguna clase, y la echó sobre el lomo de la mula, y tomó a los siervos y tomó a Isaac. Y ellos caminaron tres días de viaje.
31Ahora, cualquier hombre... yo puedo caminar treinta millas [48 km.–Trad.] en un día. Yo solía patrullar; yo caminé por siete años, treinta o treinta y cinco millas cada día [48 km. y 56 km., respectivamente–Trad.] por lo desolado. Y ahora tenemos pies de gasolina. Y los hombres en aquellos días que tenían que caminar adondequiera que iban... Abraham probablemente podía, en su condición juvenil en ese entonces, probablemente podía fácilmente caminar cien millas [160 km.–Trad.] en tres días. Ahora, miren, él estaba a tres días de la civilización. Y entonces él alzó sus ojos y vio el monte de lejos, que el Señor le mostró. Ahora, fíjense bien adónde él se fue. Miren, entonces cuando él llegó cerca de allí, él detuvo la mulita, y la ató, tomó la leña, y la puso en el hombro de Isaac. Y él dijo... Ahora, escuchen esto. ¡Oh, esto es tan hermoso! Es un... Quisiera que tuviéramos mucho tiempo sobre esto. ¿Ven? ¡Es tan hermoso! El dijo: “Esperad aquí con la mula. El muchacho y yo iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos”.
32¿Cómo va a volver él? El lo iba a matar. ¿Cómo es que va a volver él? Pero qué... Tomaríamos Hebreos si tuviéramos... mejor dicho, Romanos el capítulo 4, si tuviéramos tiempo de pasar por él. Pero Abraham dijo esto en su corazón: “Yo lo recibí como uno de entre los muertos, y estoy completamente convencido que Dios es poderoso para levantarlo de los muertos”, un tipo perfecto de Dios dando a Su Hijo unigénito. ¿Ven? Abraham ofreciendo a Isaac, Dios dando a Su Hijo, y dando una seguridad, porque Dios ya le había dicho: “Yo te he–Yo te he hecho un padre de naciones”. Ahora, El ya le había dado la promesa, y él supo sin una sombra de duda, que él iba a ser padre, él ya lo era. No “Yo te haré”, sino “Yo te he hecho. Yo ya te he hecho”.
33Y de esa manera es su sanidad; El ya lo ha hecho. Unicamente hay una sola cosa que Uds. tienen que hacer: aceptarla. De esa manera es con su salvación; únicamente hay una sola cosa que tienen que hacer: aceptarla. Leyendo ese artículo esta mañana de ese escriba Bautista, que el hermano estaba repartiendo, me fijé que ese predicador Bautista se paró y miró eso; lo miró directamente en la cara, él dijo: “Yo quiero esa bendición Pentecostal”. Dios no hace acepción de personas, en otras palabras. Y él la recibió. Y él tuvo grandes reuniones en Chicago con Moody, y fue un ministro Bautista sobresaliente.
34Porque si Dios se lo da a saber a Ud., que es para Ud., entonces es suyo; le pertenece a Ud. Si Ud. es un pecador y algo dice [Hermano Branham toca en el púlpito–Ed.]: “Yo soy el Señor que te salva”, esa es la Voz de Dios. Voltee, póngale atención, acéptela, y siga adelante. Si El nunca toca, bueno, Ud. sencillamente no lo puede hacer. “Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia”. Correcto. ¿Ve?, si Dios toca a su corazón, ese es el privilegio más grande que Ud. alguna vez tuvo en su vida, que cualquiera tuvo, es que Dios le dé a Uds. una invitación que venga a El. Ahora, nos damos cuenta que Abraham tenía fe, porque él había esperado veinticinco años por el hijo. Y ahora Dios le dice que tome al mismo hijo y que lo mate. Ahora, ¡qué prueba fue esa! Pero Abraham nunca dudó de la promesa de Dios. El dijo: “Si Dios me lo dio de entre los muertos, Dios es poderoso para levantarlo de entre los muertos. Yo seguiré adelante, porque El me dijo que yo era padre de naciones”.
35Ahora, ¿ven?, el diablo trató de hablarle a su conciencia y decirle: “Abraham, si... Tú sabes que amas a Dios”. “Oh, sí, yo amo a Dios”. “Bueno entonces, si tú lo amas a El, ¿cómo vas a destruir la–la mismísima evidencia y la única cosa que puede probar que tú serás un padre de naciones?” ¿Ven? “¿Cómo vas a hacer eso? ¿Cómo vas a ser tú un padre de naciones si destruyes tu... la única simiente que tú tienes, es este muchacho que fue prometido venir por medio de esta mujer? Y ahora, ¿cómo lo vas a cumplir?” “Bueno, si Dios me dijo que yo era padre de naciones, depende de El que lo cumpla. Dios lo dijo, y eso lo concluye”.
36¿Captan la idea? “¿Cómo voy a poner... ser sanado si el doctor me dice que voy a morir?” Dios así lo dijo, y eso lo concluye. Esa es la idea. “¿Cómo voy yo a hacer esto?” “¿Cómo puedo extender mi mano en medio del aire y encontrar algo que baje, un elemento, y me sane?” Yo–yo no sé. ¿Cómo pudieron Uds. extender su mano allá y encontrar algo que los salvó? Eso es. ¿Ven?, eso es más grande que la sanidad, mucho más grande que la sanidad, porque les cambia a Uds. toda su disposición, les cambia su mente, les cambia sus pensamientos, cambia todo en Uds. Así que es más grande en ese sentido. Miren, pero Abraham creyó a Dios. Ahora, fíjense bien lo que sucedió. ¡Oh, yo pienso que esto es hermoso! Ahora, fíjense bien. Abraham no cargó la leña; él puso la leña sobre la espalda de Isaac (¿ven?), sólo mostrando que en unos cuantos cientos de años después, que Cristo, la verdadera Simiente de Abraham, cargaría Su propio tajo de sacrificio subiendo el Gólgota. Cuando Uds. ven a Jesús subiendo el Gólgota, o quiero decir, a Abraham y–y su hijito Isaac subiendo, e Isaac cargando esa leña, eso era una sombra de Jesucristo subiendo el Gólgota, yendo a un sacri-... ¡Obediencia!
37Y Uds. saben que el pequeño Isaac se empezó a poner sospechoso. Y él dijo: “Padre”, dijo él, “tenemos el fuego aquí; tenemos la leña aquí; tenemos todo listo, pero, ¿dónde está el cordero, para el holocausto? ¿Dónde está?” El empezó a mirar para todos lados: “Yo veo todo menos una cosa”. ¡Oh, hermanos! “¿Cómo va a ser?” Y miren la voz firme de Abraham, cómo él le contestó a su hijo. El no... Miren, quizás él no supo lo que él dijo; él dijo: “Dios se proveerá de cordero para el holocausto”. Dios proveerá, Jehová-Jireh, el Señor se proveerá por Sí mismo de un sacrificio. ¡Oh, me gusta eso!, ¿a Uds. no?
38“¿Cómo lo voy a hacer, Hermano Branham? Yo he pasado por filas de oración; yo he hecho esto; yo he hecho eso; ¿cómo lo puedo hacer?” Dios proveerá. “¿Cómo va Ud. a escapar con eso, con lo que Ud. está diciendo de eso? ¿No sabe Ud. que Ud. mismo se está haciendo un blanco para el enemigo?” Pero Dios proveerá. Eso es todo. “¿Cómo sabe Ud. cuando está en la plataforma, que...?” Dios proveerá. Eso es todo lo que yo sé. El lo prometió; nosotros tomamos Su Palabra; la creemos. Eso lo concluye; eso es todo. Lo dejamos allí. Porque Dios así lo dijo, eso es... sencillamente tiene que ser de esa manera. Subieron los dos juntos el monte. Finalmente él llegó a un lugar; recogió las piedras, puso la leña en su lugar. Y fíjense bien en el pequeño Isaac, obediente hasta la muerte como Cristo lo fue. Puso sus manos detrás de él, las ató, ató sus pies, y él puso a ese muchachito sobre eso, a su hijo unigénito, la simiente que debía ser la prometida, lo puso sobre el altar, movió su cabellito de su cara hacia atrás, un muchachito hermoso... “¿Qué va a decir la madre cuando llegues a casa y le digas que tú tuviste que matar a ese hijo?” Pero Dios proveerá, mientras Uds. estén obedeciendo Su Palabra.
39Tiró de su cabecita hacia atrás, así, metió su mano a su regazo, sacó el–el cuchillo de su vaina, y lo levantó así, tiró de su cabello hacia atrás, y en su corazón ahogándose, “saliéndosele y tragándoselo”, como diciendo: “Adiós, Isaac, mi hijo”. Levantó su mano, y justo en ese momento, en completa obediencia... Aun si Uds. están haciendo algo mal y caminando en obediencia, el Espíritu Santo está allí para detenerlos a Uds. Uds. dicen: “Yo tengo miedo que si alguna vez recibo el Espíritu Santo, pudiera actuar indebidamente”. No se preocupen; si es el Espíritu Santo, El sabrá cuándo detenerlos a Uds., y cuándo empiecen Uds.; El tiene el botón en Su mano, ¿ven Uds? Así que El sabe cuándo prenderlo y apagarlo. Sólo entréguense a Su misericordia.
40De esa manera Uds. háganlo con la sanidad: entréguense a Su misericordia. El lo prometió; es Su Palabra. El tiene que–El tiene que cumplir Su Palabra; si El no la cumple, El no es Dios. Así que nos damos cuenta entonces que justo en el momento que él iba a matar a su hijito a puñaladas, el Espíritu Santo le ha de haber cogido su mano, y dicho: “Abraham, Abraham, detén tu mano. Yo sé ahora que Tú temes a Dios. Yo sé que Tú me amas”. Y, ¿qué sucedió? Justo en ese momento él oyó algo detrás de él, y allí estaba un carnero (eso es una oveja macho), que estaba trabado en un zarzal por sus cuernos. Ahora, yo les quiero preguntar algo a Uds., ya para terminar. ¿De dónde provino ese carnero? El había recogido las piedras alrededor de todo allí, e hizo el altar, y puso la leña y todo; ¿de dónde provino? El estaba cuando menos de setenta y cinco a cien millas [de 120 km. a 160 km.–Trad.] de lejos de la civilización, tres días de viaje. Había leones, chacales, toda clase de bestias salvajes, feroces allí, que sencillamente cazan las ovejas, y cosas así. No pudiera haber sobrevivido; no hay civilización allá. ¿De dónde provino el carnero?
41Ahora, otra cosa, él estaba muy arriba en el monte en donde no había agua. ¿Cómo pudiera haber llegado allí? ¿Qué era? El–el texto lo explica; El es Jehová-Jireh. El habló al carnero a existencia. Ahora, no fue una visión; una visión no sangra. El fue y tomó el carnero, lo puso sobre el altar, y lo degolló, y la sangre salió de él. No fue una visión. ¡Fue un carnero! Y esa es la razón que Abraham llamó el nombre del lugar Jehová-Jireh. Si Dios ha hecho una promesa, Dios puede proveer la cosa para esa promesa. Jehová-Jireh, el Señor proveerá por Sí mismo. Ese carnero fue hablado a existencia en un momento; al siguiente momento cesó de estar en existencia. Pero cumplió el propósito de Dios.
42Y Dios puede enviar esta mañana en nuestros medios al Espíritu Santo. El puede enviar el poder para sanar a los enfermos, para salvar a los perdidos, y para hacer que todo lo que El ha hablado sea así. “Dios puede levantar hijos”, dice Lucas, “a Abraham aun de estas piedras”. Y un verdadero mensajero de Dios cree eso y se aferra a eso. Jehová-Jireh: Dios proveerá. Cuando Dios dice algo... “¿Cómo va a suceder, Hermano Branham?” Yo no sé. No son mis negocios saber. Dios lo proveerá. Dios se proveerá por Sí mismo. “Ahora, mire esto, Hermano Branham: el doctor dijo que yo tengo cáncer. Y él me dijo que iba a morir, que tenía treinta días todavía para vivir, él dijo que iba a morir. Ahora, ¿cómo es posible que algo que yo no puedo ver, tocar, oler, gustar, o algo más, cómo es posible que algo así vaya a quitar este cáncer de mí? ¿Qué va a descender aquí y literalmente mover ese cáncer?” Yo no sé, pero Dios lo prometió, y Dios puede proveer algo para hacerlo.
43Dios proveerá. El es Jehová-Jireh. El es tanto Jehová-Jireh ahorita, como El lo fue en ese entonces. El todavía es Jehová-Jireh, el Señor proveerá por Sí mismo una manera para hacer que Su Palabra se cumpla. ¡Amén! Si los Pentecostales no la reciben, “Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”. Si los Bautistas no lo quieren, entonces “Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”. Yo recuerdo cuando el Angel del Señor me encontró allá aquella noche, cuando El descendió allá en el río, y habló aquellas palabras delante de como diez mil personas. Me dijo, dijo... Uds. han oído el mensaje, está en el libro lo que El dijo. Miren cuán perfectamente exacto se cumplió, palabra por palabra. Seguro que sí. Exactamente las palabras que El dijo hace como treinta y un años: me dijo adónde iría y qué haría y qué causaría. Dios lo dijo.
44Cuando fui adonde mi pastor Bautista y le dije, él dijo: “¿Con una educación de séptimo grado? ¿Y tú vas a predicar el Evangelio alrededor del mundo, y obrar milagros y señales?” Yo dije: “Eso es lo que El dijo”. Dijo: “Billy: ¿qué cenaste esa noche?” Yo dije: “Vale más que renuncie a mi tarjeta de compañerismo ahorita, porque la Luz y la oscuridad no pueden tener compañerismo”. Exactamente correcto. El dijo: “¿Quién crees tú que te creería?” Yo dije: “Si Dios me está enviando, Dios tendrá a alguien allá para recibir el mensaje, porque Dios no lo hace en vano”. Entonces cuando me encontré con los Pentecostales, me uní con ellos, exactamente correcto. Porque ellos lo creyeron; ellos lo habían estado buscando. Ellos creyeron que era la verdad. “Dios puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”. ¡Sí, señor!
45Así que Dios envió un mensaje; Dios lo prometió en la Biblia; Dios dijo que El lo haría. El prometió que El lo haría. El dijo: “Estas señales...” El dijo: “Estas mismísimas señales y prodigios sucederán, como fue en los días de Sodoma”. “¿Cómo va a suceder?” Yo no sé. Yo no les puedo decir. El prometió que El enviaría todas estas cosas, y aquí están sucediendo. “¿Cómo funciona, Hermano Branham?” Quisiera saber; yo no sé. Pero Dios lo prometió y Dios es Jehová-Jireh; El puede proveer una manera para que se haga. ¡Amén! El lo puede proveer dentro de una organización, afuera de una organización, o–o lo que El quiera hacer. El puede hacer lo que El quiera hacer porque El es Dios, Jehová Dios. “El puede levantar hijos a Abraham aun de estas piedras”. El es Jehová-Jireh. Yo quiero que mantengan esas palabras en su mente ahora. Yo los he retenido veinte minutos pasado el tiempo, pero yo quiero que Uds. mantengan esas cosas en su mente. “¿Cómo me sanará Dios?” “Mi madre, Hermano Branham, está muy grave”. “Mi bebé está muy grave”, esto y eso. “¿Los puede Ud. ayudar?” No. No es algo que yo pueda hacer. “Bueno, ¿cómo pudiera Ud. decir....?” Bueno, es lo que Dios puede hacer.
46“Bueno, ¿cómo va a hacer El esto? Este bebé nació de esta manera”. Yo he visto miles de miles que habían nacido afligidos con hidrocefalia, torcidos y todo lo demás, que están perfectamente normales y saludables hoy día. ¿Cómo lo hizo El? Yo no sé. La única cosa que yo sé, es que El es Jehová-Jireh, el Señor ha provisto un sacrificio. El Señor ha provisto un–un cordero. Recuerden: no era un cordero hembra; era un carnero. Jesús era un hombre. El hombre era Dios. El hombre... Dios habitó en El y El fue el Carnero del sacrificio. Y El ya lo ha provisto. No tenemos que esperar para que El venga o para algo más, para que sea provisto un sacrificio; ya fue provisto. Y la única cosa que tenemos que hacer es–es poner nuestra confianza y fe en el sacrificio de Dios que ya fue provisto. “¿Cómo sabe Ud. que lo ha provisto?” Bueno, aquí está El entre nosotros haciendo la misma cosa que El hizo en la tierra. ¡Amén! ¿Lo aman? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Inclinemos nuestros rostros.
47Señor Jesús, que no pase desapercibido de la gente, Señor; que vaya directo dentro de todo corazón. Que sintamos un gran Espíritu moverse en esta audiencia esta noche, y veamos a los hijos de Dios que están aquí enfermos y más allá del control de los doctores... Te damos gracias por nuestros doctores y por todo el conocimiento que ellos tienen, pero Dios, por encima de todo te damos gracias por Jesucristo. Y te pido, Padre Celestial, que Tú permitas a cada uno hoy, mientras se van a casa, y estudian, y llaman a los vecinos, y traen a esa gente aquí a las seis, esta noche, que Jehová Dios provea una manera para que ellos vengan. El todavía es Jehová-Jireh. “¿Cómo los puedo yo hacer venir?” Señor, si hacemos nuestra parte, Tú puedes proveer Tu parte. Que sea así, Padre.
48Sana a los enfermos; salva a los perdidos; date gloria a Ti mismo. Pues todo es para Tu gloria, Señor. No es nada para nuestra gloria; nosotros sólo somos... Es nuestra simpatía, es de nuestro corazón. Sentimos que ayudaría a la gente, es algo para ayudar a la iglesia. ¿Para qué estaríamos aquí? Sería mucho mejor para mí estar en casa esta mañana en mi tabernáculo y con mi esposa y mis bebés. Y ellos llamándome por teléfono llorando, sintiéndose solitarios... Y, ¡oh Dios!, yo he empleado treinta y un años de mi vida aquí en el campo. Cuán fácil sería para mí irme a casa, pero Dios, algo dentro de mi corazón dice: “Quédate aquí en esta costa del oeste en donde el pecado está abundando. Quédate allí en donde las paredes del este y del oeste se están encontrando, y los vientos, por así decirlo, están recorriendo y soplando la contaminación contra esta costa del oeste, en donde hay cultos y cosas que no son conocidos en ninguna otra parte del país”.
49Dios, ¿por qué nos paramos aquí? Porque es Tu comisión. ¿Cómo vamos a derrumbar las paredes? Yo no sé, Señor, pero Tú eres Jehová-Jireh, que puedes proveerte por Ti mismo una manera. Nos pararemos porque–porque en nuestros corazones sentimos que podemos ayudar a Tu preciosa iglesita, que está luchando en esta costa en medio de toda esta fascinación de Hollywood, y todas estas otras cosas. Dios, de alguna manera Tú llamarás a Tus elegidos. “Aquellos que conoció, El llamó. Aquellos que llamó, El justificó. Aquellos que El justificó, El ya glorificó”. Señor, ellos están aquí en alguna parte; háblales, Señor, mientras obramos y laboramos en amor para–para sacar a Tu Iglesia del caos. Concédelo, Padre.
50Los encomendamos a ellos a Ti y nos encomendamos a nosotros mismos a Ti, para que Tú obres por medio de nosotros, para que seamos un ejemplo en este vecindario. Que otras iglesias y otras personas de los alrededores de aquí vean la vida de los Pentecostales, vean que ellos son un pueblo diferente; ellos son un pueblo adquirido por Dios, un real sacerdocio, una nación santa. Dios, concédelo. Que Tu Iglesia sea santificada y puesta a un lado, llamada a salir fuera, separada del resto del mundo (concédelo, Señor), un pueblo adquirido por Dios, señales y prodigios obrando por medio de ellos, grandes reuniones gloriosas y de poder. Entonces ellos sabrán que hay algo diferente. Tú dijiste: “Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, será hollada”. La gente sólo dirá: “Bueno, Uds. hablan de la Venida de Cristo, y miren lo que están haciendo. Y Uds. dicen que son diferentes. No vemos ninguna diferencia en Uds.” ¡Oh, Dios!, cierra la boca de los paganos. Concédelo, Señor. Haz Tu Iglesia tan diferente, tan saladita, que la gente diga: “Si alguna vez ha habido un grupo de Cristianos, ahí están ellos. Ellos son absolutamente diferentes”. Concédelo, Señor. Y Tú dijiste: “Y si Yo fuere levantado de la tierra, atraeré a todos a Mí mismo”. Y que en nuestras vidas, nuestros testimonios, te levantemos a Ti, para que el mundo pueda ver un Salvador del mundo. Concédelo, gran Jehová-Jireh, porque te lo pedimos en el Nombre de Tu Sacrificio provisto, Tu propio Hijo, Jesucristo. Amén. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz.
51Oh, ¿no les hace eso algo a Uds.? [El Hermano Branham empieza a tararear: Yo le amo–Ed.]. ¿Qué haríamos sin El? ¿Qué si no hubiera Jesús? ¿Dónde estaría yo hoy? ¿Adónde iría yo? Tú solo, Señor, tienes Palabras de Vida Eterna. Yo acudo a Ti. Que el mundo haga lo que ellos deseen hacer, pero Tú tienes Vida Eterna; permite que me una a Ti, mi Padre. ¿Qué si no hubiera Padre, ni hubiera Jesús, ni amor, ni esperanzas? ¿Qué haría yo? ¿Qué pudiéramos hacer? ¡Oh!, yo no puedo... Si yo tuviera diez mil lenguas yo no pudiera expresar la adoración a El de mi corazón. La única cosa que yo puedo hacer es decir: Yo le amo, yo... (abrácenlo a El, abracen Su Ser, por fe en su corazón) ... El a mí me... (gran Jehová-Jireh) Y me compró mi salvación, Allá en la cruz.
52Oh, ¿no sería maravilloso si el Espíritu nos tomara ahora de la manera que El nos quiera tomar? Los cojos, los afligidos, los enfermos se estarían levantando. ¡Oh!, eso pondría a esta costa en fuego. Los periódicos lo estarían diciendo, si todo corazón se pudiera rendir: “El fenómeno de las Asambleas de Dios en Long Beach, un domingo a mediodía”. Si hay días por venir, ellos dirán que “todos estaban unánimes, y de repente vino Algo a la Iglesia”. ¡Oh, hermanos, cuánto siento...! Yo miro, ¡oh!... Permítanme... Perdóneme, por favor, por tomar más tiempo. Yo estaba tratando de encontrar a Oral Roberts esta mañana en la televisión que está en mi cuarto del motel. Finalmente lo encontré. Seguí, y me estaba bañando y me estaba afeitando, y miré la... me salí para ver lo que estaban pasando, y ¡qué cosa!, la cosa más impía, tratando de hacer propaganda a unas faldas para mujer que decían que mostraban cada movimiento de su cuerpo. Cómo... Dios hizo a una mujer una cosa tan elevada como ella lo es, ¡y degradar su mente así!; cuando Dios la cubrió con una piel de oveja para esconderla, y ella quiere un vestido tejido para mostrar toda forma de su cuerpo.
53Cristianos, ¿no pueden sentir esa maldad? Si Uds. no pueden, hay algo mal. Me contristó. Me di la vuelta; yo pensé: “¡Oh, Dios!, me pregunto si mis hermanas Pentecostales... Por favor Dios, no permitas que suceda eso, por favor. Ten misericordia, Dios; no lo permitas; no les permitas que sean llevadas con esas cosas”. Salí a la calle, pensando que iría a desayunar. Y ahí venía un hombre con su esposa, yendo a la iglesia, y esa mujer fumando un cigarrillo echando humo por ambos lados de la boca, como una locomotora o algo. Ahí venía la abuela caminando por la calle con un par de tacones altos, que la empinaban de esta manera para enfrente, para atrás, y para este otro lado. Yo no estoy haciendo burla. Yo sólo les estoy tratando de decir a Uds. Y mi alma estaba tan contristada. Yo pensé: “Dios, aquí estoy como un ministro de justicia, y yo lo puedo hablar, y eso hace que ellos me odien. ¿Qué puedo hacer, Señor? ¿Qué puedo hacer? Es Tu pueblo”.
54Y luego Algo me dijo: “¿Desearías tú la gloria de los hombres más que la gloria de Dios?” Yo dije: “Señor: dame valor. Que la gente vea que es amor; no es para ser diferente. Es amor. Yo estoy tratando de hablar de salvación (¿ven?), en mi iglesita por la que Jesús murió”. Luego me senté en la esquina. Me quedé allí, y miré al cruzar de la calle, y ahí venían dos o tres mujeres jóvenes, ahí venía un muchacho con uno de esos cortes de cabello “Ricky”, Uds. saben, y yendo... Yo pensé: “¡Oh, Dios!” Venían de la iglesia con un cigarrillo en la mano. Miré viniendo por la otra calle y ahí venía todo un grupo; uno de ellos estaba contando un chiste inmoral. Empecé a caminar por la calle; yo pensé: “Dios, este no es mi hogar. ¿Por qué sencillamente no me dejas perder la gravitación y salir de aquí en un momento? ¡Déjame ir, Señor!” Yo pensé: “¡Oh!, yo no puedo decir eso. ¡Oh, Dios!, ¿quién va a clamar en contra de eso? ¿Qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer?” Sólo sentí como que algo estaba cayendo en mi corazón, ahí adentro; yo pensé: “¿Me quieres decir que Tus hijos, Tus hijas, Tus hijos, han sido capturados por esto, Dios? ¿Han sido ellos capturados por esto?”
55Y parecía que podía ver... no era una visión, sino sólo en mi mente. Yo podía ver a Jesús mirando sobre Jerusalén, las lágrimas corriéndole por Sus mejillas, y diciendo: “¡Jerusalén, Jerusalén, cuántas veces te quise juntar como la gallina junta sus polluelos! Cómo te quise juntar, pero no quisiste”. Y yo podía sentir el Espíritu en mi corazón clamando: “¡Oh, Pentecostales, Pentecostales, cuántas veces Yo te quise tomar bajo Mis alas, pero no quisiste!” Así que me supongo que la hora de separación se está acercando. ¡Oh, Cristianos, llamados de Dios, no permitan que ese sea su destino! Erguíos, erguíos, suéltense de toda atadura. Renuncien a las cosas del mundo. No estén atados a la tierra; naveguen en lo profundo del mar. Echen la red en lo profundo. Hagan eso, ¿no lo harán?
56Dios Padre, yo–yo te pido que le permitas a la gente saber lo que yo quiero decir. Concédelo. Y que entienda que la única razón que se le permite a una pobre persona analfabeta hacer estas cosas, es para que ellos comprendan, Señor, la hora en la que estamos viviendo: juicio. Ellos leen los periódicos, lo oyen en la radio, por medio de la televisión. La ciencia dice que son solo tres minutos ahora para la media noche, y menos. ¡Lo que pudiera suceder en cualquier momento! El reloj está listo para marcar. El mundo está en su fin. Vemos que toda nación pequeña tiene sus bombas atómicas y de hidrógeno, algunas de ellas harían un hoyo en la tierra de ciento setenta y cinco pies [52.5 m.–Trad.] de profundidad, por cien millas cuadradas [259 km2.–Trad.] de extensión. ¡Oh, Dios!, ¿qué causaría si una de ellas...? Si una de ellas la dispararan y apareciera en esas pantallas de radares, toda nación empezaría a disparar. Entonces el fin está aquí. No sabemos; pudiera ser aún hoy, Padre; eso yo–yo no sé. Pero yo voy a vivir como si fuera hoy. Concédelo, Señor; Tú ayúdame a hacer eso.
57No únicamente a mí, sino ayuda a estas personas a hacer eso, Señor. Que nos mantengamos listos. Jesús nos dijo: “Cuando estas cosas comiencen a suceder, erguíos y levantad vuestra cabeza, porque vuestra redención está cerca”. Y miramos a Israel, el calendario de Dios, establecido en la tierra natal, esperando ver al Mesías; Israel regresó, cuando José se va a dar a conocer. Habrá lloro, cada familia se separará llorando. Pero antes que venga eso, ¿qué hizo él? Envió a su esposa al palacio. ¡Oh, Dios!, concede, concede, Señor, que la Iglesia lo vea rápidamente. Sabemos que no todos ellos lo harían, porque Tú dijiste que serían tibios y que Tú los tendrías que vomitar de Tu boca, pero el remanente pequeño sería recibido. Dios, concede que toda persona aquí hoy sea llamada ese remanente pequeño. Concédelo. Que ellos tengan la recompensa del remanente pequeño.
58Bendice esta iglesia, Dios. Esta iglesita establecida aquí en la esquina, sin duda que fue edificada, Señor, bajo gran oposición. Sabemos que muchos hombres que han pertenecido a la organización que esta iglesia representa, las Asambleas de Dios... yo puedo oír esos testimonios de aquellos veteranos cuando esas mujeres de antaño gritaban. Recuerdo al hombre que entró al cuarto disparando una pistola colt 45, y le pegó a esa mujer en el delantal, y las balas sólo cayeron en el piso, una piadosa madre antigua de la Asamblea de Dios. ¿Qué diría ella esta mañana si pudiera resucitar y ver a sus hijas? ¡Oh Dios Padre!, ten misericordia, haz algo por nosotros rápidamente, Señor. Concédelo.
59Dios, no puedo evitar decir estas cosas; hay un Espíritu dentro de mí que está llorando, llorando, derramando lágrimas, llorando. Yo ruego por misericordia, Señor. Esta gente me dio una ofrenda de amor (eso es parte de su sustento, Señor), para sustentar a mis hijos. Yo no los lastimaría; Tú sabes que yo no lo haría, Señor. Yo–yo los amo mucho. Pero Dios, ¿qué–qué puedo hacer sino sólo seguir Tu Espíritu?; te pido que Tú hagas el resto de ello claro, Señor. Concédelo, que ellos entiendan y que todos juntos seamos salvos en esa gran Venida del Señor. Yo los encomiendo en Tus manos, y yo mismo me encomiendo, Señor. Tú guíame a ellos, y guíalos a ellos a mí. Concédelo, Padre, que podamos ser una Iglesia del Dios Viviente, fundida en amor, y con vínculos de amor, por el Espíritu Santo. No podemos nosotros mismos hacer esto; se necesita el Espíritu para hacerlo. Así que Padre, nos encomendamos en Tus manos, en el Nombre de Tu Hijo Jesucristo, nuestro Salvador. Amén.
60Hasta que yo los vea esta noche a las seis... Leo, Gene, el Hermano Borders, Billy, o algunos de ellos, estarán aquí para repartir las tarjetas de oración. Tal vez vendrá Billy; ese es su trabajo. El vendrá aquí esta noche, mezclará las tarjetas y le dará una tarjeta a quien la quiera. Luego llamaremos de alguna parte de allí, en la noche. Ahora, pueda que tengamos otro más el próximo domingo. Ahora, traigan a su gente aquí. No sabemos si lo vamos a tener o no; será de la manera que el Espíritu Santo dirija, lo que El quiera hacer. Pero miren, algunas veces obra con toda libertad en las reuniones. Se pone tan tremendo que está fuera de mi control, simplemente obra de todas maneras. Y yo–yo no sé lo que va a suceder. Lo que yo sé es que amo al Señor. Yo los amo a Uds.
61Uds. dicen: “¿Ud. nos ama y nos habla de esa manera?” Esa es la razón que los amo. Eso muestra que los amo. Yo no quiero que Uds. se pierdan. Yo quiero pasar la Eternidad con Uds., mi hermano, mi hermana. Yo no estoy tratando de hacerlos que se enojen conmigo. Yo los amo mucho. ¿Un padre verdadero, si viera a su hijo sentado en medio de la calle y le dijera: “Mi hijito, vale más...”? ¡Oh, no! El lo corregiría; él haría todo lo que pudiera para evitar que lo mataran. Cuando yo me pare allá en aquel día y lo mire a El, ¿qué si el Espíritu Santo me dice: “Yo te ungí, y te envié, y tú te refrenaste”? Y Uds. me movieran su mano de un lado al otro y me dijeran: “Hermano Branham, ¡si Ud. únicamente nos hubiera dicho!” No. No pasará eso conmigo. Yo seré honesto con Uds. Seré verdadero con Uds., porque verdaderamente los amo. Y Dios sea mi Testigo que eso es verdad. Hasta que los vea esta noche, lo entrego al pastor. Dios lo bendiga, Hermano Buntain.