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~ Y TU DESCENDENCIA POSEERA LAS PUERTAS DE SUS ENEMIGOS ~
1Permanezcamos de pie y sólo inclinemos nuestros rostros para orar. Nuestro bondadoso Padre Celestial, otra vez nos acercamos a Ti, pidiendo perdón por nuestros pecados y transgresiones, y pidiendo que Tú seas misericordioso con nosotros, Padre. Pedimos, Señor, que Tú nos perdones todas nuestras transgresiones, y nos guíes a los caminos de Luz y de Vida. Y haznos, Señor, tan saladitos que otros con quienes tengamos contacto deseen ser Cristianos. Nosotros sabemos que la sal da un sabor si ella hace contacto. Y Padre, te pedimos que Tú nos hagas el vigor de la sal, y que estemos tan deseosos de contactar el mundo de afuera que se está muriendo, para que pueda ser un sabor para ellos. Se nos dice que somos cartas escritas, leídas por todos los hombres. Y Padre, te pedimos que nuestras vidas sean de tal manera, mientras profesamos tener esta gran experiencia del Pentecostés, que sean tan saladitas para el mundo, que ellos anhelen ser de esa manera también. Danos de Tu Santo Espíritu, Señor, para que podamos mostrar al mundo que nuestra fe en nuestro Salvador está confirmada, que El no está muerto, sino que El está viviendo con nosotros día tras día, guiándonos y dirigiéndonos, alimentándonos, caminando juntos a aguas de reposo y de delicados y sombreados pastos. Pedimos que Tú nos bendigas esta noche en Tu Palabra. Sana a los enfermos y a los afligidos; salva a los perdidos. Date gloria a Tu gran Nombre, porque te lo pedimos en Tu Nombre, Jesucristo. Amén. Se pueden sentar.
2Estamos verdaderamente... consideramos este un gran privilegio estar de nuevo esta noche aquí en la iglesia, para ministrar otra vez la Palabra al pueblo. Y este ha sido un gran día. Estoy tan contento de conocer Cristianos, conocer gente verdaderamente nacida de nuevo. Espero que Uds. no piensen que yo al expresar y decir las cosas que expreso, pienso que California tiene todos los pecadores. Ellos están por todo el mundo. Y ahora, yo he.... Anoche cuando me estaba acercando... Yo estuve en la ciudad en la tarde, y me fijé en algunas de las personas, cómo se estaban comportando, igual que ellas se están comportando en otras partes del mundo. Y yo vine anoche, y vi a la muchachita más amable que estaba aquí en la plataforma, del coro, creo que era, que caminó hacia allá. Ella era canadiense, una damita muy amable, de apariencia limpia, y una verdadera–una verdadera dama. Yo espero que mi Rebeca sea así cuando ella llegue a esa edad. Era una muchacha canadiense. Luego esta noche llegando, parada afuera al lado de la pared, estaba parada una damita de Arkansas, parada allí, cuando íbamos llegando mi hijo y mi nuera y yo, esperando afuera en el frío, sólo para saludarme de mano. Dijo que ella recordaba cuando yo estuve en Hot Springs, hace muchos, muchos años, la familia Humbard. Y ver gente así, vale la pena vivir.
3Uds. saben, vivimos–vivimos para servir, y hacer lo que podamos por esa gente, y tratar de ayudar a otros que quizás no conocen el gozo de vivir esa vida. Algunas personas piensan que cuando Ud. llega a ser Cristiano, que le quita–que le quita todo el gozo de la vida. Es vice versa. Yo–yo he vivido de las dos maneras. Ya son treinta y un años que he estado predicando, y yo he... yo no cambiaría esta vida si aun no hubiera un Cielo adónde ir al final de ello, si no hubiera un Jesús para ver. Yo tengo más gozo viviendo de esta manera que el que yo... en un solo día, que el que tendría en diez años viviendo de cualquier otra manera, aun si no hubiera nada después. Pero... Eso es verdaderamente de mi corazón, como su hermano y siervo de Dios. Hay tal y una satisfacción, sabiendo que cuando uno se acuesta, si uno nunca despierta otra vez, ¿qué puede importar? ¿Ven? Uno–uno–uno está salvo; esa–esa ancla está anclada dentro del velo en alguna parte allí, algo que nos dice que lo bueno está justo al otro Lado.
4Billy me dijo anoche cuando me fui, él dijo: “Papá: ¿piensas tú que alguna vez pudieras despedir a las nueve?” Yo dije: “Espero que alguna vez sea así”. Pero yo... Uds. son un pueblo tan amable para hablarle. Y Uds.... No hay lugar dónde uno poner un alto. Y él dijo: “Bueno, la primera cosa, es que tú hablaste como treinta minutos antes que aun empezaras tu sermón”. Yo dije: “Mira, Billy: yo voy a... yo no voy a hacer eso esta noche. Yo voy–yo voy a empezar directamente con el sermón, rápidamente, para poder despedir a la gente”.
5Tenemos una... todavía una semana completa. Y luego de aquí, tenemos que ir a Visalia, y de allí, directamente a Ohio, de regreso a la nieve, y allá a Virginia, en donde pienso que ellos tienen diecisiete pulgadas [43.18 cm.– Trad.] de nieve allá ahora. Luego, regresar a Illinois, en Bloomington, hasta Chicago. Y luego hasta el norte de Colombia Británica, en donde verdaderamente está nevando. Y luego, yo espero que si es la voluntad del Señor, algún día en este verano, ir–ir a ultramar otra vez, porque allí es en donde está mi corazón. Eso es verdad. El corazón de Uds. estaría también allá. Uds. piensan: “Bueno, Ud. no nos ama”. Sí, yo los amo. Pero Uds. ya están anclados en Cristo, y aquella gente allá, está muy hambrienta y sedienta. Y ahora, si yo estuviera trabajando para Uds., y yo pudiera recoger... yo estuviera recogiendo cerezas, y en un lado del camino aquí yo pudiera recoger cincuenta galones [189.25 litros–Trad.] al día, y en el otro lado del camino yo pudiera recoger dos cuartos [1.89 litros–Trad.] al día. Ahora, ¿en cuál campo debería trabajar? Seguro que sí. Uds. saben lo que quiero decir.
6Pero una cosa tocante a tener reuniones aquí... La gente americana tiene dinero, y ellos son los que pueden patrocinar. Aquella gente ni siquiera puede comer allá, sino lo que... Y es tan terrible. Uds. nunca comprenderían lo que es. No impresionará su corazón hasta que Uds. se paren alguna vez en la calle, predicando, y vean a una madrecita con su bebito, y su barriguita hinchada así de grande, muriéndose de hambre, y ella tratando de darle el bebé a Ud. Ella sabe que ella también va a morir de hambre. Bueno, ¿qué si Ud. acepta ese? Acá hay otro, y acá, y acá, y por dondequiera. ¿Ven? Y es una cosa lastimosa. Luego Ud. regresa y piensa que nosotros echamos en el bote de la basura lo bastante como para alimentar a esa gente. Y hay algo... La economía del mundo no está balanceada correctamente en alguna parte. Sencillamente no está bien. Y nosotros no podemos hacer nada al respecto. Uno lo puede ver, pero (¿ven?), yo sólo soy un solo americano. Y eso es... y sólo un solo Cristiano. Y podemos regresar aquí y contar las historias. Y es verdad que muchos misioneros esta noche están comiendo una o dos comidas a la semana, y sin zapatos en sus pies, sólo con un par de pantalones rotos o con algo envuelto en ellos, yendo a las junglas predicando el Evangelio, este Evangelio que estamos predicando aquí. Eso sencillamente no está correcto, sencillamente no parece estar bien. Aunque ellos no se quejan; ellos siguen adelante haciéndolo de todas maneras. Casi le quiebra el corazón verlo. Yo digo: “¿Ese hombre allí...?” “El es un misionero”. Cuando estuvimos en Durban, Suráfrica, allí fue en donde tuve, me imagino, el llamamiento al altar más grande que el Señor me haya dado alguna vez. Contamos treinta mil convertidos en un solo llamamiento al altar. Sólo piensen eso: treinta mil nativos paganos recibieron a Cristo como su Salvador personal cuando ellos vieron suceder lo mismo que Uds. vieron suceder aquí anoche. Ellos están hambrientos y sedientos. Y cuando ellos ven algo que tiene realidad en ello... Pero, ¿ven?, nosotros aquí en América sencillamente tenemos toda clase de evangelistas. Si uno no nos complace, lo desechamos, y tomamos otro. Y Uds. saben, nosotros tenemos tal variedad. Y–y cuando menos piensa, bueno, todo eso llega a ser tan común para nosotros que sencillamente nos olvidamos de ello. Esa gente verdaderamente desea con vehemencia a Dios.
7Yo vi a muchachitos negros parados allí, niñitos, que nunca supieron lo que era un cambio de ropa. Nunca supieron... Bueno, teníamos helados de nieve hechos en casa, y uno de ellos subió, y se lo puse en su mano, y él lo tiró y gritó. Yo le pregunté al Sr.... al hombre que estaba parado conmigo: “¿Qué dijo él?” El dijo: “Patrón: me quemó”. Estaba frío, ¿ven Uds.? El nunca había sentido algo frío. ¿Ven? El dijo: “Me quemó”. Verlos allí cuando van a coger su agua, y los cocodrilos se los comen. Y verlos que habían empezado a viajar aun hasta dos meses antes, cuando oyeron que yo iba a ir para orar por sus enfermos. Ellos venían cargando a sus amados en camillas hechas de mano, tablones, y lo que podían adquirir. Y cuando ellos... cuando venía un león, ellos se subían en un árbol en alguna parte hasta que los leones se iban, luego los bajaban. Tal sacrificio, viniendo por la jungla. Y luego verlos allí por lo menos cuatro o cinco manzanas de ciudad, hasta que uno ni siquiera podía ver el fin de ellos así, estaban allí, sólo....
8Y cuando ellos vieron a un solo hombre que sanó en la plataforma, yo volteé, y por quince intérpretes diferentes... Uno tiene que escribir lo último que dijo. Pero cuando yo les pregunté que si los misioneros les habían dicho quién era este gran Jesús, dijeron que “sí”, pero que también les habían dicho que los días de los milagros ya habían pasado. Yo dije: “Miren: ¿qué era El en aquel entonces? Lo que El era en aquel entonces, permanece el mismo si El está vivo”. ¿Ven? Y cuando ellos vieron que eso probó que El sí era, yo sólo hice una oración, una oración congregacional, y el Dr. F.F. Bosworth (¿algunos han oído alguna vez de él?; casi todos; era uno de los más grandes santos que yo he conocido en mi vida), él calculó que sucedieron entre veinticinco y treinta mil milagros espontáneos en una sola vez.
9A la siguiente mañana, el Sr. Sidney Smith, el alcalde de–de–de Durban me llamó, dijo: “Mire por la ventana hacia la costa desde el cuarto de su hotel”. Yo dije: “¿Qué es?” Dijo: “Veré si puedo llegar allí a tiempo. Vienen en camino”. Bueno, yo estaba sentado allí. Me preguntaba: “¿Qué quiso decir el alcalde?” Y esa noche, una mujer había muerto allí ese día, una amiga de él. Oré por ella, y regresó a vida. Los periódicos publicaron tocante a eso en la primera página. Y yo fui.... ¿Ven?, cuando la gente realmente se humilla, y se olvida de todo lo demás y sólo cree en el Señor, todo sucede. Y entonces... Pero Ud. lo tiene que creer. Eso es todo. Sólo... No–no sólo esforzarse para alcanzarlo, sino sencillamente creerlo (¿ve?), sólo....
10Y así que ellos llamaron. Y yo oí algo haciendo un ruido en la calle, y fui para ver. Miren, ellos tenían–ellos tenían guerras tribales entre ellos. Pero cuando yo subí a la plataforma, yo supe que había quince tribus diferentes allí, todas allí con sus hechiceros, y sus jefes, y demás. Y todos ellos estaban parados unánimes, casi doscientos mil, y cantaron cada uno en su lengua nativa, todos armonizando juntos: “Todo es posible, sólo creer”. El Hermano Bosworth dijo que él había instruido sinfonías, y fue al auditorio Madison Square Garden con una orquestra de ciento y algo piezas, y él dijo que nunca... Dijo que algunos de ellos estaban alto una octava y bajo una octava, con voces adiestradas. Pero dijo que allí–allí estaban al unísono. Y ellos no sabían cuál era la mano derecha y cuál la izquierda; sólo música perfecta. Yo lo puedo ver todavía cuando él se quitó sus lentes y se empezó a limpiar sus ojos. El dijo: “Hermano Branham, esta es mi coronación, oír eso”. Yo dije: “Ese es el Espíritu Santo. Es la única cosa que los pudiera hacer cantar”.
11Y al día siguiente, cuando fui a la ventana a mirar, yo pensé que mi corazón se me iba a salir. Yo miré. Venían por la calle allí siete de esos camiones grandes africanos. Son tan largos como esto aquí, como lo largo de este edificio, casi. Tienen cuatro o seis llantas. Y estaban tan llenos como podían estar con tablones, y palos, y cosas con las que esa gente había caminado el día anterior. Y los que habían caminado con ellas, iban caminando detrás de ellas por manzanas de ciudad. Seis de esos... siete de esos camiones grandes llenos, así, y ellos venían por la calle con sus manos levantadas, los que habían estado inválidos el día anterior, cantando: “Todo es posible, sólo creer”. ¡Déjenme decirles! Uds. ven por qué... lo que quiero decir. Es sólo... El corazón de uno sangra para volver a ellos otra vez (¿ven Uds.?), salta al ver lo que uno pudiera hacer por ellos. Y tomé un periódico, uno de los periódicos de Durban, que decía que una tribu, la Shangai, olvido ahorita cuánto devolvieron ellos semanas después. Y ellos estaban... Y cuando ellos regresaron, ellos terminaron con el pecado, devolvieron armas de fuego, y relojes, y lo que ellos habían robado de... viviendo en los campamentos, Uds. saben, cuando ellos iban a la ciudad y robaban.
12Ahora, Uds. perdónenme mis hermanas, por esta expresión cruda, y no piensen que yo estoy tratando de hacer algo... empujar duro. Pero sólo les quiero preguntar una cosa. Se supone que vivimos en una tierra civilizada. Y este Bautismo del Espíritu Santo del que hablamos, yo he visto a gente recibir el Espíritu Santo que no saben cuál es la mano derecha y cuál la izquierda. ¿Y saben Uds. lo que hacen cuando lo reciben? Ellos actúan lo mismo que Uds. cuando Uds. lo reciben, hacen la misma cosa. Y ellos no saben cuál es la mano derecha y cuál la izquierda. Y parados en ese terreno en donde mujeres paradas allí están sin ropa, completamente desnudas. Y allí estaban ellas paradas, jóvenes y ancianas, y todas de la misma manera. Y les pregunté, yo dije: “Ahora, quiero que Uds.... ¿Recibirán a este Jesús que hizo a este hombre que estaba todo inválido pararse derecho y caminar, pues El le dijo...?” Y yo dije: “Yo... Mientras sus brujos allí pensaban que yo le estaba adivinando sus pensamientos”. Yo dije: “Ahora, eso muestra que el Dios del Cielo lo ha sanado”. Yo dije: “¿Cuántos lo quieren recibir a El como Salvador personal?” Y de ellos, miles levantaron sus manos.
13El Hermano Baxter y ellos dijeron: “Creo que ellos se han de referir a sanidad física”. Yo dije: “Digámoslo otra vez por los intérpretes”. Yo dije: “Yo no me refiero a sanidad física. Yo me refiero a recibir a Cristo, Alguien que los ama a Uds. Y yo comprendo que a Uds. Les hicieron un pacto que los engañó, igual que a nuestros indios americanos les hicieron allá, donde Dios los puso en la tierra. Pero”, yo dije, “A Uds.–a Uds. les hicieron un mal pacto en esto. Pero hay Uno que les dará justicia, ese es el Señor Jesús. Y si Uds. lo quieren recibir a El como su Salvador personal, Uds. se pueden ir al Hogar, al Cielo”. Y yo dije: “Levanten sus manos. Aquellos que cargan ídolos, quiébrenlos en el suelo”. Y ellos quebraron sus ídolos, y levantaron sus manos. Treinta mil nativos paganos. Yo dije: “Mientras Uds. tienen sus manos levantadas, reciban a Jesús para el Bautismo del Espíritu Santo”. Y cuando ellos hicieron eso, esa gente... Algunas mujeres paradas allí, desnudas, con solo un pedazo de material, ¿saben Uds. qué hicieron al alejarse de allí? Ellas cruzaron sus brazos al alejarse.
14Ahora, la cosa extraña para mí, es que una mujer que no sabe cuál es la mano derecha y la izquierda, tan pronto como Cristo viene a su corazón ella comprende que está desnuda, y ella trata de esconderse; y nosotros, que se supone que somos una nación Cristiana, continuamente se las quitan. ¿Me lo pueden explicar? Yo–yo sólo quiero hacer esa pregunta. Yo... Y todo... Yo no digo eso como un chiste. Este no es lugar para chistes. Este es el escritorio, el púlpito de Dios. ¿Ven? Pero, ¿no es eso verdad? ¿Pueden Uds. hallar sentido en eso? Unas nativas que no saben nada tocante a Dios, y tan pronto como Cristo viene al corazón de ellas, ellas comprenden que están desnudas. Y nosotros quienes se supone que somos Cristianos, constantemente cada año se las quitan, tanto como la ley les permite y no las eche de la calle. Algo está mal, en alguna parte. Quizás es... Pueda que sea yo. Pueda ser que yo esté mal. Yo no sé. Si yo estoy mal, entonces la Palabra está mal. A mí me gusta quedarme con la Palabra.
15Ahora, perdóname, Billy; lo hice otra vez. Creo que le pedí al Hermano Borders que leyera algunos... Yo tengo algunos anuncios aquí, pero los daré un poco después porque se hace muy tarde. Y voy a tratar de despedir a las nueve si es posible. Ahora, quiero tomar de la lectura de esa Escritura en Génesis, el capítulo 22, las últimas diez palabras del versículo 17: ... y tu descendencia poseerá las puertas de sus enemigos. [En la Biblia en inglés, son diez palabras–Trad.].
16Ahora, hemos estado estudiando sobre Abraham, y cómo es que Dios estuvo con Abraham, y lo que El hizo para él. Y el sábado en la noche, dejamos a Abraham, Uds. saben, donde Dios los había regresado a él y a Sara a ser un hombre joven y una mujer joven. ¿Les gustó eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. ¿Lo creen Uds.? [“Amén”–Ed.] Regresaron, y ella tuvo el bebé. Y hemos probado eso por la Escritura, que Sara era una mujer joven, porque era un rey joven que estaba allá, Abimelec, que se enamoró de ella. Y yo recibí una notita sobre eso, decía: “Hermano Branham, ellos vivían más tiempo en aquellos días”. Un pequeño desacuerdo de alguien. Por supuesto eso está bien. Pero me gustaría aclararle eso a Ud., mi hermano. Si Uds. se fijan, la Escritura dice que ambos eran “de edad avanzada”. ¿Ve? Ellos eran viejos. Y así que, los regresó otra vez a ser un hombre joven y una mujer joven, mostrando lo que El va a hacer a toda la Descendencia de Abraham. Ahora, nosotros vemos esas grandes promesas que El dio.
17Luego nos dimos cuenta que Abraham estaba estéril. Sara tal vez era estéril. Tal vez Sara era la que era estéril. Pero después, estando el propio cuerpo de Abraham (como dice la Biblia en Romanos 4), “ya como muerto”, y nos dimos cuenta que todavía cuarenta años después de eso, cuando su esposa murió y él se casó otra vez, tuvo siete hijos más, aparte de hijas, después de eso. Así que ¿ve Ud.?, sólo... Ud.... Entre líneas, ¿ve Ud.?, Dios hizo algo por ellos. Correcto. El los regresó a ambos, y los hizo una pareja joven otra vez. Estoy tan contento que tengo la oportunidad y puedo traer uno de los más grandes tesoros al pueblo que hay en el mundo, al decirles que somos herederos de esta promesa con Abraham. Nosotros somos los hijos de Abraham. ¿Cómo lo somos? ¿Por unirnos a la iglesia? No. Por estar muertos en Cristo, recibiendo el Espíritu Santo, entonces somos la Descendencia de Abraham, y somos herederos con él de acuerdo a la promesa. No fallen en captarlo, amigos Cristianos. Aférrense a ello.
18Si silbo un poquito mientras estoy hablando... Todos Uds. saben que yo era un púgil. Yo solía boxear. Yo obtuve tres campeonatos estatales. Nunca perdí una batalla sino una en mi vida. Yo me reí en una ocasión de un hombre porque me–me tiró un golpe y no me lo dio, pero luego me golpeó en la boca y me aflojó dos dientes allí, y me quebró la esquina de uno. Y justo el otro día, perdí el empaste de él. Así que yo–yo silbo un poquito de vez en cuando. Yo estaba pensando en una ocasión de cuán malo era eso. Y recuerdo a la Sra. Graham, que decía del notable evangelista Billy, decía que uno de los más grandes momentos de su vida... El no tiene un diente enfrente, Uds. saben, y él usa una placa parcial. Y él había perdido ese diente, y ya era casi tiempo para que él empezara su programa radial. Y él dijo que silbaba terriblemente, y él–y él se tenía que parar al lado del micrófono. Ella dijo: “¡Oh!, Billy verdaderamente estaba orando”, y un portero y los botones, y todos estaban buscando, tratando de encontrar ese diente, en dónde estaría. Se vinieron a dar cuenta que se le cayó del bolsillo de su pantalón y estaba en su zapato. Alguien lo encontró en uno de sus zapatos. Y–y ella contó esto de él cuando ella estaba en Louisville. Y así que lo que él hacía, cogía una toalla después de tomar un baño, y la ponía en la parte de arriba de la puerta así, y hacía una mancha grande y sucia. Y ella estaba muy corta de estatura para alcanzarla y limpiarla, Uds. saben. Así que todos tenemos nuestras faltas (¿ven Uds.?), todos nosotros, aun los mejores.
19Así que nos dimos cuenta que Abraham y Sara ahora habían recibido a ese pequeñito. A la edad de como unos doce años, él fue tomado... Dios le pidió, o... que llevara a su propio hijo al monte y lo sacrificara, le quitara su vida. Y Abraham no descreyó a Dios, porque él sabía que si él–que si él obedecía a Dios como lo había hecho (esperó veinticinco años), pues él lo había recibido como uno de entre los muertos... Ahora, ¿qué de eso? ¿Era él anciano o no? Lo había recibido como uno de entre los muertos, sabiendo que él estaba completamente convencido que El podía... [Porción sin grabar en la cinta– Ed.]. El sabía que Dios lo podía levantar si El cumplía su promesa. Entonces vemos que cuando llegó a la total obediencia, cuando él estaba a punto de quitarle la vida a su propio hijo, entonces el Angel del Señor lo llamó de los cielos, y le detuvo su mano. Y allí estaba un carnero detrás de él. Y él tomó el carnero que había sido trabado en los matorrales por sus... o mejor dicho, trabado en un zarzal por sus cuernos, y ofreció al carnero en lugar de su propio hijo. Y discutimos eso. ¿De dónde provino ese carnero? Miren, Abraham emprendió un viaje de tres días, y luego levantó sus ojos y vio a lo lejos el monte. El estaba a lo menos de setenta y cinco a cien millas [de 120 a 160 km.–Trad.] de lejos de la civilización y arriba en un monte en donde no había pasto ni agua. Y él recogió las piedras de todo alrededor y edificó el altar, y no había carnero allí. Y si un carnero hubiera estado allá arriba, los animales lo hubieran matado hace mucho tiempo, vagando así. Y esa es la razón que él lo llamó Jehová-Jireh, el Señor, se proveerá de un sacrificio por Sí mismo. Yo creo que Dios habló el carnero a existencia. Y nos dimos cuenta que no fue una visión. Una visión no sangra. El mató al carnero, y la sangre fluyó del carnero, y él ofreció eso en lugar de su propio hijo. ¿Saben Uds. quién era ese carnero? El Señor Jesucristo. Eso es exactamente correcto. Eso... Hablando en forma figurativa, ese era El.
20Entonces Dios estaba muy complacido con la total obediencia. Dios había probado a su patriarca. El había probado a su siervo. Y todo hijo que viene a Dios debe ser, ¿qué? Probado. Disciplinado. Allí es en donde muchos se decaen, porque no pueden soportar esa prueba. Una persona viene al altar en tiempo de un avivamiento. Y Uds. sólo observen por un poco de tiempo, cuando las pruebas duras empiezan a venir. Jesús lo enseñó claramente, dijo: “El sembrador salió a sembrar. Parte de la semilla cayó junto al camino; parte cayó en pedregales, y parte cayó entre espinos y cardos, y parte cayó en buena tierra”. Y El dijo que de esa manera es con la Palabra, cuando sale. Algunos oyen la Palabra, brotan, vienen las aves y se la comen. ¿Ven?, ellos–ellos no llegan a nada en lo absoluto. Otros brotan rápidamente. ¡Oh!, ellos van a hacer grandes cosas. Pero cuando empiezan a venir las pruebas, los ahogan. Pero algunos caen directamente en buena tierra, y ése da a ciento por uno.
21Seamos los que dan a ciento por uno. Vayamos más allá, vendamos todo lo del mundo, y acudamos a Cristo, y creamos en El con todo nuestros corazones. Así es como estas cosas suceden. Así es como vienen las visiones. Así es como el poder de Dios se mueve entre nosotros, es cuando estamos... no hay raíces de amargura, y todo ha sido limpiado, y el Espíritu Santo puede obrar por medio de nosotros; entonces llegamos a ser un canal. ¿Qué si hubiera un cortocircuito en este micrófono esta noche? Uds. nunca serían capaces de oírme. Estaría todo lleno de estática. Uds. no sabrían lo que yo estaba diciendo. Bueno, eso es exactamente como somos nosotros. Eso está–eso está mudo, hasta que algo hace un sonido en él. No puede hablar por sí mismo. Y de esa manera somos nosotros. No sabemos nada tocante a lo Celestial. Pero se necesita el Espíritu Santo para descender y usar nuestros ojos para las visiones, nuestros labios para las palabras y las profecías, y–y–y para hablar las palabras, y observar las cosas suceder. “Todo lo que pidiereis en Mi Nombre, Yo lo haré”. ¿Ven? “Si permanecéis en Mí, y Mis Palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho”. “De cierto os digo que si tú dices a este monte: ‘Quítate’, y no dudas en tu corazón, sino creyeres que será hecho lo que tú dices, lo que tú digas será hecho”. San Marcos 11:22 y 23. [El Hermano Branham personaliza la Escritura–Trad.]. Ahora, sabemos que esas cosas son verdad.
22Miren, nos enteramos que Abraham primero fue probado. Y después que él había soportado las pruebas... ¿Y qué dice la Biblia que somos si no podemos soportar la disciplina de Dios? Entonces llegamos a ser hijos bastardos, así llamados hijos, pero no realmente hijos de Dios. Los hijos de Dios saben exactamente en dónde están parados. Ellos saben en dónde han puesto su esperanza, su fe, su confianza. Nada los apartará a ellos de ello. “Todo lo que el Padre me da, vendrá a Mí”. Correcto. Y ahora... “Al que a Mí viene, no le echo fuera”. “El que oye Mi palabra, y cree al que me envió, tiene Vida Eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”. Allí está la Escritura. ¿Ven? San Juan 5:24. Ellos la creen. Ellos la han aceptado. Algo les ha sucedido a ellos. Ellos llegan a ser una nueva criatura. Ellos tienen una nueva naturaleza. Ellos son–ellos son un nuevo ser, una nueva criatura. La palabra griega allí dice: “nueva creación”. Es una nueva creación. Uds. han sido creados otra vez de lo que Uds. eran, a la imagen de un hijo de Dios y una hija de Dios. Es tal... Es el milagro más grande que alguna vez le haya sucedido, que un pecador llegue a ser un Cristiano.
23Por ejemplo, aquí está un árbol espinoso creciendo. Su–su vida es de árbol espinoso. Y tiene espinas por todo él, y tiene una hoja que se mira rara. Ahora (¿ven Uds.?), se necesita algo aparte de cualquier obra humana para cambiar ese árbol espinoso, y hacer que esas espinas se le quiten, y se desenvuelvan y sean unas hojas muy bonitas y suaves, y den naranjas. Miren, ¿ven Uds.? ¿Qué tendría que suceder? Uds. tendrían que transferir la vida de un naranjo en ese árbol espinoso, y luego de hecho produciría naranjas porque la vida ahí adentro es de naranjo. Por supuesto Uds. no pudieran hacer eso en lo natural. No–no se cruzaría de esa manera. Pero eso es lo que somos nosotros. Como... Nosotros–nosotros somos ahora trigo, un grano de trigo en el granero de Dios, cuando éramos cizaña. Y Dios nos cambió de una cizaña a un grano de trigo. Eso hace que dé frutos diferentes, cambiando su propia mente, sus propias ideas. Es el milagro más grande que alguna vez sucedió, cuando un hombre o una mujer nace de nuevo del Espíritu de Dios, y llega a ser una nueva creación en Cristo Jesús.
24Ahora, nos enteramos entonces que Dios le dijo a Abraham: “Porque tú hiciste esto”, y le dio al patriarca esa gran prueba, El dijo: “Tú descendencia poseerá las puertas del enemigo”, de sus enemigos; enemigos, es plural. “Ellos poseerán las puertas del enemigo”. Miren, “su Descendencia”. Ahora, ¿de quién está hablando, al referir a la Descendencia? La Descendencia es la Iglesia. ¿Cómo entramos a la Iglesia? No uniéndonos a Ella, sino naciendo en Ella. ¿Ven Uds.?, yo–yo creo que tenemos nuestra organización, nuestras denominaciones, y esas cosas están bien; pero eso no nos mete dentro de la Iglesia. Nos pudiéramos unir a cada una de ellas, y todavía no estar en la Iglesia. Uds. no–Uds. no se unen a la Iglesia, Uds. nacen en la Iglesia. Uds. llegan a ser la familia de Dios. Ahora, yo he estado en la familia Branham por cincuenta y un años, y ellos nunca me pidieron que me uniera a la familia, porque yo era un Branham al nacer. Yo nací en la familia. Yo–yo soy un Branham por nacimiento. Así es como Ud. llega a ser un Cristiano: por nacimiento. Cuando Ud. nace de nuevo, llega a ser una nueva criatura, una nueva creación en Cristo Jesús, y todas las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Qué maravilloso... Me gustaría preguntarle una cosa a la iglesia: ¿qué tesoro más grande pudiera Ud. encontrar en la tierra esta noche? ¿Qué pudiera Ud. encontrar que cambiaría por esta esperanza? Bueno, no pudiera haber nada que igualara en ninguna manera a esta gran esperanza.
25Ahora, pero recuerde: “Tú Descendencia poseerá las puertas de sus enemigos”. La Descendencia las poseerá. Ahora, El está hablando ahora de la Descendencia de Abraham. Y, ¿cómo llegamos a ser la Descendencia de Abraham? Estando muertos en Cristo, Gálatas 3. Nosotros, cuando estamos muertos en Cristo, llegamos a ser la Descendencia de Abraham. ¿Ven? Nosotros–nosotros estamos muertos a las cosas del mundo, y empezamos a ser una nueva criatura en Cristo Jesús. Entonces el Espíritu Santo que estaba en Cristo está en nosotros. Y eso nos hace la Descendencia de Abraham, y nos da la fe de Abraham. ¿Ven? Esa es la razón que la gente dice: “Oh, yo no creo en sanidad Divina”. Yo le estaba hablando a un cierto ministro. (Nada en contra del hombre; él tiene derecho a tener sus ideas. El es un americano lo mismo que nosotros lo somos). Y él dijo: “Hermano Branham, a mí no me importa si Ud. pudiera hacer diez mil milagros. Todavía eso... Yo no creo en sanidad”. Yo dije: “Seguramente que no. No fue–no fue para incrédulos, fue sólo para aquellos que creen”. ¿Ven? Correcto. No es–no es para incrédulos. Fue únicamente intencionada para creyentes; eso es todo. Este Espíritu Santo es para aquellos que creen. La sanidad Divina es para aquellos que creen. No es para incrédulos, sino que es para creyentes.
26Ahora, Uds. saben que ellos... Jesús llegó justo en el momento que estaban predicando contra ella, y todo lo demás, pero El siguió sanando de todas maneras. Y no importa cuánto ellos digan que no hay tal cosa como el Espíritu Santo, la gente sigue adelante recibiéndolo de todas maneras. ¿Ven? Ellos no pudieran ser capaces de explicarlo. Ellos no pueden explicar cuántas moléculas hay en una pulgada [2.54 cm.–Trad.], o cuántas millas hay hasta la luna; pero ellos saben que recibieron Algo, y ellos lo están disfrutando. Y esto no es un chiste, pero fue dicho en una de las reuniones de Los Hombres de Negocio recientemente. Había una hermana anciana de color que quería testificar. Ella lo dijo en una manera sureña. Ella dijo: “Yo quiero dar mi testimonio”. Ella dijo: “Yo no soy lo que yo quiero ser; y yo no soy lo que debería ser. Pero sin embargo, yo no soy lo que solía ser”. Así que yo pienso que de esa manera la iglesia lo pudiera decir esta noche. Pudiera ser que no somos lo que queremos ser. Y pudiera ser que no somos lo que queremos ser, y lo que deberíamos ser. Pero sabemos que algo ha sucedido: no somos lo que solíamos ser. Yo sé eso, porque Uds. han pasado de muerte a Vida. Hay algo que sucedió y lo sabemos. Algo sucedió en nuestras vidas. Eso nos hace la Descendencia de Abraham, porque estamos en Cristo.
27Ahora, su Descendencia... Ahora, Jesús dijo tocante a la Descendencia, El dijo esto, que “mejor le fuera que se le colgase al cuello una piedra de molino de asno, y que se hundiese en lo profundo del mar que hacer tropezar esta descendencia de Abraham, al más pequeño de éstos que creen en Mí”. Sería una... Y Dios le dijo a Abraham: “Los que te bendigan, Yo los bendeciré; y los que te maldigan, Yo los maldeciré”. Ahora, un poco más adelante en la semana, yo voy a tomar el sello de Dios, y la marca de la bestia, y lo dividiré en dos noches. Quiero estar seguro que Uds. lo capten, si pueden. Hemos oído y visto muchas gráficas y cosas. Pero fíjense bien cuán sencillo es cuando la Biblia lo expone, cuán fácil es verlo ahora... Los pro y los contra de ello.
28Ahora, si Uds. se fijan, El dijo que El bendeciría a quien Abraham... el que bendijera a Abraham y a su Descendencia sería bendecido, y El maldeciría a quien maldijera a Abraham. Ahora, Uds. observen eso en la gente judía, vean lo que ha sucedido. Observen eso entre Cristianos, vean lo que ha sucedido. Siempre es de esa manera. Así que, ¿ven Uds.? Uds. sí poseerán las puertas del enemigo. Regresemos y encontremos a algunos de los hombres de la Descendencia de Abraham bajo el pacto judío, luego lleguemos a los gentiles cuando fuimos injertados de la edad judía a la edad gentil para tomar un pueblo para Su Nombre. Ahora, tomemos a algunos de los hombres que eran Descendencia de Abraham, y veamos si ellos poseyeron las puertas del enemigo.
29Tomemos por ejemplo... Miren, hablemos un momento sobre la... cuando los hijos de Israel habían sido llevados cautivos allá a Babilonia. Primero llegó un tiempo, que tuvo que venir una prueba. Siempre hay pruebas. Siempre está más oscuro antes del amanecer, en–en lo natural. Y Uds. siempre van a tener pruebas antes que obtengan victoria. Si no hay guerra, entonces no hay victoria. Y ahora, los jóvenes hebreos allá habían llegado a un punto en donde el rey había hecho una–una declaración, que todo aquel que no se postrara a esa imagen sería arrojado al fuego ardiendo del horno, al horno de fuego ardiendo, mejor dicho. Y entonces cuando ellos...?... propusieron en el corazón de ellos que no se iban a contaminar. Ellos iban a vivir cerca de Dios. Ahora, los tres jóvenes hebreos: Sadrac, Mesac, y Abed-nego, ellos eran de la Descendencia de Abraham. Ellos tenían la promesa de Dios, que su Descendencia poseería las puertas del enemigo.
30Ahora, yo me imagino que cuando una prueba viene... ¿Qué es la primera cosa que un hijo de Dios tiene como refugio cuando viene una prueba? El arma más poderosa que alguna vez fue puesta en las manos de la humanidad, es la oración. Aun cambia todo. Aun cambió la mente de Dios en una ocasión. Dios le dijo a su profeta que fuera y le dijera al rey que iba a morir. Y el rey volvió su rostro hacia la pared, y dijo: “Señor, yo te ruego que me consideres. Yo he andado delante de ti con íntegro corazón. Yo necesito quince años más”. Y Dios le perdonó su vida por quince años más. La oración cambia las cosas. Luego nos fijamos entonces que estos jóvenes hebreos fueron a una reunión de oración esa noche: “¿Qué vamos a hacer?” Tuvieron que tener una– una reunión, y una decisión se tuvo que hacer. Sin duda ellos oraron toda la noche. Y la decisión fue unánime, porque ellos estaban decidiendo que no podían permitir volver de en pos de Dios en el tiempo de prueba. ¿No sería eso bueno para toda la iglesia ahora? Cuando la decisión debe ser hecha: “¿Regresaré a las cosas del mundo? ¿Me iré como el resto de ellos se van?” Esa decisión viene a todo Cristiano. Viene a Uds. diariamente. “¿Cómo lo vamos a hacer?” Uds. tienen que hacer su decisión.
31Y ellos hicieron su decisión, que sin importar lo que sucediera, ellos no iban a volver de en pos de Dios. Correcto. Porque ellos tenían la promesa de Dios que ellos eran la Descendencia de Abraham, y ellos sabían su posición, y sabían en dónde estaban parados. Y ellos le dijeron al rey, ellos dijeron: “Mira....” Ellos dijeron: “Los vamos a echar en este horno de fuego ardiendo si Uds. no se postran ante este dios”. Y él dijo: “Rey, para siempre vive. Nuestro Dios puede librarnos de ese horno de fuego ardiendo. El lo puede hacer. Pero si El no lo hace, todavía no nos postraremos a esa imagen. Ya hemos hecho la decisión. Hemos tomado el lado con los pocos despreciados del Señor, y nos vamos a mantener verdaderos a ello”. ¡Oh, hermanos! Eso es lo que la iglesia necesita.
32Ahora, Uds. deben tomar esa misma iniciativa cuando se trata de la sanidad Divina. Cuando se trata de cualquier cosa que Dios ha prometido, tomen la iniciativa y quédense allí: ¡Dios hizo la promesa! El está obligado a Su promesa. Mientras Uds. sean Descendencia de Abraham, El tiene que contestar. Ahora, no reciban ningunas dudas en sus mentes. Mantengan alejadas esas dudas. Sólo quédense allí en la cruz ahora. Miren directo al que hizo la promesa. Yo nunca lo he visto todavía a El fallar, y yo nunca he leído de que El falló. Y Uds. nunca lo verán, porque El no puede fallar, El es Dios. El hizo la promesa. El la hizo muy en el pasado aquí en Génesis. Ese es el libro de la simiente. “Y tu Descendencia poseerá las puertas de los enemigos”. No “un enemigo”, sino “los enemigos”, cada uno de ellos. Todos ellos.
33Ahora, este enemigo era el horno de fuego ardiendo. Así que, yo me puedo imaginar que esa mañana... Dramaticemos esto sólo un momentito. Eso parece muy bien a mi corazón. Cuando veo... Uds. saben, después de que habían hecho su decisión... Yo creo que Dios oye, pero Dios no siempre tiene que contestar la oración en ese mismo momento. ¿Ven? Dios contesta a Su propio tiempo. Si Uds. le piden a El y le creen, entonces El contestará a Su propio tiempo. Así que, me–me imagino que en Gloria había... Cuando ellos estaban orando, puedo ver a los Angeles parados alrededor del Trono en donde Dios estaba sentado, diciendo: “Están orando, están bajo presión”. “Sí, pero ellos se mantendrán verdaderos. Yo tengo confianza en ellos. Ellos son los Descendientes de mi siervo Abraham. Así que ellos se mantendrán verdaderos”.
34Bueno, a la mañana siguiente, el rey pudiera haber dicho: “¿Han decidido ahora que se van a postrar ante mi dios?” Dijeron: “No, no nos vamos a postrar”. “Bueno, sólo...” Se llenó de ira, y él ordenó que el horno se calentase siete veces más de lo acostumbrado. Y él escogió a unos hombres muy vigorosos. Ellos empezaron a caminar hacia el horno para echarlos. Y al acercarse, parecía que la hora oscura estaba allí. De esa manera les parece a los Cristianos algunas veces cuando alguien... A la jovencita, cuando ella ha sido persuadida por un muchacho que ella verdaderamente ama, que fume su primer cigarrillo; cuando ella es forzada, quizás a tomar una–una bebida por primera vez, tomar su primer cóctel en una fiesta del patrón por el que ella trabaja; o el hombre que tiene una esposa y familia en casa, cuando la mujer inmoral trata de entregarse a él. Uds. tienen esas barreras en la puerta. Pero si Uds. sólo... Parece que Dios los ha olvidado. Sólo continúen caminando firmes. Obsérvenlo a El. Sólo continúen adelante.
35Y ellos caminaron hacia allá. Y Uds. saben, nosotros somos los que nos ponemos nerviosos. ¿Qué de Uds. aceptando su sanidad noche tras noche? Bueno, Uds. piensan: “Oh, mañana... Yo–yo–yo todavía estoy tosiendo. Mi mano todavía está inválida”. Eso no tiene nada que ver con ello. Cuando Uds. verdaderamente, honestamente, de lo profundo de su corazón han aceptado eso como una obra terminada que Cristo hizo por Uds., entonces está consumada. Eso es todo de eso. Sí, señor. Sólo quédense allí con eso. Ahora, ellos continuaron caminando. Yo me puedo imaginar que Sadrac miró a Mesac, y dijo: “¿Estas seguro que estamos bien preparados en oración?” “Sí”. Continuaron caminando, el horno poniéndose más y más caliente al grado que la piel casi se les caía de su cara. Aun la Biblia dice que los hombres que los echaron allí, la intensidad del calor de ese horno mató a los hombres que los echaron allí. Parecía que era la hora más oscura. Ellos iban caminando hacia la orilla del horno. Pero Uds. saben, algunas veces Dios permite que Uds. lleguen a ese punto para probarlos a Uds. Uds. nunca pueden... Abraham nunca hubiera poseído las puertas del enemigo hasta que primero fuera probado. Y Uds. nunca poseerán las puertas de su enemigo hasta que pasen por las pruebas. “Algunos por las aguas, algunos por la inundación, otros por grandes pruebas, pero todos por la Sangre, Dios guía a Sus hijos”. ¿Ven?, Uds. primero deben ser probados. ¡Oh!, entonces el bastardo cae en la prueba, pero el verdadero hijo de Dios se mantiene verdadero. El sabe en dónde está su posesión. El sabe en dónde él está parado. El sabe lo que le ha sucedido. El sabe que él ha pasado de muerte a Vida. Y él sabe que Dios contesta la oración.
36Ahora, los vemos subiendo. Sólo a un paso más para entrar al horno de fuego ardiendo, parecía que ellos estaban completamente derrotados. Pudiera ser... Yo he visto casos de cáncer casi llegar a su último aliento. Un hermano, recientemente que tenía artritis, tenía sus manos así. El Espíritu Santo le dijo, dijo: “ASI DICE EL SEÑOR, estás sanado”. El se fue a casa y se puso peor. El dijo: “No lo puedo evitar. Ese hombre no me conocía. El nunca me ha visto en su vida”. Vivía en Phoenix. El dijo: “El nunca me ha visto en su vida. ¿Cómo me pudo decir él quién era yo? Yo sé por la manera que él hablaba que no está instruido. Yo sé que había allí Algo sobrenatural. Y yo... Algo sucedió”. Ellos ni siquiera podían mover la almohada. Cuando ellos movían la almohada de sus manos, él decía: “¡Oh, esposa, esposa, ten cuidado!” ¡Oh!, sólo gritaba. Y ella dijo: “Cariño: ¿no tienes miedo de que estás trayendo un reproche sobre la mera religión que creemos?” El dijo: “No puedo traer reproche. Yo creo en mi corazón que va a suceder”. Y se puso muy grave. El se reclinó, y su niñita le estaba tratando de poner un trapo mojado en su rostro. El se sintió desmayar. Y él miró hacia arriba, y él dijo que vio delante de él a Cristo en la cruz. Y dijo que cuando él inclinó su rostro para morir... El pensó que su aliento se le iba, él ya no podía respirar más. La artritis estaba por todo su cuerpo. Y cuando él inclinó su rostro para morir, él vio a Cristo inclinar Su rostro allí. De repente él dio un gran salto, y salió de la silla, y dio vueltas y vueltas y vueltas en el lugar...?... ¿Por qué? El poseyó la puerta cuando El fue a la cruz. Pero primero, Uds. deben poseer... Uds. deben soportar la prueba.
37Los jóvenes hebreos estaban en esa situación. Algunas veces pensamos que está muy oscuro. Pero recuerden, que es en la hora más oscura cuando Jesús viene. María y Marta, eran las hermanitas de Lázaro, una familia Cristiana que había dejado su sinagoga para creer en el Señor Jesús; y esa fue la hora más oscura para ellos. Ellos se habían salido de su iglesia. Ellos ya no podían regresar. Todos los que profesaban ser un seguidor de Jesús eran excomulgados de la iglesia porque El era un–un radical, alguien que iba destrozando sus iglesias. Y ellos no querrían eso, así que ellos dijeron: “Cualquiera que trate de seguirlo, bueno, lo echaremos fuera del compañerismo”. Así que ellos estaban fuera del compañerismo. Y ellos no podían regresar a la iglesia. Ellos habían llegado a ser heréticos. Y entonces, el mismísimo Hombre por el cual ellos se habían salido, el Señor Jesús, el mismísimo Hombre por el cual ellos se habían salido, ellos lo mandaron llamar para que orara por el hermano de ellas cuando yacía muriéndose de hemorragias. Y ellos... El rehusó venir. Ellos enviaron por El la segunda vez, y El rehusó venir. ¡Oh, cuán oscura estaba la hora en ese entonces! Finalmente, la hora de la media noche llegó, azotó, y el muchacho murió. Ellos lo pusieron en el sepulcro. El estuvo allí por cuatro días. La corrupción ya se había establecido en su cuerpo. Los gusanos de la piel estaban en él. Insectos del suelo estaban arrastrándose sobre su carne. Era la hora más oscura que ellas alguna vez vieron. Fue en ese momento cuando Jesús llegó, justamente en esa hora oscura.
38¡Oh!, una mujer que... dijo no hace mucho, dijo: “Hermano Branham...” Yo estaba hablando tocante a la resurrección de Lázaro. Dijo: “Ud. no quiere decir... Ud. alardea mucho tocante a que Jesús era Divino”. Yo dije: “El sí era Divino. Sí”. Ella dijo: “Bueno, yo le probaré a Ud. por su propia Biblia que El no lo era”. Yo dije: “¡Hágalo!” Y ella dijo: “Bueno, el capítulo 11 de San Juan dice que El fue al sepulcro de Lázaro y lloró”. Yo dije: “Eso no–eso no tiene nada que ver con ello. El era ambos, ¡hombre y Dios!” Yo dije: “El sí era un hombre, es verdad, cuando estaba llorando. Pero cuando El se paró al lado del sepulcro de un hombre que había estado muerto ya cuatro días, y su nariz ya se le había hundido, los gusanos comiendo su cuerpo, y dijo: ‘¡Lázaro, sal fuera!’, eso se necesitó más que un hombre”. ¡Sí, señor!
39El era un hombre cuando descendió del monte aquella noche, buscando algo para comer en esa higuera, y no encontró nada allí. El era un hombre cuando tenía hambre. Pero cuando El tomó cinco panes y dos peces y alimentó a cinco mil, Ese era más que un hombre. ¡Sí, señor! Ese era Dios en ese hombre. Sí, señor. El era un hombre acostado allí en la parte de atrás de esa barca pequeña aquella noche. Los demonios, cuarenta mil de ellos en el mar, juraron que lo ahogarían en esa pequeña barca vieja que estaba como un tapón de corcho de botella, moviéndose de un lado para el otro. El diablo dijo: “Ahora lo tenemos. El está dormido. Lo ahogaremos”. El era un hombre, cansado y agotado, acostado allí en la parte de atrás de esa barca, con una almohada en algún lugar, dormido. Pero hermano, una vez que El se levantó, ¡oh, hermano!, puso Su pie sobre la cargadera de la barca, alzó Su vista, y dijo: “¡Calla, enmudece!”, y los vientos y las olas le obedecieron, Ese era más que un hombre. Ese era Dios en ese hombre. Sí era un hombre cuando clamó por misericordia en la cruz. Eso es correcto. “Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” El murió clamando por misericordia. Eso es correcto. Pero en esa tercera mañana cuando El rompió el sello de la muerte y resucitó al tercer día y ascendió a lo alto, El era más que un hombre. Todos los que han alcanzado llegar a ser notables creen eso. Correcto. Poetas, autores, profetas, y todos los demás, creen eso.
40Ahora, los jóvenes hebreos iban pasando por su prueba. Ellos estaban en el último momento, y ellos estaban listos para entrar al horno. ¿Saben qué? Algunas veces observamos las cosas sucediendo aquí en la tierra, pero hay algo que está sucediendo en el Cielo al mismo tiempo. Pudiéramos no ser capaces de verlo, pero está sucediendo de todas maneras. Volvamos nuestra cámara ahora hacia el Cielo. Yo puedo ver a Jesús sentado en el Trono, ya para amanecer. El humo del horno se está elevando muy alto en los cielos. Yo lo veo a El sentado allá mirando atentamente hacia abajo, viendo lo que ellos iban a hacer. Eso es lo que El hace con Uds. y conmigo cuando somos probados. El prometió que la Descendencia de Abraham poseería las puertas del enemigo. Yo creo eso.
41Yo lo veo mirando atentamente. De repente un gran Angel Gabriel viene a Su lado derecho, se para en posición de atención, y pone Su mano en Su espada. El dijo: “Padre: ¿Has mirado allá abajo? Ellos son la Descendencia de Abraham. Ellos son... ellos creen en Ti. Han orado toda la noche. Y ellos van directo a su muerte. Permíteme ir allá, y Yo cambiaré la escena”. Yo creo que El lo hubiera podido hacer. Correcto. El dijo: “Correcto, Gabriel. Tú eres un buen Angel. Sólo párate allí”. Ahí viene otro. Su nombre es Ajenjo. El es el–El es el Angel sobre todas las aguas. Yo lo puedo ver pararse en posición de atención, dijo: “Padre: ¿has mirado allá abajo en Babilonia?” “Sí, Yo los he mirado atentamente toda la noche”. (¡Oh!, “Su ojo está en el gorrión, y yo sé que El cuida de mí”). “Yo los he mirado atentamente toda la noche”. “Ellos se están preparando para quemar tres hombres allá esta mañana, de la Descendencia de Abraham que te han tomado a Tu Palabra, y se están parando valientemente sobre Ella. Tú sabes que en una ocasión Tú me dijiste que soltara todas las aguas. Yo tengo el control. Permíteme ir allá abajo, y Yo exterminaré a Babilonia del mapa con agua”. El lo hubiera podido hacer. Yo lo puedo oír a El decir: “Correcto, Ajenjo. Tú eres un Angel maravilloso. Tú–tú hiciste exactamente todo lo que Yo te ordené desde que te creé. Yo te creé. Tú también lo hiciste, Gabriel. Pero, ¿saben qué?, Yo mismo voy a ir allá. Este es Mi asunto”. ¡Oh!
42Justo en el momento cuando ellos estaban listos para tomar su último paso, yo lo puedo ver a El ponerse de pie. Sus túnicas sacerdotales cayeron alrededor de El. Es en donde El está sentado esta noche (y están ensangrentadas), intercediendo sobre nuestra confesión, pues El murió para que se cumpla todo lo que pidiéramos. ¿Dónde está nuestra fe en El? Allí El se pone de pie, llama haciendo una señal en esa dirección, y ahí viene una grande nube blanca ante El. Se sube en ella, llama al viento del este, al viento del norte, al viento del sur, y al viento del oeste para que lo conduzcan como caballos. Estrechó Su mano y tomó el relámpago zigzagueando, y lo tronó a lo largo de los cielos. Antes que ellos pudieran entrar allí, El estaba con ellos en el horno de fuego ardiendo. El estaba allí adentro con una grande hoja de palma como abanico, de alguna parte del Arbol de Vida, abanicando de ellos las llamas de fuego de esa manera. Dijo: “Yo sólo lo quiero hablar con Uds., hijos. Yo sé que Uds. son de la Descendencia de Abraham. Yo les dí la promesa, y aquí estoy para contestarla”, quitando de ellos las llamas de fuego. ¡Oh, sí! Ellos lo abrieron. Dijo: “¿Cuántos echaron Uds. allí adentro?” Dijeron: “Tres”. El dijo: “Hay uno más allí adentro, y se parece al Hijo de Dios”. El sí lo era. ¿Por qué? Ellos... después que fueron probados, ellos poseyeron las puertas del enemigo. ¡Amén!
43Daniel pasó por la misma cosa, después que fue puesto en una prueba para ver si él oraba o no. El levantó las cortinas, abrió las persianas, y se arrodilló y oró como siempre lo hacía. ¡Sí, señor! Oró como siempre lo hacía. Y, ¿qué sucedió? Ellos... El pasó por la prueba. Ellos dijeron: “Te daremos de comer a los leones”, y ellos habían estado sin comer por semanas. El dijo: “Mi Dios me puede librar de esos leones”. Pero después que él había pasado por la prueba, ¿qué sucedió? El poseyó las puertas del ene-... [Porción sin grabar en la cinta–Ed.]. Moisés, después que él había sido fiel a Dios, pasó por las pruebas, y llevó a los hijos de Israel por el sendero del deber. Toda la naturaleza clamó contra ello. Ahí estaban las montañas a un lado y los desiertos, el ejército de Faraón persiguiéndolos, y el Mar Rojo obstaculizándolos. Bueno, estaban atrapados. Parecía que Dios era un hombre militar sin experiencia, por haberlos empujado a esa esquina allí y dejarlos morir.
44A Dios le gusta hacer eso. A Dios le gusta mostrar Su mano poderosamente. Sí, a El le gusta. A El le gusta mostrar Su poder. El está esperando esta noche mostrarlo en Uds.: tomar a ese pecador y cambiarlo completamente; tomar a esa mujer de mala fama y cambiarla a una mujer piadosa y santa; tomar a esa muchacha que ha tomado el camino incorrecto, a ese muchacho que ha tomado el camino incorrecto, y regresarlos a ese lugar para hacer de ellos hijos e hijas de Dios. El está listo para tomar a ese hombre muriéndose de cáncer, aquel con problema de corazón, aquel que está ciego, ese que está afligido; si él sólo pone su fe allí, lo cambiará de muerte a Vida, y lo empezará con un testimonio. El está esperando para hacerlo. El los mete a Uds. en una trampa para ver lo que Uds. harán. El los metió allí en esa trampa. Parecía que la misma naturaleza estaba escondiendo su rostro. Sí. Un escritor dijo en una ocasión, que cuando ellos entraron a ese lugar, se preguntaban lo que Moisés haría. El tenía una sola orden: “Sigue adelante”. Si Uds. están en el puesto del deber, no importa lo que esté en el camino... Las experiencias más grandes que yo he tenido alguna vez han sido cuando he topado contra algo que yo no podía pasar por encima, o debajo de ello, y sólo me quedaba allí y observaba a Dios abrir camino. Esa es la manera de hacerlo. Sólo caminen, continúen caminando. Presionen su nariz contra ello. Sólo continúen caminando hacia adelante. Sólo continúen caminando hacia adelante. Dios abrirá un camino.
45El anciano de color allá en el sur cargando una Biblia, le dijeron a él: “¿Para qué cargas esa Biblia, Moisés? Tú no la puedes leer”. Dijo: “Yo la creo”. Dijo: “Bueno, ¿cómo–cómo sabes tú que está correcta?” El dijo: “Bueno, es... Yo la creo de ‘cuerito’ a ‘cuerito’, y también el ‘cuerito’”. Dijo: “Tiene escrito ‘Santa Biblia’ en él”. Le dijo: “Me imagino que tú crees todo lo que está en Ella”. Dijo: “Sí, señor”. “Me imagino que tú crees que todo lo que Dios te dijera que hicieras, que tú lo harías”. El dijo: “Yo lo haría”. Dijo: “¿Qué si El te dijera que atravesaras corriendo esa pared, esa pared de piedra? ¿Cómo la ibas tú a atravesar?” El dijo: “Si El me dijera que la atravesara, yo la atravesaría. El haría un hoyo cuando yo llegara allí”. Así que eso es correcto. Así que esa es la cosa que Uds. tienen que hacer, es tomar a Dios y creerle, y atravesar corriendo de todas maneras. Si Uds. saben que lo pudieran explicar, y entender, entonces ya no sería más fe. La fe de Uds. es lo que creen que El ha hecho por Uds. “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve”. Uds. no lo ven. No lo pueden explicar. No hay manera de explicar a Dios. Uds. sencillamente le tienen que creer a El, y seguir caminando hacia adelante. El así lo dijo. De esa manera yo me paro en el púlpito para las visiones. Eso es lo que... El me dice que vaya y haga ciertas cosas que parecen humanamente imposibles, y todos Uds. saben eso. Sí es humanamente imposible, pero El dijo que lo hiciera. Sólo sigo adelante. El es el que se encarga de ello. Y El sí se encargará. Sí. ¡Cuán grande eres Tú!
46Cuando Moisés estaba atrapado en ese lugar allí, miren, él estaba allí justo en el puesto del deber, allí justo en el puesto del deber. Dios lo guió allí. ¿Qué iba a hacer él? El Mar Rojo, una trampa puesta exactamente. Pero Moisés sólo marchó hacia adelante. Un escritor, creo que dijo que Dios miró hacia abajo a través de esa Columna de Fuego con ojos de ira, miró hacia abajo a ese Mar Rojo que estaba tratando de obstaculizar a Sus hijos en el puesto del deber. Y dijo que el mar se asustó y se dividieron sus aguas a uno y otro lado, y abrió camino para ellos. Bueno, si El pudo mirar a través de una Columna de Fuego y hacer eso, ¿qué hará cuando El mira a través de la Sangre de Su propio Hijo? Tiene un confesor parado allí con una promesa que Dios juró que cuidaría de ella, y juró que El... que la Descendencia de Abraham poseería las puertas del enemigo. Seguro. El está obligado a hacerlo por la Sangre de Su propio Hijo que está en el propiciatorio esta noche. ¡Oh, si nos pudiéramos alejar de estas ideas terrenales, y mirar hacia Arriba, ver quién hizo la promesa, el mismo Dios de la creación! Sí.
47Josué también, después que él había tenido una prueba en Cades, regresó, y noventa por ciento de los ministros dijeron: “¡No la podemos tomar!” Josué dijo: “Más podremos nosotros que ellos”, él y Caleb. Y él era... fueron los únicos de los dos millones y medio de gente que salió. ¿Qué hizo él? El fue al Jordán que lo detenía de la tierra prometida. Pero él poseyó las puertas del enemigo. ¿Por qué? Porque él tomó a Dios a Su Palabra. El había tenido una prueba, y él lo creyó. El sabía que Dios cumplía Su Palabra. Así que él poseyó las puertas del enemigo. Yo pudiera seguir y seguir, pero ya me pasé de tiempo. Todos estos grandes guerreros, todos ellos, hicieron grandes cosas, ellos–ellos... grandes milagros, y anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas, por los desiertos, y eran pobres, y algunos fueron aserrados, y cosas diferentes, como dice en Hebreos 11. Todos estos grandes guerreros murieron. Todos ellos murieron.
48Pero un día, un día glorioso, esa Descendencia real de Abraham vino, nació de una virgen. Sí. Cuando El caminó en la tierra, El era la verdadera Descendencia de Abraham. Cuando El caminó en la tierra, El poseyó las puertas de las enfermedades del pueblo. El poseyó las puertas de la aflicción. Todo... En el jardín del Getsemaní, en el salón de juicio aquella mañana, El poseyó las puertas de la tentación. Sobre el monte de la Transfiguración, allí El mismo probó quién era. Cuando el diablo lo llevó a otro monte, El poseyó el poder sobre el enemigo para mostrar que El lo podía hacer. “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan”. El no lo tenía que hacer. El dijo: “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre”. El tomó la Palabra de Dios porque El era una verdadera Descendencia de Abraham, y poseyó toda bendición que Dios prometió. ¡Sí, señor! Se paró allí bajo tentación, dijo: “Yo le pediría a Mi Padre, y El me enviaría veinte legiones de Angeles”. ¿Qué pudiera hacer uno? ¡Veinte legiones de Angeles! Ellos pudieran cambiar la escena, si quisieran. Correcto. Pero El tuvo que ser tentado en toda manera como nosotros lo somos. Parado allí con puñados de barba que le habían arrancado de Su cara, y la sangre, y la mofa, escupitajos de los soldados borrachos colgándole en Su cara. Ellos le pusieron un trapo sobre Su cabeza así, y lo golpearon arriba de la cabeza con una vara, dijeron: “Mira, tú dices que eres profeta, tú puedes adivinar los pensamientos de la mente de la gente. Dinos quién te golpeó. Dinos quién te golpeó”. El lo pudiera haber hecho. Pero El le hubiera estado haciendo caso al diablo. El poseyó las puertas del enemigo. El se sostuvo en la tentación. ¡Oh Dios, un Hombre como Ese! Correcto.
49Entonces cuando El murió allá en la cruz, Su preciosa alma fue al infierno. La Biblia dice que Su alma descendió al infierno. Eso es exactamente correcto. Su alma descendió allá al infierno. Pero hermano, en ese tercer día El poseyó las puertas de la muerte, del infierno, y del sepulcro, y resucitó al tercer día, y lo conquistó todo. El venció la enfermedad, la muerte, el infierno, el sepulcro, y todo. Yo creo que El arrancó la puerta de sus bisagras y los venció, y se elevó a lo Alto, ascendió a lo Alto. Y esta noche Uds. son más que vencedores. Su Descendencia poseerá las puertas del enemigo. ¡Sí, señor! El poseyó toda puerta. El venció toda enfermedad. El venció todo pecado. El venció toda tentación. El venció la muerte, El venció el infierno, El venció el sepulcro. El poseyó las puertas de todos ellos. Y nosotros estando en El somos más que vencedores, mientras estemos en El, porque El venció por nosotros. ¡Oh, si supiéramos lo que era esa verdadera Descendencia de Abraham, lo que verdaderamente significaba para nosotros!
50El diablo dudó de El. El diablo... Esa fue una ocasión en la que él fue engañado. Cuando él lo llevó arriba del monte, como yo estaba hablando hace unos momentos, él dijo: “¿Pudiera ser ése? Ese hombre sólo es un profeta. ¿Pudiera ser El, el Hijo de Dios?” El dijo: “Si eres Hijo de Dios” (mostró que él dudaba de El), “si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan, porque tú tienes hambre. Has estado ayunando cuarenta días. Come”. Jesús dijo: “Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre”. Lo llevó al pináculo del templo, dijo: “Echate abajo; porque escrito está: A Sus Angeles mandará acerca de Ti, y, en las manos te sostendrán, para que no tropieces con Tu pie en piedra”. El dijo: “Sí. Y escrito está también...” En todo, El lo enfrentó con la Palabra de Dios, porque El era la verdadera Descendencia de Abraham.
51El poseyó toda puerta de tentación. ¡Oh, El sí lo hizo! El era un hombre. El era un hombre como Uds. Lo son, como yo lo soy. El tenía derecho a casarse. El tenía derecho a tener un hogar. El tenía derecho a todas las cosas a las que nosotros tenemos. El tenía derecho a tener ropa. El lo podía haber tenido. Un Hombre que podía convertir el agua en vino, que podía saber en la boca de cuál pez estaba una moneda, bueno, El era el dueño de los cielos y de la tierra. Pero sin embargo se abstuvo de esas cosas. Las palabras más dulces en la Biblia fueron cuando El dijo: “Padre: Yo me santifico a Mí mismo para que sean santificados”. ¿Qué estaba tratando de hacer El? Poner un ejemplo. El envió doce hombres con el Evangelio que conquistaría al mundo; y El está dependiendo en Uds. y en mí para hacerlo. Si El mismo se pudo santificar de esa manera, ¿por qué no podemos hacer a un lado toda falta, y toda duda, y todo lo demás, y santificarnos? Pues nosotros somos la Descendencia de Abraham por medio de El, somos más que vencedores por medio de El. Sí. El tenía derecho a casarse. El tenía derecho a tener un hogar. El tenía derecho a recostar Su cabeza en una almohada. “Las zorras tienen guaridas, y las aves tienen nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar Su cabeza”. ¿Por qué? “Yo me santifico, Padre. Por causa de ellos, Yo lo hago”. “Por causa de ellos”. No porque El lo tenía que hacer, sino “por causa de ellos”. El venció todo enemigo.
52Parado allí en el tribunal ese día, o en el patio, cuando El había sido juzgado y acusado falsamente... La única cosa que ellos encontraron contra El fue de quebrantar el día de Reposo. El dijo: “Yo soy el Señor del Reposo”, y El lo era. “Haciéndose El mismo Dios”, y El era Dios. Y allí, todas esas falsas acusaciones y cosas, y falsos testigos que ellos tenían contra El. Finalmente, fue azotado con un látigo grande hasta que Sus costillas se mostraban, y el pequeño manto que El traía puesto, ellos se lo quitaron. Lo azotaron en un poste. ¿Quién era? Ese era la verdadera Descendencia real de Abraham. Allí es donde nos paramos en esta noche. “Mi fe está edificada en nada menos que en la Sangre de Jesús y Su justicia; cuando todo cede alrededor de mi alma, entonces El es toda mi esperanza y sostén. Pues en Cristo, esa Roca sólida me paro; todos los otros terrenos son arena movediza, todos los otros terrenos son arena movediza”. Allí es de donde yo tomo mi esperanza, allí mismo en esa Roca sólida. ¡La Descendencia de Abraham! El poseyó toda puerta, aun la de la muerte y la del infierno. Lo veo a El allí. Se mofaron: esa mujer tratando de lavar Sus pies otra vez. Le pusieron un trapo sobre Su rostro, y dijeron: “Si tú eres un profeta, dinos quién te golpeó, y te creeremos”. Cuando estuvo El en la cruz, dijeron: “Si eres el Hijo de Dios, desciende de ella y te creeremos”. Ellos no lo hubieran creído de todas maneras, no importa lo que El hiciera. El no les hizo caso.
53Echémosle un pequeño vistazo a El esta mañana, o mejor dicho, esta noche. Fue una mañana terrible esa mañana. Estamos en un cuarto. Vamos sólo a... Yo voy a llevar a esta congregación... pues quiero que Uds. miren algo. Vayamos a la ventana. Yo oigo al populacho gritar. ¿Qué está sucediendo? Levantemos la cortina y miremos. Yo oigo algo golpeteando, viniendo por la calle. ¿Qué es? Es una cruz arrastrada por la calle, golpeteando sobre los viejos adoquines, yendo hacia el Gólgota. Ese es la Descendencia de Abraham. Allí va el segundo Adán. En el huerto del Edén cuando Dios tenía... debido a Su Santidad y siendo verdadero a Su Palabra, cuando Eva y Adán habían hecho mal, cuando Dios mismo, yendo de un extremo al otro por el huerto, gritando: “Adán, Adán: ¿dónde estás?; ¿dónde estás, Adán?”... Si alguien quiere saber en dónde... quién era ese hombre, Jesús, díganme ¿quién fue el que andaba buscando a Su primer hijo perdido? ¿Envió Dios a un Angel? El mismo descendió. El mismo descendió. Así fue cómo El vino. Uds. quieren hacer....
54[Porción sin grabar en la cinta–Ed.].... justicia. Y si no hay justicia, no hay ley. Si Uds. no tienen justicia, juicio que lo acompañe, no hay necesidad de tener ley. ¿Cuál es el propósito de tener una ley que diga: “Son diez dólares de multa por pasarse una luz roja”, y luego no... que diga: “No se pase la luz roja”, y no hay una multa que la acompañe, no hay pena que pagar, no hay juicio? Sin juicio, no hay justicia. Así que la justicia era morir. Así que, era la única cosa que El podía hacer.
55Y luego cuando El vio a Eva parada allí, esa mujercita hermosa; ese hombre varonil parado allí, con esos grandes y fuertes músculos, y la sangre corriendo por sus brazos proveniente de esa piel ensangrentada de oveja; y Eva parada allí, la mujer más hermosa que había en el mundo, porque ella fue creada por la propia mano de Dios... Sus ojos eran como las estrellas del cielo. Ella no necesitaba esa cosa de Max Factor para hacerla hermosa. Y ella tenía... se lo ponen aquí arriba. Y allí estaba ella parada, y la sangre le corría por su cuerpecito hermoso, parada allí, mirando la Faz de Dios, aquella gran Luz suspendida allí en aquellas palmeras. “Apartaos de Mi Presencia”. Ahora, observen a Adán mientras él se aleja, y en sus piernas, esa piel ensangrentada golpea así en sus piernas. El no lo podía soportar; El es un Padre. Dijo: “¡Espera un momento! Yo pondré enemistad entre tu simiente y la de la serpiente”.
56¿Dónde cumplió eso? Ahí en el Calvario. Ahí va El subiendo, ese segundo Adán; Dios mismo que había descendido y se había hecho hombre, iba subiendo el monte. El diablo siempre ha odiado esa Palabra, eso es correcto. Sí, señor. El era más que un profeta. La gente de hoy día con esta religión socializada dice que Jesús sólo era un buen hombre, un–un filósofo, y que es bueno oír Sus enseñanzas. Si El no era Dios, si esa no era la Sangre de Emanuel, entonces El era un hombre como yo (correcto), y estamos perdidos. El era Dios. Dios, el Espíritu Santo, le hizo sombra a María y creó una célula de Sangre que produjo, no una sangre judía, ni una sangre gentil, sino la propia Sangre de Dios. La sangre viene del sexo masculino. Y esa es una Sangre creada, sin sexo en ella, en lo absoluto. Y Ese era Dios mismo, subiendo el monte allá. Mirémoslo a El. El tenía puesto un manto. Fue tejido sin costura. Yo me fijo que mientras El va caminando... Lo estoy mirando a El por fe, mostrándoselo a todos Uds. por fe. Hay manchas pequeñas por toda la espalda, en ese manto. ¿Qué es lo que lo hace así? Mientras El avanza más en la calle, y la cruz le rosa sobre Su hombro, yo me fijo que esas pequeñas manchas empiezan a crecer más y más. ¿Qué son? ¿Qué es lo que sucede? De repente todas ellas llegan a ser una gran mancha sanguinolenta. Luego yo oigo algo más golpeando contra Su pierna: el segundo Adán subiendo el monte con un manto ensangrentado golpeando contra Sus piernas.
57Uds. saben, satanás dijo, miró a los lados, dijo: “¿Sabes qué? Yo ahora ni aun creo que él es un profeta. Yo sé que ese no puede ser Dios. Dios nunca actuaría así, dejar que se mofen así de El ese montón de borrachos, dejarlos que lo llamen ‘santo rodador’ (yo les estoy hablando a Uds.), dejarlos que lo llamen ‘modelo viejo’, algo así, ‘tú eres un fanático’. El nunca permitiría eso”. Pero es... El era Dios. Su Reino era de Arriba. Sus delegados son también de Arriba. El Reino de ellos es de Arriba. Ellos actúan como lo de Arriba, ellos hablan tocante a lo de Arriba. En donde está el tesoro de ellos, allí está el corazón de ellos también. Ellos están hablando tocante a eso.
58A medida que sube el monte, yo puedo ver esa muerte. Satanás envió ese aguijón de la muerte abajo; dijo: “Ve allá y tómalo ahora”. Dijo: “Ve allá y tómalo. Ahora es el tiempo para tomarlo”. Esa abeja, como una grande abeja de muerte, empezó a zumbar alrededor de El, zumbando alrededor y alrededor de El, diciendo: “Sí, míralo sangrando. Míralo con escupitajos por toda su cara. Míralos a ellos riéndose, haciendo burla de él”. Yo veo a una mujercita salir corriendo y decir: “¿Qué hizo El? ¿Qué mal hizo El? ¿Qué hizo El sino predicarnos el Evangelio? ¿Qué hizo El sino sanar a los enfermos de Uds.?” Alguien la hace a un lado de un golpe. Dijo: “¿Escucharán a esa mujer loca en lugar del sacerdote de Uds.? ¡Que suba el monte con El!” Ellos lo golpearon otra vez. El sigue subiendo el monte. La abeja dice: “Lo tomaré después de un rato cuando ellos lo cuelguen en la cruz”. 59 Uds. saben que todos los insectos, abejas y cosas, tienen un aguijón. Y la muerte es una abeja. Tiene un aguijón. Pero, ¿saben Uds. qué? Una vez que una de esas abejas ancla su aguijón muy profundo, pierde su aguijón. Hermano, cuando ella metió su aguijón en esa carne, ése no era un hombre. Lo ancló en la carne de Emanuel. Y cuando lo hizo, El le sacó su aguijón. Déjeme decirle ahorita a la Descendencia de Abraham: él le puede zumbar y hacerle ruido, pero no tiene aguijón. Uno de ellos al llegar a su muerte dijo: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Sí, él puede zumbar y hacer un gran ruido, y discutir, y llevarlo al hospital–al hospital, y decirle a los doctores parados allí, y a un montón de ellos lamentando y llorando; pero Uds. lo pueden mirar en la cara y decir: “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? Yo te puedo señalar hacia la Descendencia real de Abraham, por cuya Sangre yo nací. El sacó ese aguijón de muerte. Así que muerte, tú no tienes aguijón para mí. Sepulcro, yo te destruiré algún día. ¿Dónde está tu victoria? Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo”. Y Su Descendencia poseerá las puertas de Sus enemigos, poseerá la puerta de todos Sus enemigos. Y cuando El estuvo aquí, El poseyó toda puerta: la puerta de enfermedad, la puerta de la muerte, la puerta del infierno, la puerta de la tentación, la puerta del sepulcro. El poseyó toda puerta y gratuitamente nos las da y nos hace más que vencedores por medio de El que nos amó, y se entregó a Sí mismo por nosotros.
60Inclinemos nuestros rostros por un momento mientras pensamos tocante a eso. Me pregunto esta noche: ¿cuántos por casualidad hay aquí que no lo conocen a El como su Salvador, y Uds. saben que su vida no está bien con Dios? ¿Levantarían su mano, y dirían: “Ore por mí, Hermano Branham; en esta oración de clausura, yo quiero que Ud. ore por mí”? Dios lo bendiga, allá en la esquina. Dios la bendiga a Ud. muy allá atrás, señora. Pero, ¿hubiera algunos más? ¿Cuántos más hay allá en el balcón? ¿Pudiera ver levantarse algunas manos allá? Toda esa gente, Dios los bendiga allá atrás. Dios la bendiga aquí, señora. ¿Alguien más levantaría su mano? No le hará mal. ¡Qué cosa!, sólo levante su mano, diga: “Yo...” Ud. mismo se conoce. Diga: “Hermano Branham, yo no soy Descendencia de Abraham. Yo pertenezco a la iglesia”. Dios lo bendiga, señor, aquí. “Yo–yo no soy Descendencia de Abraham”. Dios la bendiga, señora, por aquí. El Señor sea bondadoso con Ud. esta noche. A mi derecha, sí, el Señor lo bendiga. ¿Alguien más? Diga... Levanten su mano, y sólo levanten su mano, digan: “Recuérdeme, Hermano Branham, en su oración. Yo quiero–yo quiero ser Descendencia de Abraham”. Porque recuerden: si Uds. no son Descendencia de Abraham, Uds. no están en la promesa.
61Ahora, Uds. pueden pertenecer a alguna iglesia, y eso está bien. Sí, señor. Yo no tengo nada en contra de que Uds. pertenezcan a una iglesia. Yo pienso que esa es una cosa buena. Pero hermano, hermana, eso no los ayudará a Uds. ni una pizca en la hora de su muerte, o en la Venida del Señor Jesús. Uds. tendrán que ser Descendencia de Abraham. Y de la única manera que Uds. pueden ser Descendencia de Abraham, es que se nieguen a Uds. mismos, y mueran a Uds. mismos, y nazcan de nuevo del Espíritu Santo, porque la Vida que estaba en Cristo nos hace Descendencia de Abraham. Nosotros tomamos de su Descendencia por el Espíritu Santo que se nos dio a nosotros por la promesa de Dios. “Y la promesa es para vosotros, y para vuestros hijos, y para aquellos que están lejos; y para cuantos el Señor nuestro Dios llamare”.
62Ocho o diez manos se han levantado. ¿Habría algunos más con una sinceridad honesta? Sólo sean honestos con Uds. mismos. Si Uds. son miembros de iglesia... No les estamos pidiendo que se unan a esta iglesia. No. Sólo queremos que Uds. sean Descendencia de Abraham. Hermano, hermana, pueda que nunca los vea otra vez en esta vida. Pero allá en el Trono del Juicio, yo voy a tener que encararme con Uds. ¿Ven? Ahora, recuerden que esta noche, el día 13 de febrero de 1961, cuando este día se muestre allá en el lienzo de los cielos en el Juicio, esta reunión vendrá a su memoria. Dios los bendiga a Uds. junto allí a la pared. “Yo quiero creer en Jesús. Yo quiero llegar a ser esta noche Descendencia de Abraham”. Ahora... La Biblia dice que el que es judío en lo exterior no es judío, sino el que lo es en el interior. “Su–su Descendencia poseerá las puertas del enemigo”. Tenemos al enemigo huyendo ahora. Diez o doce manos se han levantado ya. Eso... Muestra que tenemos al enemigo huyendo. ¿Habría otro que se una a nuestras filas esta noche, y levante sus manos y diga...? Dios lo bendiga, señor. Dios lo bendiga. ¿Habría otros allá atrás? Dios los bendiga allá atrás. Sí, mi hermano. Allá en el balcón, el Señor los bendiga. Sí. Unanse a nuestras filas. Tenemos ahora al enemigo huyendo.
63Anoche lo hicimos huir de la gente enferma. Sólo miren los casos de cáncer, y todo, que fueron liberados aquí anoche. El enemigo está huyendo ahora. La semana pasada luchamos, y cortamos, y todo lo que pudimos hacer. Pero tenemos al enemigo huyendo. ¿Ven? Ahora, muchos están viniendo, entrando en las filas, tomando... formándose en filas. Allí está... ¿No vendrán Uds. a unirse con nosotros esta noche, a unir sus manos con Dios esta noche, a llegar a estar muertos a las cosas del mundo y a aceptar a Cristo como su Salvador? ¿Levantarán su mano antes que oremos? Digan: “Recuérdeme”. Dios lo bendiga, allá atrás. Yo puedo ver su mano levantada allá muy atrás. ¿Otro más? ¿Qué de alguno aquí cerca que no sea Cristiano? Diga: “Yo quiero que me recuerde, Hermano Branham. Ore por mí mientras Ud. está orando. Recuérdeme en su oración”. Yo haré eso. Muy bien. Ahora, mantengamos nuestros rostros inclinados.
64Ahora, Padre Celestial, ninguno de nosotros sabemos si estaremos aquí mañana. Pueda que sea esta la última noche que estemos en la tierra. Algún día yo cerraré esta Biblia por última vez. Algún día yo cerraré mis ojos, e inclinaré mi rostro por última vez. Y cada persona aquí hará la misma cosa. No sabemos cuándo llegará ese momento, Señor. Sabemos que hay una grande y oscura cámara puesta ante cada uno de nosotros, ante cada ser humano. Y es llamada muerte. Y mientras pensamos del escritor de Thanatosis, cada vez que mi corazón late, estamos a un latido más cerca a esa cámara. Cada vez que nuestro corazón late, y ese reloj hace tic-tac, estamos un latido más cerca. Y algún día va a llegar a su último latido. Dios, no deseamos... Yo estoy rogando por estas personas. No deseamos entrar en esa cámara gritando, y llorando, y deseando más vida, y unos pocos minutos más para arrepentirnos. Dios, queremos entrar allí con denuedo. Queremos entrar allí como Descendencia de Abraham, con la promesa en nuestros corazones, sabiendo esto, que lo conocemos a El en el poder de Su resurrección; que algún día, cuando El llame, saldremos de entre los muertos y resucitaremos, y nos iremos a estar con El, para siempre estar con El.
65Pido por estos que levantaron sus manos, Señor. Muchos levantaron sus manos. Ellos son sinceros, Dios. Ellos–ellos no hicieron eso con su propio poder. Tenía que haber un poder dado a ellos, y ese fue Tu poder. Y ellos levantaron sus manos para señalar que ellos eran sinceros al respecto. Dios, está escrito en la Palabra que la oración eficaz del justo... Ahora, ninguno de nosotros es justo, pero estamos aceptando Su justicia. Y estamos presentando Su Sangre ante Ti. Estamos presentando Su Palabra ante Ti, como El dijo: “Pedid al Padre todo en Mi Nombre, y Yo os lo haré”. Ahora te estamos trayendo esta gente por fe, ante Ti, Señor. Allí están. Ellos han pecado. Han hecho mal. Ellos quieren el perdón por sus pecados. Ellos levantaron sus manos a Ti, para... y para que yo orara por ellos, pues les pesa que hicieron eso. Señor Jesús, perdónalos. Que ellos encuentren esa paz verdaderamente dulce que pasa todo entendimiento, entendiendo que Dios amó al mundo que ha dado a Su Hijo, para que–para que ellos tuvieran el valor para levantar sus manos.
66Y permíteles que entiendan esto también, Señor, que ellos fueron escogidos, o nunca hubieran levantado su mano. Pues Jesús dijo: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”. Permíteles saber que Dios, el Padre, está parado a su lado, hablándoles al corazón de ellos, y ellos han hecho este escogimiento. El también dijo: “El que oye Mi Palabra, y cree al que me envió, ha pasado de muerte a Vida, y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a Vida”, tienen Vida Eterna. Dios Padre, Tú no desecharías a ninguno. Y te pido que Tú seas misericordioso con estos. Y te pido que Tú los ayudes, y les des denuedo ahora, después de haber citado esa Escritura, que fuiste Tú el que los hizo levantar su mano, pues Tú lo dijiste así. “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere”, y “todo lo que el Padre me ha dado, vendrá”. Y permíteles saber que sobre esa confesión allí mismo, eso prueba que Tú perdonas sus pecados. Ahora, que no se avergüencen de ello. Que ellos se paren con denuedo, y digan: “Sí. Yo ahora lo acepto sobre la base de Su Palabra, que yo no iré al Juicio de los condenados, porque Dios habló a mi corazón, y yo levanté mi mano que lo aceptaría como mi Salvador. Yo quería ser recordado en oración”. Concédelo, Padre.
67Ahora, con sus rostros inclinados, le voy a pedir a cada uno que levantó su mano, si cree lo que yo le estoy diciendo a Ud.... Cristianos, oren. Dios dijo esto; Jesús dijo: “Ninguno puede venir a Mí, si Mi Padre no le trajere primero”. Ahora, ¿qué lo hizo levantar su mano? Es el Espíritu Santo allí diciéndole a Ud., convenciéndolo que Ud. estaba mal. Y “todo lo que el Padre me ha dado (o al que le habló), vendrá (y Ud. sí levantó su mano: ‘Yo soy pecador; yo–yo quiero el perdón; yo hice mal’); no le echo fuera... le daré Vida Eterna, y Yo le resucitaré en el día postrero”. Ahora, hay una cosa más que yo quiero que hagan. “El que me confesare delante de los hombres, Yo le confesaré delante de Mi Padre y los Santos Angeles”. Ahora, les estoy pidiendo que hagan una cosa en la bondad de Dios. Sólo piensen cuán bueno El fue al permitirles levantar su mano.
68Le hablé a una jovencita cuando todavía yo era un predicador Bautista. Yo estaba en Nashville, Tennessee. Y me sentí guiado a decirle a ella que yo creía que Dios le estaba dando a ella un llamado final. Ella me encontró afuera de la iglesia esa noche. Y ella dijo: “No me vuelvas a avergonzar así otra vez”. Dije: “Yo no la avergoncé a Ud. Espero que no”. Ella era la hija de un diácono. Ella dijo: “Yo soy joven, y tengo bastante tiempo para hacer eso”. Yo dije: “Jovencita: yo nunca la hubiera señalado a Ud. con mi dedo si yo no hubiera sentido que era correcto. Nunca hubiera hecho un llamamiento al altar si yo no hubiera pensado...” Y ella me regañó terriblemente.
69Como unos dos años después, yo estaba allá con mi viejo amigo, el Hermano Morrison, en la iglesia Bautista, para tener otra reunión. Y cuando estuve allí, yo iba caminando por la calle. Ella era un jovencita amable. Ella iba caminando por la calle (de esto hace veinticinco años), y sus enaguas se le mostraban al colgarle por abajo de la falda. ¡Oh, cuán vil se miraba! Yo pensé: “¡Esa no puede ser la hija de aquel diácono!” Y ella me miró. Como que se rió y volvió su cabeza de lado. Yo caminé cerca de ella. Ella dijo: “Hola, predicador”. Yo dije: “¿Cómo está Ud.?” Ella se quedó allí en la esquina un ratito, dijo: “Ven conmigo a mi cuarto”. Yo dije: “No gracias, estoy un poco de prisa”. Ella metió su mano a su bolsa y dijo: “¿Te fumas un cigarrillo?” Yo dije: “Mira, ¿no te avergüenzas de decir eso?” Ella dijo: “Quizás te tomes un trago conmigo. Yo lo pagaré si tú te lo tomas”. Yo dije: “Deberías tener vergüenza, muchacha. ¿No te avergüenzas de pedirle a un siervo de Cristo una cosa como esa?” Yo me empecé a alejar. Yo dije: “Yo estaré orando por ti”. Ella dijo: “Espera un momento. ¡No hay necesidad!” Yo dije: “¿Por qué?” Ella dijo: “¿Recuerdas aquella noche parado allí al lado de ese rosal, al lado de aquella iglesia Bautista?” Y yo dije: “Sí”. Ella dijo: “Mi padre todavía es un diácono allí”. Dijo: “Tú puedes contar esto en dondequiera, adondequiera que tú vayas, si tú quieres”. Ella dijo: “Aquel sí fue mi último llamado”. Ella dijo: “¿Sabes qué? Desde ese momento...” Dijo: “Yo siempre sentía un llamado en mi corazón para venir a Dios”. Ella dijo: “Pero desde ese momento”, ella dijo, “yo me he endurecido más y más”. Miren, esta es la declaración que la muchacha hizo. Ella dijo: “Mi corazón está tan duro contra Dios, y contra la iglesia, y contra todo”, dijo, “que yo pudiera ver el alma de mi propia madre freírse en el infierno como un panqueque y yo reírme de ello”. ¿Ven?
70Ahora, El es misericordioso con Uds. El tocó en su corazón, y Uds. levantaron su mano: “Sí, Señor, yo estoy mal”. Ese fue el Padre. Ahora, ¿lo confesarán a El lo suficiente que se pondrían de pie? Yo no les pediré a Uds. que hagan algo más, sino que sólo que se pongan de pie para que la gente pueda ver que ése fue Dios que les tocó en su corazón. Ahora, recuerden: los hijos verdaderamente genuinos. “Dios tocó a mi corazón. Yo me quiero poner de pie, para que la gente sepa”. Dios lo bendiga, señor. Dios lo bendiga, jovencito. Alguien más que se ponga de pie. Correcto. Muy bien ahora. “Yo ahora creo”. Sólo pónganse de pie por un momento, sólo por un momento. Por favor, sólo pónganse de pie por un momento, todos. Eso está bien. ¿Habría otro que se quisiera poner de pie en este momento, decir: “El tocó a mi corazón; no levanté mi mano, pero yo me voy a parar por El ahorita mismo; yo me pondré de pie ahorita mismo; yo creo que me pondré de pie por El ahorita mismo, porque El tocó a mi corazón; yo no quiero que mi corazón entre en esa mala condición como ésa; mientras está tierno, yo me pondré de pie”?
71Ahora, yo les digo esto a Uds. sobre la autoridad de la Palabra de Dios: si Uds. se paran por El aquí, El se parará por Uds. en el Juicio. “El que me confesare delante de los hombres, Yo le confesaré delante de Mi Padre y de los Santos Angeles”. Yo les pediré a Uds., Uds. queridos Cristianos que acaban ahora de llegar a ser Cristianos en Cristo, que acaban de recibir la–la invitación para ser Descendencia de Abraham, que encuentren alguna buena iglesia y sean bautizados. Dios la bendiga, hermana, por ponerse de pie así. Eso está muy bien. Ahora, sólo permanezcan de pie. Yo quiero orar por Uds. otra vez. Y encuentren una buena iglesia, sean bautizados en el Bautismo Cristiano, y busquen el Bautismo del Espíritu Santo. Hay gente joven parada, jovencitos, que serán ministros y misioneros. Que Dios bendiga su vida fiel. Ahora, Uds. que tienen su rostro inclinado, quiero que abran sus ojos y volteen y miren para ver quiénes son. Y ahora quiero que Uds., cuando nos pongamos de pie, les ofrezcan la diestra de compañerismo, como creyentes Cristianos. Digan: “Bienvenidos”. Invítenlos a su iglesia o algo. Ahora, todos pongámonos de pie. Mientras estrechan manos con ellos, digan: “Bienvenidos al Reino de Dios esta noche”, digan, “mi bienaventurado hermano peregrino”. Dense la vuelta, todos Uds., y estrechen manos con esa gente ahora mientras cantamos. Tal como soy, sin más decir, Que a otro yo... (Eso es, Cristianos; sean muy dulces. Yo estoy mirando hacia el balcón. Los jovencitos están llorando, y la gente estrechando sus manos). Y Tú me invitas a venir: Bendito Cristo, heme aquí.
72El Hermano Buntain dice que hay un cuarto de oración en el piso de abajo. ¿Cómo llega uno a él, hermano? Cruzando las puertas, si Uds. quieren ir allá abajo en un momento. Y yo le entregaré el servicio a él. Y quizás algunos de Uds. que no tienen... ¿Cuántos no tienen el Bautismo del Espíritu Santo?, levanten su mano, y lo están buscando. Uds. quieren ser.... Dios los bendiga. “El que quiera, venga”. ¿Es correcto eso? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Ahora, ¿no están Uds. contentos, Uds. que se pusieron de pie y profesaron a Cristo esta noche? Si Uds. se sienten muy bien tocante a eso en su corazón, levanten su mano para que la gente vea, Uds. que levantaron su mano. Uds. que... Mírenlos allí, a todos ellos, ciento por ciento. ¡Sí, señor! Eso es. ¿Cuántos de Uds. están contentos que son Cristianos esta noche?, levanten sus manos.
73¿Qué dice la Biblia? Su Descendencia poseerá las puertas del enemigo. ¡Amén! Nosotros vencimos esta noche en Cristo, nuestro gran Conquistador. Derrumbamos los muros de pecado, derrumbamos las paredes de indiferencia, y almas entraron marchando al Reino de Dios, para levantarse en la resurrección en el día postrero. ¿No estamos contentos? [La congregación dice: “Amén”–Ed.]. Muy bien, hermana. “Yo le amo, yo le amo, porque El a mí me amó”. Todos ahora, todos juntos. Yo le amo, yo le amo, Porque El a mí me amó, Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. ¡Oh!, ¿no lo aman Uds.? Miren, no se vayan ahora. Yo quiero que Uds. hagan algo por mí. Miren, cuando la cantemos otra vez, quiero que estrechen manos con alguien enfrente de Uds., con alguien detrás de Uds., con el que está a la derecha, y a la izquierda, y digan: “Dios le bendiga hermano o hermana peregrino. Estoy contento de estar aquí en la casa de Dios con Ud.” Hagámoslo ahora mientras la cantamos. Yo... ... El a mí me amó; Y me compró mi salvación, Allá en la cruz. ... Levantemos nuestras manos a El. Yo (...?...) le amo.... Los entrego a Uds. a su pastor.